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                    <text>Tesis doctoral

El desarrollo compensado
como alternativa a la sustentabilidad
en la minería(aprehensión ético- cultural)

Juan Manuel Montero Peña

�1

REPÚBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACI ÓN SUPERIOR
UNIVERSIDAD DE LA HABANA
FACULTAD DE FILOSOFÍA
DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA

El desarrollo compensado como alternativa a la sustentabilidad en la
minería (aprehensión ético – cultural)

TESIS EN OPCIÓN AL GRADO CIENTÍFICO DE
DOCTOR EN CIENCIAS FILOSÓFICAS

Juan Manuel Montero Peña

La Habana - 2006

�2

REPÚBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACI ÓN SUPERIOR
UNIVERSIDAD DE LA HABANA
FACULTAD DE FILOSOFÍA
DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA

El desarrollo compensado como alternativa a la sustentabilidad en la
minería (aprehensión ético – cultural)

TESIS EN OPCIÓN AL GRADO CIENTÍFICO DE
DOCTOR EN CIENCIAS FILOSÓFICAS

AUTOR: M.Sc. Juan Manuel Montero Peña

Tutores:
Dr. C. Jorge Núñez Jover
Dr. C. Eulicer Fernández Maresma
Dr. C. José Otaño Noguel

La Habana – 2006

�3

SÍNTESIS
La Tesis, tiene como objetivo Analizar la concepción filosófica del desarrollo sustentable
y su concreción en la actividad minera, elaborando un concepto que sirva de referencia a
una minería que contribuya al logro de la sustentabilidad.
Se valora la relación hombre – naturaleza – sociedad desde diferentes concepciones
filosóficas, desde el planteamiento de las limitaciones en el abordaje del problema
ambiental durante toda la modernidad y la crítica a la razón instrumental hasta la
consideración del holismo ambiental como un enfoque imprescindible en la superación de
las limitaciones existentes y un acercamiento a la historia de la ética y la ética ambiental.
Se realiza un análisis crítico de la sustentabilidad, sus dimensiones y los aspectos
metodológicos involucrados en los resultados que se esperan obtener al final de la tesis.
Se profundiza en las singularidades de esta elaboración y se propone a partir de la
herencia del pensamiento social cubano una nueva forma de plantear el desarrollo
sustentable.
Se plantea una nueva forma de analizar la sustentabilidad, el desarrollo compensado y se
proponen indicadores de desarrollo compensado.
Como resultados esperados la elaboración de un concepto alternativo de desarrollo
para la industria minera y la determinación de un sistema de indicadores de desarrollo
compensado.

�4

ÍNDICE:
Materias:
Páginas:
Introducción.
5
Capítulo I

Esencia de la relación hombre – naturaleza – sociedad

15
1.1

La relación hombre – naturaleza – sociedad como fundamento de la
existencia humana
15

1.2

La relación hombre - naturaleza – sociedad en la modernidad.

19
1.3

El problema ambiental

20
1.4

El holismo ambiental

24
1.5

La ética medio ambiental y el medio ambiente

28
Capítulo II

El concepto desarrollo sustentable

34
2.1

Surgimiento del concepto desarrollo sustentable

34
2.2

Limitaciones y aciertos del concepto desarrollo sustentable

34
2.3

Las dimensiones de la sustentabilidad

51
2.4

Lo singular, lo particular y lo universal en el concepto
desarrollo sustentable

58
2.5

Los grados de sustentabilidad

60
2.6
66

Características de los indicadores de sustentabilidad

�5
Capítulo III El desarrollo compensado en la minería y sus indicadores
72
3.1

La minería como actividad económica

72
3.2

Realidad minera y ética del minero

76
3.3

La sustentabilidad en la minería

82
3.4

El desarrollo compensado

85
3.5

Indicadores de desarrollo compensado

93
3.6

Actividades alternativas para la sustentabilidad de la minería

112
Conclusiones
118
Recomendaciones
120
Bibliografía
121
Publicaciones y eventos del autor
148

�6

Introducción:
El pasado siglo XX puede ser calificado como el de mayor avance en la conquista del
hombre sobre la naturaleza. La actividad humana, utilizando las más diversas
tecnologías, ha penetrado prácticamente todos los dominios del mundo, desde la
manipulación genética hasta la exploración minera a través del uso de satélites
artificiales. Indudablemente, en este recién iniciado siglo XXI, podemos hablar de la
construcción de un nuevo entorno, el “[...] tecnocultural que vamos interponiendo entre
nosotros y la naturaleza y al que nos hemos adaptado progresivamente conforme nos
hemos alejado de la naturaleza” (Sanmartin, 2001:79-80). La ciencia y la tecnología se
han convertido en aliados naturales del hombre en su enfrentamiento milenario a las
“fuerzas ciegas” de la naturaleza.
La búsqueda de un modelo de desarrollo, en que se armonicen los intereses de la
naturaleza y la sociedad, se ha convertido en un imperativo de nuestra época. La toma
de conciencia mundial sobre el carácter finito de los recursos naturales, ha situado en la
mesa de los más diversos actores sociales la necesidad de encontrar una vía de
desarrollo que permita perpetuar la especie humana, para lo cual se exige un medio
ambiente donde sea posible la vida del hombre y las demás especies. La humanidad
parece coincidir en que el tipo de modelo que debe imponerse es el de la sustentabilidad,
el cual, en sus dimensiones, incluye lo ecológico, lo ambiental, lo político y lo social.
Precisamente, en este campo de investigación se inserta la tesis de doctorado, en
empeño de contribuir a precisar, dentro del proyecto social cubano, teóricamente, cómo
la minería puede contribuir al desarrollo nacional.
Un hito significativo en esta búsqueda lo representan los verdes, ellos “[…] centran su
análisis de los problemas medioambientales en una crítica de la política y la economía
actuales […]” (Dobson, 1999:12).

Por eso es imprescindible el conocimiento de este

movimiento que tiene en el Club de Roma (1970) y en su informe “Los límites del
crecimiento” su inicio fundacional, a pesar de que estas ideas existen desde mucho
antes. El mensaje sobre lo imposible de crecer más allá de los límites impuestos por la
tierra (Meadows, 1999) identifica a los verdes y en ello reside su importancia. Ellos
(Schumacher, 1999) tenían un criterio diferente con respecto a los que poseían la ilusión
de pensar que en la era moderna, gracias a la ciencia y la tecnología, se puede continuar
consumiendo y produciendo de forma ilimitada.
Autores notables de esta línea de pensamiento ven al hombre como parte inseparable del
medio ambiente (Owen, 1999) reclamando soluciones integrales del problema ambiental
y el análisis holístico de las relaciones del hombre con la naturaleza. Tal es el caso del
físico norteamericano F. Capra en el “Punto Crucial” en que cuestiona la razón
instrumental dominante, en la modernidad, en nuestro modo de acercarnos a la

�7
naturaleza y plantea la necesidad del análisis “[…] orgánico, holístico y ecológico” (Capra,
1999:52). De ahí que en la tesis se profundice en estos pensadores.
En este mismo sentido se encuentra el emblemático trabajo de (Carson, 1999) “La
Primavera Silenciosa” publicado en el 1962 y de extraordinaria relevancia en el
movimiento ambiental posterior. El reto al análisis integral de los fenómenos ambientales
se une al cuestionamiento al industrialismo como filosofía que pone en “[…] duda el
crecimiento económico […]” (Porrit, 1999:43). Todos estos autores ofrecen un
incuestionable aporte al pensamiento crítico de la época actual, por ello su imprescindible
conocimiento y referencia.
El ecofeminismo es otro hito en la historia del movimiento ambiental, referencia obligada
en la construcción de un nuevo paradigma ambiental diferente al actual, que tiene en el
patriarcado la causa común de la dominación de la mujer y de la naturaleza (Plant,
1999), (Shiva,1999), y busca desentrañar los verdaderos mecanismos de dominación de
las mujeres en un intento de alcanzar “[…] la verdadera liberación de las relaciones
humanas con la naturaleza” (Valdés, 2005:80). Su herencia teórica es valiosa en los
planteamientos que sostiene esta investigación, a pesar de no abordar el análisis clasista
en el planteo de las verdaderas causas de la explotación de la mujer.
La ecología social, por su parte, aparece como una búsqueda de las causas de la
dominación del medio ambiente a partir de la explotación del hombre por el hombre
(Bookchin, 1999) sin llegar a ver en las relaciones de propiedad las causas de este
fenómeno.
La sustentabilidad “[…] emerge en el contexto de la globalización como la marca de un
límite y el signo que reorienta el proceso civilizatorio de la humanidad” (Leff, 1998:15)
“[…] ante la ausencia de acuerdos sobre un proceso que para casi todo el mundo es
deseable. Sin embargo, la simplicidad de este enfoque oscurece la complejidad y las
contradicciones fundamentales” (Redclift &amp; Woodgate, 2002). Es imprescindible encontrar
una forma adecuada de hacer viable el desarrollo sustentable a pesar de ahora
trasladarse el “[…] locus de la sostenibilidad […] de la naturaleza al desarrollo […]”
(Sachs, 2002:65). Esta manera de expresar las relaciones hombre – naturaleza –
sociedad complejizan la elaboración de estrategias medio ambientales al no quedar bien
establecidas las diferencias entre crecimiento y desarrollo (Baker, 2002). Por ello es
imprescindible dedicar parte de la tesis a reflexionar sobre esto si se aspira a plantear
una alternativa que contribuya a elucidar las contradicciones socio –clasistas existentes
en la formulación del concepto.
Ante una realidad bien conocida diversos autores consultados, (Khor, 2005), (Fernández,
2005), (Romano, 2005), (Hurd, 2005), (Corbatta, 2005), (Harribey, 2005), (Godelier,
2005), (Salazar, 2005) realizan una crítica al concepto “desarrollo sustentable” sin llegar
a plantear las verdaderas causas de las crisis ambientales, tema en el cual es necesario

�8
trabajar. Por caminos similares se mueve el pensamiento de la CEPAL en la década de los
noventa.
“La Comisión Sur” asume el desarrollo a partir del logro de una alta espiritualidad, de
liberar a los hombres del temor a las carencias materiales y a la desaparición de la
opresión económica y política (Comisión Sur, 1991). Por su parte (Valdés &amp; Chassagnes,
1997) incluyen en su forma de analizar el desarrollo sustentable desafíos que los
gobiernos deben enfrentar dirigidos a lograr crecimiento económico, equidad y
sustentabilidad ambiental. (Pronk &amp; Nabub, 1992) consideran que el desarrollo no puede
crear deudas sociales y ecológicas. En (Herrero, 1989) aparecen ideas referidas a un
desarrollo en el que se incluya todo lo relacionado con las limitaciones que imponen la
organización social, la capacidad de la biosfera de absorber los residuos de las
actividades humanas y la tecnología. (Guimaraes, 1994) define con precisión teórica los
contenidos de las dimensiones de la sustentabilidad, sin embargo, quedan importantes
vacíos teóricos por precisar.
La relación tecnología – valores aparece como un punto de referencia obligado en el
análisis de los posibles nichos de sustentabilidad. Es obligada la valoración porque el “[…]
impacto de las tecnologías industriales y de las nuevas tecnologías sobre la naturaleza ha
suscitado una profunda reflexión sobre los rasgos de las innovaciones tecnocientíficas,
con la consiguiente aparición de nuevos valores, a los que genéricamente podemos
llamar ecológicos” (Echeverría, 2002:226). Esto es muy importante para el abordaje que
se propone en el planteamiento de un nuevo concepto para la sustentabilidad de la
minería pues “[…] la tecnología […] tenía ciertas cualidades

entre las que se podían

enumerar un tipo particular de racionalidad – racionalidad instrumental, la búsqueda de
la eficiencia – […]” (Winner, 2001:57). Esta racionalidad es socialmente construida y se
produce dentro de un sistema sociotécnico concreto donde “[…] un valor no se satisface
aisladamente […] sino que esa satisfacción sólo es factible en un marco plural en el que
está involucrado un sistema […] de valores” (Echeverría, 2001:26). De ahí la necesidad
de una reflexión sobre la cuestión de los valores desde la visión de la relación entre
ciencia, tecnología y sociedad (CTS) que es medular para concretar una visión amplia de
la sustentabilidad.
(Cerezo &amp; Méndez, 2005) y (Dürr, 1999) cuestionan la posibilidad de la existencia del
desarrollo sustentable y se plantean interrogantes sobre su viabilidad dentro de la
sociedad capitalista. La existencia de un pensamiento crítico en este sentido nos señala la
necesidad de reflexionar sobre la importancia metodológica de este concepto.
Todo ello sugiere la idea de que el tema del desarrollo sustentable es un campo aún por
definir (Barreto, 2001), en constante construcción, sobre el cual existen innumerables
dudas epistemológicas que se abordarán en diferentes momentos. Especialmente se
dedica un espacio al análisis de las limitaciones que la modernidad ha impuesto en el

�9
estudio de las relaciones naturaleza – sociedad, pues, como resultado de un enfoque
dicotómico han aparecido líneas de pensamiento que se alejan de la esencia del problema
dando una visión errónea.
El capítulo inicial de la tesis aborda las cuestiones filosóficas vinculadas con la temática,
especialmente, todo lo relacionado con la necesidad de revelar la esencia del problema
ambiental. Para ello se realiza una profunda búsqueda del pensamiento filosófico cubano
actual que incluye autores imprescindibles, los primeros agrupados en torno a un clásico
como “Cuba Verde” entre los que aparecen (Delgado, 1999), (Fung, 1999), (Limia,
1999), (Fabelo, 1999) entre otros. Las idea sobre la necesidad de que para alcanzar la
sustentabilidad es imprescindible “[…] dar solución a las contradicciones Norte - Sur […]”
(Delgado, 1999:83), “[…] diseñar y poner en práctica políticas nacionales bien definidas
[…]” (Delgado, 1999:83), “[…] conocimientos científicos […]” y “[…] dotar a la tecnología
de una nueva eticidad […]” (Delgado, 1999:83) constituyen hilos conductores de la
presente investigación.
En “Cuba Verde” aparecen importantes trabajos que aportan una visión más universal de
la problemática de la sustentabilidad, tal es el caso de (Lane, 1999) quien realiza una
concienzuda crítica a la utilización errónea del concepto desarrollo sustentable. El trabajo
de (Dürr, 1999) aporta claridad en la crítica consecuente al modo dominante del hombre
relacionarse con la naturaleza y la separación que interpone entre “[…] hombre y medio
ambiente, entre cultura y naturaleza […]”

(Dürr, 1999:32). En esta compilación otros

autores presentan interesantes contribuciones a la problemática que se aborda a pesar
de que algunos tópicos no coincidan con las posiciones teóricas que sustenta el autor de
la tesis. Vale citar los trabajos de (McLaughlin, 1999), (Schumacher, 1999), (Gale, 1999)
y (Novel, 1999), en ellos se realizan reflexiones de profundidad sobre cómo llegar a la
sustentabilidad, que sirven de base para su reelaboración desde la óptica que se defiende
en la tesis.
En un segundo grupo de autores se agrupan trabajos referenciales para la investigación,
entre estos las obras de (Delgado, 2005) “Hacia un nuevo saber ético: La Bioética en la
revolución contemporánea del saber” y “Efectos del desarrollo científico – técnico:
sensibilidad pública conocimiento y riesgo”. Entre estos especialistas se encuentran obras
clásicas del tema de (Leff, 2005), “¿De quién es la naturaleza? “Sobre la reapropiación
social de los recursos naturales” y “Ecología y Capital”. En la valiosa compilación
“Ecología y Sociedad”, es posible encontrar otros trabajos que constituyen obligada
referencia en el planteamiento teórico de la tesis, entre ellos los numerosos artículos de
(Valdés, 2005) y (López, 2005) con un reconocido aporte en el campo de la ética que
constituye uno de los espacios de reflexión que se propone en la tesis. Los trabajos de
(Castells, 2005), (Alier, 2005), (Folch, 2005) y (Ferry, 2005) representan un momento

�10
importante del pensamiento ambiental reconocido por el autor como una contribución
valiosa en la construcción de su marco teórico.
Al plantearnos que el problema ambiental es el resultado de un contexto social matizado
por la problematización de las interconexiones existentes entre la naturaleza y la
sociedad, subjetivizado por las ideas dominantes, se intenta, además, desentrañar la
razón instrumental que le subyace al concepto desarrollo sustentable.
La tesis titulada “El desarrollo compensado como alternativa a la sustentabilidad en la
minería

(aprehensión

ético-cultural)”

plantea

que

la

minería

como

actividad

independiente no es sustentable, tomando como referencia la del níquel en Moa.
En la propuesta teórica de esta tesis se busca superar estas limitaciones en el
tratamiento de la relación hombre – naturaleza – sociedad para lo cual se realiza un
enfoque integrador del problema ambiental, con especial énfasis en la participación en el
debate, surgido en torno a este tema, de expertos de la minería, científicos, estudiantes,
directivos y trabajadores de las empresas mineras y de los centros de investigación.
Los minerales desempeñan un rol privilegiado en el desarrollo de la civilización humana,
tanto, que sin ellos no sería posible el vertiginoso ritmo de crecimiento actual. Por eso, a
pesar de resultar la minería una actividad particularmente agresora del medio ambiente,
las generaciones actuales no pueden aún prescindir de los minerales (Espí, 1999).
Pero esta actividad, es mucho más que un proceso productivo mediante el cual el hombre
obtiene valiosos recursos de la naturaleza, es cultura, identidad, arraigo, desarraigo,
alienación. Por ello es imprescindible para esta investigación y otras “[…] saber los
valores compartidos por la población, cómo han evolucionado los valores tradicionales
con la explotación minera, cuáles han sido los cambios, cuál es el sentido de pertenencia
de la zona […] qué ha cambiado con la actividad minera […]” (Vargas, 2002:174)
En la literatura consultada no se encuentran estudios anteriores que permitan establecer
una referencia sobre cómo desarrollar una minería sustentable en el níquel, ni cuáles
serían los indicadores para medirla.
Es notorio que en el transcurso de la investigación no se conocieron estudios precedentes
que trataran la temática de la ética minera. En esta misma dirección se constató la
inexistencia en Cuba de un Código de ética del minero a pesar de los esfuerzos por
validar un pensamiento dirigido al logro de una minería que aporte a la sustentabilidad
del proyecto social cubano.
La temática sobre la ética y la determinación de principios para la elaboración de un
Código de ética del minero y el establecimiento de un pensamiento ético en las ciencias
mineras, constituye una necesidad teórico – práctica de la comunidad minera cubana.
En los análisis bibliográficos realizados se encontró que en Cuba aún no se han
determinado indicadores de sustentabilidad para la industria minera donde se incluya
todas las dimensiones. Han existido investigaciones que llegan hasta el planteamiento de

�11
aspectos muy específicos de la minería, la mayoría de los cuales quedan en lo ambiental
y lo ecológico. (Valdés, 2002) analiza la materialización de los principios de

la

sustentabilidad en Cuba sin proponer indicadores.
(Guerrero &amp;

Blanco, 2002) presentan un trabajo en el cual se analizan criterios

generales de sustentabilidad ambiental. En este trabajo no se proponen indicadores de
sustentabilidad. (Guardado, 2002) propone un Sistema geoambientales dentro del
modelo clásico PER (presión-estado-respuesta) en el que no se incluyen las variables
económicas y socioculturales. (Guardado &amp; Vallejo, 2002) proponen indicadores
ambientales sectoriales para el territorio de Moa. En estos trabajos no aparecen
indicadores de sustentabilidad para la minería.
(Guerrero, 2003) propone y operacionaliza un sistema de indicadores para medir la
sustentabilidad de la minería, tomando como referencia sus investigaciones en
numerosas minas cubanas. Por primera vez se lleva a la práctica una medición de la
sustentabilidad en la Empresa Comandante “Ernesto Che Guevara” y la mina de cromo
“Las Merceditas”. Este sistema se corresponde a la lógica PER (presión-estadorespuesta).
En Iberoamérica existen trabajos importantes con aportes valiosos sobre el tema. En
particular, (González &amp; Carvajal, 2002) proponen una metodología sencilla de evaluar
indicadores cualitativos de sustentabilidad a partir de las repuestas sí/no y la utilización
de una fórmula para llegar a un Índice de Sostenibilidad Global (ISG). (Vale, 2002),
(Álvarez, 2002), (Molina &amp; Cardona, 2002) y (Cornejo &amp; Carrión, 2002) en sus
propuestas identifican variables que se deben tener en cuenta en los indicadores de
sustentabilidad para la minería.
Es posible encontrar otros trabajos de interés entre los cuales: (Forero, 2002) propone
un interesante sistema de indicadores, difíciles de medir a través de complicadas
fórmulas matemáticas. Por su parte (Valencia, 2002) presenta un sistema de indicadores
que constituye una versión ampliada del modelo PER (presión-estado-respuesta) para la
minería del oro colombiana que constituye una referencia en la comparación de los
indicadores de diferentes tipos de minería. Otras experiencias en Venezuela (Castillo et
all., 2002), en la Comunidad Económica Europea (CEE), (Martins, 2002), en Perú
(Gordillo, 2002)

y de (Betancurth, 2002) en la minería del carbón colombiana sirven,

ante todo, para comprender la necesidad de la elaboración de indicadores que respondan
al contexto nacional, elaborados desde el territorio, teniendo en cuenta las singularidades
de cada comunidad.
Como se aprecia existe una preocupación académica por el problema del desarrollo
sustentable en la minería que aún no tiene solución definitiva, pues, las limitaciones
fundamentales de los sistemas de indicadores analizados están, precisamente, en no
ofrecer una metodología que permita medir la sustentabilidad. No contienen una visión

�12
sistémica que incluya las dimensiones socioculturales y no aparecen variables para medir
la sustentabilidad política.
En medio de este panorama se acomete una investigación que tiene una sensible
relevancia en Cuba, donde la minería representa un importante peso dentro del Producto
Interno Bruto (PIB) y en una etapa histórica decisiva de avance en las inversiones dentro
del sector cada día más estratégico para el desarrollo nacional. Su concreción,
evidentemente, contribuirá a convertir a la comunidad minera cubana en una zona de
mayores perspectivas económicas y socioculturales.
El problema científico, en correspondencia con todo lo planteado anteriormente es el
siguiente: La concepción filosófica actual de desarrollo sustentable, basada en la razón
instrumental prevaleciente en la modernida, no permite comprender la esencia del
problema ambiental en la minería e impide identificar las presumibles contribuciones de
esta a la sustentabilidad.
Continuando con esta lógica de análisis el objeto de estudio de esta investigación es la
actividad minera.
El objetivo general es el siguiente: Analizar la concepción filosófica del desarrollo
sustentable y su concreción en la actividad minera, elaborando un concepto que sirva de
referencia a una minería que contribuya al logro de la sustentabilidad.
Como se puede apreciar el cumplimiento de este objetivo exige una profunda
caracterización de la minería, la cual serviría al autor para demostrar con rigor las tesis
que se defenderán aquí.
Los objetivos específicos, que se muestran a continuación, responden a la lógica
planteada anteriormente:
9 Valorar la relación naturaleza – sociedad, los antecedentes del concepto desarrollo
sustentable, la crítica a la racionalidad instrumental que le subyace y la necesidad
de un enfoque holístico al problema ambiental.
9

Analizar las dimensiones de la sustentabilidad en su vínculo con la realidad
minera

y

las

características

de

los

indicadores

que

se

emplean

para

caracterizarla.
9

Identificar niveles de concreción de la sustentabilidad dentro de los marcos del
concepto desarrollo sustentable e indicadores de compensación para la actividad
minera y la propuesta de un nuevo paradigma.

Ante esta situación problemática se propone
nuevo

enfoque

filosófico

del

problema

la siguiente hipótesis: Si se plantea un

ambiental

y

se

determinan

niveles

de

sustentabilidad, se pueden resolver las dificultades teórico – metodológicas presentes en
la elaboración de estrategias de desarrollo para las comunidades mineras y proponer un
nuevo paradigma para el logro de la sustentabilidad a escala macrosocial en la minería.

�13
Los resultados esperados se corresponden con los objetivos y están relacionados con
la elaboración de un

concepto alternativo al desarrollo sustentable para la actividad

minera, que promueva sociedades sustentables a partir del aporte de la minería, y la
fundamentación de los indicadores. Además, se plantean los principios que deben servir
de referencia en la formación de una ética ambiental y un Código de ética del minero
como punto de partida en la formación de una conciencia y un comportamiento ambiental
socialmente responsable hacia la naturaleza.
En la tesis se considera que el conocimiento empírico ofrecido por estos indicadores
constituye un hito de relevancia para el conocimiento filosófico en la medida en que está
indicando la urgencia de reformular el concepto desarrollo sustentable, a partir de una
práctica social que cuestiona los presupuestos teóricos considerados, por ciertos círculos
de científicos, como concluyentes para fundamentar estrategias de desarrollo social. En
tal sentido, se asume la propuesta de los CTS que supone como válida la naturalización
del conocimiento filosófico al considerar que

“[…] incluir factores no epistémicos de

carácter social y técnico-instrumental en el estudio del cambio científico-tecnológico… no
solo tiene interés histórico y sociológico sino también filosófico, pues, su consideración es
necesaria para explicar la dinámica de las controversias en ciencia-tecnología […]”
(López, 1999:327).
La tesis presenta como aporte teórico: la formulación de un nuevo concepto para la
minería que supere las limitaciones presentes en la modernidad en el planteamiento del
problema ambiental, visto dentro de la proposición de fases para alcanzar la
sustentabilidad a través de las cuales se concretan los objetivos del desarrollo:
crecimiento económico, compensaciones y desarrollo.
Además, desde el punto de vista de la enseñanza de la Minería y la Metalurgia la tesis
promueve un enriquecimiento en la búsqueda de valores en la formación de los
profesionales de estas especialidades que tienen una responsabilidad directa con el
desarrollo de la minería en el país. Todo ello conduce a que sea necesario introducir
cambios metodológicos en la enseñanza, lo cual promueve un enriquecimiento teórico de
los contenidos que se imparten en la actualidad.
El aporte práctico se revela en la proposición de indicadores para lograr las
compensaciones que, dentro de la lógica de los niveles o fases de la sustentabilidad que
reproponen,, contribuye al desarrollo sustentable en las comunidades mineras.
La novedad científica de la Tesis que se propone consiste en la propuesta de un nuevo
paradigma social para la minería, de niveles de sustentabilidad, con énfasis en el
establecimiento de las diferencias entre crecimiento y desarrollo y la fundamentación de
la necesidad de una ética ambiental minera. Estos elementos constituyen importantes
referentes metodológicos para evaluar la actividad minera en cualquier parte del planeta
y, muy especialmente, en los países subdesarrollados. Hasta el momento no se ha

�14
encontrado en toda la literatura consultada materiales con metodologías instrumentales,
y las tentativas existentes, en su mayoría, no incluyen las dimensiones social y política.
La investigación está construida a partir del paradigma cualitativo por las características
presentes en todo el proceso investigativo. En primer lugar; se analiza
forma holística, los actores sociales que participan, la mina, su

la minería de

entorno inmediato y

mediato son considerados como un todo. En segundo lugar, se efectúa un prolongado
contacto con las diferentes actividades de la minería del níquel en Moa. En tercer lugar,
las informaciones recogidas parten de actores implicados en actividades de la minería del
níquel. En cuarto lugar, los presupuestos teóricos generales novedosos surgen de las
interpretaciones que el autor realiza a partir de las informaciones recibidas e interpretar
los materiales a los cuales tuvo acceso. Y en quinto lugar; la mayoría de los análisis que
se realizan son teóricos, sin el apoyo de modelos estandarizados de investigación, a
través de la vía inductiva.
Para los estudios sociales de la ciencia o estudios CTS, el abordaje de la relación hombre
– mundo en la actividad minera es muy importante por constituir este uno de los campos
menos abordados por estas perspectivas. Reflexionar sobre esta problemática desde los
CTS es vital para los objetivos propuestos por ser este un problema de naturaleza
interdisciplinar en el cual el investigador social está obligado a utilizar, para fundamentar
su propuestas, los conocimientos aportados por otras ciencias, partiendo de considerar
que “[…] toda tarea sustancial de generación de conocimiento, no puede dejar de lado un
cúmulo de presupuestos, los cuales incluyen conocimientos previamente generados y de
hechos aceptados , así como, valores, normas y reglas metodológicas” (Olivé, 1992:42).
En este sentido cabe recordar la importancia de los progresos alcanzados por la geología,
la minería y la metalurgia en la caracterización de todos los procesos vinculados con la
evolución de la tierra, la formación de los yacimientos y su importancia en la definición
de los diferentes procesos mineros y metalúrgicos.
La tesis se apoya en los Estudios CTS, estrechamente relacionados con lo que algunos
autores (Ambrogi, 1999), (Echeverría, 1999) han denominado “giro naturalista” en
Filosofía de la Ciencia, perspectiva que enfatiza la necesidad de respaldar las
consideraciones teóricas con estudios empíricos, con frecuencia, estudios de caso, que
permitan enlazar las consideraciones normativas con hechos y realidades que la
investigación empírica puede ayudar a captar. Es propio también de los Estudios CTS el
abordaje

interdisciplinario

que

permita

las

dimensiones

económicas,

políticas,

ambientales, asociadas a los fenómenos sometidos a investigación. Respaldo empírico y
perspectiva interdisciplinaria favorecen el contacto con la práctica que la Filosofía
Marxista asume como esencia del proyecto filosófico que defiende.
A nuestro juicio tales enfoques son coherentes y fortalecen la perspectiva dialécticomaterialista en la que descansa la presente investigación.

�15

CAPÍTULO I. ESENCIA DE LA RELACIÓN HOMBRE – NATURALEZA – SOCIEDAD

La relación hombre – naturaleza – sociedad como fundamento de la existencia
humana.
La relación del hombre con la naturaleza desde el comienzo mismo de las meditaciones
humanas ha constituido un problema permanente de atención filosófica, que ha influido
en cada época en la manera en que el hombre ha construido una cognición determinada
para fundamentarla. La forma en que esta ha reflejado la postura del hombre con
respecto a la Naturaleza ha delineado en el horizonte de la Filosofía diferentes visiones
que tienen su reflejo en la subjetivización de las relaciones humanas a través de
numerosas “expresiones ideológicas” que encuentran su máxima expresión en la Cultura.
Existen tres formas de relacionarse el hombre con la naturaleza, vinculadas directamente
con su naturaleza psico – biológica social y que identifican, en diferentes niveles, las
formas del intercambio de este con la naturaleza. Nos referimos a las relaciones
biológicas, prácticas y cognoscitivas.
Para el marxismo existen tres tesis básicas para enfocar la relación del hombre con la
naturaleza y que de alguna u otra manera han constituido los ejes temáticos para
conformar una determinada teoría en este campo.
Esta corriente, en primer lugar, considera que el medio geográfico y la población
constituyen condiciones naturales – materiales imprescindibles para la vida social, pero
no determinantes. Sin embargo, nota con interés particular la impronta que dejan en la
cultura de cada grupo humano los factores mencionados, tanto, que es imposible escribir
la historia de cada uno de ellos sin tener en cuenta la influencia de estas condiciones en
su desarrollo ulterior.
En segundo lugar, hace hincapié en significar que si bien estas condiciones influyen sobre
el ritmo de desarrollo de la sociedad, la división social del trabajo y sus fuerzas
productivas, el carácter de estas influencias está determinado por el desarrollo social
alcanzado por cada pueblo en las diferentes etapas de su historia.
En tercer lugar, reconoce la influencia de la sociedad sobre la naturaleza, la cual puede
tener consecuencias positivas o negativas para esta y para el desarrollo de toda la
sociedad.
Estas tesis son especialmente consideradas por C. Marx y F. Engels en la Ideología
Alemana donde dejan bien claro – lo que constituye un punto de partida para
comprender la relación del hombre con la naturaleza: “La primera premisa de toda la
historia humana es naturalmente la existencia de individuos humanos vivientes. El primer
estado [...] es por tanto, la organización corpórea de estos individuos y [...] su
comportamiento hacia el resto de la naturaleza” (Marx &amp; Engels, 1979:19).

�16
La relación del hombre con la naturaleza se puede dividir en tres grandes etapas, que
encierran dos tipos de relaciones, una primera; caracterizada por el dominio de la
naturaleza sobre el hombre y una segunda - a decir del L. Hernández de la Universidad
de la Habana-, “[...] más breve y que llega hasta la actualidad, se caracteriza por el
dominio creciente del hombre sobre el entorno natural” (Hernández, 2005:36).
Se asume como válida la periodización que ofrecen los filósofos rusos V. Kelle y M.
Kovalzon por considerar que se adecua al desarrollo lógico de la historia. Para estos
autores la primera etapa “[…] abarca el período desde la aparición de la especie “Homo
Sapiens” hasta el surgimiento de la agricultura y la ganadería” (Kelle &amp; Kovalzon,
1985:255-256).
Una segunda etapa, es caracterizada por el dominio de la agricultura como forma de
producción. “Esta etapa comienza en el momento que surge la agricultura y la ganadería,
o sea, desde el paso de la economía apropiadora a la productora” (Kelle &amp; Kovalzon,
1985:256).
En estas dos primeras etapas, indudablemente, no se puede hablar de un dominio del
hombre sobre la naturaleza, a pesar de que comienzan el proceso de transformación
activa de esta última por parte de las actividades humanas, aunque aún no tienen un
carácter irreversible, y se producen en localidades muy limitadas. Todo ello facilita que la
propia naturaleza a través de los procesos de autorregulación recomponga los daños
ocasionados, siempre que estos no rebasen esa capacidad de autorregulación.
La llegada de la revolución industrial del siglo XVIII es el inicio de la tercera etapa y con
ella comienza la carrera desenfrenada de dominio del hombre sobre la naturaleza, que
será mayor en la misma medida en que aumenta el conocimiento científico y las
sucesivas revoluciones industriales - que más tarde adquieren la denominación de
revolución científico-técnica resultante de la interacción del binomio ciencia-tecnología -,
que ponen en manos del hombre medios de producción capaces de someter a los
intereses humanos a la naturaleza en un espacio de tiempo increíblemente inferior.
La ciencia y la tecnología al servicio del hombre, en un modelo histórico de sociedad
dominante, han dotado a este de un poder que parece indetenible, dentro de sociedades
marcadas por un egoísmo sin par, donde la obtención de ganancias, sin importar límites
humanos o naturales, se ha convertido en el imperio de la razón.
La revolución industrial, como afirmamos anteriormente, pero, especialmente, la
revolución científico - técnica han cambiado radicalmente todos los paradigmas del
mundo del hombre, en tres direcciones fundamentales. Inicialmente el conocimiento
humano, la vida cotidiana como proceso material de vida, y la vida cotidiana como
proceso espiritual de vida. Para este análisis se asumirán los presupuestos teóricos del
Dr. Carlos Jesús Delgado de la Facultad de Filosofía de la Universidad de la Habana y que
servirán como referencia metodológica para caracterizar la minería.

�17
“El conocimiento humano generado desde la ciencia [...] ha dejado de ser un saber
estrechamente unido a las formas comunitarias de vida, para erigirse en un nuevo...
instrumento de dominación de lo humano y lo natural por el hombre o... por algunos
hombres”. (Delgado, 2004:10).
Es muy valiosa esta referencia del Dr. Carlos J. Delgado para comprender cómo los
grupos de poder, en los países centrales,

los que dominan el desarrollo científico

tecnológico, a su vez, controlan la economía mundial y las formas de construir una
cognición puesta al servicio de las transnacionales que saquean a un mundo cada día
más dependiente de la ciencia y la tecnología. Además, sirve de punto de partida para
entender innumerables manifestaciones asociadas al desarrollo, aparecidas con la
modernidad, donde además el desarrollo científico tecnológico ejerce una influencia
decisiva en los métodos y las formas de hacer ciencia. Un desarrollo que solo está al
alcance de los países más desarrollados (Delgado, 2005:318-319).
Pero la visión tradicional de la ciencia, que había generado la creencia de que todo se
podía resolver con la aplicación de los adelantos científicos y tecnológicos ha comenzado
a quebrarse. Este optimismo llegó a su máxima expresión en la consideración de que la
ciencia y la tecnología tenían un desarrollo autónomo con respecto al control social y a la
interferencia de los gobiernos (Osorio, 2005:3).
Este optimismo inmediatamente comienza a ser cuestionado, situación directamente
relacionada con una serie de desastres vinculados con la ciencia y la tecnología que
provocan la eclosión del movimiento ambientalista en la década de los 60 del siglo XX. La
ciencia pierde su escudo de benefactor incondicional de la humanidad, con la certeza de
que se va haciendo cada día más notoria, la necesidad del control público en ciencia y
tecnología.
Entre los problemas que ocasiona el desarrollo científico tecnológico, a pesar de que este
no es ni remotamente la única causa del mismo, se encuentra el problema ambiental,
análisis a lo cual se dedicará buena parte de esta Tesis doctoral.
“Como proceso material, la vida cotidiana ha sido dotada por la ciencia, de nuevos
instrumentos que potencian las capacidades humanas, cambian la vida de las personas, a
la vez que la hacen dependiente del conocimiento y de los nuevos productos del saber
[...]” (Delgado, 2004:11-12).
Evidentemente,

estos

nuevos

instrumentos

producen

una

percepción

totalmente

diferente de la vida. Se trata no solamente de un cambio en el modo de producir, en la
manera en que el hombre extrae las riquezas a la naturaleza, sino en el cambio de
percepción que significa una relación totalmente dominadora del hombre con relación a
su entorno natural.
Este proceso que día a día va destruyendo las “formas ancestrales del hacer la vida” – a
decir del Dr. Carlos J. Delgado – deja a las comunidades más apegadas a estos saberes

�18
milenarios, muy vinculados a un conocimiento empírico de la naturaleza, en desventaja
ante el empuje homogeneizador de la cultura occidental, que no reconoce otra cultura
más allá de los límites establecidos por sus ideólogos.
En América latina, por ejemplo, estos procesos han desaparecido del continente a
culturas aborígenes con saberes bien arraigados en costumbres ancestrales, primero ante
el conquistador español y portugués y ahora ante los nuevos colonizadores económicos
con sus poderosos medios tecnológicos y su “única cultura”, llevada por los medios de
información y comunicación e impuesta a través de los valores de una monocultura que
impone estilos de vida, espiritualidad y hasta un intelecto que responden a intereses
moldeados a través de una industria cultural apoyada en los grandes medios de
dominación tecnológica que impone la modernidad.
Continuando con la lógica de análisis de los paradigmas impuestos en la modernidad
como consecuencia de la revolución científica – técnica veamos la subversión del mundo
del hombre como proceso espiritual. En este caso “[…] la vida cotidiana se subvierte
mediante la destrucción de las costumbres y la instrumentación de un modo ideológico
único de realización de la vida” (Delgado, 2004:11-12).
A todo ello sería necesario agregar que a partir de la Segunda Guerra Mundial en el
desarrollo científico tecnológico aparece, como resultado del desarrollo de la ciencia, la
técnica y la tecnología, la tecnociencia, un proceso en el cual se imbrican dialécticamente
la ciencia y la tecnología de forma tal que no se puede hablar de avances científicos sin
progresos tecnológicos y viceversa.
Lo interesante en la tecnociencia, es cómo esta actividad modifica los valores científicos
existentes, aunque mantiene otros e incorpora nuevos sistemas de valores. Estos
procesos están conformando una nueva relación del hombre con la naturaleza y consigo
mismo que es imprescindible analizar si realmente deseamos conformar un nuevo saber
ambiental.
El análisis de los valores de la tecnociencia nos lleva a dos importantes trabajos de Javier
Echeverría en los que se exponen criterios coincidentes con el punto de vista e intereses
investigativos del autor de esta tesis. Queda claro, por un lado, que los valores
epistémicos siguen siendo imprescindibles porque las innovaciones y propuestas de la
tecnociencia continúan apoyadas en el conocimiento científico previo. Además, se puede
observar cómo entre los valores de la actividad tecnocientífica se constatan los típicos de
la técnica y la tecnología. Por lo regular son los valores propios de los sistemas
tecnológicos tales como eficiencia, eficacia, aplicabilidad y otros (Echeverría, 2001b:224225).
Pero el desarrollo tecnocientífico ha suscitado la aparición de sistemas de valores
asociados a la tecnociencia como resultado del impacto de las nuevas tecnologías en la
vida cotidiana. Estas han provocado una seria reflexión sobre los riesgos asociados a los

�19
nuevos sistemas tecnológicos. Si en la modernidad existía la creencia que el desarrollo
científico crearía herramientas suficientes para predecir el curso del desarrollo de las
tecnologías sobre la sociedad, hoy, este paradigma ha sido quebrado ante la
imposibilidad total de predicción de tales desarrollos y la ocurrencia de catástrofes que
fueron imposibles de predecir.
De mucha importancia para comprender en su totalidad la relación hombre – naturaleza
– sociedad es analizar cómo la tecnociencia esta subvirtiendo, a su vez, los valores
tradicionales de las comunidades y creando otros que rompen las formas tradicionales
del hombre relacionarse con la naturaleza, con otros hombres y consigo mismo. Nos
estamos refiriendo a cómo se han subvertido los valores de la intimidad, la privacidad,
las relaciones familiares y comunitarias entre otros valores que provocan profundas
contradicciones éticas en el seno de la sociedad (Echeverría, 2001b:225-226).
Comprender estos procesos es vital para llegar a un planteamiento más acorde con la
verdad histórica acerca del carácter del problema ambiental como manifestación de una
relación entre una determinada cultura y la naturaleza.
1.2. La relación hombre - naturaleza – sociedad en la modernidad.
La comprensión del problema ambiental parte de la necesidad de reconocer la visión
reductora que sobre la naturaleza poseía la racionalidad clásica y la urgencia de superarla
como una vía para producir un nuevo saber ambiental. En primer lugar, la naturaleza
era vista por el hombre como un objeto de apropiación de bienes, como la fuente inicial
de todas las riquezas humanas que adquiría valor únicamente en su intercambio con el
hombre y como fruto del trabajo humano. La naturaleza estaba ahí para ser utilizada,
siempre que se necesitara por parte de los hombres, como una fuente inagotable de
riquezas.
En segundo lugar, en la modernidad - a diferencia de los antiguos que consideraban que
el hombre era capaz de aprender de la naturaleza -, la naturaleza es simplemente un
objeto del conocimiento humano que el hombre somete a través de los instrumentos
proporcionados por el conocimiento.
Con la modernidad “surge la ciencia moderna y se institucionaliza una racionalidad
económica dominadora, que implica el incremento de la eficiencia productiva y sustituye
los procesos mecánicos por la cientificidad de los procesos productivos”. (Valdés,
2004a:234). La ciencia tiene como función dotar al hombre de todo lo que necesita para
vivir, de proporcionarle un conocimiento que genere todos los recursos que se necesitan
para extraer de la naturaleza las riquezas imprescindibles para producir y reproducir su
vida.
“Desde Bacón – afirma F. Capra – el objetivo de la ciencia ha sido el conocimiento de lo
que puede usarse para dominar y controlar la naturaleza, y hoy tanto la ciencia como la

�20
tecnología son utilizadas predominantemente para propósitos que son profundamente
antiecológicos” (Capra, 1999:51).
En tercer lugar, uno de los rasgos más distintivos de la modernidad es la imposición de
un desarrollo científico – técnico creador de tecnologías, en el que por encima de
cualquier cualidad que se le pueda atribuir, se impone una: la posesión de una
racionalidad instrumental que tiene como único fin la búsqueda de la eficiencia en sí
misma. Por cierto, un indicador elemental de competitividad en la modernidad, en el cual
sólo triunfan aquellas tecnologías que demuestran un alto nivel de eficiencia, por encima
de indicadores históricos sociales y culturales, tales como el enfrentamiento a tecnologías
tradicionales o considerables niveles de contaminación ambiental, especialmente, cuando
son transferidas o impuestas por transnacionales en países donde existen legislaciones
ambientales permisivas de prácticas agresoras del medio ambiente que saquean fuentes
de valiosos recursos nacionales.
Este desarrollo, como se señaló anteriormente, después de la Segunda Guerra Mundial
adquiere una nueva connotación, al ser el resultado de una imbricación entre ciencia y
tecnología que trae como consecuencia que este desarrollo pase a conocerse, por las
características propias de los procesos tecnológicos que origina, como tecnociencia.
La visión de la naturaleza, de la racionalidad clásica, se formó a partir de la idea de un
conocimiento dicotómico entre la naturaleza y el conocimiento humano, donde el
primero, como ya analizamos con anterioridad tiene la obligación de conocer a la
segunda con la finalidad práctica de dominarla.
La naturaleza estaba privada de valor en sí misma, esta solamente adquiría sentido de
valor en su interacción con el hombre, como objeto de satisfacción de necesidades
humanas. En la racionalidad clásica existía una delimitación, en su relación con la
naturaleza, entre el mundo cognitivo y el valorativo del sujeto, entre la cognición y la
moral.
Lamentablemente esta concepción estuvo influida por el positivismo lógico que es el
responsable de la existencia de una visión que separa a la ciencia del contexto político,
social y moral donde ella tiene lugar y que es superada con posterioridad por otras
corrientes de pensamiento entre la cual se encuentran los estudios en Ciencia, Tecnología
y Sociedad (CTS). Esta tradición ve el desarrollo de la ciencia y la tecnología como
procesos sociales, asignándoles valores particulares a las condicionantes socio políticas
en la cuales se desarrolla.
De tal forma la modernidad completa un “[…] concepto empobrecido de la naturaleza
como un mundo de relaciones simples comprensibles para el hombre y asimilables en sus
sistemas productivos” (Delgado, 2004:52-53).
Esta visión de la naturaleza ha primado en toda la modernidad y es, en buena medida, la
responsable del surgimiento de corrientes de pensamiento que parten de la idea de que

�21
el hombre es capaz de reparar cualquier daño ocasionado a la naturaleza, a través del
uso de la ciencia y la tecnología. La ciencia con su capacidad sin límites de revelar todos
los secretos de la naturaleza y la tecnología con el poder de resolver cualquier
“desequilibrio” ocurrido en el curso totalmente predecible de las acciones humanas.
Así existen numerosas formas de evaluaciones de impacto ambiental (EIA), en sus
variantes de antes o después de ocurrir el daño ambiental, que se basan en esta
concepción dicotómica de la naturaleza y la sociedad, las que al parecer son dos
entidades que no tienen ninguna relación la una con la otra. El hombre con sus
poderosos medios tecnológicos posee la capacidad absoluta, amén de su poder de
expresar los impactos ambientales en categorías, de “parchear” a la naturaleza de la
misma manera en que puede corregir los desniveles que se producen en las autopistas
de las ciudades.
1.3. El problema ambiental.
Con la aparición de las ideas marxistas la mayoría de estas limitaciones encuentran una
respuesta lógica. Los fundadores de esta doctrina, ven en las relaciones entre clases
sociales las motivaciones fundacionales de una actitud determinada del hombre hacia la
naturaleza. A través del análisis sistémico, el marxismo fundamenta la interacción entre
los

elementos

naturales

y

sociales

que

concretan

relaciones

medioambientales

específicas. Es el lugar que ocupa una clase social en un sistema de producción concreto
y su relación con los medios de producción lo que determina una actitud racional o
irracional ante el uso de los recursos naturales, es decir, se trata de intereses clasistas
los que están detrás de dichas relaciones.
El descubrimiento de la concepción materialista de la historia, la cual tiene como tesis
“[...] que la producción, y con ella el intercambio de productos, es la base de todo orden
social; de que en todas las sociedades que desfilan por la historia, la distribución de los
productos, [...] la división social en clases o estamentos se rige por lo que se produce y
cómo se produce y por el modo de intercambiar lo producido” (Engels, 1978:325). Esta
producción y reproducción se produce en dos sentidos diferentes, como producción y
reproducción de las condiciones materiales en que se produce la vida humana y los
instrumentos de producción con que esta se realiza y como producción del hombre
mismo, es decir la continuidad de la especie humana y lo que ello significa para la
producción de bienes materiales. Esta explicación la ofrece el marxismo de forma genial
en sus obras más selectas entre las que podemos citar, “El Capital”, “Dialéctica de la
Naturaleza” y “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre”.
Un elemento notorio aportado por el marxismo fue el poder conjugar todos los aportes
anteriores en una explicación materialista de la influencia de los factores naturales en el
desarrollo de la sociedad y la relación de esta con la naturaleza, ofreciendo una visión

�22
sistémica de la relación dialéctica entre la producción de bienes materiales y las
condiciones naturales.
En “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre” aparecen ideas
sustantivas de la concepción marxista de la relación del hombre con la naturaleza que
resultan útiles para poder fundamentar los presupuestos teóricos que se defienden. En
primer lugar el reconocimiento de que el “trabajo es la fuente de toda riqueza” (Engels,
1975b:213), la que reconoce como la “condición básica y fundamental de toda la vida
humana” (Engels, 1975b:213).
Para el marxismo esta bien claro que el trabajo es un proceso de intercambio entre el
hombre y la naturaleza, en que el primero a través de la utilización de instrumentos de
trabajo obtiene de la segunda las riquezas que necesita para producir y reproducir las
condiciones de la producción de bienes materiales y su propia vida. Mediante dichas
acciones el hombre media, regula y controla el metabolismo entre él y la naturaleza.
En el capítulo V de “El Capital”, Carlos Marx aporta una idea genial a la comprensión de
esta problemática al dejar definido que “El trabajo es, en primer término, un proceso
entre la naturaleza y el hombre, proceso en que éste realiza, regula y controla mediante
su propia acción su intercambio de materias primas con la naturaleza” (Marx,
1973b:139). Esta constituye una idea de gran valor para la explicación científica de la
relación del hombre con la naturaleza, especialmente para comprender la influencia de
los factores naturales en el proceso de producción.
En esta misma dirección el marxismo aporta una perspectiva dialéctico – materialista de
la comprensión de las relaciones entre el hombre y la naturaleza, con frecuencia olvidada
en los trabajos actuales o presentados bajo otra terminología. “En la naturaleza nada
ocurre de forma aislada. Cada fenómeno afecta a otro y es, a su vez, influenciado por
éste” (Engels, 1975b:223), premisa que es muy útil para analizar la interacción entre los
factores naturales y sociales en el medio ambiente y entre los diferentes ecosistemas que
se encuentran en una región específica y la actuación de los hombres ante las agresiones
que los desequilibran. Esta visión es orientadora en el análisis de la sustentabilidad.
Una premisa que constituye la base del análisis de la relación dialéctica del hombre con
la naturaleza, consiste en comprender la interrelación entre los impactos que producen
las actividades humanas en la naturaleza y las consecuencias de estas para el ulterior
desarrollo de la sociedad. La idea presente en F. Engels acerca de que el hombre “[…]
modifica la naturaleza y la obliga a servirle, la domina […]” (Engels, 1975b:225), y que
“[…] después de cada una de estas victorias, la naturaleza toma su venganza […]”
(Engels, 1975b:225), da una interpretación del tipo de relación que prima entre ambos
elementos del medio ambiente.
Algo muy notable en este análisis nos lo recuerda el propio Engels en la obra citada y que
debe constituir la base metodológica de solución del problema científico que se plantea

�23
en esta tesis, y es el hecho de ver al hombre dentro de la naturaleza, como un elemento
que no se encuentra separado de ella, en tanto que él no es “alguien situado fuera de la
naturaleza, sino que nosotros, por nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro,
pertenecemos a la naturaleza, nos encontramos en su seno” (Engels, 1975b:226). Este
planteamiento teórico del marxismo a la luz de la concepción materialista de la historia
rompe, con toda intención, el intento de separar en el análisis de los acontecimientos
históricos los elementos sociales de los naturales, cualquier punto de reflexión fuera de
esta perspectiva entra dentro de los paradigmas del pensamiento lineal, que con
frecuencia es posible encontrar en la literatura sobre el tema.
El marxismo al descubrir las causas materiales del desarrollo social demuestra que la
vida es una de las formas del movimiento de la materia, cualitativamente superior y que
el hombre, como se ha dicho con anterioridad es una parte de la naturaleza, resultado
del desarrollo de esta y de sus relaciones sociales. Esta tesis tiene como hilo conductor la
unidad material del mundo, principio que une en torno a lo natural y lo social en la
comprensión materialista de la historia la explicación de la relación hombre – naturaleza
– sociedad.
Estos aportes del marxismo al esclarecimiento de la relación dialéctica entre el hombre y
la naturaleza constituyen el punto de partida para comprender todo lo relacionado con la
aparición de modelos de desarrollo, su orientación socio – clasista y la lógica de lo que
se conoce como problema ambiental.
Llegado a este nivel de análisis nos encontramos con la necesidad de buscar una nueva
imagen de la explicación de la relación naturaleza –sociedad cuestionadora de los
modelos de desarrollo apoyados en la visión impuesta por la racionalidad clásica.
En dicho contexto adquiere relevancia teórica el planteamiento del Dr. Carlos J. Delgado
cuando define el problema ambiental “a partir de la interacción de dos elementos –
“Cultura” y “Naturaleza” -, que al ponerse en contacto práctico forman una unidad. La
transformación resultante, - no deseada en sus consecuencias a largo plazo -, es lo que
llamamos problema ambiental” (Delgado, 2004:124-125).
La explicación de la naturaleza del problema ambiental, punto de partida para
comprender la esencia del mismo y referencia para encontrar una solución a las
contradicciones surgidas como consecuencia de la aparición de tecnologías y prácticas
productivas

destructoras

de

la

naturaleza

la

encontramos

en

los

presupuestos

metodológicos del holismo ambiental.
1.4. El holismo ambiental.
El término holismo fue introducido por Jan Smuts en su obra “Holism and Evolution”
publicada en Londres en 1926. Esta concepción parte de la idea de que el todo y las
partes se influyen y determinan recíprocamente.

�24
En esencia, el planteamiento del análisis holístico considera que “La idea del todo y la
totalidad no debería por lo tanto limitarse al dominio biológico, abarca las sustancias
inorgánicas y las más elevadas manifestaciones del espíritu humano” (Smuts, 1999:281).
El holismo es el resultado de la quiebra del sistema de valores que constituye la base de
nuestra cultura, el cual se formula en sus líneas generales en los siglos XVI y XVII. Entre
1500 y 1700 hubo un cambio radical en la forma en que los humanos se representaban
el mundo circundante y en su manera global de pensar. La nueva mentalidad y la nueva
percepción del cosmos otorgaron a la civilización occidental los productos característicos
de la era moderna.
Antes del 1500 el criterio dominante en Europa y en otras civilizaciones era orgánico. Ello
era el resultado de la forma de vivir de las personas en pequeñas comunidades unidas
experimentando a la naturaleza en términos de relaciones orgánicas, caracterizadas por
la dependencia de fenómenos materiales y espirituales de subordinación de las
necesidades individuales a las de la comunidad. El marco científico de este criterio
universal descansaba sobre dos autoridades: Aristóteles y la Iglesia.
En el siglo XVII Tomás de Aquino combinó el sistema global aristotélico de la naturaleza
con la teología y la ética cristianas y de esta forma, estableció el marco conceptual que
sería incuestionable a lo largo de la Edad Media.
El punto de vista medieval sufre un cambio radical en los siglos XVI y XVII. Se sustituye
la noción del universo orgánico, vivo, espiritual por la del mundo como máquina y la
máquina universal se erigió como paradigma dominante en la era moderna. Dicha
evolución tiene su base en los nuevos descubrimientos revolucionarios en la física y la
astronomía que tienen su máxima expresión en los logros de Copérnico, Galileo y
Newton.
La ciencia del siglo XVII institucionaliza un nuevo método de investigación, defendido con
toda fuerza por Francis Bacón, que implicaba la descripción matemática de la naturaleza
y el método analítico de razonamiento ideado por Descartes.
El espíritu baconiano que puso en marcha el método empírico tenía como fin someter a la
naturaleza a través de la ciencia, que debía ofrecer al hombre un tipo de conocimiento
que le permitiera el dominio absoluto de los secretos de esta.
El antiguo concepto de la tierra como madre nutriente fue totalmente transformado en
los escritos de Francis Bacón, y desapareció completamente cuando la revolución
científica procedió a reemplazar la concepción orgánica de la naturaleza con el paradigma
del mundo como máquina.
A diferencia de la concepción cartesiana maquinista del mundo, el criterio universal que
emerge de la física moderna puede caracterizarse como orgánico, holístico y ecológico.
También, por la forma en que analiza las interrelaciones entre el mundo orgánico e

�25
inorgánico; el humano y no humano, podría denominarse concepción de sistemas, en el
sentido de la teoría general de los sistemas.
El holismo viene a constituir una metodología para explicar las interrelaciones existentes
entre los diferentes componentes del universo, en la misma medida que rechaza
cualquier explicación mecanicista en el funcionamiento del mismo. Esta concepción parte
de la explicación de la relación existente entre el todo y las partes, en la cual el todo no
es una mera suma de sus partes, sino que en su interior se produce una interacción
entre los componentes internos de la estructura de ese todo, que además, son
dinámicos, evolutivos y creativos.
En la visión holística del universo la acción externa entre los cuerpos, es decir la
influencia que ejercen unas entidades sobre otras encuentra su explicación lógica a partir
del análisis de esas influencias sobre los todos internos de cada objeto o fenómeno. De
esta forma cada uno de ellos se representa por las interacciones creativas que se
producen entre los componentes internos y la acción externa.
El holismo ambientalista viene a dar respuesta a un sinnúmero de interrogantes que
hasta entonces no permitían la comprensión del problema ambiental, de gran
complejidad, tanto en su definición, como en la explicación del cambio ambiental.
Esta complejidad se puede apreciar a través de varios momentos, en primer lugar, en la
interacción de las variables sociales y biofísicas en el problema ambiental. En segundo
lugar, la cuestión de la definición del medio ambiente y el cambio medioambiental
presupone el dilema de conceptuar el entorno biofísico en términos socio-psicológicos,
simbólicos, social-construccionista o perceptivos frente a un concepto altamente material
u objetivista del entorno como fuente de recursos, como un conjunto de sistemas que
proporcionan al ecosistema servicios y lugares para el desarrollo de la vida humana.
Este planteamiento nos lleva directamente a la valoración de la conciencia y el
comportamiento ambiental que son el resultado de la interacción de numerosas variables
entre las cuales podemos mencionar: conocimiento, valores relacionados con el medio
ambiente, estados jerarquizados de la conciencia medioambiental y los intereses
económicos y políticos.
El problema ambiental es, además, no solamente un estado no deseado de cosas, es el
resultado de una determinada percepción de lo ambiental a partir de construcciones
preestablecidas por las comunidades humanas, de ahí que este no se pueda conceptuar
como

un

problema

homogéneo,

sino,

todo

lo

contrario,

el

comportamiento

medioambiental es totalmente heterogéneo tanto individualmente como colectivamente.
En ello influyen numerosos factores que se revelan en la vida cotidiana entre los cuales
un papel esencial le corresponde a los factores culturales y a los valores tradicionales de
las comunidades y los individuos.

�26
Las variables conocimiento y valores tienen una gran importancia en la explicación del
problema ambiental. Entender la relación existente entre lo cognitivo y lo valorativo
permite,

en

primer

“comportamiento

lugar,

explicar

medioambiental”,

la

relación

“conciencia

existente

entre

medioambiental”

y

las

variables

“conocimiento

medioambiental”. Este asunto, que a primera vista nos parece sencillo si se asume como
válido el presupuesto de que un mayor conocimiento medioambiental produce mayor
conciencia ambiental y lógicamente esto es a su vez el principio de un comportamiento
medioambiental racional o positivo hacia la naturaleza, es mucho más complejo cuando
en

la

práctica

otras

variables

políticas,

económicas

o

culturales

producen

un

comportamiento que no se corresponde con lo esperado.
Este es otro momento de la complejidad del problema ambiental. Por esto se considera
absolutamente válida la consideración del Dr. C Carlos J. Delgado cuando afirma
textualmente: “[...] es un problema que no puede estudiarse al margen del hombre y de
espaldas a la sociedad humana, a la cultura. Sin la acción subjetiva del hombre este
problema

no

comprender

existiría”

(Delgado,

comportamientos

2004:125).

medioambientales

Esta
que

perspectiva
desde

la

es

valiosa

para

homogeneización

dominadora de la cultura occidental presenta como antiecológicas prácticas productivas
milenarias de culturas autóctonas aborígenes, sencillamente, porque no entran en sus
patrones culturales.
¿Cómo definir entonces el problema ambiental? Para hacerlo retomaremos la lógica de
análisis de este autor en otra obra cuando dice: “La médula del asunto no está en que el
hombre dañe a la Naturaleza. Ella radica en que el hombre, desde sus valores —entre los
que está incluido el conocimiento—, se ha enfrascado desde hace mucho tiempo en un
modelo cultural de producción de entorno, destructivo” (Delgado, 2005:325). Para esta
perspectiva de análisis el conocimiento medioambiental tiene un carácter profundamente
social, pues, teniendo en cuenta que los valores son el resultado de relaciones sociales
que tienen lugar en un entorno, a su vez, donde influyen diferentes variables entre las
cuales se puede hacer notar la ciencia, la cultura, la ideología, la política, la tecnología y
otras de tipo material y espiritual que configuran un problema que no puede ser
conceptuado de forma lineal.
Las ciencias sociales, por la misma complejidad del problema ambiental y la necesidad de
producir una nueva racionalidad social ambiental que se construye a partir “[...] de un
conjunto de reglas, normas, teorías, conceptos, intereses, valores, instrumentos,
métodos y técnicas de producción dentro de la relación naturaleza-sociedad [...]”
(Valdés, 2004a:237), tienen un lugar preponderante. En la formación de esa racionalidad
social ambiental, la ética ambiental representa un momento de primer orden que
terminaría por producir un tipo de conocimiento que identificará el lugar del hombre en el

�27
medio ambiente a partir del análisis de los valores que rigen su comportamiento
medioambiental, dentro de una comunidad moral concreta.
Por otra parte, el problema del desarrollo sustentable y la asunción de cualquier
paradigma de desarrollo socioeconómico pasan por la óptica de las relaciones inter e
intrageneracionales, lo cual constituye un campo de acción de la ética y es precisamente
uno de los objetivos de esta tesis, el análisis de la sustentabilidad.

1.5. La ética medio ambiental y el medio ambiente.
La existencia del problema ambiental y su manifestación más sensible: la crisis ecológica,
han planteado diferentes vías de solución a las ciencias que se han empeñado, entre
estas, las sociales, en proponer diferentes caminos. Existen numerosos presupuestos
teóricos para enfrentar este problema, entre los cuales nos encontramos con la difundida
y poco creíble idea de que más ciencia y más tecnología producirán definitivamente la
salida de la crisis. Están otras consideraciones que giran alrededor de la inevitabilidad de
estas como una manifestación natural de la relación del hombre con la naturaleza.
Lo real, sin embargo, aún esta por resolverse y al considerar como válido el presupuesto
de que el problema ambiental es la manifestación de una relación, resultado de un tipo
específico de intercambio del hombre con la naturaleza, de una subjetividad concreta:
una de sus vías de solución, evidentemente, gira alrededor de la actitud del hombre ante
la naturaleza. En este sentido la reflexión nos lleva directamente al planteamiento de una
determinada ética ecológica que se convierta en el punto de partida para el surgimiento
de una conciencia medioambiental que sirva de referencia cognitiva – valorativa para la
formación de un comportamiento medioambiental socialmente responsable.
En la historia del tratamiento de los problemas medioambientales existen numerosos
hitos que conducen al surgimiento de una ética ecológica a los cuales nos referiremos por
su importancia seminal en la formación de esta y por sus aportes en la comprensión del
problema ambiental.
Los argumentos para la preservación del mundo natural no humano, que se convierte en
el aparente sujeto de la ética ambiental han adoptado diferentes formas como se afirmó
anteriormente. Estos argumentos, en sentido general, se pueden dividir en dos grandes
grupos,

en lo que parece coinciden la mayoría de los especialistas: están los que

defienden la preservación por razones centradas en lo humano, es decir, preservar el
mundo natural no humano por sus cualidades para el mantenimiento de la vida
propiamente humana, y los que defienden el derecho de la existencia del mundo natural
no humano independientemente de sus valores para el mantenimiento de las
comunidades humanas.

�28
Esta división corresponde a la que existe entre la ecología superficial y la ecología
profunda o ecolatría planteada por primera vez por el filosofo noruego Arne Naess en una
conferencia celebrada en 1972 en Bucarest y que se ha convertido en uno de los debates
más interesantes entre los filósofos que se dedican al análisis de las relaciones sociales
surgidas como consecuencia del problema ambiental y la crisis ecológica contemporánea.
Arne Naess ha sido el primero en plantearse las diferencias existentes entre el
movimiento ecológico superficial que tiene como objetivos centrales la lucha contra la
contaminación y el agotamiento de los recursos y el movimiento ecológico profundo que
tiene como base el cuestionamiento a los principios ontológicos que rigen la relación del
hombre con la naturaleza. De este proceso surgen nuevos principios que tienen un
mensaje de metateoría en su intento de producir una nueva mentalidad en el
comportamiento medioambiental del hombre.
Lo más interesante de estos principios ( Negación de la imagen del hombre en el entorno
a favor de la imagen relacional de ámbito global, igualitarismo biosférico, diversidad y
simbiosis, postura anticlasista, lucha contra la contaminación y el agotamiento de los
recursos, complejidad no complicación,

autonomía local y descentralización) es que

plantean un sistema de valores diferentes para los movimientos ecológicos, los
trabajadores ecológicos y todos los actores sociales implicados en la relación del hombre
con la naturaleza. Todo parece indicar que la solución definitiva, no emergente al
problema ambiental, es de tipo axiológica.
Lo más importante de la ecología profunda es, sin embargo, su cuestionamiento al
industrialismo, el cual consideran que no puede existir por mucho tiempo y la necesidad
de desarrollar un modelo de vida en comunidad con la naturaleza.
Pero no es Arne Naess sino Aldo Leopold, un naturalista y director de un coto americano,
el primero en plantearse una ética para el medio ambiente. El núcleo duro de su
planteamiento consiste en la necesidad de lo que él llama ética de la tierra que va mucho
más allá de plantearse una ética para los animales – que también produjo interesantes
reflexiones filosóficas en torno al derecho de los animales que tienen su máxima
expresión en la obra de Tom Reagan “The Case for Animal Right” - y las plantas, para
incluir también el medio ambiente no viviente.
El planteamiento de Leopold que se convierte en una inspiración para todo el movimiento
verde se fundamenta en el hecho de que “[…] hasta ahora no existe una ética que tenga
que ver con la relación del hombre con la tierra y los animales y las plantas que crecen
en ella” (Leopold, 1999:262).
En su obra “A Sand County Almanac” Leopold no busca prevenir el actual uso de los
recursos naturales por el hombre como tampoco pretende detener la devastación de los
suelos y el proceso progresivo de destrucción del hábitat de las especies que viven en la
tierra, su intención es reclamar el “derecho a seguir existiendo en su estado natural”

�29
(Leopold,

1999:262).

La

ética

de

la

tierra

que

esta

buscando

el

naturalista

norteamericano tiene como propósito fundamentar una nueva relación del hombre con la
naturaleza de conquistador “a sencillo miembro y ciudadano suyo” (Leopold, 1999:262).
Nuevamente aparece el tema de la necesidad de formar un sistema de valores que
fundamente una relación que reconozca los valores intrínsecos de la naturaleza, más allá
de su canonizada función utilitaria como eterna fuente de riquezas para el reino humano,
la visión clásica de la modernidad. Esta visión se puede considerar como fundacional para
los intentos posteriores de fundamentar una ética ambiental.
Un hito en este camino hacia la definición de una ética ambiental lo constituye, a pesar
de ser una propuesta que parece ingenua por su escasa fundamentación teórica, la obra
de Tom Reagan “The Case for Animal Right”, en la que defiende el derecho de los
animales. Para Reagan los animales tienen “[…] percepción, memoria, deseo, creencia,
conciencia de sí mismo, intención, sentimiento del futuro” (Reagan, 1999:258). Estos
constituyen “atributos de la vida mental de los animales mamíferos normales a partir de
un año” (Reagan, 1999:258) que los convierte en tributarios de derechos morales entre
los que este autor reclama el derecho a ser tratados con respeto, a partir de los valores
innatos que ellos poseen. Evidentemente el asunto se trata en el reconocimiento de
valores más allá de las propiedades utilitarias que estos animales mamíferos puedan
tener para la vida humana.
Por su parte, el ecofeminismo como parte del movimiento ambiental ofrece una visión del
problema desde la óptica de la participación de la mujer como grupo social
independiente, que sólo persigue el legítimo reconocimiento de la sociedad, con un punto
de vista que parte de identificar las causas de la explotación de la mujer con las que
ocasionan la degradación de la naturaleza. Por muchos años, por las funciones que le ha
otorgado la sociedad, las mujeres se han visto asociadas a la naturaleza. Las mujeres
desarrollan un “[…] trabajo natural, que se centra en las necesidades físicas humanas
[...] Nos hemos hecho cargo de lo cotidiano para que el hombre pudiera salir a
“adentrarse en el mundo”, a crear y decretar formas de explotar a la naturaleza […]”
(Plant, 1999:113).
El ecofeminismo no es un movimiento por la liberación de la mujer, como muchos
pretenden plantear, su importancia va más allá de llevar a las mujeres a su justo lugar
en la sociedad, al llamar la atención sobre cuestiones cardinales del movimiento
medioambiental. Y es que “Los medioambientalistas, advirtiéndonos de las consecuencias
irreversibles de la continua explotación ambiental, están desarrollando un ética ambiental
resaltando las interconexiones entre las personas y la naturaleza” (Merchant, 1999:285).
Se trata, en sí, de un movimiento de lucha porque los valores de los hombre y las
mujeres se consideren por igual; sin alineaciones ni prejuicios de ningún tipo, con el que
no se persigue “[…] que las mujeres sigan conservando el monopolio sobre sus valores,

�30
sino de que ambos participen en los valores que, tradicionalmente, se distribuían en
función del sexo, es la participación real de todos los miembros de la sociedad en todos
los aspectos del entorno social” (Valdés, 2005b:75).
La ecología social, surgida al calor del movimiento medioambiental es una referencia
obligada en esta reseña de los hitos que condujeron la filosofía a la necesaria y urgente
ética ambiental.
La ecología social, a diferencia de las demás formas adquiridas por los movimientos
medioambientales intenta ir a las bases de la dominación del hombre sobre la naturaleza
con la convicción de que las mismas causas que provocan la dominación del hombre por
el hombre y de otras formas de dominación actúan como causas de la degradación
ambiental.
Para los ecólogos sociales el problema consiste en buscar “[…] la libertad no solo en la
fábrica, sino también en la familia, no sólo en los aspectos materiales de la vida, sino
también en los espirituales” (Bookchin, 1999:71). Además de existir conciencia de la
necesidad de cambios profundos en el movimiento ecologista dirigidos a formar “[…] una
sensibilidad, una estructura y una estrategia para el cambio social antijerárquicas y de no
dominación, podrá conservar su misma identidad como voz para un nuevo equilibrio
entre la humanidad y la naturaleza y su objetivo de una sociedad verdaderamente
ecológica” (Bookchin, 1999:71).
La importancia de esta variante del movimiento ambiental consiste en el llamado que
realiza a diferenciar los objetivos de la ecología social y el movimiento ambientalista con
los de un medioambientalismo que continúa reflejando la lógica instrumental de la
modernidad promoviendo nuevas técnicas, tecnología y prácticas productivas que
solamente persiguen convertir a la naturaleza en un lugar más habitable, garantizando
un tipo de sociedad que mantendrá el desarrollo por otras vías. Es, sencillamente - en
palabras de Murray Bookchin – un tipo de ingeniería ambiental que, ni remotamente, se
cuestiona los modos actuales de dominación del hombre sobre la naturaleza.
Evidentemente, tanto la ética de la tierra, la ecología profunda, el ecofeminismo, el
reclamo del derecho de los animales, y la ecología social promueven un nuevo tipo de
saber ambiental y una ética ecológica que ponga énfasis en el respeto al mundo no
humano en una sociedad donde sea posible establecer formas de convivencia que no
generen alienación para ninguno de los grupos sociales que participan y los demás
elementos del medio ambiente. La eliminación de prácticas enajenantes será la condición
para la formación de un nuevo comportamiento medioambiental.
Existen diferentes conceptos de lo que se entiende por ética ambiental los cuales fueron
analizados por la Dra. C. Célida Valdés Menocal de la Universidad de la Habana que
resume un acercamiento bastante exacto a la temática. Su panorámica va desde Aldo
Leopold (1887 - 1948), el Premio Nóbel de la Paz, Albert Scheweitzer (1875 - 1965),

�31
varios autores latinoamericanos entre los que se incluye al mexicano Enrique Leff para,
finalmente, ofrecer su propia definición (Valdés, 2005c).
Por ética ambiental define la Profesora de la Universidad de la Habana a “[…] una rama
de la Ética Aplicada que conduce autocríticamente a la formación de normas, principios y
valores dirigidos a respetar, conservar y proteger la naturaleza” (Valdés, 2005c:101). Se
asume como válida tal definición porque se considera que permite reflejar el mundo
espiritual del sujeto y objetiviza su intercambio con la naturaleza y la sociedad.
La creación de una ética ambiental es importante en la misma medida que necesitamos
fundamentar la relación del hombre con la naturaleza a partir de valores que deben ser
formados desde las más tempranas edades y por diferentes vías en todos los ciudadanos
que habitan el planeta. Estos valores tienen, lógicamente, que tener en cuenta las
actividades que desarrollan los individuos en un espacio histórico concreto. Ellos tienen,
en las circunstancias de la crisis ecológica actual, una importancia sin precedentes si se
convierten en normas y principios del comportamiento ambiental que respete los valores
intrínsecos del mundo no humano con el cual interactúa el hombre.
En este proceso adquieren una importancia, los códigos de ética de las diferentes
profesiones, ellos establecen una ética en la actuación del sujeto con otros sujetos de su
grupo, con la sociedad y la naturaleza. La ética del profesional implica: la actitud ante su
actividad laboral, las cualidades propias de su personalidad, función social (influencia y
resultados de su actividad), respuestas ante las exigencias sociales, relaciones con su
colectivo laboral; con otros profesionales y con los usuarios, la asunción de normas,
valores y principios de su tiempo y clase (Miranda &amp; Ruiz, 1999:299).
Estos códigos son un momento de la concreción de una cultura ambiental que tiene como
objetivo la formación de una racionalidad ambiental que incluye los siguientes procesos
definidos por el ecólogo mexicano Enrique Leff y que por su importancia para las
proposiciones abordadas más adelante se citan textualmente.
Primeramente, se habla de el “establecimiento del marco axiológico de una “ética
ambiental” donde se forjan los principios morales que legitiman las conductas
individuales y el comportamiento social frente a la naturaleza, el ambiente y el uso de los
recursos naturales” (Leff, 2005b:86).
En segundo lugar, “La construcción de una teoría ambiental, por medio de la
transformación de los conceptos, técnicas e instrumentos para conducir los procesos
socioeconómicos hacia estilos de desarrollo sustentables” (Leff, 2005b:86).
Y en tercer lugar, “La movilización de diferentes grupos sociales y la puesta en práctica
de proyectos de gestión ambiental participativa, fundados en los principios y objetivos
del ambientalismo” (Leff, 2005b:87).
Todo el análisis que realizaremos en el siguiente epígrafe y la lógica de la tesis esta
dirigida a la construcción de una racionalidad ambiental para la minería que tiene en

�32
cuenta los pasos anteriores y que la considera como “[…] el resultado de un conjunto de
reglas, normas, teorías, conceptos, intereses, valores, instrumentos, métodos y técnicas
de producción dentro de la relación naturaleza – sociedad [...]” (Valdés, 2004a:237).
Resumiendo, se puede afirmar que la lógica instrumental impuesta por la modernidad
condicionó un modo dicotómico de entender la relación del hombre con la naturaleza, a
partir de un concepto estrecho de esta última, que reclama de un nuevo saber ambiental
si realmente se desea construir un paradigma donde la naturaleza no sea únicamente un
objeto de conocimiento y satisfacción de las necesidades humanas.
Este nuevo saber tiene que construirse desde un modo sistémico de ver las relaciones
ambientales que, en este caso, se propone como vía de comprensión de dicho proceso el
holismo ambientalista que facilita ver la relación hombre – naturaleza – sociedad como
un todo único que supera la visión mecanicista y orgánica que impuso la razón clásica.
Además facilita la comprensión del problema ambiental “[…] a partir de la interacción de
dos elementos – “Cultura” y “Naturaleza” -, que al ponerse en contacto práctico forman
una unidad. La transformación resultante – no deseada en sus consecuencias a largo
plazo -, es lo que llamamos problema ambiental” (Delgado, 2005:125). Esta es una
relación que servirá de referencia metodológica para comprender, en su esencia, las
relaciones causales del desarrollo sustentable.
Relaciones que transitan por la actuación de hombres concretos que en su accionar
individual ponen de manifiesto una ética determinada resultante de complejas relaciones
sociales que constituyen, en última instancia, expresión de relaciones socio clasitas y de
un accionar que determinará un comportamiento ambientalmente responsable o no ante
la naturaleza, contenido medular del concepto desarrollo sustentable.

CAPÍTULO II. EL CONCEPTO DESARROLLO SUSTENTABLE
2.1. Surgimiento del concepto desarrollo sustentable.
La gran mayoría de los científicos y la

opinión pública especializada,

en general,

considera como una referencia en el despegue de las preocupaciones por el tema de los
estilos de desarrollo la aparición del libro de R. Carson “Primavera silenciosa”, en el año
1962, en el que la autora realiza un profundo análisis de los efectos de las sustancias
químicas sobre los organismos vivos. Especialmente, se

analizan los

efectos de los

insecticidas y pesticidas sintéticos, sobre todo los ecosistemas de la tierra y sobre el
propio hombre. Este es un texto que marca un hito en el análisis de los problemas de la
relación del hombre con su entorno.
Las primeras reflexiones colectivas sobre estos temas, concretamente, la de los vínculos
del crecimiento global y la escasez de recursos naturales, aparecen en el verano de 1970

�33
cuando un grupo de científicos, investigadores e industriales de las más diversas esferas
de la producción y la ciencia se reunieron para analizar el futuro del planeta y de sus
habitantes. Este grupo conocido como el “Club de Roma” elaboró el informe “Límites al
crecimiento” en 1972. El informe se concentró en cinco factores que limitaban el
crecimiento en el planeta: la población, la producción agrícola, los recursos naturales, la
producción industrial y la contaminación. Aquí no aparece ninguna referencia al análisis
de los sistemas socioeconómicos que soportan estas actividades. Este Informe genera un
importante impacto en los círculos políticos y académicos al emitirse en los albores de la
llamada crisis del petróleo y de los problemas de precios y suministros internacionales de
materias primas.
Un momento importante en la evolución hacia el término desarrollo sustentable lo ocupa
el libro “Una sola tierra” de Bárbara Ward y Rene Dubos en el que se analizan los
vínculos entre ambiente y desarrollo, publicado en 1972. En este libro se describen los
intereses que llevaron a la “Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente” de
Estocolmo del año 1972. Es uno de los primeros libros en los que se insiste en que las
necesidades humanas no se pueden satisfacer en detrimento del capital natural y de los
intereses de las generaciones futuras.
En 1972 en Estocolmo, Suecia, se celebró la primera gran Conferencia mundial sobre
problemas

ambientales

(“Medio

Ambiente

Humano”)

presidida

por

el

industrial

canadiense Maurice Strong quien realizó grandes esfuerzos porque la Conferencia
estuviese marcada por planteamientos ya habituales en los Estados Unidos relacionados
como la “necesidad de la protección del medio ambiente”.
Esta Conferencia como era de esperar, no se detuvo en las verdaderas causas de la
contaminación ambiental y en sus vías de solución. Sin embargo, llamó la atención del
mundo sobre la necesidad de revertir los costos ecológicos de los patrones de producción
y consumo existentes hasta ese momento. Su mayor importancia es su reconocimiento
sobre la crisis ecológica y la necesidad de abordar los problemas ecológicos de forma
prioritaria, sin embargo, continuaba la lógica instrumental en el análisis de la relación
naturaleza - sociedad.
En el año 1974, en Cocoyoc, México, se celebra la Conferencia sobre Medio Ambiente y
Desarrollo, Naciones Unidas. Esta Conferencia acuña el término “desarrollo sustentable”,
aún cuando este concepto se ha estado utilizando desde los años sesenta, especialmente
por economistas. La utilización del mismo reemplaza al término “ecodesarrollo” utilizado
hasta el momento, aunque algunos autores lo continúen utilizando en sus producciones
científicas sobre el tema.
Como consecuencia de la Conferencia de Estocolmo se decidió celebrar en 1976 la
“Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos”. Esta

contribuyó a

llamar la atención sobre el lugar que debe ocupar la satisfacción de las necesidades

�34
básicas del desarrollo, las referidas al saneamiento, a la atención primaria de salud, a la
cobertura de agua potable y otras necesidades de este tipo. Esta Conferencia tampoco
ofreció soluciones para los problemas que enfrentaba la humanidad, principalmente para
los países subdesarrollados.
En 1980, en la “Estrategia Mundial

para

la

Conservación” editada

por varias

organizaciones entre las que se encontraban la “Unión Internacional para la Conservación
de la Naturaleza” (UICN), el “Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo” (PNUMA)
y el “Fondo Mundial para la Vida Silvestre” (WWF-World Fund), utiliza por primera vez el
concepto “desarrollo sustentable” como un elemento integral que incluye las dimensiones
económica, social y ambiental. Su importancia para la definición de la sustentabilidad
consiste en aportarle un enfoque ecológico a la misma, a través de la definición de los
objetivos considerados imprescindibles para la conservación de los recursos vivos, el
mantenimiento de los procesos ecológicos esenciales y de los sistemas que dan sostén a
la vida, la preservación de la diversidad genética y el aprovechamiento sustentable de las
especies y los ecosistemas.
En 1982 aparece la Carta de la Tierra. El 28 de octubre de 1982, la asamblea general de
las Naciones Unidas, en su Resolución 37/7, proclamó la “Carta Mundial de la
naturaleza”, que en 24 puntos plantea principios generales, delimita funciones y aspectos
de aplicación para el respeto universal a la naturaleza. La importancia de este suceso es
que aceleró la creación de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo y sus
debates posteriores en torno al concepto desarrollo sustentable.
Es en 1987 cuando, por primera vez, la llamada “Comisión Brundtland” - que debe su
nombre a la Primer Ministro de Noruega, la señora Gro Harlem Brundtland que encabezó
la “Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo” - en el Informe “Nuestro Futuro
Común” utiliza el concepto desarrollo duradero, también reconocido como desarrollo
sostenible o viable. Si en Estocolmo (1972) se establecen los cimientos para la
elaboración de políticas de crecimiento económico sustentable, el informe “Nuestro
Futuro Común” dejaba bien claro que el desarrollo solamente perduraría si las actuales
generaciones desarrollaban patrones de producción y consumo que no comprometieran la
vida de las generaciones venideras.
En Río de Janeiro, en Junio de 1992, en la “Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio
Ambiente y

Desarrollo” (CNUMAD) es cuando se plantea el imperativo inmediato del

desarrollo sustentable, si se quiere conservar el planeta en condiciones biohabitables
para las futuras generaciones. Éste se convierte en el primer mandato de la “Agenda 21”
y a partir de este año llega incluso a ser incluido en las cartas magnas de varios países
del mundo, entre ellos, en la cubana, que lo hace en las modificaciones introducidas en
1992, en su artículo 27.

�35
La llamada “Cumbre de la Tierra” es el momento de la sacralización del concepto
desarrollo sustentable. Lo más importante de esta Cumbre es el llamado a tener en
cuenta la relación entre el medio ambiente y el desarrollo. Su mayor importancia consiste
en que “...convirtió a la crisis ambiental en uno de los puntos principales de la agenda
internacional y estableció un vínculo entre los conceptos de ambiente y desarrollo,
generando el nuevo paradigma del desarrollo sustentable” (Khor, 2005:1).
Ante esta realidad, es necesario ponerse de acuerdo acerca de qué

entender por

sustentabilidad, un debate que surge precisamente ante la ausencia de consenso en el
planeta sobre cómo enfrentar los problemas asociados al desarrollo, de tal forma que no
sería exagerado afirmar que la CNUMAD “[...] propuso el concepto de desarrollo
sustentable para responder a la crisis ambiental y de desarrollo que enfrentaba el
planeta” (Khor, 2005:1). Todos los autores que tratan sobre el tema, y se puede decir
que existen en la actualidad cerca de 80 definiciones diferentes sobre qué entender por
sustentabilidad, coinciden en que el “[…] término desarrollo sustentable reúne dos líneas
de pensamiento en torno a la gestión de las actividades humanas: una de ellas
concentrada en las metas de desarrollo y la otra en el control de los impactos dañinos de
las actividades humanas sobre el ambiente” (Fernández, 2005:1), (Romano, 2005).
Todas las interpretaciones aparecidas sobre el tema, de una u otra forma, contienen los
elementos referidos anteriormente.
En este mismo sentido, se refiere J. Hurd cuando dice que el concepto desarrollo
sustentable surge para resolver los conflictos existentes entre “La legítima necesidad que
tienen las regiones del mundo, con un alto porcentaje de pobreza y desempleo de lograr
el desarrollo económico, en particular en el Sur y en ciudades del interior del Norte”
(Hurd, 2005a:1). Aquí se precisan los términos “fronterizos” de los llamados “cinturones
de pobreza”, con una breve referencia a la pobreza hacia el interior de las ciudades del
poderoso norte industrializado.
Es urgente plantearse la necesidad de resolver los conflictos entre “La legítima necesidad
de proteger el medioambiente de los impactos adversos del desarrollo industrial, más
palmarios en el Norte, y en las industrias extractivas y áreas industrializadas del Sur”
(Hurd, 2005a:2). A partir de estas líneas de pensamiento se elaboran los documentos
más trascendentales que fundamentan el desarrollo sustentable como política.
Entre los documentos más importantes de la “Cumbre de la Tierra” se encuentra la
“Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo”, la cual en sus 27 principios
pretende “[...] establecer una alianza mundial nueva y equitativa mediante la creación de
nuevos niveles de cooperación entre los Estados, los sectores claves de las sociedades y
las personas [...]” (Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, 2005:1).
Esta Declaración, a pesar de su importancia para la comunidad internacional, se
convierte en documento sin posibilidad real de concretarse.

�36
Otro documento de trascendencia, resultado de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sustentable (CNUMAD) es el Plan de Implementación, en el cual se dice cómo actuará la
comunidad internacional para materializar el desarrollo sustentable, concretamente, las
acciones que se desarrollarán por parte de los gobiernos, las instituciones y la sociedad
civil. Este documento en toda su extensión no contiene una propuesta concreta sobre
cómo lograr “La erradicación de la pobreza y la modificación de las modalidades
insustentables de producción y consumo, así como, la protección y gestión de los
recursos naturales básicos que forman la base del desarrollo económico y social [...]”
(CNUMAD, 2005:1). Se declara que: “La buena gobernabilidad de los asuntos públicos
en cada país y en el plano internacional es fundamental para el desarrollo sustentable.”
(CNUMAD, 2005:1), pero no se dedica ningún párrafo para analizar la relación entre la
gobernabilidad y la pobreza.
En general, se puede asegurar que este constituye un documento que nada ofrece desde
el punto de vista metodológico al análisis de políticas para lograr encaminar el desarrollo
en los llamados “países con economías en transición” (CNUMAD, 2005:8). La elaboración
del texto, totalmente utópico deja, por encima del imprescindible análisis socio – clasista
que el marxismo propone para comprender la naturaleza de los problemas ambientales,
la solución de los problemas que enfrenta el mundo para construir sociedades
sustentables a la evolución de los actuales proyectos sociales, apelando como en la más
ortodoxa tradición utópica a la voluntad de los países desarrollados y los organismos
internacionales.
2.2. Limitaciones y aciertos del concepto desarrollo sustentable.
En el Informe de la Comisión Brundtland se plantea la urgente necesidad de promover
un desarrollo de tipo sustentable, entendido éste, no como un estado de estática
armonía, sino como todo un proceso de cambio, en el cual, la explotación de los
recursos, la dirección de las inversiones, la orientación del desarrollo tecnológico y los
cambios institucionales deberían tomar en cuenta, no sólo las necesidades actuales,
presentes, sino también las venideras, aquellas que se relacionan con las generaciones
futuras (Gileni, 1994:132)1. Dicho de esta forma era algo realmente esperanzador, sin
embargo, no se tenían en cuenta varios momentos, tales como: cuantificar los daños
(cuantitativa y cualitativamente) que el hombre le ocasiona a la naturaleza sin indicar
cómo conocer, ante la magnitud del daño actual, cuáles serían las necesidades de las
generaciones venideras. Y lo más importante, no se indicaba cuál sería el modelo de

1

“urgente necesidad de promover un desarrollo de tipo sustentable, entendido éste, no como un estado de estática armonía,
sino como todo un proceso de cambio en el cual, la explotación de los recursos, la dirección de las inversiones, la orientación
del desarrollo tecnológico y los cambios institucionales deberían tomar en cuenta, no sólo las necesidades actuales, presentes,
sino también las venideras, aquellas que competirían a las generaciones futuras”.

�37
sociedad en que primaría, por encima del consumo y la ganancia, el interés de preservar
condiciones a las futuras generaciones para satisfacer sus necesidades.
En este sentido coincidimos con el análisis realizado por (Redclift &amp; Woodgate, 2002)
cuando se pregunta: Cómo entra la cuestión del desarrollo dentro de la definición
propuesta, si tenemos en cuenta que el nivel de desarrollo alcanzado por cada sociedad
en un momento determinado, origina necesidades diferentes en cada cultura y en cada
generación, y lo más importante, cómo definir las necesidades en cada una de ellas.
En el presente, es muy difícil poderlas determinar, en primer lugar, por su carácter
creciente y la imposibilidad de poder, desde aquí, precisar el tipo de tecnología y de
recursos que se necesitarían para satisfacerlas y, en segundo lugar, hoy, con exactitud,
el hombre no conoce la magnitud de los valores que ha extraído a la naturaleza en
recursos no renovables, las ganancias que se dejan de percibir como consecuencia de la
lenta reposición de los mismos y cómo esta situación afectará a las generaciones
venideras.
En este sentido, es importante tener en cuenta que “[…] la sociedad humana es un
sistema histórico, en el que la actividad actual de los elementos que componen el
sistema deja trazas que condicionan -pero no determinan- los estados posteriores del
mismo, la pretensión de dejar intactas las opciones del futuro resulta en exceso
ambiciosa” (García, 2005:1).
En la actualidad, en la literatura especializada podemos encontrar cientos de definiciones
sobre este problema y búsquedas incesantes de alternativas racionales para lograr la
sustentabilidad. La mayoría coincide en plantear la necesidad de lograr la armonía entre
los conceptos crecimiento económico y desarrollo humano, el mayor problema consiste
en identificar crecimiento con desarrollo. A continuación se hará referencia a algunos de
estos enfoques con el propósito de valorar los elementos positivos de los mismos para un
análisis de la sustentabilidad en el subdesarrollo.
En la revista Ciencia y Sociedad No 1 de 1994 del Instituto Tecnológico de Santo
Domingo se encuentra una propuesta que llama al logro del desarrollo sostenible a través
de las variables: población, necesidades, consumo, recursos, tecnología, producción,
productividad, capacidad de carga (relacionada con la dotación de recursos de un
ecosistema), distribución, acceso a los recursos, rentabilidad, las instituciones, las
variables sociales (calidad de vida, el nivel de ingreso, la aceptabilidad social de los
sistemas, su persistencia en el tiempo) y el tiempo.
Otra propuesta más simplificada es la planteada por autores del Instituto Superior
Politécnico “José Antonio Echeverría” de Cuba que las proponen como los desafíos de los
gobiernos nacionales en el diseño de políticas de gestión encaminadas al logro de los
objetivos, es decir, el logro de crecimiento económico, equidad, y sustentabilidad
ambiental (Valdés &amp; Chassagnes, 1997). Como se aprecia, el enfoque anterior, en

�38
esencia, no se aleja del tratamiento clásico del problema propuesto por la Comisión
Brundtland. No ofrece ninguna pauta metodológica para indicar cómo lograr la
sustentabilidad.
En la revista de la CEPAL, No. 47 de 1992 se plantea el problema del desarrollo
sustentable a través del análisis de dimensiones, en este caso la dimensión económica
que incluye: estabilización, ajuste estructural, crecimiento, solvencia, dimensión nivel de
vida, dimensión política y dimensión medio ambiente. Lo importante lo constituye el
hecho de referirse al problema del crecimiento económico y la estabilización económica.
Un elemento novedoso lo es, el considerarse la política como una variable independiente,
sin llegar a plantearse absolutamente cómo las sociedades actuales garantizarían la
democracia y los derechos políticos para llegar a la sustentabilidad.
En este sentido J. Corbatta puntualiza en su análisis sobre cómo llegar a la
sustentabilidad, para lo cual propone objetivos críticos, la cuestión de revitalizar el
crecimiento porque “[…] la pobreza disminuye la capacidad de las gentes para utilizar con
juicio los recursos e intensifica las presiones de que es objeto el medio ambiente”
(Corbatta, 2005:2). Puntualizando que es necesario “[…] hacer que el crecimiento
económico resulte menos consumidor de energía y más equitativo en sus repercusiones
sociales” (Corbatta, 2005:2). Según esta visión es imposible lograr un desarrollo
sustentable sin crecimiento, especialmente, en las condiciones de extrema pobreza de los
países subdesarrollados. Su punto de vista nos lleva directamente a las diferencias que
es necesario tener en cuenta para establecer una relación dialéctica entre crecimiento y
desarrollo, cuando afirma categóricamente que es imprescindible analizar detenidamente
la filosofía de desarrollo sustentable del Informe Nuestro Futuro Común

para evitar

llegar “[…] así al erróneo concepto de desarrollo económico como el del crecimiento de
un país, pero este crecimiento no incluye la degradación de los recursos naturales, ni del
medio ambiente en general” (Corbatta, 2005:7).
J. Harribey que analiza el tema se cuestiona el llamado del Informe Nuestro Futuro
Común acerca de la necesidad de un nuevo tipo de crecimiento que garantice la
satisfacción de las necesidades cuando afirma “[…] el crecimiento económico sería capaz
de reducir la pobreza y las desigualdades y de reforzar la cohesión social. Pero el
crecimiento capitalista es necesariamente desigual, tan destructor como creador, y se
alimenta de las desigualdades para suscitar permanentes frustraciones y nuevas
necesidades” (Harribey, 2005:2). Esta afirmación lleva directamente a la crítica al modo
capitalista de producción como sociedad donde no se puede lograr un desarrollo de tipo
sustentable. Es importante, el llamado a la lógica de visualizar como, dentro del
capitalismo, se aprovechan las desigualdades para promover nuevas necesidades.
Lo

verdaderamente importante sería poder contar con un tratamiento de la

sustentabilidad en el que se tenga en cuenta una perspectiva científica de la relación

�39
entre la política y la economía. Este es un enfoque del que carecen la mayoría de los
tratados que aparecen en los diferentes medios de divulgación científica, especialmente,
el enfoque que heredamos de la Comisión Brundtland. El desarrollo aparece como una
variable independiente de la política, lo cual es algo absolutamente impensable en un
enfoque serio sobre el tema. Es una situación que no pasan por alto algunos autores
consultados que declaran el problema, pero no llegan a las relaciones causales que
conforman la esencia de esta relación. M. Romano, uno de estos autores considera que
los limites existentes para enfrentar el desarrollo sustentable “[…] no están basados
exclusivamente en la limitación de los recursos. La […] aplicación de políticas para que
más de 2 000 millones de pobres en el mundo puedan tener agua potable, vivienda,
salud, educación y medios de vida adecuados, no necesariamente implica el uso
irracional de los recursos renovables o no” (Romano, 2005:3). A pesar de adelantar un
problema de reconocida complejidad, este autor no llega, por limitaciones socio clasistas
al esclarecimiento de la relación política – desarrollo.
En el Informe Meadows presentado en el libro “Más allá de los límites del crecimiento” de
1993 se asume la sustentabilidad como “[...] la sociedad [...] que puede persistir a
través de generaciones, que es capaz de mirar hacia el futuro con la suficiente
flexibilidad y sabiduría como para no minar su sistema físico o social de apoyo”
(Meadows, 1993:248). Su limitación fundamental consiste en que no indica que la
flexibilidad y sabiduría necesarias para que las sociedades actuales no minen sus
sistemas sociales y físicos de apoyo se encuentran mediatizadas por el tipo de propiedad
sobre los medios de producción que gobierna sobre todos esos elementos.
Existen autores para los cuales “[…] sustentabilidad contiene la visión filosófica referida
al derecho de las generaciones siguientes a disfrutar por lo menos del mismo bienestar
actual. Generalmente, se piensa que la sustentabilidad es nada más preservación y
renovación de los recursos naturales. Pero ése es sólo un aspecto del desarrollo
sustentable” (Godelier, 2005:5). Es particularmente importante el hecho de hacer notar
que más allá de lo ecológico y lo ambiental es imprescindible incluir otras dimensiones
para el logro de la sustentabilidad, es decir, que la cuestión no está sólo en la protección
de los recursos naturales.
En este sentido, encontramos puntos de vista muy radicales que reclaman la existencia
de una nueva forma de concebir la relación hombre – naturaleza – sociedad porque “[...]
en la concepción de la Comisión Brundtland, hablar de la sustentabilidad física implica
considerar la necesidad de implantar prácticas de transformación material y de relaciones
con la naturaleza radicalmente diferentes a las que se han venido sedimentando en los
distintos sistemas sociales y económicos [...]” (Salazar, 2005a:2). Esta visión considera
la necesidad de un cambio radical en los patrones socio - económicos que soportan las
prácticas materiales hasta el momento, lo cual no es posible dentro de la lógica de los

�40
modelos dominantes hasta finales del siglo XX y los años iniciales del XXI. Porque en las
mismas palabras de este autor “[...] hablar de igualdad social [...] de cambios
democratizadores en el acceso a los recursos y en la distribución de costos y beneficios,
es hablar de cambios drásticos en las concepciones, filosóficas, económicas y políticas
dominantes [...]” (Salazar, 2005b:2).
Lo más significativo del tratamiento que estamos valorando, a partir de una toma de
conciencia mundial sobre la crisis ambiental global, lo constituye el hecho de estar muy
clara la existencia de un límite para la dotación de recursos naturales disponibles para su
explotación y de barreras sociales y políticas para concretar proyectos sociales
sustentables.
Un interesante análisis del problema del desarrollo sustentable lo encontramos en el
artículo de Roberto P. Guimaraes, especialista de la CEPAL, aparecido en la revista EURE
de Santiago de Chile, “El desarrollo sustentable:) propuesta alternativa o retórica
neoliberal?, en 1994.
La sustentabilidad ecológica, - según este autor - se refiere a la base física del proceso de
crecimiento y promueve la necesidad de mantener un

stock de recursos naturales

incorporados a las actividades productivas. La sustentabilidad en el caso de los recursos
naturales renovables, existe si la tasa de utilización es equivalente a la tasa de
recomposición del recurso en los procesos naturales que tienen lugar en la naturaleza. En
el caso de los recursos naturales no renovables, la tasa de utilización

debe ser

equivalente a la tasa de sustitución del recurso en el proceso productivo por el período
de tiempo previsto para su agotamiento (medido por las reservas naturales y la tasa de
utilización). Partiendo del hecho de que su propio carácter de “no - renovable” impide un
uso indefinidamente sustentable, hay que limitar su ritmo de utilización al ritmo de
desarrollo o de descubrimiento de nuevos

sustitutos. Esto demanda, entre otros

aspectos, que las inversiones realizadas para la explotación de recursos naturales

no

renovables deben ser proporcionales a las inversiones asignadas para la búsqueda de
sustitutos en los procesos productivos (Guimaraes, 1994:51).
Como se puede apreciar, a pesar de su interesante elaboración teórica, ésta es una
propuesta para naciones con un alto nivel de desarrollo económico, pues, los países
subdesarrollados no pueden detener la explotación de los recursos que poseen, aún
cuando deterioren, en mayor o menor grado el medio ambiente.
En un segundo momento la sustentabilidad ambiental habla de mantener la capacidad de
sustento de los ecosistemas, es decir, la capacidad de la naturaleza para absorber y
recomponerse de las agresiones antrópicas. Haciendo uso del razonamiento utilizado en
el análisis de la sustentabilidad ecológica, el de ilustrar formas de operacionalización del
concepto, dos criterios sobresalen por lógica. En primer lugar, las tasas de emisión de
desechos como resultado de la actividad económica

deben equivaler a las tasas de

�41
regeneración, las cuales son determinadas por la capacidad de recuperación

del

ecosistema. Un segundo criterio de sustentabilidad ambiental, sería la reconversión
industrial con énfasis en la reducción de la entropía, es decir, privilegiando la
conservación de la energía y las fuentes renovables. (Guimaraes, 1994:51).
La sustentabilidad ambiental de la que habla el especialista de la CEPAL, es, además,
muy difícil de precisar, porque la naturaleza posee una real capacidad de defenderse de
las agresiones antrópicas, creando, incluso, mecanismos de defensa. ¿Cómo lograr en
estos casos cuantificar los daños ambientales si los mismos pueden afectar a un
ecosistema por varias generaciones?
Esto no significa que no se puedan cuantificar los impactos ecológicos y ambientales
sobre un ecosistema determinado. La mayor complejidad radica en que, no se trata de
medir los impactos de una actividad en lo ecológico y lo ambiental, el problema es cómo
estos impactos influyen en los sistemas sociales y políticos que los soportan. Para ello se
precisan indicadores que incluyan tanto las relaciones que tienen lugar en la naturaleza
como las sociales, en todas sus manifestaciones y no de forma aislada.
Otro elemento de interés, lo constituye la referencia a la capacidad

de absorción de

desechos por los sumideros, se tienen en cuenta aquellos en los que se respeta el tiempo
en que las diferentes sustancias son reconvertidas. En ningún momento se refiere a
ecosistemas saturados como sucede en la gran mayoría de las actividades humanas.
La reconversión industrial, como un elemento de equilibrio ambiental, no es una opción
para los subdesarrollados, esta es una variante de alto valor agregado tecnológico que
requiere de transferencia de tecnologías a las cuales, estos países no pueden acceder en
las condiciones de la globalización neoliberal.
La sustentabilidad social, persigue como objetivo el mejoramiento de la calidad de vida
de la población, en los que se haría efectiva la distribución equitativa de las riquezas de
que dispone la sociedad dispone, a partir de la equidad y la justicia social. Los criterios
básicos tienen que ser los de justicia distributiva, para el caso de la distribución de
bienes y servicios y de la universalización de la cobertura de educación, salud, vivienda
y seguridad social. Estos criterios sientan las bases para un desarrollo sustentable que
incluye los intereses de las presentes y las futuras generaciones (Guimaraes, 1994:52).
Evidentemente, sin sustentabilidad social no podrá existir la sustentabilidad. En primer
lugar, se precisan políticas sociales que garanticen la satisfacción de las necesidades
básicas de toda la población.
Para concluir con el análisis de los contenidos sectoriales que propone R. Guimaraes se
hará referencia a la denominada sustentabilidad política, la cual

se encuentra

estrechamente vinculada al proceso de construcción de la ciudadanía, y busca garantizar
la incorporación plena de las personas al proceso de desarrollo. Ésta se resume a nivel
micro, en la democratización de la sociedad, y a nivel macro, a la democratización del

�42
estado. No se indica en qué tipo de sociedad pretende el autor lograr el desarrollo
sustentable.
El

primer

objetivo

supone

el

fortalecimiento

de

las

organizaciones

sociales

y

comunitarias, la redistribución de los recursos y de la información hacia los sectores
subordinados, el incremento de la capacidad de análisis de sus organizaciones, y la
capacitación para la toma de decisiones. En tanto el segundo objetivo se logra a través
de la apertura del aparato estatal al control ciudadano, la reactualización de los partidos
políticos y de los procesos electorales, y por la incorporación del concepto de
responsabilidad en la actividad pública (Guimaraes, 1994:53).
La sustentabilidad política solamente se puede lograr, si se realiza una profunda
transformación estructural de la sociedad y esto no se puede alcanzar

donde la

distribución de las riquezas se realice de forma tan desigual.
En el análisis que realiza el Arquitecto mexicano José Ramón González Barrón el
desarrollo sustentable se divide en dos partes, relación de la cual, se logran proyectos
sustentables. Una primera parte que se denomina desarrollo sustentable micro.

Se

entiende por desarrollo sustentable micro al “[...] que se lleva a cabo en casas, en un
grupo de vecinos [...] Es decir esta sustentabilidad es de una escala pequeña, en la que
un pequeño grupo de personas contribuye, según sus alcance, para poder hacer
sustentable su medio cotidiano” (González, 2005:2). Lo verdaderamente valioso de este
punto de vista es el llamado de atención sobre el papel de las comunidades y de los
grupos pequeños como células de partida para la sustentabilidad.
La segunda parte denominada desarrollo sustentable macro “[...] es específico de
industrias, fábricas, en el tratamiento a gran escala de aguas residuales, grandes
soluciones urbanas, etc. Esta sustentabilidad se puede llevar a cabo por grandes
organismos, los cuales tengan los recursos para dar solución a estos problemas”
(González, 2005:2). Como se aprecia, este análisis no tiene en cuenta la participación del
estado en la solución de los problemas del desarrollo, independientemente, de que en un
momento de su análisis tenga claro que el desarrollo sustentable “[...] tiene que tomar
en cuenta los factores políticos, sociales, económicos y culturales, de una sociedad [...]”
(González, 2005:2). Sin embargo, obvia totalmente el análisis clasista, no tiene en
cuenta el carácter grupal de las instituciones que elaboran estrategias de desarrollo y
manejo ambiental.
En el tratamiento de la “Comisión del Sur” es posible encontrar un enfoque más
totalizador del desarrollo, más cercano a las posiciones del tercer mundo donde se
integran valores materiales y espirituales. Este enfoque caracteriza el desarrollo como
“[...] un proceso que permite a los seres humanos utilizar su potencial, adquirir confianza
en sí mismos y llevar una vida de dignidad y realización [...] Es una evolución que trae
consigo la desaparición de la opresión política, económica y social” (Comisión Sur,

�43
1991:20). Este enfoque no le llama a este modelo desarrollo sustentable, pero,
evidentemente, sus fundamentos teóricos, coinciden con los atribuidos a este modelo, al
menos, con la intención que se plantea en el Informe Brundtland.
Este tratamiento tiene varios puntos de contacto con los anteriores, pero se

hace

particular énfasis en la desaparición de la opresión económica, política y social y en el
logro de una confianza del individuo en sí mismo, lo cual, lógicamente se hace extensivo
hacia las comunidades de las cuales es miembro, pasando por las diferentes formas de
organización social que las mismas poseen.
Por su parte, la definición que sobre desarrollo sostenible propone la FAO, la cual dice
textualmente: “El desarrollo sostenible es el manejo y la conservación de la base de
recursos naturales y la orientación del cambio tecnológico e institucional de tal manera
que asegure la continua satisfacción de las necesidades humanas para las generaciones
presentes y futuras” (Milian, 1996:53).
Lo más interesante en esta definición es que analiza la variable tecnológica como clave
para el manejo y conservación de los recursos naturales. Si no existe una nueva
orientación hacia el cambio tecnológico, en el sentido del empleo de tecnologías
apropiadas, no se podrá aspirar al logro de un desarrollo sustentable.
Otra visión sobre el problema que toma como base la definición clásica ofrecida en el
Informe “Nuestro Futuro Común” de la “Comisión Brundtland” la ofrece Luis Herrero en
su libro “Medio ambiente y desarrollo alternativo”. Este autor en el desarrollo sustentable
incluye dos conceptos fundamentales “[...] a) el de necesidades, en particular las
esenciales de los pobres, a los que se debía otorgar prioridad preponderante, y b) la idea
de las limitaciones que imponen los recursos del medio ambiente, el estado actual de la
tecnología y de la organización social [...]” (Herrero, 1989:37-38). Aquí están presentes
elementos analizados en definiciones anteriores, sin embargo, llama la atención el
vínculo que el autor establece entre las necesidades de los sectores más desfavorecidos
en los diferentes países y la relación recursos naturales - tecnología.
Por su parte, The Hague Report ofrece una definición que si bien tiene puntos de
contacto con todas las anteriores aparecidas a partir del “Informe Nuestro Futuro
Común”, en esta se encuentran elementos novedosos. El desarrollo sostenible es un
modelo para edificar un tipo de sociedad en la cual “[...] deben efectuarse inversiones
suficientes en la educación y en la salud de la presente población, de forma tal, que no
se creen deudas sociales para las futuras generaciones. Y que los recursos naturales
deben ser utilizados de forma tal que no creen deudas ecológicas al superexplotarse las
capacidades productivas y de soporte de la tierra [...]” (Pronk &amp; Nabub, 1992:6).
La introducción en esta definición por primera vez del término deudas sociales, crea una
perspectiva más objetiva para enfocar desde la visión de este trabajo, el problema del
modelo económico que consideramos se adecua a las condiciones de la minería.

�44
Las deudas sociales se pueden originar directamente a partir de proyectos de desarrollo
que no tengan en cuenta las dimensiones del desarrollo sustentable de forma inmediata.
Es decir, aquellos proyectos donde no exista equidad en la distribución de las riquezas y
aparezcan sectores excluidos del desarrollo como consecuencia de no existir justicia
intrageneracional.
La creación de deudas sociales como consecuencia de la utilización de patrones
irracionales de desarrollo provoca consecuencias mediatas que se producen al agotarse
todos los recursos naturales que respaldaban determinadas infraestructuras socio
productivas.
Para el caso de la minería, este tratamiento se acerca al problema del cierre de minas en
la que tanto las deudas sociales, como las deudas ecológicas, de lo cual trataremos más
adelante, son elementos claves que se tienen en cuenta en el momento de analizar la
sustentabilidad de un Proyecto.
Estas deudas sociales se pueden cuantificar y expresar en modelos que darían una idea
más exacta de la relación recursos naturales - desarrollo, un elemento que ayudaría a
comprender la esencia del desarrollo sustentable y que no se encuentra presente en las
definiciones que aparecen en la literatura científica.
Este debe ser el objetivo de los modelos económicos que privilegian la protección de la
naturaleza en la misma medida en que las deudas sociales poseen una estrecha relación
con las deudas ecológicas.
El razonamiento realizado para el caso de las deudas sociales es válido para las deudas
ecológicas. Estas se crean como consecuencia del uso indiscriminado de un recurso por
encima de su capacidad de recomposición de forma inmediata o de forma mediata,
derivada del desequilibrio originado por la desaparición de los ecosistemas asociados a
los recursos agotados. Todo lo cual origina que no se puedan encontrar alternativas de
compensación

por los daños que aparecen como consecuencia de la alteración en el

funcionamiento de los ecosistemas y los sociosistemas de una zona determinada.
José Mateo Rodríguez y Carmen Suárez Gómez, dos autores cubanos, definen este
modelo de desarrollo utilizando el término “sostenible”, sin establecerse precisiones entre
“sustentable” y “sostenible”. Para ellos, “[…] por sostenibilidad se entiende la durabilidad
y la persistencia de un sistema, la capacidad de reproducir material y simbólicamente un
sistema como resultado de las interacciones estructurales, funcionales, dinámicas y
evolutivas. La sostenibilidad ambiental sería así el balance entre varios niveles o tipos de
sostenibilidad: la geoecológica, la social, la económica” (Mateo &amp; Suárez, 2000:732).
Esta definición ofrece una visión de la sustentabilidad como proceso, como interacción de
diferentes

elementos

del

tejido

social.

Es

una

forma

abierta

de

entender

la

sustentabilidad que se corresponde con la manera en que estos autores definen el medio
ambiente, como interacción de elementos ecológicos, ambientales y sociales. Es un

�45
enfoque más integrador de la sustentabilidad que tiene como punto de partida el análisis
de los fenómenos ambientales en sistema, en interacción dialéctica.
Una definición que presenta una mayor similitud con las que toman como referencia la de
la “Comisión Brundtland”, la ofrece el propio José Mateo Rodríguez en una publicación en
idioma portugués, en la que utiliza la palabra sustentable para definir el modelo que se
está analizando. En esta ocasión afirma: “O desenvolvimento sustentavel é aquele que:
-

utiliza os recursos e serviços ambientais abaixo de sua capacidade de renovação;

-

distribui atividades no territorio de acordo com seu potencial;

-

pratica atividades de tal maneira que a emissão de contaminantes seja inferior a
capacidade de assimilação” (Mateo, 1997:55)2.

Lo valioso de esta definición lo constituye la importancia que se le atribuye a la necesidad
de promover el desarrollo sustentable acorde con el potencial del territorio, es decir, con
sus capacidades.
Una óptica coincidente con la perspectiva del primer mundo es la de Herman Daly, un
conocido teórico del desarrollo sustentable, defensor de las posiciones del Banco Mundial,
quien define el modelo de la sustentabilidad de la siguiente forma: “[...] sustainable
development is qualitative improvement without quantitative increase beyond some scale
that does not exceed carrying capacity - - i.e., the capacity of the environment to
regenerate raw material inputs and absorb waste outputs” (Daly, 1990:195)3.
Este punto de vista concretamente, privilegia el desarrollo, entendido este como
crecimiento cualitativo, sin adición de materiales, es decir, se promueve un desarrollo
intensivo, más completo, sin extraer mayores cantidades de materias primas.
Este tipo de modelo, en otras palabras, como dice Herman Daly, es el mejoramiento
cualitativo sin el aumento cuantitativo, que no exceda la capacidad de la naturaleza de
generar materias primas y de absorber los desechos de la producción.
Visto desde esta óptica, la mayoría de los países subdesarrollados no tienen posibilidades
de acceder al desarrollo sustentable por esta vía por no disponer de las tecnologías
necesarias para acometer modelos intensivos en la producción.
Una visión importante, para el tipo de concepto que se defiende, aparece en un artículo
del chileno Juan Carlos Guajardo, de la Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO) y que se
suscribe por coincidir con los puntos de vista defendidos por el autor, de esta Tesis de

2

El desarrollo sustentable es aquel que: utiliza los recursos y servicios ambientales por debajo de su capacidad de
renovación, distribuye los recursos en el territorio de acuerdo con su potencial y desarrolla actividades de forma tal que la
emisión de contaminantes resulte inferior a la capacidad de asimilación de la naturaleza.
3

Desarrollo sustentable es desarrollo sin crecimiento donde: a- Crecimiento significa incremento en tamaño por la adición de
material a través de la asimilación o acrecentamiento (por ejemplo, el incremento cuantitativo). b- Desarrollo significa
expansión o realización de las potencialidades: trayendo gradualmente un estado mayor y mejor (es decir mejoramiento
cualitativo).
En otras palabras el desarrollo sustentable es mejoramiento cualitativo sin aumento cuantitativo más allá de varias escalas que
no exceden la capacidad de carga, es decir la capacidad del medio ambiente para generar entradas de materias primas y
absorber las emisiones de los desechos.

�46
Doctorado, desde septiembre del 2001 (Montero, 2001), en la defensa de su Tesis de
Master; en la Universidad de la Habana, y en un artículo publicado en el Vol. XIX, Nos. 12, del 2003 de la revista “Minería y Geología”. El chileno plantea: “La necesidad de
compensar los deterioros de la naturaleza, de reparar las injusticias sociales del presente
y de considerar las necesidades e intereses de las generaciones futuras, responden a una
visión normativa, de un “deber ser” de la sociedad [...]” (Guajardo, 2003:221). Como se
puede apreciar, se refiere aquí a los elementos éticos que introduce el concepto
desarrollo sustentable en las relaciones inter e intrageneracionales.
Las referencias a la necesidad de compensar los desequilibrios que se producen en la
relación hombre – naturaleza – sociedad quedan más claramente cuando afirma: “El gran
principio del Desarrollo Sustentable es el principio general de la compensación, ya sea
desde una perspectiva actual o intergeneracional. Cualquier costo... debe ser reparado
[...]” (Guajardo, 2003:221). Esta es realmente la perspectiva que se considera valedera
como principio general en las relaciones sujeto – objeto y sujeto – sujeto en el medio
ambiente.
Por su parte, Verónica Alvarez Campillay, también de COCHILCO, plantea analizando las
visiones existentes de sustentabilidad, que existen dos formas de conceptualizarla,
dentro de la corriente económica. Los “[...] optimistas denominados Antropocéntricos y
los pesimistas denominados Ecocéntricos” (Alvarez, 2003:256). Estas corrientes teóricas
de pensamiento, según esta autora, que refiere en su artículo al Sr. Juan Carlos
Guajardo, presentan “[...] el centro de ambos enfoques... la Sustentabilidad Débil
(corriente Antropocéntrica) que dio origen a la Economía Ambiental y la Sustentabilidad
Fuerte (corriente Ecocéntrica) en la cual se basa la Economía Ecológica” (Alvarez,
2003:256).
La sustentabilidad débil “[...] postula que a través de la economía y la tecnología es
posible resolver los problemas que la acción del hombre provoca en el medio ambiente”
(Alvarez, 2003:256). Esta es precisamente la visión totalmente errónea de la
racionalidad instrumental de la modernidad que pretende hacer creer que la tecnología
resolverá los problemas creados por las propias tecnologías a través de la aplicación de
más ciencia y más tecnología.
La sustentabilidad fuerte, hace hincapié en el carácter irreparable de los impactos que
producen sobre el medio ambiente las actividades productivas, y, especialmente,
respecto a la disponibilidad energética para las futuras generaciones. Por todo ello “Su
postulado es respetar los equilibrios de la naturaleza y alcanzar la sustentabilidad
manteniendo el capital natural constante. En un extremo, este enfoque podría implicar la
prohibición de la explotación del recurso” (Alvarez, 2003:257). Este enfoque, carece de
consistencia teórica, pues, es imposible dejar a las futuras generaciones un stock de
capital natural constante para sus necesidades, limitando la satisfacción de las

�47
necesidades de las presentes. No tiene en cuenta, esta visión, que la clave consiste en
crear un capital social, sobre la base de la justicia, la equidad y la participación
verdaderas, capaz de crear alternativas de generar nuevas riquezas a partir de los
procesos socio – productivos actuales.
Además, la idea de limitar la explotación del recurso responde, en las condiciones de la
economía globalizada, a una lógica neoliberal que tiene como objetivo privar a las
naciones más necesitadas, del sur subdesarrollado de recursos que son imprescindibles
para su crecimiento económico. Tal es el caso de los intentos de las organizaciones
financieras internacionales de prohibir la explotación de los recursos minerales en
América Latina porque “[...] adoptar la sustentabilidad fuerte implica mantener el capital
natural para las futuras generaciones, es decir, prohibir la extracción de minerales”
(Alvarez, 2003:282).
Para continuar es oportuno traer al análisis algunas ideas

aparecidas en dos artículos

publicados por H. Dürr en 1999 y por J. L. López Cerezo y J. Méndez que resumen de
forma general nuestro modo de enfocar la cuestión de la sustentabilidad.
En el caso del primer artículo se considera que el logro de una sociedad sustentable, como asegura el autor alemán -, exige la existencia de la sustentabilidad ecológica (Dürr,
2005:29)4, que se refiere al respeto a la capacidad de carga de los ecosistemas, como
principio del mantenimiento de la vitalidad, productividad y flexibilidad de la biosfera.
Se necesita, además, - continuando con el análisis de H. Dürr – de la sustentabilidad
social (Dürr, 2005:29)5 que habla de la justicia social distributiva en el sentido de la
garantía de cobertura de servicios sociales para los ciudadanos y un desarrollo equitativo
a nivel internacional.
En este mismo análisis introduce un término nuevo, Sustentabilidad individual del
hombre, que, en buena medida, coincide con los planteamientos de la Comisión Sur y
que se considera imprescindible en el logro de la sustentabilidad, al ser, precisamente, el
hombre el portador de los modelos socioeconómicos y ser esta necesaria “[…] para
apoyar plenamente lo que según nuestras aspiraciones es humano en él, proporcionada
por una suficiente base económica y condiciones apropiadas en favor de una vida de
autodeterminación suficiente, digna, significativa y feliz para todos” (Dürr, 2005:29).

4

“Sustentabilidad ecológica, relacionada con una adecuada moderación de la intromisión humana en el medio ambiente y

una apropiada incorporación de las actividades del hombre en el finito ecosistema, para que no se exceda la capacidad de
carga de la Tierra y no disminuya la vitalidad, productividad y flexibilidad de la biosfera en la cual se basa también la
productividad”.
5

Sustentabilidad social, para mantener a la humanidad como una especie sobre el planeta, garantizada por una distribución

justa de los recursos de la Tierra y de los bienes y servicios producidos por el hombre entre los países y sus pueblos, y una
participación equitativa y activa de todas las personas en la organización de la sociedad en que viven.

�48
Se puede afirmar que detrás del concepto desarrollo sustentable se esconde la misma
lógica instrumental defendida por la modernidad que lo conduce a una concepción
dicotómica de la relación naturaleza sociedad en la que él aparece como “[…] amo de la
naturaleza, para esclavizarla, para considerarla simplemente como una gran cantera para
su propio miope beneficio, más que como —lo que realmente es— una base y el apoyo
nutricional de su propia existencia” (Dürr, 2005:31-32). Los sustentos del modelo no van
más allá de producir un tipo de “mejoras ambientales” para garantizar las condiciones
óptimas de un desarrollo mantenido de forma sostenida.
El desarrollo sustentable, como paradigma socioeconómico encierra elementos positivos
para la humanidad, sin embargo, para los países subdesarrollados no ofrece opciones
reales de aplicación al convertirse en un instrumento más de dominación de las grandes
potencias desarrolladas que, bajo el sello de la sustentabilidad, imponen condiciones
leoninas a las economías de estas naciones para acceder al mercado mundial, dígase
sellos verdes, producciones ecológicas, o aranceles prioritarios a producciones más
competitivas que los productos que ellos exportan.
El concepto mantiene una forma de actuar y producir desarrollista “[…] mientras no
convirtamos en insostenible la actividad económica, es decir, se trata de mantener el
crecimiento económico ajustándolo técnicamente a las limitaciones del capital natural”
(López &amp; Méndez, 2005:138).
La sustentabilidad es un discurso eminentemente político que pone de “[…] relieve su
carácter ideológico, desorientador y, en muchos casos, ante situaciones ya "sostenibles",
potencialmente perturbador” (López &amp; Méndez, 2005:138).
Considera la propuesta que se realiza que el desarrollo sustentable no es la única vía
para el logro de la sustentabilidad, en la misma medida se pretende desconocer que “[…]
existen sociosistemas ecológicamente integrados que no obedecen al imperativo
desarrollista del crecimiento económico, y en los que, además, no tiene sentido conciliar
tal crecimiento con los objetivos de proteger la naturaleza y atender las necesidades
sociales” (López &amp; Méndez, 2005:138). En virtud de esta lógica se hace imprescindible
determinar qué es lo que realmente se debe sustentar en cada cultura, en cada actividad
y en cada proceso socioeconómico.
La sustentabilidad como proceso es alcanzable en sociedades donde la propiedad sobre
los medios de producción promueva relaciones justas entre los diferentes grupos
sociales, jamás será alcanzable en los países donde existan modos de producción
asentados sobre la base de la injusticia y la inequidad en el desarrollo.
El

desarrollo

sustentable

es

un

proceso

que

exige

una

nueva

conciencia

y

comportamiento ambientales basados en una ética que solamente se puede construir
sobre la base de la responsabilidad ante todos los elementos del medio ambiente y la
solidaridad entre todos los grupos sociales que participan en el desarrollo.

�49
La sustentabilidad, como meta es un avance en el pensamiento creador del hombre hacia
sociedades

más

justas,

su

concreción

como

ideal

exige

profundos

cambios

revolucionarios en las sociedades del mundo actual.
2.3. Las dimensiones de la sustentabilidad
La sustentabilidad posee, al menos tres, dimensiones, una primera, directamente
relacionada con la protección de las funciones básicas esenciales de la naturaleza, una
segunda, con los factores culturales y socio - políticos que modelan la relación del
hombre con su medio ambiente y una dimensión tecnológica en la cual se integran
elementos de las anteriores.
Siguiendo la lógica del análisis de R. P. Guimaraes, para su mejor comprensión, teniendo
en cuenta los intereses de la presente investigación, en lo referido a la elaboración de
indicadores de sustentabilidad, se considerará que estos deben incluir las siguientes
dimensiones: ambiental, en la que se incluye la ecológica,

social, donde incluimos la

política y la dimensión tecnológica.
Entre los elementos generales del concepto desarrollo sustentable se encuentra la
dimensión ambiental. Esta se refiere

a la explotación de los recursos naturales de

acuerdo con las características del medio ambiente, a sus funciones ecológicas y
ambientales esenciales. Se trata de desarrollar modelos productivos que creen
condiciones para garantizar la estabilidad de los sistemas sociales, como una vía para
procurar la estabilidad de la naturaleza, en los que se tengan en cuenta las principales
funciones de la misma como fuente de materias primas, sumidero de desechos y sostén
de la vida, lo cual facilitaría la aparición de actividades alternativas.
Las categorías de esta dimensión serían, continuando el razonamiento de Roberto P.
Guimaraes, las de mantener, en el caso de los recursos renovables un ritmo de
explotación equivalente al ritmo de recomposición del recurso en sus ciclos naturales.
Para el caso de los recursos no – renovables el ritmo de explotación tiene que ser
equivalente a la aparición de actividades alternativas en los procesos productivos.
Se considera imprescindible mantener estas categorías que deben constituir la base para
la formulación de las variables de operacionalización de los indicadores, tasa de emisión
de residuales y tasa de absorción de estos, según los diferentes sumideros naturales.
En esta dimensión se precisa tener en cuenta, además, las categorías que están las
relacionadas con el mantenimiento de los procesos ecológicos esenciales y de los
sistemas que dan sostén a la vida, como, por ejemplo, la preservación de la diversidad
genética,

la

cual

constituye

una

condición

indispensable

para

el

logro

de

la

sustentabilidad.
Este es un tipo de desarrollo que le permitirá a las generaciones futuras disponer de
tecnologías y espacios donde desarrollar sus

actividades

socioeconómicas, tomando

�50
como referencia, para su protección, indicadores ambientales

de contaminación

permisibles para las especies de la flora, la fauna y los recursos naturales.
Estos espacios pueden ser naturales o artificiales y en ellos se alcanzaría la
sustentabilidad sobre la base del empleo de tecnologías respetuosas del entorno y del
mantenimiento de la cultura de las comunidades implicadas en la explotación de los
recursos. Se

trata de no destruir toda posibilidad de regeneración de estos o del

surgimiento de otros sobre la base de los existentes, que en muchos casos, no se logra
como consecuencia de su despiadada utilización. Es decir, lo importante es evitar las
deudas ecológicas que limiten a las generaciones futuras para la solución de los
problemas ambientales que, como consecuencia de la utilización de sistemas socioproductivos irracionales y de tecnologías inapropiadas en la actualidad, tendrán que
enfrentar para desarrollarse.
La dimensión social

del desarrollo sustentable se refiere a los elementos sociales y

políticos existentes detrás de la relación del hombre con la naturaleza y que se concretan
en los modelos económicos, en los que es necesario incluir, además de los factores de
índole económica y

política, la cultura, las costumbres, las tradiciones y las creencias

religiosas, entre otros elementos. Además, en términos genéricos, es la capacidad real de
una sociedad de organizarse según sus intereses para garantizar justicia social para
todos sus miembros, a través del desarrollo de proyectos en los que, sobre la base de la
participación de todos, se garantice el acceso a los servicios básicos de salud, educación,
cultura, deporte, utilización del tiempo libre y recreación, de acuerdo con sus
necesidades, y respetando la identidad de cada grupo.
En esta dimensión es imprescindible tener en cuenta, como se ha expresado
anteriormente, los elementos socio–clasistas que intervienen en la organización política
de la sociedad y en la relación del hombre con la naturaleza. En el enfoque clásico a la
problemática del logro de sociedades sustentables se obvia, en la mayoría de los casos,
el análisis clasista.
Para lograr la sustentabilidad tienen que existir instituciones que garanticen el acceso de
los actores sociales a los servicios básicos referidos anteriormente, y vías para llegar a
ellas como participantes reales de su propio proyecto. En ambos casos, estas constituyen
la garantía de la existencia de compensaciones sociales ante la desaparición de
actividades como consecuencia del agotamiento de los recursos naturales que explotan.
Tanto en actividades que utilizan recursos no–renovables como en los renovables las
compensaciones son el resultado de la interacción entre los mecanismos sociales
existentes en la superestructura de la sociedad. Si estos mecanismos fallan, aparecen
grupos marginados que desarrollarán prácticas agresoras del medio ambiente como
formas de subsistencia. Por ello, uno de los principales retos de una sociedad sustentable
es la eliminación de las deudas sociales.

�51
La sustentabilidad social presupone la existencia de una sociedad donde existan
mecanismos de participación pública validados socialmente. Es necesaria la búsqueda de
fórmulas que tengan en cuenta, en el momento de tomar una decisión relacionada con
determinadas acciones ambientales, los intereses, no solamente de los grupos que
llevarán a la práctica esas acciones, sino de los implicados en las mismas. Pero esta tiene
que ser una participación real, con vías de retroalimentación para conocer el efecto de
sus decisiones en las instituciones y decisores ambientales en todos los niveles políticos y
administrativos.
La existencia de instituciones capaces de contribuir al desarrollo sustentable exige
estructuras sencillas y flexibles en la toma de decisiones ambientales si se tiene en
cuenta que, por su carácter dinámico y sus consecuencias impredecibles, una necesidad
ecológica no puede transitar a través de las frecuentes estructuras burocráticas de poder
existentes en el mundo. En cualquier caso, la demora en adoptar una decisión puede
comprometer para siempre el destino de uno o varios ecosistemas o de comunidades
humanas asociadas a estos.
Para que un sistema logre la sustentabilidad, además, se requiere de niveles de acceso a
la cultura, solamente alcanzables con la aplicación de políticas racionales en el manejo de
los recursos humanos y la distribución de las riquezas sociales.
Las categorías de esta dimensión estarían, en lo político, relacionadas con la participación
de la población en los órganos de poder, entonces estas serían: población con derecho al
voto, participación en las elecciones, abstencionismo, boletas en blanco, diputados por
habitantes en el parlamento y mujeres en los órganos de poder (Montero, 2001:74).
Para completar esta dimensión son necesarias otras categorías que frecuentemente no
aparecen en la literatura y que se considera son imprescindibles para analizar la
sustentabilidad social. Tal es el caso de los llamados servicios básicos a los que también
ha hecho referencia Roberto P. Guimaraes, como cobertura de salud y educación. Para
poder incluir las categorías de esta dimensión en los indicadores es imprescindible darles
un contenido más exacto. Se incluirían en ese caso las categorías seguridad social,
esperanza

de

vida,

mortalidad infantil, escolarización,

calidad de

la

educación,

electrificación, cobertura de agua por sistemas autónomos, instituciones culturales,
centros promotores de la cultura, científicos por habitantes e instituciones científicas.
Estas categorías pueden variar de acuerdo con el entorno donde actúen teniendo en
cuenta que su expresión en indicadores tiene en cuenta lo local como unidad de
concreción de la sustentabilidad.
Para los intereses de la presente investigación, de acuerdo con el problema científico
planteado, los objetivos y las ideas a defender se considera necesario analizar la
tecnología como una dimensión en la que es posible expresar todas las relaciones
sociales que se involucran en el desarrollo social.

�52
La dimensión tecnológica se enfoca, en este trabajo, desde la perspectiva de los
estudios sociales de la ciencia y la tecnología, o estudios CTS, como se conocen. Es decir,
ver la problemática del modelo de desarrollo sustentable como una relación entre las
tecnologías con las cuales el hombre actúa sobre la naturaleza, que constituyen un
producto de la actividad humana, y sus impactos sobre esta y la sociedad. Analizando
esta relación como un problema social, pretendemos que la tecnología sea vista como
algo más que un artefacto para entenderla como sistemas, como procesos, como un
valor que modifica los valores existentes y crea nuevos valores.
Esta cuestión va mucho más allá que una simple disquisición filosófica para convertirse
en un problema de esencia en las relaciones sociales. El problema es saber cómo una
tecnología modifica la cultura de una comunidad. Hasta dónde se pueden modificar las
costumbres, los hábitos y las tradiciones comunitarias, cambiando la forma de relación
del hombre con la naturaleza y con los demás miembros de la comunidad. Esta idea es
posible comprenderla únicamente si se parte del hecho de que “La tecnología no es un
artefacto inocuo [...] no hay duda de que está sujeta a un cierto determinismo social. La
evidencia de que ella es movida por intereses sociales parece un argumento sólido para
apoyar la idea de que la tecnología está socialmente moldeada” (Núñez, 1999b:43).
Es importante que la tecnología se comprenda, “[...] como una práctica social [...]”
(Núñez, 1999b:61) y dentro de los intereses del concepto desarrollo sustentable como un
conjunto de sistemas diseñados para cumplir una función determinada.
Esto nos facilita asimilar las relaciones tecnológicas como intercambios entre individuos y
entre estos y los diferentes grupos sociales que participan en los procesos de desarrollo.
Para ello es de gran utilidad valorar las dimensiones de la tecnología según A. Pacey,
referidas por J. Núñez en el artículo citado anteriormente. Como una primera dimensión
considera la técnica en la que se incluyen “[…] conocimientos, capacidades, destrezas
técnicas, instrumentos, herramientas y maquinarias, recursos humanos y materiales,
materias primas, productos obtenidos, desechos y residuos” (Núñez, 1999b:61). Estos
elementos constituyen un referente importante para evaluar, dentro de los indicadores
que se elaboren, el papel de las tecnologías mineras en la consecución del desarrollo
sustentable.
La dimensión organizativa, en la que se incluye la “[…] política administrativa y de
gestión, aspectos de mercado, economía e industria; agentes sociales: empresarios,
sindicatos, cuestiones relacionadas con la actividad profesional productiva, la distribución
de productos, usuarios y consumidores entre otras” (Núñez, 1999b:61), nos permite que
tengamos una idea exacta de la complejidad de la tecnología y su carácter
profundamente social.
Una tercera dimensión, la ideológico-cultural, en la que se incluyen las “[…] finalidades y
objetivos, sistemas de valores y códigos éticos; creencias en el progreso [...]” (Núñez,

�53
1999b:61) terminan por completar un cuadro que revela relaciones sociales complejas
que pueden ofrecer una idea de cómo las tecnologías se insertan en un contexto social
donde confluyen los intereses y valores de diferentes grupos sociales que apuntan, en
ocasiones, en sentido inverso a la racionalidad tecnológica que ellas propugnan.
Al hablar de grupos sociales se está haciendo referencia desde las clases sociales hasta
los productores, consumidores y agentes del intercambio. Los materiales implicados en
los procesos socioeconómicos, los medios disponibles y los fines a desarrollar pueden ser
analizados a partir de comprender las tecnologías como sistemas.
Esta visión lleva a concebir las tecnologías como procesos sociales en los que se verifican
los valores que ellas portan, en interacción dialéctica con los valores de las comunidades
receptoras. Es decir, los valores de una tecnología tienen un carácter histórico - concreto,
depende de los valores propios y de las comunidades. Es por ello importante comprender
que: “La actividad tecnológica está profundamente influida por una pluralidad de valores
que son satisfechos en mayor o menor grado por las acciones tecnológicas y por sus
resultados” (Echeverría, 2001a:25).
El desarrollo sustentable tiene que promover el respeto a las diferentes identidades
nacionales. Lo que resulta sustentable en una determinada región

no tiene que ser

sustentable en otra al ser transferida. Este es uno de los argumentos más sólidos para
afirmar que concepto propuesto por la Comisión Brundtland no distingue los diferentes
niveles de los países, tomando como referencia las identidades nacionales, que abarcan
desde el nivel de desarrollo económico

hasta las diferentes formas de la conciencia

social: religión, arte, cultura, entre otros.
Enfocar el intercambio del hombre con la naturaleza como una relación mediada por
tecnologías que actúan en contextos sociales concretos da la posibilidad, para los
intereses de esta tesis, de centrar la atención en las relaciones medio ambientales.
Partiendo de considerar las mismas como socioentornos donde interactúan relaciones
políticas, jurídicas, económicas, sociales, sociopsicológicas y ambientales.
La tecnología debe ser comprendida como prácticas sociales que involucran formas de
organización social, empleo de artefactos y sistemas de gestión de recursos, integrados
en sociosistemas, dentro de los cuales se producen interrelaciones, que condicionan la
naturaleza de las relaciones sociales. En el caso de los complejos mineros se trata de
relaciones entre los propietarios de los medios de producción, productores, comunidades
residentes, gestores comunitarios, y procesos que aparecen como consecuencia de las
actividades fundamentales. Tal es el caso de la gestión integrada de los derivados que
compromete toda la actividad de los complejos mineros. Esto, a partir de considerar que
es la continuidad de nuevas relaciones que llamaremos prácticas tecnológicas (Núñez,
1999b).

�54
Esto presupone la idea de ver el desarrollo sustentable como un sistema de interacción
socio cultural que se desarrolla en un entorno, donde las prácticas tecnológicas sirven
como un medio de intercambio entre sociosistemas.

“El concepto práctica tecnológica

muestra con claridad el carácter de la tecnología como sistema o sociosistema. El sistema
permite intercambios y comunicaciones permanentes de los diversos aspectos de la
operación técnica [...] pero también de su administración, mediante el tejido de
relaciones

y de sus sistemas subyacentes implicados, además, el sistema envuelve el

marco de representaciones

y valores de los agentes del proceso. Todo esto permite

reconocer que los sistemas no son autónomos, puesto que están envueltos en la
vigilancia de la razón teórica y en el control de la razón práctica” (García, E., González, J.
et al., 2001: 44).
Por su importancia hemos citado íntegramente este fragmento del libro “Ciencia,
Tecnología y Sociedad: una aproximación conceptual” de los autores citados porque el
concepto desarrollo sustentable no puede desconocer las dimensiones que abarca la
práctica tecnológica y en los indicadores que se proponen para la minería deben tenerse
en cuenta.
Analizar la tecnología de la forma que se propone en esta dimensión y a través de la
óptica de la práctica tecnológica deja muy claro lo siguiente:
-

La tecnología no es un hecho aislado, lo cual significa que las soluciones que se
presentan a los problemas del desarrollo y a los provocados por los usos irracionales
de las tecnologías no son tecnológicas sino sociales.

-

En los sociosistemas ocurre un intercambio permanente entre sus elementos, donde
no solamente se encuentran las tecnologías, sino que además se incluyen
instituciones, mercados, asociaciones de productores y algo más que eso, grupos
interesados en los impactos de las tecnologías y que deben tenerse en cuenta en el
momento de tomar decisiones ambientales.

Las decisiones tecnológicas están mediadas por relaciones axiológicas, es decir, por los
valores de los diferentes grupos inmersos en los sociosistemas donde tienen lugar las
prácticas tecnológicas. El aspecto cultural e ideológico entra

a

ser considerado como

una dimensión decisiva de la práctica tecnológica y consecuentemente de los modelos de
proyectos sustentables.
El análisis de la minería permitirá evaluar estas concepciones de manera directa en el
objeto de estudio de nuestra investigación.

�55
2.4. Lo singular, lo particular y lo universal en el concepto desarrollo sustentable.
El concepto desarrollo sustentable, visto de forma clásica, como se ha afirmado hasta el
momento, es insuficiente para determinar la sustentabilidad en sectores productivos
concretos como es el uso de los recursos mineros. De ahí la necesidad de poseer un
concepto que sirva de guía metodológica para este tipo de actividad.
Lo sustentable se diluye, en los conceptos que, sobre el particular, existen en todo el
conjunto de actividades socio - económicas de un país, sujeto a los intereses del
evaluador y enmascarado en un número poco comprensible de cifras macroeconómicas.
Los valores

ambientales, comprendidos en la dimensión ambiental, no aparecen con

facilidad en ese complejo entramado social, en el todo se expresa siguiendo intereses
sectoriales. Estos

valores son, generalmente, categorizados por criterios biológicos

desde el punto de vista de su importancia para mantener el equilibrio de las especies
asociadas a un determinado ecosistema y no a partir de indicadores.
Para evaluar una rama económica específica, el concepto, metodológicamente, no ofrece
las perspectivas exigidas por ambientalistas, economistas y políticos. Una actividad de
cualquier índole no se puede analizar aisladamente, es imprescindible verla en sus
interconexiones de acuerdo con los
determinado,

ha

validado.

Esas

indicadores que la sociedad, en un momento

interrelaciones

no

son

únicamente

económicas,

tecnológicas, ambientales o ecológicas, sino que, además, abarcan los valores,

las

tradiciones, los sentimientos religiosos, etc. En este sentido el concepto desarrollo
sustentable no ofrece posibilidad alguna de evaluar el grado de sustentabilidad de un
proceso económico aislado.
Lo anterior, no significa que no existan generalidades del concepto, útiles para analizar
hasta dónde una actividad económica es sustentable o no. En este sentido es preciso
comprender la relación dialéctica que existe entre lo singular, lo particular y lo universal
en la elaboración de indicadores de sustentabilidad lo cual da una visión más exacta de
por qué se deben poseer indicadores específicos para la minería y qué relación guardan
estos con los indicadores de otras actividades y los generales que existen en la sociedad.
En primer lugar, digamos que existe un conjunto determinado de indicadores para medir
la sustentabilidad a escala macrosocial que sirven para evaluar actividades en las cuales
participan indistintamente todos los sectores de la sociedad de forma individual, pero no
en la misma proporción ni en la misma magnitud.
Lo singular en esta relación estaría, en poder determinar cómo una actividad concreta
tributa al logro de la sustentabilidad a partir de sus singularidades. Estos indicadores son
únicos para esta actividad, pero pueden servir de base metodológica para otras
actividades económicas similares en las que se exploten los mismos recursos, en otras
regiones, incluso actividades diferentes. Lo que sí tiene que quedar bien definido es el
objeto a medir y las vías para realizarlo es diferente en cada una de ellas.

�56
Los indicadores de actividades económicas concretas expresan las relaciones que tienen
lugar entre los sujetos económicos y sociales que intervienen en los procesos
productivos, entre los eslabones que lo componen y el impacto que estos ocasionan en la
sociedad y la naturaleza, específicamente, en los ecosistemas que componen el entorno
inmediato del proyecto. Este impacto se puede medir de forma cuantitativa o cualitativa
y es expresión de las relaciones fundamentales que se dan al interior de las actividades
económicas y su interrelación con otras actividades y los eventos e instituciones sociales
creadas por el hombre y la naturaleza.
Lo particular es el elemento de contacto existente entre lo singular y lo universal, es
decir, cómo cada una de las actividades tributa al logro de la sustentabilidad a escala
macrosocial, digamos la forma en que cada proceso socioproductivo, ecológico, ambiental
o político contribuye al mantenimiento de los indicadores que participan en los procesos
globales que determinan que una actividad o entidad independiente sea sustentable o no,
por ejemplo, cómo las actividades que desarrollan las comunidades contribuyen a la
conservación de la estabilidad genética del planeta. Es decir, lo particular es el elemento
de enlace entre lo singular y lo universal, por eso se puede afirmar que hay indicadores
que son universales, que se utilizan en todas las actividades, pero que se manifiestan a
través de lo particular en la singularidad de cada actividad.
Para los intereses de la presente investigación se debe precisar que los indicadores que
se proponen están dirigidos a medir cómo la misma tributa al logro de la sustentabilidad
en la localidad, a partir de compensaciones que facilitan el surgimiento de actividades
económicas alternativas.
Estos indicadores constituyen una expresión de la relación del hombre con la naturaleza,
es decir, la acción tecnogénica de las comunidades humanas sobre la naturaleza a través
de la utilización de tecnologías en su sentido más amplio. La problemática va mucho más
allá de

conocer el nivel de afectación sobre los ecosistemas que rodean al objeto

económico, es, según los intereses de los que elaboran los indicadores, una búsqueda de
información que facilite la generación de estrategias ambientales.
La

sustentabilidad no es un proceso que pueda medirse aisladamente, esto se logra

únicamente, como se analizó antes, en su intercambio con la sociedad, proceso en el cual
debemos tener en cuenta la relación entre lo singular, lo particular y lo general. Para
comprender en sus especificidades todo lo anterior se comenzará por ver las
singularidades de la aplicación de este concepto en la minería, para lo cual se cree
necesario realizar algunas precisiones con relación a cómo se considera que se debe
conceptualizar la sustentabilidad para lo cual se propone verlo a través de grados o fases
de desarrollo.

�57
2.5. Los grados de la sustentabilidad y su concreción en actividades económicas
El desarrollo sustentable para reflejar los niveles o grados de progreso de un país tiene
que tener en cuenta el nivel alcanzado por este en sus fuerzas productivas y satisfacción
de las necesidades de los diferentes grupos sociales implicados en un proyecto social de
cualquier índole. Los retos que plantea, como modelo de desarrollo, no son alcanzables
para cualquier país, sin embargo, sus principios teóricos deben ser la meta a lograr por
todas las naciones que realmente estén interesadas en promover una relación racional
con la naturaleza.
Todo lo anterior nos lleva a plantear que el desarrollo sustentable es un proceso que
transita por diferentes etapas o grados de desarrollo, este es precisamente uno de los
elementos novedosos de la Tesis, a partir de afirmar que desarrollo y crecimiento son dos
conceptos diferentes, que es imprescindible diferenciar para poder comprender la forma
en que los países pueden concretar la sustentabilidad. Existe una primera etapa, la del
crecimiento, en la que los países están obligados a crecer cuantitativa y cualitativamente
en actividades verdaderamente generadoras de riquezas, a pesar de que puedan
ocasionar impactos negativos sobre el medio ambiente. Estas actividades estarían,
fundamentalmente, dirigidas a crear una infraestructura económica a partir de un capital
social que beneficie a toda la sociedad en función de utilizar racionalmente los recursos
naturales del país y de crear alternativas que permitan la introducción de cambios
transformadores en la interacción hombre – naturaleza –sociedad.
En este sentido sería muy importante introducir las ideas seminales de Carlos Rafael
Rodríguez, quien fue el primero en establecer las diferencias entre desarrollo y
crecimiento económico. Sobre el particular afirma: “Hace algunos años he defendido la
idea de que existen diferencias entre el crecimiento (growing) y el desarrollo
(development)” (Rodríguez, 1983a:77). Esta es una idea que pude contribuir a esclarecer
las vías en que los países subdesarrollados lleguen al desarrollo y especialmente a
comprender la necesidad de continuar explotando los recursos minerales en las naciones
pobres a las que ahora se le quiere impedir el crecimiento de sus economías a costa de
las fuentes de ingresos que aporta la minería por considerarla una actividad devastadora
del medio ambiente.
“Una economía puede crecer sin que avance hacia su real desarrollo. El desarrollo es una
clase especial de crecimiento que asegura a un país crecer constantemente y a través de
la autoimpulsión de su economía” (Rodríguez, 1983a:77). El destacado economista
cubano deja bien sentado que crecer no es sinónimo de desarrollo, que los crecimientos
económicos tienen que estar acompañados de cambios estructurales que permitan un
verdadero desarrollo integral de la economía. El compañero Fidel Castro Ruz en una
reflexión similar afirmaba: “No siempre el crecimiento industrial estadístico y de las

�58
exportaciones de manufactura, indican que se transite por el camino del desarrollo”
(Castro, 1983:135).
En la primera etapa es imprescindible crecer para desarrollar una economía que sea
capaz de generar riquezas, pero con la absoluta certeza de que el crecimiento económico
es una condición necesaria para el desarrollo; pero por si sola insuficiente, que en un
segundo nivel permita compensar a la naturaleza por los niveles de deterioro ocasionado
por lo que hemos llamado etapa del crecimiento. Aquí es imprescindible crear condiciones
para la industrialización por la que transitan la mayoría de los países que abogan por un
desarrollo sustentable, porque evidentemente “[...] el desarrollo no es posible sin una
cierta medida de industrialización [...]” (Rodríguez, 1983a:77). Este proceso debe estar
precedido por una elección tecnológica adecuada que responde a las características de
cada país en el cual desempeña un rol decisivo la transferencia de tecnología. Estas
estrategias tienen que estar dirigidas a promover un desarrollo endógeno, en niveles
superiores, como vía de garantizar la sustentabilidad.
Desde esta etapa es imprescindible trabajar por desarrollar una cultura de la
sustentabilidad, que en sus presupuestos teóricos coincide en los que el Dr. Antonio
Núñez Jiménez ha definido como cultura de la naturaleza, y que asume como válido para
sustentar este análisis. “Por cultura de la naturaleza entendemos que allí donde lo
permite el desarrollo económico se deberá mantener la menor destrucción de sus
factores naturales” (Núñez, 1998:10). Nótese la acotación en la cita que deja bien
definido que el desarrollo económico se producirá manteniendo la menor destrucción de
las condiciones naturales, donde sea posible. Es decir, en ningún momento se renuncia al
desarrollo económico, en detrimento del bienestar de la sociedad, siguiendo criterios
proteccionistas a ultranza que perjudicarían a los países más pobres.
La acumulación de cambios cuantitativos, que conduzcan a una nueva

cualidad, se

produce a partir de la utilización de recursos naturales renovables y no - renovables en
actividades económicas, que pueden ser sustentables o no, pero que son imprescindibles
para aportar los cambios necesarios que produzcan un salto hacia una cualidad superior
en la relación del hombre con la naturaleza. De no producirse el crecimiento económico,
al que se está haciendo referencia, se originan desigualdades entre las diferentes clases
sociales y países situados en una misma región lo que se convierte en una barrera para
el desarrollo.
Para Carlos Rafael Rodríguez quedaba bien claro que el desarrollo era un proceso que se
producía como resultado de transformaciones de índole cuantitativa y cualitativa. En un
interesante análisis que tiene que servir como referencia para comprender los niveles de
sustentabilidad que se están proponiendo decía: “Países desarrollados son aquellos que
tienen un mayor ingreso real per cápita porque tienen una estructura económica
determinada, basada en cierto grado, mayor o menor de industrialización. Por eso el

�59
desarrollo económico de un país hay que definirlo como un proceso que lo conduce desde
su

posición

económica

subalterna

hacia

esa

posición

desarrollada”

(Rodríguez,

1983b:57).
Obsérvese cómo, constantemente, está presente la idea de promover una “estructura
económica determinada” lo cual habla de los fundamentos estructurales que es
imprescindible poseer para poder considerar que una economía es desarrollada. Entre los
factores de tipo cuantitativo la industrialización es un factor al cual se le otorga un valor
preponderante, de los que sientan las bases para promover el desarrollo. Para los
economistas “... que amamos el desarrollo – dice el economista cubano – desarrollar es,
en primer término, crecer armónicamente: crecer en una forma que permita el desarrollo
autosostenido de la economía” (Rodríguez, 1983c:481).
El término “desarrollo autosostenido” se puede identificar con “desarrollo endógeno”,
visto en su esencia más profunda como la capacidad de impulsar la economía a partir de
potenciar los nichos económicos de las localidades.
En otro interesante artículo sobre el tema esboza una idea muy esclarecedora en las
condiciones actuales de la globalización neoliberal de enconada lucha ideológica y que
posee una importancia extraordinaria para los pueblos subdesarrollados. Plantea que no
siempre el aumento de la productividad, del consumo, el ahorro nacional y el ingreso
constituyen

desarrollo

económico.

Son,

simplemente,

acumulación

de

cambios

cuantitativos que por sí solos no producen una nueva cualidad. Para que estos
“desarrollos” se conviertan en fuentes del desarrollo necesitan estar acompañados de una
voluntad política a favor de todos los sectores del país y eso solamente se puede lograr
en sistemas sociales donde la propiedad no se convierta en una barrera. Considera que la
“[...] economía cubana de los primeros años de República creció [...] pero no se
desarrolló. Todo lo contrario si el crecimiento económico cubano hubiera continuado en la
misma dirección y al mismo ritmo después de los años veinte, estaríamos hoy en una
fase más crítica [...]” (Rodríguez, 1983d:42). En estas afirmaciones se aprecia una
aplicación creadora de la dialéctica al análisis de los acontecimientos sociales.
Una idea puntualizada en otro momento deja bien claro que “[…] el desarrollo tiene que
ser doble: en la conciencia y en las formas de distribución” (Rodríguez, 1983e:459). Este
llamado es bien claro, se necesita de un desarrollo de la conciencia, de todos los
implicados en los proyectos sociales, para que estos se desarrollen, en dos sentidos; en
la comprensión del papel del factor subjetivo, de la importancia del hombre como factor
fundamental del cambio y en la formación de una nueva espiritualidad, en la misma
medida que el desarrollo tiene que producirse en la economía y en los hombres. La otra
arista del problema radica en “las formas de distribución”, referido al tema de que sin
una distribución justa y equitativa de los bienes que la sociedad produce jamás existirá
desarrollo económico en los términos que entendemos los marxistas y en los que

�60
utópicamente consideran los defensores de la sustentabilidad que es posible alcanzar
dentro de la sociedad capitalista.
Es muy importante para comprender la dialéctica de la interrelación entre las etapas que
se considera que posee el desarrollo sustentable, plantear que este es impensable, en las
condiciones actuales, sin un desarrollo de la ciencia y la tecnología que facilite lo que
numerosos especialista han llamado una nueva organización de la materia “[…] la
tecnosfera o mundo de los bienes materiales y los ingenios tecnológicos, es decir el
mundo sustitutorio” (Goldsmith, 1999:63).
Una segunda etapa para alcanzar el desarrollo sustentable se produce a partir de que el
crecimiento económico facilita la utilización de los recursos naturales y humanos
existentes dirigida a compensar a la naturaleza por los daños que ocasionan con sus
acciones sobre el medio ambiente. Este nivel es el de las compensaciones, en esencia,
consiste en la capacidad de introducir transformaciones de índole positiva en los procesos
naturales y sociales que tienen lugar en el medio ambiente en que el hombre vive y que
como consecuencia de sus acciones ocasiona cambios que pueden ser irreversibles.
Estas compensaciones pueden ser ecológicas y sociales, partiendo de la idea de que la
relación del hombre con la naturaleza tiene como primer acto la propia condición
corpórea de este y la necesidad de satisfacer necesidades de carácter propiamente
biológico. Sin embargo, estas relaciones están condicionadas a su vez por otras
relaciones de tipo social que se deciden en contextos sociales bien determinados por la
relación que guarda cada individuo con respecto a los medios de producción.
Las compensaciones se producen como resultado de un grado de desarrollo de las
fuerzas productivas y de una voluntad política que permiten que se puedan introducir
cambios en los procesos productivos y sociales, por la flexibilidad de los diferentes
esquemas de producción, la capacidad de los recursos humanos de asumir los cambios y
de la existencia de organismos sociales con madurez que tengan las condiciones
suficientes para generar estrategias sociales dirigidas a compensar a los grupos
afectados como consecuencia del uso de los recursos naturales en la región.
Los cambios cuantitativos en la evolución de los países en el proceso de alcanzar la
sustentabilidad, como etapa superior de la relación del hombre con la naturaleza, tienen
lugar en todas las dimensiones del desarrollo. Es decir, las comunidades, como
organismos sociales, necesitan, para poder compensar los impactos que ocasionan las
actividades económicas instituciones que pongan en práctica las políticas dirigidas a
concretar las compensaciones. Los cambios cuantitativos, en este sentido, se refieren a
la formación de una ciudadanía con capacidad real para participar en el desarrollo, y a la
construcción de instituciones y vías representativas del ejercicio de la justicia social,
concretada en la equidad, igualdad de oportunidades para todos los miembros de la
sociedad y posibilidades de realizarse como individualidad.

�61
Todo ello obliga a los países que construyen sociedades realmente sustentables, que
tanto en la primera como en la segunda etapas realicen cambios cuantitativos que
conduzcan a nuevas cualidades. La garantía del logro de la sustentabilidad reside,
precisamente, en que se acumulen cambios cuantitativos y cualitativos en la dimensión
sociopolítica que faciliten la elaboración de proyectos sociales que privilegien la aparición
de cualidades superiores en la dimensión ambiental, que, lógicamente, está soportada
por la existencia de una Estrategia de desarrollo social y político acorde con los principios
de la sustentabilidad.
Esta lógica de pensamiento conduce, a encontrar compensaciones a través de actividades
alternativas de tipo socio económico con una alta

participación de la ciencia y la

tecnología, sin desconocer, en este tipo de desarrollo, los valores nacionales de los
grupos participantes. Cuando en un país se produce el agotamiento de un recurso no
renovable, fuente de riqueza para muchas personas aparecen contradicciones sociales
causadas por la pérdida de cientos de puestos laborales generadores de recursos para los
trabajadores directamente empleados y sus familias.
Estas contradicciones se pueden resolver únicamente si existen sistemas sociales con la
capacidad suficiente de reorientar las infraestructuras existentes en las instalaciones
cerradas hacia nuevas actividades económicas, evitando así que ocurran afectaciones en
el medio ambiente como consecuencia de la aparición de modos de subsistencia que,
generalmente, se producen sin arreglo a planes de gestión socialmente concertados. De
ahí

la

importancia

de

poseer

instituciones

comunitarias

que

garanticen

las

compensaciones sociales cuando ocurren tales eventos.
Pero estas compensaciones se producen, solamente, cuando se han creado condiciones
para un “[...] proceso armónico de crecimiento, crecimiento con desarrollo y, además,
crecimiento con desarrollo para el pueblo [...]” (Rodríguez, 1983c:481). Esto significa, en
primer lugar, como se ha dicho anteriormente, crecimiento en el sentido de crear una
estructura diversificada de la economía hacia todas las ramas y sectores que garantice
las materias primas y los recursos

financieros necesarios para enfrentar los retos del

desarrollo nacional, en las condiciones de una economía abierta que no puede prescindir
de las relaciones con otros países para desarrollarse. “Lo que se necesita [...] es la
inversión en ciertas ramas productivas que, al menos durante un cierto período, serán
difícilmente rentables, así como en otras obras de alta rentabilidad social, pero que
quedan fuera del campo de la iniciativa privada” (Rodríguez, 1983a:77-78).
Estas “ramas productivas” que inmediatamente no serán rentable son las encargadas de
fomentar los sectores estratégicos de la economía nacional, aquellos que garantizarán el
acceso a las tecnologías que requieren los procesos productivos en un mundo cada día
más integrado en la “Economía del Conocimiento” que genera “[...] productos novedosos
con un alto contenido de conocimiento en el precio, en los que el acceso al conocimiento

�62
es el determinante principal de la competitividad y en los que la competencia tiende a ser
por diferenciación de productos, más que por escala y costo” (Lage, 2004:4). Estas son
las llamadas “obras de alta rentabilidad social” que en el caso de Cuba y naciones que
emprendan esta vía de desarrollo pueden acometer como una forma de compensación
social ante la desaparición de miles de puestos laborales al cierre de operaciones basadas
en recursos no renovables o la quiebra de sectores económicos no competitivos.
Para naciones de escasos recursos naturales las ramas en las que el conocimiento se
convierta en el “[...] insumo principal del proceso de reproducción ampliada de la
producción y los servicios [...]” (Lage, 2004:13) poseen una importancia vital para su
desarrollo. Tal es el caso de Cuba que al heredar una economía deformada tuvo
necesidad de invertir inicialmente en ramas que no fueron rentables en el corto plazo, sin
embargo, hoy se han convertido en pivotes de su economía. Estas son las que permiten
las compensaciones de tipo ambientales y sociales a partir de la “economía del
conocimiento” que es “[...] una transformación que puede y debe penetrar en todos los
sectores de la producción y los servicios, en todos los territorios del país” (Lage,
2004:13).
Pero la existencia de tales proyectos se puede considerar, solamente si se garantiza
independencia nacional, si todos los recursos materiales y humanos del país se ponen en
función del desarrollo de la nación, en este aspecto la vinculación economía – desarrollo
en el justo sentido político que encierra su interrelación dialéctica es puntualizada una
vez más por Carlos Rafael Rodríguez cuando dice: “[...] un prerrequisito indispensable
para el desarrollo es la independencia nacional. Es decir, tomar en sus manos los
resortes económicos, y la independencia nacional no significa tener simplemente el
derecho al himno y a la bandera sino [...] asumir los controles de la economía nacional
[...]” (Rodríguez, 1983f:493).
El análisis en sistema permite que se pueda asegurar, una vez más, que este paradigma
se logra únicamente en la interacción de las actividades económicas que tributan al
desarrollo de una región o un país, a partir de una política comprometida con el progreso
de todas las clases y capas sociales participantes en los proyectos sociales, a nivel local,
regional o nacional. El ver la sustentabilidad en una actividad independiente, es posible
solamente por no considerar todas sus dimensiones y por la existencia de un
pensamiento lineal donde no se tiene en cuenta al hombre como parte activa de todos los
procesos que tienen lugar en la naturaleza.
La tercera etapa es la del desarrollo sustentable a la cual no es posible llegar, desde
nuestro punto de vista, si no se ha transitado por las anteriores y en la que tienen lugar
tanto, elementos de la primera como de la segunda etapas, pero sobre la base de la
existencia de elementos que garantizan el logro de la sustentabilidad en todas sus
dimensiones. Este epígrafe no se detiene en el análisis de los presupuestos teóricos que

�63
fundamentan la etapa, por ser precisamente a lo que se ha dedicado la Tesis, evitando
repeticiones innecesarias en el texto. Sin embargo, se considera útil dejar bien definido
que crecimiento económico y compensaciones son pilares fundamentales para lograr la
sustentabilidad en cualquier país o región. Este tipo de desarrollo para convertirse en tal,
tiene, obligatoriamente, que tener en cuenta todos los atributos analizados a partir del
pensamiento de Carlos Rafael Rodríguez.
2.6. Características de los indicadores de sustentabilidad
En esta dirección se plantean las principales características de un indicador de
sustentabilidad, cuál es su diferencia con otros indicadores que actúan en las esferas
ambientales y a partir de estas premisas asumir una posición metodológica acerca de la
posibilidad de establecerlos. La sustentabilidad, entendida como conocimiento de los
daños, que desde el punto de vista ecológico y ambiental, el hombre ocasiona al medio
ambiente es imposible medirla si se entiende por ello la incapacidad de un sistema de
recomponerse ante las agresiones antrópicas, a partir de la recomposición natural o la
artificial para los recursos renovables y los no – renovables respectivamente. Sin
embargo, sí se le valora de forma holística, como interacción de las dimensiones
ambientales, sociales y tecnológicas, sin dicotomías entre cada una de ellas, entonces
podemos decir que sí es posible establecer indicadores.
Todo esto conduce a la idea de que se puede hablar de indicadores de sustentabilidad,
para definir estados de los sistemas, campo de acción y alcance de las decisiones
ambientales que afectan a las presentes y las futuras generaciones.
Se

entiende

por

indicadores

de

sustentabilidad,

estadísticas

o

parámetros

que

proporcionan información y tendencias de las condiciones de desarrollo de las diferentes
actividades económicas y su influencia en el medio ambiente y en el desenvolvimiento de
acciones para el mantenimiento de las condiciones ambientales, sociales y tecnológicas
que participan en el desarrollo de las actuales generaciones. Su significado se dirige a la
concreción de acciones económicas por las generaciones actuales, su propósito tiene un
mayor alcance buscando proveer información que permita tener una medida de las
estrategias que se desarrollen en el presente, que permitan a las futuras generaciones
vivir a partir de los recursos que les faciliten las generaciones actuales.
Todo esto es cierto y de gran utilidad para las comunidades científicas que se dedican a
estas investigaciones, para los empresarios, los políticos y los administradores de
proyectos; sin embargo, frecuentemente, quienes trabajan en estas ramas de la ciencia
ignoran que los llamados indicadores de sustentabilidad se dirigen a un contexto político.
Es decir, ellos actúan en un ambiente donde existen relaciones socioeconómicas que
están bien determinadas y amparadas por instituciones que poseen un reconocimiento
social y legal. Se está diciendo, concretamente, que se precisa de decisiones políticas

�64
para que estos indicadores puedan servir de base metodológica para la elaboración de
estrategias de manejo sustentable de los recursos, es decir, que existan instituciones
gubernamentales, capaces de poner en práctica las soluciones que de ellos surjan.
El establecer indicadores de sustentabilidad, que impliquen a su vez la aparición de
objetivos en las políticas de manejo ecológica, ambiental, política, social o tecnológica,
implica cambios no sólo en lo que se mide o en cómo se mide, sino también en qué es lo
que se busca conseguir con los indicadores. Como dice Jorge Núñez Jover “La
construcción de nuevos indicadores debe cuidar mucho las bases epistemológicas,
sociales y axiológicas en que se sustentan. Los indicadores deben ayudarnos a
evaluar/criticar/orientar las estrategias sociales en materias de conocimientos de cara a
los problemas del desarrollo” (Núñez, 2003:3)
No se puede perder de vista que la generación de indicadores está muy vinculada con los
grupos sociales que los promueven, las instituciones que los validan y los contextos
donde ellos serán utilizados. Por ello se considera que es esencial “[…] contextualizar los
indicadores permitiéndoles que nos hablen de la diversidad, de las diferencias. No basta
con indicadores nacionales promedios sino regionales, locales, que se refieran a espacios
diferenciados” (Núñez, 2003:3). Es decir, los indicadores tienen que reflejar las
singularidades de los procesos concretos a los que se dirigen, esto significa que tienen
que estar construidos de acuerdo a las características socio - históricas y espaciales
donde se aplicarán. Existe la tendencia a utilizar indicadores diseñados para actividades
similares e, incluso, para otras en contextos diferentes y en la práctica las informaciones
que arrojan no resultan útiles para elaborar estrategias de trabajo.
En esta misma dirección es importante insistir en numerosos errores que se cometen
frecuentemente cuando se elaboran los llamados indicadores de sustentabilidad, uno de
los más comunes es la utilización de “[…] indicadores promedios que ocultan las
profundas diferencias de carácter regional, entre grupos sociales […]” (Núñez, 2003:3).
Esta perspectiva es vital en el caso de la minería, digamos que existen diferencias socio culturales y económicas que pueden hacer totalmente inoperante un indicador de
sustentabilidad que se utilice en una mina de cobre en Chile o de hierro en Brasil a la
realidad cubana de una planta beneficiadora de níquel. Muy relacionado con lo anterior
esta el caso de la utilización de “[…] indicadores cuantitativos […]” (Núñez, 2003:4). Este
tipo de indicador facilita las comparaciones entre países y procesos similares, pero son
incapaces de ofrecer informaciones fiables porque no tienen cómo incluir dentro de sus
formulaciones, frecuentemente complejas formulas y matrices, la riqueza de las variables
sociales (Núñez, 2003).
Además, resulta no menos importante tener en cuenta que en los indicadores actúan en
escenarios socio – económicos muy concretos, no tiene el mismo carácter la aplicación de
un indicador en una mina de un país desarrollado, como puede ser España, que la

�65
aplicación de este en Bolivia. Tampoco arrojaría los mismos resultados la utilización de
estos en economías con formas de propiedad diferentes. Por ello la recurrencia
imprescindible de tener en cuenta la función axiológica de los indicadores (Núñez, 2003).
El uso de indicadores constituye la base para generar nuevas políticas, a partir de una
realidad concreta y un futuro deseable. Ellos ofrecen informaciones a los decisores
ambientales, que permiten concretar elecciones políticas, que es finalmente el objetivo
de estos.
Es importante definir, que el autor considera las tentativas de utilizar otros términos para
medir los impactos ambientales carentes de consistencia teórica, porque enfocan el
problema de forma lineal, proponen un conjunto de variables que son utilizables en
cualquier contexto y actividad sin tener en cuenta la complejidad del problema
ambiental. No se dice con esto que se rechacen los modelos matemáticos que se apoyan
en fórmulas y otros métodos de evaluación, sino que se llama a la búsqueda de
indicadores que evalúen las relaciones entre las dimensiones propuestas de forma
holística.
En este sentido, se intentará demostrar que el término adecuado en las condiciones
actuales, es indicador sustentabilidad visto como se planteó al inicio de este epígrafe y
cuyas características se analizarán más adelante.
Se prefiere la utilización de dicho término porque se considera que lo que es mensurable
en cifras son las ganancias que reporta una actividad concreta, las acciones que facilitan
su realización, pero no la sustentabilidad, en los marcos del concepto clásico
popularizado en el “Informe Nuestro Futuro Común”. Como proceso, su medición no
podría señalar la cadena de impactos que ocasiona a los ecosistemas donde se encuentra
el objeto económico o los situados en su misma cadena.
La utilización de indicadores sin tener en cuenta todas las dimensiones de la
sustentabilidad, no da la idea de lo qué es realmente sustentable. Una actividad
económica de forma independiente, sin las interacciones con los demás elementos del
medio ambiente, puede ser sustentable considerando indicadores tecnológicos y de
eficiencia económica e industrial a lo interno e, incluso, algunos factores externos como
es el caso del mercado, pero sería necesario entrar a considerar todas las relaciones
socioculturales en las que se desarrollan las actividades que se miden, su impacto
comunitario y su alcance para las presentes y futuras generaciones.
Sin embargo, sí resulta posible medir cómo una actividad contribuye a crear condiciones
para que se generen alternativas económicas para sustituir los procesos productivos
actuales que se basan en materias primas no renovables. Precisamente se utiliza este
principio como base para proponer una serie de indicadores para la actividad minera.
La situación a la que se hizo anteriormente ha creado un interés cada vez mayor en la
formulación de indicadores de sustentabilidad que sirvan para medir los impactos de las

�66
actividades humanas y para elaborar políticas de desarrollo socioeconómico.
El desarrollo de indicadores de desempeño ambiental se inició en 1988, cuando el “Grupo
de los Siete” solicitó

a la “Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico”

identificar indicadores ambientales para apoyar la toma de decisiones, tomando en
consideración para ello tanto factores ambientales como económicos.
Así tenemos que se han desarrollado indicadores que pretenden medir el progreso
económico como es el Sistema de Cuentas Nacionales de las Naciones Unidas sobre la
competitividad internacional del World Economic Forum; el Índice de Libertad Económica
del Fraser Institute. Del mismo modo se ha trabajado en la generación de indicadores
sociales en lo que se destaca el Human Development Index del Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD). Con respecto a los indicadores del medio ambiente,
éstos tienen una historia más reciente, sobresalen los trabajos de la Organización para el
Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE), de los gobiernos de Canadá y Holanda.
En América Latina se destacan Costa Rica y Venezuela; pero gran parte del trabajo se ha
concentrado en la presión ejercida por el hombre sobre el medio ambiente, como en las
emisiones de contaminantes a la atmósfera. Estos indicadores no logran medir el
desarrollo de las actividades económicas como procesos en los que interactúan relaciones
más amplias que las ecológicas y las ambientales.
La elaboración de indicadores de sustentabilidad, al tener en cuenta las dimensiones del
desarrollo sustentable, tienen que incluir tres aspectos esenciales: la economía, la
equidad y la ecología. Estos aspectos no se pueden analizar aisladamente, ellos dan la
visión más concreta de la relación hombre – mundo que se aspira en la misma medida
que incluye todos los elementos de la definición amplia de medio ambiente, como
interacción de elementos abióticos, bióticos y socioeconómicos.
Estos indicadores deben reunir las siguientes características:
¾

Limitados en número y manejables, que recojan información sencilla.

¾

Deben respetar los diferentes contextos culturales privilegiando la participación
pública en la búsqueda de información.

¾

Proporcionar una visión holística de las condiciones ambientales, presiones
ambientales o respuestas de la sociedad.

¾

Deben ser multisectoriales, abarcadores, que tengan en cuenta todas las
dimensiones del problema ambiental, evitando los tecnicismos.

¾

Ofrecer informaciones de los contextos nacionales o regionales.

¾

Proporcionar una base para las comparaciones internacionales y que puedan ser
validados por instituciones, a ese nivel.

¾

Deben ser lo suficientemente flexibles como para que puedan actualizarse
regularmente.

�67
¾

Debe existir un valor de referencia contra el cual se pueda comparar el valor del
indicador, facilitando así su interpretación en términos relativos.

¾

Para ser comprensibles y que contribuyan al análisis en sistema de los fenómenos
medio ambientales, deben relacionarse con modelos económicos.

La primera conclusión de este capítulo esta relacionada con los elementos positivos del
concepto desarrollo sustentable en tanto se convierte en un llamado a detener el uso
ilimitado de los recursos naturales del planeta en la misma medida que reconoce el
carácter finito de los mismos. En segundo lugar, por la importancia en la creación de una
conciencia mundial acerca de la necesidad de revertir los patrones de producción y
consumo destructores de la naturaleza. Sin embargo es una elaboración teórica que se
queda en el plano de la retórica al indicar las verdaderas causas de la existencia de los
males que se denunciaban y en buscar a través del mantenimiento de las condiciones
naturales óptimas de capital un consumo sostenido de bienes naturales y de servicios
creados.
Sin embargo, el autor defiende la idea de que este concepto no se adecua a las
condiciones de los países subdesarrollados, que impone una lógica que limita el
crecimiento económico de las naciones que aún no lograron desarrollarse tomando como
argumento un proteccionismo a ultranza que deja la concreción de la sustentabilidad en
las dimensiones ambientales y ecológicas sin llegar a plantearse las vías que realmente
llevarían a la concreción de las categorías fundamentales de la sustentabilidad en el plano
de la justicia intra e intergeneracional, la equidad y la cobertura de bienes primarios de
educación y salud dentro de regimenes sociales basados en la inequidad.
La superación de estas limitaciones conduce al planteamiento de una reconceptualización
del concepto y su concreción a través de fases o niveles sí realmente se desea convertir en
un nuevo modelo de relaciones

ambientales locales y globales y una referencia

metodológica en la elaboración de estrategias ambientales.
En esta dirección va la propuesta del próximo capítulo, donde a partir del análisis de una
actividad económica concreta se busca exponer una nueva forma de ver la sustentabilidad
y una reconceptualización dentro del concepto desarrollo sustentable, en aras de mantener
todo lo que la humanidad avanzó con la aparición de una alternativa que, a pesar de su
ambigüedad contiene elementos positivos que no podemos desconocer.

�68

CAPÍTULO III. EL DESARROLLO COMPENSADO Y LOS INDICADORES DE
SUSTENTABILIDAD EN LA MINERÍA
3.1. La minería como actividad económica
Antes de iniciar el análisis de las características de la actividad minera es importante
conocer la definición de minerales. El Dr. José Otaño Noguel dice textualmente: “Se
llama minerales útiles a las sustancias minerales naturales que para un determinado
nivel de la técnica pueden ser utilizados en la economía en su forma natural o después de
ser elaborados” (Otaño, 1984:6-7).
En esta definición se establece una estrecha relación entre lo que se ha dado en llamar
minerales y la técnica. En este sentido, es importante afirmar que un determinado nivel
de utilización de una técnica o tecnología minera es decisivo para explicar las
características de la minería desde su exploración hasta sus impactos y utilización de los
diferentes productos portadores de elementos útiles.
La minería del níquel es a cielo abierto, es muy productiva, se desarrolla en un ambiente
de seguridad, lo cual acrecienta las posibilidades para el mantenimiento de buenas
condiciones higiénico - sanitarias para el trabajador. La construcción de los caminos
mineros es de bajo costo y se produce en un tiempo razonablemente corto. Todo esto
abarata los costos finales de la actividad minera. Un aspecto importante lo constituye el
hecho de que se pueden introducir con más facilidad nuevas tecnologías de producción y,
además, se facilitan las labores de mantenimiento de los equipos.
Esta minería es particularmente más agresiva con relación a la explotación de
yacimientos minerales subterráneos. Se desarrolla en un espacio mayor de terreno y
puede ocasionar afectaciones al manto freático en una región más amplia. “Los
yacimientos metalíferos, en general, forman la mayor parte de los recursos no
renovables de valor elevado, ocupan poco volumen y sin embargo poseen las
características de producir en el medio ambiente residuos tóxicos [...]” (Espí, 2002:348).
Estos residuos pueden ser controlados a niveles aceptables.
Los impactos sobre el medio ambiente varían de acuerdo con el tipo de mineral que se va
a extraer. Independientemente de esto, hay un elemento común: le es propia una
profunda e inevitable actividad destructiva sobre los recursos no renovables directos y los
indirectos, además, ocasiona impactos de importancia sobre recursos renovables.
La minería provoca una presión al espacio, por cuanto lo utiliza como proveedor de
recursos no renovables y en la mayoría de los casos lo inhabilita para otras actividades
económicas y sociales, de no tenerse en cuenta el uso futuro, antes de iniciarse las
explotaciones. A medida que se desarrollan las operaciones, interfieren en las demás

�69
posibilidades de aprovechamiento del espacio,

en especial, cuando la mina o las

instalaciones de beneficio se encuentran próximas a centros urbanos.
La

opinión

pública,

en

general,

percibe

a

la

minería

como

una

actividad

irremediablemente depredadora del medio ambiente, sin embargo, se considera que el
problema no está en la minería como proceso, sino en la forma en que se produce su
explotación, específicamente, en la tecnología con la que se explotan las diferentes
menas.
Este asunto se analizará con mayor objetividad, para lo cual es necesario apoyarse en los
criterios del Dr. José Mateo Rodríguez, un estudioso del tema. “Una primera respuesta
estaría dirigida a explicar las “anomalías”, con las cuales la tecnología degrada el medio
natural, y en este sentido podrían definirse tres posibilidades:

¾

Cuando la tecnología es ecológicamente ineficiente, conduce al surgimiento de
procesos degradantes de todo tipo: los energéticamente deficientes, los generadores
de residuos, los destructores de los sistemas ambientales;

¾

Cuando se instalan dispositivos técnicos que no corresponden a la estructura y
funcionamiento de los sistemas ambientales; así ocurre con sistemas técnicos
gigantes – el llamado “gigantismo” -, con las estructuras tecnológicas que tampoco se
ajustan a las estructuras de los eco o geosistemas, todo lo cual conduce a procesos
de degradación ambiental y productiva;

¾

Cuando el manejo de los sistemas técnicos es incorrecto o desarticulado, dando lugar
a procesos de degradación; por ejemplo, las normas de introducción de energía y de
substancias que no pueden ser absorbidas por los sistemas naturales, o aquellos
sistemas de explotación que no permiten la regeneración de los recursos” (Mateo &amp;
Suárez, 2000:729).

Estas tres posibilidades a las que se refiere el especialista cubano contribuyen al
desarrollo de un análisis de la actividad minera que puede sugerir hacia dónde dirigir la
formación de indicadores y en qué sentido analizar los impactos que esta

actividad

ocasiona.
En primer lugar, es preciso tener en cuenta los recursos energéticos, lo cual constituye
una referencia obligada para valorar la posibilidad de la existencia de la sustentabilidad
sin importar el tipo de recurso que se explote. No se puede obviar, en este análisis, la
generación de residuos, especialmente, en una actividad que los genera

de alta

agresividad. Esto sugiere que sin complicaciones técnicas se conozcan los niveles de
emanaciones que las diferentes empresas producen.
Llama la atención en este enfoque la relación directa entre los tres elementos
mencionados y las tecnologías que se emplean en los diferentes procesos. Es decir, que

�70
un análisis histórico del problema llevaría a comprender cómo en cada etapa, tanto los
recursos energéticos como los residuales generados por la industria y su tipo dependen
del empleo de una de tecnología específica. Además esta visión lleva directamente a la
valoración del marco tecnológico y el contexto en que se produjeron las decisiones
ambientales y el por qué de cada una de ellas de acuerdo con un tipo de racionalidad
económica.
En segundo lugar, las tecnologías que se emplean pueden sugerir a los especialistas, en
correspondencia con las características de los sistemas ambientales, las estructuras
tecnológicas que se deben emplear en cada uno de los procesos productivos. Esto se
puede lograr únicamente a partir de una profunda caracterización de la zona donde se
desarrollan las actividades económicas. Es decir, los especialistas deben conocer el
modelo tecnológico adecuado para los diferentes sistemas ambientales y esto es
alcanzable solamente si se conocen las características de las tecnologías mineras, los
ecosistemas y los sociosistemas donde se aplicarán. Esto es de gran importancia en la
elaboración de indicadores.
En tercer lugar, al valorar la última de las posibilidades referidas por el Dr. Mateo
Rodríguez; se puede llegar a la conclusión de que a partir de un profundo conocimiento
de la zona donde se desarrollan los procesos mineros es posible conocer cómo reintegrar
los residuales al medio o cómo poseer sumideros capaces de reciclarlos adecuadamente.
La minería, como la mayoría de las actividades antrópicas, provoca importantes cambios
de tipo ambiental y social que es preciso tener en cuenta en el momento de diseñar
políticas ambientales y, concretamente, en la elaboración de los indicadores. En primer
lugar, provoca cambios drásticos en el paisaje de las zonas donde se asientan los
complejos y las comunidades mineras. Estos cambios están asociados a la necesidad de
la existencia de una infraestructura minera que facilite la explotación de los yacimientos,
que obliga a la construcción de objetos mineros, administrativos, sociales y de otra índole
que ocupan espacios vitales que no pueden ser utilizados en otras actividades. Los
paisajes degradados se pierden sin que lleguen a formar parte del patrimonio que la
minería deje como alternativa de surgimiento de nuevas actividades a las presentes y
futuras generaciones.
Esta situación, en el caso concreto de Moa, es muy compleja al estar situados estos
yacimientos en una zona costera que se ve directamente impactada por toda la actividad
socio productiva vinculada con la minería y el núcleo poblacional que genera
considerables desechos domésticos. Esto ocasiona daños directos a los recursos
renovables, como consecuencia de la explotación de los no renovables, del cual no
podrán disponer las futuras generaciones y en otros casos, como en la pesca, es
prácticamente un recurso agotado por la desaparición de las condiciones naturales que
facilitaban su existencia.

�71
En segundo lugar, ha provocado importantes cambios ambientales y ecológicos que
afectan la diversidad de la flora y la fauna autóctonas en las áreas directa e
indirectamente impactadas. Es muy importante este grupo de impactos porque Moa es
un sitio de un alto índice de endemismo con una extraordinaria riqueza en diversas
especies que constituyen valores ecológicos inestimables para Cuba.
En tercer lugar, los cambios que se producen en la economía del lugar resultado de la
infraestructura minera y la paraminera. En este sentido, podemos hablar de los aportes
al PIB, la creación de empleos directos e indirectos y de servicios para la industria que
promueven un desarrollo local que se convierte en una fuente directa de sustentabilidad
comunitaria.
Como consecuencia de estos cambios aparecen importantes centros de desarrollo social
comunitario, como son los centros de investigación y las universidades, promotores de
un desarrollo científico que se convierte en una fuente permanente para el crecimiento
de la economía. Este es precisamente el núcleo de la percepción de la sustentabilidad
defendida para la minería, cómo ella contribuye al desarrollo de la comunidad, cuáles son
sus aportes en la creación de una infraestructura socio – productiva a partir de los
recursos que genera.
Sin embargo, un fenómeno de relevancia para el logro de la sustentabilidad lo constituye
la homogeneización de la minería como actividad y que se convierte en una amenaza
para el logro de un desarrollo sustentable. Este proceso produce un efecto negativo en la
medida en que toda la comunidad se pone en función de la minería a la vez que
desaparecen renglones económicos tradicionales que constituían el fundamento de un
tipo de diversidad cultural que, indudablemente, debe constituir un nicho para el
surgimiento de actividades alternativas ante el agotamiento de los recursos minerales en
los yacimientos actuales.
Además, la homogeneización de un tipo de formación de recursos humanos, dirigidos a
oficios y profesiones típicamente mineras, constituye una barrera para que las
comunidades lleguen a ser sustentables.
En Moa, antes de convertirse la minería en la actividad rectora, existían otras que
constituían fuentes de empleo de numerosas personas. Tal es el caso de la explotación
maderera

y

la

pesca,

hoy,

prácticamente

inexistentes,

como

se

ha

valorado

anteriormente. Desaparecieron, incluso, las instalaciones de un aserrío que era la
primera industria del territorio y que hoy no existe ni como patrimonio para las actuales
y futuras generaciones.
A la situación descripta anteriormente se une el hecho, en el caso de Moa, de la
desaparición de una comunidad campesina para construir la presa de Nuevo Mundo. Esta
es una obra que sirve de abasto de agua para las actividades mineras y la población. Su
construcción desplazó a los habitantes del lugar hacia el núcleo urbano donde se vieron

�72
obligados a reinsertarse en un medio socio-económico totalmente ajeno al de su
procedencia, espacio donde compartían una sociodiversidad diferente que los identificaba
a

través

de

prácticas

laborales

y

tradiciones

culturales

amparadas

por

varias

generaciones. En este sentido, se asume como válido el análisis que ha realizado el Dr.
Carlos Delgado, en la obra citada en el epígrafe 1.1, por considerar que refleja en su
totalidad la realidad minera: “Formas ancestrales del hacer la vida humana desaparecen,
envueltas en un constante proceso de homogeneización y creación de dependencias. La
vida cotidiana se subvierte mediante la destrucción de las formas de vida y la
instrumentación de un modo único de realización de la vida” (Delgado, 2004:11-12)
Es evidente que esta situación constituye una agresión a la diversidad cultural en todas
sus manifestaciones, un fenómeno que es apreciable en América latina, especialmente en
países de la región andina donde la pequeña y gran minería ha destruido prácticamente
culturas milenarias que constituían un importante acervo cultural de nuestra rica historia.
De esta forma, se llega a la conclusión de que la realidad minera es verdaderamente
controversial por sus características y por los actores involucrados en ella lo que provoca
percepciones totalmente diferentes en cada uno de estos. En este sentido, se continuará
el análisis de las características generales de la minería reflexionando sobre estas y la
ética del minero, lo cual constituye, evidentemente, un punto de inflexión en la búsqueda
de la sustentabilidad de la minería.
3.2. Realidad minera y ética del minero
La minería, como se ha planteado, es una actividad que, por la forma de realizarse,
ocasiona impactos significativos sobre el medio ambiente, pero necesaria para la
humanidad, especialmente, para aquellos países subdesarrollados que ante el reto de
cualquier modelo de desarrollo, su primera urgencia es desarrollarse. Sin embargo, en
este empeño por obtener su merecido reconocimiento como una actividad imprescindible
para cualquier comunidad, no se ha encontrado un análisis sobre la ética del minero, lo
cual contribuiría a definir el compromiso de estos con el medio ambiente dentro de una
determinada racionalidad socio - económica, a partir de la existencia real de una
comunidad moral.
En primer lugar, es notorio el hecho de que no exista en Cuba un Código del minero, a
pesar de existir un compromiso social e institucional con la protección del medio
ambiente en el entorno de la comunidad, que pudiera sistematizar la formación de una
conducta de responsabilidad ante la naturaleza que estaría fundamentada en los valores
del profesional y el trabajador de la minería.
En segundo lugar, la formación de profesionales de la minería adolece de un enfoque
holístico en la temática de la Ética ambiental. No existe una asignatura independiente en
la que se formen valores acerca de la actitud del profesional de esta especialidad hacia el

�73
medio ambiente. Los estudiantes reciben en las diferentes asignaturas elementos sobre
la historia de la ciencia y temas relacionados con el medio ambiente, pero no de forma
integrada, lo cual no permite que se pueda sistematizar un conocimiento ambiental.
Además, no tienen un conocimiento pertinente de la propia historia de la Ética ambiental,
lo cual contribuiría a la formación de valores a partir de conocer las diferentes corrientes
existentes y cómo cada de ella ha realizado aportes a la fundamentación de un
pensamiento ético de la relación del hombre con la naturaleza.
En tercer lugar, en el currículo del minero tampoco aparece una asignatura independiente
en la que se formen valores sobre el tema del desarrollo sustentable, que permita, que
una vez que este profesional se encuentre en la producción, adopte una conducta de
acuerdo con el contexto donde toma decisiones ambientales.

Especialmente, en la

comunidad científica minera aún no existe un acuerdo sobre qué entender por desarrollo
sustentable en la minería.
La asignatura que existe en el Programa actual no contribuye a la formación de un
pensamiento holístico de lo ambiental como problema que sustenta la relación entre el
hombre y la naturaleza. Además, no incluye el problema de la ética ambiental en
general, y de la ética del minero en particular y la relación de estos conceptos con el
desarrollo sustentable.
En cuarto lugar, la actividad minera por su forma de realizarse, ocasiona interesantes
conflictos éticos que solamente se pueden resolver a través de una adecuada formación
de los profesionales de esta rama y a través de planes de educación ambiental para los
trabajadores directos en la producción y de la población. El trabajador que labora
directamente en las minas se desvincula de las consecuencias que sobre el medio
ambiente ocasiona el beneficio de los minerales que ocurre en plantas diferentes. Esta es
una situación mucho más compleja porque en sus valores las minas son simplemente
formaciones donde él tiene el derecho de mover todas las toneladas de mineral que sean
necesarias para enviar a la plantas de beneficio. Mientras, que por su parte, el
beneficiador no tiene relación directa con lo ocurrido en las minas, creándose la visión de
dos actividades diferentes, cuando en realidad son partes integrantes de un mismo
proceso.
Como resultado de la situación actual y teniendo en cuenta los resultados de las
entrevistas realizadas a los estudiantes y profesores del Instituto Superior Minero
Metalúrgico de Moa “Dr. Antonio Núñez Jiménez”, y a trabajadores y profesionales de la
minería de las plantas beneficiadoras de níquel, se reconoce la necesidad de la existencia
de un Código de ética del minero que debe elaborarse sobre la base de la participación
de todos los sectores vinculados con la minería.
La situación analizada permite formular, teniendo en cuenta los resultados de las técnicas
de investigación utilizadas, que los principios por los cuales se estructuraría un Código de

�74
ética del minero y las asignaturas que consideramos se deben introducir en los planes de
estudio estarían basados en las propias características de la actividad y de los actores
participantes.
Principios para la elaboración de un Código de ética del minero:
9

La conciencia de estar en presencia de una actividad económica que se desarrolla
a partir de recursos no – renovables que consecuentemente no estarían
físicamente al alcance de la generación siguiente, lo cual condiciona la necesidad
de un comportamiento ambiental ético que permita dejar alternativas a las futuras
generaciones en consecuencia con las oportunidades que dejarán de tener por el
agotamiento de los yacimientos minerales.

9

El desarrollo de una conciencia ambiental consecuente con un tipo de actividad
que

genera

impactos

ambientales

destructores

de

ecosistemas

situados

directamente en las minas, pero que, además, afecta a los situados en la misma
cadena lo cual exige de un conocimiento ambiental certificado que permita una
actuación responsable ante la posibilidad de afectar riquezas de flora y fauna
situadas en zonas que no se benefician con los resultados directos de la actividad
minera.
9

La necesidad de una permanente vigilancia tecnológica ante la existencias de
riesgos para la salud humana, para “la preservación de la diversidad biológica y
de la pluralidad cultural” (Leff, 2005b:88) que están dentro del límite de la
comunidad minera.

9

La obligación moral de rehabilitar las zonas degradadas por las exploraciones y la
explotación minera, teniendo como premisa un conocimiento riguroso previo de
las características existentes en los terrenos minados antes del inicio de las
mismas.

9

La protección del patrimonio geólogo – minero como un bien para las presentes y
futuras generaciones con el cual adquieren un compromiso moral los actores
mineros vinculados a los activos ambientales.

9

La conservación de los residuales mineros como fuentes de materias primas para
las futuras generaciones, para lo cual las generaciones actuales tienen el
compromiso moral de encontrar tecnologías de manejo adecuado en las
escombreras y las presas de colas.

9

El compromiso moral de encontrar formas de considerar la participación pública
en la toma de decisiones ambientales en que se tenga en cuenta el conocimiento
popular como una forma de enriquecer el patrimonio cultural de las comunidades
y los valores ambientales individuales y colectivos.

�75
9

La obligación de tomar decisiones con el mayor nivel de conocimiento posible, con
la convicción de que, a pesar del desarrollo de la ciencia, tomamos decisiones
tecnológicas con un determinado grado de incertidumbre y en muchos casos sin
tener la capacidad suficiente de predecir lo que sucederá en el futuro.

La problemática de la participación pública en la minería ocupa un lugar central en la
conformación de la realidad minera en la misma medida que es imprescindible encontrar
vías para hacer de la participación en la toma de decisiones un proceso real, mediante el
cual las urgencias ambientales encuentren las respuestas dinámicas que estas precisan
en las instituciones y en los decisores.
La participación pública, en el caso de la minería en Cuba, es posible por la existencia de
una ciudadanía con un nivel de educación lo suficientemente elevado, y una cultura
general que le facilita la comprensión de temas científico – tecnológicos a partir de poder
procesar las informaciones que reciben sobre los procesos tecnológicos mineros y los
impactos de la contaminación ambiental de esta industria.
En Cuba, la existencia de relaciones socialistas de producción genera un ambiente de
permanente interés por parte de la población en la toma de decisiones ambientales
conocedores de que su voluntad se tendrá en cuenta por parte de las instituciones que
dirigen la política, tanto en las científicas como en las políticas gubernamentales. Por
instituciones, se entiende, a los efectos de la presente investigación “[…] un conjunto
especial de normas y relaciones que canalizan la conducta para cubrir alguna necesidad
humana de tipo social, psicológico o físico como el consumo, el gobierno o protección, las
vinculaciones primordiales y el significado humano, la fe humana, la socialización y el
aprendizaje” (Buttel, 1997:27).
Se pueden considerar en nuestro medio la existencia de diversas formas de participación
ciudadana, relacionadas con el tipo de gobierno que existe en Cuba, totalmente al
servicio de los intereses de las clases trabajadoras y los diferentes sectores de la
sociedad cubana. Se pueden identificar las siguientes vías de participación pública:

-

Consultas con las organizaciones de masas: es un medio mediante el cual el Estado
cubano discute con los ciudadanos diferentes decisiones relacionadas con asuntos de
la cotidianeidad en los cuales se precisa la participación de todos los miembros de la
comunidad en su doble condición de consumidores de bienes materiales y
copropietarios de los medios de producción como integrantes de una socialidad de
orientación socialista.

-

Eventos científicos y comunitarios: foros mediante los cuales los científicos y los
ciudadanos discuten sobre temas de interés de la comunidad en presencia de
representantes de instituciones gubernamentales en los que se adoptan sugerencias

�76
para los diferentes niveles de decisión del país. Estos eventos son convocados por la
comunidad, por organizaciones no – gubernamentales, por universidades y centros de
investigación o por el Estado.
Los dos instrumentos principales de gestión ambiental en Cuba y de participación del
Estado en el control de la actividad industrial y en la toma de decisiones ambientales lo
constituyen la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) y las Auditorías Ambientales.
Además existe la Inspección Ambiental, con una visión más integral que las Auditorías
Ambientales.

-

Evaluación de impacto Ambiental: es un instrumento que se aplica con carácter
previo a la aprobación de un proyecto minero con el objetivo de prevenir los impactos
ambientales que estos ocasionarán. Este tipo de instrumento considera de forma
prioritaria el conocimiento de la percepción pública del proyecto en los diferentes
actores de la comunidad donde se insertará determinando, en caso de ser necesario,
las formas de compensación que se adoptarán si existieran grupos de ciudadanos
afectados por las diferentes etapas de la minería.

-

Auditorías ambientales: están dirigidas

a asegurar el control interno de la

organización empresarial, entendiéndose como eficiencia de las operaciones, la
fiabilidad de la información, cumplimiento de las normas internas, cumplimiento de la
legislación adoptada, análisis del conocimiento de tareas por el personal con el fin de
asegurar la racionalidad de la gestión y la eficiencia de la empresa.
-

Inspección ambiental: se utiliza según los intereses de diferentes sectores, entre
estos, teniendo en cuenta la percepción pública de la actividad minera, previa
aplicación de métodos de búsqueda de información entre la ciudadanía, generando
acciones y medidas correctoras preferiblemente de ajuste, regulación y modificación
de procesos, así como mejoras en la organización y en la calidad ambiental.

En el caso concreto de los minerales existen vías mucho más específicas de intervención
estatal en el control de la actividad minera, de carácter general y de obligatorio
cumplimiento para todas las empresas asentadas en el territorio nacional y que por el
carácter del estado cubano responden a los intereses de los ciudadanos:

-

La ley No. 76, conocida como Ley de Minas que tiene como objetivo establecer la
política minera y las regulaciones jurídicas de dicha actividad, de manera que
garanticen la protección, el desarrollo y el aprovechamiento racional de los recursos
minerales en función de los intereses de la nación, trazando directivas obligatorias
controladas por funcionarios del gobierno vinculados con la actividad.

�77
-

El Reglamento de la Ley de Minas acordado por el Comité Ejecutivo del Consejo de
Ministros que regula toda la actividad relacionada con los permisos y concesiones
mineras dentro del territorio nacional. Este instrumento tiene como institución estatal
que lo respalda para su puesta en práctica a la Oficina Nacional de Recursos
Minerales creada por la Ley de Minas y que tiene como objetivos fiscalizar y controlar
la actividad minera y el uso racional de los recursos minerales.

-

La ley 81, o Ley del Medio Ambiente, a pesar de no regular los recursos minerales de
forma directa crea un marco jurídico integrador y coherente para la protección del
medio ambiente en el país. Dentro de este sistema regulatorio se incorpora la
dimensión ambiental en todos los proyectos sociales y económicos del país, que a
través de la educación ambiental incorpora a todo el Sistema Nacional de Educación
del país y a la población a la toma de decisiones ambientales como la vía más
concreta de participación pública en materia ambiental y de control de los recursos
naturales.

En este contexto es importante tener en cuenta que la realidad minera esta conformada
por diferentes actores sociales para los cuales la minería produce percepciones
diferentes. Esta comunidad esta formada por dos grupos con objetivos y propósitos
diferenciados.
En primer lugar, existe una comunidad laboral minera la cual definimos como el grupo
poblacional directamente relacionado con la explotación de los yacimientos minerales y
sus infraestructuras de apoyo, es decir, los que dependen económicamente de esta
actividad y su bienestar socioeconómico es directamente proporcional, aunque no de
forma absoluta, al desarrollo de esta industria. Este grupo se identifica, además, por
poseer características particulares tales como enfermedades profesionales comunes,
sistemas de formación de recursos humanos específicos para las actividades que
desarrollan, prácticas socio – productivas propias que se diferencian de otras existentes
en el territorio y una singularidad que puede ser identificada como una comunidad de
intereses con un determinado grado de pertenencia grupal. Es decir, se pueden describir
determinadas prácticas socio – productivas que los identifican como miembros de una
comunidad singular. Aquí se desarrollan formas particulares de participación en la
minería y percepciones también singulares.
En segundo lugar, nos encontraremos con una comunidad minera residencial que se
puede definir como

aquellos grupos sociales que se asientan sobre el territorio donde

existen los objetos mineros, pero que no trabajan en sus instalaciones. No dependen
económicamente de la minería, sin embargo, están expuestos, en sus residencias, al
mismo nivel de contaminación ambiental que los que pertenecen a la comunidad minera.
Participan de forma directa e indirecta de los beneficios que trae aparejado el desarrollo

�78
de la minería, es decir, son beneficiarios de las instalaciones sociales que se edifican en
los asentamientos mineros, de los planes de desarrollo integrales y se comprometen
directamente con los fines sociales de la comunidad.
En estas comunidades se pueden encontrar formas de participación pública, conciencia y
comportamiento ambientales diferentes de acuerdo con el nivel de identificación de cada
grupo con la minería y que es necesario tener en cuenta al proponer formas de
operacionalizar los diferentes indicadores.
3.3. La sustentabilidad en la minería
La temática del desarrollo sustentable en la minería posee espacios muy importantes en
la literatura mundial, especialmente en las que producen organizaciones internacionales
vinculadas a la industria minera y que se dedican a promover la sustentabilidad en el
sector, además de ser un problema muy relacionado con la esencia misma del
surgimiento de la sustentabilidad como paradigma en el mundo. En el conocido Plan de
Implementación de la CNUMAD se dedica una especial atención a la minería porque “[...]
los minerales y los metales son importantes para el desarrollo económico y social de
muchos países. Los minerales son esenciales para la vida moderna” (CNUMAD, 2005:25).
Se plantean importantes medidas para contribuir al desarrollo sustentable de la minería,
sin embargo, todos quedan en el plano de la retórica porque en la práctica la realidad es
la de naciones subdesarrolladas cada día más empobrecidas como consecuencia de
prácticas mineras basadas en tecnologías altamente contaminantes y un alto nivel de
inequidad e injusticias sociales. En estas naciones es una utopía pensar en “[...] estudiar
los efectos y beneficios ambientales, económicos, de la salud y sociales, incluida la salud
y la seguridad de los trabajadores de la minería, los minerales y los metales a lo largo de
todo su ciclo de vida útil [...]” (CNUMAD, 2005:25) porque estos países no disponen de
los recursos imprescindibles para realizar los estudios de impacto ambiental que
requieren los diferentes emprendimientos mineros que poseen. Especialmente existen
condiciones de vida insustentables, por decirlo al estilo de los documentos de la
CNUMAD, en aquellas zonas donde se practica la pequeña y mediana minería artesanal.
En estas regiones es impensable el logro de una minería sustentable porque
precisamente como resultado del saqueo de los recursos minerales es imposible recibir
apoyo, de los que se apropian estas riquezas, “[...] en los ámbitos financiero, técnico y
de fomento de la capacidad a los países en desarrollo y a los países con economías en
transición para optimizar la explotación minera y la elaboración de minerales” (CNUMAD,
2005:25). La lógica sobre la que se ha diseñado el modelo capitalista neoliberal es
contraria, en todos los sentidos, a la existencia de una minería sustentable para los
países que viven en dicha Formación Económica Social. Nos encontramos, una vez más,
ante la necesidad de replantearnos el concepto desarrollo sustentable para la minería.

�79
Existen instituciones que dedican grandes esfuerzos a la búsqueda de alternativas para
una minería sustentable, entre estas un lugar de privilegio lo ocupa El Proyecto Global
MMSD (Minería, Minerales y Desarrollo Sustentable). Lo más importante es que parte de
la necesidad de “[…] identificar cuales son los elementos principales que implica el
desarrollo sustentable de países y localidades de América del Sur” (MMSD, 2002:25). Es
decir, no acepta la idea de partir de una definición preconcebida del desarrollo
sustentable.
El Proyecto Global MMSD aporta valiosos elementos a tener en cuenta en las
investigaciones sobre el tema que deben constituir puntos de referencia en la presente
tesis. En primer lugar, el análisis parte de ver cómo la minería puede aportar al
desarrollo sustentable y no a la sustentabilidad de la minería como actividad
independiente. En segundo lugar, se conoció que en la región “la evaluación de riesgo no
se realiza, salvo en casos especiales, y no parece ser un instrumento ambiental
importante en las legislaciones de los países analizados” (MMSD, 2002:51). En tercer
lugar, se reconoce el cierre de minas y la rehabilitación de los terrenos como uno de los
principales retos ambientales en numerosos países de la región (Orche, 2003:61). En
cuarto lugar; se identificó el acceso a los recursos financieros para modernizar las
tecnologías como un elemento que no solo afectaba la responsabilidad ambiental de las
empresas, sino su viabilidad económica (MMSD, 2002:58), (Orche, 2003:63). Otros
autores analizan la problemática a partir de la necesidad de las transferencias de
tecnologías en el sector (Vargas, 2003:85).
El problema de la elección entre el uso de tecnologías de punta o apropiadas en la
minería es uno de los temas más recurrentes en esta actividad, especialmente, en la
Pequeña Minería y la Minería Artesanal que produce un fuerte impacto en la región,
especialmente por las zonas geográficas donde tiene lugar y por los actores involucrados,
fundamentalmente, la presencia del trabajo infantil y la incursión en los terrenos
pertenecientes a los aborígenes. Numerosos autores, entre estos; Mauricio Cornejo
Martínez, Miguel Peralta Sánchez, Paúl Carrión Mero, Miguel González Bonilla, Edgar
Pillajo González, Eugenio Huayhua consideran que la existencia de tecnologías obsoletas,
limitados conocimientos técnicos, falta de información y ausencia de una cultura
tecnológica constituyen debilidades que no permiten a la Pequeña Minería ser
sustentable.
Un elemento considerado por la mayoría de los autores como una barrera para alcanzar
la sustentabilidad en el sector es la carencia de mecanismos de participación e
información pertinentes para que los diferentes actores sociales puedan participar de
forma real en los procesos, como participantes directos en la toma de decisiones de sus
proyectos socio – productivos (MMSD, 2002). De ahí, que se considere como un desafío
para avanzar hacia el desarrollo sustentable el fortalecimiento de la participación

�80
ciudadana, el acceso a la información y la capacitación para poder comprender la
información que brindan las instituciones especializadas y las pertenecientes a los
diferentes esquemas de participación democrática diseñados en los países, en virtud de
que lo fundamental para hacer viable este proceso es la existencia de una voluntad
política en los gobiernos.
Una limitante en los diferentes enfoques analizados en la fundamentación de la
sustentabilidad en la minería lo constituye el no referirse al problema de la identidad
minera,

como

elemento

esencial

del

desarrollo

sustentable.

El

tema

aparece

aisladamente en algunos autores que lo presentan como “aculturación, y pérdida de
identidad” (Ayala, 2003:155). Este autor parte de la idea de recuperar la relación
respetuosa que mantenían los nativos con la naturaleza, pero lo hace sin analizar nada
sobre la relación dialéctica del hombre con la naturaleza y la acción de reconocimiento
del hombre como miembro de una identidad concreta.
Esta problemática de alguna forma ha entrado dentro del campo del ordenamiento
territorial de la actividad minera en la cual se han realizado valiosas contribuciones,
especialmente dentro del Programa Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED XIII)
dirigido por el Dr. Roberto C. Villas Boas.
La identidad entra en la ordenación del territorio porque este incluye en la proyección del
espacio las políticas sociales, culturales, ambientales y económicas de una sociedad
(Beatriz E. Ordóñez Gómez, Daniela Marchionni, Horacio Echeveste, Rafael Fernández
Rubio, Juan Carlos Perucca, Mónica S. Ramírez, Leonor I. Salinas, Jorge M. Molina,
Cristina Echeverría, Domingo Carvajal Gómez, Arsenio González Martínez entre otros).
La idea de la identidad minera es prácticamente nula a pesar del uso de términos tales
como “conciencia de su identidad”, “sobrevivir con identidad”, “identidad étnica y
cultural”, “interculturalidad de las articulaciones” que expresan la necesidad de abordar el
problema de la identidad como un pilar de la sustentabilidad.
No se puede dejar de mencionar que la existencia de legislaciones ambientales donde no
se condena con la severidad necesaria el delito ambiental, a pesar de que en muchos
países no existe esta figura delictiva, constituye una barrera institucional para el logro de
la sustentabilidad. Lamentablemente, para muchas naciones el poseer esta debilidad se
convierte en una fortaleza para atraer capitales extranjeros.
3.4. El desarrollo compensado
La demanda de minerales ha crecido sostenidamente

desde el descubrimiento de los

metales hasta la actualidad, a pesar de haber descendido la producción mundial en
algunos períodos históricos. Esto ha llevado a que hoy se hable del agotamiento de los
recursos no renovables donde se encuentran los minerales y de una sobreexplotación de
los renovables que los convierte en no – renovables. Sobre el particular Paskang &amp;

�81
Rodsievich en su libro Protección y transformación de la naturaleza afirman: “Ha surgido
una amenaza real de consumo total no solo de recursos no renovables, sino de los
renovables. En la demanda total de recursos renovables se eliminan las posibilidades
para su autorrestablecimiento. Por eso, para mantener inagotables las fuentes de
materias primas, es necesaria una reproducción ampliada y compleja de recursos
renovables. Esto se logra con la transformación de la naturaleza.” (Paskang &amp; Rodsievich,
1983:2).
En este proceso, es preciso tener en cuenta que se han producido cambios a nivel
internacional como consecuencia de la introducción de nuevas tecnologías en la
producción, de la necesidad de nuevos materiales como soporte a la aparición de esas
tecnologías y de otras, especialmente, las aparecidas en el sector de la información y las
comunicaciones. Además de la importancia que va adquiriendo a nivel internacional el
reciclaje, como una vía de consideración como fuente de metales para la industria,
además, de constituir una importante salida para el logro de la sustentabilidad.
Aquí se introduce un concepto que es clave para la conformación de la tesis que se
defiende para la explotación de los recursos minerales, se hará referencia al término
transformación de la naturaleza. Para comprender este concepto es necesario acudir a la
dialéctica, que plantea con claridad que cualquier transformación de la naturaleza implica
un cambio en ésta, pero no siempre cualquier cambio es una transformación. Las
transformaciones suponen cambios en las cualidades de la naturaleza en el sentido
positivo, es decir, presupone un salto progresivo en el desarrollo de la misma. Estos
autores lo definen de la siguiente forma: “Solo los cambios orientados, como resultado
de los cuales ocurre un mejoramiento de las cualidades ecológicas de los geosistemas
naturales y el aumento de su productividad, pertenecen a los transformadores” (Paskang
&amp; Rodsievich, 1983:2). Éstos constituyen cambios en los que el hombre a través de su
actividad creadora realiza aportes a los geosistemas como una forma de transformación
positiva.
Por geosistema entendemos “un sistema espacio – temporal, una organización espacial
compleja y abierta, formada por la interacción entre componentes o elementos físicos...
que pueden en diferentes grados ser transformados o modificados por la actividad
humana” (Mateo &amp; Suárez, 2000:722-723).
Como se aprecia, este tipo de enfoque forma parte de la visión que se propone desde el
holismo ambientalista que debe existir en el análisis de las interacciones entre el hombre
y la naturaleza, en las que cualquier cambio en uno de los elementos que la integran
afecta la dinámica general del sistema.
La protección de la naturaleza debe regirse por este principio que supone la toma de
decisiones apropiadas para protegerla de los impactos negativos que la actividad humana
le ocasiona. Entre las medidas

que se toman para proteger la naturaleza, un lugar

�82
importante lo ocupa el principio de la concepción de la naturaleza como geoequivalentes.
En el proceso de actividad socioeconómica, el hombre extrae las sustancias y utiliza la
energía distribuyéndola entre los diferentes geosistemas naturales, no siempre de forma
racional para el intercambio biológico y la rotación de las sustancias. Con regularidad,
esta distribución no tiene en cuenta los ciclos naturales de los diferentes complejos de la
naturaleza por lo que ocasiona su degradación y extinción.
Para proteger los complejos naturales de la destrucción es necesario llevar a cabo un
retorno equivalente de las sustancias y la energía hacia la naturaleza. Es decir, si no se
encuentran los medios necesarios para restituir la energía que se utiliza en los diferentes
procesos socio – económicos, sencillamente se estará condenando a la naturaleza a su
destrucción en la misma medida que altera los procesos normales de intercambio de
energía. “Cualquier transformación de la naturaleza y explotación económica de sus
riquezas, debe estructurarse teniendo en cuenta los geoequivalentes, para determinar las
dimensiones y los métodos de compensación de aquellos elementos que serán tomados
de los geosistemas naturales en calidad de recursos” (Paskang &amp; Rodsievich, 1983:3).
La lógica expuesta a partir de la mencionada obra de los científicos rusos contradice
cualquier pretensión de alcanzar el desarrollo sustentable más allá de una compensación
a la naturaleza por las irregularidades en el proceso de intercambio de energía entre los
diferentes geosistemas. En la relación hombre – naturaleza - sociedad lo que puede
hacer el hombre es compensar a la naturaleza por el intercambio irracional que se
produce entre esta y la sociedad introduciendo transformaciones positivas que permitan
una compensación por las pérdidas de energía que se producen como resultado de las
actividades humanas. Lo que debe quedar bien claro es que esta es solamente una
compensación en el sentido más estricto, es decir, el hombre no puede devolver toda la
energía que utiliza en los diferentes procesos socioeconómicos.
El desarrollo sustentable, en sus tesis, privilegia la satisfacción de las necesidades
humanas y el mantenimiento de un nivel de recursos naturales para las necesidades de
las generaciones futuras. Pero en este caso concreto, se pueden hacer algunas preguntas
que ayudarían a conducir esta investigación: ¿Cómo pueden los proyectos mineros
actuales mantener un nivel de recursos para las

futuras generaciones?, ¿Qué

necesidades precisan satisfacer las futuras generaciones que vivirán en las comunidades
mineras una vez agotados los recursos minerales?, ¿Serán necesidades relacionadas con
la reubicación de los residuos mineros, con la reconversión de las instalaciones mineras o
con la capacitación de los obreros para que enfrenten otros empleos?.
Si se concibe a la sociedad, a partir del criterio marxista, en forma de sistema, es
perfectamente comprensible que un organismo como el medio ambiente ha de ser
estudiado como un todo, en el cual, cada una de sus partes es, en virtud de la
concatenación universal, condición indispensable para la existencia de la otra.

�83
Desde este punto de vista y teniendo en cuenta los elementos analizados, se propone,
como otro de los aspectos novedosos de la Tesis de Doctorado que se defiende, la idea
de un nuevo concepto de desarrollo, a partir del análisis de los niveles para alcanzar la
sustentabilidad expuestos en el capítulo anterior, que se adecue más a las condiciones
específicas de cada actividad y, en el caso concreto de la minería, sugiere una
conceptualización que refleje los elementos propios de una actividad en la que los
impactos que se le ocasionan a la naturaleza cambian en un alto porcentaje las
condiciones físicas de la región donde se ubican los yacimientos y aún en otras áreas
situadas más allá de sus límites. Teniendo en cuenta estos argumentos, objetivamente,
la minería en la forma clásica de analizar el concepto recursos naturales, inhabilita a las
zonas donde se ubican las minas para desarrollar nuevos renglones de la economía sobre
la base de las infraestructuras disponibles. Lógicamente diseñadas para un solo tipo de
recurso, demandaría de inversiones para ser reconvertidas y poderlas utilizar en
actividades alternativas.
Es interesante hacer notar cómo se refleja en la legislación ambiental cubana la actividad
minera a fin de que se pueda comprender que, desde el punto de vista legal, en las
actuales condiciones socioeconómicas del país resulta más idóneo repensar el concepto
desarrollo sustentable, en la misma medida que para este, la minería constituye una
fuente permanente de recursos financieros que garantizan un mantenimiento sostenido
de un crecimiento económico que a través de compensaciones contribuirá al desarrollo
sustentable de la nación.
En la Ley de Minas, su Sección Segunda, referida a las obligaciones generales de los
concesionarios, en su artículo 41, inciso c, se plantea que es obligación “preservar el
medio ambiente... elaborando estudios de impacto ambiental y planes para prevenir,
mitigar controlar, rehabilitar y compensar dicho impacto derivado de sus actividades;
tanto en dicha área como en las áreas y ecosistemas vinculados a aquellos que pueden
ser afectados” (Ley de Minas, 1995:38).
En la Ley del Medio Ambiente en el Capítulo VIII, en el artículo 120, inciso b, cuando se
refiere al aprovechamiento de los recursos minerales dispone lo siguiente: “La actividad
minera deberá causar la menor alteración posible, directa o indirecta, al Sistema Nacional
de Áreas protegidas, las aguas terrestres y marítimas, la capa vegetal, la flora y la fauna
silvestre, el paisaje y el medio ambiente en general” (Ley 81, 1997:63). Nótese que no
se menciona el desarrollo sustentable.
En el Decreto 194 sobre la formación de la Empresa Mixta Moa Nickel S. A, de capital
canadiense y cubano en la Sección 9.0, Medio Ambiente y Reforestación se plantea, en el
9.1, que “Moa Nickel continuará desarrollando sus planes y adoptando medidas para
minimizar el impacto causado al medio ambiente por efecto de la operación de la planta,
y de la actividad minera” (Decreto 194, 1994:313). Obsérvese que tampoco en este caso

�84
se dispone que la empresa alcance el desarrollo sustentable en la minería o en las
llamadas operaciones de la planta.
En todo momento se privilegia el derecho de minar por encima de otros derechos, lo cual
es totalmente lógico en el caso de un país que está necesitado de crecer en actividades
económicas que generen riquezas que se conviertan en fuentes de un desarrollo
sustentable en mediano o largo plazos. Tal es el caso de Cuba, donde existe una clara
política de desarrollo nacional a partir de estos recursos, que, a pesar de que impactan
en alguna medida de forma negativa el medio ambiente, constituyen una vía para
acceder al desarrollo. En este mismo Decreto en el 9.2 se deja estipulado con absoluta
claridad que “El derecho a minar será siempre prioritario sobre los derechos forestales”
(Decreto 194, 1994:313).
Todo lo anterior no significa que no existan regulaciones dirigidas a lograr el desarrollo
sustentable del país, derecho este reflejado en las leyes fundamentales y en la voluntad
del Estado cubano. En la Constitución, en su artículo 27 se expresa claramente “El Estado
protege el medio ambiente y los recursos naturales del país. Reconoce su estrecha
vinculación con el desarrollo económico y social sostenible [...]” (Constitución de la
República, 1992:36). La inversión extranjera está obligada a desarrollarse dentro de este
mismo principio, en nuestro país esta “[...] se concibe y estimula en el contexto del
desarrollo sostenible [...] lo que implica que durante su ejecución se atenderá [...] la
conservación del medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales” (Ley 77,
1995:12).
Por todo lo anterior, ante la lógica de encontrar una elaboración teórica que se adecue a
la minería se propone el concepto desarrollo compensado, el cual puede dar una visión
más clara de qué tipo de relación se establece entre el hombre, la naturaleza y la
sociedad en dicha actividad. Además, éste es precisamente el aspecto de mayor novedad
científica en la Tesis.
El desarrollo compensado es una etapa en el movimiento de las comunidades
mineras hacia la sustentabilidad donde se busca compensar de forma racional
los impactos que la minería ocasiona sobre el medio ambiente, sin menguar la
posibilidad del hombre actual de satisfacer sus necesidades. Es una etapa donde
se pretende privilegiar la capacidad de satisfacer las necesidades materiales y
espirituales de la sociedad, creando las condiciones necesarias para que las
futuras generaciones satisfagan las suyas a partir de toda la experiencia, que en
materia de formación de recursos humanos y de tecnología creen las actuales
generaciones y los procesos productivos alternativos que puedan surgir a partir
de las nuevas tecnologías que se produzcan.
Este tipo de desarrollo llama al análisis de las condiciones materiales, culturales y
políticas en que se produce la explotación del recurso, dando prioridad a los factores

�85
políticos y culturales. De ahí la necesidad de formar una cultura minera que tenga en
cuenta la participación de todos los actores comunitarios y que considere la tecnología
como un hecho cultural, lo cual facilitaría tener en cuenta, en el futuro; cuando se agoten
los recursos de un yacimiento, el patrimonio geológico - minero como cultura. Para ello
se tendría que sostener la idea de ver las tecnologías mineras presentes en las
comunidades, donde se cierran las minas, como cultura patrimonial de estos grupos.
Los minerales son recursos no renovables que producen ganancias considerables a corto
plazo. Pero a largo plazo, cuando se agotan, el país productor se queda solamente con
las instalaciones y trabajadores que hasta entonces laboraban en las mismas. Las
compensaciones por las pérdidas de los recursos para las generaciones futuras estarán
orientadas al mantenimiento del patrimonio geológico - minero y el desarrollo de una
cultura minera en el sentido amplio, que considere la tecnología como cultura.
Por sus características naturales y por su forma de explotación y comercialización, el país
que posee el recurso, una vez comercializado, solamente se queda con los beneficios
financieros de no haber creado condiciones para la protección del patrimonio geológico minero, de ahí que se vea obligado a repetir el ciclo productivo para volver a obtener
ganancias directas. Se pierden los activos ambientales independientemente de que
permanezcan las instalaciones, que si bien forman parte de su capital, una vez agotado
el recurso, para utilizarlas en otros procesos productivos se precisa de la reconversión
industrial. Por ello se defienda la idea de la utilización del patrimonio geológico - minero
como una actividad económica alternativa al agotamiento de los recursos principales.
Estas singularidades de la explotación de los minerales precisa que para lograr una
compensación en el proceso productivo se genere un margen de ganancias que permita
dedicar parte de la producción a crear actividades productivas alternativas que solamente
compensarían los daños que se les ocasiona a la naturaleza, jamás se llegarían a
restablecer las condiciones naturales existentes en el momento de iniciarse la
explotación.
Es evidente que en la dimensión ambiental, la explotación minera, entendida ésta como
“conjunto de operaciones, obras, trabajos y labores mineras destinado a la preparación y
desarrollo del yacimiento y a la extracción y transportación de los minerales” (Ley de
Minas, 1995:34), es no sustentable. Es impensable, en una actividad como la minería
esperar a que la tasa de utilización del recurso sea equivalente a la tasa de
recomposición del mismo en el proceso productivo. Por otra parte, la relación tasa de
emisión de desechos – tasa de regeneración, es, sencillamente, inoperante en el caso de
la minería y no existen indicadores fiables para medirla.
Pero esto es solamente una parte del problema, lo verdaderamente importante es ver la
minería como una actividad insertada dentro de una comunidad, donde realiza aportes al
logro de la sustentabilidad a escala macrosocial, por los recursos que aporta para generar

�86
actividades que contribuyen al desarrollo y por la forma en que las prácticas mineras van
creando condiciones para ello. En esta dirección se considera que el concepto medio
ambiente que aparece en la Ley del Medio Ambiente de la República de Cuba da la
percepción del tipo de desarrollo compensado a que se está refiriendo en el presente
epígrafe. Por medio ambiente se entiende, en la mencionada Ley al “sistema de
elementos abióticos, bióticos y socioeconómicos con que interactúa el hombre, a la vez
que se adapta al mismo, lo transforma y lo utiliza para satisfacer sus necesidades” (Ley
81, 1997:47).
La utilización del medio ambiente se subordina a la satisfacción de las necesidades
humanas por parte del hombre actual, ser social concreto que forma parte de un sistema
en el cual interactúa con otros elementos que se condicionan mutuamente.
El desarrollo compensado, va dirigido a compensar los impactos que ocasione cualquiera
de los elementos del medio ambiente sobre otro. Esta compensación significa aporte por
parte del hombre a los ecosistemas que degrada con su accionar económico, conociendo
que no podrá devolverle a los mismos, con los geoequivalentes, sus características
iniciales, ni se podrán conocer, con las tecnologías actuales, los niveles necesarios para
compensar los sistemas con los cuales interactúan los impactados directamente. Este
proceso tiene como premisa principal, la satisfacción de las necesidades de las
generaciones actuales.
Como se aprecia en este epígrafe, existen diferencias entre el desarrollo compensado y el
desarrollo sustentable. El desarrollo sustentable privilegia la capacidad de la naturaleza
de recomponerse por sí sola de las agresiones antrópicas, el desarrollo compensado
llama a la introducción de cambios positivos en la esta como una vía para compensar los
impactos que ocasionan las actividades económicas.
El desarrollo sustentable habla de garantizar recursos a las futuras generaciones para
satisfacer sus necesidades, sin que se limite el consumo por parte de las generaciones
actuales, es decir, su llamado es a garantizar un tipo de consumo ambientalmente
responsable, sin limitarlo en el tiempo.
El desarrollo compensado en cambio promueve la creación de condiciones para la
aparición de actividades alternativas para que las futuras generaciones compensen la
falta de recursos, que como consecuencia de las prácticas económicas actuales,
enfrentarán para desarrollarse. Aquí no se trata de mantener un determinado stock de
recursos materiales para las futuras generaciones, si no de crear recursos humanos
capacitados para enfrentar los nichos económicos, que, como consecuencia del
surgimiento de actividades alternativas, surjan.
El desarrollo sustentable trata el problema de la satisfacción de las necesidades de las
generaciones actuales y futuras a partir de la existencia de un determinado stock de
recursos naturales, imprescindibles desde el punto de vista físico para desarrollar

�87
actividades económicas y el mantenimiento de niveles de consumo socialmente
aceptables, la calidad de vida se mide a partir de indicadores de consumo de bienes
tangibles que sitúan a un país en una determinada escala teniendo en cuenta lo que
consumen sus ciudadanos.
El desarrollo compensado no desconoce la necesidad de poseer un volumen de materias
primas para los procesos productivos, considera que la minería tiene que crear
condiciones para el surgimiento de actividades económicas alternativas a partir de la
explotación de los recursos actuales. Especialmente considera la obligatoriedad de
generar un conocimiento minero – geológico que permita que los minerales no
principales asociados al mineral principal, se puedan explotar en el futuro con las
tecnologías que como consecuencia de los desarrollos actuales se creen. Además, hace
énfasis en la creación de un sistema de valores ambientales que reconozca como válidos
los servicios intangibles que el medio ambiente ofrece y

desarrolle en el hombre la

capacidad de disfrutar su lugar en el mismo, no a partir de la existencia de bienes
materiales, sino de una espiritualidad que permita compensar la falta de estos con otras
actividades.
El desarrollo sustentable se lograría si las generaciones futuras dispusieran de recursos
para sus actividades y un indicador para ello sería la reconversión industrial que
facilitaría la introducción de tecnologías de punta en las actividades económicas que
permitirían la reducción de la entropía privilegiando la conservación de la energía y las
fuentes renovables.
El desarrollo compensado que se propone se basa en tecnologías apropiadas según las
características medioambientales de las diferentes zonas geográficas y la cultura de los
grupos sociales implicados, lo cual constituye una salida ante las exigencias que imponen
las reconversiones industriales o el desarrollo de tecnologías ecológicas.
Es apreciable la existencia de diferencias entre ambas proposiciones teóricas, aunque se
pueden identificar similitudes en el sentido de que en ambos casos se habla de producir
creando condiciones artificiales para que los ecosistemas naturales y los sistemas
sociales conserven sus esencias. En ambos casos estos sistemas artificiales son formas
de compensación.
Otra similitud se orienta en el sentido de que lo sustentable, al menos teóricamente,
según sus promotores, es un concepto flexible dirigido a privilegiar la participación
ciudadana; tal es el caso de lo compensado, en el cual la comunidad y sus instituciones
son las encargadas de lograr las diferentes vías de compensación con énfasis en los
valores, especialmente, en la creación de una cultura comunitaria, en la cual la educación
ambiental es una salida que la sociedad puede poner en práctica para promover valores.
Esta es una política dirigida hacia la formación de generaciones que basen sus
estrategias de desarrollos en la aplicación de procesos productivos menos intensivos en

�88
la utilización de recursos naturales, en los que los recursos humanos se privilegien, sobre
la base de una amplia cultura ambiental sustentada en modelos participativos.
Resumiendo, a partir del planteamiento del desarrollo compensado como modelo y del
análisis de las limitaciones del desarrollo sustentable, en el análisis de actividades
económicas aisladas, separadas del contexto donde tiene lugar la minería, podemos decir
que esta, en sí misma de forma independiente, es una actividad no sustentable. Por eso
se sostiene que lo pertinente es considerar que el desarrollo compensado es una etapa
intermedia entre el crecimiento y el desarrollo sustentable, es decir, desde el punto de
vista que se defiende, es un nivel que realiza contribuciones al logro de la sustentabilidad
en la comunidad.
Los indicadores que
para

determinar

se propones a continuación constituyen herramientas ineludibles

los

niveles

de

compensación

en

la

minería.

Ellos

ofrecen

recomendaciones para la elaboración de una metodología para evaluar cómo se pueden
crear condiciones para la aparición de actividades económicas alternativas que
contribuyan a la sustentabilidad macrosocial de las comunidades donde se insertan estos
complejos.

Estas recomendaciones están llamadas a convertirse en herramientas que

permitan la toma de decisiones políticas por parte de las instituciones especializadas, en
primer orden el Estado, que faciliten la consolidación de un escenario favorable para la
materialización de las compensaciones.
Ello condiciona la necesidad de establecer las características de los indicadores de
sustentabilidad a lo que se dedicará el próximo epígrafe.
3.5. Indicadores de desarrollo compensado
Evidentemente, resulta muy sencillo determinar cuándo una actividad no es sustentable,
para lo cual basta con saber cuáles son los impactos negativos que ocasionan sobre el
medio ambiente, y en esto las ciencias sociales pueden desempeñar un papel
importante; estableciendo a través de métodos interactivos de búsqueda de información
un número determinado de impactos sociales y económicos negativos que sirvan de
referencia a la existencia de impactos en la dimensión ambiental, sin embargo, lo
verdaderamente difícil es poder precisar cuándo se ha alcanzado la sustentabilidad. No
cabe la menor duda de que ésta es una tarea científica de gran envergadura.
En este epígrafe se valorarán indicadores de compensación para determinar cuándo una
actividad minera crea condiciones para la aparición de alternativas que compensen los
daños que se ocasionan al medio ambiente. Las bases de este análisis parten de las
características de los recursos minerales, los cuales solamente son utilizados por el
hombre si reportan alguna utilidad después de laborarse de forma manual o industrial.
En este sentido, se

afirma que los recursos naturales presentan importancia para el

hombre en la medida que posee utilidad humana.

�89
Para ello tienen que ocurrir por lo menos cuatro circunstancias. Debe existir el necesario
conocimiento de sus propiedades en relación con la satisfacción de sus necesidades.
También se hace imprescindible conocer las técnicas para la transformación de esos
elementos en productos deseables. Los conocimientos técnicos deben tener la posibilidad
de introducirse en el aparato productivo. Además de que una vez elaborado el producto
pueda llegar efectivamente a quienes posean la necesidad del mismo (Miranda, 1999).
A partir de estos elementos, es posible concluir que existen indicadores de compensación
que

se deben tener en cuenta en el análisis de la actividad minera como puntos de

partida para determinar su viabilidad.
La metodología seguida para plantear los indicadores es la utilizada por los doctores
españoles Arsenio González Martínez y Domingo Carvajal Gómez basada […] en la
realización de un test de sostenibilidad […]. El soporte del test son los indicadores de
sostenibilidad, cada uno de los cuales se evalúa con respuestas de si/no a una serie de
preguntas sencillas pero que responden a acciones claves por parte de las empresas
minera” (González &amp; Carvajal, 2002:425)
A partir de este test se define un índice de sostenibilidad global (ISG) que utilizaremos
para cada uno de los indicadores propuestos en la tesis:

⎡∑ (ICM + IT + IE + IIRM + IL) ⎤
⎡∑ (ICM + IT + IE + IIRM + IL) ⎤
⎢
⎥ x100 ⎢
⎥ x100
SI
SI
⎣
⎦
⎣
⎦
ISG (%) =
=
Total acciones
50
El indicador conocimiento minero – geológico, es de partida dentro del conjunto de
indicadores que se proponen en esta Tesis. Es decir, este sirve de referencia a los demás
en la medida que aporta la información necesaria para poder establecer tanto los
contenidos como los rangos de cada uno de ellos. Este indicador permite conocer todas
las propiedades de un yacimiento y hasta dónde es capaz de satisfacer las necesidades
de la producción de las generaciones actuales a partir del conocimiento de sus
características. Estos estudios facilitan seguir la evolución del yacimiento a través de las
diferentes eras geológicas y cuáles fueron las condiciones que en la naturaleza
intervinieron en su origen. Además es posible a través de este conocimiento establecer
las relaciones entre un recurso mineral determinado y los que se encuentran en su
mismo sistema.
El conocimiento minero - geológico sobre un yacimiento, según el experto colombiano
Elkin Vargas Pimiento, permite ajustar correctamente los estudios técnicos y las
operaciones extractivas, es decir, se obtienen conocimientos fiables sobre los trabajos
geológicos de superficie; de reconocimientos geofísicos y de sondeos; hipótesis
metalogénicas y datos sobre su verificación; construcción del modelo de mineralización;

�90
forma y dimensiones del depósito a explotar; tenor medio o calidad del mineral; reservas
planificables; métodos de muestreo, de análisis y de cálculo utilizados; el tenor de corte;
las relaciones mineral – estéril; las reservas explotables; el ritmo de explotación y vida
de la mina (Vargas, 2002). Todo esto permite que se pueda, incluso, tener una
información sobre las actividades que se deben seguir a partir del cierre de mina y las
posibilidades de reconversión industrial de las instalaciones mineras.
Con un yacimiento bien estudiado se pueden obtener todos los datos que se requieren
para el inicio de las operaciones de explotación y el beneficio o tratamiento del mineral.
Todo ello facilita que se pueda conocer y, consecuentemente con ello, gestionar de la
forma más precisa el método de explotación y todo lo relacionado con los aspectos
económicos y ecológicos que tienen lugar en la explotación del yacimiento. El análisis de
todas las características técnicas del yacimiento permite que los especialistas puedan
determinar con rigor el sitio de la planta, los aprovisionamientos de energía y de agua,
descripción de los lugares escogidos para la ubicación de los estériles tratamientos de
desechos, el transporte de mineral y de los insumos necesarios para la producción así
como la cantidad y grado de capacitación del personal que trabajará en la mina (Vargas,
2002).
Esto permitiría que los especialistas puedan determinar, con la aplicación de diferentes
métodos de investigación, los impactos que la explotación de un determinado mineral
ocasionará en los demás recursos situados en su mismo geosistema. Es decir, que
quedaría claro para los diferentes grupos implicados en el desarrollo de una actividad
minera concreta, cómo la explotación de un recurso entorpece el desarrollo de otras
actividades económicas o cómo facilita, a partir del conocimiento general que aportan las
exploraciones, el surgimiento de actividades alternativas. Es decir, que las exploraciones
no pueden ser dirigidas únicamente al conocimiento del mineral principal sino que tienen
que conocer, además, las características de los minerales acompañantes; lo cual
constituye la base de la proyección de proyectos mineros integrales.
A continuación se muestra la tabla de este indicador con sus dimensiones y variables:
Indicador

Acciones claves del indicador

¿Se conocen todas las propiedades del yacimiento?
¿Se han podido establecer las formas y dimensiones del
depósito a explotar?
Conocimien ¿Existe conocimiento sobre las reservas existentes y su
to
gestión?
minero¿Existe conocimiento de los minerales acompañantes?

Cumpl
e
la
acción
si no

�91
geológico

¿Se conocen todas las tecnologías que exigen las operaciones
mineras?
¿Se identificaron los desechos mineros por categorías y
composición química?
¿Existe toda la información para el manejo seguro de los
desechos?
¿Existe la información para establecer el control continúo por
etapas?
¿Se conocen todos los impactos que ocasionarán las
operaciones mineras?
¿Se pudo conocer las características de los recursos humanos
necesarios?

∑
La tecnología constituye un indicador esencial para determinar si la explotación de un
recurso es sustentable o no. En ella está implícita la relación del hombre con la
naturaleza, dicho de otra forma, la tecnología que se emplee marcará los impactos sobre
el medio ambiente, tanto los positivos como los negativos. Estos impactos se pueden
medir en términos económicos a partir de conocer, en indicadores numéricos, cuánto se
dejaría de recibir, según los precios del mercado mundial, por las pérdidas económicas
que se producen en el proceso de minado; es decir, el mineral que se pierde en el
proceso productivo. Pero para lograr este resultado es imprescindible que se formen
equipos multidisciplinarios de investigación, en los cuales se integren especialistas de las
ciencias sociales, especialmente, economistas.
A partir del uso de una tecnología se puede determinar el impacto que se le ocasiona al
medio ambiente en términos de uso del espacio, del suelo y del paisaje. Esta es una
pregunta crucial en la cuestión del logro del desarrollo compensado y uno de los
elementos que sirven de base para hablar de compensación en la relación hombre –
naturaleza – sociedad en esta industria y no de sustentabilidad u otro de los conceptos
que sobre esta relación existen, y que, evidentemente, no tienen en consideración las
características singulares de la minería.
La cuestión del paisaje no es menos importante en este análisis en tanto que

esta

variable, dentro del indicador tecnología, nos permite conocer hasta dónde una
tecnología es respetuosa de la calidad del paisaje de una zona. Esto constituye una
preocupación permanente en cualquier tipo de industria en el mundo, pero muy,
especialmente, en la minería, que es una actividad que produce un fuerte impacto
paisajístico en la zona donde se asienta la mina y consecuentemente con ello afecta la
calidad de vida de la población del lugar.
El indicador tecnología aporta informaciones muy valiosas que están directamente
relacionadas con los consumos de las tecnologías mineras y que en el análisis holístico
que se está proponiendo de las relaciones hombre – naturaleza – sociedad poseen una
significativa importancia y que necesitan tenerse en cuenta en el momento de determinar

�92
el desarrollo compensado. Se trata del análisis de los consumos de agua y de energía en
los procesos de producción en las minas y, en consecuencia con esto, las afectaciones
que se les ocasionan a otros sistemas de recursos naturales, situados en la misma
cadena natural, en este caso, a las fuentes de agua.
Las respuestas a estas preguntas claves permiten que podamos establecer la relación
que existe entre la explotación de los recursos no renovables en un área determinada y
los renovables, lo cual constituye uno de los momentos esenciales en la consecución de
una política de desarrollo compensado en la minería. Ello permite que se puedan realizar
una evaluación de los impactos que las actividades mineras, según las tecnologías que se
emplean en los procesos productivos, ocasiona en la agricultura, la industria forestal y la
pesquera. Todo ello contribuiría a tener una idea más precisa de las diferencias notables
que existen entre las tecnologías que se utilizan en la industria cubana del níquel. Cada
una de estas preguntas se responde a partir del conocimiento de los desechos que se
vierten a los diferentes ecosistemas donde se ubican estos recursos y los impactos que
ocasionan sobre los mismos y sobre los individuos que encuentran su hábitat en ellos.
Lógicamente, este análisis tiene en consideración el concepto amplio de tecnología que
se está utilizando en la Tesis, especialmente válido para evaluar dentro del indicador
tecnología el problema de la transferencia de tecnología como variable que muestra el
grado de desarrollo de los recursos materiales y humanos alcanzados por un Proyecto
minero y su relación con otros en el mundo a partir del análisis de la tecnología
transferida y el nivel de asimilación de la misma en las comunidades receptoras.
Esta pregunta tiene que buscar la forma de evaluar las relaciones socioculturales,
partiendo de considerar que la tecnología transferida procede de un ambiente
sociotécnico diferente.
Así aparece una nueva pregunta relacionada con la cantidad de trabajadores empleados
en las actividades mineras, es decir, la relación existente entre las tecnologías y el
empleo. Se deben incluir también las actividades paramineras, lo cual da una medida
más exacta de la relación anterior.
No puede quedar fuera de este análisis la pregunta sobre la productividad del trabajo de
las tecnologías y la relación de esta con la generación de impactos negativos sobre el
medio ambiente en el sentido de la generación de residuales y las pérdidas económicas
que los mismos ocasionan. En esta pregunta se deben tener en cuenta los indicadores
internos que permitan medir la eficiencia de las tecnologías, a partir de los indicadores
productivos que las empresas mineras han validado.
Otra interrogante va dirigida hacia el problema de la participación pública en la gestión
tecnológica con la cual se puede medir la participación de todos los actores sociales de un
Proyecto minero determinado en la gestión tecnológica de una empresa cualquiera, lo
que da una medida sobre cómo se pueden integrar en un mismo proyecto los intereses

�93
empresariales y comunitarios y hasta dónde los mecanismos de las empresas están
abiertos al control ciudadano. Para lograr comprender este elemento hay que tener claro
que se considera, en este análisis, a los sistemas administrativos como tecnologías, de
ahí el por qué hablamos de control ciudadano de las tecnologías. El objetivo de esta
pregunta coincide plenamente con la filosofía del desarrollo sustentable que al hablar de
justicia intrageneracional tiene que encontrar la forma de que las diferentes empresas e
instituciones administrativas y políticas, que se asientan en un territorio, se abran al
control ciudadano, demostrando con ello la existencia real de una voluntad política que
demuestre que esto es posible dentro de los marcos de un sistema político cualquiera.
Las tecnologías flexibles están llamadas

a imponerse en el sector minero porque,

sencillamente, no resulta sustentable diseñar una fábrica para explotar un solo mineral.
La existencia de escombros producidos como consecuencia de los sistemas productivos
actuales es una muestra de incapacidad tecnológica y de una seria amenaza para el
medio ambiente. “Así por ejemplo, las presas de residuos mineros, algunas escombreras
y también algunas minas abandonadas o yacimientos prospectados y no explotados son
también reservas que debemos tener catalogadas [...]”(Carvajal &amp; González, 2002:371).
A continuación se muestra la tabla de este indicador con sus preguntas claves.
Indicador

Tecnología

Acciones claves del indicador

Cumple
la
acción
si no

¿Las tecnologías ocasionan impactos irreversibles sobre el
paisaje?
¿Las tecnologías utilizan combustibles renovables?
¿Las tecnologías son eficientes consumidoras de agua?
¿El uso de las tecnologías respeta los recursos renovables?
¿Las tecnologías transferidas fueron asimiladas?
¿Las tecnologías empleadas respetan la sociodiversidad local?
¿Las tecnologías degradan los residuales para otros usos?
¿La gestión tecnológica es participativa?
¿Se utilizan tecnologías apropiadas en algunas de las etapas
de la minería?
¿Se considera el conocimiento popular en la selección de las
tecnologías?

∑
Los indicadores económicos representan un conjunto dirigido a medir la factibilidad
económica de los complejos mineros y los aportes de estos al logro del desarrollo
compensado. En primer lugar, es preciso señalar que la explotación de un yacimiento,

�94
tomando estos indicadores como referencia, sería sustentable si reporta ganancias netas
con relación a los activos fijos empleados en su ejecución.
Para sustentar la proposición de un nuevo paradigma de desarrollo para la minería, es
preciso dentro de los indicadores económicos “[...] medir la forma en que la empresa
influye en la economía, regional o nacional, en términos de la utilización de los recursos y
creación de riquezas” (Alvarez, 2003:281). Es decir, la forma en que esta contribuye al
crecimiento económico, y a la creación de un marco favorable para la materialización del
desarrollo sustentable.
La determinación indicadores económicos, como se analizó en el indicador tecnología,
depende del proceso tecnológico que se utiliza en el procesamiento de los minerales y del
tipo de minería que se desarrolla. Estos están directamente relacionados con los procesos
mineros, con las materias

primas que se utilizan en las plantas, lo cual tiene que

diferenciarse en el momento de elaborarse los indicadores.
Una idea defendida a lo largo de esta investigación es la necesidad de la internalización
de las externalidades ambientales por parte de las empresas mineras lo cual conduce a
contabilizar lo que ellas dedican anualmente a la protección del medio ambiente,
incluyendo aquí el análisis económico de los indicadores ambientales. Este enfoque
incluye el problema del tratamiento de los residuales y las escombreras.
Estos indicadores, sin embargo, no son suficientes para reflejar toda la acción ambiental
de una empresa, de ahí que sea necesario analizar en otra pregunta lo utilizado en
materia de superación ambiental. Por ello se considera que la creación de un Sistema
Integral de Superación es una de las vías mediante las cuales se puede alcanzar la
compensación en las empresas mineras. Esto en el sentido de que una vez que se
produzca el cierre de la mina,

la reubicación laboral de los obreros o las posibles

reconversiones industriales que se emprendan depende de la capacidad de estos para
desempeñar otros empleos.
Lo anterior significa que en los presupuestos anuales de las empresas tienen que estar
incluidos todos los gastos que ocasionan las acciones a las cuales se hacía referencia
anteriormente, es decir, los elementos presentes en la dimensión ambiental de
obligatoria consideración en todos los proyectos económicos y sociales en Cuba, a pesar
de que el estado cubano, a través del Sistema Nacional de Educación, asume esta
preparación como parte de su política educacional y de seguridad social que funciona
como un todo único en el país.
Es

imprescindible

señalar

que

la

factibilidad

económica

depende,

además,

del

funcionamiento de las leyes del mercado, si se toma como referencia la comercialización
del producto final. Por ello las empresas mineras deben ser flexibles, de acuerdo con
estas circunstancias, como para encontrar alternativas que compensen las pérdidas
cuando bajen los precios de sus productos básicos.

�95
Lo más económico sería poseer tecnologías flexibles que permitan a los productores
adaptarse a las exigencias del mercado, las que pueden variar en dependencia de los
factores externos tales como el aumento de la demanda, la elevación de los precios,
crisis de los productores tradicionales, etc. Es por eso que el problema de la reconversión
industrial o la asimilación de nuevas tecnologías en los procesos productivos constituyen
una variable que debe ser evaluada dentro de este indicador, como una vía de alcanzar el
desarrollo sustentable a través de la compensación.
Estas respuestas solamente se pueden dar cuando existe un profundo conocimiento
minero – geológico de la zona, las reservas estén bien estudiadas y las tecnologías
existentes por su flexibilidad permitan las llamadas reconversiones industriales.
Estas reservas tienen que ser expresadas en valores económicos concretos, con el
propósito de conocer sí es realmente recomendable la reconversión industrial necesaria
para el procesamiento de las mismas.
En la elaboración de los indicadores de sustentabilidad es necesario tener en cuenta el
costo de la ubicación de los sumideros, en el caso de la producción de níquel existen dos
momentos importantes que analizar. El primero de ellos es la ubicación de los estériles,
en las llamadas escombreras que como se conoce poseen un alto contenido de minerales
con una reserva potencial para nuevos procesos industriales.
El segundo es la problemática del beneficio del mineral en el que se generan importantes
residuales ubicados en las llamadas presas de colas con un alto contenido de minerales
que pueden ser utilizados por otras industrias en caso de existir tecnologías para ello
dentro del país. No poseer

la información económica necesaria sobre estas colas

constituye una debilidad en cualquier tentativa de alcanzar la sustentabilidad en la
minería del níquel.
En la generación de residuales se pierden altos porcentajes de minerales, que pueden ser
utilizados en otros procesos industriales, ante todo, porque no es solamente que estos
residuales no se utilicen al no poder ser explotados con las tecnologías actuales, sino
porque, además, son situados en escombreras

o en presas que no poseen las

características técnicas necesarias para su protección y quedan expuestas a los agentes
naturales de erosión convirtiéndose en peligrosas fuentes de contaminación ambiental.
En los estudios de factibilidad económica es imprescindible incluir, para conocer si un
determinado proyecto minero contribuye al desarrollo sustentable, lo referido al cierre de
las minas. Este es un problema nuevo que aparentemente no tiene relación con la
inversión en específico, pero aquí se puede realizar una pregunta directamente
relacionada con el problema del desarrollo sustentable y la justicia intergeneracional
¿cómo las comunidades mineras actuales pueden compensar a las futuras generaciones
por los daños irreversibles que causan, con la explotación de las minas, a los ecosistemas
de los cuáles dependerán sus vidas? No se está haciendo referencia a la no - disposición

�96
de recursos minerales vitales para sus proyectos, sino a la preservación de espacios
vitales donde vivir.
Indudablemente este es un problema que aparentemente no debe ser incluido en los
gastos de un proyecto minero, es algo ajeno a los inversionistas. Lógicamente, esto
ocurriría de tenerse en cuenta solamente los indicadores económicos, entre ellos, la
factibilidad económica para las generaciones actuales; es decir, las ganancias netas que
percibirían los inversionistas de un proyecto. Pero esto tendría lugar únicamente si no se
presta

atención a las actividades que podrían desarrollar las propias comunidades

cuando se agoten los recursos y

las actividades a que se dedicarían las generaciones

futuras. Analizado el fenómeno de esta forma concreta se propone que esto se convierta
en una pregunta clave de los indicadores económicos
La factibilidad económica de un proyecto minero, vista desde esta lógica, incluye la
necesidad de conocer cómo una actividad minera concreta crea condiciones necesarias
para la aparición de actividades económicas alternativas a las actuales. Es decir, las
empresas tienen que incluir en sus estrategias de desarrollo, políticas que favorezcan la
capacitación de perfil amplio de sus trabajadores y personal técnico y de dirección, para
su reorientación una vez agotados los recursos que explotan, como ya se indicaba
anteriormente.
A continuación se muestra la tabla de este indicador con sus dimensiones y variables.
Indicador

Acciones claves del indicador

Cumple
la
acción
si no

¿Existe una relación costos – ganancias favorable?
¿El valor de la recuperación del mineral es favorable?
¿Los aportes al Producto Interno Bruto son aceptables?
Indicadores ¿El aporte al desarrollo local es viable?
económicos ¿Existe la estrategia de protección ambiental y de los
trabajadores?
¿El tratamiento de residuales mineros se incluye en los
presupuestos anuales?
¿Están previstas las medidas para las compensaciones?
¿Se dedican recursos financieros para el cierre de minas?
¿Existe una Estrategia económica de reinserción de los
trabajadores disponibles?
¿Se conocen las utilidades económicas de las colas y
escombreras?
∑
El indicador conocimiento de los derivados se convierte en un indicador de primer
orden para lograr una compensación económica por los daños que ocasionan las
diferentes operaciones mineras sobre la sociedad, de ahí la necesidad de conocer

�97
anticipadamente cuáles serán los que ocasionará una actividad minera y la urgencia de
encontrar las vías para comercializarlos como materia prima o preservarlos de la acción
de los agentes erosivos del medio ambiente para cuando existan las condiciones
tecnológicas para explotarlos. En la actualidad la gestión de los derivados forma parte de
la estrategia general de las empresas mineras, en primer lugar, por las presiones de la
sociedad para que estos se ubiquen en lugares seguros y en segundo lugar, por las
ventajas económicas de su comercialización o explotación.

Para comprender los

derivados que generan las empresas mineras es necesario poseer, ante todo, un
conocimiento de las tecnologías que ellas emplean.
Como gestión de los derivados se entenderá, para los intereses de este trabajo, la
comercialización de los mismos o la creación de condiciones óptimas para

su

almacenamiento en lugares donde se puedan utilizar con posterioridad. Lógicamente,
esto encarece los costos de producción y no deben ser superiores a los costos que se
generarían en cualquiera de las etapas del proceso productivo. Esto debe ser expresado
en valores numéricos exactos para poder determinar si una actividad minera contribuye o
no al desarrollo compensado de la comunidad a partir de considerar que en este
indicador es perfectamente apreciable la relación entre las actividades humanas, el
espacio, la capacidad de acogida de los mismos, y el soporte de las actividades en el
medio natural.
Los derivados que se pueden gestionar son aquellos que poseen condiciones para
convertirse en materias primas de nuevas industrias, lo cual está en correspondencia con
la ley mineral que los mismos poseen y con las demandas de mercado que existen en el
momento en que ellos se producen. Cualquier acción dirigida a este propósito tiene que
ser valorada aún antes de ser aprobado el inicio de las explotaciones por lo cual se
sugiere que estos estudios se acompañen con el correspondiente análisis de los
derivados. Los derivados que no poseen interés económico hay que reintegrarlos al
medio, que es una vía de compensación por los impactos negativos que las acciones
mineras ocasionan a los diferentes ecosistemas donde están situadas las instalaciones y
a la posibilidad de las generaciones futuras de encontrar sustitutos a las actividades que
dejan de existir como consecuencia del agotamiento de los recursos.
Así la operacionalización de este indicador tendría una primera pregunta y es la
relacionada con la caracterización de los derivados de los procesos tecnológicos con el
objetivo de conocer su composición mineralógica, lo cual permitiría determinar su interés
económico. Una segunda pregunta se relaciona con el conocimiento de los impactos
negativos que estos derivados ocasionan sobre los diferentes ecosistemas y el hombre.
Esta acción, la que denominaremos en lo adelante, impactos de los derivados sobre los
ecosistemas y el hombre reclama de una profunda caracterización de los mismos y del
conocimiento de las especies que se encuentran en la zona inmediata y mediata a la

�98
mina. A través de este análisis es posible integrar un enfoque en el cual se verifique la
relación entre el hombre, la naturaleza y la sociedad en todas sus dimensiones. Esto
cumple con el propósito expresado en este trabajo de considerar en cada uno de los
indicadores las diferentes dimensiones del desarrollo sustentable.
Si estas relaciones no pueden ser expresadas concretamente, no se podrá conocer
realmente cuándo una actividad es sustentable, a partir de los indicadores que se está
proponiendo en el presente trabajo. El establecimiento de acciones en este indicador y en
los de la integración de los recursos a su medio y evolución de los sumideros permitirá
conocer la interrelación entre los derivados de la minería y los demás recursos
ambientales del entorno de una mina.
No cabe la menor duda de que una empresa que genere derivados, que no puedan ser
procesados con sus tecnologías, no contribuye al desarrollo sustentable de la comunidad.
Una acción que permitiría lograr compensar los impactos negativos que ocasiona la
minería sería lograr diseñar complejos mineros que tengan en cuenta la utilización de
estos derivados. Esto, lógicamente, no es posible en aquellos países con bajo nivel de
desarrollo económico si no es únicamente a través de la transferencia de tecnologías o de
la creación de empresas transnacionales.
La existencia de los derivados depende de diferentes factores, los cuales se pueden
minimizar o maximizar de acuerdo con el contexto donde se encuentre enclavada la
industria. Por eso, la valoración de las políticas de gestión de los derivados y su
percepción pública debe ser otra pregunta que se debe tener en cuenta en este
indicador, incluyendo en la misma todo lo relacionado con el transporte de los derivados
hacia los sumideros artificiales. Aquí se incluye, además, lo relacionado con las políticas
de comercialización, que puede encontrar variantes muy diversas según las empresas
mineras y los tipos de derivados que producen.
Para hacer más manejable la recogida de información en este indicador sus preguntas se
incluyen en las tablas de los demás indicadores.
Un importante indicador lo constituye la integración de los recursos a su medio que
es la columna vertebral de la compensación que la sociedad puede lograr en su desarrollo
con relación a la explotación de los recursos minerales. El problema en cuestión se
constituye, en primer lugar, cómo lograr la reinserción de los residuales al entorno, esto
no se trata de la ubicación de los mismos en las escombreras, sino de la reintegración
gradual y sistemática al medio de donde proceden. Lógicamente, esta integración es
artificial teniendo en cuenta que después de ser procesados, los minerales pierden un
alto porcentaje de sus características iniciales, sin embargo, estas transformaciones no
se pueden considerar tan profundas como para no permitir la reinserción al medio (Espí,
1999a).

�99
Pero la cuestión más importante no sería la integración del recurso como tal de forma
aislada, sino la reinserción de este a un sistema donde interactuaba con otros elementos
que desaparecieron como consecuencia de las actividades mineras. La integración de los
recursos a su medio no se puede producir de forma total. Es incompleta porque aún,
cuando pueda devolverse un determinado porcentaje de las características iniciales del
medio ambiente donde se ubica la mina, sería necesario recomponer determinadas
características especiales que facilitarán la vida de las especies que vivían en esas áreas
lo cual no es posible en las condiciones actuales.
Sin embargo, con la integración de los recursos a su medio se crean condiciones para
restablecer las características del entorno.
En segundo lugar,

necesariamente, contemplaría la integración a su medio de las

especies que habitaban en las áreas desmontadas por la minería, a partir del inicio de la
rehabilitación de los terrenos. Para eso las empresas deben conocer previamente las
características de la flora y la fauna que

habita en la zona para luego, cuando se

concluyan las labores de rehabilitación, devolver a su medio las que puedan encontrar allí
condiciones para sobrevivir, adaptarse

y multiplicarse. Esta reintegración se puede

realizar directamente con las mismas especies que habitaban en estas áreas o
combinándolas con otras que contribuyan a introducir transformaciones positivas en el
medio y que no constituyan un peligro para las autóctonas sino, por el contrario, que
puedan crear condiciones para mejorar la sobrevivencia de estas. Este tipo de enfoque
es de vital importancia porque la minería no solamente impacta ecosistemas, también
sus actividades ocasionan impactos negativos sobre sociosistemas situados directamente
en la zona donde se ubica la mina o indirectamente. Por dos razones básicas, porque
desaparecen los medios que garantizaban su subsistencia o porque se alteran sus estilos
de vida por la introducción de nuevas prácticas sociales. Entonces se está abocado a
encarar, en tercer lugar, la reinserción de las comunidades afectadas por las actividades
mineras y por el cierre de minas.
En la intención de reintegrar los recursos a su medio se puede plantear que las empresas
en sus políticas de gestión deben tener en cuenta los espacios libres que deja la minería
para ser utilizados como depósitos de residuales. Esto coincide perfectamente con los
objetivos planteados en este indicador, considerando que estos se reubiquen en los
espacios de los cuales fueron extraídos, creándose condiciones para protegerlos de los
agentes erosivos naturales y aptos para desarrollar en ellos actividades alternativas.
Estas pueden ser las que se realizaban antes de producirse el minado de la zona, o
nuevas actividades de acuerdo con las propiedades que se les puedan devolver a estas
áreas.
En sentido general, las acciones de este indicador tendrían que partir de una primera
pregunta en la que se analizará el conocimiento, por parte de las empresas, de las

�100
posibilidades de reintegración del recurso para lo cual tiene que utilizarse toda la
información que aportan los indicadores. Este análisis puede concluir que no es posible la
integración del recurso a su medio, caso en el cual tendría la empresa que sugerir
variables más adecuadas para minimizar los efectos de su ubicación en otros espacios
artificiales.
Otra pregunta estaría dirigida al análisis de las compensaciones a los recursos socio culturales que se impactan negativamente como consecuencia de la actividad minera, es
decir; cómo las empresas han considerado sus obligaciones de integrar a espacios
naturales o artificiales a los diferentes grupos humanos que residen en las zonas mineras
o que son desplazados como consecuencia de la práctica de las actividades propias de
estos proyectos. En esta pregunta, se incluyen a los recursos humanos, precisamente,
por la visión que se posee acerca del análisis de las relaciones ambientales como
resultado

de

interacciones

entre

elementos

pertenecientes

a

sociosistemas

y

ecosistemas.
Este indicador reclama la existencia de una pregunta en la cual se analicen las
tecnologías disponibles para realizar la integración de los recursos a su medio y los
costos de dichas

operaciones. La integración, a la larga, es una necesidad para las

empresas mineras porque reduce los costos de la rehabilitación de los terrenos y
devuelve algunas propiedades al paisaje destruido por las actividades de la minería. Es
decir, que no es necesario mover las grandes cantidades de materiales para depositar en
las oquedades que resultan como consecuencia del minado, su relleno profundo se
realiza con materiales procedentes de los propios terrenos, situación esta que facilita una
rehabilitación más natural.
A continuación se muestra la tabla de este indicador con sus dimensiones y variables.
Indicador

Integración
de los
recursos a
su medio

Preguntas claves del indicador

¿Se conocen los desechos con calidad para ser integrados?
¿Existe una estrategia de reubicación de los asentamientos
impactados?
¿Existe una caracterización socio – cultural del entorno de la
empresa?
¿Se conocen los impactos socio – culturales sobre los
asentamientos humanos?
¿Existe un catastro de flora y fauna en las áreas de la empresa?
¿Se dispone de tecnologías para realizar la integración?
¿Los espacios libres se utilizan con propósitos sociales?
¿Existe un inventario de sitios patrimoniales?
¿Se considera en las operaciones los impactos sobre sitios
patrimoniales?

Cumple
la
acción
si no

�101
¿Se considera la restauración y recuperación de sitios
patrimoniales?
∑
La determinación de las actividades alternativas es un indicador que corrobora la
tesis que defendemos con relación a la minería y la posibilidad de la existencia de un tipo
de desarrollo que proteja el medio ambiente a través de compensaciones.
En este sentido, se están proponiendo dos vías para el logro de la compensación de la
cual se ha estado hablando a lo largo de la presente tesis, una primera en la que se
analizan los impactos positivos que genera la minería sobre el medio ambiente de la zona
donde se ubica la mina. Estos pueden considerarse a partir de un número de indicadores
socioculturales entre los cuales agruparíamos, por ejemplo, la generación de empleos
directos e indirectos que contribuyen a la incorporación al trabajo de un determinado
número de personas, la creación de infraestructuras y facilidades económicas para
segmentos de población directamente empleados en las minas e indirectos.
La segunda vía para compensar los impactos irreversibles que la minería ocasiona como
consecuencia de sus prácticas, es la creación de condiciones propicias, a partir de los
recursos actuales, para que las futuras generaciones puedan encontrar alternativas para
satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, sin dejar de utilizar todos los
recursos que necesitan para las actuales generaciones.
Por eso, las acciones de este indicador estarían dirigidas a la existencia de estrategias
que permitan a las generaciones futuras de las zonas donde se ubican los complejos
mineros, cuando se agoten los recursos que ahora utilizan, el surgimiento de actividades
alternativas. Para ello los gobiernos locales, provinciales y nacionales deben tener un
dominio pleno de la política de empleo y superación de su localidad, que ofrezca toda la
información necesaria para iniciar proyectos en las zonas en cierre o para reubicar los
recursos disponibles de la forma más eficiente.
Estas proyecciones exigen de una estrategia que facilite una capacitación de perfil amplio
donde aparezcan condiciones para que al producirse el cierre de una mina, sobre la base
de estos conocimientos, los trabajadores puedan ser empleados por otras empresas o se
puedan crear nuevas sobre la base del perfil que posean.
Este indicador tiene que sugerir a los decisores de políticas, a partir del aporte de la
minería a los territorios y de los valores creados, qué hacer cuando se agoten todos los
recursos que existían en los yacimientos. Es decir, cómo contribuye la industria minera al
desenvolvimiento social de las regiones, al crear condiciones para que surjan actividades
alternativas.

�102
Cuando se habla de qué actividades desempeñará el personal que se emplea en las
minas actuales hacemos referencia, de forma estrecha, a los puestos de trabajos que se
deben crear para los que resulten disponibles de las empresas cerradas.
Lo realmente importante es cómo, a partir de la cultura que poseen los diferentes grupos
humanos, que viven en las comunidades mineras actuales, pueden surgir otras
actividades para las cuales su cultura sirva de

partida. En este sentido se considera

como cultura a las tecnologías mineras, los valores y las tradiciones acumuladas por los
pueblos de los asentamientos mineros.
Una visión más completa de las actividades alternativas tiene como referencia
obligatoria, en primer lugar, los estudios del entorno económico donde se ubica la mina
con el propósito de conocer hacia que empresa reubicar los trabajadores disponibles del
cierre. Y en segundo lugar, por la determinación de, a partir de las tecnologías que se
disponen, posibles actividades a realizar en las instalaciones de la mina, para lo cual se
apoya en las informaciones que se obtienen de los indicadores que se proponen en la
tesis.
Las informaciones necesarias para la toma de decisiones sobre la aparición de actividades
alternativas las encontramos a partir de las acciones de otros indicadores analizados con
anterioridad.
La evolución de los sumideros se convierte en un importante indicador a tener en
cuenta en nuestro caso, porque la naturaleza, como se conoce, es fuente de materias
primas y sumideros de desechos. Precisamente por eso, el desarrollo sustentable no
puede incluir únicamente a la fuente de los recursos, sino que es muy importante valorar
el lugar de los sumideros. En esta dirección, por evolución de los sumideros se entienden
los cambios que tienen lugar en el agua, el aire y la tierra como los sumideros naturales
hacia donde se vierten los desechos y la calidad de estos a partir de la absorción de los
mismos para actuar como reservorio natural de millones de especies y como condiciones
imprescindibles para mantener el equilibrio de una zona.
Esta es una situación particularmente importante en la cuestión de la evaluación de los
elementos que intervienen en la sustentabilidad porque los problemas derivados de la
saturación de los sumideros tienen un carácter global por

las características de los

sumideros a través de los cuales viajan contaminantes largas distancias, afectando zonas
alejadas del lugar donde se generaron, especialmente el aire y las aguas.
El análisis de los factores ambientales y económicos que influyen en la ubicación de un
sumidero artificial y sus consecuencias para los actores ambientales de las comunidades
cercanas a la zona se sitúan en una pregunta obligatoria a tener en cuenta dentro de
este indicador

y en la que perfectamente pueden constatarse en su integridad las

relaciones ambientales. La construcción de un sumidero artificial no es únicamente una
acción tecnológica, como parte del proceso industrial de una empresa minera dada, sino

�103
que es una decisión política por sus implicaciones para los diferentes decisores de
políticas ambientales. Este es un momento en que se verifica plenamente la relación de
la empresa con la comunidad, y un nivel en el que se ponen de manifiesto las más
conocidas dimensiones del desarrollo sustentable, la ambiental, la económica y la social;
que en nuestra visión incluye la política.
La naturaleza posee una capacidad determinada de reciclar las materias extrañas que
el hombre con su actividad lanza a los diferentes ecosistemas. Esa función también es
limitada, contrariamente al criterio de los desarrollistas acerca de su carácter ilimitado.
Estos desechos necesitan de un tiempo para ser reciclados, según el nivel de los mismos
y de la posibilidad del ecosistema para asimilarlos, tanto en los sumideros naturales
como en los artificiales. Si el nivel es superior al que puede asimilar la naturaleza, se
rompe el equilibrio de los ecosistemas impactados y de los situados en la misma cadena,
comportamiento diferente en los sumideros referidos con anterioridad. Por eso es
conveniente que exista una acción en la se tenga en cuenta la relación entre los
diferentes ecosistemas ubicados en la zona donde se sitúa el sumidero y los desechos
que alberga, para lo cual es necesario conocer las características de los mismos y su
nivel de agresividad hacia las diferentes especies que forman las comunidades que viven
en sus reservorios.
Otra pregunta de este indicador, que guarda una estrecha relación con el análisis anterior
sería la referida a la relación entre los desechos mineros y el tiempo necesario para, a
partir del

análisis de las propiedades mineralógica, que mantienen después de los

diferentes procesos mineros logren ser asimilados por los sumideros.
El sumidero cumple una doble función, como destino final de los desechos sociales y de
las producciones de las industrias. En el caso concreto de las industrias mineras los
desechos de la producción tienen que constituir una preocupación permanente en los
diferentes

esquemas

productivos.

Ellos

constituyen

una

fuente

permanente

de

contaminación ambiental y a largo plazo una pérdida de materias primas para futuros
procesos productivos dentro de las empresas.
La información pertinente para la ubicación y evolución de sumideros se puede encontrar
en las tablas de los indicadores considerados de mayor generalidad.
Los indicadores legales constituyen un momento decisivo

en la búsqueda

de la

sustentabilidad. En el caso de los recursos naturales, las leyes ambientales son la
expresión de una voluntad política de las clases que poseen el poder político,
ordenamiento jurídico de suma importancia en la medida que protege recursos que, por
su disposición en la naturaleza, se consideran difusos y aparentan ser de uso común sin
una jurisdicción específica. Esto constituye una limitación en su protección y en la
elaboración de los diferentes códigos ambientales.

�104
Esta situación implica la necesidad de la existencia de leyes capaces de abarcar todos los
objetos que protegen, tanto en su configuración técnica como en los diferentes
instrumentos que propone para cumplimentar con sus articulados. Técnicamente
hablando la ley tiene que quedar formulada de forma eficiente, de acuerdo con el objeto
que protege y que los instrumentos que propone permitan hacerla eficiente. Por otra
parte, debe ser elaborada teniendo en cuenta las demás leyes existentes en el país en
materia directamente ambiental, indirectamente ambiental y las no ambientales para que
sus artículos no entren en contradicción con los de otras leyes y para que se pueda
cumplir lo legislado a través de los instrumentos existentes.
Por otra parte, es necesario la presencia de instituciones tanto las especializadas en
promulgar las leyes, que son las que garantizan que estas cumplan con los intereses de
los grupos que las promueven, como aquellas que velan por el cumplimiento de lo
legislado.
Todo lo anteriormente lleva a proponer las siguientes acciones dentro de los indicadores
legales: leyes directamente mineras y su reflejo en las mismas de las etapas de la
minería lo cual sirve para conocer hasta dónde es posible proteger realmente un recurso.
Otro elemento que tiene una estrecha relación con el anterior es el relacionado con los
llamados instrumentos ambientales que sirvan de base para el cumplimiento de la
política de desarrollo sustentable, expresada en los diferentes cuerpos legales y que
lógicamente no posee una ley específica que conduzca al logro de un desarrollo en la
minería que contribuya a la sustentabilidad de la comunidad.
La existencia de instituciones es otra acción en este indicador a partir del análisis del
papel que desempeñan las diferentes instituciones con relevancia ambiental o no que
existen dentro del país para regular todas las relaciones entre el hombre, la naturaleza y
la sociedad. Lo verdaderamente notorio en esta acción sería observar el funcionamiento
de estas empresas dentro de la lógica del movimiento de la sociedad y cómo estas
instituciones contribuyen a trazar estrategias legales para la consecución de un desarrollo
sustentable amparado por cuerpos legales modernos, surgidos dentro de la más absoluta
constitucionalidad. Las instituciones de carácter técnico trazan normativas que son de
obligatorio cumplimiento para los diferentes sujetos mineros, que son amparadas por las
llamadas ramales, que sirven de base para la elaboración de regulaciones de carácter
administrativo por parte de las instituciones que actúan en representación de los
intereses estatales.
Interesante es analizar en este indicador, a través de una nueva interrogante, las normas
ramales y su relación con las demás leyes aprobadas para la regulación de la explotación
de los recursos minerales que protegen y su relación con los intereses de la economía
nacional y con la infraestructura económico - social del territorio donde se ubican las
empresas.

�105
Todas las leyes, decretos y normas que se aprueban en el país guardan una relación con
los acuerdos internacionales, que en materia ambiental han sido aprobadas por
diferentes organismos, instituciones y convenciones internacionales a las cuales
pertenece el país. Es decir, que la pertenencia a organizaciones mundiales generadores
de acuerdos ambientales y el cumplimiento y reflejo en las leyes nacionales de lo que se
ha acordado para todas las naciones acogidas a ellos, otorga credibilidad a la actuación
de los países en materia ambiental. Esto en cuanto al país, en sentido general y en
cuanto a las empresas, en particular, significa que deben cumplir con lo estipulado en los
organismos internacionales a los que pertenecen sus ministerios o grupos ramales, por el
tipo de recurso y la tecnología que se emplean en los procesos productivos.
Cada actividad económica y cada nación independiente posee leyes que los inversionistas
tienen que cumplir, en el caso de Cuba existe la Ley de Inversión Extranjera que
promueve la búsqueda del desarrollo sustentable en sus inversiones, especialmente, en
la minería, voluntad expresada por el gobierno cubano en la Ley de Minas y la Ley del
medio Ambiente.
Este indicador permite conocer hasta dónde una actividad cumple con lo legislado y, en
consecuencia con ello, cómo tributa a la racionalidad de los diferentes proyectos
nacionales, es decir, cómo las leyes se convierten en un instrumento para la concreción
de una voluntad política que privilegie o no, más allá de intereses económicos, el logro
de la sustentabilidad ambiental. Y lo fundamental para este indicador es conocer cómo
las leyes contribuyen al logro de la compensación en una actividad tan agresiva para el
medio ambiente.
Pero como se ha demostrado, los indicadores de sustentabilidad para la industria
extractiva se mueven dentro de un contexto más amplio donde existe un sinnúmero de
indicadores ambientales y de sustentabilidad.
A continuación se muestra la tabla de este indicador con sus dimensiones y variables.
Indicador

Indicadores
legales

Preguntas claves del indicador

¿Existe una estrategia de protección de los recursos
renovables?
¿Se protege la biodiversidad vinculada con los yacimientos?
¿Existe una estrategia de protección de los ecosistemas
asociados?
¿La empresa posee instrumentos ambientales propios?
¿La relación entre los instrumentos propios y los nacionales es
efectiva?
¿La relación entre los instrumentos propios y los internacionales
es efectiva?
¿Las normas ramales se reflejan en el ordenamiento jurídico
empresarial?

Cumple
la
acción
si no

�106
¿Existe una validación internacional de la gestión de la
empresa?
¿Existe de una Estrategia de educación jurídica?
¿Se cumple con todos los artículos de la Ley de Minas del país?
∑
Evidentemente la operacionalización de estos indicadores es una tarea de gran
envergadura teórica y práctica que tiene que ser validada en una empresa minera
concreta y que requiere en su solución de la participación multidisciplinaria. La propuesta
que se realiza en esta tesis tiene como objetivo ofrecer un conjunto de indicadores, que
evaluados de forma cualitativa brinden una visión de las relaciones ambientales, como
punto de partida para la obtención de informaciones valiosas en el camino de la
concreción de un desarrollo compensado, que contribuya a la sustentabilidad de la
comunidad, donde se insertan los complejos mineros.
Para continuar con la lógica de este análisis se hace necesario ofrecer una visión de las
actividades alternativas que, en sentido general, pueden surgir en las comunidades
mineras si realmente estos indicadores se convierten en un punto de partida para la
toma de decisiones por parte de todos los actores implicados en los procesos
ambientales.
3.6. Actividades alternativas para la sustentabilidad de la minería
La lógica del análisis expuesto, a partir de validar los indicadores propuestos
anteriormente, sugiere la necesidad de un análisis de las actividades, que de acuerdo con
esta visión, se constituyen en alternativas de compensación posterior al cierre de minas.
Estas actividades deben ser consideradas dentro de las estrategias ambientales que
existen en los diferentes territorios mineros, como una dimensión presente antes de
iniciarse un Proyecto minero. A continuación se analizarán cada una de estas actividades:

¾

Creación de nuevas tecnologías:

La explotación de los recursos minerales en las minas, con las tecnologías actuales
evidentemente ocasiona, como se ha dicho anteriormente impactos negativos, pero
también aporta una experiencia positiva que se puede expresar en el proceso de
aparición de nuevos conocimientos. Estos conocimientos se convierten en la base de una
cultura técnica en los diferentes grupos sociales pertenecientes a la comunidad laboral
minera, todo ello bien fundamentado en la idea de que las diferentes modalidades del
desarrollo tecnológico están estrechamente relacionadas con la sociodiversidad, además,
existe una relación compleja entre las tecnologías que una sociedad es capaz de asimilar
o crear y la cultura de dichas sociedades.
La idea que se defiende gira alrededor de la necesidad de que el desarrollo actual de la

�107
minería se convierta en la base del surgimiento de una cultura técnica que produzca
nuevas tecnologías, que sirvan de alternativas para el desarrollo de las comunidades
mineras, cuando se agoten los yacimientos.
Esta idea presupone el desarrollo de estrategias especiales en estas áreas, que sean
capaces de crear nuevas tecnologías en la medida en que los sistemas técnicos que se
ponen en práctica sean capaces de dar respuestas efectivas a los retos que van
imponiendo las diferentes actividades mineras. Por sistema técnico se define a “un
dispositivo complejo compuesto de entidades físicas y de agentes humanos cuya función
es transformar algún tipo de cosas para obtener determinados resultados característicos
del sistema” (Quintanilla, 2001:61).
La explotación del mineral principal debe traer consigo la aparición de nuevos
conocimientos sobre el comportamiento de la naturaleza en las condiciones del desarrollo
concreto de esa minería, los cuales, de hecho, contribuyen al enriquecimiento del
conocimiento humano en esa área y al surgimiento de nuevas oportunidades de
desarrollo económico para los grupos que manejan dichos recursos. Pero también,
obligado por la práctica, aparecen investigaciones sobre los recursos acompañantes del
mineral principal, lo cual ofrece nuevas oportunidades de compensación económica al
producir conocimientos que sirven para fundamentar nuevos proyectos de desarrollo en
la minería y en otras actividades. Esta es una vía que tiene que generar empleos cuando
se hayan agotado los recursos minerales.

¾

Espacios artificiales como patrimonio geológico – minero:

El desarrollo de empleos, a partir del surgimiento de nuevas tecnologías, y teniendo
como punto de partida la visión amplia que se expresó anteriormente, lleva aparejado
una estrategia integral de formación de recursos humanos que debe preparar a los
trabajadores de las diferentes plantas y niveles de las empresas para que enfrenten los
requerimientos de otras actividades dentro del mismo sector o en otros. Es decir, hay
que formar trabajadores de perfil amplio que cuando desaparezcan las opciones laborales
que existen en la actualidad puedan enfrentar otras oportunidades. Esta es una variante
que ve al hombre en lo individual y a los sistemas técnicos, entendidos estos como
sistemas socio técnicos.
Por sistema sociotécnico se entiende a los sistemas que “[…] incorporan componentes
culturales, económicos y organizativos o políticos, y además funcionan y se desenvuelven
en un entorno formado por otros sistemas sociales más amplios que influyen en ellos y a
su vez son afectados por ellos” (Quintanilla, 2001:63-64). Esta visión se corresponde con
la idea de proponer para la minería una nueva forma de ver el desarrollo a partir de las
compensaciones, basadas precisamente en analizar esta actividad insertada en un
sistema donde interactúa con otros componentes. El desarrollo minero, en virtud de lo

�108
anterior, puede ser compensado porque existen estructuras en el interior de los sistemas
sociales que permiten, principalmente compensar los desequilibrios apoyándose en
correcciones de tipo sociales.
Todo ello es posible porque, precisamente, “Parte del entorno social de cualquier sistema
técnico es un sistema cultural que incluye conocimientos científicos y tecnológicos, pero
también otros componentes culturales referidos a valores, representaciones o creencias,
etc. La situación se puede resumir en los siguientes términos: la cultura forma parte de
los sistemas técnicos y la técnica forma parte de la cultura” (Quintanilla, 2001:64).
Especialmente, el considerar que dentro de los sistemas culturales entran los
conocimientos científicos y tecnológicos, los cuales forman parte de los sistemas técnicos
apunta hacia la importancia que tiene para la aparición de actividades alternativas, como
vía de compensaciones, el desarrollo del conocimiento geológico – minero como base de
la aparición de nuevas tecnologías que serían el punto de partida para otras fuentes de
riquezas en las comunidades mineras.
A partir de esta visión, se propone la conservación del Patrimonio geológico – minero
como una vía de compensación por las riquezas que dejarán de percibir las generaciones
actuales y futuras cuando dejen de existir los recursos primarios que ofrecían los
diferentes complejos mineros. Como consecuencia de la conservación de los valores
patrimoniales quedan instituciones materiales que atesoran valores, tanto como reflejo
del nivel científico y las conquistas sociales de los grupos que los crearon, así como,
valores intangibles. Estos últimos, los referidos a los valores de los sistemas culturales y
que, indudablemente, poseen interés para otras actividades mineras, en tanto se
constituyen en formas concretas de expresar la relación del hombre con la naturaleza en
una actividad particularmente importante para el desarrollo de la humanidad.
Por todo ello en la ordenación del territorio, en minería, hay que “prestar atención a los
restos arqueológicos que existen en el entorno o hayan aparecido en el comienzo de las
labores mineras, así como, la existencia de explotaciones antiguas o edificios de interés”
(Carvajal &amp; González, 2002:372). La importancia de este hecho llevó a proponer como
una variable del indicador integración de los recursos a su medio,

“Sitios de interés

patrimonial y cultural”, como una forma de garantizar la base de esta actividad
alternativa.
En este mismo sentido se hace imprescindible “[...] recoger muestras de minerales y
fósiles representativos [...] así como realizar fotografías de estructuras o formaciones
geológicas de interés singular y de la evolución de la explotación, y recopilar información,
fotografías, herramientas y útiles correspondientes a las labores antiguas [...]” (Carvajal
&amp; González, 2002:372). Esta idea debe quedar bien clara para los tomadores de
decisiones, los cuales deben incluir los gastos que ocasionen dichos inventarios en los
costos de los proyectos mineros.

�109
Todo estos valores se convierten en fuentes directas para la aparición de actividades
económicas alternativas que se expresarían en diferentes modalidades, las cuales van
desde el turismo, la docencia, la investigación científica, con base en las instalaciones
que quedan como consecuencia del cierre de las minas, así como, la elaboración de
software, y producciones científicas en diferentes soportes a partir de todos los
conocimientos científicos y tecnológicos acumulados en las comunidades que se asientan
en estas áreas.

¾

Desarrollo de complejos mineros integrales:

Todo el desarrollo socio productivo que posee la comunidad minera de Moa permite, a
partir de la utilización de la ciencia y la tecnología mineras desarrolladas en el país, que
se puedan crear complejos mineros integrales donde se exploten todos los recursos que
se encuentran en los actuales yacimientos. Esto se puede hacer realidad en dos sentidos;
primero, creando condiciones para explotar las colas y residuales que las empresas
mineras producen como consecuencia de sus esquemas productivos. Estos residuales se
pueden explotar cuando al cierre de las empresas primarias, las instalaciones existentes
se reconviertan en función de los mismos o creando nuevas empresas que utilizarán,
como se ha planteado en esta tesis, los recursos humanos de perfil amplio que laborarán
en las instalaciones mineras y con el respaldo del potencial científico tecnológico creado
en el territorio.
Estas instalaciones pueden ser reconvertidas con otros fines productivos en actividades
ajenas a la minería y que, precisamente, pueden surgir, sí desde la etapa de exploración,
se tiene en cuenta qué sucederá cuando los recursos que existen desaparezcan
totalmente. Sería necesario para ello realizar una profunda labor de Gestión de Recursos
Humanos que tenga en cuenta todas las potenciales productivas del municipio.
La posibilidad de la existencia de estos complejos mineros conduce a un estudio
profundo, en los planes de ordenación del territorio de las reservas mineras. “Es
necesario poseer una cartografía de caracterización y demarcación de potenciales futuras
reservas – que hoy día no lo son por falta de tecnología adecuada -, consiguiendo de esta
manera no enterrar reservas de metales que podrían ser aprovechadas en el futuro
cuando exista la metodología de tratamiento que lo permita” (Carvajal &amp; González,
2002:371).
En segundo lugar, creando empresas con sistemas tecnológicos cerrados que no
produzcan residuales y consecuentemente con ello se conviertan en una variante que
privilegie la protección de los valores ambientales existentes en las áreas mineras. Esta
es una variante, que en las condiciones actuales no está al alcance del país inmerso en
una crisis económica agravada por presiones externas. Sin embargo, esta debe ser la
aspiración de los países que como Cuba, encaran las tareas del desarrollo en condiciones

�110
de marginalidad económica.
Es importante que se tengan en cuenta los componentes de los sistemas sociotécnicos,
los cuales, como se expresó con anterioridad, son de índole cultural, económica,
organizativa y política.
La propuesta final va encaminada a concretar en una vía los elementos materiales y
espirituales que se han propuesto como alternativa de compensación.

¾

Formación de una cultura minera de la sustentabilidad:

La experiencia en el desarrollo de más de 50 años en la minería del níquel y la existencia
en Cuba de importantes polos mineros que se convirtieron en notables comunidades y la
experiencia

internacional

conducen

a

proponer

esta

vía

como

alternativa

de

compensación. Se trata de formar una cultura minera de la sustentabilidad sobre la base
de la relación educación – cultura -

comunicación. Esta cultura minera de la

sustentabilidad exige la existencia de Programas de educación ambiental para todos los
miembros de la comunidad.
Esto será posible si en la práctica social se entiende la cultura como un proceso de
creación y difusión de valores articulados en la conciencia social y hechos realidad en el
intercambio del hombre con la naturaleza como relación de dominación y subordinación.
A lo largo de este Capítulo se han abordado diferentes aspectos de la problemática de la
cultura en la minería.
La comunicación en esta visión se propone como un proceso de creación y difusión de
valores, tarea de primer orden en las comunidades que deben encontrar formas de
promover los propios de las identidades a las que pertenecen los actores de cada
proyecto. Es imprescindible para ello que los diferentes actores comunitarios, encargados
de la formación de una cultura minera de la sustentabilidad tengan claro que la
comunicación tiene una función valorativa. Esto es de gran importancia para los
miembros de la comunidad pues, en la medida que otros sectores conozcan la realidad
de lo que sucede, los valores que crea la minería, se produce un cambio en la percepción
pública hacia la actividad, lo cual beneficia, en primer lugar, a los proyectos mineros en
desarrollo y que están por llegar.
En el contexto mundial, el problema de la comunicación como proceso de formación y
difusión de valores y transmisión de mensajes en la opinión pública, está adquiriendo
dimensiones, en ocasiones, dramáticas; pues, la globalización ha cambiado todos los
paradigmas que hasta hace muy poco se tenían. Así, impulsados por unos medios de
información, que en el ámbito planetario están al servicio de las potencias dominantes,
difusoras de imágenes al servicio de los intereses de grandes compañías, grupos de
presión y naciones centrales, los países subdesarrollados se ven forzados a la adopción
de políticas que los llevan a la quiebra ante el empuje de competidores de gran fuerza

�111
económica y desarrollo tecnológico. Por eso, la más acertada planeación territorial en la
minería

se convierte en una acción preventiva ante los posibles desafueros de las

políticas dominantes en el nuevo orden económico internacional.
La educación es vista como el proceso de formación de valores a través instituciones
científicas que dirigen su actividad teniendo en cuenta leyes didácticas con metodologías
concretas en las que a través del profesor se cumple con el encargo social de
sistematizar los valores institucionalizados convirtiéndolos en leyes, categorías, hábitos,
habilidades científicas y productivas. Es decir, convertir los valores de la sociedad en
formas concretas de actuación a favor de la comunidad, sin perder en este proceso la
visión de la identidad cultural como una forma de identificación de esta con un modelo de
desarrollo, es decir, dirigir el proceso de una formación de una cultura de la
sustentabilidad al fortalecimiento de la identidad, evitando la pérdida de los símbolos
identitarios de las comunidades.
En este sentido, la educación ambiental, como vía para formar una cultura de
responsabilidad del sujeto ante el medio ambiente, con base de orientación científica, es
vital para el cumplimiento del encargo social de alcanzar la sustentabilidad en la minería.
Conclusiones:
♦

El desarrollo sustentable es una elaboración teórica que no responde a los intereses
de los países subdesarrollados. La razón instrumental que le subyace no permite
explicar en toda su riqueza el problema ambiental como resultado de relaciones
sociales subjetivizadas en los marcos de una forma concreta de comprender la
relación del hombre con la naturaleza. Sólo enfocando la relación naturaleza –
sociedad desde el holismo ambientalista se podrán generar estrategias de desarrollo
sustentables.

♦

La explotación de los recursos minerales, tomando como referencia el concepto
clásico de desarrollo sustentable, tal como se expresa en el Informe de la Comisión
Brundtland, es no sustentable. Las generaciones actuales solamente pueden crear
condiciones para que aparezcan actividades alternativas sobre la base de la
explotación de los yacimientos, de ahí la necesidad de una teoría crítica sobre esta
conceptualización, que permita la transformación del entorno minero a favor de un
tipo de desarrollo que contribuya a la sustentabilidad.

♦

La minería como actividad económica, por las características de sus etapas y sus
procesos tecnológicos particularmente agresores del medio ambiente; especialmente,
en los países subdesarrollados, necesita de una ética ambiental construida desde la
perspectiva de la participación consciente del minero en el manejo de los yacimientos
y de los objetos mineros que faciliten la aparición de actividades alternativas
mediante la protección del patrimonio minero geológico y su inserción en programas

�112
de educación ambiental que permitan la formación de una cultura minera de la
sustentabilidad que encuentre su expresión en los diferentes niveles de la enseñanza
en el territorio, especialmente, en la Universidad y, dentro de esta, en las sedes
universitarias como unidades facilitadoras del desarrollo local.
♦

La aplicación del análisis dialéctico al estudio de la realidad minera, en proyectos
concretos en Cuba y en otras regiones de Iberoamérica, sugiere que el desarrollo
sustentable no es una etapa a la que se llega directamente, que depende de
innumerables factores, entre estos el progreso social alcanzado por cada país. Todo
esto lleva a plantear que a la sustentabilidad no se puede llegar sin transitar por las
etapas de crecimiento económico y compensaciones que crean las bases para un
desarrollo sustentable. Otro tipo de enfoque no es viable y se convierte en un
instrumento a favor de limitar la capacidad de de desarrollarse en aquellos países en
que sus economías dependen de la minería y a los cuales las instituciones financieras
dejan de otorgar recursos a favor de un crecimiento calificado, desde sus posiciones,
como ambientalmente negativo.

♦

La construcción de un nuevo saber acerca del desarrollo sustentable en la minería, a
partir de un enfoque interdisciplinar que se fertiliza con los aportes de la minería, la
geología, la metalurgia, la economía, la filosofía y otras ciencias naturales y humanas
nos coloca en la posición de poder afirmar que en la relación del hombre con la
naturaleza, en la minería, solamente es posible hablar de compensación por los daños
que el hombre ocasiona a esta. De ahí que el concepto defendido sea el desarrollo
compensado, que se inserta como una fase intermedia entre el crecimiento y el
desarrollo sustentable..

♦

Los

indicadores

de

compensación

propuestos,

construidos

a

partir

de

los

presupuestos teóricos de las las diferentes disciplinas que se relacionan directamente
con el objeto de estudio son herramientas empíricas de invaluable valor para que las
empresas, las instituciones y los decisores que a partir de su aplicación cuentan con
informaciones sobre cómo contribuir desde la minería al desarrollo sustentable de las
comunidades. Las acciones que se derivan de las respuestas de las acciones claves de
cada indicador tienen el valor agreagado de considerar la relación directa entre las
tecnologías mineras y el medio ambiente y el papel de la participación ciudadana en
la generación de alternativas de compensación y gestión tecnológica.
♦

Las discusiones posteriores sobre desarrollo sustentable y tema afines pueden
beneficiarse del contacto entre la reflexión conceptual y la evidencia empírica que
proviene del estudio de casos concretos, de modo análogo a como se ha procedido en
este documento. Este punto de vista, propio de la tendencia a la naturalización de la
Filosofía de la Ciencia y la Tecnología y los Estudios Sociales de la Ciencia y la
Tecnología (CTS), permite también una mayor aproximación a los dilemas éticos,

�113
conceptuales, culturales, que se presentan en campos profesionales particulares,
fortaleciendo la fertilización cruzada de saberes.
Recomendaciones:
Por la importancia que posee esta investigación para los estudios de ciencia – tecnología
– sociedad que se desarrollan en el Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa “Dr.
Antonio Núñez Jiménez” se recomienda:
 Continuar las investigaciones iniciadas con esta tesis en temáticas relacionadas con la
operacionalización de los indicadores, dirigiéndose hacia la búsqueda de métodos
para medir la sustentabilidad en las variables de tipo sociocultural por constituir una
visión más integradora de las relaciones socioambientales.
 Sugerir a la Facultad de Minería del Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa “Dr.
Antonio Núñez Jiménez” la creación de un Equipo de Investigación Multidisciplinario
para introducir una asignatura dedicada a la Ética del minero.
 Sugerir a las instituciones relacionadas con la minería en Cuba la elaboración de un
Código de Ética del minero, con la participación de representantes de trabajadores,
profesionales y dirigentes de las plantas existentes en el país y estudiantes y
científicos de las universidades que sirva como referencia en la formación de una
Ética ambiental en la industria minera.
 Introducir en el programa de la asignatura que se cree o en las existentes, los
resultados de la tesis acerca de las dimensiones de la sustentabilidad e indicadores de
compensación en el desarrollo sustentable.
 Sugerir a la Facultad de Humanidades del Instituto Superior Minero Metalúrgico de
Moa “Dr. Antonio Núñez Jiménez” la introducción de una asignatura, en la carrera de
Estudios Socioculturales, dirigida a la formación de especialistas en el manejo de los
recursos patrimoniales de que dispondrán las futuras generaciones.
 Sugerir a la Facultad de Humanidades del Instituto Superior Minero Metalúrgico de
Moa “Dr. Antonio Núñez Jiménez” el desarrollo de proyectos de investigación en la
temática de la economía ambiental y la contabilidad ambiental como una vía de
concretar estrategias económicas de manejo de los recursos que queden luego del
cierre de minas.

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8. Montero, J. El desarrollo sustentable: una visión desde el subdesarrollo. En:
Almaguer, C.
et all. Compendio de trabajos de Problemas Sociales de la Ciencia y la
Tecnología.
Moa: CIS, 2000.

�145
Publicaciones en resúmenes de eventos sobre el tema:
1. Montero, J. Política minera sustentable: perspectivas y realidades. Mesa Redonda
Nacional
Opciones Ambientales para la Industria minera. Moa del 16 al 18 de junio de 2004.
2. Montero, J. Las políticas de desarrollo en las áreas mineras protegidas y la
sustentabilidad. II
Taller de Seguridad Industrial, Salud Ocupacional y Medio Ambiente. Moa del 18 al
21
de diciembre del 2003.
3. Montero, J. Las políticas de desarrollo en las áreas mineras protegidas y la
sustentabilidad.
Seminario Internacional sobre Minería y Áreas Protegidas en América Latina y el
Caribe. Lima, Perú del 15 al 20 de octubre de 2003.
4. Montero, J. La protección jurídica de los recursos minerales y el desarrollo sustentable en
la
legislación

ambiental

cubana.

Conferencia

Internacional

sobre

Comunidades

mineras –
“COMIN’2002”. Moa del 19 al 21 de febrero del 2002.
5. Montero, J. Desarrollo sustentable de la minería e indicadores de sustentabilidad. Taller
Internacional de Protección del Medio Ambiente (PROTAMBI 2001). Moa del 19 al 24
de octubre del 2001.
6. Montero, J. La protección jurídica de los recursos minerales. Taller Internacional de
Estudios
Sociales de la Ciencia y la Tecnología. Camagüey del 21 al 27 de noviembre de
1999.
7. Montero, J. El desarrollo sustentable en la minería. Taller Internacional de Estudios
Sociales
de la Ciencia y la Tecnología. Camagüey del 21 al 27 de noviembre de 1999.
8. Montero, J. La protección jurídica del medio ambiente en Cuba. Taller Científico
Internacional de las Ciencias Sociales 97. Cienfuegos del 4-6 de diciembre de
1997.
9. Montero, J. El desarrollo sustentable y las políticas sustentables. Taller Científico
Internacional de las Ciencias Sociales 97. Cienfuegos del 4-6 de diciembre de
1997.
10. Montero, J., Castillo, L. La protección jurídica del medio ambiente. I Encuentro
Internacional
sobre Protección Jurídica de los Derechos ciudadanos. La Habana del 6 al 10 de
noviembre de 1995.

�146

Publicaciones en órganos de prensa sobre el tema:
1.

Publicación seriada de 40 artículos, entre octubre de 1993 y abril de 1994, sobre la
problemática de las comunidades mineras en la Emisora local “La Voz del Níquel”.

Participación en eventos sobre el tema:
1. VIII Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del
Desarrollo. Celebrado en La Habana del 6 al 10 de febrero de 2006 como ponente.
2. VIII Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del
Desarrollo. Forum Provincial de la ANEC. Celebrado en Moa el 7 de diciembre de 2005
como ponente. Obtiene Premio Relevante.
3. I Encuentro Científico de Economía del Medio Ambiente de la Sociedad Económica del
Medio Ambiente de la ANEC. Celebrado en Moa el 5 de mayo de 2005 como ponente.
Obtiene Premio Relevante.
4. VII Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del
Desarrollo. Celebrado en La Habana del 7 al 11 de febrero de 2005 como ponente.
5. VII Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del
Desarrollo. Forum Provincial de la ANEC. Celebrado en Holguín el 20 de noviembre de
2004 como ponente. Obtiene Premio Relevante.
6. VII Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del
Desarrollo. Forum Municipal de la ANEC. Celebrado en Moa el 1 de noviembre de 2004
como ponente. Obtiene Premio Relevante.
7. Mesa Redonda Nacional Opciones Ambientales para la Industria minera. Celebrada en la
Ciudad de Moa del 16 al 18 de junio de 2004.
8. VI Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del
Desarrollo. Celebrado en el Palacio de Convenciones de La Habana del 9 al 13 de febrero
de 2004.
9. II Taller de Seguridad Industrial, Salud Ocupacional y Medio Ambiente. Celebrado en Moa
del 18 al 21 de diciembre del 2003 como ponente.
10. Conferencia Internacional sobre Patrimonio Geológico – Minero en el marco del desarrollo
sostenible. Celebrado en Moa del 30 de octubre al 1ro de noviembre del 2003 como
ponente.
11. Seminario Internacional sobre Minería y Áreas Protegidas en América Latina y el Caribe.
Celebrado en Lima, Perú del 15 al 20 de octubre de 2003 como ponente.
12. Evento del XIV Forum de Ciencia y Técnica de Instituto Superior Minero Metalúrgico
(ISMM). Celebrada en junio de 2002 como ponente.

�147
13. Evento Internacional de CYTED XIII, Reunión Internacional de Constitución de la Pre Red “Indicadores de Sustentabilidad para la Industria extractiva mineral. Celebrado en
Carajás, Brasil del 24 al 28 de junio del 2002 como ponente.
14. Conferencia Internacional sobre Comunidades mineras – “COMIN’2002”. Celebrada en
Moa del 19 al 21 de febrero del 2002 como ponente.
15. Taller Internacional de Protección del Medio Ambiente y los Georrecursos (PROTAMBI 2001). Celebrado en Moa del 19 al 24 de octubre del 2001como ponente.
16. Taller Internacional de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología. Celebrado en
Camagüey del 21 al 27 de noviembre de 1999 como ponente.
17. Taller Científico Internacional de las Ciencias Sociales 97. Celebrado del 4-6 de diciembre
de 1997 en la UCF como ponente (2 ponencias).
18. Taller Internacional de Protección del Medio Ambiente y los Georrecursos (PROTAMBI 97). Celebrado en Moa del 4 – 6 de junio del 1997 como ponente.
19. I Encuentro Internacional sobre Protección Jurídica de los Derechos ciudadanos.
Celebrado en el Palacio de Convenciones de La Habana del 6 al 10 de noviembre de 1995
como ponente.
20. I Encuentro Nacional sobre Protección Jurídica de los Derechos ciudadanos. Celebrado en
Matanzas en septiembre de 1995 como ponente.
21. I Encuentro Provincial sobre Protección Jurídica de los Derechos ciudadanos. Celebrado
en Holguín en abril de 1995 como ponente. Obtiene Premio Relevante.

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                <text>El desarrollo compensado como alternativa a la sustentabilidad en la minería (aprehensión ético–cultural)</text>
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                <text>Juan Manuel Montero Peña</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa</text>
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El riesgo de desastres : una reflexión filosófica

Carmen Delia Almaguer Riverón

�REP ÚBLI CA DE CUB A
MIN IST ERI O DE EDU CAC IÓN SUP ERI OR
UNI VER SID AD DE LA HAB ANA
FAC ULT AD DE FIL OSO FÍA
DEP ART AME NTO DE FIL OSO FÍA

El riesg o de desas tres: una refle xión filos ófica

TES IS EN OPC IÓN AL GRA DO CIE NTÍ FIC O DE
DOC TOR EN CIE NCI AS FIL OSÓ FIC AS

AUT OR: Car men Del ia Alm agu er Riv eró n

TUT ORE S
Dr. C. Jor ge Núñ ez Jov er
Dr. C. All an Pie rra Con de

La Hab ana
200 8

�REP ÚBLI CA DE CUB A
MINI STER IO DE EDU CACIÓN SUPE RIO R
UNI VER SID AD DE LA HAB ANA
FAC ULT AD DE FIL OSO FÍA
DEP ART AME NTO DE FIL OSO FÍA

El riesg o de desas tres: una refle xión filos ófica

TES IS EN OPC IÓN AL GRA DO CIE NTÍ FIC O DE DOC TOR
EN CIE NCI AS FIL OSÓ FIC AS

Car men Del ia Alm agu er Riv eró n

La Hab ana
200 8

�Pág.
INTRODUCCIÓN

1

CAPÍTULO I. CONSIDERACIONES TEÓRICAS NECESARIAS PARA LA
COMPRENSIÓN HOLÍSTICA DEL RIESGO DE DESASTRES DESDE LA
RELACIÓN NATURALEZA - CULTURA – DESARROLLO
1.1
Modernidad y riesgo
1.2
El riesgo de desastre: una visión desde las ciencias naturales, técnicas y
sociales
1.3
La relación naturaleza - cultura – desarrollo desde una perspectiva filosófica
1.4
El desastre en el contexto de la relación naturaleza – cultura – desarrollo

11
19

CAPÍTULO II. LA PERCEPCIÓN SOCIAL DEL RIESGO DE DESASTRES.
ESTUDIO DE CASO
2.1
La gestión del riesgo para situaciones de desastres en Cuba
2.2
La percepción social de riesgo ante situaciones de desastres:
consideraciones teóricas y metodológicas
2.2.1
Los estudios sobre percepción social del riesgo: el enfoque psicométrico
2.2.2
Los estudios sobre percepción social del riesgo: el enfoque cualitativo
2.3
Estudio de caso: Consejo Popular Rolo Monterrey
2.3.1
Diseño del estudio empírico
2.3.2
Análisis de los resultados
2.3.3
Análisis comparativo de los resultados por Repartos
2.3.4
Perfiles característicos del riesgo para los peligros identificados
2.3.5
Resumen de las entrevistas en profundidad a informantes claves en el
territorio
2.4
Conclusiones del estudio de caso realizado en el Consejo Popular Rolo
Monterrey

23
30

35
39
43
48
52
58
66
71
72
89
90

CAPÍTULO III. MODELO CONCEPTUAL PARA LA REDUCCIÓN DEL RIESGO
DE DESASTRES: UNA CONTRIBUCIÓN AL DESARROLLO LOCAL
SOSTENIBLE.
3.1
Desarrollo local y gestión social del riesgo de desastres
92
3.2
La gestión social del riesgo de desastres: un modelo conceptual
97
3.2.1 Gestión del conocimiento para la gestión del riesgo de desastres
107
3.2.2 La comunicación del riesgo y la cultura de prevención como herramientas en 109
la gestión para la reducción del riesgo desastres
CONCLUSIONES

117

RECOMENDACIONES

118

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

�SÍNTESIS

La presente investigación argumenta que los presupuestos filosóficos que explican la
relación naturaleza - cultura - desarrollo constituyen el soporte teórico apropiado para
superar la visión fragmentada del riesgo de desastres que se tiene desde las distintas
ciencias, incluidas las ciencias sociales, al considerar que la relación naturaleza - cultura –
desarrollo, ofrece en la perspectiva filosófica marxista, una comprensión holística del
riesgo y el desastre como fenómenos sociales y culturales, fundamentando además, la
necesidad de la comunicación como herramienta para la gestión social del riesgo ante
situaciones de desastres, en el desarrollo local sostenible.
La metodología utilizada en la investigación emplea la triangulación metodológica y teórica
al incluirse perspectivas de análisis provenientes de la Filosofía de la Ciencia en su “giro
naturalista”, de los estudios en Ciencia, Tecnología y Sociedad, así como de los estudios de
percepción y comunicación del riesgo.
Se aplica y enriquece el método psicométrico para evaluar la percepción de la población
acerca de los peligros, al incluirse la percepción sobre la vulnerabilidad como componente
esencial del riesgo de desastres.
Se define un modelo conceptual para la reducción del riesgo de desastre como contribución
al desarrollo local sostenible.

�Introducción
Las causas que subyacen tras los desastres, son muchas y variadas, ellas incluyen las condiciones
meteorológicas cada vez más extremas, el aumento de la densidad de la población en los centros
urbanos y la concentración de las actividades económicas en ciertas regiones. Todo esto, unido al
proceso de globalización facilita la propagación de virus peligrosos, agentes contaminantes y fallas
técnicas.
La situación antes descrita, motivó que la última década del pasado Siglo XX fuera declarada por la
Organización de Naciones Unidas (ONU) como la Década Internacional para la Reducción de los
Desastres Naturales (DIRDN). Posteriormente, en el año 2005 se celebra la Conferencia Mundial
sobre la Reducción de los Desastres Naturales en la ciudad de Kobe de la Prefectura de Hyogo,
Japón.
El Marco de Acción de Hyogo para el período 2005-2015 establece la relación entre desastres y
desarrollo al considerar como objetivo estratégico la integración de la reducción del riesgo de
desastres en las políticas y la planificación del desarrollo sostenible1. Al mismo tiempo se plantea la
necesidad de promover la participación de los medios de comunicación, con miras a fomentar una
cultura de resilencia ante los desastres y la participación comunitaria en la gestión del riesgo.
Sin embargo, en opinión de Lavell (1992) este tema no "compite" fácilmente con temas más
establecidos y visibles para el científico social en América Latina, al continuar primando la visión
del desastre como producto y no la concepción sobre estos que ponga énfasis en los procesos
sociales e históricos que conforman las condiciones para su aparición.
La transición de una visión de los desastres vistos como problemas para la sociedad y el desarrollo
ha sido un proceso difícil, lleno de obstáculos y de hecho aún incompleto. Estos obstáculos se
manifiestan particularmente en la instrumentación de soluciones donde aún predominan visiones
parciales e ingenieriles, que se resisten a la introducción de enfoques que incorporen la necesidad de
cambios en los parámetros de planificación, comportamiento y acción social.

1

A pesar de su aceptación, la tesis del desarrollo sostenible no está exenta de contradicciones y limitaciones.
En el ámbito académico se discuten sus ambigüedades así como la conveniencia de emplear el término
sustentable. Se asume el concepto de desarrollo sostenible en la investigación que se presenta atendiendo a
que tanto en La Ley del Medio Ambiente cubana como en la Estrategia Ambiental Nacional 2007-2010, el
concepto empleado es “sostenible” y no “sustentable”. La Ley No. 81 del Medio Ambiente consagra en su
Artículo 1, lo siguiente: “… establecer los principios que rigen la política ambiental y las normas básicas para
regular la gestión ambiental del Estado y las acciones de los ciudadanos y la sociedad en general, a fin de
proteger el medio ambiente y contribuir a alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible del país”. (Ley
No.81 del Medio Ambiente:47)

�La vulnerabilidad según Cardona (2003:9), “…está íntimamente ligada a la degradación ambiental,
no sólo urbana sino en general del entorno natural intervenido o en proceso de transformación. Por
lo tanto, la degradación del entorno, el empobrecimiento y los desastres no son otra cosa que
sucesos ambientales y su materialización es el resultado de la construcción social del riesgo,
mediante la gestación en unos casos de la vulnerabilidad y en otros casos de amenazas o de ambas
circunstancias simultáneamente…”.
Cuba ha dado respuesta a las direcciones priorizadas en el Marco de Hyogo, al garantizar que la
Reducción del Riesgo de Desastres sea una prioridad nacional y local con una sólida base
institucional para su implementación. Esta institucionalización se ha reforzado recientemente por la
instrumentación de la Directiva No. 1 del Vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional para la
planificación, organización y preparación del país para las situaciones de desastres2.
No obstante, el desarrollo de una cultura de la prevención requiere de modificar los conceptos
empleados tradicionalmente para abordar el desastre como fenómeno social complejo, cuestión esta
en la que se aprecian determinadas insuficiencias y en cuya solución la filosofía puede hacer una
importante contribución a partir de la comprensión de la relación naturaleza – cultura – desarrollo y
del enfoque holístico del riesgo.
Para Cuba continúa siendo un desafío la reducción del riesgo de desastres ante los peligros
identificados, teniendo en cuenta que la vulnerabilidad como variable en el análisis del desastre es
un reflejo de las condiciones físicas, sociales, económicas y ambientales, tanto individuales como
colectivas. Éstas se configuran permanentemente por las actitudes, conductas e influencias
socioeconómicas, políticas y culturales de que son objeto las personas, familias, comunidades y
países.
En los últimos años, se incrementan en sentido general los desastres. Su incremento pone en
evidencia cambios en la naturaleza de los principales riesgos, en el contexto donde los mismos
aparecen y en la capacidad de la sociedad para gestionarlos.3 Esta problemática, no ajena a Cuba,
constituye la situación problémica que origina la investigación que se presenta.
La situación problémica definida genera el siguiente Problema de Investigación: ¿Cómo la
comprensión filosófica marxista acerca del riesgo de desastres, en el contexto de la relación
2

Cuba. Directiva No. 1 del Vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional. Planificación, organización y
preparación del país para situaciones de desastre, 20/6/2005
3
“ De la comparación entre los datos de la última década (1997-2006) y los de la década anterior (1987-1996)
resulta que el número de desastres aumentó un 60 por ciento, pasando de 4 241 a 6 806. En el mismo período,
el número de muertos pasó de más de 600 000 a 1 200 000...”. Federación Internacional de Sociedades de la
Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Comunicado de prensa 13 de diciembre de 2007. [en línea]. Informe
Mundial
sobre
Desastres.
[Consultado:
10/3/2008].
Disponible
en:
http://www.cruzroja.org/notsemana/2007/dic/ WDR_pressrelease.pdf.

�naturaleza - cultura – desarrollo, podría contribuir a una eficiente gestión de riesgos en el desarrollo
local sostenible?
Atendiendo a lo anterior es posible considerar que los presupuestos filosóficos que explican la
relación naturaleza - cultura - desarrollo constituyen el soporte teórico apropiado para la
comprensión del desastre como fenómeno social y culturalmente construido en el tiempo. Estos
presupuestos fundamentan además la necesidad de la comunicación como herramienta para la
gestión social del riesgo ante situaciones de desastres y el desarrollo local sostenible, sugiriendo y
guiando la investigación cuyo título es “El riesgo de desastres: una reflexión filosófica”.
A tono con la lógica planteada, el Objeto de Estudio para esta investigación lo constituye la
interpretación del riesgo de desastres. El Campo de Acción: una nueva lectura del riesgo de
desastres a partir de la comprensión filosófica de la relación naturaleza – cultura – desarrollo que
conduce a la formulación de un modelo conceptual 4 para la reducción del riesgo de desastres.
Para poder observar, identificar y evaluar los riesgos de desastres, y efectuar acciones para el
mejoramiento del ciclo de reducción de los mismos, es preciso realizar investigaciones aplicadas
sobre riesgos. Ello representa, a su vez, el estudio previo en la población de las percepciones sobre
los peligros generadores de desastres.
Plantear la necesidad del estudio de la percepción social del riesgo de desastres impone retos
epistemológicos y praxiológicos que se desprenden de la revisión de la literatura sobre el tema, pues
la misma revela la persistente fragmentación de temas como la conocida y cuestionada dicotomía
acerca de los desastres naturales y tecnológicos.
A partir de las teorías sobre la percepción del riesgo, se puede afirmar que la comunicación del
riesgo evoluciona ya que la misma no es sólo un intercambio de mensajes, sino que constituye una
construcción de sentido individual y colectivo. La idea de la comunicación como construcción de
sentido colectivo es desarrollada con amplitud por Habermas. 5
4

Según, Ursul et al., (1985:321), “…la modelación es el método que opera en forma práctica o teórica, con
un objeto, no en forma directa sino utilizando cierto sistema intermedio auxiliar, natural o artificial, el cual:
a) se encuentra en una determinada correspondencia objetiva con el objeto mismo del conocimiento;
b) en ciertas etapas del conocimiento, está en condiciones de sustituir, en determinadas relaciones, al
objeto mismo que se estudia;
c) en el proceso de su investigación, ofrece en última instancia, información sobre el objeto que nos
interesa.
5
Para González (s.f.), Habermas parte de la acción comunicativa para entender la sociedad como mundo de la
vida de los miembros de un grupo social, donde el concepto de mundo de la vida es complementario del
concepto de acción comunicativa y es el trasfondo contextualizador de los procesos de entendimiento. La
reproducción simbólica del mundo de la vida se separa de su reproducción material para entender la acción
comunicativa como el medio a través del cual se reproducen las estructuras simbólicas del mundo de la vida,

�En tal sentido, la comunicación social del riesgo requiere de cambios sustanciales si se desea
configurar como parte de la educación para la gestión participativa del riesgo, la cultura de
prevención y en términos generales de la gestión del riesgo como componente de la gestión
ambiental a nivel local, lo que significa, en buena medida, conocer las percepciones sociales del
riesgo y modificar los conceptos profundamente arraigados sobre el desastre como evento o
fenómeno de carácter “natural” y no como una ruptura en el desarrollo que involucra la variable
vulnerabilidad.
Debe tenerse en cuenta, afirma Cardona (2003:23) que “…los desastres son en buena medida, una
expresión de la inadecuación del modelo de desarrollo con el medio ambiente que le sirve de marco
a ese desarrollo. Por este motivo, la gestión del riesgo debe ser, en forma explícita, un objetivo de la
planificación del desarrollo; entendiendo desarrollo no sólo como mejora de las condiciones de vida
sino también de la calidad de vida y del bienestar social…”6
La investigación defiende como idea que la reducción del riesgo de desastres tiene como sustento
filosófico la relación naturaleza - cultura - desarrollo y contribuye a modelar los componentes que
integran la gestión del riesgo de desastre.
Objetivo General
Argumentar a partir de la relación naturaleza - cultura - desarrollo, la significación filosófica del
riesgo para la comprensión del desastre como fenómeno social.
Objetivos Específicos
•

Analizar el riesgo de desastres en el contexto de la relación naturaleza – cultura – desarrollo
significando mediante dicha relación el carácter dinámico y socialmente construido del riesgo y
de la percepción social sobre el mismo.

•

Identificar las percepciones sobre los peligros atendiendo a la Directiva No. 1 del
Vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional en la población residente en el “Consejo
Popular Rolo Monterrey”

•

Identificar los elementos que conforman un modelo conceptual para la reducción del riesgo de
desastres, a partir de la relación filosófica: naturaleza – cultura – desarrollo y del estudio de la
percepción del riesgo como contribución al desarrollo local sostenible.

hallando una diferenciación funcional entre procesos de reproducción cultural, de integración social y de
socialización.
Finalmente, el concepto de acción comunicativa de Habermas, según González (s.f.), se refiere a la
interacción de al menos dos sujetos capaces de lenguaje y de acción que (ya sea con medios verbales o con
medios extraverbales) entablen una relación interpersonal.
6
En la investigación que se presenta el concepto de “desarrollo” está asociado al concepto de “desarrollo
humano” formulado por el (PNUD) en 1990.

�Interrogantes Científicas:
•

¿En qué medida el desastre es una deuda con el desarrollo y expresión de la irracionalidad
característica de la modernidad?

•

¿En qué medida la vulnerabilidad social frente al desastre expresa el desequilibrio en la relación
naturaleza – cultura – desarrollo?

•

¿Cómo incide en la generación de los desastres el desarrollo económico, social y tecnológico
generado en la contemporaneidad?

•

¿Son las percepciones sobre el riesgo ante situaciones de desastre manifestaciones subjetivas de
la relación naturaleza, cultura, desarrollo?

•

¿Qué elementos pudieran integrar un modelo conceptual para la reducción del riesgo de
desastres?

•

¿Cómo modificar una cultura cuyos resultados condicionan potencialmente la ocurrencia de
desastres y la desaparición del hombre como sujeto que le ha dado lugar?

El tema de los desastres resulta oportuno si se toma en consideración la vocación de la Filosofía por
el destino y la seguridad del hombre, con tal propósito resulta válido recordar la Tesis número 11 de
Marx sobre Feuerbach7.
La complejidad que representa el análisis del riesgo de desastres, desde la perspectiva filosófica,
hace necesaria la integración de los fundamentos y postulados de la filosofía marxista, de los
Estudios en Ciencia - Tecnología y Sociedad, así como de la Filosofía de la Ciencia en su “giro
naturalista”.
Esta investigación asume como perspectiva teórica útil, “el giro naturalista”8 que de modo creciente
se expresa hoy como tendencia en la Filosofía de la Ciencia. El giro naturalista, enfatiza la
necesidad de corroborar las consideraciones teóricas con estudios empíricos, reclamando los
métodos provenientes de las ciencias naturales y de las ciencias cognitivas, al respecto Ambrogi
(1999:14) considera que “… el naturalismo, movimiento filosófico y americano, propone una
reorientación en el estudio de la ciencia - una reorientación que precisamente rechaza la manera
7

“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de
transformarlo”. (Marx, 1974: 24-26)
8
“…El naturalismo es un movimiento filosófico al que recientemente se ha adherido una considerable parte
de la comunidad de filósofos de la ciencia. Uno de los efectos de esta adhesión ha sido el surgimiento de un
nuevo consenso en la disciplina, una transformación a la que se ha llamado naturalización de la filosofía de la
ciencia, la cual se encuentra en el fracaso del modelo formalista y fundacional de la filosofía prekuhniana
motivación suficiente para intentar proporcionar, al fin, una alternativa a él…” (Ambrogi, 1999:14)

�cómo se concibió la autonomía de la filosofía – surge en un momento en que dentro y fuera de su
frontera disciplinar, se está produciendo una transformación amplia y profunda tanto del estudio de
la ciencia, cuanto de la agenda de problemas a los que tal estudio debe abocarse.”
Sobre la importancia del giro “naturalista” de la Filosofía de la Ciencia, Ambrogi (1999:14)
considera que “… cuando la mirada inquisidora del ciudadano lego o científico- se vuelve hacia el
filósofo o cuando se incluye a éste en comisiones consultivas, no es para clarificar si a pesar de
todo, progresamos hacia la verdad, o cómo funciona la maquinaria mente/cerebro, o cómo la
historia evolutiva puede explicar la emergencia de las capacidades cognitivas o sus normas, sino
esperando un análisis responsable de las interrogantes que la ciencia y la tecnología como fuerzas
poderosas de configuración de las sociedades contemporáneas vienen planteando, de manera
especialmente acuciante…”
Se asumen además, los presupuestos propios de los Estudios en Ciencia, Tecnología y Sociedad
(CTS)9 dado el énfasis que los mismos ponen en los estudios de casos y los recursos que ofrecen
para el análisis del riesgo de desastre en los marcos de la relación naturaleza – cultura- desarrollo.
En tal sentido los estudios CTS, permiten:
•

Poner de manifiesto las profundas interconexiones entre el entorno socioeconómico, político,
ambiental y cultural generado en una región o comunidad por los procesos de transferencia de
tecnología y los niveles de vulnerabilidad que originan.

•

Posibilitar el cuestionamiento consecuente de las diferentes percepciones que condicionan el
desarrollo tecnológico en los sujetos sociales incluyendo el riesgo de desastres por peligros de
carácter tecnológico.

•

Orientar el proceso de innovación tecnológica hacia la adopción de medidas que reduzcan el
riesgo de desastres y potencien el desarrollo sostenible.

•

Promover e incorporar el análisis del riesgo de desastres como un proceso construido social y
culturalmente para lo cual se requiere de una formación humanista que contribuya a minimizar
la visión fragmentada del mundo de carácter positivista (en técnica y natural, por un lado, y
económico, social y cultural, por otro).

•

Propiciar la participación pública en la gestión social del riesgo.

La bibliografía se refiere a todo el material consultado, lo cual deviene valioso instrumento de
9

Estos estudios en opinión de Ambrogi (1999:57-58) aunque “… ocupan un lugar menor- si es que ocupan
alguno - en el giro naturalista en Filosofía de la Ciencia (…) plantean importantes retos, así como interesantes
argumentos y razonables direcciones para tratar problemas cuya relevancia filosófica creo más que necesario
defender y que una reorientación en el estudio de la ciencia, como el naturalismo propone, no puede
desconocer”

�síntesis sobre referencias de publicaciones para futuras investigaciones.

Se realizaron las tareas investigativas siguientes:
•

Valoración de la problemática del riesgo y el desastre desde la perspectiva filosófica marxista, y
de las tendencias actuales en el mundo y en Cuba, tomando en consideración, el enfoque de
carácter interdisciplinario y transdisciplinario que brindan los Estudios en Ciencia, Tecnología y
Sociedad y la Filosofía de la Ciencia en su giro naturalista.

•

Determinación de los aspectos teóricos y metodológicos a tener en cuenta en los estudios de
percepción de los peligros y riesgos.

•

Procesamiento de la información cuantitativa y cualitativa obtenida en el estudio de caso
planteado.

•

Identificación de los elementos que conforman un modelo conceptual para la reducción del
riesgo de desastres, a partir de la relación filosófica: naturaleza – cultura – desarrollo y del
estudio de la percepción del riesgo como contribución al desarrollo local sostenible.

La metodología utilizada en la investigación emplea la triangulación metodológica y teórica al
incluirse perspectivas de análisis provenientes de la Filosofía de la Ciencia en su “giro naturalista”,
de los estudios en Ciencia, Tecnología y Sociedad, así como de los estudios de percepción y
comunicación del riesgo en los marcos del desarrollo local sostenible, todas estas perspectivas
resultan útiles para formular el modelo conceptual propuesto para la reducción del riesgo de
desastres así como para el estudio de percepción de los peligros, y constituyen en ambos casos,
resultados de la triangulación teórica y metodológica realizada.
El desarrollo de los Capítulos I y III se basa en el análisis documental, teniendo como fuentes
esenciales el análisis de la literatura sobre el tema e informes estadísticos.
El Capítulo II constituye un estudio de caso de tipo interpretativo. El estudio de caso que se
presenta es una evidencia empírica que toma en cuenta a la Filosofía de la Ciencia, en el giro
naturalista, así como la utilidad de los estudios en CTS para el análisis de las limitaciones que en la
gestión del riesgo existen en Cuba. El estudio de caso, combina estrategias metodológicas
cualitativas y cuantitativas al utilizar la entrevista a informantes claves y la entrevista estructurada.
La entrevista estructurada incluyó en su diseño la utilización del enfoque psicométrico para medir
las variables o atributos del riesgo en los habitantes expuestos. El enfoque psicométrico empleó la
combinación de una Escala del tipo Likert de 5 puntos con un diferencial semántico; posteriormente

�los resultados se procesaron y graficaron empleando para ello el tabulador electrónico Microsoft
Excel.
Se utilizaron métodos teóricos, y estadísticos. Entre los métodos teóricos se encuentran: el análisis y
la síntesis, la inducción y la deducción, lo histórico – lógico y el enfoque sistémico para valorar el
modo de interacción y organización entre los diferentes componentes del modelo elaborado.
Aporte teórico
En Cuba son escasas las contribuciones de nivel doctoral sobre gestión social del riesgo ante
situaciones de desastres y en ningún caso se trata de contribuciones desde la Filosofía. Sin embargo,
avanzar en esos estudios es una necesidad para el país en un contexto que algunos autores han
denominado “Sociedad del Riesgo”. La Filosofía debe jugar un papel en el impulso a ese trabajo
científico.
La presente investigación argumenta que los presupuestos filosóficos que explican la relación
naturaleza - cultura - desarrollo constituyen el soporte teórico apropiado para superar la visión

fragmentada del riesgo de desastres que se tiene desde las distintas ciencias, incluidas las
ciencias sociales, al considerar que la relación naturaleza - cultura - desarrollo, ofrece en la
perspectiva filosófica marxista, una comprensión holística del riesgo y el desastre como fenómenos
sociales y culturales, construidos en el tiempo, fundamentando además, la necesidad de la
comunicación como herramienta para la gestión social del riesgo ante situaciones de desastres, en el
desarrollo local sostenible.
Aporte práctico
•

Partiendo de la comprensión filosófica que ofrece la relación naturaleza – cultura – desarrollo,
se elabora un modelo conceptual para la reducción del riesgo de desastres como contribución al
desarrollo local sostenible.

•

Se aplica y enriquece el método psicométrico para evaluar la percepción de la población acerca
de los peligros, al incluirse la percepción sobre la vulnerabilidad como componente esencial del
riesgo de desastre. Este método se utiliza debido a la complejidad del contexto en el que se
realiza el estudio de caso, en un momento en que, en Cuba, están en fase de elaboración las
metodologías para los estudios de percepción de los peligros y riesgos, por lo que constituye
esto un aporte práctico de importancia.

Novedad científica:
• En el ámbito latinoamericano y cubano no existen estudios que aborden desde la perspectiva
filosófica la problemática de los desastres. La complejidad del tema objeto de estudio y la
Filosofía misma, condicionaron la necesidad del enfoque interdisciplinario, en una

�aproximación sui géneris que desde posiciones marxistas va al encuentro de la filosofía
naturalizada, y de los estudios CTS como propuesta para abordar los grandes dilemas de la
filosofía y la praxis contemporánea.
•

Se identifican los elementos que conforman un modelo conceptual para la reducción del riesgo
de desastres a partir de la comprensión filosófica que ofrece la relación naturaleza – cultura –
desarrollo y del estudio de la percepción del riesgo como contribución al desarrollo local
sostenible.

•

La investigación al integrar el estudio de las percepciones del riesgo de desastres naturales y
tecnológicos empleando el paradigma psicométrico, posibilita actualizar y profundizar en el
dominio del estudio del hombre, la subjetividad y su realidad social en contextos de riesgos.

•

Contribuye al conocimiento sobre los desastres desde una visión filosófica en Cuba y en
particular de la percepción social del riesgo de desastres en contextos altamente vulnerables. Al
mismo tiempo contribuye a la búsqueda de nuevas herramientas conceptuales y metodológicas
para hacer más eficaz y sistemática la comunicación del riesgo a tono con los escenarios y
actores locales.

La estructura del documento puesto a disposición del lector formalmente se organiza en:
Introducción, Capítulos I, II, y III, Conclusiones, Recomendaciones, Bibliografía y los anexos que
complementan el contenido expuesto.
El Capítulo I parte del análisis de la problemática del riesgo en la Modernidad, mostrando la visión
del riesgo de desastre desde las ciencias naturales, técnicas y sociales para posteriormente
reflexionar sobre el desastre en el contexto de la relación naturaleza – cultura – desarrollo, al
considerar el desastre como fenómeno social y problema ambiental que ocurre en la confluencia de
la dinámica del desarrollo de la naturaleza y la sociedad, expresando en cada momento histórico el
grado de desarrollo de la sociedad y su cultura frente a la naturaleza misma.
La necesidad de un enfoque holístico del riesgo y la dialéctica peligro – vulnerabilidad permite
afirmar que el marco adecuado para abordar desde la perspectiva filosófica el riesgo de desastres lo
constituye la relación naturaleza - cultura – desarrollo al considerar que la sociedad y su cultura
frente a la naturaleza configuran tanto la vulnerabilidad como los peligros presentes y futuros a
partir de los modelos de desarrollo hasta ahora concebidos.
El Capítulo II se inicia con el análisis de las fortalezas y limitaciones del modelo actual de gestión
del riesgo para situaciones de desastres en Cuba, destacando entre sus limitaciones la carencia de
estudios sobre las percepciones sobre el riesgo y de la cultura de prevención en el nivel local. El
estudio de la percepción del peligro y el riesgo en los diferentes actores locales, incluyendo en ellos

�a la comunidad, resulta esencial para el desarrollo de una cultura de prevención del desastre
adecuada al contexto.
El estudio de caso que se presenta constituye una crítica al modelo existente en Cuba desde una
perspectiva teórica y metodológica hasta ahora no contemplada, y sirve de base para la construcción
del modelo para la reducción del riesgo de desastres que se desarrolla en el Capítulo III.
El estudio de caso constituye una evidencia empírica que toma en cuenta a la Filosofía de la Ciencia
en el giro naturalista, así como la utilidad de los estudios en CTS para el análisis de las limitaciones
que en la gestión del riesgo existen en Cuba. El estudio de caso, combina estrategias metodológicas
cualitativas y cuantitativas al utilizar la entrevista en profundidad a informantes claves y la
entrevista estructurada, por lo que constituye el producto de la triangulación metodológica y teórica
realizada.
El Capítulo III analiza la problemática del riesgo para situaciones de desastres y la importancia de
su gestión en los marcos del desarrollo local sostenible, al considerarse el riesgo como una
construcción social, dinámica y cambiante, diferenciado en términos territoriales y sociales que
requiere de la gestión del conocimiento y la comunicación como herramientas para el desarrollo de
una cultura de prevención.
A partir del análisis de las funciones previstas para los Centros de Gestión de Reducción del Riesgo,
se sugieren acciones concretas de gestión del conocimiento que incorporan a la Sede Universitaria
como “Universidad en el Territorio”.
Se establece un modelo conceptual para la reducción del riesgo de desastres como contribución al
desarrollo local sostenible atendiendo a la necesidad de mejorar la forma en que se puede incidir y
explicitar entre los distintos actores sociales las múltiples dimensiones del riesgo, de modo que
permita el desarrollo de una cultura de prevención adecuada al contexto.
El vínculo con el tema permite la aplicación de sus postulados a la labor profesional concreta que
realiza la autora en diferentes momentos y modalidades, desde el punto de vista docente en la
enseñanza de pre y posgrado en la asignatura Problemas Sociales de la Ciencia y la Tecnología, en
el marco de proyectos del Programa Ramal del MES “Gestión Universitaria del Conocimiento y la
Innovación para el Desarrollo” y como Consultora en los siguientes trabajos:
•

Estudio de Peligros, Vulnerabilidad y Riesgo en la Empresa Ernesto Che Guevara. Moa
CESIGMA, S. A. 2006.

•

Estudio de Peligros, Vulnerabilidad y Riesgo en la Empresa Mecánica del Níquel. Moa.
CESIGMA, S. A. 2006.

•

Estudio de Peligros, Vulnerabilidad y Riesgo para la nueva planta Termoeléctrica en la

�Empresa Ernesto Che Guevara. Moa CESIGMA, S. A. 2007.
•

Estudio de Peligros, Vulnerabilidad y Riesgo para el Proyecto “Emisario Submarino”
CESIGMA, S. A. 2007.

CAPÍTULO

I

CONSIDERACIONES

TEÓRICAS

NECESARIAS

PARA

LA

COMPRENSIÓN HOLÍSTICA DEL RIESGO DE DESASTRES DESDE LA RELACIÓN
NATURALEZA - CULTURA - DESARROLLO
El Capítulo parte del análisis de la problemática del riesgo en la Modernidad, mostrando la visión
del riesgo de desastre desde las ciencias naturales, técnicas y sociales, para posteriormente
reflexionar sobre el desastre en el contexto de la relación naturaleza – cultura – desarrollo, al
considerar el desastre como fenómeno social y problema ambiental que ocurre en la confluencia de
la dinámica del desarrollo de la naturaleza y la sociedad, expresando en cada momento histórico el
grado de desarrollo de la sociedad y su cultura frente a la naturaleza misma.
1. 1 Modernidad y Riesgo
Las consideraciones sobre la modernidad difieren según diversos autores. En opinión de Fuentes
(2000), por modernidad no debe entenderse sólo una época histórica sino más bien posturas,
pronósticos, fundamentos, aspiraciones donde se plasman metas, no de formas armoniosas, única y
exclusivamente, sino también conflictivas y contradictorias. La modernidad afirma Fuentes
(2000:270) “… no ha estado exenta de autocrítica y crítica por parte de la misma racionalidad
moderna: Marx, Weber, la Escuela de Francfort” así lo demuestran10.
Para Guadarrama (1994:96), “…la modernidad debe ser entendida como la etapa de la historia en
que la civilización alcanza un grado de madurez tal que rinde culto a la autonomía de la razón y se
cree fervientemente en su poder, propiciando así una confianza desmedida en la ciencia y en la
capacidad humana por conocer el mundo y dominar todas sus fuerzas más recónditas, (…). De esta
creencia se deriva otra aún más nefasta: considerar que el desarrollo de la técnica por sí solo
producirá la infinita satisfacción humana de sus crecientes necesidades”.

10
“La originalidad de los autores de la Escuela de Francfort (desde Horkheimer a Adorno, desde Marcuse a
Habermas) consiste en abordar las nuevas temáticas que recogen las dinámicas propias de la sociedad, como
por ejemplo el autoritarismo, la industria cultural y la transformación de los conflictos sociales en las
sociedades altamente industrializadas. A través de los fenómenos superestructurales de la cultura o del
comportamiento colectivo, la "teoría crítica" intenta penetrar el sentido de los fenómenos estructurales,
primarios, de la sociedad contemporánea, el capitalismo y la industrialización” (RUSCONI, 1968:38) Citado
por Wolf M. [s.a.:56]

�Durante la llamada Época Moderna la ciencia y la técnica son tenidas como expresiones cimeras del
progreso civilizatorio. El desarrollo teórico, la experimentación y la industria generan una cultura
antropocéntrica desde sus inicios mismos.
Es Renato Descartes quien contribuyó decisivamente a plasmar teóricamente los ideales de la
modernidad. La búsqueda de los fundamentos del saber en el “Discurso del Método” establece a la
razón como fundamento de coherencia para producir un cocimiento científico nuevo por su
formulación y su justificación. (Delgado, 2007)
Descartes, define con claridad el nuevo ideal del conocimiento al servicio del hombre en aras de
dominar a la naturaleza cuando afirma, “… pero tan pronto como hube adquirido algunas nociones
generales de la física y comenzado a ponerlas a prueba en varias dificultades particulares, notando
entonces cuán lejos pueden llevarnos y cuán diferentes son de los principios que se han usado hasta
ahora, creí que conservarlas ocultas era grandísimo pecado, que infringía la ley que nos obliga a
procurar el bien general de todos los hombres, en cuanto ello esté en nuestro poder. Pues esas
nociones me han enseñado que es posible llegar a conocimientos muy útiles para la vida, y que, en
lugar de la filosofía especulativa, enseñada en las escuelas, es posible encontrar una práctica, por
medio de la cual, conociendo la fuerza y las acciones del fuego, del agua, del aire, de los astros, de
los cielos y de todos los demás cuerpos, que nos rodean, tan distintamente como conocemos los
diversos oficios de nuestros artesanos, podríamos aprovecharlos del mismo modo, en todos los usos
para que sean propios, y de esa suerte hacernos como dueños y poseedores de la naturaleza…”11
La separación entre naturaleza y cultura es resultado de la cosmovisión inherente a la sociedad
industrial, cuyas bases científico – técnicas consolidadas en la modernidad tienen como importante
pilar el pensamiento cartesiano. El racionalismo cartesiano se refleja en una visión de la cultura que
trasciende el mundo biofísico obviando que la cultura no puede ser entendida sin considerar la base
biológica sobre la cual se construye, y que por otra parte la transformación de la naturaleza por el
hombre y los efectos derivados de esta ofrecen la medida de su capacidad adaptativa y de su
desarrollo como ser social.
Los axiomas o postulados enarbolados por la modernidad parten del supuesto que el hombre al
poseer a la naturaleza alcanza su felicidad en la misma medida en que logra someterla a sus
intereses. La modernidad se caracteriza así por el irracional uso de los recursos naturales y

11
DESCARTES, R. El Discurso del Método. [en línea]. [Consultado: 27/02/2007] Disponible en:
http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/OtrosAutoresDeLaLiteraturaUniversal/Descartes/Discursodel
Metodo.asp

�concepciones igualmente irracionales del desarrollo, cuyo soporte material lo constituye el
desarrollo tecnológico experimentado.12
El advenimiento del modo de producción capitalista y el desarrollo de las fuerzas productivas que
en su seno tienen lugar condicionan una etapa cualitativamente diferente en la relación naturaleza –
cultura – desarrollo caracterizado por el incremento de los problemas ambientales y de los riesgos
en general, es un hecho indiscutible apunta Alfonso (1999:178), “…que al utilizar intensivamente
los recursos naturales con ayuda de medios técnicos colosales y cada vez más poderosos, la
humanidad mejoró sus condiciones de vida, pero el hombre, al transformar la naturaleza violentó la
interacción entre sociedad y naturaleza y creó el problema ecológico. (...) El agravamiento de este
problema es el resultado de la lógica del industrialismo, entendido como conjunto de
transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales que acompañan al desarrollo
industrial…”
Esta situación se torna cada vez más compleja y conduce en la década del 60 del pasado Siglo a la
institucionalización de los estudios en Ciencia, Tecnología y Sociedad13. Desde entonces, pocos
temas han tenido un “boom” social tan relevante como el vinculado al riesgo, se trata de un
concepto que abordado por el sociólogo alemán Ulrich Beck constituye un tema de especial
importancia en el desarrollo del conocimiento especializado.
12

Así, Blanco (1998:40) al analizar estos axiomas los considera obsoletos porque:
• Dado el ritmo de contaminación del ecosistema y la capacidad de las nuevas tecnologías para su
explotación, ha dejado de ser cierto que este tiene la capacidad de absorber y reciclar de modo natural los
desechos y la devastación de nuestras sociedades.
• El crecimiento económico está enfrentando una crisis de los patrones industrializadotes y de consumo
(…) y de la depauperación de la población mundial, a la que ha conducido el esquema de explotación
periférica por los países desarrollados.
• El desarrollo tecnológico, lejos de traer el progreso social, ha sido puesto al servicio de dos guerras
mundiales y de una secuela de dramáticos conflictos, al tiempo que ha situado a la humanidad pendiente del
frágil hilo de un accidente genético o nuclear.
• El creciente consumo tampoco ha aportado una vida más feliz a aquella parte minoritaria de la
humanidad que lo ejerce, a espaldas de la mayoría de los habitantes de nuestro planeta. La noción de que “no
solo de pan vive el hombre” cobra fuerza en sociedades de alto desarrollo tecnológico, sumidas en una
galopante alienación.
• La razón moderna tampoco ha materializado plenamente el reino de la libertad, igualdad y fraternidad
que prometió cuando puso fin al mundo que la precedió.
• El destino del ecosistema y de la humanidad está hoy “fuera de todo control racional”, precisamente por
el empeño de continuar aplicando los conceptos de la razón moderna a un mundo ya cambiado radicalmente
por ella.
13
Los estudios CTS buscan comprender la dimensión social de la ciencia y la tecnología tanto de sus
antecedentes propiamente sociales como de sus consecuencias económicas, políticas, culturales y
ambientales, es decir tanto en lo concerniente a los factores que modelan el cambio científico – tecnológico,
como lo que concierne a las repercusiones éticas, ambientales o culturales de ese cambio, es en este sentido
que constituyen una perspectiva teórica importante para la realización de Estudios de Peligro, Vulnerabilidad
y Riesgos ante situaciones de desastres. García et al., (2001a:125)

�El riesgo y la alusión a él, se hace común en los análisis económicos, políticos, jurídicos y
sociológicos, por lo que la categoría de “riesgo” se incorpora tanto a la actividad práctica como
cognitiva desde las más diversas posturas “…las constataciones del riesgo son la figura en que la
ética (y por tanto también la filosofía, la cultura, la política) resucita en los centros de la
modernización, en la economía, en las ciencias naturales, en las disciplinas técnicas. Las
constataciones del riesgo son una simbiosis aún desconocida, no desarrollada, entre ciencias de la
naturaleza y ciencias del espíritu, entre racionalidad cotidiana y racionalidad de los expertos, entre
interés y hecho. Al mismo tiempo, no son ni sólo lo uno ni sólo lo otro. Son las dos cosas en una
forma nueva. Ya no pueden ser aisladas por uno u otro especialista y ser desarrolladas y fijadas de
acuerdo con los propios estándares de racionalidad. Presuponen una colaboración más allá de las
trincheras de las disciplinas, de los grupos ciudadanos, de las empresas, de la administración y de la
política, o (lo cual es más probable) se resquebrajan entre éstas en definiciones opuestas y luchas de
definiciones.” (Beck, 1998:34-35)
La problematización del riesgo requiere de una reflexión sobre las condiciones histórico – sociales
que hacen posible la entrada en escena de esta categoría. El concepto de riesgo forma parte de un
tipo de sociedad caracterizada por el dominio “racional” del mundo, independientemente de que los
riesgos existieran desde siempre y fueran percibidos como “inseguridad” e “incertidumbre” aún
cuando no se disponían de medios lingüísticos o fórmulas matemático – estadísticas que los
explicaran.
Se llega a afirmar incluso que las sociedades occidentales más desarrolladas son “sociedades del
riesgo”, caracterizadas por la proliferación de riesgos, derivados tanto del progreso tecnológico
como por aquellos que emergen de la complejidad de su organización social. De tal forma el
concepto de riesgo resulta difícil de ser desestimado con independencia de que estos, de una u otra
forma, estuvieran presentes en sociedades anteriores y su significado no fuera el que hoy se le
atribuye,

“… somos testigos (sujeto y objeto) de una fractura dentro de la modernidad, la cual se

desprende de los contornos de la sociedad industrial clásica y acuña una nueva figura, a la que aquí
llamamos “sociedad industrial del riesgo” (Beck, 1998:16)
Lo novedoso de la relación entre riesgo y modernidad pudiera estar en la reflexión en torno al tipo
de desarrollo y por tanto de cultura que condujo a su empleo. El riesgo, fruto de la modernidad y de
la racionalidad instrumental que la caracteriza, instala un presente seriamente amenazado y un
futuro cuya incertidumbre se hace cada vez mayor.
En tal sentido Giddens (2000) considera que la idea de riesgo siempre ha estado relacionada con la
modernidad aunque defiende la idea de que en el período actual este concepto asume una nueva y

�peculiar importancia y opina que la mejor manera de explicar lo que esta ocurriendo es hacer una
distinción entre dos tipos de riesgo. A uno de ellos lo denomina riesgo externo mientras al otro, lo
denomina riesgo manufacturado.
El riesgo externo según Giddens (2000) es el riesgo que se experimenta como proveniente del
exterior, de las sujeciones de la tradición o de la naturaleza, mientras que el riesgo manufacturado,
alude al creado por el propio impacto del conocimiento creciente sobre el mundo. El riesgo
manufacturado se refiere a situaciones de las que se dispone de muy poca experiencia histórica en
afrontarlas. La mayoría de los riesgos medioambientales, como los vinculados al calentamiento
global, son para este autor, riesgos manufacturados.
La nueva significación y la relevancia del riesgo describen un estadio de la modernidad en el cual
los desastres producidos con el crecimiento de la sociedad industrial se convierten en
predominantes. De acuerdo con esta idea, los países desarrollados han evolucionado desde
sociedades en las que el problema central es la distribución desigual de la riqueza socialmente
producida, hasta el paradigma de la sociedad del riesgo, según (Beck, 1998).
La vieja sociedad industrial, cuyo eje principal era la distribución de ‘bienes’, ha sido o está siendo
desplazada por una nueva sociedad estructurada, por así decirlo, alrededor de la gestión y
distribución de ‘males’. El propio Beck (1998:40-41) considera que “…el tipo, el modelo y los
medios del reparto de los riesgos se diferencian sistemáticamente de los del reparto de la riqueza.
(…). La historia del reparto de los riesgos muestra que éstos siguen, al igual que las riquezas, el
esquema de clases, pero al revés, las riquezas se acumulan arriba, los riesgos abajo. Por tanto, los
riesgos parecen fortalecer y no suprimir la sociedad de clases.”
Un análisis político y social del riesgo y no sólo una visión de este desde la racionalidad técnica al
poner en evidencia el complejo entramado de relaciones económicas, políticas, psicológicas,
sociológicas y jurídicas en el que el riesgo tiene lugar es propuesto por Beck (1998:41) cuando
afirma “… las posibilidades y las capacidades de enfrentarse a las situaciones de riesgo, de
evitarlas, de compensarlas, parecen estar repartidas de manera desigual para capas de ingresos y de
educación diversas: quien dispone del almohadón financiero necesario a largo plazo puede intentar
evitar los riesgos mediante la elección del lugar de residencia y la configuración de la vivienda (o
mediante una segunda vivienda, las vacaciones, etc.). Lo mismo vale para la alimentación, la
educación y el correspondiente comportamiento en relación a la comida y a la información…”.
El concepto de "sociedad del riesgo" viene a sintetizar una doble y complementaria característica de
la sociedad contemporánea, por una parte, la posibilidad, mayor cada día, de que se produzcan
daños que afecten a una buena parte de la humanidad, se trata de daños que, bien como catástrofes

�repentinas o bien como catástrofes construidas en el tiempo, están asociadas a la universalización de
la tecnología, y también a los modelos económicos y culturales que las desarrollan y que
constituyen la causa fundamental del incremento de las ya marcadas diferencias de clases.
Si en el pasado muchas calamidades se atribuían a los dioses, a la naturaleza o simplemente al
destino, en la actualidad prácticamente todos los grandes riesgos, descansan en principio en
decisiones y, por tanto, son humanamente influenciables. Se comprende, así, que la noción de
riesgo se encuentre entonces en el centro de las agendas políticas y académicas.
En realidad son muchos y muy graves los perjuicios que se derivan del modelo actual de gestión
tecnocrática del riesgo, porque, si bien los beneficios económicos de un proceso productivo
contaminante son inmediatos para su autor, sus consecuencias se pueden trasladar en el tiempo o en
el espacio.14
Aunque en la actualidad se suelan presentar diferenciados los riesgos ambientales y tecnológicos,
como si se tratara de tipologías claramente separadas, en realidad todos los riesgos están muy
relacionados entre sí, a veces inseparables e indistinguibles. El cambio climático es un riesgo
ambiental y natural, pero en el que la participación del hombre y de la tecnología son protagonistas
a través de la emisión a la atmósfera de gases invernadero, que resultan ser el detonante
fundamental de todo el proceso.
Por este motivo, en el análisis contemporáneo de la percepción y gestión de los riesgos, la noción de
que los riesgos ambientales y, obviamente, los tecnológicos son una construcción social, se ha
convertido en una idea central en opinión de Beck (1998),

15

y es que el dualismo naturaleza –

cultura, propio de la ciencia moderna, ha sido sometido a una crítica sistemática y definitiva, siendo
sustituido por un énfasis en el carácter híbrido, socio-natural, de los fenómenos ambientales.
14

No se desarrollan consideraciones sobre equidad y riesgo en el estudio de caso que se presenta aún cuando
la autora reconoce como importante la diferencia de estos a nivel de territorios en el país, por considerarse que
rebasan los objetivos propuestos en la investigación. Pautas para una reflexión posterior aparecen en López y
Luján (2002). donde se afirma: “A pesar de todo, es también importante tener en cuenta que, como muestran
aquellos riesgos que, en principio, no son susceptibles de compensación (catástrofes nucleares, destrucción de
la capa de ozono, destrucción de bosques por lluvia ácida, exposición a la polución ambiental, etc.), el
solapamiento no significa coincidencia y, por tanto, la distribución de riesgos y perjuicios debería formar una
parte constitutiva del concepto de bienestar social. Al hablar de los impactos sociales de la ciencia y la
tecnología debemos así considerar los impactos negativos y no sólo los positivos”. (López y Luján, 2002:7).
El subrayado corresponde a la autora.
15
“La ignorancia de los riesgos no perceptibles, que encuentra su justificación (y que de hecho la tiene, como
en el Tercer Mundo) en la supresión de la miseria palpable, es el terreno cultural y político en el que florecen,
crecen y prosperan los riesgos y las amenazas. (…) En un nivel determinado de la producción social que se
caracteriza por el desarrollo de la industria química (pero también por la tecnología nuclear, la
microelectrónica y la tecnología genética), el predominio de la lógica, los conflictos de la producción de
riqueza y, por tanto, la invisibilidad social de la sociedad del riesgo no son una prueba de la irrealidad de ésta,
sino al contrario: son un motor de su surgimiento y por tanto una prueba de su realidad”. (Beck,1998:51)

�El medio ambiente y los desastres son lugares de intersección y confrontación de definiciones e
intereses sociales: la naturaleza y gravedad de las amenazas ambientales, las dinámicas que
subyacen a ellas, la prioridad concedida a unos temas frente a otros, las medidas óptimas para
mitigar o mejorar las condiciones que se definen como problemáticas, son realidades no sólo
medibles y cuantificables sino también objeto y producto del debate social.
Así, se nos hace visible una de las paradojas definitorias de la modernidad, ¿por qué el progreso
humano lejos de eliminar o al menos, reducir los riesgos que amenazan la vida, no para de
ahondarlos y expandirlos?
A la indefensión de las víctimas, se añade la dificultad estructural y la insensibilidad que presentan
las administraciones públicas, cuando se trata de formular políticas que reduzcan de forma efectiva
los riesgos derivados del cambio tecnológico tanto por el modelo de desarrollo económico
dominante, como porque los agentes responsables de las acciones generadoras de riesgos obtienen
beneficios inmediatos, en tanto que sus consecuencias negativas se generan a largo plazo.
No hay que olvidar que el término riesgo implica no sólo la idea de peligro y destrucción, sino
también las ideas de elección, cálculo y responsabilidad. La perspectiva del riesgo sobre un
determinado tema tiene sentido sólo cuando ese tema deja de ser visto como fijo o inevitable y se
contempla como sujeto a intervención humana.
Según Beck (1998:35) “… en las definiciones del riesgo, se rompe el monopolio de la racionalidad
de las ciencias. (…) Ciertamente, muchos científicos se ponen a trabajar con todo el ímpetu de su
racionalidad objetiva; su esfuerzo por la objetividad crece proporcionalmente con el contenido
político de sus definiciones. Pero en el núcleo de su trabajo quedan remitidos a expectativas y
valoraciones sociales y que por tanto les están dadas: ¿dónde y cómo hay que trazar los límites
entre daños aún aceptables y ya no aceptables? …”
Llegado a este punto, se plantean cuestiones de gran importancia, que no excluyen a los políticos o
tomadores de decisiones en un sentido amplio, ni a los técnicos, ni a los científicos sociales.
Algunas cuestiones para la reflexión y la acción, pudieran enmarcarse en: ¿cuál es el objeto real y
efectivo de la gestión social del riesgo?, ¿resulta factible eliminarlos mediante una aplicación
rigurosa del "principio de precaución" a las actividades humanas generadoras de riesgo? y,
finalmente y no por ello de menor importancia, ¿cómo se ha de contribuir en cada instante y con
cada una de las acciones y omisiones, a generar o agravar riesgos que amenazan la vida en todas sus
formas de existencia?
Tales interrogantes encuentran espacio en la literatura especializada desde principios de los años 80
del pasado siglo XX, donde frecuentemente se plantea la distinción entre estimación del riesgo y

�gestión de riesgo; o más globalmente, entre evaluación de riesgo y gestión de riesgo según López y
Luján (2001). Es frecuente enmarcar la evaluación en el ámbito de la ciencia y la gestión en el
ámbito de la política. En el primer caso se trata de valorar desde un punto de vista técnico la
probabilidad de ocurrencia de una fatalidad y de su grado de severidad16 y en el otro, de tomar
decisiones en cuanto a recursos y medidas administrativas para eliminar o reducir el peligro, en lo
que sería entonces, un proceso de gestión.
Algunos trabajos e investigaciones sobre la problemática del riesgo ponen especial énfasis en el
saber cuantitativo y de las relaciones mecánicas de causa y efecto, con lo que parecen olvidar el
hecho de que tanto el “riesgo” (como el “peligro”), además de poder ser “medido” como resultado
de una expresión matemática relevante, es también una vivencia social y una experiencia humana.
Sin embargo, en una perspectiva diferente de la ciencia, puede afirmarse que la ciencia de la
evaluación del riesgo, se distancia de la imagen idealizada que de esta prevalece aún en buena parte
de la literatura, tratándose de una ciencia mayormente regulada por objetivos y fines prácticos, más
que por las aspiraciones de búsqueda de la verdad17. Diversos son los términos que se han empleado
para hacer referencia a este tipo de actividad: trans-ciencia, ciencia reguladora, ciencia postnormal18.

16

A pesar de que la sociología ha desarrollado su propio enfoque en la investigación del riesgo, una de las
definiciones operativas del riesgo, ampliamente aceptadas por la comunidad científica, es aquella que parte de
una concepción matemático – estadística del riesgo, así se considera un acontecimiento “X” al cual es posible
asociar un valor de probabilidad y un daño o efecto. El riesgo, será definido por el producto de la probabilidad
de ocurrencia de un daño y la vulnerabilidad o susceptibilidad del sistema para responder al mismo, esta
formulación del riesgo está ligada a lo que se conoce como “riesgo objetivo”. El objetivo operativo de esta
definición, es desarrollar una medida universalmente válida para el riesgo con ayuda de la cual puedan
establecerse comparaciones entre distintas clases de riesgo y obtener criterios racionales de aceptabilidad de
estos con relación a su probabilidad y sus consecuencias.
17
“La pretensión de racionalidad de las ciencias de averiguar objetivamente el contenido del riesgo se debilita
a sí misma permanentemente: por una parte, reposa en un castillo de naipes de suposiciones especulativas y
se mueve exclusivamente en el marco de unas afirmaciones de probabilidad cuyas prognosis de seguridad
stricto sensu ni siquiera pueden ser refutadas por accidentes reales. Por otra parte, hay que haber adoptado
una posición axiológica para poder hablar con sentido de los riesgos. Las constataciones del riesgo se basan
en posibilidades matemáticas e intereses sociales incluso y precisamente allí donde se presentan con certeza
técnica. Al ocuparse de los riesgos civilizatorios, las ciencias ya han abandonado su fundamento en la lógica
experimental y han contraído un matrimonio polígamo con la economía, la política y la ética, o más
exactamente: viven con éstas sin haber formalizado el matrimonio. (Beck, 1998: 35)
18
Es conocido el hecho de que la ciencia académica se genera en ambientes de consenso, estructurados por
paradigmas bien establecidos que proporcionan estándares de control metodológico y de calidad, en la ciencia
reguladora en cambio, las normas de evaluación son más difusas, controvertidas y sujetas a consideraciones
políticas donde la divergencia entre expertos es común, la ciencia reguladora está sujeta a la presión de
diferentes grupos de interés que difieren frecuentemente en la forma en que interpretan los resultados, por lo
que son igualmente frecuentes los debates públicos. La ciencia post-normal es la que se enfrenta a problemas
que pueden afectar a la supervivencia de ecosistemas o el bienestar de poblaciones, y que son de difícil
definición. Muchos de los problemas ambientales o relacionados con riesgos tecnológicos podrían clasificarse

�El proceso de caracterización del riesgo en la ciencia reguladora, requiere de un diálogo efectivo
entre expertos y ciudadanos si se tiene en cuenta que el riesgo es una compleja configuración social
multidimensional y multifuncional. Algunos principios que definen como debería tener lugar la
caracterización del riesgo aparecen recogidos en el informe Undestanding Risk: Informing
Decisions in a Democratic Society de 1996 del Nacional Research Council.
Según el informe antes mencionado, caracterizar el riesgo requiere no sólo de una buena ciencia
sino también de saber dirigir la misma hacia las cuestiones más pertinentes respecto a la decisión
que eventualmente deba ser tomada, así como de una amplia comprensión de las pérdidas, daños y
consecuencias para todos los agentes implicados considerando además cuestiones ecológicas,
psicológicas, y éticas además de económicas, donde se señalen también los impactos para
poblaciones específicas y no sólo para la población general sobre la base de un enfoque
interdisciplinar.
A pesar de los esfuerzos realizados en la investigación del riesgo no puede afirmarse que exista una
definición unitaria o una teoría coherente del mismo. En tal sentido y siguiendo aspectos relevantes
referidos por Renn19, es posible enumerar algunas aproximaciones a la concepción y evaluación de
los riesgos desde la perspectiva de diferentes ciencias y disciplinas académicas, entre ellas:
•

La aproximación actuarial (utilizando predicciones estadísticas)

•

La aproximación epidemiológica y toxicológica (incluyendo la ecotoxicología)

•

La aproximación técnica o ingenieril (incluyendo la evaluación probabilística del riesgo).

•

La aproximación económica (incluyendo comparaciones de riesgo beneficio)

•

La aproximación psicológica (incluyendo el análisis psicométrico)

•

Las teorías sociales del riesgo

•

La teoría cultural del riesgo (usando grupos de referencia) y

•

La aproximación jurídica.

Las perspectivas antes mencionadas, sugieren la posibilidad del análisis del riesgo de desastres
desde las ciencias naturales, técnicas y sociales, si se tiene en cuenta que los diferentes enfoques
sobre el riesgo varían atendiendo a la elección de metodologías, la complejidad de las medidas que
utilizan y las disciplinas de las que provienen.
1.2 El riesgo de desastre: una visión desde las ciencias naturales, técnicas y sociales

en esta categoría. El grado de incertidumbre es alto y al conllevar un alto nivel en las apuestas de decisión,
son problemas marcadamente politizados. Ver: García et al., ( 2001b)
19
Renn, O. Concepts of risk En Krimsky, Sheldon y Holding, Dominic (eds.) Social Theories of Risk.
Westport. Praeger Publishers. Citado por García I Hom, (2004:53-79).

�En la teoría sobre los desastres y los riesgos, se han incorporado gradualmente los aportes de las
ciencias naturales, técnicas y sociales, hasta llegar a modelos y conceptos más complejos y
holísticos.
Sin embargo, en opinión de Maskrey (1998) la investigación sobre los desastres y los riesgos aún ha
de producir un cuerpo de teoría y terminología sólido y de amplía aceptación.
•

El enfoque de las ciencias naturales

La investigación inicial sobre el riesgo de desastres fue dominada por los aportes de las ciencias
naturales por lo que era común que estos fueran considerados como sinónimos de eventos físicos
extremos denominados “desastres naturales”, así en el enfoque de las ciencias naturales, un
terremoto, erupción volcánica, huracán u otro evento extremo era de por sí un desastre, de esta
forma, la investigación sobre los desastres se centró en el estudio de los procesos geológicos,
meteorológicos, hidrológicos y otros procesos naturales que generan estos peligros, la investigación
sobre el riesgo se centraba en la ubicación y distribución espacial de las amenazas, su frecuencia,
magnitud e intensidad.
Este enfoque resultó reduccionista al inscribirse en el paradigma positivista “…mediante la
conceptualización de los desastres como eventos inevitables, no previsibles y extremos que
interrumpen procesos políticos, sociales y económicos "normales", el enfoque difunde una visión de
los desastres como eventos discretos, fundamentalmente desconectados de la sociedad” dejando al
margen cuestiones de responsabilidad social o política respecto al riesgo”. (Maskrey, 1998:10)
Este enfoque mantiene cierta presencia, de tal modo que continúan utilizándose tanto en la literatura
como en el discurso expresiones como “los efectos de un desastre" o "el impacto de un desastre"
que indican en opinión de Lavell (1996) que los peligros naturales sean abordados como sinónimos
de desastre.
•

El enfoque de las ciencias técnicas

Bajo el influjo de las ciencias técnicas, se consideró que el desastre se producía si había un impacto
medible en el medio ambiente, la sociedad o la economía donde se manifestara el peligro. La
investigación, en este sentido, dio un salto importante, al considerarse los eventos extremos como
catalizadores que transforman una condición vulnerable en desastre. El riesgo empezó a ser definido
como función tanto del peligro como de la vulnerabilidad, así se considera que (RIESGO = P x V).
Mientras que los modelos de riesgo de las ciencias naturales fueron básicamente modelos de
amenaza o peligros, las ciencias técnicas presentaron modelos conceptuales que incorporaron la
vulnerabilidad

�La pareja conformada por el peligro y la vulnerabilidad que equivalen al estado de un sistema en
una situación particular expuesta a un peligro, da al riesgo un aspecto multidimensional. Los
factores de vulnerabilidad pertenecen a campos diversos (naturales, materiales, sociales,
funcionales, en materia de decisiones, etc.) e influyen no solo considerándolos individualmente,
sino también en interacción los unos con los otros, conformando así un sistema, en opinión de
Chardon (1998).
El enfoque de las ciencias técnicas difiere del enfoque de las ciencias naturales en el hecho de que
se centra en el impacto y efecto de los eventos asociados a los peligros, y no en el evento mismo.
Sin embargo, es preciso subrayar que el enfoque considera que los peligros, siguen siendo la causa
de los desastres, mientras que el concepto de vulnerabilidad está utilizado solamente para explicar el
daño, las pérdidas y otros efectos.
Como tal, el objetivo social de muchas investigaciones de las ciencias técnicas ha sido el diseño de
medidas estructurales y otro tipo para mitigar las pérdidas causadas por eventos extremos y, por
ende, lograr que la sociedad sea segura. Este enfoque reconoce la existencia de responsabilidades
sociales y políticas para evitar las pérdidas.
•

El enfoque de las ciencias sociales 20

El geógrafo Gilbert White, en los años 50 y 60 realizó un importante análisis sobre los desastres. El
trabajo de White se centró en la percepción social de los peligros y cómo dichas percepciones
influían en las decisiones que toma una población determinada para que su medio fuera más seguro
o más peligroso. Sus investigaciones enfatizaron en que los desastres tienen causas humanas y no
sólo naturales, y que las sociedades y comunidades expuestas a determinadas amenazas no son
homogéneas. Esto implica que diferentes grupos sociales realizan una gestión muy diferenciada de
los riesgos que enfrentan y que, por ende, la vulnerabilidad sea un valor de carácter social, que no
puede reducirse al grado de pérdida que podría sufrir un determinado elemento o grupo de
elementos expuestos a un peligro.
Los desastres son el resultado de la ruptura del equilibrio entre la naturaleza y la sociedad expresada
en la incapacidad de la sociedad de ajustarse y adaptarse adecuadamente a su entorno, tal
20

Según Lavell (2005a:27-30) “… las ideas más originales y la investigación más acabada en el área social de
los desastres en particular en América Latina encuentran su salida en la publicación de un número
relativamente reducido de textos durante los años 80. En la década del 90 la investigación sobre esta
problemática recibe un impulso importante a raíz de la formación en 1992 de La Red de Estudios Sociales en
la Prevención de Desastres en América Latina (LA RED); organización que a lo largo de la década promoverá
un número importante de investigaciones, desarrollos técnicos, seminarios y conferencias, y esquemas de
capacitación en el área de los desastres, promoviendo la publicación de una serie de libros y revistas que
constituyen, la colección de estudios y debates conceptuales más completa que existe sobre el tema, visto
desde una perspectiva social, y publicados en español.”

�consideración constituye hoy una línea de indagación de características multidisciplinarias con una
fuerte presencia de profesionales de las Ciencias Sociales, que promueve la idea de que los
desastres representan “problemas no resueltos del desarrollo”21 en tanto la vulnerabilidad no es una
variable exógena sino que por el contrario está fuertemente anclada en elementos estructurales
inherentes a modelos de desarrollo.
Parte de la explicación del desequilibrio que representa los desastres, reside en la consideración de
que la naturaleza existe para ser dominada y utilizada, la cual está en la base de la llamada crisis
ambiental de la actualidad. Otra parte de la explicación reside en el imperativo de las modalidades
de crecimiento económico en boga durante las últimas décadas, pero esencialmente desde el inicio
de la Revolución Industrial, tipificada entre otras cosas por la acelerada transformación de la
sociedad de una relación inmediata con la naturaleza, en una donde dominan las relaciones
mediatas; la urbanización, la búsqueda de la ganancia a corto plazo; el empobrecimiento de grandes
masas de la población, su marginalización en el territorio y su inseguridad frente a la vida cotidiana.
Los peligros o amenazas, en resumen, hacen referencia en términos genéricos, a la probabilidad de
la ocurrencia de un evento físico dañino para la sociedad, y las vulnerabilidades, a la propensidad de
la sociedad o un subconjunto de ésta de sufrir daños debido a sus propias características
particulares. El concepto de vulnerabilidad, es un concepto de gran complejidad que debe estudiarse
en un contexto amplio que comprenda los aspectos humanos, socioculturales, económicos,
ambientales y políticos vinculados con las desigualdades sociales basadas en la edad, el género, y
los recursos económicos entre otros. (Anexo 1)
No obstante las consideraciones antes hechas, es importante reconocer que si bien los modelos
conceptuales desarrollados bajo el enfoque social dan énfasis a las variables y procesos que
configuran los patrones de vulnerabilidad, en ocasiones y en opinión de Maskrey (1998) subrayan
tanto las causas "sociales" de los riesgos, que a veces tienden a perder de vista a las amenazas, y las
interrelaciones entre amenaza y vulnerabilidad por lo que este autor considera la necesidad de un
enfoque holístico del riesgo que permita incorporar los aciertos de los enfoques desarrollados por
las ciencias naturales, técnicas y sociales.
Maskrey (1998) propone un modelo que denomina “escenarios de riesgo” donde las relaciones
dinámicas entre vulnerabilidades y capacidades, peligros y oportunidades, mitigación y
sobrevivencia pueden ser caracterizadas como escenarios de riesgo en el contexto de una
determinada unidad social.
21

Los desastres considerados como “problemas no resueltos del desarrollo” es una expresión de común uso en
América Latina hoy en día según Lavell (2000)

�En el modelo de escenarios de riesgo propuesto por Maskrey (1998) las amenazas o peligros, están
ubicadas en la confluencia de los procesos sociales y naturales. Los patrones de intervención
humana y en general los modelos de desarrollo soportados en la irracionalidad tecnológica, alteran
de manera fundamental las características de los peligros.
Así, para Maskrey (1998:20-21) “…mientras que una tempestad tropical intensa puede considerarse
como un evento natural, las inundaciones y deslizamientos que provoca serían determinados no sólo
por factores, como la topografía y la geología, sino también por el tipo de cobertura vegetal y uso de
la tierra, factores que son socialmente y no naturalmente determinados. La deforestación, extracción
de agua subterránea, sobrepastoreo, minería a tajo abierto, destrucción de manglares y construcción
de infraestructura, como represas y carreteras, son todos procesos que pueden generar nuevas
amenazas y exacerbar las existentes”.
En otras palabras, los mismos procesos sociales, políticos y económicos, que generan la
vulnerabilidad, también influyen en las amenazas y a la vez, los procesos naturales también influyen
en la vulnerabilidad.
En la mayoría de los casos, afirman en igual sentido Cardona y Barbat (2000), la reducción de la
vulnerabilidad está ligada de manera indisoluble a la intervención de las necesidades básicas de
desarrollo prevalecientes. Así Cardona (2003:9) considera que “…la vulnerabilidad de los
asentamientos humanos está íntimamente ligada a los procesos sociales que allí se desarrollan y está
relacionada con la fragilidad, la susceptibilidad o la falta de resilencia de los elementos expuestos
ante amenazas de diferente índole. (…), la degradación del entorno, el empobrecimiento y los
desastres no son otra cosa que sucesos ambientales y su materialización es el resultado de la
construcción social del riesgo, mediante la gestación en unos casos de la vulnerabilidad y en otros
casos de amenazas o de ambas circunstancias simultáneamente…” y en términos generales de la
irracionalidad de una “cultura” engendrada por la modernidad.22
La necesidad de un enfoque holístico del riesgo y la dialéctica peligro – vulnerabilidad argumentada
por Maykrey (1998) y Cardona y Barbat (2000), permiten afirmar que el marco adecuado para
22

Afirma Morin (1999:32) que, “Nuestra civilización, nacida en Occidente, soltando sus amarras con el
pasado, creía dirigirse hacia un futuro de progreso infinito que estaba movido por los progresos conjuntos de
la ciencia, la razón, la historia, la economía, la democracia. Ya hemos aprendido con Hiroshima que la ciencia
es ambivalente; hemos visto a la razón retroceder y al delirio stalinista tomar la máscara de la razón histórica;
hemos visto que no había leyes en la Historia que guiaran irresistiblemente hacia un porvenir radiante; hemos
visto que el triunfo de la democracia definitivamente no estaba asegurado en ninguna parte; hemos visto que
el desarrollo industrial podía causar estragos culturales y poluciones mortíferas; hemos visto que la
civilización del bienestar podía producir al mismo tiempo malestar. Si la modernidad se define como fe
incondicional en el progreso, en la técnica, en la ciencia, en el desarrollo económico, entonces esta
modernidad está muerta”

�abordar desde la perspectiva filosófica el riesgo de desastres lo constituye la relación naturaleza cultura – desarrollo al considerar que la sociedad y su cultura frente a la naturaleza configuran tanto
la vulnerabilidad como los peligros presentes y futuros a partir de los modelos de desarrollo hasta
ahora concebidos.
1.3 La relación naturaleza - cultura – desarrollo desde una perspectiva filosófica
La relación naturaleza – sociedad y las diversas formas que esta asume expresan en cada momento
histórico el grado de cultura generado por el hombre. Más allá del debate académico el reto
ineludible para las culturas del siglo XXI en general, está dado, sin duda alguna, no sólo en la
comprensión teórica de la relación naturaleza - cultura – desarrollo sino de una manera especial, en
los modelos de valoración e intervención con los que puedan ser manejados los impactos
ocasionados.
Abordar la dinámica de la relación naturaleza - cultura – desarrollo presupone necesariamente la
reflexión en torno a la relación naturaleza – sociedad así como la reflexión sobre la cultura y sus
especificidades como categoría imprescindible para el estudio de los fenómenos sociales.
La actitud asumida por el hombre ante la naturaleza condiciona en el pensamiento filosófico, desde
la antigüedad hasta nuestros días, diferentes visiones sobre cada uno de estos conceptos y sobre sus
nexos en particular. En principio, el problema de las interrelaciones entre la sociedad y la naturaleza
para la dialéctica materialista, parte de cuatro ideas esenciales según Kelle y Kovalzon (1985:251):
•

El medio ambiente geográfico y la población siempre fueron y siempre serán, condiciones

naturales – materiales imprescindibles para la vida de la sociedad.
•

Estas condiciones influyen sobre la marcha de la historia y el ritmo de desarrollo (...)

•

La sociedad a su turno, ejerce una influencia inversa sobre la naturaleza, transformándola,

pudiendo esta influencia tener tanto resultados positivos como negativos; para su propio desarrollo.
•

Las condiciones geográficas y demográficas, no determinan el desarrollo de la sociedad.

Históricamente todas las formas de organización social parten del medio geográfico y la población
como premisas materiales de su existencia, no obstante es preciso significar el hecho de que el
hombre en su actividad práctica elabora instrumentos de trabajo con los que modifica gradualmente
a la naturaleza y a su propio ser.
Se ha dicho por Rodríguez (1989) que el concepto filosófico de Cultura abarca todo lo sujeto a la
elaboración y a la actividad creadora de los hombres para destacar el carácter creador de la misma y
la existencia de una segunda naturaleza generada por la actividad del hombre, sin embargo es
conveniente tener en cuenta que toda cultura transcurre sobre un medio biofísico y que
necesariamente la cultura incorpora la base biológica sobre la que descansa, lo que no significa que

�carezca de especificidades en tanto constituye un aspecto cualitativo de la sociedad y de los
fenómenos que en ella tienen lugar, así como del nivel de desarrollo histórico alcanzado por el
hombre.
Según (Rodríguez, 1989:231), “…la cultura constituye un aspecto cualitativo de la sociedad y de los
fenómenos sociales, aquel aspecto que mide su nivel de perfeccionamiento y desarrollo (…). El
estado cualitativo de la sociedad se expresa concretamente en el nivel alcanzado por la sociedad en
el desarrollo de sus fuerzas productivas, de sus relaciones sociales, de la producción material y
espiritual (…). Es por eso que al relacionar la cultura con la naturaleza se capta el nivel de
desarrollo y progreso de la sociedad humana, esto es, el grado de humanización de la naturaleza y
del propio hombre…”
Desde una aproximación filosófica se subraya la idea de la cultura como creación humana en tanto
conjunto de realizaciones materiales y espirituales en las que se objetiva la multifacética actividad
humana, por lo que comprende los saberes, destrezas, procedimientos, modos de actuación y
resultados que se obtienen en el proceso de transformación de la realidad por el hombre.
La cultura es una forma de adaptación y asimilación de entornos, que permite a las sociedades
mantener cierto equilibrio con el medio externo a través de la técnica, la organización social y en el
cual, el medio ambiente es la premisa necesaria, como substrato de la existencia y actuación
humana.
Estas ideas, aparecen en las obras de Carlos Marx y de Federico Engels. En el Capítulo V de su
obra cumbre Marx (1983:139) señala: “El trabajo es, en primer término, un proceso entre la
naturaleza y el hombre, proceso en que éste regula y controla mediante su propia acción su
intercambio de materias con la naturaleza (…) Y a la par que (...) actúa sobre la naturaleza exterior
a él y la transforma, transforma su propia naturaleza, desarrollando las potencias que dormitan en
él…”.
Igual importancia tiene en el análisis filosófico de la relación naturaleza – cultura -desarrollo la
siguiente idea expuesta por Marx (1983:141) “…lo que distingue a las épocas económicas unas de
otras no es lo que se hace, sino el cómo se hace. Los instrumentos de trabajo no son sólo el
barómetro indicador del desarrollo de la fuerza de trabajo del hombre, sino el exponente de las
condiciones sociales en que se trabaja…”
Las tesis de Marx antes citadas resultan de significativa importancia para establecer las diferentes
etapas históricas en la relación naturaleza – sociedad atendiendo al desarrollo de la actividad
práctica y de las fuerzas productivas, significando con ello además, que el acto de creación de

�instrumentos de trabajo y las condiciones en las que se trabaja son también indicadores del
desarrollo cultural alcanzado.
Al abordar desde el marxismo la relación naturaleza - sociedad es posible identificar tres grandes
etapas, según Kelle y Kovalzon (1985):
1. La Revolución Neolítica: ligada al surgimiento de la agricultura y el paso de la economía
apropiadora a la economía productora.
2. La Revolución Industrial: que marca el paso del trabajo artesanal al trabajo maquinizado, y la
creación de la industria.
3. La Revolución Científico – Técnica: apoyada en la producción automatizada.
La etapas en la relación naturaleza sociedad antes expuestas son también etapas en el desarrollo de
la cultura humana al enmarcase estas en revoluciones tecnológicas, que expresan en su esencia el
desarrollo alcanzado por la humanidad.
De obligada referencia en el análisis de esta problemática es Ribeiro (1992) al escoger este autor a
la tecnología y su desarrollo como criterio básico para el análisis de la evolución sociocultural
subrayando la idea de que las sociedades humanas pueden explicarse en términos de una sucesión
de revoluciones tecnológicas y procesos civilizatorios mediante los cuales la mayoría de los
hombres pasan de una condición generalizada de cazadores y recolectores a otros modos, más
uniformes que diferenciados. Estos modos diferenciados de ser, apunta Ribeiro, aunque varíen
ampliamente en sus contenidos culturales, no lo hacen de manera arbitraria porque se enmarcan en
tres tipos de requerimientos.
Estos requerimientos son para Riveiro (1992:7- 8) los siguientes “…Primero, el carácter
acumulativo del proceso tecnológico que se desarrolla a partir de formas más elementales hacia las
formas más complejas, de acuerdo con una secuencia irreversible. Segundo, las relaciones
recíprocas entre el equipamiento tecnológico empleado por una sociedad en su acción sobre la
naturaleza para producir bienes y la magnitud de su población, la forma de organización de las
relaciones internas entre sus miembros con otras sociedades. Tercero, la interacción entre los
esfuerzos por controlar la naturaleza y ordenar las relaciones humanas, y la cultura, entendida ésta
como el patrimonio simbólico de los patrones de pensamiento y conocimientos que se manifiestan,
materialmente, en los objetos y bienes, en particular mediante la conducta social; e,
ideológicamente, mediante la comunicación simbólica y la formulación de la experiencia social en
sistemas de conocimientos, creencias y valores”.
El estudio realizado por Ribeiro (1992) es importante porque demuestra que el desarrollo de las
sociedades y de las culturas está regido por un principio orientador basado en el desarrollo

�acumulativo de la tecnología productiva y militar; que a ciertos avances en esta línea progresiva
corresponden cambios cualitativos de carácter radical que permiten distinguirlos como etapas o fase
de la evolución sociocultural. Resulta interesante la idea aportada por este autor en cuanto a la
evolución sociocultural como movimiento histórico de cambio de los modos de ser y vivir de los
grupos humanos sobre sociedades concretas con base en el desarrollo tecnológico.
La relación tecnología – sociedad según Arana y Valdés (1999) pasa a través de la cultura existente
y por tanto, por sus valores, destacando la idea de que la tecnología es un fenómeno cultural y de
transformación social. Si la tecnología es un hecho cultural, su práctica es la actividad de
asimilación o de inclusión de los resultados de la cultura en la sociedad, lo que condiciona la
estabilización y desestabilización de los sistemas culturales.
Ninguna cultura es totalmente estable e inamovible. Toda cultura produce innovaciones culturales
que se traducen en nuevos artefactos y técnicas que emergen en los diferentes entornos materiales,
simbólicos, sociales o naturales. Existen diversos procesos de innovación, ellos pueden surgir
dentro de una misma cultura como el resultado de la producción interna de algunos agentes o de la
apropiación de innovaciones ajenas y pertenecientes a otras culturas, o más bien de la imposición de
técnicas debida a otros agentes externos. Posteriormente se producen los procesos de aceptación,
apropiación o rechazo.
Estos procesos producen lo que se llaman "cambios culturales". Los "cambios culturales" implican
la producción de innovaciones en la forma de nuevas técnicas y artefactos, estas nuevas técnicas y
artefactos pueden transformar el medio cultural e impactar en el sistema cultural establecido,
también pueden desestabilizar sistemas culturales tradicionales, cancelando sus recursos como en el
caso del colonialismo según (Audefroy, 2007), quien refiere como ejemplos, el caso de la falta de
agua en algunas comunidades, o las intensas sequías del final del siglo XIX que impactaron
desastrosamente a las sociedades de la India, China y Brasil.
Son importantes en igual sentido, las valoraciones de Pacey (1990) porque si bien el desarrollo es
impensable sin la tecnología, abrigar la esperanza de una solución técnica que no incluya medidas
culturales y sociales, es moverse en un terreno ilusorio. Resultan valiosas las ideas de este autor en
torno a la no neutralidad de la tecnología dada la necesidad de tomar en consideración todo el
conjunto de actividades humanas que rodean a la máquina y que incluyen los usos prácticos y sus
funciones como símbolos de poder, entre otros, tal análisis conduce a valorar a la tecnología como
parte de la vida y no como simple artefacto, pues la tecnología no actúa independientemente de los
propósitos humanos y de los valores de quienes generan, aplican o toman decisiones de carácter
tecnológico.

�Un análisis interesante presenta Miranda (1997) sobre los elementos mediadores de la relación
medioambiente y desarrollo en el contexto de la relación naturaleza – cultura - desarrollo al destacar
en primer lugar que la mediación constituye un modo de realización y solución de las
contradicciones de la realidad y que los elementos mediadores son justamente aquellos que
posibilitan neutralizar y ablandar la oposición incluyendo en el análisis tres grupos de elementos:
los de carácter operativo, direccionador y evaluador.
En el primer grupo de elementos Miranda (1997) ubica a aquellos que permiten que la relación se
desarrolle, incluyen por su grado de esencialidad el elemento cultural y en él al conjunto de técnicas
y tecnologías que median la relación sociedad - naturaleza a través del proceso de trabajo.
Es útil para la realización de esta investigación la consideración hecha también por Miranda (1997)
sobre lo ambiental como un problema del desarrollo social, y a su vez como un problema de
naturaleza cultural lo que resulta de gran valor para la búsqueda de soluciones prácticas frente a la
problemática de los desastres.
Para Delgado (2007:101) el análisis de lo ambiental con una visión integradora hace posible
conceptuarlo de una manera nueva, “… la médula del asunto no está en que el hombre dañe a la
naturaleza. Ella radica en que el hombre, desde sus valores – entre los que está incluido el
conocimiento -, se ha enfrascado desde hace mucho tiempo en un modelo cultural de producción de
entorno destructivo…”
La problemática ambiental se sitúa no en sus efectos, sino en el centro mismo de la actividad
humana, actividad que adopta disímiles formas en diferentes contextos culturales por lo que expresa
en todos ellos el sistema de valores de los individuos y de las clases sociales que ejercen el poder,
cuestiones que permiten comprender la verdadera naturaleza de los desastres, incluso de aquellos
que aparentemente son “naturales”.
La perspectiva dialéctica materialista que aporta el marxismo permite comprender y explicar las
complejidades subyacentes en la relación naturaleza – cultura - desarrollo. “…Nada, en la
naturaleza, ocurre de un modo aislado. Cada cosa repercute en la otra, y a la inversa, y lo que
muchas veces impide a nuestros naturalistas ver claro en los procesos más simples es precisamente
el no tomar en consideración este movimiento y esta interdependencia universales…” (Engels,
1979:149-150)
Fidel Castro expuso al analizar las causas y manifestaciones actuales de la relación naturaleza –
cultura - desarrollo en el “Mensaje a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente
y Desarrollo” la multiplicidad de elementos que confirman la agresión destructiva que hoy genera
el hombre, cuando afirmó “…jamás en la historia del hombre se había producido una agresión tan

�generalizada y destructiva contra el equilibrio de todos los sistemas vitales del planeta. En el mundo
subdesarrollado, son el propio subdesarrollo y la pobreza los factores principales que multiplican
hoy la presión que se ejerce sobre el medio natural. La sobreexplotación a que se someten las tierras
de cultivo o pastoreo, las prácticas agrícolas inadecuadas, la carencia de recursos financieros y
técnicos, acumulan sus nocivos efectos sobre los de factores climáticos adversos…” (Castro,
1992:1)
Al valorar el deterioro del medio desde una perspectiva histórica (Castro, 1992:2) señaló “…en
sentido general, los mayores daños al ecosistema global han sido ocasionados como consecuencia
de los patrones de desarrollo seguidos por los países más industrializados. Por su parte, las
condiciones de pobreza en que vive la inmensa mayoría de la población mundial generan también
severas afectaciones al medio y originan un enajenante círculo vicioso entre subdesarrollo y
pobreza, por un lado, y deterioro ambiental, por el otro...”
Plantear entonces una interpretación consecuente de la relación naturaleza – cultura – desarrollo en
el mundo actual, consideramos debe partir del reconocimiento de que el subdesarrollo es
consecuencia del orden económico internacional que se vale de los mecanismos del endeudamiento,
la injusta división internacional del trabajo, el proteccionismo comercial y el manejo de los flujos
financieros para profundizar la explotación de los países subdesarrollados y, por tanto, la
consiguiente depredación ecológica resultante de esa situación, como analiza Castro (1992).
Si bien el concepto de desarrollo es un concepto de larga evolución vinculado fundamentalmente a
la teoría económica, a partir de 1990 cobra auge el concepto de “desarrollo humano” en estrecha
relación con la concepción del desarrollo sostenible, según puede constatarse en el “Informe sobre
Desarrollo Humano elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en 1990”.
Según la concepción de “desarrollo humano” del PNUD, el ser humano pasa a ser considerado
como motor a la vez que objeto del desarrollo y por tanto se le atribuye la posibilidad y necesidad
de participar activamente en los procesos de ampliación de sus propias oportunidades económicas y
políticas. “… El desarrollo humano es un proceso mediante el cual se amplían las oportunidades de
los individuos, las más importantes de las cuales son, una vida prolongada y saludable, acceso a la
educación y el disfrute de un nivel de vida decente. Otras oportunidades incluyen la libertad
política, la garantía de los derechos humanos y el respeto a sí mismo”.23 (PNUD, 1990:33)
Tomando en consideración las ideas antes expuestas y las manifestaciones resultantes del
desequilibrio actual en la relación naturaleza – cultura – desarrollo, la ciencia deberá hoy más que

23

PNUD. Informe sobre el desarrollo humano1990 [en línea]. [Consultado: 27/02/2007] Disponible en:
http://pnud.sc17.info/files/InfoMundiales/IDH%201990.pdf

�nunca examinar los problemas desde perspectivas diferentes y buscar explicaciones de carácter
crítico tanto a los fenómenos naturales como sociales. Así, en opinión de Vessuri (2008), la “ciencia
de la sostenibilidad”, emerge como nuevo paradigma de investigación y respuesta prometedora a los
esfuerzos que se vienen realizando para incorporar la ciencia y la tecnología a la agenda del
desarrollo, orientando la ciencia y la tecnología hacia el desarrollo sostenible.
De manera que según Vessuri, (2008:26), “…la transición al desarrollo sostenible aparece como el
más reciente giro en la agenda del desarrollo, por cuanto este implica atender los problemas
sociales, económicos y ambientales, reduciendo el hambre, la pobreza y la inequidad, a la vez que
mantiene la biodiversidad y los sistemas de soporte de la vida en el planeta…”.
Soluciones a la problemática antes abordada obligan a cruzar las fronteras disciplinarias y a
establecer un vínculo cada vez mayor entre las ciencias naturales y las ciencias sociales,
propiciando el entrecruzamiento de métodos y perspectivas diferentes con la finalidad de lograr la
comprensión y solución de los problemas socioambientales. Para tales cuestiones resulta útil la
filosofía en su giro “naturalista” asumida en la presente investigación.
La problemática del riesgo y el desastre, requiere de un abordaje inter y transdisciplinario al
constituir un problema ambiental y por consiguiente manifestación concreta de la relación
naturaleza – cultura – desarrollo.

1.4 El desastre en el contexto de la relación naturaleza – cultura – desarrollo
La cuestión de los desastres ilustra la relación naturaleza- cultura - desarrollo. Un desastre, no es un
sismo o huracán, sino los efectos que éstos producen en la sociedad como resultado de las carencias
e insuficiencias de sus diferentes estados cualitativos de desarrollo como afirma Lavell (2000:6)
“…los eventos físicos son evidentemente necesarios y un prerrequisito para que sucedan los
desastres, pero no son suficientes en sí para que se materialicen. Debe haber una sociedad o un
subconjunto de la sociedad vulnerable a sus impactos; una sociedad que por su forma particular de
desarrollo infraestructural, productivo, territorial, institucional, cultural, político, ambiental y social,
resulte incapacitada para absorber o recuperarse autónomamente de los impactos de los eventos
físicos externos”.
El riesgo solamente puede existir al concurrir un peligro o amenaza, con determinadas condiciones
de vulnerabilidad. El riesgo se crea en la interacción de peligros o amenazas con la vulnerabilidad,
en un espacio y tiempo particular dado. De hecho, peligros y vulnerabilidades son mutuamente
condicionados o creados. No puede existir un peligro sin la existencia de una sociedad vulnerable y
viceversa. En opinión de Lavell (s.f.:4) “…un evento físico de la magnitud o intensidad que sea no

�puede causar un daño social si no hay elementos de la sociedad expuestos a sus efectos. De la
misma manera hablar de la existencia de vulnerabilidad o condiciones inseguras de existencia es
solamente posible con referencia a la presencia de una amenaza particular”.
Al subrayar la idea de que no existe peligro sin vulnerabilidad, y viceversa, y que la relación entre
ambos factores es dialéctica y dinámica, cambiante y cambiable se tiene en consideración que los
peligros se deben, tanto a la dinámica de la naturaleza, como a la dinámica de la sociedad y
constituyen expresión del desarrollo de la sociedad y su cultura frente a la naturaleza.
Federico Engels (1974a:90) al describir el proceso de generación de lo que hoy se conoce como
construcción de vulnerabilidades sociales, legó una vívida imagen de la ciudad de Manchester
cuando en aquella época y como resultado de las transformaciones industriales que tenían lugar
escribió, “…abajo fluye, o más bien se estanca el Irk, riachuelo oscuro como el pez y de olor
nauseabundo, lleno de inmundicias (…) Río arriba desde el puente, se levantan grandes tenerías,
más allá tintorerías, fábricas de carbón de huesos y fábricas de gas, cuyas aguas usadas y
desperdicios terminan todos en el Irk que recibe además el contenido de las cloacas y retretes que
allí desaguan”.
Engels consideró la importancia del conocimiento de las leyes de la naturaleza, pues ello, coloca al
hombre en condiciones de prever las repercusiones próximas y remotas de sus ingerencias en la
naturaleza misma, “…y cuanto más esto ocurra, más volverán los hombres, no solamente a sentirse,
sino a saberse parte integrante de la naturaleza y más imposible se nos revelará esa absurda y
antinatural representación de un antagonismo entre el espíritu y la materia, el hombre y la
naturaleza…”. (Engels, 1979:152)
Para Engels (1979) es necesaria la experiencia, el acopio y la investigación de material histórico que
permita ver con claridad las consecuencias sociales indirectas y lejanas de la actividad productiva
de los hombres, para lo cual no basta el conocimiento sino que se necesita además transformar el
régimen de producción y el orden social que caracteriza a la sociedad industrializada.
Engels (1979:151-152) ofrece un esclarecedor análisis sobre las consecuencias no siempre previstas
y calculadas de la actividad humana en los diferentes ecosistemas cuando plantea “…quienes
desmontaron los bosques de Mesopotamia, Grecia, el Asia Menor y otras regiones para obtener
tierras roturables no soñaban con que, al hacerlo, echaban las bases para el estado de desolación en
que actualmente se hallan dichos países, ya que al talar los bosques, acababan con los centros de
condensación y almacenamiento de la humedad. Los italianos de los Alpes que destrozaron en la
vertiente meridional los bosques de pinos (…) no sospechaban que con ello, mataban de raíz la
industria lechera en sus valles, y aún menos podían sospechar que, al proceder así, privaban a sus

�arroyos de montaña de agua durante la mayor parte del año (…) Los introductores de la patata en
Europa no podían saber que, con el tubérculo farináceo, propagaban también la enfermedad de la
escrofulosis. Y, de la misma o parecida manera, todo nos recuerda a cada paso que el hombre no
domina, ni mucho menos, la naturaleza a la manera que un conquistador domina un pueblo
extranjero, (…) sino que formamos parte de ella con nuestra carne, nuestra sangre y nuestro
cerebro…”
Cambios como los que apunta Engels, encuentran expresión en las denominadas amenazas
“socionaturales”, en opinión de Lavell (2005a), considerando que las mismas, comprenden
amenazas que toman la forma de “naturales” porque de hecho, se construyen sobre elementos de la
naturaleza. Sin embargo, su concreción es producto de la intervención humana en los ecosistemas y
ambientes naturales, pues se producen en la intersección de la sociedad con la naturaleza.
Así por ejemplo para Lavell (2005b), la destrucción de cuencas y la deforestación contribuyen en
ciertos casos a un aumento en la incidencia e intensidad de inundaciones, deslizamientos y sequías;
la urbanización sin infraestructuras adecuadas para el drenaje pluvial cambia el equilibrio del
ecosistema local, generando inundaciones urbanas; el corte de manglares en las costas contribuye a
la erosión costera y al impacto negativo de las tormentas y huracanes fenómenos que se
incrementan en los países subdesarrollados.
Luego, la vulnerabilidad es un componente estructural de los modelos de desarrollo imperantes por
lo que sin cambios fundamentales en estos modelos, es inevitable que los desastres sigan
manifestándose. El desastre es entonces el precio a pagar por las ganancias logradas, al seguir un
modelo de crecimiento que garantiza la pobreza y vulnerabilidad para muchos y el bienestar para
otros en la mayor parte del mundo subdesarrollado, fundamentalmente.
Esta concepción tiene la intención de evitar la manipulación ideológica y política en torno a los
desastres pues estos no son causa del subdesarrollo aún cuando efectivamente se reconozca el
impacto negativo que tienen al hacer retroceder sus indicadores; lo verdaderamente importante está
en el análisis de los impactos que el desarrollo experimentado puede haber tenido en la construcción
de la vulnerabilidad, las amenazas y el riesgo, que hicieron factible que sucediera un desastre.
La opción, por tanto, estaría en ver el desastre como “proceso”, concentrándose en las condiciones
sociales y naturales que en su conformación e interacción proveen las condiciones para que los
desastres sucedan. Según Lavell (2005a) ello significa tener un profundo conocimiento del tiempo y
la historia, del territorio y de la sociedad.
La relación entre el riesgo de desastres y el desarrollo es un buen punto de partida para identificar
las tendencias macro de la vulnerabilidad socioeconómica. Hasta cierto punto, tanto ésta como la

�vulnerabilidad ambiental se determinan por los procesos de desarrollo, y viceversa. Por tal razón,
para mejorar la evaluación y análisis del riesgo de desastres y reducir los desastres en general, es
indispensable conocer la forma en que los patrones de cambio social y desarrollo determinan el
escenario de los desastres que han de producirse en el futuro.
La reducción del riesgo de desastres se ha convertido en un requisito indispensable del desarrollo
sostenible. Durante sus deliberaciones anuales, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU)
ha venido incluyendo la reducción de desastres en el examen de los temas relacionados con el
desarrollo sostenible. En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (CMDS), del 2002, se
aprobó el Plan de Acción de Johannesburgo, que incluye entre sus objetivos principales para el
2015, la reducción del riesgo y de la vulnerabilidad.
Un incentivo importante para considerar la necesidad de la investigación sobre el riesgo de desastre
proviene del deseo de trabajar en función del cumplimiento de los Objetivos del Milenio los que
contienen temas comunes a las políticas en materia de desarrollo y de riesgo de desastres. En la
Sección IV de la Declaración del Milenio, titulada “Protección de nuestro entorno común”, se
reconoce el riesgo que los desastres significan para el desarrollo. En dicha sección se plantea el
objetivo de: “Intensificar la cooperación con miras a reducir el número y los efectos de los desastres
provocados por el hombre”.
Las sociedades se tornarán resistentes cuando incorporen procesos de adaptación y gestión del
riesgo en sus estrategias de desarrollo sostenible. Vista como pilar del desarrollo sostenible, la
relación entre los desastres y el sistema cultural es un componente importante de la reducción del
riesgo de desastres. Gran parte de los conceptos tradicionales sobre los desastres se basan en la idea
de que la naturaleza y la cultura son entes separados sin tener presente que ciertos cambios
culturales que ocurren en comunidades con costumbres tradicionales pueden disminuir, por
ejemplo, su resiliencia para enfrentar desastres y al mismo tiempo, ciertos desastres pueden acentuar
dichos cambios.
Las estrategias de reducción de desastres basadas en conceptos de desarrollo sostenible deben ser
proactivas y permanentes. Para ser eficaces deben fomentar el compromiso político, la justificación
financiera, la sensibilidad ambiental y la sensibilidad cultural.
Lo planteado hasta aquí, hace recurrente la reflexión teórica y práctica de la relación naturaleza –
cultura – desarrollo, ello se explica porque no hay fenómeno social que no pueda analizarse desde
una perspectiva cultural. De ahí que la relación cultura – desarrollo sea abordada por la Conferencia
Mundial sobre Políticas Culturales en el año 1982. Posteriormente las ONU declaró el período 1988
-1997 como el Decenio Mundial para el Desarrollo Cultural y encargó a la UNESCO la formación

�de una Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo. En 1995 y como parte del trabajo de esta
Comisión, se publica el Informe “Nuestra Diversidad Creativa”.
El informe de referencia considera que la cultura no es ajena a la política de desarrollo ni un simple
instrumento para alcanzar el progreso material, es por el contrario una variable fundamental para
explicar las distintas pautas del cambio y un factor esencial del desarrollo. Los esfuerzos de la
UNESCO por establecer el vínculo entre cultura y desarrollo guardan relación con la crisis de los
modelos de desarrollo hasta ahora generados y la crisis ambiental que vive la humanidad y que pone
en peligro a corto plazo la existencia misma de la especie humana.24
Y es que como plantea Delgado (2007:90-91) “…el problema ambiental se genera, a partir de la
interacción de los elementos - cultura y naturaleza, que al ponerse en contacto práctico, forman una
unidad. La transformación resultante – no deseada en sus consecuencias a largo plazo - , es lo que
llamamos problema ambiental…”, por lo que como problema no puede ser abordado al margen del
hombre y su propia historia incluyendo el nivel de conocimientos alcanzados, las tecnologías
generadas y sus modos de vivir y convivir con el entorno, es necesario subrayar aquí una vez más,
el papel y el lugar que corresponden en esta problemática a los sistemas socioeconómicos concretos,
y a las relaciones de dominación y colonización política y económica impuestas en el mundo desde
la llegada de la modernidad.
El análisis de lo ambiental desde una perspectiva integradora hace posible conceptualizarlo de una
manera nueva y sugiere en consecuencia la necesidad de desarrollar en sus múltiples facetas la Ética
Aplicada, por lo que “…la ética ambiental operaría ampliando y adaptando los conceptos de la ética
tradicional clásica y tomando asunto de las nuevas informaciones y conocimientos brindados por el
avance en biología y ecología…” como propone Valdés (2005a:78).
En tal sentido, la cuestión de los valores resulta relevante tanto desde el punto de vista teórico como
práctico. Para Fabelo (2003:271) el reto axiológico ante esta problemática viene dado por el hecho
de que es el hombre el generador de los principales peligros que amenazan su supervivencia, “…lo
mismo el calentamiento global del planeta que los ataques terroristas (….), son como una especie de
alaridos de la razón – de la ”razón de la naturaleza” y de la “razón de la humanidad” – ante la
encrucijada en la que las ha colocado el propio hombre, guiado por esa otra razón cada vez más
ajena a aquellas, la razón instrumental.”

24

UNESCO. Comisión Mundial de la Cultura y del Desarrollo. Nuestra diversidad creativa. Capítulo 8:
Cultura
y
Medio
Ambiente
[en
línea].
[Consultado:
5/2/2002.
Disponible
en:
http://firewall.unesco.org/culture/ development/wccd/chapters/html-sp/chapter 8.htm

�Fabelo (2003:11) señala, “... vivimos la paradójica situación de un mundo que dispone de altísimos
niveles de desarrollo económico y tecnológico sobre el cual se ciñen, sin embargo, los más
amenazantes peligros que haya tenido que enfrentar la humanidad en toda su historia. Peligros que
provienen no de fuentes puramente naturales, no de imaginarios ataques extraterrestres, sino – he
ahí la paradoja del propio accionar humano. Las catástrofes “naturales” son cada vez menos
naturales…”
Las valoraciones de Fabelo resultan interesantes para la comprensión del desastre como problema
ambiental y por consiguiente del desarrollo ya que guardan estrecha relación con las opiniones de
Lavell (2000) quien considera que los desastres son productos de desequilibrios en las relaciones
entre la sociedad y su ambiente, por lo que constituyen problemas ambientales de primer orden.

CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO I
•

Los presupuestos filosóficos que explican la relación naturaleza - cultura - desarrollo
constituyen el soporte teórico apropiado para la comprensión holística del riesgo y el desastre
como fenómenos sociales y culturalmente construidos en el tiempo, al constituir el desastre un
fenómeno social complejo y al mismo tiempo un problema ambiental.

•

Plantear el rediseño de la relación naturaleza - cultura - desarrollo desde una cosmovisión
diferente a la enarbolada en la modernidad debe estar dirigida a potenciar cambios en los estilos
de desarrollo hasta ahora imperantes y en los cuales la comprensión de la diversidad y de la
complejidad así como de la sostenibilidad como paradigma, constituyan invariantes
incorporadas a la gestión del riesgo de desastres, si se asume que estos, representan un
momento de ruptura y retroceso en el desarrollo.

CAPÍTULO II LA PERCEPCIÓN SOCIAL DEL RIESGO DE DESASTRES. ESTUDIO DE
CASO
El Capítulo se inicia con el análisis de las fortalezas y limitaciones del modelo actual de gestión del
riesgo para situaciones de desastres en Cuba, destacando entre sus limitaciones la carencia de
estudios sobre la percepción del riesgo y de la cultura de prevención en el nivel local. El estudio de
la percepción del peligro y el riesgo en los diferentes actores locales, incluyendo en ellos, a la
comunidad, resulta esencial para el desarrollo de una cultura de prevención del desastre adecuada al
contexto.

�El estudio de caso que se presenta, constituye una crítica desde una perspectiva teórica y
metodológica hasta ahora no contemplada al modelo existente en Cuba para la gestión del riesgo de
desastres.
El estudio de caso es una evidencia empírica que toma en cuenta a la Filosofía de la Ciencia en el
giro naturalista, así como la utilidad de los estudios en CTS para el análisis de las limitaciones que
en la gestión del riesgo existen en Cuba. El estudio de caso, combina estrategias metodológicas
cualitativas y cuantitativas al utilizar la entrevista en profundidad a informantes claves y la
entrevista estructurada, por lo que constituye el producto de la triangulación metodológica y teórica
realizada.
El diseño del estudio empírico que se realiza parte de la experiencia internacional, así como de los
estudios realizados en Cuba por el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sicológicas del
CITMA. Se aplica y enriquece el método psicométrico para evaluar la percepción de la población
acerca de los peligros, al incluirse la percepción sobre la vulnerabilidad como componente esencial
del riesgo de desastre, validando su utilidad a partir de su aplicación.
El estudio de percepción social del riesgo de desastres realizado, inicia con la caracterización de los
peligros y vulnerabilidades en el territorio de Moa y la caracterización socioeconómica del Consejo
Popular Rolo Monterrey. En el Consejo objeto de estudio se seleccionan cuatro asentamientos que
representan desde el punto de vista geográfico y económico toda su diversidad en cuanto al estado
de las condiciones de vida (con condiciones favorables, medianamente favorables y desfavorables).
2.1 La gestión del riesgo para situaciones de desastres en Cuba
El archipiélago cubano, por su ubicación geográfica, evolución geológica, características tectónicas,
clima, relieve y desarrollo socioeconómico, presenta diversas amenazas o peligros naturales,
tecnológicos y sanitarios que deben ser analizadas como base para la identificación y tratamiento de
las diferentes zonas de riesgo en el país.
Para Cuba es necesario reconocer que hay peligros que por su génesis y características, requieren de
un análisis y tratamiento específico o diferenciado. Existen peligros que se pueden considerar
recurrentes, ya que están presentes cada año y en un período especifico, como los huracanes,
depresiones tropicales, penetraciones del mar e intensas sequías, pero se identifican otros, que se
pueden clasificar como potenciales (enfermedades que pueden originar epidemias, epizootias,
epifitias y plagas cuarentenarias, accidentes catastróficos del transporte, accidentes con sustancias
peligrosas, explosiones de gran magnitud, incendios de grandes proporciones en áreas rurales,
instalaciones industriales y construcciones sociales, derrumbes de edificaciones, derrames de

�hidrocarburos, sísmos, deslizamientos del terreno, ruptura de obras hidráulicas y otros), cuyo
pronóstico en el tiempo es impredecible.
La Defensa Civil en Cuba, centra la problemática de los desastres y constituye un sistema de
medidas defensivas de carácter estatal cuyo objetivo es la protección de la población y la economía
nacional en los casos de desastres, así como del deterioro del medio ambiente. El sistema de
medidas de Defensa Civil en Cuba, constituye un factor estratégico para la capacidad defensiva del
país organizado en todos los territorios cuyas actividades se apoyan en la utilización de los recursos
humanos y materiales de los órganos y organismos estatales, las entidades económicas e
instituciones sociales. Las medidas de Defensa Civil en Cuba, han mostrado su efectividad frente a
los huracanes, ciclones y agresiones biológicas.25 . Su estrategia se sustenta en un marco legal que
comprende leyes, decretos leyes y resoluciones ministeriales.
A pesar de la frecuencia e intensidad de fenómenos de carácter hidrometeorólogico y a las
limitaciones económicas imperantes, Cuba cuenta con fortalezas para el desarrollo de la gestión del
riesgo. Estas fortalezas se consideran, según Rodríguez y Pérez (2004:4), las siguientes:
•

La voluntad política que prioriza la temática

•

Las sinergias alcanzadas entre instituciones científicas, de ordenamiento territorial, de la
vivienda, de defensa civil y universidades

•

La identificación de políticas, estrategias y medidas para la prevención, mitigación,
preparación y respuesta a diversos plazos temporales que incluyen la rehabilitación y
reconstrucción ante los desastres

•

La existencia de leyes, decretos leyes de defensa civil (Ley 75/1994 de la Defensa Civil y
Decreto Ley 170/1997 del Sistema de Medidas de Defensa Civil)26 y normas constructivas

•

La planificación del desarrollo y existencia de un proceso inversionista conciliado con la
Defensa Civil

25

•

El fortalecimiento de las capacidades institucionales y humanas

•

La existencia de un sistemas de predicción, monitoreo y vigilancia de las amenazas

•

La formulación de planes de reducción de desastres

•

La organización de la población

Cuba: Defensa Civil. Organización y Dirección. [en línea]. [Consultado: 13/03/2008]. Disponible en:
http://www.cubagob.cu/otras_info/minfar/defcivil/defensa_civil.htm
26
CUBA. Decreto Ley 170 del Sistema de Medidas de Defensa Civil y normas constructivas 1997. Gaceta
Oficial de la República de Cuba. La Habana, No. 16, 19 de mayo, 2007. p. 242. Otra no menos importante
es: la Ley No.77: Ley de Inversión Extranjera. Gaceta Oficial de la República. La Habana, Año XCIII, No.3,
1995. p. 5-12.

�•

La información y capitación de la población alcanzados

No obstante, frente a estas potencialidades Rodríguez y Pérez (2004:3) señalan entre los aspectos
que en la actualidad obstaculizan el desarrollo de la gestión del riesgo, los siguientes:
•

La baja prioridad brindada al tema en toda su dimensión

•

La visión tradicional de privilegiar al desastre en el momento de producirse

•

La falta de asimilación del criterio local y de la participación comunitaria

•

El carácter de la asistencia técnica, económica y material

•

El desconocimiento de las funciones de los actores

•

La rigidez en las normas y leyes existentes

•

La presencia de diversidad de visiones (no se enfrenta la particularidad del caso, existe falta
de participación y diálogo, las soluciones técnico administrativa son generales y no siempre
son sostenibles, aspiraciones e intenciones no conjugadas entre lo local y lo externo, no se
aprovechan las experiencias locales, entre otros).

La visión tradicional de privilegiar al desastre en el momento en que este se produce, como señalan
Rodríguez y Pérez (2004), representa una de las limitaciones más serias en materia de gestión para
la reducción del riesgo de desastres, y denota insuficiencias en la manera de concebir la prevención,
si toma en consideración que la misma, no puede ser ocasional ni parcial, sino permanente e integral
para garantizar la seguridad y el desarrollo sostenible de los territorios.
Por otra parte, aún cuando la problemática del desastre se incluye en el Capítulo IV de la Estrategia
Ambiental Nacional 2007-2010, el epígrafe propuesto se reduce a desastres “naturales”, y los
objetivos específicos definidos no rebasan el enfoque propio de las ciencias naturales y técnicas
abordados en el Capítulo I de esta tesis; se identifica además “peligro” con “desastre” y este no se
asume como un problema ambiental construido en el tiempo.
Pudieran considerarse, además, otras insuficiencias, entre ellas: la carencia de estudios sobre las
percepciones sobre el riesgo y de la memoria histórica de sus pobladores, así como en términos
generales de la cultura sobre riesgos en el nivel local

27

, si tiene en cuenta que priman la

concepciones que identifican el desastre con peligros “naturales” entre otras ya abordadas.
27

La gestión de riesgo no puede prescindir de la participación activa y protagónica de los actores afectados,
así como de una consideración de las visiones o imaginarios que estos actores tengan del problema que
enfrentan, de su prioridad en su agenda cotidiana, y del contexto humano y económico en que se dé, esta idea
es desarrollada ampliamente por Cardona (2003a: s.p.) en su artículo ¿Cultura de la prevención? al plantear
“… no hay aun una teoría que pueda hacer afirmaciones concluyentes acerca de cómo la población en forma
individual o colectiva tiene una lectura del riesgo”. Se puede afirmar que en general los "imaginarios" varían
notablemente de un sitio a otro o de una comunidad a otra. Sin embargo, excepto en el caso de personas
fatalistas, que leen adversidad incluso en aspectos que no la reflejan, en general se puede decir que existe una
aversión instintiva al riesgo, que se traduce en una subestimación o negación implícita de las personas a verse

�Es preciso destacar que apoyado en el marco legal antes mencionado y las capacidades
institucionales, Cuba, a través del Sistema de Defensa Civil, ha desarrollado, fundamentalmente en
los últimos años, instrumentos y herramientas que establecen el carácter obligatorio de los estudios
de reducción de riesgo de desastres como uno de los elementos de partida para la elaboración de los
planes para la reducción del riesgo de desastres a nivel territorial, a partir de la Directiva No 1 del
Vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional, para la planificación, organización y preparación
del país para situaciones de desastre, de junio de 2005.
Como documentos rectores en este proceso están la “Guía para la realización de los estudios de
riesgos” elaborada por el estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, y la “Metodología para la
estimación del riesgo” confeccionada por el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente
con la participación de varias instituciones científicas del país. Con ellas cada territorio, organismo,
empresa e institución determina su riesgo de desastres y elabora su plan de reducción como
resultado del trabajo de un equipo multidisciplinario e intersectorial.
Por otra parte, el fortalecimiento de la capacidad de Cuba para el desarrollo de la gestión del riesgo
incluye la creación de Centros de Gestión para la Reducción del Riesgo en los municipios de mayor
exposición a los peligros naturales y/o tecnológicos del país. En las provincias orientales, y debido a
sus particularidades, se encuentran ubicados algunos de estos Centros, uno de ellos en el municipio
de Moa, perteneciente a la provincia Holguín.
Los Centros de Gestión para la Reducción del Riesgo (CGRR) son un espacio físico con un
equipamiento modular designado para facilitar a las autoridades del territorio el manejo de los
riesgos de desastres, influyendo directamente en la reducción de las vulnerabilidades y en el
fomento de una cultura de prevención de desastres y paralelamente en la preparación de la sociedad
para enfrentar los peligros que puedan afectar a la población, los recursos económicos y la
infraestructura del territorio.
Los CGRR tienen entre sus funciones28:
1. Facilitar la evaluación y reducción del riesgo de desastres en el territorio con la participación de
los especialistas de los diferentes sectores del territorio, mediante la evaluación periódica de los
indicadores de peligro, vulnerabilidad y riesgo.
involucradas en situaciones de peligro. Tal como se mencionó previamente, el riesgo se percibe para los
demás y en muchas ocasiones, curiosamente, se rechaza o se minimiza sin fundamento hacia sí mismo;
particularmente en relación con las amenazas de la naturaleza.” Estas ideas, sugieren la necesidad del estudio
de percepciones sociales del riesgo en los territorios así como de la gestión del conocimiento para disminuir
los niveles de vulnerabilidad existentes y garantizar en mayor medida la seguridad y calidad de vida de
población.
28
Cuba: Aspectos a tener en cuenta para la creación y el funcionamiento de los centros de gestión para la
reducción de los riesgos. [Documento digital]. Moa: CGRR. 12 p. [Consultado: 14/06/2007].

�2. Apoyar con el equipamiento y la información disponible al Centro de Dirección del Consejo de
Defensa Provincial (Municipal) durante la respuesta y recuperación en situaciones de desastre.
3. Documentar gráficamente

las acciones de

reducción de desastres que se realicen en el

territorio.
4. Contribuir con la preparación de las diferentes categorías de personal y para la “divulgación de
las medidas de reducción de desastres”.
El análisis de las funciones actualmente definidas para los CGRR, no incorporan los estudios de
percepción de los peligros y riesgos en los diferentes actores locales y el monitoreo de las mismas,
no incluyen además, la comunicación del riesgo como actividad sistemática a desarrollar por los
diferentes medios de difusión de que dispone el territorio y es aún considerada en términos de
“información puntual” y “divulgación de medidas de reducción de desastres”.
Sin embargo, en el campo de la Gestión del Riesgo la "comunicación" adquiere un valor sustancial
que requiere de una “gestión" cuyo objetivo lo constituya la comprensión y los cambios traducidos
en conducta, actitud consciente, y proactividad en los diferentes actores locales, ello demanda
además de un enfoque interdisciplinario y participativo como fundamento para la prevención y la
reducción de la reducción de la vulnerabilidad.
2.2 La percepción social del riesgo ante situaciones de desastres: consideraciones teóricas y
metodológicas
La percepción puede ser estudiada desde diversos puntos de vista y, probablemente la consideración
de todos ellos sea importante para explicar la misma y evaluar adecuadamente el comportamiento
de los individuos ante situaciones de desastres.
Las valoraciones de los individuos y grupos difieren frente a un mismo hecho y constituyen un
producto de la percepción de quienes viven situaciones concretas de riesgo. Los criterios de
valoración que juzgan los propios actos humanos, los fenómenos naturales y sus consecuencias así
como la tecnología existente y los riesgos que esta comporta, son portadores de sentido y
significación relativa al enmarcarse en condiciones históricas y sociales diferentes e incluso hasta
contradictorias.
En la concepción dialéctica del conocimiento y de la teoría leninista del reflejo, la percepción
constituye el reflejo concreto sensorial de la realidad, siendo el primer escalón del conocimiento
sobre el cual se levanta el reflejo del mundo en su forma abstracta, lógica y teórica, en tal sentido
aparece como el eslabón inicial del procesamiento de la información por parte del individuo.
(Lenin, 1983). Es según Bello y Casales (2005:187), “… un proceso activo, histórico y de carácter
objetal”.

�El carácter histórico de la percepción, según Bello y Casales (2005), viene dado en el hecho de que
representa, como proceso, un aprendizaje social atendiendo al lugar que ocupa el individuo en el
sistema de relaciones sociales en el que se desarrolla, y su carácter objetal se expresa en la
racionalidad, dada en la categorización del objeto percibido y la designación del mismo por medio
de la palabra, lo que adquiere especial importancia para el proceso de gestión y comunicación de
riesgos.
Considerada la percepción por Vielichkosky B.; V. Zinchenko; A. Luria (1982) como un proceso
activo, esta puede ser comprendida como el conjunto de procesos que garantizan el reflejo
subjetivo, parcial y, al mismo tiempo, adecuado de la realidad. Es el proceso mediante el cual se
forma la imagen de la realidad, se corrige y se comprueba.
La percepción es el proceso activo mediante el cual el individuo adquiere información sobre el
ambiente que le rodea. La actividad perceptiva construye representaciones estables del ambiente a
partir de patrones característicos de actividad neuronal en el cerebro, y facilita la supervivencia del
individuo en su entorno a través de dos vías: dotando de contenidos al resto de actividades
cognitivas y guiando las acciones del individuo.
La percepción es un proceso cognitivo, de carácter espontáneo e inmediato, que permite realizar
estimaciones o juicios más o menos básicos, acerca de situaciones, personas u objetos, en función
de la información que inicialmente selecciona y posteriormente procesa la persona (Pastor, 2000).
Sin embargo, pueden aparecer factores de diversa índole que alteren la percepción de una situación,
provocando que las inferencias perceptivas de unas personas difícilmente coincidan con las de otras.
Por lo que, a la hora de hablar de riesgo es inevitable tomar a las personas como seres cognitivos
que buscan y procesan racionalmente la información, en tal sentido fue significativo el desarrollo de
la psicología, y en ella, de los estudios cognitivistas de los años 1960 y 1970. Este proceso, marcó
pautas para el desarrollo de la filosofía “naturalizada.”
Ambrogi (1999:22) reconoce que “…tanta importancia como los cambios en los argumentos
filosóficos para el retorno al naturalismo en epistemología, tuvieron los cambios experimentados en
la psicología, en particular los estudios cognitivistas de los años 1960 y 1970 pues ellos dieron a los
epistemólogos la terminología y recursos necesarios para ir más allá de la mera referencia a
mecanismos psicológicos y proponer programas con especulaciones detalladas sobre tales
mecanismos...”. Según Ambrogi (1999:23): “…el retorno al naturalismo en epistemología - con la
reintroducción de la psicología - fue un paso decisivo para la naturalización de la Filosofía de la
Ciencia, sin embargo no fue este el único como tampoco fue la Psicología la única Ciencia

�Cognitiva que participó en él (…) aunque apelar a la psicología se ha transformado en un
ingrediente usual del trabajo filosófico actual”.
La investigación que se presenta, asume la utilidad del enfoque psicométrico proveniente de la
psicología cognitiva para el estudio de la percepción social de los peligros.
Sobre la base de los procesos sociopsicológicos Hollander (1967) explica la existencia de
fenómenos tales como la historicidad, donde el constante registro de información puede provocar
modificaciones en la idea inicial del riesgo a partir de nuevas experiencias. El autor remarca la
naturaleza multivariable de la percepción como producto de variables sociales, y explica la
adaptabilidad al riesgo como consecuencia de la cotidiana exposición y carencia de información
novedosa.
El riesgo es entonces difícilmente entendible fuera del contexto geográfico, dado que se produce y
se modifica conforme se interviene en el espacio. En este sentido, las vivencias colectivas del riesgo
son en parte derivadas del mosaico de riesgos que conforman el escenario local. El término
“mosaico del riesgo” aportado por Cutter (1996) refiere el conjunto de peligros distribuidos en un
lugar, por lo que representan el paisaje de amenazas o “hazardscape”. La autora sugiere entender el
riesgo a partir de la vulnerabilidad local constituida por los peligros, el tejido social y el contexto
geográfico.
La aceptabilidad de los riesgos depende de la percepción que se tenga de los riesgos provenientes de
las tecnologías así como de los posibles beneficios que pueden reportar estas. Para comprender las
causas de algunos comportamientos de riesgo y la razón por la que algunas intervenciones son más
aceptables y eficaces que otras hay que considerar tanto los riesgos como los beneficios. Es
primordial además, prestar atención a los factores sociales, culturales y económicos para saber
cómo percibe y comprende una persona los riesgos que corre. Análogamente, los factores
estructurales pueden influir en la adopción de una u otra política de control de un riesgo dado y en
el impacto final de las intervenciones destinadas a prevenir los factores de riesgo. La prevención de
los riesgos deberá planificarse en el contexto de la sociedad local.
La definición propuesta por Pidgeon et al. (1992) en la segunda revisión de la Royal Society sobre
este campo de estudio, resulta precisa. A la luz de esta definición, enfoque que esta tesis comparte y
defiende, el estudio de la percepción del riesgo desde la perspectiva de las ciencias sociales supone
el estudio de las creencias, actitudes, juicios y sentimientos, así como el de los valores y
disposiciones sociales y culturales más amplios que las personas adoptan frente a las fuentes de
peligro.

�Puy (1995), considera que la mayoría de los estudios desarrollados sobre la percepción del riesgo,
adolecen de un interés real por incorporar a los modelos de percepción del riesgo factores de tipo
social, cultural y/o contextual. Los primeros acercamientos a este campo de estudio asumían, según
la autora, que la percepción del riesgo se podía entender como una mera percepción física de
estímulos "objetivos", sólo recientemente se ha venido a considerar el riesgo como una construcción
social, de ahí que, si tanto el contenido como el proceso de esa percepción son de naturaleza social,
de lo que se trata no es de una simple percepción física, sino de una percepción social.
Los resultados y conclusiones de los trabajos abordados por Puy (1995) sirven para poner de relieve
el alto grado de subjetividad de los juicios sobre el riesgo, y la tremenda complejidad de un
fenómeno que puede ser en parte explicado por las características de los riesgos, pero no de forma
exclusiva, sino que también esta vinculado a las características socioculturales del sujeto que
"percibe", y del contexto en el que se producen y expresan esos juicios perceptivos.
Se admite por lo general que antes de interpretar los riesgos y de planear cualquier tipo de
comunicación o intervención, deben comprenderse bien las percepciones básicas de la gente y sus
marcos de referencia. No se puede dar por supuesto que el público general piensa en los términos y
con las categorías mentales adoptados sistemáticamente por los profesionales y otros expertos en
riesgos. Aunque evidente, éste es un error común al formular estrategias de intervención. La línea
divisoria entre “los expertos” y “el público” no es tan nítida como puede parecer a primera vista. El
público general se compone de diferentes segmentos y cada uno de esos segmentos puede tener
percepciones y marcos de referencia válidos y diferentes para riesgos similares.
Así pues, las estimaciones numéricas de los riesgos y de sus consecuencias, presentadas en términos
científicos sobre la base de la evaluación de esos riesgos, deben comunicarse con cautela. La
información sobre los riesgos y las vías para su prevención puede ser comunicada por profesionales
de alto nivel y reconocido prestigio, ellos pueden ayudar a crear la atmósfera de confianza que debe
existir entre todas las partes interesadas para poder adoptar intervenciones y llevarlas a cabo con
éxito.

�2.2.1 Los estudios sobre percepción social del riesgo: el enfoque psicométrico
La corriente más prolífica de estudios sobre percepción del riesgo, afirma Espluga (2002), desde
finales de los años 70 del siglo XX, proviene de la psicología cognitiva29, concretamente del
enfoque psicométrico (representado por Slovic, Fischhoff, y otros investigadores del Decision
Research Oregon).
El paradigma o enfoque psicométrico tiene por función: 1) Traducir los conceptos teóricos a
indicadores mediante la operacionalización de constructos. 2) Aportar una lógica que posibilita la
construcción de técnicas que evalúen rasgos psicológicos, psicosociales o ambientales de los
sujetos. 3) Facilitar la articulación entre el discurso teórico y la aplicación práctica de los
fenómenos psicológicos.30
Según el paradigma psicométrico, se considera que la comprensión intuitiva del riesgo es un
concepto multidimensional que no puede reducirse a un simple producto de probabilidades y
consecuencias, sino que hay que integrar otros factores relacionados con todos los efectos
indeseables que la gente asocia con una causa específica. En este sentido, las divergencias entre la
percepción del público y la de los expertos no se deben sólo a la ignorancia de las magnitudes del
riesgo definidas por los científicos, sino que hay otros elementos que las personas tienen en cuenta
y que los expertos en ocasiones ignoran.
Los primeros trabajos sobre percepción del riesgo según Espluga (2002) intentaban descubrir los
sesgos cognitivos que la gente tenía sobre los riesgos originados por ciertas tecnologías. Se pensó
que una vez conocidos dichos sesgos cognitivos se podrían poner en práctica estrategias
informativas y formativas para que aquellas personas “equivocadas” acercaran su percepción a las
definiciones del riesgo realizadas por los expertos y aceptarán aquellas tecnologías o actividades.
Hay un cierto consenso entre la bibliografía, plantea Espluga (2002), en considerar que el debate
sobre la aceptabilidad de los riesgos se inicia con un artículo de Starr (1969), quien basándose en las
“preferencias implícitas” de los individuos, supuso que mediante un balance de daños y beneficios
éstos son capaces de determinar hasta qué punto aceptan un riesgo. Sin embargo, con posterioridad
se conoce que son muchos los parámetros que pueden usarse para caracterizar al riesgo y las
29

Para León y Montero (1995:39) “…la Psicología cognitiva surge como alternativa a la concepción
conductista de la mente como caja negra inaccesible. Es difícil atribuir su aparición a un único autor, pero sí
parece claro que su inicio coincide con la aparición y desarrollo de los ordenadores. El funcionamiento de
estas máquinas sirve como metáfora al investigador para explorar el funcionamiento de los procesos
cognitivos internos”.
30
Métodos psicométricos "Programa de estudio”– curso 2003. [en línea]. [Consultado: 22/01/2007].
Disponible en: http://www.psicologia.unt.edu.ar/programas03/mpsicometricos2003.doc

�percepciones sobre el mismo, por lo que su aceptabilidad no está sólo dada en los beneficios que
puedan obtenerse.
Puy (1995) considera que a pesar de las limitaciones señaladas al enfoque psicométrico (tales como
su carácter predominantemente descriptivo, sus pretensiones de universalidad, y las limitaciones
propias de cualquier estudio correlacional), este enfoque debe ser reconocido como una
aproximación metodológica útil para tratar de entender algunos de los discursos que subyacen en la
percepción social del riesgo de una población, y en este sentido, pueden aplicarse a la hora de
establecer un diagnóstico descriptivo que contribuya al diseño de determinadas estrategias de
gestión e información sobre un riesgo determinado.
El estudio desarrollado por Sjöberg y Drottz-Sjöberg (1994) reseña las percepciones de riesgos
radiológicos dentro del marco general de la investigación sobre percepción del riesgo, comentando
la importancia y las implicaciones que tiene la elección de la terminología empleada, incluyendo
además las múltiples definiciones que se dan de riesgo para la percepción y para la comunicación
del mismo. Se describen en este trabajo, los factores esenciales que influyen sobre la evaluación
subjetiva del riesgo que se encuentran en la literatura y se ilustra como ellos orientan las distintas
reacciones respecto del radón en el interior de edificios y respecto de la precipitación radiactiva
causada por accidentes de origen nuclear. También se ejemplifican las diferencias entre las
evaluaciones del riesgo realizadas por expertos y por el público, presentándose algunos modelos
exitosos sobre percepción y aceptación del riesgo y extrayéndose algunas conclusiones generales de
las investigaciones.
Según Sjöberg y Drottz-Sjöberg (1994), la percepción del riesgo es un tema de investigación en el
que se desarrolla gran actividad y citan en tal sentido la bibliografía publicada por Rormann (1991),
las reseñas de Brehmer (1987), Drottz-Sjöberg (1991), y de Sjöberg (1979). Para los autores antes
citados, las experiencias, las reacciones y las conductas humanas están guiadas por percepciones
subjetivas de la realidad, basadas en información relativamente adecuada, de modo que las
percepciones del riesgo están soportadas en experiencias subjetivas y en juicios intuitivos.
Resulta oportuna para la investigación que se presenta la consideración de los autores antes
mencionados sobre los riesgos como esquemas teóricos estimados o construidos según los diversos
contextos, ello subraya la idea de que los juicios intuitivos sobre el riesgo están relacionados tanto
con estructuras personales, cognoscitivas, emocionales y de motivación, como con los ambientes
sociales, culturales y políticos, cuestión que resulta relevante para la gestión local del riesgo.
La percepción del riesgo para Sjöberg y Drottz-Sjöberg (1994) depende del contexto en el que un
peligro se convierte en realidad, así como del tipo de peligro de que se trata, y de la persona, o tipo

�de personas que emiten el juicio. El número de personas en riesgo de convertirse en víctimas o el
número de muertos/heridos provocados por un solo evento son factores importantes, tanto como si
las víctimas, o aquellos expuestos al riesgo, estaban o no informados del mismo. La exposición de
personas no conocedoras de un cierto riesgo, incluyendo a las futuras generaciones imposibilitadas
para influir sobre los acontecimientos actuales, ha sido causa, según los autores, de intensos debates
éticos. Es importante, por lo tanto, distinguir entre los contextos normales de riesgos cotidianos y
los de riesgos catastróficos, así como de eventos con un impacto inmediato o los de desarrollo lento
o demorado.
El trabajo de Sjöberg y Drottz-Sjöberg (1994), ofrece una síntesis de los factores generalmente
utilizados para explicar la percepción del riesgo, lo que sugiere la idea de abordar la percepción
social del riesgo como un fenómeno complejo y multicausal. Tabla 1 (Anexo 2)
De significativa importancia para la realización de los estudios de percepción de los peligros son las
valoraciones hechas por los autores antes citados, al referir la necesidad de tomar en consideración
cuestiones tales como: el miedo, el control que supone el individuo que puede ejercer ante el
peligro, el origen de este, la elección de los sujetos, los efectos que pueden generar en la población
infantil, la presencia de peligros desconocidos, la posibilidad de ser impactado en lo personal, la
confianza en las autoridades e instituciones encargadas de gestionar el riesgo, la conciencia
ciudadana en materia de riesgos, la relación costo-beneficio, la memoria histórica, la difusión en el
espacio y el tiempo atendiendo a que los eventos raros son percibidos como más riesgosos que los
comunes y corrientes así como los efectos en la seguridad personal y en las propiedades personales
junto a criterios de equidad y justicia social.
El estudio de las reacciones individuales y públicas al riesgo, según los autores citados, intentan
mostrar qué cosas preocupan a la gente y sugieren que cuando las percepciones del riesgo estén
inadecuadamente correlacionadas con las evaluaciones de los expertos en riesgos, se deberá
investigar el tema con mayores detalles, completar o corregir la información faltante y suponer,
incluso, que ha sido mal interpretada, o tomar acciones que mejoren el nivel sanitario y de
seguridad. Es importante la consideración ofrecida en cuanto a que si bien el público puede carecer
del conocimiento apropiado, es también cierto que las evaluaciones del riesgo de los expertos están,
a veces, influenciadas por apreciaciones y no sólo por consideraciones reales.
Algunos autores, han propuesto listas de factores que pueden estar relacionados con la aceptabilidad
del riesgo, así por ejemplo, Vlek y Stallen (1980) como valora Espluga (2002), apuntan a un listado
de once categorías (las siete primeras más relacionadas con la decisión individual y las cuatro
restantes más generales):

�•

Voluntariedad de la exposición

•

Controlabilidad de las consecuencias

•

Distribución de las consecuencias en el tiempo

•

Distribución de las consecuencias en el espacio

•

Contexto de la evaluación de la probabilidad

•

Contexto de la evaluación de la magnitud del daño

•

Combinación de la probabilidad y de la gravedad del daño

•

Conocimiento de la actividad o tecnología (familiaridad)

•

Condiciones de los individuos

•

Consideraciones sociales (opinión pública)

•

Confianza en los expertos / legisladores.

Otros autores como Otway (1982), según refiere Espluga (2002), elaboraron otros listados, pero
advirtieron que nunca se podría listar un conjunto completo y generalizable ya que dichas
características pueden ser cualquier cosa que la gente haya aprendido a asociar con la tecnología o
actividad de riesgo, por lo que en cada caso concreto se podrían individuar nuevos factores.
En la investigación “Percepción Social de los Riesgos y Gestión de las Emergencias Ambientales”,
Puy y Aragonés (1997), presentan los resultados empíricos de una investigación inspirada en el
paradigma psicométrico sobre la percepción social de riesgos ambientales en el contexto cultural
español. La finalidad de su investigación, es explicar cómo las personas entienden ciertos peligros
ambientales a través de diversas dimensiones de juicio, tomando en consideración las diferencias
grupales en función de la edad, género y nivel educativo de los participantes, con el objetivo, de
explorar además, la influencia de los factores sociales y culturales en los juicios sobre el riesgo.
Al ser los individuos proclives a valorar la anticipación de los efectos que puede ocasionar una
tecnología o un fenómeno natural, la percepción de riesgos pudiera resultar influenciada por el
grado de preparación que los individuos tienen para enfrentar de manera efectiva los peligros y
desastres en términos generales, y por lo tanto incidir en las respuestas inadecuadas o no que puedan
dar ante el problema real una vez que se presenta.
Teniendo en cuenta lo antes dicho, resulta significativo conocer cuáles son los peligros que la
población considera como más serios, de forma que las organizaciones, puedan proporcionarles la
información y el desarrollo de destrezas necesarias para enfrentar los mismos. Igualmente resulta
importante conocer las variables personales y sociales predictoras de los juicios de peligrosidad que
los individuos establecen porque conociendo los mismos, es posible establecer, qué condiciones

�educativas o de intervención social así como qué tipos de personas son más proclives a percibir
diferentes niveles de riesgo en cada contexto.
Slovic y Weber (2002:7) consideran que “…una estrategia amplia para estudiar el riesgo percibido
es desarrollar una taxonomía para los peligros que puede ser usada para entender las respuestas
predictivas del riesgo. Un esquema de taxonomías podría explicar por ejemplo las diferencias entre
estas reacciones y las opiniones de los expertos (…) El acercamiento más común a esto lo ha
empleado el paradigma psicométrico, numerosos estudios llevados a cabo dentro del mismo han
mostrado que el riesgo percibido es cuantificable y predecible y que las técnicas psicométricas
pueden ser apropiadas para identificar similitudes y diferencias entre los grupos con respecto a las
percepciones de riesgo.”
Algo semejante sugiere Espluga (2002), al plantear que el paradigma psicométrico puede contribuir
a explicar ciertos comportamientos ante los peligros y que las aportaciones de la teoría cultural
ayudan a comprender que cada persona se halla inmersa en una red de relaciones que conforma un
grupo social que privilegia unas creencias y unos valores respecto a otros, por lo que diferentes
personas pueden percibir y temer a diferentes peligros, no obstante, considera el autor, se debe
remarcar la importancia de la perspectiva sociológica ya que abre la puerta a una nueva dimensión
para entender el funcionamiento en la práctica de la prevención social de riesgos.
En un intento por comprender y explicar los comportamientos y actitudes que las personas tienen o
escenifican ante el riesgo, desde las ciencias sociales se han añadido nuevas dimensiones a dicho
concepto. Así, Douglas y Wildavsky (1982) citados por Espluga (2002), suponen que las creencias
y valores compartidos por determinados grupos (sociales y culturales) influyen en la selección de lo
que se considera o no como riesgo, de tal manera que, las personas de estos grupos se preocupan
especialmente de aquellos acontecimientos o aspectos que más pueden afectar o poner en peligro
sus sistemas de creencias o valores, su manera de entender y de vivir las relaciones sociales. Cada
grupo social selecciona (inadvertidamente) los riesgos que “quiere” temer con la finalidad de dar
coherencia a su forma de vivir y a sus propios valores e ignora el resto de los posibles riesgos que
pueden ser relevantes para otros grupos sociales. Desde esta perspectiva, la percepción del riesgo y
el comportamiento seguro o inseguro de los individuos puede tener que ver con su socialización en
alguna de las tipologías culturales propuestas por los autores: cultura jerárquica, igualitaria e
individualista.
Espluga (2002) en el análisis que hace sobre la percepción social del riesgo en la dimensión
sociológica, cita a Wynne (1996) quien sugiere que las percepciones sociales del riesgo no están tan
directamente relacionadas con percepciones o evaluaciones de alguna cosa objetivamente existente,

�sino más bien con las relaciones que las personas mantienen con las instituciones responsables de
gestionar el riesgo.
Según Espluga (2002), como en las estimaciones expertas del riesgo hay numerosos y elevados
niveles de incertidumbre, es perfectamente racional que los individuos no se limiten a ellas a la hora
de valorar las magnitudes de los riesgos y es lógico suponer que se pregunten también sobre cosas
como qué tipo de confianza les merecen las instituciones implicadas en la gestión del riesgo. Las
percepciones públicas y las respuestas al riesgo están basadas en juicios racionales sobre la
conducta de las instituciones expertas y sobre su capacidad para ser dignas de confianza.
En el proceso de investigación se consultó el trabajo “Percepción sobre Riesgos y Cultura de la
Población sobre la Gestión de la Crisis” del Centro Europeo de Investigación Social de
Emergencias (CEISE) de la Dirección General de Protección Civil de España realizada por García y
Puertas (1991). El estudio se realizó desde una óptica global del conjunto de la población española
con la finalidad de obtener una primera aproximación para iniciar el conocimiento sobre la
percepción de la población y la “cultura” de los españoles acerca de los desastres y de la gestión de
las crisis provocadas por emergencias. La investigación, proporcionó elementos de referencia y
algunas guías básicas susceptibles de ser utilizadas en otras investigaciones de carácter limitado
como zonas específicas, desastres concretos y otras. Para la obtención de la información, se aplicó
un cuestionario a 1 411 personas distribuidas por áreas Nielsen31, las variables estudiadas fueron:
percepción sobre la probabilidad de riesgos, riesgos sufridos alguna vez, primera sensación ante la
crisis, nivel de conocimiento de planes de emergencia, de sistemas de alerta, nivel de formación y
medios a través de los que se informó.
Otros estudios sobre percepción del riesgo de carácter cuantitativo lo realizan Corral, Frías y
González (2003), quienes analizan las respuestas dadas por 200 habitantes de una ciudad del Norte
de México. El instrumento diseñado y aplicado investigaba el grado de riesgo percibido en 84
situaciones diferentes, entre las que se incluían peligros potenciales debidos a la naturaleza, el uso
de las tecnologías, conductas criminales y comportamientos personales de riesgo, por lo que se
valora el riesgo ambiental, social y el propiamente personal.
2.2.2 Los estudios sobre percepción social del riesgo: el enfoque cualitativo
Con el objetivo de proveer las ideas necesarias para trabajos, estudios e investigaciones que
fundamenten la orientación de inversiones en infraestructura física y desarrollo comunitario en la
ciudad de Buenos Aires, en el área metropolitana se realizó un estudio específico de “percepción

31

Áreas Nielsen: cierta distribución geográfica de la población que se asume en las investigaciones
sociológicas. Ha sido probada en numerosos estudios.

�social de riesgo y opinión comunitaria sobre inversiones necesarias para la prevención y control de
inundaciones” en la cuenca del arroyo Maldonado. El documento fue elaborado por la red GAO
(Gestión Asociada del Oeste) a solicitud del Banco Mundial. (Balanovski, Redín y Poggiese,
2001)
El marco teórico que sustenta el estudio antes mencionado, se basa en tres componentes: la
reinterpretación del fenómeno de los desastres y la re-caracterización de su concepción; la
actualización sobre la planificación del desarrollo con participación social y por último, el
conocimiento de las perspectivas que enfrentan las poblaciones. La metodología empleada,
respondió a una combinación de investigación acción y planificación participativa - estratégica,
propias del paradigma cualitativo de investigación.
También empleando técnicas cualitativas de investigación, Puertas (2003), realiza un trabajo sobre
percepción del riesgo y actitud hacia la información de la población afectada por planes de
emergencia nuclear, este trabajo permitió detectar los distintos aspectos sociales y emocionales
que pueden estar presentes en la vivencia ciudadana de municipios afectados por planes de
Emergencia Nuclear. Para lograr los objetivos propuestos en la investigación, eligieron técnicas
cualitativas que permitieron abordar el pensamiento colectivo (representaciones mentales,
normativas, costumbres), así como los sentimientos y fantasías que se despiertan ante un riesgo
como el nuclear. Desde esta perspectiva se utilizaron técnicas de grupo de discusión y entrevistas
abiertas, así como técnicas de análisis transaccional que permiten abordar directamente el marco
de referencia grupal y las motivaciones, a veces no manifiestas, de hábitos, costumbres y actitudes.
Con el objetivo de estudiar en México la manera en que los habitantes tanto de las comunidades
urbanas como rurales perciben el riesgo que representa el volcán Popocatépetl, y las estrategias de
afrontamiento que utilizan32, se realizó una investigación sobre el desastre desde la óptica de las
Ciencias Sociales, que subraya la necesidad del enfoque interdisciplinario para el estudio de la
percepción de riesgos así como el condicionamiento cultural y social de la misma33.
La investigación, “Estudios de caso en: Caracas, El Salvador, Cali, y México”, analiza
experiencias y tecnologías de monitoreo de amenazas para prevenir y mitigar desastres en zonas

32

Existen múltiples definiciones sobre afrontamiento y estilos de afrontamiento las que se presentan tomando
en cuenta no sólo la situación sino también las características personales y los factores de índole sociocultural.
El término afrontamiento se refiere a las respuestas que tiene un individuo cuando se le presenta una situación
que puede ser potencialmente peligrosa.
33
Introducción. [en línea]. [Consultado: 22/01/2007]. Disponible en: http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/
documentos/lps/hernandez_p_yg/capitulo1.pdf

�de alto riesgo34, el estudio resulta valioso porque introduce como variable la percepción tanto de
los habitantes como de las autoridades locales, propone además, un nuevo método de análisis de
las variables y de los factores que juegan un papel en el proceso de los desastres urbanos retomado
para ello, el método de la cartografía utilizada por la Alianza para un Mundo Responsable, Plural y
Solidario promovida por la Fundación Charles Leopold Mayer. El principal objetivo de la
herramienta empleada es que permite la visualización de las relaciones entre diferentes tópicos
relativos al riesgo y el desastre.
Un estudio de tipo cualitativo realizado durante los meses de julio y agosto de 1998 entre la
población residente en zonas próximas al vertido tóxico de minas de Aznalcóllar35, en Sevilla,
España, resulta útil para la presente investigación al aportar claves para el análisis sobre la
percepción de riesgos en la población de la zona próxima al vertido, haciendo hincapié en los
riesgos percibidos para la salud de las personas, las fuentes de información, su credibilidad, y las
expectativas ante el futuro. Este estudio utilizó técnicas cualitativas combinadas, consistentes en
entrevistas semiestructuradas y grupos focales. Los resultados arrojaron la existencia de una
percepción de las consecuencias económicas del vertido y en un segundo plano las posibles
consecuencias para la salud.
Los autores del estudio antes mencionado, subrayan la importancia de considerar la gestión del
riesgo no únicamente o simplemente como un asunto científico o técnico, sino más bien como
cuestión profundamente conformada por juicios sociales, actitudes y valores, así como por procesos
políticos y organizacionales, problemática que se inscribe en el nuevo paradigma de la «sociedad
del riesgo» en el que se cuestionan el papel de los sistemas de expertos ante la incertidumbre
inherente a los riesgos modernos (escapes nucleares, efecto 2000, vertidos tóxicos, vacas locas,
dioxinas, ingeniería genética y otros), el estudio reivindica una vía distinta que consistiría en
recuperar el protagonismo a través de la participación informada en la toma de decisiones.
La investigación “Riesgo, espacio y percepción: una aproximación” de (Ley García, 2005) tiene
como objetivo general explorar la relación que existe entre la construcción espacial del riesgo y la
percepción social del mismo en Mexicali (México), atendiendo al desarrollo acelerado de
industrialización experimentado por esta ciudad, a partir del tránsito de la industria enfocada a

34

Estudios de caso en: Caracas, El Salvador, Cali, México en zonas de alto riesgo. [en línea]. México:
Instituto Politécnico Nacional: Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica: Coalición Internacional
del Hábitat, 2003. [Consultado: 22/01/2008]. Disponible en: http://www.hic-net.org/document.asp?PID=262

35
Percepción de riesgos ambientales: estudio cualitativo realizado en la zona del vertido tóxico de
Aznalcóllard. Gaceta Sanitaria, 14 (3), (mayo 2000). [en línea]. [Consultado: 22/01/2007]. Disponible en:
http://doyma.es/cgi-bin/wdbcgi.exe/doyma/mrevista.pdf?pident=13002289

�alimentos y bebidas en los años 60, a una actividad eminentemente maquiladora en los años 80 con
industria electrónica, eléctrica, metalmecánica y de equipo de transporte.
La investigación de (Ley García, 2005) se centra en explorar el estado de comunicación del riesgo a
través de la comparación entre los riesgos urbanos “reales” y los socialmente percibidos. La
pregunta central de trabajo es si ¿el riesgo construido es mayor o menor que el socialmente
percibido? La autora considera que responder a esta pregunta conduce en primer lugar a explorar el
nivel de conocimiento social de los peligros del entorno manifiesto en los fenómenos de
invisibilidad y amplificación social y junto con ello el requerimiento de explorar el nivel de
comunicación “oficial” del riesgo como elemento detonador de conflictos sociales.
Sobre el particular Lavell (2005b: 36) plantea: “La subjetividad del riesgo se hace explícita en el
contexto de las acciones tomadas para enfrentarlo. O sea, aún cuando el riesgo exista y pueda ser
sujeto de objetivización a través de procesos científicos que pretenden medir sus dimensiones,
establecer sus parámetros, en fin, medir y cuantificarlo, la decisión y la opción de enfrentar y
reducirlo está condicionado por las percepciones y representaciones que existan sobre ello por parte
de distintos actores sociales, las cuales, a su vez, están condicionadas, entre otras cosas, por los
intereses, condiciones sociológicas y de vida, coyunturas, estatus económico y social, educación y
cultura de los individuos y colectividades bajo riesgo o encargados institucionalmente para
gestionarlo”.
En América Latina en opinión de Lavell (2005a:36), las condiciones en que vive una gran parte de
la población bajo riesgo, ayudan a explicar por qué los estudios puros de la percepción, nunca han
atraído mucho a los investigadores. Así, en contextos donde la población vive en condiciones de
escasez o pobreza y sus oportunidades reales de evitar o reducir el riesgo son mínimas, debido a los
pocos recursos con los cuales cuentan para enfrentar el problema, la percepción que tengan no
constituye una variable clave en términos de explicar su comportamiento frente al riesgo. Aún en
condiciones de una percepción “correcta” de los niveles de amenaza y riesgo, el comportamiento
posible estará condicionado por factores estructurales ligados al contexto vivencial y las
condiciones de vida y cotidianeidad de los individuos, familias o comunidades, y no por sus niveles
de percepción respecto de la situación de riesgo como tal.
La importancia del conocimiento de las percepciones del riesgo para el desarrollo de una adecuada
cultura de la prevención a nivel comunitario, así como las valoraciones sobre la literatura antes
realizadas, guían el estudio de caso que se presenta justo en el momento en que las metodologías
para tales propósitos están hoy en fase de elaboración en Cuba, lo cual le concede novedad e
importancia práctica a la investigación.

�El estudio de caso se inicia con la caracterización de los peligros y la vulnerabilidad en el Municipio
de Moa, se caracterizan además, el medio socioeconómico del Consejo Popular Rolo Monterrey, así
como los asentamientos ubicados en el mismo.
2.3 Estudio de caso: Consejo Popular Rolo Monterrey
•

Caracterización de los peligros y la vulnerabilidad en el Municipio Moa

Para la elaboración del Capítulo en general, fueron fuentes esenciales, los documentos, mapas y
registros aportados por el Consejo Municipal de Defensa y el Centro de Gestión para la Reducción
del Riesgo de Desastres, ellos permitieron obtener información previa para delimitar los aspectos a
tomar en consideración en la entrevista en profundidad36, así como determinar quienes debían ser
entrevistados. Se controla el tiempo de permanencia en el ejercicio de las funciones de los
entrevistados, fijando en este sentido, más de cinco años.
La entrevista en profundidad realizada se dirigió al aprendizaje sobre acontecimientos y actividades
que no se pueden observar directamente en todos los casos. (Anexo 3). En este tipo de entrevista
según Taylor y Bogdan (2002:103), el “…rol de los informantes no consiste simplemente en revelar
sus propios modos de ver, sino que deben describir lo que sucede y el modo en que otras personas
lo perciben…”.
La muestra para la entrevista en profundidad, la conformaron 20 personas consideradas para esta
investigación como actores claves. Los actores claves, son miembros de una comunidad o grupo,
que por su status social en ese contexto o por sus conocimientos y experiencias, representan
importantes fuentes primarias de información que ayudan al investigador a penetrar en los
problemas y comprender el escenario social en que se desarrolla. En el epígrafe 2.3.5, se resumen
los principales criterios emitidos por los entrevistados.
Se consideraron actores sociales claves: Presidente del Consejo Popular Rolo Monterrey, Delegados
de Circunscripciones y autoridades de la Zona y el Consejo Municipal de Defensa así como
responsables de la gestión del riesgo en las empresas del territorio, quienes ofrecieron los criterios
que permitieron conocer los peligros y vulnerabilidades generadas en este contexto y que se detallan
a continuación.
El municipio Moa se encuentra, según la regionalización económica de Cuba realizada por Propín
(1992), en la Macrorregión Económica Oriental, formando parte de la subunidad taxonómica
regional Guantánamo - Moa - Baracoa (Mesorregión), que posee características socioeconómicas
36

“…Por entrevistas cualitativas en profundidad entendemos reiterados encuentros cara a cara entre el
investigador y los informantes, encuentros éstos dirigidos hacia la comprensión de las perspectivas que tienen
los informantes respecto de sus vidas, experiencias o situaciones, tal como las expresan con sus propias
palabras. Las entrevistas en profundidad siguen el modelo de una conversación entre iguales, y no de un
intercambio formal de preguntas y respuestas…” (Taylor y Bogdan, 2002:101)

�mixtas agroindustriales y está compuesta por territorios predominantemente montañosos, donde a
pesar de que su base industrial encuentra sus expresiones más acentuadas en la agroindustria
especializada en el cultivo del café y la rama azucarera, se distingue el caso del municipio Moa por
poseer una estructura económica polarizada en la minería no ferrosa, reportando también actividad
en la rama química y portuaria.
Moa, situada al Noroeste de la provincia de Holguín, limita al Noroeste con el Océano Atlántico, al
Sur con los límites del municipio de Baracoa y Yateras (actualmente provincia de Guantánamo) y al
Oeste con el municipio de Sagua de Tánamo. El territorio tiene una extensión de 732,6 km2. Su
población asciende a 72 414 habitantes. Es un municipio de alto grado de urbanización con 61 836
habitantes en el área urbana. El crecimiento demográfico de la población del municipio experimenta
una dinámica de crecimiento sostenido desde 1976 y en mayor medida a partir del año 2000 como
se aprecia en la Tabla 2 manifestando por consiguiente un incremento de su densidad poblacional.
La componente que más ha influido en la dinámica del crecimiento demográfico del municipio Moa
ha sido la mecánica (migración), y no la componente natural, que se ha caracterizado por un
comportamiento discreto y bajo de su tasa de natalidad y mortalidad.
Tabla 2 Tasa anual de crecimiento y densidad poblacional en Moa
Años
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006
Tasa anual de crecimiento
(por mil hab.)
Densidad de población
(hab./km2)

2,5

2,6

3,7

8,5

5,6

6,1

9,7

95,4

95,6

96,0

96,8

97,4

98,0

98,9

El desarrollo industrial se inicia en Moa a partir de la década del cincuenta con la exploración de los
yacimientos lateríticos de Moa por parte de la Nicaro Nickel Co. subsidiaria de la Freeport Sulphur
Co. En enero de 1957 se inician los trabajos de construcción de la Moa Bay Minig Company
devenida al triunfo de la revolución Empresa Estatal Socialista “Comandante Pedro Sotto Alba”y a
partir del 1ro de diciembre de1994 Empresa Moa Nickel S.A. Comandante Pedro Sotto Alba, única
empresa mixta en el territorio actualmente en proceso de expansión.
En 1986 fue puesta en marcha la Empresa Comandante Ernesto Che Guevara, ubicada en las
proximidades del Consejo Popular Rolo Monterrey, esta Planta utiliza la tecnología lixiviación

�carbonato amoniacal (proceso Caron). Está diseñada para producir 30 mil toneladas anuales,
produce Oxido de Ni + Co sinterizado y en polvo y Sulfuro enriquecido de Ni + Co.37
Una tercera planta con igual capacidad y tecnología que la anterior, situada en la zona conocida por
Las Camariocas, comenzó a construirse en colaboración con el CAME (Consejo de Ayuda Mutua
Económica), actividad que se interrumpe con la desaparición del campo socialista.
En el territorio se asientan importantes objetos industriales y varias entidades que conforman, junto
a la Ernesto Che Guevara, Las Camariocas y la René Ramos Latour en Nicaro, el Grupo
Empresarial Cubaníquel como complejo industrial minero metalúrgico y de investigación desde
1984. Entre estos objetos industriales se destacan la Empresa Mecánica del Níquel Comandante
Gustavo Machín (1987), la Empresa de Construcción y Reparaciones de la Industria del Níquel
(1974), la Unidad Básica Puerto de Moa, la Unidad Empleadora del Níquel, La Empresa de
Servicios del Níquel (1993), Centro de Información y Superación del Níquel y el Centro de
investigaciones del Níquel (1987), así como el Instituto Superior Minero Metalúrgico (1976) donde
se forman a los profesionales para esta industria y sus dependencias.
En Moa, la industrialización determina necesariamente una modificación en la ocupación social del
espacio que se traduce en la intensificación del desarrollo urbano. Y en términos de desarrollo
urbano se da un impulso estratégico a esta zona para consolidar el intercambio internacional y la
infraestructura industrial convirtiéndose en un importante polo para el desarrollo económico de
Cuba.
El desarrollo de la industria del Níquel como necesidad económica del país demandó la creación de
una infraestructura social en correspondencia con la demanda de fuerza de trabajo y el propio
crecimiento de la población, que muestra hoy resultados favorables en la educación, la salud, el
deporte y la cultura, al mismo tiempo que como resultado de este desarrollo industrial, incrementa
su vulnerabilidad ante peligros de carácter diverso.
•

Peligros en el territorio de Moa

Por su origen los peligros se clasifican en: naturales, tecnológicos y sanitarios atendiendo a la
Directiva No 1 del Vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional.
Los peligros naturales comprenden: ciclones tropicales, intensas lluvias, tormentas locales severas,
penetraciones del mar, deslizamientos de tierra, sismos, intensas sequías e incendios en áreas
rurales.

37

Para la comprensión de la dinámica de desarrollo industrial experimentada por la Industria del Níquel en
Moa, resulta interesante y oportuna la perspectiva que ofrecen los Estudios en Ciencia, Tecnología y Sociedad
en torno a la relación tecnología – política, algunas consideraciones al respecto aparecen en Almaguer (2002).

�Los peligros denominados tecnológicos consideran: accidentes catastróficos del transporte
(marítimos, aéreos y terrestres), accidentes con sustancias peligrosas, explosiones de gran magnitud,
derrames de hidrocarburos, incendios de grandes proporciones en instalaciones industriales y
edificaciones sociales, derrumbes de edificaciones, ruptura de obras hidráulicas.
Los peligros sanitarios están representados por enfermedades que pueden originar epidemias,
epizootias, epifitas y plagas cuarentenarias.
Resulta importante destacar que desde finales de la década de los 90 del pasado siglo XX se observa
un incremento en el azote de huracanes, tendencia que según los expertos aumentará en el futuro.
Otros fenómenos como las penetraciones del mar ocurren en zonas bajas del litoral en cualquier
momento del año como consecuencia de ciclones tropicales, fuertes vientos del sur y frentes fríos.
Entre las zonas más amenazadas se encuentran el litoral de Baracoa y la costa norte de Holguín. En
el país existen 220 asentamientos poblacionales en zonas de penetración del mar, entre ellos, Moa.
Además de los huracanes, ciclones y otros fenómenos de carácter meteorológico el peligro sísmico
es real, fundamentalmente para la región Sur - Oriental por su cercanía a la principal zona sismo
generadora del área del Caribe que es el contacto entre la placa del Caribe y la placa de
Norteamérica. La región de Moa ha manifestado históricamente un bajo nivel de actividad sísmica,
ya que no existen reportes históricos de la ocurrencia de algún terremoto fuerte con epicentro
cercano a esta localidad con anterioridad a 1992, sin embargo el 20 de marzo de 1992 se registró un
terremoto de magnitud Richter Ms = 4.5, a 36 km al Este de la ciudad de Moa (Chuy, 1999).
Después del sismo de 1992 otros 3 sismos fueron reportados por la población de Moa con
intensidad de IV grados MSK, posteriormente el 28 de Diciembre de 1998 comenzó una larga serie
sísmica. Hasta el 4 julio de 1999 se reportaron 16 eventos perceptibles y fueron registrados por la
red de estaciones sismológicas 437 temblores de diferentes rangos energéticos. La región de Moa ha
continuado manifestando una actividad sísmica significativa. (Chuy, 1999).
La ocurrencia de un sismo ocasiona pérdidas de vidas humanas y económicas pudiendo inducir
desastres tecnológicos como resultado de la rotura de tuberías con el consiguiente peligro de
expansión de sustancias tóxicas propias de los procesos industriales que en las Plantas niquelíferas de
Moa tienen lugar, en este caso el riesgo está dado por la cantidad de personas expuestas en
dependencia de la envergadura de la avería y de la dirección del viento para las sustancias en estado
gaseoso. Una rotura de estas tuberías también provocaría la paralización inmediata de las Plantas de
Proceso, con una repercusión económica significativa.

�Dadas las características de la cuenca del Río Moa, y el régimen de precipitaciones del territorio las
inundaciones de origen pluvial, constituyen el peligro más frecuente y que mayores afectaciones
genera en el Consejo Popular Rolo Monterrey.
Un alto riesgo inducido por el hombre es la existencia de la presa Nuevo Mundo, vulnerable a
movimientos sísmicos y por ende convierte en zonas de riesgo toda el área aguas abajo de la
cortina, en el caso de la rotura de ésta. Las instalaciones de la Empresa Comandante Pedro Sotto
Alba Moa Níkel S. A. y parte la población de este Consejo, están ubicadas dentro de la cuenca
hidrográfica del Río Moa y por consiguiente resultan vulnerables a estos peligros.
Se identifican en el territorio otros peligros que se pueden clasificar como potenciales
(enfermedades que pueden originar epidemias, epizootias, epifitias y plagas cuarentenarias,
accidentes catastróficos del transporte, accidentes con sustancias peligrosas, explosiones de gran
magnitud, incendios de grandes proporciones en áreas rurales, instalaciones industriales y
construcciones sociales, derrames de hidrocarburos, deslizamientos del terreno y la ruptura de obras
hidráulicas ya mencionado).
En correspondencia con lo anterior pueden considerarse vulnerabilidades construidas en el territorio
de Moa, las siguientes:
1. Base de Amoniaco Anhidro en el Puerto de Moa con 15000 t de capacidad de almacenaje
2. Plantas de Proceso que utilizan sustancias tóxicas peligrosas en la Empresa Pedro Sotto Alba
(Balas de almacenaje de H2S con capacidad de 52 t)
3. Planta Potabilizadora de agua de la Empresa Comandante Che Guevara con 5 t de Cloro
4. Presa Nuevo Mundo con capacidad de embalse de 141 Mm3 cuya rotura provocaría
afectaciones a los objetivos económicos y sociales y la población ubicada en el área de
inundación (10 412 personas), además del cierre de las vías de acceso hacia los puestos de
dirección para caso de desastre de algunos objetivos económicos y zonas de defensa.
5. Fondo habitacional y principales objetivos económicos.
6. Zonas bajas inundables por intensas lluvias y penetraciones del mar.
7. Vías destinadas a la transportación de productos tóxicos.
8. Tuberías cuya avería provoque escape de sustancias peligrosas en el Puerto de Moa, las fábricas
Pedro Sotto Alba y Ernesto Che Guevara en especial en la base de Amoniaco, las líneas de
tuberías y la potabilizadora de agua.
9. Las Empresas Che Guevara, Pedro Sotto Alba, Empresa Mecánica del Níquel y Puerto Moa,
por la cantidad de sustancias químicas e incendiarias que poseen en existencia.

�10. Base de combustible del Puerto Moa, con una capacidad total de almacenaje de 115 000 t, y en
la tubería submarina asociada al campo de boyas.
•

Caracterización del Consejo Popular Rolo Monterrey

El “Consejo Popular Rolo Monterrey” se ubica al Sureste de la ciudad, limita al Norte con el
Océano Atlántico, al Sur con el yacimiento Moa Oriental, al Este con la presa de colas de la
Empresa Comandante Che Guevara y al Oeste con el Consejo Popular 26 de Junio. Incluye tanto al
Reparto Rolo Monterrey, Río Mina, Reparto Pedro Sotto Alba como a La Veguita. (Fig. 1), (Anexo
4)
El centro industrial más importante en el Consejo es la Empresa Moa Nickel S.A. Comandante
Pedro Sotto Alba. Otro centro laboral próximo al Consejo es el Puerto de Moa, empleado para el
embarque de Níquel y Cobalto, así como para la importación de los insumos de las industrias del
Níquel del Municipio, incluyendo el combustible. Existe en el Puerto una Base Receptora de
Amoníaco, y una Unidad Distribuidora de Combustible con su Base de Almacenamiento, todo ello
representa la probabilidad de ocurrencia de desastres en el territorio. Se ubican también en el
Consejo, la Empresa de Servicios del Níquel (ESUNI) y la Empresa de Servicios Técnicos de
Computación y Electrónica del Níquel.
Cuenta también con un aeropuerto moderno con una pista de 2 000 metros de longitud.
El Reparto Rolo Monterrey se ubica en la ciudad de Moa, al extremo Este del centro de la ciudad,
limita al Norte con la Bahía de Moa, el aeropuerto y el antiguo depósito de colas, por el Este con el
coto minero de la Fábrica Che Guevara, por el Sur con el depósito de colas de la Empresa Moa
Nickel S.A. Comandante Pedro Sotto Alba, embalse de agua, Río Cabañas y el asentamiento de La
Veguita y al Oeste con la concesión minera de Moa Nickel S.A. Pedro Sotto Alba, Río Cabañas y el
Reparto Armando Mestre.
En sus inicios se edificaron en este reparto, para los técnicos norteamericanos y algunos cubanos,
255 viviendas uniplantas con cubiertas de placa y amplios jardines, las que se distinguían por sus
comodidades atendiendo al nivel jerárquico de su propietario. Posteriormente se construyeron
varios edificios empleando la técnica soviética conocida como gran panel, que rompieron con la
arquitectura tradicional del Reparto de marcada influencia norteamericana. El nivel de escolaridad
de su población es alto dado el número de profesionales que residen en el mismo. Más del 70 %, de
sus habitantes son trabajadores del Níquel, fundamentalmente de la Empresa Moa Nickel S.A.
Comandante Pedro Sotto Alba y Comandante Ernesto Che Guevara.
El asentamiento Río Mina, en el propio Reparto Rolo Monterrey, se ubica en una pendiente
próxima al Río Cabañas, se caracteriza por condiciones precarias de vida manifiestas en el estado

�constructivo de las viviendas, el peligro de sufrir inundaciones y por los niveles de contaminación
ambiental a los que están expuestos sus habitantes por el vertimiento del licor residual (WL)38 de la
Empresa Comandante Pedro Sotto Alba Moa Níkel S. A.
Reparto Pedro Soto Alba
Este Reparto fue generándose a partir de las edificaciones de la Empresa Constructora y Reparadora
del Níquel (ECRIN), esta empresa fue reubicada como consecuencia de inundaciones sufridas. El
área del Reparto Pedro Soto Alba, así como la zona sudeste del aeropuerto son vulnerables a las
inundaciones de origen pluvial y frecuentemente su población resulta evacuada ante el peligro que
estas representan.

La Veguita
La mayor parte de La Veguita se encuentra ubicada dentro de los límites establecidos en la
Concesión Administrativa Minera Moa Oriental. La vida tanto económica como social de La
Veguita, puede a partir de su infraestructura, catalogarse de asentamiento precario al no contar con
fuentes propias de empleo, presentar altos niveles de contaminación ambiental y encontrarse
ubicado sobre zonas de yacimientos de níquel, aspectos que le imponen fuertes limitantes a su
crecimiento.
El 99 % de la población recibe el agua a través de la red de acueducto y los residuales son
evacuados en letrinas. En La Veguita no existe red de alcantarillado. En este asentamiento el estado
de la vivienda es deplorable en correspondencia con el carácter de asentamiento disperso que ha
experimentado un crecimiento espontáneo y desorganizado. La red eléctrica del alumbrado es
deficiente y se encuentra en mal estado por conexiones realizadas de forma arbitraria y sin
requerimientos técnicos.
La Veguita presenta dificultades de accesibilidad, su vía principal de acceso como resultado de la
explotación del yacimiento Moa Oriental, se convirtió en parte de un camino minero lo que
incrementa el riesgo de accidentes. La comunicación por vía terrestre se imposibilita
frecuentemente como resultado de las crecidas del río Moa
Las caracterizaciones hechas, la consulta de documentos y los elementos que aportaron las
entrevistas en profundidad permitieron el diseño del estudio empírico.
38

El licor residual conocido como WL se genera en la planta de precipitación de sulfuros, es de coloración
azulosa y olor desagradable por la presencia de sulfuro de hidrógeno (H2S). Esta solución sale del proceso a
una temperatura de 90 - 95 Co, posee partículas en suspensión de sulfuros de Ni + Co, alta acidez y varios
metales disueltos. Se vierte al río Cabañas, afluente del río Moa, y finalmente al mar.

�2.3.1 Diseño del estudio empírico
La metodología utilizada en la investigación combina estrategias metodológicas cualitativas y
cuantitativas: utiliza la entrevista estructurada como técnica del paradigma cuantitativo y la
entrevista a informantes claves.
Los métodos cualitativo – cuantitativo y las técnicas a ellos inherentes pueden aplicarse
conjuntamente según las exigencias de la situación investigada, ellos pueden complementarse en el
estudio de un mismo fenómeno, esto se denomina triangulación metodológica y se utiliza para
corregir los inevitables sesgos presentes en ambos paradigmas. En este caso se utiliza para explorar
y describir las diferentes percepciones del riesgo en los habitantes del “Consejo Popular Rolo
Monterrey”.
La metodología cualitativa es de gran utilidad para el análisis de los fenómenos complejos, para el
estudio de casos, para la descripción y estudio de unidades naturales como organizaciones y
comunidades concretas. (Pérez, 1994).
La metodología cualitativa se asume teniendo en cuenta que permite al investigador ver el escenario
y a las personas desde una perspectiva holística; las personas, los escenarios o los grupos no son
reducidos a variables, sino considerados como un todo en el contexto de su pasado y de las
situaciones en las que se hallan.
La investigación desarrollada puede clasificarse como un caso de estudio de tipo interpretativo. Los
estudios de casos de tipo interpretativo contienen descripciones ricas y densas que se utilizan para
ilustrar, defender o desafiar presupuestos teóricos defendidos, antes de recoger los datos. Según
Pérez (1994), los estudios de casos presentan las ventajas siguientes:
•

Representan un método apropiado para investigar a pequeña escala en un marco limitado de
tiempo, de espacio y de recursos.

•

Pueden servir a múltiples audiencias y por tanto contribuir a la democratización en la toma de
decisiones.

•

Considerados como productos pueden formar un archivo de material descriptivo lo
suficientemente rico como para admitir interpretaciones posteriores.

•

Los estudios de casos son “un paso a la acción”, parten de ella y contribuyen a ella al dar la
posibilidad de introducirlas en la práctica, sus resultados son útiles para el trazado de estrategias
de desarrollo comunitario, para el autodesarrollo individual e institucional.

El diseño metodológico del estudio de caso que se presenta parte de las consideraciones teóricas y
metodológicas presentes en los estudios sobre percepción social del riesgo descritos, así como de

�los estudios de percepción desarrollados en Cuba por el Centro de Información, Gestión y
Educación Ambiental y el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, (CIGEA- CIPS)39.
El estudio sobre la percepción social del riesgo ante situaciones de desastres naturales y
tecnológicos selecciona al Consejo Popular Rolo Monterrey por considerarse su población
permanentemente expuesta a peligros diversos. Se valoró la metodología elaborada para el “Estudio
de apreciación de los peligros de desastres”. “Caracterización de la percepción del peligro ante
desastres naturales en comunidades en lugares críticos” propuesta por el Equipo de Estructura
Social y Desigualdades del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, (CIPS)40 del
CITMA (Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente) cuyos objetivos eran:
• Organizar y orientar la realización de los estudios sobre percepción del peligro ante fenómenos
naturales.
• Caracterizar las percepciones sobre peligros ante fenómenos naturales en poblaciones expuestas
a eventos definidos.
• Identificar grupos por niveles de vulnerabilidad ante el peligro.
La metodología propuesta por el (CIPS) permite la clasificación de la población atendiendo a sus
percepciones sobre los peligros en tres grupos: percepción alta, media y baja empleando para ello
un esquema descriptivo de amplia utilización en los estudios de percepciones: la tríada
conocimiento – sensibilidad – disposición al cambio, que son las categorías básicas asociadas a la
incorporación de un concepto de sostenibilidad en la actividad cotidiana de los diversos actores
sociales.
Resultan valiosas en ella además, las dimensiones y variables que a partir de la tríada antes
mencionada se definen, al abarcar estas las diferentes fases del ciclo de reducción de desastres
(prevención, preparativos, respuesta y recuperación)

39
Percepciones medioambientales en la sociedad cubana actual. Un estudio exploratorio. [en línea].
[Consultado: 24/01/2002]. Disponible en http://wwwcentre.unep.net/Cuba/percepcion.htm.
40
CUBA. CITMA. Estudio de apreciación de los peligros de desastre. Perfil metodológico de la tarea
“Caracterización de la percepción del peligro ante desastres naturales en comunidades en lugares críticos.
Equipo de Estructura Social y Desigualdades. [documento digital]. La Habana: Centro de Investigaciones
Psicológicas y Sociológicas (CIPS), 2007.

�La metodología propuesta por el (CIPS)41 , no obstante lo analizado, no se consideró apropiada para
la presente investigación ya que la misma sólo contempló algunos peligros de carácter natural
(fuertes vientos, penetraciones del mar e intensas lluvias), excluyendo otros de igual índole y de
significativa importancia para el territorio de Moa; al mismo tiempo, no previó el estudio de la
percepción de peligros tecnológicos, ni la posible falta de memoria histórica y/o experiencia de
desastres en la población, lo que a nuestro juicio no permite su aplicación a este contexto y por
consiguiente la diversidad de escenarios posibles de riesgo y niveles igualmente diferentes de
vulnerabilidad.
Para el contexto minero de Moa dadas las características industriales del territorio y su ubicación
geográfica, se consideró la necesidad de explorar un número mayor de peligros de carácter natural
así como el estudio de las percepciones sobre los peligros tecnológicos también previstos en la
Directiva No. 1 del Vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional42 proponiendo para ello el
empleo del paradigma psicométrico como parte del instrumento diseñado y aplicado, evaluando
diez atributos del peligro al incluir la percepción sobre la vulnerabilidad y no nueve atributos como
Puy y Aragonés (1997) y Slovic y Weber (2002) lo que supone un enriquecimiento del método en
su aplicación.
Emplear el paradigma psicométrico resulta útil en tanto las técnicas psicométricas son apropiadas
para identificar similitudes y diferencias entre los grupos con respecto a las percepciones de riesgo,
lo que permite contribuir positivamente a la comunicación del riesgo.
Como parte de la fase de diseño del estudio, se construyó un instrumento de medida consistente en
una entrevista estructurada para evaluar las percepciones del riesgo en situaciones de desastres
naturales y tecnológicos con las adecuaciones antes explicadas. En el proceso de obtención de la
información se consideró útil el uso de la entrevista estructurada como instrumento de recogida que
homogeniza, para todos los individuos de la muestra, la información recogida a través de las
preguntas planteadas.
41

“En el año 2006 el Estado Mayor de la Defensa Civil orienta a la Agencia de Medio Ambiente del CITMA
la “Implementación de los estudios de peligros, vulnerabilidades y riesgos para la reducción de desastres para
la Republica de Cuba”. Como experiencia piloto se tomó la Ciudad de La Habana y sus quince municipios y
en esta primera etapa se concentró en el examen de tres eventos fundamentales que son los que más nos
afectan, asociados a los ciclones tropicales y a los sistemas frontales: inundaciones por lluvias intensas,
inundaciones por penetraciones del mar y afectaciones por fuertes vientos”. Equipo de Estructura Social y
Desigualdades. Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS.) CITMA. Estudio de
apreciación de los peligros de desastre. Perfil metodológico de la tarea “Caracterización de la percepción del
peligro ante desastres naturales en comunidades en lugares críticos”. Documento digital.
42
CUBA. Directiva No. 1 del Vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional. Planificación, organización y
preparación del país para situaciones de desastre, 2005

�El estudio de percepción del riesgo estuvo dirigido a:
•

Identificar la percepción del riesgo en la población del Consejo Popular Rolo Monterrey a
partir de conocer cuáles son los principales peligros percibidos por su población.

•

Analizar las diferencias respecto a los principales peligros identificados por la población del
Consejo Popular según variables sociodemográficas tales como edad, sexo y nivel de
escolaridad.

•

Analizar las diferencias en la percepción de los peligros percibidos en los estratos objetos
de estudio.

•

Obtener la jerarquía de peligros percibidos en cada estrato estudiado y en el Consejo
Popular en general.

•

Estudiar las diferentes dimensiones cualitativas del riesgo según el enfoque psicométrico
incorporando la dimensión vulnerabilidad a las nueve características clásicas estudiadas
desde este enfoque.

•

Conocer mediante entrevistas en profundidad a actores claves, los riesgos, peligros y
vulnerabilidades presentes en el territorio y en particular en el Consejo Popular objeto de
estudio.

•

Diseño y composición de la entrevista estructurada

Para estudiar las características socio-demográficas de los individuos entrevistados se consideraron
las variables edad, sexo, nivel de escolaridad y ocupación, ya que en varios estudios ha sido
comprobada existe cierta relación entre estas y las percepciones de peligros y riesgos según la
literatura consultada. (Slovic y Weber, 2002; Puy y Aragonés, 1997)
Con la finalidad de medir las diferentes variables o atributos del riesgo en los habitantes expuestos,
se empleó el enfoque psicométrico antes mencionado, consistente en la combinación de una Escala
del tipo Likert de 5 puntos con un diferencial semántico, otorgándose un punto como puntuación
mínima al ítem y 5 puntos a una respuesta que otorga el valor máximo al ítem propuesto.
La elección de la escala de Likert, supone que la percepción de un sujeto viene dada por el valor
obtenido en cada proposición o ítem. Cabe resaltar que se utiliza esta técnica porque cada ítem se
refiere a un atributo específico de la percepción del riesgo; otra cuestión a destacar de la escala
escogida, es que utiliza una categorización del continuo de percepción del sujeto, graduada según la
intensidad. Como la valoración que ofrecen los sujetos no supone una distribución uniforme en el
continuo y no está asegurado que haya intervalos iguales, el resultado cuantitativo de la escala es de
naturaleza ordinal, sin embargo, lo común es que se le trabaje como de razón o intervalo.

�El análisis de los datos permite la creación del perfil característico de la percepción para cada tipo
de peligro. Siguiendo la tradición psicométrica, se calcula la media aritmética de las valoraciones
dadas por los sujetos a cada peligro en cada atributo o característica. A partir de esta información se
construye una representación gráfica del perfil de cada peligro, y la comparación de los diferentes
perfiles, ofrece una panorámica descriptiva de las valoraciones realizadas por los habitantes en cada
barrio.
En este esquema de análisis, se puede sustituir la media aritmética por otro índice de tendencia
central como la mediana o la moda, también es posible incluir una valoración de la dispersión como
la variancia (si se opta por usar medidas basadas en momentos de la distribución), o la amplitud
intercuartil (si se opta por usar medidas basadas en ordenaciones).
Una estrategia para resumir la estructura de datos obtenidos es el análisis de regresión múltiple
aplicado a cada riesgo, de esta forma, se utiliza la medida de riesgo global como variable criterio y
la puntuación en cada atributo como variables predictoras y con ello se obtiene, para cada peligro, la
combinación lineal de atributos del riesgo que mejor predice el riesgo total percibido.
La entrevista estructurada está formada por 3 preguntas. (Anexo 5)
•

La pregunta No 1, explora una única variable: el conocimiento por parte de los habitantes del
Consejo Popular sobre los diferentes peligros que pueden afectarlos, y recaba información,
sobre los principales peligros que el sujeto identifica en función de lo que pudiera considerar su
“exposición personal”. Esta cuestión explora aquellos peligros que los individuos consideran
como más importantes, ya sea por su experiencia personal, actitudes o creencias, lo cual
permite comprender cuáles son los peligros a los que los sujetos se sienten mayormente
expuestos, los que valoran que les afectan o pudieran afectar directamente.

•

La pregunta No 2 busca evaluar los diferentes variables o atributos del riesgo (variables
numeradas de A1 a A11)

•

La pregunta (G1) es de tipo general y se dirige a obtener una estimación de la variable magnitud
del riesgo percibido. La pregunta incorpora aclaraciones para estandarizar la gravedad de los
desenlaces que se deben considerar (pérdidas de salud muy graves) y la latencia (tanto las
consecuencias que suponen pérdidas de salud a corto plazo, como a medio o largo plazo).

Para la pregunta No. 2, y atendiendo a un tipo específico de peligro, las variables son:
¾

A1: explora el factor conocimiento que tiene el sujeto sobre el peligro.

�¾

A2: explora el factor conocimiento que el sujeto atribuye a los responsables de la prevención,
en íntima relación con el conocimiento de los responsables, con la confianza en ellos y con la
aceptación de las medidas preventivas que se proponen.

¾

A3: explora la respuesta emocional de temor, la característica más predictiva del riesgo global
percibido.

¾

A4: evalúa el concepto “vulnerabilidad” o “susceptibilidad” ante el peligro, cuestión central en
la gestión del riesgo.

¾

A5: explora la percepción del sujeto sobre la novedad o antigüedad del peligro, dado que la
familiaridad con el peligro puede generar su no reconocimiento.

¾

A6: evalúa la percepción de la gravedad de las consecuencias, la que se corresponde con la
magnitud de la pérdida, que es una de las variables constitutivas de la definición técnica de
riesgo.

¾

A7: busca conocer la percepción sobre la voluntariedad o involuntariedad en la exposición al
peligro.

¾

A8: se centra en el grado de control percibido, que permite descartar actitudes fatalistas (pasa
cuando pasa y yo no lo puedo evitar), o por el contrario sentimientos de invulnerabilidad (a mi
no me sucederá esto porque soy más habilidoso, tengo mayor experiencia, etc.)

¾

A9: trata de explorar tanto la visión que el sujeto tiene de su capacidad para realizar acciones
preventivas (reducir la probabilidad de aparición del daño), como de realizar actuaciones para
reducir el impacto del daño.

¾

A10: explora el potencial catastrófico que se atribuye al peligro, atributo que mantiene una
relación alta y positiva con el riesgo total percibido.

•

A11: explora la percepción sobre la demora de las consecuencias, parámetro crítico en el
momento de explicar las actitudes y el comportamiento.

•

Selección de la muestra

Como parte de la fase de diseño del estudio se procedió a la determinación del tipo de muestreo y el
tamaño muestral necesarios. Dado que el estudio está encaminado a determinar parámetros, es decir
se pretende hacer inferencias a valores poblacionales (proporciones, razones) a partir de una

�muestra, se planteó hacer un muestreo aleatorio estratificado43 en la población adulta mayor de 16
años, teniendo en cuenta la distribución geográfica de la población a estudiar y sus diferentes
características socioeconómicas así como el grado de exposición a los peligros, se tomaron los
diferentes barrios del Consejo Popular como estratos 44.
Para ello es necesario precisar:
•

El nivel de confianza o seguridad (1-α). El nivel de confianza prefijado da lugar a un
coeficiente (Zα). En este caso se escoge una seguridad del 95%, por lo que Zα = 1,96.

•

La precisión (d) que se desea para el estudio, la misma se estima en un 5%.

•

Una idea del valor aproximado de los parámetros que se quieren medir. En este caso por no
tener referencia de estudios previos, se utiliza el valor p =q= 0,5 (50%) que maximiza el
tamaño muestral.

A través de la fórmula45 :

Se calcula el número de unidades de análisis necesarias (n) para tener una muestra probabilística,
que sea estadísticamente significativa y permita la inferencia de los parámetros estudiados a toda la
población (N) del Consejo Popular (Fig. 2).

“En el muestreo estratificado, la población de N unidades se divide primero en sub-poblaciones de N1,
N2,…Nh unidades, respectivamente. Estas sub-poblaciones no se solapan y en su conjunto comprenden a toda
la población. Por lo tanto
43

Las sub-poblaciones se denominan estratos. Para obtener todo el beneficio de la estratificación los valores de
los Nh deben de ser conocidos. Una vez determinados los estratos, se extrae una muestra de cada uno, las
extracciones deben de hacerse independientemente en los diferentes estratos. Los tamaños de las muestras
dentro de los estratos se denotan n1, n2,… nh, respectivamente. Si se toma una muestra aleatoria simple en
cada estrato, el procedimiento total se describe como un muestreo aleatorio estratificado”. (Cochran,
1978:125).
44

“La estratificación geográfica en la que los estratos son áreas compactas como municipios o colonias de una
ciudad, es común –a menudo por conveniencia administrativa o por que se quieren datos separados para cada
estrato- y generalmente viene acompañada con un incremento en la precisión, porque operan muchos factores
para lograr que las personas que viven o las cosechas que se cultivan en una misma área muestren semejanzas
en sus principales características. Sin embargo, las ganancias debidas a la estratificación geográfica, en
general son modestas…” (Cochran, 1978:140).

45

PITA FERNÁNDEZ, S. Atención primaria en la Red 3:138-14. [en línea]. [Consultado: 06/03/2001].
Disponible en: http://www.fisterra.com.

�Figura 2. Elementos de la inferencia estadística46
Teniendo en cuenta que la población total del Consejo Popular es N=3994 habitantes y el tamaño de
la muestra obtenido es n=200, la fracción para cada estrato será47:

En la Tabla 3 se muestran los resultados de los cálculos obtenidos para cada uno de los barrios del
Consejo Popular a través de la fórmula anterior.

Tabla 3. Muestra probabilística estratificada por barrios del Consejo Popular
Población residente
Tamaño de la
Barrio (estrato)
mayor de 16 años
muestra
Rolo Monterrey
2802
140
La Veguita
659
33
Pedro Sotto Alba
169
8
46

Ídem.
En un número determinado de elementos muestrales n=∑ nh la varianza de la media muestral puede
reducirse al mínimo si el tamaño de la muestra para cada estrato es proporcional a la desviación estándar
dentro del estrato. Esto es:
47

Donde fh es la fracción del estrato, n el tamaño de la muestra, N es el tamaño de la población, Sh es la
desviación estándar de cada elemento del estrato h, y K es una proporción constante que nos dará como
resultado una n óptima para cada estrato según, Hernández-Sampieri y C. Collado (2004:221-222)

�Río Mina
Total

364
3994

18
199

2.3.2 Análisis de los resultados.
En correspondencia con las características sociodemográficas del Consejo Popular Rolo Monterrey,
el 47% de la población estudiada corresponde a la categoría “trabajadores” y el 50 % tiene nivel
Medio Superior como puede observarse en las Fig. 3 y 4.

7%
13%
47%

Trabajador
Ama Casa
Jubilado

14%

Estudiante
Desocupado
19%

Figura 3. Distribución de la muestra por situación ocupacional

8%

3%

9%
Sin Escolaridad
Primaria
30%

Media
Media Superior

50%

Superior

Figura 4.Distribución de la muestra según nivel de escolaridad
Atendiendo a las posibles diferencias que en la percepción del riesgo de desastre pueden representar
las variables sexo y edad, la muestra estuvo conformada por un 51 % de hombres y un 49 % de
mujeres, de ellos, el 57 % son adultos y el 33 % jóvenes como puede apreciarse en la Fig. 5. La
población estudiada mayor de 30 años y menor de 60 años fue considerada como adulta, de ella, el

�60 % lo constituyeron hombres y el 54 % mujeres, mientras que de los jóvenes (comprendidos entre
los 16 y 30 años), el 33 % son varones y el 34 % hembras.

Masculino

Adulto mayor

9

12

Adulto

Joven

Femenino

54

60

33

34

Figura 5. Distribución de la muestra por edades
La Fig. 6 muestra en porcientos los peligros identificados para el territorio por parte de la población
entrevistada. El análisis revela que el 44 % de los entrevistados identificó el peligro “Escape de
Sustancias Tóxicas” como peligro tecnológico que pudiera dañarlos, lo que se explica por la
ubicación en el Consejo Popular y muy próximo al mismo de Empresas pertenecientes al Grupo
Empresarial Cuba - Níquel que almacenan e incorporan en el proceso productivo un número
considerable de sustancias tóxicas, esta percepción puede estar dada, además, por el hecho de que
los desastres no experimentados, y a los que se les atribuye alto poder catastrófico por el número de
personas que pueden ser dañadas de una vez, así como a la inmediatez de sus efectos, unido a la
carencia de medios adecuados de protección, generan una percepción más alta en cuanto al temor
como atributo predictivo del riesgo.
El 19 % de la población entrevistada identificó a los “Huracanes” como un peligro de carácter
natural que pudiera afectar el territorio, sin embargo los datos históricos y el criterio de los expertos
sobre este tipo de fenómeno metereológico no respaldan esta percepción. Al respecto, las
estadísticas señalan que en los últimos 165 años sólo un huracán de gran intensidad ha cruzado por
el territorio de Moa; mientras que entre 1884 y 1985 el único con estas características que afectó a
la provincia de Holguín fue el Flora, los días 4 y 8 de octubre de 1963.

�El peligro “Rotura de presa” se identifica por el 16 % de los entrevistados, esta percepción se
justifica por la proximidad de la Presa Nuevo Mundo cuya capacidad de embalse es de 141 Mm3 y
su rotura provocaría afectaciones a importantes objetivos económicos y sociales y a la población
ubicada en el área de inundación (10 412 personas), además del cierre de las vías de acceso hacia
los puestos de dirección para caso de desastre de algunos objetivos económicos y zonas de defensa.
“Las intensas lluvias” se identifican por el 12 % de los habitantes entrevistados en el Consejo
Popular, esta percepción se explica por la frecuencia con que ocurre este fenómeno dado el régimen
de lluvias que caracteriza a la región y las inundaciones que se registran por la ubicación de los
asentamientos estudiados en las proximidades de los Ríos Moa y Cabañas. La identificación de este
peligro en una proporción menor a los antes comentados sugiere determinado grado de
familiarización con respecto a este peligro, así como la consideración de que se tiene mayor
“control” sobre el mismo.
Resulta significativo que sólo el 6 % de la población estudiada identifique el peligro “Sísmico”
atendiendo al potencial catastrófico del mismo, a la inmediatez de sus consecuencias, a la
vulnerabilidad a la que está expuesta la población en general del Municipio tomando en cuenta la
sismicidad, la potencialidad y características de las zonas sismo generadoras que tienen mayor
influencia sobre el territorio de Moa, este puede ser considerado un claro ejemplo de cuanto difieren
las opiniones de los expertos y la percepción común de los ciudadanos, ello sugiere además la
necesidad de la educación de la población en este sentido
Otros peligros como “Accidentes catastróficos del transporte”, “Incendios de grandes proporciones
y “Graves Epidemias” se identifican sólo por el 1 % de los entrevistados, sin embargo pudieran
afectar severamente al territorio y en particular a este Consejo por su proximidad a importantes
empresas productoras que almacenan volúmenes significativos de sustancias químicas e
incendiarias, a la ubicación además del Aeropuerto y al propio Puerto de Moa.

�0%

6%

1% 1%

16%
Rotura Presa
Escape Sustancias Tóxicas

19%

Intensas Lluvias
Huracanes
Acc. Transporte
Sismos
Incendios
12%

Graves epidemias
45%

Figura 6. Identificación de los peligros expresada en porciento
La identificación de los peligros atendiendo a la variable “sexo”, según puede observarse en la Fig.
7, permite apreciar que el peligro identificado en primer lugar por ambos sexos es el peligro
“Escape de Sustancias Tóxicas”. Proporcionalmente, las mujeres identifican en mayor medida que
los hombres los peligros “Rotura de presa” y “Sismos”. Resulta prácticamente proporcional la
identificación de los peligros “Huracanes” e “Intensas lluvias” en ambos sexos. El peligro “Graves
epidemias” sólo fue identificado por hombres mientras el peligro “Incendios de grandes
proporciones” se identifica por ambos sexos con un bajo porciento.
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%

Graves epidemias
Incendios
Sismos
Accidentes Transporte
Huracanes
Intensas Lluvias
Esc Sust Toxicas
Rotura Presa
Masculino

Femenino

Figura 7. Identificación de los peligros por sexos (expresada en porciento)

�La identificación de los peligros atendiendo a la variable “edad”, según puede observarse en la Fig.
8, permite valorar que los jóvenes identifican en una proporción menor que los adultos los peligros
“Rotura de presa”, “Escape de sustancias Tóxicas” y “Sismos”, esto pudiera estar vinculado a una
baja percepción de la vulnerabilidad a la que están expuestos, cuestión esta que suele caracterizar a
las personas en las edades tempranas de la vida, sin embargo identifican en proporción similar a los
adultos los peligros “Intensas lluvias” y “Huracanes” probablemente porque los consideren más
probables y porque reciban mayor información al respecto a través de los medios de difusión
masiva.
100%
90%

Graves epidemias

80%

Incendios

70%
60%

Sismos

50%

Accidentes Transporte

40%

Huracanes

30%

Intensas Lluvias

20%

Esc Sust Tóxicas

10%

Rotura Presa

0%
Joven

Adulto

Adulto mayor

Figura 8. Identificación de los peligros por categoría de edad (expresada en porciento)
La variable “nivel de escolaridad” constituye una variable interesante para el análisis de las
percepciones del riesgo de desastres. La Fig. 9 muestra como los sujetos entrevistados “sin
escolaridad”, identifican un número menor de peligros a diferencia de aquellos que tienen “nivel
medio y superior”. El mayor número de peligros identificados corresponde a las personas
entrevistadas con “nivel medio superior”. Las personas sin escolaridad no identificaron el peligro
sísmico como tampoco los peligros rotura de presas, graves epidemias e incendios. Los
entrevistados con nivel superior identifican en una proporción menor el peligro “Intensas lluvias”

�100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%

Graves epidemias
Incendios
Sismos
Accidentes Transporte
Huracanes
Intensas Lluvias

Superior

Media
Sup.

Media

Primaria

Sin Esc.

Esc Sust Tóxicas
Rotura Presa

Figura 9. Identificación de los peligros por nivel de escolaridad expresada en porciento
2.3.3 Análisis comparativo de los resultados por Repartos
Resultan interesantes los resultados obtenidos en cuanto a la percepción de los peligros en los
diferentes estratos estudiados del Consejo Popular, si se tiene en cuenta que las percepciones sobre
los mismos están en correspondencia con las condiciones de vulnerabilidad a las que se encuentran
expuestas, así como el nivel de escolaridad promedio de su población. La Fig. 10 muestra en
porcientos la identificación de los peligros en los diferentes estratos objeto de estudio.
En La Veguita el 44 % de la población identifica el peligro “Escape de sustancias tóxicas”, esto está
dado tanto por la cercanía de la Empresa Comandante Pedro Sotto Alba Moa Nickel S. A., así como
de la Planta Potabilizadora de la Empresa Ernesto Che Guevara, ambas empresas utilizan y
almacenan este tipo de sustancias en cantidades significativas. El 32 % de los entrevistados
identifica el peligro “Rotura de presa”, esta percepción está generada por la proximidad de la Presa
Nuevo Mundo ya referida.
El 18 % de los entrevistados identifica en La Veguita como peligro que los puede afectar las
“Intensas lluvias”, y aunque lo identifican en un porciento menor con respecto a otros peligros, es
realmente el que se manifiesta con relativa frecuencia generando la necesidad de evacuar a una
parte de su población hacia zonas más seguras.
En el Reparto Pedro Sotto Alba la población entrevistada identificó en un 70 % el peligro “Escape
de Sustancias Tóxicas”, ello está dado por su proximidad a la Empresa Comandante Pedro Sotto
Alba Moa Nickel S. A. Un 30 % identificó el peligro “Intensas lluvias”, esta percepción resulta

�baja si se tiene en cuenta que la población de este reparto por su ubicación aguas abajo de la Presa
Nueva Mundo es evacuada frecuentemente ante la ocurrencia de este fenómeno.
La población entrevistada del Reparto Rolo Monterrey identificó en un 66 % el peligro “Escape de
Sustancias Tóxicas”, esta población se ubica próxima a las Empresas antes mencionadas así como a
la Base de Amoniaco Anhidro en el Puerto de Moa. En segundo lugar identifica el peligro
“Huracanes” el 19 %, mientras el 15 %, identifica el peligro “Rotura de presa”. El 9 % de los
entrevistados, identificó el peligro sísmico lo que representa un porciento bajo atendiendo al nivel
de empleo y escolaridad promedio de sus habitantes y el peligro potencial del mismo.
En el asentamiento Río Mina, los entrevistados identificaron sólo peligros de carácter natural, así el
66% identificó el peligro “Huracanes” mientras el 39 % identificaba las “Intensas lluvias”, este
asentamiento en el propio Reparto Rolo Monterrey, se ubica en una pendiente próxima al Río
Cabañas y se caracteriza por condiciones precarias de vida manifiestas en el estado constructivo de
las viviendas, tendederas eléctricas y ausencia de calles interiores.
100%
90%
Graves epidemias

80%

Incendios

70%
60%
50%

Sismos
Accidentes Transporte

40%

Huracanes

30%

Intensas Lluvias

20%

Esc Sust Tóxicas

10%
0%

Rotura Presa
Veguita

Pedro
Rolo
Río Mina
Soto Alba Monterrey

Figura 10. Identificación de los peligros en los diferentes Repartos objeto de estudio

2.3.4 Perfiles característicos del riesgo para los peligros identificados
•

Percepción del peligro “Rotura de presa”

Los resultados se procesaron utilizando el programa Microsoft Excel que permite calcular los
estadígrafos y graficar los perfiles de riesgo atendiendo a lo descrito para el paradigma
psicométrico.
Dado el escaso número de personas que identificaron los peligros: “Incendios de grandes
proporciones”, “Graves epidemias “y “Accidentes catastróficos del transporte” se desestimó su

�procesamiento. A continuación, se analizan los peligros evaluados en la población objeto de
estudio.
En la Tabla 4 se presentan los estadígrafos principales calculados para cada atributo y la medida del
riesgo global percibido del peligro “Rotura de Presa”
Tabla 4 Estadígrafos para el peligro “Rotura de Presa

En la Tabla 4 se aprecia que la medida del riesgo global (G) asociada a este peligro es evaluada
como alta por los habitantes entrevistados. El valor que más se repite para esta pregunta de carácter
global es 5, que es el valor máximo en la escala propuesta. El 50 % de los sujetos se ubica por
encima de 4. En promedio los sujetos se ubican en 4,2 (Riesgo alto). Así mismo se desvían de este
valor como promedio en 0,93 unidades de la escala. En general las puntuaciones tienden a ubicarse
en valores bajos y medios en un rango amplio que abarca toda la escala de medición.
La Fig. 11 muestra el perfil característico del riesgo percibido por los habitantes entrevistados para
el peligro 1 “Rotura de Presa”

�Perfil característico del riesgo percibido
Rotura Presa
1
Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)
No temido
Baja
vulnerabilidad
Viejo

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)
Temido
Alta
vulnerabilidad
Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Demorado

Figura 11. Perfil característico del riesgo percibido para el Peligro “Rotura de presa de
Presa”
La Fig. 11 muestra que los atributos del riesgo que más alta puntuación reciben son el potencial
catastrófico que le atribuyen al peligro (A10), la gravedad del daño que este puede ocasionar (A6),
el temor ante el daño que se puede derivar del peligro (A3) y la percepción de vulnerabilidad, al
considerar la posibilidad que tienen de experimentar daños a consecuencia del mismo (A4). En un
segundo nivel se encuentran los atributos relacionados con el conocimiento personal sobre el
peligro (A1) así como el nivel de conocimiento que consideran tienen las diferentes autoridades en
el territorio sobre el mismo (A2).
En un nivel más bajo según la escala se ubican las percepciones sobre el control/fatalidad del daño
(A8) y (A9) evaluadas entre 2,0 y 2,2.
Como aspectos significativos aparecen: que los habitantes entrevistados consideran que el peligro
no es novedoso (A5), que se encuentran expuestos al mismo de manera involuntaria (A7) y que
consideran que sus efectos se sentirían de inmediato (A11), estas percepciones oscilan en valores
entre 1,9 y 2,3 según la escala.

�El análisis de regresión múltiple realizado para describir la influencia de las diferentes variables
(atributos) en la percepción del riesgo originada por el peligro “Rotura de presa“, arrojó como
ecuación de regresión múltiple:
G1=-0,61-0,08A1+0,28A2-0,12A3+0,15A4+0,36A5+0,32A6-0,07A7+0,23A8-0,19A9+0,40A10+0,06A11

La misma presenta un coeficiente de correlación múltiple positivo de 0,74, lo que denota, un grado
alto de correlación. En la ecuación puede apreciarse que las variables (atributos) que más peso
presentan son (A5), es decir la consideración sobre la novedad o antigüedad del peligro con un
coeficiente de regresión de 0,36, la gravedad del daño (A6) que de este peligro se deriva con un
coeficiente de regresión de 0,32 y el potencial catastrófico que le atribuyen al peligro (A10) con un
coeficiente de 0,40.
La Fig. 12 muestra el Perfil característico del riesgo percibido para el peligro “Rotura de Presa”
atendiendo a la variable sexo. Se observa que las mujeres le atribuyen un mayor nivel de
conocimiento y por consiguiente de confianza a los responsables en el manejo de este peligro pero
se reconocen vulnerables en mayor medida que los hombres ante el mismo aunque expresan menos
temor. El potencial catastrófico que le atribuyen ambos sexos resulta similar.
Al comparar en este perfil (Fig. 13), la percepción de los habitantes de la Veguita y del Reparto
Rolo Monterrey, se observa que en La Veguita sus pobladores se consideran más vulnerables y le
atribuyen mayor potencial catastrófico y gravedad a este peligro que los habitantes en Rolo
Monterrey, las diferencias en las percepciones se explican por una proximidad mayor de La Veguita
a la presa Nuevo Mundo aunque el peligro potencialmente es el mismo.
Los entrevistados entre los 30 y 60 años le atribuyen a este peligro mayor gravedad, y mayor
potencial catastrófico que los restantes grupos de edades. Los entrevistados mayores de 60 años se
consideran más vulnerables que el resto de los grupos de edades. (Anexo 6, Fig. 14)
Las personas entrevistadas con escolaridad de nivel primario, se consideran altamente vulnerables
frente a este peligro, atribuyéndole alto poder catastrófico y considerándolo como muy grave.
(Anexo 6, Fig. 15)
Los entrevistados del grupo “desocupados”, son los que expresan mayor temor ante este peligro y
quienes le atribuyen mayor gravedad. (Anexo 6, Fig. 16)

�Perfil característico del riesgo percibido
Rotura Presa
1

2

3

4

5

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

No temido

Temido

Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad

Viejo

Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Demorado

Ho mbres

Mujeres

Figura 12. Perfil característico para la variable sexos

Perfil característico del riesgo percibido
Rotura Presa
1

2

3

4

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

No temido

Temido

Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad

Viejo

Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Demorado

Veguita

Rolo Monterrey

Figura 13. Perfil del riesgo percibido comparando Veguita – Rolo Monterrey

�•

Percepción del peligro “Escape de sustancias tóxicas”

En la Tabla 5 se presentan los estadígrafos principales calculados para cada atributo y la medida del
riesgo global percibido del peligro “Escape de sustancias tóxicas”.
Tabla 5 Estadígrafos para el peligro “Escape de sustancias tóxicas”

Atributos del Peligro “Escape de sustancias tóxicas”
Estadígrafos

A1

A2

A3

A4

A5

A6

A7

A8

A9

A10

A11

G

Media

3,0

3,6

3,8

3,8

2,3

4,2

2,1

2,3

2,1

4,1

1,7

4,0

Mediana

3

4

4

4

2

5

1

2

2

4

1

4

Moda

3

4

5

5

3

5

1

2

1

5

1

5

1,49

1,48

1,49

1,48

1,47

1,51

1,46

1,42

1,45

1,46

1,38

1,30

Máximo

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

Mínimo

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

Desv. Estándar

Observaciones

90

En la Tabla 5 se aprecia que la medida del riesgo global (G1) asociada a este peligro es evaluada
por los entrevistados como alta. El valor que más se repite para esta pregunta de carácter global es
5, que es el valor máximo en la escala propuesta. El 50 % de los sujetos ubica su percepción en 4.
En promedio los sujetos se ubican en 4,00 (Riesgo alto). Así mismo se desvían de este valor como
promedio en 1.30 unidades de la escala. En general las puntuaciones tienden a ubicarse en valores
que abarcan toda la escala de medición.
La Fig. 17 muestra el perfil característico del riesgo percibido por los entrevistados para el peligro 2
“Escape de sustancias tóxicas”, en ella se muestra que los atributos del riesgo que más alta
puntuación muestran son el potencial catastrófico que le atribuyen al peligro (A10), la gravedad del
daño que este puede ocasionar (A6), el temor ante el daño que se puede derivar del peligro (A3) y la
percepción de vulnerabilidad al considerar la posibilidad que tienen de experimentar daños a
consecuencia del mismo (A4). En un segundo nivel se encuentran los atributos relacionados con el
conocimiento personal sobre el peligro (A1) así como el nivel de conocimiento que consideran
tienen las diferentes autoridades en el territorio sobre el mismo (A2).
Los habitantes entrevistados consideran que se encuentran expuestos a este peligro de manera
involuntaria (A7) y que sus efectos se sentirían de inmediato (A11), consideran además que el
peligro no es novedoso (A5), estas percepciones oscilan en valores entre 1,7 y 2,3 según la escala.

�Perfil característico del riesgo percibido
Esc. Sust. Tóxicas
1

2

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)
No temido
Baja
vulnerabilidad
Viejo

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)
Temido
Alta
vulnerabilidad
Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Demorado

Figura 17. Perfil característico del riesgo percibido para el Peligro “Escape de Sustancias
Tóxicas”
El análisis de regresión múltiple realizado para describir la influencia de las diferentes variables
(atributos) en la percepción del riesgo originada por el peligro “Escape de sustancias tóxicas”,
originó como ecuación de regresión múltiple:
G1=0,91+0,09A1-0,06A2+0,04A3+0,17A4+0,01A5+0,47A6+0,06A7-0,26A8+0,27A9+0,02A10+0,05A11

La misma presenta un coeficiente de correlación múltiple positivo de 0,59, lo que denota un grado
medio de correlación. En la ecuación puede apreciarse que las variables (atributos) que más peso
presentan son (A6), es decir la consideración sobre la gravedad del daño con un coeficiente de
regresión de 0,47, y el grado en que es posible evitar una situación de consecuencias negativas
derivadas de este peligro (A9) con 0,27.
La Fig. 18 muestra, de manera comparada, la percepción de los habitantes de La Veguita, el
Reparto Rolo Monterrey y Pedro Sotto Alba para el peligro Escape de Sustancias Tóxicas. Resulta
significativo que las percepciones más altas se obtienen en el Reparto Pedro Sotto Alba, ello está
dado por su mayor proximidad a la Empresa de ese mismo nombre.
La Fig. 19 muestra como los atributos o dimensiones del riesgo percibido, “temor, gravedad del
daño y potencial catastrófico” resultan similares para la variable demográfica “edad”.

�Perfil característico del riesgo percibido
Esc. Sust. Tóxicas
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo
Viejo
Muy grave
Poco grave
Voluntario
Involuntario

Evitable

No evitable

Controlable

No controlable

Catastrófico

No catastrófico

Demorado

Inmediato

Veg uita

Rolo Mo nterrey

Ped ro So to Alba

Figura 18 Perfil del riesgo percibido comparando Veguita – Rolo Monterrey y Pedro Sotto
Alba

Perfil característico del riesgo percibido
Esc. Sust. Tóxicas
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

&lt; 30 años

entre 30 y 60

&gt; 60 años

�Figura 19. Perfil del riesgo percibido comparando grupos de edades.
Los entrevistados del sexo masculino, expresan ante el peligro Escape de Sustancias Tóxicas mayor
temor, atribuyéndole mayor gravedad y potencial catastrófico que las mujeres. (Anexo 6, Fig. 20).
Las personas entrevistadas con escolaridad de nivel primario se sienten las más vulnerables frente a
este peligro. (Anexo 6, Fig. 21).
Las amas de casa y los desocupados ubican su percepción sobre la vulnerabilidad por encima del los
restantes grupos ocupacionales. (Anexo 6, Fig. 22).
•

Percepción del peligro “Intensas Lluvias ”

En la Tabla 6 se presentan los estadígrafos principales calculados para cada atributo y la medida del
riesgo global percibido del peligro “Intensas Lluvias”
Tabla 6 Estadígrafos para el peligro “Intensas Lluvias”

Estadígrafos

A1

A2

A3

Atributos del Peligro “Intensas Lluvias”
A4 A5
A6 A7
A8
A9

Media

3,8

3,6

4,3

3,9

2,2

4,1

1,9

2,3

2,4

4,3

2,0

4,0

Mediana

4

4

5

4

2

4,5

1

2

2

5

1,5

4

Moda

5

4

5

5

2

5

1

1

2

5

1

5

Desv. Estándar

A10

A11

G

1,51 1,46 1,48 1,46 1,46 1,48 1,47 1,40 1,38 1,36 1,31

1,01

Máximo

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

Mínimo

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

Observaciones

24

En la Tabla 6 se aprecia que la medida del riesgo global (G1) asociada a este peligro es evaluada
por los entrevistados como alta. El valor que más se repite para esta pregunta de carácter global es
5, que es el valor máximo en la escala propuesta. El 50 % de los sujetos ubica su percepción en 4.
En promedio los sujetos se ubican en 4,00 (Riesgo alto). Así mismo se desvían de este valor como
promedio en 1,01 unidades de la escala. En general las puntuaciones tienden a ubicarse en valores
que abarcan toda la escala de medición.
La Fig. 23 muestra el perfil característico del riesgo percibido por los entrevistados para el peligro 3
“Intensas Lluvias”, en ella se muestra que los atributos del riesgo que más alta puntuación muestran
son el potencial catastrófico que le atribuyen al peligro (A10), la gravedad del daño que este puede
ocasionar (A6), y el temor ante el daño que se puede derivar del peligro (A3). En un segundo nivel

�se encuentran los atributos relacionados con el conocimiento personal sobre el peligro (A1), así
como el nivel de conocimiento que consideran tienen las diferentes autoridades en el territorio sobre
el mismo (A2).
Los habitantes entrevistados consideran que se encuentran expuestos a este peligro de manera
involuntaria (A7) y que sus efectos se sentirían de inmediato (A11) consideran además que el
peligro no es novedoso (A5), estas percepciones oscilan en valores entre 1,9 y 2,0 según la escala.
Llama la atención que con respecto a este peligro es baja la percepción sobre la medida en que
pueden intervenir para controlar el daño que del mismo se derive (A8), así como la percepción con
respecto a la posibilidad de evitar que este peligro desencadene una situación de consecuencias
negativas (A9), los valores para ambas oscilan entre 2,3 y 2,4.

Perfil característico del riesgo percibido
Intensas lluvias
1
Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)
No temido
Baja
vulnerabilidad
Viejo

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)
Temido
Alta
vulnerabilidad
Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Demorado

Figura 23 Perfil característico del riesgo percibido para el Peligro “Intensas Lluvias”

El análisis de regresión múltiple realizado para describir la influencia de las diferentes variables
(atributos) en la percepción del riesgo originada por el peligro “Intensas lluvias“, originó como
ecuación de regresión múltiple:

�G1=6,78-0,07A1-0,15A2-0,01A3-0,68A4+0,15A5+0,42A6-0,16A7-0,58A8+0,75A9-0,19A10-0,32A11

La misma presenta un coeficiente de correlación múltiple positivo de 0,70, lo que denota un grado
alto de correlación. En la ecuación puede apreciarse que las variables (atributos) que más peso
presentan son (A6), es decir la consideración sobre la novedad o antigüedad del peligro con un
coeficiente de regresión de 0,42, y la gravedad del daño (A9) que de este peligro se deriva con un
coeficiente de regresión de 0,75.
La Fig. 24 muestra como los habitantes entrevistados en el Reparto Pedro Sotto Alba expresan una
percepción menor que los habitantes del resto de los Repartos estudiados en cuanto al “temor, la
vulnerabilidad, la gravedad del daño y el potencial catastrófico”, y es relativamente baja su
percepción sobre el control de este peligro. Esto es significativo y pudiera explicar la negativa
sistemática de una parte de su población ante la necesidad de ser evacuados.

Perfil característico del riesgo percibido
Intensas lluvias
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

Veguita

Pedro Soto Alba

Rolo Monterrey

Río Mina

Figura 24. Perfil del riesgo percibido comparando los diferentes estratos estudiados
Las mujeres entrevistadas expresan mayor temor, y le otorgan mayor potencial catastrófico que los
hombres al peligro “Intensas lluvias”. (Anexo 6, Fig. 25),

�Los entrevistados mayores de 60 años, se siente más vulnerables y le atribuyen un potencial
catastrófico mayor a este peligro que las personas comprendidas en los restantes grupos de edades.
(Anexo 6, Fig. 26)
Las personas con nivel de escolaridad Superior, son las que mayor conocimiento sobre el peligro
manifiestan, mientras los entrevistados en el grupo de los “desocupados”, son los que expresan
mayor temor, considerándolo además como muy grave. (Anexo 6, Fig. 27 y 28)
•

Percepción del peligro “Huracanes ”

En la Tabla 7 se presentan los estadígrafos principales calculados para cada atributo y la medida del
riesgo global percibido para el peligro “Huracanes”
La medida del riesgo global (G1) asociada a este peligro es evaluada por los entrevistados como
media. El valor que más se repite para esta pregunta de carácter global es 5, que es el valor máximo
en la escala propuesta. El 50 % de los sujetos ubica su percepción en 4. En promedio los sujetos se
ubican en 3,5 (Riesgo medio). Así mismo se desvían de este valor como promedio en 1,02 unidades
de la escala. En general las puntuaciones tienden a ubicarse en valores que abarcan toda la escala de
medición.
Tabla 7 Estadígrafos para el peligro “Huracanes”

Atributos del Peligro “Huracanes”
Estadígrafos

A1

A2

A3

A4

A5

A6

A7

A8

A9

A10

A11

G

Media

2,7

3,6

3,5

3,5

2,3

4,1

1,4

2,0

1,7

3,6

2,1

3,5

Mediana

3

4

4

4

3

4

1

2

1

4

2

4

Moda

3

5

5

4

3

5

1

1

1

4

2

5

Desv. Estándar

1,49 1,47 1,48 1,46 1,45 1,49 1,44 1,42 1,41 1,32 1,28

1,02

Máximo

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

Mínimo

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

Observaciones

39

La Fig. 29 muestra el perfil característico del riesgo percibido por los entrevistados para el peligro 4
“Huracanes”, en ella se muestra que los atributos del riesgo que más alta puntuación muestran son
el potencial catastrófico que le atribuyen al peligro (A10), y la gravedad del daño que este puede
ocasionar (A6). En un segundo nivel se encuentran los atributos relacionados con el conocimiento

�que consideran tienen las diferentes autoridades en el territorio sobre el mismo (A2), el temor ante
este peligro (A3) y la percepción de vulnerabilidad ante la probabilidad de huracanes (A4).
Llama la atención que con respecto al peligro “Huracanes” es baja la percepción sobre la medida en
que pueden intervenir para controlar el daño que del mismo se derive (A8), así como la percepción
con respecto a la posibilidad de evitar que este peligro desencadene una situación de consecuencias
negativas (A9), los valores para ambas oscilan entre 1,7 y 2,0.
Perfil característico del riesgo percibido
Huracanes
1
Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)
No temido
Baja
vulnerabilidad
Viejo

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)
Temido
Alta
vulnerabilidad
Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Demorado

Figura 29. Perfil característico del riesgo percibido para el Peligro “Huracanes”

El análisis de regresión múltiple realizado para describir la influencia de las diferentes variables
(atributos) en la percepción del riesgo originada por el peligro “Huracanes”, originó la ecuación de
regresión múltiple:
G1=1,87+0,15A1+0,17A2-0,02A3-0,19A4+0,11A5+0,36A6-0,10A7-0,33A8+0,10A9+0,26A10-0,28A11

La misma presenta un coeficiente de correlación múltiple positivo de 0,52, ello denota un grado
medio de correlación. En la ecuación puede apreciarse que las variables (atributos) con más peso
son (A6), es decir, la consideración sobre la novedad o antigüedad del peligro con un coeficiente de

�regresión de 0,42 y (A10), que representa el potencial catastrófico atribuido a este peligro cuyo
coeficiente de regresión es de 0,26.
La Fig. 30 muestra el perfil del riesgo percibido para el peligro “Huracanes” atendiendo a la
variable “edad”. Se observa que para los “adultos mayores”, tanto su conocimiento personal como
el que consideran tienen los responsables de las diferentes instituciones y organizaciones sobre este
peligro es mayor que para los grupos restantes de edades, de la misma forma la percepción sobre el
“temor, la gravedad de sus consecuencias y el potencial catastrófico” lo evalúan con puntuaciones
más altas, ello puede estar motivado por una experiencia mayor con respecto a sus consecuencias.

Perfil característico del riesgo percibido
Huracanes
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

&lt; 30 años

entre 30 y 60

&gt; 60 años

Figura 30. Perfil del riesgo percibido comparando grupos de edades
Los habitantes entrevistados en La Veguita y Río Mina, expresan mayor temor ante este peligro que
los habitantes del Reparto Rolo Monterrey, esto se explica por la ubicación de estos asentamientos y
el estado de sus viviendas. (Anexo 6, Fig. 31).
Las mujeres consideran el peligro “Huracanes” como muy grave y se siente ante el mismo, más
vulnerables que los hombres. (Anexo 6, Fig. 32).

�Las personas entrevistadas “sin escolaridad”, se siente como las más vulnerables frente a los
“Huracanes, expresan mayor temor ante este peligro y lo consideran como muy grave. (Anexo 6,
Fig. 33).
Los entrevistados en el grupo “desocupados”, expresan alta percepción en cuanto a la variable
“conocimiento”, tanto personal como el que le atribuyen a los responsables de la gestión del riesgo.
(Anexo 6, Fig. 34).
•

Percepción del peligro “Sismos ”

En la Tabla 8 se presentan los estadígrafos principales calculados para cada atributo y la medida del
riesgo global percibido del peligro “Sismos”
Tabla 8 Estadígrafos para el peligro “Sismos”

Estadígrafos

Atributos del Peligro “Sismos”
A1

A2

A3

A4

A5

A6

A7

A8

A9

A10 A11

G

3,2

3,7

3,8

3,8

2,5

3,5

1,2

2,4

1,8

3,6

1,9

3,5

Mediana

3

4

4

4

2

4

1

2

1

4

1

4

Moda

3

4

5

4

2

4

1

3

1

4

1

5

Media

Desv. Estándar

1,44 1,64 1,67 1,69 1,74 1,80 1,84 1,83 1,88 1,84 2,00 1,63

Máximo

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

5

Mínimo

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

Observaciones

13

En la Tabla 8 se aprecia que la medida del riesgo global (G1) asociada a este peligro es evaluada
por los entrevistados como media. El valor que más se repite para esta pregunta de carácter global
es 5, que es el valor máximo en la escala propuesta. El 50 % de los sujetos ubica su percepción en 4.
En promedio los sujetos se ubican en 3,5 (Riesgo medio). Así mismo se desvían de este valor como
promedio en 1,63 unidades de la escala. En general las puntuaciones tienden a ubicarse en valores
que abarcan toda la escala de medición.
La Fig. 35 muestra el perfil característico del riesgo percibido por los entrevistados para el peligro 5
“Sismos”, en ella se observa que los atributos del riesgo que más alta puntuación obtienen son el
potencial catastrófico que le atribuyen al peligro (A10), y la percepción sobre su vulnerabilidad
(A4) así como el daño que este puede ocasionar (A3). En un segundo nivel se encuentran los

�atributos relacionados con el conocimiento que consideran tienen las diferentes autoridades en el
territorio sobre el mismo (A2) y la gravedad del daño que le puede ocasionar este peligro (A6).
Se considera, además, el peligro sísmico como relativamente antiguo (A5) y baja la posibilidad de
intervenir para controlar el daño que este peligro puede causar (A9). Consideran además que los
efectos se producirían de inmediato (A11) y que se encuentran expuestos al mismo de manera
involuntaria (A7).
Perfil característico del riesgo percibido
Sismos
1
Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)
No temido
Baja
vulnerabilidad
Viejo

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)
Temido
Alta
vulnerabilidad
Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Demorado

Figura 35. Perfil característico del riesgo percibido para el Peligro “Sismos”
El análisis de regresión múltiple realizado para describir la influencia de las diferentes variables
(atributos) en la percepción del riesgo originada por el peligro “Sismos” arrojó como ecuación de
regresión múltiple:
G1=12,56+3,28A1-1,93A2+2,57A3-2,95A4+1,45A5-0,87A6-10,10A7+0,39A8-0,97A9-1,11A10-2,85A11

La misma presenta un coeficiente de correlación múltiple positiva de 0,99 lo que denota un grado
muy alto de correlación. En la ecuación puede apreciarse que las variables (atributos) que más peso
presentan son el conocimiento sobre el peligro (A1), el temor ante la posibilidad de ocurrencia del

�mismo (A3) y la percepción sobre la inmediatez con la que experimentarían los efectos más nocivos
de este peligro (A11).
La Fig. 36 muestra como los sujetos con Nivel Superior de escolaridad evalúan la percepción sobre
la vulnerabilidad y el potencial catastrófico que consideran tiene este peligro con puntuaciones más
altas que las otorgadas por las personas entrevistadas con nivel de escolaridad de “Secundaria” y
“Media Superior”. Las personas con Nivel Superior evalúan su conocimiento personal sobre este
peligro con puntuaciones más altas que los grupos restantes y expresan un nivel menor de temor.

Perfil característico del riesgo percibido
Sismos
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

Media

Media Superior

Superior

Figura 36. Perfil del riesgo percibido para el Peligro. Sismos según nivel de escolaridad
Las mujeres entrevistadas, se sienten más vulnerables ante el peligro que representan los “Sismos”,
y le atribuyen mayor gravedad y potencial catastrófico que los hombres. (Anexo 6, Fig. 37).
El peligro “Sismos”, sólo se identifica por los habitantes del reparto Rolo Monterrey, esta cuestión
denota, insuficiente educación ambiental y cultura de la prevención. (Anexo 6, Fig. 38).
Las personas mayores de 60 años, se siente más vulnerable que los restantes grupos de edades,
consideran a este peligro como muy grave y expresan mayor temor que los restantes grupos de
edades. (Anexo 6, Fig. 39).

�Las “amas de casa” entrevistadas, expresan mayor temor y vulnerabilidad frente a este peligro, lo
consideran además como “muy grave”. (Anexo 6, Fig. 40).
2.3.5 Resumen de las entrevistas en profundidad a informantes claves en el territorio
Las ideas expresadas permiten conocer y corroborar que:
•

Se desarrollan acciones planificadas para la preparación en situaciones de desastres.

•

Teniendo como premisa que la capacitación resulta esencial para la prevención de los desastres,
en el territorio, existe un Programa de preparación para los Órganos de Mando y Dirección
(Consejo de Defensa Municipal, Consejo de Defensa de Zona y Órganos de Dirección de
Empresas y Entidades), dirigido a la capacitación sobre los principales peligros identificados
con una duración de 8 horas en el año.

•

Con el objetivo de elevar la preparación de los diferentes órganos de dirección y de la población
en general, se realizan los siguientes ejercicios en el año:
1. Ejercicio práctico de evacuación ante situaciones generadas por escapes de sustancias
tóxicas: este ejercicio se desarrolla fundamentalmente con la población del Consejo Popular
Rolo Monterrey por ser la población expuesta en mayor medida a este peligro.
2. Ejercicio práctico para la preparación de la población en caso de sismos: este ejercicio se
realiza fundamentalmente con la población de los Repartos de Las Coloradas, Caribe y
Miraflores
3. Ejercicio para la realización de los trabajos de salvamento y reparación de averías: se
dedican de 12 a 14 horas de preparación en el año a las fuerzas que participan en tareas de
salvamento y reparación de averías en particular de las industrias.

•

Todos los trabajadores en el Municipio reciben 5 horas de preparación para la Defensa Civil
durante el año e igualmente se cumple con el Programa para la Defensa Civil instituido en el
Sistema Educacional en todos los niveles.

•

Si bien se trabaja en la capacitación y preparación de los Órganos de Dirección, en opinión de
los especialistas, este aspecto es aún insuficiente, cuestión que se expresa en el desconocimiento
por parte de algunos Órganos de Dirección a Nivel de Empresa sobre la Legislación que norma
la Seguridad y Protección de la Población como por ejemplo: Ley 75, Decreto Ley 170, Decreto
Ley 262 y la Directiva No 1 del Vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional.

•

En el territorio no se dispone de medios que permitan enfrentar desastres de gran magnitud. El
Cuerpo de Bomberos (Comando 30) no cuenta con todos los medios que su actividad demanda
y es insuficiente el número de medios de protección en manos de la población residente en las
inmediaciones de los objetivos químicos para enfrentar situaciones de desastre originadas por

�escapes de sustancias tóxicas. Este último aspecto representa una inquietud expresada
reiteradamente por la población, por lo que puede afirmarse que existe percepción sobre el
grado de vulnerabilidad al que la misma presenta.
•

El Consejo Popular de Rolo Monterrey resulta altamente vulnerable dada su ubicación aguas
abajo de la Presa Nuevo Mundo y la cercanía de varios objetivos con peligro químico, entre
ellos la Base de Amoníaco ubicada en la Empresa Puerto de Moa. Resulta, además, vulnerable
ante la posible entrada de enfermedades y plagas por la presencia del Puerto y el Aeropuerto.

•

El asentamiento de La Veguita perteneciente al Consejo Popular Rolo Monterrey clasifica como
altamente vulnerable dadas las condiciones de relativa marginalidad imperantes en este
asentamiento, estas condiciones se expresan en la precariedad de las viviendas existentes, el
índice de empleo, el bajo nivel cultural de su población, su ubicación en los límites de una
concesión minera y la posibilidad de un escape de Cloro proveniente de la Planta Potabilizadora
perteneciente a la Empresa Comandante Ernesto Che Guevara.

2.4 Conclusiones del estudio de caso realizado en el Consejo Popular Rolo Monterrey
•

La percepción del riesgo tiene opiniones divididas y es multidimensional, ya que intervienen
procesos socioculturales, valores, y las características de la personalidad individual, esta última,
condicionada por factores socioeconómicos, culturales, y las experiencias vividas por los
sujetos.

•

El peligro más sentido al ser identificado por un número mayor de personas es el peligro
“Escape de Sustancias Tóxicas”.

•

Los “Huracanes” son considerados un peligro de carácter natural que pudiera afectar el
territorio, sin embargo los datos históricos y el criterio de los expertos sobre este tipo de
fenómeno metereológico no respaldan esta percepción.

•

La percepción del peligro “Rotura de presa” se justifica por la proximidad de la Presa Nuevo
Mundo cuya rotura provocaría afectaciones a importantes objetivos económicos y sociales y a
la población ubicada en el área de inundación, además del cierre de las vías de acceso hacia los
puestos de dirección para caso de desastre de algunos objetivos económicos y zonas de defensa.

•

La percepción sobre el peligro “Intensas lluvias”, se explica por la frecuencia con que ocurre
este fenómeno dado el régimen de lluvias que caracteriza a la región y las inundaciones que se
registran frecuentemente.

•

Insuficiente conocimiento y educación frente al peligro sísmico.

�•

Otros peligros como “Accidentes catastróficos del transporte”, “Incendios de grandes
proporciones y “Graves epidemias”,

prácticamente no se identifican, lo que sugiere la

necesidad de información, comunicación y educación de la población al respecto.
•

Elevada vulnerabilidad social.

•

Insuficiente cultura de la prevención.

•

Insuficiente educación ambiental para la prevención del riesgo de desastres.

CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO I1
•

La Filosofía de la Ciencia en su giro naturalista, así como los estudios en CTS, resultan
perspectivas teóricas válidas para realizar estudios de percepción social del riesgo en función de
hacer más eficiente y eficaz la reducción del riesgo de desastres.

•

El estudio de percepción de los peligros realizado en esta investigación representa el producto
de la triangulación metodológica y teórica asumida, constituyendo además, una crítica desde
una perspectiva en este sentido hasta ahora no contemplada al modelo de gestión del riesgo para
situaciones de desastres existente en Cuba.

•

Identificar las percepciones sobre los peligros naturales y tecnológicos empleando el paradigma
psicométrico al que se le adicione la percepción sobre la vulnerabilidad, representa un elemento
novedoso y útil para el desarrollo de una cultura de prevención del riesgo de desastre adecuada
al contexto, al posibilitar la profundización en el dominio del estudio del hombre, la
subjetividad y su realidad social en contextos de riesgos.

•

El estudio de la percepción del peligro y el riesgo en los diferentes actores locales, incluyendo
en ellos, a la comunidad, puede constituirse en la base para la construcción de un modelo para
la reducción del riesgo de desastres.

�CAPÍTULO III MODELO CONCEPTUAL PARA LA REDUCCIÓN DEL RIESGO DE
DESASTRES: UNA CONTRIBUCIÓN AL DESARROLLO LOCAL SOSTENIBLE
El Capítulo que se presenta analiza la problemática del riesgo para situaciones de desastres y la
importancia de su gestión en los marcos del desarrollo local sostenible al considerarse el riesgo
como una construcción social, dinámica y cambiante, diferenciado en términos territoriales y
sociales que requiere de la gestión del conocimiento y la comunicación como herramientas para el
desarrollo de una cultura de prevención.
A partir del análisis de las funciones previstas para los Centro de Gestión de Reducción del Riesgo,
se proponen acciones concretas de gestión del conocimiento que incorporan a la Sede Universitaria
como “Universidad en el Territorio”.
Se define un modelo conceptual para la reducción del riesgo de desastres como una contribución al
desarrollo local sostenible atendiendo a la necesidad de mejorar la forma en que se puede incidir y
explicitar entre los distintos actores sociales las múltiples dimensiones del riesgo, generando un
lenguaje común que permita el desarrollo de una cultura de prevención adecuada al contexto
teniendo en cuenta que las soluciones macro, no son suficientes para lograr la reducción del riesgo a
nivel local.
3.1 Desarrollo local 48 y gestión social del riesgo de desastres
El nivel adecuado para el estudio de los peligros, vulnerabilidades y riesgos, es el nivel regional local porque es en los escenarios locales, con los diferentes actores del desarrollo, donde se
configura el riesgo y en donde ocurre de manera recurrente un conjunto de desastres de diversas
magnitudes que afectan de manera importante el desarrollo y las condiciones de vida de las
poblaciones. Es también en el escenario local donde se deben establecer las prioridades de
intervención con el fin de modificar las causas y los factores que hacen que las poblaciones vivan en
riesgo, en los escenarios locales además, los procesos de toma de decisiones tienen una ubicación
privilegiada, pues existe una mayor cercanía entre Estado y Sociedad como espacio propicio para la
acción concertada. (Díaz, Chuquisengo y Ferradas, 2005).
48

“El concepto de desarrollo local lleva implícito la concepción de desarrollo, la cual no puede restringirse
solamente al crecimiento cuantitativo de la riqueza o del producto per cápita e incluye necesariamente la
dimensión social…” (León y Sorthegui: 11), los autores en el propio artículo añaden “…el desarrollo local ha
de conducir no solo a mayores niveles de sustentabilidad, sino también a mayor equidad, despliegue y
enriquecimiento de la individualidad y la vida colectiva, por tanto su dimensión única no es la económica, ni
se rige por criterios definidos estrechamente desde esta perspectiva ...” (León y Sorthegui: 25).

�El riesgo, producto de la interrelación de amenazas y vulnerabilidades es, al final de cuentas según
Lavell (s.f.:5), ”…una construcción social, dinámica y cambiante, diferenciado en términos
territoriales y sociales por lo que aún cuando los factores que explican su existencia pueden
encontrar su origen en distintos procesos sociales y en distintos territorios, su expresión más nítida
es en el nivel micro social y territorial o local porque es en estos niveles que el riesgo se concreta, se
mide, se enfrenta y se sufre, al transformarse de una condición latente en una condición de pérdida,
crisis o desastre” explicando más adelante que “….el riesgo global, total o de desastre se manifiesta
en territorios definidos y circunscritos, y es sufrido por individuos, familias, colectividades
humanas, sistemas productivos o infraestructuras ubicados en sitios determinados. Los desastres
tienen una expresión territorial definido que varía entre lo muy local hasta cubrir vastas extensiones
de un país o varios países”. (Lavell, s.f.:6)
Lo anteriormente analizado, no significa que el nivel local tenga autonomía absoluta en términos de
la concreción de los contextos de riesgo existentes o en términos de la intervención, dado que lo
local forma parte de una dinámica determinada por niveles más globales.
Sin embargo se considera conceptual y metodológicamente importante la Gestión Local del Riesgo
como derivado específico del término “Gestión del Riesgo”, término además sugerido y difundido
por LA RED desde 1995. 49
En la investigación se asumen las consideraciones hechas por Lavell (2003) sobre la gestión local
del riesgo de desastre como un proceso social cuyo fin es la reducción, la previsión y el control
permanente de dicho riesgo en la sociedad, en consonancia con el logro de pautas de desarrollo
humano, económico, ambiental y territorial sostenibles.
La gestión del riesgo es para Lavell (s.f.:8-9) “… no solo la reducción del riesgo, sino la
comprensión que en términos sociales se requiere de la participación de los diversos estratos,
sectores de interés y grupos representativos de conductas y modos de vida (incluso de ideologías y
de perspectivas del mundo, la vida, la religión) para comprender como se construye un riesgo
social, colectivo, con la concurrencia de los diversos sectores de una región, sociedad, comunidad o
localidad concreta…”. Resulta interesante la idea expresada por el autor en cuanto al hecho de que
49

En opinión de Lavell (2005a), la idea de la Gestión del Riesgo (GR), sugiere procesos complejos y de
importante arraigo en el componente social de la ecuación, de igual manera que la puesta de la atención en el
riesgo, también rescata estos mismos procesos, a la vez que hace evidente el aspecto más fundamental del
problema del desastre, o sea, la condición que permite que suceda. A raíz de estos cambios de concepción es
que surge con mayor fuerza después del año 2000, la noción de “reducción del riesgo de desastre” a diferencia
de “reducción de desastres”, término que nunca convenció, pero que de alguna forma reflejó la insistencia en
mantener el desastre en el centro de la ecuación.

�la gestión del riesgo no consiste simplemente en disminuir la vulnerabilidad, sino en la búsqueda de
acuerdos sociales para soportar o utilizar productivamente los impactos, sin eliminar la obtención
inmediata de beneficios, consideración que a nuestro juicio, articula con los principios esenciales
para el desarrollo sostenible.
En tal sentido, resulta importante considerar que la gestión del riesgo, no puede ser reducida a
intervenciones tecnológicas, sino que ella debe estar referida al proceso a través del cual la sociedad
en sus diferentes niveles de estructuración toma conciencia del riesgo, lo analiza y lo entiende,
considera las opciones y prioridades en términos de su reducción, considera los recursos disponibles
para asumirlo, diseña las estrategias e instrumentos necesarios para ello, negocia su aplicación y
toma la decisión de hacerlo para finalmente implementar la solución más apropiada en términos del
contexto concreto en que se produce o se puede producir el riesgo.
Según Lavell (2005a), la gestión del riesgo de desastres, es un proceso específico de cada contexto
o entorno en que el riesgo existe o puede existir. Además, es en opinión de este autor, un proceso
que debe ser asumido por todos los sectores de la sociedad y no como suele interpretarse,
únicamente por el gobierno o el Estado como garante de la seguridad de la población.
Lo anterior da la medida de por qué el riesgo no puede considerarse solamente de forma objetiva
cuando se consideran las opciones para su reducción, el riesgo es sujeto de múltiples
interpretaciones desde la perspectiva de actores sociales distintos. Estas subjetividades tienen que
ser tomadas en cuenta en la medida en que se desee encontrar soluciones factibles y eficaces para
los problemas reales o aparentes que se enfrentan en el nivel local, por lo que resulta de inestimable
valor el conocimiento sobre las percepciones del riesgo en los diferentes actores sociales así como
la participación de las poblaciones afectadas o en riesgo si se asume la consideración de que es el
riesgo el concepto fundamental por su carácter dinámico y social y no el desastre propiamente en
tanto este constituye un producto peculiar.
La gestión del riesgo es definida por Keipi, Bastidas y Mora (2005:8) “… como el proceso que
permite identificar, analizar y cuantificar las probabilidades de pérdidas y efectos secundarios que
se desprenden de los desastres, así como de las acciones preventivas, correctivas y reductivas
correspondientes que deben emprenderse…”, los autores señalan la importancia de desarrollar la
capacidad preventiva y de respuesta de los países, la que en oportunidades diversas se ha visto
inhibida por el conocimiento técnico insuficiente, el pobre desarrollo institucional y la aplicación
incompleta de instrumentos preventivos, lo que ha condicionado una orientación mayormente
dirigida hacia los planes de emergencia con inspiración reactiva, los cuales se aplican a los efectos y
no a las causas.

�Es preciso considerar además la creación, como refieren Díaz, Chuquisengo y Ferradas (2005:5758) de “redes de gestión de riesgo” a partir del conocimiento. Deberá tenerse en cuenta lo planteado
por Gutiérrez (s.f) cuando reconoce que el acceso al conocimiento, su difusión y aplicación
consecuente en contextos, no sólo resulta necesario para alcanzar el desarrollo, sino también para
alcanzar el control sobre los procesos tecnológicos y la regulación del riesgo. Ante la “invisibilidad”
de los riesgos, es el saber lo que permite “reconocerlos” y “darles existencia”. Sin embargo, el saber
también puede negarlos, o transformarlos ya sea minimizándolos o dramatizándolos, como afirma
en su artículo América Latina ante la Sociedad del Riesgo Gutiérrez (s.f). Ideas similares aporta
Sequeira (2004) en sus reflexiones sobre el papel de la información y el conocimiento adecuado
para la gestión de centros de información en desastres
La participación comunitaria es otro asunto vital para la gestión local del riesgo refieren Keipi,
Bastidas y Mora (2005), lo que tiene según los autores, sus razones y fundamentos en el hecho
evidenciado de que, en caso de cualquier tipo de desastre, quienes reaccionan en primer lugar y
conocen mejor sus amenazas son los pobladores y autoridades locales, porque son además, los más
interesados en promover su propio desarrollo y bienestar.
De igual forma, las estrategias para la gestión local del riesgo propuesta por Díaz, Chuquisengo y
Ferradas (2005:55), consideran la necesidad de la participación comunitaria sugiriendo las
siguientes cuestiones:
a) Reconciliar o concertar los imaginarios de la gente propiciando un acercamiento entre la ciencia
y la técnica con los conocimientos tradicionales y saberes locales. Esto permitirá definir propuestas
adaptadas a la realidad y fácilmente comprensibles por la gente.
b) Afirmar la cultura de la participación: facilitando a la población las herramientas, conceptos,
técnicas e información requerida para una adecuada gestión colectiva de riesgo y propiciar
mecanismos de coordinación y consulta que permitan a todos la toma de decisiones.
c) Articular la comunicación y el diálogo: formalizando los mecanismos y canales de diálogo entre
las diversas instituciones.
d) Negociación de conflictos y la acción concertada: aceptar y reconocer la existencia de intereses y
propuestas diferenciadas como paso clave para el proceso de diálogo y negociación, sobre la base
de consensos.
El proceso de gestión del riesgo para la reducción de desastres tiene dos puntos de referencia
temporal, con implicaciones sociales, económicas y políticas distintas: “…un primer referente es,
efectivamente, el presente y la vulnerabilidad, amenazas y riesgo ya construidos, los cuales ayudan
a revelar o descubrir eventos. El segundo referente temporal se refiere al futuro, al riesgo nuevo que

�la sociedad construirá al promover nuevas inversiones en infraestructura, producción, asentamientos
humanos etc.” (Lavell, 2003:32). Se trata de los niveles de riesgo que existirán con el proceso de
crecimiento de la población y de la infraestructura lo que sugiere la necesidad de proyectar la
gestión prospectiva del riesgo.
La gestión prospectiva del riesgo resulta esencial para ejercer un control sobre el riesgo futuro, y
puede desarrollarse a partir de la instrumentación en sistema de una serie de mecanismos, según
propone Lavell, (2003:34)
1. La introducción de normatividad y metodologías que garanticen que todo proyecto de inversión
analice sus implicaciones en términos de riesgo nuevo y diseñe los métodos pertinentes para
mantener el riesgo en un nivel socialmente aceptable. En este sentido se requiere que el riesgo
reciba el mismo peso que aspectos como el respeto del ambiente y el enfoque de género en la
formulación de nuevos proyectos.
2. Crear normativa sobre el uso del suelo urbano y rural que garantizara la seguridad de las
inversiones y de las personas. Además que sea factible y realista en términos de su
implementación. Para esto son claves los planes de ordenamiento territorial.
3. La búsqueda de usos productivos alternativos para terrenos peligrosos, como puede ser el uso
recreativo y para agricultura urbana dentro de las ciudades.
4. Impulsar normativa sobre el uso de materiales y métodos de construcción que sean
acompañados por incentivos y opciones para que la población empobrecida acuda a sistemas
constructivos accesibles y seguros, utilizando materias locales y tecnologías baratas y
apropiadas.
5. El fortalecimiento de los niveles de gobiernos locales y comunitarios, dotándolos de la
capacidad para analizar las condiciones de riesgo y de diseñar, negociar e implementar
soluciones con bases sólidas y a la vez flexibles y viables.
6. Procesos continuos de capacitación de amplios sectores de la sociedad que inciden en la
creación de riesgo y en la sensibilización y conciencia sobre el mismo.
7. Fortalecer las opciones para que los que sufren el riesgo demanden legalmente a los que lo
provoquen. Esto sería la continuación lógica de las penalidades en contra de aquellos que
contaminen el ambiente o que provoquen riesgo en el tránsito de personas y bienes.
8. Instrumentar esquemas de uso de los ecosistemas y recursos naturales en general, que
garanticen la productividad y la generación de ingresos en condiciones de sostenibilidad
ambiental. Conservación y regeneración de cuencas hidrográficas.

�9. Reformar los currículos escolares de tal manera que consideren de forma holística la
problemática de riesgo en la sociedad, sus causas y posibles mecanismos de control, y no
solamente como prepararse y responder en casos de desastre.
10. El fomento de una cultura global de seguridad o una cultura de gestión continua de riesgo.
11. Promoviendo “ascensores” entre las iniciativas y necesidades sentidas en el nivel local y los
formuladores de políticas en el nivel regional y nacional, de tal forma que se alimenta
continuamente el proceso de transformación legislativa en beneficio de la reducción del riesgo.
12. Introduciendo o fortaleciendo incentivos económicos para la reducción del riesgo, como son,
por ejemplo, primas de seguros más favorables a las actividades y construcciones de más bajo
riesgo.
3.2. La gestión social del riesgo de desastres: un modelo conceptual
La construcción de modelos es algo inherente al proceso de conocimiento, proceso este que se
caracteriza por una sucesión de elaboraciones y sustituciones de modelos. Un modelo es una
estructura conceptual que sugiere un marco de ideas para un conjunto de descripciones que de otra
manera no podrían ser sistematizadas. “En todas las esferas de la actividad, la modelación actúa,
(…) como cierto tipo de mediación, en la cual, la asimilación práctica o teórica del objeto, se realiza
por medio de un eslabón intermedio especial: el modelo (…) la modelación como cualquier otro
procedimiento cognoscitivo, no constituye un acto subjetivo puramente arbitrario…” (Ursul et al.,
1985:130)
Resulta importante destacar la utilidad de los modelos como construcciones intelectuales que
posibilitan el estudio del objeto de interés para el investigador y que permiten que este sea
manejable. En opinión de Levins (2008:195), “…un buen modelo debe ser realista, general y
preciso…” aunque reconoce que no es posible satisfacer todos estos criterios a la vez, “... por lo
tanto abstraemos el objeto de la realidad, limitando la extensión del modelo, su escala, y los
fenómenos incluidos…” consideración asumida en el modelo propuesto en esta investigación.
Los modelos parten de diferentes presupuestos teóricos y filosóficos. La eficacia de un modelo
social en particular, depende del lugar, momento y tipo de población al cual se dirija. En el mundo
del “desarrollo”, no existen problemas ni soluciones universales afirma Souza (2005) “Por incluir
seres humanos, los problemas del desarrollo no son resueltos; son problemas cambiantes a ser
interpretados contextualmente y manejados localmente (…). Por eso, el desarrollo no se somete a
modelos universales, que no son malos sino irrelevantes localmente. Para “diferentes” grupos, las
condiciones de bienestar socialmente relevantes, culturalmente aceptables, económicamente viables

�y éticamente defendibles emergen de “diferentes” esfuerzos de innovación contextualizados a partir
de sus historias locales”.
Existen multiplicidad de elaboraciones teóricas, a las cuales se le han llamado “modelos teóricos”,
entre los que es posible mencionar los siguientes: (Ramiro, s.f.)


Modelos del cambio social



Modelos de suministros



Modelos de orientación sistemática



Modelos de apoyo social



Modelos de objetivos



Modelos ecológicos



Modelos de actuación.

Estas teorías representan el estudio desde posiciones muy amplias (como son los modelos referidos
al cambio social), los que se dedican a un aspecto específico (los modelos de objetivos) y hasta los
que abordan cuestiones de método y se dirigen a la intervención comunitaria.
A tenor de las diferencias que presentan estos modelos Sánchez (1991), considera que se pueden
dividir en dos grandes grupos:
• Modelos analíticos: Que se dividen en globales o sociales y psicosociales
• Modelos operativos.
Los analíticos globales o sociales son aquellos que se centran en el marco global socio-cultural del
desempeño comunitario, permitiendo relacionar los fenómenos psicosociales con sus determinantes
y correlatos macro sociales. Los psicosociales se inscriben en el nivel mesosocial, ligando dos
términos básicos; individuo y sistema social a varios niveles.
En los modelos operativos se pueden distinguir; los más conceptuales y valorativos que defienden
los objetivos o metas de actuación y los más formales, dinámicos y relacionales, que centrándose en
la acción y sus efectos, guían y orientan la realización de la intervención comunitaria. Es
verdaderamente difícil orientarse en el infinidad de modelos, aportes, criterios y teorías por un lado,
y por el otro lado, propuestas de programas de intervención, que muestran las dimensiones del
método científico comunitario y sus diversas aplicaciones en los distintos contextos en los cuales es
difícil ver la correlación con su marco teórico contextual.
El modelo propuesto en la presente investigación, es una herramienta teórica para la prevención del
riesgo de desastres cuyo objetivo es articular diversos saberes y disciplinas que han alcanzado

�distintos grados de desarrollo50, y que son esenciales para la gestión del riesgo de desastres a nivel
local al permitir visualizar el riesgo de desastre como problema ambiental que requiere de cambios
en el orden cultural.
Para la formulación del modelo se toma como premisa fundamental el enfoque marxista, que
considera el contexto histórico social concreto como elemento esencial para la generación del
conocimiento, lo que posibilita la asunción de las particularidades del sistema social cubano, en
tanto prisma para la interpretación de la prevención del riesgo de desastres.
La estructura que se le ha conferido al modelo no puede considerarse definitiva y, de hecho, da pie a
la inclusión de otros elementos y al desarrollo de nuevas investigaciones. La introducción de otros
elementos podría propiciar el estudio de nuevas relaciones y las modificaciones del modelo
permitirían el necesario enriquecimiento del mismo y el mejoramiento de su heurística.

Los principios en que se sustenta el modelo son:
9 Carácter crítico: presenta una visión hasta ahora no contemplada en Cuba sobre la prevención
para la reducción del riesgo de desastres, tomando en consideración a la Filosofía de la Ciencia
en su giro naturalista y a los Estudios en Ciencia, Tecnología y Sociedad.
9 Consistencia lógica: se refiere a la lógica interna de sus partes, las proposiciones que la
integran están interrelacionadas entre sí, no existen repeticiones, contradicciones internas o
incoherencias entre ellas.
9 Carácter abstracto: no hace referencia a cosas u objetos tangibles e integra en su
configuración conceptualizaciones propias de diferentes campos de conocimiento, no obstante,
el modelo conserva la autonomía relativa de cada campo de saber.
9 Es icónico: introduce una representación gráfica en la que se recoge la problemática.
9 Flexibilidad: por la posibilidad de aplicarse a otros contextos, y por su capacidad de
actualización y reajuste. En un análisis de riesgo, el contexto, la capacidad de la gestión y los
actores relacionados determinan los límites, las razones, el propósito y las interacciones a
50

Una propuesta de mapa conceptual para las áreas de investigación de riesgos, crisis y desastres es
desarrollado en España por (Cortés, 2002).

�considerar. Cualquier análisis que se realice debe ser congruente con el contexto y tenerlo en
cuenta en todos los aspectos que le sean relevantes, de lo contrario el análisis del riesgo y por
consiguiente su gestión, sería totalmente inútil e irrelevante.
9 Parsimonia: se entiende como sencillez, cualidad deseable que no significa superficialidad,
sino que permite explicar mayor cantidad de fenómenos con menos proposiciones.
9 Generalidad: viene dada por la capacidad de de su extensión a otros contextos. La
multiplicidad de relaciones que demanda el conocimiento de lo social, exige una visión lo más
totalizadora posible, que contenga la conexión entre el todo y lo singular, la que no es posible
abarcarla con una actitud reduccionista.
9 Participativo: la gestión para la reducción del riesgo de desastres, guarda estrecha relación con
los temas de gobernabilidad, coordinación interinstitucional y participación ciudadana. En este
sentido, la comunidad local es un actor principal con intereses legítimos sobre su hábitat y
medio ambiente y que como actor activo no sólo tiene el interés sino el derecho y la
responsabilidad de tomar acciones para prevenir daños ocasionados por los fenómenos
naturales, las actividades industriales y su propia actividad cotidiana. (PNUMA, 2001)
•

Modelo conceptual.

El modelo para la reducción del riesgo de desastres que se propone (Fig. 41), parte de la relación
naturaleza - cultura – desarrollo como totalidad compleja teniendo en cuenta para ello el enfoque en
sistema51 como modo de pensar las relaciones, e interconexiones en contextos, así como el hecho de
que ninguno de los elementos que lo conforman puede ser reducido al otro, conservando su
identidad, y el sistema de contradicciones que le es inherente.
En el análisis contextual de la relación naturaleza - cultura – desarrollo, se toman como puntos de
partida los criterios antes abordados, así como la comprensión de la tecnología en su sentido
amplio, considerando a esta elemento cultural que modifica gradualmente y de forma sustancial el
entorno natural, generando a su vez un conjunto de peligros e incrementando la vulnerabilidad y por
51

“Por sistema, queremos decir una conceptualización de una parte de la realidad definida por un conjunto de
elementos interrelacionados. Los elementos pueden ser, moléculas, organismos, máquinas o incluso conceptos
abstractos (…). El comportamiento y las propiedades de un sistema surgen no solo de las propiedades de sus
elementos constituyentes, sino también en gran medida de la naturaleza e intensidad de las interrelaciones
dinámicas entre ellas. Esto es especialmente cierto en los sistemas socio ecológicos, que podemos definir
como las unidades básicas para el desarrollo sostenible” (Gallopín et al., 2008:37).

�consiguiente los riesgos. Se subraya además la necesidad de incorporar la comunicación del riesgo a
la cultura de la prevención de desastres como herramienta para la gestión social del riesgo, y el
desarrollo sostenible a nivel local.
La contextualización de la relación naturaleza – cultura – desarrollo en el modelo propuesto,
requiere de una dimensión relacional, considerada por la autora de primer orden, dadas sus
implicaciones para la prevención del riesgo de desastres. Esta dimensión integra como elementos
esenciales: los principios morales, la gestión del conocimiento y las decisiones políticas, sin los
cuales, no es posible garantizar la sostenibilidad a largo plazo, razón por la cual, debe permear la
gestión del riesgo en todas sus fases y momentos.
Los principios morales, la gestión del conocimiento y las decisiones políticas, se operacionalizan en
las acciones y funciones de los Centros de Gestión para la Reducción del Riesgo, dirigidas como su
nombre indica, a la gestión del riesgo de desastres, cuyo fin, es la prevención y el control del riesgo
en consonancia con pautas de desarrollo humano, económico, ambiental y territorial, proceso que
requiere de la comunicación del riesgo de desastres como herramienta para el desarrollo de la
cultura de prevención y de la educación ambiental de los actores locales. Por la trascendencia de la
gestión del conocimiento, de la comunicación del riesgo y de la cultura de prevención como
herramientas en la gestión para la reducción del riesgo de desastres, se desarrollan los epígrafes
3.2.1 y 3.2.2
El modelo incorpora la percepción de los actores locales sobre los peligros y riesgos, incluyendo en
entre los actores, a las comunidades y asentamientos humanos en el territorio, así como a los medios
de comunicación, los que pudieran contribuir a modelar las percepciones sobre los peligros en los
diferentes actores locales, ampliando y modelando sus imaginarios sobre el riesgo en la misma
medida en que describe las especificidades de los escenarios de riesgo construidos. Ello debe
constituir una línea de trabajo específica del CGRR atendiendo a lo anteriormente planteado.
•

Escenarios de riesgo

Los escenarios son, descripciones narrativas de conjeturas, riesgos y factores ambientales, y
constituyen una secuencia de eventos futuros. Los escenarios de riesgo, asumen un carácter
hipotético, aportan información consistente, relevante, reveladora, verosímil y clara sobre el futuro,
por lo que resulta una historia sobre lo que podría suceder, y no necesariamente sobre lo que
sucederá.
La construcción de escenarios de riesgo se hace a partir de la interacción que puede darse entre un
peligro o amenaza con las vulnerabilidades presentes en los territorios. El objetivo principal es tener

�una visión global de roles e interacciones para identificar prioridades en las intervenciones a
desarrollar.
Si importante es identificar, cuantificar y estimar el peligro, es mucho más importante aún, el
conocer y analizar los factores de vulnerabilidad que presentan los diversos escenarios, entiéndase,
las principales concentraciones poblacionales, las principales áreas de desarrollo agropecuario,
minero, piscícola, forestal e industriales, las reservas naturales, las cuencas hidrográficas entre
otros.
El escenario de riesgo debe representar y permitir identificar el tipo de daños y pérdidas que puedan
producirse en caso de presentarse un peligro en condiciones dadas de vulnerabilidad. Existen
diferentes formas de representar dicho escenario: desde un mapa de riesgos hasta un cuadro que
relacione las diferentes variables consideradas, y sus efectos. 52
•

Percepción del riesgo

Es particularmente importante para establecer cuáles son los escenarios de riesgo, tener presentes
las percepciones de riesgo de las personas y el contexto socioeconómico y ambiental en que viven
“El concepto de riesgo delimita, (…), un peculiar estado intermedio entre seguridad y destrucción,
donde la percepción de riesgos amenazantes determina pensamiento y acción”. (Beck, 2000:10)
La gestión para la reducción del riesgo de desastres requiere de un estudio que evidencie cuáles son
las percepciones que tienen los diferentes actores sobre los riesgos a los que pueden estar expuestos
y se realiza con la finalidad de identificar las necesidades de información existentes en el público,
ello implica detectar las necesidades sociales de comunicación presentes en determinadas
condiciones. Las nuevas tendencias en materia de amenazas y vulnerabilidad ponen en entredicho
procedimientos y métodos tradicionales y exigen abordar la evaluación del riesgo en forma integral
y exhaustiva.
•

Comunicación del riesgo

El cuadro de la izquierda en la Fig. 41, incluye la comunicación del riesgo de desastres como
elemento esencial para el desarrollo de la cultura de prevención, (entendida la comunicación como
comunicación para el desarrollo), al mismo tiempo se incluyen ambas en el ámbito de la educación
ambiental al considerar el desastre como un problema ambiental que implica una ruptura con el
desarrollo y por consiguiente una problemática para la gestión ambiental del territorio. (Ver,
epígrafe 3.2.2).
•
52

Educación Ambiental

DPAE - FOPAE. Capítulo II: El escenario de riesgo y su construcción. [en línea]. Colombia. [Consultado:
29/01/07]. Disponible en: http://www.sire.gov.co/portal/page/portal/sire/componentes/formacionComunidad/
Documentos/dpae3/cdos_9.html

�En la actualidad, la configuración progresiva de nuevas formas de emergencias y desastres,
especialmente en el espacio el urbano, sitúa los problemas de la degradación ambiental como un
punto central de análisis, ello alude a modos particulares de interrelación entre múltiples
transformaciones ambientales urbanas - físicas, naturales, sociales y políticas. Sin embargo, como
ha sido típico en los estudios de desastre, se ha prestado mayor atención a los fenómenos físicos
detonadores y a los impactos y respuestas a estos eventos, particularmente los referidos a la
vulnerabilidad estructural o física de las edificaciones, que al contexto concreto del desastre y a los
procesos históricos que han conformado las condiciones de riesgo y vulnerabilidad social de las
ciudades afectadas.
En materia de desastres, el concepto se refiere a las importantes alteraciones ambientales que éstos
generan y que, en cierto sentido, los definen como tales. Esto plantea otro motivo más para despojar
el concepto de medioambiente de las connotaciones que lo reducen a "entorno natural", resultando
clave asumir que la totalidad ambiental está configurada por "lo natural, lo físico, lo social, y lo
político en sentido amplio. Por esta vía, se comprende la importancia de la Educación Ambiental en
su sentido más amplio.
La Educación Ambiental para la prevención del riesgo de desastres, deberá ser entendida como un
proceso permanente, no restringido a ningún ámbito educativo en particular y cuyo objeto principal,
aunque con diferencias de contexto, lo constituya la preparación de las personas para que sean coresponsables en la protección y conservación de los ecosistemas en que habitan, y sobre todo una
progresiva tendencia hacia la visión del desastre como construcción social y problema ambiental.
Desde el punto de vista de la prevención de desastres, el papel fundamental de la Educación
Ambiental consiste en formar conciencia de que la protección del medio es una acción social
indispensable, y en aportar conocimientos y capacidades para actuar con este horizonte.
Este es un punto sumamente sensible según afirma Delgado (2007), pues en su opinión, no se trata
simplemente de restablecer equilibrios, o de encontrar tecnologías mejores o peores para alcanzar la
sostenibilidad, sino que es preciso, superar la consideración cultural que presupone la idea
dicotómica y reductora de la naturaleza a entorno exterior, que persiste hoy en la sociedad
occidental.
•

Cultura de la prevención

La cultura de prevención del riesgo, ha de proveer al hombre de un marco conceptual que permita la
orientación de los sujetos en la complejidad de las condicionantes del desastre como fenómeno
social y problema ambiental. La cultura de prevención es “… un cuadro de comportamiento
racional y estable que, generalizado en una sociedad, se caracteriza por la práctica habitual de la

�acción colectiva anticipada y sistemática para tratar de evitar que los desastres ocurran y, en caso
de que ello no resulte posible, para amenguar sus efectos y, por otra parte, para reducir la
vulnerabilidad.”53 (Beltrán, 2005a:33)
Nuevos enfoques de educación formal y no formal, capacitación y comunicación se hacen
necesarios para que los ciudadanos identifiquen la vulnerabilidad como elemento clave en la
construcción del riesgo y por lo tanto del desastre. Es necesario que las personas tomen conciencia
que el riesgo es posible intervenirlo o modificarlo al reducir las condiciones de vulnerabilidad, y
comprendan que, los fenómenos de la naturaleza son amenazas o peligros en la medida en que los
asentamientos humanos son vulnerables.
Para Delgado (2007), en el transcurso del desarrollo de la cultura occidental el hombre ha perdido la
capacidad de producir una reflexión valorativa múltiple, que en ocasiones hace ver el lado
económico de las cosas, o el humano, o el natural, o el social, o el político, y con frecuencia el valor
económicamente entendido se superpone al resto de las formas de valoración humana.
La cultura de la prevención es esencial pues hasta el presente el énfasis ha estado puesto
mayormente en los preparativos y la respuesta como fases del ciclo de reducción de desastres.
La consideraciones antes hechas, permitiría el desarrollo de una eficaz gestión social del riesgo en
todas las fases del ciclo de reducción de desastres y una contribución estratégica al desarrollo local
sostenible como se sugiere en el cuadro de la derecha en la Fig. 41.
•

Ciclo de reducción de Desastres

El ciclo de reducción de desastres prevé las actividades relacionadas con la prevención, los
preparativos, la respuesta y la recuperación, para cada uno de los peligros apreciados en los
territorios, cuyo contenido tendrá en cuenta lo siguiente:54
La prevención: se realiza permanentemente y constituye la etapa más eficaz de la reducción de los
desastres, incluyendo medidas relacionadas con la reducción de la vulnerabilidad y el
fortalecimiento de los sistemas de vigilancia y pronósticos, así como el cumplimiento de los
requerimientos impuestos a las inversiones que se deben realizar en la etapa de proyecto durante el
proceso de compatibilización del desarrollo económico y social con los intereses de la Defensa
Civil. En el caso de las situaciones de desastre de origen tecnológico se incluye el incremento de las
medidas de seguridad y en las de origen sanitario las medidas de bioseguridad de las instalaciones
53

El subrayado en negritas corresponde a la autora.
CUBA. Directiva No. 1 del Vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional. Para la planificación,
organización y preparación del país para situaciones de desastres, ANEXO NO. 2 “IDEA GENERAL PARA
ORGANIZAR EL PROCESO DE REDUCCIÓN DE DESASTRES EN EL PAÍS”. La Habana, 2005. p. 2223

54

�de crianza y desarrollo de las especies. La divulgación de las medidas de Defensa Civil constituye
también una importante medida preventiva
Los preparativos: medidas y acciones que aseguran una respuesta óptima e incluye la elaboración
de las decisiones y los planes de reducción de desastres y su actualización, así como la preparación
de todas las categorías de personal. Comprende además las actividades que se desarrollan antes del
impacto de un peligro, con el objetivo de reducir sus daños.
La respuesta: medidas y acciones que comienzan cuando es inminente el impacto de un peligro
potencialmente destructivo o cuando este ocurre. Se define como el ejercicio de la dirección y el
mando para la conducción de las acciones, sobre la base de las decisiones y los planes de reducción
de desastres aprobados en cada instancia. Se planifica teniendo en cuenta el establecimiento de las
fases previstas para cada peligro de desastre.
La recuperación: medidas y acciones que comienzan cuando se aprecia que el peligro ha dejado de
afectar el territorio y no representa una amenaza para el mismo o esté controlada la situación que
originó la respuesta. Incluye dos etapas, la rehabilitación y la reconstrucción; la rehabilitación estará
dirigida al restablecimiento de los servicios más importantes, entre ellos, el abastecimiento de agua,
la elaboración de alimentos, la asistencia médica y el suministro de energía eléctrica. Comprende
además el proceso de evaluación de daños y la atención a los damnificados; la reconstrucción se
encaminará a la construcción y recuperación de edificaciones, instalaciones de todo tipo y de la
infraestructura.
Para alcanzar niveles más eficientes y eficaces en la información y divulgación de las medidas de
protección de la población y la economía en todo el ciclo de reducción de desastres se requiere de
una estrategia de comunicación científicamente fundamentada y de las campañas de propaganda
anuales correspondientes55, es por eso que se considera en la presente investigación de
extraordinaria importancia el estudio de las percepciones sobre los peligros y riesgos en los
territorios.
Convivir con el riesgo, no es aceptarlo, es tratarlo adecuadamente para minimizar su impacto, por
ello, es indispensable la Gestión del Riesgo como un reto para conquistar el desarrollo sostenible de
la sociedad cubana.
La gestión del riesgo, requiere de la gestión del conocimiento y ocupa por esta razón un lugar clave
en el modelo propuesto, consideraciones al respecto se desarrollan en el epígrafe 3.2.1.
55

CUBA. Directiva No. 1 del Vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional. Para la planificación,
organización y preparación del país para situaciones de desastres. “LA INFORMACIÓN Y DIVULGACIÓN
DE LAS MEDIDAS DE DEFENSA CIVIL EN LA REDUCCIÓN DE DESASTRES. La Habana, 2005. p. 39

�Naturaleza - Cultura - Desarrollo
Principios Morales

Gestión del
Conocimiento

Educación Ambiental
Cultura de prevención
Comunicación
del Riesgo
de Desastres

Actores Locales

Gobierno
Municipal

Decisiones
políticas

Desarrollo Local Sostenible

Centro de
Gestión para
la Reducción
de Riesgos

Medios de comunicación

Gestión del Riesgo
Ciclo de
Reducción
de Desastres

Escenarios de Riesgos

Percepción

Figura 41. Modelo conceptual para la reducción del Riesgo de Desastres y su relación con el
Desarrollo Local

3.2.1 Gestión del conocimiento para la gestión del riesgo de desastres
En el espacio local, los riesgos difícilmente pueden separarse, están ligados a los procesos agrícolas,
al manejo de suelos, de construcción de viviendas, al turismo y otros, son parte integrante del
desarrollo local, cuestión sensible en los territorios en particular con actividades mineras por las
características e importancia que reviste esta actividad económica.
En el desarrollo local de comunidades mineras, la minería genera impactos tanto positivos como
negativos en el modo de vida de la comunidad, en los flujos humanos y financieros así como en el
medio ambiente, generando e incrementando los peligros y la vulnerabilidad de sus habitantes.

�Para dar respuesta de manera eficiente a sus funciones, los CGRR necesitan instrumentar procesos
de gestión del conocimiento que permitan abordar en toda su complejidad la problemática del
riesgo, y propicien la implementación, seguimiento y evaluación de políticas y programas sociales
orientados a la reducción de la vulnerabilidad y la sostenibilidad de los territorios.
La gestión del conocimiento a nivel local deberá comprenderse como un proceso complejo de
generación, asimilación, administración y circulación de informaciones, datos, saberes y valores
necesarios que garanticen en su aplicación la solución de los problemas de carácter local y
contribuyan así a la elevación de la calidad de vida de la población sobre la base del desarrollo
sostenible y la participación ciudadana. (Núñez; Félix y Pérez, 2006)
La Gestión del conocimiento en el desempeño del Centro de Gestión para la Reducción del Riesgo
deberá:
a) Orientarse al conocimiento de las percepciones sobre los peligros en los diferentes actores
locales.
b) Proporcionar información clara sobre los riesgos de desastre y las distintas formas de protección,
incorporando en los procesos de comunicación del riesgo la perspectiva de género y los factores
culturales y sociales que caracterizan al territorio.
c) Fortalecer las redes entre los expertos, los planificadores y los encargados de la gestión en
materia de desastres reforzando los procedimientos para utilizar los conocimientos especializados y
tradicionales disponibles incorporando en mayor medida a profesionales de las ciencias sociales y
humanísticas.
d) Fomentar el diálogo y la cooperación entre el Gobierno Local, las entidades productivas y de
servicios, la Sede Universitaria del territorio, centros de investigación, de proyectos, de capacitación
y en sentido general a todos los profesionales que, desde diferentes perspectivas teóricas y
metodológicas se ocupan de la reducción de los riesgos de desastre alentando la conformación de
una red de conocimientos para la temática.
e) Promover el uso, la aplicación y la asequibilidad de las últimas tecnologías de la información y la
comunicación, las tecnologías espaciales y los servicios conexos, así como las observaciones
terrestres, para contribuir a la reducción del riesgo de desastre, en particular para la formación, el
intercambio y la divulgación de información entre las distintas categorías de usuarios.
Por los aspectos anteriormente mencionados, en opinión de Coca, (s.f), tanto en el ámbito de la
educación formal como de la no formal, se vislumbran amplios derroteros no sólo para hacer
análisis de riesgos en disciplinas y contextos específicos, aspecto que constituye un elemento vital
para abordar el territorio y sus dinámicas sociales en un contexto más amplio de hábitat, sino

�también para avanzar en el conocimiento técnico y científico de manera que se den las premisas
para generar investigaciones adecuadas para la región y la generación de un capital humano más
comprometido con la reducción de la vulnerabilidad física, cultural y social.”
El Programa Ramal del Ministerio de Educación Superior en Cuba “Gestión Universitaria del
Conocimiento y la Innovación para el Desarrollo” (GUCID) constituye el marco apropiado para la
conformación de redes de conocimiento, para la solución de las problemáticas inherentes al
desarrollo local sostenible de los territorios incluyendo los estudios de peligro, vulnerabilidad y
riesgo al incorporar a la Sede Universitaria Municipal (SUM) como actor del desarrollo local.
La Sede Universitaria, aglutina a una buena parte de los profesionales del territorio y deberá
contribuir sustancialmente a ampliar la capacidad técnica y social para responder, desde las
diferentes carreras y disciplinas y en particular desde las ciencias sociales y humanísticas a las
necesidades del contexto y de los diversos sectores de la población, fundamentalmente de aquellos
que viven en condiciones altas de vulnerabilidad por su exposición y susceptibilidad ante peligros
de carácter natural y tecnológico. Para Núñez; Félix y Pérez (2006:10), “…la misión epistémica
preferente de las SUM, operando dentro de un modelo contexto céntrico, residirá más bien en actuar
como agentes locales, dinamizadores, capaces de identificar problemas y colaborar en la gestión del
conocimiento que facilitará su solución”.
La “nueva universidad cubana”, amplía su encargo social al propiciar soluciones a partir de la
gestión del conocimiento en función de los “Estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo”, así
como en el desarrollo de los denominados, institucionalmente, “Centros de Gestión para la
Reducción del Riesgo” (CGRR).
En tal sentido, la existencia de la Sede Universitaria como universidad en el territorio que forma
profesionales en carreras de Licenciatura en Psicología, Sociología, Comunicación Social, Derecho,
Estudios Socioculturales y Contabilidad entre otras, constituye una fortaleza para el desempeño del
Centro de Gestión del Riesgo en el Municipio una vez que se tiene en cuenta el carácter cada vez
más cognoscitivo de todas las actividades económicas, técnicas, sociales y políticas así como la
rapidez de los cambios en estos campos, que hacen que la información sea la materia prima a
procesar e integrar en conocimiento.
Promover la gestión eficiente del conocimiento comprende el establecimiento de un acceso
equilibrado a los conocimientos relevantes para incrementar la calidad de vida de los ciudadanos a
nivel de los territorios y se alcanza no sólo mediante la formación profesional sino desarrollando
también capacidades para producir, difundir y aplicar conocimientos y extenderlos al resto de los

�procesos sustantivos inherentes a la universidad en el denominado modelo contexto – céntrico.
(Souza, Cheaz y Calderón, 2001)
La Sede Universitaria Municipal, debe desempeñar entonces un rol protagónico en el desarrollo
sostenible del territorio y al igual que los demás agentes de la comunidad está obligada a pensar, a
reformular conceptos, a promover la investigación participativa y la investigación – acción, a
explorar nuevos caminos, asumiendo la dinámica del desarrollo socioeconómico.
La posibilidad de contar con la ayuda del conocimiento acumulado a partir del nivel local, hasta el
regional, sobre la evaluación del riesgo y la vulnerabilidad, forman la base de la construcción de
políticas de desarrollo que incorporan la probabilidad de ocurrencia de desastres. Cuando a escala
local existen datos e información puntual, es más fácil prevenir desastres, así es que las bases de
datos y las evaluaciones del riesgo, poseen un valor adicional, y su ausencia hace imposible conocer
la geografía cambiante del riesgo y los factores que forman o producen la vulnerabilidad y el daño.
Por otra parte, los instrumentos de medición que se han desarrollado permiten combinar la
información extraída de diversos contextos para considerar la posibilidad de un desarrollo humano
sostenible que incorpore el riesgo y la vulnerabilidad a nivel local empleando como herramienta
eficaz la comunicación del riesgo.
3.2.2 La comunicación del riesgo y la cultura de prevención como herramientas en la gestión
para la reducción del riesgo desastres
Desde diversos enfoques y perspectivas en las últimas décadas el tema de la comunicación del
riesgo, suscita la atención de un número creciente de especialistas de las ciencias sociales quienes
reconocen las posibilidades teóricas y metodológicas que la comunicación encierra para el cambio y
la transformación social, cuestión a la cual prestan atención filósofos marxistas y no marxistas.
Desde las ciencias sociales, el problema de la comunicación y su determinación concreta no resulta
fácil, su complejidad viene dada en tanto constituye una forma concreta de expresión de la actividad
humana, que requiere en los marcos del desarrollo social ser abordada desde la síntesis de planos
diversos que incluyen lo político, lo jurídico, lo ético, lo artístico, lo psicológico, lo sociológico y lo
filosófico.
En su connotación filosófica, la comunicación expresa “… la relación objetiva-subjetiva entre
sujetos, es decir, como intercambio de actividad intersujetos que sobre la base de la práctica social
encarna la síntesis de lo objetivo-subjetivo en un proceso recíproco de producción, distribución y
consumo engendrado en la actividad…”. (Pupo 1990:119)
Para Pupo (1990:120-121), “… la comunicación es social, por su contenido y esencia e individual
por la forma en que se despliega la sustancia social por sujetos individuales…” afirmando además

�que “... en este devenir interactivo las relaciones sociales se realizan en un contexto concreto –
individual, matizado además por la psicología peculiar de los sujetos…”. Esta idea resulta valiosa
para comprender la importancia de modelos de comunicación del riesgo que partan de las
peculiaridades y escenarios locales concretos, así como de la psicología de sus habitantes.
A tono con lo anterior, es importante subrayar en tal sentido lo planteado por L. P. Bueva citado por
Pupo (1990:122) cuando afirma que “…del mismo modo que la sociedad no existe al margen de los
individuos que la integran, las relaciones no existen al margen de la actividad vital real y la
comunicación de las personas.”, revelando de esta forma la dialéctica de lo general, lo particular y
lo singular como principio metodológico de la dialéctica materialista.
La actividad en tanto que modo de existencia y desarrollo de la realidad social, expresa lo universal,
mientras que sus manifestaciones o modos de organización representan lo particular y la
comunicación como modo de intercambio de actividad y expresión concreta de las relaciones
sociales, emerge como el momento singular de dicho proceso histórico social.
La dialéctica de interacción: actividad - relaciones sociales – comunicación deviene en un proceso
de conversión reciproca de lo material y lo ideal, que expresa a su vez, de manera histórica concreta
la dinámica misma de la relación naturaleza - cultura – desarrollo, si se asume desde posiciones
marxistas el papel del trabajo en la transformación de la naturaleza y del propio hombre, y el lugar
que en este proceso junto al trabajo corresponde al lenguaje como sistema de signos y símbolos,
como envoltura material del pensamiento y posibilidad real para desarrollar el pensamiento lógico
abstracto, expresión de la experiencia histórico social, de la cultura y el desarrollo mismo de la
sociedad hasta hoy.
Una comprensión sistémica de la comunicación presupone una concepción sistémica del hombre y
la actividad y representa una premisa para la planificación del trabajo con el hombre. A tono con lo
anterior Pupo (1990:132) resalta la importancia de la planificación consciente y planificada de la
comunicación sobre la base de considerar que “… la intelección de la comunicación en su
naturaleza sistémica, permite revelar su estructura y funciones, tanto en el nivel científico teórico,
como en sus propias derivaciones socioprácticas. Al mismo tiempo, sobre la base del conocimiento
de causa se desecha la espontaneidad y se planifica consciente y científicamente a tenor con los
fines que se persiguen…”
La idea anterior resulta valiosa para la investigación que se presenta en tanto partiendo del valor
heurístico, metodológico y axiológico de la comunicación, hace posible proyectar la comunicación
social del riesgo como actividad cotidiana, sistemática y en general como herramienta de gestión
que modifique los conceptos sobre el riesgo y el desastre, ampliando las bases para una cultura de

�prevención a nivel local, contribuyendo en los marcos del desarrollo local sostenible al replantear en
términos de sostenibilidad la relación naturaleza – cultura - desarrollo.
La comunicación del riesgo es definida por la National Academy of Sciences como “…un proceso
interactivo de intercambio de información y opinión entre individuos, grupos, e instituciones.
Involucra múltiples mensajes sobre la naturaleza del riesgo y otros mensajes no estrictamente sobre
el riesgo, que expresan preocupaciones, opiniones, o reacciones a los mensajes de riesgo o al orden
legal e institucional establecido para la gestión de riesgo”56 (Covello et al., 2001:383)
En el análisis de riesgos, existen diferentes tipos de comunicación. Los aspectos técnicos se debaten
entre gestores, evaluadores, Defensa Civil, el sector productivo y la población. A la hora de decidir
cuál es la mejor manera de controlar un riesgo y de ejecutar las decisiones, la comunicación entre
los gestores de riesgos y los diferentes actores sociales resulta esencial, constituye un debate en el
que no sólo están presentes criterios técnicos sino además puntos de vista éticos, sociales y
económicos a fin de tomar una decisión que se adecue al objetivo y sea aceptable para todas las
partes la gestión de riesgos debe asegurar una comunicación adecuada.
La comunicación de riesgos evoluciona sobre todo gracias a los estudios de la percepción de
riesgos. La comunicación social del riesgo requiere hoy de cambios sustanciales si se desea
configurar como parte de la educación para la gestión participativa del riesgo, la cultura de
prevención y, en términos generales, de la gestión del riesgo como componente de la gestión
ambiental a nivel local, lo que significa, en buena medida, conocer las percepciones sociales del
riesgo y modificar los conceptos profundamente arraigados sobre el desastre como evento o
fenómeno de carácter “natural” y no como una ruptura en el desarrollo que involucra la variable
vulnerabilidad.
La comunicación no puede estar exclusivamente orientada al ámbito de la información, por tal
motivo, es preciso entender que la universalidad de los fenómenos comunicativos albergan también
comprensiones y representaciones colectivas, expresiones sociales, sentidos compartidos y
contextos tan disímiles que, sin lugar a dudas, modelan y decantan la naturaleza misma de la
información, contribuyendo a caracterizar al individuo mismo en sus múltiples interacciones.
El diseño de la comunicación de riesgos integra los resultados del estudio de percepción,
preocupaciones de la población, su nivel de información, lo que quieren y necesitan saber sobre el

56

(Trad. de la autora)

�riesgo y las medidas de protección que deben adoptar. Una campaña de comunicación de riesgos
busca sensibilizar a la población y comunicar los riesgos y las medidas preventivas.
Los resultados de los estudios de percepción sirven también para definir los “conceptos rectores” en
la comunicación de riesgos, los "medios” que se utilizarán y cuáles serán los “mensajes”, es por ello
que si bien las estrategias iniciales de comunicación de riesgos funcionaban de “arriba abajo”,
actualmente se prefiere una forma dialéctica en la comunicación de riesgos que anime a todos los
actores sociales a participar activamente en el proceso comunicativo.
El estudio de percepción de riesgos ayuda a identificar con mayor precisión al público al cuál se
dirigen los mensajes, es decir, al sector de la población al que se le dirige la comunicación de
riesgos y también los conceptos rectores de las estrategias y mensajes específicos de acuerdo al tipo
de riesgo al que están expuestos y al nivel de conocimiento que poseen sobre los mismos.
Luís Ramiro Beltrán (2005: XI) citado por Alfonzo, afirma que “…la comunicación es la
herramienta crucial para hacer posible la materialización de la cultura de prevención, en virtud de su
poderío pedagógico, de su capacidad para educar en el sentido de modelar multitudinariamente
conductas propicias al bien social. Más allá de dar noticia de hechos y opiniones y de difundir
conocimientos, la comunicación inspira actitudes y enseña prácticas”
La comunicación se entiende según Cardona (2001:4) como un proceso complejo, permanente,
multilateral y recíproco de intercambio de información entre actores institucionales y actores
sociales, que mediante la generación de confianzas mutuas, la identificación de intereses
compartidos y la construcción de un lenguaje común, contribuye a sembrar y a consolidar la
incorporación de la prevención en la cultura, lo que también se conoce como la Cultura de la
Gestión del Riesgo.
La gestión de la comunicación le otorga “valor” a la gestión del riesgo, dinamiza, promueve,
influye, persuade, facilita la comprensión, modifica conductas y actitudes.
Confundida muchas veces con información, la comunicación se eleva ya al rango de proceso
imprescindible en toda acción preventiva o de respuesta, en toda planificación destinada a la
reconstrucción o a la rehabilitación, en caso de desastre. Ella provee los aspectos básicos para que
emisores y receptores se relacionen acertadamente, interactúen proactivamente y puedan establecer
una óptima retroalimentación.
Las funciones que debe desempeñar la comunicación sobre desastres, según Beltrán (2005b), son la
informativa y la formativa, la primera entendida como provisión de datos, hechos y la formativa
consistente en la labor persuasiva, esta última, puede comprenderse a nuestro juicio como el
proceso dirigido a modelar las percepciones del riesgo y

la conducta generadora de

�vulnerabilidades y por consiguiente del desastre como aspecto crucial en materia de cultura de la
prevención.
En materia de comunicación del riesgo, es posible identificar según Beltrán (2005b:38-39), dos
áreas específicas, una denominada “comunicación educativa” consistente en un proceso de
enseñanza aprendizaje de conocimientos, actitudes y prácticas apropiadas para alcanzar la reducción
del riesgo de desastres, evitando los mismos, mitigando sus efectos y, lo que a nuestro juicio es mas
importante, reduciendo la vulnerabilidad ante estos, y una segunda de “información pública”
dirigida a la divulgación clara prudente y oportuna de datos correctos sobre la incidencia, el
desarrollo y las consecuencias del desastre con la finalidad de procurar en la población el
comportamiento adecuado así como a favorecer los nexos entre las autoridades políticas y técnicas
en el territorio.
La elección de los medios a utilizar se relaciona con el nivel de información con que cuenta el
público; el conocimiento que tienen acerca del riesgo, su forma de percibirlo, el interés por conocer
sobre el riesgo y las formas de protegerse, su nivel de escolaridad, grado de participación y de los
medios con los que normalmente obtiene mayor información
Un plan de comunicación de riesgos integra los objetivos y estrategias a través de los cuales se
comunicarán los riesgos a una población que está siendo afectada o puede verse afectada por un
riesgo. De esta forma los distintos medios y mensajes que se utilicen tendrán una mejor distribución
y con ello un mayor impacto.
Actualmente, el universo de datos que puede manejar cualquier persona o institución es de tal
volumen que es necesario calificar o jerarquizar la información para posteriormente ser
transformada en comunicación eficaz.
En los contenidos de documentos de consenso global, como el Marco de Acción de Hyogo o los
Objetivos del Milenio, se pone énfasis en la comunicación del riesgo, la difusión de todo lo que
permita conocer, saber y comprender acerca de la reducción de la vulnerabilidad. De este modo, la
comunicación del riesgo sería la confluencia o síntesis de la información del peligro o amenaza más
la información de las características de las vulnerabilidades, por lo que es posible en opinión de
Bratschi (s.f) inferir que la comunicación social del riesgo adquiere “dos momentos” en su
implementación:
a) Sensibilizando a la sociedad para que autoperciba su debilidad ante determinada amenaza y
descubra sus fortalezas para disminuir las consecuencias negativas de tales amenazas.
b) Promoviendo acciones que reduzcan su vulnerabilidad, de modo que se prepare adecuadamente
para enfrentar cualquier evento que pueda convertirse en desastre.

�La comunicación es un acto humano, y en gestión del riesgo es importante tener en cuenta,
cuestiones como: claridad, oportunidad, adaptabilidad, eficiencia y precisión, por eso también se
necesita una gestión de la comunicación.
Planificar la comunicación según Bratschi (s.f) trae beneficios como:
•

Hacer de la comunicación una herramienta para la educación y multiplicación del trabajo en
prevención.

•

Identificar las necesidades de información existentes en las comunidades ubicadas en zonas de
riesgo y orientar los mensajes hacia fines preventivos.

•

Promover en las comunidades la apropiación de la información y generar un proceso mediante
el cual sus miembros identifiquen su vulnerabilidad y las opciones para hacer gestión
preventiva.

•

Aprovechar los recursos existentes para distribuir mensajes preventivos.

El reto consiste en impulsar un proceso comunicativo que avance del conocimiento hacia la toma de
decisiones y acciones por parte de la población. Se requiere por lo tanto planificar y evaluar
permanentemente las acciones en comunicación. “La concienciación del riesgo y de otros desastres
susceptibles de producirse (…), no sólo compromete a la educación formal y sistemática, a las
instituciones relacionadas con el tema y a la educación asistemática e informal de los medios de
comunicación. También se necesita una planificación que involucre las acciones de las tres áreas
mencionadas en forma permanente y con una programación a corto, mediano y largo plazo”.
(Brastchi, 1995: p117).
Es por ello que Villalobos (2001) considera que el concepto de comunicación para la reducción del
riesgo de desastres deberá constituir un proceso planificado y articulado, que no desprecia ningún
modelo ni recurso técnico disponible y su cometido esencial es facilitar el diálogo entre todos los
actores locales con la intención de propiciar un cambio cultural. La autora, subraya la importancia
del cambio cultural resaltando así, la idea de la necesidad de cerrar la brecha entre la generación del
conocimiento científico – técnico, la gestión de normas políticas y técnicas y la apropiación social
de la información, de manera que esta información se convierta en conocimiento y éste a su vez se
traduzca en decisiones y acciones sociales concretas. De ahí la importancia de que las acciones de
comunicación estén ligadas a las estrategias para prevenir los desastres.
Lo conveniente es insertar en el flujo cotidiano de información, los contenidos de prevención de
desastres y así hacer de este tema, también un tema cotidiano en el desarrollo de la región, zona o
área.

�En la medida en que la prevención se inserte en los procesos de desarrollo, la población estará
menos expuesta a amenazas de origen natural o tecnológico. Una comunidad vulnerable a los
desastres, debidamente informada y educada, puede implementar medidas de desarrollo sostenible
donde incluyan la reducción del riesgo, teniendo en cuenta el crecimiento económico y el desarrollo
local. De manera tal que para Villalobos (2001) aplicar sistemáticamente la comunicación a la
gestión integral del riesgo, supone adscribirla metodológicamente al ciclo para el manejo del riesgo
en todas sus fases y por otra parte tener en cuenta que la comunicación no es solo una cuestión de
qué decir, sino de cómo y a quién decirlo. Solo así se alcanzará un cambio duradero en los
comportamientos y las actitudes y una cultura para la prevención.
En realidad, como plantea Cardona (2003a), en el caso del riesgo y los desastres lo más adecuado es
la incorporación de la prevención en la cultura, dado que lo que se intenta no es cambiar la cultura
sino que la actitud preventiva sea parte, desde todo punto de vista, de las costumbres y hábitos de la
sociedad.
Para desarrollar una cultura de prevención, la comunicación en opinión de Beltrán (2005b:54)
“…debe ostentar tres características principales: universalidad, profundidad y perdurabilidad.”
En opinión de este autor, la universalidad viene dada por la necesidad de alcanzar con ella a todos
los ciudadanos teniendo en cuenta las diferencias de edad, sexo, ocupación, nivel educacional y
lugar de residencia así como las diferencias entre las propias comunidades
La profundidad en opinión de Beltrán (2005b:55) se entiende como la modificación a partir de la
comunicación misma de aptitudes que procuren la disminución de las condiciones de vulnerabilidad
y la voluntad de “hacer” antes de que el desastre ocurra todo lo necesario para minimizar su
impacto, por perdurabilidad de la comunicación continúa Beltrán (2005b:56) “… se entiende el
logro de la estabilidad por un largo plazo de un comportamiento generado por la persuasión…”
Para Beltrán (2005b:56) “…la sumatoria sinérgica de la universalidad, la profundidad y la
perdurabilidad confiere a la comunicación el poderío requerido para forjar la cultura de
prevención…” aunque reconoce que “…esta construcción sociocultural tomará necesariamente un
largo plazo porque es imposible generar semejante cambio radical de conducta multitudinaria en
breve lapso…”
Con los medios de comunicación disponibles se puede estar relativamente informado sobre los
diferentes desastres que hoy acontecen, y sin embargo, saber muy poco en materia de prevención de
riesgos, razón por lo cual la comunicación sobre el riesgo de desastres debería ser planificada y
estar incorporada a la gestión para la reducción del riesgo de desastres de forma tal que contribuya
al desarrollo de una cultura de la prevención y al desarrollo local sostenible.

�CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO I1I
•

La reducción del riesgo de desastres como esencia de la gestión requiere de un modelo
conceptual que incorpore la percepción social del riesgo, la gestión del conocimiento, la
comunicación y la educación ambiental para el desarrollo de una cultura de prevención en
función del desarrollo local sostenible.

•

La Gestión del Conocimiento en el desempeño del Centro de Gestión para la Reducción del
Riesgo constituye un elemento esencial para la prevención del riesgo de desastres en función
del desarrollo local sostenible.

•

Nuevos enfoques incorporados a la cultura de prevención del desastre se hacen necesarios para
que los ciudadanos identifiquen la vulnerabilidad como elemento clave en la construcción del
riesgo y del desastre, ello requiere del desarrollo de la educación formal y no formal, así como
de la comunicación sistemática del riesgo de desastres.

CONCLUSIONES

1. Los Estudios en Ciencia, Tecnología y Sociedad dado su carácter crítico, interdisciplinario y
transdisciplinario, así como el giro naturalista que de modo creciente se expresa como tendencia
en la Filosofía de la Ciencia, constituyen perspectivas teóricas adecuadas para el estudio de la
problemática del riesgo de desastres ya que permiten respaldar las consideraciones teóricas con
estudios empíricos que emplean métodos provenientes de las ciencias naturales y cognitivas.
2. La visión del desastre que se tiene desde la perspectiva de las ciencias particulares se amplía si
se considera la perspectiva filosófica que ofrece la relación naturaleza – cultura - desarrollo al
permitir esta relación el análisis del desastre como fenómeno social complejo y problema
ambiental que ocurre en la confluencia de la dialéctica del desarrollo de la naturaleza y la
sociedad, expresando en cada momento histórico el grado de desarrollo de la sociedad y su
cultura frente a la naturaleza misma.
3. Emplear el paradigma psicométrico para evaluar la percepción de la población sobre los
peligros y riesgos, incorporando la percepción sobre la vulnerabilidad, resulta útil en tanto las
técnicas psicométricas son apropiadas para identificar similitudes y diferencias entre los grupos
con respecto a las percepciones de riesgo, lo que permite integrar además, el estudio de las
percepciones del riesgo de desastres naturales y tecnológicos, así como actualizar y profundizar

�en el dominio del estudio del hombre, la subjetividad y su realidad social en contextos de
riesgos.
4. El modelo conceptual para la reducción del riesgo de desastres propuesto, constituye una
contribución al desarrollo local sostenible cuyo objetivo es generar sobre bases científicas, un
lenguaje común entre los diferentes actores locales que permita el desarrollo de una cultura de
prevención adecuada al contexto teniendo en cuenta que las soluciones macro, no son
suficientes para lograr la reducción del riesgo a nivel local.

RECOMENDACIONES

•

Incorporar en el desarrollo de investigaciones filosóficas que aborden cuestiones de carácter
interdisciplinario la perspectiva que ofrece la filosofía naturalizada, así como la proveniente de
los Estudios en Ciencia, Tecnología y Sociedad, por considerarse adecuadas para la solución

de los grandes dilemas de la filosofía y la praxis contemporánea.
•

Desarrollar investigaciones sobre la percepción del riesgo desde la perspectiva de género por
considerarse a las mujeres usualmente como más vulnerables.

•

Desarrollar investigaciones sobre gestión del riesgo que incorporen los métodos propios de la
prospectiva estratégica.

•

Instrumentar las acciones enunciadas en la presente investigación para la gestión del
conocimiento por los centros de Gestión para la Reducción del Riesgo de Desastres.

•

Desarrollar investigaciones sobre comunicación del riesgo de desastres que tomen en
consideración el modelo propuesto en esta investigación y conduzcan al diseño de estrategias de
comunicación para su reducción.

•

Los niveles de vulnerabilidad social existentes justifican instrumentar el modelo para la
reducción del riesgo de desastres propuesto en esta investigación.

�ANEXOS

�ANEXO 1
La promoción de una perspectiva social sobre los desastres se ha visto acompañada del necesario
desarrollo de conceptos analíticos relacionados con la idea de la vulnerabilidad humana o social.
Dichos conceptos ofrecen un complemento necesario a los avances realizados en el estudio de los
factores de riesgo físico o natural, hechos dentro de las ciencias naturales o básicas. Durante los
últimos diez años, han sido desarrollados varios marcos conceptuales complementarios relacionados
con los niveles y componentes de la vulnerabilidad humana a los desastres.
Posiblemente el más elaborado y desagregado de estos esquemas es el desarrollado por Gustavo
Wilches-Chaux (1989) quien identifica diez componentes o niveles de la vulnerabilidad global en
los desastres: Ver: WWILCHES-CHAUX, G. Fundamentos éticos de la gestión del riesgo. [en
línea]. [Consultado: 20/02/2008]. Disponible en: http://www.ucentral.edu.co/NOMADAS/nunmeante/21-25/nomadas-22/4-gustavo%20fundamentos-ok.pdf y Evolución de los riesgos naturales en
el Borde Costero IX Región. [en línea]. [Consultado: 20/10/2007].

Disponible en:

http://berlin.dis.ufro.cl/borde_costero/Capitulo09.pdf.
La vulnerabilidad física (o localizacional)
Se refiere a la localización de grandes contingentes de la población en zonas de riesgo físico;
condición suscitada en parte por la pobreza y la falta de opciones para una ubicación menos
riesgosa, y por otra, debido a la alta productividad (particularmente agrícola) de un gran número de
estas zonas (faldas de volcanes, zona de inundación de ríos, etc.), lo cual tradicionalmente ha
incitado el poblamiento de las mismas.
La vulnerabilidad económica
Existe una relación inversa entre ingreso per cápita a nivel nacional, regional, local o poblacional y
el impacto de los fenómenos físicos extremos. O sea, la pobreza aumenta el riesgo de desastre. Más
allá del problema de los ingresos, la vulnerabilidad económica se refiere, de forma a veces
correlacionada, al problema de la dependencia económica nacional, la ausencia de presupuestos
adecuados, públicos nacionales, regionales y locales, la falta de diversificación de la base
económica, etc.
La vulnerabilidad social
Referida al bajo grado de organización y cohesión interna de comunidades bajo riesgo, que impiden
su capacidad de prevenir, mitigar o responder a situaciones de desastre.

�La vulnerabilidad política
En el sentido del alto grado de centralización en la toma de decisiones y en la organización
gubernamental, y la debilidad en los niveles de autonomía para decidir en los niveles regionales,
locales y comunitarios, lo cual impide una mayor adecuación de las acciones a los problemas
sentidos en estos niveles territoriales.
La vulnerabilidad técnica
Referida a las técnicas inadecuadas de construcción de edificios e infraestructura básica utilizadas
en zonas de riesgo.
La vulnerabilidad ideológica
Referida a la forma en que los hombres conciben el mundo y el medio ambiente que habitan y con
el cual interactúan. La pasividad, el fatalismo, la prevalencia de mitos, etc., todos estos factores
aumentan la vulnerabilidad de las poblaciones, limitando su capacidad de actuar adecuadamente
frente a los riesgos que presenta la naturaleza.
La vulnerabilidad cultural
Expresada en la forma en que los individuos se ven a sí mismos en la sociedad y como conjunto
nacional. Además, el papel que juegan los medios de comunicación en la consolidación de
imágenes estereotipadas o en la transmisión de información desviante sobre el medio ambiente y los
desastres (potenciales o reales).
La vulnerabilidad educativa
En el sentido de la ausencia, en los programas de educación, de elementos que instruyan
adecuadamente sobre el medio ambiente o el entorno que habitan los pobladores, su equilibrio o
desequilibrio, etc. Además, se refiere al grado de preparación que recibe la población sobre formas
de un comportamiento adecuado a nivel individual, familiar y comunitario en caso de amenaza u
ocurrencia de situaciones de desastre.
La vulnerabilidad ecológica
Relacionada con la forma en que los modelos de desarrollo no se fundamentan en "la convivencia,
sino en la dominación por la vía de la destrucción de las reservas del ambiente (que necesariamente
conduce) a ecosistemas que por una parte resultan altamente vulnerables, incapaces de autoajustarse
internamente para compensar los efectos directos o indirectos de la acción humana, y por otra,
altamente riesgosos para las comunidades que los explotan o habitan

�La vulnerabilidad institucional
Reflejada en la obsolescencia y rigidez de las instituciones, especialmente las jurídicas, donde la
burocracia, la prevalencia de la decisión política, el dominio de criterios personalistas, etc., impiden
respuestas adecuadas y ágiles a la realidad existente.
Las distintas combinaciones de estos niveles de vulnerabilidad tienen un claro y diferenciado efecto
en términos del impacto de un evento físico en una matriz social particular.

ANEXO 2
Tabla 1 Factores generalmente utilizados para explicar la percepción del riesgo
Factor/parámetro

Condiciones hipotéticas para percepciones más altas del riesgo o
de la ponderación del mismo
Factores relacionados al tipo de peligro
Catástrofe potencial
Capaz de causar alto número de muertes/lesionados en el
tiempo, o en relación con un solo evento, en comparación con
los riesgos normales
Aceptación voluntaria
Involuntario
Grado de control
incontrolable
Conocimiento
Poco conocido para el individuo
Incerteza científica
Poco conocido o desconocido para la ciencia
Controversia
Incierta, hay distintas opiniones sobre el riesgo
Temor
Terrible, temor por el tipo de consecuencias
Historia
Recurrente, ocurrencia previa de accidentes
Aparición de los efectos
Repentina, falta de advertencias previas o importantes efectos
inmediatos
Reversibilidad
Irreversible, las consecuencias no pueden ser reguladas o
remediadas.
Factores relacionadas al contexto social
Equidad
Basada en una injusta distribución de riesgos y de beneficios
Beneficios
Incerteza respecto a beneficios
Confianza
Dirigida o estimada, por autoridades o expertos no confiables
Atención de los medios
Altamente expuesto y presentado emocionalmente en los medios
de comunicación masiva
Disponibilidad de la información Se percibe información no confiable o insuficiente, los rumores
crecen en importancia
Niños involucrados
Abarca a niños o a fetos
Generaciones futuras
Afecta a futuras generaciones en forma injusta o irrevocable
Identidad de la víctima
Causa daño a alguien conocido o querido
Factores relacionados con el contexto de las opiniones sobre el riesgo o las ponderaciones
Blanco del riesgo
Ponderaciones de los riesgos para otros y no para uno mismo
Definición del riesgo
Énfasis sobre las consecuencias en contraste con las
probabilidades

�Marco contextual

Estrechamente relacionado en el tiempo con una experiencia
personal negativa o con una situación que induce a una mala
disposición.
Factores relacionados con características individuales
Género
Las mujeres expresan más alta percepción del riesgo que los
hombres.
Educación
Personas de menor educación emiten generalmente estimaciones
más altas
Edad
Las personas mayores generalmente emiten estimaciones más
altas
Ingreso
Las personas de menos ingresos generalmente emiten
estimaciones más altas
Sensibilidad psicológica
Las personas más ansiosas generalmente emiten estimaciones
más altas
Habilidades personales
Las personas que no tienen conocimientos o entrenamiento
sobre riesgos emiten estimaciones más altas

ANEXO 3

Guía para la entrevista en profundidad a informantes claves en el territorio
En opinión de Taylor y Bogdan (2002:119), “…la guía de la entrevista no es un protocolo
estructurado. Se trata de una lista de áreas generales que deben cubrirse con cada informante. En la
situación de la entrevista el investigador decide cómo enunciar las preguntas y cuándo formularlas.
La guía de la entrevista sirve solamente para recordar que se deben hacer preguntas sobre ciertos
temas.”
Las cuestiones a explorar en las entrevistas realizadas fueron:
•

Funcionamiento del Consejo Popular

•

Principales problemas del Consejo Popular

•

Amenazas socionaturales presentes

•

Valoración sobre el desarrollo de las actividades productivas de las Empresas del Grupo
Empresarial

Cuba - Níquel en el Consejo o próximas al mismo, que pudieran generar

situaciones de desastres.
•

Vulnerabilidad social en el territorio y en el Consejo Popular

•

Actividades de capacitación para la reducción del riesgo de desastres que se desarrollan

•

Comportamiento de la población objeto de estudio ante el peligro de intensas lluvias

•

Medios disponibles para enfrentar situaciones de desastres de gran magnitud en el territorio

�Anexo 4
224400

Leyenda
Medio Socioeconómico

223900

0

200

1

400

223400

1

3

222900

2

222400

13

12

10
7

4
8
9

6

14

5

11
221900

221400

1

Empresa Moa Nickel S.A
Comandante Pedro Sotto Alba

2

Aeropuerto Rolando Monterrey

3

Instalaciones del Puerto

4

Cadena de edificios

5

Viviendas Río Minas

6

Restaurante Balcón

7

Farmacia y óptica

8

Semiinternado Camilo Cienfuegos

9

Escuelas Secundaria Básica Rolo
Monterrey y José Martí

10

Hospital Pediátrico Pedro Sotto
Alba

11

Círculo Social

12

Círculo infantil Los Mineritos

13

Cine Ciro Redondo

14

Empresa de Servicios del Níquel
ESUNI

Otros Símbolos

1

Presas de cola
Ríos y arroyos
220900

220400

697600

698100

698600

699100

699600

700100

700600

701100

701600

Figura. 1 Elementos más significativos del Medio Socioeconómico en el Consejo
Popular Rolo Monterrey

�ANEXO 5
Entrevistador _________________________________ Fecha _________________

No _________________

Con el objetivo de perfeccionar la estrategia de prevención ante los peligros naturales, tecnológicos y sanitarios que
pudieran afectar el territorio y su persona, el Centro de Gestión de Reducción del Riesgo de la Defensa Civil desarrolla el
presente estudio. Le agradeceríamos su valiosa colaboración al contestar y le garantizamos el carácter anónimo de sus
respuestas.
Características socioeconómicas del entrevistado:
Provincia

Municipio

Consejo Popular.
Barrio o Comunidad.
Sexo.
Masculino
Femenino
Edad. _____años
Joven
adulto
Adulto mayor
Nivel de instrucción vencido.
Sin escolaridad
primaria
secundaria
Situación ocupacional.
Trabajador
Ama de casa
Jubilado
Tiempo de residencia en el Consejo _____años
.Menos de 1 año
De 1 a 3 años
Mas de 3 años

1)

Medio superior

superior

Estudiante

Desocupado

Dentro de los tipos de peligro que existen. ¿Cuáles a su juicio pudieran afectar el territorio? Escoja todos los que
considere, pero indicando los tres más importantes.

Huracanes
Sismos
Intensas lluvias
Plagas
Intensas sequías
Derrame de petróleo
Graves Epidemias
Rotura de presas
Escape de sustancias tóxicas
Incendios de grandes proporciones
Accidentes catastróficos del transporte
Penetraciones del mar

�2

Del peligro de mayor importancia mencionado en la pregunta No. 1, diga:

A.1. ¿En qué medida usted conoce el riesgo asociado a este peligro (daños que puede causarle, posibilidades que
tiene de experimentar estos daños, etc.

1
2
3
4
5

Nivel de conocimiento muy bajo
Nivel de conocimiento bajo
Nivel de conocimiento intermedio
Nivel de conocimiento alto
Nivel de conocimiento muy alto

A.2 ¿En qué medida considera que los responsables de la prevención en su comunidad conocen el riesgo asociado
a este peligro?
1
2
3
4
5

Nivel de conocimiento muy bajo
Nivel de conocimiento bajo
Nivel de conocimiento intermedio
Nivel de conocimiento alto
Nivel de conocimiento muy alto

A.3 ¿En qué grado usted le teme al daño que se puede derivar de este peligro?
1
2
3
4
5

En grado muy bajo
En grado bajo
En grado intermedio
En grado alto
En grado muy alto

A.4. La posibilidad de que Ud. experimente un daño como consecuencia de este peligro es:
1
2
3
4
5

Posibilidad muy baja
Posibilidad baja
En grado intermedio
Posibilidad alta
Posibilidad muy alta

A.5 En términos de novedad o antigüedad, este peligro es para su comunidad:
1
2
3
4
5

Muy antiguo
Antiguo
Ni antiguo/ ni nuevo
Nuevo
Muy nuevo /Novedoso

A.6 En caso de producirse, la gravedad del daño que le puede causar este peligro es:
1
2
3
4
5

Gravedad muy baja
Gravedad baja
Gravedad intermedia
Gravedad alta
Gravedad muy alta

�A.7 Para usted, la voluntariedad o involuntariedad en su exposición a este peligro es:
1
2
3
4
5

Involuntaria
Algo involuntaria
Ni involuntario/ni voluntario
En cierta medida voluntaria
Voluntaria

A.8 En caso de producirse una situación de riesgo, ¿en qué medida usted puede intervenir para controlar el daño
que puede causarle este peligro?
1
2
3
4
5

Control muy bajo
Control bajo
Control intermedio
Control alto
Control muy alto

A.9. ¿En qué grado usted puede evitar que este peligro desencadene una situación de consecuencias negativas?
1
2
3
4
5

En grado muy bajo
En grado bajo
En grado intermedio
En grado alto
En grado muy alto

A.10 ¿En qué grado este peligro que puede dañar a un gran número de personas de una sola vez?
1
2
3
4
5

En grado muy bajo
En grado bajo
En grado intermedio
En grado alto
En grado muy alto

A.11 En caso de ocurrir ¿cuándo se experimentarían los efectos más nocivos de este peligro?
1
2
3
4
5

Inmediatamente
Casi de inmediato
Inmediatez intermedia
Con cierto retardo
Retardadamente

G1. ¿Cómo valora el riesgo de accidente o de enfermedad muy grave asociado a este peligro? Considere que los
accidentes o enfermedades muy graves pueden ocasionar muerte, pérdida de miembros, de capacidades funcionales,
enfermedades crónicas que acortan la vida o reducen su calidad, ya sea de manera inmediata o a mediano/largo plazo.
1
2
3
4
5

Riesgo muy bajo
Riesgo bajo
Riego intermedio
Riesgo alto
Riesgo muy alto

�ANEXO 6
Perfil característico del riesgo percibido
Rotura Presa
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

&lt; 30 años

entre 30 y 60

&gt; 60 años

Figura 14. Perfil característico según grupos de edades
Perfil característico del riesgo percibido
Rotura Presa
1

2

3

4

5

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

No temido

Temido

Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad

Viejo

Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Primaria

Demorado

Media

Media Sup.

Superior

�Figura 15. Perfil característico según nivel de escolaridad
Perfil característico del riesgo percibido
Rotura Presa
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)
Temido
Alta
vulnerabilidad
Nuevo

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)
No temido
Baja
vulnerabilidad
Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

Trabajador

Ama Casa

Jubilado

Estudiante

Desocupado

Figura 16. Perfil característico según grupos ocupacionales

Perfil característico del riesgo percibido
Esc. Sust. Tóxicas
1

2

3

4

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

No temido

Temido

Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad

Viejo

Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Demorado

Masculino

Femenino

Figura 20. Perfil característico según sexos

�Perfil característico del riesgo percibido
Esc. Sust. Tóxicas
1

2

3

4

5

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

No temido

Temido

Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad

Viejo

Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Sin Esc.

Demorado

Primaria

Secundaria

M. Superior

Superior

Figura 21. Perfil característico según nivel de escolaridad
Perfil característico del riesgo percibido
Esc. Sust. Tóxicas
1

2

3

4

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

No temido

Temido

Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad

Viejo

Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Trabajador

Demorado

Ama Casa

Jubilado

Estudiante

Desocupado

Figura 22. Perfil característico según grupos ocupacionales

�Perfil característico del riesgo percibido
Intensas lluvias
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)
No temido

Temido

Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad
Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Demorado

Masculino

Femenino

Figura 25. Perfil característico según sexos
Perfil característico del riesgo percibido
Intensas lluvias
1

2

3

4

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

No temido

Temido

Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad

Viejo

Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Demorado

&lt; 30 años

entre 30 y 60

&gt; 60 años

Figura 26. Perfil característico según grupos de edades

�Perfil característico del riesgo percibido
Intensas lluvias
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Sin Esc.

Demorado

Primaria

Secundaria

M. Superior

Superior

Figura 27. Perfil característico según nivel de escolaridad
Perfil característico del riesgo percibido
Intensas lluvias
1

2

3

4

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

No temido

Temido

Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad

Viejo

Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Trabajador

Demorado

Ama Casa

Jubilado

Estudiante

Desocupado

Figura 28. Perfil característico según grupos ocupacionales

�Perfil característico del riesgo percibido
Huracanes
1

2

3

4

5

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

No temido

Temido

Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad

Viejo

Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Demorado

Veguita

Rolo Monterrey

Río Mina

Figura 31. Perfil del riesgo percibido comparando los diferentes estratos estudiados.
Perfil característico del riesgo percibido
Huracanes
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

Masculino

Femenino

Figura 32. Perfil característico según sexos

�Perfil característico del riesgo percibido
Huracanes
1

2

3

4

5

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

No temido

Temido

Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad

Viejo

Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico

Inmediato

Sin Esc

Demorado

Primaria

Secundaria

M. Superior

Superior

Figura 33. Perfil característico según escolaridad
Perfil característico del riesgo percibido
Huracanes
1

2

3

4

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)
Temido

No temido
Baja
vulnerabilidad

Alta
vulnerabilidad

Viejo

Nuevo

Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

Trabajador

Ama Casa

Jubilado

Estudiante

Desocupado

Figura 34. Perfil característico según grupos ocupacionales

�Perfil característico del riesgo percibido
Sismos
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

Masculino

Femenino

Figura 37. Perfil característico según sexos
Perfil característico del riesgo percibido
Sismos
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

Rolo Monterrey

Figura 38. Perfil del riesgo percibido Reparto Rolo Monterrey

�Perfil característico del riesgo percibido
Sismos
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

&lt; 30 años

entre 30 y 60

&gt; 60

Figura 39. Perfil característico según grupos de edades

Perfil característico del riesgo percibido
Sismos
1

2

3

4

5
Conocido
(expuestos)
Conocido
(responsables)

Desconocido
(expuestos)
Desconocido
(responsables)

Temido

No temido

Alta
vulnerabilidad

Baja
vulnerabilidad

Nuevo

Viejo
Poco grave

Muy grave

Involuntario

Voluntario

No evitable

Evitable

No controlable

Controlable

No catastrófico

Catastrófico
Demorado

Inmediato

Trabajador

Ama Casa

Jubilado

Estudiante

Figura 40. Perfil característico según grupos ocupacionales

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EDURECIMIENTO MEDIANTE EXPLOSIVOS DELACERO HADFIELD

Miguel Ángel Caraballo Núñez

�REPÚBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR
INSTITUTO SUPERIOR MINERO METALURGICO
“DR. ANTONIO NÚÑEZ JIMÉNEZ”
FACULTAD DE METALURGIA Y ELECTROMECÁNICA
DEPARTAMENTO DE MECÁNICA

RESUMEN
ENDURECIMIENTO MEDIANTE EXPLOSIVOS
DEL ACERO HADFIELD
Tesis presentada en opción al Grado Científico de Doctor en
Ciencias Técnicas

AUTOR: M. Sc. Ing. Miguel Angel Caraballo Núñez
TUTORES: Dr. C. Urbano Ordóñez Hernández
Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría
Facultad de Mecánica
Departamento de Construcción de Maquinaria

Dr. C. Benito Casals García
Empresa Mecánica del Níquel “Gustavo Machín”

Dr. C. Arístides Alejandro Legrá Lobaina
Instituto Superior Minero Metalúrgico “Dr. Antonio Núñez Jiménez”
Facultad de Metalurgia y Electromecánica
Departamento de Matemática y Computación

MOA, 2004

�SINTESIS
El trabajo realiza una investigación, sobre la influencia de las cargas de impacto generadas por
la energía de detonación de una sustancia explosiva en las regularidades del comportamiento
del acero Hadfield, obteniéndose modelos lineales de mínimos cuadrados estadísticamente
significativos que muestran una tendencia creciente de sus propiedades mecánicas y
funcionales en la misma medida que se incrementan las variables independientes del proceso
de experimentación (δ y k), las cuales están relacionadas con los valores de presión de
detonación (Pd) y energía específica (Ee), que representan los parámetros de detonación de la
sustancia explosiva empleada. Se utilizaron técnicas de microscopía óptica, y de difracción por
rayos x para la caracterización metalográfica y la determinación del estado tensional de las
muestras; al mismo tiempo se realizaron ensayos de dureza y desgaste abrasivo gravimétrico.
A partir del análisis de los resultados, fue posible establecer el mecanismo de endurecimiento
del material fundamentado por el incremento de los defectos de empaquetamiento de acuerdo
con los mecanismos de deslizamiento y maclado; los cuales se producen por la acción
combinada de los efectos del tensionamiento de la estructura cristalina de la red, la reducción
del tamaño promedio de los granos, y el incremento de la acritud como resultado del trabajo
de deformación en frío. Finalmente se describe el procedimiento tecnológico de
endurecimiento mediante explosivos, que permite duplicar el tiempo de explotación de piezas
de equipos de laboreo minero utilizadas por la industria cubana del níquel fabricadas de acero
Hadfield, con un significativo efecto económico, social y ambiental.
INTRODUCCION
La Industria Cubana del Níquel con 60 años de creada, a partir del año 2000 constituye la
primera fuente de exportación del país y se encuentra enfrascada en un proceso de ampliación
de sus capacidades y modernización de su tecnología, y con ello equipos y aparatos para su
desarrollo, lo que permitirá ir incrementando su papel en la economía nacional.
En la resolución económica del V Congreso del Partido Comunista de Cuba (1997) se plantea
que para la recuperación y desarrollo de la economía cubana es necesario intensificar el
desarrollo de la industria minero metalúrgica, y como objetivo estratégico incrementar la
producción de concentrados de níquel con mayor eficiencia en las inversiones.
Para cumplir estos lineamientos a mediano y largo plazo, se requiere que paralelamente al
crecimiento progresivo de la producción se perfeccionen los parámetros y regímenes de
trabajo de las instalaciones y el equipamiento tecnológico, para explotar de una forma más
racional y eficiente las grandes reservas de recursos minerales existentes en los yacimientos
niquelíferos de la región oriental de Cuba y se perfeccione el sistema de extracción minera; lo
que garantizará la existencia de un proceso productivo continuo.
El costo de producción del níquel está incrementado en gran medida por el elevado consumo
energético debido a que una parte significativa del equipamiento utilizado se encuentra en fase
de deterioro progresivo, exigiendo grandes esfuerzos para sustituir o recuperar los
dispositivos, agregados y piezas que conforman los componentes principales del
equipamiento.
En el costo de extracción del níquel y en la eficiencia de su proceso tecnológico, incide de
forma especial el deterioro prematuro provocado por la acción simultánea de la abrasión y el
impacto, en diversos componentes de equipos de laboreo minero tales como: los dientes de las
palas excavadoras, los martillos de las trituradoras y las paletas de las lavadoras de mineral
entre otras. Estas piezas se fabrican de acero al alto manganeso (Hadfield), teniendo en cuenta

�la propiedad que éste posee de aumentar su dureza en las superficies de contacto, con el
incremento del trabajo de deformación en frío.
Todos estos elementos muestran como rasgo distintivo de su comportamiento, el desgaste
intenso que sufren al entrar en contacto con el mineral; lo que no garantiza las condiciones de
longevidad durante el servicio de operación, e implica pérdidas económicas considerables y un
efecto negativo en la calidad ambiental de las secciones de trituración y molienda y los
diversos frentes mineros. El desgaste es menos acentuado prácticamente en la fase final de
explotación de estas piezas, cuando sus valores iniciales de dureza han sido casi duplicados;
pero también cuando la pérdida de su configuración inicial la inhabilitan para el servicio.
A pesar de la gran variedad de factores que influyen en la situación planteada, tales como: tipo
del mineral laterítico, abrasividad, régimen de explotación, etc, se distinguen por su
significación en el alargamiento del período de trabajo de estos elementos, las propiedades
mecánicas y funcionales que puedan desarrollar, en particular la dureza.
Las propiedades mecánicas y funcionales idóneas en el acero Hadfield para la eficaz
explotación del equipamiento que lo utiliza, se han tratado de obtener por diferentes vías; tanto
mediante la aplicación de tecnologías y procedimientos en el material fundido, como por la
utilización de técnicas de recuperación mediante el empleo de depósitos soldados.
Uno de los procedimientos que ofrece perspectivas más alentadoras para lograr el
endurecimiento preliminar por trabajo de deformación en frío, y así las características
preoperacionales requeridas para el incremento del período de explotación de las piezas que
utilizan este material, lo constituye el empleo de energía a alta velocidad; en particular la
generada por la detonación de una sustancia explosiva.
En la búsqueda bibliográfica realizada, se aprecia una gran variedad de enfoques con relación
a la descripción del mecanismo de endurecimiento del acero Hadfield y las regularidades de su
comportamiento mecánico y funcional; sin embargo no queda claro su fundamentación cuando
el material es sometido a las cargas de contacto que se producen a partir de la propagación de
un pulso generado por la detonación de una sustancia explosiva.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, se plantea la siguiente situación problémica:
Situación problémica:
Desde el punto de vista científico, existe diversidad de enfoques con relación a la
fundamentación del mecanismo de endurecimiento del acero Hadfield y las regularidades de
su comportamiento mecánico y funcional; y desde el punto de vista tecnológico, se manifiesta
desgaste prematuro de piezas fabricadas de este material debido a que las mismas inician su
explotación con una baja dureza relativa. Lo anterior da lugar a un insuficiente
aprovechamiento de su capacidad de trabajo.
A partir de la situación problémica planteada y del análisis del estado del arte en la temática, el
problema científico a investigar se define de la siguiente forma:
Problema Científico: Las teorías existentes no fundamentan adecuadamente el mecanismo de
endurecimiento del acero Hadfield ni explican las regularidades de su comportamiento
mecánico y funcional, en condiciones de aplicación de cargas explosivas con energía
específica de 3x106 Nm/kg y presión de detonación entre 4 y 7 GPa.
Sobre la base del problema científico se establece el objeto de la investigación, los objetivos
del trabajo y la hipótesis científica.
Objeto: El acero austenítico al alto manganeso tipo Hadfield.
Objetivo General:
• Fundamentar el mecanismo de endurecimiento del acero Hadfield con el uso
de explosivos y las regularidades de su comportamiento mecánico y funcional.

�Objetivo Específicos:
• Establecer las regularidades del comportamiento mecánico y funcional del
acero Hadfield, a partir de los resultados del trabajo experimental.
• Argumentar el mecanismo de endurecimiento mediante explosivos del acero
Hadfield, a través del análisis metalográfico, la difracción por rayos x y los
modelos matemáticos que sean obtenidos de los datos experimentales.
• Establecer el procedimiento tecnológico de endurecimiento mediante
explosivos de piezas fabricadas de acero Hadfield.
Hipótesis Científica: Si se aplican al acero Hadfield, cargas de impacto generadas por la
energía de detonación de una sustancia explosiva, puede provocarse en éste la aparición de un
estado tensional de compresión que incrementa su dureza y la resistencia al desgaste abrasivo,
según un mecanismo de endurecimiento por deslizamiento y maclado.
Consecuentemente con el cumplimiento de los objetivos propuestos y la hipótesis planteada,
constituyen novedades y aportes del trabajo las siguientes:
Novedades Científicas:
• Se establecen las regularidades del comportamiento mecánico y funcional del acero
Hadfield en presencia de cargas explosivas.
• Se demuestra la acción simultánea del maclado y el deslizamiento y no las
transformaciones de fases, como fundamentación del mecanismo de endurecimiento del
acero Hadfield en presencia de cargas explosivas.
Novedad Tecnológica:
• Se establece un procedimiento tecnológico, técnicamente factible y económicamente
racional, para el endurecimiento mediante explosivos de piezas fabricadas de acero
Hadfield.
Aportes Metodológicos:
• La introducción de los nuevos conocimientos desarrollados, acerca de las regularidades del
comportamiento mecánico y funcional y el mecanismo de endurecimiento mediante
explosivos del acero Hadfield, en temáticas vinculadas a Metalurgia, Mecánica y Minería.
• La utilización de los métodos de investigación empleados y la caracterización de los
parámetros del proceso de endurecimiento, como referencia bibliográfica para futuros
trabajos investigativos.
Para asegurar el aporte de las novedades científicas, dar cumplimiento a los objetivos
declarados y confirmar la hipótesis del trabajo se realizan las siguientes tareas.
Tareas del Trabajo:
1. Establecimiento del estado del arte y sistematización de los conocimientos y teorías
relacionadas con el objeto de estudio.
2. Planificación del diseño experimental de la tesis y fundamentación de las variables del
proceso.
3. Preparación de las Probetas y Accesorios, y realización de los experimentos de la tesis.
4. Obtención de las regularidades del comportamiento mecánico y funcional del acero
Hadfield, y de los parámetros que caracterizan su capacidad de endurecimiento por trabajo
de deformación, bajo las condiciones estudiadas.
5. Análisis de los resultados y fundamentación del mecanismo de endurecimiento del acero
Hadfield ante cargas explosivas.
6. Establecimiento e implementación del procedimiento de endurecimiento mediante
explosivos de piezas fabricadas de acero Hadfield.

�CAPITULO I.
MARCO TEORICO DE LA INVESTIGACION
I.1.
Introducción
Se hace un análisis del estado del arte, en relación con la caracterización del acero austenítico
al alto manganeso (Hadfield) y la interrelación composición química–estructura–propiedades;
además de las particularidades de las transformaciones estructurales del material durante el
trabajo de deformación en frío, con énfasis en el análisis de su mecanismo de endurecimiento
y las tensiones residuales que se generan en el proceso.
En objetivo que se plantea en el capítulo es: realizar un análisis de la bibliografía existente
que permita definir el estado del arte en la temática abordada y sustentar los resultados
alcanzados en la investigación.
I.2.
Generalidades acerca del acero al alto manganeso (Hadfield) y su empleo
industrial en Cuba.
Son amplias las aplicaciones en la industria del acero Hadfield, teniendo en cuenta que su
resistencia al desgaste se incrementa a pesar de su relativa baja dureza inicial, cuando es
sometido al trabajo de golpeo continuo combinado con fricción (Varela, 2003). Sin embargo
los procedimientos tecnológicos y soluciones referenciados en la literatura, no aseguran un
alargamiento significativo del período de vida útil de las piezas fabricadas de este material.
Los resultados obtenidos en la caracterización de la estructura de este tipo de aleación
(Martínez, 1981; Martínez y Goyos, 1989) y la optimización de la tecnología del tratamiento
térmico (Mariño, 2000), constituyen un importante paso de avance en la consecución de una
estructura de austenita homogénea, requisito indispensable en el éxito de cualquier proceso
ulterior de deformación plástica del acero Hadfield. Para piezas y componentes desgastados se
plantean alentadoras alternativas empleando depósitos de soldadura de acero austenítico al
alto manganeso (Torres, 2002).
El empleo industrial en Cuba de procedimientos tecnológicos para el endurecimiento del acero
Hadfield con el uso de explosivos, es exclusivamente referido en un reporte de aplicación de
investigadores del CENIC (Meriño, 1977), trabajos preliminares llevados a cabo por el
coordinador del grupo de trabajo de los metales con explosivos del ISMMMoa (Casals, 1997);
e investigaciones realizadas por el autor en esta temática (Caraballo, 1997a, 1997b, 1999, 2000,
2004a, 2004b).
I.2.1. Composición química típica de los aceros auteníticos al alto manganeso (Halfield).
La composición química estándar del acero austenítico al alto manganeso tipo Hadfield de se
establece en la norma ASTM A128 (AFNOR/AIR: Z120M12 (old); DIN: Nº 1.3401,
X120Mn12; GOST: Γ13).
Según su composición química se puede considerar como un acero hipereutectoide altamente
aleado. Los elementos de aleación se mueven entre límites bien definidos y aportan
propiedades específicas al material. Es significativo el papel que tiene el manganeso (en el
rango de 12 a 14 %) conjuntamente con el carbono (para valores entre 0,9 y 1,4 %) en el
incremento de la resistencia mecánica, particularmente la resistencia a la tracción y la
elongación relativa, al igual que en la resistencia a la abrasión y la capacidad de
endurecimiento por golpeo.
I.2.2. Formación de la estructura austenítica del acero al alto manganeso (Hadfield).
El acero Hadfield, es un acero que después de la colada y a temperatura ambiente posee una
estructura austenítica, con carburos excesivos del tipo (Fe,Mn)3C que se forman en los bordes
de los granos y disminuyen la resistencia y ductilidad del acero (Guliaev, 1983). El
tratamiento térmico de austenizado recomendado para obtener una estructura de austenita
homogénea libre de carburos, se consigue calentando la aleación a temperaturas superiores a la

�línea de precipitación de carburos (1 050 0C – 1 100 0C), seguido de un mantenimiento y un
posterior enfriamiento rápido que impida una nueva segregación de fases secundarias en el
interior y el borde de los granos.
Según el diagrama estructural del sistema Fe-Mn–C (Mangenese Centre, 1998), para el
intervalo entre 12 y 16 %, de manganeso y contenidos de carbono superiores al 0,4 % la
estructura del acero empieza a ser enteramente austenítica. Esta estructura se mantiene sin
cambios hasta que se alcanzan contenidos de carbono aproximadamente de un 1 %, en que
aparece la fase carburo en el acero.
I.2.3. Propiedades físico, mecánicas y funcionales del acero al alto manganeso
(Hadfield).
En diversas bases de datos se hace referencia a las propiedades físico y mecánicas a
temperatura ambiente, obtenidas en el acero Hadfield fundido y templado hasta conseguir la
austenización completa. Otros autores abundan sobre el comportamiento físico, mecánico y
funcional del acero Hadfield en diferentes condiciones (Adler et al, 1986; Zuidema et al, 1987;
Villca, 1992; Chu et al, 1995; Wilson y Not, 1996; Fucheng y Tinquan, 1997; Dong et al,
1998; Ogel, 1998; Torres, 2002).
A modo de resumen, se puede plantear que las referencias presentan gran diversidad de
criterios en relación con las propiedades físico, mecánicas y funcionales, del acero Hadfield
fundido y austenizado, en dependencia de su composición, estructura y método de
deformación empleado. En los trabajos analizados no se exponen modelos experimentales o
teóricos que relacionen las propiedades mecánicas (Resistencia Mecánica y Dureza) y
funcionales (resistencia al desgaste abrasivo), con la variación de las condiciones de aplicación
de las cargas de impacto generadas por la detonación de una sustancia explosiva.
I.3.
Transformaciones estructurales del acero al alto manganeso (Hadfield) durante el
trabajo de deformación en frío.
Existen diversas teorías para explicar el mecanismo de endurecimiento del acero Hadfield,
tanto a partir de la influencia térmica en su estructura como por la aplicación de cargas
externas. Variadas son también en este último caso, las condiciones de aplicación de las cargas
externas y el nivel de respuesta correspondiente en el material.
I.3.1. Mecanismo de endurecimiento del acero al alto manganeso (Hadfield).
Existen dos grandes teorías para explicar el mecanismo de endurecimiento del acero Hadfield.
Una de las teorías fundamenta el criterio de la transformación de la austenita a martensita al
ser sometidas al efecto del golpeo (Morozovshaya, 1963; Hadbroken y Brower, 1966; Lajtin,
1973; Sarkar, 1980; Kuzmin y Samojostki, 1984; Avner, 1985; Desforges et al, 1989;
Southwell y Young, 1990; Tokonami y Otsuka, 1990; Zeemaun et al, 1992; Bortoni et al,
1992; Pickering, 1996; Caian, 1997; Fucheng y Tingquan, 1997; Speidel, 1998; Dong et al,
1998; Asamura et al, 1998; Ando et al, 2000; Larmi, 2000). El otro criterio predominante
establece que la gran capacidad de endurecimiento del acero austenítico al manganeso se debe
a la acritud, en algunos casos dando prioridad a la ocurrencia del mecanismo de deslizamiento,
en otros al maclaje, y algunos a la combinación de ambos (Barinov, 1976; Guliáev, 1983;
Kozlov, 1986; Adler, et al, 1986; Herrera y Gallardo, 1986; Arzamazov, 1989; Belyashin et al,
1990; Yakimov y Krasikov, 1990; ASM, 1992; Chumlyakov et al, 1997; Chumyakov et al,
1998; Rodríguez, 1998; Ogel, 1998; Villca, 1992; Bayoumin y Latif, 1995; Subramanyam et
al, 1999; Lalonde, 2000; Reynolds, 2000). Algunos pocos dejan entrever la posibilidad de que
el mecanismo de endurecimiento de la austenita de los aceros Hadfield, tenga carácter dual; es
decir, que bajo determinadas condiciones se endurezca por acritud, y en otras se endurezca por

�transformación martensítica inducida por la deformación plástica (Oda et al, 1997; Manganese
Centre, 1998; Wilson y Knott, 1996; Chu et al, 1995; Xie y Zhu, 1999; Yun-Hua et al, 2000).
Los autores Zuidema et al (1987), Lalonde (1998) y Xiaoyan y Yujiao (2001), asocian el
endurecimiento por fases secundarias, con el mecanismo de endurecimiento de los aceros
austeníticos al manganeso.
A modo de resumen, se puede concluir que la bibliografía consultadas se refieren
generalmente a la influencia en el mecanismo de endurecimiento de los aceros austeníticos al
alto manganeso del tipo Hadfield, de factores tales como: la composición química en
elementos de aleación, la magnitud y velocidad de aplicación de las cargas dinámicas
aplicadas por los métodos tradicionales, y el rango de las tensiones, entre otras. En general se
presenta una gran diversidad de enfoques con relación a la explicación del mecanismo de
endurecimiento del acero Hadfield, sin embargo no queda claro su fundamentación ni la
influencia del mismo sobre las propiedades que de el dependen, cuando el material es
sometido a las cargas de contacto que se producen a partir de la propagación de un pulso
generado por la detonación de una sustancia explosiva.
Se llega a la conclusión de que las dos hipótesis más aceptadas, relacionadas con el
mecanismo de endurecimiento de los aceros austeníticos al alto manganeso del tipo Hadfield,
son: la del endurecimiento por formación de estructuras martensíticas de deformación plástica,
y la del endurecimiento por acritud del acero.
I.3.2. Tensiones residuales.
Las piezas de acero austenítico al manganeso, de forma general se encuentran sometidas
durante el trabajo al impacto repetido de alta energía. Según Guliáev (1983), la durabilidad de
una pieza depende de la acción repetida de las cargas. Tal es el caso de los procesos de
destrucción paulatina como son: el desgaste abrasivo, la fatiga y la fluencia. El nivel de
tensionamiento del metal lo caracterizan según Barret (1957) y Cullity (1967), las tensiones
residuales de primer género. Es por ello que la magnitud de las tensiones residuales, después
de la deformación plástica, serán un indicador del estado tensional de la pieza durante la
primera etapa de la destrucción por fatiga
Los valores de tensiones en la red cristalina se verán influenciados por la magnitud de las
cargas aplicadas al material y la velocidad de aplicación de dichas cargas, entre otros factores
que someten el enrejado cristalino a esfuerzos de tracción y compresión, y cuyos átomos
constituyen barreras u obstáculos al movimiento de las dislocaciones (Callister, 1999). Según
Alfonso (1990), Alfonso y Martín (2000) y Torres (2002), el control de las tensiones de primer
género tiene una gran importancia práctica, ya que permite elevar considerablemente la
seguridad de las instalaciones, máquinas y mecanismos durante su explotación.
En resumen, todas las referencias resaltan la importancia de la determinación de las tensiones
residuales de primer género, para caracterizar el nivel de tensionamiento del metal que ha sido
deformado plásticamente. En algunas de ellas, muestran el resultado de su determinación en el
acero Hadfield por difracción de rayos x; aunque no reportan la aplicación de dicha técnica
cuando este material se deforma por la acción de una carga explosiva.
I.4.
Conclusiones del Capítulo I.
El análisis de las fuentes bibliográficas consultadas permite plantear las siguientes
conclusiones:
1. Las condiciones de servicios exigidas a piezas que trabajan bajo la acción simultánea de
abrasión e impactos repetidos, requieren el empleo del acero al alto manganeso (Hadfield)
con una composición en su estructura que contenga entre 0,9 y 1,4 % de carbono y entre
12 y 14 % de manganeso. Para esta composición, la estructura es de austenita con

�pequeñas colonias de carburos, los cuales pueden ser disueltos y eliminados aplicando
adecuadamente el tratamiento térmico de austenizado.
2. La bibliografía consultada, aporta información sobre el valor de propiedades físicas,
mecánicas y funcionales del acero Hadfield fundido; pero son escasas las referencias a
modelos teóricos o experimentales, y en ninguno de ellos se muestran las regularidades del
comportamiento de dichas propiedades en correspondencia con la variación de las
condiciones de aplicación de las cargas de impacto generadas por la energía de detonación
de una sustancia explosiva.
3. El análisis bibliográfico refleja gran variedad de enfoques con relación a la explicación del
mecanismo de endurecimiento del acero Hadfield, sin embargo no queda claro su
fundamentación (si es por formación de estructuras martensíticas de deformación plástica,
o si el endurecimiento es por acritud del acero u otra causa) cuando el material es sometido
a las cargas de contacto que se producen a partir de la propagación de un pulso generado
por la detonación de una sustancia explosiva.
4. Las tensiones residuales de primer género, caracterizan el nivel de tensionamiento del
acero Hadfield deformado plásticamente, y su determinación se puede realizar a partir de
la difracción por rayos x. No obstante, las referencias consultadas no reportan la aplicación
de esta técnica en el acero Hadfield deformado por una carga explosiva.
CAPITULO II.
MATERIALES Y METODOS
II.1. Introducción
El objetivo del capítulo es: fundamentar las propiedades a investigar y explicar los
métodos, procedimientos y condiciones experimentales para la solución del problema.
II.2. El empleo de los explosivos industriales para la consolidación de metales.
La forma más efectiva de reacción explosiva, para el endurecimiento de metales es la
detonación, definida como: difusión de la reacción por la masa de sustancia explosiva con una
velocidad supersónica, constante para cada sustancia y altura límite de la carga, condicionada
por el paso de una onda de detonación.
La selección de la sustancia explosiva para producir el endurecimiento reviste gran
importancia, y los criterios fundamentales para su elección son: la velocidad de detonación y
la energía específica del explosivo (Drury, 1980). En este sentido, pudieran ser utilizados
varios tipos de sustancia explosiva, en particular los combinaciones o mezclas sólidas y las
mezclas de sustancias sólidas y líquidas. En todo caso si las propiedades no están totalmente
definidas por el fabricante, estas pueden ser determinadas de forma experimental.
La intensidad inicial de la onda de choque que el medio recibe, depende de los parámetros de
detonación (Vd, Pd, Ee, ρ) y de las propiedades del medio, siendo: Vd la velocidad de
detonación, Pd la presión de detonación, Ee la energía específica en relación a masa de
sustancia explosiva, y ρ la densidad de la sustancia explosiva (Mohanty, 1981; Pernia, 1988).
Para la realización del trabajo investigativo de la tesis se utilizó como sustancia explosiva
industrial el TECTRON 100 (Ulaex, 2000), emulsión encartuchada en mangas de polietileno
de diferentes diámetros, única sustancia explosiva que se comercializa en la actualidad en
Cuba, el cual cumple con todos los requerimientos exigidos para la realización del
endurecimiento del acero Hadfield.
La presión de detonación se obtiene por la expresión 2.1
ρ × Vd 2
Pd =
(2.1)
4

�Si la carga explosiva está en contacto íntimo con la superficie del metal, la presión ejercida
sobre la misma por los gases de la explosión, es igual a la presión termoquímica (Pe). La
presión termoquímica o presión máxima disponible para efectuar un trabajo (Pe) es igual a la
mitad de la presión de detonación (Pernia, 1988).
Pd
Pe =
(2.2)
2
II.2.1. Determinación de los parámetros de trabajo de la sustancia explosiva, para los
experimentos de la tesis.
En la realización de los experimentos de la tesis, se han escogidos dos variables a partir de las
cuales es posible considerar los principales parámetros de detonación de la sustancia explosiva
utilizada. Las variables escogidas después de un estudio preliminar del tema son: el espesor de
la carga explosiva δ, y el número de impactos k. Nos estaremos refiriendo a ellas para la
realización práctica de los experimentos de la tesis, teniendo en cuenta que son fáciles de
controlar como parámetros de la experimentación.
Las variables δ y k fueron escogidas por las consideraciones siguientes:
El numero de impactos (k): es una variable cuantitativa, se puede repetir cuantas veces sean
necesarias (obteniéndose un nuevo resultado en cada impacto) y se ajusta a la característica
que posee el acero Hadfield de variar sus propiedades mecánicas por impactos repetidos.
Teniendo en cuenta cada valor de k, se podrá conocer el valor total de la energía de golpeo
acumulada, considerada la misma como el producto de la magnitud k por la energía de golpeo
unitaria (energía específica en relación a masa de sustancia explosiva) que recibe la probeta en
cada impacto.
El espesor de la carga explosiva (δ): Se estima en ella una influencia considerable sobre la
cantidad de sustancia explosiva a utilizar, y en consecuencia sobre el efecto de
endurecimiento que se produzca. Es una magnitud que se relaciona con las propiedades
energéticas de la sustancia explosiva empleada, estando vinculado en primer lugar con la
velocidad de detonación del paquete explosivo y en segundo lugar con las presiones que se
generan en las proximidades del frente de detonación, entre otros factores; en la medida en que
se incrementan estos valores desde una magnitud crítica y hasta un valor límite.
A cada una de las variables se le fijaron tres niveles, teniendo como base para la selección la
información proporcionada por la firma comercializadora de explosivos y la experiencia de
trabajo acumulada por el grupo de tratamiento de metales con el uso de explosivos, radicado
en el Instituto Superior Minero Metalúrgico Dr. “Antonio Núñez Jiménez” de Moa.
Los niveles escogidos de las variables son:
Variable k:
• Nivel 1: 1
• Nivel 2: 2
• Nivel 3: 3
Los números enteros 1, 2 y 3 corresponden a la sucesión de impactos que recibirán las
probetas.
Variable δ:
• Nivel 1: 10 mm
• Nivel 2: 22,5 mm
• Nivel 3: 35 mm
Los espesores 10 mm, 22,5 mm y 35 mm, se corresponden con diámetros intermedios de la
carga explosiva entre su magnitud crítica y la límite.

�La presión de detonación (Pd) y la presión máxima disponible para efectuar el trabajo (Pe),
son calculadas por las expresiones 2.1 y 2.2, respectivamente. Los resultados del cálculo se
muestran en la tabla 2.1
Tabla 2.1 Presiones que se generan en las proximidades del frente de detonación.
Pd (Mpa)
Pe (Mpa)
δ (mm)
10
4485,72
2242,86
22,5
6486,72
3243,36
35
7187,50
3593,75
La energía de golpeo unitaria, se obtiene a partir de la energía específica en relación a masa de
sustancia explosiva (Ee), considerando el volumen de sustancia explosiva empleada en cada
experimento; magnitud que depende del espesor (δ) considerado. La energía de golpeo
acumulada (Ega), se obtiene considerando la energía de golpeo unitaria (Egu) por el número
de impactos (k) que reciben las probetas.
Los niveles de energía de golpeo acumulada se muestran en la tabla 2.2
Tabla 2.2 Niveles de energía de golpeo para cada experimento
Ega (Nm)
Egu (Nm)
δ (mm)
k=1
k=2
k=3
35
1908467,537
3816935,074
5725402,611
22,5
1051502,762
2103005,524
3154508,286
10
439349,4361
878698,8722
1318048,3083
II.3. Planificación del Diseño Experimental.
Definidas las variables y sus niveles, se procedió a la realización de los experimentos,
utilizando un diseño factorial (Juran, 1993). El número de experimentos resultó igual a 9. La
matriz de este diseño de experimento se muestra en la tabla 2.3.
Tabla 2.3 Matriz del diseño de experimento
No. Exp. X1 X2
k
δ
1
1
1
35
3
2
0
1
22,5
3
3
-1
1
10
3
4
1
0
35
2
5
0
0
22,5
2
6
-1
0
10
2
7
1
-1
35
1
8
0
-1
22,5
1
9
-1
-1
10
1
En cada experimento se realizaron tres réplicas, por lo que el total de experimentos fue de 27.
Al analizar el aspecto de la reproducción para decidir cuantas réplicas realizar en cada
experimento, se tuvo en cuenta que en los posibles modelos que pudieran obtenerse a partir de
la matriz experimental se consideran los que incluyen las relaciones lineales entre las variables
y sus interacciones, por lo que sería necesario examinar el error experimental de cada variable
y de sus interacciones, cosa que solo puede hacerse si se tienen tres o más réplicas; ya que con
una réplica la media µ de los valores para un experimento coincide con el valor de la réplica y
∑ xi − µ (donde n es el número de réplicas) es nulo; con dos
el error experimental ee =
n
réplicas los resultados de la media y del error experimental pueden estar influenciados por una

�medición anómala (lo cual sería contraproducente) y además la varianza S

2

∑ (xi − µ )
=

2

n −1

tendría una dificultad semejante.
Considerando que la validación de las normas y procedimientos y el nivel de acreditación de
los laboratorios y equipamiento que se utilizarían para desarrollar las mediciones permitía una
alta precisión con muy pocas posibilidades de que se introdujeran errores sistemáticos; y que
además, el nivel de aseguramiento, riesgo y obstaculización de cada experimento con
explosivos era alto, lo cual implicaba que debía seleccionarse el número mínimo de réplicas
que garantizará la confiabilidad de los resultados; se decidió que en las corridas
experimentales se realizaran solo tres réplicas.
II.4. Descripción de la técnica experimental
Los experimentos de la tesis han sido desarrollados en los laboratorios del Centro de
Investigaciones Metalúrgicas (CIME), acreditado por el Órgano Nacional de Acreditación de
la República de Cuba según Resolución de otorgamiento 06-2003 y Registro No. 074 del 17
de Enero de 2003; en correspondencia con el cumplimiento de las exigencias establecidas en
la NC ISO/IEC 17025 “Requisitos Generales para la Competencia de los Laboratorios de
Ensayo y Calibración” y demás regulaciones complementarias. Fue utilizado también, el
laboratorio de Materiales de la Facultad de Mecánica del ISPAJE, y en el laboratorio de
Análisis Estructural adjunto al Instituto de Materiales y Reactivos (IMRE), perteneciente a la
Facultad de Física de la Universidad de la Habana.
La obtención y preparación de las probetas y accesorios para el trabajo experimental, se
realizaron en las instalaciones de la Empresa Mecánica del Níquel “Comandante Gustavo
Machín”. Las aplicaciones industriales del trabajo se desarrollan en diferentes plantas de la
Empresa Ernesto Che Guevara. La aplicación de cargas explosivas a las probetas y a las piezas
reales, se realiza en el polígono de tratamiento de los metales con explosivos del ISMMMoa.
II.4.1. Preparación de las Probetas y Accesorios para el trabajo experimental.
Fueron fundidas probetas cilíndricas de acero Hadfielden las instalaciones del Taller 08 de la
Empresa Mecánica del Níquel “Comandante Gustavo Machín”. La descripción de las
tecnologías de moldeo, fundición y tratamiento térmico de las probetas, aparecen descritas en
De la Cruz y Leyva (2003). Fueron empleadas la norma ASTM: A 128 / A 128 M-90, y las
especificaciones técnicas que se establecen en Departamento Técnico de Fundición (2003).
Una vez fundidas las probetas y efectuadas las pruebas para el control de la calidad según la
especificación A 781/ A 781 M (Anual Book of ASTM Standard, Vol 01.02), se les realizó un
análisis químico para determinar su composición química; se empleó un espectrómetro
multicanal marca ESPECTROLAB en régimen de chispa, con fuente de 300 Hz y 15 s de
análisis. El análisis se realizó, para muestras fundidas escogidas aleatoriamente. A cada una
se le realizó un total de 4 tomas de composición. La precisión de la medición de la
composición química fue de 0,0001%. El equipo calculó los promedios por cada una de las
muestras. Se dispone además del análisis químico realizado durante el proceso de fundición.
La composición química promedio calculada, se muestra en la tabla 2.4
Tabla 2.4 Composición química promedio de las muestras de acero Hadfield.
C
Si
Mn
P
S
Cr
Mo Ni
Al
Cu
V
Fe
1,16 0,42 13,78 0,017 0,012 0,17 0,10 0,13 0,0271 0,16 0,03 83,9939
Se puede apreciar que la composición química de las muestras, se encuentra dentro de los
límites establecido para cada elemento según las conclusiones del epígrafe I.2.1.

�Fueron obtenidas cámaras de pruebas en las cuales serían introducidas las probetas para la
aplicación de las cargas explosivas. Las cámaras de pruebas se utilizan con la finalidad de
aprovechar al máximo la energía que se genera en la detonación de la carga explosiva.
Los ensayos de aplicación de la carga explosiva en las probetas de acero al alto manganeso,
involucra la realización de las siguientes operaciones:
• Introducción de las cámaras de prueba en posición vertical y el agujero ubicado hacia
arriba en una abertura practicada en la tierra.
• Marcaje de cada probeta y su colocación en los agujeros de las cámaras de prueba, y
llenado de este con sustancia explosiva. Debe asegurarse el contacto de la superficie de la
probeta con la carga explosiva.
• Ubicación del detonador en la sustancia explosiva.
• Conexión del detonador eléctrico con la fuente de energía y realización de la explosión.
II.4.2. Ensayos Metalográficos en las probetas de acero al alto manganeso.
Como referencia fueron utilizadas las normas ASTM: E 407-70 (reaprobada en 1989) y E 3-80
(reaprobada en 1986). El tamaño del grano, se determinó según norma ASTM: E 112-88.
La preparación y observación metalográfica se efectuó en un plano seccionado de la probeta,
paralelo al plano exterior de referencia (el plano de referencia es el que recibe directamente el
impacto de las cargas explosivas).
Las muestras fueron desbastadas con una secuencia acorde a lo establecido en el POSCT(LM)-02. El pulido se realizó según el procedimiento PO-SCT(LM)-03. El ataque
químico se realizó utilizando Nital al 2 %.
Fue empleado para la observación de las microestructuras, un microscopio óptico
metalográfico modelo Neophot 30 con lentes planocromáticas HD y cámara de video marca
COHO acoplada a la computadora
Las variables de salida son:
Y1 = Estructura metalográfica típica
Y2 = Evidencias de deformación plástica
Y3 = Tamaño del grano
II.4.3. Ensayos de Difracción por Rayos X, en las probetas de acero al alto manganeso.
Los ensayos de difracción por rayos x para el análisis cualitativo y cuantitativo, se realizaron
en un Difractómetro HZG – 4A de la Freiberger Prezisionsmechanik. La medición se realizó
en el plano de referencia de la probeta, bajo las siguientes condiciones: I=30 mA, V=30 kV,
longitud de onda λ = 0,15182 nm (1,54182 Å).
El análisis se realizó desde un valor angular 2θ = 10 0 hasta 2θ = 100 0; el paso empleado fue
de 0,2 0 con un tiempo de irradiación de 5 s, para caracterizar cualitativamente las fases
presentes en la muestra. Para la caracterización cuantitativa, el rango de mediciones va desde
un valor angular 2θ = 67 0 hasta 2θ = 79 0, con un paso de 0,05 0 y un tiempo de 15 s.
Para el análisis cualitativo de los difractogramas fue empleado el software Analize, y la base
de datos de la International Center for Diffraction Data (ICDD, 2000). Para la realización del
análisis cuantitativo, se registran los parámetros correspondientes al difractograma; es decir, el
semiancho físico del pico, el ángulo de bragg, y la distancia interplanar correspondiente.
Como herramienta de trabajo se utilizó el software Origin 5.0 Profesional para determinar el
ángulo de bragg y los semianchos de los picos.
Las variables de salida son:
Y1 = Angulo de difracción o de bragg (0)
Y2 = Semiancho de los picos del difratograma (0)

�Y3 = Valor de la suma de las tensiones principales normales de primer género (MPa)
Y4 = Valor de las tensiones tangenciales de primer género (MPa)
II.4.3.1 Utilización de los difractogramas de rayos x, para la determinación de las
tensiones de primer género.
La metodología utilizada para la medición del incremento de las tensiones producto del trabajo
de compresión dinámica de las cargas explosivas aparece descrita en (Barret, 1957; Cullity,
1967, Alfonso y Martin, 2000; Buraya, 2001; Lectures Notes, 2001; Torres, 2002). Se utilizó
el método que prevé el empleo de muestra patrón.
Las tensiones tangenciales, se determinan a través de la expresión 2.4 desarrollada por Schmid
y reflejada en Chen et al (2000) y Torres (2002).

v
σ • mks = τ c

(2.4)
El coeficiente de Schmid para cuerpos policristalinos, toma diferentes valores para el maclado
y para el deslizamiento, lo cual posibilita la determinación de las tensiones tangenciales en
ambos casos. Estos valores de tensiones tangenciales permiten determinar si la deformación
del material después de alcanzar el límite de fluencia de cizallamiento [τfc], tiene lugar por
maclado o por deslizamiento de acuerdo a las siguientes desigualdades:
(2.5)
Si τcs ≥ [τfc] ⇒ El material fluye por deslizamiento.
(2.6)
Si τct ≥ [τfc] ⇒ El material fluye por maclado.
II.4.4. Ensayos para la evaluación de la Macrodureza y Microdureza, en las probetas de
acero al alto manganeso.
Para la medición de la macrodureza, se utilizó un durómetro universal marca IBERTEST
MODELO DU-200 de fabricación española, ubicado en el laboratorio de Propiedades
Mecánicas y Tribológicas del CIME.La medición de la huella se realizó con la ayuda del
microscopio Neophot 30 del laboratorio de Metalografía del propio centro. Para la medición
de microdureza Vickers se empleó el microdurómetro de procedencia japonesa marca
SHIMADZU.
La medición de macrodureza se realizó sobre el plano superior de referencia, y la microdureza
en un plano seccionado paralelo al plano de referencia.
Los experimentos para la evaluación de la Macrodureza y Microdureza, se realizaron de
acuerdo a las normas cubanas que se relacionan a continuación:
NC 04-10: 72
Ensayos de dureza Brinell en materiales metálicos.
NC 04-11: 72
Ensayos de dureza Vickers en materiales metálicos.
Las variables de salida fueron:
Y1 = Macrodureza de las probetas en HB.
Y2 = Microdureza en profundidad de las probetas en HV.
Y3 = Coeficiente de endurecimiento de las probetas (n) y de resistencia (c).
Y4 = Grado de acritud de las probetas (N).
II.4.4.1 Parámetros que caracterizan el endurecimiento por trabajo de deformación.
Entre los parámetros que caracterizan el endurecimiento por trabajo de deformación en frío,
varios autores coinciden en señalar a los coeficientes de endurecimiento (n) y de resistencia
(c), y el grado de acritud (N) (Katarzynski, et al, 1969; Sakwa, et al, 1984; Mata, 2002;
Alfonso, 1995, 2002).
Los parámetros c y n, caracterizan al coeficiente de resistencia del metal a la penetración y al
coeficiente de endurecimiento por deformación respectivamente, se obtienen a partir de las
mediciones de dureza y se expresan por la ley de Kick modificada por Meyer, mediante la
expresión 2.7

�P = cd n
(2.7)
El grado de acritud estará dado por el máximo valor de la microdureza y la magnitud de la
misma en el núcleo de la probeta, obtenidos de los perfiles de microdureza (Alfonso, 1995,
2002), y se determina haciendo uso de la siguiente expresión.
Hµ max − Hµbase
× 100
(2.8)
N=
Hµbase
En la investigación, se introduce además un nuevo parámetro que no ha sido reflejado con
anterioridad en la literatura consultada. Se le ha denominado Capacidad de Endurecimiento
(Ce). Este parámetro es capaz de caracterizar de un modo integral la capacidad que posee un
material de adquirir dureza, se introduce por el nivel de información que proporciona acerca
del proceso de endurecimiento por trabajo deformacional en frío del acero al alto manganeso,
cuando se dispone de las bases de datos correspondientes a la mediciones de las tensiones de
primer género así como las de dureza y de desgaste abrasivo gravimétrico, cuyos
comportamientos dependen del primero. El parámetro capacidad de endurecimiento, considera
en sí mismo a las variables: tensiones de primer género, macrodureza y desgaste abrasivo
gravimétrico.
II.4.5. Ensayos para la evaluación del Desgaste Abrasivo, en las probetas de acero al alto
manganeso.
El ensayo de desgaste abrasivo se realizó en una instalación de tipo FARGO, ubicada en el
laboratorio de Propiedades Mecánicas y Tribológicas del CIME. El método utilizado fue el
gravimétrico o de diferencia de peso. Para expresar el desgaste abrasivo por el método
gravimétrico o de diferencia de peso (Martínez y Goyo, 1989; Martínez 1981; Álvarez y
González, 1995), se utiliza la expresión:
PP = Gi - Gf
(2.9)
El experimento, se realizó de acuerdo a la norma cubana: NC 04-79: 87 (Ensayos de desgaste
abrasivo en aceros). Fue consultada también la norma ASTM: G 65-94.
Como variable de salida se considera el desgaste abrasivo gravimétrico (PP):
Y1 = Desgaste abrasivo gravimétrico de las probetas (g).
II.5. Desarrollo del procedimiento tecnológico para el endurecimiento mediante
explosivos de piezas de equipos de laboreo minero utilizadas por la industria
cubana del níquel, fabricadas de acero Hadfield.
Las aplicaciones industriales del trabajo, lo constituyen el desarrollo del procedimiento
tecnológico para el endurecimiento mediante explosivos de piezas de equipos de laboreo
minero utilizadas por la industria cubana del níquel, fabricadas de acero Hadfield.
Se estableció el procedimiento de endurecimiento mediante explosivos, para los martillos de
las trituradoras de sínter M–8-6B de la Planta de Calcinación y Sínter de la Empresa
Comandante Che Guevara y para los dientes de la pala excavadora ESH–5/45 M, utilizados en
la extracción del mineral laterítico de la Mina de la propia Empresa.
En ambos casos es importante determinar la magnitud de la presión de trabajo y la energía de
golpeo que recibirán las piezas que serán sometidas al proceso de endurecimiento mediante
explosivos; y de hecho fijar en cada caso la configuración del paquete explosivo que será
utilizado en dicho procedimiento. Teniendo en cuenta la diversidad en las formas y
configuraciones de las superficies a endurecer, y el hecho de que el propio proceso de
endurecimiento será aplicado a una parte específica de la pieza (superficie de trabajo) y no a
todo su volumen, se define una forma de configuración plana de la carga explosiva para
establecer el procedimiento de endurecimiento.

�Las cargas explosivas planas tienen un comportamiento diferente al de las cargas explosivas
cilíndricas, en particular en lo que respecta a la velocidad de detonación. Es por ello que se
hace necesario obtener experimentalmente la ley de variación y el gráfico correspondiente de
velocidad de detonación vs altura de carga explosiva. Se aplicó el método de Dautriche el cual
aparece descrito en Pernia (1988) adaptado por Casals (1997) a las condiciones reales de la
geometría de una carga plana, fueron realizados los experimentos necesarios y se obtuvo la
ecuación de regresión que relaciona la altura de la carga explosiva (H) con su velocidad de
detonación (Vd), para el TECTRON 100 (Palmero, 2000). Los resultados de los experimentos
se exponen en el anexo 1 (figura 3).
Los valores escogidos de altura de carga son de 15, 20, y 25 mm. Utilizando las expresiones
2.1 y 2.2, se calculan la presión de detonación (Pd) y la presión máxima disponible para
efectuar el trabajo (Pe) respectivamente. Los resultados del cálculo se muestran en la tabla 2.5
Tabla 2.5 Presiones aplicadas a las piezas para el endurecimiento por explosivos.
H (mm)
Pd (MPa)
Pe (MPa)
15
4 600
2 300
20
10 350
5 175
25
14087,50
7043,75
El valor de la energía de golpeo unitaria considera el cálculo de la masa explosiva, y éste se
realiza a partir de la determinación del volumen de cada paquete explosivo. La energía de
golpeo acumulada será calculada a partir de la energía de golpeo unitaria (Egu) y del número
de impactos (k) que recibirá cada pieza. Los niveles de energía de golpeo acumulada, se
muestran en la tabla 2.7
Tabla 2.7 Niveles de energía de golpeo acumulada.
Ega (Nm)
H
Dientes
Martillos
(mm)
k=1
k=2
k=3
k=1
k=2
k=3
15 5549543,476 11099086,95 16648630,43 1049329,352 2098658,704 3147988,056
20 7546363,682 15092727,36 22639091,05 1493168,127 2986336,254 4479504,381
25 9618896,933 19237793,87 28856690,8 1988491,771 3976983,542 5965475,313
En términos generales, el procedimiento de endurecimiento mediante explosivos de las piezas
fabricados de acero Hadfield involucra la realización de las siguientes operaciones:
• Abertura de un canal en la tierra para la introducción de la pieza.
• Introducción de la pieza en la tierra de forma vertical, de manera tal que las superficies de
trabajo queden al descubierto.
• Aplicación de la sustancia explosiva en las superficies de trabajo.
• Ubicación del detonador en la sustancia explosiva.
• Conexión del detonador eléctrico con la fuente de energía y realización de la explosión.
II.6. Análisis de regresión para determinar la influencia del tratamiento con
explosivos, en el comportamiento del acero hadfield.
El tratamiento estadístico de los resultados experimentales se realiza para obtener los modelos
experimentales y comprobar su idoneidad. Para ello, se utilizaron los paquetes estadísticos
Microsoft Excel 2000 y Tierra Versión 2.5B (Legrá, 2004). En este programa, cuando se
determinan los parámetros de los modelos mínimos cuadrados, se efectúan simultáneamente
las pruebas de comprobación de la validez estadística de los coeficientes del modelo, por
medio de la prueba t de Student, y de su validez global a través de la prueba F de Fisher, el
Análisis de Varianza y la determinación del Coeficiente de Correlación

�Se seleccionaron como variables independientes, el espesor de la carga explosiva (δ) y la
cantidad de impactos que recibe cada probeta (k). Las variables dependientes o funciones
respuestas son:
Tensiones principales normales de primer género (σ 1ºgen)
Semiancho físico del pico (Wl)
Macrodureza (HB)
Microdureza en profundidad (HV)
Coeficiente de endurecimiento (n) y de resistencia (c)
Grado de acritud (N)
Desgaste abrasivo gravimétrico (PP)
Capacidad de endurecimiento (Ce)
Entre estas variables dependientes, se destaca por el nivel de información que pudiera
proporcionar acerca del proceso de endurecimiento por trabajo deformacional en frío con el
uso de explosivos del acero al alto manganeso, la variable capacidad de endurecimiento (Ce).
Se trata en este caso de una variable estadísticamente multivariante obtenida por componentes
principales, capaz de caracterizar de un modo integral la aptitud del material para el
endurecimiento, debido a que incluye en sí misma el comportamiento de la dureza, el desgaste
abrasivo gravimétrico y las tensiones residuales.
Los modelos desarrollados en este trabajo, serán válidos en aquellos casos en que se empleen
las variables de entrada con los niveles establecidos para este estudio, y para condiciones de
experimentación similares a las utilizadas en el mismo.
II.7. Conclusiones del Capitulo II.
1. Los parámetros de detonación (Vd, Pd, Ee) constituyen los principales factores energéticos
de los explosivos industriales para el trabajo de endurecimiento de metales, y ellos pueden
ser considerados a partir de las variables del proceso experimental: espesor de la carga
explosiva δ y número de impactos k (cada una de ellas evaluadas en tres niveles),
mediante la utilización de un diseño factorial de planificación de experimentos que ofrece
la posibilidad de estimar la incidencia de dichas variables en el comportamiento mecánico
y funcional del acero Hadfield, así como los posibles efectos de la interacción.
2. Los ensayos realizados durante el trabajo investigativo (Metalografía, Difracción por
Rayos X, Dureza y Desgaste Abrasivo) en laboratorios debidamente acreditados, permiten
establecer las regularidades del comportamiento del acero Hadfield en las diferentes
condiciones de aplicación de las cargas explosivas, y describir el mecanismo de
endurecimiento en esas condiciones.
3. El procedimiento tecnológico descrito en el epígrafe II.5, establece la secuencia
tecnológica para el endurecimiento mediante explosivos, de piezas de equipos de laboreo
minero utilizadas por la industria cubana del níquel, fabricadas de acero Hadfield
CAPITULO III.
RESULTADOS EXPERIMENTALES Y SU DISCUSIÓN
III.1. Introducción
En este capitulo se exponen los resultados derivados del trabajo experimental, y a partir de los
mismos, los modelos matemático estadísticos que describan las regularidades del
comportamiento mecánico y funcional del acero Hadfield, endurecido mediante explosivos en
las condiciones descritas en los experimentos. Así mismo se revela a partir del análisis
metalográfico, la difracción por rayos x, y los modelos obtenidos; el mecanismo de
endurecimiento del acero Hadfield en las referidas condiciones.

�Finalmente, se realiza una evaluación del procedimiento tecnológico para el endurecimiento
mediante explosivos, de piezas de equipos de laboreo minero utilizados por la industria cubana
del níquel fabricados de acero Hadfield.
El objetivo del capítulo es: realizar la valoración crítica de los resultados y a través de
ella, explicar los fundamentos científicos que dan solución al problema planteado a
partir de la interpretación de las regularidades observadas.
III.2. Modelos experimentales del comportamiento mecánico y funcional del acero
Hadfield ante cargas explosivas.
Se modeló estadísticamente a través del análisis de regresión, la influencia de las diferentes
condiciones de aplicación de las cargas explosivas, en el comportamiento de diversas
propiedades mecánicas y funcionales de muestras fundidas de acero austenítico al alto
manganeso del tipo Hadfield. Este análisis se realizó atendiendo a los principios enunciados en
el epígrafe II.6.
III.2.1. Comportamiento de las tensiones principales normales de primer género en
probetas de acero Hadfield.
• Modelo matemático estadístico de la tensión principal normal de primer género (σ 1ºgen).
σ1ºgen = (629.14)+(7.32)(δ)+(140.54)(k)
(3.1)
En la figura 2.1 del anexo 2 se muestra gráficamente el comportamiento de la tensión. Como
se puede apreciar, la tensión principal normal de primer género tiene un comportamiento
creciente siguiendo una ley lineal con un coeficiente de correlación (R) de 0,93. El modelo
cumplió satisfactoriamente todas las pruebas estadísticas para su validación.
De acuerdo al modelo experimental obtenido y como se puede observar en los gráficos
correspondientes, el incremento de las variables del proceso de experimentación que
representan los parámetros de detonación de la sustancia explosiva empleada, trae consigo un
aumento del tensionamiento de la red en las muestras fundidas de acero austenítico al alto
manganeso del tipo Hadfield. Este aumento es consecuencia directa del trabajo de
deformación en frío provocado por la acción de las cargas explosivas y obedece a la reducción
observada en las distancias interplanares del metal tensionado.
III.2.2. Comportamiento del semiancho físico del pico en probetas de acero Hadfield.
• Modelo matemático estadístico del semiancho físico del pico (Wl).
Wl = (0.61)+(4.04x10-3)(δ)+ (0.12)(k)
(3.2)
Como se puede apreciar en la figura 2.2 del anexo 2, el valor del semiancho físico del pico se
incrementa en la misma medida en que crecen las variables que representan los parámetros de
detonación de la sustancia explosiva. Este aumento tiene lugar siguiendo una ley lineal con un
coeficiente de correlación (R) de 0,86. El modelo cumplió satisfactoriamente todas las pruebas
estadísticas para su validación.
Del análisis metalográfico que se describe en el epígrafe III.3.1 es posible establecer que se
produce una reducción en el tamaño del grano una vez que las probetas son sometidas al
efecto de las cargas explosivas; sin embargo el grano que se ha reducido mantiene
aproximadamente igual su tamaño promedio, cualesquiera fueran las condiciones en que
fueron aplicadas las cargas explosivas. Al mantenerse aproximadamente igual el tamaño
promedio de grano en cada una de las probetas, se puede asumir entonces que su aporte al
perfil del máximo de difracción es el mismo para cada caso, y por tanto la contribución al
crecimiento del semiancho físico del pico es atribuible exclusivamente al incremento del
tensionamiento de la estructura cristalina, lo cual a su vez se relaciona con crecimiento de la

�densidad de defectos observados en los granos de la estructura mediante el análisis
metalográfico.
Resulta evidente la tendencia al crecimiento del semiancho físico del pico (ver figura 2.2), en
correspondencia con el incremento de la densidad de defectos que genera el proceso de
deformación plástica (micrografías que se muestran en las figuras 3.3, 3.4 y 3.5); en la misma
medida que se hace mayor el espesor de carga explosiva empleada y mayor el número de
impactos al que fue expuesta la muestra.
III.2.3. Comportamiento de la macrodureza en las probetas de acero Hadfield.
• Modelo matemático estadístico de macrodureza (HB).
HB = (194.67)+ (2.21)(δ)+ (42.84)(k)
(3.3)
En la figura 2.3 del anexo 2 se muestra gráficamente el comportamiento de la macrodureza
De acuerdo al modelo experimental obtenido y como se puede observar en el gráfico
correspondiente, el incremento de las variables del proceso de experimentación que
representan los parámetros de detonación de la sustancia explosiva empleada, trae consigo un
aumento de la macrodureza en las muestras fundidas de acero austenítico al alto manganeso
del tipo Hadfield. Este aumento tiene lugar siguiendo una ley lineal con un coeficiente de
correlación (R) de 0,94. El modelo cumplió satisfactoriamente todas las pruebas estadísticas
para su validación.
Como el comportamiento de la dureza es función del estado tensional del material, se obtuvo
el modelo experimental de macrodureza en relación a la tensión principal normal de primer
género. En la expresión 3.4 y la figura 2.4 del anexo 2, se muestra la tendencia de crecimiento
de la macrodureza respecto a la tensión.
• Modelo matemático estadístico de macrodureza (HB) respecto a la tensión.
HB = (23.25)+ (0.28)(σ1ºgen)
(3.4)
El modelo de mínimo cuadrado obtenido tiene un coeficiente de correlación (R) de 0,97. Este
modelo cumplió satisfactoriamente todas las pruebas estadísticas para su validación.
III.2.4. Comportamiento de la microdureza en las probetas de acero Hadfield.
El comportamiento de la microdureza que refleja el modelo experimental de mínimos
cuadrados cuya expresión general está dada por la ecuación 3.5; tiene lugar siguiendo una ley
lineal con un coeficiente de correlación (R) de 0,94. En este caso también se han cumplido
todas las pruebas estadísticas para su validación.
• Modelo matemático estadístico de microdureza (HV).
HV = (-96.77)+(1.71)(δ)+(26.94)(k)+ (2.28x10-2)(RADIO)
(3.5)
El modelo y los gráficos correspondientes (ver figura 2.5 del anexo 2), muestran que la
microdureza medida en la profundidad tiene una fuerte dependencia del radio o la profundidad
a la que se realiza la medición (el coeficiente de correlación parcial más elevado del modelo
obtenido, es el que corresponde al radio). El perfil de microdureza se orienta con valores
máximos en el borde exterior del plano dónde se realizaron las mediciones; y ésta disminuye
según una ley lineal hacia el interior del núcleo de la probeta.
El modelo y los gráficos de tendencia, también muestra un incremento en los perfiles de la
microdureza de cada una de las probetas del diseño experimental, mientras mayores aumentos
se tenga de las variables del proceso (δ y k).
En el análisis metalográfico que se describe en el epígrafe III.3.1, se demuestra que las
técnicas experimentales utilizadas en la investigación no detectan la existencia en la matriz
austenítica de estructuras del tipo martensítico ni de fases secundarias precipitadas (sobretodo
del tipo carburo); esto se corrobora por el análisis cualitativo de la difracción por rayos x. Por

�ello se puede afirmar que su macrodureza depende de la microdureza de la matriz metálica, y
por lo tanto, el comportamiento de la macrodureza y la microdureza en el borde externo del
plano en las probetas estudiadas coinciden en un grado significativo.
La elevación de la dureza a nivel cristalino, se comprobó que era provocado por una
deformación por compresión de la red cristalina y consecuentemente por el incremento de las
tensiones residuales. Mediante la difracción por rayos x, se ha podido determinar que las
distancias interplanares de la red cristalina disminuyen en la misma medida en que se
incrementa la presión de detonación y la energía de golpeo acumulada por las probetas; es
decir, con un incremento de los valores de las variables δ y k, se produce un aumento de la
deformación de la red cristalina y de su tensionamiento.
Como el valor de la suma de las tensiones principales normales de primer género depende
fundamentalmente de la deformación de la red cristalina, aumentando en la misma medida que
se reducen las distancias interplanares de dicha red (Barret, 1957; Cullity, 1967, Alfonso y
Martin, 2000; Buraya, 2000; Lectures Notes, 2000; Torres, 2002), al aumentar la presión de
detonación y la energía de golpeo también hubo un incremento del valor de las tensiones
normales de primer género, y esto a su vez trajo consigo un incremento de las tensiones
tangenciales de primer género. Finalmente se produce un incremento de la dureza por las
causas explicadas.
III.2.5. Coeficiente de endurecimiento y de resistencia en probetas de acero Hadfield.
A partir de la base de datos de los ensayos de macrodureza se obtuvieron los modelos de
mínimos cuadrados ln (P) vs ln (d), con el objetivo de determinar el coeficiente de
endurecimiento (n) y el coeficiente de resistencia (c), correspondientes a cada uno de los 27
experimentos realizados en la tesis. El coeficiente de correlación en todos los casos osciló
entre 0,996 y 0,999. Con las datas obtenidas, se modeló el comportamiento de cada uno de
estos coeficientes respecto a las variables del proceso (δ y k). Las expresiones matemáticas de
dichos modelos se muestran en las ecuaciones 3.6 y 3.7
• Modelo matemático estadístico del coeficiente de endurecimiento (n).
n = (2.03)+ (-1.87x10-4)(δ)+ (2.78x10-3)(k)
(3.6)
• Modelo matemático estadístico del coeficiente de resistencia (c).
c = (158.79)+ (1.76)(δ)+ (35.05)(k)
(3.7)
El modelo del coeficiente de endurecimiento (n) no cumple las pruebas estadísticas para su
validación; el coeficiente de correlación (R) es igual a 0,16. Un análisis de los valores de la
media aritmética (2,036081) y de la desviación estándar (0,017942) muestra que el coeficiente
de variación es muy pequeño (0,008812) lo cual quiere decir que este parámetro es
prácticamente constante. El valor del coeficiente de endurecimiento (n) resultó ser
aproximadamente igual a 2, lo cual coincide con la magnitud correspondiente al de los metales
completamente endurecidos por deformación en frío (Dieter, 1967). En la figura 2.6 del anexo
2, se muestra el gráfico del comportamiento de n para cada uno de los experimentos.
El coeficiente de resistencia (c) sin embargo, tiene un comportamiento creciente de acuerdo
con una ley lineal cuando se incrementan la presión de detonación y la energía de golpeo
acumulada por las probetas, evaluadas a través de las variables del experimento δ y k (ver
figura 2.7 del anexo 2). El modelo experimental obtenido tiene un coeficiente de correlación
(R) de 0,96. Este modelo cumplió satisfactoriamente todas las pruebas estadísticas para su
validación.
En el caso del acero Hadfield endurecido mediante explosivos, lo que sucede en realidad es
que para que el penetrador logre la misma huella (d) en el material sometido al ensayo de

�dureza, se requiere mayor carga (P) sobre el penetrador en la misma medida en que se hace
mayor la magnitud de los parámetros de la detonación considerados en los ensayos; y es por
esta razón que el coeficiente de resistencia (c) tiene un comportamiento creciente. Y esta
tendencia se mantiene independientemente de que la recta que se logra en el sistema de
coordenadas ln P – ln d, en cada uno de los ensayos, mantenga aproximadamente la misma
pendiente durante los mismos (valores de n aproximadamente iguales).
Como resumen parcial se puede decir que en las condiciones de realización de los ensayos de
dureza de la tesis, se ha demostrado que el coeficiente de endurecimiento (n) tiene tendencia a
un valor constante (aproximadamente igual a 2); mientras que el coeficiente de resistencia (c)
crece en la misma medida que se intensifican los valores de las variables independientes.
Este resultado confirma el incremento del tensionamiento de la red y el endurecimiento del
material, puesto que el mismo ofrece mayor resistencia a la penetración una vez deformado
plásticamente.
A partir de las bases de datos del experimento de microdureza, también fue posible obtener el
coeficiente de endurecimiento (n) y de resistencia (c), en profundidad, utilizando modelos de
mínimos cuadrados ln (P) vs ln (d). Al igual que con la macrodureza, en este caso se
obtuvieron también modelos experimentales de c y n; pero estos se realizan respecto a las
variables del proceso (δ y k), y además respecto al radio en el que fue medida la microdureza.
Las expresiones matemáticas de dichos modelos se muestran en las ecuaciones 3.8 y 3.9.
• Modelo matemático estadístico del coeficiente de endurecimiento (n) respecto a el radio.
(3.8)
n = (2.19)+(-1.60x10-3)(δ)+(1.58x10-2)(k)+(-2.12x10-5)(RADIO)
• Modelo matemático estadístico del coeficiente de resistencia (c) respecto a el radio.
c = (-5.65x10-2)+(9.28x10-4)(δ)+(1.78x10-2)(k)+ (1.24x10-5)(RADIO)
(3.9)
El gráfico correspondiente de c, se muestra en la figura 2.8 del anexo 2. En este caso se
mantienen las mismas tendencias explicadas en la determinación de dichos coeficientes
durante el ensayo de macrodureza. El modelo de mínimo cuadrado del coeficiente de
endurecimiento (n) no cumple las pruebas de validación estadística, y su coeficiente de
correlación (R) es de 0,16. El modelo del coeficiente de resistencia (c) cumplen las pruebas de
validación, y el coeficiente de correlación (R) resultó igual a 0,83.
A modo de conclusión se puede afirmar que durante las mediciones de dureza, se identifica el
coeficiente de resistencia (c) como un parámetro característico de la capacidad del material de
endurecerse a consecuencia del incremento de las tensiones residuales de primer género.
El coeficiente de resistencia (c) crece según una ley lineal a nivel de macrodureza, en función
de las variables del proceso (δ y k); y mantiene ese mismo comportamiento a nivel de
microdureza, en cada una de las profundidades consideradas. Pero en este último caso se
considera también como variable independiente el radio en el cual se mide la microdureza.
III.2.6. Grado de acritud en probetas de acero Hadfield.
Utilizando la expresión 2.20, se calcula el grado de acritud en cada una de las probetas del
plan experimental de la tesis. El modelo de mínimos cuadrados que describe su
comportamiento en relación con las variables del plan experimental, tiene lugar de acuerdo a
una ley lineal, con un coeficiente de correlación (R) de 0,95; este modelo cumple con todas las
pruebas estadísticas para su validación.
• Modelo matemático estadístico de grado de acritud (N).
N = (11.82)+ (1.12)(δ)+ (21.01)(k)
(3.10)
En la figura 2.9 del anexo 2, se muestra gráficamente el comportamiento del grado de acritud.

�El modelo reflejado en la Expresión 3.10 y el gráfico correspondiente, muestra que el grado de
acritud de muestras fundidas de acero Hadfield, tiene valores crecientes en la medida que se
incrementan la presión de detonación y la energía de golpeo acumulada por las probetas. Este
resultado está condicionado por la aptitud del material para adquirir dureza por trabajo de
deformación en frío.
III.2.7. Comportamiento del desgaste abrasivo gravimétrico en las probetas de acero
Hadfield.
Por el modelo experimental descrito por la expresión 3.11 y el gráfico de tendencia
correspondiente (figura 2.10 del anexo 2), se establece que al ser sometidas las muestras
fundidas de acero Hadfield al efecto de una carga explosiva, el incremento de las variables que
representan a sus parámetros de detonación, trae consigo una disminución del desgaste
gravimétrico (aumento de la resistencia al desgaste abrasivo). La disminución del desgaste
gravimétrico tiene lugar de acuerdo a una ley lineal, con un coeficiente de correlación (R) de
0,95. El modelo cumplió satisfactoriamente todas pruebas estadísticas para su validación.
• Modelo matemático estadístico de Desgaste Abrasivo Gravimétrico (PP)
(3.11)
PP = (3.28x10-2)+(-2.04x10-4)(δ)+(-5.75x10-3)(k)
La causa fundamental de la disminución del desgaste gravimétrico como resultado del
incremento de la presión de detonación y la energía de golpeo acumulada por las probetas, es
el aumento de la dureza de las mismas de acuerdo con lo expuesto en el epígrafe III.2.3; que
relaciona el incremento de la dureza, con el efecto provocado por una deformación por
compresión del enrejado cristalino, en el aumento del valor de la suma de las tensiones
principales de primer género y del endurecimiento por acritud de la matriz austenítica. Esto se
explica mediante los modelos experimentales de mínimos cuadrados (expresiones 3.12 y 3.13)
y los gráficos correspondientes (figuras 2.11 y 2.12 del anexo 2) que relacionan el desgaste
gravimétrico con la macrodureza de las muestras y las tensiones principales normales de
primer género. Los modelos se describe según una ley lineal y cumplen satisfactoriamente
todas pruebas estadísticas para su validación. El coeficiente de regresión del modelo de
desgaste gravimétrico es de 0,96; y para el modelo de desgaste gravimétrico es de 0,93
• Modelo matemático estadístico de Desgaste Abrasivo Gravimétrico (PP) con respecto a la
macrodureza.
PP = (5.63x10-2)+(-1.19x10-4)(HB)
(3.12)
• Modelo matemático estadístico de Desgaste Abrasivo Gravimétrico (PP), con respecto a
la tensión.
PP = (5.34x10-2)+(-3.41x10-5)(σ1ºgen)
(3.13)
III.2.8. Capacidad de endurecimiento en probetas de acero Hadfield.
Para medir la capacidad de endurecimiento se parte de tres atributos que pueden medirse
directa o indirectamente, estos son: macrodureza (HB); desgaste abrasivo gravimétrico (PP) y
tensiones normales de primer género (σ).
Si se conoce un conjunto de mediciones de estos atributos para un material sujeto a diferentes
condiciones de deformación plástica, se puede explorar la posibilidad de expresar de manera
compactada dichos atributos en un solo parámetro. Para ello se aplica el Método de
Componentes Principales según se explica en Alfonso (1989).
El primer paso es tipificar las tres variables que se denominarán X1, X2 y X3, mediante una
transformación del tipo:

X i* =

Xi − µ

σ

,

(3.14)

�Donde µ es la media aritmética del atributo Xi y σ es su desviación estándar; i = 1,2,3. Para
cada variable se tienen n mediciones.
El segundo paso es obtener la matriz de correlación R de los atributos estudiados. Esta matriz
es siempre definida positiva.
El tercer paso es obtener los valores propios y los vectores propios de la matriz, los cuales son
reales y positivos dadas las características de R. Se denominan V1, V2 y V3 a estos valores
propios, y sean los vectores propios:
W1=(w11,w12,w13)
W2=(w21,w22,w23)
(3.15)
W3=(w31,w32,w33)
Se pueden obtener nuevos valores de las variables mediante las transformaciones siguientes:
Y1k = w11 X1k + w12 X2k + w13 X3k
Y2k = w21 X1k + w22 X2k + w23 X3k
(3.16)
Y3k = w31 X1k + w32 X2k + w33 X3k
Donde k=1,2,…,n
Ahora se determina el porcentaje que aporta cada valor propio Vi a la suma de ellos. El valor
propio que más aporta es el que corresponde a la variable Yi que contiene mayor información
útil respecto a los atributos originales. Para los datos analizados se obtuvieron los vectores
propios:
W1=( 0.80, 0.30, -0.51)
(3.17)
W2=( 0.58, -0.57, 0.58)
W3=( 0.12, 0.76, 0.63)
Los valores propios calculados son:
V1 = 1.98x10-2
V2 = 2.91
(3.18)
V3 = 6.65x10-2
Se puede observar que el segundo valor propio constituye el 97.12% de la suma de los valores
propios lo cual quiere decir que los valores Y21, Y22, ..., Y2n resumen casi toda la información
contenida en las mediciones de X1, X2 y X3. Ahora se puede establecer que el parámetro Y2
denominado Capacidad de Endurecimiento (Ce), compacta la información de los atributos
originales HB, PP y σ mediante la siguiente transformación lineal:
Ce = 0.58 x HB’
-0.57 x PP’
(3.19)
+ 0.58 x σ’
Siendo:
HB − µ HB
HB' =
DEHB
PP − µ PP
PP' =
DEPP
σ − µσ
σ '=
DEσ
Donde:
DEHB, DEPP y DEσ D: Desviación estándar de la macrodureza, el desgaste abrasivo
gravimétrico y la tensión normal, respectivamente.
El parámetro integrador (Ce) obtenido por Componentes Principales, tiene valores que oscilan
entre -2,72 y 2,68. Por razones de una mayor comprensión en la práctica industrial, conviene
expresarlo entre 0 y 1. Los valores del coeficiente de endurecimiento (Ce) se transformaron en
este caso, mediante la expresión 3.20
Ce(n) = 0,18xCe+0,50
(3.20)

�Se puede establecer también que (Ce) es una función de δ y de k, cuando se utiliza el
procedimiento de endurecimiento mediante explosivos. La expresión 3.21 ofrece el modelo
experimental de mínimos cuadrados de la capacidad de endurecimiento (Ce), y la figura 2.13
del anexo 2 ilustra el comportamiento de este parámetro respecto a δ y k
Ce= (5.30)+(8.05x10-2)(δ)+(1.74)(k)
(3.21)
El coeficiente de correlación (R) del modelo es de 0,96; las pruebas estadísticas para su
validación se cumplen satisfactoriamente.
Como se aprecia, la capacidad de endurecimiento (Ce) tiene un comportamiento creciente en
la misma medida que se incrementan las variables del proceso de experimentación, y este
resultado se corresponde con la hipótesis de que al incrementar las tensiones residuales de
primer género y en consecuencia la dureza, se reducen los niveles de desgaste mejorando el
comportamiento del material en correspondencia con el mecanismo de endurecimiento que
explica el fenómeno.
III.3. Mecanismo de endurecimiento del acero Hadfield
La fundamentación del mecanismo de endurecimiento del acero Hadfield en las condiciones
de aplicación de las cargas explosivas descritas en los experimentos (energía específica de
3x106 Nm/kg, y presión de detonación entre 4 y 7 Gpa), se realiza a partir de los resultados
de los experimentos, teniendo en cuenta: el análisis metalográfico y el ensayo de difracción
por rayos x realizado. Se considera además, el comportamiento de las regularidades
relacionados con las propiedades mecánicas y funcionales del acero Hadfield, expresadas en
los modelos experimentales obtenidos.
III.3.1. Análisis metalográfico de las probetas de acero Hadfield.
El análisis metalográfico con microscopía óptica, realizado a las probetas patrón que no habían
recibido ningún trabajo de deformación debido a la acción dinámica de las cargas explosivas,
demuestra que existe una estructura típica de austenita con tendencia a formación dendrítica,
como se ilustra en las micrografías a y b de la figura 3.1. En estas probetas no se encontraron
evidencias de deformación plástica y se observan más bien granos de forma irregular y
configuración con tendencia equiaxial. El tamaño promedio del grano según norma es el No.
1, y este resultado se corresponde con lo reflejado en la literatura; según Guliaev (1983),
CIME (1993) y Callister (1999) el manganeso, se encuentra entre los elementos que
contribuyen a que aumente el tamaño de los granos o dendritas.
Con relación a las muestras sometidas a condiciones diferentes de aplicación de las cargas
explosivas, según el diseño del plan experimental; en el análisis metalográfico con
microscopía óptica se observa una estructura de austenita en forma de granos deformados (ver
a modo de ejemplo las micrografías a y b de la figura 3.2). Según Guliaev (1983), en el
proceso de deformación plástica el grano austenítico se deforma, se aplasta, y de equiaxial
pasa a tener los ejes desiguales; y lo observado concuerda con este criterio.
La textura de deformación plástica observada como resultado del trabajo de compresión
dinámica, se distingue por la presencia de líneas características de los planos de
deslizamientos o de los planos de maclas en cada una de las micrografías de las probetas
tratadas con explosivos (micrografía de las figuras 3.3, 3.4 y 3.5). La demostración de la
ocurrencia de uno u otro mecanismo será abordado más adelante, pero resulta evidente a
juzgar por lo que se observa en las micrografías de referencia, que la densidad de defectos que
identifican la presencia de uno u otro mecanismo de deformación, es mayor cuanto mayor es
el espesor de carga explosiva empleada y mayor el número de impactos al que fue expuesta la
muestra. Esto se corresponde con el criterio de que la densidad de los deslizamientos y de las

�Figura 3.1

a
Micrografías de Probetas Patrón, captadas a 519x.

a
Figura 3.2

Micrografías de acero Hadfield deformado por explosivo, captadas a 101x

b

b

�a
Figura 3.3

b

c

Micrografías de muestra de acero Hadfield captadas a 519x, tratadas con 35 mm
de espesor de carga explosiva y 3 impactos (a), 2 impactos (b), y 1 impacto (c).

a
Figura 3.4

b

c

Micrografías de muestra de acero Hadfield captadas a 519x, tratadas con 22,5
mm de espesor de carga explosiva y 3 impactos (a), 2 impactos (b), y 1 impacto
(c).

a
Figura 3.5

b

c

Micrografías de muestra de acero Hadfield captadas a 519x, tratadas con 10 mm

de espesor de carga explosiva y 3 impactos (a), 2 impactos (b), y 1 impacto (c).

�maclas en el acero, crece con el aumento de la presión de las ondas de choque hasta alcanzar
aproximadamente 13 GPa (Casals, 1997). La presión de trabajo durante el trabajo
experimental osciló entre 4 y 7 GPa.
A partir de la observación de las micrografías de probetas tratadas con explosivos y las
probetas patrón que no recibieron tratamiento; no es posible afirmar que bajo la acción de las
cargas de choque generadas al detonar la sustancia explosiva, se haya producido la
precipitación de fases secundarias sobre todo del tipo carburo en la matriz austenítica. De
modo que puede inferirse que el mecanismo de endurecimiento del acero Hadfield tratado con
explosivos no está asociado el endurecimiento por precipitación de fases secundarias.
Utilizando la norma ASTM E – 112 – 88, se determinó que a las probetas tratadas con
explosivos le corresponde un tamaño promedio del grano entre 2 y 3. Esta dimensión del
grano es aproximadamente la misma para cada una de las probetas que recibieron el efecto de
las cargas explosivas, independientemente del número de impactos y el espesor de carga
escogidos. Es decir, que se puede considerar que luego del tratamiento con explosivos el
tamaño promedio de grano se reduce de 1 a entre 2 y 3 en todas las probetas, cualesquiera
fueran las condiciones del experimento; y esta es otra de las causas del incremento de la
dureza en el acero Hadfield endurecido mediante explosivos. Según Callister (1999), la causa
por la que una disminución del tamaño de grano trae como consecuencia un aumento de la
dureza se debe a dos factores. El primero es que al disminuir el tamaño aumenta el número de
fronteras de grano en una misma área, esto provoca una elevación de las tensiones a nivel
cristalino. El otro es que en los metales y aleaciones policristalinas, los bordes de los cristales
constituyen un obstáculo ante el que se acumulan las dislocaciones.
En la observación metalográfica, no se detecta la presencia de estructuras de tipo martensítico;
de modo que tampoco podrá asociarse el mecanismo de endurecimiento mediante explosivos
del acero Hadfield, a la formación de estructuras de tipo martensítico.
Los resultados parciales obtenidos del análisis metalográfico, muestran como el posible
mecanismo de endurecimiento por acritud durante el proceso de deformación plástica, a los
mecanismos de maclado, de deslizamiento o la combinación de ambos mecanismos.
III.3.2. Análisis de difraccción por rayos x de las probetas de acero Hadfield.
Se realizó el análisis cualitativo de la difracción por rayos x, para la caracterización de las
fases y el análisis cuantitativo para la determinación de las tensiones residuales, a partir de los
difractogramas obtenidos.
III.3.2.1.
Análisis cualitativo de la difracción por rayos x.
En el análisis cualitativo de los difractogramas de todas las muestras evaluadas durante la
difracción de rayos x, solo se detecta la presencia de una sola red cristalina, la de la austenita,
lo cual coincide con la valoración que han hecho otros autores sobre este acero (ASM Volume
11, 1992; Torres, 2002). Los máximos de intensidad de los rayos x difractados se
corresponden en todos los casos con los pertenecientes al patrón de difracción de la austenita.
Las posiciones de los máximos de intensidad (picos) de los difractogramas obtenidos en la
difracción de rayos x, de acuerdo a los índices racionales de Miller son:
• Pico 1 (111):
Entre 420 y 440
• Pico 2 (200):
Entre 480 y 500
• Pico 3 (220):
Entre 720 y 740
• Pico 4 (311):
Entre 880 y 900
• Pico 5 (222):
Entre 940 y 960
Los difractogramas correspondientes a todas las muestras tratadas con explosivos (probetas 1 a
la 9) y el de la muestra patrón (probeta 30) se supornen unos a otros. Este resultado se puede

�apreciar en la figura 3.6, e indica que existe coincidencia en la posición de los picos de
difracción, y en consecuencia la composición fásica de su estructura es similar.
III.3.2.2.
Análisis cuantitativo de la difracción por rayos x.
En los epígrafes III.4.1 y III.4.2, se describen los modelos estadísticos de mínimos cuadrados
del comportamiento de la tensión principal normal de primer género y el del semiancho físico
del pico. Con respecto a la tensión tangencial de primer género, se diferencia la magnitud de
tensión tangencial para el maclado, y la de tensión tangencial para el deslizamiento, en
correspondencia con la utilización de coeficiente de Schmid escogido.
La deformación plástica en los metales puede desarrollarse a partir del mecanismo de
deslizamiento, a partir del mecanismo de maclado y también de la combinación de ambos
mecanismos.
El criterio de decisión lo establece el cumplimiento de las desigualdades contenidas en las
expresiones 2.4 y 2.5. Según los valores determinados de tensión tangencial para el maclado y
para el deslizamiento, recogidos en la tabla 3.1, se puede apreciar que el menor valor de
tensión tangencial obtenido es de 198,60 MPa (correspondiente a la tensión tangencial para el
maclado de la probeta 9a), y dicho valor supera la magnitud límite de fluencia de
cizallamiento (175 MPa). Se puede decir entonces, que el material fluye por deslizamiento y a
la vez fluye por maclado; por lo que los granos deformados en realidad poseen una textura de
deformación caracterizada por líneas típicas de los planos de deslizamientos y de los planos de
maclas, y tal y como se revela en las micrografías de las figuras 3.16, 3.17 y 3.18
Es resumen, en el proceso de deformación plástica de las muestras fundidas de acero Hadfield
sometidas a las cargas de impacto que genera la energía de detonación de una sustancia
explosiva, se revela la ocurrencia de los mecanismos de deslizamiento y maclado para lograr
el endurecimiento del material por acritud.
III.3.3. Fundamentación del mecanismo de endurecimiento del acero Hadfield en
presencia de las cargas explosivas.
Teniendo en cuenta los resultados combinados del análisis metalográfico, del análisis de
difracción por rayos x, y la evaluación de las regularidades que reflejan los modelos
experimentales del comportamiento de las propiedades mecánicas y funcionales del acero
Hadfield, en relación con las variables del proceso de experimentación que representan a los
parámetros de detonación de la sustancia explosiva empleada como fuente de energía; se
explica el mecanismo de endurecimiento de este material en las condiciones descritas.
La metalografía óptica no revela la presencia de la fase martensita en la estructura, lo cual se
corrobora con el análisis cualitativo de la difracción por rayos x, dónde solo se confirma la
estructura de austenita en el metal fundido. Al no haber sido observadas con las técnicas
utilizadas en la investigación, ninguna otra fase en la matriz austenítica ni detectarse que se
haya producido la precipitación de fases secundarias sobre todo del tipo carburo; entonces no
es posible atribuir el mecanismo de endurecimiento del material a la formación de estructuras
de tipo martensítico ni relacionarlo con la aparición de fases precipitadas por comprensión
dinámica.
La austenita, única red cristalina detectada en las muestras, es una estructura cúbica centrada
en las caras con un 74 % del volumen ocupado por los átomos, en la cual los planos
octaédricos {111}y las direcciones &lt;110&gt; son sistemas compactos (Dieter, 1967). En esta
estructura existen cuatro sistemas de planos (111) de densidad atómica predominante, y cada
uno contiene tres direcciones &lt;110&gt;, por lo que en total se presentan doce sistemas de
deslizamiento. La existencia de suficientes sistemas de deslizamiento en la austenita, garantiza

�Figura 3.6

Comparación entre los difractogramas de las muestras tratadas con explosivos
(Probetas 1 a la 9), y la probeta patrón (Probeta 30).

Tabla 3.1

Tensiones Tangenciales para el maclado y para el deslizamiento

No.

Replica a

Replica b

τdes. τmac.

τdes. τmac.

Replica c
τdes. τmac.

Exp.

δ

k

(MPa) (MPa) (MPa) (MPa) (MPa) (MPa)

1

35

3

544,98 314,65 526,59 304,03 539,01 311,20

2

22,5

3

498,24 287,66 489,62 282,68 500,14 288,75

3

10

3

435,69 251,54 434,04 250,60 425,65 245,75

4

35

2

503,93 290,94 505,38 291,78 518,73 299,49

5

22,5

2

440,74 254,46 431,31 249,02 426,10 246,01

6

10

2

414,12 239,09 428,04 247,13 424,74 245,22

7

35

1

395,87 228,56 374,40 216,16 401,27 231,67

8

22,5

1

378,25 218,38 356,36 205,74 379,49 219,10

9

10

1

343,98 198,60 347,35 200,54 384,24 221,84

�que haya siempre un plano y una dirección con orientación adecuada disponible para que se
produzca la micro-deformación plástica.
Fue comprobado a través del análisis metalográfico y de difracción por rayos x, que el
incremento de las variables δ y k además de aumentar los niveles de tensiones residuales de
primer género, produce un incremento de los defectos de empaquetamiento y favorece la
reducción del tamaño de los granos, es decir favorece el endurecimiento por deformación
plástica de la matriz austenítica.
Del modelo experimental de mínimos cuadrados se determinó un incremento de las suma de
las tensiones principales de primer género (de 872 a 1315 MPa en las probetas del
experimento). El incremento de estos valores debido a la deformación de la red (provocados
por los esfuerzos de compresión), tiene como consecuencia el aumento de la densidad de
dislocaciones y el endurecimiento por acritud de las muestras.
La densidad de dislocaciones aumenta en el metal como resultado del trabajo en frío, a través
de la multiplicación de las dislocaciones existentes previamente. Según Guliáev (1983), el
movimiento de un par de dislocaciones genera el movimiento de centenares y centenares de
ellas; consecuentemente, la distancia promedio de separación entre las dislocaciones
disminuye, y este fenómeno provoca el apilamiento de dichos defectos. El aumento de la
densidad de dislocaciones resultante frena el movimiento del resto de las dislocaciones. Como
resultado del frenaje del movimiento de las dislocaciones, se incrementa la resistencia a su
desplazamiento lo que provoca una elevación de las tensiones en el enrejado cristalino. Para
vencer a las fuerzas de repulsión de las dislocaciones de un mismo signo y de los puntos de
intersección de las diferentes dislocaciones, se requiere un gasto de energía complementaria.
Por esta razón, es que el aumento del número total de dislocaciones, va acompañado del
endurecimiento por deformación.
Debido a que la deformación plástica representa en sí el movimiento de las dislocaciones por
los planos de deslizamiento con su salida a la superficie de los cristales, es que el surgimiento
de cualquier tipo de obstáculo capaz de dificultar el movimiento de las dislocaciones provoca
el endurecimiento del policristal y el incremento de su resistencia (Alfonso, 2002). Entre los
referidos obstáculos están, ante todo, otras dislocaciones que se encuentran en el cristal. Este
frenaje al movimiento se logra a través de la reducción del tamaño de grano, como ha sido
demostrado como consecuencia del endurecimiento por deformación plástica (acritud).
De acuerdo a la bibliografía (Laudon, 1988; Prevey, 1987; Cullity, 1967 y Barret, 1957), en el
ensanchamiento de los picos de difracción, influye la reducción del tamaño del grano y el
aumento del trabajo de deformación en frío del metal, el cual provoca un aumento de la
densidad de dislocaciones, defectos de apilamiento reticular, y un incremento de las tensiones
residuales de segundo género. Se ha demostrado que el incremento del semiancho físico del
pico, se debe exclusivamente a los defectos que aparecen en la estructura luego de la
compresión dinámica, y que se identifican en las micrografías de la tesis mediante las líneas
características de los planos de deslizamiento y los planos de maclas.
El incremento de la dureza en las probetas de la tesis (de 270 a 400 HB entre las probetas del
experimento, a partir de un valor inicial promedio igual a 190 HB en las probetas patrón), se
produce entre otras causas, por la reducción que provoca en el tamaño del grano la acción de
las cargas explosivas. Según Callister (1999); Guliáev (1978); Subramanyam et al (1999); y
Buraya (2001), los bordes de los granos son una barrera para el desplazamiento de las
dislocaciones. Al reducirse el tamaño de grano, aumenta el número de barreras que frenan el
desplazamiento de las dislocaciones; esto se debe a que el desorden atómico existente en el
borde de grano traerá como resultado una discontinuidad de los planos de deslizamiento de un

�grano a otro. Es decir, la reducción del tamaño del grano austenítico lo hace más duro y más
resistente debido a que aumenta el área total de fronteras de grano que impiden el movimiento
de las dislocaciones (Alfonso, 2002).
Del análisis metalográfico se llega a la conclusión que como consecuencia del trabajo de
deformación en frío realizado por la acción de las cargas explosivas, se origina una textura de
deformación plástica con la presencia de líneas características de planos de deslizamientos y
de planos de maclas, lo cual se confirma en el análisis cuantitativo de difracción por rayos x,
al comprobarse que las tensiones tangenciales obtenidas para el deslizamiento y el maclado
superan el valor límite de tensión al cizallamiento (198,60 MPa mayor que 175 MPa), lo cual
confirma que el material fluye por deslizamiento y fluye por maclado en correspondencia con
el cumplimiento de las desigualdades contenidas en las expresiones 2.15 y 2.16.
El maclaje se produce en las direcciones &lt;112&gt;, sobre la misma familia de planos {111}, de
densidad atómica predominate que ha sido considerado en la deformación por deslizamiento
(Dieter, 1967).
El mecanismo de endurecimiento de las muestras fundidas de acero Hadfield, en las
condiciones de realización de los experimentos (energía específica de 3x106 Nm/kg y
presión de detonación entre 4 y 7 GPa), se explica por la ocurrencia de los mecanismos
de deslizamiento y maclado; como ha quedado demostrado a través de la observación
metalográfica, el análisis de difracción por rayos x y la evaluación de las regularidades
del comportamiento mecánico y funcional del material en las condiciones descritas.
La aparición de los planos de deslizamiento y de los planos de maclas en el acero Hadfield
tratado con cargas explosivas, estará condicionado por el aumento de las variables asociadas
con el estado tensional de la red (tensiones de primer género), combinado con la reducción del
tamaño de los granos, y el incremento de la acritud como resultado del aumento de la densidad
de dislocaciones, todo lo cual trae como consecuencia la elevación de la microdureza y la
macrodureza, de la resistencia al desgaste gravimétrico, del coeficiente de resistencia a la
penetración, del grado de acritud, y del parámetro integrador que refleja la capacidad de
endurecimiento del metal.
III.4.
Evaluación del comportamiento de piezas fabricados de acero Hadfield
endurecidas mediante explosivos.
Martillos
Los martillos de las trituradoras de sínter de la Empresa Comandante Ernesto Che Guevara,
fundidos de acero Hadfield en la Empresa Mecánica de Níquel, tienen en condiciones
normales de explotación (cuando no están tratados con explosivos) una duración promedio de
hasta 480 horas con una frecuencia de trabajo de 12 horas diarias, por lo que en un año de
trabajo se utilizan hasta 10 juegos de 18 martillos en una trituradora.
A consecuencia del tratamiento con explosivos según el procedimiento descrito en el epígrafe
II.5 y antes de la puesta en explotación, se comprobó que la dureza de los martillos tuvo un
incremento promedio superior al 80 %. En mediciones realizadas de forma sistemática durante
su explotación, se comprobó un incremento hasta el 110 % luego de 76 horas de trabajo, y al
cabo de 800 horas de labor su dureza promedio se mantiene aproximadamente igual.
Los martillos que no fueron tratados con explosivos, sólo alcanzan un incremento de 28 % en
sus valores promedio de dureza durante sus primeras 76 horas de trabajo, para similares
condiciones de explotación. Sin embargo, el endurecimiento provocado por las condiciones de
operación de los mismos hace que se alcance al cabo de 500 horas de explotación el doble de
su dureza inicial y estos valores se mantienen durante el resto del tiempo que duró la prueba.

�En el período de prueba correspondiente a los meses de Mayo a Julio de 2003, los registros de
operaciones de la planta de calcinación y sínter de la Empresa Comandante Ernesto Che
Guevara ofrecían el resultado de 853 horas de trabajo con los martillos tratados con
explosivos, aún en condiciones adecuadas para continuar su explotación por lo que se decidió
mantener el trabajo de los mismos. Hasta ese momento se había duplicado el promedio
estimado de vida útil de estos artículos.
La prueba con los martillos, se realizó colocando en la máquina trituradora nueve martillos
tratados con explosivos y nueve sin tratar, con el objetivo de exponer todos los martillos al
mismo régimen. La ubicación dentro de la trituradora de cada martillo, fue convenientemente
dispuesta de modo que estuvieran uniformemente distribuidos en las seis secciones del equipo,
martillos tratados y sin tratar con explosivos. Se realizaron mediciones periódicas del peso de
cada martillo, con el objetivo de determinar el ritmo de desgaste que se produce en
condiciones reales de explotación. La figura 3.7 muestra el comportamiento de este indicador.
Interpretando los resultados que se ilustran en la figura 3.7, se puede apreciar que los martillos
tratados con explosivos muestran luego de mas de 800 horas de trabajo, un desgaste
significativamente inferior al promedio de los martillos que no recibieron el tratamiento. El
ritmo de desgaste entre los martillos que recibieron tratamiento con explosivos es variado, y se
acentúa en la medida que disminuyen los parámetros de detonación de las cargas explosivas
aplicadas. El mejor comportamiento corresponde al martillo tratado con el mayor espesor de
carga explosiva (H = 25 mm) y el mayor número de impactos (k = 1). Si se tiene en cuenta
solamente un incremento del doble duración en la explotación de estos artículos, solo se
requerirán 5 juegos de martillos para una trituradora en un año de trabajo.
Dientes
En el caso de los dientes de las palas excavadoras, a partir de un análisis estadístico realizado
en una muestra de 6 excavadoras por un período de tiempo de 3 años, cuya frecuencia de
trabajo osciló entre 16 y 20 horas diarias; se pudo determinar que el cambio de los dientes no
tratados con explosivos se realiza entre los 6 y 8 meses de explotación de los mismos. Entre
los dientes más agredidos por el proceso de desgaste están los situados en los bordes de la
cuchara. Cuando no se tratan con explosivos, los dientes de las palas excavadoras entran en
funcionamiento con una dureza promedio de 200 HB aproximadamente; y con posterioridad
incrementan paulatinamente su dureza hasta alcanzar valores cercanos a los 400 HB,
prácticamente al final de su vida útil.
Los dientes endurecidos previamente con explosivos, incrementan su dureza entre 420 y 480
HB; y con posterioridad, realizan su trabajo manteniendo esta dureza promedio según se pudo
comprobar en sistemáticas mediciones realizadas a este parámetro durante el período de
prueba. Las pruebas realizadas en la mina de la Empresa Comandante Ernesto Che Guevara,
muestran el resultado de la explotación durante 12 meses de varios juegos de dientes tratados
con explosivos, en idénticas condiciones de operación que los dientes que no habían sido
tratados con explosivos. A partir de este resultado es posible afirmar, que la aplicación del
procedimiento tecnológico de endurecimiento mediante una explosión de los dientes,
incrementa al doble la durabilidad de los mismos.
III.4.1. Valoración económica, social y ambiental.
El desgaste prematuro de las piezas fabricadas de acero Hadfield incrementa sensiblemente los
costos del mantenimiento. Estas piezas se ubican en equipos que son en la mayoría de los
casos parte integrante de una planta de proceso. Si el sistema no está disponible en el
momento requerido porque precisa mantenimiento, la planta completa puede pararse e incurrir
en costos elevados. Cuando la planta opera a plena capacidad el costo se aproximará al valor

�836 hr

760 hr

684 hr

608 hr

532 hr

456 hr

380 hr

304 hr

228 hr

152 hr

76

4,5
4
3,5
3
2,5
2
1,5
1
0,5
0
0

Peso (kg)

Comportamiento del Desgaste de los Martillos

Horas de trabajo (hr)
Figura 3.7

Comportamiento del desgaste de los martillos.

H=25; k=3
H=20; k=3
H=15; k=3
H=25; k=2
H=20; k=2
H=15; k=2
H=25; k=1
H=20; k=1
H=15; k=1
Sin T/E

�de la producción durante el período de tiempo de la parada, más el costo propio de la
reparación. Si la operación está por debajo de la plena capacidad, el costo se aproximará al
tiempo de trabajo necesario para alcanzar la producción requerida.
Martillos
El costo unitario de adquisición de los martillos de las trituradoras de sínter sin tratamiento
con explosivos es de 24,24 USD. Para una trituradora de 18 martillos el costo asciende a la
cifra de 436,32 USD. Teniendo en cuenta que la duración promedio de un juego de martillos
que no ha recibido el tratamiento de endurecimiento mediante explosivos es de hasta 480
horas, lo cual equivale a utilizar en un año de trabajo hasta 10 juegos de martillos, se
requeriría en igual período de tiempo una erogación de 4 363,20 USD para adquirir los
martillos que requiere una sola trituradora.
El tratamiento con explosivos involucra la realización de una serie de operaciones que
incrementa el costo unitario de cada martillo de acuerdo con la expresión 2.32 (Cobas, 1997;
Palmero, 2000; De la Cruz y Leyva, 2003).
Qte = Qm+Qmo+Otg
(3.22)
Siendo:
Qmo = 1,18 USD
Otg = 0,67 USD
El costo de materiales (Qm) lo determina el costo de adquisición del detonador eléctrico y del
explosivo, estando en función este último de la masa de sustancia explosiva empleada. Para el
cálculo del costo del explosivo se considera que los martillos serán tratados con el mayor
espesor de carga explosiva (H = 25 mm) y el mayor número de impactos (k = 3). En estas
condiciones, Qm = 5,02 USD
El costo del tratamiento con explosivo de un martillo será, Qte = 6,87 USD (Palmero, 2000;
De la Cruz y Leyva, 2003). Es decir, el costo unitario de cada martillo será ahora la suma del
costo de adquisición mas el costo del tratamiento con explosivos, y asciende a la cifra de 31,11
USD. Para una trituradora de 18 martillos será 559,98 USD
La duración promedio de un juego de martillos que han recibido tratamiento con explosivos es
superior a las 960 horas, por lo que solo se requerirá el empleo de 5 juegos de martillos en un
año, y esto equivale a 2 799,90 USD. Con este resultado será posible entonces reducir en la
mitad las compras de nuevos martillos, disminuir los volúmenes de inventario y propiciar un
incremento de los índices de eficiencia operacional, por lo que el costo de la actividad de
mantenimiento será menor.
En un año de trabajo para una sola trituradora, el efecto económico de la aplicación del
procedimiento tecnológico de endurecimiento mediante explosivos de los martillos es superior
a 1 563,30 USD. Se debe señalar además que el impacto económico estará acentuado por el
ahorro de portadores energéticos no cuantificados en la investigación pero que pudiera llegar
hasta un 10 % según fuentes especializadas, si se tiene en cuenta que la reducción de los
niveles de desgaste de los martillos exige menos esfuerzos en el accionamiento
electromecánico del equipo.
Desde el punto de vista social y ecológico teniendo en cuenta las evidencias de contaminación
sónica y deterioro de la calidad ambiental del entorno en la sección de trituración, un elemento
de gran importancia lo constituye la reducción de grandes volúmenes de polvos nocivos a la
salud del hombre, expulsados a la atmósfera debido a las actividades de limpiezas provocados
por la realización de tareas de mantenimiento en ciclos muy cortos. Al mismo tiempo al
disminuir el ritmo de desgaste de los martillos, se reduce el desbalance del equipo y a su vez,
vibraciones y ruidos excesivos de grandes magnitudes, desajuste y falta de hermeticidad.

�Dientes
Cada pala excavadora utiliza cuatro dientes que tienen una duración promedio cuando no son
tratados con explosivos de seis meses. El costo de adquisición unitario de cada diente sin
tratamiento con explosivos es de 700 USD, por lo que en una sola excavadora en un año de
trabajo será necesario utilizar 5 600 USD para la adquisición de estos artículos.
El tratamiento con explosivos de los dientes considera de forma similar a los martillos los
costos de mano de obra y otros gastos. En relación al costo de materiales, se tiene en cuenta la
masa de sustancia explosiva empleada. En este caso los dientes también se consideran tratados
con el mayor espesor de carga explosiva (H = 25 mm) y el mayor número de impactos (k = 3),
por lo que se obtiene un costo de materiales: Qm = 18,34 USD. El costo del tratamiento con
explosivo de un diente será, Qte = 20,19 USD (Cobas, 1997).
Al igual que en los martillos, el costo unitario de cada diente será ahora la suma del costo de
adquisición mas el costo del tratamiento con explosivos, y asciende a la cifra de 720,19 USD.
Para una excavadora de 4 dientes será 2 880,76 USD. La duración promedio de un juego de
dientes que han recibido tratamiento con explosivos se duplica y alcanza los doce meses de
explotación, por lo que solo se requerirá el empleo de un juegos de dientes en un año de
trabajo, y esto equivale a los 2 880,76 USD correspondientes a una sola trituradora.
El efecto económico de la aplicación del procedimiento tecnológico de endurecimiento
mediante explosivos de los dientes sería superior a 2 719,24 USD. Se puede afirmar que el
lograr incrementar el tiempo de vida útil de los dientes, contribuye en determinada medida a
un mejor aprovechamiento de las posibilidades productivas de las excavadoras. Es decir con el
aumento de su durabilidad se reporta otras ventajas tales como: la reducción del costo de
explotación y de mantenimiento del equipo, ahorro de portadores energéticos, y la
disminución del volumen de inventario de estos elementos, con lo cual podrían disminuir
importaciones y derivar recursos hacia otros renglones.
III.5. Conclusiones del Capitulo III.
1. Se establecen las regularidades del comportamiento mecánico y funcional del acero
Hadfield endurecido mediante explosivos. Los modelos experimentales describen la
interacción entre las mismas según una ley lineal, y cumplen satisfactoriamente todas
pruebas estadísticas para su validación.
2. Los resultados del análisis metalográfico, revelan en las muestras fundidas de acero
Hadfield una estructura de austenita con tendencia a formación dendrítica, antes y después
del tratamiento con explosivos, lo cual se confirma con el análisis cualitativo de la
difracción por rayos x. No se detectó la presencia de estructuras de tipo martensítico ni la
aparición de nuevas fases por el trabajo de compresión dinámica, de modo que no se puede
atribuir a estas causas el mecanismo de endurecimiento mediante explosivos del acero
Hadfield. Se comprobó la reducción del tamaño del grano austenítico.
3. El análisis metalográfico revela las líneas características de los planos de deslizamiento y
de los planos de maclas, siendo mayor la densidad de estos cuanto mayor es el espesor de
carga explosiva empleada y mayor el número de impactos. Las tensiones tangenciales de
primer género para el deslizamiento y el maclado, superan la magnitud de tensión limite al
cizallamiento (198,60 MPa mayor que 175 MPa); lo que demuestra que el material fluye
por deslizamiento y a la vez fluye por maclado, y esto confirma el resultado del análisis
metalográfico
4. El mecanismo de endurecimiento de las muestras fundidas de acero Hadfield, se
fundamenta por la ocurrencia de los mecanismos de deslizamiento y maclado, lo cual se
producen a consecuencia del aumento de las variables asociadas con el estado tensional de

�las muestras (tensiones residuales de primer género y semiancho físico del pico)
combinado con la reducción del tamaño de los granos, y el incremento de la acritud como
resultado del trabajo de deformación en frío; en correspondencia con el aumento de los
parámetros que caracterizan la capacidad de endurecimiento del material..
5. El procedimiento tecnológico de endurecimiento mediante explosivos de piezas fabricadas
de acero Hadfield, es técnicamente factible y económicamente racional. En un año de
trabajo para una sola trituradora, el efecto económico de la aplicación del procedimiento
tecnológico de endurecimiento en los martillos es superior a 1 563,30 USD, y para el caso
de los dientes de las palas excavadoras rebasa la cifra de 2 719,24 USD en igual período.
Desde el punto de vista social y ambiental se contribuye a evitar los riesgos de
contaminación sónica y la expulsión a la atmósfera de polvos nocivos a la salud humana.
CONCLUSIONES GENERALES
1. Se establecieron las regularidades del comportamiento mecánico y funcional del acero
Hadfield endurecido mediante explosivos. Se produce un incremento de las tensiones
principales normales de primer género y de la dureza de 872 a 1315 MPa y de 270 a 400
HB respectivamente, y una disminución del desgaste gravimétrico de 0,02524 a 0,00981 g.
2. La observación metalográfica y el análisis de difracción por rayos x, demuestran la
ocurrencia de los mecanismos de deslizamiento y maclado (el menor valor de tensión
tangencial para el deslizamiento y el maclado, supera la magnitud de tensión límite al
cizallamiento). No se detectó la presencia de estructuras de tipo martensítico ni la
aparición de fases precipitadas por compresión dinámica.
3. El mecanismo de endurecimiento del acero Hadfield en presencia de cargas explosivas, se
fundamenta por el incremento de los defectos de empaquetamiento de acuerdo con los
mecanismos de deslizamiento y maclado.
4. La ocurrencia de los mecanismos de deslizamiento y maclado se produce a consecuencia
del tensionamiento de la estructura cristalina de la red, la reducción del tamaño promedio
de los granos, y el aumento de la acritud y de los parámetros que caracterizan la capacidad
de endurecimiento del material como resultado del trabajo de deformación en frío.
5. El procedimiento tecnológico de endurecimiento mediante explosivos, de piezas fabricadas
de acero Hadfield que utiliza la industria cubana del níquel, duplica la durabilidad de las
mismas con un significativo efecto económico (1 563,30 USD para los martillos de una
trituradora de sínter, y 2 719,24 USD para los dientes de una excavadora, en un año de
trabajo).
RECOMENDACIONES
1. Aplicar el procedimiento tecnológico descrito en el trabajo, para el endurecimiento
mediante explosivos de las piezas fabricados de acero Hadfield.
2. Considerar en futuras investigaciones, la utilización de técnicas de microscopía electrónica
de transmisión o de fuerza atómica para la posible detección de la fase martensítica en
muestras de acero Hadfield, endurecidas mediante explosivos con presión detonación
superior a 7 GPa
3. Utilizar los métodos de investigación empleados en la tesis y la caracterización de los
parámetros del proceso de endurecimiento, como referencia en futuros trabajos
investigativos.
4. Emplear en la realización de las actividades académicas, los nuevos conocimientos
desarrollados en la investigación.

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depósitos de soldadura de acero austenítico al alto manganeso. Tesis en opción al grado
científico de doctor en ciencias técnicas. Universidad de Matanzas “Martha Abreu”.
2002.
120. ULAEX. Accesorios para voladuras. 2000
121. UMESH, S. Austenitic Manganese Steel. 844.htm. Expert Metallography Forum Webb
Site. 1997. http://www.metallography.com/bboard/forum.html
122. VANDER VOORT, G. ASTM Committee E-4 and grain size measurements. ASTM
Committee E-4. Publicado en la www en 2001. Disponible en la World Wide Web.
http://metallography.aasp.net/bboard/faq.html
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Disponible en el World Wide Web. http://www.metallography.com/bboard/forum.htlm
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tratamiento térmico. Revista Metalúrgica. N 11. Colombia. Febrero. 1992. 22 p
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1948. pag 198 – 202
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1996. 7 p
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maganese steel. Department of Mechanical Engineering, GUT, Guiyang 550003. Página
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Enero
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Disponible
en
la
World
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http://power.luneng.com/power/library/gtyjxb/gtyj99/gtyj9903/990310.htm

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of Chinese Electron Microscopy Society. Vol 18 No.5 1999. Disponible en la World
Wide Web http://www.xjtu.edu.cn/xjnet/xb/zrb/xb07/xb86e.html
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Geometry for stress and texture Analysis. X Rays Optical System. Inc. Albany New
York. 1999. Disponible en la World Wide Web en
http://www.xrayoptics.com/appnotes/app202.pdf
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Issue 7. p515, 3p.
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al manganeso. Latin American Welding Congress. Vol 2. Río de Janeiro. Brasil, Abril
1992. p 545 – 570
134. ZELDOVICH, Ya B.; RAIZER, Yu. P. Fizika udarnix voln i visokotemperatumix
gidrodinamicheskix yavlenii. M., Nauka, 1966. p 686
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Resistance of Hadfield Manganese Steel. Mettallurgicals and Materials Transaction. A.
Volume 18 A. September 1987. p 1629

�LISTADO DE SÍMBOLOS.
Vd:
Pd:
Ee:
ρ:
Pe:
δ:
k:
Egu:
m:
V:
Vpro:
Ega:
σ 1ºgen :
msks :
τcs :
mskt:
τct :
c:
n:
N:
Ce:
Ce(n):
PP:
H:
HB:
HV:
Wl :
Qte:
Qm:
Qmo:
Otg:

Velocidad de detonación [Nm]
Presión de detonación [MPa]
Energía específica en relación a masa de explosivo [Nm/kg]
Densidad del explosivo [kg/m3]
Presión termoquímica o presión de trabajo [MPa]
Espesor de la carga explosiva [mm]
Número de impactos que recibe la probeta
Energía de golpeo unitaria [Nm]
Masa de sustancia explosiva [kg]
Volumen de sustancia explosiva [m3]
Volumen de la probeta [m3]
Energía de golpeo acumulada [Nm]
Suma de las tensiones normales principales de primer género [MPa]
Coeficiente de Schmid para el deslizamiento en cuerpos policristalinos.
Tensión tangencial de deslizamiento de primer género [MPa]
Coeficiente de Schmid para el deslizamiento en cuerpos policristalinos
Tensión tangencial de maclado de primer género [MPa]
Coeficiente de resistencia del metal a la penetración
Coeficiente de endurecimiento por deformación
Grado de acritud
Capacidad de endurecimiento
Capacidad de endurecimiento (normalizada)
Desgaste abrasivo gravimétrico (g)
Altura de la carga explosiva [mm]
Macrodureza
Microdureza en profundidad
Semiancho físico del pico
Costo del tratamiento con explosivos
Costo de materiales
Costo de la mano de obra
Otros gastos

�PRODUCCIÓN CIENTÍFICA DEL AUTOR RELACIONADA CON LA TESIS
DOCTORAL
Ponencias presentadas en Eventos Científicos:
1. Aplicaciones industriales de los explosivos en el trabajo de los metales. (CIDIM’97)
2. Investigación sobre el endurecimiento mediante explosivos del acero al manganeso.
(EXPLO’99)
3. Investigación sobre el endurecimiento mediante explosivos del acero al manganeso.
(CCIM’2000)
4. Mejoramiento de la calidad de equipos y accesorios de laboreo minero, mediante el
endurecimiento por explosivos del acero Hadfield. (CINAREM’2000)
5. MEJORAMIENTO DE LA CALIDAD DEL ACERO AL ALTO MANGANESO
(HADFIELD), MEDIANTE EL ENDURECIMIENTO POR EXPLOSIVOS.
(COBIM’2001)
6. Mejoramiento de la calidad de equipos y accesorios de laboreo minero, mediante el
endurecimiento por explosivos del acero al alto manganeso. (Taller Materiales’2003)
7. Investigación sobre el endurecimiento mediante explosivos del acero al manganeso.
(CINAREM’2004)
PUBLICACIONES DE PONENCIAS PRESENTADAS EN EVENTOS CIENTÍFICOS:
1. Aplicaciones industriales de los explosivos en el trabajo de los metales. (CIDIM’97)
2. Investigación sobre el endurecimiento mediante explosivos del acero al manganeso.
(CCIM’2000)( isbn 959-261-010-x)
3. Investigación sobre el endurecimiento mediante explosivos del acero al manganeso.
(CINAREM’2004) (isbn 959-16-0258-4)
PUBLICACIONES EN REVISTAS CIENTÍFICAS:
1. Recuperación de equipos y piezas por la tecnología de conformación y soldadura por
explosivos. (Revista Minería y Geología, Vol XIV, No 2, 1997)
2. Comportamiento de piezas de acero Hadfield endurecidas mediante explosivos.
(Revista Minería y Geología; Volumen XX; No. 1; 2004)
3. Comportamiento físico del acero Hadfield, en presencia de cargas explosivas. (Revista
Minería y Geología; Volumen XX; No. 2; 2004)

�ANEXO 1

Figura 1. Gráfico del comportamiento de la velocidad de detonación (Vd) vs diámetro (δ),
para cargas cilíndricas.

Figura 2. Gráfico del comportamiento de la presión de detonación (Pd) vs diámetro (δ), para
cargas cilíndricas.

�Velocidad de detonación vs Espesor de carga explosiva

Velocidad de detonación
(m/s)

y = -0,7314x 3 + 33,713x 2 - 174,27x + 1633

R2 = 0,9891

8000
7000
6000
5000
4000
3000
2000
1000
0

Data del
experimento
Polinómica
(Data del
experimento
)
0

5
10
15
20
25
Espesor de carga explosiva (mm)

30

Figura 3. Gráfico del comportamiento de la velocidad de detonación (Vd) vs altura (H), para
cargas planas

�ANEXO 2

Figura 2.1

Gráfico del comportamiento de la tensión principal normal de primer género,
respecto a las variables δ y k

Figura 2.2

Gráfico del comportamiento del semiancho físico del pico, respecto a las
variables δ y k

�Figura 2.3

Gráfico del comportamiento de la macrodureza, respecto a las variables δ y k

Figura 2.4

Gráfico del comportamiento de la macrodureza, respecto a la tensión.

�Figura 2.5

Gráfico del comportamiento de la microdureza, respecto a las variables δ y k y
el radio.

�Figura 2.6

Gráfico del comportamiento del coeficiente de endurecimiento (n) para cada
uno de los experimentos

Figura 2.7

Gráfico del comportamiento del coeficiente de resistencia (c), respecto a las
variables δ y k.

�Figura 2.8

Gráfico del comportamiento del coeficiente de resistencia (c), respecto a las
variables δ y k, y el radio.

�Figura 2.9

Gráfico del comportamiento del grado de acritud, respecto a las variables δ y k

Figura 2.10

Gráfico del comportamiento del desgaste abrasivo gravimétrico, respecto a las
variables δ y k

�Figura 2.11

Gráfico del comportamiento del desgaste abrasivo gravimétrico, respecto a la
macrodureza.

Figura 2.12

Gráfico del comportamiento del Desgaste Abrasivo Gravimétrico, con respecto
a la tensión.

�Figura 2.13

Gráfico del comportamiento de la capacidad de endurecimiento (Ce).

�</text>
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                <text>Endurecimiento mediante explosivos del acero hadfield</text>
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                <text>Miguel Ángel Caraballo Núñez</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa&#13;
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                <text>2004</text>
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                    <text>TESIS

Estudio de la Contaminación por Metales Pesados
en Sedimentos en el Campo Urdaneta del Lago de
Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela

Persis Dulce Milagros González Maza

�Página legal
Título de la obra: Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en
el Campo Urdaneta del Lago de Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela, 62 pp. Editorial
Digital Universitaria de Moa, año.2015 -- ISBN:

1. Autor: Persis Dulce Milagros González Maza
2. Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico ¨ Dr. Antonio Núñez
Jiménez¨
Edición: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Corrección: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Digitalización. Miguel Ángel Barrera Fernández
Institución de los autores: ISMM ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2015
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Ave Calixto García Iñeguez # 75, Rpto Caribe Moa 83329, Holguín Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://www.ismm.edu.cu/edum

�Instituto Superior Minero Metalúrgico
“Dr. Antonio Núñez Jiménez”

Facultad de Geología y Minería
Departamento de Geología

Título: Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el
Campo Urdaneta del Lago de Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela
Tesis en opción al título académico de Máster en Geología

Autora: Ing. Persis Dulce Milagros González Maza. Esp.

Mayo, 2015

�Instituto Superior Minero Metalúrgico
“Dr. Antonio Núñez Jiménez”

Facultad de Geología y Minería
Departamento de Geología

Título: Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el
Campo Urdaneta del Lago de Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela
Tesis en opción al título académico de Máster en Geología

Autora: Ing. Persis Dulce Milagros González Maza. Esp.
Tutor: DrC. Gerardo Orozco

Mayo, 2015

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
ÍNDICE
Pág.
INTRODUCCIÓN………………………………………………………………….……
1
CAPÍTULO I- CARACTERÍSTICAS GEOLÓGICAS Y AMBIENTALES DEL
ÁREA DE ESTUDIO.............................................................................................
1.1. Introducción..………………………………………………………..………..….
1.2. Basamento teórico……………………………………………………….……….
1.2.1. Contaminantes…………………………………………………………….
1.2.2. Ciclo de metales pesados………………………………………………..
1.2.3. Origen de los metales en el medio acuático……………………………
1.2.4. Circulación de metales en ecosistemas estuariales………………….
1.2.5. Interacción metal-sedimento…………………………………………….
1.2.6. Eutrofización………………………………………………………………
1.2.7. Estuarios como ambiente adecuado para realizar estudios de
contaminación……………………………………………………………………..
1.3. Investigaciones precedentes…………………………………………………….
1.4. Aspectos geológicos regional……………………………………………………
1.4.1. Marco fisiográfico………………………………………………………….
1.4.2. Marco geológico estructural……………………………………………...
1.4.3. Aspectos geológicos locales……………………………………………..
1.4.4. Marco sedimentológico actual……………………………………………
1.4.5. Marco geológico ambiental por metales pesados……………………..

8
8
8
9
10
12
13
15
17
17
20
30
30
31
31
32
32

CAPITULO II. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN………………………...
2.1. Introducción.……………………………………………………………………….
2.2. Metodología de la investigación utilizada para la realización del trabajo de
investigación………………………………………………………………………
2.2.1. Recopilación y análisis de la información existente sobre el tema
en estudio………………………………………………………….......
2.2.2. Levantamiento de información geológica y ambiental del área de
estudio....…………………………………..……………………………….
2.2.3. Monitoreo de las muestras de sedimentos: Técnicas de monitoreo
utilizadas……………………………………………………………………
2.2.4. Análisis y determinaciones químicas: Método analítico e
Instrumentos de medición………………………………………………..
2.2.5. Análisis y determinaciones físicas: Método analítico e Instrumentos
de medición………………………………………………..
2.2.6. Cartografía geológica: mapas de distribución de elementos pesados
2.2.7. Evaluar los niveles de concentración de metales…………………….

34
34

CAPÍTULO III. RESULTADOS…………………………………………………….…..
3.1. Características geológicas ambientales del área de estudio………………....
3.1.1. Factores Geológicos………………………………………………………..

43
43
43

35
35
35
36
37
39
41

I

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
3.1.2. Factores Humanos……………………………………………………….....
3.1.3. Descripción de los Sedimentos superficiales del área de estudio…….
3.2. Identificación de la variedad y concentraciones de elementos metálicos
pesados existentes en los sedimentos del área de estudio y el factor de
concentración……………………………………………………………………....
3.2.1. Variedad de metales pesados y sus concentraciones………………….
3.2.2. Elaborar mapas de distribución del contenido de los metales
pesados contaminantes en sedimentos en el Campo Urdaneta de la
cuenca del Lago de Maracaibo…………………………………………...
3.3. Evaluar los niveles de toxicidad que producen esos elementos….………….
CONCLUSIONES……………………………………………………………………..
RECOMENDACIONES………..……………………………………………………..
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS………………………………………..…….…
ANEXOS…………………………………………………………………………….......
.

46
49

51
51

57
59
62
63
64
75

II

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.

ÍNDICE DE FIGURAS
Pág.
Figura 1. El sistema biológico de los elementos para plantas terrestres
(Glicofitas)……………………………………………………………………………..
Figura 2. Ciclo de metales entre los diferentes compartimientos de un
ambiente estuarino……………………………………………………………….....
Figura 3. Diagrama que representa un Sistema Natural Integral………………
Figura 4. Ubicación geográfica del Lago de Maracaibo, Estado Zulia
Venezuela……………………………………………………………………………..
Figura 5. Metodología de trabajo empleada para el desarrollo de este
estudio…………………………………………………………………………………
Figura 6. Ubicación de los puntos muestreados en la zona de estudio……….

12
15
20
30

Figura 7. Espectrómetro de absorción atómica……………………………..........

34
37
38

Figura 8. EstereomicroscopioZeiss, Discovery V12…………………………….

40

Figura 9. Mapa geológico de la Cuenca del Lago de Maracaibo……………….

44

Figura 10. Ríos que drenan a la Cuenca del Lago de Maracaibo………………

45

Figura 11. Imagen Satelital del área de estudio que refleja factores
antropogénicos y litogénico al 2001………………………………………………

48

Figura 12. Gráfico de ladistribución granulométrica de los sedimentos
superficiales de la zona de estudio………………………………………………..
Figura 13. Fotografía de la Muestra CU-1…………………………………………

50
51

Figura 14. Gráfico que muestra la comparación del resultado de As(Evaluado
por EAA) vs valores de riesgo relativo (ER-L, NOOA)…………………………

54

Figura 15. Gráfico que muestra la comparación del resultado de Hg
(Evaluado por EAA) vs Valores de Riesgo Relativo (ER-L y EM-L,
NOOA)………………………………………………………………………………

55

Figura 16. Mapa de Distribución del Metal Arsénico en el área de
estudio………………………………………………………………………………

58

Figura 17. Mapa de Distribución del Metal Mercurio en el área de
estudio……………………………………………………………………………….

59

III

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.

ÍNDICE DE TABLAS
Pág.
Tabla 1. Métodos analíticos empleados en la evaluación de los
parámetros físicos y químicos en los sedimentos superficiales del
Campo Urdaneta………………………………………………………………..
Tabla 3. Numeración y abertura de tamices…………………………………

35
36
40

Tabla 4. Límites máximos permisibles según la guía de calidad para
metales (ppm)…………………………………………………………………...

42

Tabla 5. Resultados del tamizado…………………………………………….

49

Tabla 6. Metales presentes en la zona de estudio………………………….

52

Tabla 2. Ubicación de los puntos muestreados……………………………..

Tabla 7. Comparación de la concentración de los metales obtenidos vs
ER-L y EM-L NOOA (1995)……………………………………………………
Tabla 8. Grado de contaminación……………………………………………
Tabla 9. Grado de contaminación por Arsénico en el área de estudio…..
Tabla 10. Grado de contaminación por Mercurio en el área de estudio...

53
60
60
60

IV

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
INTRODUCCIÓN
El Lago de Maracaibo, punto de partida para la evaluación de la contaminación
ambiental de esta investigación, ha sido tema de estudio en cuanto a la acción
litogénica, así como la antropogénica durante las últimas décadas por cientos de
científicos y organismos que pretenden proponer soluciones que mitiguen los efectos
negativos que hemos venido generando sobre este fenómeno geológico. Es por ello
que es necesario definir a través de una minuciosa revisión bibliográfica el tipo de
estructura y/o ambiente geológico al que se referirá este trabajo, puesto que de ello
dependerán las características que se le atribuyan para tal estudio.
Basado en los procesos geológicos que durante más de 40 millones

de años ha

evolucionado la cuenca del Lago de Maracaibo, estos han dado origen a su vez
diferentes aspectos geológicos a considerar dentro de su sistema.
El Lago de Maracaibo es una gran depresión estructural rodeada de montañas, en la
que confluyen diversos ríos, y se comunica con el Mar Caribe a través del Golfo de
Venezuela, y con este último, mediante un estrecho de 40 km de largo, 5-7 km de
ancho y 15 m de profundidad. Esta profundidad es consecuencia del dragado del canal
de navegación, a través del cual penetra agua salina a este cuerpo de agua (Sutton,
1976), este gran fenómeno natural la ha permitido definir como un estuario. Término
sustentado por las siguientes investigaciones:
Según Marcovecchio et, al. (2013), en su publicación titulada Procesos Químicos en
Estuarios expresa que la Zona Costera (ZC) es una región de transición entre los
componentes marino y continental del planeta. Es ampliamente reconocida como uno
de los más importantes elementos de la biosfera con una amplia diversidad de
ambientes y recursos.
Por su parte Carrasquel (2011) en su publicación el Lago de Maracaibo es un estuario,
manifiesta que ―es el único de su tipo en el país, y como referencia mundial. Lo define
como un bioma o ecosistema importantísimo para el desarrollo de diversas especies de
vida. En esta misma publicación explica ¿por qué es un estuario?,

definiendo la

palabra estuario, la cual vino a nuestro vocabulario del latín, estuarium, que quiere decir
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Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
un área bajo las influencias de las mareas. Hoy en día la definición más usada es que
un estuario es un área de la costa donde el agua dulce proveniente de la tierra se
mezcla con el agua del mar. Observándose en estos lugares dos factores ambientales
de gran importancia, las mareas, la cantidad y ritmo de flujo de agua dulce. Aquí los
nutrientes de la tierra se mezclan en el estuario con flujo de las mareas (tidal water),
resultando este lugar muy fértil y productivo.
En este mismo sentido, Antoranz, et, al. (2001), en su investigación Tidal currents and
mixing in the Lake Maracaibo estuarine system, dan lugar a la definición del Lago de
Maracaibo como un estuario, tal como sigue, ―El sistema estuarino del Lago de
Maracaibo es un sistema océano-lago oscila junto conectado a través de un
parcialmente mezclado estuario.
Finalmente, respecto a esta temática, Marcucci (2000) en el trabajo denominado
―Características de los estuarios de Venezuela y manejo ecológico de los sedimentos
dragados‖, expone el Lago de Maracaibo como un sistema estuarino, tal como se
muestra a continuación, "Los sistemas estuarinos de Venezuela, como los del mundo
entero, representan zonas ideales de desarrollo, debido a la facilidad de acceso y a la
presencia de agua dulce y de recursos pesqueros. Sus características de transición
entre los medios continentales y marinos, así como la complejidad de los procesos
físicos que allí ocurren son de gran interés para los hombres de ciencia.
Adicionalmente, en el caso de Venezuela, la presencia o cercanía de recursos tal como
el petróleo en el sistema estuarino del Lago de Maracaibo, proporciona importancia a
estas zonas con respecto al transporte por vía acuática y a los problemas de
sedimentación de las vías de navegación (ver anexo 1).
Basado en lo anteriormente expuesto, la importancia de este estudio sobre este
fenómeno geológico, radica, en que este tipo de ambiente constituye una de las áreas
más

perturbadas

del

planeta,

donde

la

contaminación,

la

eutrofización,

la

industrialización, los desarrollos urbanos, la reclamación de tierras, la producción
agrícola, la sobrepesca, entre otros factores, impactan de manera continua la
sustentabilidad de este tipo de ambiente.

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Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Así, el mayor reto que enfrenta la comunidad industrial y urbana hoy en día, es cómo
administrar correctamente el uso de esta importante y vital área, de tal manera que las
futuras generaciones puedan también disfrutar de sus recursos visuales, culturales,
ambientales, energéticos y alimenticios. Una reciente evaluación de los impactos de la
contaminación marina y costera desde fuentes terrestres, muestra que estos ambientes
están en constante degradación y en muchos sitios se ha intensificado este problema
(Vázquez et al., 2005).
Tomando lo referido en este último aporte y tal como se evidencia en los países del
mundo entero, son los problemas ambientales que dan lugar a la degradación y
deterioro de sus cuencas hidrográficas. Ya que grandes cantidades de contaminantes
se producen a diario sobre la superficie terrestre, ocasionando daños que podrían ser
irreversible sobre el ambiente, es así como día a día la llamada industrialización va
tomando más terreno en la naturaleza y a la propia humanidad, esta última cae
irremediablemente víctima de su propio consumo, contaminando desproporcionalmente
su hábitat y el de muchos seres vivos sobre la faz de la tierra.
Muchos de los avances tecnológicos han llevado al hombre a la utilización de
sustancias altamente contaminantes como lo son los metales pesados, es por ello que
hoy en día existen diversas ciencias, herramientas y estrategias que permiten
previamente identificar, valorizar y jerarquizar los impactos ambientales, así como el
diseño de medidas de control, mitigación o corrección, necesarios en toda evaluación
de impactos ambientales.
La ubicación del Lago de Maracaibo ha sido propicia desde el punto de vista industrial
ya que al borde de dicha cuenca se ubicaron las grandes industrias petroquímicas para
el procesamiento del petróleo extraído en ella y en consecuencia, empezaron a
desarrollarse de forma intensa otras industrias, de alimentos y construcción, como
respuesta a una población en crecimiento que demandó mayores recursos y viviendas.
De esta forma el litoral del lago se convirtió en lo que pudiera llamarse una ―herradura
industrial‖. Aunado a todo lo anteriormente expuesto el Ministerio del Ambiente (1995),
declaró que las fuentes de contaminación del Lago de Maracaibo, además de la
salinidad creciente, son seis:
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Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
 Residuos

petroleros: ocasionados por derrames debidos a fallas en las tuberías y en

las actividades de extracción y transporte de crudo.
 Residuos

petroquímicos: los cuales se generan en el área de El Tablazo, muchos de

ellos de tipo eutroficantes o de acción tóxica y persistente, como fenoles, mercurio,
compuestos fosfatados y nitrogenados.
 Residuos

orgánicos y fertilizantes: acarreados por los ríos y drenajes pluviales de las

áreas agropecuarias de la región.
 Descargas

térmicas de ríos: como el Paraguachón y el Táchira, cuyas aguas son

utilizadas para la producción de energía eléctrica.
 Residuos

líquidos industriales: los cuales van directamente al lago, provenientes

de industrias localizadas en los márgenes y de otras que drenan sus despojos en los
ríos de la hoya hidrográfica del lago.
 Residuos

líquidos domésticos: descargados directamente al lago o sobre sus

tributarios.
Demostrando con ello que las fuentes de contaminación, han actuado durante años,
utilizado el lago como recipiente o almacén de desechos líquidos y sólidos, logrando
con ello la progresiva y constante alteración del hábitat de este inmenso recurso, que
no se podrá restaurar por procesos naturales a una velocidad

superior a la del

consumo por los seres humanos, es decir se ha convertido en un recurso no renovable.
En el lago se producen diversos productos, como rubros alimenticios, materiales de
construcción, extracción de minerales y recursos no renovables, entre otros, que
ocasionan altos niveles de desechos con variados niveles de toxicidad, al mismo tiempo
son cientos de fuentes hídricas que desembocan en este gran depósito de diversidad
de contaminantes, así mismo se plantea que la problemática puede estar directamente
responsabilizada por la carencia de conciencia de lo que significaba el medio ambiente
y el riesgo de su contaminación, así como la necesidad de políticas tributarias y
jurídicas que exigieran el respeto a la naturaleza, que involucra a entes productores
públicos y privados, que durante décadas han llevado a cabo la extracción y/o
producción de algún rubro comercial.
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Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Como parte del medio ambiente contaminado por las actividades socioeconómicas en
el Lago de Maracaibo y sus alrededores, se encuentran los sedimentos, a partir de la
incorporación de los mismos elementos químicos y compuestos contaminantes nocivos,
en concentraciones mayores de las habituales y con efectos adversos sobre algunos
organismos, incluido el hombre.
Tal es el caso de la contaminación que ha venido sufriendo el Lago de Maracaibo,
específicamente el campo Urdaneta ubicado al oeste, el cual se ha visto afectado por
los desechos/residuos, generados por el hombre o de génesis antropogénica, como los
desechos de la industria química, petrolera, minera y los residuos urbanos/domésticos o
sociales en general, por tanto, esta investigación aborda el estudio de la contaminación
por metales pesados, a través de los niveles de peligrosidad/toxicidad; y, a su vez, la
afectación que estos puedan llegar a causar sobre el medio.
En este mismo sentido el Lago de Maracaibo, se constituye en el cuerpo de agua más
grande del occidente de Venezuela y uno de los más grandes del continente americano,
ubicado al noroeste del país, y específicamente el campo Urdaneta que constituye el
área de estudio de la presente investigación, que a pesar de las diversas
investigaciones producto del impacto a nivel mundial hasta el presente, los trabajos
relacionados con las concentraciones de metales pesados en dicha área son escasos.
El desconocimiento de la magnitud de la contaminación de los sedimentos del campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo por metales pesados, constituye el problema de la
presente investigación, no hay suficiente información sobre la acumulación de los
metales pesados en los sedimentos superficiales de dicha área, así como la
proveniencia de los mismos y el riesgo que pudiera ocasionar la concentración de estos
elementos químicos.
Es importante el conocimiento de la contaminación por metales pesados en sedimentos
en el campo Urdaneta de la cuenca del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela,
con el propósito de identificar las concentraciones y distribución de los contaminantes y
lograr establecer estrategias de acción para que organismos gubernamentales o no,
logren implementar estrategias para minimizar los daños que se han producido sobre el
Lago de Maracaibo.
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Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Mediante el presente estudio se evaluara 16 metales pesados en el sedimento
superficial del área Urdaneta del lago de Maracaibo, seis (6) de los cuales ya se tiene
precedente en la cuenca: Cobre, Cadmio, Cromo, Plomo, Vanadio y Níquel, al mismo
tiempo se evaluará la presencia de otros elementos como Mo, Se, Zn, As, Co, Mg, Be,
Hg, Sb, Ti, sugeridos en la literatura de

Galán (2008).

El estudio comprende la

determinación de sus niveles de concentración y distribución, mediante la toma de
muestras de fondo del sedimento superficial para ser analizadas por medio del
espectrofotómetro de absorción atómica.
Esto con el propósito de identificar el riesgo que representa para la salud pública y el
efecto en las cadenas alimenticias, es decir, el riesgo potencial (concentración
perjudiciales) de los sedimentos de la zona de estudio, sobre el agua y los organismos
de este ecosistema, tomando otras referencias de estudios previos para comparar la
variabilidad o no de concentración y distribución de los metales presentes en las
muestras, debido al tipo de actividad comercial/industrial, así como cantidad de
asentamientos urbanos en las adyacencias del área de estudio. De manera que puedan
proponerse algunas acciones para que sean tomadas en cuenta por los entes
protectores del ambiente y que logren de esta manera mitigar dichos daños. En esta
investigación, se definieron los siguientes elementos:
Objeto: Los sedimentos superficiales del Campo Urdaneta.
Campo de acción: La contaminación por metales pesados en los sedimentos del
campo Urdaneta.
Objetivos de la Investigación:
Para llevar a cabo tal estudio fue necesario plantear los siguientes objetivos:
Objetivo General: Determinar la contaminación por metales pesados en sedimentos en
el campo Urdaneta de la cuenca del Lago de Maracaibo.
Objetivos Específicos:
1. Evaluar las características geológicas ambientales del área de estudio.

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Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
2. Identificar la variedad y concentraciones de elementos metálicos pesados existentes
en los sedimentos del área de estudio y el factor de concentración.
3. Elaborar mapas de distribución del contenido de los metales pesados contaminantes
en sedimentos en el campo Urdaneta de la cuenca del Lago de Maracaibo.
4. Evaluar los niveles de toxicidad que producen esos elementos.
Hipótesis: si se identifica la variedad de elementos metálicos, se cuantifican sus
concentraciones y se evalúan los niveles de toxicidad, es posible determinar el grado de
contaminación por metales pesados en los sedimentos del campo Urdaneta del lago de
Maracaibo.
 Variables: Identificar la variedad de elementos metálicos, cuantificación de sus
concentraciones, determinación de los factores de concentración, evaluación de los
niveles de toxicidad.
 Unidad de observación: Recomendar en función de los resultados, acciones que
permitan mitigar la afectación del impacto ambiental.
 Términos lógicos o relacionales: Contaminación del ambiente.

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Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
CAPÍTULO I.
CARACTERÍSTICAS GEOLÓGICAS Y AMBIENTALES DEL ÁREA DE ESTUDIO
1.1. Introducción
La contaminación de los sistemas costeros es uno de los problemas ambientales más
frecuentes a escala mundial. Su origen puede ser atribuido a diferentes fuentes, entre
las que destacan la operación de refinerías, la actividad de tanqueros, los derrames, y
los aportes de desechos industriales que se originan en la costa o son transportados
por corrientes y ríos. Entre los diferentes contaminantes, los hidrocarburos y metales
pesados han sido de gran interés debido a su ubicuidad, concentración y toxicidad en
los organismos de los ambientes costeros marinos (Sadiq 1992, Grant 2002).
Tales elementos tienen lugar en el Lago de Maracaibo, donde se hace necesario el
estudio de la contaminación por metales pesados en sedimentos en el campo Urdaneta
del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela. A continuación se presenta una serie
de basamento teórico referente a la contaminación por metales pesados a nivel
mundial, regional y local que aborda el área de estudio.
1.2. Basamento Teórico
La presencia en los sedimentos de contaminaciones nocivas de algunos elementos
químicos y compuestos (contaminantes) es un tipo especial de degradación que se
denomina contaminación. El contaminante está siempre en concentraciones mayores
de las habituales (anomalías) y en general tiene un efecto adverso sobre algunos
organismos. Por su origen puede ser geogénico (procede de la roca madre, actividad
volcánica o del lixiviado de mineralizaciones) o antropogénico (residuos peligroso
derivados de actividades industriales, agrícola, mineras, entre otras, así como residuos
sólidos urbanos), Galán (2008).
Una intensa interacción de ambientes caracteriza a las zonas costeras del mundo y el
balance de estas interacciones origina ecosistemas como son los estuarios y las
lagunas costeras, con características ambientales únicas (clima, geomorfología,
hidrología, circulación, procesos de mezcla), regidos a su vez por procesos físicos,
químicos y biológicos de una muy alta dinámica. Tanto los mencionados procesos como
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Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
los propios ambientes costeros (lagunas y estuarios) están sujetos a cambios que
varían ampliamente en escala geográfica, tiempo y duración, y que al combinarse crean
sistemas biológicamente muy productivos, pero vulnerables a las presiones
ambientales, tanto naturales como generadas por diversas actividades humanas.
Los estuarios en la actualidad poseen una relevancia aún mayor en cuanto al desarrollo
socioeconómico de la humanidad. Grandes civilizaciones e importantes ciudades se
han fundado y han prosperado a la cercanía de un estuario. Los principales puertos del
mundo se encuentran en estuarios. Ello no sólo se debe a sus condiciones de
protección sino que a través de los ríos, los estuarios tienen una rápida llegada al
interior del continente. Una de las formas más económicas de transporte de
mercaderías es por agua, por lo tanto, aprovechar este recurso previo a la exportación
de los bienes de un país es sólo una consecuencia lógica de su ubicación.
La riqueza y diversidad de recursos presentes en los estuarios y en las lagunas
costeras conllevan la correspondiente concentración de actividades y asentamientos
humanos a lo largo de los litorales y estuarios en todo el mundo. Se estima que más de
la mitad de la población humana (65%), vive en (o cerca de) las costas (Small, 2003), y
a pesar de que la densidad varía ampliamente en las diferentes regiones del planeta,
hay una tendencia general de la gente a moverse desde regiones continentales hacia
las costas (Costanza, 1994).
1.2.1 Contaminantes
Constituyen compuestos tóxicos los que causan inhibición o destrucción de la actividad
biológica. La mayoría de estos materiales provienen de las descargas domésticas,
prácticas agrícolas o de origen natural. Entre estos contaminantes se encuentran
disolventes, detergentes, cianuros, metales pesados, ácidos minerales y orgánicos,
colorantes, herbicidas, plaguicidas entre otros (Tebbutt, 1990). Entre los contaminantes
habituales en los sistemas de agua superficiales pueden mencionarse:
- Contaminantes no conservativos: Incluyen a la mayoría de sustancias orgánicas,
algunas sustancias inorgánicas y muchos microorganismos, que se degradan por
los procesos naturales de autopurificación, de tal forma que sus concentraciones se
reducen con el tiempo. La descomposición de estos materiales depende de cada
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contaminante en particular, de la calidad del medio receptor, de la temperatura y de
otros factores ambientales.
- Contaminantes conservativos: Incluyen sustancias inorgánicas que no son
afectadas por los procesos naturales o de tratamientos de aguas, por lo que las
concentraciones de estos contaminantes solo se pueden reducir por dilución. Su
presencia en un sistema limita su uso. Un grupo que destaca en los sistemas
acuáticos en general, principalmente por su efecto nocivo en todos los eslabones
de la cadena trófica son los metales pesados, siendo unos de los más peligrosos
por sus efectos el cadmio y el plomo.
1.2.2. Ciclo de metales pesados
De los 89 elementos de origen natural solamente 10 (oxígeno, silicio, hierro, aluminio,
calcio, potasio, sodio, magnesio, titanio, e hidrógeno) representan más del 99% del
peso de la corteza de la Tierra. Los otros 79 (incluyendo los gases inertes) se conocen
como ―elementos traza‖ (Navrátil, 2002). Para la clasificación moderna son aquellos
cuyo contenido en la Tierra es aproximadamente 0,0001% o menos e incluso suele
usarse como sinónimo del término metal pesado (Bashkin, 2002). En Geoquímica los
elementos traza presentan una concentración en la corteza terrestre menor al 0,1% en
peso (Navrátil, 2002). A pesar de su baja abundancia muchos elementos traza poseen
implicancias substanciales a nivel químico y biológico en cualquier ecosistema acuático
o terrestre natural; algunos son esenciales y requeridos como micro-nutrientes para la
vida de las plantas, los animales o el Hombre (Soto-Jiménez, 2011; Bashkin, 2002);
también tienen roles importantes en la economía, la ecología, la agricultura, la
medicina, la toxicología, entre otros (Navrátil, 2002).
El término ―metal pesado‖ ha recibido muchas definiciones a lo largo del tiempo,
basadas en diferentes criterios tales como: densidad (ej.: mayor a 4 g/cm3, otros mayor
o igual a 5 g/cm3, etc.), número atómico (ej.: los que tienen número mayor a 20), peso
atómico (aquellos metales con un peso atómico alto, o con una alta masa atómica y que
incluye particularmente a los metales de transición que son tóxicos y no pueden ser
procesados por los organismos vivos), e incluso algunas propiedades químicas o la
toxicidad. Existe una tendencia a asumir que los llamados ―metales pesados‖
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(denominándose asi al grupo de metales y metaloides) y sus compuestos están
asociados con la contaminación y tienen propiedades potencialmente tóxicas o
ecotóxicas (Duffus, 2002).
De acuerdo a un reporte técnico de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada
(IUPAC) la clave para evaluar la toxicidad potencial de los elementos metálicos y sus
compuestos es comprender la biodisponibilidad, la cual depende de los parámetros
biológicos y de las propiedades fisicoquímicas de tales elementos, de sus iones y sus
compuestos (Duffus, 2002).
Los metales, componentes naturales de los ambientes (Prego, 2003) se encuentran
usualmente a bajas concentraciones y por ende no causan efectos deletéreos serios
sobre la salud humana (Zhou et al. 2008) ni sobre la biota en general. Incluso a muy
bajas concentraciones o disponibilidad para los organismos vivos puede indicar
deficiencia de ciertos elementos traza con consecuencias negativas sobre la estructura
y fisiología de los organismos.
Los metales pueden ser agrupados de diferentes maneras. Se tomará la clasificación
de Kennish (1998) y de Soto-Jiménez (2011), que considerando las siguientes
categorías:
-

Metales de transición (ej. Cu, Co, Fe, Mn, Zn) incluyen aquellos elementos
traza esenciales que se necesitan para realizar las funciones metabólicas vitales
en lo organismos, siendo requeridos a bajas concentraciones, aunque se
convierten en tóxicos a altas concentraciones.

-

Metaloides (semimetales) (Ag, As, Cd, Pb, Cr, Hg, Se, Sn) que incluyen los
elementos traza no esenciales o no requeridos para las actividades metabólicas,
es decir no tienen ninguna función biológica conocida, y que son tóxicos incluso
a bajas concentraciones.

En las células vegetales los elementos micronutrientes (Cu, Fe, Co, Mg, Mo, Ni y Zn)
cumplen funciones esenciales para la biosíntesis, formación de ácidos nucleicos,
substancias de crecimientos, clorofilas y metabolitos secundarios, carbohidratos y
lípidos, como también para la resistencia al estrés (Appenroth, 2010).

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1.2.3. Origen de los metales en el medio acuático
Los metales ingresan al ambiente acuático (ríos, estuarios, mares y océanos) a partir de
procesos naturales o geogénicos (incluyendo la erosión y desgaste de rocas, lixiviado o
lavado lento de suelos/rocas, sedimentación de unidades geológicas dentro de la
cuenca, actividades volcánicas, emisiones hidrotermales del mar profundo o incendios
forestales) y procesos antropogénicos (derivados de actividades humanas como
desarrollo y crecimiento de centros urbanos, actividades agrícolas-ganaderas,
hundimiento de residuos, accidentes de navegación, minería, refinerías-actividades
petroleras asociadas, fundición de minerales, galvanoplastia y otras operaciones
industriales), que llegan por medio del transporte atmosférico, descargas de ríos,
escorrentías difusas, o vertidos directos (Salomón, 1984; Franca et al., 2005; Zhou et
al., 2008; Du Laing et al., 2009b; Tijani et al, 2009; Viers et al 2009; Bai et al. 2011).

Figura 1. El sistema biológico de los elementos para plantas terrestres (glicofitas).
Fuente: Market (1994), tomado de Marcovecchio (2013).

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Las rocas y los suelos son considerados la principal fuente natural de metales en el
ambiente, metales están contenidos en la red cristalina mineral (litogénica) y pueden
quedar libres por efecto de la meteorización (proceso sinérgico de desgaste mecánico y
erosión química naturales). Cuanto menores sean los fragmentos mayor es la superficie
disponible para el ataque químico y cuanto más débiles sean las uniones de los
elementos trazas de las rocas es más común que formen minerales (Salomón, 1984).
Las actividades humanas son usualmente mayores en aguas estuarinas y costeras
como también en las cuencas fluviales, particularmente en aquellas localizadas cerca
de asentamientos urbanos y actividades industriales (Kennish, 1998; Prego y CobeloGarcía, 2003; Franca et al., 2005; Reboreda, 2007; Du Laing et al., 2009b; Duarte et al.,
2010). Se considera a los ríos como el principal vehículo de transporte del material
rodado desde los continentes hacia los océanos, que incluye metales pesados y otros
constituyentes químicos. Los ríos transportan estos materiales en forma disuelta y como
sólidos (suspendidos y como carga del sedimento del lecho).
La distribución relativa de los elementos entre las fases soluto y partículas depende de
la partición y movilidad de los componentes químicos (metales) durante el desgaste y el
transporte (Ip et al., 2007). Los mecanismos de transporte dependerán de la naturaleza
y concentración del mineral, de la presencia de ligandos orgánicos en la fase de
disolución, de la naturaleza y la cantidad de partículas minerales presentes (Viers et al.,
2009) y de la cantidad de materia orgánicas presentes (Du Laing et al., 2009a). Los
metales traza que están asociados con la materia orgánica son liberados durante el
proceso de degradación de la misma (Martínez, 2001; Duarte et al., 2010).
1.2.4. Circulación de metales en ecosistemas estuariales
Los estuarios son ambientes complejos y dinámicos (Ip et al., 2007), considerados
únicos entre los sistemas acuáticos, que presentan cambios graduales en variables
ambientales como la salinidad y variables biológicas, acoplados a un alto grado de
turbidez lo que conduce a la deposición de fango en las zonas intermareales (Elliot,
2002). A la vez son ambientes seleccionados para el desarrollo y crecimiento de
numerosas actividades humanas que generan en consecuencia aumento de la
población (Prego, 2003), aumento de la demanda de alimentos, mayor uso de
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fertilizantes, incremento de fábricas e industrias, entre otros, lo que hacen que dichos
sistemas se tornen sensibles a la contaminación por metales entre otras sustancias
inorgánicas y orgánicas (Botté et al 2007, Marcovecchio et al, 2010).
Los principales responsables del ingreso de metales a los estuarios son la deposición
atmosférica, los aportes fluviales (ríos, arroyos) y la descarga directa de efluentes, ya
sea como metales disueltos o particulados (materia suspendida); y cuyos efectos
iniciales se producen en la zona costera. Los metales traza disueltos pueden ser
adsorbidos sobre óxidos metálicos (ej. óxidos de hierro o aluminio) o ser captados por
los organismos (ingeridos con la dieta) (Borch et al, 2010). Como metales particulados,
pueden depositarse a través de condiciones de anoxia en los sedimentos desde donde
pueden ser liberados por disolución reductora, quedando entonces disponibles para la
precipitación o el reciclaje (Benjamín 1992, Blasco et al. 2000).
Numerosos estudios sobre el comportamiento de estos elementos químicos en
estuarios muestran que los procesos, físicos, químicos, biológicos e hidrodinámicos que
allí tienen lugar cumplen un papel fundamental y variable en relación con el flujo de
metales desde la tierra hacia el mar (Martínez, 2001), como se puede apreciar en el
diagrama de la Figura 2.
Es aún tema de discusión saber con certeza cuán rápido los metales pueden
acumularse en los organismos marinos o hasta dónde estás acumulaciones son
reversibles. En este punto es importante conocer como se transportan los compuestos
químicos sintéticos, se acumulan los elementos tóxicos en los sedimentos del fondo y
su forma de ingresar en las cadenas tróficas pudiendo terminar finalmente en el hombre
(Benjamín, 1992).
Los metales, incluyendo aquellos que aparecen a niveles traza son componentes
normales del agua de mar y son requeridos por la biota en cantidades muy pequeñas,
sin embargo algunos de ellos reciben un particular interés considerando su fuerte
toxicidad aún a concentraciones muy bajas (Hg, Pb, Cd) (Botté et al, 2007;
Marcovecchio et al., 2007).

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Figura 2. Ciclo de metales entre los diferentes compartimientos de un ambiente estuarino
Fuente: Marcovecchio J. (2013).

1.2.5. Interacción metal-sedimento
El principal depósito natural o reservorio para los metales en los ecosistemas
estuariales lo constituye el sedimento (Salomons, 1984), el cual actúa como un almacén
altamente concentrado de metales, con concentraciones de varios órdenes de magnitud
superior a los de las aguas adyacentes, tanto intersticiales como suprayacentes (Rubio
et al., 2000).
La acumulación de metales en los sedimentos se determina por los aportes debido a la
descarga de aguas residuales industriales y urbanas o la deposición atmosférica, pero
también por la capacidad de los sustratos a unir y liberar metales, que se rige por el pH
del sedimento, la capacidad de intercambio catiónico, el contenido de materia orgánica,
las condiciones redox y el contenido de cloruros. Estas propiedades determinan el tipo y
estabilidad del metal, y su absorción o precipitación, y también están relacionadas con
la movilidad, biodisponibilidad y toxicidad potencial del metal (Du Laing et al., 2008c).
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Por ello el estudio de metales en los sedimentos estuariales asi como sus
características fisicoquímicas (potencial redox, tamaño de grano) constituyen un rasgo
significativo ya que los sedimentos son la fuente secundaria (o en ocasiones primaria)
de metales para los ambientes acuáticos estuariales (Bufflap, 1995).
El origen de los sedimentos que se depositan en un estuario es variable, pueden ser
marinos, provenir de los sistemas terrestres adyacentes y llegar a través cursos de
agua dulce, o ser sedimentos orgánicos generados in situ. La sedimentación elimina
metales de la columna de agua (Bufflap, 1995) evitando de esta manera que sean
transferidos a la biota y/o que ingresen a las cadenas tróficas marinas.
La concentración y biodisponibilidad de metales encontrados en los sedimentos
estuarinos depende de varios factores incluyendo, potencial redox, pH, salinidad,
especies disueltas de metales y la composición del sedimento (Duquesne et al., 2006).
En algunos estuarios, las concentraciones de metales en las partículas en suspensión
no difieren significativamente de aquellas en el sedimento superficial bentónico, y ello
sería consistente con la presencia de partículas finas re-suspendibles (Langston et al.,
2010). El estudio de las concentraciones de metales asociados a diferentes tipos de
sedimento y a diferentes tamaños de grano tiene gran implicancia en la
biodisponibilidad de metales para los invertebrados bentónicos, particularmente
moluscos que se alimentan de los depósitos de partículas y de partículas en
suspensión, quienes a su vez constituyen importantes componentes de la dieta de
peces y aves estuarinas (Duquesne et al., 2006; Zhou et al., 2008).
Así, cambios en las condiciones ambientales (corrientes de marea, olas, vientos),
actividades

de

los

organismos bentónicos

o

bioturbación,

los

procesos

de

mineralización en la interface sedimento-agua (precipitación, adsorción, absorción,
solubilización, formación de sulfuros) (Duarte et al., 2010), procesos de oxidación
mediada por las raíces de las plantas (Reboreda, 2007) y las actividades humanas tales
como el dragado y refulado, pueden causar no solo la resuspensión del sedimento
estratificado (óxido-reductor) y la mezcla con el agua de columna oxigenada (Bufflap y
Allen, 1995) sino que también juegan un papel fundamental en la remobilización de los
metales acumulados (Salomons, 1984), con la consecuente redistribución de dichos
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metales en el ecosistema, la alteración en la fase disuelta y la posterior incorporación
biológica (Atkinson et al., 2007).
1.2.6. Eutrofización
Un incremento de nutrientes, especialmente de N y P, acelerado por el aporte de
fuentes antropogénicas, puede conducir a graves problemas de eutrofización en los
ambientes acuáticos (Raboubille et al., 2001; LOICZ, 2001; Ruttenberg, 2005, Lillebø et
al., 2005; Camargo y Alonso, 2007; Heisler et al., 2008). La eutrofización es la
producción acelerada de materia orgánica, particularmente algas, en un cuerpo de agua
(Briker et al., 1999).
Como resultado de este crecimiento desmesurado de las algas una gran variedad de
impactos en el ecosistema pueden ocurrir, incluyendo el florecimiento de algas tóxicas,
el agotamiento del oxígeno disuelto y la pérdida de la vegetación acuática sumergida.
Esto produce un efecto negativo en la calidad del agua y en la salud de los
ecosistemas.
Durante muchos años, la eutrofización ha sido reconocida como un problema en los
sistemas de agua dulce; y hace unas pocas décadas que fue creciendo la preocupación
de la presencia generalizada de las condiciones de eutrofización en los sistemas
estuarinos (Briker et al., 1999).
1.2.7. El Estuarios como ambientes adecuados para realizar estudios de
contaminación.
Los estuarios son un excelente ejemplo de las complejas interacciones que
normalmente se producen en ambientes costeros. Un gran número de factores
interactúan simultáneamente, haciendo más difícil la predicción exacta de los procesos
que los caracterizan (Perillo, 1995). La flora y la fauna que se desarrollan en un estuario
están bien adaptados a esa drástica variabilidad (por ejemplo, cambios en la salinidad,
períodos secos / húmedos, dirección de las corrientes de marea, etc.), pero sufren
significativamente los cambios artificiales que son inducidos por la siempre creciente
actividad humana, en y alrededor de los estuarios, o incluso a cientos o miles de
kilómetros

tierra

adentro.

Las

estructuras

artificiales

(por

ejemplo,

puertos,
17

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
embarcaderos), dragado de canales de navegación (incluida la eliminación de material)
o construcción de represas en el río son sólo ejemplos de las condiciones físicas que
tienen un gran impacto en la comunidad biológica. También hay que considerar el
impacto adicional que produce la entrada de contaminantes y las correspondientes
cargas de nutrientes y fertilizantes (Perillo et al., 2009). Tal y como se ha referido
previamente, los estuarios son importantes corredores para el intercambio de masa
entre las cuencas hidrográficas continentales y el mar.
Desafortunadamente, los ecosistemas estuariales ubicados río abajo (en el extremo de
la cuenca hidrográfica), con frecuencia sufren un significativo efecto de degradación
debido a desarrollos generados aguas arriba, asi como a la contaminación del agua de
la cuenca asociada. Por lo tanto, es importante que las causas de tales degradaciones
sean diagnosticadas y entendidas cabalmente, para poder tomar medidas adecuadas
para proteger y restaurar la salud de los ecosistemas estuariales (Meng y Liu, 2010).
Para considerar adecuadamente el tema en cuestión, es conveniente recordar la
definición científica de contaminación marina. Esta se define como la introducción por
acción del hombre de cualquier sustancia o energía en el medio marino (incluidos los
estuarios) que produzca (o pueda producir) efectos nocivos, tales como daños a los
recursos vivos y a la vida marina, peligros para la salud humana, obstaculización de las
actividades marítimas incluida la pesca y otros usos legítimos del mar, deterioro de la
calidad del agua de mar para su utilización y menoscabo de los lugares de
esparcimiento (GESAMP, 2011). Así, resulta muy importante tener presente esta
definición y aplicarla plenamente, teniendo siempre presente que la sola presencia de
una sustancia potencialmente tóxica en un sistema natural no determina la existencia
de contaminación, sino que resulta imprescindible la ocurrencia de efectos nocivos
(Bellas et al., 2011).
Esto no es, sin embargo, una tarea fácil, ya que los desechos industriales, agrícolas y
urbanos, dragados, y modificaciones en el sistema de reasignación de usos de suelos entre otros- han producido problemas de contaminación y eutrofización, y han afectado

18

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
a la composición y distribución de especies y el funcionamiento del sistema (Scheffer et
al., 2003 ; Atkins et al., 2007).
No sólo las actividades humanas directas son responsables de estas acciones
previamente mencionadas, ya que -por ejemplo- los cambios climáticos que conllevan
aumento de lluvias torrenciales y escorrentías asociadas, pueden estimular la
movilización de contaminantes antiguos retenidos en los sedimentos. De la misma
manera, eventos extremos de inundaciones de ríos en regiones mineras pueden
generar una considerable contribución al ingreso de Hg adsorbido en partículas hacia la
zona costera y sistemas (Figura 3).
El aumento de la urbanización y de la utilización de las zonas costeras para actividades
de recreación está acompañado por actividades tales como la reclamación

y

recuperación de tierras, dragado de canales de navegación, accesos y áreas de
maniobras de zonas portuarias, el bombeo de sedimentos y la construcción de
instalaciones

complementarias

de

los

puertos

comerciales

y/o

deportivos.

Consecuentemente, los efectos ambientales están aumentando continuamente.
Estos estudios hacen hincapié en que tanto los ecólogos estuariales como los
administradores de recursos necesitan: (i) un buen conocimiento de las características
ambientales de los sistemas bajo estudio o sometidos a su jurisdicción; (ii) los datos
cuantitativos sobre los conjuntos flori-faunísticos de aquellos sistemas, considerando las
escalas espaciales y temporales; (iii) la capacidad de predecir de modo confiable las
especies que puedan ocupar cualquier sitio de los estuarios; y, (iv) una comprensión
acabada de las consecuencias ecológicas del cambio ambiental (Valesini et al., 2010).
A manera de síntesis, la literatura internacional presenta numerosos trabajos en los que
se presentan informaciones sobre la presencia, concentraciones y distribución de
distintos grupos de contaminantes en ambientes estuariales, y sus componentes
abióticos y biológicos. Esto, junto con los análisis previamente comentados, indica que
estos ambientes resultan sumamente adecuados como para llevar adelante estudios de
contaminación. Simultáneamente, el intenso uso que hace la sociedad humana de los
estuarios determina la importancia de esas evaluaciones. Marcovecchio, et, al. (2013).
19

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.

Figura 3. Diagrama que representa un sistema natural integral. Se indican las influencias
naturales (líneas cortadas) y las antropogénicas (líneas llenas). A1 y A2: influencias naturales
y/o antropogénicas sobre el sistema físico. B1 y B2: Idem sobre el sistema físico-químico. C:
efectos humanos directos sobre el sistema biológico.
Fuente: Adaptado de Jonge et al. (2003) y Covelli et al. (2007).

1.3. Investigaciones Precedentes
El tema de contaminación ambiental generado por las elevadas concentraciones de
metales pesados, ha sido revisado y discutido en varias partes del mundo, incluyendo
Venezuela y concretamente el Lago de Maracaibo, tal como se muestra a continuación:
Agudelo L. et al. (2005), menciona la fitorremediación como la alternativa para absorber
metales pesados de los biosólidos, por medio de esta investigación, los autores
pretenden demostrar que la fitorremediación constituye una alternativa eficaz y
económica para realizar procesos de descontaminación de metales pesados en
biosólidos, los cuales provienen especialmente de los tratamientos de aguas residuales,
sin causar deterioro en los sedimentos en los que son aplicados, disminuyendo la
contaminación no solo de este, sino también del agua y de los que a partir del medio
donde se encuentre, puedan llegar a cualquier organismo vivo.
20

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Aguirre G. et al. (2009), evaluaron la toxicidad no específica en sedimentos portuarios,
una aproximación al contenido de contaminantes críticos, analizando la calidad de
sedimentos de cuatro puertos chilenos con diferentes actividades de cabotaje, en
función del contenido de materia orgánica (MOT), hidrocarburos aromáticos policíclicos
(HAPs), metales traza (Cd, Pb y Cu) y toxicidad no específica. El índice de
contaminación urbana e industrial (ICUI) referido al contenido de metales, reveló como
más contaminados a Iquique y Talcahuano; en cambio el índice de adición de HAPs a
San Vicente (IA HAPs), al igual que la toxicidad. En este sentido los autores exponen la
incidencia de múltiples actividades industriales que desarrollan en las adyacencias del
área de estudio, que mediante la implementación de puertos comerciales, pesqueros
y/o de cabotaje en el interior de las bahías.
Araúz D. et al. (2013), realizaron el estudio del ―Nivel de Contaminación y Distribución
Espacial de Metales Pesados en sedimentos superficiales de Bahía Damas, Isla Coiba‖
donde determinaron los metales pesados (Cr, Cu, Cd y Pb) en sedimentos superficiales
de Bahía Damas en Isla Coiba para establecer los niveles de línea base y de
contaminación. Las concentraciones medias de metales pesados en los sedimentos del
área de estudio oscilaron: Cr (88,32a 94,63 μg/g), Cd (1,84 -3,53 μg/g), Cu (41,47- 48,
7μg/g) y Pb (1,09 - 3,80 μg/g), siendo la distribución de estos metales gradual y
estacional, reflejando un incremento de la concentración hacia la parte de mar afuera
en periodo seco e intermedio.
Ávila H. et al (2010), en su estudio denominado ―Distribución de metales pesados en
sedimentos superficiales del Lago de Maracaibo, Venezuela‖, recolectaron 52 muestras
en 13 estaciones ubicadas estratégicamente a lo largo de la cuenca del Lago de
Maracaibo, durante 1999 a 2001, obteniendo como resultado la identificación de los
metales Cu, Cd, Cr, Pb, V y Ni, cuyas concentraciones de metales en sedimentos
superficiales del Lago de Maracaibo, son similares a las reportadas en sistemas
acuáticos con alta actividad petrolera.
Ávila, H; et al (2014), en su trabajo de ―Determinación de metales pesados en
sedimentos superficiales costeros del Sistema Lago de Maracaibo, Venezuela‖
establecieron como objetivo del estudio: Identificar áreas costeras con concentraciones
21

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
críticas de Pb, Cr, Cd, Ni y V en sedimentos superficiales costeros del sistema Lago de
Maracaibo, utilizando el Análisis de Componentes Principales (ACP). La tendencia en
los metales en la zona costera evaluada es de concentraciones altas hacía la zona de
desembocadura de los ríos tributarios de la zona sur del Lago y de manera puntual
algunas estaciones en la zona norte, estas últimas relacionadas con actividades
industriales. Al comparar las concentraciones de metales obtenidos en este estudio con
los valores de riesgo relativo para sedimentos de ambientes marinos y estuarinos (ERL, Environmental Response-Low), reportados por la NOAA. Porcentaje de excedencia
en cada punto muestreado (pm=8) al límite permisible por la ER-L (NOAA1995) para
Cd&gt; 5; Cr&gt;80; Ni&gt;30; Pb &gt; 35 mg/kg. Solo se muestran los metales que exceden la
norma.
Cañizares R. (2000), llevo a cabo el estudio de la Biosorción de metales pesados
mediante el uso de biomasa microbiana, este consiste en la utilización de
microorganismos como biosorbentes de metales pesados, ofrece una alternativa
potencial a los métodos ya existentes para la destoxificación y recuperación de metales
tóxicos o valiosos presentes en aguas residuales industriales.
Castañé P. et al. (2003), desarrollaron el trabajo titulado, ―Influencia de la especiación
de los metales pesados en medio acuático como determinante de su toxicidad‖, cuyos
resultados muestran que la concentración total del Cd no es un buen predictor de su
toxicidad para las algas y que su especiación puede afectar la disponibilidad del mismo
para los organismos en medio acuático y, consecuentemente, determinar la magnitud
de su toxicidad.
Cervantes Y. et al. (2011) en el artículo ―Metales traza en sedimentos de la Bahía de
Cayo Moa (Cuba): Evaluación de la contaminación‖ evalúan los niveles de cuatro
elementos traza arsénico (As), cobre (Cu), plomo (Pb) y zinc (Zn) en sedimentos
superficiales de la bahía de Cayo Moa, en la cual la actividad humana ha incidido desde
mediados del pasado siglo, paralelamente al desarrollo de una de las regiones mineras
más importante de Cuba. Para evaluar el grado de contaminación de los sedimentos se
utilizaron tres métodos fundamentales: la comparación con otros ecosistemas marinos,
la determinación del nivel de enriquecimiento metálico mediante el cálculo del Factor de
22

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Contaminación, y la interpretación de los datos obtenidos con base en criterios de
calidad. El rango de concentraciones varió entre 7-153 μgg-1 para As, 18-175 μgg-1
para Cu, 5-62 μgg-1 para Pb y de 46-527 μgg-1 para el Zn. La distribución espacial de
las concentraciones mostró valores altos en toda la bahía y zonas aledañas, con
variaciones según el elemento analizado; los mayores niveles de As se encontraron en
las desembocaduras de los ríos Moa y Cayo Guam. Los resultados muestran una
elevada concentración de As, Cu, Pb y Zn; los niveles de contaminación revelados en
este

estudio

permiten

clasificar

algunos

puntos

analizados

como

altamente

contaminados o con un potencial de riesgo biológico alto.
Corona J. (2012), en el documento presentado como ―Contaminación Antropogénica en
el Lago de Maracaibo, Venezuela‖, presenta una revisión bibliográfica exhaustiva sobre
el impacto ecológico de la contaminación antropogénica en aguas, biota y explotación
pesquera del sistema de Maracaibo. Donde establece que esta problemática ambiental,
ha generado un desequilibrio ecológico de los componentes bióticos y abióticos del
estuario; ofreciendo de esta manera una visión amplia sobre las repercusiones
ecológicas en el lago.
Díaz Rizo O. et al. (2008), realizaron el ―Análisis ambiental por activación neutrónica de
sedimentos de la Bahía de La Habana‖, a través de la activación neutrónica
instrumental de sedimentos superficiales de la bahía de La Habana, Cuba. Se
reportaron las concentraciones de 23 elementos (metales pesados y trazas),
reportándose, por primera vez un grupo importante de elementos tierras raras (La, Ce,
Nd, Sm, Eu, Tb, Yb y Lu). La normalización de los resultados a un metal de referencia
demostró la presencia antropogénica de Sb, Ba, As, Cr y Zn producto de la descarga de
residuales domésticos e industriales.
Farina O. et al. (2013) en su ―Evaluación de la Contaminación por Mercurio en la Biota
Acuática, Aguas y Sedimentos de la Cuenca Alta del río Cuyuní, Estado Bolívar,
Venezuela‖ evaluaron el alcance de la contaminación por mercurio en la cuenca alta del
rio Cuyuni, determinándose la concentración de mercurio en 36 muestras de agua, 25
muestras de sedimentos y 145 muestras de tejido de peces (n=131) e invertebrados
acuáticos (cangrejos, camarones y caracoles) (n=14), correspondientes a 56 especies
23

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
identificadas, provenientes de las estaciones ubicadas en las cinco áreas focales en la
cuenca alta del Cuyuni. El rango de valores de concentración de mercurio obtenidos en
los sedimentos fue de 6.55 a 421.53 ppb, con factores de enriquecimiento (FE) &gt;1 en
16 estaciones, indicando una entrada de mercurio antropogénica. Las concentraciones
mínimas y máximas de Hg en agua fueron 2.01 y 20.13 ppb respectivamente, donde el
metal asociado a los sólidos suspendidos represento entre el 1.30 y 63.35%. Como
regla general, la concentración de mercurio en el tejido del musculo de peces fue mayor
que en invertebrados.
García N. et al. (2012) en su ―Evaluación Preliminar de Riesgos para la Salud Humana
por Metales Pesados en las Bahías de Buenavista y San Juan de los Remedios, Villa
Clara, Cuba‖ llevaron a cabo una caracterización de los principales focos contaminantes
de la bahía San Juan de los Remedios, fundamentalmente en las industrias que vierten
sus residuales directamente al mar sin tratamiento alguno y que contienen gran
variedad de sustancias tóxicas orgánicas y químicas. Estos residuales, son vertidos en
los ríos que desembocan en esta bahía. Se realizó una evaluación del riesgo que
constituye para la salud humana la presencia de metales pesados en los cuerpos de
agua poniendo en riesgo la vida de las personas que habitan en la ciudad de Caibarién.
Guzmán C. (2011) realizó la ―Evaluación de contaminantes en agua y sedimentos del
Río San Pedro en el estado de Aguascalientes‖ con la finalidad de estudiar el nivel de
contaminación del río y la probable infiltración de contaminantes al acuífero del Valle de
Aguascalientes, para ello tomó muestras de agua y sedimentos de 50 sitios
seleccionados a lo largo del río. Evaluó además 17 pozos aledaños al río (a menos de
300 m). Se realizaron dos campañas de muestreo, una en temporada de sequía y otra
posterior a las lluvias. Se determinó pH, oxígeno disuelto, DBO5, DQO, P-total, N-total,
fenoles, anilinas, detergentes (SAAM), coliformes fecales y metales pesados (Al, As,
Cd, Cr, Cu, Fe, Hg, Mn, Pb y Zn). El agua del río San Pedro presentó en algunos sitios
contaminación moderada por Al y Fe. De acuerdo con los criterios de la Agencia de
Protección al Ambiente de los Estados Unidos, todos los sedimentos presentaron
contaminación por As; el 50% de los mismos por Pb y Zn, el 25% con Cu y

24

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
aproximadamente el 13% con Mn y Cr. Tres sedimentos presentaron contaminación
moderada por Fe y otros tres por Hg.
Hansen M. (2013). Metodología para determinar la liberación de metales del sedimento
al agua en lagos y embalses. Aunque el sedimento en cuerpos de agua puede actuar
como fuente secundaria de contaminantes disueltos, no se conocen criterios que
establezcan esta relación. En este trabajo se propone una metodología para estimar los
riesgos de contaminar el agua por liberación de metales acumulados en sedimento. Se
evaluó la distribución de cadmio, cobre, cromo, hierro, manganeso, níquel, plata y zinc
entre agua y sedimento en ambientes experimentales que varían entre oxidados y
reducidos. La metodología desarrollada, que combina evaluación experimental con
modelación hidrogeoquímica, permite evaluar diferentes escenarios de contaminación
del agua en contacto con el sedimento. El conocimiento de la disolución reductiva de
metales es imprescindible para poder mitigar efectos a la salud y para la toma de
decisiones sobre tratamientos de agua.
Herrera J. et al. (2012) en la ―Evaluación de metales pesados en los sedimentos
superficiales del río Pirro. Laboratorio de Manejo del Recurso Hídrico, Escuela de
Química, Universidad Nacional, Costa Rica‖ analizaron por espectrofotometría de
absorción atómica la concentración de Cd, Ag, Se, Sn, Ni, Cr, Cu, B, Zn, Hg, Ba, Pb,
Mn, As y Al en los sedimentos superficiales del sector medio del río Pirro (Heredia,
Costa Rica). Las concentraciones de estos elementos fueron muy elevadas para la
mayoría de las sustancias analizadas en todos los puntos de muestreo seleccionados.
Su distribución no fue homogénea, ni presentó un patrón geográfico marcadamente
definido, pudiéndose encontrar altos niveles distribuidos a lo largo del transecto
estudiado.
Ibárcena L. (2011). Estudio de la Contaminación por Metales Ecotóxicos en Sedimentos
en la Bahía de Ite, Provincia de Jorge Basadre Grohmann de Tacna, determinando la
incidencia que tendrían los mismos sobre la fauna bentónica de la zona, como
consecuencia del vertimiento por más de 35 años de los relaves mineros provenientes
de las minas de Toquepala y Cuajone. Los resultados obtenidos de los metales
ecotóxicos Cu, Zn, As, Cd, Hg, Pb, Fe, analizados que se encuentran en los sedimentos
25

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
superficiales de la Bahía de Ite, en orden decreciente son: Fe &gt; Cu &gt; Zn &gt; As &gt; Pb &gt; Cd
&gt; Hg. Los valores promedios reportados son los siguientes: Cu = 608.063 mg/kg, Zn =
9.923 mg/kg, As = 8.66 mg/kg, Cd = 0.41 mg/kg, Hg &lt; 0.01 mg/kg, Pb = 8.472 mg/kg,
Fe = 33078.63 mg/kg.
Luque C. (1993). Distribución de metales pesados en sedimentos de las Marismas del
Odiel (Huelva, So. España). Analizado la distribución y contenido total de metales
pesados (Co, Cu, Fe, Mn, Ni y Pb) en sedimentos de las Marismas del Odiel (SO
España). Las concentraciones de estos elementos, obtenidas por espectrofotometría de
absorción atómica, fueron muy elevadas para la mayoría de los elementos analizados.
Su distribución no es homogénea, ni presenta un patrón geográfico marcadamente
definido, pudiéndose encontrar altos niveles repartidos por toda la marisma. Existe
cierto gradiente topográfico, con mayores concentraciones en puntos de menor cota.
Los puntos de muestreo más aislados de la incidencia mareal y los más expuestos a
mar abierto registraron los niveles más bajos. Los metales que superaron los límites
máximos permisibles (según Long et al., 1995) en sedimentos fueron: Cd total (1.28 ±
0.77 μg g-1), Ni total (107.51 ± 23.02 μg g-1), Pb total (44.50 ± 18.97 μg g-1) y V total
(48.98 ± 6.88 μg g-1); en las almejas (según Nauen 1983): Cd (0.28 ± 0.13 μg g-1), Cr
(4.27 ± 2.29 μg g-1), Ni (2.83 ± 2.33 μg g-1), (2.29 ± 1.10 μg g-1) y V (1.85 ± 1.15 μg g1).
Machado A. et al. (2010). Influencia de una planta termoeléctrica en la concentración de
V y Ni en sedimentos en la ciudad de Maracaibo, Venezuela.
Márquez A. et al. (2008). Concentraciones de metales en sedimentos y tejidos
musculares de algunos peces de la Laguna de Castillero, Venezuela. Con el propósito
de detectar alteraciones en el productivo ecosistema de la Laguna de Castillero
(Caicara del Orinoco, municipio Cedeño del estado Bolívar, Venezuela), se presentan
resultados de mediciones granulométricas y de las concentraciones de los metales
pesados: Fe, Mn, Zn, Pb y Co realizadas en junio 2001 sobre los sedimentos
superficiales y del tejido muscular de varias especies autóctonas de peces (Plasgiosium
squamossimos, Pigocentrus cariba, Pheudoplastyloma fasciatum, e Hypostomus spp
realizadas en junio 2001. Utilizando técnica de espectrofotometría de absorción atómica
26

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
con llama de aire acetileno, se determinó que, las concentraciones de metales más
altas están representadas por manganeso, zinc y plomo. Se encuentran valores
elevados en la concentración de Pb y Zn, hecho atribuido al estrés que ejercen las
actividades antropogénicas circundantes sobre la Laguna de Castillero.
Menéndez M. (2004), realizo el estudio sobre la eutrofización y calidad del agua de una
zona costera tropical, donde determino que la calidad del agua costera está siendo
alterada por el incremento de los desechos propios de las actividades humanas; los
nutrientes nitrógeno y fósforo generados por estas fuentes pueden acrecentar el
desarrollo del proceso de eutrofización en el ambiente costero. El Estado de Yucatán,
México, es una zona tropical sometida a las presiones que representan su desarrollo
económico, por el crecimiento de la densidad de la población y el aumento del vertido
de desechos. El subsuelo de esta región es un sistema cárstico de carbonato de calcio
que favorece la infiltración del agua y de contaminantes al acuífero. Durante el año
2000, las principales fuentes de nutrientes de Yucatán, fueron en orden de importancia,
los aportes continentales procedentes de la porcicultura y avicultura, la agricultura, la
precipitación atmosférica y los desechos de origen humano -domésticos, públicos,
urbanos e industriales-; estos nutrientes ingresan al litoral de Yucatán por la descarga
del agua subterránea en la costa, con una proporción N:P =194,9:1.
Morán E. (2012). Impactos recientes de los cambios ambientales en los recursos
hídricos superficiales de la cuenca del Duero. La disponibilidad de recursos hídricos ha
sido históricamente un factor limitante de desarrollo en los países de la cuenca
mediterránea. En este trabajo se analizó la evolución y variabilidad recientes (19612005) de los recursos hídricos superficiales el caudal en los ríos en una de las cuencas
hidrográficas de mayor entidad de la Península Ibérica, y los factores ambientales
responsables de su evolución. Los resultados del trabajo muestran un descenso notable
y generalizado en los caudales en la región, acompañado de un cambio en los
regímenes fluviales. La evolución del clima, con unas precipitaciones muy variables
pero sin tendencias notables a largo plazo, y unas temperaturas en aumento, explica en
parte, pero no en su totalidad, el descenso hidrológico. En las cabeceras fluviales se ha
detectado un incremento significativo de la cubierta vegetal durante el periodo de
estudio, el cual parece estar participando en gran medida en el descenso de caudales.
27

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Por otro lado, la regulación por medio de embalses está incrementando en la cuenca y
con ello contribuyendo al cambio hidrológico en la región. Los resultados obtenidos
ofrecen la base conceptual para proyectar la disponibilidad futura de los recursos
hídricos en los escenarios de mayor escasez como consecuencia del cambio climático
venidero.
Ramos R. et al. (2012), mediante la investigación, ensayos de toxicidad con sedimentos
marinos del occidente de Venezuela, obtuvieron que la actividad de las refinerías es
una de las principales fuentes de contaminación marino costera a nivel mundial. En este
trabajo se evaluó la toxicidad de sedimentos potencialmente impactados por el Centro
Refinador Paraguaná, ubicado en la costa occidental de Venezuela, utilizando
bioensayos de toxicidad crónicos.
Dicha toxicidad se evaluó con larvas del camarón Litopenaeus vannamei y con
poliquetos Scolelepis texana durante 28 días y 10 días, respectivamente. Ambos
bioensayos indicaron una alta toxicidad para sedimentos aledaños a la refinería, con
respecto a sedimentos de la misma región con menor influencia de la refinería y a
sedimentos de una zona control. Los sedimentos aledaños a la refinería tuvieron
concentraciones relativamente elevadas de metales pesados como el cromo, níquel y
zinc; y presencia de hidrocarburos policíclicos aromáticos (PAHs &gt; 1000 ppb). Este
estudio está enmarcado dentro del primer trabajo de riesgo ecológico ambiental
realizado en Venezuela.
Sotero V. et al. (2013). Contenido de metales pesados en agua y sedimento en el bajo
Nanay. Se presenta en este estudio la evaluación de la concentración de metales
pesados en agua y mercurio en sedimentos del rio Nanay. Según los resultados de
análisis de agua el plomo y mercurio se encuentran presentes en concentraciones
mayores que lo indicado por las normas nacionales. El plomo tanto en creciente es en
promedio de 0,111 ppm y 0,053 ppm respectivamente y el mercurio en vaciante se
encuentra en 0,008 ppm. Del mismo modo la presencia de mercurio es alta en los
sedimentos que acompañan a este rio con 1,636 ppm en creciente y 3,03 ppm en
vaciante.

28

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Universidad del Zulia (2004).
importante mencionar que

Biodiversidad en el Campo Urdaneta Oeste, es

Evaluar la diversidad biológica en el Campo Urdaneta

Oeste, a fin de obtener y compilar información de línea base, y divulgar la diversidad
biológica, a través de la elaboración de catálogos y películas. Tal información es útil, no
solamente a Shell Venezuela, S.A. sino que aunado a ello sirve para establecer
proyecciones de los efectos naturales y antropogénicos sobre la biodiversidad en esta
área, pero también al público en general, para conocer y apreciar mejor la fauna que los
rodean. se explica la composición de esta biodiversidad en Campo Urdaneta Oeste, por
qué conservarla y cómo Shell Venezuela, S.A. funcionando en el área, está pendiente
del valor de esta biodiversidad para las futuras generaciones y se preocupa porque la
población de Campo Urdaneta Oeste, Estado Zulia, Venezuela, y el mundo preserve la
biodiversidad reinante.
Valdés J. et al. (2014), llevo a cabo la investigación sobre el contenido de Cu, Pb y Zn
en sedimentos y organismos bentónicos de la bahía San Jorge (norte de Chile):
Acumulación y biotransferencia en sistemas costeros submareales. Dicho trabajo
consistió en la medición del contenido de Cu, Pb y Zn para evaluar su enriquecimiento
en sedimentos y sus eventuales procesos de biomagnificación en cadenas tróficas
bentónicas de siete sectores de la bahía. Obteniendo que el contenido medio de Cu, Zn
y Pb fue 103.6, 72.6 y 38.6 mg kg–1, respectivamente, en los sedimentos y 28.3, 32.5 y
21.9 mg kg–1, respectivamente, en los organismos. Al mismo tiempo determino el índice
de geoacumulación, indicando algún grado de enriquecimiento de metales en los
sectores donde se realizan actividades industriales; Los resultados de este trabajo
sugieren una alta variabilidad temporal en el contenido de metales en los sedimentos y
organismos bentónicos, lo cual puede ser explicado por la modificación de factores
naturales y antrópicos dada por la actividad industrial y los asentamientos humanos
cercanos que controlan el ingreso y acumulación de estos metales en la zona costera
de la bahía San Jorge.
Zamora A. et al. (2010). Las actividades de la industria petrolera y el marco ambiental
legal en Venezuela. Una visión crítica de su efectividad. La explotación de petróleo y
gas natural tiene efectos ambientales específicos que dependen de la ubicación de los
yacimientos y de las técnicas utilizadas para extraer los productos brutos. La prevención
29

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
y control de los impactos ambientales generados por las actividades de la industria
petrolera es uno de los principales problemas que enfrenta la sociedad venezolana, por
tanto, la existencia de un marco legal que regule dichas actividades a fin de minimizar el
daño al ambiente se hace imprescindible. Este trabajo constituye un análisis del marco
ambiental legal vigente en Venezuela, en lo relativo a la industria petrolera, indicando
las fortalezas y debilidades de la normativa con el fin de ampliar el conocimiento del
derecho ambiental venezolano y contribuir con la inclusión de los aspectos ambientales
en la toma de decisiones para el desarrollo económico-social en un contexto de manejo
sustentable de los recursos energéticos del país y del mundo.
1.4 Aspectos geológicos regional
1.4.1 Marco fisiográfico
La cuenca del Lago de Maracaibo (Figura 4), limitada por la Sierra de Perijá al oeste y
el flanco occidental de Los Andes y la Serranía de Trujillo al este, ocupa una depresión
tectónica de unos 52.000 kilómetros cuadrados de extensión, donde se han acumulado
más de 10.000 metros de espesor de sedimentos cuyas edades se extienden desde el
Cretácico hasta el Reciente. Un fenómeno fisiográfico interesante es el hundimiento o
subsidencia de ciertas zonas costeras del Lago de Maracaibo como son Lagunillas y
Tía Juana.

Figura 4. Ubicación Geográfica del Lago de Maracaibo, Estado Zulia Venezuela.
Fuente: Google Eart (2015).

30

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
La región presenta gran variedad climática debido a la presencia del Lago y la influencia
de los sistemas montañosos vecinos. Las lluvias muestran gran variación espacial y
temporal; las mayores precipitaciones ocurren al sur-oeste del Lago (&gt; 2800 mm/año),
pero disminuye progresivamente hacia el norte, hasta el clima semiárido de Maracaibo,
con menos de 600 mm/año, y el clima árido de la Península de Perijá (&lt; 200 mm/año).
Sin embargo, en la misma zona norte, en las laderas de la Sierra de Perijá, se registran
más de 1500 mm/año, a una distancia en la horizontal de menos de 80 km.
La temperatura media varía de 27,5º C en la costa del Lago a 24º C hacia los
piedemonte de Perijá y los Andes. El mayor escurrimiento se registra al sur del Lago, en
la planicie del Catatumbo, con valores de 1000-1800 mm/año; el más bajo se presenta
en las áreas costeras del Golfo de Venezuela, con valores promedios anuales inferiores
a los 200 mm. En la planicie aluvial del Lago, el escurrimiento varía entre 600 y 1400
mm/año.
La vegetación en la región es muy variada: hacia el norte, en la Península de La Guajira
y la planicie de Maracaibo, prevalece el espinal tropical y el matorral tropical semideciduo; la planicie aluvial del lago está ocupada por bosque tropical; hacia el
piedemonte, el bosque tropical se encuentra en las partes más bajas; el bosque
premontano y montano siempre verde en las partes más altas.
1.4.2. Marco geológico estructural
Tectónicamente se relaciona con el levantamiento post-Eoceno de la Sierra de Perijá y
de la Cordillera de Los Andes. La gran mesa de agua que ocupa la parte central de la
cuenca está enmarcada por llanuras casi sin relieve, parcialmente anegadizas, que se
extienden hasta las estribaciones de las serranías circundantes, donde afloran rocas de
edad variable entre el Terciario Inferior y el Precámbrico (?).
1.4.3 Aspectos geológicos locales
El campo Urdaneta, ubicado en la región noroeste del Lago de Maracaibo, ocupa una
extensión de 1.682 kilómetros cuadrados, que representa el 11.73% de la superficie
total del Lago, que a su vez en un macro contexto está situada al oeste de Venezuela.
31

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
1.4.4 Marco sedimentológico actual
La composición granulométrica o tipos de sedimento varían ampliamente en el sistema
del Lago de Maracaibo. Aunque se puede decir que en la zona costera del sistema
predominan las arenas en sus diferentes tipos, esta proporción va a estar influencia por
varios factores en particular. Si se encuentran en una zona cerca a la desembocadura
de un río, se nota un incremento sustancial de las arcillas o en cambio en zonas muy
cercanas por ejemplo, la Laguna de Sinamaica, la predominancia es de suelos
netamente fangosos con un porcentaje alto de limo (Parra-Pardi, 1979; Rodríguez,
2000).
1.4.5. Marco geológico ambiental por metales pesados
El Lago de Maracaibo puede considerarse como un cuerpo de agua con un estado
trófico avanzado, debido a que en este sistema son descargados grandes volúmenes
de agua residuales urbanas e industriales sin tratamiento previo, que sumadas a las
descargas de nutrientes por escorrentía y a los eventuales derrames petroleros,
contribuyen a su deterioro ambiental (Rodríguez, 2000).
En la cuenca del Lago de Maracaibo, se puede detectar diferentes fuentes de metales,
desde las relacionadas con el uso de pesticidas y descargas domésticas e industriales,
hasta las actividades de la industria petrolera, la cual involucra además de la
producción y transporte de crudo, la industria Petroquímica, el procesamiento de gas y
la extracción de carbón en minas a cielo abierto (Rodríguez, 2000).
Con relación a las descargas domésticas e industriales, estas se encuentran
principalmente en Maracaibo, San Francisco, Mérida, Valera y Cúcuta y a excepción de
algunos reportes generados por organismos estatales (ICLAM, MARN) los cuales
realizan evaluaciones puntuales de algunas de estas fuentes, en la actualidad no existe
un inventario de su ubicación exacta y la caracterización de cada efluente (Rodríguez,
2000).
La presencia de metales pesados en agua, sedimentos y biota del Lago de Maracaibo
ha sido reportada por diferentes estudios, entre los más recientes están Ávila (2003),
32

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Esclapés y Galindo (2000), ICLAM (2001), Pardi y col. (1979), Rodríguez (2000) cuyos
valores se han venido incrementando, particularmente en las especies que integran la
cadena

trófica

del ecosistema,

llegándose

a

determinar en

algunos

casos

concentraciones que superan el límite permisible para consumo humano (ICLAM,
1988).
Diversos procesos específicos tales como difusión de sedimentos anóxicos,
resuspensión de sedimento y dragado entre otros, comúnmente reintroducen metales
concentrados en los sedimentos hacia la columna de agua (Kennish, 2002).
Lo anterior es particularmente importante en el Lago de Maracaibo donde existe un alto
aporte antropogénico y la influencia del intervalo de mareas, el cual posee un elevado
porcentaje de partículas finas que ayudan a la fijación de los metales y su transporte
hacia otras zonas.
Otro factor a considerar es la formación de zonas anóxicas, las cuales tienden a retener
metales y por cambios en las condiciones ambientales, se condiciona a la transferencia
de los metales a la columna de agua, actuando el sedimento como fuente de polución;
debido a que los metales no permanecen fijos y pueden ser liberados a la columna de
agua (Bautista, 1999).
Pardi (1986) mencionó ―Es evidente que el hipolimnio cónico es la porción del lago
donde ocurre la mayor acumulación de materia orgánica e intensos procesos de
reducción‖. Sin embargo, no solo ocurre la retención por las condiciones de anoxia
existentes en el cono hipolimnético, sino, también la liberación de nutrientes y metales,
los cuales son incorporados eventualmente al epilimnio, debido a la disminución del
hipolimnio salino.

33

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
CAPÍTULO II.
METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN
2.1. Introducción
Para la evaluación de la contaminación por metales pesados en sedimentos
superficiales del campo Urdaneta del Lago de Maracaibo, Venezuela, se estableció una
metodología de trabajo (figura 5) que permitiera reunir la información necesaria sobre el
área, los métodos y análisis a través de los cuales se han venido rigiendo las diversas
instituciones geológicas ambientales a nivel mundial/nacional.

Figura 5. Metodología de trabajo empleada para el desarrollo de este estudio.
Fuente: Elaboración propia (2015).

En este trabajo se definió las características geológicas ambientales del área en
estudio, se identificó la variedad y concentraciones de elementos metálicos pesados
existentes en los sedimentos del campo Urdaneta; y, a su vez, se evaluó los niveles de
toxicidad, a través del factor de concentración que producen esos elementos.
34

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
2.2. Metodología utilizada para la realización del trabajo de investigación
El plan de trabajo descrito anteriormente en la figura 5, fue planteado para cubrir a
través de trabajo de campo, laboratorio y oficina, la evaluación de la concentración y
variabilidad de metales pesados, que originan contaminación ambiental, estas etapas,
se describen, a continuación (tabla 1):
Tabla 1. Métodos analíticos empleados en la evaluación de los parámetros físicos y
químicos en los sedimentos superficiales del Campo Urdaneta
Parametros

Unidades

Método

Ambientales

Adimensional

Observación

Textura

%Arena
%Arcilla
%Limo

Tamizado

mg.kg‫־‬¹

Espectrofotometria
de
Adsorción
Atómica

Metales

Descripción
Revisión bibliográfica de la geología ambiental local
y revisión histórica de la variación de relieve/aporte de
sedimentos, a través de Google Eart.
Descripción de la fraccion gruesa
a tráves de Lupa, con objetivo 10X y con fotografia acoplada.
Digestión con ácido nítrico y medición espectrofotométrica
por absorción atómica acoplado a un equipo de generación de
hidruros para el análisis de mercurio.

Fuente: Elaboración propia (2015).

2.2.1. Recopilación y análisis de la información existente sobre el tema en estudio
Esta etapa consistió en adquirir, recopilar y organizar las referencias bibliográficas
relacionadas con estudios sobre contaminación por metales pesados de autores
consultados y material utilizado, todo esto con la finalidad de complementar la
información necesaria para dar cumplimiento al trabajo de investigación.
2.2.2. Levantamiento de información geológica y ambiental del área de estudio
Para poder entender adecuadamente un problema de contaminación no basta con
realizar una campaña de toma de muestras para su estudio geoquímico, además debe
contarse con información sobre el clima, el marco geológico, y por supuesto, sobre la
actividad industrial que se realiza en la zona bajo estudio. Por ello se utilizó la
metodología descrita por Perillo (1995) y Perillo y Piccolo (2012), en cuanto a los
factores que controlan las características de los estuarios. Esta fase comprendió la
revisión bibliográfica sobre estudios previos realizados por instituciones tales como el
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�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Instituto para la Conservación y Calidad del Lago de Maracaibo (ICLAM), Universidad
del Zulia (LUZ), Ministerio del poder popular para el Ambiente (MPPA), así como toda la
información que describe la geología del área. Al mismo tiempo se utilizó la aplicación
computarizada Google Eart, versión 2015, con la finalidad de evaluar a través de las
bondades que brinda esta herramienta acerca de la posición geográfica y la
visualización del comportamiento topográfico y cantidad del aporte sedimentario de los
ríos que tributan a la zona objeto de estudio.
2.2.3. Monitoreo de las muestras de sedimentos: Técnicas de monitoreo utilizadas
Para este estudio se recolectaron ocho (8) muestras de sedimentos superficiales,
obtenidas durante octubre y noviembre de 2014, mediante buceo autónomo en la zona
de estudio ubicada entre las coordenadas UTM, N1134835-E194685 y N1109935177325 (tabla 2, figura 6). En este sentido es importante acotar que para llevar a cabo
este

estudio

de

contaminación

estuarial,

el

diseño

muestreal

aplicado

fue

representativo ya que cubrió longitudinalmente gran parte del área de estudio,
incluyendo la desembocadura del río El Palmar, el cual forma parte del sistema hídrico
del Lago de Maracaibo.
Tabla 2. Ubicación de los puntos muestreados

Nº Muestra
CU-1
CU-2
CU-3
CU-4
CU-5
CU-6
CU-7
CU-8

Coordenadas UTM
N
E
1134835 194685
1133225 193815
1131687 192659
1131221 192539
1129269 192038
1128803 190682
1124546 187897
1109935 177325

Prof, (Pies)
20
20
25
25
22
25
28
22

Fuente: Elaboración propia (2015)

El muestreo se llevó a cabo mediante la utilización de un tubo PVC (polietileno) de 15
cm de largo x 10 cm de ancho, colocando en ambos extremos tapones herméticos para
evitar la pérdida del material, debido a su traslado desde una profundidad promedio del
reservorio hídrico de 24 pies (tabla 2), hasta la superficie, debido a que fue removido
36

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
manualmente, elementos contaminantes y restos orgánicos. Posteriormente fueron
selladas, rotuladas y guardadas en frío (4ºC) hasta su traslado al laboratorio, donde
fueron secadas a 100ºC.

Figura 6. Ubicación de los puntos muestreados en la zona de estudio.
Fuente: Google Eart (2015).

2.2.4. Análisis y determinaciones químicas realizadas: método analítico e
instrumentos de medición
Para llevar a cabo dicha fase se estableció la evaluación de dieciséis (16) metales
pesados en el sedimento superficial del campo Urdaneta del lago de Maracaibo, seis (6)
de los cuales ya se tiene precedente en la cuenca: Cobre, Cadmio, Cromo, Plomo,
Vanadio y Níquel, a través de un estudio llevado a cabo por Ávila H. et al (2010), al
mismo tiempo se evaluó la presencia de otros elementos como Mo, Se, Zn, As, Co, Mg,
Be, Hg, Sb, Ti, sugeridos en la literatura de Galán E. y Romero A. (2008).
37

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Para la determinación de las concentraciones y de los elementos presentes, en función
de los ya establecidos para este estudio, estos estudios fueron desarrollados por medio
de espectrómetro de masas inducida por plasma, ICP-MS (figura 7), en la Facultad de
Ciencia, Escuela de Química de la Universidad del Zulia y se utilizó el Método EPA
3050 B para el tratamiento /digestión de la muestra.

Figura 7. Espectrómetro de masas inducida por plasma.
Fuente: Escuela de Química, Facultad de Ciencias, LUZ (2015).

Es importante señalar que la determinación de metales mediante la técnica de
espectrometría de masas por plasma acoplado inductivamente (ICP) reúnen una serie
de factores, como la simultaneidad de la determinación analítica, el amplio rango lineal,
los bajos límites de detección con frecuencia requeridos en el análisis de muestras
medioambientales.
Este método tiene alta confiabilidad al contar con la elaboración de las curvas de
calibración; así como blancos pasados por las columnas antes de analizar las muestras,
por estas razones, no fue necesario realizar réplicas de análisis químicos a las mismas.
El procedimiento empleado en el ICP consistió en lo siguiente:
1. Mezclar y homogenizar la muestra.
2. Pasarla a través de un tamiz # 10.

38

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
3. Pesar entre 1 o 2 gramos de muestra en un beakers de teflón de 250 mL.
4. Agregar 10 mL de ácido nítrico (HNO3) 1:1; (es decir 5 mL de ácido concentrado + 5
mL de agua destilada).
5. Colocarlo en una planta de calentamiento a 95 ºC.
Nota 1: Se le colocó un reloj de vidrio para tapar el beakers, se calienta por 10 o 15
min sin hervir, para luego dejar enfriar a temperatura ambiente y agregarle 10 mL de
ácido nítrico concentrado y caliente por 2 horas, sin dejar secar el beakers; para eso
se le debe de estar agregando ácido nítrico en volúmenes no mayores de 5 mL.
Nota 2: Si se genera vapores marrones es señal que la muestra está siendo oxidada
por lo que se debe repetir el paso de la adición de 10 mL de ácido nítrico; hasta que
no se desprendan vapores marrones lo que indica que la reacción de la muestra con
el ácido nítrico es total.
6. Después de las 2 horas, sin dejar que el beakers llegue a sequedad sino que quede
alrededor de 5 mL; bajar en beakers de la plancha para dejar enfriar por especio de 30
min.
7. Filtrar la solución a través de un embudo en un balón de 100 mL.
8. Agite el balón para homogenizar la solución y afore con agua destilada.
9. Luego se procede a medir por Absorción Atómica.

2.2.5.

Análisis

y determinaciones físicas realizadas: Método analítico e

Instrumentos de medición
Se realizó la determinación de la textura del sedimento o granulometría, con el fin de
obtener a distribución por tamaño de los sedimentos superficiales del área de estudio.
Para ello fue necesario secar las muestras en un horno a 100ºC por 24 h. Luego se
tomaron 100 g de muestra y se pasaron a través de una serie de tamices (tabla 4) con
diferentes tamaños de abertura de poro de malla (4,76; 2; 0,84; 0,42; 0,25; 0,105 y
0,074 mm), seleccionados de esta manera, debido al tipo de material obtenido del
muestreo, seguidamente se pesó la fracción retenida en cada tamiz. Los resultados

39

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
finales se expresaron en porcentaje (%) de arena y limo-arcilla por cada estación y
muestreo.
Tabla 3. Numeración y abertura de tamices utilizados

.
Fuente: Espinace R. (1979).

En este mismo sentido, para el reconocimiento de las propiedades físicas de los
sedimentos se realizó la descripción mineralógica de la fracción gruesa y generalizada
de las ocho (8) muestras de sedimentos superficiales del área de estudio, a través del
Estereomicroscopio Zeiss, Discovery V12, con motor de enfoque y luz incidente,
variable LED (figura 8), se utilizaron herramientas como aguja de disección, bandeja de
reacción, bandeja metálica.

Figura 8. Estereomicroscopio Zeiss, Discovery V12.
Fuente: Laboratorio Geológico La Concepción, PDVSA (2015).
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Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
2.2.6. Cartografía geológica: mapas de distribución de los elementos pesados
Una vez obtenidos los resultados de la concentración de los metales pesados a través
de la Espectrofotometría de absorción atómica, se elaboraron los mapas de distribución
a lo largo del área de estudio para cada elemento cuya concentración fue &gt;0,1; esto
debido a la detección de ese elemento por medio del método analítico antes
mencionado, permitiendo de esta manera visualizar el comportamiento distributivo en la
zona estudiada.
Esta operación se llevó a cabo a través de Surfer versión 12, este es un software
completo para la visualización en 3D, la creación de isolíneas, y el modelado de
superficies que se ejecuta bajo Microsoft Windows. Asimismo, se utilizó Didger 4, para
la digitalización de la línea de costa y el cauce principal del río El Palmar.
2.2.7. Evaluar los niveles de concentración de metales
El objetivo de este trabajo ha sido conocer el contenido total y la distribución de metales
pesados en los sedimentos superficiales del campo Urdaneta. Aunque no siempre el
contenido en metales pesados en los sedimentos refleja la cantidad disponible en la
biota, es muy interesante conocer el potencial contaminante que existe en los
sedimentos de esta zona estuarial. De esta forma se puede conocer el máximo grado
de toxicidad por metales pesados a la que podrían estar sometidos los seres vivos,
suponiendo condiciones ambientales en las que la biodisponibilidad sea máxima.
Es por ello que los resultados obtenidos del análisis químico de los sedimentos a través
de ICP se compararon con los límites máximos permisibles según la guía de calidad
sugerida por Long et al., (1995) para sedimentos (tabla 4), específicamente mediante
concentración más baja de un metal que produjo efectos adversos y los que designan el
nivel en el cual la mitad de los estudios refirió efectos dañinos (ERL y EML
respectivamente) son las concentraciones de químicos específicos que se derivan de
los

ensayos

de

toxicidad

biológica

compilados

y

muestreo

sinóptica

de

sedimentos. Estos valores numéricos son directrices de calidad de sedimentos que
fueron desarrollados por Long (1990) de la Administración Oceánica y Atmosférica
Nacional Nacional Estados (NOAA).
41

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Estos investigadores estudiaron e identificaron los efectos que ocasionan en los
organismos y en el ecosistema la acumulación de nueve metales pesados (As, Cr, Cd,
Pb, Cu, Ni, Zn, Hg, Ag). Estos criterios han sido ampliamente aceptados y se refieren
en estudios realizados por la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU (USEPA),
así como en los realizados por Accornero et al. (2008).
Tabla 4. Límites Máximos Permisibles según la guía de calidad para metales (ppm).

Fuente: Long et al., (1995).
En la tabla 4 aparecen los límites de evaluación ecotoxicológica propuestos para
sedimentos estuarinos por Long et al. (1995). Estos límites tienen dos valores de
referencia para la concentración de metales contaminantes en sedimentos: la
concentración más baja de un metal en sedimentos a partir de la cual se pueden
producir efectos adversos en seres vivos (ERL) y el nivel máximo tolerable (ERM);
valores superiores a este último son considerados muy tóxicos.
Según Long et al. (1995) cuando:
a. La concentración del metal sea menor que el ERL establecido para este, los niveles
de contaminación no son significativos.
b. La concentración del metal sea mayor que ERL y menor que ERM, significa ambiente
contaminado.
c. La concentración del metal sea mayor que ERM, el ambiente es tóxico.

42

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
CAPÍTULO III.
RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN
En esta sección se presentan los resultados del estudio de la contaminación por
metales pesados en sedimentos en el Campo Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado
Zulia, Venezuela, obtenidos de una serie de actividades, desde la búsqueda de
información, trabajo de campo, laboratorio y oficina, que conllevaron a la discusión y
entrega de los siguientes resultados, que darán a conocer si existe o no algún grado de
contaminación:
3.1. Características geológicas ambientales del área de estudio
Estas características se basaron en el modelo que describe los factores que controlan
las características de los estuarios, presentado por Perillo (1995) y Perillo y Piccolo
(2012), que involucra factores: geológicos (localización, tectónica, isostasia, etc.),
físicos (olas, mareas, atmósfera, etc.) biológicos y el factor humano. De este modo,
para el presente estudio fueron utilizados como patrón los factores geológicos y el
humano, los cuales son importantes en la definición de los procesos que actúan sobre
este estuario.
3.1.1. Factores Geológicos
Según la propuesta de esta metodología exponen como factores geológicos a los
procesos físicos que se encuentran controlados por el agua o el viento y que dependen
de las condiciones de contorno en el que estos factores están actuando. Por lo tanto,
las características básicas en cualquier estuario son el resultado de la historia geológica
de la zona, tanto a nivel regional como local. Aunado a ello se encuentran los factores
que determinan las características fisiográficas de los estuarios, tales como el relieve
costero y el tipo de rocas existentes en la costa y zonas donde los ríos desembocan en
el estuario.
En cuanto a esta declaración los diferentes eventos tectónicos ocurridos en la cuenca
del Lago de Maracaibo propiamente, le otorgan un carácter deprimido de la cuenca y su
cercado por los cordilleras andinas, definido por tres alineamientos orogénicos mayores:
43

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
la Sierra de Perijá al oeste, los Andes de Mérida al sureste y la Serranía de Trujillo al
este, completando con el sistema de la falla de Oca en el norte (figura 9). Estos
elementos tectónicos mayores fueron calificados por González de Juana et al. (1980)
como ―Cinturones Móviles‖.

Figura 9. Mapa geológico de la Cuenca del Lago de Maracaibo.
Fuente: U. S. Geological Survey (2006).

Otro factor geológico de relevancia en los últimos años también se ha puesto el énfasis
en el papel hidrológico de un proceso que se observa de forma generalizada en las
zonas de montaña de los países desarrollados. (Crockford &amp; Richardson, 2000, Llorens
&amp; Domingo, 2007).

44

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
En este sentido el aporte hídrico que recibe el Lago de Maracaibo, a este drenan los
siguientes ríos: Limón (drena a la bahía El Tablazo), Apón, Palmar, Santa Ana,
Catatumbo, Escalante, Chama, Motatán, Misoa, Machango, Pueblo Viejo, entre otros
(Figura 10) que a su vez drenan las aguas del ramal norte de la cordillera de Mérida en
su zona occidental y la zona oriental de la Cordillera de Perijá, el colector principal es el
Lago propiamente, cuya extensión es de unos ~12958,42 km 2 y está conformado por el
Golfo de Venezuela, la Bahía el Tablazo, el Estrecho de Maracaibo, el Lago en sí y los
ríos tributarios (Parra, 1979; Herman de Bautista, 1997).

Figura 10. Ríos que drenan a la Cuenca del Lago de Maracaibo, Venezuela. 1: Guasare, 2:
Sinamaica-La Boquita, 3: Palmar, 4: Apón, 5: Santa Ana, 6: Catatumbo, 7: Zulia, 8: Táchira, 9:
Escalante, 10: Chama, 11: San Pedro, 12: Torondoy, 13 Motatán, 14: Misoa, 15: Machango, 16:
Pueblo Viejo.
Fuente: Rivas Z. et al (2009).
45

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
En este mismo sentido, Rivas Z. et al (2005) realizaron un estudio sobre la contribución
de principales ríos tributarios a la contaminación y eutrofización del Lago de Maracaibo.
El objetivo de este estudio fue determinar los niveles de elementos eutroficantes en los
principales ríos tributarios de la zona sur del Lago de Maracaibo. Los muestreos se
realizaron en los ríos Santa Ana, Catatumbo, Birimbay, Bravo, Escalante, Chama y
Motatán, los cuales contribuyen con el 70% de agua dulce que entra al Lago.
Los resultados obtenidos indican un incremento del aporte en la carga másica de 1,06
veces para el NT y una disminución de 3,26 veces para el PT en relación a valores
reportados anteriormente. Los aumentos en las concentraciones de algunos elementos
como el NT y PT en los ríos, en comparación con estudios anteriores reflejan el
incremento de las actividades antrópicas asociadas a la deforestación, utilización de
agroquímicos, y otros, en las distintas subcuencas.
3.1.2. Factores Humanos
Los estuarios son el ambiente costero por excelencia donde se producen los mayores
impactos antrópicos. Ello se debe justamente a su ubicación privilegiada para el
desarrollo de ciudades y puertos, los que normalmente tienen asociados polos
industriales. La sumatoria de las descargas cloacales como industriales suelen ser
enviadas a los estuarios.
Respecto a esta temática (Gardner, 1998; Ledo, 2003), expuso en el Lago de
Maracaibo este factor unas 500 compañías, incluyendo refinerías químicas, tenerías,
mataderos, minas de carbón y actualmente sirve también como destino final de una
gran cantidad de aguas servidas. Por escorrentía llegan a través de los ríos tributarios,
entre ellos el rio Catatumbo, pesticidas disueltos en el agua producto de las actividades
agrícolas, así como también petróleo o sus productos derivados como consecuencia de
la explotación y traslado de este en la cuenca de este importante sistema acuático. Sin
embargo, la mayor contaminación proviene de las aguas residuales de alrededor de 5
millones de personas que viven a lo largo de sus costas
Sumado al factor humano sobre la afectación del Lago de Maracaibo, Corona (2012),
en el documento presentado como Contaminación antropogénica en el Lago de
46

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Maracaibo, Venezuela, llevo a cabo una revisión bibliográfica exhaustiva sobre el
impacto ecológico de la contaminación antropogénica en aguas, biota y explotación
pesquera del sistema de Maracaibo. Donde establece que esta problemática ambiental,
ha generado un desequilibrio ecológico de los componentes bióticos y abióticos del
estuario; ofreciendo de esta manera una visión amplia sobre las repercusiones
ecológicas en el lago.
A través de este aporte bibliográfico Corona, así como el resto de los autores que dan
soporte a dicha investigación mantienen en común sobre la trayectoria histórica del
Sistema del Lago de Maracaibo, el cual siguiere los orígenes de contaminación al
periodo de inicio de la explotación petrolera, a la cual se han ido sumando otros tipos de
actividades que han generado el desarrollo de la contaminación como lo es la industria
avícola, agrícola, porcina, camaronera, pecuaria, minera y urbanística. Conllevando de
esta manera a la destrucción del hábitat de los ecosistemas que coexisten en dicho
lago, evidenciado en la alteración de la calidad fisicoquímica del agua y del sedimento.
Finalmente considerando las características geológicas ambientales del área de
estudio, bajo el factor geológico y humano, que como ya bien es sabido, condicionan
los aspectos ambientales del mismo, alguno de ellos puede ser visualizado en la figura
11, donde se puede apreciar, lo siguiente:
1. Desembocadura del río El Palmar a una distancia de 2,17 Km del punto de muestreo
(P7). Respecto a este factor de aporte sedimentológico se evaluó el histórico de los
años 2001, 2004 y 2015. Observando el aumento de dicho aporte para el presente.
2. Actividad industrial, grandes camaroneras, estos se encuentran a una distancia
promedio de referenciados a la costa del NW del Lago de Maracaibo.
3. Otro punto importante es la cercanía a las diferentes estaciones de flujo y gabarras
petroleras, distribuidas en el área de estudio.
4. Bajo este instrumento también se logró observar la disminución de la zona de
manglares ubicada al borde de la cuenca, en la costa NW del Lago de Maracaibo.
5. En cuanto a la zona urbanizada al margen de costa que cubrió el estudio de P1 a P8,
son pequeños sectores no planificados y distantes que se lograron apreciar para la
actualidad.
47

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Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Al mismo tiempo cabe destacar, tal como se mencionó anteriormente, existen más de
500 compañías, incluyendo refinerías químicas, tenerías, mataderos, minas de carbón
que llevan a cabo sus actividades a lo largo del Lago de Maracaibo, dentro y fuera del
(su costa), sirviendo este último como destino final de una gran cantidad de los
residuales de estas actividades antropogénicas, sumando con ello daño a este
ecosistema y a la salud pública

.
Figura 11. Imagen satelital del área de estudio que refleja factores antropogénicos y
litogénica
Fuente: Google Eart (2015).

Sin embargo, para analizar correctamente las posibles fuentes de contaminación de
tomar en cuenta otro factor: una vez que comienzan los procesos erosivos de cuerpos
litológicos, los metales son lixiviados y transportados, dando lugar a lo que se podría
llamar un proceso de ‗contaminación natural‘ de los ríos, mientras más prolongado el
proceso, más grande serán los efectos.

48

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Tal como lo expresa Guillen (1982); Mogollón y Bifano (1985) y Zhang (1992): Los ríos
constituyen una de las principales vías de transporte de metales a las zonas costeras,
debido a la gran afinidad que tienen estos elementos para ser transportados en el
material suspendido. Así, las costas con influencia de ríos constituyen uno de los
ecosistemas más sensibles a ser afectados, ya que los metales, al entrar en contacto
con la zona marina, sufren procesos que, junto con algunos factores ambientales,
permiten su acumulación en los sedimentos.
3.1.3. Descripción de los Sedimentos superficiales del área de estudio.
En este contexto, la descripción litológica del muestreo de sedimentos superficiales
realizados en el Laboratorio Geológico La Concepción, perteneciente a Petróleos de
Venezuela (PDVSA), con el apoyo de analistas en Sedimentología, arrojo lo siguiente:
Inicialmente con base a los resultados obtenidos del tamizado de las muestras se
procedió a clasificar los sedimentos en función de su tamaño de grano utilizando el
Sistema Unificado de suelos (USCS), mostrando que los mismos corresponden en su
mayoría (93%) a arenas que van de grano grueso a fino y la fracción fina
correspondiente a limos y arcillas(7%). Dichos resultados se expresan en la siguiente
tabla y en la gráfica de la figura 12.
Tabla 5. Resultados del tamizado

Coordenadas UTM
N
E
1134835 194685
1133225 193815
1131687 192659
1131221 192539
1129269 192038
1128803 190682
1124546 187897
1109935 177325

CONTENIDO LITOLOGICO
%ARENA %LIMO Y ARCILLA
82
18
99
1
97
3
87
13
98
2
96
4
94
6
94
6

Fuente: Laboratorio Geológico La Concepción, PDVSA (2015)

Es importante señalar que en laboratorio fue descrita a detalle la fracción gruesa y fina
de estos sedimentos, se presenta a continuación la descripción del punto de muestreo
1, el resto de las muestras de sedimentos se encuentran descritas en anexo 3 al 9.
49

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.

Figura 12. Gráfica de la distribución granulométrica de los sedimentos superficiales de
la zona de estudio.
Fuente: Elaborado a partir de los datos proporcionado por el Laboratorio Geológico La
Concepción, PDVSA (2015).

La muestra analizada está conformado en orden de abundancia por una secuencia de
granos sueltos de cuarzo seguido Limos y arcillas así de fragmentos líticos de rocas
sedimentarias y en menor proporción como accesorios se presentan fragmentos de
concha partidas. Dichos sedimentos presentan las siguientes características:

-

Granos sueltos de cuarzo: frecuentemente fracturados de una variedad de
colores semicristalino, amarillento, ahumado, blanquecino de grano fino a grueso
de granos sub angulares a subredondeados de moderado a mal escogidos.

-

Fragmentos líticos: fragmentos líticos de rocas sedimentarias chert color negro
fractura concoidal brillo sedoso muy dura. Fragmentos de lutitas color negro
laminar fractura en bloque de aspecto limoso así como fragmentos de concha de
bivalvos de color blanco a amarillento fragmentadas. (Ver fotografía de la figura
13).

50

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.

Figura 13. Fotografía de la Muestra 1: granos de cuarzo
flechas Verdes. Fragmentos líticos flechas amarillas.
Fuente: Laboratorio Geológico La Concepción, PDVSA
(2015).

3.3.

Identificación de la variedad y concentraciones de elementos metálicos

pesados existentes en los sedimentos del

área de estudio y el factor de

concentración.
3.3.1. Variedad de metales pesados y sus concentraciones.
Los resultados obtenido de la evaluación de los 16 metales pesados en el sedimento
superficial del Campo Urdaneta del Lago de Maracaibo, exponen la presencia ocho (8)
de ellos en la zona de estudio (tabla 6), Plomo (Pb), Vanadio (V), Selenio (Se), Zinc
(Zn), Arsénico (As), Magnesio (Mg), Berilio (Be) y Mercurio (Hg). Es importante señalar
que existen metales esenciales para mantener el equilibrio químico - biológico en este
estuario, sin embargo otros son considerados no esenciales y hasta tóxicos para el
medio y el hombre.
Marcovecchio J. (2013) expresa que los metales como el Cu, Co, Fe, Mn y Zn incluyen
aquellos elementos trazas esenciales que se necesitan para realizar las funciones
metabólicas vitales en los organismos, siendo requeridos a bajas concentraciones,

51

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
aunque se convierten en tóxicos a altas concentraciones. Por otro lado la (Ag, As, Cd,
Pb, Cr, Hg, Se, Sn) incluyen los elementos traza no esenciales o no requeridos para las
actividades metabólicas, es decir no tienen ninguna función biológica conocida, y que
son tóxicos incluso a bajas concentraciones. Y otros como él (Cu, Fe, Co, Mg, Mo, Ni y
Zn) cumplen funciones esenciales para la biosíntesis, substancias de crecimientos,
clorofilas y metabolitos secundarios, (Appenroth, 2010).
Tabla 6. Metales presentes en la zona de estudio
MP (mg.Kg¯¹)
Plomo (Pb) Vanadio (V) Selenio (Se) Cinc (Zn) Arsenico (As) Magnesio (Mg) Berilio (Be) Mercurio (Hg)
\ Nº Muestra
CU-1
3.5
10.17
3.21
&lt; 0.1
4.22
133.29
0.36
3.96
CU-2
4.08
18.61
2.15
2.02
11.19
45.86
0.58
3.53
CU-3
4.06
25.16
2.28
1.1
13.7
64.14
0.54
3.68
CU-4
5.5
18.02
3.23
2.9
8.95
249.5
0.54
4.28
CU-5
2.76
8.72
2.92
&lt; 0.1
5.44
64.01
0.33
5.48
CU-6
4.9
21.78
2.43
0.47
15.9
83.54
0.51
6.39
CU-7
4.17
23.35
2.09
0.83
15.55
72.45
0.51
3.58
CU-8
4.69
20.54
2.7
1.44
17.58
125.5
0.46
4.69

.

Fuente: Elaborado a partir de los datos proporcionados por la Escuela de Química,
Facultad de Ciencias, LUZ (2015).

Por otro lado metales como el arsénico (As), el zinc (Zn), el cobre (Cu) y el plomo (Pb)
son elementos recurrentes en los problemas derivados de la contaminación ambiental
en zonas cercanas a asentamientos humanos (Papakostidis et al. 1975; Grimanis et al.
1977: Amat et al. 2002; González et al. 2009; Galán et al. 2009), de ahí que la
cuantificación de estos metales en los sedimentos de dichas zonas permite establecer
los niveles de concentración característicos de ese ambiente y revelar situaciones
anómalas.
Apoyado en el anteriormente referido se puede evidenciar que existe una variabilidad
entre metales esenciales y otros no, pero el nivel de contaminación y/o toxicidad
dependerá de las concentraciones que arrojaron dichos elementos, que estarán en
función de la procedencia del sedimento y la intervención antropogénica.
Por otro lado respecto al resto de los elementos evaluados no fue detectada su
presencia debido a que los valores de los mismos fue &lt;0,1, por lo cual no fue detectado
por el equipo ICP-MS.
52

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Para la determinación de las concentraciones y de los elementos presentes, el criterio
usado fue la comparación de los valores en los sedimentos estudiados con los valores
presentados por Long et al. (1995), NOOA (tabla 7).
Tabla 7. Comparación de la concentración de los Metales obtenidos vs ER-L y EM-L NOOA
(1995).
MP (mg,Kg¯¹) \ Nº Muestra

CU-1

CU-2

CU-3

CU-4

CU-5

CU-6

CU-7

CU-8

ER-L, NOOA EM-L, NOOA

Plomo (Pb)

3,50

4,08

4,06

5,50

2,76

4,90

4,17

4,69

46,50

218,00

Vanadio (V)

10,17

18,61

25,16

18,02

8,72

21,78

23,35

20,54

—

—

Selenio (Se)

3,21

2,15

2,28

3,23

2,92

2,43

2,09

2,70

—

—

Cinc (Zn)

&lt; 0,1

2,02

1,10

2,90

&lt; 0,1

0,47

0,83

1,44

150

410

Arsenico (As)

4,22

11,19

13,70

8,95

5,44

15,90

15,55

17,58

8,2

70

Magnesio (Mg)

133,29

45,86

64,14 249,50

64,01

83,54

72,45

125,50

—

—

Berilio (Be)

0,36

0,58

0,54

0,54

0,33

0,51

0,51

0,46

—

—

Mercurio (Hg)

3,96

3,53

3,68

4,28

5,48

6,39

3,58

4,69

0,15

0,71

Fuente: elaborado a partir de los datos proporcionado por la Escuela de Química, Facultad de
Ciencias, LUZ (2015).

Esta evaluación establece valores de referencia denominados efecto de rango bajo
(ERL) y efecto de rango medio (ERM), de los cuales se derivan tres categorías de
efectos

biológicos

adversos:

raramente

observados

(concentración

&lt;

ERL),

ocasionalmente observados (concentración entre ERL y ERM) y frecuentemente
observados (concentración &gt; ERM).
Se observó valores por debajo del ERL en la concentración de Pb y Zn, mientras que el
As, presento valores por encima del ER-L, pero por debajo del EM-L, lo que implica bajo
este metal, este estuario se encuentra contaminado. Por su parte el Hg, sobrepasa
ambos niveles, ubicándose dentro de los criterios de Long et al. (1995), como un
ambiente toxico.
Arsénico: Para este elemento se encontró en los puntos uno (1) y cinco (5), valores por
debajo de concentración más baja de un metal que produjo efectos adversos (ER-L).
Mientras que para el resto de las muestras resulto contaminado (tabla 6 y figura 14). Al
mismo tiempo es importante señalar que el mayor valor de concentración de arsénico
está ubicado en los siguientes puntos de muestreo: CU-8&gt;CU-6&gt;CU-7&gt;CU-3&gt;CU2&gt;CU-4&gt;CU-5&gt;CU-1.
53

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.

Figura 14. Gráfico que muestra la comparación del resultado de As (Evaluado por EAA) vs
Valores de Riesgo Relativo (ER-L, NOOA).
Fuente: Elaboración Propia (2015).

Al arsénico se le encuentra natural como mineral de cobalto, aunque por lo general está
en la superficie de las rocas combinado con azufre o metales como Mn, Fe, Co, Ni, Ag o
Sn.
El Arsénico es uno de los más tóxicos elementos que pueden ser encontrados. Debido
a sus efectos tóxicos, los enlaces de Arsénico inorgánico ocurren en la tierra
naturalmente en pequeñas cantidades. Los humanos pueden ser expuestos al Arsénico
a través de la comida, agua y aire.
La exposición al Arsénico puede ser más alta para la gente que trabaja con Arsénico,
para gente que bebe significantes cantidades de vino, para gente que vive en casas
que contienen conservantes de la madera y gente que viven en granjas donde el
Arsénico de los pesticidas ha sido aplicado en el pasado.

54

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.

Figura 15. Gráfico que muestra la comparación del resultado de As (Evaluado por EAA) vs
Valores de Riesgo Relativo (ER-L, NOOA).
Fuente: Elaboración Propia (2015).

Mercurio: Para este metal se obtuvo que los resultados obtenidos de la evaluación de
los sedimentos superficiales del Campo Urdaneta, superaron los valores por debajo de
concentración más baja de un metal que produjo efectos adversos (ER-L) y los que
designan el nivel en el cual la mitad de los estudios refirió efectos dañinos (EM-L),
demostrando según Long, et al. (1995), toxicidad sobre este ambiente.
Los efectos del Mercurio sobre la salud de este elemento que puede ser encontrado de
forma natural en el medio ambiente. Puede ser encontrado en forma de metal, como
sales de Mercurio o como Mercurio orgánico.
El mercurio metálico es usado en una variedad de productos de las casas, como
barómetros, termómetros, bombillas fluorescentes. El mercurio en estos mecanismos
está atrapado y usualmente no causa ningún problema de salud. De cualquier manera,
cuando un termómetro se rompe una exposición significativamente alta al mercurio
55

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
ocurre a través de la respiración, esto ocurrirá por un periodo de tiempo corto mientras
este se evapora. Esto puede causar efectos dañinos, como daño a los nervios, al
cerebro y riñones, irritación de los pulmones, irritación de los ojos, reacciones en la piel,
vómitos y diarreas.
El mercurio no es encontrado de forma natural en los alimentos, pero este puede
aparecer en la comida así como ser expandido en las cadenas alimentarias por
pequeños organismos que son consumidos por los humanos, por ejemplo a través de
los peces. Las concentraciones de mercurio en los peces usualmente exceden en gran
medida las concentraciones en el agua donde viven. Los productos de la cría de
ganado pueden también contener eminentes cantidades de Mercurio. El mercurio no es
comúnmente encontrado en plantas, pero este puede entrar en los cuerpos humanos a
través de vegetales y otros cultivos. Cuando sprays que contienen Mercurio son
aplicados en la agricultura.
El mercurio tiene un número de efectos sobre los humanos, que pueden ser todos
simplificados en las siguientes principalmente:
 Daño al sistema nervioso.
 Daño a las funciones del cerebro.
 Daño al ADN y cromosomas.
 Reacciones alérgicas, irritación de la piel, cansancio, y dolor de cabeza.
 Efectos negativos en la reproducción, daño en el esperma, defectos de nacimientos y
abortos.
Estos efectos se pueden ver reflejados en la Evaluación de la Contaminación por
Mercurio en la Biota Acuática, Aguas y Sedimentos de la Cuenca Alta del río Cuyuní,
Estado Bolívar, Venezuela, el objetivo de este trabajo fue evaluar la contaminación en
muestras de sedimentos utilizando el índice Cuota de Riesgo (HQ, de su siglas en
inglés) determinando el riesgo de la ingesta de metilmercurio (MeHg) proveniente del
consumo de pescado. El rango de valores de concentración de mercurio obtenidos en
56

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
los sedimentos fue de con factores de enriquecimiento (FE) &gt;1 indicando una entrada
de mercurio antropogénica. Los valores HQ obtenidos sugieren una seria situación de
riesgo para la salud de las poblaciones locales, debido al consumo de pescado.
3.3.2. Elaborar mapas de distribución del contenido de los metales pesados
contaminantes en sedimentos en el campo Urdaneta de la cuenca del Lago de
Maracaibo.
Aunado a la evaluación llevada a cabo a través de la comparación de los valores
obtenidos en este estudio y los enunciados por Long, et al. (1995), se presenta la
valoración del grado de contaminación a través de un método muy sencillo para
detectar si un sedimento está contaminado o no, que consiste en la elaboración de
mapas de concentración superficial del elemento o mapas de anomalías geoquímicas
(Chester y Voutsinou, 1981), que permiten identificar las áreas o regiones con
contenidos anómalos.
Arsénico: Los resultados obtenidos para este metal indican que el mayor valor de
concentración de arsénico está ubicado en los siguientes puntos de muestreo: CU8&gt;CU-6&gt;CU-7&gt;CU-3&gt;CU-2&gt;CU-4&gt;CU-5&gt;CU-1(figura 16).
Que según esta distribución geográfica de los puntos de muestreo refleja
de forma general que existe un creciente contenido/concentración desde la zona norte
(CU-1) del área de estudio al sur de los mismos (CU-8).
Mercurio: Para este metal respecto a la ubicación de dichas concentraciones en el área
de estudio, resulto que el mayor nivel de concentración de Hg, está ubicado en los
siguientes puntos de muestreo: CU-6&gt;CU-5&gt;CU-8&gt;CU-4&gt;CU-1&gt;CU-3&gt;CU-7&gt;CU-2
(figura 17).
Cabe destacar respecto a la distribución geográfica de las muestras para ambos
metales (As y Hg) que no refleja un patrón marcadamente definido de la carga de
metales pesados en los sedimentos. No se ha encontrado un claro gradiente en el que
todas las muestras con las concentraciones más elevadas se localicen en una zona
concreta, y a medida que nos alejamos de ésta, las concentraciones fueran
disminuyendo. Sí es posible encontrar algunas muestras agrupadas con altas
57

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
concentraciones de metales, pero en sus proximidades se localizan otras muestras que
tienen un bajo contenido. La contaminación que refleja los sedimentos es difusa,
respecto a su ubicación y por ende definir una fuente de aporte a dicha alteración del
medio.

Figura 16. Mapa de Distribución del Metal Arsénico en el área de estudio
Fuente: Elaboración Propia (2015).

58

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.

Figura 17. Mapa de Distribución del Metal Mercurio en el área de estudio
Fuente: Elaboración Propia (2015).

3.3.

Evaluar los niveles de toxicidad que producen esos elementos.

Una vez comparados los resultados de los cuatro (4) metales pesados, con los niveles
ambientales permisibles según Long, et al. (1995). Se procedió a determinar el Factor
de Contaminación (FC) del Arsénico y Mercurio, el cual se define como la relación entre
la concentración del elemento en la muestra (Me) y la concentración del elemento

59

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
correspondiente a su valor de base (Me) BL (Rubio et al. 2000). Carballeira et al. (1997)
establecen los siguientes rangos de clasificación para este factor (tabla 8)
FC = (Me) / (Me)BL
Tabla 8. Grado de Contaminación

Fuente: Carballeira et al. (1997)
Tabla 9. Grado de Contaminación del Metal Arsénico
Nº Muestra

Coordenadas UTM
N
E

Arsenico (As)
mg,Kg‫־‬¹

FC
ER-L

0,51
1,36
1,67
1,09
0,66
1,94
1,90
2,14

CU-1

1134835

194685

4,22

CU-2

1133225

193815

11,19

CU-3

1131687

192659

13,70

CU-4

1131221

192539

8,95

CU-5

1129269

192038

5,44

CU-6

1128803

190682

15,90

CU-7

1124546

187897

15,55

CU-8

1109935

177325

17,58

Grado de
Contaminación
&lt;1 Ausente a bajo
1-3 Moderado
1-3 Moderado
1-3 Moderado
&gt;6 Muy alto
1-3 Moderado
1-3 Moderado
1-3 Moderado

Fuente: elaborado a partir de los datos proporcionado por la Escuela
de Química, Facultad de Ciencias, LUZ (2015).
Tabla 10. Grado de Contaminación del Metal Mercurio
Nº Muestra
CU-1
CU-2
CU-3
CU-4
CU-5
CU-6
CU-7
CU-8

Coordenadas UTM Mercurio (Hg) FC FC
N
E
mg,Kg‫־‬¹
ER-L EM-L
1134835 194685
3,96
26,4 5,6
1133225 193815
3,53
23,5
5
1131687 192659
3,68
24,5 5,2
1131221 192539
4,28
28,5
6
1129269 192038
5,48
36,5 7,7
1128803 190682
6,39
42,6
9
1124546 187897
3,58
23,9
5
1109935 177325
4,69
31,3 6,6

Grado de
Contaminación
3-6 Considerable
3-6 Considerable
3-6 Considerable
&gt;6 Muy alto
&gt;6 Muy alto
&gt;6 Muy alto
3-6 Considerable
&gt;6 Muy alto

Fuente: elaborado a partir de los datos proporcionado por la Escuela
de Química, Facultad de Ciencias, LUZ (2015).

Estos resultados finales (tabla 9 y 10) pueden ser atribuidos a diversas fuentes, tales
como la industria petrolera, industrial, urbanística o la actividad antropogénica en
60

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
general. La contaminación por metales de una amplia variedad de fuentes, permite
establecer que las variaciones de estos en el sedimento puede reflejar la mezcla de
sedimentos de diferentes orígenes, por lo que se requiere de mucho cuidado en la
interpretación de los resultados de niveles de metales en sedimentos acuáticos,
principalmente cuando son utilizados para identificar fuente de contaminación (Bartoli y
col., 2011). Sin embargo, el contenido de metales en sedimentos de ambientes
acuáticos se considera un buen indicador de contaminación antropogénica, debido a
que (Strady col., 2011):
1. Los cambios en el tiempo son mucho menor en relación al agua.
2. Los niveles de metales clarifican la distribución geográfica de contaminaciones en
diferentes áreas.
3. Representan datos integrados de tiempo sobre las condiciones locales en los
sistemas acuáticos y su cuenca, proporcionando información del aporte al sistema en
diferentes periodos de tiempo.
4. Las concentraciones altas en los sedimentos pueden asociarse con concentraciones
altas en biota.
5 .Las concentraciones se encuentran por encima de los límites de detección y las
muestras pueden guardarse y reanalizarse.
Sin embargo, el hecho de que un contaminante produzca la muerte de algunos
organismos de una población puede tener poca o ningún significado ecológico, mientras
que cuando un contaminante no produce la muerte de los individuos pero si el retardo
en el desarrollo puede tener considerable impacto ecológico (Besada y col., 2011).
Con relación a su extracción, la influencia de la industria petrolera sobre las
concentración de metales pesados en ambientes acuáticos ha sido ampliamente
documentada en distintos sistemas acuáticos, constituyendo las actividades de
explotación, refinación y transporte de crudo un aporte considerable de metales a los
sistemas acuáticos principalmente de Pb, V y Ni (Botello col., 1997; Metwally col., 1997;
Perceval y col., 2006; Sadiq col., 1992). Este trabajo pone de manifiesto un potencial y
grave problema ambiental, debido al elevado contenido de los metales pesados
registrados en los sedimentos de la zona de estudio.
61

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
CONCLUSIONES
En base a la revisión bibliográfica exhaustiva que partieron de estudios previos de la
zona, establece que esta problemática ambiental, ha generado un desequilibrio al
ecosistema del estuario. El factor geológico, los diferentes eventos tectónicos ocurridos
en la cuenca del Lago de Maracaibo, le otorgan un carácter deprimido y enmarcado por
los cordilleras andinas al E, S y W, otro FG de relevancia en los últimos años es el
papel hidrológico, que incide directamente en lago de Maracaibo, quien recibe un aporte
hídrico importante de mas de 16 ríos, en cuanto a los contaminantes de procedencia
humana, transportados por el río El Palmar, ubicado a 2,17 Km, cercano los puntos,
también la actividad industrial, grandes camaroneras, estaciones de flujo y gabarras
petroleras, distribuidas en el área de investigación, disminución de la zona de
manglares. Estos contaminantes pueden provenir de fuentes litogénicas, así como
antropogénica.
De los 16 elementos evaluados, Fue determinada la presencia de (Pb, V, Se, Zn, As,
Mg, Be y Hg). De los cuales el As y Hg, sobrepasaron los valores de referencia ERL
(criterios de Long et al., 1995). Por otro lado, los metales Sb, Ti, Mo, Co, Cu, Cd y Cr,
no fueron detectados.
Por otra parte, en la evaluación toxicológica el factor de concentración del As va de
ausente a bajo (P1), a muy alto en P5, mientras que para el mercurio de considerable
en P7, P2, P3 y P1, mientras que el grado de contaminación para P4, P8, P5 y P6, es
muy alto. Por ende este trabajo pone de manifiesto un potencial y grave problema
ambiental, debido al elevado contenido de los metales pesados registrados en los
sedimentos de la zona de estudio.

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�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
RECOMENDACIONES
Elaborar una propuesta de manejo adecuado de los residuos orgánicos, químicos e
inorgánicos en las distintas fases de las diversas actividades industriales o domesticas
que generen un menor impacto ambiental.
Además, sería muy valioso complementar el análisis de metales pesados en el
sedimento con el análisis de metales pesados en la columna de agua, para determinar
su remobilización y biodisponibilidad.
Definir estrategias de integración alrededor de los planes en formulación, mediante la
concertación de las capacidades de organismos locales y regionales, públicos y
privados con injerencia directa en la conservación del Lago de Maracaibo.
Evaluar Alternativas para la destoxificación del Lago de Maracaibo,

dentro de las

cuales la fitorremediación (phyto = planta y remediación = mal por corregir), es un
proceso que utiliza plantas para remover, transferir, estabilizar, concentrar y/o destruir
contaminantes (orgánicos e inorgánicos) en suelos, lodos y sedimentos, y puede
aplicarse tanto in situ como ex situ. La fitorremediación puede aplicarse eficientemente
para tratar suelos contaminados con compuestos inorgánicos como Cd, Cr (VI), Co, Cu,
Pb, Ni, Se y Zn. Se ha demostrado también su eficiencia en la remoción de metales
radioactivos y tóxicos de suelos y agua. Para que una tecnología sea sostenible, debe
ser económicamente viable y ambientalmente compatible.

63

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ANEXOS

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Anexo 1. Mapa del sistema estuarino Lago de Maracaibo con la ubicación de las
estaciones (cajas negras) y transectos (línea punteada) utilizados en este estudio.

Fuente: Antoranz, Ana C. et, al. (2001).
76

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 2. Área de estudio. Se muestra la ubicación nacional y regional de las
estaciones de estudios. SA: Santa Ana, BR: Bravo, CA: Catatumbo, BI: Birimbay,
ES: Escalante, CH: Chama, MO: Motatán.

Fuente: Zulay Rivas, et al, (2005).
77

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 3. Caracterización Sedimentológica de Sedimentos Superficiales, del
Campo Urdaneta, Lago de Maracaibo. Muestra CU-1.

78

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 4. Caracterización Sedimentológica de Sedimentos Superficiales, del
Campo Urdaneta, Lago de Maracaibo. Muestra CU-2.

79

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 5. Caracterización Sedimentológica de Sedimentos Superficiales, del
Campo Urdaneta, Lago de Maracaibo. Muestra CU-3.

80

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 6. Caracterización Sedimentológica de Sedimentos Superficiales, del
Campo Urdaneta, Lago de Maracaibo. Muestra CU-4.

81

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 7. Caracterización Sedimentológica de Sedimentos Superficiales, del
Campo Urdaneta, Lago de Maracaibo. Muestra CU-5.

82

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 8. Caracterización Sedimentológica de Sedimentos Superficiales, del
Campo Urdaneta, Lago de Maracaibo. Muestra CU-6.

83

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 9. Caracterización Sedimentológica de Sedimentos Superficiales, del
Campo Urdaneta, Lago de Maracaibo. Muestra CU-7.

84

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 10. Caracterización Sedimentológica de Sedimentos Superficiales, del
Campo Urdaneta, Lago de Maracaibo. Muestra CU-8.

85

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 11. Mapa de Ubicación de los Puntos de Muestreos

86

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 12. Mapa de Distribución del Metal Berilio (Be) mg. Kg-1

87

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 13. Mapa de Distribución del Metal Magnesio (Mg) mg. Kg-1

88

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 14. Mapa de Distribución del Metal Plomo (Pb) mg. Kg-1

89

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 15. Mapa de Distribución del Metal Selenio (Se) mg. Kg-1

90

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 16. Mapa de Distribución del Metal Vanadio (V) mg. Kg-1

91

�Estudio de la Contaminación por Metales Pesados en Sedimentos en el Campo
Urdaneta del Lago de Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.
Anexo 17. Mapa de Distribución del Metal Zinc (Zn) mg. Kg-1

92

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Estudio de la génesis y migración del crudo y
gas del yacimiento Eoceno “B” Superior,
División Sur del Lago Trujillo en el Occidente de
Venezuela

Isnardy José Toro Fonseca

�Página legal
Título de la obra: Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento
Eoceno “B” Superior, División Sur del Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela,
89pp.
Editorial Digital Universitaria de Moa, año.2015 -- ISBN:
1. Autor: Isnardy José Toro Fonseca
2. Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico ¨ Dr. Antonio Núñez
Jiménez¨
Edición: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Corrección: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Digitalización. Miguel Ángel Barrera Fernández

Institución de los autores: ISMM ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2015
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Ave Calixto García Iñeguez # 75, Rpto Caribe Moa 83329, Holguín Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://www.ismm.edu.cu/edum

�Instituto Superior Minero Metalúrgico
“Dr. Antonio Núñez Jiménez”
Facultad de Geología y Minería
Departamento de Geología

Título: Estudio de la génesis y migración del crudo y gas
del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del Lago
Trujillo en el Occidente de Venezuela.

(Tesis en opción al título académico de Máster en Geología)

Autor: Isnardy José Toro Fonseca

Moa, 2014

�Instituto Superior Minero Metalúrgico
“Dr. Antonio Núñez Jiménez”

Facultad de Geología y Minería
Departamento de Geología

Título: Estudio de la génesis y migración del crudo y gas
del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del Lago
Trujillo en el Occidente de Venezuela.

(Tesis en opción al título académico de Máster en Geología)

Autor: Isnardy José Toro Fonseca
Tutor: Dra. M. Margarita Hernández S., Msc. Frank Cabrera,
Msc. Jhaisson Vasquéz, Dr. José F. Lastra.
.

Moa, 2014

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN ........................................................................................................ 1
CAPÍTULO I – GEOQUÍMICA DE LOS YACIMIENTOS DE PETRÓLEO Y GASES
ÁCIDOS ASOCIADOS. .............................................................................................. 7
1.1 Introducción ..................................................................................................... 7
1.2 Antecedentes ................................................................................................... 7
1.3 Geoquímica de yacimientos petrolíferos ........................................................ 10
1.3.1 Geoquímica de H2S y CO2 ................................................................... 10
1.3.2 Composición isotópica del azufre y carbono ........................................ 11
1.3.3 Fraccionamiento isotópico del H2S ....................................................... 12
1.4 Mecanismos de generación del H2S y CO2 ................................................... 12
1.4.1 Dióxido de carbono .............................................................................. 14
1.4.2 Sulfuro de hidrógeno ............................................................................ 14
1.5 Ubicación geográfica ..................................................................................... 14
1.5.1 Área del campo Franquera ................................................................... 15
1.5.2 Área del campo Moporo ....................................................................... 17
1.5.3 Área del campo La Ceiba ..................................................................... 18
1.6 Características geólogo-tectónicas ................................................................ 19
1.6.1 Estratigrafía regional campo Franquera y Moporo ............................... 19
1.6.2 Estratigrafía regional campo La Ceiba ................................................. 21
1.6.3 Geología estructural campo Franquera ................................................ 23
1.6.4 Geología estructural campo Moporo .................................................... 25
1.6.5 Geología estructural campo La Ceiba .................................................. 26
1.7 Conclusiones ................................................................................................. 28
CAPÍTULO II – MATERIALES Y MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN ........................ 30
2.1 Introducción ................................................................................................... 30
2.2. Tipo de investigación .................................................................................... 30
2.3. Métodos empleados en la investigación ....................................................... 31
2.3.1 Selección de pozos del área ................................................................ 32
2.3.2 Selección de muestras ......................................................................... 32
2.3.3 Geoquímica de gases para evaluación y monitoreo de H2S y CO2 ...... 33
2.3.4 Métodos y procesamiento .................................................................... 34
2.3.5 Análisis isotópicos de azufre de los sulfuros precipitados a partir del
H2S ................................................................................................................ 48
2.3.6 Cromatografía de Gases ...................................................................... 48
2.3.7 Generación de mapas de isoconcentraciones de H2S y CO2 ............... 49
2.3.8 Técnicas para la recolección de información........................................ 49
2.4 Conclusiones ................................................................................................. 50
CAPÍTULO III – ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS ....................... 51
II

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

3.1 Introducción ................................................................................................... 51
3.2 Distribución espacial del H2S y CO2 .............................................................. 51
3.3 Origen de los crudos ...................................................................................... 60
3.4 Clasificación de los Crudos............................................................................ 63
3.4.1 Fracción C15+ ........................................................................................ 67
3.5 Análisis de biomarcadores ............................................................................. 69
3.5.1 Origen de los crudos de acuerdo a los biomarcadores. ....................... 69
3.5.2 Tipo de roca fuente .............................................................................. 70
3.5.3 Madurez térmica de los crudos ............................................................ 71
3.5.4 Biodegradación de los crudos .............................................................. 73
3.6 Mecanismos de generación de gases ácidos ................................................ 75
3.7 Procesos geoquímicos evolutivos en el área de FRAMOLAC. ...................... 78
3.8 Origen del H2S y CO2 .................................................................................... 79
3.9 Correlación de 34S crudo - H2S .................................................................... 80
3.10 Tipo de materia orgánica ............................................................................. 80
3.11 Temperatura del yacimiento ........................................................................ 81
3.12 Conclusiones ............................................................................................... 82
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ............................................................ 83
Conclusiones ....................................................................................................... 83
Recomendaciones ............................................................................................... 85
BIBLIOGRAFIA ........................................................................................................ 86
ANEXOS ................................................................................................................... 89

ÍNDICE DE FIGURAS
Figura 1

Procesos de estudio de los gases ácidos en yacimientos petrolíferos.

Figura 2

Rangos isotópicos para las diferentes fuentes de H2S.

Figura 3

Mecanismos de generación de CO2 y H2S.

Figura 4

Ubicación geográfica del área de FRAMOLAC.

Figura 5

Ubicación del campo Franquera (Yacimientos B-1 FRA0001 y B-4
FRA0001).

Figura 6

Ubicación del Yac. B Sup. VLG-3729.

Figura 7

Ubicación del Campo la Ceiba.

Figura 8

Columna estratigráfica generalizada del Campo Ceuta-Tomoporo.

Figura 9

Columna Estratigráfica Campo La Ceiba..

Figura 10

Marco Estructural Franquera.

Figura 11

Marco Estructural Yacimiento B-Superior VLG-3729.

III

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Figura 12

Mapa Estructural de los Yacimientos MISB6 CEI0003, MISB6 CEI0001 y
MISB6 CEI0004.

Figura 13

Mapa Estructural de los Yacimientos MISB6 CEI0005 y MISB6 CEI0006.

Figura 14

Toma de muestras para análisis de H2S Y CO2.

Figura 15

Esquema del equipo (modificado de GPA 2377-86 y ASTM D 4810-88).

Figura 16

Conexión de separador crudo/gas.

Figura 17

Purga de envase de recolección.

Figura 18

Medición de la concentración de H2S y CO2.

Figura 19

Mapa de ubicación de las muestras de gases captadas en pozos del área
de Franquera.

Figura 20

Mapa de ubicación de las muestras de gases captadas en pozos del área
de Moporo.

Figura 21

Mapa de ubicación de las muestras de gases captadas en pozos del área
de La Ceiba.

Figura 22

Gas recolectado en bolsas especiales con una presión máxima de 5psi.

Figura 23

Precipitación de H2S.

Figura 24

Esquema para la captura y análisis de muestras de crudos.

Figura 25

Montaje instrumental para la toma de la fracción C15-.

Figura 26

Toma de muestra de la fracción C15-.

Figura 27

Mapa de ubicación de las muestras de crudo del área de Franquera con
y sin volátiles.

Figura 28

Mapa de ubicación de las muestras de crudo del área de Moporo Tierra
con y sin volátiles.

Figura 29

Mapa de ubicación de las muestras de crudo del área de La Ceiba con y
sin volátiles.

Figura 30

Mapa de isoconcentración de H2S para la Unidad B-1.

Figura 31

Mapa de isoconcentración de H2S para la Unidad B-4.

Figura 32

Mapa de isoconcentración de CO2 para la Unidad B-1.

Figura 33

Mapa de isoconcentración de CO2 para la Unidad B-4.

Figura 34

Concentración de vanadio (V) vs. Concentración de níquel (Ni) de
muestras de crudo del área de FRAMOLAC.

IV

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Figura 35

Ambiente depositacional definido en función de la concentración de
vanadio (V) vs. Concentración de níquel (Ni) para los crudos del área de
FRAMOLAC (modificado de Galárraga et al., 2008).

Figura 36

Contenido de azufre vs Gravedad API.

Figura 37

Clasificación de los crudos del área de FRAMOLAC en base a la
composición SARA (Tissot y Welte, 1984).

Figura 38

Clasificación de los crudos del área de FRAMOLAC en función de la
concentración de parafinas, naftenos y aromáticos (Tissot y Welte, 1984).

Figura 39

Gráfico de columnas de los PNA de los crudos de los pozos CEI-0004,
CEI-0005 y CEI-0006 de la Unidad B4.

Figura 40

Cromatograma de crudo total (fracción C15+) del crudo del pozo TOM0008.

Figura 41

Gráfico de Pristano/n-C17 vs. Fitano/n-C18 de las áreas de Franquera y
Moporo.

Figura 42

Distribución del porcentaje de esteranos en los crudos de las áreas de
Moporo y La Ceiba.

Figura 43

Tipo de litología de la roca fuente en función de la correlación de los
terpanos tricícliclos C24-3/C23-3 vs. C22-3/C21-3.

Figura 44

Isómero biológico (R) e isómero geológico (S) (tomado de Hunt, 1996).

Figura 45

Relación de los parámetros de biomarcadores utilizados con respecto a
la ventana de generación del petróleo (modificado de Killops y Killops,
2005).

Figura 46

Escala de biodegradación (modificado de Peters y Moldovan, 1993).

Figura 47

Distribución de n-alcanos (m/z 99) de la muestra de crudo del pozo TOM0007.

Figura 48

Distribución isotópica del azufre (34S/32S) en muestras de crudos de las
áreas de Moporo y La Ceiba.

Figura 49 Esquema evolutivo de los procesos geoquímicos de la Cuenca del Lago
de Maracaibo.
Figura 50

Concentración de H2S vs temperatura estimada del yacimiento.

V

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Figura 51

Distribución isotópica del azufre (34S/32S) en muestras de agua de
formación, crudos y precipitados de H2S como sulfuros del área de
FRAMOLAC.

INDICE DE TABLAS
Tabla 1 Composición de parafinas, naftenos y aromáticos de los crudos de los
pozos CEI-0004, CEI-0005 y CEI-0006 de la Unidad B4.
Tabla 2 Porcentaje en masa normalizada de los PNA de los crudos de los pozos
CEI-0004, CEI-0005 y CEI-0006 de la Unidad B4.
Tabla 3 Parámetros obtenidos de la fracción C15- para los crudos de las áreas de
Franquera y Moporo.
Tabla 4 Porcentajes de esteranos en los crudos de las áreas de Moporo y La Ceiba.
Tabla 5 Relación isotópica de azufre promedio (34S/32S) en crudos de las áreas de
Moporo y La Ceiba.
Tabla 6 Relación isotópica de azufre (34S/32S) en los precipitados de H2S como
sulfuros de pozos de las áreas de Franquera, Moporo Tierra y La Ceiba.

VI

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

INTRODUCCIÓN
A nivel mundial la industria petrolera se ha mantenido durante varias décadas como
parte importante de la economía global, dado que el petróleo es la fuente de energía
que mueve a la humanidad. El proceso de crecimiento económico de este tipo de
industrias, viene dado por el incremento de las ganancias, las cuales dependen en
gran parte de una adecuada y óptima explotación de los recursos petroleros. En
Venezuela, la principal actividad económica del mercado es sustentada por la
empresa Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA), la cual tiene como
misión, promover el fortalecimiento del sector productivo nacional, transformando las
materias primas provenientes de los hidrocarburos. Entre sus responsabilidades
destaca, el control de los procesos de exploración, producción, manufactura y
mercadeo de todos los hidrocarburos presentes en el territorio nacional; por esto, se
ve en la necesidad de implementar tecnologías cada vez más novedosas y financiar
investigaciones, facilitar la capacidad de los recursos humanos bajo su control con el
propósito de maximizar las ganancias, reducir los costos operativos y garantizar la
sostenibilidad como empresa.
Actualmente la industria petrolera presenta inconvenientes con la generación de
gases ácidos en los yacimientos de petróleo, pues uno de sus efectos es la corrosión
que generan en las tuberías de los oleoductos, gasoductos y daños en la
cementación de pozos. En Venezuela, concentraciones de CO2 en campos
petroleros son encontradas principalmente en el área de Anaco y en el área de
Guárico (Marcano y Alberdi, 2001). Además de ello, participan en la contaminación
ambiental y su presencia disminuye el precio de comercialización del petróleo. Por
esta razón, es necesario comprender las posibles procedencias de dichos gases, a
fin de desarrollar métodos tecnológicos que permitan reducir o controlar la
producción de los mismos en los yacimientos.
Dentro de las investigaciones que actualmente se desarrollan en PDVSA están las
asociadas a los programas académicos. Una de estas investigaciones está dirigida a
1

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

caracterizar el comportamiento del azufre en un sector geográfico de interés. El área
de estudio está compuesto de tres campos: Franquera, Moporo y La Ceiba
(FRAMOLAC) ubicados en tierra, adscritos a la División Sur del Lago Trujillo situado
entre el Estado Trujillo y el Estado Zulia de Venezuela; son campos en desarrollo
cuyos datos oficiales indican un POES de 7.749 MMBNP, unas reservas
recuperables de crudo liviano de 1.483 MMBNP, de crudo mediado y liviano con una
gravedad °API promedio de 24° y saturaciones promedio de petróleo de 73 %, lo cual
representa una gran oportunidad para mantener los niveles de producción del
occidente del país, cuentan actualmente con 9 yacimientos en producción, 35 pozos
activos, proporcionando un caudal de producción de aproximadamente 65 000
barriles normales por día (BNPD) de crudo y 21 millones de pies cúbicos normales
por día (MMPCND) de gas. El primer pozo perforado en estos campos de tierra se
realizó en La Ceiba en el año 1998, y de allí en adelante se ha continuado con la
perforación de pozos en estos campos, contando con un plan de explotación a 20
años.
La producción de H2S es reportada a partir de las primeras etapas del desarrollo del
yacimiento. Este fenómeno ha sido denominado como “geologic souring” (Eden et al.,
1993) ya que la fuente de H2S es generada en el pasado geológico y está asociado a
algunos elementos dentro de la cuenca petrolera y no a procesos microbiológicos o
geoquímicos modernos. La generación de H2S requiere típicamente altas
temperaturas (&gt; 140C) y altas presiones (Grimes y Mc Neil, 2005), esto puede ser
detectado durante las operaciones de perforación y muestra altas concentraciones;
normalmente desde más de 1000 ppm de H2S.
Vale mencionar que los procesos por los cuales el H2S y, eventualmente el CO2, se
producen en los yacimientos, pueden ser de origen natural o antrópico. Para el
primer caso, el H2S puede formarse a partir de Bacterias Reductoras de Sulfato
(BRS), Reducción Termoquímica del Sulfato (RTS), o maduración del crudo. Por el
contrario, estos gases también se pueden generar como subproductos del proceso
de acuatermólisis cuando se implementan procesos de inyección continúa o alterna
de vapor (Cabrera, 2012).

2

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Dentro del área de estudio, la producción de H2S y CO2 ha sido reportada desde el
2006; sin embargo, no existen reportes previos sobre las posibles fuentes del H2S.
Adicionalmente, la inyección de agua no ha sido implementada antes de las
campañas de medición de H2S en los respectivos campos. Los pozos asociados al
área FRAMOLAC, tienen la tendencia a producir sulfuro de hidrógeno (H2S), cuyas
concentraciones varían en el orden de 9 a 82 ppm; dado que el H2S es un
contaminante del gas natural, se hace necesaria su remoción. Para el caso del CO2
la concentración varía entre 3 % y 12 %. Actualmente el gas proveniente de los
pozos de estos campos es endulzado con productos químicos líquidos, denominados
secuestrantes de H2S, cuyo método consiste en la inyección continua y directa del
producto químico en las líneas de flujo multifásico y/o monofásico directamente en
los pozos y/o en las estaciones de flujo.
Actualmente la producción en el área FRAMOLAC está limitada al yacimiento
Eoceno “B” Superior. Por varios años, era conocido que las concentraciones de H2S
y CO2 en el yacimiento Eoceno “B” Superior variaban. Un estudio detallado fue
iniciado para mapear los perfiles de concentración de los gases ácidos a lo largo del
área y abordar la migración de los mismos dentro de este. Esto incluyó la medición
de H2S y CO2 de corrientes de pozo de una amplia área y las huellas geoquímicas de
los crudos de FRAMOLAC. Por primera vez, las concentraciones de H2S y CO2
fueron mapeadas a lo largo del campo. La migración de H2S y CO2 en la parte norte
del campo tiene serias implicaciones debido a que la planta de separación gas-crudo
(GOSP), fue diseñada para el procesamiento de crudo dulce. Si la migración es
probada, las facilidades en la parte norte del campo necesitan ser mejoradas para
manejar crudo ácido. Las concentraciones de H2S y CO2 en el área de Moporo Tierra
presentan valores más altos en comparación con las áreas de Franquera-La Ceiba y
las concentraciones más bajas se localizan hacia el área de Moporo Lago,
desconociéndose la génesis de los gases ácidos que intervienen en los procesos de
extracción en el área FRAMOLAC.
Los yacimientos del área FRAMOLAC, ubicados en el occidente de Venezuela,
contienen dos clases de crudos reflejados por sus gravedades API, contenidos de
saturados y aromáticos, además de sus composiciones totales de nitrógeno, azufre y
3

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

oxígeno (compuestos NSO). La biodegradación parece haber tenido un rol
importante en el control de las composiciones de las dos clases de crudo.
Las relaciones de isótopos de azufre (34S) son reportados en partes por mil (‰) de
la relación

34

S/32S, relativa al estándar de referencia internacional CDT. Los isótopos

de azufre son muy útiles para determinar el origen del H2S. El H2S generado por
bacterias reductoras de sulfato generalmente tiene una composición isotópica
negativa (&lt; 0 ‰), mientras que el H2S producido por Reducción Termoquímica de
Sulfato generalmente refleja el valor de la anhidrita de la cual se formó (&gt; 10 ‰).
Adicionalmente, la composición isotópica del sulfuro de hierro (pirita) en el yacimiento
proporciona evidencia sobre si el H2S fue removido por reacción con el hierro durante
la migración.
En una revisión detallada de la documentación existente, entrevistas con los
especialistas de mayor experiencia en esta actividad y la información publicada
oficialmente en artículos y boletines empresariales del pasado y presente siglo, pudo
comprobarse que prácticamente no existen reportes de que se hayan realizado
estudios relacionados con los gases ácidos, lo que se hace más prioritario en la
actualidad debido a las implicaciones que ya se mencionaron y que abarcan todas
las etapas del proceder petrolífero, incluyendo la seguridad y la salud de las
personas y la estrecha relación ya publicada que existe entre la presencia de este
gas y la acumulación del petróleo. En correspondencia con esto se propone el
siguiente diseño de investigación.
Problema de investigación desconocimiento del mecanismo de generación de
gases ácidos tanto en el crudo como en los gases.
Objeto de estudio.
Crudo y gases ácidos, correspondiente a los pozos petroleros del área FRAMOLAC.
Campo de acción.
Geoquímica del crudo de gases ácidos.
Objetivo general

4

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Determinar la génesis, migración del crudo y gases ácidos del yacimiento Eoceno “B”
Superior del área FRAMOLAC, a través de correlaciones químicas e isotópicas.
Objetivos específicos
 Caracterizar desde el punto de vista fisicoquímico muestras de crudo y gas en el
área FRAMOLAC.
 Caracterizar las composiciones isotópicas de las especies de azufre presentes en
el crudo y gas del área.
 Establecer el mecanismo de generación de H2S y/o CO2 y su migración en el área
de FRAMOLAC.
Hipótesis
Si se realizan las correlaciones químicas e isotópicas en muestras de crudo y gas se
podrá determinar la génesis y migración de los gases ácidos presentes en el
yacimiento del Eoceno “B” Superior del área FRAMOLAC.
Para desarrollar esta investigación se tuvieron en cuenta métodos teóricos y
empíricos de la investigación científica:
Métodos teóricos:


Análisis y síntesis de la información obtenida a partir de la revisión de la
documentación y literatura especializada.



Inductivo – deductivo: para determinar los mecanismos de formación y migración
de los gases ácidos.



Métodos empíricos: en la presente investigación se aplican:



Las entrevistas a técnicos y especialistas: para comprobar la existencia de
investigaciones y antecedentes relacionados con el tema.



La observación directa en el área de estudio durante toda la investigación.



Métodos y herramientas de la química analítica:



Procesamiento para la elaboración de mapas por medio del simulador Discovery.

El trabajo representa un aporte científico al constituir un estudio conclusivo sobre el
mecanismo de generación de gases provenientes del crudo y gas que se considera
pionero debido al no registro de estudios similares realizados anteriormente.
5

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

También es de importancia práctica ya que la información que se genera permitirá
hacer precisiones en el proceso productivo de la empresa, del mismo modo que
contribuirá a la vigilancia tecnológica y a medidas relacionadas con la seguridad del
trabajo.
La tesis se estructuró del siguiente modo:
La introducción en la que se presenta el problema científico, el objetivo general y la
hipótesis de la misma. Tres capítulos denominados del modo siguiente: Capítulo I.
Geoquímica de los yacimientos de petróleo y gases ácidos asociados. Capítulo II.
Materiales y métodos de investigación. Capítulo III. Principales resultados sobre la
génesis y migración de los gases ácidos.

6

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

CAPÍTULO I – GEOQUÍMICA DE LOS YACIMIENTOS DE PETRÓLEO
Y GASES ÁCIDOS ASOCIADOS.
1.1 Introducción
1.2 Antecedentes
1.3 Geoquímica de yacimientos petrolíferos
1.3.1 Geoquímica de H2S y CO2
1.3.2 Composición isotópica del azufre y carbono
1.3.3 Fraccionamiento isotópico del H2S
1.4 Mecanismos de generación del H2S y CO2
1.4.1 Dióxido de carbono
1.4.2 Sulfuro de hidrógeno
1.5 Ubicación geográfica
1.5.1 Área del campo Franquera
1.5.2 Área del campo Moporo
1.5.3 Área del campo La Ceiba
1.6 Características geólogo-tectónicas
1.6.1 Estratigrafía regional campo Franquera y Moporo
1.6.2 Estratigrafía regional campo La Ceiba
1.6.3 Geología estructural campo Franquera
1.6.4 Geología estructural campo Moporo
1.6.5 Geología estructural campo La Ceiba
1.7 Conclusiones

1.1 Introducción
En el presente capítulo se muestran las recopilaciones de algunos trabajos o
estudios que anteceden a esta investigación, asimismo se refieren las bases teóricas
que sustentan el estudio isotópico del azufre en crudo y gas del yacimiento Eoceno
“B” Superior. Para Hernández et al. (2004) el marco teórico “es un compendio escrito
de artículos, libros y otros documentos que describen el estado pasado y actual del
conocimiento sobre el problema de estudio”.
1.2 Antecedentes
A continuación, se citan aquellos estudios que se han realizado a nivel nacional
sobre el tema, que son similares al ejecutado; por tal motivo, se han seleccionado

7

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

aquellos que guardan relación con el estudio propuesto, para lo cual se consideró su
relevancia y cercanía en el tiempo.
- Manowitz et al. (1990) realizaron un estudio referente a la composición isotópica del
azufre en muestras de crudo del Campo Costanero Bolívar (Venezuela), donde
destacan que el crudo en el campo Costanero Bolívar de Venezuela ha sido dividido
en cinco clases principales de petróleo que se cree reflejan en gran medida las
variaciones causadas por la biodegradación en el yacimiento. En este trabajo, treinta
crudos del campo Costanero Bolívar fueron colectados, estos crudos fueron
caracterizados por su gravedad API, porcentaje de saturados aromáticos, NSO y
compuestos de asfaltenos, cromatograma de gas para crudo, fracciones de C4-C7 y
aromáticos. Concurrentemente, 24 aguas asociadas fueron también muestreadas y
analizadas para Ca2+, Mg2+, Na+, HCO3-, CO32-, SO42-, pH y sólidos totales disueltos
(STD), de los cuales 27 de estos crudos se analizaron por separado para el
contenido de azufre y valores  34 S. Las muestras fueron oxidadas en una bomba
Parr Instrument; el sulfato fue precipitado con Ba2+ y el BaSO4 precipitado sirvió para
la determinación gravimétrica de la conversión del contenido de S a SO2 para la
espectrometría de masa.
- Alberdi (1996) realizó una caracterización geoquímica de tres (3) muestras de
crudos de diferentes pozos del yacimiento en estudio, con el objetivo de analizar la
fracción C15- y la gravedad ºAPI para determinar la compatibilidad de los mismos, los
crudos de los pozos VLG-3772 abierto a producción al momento de la toma de la
muestra en las arenas C-2 y el crudo del pozo VLG-3780 abierto a producción de las
arenas C-3, ambos presentaron 33 °API, por otra parte el crudo del pozo VLG-3786
presentó 25,8 °API pareciendo ser una mezcla de los crudos de las arenas C-1 y C2. Los crudos de los pozos VLG-3772 y VLG-3780, considerando su similitud
composicional, permiten concluir que entre los yacimientos C-2 y C-3 existe una
buena comunicación vertical, al menos, en el área drenada por los mismos, sin
embargo en dicho trabajo se recomendó caracterizar una mayor cantidad de pozos y
hacer énfasis en el crudo de la arena C-1 cuyas características posiblemente sean
diferentes a las de los crudos de las arenas C-2 y C-3.

8

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

- López y Alberdi (1997) destacaron el mecanismo de generación de H2S en el área
Urdaneta Lago. Ellos consideran que el H2S presente en estos yacimientos es
originado a partir de la maduración térmica del crudo en el yacimiento, proponiendo
que las mayores concentraciones de H2S presentes en los yacimientos carbonáticos
respecto a los siliciclásticos, está relacionado a la eliminación eficiente del H2S, en
estos últimos, debido a la formación de sulfuros (pirita).
- Marcano y Alberdi (2001) estudiaron que en el área de Anaco se han presentado
problemas de corrosión en tuberías, generando comunicación mecánica. Dicha
corrosión se relacionó a las concentraciones de CO2 producidas en estos campos.
Datos operacionales de 299 pozos indican que 79 pozos están comunicados
detectándose concentraciones de CO2 que oscilan entre 0,40 % y 17,20 %. En este
caso el CO2 actúa como contaminante, generando problemas de producción. Es
recomendable en estos campos, profundizar el estudio del origen de este gas.
- Marcano y Alberdi (2001), estudiaron que en el campo Yucal-Placer (Estado
Guárico) han sido reportadas las mayores concentraciones de CO2 en Venezuela,
con valores que oscilan entre 2,28 % y 27 %. De acuerdo a estudios de isótopos
estables, dicho gas tiene un origen mayormente inorgánico, producto de la
descomposición térmica, probablemente en medio ligeramente ácido, de cemento
calcáreo y/o roca carbonática. En este caso en particular es importante destacar el
aumento del por ciento de CO2 con la profundidad. Adicionalmente el CO2 de los
yacimientos más someros es más liviano, presentando  13 C= -12 ‰, indicando un
origen orgánico, mientras que el CO2 encontrado a mayor profundidad es más
pesado con  13 C= -3 ‰. Es probable que la generación del CO2 obedezca a la
reacción entre caolinita y carbonatos para producir clorita y CO2; dicha reacción es
controlada por la temperatura y es más efectiva con la profundidad.
- Por último se seleccionó el estudio realizado por Centeno (2007) donde analizó las
consecuencias que tienen el CO2 y el H2S sobre el material cementante utilizado en
la construcción de pozos petroleros. Ambos gases presentaron un alto potencial de
disolución de los minerales que constituían el material cementante, salvo en pruebas
con H2S (sin presencia de CO2), donde el efecto es corrosivo, destruyendo la matriz
del material cementante. Este comportamiento es inhibido cuando está presente el
9

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

CO2, el cual ejerce una acción neutralizante (reacción ácido-base) en el cemento. Por
lo tanto, basado en la existencia de estos dos gases, la alteración del material es
significante cuando aumenta la relación H2S/CO2. Estos resultados le permitieron
proponer un modelo matemático capaz de permitir interpretar el comportamiento del
material cementante en función de parámetros fisicoquímicos, a fin de evaluar la
durabilidad del material cementante.
1.3 Geoquímica de yacimientos petrolíferos
La geoquímica de yacimientos abarca el estudio de los fluidos en los yacimientos de
petróleo (crudo y gas), sus orígenes e interacciones con el yacimiento (Larter y Aplin,
1994). También puede ser definida como la elucidación mediante caracterización
elemental, isotópica y molecular, los procesos de entrampamiento, llenado de fluidos
en el yacimiento, la naturaleza de las interacciones y las variaciones en composición
y propiedades en el tiempo (López, 2005).
Algunas de las áreas de estudio de la geoquímica de yacimientos son las siguientes:


Distancia de migración y dirección de llenado del yacimiento



Grado de mezcla de crudos



Continuidad del yacimiento



Monitoreo de producción



Determinación de heterogeneidades (calidad de yacimientos y fluidos)



Predicción y explicación de fenómenos relevantes para el manejo de los
yacimientos (por ejemplo, precipitación de sólidos)

1.3.1 Geoquímica de H2S y CO2
Los mecanismos de generación de gases ácidos en los yacimientos petrolíferos es
posible abordarlos desde dos perspectivas diferentes en cuanto a su génesis: i.estudio de la generación del CO2 y H2S en las cuencas sedimentarias (connotaciones
de tiempo geológico) y ii.- producción de estos gases como subproductos de la
intervención del hombre en el yacimiento, bien sea para el mantenimiento de la
presión (inyección de agua) o para el incremento del factor de recobro (métodos
térmicos) (Cabrera, 2012). Esos dos mecanismos de generación de gases ácidos se
esquematizan en la figura 1.
10

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Figura 1. Procesos de estudio de los gases ácidos en yacimientos petrolíferos. Fuente: Cabrera (2012)

1.3.2 Composición isotópica del azufre y carbono
Los valores δ13C y δ34S son empleados en los estudios de correlación crudo-crudo y
crudo-roca fuente. En base a los valores δ13C es posible definir crudos y bitúmenes
de fuentes orgánicas terrestres y marinas (Peter et al., 2005). La interpretación de los
valores obtenidos en una muestra en lo referente al contenido de isótopos de
carbono y azufre en el CO2 y H2S, respectivamente, es una de las maneras de inferir
el origen de estos gases en un yacimiento y las causas de sus diferencias en
proporción (fraccionamiento). Es también adecuada la generación de mapas de
tendencias areales y la construcción de perfiles de tendencia del H2S y CO2 en
profundidad, con el objetivo de estudiar el origen de este gas ácido (Rodríguez y
Centeno, 2008).
En cuanto al fraccionamiento isotópico del azufre, los rangos de valores  34S varían
de acuerdo a la fuente de H2S. Los mecanismos que involucran generación térmica
de H2S por craqueo a altas temperaturas, mantienen la relación isotópica de la fuente
11

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

original, debido a que el craqueo no realiza ningún tipo de diferenciación entre el
azufre con peso molecular 34 (34S) o el azufre con peso molecular 32 (32S). Por el
contrario, los procesos de generación de H2S mediatizados por bacterias realizan un
marcado fraccionamiento isotópico, asociado a la preferencia de las bacterias por
utilizar el isótopo menos pesado (32S) (Rodríguez y Centeno, 2008).
1.3.3 Fraccionamiento isotópico del H2S
El cálculo para el fraccionamiento isotópico del azufre es el valor de  (delta),
expresado en partes por mil con el símbolo ‰. La referencia es el estándar
internacional del azufre CDT (Canyon Diablo Troilite),

34

S/32S = 449,94 x 10-4 (Thode

et al., 1961);  34 S = 0,00 ‰.
El valor de  34 S en partes por mil es definido como:



 34 S  







S / 32S muestra 
 1  1.000
34
S / 32S CDT


34





1

La figura 2 muestra los intervalos isotópicos generales para diferentes fuentes de
H2S.

34

Figura 2. Rangos de valores δ S para las diferentes fuentes de H2S. Fuente: Alberdi et al. (2002)

1.4 Mecanismos de generación del H2S y CO2
Los procesos por los cuales el H2S y eventualmente el CO2 son producidos en los
yacimientos, pueden ser de origen natural o antrópico. Es decir, para el primer caso,
12

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

el H2S puede formarse a partir de las bacterias reductoras de sulfato, reducción
termoquímica del sulfato o maduración del crudo. Por el contrario, estos gases
también pueden ser generados como subproductos del proceso de acuatermólisis
cuando se implementan los procesos de inyección continúa o alterna de vapor
(Cabrera, 2012).
En la figura 3 puede apreciarse que el H2S y CO2 pueden tener origen tanto orgánico
como inorgánico. En el caso del origen orgánico, uno de los procesos implica la
presencia de microorganismos que metabolizan la materia orgánica en búsqueda de
nutrientes. De acuerdo al tipo de bacteria, las reacciones pueden desarrollarse en
condiciones aeróbicas o no, lo cual depende de las condiciones del medio y la
profundidad del sistema sedimentario (Hunt, 1996). Cuando la degradación ocurre
por incremento de temperatura y profundidad de la secuencia sedimentaria, se habla
de descomposición térmica de la materia orgánica, donde el material húmico
continental es la principal fuente de CO2. Otro proceso que implica reacciones de las
fracciones de crudo que contienen oxígeno y azufre con vapor de agua en el
yacimiento, es la acuatermólisis. La alteración de estas fracciones pesadas de crudo
genera CO2, en condiciones de altas temperaturas y presiones.

Reducción de sulfato bacteriano
Descomposición térmica de orgánicos

Origen orgánico

Acuatermólisis

Reducción termoquímica del sulfato
Disolución de minerales de azufre

Origen inorgánico

Reducción no oxidativa de la pirita
Figura 3. Mecanismos de generación de CO2 y H2S

Con respecto al origen inorgánico se pueden visualizar procesos donde el sulfato es
reducido por los hidrocarburos, lo cual significa que los compuestos orgánicos se
13

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

oxidan a temperaturas mayores a 100 °C y sin la intervención de bacterias (Hunt,
1996; Lesniak et al., 2003). Este proceso es conocido como Reducción
Termoquímica de Sulfatos (RTS) (Machel, 2001). Es decir, el H2S resulta de la
reducción del sulfato, mientras que el CO2 proviene de la oxidación del crudo.
1.4.1 Dióxido de carbono
El CO2 en sistemas sedimentarios puede ser de origen orgánico e inorgánico (Hunt,
1996). Su generación puede estar relacionada directamente a la secuencia
sedimentaria o provenir de otros sistemas sedimentarios, ígneos o metamórficos, los
cuales pueden estar ubicados próximos al yacimiento o a grandes distancias del
mismo. En tal sentido, la distribución de CO2 en yacimientos presenta grandes
variaciones en cuanto a su concentración en el gas natural, producto de las distintas
fuentes de las cuales proviene, aunado a la alta reactividad y solubilidad en fluidos
de formación (Centeno, 2007). En el anexo 1 son descritos los mecanismos comunes
de generación de CO2.
1.4.2 Sulfuro de hidrógeno
Es un gas altamente reactivo, la mayor parte del H2S es convertido en los
sedimentos a azufre elemental, sulfuros metálicos y compuestos organosulfurados
(Centeno, 2007). Un ejemplo de la formación de sulfuro de hierro y de azufre
elemental, a partir de la generación de H2S, es mostrado en el siguiente conjunto de
reacciones (ecuaciones 2, 3 y 4, Hunt, 1996):

CH 4 g   SO42ac  H ac  HCO3ac  H 2 Ol   H 2 S  g 

(2)

2 FeOH 3s   H 2 S ( ac)  2 Fe ac2  2 H 2 O(l )  4OH (ac)  S (0s )

(3)

Fe (2ac )  H 2 S ( ac)  2OH ac  FeS ( s )  2 H 2 O(l )

(4)

En el anexo 2 son descritos los diferentes mecanismos de generación de H2S.

1.5 Ubicación geográfica
El área de estudio que abarca el proyecto FRAMOLAC se encuentra situado al
sureste de la Cuenca del Lago de Maracaibo, comprendido por los yacimientos del
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�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
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Eoceno B de las regiones lago y tierra (Franquera, Moporo y La Ceiba) sobre una
extensión areal de 620 km2 (figura 4).
Los campos Franquera, Moporo y La Ceiba (FRAMOLAC) ubicados en tierra y
adscritos a la División Sur del Lago Trujillo, se encuentran situados entre el Estado
Trujillo y el Estado Zulia de Venezuela, son campos en desarrollo cuyos datos
oficiales indican un POES de 7.749 MMBNP, unas reservas recuperables de crudo
liviano de 1.483 MMBNP y cuentan actualmente con 9 yacimientos en producción, 35
pozos activos, proporcionando un caudal de producción de aproximadamente 65.000
BNPD de crudo y 21 MMPCND de gas. El primer pozo perforado en estos campos de
tierra se realizó en La Ceiba en el año 1998, y de allí en adelante se ha continuado
con la perforación de pozos en estos campos, contando con un plan de explotación a
20 años.

Area Proyecto
FRAMOLAC
Bloque VII Ceuta
Campos Moporo,
Franquera, La
Ceiba, San
Lorenzo,
Tomoporo
Tradicional y Área
8 Norte

VII

Figura 4. Ubicación geográfica del área de FRAMOLAC. Fuente: PDVSA. (2013)

1.5.1 Área del campo Franquera
El campo Franquera se encuentra ubicado al sureste del parcelamiento Tomoporo
entre el Estado Zulia y Trujillo a una distancia de 6 km al este de la costa del Lago de
Maracaibo (figura 5). Desde el punto de vista geológico está en el bloque deprimido
de la Falla Pasillo 1, la cual limita el área hacia el este con el yacimiento Eoceno B-4
15

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

VLG-3729. El pozo descubridor fue el FRA-1X, perforado el 24 de noviembre de
2004, con el propósito de evaluar la prospectividad del área en las arenas basales de
Paují y Misoa (desde B Superior a C Superior) de edad Eoceno hasta el Grupo
Cogollo de edad Cretácico. El mismo está ubicado en el parcelamiento Ciénaga del
Carrillo al norte del Caño Carrillo y al sureste del parcelamiento Tomoporo en el
Municipio Baralt del Estado Zulia a 3,2 km al sureste del pozo TOM-0001, 5,2 km al
noreste del pozo TOM-0008 y 4,3 km al noreste del TOM-0019. Posee tres (03)
nuevos yacimientos, B4 FRA0001, B3 FRA0001 y B1 FRA0001, Unidades Informales
“B1”, “B3” y “B4” de la formación Misoa (Chacín et al., 2012).

Figura 5. Ubicación del campo Franquera (Yacimientos B-1 FRA0001 y B-4 FRA0001). Fuente:
PDVSA. (2013)

16

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1.5.2 Área del campo Moporo
Comprende tanto el área del lago (Moporo Lago) como de Tierra (Moporo Tierra)
ubicado hacia el este de la Falla de Pueblo Viejo, cuyo yacimiento es el B4 VLG3729,
formación Misoa de edad Eoceno medio, situado al sureste del Campo Ceuta, dando
una superficie total de 68.21 km2 (figura 6). Al igual que muchos yacimientos del
Eoceno de la formación Misoa en la Cuenca de Maracaibo, constituye uno de los
reservorios más productivos para la corporación (Chacín et al., 2012).
El entrampamiento de este yacimiento es básicamente estructural, siendo limitado al
oeste por la falla VLG-3866 (Pueblo Viejo), al norte por la falla VLG-3729, hacia el
este por las fallas de dirección N-S que separan las regiones 1 y 6 de la zona
denominada pasillo, y hacia el sur por un contacto agua petróleo a 1750 pies
observado a nivel de B-4 en las regiones 3 y 5.

Figura 6. Ubicación del Yac. B Sup. VLG-3729. Fuente: PDVSA. (2013)

17

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

1.5.3 Área del campo La Ceiba
Se encuentra ubicado en el área de tierra, en la costa este del Lago de Maracaibo,
Municipio La Ceiba, Estado Trujillo. Limita con el Campo Moporo al oeste,
extendiéndose hasta el límite sur de los campos Barúa y Motatán por el norte,
llegando hasta el Flanco Andino en el límite sur, dando una superficie total de 1082
km2 (figura 7). El área La Ceiba fue dividida en 15 bloques, con un área de 497,83
km2. Geológicamente los yacimientos del Campo La Ceiba se encuentran en trampas
estructurales con acumulaciones probadas y estimadas principalmente en las
estructuras de pliegues de inversión de las fallas de orientación NNE-SSO,
interactuando con un sistema de fallas transcurrentes en dirección aproximada E-O,
paralelas al sistema de fallas de rumbo del yacimiento vecino al norte (B4 VLG3729)
(Chacín et al., 2012).

Figura 7. Ubicación del Campo la Ceiba. Fuente: PDVSA. (2013)

18

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

1.6 Características geólogo-tectónicas
1.6.1 Estratigrafía regional campo Franquera y Moporo
La secuencia estratigráfica que se perfora en el área de Moporo y Franquera, está
constituida de lo más reciente (tope) a lo más antiguo (base) por las siguientes
formaciones (figura 8):
Formación El Milagro (Plioceno Tardío-Pleistoceno): Arenas friables, finas a gruesas,
limos micáceos, interestratificados con arcillas arenosas y lentes lateríticos bien
cementados. Estos sedimentos son de aguas dulces y llanas de carácter fluvial y
paludal, que se depositaron sobre un amplio plano costanero de poco relieve, y
estuvieron expuestos a la meteorización y anegamiento por lo menos tres veces
durante el Cuaternario.
Formación Onia (Plioceno Tardío-Pleistoceno): Areniscas y limolitas de grano grueso
a fino, arcillosas, micáceas y friables, localmente con capas calcáreas. El contacto
superior es transicional y ocasionalmente interdigitado con la formación El Milagro
(suprayacente). La formación Onia es una de varias formaciones no marinas en la
Cuenca de Maracaibo (tal como la formación El Milagro) y de probable correlación
lateral con el flanco norandino por medio de las formaciones Carvajal y Necesidad.
Existen dudas sobre sus correlaciones a través de la cuenca.
Formación La Puerta (Mioceno Tardío): Está compuesta por argilitas abigarradas,
limolitas, areniscas macizas y friables. La unidad contiene intercalaciones marinas de
menor espesor y está subdividida en tres miembros denominados en secuencia
ascendente Poro, Playa y Timoteo. El Miembro Timoteo es el más superior y su
contacto es concordante con la formación Onia (suprayacente). El Miembro Playa es
el intermedio de la formación La Puerta y se caracteriza por su predominio de
areniscas que lo distinguen de la litología fundamentalmente arcillosa de los
miembros adyacentes (Poro y Timoteo). El Miembro Poro es el más inferior y posee
grandes desarrollos de capas de arcilla y menos proporción de areniscas. En
general, la formación La Puerta correlaciona en su parte media y tope (miembros
Playa y Timoteo) con la formación Isnotú en el Flanco Norte de Los Andes.

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Formación Lagunillas (Mioceno Medio): En el campo Bachaquero la formación
Lagunillas está subdividida en tres miembros, que de base a tope son: Lagunillas
Inferior, Laguna y Bachaquero. El Miembro Bachaquero es el superior y está formado
por areniscas arcillosas potentes y su contacto es de carácter concordante con el
Miembro Poro de la formación La Puerta. El Miembro Laguna es el intermedio de la
formación Lagunillas y consiste en alternancias de areniscas bioturbadas
correspondiente a canales de marea o estuarinos junto a lutitas fosilíferas
depositadas en ambientes marinos de plataforma de aguas someras a medias. El
Miembro Lagunilllas Inferior, constituye el intervalo basal de la formación Lagunillas y
representa la evolución de un sistema deltáico destacándose hacia su base los
depósitos más antiguos correspondientes a canales fluviales (rellenos de
paleovalles);

progresivamente

Lagunillas

Inferior-Laguna

es

concordante

y

transicional. La formación Lagunillas es equivalente lateral de la formación Isnotú en
el Flanco Norte de Los Andes.
Formación La Rosa (Mioceno Temprano): Constituida principalmente por sedimentos
marinos (predominantemente lutíticos), ha sido subdividida en dos miembros que en
orden ascendente son Santa Bárbara y Lutitas de la Rosa (Informal). El miembro
Lutitas de La Rosa está constituido primordialmente por lutitas grises marinas,
mientras que el miembro Santa Bárbara, está conformado por areniscas arcillosas
poco consolidadas.
Formación Paují (Eoceno Medio): Esta formación es infrayacente en forma
discordante a la Formación La Rosa. Se encuentra constituida de una espesa
secuencia de lutitas, claramente diferenciable de las areniscas de la formación Misoa
infrayacente. Las lutitas típicas tienen color gris medio a oscuro y son macizas a
físiles y concrecionarias. Frecuentemente exhiben fractura concoidal. Hacia la base
de esta formación existe el desarrollo de unas capas de areniscas glauconíticas.
Formación Misoa (Eoceno Temprano): En contacto concordante a la formación Paují
se encuentra la formación Misoa. A grandes rasgos, está constituida por areniscas,
limolitas y lutitas intercaladas. Las areniscas presentan tamaño de grano variado,
pero en general, son de grano fino y gradan a limolitas; son duras, micáceas y

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�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

carbonáceas. Esta localización se perforó hasta la sub-unidad B-1 de la formación
Misoa.

Figura 8. Columna estratigráfica generalizada del Campo Ceuta-Tomoporo.
Fuente: PDVSA. (2013)

1.6.2 Estratigrafía regional campo La Ceiba
La secuencia estratigráfica en el campo La Ceiba está constituida de base a tope
como se describe a continuación (ver figura 9):
La secuencia se inicia con la formación Colón, de edad Cretácico, la cual está
integrada por lutitas microfosilíferas de color gris oscuro a negras, posteriormente se
depositaron en forma discordante la formación Misoa durante el Eoceno, formada por
la intercalación de areniscas y lutitas. Suprayacente a esta, se encuentra en forma
discordante

los

sedimentos

de

la

formación

Palmar,

correspondientes

a

intercalaciones de areniscas y argilitas. Posteriormente se depositaron los
21

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

sedimentos

de

la

formación

Isnotú

durante

el

Mioceno,

conformados

predominantemente por arcillas e intercalaciones de areniscas. Sobre estas
formaciones del Mioceno se sedimentaron en forma concordante la formación
Betijoque de edad Mio-Plioceno, conformados por conglomerados macizos, arcillas
macizas y areniscas poco consolidadas. En forma concordante la cuenca se terminó
de rellenar con sedimentos de la formación Carvajal de edad reciente, que consiste
de arenas y gravas macizas mal cementadas.
La formación Misoa corresponde a la unidad estratigráfica prospectiva en el área y
está dividida operacionalmente en los miembros informales denominados “Arenas B”
y “Arenas C”. La sección superior de la formación Misoa la integran las “Arenas B"
clasificadas en B-Superior (B-1 a B-5) y B-Inferior (B-6 y B-7); mientras que la
sección inferior la constituyen las “Arenas C”, divididas a su vez en C-Superior (C1C3) y C-Inferior (C4-C6).
Como se mencionó anteriormente, la formación Misoa en el Campo La Ceiba se
encuentra erosionada hacia el tope producto de la Discordancia del Eoceno,
encontrándose que hacia el norte (Pozo CEI-6X), la Unidad B-1 y parte de B-2 fueron
removidas, mientras que hacia el sur (Pozo CEI-3X), la erosión fue mayor,
alcanzando incluso hacia la base de la Unidad B-4.
Las Unidades B-4 y B-6, son las más prospectivas en el área. Las mismas están
separadas verticalmente por una lutita regional (Unidad B-5), de un espesor menor
de 500 pies, que separa hidráulicamente las zonas de B Inferior y B Superior.

22

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Figura 9. Columna Estratigráfica Campo La Ceiba. Fuente: PDVSA. (2013)

1.6.3 Geología estructural campo Franquera
Estructuralmente, el campo Franquera está constituido por un monoclinal contra la
falla normal VLG-3729, la cual fue parcialmente invertida durante el Eoceno Medio y
Mioceno, de rumbo NO-SE con un buzamiento suave de 3º a 5º hacia el sur. Las
fallas que lo cruzan son normales y desplazamientos que varían entre 50 y 200 pies.
Las fallas principales tienen una dirección preferencial N-S.
Esta estructura está delimitada hacia el norte por la Falla VLG-3729 de dirección
general O-E y buzamiento al norte, originalmente de tipo normal, la cual fue
parcialmente invertida durante el Eoceno Medio y Mioceno, alcanzando saltos
verticales entre 50 y 200 pies a nivel del Terciario. Debido al aumento de espesor de
los niveles más profundos, el salto inverso solo se observa en los niveles someros,
(Paují, Tope de Misoa), mientras que en los niveles subyacentes, el salto es
aparentemente normal, aunque el último movimiento de la falla haya sido inverso. El
límite oeste lo constituye la falla normal denominada Pasillo 1, que buza hacia el este y
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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

tiene una dirección preferencial NNO-SSE, la cual se profundiza hasta el Paleoceno y
presenta saltos verticales de hasta 400 pies. Hacia el este, el límite está definido por una
falla normal con buzamiento hacia el este, que se denomina Falla TOM-1, la cual
presenta un salto vertical de hasta 600 pies.
Hacia el sur la estructura monoclinal es cortada preferencialmente en dirección oesteeste por la falla VLG-3783, con buzamiento al norte y de componente normal, posee
saltos verticales que alcanzan los 300 pies aproximadamente. El pozo FRA-0003
estructuralmente a nivel del Eoceno (Unidades B-1 y B-4), está ubicada al oeste del
bloque homoclinal fallado, el cual a este nivel presenta suaves buzamientos (3-5°).
Este bloque monoclinal está delimitado por las fallas principales que enmarca el Campo
Franquera y presenta además cortes transversales de fallas secundarias normales e
inversas de dirección preferencial NNO-SSE, con saltos que oscilan entre 100-150 pies,
relacionadas con la extensión del margen de la cuenca durante el Eoceno y con los
eventos de compresión de la cuenca durante el Mioceno (Figura 10).

Figura 10. Marco Estructural Franquera. Fuente: PDVSA. (2013)

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1.6.4 Geología estructural campo Moporo
El yacimiento "B Sup VLG-3729" ha sido dividido estructuralmente en seis regiones,
delimitadas por fallas claramente definidas a partir de los levantamientos sísmicos
del área. Cada región presenta rasgos estructurales que las diferencian entre sí, tal
como se describen a continuación:
Los bloques estructurales correspondientes a las regiones 1 y 3, en rasgos generales
están conformados por un homoclinal de rumbo ENE-OSO y un buzamiento
aproximado de 3 a 7° hacia el sur-sureste, aunque hacia el oeste de ambos bloques
estructurales, se observa un cambio en el buzamiento hacia el suroeste, producto de
los esfuerzos compresivos contra la falla mayor del yacimiento (Falla VLG-3686).
La región 2, está conformada por un homoclinal de rumbo NE-SO, con un
buzamiento promedio de 4° al noroeste. La región 4, corresponde a un anticlinal con
eje en dirección SO-NE, cuyos flancos poseen un buzamiento entre 5 y 10° hacia el
NO, SO y SE. La región 5, está conformada por un anticlinal, cuyo eje se orienta en
dirección N-S y un buzamiento entre 3 y 5° al sureste. La región 6 está representada
por un homoclinal de rumbo O-E y buzamientos entre 3 y 5° al sur. El yacimiento "B
Superior VLG-3729", está limitado como se describe a continuación:
Al norte, por la falla normal VLG-3729 de dirección preferencial O-E y buzamiento
hacia el norte, la cual separa el área 8 sur del Área 8 Norte, hacia el sur en las
regiones 3 y 5, el yacimiento está limitado por un C.A.P. @ -17150' b.n.l., mientras
que en la región 6 el límite lo constituye el C.A.P. @ -17270' b.n.l., Al oeste está
limitado por la falla inversa VLG-3686 de dirección NO-SE y buzamiento hacia el
noreste, la cual separa el área 8 sur del área 2 sur mientras que al este el límite lo
constituye la falla normal pasillo 1, de dirección N-S y buzamiento al este (Figura 11).

25

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Figura 11. Marco Estructural Yacimiento B-Superior VLG-3729. Fuente: PDVSA. (2013)

1.6.5 Geología estructural campo La Ceiba
El Área La Ceiba está localizada entre dos estructuras de carácter regional (ambas
de comportamiento transgresivo), al oeste por la Falla de Pueblo Viejo en dirección
NNO-SSE, y al este por los sistemas de fallas del Alto de Barúa, con rumbo N-S.
Localmente, el Área La Ceiba está cortada por dos sistemas de fallas, un sistema de
fallas normales NO-SE, relacionadas con la extensión del margen de la cuenca
durante el Eoceno y un sistema de fallas inversas E-O, relacionadas con los eventos
de compresión de la cuenca durante el Mioceno y la consiguiente subsidencia.
El área presenta una alta continuidad, con acumulaciones probadas y estimadas
principalmente en las estructuras de pliegues de inversión de las fallas tipo pasillo,
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propiciados en un sistema de fallas transcurrentes en dirección aproximada E-O
paralelas al sistema de fallas VLG-3729, VLG-3783 y Ceiba 5; intersectado, a su vez,
por el sistema de fallas normales de dirección noreste-sureste de edad Eoceno y el
sistema de fallas inversas de edad Mioceno, de dirección NE-SO, creando un grupo
de bloques o compartimentos que entrampan el hidrocarburo al nivel de las Arenas B
Inferior y B Superior de la formación Misoa.
Se estima que la inversión del sistema de fallas ocurrió durante el período del
Eoceno hasta el Mioceno, después de la depositación de las arenas B de la
formación Misoa, de edad Eoceno Superior (figuras 12 y 13).

Figura 12. Mapa Estructural de los Yacimientos MISB6 CEI0003, MISB6 CEI0001 y MISB6 CEI0004.
Fuente: PDVSA. (2013)

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Figura 13. Mapa Estructural de los Yacimientos MISB6 CEI0005 y MISB6 CEI0006. Fuente: PDVSA.
(2013)

1.7 Conclusiones
En el presente capitulo, después de haber analizado las diferentes investigaciones
que han tributado al conocimiento de la geoquímica de los yacimientos de petróleo,
se han caracterizado los yacimientos del Eoceno B Superior de las regiones lago y
tierra: Franquera, Moporo y La Ceiba, en cuanto a las condiciones geológicas en las
que se encuentran emplazados.
La columna estratigráfica del área correspondiente a los campos Franquera y
Moporo está representada por secuencias terrígenas: areniscas, arcillas, lutitas y
argilitas y en ocasiones material calcáreo, que van desde el Eoceno Temprano hasta
el Plioceno Tardío-Pleistoceno.

La secuencia estratigráfica en el campo La Ceiba está conformada por unidades
cretácicas en su base, iniciando con la formación Colón, formada por lutitas
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�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

microfosilíferas y que muestra en su tope a la formación Carvajal de edad reciente,
constituida por arenas y gravas.
Estructuralmente los tres campos, a pesar de presentar rasgos tectónicos
específicos, muestran como rasgo común la presencia de fallas normales de
dirección noroeste-sureste.

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

CAPÍTULO II – MATERIALES Y MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN
2.1 Introducción
2.2. Tipo de investigación
2.3. Métodos empleados en la investigación
2.3.1 Selección de pozos del área
2.3.2 Selección de muestras
2.3.3 Geoquímica de gases para evaluación y monitoreo de
H2S y CO2
2.3.4 Métodos y procesamiento
2.3.5 Análisis isotópicos de azufre de los sulfuros
precipitados a partir del H2S
2.3.6 Cromatografía de Gases
2.3.7 Generación de mapas de isoconcentraciones de H2S y
CO2
2.3.8 Técnicas para la recolección de información
2.4 Conclusiones
2.1 Introducción
En este capítulo, se abordan los criterios metodológicos pertinentes al momento
técnico operacional del proceso investigativo, se expone el conjunto de métodos,
técnicas, protocolos e instrumentos que permitirán obtener la información requerida
para el estudio propuesto. Se trata del abordaje del objeto de estudio para lograr
confrontar la visión teórica del problema con los datos reales. Igualmente, se explican
las estrategias metodológicas utilizadas, tales como: tipo de investigación, población
y muestra, las técnicas e instrumentos de recolección de datos, así como la técnica
de tratamiento, análisis de dichos datos y el procedimiento de la investigación.
2.2. Tipo de investigación
Según el nivel de profundidad del conocimiento, esta investigación se considera de
tipo descriptiva, bajo la modalidad de campo, pues mediante 4 campañas de
muestreo en el área FRAMOLAC se recolectaron muestras de crudo y gas para
realizarle análisis isotópicos de azufre de los sulfuros precipitados a partir de H2S y
poder determinar el origen del H2S y CO2.
30

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

La presente investigación es descriptiva de campo porque los datos fueron
recolectados directamente del cabezal del pozo para determinar el origen de gases
ácidos en el área FRAMOLAC y poder generar mapas de isoconcentraciones de H2S
y CO2 del área con la finalidad de disminuir la producción de gases ácidos e
identificar el mecanismo de generación que predomina, dando solución a esta
problemática que existe en el Distrito Sur del Lago Trujillo.
Al mismo tiempo, la investigación es de tipo documental porque se consultaron
manuales, libros, folletos, artículos, tesis de grado, entre otros, con la finalidad de
recopilar información necesaria para la elaboración de la presente investigación.
Según

Cázares

y

otros

(2000:18),

la

investigación

documental

“depende

fundamentalmente de la información que se recoge o consulta en documentos,
entendiéndose este término, en sentido amplio, como todo material de índole
permanente, es decir, al que se puede acudir como fuente o referencia en cualquier
momento o lugar, sin que se altere su naturaleza o sentido, para que aporte
información o rinda cuentas de una realidad o acontecimiento”.
2.3. Métodos empleados en la investigación
El estudio propuesto se adecuó a los propósitos de la investigación experimental,
debido a que las muestras y datos obtenidos en el campo son llevados al laboratorio,
para obtener los resultados y análisis que nos llevarán a determinar el origen y los
mecanismos de generación de los gases ácidos, de tal manera que permita un
adecuado estudio del yacimiento Eoceno “B” superior.
En los laboratorios de PDVSA-INTEVEP, se sometieron a diferentes análisis
geoquímicos las muestras de crudo y gas.
- Análisis realizados al crudo: gravedad API, % V/N, %S,  34 S
- Análisis realizados al gas: cromatografía de gas,  34 S (H2S) en precipitado de
sulfuros, H2S (ppm) y CO2 (%).
El procedimiento experimental se realizó en dos fases: la primera referida al
tratamiento previo de las muestras de crudo y gas y luego, la segunda fase,

31

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

relacionada a la metodología correspondiente a los ensayos en condiciones estáticas
y dinámicas, para evaluar el comportamiento de estas interacciones.
El trabajo de esta investigación fue realizada a partir de:
- Selección de pozos del área.
- Selección de muestras.
- Técnica de geoquímica de gases para evaluación y monitoreo de H2S y CO2.
- Métodos y procesamiento.
- Análisis isotópicos de azufre de los sulfuros precipitados a partir de H2S.
- Técnicas para la recolección de información.
2.3.1 Selección de pozos del área
Con la finalidad de realizar análisis químico e isotópico a las muestras de crudo y
gas, se realizó un muestreo a la mayoría de los pozos que conforman el área
FRAMOLAC, de esta manera, la población que sirvió como objeto de investigación
fueron 48 pozos pertenecientes al área (Anexo 3), de los cuales 16 pozos están
produciendo del Yacimiento B1 y 32 pozos del yacimiento B4, del Distrito Sur Lago
Trujillo. Dicha selección contó previamente con un análisis realizado por el
departamento de geoquímica en Los Teques Intevep, por cuanto hasta la fecha de
inicio del presente estudio no existían análisis isotópicos de azufre a los sulfuros
precipitados a partir de H2S.
2.3.2 Selección de muestras
En este trabajo se presentan los primeros esfuerzos realizados en PDVSA Intevep
para determinar la composición isotópica del azufre de 21 muestras de crudo
correspondientes a los yacimientos de Moporo (Lago y Tierra) y La Ceiba, ubicados
en el occidente de Venezuela. Cabe destacar que la caracterización isotópica del
azufre en el crudo permite en primera instancia generar un mapa con la información
de 34S de la zona de estudio con el objetivo de estudiar los principales procesos que
controlan el ciclo biogeoquímico de este elemento en el yacimiento y asimismo,
comprender el mecanismo predominante para la generación de H2S en el yacimiento.
32

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Adicionalmente, la información de los isótopos de azufre en los crudos resulta útil
para interpretar la ocurrencia y nivel de biodegradación del crudo.
La instrumentación usada para el estudio del crudo fue un Espectrómetro de Masa
de Relaciones Isotópica (IRMS, por sus siglas en inglés) de Thermo Scientific,
modelo DELTA V Plus, acoplado a un analizador elemental marca Thermo Scientific,
modelo FlashEA 1112, mientras que en el estudio de los sulfuros precipitados a partir
del H2S se utulizó un espectrómetro de masas de relaciones isotópicas (IRMS) de
thermo scientific modelo DELTA V plus, acoplado a un analizador elemental (EA)
marca Costech modelo 4010. Treinta (30) muestras de crudos del área FRAMOLAC
fueron recolectados durante tres campañas de muestreo. Estos crudos fueron
caracterizados por su gravedad API, porcentajes de saturados y aromáticos,
compuestos NSO y asfaltenos, cromatografía de gases para crudo total, fracciones
C4-C7 y aromáticos.
En el presente trabajo, veintisiete de estos crudos fueron separadamente analizados
para contenido de azufre y relación isotópica de azufre (34S). Las muestras fueron
oxidadas en una bomba de la compañía Parr Instrument. El sulfato en el lavado de la
bomba fue precipitado con Ba2+. El precipitado BaSO4 sirvió para la determinación
gravimétrica de la conversión del contenido de azufre a SO2 para espectrometría de
masas. Las relaciones

34

S/32S son presentadas como valores 34S. Los resultados

mostrados en esta investigación corresponden a cuatro campañas de muestreo
realizados el 11-15 de junio 2012, 13 de agosto de 2012, 27 - 31 de mayo 2013 y el
11 - 15 de noviembre de 2013 en los yacimientos del campo Franquera, Moporo y La
Ceiba.
2.3.3 Geoquímica de gases para evaluación y monitoreo de H2S y CO2
Las muestras para la determinación del origen de los gases ácidos tienen distinta
naturaleza. A continuación es presentado un esquema sencillo de las muestras a
tomar y los análisis indicados para caracterizar los gases ácidos que originan la
problemática en la generación y distribución del crudo (Figura 14).

33

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Análisis

Gas

-Análisis

en

Crudo

-Contenido isotópico

en crudo deshidratado,

sulfuro de hidrógeno

-Determinación % de C,H,S.

gaseoso.

-Caracterizados por su gravedad API, porcentajes de
saturados y aromáticos, compuestos NSO y asfaltenos,
cromatografía de gases para crudo total, fracciones
C4-C7 y aromáticos.
Figura 14. Toma de muestras para análisis de H2S y CO2.

2.3.4 Métodos y procesamiento
2.3.4.1 Muestreo de gas
El procedimiento estándar para determinar la concentración de H2S ó CO2 en
muestras de gas natural en puntos de producción (M-0461, 2006) está basado en las
Normas GPA 2377-86 y ASTM D 4810-88. La Figura 15 muestra el esquema del
aparato para la toma de muestra:

34

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
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Figura 15. Esquema del equipo (modificado de GPA 2377-86 y ASTM D 4810-88). Fuente: García et
al. (2006)

En una primera etapa se realiza la inspección del punto de producción, verificando el
sistema protector respiratorio, luego evaluar los riesgos del área. Es recomendable
disponer de la planilla de reporte diario e identificar el punto de producción donde es
realizada la toma de muestra. Seguidamente se verifica el estado del punto de
producción y la presencia y estado de instrumentos de medición (manómetros y
termómetros) en el punto de producción. Finalmente se selecciona el sitio de la toma
de muestra en el punto de producción de tal forma que esta sea representativa del
gas a analizar.
Al reconocer la válvula fuente de conexión en el punto de producción, se abre y se
deja pasar gas vigorosamente para limpiar la válvula. Se cierra la válvula y se instala
un separador crudo/gas en la válvula fuente del punto de producción (Figura 16), se
conecta el envase de recolección al separador crudo/gas y el envase para desechos
al separador crudo/gas. Para la toma de muestra se abre la válvula fuente, la válvula
de control B y la válvula de control D.

35

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Figura 16. Conexión de separador crudo/gas

El envase es colocado venteando hacia la atmósfera a través del orificio de acceso
del envase de recolección (Figura 17). Es recomendable purgar el envase hasta
haber desplazado todo el aire, durante 30 minutos como mínimo.

Figura 17. Purga de envase de recolección

Inmediatamente antes de aplicar cada medida, se prueba que la bomba de fuelle no
tenga fugas. Se Inserta un tubo de detección cerrado y se presiona el fuelle (una
bomba con fuga se abrirá durante la prueba) para la determinación de concentración.
Se selecciona el tubo de detección adecuado, según el rango de concentración
esperado de la muestra de gas. Si la concentración es desconocida se comienza por
el tubo detector que mide una concentración mayor e se va disminuyendo hasta
alcanzar el rango adecuado. La certidumbre en la lectura aumenta cuando el área
coloreada cubre al menos hasta el 50 % de la escala en el tubo. Si esta región no es
alcanzada empleando el número de carreras especificadas, hay que aumentar el
número de éstas (siguiendo las recomendaciones del fabricante) y/o utilizar un tubo
que registre un rango menor (M-0461, 2006).
36

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Se rompen los extremos del tubo detector e se inserta el orificio de salida del tubo
(sin forzarlo) hasta la cabeza de la bomba de fuelle, registrando a la vez la
temperatura a que sale el gas. El tubo detector solo puede utilizarse a una
temperatura menor de 30°C, por lo que si la temperatura del gas fuese mayor, es
necesario enfriarlo pasándolo a través de un baño de enfriamiento.
Luego se coloca el tubo detector en el envase de recolección a través del orificio de
acceso y el venteo. Es importante utilizar el envase purgado completamente de aire y
controlar la válvula de forma tal que exista siempre un flujo positivo de gas saliendo
del orificio de acceso y venteando durante el curso de toda la determinación Las
mediciones reportadas realizadas con tubos calorimétricos tipo Drager, están
basados en la reacción de acetato de plomo con H2S para generar como producto un
precipitado color marrón oscuro de sulfuro de plomo:
Pb(CH 3 COO) 2  H 2 S  PbS  2CH 3 COOH

(5)

La precisión analítica del Drager es baja: 15-25 %, pero es el único método de
campo que permite, a un costo razonable, realizar monitoreos sistemáticos en todos
los puntos de producción. La medición de Drager está afectada por las condiciones
de humedad atmosférica; adicionalmente, el H2S es un compuesto muy reactivo que
reacciona con el acero de las líneas de producción. Ambas condiciones son difíciles
de controlar (Alberdi et al., 2002).
De manera más detallada las reacciones del H2S en los tubos detectores que tienen
lugar son (Da Silva et al.1983):
Re acción 1
Re acción 2
Re acción 3

Pb 2   H 2 S  PbS  2 H  ( pardo claro)
Hg
Cu

2

2

 H 2 S  HgS  2 H
 H 2 S  CuS  2 H





( pardo claro) Complejo
(negro)

(6)
(7)
(8)

Luego que se estima la concentración de H2S con los Drager, es operada la bomba
succionando el volumen de gas (100 cm3 por carrera) a través del tubo detector. En
cuanto al número de carreras a efectuar, son seguidas las instrucciones del
37

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

fabricante para cada tipo de tubo. Seguidamente se quita el tubo detector de la
bomba y se lee inmediatamente la concentración en la escala del tubo. El número
que coincida con el final del área coloreada representa la concentración aproximada
de H2S o CO2 (Figura 18) en la muestra de gas natural. Es necesario anotar la
presión barométrica y la temperatura del gas que pasa a través del tubo detector

Figura 18. Medición de la concentración de H2S y CO2

En las figuras 19, 20 y 21 se presentan la ubicación de los pozos con muestras de
gases del área de FRAMOLAC.

38

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

2 km

Muestras de gases (H2S y CO2)

Figura 19. Mapa de ubicación de las muestras de gases captadas en pozos del área de Franquera.

39

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

2 km

Muestras de gases (H2S y CO2)
Figura 20. Mapa de ubicación de las muestras de gases captadas en pozos del área de Moporo.

40

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

2 km

Muestras de gases (H2S y CO2)
Figura 21. Mapa de ubicación de las muestras de gases captadas en pozos del área de La Ceiba.

41

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

2.3.4.2 Preparación de H2S y CO2 para análisis isotópico
Los valores de isótopos de azufre y carbono en una muestra de gas están asociados
a la fuente. Como el H2S es un gas que reacciona rápidamente con los aceros
convencionales y con vidrio, para ser analizado en laboratorio fue capturado en
bolsas especiales (Figura 22) pero aun así el tiempo transcurrido entre la toma de la
muestra y la medición analítica en el laboratorio no puede ser mayor a 72 horas.

Figura 22. Gas recolectado en bolsas especiales con una presión máxima de 5psi

En vista de que los isótopos de azufre son cuantificados fuera del país, existe una
metodología que permite precipitar el azufre del H2S (Figura 23) como un sólido
estable mediante una reacción simple y estequiométrica. El compuesto formado es
sulfuro de plata un sólido fácil de transportar que mantiene la relación isotópica del
azufre en el H2S original.

Figura 23.Precipitación de H2S

H 2 S  AgCOOH 3  Ag 2 S  HCOOCH3

(9)
42

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

El H2S es burbujeado directamente desde el cabezal de los pozos sobre una solución
de acetato de plata al 10 %. Al cabezal es conectado un separador y a la salida del
separador tres trampas en línea, para evitar contaminación con crudo en aquellos
pozos con alta producción. La fase gaseosa tomada y pasada por las tres trampas,
es burbujeada por varios minutos sobre la solución de acetato de plata obteniéndose
un precipitado de sulfuro de plata, sólido, insoluble (Kps = 6 x 10-51).
2.3.4.3 Muestreo de crudo
El muestreo de crudos se efectuó a nivel de cabezal de pozo en las líneas de flujo,
en cuyo caso fueron tomadas muestras de un (1) galón para pozos del área de
Franquera, Moporo y La Ceiba. En la figura 24 es representado el esquema realizado
en campo y los análisis aplicados en las muestras recolectadas.

Figura 24. Esquema para la captura y análisis de muestras de crudos.

En lo que respecta a la fracción C15-, la muestra se recolectó en envases de color
ámbar de 100 mL y de boca de sello de 20 mm con septum de goma y tapa de
aluminio. Para ello, fue necesario contar con mangueras de alta presión conectadas
a un separador bifásico, dos (2) agujas con recubrimiento de cobre, una para inyectar
el fluido y la otra para liberar presión, y la pistola de sellado de septum. Tomadas las
muestras, éstas se llevaron al laboratorio para ser analizadas por cromatografía de
43

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

gases de crudo total (Whole Oil). En las figuras 25 y 26 se visualiza la forma de
captar las muestras de C15-.

Figura 25. Montaje instrumental para la toma de la fracción C15-

Figura 26. Toma de muestra de la fracción C15-

En los pozos seleccionados para la captura de la fracción C15- también se
recolectaron muestras de crudos sin volátiles en envases de un (1) galón. En las
figuras 27, 28 y 29 son apreciados los pozos con muestras de crudos sin volátiles y
con volátiles (C15-) del área de FRAMOLAC.
44

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

2 km
Muestra de crudo sin volátiles y
con volátiles (C15-)

Muestra de crudo (sin
volátiles)

Figura 27. Mapa de ubicación de las muestras de crudo del área de Franquera con y sin volátiles.

45

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

2 km

Muestra de crudo sin volátiles y con
volátiles (C15-)

Muestra de crudo (sin volátiles)

Figura 28. Mapa de ubicación de las muestras de crudo del área de Moporo Tierra con y sin volátiles.

46

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

2 km

Muestra de crudo sin volátiles y con
volátiles (C15-)

Muestra de crudo (sin volátiles)

Figura 29. Mapa de ubicación de las muestras de crudo del área de La Ceiba con y sin volátiles.

47

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

2.3.5 Análisis isotópicos de azufre de los sulfuros precipitados a partir del H2S
Ensayo: Análisis isotópico del δ34S vía flujo continuo (EA-IRMS)
Tipo de muestras: Sulfuros precipitados a partir del H2S
Procedimiento experimental
La instrumentación usada en este estudio fue un espectrómetro de masas de
relaciones isotópicas (IRMS) de thermo scientific modelo DELTA V plus, acoplado a
un analizador elemental (EA) marca Costech modelo 4010. Se utilizaron el PSO_1 y
PSR_1 como patrones internos, los cuales están calibrados con el patrón
internacional NBS-127 que a su vez esta referenciado a la escala internacional para
el azufre (CDT).
La introducción de las muestras y los patrones al (IRMS), fue vía flujo continuo
mediante el uso del analizador elemental (EA). Las muestras y los patrones fueron
pesados en una capsula de estaño mezclándola en una relación 1:1 con el V2O5
como agente oxidante para facilitar la reacción de combustión en caso de los
sulfatos. Posteriormente las capsulas se colocaron en el automuestreador del
analizador elemental (EA), las cuales caen en un reactor de combustión a 1000°C
que posee una zona de oxidación (WO3) y una de Reducción (Cobre metálico), los
productos generados del reactor (N2, SO2 y H2O), son transportados a una trampa de
agua para la remoción de la misma, y posteriormente fluyen hacia la columna
cromatográfica a 90 °C, donde son separados el N2 y SO2 para finalmente ser
analizadas las relaciones isotópicas del azufre en forma de SO2 en el IRMS.
2.3.6 Cromatografía de Gases
Como parte del estudio para identificar el origen y migración del H2S y CO2 en los
campos Franquera, Moporo y La Ceiba (FRAMOLAC) ubicados en el occidente
venezolano, se realizaron cuatro campañas de muestreo de fluidos (crudo y gas)
durante el 2012 y 2013. Se utilizaron bolsas aluminizadas y un separador bifásico
conectado directamente al cabezal para separar el gas del crudo. Las bolsas
aluminizadas fueron analizadas por cromatografía de gases acoplado a un detector
específico de azufre, considerando que el tiempo transcurrido entre la toma de la
muestra y la medición analítica en el laboratorio no puede ser mayor a 72 horas. Se
48

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

recolectaron 13 muestras de gas de las cuales 8 corresponden al campo Franquera y
5 al campo Moporo.
2.3.7 Generación de mapas de isoconcentraciones de H2S y CO2
Para la elaboración de estos mapas fueron utilizadas las concentraciones de H2S y
CO2 medidas con los tubos colorimétricos, analizador automático y cromatografía de
gases. De igual manera, se utilizaron los valores reportados con el equipo de Well
Testing durante el año 2010, 2011 y 2012 (135 mediciones para el H2S y 135
mediciones para el CO2). La distribución de la concentración de H2S y CO2 en el área
de Franquera, Moporo y La Ceiba fueron mapeadas usando el software Discovery.
Los estilos estructurales (fallas) y los límites de yacimiento fueron obtenidos del
modelo estático más reciente. Los grids de H2S y CO2 fueron construidos usando el
promedio entre los diferentes datos disponibles. Este programa de mapeo usa
interpolaciones y extrapolaciones complejas y su uso está limitado a áreas con
suficientes datos disponibles. No obstante, estos proporcionan un “retrato” de la
variación espacial de la concentración de ambos en el área de FRAMOLAC.
2.3.8 Técnicas para la recolección de información
Según Hurtado (2010) “el proceso de recolección de datos requiere del empleo de
técnicas e instrumentos que permitan acceder a la información necesaria durante la
investigación”.
Para el desarrollo de esta investigación fue necesario utilizar herramientas que
permitieron recolectar el mayor número de información necesaria para obtener un
conocimiento más amplio de la realidad de la problemática. Por naturaleza del
estudio se requirió la recopilación documental, la cual según Hurtado (2010) la
revisión documental “es una técnica en la cual se recurre a información escrita, ya
sea bajo la forma de datos que pueden haber sido producto de observaciones o de
mediciones hechas por otros, o como textos que en sí mismos constituyen las
unidades de estudio”.
De este modo, se consultaron los antecedentes relacionados con la investigación, al
igual que documentos escritos, formales e informales, tales como; libros, manuales,
leyes, resoluciones, revistas científicas, páginas web y folletos sobre yacimientos,
49

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

completación, cañoneo, reservas de gas natural y petróleo, entre otros. Igualmente,
se consultaron aplicaciones corporativas para obtener la información necesaria y así
evaluar los pozos del campo Moporo los cuales se encuentran activos en los
Yacimientos B1 y B4.
2.4 Conclusiones
En el presente capítulo se han establecido los métodos empleados en la consecución
del objetivo propuesto, así como la metodología seguida.
La investigación es de tipo descriptiva, basada en la información obtenida en 4
campañas de muestreo en el área FRAMOLAC, donde se recolectaron muestras de
crudo y gas para realizarle análisis isotópicos de azufre de los sulfuros precipitados a
partir de H2S y poder determinar el origen del H2S y CO2.

50

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

CAPÍTULO III – ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS
3.1 Introducción
3.2 Resultado de la medición de H2S y CO2 con tubos
colorimétricos
3.3 Análisis de cromatografía de gases para compuestos
azufrados
3.4 Distribución espacial del H2S y CO2
3.5 Origen de los crudos
3.6 Clasificación de los Crudos
3.6.1 Fracción C15+
3.7 Análisis de biomarcadores
3.7.1 Origen de los crudos
3.7.2 Tipo de roca fuente
3.7.3 Madurez térmica de los crudos
3.7.4 Biodegradación de los crudos
3.8 Análisis de gases del área de FRAMOLAC
3.8.1 Mecanismos de generación de gases ácidos
3.9 Procesos geoquímicos evolutivos en el área de
FRAMOLAC.
3.10 Origen del H2S y CO2
3.11 Correlación de 34S crudo - H2S
3.12 Tipo de materia orgánica
3.13 Temperatura del yacimiento
3.14 Conclusiones

3.1 Introducción
Después de haber realizado el análisis de la base teórica de la investigación,
incluyendo el estado del arte que existe sobre el tema que constituye el objeto
declarado y las características geográficas y geológicas del yacimiento; y haber
aplicado los métodos de investigación declarados, procedemos a presentar los
resultados obtenidos de la caracterización química e isotópica de los fluidos (crudo y
gas) recolectados durante el 2012 y 2013 en el área de FRAMOLAC.
3.2 Distribución espacial del H2S y CO2
Con el objetivo de conocer la distribución espacial de los gases ácidos se
confeccionaron los mapas de isoconcentración, a partir de los resultados obtenidos
51

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

de las mediciones realizadas con tubos colorimétricos Drager y un analizador
automático durante cuatro campañas de muestreo realizadas en el área de estudio;
así como los resultados obtenidos a través de la cromatografía de gases para
compuestos azufrados.
La concentración de H2S determinada con tubos colorimétricos Drager varió entre 9
ppm y 83 ppm, como se muestra en la tabla 1. Para el caso del CO2, la concentración
promedio fue entre 3 % y 12 %. Todos estos datos fueron comparados con
mediciones realizadas por PDVSA Intevep (2006) utilizando ampollas Drager, así
como valores reportados por Schlumberger (2010-2012) utilizando Well Testing.
Basado en los resultados obtenidos de las diferentes técnicas de medición, se
elaboraron mapas de isoconcentración tanto para la Unidad B-1 como para la Unidad
B-4. La concentración de H2S en las unidades B-1 y B-4 varío entre 9 ppm y 52 ppm,
observándose mayores concentraciones de H2S hacía la Unidad B-4. Los resultados
reflejan mayores concentraciones de H2S en la parte central de FRAMOLAC,
específicamente en Moporo (30 – 58 ppm). El H2S disminuye gradualmente hacia el
este (Franquera 21 – 42 ppm) y es mucho más notorio hacia el oeste (&lt; 18 ppm). La
concentración de H2S en La Ceiba fue 19-35 ppm. El CO2 presentó un
comportamiento similar al H2S, variando entre 1 % y 16 %.

52

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Tabla 1. Concentraciones de H2S y CO2 medidas con tubos colorimétricos Drager durante el 2012 y
2013
H2S (ppm)

CO2 (%)

Pozo

Jun
2012

May
2013

Nov
2013

Prom

Jun
2012

May
2013

Nov
2013

Prom

TOM-0007

-

-

40,0

40,0

-

-

3,0

3,0

TOM-0008

-

-

40,0

40,0

-

-

5,5

5,5

TOM-0010

-

-

62,0

62,0

-

-

12,0

12,0

TOM-0013

16,0

-

-

16,0

-

-

-

-

TOM-0018

22,0

-

26,0

24,0

-

-

9,0

9

TOM-0020

-

30,0

-

30,0

-

-

-

-

TOM-0021

-

-

29,0

29,0

-

-

6,1

6,1

TOM-0023

-

-

45,0

45,0

-

-

7,0

7,0

TOM-0025

-

83,0

-

83,0

-

-

-

-

TOM-0028

-

-

27,0

27,0

-

-

-

-

TOM-0032

-

70,0

40,0

55,0

-

-

-

-

TOM-0034

-

55,0

-

55,0

-

-

-

-

VLG-3822

9,0

-

-

9,0

-

-

-

-

VLG-3831

17,0

-

-

17,0

-

-

-

-

VLG-3860

11,0

-

-

11,0

-

-

-

-

VLG-3866

14,0

-

-

14,0

-

-

-

-

VLG-3872

15,0

-

-

15,0

-

-

-

-

VLG-3889

12,0

-

-

12,0

-

-

-

-

FRA-0002

-

30,0

35,0

32,5

-

-

4,0

4,0

FRA-0004

-

-

44,0

44,0

-

-

6,4

6,4

FRA-0005

-

28,0

-

28,0

-

-

-

-

FRA-0007

-

15,0

-

15,0

-

-

-

-

FRA-0008

-

38,0

24,0

31,0

-

-

6,0

6,0

FRA-0009

-

40,0

-

40,0

-

-

-

-

FRA-0017

-

-

30,0

30,0

-

-

7,0

7,0

FRA-0018

-

-

21,0

21,0

-

-

4,0

4,0

FRA-0019

-

-

32,0

32,0

-

-

11,6

11,6

CEI-004X

20,0

-

42,0

31,0

-

-

-

-

CEI-005X

35,0

-

-

35,0

5,0

-

-

5,0

CEI-006X

19,0

-

-

19,0

-

-

-

-

CEI-007X

-

-

25,0

25,0

-

-

-

-

Los valores reportados por el método de cromatografía de gases se muestran en las
tablas 2 y 3, y corresponden al análisis de azufre discriminado en gas natural y gases
combustibles (norma ASTM D5504) realizado en los Laboratorios de Química
Analítica de PDVSA Intevep.
53

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Los resultados obtenidos con estas determinaciones de laboratorio se analizan
conjuntamente con la distribución de los gases ácidos obtenidos.

Tabla 2. Resultados de cromatografía de gases para compuestos azufrados de los pozos de
Franquera.

Compuesto

FRA-1X

FRA-02

FRA-3X

FRA-05

FRA-6X

FRA-08

FRA-09

FRA-10

Sulfuro de hidrógeno

66,65

54,52

40,31

20,83

62,57

54,19

44,08

18,96

Sulfuro de carbonilo

0,00

0,21

0,15

0,24

0,00

0,03

0,00

0,06

Metilmercaptano

0,32

0,19

0,56

0,04

0,06

0,02

0,08

0,07

Etilmercaptano

0,24

0,12

0,26

0,02

0,04

0,02

0,08

0,05

Dimetilsulfuro

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

Disulfuro de carbono

0,00

0,03

0,89

0,00

0,00

0,00

4,73

0,00

Isopropil mercaptano

0,03

0,00

0,00

0,01

0,06

0,00

0,00

0,03

Terbutil mercaptano

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

n-propil mercaptano

0,05

0,00

0,00

0,01

0,00

0,00

0,03

0,04

Etil-metil sulfuro

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

Tiofeno / Secbutil merc

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

Isobutil mercaptano

0,00

0,04

0,54

0,01

0,00

0,00

0,13

0,00

Dietil sulfuro

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

n-Butil-mercaptano

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

Dimetil disulfuro

0,04

0,05

0,06

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

2-metil tiofeno

0,00

0,00

0,32

0,01

0,00

0,00

0,11

0,00

3-Metil tiofeno

0,00

0,00

0,26

0,01

0,00

0,00

0,12

0,00

Ter Amil mercaptano

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

Iso Amil mercaptano

0,00

0,00

0,19

0,00

0,00

0,00

0,15

0,00

n – Amil mercaptano

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

Dialil sulfuro

0,00

0,00

0,14

0,00

0,00

0,00

0,00

0,00

Dipropil sulfuro

0,00

0,00

0,19

0,01

0,00

0,00

0,15

0,00

n-Hexil mercaptano

0,00

0,00

0,21

0,00

0,00

0,00

0,23

0,00

Dietil disulfuro

0,00

0,00

0,13

0,02

0,00

0,00

0,13

0,00

n-Heptil mercaptano

0,00

0,00

0,11

0,01

0,00

0,00

0,09

0,00

Dibutil sulfuro

0,00

0,00

0,17

0,01

0,00

0,00

0,05

0,00

TOTAL

67,33

55,15

44,48

21,24

62,72

54,26

50,17

19,20

54

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Tabla 3. Resultados de cromatografía de gases para compuestos azufrados de los pozos de Moporo.
Compuesto
Sulfuro de hidrógeno
Sulfuro de carbonilo
Metilmercaptano
Etilmercaptano
Dimetilsulfuro
Disulfuro de carbono
Isopropil mercaptano
Terbutil mercaptano
n-propil mercaptano
Etil-metil sulfuro
Tiofeno / Secbutil merc
Isobutil mercaptano
Dietil sulfuro
n-Butil-mercaptano
Dimetil disulfuro
2-metil tiofeno
3-Metil tiofeno
Ter Amil mercaptano
Iso Amil mercaptano
n – Amil mercaptano
Dialil sulfuro
Dipropil sulfuro
n-Hexil mercaptano
Dietil disulfuro
n-Heptil mercaptano
Dibutil sulfuro
TOTAL

TOM-08

TOM-11

TOM-14

TOM-21

TOM-34

22,40
0,12
0,02
0,01
0,00
0,00
0,02
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
22,56

79,35
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
79,35

46,63
0,00
0,07
0,04
0,00
0,00
0,02
0,00
0,02
0,00
0,00
0,02
0,00
0,00
0,00
0,01
0,01
0,00
0,00
0,00
0,00
0,01
0,00
0,03
0,04
0,04
46,95

69,90
0,00
0,17
0,09
0,00
0,00
0,08
0,00
0,02
0,00
0,00
0,09
0,00
0,00
0,00
0,03
0,02
0,00
0,01
0,00
0,02
0,02
0,01
0,05
0,00
0,00
70,53

1,38
0,18
0,04
0,03
0,00
0,01
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
0,01
0,00
0,00
0,00
0,03
0,02
0,01
0,00
0,00
0,07
0,05
0,07
0,09
0,00
0,08
1,74

Las concentraciones de H2S y CO2 obtenidos para las unidades B-1 y B-4 se
muestran en la tabla 4.

55

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Tabla 4. Concentraciones de H2S y CO2
Unidad B-1

Unidad B-4

POZO

CO2 (%)

H2S (ppm)

POZO

CO2 (%)

H2S (ppm)

TOM0007

6,5

25,7

TOM0010

12,3

57,0

TOM0008

6,7

44,1

TOM0011

12,7

54,3

TOM0019

11,5

43,0

TOM0012

8,5

42,8

TOM0013

12,9

30,4

TOM0020

13,9

35,6

TOM0014

9,0

49,4

TOM0021

7,4

34,6

TOM0015

7,9

45,3

TOM0022

10,4

32,6

TOM0016

9,5

43,5

TOM0023

9,9

45,0

TOM0017

11,0

35,0

TOM0024

10,2

40,3

TOM0018

9,5

34,3

TOM0026

10,5

24,5

TOM0025

10,7

57,7

TOM0028

9,5

30,3

TOM0027

7,5

49,0

TOM0029

14,3

38,7

TOM0034

13,7

51,5

TOM0030

14,5

53,5

VLG-3822

9,0

TOM0031

8,0

55,7

VLG-3831

17,0

TOM0032

7,0

47,3

14,0

48,0

VLG-3860

2,0

11,0

TOM0033

VLG-3866

4,0

14,0

VLG-3822

9,0

VLG-3831

17,0

VLG-3872

15,0

VLG-3889

12,0

VLG-3860

2,0

11,0

VLG-3862

2,0

13,0

FRA0001

10,1

31,8

VLG-3866

4,0

14,0

FRA0002

7,2

33,3

VLG-3872

FRA0004

8,2

40,5

VLG-3884

3,0

15,0

FRA0009

14,3

38,3

FRA0003

9,0

37,2

FRA0005

8,6

28,5

FRA0006

10,1

32,9

FRA0007

13,8

24,3

FRA0008

11,8

31,3

FRA0010

13,0

38,3

FRA0011

14,0

42,0

FRA0017

7,0

30,0

FRA0018

4,0

21,0

FRA0019

11,6

32,0

CEI-4X

7,0

31,0

CEI-5X

5,0

35,0

15,0

CEI-6X
CEI-7X

19,0
7,0

25,0

56

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Los mapas de isoconcentración se confeccionaron para ambos gases, tanto para la
Unidad B-1 como para la Unidad B-4 (figuras 30, 31, 32, 33). Los contornos sobre
estos mapas (…20, 22, 24, 26 y así sucesivamente) están en ppm y sobre
coordenadas UTM.

Figura 30. Mapa de isoconcentración de H2S para la Unidad B-1

57

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Figura 31. Mapa de isoconcentración de H2S para la Unidad B-4

De acuerdo con las figuras 30 y 31, la concentración de H2S en las unidades B-1 y B4 varía entre 9 ppm y 57,7 ppm respectivamente. No obstante, existe una ligera
tendencia de encontrar mayores concentraciones de H2S hacia la Unidad B-4. Los
mapas de las unidades B1 y B4 muestran las mayores concentraciones de H2S en la
parte central de FRAMOLAC, específicamente en el área de Moporo Tierra (24-58
ppm). El H2S disminuye gradualmente hacia el este (Franquera, 21-42 ppm) y,
mucho más abrupto hacia el oeste de la zona de mayor concentración (Moporo Lago,
&lt;18 ppm). La concentración de H2S en el área de La Ceiba es 19-35 ppm. A pesar
de existir dichas variaciones, se infiere que la génesis del H2S en estos campos
obedece a un mismo mecanismo de producción.

58

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Figura 32. Mapa de isoconcentración de CO2 para la Unidad B-1

59

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Figura 33. Mapa de isoconcentración de CO2 para la Unidad B-4

3.3 Origen de los crudos
De acuerdo al análisis de las muestras de crudos en el área FRAMOLAC, revelan un
origen marino con poco aporte terrestre (querógeno tipo II) producidos bajo
condiciones del ambiente de sedimentación de tipo reductor y una roca fuente tipo
lutita-calcárea en una etapa de madurez entre inicio de la ventana y pico de
generación (Jhaisson Vásquez, 2014). Asimismo, los crudos de las áreas de Moporo
y La Ceiba se encuentran en una escala de biodegradación de seis (6) (Peters y
Moldovan, 1993) y corresponden a una mezcla de un crudo alterado con uno no
alterado. Igualmente, la fracción C15+ parace mostrar biodegradación y mezcla de
crudos. De la misma manera, la fracción C15- permitió establecer la influencia de
procesos postgenéticos como lavado por aguas; así como, la capacidad de sello de
algunas de las fallas principales del área de FRAMOLAC. Entre ellas se encuentra la
Falla VLG-3783, la cual es de carácter sellante a nivel de la Unidad B4 entre los
pozos TOM-0013 y TOM-0032, mientras la Falla CEI0005 delimitada por los pozos
CEI-0005 y CEI-0006 es parcialmente sellante. En cuanto a la Falla Pasillo 1 ésta
podría ser comunicante en la Unidad B4; sin embargo, no es determinante pues los
crudos pueden pertenecer a una misma familia o inclusive presentar procesos de
alteración secundaria similares. Existen diferentes diagramas para estudiar el azufre
y la relación V/Ni para comprender con mayor precisión el origen y migración de los
crudos.
En lo que respecta al azufre, éste es el tercer constituyente atómico en abundancia
en el petróleo; sin embargo, no es un componente importante en los organismos
vivos. El origen del azufre en los crudos está relacionado con las condiciones del
ambiente de sedimentación de la roca fuente y es asociado a las fracciones de
aromáticos, resinas y asfaltenos. Por tanto, el azufre es empleado como indicador de
sedimentación de la materia orgánica, dado que en lodos carbonáticos (rocas fuente
tipo caliza), donde el hierro es menos abundante, el azufre se va incorporando a la
materia orgánica residual durante la diagénesis, en cambio en rocas fuente
silisiclásticas el azufre se encuentra en fase de tipo sulfuros como pirita, esfalerita,
etc., esto es solo cuando se tratan de crudos no alterados, ya que la concentración
60

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

de este elemento aumenta por procesos de reducción del sulfato inducidos por
bacterias (Tisot y Welte, 1984).
En relación con el V y el Ni el primero en condiciones reductoras se encuentra como
especie vanadilo (VO2+) en la materia orgánica, por la sustitución del Mg lábil de los
complejos tetrapirrólicos de la clorofila, mientras que el Ni puede formar fases de
sulfuros. En condiciones subóxicas, el V es hallado como vanadato (VO43-),
específicamente en las arcillas, por lo que la relación V/Ni es un párametro
geoquímico

convencional

indicador

de

las

condiciones

del

ambiente

de

sedimentación de la materia orgánica, el cual no es afectado por la madurez ni por
los procesos pots-genéticos en el yacimiento. Valores de la relación V/Ni mayores a
uno (1), es característico de ambientes reductores y por el contrario (&lt; 1), indican
ambientes subóxicos.
En el anexo 4 se expresan los resultados del análisis elemental de los crudos de los
pozos de lago y tierra del área de FRAMOLAC, donde se observan datos promedios
de la relación V/Ni de 7,4 para tierra y 7,2 para lago, sugiriendo condiciones
paleoambientales reductoras. En las figuras 34 y 35 se compara la concentración de
vanadio respecto a la concentración de níquel, notándose una buena correlación
entre las muestras de lago y tierra, demostrando que los crudos fueron originados
bajo ambientes de sedimentación similares.

61

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A modo general, puede argumentarse relaciones V/Ni alrededor de 7 con
concentraciones promedio de azufre aproximadamente de 2 % para todos los crudos
del área de FRAMOLAC, señalando ambientes anóxicos durante la sedimentación de
la materia orgánica.

Figura 34. Concentración de vanadio (V) vs. concentración de níquel (Ni) de muestras de crudo del
área de FRAMOLAC.

62

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Figura 35. Ambiente deposicional definido en función de la concentración de vanadio (V) vs.
concentración de níquel (Ni) para los crudos del área de FRAMOLAC (modificado de Galárraga et al.,
2008).

3.4 Clasificación de los Crudos
Los crudos de Tierra tienen gravedades ºAPI que varían entre 12,9º a 23,2 mientras
que los crudos de Lago con gravedades ºAPI que oscilan entre 15º y 21,7 (anexo 5).
En la figura 36 se correlaciona la gravedad °API con respecto a la concentración de
azufre (% S), donde hay una ligera disminución de la concentración de azufre en la
medida que aumenta la gravedad °API, sugiriendo que los compuestos de azufre no
son metabolizados por la actividad microbiana y por ende, estos acumulan un mayor
contenido de azufre en el crudo degradado.

63

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Figura 36. Contenido de azufre vs Gravedad API
Es importante hacer énfasis en la asociación de los elementos como S, V y Ni sobre
las fracciones pesadas de los crudos, por ende el incremento de la gravedad °API
implica una disminución relativa de la concentración de los mismos.
En el anexo 6 se aprecia la composición SARA de algunos crudos del área de
FRAMOLAC. De igual modo, la figura 37 representa el diagrama ternario SARA, el
cual muestra crudos con cierto carácter aromático para las áreas de Franquera,
Moporo y La Ceiba. Asimismo, en base a la proporción de las parafinas, naftenos y
aromáticos derivadas de la fracción C15-, se observan en su mayoría crudos de tipo
parafínicos a parafínicos-nafténicos para las áreas de Franquera, Moporo Tierra y La
Ceiba (figura 38).

64

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Figura 37. Clasificación de los crudos del área de FRAMOLAC en base a la composición SARA (Tissot
y Welte, 1984).

Figura 38. Clasificación de los crudos del área de FRAMOLAC en función de la concentración de
parafinas, naftenos y aromáticos (Tissot y Welte, 1984).

La concentración de parafinas, naftenos y aromáticos (PNA) de los crudos de los
pozos CEI-0004, CEI-0005 y CEI-0006, se observa una composición similar,
mostrándose los resultados de los PNA en la tabla 5 y en la figura 39 el gráfico de
columnas donde se nota el alto grado de similitud de la concentración de PNA entre

65

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los pozos CEI-0004, CEI-0005 y CEI-0006; representando los porcentajes
normalizados en la tabla 6.

Tabla 5. Composición de parafinas, naftenos y aromáticos de los crudos de los pozos CEI-0004, CEI0005 y CEI-0006 de la Unidad B4

.

Figura 39. Gráfico de columnas de los PNA de los crudos de los pozos CEI-0004, CEI-0005 y CEI0006 de la Unidad B4.

Tabla 6. Porcentaje en masa normalizada de los PNA de los crudos de los pozos CEI-0004, CEI-0005
y CEI-0006 de la Unidad B4

66

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3.4.1 Fracción C15+
La fracción C15+ se analizó mediante la técnica de cromatografía de gases de crudo
total (Whole Oil) obteniéndose los hidrocarburos con número de carbono mayores a
quince (15) de la fracción saturada. Los resultados de los crudos pertenecientes a los
pozos de las áreas Franquera y Moporo se reportan en la tabla 7, donde se notan
para la mayoría valores de la relación Pristano/Fitano menores a la Unidad,
mostrando un ambiente de sedimentación de tipo reductor en concordancia con los
resultados del análisis elemental. En la figura 40 se observa el cromatograma del
crudo del pozo TOM-0008, evidenciándose un posible proceso de biodegradación
basado en el levantamiento de la línea base y la presencia de la mezcla de
compuestos no resueltos UCM (por sus siglas en inglés unresolved complex
mixture). Al mismo tiempo, se visualiza una serie picos bien definidos, lo cual sugiere
la mezcla de un crudo alterado con uno no alterado. Del mismo modo, en la figura 41
se representa el diagrama Pristano/n-C17 vs. Fitano/n-C18, interpretándose crudos
de origen marino generados a partir de un querógeno tipo II y una roca fuente
madura. En los anexos 7, 8, 9, 10 y 11 se muestran los demás cromatogramas de los
crudos de las áreas de Franquera y Moporo.
Tabla 7. Parámetros obtenidos de la fracción C15´ para los crudos de las áreas de Franquera y
Moporo.

67

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Figura 40.Cromatograma de crudo total (fracción C15+) del crudo del pozo TOM-0008.

Figura 41. Gráfico de Pristano/n-C17 vs. Fitano/n-C18 de las áreas de Franquera y Moporo.

68

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3.5 Análisis de biomarcadores
El análisis de los biomarcadores se realizó tanto en la fracción saturada como en la
fracción aromática de los crudos muestreados de las áreas de Moporo y La Ceiba,
cuyos iones elucidados fueron los siguientes:
Fracción saturada: m/z 99, 191 y 217
Fracción aromática: m/z 178, 192, 198 y 231.
3.5.1 Origen de los crudos de acuerdo a los biomarcadores.
De acuerdo a la distribución de los biomarcadores en los fragmentogramas m/z 191 y
217 de la fracción saturada, los crudos de las áreas de Moporo y La Ceiba son de
origen marino, reflejado en el ión 191 por la alta proporción del terpano tricíclico C233, mientras que en el ión m/z 217 es atribuido a la mayor abundancia del esterano
C27 sobre el C28 y el C29 respectivamente (tabla 8 y figura 42), aunque en la
mayoría de las muestras de los crudos (ión 191) se aprecia un bajo aporte terrestre
(&lt;10 %), dado por la presencia del oleanano característico de las plantas superiores.
Tabla 8. Porcentajes de esteranos en los crudos de las áreas de Moporo y La Ceiba.

69

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Figura 42. Distribución del porcentaje de esteranos en los crudos de las áreas de Moporo y La Ceiba.

3.5.2 Tipo de roca fuente
Los terpanos tricíclicos son empleados en los estudios de correlación gracias a la
ventaja de ser menos afectados por la madurez y la biodegradación en comparación
al resto de los terpanos y los esteranos (Hunt, 1996). Basado en la relación de los
terpanos tricíclicos derivados del fragmentograma m/z 191, correspondiente a los
cocientes de los terpanos tricíclicos C24-3/C23-3 y C22-3/C21-3, puede establecerse el
tipo de roca fuente generadora de los crudos (Peters et al., 2005). En la figura 43 se
representa el gráfico para definir el tipo de roca fuente de acuerdo a la comparación
de los terpanos tricíclicos, cuya ubicación de las muestras de los crudos de las áreas
de Moporo Tierra y La Ceiba se encuentran en la zona de una roca tipo marga (lutitacalcárea). Ahora bien, su edad viene dada en función del 18α(H)-Oleanano. Este
biomarcador al estar presente, no solo es indicativo de un aporte de materia orgánica
terrestre, sino también de una edad de la roca del Cretácico Tardío o incluso más
joven.

70

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Figura 43. Tipo de litología de la roca fuente en función de la correlación de los terpanos tricícliclos
C24-3/C23-3 vs. C22-3/C21-3.

3.5.3 Madurez térmica de los crudos
La madurez térmica de los crudos permite describir las reacciones que ocurren
cuando la materia orgánica se convierte en petróleo (Peters, et al., 2005). A partir del
rango de madurez puede definirse la etapa en la cual se encuentra la roca fuente; es
decir, si se halla en las etapas tardía de la diagénesis, temprana de la catagénesis,
final de la catagénesis o inclusive en la metagénesis. En todo caso, los parámetros
de madurez son determinados mediante el análisis de los biomarcadores saturados y
aromáticos, aunque muchos de ellos son afectados por el ambiente de depositación
y los procesos post-genéticos (lavado por agua y biodegradación), a pesar de la
mayor resistencia de los biomarcadores aromáticos a la biodegradación con
referencia a los biomarcadores saturados. En éstos últimos, los parámetros de
madurez se definen en función de la relación de los isómeros, los cuales son
compuestos químicos con igual fórmula molecular pero con diferentes disposiciones
geométricas, confiriéndoles distintas propiedades (figura 44). Dentro estos isómeros
se encuentran los R (isómero biológico) y S (isómero geológico), donde el isómero S
incrementa con la madurez a tal punto de llegar a una reacción de isomerización o de
equilibrio entre el isómero R y el S que no es distinguido. De igual manera, se
71

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Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

encuentran los isómeros ααα (isómero biológico) y αββ (isómero geológico), la
diferencia con los isómeros S y R es que los primeros alcanzan la mezcla racémica a
mayor madurez.

Figura 44. Isómero biológico (R) e isómero geológico (S) (tomado de Hunt, 1996).

Por otro lado, los biomarcadores aromáticos también suelen ser usados como
indicadores de madurez, basado en las relaciones de los compuestos de los
fenantrenos (F), metilfenantrenos (MF), dibenzotiofenos, esteroides monoaromáticos
(MA) y triaromáticos (TA).
Todos estos parámetros de madurez se obtienen de los fragmentogramas de los
hidrocarburos saturados (m/z 99, 113, 191 y 217) y de los hidrocarburos aromáticos
(m/z 178, 192, 231 y 253) determinados por la técnica de cromatografía de gases
acoplado a espectrometría de masas (CG-EM). En la figura 45 se representan dichos
parámetros y su asociación con la ventana de generación del petróleo.

72

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Figura 45. Relación de los parámetros de biomarcadores utilizados con respecto a la ventana de
generación del petróleo (modificado de Killops y Killops, 2005).

3.5.4 Biodegradación de los crudos
La biodegradación es un mecanismo de alteración del crudo inducido por bacterias,
las cuales son transportadas por aguas meteóricas a los yacimientos de petróleo. La
misma es un proceso selectivo controlado por la actividad biológica (temperaturas
menores de los 90 °C) donde los organismos utilizan algunos tipos de compuestos
como fuente de energía (Hunt, 1995). De la biodegradación, resulta una pérdida de
hidrocarburos livianos (saturados y aromáticos) originando un incremento relativo en
los hidrocarburos más pesados (resinas y asfaltenos) disminuyendo así la gravedad
°API y por ende la calidad del crudo. Es por ello, que Peters y Moldovan (1993)
establecieron una escala de biodegradación que va de acuerdo al tipo de compuesto
consumido por las bacterias, se divide en ligera, cuando solamente son alterados las
73

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n-parafinas; moderada, incluye las n-parafinas y los isoprenoides; elevada, donde se
metabolizan esteranos y hopanos; muy elevada, llegando hasta los diasteranos y
severa, alcanza la biodegradación de los aromáticos (figura 46).

Figura 46. Escala de biodegradación (modificado de Peters y Moldovan, 1993).

Los fragmentogramas m/z 99 de los pozos de las áreas de Moporo Tierra y La Ceiba
demuestran la biodegradación de los crudos por la ausencia en su mayoría de nalcanos de alto peso molecular, por el levantamiento de la línea base y la presencia
de la mezcla de compuestos no resueltos UCM (por sus siglas en inglés unresolved
complex mixture), la cual es un producto de la biodegradación que no es diferenciado
por la técnica de cromatografía de gases; sin embargo, se observan n-alcanos de
bajo peso molecular indicativo de la mezcla de un crudo alterado con uno no alterado
(figura 47). La razón se debe a que los crudos almacenados derivados de un primer
pulso se encontraron a menor profundidad entre el Eoceno Temprano y el Eoceno
Medio (52 – 40 Ma.), permitiendo la entrada de aguas meteóricas transportadoras de
las bacterias responsables de la biodegradación de los mismos. Posteriormente se
dio el basculamiento de la Cuenca del Lago de Maracaibo desde el Mioceno
74

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Temprano al Actual (21 – 0 Ma.), provocando la profundización de las Unidades
productoras. Finalmente se produjo un segundo pulso de generación de la roca
fuente del Mioceno Tardío al Holoceno (10 – 0 Ma.), resultando crudos no
biodegradados los cuales se mezclaron con los crudos previamente alterados
presentes en los yacimientos (Parnaud et al., 1994).

.
Figura 47. Distribución de n-alcanos (m/z 99) de la muestra de crudo del pozo TOM-0007

3.6 Mecanismos de generación de gases ácidos
En las tablas 9 y 10 se muestran los resultados derivados del análisis isotópico de
azufre (34S/32S) en muestras de crudos y gases provenientes de los pozos del área
de FRAMOLAC, resultando valores que van desde 3,5 ‰ hasta 8,5 ‰. En la figura
48 se observa una distribución isotópica similar en las muestras de crudos (desde 4,5
hasta 5,9 ‰), indicando la posibilidad de que provengan de la misma roca fuente.
Otras investigaciones relativas al ciclo del azufre en sedimentos profundos señalan
como posible fuente de aporte de sulfato, la re-oxidación del HS- por medio de
especies intermediarias como el S2O32- o el S0, por acción bacteriana o hidrólisis,
siendo estos mecanismos los que también podrían explicar el origen orgánico del
sulfato (JØrgensen, 1990; Smith, 2000; Konhauser, 2007).

75

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Tabla 9. Relación isotópica de azufre promedio (34S/32S) en crudos de las áreas de Moporo y La
Ceiba.

76

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Tabla 10. Relación isotópica de azufre (34S/32S) en los precipitados de H2S como sulfuros de pozos de
las áreas de Franquera, Moporo Tierra y La Ceiba.

8
7.5

7

SCDTS (0/00)

6.5

6
5.5

5
4.5

4
3.5

3
2.5

CEI-0006

CEI-0005

CEI-0004

VLG-3913

VLG-3889

VLG-3884

VLG-3872

VLG-3866

VLG-3865

VLG-3862

VLG-3860

VLG-3848

VLG-3846

VLG-3840

TOM-0030

TOM-0019

TOM-0018

TOM-0016

TOM-0013

TOM-0010

TOM-0007

2

Figura 48. Distribución isotópica del azufre (34S/32S) en muestras de crudos de las áreas de Moporo y
La Ceiba.

77

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

3.7 Procesos geoquímicos evolutivos en el área de FRAMOLAC.
Los procesos geoquímicos dados en la Cuenca del Lago de Maracaibo están
íntimamente relacionados. En la figura 49 se representa un esquema hipotético de
los mecanismos geoquímicos. Se parte de un primer pulso de generación y
acumulación de crudos del Eoceno Temprano al Eoceno Medio (52 – 40 Ma.) e
inclusive de producción de gases no hidrocarburos (H2S y CO2) por la maduración
del querógeno, en este tiempo las unidades productoras se encontraban someras al
sur de la cuenca y en conjunto con la discordancia del eoceno contribuyeron a la
entrada de aguas meteóricas, las cuales fueron las responsables de transportar las
bacterias. Al estar los yacimientos a poca profundidad se dieron las condiciones
propicias (temperaturas iguales o menores de 90 °C) para la biodegradación de los
crudos y posible producción de H2S y CO2 por sulfato-reducción en el Eoceno Tardío
– base del Mioceno Temprano (40 – 21 Ma.), siendo este período caracterizado por
ser de poca generación y expulsión de crudos pero de importantes eventos de
migración, remigración y entrampamiento (Parnaud et al., 1994). Asimismo, ésta
filtración de las aguas meteóricas, explica la dilución de las aguas de formación,
influyendo así en la disminución de las concentraciones de cloruro. Posteriormente
se dio el basculamiento de la cuenca en la base del Mioceno Temprano al Actual (21
– 0 Ma.), causando la profundización de los yacimientos al sur. Luego de presentarse
un segundo pulso de generación de la roca fuente del Mioceno Tardío al Holoceno
(10 – 0 Ma.) se produjeron crudos no alterados que se mezclaron con los crudos
previamente almacenados derivados del primer pulso.

78

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Figura 49. Esquema evolutivo de los procesos geoquímicos de la Cuenca del Lago de Maracaibo.

3.8 Origen del H2S y CO2
El yacimiento siliciclástico B Superior del Eoceno tiene una concentración promedio
de 40-60 ppm de H2S y  10 % CO2, sugiriendo un origen común debido a su
estrecha asociación geográfica en el área de FRAMOLAC.
Varios mecanismos de generación fueron considerados para los campos de
Franquera, Moporo y La Ceiba. Las composiciones isotópicas del azufre de H2S

(g),

SO4 (ac) y R-S (crudo) no identifican de forma única un solo proceso para el origen del
H2S en el área de estudio, probablemente debido al potencial que tuvo la Cuenca de
79

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Maracaibo y en particular el yacimiento Eoceno B Superior para la mezcla de fluidos
y sus efectos subsecuentes de interacción agua-roca a lo largo de su historia
geológica.
En general, se cree que en un principio la generación de H2S estuvo marcada por la
maduración de la materia orgánica de origen marina (marga de la formación La Luna)
y, posteriormente, debido a la acción concomitante de bacterias sulfato reductoras
cuando las condiciones del yacimiento favorecieron su actividad microbiológica. Las
evidencias de estos mecanismos propuestos, así como también el descarte de otros
procesos se detallan a continuación:
3.9 Correlación de 34S crudo - H2S
El azufre orgánico de las muestras de crudo tiene relaciones de isótopos positivas,
entre +4,4 y +5,9‰, lo cual es característico del azufre de RBS; en este caso, el
azufre orgánico originado a partir del mismo material orgánico que generó los
hidrocarburos desde la roca fuente. De igual manera, el H2S en las muestras de gas
tiene valores positivos de 34S entre +3,5‰ y +6,1‰. Dado que el H2S fue generado
a partir de la misma fuente que formó el azufre orgánico en el crudo, ambas huellas
tienen una relación de

34

S/32S similar (o ligeramente más agotado en 34S para el

H2S). Si el H2S hubiese tenido una relación isotópica muy diferente a la del crudo (tal
vez &gt; 20‰), indicaría por tanto la existencia de otro mecanismo, posiblemente la
RST en el yacimiento o migración del H2S generado por RST desde un yacimiento o
acuífero más profundo.
3.10 Tipo de materia orgánica
La generación de H2S debido a la presencia de materia orgánica rica en azufre en la
roca fuente (formación La Luna), también puede ser una posibilidad. El querógeno en
la roca fuente tiene características marinas, asociado a un ambiente de depositación
reductor, con un contenido significativo de azufre y suficiente evolución térmica para
generar el H2S.

80

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

3.11 Temperatura del yacimiento
La temperatura promedio del yacimiento es 89,011 C, lo cual impide cualquier
desarrollo microbiano reciente en el subsuelo. Ni siquiera las bacterias termófilas
pudiesen adaptarse a estas temperaturas.
La temperatura promedio en FRAMOLAC para la Unidad B-1 es 273 F (133 C) y
para la Unidad B-4 es 287 F (141 C). La figura 50 muestra la concentración de H2S
versus la temperatura registrada con la herramienta Well Testing (la cual no
necesariamente es la temperatura del yacimiento), de hecho estos valores están por
debajo de aquellos reportados como oficiales para las unidades del yacimiento B
Superior.
La figura 50-a muestra la variación de la temperatura estimada del yacimiento para
los campos con información disponible; esta temperatura por estar subestimada
puede considerarse como una temperatura mínima. Si bien los datos son algo
dispersos, la temperatura tiende a ser mayor en el área de Moporo Tierra. Por su
parte, la figura 50-b muestra las concentraciones de H2S discriminada por método de
cuantificación.

100

80
Moporo Tierra
Franquera
La Ceiba

Well Testing
Tubos colorimétricos
Cromatografía de gases

80

H2S (mg/L)

H2S (mg/L)

60

40

60

40

20

20

0

0
120

160

200

Temperatura (ºF)

a

240

280

80

120

160

200

240

280

Temperatura (ºF)

b

Figura 50. Concentración de H2S vs temperatura estimada del yacimiento

81

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Las concentraciones de H2S más altas ocurren aproximadamente entre 180 y 210 ºF
(82,22 y 98,89 C). Por tanto, los datos de estas gráficas niegan la posibilidad de que
el H2S sea originado actualmente por Bacterias Reductoras de Sulfato (BRS) ya que
estas sólo sobreviven a temperaturas &lt; 170 °F (76,67 C) (Machel, 1995), que es
menor que la gran mayoría de los valores reportados en el área de estudio. Por otra
parte, los datos también prácticamente niegan la posibilidad de que el H2S sea
originado a partir de la Reducción Termoquímica de Sulfato (RTS) ya que esta ocurre
a temperaturas de 250°F o más altas (Worden, 1995). Consecuentemente, el H2S
debe obedecer a otra fuente o quizás haber migrado desde alguna otra zona.
3.12 Conclusiones
Los isótopos de azufre fueron usados para determinar si el H2S fue formado por
Bacterias Reductoras de Sulfato (BRS), Reducción Termoquímica del Sulfato (RTS)
ó cualquier otro proceso. Cabe destacar que el H2S puede formarse en el yacimiento
por BRS si las condiciones son favorables para el crecimiento bacteriano (por
ejemplo, temperatura &lt; 170 0F, y disponibilidad de sulfato y nutrientes disueltos). El
sulfuro producido por BRS está típicamente enriquecido en

32

S, con respecto al

sulfato, y tiene por lo general valores negativos de 34S. El H2S también puede migrar
dentro del yacimiento desde la roca fuente que generó los hidrocarburos. En este
caso, el sulfuro es inicialmente formado por BRS, y es incorporado en el sedimento
como pirita y como sulfuro orgánico en el querógeno. La transformación del
querógeno a hidrocarburos produce H2S teniendo valores negativos de 34S similares
o ligeramente más negativos que el azufre del querógeno. Los compuestos de azufre
orgánicos en el crudo (por ejemplo, compuestos NSO) también tendrán valores
negativos, aunque ellos tenderán a ser ligeramente menos negativos que el H2S
coexistente.

82

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Conclusiones
- Los crudos de las áreas de Franquera, Moporo y La Ceiba se clasifican en función
de la gravedad °API de pesados a medianos (17 a 22 °API) y en base a su
composición SARA, son de carácter aromático. De igual forma, fueron originados por
una materia orgánica marina (querógeno tipo II) con bajo aporte de materia orgánica
terrestre, generados en condiciones del ambiente de sedimentación anóxicos, a partir
de una roca fuente de tipo lutita-calcárea típica de la formación La Luna. La edad de
la misma corresponde al Cretácico. Asimismo, se evidencia biodegradación de los
crudos de las áreas de Moporo Tierra y La Ceiba en un nivel de seis (6) según la
escala de Peters y Moldovan (1993); en tanto, los resultados de la fracción C15+ de
los crudos de Franquera parecieran indicar también crudos alterados por la presencia
de la línea base UCM (unresolved complex mix). Igualmente, los crudos del área de
FRAMOLAC, son una mezcla de crudos alterados del Eoceno Tardío- base del
Mioceno Temprano (40 – 21 Ma) y crudos no alterados del Mioceno Tardío al
Holoceno (10 – 0 Ma). En cuanto a la madurez, los crudos del área de FRAMOLAC
se encuentra entre inicio de la ventana y pico de generación.
- Los análisis isotópicos de azufre (34S/32S) realizados en muestras de crudos y
gases sugieren un origen biogénico del H2S.
- La Reducción Termoquímica de Sulfato (RTS) a partir de capas de anhidrita
(CaSO4) no es una fuente posible para el H2S ya que secuencias evaporíticas no
fueron depositadas en esta área y las concentraciones de H2S registradas en el
yacimiento son muy bajas para este tipo de mecanismo geológico en la que la
descomposición de la anhidrita introduce sistemáticamente grandes cantidades de
H2S.
- La correlación existente entre la huella isotópica del H2S (g) y las muestras de crudo,
refiere a un aporte parcial del craqueo del crudo para la generación del H2S. Si bien
83

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

es conocido el hecho de que el craqueo del crudo no introduce fraccionamiento
isotópico en la huella de 34S, las diferencias encontradas entre ambos pueden
obedecer a una combinación de procesos, particularmente en la generación de H2S
por vía microbiana.
- La generación de H2S en el yacimiento Eoceno B Superior corresponde a una
mezcla de procesos que ocurrieron en el pasado geológico, cada uno independiente
del otro. La coexistencia intima entre el crudo rico en azufre (1,5-1,9 %) y el H2S, las
composiciones isotópicas de azufre similares entre el crudo y H2S coexistente y otras
series de evidencia, permitieron concluir que: i.- el H2S pudo en un principio ser
generado a partir de la roca fuente rica en azufre y ii.- la reducción bacteriana del
sulfato (RBS) ocurrió durante la diagénesis del yacimiento cuando las condiciones
del yacimiento se vieron favorecidas.
- Adicionalmente, las composiciones isotópicas del sulfato y sulfuro confirman la
posibilidad de Reducción Bacteriana de Sulfato (RBS) en un “sistema cerrado” con
respecto al sulfato. Esto pudo resultar de una tasa de reducción de sulfato mucho
más rápida que la tasa del flujo de fluido, limitando así la disponibilidad del sulfato en
el sistema. La composición isotópica observada del sulfato varía desde +6,1 a +8,5‰
CDT. No hay reportes de presencia de minerales de sulfato en los sedimentos del
Eoceno de la formación Misoa.
- En un principio, se cree que una pequeña fracción de H2S fue generada a partir de
la maduración del querógeno (roca madre marina) que luego migraría junto con el
crudo hasta la roca yacimiento. Esta primera migración estuvo marcada por la cocina
activa que se encontraba en la parte noreste del área (Eoceno Temprano).
- Posteriormente, durante la etapa de diagénesis de los sedimentos en la que el
yacimiento se encontraba más somero y frio (Eoceno Medio), las bacterias sulfato
reductoras tuvieron su mayor actividad microbiológica para la reducción del sulfato
disponible en el sistema. Esto es confirmado por nivel de biodegradación que
presentan los crudos estudiados (nivel 6).

84

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

- No obstante, con el posterior basculamiento, inversión y soterramiento de la
cuenca, la acción bacteriana tuvo que disminuir o parar en su totalidad debido al
aumento de temperatura en el sistema y por ende, mermó la producción de H2S.
Recomendaciones

- Realizar el análisis de biomarcadores saturados y aromáticos de los crudos del área
de Franquera.

- Comparar los fragmentogramas m/z 191 y 177 de los crudos del área de Franquera
para establecer si hay o no biodegradación.

- Se propone considerar la explotación de pozos petroleros en zonas donde existan
bajas concentraciones de gases ácidos (CO2 y H2S) mientras sea posible.
- Sin embargo, a pesar de que la tendencia mundial es la de profundizar en los
mecanismos de generación de H2S y CO2 para poder predecir los lugares de
acumulación, en el área FRAMOLAC y en general en el lago de Maracaibo, este
dominio del conocimiento todavía no se ha logrado.

- Confirmar con estudios petrográficos, geoquímicos e isotópicos que parte del
volumen de H2S generado in-situ en el yacimiento precipitó en forma de pirita.

85

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

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�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

ANEXOS
Anexo 1. Mecanismos de generación de CO2 de origen orgánico e inorgánico (tomado de Vásquez,
2012)

Mecanismo
Fuente: orgánica
Craqueo de la materia orgánica: consiste en la degradación térmica de la materia orgánica
o craqueo primario (grupos carbonilo, metoxi, hidroxi, etc) o craqueo de crudo (secundario),
hasta 50 ºC
Fuente: orgánica
Reducción termoquímica de sulfatos (TSR): reacción del H2S con sulfatos para formar
sulfuro elemental y polisulfuros, seguidos por una reacción entre sulfuros e hidrocarburos
generando H2S y CO2. Es necesaria una temperatura mínima entre 100 – 140 ºC.

SO42 ( ac)  1.33CH 2   0.66H 2Ol   H 2 S g   1.33CO2 g   2OH  ac
Fuente: orgánica
Acuatermólisis del crudo: CO2 como producto secundario en la pirólisis del crudo en
presencia de agua a elevadas P y T. Ocurre a temperaturas mayores de 200 ºC.

RCH 2CH 2 SCH 3  2H 2Ol   RCH 3  CO2 g   H 2 g   H 2 S g   CH 4 g 
Fuente: orgánica
Maduración de carbones: calentamiento de carbones durante la coalificación
(soterramiento). Asociado a altas temperaturas.
Fuente: inorgánica
Reacción entre caolinita y carbonato en presencia de sílice para producir CO 2. La illita puede
también reaccionar. Temperatura promedio de la reacción 100 – 160 ºC.

Al2 Si2O5 OH 4 g   4SiO2S   2 NaCls   CaCO3  2 NaAlSi3O8S   2H 2O  CaCl2  CO2 g  
5FeCO3s   SiO2S   Al2 Si2O5 OH 4s   2H 2Ol   Fe5 Al2 Si3O10 OH 8S   5CO2 g  
Siderita
Caolinita
Clorita
Fuente: inorgánica
Descomposición de rocas carbonáticas debido a procesos a altas presiones y temperaturas
(orogénicos o soterramiento). T &gt; 250 ºC
+ 4 a -5 %0
 13C
Fuente: inorgánica
Actividad volcánica/metamorfismo de contacto: descomposición de rocas carbonáticas
por contactos
con intrusiones volcánicas, generando altas temperaturas y
presiones.
 13C + 4 a -5 %0

89

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Anexo 2. Mecanismos de generación de H2S de origen orgánico e inorgánico (tomado de Vásquez,
2012)

Mecanismo
Fuente: orgánica
Reducción bacterial: la presencia de bacterias sulfato reductoras en ambientes
anaeróbicos son las causantes de la producción de H2S a T &lt; 105 ºC. La
reacción general es:

SO42 ( ac)  1.33CH 2   0.66H 2Ol   H 2 S g   1.33CO2 g   2OH  ac
2CH 2O  SO42  ( ac)  H 2 S g   2HCO3ac ( En ausencia de agua)
Fuente: orgánica
Reducción termoquímica de sulfatos (TSR): ocurre cuando están presentes
altas temperaturas (&gt; 140 ºC) y la pre-existencia de H2S y CO2 para comenzar la
reacción, además de la disponibilidad de sulfato. Está vinculado principalmente a
yacimientos con anhidrita.

SO42 ( ac)  1.33CH 2   0.66H 2Ol   H 2 S g   1.33CO2 g   2OH  ac
Fuente: orgánica
Acuatermólisis del crudo: H2S como producto secundario en la pirólisis del
crudo en presencia de agua a elevadas P y T. Ocurre a temperaturas mayores de
200 ºC.

RCH 2CH 2 SCH 3  2H 2Ol   RCH 3  CO2 g   H 2 g   H 2 S g   CH 4 g 
Fuente: inorgánica
Disolución de minerales de azufre: la disolución de la pirita puede provocar la
generación de H2S en un proceso que necesita dos etapas. En una primera etapa
la pirita es llevada a sulfato, y en una segunda etapa, el sulfato es reducido a
sulfuro de hidrógeno. La reacción general es.

FeS 2 g   4H  ac  Fe 2  ac  2H 2 S g 

90

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.

Anexo 3. Pozos seleccionados como muestra para la investigación. Área FRAMOLAC.
Fuente: PDVSA (2013).

B1
TOM0007
TOM0008
TOM0019
TOM0020
TOM0021
TOM0022
TOM0023
TOM0024
TOM0026
TOM0027
TOM0034
VLG-3860
FRA0001
FRA0002
FRA0004
FRA0009

B4
TOM0010
TOM0011
TOM0012
TOM0013
TOM0014
TOM0015
TOM0016
TOM0017
TOM0018
TOM0025
TOM0028
TOM0029
TOM0030
TOM0031
TOM00032
TOM0033
VLG-3862
VLG-3866
VLG-3884
FRA0003
FRA0005
FRA0006
FRA0007
FRA0008
FRA0010
FRA0011
FRA0017
FRA0018
FRA0019
CEI0004
CEI0005
CEI0007

91

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Anexo 4. Resultados del análisis elemental para muestras de crudo en pozos de lago y tierra del área
de FRAMOLAC.
2.4
2.1
2.1
2.3
2.0
2.0
2.2
2.2
2.3
2.1
2.0
2.0
2.2
2.1
2.0

V
(ppm)
391
377
326
356
306
316
317
340
386
328
329
245
324
312
322

Ni
(ppm)
55
53
46
49
43
45
45
46
54
45
46
34
44
43
45

15530-16024

2.1

509

14948-15146
17332-17860
17242-17638
17156-17740
16655-17128
16769-17072
17183-17400
17252-17569
15593-15827
16620-16730
15718-16200
15770-15920
16152-16337
16572-16905
16538-16679
16905-17268
17078-17489
16829-17202
16614-17059
15200-15613
15870-17074
16916-17070
15580-17058

2.4
2.1
2.2
2.1
2.0
2.0
2.1
2.0
2.3
2.3
2.4
2.3
2.4
1.8
2.1
2.2
2.2
1.9
2.0
2.4
2.1
1.6
1.5

300
324
320
320
326
335
325
283
356
401
334
259
211
292
318
334
364
303
329
413
373
335
284

16452-17098

1.8

16984-17096
15609-16002

1.5
1.5

14838-16413
15955-17088
15624-15696
16718-17320
18157-18670
17707-17760
17862-18538
17625-18150

Área

Pozo

Unidad

Tope-Base

%S (±0,2)

FRANQUERA

FRA-0001
FRA-0002
FRA-0003
FRA-0004
FRA-0005
FRA-0006
FRA-0007
FRA-0008
FRA-0009
FRA-0012
FRA-0015
FRA-0016
FRA-0017
FRA-0018
FRA-0019

B1
B1
B4
B1
B4
B4
B4
B4
B1
B4
B4
B4
B4
B4
B4
A10,
B1
B1
B4
B4
B4
B4
B4
B4
B4
B1
B1
B1
B1
B1
B4
B4
B4
B4
B4
B4
B1
B1, B4
B3, B4
B1, B4
B2, B3,
B4
B4
B4
B1, B4,
B5
B1, B4
B1
B4
B4
B4
B4
B4

14530-14850
15000-15440
16512-16906
14814-15188
16900-17110
16070-16428
16936-17150
16920-16992
15446-15938
15935-16145
16540-16706
15405-15790
16622-16810
16658-16830
15181-15735

TOM-0007

MOPORO

TOM-0008
TOM-0010
TOM-0011
TOM-0013
TOM-0014
TOM-0015
TOM-0016
TOM-0018
TOM-0019
TOM-0020
TOM-0021
TOM-0022
TOM-0023
TOM-0025
TOM-0028
TOM-0029
TOM-0030
TOM-0032
TOM-0033
TOM-0034
VLG-3846
VLG-3848
VLG-3860
VLG-3862
VLG-3865
VLG-3866
VLG-3872

LA CEIBA

VLG-3884
VLG-3889
VLG-3913
CEI-0004
CEI-0005
CEI-0006
CEI-0007

V / Ni

V / (V + Ni)

7.1
7.1
7.1
7.3
7.1
7.0
7.0
7.4
7.1
7.3
7.2
7.2
7.4
7.3
7.2

0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88

68

7.5

0.88

42
44
46
44
46
47
45
39
48
57
46
40
33
40
45
47
50
42
47
59
51
49
40

7.1
7.4
7.0
7.3
7.1
7.1
7.2
7.3
7.4
7.0
7.3
6.5
6.4
7.3
7.1
7.1
7.3
7.2
7.0
7.0
7.3
6.8
7.1

0.88
0.88
0.87
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.87
0.86
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.87
0.88

470

66

7.1

0.88

315
272

44
38

7.2
7.2

0.88
0.88

1.8

297

40

7.4

0.88

2.1
2.3
1.4
2.5
2.6
2.3
2.0

325
371
301
147
407
336
324

45
50
41
21
55
46
45

7.2
7.4
7.3
7.0
7.4
7.3
7.2

0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88
0.88

92

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Anexo 5. Gravedad °API y concentración de azufre de muestras de crudo del área de FRAMOLAC.
Área

FRANQUERA

MOPORO

LA CEIBA

Pozo

Unidad

Tope-Base

°API (± 0.4)

%S (± 0,2)

FRA-0001

B1

14530-14850

18.6

2.4

FRA-0002

B1

15000-15440

18.8

2.1

FRA-0003

B4

16512-16906

21.6

2.1

FRA-0004

B1

14814-15188

19.9

2.3

FRA-0005

B4

16900-17110

23.2

2.0

FRA-0006

B4

16070-16428

22.1

2.0

FRA-0007

B4

16936-17150

22.4

2.2

FRA-0008

B4

16920-16992

20.4

2.2

FRA-0009

B1

15446-15938

20.1

2.3

FRA-0012

B4

15935-16145

20.9

2.1

FRA-0015

B4

16540-16706

21.4

2.0

FRA-0017

B4

16622-16810

21.2

2.2

FRA-0018

B4

16658-16830

21.7

2.1

FRA-0019

B4

15181-15735

22.2

2.0

TOM-0007

A10, B1

15530-16024

13.9

2.1

TOM-0008

B1

14948-15146

22.1

2.4

TOM-0011

B4

17242-17638

22.3

2.2

TOM-0013

B4

17156-17740

20.5

2.1

TOM-0014

B4

16655-17128

21.7

2.0

TOM-0015

B4

16769-17072

21.5

2.0

TOM-0016

B4

17183-17400

18.9

2.1

TOM-0018

B4

17252-17569

19.6

2.0

TOM-0019

B1

15593-15827

20.8

2.3

TOM-0020

B1

16620-16730

17.9

2.3

TOM-0021

B1

15718-16200

20.0

2.4

TOM-0023

B1

16152-16337

20.8

2.4

TOM-0025

B4

16572-16905

22.6

1.8

TOM-0028

B4

16538-16679

21.5

2.1

TOM-0029

B4

16905-17268

21.5

2.2

TOM-0030

B4

17078-17489

18.1

2.2

TOM-0032

B4

16829-17202

19.9

1.9

TOM-0033

B4

16614-17059

20.6

2.0

TOM-0034

B1

15200-15613

18.3

2.4

VLG-3846

B1, B4

15870-17074

15.2

2.1

VLG-3848

B3, B4

16916-17070

18.0

1.6

VLG-3860

B1, B4

15580-17058

21.7

1.5

VLG-3862

B2, B3, B4

16452-17098

15.0

1.8

VLG-3865

B4

16984-17096

19.4

1.5

VLG-3866

B4

15609-16002

21.4

1.5

VLG-3872

B1, B4, B5

14838-16413

20.1

1.8

VLG-3884

B1, B4

15955-17088

21.1

2.1

VLG-3889

B1

15624-15696

20.3

2.3

VLG-3913

B4

16718-17320

20.9

1.4

CEI-0004

B4

18157-18670

18.5

2.5

CEI-0005

B4

17707-17760

12.9

2.6

CEI-0006

B4

17862-18538

21.8

2.3

CEI-0007

B4

17625-18150

21.5

2.0

93

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Anexo 6. Composición de saturados, aromáticos, resinas y asfaltenos de los crudos del área de
FRAMOLAC.

Área

Pozo

Unidad

%
Saturados

%
Aromaticos

%
%
% Res +
Resinas Asfaltenos
Asf

FRA-0001

B1

29.56

37.23

26.67

7.55

34.22

FRA-0002

B1

31.03

35.89

26.44

6.64

33.08

FRA-0003

B4

34.41

37.68

20.74

7.18

27.92

FRA-0005

B4

35.81

34.70

22.51

6.97

29.48

FRA-0006

B4

34.22

34.76

23.25

7.77

31.02

FRA-0007

B4

34.82

35.16

22.29

7.73

30.02

FRA-0008

B4

34.55

35.98

25.22

4.24

29.46

FRANQUERA

FRA-0009

B1

31.29

35.79

24.84

8.08

32.92

TOM-0007

A10, B1

27.94

39.08

26.67

6.32

32.99

TOM-0008

B1

32.61

35.32

27.47

4.61

32.08

TOM-0010

B4

37.36

37.48

22.83

2.34

25.17

TOM-0011

B4

33.84

32.58

25.50

8.08

33.58

TOM-0013

B4

35.89

35.89

21.94

6.28

28.22

TOM-0014

B4

35.62

33.3

23.15

7.97

31.12

TOM-0016

B4

36.54

37.1

22.54

3.85

26.39

TOM-0018

B4

35.93

37.3

21.76

4.98

26.74

TOM-0019

B1

32.37

37.36

25.32

4.95

30.27

TOM-0020

B1

20.5

37.15

28.59

7.76

36.35

TOM-0021

B1

31.74

35.49

26.77

6

32.77

TOM-0025

B4

34.34

33.73

24.37

7.57

31.94

TOM-0030

B4

35.74

36.41

21.55

6.3

27.85

TOM-0032

B4

34.56

33.84

24.08

7.53

31.61

TOM-0033

B4

34.53

33.7

23.21

8.56

31.77

TOM-0034

B1

29.14

35.57

27.23

8.06

35.29

VLG-3846

B1, B4

34.25

36.41

23.51

5.83

29.34

VLG-3848

B3, B4

29.92

36.2

25.71

8.16

33.87

VLG-3865

B4

33.01

35.19

23.95

7.85

31.80

VLG-3866

B4

35.05

34.66

24.09

6.21

30.30

CEI-0004

B4

33.56

38.35

23.48

4.61

28.09

CEI-0005

B4

34.54

37.95

24.16

3.35

27.51

CEI-0006

B4

34.99

36.91

22.11

5.99

28.10

MOPORO

LA CEIBA

94

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Anexo 7. Cromatografía de crudo total C15+ del área de Franquera.

95

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Anexo 8. Cromatografía de crudo total C15+ del área de Franquera. Continuación.

96

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Anexo 9. Cromatografía de crudo total C15+ del área de Moporo Tierra.

97

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Anexo 10. Cromatografía de crudo total C15+ del área de Moporo Tierra. Continuación.

98

�Estudio de la génesis y migración del crudo y gas del yacimiento Eoceno “B” Superior, División Sur del
Lago Trujillo en el Occidente de Venezuela.
Anexo 11. Cromatografía de crudo total C15+ del área de Moporo Lago.

99

�</text>
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Trujillo en el Occidente de Venezuela.</text>
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                <text>Isnardy José Toro Fonseca</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa&#13;
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                    <text>Tesis Doctoral: CIENCIAS TÉCNICAS

Estudio del Hidrotransporte de las Colas en
el Proceso Carbonato Amoniacal

ALBERTO TURRO BREFF

Moa 2002

www.ismm.edu.cu/edum

�REPÚBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR
INSTITUTO SUPERIOR MINERO METALÚRGICO
¨Dr. Antonio Núñez Jiménez¨

FACULTAD METALURGIA Y ELECTROMECÁNICA
DEPARTAMENTO DE INGENIERÍA MECÁNICA
TESIS EN OPCIÓN AL GRADO CIENTÍFICO DE
DOCTOR EN CIENCIAS TÉCNICAS

AUTOR: ING. ALBERTO TURRO BREFF
TUTORES: DR.C. LEONEL GARCELL PUYÁNS
DR.C. RAFAEL PÉREZ BARRETO
DR.C. RAÚL IZQUIERDO PUPO
DR.C. ARÍSTIDES LEGRÁ LOBAINA

MOA, 2002

�Introducción

1

INTRODUCCIÓN.
En el año 2000 la industria del Níquel constituyó la primera fuente de exportación
del país y se encuentra enfrascada en el proceso de ampliación de las
capacidades instaladas y modernización de su tecnología, lo que le permitirá ir
incrementando su papel en la economía nacional.
En la resolución económica del V Congreso del Partido Comunista de Cuba
(1997), se plantea que para la recuperación y desarrollo de la economía cubana
es necesario intensificar el desarrollo de la industria minero - metalúrgica y como
objetivo estratégico incrementar la producción de concentrado de Níquel con la
mayor eficiencia en las inversiones.
Para cumplir estos lineamientos a mediano y largo plazo, se requiere que
paralelamente al crecimiento progresivo se perfeccionen los parámetros y
regímenes de trabajo de las instalaciones

tecnológicas para explotar de una

forma más racional y eficiente las grandes reservas de recursos minerales
existentes en los yacimientos niquelíferos en la parte oriental de Cuba y se
perfeccione el sistema de transportación de minerales lo que garantizará la
existencia de un proceso productivo continuo.
Dentro del complejo tecnológico de la industria niquelífera cubana, las empresas
Comandante René Ramos Latour de Nicaro y Ernesto Che Guevara de Moa,
realizan la producción de Níquel más Cobalto por el proceso Carbonato Amoniacal
(CARON).
En el costo de la extracción

del Níquel

y en la eficiencia de su proceso

tecnológico incide significativamente el tratamiento de las colas, que contienen
minerales útiles que se depositan en diques para su aprovechamiento futuro y
cuyo volumen es relativamente grande, del orden de 104 T de colas por cada
tonelada de níquel producido.
El costo de producción del Níquel por el proceso CARON esta incrementado en
gran medida por el elevado consumo energético. En el tratamiento de las colas
incide, además, una baja eficiencia del transporte hidráulico cuya causa se
requiere precisar para disminuir los costos e incrementar su fiabilidad.

�Introducción

2

En este tipo de transporte el consumo energético depende en gran medida de las
pérdidas de carga a lo largo de la tubería y ésta, a su vez, depende del diámetro
de la conductora, su estado de explotación, el material y tecnología de que está
hecho, el régimen de trabajo de la instalación y de las propiedades físico
mecánicas del material y de sus suspensiones.
Estos factores tienen distintos grados de influencia y son muy variables e inciden
con diferentes magnitudes, tanto en los indicadores económicos como en la
eficiencia del proceso tecnológico. Cualquier estudio encaminado a perfeccionar el
sistema de evacuación de pulpas implicaría el análisis de estos factores en el
proceso. El orden de la realización de los estudios no está relacionado
obligatoriamente con el grado de incidencia, sino con la obtención organizada de
los datos que se requieren.
Los desechos lixiviados (colas) constituyen suspensiones minerales con
particularidades no newtonianas poco conocidas que influyen en el proceso de
transportación.
La variabilidad de estas propiedades y de las condiciones de hidrotransportación
limitan el campo de aplicación de las fórmulas de cálculo conocidas, y no resulta
posible determinar los parámetros de transportación con la precisión necesaria
para los objetivos prácticos. Los métodos de cálculo propuestos para estos
parámetros, basados en las características del flujo plástico – viscoso de
BINGHAM necesitan en muchas ocasiones correcciones fundamentadas en los
resultados experimentales. Por ello, los resultados publicados sobre trabajos
realizados con múltiples hidromezclas aún resulta insuficiente para la obtención
de correlaciones más generalizadas.
El análisis de las condiciones técnicas y de explotación del sistema de
hidrotransporte de las colas en la planta de Recuperación de Amoniaco de la
Empresa Ernesto Che Guevara muestra problemas respecto a:
•

Dificultades de explotación de los equipos e instalaciones de bombeo que
no trabajan en regímenes eficientes de trabajo y con frecuencia cavitan.

•

Desconocimiento del comportamiento de las colas en función de las
propiedades físico – químicas y reológicas de las mismas.

�Introducción
•

3

Ausencia de un dosificador en la entrega de pulpa a las bombas y
dificultades para su elección por desconocimiento de los parámetros de
hidrotransporte.

•

Diferencia de nivel en las descargas de las líneas que incide en la
productividad del sistema.

Las metodologías de cálculo y evaluación disponible para el estimado de los
parámetros indispensables para proyectar una instalación de transporte
hidráulico, han sido elaboradas a partir de los datos experimentales obtenidos
para sistemas particulares y no existe una metodología única para determinar
los parámetros. Por ello se requiere de la generalización de los resultados
experimentales que permitan la solución racional de diversos problemas en las
condiciones de la Empresa ”Comandante Ernesto Che Guevara”.
Para fundamentar y proyectar una instalación de transporte hidráulico, es
necesario determinar la velocidad crítica, las pérdidas específicas de carga, la
densidad o concentración de las mezclas, el diámetro del conducto que permita
la determinación del régimen racional del trabajo y elegir los equipos adecuados
para el caso concreto, lo que están influidos por las propiedades físico –
mecánicas de las pulpas . Estos parámetros tienen incidencia en la magnitud de
las inversiones, en los gastos de explotación y en la fiabilidad del trabajo de la
instalación.
Situación Problémica: En la actualidad el sistema de hidrotransporte de las
colas de la Empresa “Comandante Ernesto Che Guevara” presenta alta
ineficiencia debido a problemas técnicos y operacionales que conducen a que
la instalación de transportación de este material opere en un régimen
cavitacional, con los correspondientes incrementos en el consumo energético,
de agua y materiales para el mantenimiento. Hasta el presente esta situación
no se resuelve dado por el desconocimiento de las propiedades de las colas y
por no contar con un método de cálculo y evaluación apropiado.

�Introducción

4

Problema Científico: Obtener las propiedades de las colas y un modelo de
cálculo, que permita establecer los parámetros racionales de operación del
sistema de flujo para la transportación de las colas.
Las dificultades de explotación y los posibles incrementos de la producción de
la empresa, determinan la necesidad de un estudio de las regularidades del
movimiento del flujo y la elaboración de la metodología de cálculo para el
hidrotransporte de las colas del proceso Carbonato Amoniacal, que
constituye el objetivo fundamental del presente trabajo. Por consiguiente la
Hipótesis de la Tesis establece que el empleo de las propiedades físico mecánicas y reológicas de las colas en la obtención de un sistema de
ecuaciones para el cálculo del hidrotransporte en tres fases, permitirá
obtener parámetros más racionales de operación, diseño y mejorar la
eficiencia de las instalaciones de la Empresa “Comandante Ernesto Che
Guevara”.
Por tanto, para cumplir el objetivo central, se desarrollaron los siguientes
objetivos específicos:
•

Caracterizar las colas desde el punto de vista químico, mineralógico,
reológico, granulométrico y de su estabilidad y establecer la influencia
de estos factores sobre su comportamiento.

•

Realizar las investigaciones teóricas y experimentales de los principales
parámetros del transporte hidráulico de las colas.

•

Proponer un modelo físico – matemático del movimiento de las
hidromezclas de las colas, teniendo en cuenta sus características de
sistema trifásico.

•

Elaborar una metodología para el cálculo y proyección del complejo de
hidrotransporte.

•

Contribuir a la disminución de los costos de producción sobre la base de
la reducción del consumo energético, de los gastos de mantenimiento y
de la magnitud de las inversiones requeridas con vista a mejorar la
fiabilidad de las instalaciones industriales.

�Introducción
•

5

Proporcionar información, acerca de los elementos nuevos que
contribuyan a la disminución de la agresión ecológica debido al
almacenamiento y manipulación actual de las colas.

Novedad Científica
I.- La caracterización de la fase sólida y de la hidromezcla de las colas,
mediante:
•

El establecimiento

de los

modelos reológicos

que describen

el

comportamiento no newtoniano de las colas del proceso CARON, aspecto
este desconocido hasta el presente.
•

La evaluación de la estabilidad de las colas y del efecto de las
propiedades de la fase sólida, la temperatura, la concentración y el pH
sobre los parámetros reológicos y la viscosidad de sus hidromezclas a
través de los modelos

matemáticos obtenidos en relación con estos

aspectos.
•

El sistema de correlaciones, derivado del modelo físico propuesto, para el
cálculo y evaluación de las instalaciones de hidrotransporte que manipulan
las pulpas de cola constituyen un sistema trifásico novedoso para

las

condiciones de la Empresa “Comandante Ernesto Che Guevara” .
II. – La propuesta de una metodología de cálculo y evaluación de las
instalaciones de hidrotransporte que manipulan las pulpas de cola,
derivado de los resultados de la caracterización realizada y del sistema de
ecuaciones producto del modelo físico – matemático propuesto para este
sistema.

�Introducción

6

Aportes Metodológicos
• Se establece una metodología para el cálculo y evaluación de un
sistema de hidrotransporte de una hidromezcla con características
trifásicas pudiendo generalizarse la aplicación de dicho modelo a
otras plantas de producción de níquel por el proceso CARON.
• Se ilustra la necesidad de utilizar los parámetros que caracterizan el
comportamiento reológico de fluidos en el cálculo y evaluación de
problemas del transporte de materiales no newtonianos por tuberías,
•

Los resultados de la caracterización y el modelo propuesto para
describir el sistema trifásico puede ser introducido en temas de
asignaturas afines de las carreras de Metalurgia, Mecánica, Minería
e Ingeniería Química.

Valor práctico
•

La aplicación de los modelos reológicos obtenidos permiten
determinar el comportamiento

de las colas y los valores de sus

parámetros.
•

La aplicación de los modelos obtenidos permiten estimar la
viscosidad

y

los

parámetros

reológicos

en

función

de

la

concentración, temperatura y pH.
•

Con el sistema de ecuaciones obtenidas es posible calcular las
instalaciones de bombeo para ser empleadas en un sistema de flujo
dado .

•

La investigación de los parámetros permite estabilizar la producción y
disminuir los costos mediante la reducción del consumo energético, la
magnitud de las inversiones, su amortización, y el perfeccionamiento
de la tecnología del hidrotransporte.

�Introducción

7

Tareas principales a desarrollar.
1. - Determinar las propiedades físico – mecánica de las colas.
2.- Elaborar y fundamentar el modelo físico – matemático para el flujo de pulpas
de colas a altas temperaturas.
3.- Realizar las investigaciones teóricas y experimentales de los principales
parámetros hidráulicos de las colas.
4.- Elaborar la metodología de cálculo y proyección del hidrotransporte de las
colas a partir del modelo matemático que se obtenga.
5.- Elaborar las recomendaciones en particular definir el régimen de trabajo para
la reducción del consumo energético y del gasto de las inversiones.

�Revisión bibliográfica. 1
CAPITULO I.

REVISION BIBLIOGRAFICA.

La necesidad de determinar con más precisión los parámetros para la
transportación por tuberías de mezclas concentradas de diferentes productos
líquidos y materiales áridos, es evidente durante la manipulación de los
materiales en operaciones y procesos tecnológicos, en diferentes ramas de la
economía nacional ( metalurgia, petróleo, construcción, industria química y la
agricultura).
La variedad de las propiedades físico – mecánicas de estas mezclas confiere
propiedades específicas a los flujos en su movimiento por tuberías u otros
dispositivos de transporte similares. Con frecuencia se requiere la
transportación de suspensiones concentradas que exhiben propiedades no
newtonianas, en las que las partículas tienden a formar estructuras que
exhiben , un comportamiento seudoplástico, o características plásticas con la
aparición de esfuerzos cortantes iniciales. En dependencia de las condiciones
de operación , dichos flujos pueden ser laminares o turbulentos con diferentes
influencias de las características reológicas de las mezclas . Darby,R.( 2000).
El conocimiento de las propiedades de flujo de las suspensiones que se
transportan es de gran importancia para decidir las características de los
sistemas de bombeo, redes de tuberías, accesorios y equipos que deben
utilizarse según las necesidades tecnológicas, así como los requerimientos
medio ambientales, no menos importante que deben tenerse en cuenta en
todo proceso de carga, transportación, vertimiento

y almacenamiento de

cualquier tipo de material.
A continuación se realizará el análisis de los distintos aspectos relacionados
con el tema, que se abordan en la bibliografía consultada, con la finalidad de
disponer de los elementos básico invariantes y de las tendencias actuales
que resulten esenciales para el correcto desarrollo del trabajo.
En la mayoría de los casos, en la práctica mundial, el análisis del
hidrotransporte tiene un carácter bifásico, es decir partículas sólidas
suspensas en líquidos, en casi todos los casos se encuentran gases disueltos
en la fase líquida mediante la ebullición que tiene lugar al igualarse la presión
con la tensión de vapor. Estos problemas tratados de una u otra forma en la

�Revisión bibliográfica. 2
literatura reportada por Daniels, Alberty (1963) influyen considerablemente en
los parámetros de los flujos y en la durabilidad del equipamiento.
La concentración de los gases disueltos en el líquido depende de la
solubilidad del gas en cuestión según Daniels, Alberty (1963) y de la presión
del líquido. Por razones tecnológicas en las colas de la Empresa Ernesto Che
Guevara están constituidos por soluciones amoniacales, gas de alta
solubilidad y fácil desprendimiento del líquido, lo que crea una nueva fase
gaseosa que incide con fuerza en los parámetros de flujos y que en la
literatura se reporta como modelo trifásico según Mijailov (1996) de donde se
deduce la necesidad de investigar las propiedades reológicas de la pulpa y
la influencia de la fase gaseosa en los parámetros del transporte hidráulico de
las colas de la Empresa Ernesto Che Guevara.
1.1.1. Clasificación reológica general de los fluidos.
En la teoría y la práctica actual , los fluidos se clasifican desde el punto de
vista reológico en newtoniano y no newtoniano, según Skelland (1970),
Tejeda (1985), Perry

(1988) y Díaz (1989). A su vez

los fluidos no

newtonianos se clasifican en tres grupos:
- De viscosidad invariable con el tiempo.
- De viscosidad dependiente del tiempo.
- Materiales

( líquidos de Maxwuel)

Fluidos de viscosidad invariable con el tiempo:
a) Seudoplásticos:

⋅

La viscosidad disminuye con el incremento de γ . El

líquido comienza a fluir inmediatamente después que se le aplica un esfuerzo
cortante (τ &gt;0). b) Dilatantes: La viscosidad aumenta con el incremento de γ.
Estos líquidos fluyen también para valores de (τ &gt; 0).
c) Plásticos reales: La viscosidad puede disminuir o aumentar con un
⋅

incremento de γ . Fluyen para valores de τ &gt; τo . La principal característica
de los plásticos ideales y reales es que poseen una estructura tridimensional
muy fuerte cuando están en reposo, la cual resiste la deformación o el
movimiento. Para valores del esfuerzo cortante τ &lt; τo , no se establece el
flujo. Para τ ≥ τo , la estructura se rompe, permitiendo que se establezca el

�Revisión bibliográfica. 3
flujo del material. Al reducir el esfuerzo hasta valores de τ ≤ τo la estructura
de dicho fluido se restablece (Figura 1.1).
Fluidos de viscosidad dependiente con el tiempo:
- Tixotrópicos.
- Reopécticos.
Materiales viscoelásticos (líquidos de Maxwell).
Estos materiales exhiben propiedades viscosas y elásticas. Las sustancias
viscoelásticas fluyen bajo la acción del esfuerzo cortante, pero, aunque la
deformación es continua no resulta totalmente irreversible, de manera que al
cesar la acción del esfuerzo cortante, el material restablece en parte su
forma, semejante al comportamiento de los cuerpos elásticos sólidos. Este
comportamiento se ha observado en NAPALM, en soluciones de polímeros,
en masas cocidas de la industria azucarera con altos contenidos de gomas
(polisacáridos),

en ciertas resinas y en emulsiones de crudo cubano, de

acuerdo a lo reportado por Toose (1995) y Ferro (2000).
1.1.2 Curvas de flujo.
Las curvas de flujo se representan gráficamente al relacionar valores
experimentales de τ contra (- dv/dy ). Así, se obtendrán curvas de flujo de
diferentes formas en dependencia de la naturaleza reológica de los fluidos
(Figura 1.1) , según Turiño ( 1984) y Tejeda (1985).
τ

4
5
2

τo
τo

1
3
⋅

γ
Figura 1.1 Curvas de flujo típicas de fluidos no newtonianos independientes
del tiempo.
1- newtoniano; 2 - seudoplástico; 3 - dilatante; 4 - plástico real y 5 – plástico
ideal (Bingham).

�Revisión bibliográfica. 4
Las curvas de flujo son útiles, fundamentalmente, en el diseño de equipos o
en la evaluación de instalaciones ya construidas, por ejemplo, para
determinar la caída de presión necesaria para que un material no newtoniano
fluya por una tubería de diámetro conocido; para determinar si un equipo ya
construido (con el fin de transportar o elaborar un material determinado)
puede ser usado con otro material diferente; para clasificar los materiales
reológicamente

y

encontrar

el

modelo

adecuado;

para

comparar

características estructurales o de calidad de un mismo producto obtenido sin
producciones “batch” y que hayan sido fabricadas sustituyendo algún
componente por otro , de acuerdo a lo reportado por Toose (1995).
1.1.3 Modelos reológicos.
Se han propuesto numerosas ecuaciones empíricas (modelos reológicos)
.

para expresar la relación que existe en estado estacionario entre

τy γ.

Todas estas ecuaciones contienen parámetros empíricos positivos, cuyo valor
numérico puede determinarse a partir de los datos de la curva de flujo a
temperatura y presión constante. Los modelos mas difundidos de acuerdo a
lo reportado por Bind (1973), Skelland (1970), Tejeda (1985) y

Garcell

(1988), son los siguientes:
a) Modelo de Ostwald de Waele:
⋅

τ =Κ( γ )n …………………………………………………..…………………. (1.2)
Esta ecuación de dos parámetros se conoce también como Ley de Potencia.
Se utiliza mucho para describir el comportamiento reológico de fluidos
seudoplásticos y dilatantes. El parámetro n es el índice de flujo, y es una
medida del grado de comportamiento no newtoniano del material. Para n &lt; 1
el fluido es seudoplástico, mientras que para valores mayores que la unidad
es dilatante. Para n = 1, (ecuación 1.2) se transforma en la ley de Newton,
siendo K = µ. El parámetro K es el índice de consistencia, el cual da una
medida del grado de viscosidad del material.
Para los fluidos no newtonianos se utiliza el concepto de viscosidad aparente
(µa ). De acuerdo con la (ecuación 1.1) la viscosidad aparente viene dada por
la relación:

�Revisión bibliográfica. 5

µa =

τ
⋅

γ

……………………………………………........……………………… (1.3)

Si en esta expresión se sustituye la ecuación (1.2) se obtiene:
⋅
= γ 
µa  

n −1

.....……….……………….....……………………………….. (1.4)

b) Modelo de Bingham:

τ = τ o + µ p  γ  ………………………………….....…………………………… (1.5)
⋅

 

Donde τo es el esfuerzo cortante limite o inicial que es necesario vencer para
que el fluido fluya, µp es la viscosidad plástica. Este modelo se utiliza para
describir el comportamiento de los plásticos ideales, los cuales también se
conocen como plásticos de Bingham. Para τo = 0 (la ecuación 1.5) se
transforma en la ley de Newton, siendo µp = µ.
La viscosidad aparente para los plásticos de Bingham se obtiene
sustituyendo la ( ecuación 1.5) en la relación (1.4):

µa = µ p +

τ
⋅

γ

…………………………………………...……………………….. (1.6)

c) Modelo de Bulkley – Herschel.

τ = τo + K(γ)n ………………………………………....…...…………………….. (1.7)
Los parámetros k, n, τo tienen el mismo significado que en los dos modelos
anteriores. Se utiliza para describir el comportamiento de los plásticos reales.
Para n = 1, (la ecuación 1.7) se transforma en el modelo de Bingham, para

τo = 0, en el modelo de Ostwald de Waele, y para τo = 0 y n = 1 se transforma
en la ley de Newton.
Los tres modelos analizados son los más difundidos en la literatura
especializada y los que más se han utilizado en el diseño de sistemas de
flujos. No obstante, existen otros modelos que también pueden describir el
comportamiento reológico de los materiales no newtonianos con mayor o
menor precisión en dependencia de las características de esos materiales,
por ejemplo los modelos: 1) de Eyring; 2) de Ellis; 3) de Casson, etc.

�Revisión bibliográfica. 6
Si se combinan (las ecuaciones 1.7 y 1.4), se obtiene la expresión de la
viscosidad aparente:
⋅
µ a = τ⋅ o + k  γ 
 
γ

n −1

………….............………………..……………………….. ( 1.8 )

1.2 Tipos de Reómetros ( Viscosímetros).
Existen numerosos tipos de reómetros que se han diseñado y comercializado.
Solo cuatro de ellos, reúnen las condiciones necesarias para ser usados en la
determinación de propiedades reológicas, estas son: a) el de tubo capilar, b)
el rotacional de cilindros concéntricos, c) el rotacional en medio infinito, d) el
rotacional de cono y plato según , Díaz (1989), Garcell (1988), Perry (1988),
Rosabal (1988), Skelland (1970), Tejeda (1985).
Los viscosímetros rotacionales (reómetros) son los mas difundidos para
realizar estudios reológicos. En la figura 1 del anexo 1 se muestra un
esquema de los elementos básicos de medición de los mismos.
1.3 Estabilidad de las suspensiones. Propiedades superficiales. La
doble capa eléctrica. Potencial Zeta. Densidad de carga de las
partículas.
Muchas partículas coloidales en contacto con un líquido polar, como por
ejemplo el agua, adquieren una carga eléctrica superficial Cerpa (1999).,
dando lugar a la aparición de las llamadas propiedades superficiales de las
suspensiones coloidales, tales como: la densidad de carga de la superficie, el
punto de carga cero, los potenciales electrocinéticos, el punto izo eléctrico,
etc., que dependen en gran medida del pH de la suspensión.
La carga superficial influye en la distribución de los iones vecinos que se
hayan en el líquido de manera que los iones de carga opuestas ( contraiones) son atraídos hacia la superficie y los iones con la misma carga ( coiones) son alejados de la superficie por repulsión.
La teoría de la doble capa eléctrica trata sobre la distribución de los iones, y ,
por consiguiente, sobre la magnitud de los potenciales eléctricos que existen
en la proximidad de la superficie cargada.
Stern propuso un modelo para la doble capa eléctrica, donde plantea que
esta está formada por dos partes, una que permanece fija a la superficie

�Revisión bibliográfica. 7
sólida, con un espesor aproximado de un diámetro de molécula, mientras la
otra es una capa difusa que penetra en la solución. Establece además, que
la capa fija y la difusa están separadas por un plano, llamado plano de Stern.
Los iones adsorbidos están localizados en este plano, es decir , entre la
superficie y el plano de Stern. Los iones localizados mas allá de este plano
forman la parte difusa de la doble capa.
La superficie de cizalla es la interfase de contacto entre las fases en el
movimiento relativo,

el potencial de esta superficie es conocido como el

potencial zeta, ξ. ( ver figura 2. anexo 1)
En los sistemas dispersos con características coloidales, la densidad de
carga superficial de las partículas, σo y el potencial zeta, ξ, son funciones del
pH y de la concentración del electrolito indiferente ( fuerza iónica) en

el

medio dispersante,
Tanto σo como ξ constituyen una medida de la estabilidad de la suspensión.
La magnitud del pH a la cual σo = 0 y ξ = 0 se denominan: punto de carga
cero ( p.z.c), y punto izoeléctrico ( i.e.p) respectivamente . El punto de carga
cero y el punto izoeléctrico coinciden cuando no hay adsorción específica de
aniones y/o cationes en la superficie de las partículas.
Mecanismos de carga superficial de las partículas.
Los mecanismos más importantes por lo que la superficie de las partículas
pueden cargarse eléctricamente son los siguientes: Ionización, formación de
iones complejos, adsorción específica de iones, según, Cerpa (1999).
Ionización: Tiene lugar por la disociación de grupos ionogénicos superficiales,
en dependencia del pH de la solución. Por ejemplo, las proteínas poseen
grupos carboxilo y amino que se ionizan para dar iones COO- y NH3+ .
Formación de iones complejos: Un modelo simple generalizado propone que
los centros activos MOH, presentes en óxidos y oxihidróxidos tales como: la
Maghemita, la Goethita, la

Gibbsita, la Sílice

y otros, dan lugar a la

formación de pares de iones MOH2+ MO - que dan carga a la superficie y
que interaccionan con los cationes y aniones que se encuentran en el medio
dispersante Garcell (1998). En estos óxidos, los centros activos exhiben un
comportamiento anfotérico, coexistiendo simultáneamente sitios neutros MOH

�Revisión bibliográfica. 8
y sitios cargados de MOH2+

y MOH - . El tipo predominante de estos sitios

depende del pH. Así, a pH inferiores al p.z.c o al i.e.p. las cargas netas
superficiales pueden ser

positivas y a pH mayores a dichos puntos,

negativas. La carga neta viene dada por la diferencia entre el número de
sitios MOH2+

y

el número de sitios MO

–

por unidad de superficie. A

pH = p.z.c, predominan los sitios MOH y la concentración de los grupos
remanentes de MOH2+ y MO

-

, son iguales, de manera que la carga

superficial de la partícula se hace nula.
Adsorción iónica.
Es posible que la superficie adquiera una carga neta por la adsorción
desigual de iones de signos opuestos. Se consideran iones adsorbidos
específicamente a aquellos que están unidos a la superficie de la capa de
Stern, por fuerzas electrostáticas o de Van der Waals, lo suficientemente
fuerte para superar la agitación térmica.
Una de las leyes importantes de la Química de Superficie establece un cierto
orden en relación con los iones que pueden ser adsorbidos en la superficie de
los óxidos y de otros compuestos de acuerdo a lo expresado por Demai
(1996), Torres (1989) .
Según esta Ley se adsorberán preferiblemente los iones de mayor valencia, y
para los de una misma valencia, los que tengan mayor radio iónico. Esto da
lugar a las llamadas series liotrópicas de adsorción. Por ejemplo, la secuencia
de afinidad normal ( series liotrópicas o de Hofmeister) que presentan
muchos óxidos es la siguiente:
Al3+ &gt; Ca2+ &gt; K1+

( en relación con la valencia).

Ba2+ &gt; Sr2+ &gt; Ca2+ &gt; Mg2+ ( en relación con el radio iónico)
Mediante estudios realizados sobre los fenómenos superficiales de la
Goethita en agua de mar, por Balistrieri y Murray (1979), se logró la serie
liotrópica para este mineral.
H+ &gt;&gt; Mg 2+ = SO 42 - &gt; Ca2+ &gt;Cl = Na+ = K+
Puede observarse que la Goethita muestra una serie líotrópica irregular, ya
que la adsorción del Mg

2+

&gt; Ca2+ es contraria a la secuencia de afinidad

�Revisión bibliográfica. 9
normal de Hofmeister presentada arriba. También puede verse que la
Goethita tiene gran afinidad por los iones Mg2+ y SO42- .
La adsorción iónica se puede producir por intercambio de iones contenidos en
el sólido y en el líquido circundante. En los procesos de intercambio iónico, la
carga neta de la superficie de las partículas no se altera ,según Guardia
(1994), Torres (1989) y Muñiz (2001) , han realizado trabajos con pulpas
de laterita de Moa que demuestran las características coloidales de éstas por
su alto contenido de partículas finas, y en las que se observan y se miden
propiedades superficiales. No se han encontrado trabajos similares acerca de
las colas del proceso CARON.
1.4

Efecto de las propiedades superficiales en las características

reológicas de las suspensiones concentradas.
En las dispersiones gruesas, donde las partículas son de tamaño
relativamente grande, el área superficial total de la fase sólida resulta
relativamente pequeña. En estos sistemas el efecto de las propiedades
superficiales es prácticamente despreciable. En cambio, en las suspensiones
coloidales cuya fase dispersa posee un área superficial grande, el efecto de
las propiedades de superficie desempeñan un papel muy importante. Ello se
debe, fundamentalmente, a que el comportamiento reológico es afectado
grandemente por la densidad de carga superficial y por la fuerza iónica del
medio dispersante, ya que estas variables influyen sobre la interacción neta
entre las partículas.
La interacción neta es la suma de un componente repulsivo y un componente
atractivo. El componente atractivo viene dado por las fuerzas de atracción del
Van der Waals

y no es sensible a los fenómenos superficiales . El

componente repulsivo se debe a las fuerzas repulsivas eléctricas que rodean
a las partículas ( repulsión de Born).
Cuando la interacción neta es repulsiva se observa un comportamiento
newtoniano de la suspensión, en cambio, cuando la interacción neta es
atractiva la suspensión puede exhibir un comportamiento seudoplástico o
plástico, debido a la formación de agregados o flóculos, o de una estructura
espacial. En los trabajos de Cerpa y Col (1997), (1998), (1999) con pulpas
laterititas, así como de Leong y Boger (1990) y con suspensiones de líquido

�Revisión bibliográfica. 10
se ilustra la relación entre los fenómenos de la Química de Superficie y la
reología. No se han encontrado trabajos sobre las colas del proceso CARON
que traten sobre estos aspectos.
Teniendo en cuenta todo lo hasta aquí explicado, resulta evidente que los
efectos de las propiedades superficiales sobre la reología de las
suspensiones minerales coloidales es un fenómeno de carácter universal, de
manera que los principios que rigen estos procesos pueden ser aplicados
independientemente del tipo de mineral que forme la dispersión.
1.5 Interacciones y factores que influyen sobre el comportamiento y
propiedades reológicas de las dispersiones minerales.
Cuando un sólido es dispersado en un líquido, la viscosidad de la suspensión
que se forma se incrementa. La dispersión puede exhibir comportamiento
newtoniano o no newtoniano, en dependencia de las interacciones físicas y
químicas que tiene lugar entre las partículas y el líquido, así como de la
naturaleza y características de las fases mineralógicas que constituyen el
sólido [69].
En la literatura

especializada se han analizado diferentes tipos de

interacciones, los cuales han sido resumidos por Cheng (1980)

dentro de

tres categorías diferentes:
-

Interacciones hidrodinámicas entre el líquido y las partículas sólidas
dispersas, las cuales incrementan la disipación viscosa en la suspensión.

-

La atracción entre partículas que da lugar a la formación de flóculos,
agregados y estructuras.

-

El contacto partícula – partícula, el cual es la causa de las interacciones
de fricción.

Además de estas interacciones existe un número de factores que ejercen
gran influencia sobre el comportamiento de las dispersiones, tales como:
tamaño y distribución de tamaño de las partículas; composición química y
mineralógica

del

sólido;

composición

iónica

del

medio

dispersante;

concentración de la fase sólida; temperatura y pH.
A continuación se analizan brevemente los efectos de los factores más
importantes:

�Revisión bibliográfica. 11
Efecto de la granulometría.
En general, las suspensiones de partículas finas exhiben mayores
viscosidades que las de partículas gruesas, con excepción de aquellas
partículas que poseen propiedades magnéticas con las que ocurre lo
contrario, como es el caso de las pulpas de maghemita, según lo expresado
por Garcell ( 1994).
En un trabajo realizado por Garcell (1992), se confirmó que las pulpas
acuosas de laterita ( limonita) preparadas con partículas mayores de 90 µ m
no logran formar una estructura y muestran un comportamiento newtoniano;
en cambio, las preparadas con mezclas de partículas inferiores a 50 µ m
forman estructuras que comunican a la suspensión propiedades plásticas,
pudiendo ajustarse su curva al modelo de los plásticos Bingham.
Las pulpas de lateritas industriales muestran una distribución granulométrica
en la que predominan las partículas con tamaños inferiores a 43 µ m , de ahí
el comportamiento típico de los plásticos Bingham de estas suspensiones.
Efectos de la temperatura.
En general, en la mayoría de los líquidos y suspensiones se ha observado
una disminución de la viscosidad con el incremento de la temperatura. Se ha
comprobado que la disminución

de la viscosidad puede deberse

a dos

efectos, según Garcell ( 1993), a) disminución de la viscosidad del medio
dispersante; b) debilitamiento de las estructuras formadas por las partículas
al aumentar la temperatura.
Efecto de la composición mineralógica.
Se ha comprobado que las pulpas de mineral laterítco pueden presentar un
amplio rango de los valores del punto izo eléctrico (i.e.p.) o de su punto de
carga cero (p.z.c) en la dependencia de su composición mineralógica, según
lo expresado por Garcell ( 1993).
Este hecho hace que la viscosidad y estructuración de las pulpas de laterita
sean, a su vez, una función del pH.
Los cambios de la composición mineralógica, también influyen sobre las
características de sedimentación de las suspensiones de laterita y sobre la
estabilidad de las pulpas.

�Revisión bibliográfica. 12
Efecto de la concentración de sólidos.
Por lo general, en las suspensiones diluidas ( con valores de concentración
volumétrica ,φ , inferior a 10 % en peso de sólidos) el comportamiento de las
suspensiones es newtoniano . A medida que aumenta la concentración de
sólidos, se incrementan las interacciones de las partículas, con la tendencia a
formar flóculos, agregados y estructuras. Como consecuencia de esto, a
concentraciones

moderadas,

la suspensión

puede alcanzar el

comportamiento Seudoplástico. A concentraciones más altas, los efectos
hidrodinámicos son menos importantes, y , dado que las partículas se hayan
más cerca una de otras, se forman estructuras tridimensionales que le
comunican a la dispersión propiedades plásticas.
En trabajos realizados por Garcell (1993) y por Cerpa y Garcell (1997) con
pulpas de lateritas pudo determinarse que, para concentraciones menores de
18 % en peso de sólidos, estas pulpas exhiben un comportamiento
Seudoplástico que es prácticamente independiente de su composición
mineralógica. Y para contenidos de sólidos en el orden de 22 % en peso se
manifiestan propiedades plásticas, y

a medida que se incrementa la

concentración hasta 45 %, las viscosidades aumentan, dependiendo cada
vez más de la mineralogía del sólido. En estas condiciones, las curvas de
flujo, pueden ser ajustadas, en algunos casos, al modelo de Bingham, o al de
Bulkley – Herschel, en otros.
Efecto del pH.
En

las

suspensiones

grandemente

los

con

características

fenómenos

coloidales,

electrocinéticos

y

se

otras

manifiestan
propiedades

superficiales. En las suspensiones minerales, en la que la distribución de
tamaño muestra altos volúmenes de partículas finas se manifiestan también
estos fenómenos, los cuales son altamente dependientes del pH de la
suspensión. Para pH cercanos al punto isoeléctrico, el equilibrio atracción –
repulsión entre partículas se desplaza hacia la atracción debido al predominio
de las fuerzas de Van der Waals. En estas condiciones la suspensión
incrementa su inestabilidad y muestra los máximos valores de viscosidad,
debido a la formación de estructuras más fuertes. A pH alejado del i.e.p., son

�Revisión bibliográfica. 13
más importantes las fuerzas de repulsión de carácter electrostático entre las
partículas.
Es por ello que las partículas se dispersan más fácilmente, y la suspensión
adquiere más estabilidad y exhibe menores valores de viscosidad.
Otro aspecto importante está relacionado con la adsorción de iones en la
superficie del sólido, lo cual provoca variación de la carga superficial de las
partículas y desplazamiento del i.e.p. y de p.z.c , según Garcell (1994). En
general, cuando no hay adsorción específica de iones, los valores del i.e.p y
de p.z.c coinciden, sin embargo, cuando se adsorben cationes y aniones
los valores del i,e,p

y p.z.c experimentan desplazamiento hacia pH más

ácidos o más básicos, trayendo consigo cambios en el comportamiento de la
suspensión.
El pH juega un papel importante en el proceso de sedimentación de las
pulpas crudas. La experiencia indica que en el agua de reboso

el pH

disminuye su valor con el tiempo de contacto con el mineral laterítico. Novoa
( 1976) propone controlar el pH de la pulpa para lograr valores óptimos de 5,5
– 5,7 con el objetivo de lograr una mejor sedimentación y expone que a
valores mayores o menores de ese rango se observa un efecto negativo en
la velocidad de sedimentación. Los valores de pH alcanzados en este trabajo
difieren de los obtenidos por Valdés (1983), quien estudió los fenómenos
químicos coloidales de la pulpa laterítica, determinando el rango óptimo de
pH entre 6,6 – 7,6, cercano al punto izoeléctrico, lo que ha sido comprobado
por otro trabajo, entre los que se pueden mencionar el de Ferro (1984); sin
embargo Cerpa ( 1997) demuestra que el punto izoeléctrico se alcanza a pH=
4,8 – 8,4.
Esta diferencia puede estar dada por las condiciones de trabajo utilizadas en
cada caso y las características del mineral . Novos (1976) se limitó al estudio
de las condiciones de sedimentación variando el pH en un rango muy
estrecho ( 4-62). Por

otra parte Valdés (1983) realizó un estudio más

profundo a través de mediciones del potencial electrocinética de la partícula
por los métodos de macro y microelectroforesis en un intervalo de pH entre
0,3 y 12,4, estableciendo dos puntos izoeléctricos a pH entre 2 y 7
respectivamente; entre estos dos valores , la superficie de la partícula tiene

�Revisión bibliográfica. 14
carga positiva . Para un valor de de pH inferior a 2 o superior a 7, las
partículas se cargan negativamente . Cerca del punto izoeléctrico a pH de
6,6 – 7 , no existen fuerzas electrostáticas capaces de separar las partículas
entre sí y estas tienden a regularse con la formación de agregados que
sedimentan a mayor velocidad ; es a estos valores de pH que se alcanzan
las mejores condiciones de sedimentación de la pulpa cruda. Este trabajo
establece el valor de pH en que las pulpas sedimentan mejor; pero no tiene
en cuenta la procedencia o tipo del mineral de la pulpa, o sea su composición
granulométrica, mineralógica y química.
Beyris ( 1997) definió un nuevo indicador denominado Índice de
Sedimentación ( Ised) como la relación metal ligero/ metal pesado para
efectuar la homogenización de los minerales lateríticos, no alterando la ley
del

mineral

para

las

tecnologías

ácidas

permitiendo

predecir

el

comportamiento de la sedimentación, teniendo en cuenta la relación existente
entre los factores fundamentales que influyen como sistema en el proceso,
lográndose porcentajes de sólidos a 46,61 %.
Se verifica experimentalmente en el caso del índice de sedimentación ( Ised)
con valores menores que 0,22 para la homogenización de los materiales
laterícos y del Silicato de Sodio como un electrolito en concentraciones (0,001
– 0,0085) g/l, que constituyen vías para el mejoramiento de las condiciones
de sedimentación en la planta de espesadores de pulpa de la Empresa
“Comandante Pedro Soto Alba” de Moa.
1.6 Consideraciones generales sobre las colas de la “ Empresa
Comandante Ernesto Che Guevara”.
La información bibliográfica consultada sobre las características de las colas
puede ser resumida de la forma siguiente: Herrera

y colaboradores del

Centro de Estudios Aplicados al Desarrollo Nuclear (1994), efectuaron una
investigación sobre la caracterización de productos parciales y finales de la
Empresa René Ramos Latourt “Nicaro”. En este estudio se determinó que la
composición química de las colas de Nicaro es bastante similar a la que se
obtiene actualmente en la Empresa Ernesto Che Guevara de Moa; sin
embargo, se observan grandes diferencias en su composición mineralógica ,
por ejemplo, en todas las muestras analizadas, la fase principal es la

�Revisión bibliográfica. 15
magnetita con un contenido de 64 – 90% en peso. En cambio en el proceso
CARON de Moa la fase principal es la maghemita con un contenido en el
orden de 63 – 83 % en peso, esta diferencia se atribuye a las modificaciones
tecnológicas producidas en la fábrica Ernesto Che Guevara de Moa, que
puede haber ocasionado la oxidación de la magnetita transformándose esta
en maghemita , teniendo en cuenta que una vía tanto natural como sintética
de obtención de maghemita es precisamente mediante la oxidación de la
magnetita . (Ver anexo 1 - tablas 1y 2).
1. 7 Propiedades magnéticas de los materiales.
Muchos óxidos de hierro exhiben en mayor o menor grado propiedades
magnéticas según lo expresado por Costa (1996).Estos materiales pueden
adquirir las propiedades magnéticas por la acción del campo magnético
natural de la Tierra ó del campo aplicado de un equipo. Dependiendo de la
naturaleza del óxido de hierro (las características de su estructura atómica),
de la temperatura, de la intensidad del campo magnético aplicado (el campo
magnético natural de la Tierra es aproximadamente de 0.2 Gauss ) y del
tamaño y forma de las partículas,
adquiridas

pueden

variar

las características

magnéticas

de uno a otro material. Así, por ejemplo, la

hematita a 260°k es antiferrimagnética

y a 956° k es débilmente

ferrimagnética. Así mismo, la maghemita a tamaños menores de 10 nm es
súperparamagnética(no exhibe propiedades magnéticas) en cambio, para
dimensiones mayores, a temperatura ambiente, es ferrimagnética.
Entre los óxidos de hierro a temperatura ambiente, y para dimensiones
mayores a 10 nm, la maghemita y la magnetita son las que exhiben
propiedades magnéticas apreciables (ferromagnéticas), siendo mas notables
estas características en la magnemita. Las partículas de estos minerales
poseen formas elipsoidales en rotación y constituyen pequeños

imanes

naturales.
En el trabajo de Garcell y col. 1998 se determinaron las características
reológicas y magnéticas de suspensiones de nanopartículas de maghemita
de diferentes formas, tamaño y distribución de tamaño. Se observa que sus
fuerzas coercitivas y los magnetismos máximos y remanentes adquiridos se
incrementan con el aumento del tamaño de las partículas. Ello provoca un

�Revisión bibliográfica. 16
incremento en la viscosidad y en la magnitud del
ocurre con los materiales

τ 0,

contrariamente a lo que

no magnéticos en los que sus propiedades

reológicas disminuyen con el aumento del tamaño de sus partículas.
No se han encontrado trabajos relativos a los aspectos tratados para las
suspensiones de las cola del proceso CARON. Sin embargo, dado el hecho
de que en este estudio se ha podido determinar que la fase mineralógica
principal de estas pulpas es la maghemita – magnetita, es de esperar que
exhiba propiedades magnéticas y comportamientos similares que las
suspensiones de esos minerales puros.
1.8 Parámetros de hidrotransporte en el flujo de hidromezclas por
tuberías.
El análisis de las investigaciones realizadas por diferentes autores Dyurano
(1952), Ibenskii (1957), Kalinin (1965) , Mijailova (1966), Skelland (1970),
Karasik (1972), Gusarov (1972), Karasik ( 1972), Pérez ( 1970,1983,1984),
Parnoskaya (1976,1987), Smoldriev ( 1980, 1986, 1989), Nuruk (1979,1985),
Shekadeshvarsheischili (1981), Alexandro (1986), Izquierdo (1995), Darby
(2000), G y R (1995), Suárez (1998), Díaz (1999) muestran que las mismas
están dedicadas fundamentalmente a:
1.- Estudio de la estructura dinámica de diferentes flujos de suspensiones y
de las peculiaridades de los regímenes de movimiento del flujo portador de
partículas sólidas. Sobre esta base se construye el modelo físico y se deduce
la ecuación de equilibrio dinámico y la obtención de la dependencia de
cálculo a partir de la utilización de datos experimentales.
2.- Estudio de las regularidades del movimiento de los flujos con partículas en
suspensión, la influencia de partículas sólidas sobre su estructura cinemática
y establecer el enlace de las características locales e integrales.
3.- Determinar la magnitud de la energía que el líquido le trasmite a las
partículas sólidas de diferentes categorías. Este método se fundamenta sobre
el principio de considerar las fuerzas de interacción del líquido y las partículas
sólidas suspendidas en él.
De lo explicado anteriormente se observa, que la solución teórica de los
principales problemas del hidrotransporte es posible obtenerla solo de las
ecuaciones de la hidrodinámica. De igual forma, en relación con la

�Revisión bibliográfica. 17
complejidad de obtención de hidromezclas, se puede utilizar la teoría
semiempírica, la que se fundamenta sobre diferentes representaciones del
movimiento del flujo de las hidromezclas y de la variación de la influencia de
las partículas en el perfil de distribución de velocidades. Por ello, el segundo
aspecto encuentra su aplicación práctica y ha obtenido desarrollo en trabajos
realizados por la mayoría de los investigadores.
Como es conocido, durante el movimiento de un líquido homogéneo a
pequeñas velocidades por la sección de la tubería se subordina a la ley
parabólica.
2

 r 
1 −  R  
   

V= Vmáx

.......................................................................................................

(1.9)

Donde:
R – radio de la tubería
r - distancia del eje.
Vmáx – velocidad máxima para r = 0.
En el régimen turbulento, la distribución de velocidades para líquidos
homogéneos se describe por la ley logarítmica propuesta sobre la base de la
teoría semi empírica de Prandtl – Karman.

Vmáx − V
r
1
= ⋅ ln
V*
χ
r−y

..................................................................................................................... (1.10)

Donde:

χ

- constante de Karman;

y – distancia desde la pared del tubo hasta el punto analizado;

τ 
V =  
ρ
*

τ
τ

1

2

- velocidad dinámica, donde:

- tensión de rozamiento en la pared del tubo.

En varios trabajos según, Smoldriev (1966, 1980) , Karasik (1976), Agustín
(1983), Vennard (1986), muestran que la misma se muestra que debido a la
presencia mediante la existencia de gran cantidad de partículas pequeñas
puede variar el régimen de flujo de la suspensión. Desplazándose a lo largo
de la línea del flujo con velocidades prácticamente igual a la velocidad del

�Revisión bibliográfica. 18
líquido, disminuyendo la resistencia. Las partículas de tamaños medios, bajo
la acción de diferentes fuerzas se separan de ellas y las partículas más
grandes se separan de la frontera sólida, lo que provoca la destrucción de la
estructura del flujo, varían las características de las pulsaciones y la
intensidad de las turbulencias. Como resultado de esto surge el
desplazamiento transversal de las

partículas sólidas, variándose la

interacción mecánica en el flujo y modificándose el perfil de distribución de
velocidades en comparación con un líquido homogéneo.
Smoldriev y Col.( 1980), sobre la base del análisis de los resultados
obtenidos en diversos trabajos realizados por ellos y por otros autores con
hidromezclas de diferentes materiales de granulometrías y densidades
variadas (arcilla, carbón, caolín, desechos de la industria metalúrgica,
materiales de la construcción y otros), a distintos regímenes de flujo, rangos
de temperatura y diámetros de las tuberías lograron establecer y resumir
algunas regularidades en las características del flujo de los productos, Así, se
pudo comprobar que, no obstante las diferencias observadas en las
propiedades físico – mecánicas de los materiales y en las características del
medio dispersante, existen peculiaridades comunes que describen el flujo de
las hidromezclas estudiadas, en relación con sus comportamientos reológicos
con las pérdidas hidráulicas, con los perfiles de velocidad en diferentes
regímenes de flujo ( estructural, transitorio y turbulento).
Los resultados obtenidos por pulpas formadas por materiales de diferentes
formas, tamaño y granulometría, no responden a una expresión única, lo que
a obligado a dividir las hidromezclas en diferentes grupos, la más utilizada es
la (159), que clasifican estas pulpas según el tamaño de las partículas de la
siguiente forma:
Hidromezclas
Muy gruesas
Gruesas
Dispersas gruesas
Dispersas finas
Estructurales
Coloidales

Tamaño, mm
10 – 300 mm
2/3 – 10 mm
0,15 – 2/3
0,05 – 0,15 /0,2/
0,05 – 0,005
0,005

�Revisión bibliográfica. 19
Esta clasificación en nuestra opinión más cerca que cualquier otra responde a
las tareas de hidrotransporte y refleja muy bien múltiples resultados
experimentales y será la utilizada en este trabajo.
A partir de esta clasificación las pulpas de hidrotransporte por el proceso
CARON, se encuentran en el grupo de las finamente dispersas hasta las
coloidales y se hace necesario investigar los factores que inciden en la
variación de las propiedades físico – mecánicas de las hidromezclas por las
posibles influencias que pueden tener las características reológicas en los
parámetros de hidrotransporte

y en particular factores tales como:

concentración, tamaño, granulometría, composición mineralógica y otras.
Las investigaciones experimentales realizadas hasta el presente

en

hidrotransporte de minerales sólidos se refieren fundamentalmente a la
determinación de las pérdidas específicas por rozamiento, la velocidad crítica,
densidad de la pulpa y régimen racional que en última instancia determinan
los indicadores técnico – económico de hidrotransporte.
El régimen con que se puede transportar estas mezclas

varía desde el

puramente laminar hasta el puramente desarrollado, en la (figura 2, curva 1
del anexo1) se observa, que la hidromezcla se desplaza prácticamente como
si fuera un cuerpo sólido y ocupa toda la sección de la tubería.
Con el aumento de la velocidad del movimiento los enlaces estructurales no
logran restablecerse y el flujo ocurre con una viscosidad constante

y

pequeña, prácticamente no se rompe la estructura. A este régimen se le
llama régimen de flujo estructural. Para la curva de flujo, la recta del flujo i =
f(v) se expresa por la ecuación lineal Svedova – Bingham, lo que posibilita
calcular el régimen de flujo establecido (el perfil de velocidades establecidas
en condiciones de desplazamiento homogéneo). Señalamos, que para valorar
este régimen se puede utilizar además el parámetro de viscosidad efectiva

µe

, la cual disminuye con el incremento del gradiente de velocidad. En este

caso los cálculos se complican. Unido a esto , la utilización del esquema
indicado de flujo viscoso plástico posibilita con facilidad resolver las tareas
prácticas. Para describir el flujo de hidromezcla en este régimen se utilizan

�Revisión bibliográfica. 20
dos parámetros independientes: la viscosidad η y la tensión dinámica limite o
limite dinámico de fluidez τd.
Durante la transición del flujo laminar al turbulento, el valor de la viscosidad
estructural disminuye con el aumento de las tensiones tangenciales (o el
gradiente de velocidad), sin embargo cuando se alcanza el limite dinámico de
fluidez, la viscosidad estructural permanece prácticamente constante. Por
cuanto en la práctica en la mayoría de los casos se logra el régimen
estructural, lo que mayor interés representa es el estudio de la influencia de
la concentración de sólido, temperatura, sus propiedades superficiales y otros
factores que influyen en los parámetros reológicos
La curva 2 ( figura 2b del anexo 1), caracteriza la distribución de velocidades
en un flujo de una suspensión de caolín, correspondiente al régimen

de

movimiento estructural. El perfil de velocidades justifica la existencia de zonas
características en el flujo cercano a la pared con estructura y distribución de
velocidades parabólicas, y la zona central con una estructura constituida
(núcleo del flujo); de igual forma mantiene una deformación pequeña. A
medida que aumenta la velocidad media, el espesor de la zona cercana a la
pared con estructura destruida se aumenta. Perfiles de velocidades
semejantes se han obtenido para suspensiones de arcilla, carbón, materiales
de la construcción, etc. Ellos corroboran; que el régimen de flujo plástico
viscoso de Svedova – Bingham corresponde con el perfil de velocidades real.
El análisis preliminar demuestra; que el espesor de la capa cercana a la
pared con estructura destruida

aumenta con rapidez, pero el grado de

destrucción de la estructura de la hidromezcla se encuentra en dependencia
directa a las dimensiones del flujo.
Con el aumento del gradiente de velocidad en el flujo la hidromezcla entra en
un proceso de destrucción de la estructura, después del cual el aumento
posterior del gradiente de velocidad no provoca una caída considerable de la
viscosidad. Es necesario señalar, que para una serie de mezclas el limite de
destrucción de la resistencia ocurre en el régimen transitorio, cuando el flujo
se mueve como un líquido homogéneo con una viscosidad mínima

µ min. . La

zona lineal de la curva reológica de la mezcla estructural, fluye a tal régimen

�Revisión bibliográfica. 21
que pasa, a través del inicio de la ordenada; por eso la viscosidad del sistema
se determina como newtoniano. Esta misma viscosidad se mantiene en el
régimen turbulento.
Cuando es alta la viscosidad del medio (es alta la concentración de la fase
sólida) con frecuencia no se presenta la posibilidad de alcanzar un grado
limite de destrucción de la estructura antes de que aparezca la turbulencia o
la destrucción del flujo suave. Por eso para algunas
hidromezclas de alta concentración no existe el régimen turbulento. Así, las
mediciones realizadas con suspensiones de arcilla demuestran un paso
directo del régimen estructural al régimen de flujo turbulento sin pasar por la
zona considerada de velocidades transitorias (o existe una zona muy
pequeña).
Esta peculiaridad es característica para suspensiones con elevado valor de
concentración de la fase sólida y un alto valor de τ0. Este factor justifica
también los experimentos realizados con suspensiones de polvo y granos de
minerales.
En algunos casos, mediante el movimiento de suspensiones fibrosas (de
masa de papel, turba,

sedimentos de agua subterráneas

a pequeñas

concentraciones) se ha observado la intersección de las curvas de flujo de la
suspensión con las curvas del agua i =f(v); es decir en algunas zonas las
curvas i =f(v) se distribuyen por debajo, fundamentalmente como resultado de
la disminución de la densidad del medio. Sobre el régimen de movimiento de
tales suspensiones se puede juzgar por los datos medidos por E.Gaize,
X.Ianke , representado en ( figura 5, anexo 1 ), donde , se observa un paso
rápido del régimen estructural al régimen de flujo turbulento, por ejemplo las
curvas

2 – 4. Ello se explica por la variación de las

características del

material (desecho de papel cartón y otros) cuando se le adiciona agua hasta
alcanzar una concentración volumétrica 8.6 %.
Análisis del transporte hidráulico en el proceso carbonato amoniacal en
la Industria del níquel.
El proceso carbonato amoniacal en la Empresa Comandante Ernesto Che
Guevara de Moa, el transporte de pulpa se realiza desde los tanques de

�Revisión bibliográfica. 22
contacto en la entrada de la planta de lixiviación hasta la evacuación final de
las colas.
En el proceso de transportación de acuerdo con la densidad de las pulpas y
con una misma granulometría varían los parámetros de transportación y su
régimen de trabajo, esta situación requiere de un estudio reológico para la
determinación del tipo de hidromezclas, por otra parte la presencia de
amoníaco en las colas y su alto grado de solubilidad Daniel, Alberty (1963),
hace que con presiones relativamente bajas la cantidad disuelta en la pulpa
sea relativamente alta, la caída de presión provoca el desplazamiento de una
fase gaseosa que pueda ocupar una sección que hace variar los parámetros
de flujo. En la práctica se crea además de la fase sólida y líquida, una fase
gaseosa adicional, en esencia el flujo de la hidromezcla en la planta de
recuperación de amoníaco está afectado, tanto por las posibles propiedades
reológicas de las mismas como por la presencia de la fase gaseosa.
Otra forma de aplicación del transporte hidráulico se encuentra en la Empresa
Comandante Pedro Soto Alba, donde se utiliza el transporte de pulpas
lateríticas por gravedad y a presión. El transporte por gravedad se realiza
desde la planta de preparación de pulpa hasta los espesadores de pulpa, con
una suspensión de 25 – 30 %de peso en sólido, por una tubería de hormigón
de 610 mm de diámetro y 5129 m de longitud. El transporte a presión se
realiza desde los espesadotes de pulpa hasta la planta de lixiviación con
ayuda de bombas centrífugas, a través de una tubería de 460 m de longitud y
508 mm de diámetro.
Shichenko (1951) Sobre la base de las investigaciones experimentales
estableció; que en el movimiento de mezclas de arcilla por tuberías se
presentan dos regímenes de flujo, el estructural y turbulento. Como resultado
de las investigaciones fue establecido, que la distribución de velocidades por
la ecuación de Svedova – Bingham, ocurre solo a velocidades del flujo hasta
V= 0,6 m/s.
Ivenski ( 1957) mediante el estudio de los regímenes de movimientos de las
mezclas de materiales de la construcción por tuberías de diferentes diámetros
estableció, que existe el régimen estructural en los limites de velocidades
hasta 0.5 m/s, se observa el régimen estructural, que se acompaña de la

�Revisión bibliográfica. 23
rotación de los granos, lo que conlleva a la destrucción de los enlaces
estructurales.
En el trabajo de Iakovlev (1962), se exponen los resultados de estudios
experimentales, los cuales demuestran que, el movimiento de líquidos
estructurales por tuberías
se caracteriza por la presencia de un núcleo del flujo, que se mueve con
velocidad constante como un cuerpo compacto.
Pakrovskaya (1985) , realiza un amplio estudio técnico – práctico donde
abarca temas muy importantes y novedosos entre los que se destacan:
características, parámetros y regímenes de transportación de hidromezclas
de diferentes grados de saturación; métodos para la preparación de pulpas
para el hidrotransporte, desgaste hidroabrasivo de los sistemas de tuberías
durante la transportación de materiales abrasivos; fiabilidad del trabajo de las
instalaciones de hidrotransporte; métodos de control y regulación de los
parámetros de hidrotransporte de los golpes hidráulicos; valoración
económica de la efectividad del transporte hidráulico.
Pérez Barreto; en su trabajo [1979], sobre la base de las investigaciones
teórico experimentales y el análisis de otros autores determinó los parámetros
y estableció los regímenes racionales de hidrotransporte de
minerales de hierro y concentrados . Elaboró las recomendaciones sobre la
modelación de las suspensiones, selección de los regímenes efectivos y la
metodología para la determinación de los parámetros de materiales sólidos
de alta densidad en flujos de alta densidad ( hasta 40 % de sólido por
volumen).
Suárez en su trabajo 1998, hace referencia a la elaboración del modelo
físico – matemático del movimiento de suspensiones de serpentinita blanda
por tuberías, basado en los resultados de las investigaciones de las
propiedades reológicas , la determinación de las regularidades de la variación
de los coeficientes de resistencia

hidráulica en dependencia de la

concentración másica en el intervalo de 40 a 80 % en régimen laminar; la
determinación de las pérdidas específicas de presión para el movimiento de
dichas suspensiones en régimen turbulento; la determinación de las

�Revisión bibliográfica. 24
ecuaciones para la obtención de la velocidad crítica y la velocidad límite de
caída de los granos de serpentinita dura.
Izquierdo en su trabajo (1989) sobre la determinación de los parámetros y
regímenes de hidrotransporte de mineral laterítico aplicable a
las condiciones del proceso productivo de la Empresa comandante Pedro
Soto Alba determinó las propiedades físico – mecánicas de las hidromezclas,
formuló el modelo físico – matemático del flujo de las pulpas lateríticas;
comprobó que durante el flujo dependiendo de la velocidad de las pulpas y de
la concentración del sólido, se presentan los regímenes estructural, transitorio
y turbulento, obtuvo las dependencias para determinar el coeficiente de
resistencia hidráulica para el movimiento del régimen estructural y las
pérdidas hidráulicas durante el movimiento de la hidromezcla en régimen
turbulento.
1.9

Requerimientos energéticos para el transporte de hidromezclas

sólido - líquido no newtonianas por tuberías. Balance de energía
mecánica.
Ecuación de balance de energía mecánica.
Para el diseño de sistemas de tuberías se requiere conocer la relación entre
los gradientes de presión (∆P/L), requeridos para lograr flujos volumétricos,
(Q), en un intervalo de diferentes diámetros, (D), del tubo, a distintas
temperaturas de operación y diferentes propiedades físicas de los fluidos.
Las expresiones que relacionan las variables señaladas en el régimen
laminar, para los modelos reológicos más difundidos en la literatura, así como
las limitaciones que puedan tener en su precisión en los sistemas de flujo con
diámetros relativamente grandes. De ahí, que, en los cálculos de ingeniería,
se prefiera hacer uso de las expresiones que relacionan el factor de fricción
de Fanning con el número de Reynolds y con otros números adimensionales,
tanto en régimen laminar como en turbulento

Skelland (1970), Rosabal

(1988).
Una de las leyes fundamentales de la mecánica de los fluidos se expresa
mediante la ecuación de balance de energía mecánica aplicada al sistema de
flujo en cuestión Skelland (1970), Rosabal (1988) . En la mayoría de los
textos de ingeniería química, el balance de energía mecánica para

�Revisión bibliográfica. 25
condiciones estacionarias de flujo se conoce como ecuación de Bernoulli, y
se ilustra sus aplicaciones para el caso particular del flujo newtoniano.
En el caso específico del flujo de suspensiones minerales no newtonianas
también se aplica el balance de energía mecánica en un sistema de flujo, al
cual entra el fluido por un plano (1) y sale por un plano (2).

Z1 ⋅ g P1
Z ⋅ g P2
+ + Ec1 = 2
+ + Ec2 + WS + ΣF ......................................... (1.11)
ρ
ρ
gC
gC
Donde:
Zg - Es la energía potencial para una altura vertical referida a un plano horizontal de referencia tomado arbitrariamente, m2/s.

P

ρ

- Es la energía de presión hidrostática, m2/s2.

EC - Es la energía cinética medida por unidad de masa, m2/s2.
WS – Es el trabajo por unidad de masa (como trabajo por una bomba sobre el
fluido).

ΣF – Es la energía mecánica convertida a energía térmica como resultado de
las fricciones del fluido, m2/s2.

ΣF =

∆Pf

ρ

+ (pérdidas por fricción por unidad de masa debido a los efectos de

entrada, de accesorios, de equipos, etc). ..............................................( 1.12)
En la expresión ( 1, 13 ), ∆Pf es la caída de presión por fricción asociada con
el flujo totalmente desarrollado a través del sistema de flujo. El término (∆Pf
/ρ) se refiere a los tramos de tubería rectos, y por lo general, es el
componente dominante en la mayoría de los sistemas de tuberías, excepto
en aquellos casos en los que esos tramos sean cortos y el número de
accesorios y válvulas sea grande.
Para el flujo no newtoniano, los términos EC y ΣF dependen de la naturaleza
reológica del fluido, y, por tanto, de los parámetros característicos del modelo
reológico que describe la curva de flujo.
El término de pérdidas de fricción, ΣF, puede estimarse mediante la definición
siguiente [4].

�Revisión bibliográfica. 26

ΣF =

1
⋅V
2

2

⋅ eV ...................................................................................... (1.13)

En la que eV (adimensional) es el factor de pérdidas de fricción, el cual es una
función del número de Reynolds y de las relaciones geométricas del sistema
de flujo.
Para el flujo por tuberías rectas circulares,

L
eV = 4 f   ............................................................................................ (1.14)
 D
Donde f es el coeficiente de fricción de Fanning.
Combinando las expresiones (1.14) y (1.15), se obtiene:

L V
ΣF = 2 f  
 D  gC

2

.................................................................................... (1.15)

La caída de presión en una tubería para materiales que siguen el modelo de
Bingham (plásticos ideales) se expresa en términos de variables de operación
y de los parámetros reológicos y geométricos del sistema de flujo:
∆P = φ  D, L,υ , ρ , µ ,τ o , g 
p



.................................................................... (1.16)

Aplicando el análisis dimensional y la correspondiente manipulación de los
términos, se obtiene una relación entre variables adimensionales que
agrupan las variables de la expresión 1.17. Así, se llega a la expresión que
relaciona al factor de fricción (f)con los números de Reynolds (Re) y de
Hedstrom (He) Skelland (1970) y de Froude (Fr):
 Dυρ   D 2 ρτ   υ 2 
D(∆P ) / 4 L
0 
, 
 .............................................(1.17)
f =
= φ 
,
2  



ρυ 2 2
 µ p   µ p   gD 

 Dυρ 
 ; He =
Donde el Re= 
 µ 
 p 

 D 2 ρτ 0 
 ; Fr =

 µ 2 
p



 υ2 


 gD 

Para hidromezclas que no contienen gases y tuberías llenas del fluido
completamente, el Fr no tiene influencia. Por tanto, para esos casos, la
ecuación (1,19) se puede representar en un gráfico de f vs Re con He como
parámetro en la región laminar. Para flujo altamente turbulento se obtiene una
curva prácticamente independiente del número de He. La región laminar y la
turbulenta y es función del Re y del He.

�Revisión bibliográfica. 27
En un trabajo publicado por Darby (2001) se proponen las expresiones que
describen la ecuación (1,19) para las tres regiones:
Región Laminar
FL =

16 
He 1 He 4 
1
+
−
 .................................................................. (1.18)

Re  6 Re 3 3 f 3 Re 7 

Región turbulenta desarrollada:
FT =

10c
Re 0,193

−5 

He 
C = - 1,378 1 + 0,14e− 2,9.10



................................................... (1.19)

Región de transición
F=

(f

β
L

β = 1,7

+ fT

β

)

1 β

................................................................................. (1.20)

40000
R
e

El sistema de ecuaciones (1.19,1.20,1.21) se describe gráficamente en la
(figura 5 del anexo1)
Para sistemas trifásicos (sólido – líquido – gas) es necesario tener en
consideración el numero de Fr. Este tipo de sistema es poco tratado en la
literatura, sobre este aspecto se abordará en el próximo epígrafe.
1.10 Características del flujo de hidromezclas trifásicas por tuberías.
En muchas industrias químicas y metalúrgicas se manipulan suspensiones
trifásicas (conformadas por una mezcla sólido-líquido-gas). En este epígrafe
se analizan los modelos físicos sobre sistemas trifásicos que fluyen por
tuberías es la única fuente bibliográfica encontrada que aborda esta temática,
es el trabajo de Mijailov (1994) , ya que no se dispone de otras fuentes sobre
este tema. El tema de flujo trifásico es poco tratado en la literatura.
Las experiencias demuestran que las estructuras del movimiento de las
mezclas dependen de la fracción volumétrica del gas y de la velocidad de la
fase líquida en la mezcla y es independiente de la forma de entrada del gas
en la tubería.

�Revisión bibliográfica. 28
En el caso de velocidades de la fase líquida, por tuberías, que no excedan
de 3 – 3.5 m/s, se pueden formar las siguientes estructuras estables del
movimiento de la hidromezcla trifásica.
Estructura

emulsionada:

Está

compuesta

por

burbujas

de

gas

relativamente pequeñas, la cual está más o menos uniformemente distribuida
en los limites del área del flujo de la hidromezcla. Esta estructura es posible
cuando la fracción volumétrica del gas en la mezcla es relativamente baja.
En una primera aproximación se considera, que la estructura emulsionada en
tubería vertical será estable cuando.

C ≤ 0.05Fr

0.2

.......................................................................................... (1.21)

Donde: C – fracción volumétrica del contenido de gas en la mezcla.
Fr – el número de Froude.
Estructura lamelar ( también se le denomina obturada) se representa por
capas alternadas de la fase líquida y del gas, las cuales ocupan
prácticamente toda la sección de la tubería. El gas, en este caso se mueve
con grandes burbujas, las cuales ocupan toda la parte central de la sección
de la tubería y se asemeja por su forma a un proyectil , que atraviesa la fase
líquida. Las partículas sólidas, contenidas en la mezcla, por la acción de las
burbujas de aire se acumulan junto con el agua a las paredes de la tubería.
La estructura lamelar en dependencia del volúmen contenido de aire y la
velocidad de la mezcla posee algunas peculiaridades con diferentes
características de flujo.
El limite superior de la existencia de la estructura lamelar estable en una
tubería vertical se puede considerar para

C = 0.5 Fr

0.1

............................................................................................ (1.22)

En las tuberías horizontales, cuando es constante la entrega de gas en el
flujo de obturación estacionario, se observa que ocurre la separación de la
mezcla: la parte superior (no mayor de la mitad) de la tubería esta ocupada
por gas, y la inferior - con mayor velocidad se mueve la hidromezcla no
gasificada.
Estructura de barra o película. Es característica para mezclas con alto
contenido de gas. El gas ocupa completamente la parte media de la sección

�Revisión bibliográfica. 29
por toda la tubería, las fronteras entre diferentes burbujas de la estructura
lamelar esta destruida, y en la tubería se mueve como si fueran dos flujos
independientes: por la parte central – el gas, a lo largo de la pared – el flujo
de un anillo fino de la fase líquida. Por el limite superior esta estructura se
pude tomar.

C = 0.65Fr

0.05

........................................................................................... (1.23)

Resistencia hidráulica durante el movimiento de la mezcla trifásica.
La alta complejidad de la estructura y dinámica del movimiento del flujo de la
mezcla trifásica no posibilita por ahora determinar las resistencias hidráulicas
por vía teórica. Por eso todas las dependencias para la determinación de las
pérdidas de presión durante el movimiento de las mezclas trifásicas poseen
un carácter empírico.
Para tuberías horizontales la caída de presión total por unidad de longitud se
puede escribir en forma:

∆PT = ∆P0 + ∆Pg ................................................................................... (1.24)
Donde ∆PT – caída presión total resultante.

∆Po – caída presión de la hidromezcla por efectos de fricción.
∆Pg – caída de presión por aceleración de la mezcla como resultado de la
expansión del gas.
Según la (ecuación 1.34), la caída de presión en la tubería, para un sistema
trifásico, es mayor que para un sistema bifásico sólido – líquido en iguales
condiciones de operación debido al efecto que ejerce la presencia y el
movimiento de la fase gaseosa .
Como se verá

en el capítulo III, al parecer el modelo físico que mejor se

ajusta al flujo de las colas es el de estructura lamelar u obturada, de acuerdo
con lo observado durante los ensayos experimentales en las tuberías
horizontales de la instalación semi - industrial utilizada.
En

el estudio realizado por Hurtado (1999), éste hace un análisis y

evaluación de las afectaciones ambientales que provocan cada una de las
zonas que componen el complejo industrial “Cdte. Ernesto Che Guevara”,
donde los impacto de mayor influencia se muestran en la figura 6 ,anexo 1)

�Revisión bibliográfica. 30
La instalación de bombeo de los desechos lixiviados (colas) presentan fallos y
averías producto al desplazamiento de gases y altas temperaturas, las
bombas extraen en estado cavitacional lo que provoca ruidos, bajos
rendimientos

de

la

instalación,

consumo

de

energía

elevado

y

desprendimiento de gases al entorno que afecta directamente la salud de los
trabajadores.
1.11

•

Conclusiones del capitulo I.

En las etapas de explotación de la instalación industrial de hidrotransporte
se confrontan dificultades con el trasiego de los desechos lixiviados (colas
del proceso CARON), así como problemas de eficiencia tecnológica de
dicha instalación.

•

En la bibliografía consultada se hace referencia en general, al estudio de
las propiedades superficiales y de flujo de suspensiones acuosas con
partículas de Maghemita, pulpas minerales (de lateritas férricas,
bentonitas, arcilla, cemento, etc.) así como los polímeros. No se ha
encontrado información sobre estos aspectos para los desechos lixiviados
(colas) de las industrias que trabajan bajo la tecnología del proceso
CARON, con las cuales se han confrontado ciertas dificultades en su
manipulación y transportación con los sistemas de hidrotransporte
existentes en las empresas que operan con el mencionado proceso
tecnológico.

•

En la literatura no reencontró información sobre la influencia que tienen
diferentes factores tales como: propiedades magnéticas, granulometría,
mineralogía

concentración de la fase sólida, temperatura y pH de la

suspensión sobre el hidrotransporte de las suspensiones de las colas y
sus requerimientos energéticos.

•

En la bibliografía consultada es insuficiente la información acerca del flujo
con tres fases de las colas a través de tuberías de sistemas con tres
fases, de ahí la necesidad del estudio experimental de este sistema, en
particular.

•

Entre los óxidos de hierro, la magnetita y la maghemita son los minerales
que

a

temperatura

ambiente

exhiben

propiedades

magnéticas

�Revisión bibliográfica. 31
apreciables y sus partículas se comportan como pequeños imanes
naturales, no se han encontrado trabajos que traten este aspecto del
magnetismo para las colas del proceso CARON. No obstante los
resultados obtenidos por varios autores sobre las características
magnéticas de las suspensiones de maghemita sirven como punto de
referencia para el análisis de las pulpas de cola en este aspecto.

•

Existe un manejo ambiental inadecuado de las instalaciones de
hidrotransporte
explotación,

y deposición de las colas durante todo el periodo de

que

ha

originado

afectaciones

ambientales

severas

relacionadas con el vertimiento de residuales sólidos (colas del proceso
CARON), así como emisiones a la atmósfera de grandes volúmenes de
material particulado (polvo) y gases, fundamentalmente amoniaco y
dióxido de carbono.
1.12.

Planteamiento del problema.

El estudio bibliográfico ha mostrado una serie de aspectos que no se
encuentran actualmente deslucidazo y el análisis realizado muestra la
necesidad de efectuar investigaciones teóricas y experimentales que
permitan en última instancia obtener una metodología de cálculo técnico y
científicamente argumentada para la evaluación de las instalaciones
existentes ,el diseño y ejecución de nuevos proyectos.
El sistema de hidrotransporte en la Empresa Ernesto Che Guevara presenta
fallas y averías producto al desplazamiento de gases y altas temperaturas,
las bombas entran en régimen cavitacional lo que provoca ruidos, bajo
rendimiento de la instalación, consumo de energía elevado, lo que incrementa
los costos o la amortización.
A los dos problemas señalados anteriormente se le agrega la necesidad de
recomendar un régimen de trabajo que evite la cavitación y disminuya los
consumos energéticos.
Para lograr el objetivo propuesto es necesario resolver las siguientes tareas:
1 - Análisis crítico de la fuente.
2 – Determinar las propiedades físico – mecánica de las colas.
3 – Elaborar y fundamentar el modelo físico – matemático para el flujo de
pulpa de cola a alta temperatura.

�Revisión bibliográfica. 32
4 – Realizar las investigaciones teóricas y experimentales de los principales
parámetros hidráulicos de las colas.
5 – Elaborar la metodología de cálculo y proyección del hidrotransporte de las
colas a partir del modelo matemático que se obtenga.
6 – Elaborar la recomendaciones en particular definir el régimen de trabajo
para la reducción del consumo energético y del gasto de las inversiones.

�Caracterización de las colas.

39

CAPITULO II. CARACTERIZACION DE LAS COLAS.
2.1 Áreas del proceso tecnológico que dan origen a las muestras de
estudio en el presente trabajo.
En la figura 2.1 se presenta un esquema muy simplificado de la mayor parte
del proceso tecnológico de la Empresa Comandante Ernesto Che Guevara
de Moa. En el mismo se aprecia la ubicación de la Planta de Recuperación
de Amoniaco y del pozo de cola que son las fuentes de obtención de las
muestras en la presente tesis.

Licor rico en Amoníaco y CO2

Planta de
Hornos

Planta de
Lixiviación
y Lavado

NH3

Suspensión de sólido residual
(Desecho Lixiviado) con alto
contenido de NH3

Planta de
Recuperación de
Amoníaco.

Carbonato
Básico de
Níquel

Pozo de cola

Planta de
Calcinación y
Sinterización

Dique

Desecho Lixiviado (cola)
con bajo contenido de NH3

Figura. 2.1 Esquema de la parte del Proceso Tecnológico donde se
obtienen, transportan y almacenan los desechos lixiviados (colas).
2.2

Materiales y técnicas utilizadas.

Se estudiaron las pulpas correspondientes a 6 muestras compósitos
industriales de desechos lixiviados (colas) del proceso CARON de la
Empresa Comandante Ernesto Che Guevara, que transitan por el proceso
de recuperación de amoniaco. Con vistas a obtener dichas muestras (sólido
seco)se tomaron distintos volúmenes de sus hidromezclas en el pozo cola
de la planta de Recuperación de Amoniaco y en la descarga de las líneas

�Caracterización de las colas.

40

que llegan al dique, en diferentes períodos con la finalidad de lograr una
mayor representatividad de las mismas en la determinación de las
características químicas, granulométricas, mineralógicas y magnéticas del
mineral residual que se obtiene en las etapas del proceso carbonato
amoniacal, donde dicho material es transportado mediante un sistema de
flujo. Estos volúmenes de hidromezclas tomados fueron desecados,
posteriormente. Los sólidos secos , obtenidos en cada período fueron
mezclados debidamente, conformándose así las muestras compósitos que
se identificaron como R-1, R-2, etc., según el período que corresponde a
cada una de ellas.
Con cada suspensión se realizaron ensayos reométricos a diferentes
concentraciones de sólidos (desde 25 – 60 %) en peso, a distintas
temperaturas ( en el rango de 28 - 900 C) y

pH, de acuerdo con las

condiciones del proceso productivo de la industria. Para cada concentración
y temperatura se realizaron tres réplicas, lo que permitió que los resultados
obtenidos sean confiables. Para cambiar los valores de pH, durante la
determinación de sus curvas de flujo, se utilizaron soluciones 0.1M de HNO3
y KOH.
Las mediciones de pH se efectuaron con un peachímetro digital Corming
M-140 de fabricación inglesa.
Las muestras fueron caracterizadas mineralógicamente por difracción de
Rayos X (según el método de policristalinos), utilizando un difractómetro
alemán del tipo HZ6-4; empleando el software SEIFEKT, X – Ray Tecnology,
versión 2.26 de 1999(Alemania),
Las características químicas de las muestras se evaluaron empleando
técnicas de fluorescencia de Rayos X y espectroscopia de absorción atómica
(espectrofotómetro CDN-18).
La morfología y distribución del tamaño de las partículas se estudiaron
mediante microscopía óptica a través de un microscopio binocular, tipo
Stereomikroskop Technival, microscopía electrónica y por análisis de
tamizado por vía húmeda (con juegos de tamices según la serie de Tyler).
Las mediciones de las características magnéticas estáticas de las muestras
de cola se realizaron en los laboratorios del Centro Nacional de

�Caracterización de las colas.

41

Electromagnetismo Aplicado (CNEA) de la Universidad de Oriente, utilizando
el magnetómetro vibracional mvm 2000 a la temperatura de 25 ± 1°C.
Para la realización de la caracterización reológica se utilizó un reómetro
rotacional del tipo Rheostest 2.1 de cilindros concéntricos de fabricación
alemana. Para obtener las curvas de flujo que mejor describen los datos, el
modelo reológico y los parámetros reológicos de cada curva, se empleó el
método de los mínimos cuadrados mediante el software TIERRA Versión 2.0
de Legrá (2002) y el Microsoft Excel 2000 de Microsoft Office.
Las pruebas de estabilidad fueron realizadas en una instalación de
laboratorio que cuenta con un peachímetro digital HANNA-PH 211.
Los ensayos de sedimentación se realizaron en pruebas de banco con
probetas de laboratorio graduadas de 1000ml y un cronómetro.
La investigación de los parámetros y regímenes de hidrotransporte de las
colas se realizaron en una instalación de escala semi - industrial construida
en el ISMM (única de su tipo en Cuba), dotada con el equipamiento,
instrumentos de medición y control necesario y en la instalación de
hidrotransporte industrial en explotación, ubicada en la Planta de
Recuperación de amoníaco.
2.3 Diseño experimental e inferencia estadística.
Para

la realización de los experimentos, con vistas a correlacionar el

esfuerzo cortante y la viscosidad plástica con el contenido de los materiales
y la temperatura, para el caso de los desechos (colas), se planteó un diseño
factorial de experimentos abc, ver Tabla 2.1,González E.S (1996) y
González B.M (1997) , con tres réplicas centrales, de la siguiente manera:

Figura 2.2. Variables para los residuos lixiviados (colas).

�Caracterización de las colas.

42

Se realizaron los ensayos experimentales con cada una de las seis
muestras, ellas a diferentes concentraciones de sólidos, temperatura y pH,
de acuerdo con las condiciones del proceso productivo de la industria. Para
cada caso, se siguió el mismo diseño experimental.
Al analizar el aspecto de la reproducción para decidir cuantas réplicas
realizar en cada experimento tuvimos en cuenta que en los posibles modelos
que pudieran obtenerse a partir de la matriz experimental se consideraron
los que incluyen las relaciones lineales entre las variables y sus
interacciones por lo que sería necesario examinar el error experimental de
cada variable y de sus interacciones cosa que solo puede hacerse si se
tienen 3 o más réplicas, ya que con 1 réplica la media µ de los valores para
un experimento coincide con el valor de la réplica y el error experimental

ee =

∑x

i

−µ

n

(n es el número de réplicas) es nulo; con dos réplicas los

resultados de la media y del error experimental pueden estar muy
influenciados por una medición anómala (lo cual sería contraproducente) y
además la varianza S

2

∑ (x
=

i

− µ)

2

n −1

tendría una dificultad semejante.

Por otra parte se consideró que la calidad de la tecnología que se utilizaría
para desarrollar las mediciones permitía una alta precisión con muy pocas
posibilidades de que se introdujeran errores sistemáticos y que el costo de
cada experimento era alto lo cual implicaba debía seleccionarse el número
de réplicas mínimos económicamente permisibles, por lo que se decidió
realizar 3 réplicas en cada experimento.
El procesamiento digital de las tablas de datos se realizó mediante el
software Tierra Versión 2.0 del 2002.
2.3.1 Modelación matemática
El problema puede describirse por la necesidad de obtener expresiones que
modelen las tendencias de los fenómenos estudiados con el fin de
conceptualizar las cualidades de las mismas en sus diferentes fases y
tengan un nivel satisfactorio de potencia de pronóstico lo cual garantiza la
simulación del comportamiento de los fenómenos bajo diferentes regímenes
de trabajo.

�Caracterización de las colas.

43

Por el carácter de los datos (obtenidos a partir de diseños de experimentos)
se decidió realizar solo un estudio básico estadístico de los datos de cada
parámetro y considerando la alta precisión de las mediciones se decidió
conservar todos los datos.
A continuación se procedió a evaluar los posibles métodos o tipos de
modelos matemáticos que pudieran representar el comportamiento de los
parámetros. A partir de pruebas realizadas y de consultas efectuadas a
especialistas matemáticos Legrá (2002); y de la bibliografía consultada Levi
(1962), López (1982), Lastov (1996), González (1996, 1997), Hernández
(2001) se seleccionó el método de ajuste por los mínimos cuadrados.
Este método puede describirse (para una variable independiente y sin perder
generalidad) por la ecuación general (Modelo Lineal Generalizado):
k

y = ao + ∑ ai f i ( x) ………………………………………….…………(2.1)
i =1

Donde x es la variable o parámetro independiente; y es la variable
dependiente; ao y ai son los coeficientes ajustados; k es el número de
sumandos de la expresión mínimo cuadrado y debe ser menor que el
número de datos. Las funciones fi(x) deben ser independientes entre sí (por
ejemplo no se pueden utilizar al mismo tiempo x y 2x ).
Para cada caso, los esfuerzos se concentraron en determinar el mejor
conjunto de funciones fi(x) tal que se cumplieran los dos preceptos
expresados en el primer párrafo de este epígrafe (modelar tendencias y
capacidad de pronosticar). Estas funciones en los casos tratados dependen
de una o varias de las variables independientes estudiadas.
Los indicadores propuestos para valorar la eficiencia de los modelos fueron
el coeficiente de correlación, las pruebas F de Fisher (para todo el modelo) y
T de Student para los coeficientes ai, y la experiencia acumulada en los
estudios anteriores realizados.
Lo adecuado de la decisión tomada con respecto a la estrategia de
modelación descrita está probado cuando se observan los resultados de los
coeficientes de correlación obtenidos (generalmente por encima de 0,95) y
los resultados de las pruebas F de Fisher y T de Student realizados (todas
dieron resultados positivos).

�Caracterización de las colas.

44

Los modelos obtenidos en esta investigación describen adecuadamente los
fenómenos físicos observados y permiten calcular los parámetros de los
modelos garantizando un rango de error pequeño para mediciones
realizadas en las condiciones experimentales originales. Para el caso de los
modelos reológicos que se estudiarán en el próximo epígrafe este error es
menor del 3% para cualquier estimación realizada a partir de las condiciones
experimentales originales tal como se muestra en las Tablas 2.37 a Tabla
2.42. De lo explicado hasta aquí se infiere que estos modelos pueden ser
utilizados para la determinación de los valores de los parámetros
dependientes estudiados cuando varían los parámetros de operación en el
proceso industrial.
2.3.2 Estudio y modelación de los parámetros reológicos a partir de los
datos obtenidos experimentalmente en un reómetro.
A partir de los datos de las curvas de flujo y de los parámetros reológicos
determinados y utilizando el programa de computación STAGRAPHICS, se
realizó el análisis estadístico, obteniendo los modelos para cada caso en
función de todas las variables cuyos coeficientes son significativos
estadísticamente.
Con el Software “Tierra” Versión 2.0 del 2002, se obtuvieron los modelos de
regresión y en cada caso se realizó:
a. Un análisis de residuos con vista a comprobar la validez de los modelos,
obteniéndose que las medias se ajustan a cero y la población sigue una
distribución normal para un intervalo de confianza del 95 %.
b. Prueba F de Fisher para todo el modelo.
c. Pruebas T de Student para determinar si los coeficientes del modelo son
significativos.
Se probaron varios modelos en los cuales se comprobó que la influencia de
los términos compuestos (interrelaciones) era muy pequeña en comparación
con la complejidad de los modelos que los incluyen, por lo que se prefirió
asumir aquellos que solo incluyen las variables T, pH y C. Los modelos
descodificados obtenidos son:
Para el esfuerzo cortante:

τo= 0,410422 – 0,26743 (T) – 0,001325 (pH) + 0,43677 (C)……………..(2.2)

�Caracterización de las colas.

45

Donde r=0.9728 y para una prueba F de Fisher se obtuvo Fc=113,57 y como
Ft=2.46 entonces se acepta el modelo. Los valores de la correlación parcial
para los coeficientes de T, pH y C son, respectivamente, -0.325686, 0.360737 y

0.4096255 y una prueba t de Student para los coeficientes

muestra la calidad de este modelo (nótese que en todos los casos
t&lt;=abs(ti)):
Valor teórico (t de Student), t= 1.65972
Valores de ti para los coeficientes: -3.26344813, -4.457201 y 9.170231.
Para la viscosidad plástica:

µ p =0,022455–0,00459(T)–0,000775(pH)+0,013615(C) …………………(2.3)
Donde r=0.98056 y para una prueba F de Fisher se obtuvo Fc=141,062 y
puesto que Ft=2.46 entonces se acepta el modelo. Los valores de
correlación parcial para los coeficientes de T, pH y C son, respectivamente, 0.278813124, -0.3901726 y 0.4102417 y una prueba t de Student para los
coeficientes muestra la calidad de este modelo (nótese que en todos los
casos t&lt;=abs(ti)):
Valor teórico (t de Student), t= 1.65972
Valores de ti para los coeficientes: -7.835012, -5.982113 y 13.400172.
Las ecuaciones (2.2) y (2.3) permiten calcular valores de τ 0 y µ p para
diferentes magnitudes de temperatura; pH y concentración de las colas.
Nótese que a medida que aumenta la temperatura, el esfuerzo cortante y la
viscosidad disminuyen.
2.4. Características Físico – Química y Mecánicas de la fase sólida y de
la hidromezcla de las colas.
2.4.1. Caracterización de la fase sólida
Composición química.
En la (Tabla 2.1) se muestran los datos de la composición química
correspondiente a cada muestra mineral estudiada.

�46

Caracterización de las colas.

Tabla 2.1. Composición química de los residuos lixiviados en recuperación de
amoniaco, % en peso.

Composición química
Muestras
Ni

Co

Fe

Mg

SiO2

Al

Cr

Mn

R-1

0.30

0.081

47.6

4.30

12.45

2.00

3.5

0.75

R-2

0.28

0.079

47.6

4.30

12.44

2.05

3.27

0.75

R-3

0.28

0.079

47.6

4.15

11.29

2.04

3.42

0.66

R-4

0.29

0.079

47.8

4.35

12.51

2.00

3.62

0.68

R-5

0.28

0.079

47.6

4.20

11.91

2.03

3.56

0.69

R-6

0.29

0.079

47.1

4.41

11.42

1.98

3.35

0.71

Según los datos de la composición química los elementos predominantes,
son el hierro y la sílice con valores medio de

47,7% y 12,34%

respectivamente. En general, se observa poca variabilidad en las
composiciones químicas de las muestras analizadas; sin embargo, por la
(Tabla 2.2) puede verse que los elementos químicos se distribuyen en
distintos minerales, por lo que la composición mineralógica difiere en cierta
medida en las muestras investigadas en lo que respecta a los porcentajes de
las fases mineralógicas presentes.
Composición mineralógica.
La composición mineralógica obtenida para la fase sólida de las muestras de
cola se da en la (Tabla 2.2).
En la tabla se observa la presencia de las fases mineralógicas siguientes:
Magnetita ( FeFe2O4)
Maghemita ( ϒFe2O3)
Fayalita (Fe2SiO4)
Magnesiocromita (Mg,Fe) Cr2O3)
Lizardita 1T (Mg,Ni)6Si4O10(OH)8
Cuarzo (SiO2)

�Caracterización de las colas.

47

Tabla 2.2. Composición mineralógica de la fase sólida correspondientes a
las muestras de cola estudiadas.
Muestras

Fases Mineralógicas

R-1

R-3

R-4

R-5

R-6

Magnetita

40,41

38,20

38,80

37,94

40,10

Maghemita

36,55

36,40

36,00

36,80

37,45

Fayalita

11,51

9,49

9,32

10,61

10,89

Magnesiocromita

6,69

6,39

6,23

6,19

6,55

Lizardita 1T

3,94

9,12

9,19

7,41

4,20

Cuarzo

0,90

0,40

0,42

1,08

0,81

1,106

1,05

1,08

1,031

1,07

 Magnetita
 Maghemita

Relación 





Los datos de la tabla indican que la magnetita -maghemita constituyen las
fases principales que componen estas colas.
Como fases secundarias más importantes están presentes la fayalita, la
magnesiocromita y la lizardita 1T. A la muestra R-2 no fue posible no fue
posible determinarle la composición mineralógica. A manera de ilustración ,
en la Figura se presenta el difractograma obtenido para la muestra R-1
(Figura 2.3) .
Dado que la magnetita y la maghemita son óxidos de hierro con
características magnéticas, es de esperar que las muestras poseen
propiedades ferrimagnéticas, teniendo en cuenta el alto contenido de ambos
óxidos férricos.
Es interesante señalar que , en la revisión de la literatura especializada, se
encontró resultados acerca de la composición mineralógica de las colas de
la Empresa “ Comandante René Ramos Latourt” de Nicaro ( epígrafe 1.6,
cap.1), que es una fabrica niquelífera con tecnología carbonato

amoniacal

( proceso CARON) . Las colas de Nicaro también contienen la Magnetita
como fase principal, pero no se reporta la presencia de maghemita.
Conociéndose que una de las vías de obtención de maghemita es por
oxidación de la magnetita, se supuso que la maghemita presente en las

�Caracterización de las colas.

48

colas de la Empresa “Comandante Ernesto Che Guevara de Moa”, sea el
resultado de la oxidación de una parte de la magnetita que posee el mineral
a la salida de los Hornos de Reducción, como consecuencia de
características propias de la operación de la fábrica. Para comprobar esto,
se analizaron muestras de los desechos lixiviados que salen de la Planta de
Lixiviación y que habían sido tomadas conjuntamente con las colas que se
estudian en la presente Tesis, en los mismos períodos. Los resultados de la
composición mineralógica de los desechos lixiviados demostraron la
presencia de maghemita en esas muestras, en menor proporción que en las
colas, y de magnetita en mayor proporción . En la Tabla 2.4 se dan los datos
del análisis realizado, correspondiente a la magnetita y a la maghemita. Las
restantes fases mineralógicas se encuentran, en mayor o menor proporción,
pero en el mismo orden que en las colas.
Comparando los datos de ambas tablas se observa que en las colas los
contenidos de magnetita son mayores que en los desechos lixiviados.
Por los resultados obtenidos se deduce que, debido a las muy elevadas
temperaturas ( alrededor de 300º C) que posee el mineral al entrar a la
planta de lixiviación ( en Nicaro la temperatura es del orden de 200º C), debe
comenzar un proceso de oxidación de la magnetita que, al parecer, se
extiende hasta la Planta de Recuperación de Amoníaco, y que pudiera
explicar la presencia de la maghemita en la cola de la Empresa
“Comandante Ernesto Che Guevara”.
Composición granulométrica.
Los resultados del análisis granulométrico se presentan en la (Tabla 2.3) , en
la que se observa que las partículas de tamaños menores de 43 µm, son
mayoritarias y constituyen más del 60 % del volumen de la fase sólida, lo
que se ilustran las características de distribución de tamaño por cernido
(Figura 2.4), para la muestra R-2. Todas las muestras exhiben similar
granulometría y constituyen sistemas altamente polidispersos.

�Caracterización de las colas.

49

Tabla 2.3. Resultados del análisis granulométrico.
Clases de

Diámetro

tamaño (mm)

medio

Fracción peso (%)
R-1

R-2

R-3

R -4

R-5

R-6

0,20

10,0

8,79

7,50

8,0

7,66

9,52

(mm)
+0,175
-0,175

+0,147

0,16

2,6

2,75

2,70

2,8

2,67

2,49

-0,147

+0,074

0,11

14,8

11,09

10,16

12,0

12,03

11,67

-0,074

+0,043

0,059

11,95

9,51

10,72

11,0

11,45

10,84

0,022

60,65

67,85

68,92

66,2

66,19

65,48

-

100

100

100

100

100

100

-0,043
Total

% en peso

100
80
60
40
20
0
0

0,05

0,1

0,15

0,2
d(mm)

Figura 2.4. Característica de distribución de tamaño por cernido (muestra
R-2).
Conociendo el peso inicial

de cada muestra

y el de las fracciones

correspondientes a las mismas, se obtienen las diferentes fracciones de
tamaño de las muestras. Este tamaño de partículas da lugar a suspensiones
con un comportamiento típico de los sistemas coloidales. Del análisis se
deriva que las muestras de sólido son polidispersas.
Forma y tamaño de las partículas.
Con vista a tener una información de la forma de las partículas, se obtuvo un
número de fotografías en las muestras dispersadas con auxilio de un
microscopio electrónico.

�Caracterización de las colas.

50

Las observaciones realizadas para las muestras R-1 y R-3, demuestran el
carácter de polidispersión de las partículas sólidas. Las partículas tienen
forma de elipsoide de revolución, con una relación axial de 1,76 para la
muestra R-1 y 1,18 para la muestra R-3, lo cual puede verse en la Figura
2.5, correspondiente a la muestra R-3.

Figura 2.5. Fotografía que ilustra la forma de las partículas para la muestra
R-3.
Debido a esta forma elipsoidal las partículas de Magnetita y de Maghemita
poseen

propiedades

magnéticas

apreciables,

lo

cual

se

confirmó

prácticamente con auxilio de un imán y con la caracterización magnética.
Esta forma elipsoidal también contribuye a que en las suspensiones de colas
constituidas con estas partículas, exista la posibilidad de la formación de
estructuras fuertes en dependencia de la concentración de sólidos, tal como
se analiza en el epígrafe correspondiente a las propiedades reológicas.
Diámetro equivalente e índice de aplastamiento de las partículas.
La morfología de los granos se estudió con mucho cuidado con la ayuda de
un microscopio binocular, clasificándose la muestra según los tamices 0.1 –
0.21; de dicha clasificación se analizaron las clases + 0.1 – 0.21 y + 0.21 (la
clase – 0.1 no se analizó debido al pequeño tamaño de las partículas por lo
que el microscopio no permitía observarlas). Se examinaron 100 granos,
correspondientes a la muestra 1 y a la muestra 3

las cuales fueron

�Caracterización de las colas.

51

fotografiadas (ver Figura 2.5) con la ayuda de un microscopio electrónico. La
relación entre el tamaño y la forma de las partículas y su composición
mineralógica se estudiaron con anterioridad, los resultados obtenidos fueron
elaborados por la metodología propuesta por Giusti (1985).
El largo, el ancho, y el espesor de cada grano se midió con el objetivo de
determinar el diámetro equivalente:

( π )⋅ l ⋅ a ⋅ e …………………………………………………………(2.4)

Deq = 3 6
Donde:

l: largo (mm)
a: ancho (mm)
e: espesor (mm)
y el índice de aplastamiento
IA =

e
l ⋅a

………………

……………………………………… (2.5)

Este índice expresa el aplanamiento que sufren los granos de cola. A
pequeños valores del IA las partículas presentan forma aplanada en forma de
elipsoide en revolución; mientras que, para valores igual a la unidad de dicho
índice, las partículas alcanzan forma esférica. En el caso concreto de las
muestras de colas estudiadas el índice de aplastamiento alcanza valores
promedio de 0,58 (ver Figura 2.), y la geometría de las partículas
correspondientes es la elipsoidal, en correspondencia con su composición
mineralógica, la forma de las partículas y las mediciones experimentales
realizadas en la instalación industrial, se puede constatar que durante el
desplazamiento de las partículas a concentraciones cercanas y superiores al
35% de sólido en peso las partículas forman estructuras debido a su forma
alargada y al elevado contenido de maghemita y de magnetita presentes en
las fases mineralógica de las colas. Como se puede apreciar, la forma de las
partículas de las colas es una característica estructural de gran importancia.
En general estas partículas pueden tener diversas formas; estas pueden ser
de cierta complejidad, pero se pueden tratar teóricamente como esferas o
elipsoides de revolución (mayoritariamente estas últimas). Al unirse estas
partículas entre sí se obtienen formas muy diferentes que en nada se

�Caracterización de las colas.

52

parecen a su forma inicial. De ahí que la forma de las partículas de colas se
encuentre estrechamente vinculada al índice de aplastamiento.

IA (pro)
1
0,8
0,6
0,4
0,2
0
0.0058

0.0061

0.042

0.11

Dequ (pro) mm

Figura 2.6. Representación de IA = f ( Dequ(pro) ) para muestras de colas.
2.13 Caracterización magnética de las muestras de cola.
El hecho de que las fases mineralógicas principales de las colas sean la
Magnetita

y

la

Maghemita,

crea

la

necesidad

de

caracterizar

magnéticamente las colas dado que tanto la Magnetita como la Maghemita
constituyen minerales con importantes características magnéticas. Por otra
parte, la caracterización magnética proporciona una información que permite
comprender mejor los resultados obtenidos por la vía de la caracterización
química, mineralógica y granulométrica de la cola, así como inferir las
posibles causas de algunos comportamiento observados en la propiedades
de este producto y de sus suspensiones en agua amoniacal.
En la Figura 2.7 se presentan las curvas de histéresis magnética a
temperatura de 25°C para las muestras R-1 y R-5. Como puede verse en las
figuras, ambas muestras presentan características propias de los materiales
ferrimagnético. Curvas de histéresis similares se han obtenido para
nanopartículas de Maghemita, Garcell y Col. (1998). Las diferencias mas
importantes entre estas dos muestras viene dada por la magnetización

�Caracterización de las colas.

53

remanente, Mr, con un valor de 4,56 kA/m para la muestra R-1 y de 3,22
kA/m para la muestra R-5, así como por la fuerza coercitiva de
magnetización, Hcm, con un valor de 14,53 kA/m (183 Oe) para la muestra R1 y de 10,59 kA/m (133 Oe), para muestra R-5.

Figura 2.7. Curva de histéresis magnética a temperatura de 25°C
correspondiente a la muestra R-1.
La diferencia observada en los valores de estos dos parámetros de ambas
muestras indican que la muestra R-1 exhibe propiedades magnéticas más
acentuadas que la R-5. Por otra parte, se determinó para ambas muestras
que la permeabilidad magnética relativa máxima, kmáx, es igual 1,24. Este
parámetro indica que estas muestras adquieren un campo magnético 1,24
veces mayor, que el campo magnético que se les aplique. Por tanto, si se
tiene en cuenta que la intensidad del campo magnético de la Tierra es
aproximadamente de 0,2 Gauss (0,2*10-4 Tessla), entonces la cola
depositada en el dique adquiere un campo magnético de 0,25 Gauss, es
decir, mayor que el campo magnético natural de la Tierra. Por consiguiente,
dada la enorme masa de cola depositada en el dique, es de esperar que
esta provoque una anomalía magnética en esa región.
En la (Tabla 2.7) se muestra un resumen de la caracterización magnética de
las 6 muestras de cola estudiadas. En ella pueden verse los valores de los

�Caracterización de las colas.

54

parámetros Mr y Hcm explicado anteriormente. Se observa, por ejemplo, que
el magnetismo remanente disminuye en el orden R-1&gt;R-6&gt;R-5 lo cual
coincide con la proporción de Magnetita y Maghemita (Tabla 2.3) que
también disminuye en ese mismo orden, dado que la Magnetita posee
propiedades magnética de mayor intensidad que la Maghemita.
Tabla 2.4. Resumen de caracterización magnética.
Magnitudes/
Muestras
Mr

Hcm

R-1

R-2

R-3

4.56

3.59

3.51

kA/m
4.56
emu/cm3

kA/m
3.59
emu/cm3

kA/m
3.51
emu/cm3

14.53

13.33

kA/m
183
Oe

kA/m
167
Oe

R- 4

R-5

R-6

3.41
kA/m
3.41
emu/cm3

3.22

3.26

kA/m
3.22
emu/cm3

kA/m
3.26
emu/cm3

12.63

11.21

10.79

10.79

kA/m
159
Oe

kA/m
141
Oe

kA/m
133
Oe

kA/m
136
Oe

Las magnitudes del producto BH máximo (Tabla 2.4) indica, que la muestra
R-1 es capaz de imantarse en mayor cuantía que las restantes, bajo la
acción de un campo magnético de la misma intensidad
Por otra parte, el comportamiento reológico de las pulpas de las muestras
estudiadas no se corresponde con el de la caracterización magnética, ya que
las suspensiones que exhiben mayores viscosidades son las de las
muestras R-6 y R-3, y no la de R-1. Ello pudiera atribuirse a los efectos
combinados de las propiedades magnéticas con las

superficiales, que

proporcionan ese resultado neto.
2.4.2 Caracterización de las hidromezclas de las colas.
1.8 . Estabilidad de las suspensiones.
Las suspensiones preparadas debido a su alto contenido de partículas finas
(menores de 43 µm), se comportan como sistemas coloidales.

�Caracterización de las colas.

55

Dado que en los sistemas coloidales, las partículas se cargan eléctricamente
es necesario el estudio de las propiedades superficiales que influyen sobre
la estabilidad de las suspensiones de cola, con vista a una mayor
comprensión de los efectos del pH sobre el comportamiento de estas pulpas,
los cuales a su vez influyen sobre su reología en proceso de sedimentación,
en la operación de los sistemas hidráulicos y en el diseño de èstos.
2.8.1 Curvas de densidad de carga superficial en función del pH.
La relación de σo vs pH describe las condiciones de estabilidad de las
suspensiones. En la (Figura 2.8) se presentan las curvas de σ 0 vs pH a dos
concentraciones del electrolito (KNO3) para una suspensión de cola

(R-2)

preparada con agua destilada. Como puede apreciarse, los valores de σ 0 se
incrementan con el aumento de la fuerza iónica para un mismo valor de pH.
Las curvas se interceptan en el eje de las abscisas indicando el valor del pH
correspondiente al p.z.c de la suspensión.

Figura 2.8 Curvas de carga superficial en función del pH y la fuerza iónica.
En este caso, el valor del p.z.c depende de la concentración del electrolito,
indicando claramente que no hay adsorción específica de iones NO3− y K+ en
la superficie de las partículas sólidas( por lo que se dcice que el electrolito es
indiferente) ,por esta razón se utiliza este electrolito para variar la fuerza

�56

Caracterización de las colas.

iónica en las pruebas de estabilidad. Para valores de pH &lt; p.z.c la carga
neta superficial del sólido es positiva y para valores de pH &gt; p.z.c es
negativa. En la (Figura. 2.12) se muestran las curvas de σ 0 vs pH a tres
concentraciones diferentes del electrolito indiferente (KNO3) para una
suspensión

de

cola

(R-3)

preparada

con

agua

amoniacal.

Un

comportamiento similar exhiben las suspensiones de las muestras restantes,
tanto con agua destilada como con las preparadas con agua amoniacal. A
pH alejados del p.z.c predominan las fuerzas de repulsión electrostática
entre las partículas, por lo que la suspensòn es mas estables, no forman
agregados y la sedimentación se dificulta. A pH próximos al p.z.c la pulpa se
hace inestable y las partículas pueden flocular y sedimentar con mayor
posibilidad.
2.9 Influencia de la naturaleza de las muestras y de la composición
iónica del medio

dispersante sobre la estabilidad de la suspensión.

La influencia de la naturaleza de las muestras de mineral puede ser
explicada con el auxilio de la (Figura 2.13), en la cual se presentan las
curvas de σ 0 vs pH, a una misma fuerza iónica y medio dispersante, de las
suspensiones correspondientes a dos de las muestras estudiadas.
Se observa que para un mismo valor de pH la carga superficial es diferente
en cada una de las curvas, por lo cual se deduce que las diferencias
existentes

en

su

composición

mineralógica

constituyen

un

factor

fundamental en el comportamiento mostrado por cada muestra.
Conociendo que los p.z.c resultantes de las pulpas de cada mineral se
obtienen por la contribución de los p.z.c de cada fase mineralógica, se llega
a la conclusión de que las diferencias existentes en los valores del p.z.c
están dadas por las diferencias que presentan las muestras minerales en su
composición mineralógica (Tabla 2.5). En la figura puede verse que la
suspensión que exhibe un mayor p.z.c es la correspondiente a la muestra
(R-3), y es esta, la que presenta mayor contenido de Magnetita y de
Maghemita ; mientras que la pulpa de la muestra (R-2) tiene un menor valor
de su p.z.c, dado su inferior contenido de Maghemita - Magnetita.

�Caracterización de las colas.

57

Así, a mayores contenidos de Magnetita y de Maghemita en las pulpas, las
cargas superficiales son mayores y los p.z.c tienden al pH ≈ 6.6, ( en agua
destilada) que es el valor del p.z.c para suspensiones de Magnetita y de
Maghemita obtenidos en otros trabajos.
La (Tabla 2.5) confirma el análisis realizado y muestra los resultados de los
p.z.c para cada una de las suspensiones de cola, en dependencia del medio
dispersante y de la concentración(fuerza iónica) del electrolito KNO3.
Tabla 2.5. Valores de p.z.c de las colas del proceso CARON para
diferentes muestras en agua destilada y agua amoniacal.

Muestras

Agua Destilada

Agua Amoniacal

KNO3

10-2 M

10-1 M

10-3 M

10-2 M

10-1 M

R-1
R-2
R-3
R-4
R-5
R-6

6.25
6.25
6.40
6.28
6.32
6.50

6.25
6.25
6.35
6.30
6.30
6.45

5.54
5.70
-

5.5
5.51
5.72
5.60
5.625
5.80

5.5
5.50
5.70
5.60
5.62
5.75

El efecto del medio dispersante, con el cual se preparan las suspensiones,
puede verse tanto en la (Tabla 2.5) como en la (Figura 2.14). En esta última
se muestran las curvas de σ 0 vs pH para las suspensiones preparadas con
la muestra (R-6) en ambos medios dispersantes y a una misma fuerza iónica
(10-2 M KNO3 ). Puede verse que en la pulpa preparada con agua amoniacal,
las partículas adquieren mayor carga superficial (a un mismo valor de pH), y
se desplaza el p.z.c hacia pH más ácidos, esto demuestra la adsorción
específica de cationes(como el NH4+ , que se encuentra en grandes
cantidades), lo cual influye sobre otras propiedades de las pulpas, tales
como las reológicas y las de sedimentación, y, por tanto, en la transportación
de estas suspensiones por tuberías.

�Caracterización de las colas.

58

2.10 Caracterización reológica de los desechos lixiviados (colas).
Se analizaron las 6 muestras con diferentes concentraciones de sólido
(desde 30 a 60 % en peso) en un reómetro rotacional Rheostest 2.1 de
cilindros concéntricos en la Universidad de Oriente, donde se obtuvieron los
valores de esfuerzo

( τ)

cortante

en

función

de

la

velocidad

de

⋅

deformación ( γ ),a diferentes temperaturas (en el rango de 23 a 90º C) y a
diferentes pH, de acuerdo a las condiciones del proceso productivo de la
industria.
2.10.1 Efecto de la concentración de sólidos.
En las muestras de colas analizadas se pudo comprobar que, para
concentraciones de 30 y 35% en peso de sólido, las curvas de flujo
obtenidas exhiben un comportamiento seudoplástico, mientras que

para

concentraciones de 40 a 60% en peso las pulpas adquieren propiedades
plásticas, mostrando un comportamiento típico de los plásticos de Bingham
( Figura 2.15). En todos los casos, a medida que aumenta la concentración
los esfuerzos cortantes, τ, se incrementan, y, por tanto las viscosidades
⋅

aparentes, para un valor fijo de γ .

⋅

Figura 2.9. Curvas de flujo (τ vs γ ) a distintas concentraciones de sólido de
las pulpas (muestra R-3).

�Caracterización de las colas.

59

Para las pulpas que poseen comportamiento seudoplástico sus datos han
sido ajustados al modelo de Oswald de Waele, el cual esta caracterizado por
los parámetros reológicos: índice de consistencia, K, e índice de flujo,
n. Los valores de K aumentan con el incremento de la fase sólida, mientras
que los de n cambian muy poco con dicho incremento a una temperatura
dada (Tabla 2.6).
Las pulpas que exhiben un comportamiento plástico se han caracterizado
mediante los parámetros reológicos del modelo Bingham: τ0 (esfuerzo
cortante inicial) y µ p (viscosidad plástica). Ambos parámetros aumentan con
el incremento de la concentración de la fase sólida a una misma temperatura
(Figuras 2.16 y 2.17; Tabla.2.6). Comportamientos similares se han
obtenidos por Cerpa (1997) en pulpas de lateritas.
2.11.

Influencia de la naturaleza de las muestras minerales en el
comportamiento reológico de las suspensiones.

La naturaleza de los minerales juegan un papel fundamental en el
comportamiento reológico de las suspensiones. Las diferencias existentes
en la composición mineralógica de las muestras marcaron las diferencias en
los comportamientos de sus suspensiones.
Estas diferencias se pueden observar en la (Figura. 2.18). En la figura se
muestran las curvas de flujo de algunas suspensiones analizadas a una
misma concentración de sólidos y medio dispersante

(Agua amoniacal). Se

observa que la pulpa de muestra R-6 presenta los mayores valores de τ, y,
por consiguiente, la mayor viscosidad; mientras que la suspensión de la
muestra R-4 es la menos viscosa. Ello está en correspondencia con los
contenidos de Maghemita y Magnetita en las muestras y con las propiedades
superficiales.
Las curvas anteriores confirman el modelo(Plástico Bingham) que describe
el comportamiento reológico de sus suspensiones.

�60

Caracterización de las colas.

2.11.1 Efecto de la temperatura.
En las pulpas estudiadas que exhiben comportamiento seudoplástico, los
valores del índice de consistencia, K, disminuyen con el aumento de la
temperatura (Figura.2.19 a); mientras que, por el contrario, el índice de
flujo n aumenta ligeramente con el incremento de la temperatura a una
misma concentración (Figura.2.19 b), como es de esperar.
Las pulpas que presentan plasticidad, la viscosidad y los parámetros
reológicos disminuyen con el aumento de la temperatura ( Figura 2.20 a y
2.20 b). Este comportamiento es típico de la mayoría de las dispersiones
minerales.
Las Figuras.2.21 (a) y 2.21 (b) muestran la influencia de la temperatura
sobre las propiedades reológicas de las pulpas de las colas mediante la
⋅

correlación gráfica de τ vs. µ 0 γ ,

que ha sido propuesta por Atsushi y

Col. (1987). El método propuesto permite comprender el efecto de la
temperatura sobre el mecanismo de estructuración de la suspensión,
teniendo en cuenta que las fuerzas hidrodinámicas que actúan entre las
partículas del medio disperso son proporcionales al producto de la
⋅

viscosidad del medio dispersante y del gradiente de velocidad, µ 0 γ , a
diferentes temperaturas y concentraciones. Así, puede observarse que para
las concentraciones de 30 y 35% en peso de sólidos se obtienen curvas
únicas para todas las temperaturas, lo cual indica que a esas
concentraciones la temperatura solo afecta a la viscosidad del medio
dispersante, pero no a los mecanismos de formación de la estructura. En
cambio, para la concentración de 45% no se obtiene una única curva al
variar la temperatura, manifestándose con ello que para esta concentración
la temperatura influye, no solo sobre el medio dispersante, sino, también,
sobre la estructura que forman las partículas sólidas, debilitándose las
fuerzas de cohesión interpartículas al aumentar la temperatura. Este efecto
se observó, también, para todas las concentraciones mayores de 45%, en
todas las suspensiones estudiadas.

�Caracterización de las colas.

61

2.11.2 Efecto del pH.
El efecto del pH en las pulpas de las colas se muestra en la (Figura 2.22),
donde se observa la variación de la viscosidad con el pH a diferentes
concentraciones del sólido y a la temperatura de 28°C, para la muestra R- 2
y R- 3, en agua destilada.
Los resultados son similares para las suspensiones de las restantes
muestras.
Como se observa en la figura, los máximos valores de viscosidad en cada
muestra se alcanzan alrededor de los p.z.c de cada muestra, donde se logra
la mayor inestabilidad y estructuración de las pulpas. Para valores de pH
inferiores o superiores al indicado, las viscosidades son menores. Por
consiguiente,

la proximidad o lejanía del pH al p.z.c determina en gran

medida la viscosidad de la suspensión y con ello su comportamiento
reológico. Esta valoración está basada en los resultados obtenidos por
Garcell (1998) con suspensiones acuosas de nanopartículas de Maghemita,
para las que se determinó un valor del punto isoeléctrico ( i.e.p) y del punto
de carga cero (p.z.c) de 6,6. Los valores

de i.e.p. obtenidos por otros

autores con suspensiones de Magnetita y Maghemita (6,6; Garcell (1998) y
6,6 – 7 ; Blesa y Col. (1984; 1997) respaldan totalmente estos resultados.
2.12. Estimación de los parámetros reológicos K y n para las pulpas de
colas

del

proceso

CARON

que

presentan

comportamiento

seudoplástico en dependencia de la temperatura.
Los valores del índice de consistencia K y del índice de flujo n, pueden ser
estimados

mediante

expresiones

obtenidas

a

partir

de

los

datos

experimentales, que han sido procesados con ayuda del programa de
computación TIERRA.
Para determinar la dependencia del índice de consistencia con la
temperatura (tomando, arbitrariamente como referencia, T1 = 400 C), se
correlacionaron (en forma normalizada) los diferentes valores de los índices
de consistencia a distintas temperaturas, Ki, respecto al índice de

�Caracterización de las colas.

62

consistencia experimental a la temperatura de referencia, K40oC, como una
función de la relación adimensional de temperaturas,

40 − Ti
. Así, se obtuvo
40

la siguiente correlación:

 Ki
ln
K 0
 40 C


 =  40 − Ti .e − 0.0178⋅Ti



 %  40 

………………………………………… (2.7)

La ecuación (2.7) es única y válida para cualquier concentración
comprendida entre 25 – 35 % en peso de sólidos y para cualquier
temperatura en el rango de 28 - 900 C.
En la (Figura 2.23)

se representa la curva generalizada descrita por la

ecuación (2.7). Tanto la (Figura 2.23) como la expresión (2.7), permiten
estimar los valores de K como función de T, a una concentración dada
(dentro de los rangos de validez establecidos) con un error medio de 1.7 %.
Los índices de flujo son poco afectados por la concentración y por la
temperatura, en los rangos señalados anteriormente para el índice K. Los
valores de n para las pulpas de las colas pueden ser estimados por la
expresión siguiente:
n = 0.4357 ⋅ Ti

0.1177

…………………………………………………………. (2.8)

La ecuación (2.8) da valores calculados de n con un error medio de ± 1.438
%, respecto a los valores experimentales.
2.13 Caracterización magnética de las muestras de cola.
El hecho de que las fases mineralógicas principales de las colas sean la
Magnetita

y

la

Maghemita,

crea

la

necesidad

de

caracterizar

magnéticamente las colas dado que tanto la Magnetita como la Maghemita
constituyen minerales con importantes características magnéticas. Por otra
parte, la caracterización magnética proporciona una información que permite
comprender mejor los resultados obtenidos por la vía de la caracterización
química, mineralógica y granulométrica de la cola, así como inferir las
posibles causas de algunos comportamiento observados en la propiedades
de este producto y de sus suspensiones en agua amoniacal.
En la Figura 2.24 (a) y 2.24 (b) se presentan las curvas de histéresis
magnética a temperatura de 25°C para las muestras R-1 y R-5. Como puede

�Caracterización de las colas.

63

verse en las figuras, ambas muestras presentan características propias de
los materiales ferrimagnético. Curvas de histéresis similares se han obtenido
para nanopartículas de Maghemita, Garcell y Col. (1998). Las diferencias
mas importantes entre estas dos muestras viene dada por la magnetización
remanente, Mr, con un valor de 4,56 kA/m para la muestra R-1 y de 3,22
kA/m para la muestra R-5, así como por la fuerza coercitiva de
magnetización, Hcm, con un valor de 14,53 kA/m (183 Oe) para la muestra R1 y de 10,59 kA/m (133 Oe), para muestra R-5.
La diferencia observada en los valores de estos dos parámetros de ambas
muestras indican que la muestra R-1 exhibe propiedades magnéticas más
acentuadas que la R-5. Por otra parte, se determinó para ambas muestras
que la permeabilidad magnética relativa máxima, kmáx, es igual 1,24. Este
parámetro indica que estas muestras adquieren un campo magnético 1,24
veces mayor, que el campo magnético que se les aplique. Por tanto, si se
tiene en cuenta que la intensidad del campo magnético de la Tierra es
aproximadamente de 0,2 Gauss (0,2*10-4 Tessla), entonces la cola
depositada en el dique adquiere un campo magnético de 0,25 Gauss, es
decir, mayor que el campo magnético natural de la Tierra. Por consiguiente,
dada la enorme masa de cola depositada en el dique, es de esperar que
esta provoque una anomalía magnética en esa región.
En la (Tabla 2.7) se muestra un resumen de la caracterización magnética de
las 6 muestras de cola estudiadas. En ella pueden verse los valores de los
parámetros Mr y Hcm explicado anteriormente. Se observa, por ejemplo, que
el magnetismo remanente disminuye en el orden R-1&gt;R-6&gt;R-5 lo cual
coincide con la proporción de Magnetita y Maghemita (Tabla 2.3) que
también disminuye en ese mismo orden, dado que la Magnetita posee
propiedades magnética de mayor intensidad que la Maghemita.
Las magnitudes del producto BH máximo (Tabla 2.7) indica, que la muestra
R-1 es capaz de imantarse en mayor cuantía que las restantes, bajo la
acción de un campo magnético de la misma intensidad.
Por otra parte, el comportamiento reológico de las pulpas de las muestras
estudiadas no se corresponde con el de la caracterización magnética, ya que

�64

Caracterización de las colas.

las suspensiones que exhiben mayores viscosidades son las de las
muestras R-6 y R-3, y no la de R-1. Ello pudiera atribuirse a los efectos
combinados de las propiedades magnéticas con las

superficiales, que

proporcionan ese resultado neto.
2.14 Conclusiones parciales.
Los resultados obtenidos en el desarrollo de la caracterización de las colas
permiten llegar a las siguientes conclusiones:
1.-

Las pulpas de las muestras de colas de la Empresa

Comandante

“Ernesto Che Guevara” de Moa estudiadas, poseen composiciones
químicas muy parecidas, pero difieren en su composición mineralógica,
siendo esta última la que determina las diferencias entre ellas, dadas por
su naturaleza. Las fases mineralógicas principales en todas las muestras
son la Magnetita y la Maghemita con un contenido medio en el orden del
39,09 y 36,64% en peso del total respectivamente, siendo las fases
secundarias más importante la fayalita, la magnesio-cromita y la lizardita
1T.
2.- Las muestras están constituidas por partículas finas con tamaños
inferiores a 43 µm (más del 60% en peso de sólidos) y un tamaño medio
de 0.072mm, siendo ellas las causantes principales de las propiedades
superficiales y de la plasticidad de las suspensiones. La distribución de
tamaño las caracteriza como sistemas polidispersos.
3.- Las mediciones realizadas con ayuda de la microscopía electrónica
revelan un índice de aplastamiento promedio de 0.58 y un diámetro
equivalente promedio de 0.04mm, siendo la forma predominante de las
partículas la de un elipsoide de revolución lo que facilita la formación de
estructuras debido al aumento de la superficie de contacto entre las
partículas.
4.- Los resultados de las investigaciones de la velocidad de caída límite
demuestra que

el

criterio

de

Liashehenko

posee

valores

mas

estables y uniformes que los demás criterios con relación a los datos
experimentales. El coeficiente de forma utilizado en la fórmula de

�Caracterización de las colas.

65

Liashehenco oscila de 0.569 a 0.487 para tamaños de granos de 0.175 a
0.044mm, lo que corrobora la forma elipsoidal de estos.
5.- Los ensayos experimentales sobre la velocidad de sedimentación a
diferentes concentraciones de sólido en peso, demostraron que esta
disminuye a medida que aumenta el contenido de sólido en la zona de
sedimentación impedida, se incrementan los volúmenes de sedimento,
comportándose similar a un sistema homogéneo, separándose la parte
espesada del líquido clarificado.
6.-La estabilidad de las suspensiones de las muestras estudiadas y sus
puntos de carga cero (p.z.c.) son afectadas por el medio dispersante, al
comparar los resultados obtenidos de pulpas preparadas con agua
destilada o con agua amoniacal. Las pulpas de agua amoniacal exhiben
mayores cargas superficiales y p.z.c. más ácidos. Ello se atribuye a la
adsorción específica de iones de cargas positiva, como el N H4+ . Para
pH &lt; p.z.c, la carga superficial es positiva y para

pH &gt; p.z.c. es

negativa.
7.- Las magnitudes de las cargas superficiales y de los p.z.c. se incrementan
con el aumento del contenido de maghemita-magnetita de las muestras,
tendiendo hacia el valor del p.z.c. de esos minerales puros. Así, los
valores del p.z.c. cambian de mayor a menor por muestras en el
siguiente orden
R-6 &gt; R-3 &gt; R-5
8.-

El

≈

R-4 &gt;R-2 = R-1.

comportamiento

reológico

depende

fundamentales

de

la

concentración de sólido y de las propiedades superficiales, dado el alto
contenido de partículas finas. A concentraciones de 25 a 35% en peso
de sólidos el comportamiento es seudoplástico, mientras que para
concentraciones mayores fluyen como plástico Bingham.
9.-

Las curvas de flujo y las viscosidades cambian con la temperatura y el
pH, comprobándose que la temperatura tiene influencia solamente
sobre el medio dispersante para las concentraciones de 25 a 35% en
peso de sólidos. Sin embargo; para las concentraciones comprendidas
entre 40-60% de sólido en peso, la temperatura además, tiene un

�Caracterización de las colas.

66

marcado efecto sobre la estructura que forma la parte sólida. Los
mayores valores de viscosidad, a diferentes concentraciones y
temperaturas, para todas las muestras se alcanzan a magnitudes del
pH igual o cercanas a los p.z.c. de las suspensiones.
10.-La caracterización magnética demuestra que las colas son materiales
ferrimagnéticos debido a que sus fases mineralógicas principales son la
Magnetita y la Maghemita. Este hecho da pié para suponer que la
presencia de la cola acumulada en grandes cantidades en el dique
provoca alguna anomalía magnética en el entorno en que se encuentra
con el correspondiente impacto negativo medioambiental.

�CAPITULOIII. DETERMINACIÓN EXPERIMENTAL DEL PROCESO DE
TRANSPORTACION DE LAS COLAS.
3.1 Breve descripción de la instalación experimental a escala Semiindustrial.
La investigación de los parámetros y regímenes de hidrotransportación de
las colas del proceso CARON se realizaron en una instalación de
dimensiones semi- industriales construida en el Instituto Superior Minero
Metalúrgico de Moa tal como ya se mencionó en el epígrafe 2.2. Esta
instalación fue modernizada y dotada de equipos y accesorios que permiten
mayor calidad en el registro y control de las variables y su procesamiento
posterior.
El esquema de la instalación se muestran en la (figura 3.15), consta de los
tanques 1 y 2, para la calibración del tubo Venturi y de recepción de la pulpa
hidrotransportada respectivamente, las bombas centrífugas 3 y 4, los puntos
de toma de presión 5, el tubo Venturi 6, los tramos de tuberías 7, 8 y 9, para
determinar las pérdidas hidráulicas, el drenaje del sistema por la válvula 12,
las válvulas de regulación 13 y 14, y las ventanas del cristal 15 y 16. Desde
la (figura 3.2 a la 3.5) se muestran vistas parciales de la instalación que
proporcionan imágenes muy descriptivas de las secciones más importantes
que la componen.
5

5
7

5

17

11

8

15

9

16
5

12

10
1

14

2

5

13
6
4

18

3

Figura. 3.1. Esquema de la instalación de hidrotransporte para la modelación de
flujos y ensayos de bombas.

�Las tuberías 7,8,9, poseen los diámetros 50, 100, 150 mm respectivamente y
los puntos de tomas de presión están separados por longitudes de tubos de
20, 14.5 y 10 m respectivamente.

Figura 3.2 Instalación de hidrotransporte a escala semi -industrial.

�Los puntos 5 ( para medir la presión)

se encuentran alejados de los

extremos de la tubería a distancia igual o mayor de 40 D, para evitar las
influencias de las perturbaciones más cercanas (codos, ventanas de cristal,
etc.). El punto de observación del flujo de la pulpa (ventana de cristal) se
encuentra situado a 5.5 m del tubo de Venturi.
El tanque 1, posee un volumen de 1.9 m3 y el tanque 2, de 2.9 m3 . La
bomba 3 tiene una capacidad de 160 m3 / h, y, la bomba 4, de 60 m3 / h.
Durante la toma de datos experimentales, la instalación opera en circuito
semi – cerrado ( succión, impulsión, canal (17) y tanque) .La limpieza se
logra con el trabajo de la instalación en circuito abierto (succión, impulsión y
drenaje).
Para eliminar el aire en cada medición se tomaron diferentes medidas, una
de ellas fue la ubicación de ventosas mediante las cuales se expulsaba el
aire de la tubería a la atmósfera.
La regulación del caudal de la bomba se realizó con ayuda de una válvula
de compuerta que se encuentra en la tubería de alimentación. El llenado del
sistema (con agua amoniacal, primero, y añadiendo sólido, después) se
efectuó directamente en el tanque receptor- regulador.
La medición del caudal de la pulpa se realizó con un flujómetro
electromagnético NP-11(16). Para su calibración, se utilizó el método del
peso volumétrico con ayuda de un tanque graduado (1), instalado al final del
circuito de tubería en serie con el colector de alimentación (2).
El tiempo de llenado del tanque calibrado se midió con un cronómetro con
precisión de 0,1 s. El error máximo durante la determinación del caudal no
fue mayor de 1,5 %. La temperatura del agua amoniacal y de la pulpa en el
colector, se midió con un termopar situado en el tanque.
Las pérdidas de presión en la zona investigada se midieron con transmisores
de 0 – 5 mA, los cuales captan la presión, la transforman en energía
eléctrica, y envían la señal para un registrador central, el cual da la
información de los valores de presión medido en cada punto.
La pendiente hidráulica se determinó por la expresión;

�i = ∆Proz/ L

(Pa/m) ………………………………………………………(3.1)

Donde:
∆Proz – Caída de presión por rozamiento,( Pa )
L – Longitud de la tubería entre los puntos de toma de presión,( m)
El valor de las divisiones de la escala de peso es de 0,05 Kg. Por los datos
de estas mediciones el error relativo durante la determinación de la
concentración no superó el 1%.
Para el estudio del proceso y carácter del movimiento de la pulpa, fueron
utilizados tramos de 100 (8) y 150 mm (9), la ventana de cristal (16)
colocada en la tubería de 150 mm (8). La concentración de la pulpa
periódicamente se controló a través de la toma de muestras con su posterior
corrección.
La investigación de los parámetros de transportación de las colas se realizó
durante la variación de la concentración másica de 25 hasta 50 % y a las
temperaturas de 28, 60 y 90°C.

�El contenido de las partículas sólidas, para un volumen dado de la
hidromezcla, se calculó por la siguiente fórmula:
S = ms / ms + ma …………………………………………………………..(3.2)
Donde: S – Concentración en peso, adimensional.
ms – masa del sólido, Kg.
ma - masa del agua, Kg.
La concentración volumétrica se determinó por la expresión:
Cw = S ρp/ ρs

Cw = ρp - ρo / ρs - ρo

o

donde: ρs – densidad del sólido; kg/m3
ρo – densidad del agua; kg/ m3.
ρp – densidad de la pulpa; kg/ m3.
La densidad calculada de la pulpa se determinó por la fórmula:
ρp= ρs / ρs – S (ρs - 1)
En la tabla 3.1 se dan los datos acerca de los parámetros básicos para la
preparación de las suspensiones durante los ensayos experimentales.
Tabla 3.1. Parámetros obtenidos para la realización de los experimentos con

No.

Volumen

Volumen

Masa de

Concentrac

Concentraci

del

de la

mineral,

ión de las

ón de las

Densidades de las

tanque,

tubería,

kg.

suspensio

suspension

suspensiones en, kg/m3.

3

m.

3

m.

nes en

es en

peso, %.

volumen, %.
28°C

60°C

90°C

1

1.820

1.028

949.3

25

8.78

1230

1190

1046

2

1.820

1.028

1220.5

30

11.45

1300

1235

1105

3

1.820

1.028

1898.6

40

19.09

1500

1425

1275

4

1.820

1.028

2563.2

45

24.8

1650

1568

1400

5

1.820

1.028

2848

50

28.6

1750

1663

1488

las colas en la instalación semi – industrial.

�3.2.1 Dependencia de gradiente hidráulico (i = ∆P / L) con la velocidad en
tuberías circulares.

Las investigaciones de los parámetros de hidrotransporte de las colas se
realizaron para concentraciones de 25, 30, 40, 45 y 50 % en peso de sólidos
(tabla 3.1) en un rango de temperatura de 28 – 900 C.
Los datos experimentales fueron elaborados, obteniéndose las relaciones
i = f(v) para el flujo de cola en las tuberías de 100 y 150 mm de diámetro.
En las figura 3.7 se muestran las curvas a 28°C. En ellas se observa que
durante el hidrotransporte de las pulpas de colas del proceso CARON se
presentan, en general, dos regímenes de movimiento: estructural (laminar) y
turbulento. En los gráficos, no se distingue claramente la existencia de una
zona de transición debido, muy probablemente, a que esta es muy breve y
los datos experimentales obtenidos no resultan suficiente para su
representación clara. Es por ello que el cambio de régimen, aparentemente,
es brusco.

Figura 3.7. Dependencia i = f(v) para el movimiento de las pulpas de cola (muestra
R-1) en un tubo circular de D = 150 mm a la temperatura de 280C y a las
concentraciones: 1– agua; 2– 25 %; 3– 30 %; 4– 40 %; 5 – 45 %; 6 – 50 %.

En la figura, solo se aprecia bien el cambio de régimen para las
concentraciones de 45 y 50 % (en la tubería de 150 mm) y para 50 % ( en la
tubería de 100 mm). Las restantes curvas muestran solo el régimen
turbulento.
Los puntos experimentales correspondientes a la zona turbulenta presentan,
en todos los casos, un comportamiento no lineal.

�La zona inicial de las curvas que describen el régimen estructural puede ser
representada por una recta que tiende a interceptar el eje de las ordenadas
a una distancia dada del origen. Para diferentes concentraciones másicas,
estas rectas tienen diferentes ángulos de inclinación (figura 3.7). Las curvas i
= f(v) obtenidas para el régimen turbulento tienen mayor pendiente que las
curvas análogas para el agua.
En la figura 3.7 se observa que la posición de las curvas depende de la
concentración de sólidos, mostrando las mismas características y se
diferencian por un incremento de las pérdidas hidráulicas debido al aumento
de la fase sólida en la hidromezcla.
Los datos representados en la figura 3.7 fueron procesado estadísticamente
mediante un programa de computación (Tierra) con vistas al ajuste de las
curvas a una ecuación polinomial de i = f(v), tal como se muestra en las
tablas 3.2 y 3.3. El mismo procedimiento se aplicó para las curvas obtenidas
a las temperaturas de 60 y 90°C, en el mismo rango de concentraciones de
sólido, para todas las suspensiones de las muestras estudiadas. Los
resultados se dan en las tablas 3.1 a 3.6 del Anexo 3.
Con la finalidad de describir el efecto de la temperatura, en la figura 3.8 se
presentan las curvas de i = f(v) (D = 100mm), a las temperaturas de 28 y
90°C y para una concentración de 50% de sólido correspondiente a la
muestra R-3. Puede verse en la figura, que con el aumento de la
temperatura el límite de fluidez de las pulpas aumenta progresivamente, por
lo que las viscosidades efectivas de las suspensiones decrecen, lo que
provoca una disminución apreciable en las pérdidas hidráulicas .
(X 1000)
∆P/L
(Pa/m)

(X 1000)
8

8

Muestras a 50 % sólido

7

7

C

0

R3- 28 C
R3- 90 0C

6
5

6
5

B

4
3

4
3

A

2

2

1

1

0

0
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

100
Q, m3/h

Figura 3.8 Curvas de ∆P/L vs Q que demuestran el efecto de la temperatura.

�En las curvas se observan con claridad los tres regímenes de flujo (laminar,
transición y turbulento) que están representada por las zonas A, B, C,
respectivamente. En relación con esto ultimo, la posibilidad de obtener datos
de

las

tres

zonas

depende

de

la

concentración

de

sólidos,

fundamentalmente. Así para concentración de 50% se logran las tres zonas,
en cambio, para 40% de sólido se observa solamente la zona C.
Es necesario indicar que una de las peculiaridades del flujo de las colas lo
constituye la zona transitoria entre el régimen laminar y el turbulento. Así,
para una misma concentración ( 40 ó 50 % de peso en sólido ), al
incrementar la temperatura se reduce la magnitud de u, lo que indica la
destrucción de los lazos estructurales de las colas y un cambio en la
distribución del perfil de velocidades por la sección transversal de la tubería,
mediante el cambio del régimen de movimiento por la relación V máx. / V
med. = 1,27 – 1,68 .
Con vista a describir la influencia de la naturaleza de las muestras, en la
figura 3.9 se presenta la dependencia

i = f(v) (D = 100mm) de las

suspensiones correspondiente a las muestras R-1 y R-3, a 90°C y 50% en
peso de sólido. En la figura se observa que, para una misma velocidad, el
gradiente de presión es mayor para la muestra R-3. Este comportamiento
corrobora los resultados de las curvas de flujo (comportamiento reológico) y
de los resultados de estabilidad en el Capitulo II. Para ambas muestras se
distinguen las zonas correspondientes a los regímenes de flujo laminar y
turbulento.
Comportamientos similares se obtienen para todas las muestras, a las tres
temperaturas estudiadas y a todas las concentraciones, las cuales no
se muestran en el trabajo, pero pueden ser comprobadas a través de los
gráficos de i = f(v) presentados anteriormente, tanto en el texto como en el
Anexo 3.

�Tabla 3.2. Resultados de la elaboración de los datos experimentales (D = 100 mm).
Concentración
másica. (C %).
agua

Ecuación.

Coeficiente de
correlación.

Desviación
estándar.

0.9999

13.216

0.9933

100.1268

0.9957

65.6221

0.9884

91.7649

0.9957

85.3446

0.9965

112.6731

i=(-14.0476)*(1)+(26.6143)*(V)+
(96.7643)*(V^2)

25

i=(1023.3834)*(1)+(-2304.622)*(V)+
(2287.4066)*(V^2)+

30

(-762.9451)*(V^3)+(84.9025)*(V^4)
i = (-151.5753)*(1)+ (1218.2622)*(V)+
(-372.6291)*(V^2)+ (50.2225)*(V^3)

40

45

i=(2382.9303)*(1)+(-3299.1734)*(V)+
(2805.6233)*(V^2)+(-856.4800)*(V^3)+
(91.1303)*(V^4)
i =(53.2449)*(1)+(1229.4922)*(V)+
(-279.5508)*(V^2)+(41.9858)*(V^3)

50

i=(2403.3956)*(1)+(-2338.5546)*(V)+
(1566.4489)*(V^2)+(-197.4389)*(V^3)

En la tabla 3.7 del Anexo 3 se dan los

parámetros de hidrotransporte

obtenidos en la instalación semi-industrial para las pulpas de colas (muestra
R-1), a diferentes concentraciones 40-50% que siguen el comportamiento de
los plásticos Bingham.
El comportamiento de las relaciones i = f(v) obtenidas para las pulpas de
cola (que se han descrito en los gráficos) es similar al obtenido por otros
autores para suspensiones de caolín, carbón, laterita, serpentina blanda y
otros en el flujo de otros materiales por tuberías de distintos diámetros,
Izquierdo(1989),Pakrovskaya
Suárez(1989),

lo

cual

(1985),

demuestra

Pérez(1970),
las

peculiaridades

Smoldriev(1989),
comunes

que

�caracterizan el flujo de las hidromezcla por tuberías, independientemente de
la naturaleza y propiedades de la fase sólida y del medio dispersante, tal
como se han explicado por Smoldriev y colaboradores ( 1989 ) (Ver
Capítulo I).
3.3 Correlaciones para el cálculo del gradiente de presión para las
hidromezclas de cola con sistema trifásico.
3.3.1 Modelo físico para describir el flujo de las suspensiones de cola a
través de tuberías.
En el capitulo I (epígrafe 1.10), se

presenta

un

resumen

acerca de

las estructuras del movimiento para el caso de las hidromezclas trifásicas
(conformado por sólido- líquido-gas).

Allí se describen

varios

tipos

de estructuras en dependencia del grado de influencia de la fase gaseosa
sobre las características de flujo de este tipo de suspensiones. Así se
describe la estructura lamelar (obturada), la emulsionada y la de barra o
película. En todos los casos, para describir el flujo de los sistemas trifásicos,
hay que tener en cuenta la influencia del número de Froude, dado que la
presencia de la fase gaseosa impide que la mezcla sólido-líquido llene
completamente la tubería. Por consiguiente, el flujo trifásico por tubería se
caracteriza por el movimiento del gas en la masa de la hidromezcla en forma
de burbujas (que pueden ser de diferentes dimensiones), conformando una
película que envuelve la fase sólido-líquido, o formando un pistón por el
centro de la tubería.
Durante la realización de los ensayos experimentales correspondiente a la
presente Tesis en la instalación semi-industrial a través de la ventana de
cristal que se ha descrito en el epígrafe 3.1 y en las pruebas que se llevaran
a cabo en el sistema de transportación de cola en explotación en la fábrica,
se pudo observar a todas las temperaturas pero con mayor incidencia a
90oC y a bajas concentraciones (30%), los gases
en

amoniacales disueltos

las suspensiones crean burbujas que se desplazan a lo largo de la

tubería dentro de la masa sólido-líquido en movimiento; mientras que a alta
concentraciones (40-50% de sólidos) se constató que la fase gaseosa se
separa en la parte superior de la tubería horizontal y la mezcla espesada se
desplaza por la parte inferior de esta. Este cuadro demuestra que las

�suspensiones de colas al transportarse a través de las tuberías lo hacen en
forma de flujo trifásico según la estructura lamelar u obturada que se
describe en el epígrafe 1.10 del Capitulo I.
Tal como se explica en el epígrafe señalado para tuberías horizontales, la
caída de presión total por unidad de longitud de la suspensión trifásica se
debe a los efectos de fricción más una contribución causado por la
aceleración de la mezcla como resultado de expansión del gas. Es por ello
que, para un sistema trifásico la caída de presión en la tubería resulta mayor
que para un sistema bifásico sólido-líquido en iguales condiciones de
operación.
Para la determinación de la caída de presión por unidad de longitud
(pendiente hidráulica) para el flujo trifásico de la cola se propone utilizar la
relación siguiente:
i=

∆p
2 f .ρ .v 2
=ϕ
, Pa/m………………………………………………….. (3.4)
L
D

Donde: i – pendiente hidráulica durante el movimiento de la mezcla trifásica.

f − coeficiente de fricción. Se estima por las ecuaciones (1.17) a
(1.20) ó por la figura 5 ( Anexo1).

ϕ − coeficiente de corrección que tiene en cuenta la presencia de
vapores de amoniaco en la mezcla, y que ocasionan efectos
hidrodinámicos adicionales, así como que impiden el llenado de la tubería
por la pulpa.
Un valor medio de ϕ = ϕ(Fr) (quedando implícito el He) puede ser estimado
por la ecuación (3.5) o por la figura 3.11.
φ = (7.621)*(1)+ (0.314)*(Fr)+(2.122)*(1/Fr)+ (-2.877)*(

Fr )………………………………(3.5 )

Fr – criterio de Froude, determinado por la velocidad promedio de la mezcla.
Los resultados del ajuste de mínimo cuadrado y la validación del modelo
para calcular φ por la expresión 3.5 aparece reflejada en la tabla 3.8 del
Anexo 3.

�En la figura puede verse que el coeficiente de fricción es una función del Re
y del He para el régimen laminar, mientras que para la zona turbulenta
prácticamente solo depende del Re. El comportamiento de las curvas es
similar al mostrado en la figura 5 ( Anexo 1), para sistemas bifásicos, pero
con valores de f muy superiores a los de esta.

Figura 3.10 Curvas de f vs Re para diferentes valores del número
adimensional He.
A partir de los resultados elaborados, en este trabajo, se obtuvo una
correlación que permite estimar el coeficiente de fricción experimental en la
zona turbulenta, la cual se da a continuación:

f exp

10 C
= 1, 0621
Re

…………………………………………………………..(3.3)

C = 3,7037 – 6,3205*10-6He
Esta expresión se obtuvo con un coeficiente de correlación de 0,9748, y
resulta válida para valores de He = 44000 – 100000, y Re = 10000 – 50000.

�•

Se ha visto en el epígrafe 1.9 (Capitulo I) que el coeficiente de
fricción, para el flujo de materiales que siguen el modelo reológico de
Bingham, es una función del número de Reynolds, del número de
Hedstrom y del número de Froude, los cuales se definen en la
ecuación (1.27). Para sistemas bifásicos, el coeficiente f puede ser
estimado por las ecuaciones (1.18), (1.19) y (1.20) en dependencia
del régimen de flujo.

Figura 3.11 Coeficiente de corrección medio ϕ, para las pérdidas hidráulicas
en función del Fr en tuberías de D = 100 y 150mm.

3.5.2 Construcción de las curvas del sistema.
Para la construcción de las curvas del sistema con la ayuda del programa
Microsoft Excel se representan en el gráfico los valores de altura de la red
contra los valores de caudal (tabla 3.6), para los cuales se determinaron,
haciéndola interceptar con la curva de la bomba, obteniéndose así el punto
de trabajo del sistema para la línea A L = 1654 m, según se muestra en la
figura 3.13.
3.6.4 Resultados de la modelación de la ecuación de altura y potencia
de la bomba.

H = A + B ⋅ Q + C ⋅ Q 2 ………………………………………………………(3.17)
N = D ⋅ Q + E ⋅ Q 2 + F …………………………………………………… (3.18)

�Donde:
H: Carga. (m)
N: potencia.(Kw.)
Q: caudal (m3/s)
A,B,C,D,E,F: coeficientes que se obtienen de las curvas dadas por el
fabricante de bombas.Con ayuda del programa MathCAD y del sistema de
ecuaciones, se forma una matriz para determinar los coeficientes
A,B,C,D,E,F.
Tabla 3.2. Valores de los coeficientes (agua y cola).
Para el

Para la

Coeficientes

agua

cola

A

70

43

B

72.654

44.834

C

74.32

45.851

D

60

33.

E

61.345

33.842

F

62.225

34.323

Así se obtienen las expresiones que describen la carga y la potencia de la
bomba, en función del caudal:
Para el agua

Para la cola

H = 70 + 72.654 ⋅ Q + 74.32 ⋅ Q 2

H = 43 + 44.834 ⋅ Q + 45.851 ⋅ Q 2 …… (3.19)

N = 60 ⋅ Q + 61.345 ⋅ Q 2 + 62.225

N = 33 ⋅ Q + 33.842 ⋅ Q 2 + 34.323 ….

(3.20)

3.6. Sistema de ecuaciones para determinar los parámetros racionales
del sistema de hidrotransporte.
Por racionalización de un sistema de hidrotransporte se entiende la
selección de aquellos valores de los parámetros de dicho sistema que

�garantizan su mayor efectividad. Las variables de operación más
importantes en el hidrotransporte lo constituyen la velocidad del flujo de la
pulpa y la concentración de material sólido en él. Con el aumento de la
velocidad y la concentración se puede disminuir el diámetro de la tubería
(por tanto, disminuye el peso de la tubería metálica y su costo) y utilizar
bombas de menor capacidad. Esto garantiza la disminución de las
inversiones básicas, pero, al mismo tiempo, se aumentan las pérdidas de
presión; es decir, crece el gasto de energía eléctrica, y se incrementa el
desgaste del equipamiento. Esto conlleva al aumento de los gastos de
explotación. Por consiguiente resulta obvio la necesidad de calcular aquellos
valores de velocidad y concentración de la pulpa que posibiliten obtener los
gastos de explotación mínimos.
Para la determinación de la velocidad racional del flujo de la pulpa (Dakukin
1987), propuso la correlación (3.21):
X rac

−0.5
1.3 ⋅ V 1 − V 2 ⋅ X rac
− 0.5 ⋅ V 3 ⋅ X rac 
=

1.2 ⋅ (V 4 + V 5 + 1)



0.6

………………………………..(3.21)

Donde: Xrac – Es la relación entre las velocidades racional e inicial:
( X rac =

Vrac
).
Vo

V0 - Valor inicial de la velocidad del flujo, en (m/s); (con frecuencia es la
velocidad crítica).
Durante la selección de la velocidad óptima es necesario mantener la
condición.

Vrac ≥ VCRIT ………………………………………………………………. (3.22)
Si esta condición no se cumple, entonces en calidad de la velocidad de
trabajo se toma la crítica.
Cb- Costo de una bomba. Cb=8 907. 69 USD.
E- Coeficiente normativo de efectividad de la inversión básica. E=33,3.
nb-Cantidad de bomba en el sistema. Nb=5.
S´- Concentración inicial.%

�QT- Cantidad de sólido transportado en un año, T

ρT- Densidad del sólido, Kg/m3
L- Longitud de la tubería, m.
r- Tarifa de pago de la energía eléctrica.
La concentración racional de la pulpa puede ser estimada por la reacción
propuesta por Dakukin( 1987):
2.5



V2
…(3.23)
Yrac = 
0.3
−0.9 
0.6[V1+V3⋅ (1−b1) +1] −0.4⋅V3⋅ b1⋅Yrac +0.62V4⋅ b2⋅Yrac −1.5[V4(1−b2) +V5]Yrac 

Donde: Yrac= Srac/S´
S´ - Valor inicial de la concentración.

 Qt 
28.2(E + 0.073) ⋅ (0.14C b H + 0.85) 
 ρt 
V1 =
n ⋅ r1 + 9.3 ⋅ r 2

0.15

 Qt 
0.48(E + 0.073) ⋅ (0.13 ⋅ C b H + 0.78) ⋅  
 ρt 
V2 =
n ⋅ r1 + 9.3 ⋅ r 2

23000(E + 0.036) ⋅ n ⋅ nε

0.63

⋅ (v * )

−1.85

V3 =

0.04

0.15

⋅ δ1
……..( 3.24)

0.65

⋅ (v * )

− 2.35

⋅ (S )

− 0..35

⋅ δ1
……(3.25)

(v ) (S ) (0.75+1.67⋅ S )
* −0.85

⋅ (S )

0.37

 Qt 
 
 ρt 

−0.22

⋅ Lv−0.63
…. (3.26)

n ⋅ r1 + 9.3 ⋅ r2
196(E + 0.15) ⋅ n ⋅ nε

V4 =

0.2

(v *)

−0.25

(S )

−0.67

(0.75 + 1.67 ⋅ S )

n ⋅ r1 + 9.3 ⋅ r 2

0.8

 Qt 
 
 ρt 

−0.07

⋅ Lv −0.2
… (3.27 )

b1 =

0.62 ⋅ S
0.75 + 1.67 ⋅ S

b2 =

1.34 ⋅ S
……….. …………………………………………..…… (3.29)
0.75 + 1.67 ⋅ S

……………………………………………………… (3.28)

Las dependencias ( 3.21) y (3.23), se resuelven por el método de
aproximación sucesiva (aplicar método de Newton). Inicialmente se toma
(Xrac = Yrac =1), y se colocan en la parte derecha de las ecuaciones (3.21) y
(3.23). Seguidamente, el ciclo de cálculo (Xrac y Yrac), se repite. El cálculo se

�termina, cuando la diferencia entre los valores calculados y los supuestos
sean pequeños. Con frecuencia son suficientes tres o cuatros ciclos de
cálculo.
Es necesario señalar que las dependencias ( 3.21) a (3.29), fueron
elaboradas para materiales sólidos con una granulometría no mayor de 3
mm, con resultados confiables en esos límites.
A continuación, se procede a ilustrar con su ejemplo el uso del sitema de
ecuaciones propuesto.
Para resolver las ecuaciones del tipo Z=ƒ(z) se pueden utilizar diferentes
métodos analíticos, numéricos y gráficos. Debido a la complejidad que
presenta el sistema de ecuaciones obtenidas para la determinación de Xrac y
Yrac, se prefiere utilizar

un método gráfico-numérico, apoyándose en el

software Derive for Windows, versión 4.0. Para ello se transforman las
ecuaciones del tipo Z=ƒ(z) a ecuaciones del tipo 0=ƒ(z)-z y se grafica la
función U=ƒ(z)-z para determinar si existían ceros de esta función y en que
intervalos puedan estar situados. En ambos casos se determinó el
comportamiento de las funciones U=ƒ(v)-v y U=g(c)-c donde ambas
presentan dos ceros (interceptos con el eje horizontal) cada una. A partir de
conocer en que intervalos se encontraban estos ceros y usando la opción
SOLVE de este software se obtuvieron, por el método de Bisección, las
raíces de cada ecuación.
X1=0,063 289
X2=0,754
Y1=1.14 979
Y2=17.7 597
Ahora toca decidir, para cada caso, cual es la solución más adecuada.
Para el caso de la concentración es adecuado exigir que Crac ≤ Ccr. Puesto
que

Crac=Yrac*Yini

;

Yini=35;

Y1=1,14979;

Y2=17,7597,

entonces

Crac1=Y1*35=40,24 y Crac2=Y2*35=62,1589 ; sobre la base de que Ccr=60, se
toma Cract1=40,24 265 ≤ 60=Ccr.
Para el caso de la velocidad es adecuado exigir que: Vopt ≥ Vcr. Puesto que
Vrac=Xrac*V0 y V0=0,99 m/s; Xrac2=0,7 616 y Xrac1 =0,0 639282; entonces,

�Vrac1=Xrac1*0,99=0,063289 ; Vrac2=Xrac2*0,99=0,754 ; de ahí que Vcr=0,44 m/s, por lo tanto, se toma
Vrac2=0,754 ≥ 0,44=Vcr.

�Valoración Técnico – Económica

90

CAPITULO IV . VALORACIÓN TÉCNICO – ECONÓMICA.
4.1. Valoración Técnico- Económica.
Una gran parte de los gastos durante el hidrotransporte lo constituyen los
gastos de energía eléctrica,

por lo que su economía es una de las

direcciones estratégicas de la producción en la actual etapa. Una correcta
selección y organización en la explotación del equipamiento de bombeo
en régimen económico permite el ahorro de energía eléctrica y aumentar
la efectividad del transporte hidráulico.
Para proyectar y explotar con efectividad el equipamiento de las
instalaciones de hidrotransporte es necesario seleccionar correctamente
el equipamiento de bombeo para las condiciones concretas de
explotación, determinar y analizar el régimen de trabajo de las bombas en
el sistema de hidrotransporte en correspondencia con los requerimientos
exigidos y, considerando mínimo los gastos de energía eléctrica,
determinar y analizar los indicadores técnico - económico de trabajo del
sistema de hidrotransporte.
Dentro de los indicadores técnico - económicos principales de la
instalación de hidrotransporte se encuentran: productividad anual de la
instalación por el sólido transportado , en m3/año; potencia instalada
sumaria del motor, en kW.; gasto anual de energía eléctrica kWh/año;
gasto específico de energía eléctrica por 1 m3 de material transportado,
kWh/m3; costo de energía eléctrica gastado en la transportación de 1 m3
de material sólido $/m3.Por otra parte los costos de mantenimiento
decrecen al disminuir las y fallas y averías del equipamiento. También
disminuye el costo total de los descuentos anuales de los activos fijos al
incrementarse el tiempo de vida útil de la instalación.
En la tabla 4.1 se muestran los resultados de los principales indicadores
tomados en cuenta en la determinación de los gastos de explotación de la
instalación actual trabajando en dos condiciones (a régimen normal de
trabajo (1) y a régimen cavitacional (2)) de operación según la
metodología propuesta por González B.M.(1997).

�Valoración Técnico – Económica

91

En condiciones normales de operación, la instalación trabaja con una
capacidad de 160 m3 / h;

sin embargo cuando entra en régimen

cavitacional su capacidad se reduce a la mitad, ocasionando pérdidas por
mayor consumo de energía y mantenimiento de la instalación, tal como
se refleja en la tabla 4.1 con el correspondiente incremento de los costos
de producción de la Empresa y una menor productividad. Por
consiguiente, si se logra eliminar el régimen cavitacional se ahorrarán 3,2
$ USD por cada m3 de cola transportada, con un ahorro en los gastos de
explotación de 40 340 $USD anualmente.
4.1 . Costo de transportación de un m3 de cola, $ USD.

INDICADORES

1

2

17769.7

17769.7

32850

32850

143848.4

182208

78.84

78.84

14

14

3772

4883

Gastos de amortización de las bombas.

2672.307

2672.307

Gastos de amortización de las tuberías y soportes.

4892.065

4892.065

813

813

Gastos de salario del personal de operación.
Gastos por consumo de agua para disminuirle la
temperatura a la cola.
Gastos de energía eléctrica.
Gastos por iluminación.
Gastos imprevistos.
Gastos por mantenimiento.

Gasto del salario del personal indirecto

205943.112 246180.912

Total ( Gb )
Gasto para transportar un m3 de

cola en 3.5 Km

1.3

4.50

(USD)

Teniendo en cuenta el análisis de lo ilustrado en la tabla 4.1, acerca de la
situación actual de la Planta de Recuperación de Amoníaco, se concluye
que, aplicando los resultados obtenidos en la presente Tesis, es posible,
lograr mejoras sustanciales favorables a la producción y a la economía de

�Valoración Técnico – Económica

92

la fábrica. A manera de ejemplo, se desarrolla en forma resumida , a
continuación , un estudio de factibilidad del mejoramiento del sistema de
transporte de las colas en la Empresa Che Guevara.
4.2 Resumen de la factibilidad del mejoramiento de la eficiencia del
sistema de transporte de cola en la Empresa Comandante Ernesto
Ché Guevara.
El estudio sobre el mejoramiento de la instalación de colas de la Planta
Recuperación de Amoniaco de la Empresa “Cmdte Ernesto Ché
Guevara”, a fin de mejorar su eficiencia se desarrolla sobre la base de
determinar los parámetros racionales de trabajo, que permitan lograr
estabilidad y disminuir los costos en el transporte de las colas. Para ello
se ha tenido en cuenta el aumento de capacidad requerido por la Planta
para los próximos 5 años. Como resultado de este estudio se recomienda
el cambio de la instalación actual, en específico, el cambio de las actuales
bombas por otras bombas centrífugas especialmente diseñadas para el
bombeo de pulpas abrasivas, tipo PKB 2001, con una variación de la
potencia de 75 KWh a 55 KWh, y el cambio del diámetro de tuberías del
actual D-200 a D-250 para mejorar las características de flujo de la pulpa.
Alcance
En este resumen se pretende presentar un cálculo de prefactiblidad de la
instalación, con vistas a determinar desde el punto de vista económico
financiero, las características del proyecto citado.
Modelación
Se ha utilizado un modelo establecido para 7 años en correspondencia
con el tiempo de vida útil calculado a la instalación, con 6 meses para la
contratación, entrega, construcción y montaje y 6,5 años de explotación.
Ha sido elaborado el cálculo del costo de inversión, estado de resultados
para el proyecto, flujo de caja y flujo de fondos, así como el cálculo del
financiamiento requerido.
Ingresos
Inicialmente fueron calculados los gastos de la instalación actual y de la
nueva instalación, resultando un ahorro para el proyecto en los siguientes
elementos:

�Valoración Técnico – Económica

93

Ahorro de electricidad (por concepto de instalar bombas de menor
potencia), calculado a un precio de 70 USD/MW).Ahorro de consumo de
agua ( m3 por año a un precio de 0,15 USD/ m3). Ahorro por
mantenimiento y materiales auxiliares de la operación, por ser este
equipamiento más fiable. Ahorro por gastos imprevistos, el cual se valoró
conservadoramente en 13600 dólares para el primer año, sobre la base
de una reducción esperada del índice de rotura a de 0,20 a 0,03.También
se consideró el ahorro de no ejecutar el recambio de bombas de la
instalación actual, la cuál se encuentra depreciada a un 75 %, en el
segundo año de vida del proyecto. Este ahorro se proyectó para una sola
vez en los 7 años, a pesar de que la instalación actual tiene un tiempo de
vida calculado en 3.5 años y la proyectada de 6,25 años.
Gastos de Inversión
La inversión en activos fijos comprende básicamente el recambio de
tuberías y bombas, estimadas sobre la base de ofertas y estimados
actualizados a precios del año 2002, revisados con personal de la
Empresa Importadora del Niquel y de la Subdirección Comercial de la Ché
Guevara. La construcción y montaje de la instalación se calcularon sobre
la base del costo de los activos fijos que se incorporan, considerando 37%
para el montaje y desmontaje de las bombas y 60 % para el de las
tuberías. Se consideran gastos preoperativos consistentes en el proyecto
de investigación realizado, un proyecto de ingeniería y licencia ambiental.
El total de inversión alcanza 223.5 MUSD.
Capital de trabajo
Se reporta un incremento de gastos por este concepto al considerarse un
aumento de la inmovilización de efectivo, como resultante del proceso de
inversión y un aumento de capacidad del 5% en el uso de la instalación, a
partir de la generación adicional de colas como resultado del aumento de
capacidad de la planta y la reducción de la ley de mineral en el primer
año.
Gastos de Operación
Los gastos de operación de la nueva instalación son similares a los de la
actual, exceptuando los gastos de electricidad, mantenimiento, agua e

�Valoración Técnico – Económica

94

imprevistos que resultan inferiores a los actuales y de ahí un ingreso neto
para el proyecto. Se consideró un incremento de los gastos financieros a
consecuencia del pago de intereses relacionados con la inversión.
Indicadores de factibilidad
El valor neto actualizado del proyecto, calculado para una tasa de
rendimiento del 15%, como promedio para proyectos similares, resulta
positivo en 113,6 MUSD, al término de los 6,5 años de operación, lo que
indica que el proyecto resulta económicamente factible y que como
resultado de su realización se generan ingresos para la entidad.
La tasa interna de retorno de 44% indica el límite del costo del
financiamiento requerido, muy por encima del disponible que se estima en
11,5 % de interés anual, lo que confirma la factibilidad del proyecto.
El período de recuperación es de solo 11 meses. Si no fuera considerada
la necesidad de renovar ningún equipamiento de la instalación actual, en
los próximos años aún el periodo de recuperación del proyecto no
superaría los 3.2 años.
Financiamiento
Se considera una ejecución al crédito de 190.0 MUSD, al 11.5 %, con un
período de repago de 4,5 años, con un período de gracia de 6 meses y un
gasto financiero total de 67.5 MUSD. Estas condiciones están dentro de
las normalmente consideradas para la Empresa en su etapa de
expansión. El financiamiento se proyectó únicamente a partir de los
recursos que genera el proyecto por ahorros.
Los principales indicadores obtenidos en este estudio se dan en las
tablas 4.1 a 4.5 del Anexo 4.
4.2. Conclusiones parciales
1.- El análisis económico realizado revela que los principales gastos de la
instalación son provocados por la cavitación incrementando el gasto
energético y los gastos por concepto de mantenimiento. Si se lograra
eliminar este fenómeno del sistema, se ahorrarían 3,2 USD por cada
metro cúbico transportado con un ahorro de los gastos de explotación de
40 337,8 USD.

�Valoración Técnico – Económica

95

2.-En el estudio de factibilidad de la propuesta de mejora de la instalación
industrial, para las condiciones de operación de la Planta de
Recuperación de Amoniaco,se obtienen los siguientes parámetros de
rentabilidad: El valor neto actualizado del proyecto, calculado para una
tasa de rendimiento del 15%, resulta positivo en 113,6 MUSD, al término
de los 6,5 años de operación; la tasa interna de retorno de 44%, un 11,5
% de interés anual, una recuperación es de solo 11 meses. el periodo de
recuperación del proyecto no superaría los 3.2 años.

�CONCLUSIONES GENERALES.
1.- La caracterización del sólido y de la hidromezcla de la cola realizado en
la presente tesis, además de ser una novedad, constituye una necesidad
para mejorar la actual tecnología de manipulación y transportación de la
cola del proceso CARON .
2.- La investigación permitió establecer que las colas constituyen un sistema
polidisperso con predominio de partículas inferiores a 43 µm, con
partículas en forma de elipsoides de revolución, que presentan un índice
de aplastamiento de 0,58 y un diámetro equivalente promedio de 0,04
mm, y , además , que la fase sólida presenta una composición química
bastante estable y conformadas por varias fases mineralógicas, siendo
las fases principales, la Magnetita y la Maghemita, esta última , al
parecer,

surge por oxidación de una parte de la magnetita como

consecuencia de la acción de las condiciones de operaciones actuales
en las Plantas de Lixiviación y la de Recuperación de Amoníaco. La
caracterización magnética demuestra que la fase sólida posee
propiedades típicas de los materiales ferrimegnéticos, debido a al alto
contenido de Magnetita y Maghemita.
3.- Los ensayos de estabilidad confirman que dado el alto contenido de
partículas finas, las hidromezcla de las colas se comportan como un
sistema coloidal, cuyos valores de p.z.c en agua destiladas son similares
a las reportadas en la literatura para suspensiones de Magnetita y de
Maghemita, como era de esperar , las magnitudes de los p.z.c
disminuyen hacia valores de pH más ácidos en las pulpas preparadas en
agua amoniacal. Se comprueba la gran influencia que ejercen estas
propiedades superficiales sobre la reología y de la sedimentación de las
pulpas.
4.- La caracterización reológica permitió establecer el carácter no
newtoniano de las colas, dependiendo grandemente su comportamiento
de la concentración de sólidos. Así se observa un flujo seudoplástico a
concentraciones de 25 – 35 % en peso y un comportamiento plástico
Bingham para valores mayores de 40 % en peso , a todas las
temperaturas estudiadas

( 28- 90 º C ) .

�5.- Se obtuvo experimentalmente las curvas de estabilidad y los puntos de
carga cero (p.z.c.) en agua destilada y en agua amoniacal industrial.
Los valores de los p.z.c. en agua destilada son cercanos a los
registrados en la literatura para suspensiones de Magnetita y
Maghemitita en agua destilada ( pulpas de la Empresa “Comandante
Ernesto Che Guevara”), estos valores se desplazan hacia la izquierda
es decir hacia la zona más ácida ( pH más bajo) lo que influye
considerablemente en la reología de las pulpas y sedimentación de los
sólidos en las mismas.
6.- Las investigaciones de los parámetros del transporte hidráulico de las
colas de la Empresa “ Comandante Ernesto Che Guevara” con un
componente gaseoso, mostraron mayores caídas de presión y factores
de fricción que los reportados en la literatura para pulpas bifásicas
normales, bajo las mismas condiciones de trabajo. La composición
mineralógica, la concentración y temperatura de las muestras ejercen
gran

influencia

sobre

el

gradiente

hidráulico.

Se

obtuvo

las

correlaciones gráficas y expresiones matemáticas que describen el flujo
de esas colas por tuberías; así como el factor de fricción para régimen
laminar y turbulento.
7.- La velocidad racional de transportación se obtuvo para el inicio del
régimen turbulento a partir de criterios de menor consumo de energía
por toneladas de sólidos transportados, los que resultaron inferiores a
los aplicados en la actualidad y reportados en la literatura para
velocidades críticas de pulpas bifásicas normales. En las velocidades
racionales obtenidas, el sólido se mantuvo en suspensión en la pulpa y
no se observó sedimentación alguna.
8.- El conjunto de correlaciones obtenidas permitió conformar un modelo
matemático aplicado para la metodología de cálculo de las instalaciones
de transporte de colas trifásicas en el proceso CARON, que permitió
calcular las instalaciones, establecer regímenes racionales de trabajo y
seleccionar adecuadamente el equipamiento; así como valorar el
trabajo de las existentes, lo que constituye el principal problema de
estas en la actualidad.

�RECOMENDACIONES
1.- Recomendar a la Empresa Comandante Ernesto Che Guevara la
introducción de los resultados de esta tesis con vista a eliminar el
régimen de operación cavitacional que actualmente se presenta en el
sistema de bombeo de las colas con el objetivo de disminuir el
consumo el consumo de agua y energía eléctrica que provocan
pérdidas considerable a la fábrica.
2.- Proponer a la dirección de la Empresa ”Comandante Ernesto Che
Guevara “, un proyecto para la evaluación y /o modificación de las
instalaciones que operan con colas, con vista a la ampliación de las
capacidades instaladas sobre la base de la reducción de los
consumos energéticos, y de agua, y de gastos de mantenimiento.
3.- Propiciar que alguna institución elabore una tecnología que permita la
separación de la Magnetita y de la Maghemitita de las colas de
manera que estas constituyan una posible fuente de materia prima de
estos óxidos ferrimagnéticos para ser utilizadas en otra rama de la
economía nacional que lo requiera, el cual ayudaría a mejorar el
balance económico de la Empresa.
4.-Recomendar a CITMA que se realice un estudio acerca de la
anomalía magnética que causa la acumulación de las colas en las
proximidades de la ciudad de Moa, dado su impacto ambiental con
posibles consecuencias sobre la salud de los habitantes, flora y fauna
de la ciudad.
5.- Aplicar los aportes metodològicos señalados en la introducción de la
tesis en los planes y programas de estudio de las carreras indicadas.

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�Anexo 1

Tabla 1.1. Composición granulométrica de las colas de Nicaro.
Muestra

No.

Fracción ( mm )

Mallas

Peso ( g )

%P

25.91

1

+ 0.150

+ 100

27.26

M-3

2

+ 0.074

+ 200

17.49

+ 0.15

3

+ 0.044

+ 325

8.00

7.600

4

- 0.044

- 325

51.43

48.90

5

+ 0.150

+ 100

2.99

2.41

6

+ 0.074

+ 200

3.99

3.21

7

+ 0.044

+ 325

8.99

7.34

8

- 0.044

- 325

107.24

86.4

9

+ 0.150

+ 100

5.99

5.34

10

+ 0.074

+ 200

11.12

9.91

11

+ 0.044

+ 325

17.99

16.03

12

- 0.044

- 325

75.30

67.11

13

+ 0.150

+ 100

8.57

7.1

14

+ 0.074

+ 200

16.50

13.74

15

+ 0.044

+ 325

11.99

9.98

16

- 0.044

- 325

81.90

68.2

17

+ 0.150

+ 100

6.99

5.4

18

+ 0.074

+ 200

12.99

9.97

19

+ 0.044

+ 325

16.00

12.3

20

- 0.044

- 325

91.93

70.6

M-4
- 0.03

M- 5
- 0.15
+ 0.03

M-6

M-7

Datos sobre la separación en fracciones de las muestras
resultantes del
tratamiento tecnológico.
(*Datos suministrados por el CIS )

�Anexo 1

1.2. Composición química de las colas de Nicaro.
M

% Co

% Fe

% SiO2

%
MgO

%
Al2O3

%
Cr2O3

%
MnO

% Ni

3 ( + 100 )
3 ( + 200 )
3 ( - 325 )
4 ( + 200 )
4 ( + 325 )
4 ( - 325 )
5 ( + 150 )
5 ( + 200 )
5 ( + 325 )
5 ( - 325 )
6 ( + 100 )
6 ( + 200 )
6 ( + 325 )
6 ( - 325 )
7 ( + 150 )
7 ( + 200 )
7 ( + 325 )
7 ( - 325 )

0.061
0.073
0.087
0.090
0.091
0.082
0.082
0.089
0.073
0.079
0.080
0.086
0.082
0.079
0.089

49.4
53.0
52.6
41.68
34.4
42.8
38.80
39.4
42.4
49.0
53.0
50.6
53.0
53.0
12.6
18.4
26.4
41.6

10.4
8.5
9.2
21.8
13.4
17.0
15.7
16.9
8.5
10.7
9.8
10.8
27.8
23.8
17.5

10.4
6.6
4.9
17.0
11.4
16.0
11.6
7.5
6.6
9.0
5.8
5.6
26.9
21.6
12.6

6.94
6.73
6.53
1.41
5.30
5.10
0.70
5.51
6.32
5.10
6.73
6.32
6.94
6.12
0.20
4.28
5.51
5.71

4.35
2.30
2.56
9.78
3.58
2.56
8.47
3.84
4.10
2.56
2.30
2.82
3.58
2.30
4.56
4.61
4.10
3.07

0.76
0.88
0.86
0.66
0.78
0.76
0.76
0.86
0.88
0.90
0.66
0.90
0.42
0.82
0.80

1.7
1.6
1.7
1.8
1.8
1.6
1.6
1.7
1.4
1.5
1.6
1.7
1.6
1.5
1.7

Análisis químico de las muestras estudiadas.
( * Datos suministrados por el CIS ).

�Anexo I

Figura 1. Elementos de medición de los reómetros rotacionales: (a) , (b) , (c) –
de cilindros coaxiales ; (d) – de cono y plato.

�Anexo 1

Figura 3. - Perfiles de distribución de velocidades de una suspensión de caolín
con D = 200 mm y diferentes regímenes de flujo: 1 – homogéneo; 2 –
estructural; 3 – transitorio; 4 – turbulento.

Figura 4. Dependencia de i = f(v), que caracteriza el flujo de la hidromezcla de
materiales granulares por tuberías D =0.3 m: 1 – C = 0; 2 – C = 2,3 %; 3 – C =
3,1 %; 4 – C = 3,2 %; 5 – C = 3,5%; 6 – C = 4,5% ; 7 – C = 5,2%.

�Anexo I

Figura 5. Factor de fricción en la función del número de Re y He para plásticos Bingham (materiales homogéneos,
suspensiones sólido – líquido).

�Anexo I

bas e de c arbon
bas e de c ombus tible

13%

6% 4% 4% 4%

7%

bas e de amoniac o

4%
14%

planta potabiliz adora
ins talac iones de la mina
planta de c alc inac ion y s inter

8%

planta de hornos de reduc c ion

9%

7%

12%

8%

planta de lix iv iac ion y lav ado
planta de rec uperac ion de amoniac o
planta de s ec aderos y molinos
lineas de trans mis ion ady ac entes
pres a de c olas
planta termoelec tric a

Figura 6 . Afectaciones ambientales que provocan cada una de las zonas que
componen la Empresa Comandante Ernesto Che Guevara.

�Anexo 3

Tabla 3.1. Mediciones del agua en la tubería de 100 mm
dP (kgf/cm2)

dP (Pa)

Q (m3/h)

i (Pa/m) v (m/s)

0,00746779
0,02969446
0,06542366
0,10470181
0,15703775
0,19697478
0,25606422
0,32069423
0,35019403
0,3611404
0,37276062

732,5903
2913,027
6418,061
10271,248
15405,403
19323,226
25119,9
31460,104
34354,034
35427,873
36567,817

18,6516
38,151
57,3678
74,0412
89,5842
100,6056
114,7356
129,996
135,648
137,6262
139,887

49,87
198,3
436,9
699,2
1048,7
1315,4
1710
2141,6
2338,6
2411,7
2489,3

Lamda
0,02300759
0,02186627
0,02130638
0,02047003
0,0209726
0,02085823
0,02084797
0,0203396
0,02039826
0,02043549
0,02041674

Fr
0,4440367
1,85779817
4,20071356
6,99734964
10,243527
12,9190622
16,8028542
21,5698267
23,4862385
24,1762487
24,9770642

ft
0,005884
0,005558
0,005436
0,00522
0,005334
0,005321
0,005301
0,005184
0,005181
0,005176
0,00518

Re/Fr
172003,383
84090,5426
55922,282
43329,0964
35811,4298
31888,2676
27961,141
24678,7462
23650,4651
23310,52
22933,7844

0,66
1,35
2,03
2,62
3,17
3,56
4,06
4,6
4,8
4,87
4,95

ical (Pa/m)
51,0153532
201,616672
445,873732
713,203472
1066,87097
1342,25063
1739,20283
2183,33823
2375,94526
2443,38866
2526,2744

Re
76375,814
156223,256
234913,488
303188,837
366835,349
411966,512
469826,977
532316,279
555460,465
563560,93
572818,605

iadm2
878,611698
1708,01034
2502,57761
3103,1422
3846,74639
4296,4463
4897,46821
5413,54904
5665,21318
5758,321
5847,54522

�Anexo 3

Tabla 3.3. Mediciones de la cola a 30% en peso de sólido en la tubería de 100 mm
dP (kgf/cm2)

dP (Pa)

Q (m3/h)

i (Pa/m)

v (m/s)

Re

Lamda

ft

0,07999985
0,11088629
0,11999978
0,13999974
0,15999971
0,17999967
0,19999963
0,22007447
0,24408461
0,27029001
0,27999949
0,30399914
0,31999941
0,35999934
0,35005027

7847,9856
10877,945
11771,9784
13733,9748
15695,9712
17657,9676
19619,964
21589,3054
23944,7
26515,45
27467,9496
29822,3159
31391,9424
35315,9352
34339,9316

18,0864
29,3904
31,9338
41,8248
46,0638
55,9548
65,5632
76,8672
92,9754
108,2358
111,9096
116,1486
118,9746
124,344
128,0178

534,24
740,5
801,36
934,92
1068,48
1202,04
1335,6
1469,66
1630
1805
1869,84
2030,11
2136,96
2404,08
2337,64

0,64
1,04
1,13
1,48
1,63
1,98
2,32
2,72
3,29
3,83
3,96
4,11
4,21
4,4
4,53

3502
6773,3
7647,2
10924,6
13495,1
16065,6
20178,4
24998,1
32452,5
39906,9
41706,3
43891,3
45369,3
48196,8
50124,6

0,20066106
0,10532829
0,09655114
0,06566556
0,06186967
0,04717101
0,03817571
0,03056087
0,02316767
0,01893068
0,01834428
0,01848939
0,01854893
0,01910426
0,0175254

0,007388
0,006129
0,005923
0,005354
0,005043
0,0048
0,00453
0,004236
0,004
0,003711
0,003664
0,003612
0,003579
0,003517
0,003479

Fr

Re/Fr

ical (Pa/m)

phi

iadm1

0,41753313
1,10254842
1,30163099
2,23282365
2,70835882
3,99633028
5,48664628
7,54169215
11,0337411
14,9530071
15,9853211
17,2192661
18,0673802
19,7349643
20,9183486

8387,3584
6143,31296
5875,09061
4892,72854
4982,75927
4020,08815
3677,72934
3314,65399
2941,2055
2668,82104
2609,03736
2548,96462
2511,11669
2442,20355
2396,20253

78,6792448
172,357286
196,640046
304,912442
348,367414
489,26592
633,939072
814,830182
1125,7064
1415,34349
1493,89194
1586,3709
1649,2984
1770,31712
1856,19749

6,79010076
4,29630807
4,07526349
3,06619171
3,06710661
2,45682348
2,10682707
1,80363962
1,44797969
1,2753088
1,25165679
1,27971965
1,29567821
1,35799398
1,25937031

0,10033053
0,05266414
0,04827557
0,03283278
0,03093484
0,02358551
0,01908785
0,01528043
0,01158384
0,00946534
0,00917214
0,00924469
0,00927446
0,00955213
0,0087627

iadm2 Recr
335,5
340,8
349,68
343,3
368,8
366,4
367,8
365,6
358,8
360,6
367,7
387,7
401,9
439,6
419,6

2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415

Fexp.
0,03952415
0,02074648
0,01901765
0,01293413
0,01218645
0,00929126
0,00751946
0,00601957
0,00456333
0,00372877
0,00361327
0,00364185
0,00365358
0,00376296
0,00345197

�Anexo 3

Tabla 3.4. Parámetros del hidrotransporte de las pulpas de colas, en diferentes regímenes de flujo, para las concentraciones
40-50% ( plásticos Bingham5), obtenidos en la instalación experimental ( Muestra R-1).

i
(Pa/m)
563 ÷ 962,5
762 ÷ 1141,5
1520 ÷ 2029,3

V
( m/s)

T
(º C)

D
( mm)

C
(%)

RcrL

RcrTurb. α C

He

FrcritL Frcrit

ϕ Lam

ϕ Turb. τ 0

(Pa)

Turb
4

0,6 ÷ 1,02
0,78 ÷ 1,16
1,12 ÷ 1,49

28
28
28

100
100
100

40
45
50

4504,6
5145,7
5771,3

7700
7700
7700

0,28405
0,3203
0,3527

4,4x10
4,4x104
4,4x104

442,2 ÷ 823,7 0,48 ÷ 0,89
5844,2 ÷ 940,2 0,59 ÷ 0,95
1476 ÷ 1712,9 0,83 ÷ 1,15

60
60
60

100
100
100

40
45
50

3489,6
4040,5
4722,13

6500
6500
6500

0,19686
0,24732
0,7786

4,4x104
4,4x104
4,4x104

0,85

1,4

829,6 ÷ 1422,5

0,7 ÷ 0,97

90

100

50

3817,5

6200

0,2291

4,4x104

0,68

502,9 ÷ 713,6
8898 ÷ 1140
1683,8 ÷ 1781
195,3 ÷ 372,5
417,3 ÷ 677,7
1155,2 ÷ 1473
799,4 ÷ 1331,3

0,61 ÷ 0,87
0,72 ÷ 0,92
1,06 ÷ 1,23
0,43 ÷ 0,83
0,56 ÷ 0,9
0,80 ÷ 1,06
0,61 ÷ 0,93

28
28
28
60
60
60
90

150
150
150
150
150
150
150

40
45
50
40
45
50
50

6905,6
7800,6
8981,5
4717,8
5788,3
7057,5
4984,4

9800
10000
9500
9000
9400
9000
8300

0,4059
0,4293
0,4608
0,2978
0,3527
0,4055
0,3527

9,9 x104
9,9 x104 0,545
9,9 x104 1,5
9,9 x104
9,9 x104 0,6
9,9 x104 0,748
9,9 x104 0,35

1,32

µp
(Pa/s)

3,8

0,755
1,239
1,815

0,016
0,0215
0,0268

7723

4,8

0,67
1,142
1,556

0,01465
0,0192
0,234

1,35

8,676

5,1

1,30

0,0209

0,95
1,3

9,99
8,15

7,9
8,1

0,9
1,2
1,11

10,2
11,26
15,6

9,95
10,5
8,1

0,755
1,239
1,815
0,67
1,142
1,556
1,30

0,016
0,0215
0,0268
0,01465
0,0192
0,234
0,0209

1,7

4,685

�Anexo 3

Tabla 3.6. Mediciones de la cola a 50% en peso de sólido en la tubería de 100 mm.
dP (kgf/cm2)

dP (Pa)

Q (m3/h)

iexp (Pa/m) v (m/s)

Re

fexp

ft

0,19999963

19619,964

20,3472

1335,6

0,72

4701,49254 0,07361111 0,00720208 0,52844037

0,23599987
0,25999952
0,27999949
0,30799884
0,35999934
0,39199988
0,41999923
0,46799854
0,51999905
0,55999897
0,5999989
0,63999883
0,68799964
0,71999868

23151,5869
25505,9532
27467,9496
30214,6858
35315,9352
38455,1882
41201,9244
45910,657
51011,9064
54935,8992
58859,892
62783,8848
67492,7643
70631,8704

29,3904
36,1728
46,629
53,1288
57,3678
60,1938
64,1502
68,3892
72,6282
76,8672
82,5192
86,7582
90,9972
97,7796

1576,01
1736,28
1869,84
2056,82
2404,08
2617,78
2804,76
3125,3
3472,56
3739,68
4006,8
4273,92
4594,47
4808,16

1,04
1,28
1,65
1,88
2,03
2,13
2,27
2,42
2,57
2,72
2,92
3,07
3,22
3,46

6791,04478
8358,20896
10774,2537
12276,1194
13255,597
13908,5821
14822,7612
15802,2388
16781,7164
17761,194
19067,1642
20046,6418
21026,1194
22593,2836

0,04163171
0,03027832
0,01962314
0,01662695
0,0166682
0,01648564
0,01555163
0,0152473
0,01502157
0,01444204
0,01342653
0,01295632
0,01266064
0,01147516

0,00670866
0,00644513
0,00613689
0,00598426
0,00589626
0,00584179
0,00577046
0,00569963
0,00563386
0,00557252
0,00549673
0,00544384
0,00539395
0,00531963

Fr
1,10254842
1,67013252
2,77522936
3,60285423
4,20071356
4,62477064
5,25270133
5,96982671
6,73282365
7,54169215
8,69153925
9,60744139
10,5692151
12,2034659

Re /Fr

ical (Pa/m)

phi

He

iadm1

c

iadm2

Recr

8896,92164
6159,40729
5004,51842
3882,29308
3407,33169
3155,55841
3007,41013
2821,93109
2647,01801
2492,52279
2355,06749
2193,7615
2086,57446
1989,37378
1851,38254

130,674531
253,962956
369,589432
584,76937
740,277181
850,425883
927,626341
1040,7103
1168,27611
1302,38769
1442,96946
1640,35536
1795,76777
1957,43202
2228,95674

10,2208134
6,20566884
4,6978616
3,1975683
2,77844577
2,82691302
2,82201991
2,69504395
2,67513816
2,66630284
2,59165569
2,44264146
2,37999594
2,34719262
2,15713473

44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832
44222,6832

0,14722222
0,08326342
0,06055664
0,03924628
0,0332539
0,03333641
0,03297129
0,03110326
0,0304946
0,03004315
0,02888408
0,02685307
0,02591264
0,02532128
0,02295032

-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059
-1,43380059

692,164179
565,445608
506,145056
422,849389
408,228803
441,893978
458,583841
461,036229
481,882941
504,17562
513,015803
512,011859
519,461325
532,408223
518,522992

5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44

�Anexo III

Tabla 3.10. Mediciones para la Cola 40%, tubería de 100 mm T=60 grados
dP (kgf/cm2)
0,16819572
0,18730887
0,2
0,21100917
0,22553517
0,24082569
0,26146789
0,26605505
0,2706422
0,2940367
0,32125382
0,33525994
0,34862385
0,3632263
0,43593272

dP (Pa) Q (m3/h) iexp (Pa/m) v (m/s)
16500
18375
19620
20700
22125
23625
25650
26100
26550
28845
31515
32889
34200
35632,5
42765

33,912
39,564
47,4768
54,5418
61,3242
64,998
73,476
79,128
84,78
93,258
98,91
103,7142
115,866
124,344
129,996

1100
1225
1308
1380
1475
1575
1710
1740
1770
1923
2101
2192,6
2280
2375,5
2851

1,2
1,4
1,68
1,93
2,17
2,3
2,6
2,8
3
3,3
3,5
3,67
4,1
4,4
4,6

Re

fexp

ft

Fr

11672,3549
13617,7474
16341,2969
18773,0375
21107,5085
22372,0137
25290,1024
27235,4949
29180,8874
32098,9761
34044,3686
35697,9522
39880,5461
42798,6348
44744,0273

0,02680312
0,02192982
0,01626089
0,01299929
0,01099076
0,01044672
0,00887574
0,00778733
0,00690058
0,00619593
0,0060179
0,00571192
0,00475907
0,00430531
0,00472756

0,00604869
0,00587138
0,00566837
0,00551862
0,00539518
0,00533494
0,00521018
0,00513619
0,00506826
0,00497588
0,00491969
0,00487486
0,00477173
0,00470713
0,00466692

1,46788991
1,99796126
2,87706422
3,79704383
4,80010194
5,39245668
6,89092762
7,99184506
9,17431193
11,1009174
12,4872579
13,7297655
17,1355759
19,7349643
21,5698267

Re/Fr

ical (Pa/m)

phi

He

iadm1

c

iadm2

Recr

7951,79181
6815,82155
5679,85129
4944,11926
4397,30423
4148,76094
3670,05776
3407,91078
3180,71672
2891,56066
2726,32862
2600,04092
2327,3537
2168,67049
2074,38047

248,238033
327,975324
455,954684
585,85463
724,053319
804,322114
1003,79412
1147,63127
1300,00768
1544,3385
1717,58708
1871,28264
2286,06323
2597,20838
2814,43492

4,43123073
3,73503709
2,86870614
2,35553314
2,03714279
1,9581707
1,70353657
1,51616643
1,36153042
1,24519333
1,22322764
1,17170969
0,99734774
0,91463589
1,01299198

44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843
44485,0843

0,053606238
0,043859649
0,032521781
0,025998579
0,021981518
0,020893443
0,017751479
0,015574651
0,01380117
0,012391861
0,012035804
0,011423848
0,009518144
0,008610628
0,009455112

-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744
-1,43337744

625,711035
597,269625
531,448074
488,072291
463,975087
467,428402
448,936729
424,183325
402,730375
397,766056
409,751341
407,807981
379,588779
368,523115
423,059801

5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44

�Anexo III

Tabla 3.14.Mediciones para la Cola 30% en tubería de 100 mm T=90 grados.
dP (kgf/cm2)

dP (Pa)

Q (m3/h)

iexp (Pa/m)

v (m/s)

Re

Lamda

ft

0,06796933
0,0942496
0,10557034
0,1190474
0,1359686
0,15299463
0,17000568
0,18700175
0,20747192
0,22974651
0,23794506
0,25840024
0,27198213
0,30598926
0,32298533

6667,791
9245,886
10356,45
11678,55
13338,52
15008,773
16677,557
18344,872
20352,995
22538,1325
23342,41
25349,064
26681,447
30017,546
31684,861

18,0864
29,3904
32,2164
41,8248
50,868
56,2374
66,411
77,715
93,258
108,801
112,4748
116,4312
119,2572
124,344
128,3004

453,9
629,4
705
795
908
1021,7
1135,3
1248,8
1385,5
1534,25
1589
1725,6
1816,3
2043,4
2156,9

0,64
1,04
1,14
1,48
1,8
1,99
2,35
2,75
3,3
3,85
3,98
4,12
4,22
4,4
4,54

14010,6
25772,9
28917,6
40115,47
51276,2
58152,1
71634,6
87242,3
109652,9
133036,7
138693,8
144838,8
149260,7
157287,2
163588,1

0,20057091
0,10532411
0,09818545
0,06569184
0,05072342
0,04669657
0,03720854
0,02988789
0,02302748
0,01873451
0,01815622
0,01839981
0,01845994
0,01910362
0,01894026

0,00499029
0,00419966
0,00406503
0,0037054
0,00345674
0,00333581
0,00314466
0,00297404
0,00278771
0,0026393
0,00260838
0,00257657
0,00255474
0,00251715
0,00248932

Fr

Re/Fr

ical (Pa/m)

phi

iadm1

iadm2

Recr

Fexp.

0,41753313
1,10254842
1,32477064
2,23282365
3,30275229
4,03679918
5,62945973
7,70897044
11,1009174
15,1095821
16,1471967
17,30316
18,1533129
19,7349643
21,0108053

33555,6606
23375,7534
21828,3823
17966,2509
15525,2939
14405,4974
12724,9511
11316,9846
9877,82322
8804,7902
8589,3423
8370,65598
8222,22921
7969,9764
7785,90338

45,1728926
100,385891
116,752448
179,370648
247,516434
291,943865
383,796641
497,055434
670,914834
864,575141
913,122846
966,56087
1005,45709
1076,97677
1133,92722

10,0480614
6,2698054
6,03841727
4,43216329
3,66844329
3,49964539
2,95807695
2,51239583
2,06509072
1,77457103
1,74018206
1,78529884
1,80644208
1,89734826
1,90215029

0,10028546
0,05266205
0,04909272
0,03284592
0,02536171
0,02334828
0,01860427
0,01494394
0,01151374
0,00936726
0,00907811
0,00919991
0,00922997
0,00955181
0,00947013

176,393899
150,520881
153,811079
133,60071
125,463297
127,694934
120,156184
112,9441
104,422946
99,1148561
99,2988405
104,170864
107,047982
115,505872
118,161912

2322
2322
2322
2322
2322
2322
2322
2322
2322
2322
2322
2322
2322
2322
2322

0,05014273
0,02633103
0,02454636
0,01642296
0,01268086
0,01167414
0,00930214
0,00747197
0,00575687
0,00468363
0,00453906
0,00459995
0,00461499
0,00477591
0,00473507

�Anexo III

Tabla 3.15. Mediciones para la Cola 50% en tubería de 100 mm T=90 grados
dP (kgf/cm2)
0,16996075
0,20059861
0,22102385
0,2413293
0,26179946
0,30600423
0,33321293
0,35711225
0,39779801
0,44198781
0,47599493
0,50998708
0,58217923
0,58478479
0,61199349

Re/Fr
9700,47847
6651,75666
5372,57269
4365,21531
3880,19139
3423,69828
3248,53232
3036,67152
2850,75286
2686,28635
2567,77371
2391,8988
2275,03078
2149,02908
2012,77939

dP (Pa)
Q (m3/h) iexp (Pa/m) v (m/s)
16673,15 20,3472
1135
0,72
19678,724 29,673
1339,6
1,05
21682,44
36,738
1476
1,3
23674,404 45,216
1611,6
1,6
25682,527 50,868
1748,3
1,8
30019,015 57,6504
2043,5
2,04
32688,188 60,759
2225,2
2,15
35032,712 64,998
2384,8
2,3
39023,985 69,237
2656,5
2,45
43359,004 73,476
2951,6
2,6
46695,103 76,8672
3178,7
2,72
50029,733 82,5192
3405,7
2,92
57111,782 86,7582
3887,8
3,07
57367,388 91,845
3905,2
3,25
60036,561 98,0622
4086,9
3,47

ical (Pa/m)
109,297047
216,12135
317,910042
462,650906
572,382076
717,646087
789,087031
891,355212
999,15237
1112,41144
1206,90926
1372,00414
1501,99212
1664,87581
1874,06206

phi
10,384544
6,19836957
4,64282283
3,48340396
3,05442828
2,84750386
2,81996778
2,67547659
2,65875364
2,6533348
2,63375227
2,48228114
2,58842903
2,34564043
2,18077089

He
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004
44284,7004

Re
5126,1244
7475,59809
9255,50239
11391,3876
12815,311
14524,0191
15307,177
16375,1196
17443,0622
18511,0048
19365,3589
20789,2823
21857,2249
23138,756
24705,0718

iadm1
0,14713905
0,08165704
0,05869441
0,04230721
0,03626336
0,03299981
0,03235111
0,03029656
0,02974231
0,02934323
0,02887412
0,02684341
0,02772198
0,02484698
0,02281036

fexp
0,07356952
0,04082852
0,0293472
0,0211536
0,01813168
0,0164999
0,01617556
0,01514828
0,01487116
0,01467161
0,01443706
0,01342171
0,01386099
0,01242349
0,01140518

c
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019
-1,43370019

ft
0,00708452
0,00658698
0,00632098
0,00607268
0,00593619
0,00579451
0,00573608
0,0056619
0,00559328
0,0055295
0,00548156
0,00540701
0,00535498
0,00529642
0,00522988

iadm2
754,253057
610,435179
543,246227
481,937799
464,726209
479,289802
495,204184
496,10984
518,796992
543,172617
559,157754
558,055319
605,925533
574,92823
563,531569

Fr
0,52844037
1,12385321
1,72273191
2,60958206
3,30275229
4,24220183
4,71202854
5,39245668
6,11875637
6,89092762
7,54169215
8,69153925
9,60744139
10,7670744
12,2741081

Recr
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44
5166,44

�Anexo III

Tabla 3.18.Mediciones de la cola a 30% en peso de sólido en la tubería de 150 mm a T = 28°C.
dP (kgf/cm2)

dP (Pa)

Q (m3/h)

iexp (Pa/m)

v (m/s)

Re

Lamda

ft

0,04
0,06
0,07
0,08
0,09
0,10001529
0,12
0,13
0,14
0,15001529
0,16
0,17
0,18
0,2
0,22

3924
5886
6867
7848
8829
9811,5
11772
12753
13734
14716,5
15696
16677
17658
19620
21582

10,80945
23,52645
33,0642
40,05855
55,9548
68,03595
82,02465
94,74165
108,73035
118,90395
129,7134
136,70775
139,887
139,887
139,887

261,6
392,4
457,8
523,2
588,6
654,1
784,8
850,2
915,6
981,1
1046,4
1111,8
1177,2
1308
1438,8

0,17
0,37
0,52
0,63
0,88
1,07
1,29
1,49
1,71
1,87
2,04
2,15
2,2
2,2
2,2

7631,62
11094,8
33303
42953,19
68076,76
88823,96
114583,37
139396,04
166983,9
189855,9
213705,95
229353,85
236647,79
236647,69
236647,79

2,08890072
0,6614598
0,39070323
0,30420373
0,1754013
0,13184222
0,10883222
0,0883744
0,07225892
0,06474526
0,05802502
0,05550443
0,05612842
0,06236491
0,0686014

0,00592642
0,00533094
0,0039058
0,00363442
0,00319032
0,00295896
0,00275322
0,00260465
0,00247489
0,0023866
0,00230799
0,0022623
0,00224234
0,00224234
0,00224234

Fr

Re/Fr

0,01963982
0,09303432
0,18375807
0,26972477
0,52626572
0,77804961
1,13088685
1,50873259
1,98715596
2,37641862
2,82813456
3,14135236
3,28916072
3,28916072
3,28916072

388578,852
119254,917
181232,857
159248,221
129358,151
114162,335
101321,693
92392,8079
84031,6025
79891,606
75564,2795
73011,1823
71947,7733
71947,7429
71947,7733

ical (Pa/m)
2,96874114
12,6499748
18,3062303
25,0033626
42,8234533
58,7203388
79,4150904
100,231606
125,43835
144,658587
166,485823
181,262822
188,117584
188,117606
188,117584

phi
88,1181578
31,0198246
25,0078794
20,9251855
13,7448046
11,1392409
9,8822528
8,48235438
7,29920314
6,78217603
6,28521985
6,13363507
6,25778822
6,95309719
7,64840783

iadm1

iadm2

Recr

1,04445036
0,3307299
0,19535162
0,15210187
0,08770065
0,06592111
0,05441611
0,0441872
0,03612946
0,03237263
0,02901251
0,02775222
0,02806421
0,03118245
0,0343007

746
680,2
638,2
645,2
586,02
574,8
611,9
604,4
596,11
622,28
620,16
630,3
652,2
652,2
652,2

2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415
2415

Fexp.
0,52222518
0,16536495
0,09767581
0,07605093
0,04385033
0,03296055
0,02720805
0,0220936
0,01806473
0,01618631
0,01450625
0,01387611
0,0140321
0,01559123
0,01715035

Tabla 3.21.Mediciones de la cola a 50% en peso de sólido en la tubería de 150 mm a T = 27°C.

dP (kgf/cm2)

iexp
dP (Pa) Q (m3/h) (Pa/m) v (m/s)

Re

fexp

ft

Fr

�Anexo III
0,1146789
0,14525994
0,17584098
0,18042813
0,20948012
0,22324159
0,25229358
0,28
0,3
0,33
0,35
0,3853211
0,4266055
0,48165138
0,5351682

Re/Fr
38954,0894
25285,9878
18478,2219
16378,4239
15013,5553
13726,6791
12642,9939
11717,8968
11172,8783
11086,9331
9940,00901
9545,04176
9008,13316
8428,66261
8097,19835

11250
14250
17250
17700
20550
21900
24750
27468
29430
32373
34335
37800
41850
47250
52500

ical (Pa/m)
26,8055055
60,0082794
105,769453
131,530206
153,925094
180,981579
209,977314
240,881722
262,531196
266,220165
324,292788
348,944738
387,42721
436,887161
469,736443

23,52645
36,24345
49,5963
55,9548
61,0416
66,76425
72,4869
78,20955
82,02465
82,6605
92,19825
96,01335
101,736
108,73035
113,1813

phi
27,9793269
15,8311488
10,8727044
8,97132331
8,90043307
8,06711934
7,85799173
7,6020712
7,47339756
8,10682392
7,05843634
7,22177389
7,20135274
7,21009973
7,45098673

750
950
1150
1180
1370
1460
1650
1831,2
1962
2158,2
2289
2520
2790
3150
3500

0,37
0,57
0,78
0,88
0,96
1,05
1,14
1,23
1,29
1,3
1,45
1,51
1,6
1,71
1,78

3624,06716
5583,02239
7639,92537
8619,40299
9402,98507
10284,5149
11166,0448
12047,5746
12635,2612
12733,209
14202,4254
14790,1119
15671,6418
16749,0672
17434,7015

He

iadm1

99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373
99501,0373

0,46958155
0,25062657
0,16201747
0,13060803
0,12741815
0,11350826
0,10882469
0,10374777
0,10105849
0,10946069
0,09331748
0,09473269
0,09341518
0,0923361
0,09468501

0,23479078
0,12531328
0,08100873
0,06530401
0,06370908
0,05675413
0,05441235
0,05187388
0,05052924
0,05473035
0,04665874
0,04736634
0,04670759
0,04616805
0,04734251

c
-1,38923136
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953
-1,37836953

0,00839158
0,00791562
0,00745065
0,0072792
0,00715797
0,00703524
0,00692446
0,00682365
0,00676121
0,00675115
0,00661035
0,00655882
0,00648595
0,00640325
0,00635386

0,09303432
0,22079511
0,41345566
0,52626572
0,62629969
0,74923547
0,88318043
1,02813456
1,13088685
1,14848794
1,42881414
1,54950731
1,73972137
1,98715596
2,15317703

iadm2

Recr

1701,79508
1399,25373
1237,80138
1125,76323
1198,11101
1167,3774
1215,1414
1249,90899
1276,90038
1393,78588
1325,33453
1401,10705
1463,96922
1546,5436
1650,80496

10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3

�Anexo III
Tabla 3.27.Mediciones para la Cola 50% en tubería de 150 mm T=60 grados
dP (kgf/cm2)
0,11391437
0,13299694
0,15478593
0,18623853
0,20542813
0,2293578
0,25428135
0,28120795
0,31559633
0,31345566
0,33256881
0,36085627
0,39892966
0,4559633
0,49399083

Re/Fr
42396,1279
27520,2935
20110,9837
17825,6447
16340,1743
14939,5879
13760,1468
12753,3068
12160,1297
11367,0778
10818,3223
10388,4552
9804,10457
9173,43117
8812,67826

dP (Pa) Q (m3/h) iexp (Pa/m)v (m/s)
11175 23,52645
13047 36,24345
15184,5 49,5963
18270 55,9548
20152,5 61,0416
22500 66,76425
24945 72,4869
27586,5 78,20955
30960 82,02465
30750 87,7473
32625 92,19825
35400 96,01335
39135 101,736
44730 108,73035
48460,5 113,1813

ical (Pa/m)
25,0598955
54,7147734
96,4392198
119,927541
140,346911
165,016665
191,454601
219,63284
239,372551
270,395992
295,685972
318,163302
353,251122
398,348066
428,299616

Re

fexp

ft

Fr

3944,29487
6076,34615
8315
9381,02564
10233,8462
11193,2692
12152,6923
13112,1154
13751,7308
14711,1538
15457,3718
16096,9872
17056,4103
18229,0385
18975,2564

0,24542672
0,12073653
0,07503935
0,07093343
0,06574523
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0,05771006
0,05482317
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0,0466796
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0,00640341
0,00634255
0,00629311
0,00622318
0,00614383
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1,2941896
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1,54950731
1,73972137
1,98715596
2,15317703

He

iadm1

c

iadm2

Recr

99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265
99495,7265

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10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3

745
869,8
1012,3
1218
1343,5
1500
1663
1839,1
2064
2050
2175
2360
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2982
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phi
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0,57
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1,14
1,23
1,29
1,38
1,45
1,51
1,6
1,71
1,78

-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309
-1,38923309

�Anexo III
Tabla 3.37 Mediciones de la cola a 50% en peso de sólido en la tubería de 150 mm. Muestra R-3 28 °C.
dP (kgf/cm2)
0,13819981
0,16307248
0,17964927
0,19348572
0,21281782
0,24875666
0,26245834
0,29020612
0,32337467
0,35931351
0,38694149
0,41456947
0,44224238
0,47541093
0,49752829

dP (Pa)

Q (m3/h)

13557,401 23,53644
15997,41 36,25884
17623,593 50,25348
18980,949 56,61468
20877,428 61,70364
24403,028 66,7926
25747,163 73,1538
28469,22 78,24276
31723,055 82,6956
35248,655 89,0568
37958,96 92,87352
40669,265 96,05412
43383,977 101,7792
46637,812 108,77652
48807,525 113,22936

iexp (Pa/m) v (m/s)
922,9
1089
1199,7
1292,1
1421,2
1661,2
1752,7
1938
2159,5
2399,5
2584
2768,5
2953,3
3174,8
3322,5

0,37
0,57
0,79
0,89
0,97
1,05
1,15
1,23
1,3
1,4
1,46
1,51
1,6
1,71
1,78

Re

fexp

ft

Fr

3133,06452
4826,6129
6689,51613
7536,29032
8213,70968
8891,12903
9737,90323
10415,3226
11008,0645
11854,8387
12362,9032
12786,2903
13548,3871
14479,8387
15072,5806

0,33978917
0,16894156
0,09688952
0,08221943
0,07613249
0,07594543
0,06679904
0,0645657
0,06440578
0,06170538
0,06110055
0,06119965
0,05814682
0,05472459
0,05285466

0,00862846
0,00793802
0,00745339
0,0072839
0,00716389
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0,00684297
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0,00637184

0,09303432
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1,14848794
1,33197418
1,44858987
1,54950731
1,73972137
1,98715596
2,15317703

Re /Fr

ical (Pa/m)

phi

He

iadm1

c

iadm2

Recr

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15772,5092
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10130,3108
9584,83251
8900,20161
8534,4399
8251,84256
7787,67641
7286,71477
7000,15857

27,5621671
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108,538796
134,623411
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388,523825
438,123772
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33,4843046
18,0962742
11,0531906
9,59788491
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7,84754929
7,91152742
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7,05315128

99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265
99154,5265

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-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479
-1,38934479

1810,39669
1386,67233
1102,21519
1053,72418
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1148,29493
1106,19215
1143,58773
1205,67618
1243,98041
1284,57799
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1339,70262
1347,5382
1354,77075

10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3

�Anexo III
Tabla 3.38 Mediciones de la cola a 50% en peso de sólido en la tubería de 150 mm. Muestra R-3 90 °C.
dP (kgf/cm2)

dP (Pa)

Q (m3/h)

iexp (Pa/m)

v (m/s)

Re

fexp

ft

Fr

0,11749005
0,13863407
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0,16449506
0,18093707
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0,22313526
0,24672012
0,27491714
0,30548012
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0,37595019
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21889,569
24203,244
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29967,6
32270,992
34578,791
36880,714
39651,248
41494,843

23,53644
36,25884
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56,61468
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66,7926
73,1538
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1098,5
1208,3
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1490,1
1647,6
1835,9
2040
2196,8
2353,9
2510,6
2699,2
2824,7

0,37
0,57
0,79
0,89
0,97
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1,15
1,23
1,3
1,4
1,46
1,51
1,6
1,71
1,78

3441
5301
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8277
9021
9765
10695
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12090
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0,05679081
0,05489084
0,0547546
0,0524605
0,05194493
0,05203463
0,0494306
0,04652658
0,04493561

0,00847527
0,00779709
0,00732107
0,00715458
0,00703671
0,0069299
0,00680929
0,00672148
0,00665006
0,00655562
0,00650274
0,00646062
0,00638883
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0,09303432
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2,15317703

Re /Fr

ical (Pa/m)

phi

He

iadm1

c

iadm2

Recr

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275,006977
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393,429613

34,0839317
18,420152
11,2509019
9,76999222
9,19856645
9,31707935
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8,16648456
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8,05412867
7,73703594
7,37654493
7,17968324

99393,75
99393,75
99393,75
99393,75
99393,75
99393,75
99393,75
99393,75
99393,75
99393,75
99393,75
99393,75
99393,75
99393,75
99393,75

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0,07641622

-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636
-1,38926636

1988,00676
1522,69737
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1255,79268
1323,96635
1366,07143
1410,61644
1461,44454
1471,05469
1479,82456
1487,72823

10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3
10268,3

�Anexo 3

1

�Anexo 3

2

�Anexo 3

3

�Anexo 3

4

�Anexo 3

5

�Anexo 3

100 mm
Ecuaciones y otros resultados del ajuste mínimo cuadrado :
PHI = (2.14978579452149)*(1)+ (-0.0598060840105121)*(FR)+
(4.25567285274943)*(1/FR)
Determinante de la matriz del sistema:12709702.0268345
Determinante normalizado del sistema:0.00538631573913062
Error máximo al resolver el sistema:8.32667268468867E-17
Variación explicada:652.465230843049 Grados de libertad:
2
Variación residual:42.1010718563293 Grados de libertad: 162
Variación total:694.56630269938 Grados de libertad: 164
Error estándar de una estimación:0.511368106868763
Error probable de una observación:0.343851579077342
Coeficiente de correlación, r =0.969218805524049
Para una prueba con nivel de confianza 0.95:
Intervalo de confianza de r : [
0.95834787,

0.97728541]

Para una prueba F de Fisher con nivel de confianza 0.95:
Valor de Fc para el ajuste : 1255.3049
Valor de Ft por la tabla :
2.6609
El ajuste es estadísticamente significativo ya que Fc&gt;Ft.
Coeficientes de correlación parcial:
-0.42446879
0.94631472
Prueba para los Coeficientes del Modelo (0.95)
Valor teórico (t de Student), t= 1.65566
t2= -5.96681209
El coeficiente 2 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t2).
t3= 37.26138314
El coeficiente 3 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t3).
Ecuaciones y otros resultados del ajuste mínimo cuadrado :
PHI = (-1.11299285060411)*(1)+ (2.83754256911439E-5)*(RE)+
(53105.3917275308)*(1/RE)
Determinante de la matriz del sistema:202655.016369767
Determinante normalizado del sistema:5.9830004165405E-15
Error máximo al resolver el sistema:7.27595761418343E-12
Variación explicada:664.767553272741 Grados de libertad:
2
Variación residual:29.7987492508075 Grados de libertad: 162
6

�Anexo 3
Variación total:694.566302523547 Grados de libertad:

164

Error estándar de una estimación:0.430215526304361
Error probable de una observación:0.289283367649107
Coeficiente de correlación, r =0.978313512863923
Para una prueba con nivel de confianza 0.95:
Intervalo de confianza de r : [
0.97060659,

0.98401608]

Para una prueba F de Fisher con nivel de confianza 0.95:
Valor de Fc para el ajuste : 1806.9944
Valor de Ft por la tabla :
2.6609
El ajuste es estadísticamente significativo ya que Fc&gt;Ft.
Coeficientes de correlación parcial:
0.32463571
0.95226340
Prueba para los Coeficientes del Modelo (0.95)
Valor teórico (t de Student), t= 1.65566
t2=
4.36854200
El coeficiente 2 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t2).
t3= 39.70266325
El coeficiente 3 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t3).
Ecuaciones y otros resultados del ajuste mínimo cuadrado :
FEXP = (-0.0172955829742343)*(1)+ (3.48576399471428E-7)*(RE)+
(420.932157108046)*(1/RE)
Determinante de la matriz del sistema:202655.016369767
Determinante normalizado del sistema:5.9830004165405E-15
Error máximo al resolver el sistema:5.6843418860808E-14
Variación explicada:0.0377998330477443 Grados de libertad:
2
Variación residual:0.00141276292607753 Grados de libertad: 162
Variación total:0.0392125959738214 Grados de libertad: 164
Error estándar de una estimación:0.00296224999058026
Error probable de una observación:0.00199186128974654
Coeficiente de correlación, r =0.981820607982629
Para una prueba con nivel de confianza 0.95:
Intervalo de confianza de r : [
0.97534450,

0.98660721]

Para una prueba F de Fisher con nivel de confianza 0.95:
Valor de Fc para el ajuste : 2167.2330
Valor de Ft por la tabla :
2.6609

7

�Anexo 3
El ajuste es estadísticamente significativo ya que Fc&gt;Ft.
Coeficientes de correlación parcial:
0.52221840
0.96334230
Prueba para los Coeficientes del Modelo (0.95)
Valor teórico (t de Student), t= 1.65566
t2=
7.79392967
El coeficiente 2 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t2).
t3= 45.70434627
El coeficiente 3 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t3)
Otra forma

LN(FEXP) = (7.88775142665484)*(1)+ (-1.2472640090502)*(LN(RE))
Determinante de la matriz del sistema:6700.13704600312
Determinante normalizado del sistema:0.000265668438176546
Error máximo al resolver el sistema:0
Variación explicada:63.1708212334096 Grados de libertad:
1
Variación residual:3.30058434475009 Grados de libertad: 163
Variación total:66.4714055780879 Grados de libertad: 164
Error estándar de una estimación:0.142737442308348
Error probable de una observación:0.0959806240923995
Coeficiente de correlación, r =0.974856810940992
Para una prueba con nivel de confianza 0.95:
Intervalo de confianza de r : [
0.96594260,

0.98145981]

Para una prueba F de Fisher con nivel de confianza 0.95:
Valor de Fc para el ajuste : 3119.7033
Valor de Ft por la tabla :
3.0519
El ajuste es estadísticamente significativo ya que Fc&gt;Ft.
Coeficientes de correlación parcial:
-0.97485681
Prueba para los Coeficientes del Modelo (0.95)
Valor teórico (t de Student), t= 1.65559
t2= -55.85430419
El coeficiente 2 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t2).

8

�Anexo 3

150 mm
Ecuaciones y otros resultados del ajuste mínimo cuadrado :
PHI = (5.64280138442511)*(1)+ (-0.418752094542252)*(FR)+
(2.22857009813584)*(1/FR)
Determinante de la matriz del sistema:17190384.7725561
Determinante normalizado del sistema:0.0643456871026736
Error máximo al resolver el sistema:4.44089209850063E-16
Variación explicada:4209.31756980229 Grados de libertad:
2
Variación residual:454.820896897133 Grados de libertad: 162
Variación total:4664.13846669943 Grados de libertad: 164
Error estándar de una estimación:1.68076605001679
Error probable de una observación:1.13017228214856
Coeficiente de correlación, r =0.949992394752315
Para una prueba con nivel de confianza 0.95:
Intervalo de confianza de r : [
0.93256384,

0.96300286]

Para una prueba F de Fisher con nivel de confianza 0.95:
Valor de Fc para el ajuste : 749.6461
Valor de Ft por la tabla :
2.6609
El ajuste es estadísticamente significativo ya que Fc&gt;Ft.
Coeficientes de correlación parcial:
-0.22293834
0.92750471
Prueba para los Coeficientes del Modelo (0.95)
Valor teórico (t de Student), t= 1.65566
t2= -2.91079927
El coeficiente 2 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t2).
t3= 31.58064521
El coeficiente 3 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t3).
Ecuaciones y otros resultados del ajuste mínimo cuadrado :
PHI = (-2.10963933955578)*(1)+ (9.64457505079318E-5)*(RE)+
(103330.406429266)*(1/RE)
Determinante de la matriz del sistema:355779.349216844
Determinante normalizado del sistema:2.02127241583753E-14
Error máximo al resolver el sistema:1.45519152283669E-11
Variación explicada:4279.10639053897 Grados de libertad:
2
Variación residual:385.032051067278 Grados de libertad: 162
9

�Anexo 3
Variación total:4664.1384416063 Grados de libertad:

164

Error estándar de una estimación:1.54644864860691
Error probable de una observación:1.03985524838758
Coeficiente de correlación, r =0.957835272140527
Para una prueba con nivel de confianza 0.95:
Intervalo de confianza de r : [
0.94306028,

0.96883786]

Para una prueba F de Fisher con nivel de confianza 0.95:
Valor de Fc para el ajuste : 900.2046
Valor de Ft por la tabla :
2.6609
El ajuste es estadísticamente significativo ya que Fc&gt;Ft.
Coeficientes de correlación parcial:
0.31082817
0.92746308
Prueba para los Coeficientes del Modelo (0.95)
Valor teórico (t de Student), t= 1.65566
t2=
4.16237537
El coeficiente 2 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t2).
t3= 31.57050554
El coeficiente 3 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t3).
Ecuaciones y otros resultados del ajuste mínimo cuadrado :
FEXP = (-0.0470407096075058)*(1)+ (1.27494427285519E-6)*(RE)+
(1009.60911804834)*(1/RE)
Determinante de la matriz del sistema:355779.349216844
Determinante normalizado del sistema:2.02127241583753E-14
Error máximo al resolver el sistema:6.93889390390723E-18
Variación explicada:0.381581316191436 Grados de libertad:
2
Variación residual:0.03037490841784 Grados de libertad: 162
Variación total:0.411956224609283 Grados de libertad: 164
Error estándar de una estimación:0.0137355024458518
Error probable de una observación:0.00923595770245977
Coeficiente de correlación, r =0.962427482927483
Para una prueba con nivel de confianza 0.95:
Intervalo de confianza de r : [
0.94921992,

0.97224875]

Para una prueba F de Fisher con nivel de confianza 0.95:
Valor de Fc para el ajuste : 1017.5532
Valor de Ft por la tabla :
2.6609

10

�Anexo 3
El ajuste es estadísticamente significativo ya que Fc&gt;Ft.
Coeficientes de correlación parcial:
0.43763843
0.93893049
Prueba para los Coeficientes del Modelo (0.95)
Valor teórico (t de Student), t= 1.65566
t2=
6.19498560
El coeficiente 2 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t2).
t3= 34.72942682
El coeficiente 3 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t3).
Otra Forma

LN(FEXP) = (7.0800300678866)*(1)+ (-1.06214975811003)*(LN(RE))
Nota:
ln(y) = A+Bln(x)
y = 10^(A/ln(10)) / X^(-B), donde c = A/ln(10).
Determinante de la matriz del sistema:7226.8703472136
Determinante normalizado del sistema:0.00030965935196941
Error máximo al resolver el sistema:8.88178419700125E-16
Variación explicada:49.4126138786117 Grados de libertad:
1
Variación residual:5.0570204701612 Grados de libertad: 163
Variación total:54.4696343487851 Grados de libertad: 164
Error estándar de una estimación:0.176680999945483
Error probable de una observación:0.118805215826996
Coeficiente de correlación, r =0.952448899152079
Para una prueba con nivel de confianza 0.95:
Intervalo de confianza de r : [
0.93584831,

0.96483178]

Para una prueba F de Fisher con nivel de confianza 0.95:
Valor de Fc para el ajuste : 1592.6880
Valor de Ft por la tabla :
3.0519
El ajuste es estadísticamente significativo ya que Fc&gt;Ft.
Coeficientes de correlación parcial:
-0.95244890
Prueba para los Coeficientes del Modelo (0.95)
Valor teórico (t de Student), t= 1.65559
t2= -39.90849594
El coeficiente 2 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t2).

11

�Anexo 3
Tabla 3.8. Ecuaciones y otros resultados del ajuste mínimo cuadrado :

φ = (7.621)*(1)+ (0.314)*(Fr)+(2.122)*(1/Fr)+ (-2.877)*( Fr )
Determinante de la matriz del sistema:18178176949.2741
Determinante normalizado del sistema:0.000171342661441841
Error máximo al resolver el sistema:1.77635683940025E-15
Variación explicada:7217.22514342882 Grados de libertad: 3
Variación residual:626.28901372635 Grados de libertad: 326
Variación total:7843.5141571552 Grados de libertad: 329
Error estándar de una estimación:1.3881797863238
Error probable de una observación:0.934890078127453
Coeficiente de correlación, r =0.959245530533808
Para una prueba con nivel de confianza 0.95:
Intervalo de confianza de r : [
0.94962870,

0.96705735]

Para una prueba F de Fisher con nivel de confianza 0.95:
Valor de Fc para el ajuste : 1252.2522
Valor de Ft por la tabla :
2.3995
El ajuste es estadísticamente significativo ya que Fc&gt;Ft.
Coeficientes de correlación parcial:
0.19593804
0.87167984
-0.35298891
Prueba para los Coeficientes del Modelo (0.95)
Valor teórico (t de Student), t= 1.6509
t2=
3.60768382
El coeficiente 2 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t2).
t3= 32.11460373
El coeficiente 3 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t3).
t 4= -6.81187835
El coeficiente 4 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t4).

12

�Anexo 3

13

�Anexo 3
Tabla 3.9. Ecuaciones y otros resultados del ajuste mínimo cuadrado.

f exp

10 C
= 1, 0621
Re

Determinante de la matriz del sistema:355779.349216844
Determinante normalizado del sistema:2.02127241583753E-14
Error máximo al resolver el sistema:6.93889390390723E-18
Variación explicada:0.381581316191436 Grados de libertad:
2
Variación residual:0.03037490841784 Grados de libertad: 162
Variación total:0.411956224609283 Grados de libertad: 164
Error estándar de una estimación:0.0137355024458518
Error probable de una observación:0.00923595770245977
Coeficiente de correlación, r =0.962427482927483
Para una prueba con nivel de confianza 0.95:
Intervalo de confianza de r : [
0.94921992,

0.97224875]

Para una prueba F de Fisher con nivel de confianza 0.95:
Valor de Fc para el ajuste : 1017.5532
Valor de Ft por la tabla :
2.6609
El ajuste es estadísticamente significativo ya que Fc&gt;Ft.
Coeficientes de correlación parcial:
0.43763843
0.93893049
Prueba para los Coeficientes del Modelo (0.95)
Valor teórico (t de Student), t= 1.65566
t2=
6.19498560
El coeficiente 2 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t2).
t3= 34.72942682
El coeficiente 3 es estadísticamente significativo ya que t&lt;=abs(t3).

�Anexo 4
Estudio de factibilidad para el mejoramiento de la eficiencia de la instalación de colas
de la Empresa Ernesto Ché Guevara.

Tabla 4.1. Flujo de Efectivo
UM: Miles de USD
Flujo de Efectivo
Indicadores
Utilidad Neta
(+) Reserva para Contingencias
(+) Depreciación
(+) Valor Residual del Activo Fijo Neto
(+) Inversión para renovar la instalación
actual
(-) Gastos de Inversión
(-) Gastos Preoperativos
(+-)Variaciones en el Capital de Trabajo
Flujo Neto de Efectivo
Flujo Neto Acumulado

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

13.939
1.384
854
7.533

28.827
2.768
1.709

32.004
2.768
1.709

35.441
2.768
1.709

39.158
2.768
1.709

43.622
2.768
1.709

45.600
2.768
1.709
4.737

55

59

56

177.186
223.449
11.680

(5.013)

55

58

(211.418)
(211.418)

215.502
4.084

36.426
40.510

39.860
80.370

Indicadores Económico- Financieros
Valor Actualizado Neto del Proyecto (VAN) @ 15%) (MUSD)
Tasa Interna de Retorno (TIR) (%)
Período de Recuperación (Años)

43.580 48.040 54.758
123.950 171.990 226.748

102.202
41%

Tabla 4.2. Estado de Origen y Aplicación de Fondos
UM: Miles de USD

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

7.533
190.000
37.602
235.135

-

-

-

-

-

4.737

75.204
75.204

77.444
77.444

79.767
79.767

82.177
82.177

84.677
84.677

87.273
92.010

35200
16.192
26.185
77.577

38800
11.937
28.997
79.734

43.000
7.234
32.038
82.272

41.400
1.190
35.691
78.281

-

10.925
11.404
234.853

31600
20.033
23.585
75.218

37.309
37.309

282
282

(15)
267

(133)
134

32
166

(95)
71

6.396
6.468

54.701
61.169

Indicadores
Fuentes
Valor Residual del activo fijo
Capital Prestado
Total de Ingresos

Destinos
Gastos de Inversión
Repago de Principal
Intereses
Impuestos

Superavit o Déficit
Saldo Acumulado

223.449

�Anexo 4
Estudio de factibilidad para el mejoramiento de la eficiencia de la instalación de colas
de la Empresa Comandante Ernesto Ché Guevara.

Tabla 4.3. Gastos de Inversión y Preoperativos.
UM: Miles de USD
Año 2003

Construcción y Montaje
Equipos
Bombas
Tuberías acero D-250
Instrumentación
Otros
Flete y Seguro
Otros
Proyecto de Investigación
Proyecto de Ingeniería para Montaje
Licencia Ambiental
Contingencia
TOTAL

U/M

uno
m

Unidad

3
3.500

Precio/U

Total

8.908
27

68.420
121.079
26.723
93.100

1.256
33.950
10.000
17.450
1.500
5.000
-

-

223.449

�Anexo 4
Estudio de factibilidad para el mejoramiento de la eficiencia de la instalación de colas
de la Empresa Comandante Ernesto Ché Guevara.

4.4. Gastos de Inversión y Preoperativos

2003

Capital de Trabajo
Materiales Auxiliares
Productos en Proceso
Efectivo en Caja
Cuentas por Cobrar
Cuentas por Pagar

(63)
9.310
2.433

Variaciones en el Capital
de Trabajo

Depreciación
Inversión
Terreno
Edificaciones
Maquinaria y Equipos
Equipos de Transporte
Equipos de Computación
Otros Equipos
Depreciación Total Anual
Depreciación Acumulada

Instalación Actual
Terreno
Edificaciones
Maquinaria y Equipos
Equipos de Transporte
Equipos de Computación
Otros Equipos
Depreciación Total Anual
Depreciación Acumulada

2004
(63)

2005
(69)

2006
(69)

2007
(76)

de

(77)

(7.383)
2.433

124

127

131

136

11.680
2003

(5.013)
2004

55
2005

58
2006

55
2007

59
2008

14.212

28.425

28.425

28.425

28.425

28.425

14.212
14.212

28.425
42.637

28.425
71.062

28.425
99.487

28.425
127.912

28.425
156.337

2003

2004

2005

2006

2007

2008

15.067

30.134

30.134

30.134

30.134

30.134

15.067
105.468

30.134
135.601

30.134
165.735

30.134
195.868

30.134
226.002

30.134
256.136

120.534
Variación
Depreciación

2008

241068,82

la

Existentes
Bombas
Tuberías acero D-200
Gasto para renovar la
instalación actual
Bombas
Tuberías acero D-200
Desmontaje
Construcción y Montaje

(854)

5
3.500

5
3.500

(1.709)

(1.709)

7.800
23,30

7.800
23,30

(1.709)

(1.709)

39.000
81.534

177.186
39.000
81.534
14464
42187

(1.709)

�Anexo IV
Estudio de factibilidad para el mejoramiento de la eficiencia de la instalación de colas de la
Empresa Comandante Ernesto Ché Guevara.

Tabla 4.5. Financiamiento del Capital prestado
UM: MUSD
Año 2003

Años

Capital a financiar (MP)
Tasa de Interés:

2003
11,50%
2004

Semestres
I

Capital
190000

II

190000
15.800

I

15.800

II
2005

17.600

I

17.600

II
Condiciones:

2006

6 meses de gracia

19.400

I

19.400

II
2007

2008

Principal

Intereses

Total (Ppal+Int.)

10.925

10.925

10.471

26.271

9.562

25.362

8.602

26.202

7.590

25.190

6.526

25.926

5.411

24.811

I

21.500

4.235

25.735

II

21.500

2.999

24.499

I

41.400

1.190

42.590

190.000

190.000

67.511

-

257.511

�Valoración Técnico - Económica

Tabla 4.1 Costo de Transportación de un m3 de Cola, $ USD.
INDICADORES

1

2

17769.7

17769.7

32850

32850

143848.4

182208

78.84

78.84

14

14

3772

4883

Gastos de amortización de las bombas.

2672.307

2672.307

Gastos de amortización de las tuberías y soportes.

4892.065

4892.065

813

813

205943.112

246180.912

1.3

4.50

Gastos de salario del personal de operación.
Gastos

por

consumo

de

agua

para

disminuirle

la

temperatura a la cola.
Gastos de energía eléctrica.
Gastos por iluminación.
Gastos imprevistos.
Gastos por mantenimiento.

Gasto del salario del personal indirecto
Total ( Gb )
Gasto para transportar un m3 de cola en 3.5 Km (USD)

�Nomenclatura

NOMENCLATURA FUNDAMENTAL UTILIZADA
SIMBOLO

D
d
det
dem
ev
Ec
f, f´
F
∑F
g
gc
He
K
Kc
L
n
N; N´; Ni
Pd; Ps
∆Pf
∆Pb
P1
Q
Qm
Re
Recr
t
Ws
Z
V
Vmáx.
Vm
Vcr
Vp
KT1
KTi
Ht
Hs
(NPSH)A
(NPSH)R
∑h
i.e.p

DENOMINACIÓN

UNIDADES

Diámetro interior de tubos
m (pie)
Diámetro de la partícula
m (pie)
Diámetro equivalente según tamaño de partícula.
m (pie)
Diámetro equivalente según masa de partícula.
m (pie)
Factor de pérdidas por fricción.
(adimensional)
Energía Cinética por unidad de masa.
J/kg ( lbf.pie/lb)
Factor de fricción de Fanning.
( adimensional)
Fuerza resultante en un punto.
N (lbf)
Pérdidas por fricción por unidad de masa.
J/Kg ( lbf.pie/lb)
Aceleración de la gravedad.
m/s2(pie/s2)
Constante adimensional.
(lb.pie/lbf.s2)
Número de Hedstrom.
(adimensional)
Índice de consistencia.
Pa.Sn (lb.s n-2/Pie)
Coeficiente de resistencia en accesorios y válvulas.
(adimensional)
Longitud de tubos rectos.
m(pie)
Índice de flujo.
(adimensional)
Potencia consumida por el fluido; motor impulsor y motor
W (lbf.pie/s)
en una bomba.
Presión de descarga y de succión, respectivamente, en
Pa(lbf /pie)
una bomba.
Caída de presión en una tubería.
Pa(lbf/pie2)
Incremento de presión en una bomba.
Pa(lbf/pie2)
Número de plasticidad.
(adimensional)
Flujo volumétrico.
m3/s(pie3/s)
Flujo másico.
Kg/s(lb/s)
Número de Reynolds.
(adimensional)
Número de Reynolds crítico.
(adimensional)
Tiempo.
s(s)
Trabajo por unidad de masa en una bomba.
J/kg ( lbf.pie /lb)
Altura de un punto con relación a un plano de referencia.
m(pie)
Velocidad del flujo.
m/s (pie/s)
Velocidad máxima del flujo.
m/s (pie/s)
Velocidad media del flujo.
m/s (pie/s)
Velocidad crítica del flujo.
m/s (pie/s)
Velocidad límite de caída de las partículas.
m/s (pie/s)
Coeficiente de consistencia conocido a una temperatura
PaSn
dada.
Coeficiente de consistencia a una temperatura dada.
Pa.Sn
Tensión de vapor del fluido.
ºC
Altura de succión.
m
Altura positiva neta de carga de succión admisible.
m
Altura positiva neta de carga de succión requerida.
m
Pérdidas hidráulicas en la línea de succión.
m
Punto izoeléctrico.

(adimensional)

�Nomenclatura

P.Z.C
T
W
S
Cw
Vs
Vl
ms
ms
i
Hmáx.
Hdmáx.
Mmáx.
Bmáx.
pmáx.
Mr.
Br.
Pr.
Hcm.
Hcb.
BHmáx.
Krec.
Kmáx.
Ucpi.
Umag.
α
αc
β
βi
γ
ξ
µ
µa
π
e

ρ
ρ

s
o

Punto de carga cero.
Temperatura.
Área de la sección transversal del conducto.
Concentración másica.
Concentración volumétrica.
Volumen de sólido.
Volumen de líquido.
Masa de sólido.
Masa de líquido.
Pérdidas específicas de presión.
Intensidad de campo máxima efectiva aplicada la
muestra
Intensidad del campo de desmagnetización máxima
sobre la muestra.
Magnetización máxima en la muestra.
Inducción máxima en la muestra.
Momento magnético máximo en la muestra.
Magnetización remanente en la muestra.
Inducción remanente en la muestra .
Momento magnético remanente en la muestra.
Campo coercitivo de inducción (H para M=0).
Campo coercitivo de inducción (Hpara B= 0)
Producto BH máximo.
Permeabilidad magnética recoil relativa.

(adimensional)
ºC
2
m (pie2)
%
%
3
m (pie3)
m3(pie3)
Kg(lb)
Kg(lb)
Pa/m(lbf/pie)
k A/m (Oe)
k A/m (Oe)
k A/m (Oe)
k A/m (Oe)
k A/m (Oe)
k A/m (Oe)
T ( Gauss)
k A/m (Oe)
k A/m (Oe)
T . A/m (M gauss
Oe)
-

Permeabilidad magnética relativa máxima.
Energía de primera imanación
Energía de magnetización en un ciclo.
Símbolos Griegos
Parámetros de corrección de energía cinética en el
modelo reológico.
Parámetro que define el Reynolds crítico en plástico
Bingham.
Parámetro para el coeficiente Fanning
Coeficiente de corrección de sobrecargas (incremento
de potencia requerida) en bombas.
Velocidad de deformación (gradiente de velocidad).
Potencial Zeta.
Viscosidad dinámica.

Joule(erg)
Joule(erg)

1/s (1/s)
(mV)
Pas. ( lb/ Pie.s )

Viscocidad aparente con fluidos no newtonianos

Pas. ( lb/ Pie.s)

Constante matemática.
Constante matemática
Densidad del sólido.

(π = 3,1416)
(e =2,7118)
Kg/ m3( lb/Pie3)

Densidad del agua.

Kg/ m3( lb/Pie3)

(adimensional)
(adimensional)
(adimensional)
(adimensional)

�Nomenclatura

ρ

p

τB
τij
τii
τw
τo
G0

ϕ

Densidad de la pulpa.

Kg/ m3( lb/Pie3)

Esfuerzo inicial de Bingham.
Esfuerzo cortante (de cizalla).
Esfuerzo normal.
Esfuerzo cortante evaluado en la pared del tubo.
Esfuerzo cortante inicial físico del modelo de Bingham.
Densidad de carga superficial.
Coeficiente de corrección de las pérdidas hidráulicas en
flujo trifásico.

Pa( lbf/pie2)
Pa( lbf/pie2)
Pa( lbf/pie2)
Pa( lbf/pie2)
Pa( lbf/pie2)
C/m2 o mol/L
(adimensional)

�</text>
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                <text>Estudio del hidrotransporte de las colas en el proceso carbonato amoniacal</text>
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ESTUDIO EXPERIMENTAL DE FLUJO Y TRANSPORTE DE
CROMO, NÍQUELY MANGANESO EN RESIDUOS DE LA ZONA MINERA
DE MOA(CUBA): INFLUENCIA DEL COMPORTAMIENTO HIDROMECÁNICO

Roberto L. Rodríguez Pacheco

�UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE CATALUÑA
Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona
Departamento de Ingeniería del Terreno y Cartográfica

ESTUDIO EXPERIMENTAL DE FLUJO Y TRANSPORTE DE CROMO,
NÍQUEL Y MANGANESO EN RESIDUOS DE LA ZONA MINERA DE MOA
(CUBA): INFLUENCIA DEL COMPORTAMIENTO HIDROMECÁNICO

Te si s do ct or al pr es en ta da po r:

Rober to L. Rodrí guez -Pache co

Dirigida por:
Dra. Lucila Candela Lledó
Dr. Antonio Lloret Morancho

JUNIO, 2002

�A David y Anna

�ÍNDICE
Agradecimientos

I

Resumen

III

Abstract

VII

Introducción

1

1. Introducción
2. Motivación y objetivos
2.1. Motivación
2.2. Objetivos
3. Metodología
4. Organización y contenidos de la tesis

1
2
4
5
7
8

Capítulo 1. Caracterización de la zona de estudio municipio de Moa
(Cuba)

11

1. Zona de estudio
1.1. Ubicación geográfica.
1.2. Clima
1.3. Marco geológico
1.3.1. Tectónica del área de estudio y sismisidad
1.4. Yacimientos minerales
1.5. Procesos minero-metalúrgicos
1.5.1. Minería a cielo abierto
1.5.2. Procesos de extracción del níquel y el cobalto
1.5.3. Los residuos minero-metalúrgicos

11
11
13
16
23
25
29
29
31
34

Capítulo 2. LOS RESIDUOS MINEROMETALÚGICOS. ESTADO DEL
ARTE

39

2.1.Introducción
2.1.1. Origen de los residuos minero-metalúrgicos
2.2. Tipos de presas de residuos y formas de vertido
2.2.1. Tipos de presas de acuerdo al sistema de cierre utilizado
2.2.2. Formas de vertido de los residuos
2.3. Propiedades de los residuos minero-metalúrgicos sólidos
2.3.1. Principales fases minerales
2.3.1.1. Comportamiento geoquímico
2.3.2. Propiedades físico–mecánicas
2.3.2.1. Licuefacción de los residuos minero-metalúrgicos
2.3.2.2. Comportamiento hidromecánico
2.4. Impacto ambiental de las actividades minero-metalúrgicas
2.4.1. Impacto sobre las masas de agua continentales y marinas
2.4.2. Drenajes y lixiviados de aguas ácidas de escombreras y minas
inactivas
2.4.2.1. Modelos numéricos

39
41
43
43
47
50
50
51
52
54
55
55
56
59
62

�Índice

2.4.3. Variación de la morfología del terreno
2.4.4. Impactos sobre la atmósfera y el suelo
2.4.5. Impactos paisajísticos
2.4.6. La contaminación ambiental por diferentes formas de energía
2.5. Riesgo ambiental por rotura de las presas de residuos
2.6. Los residuos mineros en Cuba. Antecedentes
2.7. Antecedentes en el estudios de residuos minero-metalúrgico de yacimiento
lateríticos en otras partes del mundo

63
64
66
67
67
71

Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

76

3.1 Introducción
3.2 Trabajo de campo
3.3 Trabajos de laboratorio
3.3.1. Características de la fase líquida
3.3.2. Características de la fase sólida
3.3.3. Ensayos de caracterización geoquímica
3.3.3.1. Ensayos Batch
3.3.3.2. Secuencia de extracción
3.3.4. Parámetros hidráulicos
3.3.5. Propiedades mecánicas
3.4. Equipos desarrollados para la investigación
3.4.1. Bandejas de retracción
3.4.2. Equipo para determinar la resistencia a la tracción directa
3.4.3. Construcción de columnas de pequeño diámetro para el estudio del
flujo y transporte de solutos en el medio poroso
3.4.4. Construcción e instrumentación de una columna para el estudio del
comportamiento hidromecánico de medios porosos
3.4.4.1.Prestaciones de la columna
3.5. Trabajo de gabinete

76
76
81
81
82
85
85
85
86
87
89
89
92

Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos en los medios porosos.
Ensayos en columnas
4.1. Generalidades de los modelos de flujo y transporte de solutos
4.1.1. Acoplamiento químico del transporte del soluto
4.1.2. Definición del equilibrio de adsorción
4.1.3. Método de resolución
4.2. Modelos de equilibrio local
4.2.1. Modelos unicomponentes
4.2.2. Modelos multicomponentes
4.2.3. Aplicabilidad del equilibrio local en el flujo y transporte de solutos
4.3. Modelos de flujo y transporte con cinética de transferencia de masa
4.3.1. Descripción de los modelos de flujo y transporte de solutos en
condiciones de no equilibrio
4.3.1.1. Modelos químicos o modelo de dos sitios (two site models)
4.3.1.2. Modelos físicos o modelos de dos regiones (two region
models)
4.4. Estudios de flujo y transporte de soluto en condiciones de no equilibrio
4.5. Estimación de los parámetros de los modelos de flujo y transporte de dos sitios

75

94
96
102
104
107
107
107
108
109
111
111
112
112
113
115
116
119
121

�Índice

y dos regiones. Significado de estos e influencia sobre las curvas de llegadas de
los solutos

123

Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

131

5.1. Introducción
5.2. Hidrología superficial
5.2.1. Características físico-químicas de las aguas superficiales
5.2.2. Análisis de la contaminación de las aguas superficiales por los
residuos mineros
5.2.3. Calidad de las aguas superficiales
5.3. Hidrología subterránea
5.3.1. Inventario de puntos de agua
5.3.2. Acuífero de las rocas ultramáficas
5.3.2.1. Características geométricas
5.3.2.2. Superficie piezométrica
5.3.2.3. Parámetros hidráulicos
5.3.3. Acuífero aluvial
5.3.3.1. Características geométricas
5.3.3.2. Superficie piezométrica
5.3.3.3. Parámetros hidráulicos
5.3.4. Funcionamiento hidrogeológico
5.3.4.1. Recarga
5.3.4.2. Descarga
5.3.4.3. Balance
5.3.5. Características físico-químicas de las aguas subterráneas
5.3.6. Clasificación de las aguas subterráneas
5.3.7. Análisis de la contaminación de las aguas subterráneas
5.3.7.1. Metales pesados, hierro, magnesio y sulfato en las aguas
subterráneas de las rocas ultramáficas: fondo geoquímico
natural
5.3.7.2. Contaminación de las aguas subterráneas del acuífero aluvial
5.3.7.3. Origen de los metales presentes en las aguas subterráneas
5.3.8. Calidad de las aguas de los acuíferos aluvial y el acuífero de las
rocas ultramáficas
5.3.9. Cálculo de la mezclas de agua en el acuífero aluvial
5.3.9.1. Métodos químicos ambientales
5.3.9.2. Cálculo de la mezcla de agua en el acuífero aluvial mediante
un modelo hidrogeoquímico
5.4. Hidrogeoquímica de las aguas subterráneas
5.4.1. Relaciones iónicas
5.4.2. Interacción agua roca: modelo hidrogeoquímico
5.4.3. Índice de saturación
5.5. Conclusiones

131
131
132
137
140
140
141
142
143
144
144
146
146
147
148
149
149
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180
182

Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos de la
industria cubana del níquel en Moa

185

6.1. Introducción
6.2. Característica de los depósitos de estériles

185
187

�Índice

6.3. Características físico–mecánicas
6.3.1. Propiedades físicas básicas
6.3.2. Ensayos edométricos
6.3.3. Ensayos de compresión simple
6.3.4. Resistencia a tracción
6.3.5. Ensayos de corte directo
6.3.6. Ensayos triaxiales
6.3.6.1. Ensayos triaxiales en condiciones no drenadas
6.3.6.2. Ensayos triaxiales cíclicos en condiciones no drenadas
6.4. Comportamiento hidromecánico
6.4.1. Curva de retención
6.4.2. Cambio de volumen debido a cambios de succión
6.4.3. Permeabilidad
6.5. Formación de grietas por desecación
6.6. Influencia de las grietas de desecación sobre la permeabilidad de los
residuos mineros
6.7. Conclusiones
Capítulo 7. Movilidad de los metales Mn(II), Ni(II) y Cr(VI) en residuos
mineros Ensayos de laboratorio
7.1. Adsorción y desorción de metales (Mn, Ni y Cr)
7.1.1 Introducción
7.1.2. Material
7.1.3. Ensayos de adsorción - desorción de los metales pesados en los
residuos mineros
7.1.4. Metodología de los experimentos Batch
7.1.5. Isoterma de adsorción y desorción del manganeso (MnII))
7.1.6. Isoterma de adsorción y desorción del níquel (NiII)
7.1.7. Isoterma de adsorción y desorción del cromo (CrVI)
7.1.8 Discusión de los resultados de los ensayos Batch
7.1.9. Adsorción instantánea en un sistema cerrado (ensayos Batch)
7.1.10. Comparación de la capacidad de adsorción de los residuos con otros
materiales y suelos naturales
7.2. Ensayos de flujo y transporte de solutos en columna de residuos en el
laboratorio
7.2.1. Introducción
7.2.3. Materiales y método
7.2.3.1. Montaje de las columnas
7.2.4. Ensayos de transporte de soluto con flujo estacionario
7.2.5. Interpretación de los resultados del ensayo de flujo con el trazador
pentafluobenzoato sódico (PFBA)
7.2.6. Análisis de los ensayos de flujo y transporte de los metales en las
columnas de residuo
7.2.6.1. Ensayos de flujo y transporte con adsorción y desorción de
Ni(II)
7.2.6.2. Ensayos de flujo y transporte con adsorción y desorción de
Mn(II)
7.2.6.3. Ensayos de flujo y transporte con adsorción y desorción de
(CrVI)

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194
196
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266
268
270

�Índice

7.2.7. Discusión de los resultados de los ensayos de flujo y transporte con
adsorción y desorción de Cr(VI), Ni((II) y Mn(II)
7.2.8. Ensayos de flujo y transporte con adsorción y desorción de los tres
metales simultáneamente
7.2.9. Ensayo de flujo y transporte con adsorción y desorción de Ni y Mn
7.2.10. Análisis semicuantitativo de la concentración de los metales en
muestras del residuo ACL del ensayo de flujo y transporte
7.3. Influencia del pH en el proceso de adsorción
7.3.1. Materiales y métodos de ensayos de flujo con adsorción de metales
(Cr(VI), Ni(II), Mn(II)) a diferentes pH
7.3.2. Adsorción de Cr(VI) en un ensayo de flujo y transporte a través del
residuo ACL para diferentes pH
7.3.3. Adsorción de Ni(II) en ensayos de flujo y transporte en el residuo
ACL para diferentes pH
7.3.4. Adsorción de Mn(II) en ensayos de flujo y transporte en el residuo
ACL para diferentes pH
7.4. Influencia de la concentración inicial de soluto en la solución acuosa sobre
el proceso de adsorción en el residuo ACL
7.5. Comparación de la capacidad de adsorción del residuo ACL con una
zeolita (Clinoptilolita)
7.6. Conclusiones
Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y
transporte en columnas
8.1. Introducción
8.2. Selección de los modelos
8.3. Modelos matemáticos
8.3.1. Modelo en condiciones de equilibrio
8.3.2 Modelos en condiciones de no equilibrio (modelo de dos sitios)
8.4. Estimación ó determinación de los parámetros del modelo
8.4.1. Determinación de KL y R para los modelos de dos sitios
8.4.2. Determinación del valor de D, P, w y β
8.5. Análisis de los resultados del ajuste de las curvas de paso del
Pentaflurobenzoato (PFBA)
8.6. Modelación de la curva de llegada de los ensayos de flujo y transporte de
los tres metales
8.6.1. El ensayo de flujo y transporte del Ni(II) con procesos de
adsorción y desorción
8.6.2. El ensayo de flujo y transporte del Mn(II) con procesos de
adsorción y desorción
8.6.3. El ensayo de flujo y transporte del Cr(VI) con procesos de
adsorción y desorción
8.6.4. Discusión de los resultados de modelización de los ensayos de
flujo y transporte con metales
8.7. Conclusiones

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273
277
278
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320
323

�Índice

Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos
minero-metalúrgicos en el flujo y transporte de solutos

327

9.1. Introducción
9.1.1. Procedimiento de ensayo de los residuos mineros en columnas
9.2. Llenado de la columna, saturación y medida de la permeabilidad
9.2.1. Llenado de la columna
9.3. Resultados de las medidas efectuadas durante el proceso de montaje de la
columna por capas
9.3.1. Evaporación
9.3.2. Retracción
9.3.3. Ensayo de saturación
9.3.4. Ensayo de permeabilidad
9.4. Ensayos de flujo y transporte de solutos en columna de residuos
9.4.1. Ensayo de flujo y transporte con el trazador PFBA
9.4.2. Ensayo de flujo y transporte de Ni
9.4.3. Ensayo de flujo y transporte con un trazador fosforescente
(fluoresceína sódica)
9.5. Modelación de los resultados de los ensayos de flujo y transporte
9.5.1. Modelación de los ensayos con el trazador PFBA
9.5.2. Modelación de los ensayos de flujo y transporte con el Ni
9.5. Conclusiones

327
328
329
329

Capítulo 10. Conclusiones generales y líneas de investigación futura

369

10.1. Equipos experimentales
10.2. Hidrología superficial y subterránea
10.3. Características hidromecánicas de los residuos minero-metalúrgicos sólidos
10.4. Ensayos de adsorción y desorción de Ni, Cr y Mn en los residuos mineros.
Ensayos Batch y de flujo y transporte
10.5. Resultados de la modelación numérica del flujo y el transporte de solutos
10.6. Comportamiento hidromecánico de los residuos ACL y su influencia en el
flujo y transporte de solutos
10.7. Conclusión general
10.8. Riesgo ambiental de los residuos
10.9. Futuras lineas de investigación
10.9.1. De aplicación inmediata
10.9.2. Futuras líneas de investigación a desarrollar

369
370
372

Referencias

383

Anejo 1. Datos hidroquímicos
Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción
Anejo 3. Isotermas de adsorción
Anejo 4. Calibraciones
Lista de símbolos
Listado de figuras
Listado de tablas
Listado de fotos

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437
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459

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379
380
381
381

�Agradecimientos

I

Agradecimientos
La realización de esta tesis doctoral no habría sido posible sin el apoyo y confianza depositados en mi
por mis dos directores Profesores Lucila Candela y Antonio Lloret a los cuales quiero agradecer el
excelente apoyo brindado en todos estos años y su preocupación por los aspectos personales y
humanos que trae aparejado la realización de una tesis doctoral alejado de la familia y del país de
origen.
Al Departamento de Ingeniería del Terreno por haber puesto a mi disposición la infraestructura y
bienes materiales indispensables para realizar la investigación y a los profesores (Drs. A. Ledesma, J.
Suriol, E. Alonso, A. Gens, J. Carrera, E. Custodio, S. Olivella, A. Josa, J. Corominas y X. Sánchez)
por la cooperación brindada durante la realización de la tesis y al personal de administración Eva. M.
Martínez y secretaria Mari C. Esteban.
Mi más profundo agradecimiento al personal del laboratorio José Álvarez, Fernando Cortés, Enrrique
y especialmente a Tomás Pérez, que ha contribuido de manera significativa en la fabricación de los
equipos experimentales.
Al personal del Laboratorio de Química, Facultad de Ciencias, Universidad de Girona (Dras. M.
Hidalgo y V. Salvadó) por su paciencia con mis “grandes” conocimientos de química y su
contribución en la realización de varios experimentos en su departamento y al personal del laboratorio
(Mónica, Sonia, Carolina, Roger, Marta, Eva, Gemma y Laura).
A la Dra. A. Cortés de la Facultad de Farmacia, Universidad de Barcelona por su apoyo en la
realización de varios análisis en el laboratorio de la Unidad de Edafología.
Al Departamento de Cristalografía, Mineralogía y Depósitos Minerales, Facultad de Geología,
Universidad de Barcelona y especialmente a los Drs. J. Proenza y J.C. Melgarejo por el apoyo en la
realización de los estudios de mineralogía.
Al personal de CSIC por la realización de ensayos de mineralogía, roca total y ensayos geoquímicos
en sus laboratorios y especialmente a los Drs. I. Queralt y C. Ayora por las discusiones sostenidas
sobre geoquímica y mineralogía.
Al personal de la Escuela Universitaria de Manresa (Drs. J. M. Mata, X. de Las Heras, J.M. Casas, J.
Castany) y al personal de administración Llúcia por haberme recibido y aceptado en su departamento.

�Agradecimientos

II

Al Departamento de Geología del Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa, Cuba, por el soporte
brindado, la cooperación y facilidades para obtener la información disponible.
Al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos de la Provincia de Holguín y en especial al
Departamento de Hidrogeología por la cooperación y apoyo en la información disponible para poder
desarrollar la tesis.
A la Industria Cubana del Níquel por su cooperación y facilidades brindadas para desarrollar el
muestreo de los materiales y la cooperación en la entrega de la información existente.
A mis amigos en Cuba (B. Riverón, J. Carménate, J. Batista, R. Díaz, J.A. Pons, Joel Batista, J. Tool y
C. De Miguel) en el ISMM y A. Pérez y A. Rodríguez de La Empresa Nacional de Investigaciones
Aplicadas (ENIA) de Holguín, por su apoyo incondicional y constante ánimo para que realizara la
tesis.
A mis amigos en Barcelona, Rebeca, Joa, Claudia, Espi, Núria, Ramón, Salvador, Víctor, Alberto,
Cristina, Jorge, Dolors, Albert, M. José y Joaquín, Vanessa, Toni, Mireia, Xavi, Olga, Ramón,
Sussana, Raul, Esther, Jordi, Dani, Eva, Josepa, Jordi, Lídia, Xavi, Marina, Santi y Cris por el soporte
que me han brindado durante estos años.
A todos los compañeros de doctorado (Oldecop, Luciano, Clemente, Mauricio, Marcelo, Jordi,
Salvatore, Alexandra, Carlos, Carlos, Marcel, Leonardo, Moya, Rius, Cati, Wolf, Annick) que han
pasado por el Departamento de Ingeniería del Terreno en estos años y han hecho de éste un lugar
agradable para trabajar, a pesar de lo “ingrato” pero satisfactorio que resulta el trabajo del laboratorio.
A mi familia en Cuba (David, Vivian, Ramiro, Reynaldo, Yaumara) y en Barcelona (Anna, Victòria,
Albert, Èrika, Josep, Marina, Damián, Mercè, Marc, Tomàs, Pere, M. Àngels y Josep), por el apoyo y
animación constante.
A la Fundación Centro Internacional de Hidrogeología Subterránea y en especial a Margarita, Raquel
y al director del Curso Internacional de Hidrogeología Subterránea E. Batista.
Agradezco el apoyo financiero realizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional
(AECI) para la realización de los cursos de doctorado. Al Comissionat per a Universitats i Recerca de
la Generalitat de Catalunya y a la Vicerrectoría de Investigación de la UPC, especialmente al Dr. A.
Marí, pues sin su soporte habría sido muy difícil la culminación de esta tesis.

�Resumen

III

Resumen
En la actualidad, el impacto ambiental de las actividades minero-metalúrgicas y los
residuos generados por éstas, se han convertido en temas de especial atención en el
estudio de la problemática ambiental que generan sobre las masas de aguas
continentales y marinas. Sin embargo, el estudio de la influencia del factor
hidromecánico en el flujo y transporte de contaminantes no ha sido estudiado de forma
sistemática en los residuos minero-metalúrgicos. El objetivo fundamental de esta tesis
es estudiar los factores físicos, hidromecánicos, hidrogeológicos y geoquímicos que
condicionan el flujo y el transporte de contaminantes metálicos (Cr, Ni, Mn) en residuos
mineros y en segundo lugar realizar una evaluación del impacto ambiental de estos
residuos sobre las aguas superficiales y subterráneas.
El distrito minero de Moa (Cuba), presenta las mayores reservas de Co y las segundas
de Ni a nivel mundial. Los yacimientos de Ni y Co se explotan por el método de minería
a cielo abierto desde el año 1943. El proceso metalúrgico de extracción del Ni y Co se
realiza con dos tecnologías: lixiviación con carbonato amoniacal (ACL) y lixiviación
con ácido sulfúrico (SAL). Los residuos (estériles) de la minería a cielo abierto se
almacenan en escombreras próximas a la mina y los residuos metalúrgicos sólidos (5200
toneladas/día) en presas de residuos anexas a las factorías, ubicadas sobre la terraza del
Río Moa.
El programa de investigación se realizó en dos fases: I) muestreo a nivel de campo de
las aguas (superficiales, subterráneas y residuales), los residuos sólidos y los diferentes
materiales geológicos y II) estudio experimental en el laboratorio. La segunda fase
constituye el grueso de la investigación y en ella se desarrolla una caracterización
hidrogeoquímica de las aguas e hidromecánica y geoquímica de los residuos sólidos de
los dos procesos metalúrgicos.
En el área existen dos unidades hidrogeológicas: el acuífero de las rocas ultramáficas
que ocupa más del 60% del municipio Moa y el acuífero aluvial. La hidroquímica de las
aguas superficiales y subterráneas no contaminadas se caracterizan por un
enriquecimiento en bicarbonatos y magnesio. La presencia de metales pesados en las
aguas subterráneas de la región tiene dos orígenes: I) natural, resultado de los procesos

�Resumen

IV

de meteorización de las rocas ultramáficas y II) antropogénico, debido a los residuos de
la actividad minero-metalúrgica. Las aguas subterráneas y superficiales contaminadas
presentan un enriquecimiento en Mg, SO4 y metales pesados (Cr, Ni y Mn). Las aguas
subterráneas contaminadas por los lixiviados de la presa de residuos son las que
presentan los menores valores de pH, mayor conductividad y mayor cantidad de TSD
(hasta 5000 mg/L). La concentración en el agua de los metales Cr, Ni, Fe y Mn, así
como el sulfato y el magnesio en las aguas subterráneas muy contaminadas supera en
más de dos órdenes de magnitud la concentración en las aguas no contaminadas y su
concentración en el acuífero aluvial se incrementa exponencialmente a medida que
disminuye la distancia a la presa de residuos.
La modelación geoquímica de las aguas subterráneas muestra que los contaminantes
metálicos se mueven en forma de complejos SO4-ion, OH-ion y CO3-ion. El cálculo del
índice de saturación de las especies minerales que conforman la matriz del medio
poroso de los acuíferos muestra que las aguas subterráneas contaminadas presentan una
sobresaturación en hematita y goethita. La mezcla de agua del acuífero aluvial con los
lixiviados que se infiltran a través de la presa de residuos alcanza el 20% en los pozos
situados al lado de la presa de residuos.
En el estudio hidromecánico de los residuos se ha empleado el residuo ACL, para lo que
se ha desarrollado un programa experimental extenso que ha permitido conocer el
comportamiento del material en condiciones saturadas y no saturadas. La investigación
ha hecho énfasis en los residuos del proceso ACL, pues representa más del 70% del
volumen de residuo que se almacena en la actualidad en las presas. Los ensayos de
caracterización hidromecánica muestran que la resistencia a la tracción directa e
indirecta, a la compresión simple, la rigidez del material y la conductividad hidráulica
presenta una gran dependencia del grado de saturación. Los cambios de volumen por
retracción y la variación del grado de saturación provocan una disminución de la
permeabilidad hidráulica, mientras que las grietas de desecación formadas durante el
proceso de retracción del material provocan un incremento de la conductividad
hidráulica de más de un orden de magnitud en comparación con el medio poroso
homogéneo.

�Resumen

V

La adsorción del Cr, Ni y Mn en los dos residuos metalúrgicos de la industria cubana
del Ni [uno perteneciente al proceso de lixiviación con ácido sulfúrico (SAL) y el otro
perteneciente al proceso de lixiviación con carbonato amoniacal (ACL)], se investigó
con el uso de ensayos en Batch y de flujo y transporte de soluto en condiciones
saturadas. La isoterma de adsorción del Cr y el Mn es fuertemente no lineal en los dos
residuos, mientras que en el caso del Ni, la isoterma de adsorción es no lineal en el
residuo ACL y lineal en el residuo SAL. Las isotermas de adsorción no lineal se ajustan
al modelo de Freundlich (Sa=KfCwn). La adsorción de más del 70% de la masa de soluto
retenida ocurre muy rápidamente, alcanzándose el equilibrio de adsorción en los
ensayos Batch, en todos los metales, para tiempos inferiores a 8 horas. La adsorción
física por las fuerzas electrostáticas de las partículas del medio poroso constituye la
mayor causa de la adsorción, mientras que la componente química es más pequeña.
Los ensayos de flujo y transporte de soluto por el medio poroso homogéneo se
realizaron con dos columnas de 5 y 10 cm de longitud y 1.6 cm de diámetro. Los
ensayos se realizaron para tres metales con inyecciones en continuo de 91 volúmenes de
poros y velocidades de 1.2, 14 y 39 cm/h. Las curvas de llegada de los tres metales en
los dos residuos, para las condiciones de flujo y concentración en que se realizaron los
ensayos, exhiben un comportamiento no ideal, caracterizadas por la presencia de
asimetría y grandes colas. Los resultados de los ensayos de flujo y transporte se
simularon con el modelo “Dos sitios” que incorpora la isoterma de adsorción no lineal y
condiciones de no equilibrio debido a la histéresis del proceso de sorción. Los
resultados de la modelación muestran que la causa mayor de que el transporte de solutos
no sea ideal es la no linealidad del proceso de adsorción, debido en primer lugar a la
adsorción física (más del 70%) y en segundo lugar a la adsorción química.
Para el estudio del comportamiento hidromecánico de los residuos mineros y su
influencia sobre el flujo y el transporte de solutos se construyó una columna totalmente
instrumentada con diferentes sensores, capaz de realizar de forma automática un control
de la evolución temporal de los diferentes parámetros que determinan el
comportamiento hidromecánico del residuo. Durante la realización de un ensayo es
posible realizar mediciones de la retracción vertical, la succión, la temperatura, la
humedad relativa y medidas del contenido volumétrico de agua en la matriz del medio

�VI

Resumen

poroso en profundidad y en la superficie de la muestra. Además permite realizar
ensayos de flujo y transporte de solutos en el medio poroso homogéneo o agrietado.
Finalmente se presenta la influencia del comportamiento hidromecánico del residuo
ACL

sobre

flujo

y transporte

de

tres solutos,

un

trazador

conservativo

pentafluorobenzoato (PFBA), un trazador fosforescente fluoresceína sódica (FNa) y Ni,
en el medio poroso saturado en presencia de flujo preferencial en una columna de
residuo de 28.5 cm de diámetro y 31.5 cm de alto con estratificación y presencia de
grietas de desecación. La conductividad hidráulica de la columna es 5.26x10-6 m/s, más
de dos órdenes de magnitud superior a la del medio poroso homogéneo. Los resultados
de los ensayos de flujo y transporte con trazador y solutos reactivos son coherentes con
el modelo conceptual de flujo y transporte advectivo a través de las grietas de
desecación, combinado con la difusión del soluto en el agua relativamente inmóvil que
ocupa los poros de la matriz del medio poroso. Esto queda confirmado por las
características de las curvas de llegada del PFBA y la del Ni, que experimentan una
subida casi vertical muy rápida durante el proceso de adsorción y una gran cola durante
la desorción. Este doble proceso lo muestra la concentración de Ni medida en la matriz
adyacente a la zona de fractura, donde se aprecia que la masa de Ni adsorbida decrece
exponencialmente con la distancia del punto muestreado a la zona de la grieta más
cercana y por la distribución de la fluoresceína en las zonas de grietas.
El comportamiento hidromecánico de los residuos desempeña un papel muy importante
en el flujo y transporte de contaminantes por el medio poroso. En el caso de los residuos
mineros de la Industria Cubana del Níquel las grietas de desecación condicionan el
régimen de infiltración y constituyen una zona preferencial de flujo de indudable
importancia. Por ello, se considera que este es un aspecto a tener encuenta en el
almacenamiento y gestión de los residuos minero-metalúrgicos por la problemática
ambiental que conlleva.

�Abstract

VII

Abstract
The environmental impact of mining and metallurgical activities and the waste
generated by them has become of special interest to the studies of environmental
problems generated on the marine and continental water masses. Nevertheless, the
influence of the hydromechanical behaviour on flow and on transport of contaminants
has not been systematically investigated for mining-metallurgical wastes. The main aim
of this thesis is the study of physical, hydromechanical, hydrogeological and
geochemical factors, conditions that influence flow and transport of metals (Cr, Ni, Mn)
in mining wastes and secondly, the realization of an environmental impact evaluation of
these wastes on surface and groundwater.
The Moa mining district (Cuba) holds the worldwide largest reserves of cobalt and the
second largest reserves of nickel. The Ni and Co deposits are mined in open pits since
1943. The metallurgical process of Ni and Co extraction is realized with two different
technologies: ammoniac carbonate leaching (ACL) and sulphuric acid leaching (SAL).
The sterile mining wastes of the open pit mining are stored in waste piles near the mine
and the solid metallurgical wastes (5200 tons/day) are stored in dams closed to the
factories located on the top of the terraces of Moa river.
The investigation programme carried out consisted in two phases: I)- sampling of water
at field level (surface, ground and waste water), solid wastes and different geological
materials and II)- experimental investigation in the laboratory. The major part of the
investigation concerns the second phase, where a hydrogeochemical characterization of
waters and a hydromechanical and geochemical characterization of solid wastes from
the metallurgical process are developed.
In the studied area two hydrogeological units are present: the ultramaphic rocks aquifer
that occupy more than 60% of the Moa municipality and the alluvial aquifer. The
hydrochemical characteristics of the non-contaminated surface and groundwater are an
enrichment of bicarbonates and magnesium. The presence of heavy metals in the
groundwater of the region has two origins: I) natural, as a product of the ultramaphic
rock weathering process, and II) anthropogenic, due to the wastes of mining and
metallurgical activities. The contaminated surface and ground waters are characterized

�Abstract

VIII

by an enrichment in Mg, SO4 and heavy metals (Cr, Ni and Mn). The groundwaters
contaminated by the leachates of the waste dam show the lowest pH and the highest
conductivity values, as well as highest contents of TDS (up to 5000 mg/l). The
concentration of Cr, Ni, Fe and Mn, as well as of sulphate and magnesium in heavily
contaminated groundwater is up to two orders of magnitude higher than in noncontaminated waters and in the alluvial aquifer its concentration exponentially increases
as the distance to the waste dam decreases.
The geochemical modelling of the groundwater shows that metallic contaminants move
as SO4-ion, OH-ion and CO3-ion complexes. The saturation index calculated of the
mineral species that conform the matrix of the porous medium of the aquifers indicates
that the contaminated groundwaters have an over-saturation of hematite and goethite.
The mixing of water from the alluvial aquifer and leachates from the dam reaches up to
20% in the wells located near the waste dam.
The ACL waste has been used in the hydromechanical investigation of the wastes. With
this purpose an extensive experimental programme has been developed, which has
allowed to know the behaviour of the material under saturated and non saturated
conditions. The investigation emphasized on the wastes of the ACL process since they
represent more than 70% of the waste volume stored in the dams. The hydromechanical
characterization tests show that the resistance to direct and indirect traction, to simple
compression, the rigidity of the material and the hydraulic conductivity are very
dependent on the degree of saturation. The volume changes due to retraction and the
variation in the degree of saturation induce a decrease of the hydraulic permeability,
whereas the desiccation cracks under the retraction process of the material induce an
increase of the hydraulic conductivity higher than one order of magnitude compared
with the homogeneous porous media.
The adsorption of Cr, Ni and Mn in both of the metallurgical wastes of the Cuban
industry (one corresponding to the lixiviation process with sulphuric acid (SAL) and the
other to the lixiviation process with carbonate ammoniac (ACL)) was investigated with
Batch-tests, as well as flow and solute transport tests under saturated conditions. The
adsorption isotherm of Cr and Mn is strongly non-linear in both wastes, whereas for Ni,
the adsorption isotherm is non-linear in ACL wastes and linear in SAL wastes. The non-

�Abstract

IX

linear adsorption isotherm is well described by the Freundlich equation (Sa=KfCwn).
Adsorption of more than 70% of the solute mass retained occurs rapidly, reaching the
adsorption equilibrium in the Batch-tests in less than 8 hours for all metals. The
physical adsorption through electrostatic forces of the particles of the porous media are
the main cause of adsorption, whereas the chemical component is of less importance.
The flow and solute transport tests through homogeneous porous media were done with
two columns of 5 and 10 cm length and 1.6 cm diameter. Tests were fulfilled for three
metals injecting in continuum 91 pore volumes at velocities of 1.2, 14 and 39 cm/h. The
breakthrough curves of the three metals in both wastes under the executed flow and
concentration conditions exhibit a non-ideal behaviour, characterized by asymmetries
and long tailings. The results of the flow and transport tests were simulated with the
“Two site” models, which incorporate the non-linear sorption, rate-limited sorption,
linear sorption and conditions of non-equilibrium due to the hysteresis of the sorption
process. Modelling results indicate that the major cause for the solute transport not
being ideal is the non-linearity of the adsorption process, mainly due to the physical
adsorption (more than 70%) and to the chemical adsorption.
In order to study the hydromechanical behaviour of the mining wastes and their
influence on the flow and the solute transport, a fully equipped column was built with
diverse sensors able to automatically control the temporal evolution of the different
parameters that control the hydromechanical behaviour of the waste. During a test it is
possible to measure the vertical retraction, the suction, the temperature, the relative
humidity and the volumetric water content in the matrix of the porous medium with
depth and at the sample surface. It also allows to perform flow and solute transport tests
in homogeneous or cracked porous media.
Finally the influence of the hydromechanical behaviour of the ACL waste on the flow
and solute transport of three solutes, a conservative pentafluorobensoate (PFBA) tracer,
a fluorescent tracer Na-fluorescein and Ni, was studied in the saturated porous medium
in presence of preferential flow in a waste column of 28.5 cm diameter and 31.5 cm
height with stratification and desiccation cracks. The hydraulic conductivity of the
column (5.26x10-6 m/s) is more than two orders of magnitude higher than the
homogeneous porous media. The results of the flow and solute transport tests with

�Abstract

X

tracer and reactive solutes are coherent with the conceptual flow and advective transport
model along the desiccation cracks, combined with the diffusion of the solute in the
relatively non-mobile water which occupies the matrix of the porous medium. This is
confirmed by the characteristics of the arriving curves of PFBA and nickel, which have
an almost vertical and fast increase during the adsorption process and a big tail during
the desorption process. This double process is also present with the Ni concentration
measured in the adjacent matrix to the crack zone, where the adsorbed mass of Ni
decreases exponentially with the distance of the sampling point to the crack, and with
the distribution of the Na-fluorescein in the crack zone.
The hydromechanical behaviour of the wastes plays a very important role on the flow
and solute transport of contaminants through the porous media. In the case of the
mining wastes of the Cuban Nickel Industry (Industria Cubana del Nickel) the
dissecation cracks influence the infiltration pattern and constitute a zone of preferential
flow of an undoubtful importance. This is an aspect to be considered in the storage and
management of the mining-metallurgical wastes in light of the environmental problems
associated.

�Introducción

1

INTRODUCCIÓN
1. Introducción
La extracción de los recursos minerales ha supuesto la generación de grandes beneficios
económicos y el desarrollo del nivel de vida de la sociedad. Sin embargo, los residuos
generados durante los procesos mineros y metalúrgicos suponen un riesgo para el medio
ambiente y sus ecosistemas. Entre las actividades antropogénicas, la minería y la metalurgia
extractiva son una de las principales causas de contaminación de los recursos hídricos. Sus
efectos están presentes en mayor o menor medida en todas las áreas del planeta donde se
explotan yacimientos de minerales sólidos (metálicos y no metálicos), líquidos y gaseosos y
entre ellos, una de las afectaciones más graves que esta actividad genera sobre el medio
ambiente es el deterioro de la calidad de las aguas subterráneas, superficiales y marinas. La
contaminación de las aguas superficiales y subterráneas constituye un serio problema para su
posterior utilización en el abastecimiento a la población, la agricultura y diferentes ramas de
la industria.
Las operaciones mineras de extracción, transporte y beneficio del mineral ocupan
generalmente una extensión considerable y afectan a zonas agrícolas, poblaciones, bosques,
espacios rurales y zonas de interés natural, sobre los que los impactos en ocasiones son
extremadamente graves, incluso pueden tener carácter terminal (difícil de recuperar mediante
técnicas de restauración). Este deterioro de la calidad ambiental está condicionado por:
I)

los residuos de las propias explotaciones mineras,

II)

los vertidos de las plantas de beneficio,

III)

los residuos de las plantas metalúrgicas de extracción y refinado y

IV)

mala gestión y almacenamiento inadecuado de los residuos.

El impacto ambiental provocado por las actividades minero-metalúrgicas puede definirse
como el efecto de las actividades antropogénicas sobre el medio natural y los ecosistemas que
se desarrollan sobre la superficie o interior de la corteza terrestre, y su trascendencia,
magnitud e importancia, derivan de la vulnerabilidad del territorio.

�Introducción

2

La conservación de los recursos hídricos superficiales y subterráneos constituye una de las
actividades prioritarias de la comunidad científica internacional, por ello el estudio de la
problemática ambiental y la contaminación de las aguas subterráneas por residuos mineros se
ha convertido en una de las principales líneas de investigación dentro del ámbito de las
ciencias de la tierra.
2. Motivación y objetivos
El Municipio de Moa constituye una de las zonas de mayor diversidad biológica del
archipiélago cubano y del Caribe. El área sur del municipio queda englobado dentro de la
reserva de la biosfera declarado por la UNESCO en el año 1998. Además, es la región minera
más importante de Cuba con 10 yacimientos lateríticos de níquel y cobalto; las reservas
probadas de mineral industrial (níquel más cobalto) son de 800 millones de toneladas y se han
estimado por exploración geológica en unos 3000 millones de toneladas, constituyendo la
segunda reserva mundial de níquel y la primera de cobalto (UNI, 1994; Marrero, 1997). En
esta zona existen también varios importantes yacimientos de cromo, que constituyen las
mayores reservas del continente americano con 6.5 millones de toneladas (Silk, 1988;
Proenza, 1998), y uno de los más importantes yacimientos de zeolitas de Cuba con más de 20
millones de toneladas (Orozco y Rizo, 1998).
Algunos de los aspectos más relevantes de la problemática ambiental generados por la
actividad minera y metalúrgica en la zona de estudio son los siguientes:
I)

La explotación de los depósitos lateríticos se realiza mediante la minería a cielo
abierto (desde 1943 en el municipio de Mayarí, Nicaro y a partir de 1963 en el
municipio de Moa). Las actividades de minería a cielo abierto han provocado la
deforestación de más de 5000 ha de bosque, lo que ha provocado el desarrollo de
procesos erosivos y la contaminación con Cr, Ni, Mn y Fe de las aguas superficiales
(Rodríguez et al., 1999) y de las bahías de Moa y Nicaro (González, 1991, González
et al., 1993).

�Introducción

II)

3

La extracción del níquel y el cobalto se efectúa empleando las únicas dos tecnologías
metalúrgicas que se usan a nivel mundial para extraer los dos metales de los depósitos
lateríticos (Antony and Flett, 1997):
a) lixiviación con ácido sulfúrico.
b) lixiviación con carbonato amoniacal con adición de petróleo (Tecnología Carón).

III)

La producción de níquel y cobalto en el territorio de Moa y Nicaro supera las 66 mil
toneladas anuales lo que representa el 10% de la producción de níquel que se
comercializa a nivel mundial y el 40% de la producción de cobalto de los yacimientos
lateríticos (Berezowsky, 1997). Las reservas de mineral existentes en la región
garantizan actividad minera para varios cientos de años al ritmo de la producción
actual.

IV)

Esta actividad genera un volumen de residuos sólidos aproximado de 5200 toneladas
diarias en el municipio de Moa (Terrero et al., 1993a, UNI, 1994) y 5000 toneladas
diarias en Nicaro (Heredia, 1978), esto representa un incremento del volumen anual
de residuos en más de 3 millones de toneladas.

V)

Los residuos sólidos generados por las actividades metalúrgicas son mezclados con
agua y transportados por tubería a las presas de residuos anexas a las factorías. Las
que están en explotación actualmente en Moa se encuentran ubicadas sobre la terraza
aluvial del río Moa y en el caso de Nicaro en la bahía Arroyo Blanco.

VI)

El volumen de residuos sólidos acumulados en las 5 presas de residuos (3 en Moa y 2
en Nicaro), durante las 5 décadas de explotación minera supera los 180 millones de
toneladas, sin que se haya encontrado una aplicación práctica para ellos, ni se hayan
sometido a ningún tipo de tratamiento o técnica de remediación.

VII)

Los lixiviados y drenaje de las presas de residuo junto al vertido de los residuales
líquidos (27000 litros/día) de las plantas procesadoras de mineral en Moa han
provocado la contaminación con Cr, Ni, Mn, Fe, Mg y SO4 de las aguas superficiales
de los ríos Moa y Cabañas, el acuífero aluvial del río Moa (INRH, 1986; Proenza et
al., 1994) y la bahía de Moa (González, 1991).

�Introducción

4

2.1. Motivación
Considerando lo anteriormente expuesto, los motivos para el desarrollo de una investigación
en relación a esta problemática son los siguientes:
- El interés creciente por el medio ambiente y en particular sobre la contaminación de las
masas de aguas continentales y marinas.
- La existencia de una variada gama de ecosistemas, que están siendo afectados por esta
actividad.
- La escasez de estudios sistemáticos de impacto ambiental en el territorio.
- La falta de información sobre el comportamiento geoquímico de los diferentes residuos y
contaminantes generados por la actividad minero-metalúrgica.
- La existencia de una nueva planta en construcción y dos en proyecto en otras zonas de los
municipios de Moa y Mayarí. En consecuencia, las actividades extractivas de minería a
cielo abierto, procesamiento, almacenamiento y transporte del mineral se desarrollaran en
nuevas cuencas hidrográficas y estas pueden ser afectadas por los mismos problemas
ambientales que los existentes actualmente en la cuenca hidrográfica del río Moa.
- La existencia de una alta concentración de metales pesados en las aguas continentales en la
región de Moa y la posibilidad de poder contar con información científica, técnicas analíticas
y experimentales que no se disponen en Cuba, hizo pensar en la oportunidad de trabajar en la
problemática ambiental generada por la actividad minera. Además se debe añadir, el beneficio
de que la información obtenida pueda ser usada en la toma de decisiones sobre la gestión y el
monitoreo de los residuos minero-metalúrgicos.

�Introducción

5

2.2. Objetivos
El objetivo principal de la tesis es evaluar el flujo y el transporte de cromo, níquel y
manganeso en residuos mineros con influencia del comportamiento hidromecánico. Para
lograrlo se han planteado cuatro objetivos particulares:
1- Determinar el origen y las fuentes que aportan los diferentes contaminantes a las aguas
superficiales y especialmente a las aguas subterráneas.
2- Evaluar el impacto de las presas de residuos y los vertidos de agua residual sobre la
calidad de las masas de aguas superficiales y especialmente en las subterráneas.
3- Determinar los factores, causas y condiciones físicas, mecánicas, hidrogeológicas y
geoquímicas que condicionan el flujo y el transporte de contaminantes metálicos (Cr, Ni,
Mn) en los residuos mineros.
4- Construcción y puesta a punto de los equipos para el estudio de las propiedades
hidromecánicas de los residuos y de flujo y transporte de solutos.
Para alcanzar los objetivos propuestos se realizó el trabajo en dos etapas: I) Realización de
reconocimiento y muestreo en el terreno y II) Trabajo experimental en el laboratorio.
La primera se limitó al reconocimiento del terreno y a la toma de muestras de aguas
superficiales, subterráneas, aguas residuales, toma de muestras de los diferentes materiales
geológicos y de los residuos sólidos de la industria del níquel en las presas de residuo. La
segunda fase constituye el grueso de la tesis en el que se ha realizado un estudio experimental
detallado de los residuos minero-metalúrgicos sólidos. El conjunto de los trabajos llevados a
cabo se describe a continuación:
a) Realización de un muestreo de las aguas residuales, superficiales y subterráneas
representativas de las características del municipio minero de Moa, que permitiera su
caracterización en cuanto a su calidad y niveles de contaminación.

�Introducción

6

b) Muestreo de los diferentes materiales geológicos y los residuos sólidos y líquidos
representativos de la zona de estudio.
c) Obtención, mediante el análisis de las muestras de agua (superficial, subterránea y
residual) y de materiales sólidos (rocas y residuos), de información detallada sobre los
principales elementos que han sido detectados como contaminantes de las aguas
residuales, superficiales y subterráneas en el municipio.
d) Caracterización de las propiedades hidromecánicas de los residuos mineros y su
influencia sobre los parámetros hidrogeológicos. Para ello se ha construido una
columna de gran diámetro (28.5 cm), para simular las condiciones “reales” de
sedimentación y secado de los residuos al ser vertidos en las presas.
e) Estudio en el laboratorio de los procesos de adsorción-desorción de los metales Ni(II),
Mn(II) y Cr(VI) en los residuos mineros de la industria del níquel, empleando para
ello los ensayos cinéticos Batch y de flujo y transporte de solutos en columnas de
residuo.
f)

Simulación del flujo y transporte de los metales utilizando los modelos de flujo de
dos sitios y optimización de los parámetros del modelo a partir de los ensayos de flujo
con un trazador.

g) Interpretación de los diferentes parámetros del modelo de flujo y transporte, así como
los cinéticos de cada metal (Cr, Ni, Mn) para evaluar la posible implicación de los
residuos minero-metalúrgicos en la contaminación de las aguas por estos metales a
nivel de campo.
h) Definición de la influencia de las grietas de desecación sobre el flujo y transporte de
contaminantes.
i) Caracterización de los fenómenos de flujo y transporte de metales contaminantes a
través de los residuo minero-metalúrgicos y evaluación del riesgo ambiental que ello
implica.

�Introducción

7

3. Metodología
La metodología de trabajo desarrollada durante esta tesis se puede resumir gráficamente como
se muestra en la Figura 1.1.
Selección del área de estudio y tipo de trabajo experimental

Revisión bibliográfica
(Estado del arte)

Trabajo de campo
Muestreo de aguas, suelos y residuos

Análisis de agua en laboratorio
Mayoritarios y trazas, pH,CE,TSD

Determinación de las posibles fuentes de
contaminación

-

-

Trabajo de laboratorio: caracterización de los residuos sólidos
Características físicas, mineralógica, composición química de sólidos y agua de
poros
CEC, pH, CE, MO, óxidos e hidróxidos, minerales amorfos
Parámetros hidrogeológicos: permeabilidad, curva de retención
Caracterización hidromecánica: agrietamiento, flujo preferencial

Selección de los metales a estudiar
Cr(VI), Ni(II) y Mn(II)

Estudios de adsorción y desorción
Ensayos de Batch con los tres metales

Experimentos de flujo y transporte en columnas de residuo
-Trazadores y metales en medio poroso continuo SAL y ACL
- Trazadores y metales en medio poroso agrietado ACL

Simulación numérica

Conclusiones
Figura 1.1. Diagrama de flujo con la metodología de trabajo.

�Introducción

8

4. Organización y contenidos de la tesis
El primer capítulo describe el área de estudio, detallando sus principales características
climáticas, geológicas y económicas, con énfasis en las actividades minero-metalúrgicas, pues
son las que han provocado el deterioro de la calidad de las masas de aguas superficiales y
subterráneas del área de estudio.
En el Capítulo 2 se analiza el estado del conocimiento sobre los residuos mineros y una
síntesis de sus principales características y la problemática ambiental relacionada con los
residuos derivados de los procesos minero-metalúrgicos. El énfasis se realiza en su efecto
sobre las masas de aguas continentales y las consecuencias que provocan sus lixiviados.
En el Capítulo 3 se detallan las técnicas, métodos y equipos experimentales utilizados y
desarrollados para la investigación. Junto a la descripción de los equipos se incluyen las
calibración y la precisión de los diferentes sensores utilizados en la investigación.
En el Capítulo 4 se introducen una serie de conceptos relacionados con las características
generales de los modelos de flujo y transporte para los medios porosos. Finalmente se
describen los modelos de flujo y transporte de solutos que se utilizan para simular los ensayos
con solutos conservativos y reactivos realizados en las columnas de residuos.
El Capítulo 5 se analiza la calidad de las aguas superficiales y subterráneas de la cuenca
hidrográfica del río Moa que está siendo afectada por las actividades minero-metalúrgicas. En
él se establecen las características físicas y químicas de las aguas superficiales y subterráneas
y se delimitan las fuentes de contaminación.
La caracterización física, química e hidromecánica de los residuos minero-metalúrgicos se
desarrolla en el Capítulo 6, donde se analizan los diferentes factores que condicionan el flujo
saturado y no saturado en estos residuos, así como el desarrollo de las grietas de desecación
en el residuo ACL y su influencia sobre la permeabilidad.
El Capítulo 7 se centra en el estudio del comportamiento cinético de los metales Ni(II),
Cr(VI) y Mn(II) en los dos residuos metalúrgicos existentes en el municipio Moa. En este

�Introducción

9

capítulo se realizan los estudios cinéticos en sistemas cerrados (ensayos Batch) y en sistemas
abiertos (ensayos de flujo y transporte de solutos en columna) a diferentes velocidades.
También se realizan ensayos para diferentes condiciones de pH y concentración de solutos y
un estudio comparativo de las capacidades de adsorción de estos residuos con otros
materiales.
En el Capítulo 8 se realiza la modelación de los ensayos de flujo y transporte en columna
mediante el uso de los modelos de flujo y transporte de dos sitios. Estos modelos se utilizan
para reproducir los ensayos en medios poroso homogéneo y estimar todos los parámetros que
los caracterizan.
En el Capítulo 9 se realiza el estudio del comportamiento hidromecánico de una columna de
residuos sometida a procesos de secado e infiltración. También se analizan los resultados de
los ensayos de flujo y transporte de solutos en una columna de residuos con presencia de flujo
preferencial debido a la existencia de grietas de desecación y estratificación en el medio
poroso.
Finalmente en el Capítulo 10 se resumen los resultados y conclusiones alcanzados. Se
establecen las líneas de investigación futuras y se dan recomendaciones sobre aspectos a tener
en cuenta en la gestión y monitoreo de los residuos mineros.
Los resultados del trabajo realizado que se exponen en el desarrollo de la memoria de la tesis
se complementa con 173 figuras, 94 tablas y 36 fotos.

�UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE CATALUÑA
Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona
Departamento de Ingeniería del Terreno y Cartográfica

ESTUDIO EXPERIMENTAL DE FLUJO Y TRANSPORTE DE CROMO,
NÍQUEL Y MANGANESO EN RESIDUOS DE LA ZONA MINERA DE MOA
(CUBA): INFLUENCIA DEL COMPORTAMIENTO HIDROMECÁNICO

Tesis doctoral presentada por:

Roberto L. Rodríguez-Pacheco

Junio de 2002

Dirigida por:
Dra. Lucila Candela Lledó
Dr. Antonio Lloret Morancho

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

11

Capítulo 1. DESCRIPCIÓN DE LA ZONA DE ESTUDIO MUNICIPIO DE MOA
(CUBA)
1. Zona de estudio
1.1. Ubicación geográfica
El Archipiélago cubano, constituido por la Isla de Cuba y unos 4100 islotes, está situado en el
Mar Caribe, latitud norte entre los 19,8oN a 23,4oN y longitud oeste entre los 74oW (Figura
1.1).

Figura 1.1. Ubicación geográfica de la isla de Cuba y el municipio de Moa.

El municipio de Moa, área objeto de nuestro estudio, se encuentra en el extremo más oriental
de la isla de Cuba, a 200 Km de la ciudad de Holguín y a unos 1000 Km de Ciudad de la
Habana, la capital de la isla de Cuba. Constituye el municipio minero más importante del país,
con una producción de 50 000 toneladas por año de níquel y cobalto (UNI, 1994) y 30000
toneladas por año de cromo, (Proenza, 1998). Posee dos plantas metalúrgicas en explotación y
una en construcción, puerto, aeropuerto y una población de 75000 habitantes (Figura 1.1 y
1.2). Como se observa en la Figura 1.3, el volumen de actividades minero-metalúrgicas está
centrado en un pequeño sector al norte del municipio.
El municipio minero de Moa forma parte del sistema montañoso Moa-Baracoa. Esta región
representa la zona de mayor biodiversidad del país con un 68% de especies autóctonas (Reyes
y del Risco, 1993). El área sur del municipio queda englobada dentro de la reserva de la
biosfera declarada por la UNESCO en el año 1998. Uno de sus elementos naturales más
destacados es el desarrollo de los bosques de coníferas típicos de esta región del país.

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

12

Océano Atlántico

Figura 1.2. Ubicación del Municipio minero de Moa en la provincia de Holguín (ICGC, 1986).

Municipio de Baracoa

Municipio Sagua de Tánamo

Océano Atlántico

Municipio
Yateras

Figura 1.3. Principales instalaciones que conforman la infraestructura del distrito minero de Moa: 1)
combinado mecánico, 2) presa de residuos inactiva, 3) embalse de agua, 4) planta metalúrgica de lixiviación
ácida (SAL), 5) planta de tratamiento de agua, 6) presa de residuos en explotación planta metalúrgica SAL, 7)
laguna de oxidación, 8) presa de residuos en explotación planta ACL, 9) planta metalúrgica de lixiviación con
carbonato amoniacal (ACL), 10) planta metalúrgica en construcción, 11) planta de beneficio del cromo, 13)
puerto, 14) mina de cromo subterránea Mercedita en explotación, 15) minas de Ni y Co a cielo abierto, 16) presa
de residuos en construcción, 12 y 17) mina de cromo (inactiva).

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

13

Se caracteriza por un relieve escarpado donde el 6% de la superficie es de llanuras aluviales
fundamentalmente y el 94 % montañas. En una línea perpendicular a la costa Norte-Sur se
pasa de la cota cero (NMM) a 1175 m en una distancia horizontal de 16 Km., sobre el plano
topográfico. La altura topográfica máxima la constituye el Pico del Toldo con una altura sobre
el nivel del mar de 1175 m (Figura 1.3 y 1.4). Presenta pendientes muy marcadas con valores
medios de 5 a 20%, en regiones muy elevadas pueden alcanzar valores muy superiores
(Rodríguez et al., 1996). Al sur, en el valle de los Ríos Moa y Cayo Guam se pueden apreciar
taludes casi verticales.

Figura 1.4. Mapa de altitudes del municipio minero de Moa (ICGC, 1986).

1.2. Clima
El clima es tropical húmedo, siendo una de las áreas de mayor pluviometría del país. El
volumen de precipitaciones alcanza valores comprendidos entre 1000-4000 mm/año (Gagua

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

14

et al., 1976), con una media histórica de 2058 mm/año (Instituto Nacional de Recursos
Hidráulicos -INRH, período 1973-1995). El mes más lluvioso es mayo mientras que el de
menor lluvia es enero (Figura 1.5).
La humedad relativa media anual es del 85%. En la Figura 1.5 se aprecia que los meses de
mayor humedad son octubre, noviembre y diciembre, mientras que las menores humedades
relativas se registran en el mes de marzo (Téllez, 1995, Rodríguez y Téllez, 1995). Hay que
destacar que los datos analizados corresponden a la estación climática El Sitio, que se
encuentra muy cerca de la costa.
El valor medio anual de la temperatura del aire es de 24,5 oC. En la Figura 1.5, se muestra una
variación de la temperatura entre las máximas y las mínimas de unos 9 grados, como media.
Los meses más calurosos son julio, agosto y septiembre, mientras que los más fríos son
diciembre, enero y febrero. Según Lavaut (1998) se pueden experimentar fluctuaciones
espaciales de la temperatura de 10 a 15 grados considerando la diferencia climática vertical en
la atmósfera de las áreas montañosas.
La evaporación real se cifra en una media de 1 600 mm/año (INRH, 1986), siendo los meses
de más evaporación julio y agosto con una media superior a los 229 mm, mientras que los de
menor intensidad son noviembre, diciembre y enero, siendo la más baja en enero con una
media de 134 mm. Se puede apreciar en la Figura 1.5, que se producen grandes diferencias
entre las mínimas y máximas de evaporación en un mes, que en algunos casos alcanzan los
100 mm de diferencias (como en el mes de abril). Considerando la diferencia entre
evaporación y precipitación el balance hídrico anual puede situarse entre los 400 y 458 mm
(Rodríguez et al., 1998a).
Si se superponen los valores de precipitación de tres estaciones pluviométricas existentes en el
municipio y los valores de la evaporación total en la estación El Sitio en un mismo gráfico
(Figura 1.6) se puede apreciar la existencia de un déficit de humedad en las tres estaciones
pluviométricas. En el Calentura existe un déficit entre los meses de febrero y abril y otro entre
los meses de junio y septiembre, siendo este último donde se observa un mayor período de
tiempo con déficit. Por otra parte en el Pluviómetro Moa existe déficit casi todo el año salvo

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

15

en el período octubre-enero, sin embargo en el caso del pluviómetro Arroyo Bueno la
situación sería intermedia.

Temperatura ( C)

35

o

30

25

20

Mínimas

Máximas

Media
15

Humedad relativa (%)
Humedad relativa (%)

95
90
85
80
75
70

Evaporación (mm/mes)
Evaporación (mm)

300
250
200
150
100
50

E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

Meses

Figura 1.5. Representación de los valores máximos, mínimos y medios de la temperatura, la
evaporación y la humedad relativa mensual en el período de observación de 1973-1995. Estación
climatológica El Sitio, S. De Tánamo (INRH-Holguín).

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

16

Precipitaciones (mm/mes)

600
Pluviómetro Moa

500

Pluviómetro Arroyo Bueno

Pluviómetro Calentura

Evaporación

Déficit de humedad
400
300
200
100
0
E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

Meses

Figura 1.6. Valores medios mensuales de precipitación en tres pluviómetros y evaporación en la
estación climatológica El Sitio (S. De Tánamo) (INRH-Holguín, período 1973-1995).

El viento se caracteriza por ser muy variable presentando una velocidad máxima de 10 m/s y
mínima de 1 m/s; el valor medio anual es 2 m/s, con una dirección predominante NE. El
viento es un parámetro importante en la región de Moa, pues controla el movimiento de las
emanaciones industriales vertidas a la atmósfera (Pérez et al, 1991). Según los estudios de
Hurtado et al., (1999) la frecuencia de procedencia de los vientos es la que se muestra en la
Tabla 1.1A, donde se aprecia que solamente tres componentes de la dirección del viento (NE;
ENE y E) superan el 10 % de frecuencia anual.
Tabla 1.1A. Comportamiento anual de los vientos.
Dirección % de observaciones Días del año Dirección % de observaciones

N
NNE
NE
ENE
E
ESE
SE
SSE

9.53
3.25
11.11
13.76
17.45
8.31
1.45
0.42

34.67
11.86
40.51
50.18
63.69
30.29
5.29
1.46

S
SSW
SW
WSW
W
WNW
NW
NNW
Calmas

2.81
2.51
6.31
5.85
2.45
1.81
0.82
3.05
9.25

Días del año

10.22
9.12
22.99
21.35
8.94
6.57
2.92
11.13
33.76

1.3. Marco geológico
El municipio minero de Moa se encuentra geológicamente ubicado en la faja ofiolítica Mayarí
Baracoa. Esta faja se localiza en el extremo oriental de la Isla de Cuba (Figura 1.7). Según el
trabajo de Iturralde-Vinent (1996) se trata de un cuerpo alóctono de carácter tabular con una
longitud de 170 Km. y un espesor de más de 1000 m. En este macizo es posible distinguir
diferentes mantos de cabalgamiento, en los que se aprecian escamas tectónicas de diferentes
espesores (Figura 1.7). En los estudios más recientes Proenza (1998) divide esta faja ofiolítica

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

17

en dos grandes macizos: I) Macizo Moa Baracoa y II) Macizo Mayarí-Cristal. El Macizo Moa
Baracoa, que se corresponde con el área de estudio se distinguen diferentes materiales
geológicos, que se caracterizarán a continuación.

Figura 1.7. Ubicación de la faja ofiolítica Mayarí-Baracoa (Iturralde-Vinent, 1996). Los números
indican la ubicación de las principales áreas de distribución de los depósitos lateríticos de níquel y
cobalto: 1- Pinares de Mayarí, 2- Nicaro, 3- Moa, 4- Punta Gorda-Yagrumaje, 5- Las Camariocas, 6Cantarana-La Delta, 7- Santa Teresita, 8-La Fangosa, 9- Iberias y 10- Piloto.

- Formación Río Macío (Holoceno): esta integrada por los materiales aluviales de las
terrazas de los ríos Moa, Cabañas y Cayo Guam (CGCO, 1980). La estratigrafía es bastante
compleja, encontrándose hasta 8 capas donde es muy difícil poder definir la continuidad de
las diferentes capas. En la zona de estudio, terrazas del río Moa (Figura 1.8 y 1.9), el área es
de unos 10 Km2 de extensión y su espesor de 25-35 m, está formada por los sedimentos
aluviales depositados por el río Moa y el Cabañas. La granulometría está compuesta por
gravas, arenas, limos y arcillas (INRH, 1986). Se encuentran pellets de hierro de diferentes
tamaños y fragmentos de rocas ultramáficas serpentinizadas (peridotitas y harzburgitas). La
mineralogía se caracteriza por la presencia de óxidos e hidróxidos de hierro y aluminio. Los

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

18

minerales de hierro son hematita, goethita, magnetita, y de aluminio principalmente gibbsita.
Además hay pequeñas cantidades de montmorillonita que no sobrepasan el 1%. El contenido
de materia orgánica en la parte superior del corte (primeros 2 m) puede llegar al 1% del peso
total (INRH, 1986).

Figura 1.8. Esquema geológico del Municipio de Moa. 1- Formación Río Macío. 2- Gabros de
Complejo Ofiolítico. 3-Formación Quiviján, 4)- Formación Sabaneta. 5- Peridotitas y harzburgita del
Complejo Ofiolítico 6- Formación Punta Gorda. 7- Ríos. 8. Fallas. (según Formell y Oro, (1980);
Trutié, (1988); INRH, (1986)).

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

19

Figura 1.9. Columna litológica de uno de los pozos del acuífero aluvial del Río Moa. Formación Río
Macío. Coordenadas UTM: X=699.100 y Y= 221.050 (INRH, 1986).

- Formación Punta Gorda (Mioceno, Formell y Oro, 1980): está constituida por suelo
laterítico redepositado y pequeñas capas de material terrígeno carbonatado de granulometría
variada, presentando lentes de material arenoso y capas de material limo-arcilloso. En ella es
posible diferenciar una capa de margas masivas de unos 40 cm de espesor (Figura 1.10). Están
presentes diferentes capas de material areno-arcilloso y pellets de hierro de diferentes tamaños
(entre 1-15 mm). En los minerales predominan los óxidos e hidróxidos de hierro (goethita,

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

20

espinelas de cromo, hemtitas), carbonatos, así como gibbsita y montmorillonita (Figura 1.10).
En esta formación se ha reportado la presencia de pirita (Formell y Oro, 1980).

Figura 1.10. Columna litológica y composición química de los materiales de un pozo perforado en la
Formación Punta Gorda. Coordenadas UTM: X=701.800 y Y= 220.700 (Formell y Oro, 1980).

- Rocas volcánicas y volcano-sedimentarias: están representadas por la formación Quiviján
(Cretácico) y la formación Sabaneta (Paleógeno) (Figura 1.8). El espesor del complejo
volcanosedimentario se estima en 1200 metros (Quintas, 1989, Rodríguez et al., 1989). La
formación Quiviján incluye basaltos amigdaloides y porfídicos. En ocasiones los pórfidos
presentan estructura de almohadilla. Se diferencian además intercalaciones de hialoclastitas,
tobas capas de cherts y calizas, (Quintas, 1989). La formación Sabaneta está compuesta por
tobas, con estratificación gradacional que han sufrido proceso de zeolitización (Orozco y
Rizo, 1998). En las rocas zeolitizadas están presentes diferentes minerales del grupo de las

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

21

zeolitas entre las que se encuentran la clinoptinolita (50-70% del peso), mordenita (10-15%
del peso). En menor medida se encuentra la arcilla motmorillonita con contenidos entre 1-2 %
del peso total.
- El macizo de rocas ultramáficas Moa–Baracoa: se caracteriza por el desarrollo de un
importante grupo de rocas ultramáficas y básicas. En el macizo predominan las harzburguitas
y peridotitas serpentinizadas. En menor medida están presentes dunitas, dunitas
plagioclásicas, wehrlitas, lhersolitas y piroxenitas. El complejo ultramáfico se ha datado con
una edad de Jurásico-Cretácico Temprano (Iturralde-Vinent, 1996). Se considera que las rocas
ultramáficas serpentinizadas presentan un espesor superior a los 1000 metros, en forma de
escamas tectónicas muy fracturadas (Fonseca et al., 1985; Torres, 1987; Rodríguez y Proenza,
1992). En el macizo de rocas ultramáficas existen numerosos cuerpos de cromitas, sills de
gabros, diques de gabros y pegmatoides gabroicos (Figura 1.8 y 1.11) (Trayer, 1942). Los
sills de gabros y los cuerpos de cromitas se localizan en la zona de transición entre las
peridotitas con textura de tectonitas y los gabros bandeados (Proenza y Melgarejo, 1996;

15 m

Proenza, 1998). Las harzburgitas están fuertemente fracturadas (Foto 1.1 y 1.2).

Foto 1.1. Afloramiento de las rocas ultramáficas muy agrietadas. Carretera Moa-Sagua. Se destaca la
falta de corteza laterítica, altura del talud 15 m.

Las harzburgitas serpentinizadas presentan una composición mineralógica variable con un 7390% de olivino, ortopiroxeno entre el 8-20%, cromitas accesorias entre 1-2% y
clinopiroxenos entre 0-1%. Las dunitas serpentinizadas presentan una composición
mineralógica donde predomina el olivino con valores entre un 96-98%, ortopiroxeno (hasta
3%), cromita accesoria (hasta un 2-4 %) (Proenza 1998. Proenza et al., 1999b).

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

22

Figura 1.11. Columna geológica sintética de los macizos de rocas ofiolíticas de Moa-Baracoa, donde
se pueden observar los principales tipos litológicos existentes. La dimensión en vertical no está a
escala (Proenza, 1998).

Asociado a las rocas ultamáficas (peridotitas y harzbugitas) se ha reportado la presencia de
diferentes sulfuros de Fe, Ni, Fe-Ni, elementos nativos, así como diversas aleaciones de
hierro níquel. Los diferentes sulfuros están diseminados en la matriz de la roca y su
concentración es muy baja, entre los que se encuentran la pirrotita (Fe1-xS), pentlandita
(S8(Fe,Ni)9), cubanita (Cu2FeS2), calcopirita (CuFeS2) y en menor medida calcocina (SCu2).
Los principales sulfuros determinados son la penlandita y la heaslewoodita (Proenza et al,
1999a, Proenza et al., 2001).
- Los cuerpos de gabros: forman grandes bloques y diques incluidos en el macizo ofiolítico,
cuyos contactos con los otros tipos litológicos son generalmente tectónicos (Figura 1.8 y
1.11). Las dimensiones de los cuerpos de gabros son variables con 1-3 Km. de ancho y de 1015 Km. de longitud. Se estima que presentan un espesor medio de 500 metros (Fonseca et al.,
1985). Muchas veces los cuerpos de gabros están cubiertos por las rocas ultramáficas
fundamentalmente peridotitas. Los principales tipos litológicos descritos en estos cuerpos son:
gabros olivínicos, gabros noritas, gabros, anortosita y noritas (Fonseca et al., 1985, Ríos y

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

23

Cobiella, 1984, Proenza, 1998). La edad de éstos es la misma que las del complejo
ultramáfico. La composición mineralógica de los gabros es 40-60% de clinopiroxenos,
plagioclasa (30-50%), y olivino (hasta un 20%), cromita accesoria (1 %) (Proenza et al.,

7m

1999b).

Plano de
Falla

Foto 1.2. Grietas y planos de falla en las rocas ultramáficas (Río Moa).

Sobre las peridotitas y harzburguitas serpentinizadas se desarrolla una corteza laterítica rica
en Ni y Co (Yacimientos lateríticos que caracterizaremos más adelante, Figura 1.7). Las fases
minerales presentes en el corte laterítico son óxidos e hidróxidos de hierro como la goethita,
espinelas (magnetita, magemita y espínelas cromiferas) y hematita. Estos minerales
representan entre el 80 y el 90% de la composición modal de las laterítas. En menor medida
aparecen cuarzo, minerales de manganeso, gibbsita, carbonatos y arcillas como la
montmorillonita y la saponita.
1.3.1. Tectónica del área de estudio y sismicidad
El área se caracteriza por una gran complejidad tectónica en la que se desarrollan dos sistemas
de fallas principales NE-SW y NW-SE. El sistema NW-SE desplaza al primero y se
caracteriza por presentar menor extensión que el NE-SW. El ángulo de buzamiento de las dos
zonas de fractura es entre 60-80 grados (Trutié, 1988). Las discontinuidades tectónicas (fallas

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

24

y fracturas) del sistema NW-SE están rellenas de cuarzo y diferentes diques de rocas básicas.
En las zonas de fractura se ha reportado la presencia de carbonatos, así como precipitados de
magnesita (Trutié, 1988; Proenza, 1998).
De acuerdo con los estudios de Rodríguez et al., (1996) y Rodríguez, (1998) la región se
clasifica como sísmicamente activa. Según la actividad sísmica el área se clasifica como área
con riesgo sísmico de segunda categoría, por lo que se pueden generar seísmos de hasta 7
grados de magnitud en la escala MSK. En la Figura 1.12, se muestran los epicentros de los
seísmos registrados en la región oriental en el período 1979–1994 (Cotilla, 1998). La gran
mayoría de los epicentros de los seísmos se registran al sur de Cuba Oriental. En el caso de la
costa norte donde se encuentra el municipio de Moa el número de seísmos es menor aunque
en los últimos tiempos de acuerdo a las estadísticas parece ser que esta actividad se ha
incrementado.

Moa

Figura 1.12. Epicentros de seísmos registrados en la región oriental de la Isla de Cuba y áreas
aledañas 1979-1994, con profundidad del epicentro h≤30 Km. (Cotilla, 1998).

En el municipio de Moa se han registrado un número considerable de estos eventos con
profundidad del epicentro menor o igual a 30 Km. En los años 1995 y 1996 se registraron en
el municipio de Moa dos seísmos de una intensidad de 4 grados que provocaron grietas en las

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

25

balsas de residuos (Foto 1.3) y en las paredes de los edificios (Carménate y Riverón, 1999,

5m

Guardado y Riverón, 1997, Guardado y Carménate, 1996 ).

Grietas

Foto 1.3. Grietas de uno de los muros de la presa 2 de la Figura 1.3, producidas por el seísmo de 1995.
Altura media del talud 5 m.

1.4. Yacimientos minerales

El distrito minero de Moa se caracteriza por la existencia de cuantiosas reservas minerales
entre las que se encuentran yacimientos de cromo, zeolitas , materiales de construcción y los
yacimientos lateríticos de níquel y cobalto. En este apartado se caracteriza el corte laterítico,
pues constituye el material inicial que entra al proceso metalúrgico para extraer el Ni y el Co.
Ello permitirá conocer con mayor claridad las características de los residuos de los procesos
metalúrgicos.
El perfil de los yacimientos lateríticos del norte de oriente ha sido caracterizado por diferentes
investigadores (De Vletter, 1955; Kudelasek y Zamarsky, 1971; Vera, 1979; Formell, 1979;
Segalen et al., 1983; Cordeiro et al., 1987; Navaretes y Rodríguez, 1991;Rojas et al., 1993;
Rojas y Orozco, 1994; Rojas y Beirys, 1994; Almaguer y Zamarzry, 1993; Almaguer, 1995;
Lavaut, 1998). De acuerdo con el grado de desarrollo del corte laterítico se puede aplicar la
clasificación de Frederich, et al., (1987), para la que, el corte laterítico in situ se divide en

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

26

cuatro zonas: zona limonítica superior, zona limonítica inferior, zona de transición o
lixiviación y zona saprolítica (Foto 1.4, Figura 1.13).
La descripción del corte laterítico que se expone a continuación es la del material que se ha
formado sobre las rocas ultramáficas (peridotitas y harzburguitas serpentinizadas típicas del
Manto, Figura 1.11), pues este corte puede variar sus características en función de la
composición petrológica del área del macizo ofiolítico en que se encuentre y del grado de
desarrollo del perfil laterítico, así como de los procesos geológicos que hayan tenido lugar en
el área, tales como erosión y redeposición de las cortezas lateríticas. En el corte laterítico se
pueden distinguir cuatro zonas que caracterizaremos a continuación (Foto 1.4 y Figura 1.13).
1-Zona limonítica superior

12 m

2-Zona limonítica inferior
3-Zona de transición
4-Zona saprolítica

Foto 1.4. Zonas del corte laterítico (yacimiento, Moa).

1- Zona limonítica superior: presenta un color marrón oscuro. La potencia es variable entre

0.2-2 m. La granulometría es areno-limo-arcillosa (Monzón, 1975). La fracción de partículas
tamaño arena en este caso puede llegar al 5%. El pH de esta capa es ligeramente ácido entre
5.1-6.5 (Kudelasek y Zamarsky, 1971). La mineralogía está compuesta por óxidos e
hidróxidos de hierro (Tabla 1.1B). En la parte superficial se observan partículas de forma
esférica de hidróxidos de Fe, que frecuentemente están cementadas entre sí por material
ferruginoso, de composición similar al que forman los propios hidróxidos, estos procesos de
cementación dan lugar al crecimiento de planchas y bloques de variadas dimensiones, que
pueden alcanzar ocasionalmente varias toneladas de peso (Vera, 1979). Estas capas son las
que se conocen en la literatura como “ferralitas o ferricretas”. El proceso de cementación de
los hidróxidos de hierro es el resultado de los procesos sucesivos de secado y humedecimiento
a los que están expuestos en corte laterítico en condiciones naturales debido a las variaciones
climáticas anuales (ver Figura 1.6, en datos climáticos en este mismo capítulo). Su contenido
medio en los diferentes elementos es: Ni menor del 0.9%, Fe entre 35 y 50%, Mg del 1 al 5%,
el de Cr entre 1-3%, el de Al entre el 5-10%, el de Mn menor del 1%, el Co entre el 0.01-

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

27

0.07%. Se pueden encontrar además pequeñas concentraciones de Cu, Zn, V y Ti. Esta parte
del corte es el material que en el proceso de explotación de los yacimientos lateríticos forma
los escombros o estériles (Figura 1.13; Foto 1.4 y Foto 1.5). Según la FAO-UNESCO (1989),
esta parte superior del corte laterítico donde se desarrolla la vegetación se clasifican como
Ferrasoles dentro del sistema internacional de clasificación de los suelos.
2- Zona limonítica inferior: presenta un color marrón oscuro. Su potencia es variable 2-6 m.

Presenta una humedad mayor que la zona superior. La granulometría es limo-arcillosa,
predominando la fracción limo. El pH de esta capa es ligeramente ácido entre 6.2-6.5
(Buguelskiy y Formell, 1973a y 1973b). Presenta una composición mineralógica y química
similar a la superior (Tabla 1.1B). En esta zona se aprecia una disminución del contenido de
Al y Fe y un incremento de Si, Mg y Ni (Figura 1.14). La principal diferencia respecto a la
zona anterior es su contenido de níquel y la granulometría del material. El contenido de Ni es
de 0.8-1.5%, Fe 35-45%, Mg 0.1-5%, Si de 2-5% (Vera, 1979; Capote et al., 1993 Almaguer
y Zamarzry, 1993; Lavaut, 1998, Cerpa et al., 1999) (Figura 1.13).
Tabla 1.1B. Composición mineralógica predominante por zona del corte laterítico (en % en peso
semicuantitativo a partir de los resultados de rayos X, 3 muestras por zona).
Minerales

Óxidos
hidróxidos
hierro
Minerales
grupo
de
serpentina
Espinelas
Gibbsita
Cromitas
Minerales
manganeso

Formula Química

Zona limonítica
Superior
60-65

e Goethita FeOOH,
de Hidrogoethita FeOOH n OH
Hematita (Fe2+O3)
2-5
del Forsterita (Mg2SiO4)
la Clorita (H4Mg3Si2O9 )
Lizardita Mg3(SiAl)2O5OH4
Antigorita (Mg6(Si4O10)(OH))
Magnetita (Fe2+Fe23+O4 )
1-3
Maghemita (Fe3+O3)
Al(OH)3
de

12-20
2-3
0.4-1.2

Inferior
60-70

Zona de
transición

Zona
saprolítica

60-80

15-35

3-5

2-4
4-6

1-3
25-30

3-4

1-3

1-2

8-10
1-3
0.3-1

3-5
1-2
0.1-0.4

1-2
0.1
0-0.2

3- Zona de transición: constituye la zona de transición entre la zona limonítica y la

saprolítica. La coloración del corte es pardo - amarilla. Está formada por un material de
granulometría limo-arcillosa, con predominio de la fracción limo. La potencia media de esta
zona es variable entre 5 - 10 m de espesor; en su interior se pueden encontrar bloques de la
zona saprolítica (Kudelasek y Zamarsky, 1971, Vera, 1979; Almaguer, 1994; Lavaut, 1998).

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

28

El contenido de humedad crece con la profundidad. Esta zona se corresponde con la zona de
variación del nivel freático del agua durante las diferentes estaciones del año (ciclos de secado
y humedecimiento), aspecto que favorece la disolución y precipitación de los diferentes
elementos o compuestos químicos, así como el desarrollo de los procesos de oxidación de los
minerales por la entrada de los diferentes gases atmosféricos (principalmente oxígeno) al
bajar el nivel freático. El pH de esta capa es prácticamente neutro entre 6.8-7.1. La
mineralogía es predominantemente de óxidos e hidróxidos de Fe, Mg, Al, Mn y minerales del
grupo de serpentinas (Tabla 1.1A). La concentración de níquel en esta zona es generalmente
superior a 1,2%, con rangos entre 1.2 y 3.2%. El contenido de Mg es variable entre un 3-10%,
Fe entre un 25-35% (Buguelskiy, Formell, 1973a y 1973b; Vera, 1979; Cordeiro et al., 1987;
Rodríguez, 1991;Almaguer, y Zamarzry, 1993, Almaguer, 1995; Lavaut, 1998) (Figura 1.13).
0

Potencia
media (m)

Superior

0.2-2

Zona
limonítica

Potencia (m)

4

2-6

Inferior

Zonade
de
Zona
Transición
transición

8

2-4

Zona
saprolítica

12

6-10

16
0.01

Fe

&gt;1000

Roca
ultrabásica

0.1

1
% en peso

Si

Mg

10

Al

100

Mn

Ni

Cr

Co

Figura 1.13. Perfil del corte del yacimiento laterítico Moa. Distribución de los principales elementos
químicos en el corte de acuerdo con la profundidad.

4- Zona saprolítica: está compuesta por peridotitas y harzburguitas serpentinizadas muy

meteorizadas. La coloración verde-amarillo varía en relación con su grado de alteración. Esta
zona presenta mayor irregularidad en cuanto a su extensión y potencia, presentando esta

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

29

última un valor medio entre los 4-10 m. Normalmente el material se encuentra en estado
saturado. La granulometría es de tipo limo-arcilloso, predomina la fracción limo en más del
50% de su peso. El pH de esta capa es de neutro a ligeramente básico entre 7.0-8.2
(Kudelasek y Zamarsky, 1971). Mineralógicamente predominan los minerales del grupo de la
serpentina (Tabla 1.1B). Esta zona va pasando de su forma meteorizada a las rocas
ultramáficas agrietadas. El contenido de níquel en esta zona es del orden de 1.5-3%, el Fe
entre el 10-25%, el Mg 10-20%, Si 20-30% (Buguelskiy y Formell, 1973a y 1973b, Ostromov
et al., 1985; Ostromov et al., 1987) (Figura 1.13).

De las capas del corte laterítico se utilizan industrialmente las zonas limonítica inferior, la de
transición y la saprolítica. Las dos primeras zonas se emplean en el proceso metalúrgico de
lixiviación con ácido sulfúrico (SAL) y las tres zonas en el proceso de lixiviación con
carbonato amoniacal (ACL).
1.5. Procesos minero-metalúrgicos
1.5.1. Minería a cielo abierto

La actividad minera a gran escala en los yacimientos lateríticos se inició en el año 1942 en el
municipio de Mayarí y en 1962 en el municipio de Moa. Durante este período de explotación
minera se ha producido una importante afectación al ecosistema debido al proceso de
deforestación. Durante estos 60 años de actividad minera han sido deforestadas 5000 ha de
bosques (UNI, 1994).
Durante la apertura de los yacimientos a explotar se elimina la capa de suelo y la zona
liminítica superior del corte laterítico que no cumple los contenidos de níquel necesarios para
ser explotada en el proceso metalúrgico (menor del 0.9% en peso). El volumen de estéril o
escombro que se genera en las áreas mineras de Moa y Nicaro durante la apertura de los
yacimientos es superior a los tres millones de toneladas anuales (Rodiles y Chibunichev,
1986; Coello et al., 1998). El material estéril o escombro es almacenado en las áreas próximas
a la mina, dando lugar a las escombreras de materiales prácticamente sueltos y contaminados
(Antrosoles, Foto 1.5), con elevados contenidos de metales pesados (Fe, Ni, Co, Mn, Cr, ver
Figura 1.13). Por efecto de las precipitaciones atmosféricas estos estériles son erosionados y
transportados por la escorrentía de las aguas meteóricas hasta los cauces de las aguas
superficiales, lo que provoca la contaminación de las aguas superficiales, subterráneas y la
bahía (impacto sobre las aguas) (Foto 1.6). Estas escombreras constituyen además una

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

30

manifestación de variación de la morfología local y un impacto paisajístico en el medio
natural.
La explotación del yacimiento laterítico presenta dos variantes, si la explotación se realiza
para las plantas de lixiviación carbonato amoniacal (ACL), se explota el corte laterítico desde
la zona limonítica inferior hasta la saprolítica del perfil de las lateritas (Figura 1.13, Foto 1.4).
Si el proceso de extracción de lateritas se realiza para la planta de lixiviación ácida (SAL), el
yacimiento es explotado parcialmente (zona limonítica y de transición, Figura 1.13, Foto 1.4),
debido a que solamente se explotan las capas de mayor grado de oxidación dejando en el
yacimiento la parte de la zona saprolítica muy rica en níquel y magnesio. Esta capa no se
explota porqué el magnesio es un gran consumidor de ácido.
Durante la extracción de la masa mineral se presenta una afectación importante sobre el nivel
freático (Foto 1.5), el cual al ser interceptado provoca la inundación de la mina. Las
inundaciones de las minas provocan un incremento de la humedad de la masa mineral que
encarece los costos de producción. En esta etapa el impacto sobre la morfología local es muy
importante, así como el impacto paisajístico (Foto 1.5).

Foto 1.5. Vista de la mina a cielo abierto de uno de los yacimientos de níquel en explotación, se
observa la inundación por agua en la parte baja.

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

31

Foto 1.6. Erosión en cárcava en una escombrera.

1.5.2. Procesos de extracción del níquel y el cobalto

La extracción de los elementos útiles del yacimiento laterítico (Ni y Co), se efectúa mediante
dos procesos metalúrgicos: I) lixiviación con ácido sulfúrico (SAL), donde se emplea ácido
sulfúrico en el proceso metalúrgico para la extracción del Ni y el Co en forma de sulfuro de
níquel más cobalto y II) lixiviación con carbonato amoniacal (ACL) o tecnología Caron
donde se emplea una solución carbonato amoniacal para la extracción del Ni y Co en forma
de óxidos (Ponjuan y Rodríguez, 1981; Anthony y Flett, 1997). A continuación describiremos
sintéticamente los procesos metalúrgicos que dan lugar a los residuos sólidos y líquidos en el
municipio de Moa.
Lixiviación con ácido sulfúrico: Este proceso se caracteriza por diversas etapas: la

preparación de pulpa, etapa de lixiviación con ácido sulfúrico, neutralización de la acidez del
licor residual con pulpa de coral y obtención de sulfuro de níquel más cobalto que constituye
el producto final del proceso metalúrgico.
En este caso se describirá brevemente la etapa de lixiviación ácida a presión, caracterizada por
el desarrollo de un gran número de reacciones químicas. Para una mejor comprensión del
proceso utilizaremos una composición de la masa mineral que entra al proceso compuesta por

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

32

los siguientes óxidos e hidróxidos de composición simple entre los que se encuentran: óxido
de níquel (NiO), óxido de Cobalto (CoO), gibbsita (Al(OH)3), goethita (FeOOH); óxido de
magnesio (MgO) y óxido de manganeso (MnO) (Anthony and Flett, 1997).
El proceso de disolución de los anteriores compuestos en ácido sulfúrico se puede describir
mediante la siguiente reacción,
MO + H 2 SO4 → MSO4 + H 2O

donde M es un metal divalente que puede ser: Ni, Co, Cu, Zn, Mg y Fe, y Mn o pueden ser
metales trivalentes Fe(III), Al(III)
M + H 2 SO4 → M 2 ( SO4 )3( aq ) + H 2O
En el caso del Cr(III) de la laterita el resultado de la reacción es diferente,
Cr ( III )( aq ) + H 2 SO4 → H 2Cr2O7( aq ) + S 2O( g ) + H 2O
Las reacciones de disolución de los minerales del grupo de los silicatos presentes en la mena
laterítica al reaccionar con el ácido sulfúrico pueden ser consideradas como la siguiente
reacción de disolución y precipitación
3(Mg,Fe,Ni)O 2SiO2 2H2O+ 3H2SO4⇒3(Mg,Fe,Ni)SO4+2SiO2+ 5H2O
El Fe que está en forma de goethita (FeOOH) es extraído de la solución en forma de ión
férrico bajo las condiciones en que se desarrolle el proceso de acuerdo a las siguientes
reacciones,
2FeOOH+3H2SO4⇒2Fe(SO4)3 + 4H2O
2Fe(SO4)3 +3H2O⇒Fe2O3 +3H2SO4
El hierro precipita en forma de hematita (Fe2O3) con la correspondiente regeneración del
ácido sulfúrico que se incorpora nuevamente al proceso. La hematita pasa a formar parte de

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

33

las colas que son diluidas en agua y transportadas hasta las presas de residuo anexas a las
factorías.
El aluminio (Al) presente en la laterita en forma de gibbsita Al(OH)3 se transforma en
bohemita AlOOH durante el calentamiento de la pulpa o cola mineral, la bohemita reacciona
con el ácido sulfúrico y se disuelve de acuerdo a la siguiente reacción,
2AlOOH+3H2SO4⇒Al2(SO4)3 + 4H2O
una parte importante del Al es hidrolizado y precipita en forma de sulfato con contenido de
sales en forma de hidronioalunita,
3Al2(SO4)3 + 14H2O⇒2(H3O)Al3(SO4)2 + 5H2SO4
o como un sulfato básico de aluminio,
Al2(SO4)3 + 2H2O⇒2Al(OH)SO4 + H2SO4
Si en el medio se encuentran presente cationes de sodio y potasio estos pasan a formar parte
de la hidronioalunita.
En el proceso de neutralización del licor residual con pulpa de coral ocurre la formación de
yeso sólido mediante la siguiente reacción,
CaCO3( s ) + H 2 SO4 → CaSO4( s ) + CO2( g ) + H 2O
parte de este yeso es el que se encuentra en la presa de residuos.
Lixiviación con carbonato amoniacal: este proceso es utilizado en la extracción del níquel y

cobalto existentes en la corteza laterítica. El producto final es carbonato de níquel mas cobalto
u óxido de níquel mas cobalto. El proceso consta de 4 etapas: triturado y secado del mineral,
reducción, lixiviado con carbonato amoniacal y recuperación del metal de la solución
(Anthony and Flett, 1997).

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

34

Aunque el proceso de lixiviación es complejo y las reacciones que se producen están sujetas a
distintas condicionantes, cabe señalar a las siguientes reacciones como las más
representativas:
2Fe(s) + (O2,4N2) + 2(NH4)2CO3 +8NH3 ⇒2Fe(NH3)6CO3 +2H2O + 4N2
2Ni(s) + (O2,4N2) + 2(NH4)2CO3 +8NH3 ⇒2Ni(NH3)6CO3 +2H2O + 4N2
2Co(s) + (O2,4N2) + 2(NH4)2CO3 +8NH3 ⇒2Co(NH3)6CO3 +2H2O + 4N2
La solución acuosa que se obtiene con los diferentes metales en solución se somete a un flujo
de aire a contracorriente. El aire es necesario para oxidar los metales, ya que ninguno es lo
suficientemente activo como para poder desplazar el hidrógeno de una disolución amoniacal.
También el aire aplicado en el proceso oxida al Fe(II) a Fe(III) que precipita en forma de
óxido de Fe hidratado (hematita) lo que permite eliminarlo de la solución de acuerdo a la
siguiente reacción,
3
2+
2 Feaq
+ O2( g ) + H 2O → 2 Fe2O3 XH 2O( s )
2
En esta etapa queda dividida la solución acuosa en dos, el Ni, Co, NH3 y CO2 forman la
solución acuosa denominada licor producto y el hierro y los otros elementos en forma de
óxido hidratado pasa a formar parte de las colas. En la Tabla 1.2, se da la composición media
de estos elementos en cada una de las partes de la solución.
Tabla 1.2. Composición de los principales elementos después del proceso de lixiviado y lavado del
mineral laterítico (% en peso de la masa).

Componente Licor producto
Ni
1.22
Co
0.02
Fe
0.06
NH3
6.51
CO2
3.52

Colas
0.28
0.08
45.31

1.5.3. Los residuos minero-metalúrgicos

La extracción del níquel y el cobalto mediante lixiviación ácida (SAL) y lixiviación carbonato
amoniacal (LCA) (Ponjuan y Rodríguez, 1981; Anthony y Flett, 1997) genera grandes
volúmenes de residuos sólidos, líquidos y gaseosos. En la Tabla 1.3 se presenta una síntesis
del volumen de residuos que genera cada una de las plantas de acuerdo a los parámetros
técnicos de construcción. Los volúmenes de residuos generados dependen de la eficiencia del

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

35

proceso metalúrgico. En el caso que nos ocupa, la extracción del Ni y el Co por lixiviación
ácida es mucho más eficiente que el proceso de lixiviación por carbonato amoniacal, con una
eficiencia superior al 90% en el primer caso y entre el 75 y 80% el segundo (Anthony y Flett,
1997).
Residuos gaseosos: el volumen de gases vertido a la atmósfera es elevado, como se puede ver
en todas las plantas supera las 10 toneladas diarias (Tabla 1.3). Los gases principales vertidos
al medio son sulfhídrico y fluorhídrico. Los gases al salir a la atmósfera generalmente tienen
una temperatura superior a los 80 grados (Pérez et al., 1991).
Tabla 1.3. Volumen de residuos generados por las actividades metalúrgicas. Unión de Empresas del
Níquel (UNI, 1994).

Localidad
Tipos de residuos
Sólido (T/día)
Líquido (m3/día)
Emisión de polvo a la atmósfera (T/día)
Gas SO2 (T/día)
SO3 (T/día)

Nicaro
ACL
1000
7000
8
12

Moa
SAL
4000
12000

16
2

Referencia
ACL
1200
8000
10
17

(UNI, 1994)
(UNI, 1994)
(UNI, 1994)
(UNI, 1994)

Residuos líquidos: dentro de los residuos líquidos se debe distinguir: I) los que se vierten
directamente como agua residual al río Cabañas procedentes de la planta de preparación de
sulfuros (WL), de la de fábrica con proceso metalúrgico de lixiviación ácida (SAL) y los de la
fábrica que utiliza el proceso de lixiviación carbonato amoniacal (ACL) y II) los líquidos que
acompañan las colas (residuos sólidos del proceso metalúrgico) que son vertidos a las presas
correspondientes a cada uno de los procesos ubicadas sobre las terrazas del río Moa.
Agua residual: el agua residual de la planta de preparación de sulfuros de la fábrica de
lixiviación ácida (WL) constituye uno de los residuos más estudiados. En la Tabla 1.4 se
recogen los resultados analíticos de diferentes estudios, donde se puede comprobar la gran
cantidad de metales y su acidez. La diferencia entre la composición y el pH de los residuos de
las dos industrias se debe al proceso metalúrgico empleado. De acuerdo con UNI (1994) y
Terrero et al., (1993a, 1993b) el volumen del residuo WL que se vierte diariamente al río
Cabañas, afluente del río Moa es de 12 000 m3/día. Según estos mismos autores la planta de
lixiviación ácida vierte al medio una carga de sólidos diluidos de 27 000 kg/día. Estos
residuos provocan un gran impacto sobre el medio hídrico (Capítulo 5). Los residuos líquidos
de la planta de ACL son vertidos conjuntamente con los residuos sólidos (Foto 1.7).

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

36

Tabla 1.4. Composición de los residuos líquidos (mg/L). WL es el residual de la planta de preparación
de sulfuros de la fábrica de lixiviación ácida.
SAL (WL)
Ni
Co
Cu
Fe
Mg
Mn
Al
Cr
Zn
H2S
H2SO4
NH3
pH
Referencias

51
1
390
2100
1510
5100
600

ACL
35
5
700
1800
1400
5000
60

20-50
2-10

260
105

500-800
200-2500
1100-1500
2500-500

5
17
0.6
0.2

52

100-200
7000-8000
1.2-1.3

Granda
1992

y

Astorga, Izaguirre y
Llópiz, 1997

1.3-1.5
UNI, 1994

210
8.5
Rodríguez et al., 1997

- Residuos sólidos: el 90% de la masa mineral que entra al proceso metalúrgico sale como
residuo sólido y es depositado en las presas de residuos anexas a las factorías. Dentro de los
sólidos hay que diferenciar la existencia de cuatro residuos sólidos:
I)

Mineral de rechazo: es el que no entra a la planta metalúrgica por no cumplir las
características técnicas de granulometría y que es enviado a las presas de rechazo
ubicadas en la parte sur del área (zonas mineras antiguas, Figura 1.3).

II)

Residuos metalúrgicos: son los residuos sólidos del proceso metalúrgico que son
enviados a las presas de colas ubicadas sobre las terraza del río Moa en el municipio
de Moa y a la bahía de Levisa en el caso de Nicaro (Figura 1.3). En ambos casos las
presas se encuentran en las cercanías de las factorías (Tabla 1.5).

III)

Polvo emitido a la atmósfera: este residuo es típico de las plantas del proceso
metalúrgico carbonato amoniacal (ACL), tanto en Moa como en Nicaro (Tabla 1.4).

IV)

Residuos sólidos de la planta de generación de los gases de reducción: en esta planta
se realiza la combustión del carbón o del petróleo para generar los gases de reducción,
los residuos de la combustión son depositados conjuntamente con las colas en las
balsa de residuo. Estos residuos son generalmente ricos en alifáticos.

De los residuos los más importantes por su volumen y efecto ambiental son los residuos
sólidos y líquidos del proceso metalúrgico. Los residuos sólidos del proceso son mezclados
con agua y transportados por tuberías en forma de efluentes líquidos y depositados de manera

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

37

puntual en un extremo de las balsas de residuos (tailing dam), sin ningún control
medioambiental (Heredia, 1978). En el caso del municipio de Mayarí, se acumulan en la bahía
de Levisa.
Tabla 1.5. Composición de los residuos sólidos que se depositan en las presas de colas (% en peso).
Residuos SAL

Ni
Mg
Cu
Co
Fe
SiO2
Cr
Zn
Mn
Al
S
Referencia

Presas
0.08
0.044
0.0042
0.011
47.00
4.02
1.65
0.005
0.48
4.03
3.64
UNI,(1994)

Rechazo

1.04

Residuos ACL

Nicaro

Moa

0.21
7.90
0.030
0.04
40
20.43
0.32

0.6
8.1
0.01
0.11
0.10
39.45
49
7.49
20.2
1.63
1.72
0.05
0.81
1.2
0.72
6.24
2
3.23
0.12
0.13
Rojas y Carvallo, (1993)
Rodríguez et al., (1998a)

La composición media de la mezcla que se vierte a las presas (Foto 1.7) consiste en 30-40%
de material sólido y un 60-70% de líquido. El pH del efluente SAL es ácido con valores entre
4-4.5, mientras que el del ACL es casi neutro pH entre 6.5-6.9. Ambos residuos se
caracterizan por llevar gran cantidad de materiales en suspensión y disolución. La
granulometría es areno-limo–arcillosa, con predominio de la fracción limo. El diámetro de las
partículas varía generalmente entre 100 y 5 micras (Rodríguez et al., 1998b). Los residuos
están compuestos mayoritariamente por óxidos e hidróxidos de Fe, Al y Mg. En la actualidad
se acumulan unos 180 millones de toneladas de estos residuos en un área de 10 km2.

�Capítulo 1. Descripción de la zona de estudio municipio de Moa

38

Foto 1.7. Vertido de los residuos del proceso ACL. Se vierten las colas y el residual líquido en la
misma presa.

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

39

Capítulo 2. LOS RESIDUOS MINEROMETALÚGICOS. ESTADO DEL ARTE
2.1. Introducción
La existencia de las escombreras y presas de residuos mineros es un rasgo característico de
las actividades mineras y metalúrgicas. En la actualidad la problemática ambiental
relacionada con estos materiales y sus lixiviados se ha convertido en una línea de
investigación de las ciencias de la tierra y el medio ambiente con especial interés en el campo
de la geotecnia y la hidrogeología.
El conocimiento de los residuos minero-metalúrgico exigen del estudio de sus propiedades
física, mecánicas, hidromecánicas, geológicas, hidrogeológicas y geoquímicas. El
conocimiento de cada una de estas ha evolucionado con cierta independencia, aunque en la
actualidad se tiende al desarrollo multidisciplinario de la problemática ambiental de los
residuos. De acuerdo con la literatura consultada se pueden diferenciar los principales campos
de investigación en el que los residuos minero-metalúrgicos (presas de residuos y
escombreras) han sido y son estudiados actualmente:
I) El impacto ambiental sobre las masas de aguas continentales, marinas, suelo y
atmósfera.
- Contaminación de

las aguas superficiales, subterráneas y marinas por compuestos

orgánicos, metales y sulfatos (Bertlett and Kimble 1976; Anthony and Breimhurst, 1981; Morin
and Cherry, 1988; Förstner, 1989; Sheppard and Thibault, 1991; Bullock and Bell, 1994;
Goncalves, et al., 1994; Abdelsaheb et al., 1994; Narayan, 1998; Bonben et al, 1996;
Schalscha and Ahumada, 1998, ITGE, 1999, Lee et al., 2001).
- Hidrogeoquímica (Pulido-Bosch et al., 1995; Pescod and Younger, 1999; Younger, 2000)
- Drenaje ácido de minas y métodos de neutralización (Van Bremen, 1973; Hem, 1985;
Christensen et al., 1992; Imán and Watzlaf 1995; Watzlaf and Imán, 1995; Ver and
Wisotsky 1995; Kaplan et al., 1995, Watzlaf and Imán, 1997; Ordoñes y Loredo, 1998;
Ordoñes et al., 1998; Ramírez, 1998, Cabral et al., 1998, Chon and Hwang, 2000).
- Emanaciones a la atmósfera y lluvia ácidas (Pérez et al., 1991).
-Restauración y regeneración de áreas mineras (Macias, 1993; Aubertin et al., 1994, Aguado
y Apodaca, 1996; Bisch and Quiñones 1998).

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

40

- Monitoreo y gestión de los depósitos de residuos mineros (Martínez, 1998; TMW, 1998;
PTICEG, 1998; FICEG, 1994).

- Riesgo ambiental (Fernández, 1981; Weissberg, 1991; Manz and Castro, 1997).
- Modelos numéricos (TMW, 1998; PTICEG, 1998; FICEG, 1994).
II) Comportamiento geotécnico
-

Propiedades físico y mecánicas (Heredia, 1980; Swarbrick et al., 1992; Vick, 1996;
Blight, 1994; Daniel, 1998; López, 1999; Moya, 2001 Alonso y Gens, 2001a y 2001b)

-

Características de liquefacción (Yasuhara et al., 1994; Barrera and Lara, 1998; Tibana
and Campos, 1998; Dawson et al., 1998, Hyodo et al., 1998).

-

Propiedades hidromecánicas (medio saturado y no saturado) (McWhorter and
Nelson, 1979; Swarbrick et al., 1992; Rodríguez et al., 1998a, 1998b).

-

Tipos de emplazamientos y estabilidad (Markland and Eurenius, 1976; Stoeva and
Zlatanov, 1994; Junghans and Helling, 1998; Blight, 1998, Gipson, 1998).

-

Posibilidad de utilizarlo como materiales de construcción (TMW, 1998).

III) Características geológicas
-

Composición mineralógica original (Ribet et al., 1995; Adamo et al., 1996)

-

Mineralogía (minerales de alteración y neoformados) y su posible reutilización como
nuevas menas (Ribet et al., 1995, Rodríguez et al., 1998a).

-

Comportamiento geoquímico (Encabo et al., 1997, Fanfani et al., 1997; Ribet et al.,
1995, Gäbler, 1997).

IV) Legislación y normativas para ubicación y emplazamientos de los residuos.
-

Normativas de vertidos (Zehnder, 1994; TMW, 1998; PTICEG, 1998; FICEG, 1994).

-

Sistemas de monitoreo y gestión (Troncoso, 1988b; FICEG, 1994; Special Rep. 247,
1996; Cabral et al., 1998; TMW, 1998; PTICEG, 1998).

-

Sistemas de información geográfica aplicados a la gestión de residuos (TMW, 1998).

El estudio de estos aspectos se ha centrado en los residuos minero-metalúrgicos de la
explotación de los yacimientos de polimetálicos y los derivados de la industria del carbón,
mientras que los estudios de los residuos generados en la explotación de yacimientos
residuales (lateritas) son más escasos. Esta diferencia probablemente se deba a que los
yacimientos residuales se encuentran de manera general en países económicamente menos

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

41

desarrollados y donde la legislación ambiental no es tan fuerte, e incluso en algunos no existe
un mínimo control gubernamental de estos depósitos.
Los temas más tratados en orden decreciente son:
1) contaminación de las aguas debido al drenaje ácido de mina (AMD) rico en sulfato y
metales pesados,
2) las propiedades físico-mecánicas
3) la licuefacción ante cargas dinámicas
4) características geológicas y geoquímicas
Sin embargo, es de señalar que en la literatura consultada no se reportan estudios de adsorción
en residuos mineros y los estudios de lixiviado, flujo y transporte son escasos (Simms et al.,
2000).
La revisión que se presenta de aquí en lo adelante se centrará en los principales aspectos que
caracterizan a los residuos minero-metalúrgicos y la problemática ambiental asociada. El
énfasis principal se realizará en el tema de las afecciones sobre la calidad de las masas de
agua continentales. Finalmente se presentan los antecedentes existentes en el estudio de los
residuos minero-metalúrgicos en Cuba y en los residuos derivados de la explotación de
yacimientos residuales (lateritas) ricos en óxidos e hidróxidos de Fe y Al.
2.1.1. Origen de los residuos minero-metalúrgicos
De acuerdo a la materia prima extraída los residuos minero-metalúrgicos se pueden clasificar
o diferenciar en:
I) Los residuos provenientes de la explotación de yacimientos minerales sólidos de origen
magmáticos o endógeno (ej. yacimientos polimetálicos, uranio, azufre, etc.),
II) Los resultantes de los yacimientos residuales (ej. cortezas de meteorización como las
lateritas ricas en Fe, Ni, las bauxitas ricas en aluminio Al, etc.),
III) Los residuos resultantes de la explotación de yacimientos sedimentarios o de placeres
IV) Los residuos de explotación de yacimientos no metálicos: a) materiales de la
construcción, b) yacimientos de carbón.

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

42

V) Residuos de la industria petroquímica (plantas procesadoras de petróleo y asfalto) y
centrales termo-energéticas (cenizas resultantes de la combustión del carbón de piedra, hulla,
lignito y antracita).
Durante la realización de cualquiera de las explotaciones o procesos minero-metalúrgicos
antes descritas se generan tres tipos de residuos: a) gases, b) líquidos y c) sólidos.
Los gases: de forma mayoritaria son resultado del proceso de combustión de los combustibles
fósiles (petróleo y carbón) y en menor cuantía se encuentran los gases producto del uso de
sustancias químicas, fundamentalmente diferentes tipos de ácidos. Estos gases son emitidos a
la atmósfera, generalmente a altas temperaturas, en forma de compuestos gaseosos (CO, CO2,
NOx, SOx, etc.) y en algunos casos están acompañados de vapor de agua (Pérez et al., 1991).
Los líquidos: son aguas residuales altamente contaminadas con diferentes compuestos
químicos y metales pesados. Presentan, en la mayoría de los casos, un pH ácido cuando son
resultado de procesos metalúrgicos de extracción de sulfuros o muy básico cuando se usan
bases fuertes en los procesos de neutralización (Rosario et al., 1993, Romero y Terreo, 1993).
Los sólidos: constituyen el producto final de un proceso que se inicia con la trituración de los
fragmentos de roca o mineral que contiene el elemento útil; continúa en una segunda etapa
con el machaqueo secundario, en que los fragmentos de roca se reducen a tamaño de arena
mediante molinos (de bola, martillos o cono), seguida de una reducción, mediante molinos de
barras o bolas, hasta llegar a tamaños muy inferiores al milímetro. El tratamiento de la masa
mineral continúa en la fase de concentración, en la que se separan las partículas de mayor ley
(concentrado) de aquellas de baja ley o estériles (residuos). El tamaño final alcanzado, junto
con el contenido de minerales arcillosos y la disgregación que pueda producirse en las fases
siguientes de transporte y almacenamiento en las presas de estériles, condiciona la
granulometría de los lodos resultantes del proceso metalúrgico de extracción. Este proceso de
fragmentación y transporte es muy diferente del que acompaña a los procesos de
fragmentación, transporte y sedimentación en la naturaleza, por lo que, salvo en minerales
muy arcillosos (por ejemplo los residuos de las plantas de petróleo, lavado de áridos,
explotación de yacimientos lateríticos, bauxitas, cenizas de la combustión del carbón, etc.),
las partículas muestran una notable angulosidad, hecho que influye considerablemente en las

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

43

propiedades físicas y geotécnicas de los lodos.
2.2. Tipos de presas de residuos y formas de vertido
2.2.1. Tipos de presas de acuerdo al sistema de cierre utilizado
El almacenamiento de estériles constituye una de las principales tareas en el proceso minerometalúrgicos. La construcción de presas y diques para recoger los residuos minerometalúrgicos es una innovación del siglo XX. Antes de la llegada de la flotación y el
tratamiento de minerales de baja ley (contenido mínimo industrial), los procesos
mineralúrgicos se llevaban a cabo con partículas mucho más gruesas y los residuos no se
recogían sistemáticamente. Los residuos de operaciones de recuperación de mineral eran
generalmente descargados en una superficie cerca de la mina, o en las aguas superficiales más
cercanas. Todavía hay algunos vertidos a ríos o al mar, pero en la mayoría de los casos, los
diques de estériles se han convertido en parte esencial de las explotaciones mineras. Su diseño
ha evolucionado, desde una construcción rudimentaria, a los actuales estándares de alta
ingeniería, en la que se utiliza la geotecnia, ingeniería geológica y campos asociados
(Markland and Eurenius, 1976; Quintana, 1998).
Los primeros métodos de construcción de acuerdo al sistema de cierre utilizado consistían
simplemente en levantar un muro de contención con los estériles más gruesos, a los que había
que ir añadiendo materiales (recrecidos) a medida que iba subiendo el nivel de los materiales
depositados. En la actualidad existen cuatro métodos fundamentales de construcción de estos
tipos de presa (Figura 2.1).
- Línea central ”centraline” (Figura 2.1A): combina alguna de las ventajas de los otros
métodos (con una mejor estabilidad sísmica que el método ”upstream” y con menos
requerimientos de volumen de material en los recrecidos que con el sistema ”downstream”);
sin embargo, la capacidad de retención de agua no es tan buena como la del método
”downstream” (Markland and Eurenius, 1976; Junghans y Helling, 1998).
- Aguas abajo ”downstream” (Figura 2.1B): ha llegado a ser el más ampliamente usado.
Habitualmente, se construye una barrera impermeable en la cara del muro de la presa que está
en contacto con el depósito y se provee de un drenaje interno para asegurar que el nivel

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

44

freático dentro del muro se mantenga lejos de la cota de aguas arriba. El espesor de la parte
baja del muro se incrementa dependiendo de la altura. Esto incrementa la estabilidad, pero
requiere aportes exponencialmente crecientes de material según la subida gradual del muro
(Markland and Eurenius, 1976; Junghans and Helling, 1998).
- Línea central desplazada “modified centraline” (Figura 2.1C): en este método lo que se
realiza es un recrecimiento del muro de contención de la presa de la misma forma que el
método de línea central, pero con una prolongación de la longitud del muro de la presa aguas
abajo (Junghans y Helling, 1998)..

Inicial y final

A
Final

Inicial

Final

B
Final

Inicial

Inicial

C

D

Figura 2.1. Tipos de presas de almacenamiento de residuos, de acuerdo a la forma de construcción del
cierre (adaptado de Junghans and Helling, 1998). A) Línea central, B) Aguas abajo, C) Línea central
desplazada y D) Aguas arriba.

- Aguas arriba ”upstream” (Figura 2.1D): cada construcción se hace sobre el muro existente
y el borde de playa detrás del muro. El incremento de peso de la presa se puede repetir varias
veces pero el sistema tiene una desventaja en el sentido que hay una línea de debilidad
potencial en la base de cada recrecimiento, ya que el muro se cimenta sobre material grueso y
fino. Este sistema todavía se usa en las áreas más secas del mundo, donde los niveles de agua
en el interior de la presa se pueden mantener al mínimo (Junghans and Helling, 1998).
Los diseños de presas que ofrecen una mejor retención de agua usan un núcleo impermeable
en el muro y capas de filtro y drenajes dentro del mismo (Figura 2.2). Esto minimiza las

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

45

filtraciones de agua, pero los costes de construcción son mucho más elevados y crecen
rápidamente con la altura.
La localización de los diques depende en gran medida de la topografía natural y de la
naturaleza de las rocas subyacentes, incluyendo su permeabilidad. Los diques de estériles de
acuerdo a su ubicación se pueden clasificar en: I)- cerramiento de valle (cross valley), II)- de
ladera (valley side), III)- fondo de valle (valley bottom), IV)- anillo completo de cerramiento
(ring or enclosed), V)- cerramiento parcial o total de bahías marinas o ensenadas (Quintana,
1998).
El almacenamiento de los estériles en las presas antes descritas ha reducido sustancialmente
el riesgo de fallos, pero ocurren incidentes, algunos de ellos muy serios (Troncoso 1988a;
Vick, 1996; Fell, 1997; Benito et al., 2001; Alonso y Gens, 2001a y 2001b; ; Moya, 2001). En
la página http://www.antena.nl/wise/uranium/mdap.htm/ se puede encontrar una relación muy
amplia de estos accidentes ocurridos en diferentes partes del mundo. Como ejemplo en los
últimos años se puede ver Meeries- pruit en Sur África, Omai en Guyana y Aznalcóllar en
España..
Uno de los elementos principales de las presas de residuos es su sistema de
impermeabilización, puesto que determina en gran medida la magnitud y volumen de aguas
que son drenadas al medio ambiente y el volumen de agua que puede ser lixiviado por el vaso
de la presa. En la gran mayoría de los casos se proyectan con un sistema de capa impermeable
de arcilla en la base del vaso que actúe como barrera al proceso de infiltración de las aguas
residuales y como frontera geoquímica que retenga los principales contaminantes y con un
sistema de drenes que permita la recogida de los lixiviados y su tratamiento (Figura 2.2). Este
procedimiento constructivo se realiza en los países donde existe una legislación ambiental
importante, sin embargo en la gran mayoría de los países en vías de desarrollo este proceso
constructivo es obviado, debido a que el sistema encarece los costes de producción (hasta un
20%) y disminuye la rentabilidad del proceso mineralúrgico.
El uso de una o dos capas de arcilla depende del tipo de residuo a almacenar. Las
geomembranas comienzan a ser de gran aplicación en muchas obras de este tipo. La
existencia de los piezómetros para control de los niveles de agua y del potencial hidráulico

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

46

comienza también a ser un aspecto a tener en cuenta. El uso de los sistemas de drenaje de los
lixiviados es de extraordinaria importancia para evitar la contaminación de las aguas
subterráneas y para poder tratar los lixiviados, así como para poder reutilizar las aguas.
La vida de las presas de residuo se puede dividir en dos etapas: A) vida útil en uso de estos
depósitos para el almacenamiento de residuos y B) etapa post-operacional con riesgo
ambiental.
Núcleo

Filtro

Fragmentos de roca

Zona de drenaje

Agua

Residuo

Capas de arcilla
Capas de arcillas
Colector del lixiviado
Geomembranas

Acuítardo
Acuitardo

Colector de
lixiviado
secundario

Acuífero

Figura 2.2. Esquema de los elementos que integran una presa de residuos. Parte superior el dique y
parte inferior el vaso (Modificado de Rowe et al., 1995).

A) La vida útil en uso de estos depósitos para el almacenamiento de residuos depende de
varios factores: I) el área de la presa, II) del volumen a almacenar, III) del tipo de presa,

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

47

IV) de la capacidad soportante del suelo, V) de la altura máxima permitida, y VI) del
tiempo.
B) La etapa post-operacional. Es prácticamente imposible definir el alcance en el tiempo de
los efectos ambientales que pueden generar estas presas de residuo, pero dependerá
fundamentalmente de la magnitud del volumen almacenado y de la composición de estos
residuos y de los materiales que conforman el vaso de la presa, que son los que
determinan la calidad del agua que lixivian estos.
No debe olvidarse que la incidencia del depósito de estériles en el coste total de una operación
minera puede llegar a ser del 20% del coste total de la inversión y tiene como peculiaridad
que se trata de un coste necesario pero improductivo por lo que debe tratarse de reducir al
mínimo. Sin embargo, no debe hacerse a costa de la seguridad ni de un deterioro inadmisible
del medio ambiente y sus ecosistemas.
2.2.2. Formas de vertido de los residuos
Los residuos de los procesos minero-metalúrgicos pueden ser vertidos en los depósitos de tres
formas fundamentales: A) húmedos B) secos C) lodos ó colas (slurry), siendo este último el
más utilizado y el más ampliamente conocido (Figura 2.3) (Yasuhara et al., 1994). El método
seco y húmedo (la masa de residuos no se satura, para evitar la generación de lixiviados) es
usado mayoritariamente para los residuos de las industrias que queman combustibles fósiles
como las centrales térmicas. El hecho de agregarle cierta humedad facilita su transporte y
almacenamiento sin que sea erosionado con facilidad por el aire. Si la masa de residuos
derivados de este proceso se satura con agua aumenta el riesgo ambiental de éstos, pues
generalmente presentan grandes concentraciones de azufre y algunos sulfuros.

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte
A -I

B -I

C -I

48
A -II

B -II

C -II

Figura 2.3. Formas de verter los residuos minero-metalúrgicos. I) bajo de agua y II) al medio
ambiente. A) Húmedos, B) Secos y C) Lodos o Colas (modificado de Yasuhara et al., 1994).

En los vertidos en forma de lodos o colas, con un 30-40 % de sólidos y un 60-70 % de
líquidos, los residuos son depositados en un punto y comienzan a circular por el interior de las
balsas, donde se produce la precipitación y sedimentación de los sólidos en suspensión
(Figura 2.4, Foto 2.1)

Tubos de descarga

Área de
decantación

Figura 2.4. Esquema de la descarga de lodos mineros en una balsa de residuos. (Modificado de Vick,
1996).

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

49

Foto 2.1. Vertido de residuos metalúrgicos en una de las presas de la industria cubana del níquel.

En cuanto a la calidad del agua que acompaña a los lodos compuestos por partículas finas, se
trata de un agua residual, frecuentemente rica en metales pesados y con un pH entre 2-7. En
este punto conviene también hacer una precisión, un pH ácido entre 2 y 6 no significa, por si
solo, que los metales vayan a estar en disolución, como cationes; para que esto ocurra se
necesita, además, que el potencial redox sea el adecuado.
El material sólido que forma el lodo vertido en las escombreras de residuo es generalmente un
material geológico natural al cual se le añaden algunos productos químicos durante las etapas
del proceso mineralúrgico. La diferencia entre el vertido inicial de lodo al culminar el
proceso metalúrgico y el material sedimentado en la presa de residuo es debido al origen de
nuevos minerales (de neoformación), que originalmente no se encuentran en el yacimiento y
que son el resultado: I) de los procesos exógenos (oxidación de las diferentes fases minerales
principalmente sulfuros, la meteorización física y química y evaporación del agua que
provoca una mayor concentración de sales y la precipitación de nuevas especies minerales) y
II) de los compuestos químicos añadidos en el proceso metalúrgico. La combinación de estos
dos factores da lugar al desarrollo de nuevos procesos hidroquímicos que afectan las aguas
que circulan por estos medios porosos.

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

50

2.3. Propiedades de los residuos minero-metalúrgicos sólidos
2.3.1. Principales fases minerales
La composición mineralógica de los lodos y estériles de mina depende del tipo de yacimiento
mineral explotado y del contexto geológico de las rocas encajantes. La composición
mineralógica del estéril o lodo vertido a la presa de residuo sufre una transformación una vez
acumulado en la balsa, donde tienen lugar una serie de procesos físico - químicos que dan
lugar al desarrollo de nuevos minerales, resultado de su interacción con el medio circundante
y los productos químicos añadidos en el proceso. Los residuos resultantes de la explotación
de los yacimientos de minerales polimetálicos (Cu, Zn, Sn, Au, Ag, etc.) y los de carbón se
caracterizan por un predominio de los sulfuros. En la Tabla 2.1 se muestra un listado de los
elementos metálicos y los principales minerales que se encuentran en las balsas de residuos de
diferentes regiones del mundo.
Generalmente en los procesos de beneficio del mineral se extrae la mayor parte de su elevado
contenido natural en metales pesados, excepto los minerales de hierro, manganeso y algunos
sulfuros que no cumplen con un contenido mínimo industrial económicamente rentable. Entre
los minerales neoformados se encuentran los diferentes productos de la oxidación de la pirita
(Tabla 2.1). Los óxidos e hidróxidos de hierro, aluminio, el yeso y los carbonatos constituyen
los más abundantes. El yeso y los carbonatos pueden encontrarse cementando las partículas
sólidas (Ribet et al., 1995; Adamo et al., 1996). De estos minerales, los sulfuros constituyen
uno de los elementos más peligrosos para el medio ambiente por su posibilidad de oxidarse
ante la presencia de oxígeno y dar lugar a minerales generadores de acidez (melanterita,
romerita, coquinbita, copiapita y varios miembros de la familia jarosita, tal como la jarosita
potásica). Estas sales que normalmente se encuentran en un medio reductor (presa de
residuos) al ponerse en contacto con aguas ricas en oxígeno se oxidan y facilitan el descenso
del pH de éstas y la solución de los metales pesados.
La composición química de los residuos está directamente relacionada con la mineralogía del
depósito y los elementos químicos usados en el proceso mineralúrgico. Generalmente los
elementos químicos que presentan mayores concentraciones son el Fe, S y Al. El resto de los
metales aparecen en concentraciones menores.

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

51

Tabla 2.1. Principales minerales presentes en los residuos mineros.

Elemento

Mineral

Hierro

Pirita
Pirrotina
Arsenopirita
Jarosita
Goethita
Limonita
Hematita
Magnetita
Ferryhidrita
Lepidocrosita
Melanterita
Aluminio
Gibbsita
Cobre
Calcopirita
Calcocina
Covelita
Carbonatos Calcita
Dolomita
Yeso
Plomo
Galena
Anglecita
Zinc
Esfalerita

Formula química Referencias
FeS2
Fe(1-x)S
FeAsS
KFe(SO4)2(OH)
FeOOH
FeO(OH)3
Fe2O3
Fe3O4
Fe(OH)
FeOOH (OH3))
FeSO47H2O
Al2O3
CuFeS2
Cu2S
CuS
CaCO3
CaMgCO
Ca(SO4)2H2O
PbS
PbSO4
ZnS

Vick, 1996; Rodríguez et al., (1998a);
Blight, (1994, 1998), Aubertin et al (1994);
Younger, (1999).

Ribet et al., (1995); Younger, (1999)
Ribet et al., (1995), Younger, (1999, 2000)
Ribet et al., (1995); Adamo et al., (1996);
Younger, (1999)
Ribet et al., (1995). Younger, (1999)
Ribet et al.,(1995);Younger, (1999, 2000)

2.3.1.1. Comportamiento geoquímico
El comportamiento geoquímico de los residuos minero-metalúrgicos esta determinado por la
composición mineral de la fracción sólida y el tipo de proceso metalúrgico que se emplea en
la extracción del componente útil. Los estudios de estos se centran en la transferencia al
medio hídrico mediante:
1- Tests de lixiviado mediante la técnica de ensayos Batch,
2- Secuencias de extracción
3- Ensayos en columnas
4- Evolución de la contaminación en los acuíferos afectados por la infiltración de sus
lixiviados.
En este aspecto existe un gran número de trabajos (Monterroso et al., 1994; Stollenwerk,
1994, Ribet et al., 1995, Encabo et al., 1997, Fanfani et al., 1997; West, et al., 1998),

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

52

encaminados a determinar la masa de solutos que pueden ser transferidas al medio hídrico en
presencia del agua y de diferentes soluciones extractantes.
2.3.2. Propiedades físico–mecánicas de los residuos minero-metalúrgicos sólidos
El estudio de las características y propiedades físicas y mecánicas de los residuos ha sido
objeto de un gran número de trabajos entre los que se destacan los de Markland and Eurenius,
(1976); Heredia (1980); Blight, (1994, 1998); Aubertin et al (1994); Vick, (1996). Las
propiedades físico - mecánicas de los residuos mineros están condicionadas por la naturaleza
y magnitud de la explotación minera de que se trate. En la mayoría de los casos presentan una
granulometría muy fina entre 0.02 y 1 mm, más del 50% pasa por el tamiz 200 (Foto 2.2,
Figura 2.5A), una densidad de las partículas sólidas de 1.5 a 4.5 g/cm3, un ángulo de fricción
interna entre 27 y 45 grados, plasticidad nula o muy baja, un índice de poros muy variable
desde 0.8 a 3 según el tipo de material y proceso que lo haya originado. En la Tabla 2.2, se
muestra una comparación de las propiedades físicas de residuos mineros de diferentes
regiones del mundo y diferentes tipos de minas.

Foto 2.2. Imagen obtenida mediante el microscopio electrónico de una muestra de residuo de una de
las presas del residuo del proceso de lixiviación carbonato amoniacal (ACL). Moa (Cuba), donde se
observa la angulosidad de las partículas sólidas y su pequeño tamaño.

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

53

% de finos por peso

Diamante

Uranio
Oro

Platino
Vanadio/Rodio

Diámetro de las partículas

Figura 2.5A. Representación de las curvas granulométricas de estériles procedentes de diferentes tipos
de minas (adaptado de Blight, 1994).
Tabla 2.2. Características físicas de residuos minero-metalúrgicos almacenados en presas y
escombreras (tailing dam) valores medios indicativos.
Mineral
extraído
Ni y Co

Localidad - País
Moa ACL - Cuba

Ni y Co
Ni y Co
Fe
Fe
C
C
Al
Fe

Moa SAL-Cuba
Mayarí ACL-Cuba
Hamersley -Australia
Newman-Australia
Riverside-Australia
Wambo-Australia
Weipa-Australia
Fernandinho-Brasil

ρd
g/cm3
1.8

ρs
g/cm3
3.97

Ll

Lp

43.9

1.8
1.4

3.91
3.81
3.5
3.7
1.74
1.86
2.85
3.6

25
40
30
33
44
74
43

39.
9
24
36
39
44
56
116
60

Arcilla
(%)
10

Limo Arena Referencia
(%) (%)
70
20
Rodríguez, et al 1998

14

70

16

42
29
39
57
32
8

54
58
49
35
40
70

4
13
12
8
28
22

Heredia 1980
Heredia 1980
Swarbrick, et al., 1992
Swarbrick, et al., 1992
Swarbrick, et al., 1992
Swarbrick, et al., 1992
Swarbrick, et al, 1992
Tibana and Campos
1998

Cu, S, Zn Aznalcollar-España
Estéril
3.1
NP
NP 1.0
96.6 2.4
López, 1999
Lodos
4.5
NP
NP
98
2.0
Lloret et al., 1999
ρs: densidad de las partículas sólidas, ρd: densidad seca, Ll: límite líquido, Lp: límite plástico, NP: no plástico.
Estéril: no pasa por el proceso metalúrgico. Lodo: pasa por el proceso metalúrgico.

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

54

2.3.2.1. Licuefacción de los residuos minero-metalúrgicos
Los estudios de las características y mecanismos de licuefacción de los residuos mineros ante
la presencia de una carga dinámica generalmente debida a los seísmo ha sido objeto de
atención de un gran número de investigaciones (Yasuhara et al., 1994; Barrera and Lara,
1998; Tibana and Campos, 1998). Dentro de los residuos minero-metalúrgico los que
presentan una mayor probabilidad de licuefactar son los que presentan una granulometría
areno-limosa con una baja cohesión (Figura 2.5B).

% de finos por peso

Zona más
probable de
licuefacción

Fronteras de
suelos
potencialmente
licuefactables

A

B

% de finos por peso

Granulometría para los residuos
mineros limosos con baja
resistencia a la licuefacción

Frontera para suelos
potencialmente
licuefactables
Límite para los suelos
más licuefactables

Diámetro de las partículas

Figura 2.5B.A) Rangos de granulometría en los que pueden desarrollarse los procesos de licuefacción.
B) Rangos para residuos mineros que por el tamaño de sus partículas se clasifican como limos
(Committee on Earthquake Engineering, 1985).

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

55

2.3.2.2. Comportamiento hidromecánico
Constituye uno de los temas muy poco estudiados y en general se pueden citar pocos trabajos
con relación al comportamiento en condiciones no saturadas. Los trabajos realizados se han
centrado en el estudio de la succión y la permeabilidad en muestras aisladas y en depósitos de
estériles (Aubertin et al., 1994; Rodríguez et al., 1998; Santos and Martínez, 1998; Lloret et
al., 1998). Otro de los aspectos estudiados en los depósitos de estériles es los procesos de
consolidación debido a la sedimentación que experimentan los residuos vertidos por
decantación y producto de la evaporación (Committee on Earthquake Engineering, 1985;
Swarbrick and Fell, 1992; Acevedo et al., 1994; Calabresi et al., 1994)
2.4. Impacto ambiental de las actividades minero-metalúrgicas
Las actividades minero-metalúrgicas pueden causar diferentes impactos:
a) Impacto sobre los recursos hídricos (ecosistemas acuáticos, aguas superficiales,
subterráneas y marinas);
b) Variación de la morfología del terreno;
c) Impacto sobre el aire (atmósfera);
d) Impacto sobre los suelos y la flora y la fauna asociada a ellos;
e) Impactos paisajísticos;
f) Contaminación ambiental con diferentes formas de energía (ruido o acústica, radiaciones,
calor).
Las características y magnitud de cada uno de ellos dependen en gran medida de la
vulnerabilidad y fragilidad del territorio, de la naturaleza del recurso extraído (tipo de
yacimiento mineral y la mineralización secundaria), de las rocas que lo acompañan (rocas
encajantes), de la magnitud de las explotaciones (área afectada por la explotación), de los
métodos de extracción, tratamiento y beneficios utilizados, condiciones hidrogeológicas e
hidrológicas, de la geomorfología local y de las condiciones climáticas (condiciones
geográficas locales).
Aunque los impactos más aparentes se concentran en la zona minera propiamente dicha,
suelen afectar a los lugares adyacentes y pueden alcanzar regiones muy lejanas. Es bueno
destacar que en mayor o menor medida todos estos impactos ambientales presentan dos
elementos que los interrelacionan entre sí, el viento y el ciclo hidrológico del planeta Los

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

56

vertidos de aguas en ríos pueden ser transportados cientos de km y depositados en el mar. Las
emanaciones gaseosas pueden ser transportadas por las corrientes de aire y precipitar en zonas
muy alejadas del lugar de explotación, como ha sucedido con las lluvias ácidas en Canadá,
debido a las emanaciones gaseosas en los EE.UU. (Tabla 2.3).
2.4.1. Impacto sobre las masas de agua continentales y marinas
Las actividades minero-metalúrgicas son procesos industriales íntimamente ligados al agua.
El agua es un elemento esencial en estas actividades y se usa para disgregar, lavar, transportar
substancias y para refrigerar. Esta actividad genera grandes volúmenes de aguas residuales
altamente contaminadas que en la mayoría de los casos no reciben ningún tratamiento y que
su vertido origina la contaminación de aguas superficiales y subterráneas. Su origen es
variado y difícil de evaluar en muchos casos debido a que estas actividades se desarrollan en
condiciones geográficas muy diferentes. La forma de contaminación más importante es la
introducción de substancias solubles en el medio hídrico lo que tiene lugar por diferentes vías:
1)- El uso de reactivos en el proceso de concentración de los metales, entre los cuales se
encuentran ácidos y bases modificadoras del pH del agua, derivados del petróleo, ácidos
orgánicos, xantanos (esteres de ácidos inestables), cianuros, etc. (Llamas, 1998).
2)- Descarga de aguas ácidas ricas en metales pesados y compuestos tóxicos (principalmente
plomo, mercurio, cobre, zinc, cromo, cadmio y molibdeno). Incorporación de sustancias
radioactivas al agua. Las fuentes de radioactividad son los vertederos y escombreras de minas
de uranio abandonadas o en explotación (Pollock, 1986).
3)- Sulfatos, procedentes del drenaje ácido de yacimientos de carbón, metálicos o
escombreras y minas abandonadas (fundamentalmente menas de carbón, sulfuros de Fe y de
polimetálicos). La oxidación de los sulfuros se produce por entrada del oxígeno debido a los
procesos de recarga de las aguas subterráneas y a las fluctuaciones del nivel freático. Pueden
existir otras substancias capaces de provocar la acidificación de las aguas (productos
químicos, orgánicos), que afectan los ecosistemas acuáticos. Las aguas enriquecidas en
sulfato hacen más soluble muchos compuestos metálicos y metales (dependiendo del pH)
letales para las plantas y organismos acuáticos. El descenso del pH hace a las aguas

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

57

químicamente agresivas, requiriendo una gran dilución o un tratamiento específico para que
puedan utilizarse de nuevo (Elberling and Nicolson, 1996, Rodríguez y Candela, 1998).

Foto 2.3. Precipitados de óxidos e hidróxidos de hierro en las orillas del río Moa, Cuba.

4)- Sales ferrosas, que al pasar a férricas dan lugar a turbidez en el agua y a que en lechos y
márgenes de muchos ríos se puedan observar precipitados pardos de óxidos e hidróxidos de
hierro y manganeso (ej. El río Tinto en España, el río Moa en Cuba, las bahías de Nicaro y
Moa en Cuba, Foto 2.3), provocando una degradación casi total del medio acuático y otros
problemas ambientales relacionados con la transformación de los ecosistemas naturales
circundantes (Smith et al., 1998).
5)- Incorporación de materia orgánica, que produce una disminución en la cantidad de
oxigeno disuelto y con ello afecta el desarrollo de la vida acuática. Su origen esta asociado a
la deforestación de áreas tropicales durante la aperturas de minas a cielo abierto y tala
indiscriminadas de los bosques existentes para crear la infraestructura necesaria.
6)- Incorporación de diferentes nutrientes que pueden llegar a ocasionar una eutrofización
(exceso de alimento para las plantas en el agua) del agua, generalmente están asociados a los
arrastres por erosión de las escombreras de suelo del destape del yacimiento y a los procesos
de deforestación. También pueden incorporarse elementos metálicos que constituyen
alimentos para el desarrollo de diferentes microorganismos (Brake, et al., 2001 ). La
existencia de estos nutrientes provoca también la eutrofización de las aguas debido al
desarrollo de la vegetación en el agua almacenada en las minas a cielo abierto y embalses de
agua para el abastecimiento de las plantas de tratamiento y beneficio (Cuadros et al., 1999).

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

58

7)- Incorporación de partículas de suelos o sedimento en suspensión (particularmente cuando
se desarrollan lavados de materiales aluviales para la construcción de las obras mineras y
civiles, dragados de áridos aluviales y marinos, profundización de cauces fluviales, limpiezas
de los puertos y canales, deforestación y almacenamiento en escombreras de suelos poco
cohesivos en climas tropicales de elevada pluviometría (Carménate y Riverón, 1999). En
primer lugar, estas cargas sólidas que se incorporan a las corrientes de aguas superficiales
producen el incremento de la turbidez del medio y la disminución de la entrada de la luz solar,
provocando una disminución de la actividad biológica de plantas, animales y
microorganismos acuáticos, así como la afectación de la fotosíntesis de la vegetación acuática
y algas.
En segundo lugar esta carga sólida puede obstruir cauces y canales, provocando inundaciones,
enterrar y colmatar embalses y al llegar las aguas de los ríos que desembocan en zonas
costeras pueden provocar daños a puertos, incrementar la turbidez del agua del mar, afectar el
crecimiento de los corales y ocasionar su muerte por enterramiento (Martínez, et al., 1993;
Carménate y Riverón, 1999). Puede afectar zonas de importancia socioeconómica (de interés
turístico y pesquero). Otra de las fuentes de incorporación de partículas sólidas al medio
hídrico superficial son los vertidos de residuos en los cauces fluviales y la rotura por
accidentes de las balsas de residuos o estériles (Benito, et al., 2001) (Apartado 2.5)
Tabla 2.3. Relación de algunos ejemplos del impacto ambiental de las actividades minerometalúrgicas en diferentes condiciones geográficas.

País

Región

Contaminantes

Referencias

UK
Canadá
España
Portugal
México
South Africa
Guyana
Brasil
Bolivia
Argentina
Chile
Cuba

Frazer´s Grove
Sudbury
Galicia
Río Cabado
S.M. de la Paz
Transval
Omai
Amazonas
La Paz/Oruro

Fe,Cu,Pb,Zn
Ni,Mn,Fe,SO4
Cu
Zn,Cr,Pb
Ni,Cu,Mn,Fe,Zn,As
Fe, SO4
Zn,Cu,Fe
Cr,Mn,Pb,Ni
Fe,Mn,Al
U,Ra
Cd,Zn
Ni,Cr,Mn,Fe,SO4

Younger, 2000
Elberling and Nicholson, 1996
Izco et al., 1986, Iribar et al, 1998
Goncalves, et al., 1994
Manz and Castro, 1997
Bullock and Bell, 1994
Narayan, 1998
Weissberg, 1991
Pescod and Younger, 1999
Bonben et al, 1996
Schalscha and Ahumada, 1998
Rodríguez y Candela, 1998

Región central
Moa

8) La oxigenación de las aguas en las plantas de lavado de áridos para la construcción (por
ejemplo, a causa de agitación mecánica durante la extracción de áridos del lecho de los ríos),

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

59

puede causar la destrucción de cantidades excesivas de materia orgánica, que puede resultar
necesaria para el desarrollo de los diferentes ecosistemas acuáticos y de gran valor en el
mantenimiento de las condiciones geoquímicas del medio (Fernández, 1998).
9) Reducción de las zonas húmedas o humedales, variación del caudal de los manantiales y
del flujo en las aguas superficiales, por variación de los niveles piezométricos debido al
bombeo de agua superficial y subterránea (Tovar, 1999).
De los casos de contaminación de aguas subterráneas y superficiales consultados, el mayor
porcentaje está asociado a la minería del carbón y a la de los yacimientos de minerales sólidos
que presentan una mineralización sulfurosa rica en metales pesados (Tabla 2.3). Los
minerales sulfurosos al ponerse en contacto con los agentes de meteorización,
fundamentalmente el oxígeno y las precipitaciones atmosféricas, provocan la oxidación de los
sulfuros (Elberling y Nicolson, 1996, Yonguer, 1999, 2000) y con ello la generación de
lixiviados y drenaje de aguas contaminadas.
Los efectos ambientales, actividad biológica y toxicidad de los diferentes metales que se
incorporan al medio hídrico se recogen con gran grado de detalle en Merian, (1991).
2.4.2. Drenajes y lixiviados de aguas ácidas de escombreras y minas inactivas
El efecto ambiental de los drenajes de aguas residuales de plantas metalúrgicas, minas y
escombreras es muy importante. Concentraciones bajas de metales pesados (del orden ppm)
son letales para los seres vivos acuáticos y constituyen un importante riesgo sanitario para el
hombre y ganadería. La toxicidad de los metales depende de la concentración, de la forma
química en que se encuentre (por ejemplo, el mercurio o el plomo en compuestos orgánicos es
más tóxico que en inorgánicos, mientras que con el cobre sucede lo contrario) y de la
presencia de otros metales. Una sustancia química en el agua puede incrementar la toxicidad
de otras, por ejemplo la presencia de sulfato en las aguas facilita en muchos casos la
solubilidad de otros metales y con ello eleva el grado de contaminación (Custodio, 1983b;
Larsen and Postmant, 1997). Los cianuros y otros compuestos son letales en concentraciones
del orden de partes por mil en el agua (Merian, 1991) y el ácido fluorhídrico puede dar lugar a
fluorosis en personas o animales que beban el agua enriquecida en este compuesto.

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

60

La oxidación de minerales sulfurosos tiene lugar en condiciones naturales, sin la intervención
del hombre y es la causa de que en determinadas zonas del planeta existan numerosos ríos con
valores de pH muy bajos e incluso, con una fauna autóctona única y adaptada a esas
condiciones de acidez (ej. El río Tinto en España). También es la causa de que predominen
las aguas sulfatadas cálcicas sin que existan zonas de yesos (estas son el resultado de la
neutralización natural de las aguas ácidas al entrar en contacto con afloramientos de rocas
carbonatadas, margas, tobas calcáreas, calizas, etc.).
La filtración a través de escombreras se produce debido a que la acumulación de estos
residuos en las balsas y presas de residuos (tailing dams), sobre la superficie del terreno
provoca una variación de las condiciones hidrogeológicas locales (Ribet et al. 1995). El agua
del residuo crea un nivel freático artificial sobre la superficie del terreno provocando una
variación de las condiciones de recarga y flujo (McWhorter and Nelson, 1979) (Figura 2.5C).
Por otro lado, las reacciones químicas de los diversos contaminantes que modifican el
equilibrio geoquímico pueden manifestarse en cambios de: oxidación/reducción, especiación/
complejación, disolución/precipitación, adsorción/desorción, floculación y digestión de
coloides (Morin and Cherry, 1988).
La generación del drenaje ácido de las minas (AMD) abandonadas y escombreras está
motivada por la combinación de dos factores básicos:
I)

la oxidación de los sulfuros metálicos principalmente la pirita (FeS2) y

II)

su proceso de disolución y transporte por el agua.

La oxidación de la pirita da lugar a minerales secundarios: melanterita (FeSO4 7H2O),
romerita

(Fe2+Fe3+2(SO4)4

14H2O),

coquinbita

(Fe2(SO4)39H2O),

copiapita

(Fe2+Fe3+2(SO4)6(OH)2 20H2O) y varios miembros de la familia jarosita, tal como la jarosita
potásica (KFe33+(OH)6 (SO4)2). Todos estos minerales están considerados como sales
generadoras de acidez (Younger, 1999).
De acuerdo con Hem (1985), existen tres tipos de acidez en las aguas: I) Acidez asociada con
los protones de hidrogeno (H+), o sea el pH; II) acidez asociada con la disolución de
compuestos orgánicos y III) acidez asociada con la disolución de metales. En el drenaje ácido

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

61

de minas (AMD) la disolución de compuestos orgánicos es generalmente pequeña o nula, por
lo que la acidez está asociada fundamentalmente a las causas I y III. Sobre el tema del AMD
se puede encontrar mayor información en un gran número de trabajos (Muñoz et al., 1997;
Younger, 1999, 2000), que tratan sobre los problemas del drenaje de aguas ácidas
relacionados con la minería del carbón y polimetálicos.
De forma general, el proceso de oxidación de los sulfuros está originado por el ascenso y
descenso del nivel freático dentro de las balsas de residuo y del acuífero. Durante el descenso
se produce la entrada de oxígeno y la oxidación de los diferentes metales, mientras que en el
ascenso se produce la disolución y lixiviado de los diferentes contaminantes. Es bueno
destacar que la entrada del oxígeno está condicionada por el grado de saturación de los
residuos y que a partir del 80 % de saturación se dificulta la difusión de éste en el medio
(Elberling and Nicholson, 1996). La mayor o menor magnitud de este proceso depende de los
intervalos de este ciclo, condicionado por la variabilidad climática, el tipo de mina y si la
escombrera o balsa de residuo se encuentra en explotación o abandonada. Si está en
explotación, hay un aporte de líquido del proceso metalúrgico que también juega un papel
importante en el ciclo (González y Ramírez, 1995; González, et al.,1995, 1997; Pluta and
Trembaczowski, 2001). Es de señalar que generalmente por debajo de un metro de
profundidad del nivel freático en el interior de las balsas se presenta un medio reductor
(Elberling and Nicholson, 1996).
Lo anómalo en el caso del drenaje de aguas ácidas de minas abandonadas es su caudal, debido
a que al producirse su salida a la superficie se libera un gran volumen de agua muy rica en
ácido sulfúrico y con gran cantidad de metales en disolución, al drenar en tan corto espacio de
tiempo provoca la ruptura del equilibrio hidrogeoquímico natural de las aguas superficiales
(Blowes et al, 1992; Younger, 2000). El primer efecto que provoca la salida al exterior de un
gran volumen de aguas ácidas es que el volumen de ácido sulfúrico que generalmente las
acompaña carboniza la materia orgánica. Esto se ha podido observar claramente en la
vegetación, en Aznalcollar, (Quintana, 1998), especialmente en los plantones más jóvenes y
en los juncos que están quemados hasta el nivel que alcanzaron las aguas (Llamas, 1998).

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

62

Presa

Nivel freático inicial

Nivel freático alterado

Acuífero

Figura 2.5C. Variación del nivel freático que provoca la construcción de una escombrera sobre un
acuífero libre.

La acidez del agua no desciende inmediatamente, ya que el agua de descarga sigue
conteniendo grandes cantidades de ácido que es liberado (lavado) lentamente (Younger,
1999). En un agua estancada, como la de las balsas, a una profundidad mayor de medio metro
por debajo del nivel de los lodos el contenido en oxígeno disuelto es prácticamente nulo
(Blowes et al., 1992; Elberling and Nicolson, 1996), el ambiente es reductor y los metales se
encuentran mayoritariamente estables como sulfuros. Por lo tanto, las aguas ácidas liberadas
de la balsa por los procesos de lixiviación no pueden tener el mismo contenido en metales
pesados que las aguas ácidas naturales (formadas por lixiviación de los sulfuros en un
ambiente oxidante, como son las minas abandonadas). Si esas aguas infiltradas se ponen en
contacto con aguas ricas en oxígeno o circulan por la zona no saturada durante su infiltración,
su capacidad para disolver metales aumenta considerablemente.
2.4.2.1. Modelos numéricos en el estudio de la contaminación de acuíferos por el
lixiviado de residuos minero-metalúrgicos
La simulación con métodos numéricos de la contaminación de las aguas por la infiltración de
los lixiviados de las escombreras de residuos minero-metalúrgicos constituye una de las líneas
de investigación que se desarrollan actualmente, con el objetivo de determinar la proporción
información sobre la evolución de la contaminación y los principales mecanismos que
controlan el flujo y el transporte (TMW, 1998; PTICEG, 1998; FICEG, 1994).

2.4.3. Variación de la morfología del terreno

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

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La morfología local sufre importantes cambios debido a la construcción de vías de acceso y
extracción de mineral, se hacen pozos, galerías, zanjas y excavaciones diversas, se mueven
grandes volúmenes de mineral, tierra o rocas, desmontes, escombreras, balsas de
sedimentación y terraplenes, sujetos a movimientos de masa y a erosión de los agentes
exógenos (Vera, 1979). En general las modificaciones son más importantes si las
explotaciones se hacen a cielo abierto o permitiendo el colapso superficial, pero la minería
subterránea puede provocar fenómenos de subsidencia o hundimientos. El que se presenten
unos u otros, su alcance y otros efectos, depende del tipo de roca (por ejemplo, si su
deformabilidad es elevada tenderá a haber subsidencia, pero si es baja son más probables los
hundimientos, que suelen causar mayores daños), de la profundidad de las labores y de su
extensión, etc. Las vibraciones que acompañan a los hundimientos pueden generar graves
daños también en lugares próximos, en edificios, embalses, puentes y otras obras públicas.
Los cambios de morfología son muy importantes pues al afectar al nivel freático, provocan
una intercepción del mismo y por consiguiente un drenaje artificial; en otras áreas conducen a
cambios en las condiciones de flujo y recarga (Figura 2.6, Foto 2.4). (Fernández, 1981,
Jiménez y Rodríguez, 1997). También se generan problemas de subsidencias del terreno
debido a la extracción de aguas subterráneas para bajar sus propios niveles.

Foto 2.4. Intersección del nivel freático en una mina de níquel a cielo abierto. Moa, Cuba.

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

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Agua

A

Agua

B

Agua

C

Figura 2.6. Casos más frecuentes de minas a cielo abierto donde se produce la intersección o
alteración del nivel freático. A) Recarga del acuífero desde el hueco minero, B) Flujo a través del
hueco minero y C) Flujo hacia el hueco minero.

2.4.4. Impactos sobre la atmósfera y el suelo
Contaminación atmosférica: las causas son la emanación de gases a la atmósfera, la
incorporación de partículas por la erosión del viento y el vertido de las chimeneas. Los
residuos de bajo peso específico son los que pueden tener una mayor incidencia sobre este
aspecto (cenizas de carbón, desechos de la industria petroquímica).
La contaminación del aire puede igualmente alcanzar elevada gravedad y suponer riesgos
sanitarios importantes. Los contaminantes se originan al dividir, triturar o remover suelos,
sedimentos y rocas. Los lugares de origen son escombreras, balsas de sedimentación, detritos
de cualquier tipo, suelos con vegetación empobrecida o sin ella, vertidos o escapes de las
plantas de tratamiento, talleres, ventilación, vehículos, etc. Los agentes más importantes son:

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

65

1)- Aerosoles y polvo: su composición es variada y depende principalmente del material
geológico que se explota (las rocas, yacimiento mineral, carbón, petróleo o gas), pero el
tamaño, el volumen y otras características dependen de las técnicas mineras y metalúrgicas
utilizadas y en menor medida de otros factores, fundamentalmente del clima local (Álvarez et
al., 1982, Gregurek, et al, 1999). En el caso del polvo presentan mayor riesgo ambiental las
partículas con tamaño menor de 10 micras (Sierra et al., 1998) pues no son retenidas por las
defensas del tracto respiratorio y las menores de 2 micras son inhaladas por los seres humanos
y animales y pueden provocar enfermedades respiratorias y cáncer de pulmón (Merian, 1991).
Las partículas ricas en sílice pueden ocasionar la silicosis sobre todo en aquellos yacimientos
con explotación de volúmenes importantes de rocas ricas en sílice.

Foto 2.5. Emanaciones gaseosas de una planta metalúrgica procesadora de Ni y Co. Moa, Cuba.

2)- Los gases y compuestos gaseosos, principalmente dióxidos de carbono, nitrógeno y azufre
y en ocasiones sulfhídrico, fluorhídrico, etc. Las consecuencias son variadas y recaen
principalmente sobre los organismos vivos de la zona minera y de sus inmediaciones, que
quedan sujetas a riesgos sanitarios importantes con variados tipos de enfermedades. Los
metales pesados que acompañan estas emisiones pueden ocasionar diversas formas de
toxicidad, entre las principales se encuentran la emisión de partículas ricas en cromo
hexavalente. Las enfermedades de anemia y cáncer pueden ser provocadas por materiales
radiactivos y cáncer de pulmón por asbestos, cromo, etc. (Merian, 1991, Adriano, 1995).
La vegetación y las aguas locales pueden sufrir los efectos de la contaminación atmosférica,
produciéndose daños diversos (Elberling and Nicholson, 1996). Las modificaciones de la

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

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morfología y la contaminación de aguas y aire influyen negativamente sobre los suelos, que
pueden ser destruidos, degradados o alcanzados por diversos contaminantes (metales pesados,
compuestos tóxicos, isótopos radiactivos), por aguas ácidas, por sedimentos que los alteren,
por gases nocivos, etc., con consecuencias que van desde caídas en la productividad primaria
(y por lo tanto en las cosechas agrícolas) hasta la práctica desaparición de los
microorganismos del suelo y de la vegetación. El principal problema ambiental generado por
los residuos gaseosos es el origen de las lluvias ácidas, las cuales pueden manifestarse en
regiones muy alejadas del área de emanaciones. El efecto que provocan estas lluvias es la
acidificación de suelos y la eliminación de grandes superficies de bosques.
2.4.5. Impactos paisajísticos
Las modificaciones morfológicas se traducen en impactos paisajísticos considerables,
frecuentemente agravados por la destrucción o degradación de la vegetación, la ruina de
granjas y otros edificios preexistentes, por la combustión espontánea de escombreras, la
existencia de torres, barracones, plantas de concentración y tratamiento, presas de aguas y de
residuos y construcciones diversas para la actividad minera (en ocasiones poblados enteros).
En ocasiones el cierre de minas subterráneas produce el desplome o colapso de la superficie
del terreno, mayoritariamente por el desplome de los pilares de las cámaras debido a la
erosión hídrica de los estratos infrayacentes. Los impactos paisajísticos pueden aparecer
también lejos de las operaciones (por ejemplo, daños en la vegetación a causa de las lluvias
ácidas o masas de aire contaminado por el polvo de aterramiento, de actividades
complementarias como la construcción de un ferrocarril, una carretera o un tendido eléctrico,
etc.)
Cada vez con mayor frecuencia se realizan las explotaciones a cielo abierto, de dimensiones
superiores a las subterráneas. Las causas son la creciente utilización de rocas industriales, el
incremento del consumo de materia prima mineral y las leyes de contenido mínimo industrial
cada vez más bajas y los cada vez más poderosos medios tecnológicos utilizados en los
procesos metalúrgicos.

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

67

2.4.6. La contaminación ambiental por diferentes formas de energía
La contaminación ambiental por esta causa suele ser también elevada, causando diversos
daños ecológicos y a la población. Las vibraciones (maquinaria pesada, explosivos,
movimientos de masa de suelos y rocas) pueden también dar lugar a impactos ambientales
(Pollock, 1986).
La contaminación térmica de las aguas, debido a su uso para refrigerar, puede provocar
efectos variables entre los que se encuentran: cambios de la flora y la fauna en ríos, lagos y el
mar, que pueden influir en el desarrollo de nuevas especies. Las oscilaciones grandes de
temperatura originan contaminaciones térmicas excesivas o terminales, que pueden llegar
incluso a provocar la muerte de los seres vivos acuáticos (Pollock, 1986). La emisión de gases
y vapor a la atmósfera se produce generalmente con altas temperaturas (Pérez et al., 1991b).
Estudios de los efectos del ruido generado por las actividades minero-metalúrgicas indican
que el ruido puede provocar diferentes enfermedades sobre la capacidad auditiva de los
trabajadores. Estudios en plantas metalúrgicas muestran que el 80% de los trabajadores
presentan diferentes afectaciones sobre su capacidad auditiva (Aguilera, 1998).
2.5. Riesgo ambiental por rotura de las presas de residuos
Una de las mayores causas de riesgo asociadas a los residuos almacenados es la posibilidad de
fallo o rotura de las escombreras, presas o balsas de residuos por pérdida de la estabilidad. La
mayoría de los factores que tienen un efecto directo sobre la estabilidad de los diques de
estériles y por tanto en sus capacidades de retención a largo plazo, tienen que ver con la
manipulación del agua de una forma u otra. Una relación de casos, de las principales causas y
de los daños que provocan el fallo o rotura de las presas se pueden consultar en la página
http://www.antena.nl/wise/uranium/mdap.htm/.
El fallo de la puede ocurrir como resultado de filtraciones a través del muro, erosión interna,
inundación, desbordamiento por coronación y por fallo de la cimentación; situaciones que
pueden empeorar debido a fenómenos naturales como movimientos de tierras o fuertes

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

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lluvias. El agua contenida dentro del dique y la depositada detrás de él encontrarán un nivel
natural (nivel freático), que puede variar dependiendo de las estaciones, el volumen de los
estériles vertidos y otros factores. Si el nivel freático intercepta la cara externa del dique
(aguas abajo) se desarrollará una superficie de rezume que puede provocar una rápida erosión
y el deslizamiento eventual de esa cara.
Algunos fallos en diques se han atribuido a que se han bloqueado o dañado tuberías de
decantación y drenaje, aumentando el valor de la presión intersticial del material del dique y
disminuyendo su resistencia al deslizamiento.
El riesgo de rotura del dique por erosión es importante y típico en aquellas zonas tropicales y
subtropicales que presentan una elevada pluviosidad. Según Bligth, (1994), los ángulos de
talud para los que el riesgo por erosión es máximo están comprendido entre 25-35 grados
(Figura 2.8).
Aparte de los daños relacionados con el agua, las ondas generadas por movimientos de tierras
(sismos y grandes deslizamientos) pueden tener consecuencias devastadoras para los
materiales relativamente no consolidados del muro del dique. Entre las principales puede
citarse un movimiento sísmico en Chile en 1965 cuando se perdieron 210 vidas y se
destruyeron 15 presas (Troncoso, 1988a).
El riesgo de fallo por licuefacción es importante para aquellas explotaciones mineras con
balsas de estériles y lodos ubicadas en zonas del planeta sísmicamente activas. Los más
favorables a licuefactar son aquellos que presentan una granulometría areno-limosa (Figura
2.7) (Committee on Earthquake Engineering, 1985; Yasuhara et al., 1994).
En algunos casos, los fallos se producen al recrecer excesivamente balsas muy antiguas cuyos
problemas de cimiento y estabilidad se han olvidado a lo largo de una dilatada explotación
minera.
Mining Journal Research Services acometió la inspección de diques de estériles en países de
economía de mercado, con un volumen de producción en cobre del 75% del total mundial y
del 60% de plomo y zinc. También investigó aquellos países con aproximadamente el 65% de
producción global de oro. Se ha estimando que la cantidad de diques en África del Sur es del

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

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orden de 400, mientras que British Columbia y Québec poseen probablemente un total de
unos 300. Por tanto, es razonable asumir que a nivel mundial el número de presas pueda
contarse por miles.
El Mining Journal Research Services (MJRS, 1999), revisó la frecuencia de este tipo de fallos
en el período 1980-96, para el Programa Medioambiental de las Naciones Unidas (UNEP). El
estudio identificó un número importante de incidentes, desde pequeñas cantidades de agua
sucia y emisiones de polvo desde las superficies secas de los diques, hasta un desplome total.
En Internet (http://www.antena.nl/wise/uranium/mdap.htm/) pueden encontrarse un resumen de 78
roturas de diques, desde 1961 hasta octubre del 2000. Los incidentes de gran escala resultaron
ser poco frecuentes al identificar solo 8 grandes fallos, donde el volumen de residuo y agua
vertido supera los 1000 m3.
La salida al exterior de los residuos mineros por rotura del muro debido a las causas antes
mencionadas tiene consecuencias ambientales catastróficas (desarrollo de procesos físicos y
químicos), debido a que la fracción sólida presenta una elevada superficie específica
(superficie por unidad de peso):
- Las partículas sólidas pueden comportarse como un fluido (con muy poco rozamiento entre
ellas), cuando el contenido en agua es suficientemente elevado.
- Los lodos tienen una gran capacidad para cubrir drenajes, tapar tuberías, etc., debido a su
pequeño diámetro, generalmente menor de 0.5 mm (Figura 2.5, Tabla 2.2).
- La fina granulometría de los lodos facilita el que se puedan poner en suspensión y
removilizarse en el agua (más difícilmente por el aire, debido a que generalmente las
partículas presentan un peso específico elevado).
- Entre las consecuencias químicas, cabe destacar su mayor velocidad de reacción en el medio
ambiente pues la superficie específica de las partículas (Se) es mayor que en la roca natural de
partida. Los minerales sulfurados que componen la mayor parte del material (FeS2 FeAsS,
ZnS, PbS, Cu,S, etc.) se oxidan en contacto con el oxígeno de la atmósfera y esta reacción es
catalizada y acelerada por algunas bacterias, como la Thiobacillus Ferrooxidans, E. Mutabilis
(Brake, et al, 2001), comunes en todos los suelos. El resultado de esta oxidación es el paso del

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

70

sulfuro a sulfato; es decir, la formación de ácido sulfúrico (aproximadamente 1,5 g por cada
gramo de pirita) es lo que da lugar a las aguas ácidas.
Este ácido, al disminuir el pH del agua, y al estar el medio en condiciones oxidantes (en
contacto con el aire), tiene una gran capacidad para disolver los metales. Por lo tanto, cabe
considerar la posibilidad de que todos los metales presentes en los lodos mineros al
producirse la rotura de las balsas se movilicen y terminen incorporándose al suelo, corrientes
de aguas superficiales y aguas subterráneas, contaminándolos de tal forma que posiblemente
su recuperación resultase económicamente inviable (MJRS, 1999).
Al producirse la rotura de un dique, el volumen de residuo se extiende por una gran superficie
por lo que la masa de sulfuro puesta en contacto con el oxígeno es varias veces mayor que la
que se encuentra en contacto en el interior de la balsa. La oxidación de los minerales
sulfurosos (pirita fundamentalmente) es un proceso fuertemente exotérmico y si el espesor de
la capa de lodos extendida sobre la superficie debido al vertido por rotura de las balsas es lo
suficientemente grande como para disipar mal el calor, una ligera humedad causada por la
lluvia, unida a las altas temperaturas, pueden dar lugar a la autocombustión de los residuos,
con riesgo de incendios. Este riesgo no es muy importante pero hay que considerarlo,
fundamentalmente para aquellas áreas del planeta con altas temperaturas y poca precipitación,

Máximas pérdidas

Pérdidas por erosión

Angulo de la pendiente

Longitud de la pendiente

donde normalmente el nivel de humedad de los lodos llega a ser muy bajo.

Máximas
pérdidas

Pérdidas por erosión

Figura 2.8. Se muestran las pendientes para las que ocurre la mayor erosión por el agua y el viento en
los taludes de las presas de residuos y estériles (adaptado de Bligth, 1994).

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

71

Foto 2.6. Erosión del dique de una presa de residuos, debido al desbordamiento de esta por el agua.
Tabla 2.4. Ejemplo de falla de escombreras y presas de residuos en diferentes partes del mundo.

País
Canadá
Reino Unido
Estados Unidos de América
España

Año
Presa
1990
Escombrera 1966
Presa
1985
Presa
1998

Lugar
Muertos Referencias
Alberta
Fell, 1997
Aberfan
144
Fell, 1997
Colorado
Vick, 1996
Aznalcóllar
Benito et al., 2001

Mayor información sobre roturas de presas en http://www.antena.nl/wise/uranium/mdap.htm/.

2.6. Los residuos mineros en Cuba. Antecedentes
Los primeros residuos mineros en Cuba datan de la época colonial (1530-1544). Las primeras
escombreras se construyeron en la mina el Cobre, provincia de Santiago de Cuba. Las
escombreras resultado de la explotación de los yacimientos lateríticos de Ni y Co, se inician
en 1942 en el municipio de Mayarí y a partir de 1963 en el municipio de Moa.
Aunque el número de trabajos realizados sobre los residuos minero-metalúrgicos es grande, la
gran mayoría no reflejan con claridad la metodología desarrollada en cada caso y sólo están
publicados los resultados de forma parcial; en muchos casos, los datos ofrecidos son escasos
y fraccionados, lo que no permite hacer una valoración cuantitativa de la magnitud de la
problemática ambiental existente.

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

72

Los residuos de la industria cubana del níquel han sido objeto de atención de un gran número
de investigadores, entre los principales trabajos se encuentran los de Heredia (1978, 1980),
donde se realiza una caracterización de las propiedades físicas y mecánicas de dos presas de
residuos. En su estudio, Heredia concluye que estos materiales son de granulometría bastante
uniforme con diámetro menor de 0.1 mm, con un coeficiente de uniformidad de 0.5. Plantea
que son materiales que pueden presentar fallos por licuefacción debido a sus condiciones
granulométricas, pero en ninguno de los casos aparecen datos experimentales que justifiquen
esta afirmación.
La composición mineralógica y química ha sido estudiada por Guerra et al, (1991); Leyva et
al., (1995); Guerra et al., (1993) y Carty y Falcón, (1985); Figueredo et al., 1997; Rodríguez,
(1997b), Castany et al., 1998; Pons et al., (1998), en todos estos trabajos se concluye que los
elementos predominantes son el Fe en más del 40 % y en segundo lugar el Al. Los minerales
presentes están mayoritariamente representados por la hematita y magnetita y en menor
medida gibbsita y espinelas cromíferas.
El estudio de las emanaciones gaseosas y su efecto ambiental es escaso y los trabajos
desarrollados sobre esta problemática ambiental se limitan a los efectos locales, entre ellos se
encuentran los trabajos de Pérez (1991); Pérez et al., (1991) Pérez y Yuzhaninov, (1991) y
Santana y Palacios, (1993) y Ávila et al., (1993). En el trabajo de Pérez et al., (1991) se
concluye que las emanaciones de la planta de lixiviación ácida superan en más de una decena
de veces los límites ambientalmente permitidos, en un área geográfica reducida de 17 km2. En
el trabajo de Hurtado et al., (1999) Hurtado, y Fernández, (1998), queda claro que el área
afectada por las emanaciones gaseosas de la planta de lixiviación carbonato amoniacal es
grande (mas de 20 km2) pero no se da el rango de concentraciones de estos contaminantes. El
impacto de las emanaciones de partículas sólidas al medio ambiente ha sido evaluado por
Álvarez et al., (1982) comprobando que las emanaciones de partículas sólidas de la empresa
metalúrgica de Nicaro se distribuyen en una distancia de 3 km en la dirección predominante
de los vientos, superando la concentración establecida por la norma cubana de emisiones (0.5
mg/cm2 en 30 días) en un área aproximada de 20 km2.
Los efectos de los residuos sobre el medio hídrico superficial y subterráneo que ha provocado
la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas han sido caracterizados por INRH,

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

73

(1986a y 1986b), Terrero et al., (1993); Rosario et al., (1993); Fernández et al., (1993);
Proenza et al., (1994); Rodríguez y Candela (1998); Rodríguez et al., (2000). En estos
trabajos se observa que la actividad minera y los lixiviados de las presas de estériles han
provocado la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas por metales pesados,
aunque en ninguno de los casos se hace referencia a las especies químicas que controlan el
proceso de transporte y movilidad de estos contaminantes.
El impacto ambiental sobre el medio marino ha sido descrito por Cortéz, et al., (1993),
Martínez, et al., (1993a), (1993b), (1993c);. Rosaval et al., (1993), Martínez y Morales,
(1993) Salcedo y Quintana, (1993); Heredia et al., (1993); Zozaya and Cheviera, (1993);
González, (1996); González y Ramírez (1995); González et al., (1997); Rodríguez, (1997a),
León, (1993). En estos tres últimos trabajos se realiza una valoración del contenido de
metales pesados en los sedimentos de las bahías de Moa y Nicaro, comprobando que hay una
concentración elevada de los principales metales que contiene el corte laterítico, aunque no
especifican la diferenciación entre el aporte por erosión de las áreas mineras que aportan los
ríos Mayarí, Levisa y Moa, y el impacto provocado por los sedimentos y residuos aportados
por la industria y los lixiviados de las escombreras. Martínez, et al., (1993) estudian la
presencia de metales pesados en los corales de la barrea coralina de Moa y otras zonas de la
Isla, comprobando que el contenido de metales en los corales de Moa es muy elevado en
comparación con los de otras zonas del país. Su crecimiento, está reducido en un 50%
respecto al crecimiento que experimentan otras áreas de la barrera coralina cubana,
concluyendo que esta contaminación es resultado de la actividad minera del territorio de Moa.
La caracterización de los efluentes líquidos de las industrias metalúrgicas ha estado en el
punto de atención en los últimos años. Según Astorga, et al., (1991); Alfonso, et al., (1998);
Aguirre, (1993a); Aguirre, (1993b); Labadié, et al., (1993) los efluentes líquidos y la carga de
sólidos en suspensión que les acompaña constituyen la mayor carga contaminante que se
vierte al medio ambiente en las empresas de Moa y Nicaro.
Las pérdidas económicas que representan los residuos líquidos de la industria cubana del
níquel han sido estudiadas por Aguirre, (1993), Alfonso, et al., (1998), Tamargo, (1993).
Estos autores concluyen que la pérdida del mineral útil extraído es del orden del 2% del total
de Ni y Co de la mena inicial. Rojas y Carballo, (1993) realizan una valoración económica del

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

74

material de rechazo de la planta de lixiviación ácida, comprobando que el contenido de Ni en
este residuo es similar al de la mena inicial que alimenta el proceso metalúrgico, el único
problema es que presenta una granulometría mayor que la que requiere el proceso industrial
por lixiviación con ácido sulfúrico (SAL) por lo que representa una importante pérdida
económica para el proceso productivo en la extracción del Ni y el Co.
La posible reutilización de los residuos sólidos almacenados en las presas de residuo ha sido
objeto de algunas investigaciones. Entre los trabajos realizados para la posible recuperación
de algunos de los componentes de estos residuos se encuentran los de Carty y Falcón, (1985);
Carty et al., (1993). Otros trabajos de aprovechamiento de estos residuos plantean la
obtención de productos alternativos como Fe(OH)3 y Fe2O (González, 1993). El trabajo más
novedoso sobre el aprovechamiento de los residuales sólidos es el de Guerra et al., (1991) en
el cual se realizan experimentos para el empleo de estos residuos en la industria siderúrgica,
obteniendo resultados preliminares favorables para su aplicación en la fabricación de acero.
Rodríguez et al., (1992), obtienen yeso a partir de la neutralización de los residuales líquidos
de la planta de preparación de sulfuros de la industria con proceso metalúrgico de lixiviación
ácida.
El establecimiento de algunos métodos de tratamiento de los residuos ácidos de las plantas de
lixiviación ácida ha sido objeto de diferentes investigaciones. Entre los principales trabajos se
encuentran los de Labadié et al., (1993), en los que se neutralizan los residuos líquidos de esta
planta utilizando pulpa de coral y cal. Granda et al., (1992, 1993) estudian la posibilidad de
recuperación de Ni de los residuales líquidos de la planta de lixiviación ácida con el uso de la
serpentina. Borroto y Martínez, (1993), Tratan de recuperar los metales de los efluentes
empleando extractos de confieras (Pinus Caribean). Rodríguez et al, (1997) estudian la
posibilidad de neutralización de los residuales líquidos de la planta de lixiviación ácida
usando los residuales líquidos de la planta de lixiviación carbonato amoniacal y además
utilizan la zeolita natural en la extracción de metales del residual. Los resultados de este
último trabajo a nivel de laboratorio son muy positivos y sería interesante realizar
experimentos a mayor escala.
La restauración de las áreas degradadas ha sido investigada por Herero et al., (1993) y
Jiménez y Rodríguez, (1997), en sus trabajos se plantea que han sido probadas más de 20

�Capítulo 2. Los residuos minero-metalúrgicos. Estado del arte

75

especies forestales de las cuales la Casuarina Equisetifolia y el Pinus Cubensis, son los que
presentan la mejor adaptación.
2.7. Antecedentes en el estudios de residuos minero-metalúrgico de yacimiento
lateríticos en otras partes del mundo
La caracterización de estos residuos en la literatura consultada es muy escasa debido a que
estas explotaciones se encuentran en pocas regiones del mundo y su explotación es
relativamente joven, la mayoría de estos yacimientos se comenzaron a explotar a partir de la
segunda guerra mundial (Strnad, 1968; Goligtly, 1981).
En el caso de Brasil se han desarrollado estudios de las propiedades físicas, mecánicas y la
capacidad de licuefacción de los residuos minero-metalúrgicos resultados de yacimientos
residuales ricos en hierro (Tibana and De Campos, 1998). Este material se caracteriza por una
granulometría areno limosa y sin plasticidad.
Swarbrick and Fell (1992), estudian 5 presas de residuos en Australia donde analizar sus
principales características físico-mecánicas y los efectos de los procesos de sedimentación y
agrietamiento por desecación y el efecto de los elevados contenidos de arcilla. En este trabajo
una de las presas presenta características similares en composición de minerales de hierro a
los residuos de la industria cubana del níquel. Se caracteriza por la presencia de grietas de
desecación, una granulometría con predominio de la fracción limo y un elevado peso
específico de las partículas.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

76

Capítulo 3. MÉTODOS, TÉCNICAS Y EQUIPOS DESARROLLADOS
3.1. Introducción
La realización de toda investigación requiere de una metodología de trabajo a seguir para
dar cumplimiento a los objetivos planteados. El desarrollo y elaboración de esta memoria
se ha basado en diferentes métodos que podemos dividir en 5 etapas: I) recogida de
información o documentación, II) trabajo de campo, III) desarrollo y puesta a punto de los
equipos y trabajo de laboratorio, IV) tratamiento de los datos, representación, elaboración
y síntesis y V) interpretación y análisis de los resultados obtenidos.
Para la compilación de la información existente sobre la zona objeto de nuestra
investigación fue necesario consultar los archivos del Instituto Nacional de Recursos
Hidráulicos (INRH), el Fondo Geológico del Instituto Superior Minero Metalúrgico de
Moa (ISMMM), así como diferentes publicaciones relacionadas con la geología, la
hidrogeología, la minería y la metalurgia de la zona. Esta primera etapa permitió disponer
de información cartográfica, datos meteorológicos, inventario de puntos de agua, datos
piezométricos, datos de aforo, datos de análisis químicos de las aguas subterráneas del
aluvial, de las rocas ultramáficas, de las aguas superficiales y aguas residuales.
3.2. Trabajo de campo
El trabajo de campo realizado se limitó al reconocimiento del terreno y a la toma de
muestras de aguas superficiales, aguas subterráneas del aluvial y del acuífero de las rocas
ultramáficas, de aguas residuales, para la realización de los diferentes estudios en el
laboratorio, así como la medición de los niveles piezométricos en los pozos y piezómetros
en que fue posible. También se tomaron muestras de los diferentes materiales geológicos
existentes en el área de estudio, suelo y de las presas de residuos.
Aguas superficiales: el muestreo se realizó en los diferentes ríos y arroyos del área de
estudio considerados representativos de las áreas afectadas por las actividades mineras y
metalúrgicas (Tabla 3.1, Figura 3.1). El muestreo del río Yagrumaje permite tener una

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

77

valoración del impacto de la minería a cielo abierto sin que haya un efecto de los vertidos
de las aguas residuales de los procesos metalúrgicos.
Aguas subterráneas en las rocas ultramáficas: se realizó el muestreo en manantiales
(Figura 3.1), además se dispone de otros trabajos de carácter regional y datos de varios
trabajos hidrogeológicos realizados en el área de explotación de los yacimientos
lateríticos. El muestreo de los manantiales en áreas afectadas, o no afectadas, por la
minería a cielo abierto tuvo como objetivo el conocimiento del fondo geoquímico natural
de la región en cuanto a los elementos mayoritarios y trazas.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

78

Figura 3.1. Representación de los puntos de muestreo de las aguas superficiales, subterráneas,
residuales y manantiales. El área del recuadro se representa en la Figura 3.2.

Aguas del acuífero aluvial: se muestrearon los pozos y piezómetros situados en la terraza
del río Moa, representados en las Figura 3.1 y 3.2 y relacionados en la Tabla 3.1. Las
muestras de aguas en todos los casos fueron tomadas por duplicado y filtradas (filtro de
0.45 micras). Una de las muestras fue acidificada, con HNO3; las muestras sin acidificar se
emplearon para determinar las propiedades físico-químicas de las aguas y sus elementos
mayoritarios. A partir de las muestras acidificadas se obtuvo la concentración de los
metales en el agua. Las muestras de agua fueron analizadas en los Servei Científic Tècnic
de la Universidad de Barcelona.

Figura 3.2. Representación de los puntos de muestreo del área del acuífero aluvial estudiada y de
tres puntos de aguas superficiales en el río Moa (área señalada en el recuadro en la Figura 3.1).

Aguas residuales: se tomaron dos muestras de las aguas procedentes de la planta de
lixiviación con ácido sulfúrico que son vertidos al río Cabaña (punto 33), dos del agua
residual del proceso por lixiviación carbonato amoniacal (punto 30), dos de las aguas de
drenaje de las presas de residuos (punto 31 y 35) y dos de las aguas que acompañan los
residuos sólidos de los dos procesos metalúrgicos que se vierten en las dos presas de
residuos (puntos 28 y 30) y dos muestras de agua de las minas a cielo abierto (puntos 49 y
50) (Figura 3.1; Tabla 3.1).

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

79

Agua intersticial de los residuos: para determinar la composición del agua intersticial se
tomaron 10 muestras de residuo de 2 Kg. en los puntos que se señalan en la Figura 3.3.
Las determinaciones se realizaron por el método de extracto en pasta saturada (Page,
1990), para ello se tomaron 500 g de residuo por muestra. Las concentraciones de los
elementos mayoritarios y los metales (Cr, Ni, Co, Mn, Al, Zn, Cu, Ti, V y Sr) en el agua
intersticial de los residuos se analizaron en el Institut de Recerca Tecnologia Agrària
(IRTA) de Barcelona, con un equipo de adsorción atómica.
Muestreo de los materiales sólidos: se realizó sobre los diferentes materiales geológicos
existentes en el área de estudio y de las dos presas de residuos, correspondientes a las
tecnologías metalúrgicas empleadas, lixiviación con ácido sulfúrico (presa II, Figura 3.3)
y lixiviación con carbonato amoniacal (presa I, Figura 3.3).

Figura 3.3. Localización de los puntos de muestreo de residuos sólidos en las presas de residuo de
los dos procesos metalúrgicos. I- Presa de residuo SAL y II- Presa de residuo ACL (abril de 1996).

Las muestras de las presas de residuos (5 muestras por presa, de 2 kg de peso) se
obtuvieron entre 10-20 cm de profundidad. Las muestras para el análisis de las
propiedades de composición e hidroquímica se almacenaron en bolsas de plástico, a 4 oC y
fueron transportadas al laboratorio. Además se tomó una muestra de 50 Kg de peso en la
presa I correspondiente al proceso ACL (muestra 9, Figura 3.3). Las muestras para análisis
de las propiedades físico-mecánicas se almacenaron a temperatura de laboratorio. El

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

80

objetivo de este muestreo es conocer las propiedades físicas, mineralógicas, químicas,
hidromecánicas e hidrogeológicas de los residuos (Figura 3.3).
Se tomaron muestras de las tres capas del corte laterítico de los yacimientos en
explotación (puntos 49 y 50, Figura 3.1), de la formación Río Macio que constituye el
material que conforma las terrazas aluviales (punto 15, Figura 3.1) y de las rocas del
complejo ofiolítico (gabros, harzburgitas, dunitas, puntos 22, 44, 49 y 50, Figura 3.1). El
objetivo de muestrear los diferentes materiales geológicos presentes en el área de estudio
era realizar ensayos Batch en el laboratorio para determinar su capacidad de transferir
sales al medio hídrico.
Tabla 3.1. Relación de los puntos de muestreo de las aguas superficiales, subterráneas y
residuales.
Puntos
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
38
39
40
15
22
25
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
18
19
20
21

Zona
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Aluvial
Ultramáficas
Ultramáficas
Ultramáficas
Ultramáficas
Ultramáficas
Ultramáficas
Ultramáficas
Ultramáficas
Ultramáficas
Ultramáficas
Ultramáficas
Mina a cielo abierto
Mina a cielo abierto
Río Moa
Río Moa
Río Moa
Río Yagrumaje

Descripción
Pozo
Pozo
Pozo
Pozo
Piezómetro
Piezómetro
Pozo
Pozo
Piezómetro
Pozo
Pozo
Piezómetro
Piezómetro
Piezómetro
Piezómetro
Piezómetro
Piezómetro
Piezómetro
Piezómetro
Piezómetro
Manantial
Manantial
Manantial
Manantial
Manantial
Manantial
Manantial
Manantial
Manantial
Manantial
Manantial
Yacimiento Punta Gorda
Yacimiento Moa
Aguas superficiales
Aguas superficiales
Aguas superficiales
Aguas superficiales

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados
23
24
26
27
29
32
34
28
30
31
35
33

Río Yagrumaje
Río Yagrumaje
Arroyo La Vaca
Arroyo Los Lirios
Río Yagrumaje
Río Cabaña
Río Moa
Vertido residuo SAL
Vertido residuo ACL
Drenaje al río Moa SAL
Drenaje al río Moa ACL
Vertido residual al río Cabañas

81
Aguas superficiales
Aguas superficiales
Aguas superficiales
Aguas superficiales
Aguas superficiales
Aguas superficiales
Aguas superficiales
Aguas residuales
Aguas residuales
Aguas residuales
Aguas residuales
Aguas residuales

3.3. Trabajos de laboratorio
Los residuos utilizados en el desarrollo de la tesis son muy poco conocidos por lo que fue
necesario realizar una caracterización detallada del material mediante diferentes técnicas
analíticas y experimentales. Los trabajos de laboratorio han constado de: I)
determinaciones analíticas; II) calibración y puesta a punto de los diferentes equipos de
medidas (higrómetros, psicrómetros, medidores del contenido volumétrico de agua (TDR),
termómetros, transductor de desplazamiento, célula de carga, tensiómetros y equipo
HPLC), III) preparación de muestras y IV) ensayos experimentales.
3.3.1. Caracterización de la fase líquida
Composición química de las aguas superficiales, subterráneas y residuales: se han
realizado determinaciones de iones mayoritarios (Cl-, SO42-, HCO3-, Na+, K+, Ca+, Mg2+),
algunos minoritarios (NH4+, NO3-, Fe2+, Fe3+, Fetotal, Cr6-, Crtotal, Ni2+, Co+, Zn2+, Al2+) y
contenidos de SiO2, pH, CE, además de alcalinidad y turbidez. Los análisis se realizaron
en el laboratorio del Servei Científic Tècnic de la Universidad de Barcelona (UB). Previo
al análisis de las muestras, éstas se filtraron por un papel de filtro de 0.45 micras de
diámetro.
Tabla 3.2. Los métodos de análisis para la determinación de los diferentes elementos (Buurman et
al., 1996).
ClSO42HCO3-

Parámetro.

Método
Valoración con AgNO3 usando como indicador el cromato potásico.
Volumetría.
Determinación de la alcalinidad por valoración.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados
Na+ y K+
Ca2+
Mg2+
NH4+
NO3SiO2
Fetotal, Crtotal, Ni2+, Co+, Zn2+,
Al2+
Cr(III), Cr(VI)-, Fe(II) y
Fe(III)
Dureza
Conductividad eléctrica, pH,
temperatura
Demanda
química
de
oxígeno (DQO)

82

Adsorción atómica y fotometría de llama.
Valoración complexométrica.
Diferencia entre la dureza y el calcio.
Colorimetría con Nessler.
Colorimetría leyendo en el ultravioleta con ClH 1N.
Colorimetría con molibdato amónico.
ICP-AES
Adsorción atómica
Método colorimétrico (Weng et al., 1994) .
Valoración complexométrica.
pH-metro portátil Orion modelo SA 250, con compensación automática de
temperatura.
La metodología seguida ha sido la de oxidación con dicromato potásico,
llevando a ebullición (150 oC) durante 120 minutos, realizando la
determinación del dicromato restante mediante valoración con sulfato ferroso
amónico.

3.3.2. Características de la fase sólida
La determinación de las propiedades físicas de los residuos “in situ” es de extraordinaria
importancia para la simulación de las condiciones naturales en las muestras remoldeadas
que se elaboraron en el laboratorio.
Las propiedades físicas: densidad seca, densidad natural, peso específico de las partículas,
humedad, porosidad, índice de poros y grado de saturación se han determinado en el
Laboratorio de Geotecnia, Departamento Ingeniería del Terreno, de la Escuela Técnica
Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona, de acuerdo con la
norma ASTM, (1993) y Jiménez y Justo, (1975).
Suceptibilidad magnética: se determinó sobre las muestras del corte laterítico y muestras
de residuos mediante el equipo Kappa Bridge KLY-2. Para contrastar los resultados se usó
un patrón de magnetita pura del Service D´Analyse des Roches et des Mineraux du CNRS
(Francia). Se determino a 10 muestras 5 por cada residuo en Instituto de Ciencias de la
Tierra Jaume Almera, del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Granulometría: el análisis granulométrico se realizó por el método de difracción láser,
con un equipo Malvern (Mastersizer/E) con capacidad de trabajo en el rango de 0.5 a 600
micras. Se determino a 10 muestras (5 por presa de residuos) en Instituto de Ciencias de la
Tierra Jaume Almera, del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

83

Granulometría por sedimentación: se realizaron a 6 muestras según el procedimiento de la
norma ASTM, (1993). Las determinaciones se realizaron a 6 muestras del residuo ACL en
el Laboratorio de Geotecnia, Departamento Ingeniería del Terreno, de la Escuela Técnica
Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona, de acuerdo con la
norma Annual Book Standards Manual (ASTM, 1993).
Límites de Atterberg: los límites se realizaron a 6 muestras del residuo ACL según el
procedimiento de la norma ASTM, (1993). Las determinaciones se realizaron en el
Laboratorio de Geotecnia, Departamento Ingeniería del Terreno, de la Escuela Técnica
Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona, de acuerdo con la
norma ASTM, (1993).
pH: en las muestras de sólidos se realizó sobre extractos 1:2.5 en agua destilada utilizando
el equipo de la Tabla 3.2 (Page, 1986). El análisis se realizó a 10 muestras de residuo 5
por cada tipo de residuo) y a 10 del corte laterítico En el Laboratorio de la Unidad de
Edafología. Facultad de Farmacia. Universidad de Barcelona.
Capacidad de intercambio catiónico (CIC): mediante el método Gillman de aplicación
para los suelos ácidos (Page, 1986). Se determino a 10 muestras de residuo 5 por cada tipo
de residuo) y a 10 del corte laterítico en el Laboratorio de la Unidad de Edafología.
Facultad de Farmacia. Universidad de Barcelona.
Materia orgánica oxidable (MO): se determinó por métodos volumétricos y
electroquímicos (ASTM, 1993). Laboratorio del Institut de Recerca y Tecnologia Agrària
(IRTA).
Materia orgánica soluble (MOS): el método utilizado para la extracción de la fracción
orgánica, ha sido modificado de Ribalta et al. (1995). El disolvente empleado para las
extracciones sólido/líquido de las muestras fue diclorometano (calidad análisis de ultratrazas, Scharlauc). Cinco gramos de cada muestra fueron tratados con 300 ml de
diclorometano durante 36 horas en un extractor Soxhlet. Finalizada la extracción, las
fracciones orgánicas fueron evaporadas en un rotavapor hasta unos 10 ml, a continuación
se columnaron a través de florisil y de sulfato sódico anhidro, para acondicionar y secar la

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

84

muestra. Posteriormente fueron llevadas a sequedad por evaporación en corriente de
nitrógeno. Las muestras secas fueron finalmente reconstruidas con 250 µl de isooctano. El
análisis químico de las soluciones, se procesó por cromatografía de gases acoplada a
espectrometría de masas (CG-EM) usando un cromatógrafo Fisons GC 8000 series, unido
a un espectrómetro Fisons MD800. El sistema CG-EM fue controlado con el software
Masslab v1.3, encargado también de la adquisición de datos y su tratamiento. En el
cromatógrafo se utilizó una columna capilar de 30 m de longitud, 0.25 mm de diámetro y
0.25 µm de película, de tipo DB-5MS (J&amp;W Scientific, Folsom, CA, USA). Las
condiciones cromatográficas fueron las siguientes: inyección de 1µl en el inyector, a una
temperatura de 275°C. El programa de temperaturas en el cromatógrafo, se inicia a la
temperatura de 60°C y durante 2 minutos se mantuvo la temperatura constante, luego
empezó un rampa a 15°C/min hasta 150°C, y a continuación una rampa más suave de
4°C/min hasta 310°C. Seguidamente continuó durante 45 minutos a 310°C, para
finalmente volver a 60°C. El gas portador fue Helio y la temperatura de la cámara de
ionización 200°C. Los espectros de masas, fueron tomados en el modo de Impacto
Electrónico (EI+), y el escaneado de iones se efectuó entre los 50 y 600 Dalton, con un
tiempo de barrido de 1,4 segundos y un tiempo de espera entre barrido de 0,1 segundos. El
cromatograma tuvo una duración total de 93 minutos, empezando a adquirir datos a partir
de 6 minutos. Una vez realizados los análisis de las soluciones, se procedió a la
identificación de los compuestos orgánicos presentes, en función de la información
procedente de la base de datos de espectros de masas NIST/NBS (1990) integrada con el
programa de tratamiento de datos y fuentes bibliográficas (Hites, 1992). También se
compararon algunos índices de retención bibliográficos (Lee et al., 1979; Vacilaros et al.,
1982; Rostad and Pereira, 1986). Los análisis se realizaron en el laboratorio de química de
la Escuela de Minas de Manresa, UPC.
Composición mineralógica: la difracción de Rx se efectuó con un difractómetro de
geometría BRAGG - BRENTANO α/2θ SIEMENS D-500 con Radiación Kα del Cu α=
1.5418 Ao a 40 kV y 30 mA, monocromador secundario de grafito. Los difráctogramas
medidos de 4 a 70o 2α con tamaño de paso de 3”. Se analizaron 12 muestras, las fases
minerales se identificaron con el programa de computación DIFFRAC-AT que utiliza el
banco de datos Powder Diffraction File (PDF-1) del International Centre for Diffraction

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

85

Data (ICDD). Los análisis se realizaron en el Servicios Científico Técnico de la
Universidad de Barcelona.
Composición química de la fase sólida: para determinar la composición se tomaron 0.2 g
de sólido y se seco en estufa a 40 grados. En las muestras se analizaron 18 elementos (Fe,
Cr, Ni, Co, Zn, Al, Mn, Cu, Pb, Ag, Cd, V, Mg, S, Ti, Sr, K, Mg), por AAS e ICP-AES,
previa digestión total de las muestras por ataques sucesivos de HF, HNO3 y HClO4. Para
verificar los resultados de la concentración de los metales en los análisis se utilizó el
patrón internacional de serpentina del Service D´Analyse des Roches et des Mineraux du
CNRS de Francia. Este patrón permite corregir las desviaciones de la concentración de los
diferentes elementos analizados. Los análisis se realizaron a 10 muestras de los residuos y
a 10 del corte laterítico, en el Servicios Científico Técnico de la Universidad de
Barcelona.
3.3.3. Ensayos de caracterización geoquímica
En el estudio del transporte de contaminantes, una correcta identificación del
comportamiento geoquímico de los diferentes componentes permite considerar las
hipótesis adecuadas en cuanto al posible modelo de migración de los elementos. Para el
conocimiento de este comportamiento se efectuaron los siguientes experimentos (Anejo
2):
3.3.3.1. Ensayos Batch
El estudio experimental de la transferencia química al medio hídrico se efectuó por medio
de tests de lixiviación (Batch) a distintas proporciones agua/sólido (residuos metalúrgicos
y materiales geológicos secos). Los ensayos tipo Batch se efectuaron sobre 10 muestras de
residuos, 3 muestras correspondientes a las diferentes capas del corte de los yacimientos
lateríticos, rocas del complejo ofilítico y los materiales del aluvial. Las muestras fueron
colocadas en contacto con agua Milli-Q, con pH=7 y las ratio 1:5, 1:20 y 1:250,
manteniéndolas en agitación mecánica durante 24 horas a temperatura controlada en el
laboratorio (22±2oC). La determinación de las concentraciones se efectuó por AAS e ICPAES, determinando la concentración de Fe, Cr, Ni, Co, Zn, Al, Mn, Cu, Pb, Ag, Cd, V,

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

86

Mg, S, Ti, Sr, K). Las muestras fueron ensayadas por triplicado, así como el uso de
patrones y 4 blancos, para corregir posibles errores analíticos, los blancos y patrones
sufrieron el mismo tratamiento que las muestras (Anejo 2).
3.3.3.2. Secuencias de extracción o especiación
La realización de este ensayo tiene como objetivo determinar las formas minerales o
especies en que se encuentran los metales en la matriz de los residuos (Tessier et al., 1979;
Howard and Shu, 1996). Para ello se utilizó una adaptación del método de Ma y Uren,
(1995) que se muestra en la Tabla 3.3. Los ensayos se realizaron por triplicado (tres
muestras por cada residuo). La masa de residuo seco que se utilizó por muestra a ensayar
fue de 2 gramos. Los análisis se realizaron en el Servicios Científico Técnico de la
Universidad de Barcelona (Anejo 2).
Tabla 3.3. Procedimiento de extracción secuencial en 7 fases. Condiciones experimentales
modificadas de Ma y Uren, (1995).

Pasos
Fase
Abreviatura
Método
1
Soluble en agua WSF
Agua destilada 1:5. Agitación 2h.
2
Adsorbido
SF
1% NaEDTA en NH4Oac 1M pH 8.3
1:10. Agitación 2h.
3
Mn fácilmente ERMn
0.2% Hidroquinone en NH4OAc 1M pH 7
reducible
1:10. Agitación 2h.
4
Carbonatos
CF
Na acetato 0.5M pH 4.74
1:10. Agitación 15h/ Agitación 3h.
5
Materia
OM
H2O2 pH 4.74 digestión en dos tiempos a 85ºC 5
orgánica
mL
Cada tiempo. 1h. Añade Na acetato 0.5M pH 4.74
1:10. Agitación 15h/ Agitación 3h.
6
Fe y Al óxidos FeAlOX
(NH4)2C2O4 0.175M – H2C2O4 0.10M (1/1) pH
3.25
1:10. Agitación 15h/ Agitación 2h.
7
Residual
RES
Se realizó la digestión de la fase residual con el
ataque sucesivo de ácidos. HF, HNO3 y HClO4
3.3.4. Parámetros hidráulicos
Se determinó la curva de retención, la permeabilidad saturada y no saturada. Los
diferentes ensayos se realizaron sobre muestras remoldeadas, con la densidad seca
controlada. Todos los ensayos que describiremos a continuación se han realizado en el
Laboratorio de Geotecnia, Departamento Ingeniería del Terreno, de la Escuela Técnica
Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

87

Permeabilidad saturada: la determinación se realizó sobre 4 muestras remoldeadas con
diferente porosidad (Tabla 3.4) siguiendo la técnica de la carga variable y de carga
constante (ASTM, 1993). Se determinó además en el equipo triaxial con diferentes
presiones de cola y confinamiento y tres muestras agrietadas y estratificadas. En estos
últimos casos las muestras eran de 120 mm de altura y 100 mm de diámetro.
Permeabilidad no saturada: se determinó a partir del ensayo edométrico con succión
controlada, en muestras de 10 mm de altura y 50 mm de diámetro con una saturación
inicial del 100% y humedad inicial del 40%, con variaciones en el grado de saturación
similares a las existentes en condiciones naturales. El equipo utilizado es análogo al de
una placa de succión con control de la tensión vertical sobre el suelo (Escario y Sáez,
1973). Los valores de la permeabilidad se ajustaron midiendo la evolución del volumen de
agua que entra o sale de la muestra en función del tiempo al cambiar la succión impuesta.
El ajuste se realizó utilizando la ecuación de Richards, teniendo en cuenta la baja
permeabilidad del disco cerámico de alto valor de entrada de aire (Kunzend and Kirham,
1962).
Curva de retención: La determinación de la curva de retención se efectuó con una
combinación de técnica psicrométrica (Dimos, 1991), solución salina de ClNa y edómetro
de succión controlada (Escario y Sáez, 1973). En este ensayo se emplearon 63 muestras,
21 para cada índice de poros (e=2, e=1.75 y e=1.5).
La determinación de la succión total en el suelo mediante el psicrómetro tipo SMI
Transistor Psicrometer se utilizó para medir succiones comprendidas en el rango de 0.1 a
10 MPa. Para la medida de la succión entre 0.01 y 0.9 MPa, difícil de medir con precisión
con la técnica psicrométrica, se utilizó el edómetro de succión controlada. En este caso la
succión impuesta fue la capilar. Los valores obtenidos por los dos procedimientos fueron
ajustados mediante la ecuación de Van Genuchten, (1978).
3.3.5. Propiedades mecánicas

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

88

Todos los ensayos para la obtención de las propiedades mecánicas se desarrollaron sobre
muestras compactadas a diferentes densidades y humedades iniciales. En todos los casos,
salvo excepciones, se siguió el procedimiento establecido por la norma ASTM, (1993).
La resistencia a la compresión se ha realizado para diferentes grados de saturación sobre
14 muestras cilíndricas de 76 mm de altura y 36 mm de diámetro (ASTM, 1993). La
humedad inicial de la muestra es de 40% y la densidad inicial de 1.53 g/cm3. Las muestras
se preparan saturadas y se dejan secar hasta lograr el grado de saturación deseado, para
realizar el ensayo.
El edómetro convencional se realizó sobre tres muestras remoldeadas de 50 mm de
diámetro y 20 mm de altura (ASTM, 1993). La humedad inicial era del 44% y la densidad
de 1.39 g/cm3
Los ensayos triaxiales se realizaron de dos tipos: los convencionales con consolidación
previa y carga monótona en condiciones no drenadas y los triaxiales con carga cíclica no
drenada. Las muestras compactadas ensayadas fueron de 76 mm de altura y 36 mm de
diámetro (ASTM, 1993). La humedad inicial de la muestra es de 40% y la densidad inicial
de 1.53 g/cm3.
Tabla 3.4. Características iniciales de las muestras empleadas en los diferentes ensayos.

Ensayo
Edómetro convencional
Corte directo
Límite de retracción
Edómetro
De succión controlada
hinchamiento
Colapso
Triaxial
Cíclico
Convencional
Compresión simple
Ensayo Brasileño
Tracción directa
Medida de la succión
Permeabilidad saturada
Permeabilidad saturada en el triaxial

Diámetro
Altura Densidad Humedad
(mm)
(mm)
(g/cm3)
(%)
50
20
1.39
44
50 y 60
20
1.53
40
38
76
1.53
40
10
50
44
20
1.39
50
44
20
1.39
50
38
76
1.53
40
38
76
1.53
40
38
76
1.53
40
50
20
1.53
40
20
1.53
40
1.32 Variable
12
15
1.44 depende
12
12
1.53 del ciclo
12
12
38
76
38
76
1.53
40

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

Muestra homogénea
Muestra estratificada y agrietada

89
100
100
100
100

120
120
120
120

1.39
1.39
1.41
1.42

20
20
20
20

El límite de retracción se determinó en el laboratorio con temperatura controlada sobre
una muestra similar a la empleada en el ensayo de compresión simple de 76 mm de altura
y 36 mm de diámetro (ASTM, 1993). La humedad inicial de la muestra es de 40% y la
densidad inicial de 1.53 g/cm3.

3.4. Equipos desarrollados para la investigación
3.4.1. Bandejas de retracción
Para la determinación de las características de retracción y agrietamiento por desecación
del residuo se desarrolló un equipo o dispositivo compuesto por unos recipientes de
plástico (llamados en lo sucesivo bandejas) con aros exteriores de diversas alturas (4, 8,
16, 32 mm), un compactador y una brida de acero que envuelve al dispositivo por la parte
exterior. La brida permiten realizar la compactación de las muestras de residuo para
diferentes densidades, diferentes alturas y con diferente grado de saturación. El esquema
del dispositivo se presenta en la Figura 3.4. Las bandejas presentan ranuras o estrías de 1.5
mm en la base. Al colocar o montar la muestra de residuo estas estrías se llenan de suelo
fijándolo a la superficie, lo que evita su desplazamiento horizontal durante el proceso de
retracción que experimenta la muestra al ser secada.
Las bandejas permiten desarrollar los ensayos de secado en condiciones de ambiente de
laboratorio con humedad relativa y temperatura controlada (22±2 oC), así como en un
contenedor cerrado con humedad relativa controlada (Figura 3.4, Foto 3.1).
El ensayo en el interior del contenedor se puede realizar con una bandeja o con dos o tres
a la vez, en función de su capacidad. Las condiciones de humedad relativa son impuestas
con una solución salina en un recipiente en el interior del contenedor (Foto 3.2).

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

90

B

AR

CB

Foto 3.1. Bandeja usada en los ensayos de retracción. B: plato, AR: aros: CB: compactador y
brida.

Foto 3.2. Contenedor donde se realizaron los ensayos de retracción y agrietamiento por
desecación.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

91
Compact ador

Brida

Perf il de
ranuras

0mm

0cm

5cm

10mm

Plant a de
ranuras

0mm

10mm

Figura 3.4. Bandejas de PVC ranuradas en la base para el estudio de la retracción en el residuo.
Parte superior sección. Parte inferior en planta.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

92

0cm

5cm

Figura 3.5. Sección del contenedor utilizado en los ensayos de retracción del residuo para
diferentes condiciones de humedad relativa.

3.4.2. Equipo para determinar la resistencia a la tracción
Para desarrollar el estudio de resistencia a la tracción se construyó un equipo de
características similares al desarrollado por Mikulisch y Gudehus (1995) (Figura 3.6, Foto
3.3). Este equipo consta de un compactador que permite preparar muestras de diferentes
densidades. Durante la compactación de las muestras se coloca una placa porosa de bronce
sinterizado entre el compactador y la muestra que facilita la salida del agua durante el
proceso de compactación. El equipo de tracción dispone de un sistema de medida de
desplazamiento con un transductor (LVDT) que permite la adquisición de datos de manera
continuo. Midiendo el proceso de deformación de la muestra en función de la carga que se
esté aplicando y el tiempo, se puede conocer el momento en que se produce la rotura.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

93

Además consta de un comparador en el que se pueden realizar las lecturas de la
deformación de la muestra de manera manual (Figura 3.6).
El equipo permite determinar el valor de la resistencia directa a la tracción en las muestras
de residuo o de un suelo para diferentes condiciones de densidad, diferentes grados de
saturación y diferentes espesores. La principal limitación de este equipo es que es
complicado realizar ensayos con una tensión de confinamiento vertical. Este equipo fue
fabricado por dos razones: 1) no existe en el mercado y 2) el precio de los componentes y
costo de fabricación es bajo.

Foto 3.3. Equipo de tracción utilizado en los ensayos de resistencia a la tracción directa.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

94

Compact ador

I

Filt ro
LVDT

Carga
0

10

20

30

40

50mm

II

Zona de
Rot ura

0

10

20

30

40

50mm

Figura 3.6. Equipo para la determinación de la resistencia a la tracción del suelo. I) Sección y II)
Vista en planta. LVDT- transductor de desplazamiento.

3.4.3. Construcción de columnas de pequeño diámetro para el estudio del flujo y
transporte de solutos en el medio poroso
Las columnas construidas en acero inoxidable para la preparación de muestras de
materiales porosos (suelo o residuo) se muestran en la Figura 3.7. Permiten compactar las
muestras en el interior del tubo y lograr las condiciones de densidad deseadas para los
ensayos de flujo y transporte de soluto.
Están construidas en acero inoxidable para resistir la presión en el caso de realizar ensayos
con el HPLC y con una capa interior de plástico para evitar el efecto redox durante la
realización del ensayo con diferentes tipos de metales. El plástico utilizado es PVC que se
caracteriza por ser inerte y resistente a altas presiones. Consta de un filtro en forma de
anillos que garantizan una distribución uniforme del líquido que entra sobre la muestra del

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

95

material poroso con el que se esté ensayando y de una tórica que hace completamente
estanco el medio, para evitar variación en las condiciones del ensayo. Además, las
columnas presentan tuerca y contratuerca, que garantizan un montaje rápido y un cierre
eficaz de la misma. Las columnas desarrolladas son de 50 y 100 mm de longitud y de 20 y
16 mm de diámetro (Figura 3.7, Foto 3.4).
La columna permite realizar el ensayo para diferentes condiciones de presión en el rango
de 1-250 bares) y velocidad de flujo, así como diferentes densidades del medio poroso. En
la Foto 3.4 se muestran dos de las columnas utilizadas en los ensayos de flujo y transporte
de soluto. Estas columnas se fabricaron por varias razones: no existen en el mercado, el
costo de fabricación es bajo en comparación con el que ofrecen las casas comerciales por
encargo y cumple los requisitos de versatilidad necesarios para realizar diferentes tipos de
ensayos.

0

10

20

30

40

50mm

Figura 3.7. Sección de la columna usada en los ensayos de flujo y transporte (Foto 3.1). 01-pared
de acero, 02-tuerca de cierre, 03-pared de plástico, 04-tórica de plástico para el ajuste de los
conectores, 05-tórica de ajuste entre el tubo de plástico y la tórica exterior, 06-07-08 son anillos
concéntricos que actúan como filtro y distribuyen uniformemente el agua, 09-muestra del sólido.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

96

Foto 3.4. Columnas usadas en el laboratorio para los ensayos de flujo y transporte de solutos.

3.4.4. Construcción e instrumentación de una columna para el estudio del
comportamiento hidromecánico de medios porosos y medios porosos fisurados
La columna constituye un sistema automatizado para la observación del comportamiento
hidromecánico del residuo minero (u otro medio poroso) y consta de tres componentes:
I)

Parte física, formada por una columna con célula de carga, electroválvula,
ventilador, bombilla, piedra porosa, filtro y diversos sensores para medir
humedad, temperatura, succión, etc. (Figura 3.8).

II)

Una interfaz electrónica (tarjeta de adquisición de datos) que actúa de enlace entre
la parte física y el ordenador.

III)

Sistema de control y registro automático de los diferentes sensores programado
con un código desarrollado en Visual Basic.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

97

Columna: está confeccionada en un cilindro de metacrilato de 44 cm de alto y 30 cm de
diámetro exterior y 29 cm de diámetro interior y una base interior construida en plástico
(PVC). La columna descansa sobre una base de acero que se encuentra conectada a una
célula de carga de 100 kg ubicada en su centro. La célula de carga a su vez está fijada a un
disco de acero rígido (Figura 3.8). Entre la pared de metacrilato y el residuo se coloca una
membrana de latex que evita el flujo preferencial por las paredes de la columna y facilita
el sellado de los diferentes sensores conectados en la muestra de residuo. Los detalles de
los principales componentes de la columna, los diferentes dispositivos y sensores se
relacionan en la Tabla 3.5. En la Figura 3.8 y en la Fotos 3.5, se muestran los principales
componentes de la columna y en las Fotos 3.6 se aprecia una imagen de cada uno de los
sensores utilizados.
La colocación de los sensores como se muestra en la Figura 3.8I, se ha realizado en forma
de espiral para evitar la formación preferente de fisuras verticales. El diámetro de los
diferentes sensores se indica con el objetivo de mostrar la magnitud del volumen dentro de
la matriz del residuo ocupada por éstos.
El transductor de desplazamiento (LVDT), el termómetro de control de la temperatura en
la superficie de la muestra y la electroválvula ubicados en el centro de la columna se
desplazan por un eje central simétrico, manteniendo siempre la misma distancia con
relación a cada una de las capas de residuo o suelo que se va colocando en el interior de la
columna (Figura 3.7).
Características de funcionamiento mecánico: el líquido que se infiltra en la columna
puede proceder de dos depósitos de agua. La elección del depósito de agua deseado se
hace de manera manual. En un depósito de agua se deposita la solución electrolítica sin
soluto y en el otro la solución con el soluto con que se realiza el ensayo de flujo y
transporte. El nivel del agua dentro de la columna se puede regular manualmente,
colocando el sensor de la electroválvula a determinada altura de acuerdo con el gradiente
hidráulico deseado. El caudal de agua que suministra la electroválvula depende de las
condiciones de presión a que se encuentre el depósito. El nivel de agua en este depósito se
controla con un sensor de nivel ligado a una electroválvula.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

98

En la fase de secado sobre la capa superior de la columna se controla la temperatura, la
humedad relativa y la velocidad del aire. La humedad relativa del aire se regula obligando
al aire a atravesar unos paños de algodón que están parcialmente sumergidos en un
depósito de agua. El nivel del agua en el depósito y el número de paños permiten variar la
humedad del aire que entra al sistema.
La electroválvula tiene apertura automática de acuerdo a las variaciones del nivel en el
depósito de agua para el humedecimiento del filtro de algodón (paños) que es el encargado
de elevar la humedad relativa del aire que entra y circula por el interior del sistema.
También se cierra o se abre al variar el nivel de agua dentro de la columna de residuo o
suelo (Figura 3.8).
La temperatura se regula automáticamente con un termómetro ubicado en la parte
superior de la muestra con un error de ±0.5 oC. La temperatura impuesta es de 26 oC con
el objetivo de mantener una humedad relativa del 60±5%.
La velocidad del aire se impone usando un ventilador que gnera una corriente de aire
sobre la muestra de 2 m/s. Es de señalar que este es el valor medio de la velocidad del
viento en la zona donde se encuentran las balsas de residuo.
Sistema de adquisición de datos: está constituido por una tarjeta de adquisición de datos
AT-MIO-16XE-10 con 16 canales de entrada analógica y 16 de salida y capacidad de
realizar 20000 lecturas por segundo (National Instruments, 1996). Esta tarjeta se coloca en
el interior del PC y permite tener un control de las medidas en el intervalo de tiempo
fijado y con el número de lecturas deseado. El control y adquisición de la señal se realiza a
través de un código en el ordenador personal.
Software de adquisición de datos: se ha desarrollado un programa interactivo programado
en Visual Basic para establecer el tiempo de inicio de una sesión de trabajo, los intervalos
de lectura y su hora de finalización. El programa orienta al usuario sobre los pasos que ha
de seguir para lograr una ejecución correcta del ensayo y evitar errores en las lecturas. El
código realiza las lecturas cíclicas de todos los sensores instalados en la columna en los
intervalos de tiempo programados. Simultáneamente controla mediante una de las salidas

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

99

digitales, el encendido o apagado de un foco de luz infrarroja con la finalidad de mantener
una temperatura constante en la superficie del residuo (o suelo). Previamente la
temperatura es fijada en función del experimento a realizar por el usuario y es medida por
un termómetro ubicado directamente en la superficie de la muestra (Figura 3.8 y 3.9).
Tabal 3.5. Características de la columna empleada en el estudio de flujo y transporte de solutos
conservativos y no conservativos en el laboratorio.

Columna exterior
Membrana de látex

Diámetro (cm)
Exterior Interior
30
29
29
28.5

Función
Garantizar la rigidez de la muestra
Evita el flujo por las paredes

Placa porosa

29

Evita el paso de las partículas sólidas

Base de la columna

Soporte de la muestra y los sensores

Ventilador que genera aire
a velocidad de 2 m/s
Filtro de algodón húmedo

Flujo de entrada y salida del aire que
garantiza la evaporación de agua
Humedecer el aire de entrada

Bombilla infrarroja

Mantener la temperatura constante

Electroválvula

Caudal de agua que mantiene el nivel
dentro de la columna y del depósito donde
están colocados los filtros que humedecen
el aire
Difuminar la luz para evitar el efecto
sombra

Cristal
Sensores de medida

Diámetro Longitud
(mm)
(mm)

Parámetro que mide Rango

Higrómetros (Vaisala)

12

0-99%
0-100 oC
0.1-10 MP
0-100 oC
0-44%

1.0 %
0.5 oC

50

Humedad relativa
Temperatura
Succión
Temperatura
Contenido
volumétrico de agua
Temperatura

0-100 oC

0.2 oC

66

Retracción

0.005-30 mm

0.1%

Pérdida de peso

100 kg

0.2 %

Succión

0.01-1.2
m.c.a.

0.005
m.c.a

50

Psicrómetros (Wescor) 6

50

TDR - Time Domain 2.5
Reflectometry (IMKO)
Termómetro
5
(fabricación propia)
LVDT (Transductor de 3
desplazamiento)
Célula de carga

80

Tensiómetro
(fabricación propia)

5

Precisión

0.2 oC
2%

Los tensiómetros se fabricaron con una piedra porosa de alto valor de entrada de aire (0.5
MPa) y un tubo capilar de 2 mm de diámetro, que permite medir una succión de 2 metros

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

100

de columna de agua, debido a las limitación de altura en el laboratorio donde se han
desarrollado los ensayos.
Los termómetros se fabricaron con dos termopares de 2 mm de diámetro y se aislador
mediante una resina que impedía la entrada de agua en el sistema, debido a que
comprobamos que si se mojan se producen alteraciones en la lectura.
El sistema, además, está provisto de diferentes opciones para imponer la temperatura
deseada y el tiempo al que se desea realizar la lectura. El equipo muestra en pantalla la
evolución en tiempo real de las medidas realizadas en las últimas 24 horas y muestra el
valor numérico de la última lectura realizada. Cada 24 horas el dispositivo crea un nuevo
fichero en cuyo nombre se incluye la fecha del día en que se realiza el ensayo, lo que
garantiza la conservación de la información. El programa permite además variar las
condiciones de lectura y temperatura en el momento que se desee, sin tener que
interrumpir la realización del ensayo. Los datos son almacenados en un fichero en MSDOS que puede ser exportado y tratado gráfica y analíticamente.
El sistema se diseñó y construyó porque no existe en el mercado un equipo que permita
realizar el estudio del comportamiento hidromecánico de los medios porosos, con el
control de los diferentes parámetros (temperatura, succión, contenido volumétrico de
agua, evaporación, humedad relativa, permeabilidad etc.), además el equipo permite la
realización de ensayos de flujo y transporte de solutos.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

101
B

T

EV

V

TDR
V

SP
SP

V
T

SP

I

TDR

T

TDR

SP

SP

SP

SP

T

CC

VE

SA

B

II

P

T

EV
11
9
TDR

7
5
3

SP

1

III

F

12
10

LVDT

8
6
4
2

TDR

EA
V
NA

M
TDR

T

PP

T
TN
CC

0 cm

10

20

30

Figura 3.8. Esquema de la columna. I) Desarrollo del cilindro que muestra la ubicación de cada
uno de los sensores. II) Sistema de adquisición de datos y III) representación de la columna en 3D. Los sensores no se colocaron en la misma vertical sino como se muestra en I. Los números
indican la posición de la capa de residuo. CC: célula de carga; TN: tensiómetro; PP: placa porosa;
M: membrana; TDR: medidor del contenido volumétrico de agua; T: termómetro; SP: psicrómetro;
V: higrómetro; EA: entrada de aire; SA: salida del aire; NA: nivel del agua; F: filtro de algodón;
VE: ventilador; B: bombilla; LVDT: transductor de desplazamiento; EV: electroválvula; P:
piezómetro.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

102

3.4.4.1. Prestaciones de la columna
-

Permite el llenado de la columna con material sólido de cualquier característica (suelos
naturales o antropogénicos, residuos, etc.). El llenado de la columna se puede hacer
por capas, compactando el material o vertiéndolo de forma húmeda y dejándolo secar
y consolidar en el interior según los objetivos del trabajo.

-

Se pueden realizar ensayos de flujo y transporte de solutos en condiciones saturadas o
no saturadas en medios homogéneos o heterogéneos. El gradiente hidráulico de la
columna puede ser modificado según los objetivos del trabajo. La conductividad
hidráulica saturada se determina en condiciones de régimen de flujo estacionario y
gradiente hidráulico constante. El nivel del agua en la superficie es controlado por una
electroválvula.

-

Permite realizar ensayos de retracción de suelos (formación de fisuras) con control o
imposición de la temperatura, con control de la pérdida de la masa de agua por
evaporación, humedad relativa y velocidad del viento en superficie. La retracción del
suelo sólo puede medirse de manera continua en la dirección vertical y los datos son
almacenados de manera continua por un ordenador.

-

Permite la medida en profundidad de la humedad, la succión y la temperatura y su
evolución en el tiempo.

-

Mide la pérdida en peso en función del tiempo, lo que permite determinar la
evaporación de la muestra que se esté ensayando.

-

Permite imponer la temperatura del ensayo que se desee realizar.

-

Se puede establecer la velocidad del viento deseada si se dispone de un regulador de
potencia para el motor del ventilador.

-

Se puede imponer la humedad relativa con una variación de ±5% en condiciones de
temperatura ambiente, esta variación puede ser reducida entre el 1-2% si se realizan
ensayos en un laboratorio con temperatura controlada.

-

Permite aplicar o realizar una recarga (riego) sobre la muestra de suelo que se esté
ensayando siempre que el peso total del sólido y el agua no supere los 100 kg.

-

El proceso de evolución del contenido volumétrico de agua puede ser controlado por
el TDR y la succión por psicrómetros.

-

La saturación del material sólido se puede realizar en dos sentidos de abajo hacia
arriba o de arriba hacia abajo.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

-

103

A partir de este diseño, la altura y capacidad de la columna, así como el número de
sensores pueden ser variados según los objetivos planteados en cada trabajo de
investigación.

PP
R

Base

CC

M

EV

Foto 3.5. Componentes de la columna para el estudio de las propiedades hidromecánicas del
residupo. PP: placa porosa; R: dispositivo para aplicar la recarga de agua distribuida
uniformemente; Base: soporte de la columna de sólido y del metacrilato, sobre él descansa la placa
porosa y permite evacuar el agua; M: membrana de látex; CC: célula de carga; EV: electroválvula.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

V

104

LVDT

8 mm

30 mm

T

TDR

8 mm

SP

80 mm

TN

6mm
5mm

Foto 3.6. Sensores de la columna instrumentada. V: higrómetro; LVDT: transductor de
desplazamiento; T: termómetro; TDR: medidor del contenido volumétrico de agua; SP:
psicrómetro; TN: tensiómetro.

3.5. Trabajo de gabinete
Para comprobar la fiabilidad de los análisis químicos de las aguas superficiales y
subterráneas realizados en este trabajo y los ya existentes en trabajos anteriores, se utilizó
la relación entre el error en el balance iónico de los componentes mayoritarios.

�Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

105

Normalmente suele existir una diferencia entre la suma de aniones y cationes en meq/L,
debido a los errores acumulados en cada una de las determinaciones individuales, al no
tenerse en cuenta los iones minoritarios. El error de un balance iónico viene dado por:
Error(%)=200*(Σcat-Σani)/(Σcat+Σani)

(Custodio y Llamas, 1983)

Tratamiento de los datos: en el tratamiento de los datos químicos de la composición de las
aguas, además de las técnicas estadísticas convencionales (media y desviación estándar),
se han empleado los siguientes métodos gráficos: Diagramas de Stiff para diferenciar los
distintos tipos de agua y visualizar la mineralización de los mayoritarios por el polígono
gráfico y el área de los mismos respectivamente y los diagramas de Piper para identificar
las facies hidroquímicas presentes y posibles mezclas de agua.
El modelo hidrogeoquímico de la composición química de las aguas superficiales y
subterráneas se realizó usando el programa de especiación PHREEQCI (Parkhurst, 1995,
Charlton et al., 1997).

�Figura 3.9. Vista en pantalla de la salida gráfica y digital de los diferentes sensores. El color indica el parámetro que se está midiendo.

Capítulo 3. Métodos, técnicas y equipos desarrollados

106

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

107

Capítulo 4. MODELOS DE FLUJO Y TRANSPORTE DE SOLUTOS EN LOS
MEDIOS POROSOS
4.1. Generalidades de los modelos de flujo y transporte de solutos
Los modelos de flujo y transporte de solutos en el medio poroso existentes en la bibliografía
se pueden clasificar en dos grandes grupos:
1- Modelos de equilibrio.
2- Modelos de no equilibrio.
Los modelos de equilibrio: han sido desarrollados bajo la hipótesis de la existencia de
equilibrio en todos los puntos del sistema.
Los modelos de no equilibrio: incluyen todos aquellos que contemplan algún tipo de cinética
durante el movimiento del soluto por el medio poroso (no se alcanza el equilibrio
instantáneamente).
El conjunto de modelos numéricos consultado que permiten simulan o reproducir el flujo y
transporte de soluto en los medios porosos (Sprankle et al., 1975; Van Genuchten and
Wierenga, 1976; Álvarez et al., 1982; Rubin, 1983; Grove and Stollenwerk, 1985;
Valocchi,1985 y 1986; Nielsen et al., 1986; Bahr and Rubin, 1987; Jennings,1987; Yang,
1988; Ayora et al., 1998; Saaltink et al., 1998b, 1998b; Latinopoulos et al, 1988;
Lessey,1988a, 1988b y 1989; Brusseau, et al.,1989; Nicoud and Schweich, 1989; Van Dam et
al., 1990; Van der Zee,1990; Marzal, 1992; Varela y Carrera,1993; Van Dam et al., 1996;
Selim and Amacher, 1997, Persson and Berndtson, 1997, Wang et al., 1998; Tindall et al.,
1999, Saaltink et al., 2001, Ayora et al., 2001; Guimaraes, 2002), difiere en tres aspectos
fundamentales:
a) La forma de acoplar las reacciones químicas y la ecuación de transporte.
b) El modelo utilizado para definir el equilibrio de adsorción.
c) El método de resolución.

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

108

4.1.1. Acoplamiento químico del transporte del soluto
De acuerdo a la manera de realizar el acoplamiento entre las reacciones químicas de los
solutos y las ecuaciones de transporte es posible diferenciar dos tipos de modelos:
1) Modelos directos.
2) - Modelos secuenciales.
1 - Modelos directos: las reacciones químicas se introducen directamente en la ecuación de
transporte, de esta manera el problema se reduce a la solución de una ecuación de transporte
para cada soluto o componente químico. Estos modelos engloban en un único sistema de
ecuaciones diferenciales todos los fenómenos implicados, de manera que en un sólo paso se
determina el transporte de los solutos y la interacción química (sinergia o antagonismos). El
conjunto de ecuaciones utilizado depende del tipo de interacciones químicas. Estos modelos
son muy específicos para cada problema concreto, tanto en su planteamiento como en el
esquema numérico desarrollado.
2 - Modelos secuenciales: las reacciones o relaciones químicas de los diferentes solutos se
mantienen separadas de las ecuaciones diferenciales que expresan el balance de materia
(ecuaciones de transporte) y la solución se obtiene iterando alternativamente entre los dos
sistemas de ecuaciones. Estos modelos presentan como ventaja su versatilidad para el
tratamiento de sistemas multisoluto y la posibilidad de utilizar programas de equilibrio
químico en sistemas de aguas naturales, como MINEQL (Westall et al., 1976), WATEQF
(Plummer et al., 1976), GEOCHEM (Sposito and Mattigod, 1980), MINTEQ (Felmy et al.,
1985); PHREEQCI (Parkhust, 1995). Esta opción tiene como desventaja que incrementa el
tiempo de cálculo y el equilibrio químico debe establecerse un elevado número de veces.
4.1.2. Definición del equilibrio de adsorción
Termodinámicamente, el equilibrio de adsorción fue definido por Karickhoff (1980) como el
estado en el cual la concentración de los compuestos (solutos reactivos) en las fases sólidas
(matriz del medio poroso adsorbente) y la solución son iguales (fs=fc, siendo f=Fa⋅[Cw], donde
Fa es el coeficiente de adsorción (o fugacidad) y [Cw] es la concentración de la fase en
solución).

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

109

La definición del equilibrio de adsorción, en los diferentes modelos, entre un soluto
cualquiera en la solución y el adsorbente (matriz del medio poroso) en unas condiciones
fisicoquímicas determinadas, va desde el uso de una isoterma de adsorción lineal, de una
isotermas de adsorción no lineal (Langmuir, Freundlich, etc.), hasta los modelos de formación
de complejos superficiales (modelo de capacitancia constante, modelo de doble y de triple
capa, etc.).
Un resumen de los diferentes tipos de isotermas empleados en los diferentes modelos de flujo
aparece en Selim and Amacher, (1997).
4.1.3. Método de resolución
El método de resolución del flujo y el transporte de solutos puede ser:
I) Analítico.
II) Numérico.
I)- Analítico: la obtención de una solución analítica para el flujo y transporte de un soluto en
el medio poroso requiere realizar una serie de simplificaciones, respecto a las propiedades del
sistema y de las condiciones de contorno. La realización de estas simplificaciones puede
llevar con facilidad a un modelo excesivamente simplificado. Sin embargo, de acuerdo con
Latinopoulos et al, (1988) y Tindall et al., (1999) los métodos analíticos presentan ciertas
ventajas:
- Son útiles en la obtención de una estimación inicial del grado de contaminación de un
acuífero.
- Son eficientes cuando se dispone de poca información del sistema.
- Pueden ser aplicables para verificar la exactitud de los métodos numéricos.
- Son útiles en el análisis de los mecanismos que afectan el flujo y transporte de
contaminantes en presencia de reacciones o interacciones químicas.
En Tindall et al., (1999) se encuentra un resumen de diferentes modelos analíticos utilizados
en el flujo en condiciones no saturadas en hidrogeología.

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

110

II)- Numérico: en general se utilizan tres tipos de métodos numéricos. El método de las
características, de las diferencias finitas y elementos finitos.
De acuerdo con Konikow and Mercer (1988), en los medios porosos en los que el flujo y el
transporte de solutos está controlado por el flujo convectivo (zonas de alta permeabilidad
debido a fracturas, macroporos, puntos de descarga o recarga, zonas de bombeo) la ecuación
de transporte se aproxima a una ecuación de tipo hiperbólica, si por el contrario predomina el
flujo dispersivo (zonas de baja permeabilidad, áreas estancadas) la ecuación de transporte se
aproxima a una ecuación de tipo parabólico. Dentro de un mismo medio poroso se pueden
encontrar las dos condiciones.
El método de las características: se desarrolló para resolver las ecuaciones hiperbólicas. Este
método consiste básicamente en la reducción de las ecuaciones diferenciales en derivadas
parciales que definen el sistema a un sistema de ecuaciones diferenciales ordinarias
equivalentes. Las ecuaciones diferenciales ordinarias se resuelven por diferencias finitas, por
lo que este método en su esencia es un método de diferencias finitas.
Método de las diferencias finitas y de los elementos finitos: en estos métodos, la región de
estudio es dividida en celdas o elementos a los que se les asocian los puntos nodales. Los
métodos de las diferencias finitas aproximan la primera derivada, tanto espacial como
temporal, mediante el cociente de la diferencia en el valor de las variables entre los nodos
adyacentes y el intervalo entre dichos nodos. Los métodos de elementos finitos utilizan
funciones preestablecidas de las variables dependientes y de los parámetros del modelo para
evaluar formulaciones integrales de las ecuaciones diferenciales. La discretización espacial y
temporal reduce la resolución de la ecuación diferencial a la resolución simultánea de un
sistema de ecuaciones algebraicas. Dicho sistema puede ser resuelto por procedimientos
iterativos o por métodos matriciales directos.
Los métodos de las diferencias finitas son más sencillos conceptual y matemáticamente. Los
métodos de los elementos finitos pueden ser más exactos , pero sobre todo, son más flexibles
en la discretización espacial, adaptándose mejor a contornos irregulares (Konikow and
Mercer, 1988).

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

111

Un amplio resumen de diferentes modelos numéricos para condiciones de flujo y transporte
no saturados en hidrogeología puede consultarse en Tindall et al., (1999). Otros modelos
sobre el tema pueden verse en Carreras y Galarza, (1993), Samper, (1991, 1993). Para el caso
de flujo y transporte de soluto en condiciones saturadas puede consultarse a Selim and
Amacher (1997).
La elección de un método numérico o analítico dependerá básicamente de las condiciones de
flujo y de la complejidad del sistema y de las interacciones químicas existentes. En general
los métodos numéricos son más versátiles y pueden proporcionar soluciones fiables en
sistemas de elevada complejidad, aunque requieren generalmente gran tiempo de cálculo y se
pueden presentar problemas derivados de la dispersión numérica.
4.2. Modelos de equilibrio local
La mayoría de los modelos de flujo y transporte de contaminantes establecidos bajo la
suposición de equilibrio local han sido desarrollados de acuerdo con la clasificación de Rubin
(1983):
-

Reacciones suficientemente rápidas homogéneas (clase uno).

-

Reacciones heterogéneas superficiales (clase dos).

Sin embargo, no todos los modelos existentes en la bibliografía consultada alcanzan el mismo
grado de generalidad en cuanto al grado de representación de las interacciones físicas y
químicas que tienen lugar entre el soluto en la solución y el adsorbente. De esta manera
aparecen dos grupos de modelos (Marzal, 1992; Selim and Amacher, 1997):
-

Modelos unicomponentes.

-

Modelos multicomponentes.

4.2.1. Modelos unicomponentes
En estos modelos sólo se emplea una ecuación de flujo y transporte, la correspondiente al
adsorbato. El equilibrio de adsorción se describe mediante una isoterma que puede ser lineal o
no lineal y el acoplamiento entre el equilibrio de adsorción y el transporte se realiza
directamente mediante el factor de retardo (R) (Marzal, 1992; Selim and Amacher, 1997).

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

112

En número de modelos unicomponentes es muy grande y entre ellos los más usados para la
simulación del flujo y el transporte de soluto en columnas e encuentran los de Rao, (1974);
Rao et al., (1993); Brusseau and Rao, (1989); Brusseau et al., (1989, 1990; 1992); Brusseau
(1994); Álvarez et al., (1995, 1999, 2001), donde presenta un modelo de flujo y transporte de
solutos que permite realizar simulaciones de ensayos en columnas de un soluto, utilizando los
modelos de “dos sitios y dos regiones”. La solución del problema asume isoterma de
adsorción lineal y no lineal. Estos modelos son los que describiremos en detalles más
adelante.
4.2.2. Modelos multicomponentes
En estos modelos el sistema está representado por una ecuación de flujo y transporte para
cada soluto existente en la solución acuosa (Marzal, 1992; Selim and Amacher, 1997,
Guimaraes, 2002). Entre los modelos de multicomponentes desarrollados bajo el esquema
matemático directo destacan los modelos de Jennings et al., (1982) y Miller and Benson,
(1983). Ambos modelos presentan limitaciones para tratar sistemas de multisolutos y no
linealidad de las ecuaciones de transporte.
En ambos casos (modelos unicomponentes y multicomponentes) la ecuación general utilizada
para describir el flujo y transporte advectivo dispersivo de un soluto en condiciones de
equilibrio local es la siguiente,

R

∂ 2 Cw
∂C
∂C
=D
−v w
2
∂t
∂x
∂x

(4.1)

donde Cw, es la concentración del soluto en el líquido (ML3), v, es la velocidad de flujo (LT-1),
t, es el tiempo (T), D es la dispersión (L2 T-1), x, es la distancia a punto de inyección, R, es el
retardo. Para solutos con isoterma de adsorción lineal R se define según la siguiente ecuación
(Wang et al., 1998),

R = 1 + Kd

ρ
θ

Kd es el coeficiente de reparto o distribución, θ es el contenido volumétrico de agua (L3L-3) y
ρ es la densidad seca del suelo o material empleado (ML3).

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

113

4.2.3. Aplicabilidad del equilibrio local en el flujo y transporte de solutos

La aplicabilidad del equilibrio local para los ensayos de flujo y transporte de solutos reactivos
se ha caracterizado mediante una serie de parámetros adimensionales, seguida de un análisis
paramétrico para determinar los valores críticos de los mismos que marcan el límite de
aplicabilidad de este criterio. Dichos parámetros adquieren la forma general del número de
Damkohler (w). Este número representa la contribución de la cinética al proceso global del
transporte de un soluto por el medio poroso. La expresión concreta del número de Damkohler
aplicable a cada caso depende del tipo de cinética que se esté considerando.
Jennings (1987), estudia la aplicabilidad del equilibrio local con un ensayo de flujo y
transporte con una inyección de soluto en forma de pulso. El análisis de los resultados pone
de manifiesto la validez del equilibrio local para números de Damkohler superiores a 10.
Además, considera el efecto de la dispersión a través del número de Peclet (P).
Otros trabajos de aplicabilidad del equilibrio local durante la realización de estudios de flujo y
transporte de solutos por el medio poroso considerando el criterio del número de Damkohler
se pueden encontrar en Bahr and Rubin (1987), Lessey (1988b y 1989), Brusseau et al.,
(1989), Wang et al., (1998).
Valocchi (1985, 1986), presenta un estudio de flujo y transporte de soluto con inyección en
pulso para el que realiza un análisis diferente de la validez de las condiciones de equilibrio.
En este caso la validez de la existencia de condiciones de equilibrio se cuantifica a través de
los momentos centrales, segundo y tercer momento respectivamente. Estos momentos
representan el centro, grado de propagación y asimetría de la curva de paso del soluto por el
medio poroso.
De acuerdo con los estudios de Jennings (1987), el equilibrio instantáneo en un proceso de
flujo y transporte de soluto reactivo por el medio poroso nunca puede ser alcanzado, sin
embargo en algunos sistemas el error puede ser pequeño y venir compensado por las ventajas
que conlleva aceptar condiciones de equilibrio desde el punto de vista de la formulación
matemática y de la determinación de los parámetros.

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

114

4.3. Modelos de flujo y transporte con cinética de transferencia de masa

En la bibliografía consultada se encuentran diferentes trabajos que incluyen en la ecuación de
flujo y transporte un término que representa transferencia de materia por el mecanismo de
difusión molecular (Rao, (1974); Van Genuchten and Wierenga, 1976, Rao et al., (1993);
Brusseau and Rao, (1989); Brusseau et al., (1989, 1990; 1992); Brusseau (1994); Álvarez et
al., (1995, 1999, 2001). El tratamiento de estos sistemas se realiza distinguiendo dos regiones
en la fase líquida del sistema: región móvil y región inmóvil. Esto se conoce en la literatura
como modelos bicontinuos o modelos de “dos regiones”.
Los investigadores Van Eijkeren and Lonch (1984), atendiendo a la división anterior hecha
por Van Genuchten and Wierenga, (1976), plantean un modelo en el que distinguen dos
regiones en el adsorbente una de ellas se encuentra en equilibrio con la fase acuosa (sitio uno)
y otra controlado por la cinética química (sitio dos). Estos modelos son los que se conocen
como modelos de “dos sitios”.
Nkedi-Kizza et al., (1984), presentan un modelo que reproduce las curvas de ruptura en
columnas de intercambio catiónico. En este estudio se incluye la comparación entre el modelo
de dos regiones y el de dos sitios. Su conclusión más significativa es que mediante la
definición de una serie de parámetros adimensionales se puede demostrar la equivalencia
entre estos dos modelos con modelos conceptuales totalmente diferentes.
Lassey (1988a) y Van der Zee (1990), presentan una solución analítica para el flujo y
transporte unidimensional de solutos. En este trabajo, se pone de manifiesto la equivalencia
matemática entre la descripción de la cinética por una transferencia de materia entre dos
regiones móviles e inmóviles (modelos de dos regiones) o cuando el proceso es descrito por
una cinética química de primer orden (modelos de “dos sitios”).
Yang (1988), propone un modelo bidimensional con separación entre fases acuosa móvil e
inmóvil y transferencia de materia entre ambas fases, proporcional a la diferencia de
concentración entre las mismas. El modelo reproduce el movimiento de solutos en un sistema
saturado y no saturado.

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

115

Siguiendo este tipo de planteamiento de los modelos de dos sitios y dos regiones, Brusseau et
al., (1989), proponen pasar del modelo bicontinuo a un modelo de múltiples regiones. Para
ello dividen el medio poroso en cuatro dominios de adsorción, los dos primeros se asocian a
la fase acuosa móvil y los dos últimos a la fase acuosa inmóvil. En tres de estos dominios la
adsorción se supone está controlada por uno de estos factores:
1- Equilibrio.
2- Cinética química o difusión interna.
3- Difusión en la fase acuosa inmóvil.
En el cuarto dominio la adsorción viene controlada por dos factores.
1- Difusión en la fase acuosa inmóvil.
2- Cinética química o difusión interna.
Grove and Stollenwerk, (1985) y Nicoud and Schweich, (1989), han desarrollado modelos de
flujo y transporte de soluto que incluyen la cinética de transferencia de materia sin considerar
la existencia de regiones móviles e inmóviles en la fase acuosa que rellena el medio poroso.
4.3.1. Descripción de los modelos de flujo y transporte de solutos en condiciones de no
equilibrio

El desarrollo de los modelos de flujo y transporte de solutos reactivos se ha convertido en un
tema de gran interés científico en el campo de la hidrogeología, la agricultura y el medio
ambiente. Dentro de los modelos de flujo y transporte de solutos reactivos se encuentran los
modelos analíticos y los modelos numéricos. En nuestro caso nos centraremos en los modelos
numéricos que describen los procesos de flujo y transporte de solutos reactivos en el medio
poroso. Específicamente los que reproducen el flujo por el medio poroso en ensayos en
columnas de laboratorio.
En la actualidad se han desarrollado diferentes tipos de modelos de flujo y transporte que
incluyen los procesos de cinética química con transferencia de masa. Entre los modelos más
usados para simular el flujo y transporte de solutos en columnas se encuentran los siguientes:

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

-

116

Modelos físicos o “modelos de dos regiones” (two region models) (Van Genuchten and
Wierenga, 1976).

-

Modelos químicos o “modelo de dos sitios” (two site models) (Brusseau and Rao, 1989;
Brusseau et al., 1989; Álvarez et al., 1995, 1999, 2001; Selim and Amacher, 1997,
Wang et al., 1998).

Los modelos antes mencionados han sido desarrollados para condiciones de flujo en medio
saturado y no saturado.
Los modelos de dos sitios y dos regiones han sido desarrollados para condiciones no saturadas
(Skopp et al., 1981, White, 1985, Wagenet and Hutson, 1987; Carsel et al., 1985), estos
modelos tienen como particularidad que tienen que resolver las ecuaciones de flujo
considerando condiciones de flujo multifase.
En el caso de condiciones de flujo saturado, los modelos reproducen los datos experimentales
con muy buenos resultados (Van Genuchten and Wierenga, 1976; Brusseau et al., 1989;
Álvarez et al., 1995; Condesso, 1996; Selim and Amacher, 1997, Wang et al., 1998).
4.3.1.1. Modelos químicos o “modelo de dos sitios” (two site models)

La formulación conceptual de estos modelos asume que los procesos de sorción ocurren con
diferentes intensidades (ratio) entre el soluto y la matriz del medio poroso. Estos modelos
fueron desarrollados inicialmente por Selim et al, (1976), y Cameron and Klute, (1977). En
estos modelos la complejidad del medio poroso es simplificada asumiendo que en el medio
poroso hay dos sitios: primer sitio (S1) donde la sorción tiene lugar instantáneamente y esta en
equilibrio y un segundo sitio (S2) donde la sorción tiene lugar más lentamente controlada por
la cinética del medio, el equilibrio de adsorción se alcanza más lentamente. En realidad la
fracción del medio poroso estudiado que le corresponde a estos dos sitios no se conoce y su
separación física - química es prácticamente imposible (Selim and Amacher, 1997). De
acuerdo con los trabajos de Brusseau and Rao, (1989) es posible diferenciar en el medio
algunos de esos tipos de sitios:
I) Sitios de reacción a escala molecular.
II) Sitios de diferente grado de accesibilidad (variación en la estructura del medio poroso).

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

117

III) Sitios con diferentes fases adsorbentes (materia orgánica, minerales cristalinos y amorfos,
partículas coloidales).
IV) Sitios con diferentes mecanismos de sorción (depende de la composición de la matriz del
medio poroso).
Los procesos físico-químicos que controlan la adsorción y desorción de solutos que tienen
lugar en el medio poroso pueden ser descritos por dos tipos de reacciones fundamentales: I)
en serie y II) en paralelo (Figura 4.1).
Modelo en serie
Cw

K1

S1

k1

S2

k2
Modelo en paralelo
S2

k2

Cw

K1

S1

k1
Figura 4.1. Representación esquemática de los modelos de dos sitios (Brusseau and Rao, 1989).

Sin embargo si en el medio poroso uno de estos dos sitios controla el equilibrio, es imposible
diferenciar matemáticamente el concepto de reacción en serie o en paralelo. El equilibrio de
sorción se puede describir por dos ecuaciones lineales,
S1 = K1Cw = FK d Cw

(4.2)

S 2 = K 2Cw = (1 − F ) K d Cw

(4.3)

Los subíndices uno (1) y dos (2) se refieren a los sitios de tipo uno (se ha alcanzado el
equilibrio) y de tipo dos (el equilibrio lo controla la cinética de reacción). F: es la fracción del
soluto para el que la adsorción ocurre instantáneamente , (1-F) es la adsorción que depende
del tiempo como la adsorción por procesos cinéticos, Kd: coeficiente de reparto. La sorción
total en el medio se corresponde a la suma de la sorción en los dos sitios.
∂S ∂S 1 ∂S 2
=
+
∂t
∂t
∂t

(4.4)

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

118

Si consideramos que la sorción en el sitio uno (S1), está en equilibrio la sorción total es,
∂Cw
∂S1
= FK d
∂t
∂t

(4.5)

Si suponemos o asumimos que la sorción en los sitios de tipo dos (S2), es lineal e irreversible,
la sorción en este caso está dado por una ecuación de primer orden de la forma,
∂S 2
= k 2 [(1 − F ) K d C w − S 2 ]
∂t

(4.6)

donde k2 representa el coeficiente de primer orden.
La ecuación de flujo que describe el modelo de transporte en el medio poroso considerando
los dos componentes de la sorción (S1) en equilibrio y (S2) en cinética, es (Brusseau et al.,
1989):

(1 +

F ρ K d ∂Cw ρ ∂S2
∂ 2Cw
∂C
)
+
=D
−v w
2
θ
∂t θ ∂t
∂x
∂x

∂S 2
= k 2 [(1 − F ) K d C w − S 2 ]
∂t

(4.7)

(4.8)

si introducimos en las ecuaciones 4.7 y 4.8, la correspondiente expresión adimensional de sus
parámetros,

Cw1 =

Cw
Co

(4.9)

Cw 2 =

S2
(1 − F ) K d Co

(4.10)

T=

vt
L

(4.11)

X=

x
L

(4.12)

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

P=

vL
D

R = 1+

119
(4.13)

ρ Kd
θ

(4.14)

ρ FK d
θ

(4.15)

β=

θ + F ρ K d Rm
=
θ + ρ Kd
R

(4.16)

w=

K 2 (1 − β ) RL
v

(4.17)

Rm = 1 +

donde Rm es factor de retardo correspondiente a la región de equilibrio, producto a la
adsorción instantánea, ρ, densidad seca de la muestra. Si sustituimos en la ecuación 4.7 y 4.8
obtendremos que,

βR

∂Cw1
∂C
1 ∂ 2Cw1 ∂Cw1
+ (1 − β ) R w 2 =
−
− w(Cw1 − Cw 2 ) − ξ Cw1
∂T
∂T
∂X
P ∂X 2

(1 − β ) R

∂Cw 2
= w(Cw1 − Cw 2 ) − ηCw 2
∂T

(4.18)
(4.19)

4.3.1.2. Modelos físicos o “modelos de dos regiones” (two region models)

Los primeros trabajos sobre estos modelos de transporte para solutos conservativos son los de
Coats and Smith, (1964), siendo aplicados a los solutos no conservativos por Van Genuchten
and Wierenga, (1976), posteriormente por Brusseau and Rao, (1989) y más adelante por
Álvarez et al., (1995). Estos métodos conceptualmente se basan en que el transporte de soluto
en el medio poroso está dividido en dos dominios o regiones, una región donde la fase líquida
se mueve y donde el transporte de soluto ocurre por advección-dispersión y una región
inmóvil donde las moléculas de solutos se mueven por difusión molecular (gradiente de
concentración).
Estos modelos asumen que los procesos de no equilibrio son el resultado de los diferentes
ratios (velocidad) con que se desarrolla el transporte de solutos a través del medio poroso y
que hay una parte de la superficie de la matriz del medio, donde el proceso de reacción del

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

120

soluto con la fase adsorbente es instantáneo. Asociado a esto, está la idea de que sólo los
poros grandes o área de porosidad efectiva del medio poroso es la que participa activamente
en los procesos de sorción y que los procesos de difusión que continúan removiendo el soluto,
son los responsables de la existencia de una gran cola en las curvas de paso de los diferentes
solutos que circulan por el medio poroso (Van Genuchten and Wierenga, 1976).
La transferencia de soluto entre las dos regiones es tomada de manera proporcional a la
diferencia de concentración entre las dos regiones. Las regiones inmóviles actúan como un
término fuente - sumidero. Las regiones inmóviles están representadas por la microporosidad,
agua estancada, poros mal comunicados (ej. matriz porosa en el medio fracturado), la ley de
difusión de Fick es usada para describir la difusión molecular en esas regiones de agua
estancada (Van Genuchten and Wierenga, 1976).
La ecuación de transporte de soluto para los modelos de dos regiones es la siguiente (Van
Genuchten and Wierenga, 1976; Selim and Amacher, 1997),

θm

∂Cwm
∂S
∂C
∂S
∂ 2Cwm
∂C
+ F ρ m + θ in win + (1 − F ) ρ in = θ m Dm
− θ m vm wm (4.20)
2
∂t
∂t
∂t
∂t
∂x
∂x

θ in

∂Cwin
∂S
+ (1 − F ) ρ in = α (Cwm − Cwin )
∂t
∂t

(4.21)

los términos S y Cw representan la concentración del soluto asociado a la fase sólida y líquida
respectivamente y los subíndices (m) e (in) se refieren a la fase de la región móvil e inmóvil,
α es la dispersividad, F es la fracción en que la adsorción ocurre instantáneamente y θ es
contenido volumétrico de agua. Si se considera sorción instantánea, lineal y reversible para
las dos regiones se puede escribir que la sorción en ambas regiones es,
S m = K d Cwm

(4.22)

Sin = K d Cwin
siendo la sorción total,
S = FSm + (1 − F ) Sin

(4.23)

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

121

Reorganizando las ecuaciones 4.20 y 4.21 resulta que,
(θ m + ρ FK d )

∂Cwm
∂C
∂ 2Cwm
∂C
+ (θ in + ρ (1 − F ) K d ) win = θ m D
− θ m vm wm
2
∂t
∂t
∂x
∂x

(θ in + (1 − F ) ρ K d )

(4.24)

∂Cwin
= α (Cwm − Cwin )
∂t

(4.25)

si introducimos los siguientes parámetros adimensionales en la ecuación 4.24 y 4.25,
Cw1 =

Cwm
Co

(4.126)

C2 =

C in
Co

(4.27)

φm =

θm
θ m + θ in

(4.28)

T=

vt v mφ m t
=
L
L

(4.29)

X=

x
L

(4.30)

q = θ m vm

(4.31)

vm L
D

(4.32)

P=

R = 1+

ρ Kd
θ

Rm = 1 +

β=
w=

F ρ Kd

θm

θ m + F ρ K d φm Rm
=
θ + ρ Kd
R
αL
q

(4.33)
(4.34)
(4.35)
(4.36)

donde φ, es la porosidad si sustituimos obtenemos la misma formulación matemática que la de
los modelos de dos sitios ( ecuaciones 4.18 y 4.19),

βR

∂Cw1
∂C
1 ∂ 2Cw1 ∂Cw1
+ (1 − β ) R w 2 =
−
− w(Cw1 − Cw 2 ) − ξ Cw1
∂T
∂T
∂X
P ∂X 2

(4.37)

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

(1 − β ) R

∂Cw 2
= w(Cw1 − Cw 2 ) − ηCw 2
∂T

122
(4.38)

4.4. Estudios de flujo y transporte de soluto en condiciones de no equilibrio

Cuando los procesos de adsorción y desorción no ocurren lo suficientemente rápido como
para considerarlos instantáneos, estamos en presencia de condiciones de sorción en régimen
de no equilibrio y el asumir en estas condiciones el comportamiento lineal de la isoterma de
adsorción no es válido (Parker and Jardine, 1986; Selim and Amacher, 1997). La constatación
de encontrarnos en condiciones de no equilibrio se puede obtener de los ensayos Batch y de
los ensayos de flujo en condiciones de laboratorio. Las principales vías para comprobar si un
soluto presenta un radio de adsorción limitado y dependiente de las condiciones físico químicas del medio son:
1) Comprobar la adsorción en función del tiempo para un valor de concentración
determinada en ensayos de Batch.
2) Efectuar ensayos de flujo para diferentes velocidades (tiempos de tránsito) en un medio
poroso con las características similares.
3) Variar las condiciones físicas del medio como la porosidad (contenido volumétrico de
agua, concentración, solución electrolítica).
4) Variación de las condiciones físico-químicas (T, pH, Eh).
5) Realizar ensayos de flujo con interrupción del mismo y posterior reanimación.
Cuando se comprueba que el soluto que se estudia presenta adsorción no lineal en los
diferentes ensayos, es que este necesita un tiempo de tránsito suficientemente largo como para
alcanzar el equilibrio, normalmente esto se puede lograr si se logran realizar los ensayos en
condiciones de velocidad de flujo similares a la permeabilidad del medio poroso, aunque en
ocasiones esto no es suficiente para alcanzar el equilibrio, pues pueden influir otros factores
entre los que se pueden encontrar cambios en las condiciones físico - químicas del medio.
En la mayoría de los trabajos con ensayos de flujo en columnas de suelo con compuestos
orgánicos e inorgánicos que hemos consultado en las referencias citadas, se observan curvas
de llegadas asimétricas y con colas (Brusseau et al., 1993, Sparks, 1995; Condesso, 1996;

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

123

Selim and Amacher, 1997; Wang et al, 1998). En todos los casos los autores coinciden en que
las principales causas de este fenómeno lo constituyen:
1- La existencia de condiciones de no equilibrio en el medio poroso (sólido/líquido), debido
a los lentos procesos de transferencia de masa entre la fase líquida y la matriz sólida, así
como de la histéresis de los procesos de adsorción (Van Genuchten et al., 1977; Parker
and Jardine, 1986; Brusseau et al. 1989; Condesso, 1996; Wang et al., 1998).
2- En segundo lugar plantean que para estos solutos, el uso de las isotermas de adsorción
lineal no son válidas y que se requiere establecer un modelo cinético de reacción que
describa la ley de variación en el tiempo de la relación S vs Cw. Sin embargo debido a la
complejidad del fenómeno, de manera general los métodos numéricos utilizan ecuaciones
de cinética química básica y la teoría de transferencia de masas controladas por los
procesos de difusión molecular.
Los modelos cinéticos derivados de estos estudios consideran que el tiempo de adsorción es
pequeño en comparación con el tiempo de tránsito del soluto por el medio poroso en
condiciones naturales (Van Genuchten and Wierenga, 1976; Selim and Amacher, 1997).
En los apartados anteriores se han analizado los diferentes modelos de flujo y transporte de
solutos. En todos ellos se consideran dos partes fundamentales:
1- Las hipótesis admitidas para la descripción del sistema estudiado (modelo conceptual).
2- La formulación matemática del problema de flujo y transporte a resolver.
De manera general todos los modelos anteriormente descritos reproducen satisfactoriamente
los ensayos experimentales siempre y cuando las condiciones de contorno y el modelo
conceptual del proceso coincidan con el del modelo numérico o analítico seleccionado.
4.5. Estimación de los parámetros de los modelos de flujo y transporte de “dos sitios” y
“dos regiones”. Significado de estos e influencia sobre las curvas de llegadas de los
solutos

La solución inversa de la ecuación de flujo y transporte para solutos en medios porosos
(suelo, residuos mineros y resinas sintéticas), consiste en el ajuste de los parámetros de la

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

124

formulación del modelo que permite reproducir los resultados experimentales a nivel de
campo o laboratorio. En nuestro caso nos centraremos en el análisis de flujo y transporte de
solutos en columnas de laboratorio, donde la entrada del soluto al sistema se realiza mediante
un pulso (inyección durante un tiempo to) en forma de flujo de pistón.
Condiciones de contorno: la solución para las ecuaciones 4.37 y 4.38, se obtiene de acuerdo

con las condiciones iniciales y de contorno definidas en Van Genuchten y Waguenet, (1989).
Se considera un medio semi-infinito y condiciones de flujo estacionario, mientras que la masa
de soluto se introduce como un flujo (Q) de manera continua o por pulso de duración to.
- Condiciones iniciales:
Cw(x,t)=S1(x,t)=S2(x,t)=0

0≤x&lt;∞,

t=0

(8.20)

x→∞;

t&gt;0

(8.21)

- Condiciones de contorno:
∂C w
( x, t ) = 0;
∂x

(− D

∂C w
vC
+ vC w ) x = 0 =  o
∂x
0

0〈t ≤ t o
t ≥ to

(8.23)

Del ajuste de los resultados experimentales se extrae información sobre los mecanismos que
rigen la interacción del soluto con la matriz del medio poroso para predecir o estimar su
comportamiento. Esta modelación posibilita un conocimiento más exhaustivo de los procesos
de transferencia de masas y una comprensión del significado de los coeficientes de las
ecuaciones (4.37) y (4.38) de una forma más concreta. En este apartado se presenta un estudio
de la influencia que puede tener cada valor de estos parámetros sobre la curva de paso del
soluto por el medio poroso. En todos los casos se usa una columna de 100 mm de longitud y
10 mm de diámetro.
Estimación de los parámetros de los modelos: el hecho de realizar el análisis por separado de

cada uno de los parámetros se debe a que la realización simultánea de todos los parámetros no
mostraría con claridad el significado físico de estos sobre el flujo y transporte de solutos por
el medio poroso y la influencia que tienen sobre la formulación e implementación del modelo.

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

125

- El factor de retardo (R): está relacionado con la capacidad de adsorción del soluto. Si dicho
soluto no es adsorbido por el suelo (Kd=0) el valor de R es igual a l. Este parámetro se puede
obtener a partir de estudios de las isotermas de adsorción. En la Figura 4.2 se observa que,
cuando un soluto es retenido (R&gt;1), la aparición del pico de concentración se retrasa y aparece
un ensanchamiento de la curva con una gran cola. El valor de R nos indica la posición del
centro de la masa para una determinada velocidad del flujo en el medio poroso. Este
parámetro es directamente proporcional al coeficiente de reparto Kd.

Cw/Co

Otros parámetros
Parámetros
To=1
P=8
β=1
v=8 cm/h

Volumen de poros
Figura 4.2. Influencia del valor de R en la curva de llegada del soluto. Condiciones de equilibrio local.
Isoterma de adsorción lineal.

- El número de Peclet (P): es una medida de la incidencia de la advección frente al flujo
dispersivo. Valores altos de este número reflejan poca influencia de la dispersión frente a la
advección (flujo de pistón), y valores bajos indican un flujo difusional. La disminución del
parámetro de dispersión hidrodinámica (D) acerca el comportamiento al f1ujo de pistón (el
valor de P tiende a infinito) (Figura 4.3). El aumento de la componente dispersiva (el valor de
P tiende a cero) provoca que algunas partículas de soluto atraviesen más rápidamente el
medio poroso, lo que se manifiesta con un frente de llegada o ruptura adelantado y la
aparición de colas debido a que la elución se opone a la advección. Cuando el valor de P es
bajo, la aparición de las colas en la curva de paso del soluto puede confundirse con el efecto
de la difusión. De esto se concluye que cuando se desee desenmascarar el efecto de la difusión
en la matriz con la realización de experimentos de flujo y en columnas de materiales porosos
los ensayos de flujo y transporte han de realizarse en regímenes de flujo con valores de Peclet

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

126

altos. En la Figura 4.3 se muestra el efecto de este parámetro sobre la curva de llegada para
diferentes valores de D.

D=0.1

Cw/Co

D=1
D=2
D=5

Otros
parámetros
To=1
R=1.7
β=1
w=1
v=8 cm/h

Volumen de poros
Figura 4.3. Influencia del valor de D en la curva de llegada del soluto. Simulación en condiciones de
equilibrio local. Isoterma de adsorción lineal.

- Velocidad lineal del fluido (v): el efecto de la velocidad lineal del fluido (v) es contrario al
dispersivo (Figura 4.4), puesto que se engloba este mismo coeficiente adimensional. A
velocidades grandes predomina el flujo advectivo sobre el flujo por difusión. A velocidades
pequeñas las curvas de llegada se caracterizan por presentar una gran cola.

Cw/Co

Otros parámetros
Parámetro
D=1
β=1
To=1
R=1

Volumen de poros
Figura 4.4. Influencia del valor de v en la curva de llegada del soluto. Este caso es un ensayo con
equilibrio local. La velocidad (v) en cm/h.

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

127

- Número de Damkholer (w): este parámetro da cuenta de la velocidad con la que se alcanza el
equilibrio. Su valor varía entre cero a infinito. Si w tiende a infinito el fenómeno de no
equilibrio se minimiza, estableciéndose el equilibrio local en el medio poroso estudiado, esto
es típico de los procesos de adsorción instantánea. En el modelo de dos sitios, esto indica que
el control cinético de los sitios de tipo dos (S2) no es significativo independientemente de la
fracción de sitios, debido a que existe una cinética muy rápida. En el modelo de dos regiones,
significa que la transferencia de materia entre las dos fracciones de agua es muy elevada.
Cuando se produce el efecto de no equilibrio algunas moléculas viajarán más rápido de lo
esperado durante el proceso de adsorción (adelantándose el frente de llegada o ruptura de la
curva de paso del soluto por el medio poroso) y se desadsorberán con mayor dificultad
cuando se produzca la desorción (curvas de llegada asimétricas y aparición de grandes colas)
(Figura 4.5).

Cw/Co

Otros parámetros

Curva 1
P=50
β=0.8
To=1.0
R=1.7;
w=0.01

Curva 2
P=50
β=0.8
To=1.0
R=1.7;
w=0.1

Curva 3
P=5
β=0.8
To=1.0
R=1.7;
w=0.01

Curva 4
P=5
β=0.8
To=1.0
R=1.7;
w=10

Volumen de poros
Figura 4.5. Influencia del valor de w en la curva de llegada del soluto, para diferentes condiciones de
no equilibrio. Velocidad de 1 cm/h.

-Fracción de sitios en las que se alcanza el equilibrio instantáneamente (β): está relacionado
con la fracción de sitios de tipo uno (S1) y tipo dos (S2) que responden a un mecanismo
cinético de la fracción de la masa del soluto que experimenta adsorción instantánea y la que
depende de las propiedades cinéticas del medio (o en el caso de los modelos de dos regiones
está relacionado con la fracción de agua móvil e inmóvil). Su valor varia entre cero y uno
(β≤1). Si el valor de β tiende a la unidad, prácticamente todas las moléculas de soluto
alcanzarán el equilibrio de adsorción instantáneamente (en el modelo de dos sitios) o
prácticamente todo el agua será móvil (en el modelo de dos regiones) y la curva de ruptura no

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

128

estará influenciada por los procesos de no - equilibrio. Si el valor de β es menor que uno
(β&lt;1) es indicativo de la existencia de condiciones de no equilibrio. Cuanto menor sea el
valor de β mayores serán las condiciones de no equilibrio del soluto que se está estudiando.
En este último caso gran cantidad de soluto abandona la columna antes de lo esperado porque
no llega a alcanzar el equilibrio de adsorción y por lo tanto no es retenido
(independientemente de la forma de su isoterma de adsorción). Por otra parte, la desorción
también está afectada por las condiciones de no equilibrio y aparecen pronunciadas colas. En
la Figura 4.6, se puede apreciar como cuanto mayor es β la forma de la curva es más centrada
con menor cola y un mayor valor máximo de la relación Cw/Co. Este parámetro está
fuertemente afectado por los procesos de adsorción, degradación y precipitación de los
solutos. En presencia de degradación de los solutos el valor de β tiende a disminuir.

Otros
parámetros

Cw/Co

P=15
To=2
R=1.7
w=1

Volumen de poros
Figura 4.6. Influencia del valor de β en la curva de llegada del soluto. Velocidad 1 cm/h y
concentración constante para todos los casos.

- La concentración (Cw): otro punto importante es la influencia del rango de la concentración
inicial en el comportamiento de la sorción. Por una solución muy concentrada en determinado
soluto, Kf→0 y R→1, el comportamiento del soluto se aproximará a un soluto ideal. Esto
implica, que cerca de la fuente de contaminación, donde normalmente aparecen las
concentraciones mayores de contaminante, un soluto adsorbido puede comportarse como un
soluto conservativo y no reactivo, aumentado el riesgo de contaminación de las aguas
superficiales y subterráneas. En la Figura 4.7 se puede apreciar la influencia de la

�Capítulo 4. Modelos de flujo y transporte de solutos

129

concentración del soluto sobre la curva de llegada. Obsérvese que en estas condiciones de no
equilibrio, para mayores concentraciones la curva de llegada es más simétrica.

Otros
parámetros

Cw/Co

P=80
To=1
Kf=0.1

Volumen de poros
Figura 4.7. Influencia de la concentración sobre la curva de llegada del soluto.

En la literatura consultada y en las simulaciones realizadas se ha comprobado que el resultado
de la formulación matemática de estos dos modelos es muy sensible al parámetro β, siguiendo
en sensibilidad los parámetros R, D, w y v. La forma de las curvas varía en todos los casos,
especialmente para los parámetros, β, R, D y w, lo que advierte de la posibilidad que pequeñas
desviaciones en un parámetro puedan ser compensadas con las modificaciones en los otros.
Por tanto, para tener una idea del tiempo en que ocurre la adsorción y de los mecanismos o
variables que pueden afectarlos es de extraordinaria importancia tener un conocimiento de las
propiedades cinéticas, de adsorción y desorción del soluto que se esté analizando.
De todo esto se concluye que el efecto de diferentes variables como la isoterma de adsorción
no lineal, el valor Kd y n (exponente del modelo de adsorción de Freundlich), el factor de
retardo (R), la concentración de soluto inicial (Cw), la velocidad del flujo (v), deben tenerse en
cuenta cuando se estudia y predice el comportamiento de solutos en condiciones de
laboratorio y en medios naturales.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

131

Capítulo 5. HIDROLOGÍA SUPERFICIAL Y SUBTERRÁNEA
5.1. Introducción
La contaminación de las aguas superficiales y subterráneas debido a los residuos mineros y
metalúrgicos constituye un serio problema en diferentes regiones del mundo donde se realiza
la explotación de depósitos minerales.
En el capítulo se realiza una valoración de las características hidrogeológicas del municipio
de Moa, con el objetivo de evaluar la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas
debido a la actividad minera y metalúrgica y establecer las principales causas, condiciones y
factores que influyen en el flujo y transporte de los contaminantes.
Para el estudio de las aguas superficiales se ha seleccionado un sector de las cuencas
hidrográficas del Río Moa y el Yagrumaje, pues sus cuencas hidrográficas son las áreas que
mejor representan en el territorio las afectaciones medioambientales de la minería por el
método de explotación a cielo abierto y el efecto del vertido de los residuos líquidos de las
actividades metalúrgicas.
El estudio de la hidrogeología subterránea se realiza en el acuífero aluvial ubicado en la
terraza del río Moa y el de las rocas ultramáficas, con énfasis en el acuífero aluvial ya que
presenta los mayores problemas de contaminación en el municipio de Moa.
5.2. Hidrología superficial
La red hidrográfica del municipio Moa es muy densa. Según el trabajo de Batista, (1987)
presenta una densidad con valores entre 1.5 y 2 km de río por km2, lo que es un indicativo de
una importante escorrentía superficial y está caracterizada por una gran cantidad de ríos y
arroyos permanentes durante todo el año (Figura 5.1). La dirección predominante del flujo es
de Sur-Norte, aunque al sur del área existen diferentes ríos y arroyos que corren con dirección
NW-SE. El río Cabañas es el único que presenta una dirección de flujo diferente al circular
por una fractura con dirección SW-NE. La variación local en la dirección del flujo de las
aguas superficiales está controlada por las fracturas tectónicas del territorio. De acuerdo a la
extensión superficial de las cuencas hidrográficas los ríos más importantes son el río Moa,

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

132

con un área de 156 km2 y los ríos Cayo Guam, Cabañas, Quesigua, Yamanigüey y Punta
Gorda con cuencas hidrográficas muy inferiores, pues ninguna supera los 100 km2.
El área de este estudio se sitúa en la cuenca hidrográfica del río Moa y sus afluentes. La
longitud del cauce del río Moa es de 46 km. El nivel topográfico del cauce del río Moa
desciende unos 300 m dentro del municipio Moa, de acuerdo con el mapa topográfico
1:50.000 de la República de Cuba (Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía (I.C.G.C)). Su
cauce fluye por una profunda garganta siguiendo una falla de dirección SW-NE. Sus
principales afluentes son el río Calentura en las inmediaciones y el Cabaña en su
desembocadura y de menor importancia los arroyos La Veguita, Arroyón, Los Lirios. La
escorrentía superficial en el sur del área está regulada por la presa Nuevo Mundo con una
altura de 85 m. Existe otra minipresa de agua entre el río Moa y el Cabañas que se usa para
almacenamiento de agua para la industria metalúrgica del proceso de lixiviación ácida (SAL).
Sólo se dispone de los aforos realizados en el río Moa durante el período 1968-1977. A partir
de estos datos se ha establecido que los caudal oscila entre 1.8 y 4.9 m3/s, siendo el caudal
medio para este período de 4 m3/s (Villamil y Carreras, 1989).
5.2.1. Características físico-químicas de las aguas superficiales
En este apartado se muestran los datos de la campaña de muestreo realizada en el área de
estudio en noviembre de 1996 (Figura 5.2). El área muestreada de las aguas superficiales es
mucho más extensa que la de las aguas subterráneas, con el objetivo de estudiar el impacto
ambiental de las diferentes actividades mineras y metalúrgicas sobre las masas de aguas
superficiales. A continuación analizaremos las principales características físicas y químicas
de las aguas superficiales. Los datos físico-químicos de las diferentes muestras de aguas
superficiales se encuentran en el Anejo I.
Turbidez: es algo elevada en aquellos puntos (18, 19, 20, 24, 29 y 34) afectados por los
procesos erosivos con valores entre 18 y 32 ppm de SiO2. En las épocas de lluvia se han
llegado a registrar valores de 53 ppm de SiO2 (INRH, 1986a).
Conductividad: las aguas superficiales no contaminadas presentan un valor de conductividad
bajo entre 90 y 200 µS/cm, incrementando su valor en la medida que los puntos de muestreo

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

133

se encuentran en las áreas afectadas por los vertidos de las áreas mineras, de las aguas
residuales y los drenajes de las presas de residuo.

Figura 5.1. Red hidrográfica del municipio de Moa.

pH: los valores para las diversas muestras no afectadas por los vertidos de las aguas
residuales oscilan entre 6.7 y 8.2. El pH de 2.8 en el punto 32 río Cabañas se debe a los
vertidos de las aguas residuales (punto 33) y de 4.2 en el punto 34, desembocadura del río
Moa, se debe al drenaje de las presas de residuo (punto 31) y al aporte de aguas ácidas del río
Cabañas.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

134

Dureza: la dureza es muy baja y debida fundamentalmente a la presencia del magnesio con
valores de 0.9-1.4 meq/L. El valor de la dureza se incrementa a medida que nos acercamos a
la costa.
Oxígeno disuelto: es superior a 6,5 mg/L en las aguas superficiales no contaminadas. En los
puntos 32 y 34 del río Cabañas y del Moa respectivamente, el contenido de oxígeno es menor
de 2 mg/L.
Demanda química de oxígeno (DQO): es elevada en los puntos del Río Yagrumage y el
arroyo La Vaca, siendo en este último superior a 10 mg/L (punto 26), lo que denota la
existencia de materiales oxidables (materia orgánica o metales). Esta DQO se produce debido
al arrastre de material rocoso erosionado en el área de la mina a cielo abierto.

Figura 5.2. Puntos de muestreo (Noviembre de 1996). Aguas superficiales y residuales de los
procesos metalúrgicos.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

135

Total de sales disueltas (TSD): el contenido de sales disueltas en las aguas superficiales no
contaminadas es muy bajo, incrementando su valor en la medida que las aguas pasan por las
áreas mineras. En las áreas mineras los procesos erosivos aportan gran cantidad de sólidos en
disolución y en suspensión.
Magnesio (Mg): presenta concentraciones generalmente inferiores a los 10 mg/L. En las
aguas superficiales afectadas por los vertidos de aguas residuales y el aporte del drenaje de las
presas de residuos la concentración puede llegar hasta 20 mg/L.
Calcio (Ca): el origen del calcio está asociado a la disolución de los carbonatos que
desarrollan las aguas superficiales y al aporte de las aguas subterráneas que drenan a las aguas
superficiales.
Sodio (Na): su origen se debe fundamentalmente a las precipitaciones atmosféricas. Este
elemento sufre un proceso de concentración debido a la intensidad de los procesos de
evaporación.
Potasio (K): la concentración de este elemento en las aguas es muy pequeña y la fuente
principal de su origen son las precipitaciones atmosféricas.
Sulfatos (SO4): en las aguas superficiales no contaminadas su concentración es muy baja,
inferior a los 15 mg/L. El sulfato de las aguas superficiales al sur del área procede
fundamentalmente de las precipitaciones atmosféricas. En la desembocadura del río Cabañas
(punto 32) se debe fundamentalmente al vertido del agua residual de la planta de lixiviación
con ácido sulfúrico (SAL) y en el punto 34 (río Moa) se debe al aporte del río Cabaña y al
drenaje de la presa de residuos del proceso SAL (punto 31). En los puntos del río Moa y el
Cabañas afectados por los vertidos mineros y el drenaje de las presas de residuos esta
concentración alcanza hasta 66 mg/L.
Bicarbonato (HCO3): procede de la hidrólisis de los silicatos de las rocas ultramáficas
ayudado por el CO2 que acompaña las aguas meteóricas, además de la incorporación del CO2
atmosférico.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

136

Sílice (SiO2): la sílice es el resultado de los procesos de disolución a que están sometidas las
rocas ultramáficas y a la descarga de las aguas subterráneas.
Cloruro (Cl): el origen del ión cloruro está asociado a las precipitaciones atmosféricas, la
concentración oscila entre 14 y 18 mg/L y en los puntos afectados por la actividad minera (27
y 32) puede llegar a 30 mg/L.
Nitrato (NO3): en las aguas no contaminadas se han encontrado valores inferiores a los 4
mg/L, solamente en los puntos afectados por los procesos erosivos en las áreas mineras (26,
29 y 34) presentan concentraciones ligeramente superiores a 10 mg/L. El origen del nitrato es
debido al aporte del suelo, aunque puede existir una posible influencia de las emanaciones
gaseosas de las plantas metalúrgicas.
De acuerdo a la concentración de las especies mayoritarias las aguas superficiales no
contaminadas se clasifican como bicarbonatadas magnésicas, las contaminadas (puntos 32 y
34) se clasifican como sulfatadas magnésicas (Figura 5.3). Ambas se clasifican además como
aguas de muy baja alcalinidad.

Figura 5.3. Diagramas de Stiff modificados. Aguas superficiales de los ríos Moa, Yagrumaje y
Cabañas y de dos manantiales (puntos 22 y 25) en las rocas ultramáficas (Noviembre de 1996).

Según el total de sales disueltas (TSD) y el residuo seco (RS) se clasifican como aguas dulces
de muy baja mineralización. En cuanto a la dureza, son aguas blandas y muy turbias las de los
puntos 18, 19, 20, 24, 27, 29, 32 y 34, mientras que los puntos 21, 23 y 26 son algo turbias.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

137

Foto 5.1. Vertido de los residuos sólidos en la presa de residuo del procesos de lixiviación con ácido
sulfúrico (punto 28, Figura 5.4).

5.2.2. Análisis de la contaminación de las aguas superficiales por los residuos mineros
En las aguas superficiales del río Moa, Cabaña y Yagrumaje, se detectan concentraciones de
metales y sulfatos muy superiores a las detectadas en estas aguas antes del inicio de las
actividades de minería a cielo abierto y de los procesos metalúrgicos. En este apartado
analizaremos la contaminación de las aguas como consecuencia de las actividades minerometalúrgicas. Respecto a los contaminantes, interesa destacar especialmente las
concentraciones de Cr, Mn, Ni, Fe, SO4 y Mg, dada su asociación con la mineralización de los
residuos y la geología de la zona. La concentración de los diferentes metales en los distintos
puntos de muestreo se presentan en la Figura 5.4, conjuntamente con ellos se ha representado
la concentración de dos manantiales muestreados en las rocas ultramáficas que permite
comparar el incremento de la concentración en metales de esta agua con relación al fondo
geoquímico de las aguas subterráneas.
Níquel (Ni): en las aguas no afectadas por los vertidos mineros se pueden encontrar
concentraciones muy variables, entre 0.005 y 0.51 mg/L. En las aguas superficiales
contaminadas (puntos 24, 27, 34) pueden llegar a valores de 3.5 mg/L.
Cobalto (Co): en las aguas no contaminadas su concentración oscila entre 0.003 y 0.005
mg/L; las aguas contaminadas pueden alcanzar concentraciones de hasta 3.2 mg/L.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

138

Manganeso (Mn): presenta un amplio rango de concentración, entre 0.09 a 3.2 mg/L. Los
puntos con valores mayores de 1 mg/L son los afectados por los vertidos de las actividades
metalúrgicas y los procesos erosivos de las áreas mineras (puntos 20, 27, 32 y 34). Su origen
en las aguas superficiales se debe al manganeso amorfo presente en el corte laterítico y los
escombros de la mina a cielo abierto.

Aguas residuales

Residuos sólidos

Foto 5.2. Vertido de las aguas residuales y los residuos sólidos en la presa de residuo del proceso de
lixiviación carbonato amoniacal (punto 30).

Hierro (Fe): en las aguas superficiales que circulan por las rocas ultramáficas la
concentración de Fe2+ presenta un valor cercano a 0.1 mg/L y la del Fe3+ entre 0.15 y 1.5
mg/L en los ríos de las áreas no afectadas por la minería (para pH entre 7.1 y 7.4). En las
zonas contaminadas (puntos 20,32, 34) es superior a los 2 mg/L.
Cobre (Cu): para las aguas no contaminadas por los vertidos de aguas residuales su
concentración se sitúa entre 0.002 a 0.006 mg/L, en las aguas contaminadas se encuentra en
concentraciones cercanas a 1.2 mg/L (puntos 20, 32, 34).
Aluminio (Al): aparece en concentraciones entre 0.05-0.18 mg/L y su concentración se
incrementa a medida que nos acercamos a la costa. La principal fuente de contaminación son
los vertidos de las aguas residuales del proceso metalúrgico de lixiviación con ácido sulfúrico
(punto 33).

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

139

Figura 5.4. Concentración de los diferentes metales en las aguas superficiales y dos manantiales de los
existentes en las rocas ultramáficas (puntos 22 y 25) (Noviembre de 1996).

En las aguas superficiales se aprecia un incremento en la concentración de los diferentes
elementos contaminantes y sales solubles a medida que nos acercamos a la costa.
Si se analiza la evolución de la concentración de contaminantes en el río Moa a lo largo del
tiempo (punto 34, Figura 5.5), se aprecia un deterioro de la calidad de las aguas. La mayor
concentración de metales y sulfatos se detecta en la última década, donde la concentración del
Mn, Fe y sulfato se ha incrementado en un orden de magnitud. Este incremento puede ser el
resultado del aumento de la actividad minero-metalúrgica. En 1986 entró en producción una
nueva fábrica, basada en el proceso metalúrgico de lixiviación por carbonato amoniacal
(ACL). Esta industria explota un nuevo yacimiento que ha originado la deforestación de unas
30 ha anuales y un incremento de 1200 toneladas diarias en el volumen de residuos generados
por esta actividad.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

140

1.E+03

1963
1975
1986
1996

Concentración (mg/L)

Aguas superficiales río Moa
1.E+01

1.E-01

1.E-03
SO4

Ni

CrVI

Mn

Fetotal

Figura 5.5. Evolución de la contaminación en las aguas superficiales del río Moa, punto 34, Figura
5.4 (datos del INRH)

5.2.3. Calidad de las aguas superficiales
La calidad de las aguas superficiales está determinada por cuatro grupos de características:
químicas y físicas, bacteriológicas, biológicas y radiactivas.
De acuerdo a su composición química las aguas superficiales no contaminadas (punto 21, 23
y 24) se clasifican como potables, mientras que las aguas afectadas por los vertidos mineros
(puntos 32, 34) se clasifican como no aptas para el consumo, debido a su concentración en
metales pesados y bajo pH.
Por su turbidez los puntos 19, 20, 24, 29, 32, 34 superan el valor máximo permitido para ser
utilizadas como agua potable, que es de 25 ppm de SiO2. Las normas de potabilidad de la
Organización Mundial de la Salud (O.M.S) consideran que una DQO&gt;6 mg/L, constituye un
indicador de contaminación en el agua analizada. Considerando este criterio el agua del
arroyo La Vaca, punto 26 está muy contaminada (Anejo I, Tabla A1.9).
De manera general se puede comprobar que prácticamente las aguas superficiales de la región
analizada no cumplen los requisitos de agua potable al menos para la fecha y las condiciones
en que se ha realizado este muestreo.
5.3. Hidrología subterránea
En este capítulo se presentan en primer lugar las diferentes unidades acuíferas existentes en el
territorio, sus principales características y funcionamiento hidrogeológico.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

141

Desde el punto de vista hidrogeológico, el municipio minero de Moa se encuentra en el
sistema acuífero del macizo ofiolítico. En el sistema se diferencian las siguientes unidades
hidrogeológicas (Adamovich y Chejovich, 1968, Terrero, 1986, De Miguel, 1998a) (Figura
5.6).
I)

Acuífero aluvial, representado por la Formación Río Macio.

II)

Acuífero de las rocas vulcano-sedimentarias, representado por la Formación Quiviján
y Sabaneta.

III)

Acuífero de las rocas ultramáficas (peridotitas, harzburgitas serpentinizadas y gabros)

IV)

Acuífero representado por la Formación Punta Gorda.

Los trabajos ejecutados en la zona presentan en su mayoría un carácter regional y general; en
ellos se trata fundamentalmente la composición de las aguas, con fines de determinar su
calidad y cantidad, para el abastecimiento de la población y la industria. De los acuíferos, los
más estudiados son el acuífero aluvial en primer lugar (INRH, 1983, 1986; Terrero, 1986;
Proenza et al., 1994; De Miguel, 1993, 1996, 1998a, 1998b) y las rocas ultramáficas en
segundo lugar (Adamovich y Chejovich, 1968, Buguelsky y Formell, 1967, 1973a y 1973b;
Trutie, 1988; De Miguel, 1998, Toirac, 1997). En nuestro trabajo, el estudio hidrogeológico
se centra en la cuenca hidrográfica del río Moa, con énfasis en el acuífero aluvial ubicado en
la terraza aluvial del río Moa (Figura 5.7).
5.3.1. Inventario de puntos de agua
En el área se han inventariado, pozos, piezómetros y manantiales con una distribución muy
irregular (Figura.5.6). Hay que señalar además, que el número de perforaciones, pozos
criollos y pozos en áreas mineras ejecutados son aproximadamente de unos 9 por hectárea de
yacimiento de níquel y cobalto explotado, pero son pozos que se caracterizan por ser de muy
poca profundidad y pocos alcanzan los 50 m (INRH, 1986) (Anejo I). En realidad, el conjunto
de pozos perforados en el municipio de Moa con fines hidrogeológicos no supera ninguno la
profundidad de los 50 m, aspecto este que dificulta el establecimiento de los límites de las
diferentes unidades acuíferas en profundidad.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

142

9

Figura 5.6A. Materiales geológicos constituyentes del sistema acuífero y situación de los puntos agua
(INRH, 1983). 1) Sedimentos Aluviales (Formación Río Macio), 2) Gabros del complejo ofiolítico, 3)
Formación Quiviján y 4) Formación Sabaneta, 5) Ultramáficas, 6) Formación Punta Gorda, 7) Ríos, 8)
Fallas y 9) Punto de agua. En el recuadro se presenta en la Figura 5.6B.

5.3.2. Acuífero de las rocas ultramáficas
El estudio de las aguas del acuífero de las rocas ultramáficas se ha desarrollado
fundamentalmente mediante el muestreo de manantiales y pozos mineros. Los diversos
trabajos realizados en el área (Kudelasek y Zamarsky, 1971; Buguelsky y Formell, 1967,
1973a, 1973b; INRH, 1986, Trutie, 1988) se han centrado en estudiar los mecanismos
hidrogeoquímicos que han dado lugar al desarrollo de los yacimientos lateríticos, la
composición química del agua y control de la evolución piezométrica, ensayos de bombeo e
inyección o vertimiento en pozos y evaluación de la calidad de las aguas.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

143

Figura 5.6B. Esquema de las unidades acuíferas de un sector del municipio de Moa marcado en la
Figura 6.A. 1-Presas de residuos, 2- Acuífero aluvial, 3-Barrera coralina, 4- Área de afloramiento de
lateritas, 5- Acuífero rocas ultramáficas, 6- Nivel del agua y 7- Dirección del flujo subterráneo.

5.3.2.1. Características geométricas
El acuífero de las rocas ultramáficas ocupa más del 60% del área de estudio (INRH, 1983). La
potencia de los materiales ultramáficos es variable y se le atribuyen espesores superiores a los
mil metros. Los límites se toman convencionalmente como la divisoria de las aguas de las
diferentes corrientes de aguas superficiales al sur, este y oeste, mientras que al norte se toma
el Océano Atlántico, donde se desarrollan las zonas pantanosas como resultado de la descarga
de las aguas subterráneas. En el área de estudio, los límites laterales que se asumen
convencionalmente están representados por las cuencas hidrográficas de los ríos Moa,
Cabañas, Yagrumaje, Cayo Guam, etc. No es posible definir un límite en profundidad, pues
en realidad se desconoce el corte geológico y el espesor saturado, según los estudios del
INRH, (1983) puede estar entre los 90 y los 600 m.
Sobre un área aproximada del 25-30% de la superficie se desarrolla la corteza laterítica con
un espesor variable entre los 5 y los 30 m, siendo la media de 10 m (Lavaut, 1998). El flujo
del agua en la corteza laterítica es a través del medio poroso granular y en las rocas
ultramáficas a través de un medio fracturado. En nuestro estudio nos centraremos en la cuenca
hidrográfica del río Moa y sus afluentes.
5.3.2.2. Superficie piezométrica

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

144

La información existente sobre el estudio y evolución de los niveles piezométricos en los
acuíferos de la región es escasa. En realidad solamente existe un estudio donde se ha
confeccionado un mapa piezométrico para un sector de la región (INRH, 1983). A escala
regional la superficie freática del acuífero de las rocas ultramáficas reproduce prácticamente
la topografía del terreno. La conexión río-acuífero en el área se caracteriza por la presencia de
ríos efluentes. En el mapa piezométrico se observa la presencia de varios domos
piezométricos indicativos de la presencia de una divisoria de las aguas (Figura 5.7).
De acuerdo con los estudios del INRH, (1983, 1986) y Trutie (1988), la variación estacional
de las condiciones climáticas modifica poco la dirección del flujo regional debido a que en el
área de las rocas ultramáficas no se efectúa prácticamente ninguna extracción de agua
subterránea.
En la Figura 5.8, se aprecia la variación de los niveles piezométricos en dos pozos situados en
la corteza laterítica y en las rocas ultramáficas. Se puede comprobar que las fluctuaciones de
los niveles piezométricos del pozo ubicado en la corteza laterítica son mucho menores que las
que se producen en el pozo que está situado en rocas ultramáficas al sur del área. En el caso
de las lateritas las fluctuaciones son inferiores a los 5 m. Ambos registran los mayores
descensos en los meses más secos del año (julio y agosto).
5.3.2.3. Parámetros hidráulicos
La caracterización de los parámetros hidráulicos de las ultramáficas se realizó
fundamentalmente a partir de los trabajos de Adamovich y Chejovich, (1964), Terrero, (1986)
y Trutié, (1988). De acuerdo con estos resultados la porosidad de las rocas ultramáficas se
debe a la fracturación y se estima entre un 3 y 10%, la permeabilidad (k) oscila entre 3-20
m/día, y la transmisividad (T) entre 30-840 m2/día. El gradiente hidráulico (i) se encuentra
entre 0.036-0.089, encontrándose los mayores valores del gradiente hidráulico en el área de la
cuenca hidrográfica del Río Moa. La dirección predominante del flujo es SE-NW, estando los
cambios de la dirección del flujo condicionados por la tectónica del territorio (Trutie, 1988).

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

Pantanos

145

Aluvial

Presa de residuos

Ultrabasitas

a) Isopiezas y b) dirección del flujo

Figura 5.7. Mapa piezométrico de un sector del Municipio de Moa (INRH, 1983). El recuadro indica
el sector del acuífero aluvial estudiado (ver Figura 5.10)
85
Niveles piezométricos (m)

Niveles piezométricos pozo 86, en ultrabasitas
Niveles piezométricos pozo 63, en laterítas

80
75
70
65
60
E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

Meses

Figura 5.8. Oscilaciones piezométricas para el año 1987 en el acuífero de las rocas ultramáficas. Pozo
86 en ultramáficas y pozo 63 lateritas (Trutie, 1988 ).

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

146

La parte superior de la corteza laterítica presenta una porosidad entre 20-60%, con un espesor
saturado entre 5-15 m. La permeabilidad (k) es mucho menor y varía entre 0.15-5.6 m/día,
mientras que la transmisividad (T) oscila entre 0.13 y 4.2 m2/día y el gradiente hidráulico
entre 0.01 y 0.02 (Trutie, 1988, De Miguel, 1998a).
5.3.3. Acuífero aluvial
Este acuífero se corresponde geológicamente con La Formación Río Macio de edad Eoceno,
ubicada en las terrazas del río Moa y compuesta por los depósitos aluviales que conforman la
terraza aluvial. Los diferentes estudios hidrogeológicos efectuados (INRH, 1983, 1986) se
centran en un área muy concreta al sur de la terraza del río Moa donde se realiza la extracción
de agua para el abastecimiento de la población de Moa.
En los materiales geológicos que forman el acuífero es posible diferenciar distintas capas de
gravas, limos y arcillas de diferentes espesores (Figura 5.9). Las fases minerales que forman
el material aluvial son goethita y hematita, y en menor medida gibbsita, serpentinita y
minerales arcillosos como la montmorillonita y la saponita (INRH, 1986). En la capa superior
del aluvial se encuentran contenidos de materia orgánica que pueden llegar al 1.5% en peso.
Estos materiales se describen con mayor detalle en apartado de geología del Capítulo 1.
5.3.3.1. Características geométricas
El acuífero aluvial se localiza en las terrazas del río Moa y ocupa un área superficial de 10
km2. Los límites laterales se corresponden al este con el área de afloramiento de la Formación
Punta Gorda, al oeste y al sur con el contacto de las rocas ultramáficas, y al norte el Océano
Atlántico. Está prácticamente aceptado que las rocas ultramáficas actúan como límite inferior,
sobre el que se encuentran los materiales sedimentarios que conforman el acuífero aluvial.
Como límite superior se encuentra una capa de arcilla y limos de una potencia media de 4 m.
El espesor saturado de este acuífero es de 12 a 35 m, incrementando su espesor hacia la costa
(INRH, 1983).

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

147

Ultramáficas

Figura 5.9. Mapa geológico con la ubicación de la terraza aluvial del río Moa y perfil geológico
(INRH, 1983). El recuadro aparece dibujado en la Figura 5.10.

5.3.3.2. Superficie piezométrica
En el acuífero aluvial el flujo es predominantemente SE-NW y las isopiezas reproducen la
topografía del terreno. Se puede apreciar en la Figura 5.10 que en los mapas piezométricos
para distintos períodos de tiempo se mantiene una distribución similar de las isopiezas, con
la única modificación significativa provocada por los bombeos en el sector sur del acuífero.
Como se puede ver en la Figura 5.10B, en este sector del acuífero aluvial la variación del
flujo regional (SE-NW) está condicionada por la afección al río Moa producida por los
bombeos y el flujo provocado por la variación del nivel debida a la recarga de la presa de
residuos.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

148

Figura 5.10. Superficie piezométrica del acuífero aluvial. A) Noviembre de 1983 (INRH). B)
Noviembre de 1996. La situación de esta área aparece en el recuadro de la Figura 5.9.

En esta área los descensos oscilan entre 2-3 m y ocasionalmente pueden llegar a 5 m (Figura
5.11). Al igual que en las rocas ultramáficas, el nivel del aluvial está condicionado por la
variabilidad temporal de las precipitaciones; en el sector sur la variación está condicionada en
mayor medida por los bombeos realizados para el abastecimiento de la población e industria,
que provocan un pequeño cono de depresión. El bombeo para el abastecimiento se realiza en
los pozos 1, 2, 3 y11.
10
Niveles piezométricos (m)

Niveles año 1978 en Pozo 7 acuífero aluvial
8
6
4
2
0
E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

Meses

Figura 5.11. Evolución piezométrica durante el año 1978 (INRH, 1983) del pozo 7 acuífero aluvial
(ver Figura 5.10).

5.3.3.3. Parámetros hidráulicos
Los parámetros hidráulicos del acuífero aluvial proceden de ensayos de bombeo realizados en
noviembre de 1986 por el INRH en la terrazas del río Moa (Tabla 5.1). Se estima que el valor

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

149

de la permeabilidad del acuífero aluvial oscila entre 28 y 134 m/día, la porosidad total entre
15 y 30 % y el gradiente hidráulico entre 0.002-0.026.
Tabla 5.1. Principales características hidrogeológicas de las diferentes unidades acuíferas presentes en
el área de estudio.

Acuífero

Símbolo

Aluvial
Capa de arcilla Aluvial

Permeabilidad (m/día)
k
2
Transmisividad (m /día) T
Gradiente
i
Porosidad (%)
η
Espesor saturado (m)
b
Niveles piezométricos
(m) respecto a metros
sobre el nivel del mar
Referencias

0.14-0.15
0.12-0.13
35-50

Rocas ultramáficas
Ultramáfica Laterita
s
s
28-134
3-20
0.15-5.6
700-3350
30-840
0.13-4.2
0.0210.036-0.089 0.01-0.02
0.026
15-30
3-10
20-60
12-35
90-600
1.5-20
1.5-4.9
2-13.7
2.82-13

INRH, (1986)

Trutie, (1988)

5.3.4. Funcionamiento hidrogeológico
5.3.4.1. Recarga
La recarga del sistema compuesto por el acuífero de las rocas ultramáficas y el aluvial es
debido a la infiltración de las aguas meteóricas y se estima un valor medio entre 400 y 450
mm/año (Rodríguez et al, 1998) considerando un período de estudio de 10 años y de acuerdo
al método de balance de cloruros. Además, existe una pequeña recarga inducida en el
acuífero aluvial provocada por las presas de residuos metalúrgicos y los recursos atraídos del
río Moa, en la zona de bombeo.
En la Figura 5.12, se representan las distribuciones de las precipitaciones mensuales para el
año 1987 en los tres pluviómetros existentes en el área de estudio y la variación de los niveles
piezométricos en dos pozos, en las rocas ultramáficas y en la corteza laterítica. Se observa que
la variación mensual de los niveles piezométricos está estrechamente relacionada con la
variación y distribución de las precipitaciones mensuales.
5.3.4.2. Descarga

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

150

Las descargas del sistema hidrogeológico formado por el acuífero de las rocas ultramáficas y
el acuífero aluvial se produce a través de una serie de manantiales que drenan a las aguas
superficiales (Río Moa, Cabaña y los arroyos Los Lirios y La Vaca), los pantanos de la costa
norte, drenaje subterráneo al mar (Figura 5.7, 5.10 y 5.13) y las salidas por bombeo.
400

Precipitación (mm)

Pluviómetro Moa
Pluviómetro Calentura
300

Pluviómetro Arroyo Bueno

200

100

0
E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

Meses

85
Niveles piezométricos (m)

Niveles piezométricos pozo 86, en ultrabasitas
Niveles piezométricos pozo 63, en laterítas

80
75
70
65
60
E

F

M

A

M

J

J

A

S

O

N

D

Meses

Figura 5.12. Relación entre la variación de los niveles piezométricos y la distribución de las
precipitaciones en el área de estudio en 1987. A) Precipitaciones en los tres pluviómetros del área de
estudio (INRH, 1986a, 1986b). B) Niveles piezométricos en las ultramáficas y lateritas (Trutie, 1988).

5.3.4.3. Balance
El balance que presentamos a continuación fue realizado para todo el acuífero aluvial por el
INRH, (1988). Para la determinación del mismo consideraron diferentes hipótesis. Los límites
laterales convencionalmente tomados fueron al este la formación Punta Gorda y al oeste y al
sur las rocas ultramáficas, mientras que al norte se estableció la línea de costa con el Océano
Atlántico. El área de descarga del acuífero aluvial al mar se consideró de 12 km de longitud y

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

151

con un espesor saturado medio de 25 m. La lluvia útil para un periodo de 10 años es de 400
mm/año. La longitud de recarga del río al acuífero en el área afectada por los bombeos es de
500 m. La permeabilidad media del acuífero aluvial de 75 m/día, el gradiente hidráulico de
0.026 y la porosidad del 25%. El área de las presas de residuos es de 6 km2 y la permeabilidad
saturada de la presa de residuos de 1x10-8 m/s. Por otra parte, el espesor medio saturado en el
interior de las presas fue de 4 m y la porosidad media del 63%. Las extracciones por bombeo
estimadas fueron de 8 hm3 al año y unas variaciones del almacenamiento ∆R = ±6 hm3 .
Considerando los valores anteriormente indicados obtuvieron el balance para el acuífero
aluvial que se muestra en la Figura 5.13, correspondiente a un año medio.
Recarga presa de
residuos y de agua
1 hm3

Recarga acuífero
ultrabasitas
22 hm3

Recarga inducida
del Río Moa
3 hm3

Recarga de la
Lluvia
4 hm3

Entradas

Acuífero aluvial
62 hm3±∆R=0
Salidas
Extracciones
por bombeo
8 hm3

Descarga al Mar, al río
Moa y los pantanos
22 hm3

Figura 5.13. Representación esquemática del balance hidrológico en el acuífero aluvial considerando
un año medio (INRH; 1988).

5.3.5. Características físico-químicas de las aguas subterráneas
En este apartado se describen los resultados de los análisis de las aguas subterráneas
muestreadas durante la campaña de campo, realizada en noviembre de 1996, correspondiente
a los acuíferos aluviales y al de las rocas ultramáficas. Los datos de las diferentes propiedades
físico-químicas se muestran en el Anejo I. El objetivo de este apartado es señalar las

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

152

principales características físicas, químicas y las sales disueltas que controlan la composición
química de las aguas subterráneas y su posible origen.
Turbidez: en el acuífero de las rocas ultramáficas se encuentra con valores cercanos a la
unidad 1 ppm de SiO2. En las aguas subterráneas del acuífero aluvial se han encontrado
valores superiores a 2 ppm de SiO2 (puntos 12 al 17), lo que al parecer es un indicativo de la
existencia de materiales coloidales en el medio.
Conductividad: en el agua del acuífero de las rocas ultramáficas oscila entre 100 y 500 µS/cm
y para el aluvial entre 200 y 7300 µS/cm. Los valores más altos de la conductividad se
asocian con las muestras de los pozos del 12, 13, 14, 16 y 17 cercanos a la presa de residuos
del proceso metalúrgico SAL, estas muestras de agua son las más ricas en sulfato, magnesio y
metales disueltos.
pH: los valores para el acuífero de las rocas ultramáficas y del aluvial no afectadas por los
vertidos de las aguas residuales oscilan entre 6.7 y 8.2. En el acuífero aluvial los valores más
bajos se encuentran en los pozos cercanos a la presa de residuos II (Figura 5.14).
Alcalinidad: los valores en las aguas de las rocas ultramáficas oscilan entre 1 y 5 meq/L. En
las aguas del aluvial varía entre 1 y 6 meq/L, pero se aprecia un incremento a medida que nos
acercamos a la presa de residuos (Figura 5.14).
Dureza: la dureza de las aguas subterráneas se debe fundamentalmente a la presencia del
magnesio. En las aguas de las rocas ultramáficas es de 1-3 meq/L; en el aluvial presenta un
amplio rango de variación, con valores entre 1.7 y 103 meq/L, situándose los valores más
elevados en los pozos cercanos a la presa.
Oxígeno disuelto: para las rocas ultramáficas el contenido de oxígeno disuelto es superior a
1.5 mg/L. En el caso de las aguas del acuífero aluvial se ha encontrado la presencia de
oxígeno disuelto en concentración superior a 1.5 mg/L. De acuerdo con el contenido de
oxígeno, puede considerarse que en los acuíferos existe un medio oxidante.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

153

DQO: en las aguas del acuífero aluvial es baja entre 0.2-0.7 mg/L lo que denota que no existe

Alcalinidad (meq/L de HCO3=)

prácticamente materia orgánica ni metales que puedan ser oxidados.
8
6
4
2
0
0

50

100

150

200

250

300

350

400

450

0

50

100

150

200

250

300

350

400

450

8.5

pH

8.0
7.5
7.0
6.5
Distancia a la presa (m)
Ptos 1-6

Ptos 7-10

Ptos 12-17

Figura 5.14. Variación del pH y la alcalinidad en el área del acuífero aluvial estudiada en función de
la distancia a la presa del residuo SAL.

TSD: en las aguas de las rocas ultramáficas es muy bajo con concentraciones entre los 50 y
250 mg/L. En las aguas del acuífero aluvial el total de sales disueltas se incrementa a medida
que nos aproximamos a la presa del residuo SAL, en los puntos del 12 al 17 supera los 2000
mg/L, siendo los elementos mayoritarios el sulfato y el magnesio. La representación de la
relación entre conductividad y TSD para el acuífero aluvial muestra la existencia de tres
grupos de aguas según su mineralización y grado de contaminación (Figura 5.15). El grupo 1
está representado por los pozos 1 al 6 y 11, el grupo 2 por los pozos 7 al 10 y el grupo 3 por
los pozos del 12 al 17.
Calcio (Ca): en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas su presencia está asociada a
la meteorización de los diques de gabros existentes en las rocas ofiolíticas y específicamente a
la disolución de la plagioclasa. La concentración en las aguas de las rocas ultramáficas es
muy baja con valores entre 3 y 4 mg/L generalmente. En el acuífero aluvial es muy variable,

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

154

entre 14-201 mg/L. La mayor concentración en el acuífero aluvial se presenta en los pozos
cercanos a la presa del residuo (Figura 5.16).
Conductividad (mhom/cm)

2.0

1.5

3

1.0

2
1

0.5

y = 0.0018x - 0.1505
R2 = 0.98

0.0
0

200

400

600

800

1000

1200

TSD (mg/L)

Figura 5.15. Relación entre la conductividad y el total de sólidos disueltos (TSD) en el acuífero
aluvial.

Magnesio (Mg): la concentración en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas es baja
con rangos entre 9-10 mg/L y procede de los procesos de meteorización de los feldespatos
magnésicos (olivino, ortopiroxenos, clinopiroxenos). El contenido de magnesio en el acuífero
aluvial se incrementa en la misma medida que nos acercamos a la presa de residuos, donde la
concentración de magnesio supera los 1000 mg/L (Figura 5.16).
Sodio (Na): su origen es debido fundamentalmente a las precipitaciones atmosféricas. Este
elemento sufre un proceso de concentración por la evaporación que tiene lugar en el área de
estudio. La concentración en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas es de 6 a 7
mg/L. En el acuífero aluvial la concentración es variable, entre 4-37 mg/L, incrementando su
valor a medida que nos acercamos a la presa de residuos (Figura 5.16).
Potasio (K): el aporte a partir del agua de lluvia es pequeño, entre 0.06-0.08 mg/L. La
concentración en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas es inferior a 1 mg/L. En las
aguas del acuífero aluvial su concentración es generalmente inferior a 1.5 mg/L. La baja
concentración es debida a los procesos de intercambio y al ser fijado por el material arcilloso
que se encuentra en la corteza laterítica y el acuífero aluvial.
Bicarbonato (HCO3): procede de la hidrólisis de los silicatos de las rocas ultramáficas, junto
con el CO2 que acompaña las aguas meteóricas y la incorporación del CO2 atmosférico. En las
rocas ultramáficas su concentración es generalmente inferior a los 200 mg/L, ocasionalmente

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

155

aparecen puntos de agua con concentraciones de hasta 500 mg/L. La concentración en el
acuífero aluvial es variable, entre 118 y 421 mg/L, incrementando su valor a medida que nos
acercamos a la presa de residuos. (Figura 5.16).
450

60
Cl-

HCO3=

6000
SO4=

400

5000

50

Concentración (mg/L)

350

4000

300

40

250

3000

30
200

2000

150

20

100

1000

10
50

0

0

0
0

200

0

400

250

200

250

200

Ca2+

200

200

150

150

400

10000

Na2+

Concentración (mg/L)

0

400

Mg2+

1000

100
100

100

50

50

0

10

1

0
0

200

400

Distancia a la presa (m)

0

200

400

Distancia a la presa (m)

0

200

400

Distancia a la presa (m)

Figura 5.16. Concentración de los elementos mayoritarios en el agua del acuífero aluvial en función
de la distancia a la presa de residuos del proceso de lixiviación ácida.

Sílice (SiO2): la sílice presente en las aguas es el resultado de los proceso de meteorización a
que están sometidos los silicatos que conforman las rocas ultramáficas del área de estudio
(olivino, ortopiroxeno, clinopiroxenos y piroxeno). La concentración varía entre 7 y 112 mg/L
en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas y entre los 13-27 mg/L en las aguas del
acuífero aluvial.
Cloruro (Cl): el origen del ión cloruro en las aguas subterráneas está asociado a las
precipitaciones atmosféricas y su concentración por evaporación en el terreno. La

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

156

concentración en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas es 11 y 18 mg/L, mientras
que en el acuífero aluvial varía entre 13 y 51 mg/L. La existencia de una concentración mayor
en los puntos del acuífero aluvial en la medida que nos acercamos a la presa de residuo del
proceso SAL, se debe a la recarga inducida de los lixiviados de ésta (Figura 5.16).
Sulfato (SO4): en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas procede fundamentalmente
de la precipitación atmosférica y su concentración por procesos de evaporación. Pequeñas
cantidades de sulfato pueden deberse a la oxidación de los sulfuros diseminados en las
peridotitas y harzburguitas entre los que se encuentran la pirrotita (Fe1-xS), pentlandita
(S8(Fe,Ni)9), cubanita (Cu2FeS2), calcopirita (CuFeS2) y en menor medida calcosina (SCu2).
Es probable que las emanaciones gaseosas de los procesos metalúrgicos desarrollados en el
área constituyan otra fuente que aporte sulfato al medio. La concentración de sulfato en el
acuífero de las rocas ultramáficas es de 3 a 9 mg/L, mientras que en el acuífero aluvial
presenta amplios rangos de concentración variando desde 200 a 4800 mg/L.
Nitrato (NO3): las concentración de nitrato no son importantes en ninguno de los puntos de
muestreo. En las aguas subterráneas no contaminadas se han encontrado valores superiores a
los 12 mg/L. En los puntos 38, 39 y 40 se aprecian concentraciones superiores a los 20 mg/L,
esta concentración puede estar asociada con la recarga que provoca la presa de residuos sobre
el acuífero.
El flujo regional procedente de las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas que descargan
en el acuífero aluvial al parecer provoca un efecto regulador sobre la composición química de
las aguas del acuífero aluvial en los puntos de muestreo (7, 8, 9 y 10), donde se observa una
diferencia importante en la concentración de los elementos mayoritarios en comparación con
los puntos del 12 al 17.
Si analizamos la Figura 5.16, al parecer el efecto de la recarga inducida sobre el acuífero
aluvial se limita a los primeros 100 m, en lo que probablemente tenga cierta influencia la
convergencia de los tres flujos en el área de bombeo: el flujo regional, el de la presa de
residuos y el de los recursos atraídos por el bombeo desde el río Moa.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

157

5.3.6. Clasificación de las aguas subterráneas
De acuerdo a la concentración de las especies mayoritarias las aguas subterráneas de las rocas
ultramáficas se clasifican como bicarbonatadas magnésicas (Figura 5.17). Para el acuífero
aluvial en función de los elementos mayoritarios, se pueden distinguir dos tipos de aguas:
bicarbonatado-magnésicas (puntos 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 11) y sulfatado-magnésicas (puntos 7, 8,
9, 10, 12, 13, 14, 15, 16, y 17) (Figura 5.18).

Figura 5.17. Diagramas de Stiff modificados para las aguas del acuífero de las rocas ultramáficas,
Moa (Noviembre de 1996).

De acuerdo a la dureza las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas se clasifican como
aguas blandas de muy baja mineralización. En el acuífero aluvial se pueden diferenciar 4
grupos de muestras formados por los puntos 1 al 7 aguas blandas, 8 y 9 ligeramente duras, 10
moderadamente dura, el resto (puntos 12 al17) muy duras.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

158

De acuerdo con el TSD, las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas se clasifican como
aguas dulces, mientras que en el acuífero aluvial se pueden diferenciar dos grupos: aguas
dulces, con una mineralización menor de 2000 mg/L (puntos 1,2,3,4,5,6,7,8,,9,10 y 11) y
salobres las que presentan una mineralización mayor a 2000 mg/L (puntos 12 al 17).
Según el contenido de sulfatos, el agua del acuífero aluvial los puntos 12,13,14,16 y 17 se
clasifican como selenitosas.

Figura 5.18. Diagramas de Stiff modificados para las aguas del acuífero aluvial y tres puntos de las
aguas superficiales del río Moa (Noviembre de 1996).

5.3.7. Análisis de la contaminación de las aguas subterráneas
Este apartado se centrará en la presencia de Cr, Ni, Mn, Fe, sulfato y Mg en las aguas
subterráneas de las rocas ultramáficas y en el acuífero aluvial. El análisis de la concentración
de los metales en las rocas ultramáficas nos permite establecer el fondo geoquímico natural
correspondiente al Cr, Ni, Mn, Fe, SO4 y Mg, en segundo lugar analizaremos la
contaminación del acuífero aluvial. El análisis de los diferentes contaminantes se realiza
atendiendo a:

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

I)

159

Al fondo geoquímico natural (FGN), establecido en función de los resultados de
diferentes trabajos previos a la actividad minero-metalúrgica.

II)

A los valores límites admisibles para agua potable (VLAP), establecidos por la
Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los elementos estudiados (Ni, Cr, Mn, Fe, SO4 y Mg), presentan una estrecha relación con
la mineralización de los materiales geológicos y los residuos de la zona, que en algunos
casos presentan concentraciones por encima del VLAP. Por ello, el conocimiento del
fondo geoquímico es de gran valor para poder diferenciar el aporte natural de los
diferentes elementos del aporte antropogénico
Se debe destacar, que no es objetivo de este trabajo el estudio de los procesos físico-químicos
debido a la actividad de microorganismos que afecta el comportamiento de algunos metales.
Según la literatura el Fe y el Mn, están afectados en muchos casos por la presencia de
determinados tipos de bacterias acidofólicas y catalizadoras comunes para diferentes
condiciones ambientales existentes en el planeta tierra, entre las que se pueden señalar
géneros tales como Crenothrix, Lectotrhric, Gallionella (Viñals, 1981) y Thiobacillus
Ferrooxidans (Fernández Rubio, 1981). Para el Cr se ha estudiado la existencia de más de 14
bacterias que pueden actuar en los procesos de oxidación-reducción de este elemento en
diferentes condiciones ambientales (Fendorf et al., 2000). Mientras que se han hecho estudios
de la biodegradación del Ni (Francis et al., 1996).
5.3.7.1. Metales pesados, hierro, magnesio y sulfato en las aguas subterráneas de las
rocas ultramáficas: fondo geoquímico natural
Se mencionarán aquí aquellos elementos de origen natural que se encuentran en las aguas
subterráneas de las rocas ultramáficas en concentraciones apreciables y que en algunos casos
son superiores al valor límite admisible para agua potable (VLAP), establecido por la OMS.
Manganeso (Mn): la concentración varía entre 0.04-0.05 mg/L. Como se puede ver la
concentración en las áreas no afectadas por la minería se encuentra muy cercana al VLAP
(0.5 mg/L) y en algunos se encuentra en el límite admitido (Anejo I).

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

160

Níquel (Ni): en el acuífero de las rocas ultramáficas se presentan en concentraciones bajas
con un valor medio de 0.02 mg/L, muy inferior al VLAP (0.5 mg/L).
Hierro (Fe): las concentraciones de hierro total en las aguas de las rocas ultramáficas son
inferiores a 0.08 mg/L, muy inferior al VLAP (1 mg/L). Su origen se debe a la disolución de
los silicatos férricos, aunque es probable que parte de este hierro (Fe2+) se deba a la oxidación
de los sulfuros existentes en las peridotitas.
Cromo (Cr): la concentración de Cr en el agua de las rocas ultramáficas es de del orden de
0.001 a 0.002 mg/L, muy inferior al valor límite (0.05 mg/L).
Cobalto (Co): se han detectado en las aguas subterráneas las rocas ultramáficas con valores
de 0.004 mg/L. En este elemento no hay un límite mínimo definido aunque se asume el
mismo que el del níquel.
Aluminio (Al): se ha detectado pequeñas concentraciones en las aguas subterráneas de las
rocas ultramáficas con valores entre 0.006-0.05. En este caso el límite no está establecido con
claridad se establece normalmente 1 mg/L.
Sulfato (SO4): la concentración de sulfato en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas
varía entre 5 y14 mg/L, muy inferior al VLAP (250 mg/L).
Magnesio (Mg): la concentración de magnesio en las aguas subterráneas oscila entre 8 y 50
mg/L, inferior al VLAP (150 mg/L).
5.3.7.2. Contaminación de las aguas subterráneas del acuífero aluvial
En el acuífero aluvial se encuentran concentraciones de Cr, Ni, Mn, Fe, Mg y SO4 que
sobrepasan en gran medida los valores existentes en las aguas subterráneas del aluvial antes
de la construcción de la presa de residuos. En la Figura 5.19A se aprecia como la
concentración de metales Cr, Ni, Mn e Fe en el acuífero aluvial decrece a medida que
aumenta la distancia a la presa, como resultado de la dilución de la pluma contaminante por el

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

161

flujo del agua subterránea y la retención de los metales por la matriz del medio poroso del
acuífero.
Cromo: la presencia de cromo hexavalente (CrVI) ha sido detectada en todos los puntos de
agua muestreados, con valores entre 0,01-1,60 mg/L. La concentración de Cr supera el VLAP
(0.05 mg/L) en los puntos 8, 10, 11, 12, 13, 14,16 y17 (Figura 5.19A). Su presencia es debida
al lixiviado de la presa de residuos y es posible que su movilidad esté facilitada por la
existencia de un medio oxidante en el acuífero. Puede ser adsorbido en la superficie de los
óxidos de Fe y Mn en forma coloidal (compuestos amorfos), presentes en la matriz del medio
poroso y en el agua del acuífero. La solubilidad del Cr(VI) está controlada fundamentalmente
por los valores del pH, en la medida que aumenta el pH disminuye su concentración.
Manganeso (Mn): la concentración de manganeso en el acuífero aluvial oscila entre 2,1 y 8,3
mg/L. Todas las muestras del acuífero aluvial presentan una concentración superior al VLAP
(0.5 mg/L). Dado que la solubilidad del Mn es limitada para pH&gt;6 (Viñals, 1981, Fernádez
Aller, 1981, Weng, et al.,1994), es muy probable que la mayor parte de este elemento pueda
encontrarse en forma de partículas coloidales (materia amorfa). La existencia de manganeso
en las aguas subterráneas puede tener su origen en el manganeso amorfo presente en el corte
laterítico desarrollado sobre las rocas ultramáficas de la región. La presencia de manganeso
amorfo en las lateritas de la región de Moa ha sido reportada por diferentes investigadores
(Rojas y Orozco, 1994, Almaguer, 1995, Barros et al., 2001).
Níquel (Ni): los valores en el acuífero aluvial se incrementan en dirección opuesta a las líneas
de flujo con valores entre 0,01 y 0,09 mg/L. La concentración de Ni en los puntos 12, 13, 14 y
17 es superior al VLAP (0.05 mg/L). La solubilidad del Ni es limitada para pH mayor que 6
(Fernández Aller, 1981, Día et al., 2000), puede ser que parte de éste se mueva asociado a
partículas coloidales.
Hierro(Fe): la concentración en el acuífero aluvial afectado por los lixiviados de las
escombreras de residuos presenta grandes rangos de variación. Para el Fe2+ entre 0.035 y 0.44
mg/L. El Fe3+ no se encuentra en ninguna de las aguas estudiadas en la zona debido a que
precipita como hidróxido a pH≥4.3 (Viñals, 1981, Fernández Aller, 1981). El hierro total se

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

162

encuentra con concentraciones entre 0,02 y 5,1 mg/L. Las concentraciones de hierro total en
las aguas es superior al VLAP (1 mg/L) en los puntos 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 16 y 17.
6
Concentración (mg/L)

Fe(Total)
4

2

0
0

50

100

150

200

250

300

350

400

450

10.0
Concentración (mg/L)

Cr6+
1.0

0.1

0.0
0

50

100

150

200

250

300

350

400

450

10
Concentración (mg/L)

Mn
8
6
4
2
0
0

50

100

150

200

250

300

350

400

450

0.10
Concentración (mg/L)

Ni
0.08
0.06
0.04
0.02
0.00
0

50

100

150

200

250

300

350

400

450

Distancia a la presa (m)
Ptos 1-6

Ptos 7-10

Ptos 12-17

VLAP

FGN

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

163

Figura 5.19A. Variación de la concentración de los principales contaminantes en el acuífero aluvial
(Ni, Fe, Mn, Cr). Línea continua valor límite admisible (VLAP) y línea discontinua fondo geoquímico
natural (FGN).

En la Figura 5.19B se representa la concentración de los contaminantes metálicos Cr, Ni, Mn
y Fe de acuerdo con la ecuación 5.1, donde FGN, es el fondo geoquímico natural del metal
analizado, Cwac, del metal analizado en el agua del acuífero aluvial y Cwre, concentración
del metal analizado en el agua intersticial del residuo.
(Cwac-FGN)/Cwre-FGN)

(5.1)

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

164

(Cwac-FGN)/(Cwre-FGN)

0.10

Mn
0.05

0.00
10
Di

(Cwac-FGN)/(Cwre-FGN)

0.10

i

100
l

1000
( )

Ni
0.05

0.00
10

100

1000

(Cwac-FGN)/(Cwre-FGN)

1.00
Cr
0.50

0.00
10

100

1000

(Cwac-FGN)/(Cwre-FGN)

1.00
Fetotal
0.50

0.00
10

100
Distancia a la presa (m)

1000

Figura 5.19B. Normalización de la distribución de los contaminantes metálicos en el acuífero aluvial.

La Figura 5.19A, permite apreciar que la movilidad de los contaminantes en el acuífero es
diferente, siendo en el caso del Cr en el que se aprecia una marcada diferencia entre los pozos
situados al lado de la presa (primeros 40 m) y el resto de los pozos en el aluvial, como cabria
esperar. En todos los casos se observa que el incremento es exponencial en la medida que nos
acercamos a la presa de residuos.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

165

Sulfatos (SO4): para los puntos 12, 13, 14, 16 y 17 cercanos a la presa de residuos la
concentración es muy elevada (1800-4800 mg/L). La alta concentración de sulfato está
favorecida por la presencia de altas concentraciones de Mg que incrementa notablemente su
solubilidad (Custodio, 1983b). En los puntos 8, 9, 10, 12, 13, 14, 16 y 17 el valor medio de
sulfato supera ampliamente el valor límite admisible para agua potable (VLAP) que es de 400
mg/L.
Magnesio (Mg): se observa contaminación en los pozos 8, 9, 10, 12, 13, 14, 16 y 17,
próximos a la presa de residuos, con valores de concentración entre 430 y 1150 mg/L. El Mg
y SO4 constituyen los elementos mayoritarios en el área del acuífero con mayor influencia de
la recarga inducida de las aguas de la presa de residuos.
El análisis de la relación existente entre los diversos contaminantes muestra que para el Mg y
SO4 es prácticamente lineal (Figura 5.20). En la Figura 5.21 donde se representa: Ni vs Fe, Ni
vs Mn, Mn vs Cr y SO4 vs suma de todos los metales, se observa la existencia de una cierta
correlación y la formación de tres grupos de agua, que quedan muy bien diferenciados en el
gráfico del Cr vs Mn:
1400
R2 = 0,976

1200

Mg (mg/L)

1000
800
600
Ptos 1-6
Ptos 7-10
Ptos 12-17

400
200
0
0

1000

2000

3000

4000

5000

6000

SO4 (mg/L)

Figura 5.20. Relación entre la concentración de sulfato y de manganeso en el acuífero aluvial.

I) representado por los pozos que se encuentran más cerca de la presa (puntos 12, 13, 14, 16 y
17), II) los pozos (7, 8, 9 y 10) situados en el área de influencia del bombeo y de la recarga de
la presa de residuos y III) los puntos de pozos ubicados en las proximidades del río Moa
(puntos 1 al 6) (Figura 5.21).

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

166

10

6
5

8

Fe (mg/L)

Mn (mg/L)

4

6

4

3
2

2

1

0
0.00

0.05

0
0.00

0.10

0.05

Ni (mg/L)

0.10

Ni (mg/L)
10.0

10000

I

1000

Cr (mg/L)

SO4 (mg/L)

1.0

100

II

0.1
10

III
0.0

1
0

5

10

15

20

0

Ptos 1-6

2

4

6

8

10

Mn (mg/L)

Fe+Ni+Mn+Cr (mg/L)

Ptos 12-17

Ptos 7-10

Figura 5.21. Relación entre los diferentes contaminantes del agua subterránea del acuífero aluvial.

Los puntos de muestreo con mayor concentración de sulfatos presentan los mayores valores
de concentración en Ni, Cr, Mn e Fe. Se puede apreciar además que existe una buena
correlación entre el sulfato y la suma de los diferentes metales presentes en el agua. Para
todos los puntos muestreados se pueden llegar a diferenciar dos grupos de aguas de acuerdo al
grado de contaminación: I) puntos cercanos a la presa (8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 16 y17) y II)
puntos del área de bombeo (1-7).

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

167

El hecho que no hayan precipitado los metales disueltos en el acuífero aluvial debido a las
aguas ácidas que se infiltran desde la presas de residuos puede ser debido a que en las aguas
subterráneas no se ha alcanzado la alcalinidad necesaria para su precipitación, o bien el que
estén asociados a las partículas coloidales (menores de 0.45 micras, pues el agua fue filtrada
por un filtro con ese tamaño de poros) existentes en el agua del acuífero.
En la Figura 5.22 se muestran los resultados de diferentes campañas de muestreo realizadas
en la zona en el período 1963-1996. Del análisis de la evolución de los principales elementos
contaminantes (sulfato, níquel, cromo, manganeso e hierro) se aprecia que la contaminación
del acuífero aluvial ha aumentado en los últimos 30 años debido a los procesos mineros.
1.E+05

Aguas subterráneas acuífero aluvial

Concentración (mg/L)

B

1963
1975
1986
1996

1.E+03

1.E+01

1.E-01

1.E-03
SO4

Ni

CrVI

Mn

Fetotal

Figura 5.22. Evolución de la concentración media de los principales contaminantes en el pozo 7,
acuífero aluvial (datos del INRH).

El efecto del vertido de la escombrera sobre la calidad de las aguas del acuífero aluvial en la
zona de estudio a lo largo del tiempo se puede observar además en la Figura 5.23A. Desde
1975 el contenido en sulfatos del pozo 7 ha pasado de 7 mg/L (valor medio) a 201 mg/L en
1996. El mismo proceso se observa en el valor de la conductividad (Figura 5.23A), como
cabría esperar. Este proceso puede estar acelerado por el proceso de explotación que se
realiza en los pozos de abastecimiento, que han provocado una variación en las condiciones
hidrodinámicas en un sector del acuífero. Considerando los resultados de la evolución del
contenido de sulfato se puede apreciar que su concentración se incrementa a una media de 8
mg/L por año, indicativo del progreso de la contaminación a lo largo del tiempo.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

168

500

Sulfatos (mg/L)

Conductividad (mS/cm)

300

300

200

100

0

100
74

84
Años

94

74

84
Años

94

Figura 5.23A. Representación de la evolución de la contaminación de sulfatos y la conductividad en
el pozo 7 (punto 7) acuífero aluvial (elaborado con datos del INRH 1975-1996).

La elevada mineralización de las aguas, la alta concentración de metales pesados y sulfatos en
el acuífero aluvial de las terrazas del río Moa, así como, la existencia de un gradiente de las
concentraciones de los contaminantes siempre creciente en dirección a la presa de residuos,
confirman el efecto producido por la recarga del lixiviado de los residuos que forman la presa.
El pH de la fase líquida y su composición tienen una acción preponderante en el proceso de
lixiviado, que puede estar favorecido por la existencia de grietas de retracción en la superficie
del embalse que puedan constituir vías para el desarrollo de flujo preferencial.
Conociendo que los procesos de contaminación son función de las características de la fuente
contaminante y del tiempo de permanencia de los contaminantes en el medio, es previsible
que la contaminación del acuífero continúe aumentando a lo largo del tiempo, debido al
incremento del volumen de residuos vertidos a la presa y a las condiciones climáticas de la
región que favorecen la infiltración de las aguas meteóricas (precipitación elevada y una
recarga de más de 400 mm/año).
5.3.7.3. Origen de los metales pesados en el agua subterránea
En la Figura 5.23B se muestran los resultados de los ensayos en Batch realizados con las
muestras de roca, lateritas y residuos (relación 1:10). En todos los casos se aprecia la
capacidad de los materiales naturales y los residuos metalúrgicos para lixiviar metales al
ponerse en contacto con el agua. El residuo es el que presenta los mayores valores de masa

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

169

de metal lixiviada. Considerando estos resultados se puede observar la existencia de dos
fuentes de metales: una de origen natural y otra antropogénica.
Masa lixiviada (mg/kg)

100.0

Cr

Ni

Mn

Fe

10.0

1.0

0.1
Dunita

Gabro

Harzburgitas

Cromitita

Saprolita

Limonita

Residuo (SAL)

Figura 23B. Resultados de los ensayos Batch.

Fuentes naturales de Cr, Ni, Mn e Fe
De los cuatros metales que se encuentran en concentraciones que en determinados casos
superan el VLAP, es de especial interés el Cr hexavalente y en segundo lugar el Ni, pues
presenta un mayor riesgo ambiental debido a los efectos toxicológicos que desarrolla sobre
los seres humanos (Furst, 1971; Hara and Sonada, 1979; Hyodo et al., 1980; Flessel et al.,
1980; Fregert, 1981; Merian, 1991; Hermond and Fechner, 1994; Meyer et al., 1999).
Cromo: Diversos autores han llamado la atención sobre la presencia Cr en los acuíferos
localizados en áreas de afloramientos de rocas ultramáficas, y de las cortezas de
meteorización asociadas (Vardaki y Kelepertsis, 1999; Whalley et al., 1999; Robles-Camacho
y Armienta, 2000). Las rocas ultramáficas, comparadas con otros tipos de rocas, contienen
concentraciones relativamente altas de Cr. En la zona de estudio, las rocas ultramáficas y sus
productos de alteración son los materiales más abundantes, constituyendo una posible fuente
natural de Cr.
Los minerales principales que componen las rocas estudias son olivino, cromita,
ortopiroxenos, clinopiroxenos y plagioclasa. De todas estas fases, las que presentan los
mayores contenidos de Cr son, en orden decreciente, la cromita, el clinopiroxeno y el
ortopiroxeno. La cromita de la cromitita, y la accesoria en la harzburgita, dunita y gabro
presentan valores de Cr2O3, variables entre 36 y 46% en peso. Los clinopiroxenos tienen
valores de Cr2O3 entre 0.90 y 1.53% en peso, mientras en los ortopiroxenos varía entre 0.47 y
0.54% en peso. En cambio, el olivino y la plagioclasa son fases muy pobres en Cr,
normalmente sus contenidos están por debajo del límite de detección de la microsonda

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

170

electrónica. De todo lo anterior se deduce, en principio, que la fuente natural de Cr debe estar
en las rocas que contienen mayor proporción de fases minerales portadoras de Cr (cromita y
piroxenos).
Los resultados obtenidos de los ensayos Batch indican que la roca que más Cr libera al medio
hídrico es la cromitita, y le siguen en orden decreciente la dunita, el gabro y harzburgita
(Figura 5.23B). La mayor liberación de Cr en la muestra de cromitita está en concordancia
con su composición mineralógica, más de un 90% de cromita. En cambio, parece paradójico
que las muestras de harzburgita y gabro que presentan una proporción modal importante de
piroxenos cromíferos transfieran menos Cr al medio hídrico que la muestra de dunita que no
presenta piroxeno en su composición. La respuesta a esta cuestión probablemente esté
relacionada con el diferente comportamiento físico-químico de las cromitas y piroxenos.
Sistemáticamente, las cromitas presentes en las muestras estudiadas tienen una aureola de
alteración a ferricromita a favor de bordes de grano y fracturas (Proenza et al., 1997). Esta
fase de alteración de la cromita se caracteriza por un incremento considerable en Fe3+ y está
muy desarrollada en las cromititas y en las dunitas, en cambio es mucho menor en las
harzburgitas. En estas últimas, las cromitas accesorias, suelen disponerse incluidas en
ortopiroxenos preservándose totalmente inalteradas (Proenza et al., 1997, 1999b). Los
resultados obtenidos en este trabajo evidencian una correlación directa entre el contenido de
Cr liberado al medio hídrico y el grado de alteración a ferricromita que presentan las cromitas
que componen los diferentes tipos litológicos estudiados. Estos resultados, son coherentes con
las conclusiones obtenidas por Robles-Cacho and Armienta (2000). Estos autores sugieren
que la desintegración de los bordes de ferricromita, dada su menor estabilidad físico-química,
es el principal proceso geoquímico que incorpora cromo a los acuíferos encajados en las
unidades ultramáficas de la Sierra de Guanajuato (México).
En el caso de las muestras correspondientes a la corteza laterítica, las dos muestras analizadas
liberan contenidos de Cr similares, siendo ligeramente superior en la muestra representativa
de la zona limonítica. En la corteza laterítica, las cromitas también presentan un marcado
grado de transformación a ferricromita (Friedrich et al., 1987), la cual constituye una fuente
importante de liberación de Cr. Adicionalmente, estas muestras lateríticas se caracterizan
mineralógicamente por presentar proporciones modales considerables de goethita (en la zona
limonítica alcanza valores superiores al 60%), las cuales también potencialmente pueden

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

171

liberar Cr al medio hídrico. Esta fase puede albergar importantes contenidos de Cr en su
estructura. Por ejemplo, Manceau et al. (2000) describen en goethitas naturales valores de
hasta 0.73% en peso de Cr.
Níquel: el origen natural del Ni en las aguas subterráneas asociado a rocas ultramáficas ha
sido descrito por varios investigadores (Kudelasek y Zamarsky, 1971; Formell y Oro, 1980;
Candela y Rodríguez, 1996; Vardaki and Kelepertsis, 1999), en todos los casos se trata de
concentraciones muy bajas inferiores a 0.02 mg/L. De los minerales que componen el corte
laterítico formado sobre las rocas ultramáficas es la goethita la que presenta mayor
concentración de Ni (hasta 1.3% en peso) (Barnes and O´Neil,1978, Golightly, 1981; Rojas y
Orozco, 1994). En las rocas ultramáfica los portadores de Ni son el olivino (0.4 - 0.5% en
peso) y la serpentina (0.2-0.3% en peso). De acuerdo con los resultados de los ensayos Batch
las muestras que mayor cantidad de Ni liberan al medio hídrico son las de la zona saprolítica
en primer lugar donde el contenido de Ni puede llegar al 3% en peso (Golightly, 1981;
Friedrich et al., 1987) y en orden decreciente le siguen la zona limonítica del corte laterítico.
Mientras que en el caso de las rocas la que mayor masa libera es la harzburgita donde el
contenido de NiO es entre 0.2 y 0.3% (Figura 5.23A).
Parte de las concentraciones detectadas en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas
puede deberse a la oxidación de las pequeñas concentraciones de sulfuros de Ni existentes en
las rocas ultramáficas. Estos resultados se corresponden también con los trabajos de
Kudelasek y Zamarsky, (1971), INRH, (1971), Formell y Oro, (1980) y Candela y Rodríguez,
(1996), donde se reportan concentraciones de Ni, en aguas subterráneas en rocas ultramáficas
con pH&gt;7.
Manganeso: la concentración de manganeso en las rocas ultramáficas es del orden del 0.01%
en peso, mientras que en los materiales de alteración que forman la corteza laterítica puede
llegar al 0.12% en la parte superior del corte (Golightly, 1981). La existencia de manganeso
en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas puede tener su origen en el manganeso
amorfo presente en el corte laterítico desarrollado sobre las rocas ultramáficas de la región.
La presencia de manganeso amorfo en las lateritas de la región de Moa ha sido reportada por
diferentes investigadores (Rojas y Orozco, 1994, Almaguer, 1995, Barros et al., 2001).
Hierro: en los materiales geológicos que conforman el medio de los dos acuíferos estudiados
el Fe es uno de los elementos más abundantes y su concentración es variable desde un 9% de

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

172

Fe2O3 en la roca madre hasta un 77% en los materiales que forman la corteza laterítica (Rojas
y Orozco, 1994, Almaguer, 1995). Su origen en acuíferos naturales de rocas ultramáficas esta
asociado generalmente a la disolución de los silicatos férricos (Custodio, 1983b). Aunque en
este caso es probable que parte de este hierro (Fe2+) se deba a la oxidación de las pequeñas
concentraciones de sulfuros existentes en las rocas ultramáficas. La concentración de Fe
detectada en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas es coherente con los resultados
de Kudelasek y Zamarsky, (1971), Formell y Oro, (1980). En las aguas que circulan por las
rocas ultramáficas de la región de Moa ha sido reportada la presencia de Fe2+ (0.1 mg/L) y
Fe3+ (0.15-1.5 mg/L) para pH entre 7.1 y 7.4 (Formell y Oro, 1980).
Fuente antropogénica de Cr, Ni, Mn e Fe
En nuestro caso el aporte antropogénico de estos cuatro metales está relacionado con la
infiltración de los lixiviados de la presa de residuos, los cuales presentan un pH ácido. La fase
sólida está compuesta por diferentes minerales entre los que se encuentran, hematita (6975%), cromoespinelas (2.1-2.8%), gibbsita (1.4-6%) y yeso (2.5-5.6%). La concentración en
peso de los elementos mayoritarios es: un 47% de Fe; 0,48% Mn; 0,08% Ni; 0,011% Co;
4,3% Al; 0,044% Mg; 0,042 Cu; 0,05% Zn; 1,65% Cr. El agua intersticial de los residuos que
es la que se infiltra a través de la base de la presa presenta un pH medio de 4.1 con la
siguiente concentración en sales disueltas: 4000-4500 mg/L SO4, 120 mg/L de Mn, 220 mg/L
Mg, 530 mg/L de Ca, 36 mg/L de Na y 1.67 mg/L de Cr+6.
El hecho de que los metales en el acuífero aluvial se encuentren en solución se debe a la
existencia de un medio oxidante que facilita su movilidad y a la baja alcalinidad del medio.
En la medida que nos alejamos de la presa, la contaminación de las aguas disminuye
exponencialmente, hasta una distancia de 250 m, a partir de la cual la concentración de los
metales es bastante uniforme indicativo de la existencia de un fondo natural relativamente alto
en el acuífero aluvial (Figura 5.19).
5.3.8. Calidad de las aguas de los acuíferos aluvial y el acuífero de las rocas ultramáficas
La calidad de las aguas subterráneas está determinada por cuatro grupos de características:
físico-químicas, bacteriológicas, biológicas y radiactivas. En nuestro caso nos centraremos en
el primer grupo pues los restantes parámetros no presentan valores significativos en el área de
estudio (Anejo I).

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

173

Las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas se clasifican como potables, pues ninguno de
los elementos químicos disueltos en el agua supera la normativa vigente por la Organización
Mundial de la Salud (OMS).
En las aguas del acuífero aluvial se puede comprobar la existencia de dos grupos formados
por los puntos del 12, 13, 14, 16 y 17 que superan todos los indicadores químicos en cuanto a
concentración máxima permitida por la OMS y los puntos del 1 al 6 que no cumplen los
criterios de concentración máxima admisible para el Fe y el Mn.
Es de señalar que el agua bombeada del acuífero aluvial es enviada a una planta de
tratamiento de agua que garantiza la calidad del agua de abastecimiento a la población de
Moa y la industria, pues el tratamiento para eliminar los metales debido a su baja
concentración es aun económicamente factible.
5.3.9. Cálculo de mezclas de agua en el acuífero aluvial
Si analizamos la representación gráfica de los resultados analíticos en el diagramas Piper
(Figura 5.24) se puede comprobar que se superponen los campos de distribución de las aguas
superficiales y los de las aguas subterráneas, así como el campo de distribución de las aguas
intersticiales del residuos SAL y las aguas subterráneas del aluvial. Esto es un indicativo de
que en el acuífero se producen dos tipos de mezclas de agua:
1) Las aguas del río se mezclan con las del acuífero, debido a los bombeos que se
desarrollan en los pozos (1, 2, 3, 4 y 11, Figura 5.10)
2) El agua subterránea se mezcla con el agua que se infiltra como consecuencia del
lixiviado de los residuos, resultado de la recarga inducida que produce la presa sobre
el acuífero. Las aguas del acuífero pasan de bicarbonatadas magnésicas a sulfatadas
magnésicas.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

174
100%

SO4+Cl

Ca+Mg

Mg100%

100%Ca

Na+K100%

100% SO4

100%CO3H+CO3

Cl 100%

Aguas subterráneas del aluvial no contaminadas
Aguas superficiales río Moa
Agua intersticial del residuo SAL
Agua poco contaminada del acuífero aluvial
Agua muy contaminada acuífero aluvial
Dirección del flujo

Figura 5.24. Diagramas de Piper.

Con el objetivo de calcular el porcentaje de mezcla existente entre las aguas del acuífero
aluvial y el lixiviado de la presa de residuos se aplicaron metodologías que permiten
cuantificar los porcentajes mediante métodos químicos y modelos hidrogeoquímicos.
5.3.9.1. Métodos químicos ambientales
El estudio de mezcla de aguas de diferentes orígenes se basa en la utilización de métodos
químicos ambientales, entre ellos hay que destacar las técnicas isotópicas y el balance de un
soluto conservativo, generalmente el cloruro (Davis et al., 1985; Iglesias, 1999; Ghomshei
and Allen, 2000). Para determinar la mezcla de agua existente en el acuífero aluvial
emplearemos el balance del ión cloruro (Cl). El Cl es el más indicado, pues a la diferencia de
concentración existente entre las diferentes aguas que se mezclan, se une la ausencia de
posible intercambio con los materiales que forman el medio poroso, su alta estabilidad

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

175

geoquímica, alta solubilidad, origen conocido y que no deriva de la roca en condiciones del
área de estudio (ausencia de rocas evaporíticas o rocas con minerales de cloruro).
Según Custodio y Llamas (1983), si se tiene un agua C con un contenido de cloruro que es
mezcla de otras dos de contenidos en cloruro, C1 y C2 y su relación en concentración de
cloruro es C1&lt;C&lt;C2, y en el agua C existe una fracción X del agua C1 y 1-X del agua C2, se
debe cumplir que:
C= C1X+ C2(1-X)

(5.2)

por lo que
X=(C- C2 )/( C1- C2)

(5.3)

En nuestro caso C: cloruro en el agua mezcla (punto 13 acuífero aluvial), C1: cloruro en el
agua del acuífero (punto 5), C2: cloruro del agua intersticial del residuo SAL y X: fracción del
agua mezcla.
De acuerdo con este método, se puede apreciar que existe una mezcla importante de agua de
la presa de residuos con las del acuífero, con porcentajes de mezcla que alcanzan hasta el
20%. Así, en el acuífero aluvial se pueden apreciar 3 grupos de aguas: 1-aguas muy
contaminadas ( puntos 12, 13, 14, 16 y 17), 2-aguas afectadas por el cono de depresión debido
a los bombeos (puntos, 7, 8, 9 y 10) y 3- aguas del acuífero aluvial (puntos 1 al 6) (Figura
5.25).
20
Ptos 1-6

1

Ptos 7-10

Ptos 12-17

% de la mezcla

15

10
2

5

3

0
0

50

100

150

200

250

300

350

400

450

Distancia a la presa (m)

Figura 5.25. Representación gráfica del porcentaje de agua de la presa de residuos mezclada con el
agua del acuífero aluvial.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

176

5.3.9.2. Cálculo de la mezcla de agua en el acuífero aluvial mediante un modelo
hidrogeoquímico
Con el objetivo de comprobar la hipótesis de mezcla de las aguas del acuífero aluvial con la
recarga provocada por los lixiviados del residuo (SAL), se utilizó el modelo Hidrogeoquímico
FREEQECI (Parkhurst, 1995) para simular la mezcla. Los datos utilizados son las
propiedades fisicoquímicas (pH, Eh, composición química de los elementos mayoritarios y
trazas) del agua intersticial de la presa de residuos y los pozos 13 y 5 ubicados en un mismo
perfil hidrogeológico, en la dirección del flujo subterráneo.
En la Figura 5.26, se puede apreciar que los resultados obtenidos por el modelo
hidrogeoquímico son coherentes con los del método del balance de cloruros. En el caso de las
aguas del punto 5 se aprecia la existencia de una diferencia en la concentración real y la
calculada del cromo y el oxígeno disuelto, las diferencias son menores en el punto 13. En el
agua intersticial de la presa de residuo el modelo reproduce correctamente la concentración de
los diferentes elementos con la excepción del hierro.
De acuerdo con los resultados del modelo hidrogeoquímico se obtiene una mezcla de las
aguas de recarga producto de la infiltración del lixiviado de la presa de residuos con las del
acuífero aluvial, la proporción de mezcla en el pozo 13 es del 12% muy similar a la obtenida
con el método del balance del cloruro (Figura 5.25).

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

177

Concentración (Moles)

1.E-06

1.E-04

1.E-02
Valor real agua intersticial del residuo SAL
Valor simulado agua intersticial del residuo SAL

P
SO
4
Si
O
2

i
O
2

N

a
N

M
g
M
n
N
O
H
4
N
O
3

K

Fe F
2+
Fe
3

Cr Cl
(to
ta
l)

Ca

B

H

CO
3

1.E+00

Concentración (Moles)

1.E-06

1.E-04

1.E-02
Valor real pozo 13 acuífero aluvial
Valor simulado pozo 13 acuífero aluvial

P
SO
4
Si
O
2
P
SO
4
Si
O
2

2
O
2

i

O

N

a
N

K

M
g
M
n
N
O
H
4
N
O
3

Fe F
2+
Fe
3

Cr Cl
(to
ta
l)

Ca

B

H
CO

3

1.E+00

Concentración (Moles)

1.E-08

1.E-06

1.E-04

1.E-02
Valor real pozo 5 acuífero aluvial
Valor simulado pozo 5 acuífero aluvial
i
N

a
N

M
g
M
n
N
O
H
4
N
O
3

K

Fe F
2+
Fe
3

Ca

B

Cr Cl
(to
ta
l)

H

CO
3

1.E+00

Elementos

Figura 5.26. Simulación de la composición química de las aguas del acuífero aluvial y las presas de
residuo. Se supone que la composición en sales del punto 13, es el resultado de la mezcla del agua
intersticial del residuo con el agua del punto 5 en el acuífero aluvial.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

178

5.4. Hidrogeoquímica de las aguas subterráneas
5.4.1. Relaciones iónicas
El establecimiento y análisis de las relaciones iónicas entre los iones disueltos en el agua
permiten establecer el origen de estas y los posibles procesos hidrogeoquímicos
modificadores a que han estado expuestas. Generalmente guardan una estrecha relación con
los materiales geológicos por donde circulan, aunque estos análisis hay que realizarlos con
cuidado y considerando el modelo conceptual de funcionamiento del acuífero (En el Anejo I,
se recogen los parámetros físicos y químicos de las aguas subterráneas).
rNa/rCl: es de 0.93 en el agua de lluvia y en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas
es de 0.91 indicativo de que el origen de éstas son las aguas meteóricas.
rCa/rMg: en el agua de las rocas ultramáficas alcanza valores menores a 1, indicativo del
enriquecimiento en magnesio y calcio que experimentan las aguas de recarga y subterráneas
que circulan por materiales geológicos que presentan un predominio de minerales silicatados
magnésicos y en segundo lugar carbonatos y plagioclasas. En aguas del acuífero aluvial
sucede igual para los puntos del acuífero que no presentan una contaminación importante
(puntos 1,2,3,4,5,6), su valor decrece a medida que nos acercamos a la presa de residuo
llegando a ser de 0.14.
rCl/rMg: las aguas subterráneas del acuífero aluvial tienen un valor menor que 1 debido al
enriquecimiento en magnesio, como resultado de la disolución de los silicatos magnésicos. En
las aguas muy contaminadas del acuífero aluvial es muy inferior a uno, debido a que el agua
que se infiltra de la presa de residuos está enriquecida en magnesio.
rCl/rSO4: en el agua subterránea del acuífero aluvial presenta un valor generalmente menor
que 1, decreciendo en la misma medida que nos acercamos a la presa de residuo. En los
puntos 2, 3 y 4, en el agua de las rocas ultramáficas es superior a 3. Esta ligera disminución
del valor de la relación respecto al del agua de lluvia se debe al posible aporte de sulfato de la
oxidación de los sulfuros diseminados en las rocas ultramáficas

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

179

rHCO3/rCa: en las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas, en el acuífero aluvial y en las
aguas superficiales presenta valores superiores a 1, lo que es indicativo de un enriquecimiento
de estas aguas en bicarbonatos.

kr = 3 rCa (CO3 H ) 2 : el valor kr es siempre positivo, incrementando su valor en la misma

medida en que disminuye la distancia a la presa de residuos. Este incremento del valor kr, esta
relacionado con el incremento de la contaminación de las aguas.

SO4 rCa : normalmente tiene interés para constatar una precipitación o disolución de yeso,
en nuestro caso presenta valores superiores a 10 en los puntos (12,13,14, 16 y 17), llegando
en algunos a valores cercanos a 30. Si combinamos esta información con el valor de kr, y el
conocimiento de que dentro del residuo hay mineral de yeso y gran cantidad de sulfato en
solución es muy probable que se produzca la disolución de una masa importante de sulfatos
en esta zona.
5.4.2. Interacción agua roca (modelo hidrogeoquímico)
Para tener un valor estimado de la distribución proporcional de las diferentes especies iónicas
que controlan la hidroquímica de las aguas del área de estudio y las posibles formas en que se
mueven los principales elementos contaminantes se realizó la modelación geoquímica del
agua de los acuíferos. Para ello los parámetros físicos y químicos de las diferentes muestras
de aguas (Anejo I) fueron introducidos al programa PHREEQCI (Parkhurst, 1995), el cual
asume condiciones de equilibrio para realizar el balance de masas. Con el modelo se
determinaron las principales especies acuosas que para condiciones de equilibrio se
encuentran en las aguas superficiales y subterráneas estudiadas, de acuerdo con las
características del medio analizado. En la Tabla 5.2, se relacionan las principales especies en
que se presentan los principales constituyentes detectados en el agua y las especies iónicas
que se han obtenido con la utilización del modelo.
La alta concentración de sulfatos existentes en el agua subterránea del acuífero aluvial y
especialmente en las muy contaminadas (puntos 12,13,14,16 y17) y el sulfato del agua
intersticial de las presas de residuos, al parecer desempeñan un importante efecto en la

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

180

especiación de los cationes acuosos detectados en las aguas subterráneas, de acuerdo con los
resultados de la simulación. En las aguas intersticiales del residuo SAL y las aguas
subterráneas contaminadas (puntos 12,13,14,16 y17) más del 30% del contenido de Ca, Mg,
Fe2+ y Mn es transportado como complejo SO4-ion. El Fe3+ y el Al3+ se mueven
principalmente como hidróxidos, el resto de los elementos se mueven mayoritariamente en
forma iónica (Tabla 5.2).
Tabla 5.2. Especies acuosas en que se encuentran los principales elementos detectados en las aguas
superficiales y subterráneas (valores medios en % del elemento en la especie de acuerdo al modelo
geoquímico).
Elemento

Especies

Aguas
no
contaminadas del
acuífero aluvial
puntos (l –6)

Agua
Aguas
contaminadas intersticial
puntos (12- residuo SAL
17)

Aguas subterráneas Aguas
ultramáficas puntos superficiales
puntos (19-20)
(25-26)

Ca2+

Ca2+
CaSO4
Mg2+
MgSO4

89.0

59.0
39.0
54.0
44.0
96.0
100
58.0
38.0
84.0

57.0
41.0
52.0
46.0
95.0
100
53.0
44.0

98.0

99.3

97.0

99.4

52.0
15.0
31.0
32.0
66.0
50.0
13.0
30.0

50.0
17.0
33.0
49.0
27.0
51.0
15.0
34.0
11.0
23.0

99.8
100
84.0
15.0
79.0
21
83.0
16.0

99.8
99.0
85.0
12.0
62.0
47.0
96.0

51.0
48.0
82.0
14.0

74.0
26.0
96.0

50.0
48.0

87.0

100.0
73.0
17.0

100.0

98.0

56.0
38.0
100.0

Mg2+
Na+
ClS(6)
C(4)
Fe2+
Fe3+
Mn2+
Al3+

Cu2+
Co2+
Ni2+
Zn2+
Cr6+
Si

ClSO42MgSO4
HCO3CO2
Fe2+
FeHCO3
FeSO4
Fe(OH)2+
Fe(OH)3
Mn2+
MnHCO3
Mn SO4
Al3+
Al(OH)4
Al(OH)2+
AlSO4
Cu2+
CuOH2
CuSO4
Ni2+
Zn2+
ZnHCO3
Zn SO4
CrO42Cr2O72H4SiO4

90.0
99.5
100
78.0
20.0
94.0
48.0
30.0
82.0
29.0
61.0

66.0

100.0

100.0
41.0
17.0
33.0

98.0
98.0

100.0

99.0
100.0

100.0

En las aguas subterráneas del acuífero aluvial no contaminadas y las ultramáficas, así como
en las superficiales todos los elementos se mueven mayoritariamente en forma iónica. Esta

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

181

diferencia en el comportamiento de las aguas no contaminadas (aluvial, ultramáficas y
superficiales) se debe a la baja mineralización que presentan éstas y su pH casi neutro.
5.4.3. Índice de saturación (IS)
Con el objetivo de conocer el grado de saturación de las aguas subterráneas y las aguas
superficiales y residuales con relación a las fases minerales presentes en el medio geológico
estudiado se realizó el cálculo de los índices de saturación (IS). Para ello se empleó el modelo
PHREEQCI (Parkhurst, 1995). Se considera que un agua está en equilibrio si se obtiene un
índice de saturación (logarítmico) igual a cero. En el trabajo hemos considerado
convencionalmente el criterio de que el agua analizada está en equilibrio cuando se tienen
índices de saturación de ±0.5. Este criterio permite tener en cuenta la incertidumbre en los
valores analíticos y en el valor de las constantes termodinámicas. Si la muestra analizada
presenta valores superiores a +0.5 se considera sobresaturada en la especie mineral analizada
y si es inferior a –0.5 se considera que está subsaturada.
A partir de la información analítica disponible (propiedades físicas y composición química de
las aguas) se calcularon los índices de saturación de los minerales: goethita, hematita, cuarzo,
yeso y gibbsita que son las fases minerales que predominan en el contexto geológico del área
estudiada y los residuos mineros. Globalmente las aguas de esta región están sobresaturadas
en goethita y hematita. Al parecer las aguas del acuífero aluvial están en equilibrio con el
cuarzo, mientras que las aguas subterráneas de las rocas ultramáficas se encuentran
subsaturadas, es decir con tendencia a la disolución. En todos los casos las aguas naturales
están en equilibrio con la gibbsita, mientras que las aguas contaminadas están subsaturadas.
En la Tabla 5.3, se dan los resultados de los índices de saturación para los diferentes puntos
analizados. De acuerdo con los IS se pueden diferenciar 4 grupos de agua (Figura 5.27).

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

182

20

Indice de saturación

15

Gohetita

Hematita

Cuarzo

Yeso

Gibbsita

10

3
5

4

2

1

0

-5
10

100

1000

10000

TSD (mg/L)

Figura 5.27. Índice de saturación vs total de sólidos en las aguas subterráneas. 1- Aguas de las rocas
ultramáficas. 2- Aguas del acuífero aluvial. 3- Aguas afectadas por el cono de bombeo del acuífero
aluvial. 4- Aguas de los puntos cercanos a la presa de residuos SAL
Tabla 5.3. Índice de saturación en las diferentes especies minerales.

Aguas
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Acuífero aluvial
Río Moa
Río Moa
Río Moa
Manantial ultramáficas
Manantial ultramáficas
Residuo SAL
Residuo ACL

Punto
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
12
17
18
13
14
16
19
11
18
19
20
22
25

Goethita
2.3
2.3
2.3
3.7
3.1
4.1
3.1
5.9
4.4
3.4
9.3
9.7
4.7
10.4
9.4
10.8
10.4

Hematita
1.6
1.4
1.4
2.7
2.4
2.2
2.8
4.3
3.3
2.0
14.7
15.6
2.6
17.2
16.7
17.0
16.8

2.3
2.0
2.2
4.9
5.6
9.4
8.2

1.3
1.1
1.8
11.2
13.3
14.7
12.1

Cuarzo
-0.1
-0.1
-0.1
-0.1
-0.1
0.2
0.2
0.2
0.2
0.2
0.6
0.2
0.5
0.2
0.0
0.7
0.2
0.2
0.2
0.2
-0.1
-1.2
-1.1
0.2
0.3

Yeso
-2.7
-2.7
-2.7
-2.7
-2.7
-2.7
-2.7
-2.7
-2.7
-2.7
-2.7
-0.5
-0.5
-0.5
0.5
0.5
0.5
0.5
0.5
0.5
0.5
-4.3
-4.1
0.5
0.4

Gibbsita
-0.4
-0.4
-0.4
-0.9
-0.8
-1.2
-1.0
-1.0
-1.0
-1.3
-0.4
-0.9
-1.0
-1.3
-1.2
-1.0
-1.2
-0.8
-1.2
-0.8
-1.0
-1.0
-1.0

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

183

De acuerdo con el modelo hidrogeoquímico PHREEQCI, al parecer la acidez del agua
intersticial de los residuos y la de los lixiviados procedente de las presas de residuo (SAL)
que se infiltran al acuífero aluvial está condicionada o controlada principalmente por las
siguientes reacciones químicas:

1
3
Fe 3+ + O2 + H 2 O → FeOOH + 2 H +
4
2
Fe 3+ + 2 H 2 O → FeOOH + 3H +
1
Fe 2+ + O2 + 2 H 2O → Fe(OH )3 + H +
2

Al 3+ + 3H 2 O → Al (OH ) 3 + 3H +
1
3
Mn 2+ + O2 + H 2 O → MnOOH + 2 H +
4
2
mientras que en el acuífero aluvial el CO3=, CO3H- y el CO2 tienden a mantener el equilibrio.
5.5. Conclusiones

- Del análisis de los resultados se desprende que todas las aguas de la región, que no han sido
afectadas por los vertidos de aguas residuales ni por el lixiviado de la presa de residuo, de
acuerdo a la composición de las especies mayoritarias son bicarbonatadas magnésicas.
- El fondo geoquímico de las aguas subterráneas y superficiales en cuanto a la concentración
de los metales Ni, Mn, Fe es elevado. En ninguno de los casos consultados, las aguas del
acuífero aluvial estudiadas con anterioridad a la construcción de las presas de residuo se
reportan concentraciones que superen las normas de potabilidad establecidas por la
Organización Mundial de la Salud (OMS).
- Las explotaciones mineras de níquel y cobalto en la zona han producido un deterioro de la
calidad de las aguas superficiales y subterráneas desde su inicio en 1963, con un marcado
incremento en la última década, donde se aprecian concentraciones de los metales (Ni, Cr, Mn
e Fe) que superan los valores límites admisibles establecidos por la OMS para agua potable.

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

184

- El origen de la presencia de los metales pesados en las aguas superficiales se puede asumir
que es debido al arrastre de sedimentos ricos en metales pesados de las áreas de minería a
cielo abierto durante los periodos de precipitación, el vertido de aguas residuales directamente
al río Cabañas y el drenaje directo de la presa de residuos al río Moa.
- Dadas las condiciones oxidantes de las aguas subterráneas y la baja demanda química de
oxígeno de las diferentes muestras analizadas en el laboratorio se puede suponer que los
metales se encuentran en estado oxidado.
- El comportamiento y distribución de los metales en este contexto hidrogeológico es
diferente en los dos acuíferos (rocas ultramáficas y aluvial) en cuanto a su concentración y
están condicionados por las condiciones de oxidación reducción, pH y las condiciones del
flujo subterráneo.
- En el caso de la concentración de los diferentes iones presentes en el agua del acuífero
aluvial en el momento del análisis se observa un incremento exponencial de estos con
relación a la distancia a la presa de residuos del proceso de lixiviación con ácido sulfúrico. El
mayor efecto de la recarga de la presa de residuos se aprecia en los primeros 100 m.
- La contaminación de las aguas del acuífero aluvial del río Moa se ha producido desde 1975
por el lixiviado de los residuos mineros. Los residuos producen una recarga inducida en el
acuífero con una elevada concentración de sales disueltas, que ha provocado la contaminación
en diferentes metales (Cr, Ni, Mn e Fe), sulfatos y Mg. El incremento de la concentración de
sales en las aguas subterráneas está condicionado por la dirección del flujo y los aportes
procedentes de la recarga inducida por la presa de residuos del proceso de lixiviación con
ácido sulfúrico (SAL). Esta situación puede ser alterada aún más si se incrementan las
extracciones de agua desde los pozos de abastecimiento, lo que provocaría una variación de
las condiciones hidrodinámicas del medio que pueden incrementar la recarga desde la presa
de residuos y con ello acelerar los procesos de disolución precipitación de las diferentes sales
ricas en elementos contaminantes.
- Los resultados de la simulación geoquímica muestran que las aguas se encuentran
sobresaturadas en hematita y goethita que son las fases minerales que predominan en el medio

�Capítulo 5. Hidrología superficial y subterránea

185

geológico y en los residuos, siendo mayor esta sobresaturación en las aguas más
contaminadas. Los iones metálicos en las aguas subterráneas afectados por la contaminación
se presentan en forma de iones complejos asociados al sulfato, bicarbonato e hidróxidos.
- Conociendo que los procesos de contaminación de las aguas superficiales y subterráneas son
función de las características de la fuente contaminante y del tiempo que actúa sobre el
acuífero, es previsible que continúe aumentando a lo largo del tiempo. Este aumento de la
contaminación es debido al incremento del volumen de residuos vertidos a la presa y las
condiciones climáticas de la región que favorecen la infiltración de las aguas meteóricas
(precipitación elevada con una recarga de más de 400 mm/año).

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

185

Capítulo 6. CARACTERÍSTICAS DE LOS RESIDUOS METALÚRGICOS SÓLIDOS
DE LA INDUSTRIA CUBANA DEL NÍQUEL EN MOA
6.1. Introducción
La industria cubana del níquel ubicada en el noreste de la provincia de Holguín (Cuba),
realiza la explotación de los yacimientos lateríticos en el municipio de Moa desde 1963 con
una planta y a partir del 1986 con dos. La explotación de los yacimientos lateríticos se realiza
por el método de minería a cielo abierto. La extracción de concentrado de níquel más cobalto
se realiza con dos procesos metalúrgicos: I) lixiviación con carbonato amoniacal (ACL) y II)
lixiviación con ácido sulfúrico (SAL). Como consecuencia de estos procesos metalúrgicos se
generan grandes volúmenes de residuos, que al culminar el proceso son mezclados, diluidos
en agua y transportados por tuberías en forma de líquido viscoso hasta las presas de residuos
(presas de cola), ubicadas en las terrazas del río Moa. (Foto 6.1).
En la actualidad existen cinco presas de residuo, resultado de los procesos metalúrgicos de
extracción del Ni y Co. Tres en el municipio de Moa que constituye el área de nuestro estudio
y dos en el municipio de Mayarí (Nicaro) (Figura 6.1). La suma del área ocupada por las
cinco presas equivale a unos 10 km2. Presentan una altura en los diques variable entre los 2 y
22 m de altura. El volumen de residuos que en ellas se almacenan supera los 180 millones de
toneladas (Tabla 6.1). De acuerdo al sistema de construcción empleado en el cierre, las balsas
se clasifican como presas de Aguas Arriba de acuerdo con el trabajo de Junghans y Helling,
(1998) (Capítulo 2). El grado de saturación del material en las balsas es variable en función
de la época del año y del lugar en que se encuentre el punto de vertido de los residuos que se
realiza de manera puntual (Foto 6.1).
El vertido de la mezcla (denominada cola) se realiza de manera puntual en uno de los
extremos de la balsa, a partir de ese momento, el líquido comienza a circular por el interior de
la balsa y con ello se produce la precipitación y sedimentación de la fase sólida en
suspensión, mientras que el líquido acompañante es drenado por el otro extremo al río Moa.
Para conocer el comportamiento hidromecánico de estos residuos y caracterizar las diferentes
propiedades fisicoquímicas se han empleado una serie de técnicas y métodos cuyos resultados
se exponen a continuación.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

186

Foto 6.1. Se puede apreciar el vertido y circulación de los residuos mineros en una de las presas de
residuos. Obsérvese la presencia de capas estratificadas de diferentes espesores, así como la presencia
de grietas de desecación en la parte inferior derecha.

Foto 6.2. Grietas de desecación en los meses de julio y agosto en la balsa 3 residuo ACL y 5 residuo
SAL, de la Figura 6.1 (área aproximada de la foto 1 m2).

Las balsas se caracterizan por la presencia de grietas de desecación y estratificación dentro de
los embalses (Fotos 6.1 y 6.2). Las grietas por desecación (fisuras) en la superficie alcanzan
profundidades superiores a los 20 cm y de hasta 5 cm de ancho (Foto 6.2), aspecto que al

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

187

parecer favorece la infiltración de las aguas meteóricas y con ello el proceso de circulación de
los contaminantes hacia el acuífero aluvial de las terrazas del río Moa.

Figura 6.1. Ubicación de las presas de cola en el municipio minero de Moa en Nicaro. Las presas 1, 2
y 3 contiene al residuo del proceso metalúrgico ACL y las presas 4 y 5 contienen a los residuos del
proceso SAL.
Tabla 6.1. Principales características de las presas de estériles.
Presa
Estado
Proceso
Localidad Perímetro
actual
metalúrgico
(m)

1
2
3
4
5

En uso
Inactiva
En uso
Inactiva
En uso

ACL
ACL
ACL
SAL
SAL

Nicaro
Nicaro
Moa
Moa
Moa

≈6 500
≈2 000
≈6 400
≈3 100
≈4 200

Área
(km2)

Altura del
dique (m)

2.2
0.3
3.0
0.7
1.5

14-22
2-4
2-6
1-8
4-8

Millones de
toneladas

≈88
≈17
≈19
≈18
≈45

Los números de las presas se corresponden con la Figura 6.1.

6.2. Características mineralógicas y químicas de los depósitos de estériles
El mineral predominante en los residuos es la hematita, formado mayoritariamente en el
proceso metalúrgico por acción de los productos de lixiviación sobre la goethita (60-80 % del
mineral laterítico inicial que entra al proceso metalúrgico), que es la fase principal portadora

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

188

de níquel (Berezowsky, 1996). Los resultados semicuantitativos de los análisis de los residuos
por difracción de rayos X se muestran en la Tabla 6.2. Se puede observar que existe una
diferencia entre la composición mineralógica de las balsas de residuo correspondientes al
proceso de lixiviación ácida (SAL) y al proceso de lixiviación con carbonato amoniacal
(ACL), fundamentalmente debido al contenido de minerales de aluminio, yeso y magnetita
(Tabla 6.2).
Tabla 6.2. Composición mineralógica de los residuos. Resultados semicuantitativos en % peso.
Proceso
Presa
*Densidad Fórmula de acuerdo
Proceso
3
metalúrgico
(g/cm )
al manual de
metalúrgico
ACL Presa 3
Minerales
mineralogía de Dana
SAL Presa 5
N=5
N=5

Hematita
Magnetita
Cuarzo
Gibbsita
Anatasa
Alunita
Yeso
Serpentina
Chromoespinelas
Minerales de Mn
Ferryhidrita
Magnesita

5.26
5.18
2.65
2.30
3.90
2.60
3.32
2.30
4.3

Fe2O3
Fe3O4
SiO2
Al(OH)3
TiO2
KAl3 (SO4)2(OH)6
CaSO4H2O
Mg3Si2O5(OH)2
FeMgCr2O4

3.96(sintética)
3.3

Fe5O6(OH)33H2O
MgCO3

69-75
0.6-1.2
1.3-3.1
1.4-6
0.02-0.05
8.9-14
2.5-5.6
0.6-1.4
2.1-2.8
0.5-0.7
0.1-0.6
0.1-0.2

60-70
13-23
2-4.2
1-3
0.03-0.06
-0.1-1.2
0.6-1.5
2-4
0.6-1.2
0.4-1.2
No detectada

* Gaines et al., (1997) N: número de muestras.

La composición química del agua intersticial del residuo se determinó a partir del extracto en
pasta saturada de acuerdo con la metodología de Page, (1986). Se aprecia que el agua se
caracteriza por la presencia de una gran cantidad de sales disueltas. Las principales
diferencias de las aguas de poros de los dos residuos son el pH, concentración de sulfatos y
nitrato.
En la Tabla 6.3 se puede ver que en el proceso de lixiviación ácida, la concentración de los
nitratos, es prácticamente tres órdenes de magnitud inferior a la concentración en el residuo
ACL. Mientras que con respecto a la concentración de sulfato se puede apreciar que es cuatro
veces mayor en el residuo SAL que en el residuo ACL. El contenido de metales disueltos es
mayor en el agua intersticial del residuo SAL, esto está favorecido por el pH ácido de la
solución. La conductividad eléctrica es mayor en el residuo ácido. El contenido de sodio es

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

189

tres veces mayor en el residuo SAL que en el ACL. Los contenidos de magnesio son similares
en ambos casos.
Los análisis químicos de los residuos sólidos muestran un elevado contenido de Fe (mayor del
43%) que se encuentra mayoritariamente en forma de hematita (Fe2O3), además se presenta en
otras formas como magnetita (Fe3O4), aluminocromita (FeO(AlCr)2O3), cromita (FeCr2O4),
ferryhidrita y hierro amorfo, así como silicatos complejos tal como se ha identificado por
difracción de Rx,. El azufre en el residuo del proceso SAL se presenta como sulfato cálcico
hidratado (yeso) y alunita o hidroalunita, la presencia de la alunita ha sido reportada también
por Fernández, (1983). El aluminio se encuentra en forma de gibbsita y aluminio amorfo y el
silicio en forma de cuarzo y cuarzo amorfo. La concentración de manganeso es pequeña en
comparación con el hierro y el aluminio, el manganeso se encuentra mayoritariamente en
forma amorfa, aunque se aprecia la presencia de algunos minerales de Mn que no es posible
precisarlos con las técnicas de rayos X (Rx). El cromo se presenta en forma de cromita. La
diferencia entre los contenidos de níquel y cobalto en los dos residuos se debe a la baja
eficiencia del proceso ACL que sólo recupera entre un 75-80 % del níquel original y entre un
40 y 50 % del cobalto. La composición química de ambos residuos se muestra en la Tabla
6.4.
Tabla 6.3. Principales características del agua intersticial de las dos presas de residuos representativas
de los dos procesos metalúrgicos (concentración en mg/L, Eh en mV).
Presa 3
Presa 5
Presa 3
Presa 5
Residuo
ACL
SAL
Residuo
ACL
SAL

K+
Na+
Mg2+
Ca2+
ClSO4=
HCO3=
NO3NO2P3N3Cu2+

3.80
145.80
1012.90
33.20
212.60
1307.20
292.80
3387.10
8.20
3.10
2.09
0.84

3.00
42.00
1352.00
172.00
256.00
5623.00
505.00
3.00
3.54
1.60
n.d.
0.08

Cr+6
Cr(total)
Co2+
Ni2+
Fe(total)
Mn2+
Zn2+
Sr4+
Ti2+
Al3+
V3+
pH
Eh(mv)

0.22
0.32
0.07
0.32
0.02
0.07
0.10
n.d.
n.d.
0.01
n.d.
6.50
325.00

1.95
2.82
0.11
0.51
5.60
120.00
0.49
0.01
n.d.
4.50
n.d.
4.10
422.00

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

190

En las muestras del residuo ACL analizadas se observa entre un 3 y 4.6% de materia
orgánica. Esta fracción orgánica, procedente del uso de petróleo en el proceso metalúrgico, no
es destruida completamente por los procesos posteriores de combustión y lixiviación, y se
mantiene hasta llegar a la balsa de residuos.
Tabla 6.4. Principales componentes de los residuos (contenido de los elementos en % en peso).
Co
Zn
V
Ni
Ba
Cr
Ti
Mn
Mn(amorfo)

SAL
ACL

0.57
0.06

0.42
0.72

0.061
0.231

0.03
0.10

Tabla 6.4. (continuación).
Al
Al(amorfo)

Fe

SAL
ACL

43.58
49.19

4.94
4.80

0.245
0.301

0.01
0.05
Fe(amorfo)

0.140
2.132

0.03
0.03

0.18
0.60

SiO2

0.0028
0.0030
SiO2(amorfo)

4.7
5.2

0.012
0.020

0.53
1.72
S

3.8

*Mayor información en el Anejo II.

La Foto 6.3, muestra una imagen tomada en el microscopio electrónico donde se puede
apreciar que el tamaño de las partículas es relativamente homogéneo. En la misma figura, se
puede observar un cristal de yeso y una partícula esférica constituida por alifáticos derivados
de la combustión del petróleo empleado en el proceso metalúrgico ACL para el tratamiento
del mineral laterítico. El estudio de las fracciones orgánicas se realiza de forma cualitativa
para determinar la existencia de compuestos que representen un determinado riesgo
ambiental.
Entre los compuestos de la materia orgánica detectados, son de especial interés las trazas de
hopanos (Tabla 6.5.), y de esteranos y diasteranos (Tabla 6.6.). Estos compuestos, indican el
origen petrolígeno de la materia orgánica presente en el residuo, ya que son generados
durante la formación del petróleo (Albaigés et al., 1986).
Tabla 6.5. Hopanos identificados.
No
1
2
3
4
5
6
7
8

Compuestos
18α (H),21β (H)-22,29,30-Trisnorhopano(Ts)
17α (H),21β (H)-22,29,30-Trisnorhopano(Tm)
17α(H),21β(H)-30-Norhopano
17α(H),21β ( (H)-Hopano
2α-Metil-17α (H),21β (H)-Hopano
17α(H),21β (H)-Homohopano (22S)
17α(H),21β (H)-Homohopano (22R)
Gammacerano

No
9
10
11
12
13
14
15
16

Compuestos
17α(H),21β (H)-Bishomohopano (22S)
17α(H),21β (H)-Bishomohopano (22R)
17α(H),21β (H)-Trishomohopano (22S)
17α(H),21β (H)-Trishomohopano (22R)
17α(H),21β (H)-Tetraquishomohopano (22S)
17α(H),21β (H)-Tetraquishomohopano (22R)
17α(H),21β (H)-Pentaquishomohopano (22S)
17α(H),21β (H)-Pentaquishomohopano (22R)

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

191

Materia orgánica

Yeso

Foto 6.3. Imagen del microscopio electrónico del residuo ACL, donde se observa una partícula de
materia orgánica de forma esférica en el centro y un cristal de yeso en la parte inferior derecha. Ancho
de la fotografía 25X20 micras.
Tabla 6.6. Esteranos y Diasteranos identificados.
No
1
2
3
4
5
6
7
8

9
10

Compuestos
5α(H), 14β(H),17β(H)-Pregnano
5α(H), 14β(H),17β(H)-Homopregnano
13β (H),17α(H)-Diacolestano (20S)
13β (H),17α (H)-Diacolestano (20R)
13α(H),17β (H)-Diacolestano (20S)
13α(H),17β (H)-Diacolestano (20R)
24-Metil-13β (H),17α (H)-Diacolestano (20S)
5α(H), 14α(H),17α(H)-Colestano +
24-metil-13α(H),17β (H)-Diacolestano (20S)
5α(H),14β(H), 17β(H)-Colestano(20R) +
24-etil-13 β(H),17α(H)-Diacolestano (20S)
5α(H),14β(H), 17β(H)-Colestano(20S)

No
11
12
13
14
15
16
17
18

Compuestos
5α(H),14α(H), 17α(H)-Colestano(20R)
24-Etil-13β (H),17α(H)-Diacolestano (20R)
24-Metil-5α(H),14β(H),17β(H)-Colestano (20R)
24-Metil-5α(H),14β(H),17β(H)-Colestano (20S)
24-Metil-5α(H),14α(H),17α(H)-Colestano (20R)
24-Etil-5α(H),14α(H),17α(H)-Colestano (20S)
24-Etil-5α(H),14β (H),17β (H)-Colestano (20R)
24-Etil-5α(H),14β (H),17β (H)-Colestano (20S)

19

24-Etil-5α(H),14α(H),17α (H)-Colestano (20R)

Para conocer el tipo de petróleo que ha dado origen a estos compuestos se ha calculado
durante el estudio de los hopanos, la relación de los biomarcadores 18α(H),21α(H)-22,29,30Trisnorhopano (Ts) y 17α(H),21α(H)-22,29,30-Trisnorhopano (Tm), resultando:
Ts/(Ts+Tm) = 0.47

(6.1)

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

192

Según los estudios de Seifert y Moldowan (1978), una ratio igual a 0.47 de hopanos, se
corresponde con un petróleo maduro.
La existencia de restos de petróleo en el residuo, la presencia de dibenzotiofeno y derivados
de este, así como de los principales hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) (entre 2 y 6
anillos), son indicativos de un proceso de combustión incompleto del petróleo durante el
proceso metalúrgico (ACL).
Algunos de estos HAPs, están incluidos en la lista de contaminantes peligrosos de la Agencia
Estadounidense de Protección Ambiental (EPA) (Tabla 6.7), y en general, su alta toxicidad en
animales y plantas ha sido ampliamente estudiada y documentada (Verschueren, 1996,
Volkman et al., 1983, Campos et al., 1996), debido a la frecuencia con la que se encuentran
estos compuestos en diferentes matrices y con procedencias u orígenes muy distintos.
Tabla 6.7. En la izquierda los HAPs, presentes en la muestra ACL (pirometalúrgica). En la derecha
aparecen señalados los que se encuentran en la lista de elementos peligrosos de la EPA.
Compuesto
EPA, (1989)
Compuesto
EPA, (1989)

Naftaleno
1-Metilnaftaleno
2-Metilnaftaleno
Fenantreno
Antraceno
Fluoranteno

x
x
x
x
x

Pireno
Benzo(a)antraceno
Criseno + Trifenileno
Perileno
Dibenzotiofeno

x
x
x
x

Los compuestos orgánicos mayoritarios que se han detectado, son hidrocarburos alifáticos
lineales de rango C13-C36 con predominio de los homólogos con número de carbonos par,
característicos de aportes bacterianos (Grimalt y Albaigés, 1987). Se ha detectado la presencia
de metil ésteres con predominio par y máximo en el ácido hexadecanoico. Este tipo de
compuesto está asociado también a aportes bacterianos (Albro, 1976, Alexander et al., 1983,
Connan, 1984). Además se han hallado trazas de azufre elemental (S8), indicativos de
actividad bacteriana. Los citados compuestos, corroboran los procesos de degradación
microbiana que sufre la materia orgánica presente en los residuos mineros ACL. En la Foto
6.4. se muestran dos fotografías del microscopio electrónico donde se observa la presencia de
algas en los residuos.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

193

A

100 micras

B

200 micras

Foto 6.4. Imagen del microscopio electrónico donde se observa la presencia de microorganismos en
los residuos. A) Presa de residuo 3, proceso de lixiviación con carbonato amonical (ACL) y B) presa
de residuo 5, proceso de lixiviación con ácido sulfúrico (SAL).

La muestra del residuo SAL, contiene una menor cantidad de materia orgánica, debido a dos
razones principales. En primer lugar, no se añade petróleo ni otras sustancias orgánicas
durante el tratamiento metalúrgico que originan los residuos. En segundo lugar, si hubiese
residuos de materia orgánica que se pudieran encontrar en el material, estos serían destruidos
por el ácido sulfúrico durante la lixiviación ácida de los metales. Todo ello se corrobora en el
contenido de materia orgánica medido electroquímicamente, así como el análisis realizado
mediante cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas. Ambos métodos
registraron cantidades inapreciables de materia orgánica soluble. Por el método de calcinación
(Page, 1986), el contenido de materia orgánica presenta una media de 0.6%.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

194

6.3. Características físico-mecánicas
Para caracterizar las propiedades físicas y mecánicas básicas de los residuos de la presa 3
(Figura 6.1.), se han realizado ensayos granulométricos mediante sedimentación y tecnología
láser y se han determinado los límites de Atterberg y las humedades y densidades “in situ”. La
deformabilidad del material se ha determinado mediante ensayos edométricos y la medida del
módulo de deformación en ensayos de compresión simple. La resistencia se ha determinado
en ensayos de compresión simple, tracción directa e indirecta (ensayo Brasileño), corte
directo drenado, triaxiales con rotura no drenada y triaxiales cíclicos.
6.3.1. Propiedades físicas básicas
El peso específico de las partículas es muy elevado, superior a 3.8 mg/kg en el caso de los dos
residuos (Tabla 6.8). Estos resultados de un peso específico tan elevado son coherentes con
los estudios de Swarbrick and Fell, (1992), en este trabajo se encuentra que las minas de
hierro estudiadas presentan un valor del peso específico entre 3.76 y a 3.84, mientras que en
otros tipos de minas este peso específico es significativamente inferior.
100
ACL (Sedimentación)
ACL (Láser)
SAL (Sedimentación)
SAL (Láser)

% en peso

80

60

40

20

0
1

0.1
0.01
0.001
Diámetro de las partículas (mm)

0.0001

Figura 6.2. Curvas granulométricas de los residuos de la industria cubana del níquel.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

195

Los residuos de la industria cubana del níquel se caracterizan por una granulometría muy fina.
A partir de los resultados granulométricos mediante láser se obtuvo que el 100% del material
presenta una granulometría con diámetro inferior a 200 micras. Como se puede ver en la
Figura 6.2, el 92 % de su peso se corresponde con una granulometría inferior a las 80 micras.
Las curvas obtenidas por ambos métodos (láser y sedimentación) no son idénticas (Figura
6.2.), esta diferencia puede deberse a la formación de agregados durante el proceso de
sedimentación a causa del carácter magnético del residuo y al hecho de que en el ensayo
mediante láser se emplea ultrasonido para disgregar las partículas.

20 micras

Foto 6.5. Granulometría de una muestra del residuo ACL en una imagen del microscopio electrónico.

Según la distribución granulométrica y los límites de Atterberg, el material se clasifica como
un limo de muy bajo límite líquido. Según el índice de plasticidad (IP) el material presenta un
comportamiento poco plástico. En la Tabla 6.8 se presentan las principales características
físicas de este material, que se caracteriza por presentar humedades muy altas, así como un
bajo límite líquido y baja plasticidad.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

196

6.3.2. Ensayos edométricos
La Figura 6.3, muestra los resultados de ensayos edométricos realizados sobre muestras
remoldeadas de la presa de residuo número 3 en la Figura 6.1. Las muestras fueron
compactadas estáticamente hasta densidad seca de 1.39 g/cm3 y una humedad inicial de 44% y
grado de saturación igual a uno. En condiciones saturadas, el índice de compresión, Cc, es de
0.26 y el de hinchamiento, Cs, es de 0.05. La deformabilidad de estas muestras remoldeadas
es algo mayor que la medida en muestras inalteradas de las otras presas existentes en el área
(Heredia, 1980), en la Tabla 6.9 se indica el orden de magnitud de Cc medido por Heredia,
(1980). Con las condiciones iniciales citadas, la estructura del material es muy colapsable.
Cuando se carga una muestra con su humedad inicial de compactación del 10%, la
deformabilidad de la misma es mucho menor que en condiciones saturadas (Cc= 0.12). Sin
embargo, cuando una muestra con esa humedad se satura manteniendo una carga aplicada, se
produce una importante reducción de volumen, hasta que finalmente alcanza un volumen final
semejante al obtenido para esa misma carga con una muestra saturada inicialmente bajo carga
nula.
Tabla 6.8. Propiedades físicas de los residuos.
Parámetros
Presa 1* ACL
Presa 3 ACL

Presa 4* SAL

N. de ensayos
ρn (g/cm3)
ρd (g/cm3)
ρs (g/cm3)
w%
LL
LP
IP
e

n=20
2.38-2.23
1.83-1.67
3.99-3.77
35.3-29.4
25-23
24-21
11-6
1.35-1.15

n=22
2.15-1.73
1.57-1.33
4.11-3.52
30.9-25.0
40.4-35.3
36.8-30.0
7.4-3.1
1.95-1.47

n=6
2.38-2.29
1.83-1.64
3.8-4.04
35-25
44-40
40-36
6-4
2.2-1.3

(*Heredia, 1980)

En la Figura 6.3, puede observarse la magnitud de la deformación de colapso para distintas
cargas verticales. Este comportamiento es coherente con el observado en suelos naturales de
granulometría y porosidad análoga a la del residuo (Alonso et al., 1987).

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

197

Tabla 6.9. Parámetros de los ensayos edométricos (para tres presas de la Figura 5.1)
Parámetros
Presa 1* ACL
Presa 3 ACL
Presa 5* SAL

N. ensayos
Cc
Cs

N=22
0.31
0.06

N=6
0.26
0.05

N=20
0.24
0.05

(*Heredia, 1980)

1.90
Colapso
Edómetro saturado

Índice de poros

1.80

1.70

1.60

1.50

Carga de compactación

1.40
0.0

0.1
1.0
Carga vertical (MPa)

10.0

Figura 6.3. Curva edométrica representada en coordenadas semilogarítmicas (saturado y colapso).
Muestra amasada o remoldeada del residuo ACL, de 50 mm de diámetro y 20 mm de altura.

6.3.3. Ensayos de compresión simple
Se han realizado ensayos de compresión simple sobre probetas compactadas a una densidad
seca de 1.53 g/cm3, algo inferior a la media “in situ” con una humedad inicial del 40% (Sr=1)
que se han dejado secar lentamente en el ambiente del laboratorio (humedad relativa del 60%
y temperatura de 22±2ºC) hasta alcanzar diferentes humedades finales (Figura 6.4A), al llegar
a la humedad deseada se realizó el ensayo de compresión simple.
En la Figura 6.4B) se muestra la variación del módulo de Young y de la resistencia a
compresión en función del grado de saturación de las probetas. Puede observarse un claro
aumento de la rigidez a medida que el material está más seco.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

198

0.05

Resistencia a la compresión simple (MPa)

w=0.025
w=0.2
w=0.3

0.04

w=0.36
w=0.39
w=0.41

0.03

w=0.42
w=0.43
0.02

0.01

0
0

0.005

0.01

0.015

0.02

0.025

0.03

0.035

0.04

Deformacióin unitaria

Figura 6.4A. Resultados del ensayo de compresión simple en función de la humedad.
50

100.0

Resistencia a la compresión (KPa)

A

E(MPa)

10.0

1.0

0.1

B
40
30
20
10
0

0.0
0.0

0.2
0.4
0.6
0.8
Grado de saturación

1.0

0.0

0.2

0.4
0.6
0.8
Grado de saturación

1.0

Figura 6.4B. Resultados del ensayo de compresión simple. A) Módulo de deformación, B) Resistencia
a la compresión en función del grado de saturación (ensayo sobre muestras remoldeadas de 76 cm de
altura y 38 de diámetro).

La resistencia a la compresión es mayor para las muestras con un grado de saturación cercano
al 80% (Figura 6.4B). En la Foto 6.6, se pueden apreciar diferentes muestras rotas en el
ensayo de resistencia a la compresión.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

199

Incremento del grado de saturación
Foto 6.6. Fotografía de algunas muestras rotas en el ensayo de compresión simple, nótese el plano de
rotura, la disminución de altura de las muestras cilíndricas es el resultado de la deformación vertical
experimentada debido al mayor grado de saturación.

6.3.4. Resistencia a tracción

Por otra parte se ha medido la resistencia a tracción en muestras preparadas en las mismas
condiciones iniciales, utilizando un equipo similar al descrito por Mikulisch y Gudehus
(1995). La resistencia a tracción obtenida se muestra en la Figura 6.5, en esta misma figura se
muestra la resistencia a la tracción medida indirectamente siguiendo el método Brasileño.
Puede constatarse como la resistencia a tracción presenta un valor máximo para grados de
saturación del orden de 0.8.

Resistencia a la tracción (KPa)

20

15

10

5
Medida directa
Ensayo Brasileño

0
0.0

0.2

0.4
0.6
0.8
Grado de saturación

1.0

Figura 6.5. Curvas de resistencia a la tracción con diferentes grados de saturación. A) Método
Brasileño y tracción directa.

Si analizamos los resultados de los ensayos de tracción y de compresión simple, podremos
comprobar como tanto la resistencia a tracción como a compresión presentan un valor

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

200

máximo para grados de saturación cercanos al 0.8 (Figura 6.5). El cociente entre la resistencia
máxima a compresión y la resistencia máxima a tracción directa es del orden de 5. En las
muestras cercanas a saturación, la resistencia a tracción tiende a ser del mismo orden de la
resistencia a compresión. La diferencia que se aprecia entre el ensayo de tracción por el
método Brasileño y el método de tracción directa puede ser debido a que este método no está
pensado para suelos aunque por su sencillez se aplicó con el objetivo de ver si el material
experimentaba un comportamiento similar al otro método.

A

Incremento del grado de saturación

C

B

Foto 6.7. A) Fotografía de algunas muestras rotas por el ensayo Brasileño. B) Equipo de tracción
directa. C) prensa usada en el ensayo Brasileño.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

201

6.3.5. Ensayos de corte directo

Se efectuaron los ensayos de corte directo en condiciones drenadas sobre muestras
remoldeadas con una densidad seca inicial de 1.53 g/cm3 y saturadas. Los resultados han
proporcionado valores del ángulo de rozamiento interno entre 41º y 45º y cohesiones efectivas
casi nulas (entre 0 y 0.01 MPa) (Figura 6.6.).
0.3

0.3
y = 1.1698x + 0.0108
R2 = 0.972

0.25

0.25
Tensión de corte (MPa)

Tensión de corte (MPa)

0.2 MPa

0.2
0.15
y=x
R2 = 1

0.1
0.05

0.2

0.2 MPa

0.15

0.1 MPa
0.1 MPa

0.1

0.04 MPa
0.05

Curva de valores máximos

0.05 MPa

Curva de valores mínimos

0

0
0

0.05
0.1
0.15
0.2
Tensión normal (MPa)

0.25

0

2
4
6
8
Desplazamiento (mm)

10

Figura 6.6. A) Relación entre la tensión normal y la tensión de corte. B) Curva de tensión vs
desplazamiento de corte directo en muestras remoldeadas para diferentes presiones normales del
residuo ACL.

6.3.6. Ensayos triaxiales
6.3.6.1. Ensayos triaxiales en condiciones no drenadas

Los ensayos triaxiales se realizaron en condiciones no drenadas sobre muestras de iguales
características a las usadas en comprensión simple. Las muestras se prepararon en
condiciones de grado de saturación igual al 100%. Los resultados de estos ensayos están
indicados en la Figura 6.7. Puede observarse como para pequeñas deformaciones axiales
(menores del 2%) se pueden medir importantes incrementos de presión de poros, mientras que
cuando las deformaciones son mayores, el material tiende a ser dilatante y las presiones de
poro se reducen, con el consiguiente aumento de la resistencia no drenada.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

202

El ángulo de rozamiento interno que se puede derivar de estos ensayos es de 35.6º, muy
diferente al obtenido por los ensayos de corte directo. Esta diferencia entre el valor del ángulo
de fricción interna entre los dos ensayos puede deberse a la velocidad con que se ha realizado
el ensayo de corte directo 0.0048 mm/min, no haya sido lo suficientemente baja como para
alcanzar las condiciones drenadas. Al ser un material esencialmente dilatante a grandes
deformaciones, la resistencia no drenada es superior a la drenada. Resultados similares del
ángulo de fricción interna en ensayos triaxiales se obtienen en residuos de minas de hierro en
Brasil (Tibanas et al., 1998).

σ3σ
=250
KPa
3=250

σ3=350
KPa
σ3=350

σ3=100
KPa
σ3=100

Foto 6.8. Fotografías de tres muestras sometidas al ensayo triaxial. Muestras remoldeadas del residuo
ACL de 76 mm de altura y 38 de diámetro.
200

800

B

A
150

400

Presión de poros (kPa)

q=σ1-σ3 (kPa)

600

1%
0.5%

200

σ3o'=350
0 kP

100
50

σ3ο'=200 kPa

0
-50

0.1%

σ3o'=100 kPa

σ3ο'=50 kPa

-100

0
0

200
400
p’=[(σ1’+2σ3’)/3] (kPa)

600

0

10
20
Deformation
axial
Deformación axial (%)

30

Figura 6.7. Ensayos triaxiales. A) p´vs q y B) presión de poros vs deformación axial. Se realizaron en
condiciones no drenadas sobre muestras de iguales características a las preparadas para los ensayos de
compresión simple.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

203

La obtención de ángulos de fricción tan grandes en ensayos triaxiales y de corte directo al
ensayar muestras de residuos mineros, son coherentes con los resultados de los trabajos de
Markland and Eurenius, (1976), aunque hay que señalar que en ese trabajo la porosidad del
material es inferior en un 20% a la que presentan los residuos estudiados en esta tesis.
6.3.6.2. Ensayos triaxiales cíclicos en condiciones no drenadas

Se han realizado triaxiales cíclicos en condiciones no drenadas sobre muestras saturadas con
una densidad seca inicial de 1.53 g/cm3. En la Figura 6.8A) se muestra la relación entre el
número de ciclos necesario para llegar a la primera licuefacción y la amplitud de la razón de
tensión cíclica (σd/(2σ'3o)). En la misma figura se muestra también esta relación para llegar a
alcanzar diversos grados de deformación. Puede constatarse que una vez alcanzada la
licuefacción, las deformaciones tienden a crecer muy rápidamente.
En la Figura 6.8B) puede observarse como las presiones de poros empiezan a incrementarse
cuando la deformación axial alcanza valores del orden del 0.1% y llegan a igualar a la tensión
de confinamiento para deformaciones axiales del orden del 1% de forma casi independiente
de la presión de confinamiento. Estos resultados son coherentes con los resultados de Dobry
presentados por el Committee on Earthquake Engineering (1985) con arenas de diversas
procedencias y diferentes densidades relativas.
1
A
0.3

Inicio licuefacción
1% deformación axial
2% deformación axial
3% deformación axial
4% deformación axial

B
0.8

0.26

0.6
u/σ'3o

Relación de
delas
lastenciones
tensiones(σd/(2σ
(σd/(2σ3o
))
Relación
3o))

0.34

0.22

0.4

0.18

0.2

0.14
1

10
100
Número de ciclos

100

0
0.01

σ3o'
100 KPa
100 KPa
103 KPa
200 KPa
200 KPa
1000 KPa
0.1
1
Deformación vertical (%)

10

Figura 6.8. Triaxiales cíclicos. A) Relación entre el número de ciclos necesario para llegar a la
primera licuefacción y la amplitud de la razón de tensión cíclica. B) Relación entre la presión de poros
y la deformación axial. Los ensayos se han realizado en condiciones no drenadas sobre muestras
saturadas con una densidad seca inicial de 1.53 g/cm3.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

204

6.4. Comportamiento hidromecánico

Para caracterizar el comportamiento hidromecánico se ha determinado la curva de retención
del material, sus cambios de volumen asociados a los cambios de succión, la humedad y la
permeabilidad saturada y no saturada. Todas estas propiedades son de interés si se pretende
estudiar el comportamiento del residuo cuando las balsas se secan por primera vez y en los
sucesivos procesos de humedecimiento y secado, debido a las condiciones climáticas, además
del transporte y vertido de nuevos volúmenes de residuos.
6.4.1. Curva de retención

La curva de retención del residuo para succiones entre 0.1 y 10 MPa se ha obtenido midiendo
la succión mediante un psicrómetro de transistores (Dimos, 1991) en pequeñas muestras
cilíndricas (15 mm de diámetro y 12 mm de altura, Foto 6.9) compactadas con humedad y
densidad seca inicial controladas. En todos los casos las muestras se han realizado por
triplicado en cada uno de los puntos medidos tanto para la curva de secado como para la de
humedecimiento, en total se analizaron 65 muestras. Las pequeñas muestras saturadas para la
curva de secado se han secado hasta alcanzar distintas succiones en el ambiente del
laboratorio con temperatura controlada de 22±oC. En los ciclos de humedecimiento el
aumento de humedad se ha realizado añadiendo el agua necesaria gota a gota, a partir de
muestras equilibradas en un recipiente como el de la Figura 6.9. con una succión 38 MPa
impuesta con una solución salina de ClNa.
A

B

Foto 6.9. A) Imagen del recipiente utilizado para lograr el equilibrio de las muestras con una solución
salina. B) Muestras utilizadas para la determinación de la succión en el psicrómetro.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

205

Con succiones menores a 1 MPa, se han realizado ensayos edométricos con succión
controlada para evaluar los cambios de volumen y humedad del material cuando se le somete
a cambios de succión o de carga vertical en condiciones no saturadas. El edómetro (Lloret,
1993; Lloret y Alonso, 1985) utiliza la técnica de la traslación de ejes (Hilf, 1956), para
controlar la succión del material. Las variaciones de succión se han impuesto aplicando una
presión de aire de 1 MPa en la cara superior de la muestra (50 mm de diámetro y 20 mm de
altura) y variando la presión de agua en la base de la piedra porosa de alto valor de entrada de
aire. La medida de la cantidad de agua que entra o sale de la muestra permite conocer la
humedad de la muestra. Si en los ensayos edométricos se mide de forma continua la evolución
en el tiempo del volumen de agua que entra en la muestra tras un cambio de succión, la
permeabilidad no saturada se puede obtener mediante el ajuste de esta evolución utilizando la
solución simplificada de Richards, teniendo en cuenta la baja permeabilidad de la piedra
porosa de alto valor de entrada de aire (Kunze y Kirham, 1962; Romero, 2000). En el ensayo
edométrico se partió de una muestra saturada con un índice de poros de 1.75. La tensión
vertical neta aplicada durante el ensayo ha permanecido constante con un valor de 0.03 MPa.
En la Figura 6.9A) se muestran las curvas de retención correspondientes a trayectorias de
secado y de humedecimiento en el caso de muestras inicialmente saturadas y compactas con
un índice de poros inicial de 1.75. En la Figura 6.9A) se incluyen las medidas realizadas con
psicrómetro y en el edómetro de succión controlada. Puede observarse que los dos tipos de
medida se solapan bien, lo que indica que la succión osmótica es una pequeña parte de la
succión total. Por otra parte, puede observarse que la histéresis es importante. En la Figura
6.9B) puede apreciarse el efecto del volumen de poros en la forma de la curva de retención en
trayectoria de secado. Una reducción del volumen de poros implica un aumento importante
del valor de entrada de aire en el material.
La Tabla 6.10 muestra los parámetros que definen las distintas curvas de retención obtenidas,
cuando se utiliza para el ajuste la expresión propuesta por Van Genuchten (1978) para
modelar dichos resultados:
1


 s  1− λ 

Sr =  1 + 


 Po 



−λ

(6.2).

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

206

donde Sr es el grado de saturación, s la succión y λ y Po parámetros que pueden ser estimados
a partir de los resultados experimentales (Tabla 6.10).
100

100

A)

10
Succión (MPa)

Succión (MPa)

10
Secado

1

B)

Secado

Mojado
0.1

e=1.5

1
e=1.75
0.1

e=1.75

e=2
0.01

0.01
0

0.2
0.4
0.6
0.8
Grado de saturación

Psicrómetro

1

0

Ed. de succión controlada

0.2
0.4
0.6
0.8
Grado de saturación

1

Mod. de V. Genuchten

Figura 6.9. Curva de retención obtenida por la técnica psicrométrica y el edómetro de succión
controlada. A) Curva de secado y humedecimiento para un mismo índice de poros iniciales. B) Curva
de retención en trayectoria de secado para diferentes índices de poros iniciales (15 mm de diámetro y
12 mm de altura).
Tabla 6.10. Valores de Po y λ obtenidos del ajuste de las curvas de retención (Figura 5.17)
Índice de poros (e)
1.50
1.75
1.75
2.00

Ensayo
Po (MPa)
λ

Secado
1.100
0.389

Secado
0.374
0.392

Mojado
0.134
0.398

Secado
0.079
0.357

6.4.2. Cambio de volumen debido a cambios de succión
La Figura 6.10 muestra el cambio de volumen y de contenido de agua experimentado por el
material durante dos incrementos de succión durante el ensayo edométrico con succión
controlada. En el primer caso (Figura 6.10A), con un incremento de succión entre 0.01 a 0.03
MPa, la muestra, debido al bajo valor de la succión aplicada permanece prácticamente
saturada y el cambio de volumen total es muy parecido al volumen de agua que sale de la
muestra. En cambio, cuando la succión es mayor (cambio desde 0.4 a 0.6 MPa) la muestra
tiene un grado se saturación menor y el cambio de volumen global es muy pequeño frente al
cambio de volumen de agua.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos
6

6

A

B

5

5
Cambios
de volumen
Cambio de
volumen(%)
(%)

Cambio de volumen (%)

207

4
3

Agua
Global

2
1

4
3
Agua
Global

2
1

0

0
1

10
100
1000
Tiempo (minutos)

10000

1

10

100

1000

10000

Tiempo (minutos)

Figura 6.10. Cambio de volumen y de contenido de agua experimentado por el material durante dos
incrementos de succión en el ensayo edométrico con succión controlada. A) 0.01-0.03 MPa. B) 0.4-0.6
MPa

En la Figura 6.11 se muestra la evolución del índice de poros y del grado de saturación de la
muestra durante el ciclo de secado/humedecimiento/secado realizado bajo una carga de 0.03
MPa en el edómetro de succión controlada. Puede observarse la existencia de una importante
deformación irreversible durante el primer ciclo de secado (Figura 6.11A) mientras que en los
ciclos subsecuentes las deformaciones son mucho menores y reversibles, lo que denota la
histéresis que acompaña los procesos de secado y humedecimiento en estos residuos.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

Ín dice de poros

1. 72

Grad o de satu ración

2

A

1. 68

8

1. 64

4

1. 60

0

1. 56

6

1. 52

2

1 .00

208
B

D

C

0 .80

Secado

0 .60

M ojado
Secado
0 .40

0.01

0.1
Succión (MPa)

1.0

0.2

0.3

0.4

Humedad

Figura 6.11. Resultado del ensayo en el edómetro de succión controlada en el residuo ACL. A)
Cambio del índice de poros (variación de volumen) en función de la succión. B) Variación del índice
de poros en función de la humedad. C) Variación del grado de saturación en función de la succión
impuesta. D) Relación entre la humedad y el grado de saturación.

La Figura 6.12 muestra la evolución del cambio de volumen respecto al cambio de humedad
de una probeta cilíndrica de material (38 mm de diámetro y 76 mm de altura, Figura 6.12B),
inicialmente saturado y con una densidad seca de 1.53 g/cm3, expuesto sin confinamiento a
una atmósfera con una humedad relativa del 60%. Puede observarse como la relación entre el
cambio de volumen (medido a través del cambio en las dimensiones de la probeta) y el
cambio de humedad es lineal cuando la humedad es alta. Si el material permaneciera
totalmente saturado la relación entre el cambio de volumen y el cambio de humedad debería
tener una pendiente igual al valor del cociente entre la densidad seca inicial y la densidad del
agua. En la Figura 6.12 se observa que el contenido de agua es algo menor al indicado por la
relación anterior, ello probablemente es debido a que la distribución del agua no es uniforme
en la muestra y la periferia de la muestra en contacto directo con el ambiente deja de estar

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

209

saturada antes que el interior de la misma. El límite de retracción que resulta de la
deformación final de la muestra es del 0.37 (37%) si se calcula como:

εν = −

(ω r − ω o ) ρ do

(6.3)

ρω

donde (ωr) es el límite de retracción, (ωo) es la humedad inicial, (εv) es la deformación
volumétrica final, (ρdo) la densidad seca inicial y (ρw) la densidad del agua. Hay que señalar
que tanto en el ensayo edométrico como en este ensayo de retracción, el cambio de volumen
experimentado por el material en condiciones saturadas es importante (Figuras 6.11 y 6.12).
0.00

Cambio de volumen (εv )

A

B

0.05

0.10

Material saturado ideal
0.15
wr

0.20
0.0

0.1

0.2

0.3

0.4

0.5

0.6

Humedad
Figura 6.12. A) Curva de retracción del residuo ACL. B) Fotografía de la muestra de residuo.

6.4.3. Permeabilidad
La permeabilidad saturada del material depende de forma importante de su volumen de poros.
En la Figura 6.13A, se muestra la relación prácticamente lineal existente entre el índice de
poros y el logaritmo de la permeabilidad medida imponiendo un gradiente constante sobre
una probeta saturada colocada en el interior de la cámara de un equipo triaxial (Figura 6.16) y
sometida a diferentes presiones de confinamiento.

�1.E-06

1.E-10

1.E-07

1.E-11
knosat (m/s)

ksat (m/s)

Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

1.E-08

1.E-09

210

e=1.70
Mod. Van Genuchten
Primer secado
Mojado
Segundo secado

1.E-12

1.E-13
e=1.56

A a)
1.E-10

B b)

1.E-14
1.0

2.0

3.0

4.0

Indice de poros

0.4

0.6
0.8
Grado de saturación

1

Figura 6.13. Permeabilidad del residuo ACL. A) Saturada, B) No saturada, observese como la
permeabilidad no saturada se ajusta a la ecuación de Van Genuchten.

La Figura 6.13B) muestra la evolución de la permeabilidad con el grado de saturación medido
durante los cambios de succión impuestos en el edómetro con succión controlada en las
trayectorias de secado/humedecimiento/secado utilizadas para definir la curva de retención
mostrada en la Figura 6.11C. Puede observarse una importante disminución de la
permeabilidad cuando el material deja de estar saturado. De forma aproximada la relación
entre el grado de saturación y la permeabilidad se puede ajustar a la ecuación de Van
Genuchten, 1978:

k nosat
= S r0.5 (1 − (1 − S r1 / λ ) λ ) 2
k sat

(6.4)

siendo ksat la permeabilidad saturada, knosat la permeabilidad no saturada, Sr el grado de
saturación y λ el valor obtenido del ajuste de las curvas de retención (Figura 6.9A y 6.9B,
Tabla 6.10).
6.5. Formación de grietas por desecación

Las fisuras verticales por desecación aparecen en los residuos mineros o suelos cuando las
tensiones de tracción que se ejercen en un plano vertical llegan a superar la resistencia a la
tracción del medio, esta resistencia a la tracción depende del contenido de agua. Las tensiones

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

211

horizontales se generan por la tendencia del suelo a disminuir de volumen cuando se deseca.
Hasta la aparición de las primeras fisuras, la deformación horizontal del suelo es casi nula, de
forma que se compensa la disminución de volumen por desecación con un incremento de las
tensiones de tracción. La magnitud de las tensiones de tracción están pues relacionadas con la
rigidez del material y el cambio de volumen que experimenta cuando se deseca. Cuanto
mayores sean los gradientes verticales de humedad generados por las condiciones de
evaporación en la superficie, mayores serán los gradientes de tensión horizontal y mayor
probabilidad existirá para la formación de fisuras (Morirs et al., 1992; Rodríguez et al., 1998;
Yesiller et al., 2000).
A fin de conocer el proceso de formación de grietas por retracción del material observadas en
las presas de residuo en el campo (Foto 6.2), se han realizado una serie de ensayos de
desecación con el residuo de la presa 3 correspondiente al proceso metalúrgico ACL. La
muestra de residuo se ha extendido sobre una placa circular (225 mm de diámetro) situada en
un ambiente con humedad relativa controlada. Los ensayos son similares a los descritos por
Fang (1997), Lloret et al, (1998) y Kodikara et al., (2000). Las placas estaban ranuradas con
estrías de 1.5 mm de profundidad a fin de evitar el deslizamiento en el contacto entre la placa
y el residuo. El material se extendió sobre las placas con diferentes espesores y con una
humedad inicial de aproximadamente el 50%. Se realizaron cuatro series de ensayos en los
que las placas se encerraban en recipientes estancos de unos 12 litros de capacidad en los que
se imponía la humedad relativa del aire empleando disoluciones salinas o de ácido sulfúrico,
en una quinta serie las placas se mantuvieron en el ambiente abierto del laboratorio con una
humedad relativa del aire del 60%. La succión final del agua en el material está relacionada
con la humedad relativa del ambiente que lo rodea a través de la ley psicrométrica. La
temperatura en todas las series de ensayos se mantuvo a 22±2 ºC.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

212

Foto 6.10. Foto de un desecador usado en los ensayos de retracción. Se aprecia que la muestra de
residuo en la bandeja está agrietada.

En la Foto 6.11 se muestran las fotografías correspondientes a ensayos realizados con tres
espesores de material situado en un ambiente cerrado con diferentes humedades relativas y en
condiciones de atmósfera de laboratorio. Puede apreciarse como al aumentar el espesor del
residuo aumenta el tamaño de la superficie encerrada entre las fisuras (tamaño de los bloques
o mosaicos). Las fisuras tienen forma vertical y se mantiene prácticamente igual para los
distintos espesores estudiados. En la Tabla 6.11 se incluyen las características más
significativas de los ensayos realizados.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos
I-A

I-B

I-C

I-D

I-E

II-A

III-B

213
III-A

III-B

II-C

III-C

II-D

III-D

II-E

III-E

Foto 6.11. Se muestra el agrietamiento de tres capas de residuo de diferentes espesores secadas en el laboratorio
bajo diferentes condiciones de humedad relativa (HR) y temperatura constante de 22 grados. I) 4 mm; II) 8 mm
y III) 16 mm. A) HR=97.8%; B) HR=75%; C) HR=60%; D) HR=15.6% y E) HRlaboratorio=60%.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

214

En la Figura 6.14A, puede observarse la existencia de una relación prácticamente lineal entre
la distancia entre las fisuras y el espesor del material, mientras que el efecto de la humedad
relativa impuesta sobre la distancia entre fisuras es mucho menor. La humedad en el momento
de la aparición de las fisuras es elevada en las muestras en las que la succión impuesta ha sido
menor de 100MPa de forma que el material puede considerarse como prácticamente saturado,
sin embargo cuando la succión impuesta es muy elevada, la humedad en el momento de la
aparición de las fisuras resulta ser mucho más baja (Figura 6.14B).
En la Figura 6.14C, puede observarse que el tiempo necesario para la aparición de las grietas
disminuye de forma importante cuando el ambiente en el que se sitúa la muestra es abierto.
Por otra parte, puede observarse también que este tiempo aumenta al disminuir la succión
impuesta y al aumentar el espesor de la muestra de residuo depositado encima de la placa
ranurada.
Tabla 6.11. Principales resultados del ensayo de retracción en bandejas.
Característica
del ensayo

Humedad
relativa
impuesta
(%)

Contenedor
cerrado

97.8

Contenedor
cerrado

75.0
60.0

Contenedor
cerrado
15.6
Contenedor
cerrado
Atmósfera
laboratorio

60.0

Succión
impuesta
(MPa)

Espesor Tiempo
del suelo de inicio
de la grieta
(mm)
(días)

Humedad al
inicio de la
grieta
(%)

Apertura
final de las
grietas
(mm)

Distancia
entre
grietas
(mm)

Retracción
vertical al
iniciar la
grieta (%)

Retracción
vertical
final
(%)

3.0
3.0
3.0
38.0
38.0
38.0
58.9
58.9
58.9
251.0
251.0
251.0

4
8
16
4
8
16
4
8
16
4
8
16

22.00
35.00
58.00
9.00
15.00
26.00
6.00
12.06
19.05
3.00
10.00
14.00

41.9
43.5
43.7
42.6
43.8
45.9
41.9
43.5
43.1
29.6
30.1
30.5

0.4
0.8
1.2
0.1-0.5
0.1-0.6
0.1-0.8
0.1-0.5
0.05-0.6
0.05-1.3
0.05-0.1
0.05-0.5
0-1.2

17
37
117
14
39
55
14
30
66
14
36
70

1.15
1.40
1.50
2.70
3.00
2.40
4.90
6.10
5. 56
7.85
7.20
6.00

1.25
1.50
1.67
3.00
3.12
2.50
5.20
6.40
5.70
8.00
7.50
6.25

58.9
58.9
58.9

4
8
16

0.17
0.45
1.07

41.9
43.5
43.6

0.05-0.5
0.1-0.5
0.1-2

13
28
66

7.60
7.00
6.87

8.00
8.20
8.70

Este comportamiento puede ser debido al aumento de la rigidez observada al aumentar la
succión del material. En la Figura 6.14D, se observa que la retracción aumenta con el espesor
y con la succión impuesta. La retracción en condiciones de atmósfera de laboratorio es mucho
mayor que en condiciones de atmósfera cerrada para un mismo valor de la succión.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

215

80
B

Humedad al iniciarse la grieta (%

Dis tancia entre grietas (mm)

)

A

60

40
y = 4.03x
2
R = 0.96
20

0

38

34

30

26
0

5
10
15
Altura de la muestra (mm)

20

1

100

)
1

1000

D

Retracción vertical (%

10

10
100
Succi ón impu est a (MPa)

10

C

Tiempo de incio de la grieta (días)

42

8

6

4

2

0.1

0
1

10
100
1000
Succión impuesta (MPa)

0

100

200

300

Succión impuesta (MPa)

h=4mm

h=8 mm

h=16 mm

h=4 mm

h=8 mm

h=16 mm

Laboratorio
Contenedor

Figura 6.14. A) Relación entre el espesor de las muestras y la distancia entre fisuras. B) Relación
entre la humedad al formarse la grieta y la succión impuesta. C) Relación entre el tiempo de
agrietamiento y la succión. D) Relación entre la succión y la retracción vertical.

En la Figura 6.15A se puede apreciar la correlación entre la distancia de las grietas obtenidas
en el laboratorio y las medidas en el campo. En el caso de la distancia de las grietas en el
terreno está condicionada en muchos casos por la uniformidad de la capa de residuos. Es de

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

216

señalar que en el caso de las muestras de laboratorio la muestra del residuo está fijada a la
superficie de las bandejas que evitan su desplazamiento horizontal.
600
Datos de bandejas agrietadas en el laboratorio residuo ACL, Presa 3
Medidas en el terreno, Presa 3 residuo ACL
Medidas en el terreno, Presa 4 residuo SAL

Distancia entre grietas (mm)

500
400
300
200
100
0
0

10

20

30
40
50
Espesor de la capa (mm)

60

70

80

Figura 6.15A. Representación de la distancia entre grietas y el espesor en datos de campo y de
laboratorio.

La velocidad de evaporación es mucho más grande en las condiciones de laboratorio que en
las muestras dentro de los contenedores. En el caso de los espesores estudiados la
evaporación está controlada por la difusión del vapor y la velocidad de evaporación es más o
menos constante para los tres espesores cuando la evaporación se produce en contacto con la
atmósfera de laboratorio, sin embargo en el caso de las muestras encerradas en los
contenedores la velocidad es la misma para los espesores de 4 y 8 mm, pero para el espesor de
16 mm es algo mayor (Figura 6.15B).

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

217
Tiempo (horas)

Tiempo (horas)
0

500

0

1000
A

0.2

Inicio de la grieta
16 mm
8 mm
4 mm

0.6

Pérdida
de agua por unidad de área (g/cm2)
Perdida de agua por unidad de área (g/cm2)

2
Pérdida
Perdidadedeagua
aguapor
porunidad
unidadde
de área
área (g/cm
(g/cm2))

100

0

0

0.4

50

150
B

0.2

0.4

0.6

0.8

1

Inicio de la grieta
4 mm
16 mm
8 mm

Figura 6.15B. Pérdida de agua por unidad de área para los tres espesores de muestra estudiados (Foto
6.11). A) Contenedores cerrados (Foto 6.10). B) Muestras en contacto con atmósfera de laboratorio.

6.6. Influencia de las grietas de retracción sobre la permeabilidad de los residuos
mineros

Con el objetivo de evaluar la posible influencia de las grietas de desecación en el transporte
de contaminantes en los residuos mineros, se realizó a nivel de laboratorio una simulación de
la mezcla de sólidos y agua que conforman los residuos de una de las plantas metalúrgicas de
la industria cubana del níquel (44% de sólido y 56% de agua). Para efectuar la preparación de
las muestras que se utilizan en el experimento se usaron recipientes de 225 mm de diámetro
por 200 mm de alto. Para ello se vertía el material en estos recipientes con el peso de sólido
necesario para conformar capas de 10, 20 y 40 mm de espesor y se dejaba secar en el
laboratorio con temperatura controlada (60% de humedad relativa y temperatura de 22
grados), hasta que en la superficie se formaban las grietas de desecación similares a las de la
Foto 6.11 y luego se vertía una nueva capa de lodo que rellenaba las fisuras de la anterior y
así sucesivamente hasta conformar las muestras deseadas en cada uno de los recipientes.
Durante el secado de las primeras capas de lodo vertidas en el recipiente se controló la
pérdida de humedad en función del tiempo.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

218

Además, simultáneamente a estas muestras se confeccionó una muestra homogénea de 130
mm de altura y 100 mm de diámetro con las mismas condiciones de mezcla inicial de las otras
muestras, la cual se dejó secar y posteriormente se realizaron con ella los ensayos de
permeabilidad. Después de elaboradas cada una de estas muestras de gran tamaño se tallaba o
cortaba una muestra procedente de cada recipiente de 120 mm de alto y 100 mm de diámetro
(Foto 6.12) y se sometía al ensayo de permeabilidad en el equipo triaxial cuyas características
se muestran en la Figura 5.16.
Las cuatro muestras fueron saturadas dentro de la cámara triaxial antes de iniciar el ensayo de
permeabilidad durante un periodo de 24 horas comprobando que el volumen de agua de
entrada era igual al de salida, la tensión de confinamiento inicial durante la saturación fue de
7 KPa en todos los ensayos de las muestras agrietadas y estratificadas, mientras que en la
continua fue de 12 KPa. Las muestras estaban rodeadas de una membrana que impedía el
flujo preferencial por las paredes. La dirección del flujo de agua fue siempre de abajo hacia
arriba (Figura 6.16).
La variación de la porosidad en todos los ensayos se controló por la diferencia entre el
volumen de agua que entra y el volumen de agua que sale, considerando que esta diferencia
equivalía a la variación de volumen de la muestra. El volumen de agua era almacenado en la
salida del triaxial (Figura 6.16), en un recipiente cerrado para evitar la pérdida por
evaporación. El volumen de agua era controlado periódicamente y se cambiaba de escalón en
la presión de confinamiento cuando se comprobaba que el volumen de entrada de agua era
igual al de salida. Con el flujo ya estabilizado se realizó el cálculo de la permeabilidad en
cada caso (Figura 6.17).

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

219

Célula de carga
Piedra porosa
Muestra
Cámara de confinamiento
Pedestal

Membrana
Transductor de
presión de poros

Pistón

Llave de paso

Conductos de
agua

Controlador de presión de
cámara (GDS)

Colector de agua
Dirección del flujo

Controlador de volumen y de
presión de cola (GDS)

Figura 6.16. Esquema del equipo triaxial usado en los ensayos de permeabilidad y en los ensayos
triaxiales.

En la Figura 6.17 se muestra la variación de la permeabilidad en función de la tensión
isótropa de confinamiento, obtenida sobre una muestra continua de 100 mm de diámetro y
120 mm de altura con una densidad inicial de 1.53 g/cm3 y la permeabilidad obtenida en 3
muestras del mismo tamaño construida mediante capas de 10, 20 y 40 mm de altura y de 1.53
g/cm3 de densidad inicial. Como se puede ver, la fisuración del material por desecación puede
aumentar significativamente el valor de su permeabilidad, aún en el caso de que se favorezca
el sellado de las fisuras mediante un confinamiento mecánico.
Como se puede apreciar en la Figura 6.17 existe una diferencia entre la permeabilidad en el
medio poroso continuo y el medio agrietado, donde la permeabilidad en el medio poroso
continuo es inferior en más de un orden de magnitud con relación a las muestras formadas por
capas de suelo agrietado. Esto nos indica que aunque las fisuras abiertas en cada una de las
muestras es rellenada nuevamente por el lodo vertido en la parte superior, los planos de
discontinuidad no se cierran del todo. En el caso de transporte de contaminantes éste es un

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

220

aspecto a tener en cuenta, debido a que un incremento de la permeabilidad de esta magnitud
significa un incremento en el riesgo de la contaminación, pues el tiempo de tránsito de los
contaminantes a través del medio poroso se ve reducido considerablemente. Estos resultados
coinciden con los obtenidos por Mackay and Fredericia, (1995) y Jorgensen, et al., (1998)
para materiales arcillosos. En esos estudios las grietas estaban rellenas de material arcilloso
de la misma composición que el material no agrietado.
1.E-05

1.E-05

B

A

1.E-06

1.E-06

1.E-07

k (m/s)

k (m/s)

1.E-07

1.E-08

1.E-08

1.E-09

1.E-09

1.E-10
0.54 0.56 0.58 0.60 0.62 0.64 0.66
Porosidad

1.E-10
1

10
100
1000
10000
Presión de confinamiento (KPa)

Muestra en capas agrietadas h=10 mm

Muestras en capas agrietadas h=20 mm

Muestra en capas agrietadas h=40 mm

Muestra continua

Figura 6.17. A) Relación de la permeabilidad saturada con la porosidad y B) Variación de la
permeabilidad con la presión de confinamiento, h, es el espesor de las capas que conforman cada una
de las muestras.

En el caso de los depósitos de residuos mineros se puede considerar que este proceso puede
ser aún más importante, ya que es típico observar en la superficie de estos embalses grietas de
desecación y estratificación por capas (Fotos 5.1 y 5.2), debido a la variabilidad en los
procesos y lugares de depósito de estos residuos.
En la Figura 6.17, se puede ver que el espesor de las muestras influye en la permeabilidad, a
mayor espesor la permeabilidad es ligeramente mayor, esto puede ser debido al factor de
escala, ya que al cortar las muestra con la que se va a realizar el ensayo se ha observado que
la separación entre los labios de las grietas es mayor en las muestra de 40 mm que en las otras
dos muestras (10 y 20 mm).

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

221

La obtención de la permeabilidad en función del confinamiento es de gran utilidad para la
estimación del valor de la permeabilidad en las presas de residuos, pues si se conoce el
espesor de las capas y la profundidad a que se encuentran estas se puede determinar el
confinamiento y con el uso de la figura 6.17 obtener un valor de la permeabilidad estimativo
para esa zona o punto de la presa de residuos.
I

II

III

IV

Fotos 6.12. Muestras sobre las que se determinó la permeabilidad en el ensayo triaxial. I) muestra
homogénea, II) muestra por capas de 10 mm, III) muestra por capas de 20 mm y IV) muestra por capas
de 40 mm. La diferencia del color se debe a la cámara fotográfica. Todas las muestras son de color
negro.

6.7. Conclusiones

Debido a la composición química de los residuos (fase sólida y líquida) en metales pesados
(Cr, Ni, Co, etc.) y compuestos orgánicos, éstos se encuentran en la lista número dos de
sustancias contaminantes de la legislación ambiental europea (DOGC 1776 del 28-07-1993).
-Los estudios de laboratorio muestran que el material de las presas de colas se caracteriza por
una granulometría limo-arcillosa. De acuerdo a la caracterización físico-mecánica el material
se clasifica como un limo de bajo límite líquido. El material cuando se compacta con una
humedad baja presenta características típicas de los residuos mineros colapsables. La
resistencia a la compresión, a la tracción y la rigidez presentan una gran dependencia del
grado de saturación. La resistencia a la compresión presenta un máximo para grados de
saturación del orden del 85 al 90%, mientras que la resistencia a la tracción es máxima para

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

222

grados de saturación más bajos del orden del 80 al 85%. La rigidez disminuye
progresivamente en la medida que aumenta el grado de saturación.
- Según los resultados de la conductividad hidráulica saturada el material sin fisurar (10-8 m/s)
se comporta como un acuitardo. Sin embargo si se considera la permeabilidad del material
agrietado (10-6 m/s) este se material se comporta como un material de permeabilidad media.
- La formación de fisuras en los residuos acumulados en las presas de la industria cubana del
níquel, está favorecida por las bruscos cambios de humedad que se generan debido a las
condiciones climáticas. La formación de estas fisuras condiciona el régimen de infiltración y
en casos como el estudiado en Moa, constituye una zona preferencial de flujo de indudable
importancia.
- Las grietas de desecación aparecen para grados de saturación muy altos superiores al 80 %,
en los diferentes casos analizados.
- La distancia (L) entre fisuras en el material secado en el laboratorio es proporcional a su
espesor (h). De forma aproximada puede decirse que L=4h. Por tanto el área (A en cm2) de
los mosaicos que se forman durante el proceso de desecación de las capas de residuos y el
espesor (h en mm) presentan una relación lineal (A≈16h2).
- El comportamiento hidromecánico del material afecta la conductividad hidráulica de dos
formas: I) los cambios de volumen (variación de la porosidad) y de grado de saturación
producen una disminución de la conductividad hidráulica y II) las grietas de desecación
provocan un incremento de la permeabilidad con relación al material homogéneo (medio
poroso) en más de un orden de magnitud, aunque estas grietas estén rellenas por el material
depositado en la colocación de las capas sucesivas.
- Se ha comprobado que cuanto mayor es el espesor de la capa de residuos que se deseca
mayor es la separación entre las grietas y la abertura (distancia entre los labios) de las
mismas. El aumento de la abertura supera el efecto de la separación entre grietas y favorece el
aumento de la permeabilidad global.

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

223

- El haber determinado la variación de la permeabilidad en función del confinamiento y con
diferentes espesores de las capas de residuos estratificadas es de gran valor práctico, pues en
el estudio de las presas de residuos si se conoce el espesor de las capas que forman el embalse
y la profundidad a que se encuentran estas capas se puede estimar un valor de la
permeabilidad en ese punto.
- El valor de entrada de aire de los residuos es relativamente bajo, lo que favorece la
retracción por desecación del material. La determinación de la curva de retención y de la
permeabilidad en condiciones saturadas y no saturadas puede ser de interés en estudios de
flujo y transporte en condiciones saturadas y no saturadas.
- La determinación y conocimiento de los parámetros de resistencia constituyen una
herramienta de interés que puede ser usada en los estudios de diseño y construcción de las
presas de residuo para los nuevos emplazamientos.
- El mayor riesgo ambiental de estos residuos se debe a la recarga que pueden producir sobre
el acuífero debido al gran contenido de sales disueltas que se encuentran en las aguas de
poros. Además, son materiales que se erosionan con facilidad y pueden ser susceptibles de
licuefactar de acuerdo con los resultados que se han obtenido en los ensayos triaxiales cíclicos
del laboratorio. Este constituye uno de los temas que a nuestro entender y considerando la
actividad sísmica de la zona debe ser tenido en cuenta en investigaciones futuras.
- Otro aspecto que requiere ser tenido en cuenta desde el punto de vista ambiental es la fina
granulometría de estos residuos y su muy pequeña cohesión, lo que puede facilitar su
incorporación a la atmósfera por erosión por aire. Los compuestos que pueden ser mas fáciles
de incorporar al aire son los de baja densidad (la fracción orgánica).
- En la Figura 6.18 se representa un posible mecanismo para explicar que el material
agrietado tenga una permeabilidad más alta. Aunque las fisuras se rellenen con el mismo
material saturado, el material que ya se ha secado no cambia prácticamente de volumen al
mojarse y secarse de nuevo, aspecto comprobado en los ensayos de secado y humedecimiento

�Capítulo 6. Características de los residuos metalúrgicos sólidos

224

con el edómetro de succión controlada (Figura 6.11). Por otra parte el material que se deposita
saturado, al secarse por primera vez disminuye mucho su volumen por el proceso de
retracción y deja espacios libres por donde puede circular el agua.

Vertido inicia primera capa
Muestra saturada

Primer secado capa
Evaporación, retracción y agrietamiento
Grieta

Vertido de la segunda capa
Sellado de la grieta

Primer secado capa
Evaporación, retracción y agrietamiento
Grieta

Volumen libre
Figura 6.18. Mecanismo para explicar que el material agrietado tenga una permeabilidad mayor que el
medio poroso aunque se rellenen las grietas con el mismo material.

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

225

Capítulo 7. MOVILIDAD DE LOS METALES Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II) EN
RESIDUOS MINEROS: ENSAYOS DE LABORATORIO
7.1. Movilidad de los metales
7.1.1. Introducción
El drenaje ácido de minas (DAM) y los lixiviados de contaminantes emanados de las
escombreras, presas y balsas de residuos, se han convertido en una de las mayores
causas de contaminación de las aguas superficiales y subterráneas (Fernández, 1981,
1998a, 1998b; Younger, 1998, 2000). Los metales pesados retenidos por el suelo
durante la infiltración de aguas contaminadas pueden ser gradualmente liberados debido
a los procesos abióticos y bióticos que tienen lugar en el suelo, por lo que constituyen
una amenaza para las aguas subterráneas y en especial para las de abastecimiento
(Wang et al., 1998). Por esta razón el estudio de los procesos de transporte y flujo de
contaminantes en el medio poroso (suelos y residuos) es de gran interés.
En los procesos de flujo y transporte de contaminantes, la sorción (adsorción-desorción,
químisorción-desorción) de los mismos es uno de los factores determinantes tanto en el
medio poroso saturado como en el no saturado. Esta propiedad de los medios porosos
desempeña un importante papel desde el punto de vista medioambiental, pues constituye
la barrera natural que impide, dificulta o retrasa la movilidad geoquímica de los solutos
(contaminantes o no contaminantes) en el medio poroso.
La capacidad de adsorción de un medio poroso (suelo, residuo o resinas sintéticas) está
condicionada por varios factores: contenido volumétrico de agua (medio saturado o no),
contenido de materia orgánica (MO) y su tipo, pH, Eh, composición mineralógica
(potencial zeta de las fases minerales presentes y las partículas sólidas como MO,
minerales amorfos y coloides), tamaño de las partículas (esta propiedad determina la
superficie reactiva, porosidad y la conductividad hidráulica), capacidad de intercambio
catiónico (CIC), concentración del contaminante en el medio y por las propiedades
hidrogeoquímicas del contaminante (solubilidad, reactividad, semi vida t1/2) y en menor
medida por la temperatura.

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

226

Para el estudio del transporte de contaminantes, a nivel de laboratorio se han
desarrollado una serie de métodos que permiten deducir el comportamiento
hidrogeoquímico de determinados solutos (orgánicos e inorgánicos), ante la presencia
de una matriz sólida que puede ser: suelo, residuo, materia orgánica, minerales, resinas
sintéticas u otros materiales. Entre estas técnicas se encuentran los ensayos de
adsorción-desorción (Batch equilibrium sorption studies) y los ensayos de flujo a través
de columnas (miscible displacement experiments) (Rao, 1974; Tyler, 1981; Rao et al.,
1993; Wang et al., 1998).
El objetivo de este capítulo es determinar los factores que controlan los procesos de
adsorción-desorción de los metales pesados Cr(VI), Ni(II) y Mn(II) en los residuos
mineros ACL y SAL de la industria cubana del níquel y los parámetros cinéticos que
regulan el flujo y transporte de estos contaminantes en el medio poroso. La elección de
estos tres metales para realizar los ensayos Batch se debe a que: son los principales
contaminantes detectados tanto en las aguas contaminadas y no contaminadas de los
acuíferos del municipio de Moa, así como en las aguas residuales de los procesos
metalúrgicos. Estos metales se caracterizan por permanecer en disolución en
concentraciones variables en medios acuosos que van desde débilmente ácidos a
ligeramente alcalinos.
7.1.2. Material
Los ensayos se han realizado con los residuos correspondientes a los dos procesos
metalúrgicos existentes en el distrito minero de Moa, Cuba. Los residuos fueron
tomados en dos presas (presas 3 y 5 Figura 6.1) a profundidades correspondientes al
intervalo de 10 a 20 cm (Figura 3.1, puntos de muestreo). Las muestras usadas fueron
secadas al aire en el laboratorio a una temperatura de 40±2 grados. El material se
encuentra en su forma original sin realizar ningún tipo de tamizado, debido a que su
granulometría es inferior a 200 micras. Las principales propiedades de los residuos
aparecen en la Tabla 7.1.

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

227

7.1.3. Ensayos de adsorción-desorción de los metales pesados en los residuos
mineros
Los estudios de adsorción-desorción (Batch) constituyen una de las técnicas más
frecuentes utilizadas en la caracterización de la sorción de los compuestos orgánicos e
inorgánicos (Condesso, 1996, Wang et al., 1998, Rodríguez et al., 1998a, Payne et al.,
1998), aunque sus resultados hay que analizarlos con precaución pues presentan una
cierta limitación debido a las siguientes razones:
1) predominio de la fase líquida sobre la sólida,
2) el ensayo se realiza en un sistema cerrado, lo que da lugar al desarrollo de procesos
secundarios debido a un elevado tiempo de contacto entre el soluto y el líquido,
3) no se produce un proceso de suspensión de las partículas coloidales de manera
uniforme,
4) la superficie de contacto sólido-líquido es mayor en el ensayo de “Batch” que en los
ensayos de flujo o en condiciones naturales, pues las partículas están nadando en un
medio acuoso. El proceso de agitación en que se realiza el ensayo facilita la
separación de las partículas sólidas y se destruye la estructura del medio poroso,
5) no se produce el proceso de dispersión y difusión como ocurre en un medio de flujo
continuo,
Tabla 7.1. Media de las principales propiedades físico - químicas de los residuos (N=5).

Propiedades
Materia orgánica
Partículas tamaño arena &lt;2mm (%)
Partículas tamaño limo (%)
Partículas tamaño arcilla (%)
pH (ratio 1:2.5)
Conductividad (µS/cm) (ratio 1:2.5)
Capacidad de intercambio catiónico (CIC) (meq/100g de sólido)
Hierro amorfo (g/kg)
Manganeso amorfo (g/kg)
Aluminio amorfo (g/kg)
Sílice amorfa (g/kg)
Superficie efectiva aproximada (m2/g)

ACL
4.6
10
70
20
6.45
670
10
21.321
2.33
3.015
0.208
80-112

SAL
0.63
14
70
16
4.1
790
8
1.407
0.208
2.452
0.125
70-97

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

228

6) las técnicas de separación de la fracción líquida de la sólida en muchos casos son
dependientes del sistema de separación empleado y del técnico que realiza la
operación,
7) las condiciones ambientales establecidas durante el tiempo de agitación son
alteradas al ponerse en contacto con el medio ambiente (atmósfera del laboratorio)
para realizar la separación de las dos fases (filtración).
A continuación caracterizaremos la adsorción y la desorción del Ni(II), Cr(VI) y Mn(II)
en dos residuos. Estos ensayos permiten evaluar la capacidad de adsorción y desorción,
la influencia de la relación sólido/concentración, la adsorción en función del tiempo y
conocer la capacidad efectiva de estos residuos para retener la masa de metal adsorbida.
Tabla 7.2. Características de los metales usados en el ensayo de flujo y transporte (Burriel et
al., 1985).
Elementos
Níquel Cromo
Manganeso

Grupo de la tabla periódica
Símbolo químico
Valencia más estable
Otras valencias en que se presentan en la
naturaleza
Número atómico
Peso atómico
Punto de ebullición (oC)
Punto de fusión (oC)
Solubilidad en el agua natural
Densidad (g/cm3)

VIII
Ni
2+
3+

VIB
Cr
3+
6+, 2+

VIIB
Mn
2+
7+, 6+, 4+, 3+

28
58.71
2730
1453
baja
8.9

24
51.996
2665
1875
baja
7.19

25
54.938
2150
1245
baja
7.43

7.1.4. Metodología de los experimentos en Batch
La obtención de las isotermas de adsorción y desorción del Ni(II), Cr(VI), Mn(II) se ha
realizado en el laboratorio a temperatura controlada de 22±2oC, mediante ensayos
Batch. Las disoluciones de los metales se prepararon en KNO3

0.01 mM como

electrolito soporte a pH=5.5. Esta solución es la misma que se utilizará posteriormente
en los ensayos de flujo pues permite estabilizar la fuerza iónica de la solución,
estabilizar la carga de las partículas sólidas minerales o no minerales y conseguir el
mismo nivel de agregado en el medio poroso. Comúnmente en los ensayos de Batch se
emplean como electrolitos soluciones de metales divalentes como el CaCl2 y MgCl2. En
nuestro caso los residuos se caracterizan por presentar un alto contenido de Mg y un

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

229

bajo contenido en Ca. Además, en el caso de las soluciones electrolíticas de elementos
de carga divalente se ha comprobado que favorecen la adsorción (Selim and Amancher,
1997). Considerando este criterio y el hecho de haber en la literatura estudios de
adsorción de Ni y Cr en suelo con el uso de el KNO3 como solución electrolítica donde
se han tenido buenos resultados y considerando las características de nuestro material se
decidió emplear la misma solución que en los trabajos de (Adriano, , 1995, Wang et al.,
1998)
Los ensayos de adsorción-desorción se realizaron con una relación 1:10 (dos gramos de
suelo y 20 ml de solución). La metodología empleada para este tipo de ensayo
generalmente consiste en poner un volumen de sólido conocido (previamente secado a
temperatura de 40 grados) en contacto con un volumen conocido de la solución
electrolítica en la que se encuentra el soluto y extraer muestras de la fase líquida cada
cierto intervalo de tiempo (Wang et al, 1998, Payne et al., 1998). En nuestro caso fue
necesario obtener cada punto de la isoterma de forma independiente, debido a la
dificultad para separar la fase líquida de la sólida, al ser necesario centrifugar y filtrar la
solución en cada ensayo. Los puntos de las isotermas realizados para ambos residuos se
muestran en la Tabla 7.3. En la preparación de la solución con los metales se emplearon
diferentes sales. En el Cr se utilizó el K2CrO4, el Mn(NO3)2 para el Mn y la solución de
Ni se preparó a partir de Ni(NO3)26H2O. Las principales características se relacionan en
la Tabla 7.2. En la Tabla 7.3 se presentan las diferentes concentraciones molares que
serán usadas en cada uno de los metales, en todos los casos se expresan además las
concentraciones en mM.
Los ensayos de adsorción-desorción se realizaron de acuerdo a los siguientes pasos:
1- las muestras de 2 g de residuo sólido depositadas en un tubo de plástico (volumen
del tubo 40 cm3) fueron puestas en contacto con un volumen de 20 ml de una
solución de KNO3 1 mM a pH 5.5 y se colocaron en un agitador durante un periodo
de 24 horas para estabilizar la fuerza iónica de la solución acuosa y la carga iónica
de las partículas,
2- a las 24 horas fueron centrifugadas durante 10 minutos a 900 r.p.m. y fue separada
la fase sólida de la líquida,

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

230

3- al terminar el paso 2 las muestras sólidas fueron lavadas en dos pasos: primero se
lavó con agua milliQ pH 5.6 y después con una solución diluida de KNO3 0.01 mM
a pH= 5.5, para ambos lavados se utilizó un volumen de líquido de 20 ml. En el
primer caso fueron agitadas durante una hora y posteriormente centrifugadas a 900
r.p.m. y separadas la fase sólida de la líquida, en el segundo caso fueron agitadas
durante 24 horas y posteriormente centrifugadas durante 10 minutos a 900 r.p.m. y
separada la fase sólida de la líquida,
4- Terminado el paso 3 se añadió a los sólidos el volumen de la solución (20 ml) con
las diferentes concentraciones de metal en cada uno de los recipientes,
5- las muestras de sólidos en contacto con las soluciones de metales fueron colocadas
en un agitador rotatorio (a 10 r.p.m.) y dejadas equilibrar durante los siguientes
intervalos de tiempo, 5, 10, 30, 60, 120, 240, 480, 1400 y 4320 minutos, para
obtener la isoterma de adsorción y la cinética de adsorción,
6- Al culminar cada período de tiempo se realizó el centrifugado (durante 10 minutos a
900 r.p.m.) y el filtrado de la solución mediante un filtro (Millipore) de 0.45 micras
separando la fase sólida de la líquida y
7- a la solución acuosa filtrada se le midió el pH y el Eh, posteriormente se determinó
por ICP-AES la concentración del soluto.
8- Al culminar el paso 6 la fase sólida empleada en el proceso de adsorción (todos los
puntos donde no fue adsorbido en totalidad el metal de la solución) fue puesta en
contacto con una solución acuosa diluida de KNO3 0.01 mM sin metal. Luego se
colocaron en un agitador (10 r.p.m.) y se dejaron equilibrar durante los siguientes
intervalos de tiempo, 5, 10, 30, 60, 120, 240, 480, 1400 y 4320 minutos, para
obtener la isoterma de desorción y la cinética de desorción.
9- Se repitieron los pasos 6 y 7.
Para observar con mayor detalle la histéresis del proceso de adsorción-desorción se
realizaron ensayos de desorción con cinco ciclos de lavado. Los puntos de desorción se
corresponden con las muestras utilizadas en el último y el antepenúltimo punto de la
isoterma de adsorción. La desorción se realizó con la misma metodología que los
ensayos de Batch, a partir del paso 5, con la única diferencia de que en el proceso de
desorción la solución electrolítica no contiene ningún tipo de metal. La relación sólido
líquido de 1:10, durante períodos de 8 horas, se realizaron 5 ciclos de lavado.

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

231

En todos los casos de ensayos de adsorción el pH inicial de la solución (paso 4 de la
metodología) es el que impone la concentración del metal con que se realiza el ensayo
(Cr(VI), Ni(II) y Mn(II)). La diferencia entre la concentración de la solución inicial y la
final se atribuye a la capacidad de adsorción de los residuos.
Tabla 7.3. Relación de las concentraciones de soluto en la solución acuosa para la que se realizó
la isoterma de adsorción.
Concentración mM 0.1
0.4
0.75
1
2
3
4
5
5.5
6
7
ACL
Mn(II)
X
X
X
X
X
X
X
X
NR
X
NR
Cr(VI)
X
X
X
X
X
X
X
NR NR
X
NR
Ni(II)
X
X
X
X
X NR
X
X
X
X
NR
SAL
Mn(II)
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
Cr(VI)
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
NR
Ni(II)
X
X
X
X
X
X
X
X
NR
X
NR
ACL= residuo del proceso lixiviación carbonato amoniacal, SAL= residuo del proceso lixiviación ácida
NR, ensayo no realizado.

7.5
NR
NR
X
X
NR
NR

La masa de metal adsorbida por unidad de masa de sólido (Sa) en cada uno de los
ensayos Batch se determinó por la diferencia entre la concentración en la solución
inicial (Co) y la concentración en la solución final (Cw),

Sa =

(Co − Cw )V
M

(7.1)

donde M masa total de residuo y V volumen de la solución electrolítica.
La masa de soluto desadsorbida (Sd) se determinó por diferencia entre la concentración
inicial de la solución acuosa sin soluto (Cwi) y la concentración en la solución acuosa
final (Cwf) después de su interacción con la masa de suelo que se había usado en el
proceso de adsorción.
Sd =

(Cwf − Cwi )V
M

(7.2)

La determinación de la isoterma de adsorción es un pre-requisito para la estimación de
los diferentes parámetros que controlan el flujo y transporte de contaminantes en el
suelo (Van Genuchten and Wierenga, 1976; Rao et al., 1993, Brusseau et al., 1989). En
nuestro caso la isoterma de adsorción ha sido descrita mediante la ecuación de
Freundlich (ec. 7.3) asumiendo que se ha alcanzado el “equilibrio” en la solución
residuo-líquido,

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

232

n≠0

S = K f Cwn

(7.3)

donde Kf y n son constantes cuyos valores se pueden obtener de la isoterma de
adsorción mediante un ajuste por mínimos cuadrados ó un ajuste por regresión lineal de
la expresión en forma logarítmica de la ecuación de Freundlich, que se expresa de la
siguiente forma
n≠0

log Sa = log K f + n log Cw

(7.4)

en este caso el valor de Kf se corresponde con la intersección de la recta de ajuste con el
eje de adsorción (Sa) (en escala logarítmica) y n corresponde a la pendiente de dicha
recta.
7.1.5. Isoterma de adsorción y desorción del Mn(II)

En la isotermas de adsorción en función del tiempo solamente se representan los puntos
donde la masa del soluto no es adsorbida totalmente (Figura 7.1A). La adsorción del 90
% de la masa total de Mn(II) que retienen los residuos ocurre prácticamente en las
primeras 2 horas, alcanzando el estado de equilibrio en unas 4 horas para los dos
residuos (Figura 7.1A y 7.1B).
2500

700
Mn(II)- Residuo SAL

Mn(II)- Residuo ACL
600
2000

Sa (mg/kg)

Sa (mg/kg)

500
1500

1000

1 hora
1 hora
22 horas
horas
4
horas
4 horas
6 horas
6 horas
8 horas
824horas
horas

500

400
300
1 hora
2 horas
4 horas
6 horas
8 horas
24 horas

200
100
0

0
0

50

C w (mg/L)

100

150

0

100

200
C w (mg/L)

300

Figura 7.1A. Isoterma de adsorción de Mn(II) para diferentes tiempos de contacto sólidolíquido en los dos residuo. ACL: residuos del proceso lixiviación carbonato amoniacal, SAL:
residuo del proceso mediante lixiviación ácida.

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

233

La isoterma de adsorción del Mn(II) de los dos residuos mineros analizados es no lineal
y se puede apreciar la existencia de un buen coeficiente de correlación de los datos
obtenidos, ajustados a la ecuación de Freundlich (Figura 7.2). La masa adsorbida en el
residuo ACL es 3.5 veces mayor que en el residuo SAL, siendo el valor del coeficiente
de reparto (Kf) 53 veces mayor en el residuo ACL que en el residuo SAL. Esta
diferencia entre los valores de Kf puede ser el resultado de la diferencia en el pH inicial
de los sólidos de los dos residuos (pHSAL=4.5 y pHACL =6.9). Generalmente el proceso
de adsorción del manganeso es mayor en aquellos suelos que presentan pH más
elevados (Mckenzie, 1980; Spark, 1995; Tan, 1992, 1994, Selim and Amacher, 1997).
Aunque otros factores que pueden estar favoreciendo el proceso de adsorción en el
residuo ACL es la mayor cantidad de hierro amorfo y su mayor superficie especifica.
Específicamente en el trabajo de Mckenzie, (1980) se realizan ensayos de adsorción
sobre la hematita y la goethita, comprobando que los mayores valores de adsorción del
manganeso son para pH próximos a 7.

Mn
C o =282.02 mg/L

Cw (mg/L)

300
200

Adsorción residuo SAL
Adsorción residuo ACL

100
0
0

1

10

100

1000

10000

Tiempo (minutos)

Cw (mg/L)

30

Mn
C o =0 mg/L

20

10

Desorción residuo SAL
Desorción residuo ACL

0
0

1

10

100

1000

10000

Tiempo (minutos)

Figura 7.1B. Evolución de la concentración del agua en función del tiempo durante los
procesos de adsorción y desorción del Mn(II) en los dos residuos.

De acuerdo a la forma de la curva que describe la isoterma, ésta se clasifica como una
isoterma tipo “h” según la clasificación de Giles et al., (1960). La isoterma de tipo “h”

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

234

es un caso particular de las isotermas tipo “L” (Apéndice B). Las isotermas de adsorción
con forma de “h” son indicativas de una gran afinidad entre el soluto y el absorbente.
Según los estudios de Sparks, (1995), este tipo de isoterma en ocasiones apuntan a la
formación de complejos en el proceso de adsorción. Se observa que las características
de isoterma tipo “h” son más marcadas en el residuo ACL. Los 4 puntos de la isoterma
de desorción en el residuo ACL en la Figura 7.2 se corresponden con el proceso de
desorción de los 4 puntos de la parte superior de la isoterma de adsorción. En el residuo
SAL los 9 puntos de la isoterma de desorción se corresponden con la desorción de los 9
puntos de la isoterma de adsorción.
700

2500

Mn(II)- Residuo SAL

Mn(II)- Residuo ACL

600

Se=9.77*C w +37.72
2

2000

R =0.95
Sa=1054.45*C w

0.14

500

2

Sa=19.704*C w

Sa (mg/kg)

Sa (mg/kg)

R =1
1500
Se=60.94*C w +990.85
2

R =0.99

1000

0.60

2

R =0.99

400
300
200

500

Adsorción

100

Adsorción

Desorción

Desorción

0

0
0

50

100
C w (mg/L)

150

200

0

100

200
C w (mg/l)

300

400

Figura 7.2. Isotermas de adsorción y desorción del Mn(II) en los dos residuos mineros.

La desorción es lineal en ambos residuos. Este tipo de comportamiento es indicativo de
la existencia de un equilibrio entre la masa que hay en la solución y la del adsorbente
sin que se pueda definir una fuerza específica de unión entre el soluto y el adsorbente.
En este caso la masa adsorbida es dependiente de la concentración de soluto, de las
condiciones físico - químicas del medio y de las propiedades cinéticas del soluto.
En la Figura 7.3, se puede apreciar la irreversibilidad del proceso de adsorción. El
ensayo se ha realizado a partir de dos puntos de la isoterma de adsorción. En ambos
casos la variación de la masa retenida depende en parte del punto de partida de la
isoterma de adsorción. Esto nos permite asegurar que la adsorción efectiva que tiene un
medio poroso depende del valor de la concentración inicial que se haya usado en el

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

235

ensayo de adsorción. El residuo utilizado en el proceso de adsorción en contacto con
una solución acuosa, es capaz de liberar una determinada masa de soluto. El proceso de
liberación depende de los ciclos de lavado a que se ha sometido el absorbente, pero en
todos los casos se observa que existe una cantidad de soluto que no es cedida al medio
acuoso, a la que denominamos adsorción efectiva. Se aprecia con claridad que la
capacidad de retener mayor porcentaje de la masa total adsorbida es mucho mayor en el
residuo ACL que en el residuo SAL.
700
Mn(II)- Residuo SAL

Mn(II)- Residuo ACL
600
2000

Sa (mg/kg)

Sa (mg/kg)

500
400
300

1500
200
Adsorción

Adsorción

Desorción

100

Desorción

Desorción

Desorción
0

1000
0

50

100
C w (mg/L)

150

0

100

200
C w (mg/l)

300

400

Figura 7.3. Histéresis del proceso de adsorción/desorción del Mn(II) en los dos residuos
mineros. A partir de dos puntos diferentes de la isoterma de adsorción. En el residuo ACL sólo
se representa la parte superior de la isoterma, para una mejor comprensión.

7.1.6. Isoterma de adsorción y desorción del Ni(II)

A partir de los experimentos de adsorción del Ni(II) en función del tiempo se puede
apreciar que en el residuo ACL el equilibrio de adsorción se alcanza prácticamente a las
dos horas, más rápido que en el caso del manganeso. En el caso del residuo SAL el
equilibrio es prácticamente instantáneo (Figura 7.4A y 7.4B). El hecho de que el
equilibrio de adsorción se alcance rápidamente, parece indicar que el mecanismo de
adsorción predominante es el de las fuerzas de atracción electrostáticas controlado por
la carga de las partículas sólidas (potencial zeta).

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)
2500

236

600

Ni(II)- Residuo ACL

Ni(II)- Residuo SAL
500

2000

1000

Sa (mg/kg)

Sa (mg/kg)

400
1500

1 hora
2 horas
4 horas
6 horas
8 horas
24 horas

500

300
1 hora
2 horas
4 horas
6 horas
8 horas
24 horas

200

100

0

0
0

50

100
150
C w (mg/L)

200

250

0

100

200
300
C w (mg/L)

400

500

Figura 7.4A. Isoterma de adsorción del Ni(II) para diferentes tiempo de contacto sólido-líquido
para los dos residuos. Sólo se representan los puntos de mayor concentración en el residuo
ACL, pues para baja concentración en la solución inicial la adsorción del soluto es total.

En el níquel se puede ver que existen diferencias muy marcadas en el proceso de
adsorción de los dos residuos (Figura 7.5). El residuo ACL presenta una isoterma de
adsorción no lineal y para el residuo SAL la isoterma es lineal (Figura 7.5). Los 5
puntos de la isoterma de desorción en los dos residuo se corresponden con los 5 puntos
de la parte superior de la isoterma de adsorción. Se puede apreciar la existencia de un
buen coeficiente de correlación de los datos obtenidos, ajustados a la ecuación de
Freundlich (ecuación 7.2). La masa de soluto adsorbida por el residuo ACL es 4 veces
mayor que en residuo SAL (Tabla 7.7). El valor de Kf obtenido para el residuo ACL es
muy elevado (1057), esto constituye un indicativo de que el Ni(II) está fuertemente
fijado a la superficie de los sólidos. El valor de Kf (Figura 7.5, Tabla 7.7) en el residuo
ACL es tres órdenes de magnitud mayor que en residuo SAL.

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

Cw (mg/L)

380

237
Ni
C o =303.89 mg/L

280
Adsorción residuo SAL

180

Adsorción residuo ACL

80
0

1

10

100

1000

10000

Tiempo (minutos)
25

Ni
C o =0 mg/L

Cw (mg/L)

20

Desorción residuo SAL
Desorción residuo ACL

15
10
5
0
0

1

10

100

1000

10000

Tiempo (minutos)

Figura 7.4B. Evolución de la concentración del agua en función del tiempo durante los
procesos de adsorción y desorción del Ni(II) en los dos residuos.

Los resultados obtenidos en el caso del Ni para el residuo ACL son coherentes con
estudios de adsorción realizados sobre fases minerales de óxidos e hidróxidos de hierro
similares a las que conforman los residuos objeto de este estudio (Mckenzie, 1980;
Sparks, 1995; Sharma y Lewis, 1994; Tan, 1994; Payne et al., 1998). Los trabajos de
estos investigadores muestran que los mayores valores de adsorción se alcanzan en
medios porosos con pH superiores a 5. Principalmente en los medios porosos con pH
entre 6-7, la movilidad del níquel es muy baja, y en el caso de las aguas subterráneas se
encuentra en concentraciones de pocos miligramos por litro, generalmente menor que
uno (Adriano, 1995). Los estudios de Poulsen and Bruun (2000) en suelos naturales
concluyen que la adsorción del níquel depende del pH y de la solución electrolítica que
se use en el experimento.
El hecho de que el residuo SAL presente una isoterma de adsorción lineal está motivado
por el pH ácido del residuo y la existencia de diferentes óxidos e hidróxidos de Fe y Al,
que actúan como tampón. Para los períodos de tiempo estudiados el pH se mantiene en
el rango de 4 a 4.4, disminuyendo ligeramente en la medida que aumenta la
concentración molar de la solución. En este rango de pH la adsorción por los óxidos e

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

238

hidróxidos de hierro es muy baja debido al potencial zeta de las partículas sólidas que
conforman las fases minerales presentes en los residuos.
La forma de la isoterma para el residuo ACL es de tipo “h” muy bien marcada,
indicativo de la gran afinidad (atracción) entre el soluto y el absorbente. En el caso del
residuo SAL la isoterma de adsorción es lineal de tipo “C”, donde existe un equilibrio
entre la concentración de soluto en la solución y el adsorbente.
El estudio de la desorción en el níquel, muestra una isoterma lineal en los dos residuos,
lo cual indica que la irreversibilidad del proceso es limitada, mostrando una gran
histéresis. En el caso del residuo SAL se observa la facilidad del sólido de desadsorber
la masa de soluto retenida en el proceso de adsorción. El hecho de que la desorción de
Ni sea mayor en ACL que en SAL está motivado por el pH del residuo SAL, pues a pH
ácidos la movilidad del Ni(II) se incrementa notablemente.
3000

600

Ni(II)- Residuo ACL

Ni(II)- Residuo SAL

2500

500

Sa=1058.16*C w

400

0.15

2

Sa (mg/kg)

Sa (mg/kg)

2000

R =0.99
1500
Se=29.84*C w +1786.8
2

R =0.95

1000

Sa=0.76*C w

Se=C w +1

300

2

R =0.99

2

R =1
200

100

500
Adsorción

Adsorción

Desorción

Desorción
0

0
0

50

100
150
C w (mg/L)

200

250

0

100

200
300
C w (mg/L)

400

500

Figura 7.5. Isoterma de adsorción y desorción de Ni(II) en los dos residuos mineros. Se: masa
retenida después del proceso de desorción.

El comportamiento lineal de la isoterma de adsorción del Ni(II) en SAL se corresponde
con los resultados de los trabajos realizados por Smith et al., (1998). Este investigador
determina la adsorción del Ni(II) y otros metales en óxidos e hidróxidos de hierro,
observando que la adsorción es muy baja y lineal en el rango de pH entre 4-5, mientras
que para pH mayores se convierte en fuertemente no lineal. Para los rangos de

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

239

concentración analizados en este estudio la desorción del Ni(II) en el residuo SAL es
lineal para estos mismos valores de pH (entre 4-5) (Figura 7.5).
En las Figuras 7.5 y 7.6, se puede observar la histéresis en el proceso de adsorción del
Ni(II) en los dos residuos. El ensayo se ha realizado a partir de dos puntos de la
isoterma de adsorción. La histéresis es más marcada en el residuo ACL, donde la masa
efectiva de soluto retenida para estas condiciones de ensayo supera los 1800 mg/kg, lo
que denota gran capacidad de este residuo para retener la masa de Ni(II) adsorbido
inicialmente en el proceso de adsorción. Sin embargo en el residuo SAL se observa que
el sólido cede con mucha mayor facilidad la masa de soluto adsorbida inicialmente,
llegando a ser muy pequeña la masa retenida (menos de 80 mg/kg de sólido), para las
condiciones en que se ha realizado el ensayo (Figura 7.6). La masa retenida depende
hasta cierto punto de la posición de partida (masa adsorbida) de la isoterma de
adsorción.
2400

600

Ni(II)- Residuo ACL

Ni(II)- Residuo SAL

500
2200

Sa (mg/kg)

Sa (mg/kg)

400

2000

300

200
1800
Adsorción
Desorción

100

Adsorción
Desorción
Desorción

Desorción

0

1600
0

50

100
150
C w (mg/L)

200

250

0

100

200
300
C w (mg/L)

400

500

Figura 7.6. Histéresis del proceso de adsorción-desorción del Ni(II) en los dos residuos
mineros.

En el proceso de desorción del Ni(II) se aprecia que inicialmente la masa de soluto
cedida al medio acuoso es muy grande y que en la medida que se realizan los
posteriores lavados este proceso es cada vez más lento. En los dos residuos se observa
que el volumen de masa cedido inicialmente al medio depende del punto de partida de
la isoterma de adsorción. En ninguno de los casos la curva que describe el proceso de

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

240

desorción sigue la misma pendiente que la de adsorción. Para los dos residuos el
proceso de desorción es lineal. La existencia de esta diferencia entre el proceso de
adsorción y el de desorción denota la presencia de una gran histéresis.
7.1.7. Isoterma de adsorción y desorción del Cr(VI)

De acuerdo con los resultados obtenidos el proceso de adsorción del Cr(VI) es algo más
lento que el Ni(II) y el Mn(II). En la Figura 7.7 y 7.8, se puede observar como el
equilibrio se alcanza para un período superior a las 6 horas en el residuo SAL y para 2
en el residuo ACL. La fase sólida presenta además mucha menos afinidad por el soluto
que en el caso del Ni(II) y Mn(II), debido a que las partículas minerales con un
potencial zeta que tengan carga positivas en esta condiciones de pH son mucho menores
que las que presentan carga negativa (Tabla 7.6).
1800

500

Cr(VI)- Residuo SAL

Cr(VI)- Residuo ACL
1500

400

Sa (mg/kg)

Sa (mg/kg)

1200
300

1 hora

200

2 horas

900
1 hora
2 horas

600

4 horas

4 horas

6 horas

100

6 horas
300

8 horas

8 horas

24 horas

24 horas
0

0
0

50

100
150
200
C w (mg/L)

250

300

0

50

100
C w (mg/L)

150

200

Figura 7.7. Isotermas de adsorción del Cr(VI) para diferentes tiempos para los dos residuos
ACL y SAL.

En el cromo se puede observar que al igual que el Mn(II) presenta una isoterma de
adsorción no lineal para los dos residuos. La adsorción del Cr(VI) en el residuo SAL es
4 veces mayor que en el residuo ACL (Figura 7.9). En este caso, al parecer la adsorción
del Cr(VI) está controlada por el pH. En suelos con pH entre 6 y 7 la movilidad del
Cr(VI) es mayor que en suelos con pH más ácidos (Weng et al, 1994; Adriano, 1995;
Tan, 1994; Selim and Amacher, 1997; Brigatti et al., 2000). En ambos residuos se

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

241

observa un buen ajuste de la isoterma de adsorción a la ecuación de Freundlich. El valor
de Kf (461) en el residuo SAL es15 veces mayor que en el residuo ACL. Por otra parte,
el valor de n (0.47) en el residuo ACL es prácticamente el doble que el del residuo SAL
(n=0.26) (Figura 7.9).
225
Cr(VI)
C o =196.13 mg/L

Cw (mg/L)

200
175
150

Adsorción residuo ACL

125

Adsorción residuo SAL

100
75
50
0

1

10

100

1000

10000

Tiempo (minutos)
20

Cw (mg/L)

Cr(VI)
C o =0 mg/L
10
Desorción residuo SAL
Desorción residuo ACL
0
0

1

10

100

1000

10000

Tiempo (minutos)

Figura 7.8. Evolución de la concentración del agua en función del tiempo durante los procesos
de adsorción y desorción del Cr(VI) en los dos residuos.

La isoterma de desorción en el cromo es lineal en los dos residuos. En nuestro caso se
puede apreciar la irreversibilidad del proceso de adsorción (histéresis) y como la masa
desadsorbida en este proceso es mayor en el residuo ACL, que presenta un pH más alto.
Los ensayos de desorción del cromo no son muy comunes. En los casos consultados en
la literatura se aprecia que en los estudios de adsorción - desorción de metales pesados
en suelos el proceso presenta histéresis (Selim and Amacher, 1997; Brigatti et al.,
2000).
En la Figura 7.10 se observa la irreversibilidad o histéresis del proceso de adsorción en
el Cr(VI). El ensayo se ha realizado a partir de dos puntos de la isoterma de adsorción.
En ambos casos la variación de la masa retenida depende del punto de partida a partir de
la isoterma de adsorción. El residuo ACL retiene menor cantidad de masa que el residuo
SAL, aspecto que está regulado por el pH de la solución acuosa (Figura 7.10). Esta

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

242

propiedad del proceso de adsorción-desorción en el Cr(VI) ha sido reportada por otros
investigadores (Selim and Amacher, 1997). En el residuo SAL la masa retenida por el
residuo es función de la magnitud de la concentración con que se realice el ensayo de
adsorción, del número de veces y tiempo de lavado. Para el caso del residuo ACL la
masa retenida depende menos de la masa inicialmente adsorbida.
1800
Cr(VI)- Residuo ACL

Cr(VI)- Residuo SAL

400
1500
Sa = 30.55*C w 0.47

Sa = 461.51*C w 0.26

1200

R 2 = 0.99

Sa (mg/kg)

Sa (mg/kg)

300

200
Se = 23.86*C w

R 2 =1.00

900

Se=87.375*C w +289.83

600

R 2 = 0.9133

R 2 =0.98

100
300

Adsorción (Sa)

Adsorción
Desorción

Desorción (Se)

0

0
0

100
200
C w (mg/L)

300

0

50

C w (mg/L)

100

150

Figura 7.9. Isoterma de adsorción - desorción del Cr(VI) en los dos residuos mineros. Los 5
puntos de la isoterma de desorción se corresponden con los 5 puntos de la parte superior de la
isoterma de adsorción.

El residuo SAL tiende a retener una masa de soluto importante, más de 450 mg/kg y el
ACL 100 mg/kg. Al parecer la liberación de cierta proporción de la masa retenida por
adsorción es prácticamente irreversible por procesos de lavado.
7.1.8. Discusión de los resultados de los ensayos Batch

De los ensayos de adsorción-desorción realizados en el laboratorio con los diferentes
metales se puede deducir que la desorción del cromo en función del tiempo es mucho
más lenta que en los otros dos metales estudiados y el “equilibrio” se alcanza, al
parecer, para un período de 8 horas, mientras que para el resto de los elementos
metálicos el “equilibrio” se alcanza para un período de tiempo inferior a las 4 horas
(Figura 7.1B, 7.4B y 7.7B). Se puede apreciar que a partir de las 2 horas el valor del pH
varía muy poco manteniéndose casi estable, dependiendo ligeramente de la

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

243

concentración de la solución. El Eh siempre es positivo, por lo que las condiciones de
los ensayos son oxidantes.

1800

Cr(VI)- Residuo ACL

Cr(VI)- Residuo SAL

400
1500

1200
Sa (mg/kg)

Sa (mg/kg)

300

200

900

600
Adsorción

100

Adsorción
Desorción
Desorción

300

Desorción
Desorción

0

0
0

100
200
C w (mg/L)

0

300

50

C w (mg/L)

100

150

Figura 7.10. Histéresis del proceso de adsorción - desorción del Cr(VI) en los dos residuos
mineros. Donde Sa: masa total adsorbida y Se: adsorción efectiva.
Tabla 7.5. Valores de pH inicial y final de los ensayos de adsorción y desorción en función del
tiempo (minutos) para el Ni (II), Cr(VI) y Mn(II).

Residuo SAL una concentración de 4 mM
Tiempo en minutos
Metal
Cr(VI)
Mn(II)
Ni(II)

Ensayo
Adsorción
Desorción
Adsorción
Desorción
Adsorción
Desorción

Inicial
6.11
5.08
5.45
5.07
4.87
4.56

5
5.95
5.11
5.66
5.09
4.12
4.53

10
6.01
5.22
5.61
5.25
4.18
4.51

30
5.95
5.22
5.75
4.92
4.12
4.50

60
5.85
2.18
5.76
4.77
4.14
4.29

120
6.15
5.16
5.72
4.85
4.11
4.27

240
6.05
5.15
5.78
4.88
4.44
4.30

480
6.11
5.21
5.70
4.79
4.13
4.36

1440
6.04
5.20
5.68
4.76
4.16
4.34

4320
6.10
5.23
5.62
4.79
4.15
4.35

480
7.70
7.47
6.40
6.85
6.30
6.00

1440
7.70
7.52
6.70
7.26
6.36
6.11

4320
7.71
7.50
6.82
7.36
6.56
6.12

Residuo ACL una concentración de 4 mM
Tiempo en minutos
Metal
Cr(VI)
Mn(II)
Ni(II)

Ensayo
Adsorción
Desorción
Adsorción
Desorción
Adsorción
Desorción

Inicial
7.93
7.5
6.5
7.1
5.46
5.56

5
7.72
7.56
6.37
6.67
6.30
5.86

10
7.74
7.59
6.38
6.62
6.31
5.89

30
7.77
7.41
6.28
6.67
6.35
5.92

60
7.72
7.35
6.10
6.71
6.21
5.98

120
7.79
7.59
6.11
6.70
6.24
5.99

240
7.89
7.58
6.36
6.90
6.23
6.01

A partir de los resultados de adsorción se deduce que esta ocurre en un tiempo
relativamente corto (Figuras 7.1B y 7.4B y 7.7B). El hecho de que la adsorción sea tan
rápida permite suponer que la mayor parte de la masa adsorbida es por causas

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

244

puramente físicas, donde la adsorción por fuerzas electrostáticas (carga de las partículas
o potencial zeta) es la que juega el papel fundamental en el proceso de adsorción y que
la existencia de posibles procesos de quimisorción (para los intervalos de tiempo en que
se han realizado los ensayos) desempeñan un papel secundario. Este aspecto se
corrobora con los análisis por difracción de Rx donde no se reporta la existencia de
minerales del grupo de las arcillas. Los procesos de intercambio en este caso
desempeñan un papel menos importante, pues los residuos presentan una baja capacidad
de intercambio catiónico (CIC=8-10 meq/100 gramos de residuo sólido, Tabla 7.1). Es
bueno señalar que el material presenta gran cantidad de minerales amorfos y de muy
mala cristalización, pues en los difractógramas se observa un gran fondo y la intensidad
de los picos en comparación con la concentración de Fe existente es baja.
Tabla 7.6. Valores de pH para los que la carga de las partículas sólidas es igual a cero
(potencial zeta y en la literatura anglosajona points of zero charge).

Mineral

Hematita
Goethita
Maghemita
Magnetita
Aluminio amorfo
Hierro amorfo
Ferrihydrita
Gibbsita
Corindon
Lepidocrosita
Cuarzo
Magnesita
calcinada
Minerales de Mn
?
?
Anatasa
(o)

Fórmula
química

(0)

α - Fe2O 3
α – FeOOH

8.5

pH

solución
KNO3

en

una pH
de

(1)

3.2
6.8
6.2(5)

Al(OH)3
AlOOH
Fe(OH) 3
Fe5OH8
4H2O
α -Al(OH)3
α – Al2O3
γ−FeO OH
SiΟ2
δ-MgO

2
4.6

β-MnO2
δ-MnO2
γ-MnO2
TiO2

7.3
1.5
5.6
5.5-5.8

pH(2) pH(3)

8.5
7.3

6.7

6.7

Superficie
específica

Se (m2/g)
85(5); 22(0)
75(5), 2891(0)

85(5)

8.3

5.0

8.5
8.1

8.5

9.2
8.1
7.1
9.06

4.8

8.5

5
9.1

600(4)
18-47(0)
67.3(0)

5.4-7.3
2.9

6.(5)

2.0
12.4

2.8

85(5)
43(0)

Anderson y Rubin, (1999) (1) Tan, (1994), pag 163; (2) Appelo and Postma, (1993), pag. 154; (3) Spark,
(1995), pag. 134; (4)Stollenwerk, (1994), (5)Mackenzie, (1980). Estos valores corresponden a diferentes
fuentes bibliográficas y diferentes métodos de medida por lo que no son necesariamente comparables. Sin
embargo, se puede apreciar que en muchos casos los resultados son similares.

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

245

Los resultados Batch permiten concluir que la preferencia de adsorción de acuerdo a la
masa retenida en el residuo ACL es Ni(II)&gt;Mn(II)&gt;Cr(VI), mientras que en el residuo
SAL es Cr(VI)&gt;Mn(II)&gt;Ni(II). El hecho de que estos residuos y en especial el residuo
ACL presente una gran capacidad de adsorción es debido a la existencia de una mayor
superficie específica de las partículas que lo forman (mayor cantidad de Fe amorfo)
(Tabla 7.1). Esta capacidad de adsorción en el residuo ACL para el Ni y el Mn puede
estar favorecida además por una CIC ligeramente mayor que en el residuo SAL, así
como un mayor pH y un mayor contenido de minerales de hierro y mayor contenido de
compuestos orgánicos derivados de la combustión del petróleo (Tabla 7.1).
La capacidad de adsorción de los minerales formados por óxidos e hidróxidos de Fe
(ferryhidrita, hematita y goethita) ha sido evaluada por diferentes investigadores
(Mckenzic, 1980; Spark, 1995; Payne et al., 1998) y en todos los casos se ha podido
comprobar que los mayores valores de adsorción se obtienen para valores de pH entre 6
y 7. Lo que demuestra que el pH puede considerase como el factor o parámetro
principal que controla este proceso para estos materiales, debido a la ausencia de
minerales del grupo de las arcillas y al papel secundario que desempeñan los procesos
de intercambio o quimisorción.
Stollenwerk, (1994), en un estudio de contaminación de un acuífero por el lixiviado de
escombreras de residuos, donde en la matriz del acuífero existía ferryhidrita y óxidos e
hidróxidos de aluminio, hierro y manganeso plantea que: el proceso de adsorción está
controlado mayoritariamente por la ferryhidrita, por lo que es el principal elemento de
adsorción en el medio y que el aluminio y el manganeso amorfo desempeñan un papel
muy inferior. En su análisis concluye que resulta imposible poder diferenciar el
porcentaje de adsorción de la ferryhidrita con relación al aluminio y manganeso amorfo.
En general se considera que la ferryhidrita es el principal adsorbente por su gran
superficie especifica 600 m2/g (Stollenwerk, 1994). En nuestro caso consideramos que
si parte de este hierro se encuentra en forma de ferryhidrita, como parecen indicar los
resultados de Rx y el porcentaje de Fe amorfo, es la cantidad de ferryhidrita la que
controla el proceso de adsorción.
La isoterma de adsorción del Mn(II) y el Cr(VI) para los dos residuos es no lineal (tipo
“h”), observando que la adsorción es función de la concentración pues el pH de los

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

246

diferentes ensayos realizados se ha mantenido con valores relativamente constantes
(Tabla 7.5). El pH presenta una ligera disminución en la medida que se incrementa la
concentración de la solución usada en el ensayo de Batch, como cabría esperar. Al no
ser lineal la isoterma de adsorción la Kf no es constante (n&lt;1), su valor aumenta en la
misma medida que aumenta la concentración del soluto pero la relación masa adsorbida
(Sa) vs concentración en el agua (Cw) disminuye.
Los resultados obtenidos en este trabajo son coherentes con los de otras investigaciones
en medios porosos ricos en hierro y manganeso (Spark, 1995; Payne et al., 1998). En
suelos o materiales porosos en condiciones aeróbicas el manganeso precipita en la
superficie de las partículas arcillosas y en los óxidos de Fe. En el proceso de
precipitación en condiciones aerobias los metales precipitan asociados al manganeso.
De manera general los óxidos de manganeso tienen una alta capacidad para adsorber
metales pesados debido a su gran superficie específica y alta carga negativa. Los suelos
con elevada cantidad de hierro y manganeso libre presentan una alta capacidad de
adsorber el Cr(VI). La existencia de óxidos de hierro y manganeso son de extraordinaria
importancia en la adsorción de Cr(III) y Cr(VI) (Tan, 1994).
Los valores de Kf y n se obtienen a partir de la ecuación 7.4. Los valores de Kf y n
obtenidos del ajuste de las isotermas de adsorción a la ecuación de Freundlich (Figuras
7.2, 7.5, 7.8) para cada uno de los metales aparecen en la Tabla 7.7A. El hecho de que
las isotermas de adsorción del Ni(II), Cr(VI) y Mn(II) en el residuo ACL y el Mn(II) y
Cr(VI) en el residuo SAL se ajusten a la isoterma de adsorción de Freundlich es
indicativo de que en ninguno de los casos se ha alcanzado la saturación de los sitios de
adsorción para las concentraciones utilizadas en los ensayos Batch. La isoterma de
adsorción del Ni(II) en el residuo SAL es lineal y se ajusta al caso particular de la
ecuación de Freundlich cuando n=1.
Existe una diferencia importante entre los Kf del cromo y el manganeso en ambos
residuos, siendo esa diferencia mayor en el residuo ACL. Si observamos la similitud de
los valores de n, Kf y la forma de la isoterma de adsorción del Ni(II) y el Mn(II) en el
residuo ACL, podremos concluir que ambos presentan un comportamiento cinético muy
similar, para estas condiciones de experimentación.

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

247

Tabla 7.7A. Valores de Kf y n calculado para los dos residuos a partir de las isotermas de
adsorción.
Kf
n
No
r2
Proceso
Metal
Solución

electroquímica
de KNO3
(0.01mM)

ACL

SAL

Mn(II)
Cr(VI)
Ni(II)
Mn(II)
Cr(VI)
Ni(II)

1054.45
30.35
1057.00
17.78
461.51
0.77

0.14
0.46
0.15
0.60
0.26
1.00

9
7
9
9
9
10

1.00
0.99
0.99
0.97
1.00
0.99

(r= coeficiente de correlación, No= número de muestras).

El hecho de que el Mn(II) y Ni(II) en el residuo ACL presenten un gran valor de Kf es
indicativo de que están más fuertemente fijados a la matriz del residuo. Esta gran
capacidad de adsorción está favorecida por el pH y la superficie específica de las
partículas, debido a la presencia de ferryhidrita.
En el residuo SAL el cromo presenta un Kf mayor que el Mn(II), esto nos muestra que el
cromo es fijado a la superficie de las partículas con mayor fuerza que el Mn(II), aspecto
este que al parecer está controlado por el pH. Para estas condiciones de pH entre 4 y 5 la
solubilidad del Mn(II) es mucho mayor que la del Cr(VI) (Wen et al., 1994). Estos
resultados son coherentes con los trabajos de Khaodhiar et al., (2000), donde los
mayores valores de adsorción de Cr(VI) en óxidos de hierro ocurren para valores de pH
ácidos entre 3-5.
La desorción es lineal para los tres metales (Cr(VI), Mn(II) y el Ni(II)) analizados
(Tabla 7.7B). Estos resultados muestran la existencia de histéresis en el proceso de
adsorción y desorción, al menos para los valores de concentración y pH analizados en
este estudio. La causa de que el proceso de desorción sea lineal en todos los casos es el
resultado de la escasa masa de metal que libera la fase sólida al medio acuoso debido a
la histéresis del proceso, lo que genera una solución con muy baja concentración.
Normalmente en los casos de desorción estudiados para metales pesados en suelos,
donde la masa del soluto cedida al medio acuoso es muy baja, la isoterma de desorción
es generalmente lineal (Selim and Amacher, 1997).
De manera general se puede apreciar que los procesos que afectan la movilidad de estos
metales en el residuo dependen de las propiedades físico-químicas del residuo utilizado
(pH, Se, CIC, MO, Tabla 7.1). Aunque se puede señalar que la alta concentración de

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

248

magnetita en el residuo ACL puede favorecer también el proceso de adsorción
(Caitcheon, 1993).
Tabla 7.7B. Valores de Kf y n calculado para los dos residuos a partir de las isotermas de
desorción.

Solución
electroquímica
de KNO3
(0.01mM)

Proceso
ACL

SAL

Metal
Mn(II)
Cr(VI)
Ni(II)
Mn(II)
Cr(VI)
Ni(II)

Kf
60.94
23.86
29.84
9.77
87.37
1.00

n

No

1.0
1.0
1.0
1.0
1.0
1.0

5
5
9
9
9
5

r2
0.99
0.91
0.99
0.95
0.98
1.00

(r= coeficiente de correlación, No= número de muestras).

Esta propiedad de adsorber los metales, es una de las características que conceden a
estos residuos un valor añadido desde el punto de vista medioambiental en la
posibilidad de ser utilizados para reciclar aguas contaminadas con este metal,
fundamentalmente el residuo ACL.
7.1.9. Adsorción instantánea en un sistema cerrado (ensayos Batch)

Para evaluar la adsorción instantánea consideraremos la masa adsorbida por la fase
sólida en un período de tiempo de 5 minutos. De acuerdo con Selim and Amacher,
(1997) (pag. 115), considerando los modelos de adsorción de dos sitios, se puede
considerar instantánea a los procesos que ocurren en minutos o en horas, pues el
movimiento de la fase líquida por el medio poroso es muy lento. Sin embargo, desde el
punto de vista químico se denomina así al proceso que ocurre instantáneamente (en
fracciones de segundo).
En el residuo ACL la adsorción del Mn(II) en la fase sólida ocurre de forma instantánea
para concentraciones menores o iguales a 100 mg/L (≈2 mM). En el níquel ocurre para
concentraciones de 160 mg/L (≈2.8 mM). En el Cr(VI) la adsorción ocurre
instantáneamente para una concentración de cromo en la solución de 111 mg/L (≈2.2
mM).
El proceso de adsorción del soluto en la fase sólida ocurre de forma instantánea en el
residuo ácido SAL (pHmedio= 4.1), en el caso del Mn(II) para valores de concentración

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

249

menores o iguales a 100 mg/L (≈2 mM) y en el Cr(VI) tiene lugar para un valor de
concentración en la solución de 8 mg/L (≈0.2 mM). Para el níquel consideramos que no
se puede hablar de adsorción sino de equilibrio instantáneo, produciéndose rápidamente
para todas las concentraciones analizadas.
A los 5 minutos el 60 % de la masa total de metal que puede adsorber el residuo de la
solución ha sido absorbido en todos los casos. Se puede apreciar que en el proceso de
desorción ocurre también muy rápidamente.
7.1.10. Comparación de la capacidad de adsorción de los residuos con otros
materiales y suelos naturales

El presente apartado pretende ilustrar la capacidad de adsorción que presentan los
residuos ACL y SAL en comparación con diferentes suelos naturales u otros materiales.
En la Figura 7.11 se muestra una comparación entre la isoterma de adsorción del Ni(II)
de los dos residuos estudiados y los diferentes suelos naturales reportados en la
literatura. El pH que aparece en la figura es el pH de la solución con que se ha realizado
el ensayo.
2500

Ni(II)

Sa (mg/kg)

2000

Residuo ACL a pH=6.5
Residuo SAL pH 4.1
Hayhook soil a pH=6
Ronhave soil a pH=6

1500

1000

500

0
0

50

100

150

200

250

C w (mg/L)

Figura 7.11. Comparación de la capacidad de adsorción de Ni(II) en los residuos y dos suelos,
valores en Tabla 7.8.

Se puede observar que el residuo ACL presenta una capacidad de adsorción muy
superior a la del resto de los suelos representados. En todos los suelos citados la

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

250

isoterma de adsorción es no lineal (n≠1), sin embargo en el caso del residuo SAL ésta es
lineal. En la Tabla 7.8, se encuentran las principales propiedades de un gran número de
suelos y los valores de n y Kf obtenidos al ajustar las isotermas al modelo de Freundlich.
El valor del coeficiente de reparto (Kf) para el residuo ACL es casi 9 veces superior al
resto de los suelos que se muestran.
En la Figura 7.11, se aprecia como el valor de la masa de Ni(II) retenido en el residuo
SAL es pequeño. Este valor tan pequeño es debido a que el pH del medio es ácido
(pH=4.1).
El cromo constituye uno de los elementos contaminantes más estudiado en aguas y
suelos, entre sus principales iones, el cromo hexavalente ha sido el más estudiado por su
alto grado de toxicidad. En la Figura 7.12, se muestra una comparación de la isoterma
de adsorción de éste para los dos residuos con otro grupo de suelos y dos arcillas (Tabla
7.9). En el residuo SAL la capacidad de adsorción es 4 veces superior a la de la
montmorillonita y 20 veces con relación a la caolinita. El valor de Kf para el residuo
SAL es 3 veces superior al resto de suelos naturales citados en la Tabla 7.9.
2000
Cr(VI)
Residuo ACL a pH=6.5
1500

Residuo SAL a pH=4.1

Sa (mg/kg)

Montmorillonita a pH=4
Caolinita a pH=4
1000

500

0
0

50

100

150
C w (mg/L)

200

250

300

Figura 7.12. Comparación de la capacidad de adsorción de Cr(VI) en los residuos ACL y otros
minerales naturales, valores en Tabla 7.9.

El manganeso constituye uno de los elementos más estudiado desde el punto de vista
edafológico pues es un elemento esencial para las plantas. En este caso se puede
apreciar que el residuo ACL presenta una capacidad de adsorción muy superior a la de

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

251

muchos suelos naturales. En la Tabla 7.10 se muestran las principales características de
un gran número de suelos empleados en estudios de adsorción del Mn(II). Los valores
de Kf y n se corresponden con los parámetros de la ecuación de Freundlich. El valor del
coeficiente de reparto Kf en el residuo ACL es superior en más de un orden de magnitud
con relación al resto de los suelos citados y en algunos casos dos órdenes de magnitud.
Para los suelos citados la isoterma de adsorción es no lineal (n≠1).
2500
Mn(II)
Residuo ACL a pH=6,5
Residuo SAL a pH=4,1
Suelo 1 a pH=8,2
Suelo 2 a pH=8,0
Suelo 3 a pH=8,1
Suelo 4 a pH=7,7

Sa (mg/kg)

2000

1500

1000

500

0
0

50

100

150

200
C w (mg/L)

250

300

350

400

Figura 7.13. Comparación de la capacidad de adsorción de Mn(II) en los residuos y en otros
suelos naturales, valores en Tabla 7.10.

��225

Windsor

Webster
Windsor

Unnamed

Olivier

Norwood

Molakai

Lafitte

Kula

Cecil

Calciorthid

Alligator

1.98

1.54
0.44
0.61
6.62
11.6
1.67
0.21
0.83

0.028
0.015
0.099
0.093
0.009
0.760
0.008
0.270
0.000
0.063
0.041
0.031

0.330
0.050
1.760
1.680
1.190
0.190
0.061
0.300
0.009
0.190
0.420
0.230

0.740
0.250
0.270
5.850
1.160
12.40
0.300
0.710
0.008
0.550
1.230
0.790
3.510
0.280
0.910
0.016
0.071
0.220
0.100
0.560
0.290

0.150
0.000

3.14

7.39
67.70

10
14

5.9
70.0
12.8
73.7
60.7
25.7
79.2
4.4
90.2
27.5
76.8
74.8

75.0

70
70

39.4
19.3
7.3
25.4
21.7
46.2
18.1
89.4
6.0
48.6
20.5
24.1

15

Limos
(%)
4

20 6.5
16 4.1

54.7 4.8
10.7 8.5
5.7
0.9 5.9
17.6 3.9
28.2 6.0
2.8 6.9
6.2 6.6
3.8 4.3
23.9 7.6
2.8 5.3
1.1 5.8

10.0 7.0

0.939
0.504
0.688
0.738
0.903
0.720
0.661
0.646
0.836
0.748
0.741

Referencias

161.90 Wang et al.,
1998
95.40 Poulsen
y
Bruun, (2000)
0.29 Martínez et al.,
(1999)
37.80 Buchter et al,
206.00 (1989)
6.84
110.00
50.10
44.90
20.90
50.50
3.44
3.37
8.43

Kf

10.0 0.140 1058.16 Este trabajo
8.0 0.600
0.76

30.2
14.7
2.0
22.5
26.9
11.0
4.1
8.6
2.7
48.1
2.0
0.8

252.0 0.160

10.9 0.775

6.3 0.373

pH CIC
n
Meq/100g de
sólido

Arcilla
(%)
10.0 7.5

Partículas tamaño
Arenas
(%)
86.0

Mn
Amorfo Libre Al
(%)
Fe (%) Fe(%) (%)
ACL
Residuos
4.2
0.02
0.21
0.03
SAL
Moa, Cuba
0.6 0.002
0.014
0.02
CIC= capacidad de intercambio catiónico, M.O: contenido de materia orgánica.

Louisiana
New México
S. Carolina
Hawaii
Louisiana
Hawaii
Louisiana
Louisiana
Florida
Lowa
N.Hampshire

1.20

Ronhave

Island
Als
Denmark
Argentina

Zeolita
Chubut

0.11

Hayhook

Canadá

0.14

M.O MnO2 Amorfo Libre Al2O3 CaCO3
(%) (%)
Fe2O3
Fe2O3 (%) (%)
(%)
(%)

Suelo

Localidad

Tabla 7.8. Características de los suelos con que se comparan los residuos en la adsorción del Ni(II). En todos los casos la isoterma de adsorción se ha
ajustado al modelo de Freundlich para obtener los valores de n y Kf.

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

�ACL
SAL

Caolinita

0.230

0.420
0.790 0.290

1.230 0.560

Mn
Amorfo Libre Al
(%)
Fe (%) Fe(%) (%)
4.2
0.02
0.21
0.03
0.6 0.002
0.014
0.02

0.031

0.041

10
14

74.8

76.8

70
70

24.1

20.5

4.8
5.7
5.9
3.9
6.0
6.6

20 6.5
16 4.1

4.0

1.1 5.8
4.0

n

Kf
Referencias

0.504
3.41 Buchter et al, (1989)
0.450 132.00 Selim and Amacher,
0.609 62.80 (1997)
0.374 30.30 Buchter et al, (1989)
0.607
6.41
0.641
7.00
0.394
5.47 Selim and Amacher,
2.0 0.521
8.47 (1997)

30.2
2.0
22.5
26.9
11.0
8.6

de

21.30
10.0 0.140 23.86 Este trabajo
8.0 0.600 461.51

75-150 0.147

0.8 0.550 18.50
6.6-20 0.143 113.49 Adriano, (1995)

Meq/100g
sólido

pH CIC

2.8 5.3

M.O MnO2 Amorfo Libre Al2O3 CaCO3
Partículas tamaño
(%) (%)
Fe2O3
Fe2O3 (%) (%)
Arenas Limos Arcilla
(%)
(%)
(%)
(%)
(%)
1.54 0.028
0.330 0.740 0.150
5.9
39.4
54.7
0.61 0.099
1.760 0.270
67.7
12.8
7.3
6.62 0.093
1.680 5.850 3.510
73.7
25.4
0.9
11.6 0.009
1.190 1.160 0.280
60.7
21.7
17.6
1.67 0.760
0.190 12.40 0.910
25.7
46.2
28.2
0.83 0.270
0.300 0.710 0.071
4.4
89.4
6.2

CIC= capacidad de intercambio catiónico, M.O: contenido de materia orgánica.

Residuo
Moa, Cuba

Hampshire

Windsor
Montmorillonita

Alligator
Cecil
Kula
Lafitte
Molakai
Olivier
Oldsmar
Windsor

Louisiana
S. Carolina
Hawaii
Louisiana
Hawaii
Louisiana
Louisiana
N.

Hampshire

Suelo

Localidad

N.

226

Tabla 7.9. Características de los suelos con que se comparan los residuos en la adsorción del Cr(VI). En todos los casos la isoterma de adsorción se ha
ajustado al modelo de Freundlich para obtener los valores de n y Kf.

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

�227

Localidad

Suelo

M.O MnO2 Amorfo Libre Al2O3 CaCO3
Partícula tamaño
Fe2O3
(%) (%)
Fe2O3 (%) (%)
Arenas Limos Arcilla
(%)
(%)
(%)
(%)
(%)
Florida
Suelo 1 1.5
0.61
18.6
Florida
Suelo 2 0.86
8.6
4.3
Florida
Suelo 3 0.1
4.7
9.0
Florida
Suelo 4 0.56
6.3
0.8
Mn
Amorfo Libre Al
(%)
Fe (%) Fe(%) (%)
Residuos Moa ACL
4.2
0.02
0.21
0.03
10
70
20
SAL
0.6 0.002
0.014
0.02
14
70
16
CIC= capacidad de intercambio catiónico, M.O: contenido de materia orgánica.

10.0 0.140 1054.45 Este trabajo
8.0 0.600
19.75

4.36 Adriano, 1995
17.52
4.34
41.84
6.5
4.1

0.571
0.519
0.583
0.327

Referencias

19.5
41.9
15.1
36.4

Kf

8.2
8
8.1
7.7

n
pH CIC
Meq/100g-1

Tabla 7.10. Características de los suelos con que se comparan los residuos en la adsorción del Mn(II). En todos los casos la isoterma de adsorción se ha
ajustado al modelo de Freundlich para obtener los valores de n y Kf.

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

255

7.2. Ensayos de flujo y transporte de solutos en columnas de residuos en el
laboratorio
7.2.1. Introducción
El uso de las técnicas de ensayo de flujo a través de columnas en el laboratorio ha sido
ampliamente descrito y estudiado por numerosos autores (Brusseau et al., 1990; Álvarez
et al., 1995; Condesso, 1996; Selim and Amacher, 1997; Wang et al., 1998; Fetter,
1999). Estos ensayos permiten dar solución a las limitaciones del ensayo Batch
señaladas en el apartado anterior (7.1), debido a que en este método la columna
constituye un sistema abierto donde el flujo de agua es constante y donde intervienen
los procesos de dispersión, difusión y diferentes reacciones químicas. El soluto se
encuentra en constante proceso de adsorción-desorción, la fase sólida que conforma la
matriz del medio poroso está continuamente reaccionando con una gran masa de soluto,
pero con estrecha relación sólido/líquido en comparación con el ensayo de Bacth.
Es importante señalar que los resultados obtenidos del transporte de solutos en columna
de suelo a escala de laboratorio no representan las condiciones de transporte de soluto
en condiciones reales, pero nos permite tener una estimación de la magnitud o rango en
que se pueden encontrar estos parámetros. Por ejemplo, los coeficientes de dispersión
(D) obtenidos en ensayos de laboratorio con muestras alteradas o no alteradas dan
resultados inferiores al de los trabajos realizados en campo. En muchos casos son
menores, con diferencias entre uno o dos órdenes de magnitud con relación al medio
natural (Fetter, 1999).
Los estudios experimentales de flujo y transporte en columna son muy útiles en estudios
de cinética del comportamiento de diferentes solutos, pues en estos ensayos son
eliminadas rápidamente las especies desadsorbidas y evitan la reacción con el
adsorbente. Por otro lado, los ensayos de flujo se utilizan para investigar los procesos de
adsorción-desorción en condiciones de no-equilibrio (precipitación, desorción,
degradación de los solutos, etc.).
Estos dispositivos permiten realizar ensayos de forma repetitiva con muy buenos
resultados en solutos conservativos y además permiten variar las condiciones de flujo,

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

256

las características de empaquetamiento de la columna y las concentraciones de los
diferentes solutos. Es de destacar que estos métodos también presentan ciertas
limitaciones: a) los procesos de transferencia de masa tienen una capacidad limitada, b)
en el caso de los solutos su repetitividad está condicionada a los cambios que se realizan
en el material utilizado para cada ensayo (empaquetamiento de la columna,
composición), c) los resultados pueden inducirnos a errores en la interpretación de los
procesos que controlan la cinética de los solutos analizados en condiciones de campo,
por lo que han de ser analizados con cautela y prudencia.
Para tener una aproximación del coeficiente de dispersión de los residuos de la industria
cubana del níquel (residuo SAL y ACL) se han realizado diferentes ensayos de
adsorción-desorción con flujo en continuo a través de columnas en el laboratorio. Se
han realizado ensayos para estudiar el comportamiento de los metales en diferentes
condiciones de flujo y determinar los efectos de la adsorción y desorción en función del
tiempo de tránsito del contaminante en el medio. Los ensayos de flujo y transporte han
sido realizados con un trazador orgánico conservativo (pentafluorobenzoato sódico,
PFBA) y tres metales Ni(II), Cr(VI) y Mn(II). En la Tabla 7.11 se muestran las
características de las columnas utilizadas.
7.2.3 Materiales y método
En la realización de los ensayos de flujo se ha usado un equipo HPLC (Cromatografía
líquida de alta resolución) de la casa Spectra System. El HPLC dispone de dos bombas
(P2000) de doble pistón capaz de mantener el flujo estable en el rango de 0.01 a 9 ml
por minuto. Es bueno señalar que para flujos inferiores a 0.04 ml/min los errores pueden
ser del 2 al 4% debido a que el flujo no es estable. Un detector de diodos en línea
(ultravioleta visible, UV-600LP) permite la detección en continuo de solutos que tengan
señal en el campo de longitud de onda de 190 a 800 nanómetros. La gestión de todo el
dispositivo se realiza desde un ordenador con el código CHROMQUEST. Este mismo
código permite la generación de los archivos, que son exportados con posterioridad a
MS-DOS y usados en la modelación.
En la Figura 7.14, se muestra un esquema del dispositivo experimental usado en la
realización de los ensayos. El efluente de los diferentes ensayos de flujo realizados con

�257

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

trazador fue analizado en continuo (on-line), mientras que en el caso de los diferentes
metales se tomaban fracciones del efluente con un colector de fracciones automático
CYGNET (de la casa ISCO, con capacidad para 100 muestra que eran acumuladas en
botellas de plástico, almacenadas en frío y transportadas al laboratorio de química de la
Universidad de Girona donde fueron analizadas por ICP-AES (Inductively coupled
plasma-mass spectrometry).
Solución sin
soluto
Solución

I

sinsoluto

Ordenador
Ordenador

Detector
2

1

III
Solución
Solucióncon
soluto
con soluto

3

Columna

Efluente

II

Esquema de la vávula III
1-Entrada bomba I
2-Salida columna
3-Entrada bomba II
4 y 6- Salidas
Figura 7.14. Esquema donde los componentes del montaje de la columna de residuo y los
equipos usados en los ensayos de laboratorio.

Como se puede ver en la Figura 7.15 la columna está provista de filtros de 25 micras
que evitan el paso de las partículas y una conexión a tuberías por ambos extremos. La
columna está cerrada por dos tuercas que se acoplan con el tubo que contiene la muestra
con una tórica lo que permite su montaje y desmonte con facilidad. Las columnas están
hechas de acero para evitar que la deformación de las paredes del tubo de plástico
debido a la presión pudiera ocasionar variaciones en el volumen de la muestra.

�258

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

7.2.3.1. Montaje de las columnas

El llenado de la columna se hizo con el residuo sólido secado a temperatura de 46±2oC
para evitar la pérdida de la materia orgánica (ASTM, 1993). El empaquetamiento de la
columna se realizó en varios pasos de compactación y sometiendo la columna a
vibraciones para obtener una densidad uniforme de 1.55 g/cm3 y evitar la existencia de
cavidades que favorecieran el flujo preferencial. Posteriormente al empaquetamiento se
realizó la saturación de la columna con la solución electrolítica de KNO3 0.1 mM igual
que la empleada en la realización de las isotermas de adsorción. La saturación se
efectuó durante un período de 24 h para evitar la existencia de burbujas de aire. Luego
se hizo pasar a través de la columna (Figura 7.13) la misma solución electrolítica hasta
que se llegó al flujo estacionario comprobando que el caudal (Q), pH y la conductividad
eléctrica de la solución que entraba y la que salía eran iguales.
En la Tabla 7.11 se muestran los diferentes parámetros de la columna usada en los
ensayos de flujo y se puede ver como el volumen muerto del sistema es de 0.121 cm3.
Este volumen corresponde a las tuberías de entrada y salida de la columna, de acuerdo
con el volumen de poros (Vp) de las columnas consideramos que es razonable debido a
que es inferior al 1% del Vp.
Tabla 7.11. Características de la columna de residuo utilizada en los diferentes experimentos de
transporte de solutos en medio poroso. Ensayos con trazador pentaflourobenzoato (PFB).
Ensayos de adsorción y desorción con los metales, Cr(VI), Ni(II) y Mn(II).

Residuo
Características Longitud (L)
de la columna Diámetro (Ф)
Volumen total (V)
Masa de residuo (M)
Densidad natural o húmeda (ρh)
Densidad de las partículas (ρs)
Volumen de poros (Vp)
Porosidad (η)
Contenido volumétrico de agua (θ)
Velocidades de flujo (v)
Volumen muerto del ensayo (Vm)
Experimento

Unidades
cm
cm
cm3
g
g/cm3
g/cm3
cm3
cm3/cm3
cm3/cm3
cm/h
cm3

ACL
SAL
5.00
10.00
5.00 10.00
1.60
1.60
10.55
20.11 10.55 20.11
15.66
31.32 15.52 31.04
2.17
2.15
3.97
3.88
6.11
12.22
6.06 12.11
0.61
0.60
0.61
0.60
1.20, 14.0, 39.0 1.20, 14.01.20
0.121
0.121
Adsorción-Desorción

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

259

7.2.4. Ensayos de transporte de soluto con flujo estacionario

Los ensayos de flujo que describiremos a continuación se han realizado a diferentes
velocidades (1.2, 14 y 39 cm/h). La elección de estas velocidades es resultado de los
ensayos de adsorción en Batch donde se comprobó que para un período de 8 horas se
había alcanzado al parecer el estado de equilibrio en los tres metales estudiados. Con
estas velocidades se garantizan tiempos de tránsito entre 5 minutos y 8 horas. La
velocidad más pequeña empleada es algo superior a la permeabilidad real del medio
poroso, pero es similar a la obtenida en las muestras agrietadas ensayadas en el equipo
triaxial (Capítulo 6). El uso de condiciones de flujo iguales en el estudio de los tres
metales permite comparar sus resultados experimentales. En todos los ensayos de flujo
se ha tratado de saturar las zonas de adsorción de la matriz del medio poroso con cada
uno de los metales.
El procedimiento para la obtención de las curvas de llegada (breakthrough curves) se
inicia girando la válvula que permite el paso de la solución con trazador o con el metal
por la columna. Transcurrido el tiempo de inyección del pulso que se haya establecido
para el ensayo se gira nuevamente la válvula a su posición inicial volviendo a entrar a la
columna solución sin trazador. Durante la realización de los experimentos el caudal (Q)
y la temperatura (T) se mantienen constantes.

0

10

20

30

40

50mm

Figura 7.15. Esquema de la columna usada en el laboratorio: 01-pared de acero, 02-tuerca de
cierre, 03-pared de plástico, 04-tórica de plástico para el ajuste de los conectores, 05-tórica de
ajuste entre el tubo de plástico y la tórica exterior, 06,07,08 son los anillos concéntricos que
actúan como filtro y distribuyen uniformemente el agua, 09-muestra del sólido.

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

260

La estabilidad del flujo durante el experimento se chequea con muestreo del efluente a
la salida del detector. Al desmontar la columna se observa si se han producido
variaciones en la densidad del material durante el ensayo, esto se detecta por cambios en
el tamaño de la muestra. Al finalizar el ensayo la muestra de sólido se coloca en la
estufa a 110 oC y se determina el volumen de agua existente. El volumen de agua
existente es el equivalente al volumen de poros (Vp) que será usado en la representación
e interpretación de los resultados obtenidos.
El procedimiento y el objetivo del ensayo de flujo y transporte en continuo se resumen
en la Figura 7.16. A continuación se explica en detalle el procedimiento del ensayo de
flujo y transporte mediante pulso en el caso del trazador e inyección en continuo de
metales:
I)

programación del ensayo de acuerdo a las características del experimento donde
se establece la velocidad de flujo (v), volumen a inyectar (Vi) y si el experimento
será de inyección continua o mediante pulso,

1- Empaquetamiento de la columna y saturación

2- Inyección del pulso de trazador

3- Determinación de la curva de paso del trazador

4 Programación del colector de fracciones
5. Se hace pasar solución electrolítica nuevamente por la columna
con el soluto (metal) a estudiar

6. Se analizan las muestras del ensayo del soluto por ICP-AES
7. Se obtiene la curva de paso o llegada del metal
Figura 7.16. Esquema de flujo de los principales pasos del ensayo de flujo y transporte en
columna.

II)

inyección del trazador durante un tiempo (t) que se fija de acuerdo al ensayo que
se desee realizar,

�261

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

III)

interpretación del resultado lo que permite determinar la calidad del
empaquetamiento de la columna de residuo y comprobar la ausencia de flujo
preferencial, el volumen de poros de la columna y los parámetros físicos del
medio poroso,

IV)

inyección de la solución con metal y toma de las fracciones durante el
experimento de flujo con los diferentes metales,

V)

las muestras de metales son enviadas al laboratorio donde son analizados,

VI)

representación e interpretación de los resultados y

modelación numérica de los resultados (Capítulo 8)
El ensayo de trazador se realizó en cada una de las columnas con el objeto de
determinar sus características y garantizar la representatividad de cada ensayo y para
poder comparar los resultados entre los diferentes solutos. Si se conocen bien todas las
características del sólido (como es nuestro caso) con el que se empaqueta la columna el
volumen de poros (Vp) se determina de acuerdo con la ecuación:

Vp = (1 −

ρd
)VT
ρs

(7.6)

Donde ρd es la densidad seca del suelo (g/cm3), ρs, la densidad de las partículas (g/cm3)y
VT volumen total de la columna (cm3).
Por otra parte, el Vp se puede determinar de acuerdo con la ecuación 7.7, donde Vm es
el volumen muerto, Vi el volumen inyectado y µ1 es el primer momento normalizado en
el caso de los solutos conservativos que no son afectados por la dispersión. Este
momento fue definido por Aris, (1958), como se expresa en la ecuación (7.8 ).
V p = [ µ 1 − 1 / 2V i ] − V m

µ1 =

+∞

+∞

∫ (C V )dV / ∫ C dV
w

0

(7.7 )

w

0

(7.8)

�262

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

El volumen muerto se determina experimentalmente con una válvula sin volumen
interior (denominada válvula de volumen muerto), donde el volumen de agua que ha
pasado por esta válvula entre el tiempo de inyección del trazador y su detección en el
detector ultravioleta (UV) es considerada como Vm. Este volumen se corresponde con el
volumen de tubería y conectores.
7.2.5. Interpretación de los resultados del ensayo de flujo con el trazador con
pentafluobenzoato sódico (PFBA)

Los ensayos de flujo con el trazador PFBA se realizan como paso previo al ensayo de
flujo y transporte de los metales. En nuestro caso hemos empleado el PFBA que es un
soluto orgánico conservativo que no se adsorbe en el suelo. Este trazador ha sido
empleado a nivel de campo por Becker and Shapiro, (2000) y a nivel de laboratorio por
Álvarez et al., (1995), con recuperaciones de la masa superiores al 90%. El ensayo de
trazador con el PFBA se realiza para usarlo como referencia en el análisis de las curvas
de paso de los metales que se están estudiando. Además con el ensayo de trazador se
determinan el número de Peclet (P) y la dispersión (D), parámetros necesarios para los
modelos que emplearemos en el próximo capítulo.
Para cada columna de suelo en que se realiza el ensayo con el metal, se realiza
primeramente el ensayo de trazador para la misma velocidad de flujo, obteniendo la
curva de paso del PFBA. El análisis de la curva de paso se realiza normalmente por el
método de los momentos definido por Aris, (1958). Este análisis estadístico nos permite
deducir las condiciones en que se realiza el ensayo y comprobar si existen condiciones
de no-equilibrio o flujo preferencial. Para ello se definen:
- Zero absolute moment (mo), se corresponde con el tiempo de inyección, su unidad de
medida es (M.T.L-3) y se calcula como,

m0,t =

+∞

∫ C dt
w

(7.9)

0

- First absolute moment (m1), corresponde al centro de la masa del soluto en el gráfico
de la curva de llegada, se determina como,

�263

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

m1,t =

+∞

∫ C tdt

(7.10)

w

0

- First normalised moment repect to (µ1,t), representa el valor máximo de la curva de
paso del trazador.

{µ

1,t

-

=

+∞

∫ Cwtdt /
0

+∞

mo ,t

∫ C dt} = m
w

(7.11)

1,t

0

Second central moment (µ2,t), representa la desviación con relación al centro de la
masa (la varianza) su unidad de medida es T2. Matemáticamente se determina como,

µ 2,t =

+∞

∫C

(t − µ1,t ) dt /
2

w

0

-

+∞

∫ C dt
w

(7.12)

0

Third central moment (µ3,t), representa el sesgo de la distribución de la
concentración, las unidades de medida son T3. La expresión matemática que lo
define es,

µ3,t =

+∞

3
∫ Cw (t − µ1,t ) dt /
0

+∞

∫ C dt
w

(7.13)

0

Los resultados de los ensayos de trazador muestran un pico en la curva de paso del
trazador (Figuras 7.17A y B ). La existencia de un pico máximo en la curva de llegada
del trazador es un indicativo de que el flujo circula por la porosidad efectiva. La
existencia de un solo pico y la pequeña desviación del centro de la masa con relación a
un volumen de poros, muestran que no existe flujo preferencial y la ausencia de
fenómenos o procesos físicos que demuestren la existencia de condiciones de noequilibrio. Los resultados del análisis de los momentos de las curvas que se representan
en la Figura 7.17A, se muestran en la Tabla 7.12.

�264

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)
0.3

0.3

Residuo
ACL

v=1.2 cm/h
L=10 cm
0.2

Cw

Cw (mg/L)

0.2

Cw (mg/L)
Cw

v=1.2 cm/h
L=5 cm

Residuo
SAL

0.1

0.1

0.0

0

0

100

200

300

0

100

Tiempo (minutos)
0.3

Residuo
ACL

v=14 cm/h
L=10 cm

v=14 cm/h
L=10 cm

Residuo
SAL

0.2

0.1

0.2

0.1

0.0

0
0

10

20

30

40

0

10

Tiempo (minutos)

20

30

40

Tiempo (min)

0.4

0.4
V=39 cm/h
L=10 cm

Residuo
ACL

0.3
0.2
0.1

v=39 cm/h
L=10 cm

Residuo
SAL

0.3

Cw (mg/L)
Cw

Cw (mg/L)
Cw

300

Tiempo (min)

Cw (mg/L)
Cw

Cw (mg/L)
Cw

0.3

200

0.2
0.1

0.0
0

6

0

12

0

6

Tiempo (minutos)

12

Tiempo (min)

Figura 7.17A. Curva de llegada del trazador PFBA. A) residuo ACL y B) residuo SAL. v: es la
velocidad, Ap: ancho del pulso en volúmenes de poro, L: longitud de la columna en centímetros.
Tabla 7.12A. Análisis de los momentos curvas de paso del trazador PFBA(Figura 7.17A).
Residuo

Longitud de
la columna

Velocidad
(cm/h)

Co

Tiny

(g/L)

(min)

m0,t

(g.minL-3)

m1,t

(g.min2.L-3)

µ1,t

min

µ2,t

min2

µ3,t

min3

(cm)

ACL
SAL

5
10
10
5
10
10

Tiny. Tiempo de inyección

1.2
14.0
39.0
1.2
14.0
39.0

5

3.8
0.65
0.22
5 3.78
0.65
0.23

16.03
1643 102.48 725.71 6164.90
2.84
48.2 16.95 12.36
19.94
1.06
6.05
5.65
2.86
0.41
14.67 1529.00 104.75 676.85 6394.20
2.63
44.90 17.03 15.64
19.00
0.99
5.80
5.85
1.18
0.37

�265

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)
0.08
0.07

Ensayo de trazador con PFBA
en el residuo ACL
Ap=0.041

0.06

v=1.2 cm/h; L=5 cm

A

Cw/Co

0.05

v=14 cm/h;

L=10 cm

v=39 cm/h;
Serie1

L=10 cm

0.04
0.03
0.02
0.01
0.00
0.0

0.5

1.0

1.5

2.0

2.5

Vp
0.08

B

Ensayo de trazador con PFBA
en el residuo SAL
Ap=0.041

0.07
0.06

Cw/Co

0.05

v=1.2 cm/h;

L=5 cm

v=14 cm/h;

L=10 cm

v=39 cm/h; L=10 cm

0.04
0.03
0.02
0.01
0
0

0.5

1

1.5

2

2.5

Vp

Figura 7.17B. Curva de llegada del trazador PFBA. A) residuo ACL y B) residuo SAL. v: es la
velocidad, Ap: ancho del pulso en volúmenes de poro, L: longitud de la columna en centímetros.
Tabla 7.12B. Análisis de las curvas de paso del trazador PFBA normalizada(Figura 7.17B).
Residuo

ACL
SAL

Longitud de la
columna (cm)

5
10
10
5
10
10

Velocidad
(cm/h)

1.2
14.0
39.0
1.2
14.0
39.0

Ancho del
pulso (Vp)

0.041
0.041
0.041
0.041
0.041
0.041

Centro de la
masa (Vp)

1.119
1.060
1.015
1.073
1.019
1.003

Pico máximo
(Vp)

1.003
1.002
0.992
1.003
1.001
0.991

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

266

La masa de PFBA recuperada es superior al 96 % en todos los ensayos. En ninguno de
los ensayos efectuados se ha comprobado una pérdida importante de la masa inyectada
por lo que se puede asegurar que el PFBA no sufre ningún tipo de proceso de adsorción
o degradación en el medio poroso. La diferencia entre la masa inyectada y la recuperada
se debe a las limitaciones instrumentales en la detección de bajas concentraciones del
trazador. Para estas condiciones de flujo hemos comprobado que el PFBA se comporta
como un soluto conservativo y que el trasporte puede ser descrito por la ecuación de
flujo que rige el transporte de soluto por advección-dispersión.
7.2.6. Análisis de los ensayos de flujo y transporte de los metales en las columnas
de residuo

En trabajos experimentales con suelos naturales a nivel de laboratorio y de campo
(Selim and Amacher, 1997; Wang, et al., 1998; Smith et al., 1998) se ha observado que
la adsorción local e instantánea en los metales pesados no suele ocurrir para toda la
masa del soluto, y que por tanto, este proceso se desarrolla en condiciones de noequilibrio, debido a la histéresis de los procesos de adsorción y a las condiciones de
flujo del medio. Sin embargo, los estudios de transporte de contaminante en residuos
mineros teniendo en cuenta las condiciones de no-equilibrio son escasos (Stollenwerk,
1994).
El hecho de que la isoterma de adsorción de los metales (Cr(VI), Mn(II), Ni(II)) en
ACL y Cr(VI) y Mn(II) en SAL no sea lineal indica que el coeficiente de reparto (Kf) y
el factor de retardo (R) no son constantes, por lo que afectan la curva de paso o llegada
de los metales generando una gran cola. Estos resultados pueden inducir a falsas
valoraciones en la evaluación de la curva de paso o llegada de éstos a través de la
columna de suelo si no se tiene una correcta caracterización del medio poroso. En todos
los ensayos se ha prolongado la inyección el tiempo suficiente como para que la
concentración y el pH a la salida del efluente sean iguales a los de entrada.
7.2.6.1. Ensayos de flujo y transporte con adsorción y desorción de Ni(II)

Los ensayos de flujo con Ni se han efectuado para las condiciones que se relacionan en
la Tabla 7.13. La curva de llegada del Ni(II) a través de los dos residuos muestra los
efectos de la existencia de condiciones de flujo no ideal o condiciones de no

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

267

“equilibrio” al presentar una gran cola (Figura 7.18). Se aprecia que para que la
concentración llegue a ser Cw/Co≈1 (saturación de las zonas de adsorción ) es necesario
el paso de 18 volúmenes de poros en el residuo SAL y de 33 en el residuo ACL. La
máxima masa de soluto adsorbida (Smax) en el residuo ACL es 3 veces mayor que en el
residuo SAL, mientras que la masa retenida (Sret) de Ni en el residuo ACL al parar el
ensayo es 9 veces mayor (Tabla 7.13). Este aspecto se debe a la diferencia de pH en los
dos residuos y a la existencia de mayor cantidad de Fe amorfo en el residuo ACL. Se
observa que en ninguno de los dos residuos la concentración es cero al finalizar el
ensayo (Tabla 7.13).
El proceso de adsorción en el residuo ACL es muy importante, lo demuestra el retraso
con que sale el soluto de la columna, ya que para ello es necesaria una renovación de 17
Vp, mientras que en el residuo SAL la salida de soluto en el efluente es más rápida,
apenas han salido 4 volúmenes de poros. Obsérvese que la Kf del Ni(II) obtenido de los
ensayos Batch en el residuo SAL, que presenta un pH inferior a 5, durante todos los
ensayos es inferior a 1, este valor es indicativo de que el tiempo de tránsito del soluto
Ni(II) por el medio poroso es muy pequeño en comparación con el residuo ACL.
Tabla 7.13. Características del ensayo de flujo y transporte de Ni(II) con procesos de adsorcióndesorción en los dos residuos. La masa adsorbida representa la masa retenida en el momento de
finalizar el ensayo de flujo.
Residuo

Metal

Vpi

Vpd

v
Co
Cwf
Sin
Sret
Smax
Sret
cm/h (mg/L) (mg/L)
(mg)
(%)
(mg/kg) (mg/kg)
ACL
1.2
416
0.08 457.6 85.88
Ni(II)
91 127
2744
2168
14.0
0.70
88.47
2452
1762
39.0
0.90
90.54
2087
1444
SAL
1.2
534
5.72 600.0 98.49
820
236
Vpi: volumen de poros de inyección (adsorción); Vpd volumen de poros de inyección de solución sin
soluto (desorción); v: velocidad; Co: concentración inicial; Cwf: concentración final; Sin: masa inyectada;
Sret: por ciento de masa recuperada; Smax: adsorción máxima que se alcanza en el ensayo; Sret: masa
retenida al acabar el ensayo.

�268

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

1.0

A

Ni residuo ACL

Cw/Co

0.8
v=1.2 cm/h; L=5 cm
0.5
v=14 cm/h; L=10 cm
0.3

v=39 cm/h; L=10 cm

0.0
0

50

100

150

200

1

250
B

Ni residuo SAL

Cw/Co

0.8
0.6
0.4
0.2

v=1.2 cm/h;

L= 5 cm

0
0

50

100

150

200

250

Vp

Figura 7.18. Curvas de llegada del Ni a través de la columna de los dos residuos para diferentes
velocidades de flujo. A) Residuo ACL y B) Residuo SAL. v: velocidad, L: longitud de la
columna.

7.2.6.2. Ensayos de flujo y transporte con adsorción y desorción de Mn(II)

En la Figura 7.19, se aprecia con claridad que la masa de Mn(II) adsorbida por los dos
residuos es grande, siendo mayor en el residuo ACL que en el residuo SAL (Tabla
7.14.), a pesar de que la concentración en la solución es muy similar en ambos ensayos.
De la curva de llegada del Mn(II) se puede concluir que el proceso de desorción es
mucho más lento que el proceso de adsorción, en los dos residuos.

�269

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

1.0

Mn residuo ACL

A

Cw/Co

0.8
0.6

v=1.2 cm/h; L=5 cm

0.4

v=14 cm/h; L=10 cm

0.2

v=39 cm/h; L=10 cm

0.0
0

50

100

150

1

200

Mn residuo SAL

250

B

Cw/Co

0.8
0.6
0.4

v=1.2 cm/h;

L=5 cm

0.2
0
0

50

100

150

200

250

Vp

Figura 7.19. Curvas de llegada del Mn(II), a través de la columna de los dos residuos para
diferentes velocidades de flujo. A) Residuo ACL y B) Residuo SAL. v, es la velocidad y L es la
longitud de la columna.
Tabla 7.14. Características del ensayo de flujo y transporte de Mn(II) con procesos de
adsorción-desorción en los dos residuos. La masa adsorbida representa la masa retenida en el
momento de finalizar el ensayo de flujo
Residuo Metal

Vpi

Vpd

v
Co
Cwf
Sin
Sre
Smax
Sret
(cm/h) (mg/L)
(mg/L) (mg)
(%)
(mg/kg)
(mg/kg)
ACL
1.2
267
0.027 293.7 84.30
Mn(II)
91 127
2285
1981
14.0
0.90
89.10
2067
1375
39.0
1.02
90.22
1981
1233
SAL
1.2
254
0.021 280.0 96.00
1602
836
Vpi: volumen de poros de inyección (adsorción); Vpd volumen de poros de inyección de solución sin
soluto (desorción); v: velocidad; Co: concentración inicial; Cwf: concentración final; Sin: masa inyectada;
Sre: por ciento de masa recuperada; Smax: adsorción máxima que se alcanza en el ensayo; Sert: masa
retenida al acabar el ensayo.

En este caso se puede apreciar que al parecer para una misma concentración y la
velocidad de flujo de 1.2 cm/h en el residuo SAL las zonas de adsorción se saturan para
34 Vp(Cw/Co≈1), mientras que en el caso de residuo ACL este proceso ocurre para 45

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

270

Vp, lo que ilustra con claridad que en el residuo ACL la masa de Mn afectada por el

proceso de adsorción es mucho mayor que en el residuo SAL.
7.2.6.3. Ensayos de transporte y flujo con adsorción y desorción de Cr(VI)

En los ensayos de flujo y transporte de adsorción–desorción con cromo para la
velocidad de 1.2 cm/h se aprecian claramente los dos estados del proceso de adsorción
(Figura 7.20). Inicialmente la adsorción del Cr en el residuo ACL ocurre rápidamente
hasta un volumen de poros inyectado igual a 5 (donde Cw/Co≈1) y de 9 Vp (donde
Cw/Co≈1) en el residuo SAL, mientras que una pequeña parte de la masa del Cr necesita

de un tiempo mayor para que el proceso de adsorción ocurra.
La adsorción de la masa de soluto máxima (Smax) para la que al parecer se logra la
saturación de los sitios de adsorción en el residuo SAL es 5 veces mayor que la
adsorbida por el residuo ACL (Tabla 7.15).
Tabla 7.15. Características del ensayo de flujo y transporte de Cr(VI) con procesos de
adsorción-desorción en los dos residuos.
Residuo

Metal

Vpi Vpd

v
Co
Cwf
Sin
Sre
Smax
Sret
cm/h (mg/L) (mg/L) (mg)
(%)
(mg/kg) (mg/kg)
ACL
1.2
247
0.027
Cr(VI)
91
127
271.7
94.77
624
295
14.0
0.60
96.45
586
200
39.0
0.70
96.86
513
177
SAL
1.2
920
11.04 1012.2
96.83
2907
1232
Vpi: volumen de poros de inyección(adsorción); Vpd volumen de poros de inyección de solución sin
soluto (desorción); v: velocidad; Co: concentración inicial; Cwf: concentración final; Sin: masa inyectada;
Sre: masa recuperada; Smax: adsorción máxima que se alcanza en el ensayo; Sret: masa retenida al parar
el ensayo.

Las características de adsorción del Cr presentan el mismo comportamiento que el
observado en los ensayos de Batch para los dos residuos. El hecho que la masa
adsorbida del Cr(VI) sea mayor en el residuo SAL que en el residuo ACL es debido al
pH. Para valores de pH ácido (menor que 5) la movilidad del Cr(VI) es menor que para
pH próximos a la neutralidad (6-7). Según los estudios de diferentes investigadores
(Selim and Amacher, 1997, Khaodhiar et al., 2000) a pH ácido el Cr(VI) puede formar
precipitados o complejos mucho más estables con los óxidos e hidróxidos de hierro y
aluminio. De acuerdo con Khaodhiar et al., (2000), la adsorción del Cr(VI) en presencia
de óxidos e hidróxidos de hierro se debe fundamentalmente a la acción de las fuerzas
electrostáticas y en menor medida a la formación de complejos.

�271

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

1,0

Cr residuo ACL

A

C/Co

Cw/Co

0,8
0,6

v=1.2 cm/h; L=5 cm

0,4

v=14 cm/h; L=10 cm

0,2

v=39 cm/h; L=10 cm

0,0
0

50

100

150

1

200

Cr residuo SAL

250

B

Cw/Co

0,8
0,6
0,4

v=1.2 cm/h; L=5 cm

0,2
0
0

50

100

150

200

250

Vp

Figura 7.20. Curvas de llegada del Cr(VI), a través de la columna de los dos residuos para
diferentes velocidades de flujo. A) Residuo ACL y B) Residuo SAL. v, es la velocidad y L es la
longitud de la columna.

7.2.7. Discusión de los resultados de los ensayos de flujo y transporte con adsorción
y desorción de Cr(VI), Ni((II) y Mn(II)

La gran capacidad de adsorción del residuo ACL implica un importante valor de retraso,
siendo el mayor para el Mn, el segundo para el Ni y el tercero para el Cr. Este mismo
aspecto se manifiesta de diferentes formas para el residuo SAL donde el mayor retraso
es para el Cr(VI), segundo para el Mn(II) y tercero para el Ni(II). Este aspecto es
positivo desde el punto de vista ambiental pues muestra la capacidad de estos residuos
para retener y retardar el paso de estos metales a través de su matriz.
La existencia de un valor de retardo (R) muy grande no justifica la asimetría observada
en todas las curvas de llegada o paso de los solutos (contaminantes) existentes en los
ensayos de flujo realizados (Figuras 7.18 a7.20). La existencia de esa asimetría es

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

272

debida a las condiciones de no-equilibrio entre el soluto en la solución acuosa y la
matriz del medio poroso en que se desarrollan los ensayos de flujo y transporte.
Para los tiempos en que se han realizado los ensayos de flujo se puede apreciar que el
proceso de adsorción es parcialmente reversible. Este proceso de irreversibilidad
observado puede estar motivado por la sorción a los óxidos de hierro y aluminio
existentes en el medio. Otro de los factores que controla la irreversibilidad del proceso
es la fuerte capacidad de los residuos para retener metales, esta capacidad es aún más
marcada en el residuo ACL.
En todos los ensayos de flujo realizados con el PFBA no se ha observado este fenómeno
de asimetría que se muestra en los tres metales estudiados, por lo que los efectos de la
dispersión pueden ser considerados como despreciables. En estas condiciones todo
parece indicar que el flujo está controlado por la advección.
Las curvas de paso del Ni(II), Mn(II), Cr(VI) muestran un comportamiento no ideal con
una gran cola y asimetría, mostrando además la existencia de condiciones de no
equilibrio en los procesos de sorción. La gran adsorción que presentan estos residuos
para el caso del Ni(II) y Mn(II) está controlada por la presencia de óxidos e hidróxidos
de hierro que se caracterizan por presentar valores de carga negativa en sus partículas
para pH superiores a 2 (ver Tabla 7.5), en nuestro caso el Fe representa entre el 40 y 50
% en peso de la masa total del residuo sólido. Por otro lado la adsorción de Cr(VI) con
carga negativa está favorecida por la existencia de minerales mal cristalizados,
diferentes compuestos orgánicos y elementos en estado amorfo (Mn, Si), que presentan
generalmente un potencial zeta muy bajo.
Se puede apreciar que el cromo es el elemento menos adsorbido en condiciones
cinéticas para el residuo ACL, mientras que para el residuo SAL es el Ni(II),
confirmando de esta manera el mismo orden de prioridad en cada uno de los residuos
que el observado en los ensayos Batch descritos en el apartado 7.1.
En el caso del residuo ACL la gran capacidad de adsorción puede estar favorecida
además por la existencia de materia orgánica y el pH cercano a 7. Para valores de pH
cercanos a 7 o neutros los minerales de Fe, hematita y goethita alcanzan los mayores

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

273

valores de adsorción para diferentes metales pesados como el Ni, Co, Zn y Mn (Sparks,
1995).
El hecho de que la adsorción ocurra muy rápidamente es un indicativo de que la
adsorción de los metales está controlada por la adsorción física, debido a las fuerzas
electrostáticas en la superficie de las partículas sólidas; además la capacidad de
intercambio catiónico de estos residuos es muy baja (8 a 10 mg/100 g de residuo
sólido), lo que nos indica que la quimisorción desempeña un papel secundario.
La existencia de adsorción de estos metales implica un factor de retardo en el paso del
contaminante superior a uno (R&gt;1). De manera general la existencia de un R mayor que
uno no justifica la existencia de la gran cola que se observa en todos los ensayos
realizados, sino que este fenómeno está condicionado por la presencia de un flujo y
transporte de soluto no ideal o la existencia de condiciones de “no-equilibrio” en la
matriz porosa durante la realización del experimento.
De acuerdo con los resultados de ensayos Batch y los de flujo y transporte de
contaminantes, parece obvio que en el caso de los procesos de adsorción-desorción de
los tres metales estudiados no se puede considerar la existencia de condiciones de
equilibrio. Para poder explicar este tipo de fenómenos se necesita necesariamente de
modelos que incluyan las condiciones cinéticas no lineales que describen los procesos
de adsorción-desorción.
El fenómeno de las colas y asimetría de la curva de llegada resultado de los ensayos de
flujo y transporte con procesos de adsorción-desorción es mucho más evidente en los
tres solutos (Cr, Ni y Mn) para las menores velocidades.
7.2.8. Ensayos de flujo y transporte con adsorción y desorción de los tres metales
simultáneamente

El ensayo de flujo y transporte de los tres metales a través de los residuos ACL, se
investigó también en este estudio dada las características de sorción de este material
(Figura 7.21). La velocidad de flujo a que se realizó el ensayo fue a 14 cm/h. En la
Tabla 7.16 se muestran las características del ensayo.

�274

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

El retardo con que aparecen en el efluente los solutos Ni(II) y Mn(II), disminuye
considerablemente en comparación con el valor obtenido de los ensayos de flujo y
transporte de soluto por separado (Figuras 7.18-7.20). En el residuo ACL se muestra
claramente que los metales Ni(II) y Mn(II) compiten por los sitios de adsorción. En este
residuo ACL, se comprueban las evidencias de los ensayos de Batch donde el
comportamiento del Ni(II) y el Mn(II) son parecidos, mientras que al parecer el Cr se
mueve de manera independiente. La masa adsorbida en cada uno de los metales es
menor que la adsorbida por cada metal solo. Esto denota que la existencia de otros
solutos en la solución acuosa, con similares características de sorción, afecta a los
procesos de flujo y transporte de contaminantes en el medio poroso, disminuyendo
incluso el tiempo de tránsito de éstos por el medio.
Tabla 7.16A. Características del ensayo de flujo y transporte de los tres metales con procesos de
adsorción - desorción en el residuo ACL. v=14 cm/h.
Residuo

Metal

ACL

Vpi

Mn(II)

Vpd
39

99

Co

Cwf

Sin

Sre

Smax

Sret

(mg/L)

(mg/L)

(mg)

(%)

(mg/kg)

(mg/kg)

419.78

0.82

201.49

89.92

864

502

Cr(VI)

103.48

0.31

49.67

71.48

560

385

Ni(II)

336.84

2.37

161.68

75.47

1381

1020

Vpi, volumen de poros de inyección (adsorción); Vpd volumen de poros de inyección de solución sin
soluto (desorción); Co, concentración inicial; Cwf: concentración final; Sin, masa inyectada; Sre, masa
recuperada; Smax: adsorción máxima por kg de suelo que se alcanza en el ensayo; Sret: masa retenida por
kg de suelo al acabar el ensayo.
1
Mn(II)
Ni(II)

0,8

Cr(VI)

Cw/Co

0,6

0,4

0,2

0
0

20

40

60

80

100

120

140

160

Vp

Figura 7.21. Curva de llegada de un ensayo de flujo y transporte de una solución con los tres
metales a través de una columna del residuo ACL. L=10 cm y v=14 cm/h (Tabla 7.16A).

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

275

Para una inyección similar de 39 volúmenes de poros los sitios de adsorción en el caso
de cada soluto por separado están “prácticamente saturados” (Figuras 7.18 a 7.20),
aspecto éste que en los ensayos con multicomponentes no se observa (Figura 7.21). La
suma de la masa total de Ni(II) y Mn(II) adsorbida es menor que la que adsorbe el
residuo para cada uno de ellos, aunque la masa retenida por los residuos sigue siendo
elevada (Tabla 7.16A y 7.16B).
Tabla 7.16B. Comparación de la adsorción de los metales (Ni, Cr y Mn) por separado y juntos
en un ensayo de flujo y transporte a una misma velocidad 14 cm/h y L=10 cm.

Mn(II)
Cr(VI)
Ni(II)
Total

Solos
Smax (mg/kg)
2067
586
2452
5105

Mezclados
Sret (mg/kg) Smax (mg/kg)
Sret (mg/kg)
1375
864
502
200
560
385
1762
1381
1020
3337
2804
1907

El factor de retardo del Cr(VI) es algo menor al observado en el ensayo de flujo con el
metal individualmente (Figura 7.20). Si consideramos la forma en que se comporta la
curva de llegada podremos decir que la adsorción es un poco más lenta y que la
presencia de otros solutos en el medio retrasa un poco el proceso de adsorción. En el
Cr(VI) la masa adsorbida es menor que la que retiene el residuo ACL en los ensayos de
flujo y transporte con el Cr(VI) solo. Esta diferencia en la masa adsorbida puede ser
debido a que la concentración inicial en la solución es algo mayor o que la presencia del
Mn pueda provocar un efecto sobre el Cr que disminuya su adsorción (Tabla 70.16 y
7.16A).

�276

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)
500
A
Mn (mg/L)

400
300
200
Adsorción
Desorción

100
0
0

20

40

60

80

100

Cr (mg/L)

Ni (mg/L)

300

B

200

100

Adsorción
Desorción

0
0

20

40

60

80

100

Cr (mg/L)
500
C

Mn (mg/L)

400
300
y = 1.3496x - 6.0467
R2 = 0.9998

200
100

Adsorción
Desorción

0
0

50

100

150
200
Ni (mg/L)

250

300

350

Figura 7.22. Relación entre las concentraciones de metales en la solución acuosa durante los
ensayos de flujo con procesos de adsorción-desorción de los tres metales en residuo ACL. a)
Mn(II)-Cr(VI), b) Ni(II)-Cr(VI) y c) Ni(II)- Mn(II).

En el caso del Ni(II), Cr(VI) y el Mn(II) se realizó una comparación de la concentración
del soluto en el efluente durante los procesos de adsorción - desorción entre los tres
metales (Figura 7.22). En este caso se puede comprobar que en el proceso de adsorción
la relación entre los metales es no lineal, lo que corrobora los resultados obtenidos en
los ensayos de Batch. La desorción es lineal en el caso del Ni(II)-Mn(II), la proporción
de Mn(II) liberada es 1.35 mg/l con respecto a 1 mg/L de Ni(II). La relación del Cr(VI)-

�277

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

Ni(II) no es lineal, liberando 3.3 mg/L de Cr(VI) por cada uno de Ni(II). Esto confirma
lo observado en los ensayos de batch y flujo y transporte de los solutos por separado
donde el residuo ACL tiene mayor afinidad para adsorber el Ni(II) y el Mn(II) que el
Cr(VI). Esta propiedad de adsorción del residuo ACL es muy favorable desde el punto
de vista ambiental, pues el Ni(II) y el Cr(VI) realmente presentan una gran toxicidad,
mientras que la del Mn(II) es mínima.
7.2.9. Ensayo de flujo y transporte con adsorción y desorción de Ni(II) y Mn(II)
Considerando que al parecer existe una competencia por los sitios de adsorción entre el
Ni(II) y el Mn(II), se realizó un ensayo de flujo y transporte con los dos metales con
procesos de adsorción – desorción. En la Figura 7.23, se puede apreciar como
inicialmente el manganeso alcanza la saturación, sin embargo en la medida que se
incrementa la adsorción de Ni(II) disminuye la concentración de manganeso en el
efluente, esto puede ser indicativo de una mayor adsorción de Mn(II). En realidad el
incremento de la adsorción del manganeso representa un valor importante. En estas
condiciones de pH mayores que 6 la adsorción del Ni(II) y el Mn(II) por los óxidos e
hidróxidos de Fe, presentan sus mayores valores de adsorción (Tan, 1992, 1994; Sparks,
1995; Selim and Amacher, 1997; Wang et al., 1998). Este aspecto consideramos
constituye una cuestión que habrá que estudiar con más detalle en el futuro.En la Tabla
7.16C y 16D se muestran las principales caracteristicas y resultados del ensayo de flujo
y transporte binario con el Mn y Ni, por una columna del residuo ACL.
1
Mn(II)

0,8

Ni (II)
C/Co

0,6
0,4
0,2
0
0

50

100

150

200

250

Vp

Figura 7.23. Representación de un ensayo de flujo con dos solutos en la solución (Ni(II) y
Mn(II)) en una columna del residuo ACL.

�278

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

Tabla 7.16C. Características del ensayo de flujo y transporte de Ni y Mn con procesos de
adsorción - desorción en el residuo ACL. v=14 cm/h.
Residuo
ACL

Metal
Mn(II)
Ni(II)

Vpi
140

Vpd
105

Co

Cwf

Sin

Sre

Smax

Sret

(mg/L)

(mg/L)

(mg)

(%)

(mg/kg)

(mg/kg)

419.78

0.82

201.49

89.92

864

502

336.84

2.37

161.68

75.47

1381

1020

Vpi, volumen de poros de inyección (adsorción); Vpd volumen de poros de inyección de solución sin
soluto (desorción); Co, concentración inicial; Cwf: concentración final; Sin, masa inyectada; Sre, masa
recuperada; Smax: adsorción máxima por kg de suelo que se alcanza en el ensayo; Sret: masa retenida por
kg de suelo al acabar el ensayo.

Como se puede ver en todos los casos de ensayos de flujo y transporte de metales con
procesos de adsorción-desorción el comportamiento de las curvas de llegada es similar e
independientemente del metal analizado y de la concentración utilizada. Siempre
presentan un ascenso bastante vertical en el proceso de adsorción y una caída
inicialmente vertical de la curva en el proceso de desorción y una gran cola, donde en
ninguno de los casos en que se ha parado el ensayo se ha logrado llegar al valor cero de
concentración del soluto en el efluente.
Tabla 7.16D. Comparación de la adsorción de los metales Ni y Mn por separado y juntos en un
ensayo de flujo y transporte a una misma velocidad 14 cm/h y L=10 cm.

Mn(II)
Ni(II)
Total

Solos
Smax (mg/kg)
2067
2452
4519

Sret (mg/kg)
1375
1762
3137

Mezclados
Sa (mg/kg)
Sret (mg/kg)
864
565
1381
1213
2245
1788

7.2.10. Análisis semicuantitativo de la concentración de los metales en muestras del
ensayo de flujo y transporte
Con el objetivo de verificar si la masa adsorbida por el residuo se encontraba en la
matriz sólida, se tomaron muestras de la matriz después de concluido el ensayo de flujo
y transporte para cada uno de los metales utilizados. La determinación de la
concentración de metales se realizó con el microscopio electrónico de barrido con
analizador de dispersión de energía.
En la Figura 7.24, correspondiente a los espectros semicuantitativos de las muestras del
residuo ACL se aprecia claramente la diferencia entre el contenido de los metales Cr, Ni
y Mn antes y después de realizado el ensayo de flujo con adsorción–desorción.

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

279

En el caso del análisis por microscopio electrónico de barrido es bueno destacar que la
intensidad del pico es proporcional a la concentración del mineral en la partícula o
superficie que se esté analizando.

Antes del ensayo de
flujo y transporte

Después del ensayo
de flujo y transporte

Figura 7.24. Espectro del microscopio electrónico. Parte superior, determinación en la muestra
de residuo ACL antes del ensayo de flujo y transporte con procesos de adsorción-desorción.
Parte inferior, después de desarrollado el ensayo con los tres metales. Los elementos son: hierro
(Fe), cromo (Cr), manganeso (Mn), níquel (Ni).

En todos los casos en que se ha comparado la concentración del metal en el residuo
antes y después de realizado el ensayo de adsorción–desorción se ha podido observar
que la concentración es mayor en la muestra después de realizado el ensayo (Figura
7.24).
De acuerdo con estos resultados se puede apreciar que los metales al parecer se
encuentran en la superficie de las partículas de óxidos e hidróxidos que conforman la
matriz del residuo. En los análisis no se detectó la existencia de posibles procesos de
precipitación o formación de otros compuestos o minerales de estos elementos.

�280

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

En la Tabla 7.17 se dan los resultados de 10 de los análisis realizados con el
microscopio electrónico sobre muestras de los dos residuos. La concentración
semicuantitativa de los diferentes elementos presentan el mismo orden de concentración
en los residuos que el observado en los ensayos de Batch y en los de flujo. La masa
adsorbida es mayor en el residuo ACL de acuerdo al siguiente orden, Ni, Mn y Cr,
mientras que en el residuo SAL es Cr, Mn y Ni (Figura 7.25).
7000

20000

B - SAL

A - ACL

6000

16000
12000

mg/kg

mg/kg

5000

8000

4000
3000
2000

4000

1000
0

0
Cr

Ni

Cr

Mn

Antes del ensayo de flujo y transporte

Ni

Mn

Después del ensayo de flujo y transporte

Figura 7.25. Representación de la concentración media de Ni, Cr, Mn en los residuos antes y
después de realizado el ensayo de flujo y transporte de metales.
Tabla 7.17. Resultados de la composición de las muestras de residuo de acuerdo con los análisis
semicuantitativos del microscopio electrónico antes y después de realizado el ensayo de flujo y
transporte con adsorción y desorción (concentración en mg/kg).

Residuo Velocidad
cm/h

Cr
Ni
Mn
concentración
concentración
concentración
Muestra Antes
Después Antes
Después Antes Después

ACL

1.2

SAL

1.2

1
2
3
4
5
1
2
3
4
5

17195

5267

17490
17220
17652
17500
17396
6499
6325
6224
5923
6450

6008

1765

8176
7945
8238
8112
8125
2001
2054
1989
1975
1879

7182

4164

9163
8750
8985
8496
9029
5004
4956
4285
4986
4789

Aunque los resultados experimentales obtenidos a nivel de laboratorio pueden diferir, y
difieren de la realidad en el terreno, consideramos que constituyen un buen punto de
vista a la hora de comparar el comportamiento de estos metales en el medio ambiente,

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

281

debido a que resulta extremadamente complejo y costoso el poder controlar las
diferentes variables que intervienen en el medio natural.
Los resultados del microscopio electrónico corroboran los resultados de los ensayos de
Batch sobre la capacidad de estos residuos de retener los metales, así como que, al

parecer, el mecanismo de adsorción de los metales en la superficie de las partículas
debido a la fuerza electrostática es la causa fundamental de la adsorción, pues no se
observan ni precipitados ni otras formas minerales de estos elementos.
7.3. Influencia del pH en el proceso de adsorción
El considerar la influencia del pH sobre los procesos de adsorción constituye uno de los
aspectos más importantes en el estudio de los procesos físico–químicos que controlan la
movilidad de los solutos a través el medio poroso (Poulsen and Bruun, 2000; Elzahabi
and Yong, 2001). Los cambios de pH provocan variación en las condiciones de
equilibrio en el medio y según los tipos de óxidos o hidróxidos presentes pueden o no
favorecer los procesos de adsorción o liberación de los iones metálicos al medio. El pH
controla o determina generalmente la carga de las partículas sólidas que forman el
medio poroso y con ello favorece la adsorción de unos iones y la movilidad de otros. En
el caso de los metales en el medio acuoso, el pH determina en muchos casos su
movilidad pues son solubles en un determinado rango de pH precipitando al producirse
su cambio (Tan, 1994; Ribet et al., 1995; Laumakis, et al., 1998).
De acuerdo con los resultados de los procesos de adsorción-desorción de los ensayos
Batch y de flujo, se ha podido observar que el pH es al parecer el factor principal que

controla el proceso de adsorción y que el residuo que presenta una mayor capacidad de
adsorción de Ni y Mn es el residuo ACL. Para verificar el comportamiento del proceso
de adsorción del residuo ACL en función del pH, se usaron dos pH extremos, que son
los que tienen las aguas residuales de la región de Moa (Anejo I, datos hidroquímicos).
7.3.1. Materiales y métodos del ensayos de flujo con adsorción de metales (Cr(VI),
Ni(II), Mn(II)) a diferente pH
Para el estudio del efecto del pH de la solución que contiene el soluto sobre los procesos
de adsorción solamente se ha empleado el residuo ACL que se caracteriza por un pH

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

282

superior a 6 y a efectos de comparación una zeolita compuesta por dos minerales
(Clinoptilolita+ Mordenita). La zeolita con que se realizó el trabajo se encuentra en el
área de estudio en un yacimiento de rocas volcánicas zeolitizadas. El mineral de zeolita
predominante en dicho depósito es la Clinoptilolita y en menor medida la Mordenita. El
contenido de Clinoptilolita es entre el 50-70% y la Mordenita es de hasta el 15%
(Orozco y Rizo, 1998).
En los ensayos de flujo en columna se han empleado dos pH extremos para cada uno de
los metales estudiados. La elección de estos valores se debe a que en la región se
generan efluentes del proceso metalúrgico que presentan un pH ácido (1.3-3) con
cantidad de metales pesados y sólidos en suspensión (Capítulo 1, Anejo I). El objetivo
de estos ensayos es evaluar la capacidad de adsorción de estos residuos ante la
posibilidad de su posible utilización en la descontaminación o minimización del
impacto de estos efluentes.
La realización de los ensayos se efectuó con el dispositivo experimental que se muestra
en la Figura 7.26. En la Tabla 7.18, se recogen las características de la columna
empleada en los diferentes ensayos de adsorción para diferentes pH, en función de las
características de la especie química de los metales utilizados. En la preparación de las
columnas para realizar los diferentes ensayos se utilizaron inicialmente masas de
residuo de 1, 2 y 4 gramos. Los resultados de prueba mostraron que con masas de
residuo de 1 gramo el tamaño de la muestra (volumen de lecho, en química) en la
columna era muy pequeño y se producía flujo preferencial. Para la columna con masa
de suelo de 4 gramos se comprobó que el caudal de salida era muy pequeño y por lo
tanto el tiempo de realización del ensayo se prolongaba demasiado. En todos los casos
se utilizó una masa de residuo de 2 g y una misma concentración del soluto a un pH
constante. Las soluciones de los metales fueron preparadas con las mismas sales que las
utilizadas en los ensayos Batch y flujo (apartados 7.1 y 7.2). El pH de la solución se
ajustó con NO3H.

�283

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

Tabla 7.18. Características de la columna de vidrio empleada en cada uno de los ensayos de
flujo con los diferentes metales.

Parámetros

Unidad

Valor

Diámetro
Longitud
Área de salida
Masa del sólido

cm
1.80
cm
40.00
cm2
2.54
Residuo
g
2.00
Zeolita
g
2.00
Altura del sólido en el interior de la columna Residuo cm
0.66
Zeolita cm
0.90
Volumen ocupado por el sólido
Residuo cm3
1.53
Zeolita
5.08
Porosidad de sólido
Residuo %
67
Zeolita
70
Velocidad de flujo
cm/h
4.7
La columna del líquido sobre el sólido es variable en función de la velocidad de flujo a
que se realice el experimento. La columna de liquido esta a presión atmosférica

Columna de
vidrio

Residuo

Disolución
electrolítica

Colector de fracciones

Figura 7.26. Esquema del dispositivo experimental empleado para la realización de los ensayos
de flujo y transporte en condiciones de presión atmosférica con proceso de adsorción de
metales en el residuo ACL y en zeolita.

El residuo se empaquetó en una columna de vidrio de 40 cm de longitud y 1.8 cm de
diámetro. El volumen ocupado por el sólido dentro de la columna era de 1.53 cm3. El
efluente era bombeado con una bomba peristáltica marca Minipuls-3, de la casa
comercial Gilson. Las fracciones del efluente se tomaron con un colector de fracciones

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

284

FC203 de la misma casa comercial. Las muestras del efluente fueron analizadas por
ICP-AES, en el laboratorio de química analítica de la Universidad de Girona.
Para verificar la reproducibilidad de los resultados cada ensayo se realizó por duplicado,
por lo que los valores que se presentan responden sólo a uno de los ensayos realizados.
En todos los casos la solución electrolítica de NO3K se hizo pasar previamente por el
material durante 12 horas, con objetivo de estabilizar el agregado de las partículas en el
residuo, su carga y la fuerza iónica del medio.
En los ensayos que se describen a continuación (Cr, ni y Mn) se representaran también
los resultados del ensayo Batch en la misma gráfica (Figura 7.27, 7.28 y 7.29), para
ilustrar la diferencia ene l proceso de adsorción independientemente de que la masa de
residuo utilizada en ambos casos es la misma y las condiciones de ensayos son
diferentes. Además, es de señalar que la altura de la muestra en el interior de la columna
se puede considerar infinitesimal en comparación con la proporción de la columna de
líquido.
7.3.2. Adsorción de Cr(VI) en un ensayo de flujo y transporte a través del residuo
ACL para diferentes pH

Para el Cr(VI) se emplearon dos valores de pH, al considerar que al variar el pH varía la
especie de cromo en la solución. Para valores de pH menores que cuatro el metal está en
forma de Cr2O72-.
En la Figura 7.27, se puede apreciar como la masa de soluto adsorbida disminuye en la
medida que aumenta el pH. El Cr(VI) presenta una mayor movilidad a pH altos,
condiciones en la que forma la especie CrO42-. Los resultados aquí obtenidos corroboran
los resultados de los ensayos de Batch y flujo y transporte descrito en los apartados 7.1
y 7.2 de este capítulo. Los valores de Kf en este caso son mayores a los obtenidos en los
ensayos de Batch para un pH de 6.5, esta diferencia puede estar condicionada por las
propiedades de la especie de Cr(VI) en cada uno de estos pH y las condiciones en que se
realiza cada ensayo.

�285

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)
5000
Cr(VI)- Residuo ACL

pH=2.6
pH=8.5
pH=6.5 en batch

Sa (mg/kg)

4000

3000

Sa = 825,49*C w

0,2301

2

R = 0,996
2000

Sa = 387,17*C w 0,2268
2

R = 0,99
1000

Sa = 30,55*Cw0.47
2

R = 0,99
0
0

100

200

300
C w (mg/L)

400

500

600

Figura 7.27. Adsorción del Cr(VI) en el residuo ACL para diferentes pH y velocidad de flujo de
4.7 cm/h. Se representa en la figura los resultados del ensayo Batch.

Si observamos la Figura 7.27, se puede apreciar que al final para una masa adsorbida
del orden de 1573 mg/kg en el caso del pH=8.5 y de 3500 mg/kg en el caso del pH=2.6
se produce casi una saturación de los sitios de adsorción, pues la meseta de la curva es
cada vez más plana. En este caso las isotermas de adsorción obtenidas por flujo en
continuo y ajustadas a la ecuación de Freundlich, presentan un comportamiento no
lineal como el observado en los ensayos Batch, para un pH de 6.5 en el residuo ACL
(Figura 7.8). En la Tabla 7.31, se aprecia claramente la gran diferencia de la masa
adsorbida entre el pH ácido (2.6) y el pH alcalino (8.5). En este caso donde los ensayos
de flujo se han realizado a presión atmosférica y con una porosidad mayor, la masa
adsorbida es mucho mayor que la adsorbida en los ensayos de flujo a presión en
columnas cerradas con el uso del HPLC (Tabla 7.15) y los ensayos de Batch en un
sistema cerrado. Esta diferencia puede ser debida al incremento de la concentración del
soluto en la solución acuosa y una mayor porosidad del medio que condiciona una
mayor superficie de contacto y el hecho de que el ensayo se realiza en condiciones de
presión atmosférica. De estas tres condiciones las que a nuestro entender tienen una
influencia más clara es el pH y la porosidad.
El efecto del pH sobre la adsorción del Cr(VI) ha sido estudiado por diferentes
investigadores para el caso de los suelos y suelos contaminados. En todos los casos

�286

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

consultados el pH juega un papel importante en la adsorción del Cr (Tabla 7.9), como
sucede con el residuo ACL.
7.3.3. Adsorción de Ni(II) en el residuo ACL para diferentes pH

En la Figura 7.28 se muestran los resultados de los ensayos de flujo con adsorción del
Ni(II) para diferentes pH. Estos resultados muestran que el pH desempeña el papel
predominante en el proceso de adsorción del Ni(II) como se había observado en los
ensayos Batch y de flujo de los apartados 7.1 y 7.2. En la gráfica 7.28 se observa que la
isoterma de adsorción es no lineal como la obtenida en los ensayos Batch. Los valores
de Kf en este caso son inferiores a los obtenidos en los ensayos Batch para un pH de 6.5.
La masa adsorbida en este caso es mayor que la masa retenida en los ensayos de flujo en
columna de residuo cerradas realizados con HPLC (apartado 7.2) y algo mayor que la
de los ensayos de Batch. Esta diferencia se debe probablemente a un incremento de la
concentración de la solución y una mayor porosidad y al pH.
4500

Ni(II)- Residuo ACL

4000
3500

Sa = 653.27C w 0.2943
R2 = 0.998

Sa (mg/kg)

3000
2500
2000

Sa = 16.718C w 0.8667

Sa =1058.16*Cw0.15

1500

R2 = 0.9991

R2=0.99

pH=2,9

1000

pH=5.85

500

pH=6.5 en batch

0
0

100

200

300

400

500

600

C w (mg/L)

Figura 7.28. Adsorción del Ni(II) en el residuo ACL para dos pH y velocidad de flujo de 4.7
cm/h y a presión atmosférica.

El estudio de la adsorción del Ni(II) en función del pH ha sido tenido en cuenta por
diferentes investigadores y en todos los casos se aprecia que la masa de Ni(II) adsorbida
es mayor para pH entre 6-8 (Atanassova, 1999; Poulsen and Bruun, 2000). La obtención
de una isoterma de adsorción no lineal para pH ácido es coherente con los resultados de

�287

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

Smith et al., (1998), en estudios de adsorción en óxidos e hidróxidos donde para pH
menores que 4 la isoterma de adsorción del Ni(II) es siempre no lineal.
7.3.4. Adsorción de Mn(II) en ensayos de flujo y transporte en el residuo ACL para
diferentes pH

El manganeso constituye el elemento menos tóxico de los 3 metales que estamos
estudiando. Es un metal cuya movilidad en el medio está altamente controlada por el
pH. Su solubilidad en el medio acuoso es muy baja y se ha comprobado que
generalmente es adsorbido con facilidad por los óxidos e hidróxidos de hierro
(McKenzie, 1980, Selim and Amacher, 1997). En la Figura 7.29, se aprecia claramente
que a pH ácido 2.7 la movilidad del Mn(II) es mucho mayor y la capacidad del residuo
para adsorberlo disminuye considerablemente.
En este caso se puede apreciar que al parecer casi se produce la saturación de los sitios
de adsorción en los dos ensayos, como lo demuestra la disminución de la pendiente de
la isoterma de adsorción en la medida que aumenta la masa adsorbida. El pH determina
la capacidad de adsorción del residuo ACL, pues los ensayos se han realizado a una
misma concentración de metal en la solución de entrada y a una misma velocidad de
flujo. La masa adsorbida en el caso del Mn(II) es también mayor que la adsorbida en los
ensayos de flujo y transporte con HPLC y Batch. En este caso consideramos que
influyen las mismas condiciones que en el Ni(II) y Cr(VI)

5000
Mn- Residuo ACL

4000

Sa = 988.47*C w

0.23

2

Sa (mg/kg)

R = 0.98
3000

Sa = 818.04*C w

0.23

2

R = 1.00

2000
Sa =1054.45*C w

1000

pH =4.5
pH=2.5
pH=6.5 en batch

0.14

2

R =1
0
0

100

200

300
Cw (mg/L)

400

500

600

Figura 7.29. Adsorción del Mn(II) en el residuo ACL para dos pH y velocidad de flujo de 4.7
cm/h.

�288

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

En la Tabla 7.19, se pueden apreciar los valores de la masa adsorbida en cada uno de los
casos analizados para los tres metales. En el caso de la masa de soluto adsorbida en
estos ensayos es mayor que la que se obtuvo de los ensayos de flujo con HPLC y los
ensayos Batch, aspecto este que parece estar favorecido por la existencia de una mayor
porosidad del material, además el ensayo se realizó en condiciones atmosféricas sin que
existiese una presión de confinamiento como es el caso de los ensayos en las columnas
con el equipo HPLC (Tablas 7.13, 7.14 y 7.15).
Tabla 7.19. Principales resultados de los ensayos de flujo y transporte en columnas con
diferentes pH y presión atmosférica.

Metal

Cr(VI)
Ni(II)
Mn(II)

Velocidad Porosidad
(cm/h)
(%)
4.73
67
4.73
67
67
4.73
67
4.73
67
4.39
67
4.39

Cw
mg/L
500
500
500
500
500
500

pH

8.50
2.60
5.85
2.50
4.50
2.70

Kf

387.17
825.49
653.27
7.39
988.47
818.04

n

Sa (mg/kg)

0.22
0.23
0.29
1.00
0.23
0.23

1573
3500
4075
3582
4274
3361

Sa: masa adsorbida, sin realizar desorción.

Los valores de la masa expresados en la Tabla 7.19 corresponden al máximo valor de la
isoterma de adsorción en cada uno de los casos analizados. Se observa que el pH
condiciona el comportamiento del residuo y determina de manera significativa la
capacidad de éste para adsorber los diferentes metales analizados.
7.4. Influencia de la concentración de soluto en la solución acuosa (Co) sobre el
proceso de adsorción en el residuo ACL

De manera general la adsorción se incrementa con el incremento de la concentración de
soluto en la solución cuando la isoterma de adsorción no es lineal (Condesso, 1996;
Álvarez et at., 1995; Selim and Amacher, 1997). En este caso se ha realizado un ensayo
de flujo y transporte con proceso de adsorción (con el dispositivo de la Figura 7.26) con
Cr(VI) y otro con Mn(II) para dos concentraciones diferentes y un mismo pH, 8.5 y 4.5
respectivamente. La elección de este pH se debe a que estas especies presentan una gran
movilidad en esas condiciones (Tabla 7.20).

�289

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)
2500
Adsorción de Cr(VI) en el residuo ACL

A

Sa (mg/kg)

2000
0,257
Sa = 349,95*C w

1500

R2 = 0,9882
0,2268
Sa = 387,17*C w

1000

R2 = 0,9974
Co=1000 mg/L; pH=8,5

500

Co=500 mg/L;

pH=8.5

0
0

200

400

600
C w (mg/L)

800

1000

6000

B

Adsorción de Mn(II) en el residuo ACL
5000

Sa (mg/kg)

1200

Sa = 1117,93*C w 0,24
R2 = 0,98

4000
3000

Sa = 818,04*C w 0,23
R2 = 1,00

2000

Co=1000 mg/L ; pH =4.5

1000

Co=500 mg/L;

pH=4,5

0
0

200

400

600
C w (mg/L)

800

1000

1200

Figura 7.30. Influencia de la concentración inicial Co del soluto, sobre el proceso de adsorción
del Cr(VI) y Mn(II) a un pH=8.5 y 4.5 respectivamente. Co es la concentración inicial en la
solución de entrada. Cw es la concentración en la solución acuosa del efluente. Sa es la masa
adsorbida.

En los dos casos se puede apreciar que a mayor concentración, mayor es la adsorción
aunque el pH de la solución se mantenga constante. Estos resultados de los ensayos en
continuo confirman los resultados de los ensayos Batch obtenidas en el apartado 7.1.
Tabla 7.20. Principales resultados de los ensayos de flujo en columnas con proceso de
adsorción de metal a diferentes concentraciones iniciales en la solución (Co) y pH constante.

Metal

Cr(VI)
Mn(II)

Velocidad Porosidad Co
(cm/h)
(%)
mg/L
4.73
67
500
4.73
67
1000
4.39
67
500
4.39
67
1000

pH

Kf

8.50 387.95
8.50 349.95
4.50 818.04
4.50 1117.93

n

0.22
0.25
0.23
0.24

Sa (mg/kg)

1573
2542
4274
5838

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

290

La masa adsorbida por el residuo ACL es mucho mayor para el Mn(II) que para el
Cr(VI) como se había observado en los ensayos Batch y de flujo en columnas con
HPLC. Estos resultados muestran la mayor afinidad del residuo ACL por el Mn(II) que
por el Cr(VI). Esta diferencia en la masa adsorbida puede ser debida a que en los
ensayos de flujo y transporte con el HPLC la porosidad es menor que la que tiene el
residuo en este ensayo, pues a mayor porosidad mayor superficie de contacto y mayor
masa adsorbida.
7.5. Comparación de la capacidad de adsorción del residuo con una zeolita
(clinoptilolita)

Se ha elegido este material ya que su uso como intercambiador iónico es una práctica
habitual en el estudio de procesos de descontaminación de efluentes industriales y
aguas. En Cuba, como planteamos en el Capítulo 2, se ha empleado para tratar los
efluentes ácidos de los procesos metalúrgicos por lo que consideramos conveniente
compararla con el residuo ACL, que al parecer es el que tiene mejores propiedades
adsorbentes y de neutralización de la acidez. Considerando la capacidad de adsorción
del residuo ACL se ha pensado en la posible utilización que puede tener este material o
alguno similar en un futuro en el tratamiento de aguas residuales contaminadas con
estos metales.
Los ensayos de flujo para los procesos de adsorción de los tres metales (Cr(VI), Ni(II) y
Mn(II)) usando como absorbente la zeolita, clinoptilolita y el residuo ACL se efectuaron
con el dispositivo que se muestra en la Figura 7.26 usado en los otros ensayos. Las
características de la columna empleada son las que se muestran en la Tabla 7.18. La
solución incluye como solutos a los tres metales (Cr(VI), Ni(II) y Mn(II)) en
concentraciones (mg/L) muy similares (Tabla 7.20) y con pH constante (pH=2.5),
estabilizado con HNO3. En este caso se usa la misma masa de residuo que en todos los
ensayos anteriores e igual masa de zeolita. La granulometría de la zeolita es inferior a
los 0.03 mm. Las características del ensayo experimental en columna son las mismas
que las usadas para cada metal independientemente (Tabla 7.20).

�291

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

800

A

Residuo ACL

Sa (mg/Kg)

600

400

200
Cr(VI)

Mn(II)

Mn(II)

0,28
Sa = 168,34*C w

Cr(VI)

0,29

R2 = 0,98

0,29
Sa = 222,14*C w

R2 = 0,99

Sa = 146,97*C w

Ni(II)

Ni(II)

R2 = 0,99

0
0

10

20

30
40
C w (mg/L)

50

60

350

B

Ensayo de flujo en zeolitas

300

70

Sa (mg/Kg)

250
200
150
100
50

Cr(VI)

Mn(II)

Ni(II)

0
0

10

20

Mn(II)

Sa = 90,502*C w 0,3233 R2 = 0,9981

Cr(VI)

Sa = 77,071*C w 0,3259

R2 = 0,9986

Ni(II)

Sa = 71,396*C w 0,3698

R2 = 0,9982

30
40
C w (mg/L)

50

60

70

Figura 7.31. Representación de la curva de adsorción de los tres metales a pH=2.5. A) Residuo
ACL, B) Zeolita.

Tanto en la zeolita como en el residuo se observó que el Cr es el primer elemento
detectado en el efluente. Este resultado es coherente con los resultados obtenidos en el
ensayo de flujo y transporte con los tres metales realizado con el HPLC sobre nuestras
del residuo ACL (apartado 7.2). Como aspecto más significativo se puede observar que
la isoterma de adsorción en los tres casos es no lineal en los dos materiales siendo el pH
de la solución acuosa de 2.5 (Figura 7.31).
Los valores del coeficiente de reparto (Kf) de acuerdo con el modelo de Freundlich en el
residuo ACL son prácticamente el doble de los de la zeolita. El residuo adsorbe
prácticamente el doble de la masa en cada uno de los metales en comparación con la
zeolita ( Figura 7.31 y Tabla 7.20).

�292

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)
600

A

Sa (mg/Kg)

500
400

Sa = 146,97*C w 0,29

R2 = 0,98

300
200

Sa = 77,071*C w 0,3259

R2 = 0,9986

Cr(VI) Residuo ACL
Cr(VI) Zeolita

100
0
0

10

20

30
40
C w (mg/L)

50

60

70

600
B

Sa (mg/Kg)

500
Sa = 168,34*C w 0,28

400

R2 = 0,99

300
Sa = 90,502*C w 0,3233 R2 = 0,9981

200
Mn(II) Residuo ACL
Mn(II) Zeolita

100
0
0

10

20

30
40
C w (mg/L)

50

60

800

C

700
600
Sa (mg/Kg)

70

Sa = 222,14*C w 0,29

500

R2 = 0,99

400
300
200

Sa = 71,396*C w 0,3698

Ni(II) Residuo ACL
Ni(II) Zeolita

100
0
0

10

20

30
C w (mg/L)

40

50

R2 = 0,9982

60

Figura 7.32. Comparación de la isoterma de adsorción de los metales en el residuo ACL y la
zeolita a pH=2.5.

Aunque no se pueden comparar los resultados de dos ensayos de flujo y transporte de
NI para dos concentraciones diferentes (dispositivo de la Figura 7.26) se ha de señalar
que la isoterma de adsorción del Ni no difiere de los resultados obtenidos para un
ensayo de flujo y transporte con el Ni solo en el residuo ACL para un pH ácido. La

�293

Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

isoterma de adsorción es no lineal (ver Figura 7.28 en este apartado), aunque el pH es
ligeramente diferente (Figura 7.33).
Tabla 7.20. Principales resultados de los ensayos de flujo en columnas con los tres metales a
una misma velocidad de flujo, pH de la solución y concentración (Cw).

Metal Material

Velocidad Porosidad
Cw
pH Kf
n
Sa
(cm/h)
(%)
(mg/L)
(mg/kg)
4.73
67
62 2.5 146 0.29
611
4.73
67
62 2.5 77 0.32
296

Cr(VI) Residuo ACL
Zeolita
Clinoptilolita
Ni(II) Residuo ACL
Zeolita
Clinoptilolita
Mn(II) Residuo ACL
Zeolita
Clinoptilolita

4.73
4.73

67
67

67
67

2.5 222 0.29
2.5 71 0.36

732
352

4.39
4.39

67
67

62
62

2.5 168 0.28
2.5 90 0.32

513
488

Sa: es la masa adsorbida.

4000

A

Residuo ACL

Sa (mg/Kg)

3000

2000

pH=2,9

1000

pH=2.5
0
0

100

200

300
C w (mg/L)

400

500

600

Figura 7.33. Comparación de los resultados de dos ensayos de flujo y transporte de Ni en el
residuo ACL para dos pH ácidos.

7.6. Conclusiones
Durante el desarrollo de este capítulo hemos descrito tres ensayos de laboratorio con
diferentes condiciones de contorno:
I)

Ensayos Batch (procesos de adsorción y desorción).

II)

Ensayos de flujo con HPLC a presión en condiciones confinadas con procesos
de adsorción-desorción.

III)

Ensayos de flujo y transporte a presión y temperatura atmosféricas con proceso

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

294

de adsorción.
Considerando los resultados obtenidos, las conclusiones de este capítulo pueden
resumirse en los siguiente puntos.
Ensayos Batch

- Los procesos de adsorción de los diferentes metales ocurren rápidamente, el 60% de la
masa total adsorbida por los residuos se produce en los primeros 5 minutos.
- Los resultados de los ensayos Batch permiten concluir que la preferencia de adsorción
de acuerdo a la masa retenida en el residuo ACL es Ni(II)&gt;Mn(II)&gt;Cr(VI), mientras que
en el residuo SAL es Cr(VI)&gt;Mn(II)&gt;Ni(II).
- Considerando la velocidad a que ocurre el proceso de adsorción en los diferentes
ensayos Batch, al parecer las fuerzas de atracción electrostáticas de las partículas son las
que desempeñan el papel principal en el proceso de adsorción de los diferentes metales,
siendo los procesos de quimisorción muy pequeños.
- Con la excepción del Ni(II) en el residuo SAL que presenta una isoterma de adsorción
lineal, el resto de los metales presentan una isoterma de adsorción no lineal. En el caso
del Mn(II) y el Ni(II) en el residuo ACL la isoterma es fuertemente no lineal,
clasificándose como una isoterma de tipo h.
- El hecho de que la isoterma de adsorción obtenida por ensayos Batch de estos metales
en los dos residuos se ajusten al modelo de la ecuación de Freundlich es indicativo de
que no todos los sitios de adsorción son cubiertos para las concentraciones en que se ha
realizado el ensayo.
- El pH del medio (residuo SAL= 4.1 y del residuo ACL= 6.1) es la propiedad que más
afecta o influye sobre los valores de Kf y n. En menor medida se encuentra la
concentración del soluto en la solución acuosa.

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

295

- El tiempo de equilibrio en el proceso de adsorción en el caso de los tres metales en los
ensayos Batch es inferior a 8 horas. El equilibrio en la desorción es mucho más rápido
para las concentraciones analizadas.
-La adsorción en los ensayos Batch se incrementa con la concentración del soluto en la
solución, mientras que la desorción depende del punto de partida de la isoterma de
adsorción utilizado para realizar el ensayo de desorción y de la cantidad de lavados a
que se someta la muestra. En algunos casos (Figura 7.6) tras la desorción, la relación
entre la concentración en la solución acuosa final y la masa retenida es unívoca y lineal,
en otros casos no, y esta relación depende del punto de partida de la isoterma de
adsorción (Figura 7.3).
- Los procesos de adsorción-desorción de los metales se caracterizan por presentar una
gran histéresis.
- El Ni(II) y Mn(II) presentan características de retención muy similares en el residuo
ACL, por lo que puede considerarse que su comportamiento geoquímico es similar
como lo denotan la forma de sus isotermas y el valor de Kf y n (Figura 7.2 y 7.5).
Ensayos de flujo en columna con HPLC

- En los ensayos con HPLC de flujo y transporte de los tres metales (Cr, Ni y Mn) se ha
comprobado que el proceso de adsorción ocurre rápidamente, mientras que la desorción
ocurre más lentamente.
- La velocidad de flujo afecta los procesos de adsorción de los diferentes metales en el
medio poroso. A menor velocidad las curvas de llegada de los solutos presentan una
mayor cola y mayor asimetría, debido a la difusión, indicativo de un flujo y transporte
de solutos en condiciones no ideales.
- La realización de ensayos de adsorción-desorción con el uso de las técnicas Batch y de
flujo en columnas, conduce a resultados que son congruentes. Los ensayos de flujo han
permitido comprobar las resultados de los ensayos Batch donde queda demostrada la

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

296

capacidad de estos residuos para retener los metales. Esta capacidad de adsorción es
fuertemente dependiente del pH de la solución electrolítica empleada.
- Que el residuo ACL presente una mayor capacidad de retención de Ni(II) y Mn(II) que
el residuo de tipo SAL, tanto en los ensayos Batch como en los de flujo y transporte está
condicionado por su pH que es el que determina la carga de las partículas sólidas
(potencial zeta) que son las que desempeñan el papel principal en el proceso de
adsorción y en menor medida puede que le favorezca una ligera superioridad en su CIC
y la existencia de una mayor proporción de metales amorfos.
- El hecho de que los dos residuos presenten la capacidad de adsorber elementos en
solución con carga negativa (CrO4=) y positiva (Ni2+ y Mn2+) está determinado por la
composición mineralógica de los residuos y el punto de cero carga o potencial zeta (ZP)
de sus partículas sólidas. El Fe y Al amorfos, la ferryhidrita y maghemita presentan un
ZP muy alto (ZP=0 para un pH≥6.7), lo que facilita la adsorción de los iones con carga
positiva (Ni2+) y Mn2+)), mientras que los minerales mayoritarios (en función del peso),
hematita, goethita y gibbsita presentan un ZP más bajo (ZP=0 para pH≤4.8), lo que
favorece la adsorción de los iones con cargas negativas (CrO4=).
- La realización de los ensayos de flujo con varios solutos en la solución acuosa afecta a
los procesos de adsorción de los diferentes metales en la solución. En el caso del Ni(II)
y el Mn(II) en el residuo ACL se ha podido comprobar que se produce una disminución
de la masa adsorbida al realizar un ensayo de flujo en columna con una solución con
estos dos solutos. Cuando se realiza un ensayo con los tres metales, la masa de soluto
retenida en el proceso de adsorción disminuye en cada uno de los solutos, además la
saturación de los sitios de adsorción resulta bastante difícil debido a la competencia
entre los solutos por los sitios de adsorción, al menos para las concentraciones y
condiciones de flujo analizadas en este estudio.
Ensayos de flujo y transporte a presión y temperatura atmosféricas con proceso de
adsorción

- En los ensayos de flujo que se han realizado a presión atmosférica y con una porosidad
mayor, la masa adsorbida es mucho mayor que la adsorbida en los ensayos de flujo y

�Capítulo 7. Movilidad de los metales Cr(VI), Ni(II) Y Mn(II)

297

transporte a presión en columnas cerradas con el uso del HPLC (Tabal 7.15) y los
ensayos de Batch en un sistema cerrado. Esta diferencia puede ser debida al incremento
de la concentración del soluto en la solución acuosa, una mayor porosidad del medio
que condiciona una mayor superficie de contacto y el hecho de que el ensayo se realiza
en condiciones de presión atmosférica. También puede influir la relación
líquido/sólido/masa de soluto que en los ensayos de Batch es constante, mientras que en
el ensayo de flujo y transporte el sólido que forma la matriz del medio poroso es
constante, pero el líquido se renueva constantemente y la masa de soluto aumenta.
- El pH constituye la propiedad de los residuos que afecta en mayor medida la masa
retenida por la matriz sólida en el medio poroso. La influencia del pH sobre los procesos
de adsorción ha sido comprobada tanto en los ensayos Batch, en los ensayos de flujo y
transporte con el HPLC y como en los ensayos de flujo y transporte en condiciones de
presión atmosférica y temperatura de laboratorio.
- La adsorción del Cr(VI) y Mn(II) está condicionada por la concentración del soluto en
la solución y el pH, el cual determina la movilidad de estos metales. Además el pH en el
caso del Cr(VI) determina la especie iónica del medio acuoso.
- La masa de metal adsorbida por el residuo ACL empleado en este estudio en los tres
tipos de ensayo y bajo diferentes condiciones de contorno, es en muchos casos superior
a la capacidad de retención de muchos suelos naturales y otros materiales consultados
en la literatura (Tabla 7.8, 7.9, 7.10), así como la zeolita que constituye el
intercambiador más usado en la descontaminación de aguas residuales ricas en metal.

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

299

Capítulo 8. MODELACIÓN DEL PROCESO DE SORCIÓN EN LOS ENSAYOS DE
FLUJO Y TRANSPORTE DE SOLUTOS EN COLUMNAS
8.1. Introducción
Los procesos de sorción de los diferentes solutos (orgánicos e inorgánicos) en su
movimiento por el medio poroso están afectados por una gran variedad de factores físicos,
químicos y biológicos. En algunos casos estos procesos pueden verse afectados por las
actividades antrópicas como son la agricultura, la minería y la metalurgia. La modelación
numérica de estos procesos que afectan el movimiento de los solutos por el medio poroso
requiere del conocimiento e identificación de esos factores y la magnitud en que afectan a
cada soluto y de los diferentes tipos de mecanismos de interacción entre ellos. El estudio de
flujo y transporte de diferentes solutos orgánicos e inorgánicos (contaminantes o no) con
presencia de procesos de adsorción–desorción, degradación, precipitación y su
correspondiente modelo matemático han sido ampliamente desarrollados por numerosos
autores (Samper, 1993; Carrera y Galarza, 1993; Van Genuchten and Weringan 1977; Van
Genuchten and Wagenet, 1989; Appelo and Postma, 1993; Álvarez et al., 1995; Selim y
Amacher, 1997; Wang et al., 1998; Álvarez et al., 2001, Guimaraes, 2002).
El uso de modelos matemáticos para ajustar los resultados experimentales de los ensayos de
flujo y transporte de solutos en condiciones de laboratorio y de campo constituye una
importante herramienta en la comprensión de la movilidad de los solutos en el medio
poroso (Appelo and Postma, 1993; Álvarez et al., 1995; Selim and Amacher, 1997). El
empleo adecuado de estos resultados constituye una información muy valiosa en los
estudios de contaminación de acuíferos y puede contribuir a anticiparse a los posibles
problemas de contaminación y atenuar o minimizar dentro de lo posible su impacto
ambiental. Además, son herramientas para evaluar el efecto de posibles acciones antrópicas
sobre el medio natural que puedan afectar las masas de aguas continentales.
Existen diferentes modelos para describir el comportamiento de los diferentes solutos
durante su movimiento por el medio poroso. Un resumen importante de estos modelos
puede consultarse en Samper (1991), Selim and Amacher, (1997) y Tindall et al., (1999). El
auge y desarrollo de los modelos matemáticos en el estudio del flujo y transporte de soluto
está condicionado por la dificultad y el costo de los trabajos de campo, así como por el

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

300

hecho de que normalmente se dispone de medidas puntuales de un área determinada
(acuífero, balsa de residuos, área agrícola, etc.) las cuales hay que interrelacionar. Uno de
los principales problemas de los modelos matemáticos de flujo y transporte de soluto por el
medio poroso es identificar la función o funciones matemáticas que permitan caracterizar
adecuadamente los procesos de transferencia entre el soluto del medio acuoso y la matriz
sólida del medio poroso. El desconocimiento de estos procesos es lo que hace en muchos
casos difícil el poder desarrollar o escoger el modelo adecuado para el caso en concreto que
se está evaluando.
La descripción del proceso de flujo y transporte de solutos reactivos en el medio poroso se
basa en la clásica ecuación de flujo que contempla los fenómenos de advección –
dispersión, con las hipótesis de asumir equilibrio local, medio homogéneo y flujo
estacionario (Appelo and Postma, 1993; Álvarez et al., 1995; Selim and Amacher, 1997).
Para estas condiciones la ecuación de flujo se formula de la siguiente manera,

∂ 2Cw
∂C
∂C w
=D
−v w
R
2
∂x
∂t
∂x

(8.1)

donde R es el factor de retardo, Cw es la concentración en la solución (ML-3), D es el
coeficiente de dispersión (L2T-1), v es la velocidad de flujo (LT-1), t es el tiempo (T-1) y x el
espacio (L).
La solución de la ecuación 8.1 considerando coeficientes constantes, reproduce muy bien
los ensayos de flujo y transporte de solutos reactivos en condiciones de equilibrio
(adsorción instantánea e isoterma de adsorción lineal), y no reactivos “ideales”, solutos que
no son adsorbidos ni reaccionan con la matriz del medio poroso. Esta misma formulación es
incapaz de reproducir los procesos de flujo y transporte de solutos que reaccionan y son
adsorbidos por la matriz de los medios porosos con diferente intensidad (Wang et al.,
1998). Tampoco reproduce los procesos en régimen transitorio como el que se desarrolla en
la zona no saturada (ZNS). Estos casos son los más frecuente y el más observado en
ensayos de campo y de laboratorio (Van Genuchten and Weringan 1977; Van Genuchten
and Wagenet, 1989; Appelo and Postma, 1993; Wang et al., 1998; Álvarez et al., 2001).

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

301

Los trabajos e investigaciones de laboratorio sobre el flujo y transporte de contaminantes
orgánicos e inorgánicos en medios porosos naturales (fundamentalmente suelo) son
numerosos (Van Genuchten and Weringan 1977; Brusseau et al., 1992; Van Genuchten and
Wagenet, 1989; Álvarez et al., 1995; Selim and Amacher, 1997; Want et al., 1998; Álvarez

et al., 2001). En casi todos los casos se realiza su posterior ajuste a modelos matemáticos
que incluyen la cinética de los procesos de adsorción-desorción y degradación de los
solutos en el medio poroso saturado y no saturado. Entre los modelos más aplicados a los
ensayos de flujo y transporte de contaminantes en columnas de suelo se encuentran los de
dos sitios y dos regiones descritos en el Capítulo 4.
8.2. Selección de los modelos
Los modelos seleccionados para describir los ensayos de flujo y transporte de solutos
realizados en el laboratorio dependen de los solutos que se consideren. Para el caso del
trazador (Pentaflurobenzoato), dado que es un soluto conservativo (Kd=0), su transporte no
está afectado por ningún tipo de proceso físico – químico, ni biológicos y su flujo está
controlado por los procesos de advección–dispersión, se utilizarán los modelos en
condiciones de equilibrio.
En los metales pesados que presentan la propiedad de reaccionar con el medio poroso,
utilizaremos los modelos de dos sitios o dos regiones descritos en el Capítulo 4. La
selección de estos modelos se basa en las evidencias de los ensayos de Batch y flujo donde
se observa con claridad la existencia de condiciones de no equilibrio y flujo no ideal en los
ensayos de adsorción y desorción realizados con estos métodos (Capítulo 7). En estos
ensayos se ha podido comprobar la irreversibilidad del proceso de adsorción (histéresis) y
la asimetría de las curvas de llegada de los solutos caracterizadas por una larga cola en
todos los casos.
La formulación de los modelos de dos sitios considera que la adsorción y desorción está
controlada por procesos físicos, químicos y biológicos (en el caso de los que pueden ser
biodegradados) (Van Genuchten and Wierenga, 1977; Gamerdinguer et al., 1990; Brusseau

et al., 1992, Selim and Amacher, 1997; Wang et al., 1998).

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

302

La modelación se ha realizado con el modelo unidimensional UFBTC (University of
Florida Break Through Curves Brusseau et al., 1992) está programado en diferencias
finitas. Este modelo integra los aspectos de los modelos de dos sitios y dos regiones
descritos en el Capítulo 4. Las hipótesis básicas de este modelo son: I) el medio poroso es
heterogéneo y su matriz la integran diferentes componentes (minerales, materia orgánica,
minerales amorfos, coloides, etc.) y II) los procesos de interacción entre el medio poroso y
el soluto en el medio se producen en distinta proporción e intensidad debido a la existencia
de diferentes procesos fisicoquímicos y biológicos y estos procesos se caracterizan por la
existencia de histéresis de los procesos de adsorción, así como la presencia de disolución,
precipitación, degradación, etc.
El código UFBTC, consta de tres partes y cada parte incluye diferentes posibilidades:
- El UFBTC-1 (Brusseau et al., 1989) permite modelar las curvas de paso de solutos
conservativos (trazadores) y no conservativos (reactivos, biodegradables o no). Entre las
tres posibilidades que contempla el código se encuentran:
I-

Permite modelar las curvas de paso de solutos conservativos en condiciones de
equilibrio y la solución analítica que incluye es la de Brener, (1962).

II-

Permite modelar las curvas de paso de los solutos reactivos en condiciones de no
equilibrio con proceso de adsorción en dos sitios.

III-

En este caso, incluye la posibilidad de usar una isoterma de adsorción no lineal
descrita por el modelo de Freundlich con histéresis en el proceso de sorción y
degradación de primer orden.

La solución o modelo matemático que incluye es el de Van Guenuchten and Wierenga,
(1977).
- El UFBTC-2 (1989a), las posibilidades de esta versión son:
I-

En este caso permite simular las curvas de paso de los solutos para condiciones
de no equilibrio con isoterma de adsorción no lineal basado en el proceso de
adsorción en dos sitios y con tres fases de degradación.

II-

Permite modelar las curvas de paso de los solutos reactivos en condiciones de
no equilibrio e isoterma de adsorción lineal con degradación del soluto. Permite
considerar el modelo de dos sitios y de dos regiones para estimar los diferentes
parámetros.

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

III-

303

Incluye isoterma de adsorción no lineal descrita por el modelo de Freundlich
con degradación del soluto e histéresis de los procesos de adsorción.

La solución o modelo matemático que incluye es el la de Van Guenuchten and Wagenet
(1989).
-El UFBTC-3 (Wang et al., 1998), sus posibilidades son:
I-

Considera condiciones de no equilibrio con proceso de adsorción en dos sitios:
adsorción instantánea y adsorción debido a procesos cinéticos (histéresis de los
procesos de adsorción).

La solución matemática que incluye es la de Brusseau et al., (1989).
8.3. Modelos matemáticos
8.3.1 Modelo en condiciones de equilibrio
La hipótesis en que se basan estos modelos es la de considerar el medio poroso homogéneo,
flujo estacionario y equilibrio local (Freeze and Cherry, 1979; Qinhong and Brusseau,
1994; Wang et al., 1998). La ecuación de transporte por advección - dispersión para el
transporte de soluto reactivo o conservativo en condiciones de equilibrio se define como,
∂ 2 Cw
∂C
∂C
R
=D
−v w
2
∂t
∂x
∂x

(8.2)

donde Cw es la concentración en el líquido (ML3), v es la velocidad de flujo (LT-1), t es el
tiempo (T), D es la dispersión (L2 T-1), x es la distancia a punto de inyección, R es el
retardo. Para solutos con isoterma de adsorción lineal R se define según la siguiente
ecuación (Wang et al., 1998),

R = 1 + Kd

ρ
θ

(8.3)

Kd es el coeficiente de reparto o distribución, θ es el contenido volumétrico de agua (L3L-3)
y ρ es la densidad seca del suelo o material empleado (ML3).

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

304

8.3.2. Modelos en condiciones de no equilibrio (modelo de dos sitios)

Estos modelos presentan como hipótesis fundamental que los procesos de adsorción tienen
lugar en dos sitios o regiones. La adsorción ocurre instantáneamente para una parte del
soluto y para el resto se produce más lentamente, controlada por los procesos físico químicos del medio (Van Genuthen and Wierenga, 1977; Van Genuthen and Wagenet,
1989; Brusseau, 1994; Selim and Amacher, 1997; Wang et al., 1998; Álvarez et al., 2001),
lo que conceptualmente se puede definir como que la concentración del soluto (Cw) en la
solución acuosa está dividida en dos fracciones o sitios:

Cw ⇔ S1 ⇔ S2

(8.4)

S1 = Fs1 + K f Cwn

(8.5)

dS 2
= K 1 S1 − K 2 S 2
dt

(8.6)

S1 es la masa adsorbida instantáneamente de la concentración existente en la solución (sitio
1) y S2 es la masa adsorbida más lentamente debido a los procesos de quimisorción
(intercambio iónico u otros procesos) (sitio dos), Fs1 es la fracción de soluto para la cual la
adsorción ocurre instantáneamente (sitio uno), mientras que K1 y K2 son coeficientes de
reparto de ambas fracciones y Kf y n son parámetros del modelo de Freundlich. Es de
señalar que la formulación de estos dos últimos parámetros puede variar en función del tipo
de isoterma que presente el soluto que se esté analizando.
La ecuación de transporte de solutos reactivos en condiciones de no equilibrio puede
escribirse de acuerdo a la siguiente expresión (Brusseau et al., 1989),

βR

∂Cw1 1 ∂ 2Cw1 ∂Cw1
=
−
− w(Cw1 − Cw 2 ) − ξ Cw1
P ∂X 2
∂T
∂X

(1 − β ) R

∂C w 2
= w(C w1 − C w 2 ) − ηC w 2
∂T

(8.7)

(8.8)

donde T es el tiempo de residencia (L/v), X es la distancia adimensional, C1 y C2 son las

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

305

concentraciones del soluto en los sitios uno y dos respecto a la concentración Co, que es la
concentración inicial de la solución que se inyecta durante el ensayo de transporte, P es el
número de Peclet, β es la fracción de adsorción instantánea y w es el número de Damkholer
que expresa la relación entre el tiempo de tránsito de un soluto y el tiempo necesario para
que ocurra la adsorción de este. Los términos ξ y η representan los términos fuente o
sumidero de pérdida o degradación de la masa de soluto en las regiones de equilibrio (S1) y
no equilibrio (S2) respectivamente.
Las diferentes variables o parámetros de las ecuaciones anteriores se pueden obtener de
acuerdo a las siguientes formulaciones (Van Genucthen and Wierenga, 1977; Van
Genucthen y Wagenet, 1989; Brusseau, 1994; Álvarez et al., 1995; Condesso, 1996; Selim
and Amacher, 1997, Wang et al., 1998) son los siguientes:
w = ( K 2 (1 − β ) RL) / v

(8.9)

T=

vt
L

(8.10)

X=

x
L

(8.11)

P=

vL
D

(8.12)

Cw1 =

Cw
Co

(8.13)

Cw 2 = S2 /(1 − F ) K LCo )

(8.14)

β = Rm / R

(8.15)

R m = 1 + ( FρK L ) / θ

(8.16)

R = 1 + ( ρK L ) / θ

(8.17)

η = ((1 − F ) ρK L µ S L) / q

(8.18)

ξ = (θµ c + F ρ K L µ S ) L / q

(8.19)

2

1

donde los términos S1 representan los sitios de adsorción instantánea en estado de equilibrio
y S2 los sitios de no equilibrio donde la adsorción es controlada por los procesos cinéticos.
R es el factor de retardo y Rm es el factor de retardo instantáneo correspondiente a la región
en equilibrio. KL es el coeficiente de la isoterma de adsorción linealizada (apartado 8.3). F

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

306

es la fracción de soluto para la que ocurre la adsorción instantánea. K2 es la velocidad
(ratio) de adsorción en el sitio dos. El término µ es la velocidad de degradación o pérdida
constante de soluto respecto a la concentración inicial en la solución y los subíndices c, s1 y
s2 representan a que fracción corresponde el factor de degradación del soluto, en la solución
acuosa, en el sitio de tipo uno (1) y de tipo dos (2) respectivamente.
La solución para las ecuaciones 8.7 y 8.8, se obtiene de acuerdo con las condiciones
iniciales y de contorno definidas en Van Genuchten and Waguenet, (1989): si se considera
un medio semi-infinito y condiciones de flujo estacionario, mientras que la masa de soluto
se introduce como un flujo (Q) de manera continua o por pulso de duración to.
- Condiciones iniciales:
Cw(x,t)=S1(x,t)=S2(x,t)=0

0≤x&lt;∞,

t=0

(8.20)

- Condiciones de contorno:
∂C w
( x, t ) = 0; x→∞; t&gt;0
∂x

(− D

∂C w
vC
+ vC w ) x = 0 =  o
∂x
0

(8.21)
0〈t ≤ t o
t ≥ to

(8.23)

8.4. Estimación o determinación de los parámetros del modelo

El uso de cualquier modelo numérico para simular un experimento a nivel de campo o
laboratorio requiere de la estimación de los parámetros que describen la formulación
matemática del modelo. En el caso de los modelos en condiciones de equilibrio solamente
es necesario definir inicialmente un valor estimado de tres parámetros: I) número de Peclet
(P), factor de retardo (R) que en estos casos es igual a la unidad pues se trata de un trazador
ideal, y ancho del pulso (Ap).
Los modelos de dos sitios que usaremos para simular las curvas de llegada de los metales
(Cr(VI), Ni(II), Mn(II)) que hemos estudiado en los ensayos de flujo y transporte en este
trabajo requieren de la estimación inicial de un valor para 7 parámetros:

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

307

- El número de Peclet (P): representa la relación entre el movimiento advectivo y el

dispersivo (ecuación 8.12). Su valor depende de las condiciones del medio poroso y de la
velocidad de movimiento de la solución y puede variar entre cero e infinito (0≤P≥∞).
Normalmente, en los ensayos en columnas en medios porosos consultados en la literatura
este parámetro presenta un valor inferior a 80 (Van Genucthen and Wierenga, 1977; Van
Genucthen and Wagenet, 1989; Brusseau, 1994, Selim and Amacher, 1997; Wang et al.,
1998).
- Factor de retardo (R): representa al proceso de adsorción en el transporte del soluto

analizado (ecuación 8.17). Su valor depende generalmente de la capacidad del medio
poroso para retener el soluto y en los casos de adsorción no lineal es función de su
concentración, varía entre cero e infinito (0≤R≥∞).
- Fracción de soluto que se adsorbe instantáneamente (β): está relacionado con la masa de

soluto que se adsorbe instantáneamente. Su valor depende de las características de
adsorción del soluto en el medio poroso y de los mecanismos de precipitación o
degradación que puedan afectarlo y se encentra entre cero y uno (0≤β≥1).
- Número de Damkholer (w): es la relación entre el tiempo de residencia y el tiempo en

que ocurre la adsorción. Su valor varía entre cero e infinito (0≤ ω ≥∞). Valores muy bajos
de este parámetro, especialmente inferior a uno (1), son indicativos de condiciones de no
equilibrio (Brusseau and Rao, 1989).
- Degradación en condiciones de equilibrio (ξ): representa la fracción de soluto que se

degrada en los sitios de tipo uno (S1).
- Degradación del soluto en el proceso cinético (η): indica la fracción que se degrada en

las regiones de sitio dos (S2).
- Tamaño del pulso o ancho del pulso (Ap): representa el intervalo de tiempo en que se ha

inyectado la solución con el soluto a través del medio poroso estudiado. Su valor dependerá
de las condiciones en que se hayan realizado los ensayos. En el modelo que utilizamos su
valor se caracteriza en unidades de volumen de poros (Vp).

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

308

8.4.1. Determinación de KL y R para los modelos de dos sitios

En el caso de los solutos conservativos, como es el caso de los trazadores, el valor de R es
la unidad porque Kd=0. Para los solutos o elementos químicos que son afectados por los
procesos de sorción, es necesario conocer la isoterma de adsorción y la concentración del
soluto en la solución para tener un valor estimado de R. Las isotermas de adsorción no
lineal obtenidas en los ensayos de Batch se ajustaron a la ecuación del modelo de
Freundlich para los tres metales en el residuo ACL y para el Cr y el Mn en el residuo SAL.
Del ajuste a la ecuación de Freundlich se obtienen los valores de Kf y n necesarios para
estimar el valor inicial de R que se introduce en el modelo. Los valores de Kf y n para los
metales con adsorción no lineal se pueden determinar por la ecuación de Freundlich en su
forma logarítmica (ecuación 8.24) o por un ajuste mediante mínimos cuadrados (Figuras
7.2, 7.5 y 7.8). La expresión de Freundlich en su forma logarítmica es:
logSa = logKf + nlogCw

n≠1

(8.24)

Si se tiene en cuenta que la isoterma de adsorción de los tres metales [Cr(VI), Mn(II) y
Ni(II)] en ACL y dos metales [Cr(VI) y Mn(II)] en SAL presentan un comportamiento no
lineal, es necesario usar un método para proceder al tratamiento de la no linealidad del
proceso de adsorción con el objeto de tener una estimación del valor de R. Existen
diferentes métodos para proceder a tratar la no linealidad de la isoterma de adsorción que
pueden consultarse en Selim and Amacher, (1997). En nuestro caso usaremos el método de
la secante. Se realiza la transformación de la isoterma no lineal a una isoterma lineal (Rao,
1974),
KL=KfCwn-1

(8.25)

en este caso, el factor de retardo se determina de acuerdo a la siguiente expresión,
RL=1+(ρKL)/θ

(8.26)

Los valores de Kf y n se obtienen de la Figura 8.1. Los valores de KL y RL obtenidos para los
diferentes metales empleados en los ensayos de flujo y transporte de soluto se muestran en
la Tabla 8.1. En el caso del Ni(II) para el residuo SAL la isoterma de adsorción es lineal por

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

309

lo que los valores de Kf y n se obtienen directamente del ajuste de la isoterma (Figura 8.1).
600

4,0
Ni(II) - Residuo ACL

log Sa

Sa (mg/kg)

3,5

log(Sa) = 0.15*log(C w ) + 3.02

3,0

Ni(II)- Residuo SAL

500

R 2 = 0.99

400
Sa=0.77*C w

300

R 2 =0.99

200
100

Adsorción

Adsorción

0

2,5
0

1

2
log C w

3

0

4

200
300
C w (mg/L)

400

500

4

4

Mn(II)- Residuo SAL

Mn(II)- Residuo ACL
3

3
log Sa

log(Sa) = 0.14*log(C w ) + 3.02
log Sa

100

R 2 = 0.99

2

2
log(Sa) = log(C w ) + 1.00
R 2 = 1.00

1

1

Adsorción

Adsorción
0

0
0

1

log C w

2

0

3

1

2

3

log C w

3

5

Cr(VI)- Residuo ACL

Cr(VI)- Residuo SAL

4
log Sa

log Sa

2
log(Sa) = 0.48*log(C w ) + 1.47
R 2 = 0.99

1

3
log(Sa) = 0.2636*log(C w )+ 2.66

2

R 2 = 0.9988

1

Adsorción
Absorción

Adsorción

0

0
0

1

2

3

log C w

0

1

log C w

2

3

Figura 8.1. Representación de las isotermas de adsorción según la ecuación de Freundlich. En el
caso del Ni(II) en el residuo SAL la isoterma es lineal.

8.4.2. Determinación del valor de D, P, ω y β.

Los valores de P y D se han obtenido de los ensayos de flujo y transporte de solutos
realizados con el trazador Pentafluorobenzoato (PFBA). Para obtener estos valores la curva
de paso del trazador se ha ajustado con el modelo de equilibrio local (modelo UFBTC-1).

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

310

Los parámetros de entrada en este modelo son el ancho del pulso (Ap), P y R. A partir del
valor de P se obtiene el valor de D. El valor de R es considerado igual a uno pues el PFBA
es considerado un soluto ideal (conservativo) y el ancho del pulso (Ap) es conocido de los
ensayos de flujo.
Tabla 8.1. Valores de Kf, n, KL y R. Para el caso del níquel la isoterma es lineal por lo que no se
calcula KL.
Residuo Metal
L
ρ
KL
RL
θ
Cw
n
Kf
3
3
3
(cm) (g/cm ) cm /cm (mg/L)

ACL

SAL

Mn(II)
Cr(VI)
Ni(II)
Mn(II)
Cr(VI)
Ni(II)

10
10
10
10
10
10

2.17
2.17
2.17
2.17
2.17
2.17

0.61
0.61
0.61
0.60
0.60
0.60

266.00
247.00
416.00
254.00
920.00
534.77

0.14
0.46
0.15
0.60
0.26
1.00

1054.00
30.35
1057.00
17.78
461.50
0.77

8.66
1.55
6.28
1.94
2.96
0.77

23.15
4.96
17.06
5.98
8.59
3.78

En el caso del valor de β (fracción a la que ocurre la adsorción instantánea) un valor inicial
para comenzar el ajuste al modelo lo representa el valor de βR; cuando R=1, este valor se
corresponde con el volumen de poros en el que aparece por primera vez el trazador, en el
caso de que la dispersión hidrodinámica sea despreciable (Paker and Van Genuchten, 1984).
El valor de β en nuestro caso se ha determinado aproximadamente a partir de los ensayos de
Batch pues se corresponde con la fracción de la masa del soluto que alcanza el equilibrio
instantáneamente. El valor de β también se puede calcular matemáticamente si se conocen las
diferentes variables de la ecuación 8.15. Existen diferentes modelos para el ajuste
matemático de ese parámetro (Álvarez et al., 1995; Wang et al., 1998).
El valor de número de Damkohler representa la relación entre el tiempo de residencia y el
tiempo en que ocurre la adsorción en el la matriz sólida del medio poroso estudiado. Si se
conoce el tiempo para el que ocurre la adsorción en un determinado medio se puede calcular
su valor, pues el tiempo de tránsito lo determina la velocidad a que se realice el ensayo de
flujo y transporte. En nuestro caso se ha estimado un valor inicial a partir de los ensayos de
adsorción en función del tiempo realizados con cada metal. También el valor de w se puede
obtener por ajuste de mínimos cuadrados o con interacción con el modelo con test de prueba
y error.
Para la estimación de los valores β, w, η, ξ, también existen programas de ajuste por mínimos

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

311

cuadrados como CFITM (Van Genuchten, 1981; Wang et al., 1998), que permiten obtener
una estimación inicial de estos parámetros a partir de la curva de llegada del soluto.
8.5. Análisis de los resultados del ajuste de las curvas de paso del Pentafluorobenzoato
(PFBA)

La determinación de las características de la columna se realizó mediante los ensayos con
trazador. En la Figura 8.2 se puede ver que la curva de paso del trazador presenta un solo
pico y es casi simétrica y sigmoidal, lo que permite asumir que el empaquetamiento de la
columna es homogéneo y el ensayo se desarrolla en condiciones de equilibrio, así la
simulación numérica se puede realizar con la ecuación de flujo 8.2, para condiciones de
equilibrio. El factor de retardo en estas condiciones es igual a uno y el máximo de la curva
de paso se encuentra muy próximo a la unidad (Tabla 8.2).
El ajuste de P se ha realizado con la solución analítica de Brenner, (1962), mediante el uso
del modelo UFBTC-1, en una dimensión. En todos los casos se aprecia un buen ajuste del
modelo a los resultados experimentales. Estos resultados son indicativos de que el flujo y
transporte del PFBA por la matriz de los residuos no están afectados al parecer por ningún
tipo de proceso físico – químico.
Tabla 8.2 Características de las columnas usadas en los ensayos de flujo con el PFBA (condición de
flujo estacionario, medio isótropo y en condiciones de equilibrio) y parámetros del modelo de
equilibrio local.
θ
v
D
P
Residuo
Φ
L
ρ
R
(cm3/ cm3)
(cm/h)
(cm2/min)
(cm)
(cm)
(g/cm3)
1
8
0.012
2.17
0.61
1.2
ACL
1.6
5
1
15
0.153
14.0
10
1
36
0.180
39.0
10
1
7
0.014
2.17
0.60
1.2
SAL
1.6
5
1
13
0.176
14.0
10
1
33
0.196
39.0
10
Donde Φ: es el diámetro de la columna; L: es la longitud de muestra de suelo; ρ: es la densidad seca del
residuo; θ es el contenido volumétrico de agua; D es la dispersión; P es número de Peclet; R: es el factor de
retardo; v es la velocidad.

Los valores de P y D de los ensayos de flujo y transporte realizados en los dos residuos
dependen de la velocidad y como se puede ver son similares en los dos residuos. La
similitud de estos valores se debe a que las características físicas del medio poroso en los
dos residuos son parecidas (Tabla 8.2, Capítulo 6). El hecho de que la curva de paso del

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

312

trazador PFBA en su salida sea tan vertical es indicativa de que el flujo está controlado por
la advección, fundamentalmente en el ensayo a velocidad más elevada.
0,08

Ensayo de trazador con PFBA
en el residuo ACL

A
0,07

R =1

0,06

v=1.2 cm/h; P=8; L=5 cm
Modelo
v=14 cm/h; P=15; L=10 cm
Modelo
V=39 cm/h; P=36; L=10 cm
Modelo

0,05

Cw/Co

Ap =0.041

0,04
0,03
0,02
0,01
0,00
0,0

0,5

1,0

1,5

2,0

2,5

Vp
0,08

B

Ensayo de trazador con PFBA
en el residuo SAL

0,07

R =1

0,06

v=1.2 cm/h; P=7; L=5 cm
Modelo
v=14 cm/h; P=13; L=10 cm
Modelo
v=39 cm/h; P=33; L=10 cm
Modelo

0,05

Cw/Co

Ap =0.041

0,04
0,03
0,02
0,01
0
0

0,5

1

1,5

2

2,5

Vp

Figura 8.2. Comparación de los resultados del ajuste de los ensayos de flujo y transporte de PFBA
en las columnas de residuos. A) Ensayos en el residuo ACL. B) Ensayos en el residuo SAL. Vp:
volumen de poros; Cw/Co: Concentración relativa.

El número de Peclet es una medida de la advección frente al flujo dispersivo, en este caso
se ha podido comprobar que a mayor velocidad aumenta la dispersión. En todos los casos
evaluados el flujo es mayoritariamente controlado por la advección. Este valor de la
dispersión tan pequeño nos muestra una mayor aproximación al flujo de pistón. Se puede

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

313

apreciar que a menores velocidades se produce un incremento de las colas en la curva de
llegada, las cuales son ligeramente inferiores a las obtenidas en la simulación (velocidad 1.2
y 14 cm/h).
El máximo de la curva de llegada del trazador en todos los casos se encuentra ligeramente a
la derecha del valor de un volumen de poros, lo que puede ser indicativo de existencia de
un pequeño retraso por difusión en la matriz del sólido. En todos los ensayos, el modelo de
equilibrio local se ajusta muy bien a los datos experimentales. Las mayores dificultades del
ajuste se encuentran en la cola donde generalmente el modelo queda por encima de los
datos experimentales.
8.6. Modelación de la curva de llegada de los ensayos de flujo y transporte de los tres
metales

En la simulación de los ensayos de flujo y transporte hay que introducir los valores de la
concentración del soluto y el tiempo, la concentración inicial del soluto, R, P y w. En la
simulación siempre se parte de un valor inicial para cada parámetro de entrada. El valor
inicial de R es el obtenido con los parámetros del modelo de Freundlich a partir del ajuste
de las isotermas de adsorción de cada metal como resultado de los ensayos en Batch. En el
caso del número de Peclet se utilizarán los valores obtenidos en los ensayos de trazador
para cada una de las velocidades. Los valores de los restantes parámetros se ajustarán de
acuerdo a los valores estimados a partir de los datos disponibles.
Los ensayos de flujo y transporte de los tres metales en los dos residuos se han realizado
con inyección en continuo de 91 volúmenes de poro de solución con el soluto para el
proceso de adsorción y con inyección en continuo de 127 volúmenes de poro de solución
sin soluto en el proceso de desorción. El procedimiento ha sido siempre el mismo para las
diferentes velocidades con el objetivo de tratar de saturar los sitios de adsorción y poder
comparar los resultados.
En los análisis de simulación se consideró degradación del soluto pero para todos los casos
la simulación ajustaba para valores de degradación inferiores al 0.002 % de la masa, a partir
de este valor las curvas de ajuste se separan de los datos experimentales.

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

314

8.6.1. El ensayo de flujo y transporte del Ni(II) con procesos de adsorción y desorción.

Para la obtención de la curva de paso o llegada del Ni(II) se realizaron los ensayos de flujo y
transporte en los dos residuos metalúrgicos (ACL y SAL). La adsorción del níquel ocurre
rápidamente al igual que en los ensayos Batch, la curva es asimétrica y presenta una gran
cola. Se puede apreciar que la curva de paso del efluente a través del residuo ACL y SAL
presenta un marcado carácter vertical a la salida del contaminante indicativo de un flujo de
pistón con predominio al parecer de la advección.
A
Ni(II) Residuo ACL
Parámetros del model de flujo y transporte
R =17
Kf =1057 n =0.15 Ap =91
β =0.80; 0.77; 0.72

1,0

C/Co

Cw/Co

0,8

v=1.2 cm/h; P=8; w=2; L=5 cm
Modelo
v=14 cm/h; P=15; w=1; L=10 cm
Modelo
v=39 cm/h; P=36; w=0.06; L=10 cm
Modelo

0,5

0,3

0,0
0

50

100

150

200

250

Vp
1

B
Ni(II) Residuo SAL
Parámetros del modelo de flujo y transporte
β = 0.78
n= 1
K f = 0.77
Ap= 91

Cw/Co

0,8
0,6

v=1,2 cm/h; P=7; w=0,1; L=5 cm

0,4

Modelo
0,2
0
0

50

100

150

200

250

Vp

Figura 8.3. Simulación de la curva de paso del NI(II) en los dos residuos mineros, con el modelo de
dos sitios UFBTC que incluye las condiciones de adsorción no lineal y no equilibrio. A) Residuo
ACL y B) residuo SAL.

El valor de β en los ensayos de flujo y transporte por el residuo ACL experimenta una
variación en el caso de las dos velocidades extremas equivalente al 6%. El menor valor se
corresponde con el ensayo de mayor velocidad para el caso del residuo ACL. Este mismo

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

315

efecto se aprecia en el caso del valor de w donde se obtiene una variación de un orden de
magnitud entre las dos velocidades extremas (Figura 8.3A). Aunque el residuo SAL en el
caso del Ni(II) presenta una isoterma de adsorción lineal la obtención de un valor de β menor
que uno es una confirmación que el proceso de flujo y transporte se desarrolla en condiciones
no ideales o “no equilibrio”. Este mismo resultado lo muestra el valor de w que es menor que
uno. Los resultado del ajuste de los ensayos se muestran en la Tabla 8.3.
El problema del ajuste con el modelo se centra en la cola de la curva de llegada
correspondiente al ensayo de desorción. En la Figura 8.3 se aprecia claramente que la
saturación de los sitios de adsorción está ligeramente afectada por la velocidad. El factor de
retardo para el Ni(II) es tres veces mayor en el residuo ACL con relación a su valor en el
residuo SAL.
El hecho de que el Ni en el residuo SAL presente un valor de F que sea el doble del valor de

β se debe a que presenta una isoterma de Tipo C: Las isotermas de tipo C, no son más que las
isotermas lineales, donde se mantienen en equilibrio la masa del soluto en la solución acuosa
y la masa de soluto adsorbida en la matriz sólida, sin que se puedan especificar los
mecanismos de adsorción entre el soluto y el adsorbente (Sparks, 1995). La existencia de una
isoterma lineal es indicativo de que los sitios de adsorción permanecen constantes, o sea que
a medida que se adsorbe el soluto más sitios o lugares de adsorción se van creando. Esta
isoterma es también un indicativo de que el soluto puede entrar a regiones inaccesibles para
el solvente. Giles et al., (1960), plantea que el soluto entra más fácil a la matriz sólida que el
solvente. Según este autor normalmente este tipo de isoterma se mantiene constante hasta un
determinado valor de concentración en que la curva cambia bruscamente de pendiente y
adquiere en su parte superior una meseta completamente horizontal. Existen determinadas
condiciones en el medio poroso que favorecen la existencia de isotermas de tipo C: a)
existencia de moléculas muy flexibles en el medio poroso debido a diferentes grados de
cristalización de los minerales que lo forman (presencia de minerales amorfos, materia
orgánica, etc.); b) mayor afinidad del soluto con el sustrato que con el solvente; c) gran poder
de penetración del soluto en la matriz debido a sus características fisicoquímicas y d) la
existencia de determinadas condiciones en la estructura cristalina de los sólidos que permitan
su adsorción. Como hemos podido ver todas estas condiciones anteriormente descritas están
presentes en el residuo SAL.

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

316

8.6.2. El ensayo de flujo y transporte del Mn(II) con procesos de adsorción y desorción

En el caso de la curva de llegada del Mn(II) se puede apreciar por el valor de R igual a 24
que los residuos presentan una gran capacidad de adsorción de este metal. En la Figura 8.4
se aprecia que la saturación de los sitios de adsorción (Cw/Co=1) es afectada por la
velocidad de flujo. La simulación de la curva de paso del Mn(II) en los dos residuos
mineros, el modelo de dos sitios UFBTC-3 que incluye las condiciones de adsorción no
lineal y no equilibrio (histéresis del proceso de adsorción) presenta un buen ajuste, siendo
menos preciso en la parte del proceso de desorción.
En el caso del Mn(II) sucede lo mismo que en el Ni(II), el valor de R es muy superior al que
se obtiene para el PFBA (R=1). Esta diferencia es debido a la existencia de condiciones de
flujo y transportes no ideales. El valor de R es 4 veces mayor en el residuo ACL con
respecto al valor de R en el residuo SAL. En este caso esta diferencia está controlada por el
valor del pH, pues a pH ácido la movilidad del manganeso es mucho mayor (Saparks, 1995,
Tan, 1994).
La adsorción en los dos residuos presenta isotermas de adsorción no lineal que
generalmente son indicativas de condiciones no ideales o de “no equilibrio” en los procesos
de adsorción en condiciones de flujo y transporte de solutos. Los resultados del ensayo de
flujo y el valor de los parámetros de modelo β y w confirman estas condiciones durante la
realización del ensayo de flujo y transporte del Mn para las velocidades de 14 y 39 cm/h en
el residuo ACL y para 1.2 cm/h en el residuo SAL. Cuando el valor de w es menor que uno,
según los diferentes estudios consultados equilibrio (Sparklet et al., 1975, Paker and Van
Genuchten, 1984; Álvarez et al., 1995; Álvarez et al., 2001), es un indicativo de la
existencia de un proceso de flujo y transporte en condiciones no ideales.

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

1,0

A
Mn(II) Residuo ACL
Parámetros del modelo de flujo y transporte
R =24 Kf =1054 n =0.14
Ap =91
β =0.8; 0.77; 0.72

0,8

Cw/Co
C/Co

317

v=1.2 cm/h; P=8; w=1; L=5 cm
Modelo
v=14 cm/h; P=15; w=0.17; L=10 cm
Modelo
v=39 cm/h; P=36; w=0.06; L=10 cm
Modelo

0,6
0,4
0,2
0,0
0

50

100

150

200

250

Vp

1

B
Mn(II) Residuo SAL
Parámetros del modelo de flujo y transporte
R =6
β =0.78
n =0.6
Ap = 91

Cw/Co

0,8
0,6

v=1,2 cm/h; P=7; w=0,1; L=5 cm

0,4

Modelo

0,2
0
0

50

100

150

200

250

Vp

Figura 8.4. Simulación de la curva de paso del Mn(II) en los dos residuos mineros, con el modelo
de dos sitios: UFBTC que incluye las condiciones de adsorción no lineal y no equilibrio. A)
Residuo ACL. B) Residuo SAL.

8.6.3. El ensayo de flujo y transporte del Cr(VI) con procesos de adsorción y desorción

En el caso del cromo sucede lo contrario de lo visto en el Ni y el Mn, en este caso el factor
de retraso es 2 veces mayor en el residuo SAL con respecto al residuo ACL. Esta diferencia
es debido al pH pues a pH ácidos la movilidad del cromo hexavalente es mucho menor.
En el caso del cromo se puede observar que el valor de β es superior a 0.7, en los dos
residuos lo que es indicativo de que los sitios de adsorción en equilibrio representan un
porcentaje importante. El valor de F es muy similar, lo que indica que la fracción de la
masa de soluto que se adsorbe rápidamente es muy importante y que esta adsorción

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

318

instantánea es la que determina en cierta medida el porcentaje de los sitios de adsorción que
está en equilibrio. Al igual que en los otros metales en el caso del Cr el valor del factor de
retardo está determinado principalmente por la adsorción instantánea, pues como se ha visto
en los ensayos Batch la adsorción ocurre muy rápidamente.
1,0

A
Cr(VI) Residuo ACL
Parámetros del modelo de flujo y transporte
R =5
Kf =30.35 n =0.46 Ap =91
β =0.8; 0.77; 0.72

Cw/Co

0,8
0,6

v=1.2 cm/h; P=8; w=1; L=5 cm
Modelo
v=14 cm/h; P=15; w=0.32; L=10 cm
Modelo
v=39 cm/h; P=36; w=0.05; L=10 cm
Modelo

0,4
0,2
0,0
0

50

100

150

200

250

Vp
1

Cr(VI) Residuo SAL
B
Parámetros del modelo de flujo y transporte
R =9
β =0.78
n =0.26
Ap =91

0,8

Cw/Co

0,6

v=1,2 cm/h; P=7; w=0,01; L=5 cm

0,4

Modelo
0,2
0
0

50

100

150

200

250

Vp

Figura 8.5. Simulación de la curva de paso del Cr(VI) en los dos residuos mineros, con el modelo
de dos sitios, UFBTC que incluye las condiciones de adsorción no lineal y no equilibrio. A)
Residuo ACL. B) Residuo SAL.

8.6.4. Discusión de los resultados de modelación de los ensayos de flujo y transporte de
metales

Las curvas de llegada de los solutos (metales) son asimétricas, presentando una gran cola.
El uso de un modelo con adsorción no lineal y condiciones de no equilibrio UFBTC-3
describe o simula la curva de llegada de los tres metales. Este modelo reproduce con

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

319

bastante exactitud la curva de llegada del los diferentes solutos, lo que indica que la
existencia de una cola tan larga es el resultado de la no linealidad de los procesos de
adsorción–desorción comprobado en los ensayos Batch (Capítulo 7).
Tabla 8.3. Tabla resumen de los parámetros utilizados para el ajuste de las curvas de llegada de los
ensayo de flujo y transporte de los tres metales en las columnas de residuo ACL y SAL.
Metal
Residuo Vpi Vpd
v
R
β
w
Rm
K2
F ξ η
P
Vp Vp cm/h

Mn(II)

ACL

Ni(II)

SAL
ACL

Cr(VI)

SAL
ACL
SAL

91

127

1.2
14.0
39.0
1.2
1.2
14.0
39.0
1.2
1.2
14.0
39.0
1.2

8
15
36
7
8
15
36
7
8
15
36
7

24 0.80
0.77
0.72
6 0.78
17 0.80
0.77
0.72
6 0.78
5 0.80
0.77
0.72
9 0.78

1.0
0.17
0.06
0.1
2.00
1.00
0.06
0.10
1.00
0.32
0.05
0.01

19.20
18.48
17.28
4.68
13.60
13.09
12.24
4.68
4.00
3.85
3.60
7.02

0.050
0.043
0.035
0.018
0.141
0.358
0.049
0.018
0.240
0.390
0.139
0.001

0.83
0.80
0.75
0.74
0.80
0.76
0.71
1.46
0.77
0.73
0.66
0.79

0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0

0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0

Vpi, es volumen de poros de inyección(adsorción); Vpd, es volumen de poros de inyección de solución sin
soluto (desorción).

El hecho de que el valor de β sea significativamente menor que uno (β&lt;1) es indicativo de
condiciones de flujo en régimen de no “equilibrio” o flujo y transporte de soluto no ideal.
Los resultados de un valor de β superior al 0.7 en los dos residuos es una muestra de que
más de un 70% de adsorción de la masa de soluto ocurre instantáneamente. Este valor de β
nos indica además que los sitios de adsorción donde se ha alcanzado el equilibrio son un
porcentaje muy elevado del total de sitios existentes. Con el incremento de la velocidad de
flujo en el ensayo realizado en el residuo ACL se aprecia que el valor de β disminuye un
6% indicativo de un incremento de las condiciones de no equilibrio, debido a que el tiempo
de tránsito del soluto por el medio es mucho menor, por lo que disminuye la adsorción del
soluto analizado. También del valor de β se puede deducir que un valor de
aproximadamente entre el 20 y 28% de la masa de soluto adsorbida puede estar controlada
por los sitios de tipo dos (S2), donde la transferencia de masa entre la solución y el sólido
está controlada por los procesos cinéticos o quimisorción.
El valor de w nos da cuenta de la velocidad con que se alcanza el equilibrio. El hecho de
tener un valor de w inferior a 1 en los ensayos de los tres metales en el residuo SAL y de los

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

320

ensayos de Mn y Cr para velocidades de 14 cm/h y en los ensayos de los tres metales en el
residuo ACL para la velocidad de 39 cm/h es indicativo de que el medio no está en
equilibrio, debido a que la adsorción ocurre en dos sitios o dos regiones. Esto hace suponer
que la fracción de soluto que se adsorbe en los sitios de tipo dos (S2) está controlada por el
proceso cinético, el cual necesita de un mayor tiempo para alcanzar el equilibrio. Se aprecia
que en la medida que se aumenta la velocidad del ensayo de flujo y transporte el valor de w
es menor lo que muestra un alejamiento de las condiciones de equilibrio. En estudios de
flujo y transporte de solutos orgánicos e inorgánicos en suelos naturales siempre que el
valor de w es pequeño (menor que uno) se consideran condiciones de no equilibrio
(Sparklet et al., 1975, Paker and Van Genuchten, 1984; Álvarez et al., 1995; Álvarez et al.,
2001).
Para el factor de retardo (R) se ha comprobado en los casos de que n es menor que 1 que el
valor de R depende de la concentración como sucede en los diferentes trabajos consultados
(Selim and Amacher, 1997, Wang et al., 1998). En todos los metales analizados el valor de

R es superior a 5 indicativo de las buenas propiedades de adsorción que presentan estos
residuos. Aunque este parámetro se ha considerado constante durante la simulación, en las
Figuras 8.3, 8.4 y 8.5 y Tabla 8.3, se puede comprobar que está ligeramente afectado por la
velocidad. El aumento de la velocidad disminuye considerablemente el tiempo de tránsito y
con ello el tiempo de interacción sólido-soluto para que ocurra la adsorción. Los mayores
valores de R se obtienen para los metales que presentan un valor de n menor y un mayor
valor de Kd.
El valor del coeficiente de adsorción instantánea F es muy similar a el valor de β con la
excepción del Ni en el residuo SAL, donde su valor es el doble del valor de β, esta
diferencia es debida a que el Ni en el residuo SAL tiene una isoterma de adsorción lineal.
El valor de F superior a 0.7 en todos los metales con isoterma de adsorción no lineal,
muestra que de la masa de soluto adsorbida (más del 70%), ocurre instantáneamente.
El valor de Rm, revela claramente que la componente del valor de retardo equivalente a los
sitios de adsorción en estado de equilibrio es superior al 70% del valor total de R en los tres
metales (Ni, Cr y Mn) analizados y para los dos residuos.

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

321

El valor K2, para las mismas condiciones de ensayo en el caso del manganeso es de 0.05
para el residuo ACL y de 0.018 para el residuo SAL, como se puede ver en el residuo ACL
es más de dos veces el valor obtenido para SAL.
En el residuo ACL se puede apreciar una pequeña disminución del valor de K2 en función
de la velocidad a que se realice el ensayo, para los tres metales, siempre que las condiciones
de longitud de la columna de residuo y la velocidad de flujo sean las mismas.
El hecho de que para ajustar el modelo a los datos experimentales en el caso de los dos
residuos los términos fuente o sumidero ξ y η (debido a la degradación del soluto) son
considerados igual a cero (menor de 0.002), nos muestran que aparentemente los solutos
utilizados no sufren ningún tipo de degradación. Estos valores corroboran la información
obtenida mediante el empleo del microscopio electrónico sobre la composición de la matriz
del sólido empleado en los ensayos de flujo y transporte de los tres metales, donde no se
observó ninguna precipitación de los metales en otro tipo de minerales (Capítulo 7). Estos
resultados unidos a la velocidad con que ocurre la adsorción son indicativos de que el metal
es adsorbido al parecer en la superficie de las partículas sólidas debido a la acción de las
fuerzas electrostáticas (potencial zeta de las partículas sólidas).
El ajuste mejor logrado es el del Ni(II) en el residuo SAL, esto es probablemente debido a
que este presenta una isoterma de adsorción y desorción lineal aunque hay histéresis en el
proceso de adsorción y resulta mucho más fácil de simular por el modelo numérico que
cuando hay un marcado proceso de histéresis en el proceso de sorción pero que sus
isotermas son diferentes en cada proceso como es el caso de los otros dos metales en el
residuo SAL y de los tres metales en el residuo ACL que presentan isoterma de adsorción
no lineal y desorción lineal.
Las curvas de ruptura de los tres metales indican que el comportamiento de estos durante el
flujo y el transporte de contaminantes es no ideal. El uso de modelos que incluyen la
adsorción no lineal y que el proceso ocurre en dos sitios (diferentes intervalos de tiempo)
indican que el proceso de adsorción no lineal es la causa principal de que se obtenga una
gran cola en la curva de llegada.

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

322

Lo que más llama la atención dentro de estos ensayos es la capacidad de estos residuos para
retener los solutos, lo que queda demostrado con el elevado valor del factor de retardo (R)
en todos los solutos expresado en volúmenes de poros es siempre superior a 5 Vp (Tabla
8.3).
8.7. Conclusiones

Los resultados de los ensayos de flujo con procesos de adsorción–desorción nos permiten
llegar a las siguientes conclusiones.
- El PFBA es un buen soluto para ser utilizado como trazador en el conocimiento de las
propiedades del medio poroso. Su análisis resulta muy económico y se detecta para
concentraciones muy bajas de 0.001 mg/L.
- El uso de los modelos de equilibrio para simular los resultados del ensayo con el trazador
es muy bueno para la parte de la curva correspondiente al ensayo de adsorción y bueno en
el caso de la parte de la curva que corresponde al ensayo de desorción, aunque en este caso
se queda un poco por encima en la cola de la curva de llegada o paso del soluto. La causa
de esta pequeña cola se debe a la dispersión y al posible efecto de la difusión en la matriz
que sufre el soluto conservativo.
- La velocidad de flujo afecta la curva de llegada del trazador, a medida que disminuye la
velocidad la curva pierde simetría y aumenta la cola.
- La velocidad de flujo afecta al proceso de adsorción y la forma de las curvas de llegada de
los diferentes solutos. En todos los casos se aprecia la existencia de asimetría y una gran
cola.
- Los resultados de los ensayos de Batch muestran una buena predicción de los resultados
del factor de retraso (R) en el caso de los tres metales, para los dos residuos.
- La velocidad de flujo afecta los principales parámetros del modelo β, w, P y R. Los
parámetros P y w dependen directamente de la velocidad. De los parámetro del modelo los

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

323

más afectados por la velocidad a que se realiza el ensayo de flujo y transporte son β y R. La
diferencia del valor de β entre las dos velocidades extremas es del 6% para el residuo ACL.
La afectación del valor de R es pequeña entre las dos velocidades extremas del ensayo de
flujo y transporte en el residuo ACL, debido a que la velocidad con que ocurre la adsorción
de la masa de soluto es muy rápida.
- La obtención de un valor estimado de β entre 0.72 y 0.78 en todos los casos sugiere que
los sitios de adsorción de la masa de residuo que rellena la columna en estado de equilibrio
es menor del 80% del total.
- Los valores de F son similares a los de β en los tres metales en el residuo ACL y en el Mn
y en el Cr en el residuo SAL (Tabla 8.3). En el caso del Ni en el residuo SAL es
prácticamente el doble de β indicativo de que al parecer en el residuo SAL durante el
proceso de adsorción se mantienen constantes los sitios de adsorción en la matriz del medio
poroso, fenómeno característico de los materiales que presentan isoterma de adsorción
lineal (isotermas de tipo “C”, Clasificación de Giles et al, 1960).
- Considerando el criterio de número de Damkholer (w) para definir si el proceso de
adsorción en los ensayos de flujo y transporte se desarrolla en condiciones de equilibrio o
no equilibrio es necesario que este sea mayor que uno. Se puede apreciar que este criterio
en el residuo SAL indica que no existen condiciones de equilibrio para los tres metales,
pues el valor de w es siempre menor que uno para una velocidad de 1.2 cm/h, mientras que
en el caso del residuo ACL es dominante para los ensayos de gran velocidad 39 cm/h en los
tres metales (Ni, Cr y Mn) donde w&lt;0.05 y para el caso de la velocidad de 14 cm/h en los
ensayos de flujo y transporte del Mn y Cr donde w&lt;1.
- El valor de Rm factor de retraso instantáneo correspondiente a la región o sitios en
equilibrio es muy grande y prácticamente constante para cada metal en el residuo ACL, con
una ligera disminución en función de la velocidad del ensayo del flujo y transporte (Tabla
8.3).
- La estimación del valor de la relación o ratio de adsorción K2 en los dos residuos es
variable con valores entre 0.018 y 0.001 hr-1 en el residuo SAL y entre 0.39 y 0.018 hr-1 en

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

324

el residuo ACL y es al parecer en la mayoría de los casos dependiente de la velocidad del
ensayo de flujo y transporte del soluto (Tabla 8.3).
- El uso de los modelos de dos sitios (UFBTC) que incluyen los proceso de sorción con
diferentes proporción e intensidad (adsorción física, química, etc.) e histéresis para modelar
los resultados de los ensayos de flujo y transporte de los tres metales en el medio poroso (en
los dos residuos) dan resultados satisfactorios en la simulación de las curvas de llegada de
los metales obtenidos en el laboratorio.
- El resultado del uso de los modelos de “Dos sitios” confirma las observaciones de los
ensayos de Batch y flujo y transporte de solutos, así como los resultados de análisis
semicuantitativo por microscopio electrónico de barrido de las muestras de residuo una vez
realizados los ensayos, donde se pudo comprobar la existencia de una masa de soluto
adsorbida que resulta prácticamente irreversible. Se observó como el proceso de adsorción
tiene dos componentes, una física (adsorción instantánea por fuerzas electrostáticas) que es
el principal para más del 70% de la masa del soluto adsorbido y una cinética, para el resto
de la masa. La masa adsorbida depende un poco de la velocidad del flujo y del tiempo de
residencia del soluto en el medio.
- Al modelo le resulta mucho más difícil reproducir los resultados del proceso de desorción
debido a que la cinética del proceso de desorción es mucho más lenta que la del proceso de
adsorción.
- Los ensayos pueden ser modelados con valores de los términos fuente o sumidero ξ y η

iguales a cero. Ello indica que, al parecer los solutos utilizados no sufren ningún tipo de
degradación o precipitación. Estos valores corroboran la información obtenida mediante el
empleo del microscopio electrónico sobre la composición de la matriz del sólido empleado
en los ensayos de flujo y transporte de los tres metales, donde no se ha observado ninguna
precipitación de los metales como otros minerales. Estos resultados son indicativos de que
el metal es adsorbido en la superficie de las partículas sólidas.
- La existencia de un transporte de solutos no ideal se debe principalmente a la
irreversibilidad del proceso de adsorción y en menor medida está condicionada por el
tiempo en que ocurre este proceso. El proceso o efecto más destacable es la irreversibilidad

�Capítulo 8. Modelación del proceso de sorción en los ensayos de flujo y transporte

325

de los procesos de adsorción–desorción (histéresis) y la capacidad de estos residuos para
adsorber los tres metales, fundamentalmente para el Ni(II) y Mn(II) en el residuo ACL.
- Los resultados indican que la existencia de procesos de adsorción no lineal es la principal
causa de un proceso de flujo y transporte de soluto por el medio poroso en condiciones no
ideales, mientras que la existencia de un proceso de interacción con distinta proporción e
intensidad entre el soluto de la solución y el sólido desempeña un papel secundario.
- Los resultados obtenidos durante la realización de los ensayos de adsorción-desorción en
un sistema cerrado (Batch) y en un sistema abierto (condiciones de flujo) muestran que los
residuos tienden a retener los metales en la matriz del medio poroso, lo que denota una gran
limitación en la movilidad de estos en el medio poroso, valor de R&gt;5, para todos los
metales en los dos residuos.
Finalmente es de señalar que se han usado otros modelos (AQUITRAQ (Marzal, 1992), y
Álvarez et al., 1995) para tratar de reproducir los resultados experimentales de los solutos
considerándolos como reactivos (metales Ni, Cr y Mn) pero los resultados obtenidos no han
sido coherentes con los experimentales.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 327

Capítulo 9. INFLUENCIA DEL COMPORTAMIENTO HIDROMECÁNICO DE
LOS RESIDUOS MINERO-METALÚRGICOS EN EL FLUJO Y
TRANSPORTE DE SOLUTOS
9.1. Introducción
Gran parte de los estudios de flujo y transporte de solutos en el medio poroso en
condiciones saturadas y no saturadas se han desarrollado en columnas de materiales
porosos en el ámbito de laboratorio (Sharma and Lewis, 1994; Pennell, et al., 1994;
Álvarez et al., 1995; Gomis_Yagües et al., 1997; Muñoz et al., 1997; Selim and
Amacher, 1997; Perin et al., 1997; Kedziorek et al., 1998; Carvalho et al., 1998; Wang
et al., 1998; Hollenbeck and Jensen, 1998; Rooney et al., 1998; Iqbal, 1999; Paseka et
al., 2000; Yeh et al., 2000; Yong et al., 2001; Ursino et al., 2001). El empleo de estas
técnicas, basadas en el principio de transferencia de masa en los medios porosos,
permite llevar a cabo experimentos controlados que proporcionan información sobre las
condiciones de flujo y los mecanismos de transporte y reactividad de los solutos.
El flujo y transporte de solutos en el medio poroso en condiciones reales es dependiente
de la estructura del material y en su estudio pueden considerarse tres situaciones
generales:
1- Distribución uniforme del material o medio homogéneo.
2- Distribución no uniforme del material o medio heterogéneo.
3- Medio heterogéneo u homogéneo y presencia de discontinuidades (fracturas,
macro poros, etc.).
En los estudios de campo y en el laboratorio se ha comprobado que cuando el flujo y
transporte de los solutos reactivos se realiza por el medio poroso homogéneo, la
velocidad del movimiento de estos es muy baja, debido a los diferentes procesos que
actúan sobre el soluto entre los que se encuentran la precipitación, intercambio,
degradación, etc. (Álvarez et al., 1995, Wang et al., 1998). Sin embargo, cuando flujo y
transporte se desarrollan debido al flujo preferencial a través de discontinuidades, el
flujo y el transporte de los solutos ocurre mucho más rápido que el observado en el
medio poroso (Tsang, 1993; Jørgensen et al., 1998; Tindall et al., 1999; Iqbal, 1999).

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 328

A continuación se describe un ensayo hidromecánico en una columna de residuos
mineros en la que se ha realizado un ensayo de flujo y transporte en condiciones de flujo
y transporte no ideales y con presencia de flujo preferencial. Las condiciones de
contorno están bien delimitadas y controladas a nivel de laboratorio con el objetivo de
asegurar el conocimiento de aquellos factores que pueden tener una mayor incidencia en
el flujo y transporte de solutos.
9.1.1. Procedimiento de ensayo de los residuos mineros en columnas
El estudio del comportamiento hidromecánico se realizó con el residuo metalúrgico
ACL de la industria cubana del níquel caracterizado en los Capítulos 6 y 7. El ensayo se
desarrolló con la columna de la Foto 9.1 cuyas características de funcionamiento y
composición han sido detalladas en el Capítulo 3. El ensayo consta de varias etapas o
fases:
1- Calibración y puesta a punto de todos los sensores, para las características de
este material, y el equipo de adquisición de datos (Anejo 4).
2- Llenado de la columna con el residuo capa a capa con control de la evaporación,
la retracción, la succión, la temperatura, la humedad relativa y el contenido
volumétrico de agua.
3- Saturación de la columna y control en profundidad de la evolución de la succión,
la humedad, la temperatura y la consolidación
4- Medida de la permeabilidad.
5- Ensayo de flujo y transporte con los solutos conservativos y reactivos.
6- Secado de la columna.
A efectos de poder comparar los resultados experimentales, se realizó una segunda
columna de las mismas dimensiones pero construida con un solo vertido de residuo, la
cual se dejó consolidar. En esta columna se realizaron los ensayos de flujo y transporte
al igual que la agrietada.
Al terminar los ensayos de flujo y transporte se realizó el proceso de secado y se pudo
comprobar que para estas condiciones no se produce la formación de fisuras, aunque la
columna experimenta retracción. La medida de las propiedades físicas de esta columna
se realizó en tres perfiles en la vertical al igual que la columna grande.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 329

Esto nos permite obtener las características físicas de densidad y permeabilidad de una
muestra de residuo con porosidad inicial similar a la que presenta la columna de
residuos estratificada, pero sin fisuras.
Conociendo los valores de la densidad de esta columna se fabricaron columnas de
pequeño diámetro de características similares a esta en las que se realizaron ensayos de
flujo y transporte de solutos en condiciones saturadas.
9.2. Llenado de la columna, saturación y medida de la permeabilidad
9.2.1. Llenado de la columna
La preparación de la muestra que se encuentra en el interior de la columna se realizó por
capas y la relación sólido-líquido utilizada es similar a la utilizada para verter los
residuos metalúrgicos en el área de estudio. En este caso se empleó en cada capa una
mezcla de 2300 g del residuo sólido y 3300 cm3 de agua. Esta proporción de sólido está
calculada para lograr capas de un espesor entre 20 y 27 mm, considerando la retracción
que experimentan estos residuos al ser vertidos en forma de lodos (6-8%, Capítulo 6) y
al secarse rápidamente en un ambiente de laboratorio (humedad relativa del aire de
60±5% y temperatura de 22±2 oC). El aire que realiza la evaporación del agua en cada
capa de residuo (vertida en forma de lodo en la columna) circula a una velocidad de 2
m/s por la parte superior (esta es la velocidad media del aire en la zona donde están
depositados los residuos, ver Capítulo 1). La temperatura media de la masa de aire se
mantiene a 26±0.5 oC, la cual se controla por un termómetro situado en la parte superior
de la capa de residuo que se está secando.
La mezcla (residuo más agua) de la primera capa se vierte en el interior de la columna y
se inicia el secado que se prolonga durante una semana hasta que el peso del material
tiende a estabilizarse. Durante el secado se controla la humedad y el tiempo en que se
produce la formación de las fisuras. En cada capa se dibuja un esquema de la
distribución de las grietas de desecación. Durante el tiempo de consolidación y secado
de cada capa se controla la retracción en la dirección vertical (con un LVDT) y la
pérdida en peso (con una célula de carga) de la capa de residuo que se está secando. La
pérdida en peso representa el volumen de agua evaporado. Durante el proceso de secado
se controla además la succión, la temperatura, la variación del contenido volumétrico de
agua en la muestra y la humedad relativa.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 330

Al cabo de una semana se vierte una nueva masa de la mezcla (agua más residuo) de
idéntica composición sólido-líquido que la anterior y se sigue el mismo procedimiento y
así sucesivamente hasta confeccionar una columna de 11 capas que alcanzan una altura

Depósito de agua

Sensor elctroválvula

Electroválvula

de 29 cm.
Bombilla

Piezómetro

Ordenador

Higrómetros

Filtros

TDR

Célula de carga

Salida del agua

Tensiómetro

Foto 9.1. Disposición de la columna para el estudio de las propiedades hidromecánicas de los
residuos.

La distribución de los sensores se ha realizado en forma de espiral y ninguno intercepta
ni la primera capa ni la última, con el objetivo de evitar que el agrietamiento de las
capas se produzca siempre en una misma situación. En la Figura 9.1 se aprecia la
ubicación de cada uno de los sensores con relación a las capas que conforman la
muestra del residuo.
Al culminar el proceso de llenado de la columna con el residuo, se desarrolló la
saturación de ésta, mediante la aplicación de una recarga de 0.3 cm3/cm2/min. La
saturación de la columna se realizó con la misma solución electrolítica (KNO3 a 0.1
mM) empleada en los ensayos Batch y los de flujo y transporte de solutos descritos en el
Capítulo 7. El uso de la solución electrolítica permite estabilizar la fuerza iónica de las
partículas del medio y garantizar una buena agregación de las partículas del sólido.

�7º

niv
el

10º n
ivel

el
niv
2º

13º nivel

Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 331

5º
niv
el

l
nive
4º

8º nive
l

1º nivel

el
11º niv

15º
nive
l

el
niv
14º

º
12

Ø10

11.43

261.43

SP
150

TN
107.14

135.71

T

92.86

207.14

164.29

121.43

250

42.86

235.71

192.86

TN

50

1

78.57

2

TDR

TDR

T

T
SP

36.43

3

T

SP

6
4

Ø8

V

SP

7
5

V

64.29

14.29

Ø18

20cm

La dist ancia sera de 48°

TDR

TN

9
8

10

178.57

10

el
niv

20

11

ivel
9º n

6º nivel

3º
niv
el

12

0

PP

0

10

20cm

CC

Figura 9.1. Ubicación de los sensores con relación a cada capa que forma la columna de
residuos. Los números de la izquierda indican la posición de cada una de las capas de residuo.
CC: célula de carga, TN: tensiómetro, PP: placa porosa, TDR: transductor de medida del
contenido volumétrico de agua, T: termómetro, SP: psicrómetro, V: higrómetro.

Una vez terminado el proceso de saturación de la columna con las 11 primeras capas y
pasadas 48 horas desde el inicio del proceso de saturación se vertió en la parte superior
de la capa 11 una nueva capa de residuo (la 12) de igual características que las
anteriores (2300 g de sólido y 3300 cm3 de líquido). Esta capa se dejó consolidar
durante 4 semanas con una lámina de agua en superficie de 6 mm, altura que
permaneció constante durante todo el período que duró el ensayo de permeabilidad. La
función de esta capa era sellar las grietas de la capa 11 y evitar la entrada por flujo
preferencial del trazador y los diferentes solutos de una manera directa en las grietas.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 332

Así se garantizaba una entrada uniforme en toda la superficie de la columna, con el
objeto de poder aplicar la hipótesis de flujo de pistón.
La medida de la permeabilidad se realizó a gradiente constante, para ello se efectúa la
toma de muestra del caudal saliente a diferentes intervalos de tiempo hasta que se
comprueba que el caudal está estabilizado y a partir de ese momento se controla el
caudal de salida en función del tiempo y luego se calcula la permeabilidad del medio.
9.3. Resultado de las medidas efectuadas durante el proceso de montaje de la
columna por capas
9.3.1. Evaporación
Durante el ensayo de secado de cada una de las capas se controla la pérdida en peso de
agua en función del tiempo. En la Figura 9.3 se puede apreciar que la velocidad de
pérdida de peso por evaporación en cada una de las capas es similar. El ritmo de
evaporación está controlado por la humedad relativa, la temperatura y la velocidad del
aire en contacto con el residuo.
70
60
50
40

Humedad relativa en (%)
Temperatura en grados centígrados

Capa 2

30
20
0

1

2

3

4

5

6

7

Tiempo (días)

Figura 9.2. Representación gráfica de la temperatura y humedad relativa en la superficie de la
muestra de residuos durante el montaje de la capa 2.

Si superponemos las medidas de la pérdida en peso por unidad de área de la muestra
ensayada en condiciones de atmósfera de laboratorio a humedad relativa del aire de
60±5% y temperatura de 22±2 oC y las de una de las capas de la columna de residuos, se
puede comprobar que en ambos casos la pérdida en peso por unidad de área en función
del tiempo es una línea recta, aunque la velocidad de secado en una capa de suelo en el
ambiente del laboratorio es mucho más lenta que en el interior de la columna de residuo.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 333

20

Capa 11

Capa 10

Capa 8

Capa 9

Capa 5

Capa 4

Capa 3

Capa 2

30
Capa 1

Peso (kg)

40

Capa 7

Capa 6

50

Peso de la columna vacía

10
0
0

10

20

30

40

50

60

70

Tiempo (días)

Figura 9.3. Medidas de la pérdida de peso por evaporación en función del tiempo en cada una
de las capas de suelo colocadas en la columna.

Esta diferencia en la velocidad de secado se debe a la diferencia en la masa de aire que
está en contacto con la muestra, pues en el caso de la columna de residuo, la masa de
aire se renueva constantemente debido a la velocidad del aire que circula por encima y
la temperatura de éste es 4 grados superior a la del laboratorio (Figura 9.4A). Estos
resultados son coherentes con los de Blight (1997), quien comprobó que para diferentes
condiciones de contorno en la superficie del material la pérdida de agua en suelos
naturales era siempre lineal para capas de material de pequeño espesor.
Tiempo (horas)
0

20

40

60

80

100

120

140

2

Pérdida de agua por unidad de área (g/cm )

0.0

1.0
y = 0.0072x - 0.0153
R2 = 0.99
2.0

y = 0.0297x - 0.0025
R2 = 0.97

3.0

4.0

5.0

Capa 2 en la columna de diámetro 285 mm: h=25.5 mm
Formación de la fisura
Bandeja en el laboratorio: h=16 mm

Figura 9.4A. Pérdida de agua por unidad de área en la capa 2 de la columna de residuo y en una
bandeja de residuo en el laboratorio en condiciones de humedad relativa similares, la
temperatura 4 grados más baja y sin viento.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 334

9.3.2. Retracción
El estudio de la retracción de un material constituye uno de los principales fenómenos a
considerar cuando se evalúan sus propiedades hidromecánicas. En la Figura 9.4B se
puede apreciar la retracción de cada una de las capas que conforman la columna de
residuo. Para cada capa (desde la 1 a la 11), se ha medido la retracción en la vertical
durante el proceso de secado por evaporación y el área de grietas al final del secado de
cada capa. En todas las capas se observa que el material presenta una gran capacidad de
retracción que puede llegar a 2.5 mm en la vertical. Esta retracción se debe a la
deformación de la última capa colocada ya que puede decirse que en las capas inferiores
el cambio de volumen debido a la nueva capa colocada puede considerarse despreciable.
Esta retracción representa una variación media de la altura superior al 8.2% en cada
capa. Los datos correspondientes al contenido volumétrico de agua en cada capa en el
momento de formación de la fisura indican que las grietas de desecación en las
diferentes capas de residuo aparecen para valores de saturación muy altos, superiores al
85%.
Tiempo (min)
10

100

1000

10000

0.0

Retracción (mm)

0.5

1.0

1.5

2.0

2.5

Capa 1
Capa 2
Capa 3
Capa 4
Capa 5
Capa 6
Capa 7
Capa 8
Capa 9
Capa 10
Capa 11

3.0

Figura 9.4B. Resultados de la retracción vertical durante el proceso de secado de cada capa de
la columna de residuos.

Estos resultados de las características de retracción, deformación del material durante el
secado y humedad a que se forman las fisuras por desecación son coherentes con los
obtenidos en los ensayos de retracción realizados en las bandejas ranuradas y en las
muestras cilíndricas analizadas en el Capítulo 6.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 335

Para obtener los resultados de la densidad que se muestran en la Tabla 9.2. en cada capa
de material vertida en el interior de la columna se medía la altura de ésta y como se
conoce el diámetro de la columna y el volumen de sólido vertido se determinaba la
densidad. Además al final del ensayo se realizaron los tres perfiles en la vertical en el
interior de la columna donde se tomaron muestras en cada una de las capas y se efectuó
la medida de la densidad y de la humedad en el momento de desmontar cada una de las
columnas.
En la Figura 9.5 se puede apreciar que la densidad seca de cada capa en la columna de
residuo varía muy poco con la profundidad (entre 1.34-1.41 g/cm3) (Tabla 9.2), lo que al
parecer indica que el proceso de consolidación inicial que experimenta la capa de suelo
por retracción es el que controla la densidad seca final de la muestra. Si se mide la
densidad seca en las zonas de las capas de residuo que no se han agrietado se puede ver
que la densidad es mayor que la densidad media (de tres puntos por capa) calculada para
toda la capa con un valor entre 1.43 y 1.45 g/cm3. Estos últimos valores de densidad se
corresponden con los observados en los ensayos de retracción desarrollados en el
laboratorio sobre muestras más pequeñas (Capítulo 6).
Tabla 9.2. Principales características finales de las capas de residuo que conforman la columna.
P
H
Capas (cm) (cm)

A
(cm2)

V
(cm3)

Ws
(g)

ρd
(g/cm3)
N=3
1.41
1.40
1.39
1.38
1.37
1.37
1.36
1.36
1.35
1.35
1.34
1.34

η

Ww
(g)

w

Ag
(cm2)

Vg
(cm3)

1
-30.31 2.55 637.94 1626.75 2300
0.64 1047.40
0.46
48.80 124.45
2
-27.76 2.58 637.94 1645.89 2300
0.65 1066.54
0.46
49.38 127.39
3
-25.18 2.59 637.94 1652.27 2300
0.65 1072.92
0.47
49.57 128.38
4
-22.59 2.62 637.94 1671.41 2300
0.65 1092.06
0.47
50.14 131.37
5
-19.97 2.63 637.94 1677.79 2300
0.65 1098.44
0.48
50.33 132.38
6
-17.34 2.64 637.94 1684.16 2300
0.66 1104.82
0.48
50.52 133.39
7
-14.70 2.65 637.94 1690.54 2300
0.66 1111.20
0.48
50.72 134.40
8
-12.05 2.66 637.94 1696.92 2300
0.66 1117.58
0.49
50.91 135.41
9
-9.39 2.67 637.94 1703.30 2300
0.66 1123.96
0.49
51.10 136.43
10
-6.72 2.69 637.94 1716.06 2300
0.66 1136.72
0.49
51.48 138.49
11
-4.03 2.68 637.94 1709.68 2300
0.66 1130.34
0.49
52.06 139.51
12
-1.35 2.70 637.94 1722.44 2300
0.66 1143.10
0.50
------Total
1461.6
P: profundidad de la superficie, H: espesor, A: área, V: volumen, Ws: peso de los sólidos, ρd: densidad
seca, η: porosidad, Ww:: peso de agua y w: humedad, Ag: área de grietas, Vg: volumen de grietas.

Si se realiza el llenado de la columna con una mezcla de residuo de iguales
características que la usada en cada una de las capas pero con un solo vertido, se puede
ver que salvo en la zona superficial, la densidad alcanzada tras 60 días de secado a

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 336

través de la superficie es mayor que en el caso de la muestra construida capa por capa.
Por otra parte, la variación de la densidad con la profundidad es más acusada en la
muestra continua procedente de un solo vertido (Figura 9.5). Esto parece indicar que en
este caso, la rigidez es menor y se produce un proceso de consolidación en condiciones
saturadas que conduce a densidades más altas a medida que aumenta la profundidad del
material que conforma la columna. En definitiva el cambio de volumen por
consolidación en la muestra continua saturada es mayor que el cambio de volumen por
retracción de las muestras construidas capa a capa.
1.32
0

1.34

Densidad seca (g/cm3)
1.36
1.38
1.4

1.42

1.44

Profundidad (cm)

-5
-10
-15
-20
-25
-30
-35

Muestra procedente de un solo
vertido
Muestra formada por capas
agrietadas

Figura 9.5. Variación de la densidad seca de la muestra en la columna de residuo con la
profundidad.

En la Figura 9.6 se puede apreciar que la distribución de las grietas en cada una de las
capas no está estrechamente relacionada con la disposición de las grietas de la capa
subyacente o precedente. Tampoco se aprecia una distribución relacionada con la
posición de los sensores. Sin embargo, en todos los casos se ha observado la existencia
de determinados sectores donde se produce un contacto directo o intersección entre los
planos de grietas de la capa superior y la capa que le subyace (Figura 9.7).

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 337

Foto 9.2. Grietas de desecación y precipitación de sales debido a la evaporación en la superficie
de la capa 11 de la muestra de residuo. Nótese la presencia de un gran número de fisuras.

Si representamos en un esquema la disposición de las grietas que conforman cada una
de las capas agrietadas de la muestra se obtiene la Figura 9.7, donde se observa con
claridad que los planos de grietas están interconectadas por más de 7 puntos entre capa
y capa. En ninguno de los casos se observa una superposición total de una grieta para
dos capas consecutivas. En algunas zonas de la pared de la columna se puede observar
la coincidencia en la parte exterior de la columna de más de una grieta en la vertical
(Figura 9.8).

�Capa 1

Capa 4

Capa 7

Capa 10

Capa 2

Capa 5

Capa 8

Capa 11

Punto C

Punto B

Punto A

Punto C

Punto B

Punto A

Punto C

Punto B

Punto A

Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 338

Capa 3

Capa 6

Capa 9

Capa 12

Figura 9.6. Disposición de las grietas en cada una de las capas que conforman la muestra de
residuo. El trazo más grueso se corresponde con la grieta formada inicialmente. Los puntos A, B
y C representan las zonas de muestreo en cada capa de residuo que forma la columna resultados
en la Tabla 9.2.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 339

Capas 1-2

Capas 2-3

Capas 3-4

Capas 4-5

Capas 5-6

Capas 6-7

Capas 7-8

Capas 8-9

Capas 9-10

Capas 10-11

Figura 9.7. Superposición de las capas por parejas donde se aprecian los puntos de contacto
entre las grietas de ambas capas. El color más claro corresponde a la capa superior.

�Punto C

Punto B

Punto A

Punto B

Punto A

I

Punto C

Punto C

Punto B

Punto A

Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 340

Punto C

Punto B

Punto A

II

Figura 9.8. Esquema de la distribución exterior de las grietas en cada una de las capas de la
columna de residuo en que se ha realizado el ensayo de flujo y el de flujo y transporte. I) Vista
frontal y II) Vista trasera.

Si se superponen en un gráfico isométrico todos los puntos de unión entre las diferentes
capas, se puede observar que la conexión entre las fisuras es por determinados sectores
aunque el mayor número de puntos de interconexión se encuentra en el área central
(Figura 9.9).

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 341

II

I

I´

A

II´

Capas 10-11
Capas 9-10
Capas 8-9
Capas 7-8
Capas 6-7

B

Capas 5-6
Capas 4-5
Capas 3-4
Capas 2-3
Capas 1-2

Capas 10-11
Capas 9-10
Capas 8-9
Capas 7-8

C

Capas 6-7
Capas 5-6
Capas 4-5
Capas 3-4
Capas 2-3
Capas 1-2

Figura 9.9. Representación de los puntos de interconexión entre capas (1-2, 2-3,3-4, 4-5, 5-6, 67, 7-8, 8-9, 9-10, 10-11. A) Isométrico, B) Sección I-I´ y C) Sección II-II´.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 342

Como se puede ver en la Figura 9.10, el número de puntos o sectores de grietas con
contacto entre dos capas consecutivas no es constante, aunque en todos los casos es
mayor que 7. Sin embargo, el área de agrietamiento es muy parecida en cada una de las
11 capas analizadas (Tabla 9.2). El hecho de que el área de grieta sea muy similar en
cada capa garantiza un volumen de poros rellenos con el material de residuo vertido en
la nueva capa que le sobreyace muy similar en cada una de ellas.
0

Altura de la columna (cm)

-5

Capa10-11
Capa 9-10
Capa 8-9
Capa 7-8
Capa 6-7
Capa 5-6
Capa 4-5
Capa 3-4
Capa 2-3
Capa1-2

-10
-15
-20
-25
-30
-35
0

2

4

6

8

10

12

14

16

Número de intersecciones entre fisuras

Figura 9.10. Número de sectores de los planos de grietas donde se produce una intersección
entre dos capas consecutivas.

9.3.3. Ensayo de saturación
Una vez terminado el llenado de la columna y comprobado que se había estabilizado el
peso (Figura 9.11), la humedad en todo el perfil vertical de la columna, como lo
muestran los datos del TDR (Figura 9.12) y los de succión (Figura 9.13), se procedió a
su saturación con una recarga de la misma solución electrolítica (KNO3 0.1 mM) que la
empleada en los ensayos de Batch, los ensayos en columnas con HPLC y en columnas
abiertas (Capítulo 7). La recarga aplicada inicialmente sobre la superficie de la columna
fue de 0.3 cm3/cm2/minuto (Q=190 cm3/minuto). Este caudal permitió que al cabo de 10
minutos de iniciado el proceso de saturación se formara sobre la columna una capa de
agua de 2 mm de altura. Posteriormente esta altura se mantuvo constante con el
suministro de agua de la electroválvula comandada por un sensor de nivel de agua hasta
los 1000 minutos. A partir de ese momento se elevó la posición del sensor de la
electroválvula y se incrementó el nivel de agua sobre la superficie de la columna hasta
80 mm (Figura 9.11).

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 343

50

Célula de carga

Llenado de los
poros pequeños

45

Peso (kg)

Llenado de los
macroporos (fisuras)

40

Agua en la
superficie de
la muestra

35

Peso antes de iniciar
el proceso de
saturación

30
1

10

100

1000

Tiempo (minutos)

Figura 9.11. Incremento en peso de la columna de residuos durante el proceso de saturación.

Durante el tiempo de saturación se llevó un control del incremento del peso de la
muestra (volumen de entrada de agua), humedad relativa en la superficie de la muestra,
evolución de la humedad de la muestra, succión, temperatura impuesta en superficie,
temperatura en el interior de la muestra y de la consolidación del residuo. El control se
realizó a intervalos de lectura de 10 minutos, al igual que durante el proceso de montaje
de la columna capa por capa.
La evolución del peso en la columna (Figura 9.11) muestra que inicialmente el volumen
de agua que entra aumenta rápidamente, como lo muestra la pendiente de la curva. Este
volumen de agua que entra inicialmente se considera está asociado a la saturación de los
macroporos existentes en la columna, pues como se puede ver, a partir de los 10
minutos de iniciado el proceso de saturación se produce una estabilización de la curva
del volumen de agua que entra a la columna. Esto parece indicar que el volumen de
grietas que se indica en la Tabla 9.2, es mucho menor que el real, lo que muestra la
existencia de un volumen importante de macroporos no detectados como grietas, pero
que si pueden estar como microgrietas en cada una de las capas de residuo.
Los resultados de la evolución del contenido de humedad, de acuerdo con los datos de
los TDR, situados en el interior de la muestra de residuo que rellena la columna,
muestran que al parecer existe un flujo preferencial. Si se observa en la Figura 9.12B),

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 344

el comportamiento del TDR-2 y TDR-3 inicialmente se produce una evolución de la
humedad como si se tratara de un flujo de pistón hasta los 607 minutos (Figura 9.12). A
partir de ese momento se produce un cambio en el contenido de humedad en el TDR-3,
el cual registra que la muestra de residuo situada a -27.9 cm de profundidad se
humedece más rápidamente que el residuo situado en la zona intermedia TDR-2 a -16.5
cm. En el caso del TDR-1 se observa una evolución normal del contenido de humedad,
como cabría esperar para la aplicación de una recarga de agua continua en la parte
superior de una muestra de un material poroso no saturado sumergido bajo el agua.
45

A

Llenado de los
poros más
pequeños

Humedad (%)

40
35
30

Llenado de los
macroporos
(fisuras)

25
20

TDR-1 a la profundidad de 6.5 cm
TDR-2 a la profundidad de 16.5 cm
TDR-3 a la profundidad de 27.9 cm

15
0

200

400

600

800

1000

1200

Tiempo (min)

Tiempos en
minutos

0

B

t=0

Profundidad (cm)

-5

TDR-1

t=6
t=15

-10

t=24
-15

t=297

TDR-2

t=607
-20

t=667
t=737

-25

t=1057

TDR-3

t=1077

-30
15

20

25

30

35

40

45

50

Humedad (%)

Figura 9.12. A) Evolución de la humedad en función del tiempo en tres puntos a diferentes
profundidades de la columna de residuo durante el ensayo de saturación (son valores
promedios). B) Evolución de la humedad con relación a la profundidad para determinados
momentos del ensayo de saturación que se muestra de manera continua en la parte superior
(Figura 9.12A).

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 345

Los resultados de detección de flujo preferente en una columna rellena con un material
poroso con el uso de TDR obtenidos en este trabajo son coherentes con los obtenidos
por Persson and Berndtson, (1997) y los de Alemi-Ichola, (1998) en columnas de suelo
no saturados.
En la Figura 9.13, se observa como el incremento de la humedad relativa (HR) se
produce muy rápidamente como sucede con la humedad registrada por el TDR-1
(Figura 9.12) y la succión del psicrómetro SP1 (Figura 9.14). Este incremento se debe a
la cercanía de los hidrómetros (sensores de HR y temperatura) con la parte superior de
la columna por donde se produce la recarga del medio poroso no saturado. Primero
responde el sensor más superficial, prácticamente a los 6 minutos se produce un ligero
incremento de la humedad relativa, mientras que el higrómetro más profundo responde
a la variación de humedad pasados los 10 minutos de iniciado el proceso de saturación
de la columna. Se observa como a partir de los 50 minutos los dos sensores están
marcando una humedad relativa del 100%.

Humedad relativa del aire (%)

100
90
80
70
60

Higrómetro a la profundidad de -10.8 cm
Higrómetro a la profundidad de -5.4 cm

50
1

10

100

1000

Tiempo (min)

Figura 9.13. Evolución de la humedad relativa en dos puntos en profundidad de la columna de
residuos.

En la Figura 9.14 se muestra la evolución de la succión en profundidad de la columna
de residuo para diferentes intervalos de tiempo durante el proceso de saturación (ciclo
de mojado). El control de la succión se realizó con 4 psicrómetros con cápsula de
cerámica en la columna de residuo a diferentes profundidades. Como se puede ver en la
evolución de la succión se aprecia inicialmente un comportamiento normal a cuando se
inicia el proceso de saturación por una recarga de agua continua en la superficie de una

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 346

muestra de material poroso no saturado. A partir de los 607 minutos se aprecia un
cambio en el comportamiento de la succión en la parte inferior de la columna
(psicrómetro 3 y 4), donde la succión disminuye más rápido que en el psicrómetro 2
(Figura 9.14). Este comportamiento en la succión es similar al observado en el caso del
TDR3 (Figura 9.12), lo que constituye un indicativo de la existencia de flujo preferente
en la columna de residuo estudiada. Parece ser que a partir de un tiempo, alrededor de
10 horas, el agua hubiera encontrado un camino preferencial para llegar a la parte baja
de la columna de residuos. Entonces si esto es así, se produce la saturación de la placa
porosa situada en la base de la columna de residuos. La placa porosa sirve para repartir
fácilmente el agua de forma uniforme por toda la base de la columna, iniciándose un
proceso de flujo ascendente, desde la base de la columna hacia la parte central motivado
por los gradientes de succión. Esto se traduce en un aumento de la velocidad de entrada
de agua en la columna que puede observarse a los 500 minutos en la Figura 9.11.
0
Tiempo en minutos
-5

t=0

t=15

t=24

t=159

t=507

t=607

t=667

t=737

t=297

Profundidad (cm)

-10
Sp1
-15

Sp2

-20

Sp3
Sp4

-25
-30
-35
0.60

0.50

0.40

0.30

0.20

0.10

0.00

Succión (MPa)

Figura 9.14. Evolución de la succión en función del tiempo en el interior de la columna durante
el proceso de saturación (valores promedios). Las medidas de la succión se realizaron con el
psicrómetro. Sp, psicrómetro.

A partir de los datos de succión medidos con los psicrómetros instalados en la columna,
el índice de poros (e) correspondiente a la zona de la columna donde se encuentra y la
curva de retención determinada para diferentes índices de poros en el Capítulo 6, se
puede obtener el grado de saturación del material que rellena la columna (Figura 9.15).

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 347

En la figura se incluyen también puntos obtenidos con medidas directas de la succión
utilizando psicrómetros, tensiómetros y medidas del grado de saturación calculados a
partir del valor del contenido volumétrico de agua en el residuo medido con TDR. Se
puede apreciar que los dos resultados son coherentes, aunque la posición de los
psicrómetros y los TDR en el perfil de la columna en profundidad es diferente. En la
Tabla 9.3, se relacionan los parámetros que definen la curva de retención obtenida a
partir de los datos de succión medidos durante el ensayo de saturación. Para el ajuste de
los resultados se empleó la ecuación de Van Genuchten (1978), definida en el Capítulo
6 como la ecuación 6.2.
De la curva de retención se observa que el valor de entrada de aire de este material es
pequeño, coherente con lo observado en las muestras pequeñas analizadas en el
Capítulo 6. La presencia de un bajo valor de entrada de aire facilita la evaporación del
agua.
1.00

Succión (MPa)

0.10

0.01

Valor de la succión medida con los psicrómetros
Succión medida con los tensiómetros
Succión calculada a partir de la humedad medida en el TDR
Modelo de Van Genuchten
0.00
0.4

0.5

0.6

0.7

0.8

0.9

1.0

Grado de saturación

Figura 9.15. Curva de retención del ciclo de mojado, elaborada con las medidas de los
psicrómetros, tensiómetros y el TDR utilizados durante el proceso de saturación de la columna
de residuos.
Tabla 9.3. Valores de Po y λ obtenidos del ajuste de la curva de retención (Figura 9.15).

Índice de poros (e)
1.78-1.94

Ensayo
Humedecimiento

Po (MPa)
0.109

λ
0.379

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 348

Si se superponen los resultados de las curvas de retención durante los ciclos de mojados
obtenidas en los ensayos realizados con muestras pequeñas y analizados en el Capítulo
6 y los medidos en la columna grande durante el proceso de saturación, se puede
apreciar la coherencia de los resultados obtenidos (Figura 9.16). La diferencia que se
aprecia, es debido a que el índice de poros (e) de la columna grande no es
completamente homogéneo y en cada uno de los puntos medidos es ligeramente inferior
que las muestras estudiadas en el laboratorio.
1.00

Succión (MPa)

0.10

0.01
Valor de la succión medido con los psicrómetros
Succión calculada a partir de la humedad medida con TDR
Succión medida con los tensiómetros
Modelo de Van Genuchten
0.00
0.2

0.3

0.4

0.5

0.6

0.7

0.8

0.9

1.0

Grado de saturación

Figura 9.16. Curva de retención del ciclo de mojado, elaborada con las medidas del psicrómetro
sobre muestras individuales y la obtenida en la columna durante la saturación.

Si se representan las medidas de los diferentes sensores (TDR, psicrómetros e
higrómetros) obtenidas durante el procesos de saturación de la columna de residuos
expresadas en contenido volumétrico de agua, se puede obtener el perfil de humedades
en la vertical (Figura 9.17). En los perfiles de humedad para diferentes intervalos de
tiempo, se aprecia con mayor claridad la existencia de flujo en las dos direcciones,
debido a que el agua que circula por los caminos preferentes llega a la parte baja de la
muestra y al encontrar la piedra porosa se satura y permite una distribución uniforme en
la base de la muestra, que facilita el flujo ascendente debido a los gradientes de succión
(Figura 9.14 y 9.17)

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 349
0

Tiempo en minutos

t=0

-5

V

TDR-1

t=6

Profundidad (cm)

t=15
-10

V
Sp1
Sp2

-15

t=24
t=159
TDR-2

t=297
t=507

-20

Sp3

t=607
t=667

Sp4

-25

t=737

TDR-3

t=1057
t=1077

-30
15

20

25

30

35

40

45

50

Humedad (%)

Figura 9.17. Perfil de humedad en profundidad a diferentes intervalos de tiempo en la columna
de residuos durante el proceso de saturación.

En la Figura 9.18, se puede observar que la diferencia de temperatura entre la parte
superior de la columna y el termómetro situado a –26.5cm, es algo menor de cuatro
grados con relación a la temperatura impuesta en superficie (26±0.5 oC). Además, es
posible observar en los termómetros situados a mayor profundidad (T3 y T4) el efecto
de los ciclos de temperatura debido al día y la noche. Es de señalar que este efecto
puede ser eliminado de dos maneras: I) creando una capa de aislamiento entre la
columna y el medio exterior y II) realizando el ensayo en un laboratorio con
temperatura controlada. Esta diferencia de temperatura puede crear un flujo de vapor
desde la parte superior de la columna (más caliente), hacia la parte inferior más fría. Sin
embargo dada la pequeña diferencia de temperatura y el bajo valor de la temperatura
media (25 oC), el valor de este flujo puede considerarse despreciable frente al flujo de
agua en estado líquido por gradiente de succión.
Durante el ensayo de saturación de la columna llena con los residuos del proceso ACL
se experimentó una consolidación del material (Figura 9.19), donde se puede apreciar
una reducción en la altura de la columna de 2.5 mm. Estos resultados son coherentes
con lo observado con anterioridad en los ensayos de colapso con el residuo ACL en
edómetros convencionales analizados en el Capítulo 6.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 350
28
27

Termómetro en la superficie de la muestra
Termómetro en la superficied de la muestra

Ts

26

Temperatura oC

25
T3

Termómetro a la profundidad de-19.36 cm

24

T4

23
Termómetro a la profundidad de -26.5 cm

22

Día
Noche

21
20
200

700

1200

1700

2200

2700

3200

Tiempo (min)

Figura 9.18. Evolución de la temperatura en profundidad en la columna de residuos.
Tiempo (min)
1

10

100

1000

10000

0.0

1.0

(

)

Asiento (mm)

0.5

1.5
2.0
2.5
3.0

Figura 9.19. Consolidación del material de la columna durante la saturación.

Como resultado final del proceso de montaje y saturación se obtuvo una columna de 12
capas con 31.5 cm de altura, 637.94 cm2 de área, una porosidad media de 0.65 y un
volumen de poros equivalente a 13.302 litros de agua. La masa de residuos sólidos es
27.6 Kg, el diámetro 28.5 cm y la densidad seca media es de 1.36 g/cm3.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 351

9.3.4. Ensayo de permeabilidad

El ensayo de permeabilidad se efectúa a gradiente constante (i=1.1) y con control del
volumen de agua que sale de la muestra en función del tiempo. La obtención de una
línea recta que relaciona el volumen de agua que sale de la columna en función del
tiempo con una correlación de 0.99 es un buen indicativo de que la columna es
físicamente estable, no hay variación de sus propiedades físico-mecánicas, ni de la
permeabilidad, ni del caudal. Como se puede ver en la Figura 9.20, la permeabilidad del
medio es del orden de 5.26x10-6 m/s, lo que muestra que es muy superior a la del medio
poroso, que es del orden de 10-8 m/s (Capítulo 6). La obtención de una permeabilidad
mayor a la del medio poroso es un indicativo de la existencia de un flujo preferencial.
Este valor de la permeabilidad corrobora los resultados de la variación de humedad
medida con los TDR durante el proceso de saturación (Figura 9.12) y la variación de la
succión medida con el psicrómetro en profundidad (Figura 9.15).

Volumen de agua (cm3)

60000
50000

L=31.5 cm
Diámetro =28.5 cm
Gradiente 1.1

40000
30000

V = 17.77t + 455.12
R2 = 0.999

20000

k=5.26 x 10-6 m/s

10000
0
0

500

1000

1500

2000

2500

3000

3500

4000

4500

Tiempo( min)

Figura 9.20. Resultados del ensayo de permeabilidad realizado en la columna para flujo
estacionario y gradiente hidráulico constante.

Si superponemos en una misma gráfica los resultados de la permeabilidad obtenida en:
I) la columna grande, II) las muestras continuas, III) muestras estratificadas y

agrietadas ensayadas en el equipo triaxial y IV) muestras continuas ensayadas a carga
constante, se observa que los resultados del ensayo de flujo en la columna de residuo de
gran diámetro con presencia de grietas de desecación y estratificación son coherentes
con los resultados de la permeabilidad de las muestras agrietadas ensayadas en el equipo

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 352

triaxial (Figura 9.21). El valor de la permeabilidad medido en la columna grande resulta
algo mayor que la estimada a partir de las medidas en probetas de 100 mm de diámetro
formados por capas de 20 mm. Esto puede ser debido a un efecto de escala, dado que la
columna grande tiene un volumen más de 20 veces superior al de las probetas ensayadas
en el equipo triaxial. En la Figura 9.21 se puede ver que el valor de la permeabilidad en
la columna de gran diámetro es algo mayor que el de las capas pequeñas ensayadas en la
cámara triaxial, para un mismo valor de porosidad. La diferencia entre los valores de la
permeabilidad puede ser debida al factor escala.
1.E-05

kk (más)
(m/s)

1.E-06

1.E-07

1.E-08

1.E-09

1.E-10
0.50

0.55

0.60

0.65

0.70

0.75

0.80

Porosidad
Muestra continua ensayo cámara triaxial: altura total 120 mm y diámetro 100 mm
Muestra continua ensayo a carga constante: altura total 50 mm y diámetro 50 mm
Muestra en capas agrietadas h=10 mm ensayada en cámara triaxial: altura total 120 mm y díámetro 100 mm
Muestras en capas agrietadas h=20 mm ensayo cámara triaxial: altura total 120 mm y diámetro 100 mm
Muestra en capas agrietadas h=40 mm ensayada en cámara triaxial: altura total =120 mm y diámetro 100 mm
Columna gran diámetro en capas agrietadas altura media por capa 25 mm: altura total 315 mm y diámetro 285 mm

Figura 9.21. Representación de los resultados de los diferentes ensayos de permeabilidad
realizados en la investigación.

La influencia de las grietas de desecación en las medidas obtenidas de la permeabilidad
son coherentes con los estudios en arcillas glaciares de Mackay et al., (1993) y Mackay
and Fredericia, (1995). En estos trabajos se obtienen diferencias de los valores de
permeabilidad de más de 3 órdenes de magnitud entre el medio poroso fisurado con las
grietas rellenas y el medio poroso homogéneo.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 353

9.4. Ensayos de flujo y transporte de solutos por la columna de residuo
9.4.1. Ensayo de flujo y transporte con el trazador PFBA

Con el objetivo de estudiar los efectos de la existencia de flujo preferencial debido a la
existencia de grietas de desecación y estratificación en las muestras de residuo
observados en el proceso de saturación de la columna se realizó un ensayo de flujo y
transporte con el trazador conservativo pentafluorbenzoato (PFBA) lo que permite
controlar el tiempo de tránsito a través del medio poroso. Para poder comparar los
resultados con los ensayos de flujo y transporte de soluto por el medio poroso se aplicó
un pulso de 0.041 volúmenes de poros (equivalente a un volumen de solución de 0.55
litros) con una concentración de 20 mM. Este volumen de agua equivale a una lámina
de 8 mm de altura en toda la superficie de la muestra. La velocidad media del flujo en la
columna obtenida a partir de los ensayos de permeabilidad fue de 2.6 cm/h (Tabla 9.4).
Los resultados muestran que la llegada del soluto es más rápida que lo observado en los
ensayos de flujo y transporte de soluto en los ensayos de flujo en columna con HPLC
realizados en muestras de residuo homogéneas, y en condiciones de presión atmosférica
y temperatura de laboratorio analizados con anterioridad en el Capítulo 7. En la Figura
9.22, se observa que la curva de llegada es asimétrica y con una gran cola, así como que
el pico de máxima concentración de la masa se encuentra muy desplazado hacia la
izquierda, indicativo de la presencia de procesos físicos de no-equilibrio, como mal
empaquetamiento de la columna o la existencia de flujo preferencial en el medio. En
este caso es debido a la existencia de discontinuidades ocasionadas por las grietas de
desecación.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 354

PFBA

Cw/Co

0.03

0.02

0.01

0.00
0.0

0.5

1.0

1.5

2.0

2.5

3.0

3.5

4.0

4.5

Pv

Figura 9.22. Curva de llegada del PFBA en el ensayo de flujo y transporte realizado en la
columna de residuo con grietas de desecación y estratificación. Ancho de pulso (AP=0.041VP),
velocidad 2.6 cm/h.

Si superponemos los resultados del flujo y transporte por el medio poroso homogéneo y
los del ensayo de la columna de residuo con presencia de estratificación y grietas de
desecación, se puede comprobar la existencia de comportamientos muy diferentes en
ambos casos (Figura 9.23). La dispersión en la columna de residuo agrietada es mucho
mayor que en la columna con flujo por el medio poroso.

0.05
Columna de residuos en capas agrietadas de h=25.5 mm y
porosidad del 65%

0.04

Columna de residuos homogéneos y porosidad del 65%

Cw/Co

0.03
0.02
0.01
0.00
0.0

0.5

1.0

1.5

2.0

2.5

3.0

3.5

4.0

4.5

Volumen de poros

Figura 9.23. Representación del ensayo de trazador en el medio poroso homogéneo y de la
columna con presencia de flujo preferencial. Ambos ensayos se han realizado para un mismo
ancho de pulso (AP=0.041 Vp) y una misma velocidad (v=2.6 cm/h).

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 355

Tabla 9.4. Análisis de la curva de paso del trazador PFBA.
Residuo Longitud de la
columna (cm)

ACL

Medio
poroso

Velocidad
(cm/h)

31.5 Homogéneo
Agrietado

Ancho del
pulso (Vp)

2.6
2.6

Centro de la
masa (Vp)

0.041
0.041

Pico máximo
(Vp)

1.09
1.51

1.03
0.71

9.4.2. Ensayo de flujo y transporte de Ni(II)

En el ensayo de flujo y transporte de Ni(II) por la columna de residuo agrietada y con
estratificación se ha realizado con las mismas condiciones del ensayo de trazador (Tabla
9.5). Para ello se aplicó un pulso de 10 volúmenes de poros con una concentración en la
solución de 417 mg/L. Los resultados de la curva de llegada del Ni normalizados se
muestran en la Figura 9.24. En la curva se puede observar que la pendiente de salida
crece rápidamente en concentración y que una vez finalizado el pulso (AP=10 Vp) ésta
decrece más lentamente y con una gran cola.
La presencia de Ni(II) en el efluente ocurre prácticamente para 9 Vp (Figura 9.24). Sin
embargo, si el flujo se desarrollara por el medio poroso, el valor del factor de retardo
(R) calculado para la porosidad media de la columna (0.65) se correspondería con un
valor mayor a los 14 Vp, como se muestra en la Figura 9.25.
0.25
Ni(II)
0.2

Cw/Co

0.15

0.1

0.05

0
8

9

10

11

12

13

14

15

16

Volumen de poro

Figura 9.24. Curva de llegada del Ni en el ensayo de flujo realizado en la columna de residuos
con grietas de desecación y estratificación. Ap=10, v=2.6 cm/h, L=31.5 cm.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 356

Si se superponen en una misma gráfica los resultados de los ensayos de flujo y
transporte del Ni por el medio poroso homogéneo, con las mismas características de
porosidad media que la de la columna de residuo agrietada y los resultados de la
columna grande de residuo con presencia de flujo preferencial debido a las grietas de
desecación, se puede comprobar que los resultados del ensayo de flujo y transporte del
Ni por la columna de residuo grande con estratificación y grietas de desecación,
muestran un comportamiento claramente diferente con un menor tiempo de tránsito del
soluto por el medio poroso, lo que es un indicativo de la existencia de un flujo
preferente (Figura 9.25).
1
Diferencia en la salida del Ni en el efluente de las dos columnas

Cw/Co

0.8
0.6
0.4
0.2
0
0

5

10

15

20

25

30

Volumen de poros

Columna de residuos agrietada en capas de h=25.5 mm, porosidad media del 65%
Columna de material homogéneo, porosidad del 65%

Figura 9.25. Curvas de llegada del ensayo de flujo y transporte de Ni por el medio poroso y por
la columna de residuo con grietas de desecación. En ambos casos se empleó la misma
concentración inicial (Co=477 mg/L), la misma velocidad (v=2.6) cm/h. El ancho del pulso en el
medio poroso es de 15 Vp y en la columna agrietada es de 10 Vp.
Tabla 9.5. Análisis de la curva de llegada del Ni.
Residuo Longitud de Diámetro
Medio
la columna
(cm)
poroso
(cm)
ACL
31.5
28.5
Homogéneo
Agrietado

Velocidad
(cm/h)

2.6
2.6

Ancho del
pulso
(Vp)
15
10

Pico
máximo
(Vp)
10.2
15.2

Sa
(mg/kg)

2742
2246

De acuerdo con los resultados obtenidos, la mayor parte de la masa de Ni inyectada ha
quedado retenida en la matriz sólida de la columna de residuos. La determinación de la
masa adsorbida de níquel en la matriz del medio poroso se realizó en tres puntos de cada
una de las capas que conforman la columna de residuos agrietados (Figuras 9.6 y 9.26).
El muestreo se realizó en tres perfiles siempre a una misma distancia de la parte exterior
de la muestra. Los perfiles A y C tomados a 5 cm de la pared de la columna de residuos

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 357

y un perfil B tomado en el centro (Figura 9.6). En cada uno de estos puntos se
determinó la masa adsorbida en miligramos de soluto por quilogramos de residuo (Tabla
9.6). En la Figura 9.26 se puede ver como la masa de Ni adsorbida en la capa 12 (que no
presenta fisuras) y la 11 (que es la que se encuentra a continuación) es muy uniforme en
los tres puntos analizados. Esta alta concentración en las capas 11 y 12 se debe a que
son las capas más afectadas por la entrada de soluto al sistema y la componente del flujo
por el medio poroso es la más importante pues la capa 12 cubre toda el área de entrada.
En el caso de la capa 12 la entrada del soluto se produce de acuerdo al modelo del flujo
de pistón. En el caso del resto de las capas se puede ver una gran diferencia entre los
puntos situados cerca de las fisuras y los alejados de éstas (Tabla 9.6, Figura 9.26).
La masa de Ni adsorbida por el residuo se concentra en el área próxima a las zonas
agrietadas, disminuyendo exponencialmente en la medida que nos alejamos de la zona
de fractura (Figura 9.27). Del análisis de los resultados se desprende que la
concentración depende de la distancia del punto de muestreo a la zona de fisura, y que
son las fisuras al parecer las que controlan el flujo y transporte de solutos para la
columna estudiada. Por otra parte la Figura 9.27 indica que el residuo todavía era capaz
de retener una cantidad importante de Ni ya que en las zonas alejadas más de 2 cm de la
zona de fractura la concentración era muy baja.
En este caso puede considerarse que el proceso principal que condiciona la adsorción
del Ni en la matriz del medio poroso es la fuerza electrostática de las partículas sólidas
(potencial zeta), al igual que en el caso de los ensayos Batch y flujo y transporte en el
medio poroso homogéneo. El análisis mineralógico de las muestras, y el análisis bajo el
microscopio electrónico, no muestran la existencia de precipitados, ni nuevos minerales
formados. Al parecer en el proceso de adsorción la componente química es muy
pequeña en comparación con los procesos físicos de adsorción.

�0

2000
1000

1000

Capa 4

C

A

Punto A

B

Punto B

Punto A

A

Punto C

0

C

Punto C

Punto B

B

4000

2000
1000
0

Sa (mg/kg)

Sa (mg/kg)

3000

3000
2000
1000

C

3000
2000
1000
0

0

B

C

Capa 6

4000

A

B

Capa 5

4000

Punto C

2000

0
A

Punto B

Punto A
3000

Punto C

1000

3000

Punto B

2000

4000

Sa (mg/kg)

Sa (mg/kg)

3000

Punto A

Punto C

4000

4000

Sa (mg/kg)

Capa 12

Capa 11

Capa 10

Sa (mg/kg)

Punto B

Punto A

Punto C

Punto B

Punto A

Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 358

A

B

C

A

B

Figura 9.26. Masa adsorbida de Ni en tres puntos pertenecientes a diferentes capas de la
columna de residuo.

C

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 359
4000
Puntos A
Puntos B
Puntos C

Sa (mg/kg)

3000

2000
y = 4546.4e-1.9578x
R2 = 0.83
1000

0
0

1

2
3
Distancia a la grieta (cm)

4

5

Figura 9.27. Concentración de Ni(II) en los diferentes puntos analizados con respecto a su
distancia a la grieta.
Tabla 9.6. Masa de Ni(II) adsorbida en cada una de las capas que conforman la muestra de
residuo respecto a la distancia del punto de muestreo a la zona de fisuras. Co=417 mg/L de
Ni(II), Sa: masa de soluto adsorbida.
Puntos
Capa
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12

A
B
Distancia
Sa
Distancia
a la grieta (cm)
(mg/Kg)
a la grieta (cm)
2.64
10.10
2.90
0.79
882.80
1.32
0.26 2972.97
3.43
0.26 3362.90
0.21
4.22
2.60
2.90
2.58
20.20
0.06
2.90
162.00
0.53
1.06
592.00
0.05
3.93
72.05
0.79
2.11
102.00
0.26
1.32
492.04
0.26
3293.50

C
Sa
Distancia
Sa
(mg/Kg) a la grieta (cm) (mg/Kg)
2.78
1.58
192.52
642.54
2.38
172.25
72.91
2.64
232.45
3202.56
0.05 3612.52
4.25
0.79
702.62
3782.12
1.32
392.25
1662.11
2.11
9.87
3962.59
2.11
232.23
1262.00
0.26 2502.78
2842.36
1.32
192.56
2442.28
0.79 1192.33
3197.20
3129.39

9.4.3. Ensayo de flujo y transporte con un trazador fosforescente (fluoresceína
sódica)

Con el propósito de comprobar si el flujo y transporte preferencial de soluto era
controlado por las grietas de desecación rellenas del propio residuo, como indican los
resultados del ensayo de flujo y transporte con el Ni, se efectuó un ensayo de trazador
con fluoresceína sódica. La fluoresceína sódica ha sido usada por otros investigadores
(Iqbal, 1999; Jorgensen et al., 1998) para identificar la existencia de flujo preferencial
debido a que estos trazadores fosforescentes tiñen o marcan las zonas por donde pasan y

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 360

no es muy fácil que la existencia de un tiempo prolongado de flujo pueda lavar todo el
color fijado en las partículas.
El agua usada para preparar la solución de trazador contiene la misma solución
electrolítica empleada en los ensayos de flujo y transporte de metales y PFBA, con una
concentración en la solución de fluoresceína sódica de 2500 mg/L. El volumen de agua
inyectado fue de un litro (1 L). El ensayo de flujo y transporte de la fluoresceína sódica
se realizó con las mismas características de velocidad que el ensayo de flujo y transporte
con el Ni y el PFBA (Tabla 9.7).
Tabla 9.7. Datos del ensayo con la fluoresceína sódica.
Residuo Longitud de la
columna (cm)

ACL

31.5

Diámetro
(cm)

Medio
poroso

28.5 Agrietado

Velocidad
(cm/h)

Ancho del
pulso
(Vp)

2.6

0.13

Concentración
inicial (Co)
(mg/L)

2500

Una vez desmontada y cortada la columna las zonas teñidas con fluoresceína se
distinguen cuando son examinadas con una lámpara de luz ultravioleta (UV). Se pueden
observar y fotografiar las zonas tintadas siempre y cuando se disponga de la cámara
fotográfica adecuada, pues requiere de un elevado tiempo de exposición de la película y
la utilización de un filtro que sea capaz de captar el reflejo de la luz. La foto se ha de
realizar a oscuras al menos para el caso que nos ocupa (Foto 9.3).
Las áreas de mayor concentración de fluoresceína sódica se correspondían con las zonas
de mayor fosforescencia; con el reconocimiento de la superficie fracturada de la
columna se ha observado que estas zonas coinciden con los principales sectores de
distribución de las grietas, documentadas en cada capa durante el proceso de formación
de las grietas de desecación, cuando se realizó el montaje por capas de la columna
(Figura 9.6 y 9.7; Foto 9.3). Asimismo se pudo observar la existencia de una variación
considerable de la intensidad de reflejo fosforescente de las zonas de grietas a las no
agrietadas.
El área de más concentración de la fluoresceína se corresponde con el área central de la
muestra, que coincide con el área de mayor interconexión de las zonas agrietadas de las
diferentes capas (Figura 9.7). No se observó la existencia de flujo preferente por las

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 361

paredes de la columna al desmontar la membrana que la recubre. El uso de la membrana
cubierta con grasa de silicona para evitar el flujo preferente por las paredes del residuo
constituye por tanto un buen método para evitar la circulación de la solución acuosa
durante la realización de los ensayos.
Los resultados que se observan en la distribución de la fluoresceína sódica confirman
los resultados de los ensayos de saturación obtenidos con el uso de los TDR, los valores
de la variación de la succión, los de flujo y transporte de soluto no reactivo con el
trazador PFBA y el de flujo y transporte reactivo realizado con el Ni.

Foto 9.3. Aspecto de una sección de la columna después de realizar el experimento con la
fluoresceína sódica.

Los resultados obtenidos en la realización de los experimentos de flujo y de flujo y
transporte en las muestras de residuos agrietadas y con estratificación son coherentes

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 362

con los trabajos de Bronswijk, (1988); Drumm et al., (1997); Jorgensen et al., (1998) en
suelos naturales. En todos estos trabajos se ha observado que el flujo está afectado por
la presencia de grietas de desecación. Drumm et al., (1997) comprobó en arcillas un
incremento de la conductividad hidráulica de tres órdenes de magnitud con respecto al
medio poroso sin agrietar. Jorgensen et al., (1998) observó en ensayos de flujo y
transporte de plaguicidas y de cloruro en una columna de arcillas con presencia de
grietas (rellenas del mismo material que el material que forma el medio poroso) que el
tiempo de tránsito de dichos solutos era mucho menor que el del medio poroso y que el
valor de la permeabilidad del material agrietado era varios órdenes de magnitud mayor
que en el medio poroso no agrietado.
9.5. Modelación de los resultados de los ensayos de flujo y transporte
9.5.1. Modelación de los ensayos con el trazador PFBA

En este apartado analizaremos el resultado de la simulación utilizando el modelo de
“Dos sitios” considerando los resultados del flujo y transporte en el medio homogéneo y
la columna con presencia de flujo preferencial, medio heterogéneo.
En la Figura 9.28 se aprecia que el modelo reproduce el ensayo de flujo y transporte del
PFBA en el medio poroso, pero sin embargo es incapaz de reproducir el ensayo de la
columna con presencia de grietas y estratificación considerando los mismos parámetros
de entrada. Este hecho se debe a que el flujo y el transporte del PFBA en la columna
agrietada se desarrollan por flujo advectivo a través de la fractura y difusión en la
matriz. El flujo preferencial por la fractura provoca una disminución considerable en el
tiempo de tránsito de soluto por el medio poroso.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 363
0.05
Columna de residuos homogéneos y porosidad del 65%

A

0.04

Modelo

Ensayo PFBA
R =1
Ap =0.041
P =10
v =2.6 m/s

Cw/Co

0.03
0.02
0.01
0.00
0.0

0.5

1.0

1.5

2.0

2.5

3.0

3.5

4.0

Volumen de poros
0.05

Columna de residuos en capas agrietadas y porosidad del 65%

B

0.04

Modelo

Ensayo con PFBA
R =1
Ap =0.041
P =10
v =2.6 m/s

Cw/Co

0.03
0.02
0.01
0.00
0.0

0.5

1.0

1.5

2.0

2.5

3.0

3.5

4.0

Volumen de poros

Figura 9.28. Resultados de la modelación de los ensayos de flujo y transporte con el trazador
PFBA. A) Columna con medio poroso homogéneo. B) Columna con grietas de desecación y
estratificación.

9.5.2. Modelación de los ensayos de flujo y transporte con el Ni

En el caso del flujo y el transporte del Ni por el medio poroso homogéneo los modelos
de “Dos sitios” reproducen muy bien la curva de llegada del Ni. Sin embargo, en el caso
del ensayo del flujo y transporte de Ni en la columna con grietas de desecación el
modelo no reproduce la curva de llegada del Ni, considerando los mismos parámetros
que en el ensayo anterior.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 364
1.0
Parámetros del modelo de flujo y transporte
P=10 R=16 β=0.8 w =2 Ap =15 n =0.15

Cw/Co

0.8
0.6
0.4
0.2
0.0
0

5

10

15

20

25

30

35

40

Volumen de poros
Columna de material homogéneo, porosidad del 65%
Modelo
0.3
Parámetros del modelo de flujo y transporte
P =10 R =16 β =0.8 w =2 Ap =15 n =0.15
Cw/Co

0.2

0.1

0.0
0

5

10

15

20

25

30

35

40

Volumen de poros

Columna de residuos en capas de h=25.5 mm agrietadas , porosidad media del 65%
Modelo

Figura 9.29. Resultados de la modelación de los ensayos de flujo y transporte con Ni. A)
Columna con medio poroso homogéneo. B) Columna con grietas de desecación y
estratificación.

Si consideramos la hipótesis del modelo de dos regiones donde existe en el medio
poroso un agua móvil y otra inmóvil, se puede realizar la simulación del ensayo de flujo
y transporte con el Ni, si se considera que el valor de β (que representa en estos modelos
la fracción de agua en movimiento en el medio poroso) cuando el flujo es preferente es
muy inferior al del medio homogéneo. Entonces, si se realiza la modelación con los
mismos parámetros del medio homogéneo para el ensayo de flujo y transporte con
proceso de adsorción-desorción de Ni y sólo se varía el valor de β, se obtiene una curva
que presenta la misma tendencia que la obtenida en el ensayo, lo que constituye un
indicativo de que en la columna agrietada existe un flujo preferencial y que a efectos

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 365

reales el agua que circula por el medio poroso se mueve a una velocidad muy inferior al
agua que circula por las fracturas (Figura 9.30).
0.3
Parámetros del modelo de flujo y transporte
P =10 R =16
β =0.19 w =2 Ap =15 n =0.15

Cw/Co

0.2

0.1

0.0
0

2

4

6

8

10

12

14

16

18

20

Volumen de poros

Columna de residuosen capas de h=25.5 mm agrietadas, porosidad media del 65%
Modelo

Figura 9.30. Resultados de la modelación de los ensayos de flujo y transporte con Ni, variando
el parámetro β.

El hecho de que los modelos de “Dos Sitios” no reproduzcan los resultados del ensayo
de flujo y transporte de soluto tanto conservativo como no conservativo en el caso de la
columna con grietas de desecación, se debe a que están formulados para el flujo en el
medio poroso homogéneo, sin tener en cuenta la existencia de flujo preferencial.
9.6. Conclusiones

- El equipo desarrollado permite la simulación de procesos de desecación, retracción,
infiltración vertical, imposición de gradientes térmicos, control del contenido
volumétrico de agua, succión, humedad relativa y recogida del efluente para su posterior
análisis. Considerando los resultados puede ser de gran utilidad en el estudio de flujo y
flujo y transporte de contaminantes. Este equipo es de gran versatilidad y su diseño
puede ser adaptado a diferentes condiciones, dependiendo del objetivo del trabajo que
se desee realizar (ver Capítulo 3).
- El uso de los diferentes sensores (TDR, higrómetros, termómetros, psicrómetros,
electroválvulas y célula de carga) en el estudio de los procesos hidromecánicos que se
desarrollan en el medio poroso, sirven para controlar la evolución de los diferentes
parámetros del medio poroso con resultados que presentan un error medio del 2% en el

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 366

contenido volumétrico de agua, un 5% en la humedad relativa y un 2% en la medida de
la evaporación por pérdida de peso.
- El uso de la instrumentación antes mencionada ha permitido verificar la existencia de
flujo preferencial en el medio poroso estudiado (residuos mineros). El agua a través de
las fisuras llega a la placa porosa inferior antes de saturar el centro de la columna, a
partir de ese momento se produce un ascenso del agua desde la base hacia el interior de
la columna por el efecto de la succión.
- Las grietas de desecación en las diferentes capas de residuo aparecen para valores de
saturación muy altos, superiores al 85%. La retracción vertical por secado representa
una deformación vertical del orden del 8.5%.
- La disposición de las grietas en cada capa es independiente de las capas que la rodean.
Sin embargo, la geometría circular de la sección de la columna tiende a favorecer que la
comunicación entre las fisuras de dos capas adyacentes esté más concentrada cerca del
eje de la columna.
- Los resultados de los ensayos de permeabilidad muestran que las grietas de desecación
incrementan la permeabilidad casi tres órdenes de magnitud con relación a la del medio
poroso homogéneo. Este es un aspecto de extraordinaria importancia en la
hidrogeología, pues disminuye el tiempo de tránsito de los contaminantes por el medio
poroso incrementando el riesgo de contaminación de los acuíferos.
- Los resultados del análisis de la masa adsorbida (concentración) de Ni en las diferentes
capas de residuo muestran una estrecha relación con las áreas de agrietamiento dentro
de las capas que conforman la columna de residuo. Se puede comprobar que la masa de
Ni adsorbida decrece exponencialmente con la distancia a que se encuentre el punto
analizado respecto a la zona de fractura más cercana. La masa media de Ni adsorbida en
la columna fisurada ha sido de 2246 mg/kg, mientras que en la columna sin fisuras ha
sido de 2742 mg/kg. La distribución de la masa de Ni adsorbida indica que todavía era
posible retener más Ni en la matriz de la columna, considerando los resultados del
proceso de adsorción en el medio poroso.

�Capítulo 9. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos en el flujo y transporte 367

- La adsorción del níquel al parecer es principalmente física debido a la carga
electrostática de las partículas sólidas, al igual que en los ensayos Batch y de flujo y
transporte realizados en el medio poroso homogéneo. El hecho de no observar
precipitados en las muestras de residuos analizadas bajo el microscopio electrónico con
análisis de partículas corrobora que la adsorción es principalmente física.
- Los ensayos con el trazador fosforescente muestran la existencia de zonas
preferenciales de flujo asociadas a las áreas de agrietamiento de las diferentes capas de
residuo que conforman la muestra.
- El flujo y transporte de solutos en los residuos mineros estudiados en los experimentos
de laboratorio están controlados por las grietas de desecación. La conductividad
hidráulica saturada aumenta en casi tres órdenes de magnitud con relación a la del
medio poroso, para las condiciones de ensayo y las características de las muestras
analizadas.
- Los resultados del ensayo de flujo y transporte empleando solutos no reactivos y
solutos reactivos son coherentes con el modelo conceptual de flujo advectivo a través de
las fracturas, combinado con el flujo por difusión en la matriz de las zonas cercanas a
las fisuras del medio poroso no agrietado, como se observa en la distribución de la masa
de Ni adsorbida por la matriz del medio poroso (Figura 9.27) y la distribución de la
fluoresceína (Foto 9.3).
- El hecho de que las grietas de desecación desempeñen un papel muy importante en el
proceso de flujo y transporte de solutos, es un aspecto a tener en cuenta en el caso del
diseño y construcción de las balsas de residuos mineros. Por ello sería recomendable
que por lo menos durante el proceso inicial de almacenaje de los residuos minerometalúrgicos se evitara, dentro de lo posible, el proceso de agrietamiento por desecación
de las capas inferiores.
- Los modelos de “Dos sitios” utilizados reproducen muy bien el flujo y el transporte de
solutos en los residuos cuando el medio poroso es homogéneo, sin embargo, no lo
reproducen si en el medio existe flujo preferencial, debido a las grietas de desecación,
considerando los mismos parámetros utilizados para la modelación del medio poroso.

�Capítulo 10. Conclusiones

369

Capítulo 10. CONCLUSIONES GENERALES Y FUTURAS LÍNEAS DE
INVESTIGACIÓN
La investigación ha permitido avanzar en el conocimiento del impacto ambiental de las
actividades minero-metalúrgicas y en el estudio del comportamiento hidromecánico de los
residuos minero-metalúrgicos y su influencia en el flujo y transporte de contaminantes. Los
resultados obtenidos muestran la interrelación del comportamiento hidromecánico de los
medios porosos y las diferentes disciplinas de las ciencias de la tierra entre las que se
encuentran, geología, geotecnia, hidrología superficial y subterránea, química, geoquímica
y medio ambiente en general. Por lo que para una mejor comprensión de los mismos
analizaremos por separado cada uno de los resultados y finalmente las conclusiones
generales del trabajo y las futuras líneas de investigación.
Los residuos minero-metalúrgicos en los que se centra esta investigación son prácticamente
desconocidos en cuanto a sus propiedades físico-mecánicas, mientras que el
comportamiento hidromecánico y sus características geoquímicas no habían sido
evaluados. Los estudios realizados en la zona y otras áreas del mundo donde se presentan
residuos similares se han centrado fundamentalmente en: I) la posible aplicación como
materia prima en la industria metalúrgica (composición mineralógica y posible tratamiento
metalúrgico, ver capítulo 2, apartado 2.6) y II) sus propiedades físico-mecánicas.
10.1. Equipos experimentales
El desarrollo de los equipos experimentales ha permitido disponer de información del
comportamiento hidromecánico de los residuos minero-metalúrgicos, así como poder
realizar los ensayos de flujo y transporte de solutos en condiciones muy controladas. Es de
señalar que estos equipos han tenido que ser construidos porque no existen en el mercado y
fabricarlos por encargo es extremadamente caro.
- La construcción de los “recipientes” para la realización de los ensayos de retracción de
los residuos permitió disponer de información sobre la influencia de las condiciones de

�Capítulo 10. Conclusiones

370

contorno sobre el proceso de secado. Además, permitió evaluar como influyen las
características de las muestras sobre la distribución de las fisuras.
- La construcción de un equipo para determinar la “tracción directa” del residuo en
función del grado de saturación permite conocer que en el caso de los residuos ésta
presenta un valor significativo. Su conocimiento es de gran interés en el estudio del
comportamiento hidromecánico de estos materiales y en el estudio de la formación de
grietas por desecación.
- La construcción de las “columnas” de pequeño diámetro sirve para empaquetar los
residuos a diferentes densidades y poder realizar ensayos de flujo y transporte de solutos
reactivos evitando la existencia del efecto redox. Estas columnas permiten realizar ensayos
de flujo y transporte de solutos a diferentes valores de presión (0 a 250 bares).
- El equipo desarrollado (“Columna instrumentada para el estudio hidromecánico y
flujo y transporte con adquisición de datos en continuo”) permite realizar estudios del
comportamiento hidromecánico de los medios porosos con control de los diferentes
parámetros (la temperatura, la humedad relativa, la succión, el contenido volumétrico de
agua, la pérdida de peso por evaporación, etc.) que condicionan el comportamiento de los
residuos sometidos a procesos de secado por evaporación. Además, los resultados
obtenidos del control de estos parámetros de manera conjunta son coherentes con los
resultados de los ensayos de caracterización hidromecánica realizados en muestras
pequeñas (Capítulo 6), mostrando la versatilidad y fiabilidad del equipo en este tipo de
estudios.
10.2. Hidrología superficial y subterránea
De acuerdo con la composición química de los elementos mayoritarios en las aguas
superficiales y subterráneas es posible diferenciar dos tipos de agua: aguas bicarbonatadomagnésicas para las no contaminadas y sulfatado-magnésicas para las contaminadas.

�Capítulo 10. Conclusiones

371

- Las aguas superficiales de la región presentan un elevado grado de contaminación y
ninguna de ellas cumple los criterios de potabilidad establecidos por la Organización
Mundial de la Salud (O.M.S.).
- Los resultados del análisis de la información disponible indican que el nivel de
contaminación de las aguas superficiales se ha incrementado a lo largo de las 4 décadas de
explotación minero-metalúrgica en el municipio de Moa.
- La elevada mineralización de las aguas, la alta concentración de metales pesados y
sulfatos en el acuífero aluvial de las terrazas del río Moa, así como, la existencia de un
gradiente de las concentraciones de los contaminantes siempre creciente en dirección a la
presa de residuos, permite deducir que la contaminación del acuífero se ha producido por la
recarga del lixiviado de los residuos que forman la presa. En el proceso de lixiviado el pH
de la fase líquida y su composición tienen una acción preponderante. Este proceso ésta
favorecido por la existencia de grietas de retracción en la superficie del embalse que
pueden constituir vías para el desarrollo de flujo preferencial.
- Conociendo que los procesos de contaminación son función de las características de la
fuente contaminante y del tiempo de permanencia de los contaminantes en el medio, es
previsible que la contaminación del acuífero aluvial continúe aumentando al paso del
tiempo, debido al incremento del volumen de residuos vertidos a la presa y a las
condiciones climáticas de la región que favorecen la infiltración de las aguas meteóricas.
- Los resultados de la modelación geoquímica muestran que las aguas subterráneas de la
región están sobresaturadas en hematita y goethita, que constituyen las fases minerales más
abundantes del corte laterítico y en la matriz de acuífero aluvial.
- El cálculo de las proporciones de mezclas entre las aguas subterráneas del acuífero aluvial
y las de lixiviado de la presa de residuos muestra que es muy importante, llegando a ser de
un 20% en los pozos cercanos a la presa de residuos.

�Capítulo 10. Conclusiones

372

10.3. Características hidromecánicas de los residuos minero-metalúrgicos sólidos
- Durante la realización de los experimentos de caracterización físico-mecánica de los
residuos mineros se ha podido comprobar que el uso de las técnicas convencionales de
caracterización de los suelos naturales da resultados satisfactorios en el estudio y
caracterización de los residuos minero-metalúrgicos, a pesar de que muchas de sus
propiedades físicas y de resistencia puedan diferir de la de los suelos naturales.
- Los estudios de laboratorio muestran que el material de las presas de colas se caracteriza
por una granulometría limo-arcillosa y una permeabilidad no saturada muy baja,
condicionada por el grado de saturación y la histéresis de los residuos durante los procesos
o ciclos de secado y humedecimiento.
- Cuando se realiza el secado de una muestra de residuo saturada se producen importantes
cambios de volumen y una retracción que es irreversible durante los sucesivos ciclos de
secado y humedecimiento.
- Los resultados del estudio del comportamiento hidromecánico de los residuos ACL,
parámetros de resistencia a la tracción, resistencia a la comprensión, magnitud de la
retracción y módulo de deformación, muestran una alta dependencia del grado de
saturación, alcanzándose los mayores valores de resistencia a la compresión y la tracción
para saturación entre el 80 y 86%.
- De acuerdo con los resultados de los diferentes ensayos de secado de las muestras por
evaporación, se puede concluir que la velocidad de secado de una muestra depende de la
masa de aire que está en contacto con ella y de la renovación del aire. La evaporación es
más intensa en la columna grande donde el aire circula por la parte superior de la muestra,
que en condiciones de atmósfera de laboratorio abierta y que en los contenedores cerrados
para un mismo valor de succión.

�Capítulo 10. Conclusiones

373

- Las grietas de desecación se forman para grados de saturación muy altos,
independientemente de las condiciones de humedad relativa y de la velocidad a que se
realice el secado. Las grietas de desecación originadas durante el primer ciclo de secado no
se cierran en los sucesivos ciclos de humedecimiento.
- Cuando se coloca material muy húmedo sobre una capa de material agrietado por
retracción, este material rellena las fisuras. Sin embargo, cuando se seca nuevamente el
conjunto de las paredes de la antigua grieta casi no se mueve pues su retracción es mínima
en el segundo secado, pero el nuevo material que ha entrado en su interior retrae
considerablemente en su primer secado (Figura 6.11 y 6.17). Este mecanismo facilita la
creación de caminos preferenciales para el flujo y transporte de solutos.
- El efecto de las grietas de desecación y la presencia de estratificación incrementa la
permeabilidad de los residuos en más de dos ordenes de magnitud en comparación con el
material no agrietado.
10.4. Ensayos de adsorción y desorción del Cr, Ni y Mn en los residuos mineros.
Ensayos Batch y de flujo y transporte
- La isoterma de adsorción del Cr y el Mn en los dos residuos (SAL y ACL) es no lineal,
mientras que en el Ni se obtiene una isoterma de adsorción no lineal para el residuo ACL y
lineal para el residuo SAL. Las isotermas de adsorción no lineal se ajustan al modelo
Freundlich (Sa=KfCwn).
- La isoterma de desorción es lineal en los tres metales para los dos residuos mostrando la
existencia de histéresis en el proceso de sorción.
- El transporte de los tres metales (Cr, Ni y Mn) por el medio poroso es retardado
principalmente por la adsorción instantánea, debido a las fuerzas electrostáticas de las
partículas sólidas que forman la matriz del medio poroso y en menor medida por la
capacidad de intercambio de los residuos.

�Capítulo 10. Conclusiones

374

- El pH del medio constituye el principal factor que condiciona el proceso de adsorción y la
movilidad de los metales. En el caso del Ni y el Mn la adsorción se incrementa para un
mayor pH y con el Cr sucede lo contrario.
- La adsorción por fuerzas electrostáticas debido a la carga de las partículas sólidas que
conforman el medio poroso de los dos residuos es la principal causa de la adsorción de los
tres metales. La carga electrostática de cada residuo está condicionada por el pH (potencial
zeta o pH al que la carga de los sólidos es cero).
- La existencia de un pequeño retardo del momento de pico en las curvas de llegada del
trazador PFBA y la presencia de colas es atribuible a la dispersión en la matriz, debido a la
fracción de agua que se encuentra en la región inmóvil y a la heterogeneidad del medio
poroso.
- Las curvas de llegada de los tres metales se caracterizan por la existencia de asimetría y
una gran cola evidenciando que el flujo y transporte de estos metales por el medio poroso
es no ideal. Este comportamiento se debe a la existencia de un proceso de adsorción no
lineal con una marcada histéresis.
- El transporte de los tres metales (Cr, Ni y Mn) por el medio poroso es afectado
significativamente por la presencia de otros solutos, lo que se pone de manifiesto con una
reducción significativa del tiempo de tránsito y especialmente por aquellos que presentan
características de adsorción similares (Ni y Mn). Además, reduce la masa de soluto
adsorbida, aunque aún sigue siendo mayor que la retenida por diferentes materiales y suelos
naturales (Tabla 7.8,7.9,7.10).
- El transporte binario del Ni y el Mn a través del residuo ACL experimenta una notable
reducción del tiempo de tránsito de este soluto en comparación con los ensayos de solutos
realizados por separado. Estos resultados se deben a la competencia que experimentan el Ni

�Capítulo 10. Conclusiones

375

y el Mn por los sitios de adsorción.
- Los resultados de los ensayos de adsorción Batch y los de flujo realizados a través del
medio poroso con un trazador muestran resultados coherentes para predecir el flujo y
transporte del Cr, Ni y Mn en los dos residuos.
10.5. Resultados de la modelación numérica del flujo y el transporte de solutos
El uso de los modelos de “Dos Sitios” en este trabajo ha permitido obtener resultados
coherentes con el modelo conceptual establecido para el flujo y el transporte advectido con
difusión en la matriz del medio poroso formado por los residuos. El ajuste de los
parámetros del modelo ha resultado relativamente sencillo debido a que inicialmente se
tiene información de los ensayos de laboratorio que permiten tener un valor estimado de
partida para la realización del ajuste. En el ajuste los coeficientes que controlan los
procesos de transferencia de masa han sido los únicos que han tenido que ser ajustados
numéricamente, por lo que el verdadero número de parámetros que hay que calibrar es
mínimo.
Los resultados de la modelación indican que la no-linealidad del proceso de sorción
(histéresis) es la principal causa de la existencia de un flujo y transporte de solutos por el
medio poroso no ideal. Al parecer esta histéresis del proceso de adsorción está controlada
por una adsorción de tipo física donde las fuerzas electrostáticas son las que controlan el
proceso, teniendo una menor influencia los procesos de quimisorción. Esto se justifica con
el hecho de que los términos fuente sumideros sean prácticamente cero, en la matriz del
residuo no se tienen minerales del grupo de las arcillas, ni compuestos húmicos y su
capacidad de intercambio es muy baja de 8-10 mg/100 gramos de residuo sólido. A esto
hay que añadir además que los análisis por Rx y los del microscopio electrónico no
muestran la existencia de minerales neoformados.
Los resultados de los modelos y los ensayos de adsorción en Batch son coherentes en cada

�Capítulo 10. Conclusiones

376

uno de los metales analizados.
- Los resultados de la simulación numérica con los modelos de “Dos sitios” indican que la
existencia de un proceso de adsorción no lineal es la causa principal de un transporte de
soluto no ideal, caracterizado por la existencia de asimetría y una gran cola, mientras que el
tiempo en que ocurre la adsorción y los procesos de quimisorción desempeña un papel
secundario.
- El factor de retardo (R) del Ni y el Mn en el residuo ACL es mucho mayor que en el
residuo SAL. En el caso del Cr sucede lo opuesto, el factor de retardo es mayor en el
residuo SAL que en el residuo ACL. Esta diferencia en ambos casos es debida al pH del
medio.
- Estos modelos permiten simular tanto solutos conservativos como reactivos con adsorción
lineal, no lineal y con ausencia de equilibrio, donde el control de la transferencia de masa
depende de la cinética de un determinado porcentaje de los sitios de adsorción.
- El uso de otros modelos que consideran equilibrio local e isoterma de adsorción lineal no
da buenos resultados en el ajuste de los experimentos realizados en esta investigación.
- Es de señalar que los resultados del modelo del flujo y transporte de solutos por el medio
poroso, realizados en el laboratorio con estricto control de las condiciones de contorno
pueden hacer creer que es posible modelar el flujo y el transporte de soluto en las presas de
residuo. Sin embargo estos resultados de laboratorio hacen suponer condiciones del medio
homogéneas en cuanto a sus propiedades físicas, químicas y biológicas que normalmente
no existen a escala real en el terreno.

10.6. Influencia del comportamiento hidromecánico de los residuos ACL en el flujo y
transporte de solutos

�Capítulo 10. Conclusiones

377

El conocimiento del comportamiento hidromecánico de los medios porosos combinado con
las técnicas de estudio del flujo y transporte de solutos (conservativos y reactivos) por el
medio poroso homogéneo y agrietado permite establecer las diferentes causas que
condicionan el flujo preferente de los solutos.
- La conductividad hidráulica saturada en la muestra con estratificación y grietas de
desecación es mayor en más de dos ordenes de magnitud que la del medio poroso (Figura
9.21). Este incremento de la permeabilidad reduce considerablemente el tiempo de tránsito
del soluto conservativo y reactivos por el medio poroso.
- La llegada del Ni en el efluente presenta un retardo considerable si se compara con el
tiempo de llegada del PFBA, indicativo de que el Ni es fuertemente afectado por los
procesos de adsorción. Sin embargo, el tiempo de llegada del Ni en el efluente de la
columna agrietada con el de la columna por el medio poroso homogéneo se puede apreciar
una diferencia equivalente a 5 volúmenes de poros (2/3 más corto).
- La conductividad hidráulica y el flujo y transporte de contaminantes en el caso de la
columna por capas agrietadas y estratificadas está controlada por las grietas de desecación.
Aspecto que queda demostrado al medir la concentración del Ni adsorbido en función de la
distancia a la grieta más cercana. Se ha observado una clara disminución exponencial de la
concentración de Ni con relación a la distancia del punto analizado a la grieta. Estos
resultados muestran que al parecer el Ni se mueve en la matriz del medio poroso por
difusión a partir de las fracturas por donde existe una circulación preferencial.
- Los resultados del ensayo del flujo y transporte del trazador PFBA, donde se aprecia un
frente adelantado de la curva de llegada con una gran cola, son coherentes con el modelo
conceptual de existencia de flujo advectivo a través de las fracturas, combinado con el
proceso de difusión del soluto en la matriz del medio poroso.
10.7. Conclusión general

�Capítulo 10. Conclusiones

378

- Los resultados obtenidos del comportamiento hidromecánico de los residuos bajo estricto
control de las condiciones de laboratorio, presentan cierta limitación para poder predecir el
comportamiento del flujo y transporte de los contaminantes en condiciones naturales a
escala real, debido a que está reconocido que el flujo y transporte de los solutos en el
terreno es un proceso complejo, afectado por un gran número de procesos físicos, químicos,
biológicos y en muchos casos factores antropogénicos.
- Sin embargo, de acuerdo con los resultados del laboratorio que incluyen, I) la
permeabilidad del medio poroso homogéneo saturado y no saturado, II) la concentración de
metales (Cr, Ni y Mn) en el agua intersticial de los residuos y en los residuales líquidos
vertidos, III) la capacidad de adsorción de los residuos, IV) el factor de retardo (R) que
experimentan el Ni, Cr y Mn durante los ensayos de flujo y transporte por el medio poroso
y V) la capacidad de adsorción de la goethita y la hematita que representan las fases
minerales predominantes (más del 60%), en la matriz del medio poroso no saturado del
acuífero aluvial (parte superior primeros 4 metros), difícilmente se podría explicar
mediante la ecuación de flujo y transporte habituales, la presencia de la elevada
contaminación por Cr, Ni, Mn e Fe medida en el acuífero aluvial, que en algunos casos
presenta valores similares a los del agua intersticial de los residuos.
Aunque, la presencia de estas concentraciones de metales en el acuífero aluvial puede
explicarse si se tiene en cuenta los flujos preferenciales originados por la existencia de
fisuras por desecación que se encuentran en los embalses. Según los resultados obtenidos
en el laboratorio estas fisuras incrementan la permeabilidad en más de dos órdenes de
magnitud, dependiendo del espesor de la capa estratificada y el ancho de las grietas de
desecación. Es de señalar, que aunque las grietas sean rellenadas con el propio residuo y
sean sometidas a confinamiento, las discontinuidades debidas a las grietas se mantienen y
la permeabilidad del medio sigue siendo muy superior a la del medio poroso.
10.8. Riesgo ambiental de los residuos

�Capítulo 10. Conclusiones

379

- Debido a la composición química de la fase sólida y de las aguas intersticiales, así como
la composición de los residuales líquidos y de acuerdo con lo establecido en el real decreto
849 del año 1986, los residuos SAL y ACL estudiados se encuentran en la lista número dos
de sustancias contaminantes de La Unión Europea, la lista de sustancias contaminantes de
la EPA y en la legislación ambiental cubana.
- De acuerdo a sus propiedades físicas, el riesgo ambiental está presente por la fina
granulometría de sus partículas y la naturaleza poco cohesiva del residuo, que combinadas
con las condiciones climáticas de la región (más de 2000 mm/año de precipitación) pueden
facilitar la erosión por la escorrentía superficial y con ello contribuir a la contaminación de
las masas de aguas superficiales y marinas. Además, el hecho de que más del 10%
presentan una granulometría inferior a una micra genera el riesgo de que puedan ser
erosionadas y transportadas por el aire y al ser muy ricos en metales pesados pueden afectar
la salud de la población.
- Considerando las propiedades mecánicas el riesgo fundamental es debido a que son
materiales que pueden licuefactar ante la presencia de un seísmo.
- La existencia y desarrollo de las grietas por desecación en las balsas de residuo
constituyen vías preferenciales de flujo de extraordinaria importancia que condicionan el
régimen de infiltración de las aguas, que hay que tener en cuenta en el diseño y
construcción de los depósitos de residuos, así como en la gestión y monitoreo de los
residuos sólidos de los procesos minero-metalúrgicos.
10.9. Futuras líneas de investigación
De acuerdo con los resultados de esta investigación se han abierto nuevas interrogantes que
permiten establecer diferentes líneas de investigación, las que pueden ser de dos formas: I)
uso y aplicación inmediata de los resultados y utilización de los equipos desarrollados y II)

�Capítulo 10. Conclusiones

380

futuras investigaciones en nuevas direcciones.
10.9.1. De aplicación inmediata
- Usar los equipos desarrollados en la tesis para continuar estudiando el comportamiento
hidromecánico de los medios porosos.
- La instrumentación desarrollada en la columna del laboratorio puede ser instalada en el
ámbito de campo, pues los diferentes sensores utilizados en este estudio han demostrado
una gran fiabilidad en los diferentes parámetros controlados en un largo período de tiempo.
- Trabajar en el estudio de flujo y transporte de multisolutos por la matriz del medio poroso
formado por estos residuos, para diferentes condiciones de pH.
- Los parámetros físicos, mecánicos, hidrogeológicos y químicos obtenidos en la
caracterización de los residuos pueden ser utilizados en el diseño, construcción y gestión de
las nuevas presas de residuos y en la mejora de la gestión y monitoreo de las ya existentes.
- Continuar con el estudio de la influencia de los procesos hidromecánicos en otros tipos de
residuos minero-metalúrgicos, con el objetivo de poder profundizar en este aspecto
controlando otras variables como son los posibles cationes intercambiables y poder
establecer y diferenciar dentro de la matriz del medio poroso las fases minerales que
desempeñan el papel de sitios de adsorción.
- A partir de los resultados de la tesis, sería interesante modelar numéricamente el flujo y el
transporte de metales en las balsas, las arcillas en las que se apoyan y en el acuífero aluvial.
El objetivo sería poder ajustar las concentraciones de los diferentes solutos medidos hasta
ahora en el aluvial, para poder predecir la evolución futura del sistema.
10.9.2. Futuras líneas de investigación a desarrollar

�Capítulo 10. Conclusiones

381

- Teniendo en cuenta la actividad sísmica de la zona donde se han registrado sismos de
hasta 4 grados de magnitud y las propiedades físico-mecánicas de los residuos mineros
favorables a licuefactar ante una carga dinámica en ensayos de laboratorio. Se considera
necesario el estudio del riesgo sísmico de las balsas de residuo.
- El estudio a fondo y la modelación numérica de los procesos de formación de las fisuras
permitiría obtener una base firme para interpretar los ensayos de laboratorio realizados en
la tesis. El obtener un modelo numérico puede permitir extrapolar estos resultados a la
modelación de los procesos de formación de fisuras por desecación en las balsas de
residuos.
- Estudiar “in situ” las propiedades hidromecánicas de los residuos mineros y la posibilidad
de realizar ensayos de flujo y transporte de soluto en condiciones de campo.
-Trabajar en la línea de investigación para utilizar los residuos ACL para neutralizar aguas
ácidas. Evaluar su posible utilización en la descontaminación de aguas residuales ácidas
ricas en metales pesados, que son vertidas por la industria del proceso metalúrgico de
lixiviación con ácido sulfúrico (SAL) al río Cabañas.
-Trabajar en la búsqueda de materiales con características similares a la de estos residuos
que permitan tratar aguas residuales ácidas o contaminadas con metales pesados, debido a
los lixiviados de vertederos urbanos, industriales o drenaje ácido de minas o escombreras
de residuos minero-metalúrgicos.
- La búsqueda y desarrollo de modelos numéricos que sean capaces de reproducir el
comportamiento de flujo y transporte de solutos no ideales con presencia de flujo
preferencial e histéresis de los procesos de sorción.
- Considerando el estado actual de la contaminación del acuífero aluvial es necesario

�Capítulo 10. Conclusiones

382

establecer una serie de piezómetros o pozos para obtener muestras de agua en los sectores
que no existen pozos para controlar la evolución de la contaminación.
- Además es necesario trabajar en la búsqueda de nuevas fuentes de abastecimiento de agua
para la población de Moa. El objetivo es tener disponibilidad de agua en caso de que se
incremente el deterioro de la calidad de las aguas del acuífero aluvial y previendo el posible
crecimiento de la población de la zona, que en las últimas cuatro décadas ha crecido más de
un orden de magnitud, de 6000 en 1960 a más de 70000 habitantes en la actualidad.
- En el tema de las aguas residuales de los procesos metalúrgicos es necesario trabajar en la
búsqueda de soluciones que incluyan la posible reutilización industrial, aunque se ha de
reconocer que es una tarea que probablemente resulte más difícil debido al alto grado de
contaminación de las mismas.
- En cuanto a los residuos metalúrgicos sólidos se considera que es necesario trabajar en la
búsqueda de una posible aplicación industrial debido a la elevada concentración que
presentan en diferentes tipos de metales, fundamentalmente Fe y Cr.

�Referencias

383

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resumen. 6.

�Anejo 1. Datos hidroquímicos
Anejo 1. DATOS HIDROQUÍMICOS
A1.1. Introducción

407

En este anejo se recogen las principales características físicas y químicas de las aguas
superficiales, subterráneas y residuales del área de estudio, tanto de este trabajo como de otros
realizados en el anteriores investigaciones. Además se relaciona la composición del agua de
lluvia. Finalmente se presenta una tabla con los principales parámetros de la OMS y la

H2SO4
NH3
DQO

H2S

6700.0
7.1

Fe
Mg
Mn

5.1
17.0
0.6

ACL
30
Al
Cr
Zn
H2S
H2SO4
NH3
DQO

180.0
8.3

0.2

residuales de los procesos

legislación ambiental cubana para clasificar las aguas como potables o no.

680.0
2500.0
1250.0

Tabla A1.1. Principales características físicas y químicas de las aguas
metalúrgicos (concentración de las especies químicas en mg/L).
Proceso
SAL
Punto
33
Punto
pH
1.4
Al
3.5
pH
8.1
Ni
35.0
Cr
Ni
260.0
Co
10.0
Zn
Co
1.5
Cu
120.0
Cu
Fe
Mg
Mn

SAL: proceso metalúrgico de lixiviación con ácido sulfúrico, ACL: proceso metalúrgico de lixiviación carbonato
amoniacal.

0.08
0.04
0.00

n.d.
0.002
0.20

Eh(mv)
CE (ds/m)
DQO

-325.00
0.72
7.80

-422.00
0.90
6.61

Tabla A1.2. .Principales características físicas y químicas del agua de drenaje de las presas de residuo
(concentración de las especies químicas en mg/L; n.d., no detectado).
ACL
SAL
ACL
SAL
35
31
35
31
0.30
0.03
Co2+
0.05
0.01
14.80
4.30
Ni2+
0.032
0.01
101.10 105.20
Fe(total)
0.02
0.03
3.35
17.20
Mn2+
0.07
0.05
21.16
26.20
Zn2+
0.01
0.09
130.10
563.00
Sr4+
n.d.
0.01
29.20
51.23
Ti2+
n.d.
n.d.
338.10 0.20
Al3+
0.01
4.50
0.20
0.41
V3+
n.d.
n.d.
0.10
0.11
pH
6.75
3.95
Puntos de muestreo
K+
Na+
Mg2+
Ca2+
ClSO4=
HCO3=
NO3NO2P3-

N3Cu2+
Cr(total)

SAL: proceso metalúrgico de lixiviación ácida, ACL: proceso metalúrgico de lixiviación carbonato amoniacal.

�Anejo 1. Datos hidroquímicos

408

O2

CO2

Meses
N. Muestras
pH
Ce(µS/cm)
Temperatura (oC)

1.22 1.33

0.05 0.04

5.30 6.50

0.24 0.28

I
3
4.60
9.98
20
mg/L

0.69
1.68
0.45
0.16
1.08
0.08
5.57

1.43

0.04

6.21

0.29

III
3
4.78
10.58
20
mg/L

0.52
1.42
0.45
0.16
0.98
0.08
4.92

1.31

0.03

5.62

0.25

IV
5
5.10
9.35
20
mg/L

0.48
1.98
0.50
0.16
1.32
0.08
6.05

1.53

0.04

4.85

0.39

V
7
4.20
11.50
20
mg/L

0.61
2.01
0.52
0.16
1.33
0.08
6.32

1.61

0.05

4.98

0.28

VI
3
4.53
12.01
20
mg/L

0.53
1.65
0.41
0.16
1.12
0.08
5.33

1.38

0.03

3.94

0.25

VII
2
5.12
10.13
20
mg/L

0.59
1.98
0.42
0.16
1.43
0.08
6.37

1.71

0.05

4.57

0.26

VIII
3
5.08
12.10
20
mg/L

0.35
1.78
0.45
0.16
1.13
0.08
5.23

1.28

0.06

5.87

0.32

IX
2
4.87
9.94
20
mg/L

0.42
1.59
0.45
0.16
0.99
0.08
5.26

1.57

0.05

5.89

0.20

X
5
5.32
9.99
20
mg/L

0.74
1.67
0.45
0.16
1.03
0.08
5.54

1.41

0.03

4.95

0.35

XI
4
5.10
10.53
20
mg/L

0.55
1.85
0.45
0.16
1.25
0.08
5.63

1.29

0.02

5.24

0.21

XII
3
5.02
10.70
20
mg/L

0.56
1.77
0.45
0.16
1.17
0.08
5.61

1.42

0.04

5.33

0.27

4.86
10.66
20
mg/L

Tabla A1.3. Características físicas y químicas del agua de lluvia en el pluviómetro Moa en el
período1992-1994 (Rodríguez y Téllez, 1995).

NO3
0.68
1.88
0.45
0.16
1.27
0.08
5.85

Media

CO3H
0.50
1.77
0.43
0.16
1.10
0.07
5.25

II
4
4.63
11.12
20
mg/L

SO4
Cl
Ca
Mg
Na
K
STD

4.86
10.66
mg/L
2.7

5.96
41
mg/L

0.1

2.1

0.02

5.05

mg/L

5.65
32

1.72
0.24
0.19
1.25
0.05
INRH, (1965)

0.2

2.23

0.01

4.32

mg/L

45

Sagua de Tánamo
2

1.49
0.7
0.21
1.18
0.03
INRH, (1965)

Yateras
5

Tabla A1.4. Comparación de las características del agua de lluvia en relación a otros trabajos en áreas
próximas la zona de estudio.

3.17
4.25

Baracoa

5.33
0.05

2

CO2
0.04

1.23

Moa
44

O2
1.42

Localidad
Número de muestras
pH
Ce(µS/cm)

NO3

0.56
0.1
1.77
1.85
0.45
0.25
0.16
0.17
1.17
1.26
0.08
0.05
Rodríguez y Téllez, (1995) Fagundo et al., (1996)

CO3H
SO4
Cl
Ca
Mg
Na
K
Referencias

Tabla A1.5. Principales características físico-químicas de las aguas que acompañan los vertidos de los
residuos sólidos
Residuo SAL
ACL
SAL
ACL
SAL ACL
SAL ACL
Puntos 28
30
Puntos 28
30
Puntos 28
30
Puntos 28
30
K+
0.01
0.03
Cl10.12 11.40 NO20.20 0.62 Cr(total) 0.00 0.12
Na+
9.20
2.20
SO4=
21.10 951.00 P30.10 0.11 pH
Mg2+
90.10 89.10 HCO3= 2.20
35.2
N30.01 n.d.
DQO
Ca2+
4.35
15.32 NO3157.60 0.12
Cu2+
0.01 0.002

�407

Anejo 1. Datos hidroquímicos

Tabla A1.6. Inventario de puntos de agua del INRH, (1986). Principales características físicas y químicas de las aguas en el municipio Moa (Figura 5.1).
Punto

Cota Topográfica
(m.s.n.m)

Coordenadas UTM
X

pH

Y

SiO2

CE(µS/cm)

(mg/L)

Cl-

HCO3(mg/L)

Ca2+

SO4=

(mg/L)

(mg/L)

Mg2+

(mg/L)

Na+

(mg/L)

K+

(mg/L)

TSD

(mg/L)

(mg/L)

50

8.2

699.90

221.10

7.8

35.34

167.70

106.01

0.69

8.40

1.50

23.57

0.70

0.04

141.27

51

47.0

716.90

218.23

8.2

83.06

1297.47

549.18

129.93

33.49

30.06

77.50

135.70

1.25

957.47

52

80.0

696.45

220.00

7.5

34.94

218.87

104.83

16.49

9.60

3.19

16.80

15.75

0.59

167.61

53

40.0

699.45

221.02

8.0

39.22

263.33

117.65

20.07

12.96

20.62

16.09

9.20

0.47

197.42

54

6.0

699.20

221.10

7.4

6.12

322.09

181.78

19.15

9.12

7.25

34.70

8.05

0.00

260.41

55

5.0

699.20

221.10

7.4

60.59

322.09

181.78

19.15

9.12

7.25

34.70

8.05

0.00

260.41

56

5.0

699.30

221.18

7.5

91.53

632.97

274.59

45.64

46.53

5.47

59.89

37.38

0.58

470.44

57

5.0

699.18

221.03

7.3

76.56

392.35

229.68

14.25

16.32

7.92

43.39

8.05

1.37

321.34

58

5.0

699.28

221.08

7.5

55.00

410.74

165.00

14.25

55.76

7.92

43.39

11.00

1.00

298.68

59

5.0

699.28

221.08

7.5

55.00

410.74

165.00

14.25

55.76

7.92

43.39

11.00

1.00

298.68

60

5.0

699.65

221.40

7.5

76.56

368.60

229.68

14.25

5.76

7.92

43.39

6.90

0.58

308.84

61

460.0

714.00

209.85

6.2

17.27

99.98

51.80

9.22

1.44

0.80

10.60

4.14

0.16

78.52

62

40.0

692.35

222.40

8.44

111.87

723.61

335.61

70.92

25.20

12.02

82.69

21.85

0.00

548.65

63

6.0

699.35

221.90

6.7

72.35

360.29

217.05

19.72

0.00

12.71

36.22

11.50

0.59

298.15

64

5.0

700.24

222.16

7.0

58.41

430.56

175.24

18.90

42.24

9.92

19.15

48.30

0.12

314.23

65

5.0

699.30

221.93

6.6

62.62

10665.98

187.87

255.31

4072.32

130.26

1016.68

42.55

2.26

5707.61

66

5.0

699.10

221.05

7.35

41.25

294.59

123.75

18.72

26.40

10.52

27.36

8.05

1.76

216.92

67

5.0

699.30

221.05

7.4

54.92

355.23

164.75

17.73

32.64

10.02

36.48

7.36

0.00

269.34

68

20.0

696.50

221.20

7.45

36.61

211.07

109.84

14.18

4.80

6.01

17.02

13.80

0.00

166.01

69

11.0

707.10

216.45

7.4

53.67

258.44

161.02

10.64

2.40

7.01

29.12

5.98

0.00

216.53

70

10.0

707.05

217.10

6.9

22.37

128.42

67.12

10.64

1.92

6.01

12.16

2.94

0.00

101.15

71

18.0

696.80

224.90

8.0

18.92

200.50

56.75

39.01

1.44

4.33

13.30

18.12

0.59

133.90

72

35.0

695.50

224.30

8.1

33.19

209.95

99.58

21.28

2.88

5.89

17.88

12.42

0.00

160.29

73

37.0

695.50

224.50

7.3

35.15

220.38

105.44

21.28

3.84

7.86

17.28

12.65

0.00

168.71

74

35.0

695.50

223.48

7.5

48.87

257.35

146.61

14.18

2.88

8.02

29.86

5.75

1.09

208.75

75

5.0

699.40

221.30

7.5

45.54

238.35

136.61

14.18

2.88

8.02

24.86

5.75

1.09

193.75

76

40.0

708.80

218.60

7.9

24.82

259.00

124.47

21.28

4.80

20.04

17.02

10.58

0.00

198.55

77

12.0

707.13

216.30

7.28

28.48

160.58

85.43

10.64

3.98

8.02

15.81

2.99

0.00

127.23

�408

Anejo 1. Datos hidroquímicos

78

38.0

709.00

218.60

7.2

24.41

180.56

73.22

17.73

6.72

79

7.0

712.05

80

35.0

690.15

81

21.0

701.32

10.02

10.94

12.65

0.00

131.64

218.90

7.8

69.16

359.76

207.47

17.73

220.65

8.39

20.34

263.34

111.02

28.37

6.72

8.02

38.91

13.87

0.00

293.08

8.59

16.03

12.16

17.48

0.10

220.95

7.50

45.00

241.40

135.00

12.00

194.11

8.59

2.00

28.40

8.00

0.20

194.55

Tabla A1.6. Inventario de puntos de agua del INRH, (1986) Principales características físicas y químicas del agua en cada uno de los puntos (Figura 5.1).
Punto

Cota Topográfica

Coordenadas UTM

(m.s.n.m)
82

X

pH

CE(µS/cm)

SiO2

Y

mg/L

HCO3-

Cl-

SO4=

Ca2+

Mg2+

Na+

K+

TSD

mg/L

mg/L

mg/L

mg/L

mg/L

mg/L

mg/L

mg/L

31.0

701.42

220.58

7.50

41.67

223.97

125.00

12.00

8.59

2.00

25.00

7.20

0.23

180.38

83

9.0

701.48

221.28

7.50

56.00

275.99

168.00

12.00

8.59

2.00

34.10

4.00

0.21

229.26

84

62.0

700.98

220.42

7.50

48.33

249.07

145.00

12.00

8.59

2.00

31.40

4.00

0.24

203.59

85

71.0

701.22

220.02

7.10

53.00

271.89

159.00

12.00

8.59

2.00

36.40

4.00

0.25

222.60

86

11.0

701.45

221.28

7.12

62.33

303.83

187.00

12.00

8.59

2.00

36.20

7.00

0.26

253.41

87

1020.0

702.29

206.10

6.24

24.40

127.73

73.21

7.09

2.40

4.41

13.25

2.76

0.35

103.83

88

310.0

707.45

213.95

7.10

31.73

183.32

95.19

11.35

8.16

2.00

16.66

10.12

0.24

144.08

89

340.0

707.75

212.45

8.00

8.54

138.79

25.63

12.77

24.00

9.22

8.22

5.43

0.23

85.86

90

160.0

707.75

215.15

6.20

24.50

169.01

73.50

21.99

0.96

0.00

17.98

10.81

0.10

125.70

91

120.0

709.20

216.08

7.30

21.13

156.56

63.40

23.05

3.98

1.01

17.60

4.60

0.10

114.10

92

595

699.900

211.800

6.80

40.00

139

27.63

12.77

24.00

9.22

8.22

4.43

0.23

86.50

93

420

698.800

213.700

6.80

48.70

144

31.63

12.77

24.00

9.22

8.22

5.43

0.23

91.50

94

90

693.100

212.500

6.90

52.00

210

99.58

21.28

2.88

5.89

17.88

12.42

0.00

159.93

95

105

692.300

209.900

7.00

34.94

219

104.83

16.49

9.60

3.19

16.80

15.75

0.59

167.25

96

170

693.900

208.000

6.95

24.50

169

73.50

21.99

0.96

0.00

17.98

10.81

0.10

125.34

97

130

689.700

210.500

7.10

34.94

219

104.83

16.49

9.60

3.19

16.80

15.75

0.59

167.25

98

180

690.300

207.700

6.85

24.50

169

73.50

21.99

0.96

0.00

17.98

10.81

0.10

125.34

99

380

698.000

214.500

6.65

17.27

100

51.80

9.22

1.44

0.80

10.60

4.14

0.16

78.16

100

180

697.200

217.250

7.10

24.50

169

73.50

21.99

0.96

0.00

17.98

10.81

0.10

125.34

101

20

694.500

221.400

7.00

33.19

210

99.58

21.28

2.88

5.89

17.88

12.42

0.00

159.93

102

50

689.900

217.900

7.10

34.94

219

104.83

16.49

9.60

3.19

16.80

15.75

0.59

167.25

103

590

696.400

210.800

6.50

17.27

100

51.80

9.22

1.44

0.80

10.60

4.14

0.16

78.16

�409

Anejo 1. Datos hidroquímicos

104

160

689.650

208.600

6.90

34.94

219

104.83

16.49

9.60

3.19

16.80

15.75

0.59

167.25

105

50

690.100

219.900

6.50

34.94

219

104.83

16.49

9.60

3.19

16.80

15.75

0.59

167.25

106

180

709.400

212.750

6.89

30.83

189

92.50

21.99

0.96

0.00

19.08

10.81

0.10

145.44

107

7

710.250

217.600

7.20

60.59

322

181.78

19.15

9.12

7.25

34.70

8.05

0.00

260.05

108

10

717.100

216.400

7.10

60.59

322

181.78

19.15

9.12

7.25

34.70

8.05

0.00

260.05

109

140

712.600

212.100

7.30

29.86

200

89.58

21.28

2.88

5.89

17.88

12.42

0.00

149.93

110

180

714.200

206.200

6.90

29.17

182

87.50

21.99

0.96

0.00

17.98

10.81

0.10

139.34

111

380

698.000

214.600

6.70

17.93

102

53.80

9.22

1.44

0.80

10.60

4.14

0.16

80.16

�410

Anejo 1. Datos hidroquímicos

Tabla A1.7. Principales características físicas y químicas de las aguas superficiales y subterráneas del área de estudio según diferentes investigaciones.
SO4= Ca2+ Mg2+ Na+ K+ TSD
Aguas superficiales
pH Mn Ni2+ Al3+ Fe2+ Fe3+ SiO2 HCO3- Clmg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L
Formell y Oro,1980
Arroyo Cupey
7.3 0.031 0.020 0.005 0.100 1.500 34.0
73.0 14.0 3.0 2.8 13.0 7.0 1.0 113.8
Formell y Oro,1980
Arroyo al este del Río Jaragua
7.3 0.023 0.010 0.005
0.350 48.0 146.0 16.0 2.0 2.0 33.0 7.0 1.0 207.0
Formell y Oro,1980
Manantial río Jaragua
7.1 0.020 0.010 0.005
0.200 38.0
68.0 18.0 4.0 2.4 18.4 5.0 1.0 116.8
Formell y Oro,1980
Arroyo al oeste del Río Jaragua
7.4 0.052 0.010 0.005
0.150 26.0
73.0 16.0 1.0 2.8 16.6 6.0 1.0 116.4
Bugelsky y Formel,1973ª Nacimiento río Naranjo
6.5 0.021 0.010 0.005 0.100 0.050
8.0
24.4
4.2 2.0 2.0
3.4 4.0
40.0
Bugelsky y Formel,1973b Nacimiento río Pinos
6.9 0.018 0.002 0.005
0.050 18.0
48.8
3.9 2.0 2.4
7.4 4.0
68.5
INRH, 1965
Manantial en el curso superior del río Seco
6.6 0.031 0.002 0.005
0.050 18.0
61.0
3.9 2.0 2.8
9.7 4.0
83.4
INRH, 1971
Manantial en el curso superior del río Seco
6.6 0.018 0.002 0.005 0.100 0.050 14.0
48.8
5.3 2.0 0.7
9.9 4.0
70.7
INRH, 1985
Nacimiento del río Seco
6.6 0.012 0.010 0.005
0.050 14.0
39.7
5.3 2.0 0.5
8.8 4.0
60.3
Manantiales rocas ultramáfitas
Bugelsky y Formel,1973
INRH, 1965
INRH, 1971
INRH, 1985
INRH, 1988

Mn Ni2+ Al3+ Fe2+ Fe3+ SiO2 HCO3- ClSO4= Ca2+ Mg2+ Na+ K+ TSD
mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L
6.5 0.018 0.002 0.005
0.050
8.0
24.4
4.2 2.0 2.0
3.4 4.0
40.0
6.9 0.031 0.002 0.005
0.005 18.0
48.8
3.9 2.0 2.4
7.4 4.0
68.5
6.6 0.011 0.001 0.005
0.010 18.0
61.0
3.9 2.0 2.8
9.7 4.0
83.4
6.6 0.013 0.002 0.005
0.015 14.0
48.8
5.3 2.0 0.7
9.9 4.0
70.7
6.6 0.012 0.002 0.010
0.015 14.0
39.7
5.3 2.0 0.5
8.8 4.0
60.3

pH

Mn Ni2+ Al3+ Fe2+ Fe3+ SiO2 HCO3- ClSO4= Ca2+ Mg2+ Na+ K+ TSD
mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L
7.3 0.021 0.001 0.010 0.005
80.0 131.0
7.0 1.2 1.2 26.7 5.1 0.1 172.3
7.4 0.010 0.002 0.010 0.004
80.0 185.4
7.0 2.2 1.2 36.5 5.1 0.1 237.5

Nacimiento Río Naranjo
Nacimiento Río Pinos
Curso superior del río Seco
Curso superior del río Seco
Nacimiento del río Seco
Pozos rocas ultramáfitas

INRH, 1965
INRH, 1971

pH

Yacimiento Moa
Yacimiento Punta Gorda

�Anejo 1. Datos hidroquímicos

Tabla A1.8. Principales características físicas y químicas de las aguas subterráneas del acuífero aluvial.
Pto
T oC pH Turbidez
CE NO3 O2(dis) DQO Cr+6 Mn Ni Fe(total) SiO2 HCO3- Cl- SO4= Ca2+ Mg2+ Na+
K+
(ppm SiO2) µS/cm mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L
0.23
1
22 7.4
218 1.71
2.10 0.04 0.02 2.32 0.01 0.48 13.0 126.5 15.0
6.0
8.7
26.5
4.2 1.0
0.56
2
22 7.4
280 3.00
1.53 0.00 0.02 2.64 0.03 1.34 13.1 145.0 13.5
16.5
9.0
30.0
4.7 1.5
0.52
3
22 7.4
210 3.29
0.00 0.00 0.02 2.49 0.01 0.60 12.8 118.5 16.0
16.5 13.6
22.8
4.1 1.0
0.36
4
22 7.2
600 2.15
1.48 0.68 0.02 2.26 0.02 0.52 12.9 274.5 15.0
77.5 11.9
64.5
6.1 1.0
0.56
5
22 8.1
600 2.00
0.00 0.00 0.02 2.67 0.01 0.46 12.9 310.5 15.0
49.5 14.7
63.5
8.7 1.0
0.58
6
22 7.3
732 1.55
2.40 2.99 0.02 2.61 0.01 1.40 15.6 314.5 19.5 100.0 13.5
79.5
9.6 1.0
0.92
7
22 7.6
650 3.81
0.65 0.00 0.05 4.04 0.03 2.30 17.8 156.5 23.5 178.0 14.0
67.0 13.5 1.0
0.74 1520 1.40
8
22 7.1
0.00 0.69 0.06 5.77 0.04 3.16 16.6 228.0 27.0 433.0 76.0
98.3 18.6 1.0
0.95 1750 10.08
9
22 7.1
3.18 2.11 0.40 6.10 0.05 3.91 16.1 189.0 24.0 639.0 23.0 182.8 11.7 1.0
0.86 1708 1.00
10
22 7.5
0.95 0.00 0.06 5.53 0.04 2.38 16.0 189.0 20.5 632.2 18.5 182.5 11.5 2.0
0.46
11
22 7.3
550 1.94
1.15 0.48 0.04 3.19 0.03 2.03 27.6 365.0 33.5
40.0 14.0
58.0 17.5 1.0
1.23 5310 11.52
12
22 7.2
6.30 0.91 1.11 7.05 0.06 4.10 15.5 384.0 51.5 1824.0 49.0 433.8 214.4 1.0
1.24 4402 1.26
13
22 7.3
0.12 0.03 1.09 7.71 0.06 4.29 16.4 381.0 45.5 3512.0 176.0 756.6 75.5 1.5
2.01 4612 3.96
14
22 6.8
1.75 1.04 1.41 7.80 0.06 3.73 26.1 279.0 44.0 3072.0 115.7 748.8 35.5 1.5
2.14 5915 3.10
16
22 6.7
2.28 1.66 1.60 8.08 0.08 5.04 27.0 402.5 51.5 4771.5 173.5 1144.5 37.5 1.0
2.10 3440 12.40
17
22 6.9
3.70 1.29 0.78 6.88 0.06 4.35 26.1 421.0 32.5 2489.5 201.8 581.0 23.0 1.5
0.63
38
22 8.1
600 32.00
0.00 0.00 0.02 2.67 0.01 0.46 12.9 290.5 15.0
49.5 14.7
63.5
8.7 1.0
0.53
39
22 7.3
734 21.55
2.40 2.99 0.02 2.61 0.01 1.40 15.6 284.5 19.5 100.0 13.5
79.5
9.6 1.0
0.25
40
22 7.6
658 23.81
0.65 0.00 0.05 4.04 0.03 2.30 17.8 156.5 23.5 178.0 14.0
67.0 13.5 1.0

411

�412

Anejo 1. Datos hidroquímicos

Tabla A1.9. Principales características físicas y químicas de las aguas superficiales.
Pto pH Turbidez CE
DQO Mn(total) Ni2+
Al3+
Fe(total) Cu2+
Co
Cr+6
Zn
NO3
NH4
SiO4H4 HCO3- Cl
SO4= Ca2+ Mg2+ Na+ K+
(ppm SiO2) µS/cm mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L
29
6.8
32 95.1
4.0 0.029 1.300 0.049 0.560 0.050 0.003 0.045 0.005
11.4
0.1
12.6 34.2 15.3 5.0
2.0 15.8
8.3
2.0
24
7.0
31 92.4
3.4 0.009 2.030 0.050 0.540 0.051 0.003 0.045 0.008
3.1
0.5
12.3 33.7 14.9 10.8
2.0 13.4 16.0
1.2
23
6.8
3 91.7
3.0 0.008 0.053 0.068 0.040 0.006 0.003 0.030 0.004
3.2
0.5
12.3 35.2 14.9 5.6
2.0 13.6 18.0
1.0
21
6.8
6 113.2
4.2 0.006 0.030 0.066 0.040 0.006 0.005 0.041 0.004
3.1
0.1
7.8 41.5 18.1 1.0
2.7
9.8 15.6
2.0
26
34

6.8
4.2

32
27
18
19
20

2.8
2.8
6.7
6.8
6.5

3
28

96.2

98.5
116.3
31
18 111.1
18 113.5
29 114.3
26 118.2

11.6
0.0

0.080
2.000

1.000
2.520

0.015
0.005

0.960
2.000

0.004
1.200

0.020
1.110

0.028
0.041

0.070
1.500

11.2
10.1

1.3
0.1

8.4
8.0

0.2
0.7
4.8
4.1
4.1

3.600
2.000
1.012
1.050
1.021

0.510
3.500
1.050
1.200
1.500

0.500
0.120
0.500
0.120
0.006

2.040
0.210
1.860
1.360
2.360

0.004
0.002
0.300
0.004
0.002

0.011
3.200
1.2
1.01
1.2

0.030
0.041
0.05
0.04
0.05

2.650
0.280
0.000
0.000
0.000

0.9
0.2
1.4
1.6
1.2

0.2
0.9

10.9
7.3
11.2
9.65
8.75

44.2 13.3
38.4 16.1
39.4
36.6
38.0
38.6
38.0

28.4
29.8
14.0
14.0
16.9

2.6
5.4
66.2
46.2
14.0
11.0
16.1

3.3
20.9

13.5
18.3

14.8
8.2

2.0
1.7

2.9 19.3
3.2 19.2
6.0 17.0
6.0 20.0
7.0 18.50

8.5
7.9
6.8
7.1
8.2

1.0
1.2
1.0
1.0
1.6

Tabla A1.10. Principales características físicas y químicas de las aguas de las rocas ultramáficas.
Pto pH Turbidez CE
MO Mn(total) Ni2+
Al3+
Fe(total) Cu2+ Co
Cr+6
Zn
NO3 NH4
SiO4H4 HCO3- Cl
SO4= Ca2+ Mg2+ Na+ K+
(ppm SiO2) µS/cm mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L
mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L mg/L
15 7.1
0.25 54.7
0.0 0.005 0.005 0.006
0.07 0.003 0.004 0.008 0.009
9.7
0.9
10.5 35.9 16.2 1.4
2.8
9.2
6.2
1.1
50.8
22 6.5
0.60
0.0 0.004 0.005 0.006 0.070 0.002 0.004 0.006 0.007 11.2
0.8
8.3 35.5 16.2 1.4
2.8
9.2
6.2
1.1
25 6.2
0.65 51.3
0.0 0.005 0.007 0.003
0.08 0.002 0.004 0.006 0.006 10.1
0.2
7.6 36.6 14.2 1.5
3.1
8.9
7.0
1.0
41 6.3
0.78 56.8
0.0 0.003 0.004 0.002
0.08 0.001 0.002 0.002 0.002
9.2
0.9
8.1 39.5 16.2 1.4
2.8
9.1
6.9 0.21
42

6.6

0.81

43
44

6.7
6.8

0.45
0.46

45
46

7.1
7.1

0.65
0.32

47

6.9

0.68

48
49

7.1
7.2

0.83
1.25

50

7.3

1.36

41.3
45.7

0.0

0.004

0.003

0.002

0.09

0.001

0.001

0.002

0.005

9.8

0.7

7.9

46.6 14.2

1.5

3.1

9.9

7.9

0.5

0.0
0.0

0.003
0.002

0.005
0.007

0.004
0.005

0.06
0.07

0.002
0.003

0.003
0.004

0.003
0.001

0.005
0.004

12.2
13.3

0.5
0.4

8.5
7.9

65.5 16.2
56.6 14.2

1.4
1.5

2.8
3.1

9.2
8.1

6.4
5.0

0.3
0.2

61.3

0.0
0.0

0.003
0.005

0.005
0.007

0.003
0.003

0.05
0.04

0.002
0.001

0.003
0.002

0.002
0.003

0.003
0.003

11.8
9.0

0.6
0.7

8.8
9.6

45.1 16.2
32.9 14.2

1.4
1.5

2.8
3.1

7.7
8.5

6.8
7.3

0.6
0.5

50.8
51.3

0.0

0.003

0.005

0.005

0.06

0.001

0.001

0.005

0.004

10.6

0.3

8.3

37.1 16.2

1.4

2.8

7.6

6.5

0.7

0.0
0.0

0.005
0.005

0.007
0.005

0.002
0.006

0.08
0.17

0.001
0.003

0.002
0.004

0.002
0.008

0.005
0.009

11.3
8.6

0.5
0.9

6.5
10.5

39.6 14.2
51.1 16.2

1.5
1.4

3.1
2.8

9.1
19.9

7.0
12.2

0.8
0.2

0.0

0.005

0.007

0.006

0.82

0.003

0.004

0.007

0.006

7.7

0.6

12.3

54.9 14.2

1.5

3.1

18.7

14.0

0.1

55.2
58.1

66.2
71.9

�413

Anejo 1. Datos hidroquímicos

Tabla a1.11. Relaciones iónicas aguas subterráneas acuífero aluvial (r=meq/L).
Punto

rNa/rCl rNa/rK rCl/rK rCl/rSO4 rCl/rMg rCa/rMg rNa/rMg rCO3H/rCa rCO3H/r(Ca+Mg)rNa/rCa

rCO3H/r(Na/Ca) rNO3/rSO4 icb(-)

icb

kr

(rSO4*rCa)1/2

1

0.37

6.46

17.63

3.10

0.45

0.17

0.07

0.37

1.50

0.41

5.08

0.050.14

0.69

1.21

0.24

2

0.47

7.31

15.42

1.00

0.39

0.17

0.07

0.33

1.63

0.43

5.45

0.120.09

0.59

1.34

0.41

3

0.35

5.44

15.42

1.05

0.39

0.39

0.08

0.40

1.15

0.20

9.81

0.130.12

0.71

1.39

0.51

4

0.66

10.16

15.42

0.24

0.39

0.11

0.05

0.16

2.84

0.42

11.07

0.020.03

0.41

2.37

1.01

5

1.16

15.29

13.22

0.34

0.34

0.14

0.08

0.17

2.92

0.55

9.14

0.030.00

-0.08

2.62

0.84

6

0.78

15.50

19.83

0.24

0.51

0.14

0.07

0.15

2.77

0.47

10.96

0.000.02

0.27

2.81

1.34

Media 1-6

0.63

10.03

16.16

1.00

0.41

0.19

0.07

0.26

2.13

0.41

8.59

0.06

7

0.88

24.30

27.54

0.20

0.71

0.12

0.12

0.17

1.58

1.04

2.44

0.020.02

0.15

1.56

1.45

8

1.12

30.93

27.54

0.08

0.71

0.54

0.10

0.08

0.69

0.18

19.95

0.000.00

-0.09

3.87

6.17

9

0.81

18.69

23.13

0.05

0.59

0.07

0.03

0.06

1.60

0.48

6.68

0.010.01

0.24

2.17

3.62

10

0.85

9.35

11.02

0.04

0.28

0.09

0.03

0.12

0.94

0.35

8.88

0.000.02

0.33

2.27

4.18

11

0.57

22.09

38.55

1.25

0.99

0.05

0.14

0.24

5.06

2.83

2.15

0.020.01

0.20

1.67

2.56

12

5.93

372.13

62.79

0.04

1.61

0.06

0.26

0.03

2.07

4.76

1.30

0.00-0.17

-4.91

4.25

8.94

13

2.73

129.14

47.37

0.02

1.21

0.13

0.05

0.01

0.69

0.41

15.00

0.00-0.03

-1.71

6.75

23.98

14

1.18

28.04

23.68

0.02

0.61

0.10

0.02

0.03

0.55

0.23

19.62

0.000.00

-0.14

5.04

19.75

16

1.05

61.17

58.38

0.02

1.49

0.08

0.02

0.01

0.76

0.20

34.77

0.000.00

-0.03

7.18

28.12

17

1.22

44.18

36.35

0.02

0.93

0.21

0.02

0.02

0.62

0.11

60.03

0.000.00

-0.19

7.73

22.76

Media 7-17

1.63

74.00

35.64

0.17

0.91

0.14

0.08

0.08

1.46

1.06

17.08

0.010.07

0.45

1.95

0.40

Media 1-17

1.18

47.07

26.66

0.45

0.68

0.15

0.07

0.14

1.61

0.77

13.08

0.020.12

0.43

0.83

0.16

�Anejo 1. Datos hidroquímicos

414

�Anejo 1. Datos hidroquímicos

Especies

3

Zn SO4
CrO42Cr2O72H4SiO4
98.0

98.0

Ni2+
100.0
Zn2+
ZnHCO

AlSO4
Cu2+
CuOH2
CuSO4

+

Mn SO4
Al3+
Al(OH)4
Al(OH)2

3

Ca2+
89.0
CaSO4
Mg2+
90.0
MgSO4
99.5
Cl100
SO4278.0
MgSO4 20.0
HCO3- 94.0
CO2
Fe2+
48.0
FeHCO3 30.0
FeSO4
Fe(OH)2
+
82.0
Fe(OH)3
Mn2+
29.0
MnHCO 61.0

Aguas
no
contaminadas
del
acuífero
aluvial puntos (l
–6)

98.0
99.4

99.3

407

Agua intersticial Agua subterránea Aguas
residuo ACL
Ultramáficas
superficiales
puntos (25-26)
puntos (19-20)

97.0

57.0
41.0
52.0
46.0
95.0
100
53.0
44.0
99.8
99.0
85.0
12.0
62.0
47.0
96.0

59.0
39.0
54.0
44.0
96.0
100
58.0
38.0
84.0
99.8
100
84.0
15.0
79.0
21
83.0
16.0

87.0
12.0
85.0
14.0
99.0
100
58.0
41.0
70.0
30.0
77.0
12.0
11.0
72.0
28.0
74.0
26.0

50.0
17.0
33.0
49.0
27.0
51.0
48.0

52.0
15.0
31.0
32.0
66.0

100.0 100.0
70.0 73.0
13.0 17.0
10.0

75.0 50.0
12.0 48.0
10.0

100.0

87.0

96.0

82.0 98.0
100.0 100.0

56.0
38.0
100.0

78.0
15.0

76.0 82.0
11.0 14.0
11.0

99.0
100.0

41.0
17.0
33.0

66.0

11.0
23.0

51.0
15.0
34.0

100.0

100.0

50.0
13.0
30.0

Aguas
Agua
contaminad intersticial
as puntos residuo SAL
(12-17)

Tabla A1.12. Resultados de la simulación con el Programa FREEQCI. Especies acuosas en
que se encuentran los principales elementos detectados en las aguas superficiales y
subterráneas (valores medios en % del elemento en la especie de acuerdo al modelo
geoquímico).
Elemeto

Ca2+
Mg2+
Na+
ClS(6)
C(4)
Fe2+
Fe3+
Mn2+

Al3+

Cu2+
Co2+
Ni2+
Zn2+

Cr6+
Si

�Anejo 1. Datos hidroquímicos

1975

1986

Subterránea
Superficiales

Subterránea
Superficiales

Subterránea
Superficiales

7
34

7
34

7
34

6.3
7.2

9.2
10.3
0.010
0.010

0.011 0.020
0.010 0.020

107.0 0.010 0.100
10.7 0.010 0.040

0.020
0.023

0.600
0.046

2.600
0.060

0.070
0.050

0.110
0.090

0.200
0.120

INRH, (1965)
INRH, (1965)

INRH, (1985)
INRH, (1985)

INRH, (1986)
INRH, (1986)

408

Tabla A1.12. Concentración media en mg/L de los principales contaminantes de las aguas
subterráneas del acuífero aluvial y superficiales del río Moa, de acuerdo a diferentes trabajos.
Punto SO4
Año
Aguas
Ni Cr(VI) Mn
Fetotal Referencia
7
Este trabajo
1996
Subterránea
570.0 0.04 0.053 4.100 2.300
34
Este trabajo
Superficiales
66.1 3.51 0.040 2.100 0.070

1963

Tabla A1.13. Evolución del contenido de sulfatos y la conductividad en el pozo 7 del acuífero aluvial
(datos del INRH)
Punto
Año
SO (mg/L)
CE(mS)
4
Pozo 7
1975
7.1
177.1
Pozo 7
1978
20.2
287.4
Pozo 7
1982
80.3
323.2
Pozo 7
1983
98.1
384.1
Pozo 7
1984
110.0
448.1
Pozo 7
1985
93.5
500.3
Pozo 7
1987
160.1
480.4
Pozo 7
1988
151.2
540.2
Pozo 7
1990
138.7
508.6
Pozo 7
1991
145.8
513.5
Pozo 7
1992
158.2
528.6
Pozo 7
1994
179.1
544.7
Pozo 7
1995
201.1
593.9
Pozo 7
1996
257.2
741.1

�Anejo 1. Datos hidroquímicos
Tabla. A1.14. Principales parámetros de la normativa internacional de agua potable de la O.M.S y
norma cubana de agua potable.

409

Sustancias químicas que afectan a la potabilidad del agua
Organización Mundial de la Salud (OMS) 1971
Norma cubana (NC, 1985, 1995)
Sustancias
Concentración
Concentración
Concentración
Concentración
máxima aceptable
máxima
máxima
máxima
permitida
aceptable
permitida
Sólidos totales
500
1000
500
1000
Color (escala del platino Cobalto)
5
50
5
50
Turbidez (en mg/L de SiO2)
5
25
Gusto
No detectable
No detectable
No detectable
No detectable
PH
7-8.5
6.5-9.2
7-8.5
Calcio (mg/L)
75
200
200
Magnesio(mg/L)
50
150
50
150
30
30
30
30
Si SO4&gt;250 mg/L
125
125
125
125
Si SO4&lt;250 mg/L
Sulfato(mg/L)
200
400
400
H2S
0.05
0.05
Cloro (mg/L)
200
600
250
600
Hierro (mg/L)
0.3
1
0.3
1
Manganeso (mg/L)
0.1
0.5
0.1
0.5
Cobre (mg/L)
0.05z
1.5
1
Zinc (mg/L)
5
15
5
15
Níquel (mg/L)
0.05
Sustancias químicas que pueden afectar la salud
Sustancias
Fluor
0.5
1.5
1
Nitrato
45
100
45
Sustancias tóxicas
Sustancias
Plomo(mg/L)
0.1
&lt;0.1
&lt;0.1
Selenio (mg/L)
0.01
0.01
Arsénico (mg/L)
0.05
&lt;0.05
&lt;0.05
Cromo hexavalente (mg/L)
0.05
0.05
Cianuro
0.2
0.2
Cadmio (mg/L)
0.01
0.005
Bario (mg/L)
1
0.03
Mercurio (mg/L)
0.01
0.01
Plata (mg/L)
0.05
0.05
Indicadores químicos de polución
Indicador
Demanda química de oxígeno (DQO)
10
10
10
10
Demanda bioquímica de oxigeno(DBO)
6
6
6
6
Nitrógeno total (excluido el NO3)
1
1
1
1
NH3
0.5
0.5
0.5
0.5
Carbono (extracto de cloroformo)
0.5
0.5
0.5
0.5
Grasas
1
1
1
1

�Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

419

Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción
A2.1. Introducción
La mayor parte de la contaminación por metales de las aguas superficiales y
subterráneas del área de estudio está motivada por la actividad minero-metalúrgica, pero
al parecer existen otras fuentes de aporte de metales al medio hídrico. Con el objetivo de
establecer las diferentes fuentes que dan lugar a la presencia de los contaminantes
metálicos en el agua se realizaron ensayos Batch con muestras representativas de los
diferentes materiales geológicos del área de estudio y de los residuos metalúrgicos
sólidos de la industria del níquel almacenados en las presas sobre las terrazas aluviales
del río Moa.
A2.2. Ensayos Batch
Con el objetivo de conocer la capacidad de los diferentes materiales geológicos y los
residuos sólidos de transferir sales al medio acuoso se realizaron ensayos Batch con
diferentes relaciones agua roca (Tabla A2.1 y A2.2), controlando el pH inicial y el pH
final (Tabla A2.3). La masa de cada elemento lixiviada se calculó por diferencia con la
concentración total de este en la muestra sólida inicial y la concentración medida en la
solución acuosa.
Como resultado de los ensayos Batch se obtuvo que la mayoría de las muestras de
material geológico del territorio y los residuos metalúrgicos presentaban la capacidad de
transferir al medio en presencia de agua, diferentes proporciones de sales solubles, entre
las que se encuentran proporciones importantes de metales (Figura A2.1). Se puede
apreciar que la masa de metal liberada para la relación sólido/líquido de 1:5 es muy
pequeña en todos los casos, incrementándose en la misma medida que se incrementa la
proporción de agua.
En el caso de los residuos mineros se observó que son los que presentan los mayores
valores de liberación de metal al medio acuoso, siendo el residuo del proceso
metalúrgico de lixiviación ácida (SAL, pH=4.1) el que libera mayor masa de metal
(Tabla A2.2 y Figura A2.1).

�420

Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

Tabla A2.1. Concentración de los metales en los residuos, el corte laterítico y una muestra del
aluvial (g/kg).
Elementos
SAL
ACL
ZLS
ZLI
ZS
AL
Cu
0.86
0.12
0.02
0.06
0.03
0.01
Cr
24.79
19.72
0.17
21.07
27.91
0.39
Co
1.31
1.15
0.05
0.59
0.21
0.01
Ni
7.23
6.47
4.51
9.85
2.59
4.51
Fe
430.00
450.00
530.00
453.00
190.00
421.00
Mn
18.00
19.00
16.00
18.00
8.00
11.00
Zn
0.67
0.45
0.03
0.33
0.26
0.03
Sr
18.00
16.00
22.00
14.00
6.00
0.20
SAL: residuo del proceso de lixiviación ácida, ACL: residuo del proceso de lixiviación carbonato amoniacal, ZLS:
zona limonítica superior, ZLI: zona limonítica inferior, ZS: zona saprolítica, Al: aluvial

Tabla A2.2. Masa de metales lixiviada en los ensayos de Batch (expresada en % en peso con
respecto a la masa total del metal en el residuo).
SAL

Cu
Cr
Co
Ni
Fe
Mn
Zn
Sr

1:5
0.08
0.00
0.11
0.04
0.00
0.32
0.10
0.00

1:20
0.48
0.00
0.86
0.23
0.00
2.17
1.75
0.02

ACL

1:250
8.52
0.02
1.30
0.52
0.01
2.04
7.41
0.94

1:5
0.17
0.00
0.00
0.00
0.00
0.02
0.09
0.00

1:20
0.84
0.00
0.07
0.04
0.00
0.07
0.49
0.01

ZLS

1:250
28.08
0.01
0.35
0.37
0.00
0.36
4.27
0.55

1:20
10.39
0.26
0.60
0.03
0.00
0.01
3.87
0.00

ZLI

1:250
45.00
3.14
8.88
0.41
0.00
0.10
6.20
0.04

1:20
3.73
0.00
0.02
0.01
0.00
0.00
0.47
0.00

ZS

1:250
49.82
0.03
0.69
0.19
0.01
0.06
8.06
0.51

1:20
5.71
0.00
0.12
0.06
0.00
0.01
0.55
0.02

1:250
42.3
0.01
1.31
0.89
0.01
0.14
6.10
1.20.

SAL: residuo del proceso de lixiviación ácida, ACL: residuo del proceso de lixiviación carbonato
amoniacal, ZLS: zona limonítica superior, ZLI: zona limonítica inferior, ZS: zona saprolítica.

El pH inicial de las muestras al parecer juega un importante papel en la masa de metal
lixiviada, siendo mayor en el residuo SAL que presenta un pH ácido. En el ensayo de
Batch se aprecia que el pH de las diferentes soluciones se incrementa pasadas 24 horas
de agitación (Tabla A2.3).
Tabla A2.3. Valores del pH inicial y final durante los ensayos Batch.
SAL
Ratio
1:5 1:20 1:250 1:5
pH
4.52 4.61 4.52 7.2
inicial
pH
4.72 7.02 6.85 7.65
final

ACL
1:20
7.80

ZLS
ZLI
ZS
AL
1:5 1:20 1:250 1:250 1:5 1:20 1:250 1:5 1:20 1:250 1:5 1:20 1:250
7.8 7.86 7.90 7.72 5.39 5.37 5.31 5.79 5.73 5.85 7.10 7.16 7.10

7.52 7.86 7.39

7.63

7.60 7.58 7.64

7.60 7.32 7.48

7.55 7.80 7.39

7.60

SAL: residuo del proceso de lixiviación ácida, ACL: residuo del proceso de lixiviación carbonato
amoniacal, ZLS: zona limonítica superior, ZLI: zona limonítica inferior, ZS: zona saprolítica, Al: aluvial

Durante el análisis de las soluciones resultantes del ensayo Batch se controlaron otros
metales (vanadio, titanio, aluminio, bario, plomo, el mercurio, el arsénico y el cadmio. ,
que no fueron detectados con el equipo empleado en el análisis.

�421

Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción
80
Mn 1:250
Mn 1:20
Mn 1:5

60
40
20

Masa lixiviada (mg/kg)

Masa lixiviada (mg/kg)

80

ZLI

4

ZS

Fe 1:5
40
20

Cr 1:250
Cr 1:20

3

SAL ACL ZLS

AL

Cr 1:5

2
1

ZLI

ZS

AL

4

Masa lixiviada (mg/kg)

SAL ACL ZLS

Masa lixiviada (mg/kg)

Fe 1:20

0

0

Co 1:250
Co 1.20

3

Co 1:5
2
1
0

0
ZLI

12

ZS

Ni 1:250
Ni 1:20
Ni 1:5

8

SAL ACL ZLS

AL

4

ZLI

12
Masa lixiviada (mg/kg)

SAL ACL ZLS

Masa lixiviada (mg/kg)

Fe 1:250
60

ZS

AL

Zn 1:250
Zn 1:20
Zn 1:5

9
6
3
0

0
SAL ACL ZLS

ZLI

ZS

AL

SAL ACL ZLS

ZLI

ZS

AL

Figura A2.1. Masa lixiviada en los ensayos de Batch a diferentes relaciones agua residuo. SAL:
residuo del proceso de lixiviación ácida, ACL: residuo del proceso de lixiviación carbonato
amoniacal, ZLS: zona limonítica superior, ZLI: zona limonítica inferior, ZS: zona saprolítica,
AL: aluvial.

A2.3. Secuencia de extracción (SE)
Considerando que los residuos minero-metalúrgicos son los que representan las
principales fuentes contaminantes de las aguas superficiales y de las aguas subterráneas
del acuífero aluvial y viendo los resultados de los ensayos Batch anteriormente descritos
se realizó una secuencia de extracción (SE) o especiación de los dos residuos con el
objetivo de conocer las posibles formas o especies en que se encuentran. Determinar los
mecanismos de adsorción y formas en que se encuentran los metales partir de las fases
en que se desarrolla el lixiviado. Los resultados de las SE nos brindan una información

�Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

422

aproximada que nos permite estimar las posibles formas en que pueden ser movilizados
los diferentes elementos contaminantes.
La metodología desarrollada es una adaptación de la de Ma y Urem (1995) para suelos
con pH ácido, descrita en el Capítulo 3 de esta memoria. La concentración total de cada
elemento en cada uno de los pasos o fases de la secuencia de extracción se detalla en la
Tabla A2.4 y A2.5. La masa de cada elemento extraído en cada paso se calculó por
diferencia con la concentración total de este en el residuo. El análisis estadístico muestra
que la desviación es inferior al 10% para los elementos que su masa es superior al
0.001% en peso respecto al total, con la excepción del bario. Los resultados de la
secuencia de extracción muestran que las mayores concentraciones de los diferentes
elementos analizados se encuentran asociados a los óxidos e hidróxidos, con la
excepción del bario. Estos resultados son obvios si consideramos que la composición de
estos residuos son fundamentalmente óxidos e hidróxidos de Fe y Al. A continuación
detallaremos los resultados de la secuencia de extracción paso por paso.
Paso 1: Fracción soluble en agua.
La fracción de sales solubles en agua, normalmente está asociada a los minerales de
sulfato. La solución extractante empleada en este caso es agua destilada a pH=5.5, se
emplea este pH porque es el establecidos para realizar los test a los residuos y además es
el pH de equilibrio del agua de lluvia. El residuo ácido (SAL) es el que presenta la
mayor capacidad de transferir metales al medio acuoso, mientras que el residuo ACL
transfiere muy pocas sales al medio acuoso. Los resultados muestran como el pH del
residuo al parecer es el factor que controla la movilidad de los diferentes metales
analizados, siendo mayor en el residuo SAL, que presenta un pH inferior al de la
solución extractante. En el residuo ACL, que presenta mayor pH, más porcentaje de
partículas tamaño arcilla y mayor contenido de materia orgánica, se observa que la
transferencia al medio acuoso es más limitada. El conocimiento de la fracción de
metales que es potencialmente transferible al medio acuoso por disolución es de
extraordinaria importancia pues en el caso de Moa las condiciones climáticas
(precipitaciones anuales de más de 2000 mm) favorecen el proceso de disolución de los
solutos al ponerse en contacto con las aguas meteóricas y su transporte e infiltración
hasta las aguas subterráneas (Tabla A2.4 y A2.5).

�423

Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

Paso 2. Fracción adsorbida
Los metales producidos por la actividad antropogénica normalmente están adsorbidos
de diferentes formas en la superficie de las partículas de la matriz del medio poroso, en
las cavidades y poros de las partículas o formando complejos en su superficie (Sposito,
1984; Sparks, 1995). La solución extractante empleada en este paso es NaEDTA 1% en
NH4Oac 1M con pH 8.3. Se ha comprobado que el residuo ACL presenta una mayor
proporción de metales adsorbidos que el residuo SAL. En este paso la masa total de
metales es mucho mayor que la masa fácilmente soluble en agua. La extracción de los
metales en orden decreciente en el residuo SAL es Al&gt;&gt;Fe&gt;Mn&gt;Ni&gt;Zn»Co&gt;Cr
&gt;Ba&gt;Ti&gt;V,

mientras

que

en

el

residuo

ACL

es

diferente

Fe&gt;Mn&gt;Al

&gt;Ni&gt;&gt;Co&gt;&gt;&gt;Ba»Zn&gt;V&gt;Ti (Tabla A2.4, A2.5 y A2.6).
Paso 3. Fracción fácilmente reducible asociada al manganeso
En este paso se emplea una solución de hidroquinona al 0.2% en NH4Oac 1M con
pH=7, capaz de reducir el Mn. La fracción fácilmente reducible es muy pequeña (menos
del 2.2% del peso total) en todos los metales. En esta fase la masa total de metal
liberada es inferior a la fracción adsorbida y mayor que la fracción fácilmente soluble en
agua. La masa de metales extraída en el residuo SAL en orden decreciente es
Al&gt;Fe&gt;Mn&gt;Co&gt;Cr&gt;Ni&gt;V y en el residuo ACL es Fe&gt;Mn&gt;Ni&gt;Al&gt;Co&gt; Cr&gt;Ba (Tabla
A2.4 y A2.5).
Paso 4. Fracción asociada a los carbonatos
En esta fracción se encuentran los metales asociados a los carbonatos de calcio y
magnesio. Se emplea en este caso una solución de acetato sódico 0.5M a pH=4.74. A
pesar de la existencia de carbonato en el residuo ACL se detecta la presencia de una
pequeña fracción de metales asociados a esta fase (Tabla A2.4 y A2.5). En el caso del
residuo SAL no existen carbonatos para las condiciones de pH que presenta.

�Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

424

Paso 5. Fracción asociada a la materia orgánica (OM).
En este paso se trata de separar los metales asociados a la materia orgánica eliminándola
(Thomas, (1975), para ello se aplica agua oxigenada a pH=4.74, añadiendo al cabo de
una hora acetato sódico con una concentración de 0.5M a pH=4.74. En esta fase se
aprecia que la masa de metales asociada a la fracción orgánica es mucho mayor en el
residuo ACL que en el residuo SAL, lo cual es de esperar debido a su diferencia en el
contenido de materia orgánica. La masa total de metal liberada en ACL es de 868 mg/kg
mientras que en el residuo SAL es casi 4 veces menor (228 mg/kg). Las concentraciones
de metales más significativas asociadas a la materia orgánica son el Co, Ni, Cr y Mn y
las menos importantes el Zn, V y AL (Tabla A2.4, A2.5 y A2.6).
Paso 6. Fracción asociada a los óxidos e hidróxidos de Fe y Al
La adsorción de metales en los óxidos e hidróxidos de los diferentes metales depende
del pH, con rangos que varían según el tipo de metal estudiado. De acuerdo al pH de la
solución aplicada el proceso predominante puede ser la adsorción o la desorción
(Sposito, 1984; Sparks, 1995). En nuestro ensayo se ha aplicado una solución
extractante de (NH4)2C2O4 0.175M con H2C2O4 0.1M con ratio 1:1, a pH=3.25. En el
residuo ACL, para la solución acuosa aplicada de pH=3.5, se obtienen las mayores
concentraciones de metal asociado a los óxidos e hidróxidos de Fe y Al lo que
demuestra que estos metales están fuertemente fijados a la matriz de las partículas
sólidas, por lo que la movilidad de la mayor parte de los metales asociados a los
residuos es muy limitada (Tabla A2.4 y A2.5).
Paso 7. Fracción residual
Se realiza la digestión total de la muestra sólida resultante de los anteriores pasos, para
ello se aplica un ataque escalonado de ácidos fuertes (HF, HNO3 y HCLO4) con ratios
de 1:10. Los resultados de la digestión total muestran que los residuos están
principalmente formados por Fe en más del 40% y en segundo lugar se encuentra el Al
con una concentración superior al 4.5%. La masa total de todos los metales asociada a la
estructura mineral es superior al 74% en cada uno de los elementos analizados en el
residuo ACL, con la excepción del bario y en el residuo SAL es superior al 85%, con la

�Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

425

excepción del bario. A continuación detallaremos la distribución de los diferentes
metales con énfasis en los que han sido detectados en las aguas superficiales y
subterráneas del municipio de Moa (Tabla A2.4, A2.5 y A2.6).
Níquel: La masa de Ni del residuo SAL que es transferida a la solución acuosa en el
primer paso de la SE es un orden de magnitud mayor que la del residuo ACL. Esta
diferencia es debida a la diferencia de pH. Sucede lo contrario en el segundo paso donde
la fracción de Ni adsorbida en el residuo ACL es más de un orden de magnitud que la
del residuo SAL, aspecto que puede estar condicionado por el pH y el hecho de que el
residuo ACL presenta una granulometría algo más fina. En el tercer paso se aprecia que
la masa de Ni asociado al Mn fácilmente reducible en el residuo ACL es más de dos
órdenes de magnitud que la existente en el residuo SAL, aspecto que consideramos está
motivado por la diferencia de pH. En el cuarto paso se puede apreciar que el Ni
asociado a los carbonatos en el residuo ACL es aproximadamente el 2.9% de la
concentración total de este elemento en el residuo. En el quinto paso se aprecia que la
masa de Ni asociada a la materia orgánica es prácticamente un orden de magnitud
mayor en el residuo ACL con relación al residuo SAL, esta diferencia se debe a que en
el proceso metalúrgico que origina el residuo ACL utiliza petróleo en el proceso de
reducción de la fase mineral. En el sexto paso se aprecia que la masa principal del
níquel extractable está asociado a la fracción de óxidos e hidróxidos de Fe por lo que su
movilidad es muy limitada y solamente puede ocurrir ante soluciones muy ácida
(pH&lt;3). En el paso 7 se puede apreciar que en ambos casos más del 86% de la masa
total de Ni está asociada a la estructura mineral y que solamente es posible liberarlo con
un ataque con ácidos fuertes. Considerando la masa de Ni que puede ser liberada por
estos residuos se puede plantear que el que mayor riesgo se presenta en el residuo SAL
debido a su pH (Tabla A2.4 y A2.5).
Cromo: la masa de Cr transferible a la solución acuosa en el primer paso es muy
pequeña en el caso del residuo SAL 0.06 mg/kg, mientras que en el residuo ACL es
nula. La fracción de Cr adsorbida en el residuo ACL es tres veces mayor que en el
residuo SAL. La fracción de Cr asociada al Mn fácilmente reducible es casi un orden de
magnitud mayor en el residuo ACL en comparación con el residuo SAL. En el caso de
los carbonatos la masa de Cr relacionada en el residuo ACL es pequeña (1.5 mg/kg). La
masa de cromo asociada a la materia orgánica es un orden de magnitud superior en el

�Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

426

residuo SAL en comparación con el residuo ACL. En el caso del residuo SAL la masa
asociada a los óxidos e hidróxidos de Fe y AL es algo menos de la mitad que la extraída
en el residuo ACL. El contenido de Cr asociado a la fracción residual es tres veces
mayor en el residuo ACL en comparación con el residuo SAL (Tabla A2.4 y A2.5).
Manganeso: la fracción de Mn que es transferida al medio acuoso (paso 1) en el residuo
SAL es un orden de magnitud superior que la transferida por el residuo ACL, esta
diferencia es debida al pH del residuo. La masa de Mn adsorbida en el residuo ACL es
un orden de magnitud mayor que la adsorbida en el residuo SAL, la diferencia se debe
al pH del medio, pues a pH ácidos la adsorción del Mn disminuye y viceversa. La masa
de Mn fácilmente reducible es 6 veces mayor en el residuo ACL en comparación con la
del residuo SAL. La fracción de Mn en el residuo ACL es importante 433 mg/kg. La
masa de manganeso asociado a la materia orgánica en el residuo ACL es un orden de
magnitud superior a la del residuo SAL, esta diferencia es debido a la presencia de
alifáticos en el residuo ACL como resultado del petróleo añadido en el proceso
metalúrgico. La masa de Mn en el residuo asociada a los óxidos e hidróxidos de Fe y Al
en el residuo ACL es similar en cantidad a la masa asociada a la materia orgánica,
mientras que en el residuo SAL es prácticamente el doble de la asociada a la materia
orgánica. La concentración de manganeso en la fracción residual es 1.4 veces mayor en
el residuo ACL en comparación con la del residuo SAL (Tabla A2.4 y A2.5).
Hierro: la fracción de Fe transferida al medio acuoso es dos veces mayor en el residuo
SAL, esta diferencia se debe al pH y es probable que parte de este Fe se encuentre en
estado amorfo, aunque comparado con la concentración total de Fe en los residuos se
puede considerar prácticamente insignificante la masa liberada. El Fe adsorbido es un
orden de magnitud mayor en el residuo ACL en comparación con el residuo SAL. La
masa de Fe asociada al Mn fácilmente reducible es 9 veces mayor en el residuo ACL
que en el residuo SAL. La fracción de Fe asociada a los carbonatos en el residuo ACL
es de 312 mg/kg. La masa asociada a la materia orgánica es prácticamente un orden de
magnitud mayor en el residuo ACL en comparación con el residuo SAL, aunque es
mucho menor que la masa asociada al Mn. La fracción de Fe asociada a los óxidos de
Fe y Al es un orden de magnitud mayor en el residuo ACL en comparación con la masa
del residuo SAL. El Fe asociado a la fracción residual en ambos residuos supera el 43%
del peso total (Tabla A2.4 y A2.5).

�Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

427

Cobalto: la fracción de Co que pasa al medio acuoso es un orden de magnitud mayor en
el residuo SAL en comparación con el residuo ACL. La masa de Co adsorbida es 20
veces mayor en el residuo ACL en comparación con el residuo SAL. La masa de Co
asociada al Mn fácilmente reducible es 7 veces mayor en el residuo ACL en
comparación con el residuo SAL. En el caso de los carbonatos la masa de Co adsorbida
es de 40 mg/kg en el residuo ACL. La masa de Co asociada a la materia orgánica es 7
veces mayor en el residuo ACL. En el caso de los óxidos de Fe y Al es casi 2 veces
mayor en el residuo ACL. La masa total de Co en el residuo ACL es tres veces mayor
que en el residuo SAL. En el caso del residuo SAL se puede señalar que la
concentración de Co es muy similar en los 6 primeros pasos de la secuencia de
extracción con un rango entre 1.45 y 3.81 (Tabla A2.4, A2.5 y A2.6).
Durante el análisis de las soluciones resultantes de la secuencia de extracción se
controlaron otros metales como el Zn, V, Ti, AL y el bario los cuales se relacionan en la
Tabla A2.4 y A2.5. Además se analizó el plomo, el mercurio, el arsénico y el cadmio
pero en ningún caso se detecto concentración en las soluciones obtenidas en cada uno de
los pasos de la SE.
La SE nos brinda varios resultados y dentro de ellos uno de los más importantes es
conocer la masa de metales que esta biodisponible en los residuos, con el objetivo de
poder disponer de una estimación de las concentraciones que pueden pasar al medio
ambiente. La masa biodisponible se corresponde con la suma de los dos primeros pasos
de la SE. En este estudio hemos podido constatar que la masa de los principales
contaminantes en el caso del Cr es de 0.2 mg/kg en el residuo ACL, mientras que en el
residuo SAL es tres veces mayor (0.67 mg/kg) (Tabla A2.4, A2.5 y A2.6)..
En el Ni la masa biodisponible del residuo ACL es 796 mg/kg, prácticamente tres
ordenes de magnitud mayor que en el residuo SAL (5.48 mg/kg). Sin embargo en este
caso para el residuo ACL esta masa se mueve poco debido a las condiciones de pH casi
neutras del medio. En el caso del Co la masa es prácticamente un orden de magnitud
mayor en el residuo ACL en comparación con la masa del residuo SAL. El otro
elemento que podría tener interés desde el punto de vista medioambiental es el Zn, pero
la masa disponible en los dos casos es pequeña (Tabla A2.4, A2.5 y A2.6).

�428

Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción
1000000

Residuo SAL

100000

Concentración (mg/kg)

10000
1000
100
10
1
Masa total
Masa extracctable
Masa biodisponible

0.1
0.01
Co

Zn

V

Ni

Cr(total)

Ti

Mn

Al

Fe

Ba

1000000

Residuo ACL

100000

Concentración (mg/kg)

10000
1000
100
10
1
Masa total
Masa extractable
Masa biodisponible

0.1
0.01
Co

Zn

V

Ni

Cr(total)

Ti

Mn

Al

Fe

Ba

Metales

Figura A2.2. Comparación de la concentración total de 10 metales en cuanto a su concentración
total, la extractable y la biodisponible.

�Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

429

��419

Fase
Soluble en agua
Desviación estándar
% del total

Adsorbida
Desviación estándar
% del total

Asociado al Mn reducible
Desviación estándar
% del total

Asociado carbonato
Desviación estándar
% del total

Asociado a la materia orgánica
Desviación estándar
% del total

Asociado a óxidos de Fe y Al
Desviación estándar
% del total

Residual
Desviación estándar
% del total

Suma todas las fases
Extractable
Biodisponible

Pasos
1

2

3

4

5

6

7

Total

297.89
16.89
3.59

281.00
11.00
85.67
±9.23

3.81
0.40
1.16

3.23
0.88
0.98

2.32
0.47
0.71

2.14
0.15
0.65

Co
1.45
0.44
0.40

127.46
4.06
2.91

123.40
6.10
89.43
±7.64

n.d.
n.d.
n.d.

0.01
0.00
0.00

n.d.
n.d.
n.d.

2.41
0.80
1.75

Zn
0.50
0.06
0.36

237.02
19.92
0.08

217.10
9.70
82.87
±9.24

19.4
0.90
7.40

0.27
0.47
0.10

0.04
0.07
0.01

0.08
0.19
0.03

V
n.d.
n.d.
n.d.

1620.30
24.20
5.48

1596.10
95.40
98.62
±0.17

14.24
0.91
0.81

1.92
2.78
0.11

0.1
1.36
0.01

2.79
2.53
0.16

Ni
3.05
0.15
0.17

5166.54
61.74
0.67

5104.80
353.00
96.92
±1.91

42.37
3.24
0.80

15.72
1.76
0.30

0.44
0.22
0.01

0.61
0.30
0.01

Cr(total)
0.06
0.01
0.00

5490.46
10.46
0.16

5480.00
141.3
96.58
±3.24

10.20
0.77
0.18

n.d.
n.d.
n.d.

n.d.
n.d.
n.d.

0.15
0.01
0.00

Ti
0.01
0.01
0.00

1471.60
70.50
2.98

176.76
5.30
0.36

263.79
49.06
0.53

898.13
234.91
1.82

Al
12.04
0.25
0.02

1229.73
136.14
0.28

2.71
1.62
0.00

37.27
8.19
0.01

55.47
14.91
0.01

Fe
1.57
0.51
0.00

0.02
0.03
0.06

0.04
0.04
0.15

n.d.
n.d.
n.d.

0.44
0.23
1.55

Ba
18.50
8.14
65.37

4050.47
243.47
94.58

49362.6
2981.0
910.17

435798.7
1424.89
56.04

23.42
20.02
18.94

3807.00 46381.60 434373.80
3.40
214.50 2661.80 18434.00
7.35
91.45
94.03
99.67
12.01
±2.70
±0.06
±0.01 ±17.26

44.27
2.47
1.06

27.49
2.63
0.66

22.35
4.05
0.54

36.76
8.27
0.88

Mn
57.82
1.80
1.39

497368.20

2835.64

228.16

326.22

996.48

Total
94.00

Tabla A2.4. Concentración de los diferentes metales y la fracción extractable de cada uno de los elementos en el residuo SAL (concentración en mg/kg,
n.d. no detectado).

Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

�420

Fase
Soluble en agua
Desviación estándar
% del total

Adsorbido
Desviación estándar
% del total

asociado al Mn reducible
Desviación estándar
% del total

Asociado carbonato
Desviación estándar
% del total

Asociado a la materia orgánica
Desviación estándar
% del total

Fe and Al oxides
Desviación estándar
% del total

Residual
Desviación estándar
% del total

Suma todas las fases
Extractable
Biodisponible

Pasos
1

2

3

4

5

6

7

Total

3.72
1.31
0.82

0.59
0.50
0.13

0.45
0.39
0.10

n.d.
n.d.
n.d.

3.21
1.39
0.70

Zn
0.23
0.13
0.05

5.79
0.34
2.28

n.d.
n.d.
n.d.

0.30
0.17
0.12

n.d.
n.d.
n.d.

0.12
0.06
0.05

V
0.01
0.00
0.00

1010.44 420.00 230.52
183.44
8.20
6.22
40.20
3.44
0.13

827.00 411.80 224.30
40.30 10.90
8.60
79.44 90.30 88.31
±2.93
±7.9 ±9.24

61.71
6.49
5.93

24.97
2.82
2.40

41.91
2.85
4.03

14.65
2.84
1.41

40.16
3.95
3.86

Co
0.04
0.01
0.00

5476.97
119.67
796.97

4680.00
108.90
77.90
±8.74

324.81
41.31
5.41

134.24
12.23
2.32

176.41
8.25
2.94

41.84
6.90
0.70

119.45
12.91
1.99

Ni
0.22
0.02
0.00

16993.60
86.27
0.20

16907.30
1198.90
98.33
±1.17

79.45
9.60
0.46

3.14
0.24
0.02

1.74
1.51
0.01

1.74
1.51
0.01

0.20
0.11
0.00

Cr(total)
n.d.
n.d.
n.d.

5334.5
207.3
74.28
±3.66

341.13
18.78
4.75

335.13
26.00
4.67

433.07
24.17
6.03

153.91
29.61
2.14

320.87
27.43
4.47

Mn
3.55
0.72
0.05

574.60 6922.16
1.60 1587.66
0.04 131.56

573.00
24.20
95.34
±4.39

1.56
0.43
0.26

n.d.
n.d.
n.d.

n.d.
n.d.
n.d.

n.d.
n.d.
n.d.

0.04
0.07
0.01

Ti
n.d.
n.d.
n.d.

19259.33
935.48
3.92

114.84
9.70
0.02

312.86
11.19
0.06

206.76
33.99
0.04

653.53
78.11
0.13

Fe
0.76
1.10
0.00

46995.30 481338.00
1973.68 20548.00
131.56
654.30

45021.6 460790.40
1852.8
1621.20
93.86
93.68
±2.02
±2.15

1413.33
115.22
2.95

253.33
19.03
0.53

157.41
13.68
0.33

18.05
1.36
0.04

131.53
14.83
0.27

Al
0.03
0.09
0.00

39.89
29.83
22.44

10.06
3.00
23.53
±14.17

1.23
0.17
2.74

1.99
0.35
4.43

3.98
0.41
8.84

0.19
0.07
0.43

3.44
0.30
7.64

Ba
19.00
5.14
42.22

534779.96

21492.12

868.26

1128.13

437.14

1272.34

Total
23.54

Tabla A2.5. Concentración de los diferentes metales y la fracción extractable de cada uno de los elementos en el residuo ACL (concentración en mg/kg,
n.d. no detectado).

Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

�Table A2.6. Concentración de los diferentes elementos en orden decreciente de la masa extraída en cada una de las fases de acuerdo a su concentración total.
SAL
ACL
Metales
Metales pesados
Fase
Metales
Metales pesados
Mn&gt;&gt;Ba&gt;Al&gt;Fe&gt;Ti
Ni&gt;Co&gt;Zn&gt;Cr
Fracción soluble en agua
Ba&gt;&gt;Mn&gt;Fe&gt; Al
Zn≈Ni&gt;Co
Al&gt;&gt;Fe&gt;Mn&gt;Ba&gt;Ti
Adsorbido
Fe&gt;Mn&gt;Al&gt;Ba&gt;Ti
Ni&gt;&gt;Co&gt;Zn&gt;V
Ni&gt;Zn≈Co&gt;Cr&gt;V
Al&gt;Fe&gt;Mn
Co&gt;Cr&gt;Ni&gt;V
Asociado al manganeso fácilmente Fe&gt;Mn&gt;Al&gt;Ba
Ni&gt;Co&gt;Cr
reducible
Asociado a los carbonatos
Mn&gt;Fe&gt;Al&gt;Ba&gt;Ti
Ni&gt;Co&gt;Cr&gt;Zn
Al&gt;Mn&gt;Fe&gt;Ba
Cr&gt;Co&gt;Ni&gt;V&gt;Zn
Materia orgánica
Mn&gt;Al&gt;Fe&gt;Ba
Ni&gt;Co&gt;Cr&gt;Zn
Fe&gt;Al&gt;Mn&gt;Ti&gt;Ba
Cr&gt;V&gt;Ni&gt;Co
Óxidos de Fe y Al
Fe&gt;Al&gt;&gt;Mn&gt;Ti&gt;Ba
Ni&gt;&gt;Cr&gt;Co&gt;V&gt;Zn
Fe&gt;Al&gt;Ti&gt;Mn&gt;Ba
Cr&gt;Ni&gt;Co&gt;V&gt;Zn
Residual
Fe&gt;Al&gt;Mn&gt;Ti&gt; Ba
Cr&gt;Ni&gt;Co&gt;Zn&gt;V
Fe&gt;Al&gt;Ti&gt;Mn&gt;Ba
Cr&gt;Ni&gt;Co&gt;V&gt;Zn
En el residuo inicial
Fe&gt;Al&gt;Mn&gt;Ti&gt; Ba
Cr&gt;Ni&gt;Co&gt;Zn &gt;V

Anejo 2. Ensayos Batch y secuencia de extracción

421

�433

Anejo 3. Isotermas de adsorción

Anejo 3. Isotermas de adsorción
Las isotermas de adsorción describen la relación de actividad o equilibrio entre un soluto
cualquiera en la solución y el adsorbente (matriz del medio poroso) a unas condiciones
fisicoquímicas determinadas. De acuerdo con la forma de la curva de adsorción se puede

Concentración relativa C/Co

definir a simple vista las posibilidades de que ocurra el proceso de adsorción (Figura A3.1).

Concentración en la solución

Figura A3.1. Representación de los tipos generales de isotermas de adsorción (Marzal, 1992).

El proceso de adsorción de los solutos orgánicos e inorgánicos se describe mediante 4 tipos o
clases fundamentales de isotermas y diferentes subgrupos (Figura A3.2, Giles et al., 1960;
Sposito, 1984, 1994; Sparks, 1995, Jenne, 1998). Esta clasificación de las isotermas de
adsorción en 4 grupos fundamentales se basa en la forma inicial de la pendiente de las
mismas, mientras que los distintos subgrupos se basan en las posibles formas de la parte
superior de la curva (meseta) que describe la isoterma de cada soluto. En la Figura A3.2, se
recogen los principales formas de las isotermas que se han reportado en la literatura. En
nuestro caso nos centraremos en las que son mas comunes en el caso de los metales pesados
que son las que nos interesan para el trabajo que realizamos. De acuerdo con Sparks, (1995
pag. 106), las isotermas más características para los metales son las cuatros primeras. Mayor
información sobre los diferentes subgrupos puede verse en Giles et al., (1960).
- Isotermas de Tipo C: Las isotermas de tipo C, no son mas que las isotermas lineales, donde
se mantienen en equilibrio la masa del soluto en la solución acuosa y la masa de soluto
adsorbida en la matriz sólida, sin que se pueda especificar los mecanismos de adsorción entre
el soluto y el adsorbente (Sparks, 1995). La existencia de una isoterma lineal es indicativo de
que los sitios de adsorción permanecen constante, ósea que a medida que sé adsorbe el soluto

�Anejo 3. Isotermas de adsorción

434

más sitios de adsorción se van creando. Esta isoterma es también indicativo de que el soluto
puede entrar a regiones inaccesibles para el solvente. Giles et al., (1960), plantea que el soluto
entra mas fácil a la matriz sólida que el solvente. Según este autor normalmente este tipo de
isoterma se mantiene constante hasta un determinado valor de concentración en que la curva
cambia bruscamente de pendiente y adquiere en su parte superior una meseta completamente
horizontal (Figura A3.2). Existen determinadas condiciones en el medio poroso que favorecen
la existencia de isotermas de tipo C: a) existencia de moléculas muy flexibles en el medio
poroso debido a diferentes grados de cristalización de los minerales que lo forman (presencia
de minerales amorfos, materia orgánica, etc.); b) mayor afinidad del soluto con el sustrato que
con el solvente; c) gran poder de penetración del soluto en la matriz debido a sus
características fisicoquímicas y d) la existencia de determinadas condiciones en la estructura
cristalina de los sólido que permitan su adsorción.
- Isoterma tipo L: los solutos con este tipo de isotermas son indicativos de una gran afinidad
entre el soluto y el adsorbente para bajas concentraciones, lo cual va decreciendo en la medida
que aumenta la concentración. Estas isotermas se caracterizan por una disminución de la
pendiente en la medida que se incrementa la concentración, debido a una disminución de los
sitios de adsorción y termina convirtiéndose en una meseta plana al adsorbente ser cubierto
completamente. El valor de la masa adsorbida para esta meseta se le considera como la
máxima masa de un soluto que puede adsorber este medio poroso. En este caso se obtiene que
Cw/Co =1, o sea saturación de los sitios de adsorción (Figura A3.2). Estas isotermas en
compuestos orgánicos se ha comprobado que las moléculas se disponen de forma plana en la
superficie de las partículas sólidas y que ocasionalmente pueden estar en formas verticales
(Giles et al., 1960).
- Isoterma tipo h: son un caso particular de las isotermas tipo L. Este tipo de isoterma es
indicativo de una alta afinidad entre el soluto y el adsorbente. Para bajas concentraciones la
masa de soluto en la solución es completa e instantáneamente adsorbida. La parte inicial de la
curva que describe esta isoterma es inicialmente completamente vertical (Giles et al., 1960).
En este caso la masa de soluto adsorbida por la matriz sólida es muy grande, normalmente se
necesita una gran concentración para poder saturar los sitios de adsorción. En algunos caso
puede tener lugar la formación de complejos y precipitación del soluto en forma de otros
minerales (Sparks, 1995) (Figura A3.2).

�Anejo 3. Isotermas de adsorción

435

Figura A3.2. Clasificación de las isotermas y representación de los diferentes subgrupos de isoterma
de adsorción (Giles et al, 1960)

- Isoterma tipo S: este tipo de isotermas es indicativo de que a bajas concentraciones del
soluto en la solución acuosa existe poca afinidad entre el soluto y el adsorbente. Esta afinidad
se incrementa en la medida que aumenta la concentración de soluto en la solución, hasta un
cierto valor de concentración donde se produce una saturación de los sitios de adsorción
(Figura A3.2). Este tipo de isoterma es característico para determinadas condiciones: a)
cuando las moléculas del soluto son monofuncional; b) la existencia de una atracción
intermolecular moderada, causando esto la formación de paquetes en forma regular en la
superficie del sólido que realiza la adsorción; c) encontrarse una situación de fuerte
competencia por los sitios de adsorción entre las moléculas del soluto y las del solvente u de
otra especie. Este tipo de curva es característico de compuestos orgánicos.

�437

Anejo 4. Calibraciones

Anejo 4. Calibraciones
Para el desarrollo de la investigación fue necesario poner a punto un gran número de sensores
cuyos resultados de la calibración se muestran a continuación.
En la calibración del TDR es necesario tener en cuenta el tamaño de la muestra y evitar que
durante la introducción de las patas del sensor en el suelo se produzca la separación o
acortamiento de la distancia entre ellas, para ellos es necesario utilizar el dispositivo que se
muestra en la Foto A4.1.

Foto A4.1. Instrumento para perforar la muestra de suelo.
1.8
1.6
1.4

Voltios

1.2
1
0.8
0.6
TDR1

0.4

v = 5,5539x - 0,4887
R2 = 0,9756

0.2

TDR2

TDR3
v = 5,8563x - 0,5681
R2 = 0,9907

v = 5,8186x - 0,5716
R2 = 0,9803

0
0

0.05

0.1

0.15

0.2
Humedad

Figura. A4.1. Calibración del TDR.

0.25

0.3

0.35

0.4

�438

Anejo 4. Calibraciones
35
30

Aaltura (mm)

25
20
15

y = 11.469x + 18.388
R 2 = 0.9997

10
5
0
-1.5

-1

-0.5

0

0.5

1

1.5

Mili voltios

Figura A4.2. Calibración del transductor de desplazamiento (LVDT).

Caudal (cm3)

2000
1500
1000

y = 3.2141x + 18.543
2
R = 0.9994

500
0
0

100

200

300

400

500

600

700

Tiempo (min)
Figura A4.3. Calibración de la electroválvula.
90000
80000
70000

Curva de carga
y = 3E+06x - 10791
R2 = 1

Peso (g)

60000

de -descarga
y =Curva
3E+06x
10751
2
R =1

50000
40000
30000
20000
10000
0
0

0.005

0.01

0.015

0.02

Milivoltios

Figura A4.4. Calibración de la célula de carga.

0.025

0.03

0.035

�439

Anejo 4. Calibraciones

55

Tempe (oC)

50

Termometro 1

45
40
35
y = 93.719x + 3.1164
R2 = 0.9998

30
25
20
0

0.1

0.2

0.3

0.4

0.5

0.6

Mili Voltios
55

Tempe (oC)

50

Termometro 2

45
40
35
y = 100.64x - 1.5033
R2 = 0.9994

30
25
20
0

0.1

0.2

0.3

0.4

0.5

0.6

Mili Voltios
55

Tempe (oC)

50

Termometro 3

45
40
35
y = 94.696x + 2.3428
R2 = 0.9998

30
25
20
0

0.1

0.2

0.3
Mili Voltios

Figura A4.5. Calibración de los termómetros.

0.4

0.5

0.

�440

Anejo 4. Calibraciones
24.00
23.50

Vaisala 1

Temperatura oC

23.00
22.50
y = 15.71x - 38.805
R2 = 0.9997

22.00
21.50
21.00
20.50
3.75

3.80

3.85

3.90

3.95

4.00

Mili Voltios
24.00
23.50

Vaisala 2

Temperatura oC

23.00
22.50
22.00
y = 15.851x - 39.373
R2 = 0.9998

21.50
21.00
20.50
3.80

3.85

3.90

3.95

4.00

Mili Voltios
23.80
23.60

y = 15.441x - 37.78
R2 = 0.9997

Vaisala 3

Temperatura oC

23.40
23.20
23.00
22.80
22.60
22.40
22.20
3.88

3.90

3.92

3.94

3.96

Mili Voltios

Figura A4.6. Calibración de los termómetros de los higrómetros.

3.98

4.00

�441

Anejo 4. Calibraciones

Humedad relativa (%)

100
Vaisala 1 valor teórico
Valor real

80

y = 10.009x - 0.0104
R2 = 1

60
40
y = 10.313x - 1.2728
2
R = 0.9996

20
0
0

2

4

6

8

10

Milivoltios

Humedad relativa (%)

100
Vaisala 2 valor teórico

80

Valor real

y = 9.9956x + 0.0348
R2 = 1

60
40

y = 10.105x - 0.2897
R2 = 1

20
0
0

2

4

6

8

10

Milivoltios

Humedad relativa (%)

100

Vaisala 3 valor teórico
Valor real

80
60

y = 10.015x - 0.0687
R2 = 1

40
y = 10.181x + 0.4183
R2 = 0.9999

20
0
0

2

4

6
Milivoltios

Figura A4.7. Calibración humedad relativa higrómetros marca “Vaisala”

8

10

�442

Anejo 4. Calibraciones
20
y = 2.4812x + 11.505
2
R = 0.9952
18

16

y = 1.6769x + 13.27
R2 = 0.9913

Sp-5
SP-3

14

Sp-2
Sp-1
Sp-6

mVolt

12

y = 3.0829x + 8.0909
R2 = 0.9925

10

y = 3.3865x + 6.3968
R2 = 0.9978

8
y = 3.1411x + 0.4945
2
R = 0.9984
6

4

2

0
0

0.5

1

1.5

2

Succión (Mpa)

Figura A4.8. Calibración psicrómetros con cápsula de cerámica.

2.5

3

3.5

�Listado de símbolos

443

Listado de símbolos

θ
φi
θin
θm
ρ
ρh
ρs
ρd
ρw
β
∇

∇C

∇h
λ
γ
γs
γn

ϕ
η
σ
σ´
Τ
ν
ρdo
ωo
ωr

µ1,t
µ2,t
µ3,t
µs1
µs2
εv
A
Ag
Ap
As
C
CC
Cf
Cim
Cm
Co
Cs
Cw

contenido volumétrico de agua
término fuente sumidero ecuación de flujo.
contenido volumétrico de agua en la región inmóvil (modelo de dos sitios).
contenido volumétrico de agua en la región móvil.
densidad
densidad húmeda
densidad de las partículas
densidad seca
densidad del agua.
fracción de soluto en la que ocurre la adsorción instantánea en el modelo de dos sitios o
fracción de agua móvil en el modelo de dos regiones.
nivel del agua.
variación de concentración.
variación de nivel.
parámetro del modelo de Van Genuchten.
peso específico.
peso específico de las partículas sólidas.
peso específico natural.
porosidad.
factor de degradación por actividad cinética (sitio 1) en los modelos de dos sitios.
tensión.
tensión efectiva.
tiempo en modelos de dos sitios.
velocidad del flujo.
densidad seca inicial.
humedad inicial.
límite de retracción.
momento de pico
varianza
sesgo
relación (ratio) de la pérdida de masa de soluto modelos de dos sitios (sitio 1 adsorción
instantánea).
relación (ratio) de la pérdida de masa de soluto modelos de dos sitios (sitio dos
adsorción cinética).
deformación volumétrica final.
área.
área de grietas.
ancho del pulso.
área superficial de partículas.
concentración en la solución.
índice de compresión ensayos edométricos.
concentración final.
concentración en la fase inmóvil modelo de dos sitios.
concentración en la fase móvil modelo de dos sitios.
concentración inicial.
índice de hinchamiento ensayos edométricos.
concentración en el agua.

�Listado de símbolos

Cw1
Cwi
Cw2
D
α
Dm
E
F
fc
fs
H
h
i
k
Kd
Kf
KL
Km
knosat
ksat
L
M
n
P
Po
q
Q
R
R2
Rm
s
Sa
Sb
Sd
Se
Se
Sins
Sm
Smax
Sr
Sret
St
Sv
T
to
T
T
v
vin
vm

444

concentración en el agua en el sitio uno (adsorción instantánea) modelo de dos
sitios.
concentración inicial en el agua procesos de desorción
concentración en el agua en el sitio dos (adsorción cinética) modelo de dos
sitios.
dispersión molecular.
dispersividad.
dispersión molecular en la fase móvil modelo de dos sitios.
módulo de deformación ensayos de compresión simple.
fracción de soluto para la que ocurre la adsorción instantánea
fracción de soluto en la solución según el modelo de Karickhoff (1980)
fracción de soluto en el sólido según el modelo de Karickhoff (1980)
altura.
altura de los estratos, capas de residuos.
gradiente hidráulico.
permeabilidad.
coeficiente de reparto.
coeficiente de Freundlich (representa el coeficiente de reparto).
coeficiente de reparto de la isoterma de adsorción linealizada.
kilómetros.
permeabilidad no saturada.
permeabilidad saturada.
longitud.
unidades de masa (mg, g, kg).
exponente de la ecuación de Freundlich.
número de Peclet.
valor de entrada de aire de la curva de retención modelo de Van Genuchten.
caudal específico.
caudal.
factor de retardo.
coeficiente de correlación
factor de retardo instantáneo (modelo de dos sitios).
succión.
masa adsorbida.
superficie específica por unidad de volumen.
masa desadsorbida.
adsorción efectiva.
superficie específica.
adsorción instantánea.
superficie específica por unidad de masa.
adsorción máxima
grado de saturación.
masa retenida
adsorción en función del tiempo.
superficie específica por unidad de volumen de partículas.
tiempo.
tiempo de inyección de soluto.
transmisividad.
tiempo modelo de dos sitios o dos regiones
velocidad.
velocidad en la región inmóvil.
velocidad en la región móvil.

�Listado de símbolos

V
Vg
Vp
Vpd
Vpin
Vs
Vw
w
w
wl
wl
wr
Ws
Ww
Fa

volumen.
volumen de grietas.
volumen de poros.
volumen de poros inyectados sin soluto proceso de desorción ensayos de flujo.
volumen de poros inyectado con soluto proceso de adsorción ensayos de flujo.
volumen de sólidos.
volumen de agua.
humedad.
número de Damkholer.
límite líquido.
límite plástico.
límite de retracción.
peso de los sólidos.
peso de agua.
coeficiente de adsorción según el modelo de Karickhoff (1980)

Abreviaturas empleadas en la memoria
ACL
Al
Ca
CIC
Cl
Cr
DBQ
DQO
ec.
EPA
Fe
H
HCO3
icb
IP
Mg
Mn
MO
N
Na
Ni
OD
OMS
SAL
TSD

residuo del proceso de lixiviación carbonato amoniacal.
aluminio.
calcio
capacidad de intercambio catiónico.
cloro
cromo.
demanda bioquímica de oxígeno
demanda química de oxígeno
ecuación.
agencia estadounidense de protección ambiental.
hierro.
hidrógeno.
bicarbonatos
índice de cambio de base
índice de plasticidad.
magnesio.
manganeso
materia orgánica.
número de muestras.
sodio
níquel.
oxígeno disuelto
Organización mundial de la salud.
residuo del proceso de lixiviación ácida.
total de sólidos disueltos

445

�Listado de símbolos

Sistema de unidades
cm
KPa
L
m
Meq
µ
min
mm
MPa
s

centímetro
Kilo Pascal
litros
metro
miliequivalentes
micras
minutos
milímetros
Mega Pascal
segundos

446

�447

Listado de figuras

Listado de Figuras
Figura I.1. Diagrama de flujo con la metodología de trabajo.

7

Figura 1.1. Ubicación geográfica de la isla de Cuba y el municipio de Moa.
Figura 1.2. Ubicación del Municipio minero de Moa en la provinvia de Holguín.
Figura 1.3. Principales instalaciones que conforman la infraestructura del distrito minero de
Moa
Figura 1.4. Mapa de altitudes del municipio minero de Moa.
Figura 1.5. Representación de los valores máximos, mínimos y medios de la temperatura, la
evaporación y la humedad relativa mensual en el período de observación de
1973-1995. Estación climatológica El Sitio, S. De Tánamo
Figura 1.6. Valores medios mensuales de precipitación en tres pluviómetros y evaporación
en la estación climatológica El Sitio (S. De Tánamo)
Figura 1.7. Ubicación de la faja ofiolítica Mayarí-Baracoa
Figura 1.8. Esquema geológico del Municipio de Moa.
Figura 1.9. Columna litológica de uno de los pozos del acuífero aluvial del Río Moa.
Formación Río Macío
Figura 1.10. Columna litológica y composición química de los materiales de un pozo
perforado en la Formación Punta Gorda
Figura 1.11. Columna geológica sintética de los macizos de rocas ofiolíticas de MoaBaracoa, donde se pueden observar los principales tipos litológicos de rocas
existentes
Figura 1.12. Epicentros de seísmos registrados en la región oriental de la Isla de Cuba y
áreas aledañas 1979-1994, con profundidad del epicentro h≤30 km.
Figura 1.13. Perfil del corte del yacimiento laterítico Moa. Distribución de los principales
elementos químicos en el corte de acuerdo con la profundidad

11
12

Figura 2.1. Tipos de presas de almacenamiento de residuos, de acuerdo a la forma de
construcción del cierre. A) Línea central, B) Aguas abajo, C) Línea central
desplazada y D) Aguas arriba.
Figura 2.2. Esquema de los elementos que integran una presa de residuos. Parte superior el
dique y parte inferior el vaso
Figura 2.3. Formas de verter los residuos minero-metalúrgicos. I) bajo de agua y II) al
medio ambiente. A)Húmedos, B) Secos y C) Lodos o Colas
Figura 2.4. Esquema de la descarga de lodos mineros en una balsa de residuos. (Modificado
de Vick, 1996).
Figura 2.5A. Representación de las curvas granulométricas de estériles procedentes de
diferentes tipos de minas
Figura 2.5B.A) Rangos de granulometría en los que pueden desarrollarse los procesos de
licuefacción. B) Rango para residuos mineros que por el tamaño de sus partículas
se clasifican como limos
Figura 2.5C. Variación del nivel freático que provoca la construcción de una escombrera
sobre un acuífero libre.
Figura 2.6. Casos más frecuentes de minas a cielo abierto donde se produce la intersección
o alteración del nivel freático. A) Recarga del acuífero desde el hueco minero, B)
Flujo a través del hueco minero y C) Flujo hacia el hueco minero.
Figura 2.8. Se muestra las pendientes para la que ocurre la mayor erosión por el agua y el
viento en los taludes de las presas de residuos y estériles.

12
13
15
16
17
18
19
20
22
24
28

44
46
48
48
53
55
63
65
72

Figura 3.1. Representación de los puntos de muestreo de las aguas superficiales,
78
subterráneas, residuales y manantiales
Figura 3.2. Representación de los puntos de muestreo del área del acuífero aluvial estudiada
y de tres puntos de aguas superficiales en el río Moa

�448

Listado de figuras

y de tres puntos de aguas superficiales en el río Moa
Figura 3.3. Localización de los puntos de muestreo de residuos sólidos en las presas de
residuo de los dos procesos metalúrgicos
Figura 3.4. Bandejas de PVC ranuradas en la base para el estudio de la retracción en el
residuo. Parte superior sección. Parte inferior en planta.
Figura 3.5. Sección del contenedor utilizado en los ensayos de retracción del residuo para
diferentes condiciones de humedad relativa.
Figura 3.6. Equipo para la determinación de la resistencia a la tracción del suelo
Figura 3.7. Sección de la columna usada en los ensayos de flujo y transporte
Figura 3.8. Esquema de la columna. I) Desarrollo del cilindro que muestra la ubicación de
cada uno de los censores. II) Sistema de adquisición de datos y III)
representación de la columna en 3-D
Figura 3.9. Vista en pantalla de la salida gráfica y digital de los diferentes sensores. El color
indica el parámetro que se esta midiendo.

79

Figura 4.1. Representación esquemática de los modelos de dos sitios (Brusseau and Rao,
1989).
Figura 4.2. Influencia del valor de R en la curva de llegada del soluto. Condiciones de
equilibrio local. Isoterma de adsorción lineal.
Figura 4.3. Influencia del valor de D en la curva de llegada del soluto. Simulación en
condiciones de equilibrio local. Isoterma de adsorción lineal.
Figura 4.4. Influencia del valor de v en la curva de llegada del soluto. Este caso es un
ensayo con equilibrio local. La velocidad (v) en cm/h.
Figura 4.5. Influencia del valor de w en la curva de llegada del soluto, para diferentes
condiciones de no equilibrio. Velocidad de 1 cm/h.
Figura 4.6. Influencia del valor de β en la curva de llegada del soluto. Velocidad 1 cm/h y
concentración constante para todos los casos.
Figura 4.7. Influencia de la concentración sobre la curva de llegada del soluto.

117

Figura 5.1. Red hidrográfica del municipio de Moa.
Figura 5.2. Puntos de muestreo (Noviembre de 1996). Aguas superficiales y residuales de
los procesos metalúrgicos.
Figura 5.3. Diagramas de Stiff modificados. Aguas superficiales de los río Moa, Yagrumaje
y Cabañas y de dos manantiales (puntos 22 y 25) en las rocas ultramáficas
Figura 5.4. Concentración de los diferentes metales en las aguas superficiales y dos
manantiales de los existentes en las rocas ultramáficas.
Figura 5.5. Evolución de la contaminación en las aguas superficiales del río Moa
Figura 5.6A. Materiales geológicos constituyentes del sistema acuífero y situación de los
puntos agua (INRH, 1983).
Figura 5.6B. Esquema de las unidades acuíferas de un sector del municipio de Moa
Figura 5.7. Mapa piezométrico de un sector del Municipio de Moa (INRH, 1983).
Figura 5.8. Oscilaciones piezométricas para el año 1987 en el acuífero de las rocas
ultramáficas. Pozo 86 en ultrabasitas y pozo 63 laterítas
Figura 5.9. Mapa geológico con la ubicación de la terraza aluvial del río Moa y perfil
geológico (INRH, 1983).
Figura 5.10. Superficie piezométrica del acuífero aluvial. A) Noviembre de 1983 (INRH).
B) Noviembre de 1996.
Figura 5.11. Evolución piezométrica durante el año 1978 (INRH, 1983) del pozo 7 acuífero
aluvial
Figura 5.12. Relación entre la variación de los niveles piezométricos y la distribución de las
precipitaciones en el área de estudio en 1987. A) Precipitaciones en los tres
pluviómetros del área de estudio (INRH, 1987). B) Niveles piezométricos en las
ultramáficas y laterítas (Trutie, 1988).
Figura 5.13. Representación esquemática del balance hidrológico en el acuífero aluvial
considerando un año medio

133

80
91
92
94
95
101
106

125
126
126
127
128
129

134
136
139
140
142
143
145
145
147
148
148

150
151

�449

Listado de figuras

Figura 5.14. Variación del pH y la alcalinidad en el área del acuífero aluvial estudiada en
función de la distancia a la presa del residuo SAL.
Figura 5.15. Relación entre la conductividad y el total de sólidos disueltos (TSD) en el
acuífero aluvial.
Figura 5.16. Concentración de los elementos mayoritarios en el agua del acuífero aluvial en
función de la distancia a la presa de residuos del proceso de lixiviación ácida.
Figura 5.17. Diagramas de Stiff modificados para las aguas del acuífero de las rocas
ultramáficas
Figura 5.18. Diagramas de Stiff modificados para las aguas del acuífero aluvial y tres
puntos de las aguas superficiales del río Moa
Figura 5.19A. Variación de la concentración de los principales contaminantes en el acuífero
aluvial (Ni, Fe, Mn, Cr).
Figura 5.19B. Normalización de la distribución de los contaminantes metálicos en el
acuífero aluvial.
Figura 5.20. Relación entre la concentración de sulfato y de manganeso en el acuífero
aluvial.
Figura 5.21. Relación entre los diferentes contaminantes del agua subterránea del acuífero
aluvial.
Figura 5.22. Evolución de la concentración media de los principales contaminantes en el
pozo 7, acuífero aluvial (datos del INRH).
Figura 5.23A. Representación de la evolución de la contaminación de sulfatos y la
conductividad en el pozo 7 (punto 7) acuífero aluvial
Figura 23A.BResultados de los ensayos Batch.
Figura 5.24. Diagramas de Piper.
Figura 5.25. Representación gráfica del porcentaje de agua de la presa de residuos
mezclada con el agua del acuífero aluvial.
Figura 5.26. Simulación de la composición química de las aguas del acuífero aluvial y las
presas de residuo. Se supone que la composición en sales del punto 13, es el
resultado de la mezcla del agua intersticial del residuo con el agua del punto 5 en
el acuífero aluvial.
Figura 5.27. Índice de saturación vs total de sólidos en las aguas subterráneas.
Figura 6.1. Ubicación de las presas de cola en el municipio minero de Moa en Nicaro.
Figura 6.2. Curvas granulométricas de los residuos de la industria cubana del níquel.
Figura 6.3. Curva edométrica representada en coordenadas semilogarítmicas (saturado y
colapso).
Figura 6.4A. Resultados del ensayo de compresión simple en función de la humedad.
Figura 6.4B. Resultados del ensayo de compresión simple. A) Módulo de deformación, B)
Resistencia a la compresión en función del grado de saturación
Figura 6.5. Curvas de resistencia a la tracción con diferentes grados de saturación. A)
Método Brasileño y tracción directa.
Figura 6.6. A) Relación entre la tensión normal y la tensión de corte. B) Curva de tensión
vs desplazamiento de corte directo en muestras remoldeadas para diferentes
presiones normales del residuo ACL.
Figura 6.7. Ensayos triaxiales. A) p´vs q y B) presión de poros vs deformación axial.
Figura 6.8. Triaxiales cíclicos. A) Relación entre el número de ciclos necesario para llegar a
la primera licuefacción y la amplitud de la razón de tensión cíclica. B) Relación
entre la presión de poros y la deformación axial.
Figura 6.9. Curva de retención obtenida por la técnica psicrométrica y el edómetro de
succión controlada. A) Curva de secado y humedecimiento para un mismo índice
de poros iniciales. B) Curva de retención en trayectoria de secado para diferentes
índices de poros iniciales
Figura 6.10. Cambio de volumen y de contenido de agua experimentado por el material
durante dos incrementos de succión en el ensayo edométrico con succión
controlada. A) 0.01-0.03 MPa. B) 0.4-0.6 MPa

153
154
155
157
158
162
163
164
165
166
167
168
173
174

176
181
187
194
197
198
198
199
201
202
203

206
207

�450

Listado de figuras

Figura 6.11. Resultado del ensayo en el edómetro de succión controlada en el residuo ACL.
A) Cambio del índice de poros (variación de volumen) en función de la succión.
B) Variación del índice de poros en función de la humedad. C) Variación del
grado de saturación en función de la succión impuesta. D) Relación entre la
humedad y el grado de saturación.
Figura 6.12. A) Curva de retracción del residuo ACL. B) Fotografía de la muestra de
residuo.
Figura 6.13. Permeabilidad del residuo ACL. A) Saturada, B) No saturada, observese como
la permeabilidad no saturada se ajusta a la ecuación de Van Genuchten.
Figura 6.14. A) Relación entre el espesor de las muestras y la distancia entre fisuras. B)
Relación entre la humedad al formarse la grieta y la succión impuesta. C)
Relación entre el tiempo de agrietamiento y la succión. D) Relación entre la
succión y la retracción vertical.
Figura 6.15A. Representación de la distancia entre grietas y el espesor en datos de campo y
de laboratorio.
Figura 6.15B. Pérdida de agua por unidad de área para los tres espesores de muestra
estudiados
Figura 6.16. Esquema del equipo triaxial usado en los ensayos de permeabilidad y en los
ensayos triaxiales.
Figura 6.17. A) Relación de la permeabilidad saturada con la porosidad y B) Variación de
la permeabilidad con la presión de confinamiento
Figura 6.18. Mecanismo para explicar que el material agrietado tenga una permeabilidad
mayor que el medio poroso aunque se rellenen las grietas con el mismo material.
Figura 7.1A. Isoterma de adsorción de Mn(II) para diferentes tiempos de contacto sólidolíquido en los dos residuo
Figura 7.1B. Evolución de la concentración del agua en función del tiempo durante los
procesos de adsorción y desorción del Mn(II) en los dos residuos.
Figura 7.2. Isotermas de adsorción y desorción del Mn(II) en los dos residuos mineros.
Figura 7.3. Histéresis del proceso de adsorción/desorción del Mn(II) en los dos residuos
mineros
Figura 7.4A. Isoterma de adsorción del Ni(II) para diferentes tiempo de contacto sólidolíquido para los dos residuos
Figura 7.4B. Evolución de la concentración del agua en función del tiempo durante los
procesos de adsorción y desorción del Ni(II) en los dos residuos.
Figura 7.5. Isoterma de adsorción y desorción de Ni(II) en los dos residuos mineros. Se:
masa retenida después del proceso de desorción.
Figura 7.6. Histéresis del proceso de adsorción-desorción del Ni(II) en los dos residuos
mineros.
Figura 7.7. Isotermas de adsorción del Cr(VI) para diferentes tiempos para los dos residuos
ACL y SAL.
Figura 7.8. Evolución de la concentración del agua en función del tiempo durante los
procesos de adsorción y desorción del Cr(VI) en los dos residuos.
Figura 7.9. Isoterma de adsorción - desorción del Cr(VI) en los dos residuos mineros. Los 5
puntos de la isoterma de desorción se corresponden con los 5 puntos de la parte
superior de la isoterma de adsorción.
Figura 7.10. Histéresis del proceso de adsorción - desorción del Cr(VI) en los dos residuos
mineros. Donde Sa: masa total adsorbida y Se: adsorción efectiva
Figura 7.11. Comparación de la capacidad de adsorción de Ni(II) en los residuos y dos
suelos, valores en Tabla 7.8.
Figura 7.12. Comparación de la capacidad de adsorción de Cr(VI) en los residuos ACL y
otros minerales naturales, valores en Tabla 7.9.
Figura 7.13. Comparación de la capacidad de adsorción de Mn(II) en los residuos y en otros
suelos naturales.
Figura 7.14. Esquema donde los componentes del montaje de la columna de residuo y los

208
209
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250
251

�451

Listado de figuras

equipos usados en los ensayos de laboratorio.
Figura 7.15. Esquema de la columna usada en el laboratorio
Figura 7.16. Esquema de flujo de los principales pasos del ensayo de flujo y transporte en
columna.
Figura 7.17A. Curva de llegada del trazador PFBA. A) residuo ACL y B) residuo SAL
Figura 7.17B. Curva de llegada del trazador PFBA. A) residuo ACL y B) residuo SAL.
Figura 7.18. Curvas de llegada del Ni a través de la columna de los dos residuos para
diferentes velocidades de flujo
Figura 7.19. Curvas de llegada del Mn(II), a través de la columna de los dos residuos para
diferentes velocidades de flujo
Figura 7.20. Curvas de llegada del Cr(VI), a través de la columna de los dos residuos para
diferentes velocidades de flujo
Figura 7.21. Curva de llegada de un ensayo de flujo y transporte de una solución con los
tres metales a través de una columna del residuo ACL
Figura 7.22. Relación entre las concentraciones de metales en la solución acuosa durante
los ensayos de flujo con procesos de adsorción-desorción de los tres metales en
residuo ACL
Figura 7.23. Representación de un ensayo de flujo con dos solutos en la solución (Ni(II) y
Mn(II)) en una columna del residuo ACL
Figura 7.24. Espectro del microscopio electrónico. Parte superior, determinación en la
muestra de residuo ACL antes del ensayo de flujo y transporte con procesos de
adsorción-desorción. Parte inferior, después de desarrollado el ensayo con los
tres metales
Figura 7.25. Representación de la concentración media de Ni, Cr, Mn en los residuos antes
y después de realizado el ensayo de flujo y transporte de metales.
Figura 7.26. Esquema del dispositivo experimental empleado para la realización de los
ensayos de flujo y transporte en condiciones de presión atmosférica con proceso
de adsorción de metales en el residuo ACL y en zeolita.
Figura 7.27. Adsorción del Cr(VI) en el residuo ACL para diferentes pH y velocidad de
flujo de 4.7 cm/h. Se representa en la figura los resultados del ensayo Batch.
Figura 7.28. Adsorción del Ni(II) en el residuo ACL para dos pH y velocidad de flujo de
4.7 cm/h y a presión atmosférica.
Figura 7.29. Adsorción del Mn(II) en el residuo ACL para dos pH y velocidad de flujo de
4.7 cm/h.
Figura 7.30. Influencia de la concentración inicial Co del soluto, sobre el proceso de
adsorción del Cr(VI) y Mn(II) a un pH=8.5 y 4.5 respectivamente.
Figura 7.31. Representación de la curva de adsorción de los tres metales a pH=2.5. A)
Residuo ACL, B) Zeolita.
Figura 7.32. Comparación de la isoterma de adsorción de los metales en el residuo ACL y
la zeolita a pH=2.5.
Figura 7.33. Comparación de los resultados de dos ensayos de flujo y transporte de Ni en el
residuo ACL para dos pH ácidos

257
259

Figura 8.1. Representación de las isotermas de adsorción según la ecuación de Freundlich
Figura 8.2. Comparación de los resultados del ajuste de los ensayos de flujo y transporte de
PFBA en las columnas de residuos. A) Ensayos en el residuo ACL
Figura 8.3. Simulación de la curva de paso del NI(II) en los dos residuos mineros
Figura 8.4. Simulación de la curva de paso del Mn(II) en los dos residuos mineros
Figura 8.5. Simulación de la curva de paso del Cr(VI) en los dos residuos mineros

310

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313
315
318
319

Figura 9.1. Ubicación de los sensores con relación a cada capa que forma la columna de
331
residuos.
Figura 9.2. Representación gráfica de la temperatura y humedad relativa en la superficie de
332
la muestra de residuos durante el montaje de la capa 2.
Figura 9.3. Medidas de la pérdida de peso por evaporación en función del tiempo en cada

�452

Listado de figuras

una de las capas de suelo colocadas en la columna.
Figura 9.4A. Pérdida de agua por unidad de área en la capa 2 de la columna de residuo y en
una bandeja de residuo en el laboratorio en condiciones de humedad relativa
similares, la temperatura 4 grados más baja y sin viento.
Figura 9.4B. Resultados de la retracción vertical durante el proceso de secado cada capa de
la columna de residuos residuo.
Figura 9.5. Variación de la densidad seca de la muestra en la columna de residuo con la
profundidad.
Figura 9.6. Disposición de las grietas en cada una de las capas que conforman la muestra de
residuo
Figura 9.7. Superposición de las capas por parejas donde se aprecian los puntos de contacto
entre las grietas de ambas capas
Figura 9.8. Esquema de la distribución exterior de las grietas en cada una de las capas de la
columna de residuo en que se ha realizado el ensayo de flujo y el de flujo y
transporte
Figura 9.9. Representación de los puntos de interconexión entre capas
Figura 9.10. Número de sectores de los planos de grietas donde se produce una intersección
entre dos capas consecutivas.
Figura 9.11. Incremento en peso de la columna de residuos durante el proceso de
saturación.
Figura 9.12. A) Evolución de la humedad en función del tiempo en tres puntos a diferentes
profundidades de la columna de residuo durante el ensayo de saturación
Figura 9.13. Evolución de la humedad relativa en dos puntos en profundidad de la columna
de residuos.
Figura 9.14. Evolución de la succión en función del tiempo en el interior de la columna
durante el proceso de saturación
Figura 9.15. Curva de retención del ciclo de mojado, elaborada con las medidas del
psicrómetro, tensiómetros y el TDR utilizados durante el proceso de saturación
de la columna de residuos.
Figura 9.16. Curva de retención del ciclo de mojado, elaborada con las medidas del
psicrómetro sobre muestras individuales y la obtenida en la columna durante la
saturación
Figura 9.17. Perfil de humedad en profundidad a diferentes intervalos de tiempo en la
columna de residuos durante el proceso de saturación.
Figura 9.18. Evolución de la temperatura en profundidad en la columna de residuos.
Figura 9.19. Consolidación del material de la columna durante la saturación.
Figura 9.20. Resultados del ensayo de permeabilidad realizado en la columna para flujo
estacionario y gradiente hidráulico constante.
Figura 9.21. Representación de los resultados de los diferentes ensayos de permeabilidad
realizados en la investigación.
Figura 9.22. Curva de llegada del PFBA en el ensayo de flujo y transporte realizado en la
columna de residuo con grietas de desecación y estratificación.
Figura 9.23. Representación del ensayo de trazador en el medio poroso homogéneo y de la
columna con presencia de flujo preferencial.
Figura 9.24. Curva de llegada del Ni en el ensayo de flujo realizado en la columna de
residuos con grietas de desecación y estratificación.
Figura 9.25. Curvas de llegada del ensayo de flujo y transporte de Ni por el medio poroso y
por la columna de residuo con grietas de desecación.
Figura 9.26. Masa adsorbida de Ni en tres puntos pertenecientes a diferentes capas de la
columna de residuo.
Figura 9.27. Concentración de Ni(II) en los diferentes puntos analizados con respecto a su
distancia a la grieta.
Figura 9.28. Resultados de la modelación de los ensayos de flujo y transporte con el
trazador PFBA. A) Columna con medio poroso homogéneo. B) Columna con
grietas de desecación y estratificación.

333
333
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359
363

�Listado de figuras

Figura 9.29. Resultados de la modelación de los ensayos de flujo y transporte con Ni. A)
Columna con medio poroso homogéneo. B) Columna con grietas de desecación y
364
estratificación.
Figura 9.30. Resultados de la modelación de los ensayos de flujo y transporte con Ni.
365
Variando el parámetro β.

453

�455

Lista de tablas

Listado de tablas
16
Tabla 1.1A. Comportamiento anual de los vientos.
Tabla 1.1B. Composición mineralógica predominante por zona del corte laterítico (en % en
27
peso semicuantitativo a partir de los resultados de rayos X
Tabla 1.2. Composición de los principales elementos después del proceso de lixiviado y
lavado del mineral laterítico (% en peso de la masa).
Tabla 1.3. Volumen de residuos generados por las actividades metalúrgicas.
Tabla 1.4. Composición de los residuos líquidos (mg/L).
Tabla 1.5. Composición de los residuos sólidos que se depositan en las presas de colas (%
en peso).
Tabla 2.1. Principales minerales presentes en los residuos mineros.
Tabla 2.2. Características físicas de residuos minero-metalúrgicos almacenados en presas y
escombreras (tailing dam) valores medios indicativos.
Tabla 2.3. Relación de algunos ejemplos del impacto ambiental de las actividades minerometalúrgicas en diferentes condiciones geográficas.
Tabla 2.4. Ejemplo de falla de escombreras y presas de residuos en diferentes partes del
mundo.
Tabla 3.1. Relación de los puntos de muestreo de las aguas superficiales, subterráneas y
residuales.
Tabla 3.2. Los métodos de análisis para la determinación de los diferentes elementos
(Buurman et al., 1996).
Tabla 3.3. Procedimiento de extracción secuencial en 7 fases.
Tabla 3.4. Características iniciales de las muestras empleadas en los diferentes ensayos.
Tabal 3.5. Características de la columna empleada en el estudio de flujo y transporte de
solutos conservativos y no conservativos en el laboratorio.

51
35
36
37
51
54
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82
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99

Tabla 5.1. Principales características hidrogeológicas de los diferentes unidades acuíferas
149
presentes en el área de estudio.
Tabla 5.2. Especies acuosas en que se encuentran los principales elementos detectados en
179
las aguas superficiales y subterráneas
181
Tabla 5.3. Índice de saturación en las diferentes especies minerales.
Tabla 6.1. Principales características de las presas de estériles.
Tabla 6.2. Composición mineralógica de los residuos.
Tabla 6.3. Principales características del agua intersticial de las dos presas de residuos
representativas de los dos procesos metalúrgicos
Tabla 6.4. Principales componentes de los residuos
Tabla 6.5. Hopanos identificados.
Tabla 6.6. Esteranos y Diasteranos identificados.
Tabla 6.7. En la izquierda los HAPs, presentes en la muestra ACL (pirometalúrgica). En la
derecha aparecen señalados los que se encuentran en la lista de elementos
peligrosos de la EPA.
Tabla 6.8. Propiedades físicas de los residuos.
Tabla 6.9. Parámetros de los ensayos edométricos.
Tabla 6.10. Valores de Po y λ obtenidos del ajuste de las curvas de retención.
Tabla 6.11. Principales resultados del ensayo de retracción en bandejas.

187
188
189
190
190
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214

227
Tabla 7.1. Media de las principales propiedades físico - químicas de los residuos.
228
Tabla 7.2. Características de los metales usados en el ensayo de flujo y transporte.
Tabla 7.3. Relación de las concentraciones de soluto en la solución acuosa para la que se
231
realizó la isoterma de adsorción.

�456

Lista de tablas

Tabla 7.4. (no existe)
Tabla 7.5. Valores de pH inicial y final de los ensayos de adsorción y desorción en función
del tiempo (minutos) para el Ni (II), Cr(VI) y Mn(II).
Tabla 7.6. Valores de pH para los que la carga de las partículas sólidas es igual a cero
Tabla 7.7A. Valores de Kf y n calculado para los dos residuos a partir de las isotermas de
adsorción.
Tabla 7.7B. Valores de Kf y n calculado para los dos residuos a partir de las isotermas de
desorción.
Tabla 7.8. Características de los suelos con que se comparan los residuos en la adsorción
del Ni(II).
Tabla 7.9. Características de los suelos con que se comparan los residuos en la adsorción
del Cr(VI).
Tabla 7.10. Características de los suelos con que se comparan los residuos en la adsorción
del Mn(II).
Tabla 7.11. Características de la columna de residuo utilizada en los diferentes
experimentos de transporte de solutos en medio poroso
Tabla 7.12A. Análisis de los momentos curvas de paso del trazador PFBA
Tabla 7.12B. Análisis de la curvas de paso del trazador PFBA normalizada
Tabla 7.13. Características del ensayo de flujo y transporte de Ni(II) con procesos de
adsorción-desorción en los dos residuos
Tabla 7.14. Características del ensayo de flujo y transporte de Mn(II) con procesos de
adsorción-desorción en los dos residuos
Tabla 7.15. Características del ensayo de flujo y transporte de Cr(VI) con procesos de
adsorción-desorción en los dos residuos
Tabla 7.16A. Características del ensayo de flujo y transporte de los tres metales con
procesos de adsorción - desorción en el residuo ACL
Tabla 7.16B. Comparación de la adsorción de los metales (Ni, Cr y Mn) por separado y
juntos en un ensayo de flujo y transporte a una misma velocidad
Tabla 7.16C. Características del ensayo de flujo y transporte de Ni y Mn con procesos de
adsorción - desorción en el residuo ACL
Tabla 7.16D. Comparación de la adsorción de los metales Ni y Mn por separado y juntos en
un ensayo de flujo y transporte a una misma velocidad
Tabla 7.17. Resultados de la composición de las muestras de residuo de acuerdo con los
análisis semicuantitativos del microscopio electrónico antes y después de
realizado el ensayo de flujo y transporte con adsorción y desorción
Tabla 7.18. Características de la columna de vidrio empleada en cada uno de los ensayos de
flujo con los diferentes metales.
Tabla 7.19. Principales resultados de los ensayos de flujo y transporte en columnas con
diferentes pH y presión atmosférica
Tabla 7.20. Principales resultados de los ensayos de flujo en columnas con proceso de
adsorción de metal a diferentes concentraciones iniciales en la solución (Co) y pH
constante.
Tabla 7.20. Principales resultados de los ensayos de flujo en columnas con los tres metales
a una misma velocidad de flujo, pH de la solución y concentración (Cw).
Tabla 8.1. Valores de Kf, n, KL y R.
Tabla 8.2 Características de las columnas usadas en los ensayos de flujo con el PFBA
Tabla 8.3. Tabla resumen de los parámetros utilizados para el ajuste de las curvas de
llegada de los ensayo de flujo y transporte de los tres metales en las columnas de
residuo ACL y SAL.
Tabla 9.1. No existe.
Tabla 9.2. Principales características finales de la capas de residuo que conforman la
columna.
Tabla 9.3. Valores de Po y λ obtenidos del ajuste de la curva de retención.

243
244
247
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320
335
347

�457

Lista de tablas

Tabla 9.4. Análisis de la curva de paso del trazador PFBA.
Tabla 9.5. Análisis de la curva de llegad del Ni.
Tabla 9.6. Masa de Ni(II) adsorbida en cada una de las capas que conforman la muestra de
residuo respecto a la distancia del punto de muestreo a la zona de fisuras
Tabla 9.7. Datos del ensayo con la fluoresceína sódica.

355
356
359
360

�459

Listado de fotos

Listado de fotos
Foto 1.1. Afloramiento de las rocas ultrabásicas muy agrietadas. Carretera Moa-Sagua
Foto 1.2.Grietas y planos de falla en las rocas ultramáficas.
Foto 1.3. Grietas de una de los muros de la presa 2 de la Figura 1.3, producidas por el
seísmo de 1995.
Foto 1.4. Zonas del corte laterítico (yacimiento, Moa).
Foto 1.5. Vista de la mina a cielo abierto de uno de los yacimientos de níquel en
explotación, se observa la inundación por agua en la parte baja.
Foto 1.6. Erosión en cárcava en una escombrera.
Foto 1.7. Vertido de los residuos del proceso ACL.
Foto 2.1. Vertido de residuos metalúrgicos en una de las presas de la industria cubana del
níquel.
Foto 2.2. Imagen obtenida mediante el microscopio electrónico de una muestra de residuo
de una de las presas del residuo del proceso de lixiviación carbonato amoniacal
(ACL). Moa (Cuba),
Foto 2.3. Precipitados de óxidos e hidróxidos de hierro en las orillas del río Moa, Cuba.
Foto 2.4. Intersección del nivel freático en una mina de níquel a cielo abierto. Moa, Cuba.
Foto 2.5. Emanaciones gaseosas de una planta metalúrgica procesadora de Ni y Co. Moa,
Cuba
Foto 2.6. Erosión del dique de una presa de residuos, debido al desbordamiento de esta por
el agua.
Foto 3.1. Bandeja usada en los ensayos de retracción.
Foto 3.2. Contenedor donde se realizaron los ensayos de retracción y agrietamiento por
desecación.
Foto 3.3. Equipo de tracción utilizado en los ensayos de resistencia a la tracción directa.
Foto 3.4. Columnas usadas en el laboratorio para los ensayos de flujo y transporte de
solutos.
Foto 3.5. Componentes de la columna para el estudio de las propiedades hidromecánicas
del residuos.
Foto 3.6. Sensores de la columna instrumentada.

21
23
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26
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31
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103
104

Foto 5.1. Vertido de los residuos sólidos en la presa de residuo del procesos de lixiviación
137
ácida
Foto 5.2. Vertido de las aguas residuales y los residuos sólidos en la presa de residuo del
138
procesos de lixiviación carbonato amoniacal
Foto 6.1. Se puede apreciar el vertido y circulación de los residuos mineros en una de las
presas de residuos. Obsérvese la presencia de capas estratificadas de un espesor
muy fino, así como la presencia de grietas de desecación en la parte inferior
derecha.
Foto 6.2. Grietas de desecación en los meses de julio y agosto en la balsa 3 residuo ACL y
5 residuo SAL
Foto 6.3. Imagen del microscopio electrónico del residuo ACL, donde se observa una
partícula de materia orgánica de forma esférica en el centro y un cristal de yeso en
la parte inferior derecha
Foto 6.4. Imagen del microscopio electrónico donde se observa la presencia de
microorganismos en los residuos
Foto 6.5. Granulometría de una muestra del residuo ACL en una imagen del microscopio
electrónico.
Foto 6.6. Fotografía de algunas muestras rotas en el ensayo de compresión simple, nótese
el plano de rotura, la disminución de altura de las muestras cilíndricas es el
resultado de la deformación vertical experimentada debido al mayor grado de

186
186
191
193
195

�460

Listado de fotos

saturación.
Foto 6.7. A) Fotografía de algunas muestras rotas por el ensayo Brasileño. B) Equipo de
tracción directa. C) prensa usada en el ensayo Brasileño.
Foto 6.8. Fotografías de tres muestras sometidas al ensayo triaxial.
Foto 6.9. A) Imagen del recipiente utilizado para lograr el equilibrio de las muestras con
una solución salina. B) Muestras utilizadas para la determinación de la succión en
el psicrómetro.
Foto 6.10. Foto de un desecador usado en los ensayos de retracción. Se aprecia que la
muestra de residuo en la bandeja está agrietada.
Foto 6.11. Se muestra el agrietamiento de tres capas de residuo de diferente espesores
secadas en el laboratorio bajo diferentes condiciones de humedad relativa
Fotos 6.12. Muestras sobre las que se determinó la permeabilidad en el ensayo triaxial.

199
200
202
204
212
213
221

Foto 9.1. Disposición de la columna para el estudio de las propiedades hidromecánicas de
330
los residuos.
Foto 9.2. Grietas de desecación y precipitación de sales debido a la evaporación en la
superficie de la capa 11 de la muestra de residuo. Nótese la presencia de un gran
337
número de fisuras.
Foto 9.3. Aspecto de una sección de la columna después de realizar el experimento con la
361
fluoresceína sódica.

�1

Entidades colaboradoras
ENTIDADES COLABORADORAS

La realización y culminación de una investigación que incluya la realización de experimentos
requiere de la colaboración y participación de un gran número de personas y entidades que permiten
la fabricación y puesta a puntos de los equipos y demás dispositivos. A continuación relacionamos
las empresas constructoras y suministradoras que participaron en la construcción de equipos de esta
tesis doctoral a las cuales queremos agradecer su colaboración y eficiencia en la realización de los
equipos y dispositivos experimentales desarrollados.
TALLERES

P. SALVADOR ABELLANER S.A.
JUAN GIMÉNEZ E HIJOS S.L. (GIMSAN)
SERV-IMP.

ACEROS

CALITOR S.A.
ACEROS BERGARA S.A.
VALBRUNA IBERICA S.L.
STALER S.A.
SCHRÖDER INTERNACIONAL S.L.

SINTERIZADOS Y RECUBRIMIENTOS

IBÁÑEZ INDUSTRIAL S.A. (IBINSA)
ZINCADOS PERFILES S.A. (ZINPERSA)

SUMINISTROS

FERRETERÍA INDUSTRIAL ACAB S.A.
NORMALIZADOS AC, S.L.
SERVICIO ESTACION

PLÁSTICOS

COMERCIAL SERVIPLAST S.L.
SERTU S.A.
COMPLAS POLIGLAS
CUNITEX

ELEMENTOS DE PRESION

GOODAIR S.L.
CENTRALAIR S.A.
INTERSEAL S.A.

ELECTRONICA Y VARIOS

ONDA RADIO S.A.
VIDRIOS JOSE MAGRANS.

1

�</text>
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                <text>Estudio experimental de flujo y transporte de cromo, níquel y manganeso en residuos de la zona minera de Moa (Cuba): influencia del comportamiento hidromecánico</text>
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                <text>Roberto L. Rodríguez Pacheco</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa&#13;
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                    <text>Tesis Doctoral: CIENCIAS TÉCNICAS

Estudio morfotectónico de Moa y
áreas adyacentes para la evaluación
de riesgos de génesis tectónica

ALINA RODRIGUEZ INFANTE

MOA 1998

www.ismm.edu.cu/edum

�REPÚBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR
INSTITUTO SUPERIOR MINERO METALÚRGICO
¨Dr. Antonio Núñez Jiménez¨

FACULTAD DE GEOLOGÍA Y MINAS
DEPARTAMENTO DE GEOLOGÍA

TESIS EN OPCIÓN AL GRADO CIENTÍFICO DE
DOCTOR EN CIENCIAS GEOLÓGICAS

AUTOR: ALINA RODRIGUEZ INFANTE

MOA, 1998

�A. Rodríguez Infante

SINTESIS
La presente Investigación titulada Estudio morfotectónico de Moa y áreas adyacentes
para la evaluación de riesgos de génesis tectónica se ha realizado con el objetivo de
profundizar en el conocimiento geólogo tectónico del territorio de forma tal que permita
establecer los sistemas de estructuras activas y bloques morfotectónicos, caracterizar
los movimientos tectónicos contemporáneos y su incidencia en los sectores de máximo
riesgo de origen tectónico.
Para lograr el objetivo propuesto fueron utilizados un conjunto de métodos geólogo geomorfológicos entre los cuales se encuentran los métodos morfométricos, de
fotointerpretación geológica, trabajo de campo y estudio microtectónico. Paralelamente
fue utilizada la información geodésica y geofísica de investigaciones precedentes.
Como resultado de los trabajos se determinaron las zonas geomorfológicas
fundamentales, denotándose un predominio de las zonas con

relieve de montaña

sobre el de llanura, se cartografiaron los cuatro sistemas de estructuras tectónicas de
fractura que cortan las rocas del área, caracterizándose cada uno en dependencia de
su morfología y ambiente geotectónico de formación y se delimitaron nueve bloques
morfotectónicos que se diferencian por sus rasgos morfológicos y tectónicos y que se
desplazan entre si formando un sistema de horts y grabens, con una tendencia general
al ascenso. A partir de los resultados antes relacionados se determinaron los diferentes
tipos de riesgos a los cuales se encuentra expuesto el medio ambiente debido a la
amenaza que constituyen los movimientos tectónicos en la región, estableciéndose
cuatro zonas de magnitudes del riesgo total y se propusieron las medidas generales
con vista a mitigar los efectos dañinos al medio.

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�A. Rodríguez Infante

INDICE

Página

INTRODUCCION
CAPITULO I. Caracterización Geólogo Geomorfológica del territorio.
Introducción.
Base Teórica de la Investigación.
Metodología de la Investigación.
Trabajos Precedentes.
Características Geológicas del Territorio.
Geomorfología del Territorio.
Conclusiones.
CAPITULO II. Morfotectónica y Geodinámica del territorio de Moa.
Introducción.
Rasgos geotectónicos evolutivos de la región.
Principales sistemas de fallas del territorio.
Bloques morfotectónicos.
Neotectónica.
Conclusiones.
CAPITULO III: Evaluación de riesgos de origen tectónico.
Introducción.
Metodología para el Análisis de Riesgo.
Amenaza Natural.
Riesgos Específicos.
Zonificación de Riesgos Tectónicos.
Conclusiones.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES.
Conclusiones.
Recomendaciones
BIBLIOGRAFIA.
Publicaciones del autor.
Referencias Bibliográficas.
RELACION DE MATERIALES GRAFICOS.

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�A. Rodríguez Infante

INTRODUCCION

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�A. Rodríguez Infante

INTRODUCCION .
A raíz del cese de los convenios de colaboración de Cuba con los países del Consejo
de Ayuda Mutua Económica y la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas, se hizo necesaria la mixtificación de la economía, de la cual es pilar
importante la industria niquelífera que necesitó no sólo de la búsqueda de mercado
para la venta de sus productos, sino también de inversiones que garantizarán su
desarrollo

tecnológico

bajo

las

regulaciones y exigencias de la tecnología

contemporánea.
El mayor por ciento de las instalaciones de la industria del níquel - actuales y futuras se ubican en el territorio de Moa, el que se encuentra enclavado en una región de
máxima complejidad geólogo-tectónica y en el cual han ocurrido recientes movimientos
telúricos indicadores de una tectónica activa que puede causar daños a las obras
industriales y sociales en funcionamiento o en construcción.
Lo anterior conllevó a la necesidad de determinar las principales estructuras tectónicas
activas de la región para caracterizar la geodinámica del territorio a través del estudio
de los movimientos de bloques morfotectónicos y con ello, poder determinar los
sectores de máxima vulnerabilidad tanto para el ecosistema como para las
construcciones socioeconómicas ante la ocurrencia de procesos tectónicos.
A partir de este problema y a solicitud del gobierno municipal, el Centro Nacional de
Investigaciones Sísmicas, GEOCUBA y el Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa
en coordinación con la Unión de Empresas del Níquel se iniciaron los trabajos de
investigación sismotectónica del territorio del que forma parte el presente trabajo, el
cual se desarrolla en un área de aproximadamente 865 km2 comprendida de este a
oeste desde la zona de Santa María en la provincia Guantánamo hasta el río Cananova
del municipio Sagua de Tánamo en la provincia Holguín, garantizándose que quedaran
incluidas todas las estructuras que de forma directa o indirecta tienen influencia sobre
la zona de Moa.
El objetivo de las investigaciones es profundizar en el conocimiento geólogo-tectónico
del territorio de Moa que permita establecer los sistemas de estructuras activas y
bloques morfotectónicos, caracterizar los movimientos tectónicos contemporáneos y su
incidencia en los sectores de máximo riesgo de origen tectónico.

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�A. Rodríguez Infante

Es necesario dejar aclarado en esta introducción que no es objetivo de estas
investigaciones el cálculo económico del impacto ambiental ante la ocurrencia de los
procesos tectónicos y sólo se persigue la identificación de los factores o elementos del
medio ambiente susceptibles de ser alterados o modificados por la acción de éstos, lo
que constituye la etapa inicial en los estudios de impacto ambiental [22].
En la realización de las investigaciones se tomó como base la información geológica
que sobre el territorio existe, la que se puede catalogar de variada y abundante,
justificada por el gran interés que desde el punto de vista económico revisten los
yacimientos de corteza de intemperismo ferroniquelífera, desarrollados sobre las rocas
ultrabásicas serpentinizadas del complejo ofiolítico y los yacimientos de cromitas,
también asociados a dicho complejo.
Desde el punto de vista tectónico las investigaciones precedentes han sido escasas, tal
ves justificado por la alta complejidad tectónica de la región donde afloran las rocas de
la antigua corteza oceánica emplazadas a través de un complejo proceso de acreción
durante el periodo Cretácico-Paleógeno, al cual se han superpuesto eventos tectónicos
más jóvenes. No obstante, es imprescindible aclarar que con anterioridad se han
realizado investigaciones morfotectónicas y sismotectónicas a escala regional, así
como en la C H A Oriente Norte y en el complejo hidroenergético Toa Duaba.
Sin embargo, para el territorio de Moa se hace cada día más necesario profundizar en
el estudio tectónico, no sólo por la importancia que reviste para los trabajos de
búsqueda, prospección y explotación de los recursos minerales existentes y el
conocimiento estructural de las rocas sobre las cuales se desarrollan los mismos, sino
también para garantizar una mejor proyección de las obras construidas por el hombre y
protección del medio ambiente en general, constituyendo la presente investigación una
novedad al realizar la clasificación morfotectónica a escala local y caracterizar los
riesgos de la dinámica tectogénica en un sector de interés en el desarrollo industrial.
Para lograr el objetivo propuesto se partió de la hipótesis de que a pesar de existir un
predominio o tendencia al levantamiento de la región, la presencia de formas
contrastantes y alineadas del relieve, los desplazamientos laterales de elementos
geólogo - geomorfológicos e incluso en ocasiones rotacionales, y la propia ocurrencia
de actividad sísmica en el territorio, indican la existencia de desplazamientos no
homogéneos ni unidireccionales entre todos los sectores de la corteza terrestre, lo que
debe reflejarse en su superficie. Por ello se procedió a la aplicación de los métodos
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�A. Rodríguez Infante

geológicos convencionales en conjunto con los métodos geomorfológicos y geodésicos
para así realizar la interpretación y descripción de las estructuras presentes y con ello
determinar las áreas de mayor peligro y riesgo ante los procesos geológicos de origen
tectónico.
La consecución de las tareas propuestas a partir de la búsqueda, procesamiento,
comprobación y sistematización de los resultados constituye sólo un punto de partida
para el conjunto de tareas que deben emprenderse en la región con vista a hacer más
eficiente e integral el uso de los recursos naturales, quedando implícito en ello tanto las
reservas minerales como el medio geográfico.
Respecto a esta etapa de trabajo los resultados a obtener serán de aplicación y de
hecho algunos ya han sido aplicados, en organismos y empresas del territorio o que
operan en el mismo. Un ejemplo de esto ha sido la decisión de replantear la planta de
amoniaco y la valoración de las variantes posibles para su ubicación definitiva, así
como la monumentación y monitoreo geodésico de la presa Nuevo Mundo,
profundizándose además en los trabajos en la zona de Quemado del Negro donde se
construye la tercera industria niquelífera del municipio.
Al quedar concluidas las investigaciones los mapas tectónicos y de riesgo del territorio
constituirán un material de indispensable consulta para la dirección de inversiones de la
industria del níquel, la empresa constructora y el gobierno municipal en la planificación,
proyección y construcción de obras sociales e industriales.
Similar papel jugará para los organismos e instituciones responsabilizados con el
estudio, control y conservación del medio ambiente y factores de riesgos del
ecosistema, al poder conocer los puntos de posibles alteraciones y con ello proyectar
las tareas a desarrollar para evitar o minimizar los efectos de los procesos
geodinámicos.
En cuanto a los trabajos de prospección geológica, la información obtenida referente a
las zonas de afloramiento de las rocas del complejo máfico y ultramáfico conjuntamente
con las condiciones geomorfológicas que caracterizan cada sector, constituye un
criterio de orientación para la búsqueda y prospección más racional de las áreas de
desarrollo de las cortezas de intemperismo de interés industrial, pudiendo incluso
valorar la posible orientación de búsqueda de cortezas de tipo lineal en las zonas de
fallas profundas así como en el estudio de posibles zonas de mineralización secundaria
asociadas a los sistemas de fracturas.

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�A. Rodríguez Infante

Paralelo a ello los resultados del trabajo permitirán a los órganos de la Defensa Civil
confeccionar los planes de medida ante desastres naturales y la proyección de obras
de carácter militar.
En la elección de los métodos de trabajo se partió del hecho de que las estructuras
geológicas a través de las cuales ocurren los principales movimientos neotectónicos y
en particular los movimientos sísmicos, se reflejan en el relieve a través de diversos
criterios e índices, que permiten su identificación con la aplicación de los métodos de
fotointerpretación geológica y geomorfológica, los métodos morfométricos, trabajos de
campo, estudios microtectónicos locales y el procesamiento de la información
geodésica y geofísica existente sobre el territorio, asumiéndose como línea
metodológica la determinación de los principales alineamientos a través de los métodos
antes mencionados, búsqueda de los criterios que identificaran a éstos como
estructuras tectónicas, procediéndose luego a su comprobación y caracterización, lo
que permitió la determinación de los sectores o bloques morfotectónicos en que se
encuentra dividido el territorio y que se diferencian entre sí por las medidas de las
formas de relieve que lo caracterizan como son el grado de la pendiente, intensidad de
erosión de fondo, nivel de base de los ríos y densidad relativa del drenaje; por el
sentido y magnitud de los desplazamientos horizontales y verticales resultantes de los
movimientos neotectónicos actuantes y que se encuentran separados entre sí por fallas
activas. Finalmente se determinaron las zonas con diferentes grados de riesgo a partir
de su posición respecto a las estructuras activas y elementos del medio ambiente
expuestos a la amenaza tectónica.
Los resultados de las investigaciones se presentan en unas memorias escritas en tres
capítulos y seis anexos gráficos.
En el desarrollo de la tarea investigativa se enfrentaron limitaciones tales como:
•

Encubrimiento de la información geólogo tectónica originado por la actividad
antropogénica. Este fenómeno se pone de manifiesto en ocasiones en sectores de
gran complejidad lo cual ha ocurrido por recubrimiento de la superficie debido a los
movimientos de tierra o por la propia obra construida como ocurre en el área de Las
Camariocas y en el puerto de Moa o por alteraciones de la intensidad de
cizallamiento de las rocas por el uso de explosivos en el proceso constructivo como
sucede en la presa Nuevo Mundo y alrededores de las áreas de construcción de
túneles y carreteras.
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�A. Rodríguez Infante

• La información geodésica ha sido utilizada en ocasiones con reserva debido a la
existencia de puntos de control geodésicos en mal estado de conservación que han
provocado incorrecciones en las nivelaciones reiteradas y la localización de algunos
puntos geodésicos que aportan datos de poca utilidad geológica lo cual podemos
ejemplificar con los puntos situados en la ladera oriental del Cerro de Miraflores
ubicados a lo largo de la línea de falla y paralelo a lo largo de la carretera Sagua Moa. Cobra importancia la ausencia de redes geodésicas en algunas áreas de
interés como por ejemplo en todo la porción septentrional de las estructuras
principales.
•

Ausencia de materiales fotográficos a escalas detalladas, así como de fotografías
aéreas tomadas en fecha reciente que permitieran hacer comparaciones cualitativas
y cuantitativas de las variaciones morfológicas y tectónicas antes y después de los
movimientos sísmicos ocurridos. De igual forma, por limitaciones económicas no se
ha podido hacer más intenso y adecuado de las imágenes cósmicas digitalizadas.

• Desde el punto de vista geológico, la gran complejidad tectónica que caracteriza el
cinturón ofiolítico cubano y en especial su bloque oriental dado por la superposición
de estructuras de diferentes génesis, estilos y períodos de formación lo que se
agrava por la ausencia de perforaciones profundas, registros geofísicos detallados,
en particular sísmicos y datos geodésicos históricos, estando limitado estos últimos
al período 1990-1997.
A pesar de las limitaciones señaladas se desarrollaron las etapas de trabajo previstas y
el objetivo propuesto fue cumplido, con la colaboración de investigadores del Centro
Nacional de Investigaciones Sísmicas (CENAIS), la Unión de Empresas del Níquel y el
Departamento de Geología del Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa.
El autor con anterioridad a este trabajo ha desarrollado investigaciones relacionadas
con la temática enmarcadas en el contexto regional y a diferentes escalas como son:
• Análisis Estructural del Macizo Mayarí - Baracoa, en los años 1980-1985 en proyecto
conjunto con especialistas del Centro de Investigaciones Geológicas.
• Estudio Geólogo Geomorfológico de la Provincia Guantánamo, en el período 19851990 en coordinación con el CENAIS.
• Estudio Fotogeológico y Morfométrico del área de Mayarí, en el período 1990-1991
en colaboración con la Empresa de Construcciones Militares de Holguín.

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�A. Rodríguez Infante

Como parte de estas investigaciones el autor ha dirigido un total de diecinueve trabajos
de diplomas, ha publicado doce artículos científicos y los resultados han sido expuestos
en diferentes eventos de ciencia y técnica, en los Talleres de Protección del Medio
Ambiente PROTAMBI ’95 y PROTAMBI ’97 y en los Talleres Municipales de Sísmica.

10

�A. Rodríguez Infante

CAPITULO I

11

�A. Rodríguez Infante

CAPITULO

I:

CARACTERIZACION

GEOLOGO

–

GEOMORFOLOGICA DEL TERRITORIO.

Introducción.
Base Teórica de la Investigación.
Metodología de la Investigación.
Trabajos Precedentes.
Características Geológicas del Territorio.
Geomorfología del Territorio.
Conclusiones.
Introducción.
El esquema morfotectónico de un territorio establece la relación existente entre la
tectónica nueva y el relieve actual con el objetivo de mostrar las morfoestructuras por
su grado de actividad y pronosticar la posible incidencia de los procesos geotectónicos
en el medio ambiente.
Dentro del objetivo del trabajo se encuentra la determinación de las principales
estructuras activas del territorio y los bloques morfotectónicos que constituyen el
mismo, haciéndose necesario estudiar las principales características geológicas que
permitan conocer la sucesión de eventos geológicos y en particular tectónicos que han
ocurrido en el desarrollo regional y con ello caracterizar la tendencia de la geodinámica
actual, así como determinar las características geomorfológicas a través de las formas
y medidas del relieve que muestren las condiciones geológicas y tectónicas bajo las
cuales se originan y con estos criterios poder establecer los límites activos de los
bloques morfotectónicos y los parámetros que lo identifican.
Es por ello que en este capítulo, después de establecer la base teórica que sustenta la
investigación y la metodología seguida para su ejecución, se hace el análisis de las
principales características geológicas y geomorfológicas del área que permiten la
confección del esquema morfotectónico del territorio.
12

�A. Rodríguez Infante

Base Teórica de la Investigación.
La región de Moa constituye desde el punto de vista geológico y económico un área de
marcado interés por la presencia de uno de los mayores yacimientos de níquel del
mundo asociado a las cortezas de intemperismo ferroniquelíferas desarrolladas sobre
las rocas ultrabásicas serpentinizadas del macizo ofiolítico del nordeste de Cuba
Oriental. Conjuntamente con los yacimientos niquelíferos se encuentran presentes
otras manifestaciones minerales como las zeolitas, cromitas refractarias y otras
materias primas no metálicas que hacen a la región altamente interesante y justifican
el desarrollo minero metalúrgico de la misma.
Geológicamente el área se caracteriza por su gran complejidad encontrándose
frecuentemente la superposición de eventos de edades y estilos diferentes que directa
e indirectamente interfieren en la génesis, desarrollo y conservación de los yacimientos
ferroniquelíferos, en el relieve y en la ocurrencia de fenómenos naturales de carácter
geodinámico que afectan la actividad socioeconómica y alteran el medio ambiente.
Dentro de estos últimos han tomado gran fuerza en la región los movimientos sísmicos
como los ocurridos en marzo de 1992 de intensidad VI grados en la escala MSK y
marzo de 1994 de intensidad IV en la escala MSK, los que se considera han sido
originados por la reactivación de la llamada falla Sabana por algunos investigadores o
zona de sutura según otros y que constituye el límite norte del Bloque Oriental Cubano
con la Placa Norteamericana debido a las condiciones geotectónicas imperantes en
Cuba oriental, condicionado por los movimientos asociados a la zona de fractura Cauto
- Nipe y a la falla Oriente que limita la estructura cubana con la Placa del Caribe. Este
comportamiento geotectónico a su vez mantiene activas las estructuras locales.
Es lógico considerar la importancia que para la región tiene la profundización de los
conocimientos geólogo - tectónicos del territorio enfatizando en aquellas estructuras de
carácter tectónico activo, la determinación de los sectores de máxima vulnerabilidad y
riesgo ante eventos de génesis geodinámica, así como la caracterización tectónica de
áreas constructivas para la prevención de daños ante desastres naturales.
Para dar cumplimiento a los objetivos propuestos se hizo necesario determinar los
principales sistemas tectónicos presentes en la región, caracterizando cada uno de
ellos en dependencia de su edad, dirección, magnitud y papel que desempeñan en la
configuración morfológica y tectónica actual del territorio. El estudio de estas
13

�A. Rodríguez Infante

estructuras y sistemas a los cuales pertenecen, se realiza tomando como base la teoría
movilista que explica las características y evolución de la litosfera terrestre, aplicando
para ello un conjunto de métodos geológicos, geomorfológicos, geofísicos y geodésicos
que garantizan un mejor cartografiado y mayor confiabilidad en las conclusiones sobre
su influencia en los procesos geodinámicos.
Al quedar determinadas las estructuras tectónicas principales se estableció el sistema
de bloques morfotectónicos en dependencia del estilo morfológico y caracterización
tectónica lo que a su vez, permitió arribar a conclusiones sobre la dirección y magnitud
de los desplazamientos bajo los efectos de los movimientos geodinámicos actuales. En
la consecución de este objetivo fueron empleados métodos de microtectónica, datos de
mediciones geodésicas cíclicas y frecuentes de las redes ya establecidas, así como la
información geofísica.
En el caso específico de aquellas estructuras que por su edad, dimensiones y papel
que desempeñan en los procesos geodinámicos actuales fueron consideradas de
primer orden, u otras que son de gran influencia en la actividad socioeconómica de la
región se realizaron estudios detallados.
Con los datos obtenidos en la solución de los problemas antes descritos se procedió a
la confección del mapa de riesgo ante los fenómenos sismotectónicos que permite
establecer las áreas de posible desarrollo socioeconómico así como la toma de
medidas técnicas ingenieriles en las obras ya construidas en sectores de alta
peligrosidad.
Metodología de la Investigación.
La metodología seguida durante las investigaciones, que de forma resumida y por
etapas de trabajo se presenta a continuación no difiere en esencia de la metodología
de las investigaciones geológicas en general, pero que al aplicar de forma combinada
los métodos morfométricos y fotointerpretativos con la información geofísica y
geodésica existente hacen más económicos los trabajos geológicos.
Primera Etapa: Preliminar. El primer problema a solucionar lo constituyó el
establecimiento del área de trabajo que debía garantizar que quedaran incluidas en ella
todas las estructuras que de forma directa o indirecta condicionaran la dinámica de los
sectores que conforman el territorio. Partiendo del objetivo propuesto en la
investigación se asumió el área comprendida entre los ríos Cananova al oeste y Santa
14

�A. Rodríguez Infante

María al este, extendiéndose de norte a sur desde la barrera arrecifal que bordea al
litoral hasta la vertiente meridional del Alto de la Calinga que forma parte de la divisoria
principal del sistema montañoso Moa-Baracoa, abarcando un área aproximada de 865
km2 de las cuales 712 km2 corresponden al territorio insular emergido y el resto a la
zona acumulativa marina comprendida entre el litoral y la barrera coralina. Lo anterior
se muestra en el anexo gráfico No. 1.
Según el sistema de coordenadas Lambert el área se encuentra enmarcada entre los
puntos:
X: 680 000 - 721 000
Y: 207 000 - 232 000
En esta etapa de trabajo se estableció la escala, asumiéndose como escala básica
para la aplicación de los métodos morfométricos y de comprobaciones de campo para
los sectores de máxima complejidad la escala 1: 25 000, la escala 1: 50 000 para la
presentación final y resumida de la información obtenida y la escala 1: 100 000 para la
presentación de algunos anexos adicionales.
Se definió el conjunto de métodos a aplicar que comprenden la utilización simultánea
de métodos morfométricos, de fotointerpretación geólogo geomorfológica, trabajos de
campo y microtectónica con el uso además de informaciones adicionales geodésicas y
geofísicas; se realizó la selección de los materiales primarios y se procedió a la
búsqueda y revisión de la bibliografía.
Segunda Etapa: Fotointerpretación y Morfometría. Durante el desarrollo de esta etapa
de trabajo se realizó la fotointerpretación del territorio la cual tuvo como objetivo
fundamental la determinación de las estructuras de fracturas a partir de la aplicación de
los principios básicos de los trabajos fotogeológicos y de los criterios directos e
indirectos que permitieron la identificación de las mismas e incluso en algunos casos
hasta poder determinar su grado de actividad y posibles riesgos, así como el estudio de
las formas del relieve. Aquí debemos aclarar que aun cuando el estudio y clasificación
de las formas del relieve no constituyó un objetivo específico de la investigación, se
realizó teniendo en cuenta que a través de las geoformas quedan expresadas directa o
indirectamente las estructuras geológicas sobre la cual éstas se desarrollan y en el
estudio de los movimientos neotectónicos y caracterización de los movimientos
neotectónicos, la génesis, evolución y sistematización del relieve constituyen criterios
15

�A. Rodríguez Infante

directos de interpretación. Paralelamente a ello el estudio morfológico es un pilar básico
en la valoración de los peligros y riesgos que pueden originarse a través de la actividad
geólogo-tectónica. Paralelamente a ello se esclarecieron y en algunos casos se
establecieron contactos entre las diferentes litologías aflorantes en el territorio, teniendo
en cuenta que como objetivo del trabajo no se encuentra la confección del mapa
geológico, asumiéndose desde un inicio la base geológica a escala 1: 100 000 de
Quintas F. [93].
Los trabajos de fotointerpretación geólogo geomorfológica se realizaron con las
fotografías áreas a escala aproximada 1: 36 000 del proyecto K-10 de 1972, usándose
de forma simultánea las fotografías aéreas de escala aproximada 1: 60 000 de la Aero
Service Corporation de 1956 y las fotografías aéreas de coordenadas corregidas a
escala 1: 100 000 en la confirmación y generalización de la información. En la
interpretación fototectónica también fue utilizada la información aportada por las
fotografías cósmicas digitalizadas del territorio del vuelo conjunto y los diagramas de
alineamientos confeccionados a partir de estas.
Los trabajos morfométricos consistieron en la confección e interpretación de los mapas
de:
• Red fluvial.
• Isobasitas de segundo y tercer orden.
• Disección vertical.
• Pendientes en grados.
Finalmente se procedió a correlacionar la información obtenida por ambos métodos,
confeccionándose el esquema morfotectónico preliminar del territorio.
Tercera Etapa: Comprobaciones de Campo y Microtectónica. El trabajo de campo
consistió en las comprobaciones de las estructuras determinadas durante la segunda
etapa de trabajo en condiciones naturales, realizándose paralelamente las mediciones
de los elementos de yacencia de grietas y fracturas a ambos lados de estas estructuras
que pudieran servir de criterio para determinar el sentido del desplazamiento de los
bloques a través de los movimientos geodinámicos. Se documentaron 120 puntos de
afloramiento en las zonas de mayor complejidad geólogo tectónica y fueron medidas
7448 grietas que se procesaron estadísticamente con programas computarizados,
confeccionándose un total de 57 Diagramas de Roseta y 12 Diagramas de Contorno,
de los cuales 15 se muestran en las memorias.
16

�A. Rodríguez Infante

Con las estructuras determinadas y comprobadas, se procedió al cartografiado de las
mismas, con énfasis en aquellas que por su marcado interés socio - económico, alta
complejidad o ausencia de reportes anteriores así lo requirieron.
Cuarta Etapa: Gabinete. En esta etapa se procedió a la interpretación y procesamiento
de la información obtenida por los métodos antes relacionados, así como de la
información geodésica proporcionada por las mediciones cíclicas que se realizaron
según la línea geodinámica de Moa y en diferentes polígonos como la presa Nuevo
Mundo y Las Camariocas y la información geofísica obtenida a través de los
levantamientos aerogeofísicos de las provincias Guantánamo y Holguín [36, 66].
Como resultado del procesamiento de la información se procedió a la confección del
mapa geomorfológico donde se sistematizan los dos tipos fundamentales de relieve
que caracterizan la región, el mapa morfotectónico donde se señalan las principales
estructuras y bloques tectónicos del territorio así como, la caracterización en sentido e
intensidad de los movimientos geodinámicos actuales y el mapa de riesgos donde se
muestran las áreas vulnerables ante los fenómenos tectónicos. La metodología seguida
para la confección del mapa de riesgos está basada en la determinación de la
vulnerabilidad de los elementos en riesgo ante la amenaza natural representada por los
movimientos tectónicos en una zona geodinámicamente activa, la cual es explicada en
el desarrollo del capítulo correspondiente.
Por último se confeccionó el informe final de la investigación y el plan de medidas a
seguir para mitigar los daños al medio ambiente.
Trabajos Precedentes.
Durante la ejecución de la investigación se consultaron diferentes trabajos que para la
región oriental y en particular del territorio Moa-Baracoa se han desarrollado,
orientados algunos a la evaluación geólogo-económica de las grandes reservas
minerales asociadas al cinturón ofiolítico del noreste holguinero y otros a la
profundización del conocimiento geológico regional, constituyendo todos una valiosa
información.
A pesar de existir numerosas investigaciones y reportes sobre la geología de la zona
realizados antes del triunfo de la revolución no es hasta la década del sesenta que se
desarrollan investigaciones profundas de carácter regional, haciéndose imprescindible
mencionar los trabajos de los especialistas soviéticos A. Adamovich y V. Chejovich [1,2
17

�A. Rodríguez Infante

y 3], que constituyeron un paso fundamental en el conocimiento geológico del territorio
oriental, esencialmente para las zonas de desarrollo de cortezas de intemperismo
ferroniquelíferas. La concepción inicial de estos trabajos ha sufrido importantes
cambios con el aporte de investigaciones más recientes.
Adamovich y Chejovich [1], elaboraron un mapa geológico a escala 1: 250 000 sobre la
base de interpretaciones fotogeológicas y marchas de reconocimiento geológico en el
cual fueron limitadas las zonas de cortezas de intemperismo para el territorio Mayarí Baracoa, establecieron la secuencia estratigráfica regional y respecto a la estructura
geológica, consideraron la existencia de un anticlinal con un núcleo de rocas antiguas zócalo metamórfico - y rocas más jóvenes en sus flancos, estando cortada toda la
estructura por fallas normales que la dividen en bloques. De igual forma ellos realizaron
reconstrucciones paleogeográficas que le permitieron caracterizar el relieve pre
Maestrichtiano de la región al mismo tiempo que clasificaron el relieve actual, [3].
Las investigaciones posteriores demostraron que la estructura del territorio oriental
cubano estaba muy lejos de tener el estilo sencillo que ellos concibieron, resultando
esclarecidos algunos elementos referidos a la existencia de fuertes movimientos
tectónicos tangenciales que provocaban la aparición de secuencias alóctonas y
autóctonas intercaladas en el corte geológico, así como el emplazamiento de cuerpos
serpentiníticos en forma de mantos tectónicos alóctonos sobre las secuencias del
Cretácico Superior lo cual complica extraordinariamente la interpretación tectono estratigráfica.
De igual forma se estableció que el origen y posición geólogo-estructural de los
conglomerados y brechas de composición serpentinítica que Adamovich y Chejovich
asignan al periodo Maestrichtiano, tienen un carácter esencialmente sinorogénico
relacionado con los movimientos tectónicos de emplazamiento de los cuerpos
serpentiníticos.
En los últimos años, debido a una constante acumulación de información, se ha
originado un salto cualitativo en el grado de conocimiento geológico expresado en los
elementos citados anteriormente.
En la década del setenta se inicia una nueva etapa en el conocimiento geológico
regional y como señala F. Quintas en su tesis doctoral [93], ....se fue abriendo paso la
concepción movilista como base para la interpretación geológica....., especialmente con
posterioridad a la publicación en 1974 de los trabajos de Knipper y Cabrera [63],
quienes sobre la base de las observaciones de campo y revisión de materiales
18

�A. Rodríguez Infante

existentes plantearon que los cuerpos de serpentinitas representan fragmentos de
corteza oceánica que se deslizaron por planos de fallas profundas hasta la superficie
donde se emplazaron sobre formaciones sedimentarias del Cretácico en forma de
mantos tectónicos. Sus investigaciones no aportan información novedosa al esquema
estratigráfico regional sin embargo, abren una nueva dirección al indicar la presencia
de mantos tectónicos constituidos por rocas ultrabásicas.
En 1972 se inician investigaciones de carácter regional del territorio oriental cubano por
especialistas del Departamento de Geología de la Universidad de Oriente, luego
Instituto Superior Minero Metalúrgico y en 1976 establecieron que la tectónica de
sobrempuje afecta también a las secuencias sedimentarias dislocadas fuertemente,
detectando en numerosas localidades la presencia de mantos alóctonos constituidos
por rocas terrígenas y volcánicas del Cretácico Superior, yaciendo sobre secuencias
terrígenas del Maestrichtiano - Paleoceno Superior, planteando además el carácter
alóctono de los conglomerados - brechas de la formación La Picota, demostrándose en
investigaciones posteriores el carácter predominantemente autóctono de estas
secuencias formadas en las cuencas superpuestas al arco volcánico del Cretácico. Con
estos nuevos elementos se reinterpreta la geología del territorio y se esclarecen
aspectos de vital importancia para la acertada valoración de las reservas minerales.
Como resultado de estos trabajos Cobiella junto a otros especialistas del departamento
de Geología del ISMM proponen un esquema tectónico que resume una nueva
interpretación estratigráfica y paleogeográfica de Cuba Oriental delimitando cinco
zonas estructuro faciales. En 1978 J. Cobiella y J. Rodríguez [31] subdividen las
anteriores estructuras propuestas en seis zonas, como se muestra en la figura No.1.
En el periodo 1972-1976, se realiza el levantamiento geológico de la antigua provincia
de oriente a escala 1: 250 000 por la brigada cubano - húngara de la Academia de
Ciencias de Cuba [80], siendo el primer trabajo que generaliza la geología de Cuba
Oriental. En este trabajo la región oriental se divide en cinco unidades estructuro
faciales y tres cuencas superpuestas como se muestra en la figura No.2.
El mapa e informe final de esta investigación constituyó un aporte científico a la
geología de Cuba al ser la primera interpretación geológica regional de ese extenso
territorio basada en datos de campos, obteniéndose resultados interesantes
expresados en los mapas geológicos, tectónicos y de yacimientos minerales, columnas
y perfiles regionales así como el desarrollo de variadas hipótesis sobre la evolución
geológica de la región.
19

�A. Rodríguez Infante

Figura No.1: Esquema tectónico según Cobiella y Rodríguez, (1980).
1-Anticlinorium Camagüey - Holguín; 2- Anticlinal Oriental; 3- Cuenca
Nipe - Baracoa; 4- Sinclinorium Central; 5- Anticlinorium Sierra
Maestra y 6- Fosa de Bartlett.

Figura No. 2. Esquema tectónico según E. Nagy, 1976.1A- Margen
Norte; 1B- Margen Sur; 2- Cuenca Guacanayabo - Guantánamo; 3Sinclinorium Central; 4- Cuenca de Guantánamo; 5- Zonas precubanas; 6- Zona Caimán y 7- Zona Remedios.

20

�A. Rodríguez Infante

Paralela a estas investigaciones se desarrollan trabajos fotogeológicos sobre diferentes
áreas del territorio por especialistas del Centro de Investigaciones Geológicas, entre los
que se encuentran la caracterización de la corteza de intemperismo del sector
occidental de las hojas cartográficas de Moa y Palenque desarrollados por V. Teleguin,
quien realiza una clasificación de las fracturas que afectan al substrato serpentinítico y
el levantamiento fotogeológico de Farallones a escala 1: 50 000 desarrollado por R.
Pérez, donde se realizó un estudio detallado de las distintas formaciones geológicas
del área de estudio y su caracterización geomorfológica, así como un conjunto de
trabajos desarrollados por la Empresa Geológica de Oriente en la búsqueda y
categorización de las reservas lateríticas.
En el periodo 1980-1985 el Departamento de Geomorfología de la propia institución en
colaboración con la Facultad de Geología del Instituto Superior Minero Metalúrgico de
Moa desarrolló el tema de investigación Análisis Estructural del Macizo Mayarí Baracoa donde se analiza por primera vez de forma integral para todo el nordeste de
Holguín el grado de perspectividad de las cortezas de intemperismo ferroniquelíferas
en dependencia de las condiciones geólogo-geomorfológicas para lo cual fueron
aplicados métodos morfométricos y trabajos de fotointerpretación. La deficiencia
fundamental de la investigación consistió en el escaso trabajo de campo realizado para
las comprobaciones, utilizándose en sustitución de estos los informes de estudios
geológicos realizados en la valoración o categorización de los yacimientos lateríticos.
Desde el punto de vista tectónico de carácter regional adquieren importancia relevante
las investigaciones realizadas por M. Campos [18], en su estudio tectónico de la
porción oriental de las provincias Holguín y Guantánamo, donde propone siete
unidades tectono-estratigráficas para el territorio, describiendo las características
estructurales de cada una de ellas y estableciendo los periodos de evolución tectónica
de la región.
En 1989 F. Quintas en su tesis doctoral [93], realizó el estudio estratigráfico del
extremo oriental de Cuba donde propone las asociaciones estructuro-formacionales
que constituyen ese extenso territorio así como las formaciones que las integran,
realizando la reconstrucción paleogeográfica del Cretácico al Paleógeno, intervalo
cronológico de mayor complejidad para la geología de la región oriental. Este trabajo
por su actualidad y volumen de información geológica que presenta, es tomado como
material geológico base en la caracterización litológica de estas investigaciones.
21

�A. Rodríguez Infante

En 1990 se concluye el levantamiento geológico a escala 1: 50 000 en el polígono
CAME Guantánamo por especialistas cubanos y húngaros, el cual constituye uno de
los trabajos más integrales que sobre la geología de la región se realizan al abordar
todas las vertientes del trabajo geológico con un gran volumen de información textual y
gráfica.
Paralelamente a estas investigaciones de carácter geológico regional hay que hacer
referencia por su importancia a una serie de trabajos desarrollados por la Empresa
Integral de Proyectos de la Industria Básica en el estudio sismotectónico para el
complejo hidroenergético Toa-Duaba [84] y de la Central Hidro Acumuladora Oriente
Norte [72] durante los años noventa que junto a los trabajos de Hernández J. [52, 53]
sobre la geodinámica reciente han aportado valiosos datos sobre el área de
investigación y constituyen una base metodológica y orientativa en el estudio de las
estructuras sismogeneradoras y morfotectónicas.
Características Geológicas del Territorio.
La geología de la región se caracteriza por una gran complejidad condicionada por la
variedad litológica presente y los distintos eventos tectónicos ocurridos en el decursar
del tiempo geológico, lo que justifica los diferentes estudios y clasificaciones realizadas,
basadas en criterios o parámetros específicos según el objeto de la investigación.
En 1989, F. Quintas en su tesis doctoral, [93], realiza la clasificación geológica regional
según ocho asociaciones estructuro-formacionales, de las cuales seis se encuentran
representadas en el área de investigación. El se basó en la teoría que explica el origen
y evolución de los arcos insulares, así como la formación de las plataformas, las etapas
evolutivas y los conjuntos litológicos faciales típicos de cada estadio.
En 1996, Iturralde-Vinent [90], reconoce en la constitución geológica del archipiélago
cubano dos elementos estructurales principales: el cinturón plegado y el neoautóctono.
El cinturón plegado según el autor, está constituido por terrenos oceánicos y continentales
deformados y metamorfizado de edad pre-Eoceno Medio, que ocupan en la actualidad
una posición muy diferente a la original, representando las unidades geológicas que lo
integran grandes entidades paleogeográficas que marcaron la evolución del Caribe
Noroccidental. El autor divide al cinturón plegado en unidades continentales y unidades
oceánicas.
En Cuba Oriental las unidades continentales están representadas por el Terreno
Asunción [90], compuesto por dos unidades litoestratigráficas bien diferenciadas, la Fm.
22

�A. Rodríguez Infante

Sierra Verde y la Fm. La Asunción, constituidas por materiales metaterrígenos y
metacarbonatados respectivamente, del Jurásico Superior-Cretácico Inferior, las cuales
no aparecen representadas en el área de estas investigaciones.
Las unidades oceánicas están constituidas por las ofiolitas septentrionales, las rocas
del arco de islas volcánicas del Cretácico (Paleoarco), las secuencias de las cuencas
de piggy back del Campaniense Tardío-Daniense, el arco de islas volcánico del
Paleógeno y las rocas de las cuencas de piggy back del Eoceno Medio-Oligoceno. El
neoautóctono

está

constituido

por

materiales

terrígenos

carbonatados

poco

deformados del Eoceno Superior Tardío al Cuaternario que cubren discordantemente
las rocas del cinturón plegado.
La sistemática asumida por cada uno de los trabajos antes referidos de forma
sintetizada se representa en la tabla I.
Tabla I: Litologías presentes en el área de estudio según Quintas F., 1989 e
Iturralde-Vinent, 1996.
Elementos Estructurales

Formacionales

Iturralde-Vinent,1996

F Quintas 1989

serpentinizadas y

AEF de la antigua corteza

Ofiolitas

Complejo básico

oceánica

septentrionales

Fm. Quibiján

AEF del arco volcánico del

Fm. Santo Domingo

Cretácico

Arco volcánico del
Cretácico

Fm. La Picota
Fm. Mícara

AEF cuencas superpuestas al

Cuencas piggy-

arco volcánico del Cretácico

back
ra

1 generación
Fm. Sabaneta

Arco volcánico del Paleógeno

Arco de islas
volcánico del

Fm. Capiro

Cuenca superpuestas de la

Cuencas piggy-

etapa platafórmica

back
2da generación

Fm. Majimiana
Fm. Júcaro
Depósitos
Cuaternarios

Secuencias terrígeno –
carbonatadas de la etapa de
desarrollo platafórmico

23

NEO AUTOCTÓNO

CINTURON PLEGADO

Rocas Ultrabásicas

Asociaciones Estructuro

Unidades Oceánicas

Litología.

�A. Rodríguez Infante

En estas investigaciones para la caracterización geológica del territorio se ha asumido
como base la información aportada por estos trabajos, fundamentalmente en lo
concerniente a la caracterización de los conjuntos litológicos, a los cuales se le han
sumado los criterios de la fotointerpretación geológica, realizándose la corrección del
cartografiado de algunos sectores según los datos aportados por las fotografías aéreas
y los trabajos de campo como se muestra en el anexo gráfico No.3, y que se describen
a continuación.
Iturralde-Vinent divide a las ofiolitas cubanas en: ofiolitas del cinturón septentrional,
ofiolitas anfibolitizadas y ofiolitas de los terrenos sudoccidentales; dividiendo al cinturón
septentrional en tres fajas principales: Cajálbana, Mariel-Holguín y Mayarí-Baracoa. La
faja Mayarí-Baracoa a su vez la divide en tres macizos: Mayarí-Cristal, Sierra del
Convento y Moa-Baracoa, al cual pertenecen las ofiolitas objeto de estudio.
El Macizo Moa-Baracoa se localiza en el extremo oriental de la Faja Mayarí-Baracoa.
ocupando un área aproximada de 1 500 km2 que presenta un gran desarrollo de los
complejos ultramáfico, de gabros y volcano-sedimentario mientras que el complejo de
diques de diabasas está muy mal representado, apareciendo las diabasas descritas en la
región en forma de bloques tectónicos incluidos en los niveles de gabros, sobre todo en la
parte superior del complejo cumulativo. Se estima un espesor de aproximadamente 1000
metros para el complejo ultramáfico y 500 metros para el de gabros [40], mientras que
para el complejo volcano-sedimentario se ha estimado un espesor de 1200 metros, [93].
El complejo de rocas ultrabásicas aflora en toda la porción central y meridional del área
y está constituido predominantemente por harzburgitas y subordinadamente dunitas,
lherzolitas y piroxenitas. Estas rocas se caracterizan por presentar un grado de
serpentinización variable, lo cual ha sido objeto de contradicción y explicado de modo
diferente por varios investigadores, llegando incluso a considerarse el proceso como
una manifestación de autometamorfismo de las intrusiones. Sin embargo, ha
predominado el criterio de procesos dinamo-metamórficos durante la elevación y
emplazamiento de las grandes masas peridotíticas a la superficie en presencia de
agua, ya que la serpentinización, como se ha señalado en diversas investigaciones se
desarrolla más intensamente hacia los bordes de los macizos sobre todo, en los límites
tectónicos de sobrecorrimiento de estos sobre las rocas autóctonas, en las zonas de
fallas interiores de los macizos y en las zonas de contacto con las rocas básicas.

24

�A. Rodríguez Infante

Las rocas de este complejo se caracterizan por presentar un color verde oscuro o gris
verdoso y por un alto grado de agrietamiento. En las fotografías aéreas, ellas se
identifican por su fototono gris oscuro homogéneo que en zonas de gran desarrollo de
la corteza laterítica aparece moteado de gris claro.
Sobre estas rocas se forman relieves muy variados en dependencia del nivel
hipsométrico que ocupan y por ende, del grado de desarrollo y conservación de la
corteza de meteorización. Hacia la parte norte del macizo se observa un relieve de
premontañas con cimas redondeadas, mientras que en la parte intermedia aparecen
montañas de cimas aplanadas que hacia el sur se vuelven puntiagudas. Los
parteaguas secundarios son rectos y alargados, con pendientes abruptas, siendo esto
un criterio importante en su identificación. El drenaje es de configuración dendrítica,
volviéndose angular debido al alto control tectónico sobre todo en los límites de los
bloques, siendo típicos los valles en forma de V con pendientes fuertes, los que se
hacen más amplios y menos profundos cuanto mayor es su orden. En la parte central,
donde las cimas son aplanadas el drenaje es menos denso, observándose cauces
estrechos y profundos con divisorias aplanadas, generalmente asociados a fracturas.
El complejo máfico está representado por gabros olivínicos, gabro-noritas, anortositas y
gabros normales de diferentes granulometrías. Los cuerpos de gabro tienen una
estructura de grandes bloques y la mayoría de éstos se disponen en las zonas
periféricas del complejo ultramáfico. En el sector Moa-Baracoa están representados
dos tipos de gabros, los llamados gabros bandeados y los gabros masivos en las
partes más altas del corte. En el área de estudio el más común es el gabro normal de
color oscuro algo verdoso con textura masiva o fluidal. Estas rocas presentan
alteraciones superficiales en forma de finísimas irregularidades semejantes a un micro
relieve cársico, originadas por la meteorización diferencial de los minerales que las
componen entre los cuales están los piroxenos monoclínicos, plagioclasas básicas y en
menor grado olivino y piroxenos rómbicos.
En la región de estudio los gabros afloran siempre asociados a las serpentinitas,
apareciendo en forma de bloques en las zonas de Quesigua-Cayo Guam-Mercedita,
Centeno-Miraflores y Farallones-Caimanes.
Fotogeológicamente los gabros se manifiestan con parámetros o criterios diferentes en
dependencia de la intensidad de la meteorización. En zonas muy intemperizadas
aparecen con un fototono claro, generalmente más claro que en las cortezas sobre
serpentinitas, con un relieve aplanado donde se observan superficies rugosas.
25

�A. Rodríguez Infante

En las zonas de relieve más abrupto se presentan con un fototono moteado gris oscuro
y claro - casi blanco - con parteaguas en forma de cuchillas curvas y ramificadas en
otras de menores dimensiones, semejando en las fotografías aéreas una estructura de
roseta lo que puede estar relacionado con los procesos de erosión esferoidal típico
para estas rocas. El drenaje en general es de configuración dendrítica, apareciendo a
veces subángular debido al control tectónico.
El complejo de diques de diabasas está muy mal representado, apareciendo las diabasas
descritas en la región en forma de bloques tectónicos incluidos en los niveles de gabros,
sobre todo en la parte superior del complejo cumulativo.
El complejo vulcano-sedimentario contacta tectónicamente con los demás complejos del
corte ofiolítico y está representado por la formación Quibiján, constituida por rocas
vulcano-sedimentarias intruidas por gabro-pegmatitas, dioritas y diabasas. En la base
se encuentran lavas y lavas-brechas, aglomerados y tobas gruesas de composición
basáltica y basáltico-andesítica. En su conjunto son de color negro o verde oscuro. Las
lavas son amigdaloidales, con amígdalas rellenas de cuarzo y clorita. La porción media
superior de la formación se compone de lavas, lavas-brechas, tufo-lavas y en
cantidades subordinadas tobas lapillíticas, las cuales se caracterizan por presentar una
estratificación gruesa, a veces gradacional.
La edad aún se desconoce, ya que no se han encontrado fósiles que puedan revelarla.
Algunos autores le asignan una edad Cretácico Inferior - Superior.
Area de afloramiento. Aflora en la región de Farallones, al sur de Yamanigüey y en un
pequeño bloque de Cupey.
Fototono. Presenta tonos de gris claro a casi blanco de forma general, apareciendo
moteado en la región de Farallones.
Relieve. Poco elevado y muy desmembrado, con parteaguas pequeños en forma de
cuchillas, con pendientes de medias a abruptas.
Drenaje. Dendrítico, aunque en ocasiones se hace subángular por el control tectónico.
La formación Santo Domingo, única representante del arco volcánico cretácico en el
área, está constituida por tobas, lavas y aglomerados, apareciendo pequeños cuerpos
de pórfidos dioríticos, andesitas y diabasas. Se incluyen además en esta formación las
calizas pizarrosas finamente estratificadas y muy plegadas de color grisáceo.
Las tobas ocupan más del cincuenta por ciento de la formación, apareciendo en la
parte superior preferentemente, siendo comunes las variedades cristalovitroclásticas y
26

�A. Rodríguez Infante

vitroclástica. Las lavas aparecen en ocasiones con textura amigdaloidal, predominando
las variedades porfidíticas, yaciendo en forma de mantos interestratificados casi
concordantes con las tobas. A menudo, junto con las lavas se observan aglomerados
de composición entre dacítica y andesítica, muy alterados. Se le asigna una edad
Cretácico Aptiano - Turoniano.
Area de afloramiento. Aflora en la región de Farallones - Calentura y en una pequeña
área en la localidad de Centeno.
Fototono. Gris moteado.
Relieve. De premontañas bajas con pendiente de medias a abruptas, con cimas
puntiagudas, divisorias cortas, finas y muy ramificadas.
Drenaje. Dendrítico, con densidad variable que tiende a aumentar hacia los órdenes
superiores.
Pertenecientes a la cuencas de piggy-back de la primera generación del Cretácico
Superior al Paleoceno Inferior, afloran en el área las formaciones La Picota y Mícara,
de tipo molásico y flyschoide, acumuladas en algunos casos en zonas de intensa
actividad tectónica, por lo que localmente pueden aparecer muy deformadas y formar
parte de melanges.
La formación Mícara está compuesta de facies terrígenas y terrígenas carbonatadas de
edad Maestrichtiano-Daniano. La secuencia inferior es de tipo molásica y la superior de
tipo flysch. El límite inferior no se ha observado, pero se supone discordante sobre la
formación Santo Domingo.
En la zona de Cananova, Quintas[93] reportó esta formación compuestas por areniscas
de granos medios, con intercalaciones olistostrómicas compuestas de areniscas y
gravelitas, con bloques de diversos tamaños de rocas ígneas básicas.
Area de afloramiento. Zona de Los Indios de Cananova y borde suroeste del cerro de
Miraflores.
Fototono. Gris claro, pero en algunos lugares aparece moteado como por ejemplo en la
meseta de Caimanes.
Relieve. Sobre estas rocas se desarrolla un relieve de colinas bajas de cimas
redondeadas y pendientes moderadas, con parteaguas cortos y finos, variando de
forma gradual hasta convertirse en relieve casi llano hacia la parte norte.
Drenaje. Variado y poco denso en general, haciéndose más escaso hacia el norte. Su
configuración es dendrítica.
27

�A. Rodríguez Infante

La formación La Picota tiene una composición muy variable en cortas distancias, a
veces con apariencia brechosa y en ocasiones conglomerática, presentando en
proporciones variables la matriz y el cemento, este último carbonatado. Existen dudas
en algunas regiones donde afloran brechas muy cataclastizadas formando parte de los
melanges acerca de su pertenencia a esta formación o si son brechas tectónicas.
De acuerdo a las características de esta formación se estima que la misma se acumuló
a finales del Cretácico e incluso en el Paleoceno inicial, asociada al emplazamiento de
las ofiolitas, que constituyeron su principal fuente de suministro.
Area de afloramiento. Aflora en la base de la Sierra del Maquey y en la meseta de
Caimanes.
Fototono. De gris medio a gris claro y en las zonas de contacto litológico aparece
abigarrado.
Relieve. Relativamente alto, con elevaciones de cimas agudas y divisorias alargadas
en forma de cuchillas, presentando pendientes altas.
Drenaje. Está representado por redes dendríticas.
La actividad volcánica del Paleógeno estuvo restringida fundamentalmente a la parte
oriental de la isla, estando representada por las rocas del Grupo El Cobre y la formación
Sabaneta de origen vulcano-sedimentario, aflorando sólo esta última en el área de
estudio.
La formación Sabaneta está constituida por rocas vulcanógenas-sedimentarias de
granos finos, frecuentemente zeolitizadas o montmorillonitizadas, con intercalaciones
de calizas, silicitas, tobas cloritizadas y rara vez basaltos.
En Farallones el corte está compuesto por tobas vitroclásticas y cristalolitoclásticas
zeolitizadas, en menor grado argilitizadas, tufitas, calizas, radiolaritas, tobas vítreas y
tobas cineríticas. Las calizas tobáceas y tufitas aparecen regularmente hacia la parte
alta de la formación. La estratificación es buena, siendo frecuentemente gradacional.
En Los Indios de Cananova, en la base de la formación se intercalan areniscas de
granos gruesos y algunas brechas, donde fueron encontrados fósiles que indican una
edad Paleoceno-Daneano.
Area de afloramiento. En un área extensa de la región de Cananova hasta Farallones y
en un pequeño bloque en Yamanigüey.
Fototono. Presenta tonalidades claras de gris.

28

�A. Rodríguez Infante

Relieve. Formando pequeñas elevaciones de cimas redondeadas y laderas suaves.
Hacia el norte se presenta casi llano.
Drenaje. En la zona de Farallones donde el relieve es más elevado, el drenaje es de
tipo dendrítico, espaciado; y donde existe control tectónico pasa a ser subangular.
Hacia el norte la red fluvial se va haciendo escasa hasta casi nula.
Perteneciente a las cuencas superpuestas o piggy-back de la segunda generación
aflora en el área la formación Capiro compuesta por areniscas, aleurolitas y margas
bien estratificadas con intercalaciones de conglomerados finos compuestos por cantos
de serpentinitas, calizas y cristaloclastos de piroxeno y cuarzo. Hacia la base de la
formación se localizan olistostromas de bloques de serpentinitas muy alteradas y
diabasas. En muchos lugares se observa una clara gradación de conglomerados y
areniscas. Los olistolitos de calizas organodetríticas contienen fragmentos de
serpentinitas, cuarzo y hematita. Se le asigna una edad Eoceno Superior.
Area de afloramiento. Aflora en la región de Yamanigüey formando una franja a lo largo
de toda la costa.
Fototono. Relativamente claro, desde el gris claro hasta el blanco.
Relieve. Muy bajo con colinas pequeñas onduladas de pendientes suaves.
Drenaje. Escaso.
El neoautóctono, constituido por secuencias sedimentarias donde predominan las rocas
carbonatadas sobre rocas terrígenas, depositadas en régimen de plataforma continental,
aparece representado en la región por las formaciones Júcaro y Majimiana que yacen
discordantemente sobre las unidades del cinturón plegado. Estructuralmente estas
secuencias se caracterizan por su yacencia monoclinal suave u horizontal, con algunas
perturbaciones en las zonas donde existen dislocaciones jóvenes.
La formación Júcaro está constituida por calizas margosas poco consolidadas y a
veces por margas de edad Oligoceno-Mioceno.
Area de afloramiento. Aflora por toda la costa en la región de Cananova y Yamanigüey.
Fototono. Presenta tonalidades de gris claro a blanco.
Relieve. Bajo, formando pequeñas colinas redondeadas con pendientes suaves y
aislados cayos en las costas.

29

�A. Rodríguez Infante

La Formación Majimiana está constituida por calizas organodetríticas típicas de
complejos arrecifales y bancos carbonatados con intercalaciones de margas. Las
secuencias de esta formación presentan bruscos cambios faciales en cortas distancias,
conteniendo una abundante fauna de foraminíferos bentónicos y planctónicos, lo que
ha permitido asignarle una edad Oligoceno Superior hasta el Mioceno.
Area de afloramiento. Aflora en la región de Yamanigüey, formando una franja por toda
la costa.
Fototono. Tonalidades de gris medio a gris claro.
Relieve. Se presenta en forma de franja paralela al litoral, con un relieve poco
accidentado representado por pequeñas colinas onduladas de poca pendiente.
Drenaje. Pobre, con valles que cortan la franja de afloramiento.
Sobre todas las litologías antes descritas se encuentran los depósitos cuaternarios que
constituyen una cobertura prácticamente continua de génesis predominantemente
continental de pocas variaciones diagenéticas y pequeño espesor.
Estos depósitos están constituidos por calizas organodetríticas con gran contenido de
fauna, predominando los moluscos contemporáneos. Aparecen también aleurolitas
calcáreas, arenas margosas y arcillas. Los depósitos ubicados en los márgenes,
cauces y desembocaduras fluviales están constituidos por bloques, cantos rodados,
gravas, arenas, aleurolitas y arcillas derivadas de la erosión fluvial.
Area de afloramiento. Constituyen una cobertura prácticamente continua en forma de
franja a lo largo de la costa y discontinua en las partes interiores.
Fototono. Se manifiestan con tonalidades de gris oscuro, en ocasiones se observan
manchas de gris claro en las zonas de desembocadura.
Relieve. Estos depósitos se desarrollan en zonas de llanuras costeras débilmente
onduladas, en zonas pantanosas parálicas y en las desembocaduras y cauces de los
ríos sobre llanuras irregulares.
Drenaje. Pobre y en general sólo se observan los cauces de los ríos principales.
Geomorfología del Territorio.
El relieve de Cuba oriental, al igual que el relieve cubano en general es el reflejo de la
alta complejidad geólogo estructural resultante de la acción de procesos compresivos
durante la etapa Mesozoica y el Paleógeno, a los cuales se han superpuesto

30

�A. Rodríguez Infante

desplazamientos verticales, oscilatorios, diferenciados e interrumpidos así como la
separación en bloques del territorio.
Algunos autores consideran que la etapa de formación del relieve cubano comienza en
el Paleógeno, cuando se inician los movimientos verticales como tendencia
fundamental, disminuyendo notablemente los movimientos horizontales.
Aunque no fue objetivo de este trabajo la determinación del origen y edad del relieve,
por los resultados obtenidos con la aplicación del conjunto de métodos geólogo geomorfológicos se hace evidente que aún cuando los procesos morfogénicos iniciaron
su acción directa en el modelado de la superficie en periodos tan jóvenes como el
Mioceno - Plioceno, en el relieve actual del noreste oriental se ponen de manifiesto
muchas morfoestructuras heredadas de los procesos geodinámicos que se iniciaron a
fines del Mesozoico y se extendieron hasta el Paleógeno, responsables de la formación
del sistema de escamas tectónicas que caracteriza al complejo ofiolítico y que a pesar
de la vigorosa reestructuración neotectónica aún se reflejan en el mismo.
Genéticamente el relieve de Moa y sus áreas adyacentes está clasificado dentro del
tipo de Horst y bloques que corresponden a los cuerpos de rocas ultrabásicas elevadas
en la etapa neotectónica a lo largo de dislocaciones antiguas y rupturas nuevas, poco o
ligeramente diseccionados, [83].
A partir de esta clasificación regional y tomando como base los criterios de clasificación
que Portela y otros [88], usaron en la confección del mapa geomorfológico del Nuevo
Atlas Nacional de Cuba se procedió al estudio detallado de las formas del relieve y
zonificación geomorfológica del área de trabajo mediante la aplicación de métodos de
fotointerpretación geomorfológica, confección e interpretación de mapas morfométricos
y observaciones de campo. Como resultado del estudio se clasificó el territorio en dos
zonas geomorfológicas fundamentales: la zona de relieve de llanura y la zona de
relieve de montañas, con subtipos específicos que se describen a continuación y que
se muestran en el anexo gráfico No.2.
Zona de Llanuras. Se desarrolla en toda la parte norte del área ocupando la zona
comprendida desde la barrera arrecifal hasta los 100-110 m de altura hacia el sur. La
formación de estas llanuras está relacionada con la acción conjunta de diferentes
procesos morfogénicos que en ella han actuado, predominando los procesos fluviales y
marinos.

31

�A. Rodríguez Infante

Las llanuras acumulativas marinas ocupan el área comprendida entre la barrera
coralina y el litoral, llegando a formar parte en algunos sectores de la zona litoral como
ocurre en el extremo noreste de Cayo Moa Grande, Punta de Río Moa, Quemado del
Negro, Punta del Mangle y Punta Guarico de Yamanigüey.
La actividad erosiva en esta zona es prácticamente nula debido a la protección al oleaje
que ofrece la barrera arrecifal, estando limitada la misma a la remoción de los
sedimentos en los periodos de intensas lluvias, como resultado del aumento de la
descarga de los ríos.
Los sedimentos que en ella se acumulan proceden de dos fuentes fundamentales de
suministro; los provenientes de la erosión de las cortezas lateríticas, transportados por
los ríos que desembocan en la zona, siendo el Río Moa el de mayor aporte al poseer la
cuenca de mayor extensión y atravesar extensos sectores descubiertos de vegetación
por los trabajos de extracción minera, y los provenientes de la barrera arrecifal, que al
constituir el rompiente del oleaje, es abrasionada en su porción norte frontal, siendo los
detritos acumulados en su parte trasera.
Los valores de las formas del relieve no pudieron ser calculados para esta zona por
falta de información batimétrica detallada, no obstante se puede asegurar la existencia
de valores de pendientes predominantes de 0º a 3º y sólo en pequeños sectores
aislados y en la estrecha franja que bordea la barrera pueden llegar hasta 6º y 9º.
Geomorfológicamente esta zona de llanuras acumulativas marinas constituye un
elemento de vital importancia en el territorio, ya que por su carácter de cuenca cerrada
conforma un receptáculo natural para todos los materiales arrastrados desde la zona
socio-económica construida en el litoral y sus alrededores, incluidos los elementos
contaminantes, lo que puede conllevar a la destrucción de la barrera coralina y con ella
a la propia cuenca, lo que provocaría el surgimiento o intensificación de procesos
destructivos en la zona insular periférica, afectando al medio ambiente en todas sus
dimensiones.
Las llanuras fluviales fueron clasificadas en acumulativas y erosivo-acumulativas en
dependencia del proceso predominante en su morfogénesis. Las primeras, las llanuras
fluviales acumulativas se desarrollan en toda la franja norte del área, entre la línea
litoral al norte, hasta los 100-110 m de altura hacia el sur, en la zona correspondiente a
la base del escalón inferior de las tierras emergidas y en las que se encuentran los
cauces inferiores y desembocaduras de los ríos Moa, Cayo Guam, Cananova,
Yamanigüey y Quesigua.
32

�A. Rodríguez Infante

En esta zona los procesos erosivos son escasos y sólo se ponen de manifiesto a través
de pequeños arrastres de suelos y acarcavamiento, generalmente asociados a taludes
locales, en su mayoría de carácter antropogénico. Por otro lado, debido a su posición
espacial e hipsométrica y sus pendientes que no sobrepasan como promedio los tres
grados, constituyen una superficie óptima para la acumulación de los sedimentos
arrastrados de los niveles superiores. Dentro del material que se acumula predominan
los sedimentos fluviales.
Las zonas de llanuras fluviales erosivo-acumulativas se localizan en los valles de los
ríos Cananova, Cabaña y Centeno, así como en la zona comprendida entre Quesigua y
Cupey. En estas zonas la superficie topográfica pierde su regularidad al aparecer
sectores de hasta 9º de pendiente, condicionando la existencia de procesos erosivos.
La disección vertical oscila de 10 a 90 m/km2, mientras que las isobasas marcan hasta
100 m y 50 m para el segundo y tercer orden respectivamente. La cota mas alta para
esta zona es de 126 m.
Los sedimentos que se acumulan en estas llanuras son de origen fluvial y su
deposición es generalmente de carácter temporal, siendo removidos con frecuencia en
los periodos de crecida.
Asociada genética y espacialmente con las llanuras fluviales y marinas y en la zona de
intersección entre ambas, aparecen llanuras acumulativas palustres parálicas
ocupando sectores con pendientes de cero a tres grados y valores de isobasitas nulos,
donde predominan procesos acumulativos de sedimentos típicos de zonas pantanosas
de color oscuro y olor fétido, anegadas en agua, siendo el mangle la vegetación
predominante.
Toda esta zona de relieve de llanura de edad Cuaternario no ha estado exenta de la
acción de los procesos tectónicos, pudiendo notarse con nitidez en el mapa la
existencia de fallas que cortan y desplazan el relieve como la falla de rumbo nordeste
que desplaza la llanura palustre del extremo oriental de área alrededor de 250 m, así
como la llanura del norte y este de Punta Cabagán que está desplazada 750 m por una
falla de dirección norte sur.
En ninguna de las numerosas fallas que cortan estas zonas llanas se aprecian saltos
verticales pronunciados, lo que da una idea de la agresividad denudativa y del carácter
rumbo deslizante predominante para los movimientos novísimos de la región, y sólo
movimientos verticales como reajuste.

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�A. Rodríguez Infante

Zona de Montañas. Esta zona geomorfológica es la más extendida dentro del área de
las investigaciones ocupando toda la parte sur y central, además del Cerro de
Miraflores y las zonas nordeste y noroeste del poblado de Cananova.
Los valores morfométricos así como la configuración de las elevaciones son
extremadamente variables en dependencia de las características litológicas, grado de
agrietamiento de las rocas sobre las cuales se desarrolla y del nivel hipsométrico que
ocupan. Teniendo en cuenta esos parámetros la zona de relieve de montaña fue
clasificada en cuatro subtipos:
Zona de premontañas aplanadas ligeramente diseccionadas. Constituye la zona de
transición gradual de las llanuras fluviales acumulativas y erosivo-acumulativas a las
montañas bajas, como ocurre en la parte nordeste del área de la Mina Moa,
apareciendo sólo como un sector aislado en Playa la Vaca al sur de Punta Cabagán,
donde está bordeada por llanuras fluviales. Este zona se caracteriza por presentar
elevaciones de poca altura que llegan en el área a valores máximos de 182 m y cimas
aplanadas por los propios procesos denudativos, dentro de los cuales predominan la
erosión por arrastre de las aguas superficiales y la meteorización que se hace intensa
debido al dinamismo de las aguas subterráneas, aún cuando la conservación del eluvio
sólo se hace posible en las cimas aplanadas como en Playa la Vaca, predominando
para el resto de la zona suelos redepositados de carácter temporal, mientras que en las
hondonadas y microcuencas es típica la repetición de capas de perdigones,
intercaladas con material arcilloso, lo que evidencia su carácter deluvial.
Para esta zona las pendientes llegan hasta los 12º mientras la disección vertical
alcanza 100-150 m/km2. Este tipo de relieve en algunos sectores aparece cubierto por
la actividad socioeconómica.
Zona de submontañas y premontañas ligeramente diseccionadas. Se localiza en el
área comprendida entre Cañamazo y Calentura, apareciendo en sectores aislados en
las localidades de Cananova, El Cerro y Yamanigüey con elevaciones y cerros
relativamente aislados de cimas redondeadas con pendientes variables que pueden
alcanzar hasta los 15º y los valores de disección vertical llegan hasta los 130 m/km2.
Las formas de relieve aquí desarrolladas son relictos de la erosión fluvial de las zonas
montañosas periféricas. Los procesos erosivos son intensos y los suelos removidos
constantemente, dando un carácter temporal a los depósitos que se forman en los
valles y cañadas.

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�A. Rodríguez Infante

Zona de montañas bajas aplanadas ligeramente diseccionadas. Esta forma de relieve
es la que adquiere mayor importancia en el estudio de la región por el área que abarca
y por estar a ella asociados los mayores yacimientos ferroniquelíferos.
Se desarrolla en toda la parte central y sudeste del área y corresponde al segundo nivel
de la estructura escalonada que caracteriza la zona.
Los procesos de intemperismo son predominantes y están condicionados no sólo por la
litología y el grado de agrietamiento de las rocas sobre las cuales se desarrolla, sino
también, por la posición hipsométrica que estas ocupan. Al mismo tiempo, al ser las
pendientes de bajo ángulo - de cero a seis grados - existe una excelente conservación
del producto meteorizado, siendo erosionado sólo en los barrancos y escarpes
asociados al sistema fluvial que se encuentra controlado por dislocaciones tectónicas.
Actualmente y desde el inicio de la actividad minera en la región, se ha intensificado el
arrastre de suelos y la degradación en general debido a las áreas que han quedado
descubiertas por la extracción del mineral. En esta zona de montañas aplanadas se
encuentra la mayor cota de la zona correspondiente a la elevación El Toldo con 1174 m
de altura, alrededor del cual se han desarrollado numerosas formas del relieve cársico.
Para esta zona geomorfológica corresponden también los mayores valores del
levantamiento que quedan evidenciados por rasgos morfológicos como barrancos,
escarpes, formas cársicas, etc., y por los parámetros morfométricos como los valores
de isobasitas que alcanzan 900 m para el segundo y oscilan entre 500-800 m para el
tercer orden, llegando la disección vertical a variar en el rango de 200 a 550 m/km2.
Zona de montañas bajas diseccionadas. Esta zona se localiza en los extremos sudeste
y sudoeste del área y en el Cerro de Miraflores. Las elevaciones que constituyen esta
zona se caracterizan por presentar cimas alargadas de orientación predominantemente
nordeste con vertientes de paredes abruptas altamente diseccionadas por los sistemas
de fallas que cortan y desplazan tanto las divisorias principales como secundarias.
Los procesos morfológicos más abundantes son los erosivos fluviales y de forma
subordinada los movimientos gravitacionales, los que son controlados por la vegetación
que de forma general es abundante.
Los valores de la disección vertical oscilan entre 230 m/km2 y 450 m/km2 Si se
comparan estos valores con los de las montañas bajas aplanadas, parece haber una
contradicción ya que en estas últimas los máximos del rango de variación del indicador
de la erosión de fondo es superior. Sin embargo, esto se justifica por encontrarse las
montañas aplanadas en niveles hipsométricos superiores en zonas que son afectadas
35

�A. Rodríguez Infante

por los movimientos tectónicos de ascenso mas intensos, haciendo que en sus
sectores periféricos los desniveles de altura por superficie sean superiores.
Los niveles de base de erosión para los ríos de segundo orden alcanzan hasta 450 m
en el área correspondiente a Sierra del Maquey y 300 m para Miraflores mientras que
para el tercer orden son de 350 m y 90 m respectivamente. Por su parte las pendientes
son altas, predominando los valores mayores de 9º con amplios sectores mayores de
15º e incluso, mayores de 30º en zonas asociadas con fracturas.
Geomorfológicamente a esta zona corresponden los mayores desplazamientos por
fallas, siendo los casos más representativos la falla de orientación nordeste ubicada al
nordeste de Cayo Perico que origina un rechazo horizontal de aproximadamente 90 m
y la falla Cananova en el Cerro Miraflores con desplazamientos de alrededor de 1 km.
Conjuntamente con estas zonas geomorfológicas determinadas, aparecen en la región
un conjunto de formas menores del relieve o elementos del paisaje que constituyen
elementos importantes en la caracterización geomorfológica regional, son criterios de
evaluación tectónicas y algunas representan un peligro para el medio ambiente. A
continuación se hace un análisis de cada una de ellas partiendo de su origen e
importancia en el contexto territorial.
Formas Cársicas. En las rocas del complejo ultramáfico, en el área comprendida entre
las cuencas de los ríos Moa y Calentura por el noroeste y el cauce superior del río
Jiguaní por el sudeste, correspondiendo a la parte más alta del peniplano antiguo y a
las mayores elevaciones de las Cuchillas de Moa (700-1200 m), aparecen dolinas,
sumideros, lapíez o karren así como otras formas cársicas típicas de la zona como las
estructuras columnares y piramidales de extremos afilados y cuellos erosionados.
Muchas de estas formas aparecen alineadas y orientadas en dirección nordeste y
noroeste sirviendo como criterio de fotointerpretación de estructuras disyuntivas.
Nuñez Jiménez [81, 82], ha publicado varios trabajos sobre la regionalización del carso
cubano ubicando esta zona en el grupo III, denominado Región Cársica del Oriente de
Cuba, en el subgrupo montañas de Moa, carso de los antillanos serpentinizados.
Otros autores no concuerdan con que las formas anteriormente descritas en peridotitas
se les denomine con el término de cársicas, llamándolas como seudocarso en
peridotitas, al plantear que el proceso que las origina no es por disolución, si no por
lavado de los ocres arcillosos debido a la acción
36

de las aguas pluviales y de

�A. Rodríguez Infante

infiltración, es decir, que su origen está asociado a un proceso de lixiviación y sufusión
a través de grietas y fisuras por donde se escurre el material acarreado.
El nombre de carso se le asignó a las formas exóticas del relieve presentes en la
meseta de Karst en Yugoslavia donde se determinó una génesis por disolución de
rocas solubles, generalizándose posteriormente el término para formas y génesis
similares. Con el desarrollo de las investigaciones geomorfológicas se ha demostrado
la existencia de estas formas sobre otras litologías donde no ocurre la disolución, por lo
que se hace necesario reformular y hacer más extensivo la definición original de modo
que incluya los procesos de sufusión dentro de las variables genéticas de las formas
topográficas irregulares típicas del intemperismo químico.
Lo que es indiscutible en la región es la presencia de un sector de aproximadamente
120 km2 , de los cuales 72 km2 están dentro del área objeto de investigación, de formas
de relieve no típicas de la litología presente y que se asocian cronológicamente con las
formas cársicas de los niveles superiores de las terrazas de Maisí [82]. Con menor
densidad, este fenómeno aparece con frecuencia en las laderas de los márgenes de
algunos cursos fluviales como por ejemplo en el río Cayo Guam y en la zona norte
litoral.
En los estudios paisajísticos, en la evaluación medioambiental y en la preoyección de la
actividad constructiva este fenómeno debe tenerse en cuenta debido a la influencia del
mismo en el comportamiento físico-mecánico de las rocas, en la dinámica de las aguas
subterráneas y en los procesos erosivos.
Barrancos. Es muy frecuente dentro del territorio encontrar formación de barrancos en
la parte alta y media de los ríos que atraviesan el complejo ofiolítico y que tienen un
fuerte control estructural. Estos barrancos alcanzan su mayor expresión en la parte
centro meridional y llegan a desarrollar pendientes de hasta 45º con alturas máximas
de 240 m, lo cual hace susceptible a estos sectores al deslizamiento y arrastre de
suelos. Ante la actividad sísmica estos barrancos constituyen sectores de alta
vulnerabilidad, no sólo por que su génesis está relacionada con las estructuras
tectónicas activas del territorio sino también, por que favorecen la dinámica erosiva en
su superficie que debido a las grandes pendientes se encuentran descubiertas de
vegetación.

37

�A. Rodríguez Infante

Existen otras dos formas del paisaje que aun cuando tienen un origen antrópico son
tratadas en este epígrafe ya que deben constituir una preocupación constante para el
hombre ante el peligro latente de las consecuencias que ellas puedan acarrear al
medio ambiente.
Una de ellas son las áreas minadas y escombreras que con el crecimiento de la
producción niquelífera se agigantan, constituyendo sectores descubiertos y desmembrados que aceleran el proceso de acarcavamiento, intensifican el arrastre de los
suelos con la consabida ruptura del equilibrio fluvial y provocan la acumulación
anómala de sedimentos en las zonas bajas.
La otra forma está constituida por las presas de colas que se multiplican en el paisaje
moense y degradan progresivamente el medio físico.
En la actualidad en Moa aproximadamente 20 km2 de la superficie están afectados por
estos fenómenos, sin tener en cuenta las áreas descubiertas por la actividad
constructiva social e industrial y vías de acceso y se prevé, que con la puesta en
funcionamiento a corto plazo de la nueva industria niquelífera en construcción, esta
cifra se agrande.
Estas formas, además de alterar morfológicamente la superficie constituyen sectores
de pérdida de la cobertura vegetal lo cual no sólo altera el ciclo hidrológico sino
también facilita la acción de un agente erosivo intenso como el viento, corriéndose el
riesgo de un proceso de desertificación artificial.
Conclusiones.
En el estudio geológico desarrollado en la presente investigación se pudieron
determinar las áreas de afloramiento y zonas de contacto entre las diferentes litologías
que conforman el substrato rocoso del territorio, siendo las rocas del complejo ofiolítico
las que ocupan las mayores áreas, lo que en conjunto con el relieve de montañas bajas
aplanadas que sobre estas rocas se ha desarrollado hace posible la formación y
conservación de las potentes cortezas ferroniquelíferas.
Para cada litología presente se establecieron los criterios de fotointerpretación geólogogeomorfológica que permiten establecer los patrones fotointerpretativos para áreas
colindantes o geológicamente similares. Estos criterios alcanzan su máxima
importancia para los trabajos de búsqueda y prospección de los yacimientos
ferroniquelíferos al quedar bien delimitadas las diferencias entre las rocas frescas y la

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�A. Rodríguez Infante

corteza laterítica desarrollada sobre las rocas ultrabásicas serpentinizadas, y entre esta
última y la corteza sobre gabros.
En el desarrollo de estas investigaciones también se estableció como regularidad la
disposición de los cuerpos de gabros en las zonas periféricas de las serpentinitas,
apareciendo sólo de forma aislada pequeños cuerpos incluidos dentro del complejo
ultramáfico en sectores de alta complejidad estructural. En ambas condiciones, el
contacto entre los dos complejos y entre estos y las rocas más antiguas es de carácter
tectónico.
Geomorfológicamente el territorio fue caracterizado a través de las dos zonas
geomorfológicas principales que en el se desarrollan: Zona de relieve de llanuras y
zona de relieve de montañas, las cuales han sido descritas teniendo en cuenta los
procesos morfogénicos y elementos morfológicos que la identifican, así como los
elementos estructurales que la condicionan. De forma simultánea se han asumido los
elementos del paisaje para la caracterización tectónica y en particular neotectónica del
área, lo que constituye el objetivo de la investigación y en específico, de la aplicación
de los métodos geomorfológicos en la evaluación del riesgo de génesis tectónica,
destacándose en este aspecto que el análisis geomorfológico fue de vital importancia
en la caracterización de las estructuras tectónicas activas del territorio, al aportar
criterios donde los otros métodos de investigación son de muy pobre información, en
especial en las zonas llanas. Al respecto se concluye que en el área de investigación
de forma nítida y frecuente se pueden observar los elementos del relieve y las
diferentes zonas geomorfológicas desplazadas o limitadas por estructuras tectónicas
activas en períodos recientes.
Paralelamente a lo anterior fueron descritos elementos del paisaje, natural o antrópico,
que son de vital importancia en la evaluación medio ambiental de la región y que deben
tenerse en cuenta para la proyección de la actividad constructiva futura y en la
conservación de las ya existentes.

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�A. Rodríguez Infante

CAPITULO II

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�A. Rodríguez Infante

CAPITULO II. MORFOTECTONICA Y GEODINAMICA
DEL TERRITORIO DE MOA.
Introducción.
Rasgos Geotectónicos Evolutivos de la Región.
Principales Sistemas de Fallas del Territorio.
Bloques Morfotectónicos.
Neotectónica.
Conclusiones.
Introducción.
A pesar del gran número de trabajos desarrollados en el territorio con el objetivo de
estudiar la génesis, distribución y reservas de los yacimientos ferroniquelíferos así
como de los estudios regionales realizados sobre el complejo ofiolítico, ha sido
insuficiente hasta la fecha el estudio tectónico detallado, el que se dificulta debido a la
alta complejidad tectónica regional causada por la superposición de eventos tectónicos
originados en condiciones geológicas contrastantes.
Con el objetivo de suplir esta deficiencia y dar respuesta a las necesidades de
esclarecimiento del diseño tectónico del territorio para valorar las zonas de estructuras
activas, el comportamiento y tendencia de la geodinámica actual así como las áreas de
riesgos ante procesos sísmicos y tectónicos para garantizar la mejor proyección de las
inversiones y medidas de protección, es que se realizó la presente investigación.
La línea metodológica asumida para la consecución del objetivo señalado se sustenta
en el principio geólogo - geomorfológico que plantea “ La estructura geológica es un
factor dominante de control en la evolución de las formas de relieve y se refleja en
ellas.” [101], a partir de lo cual se procedió a la determinación de las estructuras
tectónicas disyuntivas estudiando los alineamientos de las formas y medidas del relieve
en los mapas topográficos y morfométricos y en las fotografías aéreas, después de lo
cual se procedió a las comprobaciones a través del trabajo de campo que además de
dar criterios directos que corroboraban o no la estructura, permitieron la medición de
los elementos de yacencia de los sistemas de grietas que conforman la base del
análisis microtectónico. Paralelamente a ello se interpretaron los mapas aerogeofísicos,
en especial los mapas aeromagnéticos [66], así como la información geodésica
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�A. Rodríguez Infante

obtenida a través de las mediciones cíclicas realizadas por GEOCUBA en la línea
geodinámica Moa [87].
Rasgos Geotectónicos Evolutivos de la Región.
Antes de proceder al análisis tectónico detallado del territorio se hace imprescindible
tener una idea de los principales rasgos geotectónicos regionales que condicionaron el
surgimiento de las estructuras y su evolución en el tiempo. Para esta caracterización se
tuvieron en cuenta los trabajos realizados por diferentes especialistas como M. Campos
[18], Iturralde-Vinent [58], Lewis y Drapper [64], Morris [77] y otros, que a partir del
enfoque movilista del desarrollo geológico, explican la secuencia de procesos
geotectónicos del Cretácico hasta el reciente en el contexto regional y muy en particular
en los principales eventos que afectaron al bloque oriental cubano.
El desarrollo mesozoico de Cuba se produjo según el modelo geotectónico que
caracteriza a los sistemas de arcos insulares y cuencas marginales que se desarrollan
en las periferias de los márgenes continentales como consecuencia de la convergencia.
A este periodo se asocian las rocas más antiguas de Cuba Oriental representadas por
las formaciones metamórficas, volcánicas y sedimentarias, que se muestran en
ocasiones altamente deformadas, llegando en algunos casos a formar parte de
melanges y que presentan en general una yacencia isoclinal, [18].
A fines del Campaniano Superior - Maestrichtiano ocurre la extinción del arco volcánico
cretácico cubano, iniciándose la compresión de sur a norte que origina, a través de un
proceso de acreción, el emplazamiento del complejo ofiolítico según un sistema de
escamas de sobrecorrimiento con mantos tectónicos altamente dislocados de espesor
y composición variable.
Los movimientos de compresión hacia el norte culminaron con la probable colisión y
obducción de las paleounidades tectónicas del Bloque Oriental Cubano sobre el borde
pasivo de la Plataforma de Bahamas. Algunos autores plantean que este proceso
ocurrió en el Eoceno Medio [77, 86, 64], mientras que investigaciones más recientes,
Iturralde, 1996 y Proenza, 1998 consideran que el mismo sólo alcanzó hasta el
Paleoceno Inferior. Esquemáticamente esto queda reflejado en la figura No.3.
Este proceso de colisión no ocurre en el Bloque Oriental con iguales características que
en el resto de Cuba debido al surgimiento a inicios del Paleógeno de la depresión
tectónica Cauto - Nipe que demoró e hizo menos violenta la colisión.

42

�A. Rodríguez Infante

Figura No. 3:

Evolución geológica en la zona

límite de placas. A: Eoceno Medio (?), B: Mioceno
Medio, C: Reciente, 1:

Zona

de

sutura, 2:

Corteza oceánica, 3: Arco paleogénico, PB:
Plataforma

de

Bahamas, CY: Cuenca de

Yucatán, FO:
Elevaciones de

Falla Oriente, EC:
Caimán, TC: Trinchera de

Caimán.

43

�A. Rodríguez Infante

A partir del Eoceno Medio y hasta el Mioceno Medio las fuerzas de compresión
tangencial se reducen quedando sólo expresadas a través de fallas de deslizamiento
por el rumbo, plegamientos y empujes locales, tomando importancia para la región los
movimientos verticales que caracterizan y condicionan la morfotectónica regional,
iniciándose a partir del Mioceno Medio el proceso de ascenso del actual territorio de la
isla de Cuba.
Si bien es cierto que los movimientos verticales responsables de la formación del
sistema de Horts y Grabens van a caracterizar los movimientos tectónicos recientes,
hay que tener en cuenta la influencia que tienen sobre Cuba Oriental los
desplazamientos horizontales que ocurren a través de la falla Oriente (Bartlett-Caimán)
desde el Eoceno Medio-Superior [Draper y Barros, 1994], que limita la Placa
Norteamericana con la Placa del Caribe, generándose un campo de esfuerzos de
empuje con componentes fundamentales en las direcciones norte y noreste [7], que a
su vez provocan desplazamientos horizontales de reajuste en todo el Bloque Oriental
Cubano.
Principales Sistemas de Fallas del Territorio.
En los estudios tectónicos precedentes del territorio se han reconocido tres sistemas de
fallas que cortan a las rocas del complejo ofiolítico sin embargo, como resultado del
desarrollo de las presentes investigaciones fueron cartografiados cuatro sistemas de
estructuras disyuntivas que corresponden a cada uno de los periodos de la evolución
geotectónica.
La descripción de cada uno de estos sistemas y las principales estructuras que los
conforman se realiza a continuación según un orden cronológico desde el sistema más
antiguo, asociado genéticamente al proceso de emplazamiento del complejo ofiolítico
hasta el más joven, originado bajo las condiciones geodinámicas contemporáneas.
El sistema mas antiguo para la región tiene su origen asociado al cese de la
subducción e inicio del proceso compresivo de sur a norte del arco volcánico cretácico
y que culminó con la presumible colisión entre el arco insular y la margen pasiva de la
Plataforma de Bahamas. Bajo estas condiciones compresivas ocurre el emplazamiento
del complejo ofiolítico a través de un proceso de acreción, por lo cual las fallas de este
sistema se encuentran espacial y genéticamente relacionadas con los límites internos
de los complejos máficos y ultramáficos y de estos con las secuencias más antiguas.
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�A. Rodríguez Infante

Respecto al momento en que ocurre este proceso existen divergencias. Proenza J.[90],
considera que éste se desarrolla en el periodo Campaniense Superior-Paleoceno
Inferior.
Las fallas de este sistema aparecen frecuentemente cortadas y dislocadas por
sistemas más jóvenes y no constituyen límites principales de los bloques tectónicos
activos en que se divide el territorio actual.
Un ejemplo de estas estructuras es la falla ubicada al sur de Quesigua, al este del río
de igual nombre, que pone en contacto las serpentinitas ubicadas al norte con los
gabros que afloran al sur, así como las fallas que en El Lirial Abajo, Peña y Ramírez y
Caimanes Abajo ponen en contacto a las serpentinitas con las rocas de las
formaciones La Picota, Mícara y Quibiján respectivamente.
Muchas de las estructuras de este sistema se encuentran enmascaradas por las
dislocaciones más jóvenes así como por las potentes cortezas de meteorización
desarrolladas sobre el complejo ofiolítico. Estas fallas en su mayoría se encuentran
pasivas lo que se demuestra por su pobre reflejo en el relieve, pudiendo notarse su
presencia fundamentalmente por el contacto alineado y brusco entre litologías
diferentes. Excepción de lo anterior lo constituye la falla ubicada al sur de Quesigua
que aún se refleja a través de un escarpe pronunciado arqueado, con su parte cóncava
hacia el norte que sigue la línea de falla, lo que consideramos está asociado a la
actividad geodinámica actual del sector, que es considerado uno de los más activos
dentro del territorio.
El segundo sistema cronológico está constituido por las dislocaciones más abundantes
y de mayor extensión de la región, que indistintamente afectan todas las litologías
presentes y son a su vez los límites principales de los bloques morfotectónicos,
haciéndose sumamente importante la caracterización del mismo desde el punto de
vista geodinámico contemporáneo. Este sistema está constituido por fallas de dos
direcciones: noreste y norte-noroeste que se desplazan mutuamente y se cortan entre
los sesenta y ochenta grados.
Las estructuras de este sistema se considera han sido originadas como resultado de
los procesos de colisión y obducción del arco volcánico cretácico sobre el margen
pasivo de Bahamas, existiendo una transición de las condiciones compresivas iniciales,
típicas de la colisión, en expansivas durante el reajuste o relajamiento dinámico de las

45

�A. Rodríguez Infante

paleounidades tectónicas que obducen sobre Bahamas, por lo que el comportamiento
final de estas estructuras es de carácter normal.
Teniendo en cuenta el proceso que les dio origen, su edad es considerada en su fase
final como Eoceno Medio con dudas (?),según lo ya analizado al inicio del capítulo
referente a las divergencias existentes sobre la edad probable de culminación del
proceso.
Las principales estructuras representativas de este sistema serán caracterizadas a
continuación, gráficamente representadas en el anexo gráfico No.4 y los criterios para
su identificación resumidos en la tabla II.
Falla Los Indios: Se extiende desde la parte centro meridional del área al oeste de
Cayo Chiquito, atravesando hacia el norte la Bahía de Cananova y reflejándose dentro
de la zona nerítica marina a través del desplazamiento de la barrera arrecifal y los
depósitos litorales. En varios puntos esta estructura aparece cortada y desplazada por
fallas de dirección norte-noreste. Su trazado es en forma de una línea curva cóncava
hacia el oeste-sudoeste con un rumbo que oscila entre los 10º y 30º oeste en los
diferentes tramos que la conforman.
Los criterios que permitieron identificar esta estructura son:
•

Alineación de cursos fluviales y tramos rectos de ríos y líneas de costa.

•

Contactos bruscos entre dos litologías diferentes, como por ejemplo entre los
gabros y la Formación Sabaneta y entre esta y las serpentinitas.

•

Desplazamiento de la línea de costa, barrera arrecifal y zonas pantanosas de hasta
0.7 km.

•

Cambio brusco de valores morfométricos a ambos lados de la alineación.

•

Desplazamiento de formas de relieve como ocurre en la zona de premontañas bajas
ligeramente diseccionadas, que en el sector occidental de la falla tiene una
extensión de hasta 2.5 km y de solo 1 km en el oriental, indicando un mayor
levantamiento y por ende una mayor erosión.

En los mapas de anomalías magnetométricas locales de Liuby [67], esta estructura
aparece reflejada a través de la alineación de un gradiente entre anomalías máximas
positivas que llegan hasta 160 nT y negativas de hasta -40 nT. Este comportamiento
magnetométrico es claramente reflejado por los métodos morfométricos. Según los

46

�A. Rodríguez Infante

métodos y criterios geomorfológicos utilizados a través de esta estructura ocurren
desplazamientos horizontales del sector de la corteza terrestre en dirección sursudeste para el bloque occidental y norte-noroeste para el oriental, como se puede ver
en el anexo gráfico No.4. En el gráfico lineal del desplazamiento vertical de la línea
geodinámica Moa, esta falla atraviesa la zona comprendida entre los puntos 69625 y
6147 que constituyen los dos puntos geodésicos iniciales, no aportando información
válida al asumirse para el punto inicial el valor cero del desplazamiento vertical.
Falla Cayo Guam: Con una dirección N15ºW, se extiende desde la parte alta del río de
igual nombre, siguiéndose con nitidez hasta Punta Yagrumaje. Al igual que la falla Los
Indios, esta estructura aparece cortada y desplazada en varios tramos por fallas de
dirección noreste y sublatitudinales.
En el gráfico lineal de los desplazamientos verticales que se muestra en la figura No.4
esta estructura se refleja por un salto de 8 mm en un periodo de 0.9 años (1993-1994)
y de 10 mm en el intervalo de 4.59 años (1990-1994).
Los criterios que permitieron su identificación fueron:
•

Alineación fluvial con ríos de cauces profundos y formación de barrancos, los que
en ocasiones aparecen cortados y desplazados por otras estructuras.

•

Desplazamientos de líneas de costas y zonas geomorfológicas en el rango de 1.5 a
2.5 km.

•

Valores morfométricos bruscos y diferentes a ambos lados de la fractura, estando
en el bloque occidental los máximos valores de isobasitas desplazados hacia el
norte respecto al oriental como puede verse en la figura No.5.

•

Límite brusco y alineado de zonas pantanosas.

•

Intenso cizallamiento en la zona de fractura.

•

Variaciones bruscas del agrietamiento entre ambos bloques de falla, como puede
observarse entre los puntos situados en la coordenada Y : 217 000.

•

Variaciones hipsométricas entre ambos bloques de fractura.

•

Límites alineados de depósitos del Cuaternario.

•

Anomalías gravimétricas negativas máximas en el gráfico lineal de Bouguer.

La componente horizontal de los movimientos de falla en el periodo neotectónico es
indicado por los criterios geomorfológicos en sentido norte-noroeste para el bloque
occidental y sur-sudeste para el oriental, como se observa en el anexo gráfico No.4.

47

�A. Rodríguez Infante

En el mapa del campo magnético esta estructura se marca por el cambio brusco del
comportamiento entre ambos bloques, al este de la falla los valores de intensidad del
campo alcanzan hasta 600 nT y al oeste son menores a -200 nT.
En la parte septentrional, cerca del litoral esta estructura es cortada por dos fallas
paralelas entre si de orientación noreste que limitan un campo negativo menor a -400
nT, que a su vez constituyen los límites norte y sur de la zona Las Camariocas, lo que
se muestra con nitidez en la fotografía No.1. La más meridional de estas estructuras
coincide espacial y direccionalmente con un gradiente máximo, constituyendo los
límites de una zona de valores negativos desplazada hacia el este, lo que da una idea
de la alta complejidad tectónica del sector.
Falla Moa. Dentro del territorio es la estructura de mayor extensión y su trazo
corresponde con una línea cóncava hacia el este con el arco mayor en la zona de
Calentura, haciéndose mas recta hacia el norte con una dirección de N48ºE, mientras
que en su parte meridional tiene un rumbo N25ºW.
En la parte norte esta estructura se bifurca en dos tramos, uno de rumbo N35ºE
denominado La Vigía y el otro de rumbo N74ºE nombrado La Veguita, el que atraviesa
la zona marina perilitoral, hasta cortar la barrera arrecifal a la cual limita y afecta, pues
en el bloque oriental de la falla la barrera como tal desaparece, quedando reflejada sólo
como un banco de arenas, lo que constituye un indicador del sentido de los
desplazamientos.
En su conjunto forma la estructura más compleja, pero a su vez, de más fácil
reconocimiento por su expresión nítida en la topografía. Los principales criterios que la
identifican son:
•

Alineación de sistemas fluviales con cauces profundos en forma de barranco y
laderas muy escarpadas de pendientes mayores a treinta grados.

•

Valores hipsométricos y morfométricos contrastantes entre cada uno de los bloques
de falla. En la figura No.6 ( A, B, C y D ) se muestran las variaciones morfométricas
en los alrededores de Calentura, entre las coordenadas Y: 219 000 y 214 000,
destacándose las diferencias notables entre los valores de isobasitas de segundo y
tercer orden, la tipología y densidad del drenaje y los valores de disección vertical
entre ambos bloques de falla e incluso, las diferencias dentro del mismo bloque

48

�A. Rodríguez Infante

occidental entre su parte norte y sur. En la fotografía No.2 se reflejan con claridad
estos criterios.
•

Desplazamiento de la línea costera a 1 km aproximadamente.

•

Desplazamiento de formas del relieve.

•

Orientación diferenciada del agrietamiento en los bloques formados por el sistema
de fallas.

•

Intenso cizallamiento según los planos de fracturas con sectores mineralizados por
ejemplo en La Vigía.

Además de estos criterios descritos, debido a que la presa Nuevo Mundo está
construida sobre la línea de falla, se realizaron mediciones geodésicas verticales y
horizontales que indicaron desplazamientos en ambas direcciones. En cuanto a los
movimientos verticales, se hizo evidente que los dos bloques de falla se levantan, con
mayor intensidad para el bloque oriental; mientras que los desplazamientos
horizontales presentan sentido contrario entre los bloques, creando un punto de
tensiones en el nudo tectónico que forman las fallas Moa, Maquey y Caimanes,
coincidiendo con la zona donde se encuentra la cortina de la presa
En el mapa del campo magnético esta estructura se refleja por varios criterios
diferentes, existiendo variaciones en la forma de manifestarse, predominando los
cambios en la alineación de los límites del campo positivo y negativo, haciéndose mas
complejo hacia el norte, siendo el tramo La Veguita el que mejor enmarcado se
encuentra.
En el tramo Yarey - Calentura la línea de fractura se enmarca con el cambio en la
orientación y magnitud de las isolíneas positivas y negativas en el mapa de anomalías
magnetométricas.
Según el análisis geomorfológico y topográfico el movimiento horizontal de los bloques
de falla es muy complejo para esta estructura, indicando hacia la parte septentrional un
desplazamiento noreste para ambos bloques de falla, mientras que en la parte
meridional el bloque occidental se desplaza hacia el sudeste, lo cual será analizado
durante la caracterización de los bloques morfotectónicos.
Falla Miraflores: Se extiende en forma de arco cóncavo hacia el este-noreste con un
trazo casi paralelo a la falla Moa, con un rumbo N25ºW desde el límite sur del área
hasta Cayo Chiquito y desde aquí hasta Punta Majá con una orientación N35ºE. Su
límite meridional al parecer lo constituye la falla Moa al sur del área de trabajo.
49

�A. Rodríguez Infante

Los criterios que permiten identificar la estructura son:
•

Contacto brusco de litologías a ambos lados de la fractura como por ejemplo entre
las serpentinitas y las rocas de la formación Quibiján y los gabros y entre las
formaciones Quibiján y Mícara.

•

Formación de escarpe de falla con pendientes por encima de los treinta grados y
facetas triangulares, lo que puede ser observado en la fotografía No.3.

•

Contacto brusco y alineado de formas del relieve.

•

Desplazamiento de la línea de costa y zonas pantanosas de más de 0,5 km.

•

Cambio brusco en la magnitud del desplazamiento vertical de los puntos geodésicos
a ambos lados de la fractura, como se observa en la figura No.4.

•

Cambio de valores morfométricos entre los bloques de falla.

Esta falla hacia su porción septentrional aparece desplazada hacia el oeste por fallas
de dirección noroeste, y en su parte central es cortada por la falla de deslizamiento por
el rumbo Cananova que será descrita posteriormente.
En el gráfico lineal de las anomalías gravimétricas se observa un gradiente elevado
donde los valores máximos corresponden al Cerro de Miraflores y los mínimos al área
de Centeno, 100 mGal y 84 mGal respectivamente.
Falla Cabaña. Se extiende desde el extremo centro occidental del área, al noroeste del
poblado de Peña y Ramírez hasta el norte de la ciudad de Moa, cortando la barrera
arrecifal y limitando el extremo oriental de Cayo Moa Grande.
En su parte meridional presenta una orientación N70ºE hasta la zona de Zambumbia
donde es truncada por un sistema de fallas submeridionales, aflorando nuevamente
con nitidez al nordeste del poblado de Conrado donde inicia su control estructural sobre
el río Cabaña. En las cercanías de Centeno esta estructura es cortada y desplazada
por la falla Cananova tomando una orientación N56ºE la que mantiene hasta penetrar
en el océano Atlántico.
Si bien es cierto que en algunos sectores el trazo de la falla topográficamente se
pierde, debido fundamentalmente por la actividad antropogénica como ocurre en el
tramo Los Pinos - Moa; esta falla es de fácil identificación a través de los siguientes
criterios.
•

Alineación fluvial.

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�A. Rodríguez Infante

•

Alineación y desplazamiento de hasta tres kilómetros de la línea de costa en Punta
Yaguasey, como se muestra en la fotografía No.4.

•

Formación de escarpe de falla hacia su porción meridional.

•

Cambio brusco de valores morfométricos a ambos lados de la falla.

•

Cizallamiento intenso a lo largo del plano de fractura con presencia de abundante
mineralización.

•

Cambio en la magnitud del desplazamiento vertical entre puntos geodésicos
situados a ambos lados del plano de fractura, como se puede observar en la figura
No.4.

•

Límite recto de zona pantanosa.

En el mapa del campo magnético esta estructura presenta un pobre reflejo,
observándose solamente desplazamientos entre áreas de valores positivos y negativos
de la intensidad del campo.
Falla Quesigua: Se expresa a través de un arco con su parte cóncava hacia el este
nordeste, manteniendo en su parte septentrional, donde su trazo es mas recto un
rumbo N10ºE y en la meridional, N40ºW. Se extiende desde la barrera arrecifal hasta
interceptar el río Jiguaní al sudeste del área de trabajo.
Los criterios para su identificación se relacionan a continuación y se observan con
detalle en el anexo gráfico No.4 y en la figura No.5.
•

Alineación del río, con cauce profundo y laderas escarpadas en la margen
occidental.

•

Alineación y desplazamiento de la línea de costa y zonas geomorfológicas de hasta
dos kilómetros.

•

Valores hipsométricos y morfométricos diferentes a ambos lados del plano de falla.

•

Desplazamientos de zonas pantanosas parálicas.

•

Intenso cizallamiento en la zona de falla.

•

Variación de dirección del agrietamiento entre los bloques resultantes de la falla,
como se puede observar en dos puntos situados al sudeste de Quemado del Negro,
uno ubicado en el bloque occidental con coordenadas Lambert X: 709 250 y Y: 218
200, que muestra un rumbo de agrietamiento N74ºE y el punto de coordenadas
X:710 750 y Y:217 400, con rumbo N29ºW, separados entre si 1,7 km y
equidistantes al plano de falla.
51

�A. Rodríguez Infante

•

Desplazamiento del contacto entre los gabros y las serpentinitas.

En el análisis geodésico no se observan desplazamientos verticales pronunciados entre
los puntos situados a ambos lados de la falla y sólo se marcan con desniveles de 2 mm
en el ciclo de mediciones 1990-1993. Sin embargo, los desplazamientos horizontales
evidenciados por los parámetros geomorfológicos están en el rango de 0,75 - 1,0 km.
En el análisis de las variaciones del campo magnético esta falla presenta un pobre
reflejo en su parte norte, sin embargo hacia el sur se observan orientaciones en los
contactos entre las zonas positivas y negativas y como criterio mas importante, el
desplazamiento de una línea de gradiente de dirección noreste que en el bloque este
de la falla se desplaza hacia el norte tal y como está considerado que ocurre en la
estructura según los otros criterios interpretados.
Falla Maquey: Limita y contornea las estribaciones septentrionales de la Sierra del
Maquey. Aflora desde la zona de Hato Viejo hacia el sur de La Colorada, asumiendo un
rumbo N65ºE por más de siete kilómetros hasta Calentura abajo donde se cruza con
las fallas Moa y Caimanes .En su parte más occidental mantiene una orientación N78ºE
siendo cortada y desplazada por estructuras de orientación noroeste.
Su cartografiado fue posible por la suma de criterios de morfometría y fotointerpretación
como alineaciones fluviales, desplazamientos de divisorias y otras formas del relieve.
En el mapa del campo magnético local se definen sus rasgos por la discontinuidad de
las líneas de anomalías positivas a ambos lados de la misma, con desplazamientos en
la alineación de los cierres positivos. En el estudio fotogeológico se pudo determinar el
desplazamiento de la falla Miraflores hacia el este con una magnitud de 1.5 km. en el
punto donde se intercepta con esta estructura.
Después de haber descrito los criterios que permitieron la identificación e interpretación
de las estructuras de este sistema, se hace evidente que muchos de ellos son
utilizados para la interpretación de fallas tanto activas como pasivas, mientras que otros
por su parte, son sólo formas de manifestación de estructuras que se han mantenido
activas o se han reactivado en periodos recientes, siendo por lo tanto evidente que los
movimientos geodinámicos actuales se manifiestan a través de ellas. Este fenómeno
estudiado en detalle para estas siete fallas que son consideradas fundamentales por su
52

�A. Rodríguez Infante

extensión y el papel que juegan en la morfotectónica del territorio, se manifiesta en
mayor o en menor grado en todas las estructuras del sistema, sin dejar de tener en
cuenta que algunas, pueden haber quedado encubiertas por estructuras más jóvenes o
por las potentes cortezas de intemperismo desarrolladas sobre el complejo ofiolítico.
El tercer sistema de estructuras está constituido por dos fallas de deslizamiento por el
rumbo - Strike-Slip - determinadas durante las recientes investigaciones y que no
habían sido reportadas con anterioridad, las cuales se denominaron Cananova y El
Medio. Por la posición que ocupan, orientación y componentes fundamentales de los
desplazamientos, no presentan similitud con las fallas antes descritas. El origen de
estas estructuras se consideró está asociado al momento en que se inician los
movimientos hacia el este de la Placa del Caribe a través de la falla Oriente,
desarrollándose un campo de esfuerzo de dirección norte-noreste, con la compresión
del Bloque Oriental Cubano, en la zona de sutura de éste con la Plataforma de
Bahamas, lo que provocó la ruptura y el reacomodamiento de la corteza desde el
Eoceno Medio-Superior.
Falla Cananova: Fue cartografiada a escala 1: 25 000 desde la Bahía de Yaguaneque
hasta el poblado de Jucaral, presentando un rumbo predominante N53ºW como se
puede ver en el anexo gráfico No.4. Es cortada en diferentes puntos por estructuras
submeridionales, caracterizándose toda la zona de falla por el grado de cizallamiento
de las rocas que corta.
Los criterios que permitieron su identificación son:
•

Desplazamiento de formas del relieve, como ocurre con las montañas bajas
diseccionadas y las llanuras fluviales abrasivas que son desplazadas hacia el oeste
en la zona norte de Miraflores a Centeno lo que se observa en la figura No.7.

•

Desplazamiento de la barrera arrecifal en la Bahía de Yaguaneque.

•

Presencia de espejos de fricción.

•

Desplazamiento de zonas pantanosas y línea de costa, como puede observarse en
la fotografía No.5.

•

Desplazamiento de estructuras geológicas como grietas, diques y contactos
litológicos.

53

�A. Rodríguez Infante

•

Cambio de orientación de algunos elementos morfológicos y morfométricos como
son las divisorias de aguas principales, cierres de isobasitas y superficies
escarpadas.

•

Contacto brusco y alineado entre los gabros y las serpentinitas.

•

Variaciones de la orientación del agrietamiento, lo que se muestra en los diagramas
de roseta, figura No.8 desde la A hasta la F

Según el análisis de los métodos aplicados se pudo determinar que a través de la falla
Cananova ocurre un desplazamiento horizontal máximo de 1500 m hacia el noroeste
del bloque norte respecto al sur y un movimiento rotacional izquierdo - antihorario calculado en un valor medio de cuarenta grados de ese bloque norte.
Hacia el sudeste los criterios de falla en superficie se pierden bruscamente al penetrar
esta la meseta serpentinítica de potentes espesores de corteza que constituye el
yacimiento Moa, sin embargo, tal y como se observa en la figura No.7 se proporciona
un criterio antropogénico relacionado con la minería, ya que por la zona por donde
cruza la falla no existe explotación minera, lo que puede estar dado por la posible
existencia de mineralización secundaria asociada a la estructura o alteración en los
espesores y contenidos del mineral.
El mapa de campo magnético local para la zona se hace sumamente irregular lo que
puede estar originado por la alta complejidad geólogo tectónica del sector debido a la
cantidad de estructuras de variada orientación y las litologías presentes, donde se
mezclan de forma caótica rocas básicas y ultrabásicas del complejo ofiolítico con rocas
vulcanógenas y sedimentarias. Sin embargo, hacia la parte sudeste la falla queda bien
enmarcada, al predominar en el bloque septentrional de la misma los valores negativos
del campo y para el meridional los positivos, siendo el contacto entre ambas zonas de
intensidades diferentes, alineado en igual dirección que la estructura.
Falla El Medio: Fue mapeada desde Punta Mangle hasta su intersección con el río
Quesigua con un rumbo aproximado de N40ºE como se muestra en el anexo gráfico
No.4 y en la figura No.5 . Al igual que la Falla Cananova, origina un alto cizallamiento
de las rocas a través de todo su trazo.
Los criterios para su identificación fueron:
•

Presencia de espejos y estrías de fricción muy dislocados, haciéndose imposible
medir sus elementos de yacencia.

54

�A. Rodríguez Infante

•

Alineación de cursos fluviales, como por ejemplo el arroyo El Medio con afluentes
del arroyo Semillero y del río Quesigua.

•

Angularidad de la red de drenaje.

•

Variaciones bruscas de los valores morfométricos entre ambos bloques de falla, por
ejemplo los valores de isobasitas en el bloque septentrional son nulos y en el
meridional alcanzan los 250 m y 100 m para el segundo y tercer orden
respectivamente.

•

Desviación de la orientación de elementos morfológicos como son las divisorias de
aguas principales y líneas del drenaje, siendo un ejemplo el arroyo El Medio que
corre con una dirección noreste lo cual sólo se justifica por el control estructural que
la falla realiza sobre su cauce.

•

Desplazamiento de formas del relieve como ocurre entre las zonas de montañas y
premontañas bajas al sur de Palmarito.

En el estudio microtectónico pudo determinarse que en el bloque sur se desarrollan
cuatro sistemas de diaclasas, dos de orientación noreste y dos noroeste con un
buzamiento promedio de 82º, mientras que en el bloque norte los cuatro sistemas
fundamentales son noroeste con buzamiento promedio de 67º lo cual constituye un
criterio para considerar la posible existencia de un movimiento rotacional antihorario del
bloque Cupey norte respecto al sur.
En el esquema fotogeológico mostrado en el anexo gráfico No.3 puede observarse
como esta estructura desplaza lateralmente los cuerpos de gabro y en ocasiones limita
la extensión de los mismos, fenómeno que también se manifiesta en los depósitos
parálicos.
En el mapa de anomalías magnéticas la estructura aparece orientada en una zona de
predominio de valores positivos del campo, con pequeñas áreas de valores negativos
paralelas al plano de fractura. Hacia el extremo sudoeste de la falla, donde no existen
criterios de superficie para continuar su trazado, se observa la alineación de un
gradiente que podría indicar una prolongación de la estructura. En general podemos
decir que la información magnetométrica para esta estructura es poco representativa.
El cuarto sistema de fracturas que aparece desarrollado en el territorio corresponde a
estructuras sublongitudinales que aparecen en toda el área, pero tienen su máxima

55

�A. Rodríguez Infante

expresión en las zonas periféricas de los sectores de máximo levantamiento, como por
ejemplo las fallas a través de las cuales corren algunos tributarios como el arroyo La
Veguita del río Moa, el arroyo La Vaca, arroyo Colorado al oeste del Cerro Miraflores y
la de mayor envergadura que se encuentra al sur de Caimanes.
En las estructuras de este sistema no siempre se encuentran desplazamientos
geológicos y geomorfológicos apreciables y su expresión está dada fundamentalmente
por la formación de barrancos, alineaciones fluviales, líneas rectas y netas de
tonalidades más oscuras y en algunos casos, se han determinado rasgos evolutivos en
la comparación entre fotos de años diferentes.
Las características descritas anteriormente permiten suponer una génesis asociada a
procesos de descompresión o expansión de bloques, al disminuir las tensiones
horizontales que mantienen cohesionado los macizos rocosos debido a los
movimientos verticales diferenciales, lo que a su vez determina que estas estructuras
no aparezcan reflejadas en el mapa de anomalías magnéticas.
La edad de este sistema es considerada en su límite inferior posterior al Mioceno
Medio, momento en que se inicia el proceso de ascenso definitivo del territorio actual
de Cuba oriental como tendencia general y se extiende hasta el presente por
prevalecer las condiciones geodinámicas que le dan origen.
Existen en la zona otras estructuras de interés tectónico como es el ejemplo de las
fallas Cupey y Arroyón que fueron estudiadas durante las investigaciones, documentadas y cartografiadas, pero que al no constituir límites de bloques no han sido
descritas.

56

�A. Rodríguez Infante

Figura No. 5. Zona de falla Cayo Guam (A) – Quesigua (B) – El Medio
(C).
Bloques Morfotectónicos.
En el levantamiento geológico de Guantánamo [48] se hace una subdivisión tectónica
del extremo de Cuba oriental en dos regiones: la occidental, que comprende la cuenca
de Sagua de Tánamo, Bloque de la Sierra del Maquey y la periferia de la Cuenca
Guantánamo y la oriental, comprendida por los bloques Miraflores - El Toldo, Cuchillas
de Moa-Baracoa y la franja costera Cañete-Baracoa separados entre sí por la
estructura divisoria Zona de Fallas Miraflores-Riíto.
El bloque Miraflores - El Toldo es el más grande del territorio y a él pertenece la mayor
parte del área de estas investigaciones, siendo caracterizado en dicho trabajo como
una estructura tectónica de elevaciones fuertes con terrazas marinas al sur de Moa y
con una peniplanización en los alrededores del pico El Toldo, al cual le corresponde
una anomalía gravimétrica de máximo local dentro de la tendencia general.

57

�A. Rodríguez Infante

De igual forma, en los estudios realizados por Orbera [85] queda bien definido el
carácter de los movimientos de ascenso para la zona que llegan a alcanzar 400 m en el
periodo Plioceno - Pleistoceno y hasta 1000 m durante la etapa neotectónica en
general.
El análisis detallado de las estructuras que afectan la región y los parámetros geólogogeomorfológicos que la caracterizan, permite asegurar que si bien esta tendencia
general es cierta, la geodinámica actual en lo que ellos denominan como bloque El
Toldo es mucho más compleja, existiendo junto a sectores que se levantan, otros con
movimiento de descenso relativo apreciable, así como desplazamientos horizontales
que en ocasiones llegan a provocar rotaciones de bloques sometidos a esfuerzos
tangenciales.
En este trabajo, partiendo de la suma de criterios e índices obtenidos a través de la
aplicación de los diferentes métodos de investigación y del conocimiento de las
principales características de las fallas activas del territorio fue posible establecer el
conjunto de bloques y sub-bloques morfotectónicos que conforman el territorio y el
sentido de los desplazamientos entre ellos, que se describen a continuación, aparecen
cartografiados en el anexo gráfico No.5 y las características generales de cada bloque
resumidas en la tabla III.
Bloque Cananova. Constituye el extremo noroccidental del área de los trabajos,
quedando sólo su parte oriental dentro de la misma.
Geomorfológicamente este bloque se caracteriza por presentar llanuras fluviales
acumulativas, erosivo-acumulativas, y palustres, y al este del poblado de Cananova y al
sur, en la zona de Cañamazo, Serrano y El 51 el relieve que se desarrolla es de
submontañas ligeramente diseccionadas, con cotas máximas en el orden de los 150 m.
Para este bloque los cierres máximos de isobasitas alcanzan valores de 50 m y 40 m
para el segundo y tercer orden respectivamente mientras que los valores de disección
vertical oscilan entre 10-70 m/km2 en las zonas de premontañas.
Geológicamente este bloque está conformado en superficie por rocas pertenecientes a
la cuenca marginal del paleoarco volcánico del Cretácico, formación Mícara; del
neoarco volcánico de Paleógeno, formación Sabaneta; así como por la formación
Júcaro perteneciente a la secuencia terrígena carbonatada de la etapa platafórmica.
En la parte baja del río Cananova y alrededor de su desembocadura afloran los
sedimentos fluviales y parálicos del Cuaternario.
58

�A. Rodríguez Infante

El drenaje para la zona es de densidad media a baja existiendo un marcado control
estructural en la configuración fluvial, apareciendo en algunos sectores la red
rectangular típica para zonas afectadas por dos dirección fundamentales de
agrietamiento, en este caso una dirección aproximada de N40ºE y otra de N45ºW.
Hacia la parte central y meridional del bloque aparece un sistema sublatitudinal que
parece estar condicionado por las tensiones que originaron el surgimiento de la falla
Cabaña que separa este bloque del ubicado al sur.
El control tectónico del relieve y el drenaje se hace más intenso hacia el norte pudiendo
notarse con nitidez los desplazamientos de zonas pantanosas, línea de costa e incluso
de la barrera arrecifal que bordea toda el área. La magnitud del rechazo horizontal que
se observa en estos elementos del relieve oscila entre 0.5-1.5 km.
El límite oriental del bloque que lo contacta con el bloque Miraflores lo conforma la falla
Los Indios de orientación predominante N28ºW y que aparece cortada en varios puntos
por estructuras de dirección noreste.
En la misma desembocadura del río Cananova la falla Los Indios se cruza con la falla
Cananova así como con otros sistemas de dirección noroeste y nordeste conformando
un nudo estructural que complica notablemente la morfología costera y de difícil
interpretación sobre todo por la falta de información batimétrica detallada.
Para este bloque no se tienen datos geodésicos partiendo del hecho que el único punto
ubicado en su área corresponde al punto inicial del gráfico lineal del desplazamiento en
el que se asumió el valor cero para la velocidad de los movimientos verticales.
Bloque Miraflores. Se encuentra ubicado en la parte noroccidental del área teniendo
como núcleo el Cerro de Miraflores y las laderas occidentales, norte y nororientales del
mismo.
Está conformado litológicamente en superficie por las rocas del basamento del arco
insular cretácico y de la antigua corteza oceánica - secuencia ofiolítica - con pequeños
sectores en su porción suroccidental de afloramiento de las rocas de las formaciones
Mícara y Sabaneta y al norte por la formación Júcaro y los sedimentos parálicos y
fluviales del Cuaternario.
Geomorfológicamente el bloque se caracteriza por presentar montañas bajas
diseccionadas en su mayor territorio, hacia el oeste y el norte presenta llanura fluviales
acumulativas así como llanuras palustres en la parte correspondiente al litoral.
59

�A. Rodríguez Infante

Este sistema de montañas desarrollado sobre las rocas del complejo ofiolítico se va a
caracterizar por líneas divisorias alargadas con orientación principal norte-noreste
condicionada por los procesos tectónicos que provocaron el emplazamiento de las
ofiolitas y diseccionadas a través de numerosas fallas que la cortan, siendo la más
significativa la falla Cananova que marca el límite entre dos sectores del bloque: norte y
sur, diferenciados entre si por el comportamiento morfométrico, microtectónico y la
orientación de algunos elementos geólogo-geomorfológicos que se analizan a
continuación.
Morfométricamente se van a observar dos cierres para las isobasas y las isolineas de
disección vertical, correspondiendo al sector septentrional valores de 150 m y 90 m
para el segundo y tercer orden, mientras que en el meridional alcanzan hasta los 300 m
y 100 m respectivamente, mientras que los valores de la disección vertical son de 230
m/km2 para el norte y 390 m/km2 para el sur, tal como se aprecia con claridad en la
figura No.7. Las pendientes para este bloque son muy variables en dependencia de la
litología y las estructuras tectónicas que lo afectan, encontrándose los mayores valores
hacia el sureste, asociados a la zona de falla Miraflores que lo limita con el bloque
Cabaña.
En el análisis microtectónico realizado alrededor de la falla Cananova se pudieron
determinar variaciones bruscas del rumbo del agrietamiento en puntos cercanos
situados a ambos lados de la línea de falla como ocurre entre los puntos A y B respecto
a los puntos D y E de la figura No.8, llegando a tener localmente desviaciones de 70º
entre los sistemas principales, sin embargo, cuando se realizó el diagrama resumen
para las grietas situadas en ambos bloques se pudo observar que el sistema mas
frecuente tiene una diferencia de solo 10º en el rumbo para el sub-bloque septentrional
respecto al meridional, mientras que las grietas que ocupan la segunda posición en
frecuencia de presentación se desvían 45º. Se observa también rotación en otros
elementos del paisaje como son las divisorias de aguas principales que en el sur tienen
una orientación noreste y en el norte es norte-noroeste con 40º aproximadamente de
desviación, ocurriendo además en ese sentido el desplazamiento del área de
afloramiento de los cuerpos de gabro, lo que se puede observar en el anexo gráfico No
3.
Todo lo anterior hace suponer que existieron movimientos rotacionales entre ambos
sub-bloques que provocaron el cambio de posición y dislocación de las estructuras y
que estos movimientos aún continúan.
60

�A. Rodríguez Infante

El análisis de los datos geodésicos para este bloque se hace sumamente complicado
debido a las diferentes estructuras que atraviesan la zona y la cercanía del punto
geodésico inicial para el cual se asumió un valor convencional de cero en el
movimiento vertical. No obstante a ello se hace significativo que en el gráfico lineal de
desplazamientos verticales para el periodo 1990-1993 se observe una tendencia al
levantamiento por encima de la media regional, lo cual esta en correspondencia con los
criterios geológicos y geomorfológicos, sin embargo en los gráficos correspondientes al
ciclo 1993-1994 esta tendencia cambia y se observan valores de descenso que
alcanzan hasta -24 mm. De igual forma, en el análisis del gráfico de las anomalías de
Bouguer realizado en las mediciones gravimétricas del año 1990 muestra para el
bloque una anomalía que alcanza hasta 102.00 mGal.
La suma de estos criterios indica que este bloque se caracteriza por sufrir movimientos
pulsantes, con tendencia general de desplazamiento norte-noreste con un mayor
levantamiento de su parte oriental, lo que justifica las pendientes más abruptas y las
mayores elevaciones hacia este sector; y más suaves hacia el sector occidental por
degradación y compensación, y que a su vez, se encuentra dividido en dos subbloques que mantienen esa tendencia general de los movimientos horizontales y
verticales pero que además, se mueven entre si con un movimiento rotacional izquierdo
- antihorario - del sub-bloque norte respecto al sur.
Bloque Cabaña. Situado al este del bloque Miraflores, con orientación noreste desde la
localidad de Zambumbia hasta Cayo Moa Grande, y en su porción meridional, en la
zona Cayo Grande-Caimanes Abajo, mantiene una dirección noroeste.
Geológicamente el basamento sobre la cual se sustenta la morfología de este bloque
esta conformado por las tobas de la formación Santo Domingo, las rocas del complejo
ofiolítico y sedimentos parálicos y fluviales en la zona aledaña al litoral.
El relieve es de llanuras erosivas y erosivo-acumulativas las que hacia el sur
transicionan a submontañas ligeramente diseccionadas con divisorias de configuración
arborescente. El drenaje es de densidad moderada a alta con predominio de redes
dendríticas exceptuando los cauces primarios del río Cabaña cerca de la zona de
intersección con el río Moa, donde aparecen redes enrejadas.
Los valores morfométricos que para este bloque se comportan con gran variabilidad
evidencian una intensidad mínima de levantamiento relativo respecto a los bloques

61

�A. Rodríguez Infante

laterales con una disección vertical máxima de 100 m/km2 en la parte centro septentrional, disminuyendo hasta 90 m/km2 hacia el norte y 40 m/km2 hacia el sur.
Para el bloque los valores máximos del nivel de base de erosión para el segundo y
tercer orden se alcanzan hacia el sur con 200m y 150m respectivamente, formándose
cierres de isobasas de carácter muy local al suroeste y noreste de Caimanes Arriba y
hacia el norte, en la zona de Playa la Vaca.
Al igual que el bloque Miraflores, este bloque se encuentra cortado por la falla
Cananova presentando valores morfométricos diferenciados entre el sub-bloque norte y
sur, desplazándose el sub-bloque norte según el plano de fractura en dirección
noroccidental.
El sub-bloque más meridional - Cayo Grande - que en estas investigaciones es
considerado perteneciente al bloque Cabaña, no está aún claramente definido, pues los
valores morfométricos que presenta difiere notablemente del de los bloques situados al
este, pero son intermedios entre los valores del bloque en el cual está incluido y el
bloque El Lirial ubicado al oeste del mismo, sin embargo, la decisión de incluirlo en el
bloque Cabaña y dentro de este como el sector mas levantado se debe a la presencia
de la frontera activa que constituye la falla Miraflores que lo limita occidentalmente y a
su constitución geológica dada por las rocas del complejo ofiolítico, no negando la
posibilidad de que el sub-bloque Cayo Grande con los sub-bloques Cabaña Norte y Sur
y el bloque El Lirial constituyan una sola unidad morfotectónica.
El sentido fundamental de los desplazamientos horizontales de este bloque es
suroccidental como se muestra en el anexo gráfico No.5, y en cuanto a los movimientos
verticales existen diversos criterios contradictorios ya que si bien es cierto que en la
superficie actual abundan los rasgos del relieve y valores morfométricos que lo señalan
como un bloque de mínimo ascenso o de descenso relativo en la actualidad, la
constitución geológica de su superficie, dada mayoritariamente por las rocas cretácicas
de la formación Santo Domingo y el complejo ofiolítico hacen suponer que esta
tendencia no ha sido permanente desde el Mioceno Medio cuando se inicia el
levantamiento general del territorio oriental y muy por el contrario, se comporta como
una ventana tectónica, donde las formaciones terciarias y cuaternarias han tenido muy
poco desarrollo o fueron erosionadas, lo que sólo se justifica por una tendencia
predominante al levantamiento.
Este carácter oscilante y de gran movilidad para el bloque se manifiesta en la
actualidad a través de los gráficos lineales de los desplazamientos verticales donde se
62

�A. Rodríguez Infante

observa que en el ciclo de mediciones 90-93 el bloque Cabaña en su parte occidental
se levanta mientras su porción oriental se hunde, invirtiéndose el sentido para el ciclo
93-94, sin embargo a la topografía mas elevada corresponde en este último ciclo
movimientos negativos.
Bloque Maquey. Ocupa la porción suroccidental del territorio teniendo como núcleo del
mismo las estribaciones septentrionales de la Sierra del Maquey, limitado al norte por el
bloque El Lirial a través de la falla Maquey y al este con el sub-bloque Calentura a
través de la falla Miraflores.
Litológicamente está conformado en superficie por las serpentinitas sobre las cuales se
desarrolla un relieve de montañas bajas diseccionadas de cimas alargadas dispuestas
paralelamente entre si y a los cursos fluviales que la atraviesan como La Angostura,
San Jiriguelo y Río Castro.
Morfométricamente se caracteriza por valores de isobasitas de 400 y 350 m para el 2do
y 3erorden y una disección vertical de 450 m/km2 con cotas máximas de 791m.
Para este bloque las dos direcciones principales de agrietamiento son N40ºW y N90º E,
estando cortado además por fracturas submeridionales.
En el mapa de anomalías magnéticas locales los límites de este bloque quedan bien
enmarcados por un alto gradiente entre valores máximos de 100-200 nT al sur y
negativos de -80 nT al norte.
La caracterización de este bloque dentro del territorio se encuentra limitada por la
ausencia de datos geodésicos y comprobaciones de campo; no obstante a ello y
teniendo en cuenta la geodinámica regional, se considera que su desplazamiento es en
sentido norte, debido a las tensiones originadas por el choque de la Placa del Caribe
con el límite sur del Bloque Oriental Cubano.
Bloque El Lirial. Espacialmente ocupa una posición intermedia entre el bloque
Cananova con el cual limita al norte a través de la falla Cabaña y el bloque Maquey al
sur. Tectónicamente, en cuanto a la magnitud del desplazamiento vertical ocupa
también una posición intermedia entre ambos bloques, quedando como un escalón de
transición entre un bloque de intenso levantamiento al sur y el sector de mínimos
levantamientos relativos al norte.

63

�A. Rodríguez Infante

En el área que ocupa el bloque las rocas que afloran son las pertenecientes al
complejo ofiolítico y las formaciones Mícara, La Picota y Sabaneta, sobre las cuales se
desarrolla un relieve de submontañas y premontañas ligeramente aplanadas.
Morfométricamente se caracteriza por valores de isobasas de 200m y 150 m para el 2do
y3er orden respectivamente, y una disección vertical que oscila entre los 60 y los 130
m/km2, con cotas máximas de 350 m.
La caracterización de este bloque, al igual que el bloque Maquey, se encuentra limitada
por la ausencia de datos geodésicos, estudios microtectónicos y observaciones de
campo, estando basada su descripción e interpretación a los criterios morfométricos y
fotogeológicos; por lo que persisten algunas dudas en cuanto a su extensión y
subdivisión al existir dos zonas que se diferencian en los parámetros estudiados dando
la posibilidad de tratarlos como dos bloques independientes tal como se hace en el
presente trabajo.
Bloque Moa. Se encuentra ubicado en la parte centrooccidental del área de trabajo, al
este de bloque Cabaña con el cual contacta a través de la falla de igual nombre y al
este con el bloque El Toldo según la falla Moa, extendiéndose de norte a sur en forma
de una franja cóncava hacia el este.
En este bloque afloran las rocas del complejo ofiolítico en el mayor porciento de su
superficie. Hacia el sur, en la zona de Calentura afloran las rocas cretáceas de las
formación Santo Domingo, mientras que hacia el norte existe una extensa área de
desarrollo de sedimentos fluviales y palustres del Cuaternario.
Geomorfológicamente para el bloque es predominante el relieve de montañas bajas de
cimas aplanadas ligeramente diseccionadas lo que junto a las condiciones litológica
permite, que en el sector exista un intenso desarrollo y conservación de las cortezas de
meteorización lateríticas, que a su vez condicionan las densidad del drenaje que sólo
aumenta en las laderas abruptas, coincidiendo con las alineaciones tectónicas. Los
cursos de agua permanentes van a presentar cauces en forma de barrancos profundos
y estrechos. Hacia el norte el relieve transiciona a premontañas bajas y aplanadas y de
ahí a llanuras fluviales y palustres las cuales se encuentran cubiertas por las
construcciones socioeconómicas de Moa.
Morfométricamente el bloque va a presentar características intermedias y contrastantes
con las elevaciones máximas del este y la llanura fluvial del río Cabaña lo que

64

�A. Rodríguez Infante

conjuntamente con los valores hipsométricos hace considerar al mismo un peldaño
intermedio de transición en la estructura escalonada regional.
Los valores de las isobasitas se encuentran entre los 350 m y 300 m para el 2do y 3er
orden y sólo disminuyen de forma brusca en la llanura cercana al litoral. La intensidad
de la erosión de fondo está marcada por valores de la disección vertical que para la
parte norte y central está en los 220 m/ km2, mientras que el sub-bloque sur que se
encuentra separado de este por el efecto de cuña del sub-bloque Cayo Grande
presenta valores del orden de los 370 m/km2. Esto se explica por las variaciones
litológicas, ya que en este sector afloran predominantemente las tobas de la formación
Santo Domingo mas resistente a la meteorización lo que ha provocado que el relieve
aparezca mas diseccionado y que las elevaciones presenten cimas redondeadas con
orientación noroeste al igual que el bloque.
Geodésicamente este bloque tiene un comportamiento contrario, contrastante con el
bloque Miraflores ya que en el gráfico lineal correspondiente al ciclo 1990-1993 los
movimientos son negativos respecto al nivel medio regional, mientras que en el ciclo
1993-1994 le corresponde movimientos de ascenso notable que alcanzan hasta ocho
milímetros sobre el nivel cero y veinte y cuatro milímetros sobre la media.
En el mapa de campo de intensidad de radiaciones gamma [36], el límite oriental de
este bloque queda bien definido por la alineación de un gradiente entre valores
máximos al sur y mínimos hacia el norte.
Microtectónicamente las mediciones realizadas al norte de Nuevo Mundo y de
Calentura dan para este bloque una dirección predominante de los planos de fractura
de N20ºE.
Inicialmente el límite noreste del bloque fue considerado como la prolongación de la
falla Moa en la estructura La Vigía que atraviesa la Bahía Yaguasey, pero estudios mas
detallados nos permitieron determinar su límite exacto que se desplaza hacia el este al
norte de La Veguita extendiéndose hasta Punta Yagrumaje.
La falla Cananova corta también este bloque por lo que al analizar los anexos gráficos
4 y 5 quedan establecidos con diferentes posiciones los sub-bloques Calentura,
Caimanes, Aeropuerto y La Vigía, este último constituido por la cuña resultante de la
bifurcación de la falla Moa en sus tramos La Vigía y La Veguita.
En los inicios de estas investigaciones, lo que hoy se denomina como sub-bloque
Calentura fue considerado un bloque independiente, debido a las pequeñas variaciones
morfométricas, justificadas por las características litológicas. Geodinámicamente su
65

�A. Rodríguez Infante

comportamiento es similar al resto del bloque Moa, exceptuando el sentido de los
desplazamientos horizontales que en los sub-bloques norte y central es noreste y para
Calentura es sureste, lo que se debe al efecto de cuña del sub-bloque Cayo Grande
que lo presiona desde el oeste, y al carácter descendente de este respecto al bloque El
Toldo
Bloque El Toldo: Ocupa la posición central del área de estudio y es el de máxima
extensión, correspondiéndole también los máximos valores del levantamiento relativo
de la región.
Litológicamente está conformado en superficie por las rocas del complejo máfico y
ultramáfico de la secuencia ofiolítica, sobre las cuales se ha desarrollado un relieve de
montañas bajas de cimas aplanadas ligeramente diseccionadas. Hacia la parte norte se
desarrollan en un pequeño sector premontañas aplanadas.
El drenaje es de densidad media a baja, lo que está condicionado por las potentes
cortezas de intemperismo que cubren al área y favorecen la permeabilidad del suelo y
al intenso control estructural del drenaje que condiciona la formación de barrancos.
En este bloque aparecen desarrolladas formas del relieve cársico en peridotitas
ubicadas alrededor de las elevaciones máximas, siendo el punto de mayor cota El
Toldo con 1174 m sobre el nivel del mar.
Los parámetros morfométricos para este bloque son los más relevantes al tomar
valores que indican la máxima intensidad de levantamiento con isobasitas que cierran
en 900 m y 800 m para el 2do y 3er orden respectivamente y valores de la disección
vertical de 550 m/km2. Los rangos de pendiente son contrastantes, teniendo en la cima
de 6º a 9º promedio, con sectores interiores de 0º-3º; mientras que en los límites del
bloque, fundamentalmente en el occidental enmarcado por la falla Moa, llegan los
valores a ser mayores de 30º, alcanzándose las máximas pendientes en los barrancos
de los afluentes principales.
Hacia la parte norte, en su prolongación dentro de la zona marina puede notarse la
pérdida de la barrera arrecifal desde la intersección de la falla La Veguita hasta la falla
Quesigua, donde sólo queda como testigo de su existencia un banco de arena de
morfología similar, lo que se considera constituye un índice de los movimientos
diferenciales entre los bloques.
Los análisis microtectónicos realizados para el bloque indican la existencia de una
dirección máxima de agrietamiento de rumbo N85ºW como se muestra en la figura No.
66

�A. Rodríguez Infante

9 ( J y K ), apareciendo otras dos direcciones importantes, una sublongitudinal y una de
dirección noreste. En este bloque y sólo de forma similar ocurre en los bloques Maquey
y Cupey, aparece el sistema de fracturas norte-sur en el cual no se manifiestan
desplazamientos horizontales y verticales intensos, lo que consideramos se debe a un
proceso de descompresión, al ser el bloque de máxima intensidad de levantamiento
reciente.
El límite nororiental de este bloque está dado por la falla Cayo Guam, mientras que al
sur limita con el bloque Cupey a través de la falla Quesigua.
En el mapa de anomalías magnéticas se puede notar que en el extremo suroccidental
del bloque, entre las fallas Moa y Arroyón se desarrolla una zona de valores negativos
anómalos a pesar de que la información geológica indica que en todo el sector afloran
las rocas ultrabásicas del complejo ofiolítico. A partir de estos elementos Batista J. [12]
consideró que en ese sector las rocas ultrabásicas constituían una delgada capa en la
superficie, mientras que en profundidad y muy cercano a esta se encuentran los gabros
Si realmente esto ocurre, hay que entrar a considerar la existencia de un sub-bloque o
incluso de un nuevo bloque para ese sector a partir del hecho de que ese fenómeno
sólo sería justificable a partir del ascenso de esa zona respecto a la del resto del
bloque El Toldo. En este trabajo no se concluye al respecto por falta de información de
campo y mediciones geodésicas, que se hacen mas necesaria debido al pobre reflejo
topográfico y morfométrico.
En el análisis del gráfico lineal de los desplazamientos verticales -figura No.4- se
observa que en el periodo 1990-1993 los puntos ubicados por este bloque marcan un
ascenso relativo respecto al bloque Moa, mientras que en el periodo 1993-1994 y 19901994 marca un descenso siendo su comportamiento similar al del bloque Miraflores.
Bloque Cayo Guam. Es el bloque de más pequeña extensión en el área y se dispone
como una cuña entre los bloques El Toldo y Cupey a través de las fallas Cayo Guam y
Quesigua respectivamente y al igual que el bloque Moa, se comporta como un escalón
intermedio en descenso respecto al bloque El Toldo.
Geológicamente la mayor extensión de la superficie lo ocupan las rocas del complejo
ofiolítico, predominando hacia el sur las serpentinitas y hacia el norte los gabros.
Geomorfológicamente se desarrollan las llanuras acumulativas bajas y planas de origen
fluvial o palustre en la mayor área del bloque y una pequeña franja de acumulaciones

67

�A. Rodríguez Infante

costeras. Hacia la parte sur aparecen las premontañas y montañas bajas aplanadas
ligeramente diseccionadas con elevaciones máximas de 460 m.
Morfométricamente los valores máximos de la disección vertical son de 230 m/km2 y las
isobasitas en 300 m y 250 m para el segundo y tercer orden respectivamente.
Las estructuras tectónicas principales que atraviesan este bloque son de dirección
noreste y en muchos casos cortan a las fallas límites de bloques, sin embargo, en los
estudios microtectónicos realizados en las márgenes oriental del río Cayo Guam y
occidental del río Quesigua se determinaron dos direcciones noreste una N5ºE y otra
N78ºE, apareciendo sólo una dirección noroeste predominante al noreste de Monte
Lejo lo que puede estar condicionado por un nudo estructural que se forma al cruzarse
dos sistemas noreste y uno norte-sur.
En el análisis de los gráficos de desplazamientos verticales de la línea geodinámica
Moa mostrado en la figura No.4, este bloque queda bien delimitado en los ciclos
diciembre 1993-noviembre 1994 y abril 1990-diciembre1993, así como en el gráfico
lineal de las anomalías de Bouguer.
Los movimientos horizontales en este bloque son muy evidentes y se ponen de
manifiesto en los desplazamientos de la línea de costa y formas del relieve de hasta
dos kilómetros con una dirección sur predominante.
Bloque Cupey. Se ubica en el extremo oriental desde la falla Quesigua hasta la
coordenada 721 000 tomada como límite convencional del área de estudio.
Geológicamente a este bloque le corresponde la mayor complejidad al aflorar en su
superficie las rocas del complejo ofiolítico que ocupan la mayor extensión del bloque,
las rocas de las formaciones Sabaneta, Capiro y Majimiana y los sedimentos
cuaternarios de origen parálico y fluvial. Estas últimas litologías se disponen en forma
de franjas paralelas al litoral.
Geomorfológicamente para el área predomina el relieve de montañas bajas y
aplanadas hacia la parte occidental y bajas diseccionadas con divisorias alargadas
hacia el sudeste. Las premontañas y submontañas serán aplanadas hacia el oeste y
diseccionadas hacia el este. La variabilidad del relieve es el resultado de la acción de
tres factores fundamentales: litológico, topográfico y tectónico, ya que no sólo existen
variaciones en el tipo de roca sobre la cual se conforma el relieve sino que también, a
partir de Punta Guarico ocurre una desviación costera de probable origen tectónico que

68

�A. Rodríguez Infante

condiciona la variación de la orientación fluvial, la que toma una dirección noreste,
paralelo al sistema de grietas y fallas que controla el drenaje.
Morfométricamente este bloque se comporta también con una gran variabilidad. Los
valores de isobasitas hacia el norte y este oscilan entre 100-150 m para el segundo
orden y de 50-150 m para el tercero, mientras para el sector sur estos valores son de
450 m y 350 m respectivamente. La disección vertical alcanza valores de 460 m/km2
descendiendo hasta 290 m/km2 y 240 m/km2 al este y norte respectivamente.
En el estudio microtectónico se hicieron evidentes las diferencias existentes entre el
norte y el sur del bloque Cupey a partir de la falla El Medio de dirección N40ºE, que
divide al bloque en dos sub-bloques con agrietamiento orientado en las direcciones
N50ºW y N30ºW para el sub-bloque Cupey Norte y N50ºE y N90ºE para el sub-bloque
Cupey Sur, que evidencian conjuntamente con algunos elementos de campo y
morfológicos, como es la rotación en la orientación de las divisorias y la presencia y
desplazamiento de escarpes, que el sub-bloque norte giró en sentido antihorario
respecto al sub-bloque sur con un ángulo aproximado de 30º.
Este bloque aparece subdividido en cinco sub-bloques menores a través de las fallas El
Medio, Cupey y Jiguaní con valores morfométricos diferenciados. Los sub-bloques
Cupey Norte y Sur quedan bien caracterizados en este trabajo, no ocurriendo lo mismo
para los situados al sudeste debido a la ausencia de información geodésica y trabajos
de campo.

Neotectónica.
En el estudio sismotectónico de la Central Hidroenergética Toa-Duaba realizado por la
Empresa Integral de Proyecto de la Industria Básica [84], se realiza un análisis de los
movimientos neotectónicos para la región oriental del país, correspondiendo al área del
presente trabajo con lo que los autores allí denominan Levantamiento Moa - Baracoa,
al cual caracterizan por intensos movimientos verticales que no han sido uniformes ni
espacial ni cronológicamente. En el análisis ellos consideran la existencia de una etapa
de relativa tranquilidad tectónica con formación de superficies de nivelación que
corresponde al intervalo Oligoceno Superior-Plioceno, posterior a los desplazamientos
69

�A. Rodríguez Infante

horizontales; y parten de la afirmación de que en este periodo la región constituía una
zona sumergida bajo el nivel del mar, lo que indica la magnitud de los movimientos de
ascenso, al encontrarse los sedimentos de origen marino desplazados centenares de
metros de su posición original, quedando por efecto de esos levantamientos la zona
dividida por fallas nuevas o rejuvenecidas que le dan al territorio un carácter de
mosaico irregular.
Aún cuando no compartimos íntegramente las conclusiones antes referidas, partiendo
del hecho de que la supuesta estabilidad tectónica no fue tan estable ni tan duradera,
debido al ambiente geotectónico regional imperante desde el Eoceno Medio-Superior,
cuando se inician los desplazamientos de la Placa del Caribe hacia el este respecto a
la Norteamericana, que han provocado fuerzas de empuje transversal, en estas
investigaciones se ha hecho evidente y corroborado que la etapa neotectónica se
caracteriza por el predominio de movimientos verticales de ascenso.
En el desarrollo de este capítulo, en la caracterización de las fallas a través de los
principales criterios que permitieron su clasificación; y en la descripción de los bloques
morfotectónicos del territorio, se hizo referencia a un conjunto de parámetros que a su
vez son criterios para caracterizar la tectónica reciente y corroboran lo afirmado
anteriormente. Dentro de esos criterios los más importantes son:
•

Alineación y desplazamiento de la línea de costa actual, lo que puede notarse con
claridad en la zona litoral comprendida desde Bahía de Cayo Moa hasta la
desembocadura del río Quesigua, formándose en el plano una estructura
escalonada con tramos de hasta tres kilómetros de longitud, mostrado en el anexo
gráfico No.4.

•

Desplazamiento e interrupción de la barrera arrecifal coralina, lo que se observa al
norte de la Bahía de Yaguaneque, Punta de Piedra, frente a Punta Cabagán, Bahía
de Cayo Moa y frente a la desembocadura del río Quesigua.

•

Desplazamiento de zonas parálicas cuaternarias y límites rectilíneos de las mismas,
lo cual ocurre en toda la zona pantanosa litoral.

•

Formación de escarpes rectilíneos con pendientes mayores a 30º en contacto con
zonas de pendiente suaves y en ocasiones formación de facetas triangulares o
trapezoidales lo que se puede observar en la zona de Conrado, ladera oriental del
Cerro Miraflores, periferia de la Sierra del Maquey y al noroeste del Alto de La
Calinga.

70

�A. Rodríguez Infante

•

Encajamiento de valles fluviales, por ejemplo los ríos Calentura y Moa alrededor de
la zona de Nuevo Mundo y del río Jiguaní al sureste.

•

Desplazamiento lateral de valles fluviales, fenómeno que alcanza su máxima
expresión en la desembocadura del río Cayo Guam y en el río Cabaña.

•

Acodamientos sucesivos de cursos fluviales con trazos rectilíneos, lo que ocurre en
todos los ríos del territorio y con carácter marcado en los cauces de los ríos
Cananova, Cabaña, Quesigua y Jiguaní.

•

Desplazamiento de líneas divisorias o partes de aguas principales, como ocurre en
El Cerro de Miraflores.

•

Desplazamiento de zonas geomorfológicas.

•

Posición hipsométrica anómala de depósitos fluviales del Cuaternario. Un ejemplo
de esto lo constituyen los depósitos conglomeráticos de génesis fluvial en la margen
occidental del río Cayo Guam, los cuales aparecen 40 m por encima del nivel del
valle actual.

•

Valores hipsométricos y morfométricos marcadamente diferentes sobre igual
litología a ambos lados de una línea de falla, por ejemplo entre ambas márgenes del
río Moa.

•

Desplazamiento de formas de relieve. Este es uno de los criterios de mayor
frecuencia de presentación en el territorio y se observa asociado a casi todas las
fallas descritas para el segundo y el tercer sistema de estructura, pero en particular
queremos referirnos a los desplazamientos originados por las fallas Cayo Guam y
Miraflores que además de provocar desplazamientos horizontales ponen en
contacto brusco zonas geomorfológicas diferentes. Esto se nota con claridad en el
anexo gráfico No.2.

•

Ocurrencia de actividad sísmica, la cual se ha manifestado a través de dos eventos
de magnitudes moderadas en los años 1992 y 1994, [108] y numerosos de
magnitudes pequeñas registrados instrumentalmente.

Después de haber realizado la caracterización de las estructuras tectónicas y los
principales índices de los movimientos neotectónicos que le dan un carácter activo
contemporáneo a la tectónica regional, se puede hacer referencia a las condiciones
geotectónicas imperantes.

71

�A. Rodríguez Infante

En los estudios neotectónicos y geomorfológicos regionales que se han consultado de
forma unánime se reconoce la existencia de movimientos de levantamientos que
caracterizan la geodinámica actual del territorio, coincidiendo todos en señalar a la
zona de El Toldo como el sector de máximo ascenso relativo sin embargo, no se hace
referencia a otras formas de movimientos actuales.
Si bien es cierto que en estas investigaciones es aceptada como válida la existencia de
movimientos predominantes de ascenso en la región, se han encontrado evidencias de
hundimiento relativo y de desplazamientos horizontales a través de las fallas activas o
reactivadas que dividen los bloques morfotectónicos, y que han sido tratados
individualmente en este trabajo para cada estructura.
Estos movimientos neotectónicos en la región ocurren como consecuencia del empuje
del Bloque Oriental Cubano contra la Plataforma de Bahamas, en la zona de sutura,
debido al campo de esfuerzos compresivos [7] generado a través de los movimientos
transformantes entre la Placa Norteamericana y la Placa del Caribe, que se desplazan
entre si con una velocidad absoluta de 20 mm / año [ Lundgre y Russo, 1996 ], o 15
mm / año [ Mann y otros ].
Estos esfuerzos al mismo tiempo que generan para la región la formación de nuevas
estructuras tectónicas, provocan la reactivación de estructuras surgidas bajo
condiciones geodinámicas diferentes, tal y como ocurre con las fallas del sistema
noreste y norte-noroeste, que genéticamente están asociadas al proceso de obducción
del arco volcánico cretácico sobre el paleomargen de Bahamas y que bajo las
condiciones transpresivas actuales, constituyen planos a través de los cuales ocurren
desplazamientos horizontales.
Este mecanismo de reajuste de la corteza por choques y desplazamientos al mismo
tiempo que produce movimientos rotacionales, levantamientos y hundimientos relativos
de unos bloques respecto a otros, origina también dentro de una misma
morfoestructura movimientos diferenciales, tal como se evidencia en el bloque Cabaña,
donde alrededor de un eje subhorizontal de orientación noreste ocurre el
basculamiento.
En la caracterización realizada de los bloques morfotectónicos se estableció el sentido
fundamental de los desplazamientos horizontales y verticales de cada uno como se
muestra en el anexo gráfico No.5, quedando además establecido que en la región
predominan condiciones tectónicas que generan levantamientos diferenciados,
reflejándose los máximos levantamientos en el bloque El Toldo, que constituye el
72

�A. Rodríguez Infante

núcleo hórstico central del territorio, flanqueado por un conjunto de grabens y horts
tectónicos menores, que al mismo tiempo se desplazan lateralmente y que llegan
incluso en ocasiones a rotar.

Conclusiones.
Como conclusiones de este capítulo se puede resumir que la tectónica del territorio en
la cual queda enmarcada el área de las investigaciones tiene un carácter activo, donde
se observan estructuras correspondientes a cuatro estadios geotectónicos, que se
manifiestan con diferente grado de nitidez y reflejo en el relieve, correspondiendo a las
fallas formadas durante el proceso de obducción del arco volcánico con el paleomargen
de Bahamas en el periodo Paleoceno - Eoceno Medio ( ?? ) el papel más importante en
el estilo tectónico, al constituir los límites de los bloques morfotectónicos actuales y ser
a través de ellas que ocurren los principales movimientos neotectónicos.
Las fallas de deslizamiento por el rumbo - strike-slip - originadas durante el Eoceno
Medio-Superior, constituyen planos a través de los cuales ocurren importantes
73

�A. Rodríguez Infante

desplazamientos laterales y las principales rotaciones de los bloques y sub-bloques del
territorio, las que se caracterizan por el sentido antihorario de los sectores situados al
norte respecto a los ubicados al sur de los planos de fractura.
El cuarto sistema está conformado por las fracturas surgidas bajo las condiciones
expansivas o descompresivas de las zonas periféricas de los bloques de máximo
levantamiento.
Las estructuras más antiguas del territorio que corresponden con los sistemas de
grietas y fallas que afectan y contactan a las secuencias ofiolíticas entre si y con las
formaciones precedentes, son las de menor reflejo en el relieve actual y se considera
mantienen un carácter pasivo en la geodinámica contemporánea.
Como resultado de los movimientos ocurridos a través de las estructuras falladas el
territorio quedó dividido en nueve bloques y un total de trece sub-bloques
morfotectónicos, que en forma de mosaico se desplazan en un sistema de horts y
grabens escalonados con sectores locales de rotación y que en conjunto conforman un
gran bloque en ascenso.

CAPITULO III

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�A. Rodríguez Infante

CAPITULO III: EVALUACION DE RIESGOS DE ORIGEN
TECTONICO.
Introducción.
Metodología para el Análisis de Riesgo.
Amenaza Natural.
Riesgos Específicos.
Zonificación de Riesgos Tectónicos.
Conclusiones.
Introducción.
Uno de los problemas mas serio que enfrenta el hombre en la actualidad y en particular
en los países subdesarrollados es el deterioro del medio ambiente dado por .....la
anárquica utilización espacial del territorio, ... el uso de las tierras y las instalaciones
industriales en donde no se han considerado las potencialidades naturales de los
paisajes que los sustentan. La búsqueda de métodos tendientes a solucionar todos
estos problemas incumbe a muchas disciplinas científicas, donde el carácter abarcador
y multifacético de la investigación .... geoecológica del medio ambiente se reconoce
actualmente como fundamento teórico y metodológico en el ordenamiento funcional
para la búsqueda de soluciones de problemas de variada índole.[22].
Es por ello que en la planificación integral del desarrollo socio económico e incluso para
la optimización espacial territorial se hace imprescindible el estudio geológico profundo
que permita conocer no sólo la posición, cantidad y calidad de las reservas minerales,
sino también la dinámica de los procesos que ocurren y que constituyen una amenaza
en la región.
En muchos casos se observa una tendencia a considerar la información geológica
estática, sustentando las investigaciones medio ambientales e incluso, la proyección de
las construcciones sobre la base de la información aportada por un mapa geológico con
frecuencia de carácter regional, lo que conlleva necesariamente a la incorrecta
valoración de la magnitud de los riesgos a los cuales se enfrenta el hombre y que lo
ponen en peligro a él y a la obra construida.

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�A. Rodríguez Infante

Este problema se encuentra con frecuencia en el municipio de Moa, a pesar del gran
número de profesionales del campo de la geología y la minería que en el laboran y
habitan, por lo cual, en el inicio de estas investigaciones se propuso como objetivo
determinar los sectores de máximo riesgo ambiental a partir de la incidencia que tiene
en ello la geodinámica contemporánea y de esta forma, contribuir al conocimiento
geológico del territorio, donde el crecimiento económico dado por la apertura comercial
y el desarrollo de la industria, junto a las consecuentes variaciones poblacionales y de
infraestructura social, exigen la explotación racional de sus recursos naturales así como
la integración de consideraciones ambientales en las políticas de planificación del
desarrollo como condición indispensable para fomentar el desarrollo sostenible. [22].
Metodología para el Análisis de Riesgo.
Partiendo del conocimiento de la existencia de actividad tectónica en el territorio a
través del estudio geológico que del mismo se ha realizado y por la manifestación de
fenómenos asociados con dicha actividad, se hace necesario y a la vez posible valorar
el grado de vulnerabilidad real del medio y realizar propuestas de optimización espacial
para prevenir las consecuencias de su actuación o mitigar sus efectos negativos.
En el primer capítulo de estas memorias se expone la metodología general de las
investigaciones realizadas y se señala, como una de las tareas de la cuarta etapa la
confección del mapa de riesgos tectónicos a partir del conocimiento de las estructuras y
el estilo geotectónico del territorio.
En los inicios de las investigaciones no se contó con una metodología establecida
debido a que no es frecuente la evaluación del riesgo tectónico tratado de forma
independiente dentro del estudio medio ambiental y en ocasiones se analiza de forma
específica para determinadas estructuras o fenómenos locales como por ejemplo, un
deslizamiento de tierra o afectaciones en obras construidas. Sin embargo en el territorio
de Moa, debido a la gran incidencia de las deformaciones tectónicas del subsuelo y el
crecimiento acelerado de las inversiones relacionadas con el desarrollo de la actividad
minera y por ende industrial y social, es imperante la necesidad de valorar los riesgos
de origen tectónico, por lo que en este capítulo se pretende, además de evaluar el
riesgo medioambiental, dejar establecida una metodología que pueda ser aplicada en
otras áreas de interés, la que se explican a continuación a través de la tres etapas de
trabajo que la integran.

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�A. Rodríguez Infante

Etapa preliminar: Consiste en la recopilación, estudio e interpretación de la información
que sobre las características geólogo-tectónicas y ambientales existan del territorio,
con el objetivo de poder determinar en sus inicios la existencia de amenaza real de
génesis tectónica así como los principales problemas que se tienen que enfrentar y las
áreas por diferentes grados de complejidad, para de esta forma poder realizar la
planificación y organización de los trabajos, seleccionar los métodos a usar y los
recursos materiales y humanos requeridos para la tarea.
Etapa experimental: Consiste en la aplicación de los diferentes métodos de
investigación seleccionados según el grado de estudio y complejidad geólogogeomorfológica y ambiental del territorio, que permitan la identificación y selección de
los posibles impactos ambientales generados por la actividad tectónica, destacándose
los factores o elementos del medio ambiente susceptibles de ser alterados o
modificados, estableciéndose así la relación causa-efecto.
La magnitud del trabajo a desarrollar en esta etapa estará en dependencia
fundamentalmente del estudio precedente realizado. Si este no corresponde a las
exigencias de la investigación que se planifica en cuanto a la escala, grado de detalle y
actualidad, debe garantizarse el estudio geólogo-tectónico y geomorfológico que podrá
realizarse

a

través

de

los

diferentes

métodos

del

cartografiado

geológico.

Consideramos necesario sugerir, que teniendo en cuenta la necesidad de hacer mas
económicas las investigaciones científicas, la aplicación de los métodos morfométricos
y de fotointerpretación geólogo-geomorfológica, garantizan la determinación de las
principales estructuras tectónicas e incluso en ocasiones, con una mejor exactitud del
cartografiado, reduciéndose el trabajo de campo a las comprobaciones y mediciones de
los elementos de yacencia, sentido de desplazamiento e índices de la actividad
neotectónica, lo que se realiza en conjunto con la determinación de si constituye o no
una amenaza al medio ambiente natural o construido y de ahí a la evaluación de los
posibles riesgos.
Si por el contrario, el territorio ha sido estudiado a la escala y grado de detalle
equivalente al de la investigación medio ambiental, esta etapa se simplifica, limitándose
a profundizar en la interpretación geólogo-tectónica y comprobaciones en caso de que
fuera necesario. No se debe obviar como ocurre con frecuencia en otros trabajos
geológicos, la importancia de la geomorfología a través del estudio tanto de las macro
como de las microformas del relieve, pues es a partir de estas que se ponen de
manifiesto los agentes de riesgo.
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�A. Rodríguez Infante

Después de conocidas las principales estructuras que constituyen una amenaza se
procede a la evaluación de cada una de ellas en dependencia de sus características
propias como posición espacial, sentido y magnitud de los desplazamientos que
ocurren a través de sus planos de fractura, características del relieve en su entorno y
los elementos en riesgo, ya sean naturales o construidos para determinar el riesgo
específico que puede ocurrir.
En la evaluación del riesgo de un territorio hay que tener en cuenta además de la
amenaza natural latente en el mismo, su vulnerabilidad, para poder determinar el riesgo
específico y con este y los elementos en riesgo, poder determinar el riesgo total según
la fórmula propuesta por Varnes D. J., en 1984 [24].
Rt = Rs ⋅ Er

Rs = H ⋅ V
Rt = H ⋅ V ⋅ Er
Donde:
Rt : Riesgo total.
Rs: Riesgo específico.
H: Amenaza natural.
V: Vulnerabilidad.
Er: Elemento en riesgo.
Etapa de Gabinete: Consiste en la confección del mapa de riesgo del territorio
estudiado a partir de toda la información obtenida de los métodos aplicados en las
etapas anteriores y el informe técnico de la investigación. Debe garantizarse que el
resultado que se presente no constituya un simple inventario de causas y efectos de los
procesos tectónicos en el medio ambiente, sino que vaya acompañado de un conjunto
de medidas o al menos, de las recomendaciones que faciliten la aplicación práctica de
los resultados de la investigación que permitan evitar o mitigar los daños.
En la evaluación de los riesgos, así como en la representación cartográfica de los
mismos se debe tener en cuenta no solo los daños presumibles a ocurrir por efecto
directo de los movimientos tectónicos, sino también aquellos que siendo de otra
naturaleza pueden manifestarse a través de los mismos. Un ejemplo de esto lo
constituye el volumen de los daños originados por incendios durante la ocurrencia de
un terremoto, lo que no es consecuencia directa del proceso en si.

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�A. Rodríguez Infante

En estas investigaciones, al existir un estudio geológico regional actualizado a escala
1: 100 000, el trabajo geológico se redujo a la interpretación de las fotografías aéreas y
cartografiado a la escala 1: 50 000, mientras que el estudio geomorfológico tuvo como
base los métodos morfométricos y de fotointerpretación con las comprobaciones de
campo en las áreas que así lo requerían. En la determinación del grado de actividad de
las estructuras se utilizaron los criterios geológicos y geomorfológicos convencionales y
la información geodésica cíclica. Por último, para la evaluación de los elementos en
riesgo se utilizó la base topográfica actualizada a escala 1: 25 000 donde aparecen
reflejadas las instalaciones socioeconómicas del territorio.
Amenaza Natural.
Para analizar las diferentes zonas susceptibles a riesgos ante la ocurrencia de
procesos tectónicos debe conocerse en primer lugar la amenaza natural originada por
estos procesos. Como amenaza natural ( Hazard ) se entiende la probabilidad de
ocurrencia de un fenómeno dañino potencial dentro de un lapso específico de tiempo y
en un área determinada [57].
En el caso concreto que se investiga la amenaza va a estar condicionada por el grado
de actividad tectónica del territorio, para el cual quedaron establecidos los principales
sistemas de fracturas y dentro de estas fueron caracterizadas por su posición y sentido
del desplazamiento que ocurre a través de sus planos, aquellas fallas consideradas
activas y que desempeñan un papel fundamental en los procesos geodinámicos
contemporáneos.
Estos procesos geodinámicos, como se concluyó en el anterior capítulo se van a
caracterizar por la tendencia general al levantamiento, lo cual se viene manifestando
desde el Mioceno Medio hasta la actualidad dado por las condiciones geotectónicas
regionales que provocan el empuje en dirección norte-noreste del Bloque Oriental
Cubano. Esta tendencia general no se pone de manifiesto por igual en todos los
sectores emergidos de la corteza terrestre pues se ha hecho evidente que los
movimientos verticales no mantienen igual magnitud ni velocidad en todos los puntos,
encontrándose unos bloques más levantados - El Toldo - y otros con movimientos
relativos de descenso como los bloques Cabaña y Cananova. También se hizo
evidente que para un mismo bloque morfotectónico el sentido de los desplazamientos
no es constante, pudiendo variar en el tiempo y estar además acompañado por
movimientos horizontales e incluso rotacionales.
79

�A. Rodríguez Infante

A todo lo anterior se le añade como elemento de vital importancia y que a su vez,
constituyó el motivo por el cual se iniciaron las presentes investigaciones, la ocurrencia
de movimientos telúricos en el marco regional.
La actividad sísmica en la región se justifica a partir de la posición geólogo-estructural
que la misma ocupa al estar bordeada por tres zonas sismogeneradoras coincidentes
con fallas profundas que constituyen límites intra o interplacas como se muestra en la
figura No.10. Estas tres zonas son:
Zona sismogeneradora Oriente ( Bartlett ): Está asociada a la falla transcurrente
Bartlett-Caimán de dirección este-oeste que constituye el límite entre las placas
Norteamericana y Caribe. A esta zona corresponde la más alta sismicidad de toda
Cuba y con ella se encuentran asociados los terremotos de mayor intensidad con
epicentros en el archipiélago cubano. La intensidad máxima pronóstico promedio para
la zona es de VIII grados en la escala MSK, llegando hasta IX en el sector SantiagoGuantánamo [83]. La magnitud máxima por su parte es de 8 grados en la escala
Richter.
Zona sismogeneradora Cauto - Nipe: Está asociada a la zona de fractura de igual
nombre, con dirección sudoeste-nordeste desde las inmediaciones de Niquero hasta la
bahía de Nipe. Constituye un límite intraplaca que separa al Bloque Oriental Cubano
del resto de la isla. La potencialidad sísmica de esta zona alcanza los siete grados en
la escala Richter, mientras que la intensidad sísmica, según el mapa complejo de la
Región Oriental de Cuba [83] señala valores entre VI y VII grados MSK.
Zona sismogeneradora Sabana: Se encuentra asociada a la falla Sabana o Norte
Cubana por algunos autores o zona de sutura entre el Bloque Oriental Cubano y la
Placa Norteamericana, presentando un contraste significativo entre el borde nororiental
cubano y la depresión submarina del canal viejo de Las Bahamas. La potencialidad
sísmica es variable en el rango de VI a VII grados MSK, alcanzando sus máximos
valores hacia su extremo oriental. Los principales focos sísmicos de la zona se
localizan en los puntos de intersección de ésta con las fallas de dirección noreste y
noroeste que la cortan.
Con los criterios anteriormente descritos se puede resumir que la amenaza natural del
territorio originada por los movimientos tectónicos es alta y se pone de manifiesto a
través de dos mecanismos fundamentales:

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�A. Rodríguez Infante

Movimientos lentos variables en el tiempo que de forma progresiva van alterando el
medio físico. Agente preparatorio.
Movimientos violentos de corta duración - sismos - que de forma brusca y en ocasiones
catastróficas afectan el medio. Agente inmediato.
Riesgos Específicos.
Después de analizados los mecanismos tectónicos que constituyen una amenaza en el
entorno regional es posible realizar la evaluación de los riesgos directos e indirectos
que tienen su génesis en estos procesos.
Según la terminología específica utilizada [57],se denomina riesgo específico a los
daños esperados debido a la ocurrencia de un fenómeno natural. En este caso, se
conocen los puntos a través de los cuales se ponen de manifiesto con mayor intensidad
los procesos tectónicos, que son aquellos que coinciden con los planos de fracturas
activas y las zonas periféricas de los bloques de mayor levantamiento haciéndose
posible entonces determinar los daños esperados y dentro de estos aquellos que
constituyen un riesgo al medio ambiente natural, al medio ambiente social o al medio
ambiente construido, siendo frecuente la simultaneidad de sus efectos. También hay
que tener en cuenta el surgimiento de riesgos indirectos al actuar los movimientos
tectónicos sobre los elementos en riesgo que provocan reacciones en cadena y
repercuten en la calidad ambiental.
En la descripción que se hace a continuación se especifican cada uno de los riesgos
específicos que pueden ocurrir en el medio ambiente natural, construido y social.
Riesgos en el Medio Ambiente Natural.
Por constituir la amenaza un agente de carácter natural, los riesgos ocurridos en este
medio presentan un carácter primario y condicionador directo o indirecto de los daños
ocurridos en el medio construido y social.
Los principales riesgos de carácter natural posibles a ocurrir en el territorio por los
agentes tectónicos son:
Deslizamientos: Constituyen importantes procesos de la dinámica superficial inducidos
por la aceleración gravitacional, condicionada por factores geológicos, geomorfológicos
y climáticos desde el punto de vista natural y por la actividad antrópica que en su
81

�A. Rodríguez Infante

proceso constructivo rompe con frecuencia el equilibrio natural en las superficies
inclinadas creando taludes artificiales inestables.
Los movimientos tectónicos actúan de forma directa sobre los materiales que
constituyen las superficies inclinadas aumentando la fuerza motriz, al mismo tiempo
que provocan la reducción de la resistencia interna del material, de forma indirecta las
variaciones del manto freático originadas por estos movimientos pueden ocasionar la
ocurrencia de deslizamientos por cambios en las condiciones geomecánicas del
material y perdida de la cohesión interna [9].
Cuando la actividad tectónica se pone de manifiesto de forma lenta, el cambio
progresivo del nivel hipsométrico, fundamentalmente en los bloques de falla que se
levantan, provoca la ruptura del equilibrio de la pendiente y por ende la intensificación
de los procesos denudativos, provocando arrastres de suelos, caídas, slides y flujos,
pero a través de movimientos relativamente lentos que hacen posible la aplicación de
medidas técnicas preventivas.
Desde el punto de vista económico los principales perjuicios están asociados a la
obstrucción de vías de comunicaciones, daños en obras construidas cercanas al talud y
afectaciones agrícolas.
Sobre el medio ambiente natural los efectos se hacen sentir a mas largo plazo,
provocando la remoción del suelo y dentro de este a la cobertura vegetal mas
superficial, con la consecuente alteración de la vegetación y por ende del equilibrio
ecológico.
Estos mismos efectos pero de forma violenta y en magnitudes variables en
dependencia de la magnitud del proceso se presentan bajo la ocurrencia de actividad
sísmica, haciéndose imposible la aplicación de medidas contentivas inmediatas,
pudiendo provocar la pérdida de vidas humanas.
En la evaluación dentro del territorio de Moa se determinaron las áreas de posible
ocurrencia de deslizamientos asociados a la actividad tectónica a partir de la búsqueda
de las estructuras escarpadas asociadas a los planos de fallas activas, tipo de suelo
sobre el cual se encuentran, grado de la pendiente y sentido del desplazamiento
calculándose en cada caso el riesgo total esperado de forma directa ante la ocurrencia
de cada uno de los mecanismos de amenaza. Dentro del territorio las áreas de mayor
riesgo ante este fenómeno son las laderas orientales y occidentales de Río Moa en su
curso medio, las vertientes del río Cayo Guam en la parte alta occidental y la vertiente
noroeste del río Jiguaní, en todos los casos asociados a las fallas homónimas que
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�A. Rodríguez Infante

controlan tectónicamente el drenaje de estos ríos y en la ladera oriental del Cerro
Miraflores, en la zona de escarpe de falla.
Finalmente se debe aclarar que de forma local este riesgo está también presente en
otros bloques con movimientos relativos mínimos de ascenso, asociado a superficies
de pendientes anómalas de origen natural como son los escarpes de fallas o antrópico
como los taludes de la cortina de contención de las presas de colas.
Aumento de la erosión de suelos: Los procesos erosivos de suelo tienen entre los
factores condicionantes la dinámica del medio, la que está determinada por la posición
hipsométrica del suelo y el nivel de base de erosión, estableciéndose un gradiente
erosivo que tiende a hacerse mínimo a medida que se alcanza el estado de equilibrio.
Cualquier agente que provoque la ruptura de ese equilibrio altera la relación erosión
sedimentación, dentro de esos agentes se encuentran los movimientos tectónicos.
El levantamiento de un bloque de la corteza terrestre aumenta la dinámica de los
agentes denudativos - en el caso particular del área de trabajo el escurrimiento
superficial y fluvial - intensificando el proceso de arrastre de sedimentos sueltos hacia
las partes mas deprimidas, donde ocurre la acumulación ya sea con carácter temporal
o definitivo. Si a esta ruptura del equilibrio originada por causas tectónicas le sumamos
la intensa meteorización de las rocas debido a las condiciones climáticas y litológicas
que originan un gran volumen de material suelto en la superficie y cerca de esta, más el
hecho de que en ocasiones esas superficies se encuentran descubiertas debido a la
actividad minera o a los procesos constructivos, se hace evidente la importancia de los
procesos erosivos en el territorio.
La erosión por si misma tendrá como efecto directo la degradación de los suelos
mineros y agrícolas con el consecuente daño a la cobertura vegetal y por tanto al
equilibrio ecológico pero a su vez, al provocar un aumento del volumen de carga física
transportada por los ríos da lugar a la colmatación de los depósitos fluviales de cauce y
desembocadura, responsables del surgimiento de áreas anegadas que a su vez
originan afectaciones en el medio ambiente construido, obstruyendo desagües
naturales o artificiales y en el caso específico de Moa, colmatando las dársenas y
bocana portuaria.
En la evaluación de riesgos en el área fueron señalados los sectores más afectados
por la erosión, los que se encuentran asociados a los bloques de máximos
levantamientos, siendo mayor el riesgo para los bloques El Toldo y Moa que además
83

�A. Rodríguez Infante

de estar sometidos a los máximos ascensos tectónicos, están afectados por la
actividad minera, lo que origina extensas áreas descubiertas y exceso de detritos
rocosos sueltos acumulados en las escombreras.
Por otra parte, el proceso de colmatación se hace mas intenso en las partes bajas y
desembocaduras de los ríos Moa, La Veguita, Cayo Guam y Yagrumaje por constituir
estos los principales canales de arrastre de la carga física, la que se acumula
temporalmente en los pies de monte y finalmente es arrastrada hacia la zona litoral,
donde por efecto de las corrientes marinas locales se distribuyen por el fondo marino,
constituyendo la bocana del puerto de Moa el receptáculo idóneo para su acumulación.
Al analizar el aumento del material terrígeno aportado por los ríos al mar en la zona
comprendida entre el litoral y la barrera arrecifal hay que tener en cuenta que de forma
indirecta esto puede provocar alteraciones en la biota típica del medio, al aumentar la
turbidez de las aguas y cambios en su composición química, lo que es de difícil control
por el carácter limitado de la circulación con el mar abierto.
Alteración del manto acuífero: Este riesgo está originado por el cambio de posición del
manto freático por el levantamiento del área, lo que conlleva al aforo natural del mismo
al ser cortado por la superficie topográfica, generando una pérdida adicional que puede
ocasionar un desequilibrio entre la alimentación y la descarga, alterándose el ciclo
hidrogeológico. De forma directa y con resultados similares a los anteriormente
descritos puede ocurrir la disminución del área de alimentación cuando esta no
depende sólo de la infiltración de las aguas meteóricas, sino de su conexión con
fuentes de aguas corrientes fluviales o embalses naturales. En ambos casos, la
disminución del volumen de agua en el manto provoca la alteración de las
características geomecánicas de suelos y rocas al mismo tiempo que alteran el
comportamiento químico y dinámico de estas aguas, repercutiendo directamente sobre
el medio ambiente.
Al no haberse realizado estudios hidrogeológicos durante la realización de las
presentes investigaciones sólo se señalan posibles áreas de afectación del manto
freático, siendo la más extensa la correspondiente al extremo centro oriental, en la
parte alta de los bloques El Toldo y Cupey, sin hacerse referencia a la magnitud de los
posibles daños.

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�A. Rodríguez Infante

Ruptura del suelo con formación de grietas de separación: Este fenómeno se pone de
manifiesto a través de la actividad sísmica de gran magnitud o por la ocurrencia del
llamado “colapso” de las arcillas por cambios en el comportamiento geomecánico,
debido a variaciones hídricas y cargas externas. Sus efectos negativos repercuten
sobre la actividad constructiva y en la conservación de los suelos.
Ruptura del equilibrio ecológico: Este riesgo ocurre como consecuencia indirecta de
otros riesgos del medio ambiente natural como deslizamientos y aumento de la erosión
y por efectos de riesgos de medio ambiente construido como derrame de productos
químicos por rotura de plantas, conductores y almacenes. Al mismo tiempo las
alteraciones ecológicas afectan directamente el medio ambiente social.
Este fenómeno puede aparecer en cualquier sector del territorio con diferentes
magnitudes del daño, debiendo hacerse mención especial a las posibles afectaciones a
la barrera coralina que bordea todo el litoral norte del territorio y que en caso de
destrucción por agente directo que originen localmente su hundimiento o levantamiento
brusco o por agentes indirectos como la concentración anómala de elementos químicos
dañinos en el medio, originaría efectos destructores de envergadura para el medio
físico y en particular a los asentamientos poblacionales que por lo general se
encuentran ubicados en la zona litoral.
Riesgos al Medio Ambiente Construido.
Dentro de estos riesgos se han incluido todos los daños que puede provocar el agente
tectónico sobre las obras construidas por el hombre y que comúnmente se clasifican en
sociales, económicas y socioeconómicas como son las carreteras, sistemas de
alcantarillado, instalaciones eléctricas, conductores de agua y de productos químicos.
Los principales daños a ocurrir en este medio son los siguientes:
Deformación o ruptura de las edificaciones sociales y económicas: Este fenómeno
ocurre debido a las tensiones a que es sometido el subsuelo por las fuerzas tectónicas
directamente o por acción de otros riesgos como los deslizamientos o alteración del
manto acuífero,

que provocan la ocurrencia de asentamientos, llegando incluso al

derrumbe total en caso de acción continuada de estas fuerzas o por la ocurrencia de
actividad sísmica con eventos de magnitudes superiores a las utilizadas en el proyecto
constructivo.
85

�A. Rodríguez Infante

No obstante estar expuestas todas las construcciones del municipio a este riesgo ante
la actividad telúrica, en proporción directa con la magnitud de los sismos, ante la
amenaza que constituyen los movimientos tectónicos lentos –agente preparatorio- este
fenómeno adquiere mayor importancia dentro de la ciudad de Moa, en toda la zona
construida siguiendo la línea de falla Cabaña; en las instalaciones de la fábrica
Comandante Ernesto Che Guevara al ser cortada por la falla La Veguita; la zona
portuaria, cortada por la falla La Vigía y el área de construcción de la nueva planta en
Las Camariocas que es cortada por numerosas estructuras disyuntivas activas como
las fallas Punta Gorda y Quemado del Negro en su parte septentrional y meridional, y
Cayo Guam y Quesigua en la occidental y oriental respectivamente.
Derrame de productos químicos: Este fenómeno está dado por la ruptura de las
instalaciones en las que estos se almacenan o de los conductores que frecuentemente
se usan para su transportación. Este riesgo de tipo indirecto alcanza su máxima
peligrosidad ante la ocurrencia de terremotos, pero no dejan de ser una amenaza
potencial los movimientos lentos, ya que al igual que en el caso anterior la ocurrencia
de asentamientos van deformando continua y progresivamente las estructuras,
llegándose a la ruptura.
Este fenómeno alcanza su máxima peligrosidad en el puerto de Moa al encontrarse allí
almacenados productos altamente nocivos al medio como combustibles, amoniaco y
azufre, asentadas parte de sus construcciones sobre el extremo septentrional de la falla
Moa en su tramo La Veguita, no debiendo excluirse los posibles derrames o emisiones
contaminantes en las plantas metalúrgicas si no se toman medidas con los
movimientos diferenciales que provocan asentamientos y posibles rupturas de sus
instalaciones.
En el caso específico del amoniaco que posee una alta velocidad de propagación por el
viento, es preciso tomar en consideración que las direcciones de los vientos para el
territorio tienen orientaciones fundamentales noreste y este-sureste como se muestra
en la figura No.11, [55]. por lo cual ante el escape de gases sus efectos serian
inmediatos sobre la principal zona de asentamiento poblacional.
Afectaciones en los embalses de agua: Este riesgo debe constituir una preocupación
constante para los organismos responsabilizados con la explotación de la obra y del

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�A. Rodríguez Infante

Figura No.11: Dirección promedio anual de los vientos en la zona de Moa.
gobierno municipal del territorio, debido a que la presa Nuevo Mundo ocupa una
posición crítica en la tectónica local, al estar construida en un nudo estructural en la
zona de intersección de las fallas Moa, Maquey y Caimanes donde se han observado
desplazamientos horizontales y verticales. Su posición hipsométrica y geográfica
también la hacen altamente vulnerable. Las afectaciones en estas estructuras - presa y
derivadora - pueden estar ocasionadas tanto por los movimientos lentos que en sentido
diferencial actúan entre ambos bloques en que está situada la misma, como por la
actividad sísmica, llegando en este último caso a alcanzar el riesgo magnitudes
catastróficas.
Daños en las vías de comunicaciones: Este fenómeno se manifiesta de forma directa
por rupturas continuas en los tramos en que éstas se interceptan con las estructuras
activas o indirectamente por afectaciones en la viabilidad cuando son obstruidas por los
deslizamientos de tierra, constituyendo un fenómeno de alta peligrosidad.
Las mayores afectaciones se localizan en los tramos de la carretera Sagua de Tánamo
a Moa en la zona de intersección con las fallas Miraflores, Cananova y Cabaña y en la
carretera Moa-Baracoa en los puntos de intersección con las estructuras La Vigía, La
Veguita, Cayo Guam, Quesigua, El Medio, Cupey y Jiguaní.
Ruptura de instalaciones de abasto de agua, electricidad y servicio telefónico: Estos
daños se presentan en los sectores donde estas instalaciones se interceptan con las
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�A. Rodríguez Infante

estructuras activas o de forma indirecta por la acción de otros agentes como los
deslizamientos al empujar y desplazar los postes del tendido de cables o empalmes de
tuberías. En el caso específico del agua hay que tener en cuenta la influencia que tiene
la alteración del manto acuífero y la posible contaminación del mismo por derrame de
productos químicos.
Este riesgo puede aparecer indistintamente en cualquier punto del territorio donde se
desarrolla la actividad socio económica.
El grado de vulnerabilidad o magnitud de los daños que sobre este medio originan los
movimientos tectónicos estará en dependencia del agente de riesgo - preparatorio o
inmediato - y de las características constructivas de los objetos de obra, como son su
grado de complejidad estructural, tipología, dimensiones y materiales con los cuales fue
construida.
En cuanto a la posición de la obra respecto a las estructuras y bloques morfotectónicos
es evidente que aquellas asentadas directamente sobre las estructuras activas son
más vulnerables a los efectos de las deformaciones tectónicas al igual que aquellas
situadas en los sectores periféricos, ya sean interiores o exteriores de los bloques de
máximo levantamiento. Cuando su localización corresponda con la zona límite interior
del bloque más levantado los daños tendrán su origen asociado a la descompresión y
pérdida de la sustentación influenciada por aumento de la intensidad de los procesos
erosivos e incluso por la ocurrencia de deslizamientos. Si por el contrario se encuentra
ubicada en la zona periférica exterior al bloque en ascenso, las afectaciones van a
estar dadas por el empuje del material erosionado en los niveles superiores y
acumulados en su base en el proceso de colmatación de sedimentos y de posible
saturación y anegación de los suelos por las aguas.
Bajo la ocurrencia de movimientos tectónicos lentos los daños originados sobre las
obras ya construidas pueden ir siendo amortiguados con medidas ingenieriles que
mitiguen los efectos destructivos. Ante la ocurrencia de movimientos telúricos la
situación se hace más crítica. Las formas de evitar los efectos dañinos varían desde el
establecimiento de un programa de educación y preparación de la población ante la
ocurrencia del fenómeno, hasta el replanteo de algunos objetos de obra de gran
peligrosidad. En ambos casos se hace imprescindible una mejor proyección de las
construcciones futuras donde se tenga en cuenta la tectónica activa del territorio.

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�A. Rodríguez Infante

Daños al Medio Ambiente Social.
Los riesgos a que se expone el medio ambiente social por efecto de los movimientos
tectónicos son de vital importancia y de máxima preocupación por los organismos y
entidades responsabilizados con el gobierno municipal. Estos daños van a originar un
diapasón de problemas diversos que provocan afectaciones individuales, familiares y
grupos sociales, llegando en caso extremo a abarcar toda la sociedad. Hay que tener
presente que esta es la parte integrante del medio más susceptible a las afectaciones
en la calidad del entorno y que al mismo tiempo cualquier daño ocurrido al medio
natural o constructivo repercute directa o indirectamente en el hombre.
Entre los riesgos mas importantes en este medio en el ámbito territorial se encuentran
los siguientes:
Afectación en los servicios generales a la población: Estos daños están originados por
cualquiera de los riesgos del medio ambiente natural o construido anteriormente
señalados que afectan las instalaciones de servicio, estando concentrada su ocurrencia
en las zonas de asentamientos poblacionales.
Afectaciones en las condiciones de vida: Se pone de manifiesto por la pérdida total o
parcial de la vivienda, disminución o deterioro de los servicios públicos y abasto de
alimentos, agua y electricidad, afectaciones laborales e incomunicaciones, todos ellos
originados por los mismos agentes de riesgo descritos anteriormente.
Afectaciones de la salud humana: Este riesgo estará dado por efecto directo o indirecto
de todos los agentes de riesgo natural, construido o social descritos con anterioridad,
los cuales pueden ser ligeros o severos llegando incluso a las pérdidas humanas en
dependencia de la intensidad de manifestación del agente y de los elementos en
riesgo. En este aspecto hay que considerar además los efectos negativos en la salud
mental o síquica de la población ante la suma gradual de factores de riesgos y temor
ante la ocurrencia inesperada de un desastre natural.
Afectaciones económicas: Resultantes de las pérdidas y afectaciones de recursos
humanos y materiales ante la ocurrencia de daños, manteniendo una relación directa
entre el volumen de los perjuicios, el valor de las pérdidas y el costo de la recuperación.

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�A. Rodríguez Infante

Inestabilidad en el ejercicio del gobierno: Este riesgo es un resultado directo de la suma
de los daños en las condiciones de vida y salud de la población de la cual el forma
parte más la reorientación de su actividad en función de dar solución a las afectaciones
en el medio ambiente en general bajo condiciones económicas críticas condicionadas
por el volumen de las pérdidas.
Hasta aquí se ha hecho referencia a los principales riesgos específicos que pueden
ocurrir u ocurren en el medio ambiente territorial por efecto directo de la manifestación
de la energía interna del planeta sobre el entorno a través de sus dos mecanismos:
Movimientos tectónicos lentos y Movimientos tectónicos rápidos (sismos).
Es imposible separar o aislar las afectaciones que ocurren entre los tres medios natural, construido y social - y el hombre, que como ser social y eslabón fundamental
del equilibrio y la calidad ambiental, al mismo tiempo que condiciona la naturaleza y la
transforma a través de su actividad constructiva, es el responsable de las medidas que
eviten o mitiguen los daños que de ella emanan. No está de más enfatizar que de la
acción del gobierno como máximo responsable de la gestión ambiental, dependerá el
grado de repercusión - no de actuación - de los agentes tectónicos en el medio
ambiente y muy en particular en el hombre.
Zonificación de Riesgos Tectónicos.
Después de haber sido analizadas la amenaza natural y los riesgos específicos
posibles a ocurrir en el territorio, existen condiciones para poder realizar la zonificación
de estos en los diferentes sectores del municipio y en particular en las áreas que
constituyen asentamientos de carácter socio económico con el objetivo de dejar
delimitados los sectores de mayores riesgo que permitan la orientación de las medidas
para evitar o mitigar los daños.
Dentro de los diferentes métodos utilizados en los estudios de impacto ambiental se
encuentran los de definición de relaciones causa-efecto en forma cualitativa o
semicuantitativa, o técnicas de identificación como son también clasificados, dentro de
los cuales se emplea la técnica de matrices de revisión causa-efecto, la cual se ha
aplicado experimentalmente en estas investigaciones con la finalidad de obtener
información de la magnitud relativa del riesgo y su distribución en superficie que
permitiera la zonificación del territorio. [22, 23].

90

�A. Rodríguez Infante

Para realizar la zonificación de riesgos se tuvo en cuenta el comportamiento de cada
una de las variables analizadas en el epígrafe correspondiente a la metodología para el
análisis de riesgo así como el rango de variación de sus valores para el caso concreto
que nos ocupa. A continuación se analiza cada una de estas variables y los valores que
se le asignan en las diferentes situaciones en el ámbito territorial.
Amenaza ( H ): La actividad tectónica se pone de manifiesto en el territorio a través de
dos mecanismos: movimientos tectónicos lentos, denominado agente preparatorio y
movimientos rápidos o procesos sísmicos, denominado agente inmediato. Para esta
variable se le asignaron valores que oscilan en el intervalo de cero a dos, asumiéndose
el valor máximo -dos- para la amenaza que constituye el mayor factor de riesgo es
decir, la originada por los movimientos telúricos y en particular aquellos que presentan
una intensidad de moderada a alta, ya que la actividad sísmica de baja intensidad se
manifiesta de forma similar a los movimientos lentos; el valor intermedio - uno- se
asume para la amenaza que se pone de manifiesto a través de los movimientos
tectónicos lentos y el valor mínimo -cero- para el caso que nos ocupa es convencional y
despreciado debido a que está demostrado el carácter activo de la tectónica en el
municipio.
Vulnerabilidad ( V ): Es el grado de pérdida de un elemento o conjunto de elementos
bajo riesgo como resultado de un fenómeno natural de una cierta magnitud [57]. A esta
variable se le asignan valores de cero a tres correspondiendo el valor mínimo cero
cuando a través del proceso tectónico no ocurren daños en el medio ambiente, el valor
uno corresponde a la ocurrencia de daños que pueden ser recuperables; el valor dos
se asume en aquellos casos en que se originan pérdidas de carácter parcial ante la
ocurrencia de los agentes de riesgo y el valor máximo -tres- bajo las condiciones de
pérdida total de los elementos en riesgo.
Elementos en riesgo ( Er ): Esta variable determina la población, construcciones y
actividad socio económica en riesgo [57] y a ella se le asignan valores en el rango de
uno a cuatro, el valor uno corresponde a aquellos sectores en que se encuentran
expuestos al riesgo elementos del medio ambiente construido o del medio ambiente
natural de forma aislada o independiente, sin perjuicio directo al hombre; el valor dos se
asume para aquellos sectores en que de forma combinada están expuesto al riesgo
elementos del medio ambiente natural y construido, el valor tres se asigna cuando los
91

�A. Rodríguez Infante

elementos en riesgo constituyen un grupo perteneciente al medio ambiente en general
es decir que incluye los medios naturales, construidos y sociales, estando el valor
cuatro reservado para condiciones extremas donde todo el medio es afectado, lo cual
solo sería posible ante la ocurrencia de un terremoto de gran intensidad.
Riesgo total ( Rt ): El riesgo total que puede ocurrir en un territorio está determinado por
el volumen de los daños en el medio ambiente en general y se obtiene por el producto
de la amenaza, la vulnerabilidad y los elementos en riesgo. Conociendo estos
parámetros, se puede realizar la cuantificación puntual del valor del riesgo total para
cada sector de la superficie.
Todas las variantes posibles quedan expuestas en la tabla IV que a continuación se
muestra.
Tabla IV: Valores del riesgo total calculados para el área.
Vulnerabilidad Amenaza

Elementos de Riesgos Er

V

H

1

2

3

4

1

1

1

2

3

4

2

2

4

6

8

1

2

4

6

8

2

4

8

12

16

1

3

6

9

12

2

6

12

18

24

2
3

Con estos valores del riesgo total se procede a la confección del mapa de riesgos a
través del trazado de isolíneas del valor del riesgo total o asumiendo para cada
cuadrícula el valor calculado para su área, sombreando cada una de ellas en
dependencia de la magnitud del riesgo con una simbología ya establecida.
En el territorio de Moa la zonificación de riesgos se realizó a través del análisis de los
valores del riesgo total calculados en cada cuadrícula para cada una de las variantes
establecidas de la amenaza en el territorio, determinándose cuatro zonas de
intensidades de riesgo que se explican a continuación y que se muestran en el anexo
gráfico No.6.

92

�A. Rodríguez Infante

Zona de máximo peligro o riesgo: Esta zona corresponde a áreas de valores de riesgo
mayores a nueve para la amenaza que constituyen los movimientos tectónicos lentos y
continuos, y de dieciocho bajo las condiciones de ocurrencia de movimientos telúricos,
lo que constituye un indicador de la alta peligrosidad en la cual ella se encuentra.
Espacialmente la zona está limitada a dos áreas muy pequeñas, pero que ocupan una
posición desde la que pueden ocasionar grandes daños al medio ambiente.
La mas extensa está ubicada alrededor del puerto de Moa, donde la presencia de la
planta de amoniaco que presta servicio a la industria del níquel constituye un elemento
en riesgo, que al mismo tiempo, pone en peligro a todo el medio ambiente territorial
dado fundamentalmente por su ubicación geográfica y tectónica.
Tectónicamente la planta se encuentra ubicada coincidentemente sobre la falla Moa en
su tramo La Vigía, que se caracteriza por un carácter activo manifiesto a través de
desplazamientos verticales y horizontales según su plano de fractura, al mismo tiempo
que, debido a la posición respecto a los principales asentamientos poblacionales del
territorio y la dirección - este-oeste - predominante de los vientos como se muestra en
la figura No.11, se favorecería el proceso de propagación de los productos tóxicos
expandidos al medio en caso de ocurrencia de alguna ruptura o avería de la
instalación.
La otra zona de alto peligro del territorio lo constituye la presa Nuevo Mundo,
construida sobre el cauce del río Moa que corre sobre la falla de igual nombre, en la
zona donde esta se intersecta con las fallas Maquey y Caimanes formando un nudo
estructural de alta complejidad dado a los desplazamientos horizontales y verticales de
gran magnitud y sentido variable, tal y como quedó demostrado a través de las
mediciones geodésicas realizadas.
A pesar de haberse realizado la construcción de la presa según las normas técnicas
establecidas y tomándose como base para la construcción la intensidad máxima de VIII
grados en la escala MSK, hay que tener en cuenta que la base geológica utilizada
partía de la consideración de una tectónica pasiva, donde los desplazamientos según
los planos de fracturas eran considerados nulos.
El valor del riesgo total para esta zona está determinado por las deformaciones que
puede sufrir la cortina de la presa, lo cual puede provocar no solo la perdida de dicho
elemento y de las características del entorno en el cual ella se encuentra, sino también,
llegar en caso extremo de ruptura a provocar inundaciones con resultados catastróficos
93

�A. Rodríguez Infante

debido al volumen de agua acumulado, la altura a que se encuentra el vaso del
embalse, el cual fue construido para el sistema de descarga por gravedad y su posición
respecto a la zona de desarrollo socio económico.
Zona de alto riesgo: Corresponde a las áreas donde el valor del riesgo calculado es
mayor o igual a seis y menor que nueve para la amenaza que resulta de los
movimientos tectónicos lentos mas o menos continuos en el tiempo y mayor o igual de
doce y menor a dieciocho ante la ocurrencia de movimientos telúricos. Esta zona se
encuentra desarrollada en los alrededores de la anteriormente descrita, abarcando la
porción norte y central del área de trabajo, extendiéndose hacia el este hasta la zona
de Quemado del Negro donde se construye la nueva planta de níquel Moa y sus
alrededores y al oeste hasta el poblado de Centeno, prolongándose hacia el sur, hasta
la zona de la presa Nuevo Mundo.
La magnitud del riesgo que se alcanza en esta zona está determinado por causas de
origen natural así como factores de carácter antropogénico, en especial asociados con
el desarrollo socio económico. Dentro de las causas de origen natural se destaca la
presencia de las estructuras tectónicas activas que conforman las vías a través de las
cuales se pone de manifiesto la amenaza natural para el territorio, la posición
topográfica de la zona que corresponde a la mas baja y por ende constituye el colector
natural hacia donde van los detritos y residuos de las zonas mas elevadas por efecto
de la gravedad, sin dejar de tener en cuenta otros elementos como el equilibrio litoral
establecido bajo las condiciones de existencia de una barrera natural, que al ser
destruida o dañada puede provocar grandes afectaciones en el medio ambiente.
Desde el punto de vista antropogénico el mayor riesgo está dado por el desarrollo
minero metalúrgico en el territorio, razón por la cual se han construido centros
industriales que constituyen focos de alta peligrosidad así como sistemas de
comunicaciones y suministros que además de formar parte de los elementos en riesgo
son a su vez una amenaza de tipo indirecto.
En esta zona se concentra la mayor variedad de riesgos de la región, abarcando todos
los tipos concernientes al medio ambiente construido y social, así como algunos de los
riesgos del medio natural, los que han sido reflejados en el anexo gráfico de forma
resumida para toda la zona, partiendo de la imposibilidad de representar el riesgo
específico en cada punto debido a la densidad de símbolos que sería necesario para
ello.
94

�A. Rodríguez Infante

Es necesario aclarar que a esta zona, tal y como se representa en el mapa, pertenece
un sector del medio marino que va desde la zona portuaria hasta la barrera arrecifal, lo
que va a estar dado por la confluencia de dos estructuras activas de importancia como
son la falla Moa, en su tramo La Vigía y la falla Cabaña, al mismo tiempo de que el
sector constituye la vía de acceso a la terminal portuaria, lo que a su vez favorece los
procesos acumulativos al ser el mas deprimido de la zona.
Zona de peligrosidad media: A esta zona corresponden valores del riesgo total mayores
o iguales a cuatro y menores a seis para la amenaza de tipo uno - movimientos
tectónicos lentos - y valores en el intervalo de ocho a doce para la amenaza referida a
los movimientos sísmicos.
Dentro de esta zona los valores de la vulnerabilidad promedio en las áreas emergidas
es de dos, al estar el peligro referido a las posibles pérdidas parciales en el medio
ambiente, natural o construido, sin afectaciones directas al hombre; mientras que en la
zona marina la vulnerabilidad llega hasta tres, al poder ocurrir la destrucción total del
medio por ruptura de la barrera arrecifal, lo que implicaría el cambio de las condiciones
dinámicas marinas, generando una nueva amenaza para el medio construido y social
por encontrarse en el litoral los principales asentamientos poblacionales.
Esta zona constituye la de mayor difusión en el territorio, encontrándose espacial y
genéticamente asociada a zonas periféricas interiores de los bloques morfotectónicos
en ascenso, haciéndose mas pronunciada en aquellos sectores donde es mayor el
levantamiento.
Los tipos de riesgos mas frecuentes para esta área de peligrosidad moderada son los
deslizamientos asociados a las superficies de altas pendientes de génesis tectónica, el
aumento de la erosión vertical y las variaciones del nivel del manto freático, sin negarse
la posibilidad de que ocurran rupturas de vías de comunicaciones, redes de abasto de
agua o electricidad y afectaciones en viviendas o construcciones aislada.
Dentro de esta área se encuentra la mayor parte de la porción marina de la región de
estudio, la que es cortada en dirección casi perpendicular por la mayoría de las
estructuras activas del territorio y por ende afectada por los movimientos verticales, lo
que pone en peligro la vida de los organismos planctónicos que constituyen los
arrecifes coralinos y por tanto la existencia de la propia barrera.

95

�A. Rodríguez Infante

Zonas de baja peligrosidad: Esta zona está referida a aquellos sectores que presentan
valores del riesgo total menores a cuatro y ocho ante las variantes de amenaza de
movimientos lentos o rápidos respectivamente, estando sometido a los efectos del
riesgo solo el medio ambiente natural a través de la intensificación de los procesos
erosivos, predominando la variante uno de vulnerabilidad tomando en consideración
que los posibles daños sean recuperables y en gran medida evitables ante la acción
conservadora del hombre, pudiendo ocurrir solo pérdida total en aquellos sectores
donde los elementos del relieve en riesgo no permitan su protección como ocurre en la
zona de desarrollo de relieve cársico hacia el sur de la región, en el área del Alto de La
Calinga.
Estas zonas de baja peligrosidad se encuentran tectónica y espacialmente ubicadas en
la parte central e interior de los bloques morfotectónicos, distribuidas de forma bastante
homogénea por toda el área de trabajo, exceptuando el extremo suroccidental, donde
se asumió un valor del riesgo total igual a tres a partir de la ocurrencia de daños
recuperables al medio ambiente en general debido a la ausencia de actividad
antropogénica intensa y al equilibrio y regularidad del relieve. No obstante a lo anterior
es recomendable para esta zona realizar determinaciones mas detalladas no sólo de
las estructuras geológicas, sino también para los elementos en riesgos y tipos de
riesgos específicos posibles a ocurrir.
Además de la zonificación de riesgos, en el mapa aparecen representados los
principales tipos específicos que pueden ocurrir en cada punto o sectores de la
superficie.
Partiendo del conocimiento que ya se tiene de los peligros y riesgos en la región se
propone el siguiente plan general de medidas:
Orientar a las instituciones y organismos competentes la evaluación de las afectaciones
actuales y posibles a ocurrir en instalaciones y áreas jurisdiccionales, debido a la
acción de los movimientos tectónicos lentos, lo que permitirá establecer las medidas
para contrarrestar sus efectos.
Orientar a los órganos de defensa municipal la confección del plan de medidas ante
desastres naturales, específicamente en lo que corresponde a la actividad sísmica y
que comprende dos etapas, previa y posterior al terremoto y que siempre deberá partir
del sistema de educación masiva.
Exigir a la industria del níquel el replanteo definitivo de la planta de amoniaco debido a
la alta peligrosidad que representa para todo el territorio.
96

�A. Rodríguez Infante

Establecer un sistema de control de los movimientos a través de mediciones
geodésicas cíclicas de todas aquellas estructuras activas que constituyen un riesgo
medioambiental, siendo fundamentales para la zona las fallas Moa y Cabaña debido a
los objetos de obra asentados sobre ellas y ser las estructuras que cortan el
asentamiento socio económico mas grande del territorio.
Establecer el sistema de monitoréo que corresponde a la presa Nuevo Mundo que
permita determinar las posibles alteraciones de su estructura constructiva y tomar las
medidas que al efecto se establezcan.
Hacer funcionar en el municipio el sistema de gestión ambiental que pueda determinar
y evaluar los riesgos e impactos a que se encuentra expuesto el medio ambiente y
establecer las medidas preventivas o correctivas según sea el caso.
Conclusiones.
Durante el desarrollo del capítulo quedó establecido que en el territorio en que se
desarrollaron las investigaciones existe la amenaza ambiental de génesis geológica y
específicamente tectónica que de forma lenta o violenta se pone de manifiesto a través
de las estructuras activas que en el mismo existen y que pueden originar riesgos de
gran magnitud a partir de la existencia de obras de gran complejidad constructiva y de
alta peligrosidad.
Los diferentes tipos de riesgos que pueden manifestarse en el territorio originados a
través de la actividad tectónica así como las cuatro zonas de magnitudes diferentes de
riesgos, fueron determinadas a través del estudio geológico, geomorfológico y
topográfico, descritas en el trabajo y cartografiadas en el mapa de zonificación de
riesgos que se muestra en el anexo gráfico No.6, a partir de lo cual es posible proponer
un plan de medidas generales que permitan el desempeño de la labor de gestión
ambiental. Sin embargo, es necesario señalar que la propia actividad socio económica
del hombre puede provocar la intensificación de estos riesgos, haciendo mas complejo
el proceso de previsión y prevención.

97

�A. Rodríguez Infante

CONCLUSIONES Y
RECOMENDACIONES

98

�A. Rodríguez Infante

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES.
Conclusiones.
Después de analizados los resultados obtenidos de la aplicación del conjunto de
métodos de investigaciones utilizados en el desarrollo del trabajo, se llegaron a las
siguientes conclusiones:

•

En el área de las investigaciones se encuentran claramente delimitadas dos zonas
geomorfológicas,: La zona de llanuras, ubicada en la zona norte, desde la barrera
arrecifal hasta sectores de cotas de 100 –150 m y génesis asociada a la actividad
fluvial, marina y palustre, donde predominan los procesos acumulativos sobre los
erosivos, condicionado por los elementos morfológicos, posición espacial, al bordear
la zona de desarrollo de las cortezas lateríticas, y por la propia dinámica del litoral,
que al estar bordeado por la barrera coralina favorece los procesos acumulativos
que son preponderantes respecto a los erosivos. La otra zona geomorfológica está
representada por el sistema de montañas y submontañas ubicadas en toda la
porción sur y central del área, con pequeños sectores aislados hacia el norte,
predominando las elevaciones de cimas aplanadas ligeramente diseccionadas sobre
las cuales se desarrollan potentes cortezas ferroniquelíferas. En esta zona se van a
encontrar un conjunto de formas del relieve de gran interés como barrancos
desarrollados en las zonas de fallas activas, fundamentalmente en los sectores de
mayor levantamiento tectónico, y las formas cársicas formadas sobre las rocas
serpentiníticas en los sectores de máxima altura en el área del Alto de La Calinga.

•

Tectónicamente el área investigada se caracteriza por el predominio de estructuras
disyuntivas originadas en cuatro periodos geotectónicos diferentes, condicionados
por los eventos regionales que han afectado al Bloque Oriental Cubano. Las
estructuras más antiguas se encuentran geneticamente asociadas a los procesos
compresivos que provocaron la acreción oceánica y con ella, el emplazamiento del
complejo ofiolítico. Las estructuras de este sistema no presentan una dirección
predominante debido a los numerosos eventos que lo han dislocado.
El segundo sistema cronológico corresponde a las estructuras formadas durante la
colisión y obducción del arco volcánico Cretácico sobre el paleomargen de Bahamas

99

�A. Rodríguez Infante

que concluye en el Eoceno medio (?) y que constituye en la actualidad el sistema
más importante al ocurrir a través de él los mayores desplazamientos verticales y
horizontales y constituir los límites de los bloques morfotectónicos. Las orientaciones
predominantes para este sistema son noreste y norte-noroeste.
El tercer sistema tiene geneticamente está asociado a los desplazamientos
tangenciales entre la Placa Norteamericana y la Placa Caribe que se imician en el
Eoceno Medio-Superior originándose fallas de deslizamiento por el rumbo -strikeslip- que en el área están representadas por las estructuras Cananova y El Medio, a
través de las cuales ocurre la rotación entre bloques y sub-bloques morfotectónicos.
El sistema mas joven corresponde a fallas post-miocénicas resultantes de la
descompresión de los bloques sometidos al mayor levantamiento regional, las que
se van a caracterizar por una orientación predominante norte-sur y se reflejan en el
relieve a través de la formación de barrancos y alineaciones fluviales.

•

Para el área investigada fueron determinados nueve bloques morfotectónicos, los
que se caracterizaron a través de la morfología de sus superficies, litologías que los
constituyen, estructuras que los afectan y tendencia de los desplazamientos
verticales y horizontales a que están sometidos. Estos bloques constituyen un
sistema de horts y grabens que a su vez conforman el mayor bloque en ascenso del
extremo nororiental cubano.

•

En las investigaciones realizadas pudo caracterizarse la actividad neotectónica del
territorio, que se pone de manifiesto a través de los sistemas de estructuras activas
por medio de movimientos verticales, horizontales y rotacionales entre los diferentes
bloques y sub-bloques morfotectónicos. A través de los diferentes métodos
empleados se hizo evidente el predominio de los desplazamientos verticales de
carácter ascendente, sin negar el papel que desempeñan en la geodinámica
territorial los desplazamientos rumbo deslizantes, rotacionales y verticales de
descenso relativo.

•

A partir de la caracterización de los movimientos neotectónicos contemporáneos que
se ponen de manifiesto a través de mecanismos lentos y rápidos (sismos), se
concluyó la existencia de riesgos de origen geológico para el medio ambiente,
determinándose los principales tipos de riesgos específicos posibles a ocurrir para
cada una de las dimensiones medioambientales, lo que junto al conocimiento de la
susceptibilidad a los daños que pueden provocar y los elementos en riesgo que
100

�A. Rodríguez Infante

existen, permitió la determinación de la magnitud del riesgo total para cada punto del
territorio, concluyéndose que en las áreas correspondientes a la zona de la presa de
agua Nuevo Mundo y en la zona portuaria, donde se encuentra localizada la planta
de amoniaco constituyen los sectores de máximo riesgo total del territorio.

•

Con el estudio de las variables que determinan la magnitud del riesgo total y las
principales estructuras activas, se confeccionó el Mapa de riesgos del territorio
donde quedaron establecidas cuatro zonas por su grado de peligrosidad ante los
efectos de los procesos tectónicos ya sean lentos o violentos. Las zonas de máxima
y gran peligrosidad se localizan en las áreas de asentamientos socioeconómicos y
en la zona litoral limítrofe con las mismas, mientras que las zonas de menor riesgo
se ubican en los sectores interiores de las elevaciones que se desarrollan al sur y
centro del territorio, proponiéndose finalmente un plan de medidas generales
tendiente a contrarrestar o mitigar los efectos de la actividad tectónica sobre el
medio ambiente.

Recomendaciones.
Después de culminadas las investigaciones del territorio se hace necesario
recomendar:

•

Profundizar en el estudio tectónico de los extremos sureste y suroeste del área
investigada y de la parte sur colindante, donde existe un menor volumen de
información geológica y geodésica y que constituyen zonas de interés para el
territorio por la posible y necesaria expansión de la actividad minera.

•

Establecer un sistema de control geodésico cíclico alrededor de las estructuras
tectónicas activas de mayor influencia en el contexto regional que permita
determinar con mayor precisión la magnitud y sentido de los desplazamientos
contemporáneos.

•

Crear las condiciones para el funcionamiento de la estación sismológica y el
establecimiento del mareógrafo que permitan caracterizar con mayor exactitud la
geodinámica territorial.

•

Alertar al gobierno municipal y a las instituciones responsabilizadas con la gestión
ambiental de los graves riesgos a que se encuentra expuesto el territorio por la

101

�A. Rodríguez Infante

degradación progresiva de su superficie, debido al crecimiento socio económico que
conlleva a la pérdida del equilibrio en el medio ambiente natural.

•

A partir del plan de medidas generales propuesto en el trabajo, orientar a los
organismos y entidades del municipio la confección de planes específicos de
protección ante los riesgos de origen tectónico con vista a mitigar los efectos
dañinos.

•

Profundizar en el estudio de las estructuras con vista a valorar su incidencia en el
desarrollo y conservación de la cortezas de intemperismo ferroniquelíferas y otras
posibles manifestaciones minerales asociadas a ellas.

102

�A. Rodríguez Infante

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RELACION DE MATERIALES GRAFICOS
Anexos Gráficos.
Anexo No.1 Mapa de ubicación geográfica, puntos de muestreo y puntos de control
geodésico. Escala del original 1: 100 000.
Anexo No.2 Mapa Geomorfológico. Escala del original 1: 50 000.
Anexo No.3 Mapa Fotogeológico. Escala del original 1: 50 000.
Anexo No.4 Mapa Morfotectónico. Escala del original 1: 50 000.
Anexo No.5 Mapa Geodinámico. Escala del original 1: 100 000.
Anexo No.6 Mapa de Riesgos. Escala del original 1: 50 000.
Figuras.
Figura No.1: Esquema tectónico de Cuba oriental según Nagy y otros, 1976.
Figura No.2: Esquema tectónico de Cuba oriental según Cobiellas y Rodríguez.
Figura No.3: Evolución geológica en la zona límite entre las placas Norteamericana y
del Caribe.
Figura No.4: Perfiles geodésicos de la línea geodinámica Moa.
Figura No.5: Zona de falla Cayo Guam - Quesigua - El Medio.
Figura No.6: Mapas morfométricos de la zona Nuevo Mundo, en la falla Moa.
Figura No.7: Zona de falla Cananova.
Figura No.8: Diagramas de agrietamiento.
Figura No.9: Diagramas de agrietamiento.
Figura No.10: Zona de origen de terremotos.
Figura No.11: Dirección promedio anual de los vientos en la zona de Moa.
Tablas.
Tabla I: Litologías presentes en el área de estudio.
Tabla II: Criterios de identificación de fallas.
Tabla III: Características de los bloques morfotectónicos.
Tabla IV: Valores del riesgo total.
117

�A. Rodríguez Infante

Fotografías.
Fotografía No.1: Falla Cayo Guam.
Fotografía No.2: Falla Moa.
Fotografía No.3: Falla Miraflores.
Fotografía No.4: Falla Cabaña.
Fotografía No.5: Falla Cananova.

118

�ANEXOS

�dH,mm
20

0

614785

PGM-18

615498

PGM-17

PGM-16

615449

615500

PGM-15

614782

0-155X

614780

69994

PGM-14

614777

PGM-13

615501

PGM-12

615502

614773

PGM-11

PGM-10

PGM-9

614768

615214
614771

PGM-8

615503

PGM-7

615504

615049

615506

PGM-6

614765

PGM-5

614764

69634

69633

PGM-4

PGM-3

69630

PGM-2

869627

614765

PGM-1

69625

-40

615505

-20

PTOGR MOA

A

-60
0

20

40

60

dH,mm
20
0

4/1990 - 12/1993

-20

B
-40

4/1990 - 11/1994

-60

80

10/1996

40

12/1997

4/1996
6/1995

0

11/1994

C

- 40

11/1995
- 80

Figura No.4: Perfiles geodésicos de la línea geodinámica Moa. A: Ciclo 12/93-11/94, B: en rojo 4/90-12/93, en azul
4/90-11/94 y C: líneas de diferencia respecto a 12/93.

��Figura No. 6: Mapas Morfométricos de Moa, en la zona de Nuevo Mundo.

��Figura No. 7: Zona de la falla Cananova. 1. Falla Cananova, 2. Fallas, 3. Dirección del
agrietamiento, 4. Escarpe, 5 y 6. Isobasitas de segundo y tercer orden, 7. Zona de minería, 8.

�Divisoria de las aguas, 9. Relieve de montaña y 10. Relieve de llanura.
.

�Figura No. 8: Diagramas de Agrietamiento. A y B, Puntos situados en el bloque Miraflores, al norte de la falla Cananova,
D y E, al sur de la misma falla y equidistantes de los puntos anteriores, C y F, diagramas resúmenes del agrietamiento de los
bloques Miraflores Norte y Sur respectivamente; G, H e I, puntos situados en el bloque El Toldo al norte y sur de la falla Punta
Gorda y al suroeste de Cayo Guam.

��Figura No. 9: Diagramas de Agrietamiento. J y K, puntos situados en el bloque El Toldo, en la zona de Calentura; L y M, corresponden a la
parte occidental y nororiental del bloque Cayo Guam; N y O, a los bloques Cupey Norte y Sur respectivamente.

�Figura No. 10: Zona de origen de terremotos. Región Oriental de Cuba. CENAIS, 1982. 1-1: Oriente 1 (8), 1- 2:
Oriente 2 (7,6), 1- 3: Oriente 3 (7,6), 2: Cauto - Nipe (7), 3- Sabana (6- 7), 4: Cauto- Norte (6,5), 5: Baconao (6-

�7), 6: Purial (6,5), 7: Santiago -Moa (5), 8: Palenque (5), 9: Guaso (5), 10: Santiago – Bayamo (5,5), 11: Bayamo
(6) y 12: Cubitas (5,5).

�MOA

MIRAFLORES

CABAÑA

QUESIGUA
N48ºE
N25ºE
N35ºE
N25ºW
N56ºE
N70ºE
N10ºE
N40ºW

ESPEJOS DE FRICCION

FORMACION DE ESCARPES DE FALLAS

MINERALIZACION SECUNDARIA EPITERMAL

ANOMALIAS GRAVIMETRICAS

FORMACION DE BARRANCOS

VARIACION DIRECCION DEL AGRIETAMIENTO

DESPLAZ. ELEMENTOS GEOLOGO ESTRUCT.

CIZALLAMIENTO INTENSO

VARIACIONES HIPSOMETRICAS BRUSCAS

ALINEACION BRUSCA DEL RELIEVE

DESPLAZA. GEODESICO VERTICAL

CAMPO MAGNETOMETRICO ANOMALO

ALINEACION GRADIENTE MAGNETOMETRICO

ALTERACION DE VALORES MORFOMETRICOS

CONTACTOS LITOLOGICOS ALINEADOS

DESPLAZ. DE LINEAS COSTERAS

RECTIFICACION DE COSTAS

RECTIFICACION DE SISTEMAS FLUVIALES

ALINEACION DE CURSOS FLUVIALES

DESPLAZ. DEPOSITOS CUATERNARIOS

DESPLAZ. BARRERA ARRECIFAL

VERTICALES

CAYO GUAM
N10ºW
N30ºW
N15ºW
HORIZONTALES

P
LOS INDIOS
ORIENTACION

NOMBRE

SISTEMA

A
L
E
O
G
E
N
I
C
O
DESPLAZAMIENTO DEL RELIEVE

Tabla II. Criterios de identificación de fallas.
CRITERIOS DE IDENTIFICACIÓN E INTERPRETACION
ESTRUCTURAS
DESPLAZAMIENTOS

0,7 km

1,5-2,5 km
8mm/0,9a

1 km
16mm/0.9a

0,5 km
3 km

8mm/0,9a
salto 400m
9mm/0,9a

1,6-2 km
2mm/0,9a

�MAQUEY
MIO CANANOVA
CE
NI EL MEDIO
CO

N65ºE
N78ºE
N53ºW
N40ºE

1,5 km
1,5 km

80 m

�BLOQUES

RELIEVE

ISOBASITAS (m)
DO

2

Cananova
Miraflores
Cabaña
Maquey
El Lirial
Moa
El Toldo
C.Guam
Cupey

ORDEN

Llanuras
Montañas
bajas disec,
Llanuras y
premontañas
Montañas
bajas
Premontañas
Llanuras y
Mont. bajas
Montañas
bajas
Montañas
bajas
Premontañas
y Mont. bajas

ER

3

DISECCION
VERTICAL
(m/km2)

DIRECCION
AGRIETAMIENTO

TENDENCIA DE LOS MOVIMIENTOS
RELATIVOS
VERTICALES

HORIZONTALES

ORDEN

50

40

10-70

N40ºE, N45ºW

Descenso

300

100

230-390

N25ºE, N15ºE

Ascenso

200

150

40-100

400

350

450

250

150

60-130

350

300

370

N20ºE

Ascenso

NE

900

800

550

N85ºW

Ascenso

NE

300

250

230

N5ºE, N78ºE

Ascenso

S

450

350

460

N50ºW, N50ºE

Ascenso

Descenso
N40ºW

SE
N-NW
NE
SW
E

Ascenso
Ascenso

Tabla # 2: Características de los bloques morfotectónicos

�</text>
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                <text>Estudio morfotectónico de Moa y áreas adyacentes para la evaluación de riesgos de génesis tectónica</text>
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                <text>Alina Rodríguez Infante</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa</text>
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ESTUDIO TÉCNICO SOBRE
LOS MATERIALES SERPENTINÍTICOS
DEL TÚNEL MAYARÍ-LEVISA
PARA SU EMPLEO COMO ÁRIDOS EN
HORMIGONES

Reinier Leyva Avila

�Página legal
Título de la obra: Estudio técnico sobre los materiales serpentiníticos del túnel MayaríLevisa para su empleo como áridos en hormigones, 103pp.
Editorial Digital Universitaria de Moa, año.2016 -- ISBN:
1.Autor: Reinier Leyva Avila
2.Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Edición: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Corrección: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Digitalización. Lic. Liliana Rojas Hidalgo

Institución de los autores: ISMM ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2016
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Ave Calixto García Íñiguez # 75, Rpto Caribe Moa 83329, Holguín Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://www.ismm.edu.cu/edum

�REPUBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACION SUPERIOR
INSTITUTO SUPERIOR MINERO METALURGICO DE MOA
“Dr. ANTONIO NUÑEZ JIMENEZ”
FACULTAD DE GEOLOGÍA Y MINERÍA
DEPARTAMENTO DE GEOLOGÍA

ESTUDIO TÉCNICO SOBRE LOS MATERIALES SERPENTINÍTICOS
DEL TÚNEL MAYARÍ-LEVISA PARA SU EMPLEO COMO ÁRIDOS EN
HORMIGONES.

Tesis presentada en opción al Título Académico de Máster en Geología
Maestría en Geología, Mención Geotecnia e Hidrogeología

9na Edición
Autor: Ing. Reinier Leyva Avila
Tutor: Dr. C. Carlos Leyva Rodríguez

Moa, 3 de julio del 2015
“Año 57 de la Revolución”

�Ing. Reinier Leyva Avila

ÍNDICE
PENSAMIENTO ......................................................................................................... I
AGRADECIMIENTOS ............................................................................................... II
RESUMEN ............................................................................................................... III
SUMMARY .............................................................................................................. IV
INTRODUCCIÓN ...................................................................................................... 3
CAPÍTULO I: CARACTERÍSTICAS FÍSICO GEOGRÁFICAS Y GEOLÓGICAS DE
LA REGIÓN DE ESTUDIO...................................................................................... 10
1.1 Introducción. ....................................................................................................................10
1.2 Características geográficas del área de estudio. ...............................................................10
1.2.1 Clima. ............................................................................................................................11
1.2.2 Vegetación. ....................................................................................................................11
1.2.4 Red Hidrográfica. .........................................................................................................13
1.2.5 Vías de comunicación...................................................................................................13
1.2.6 Características socioeconómicas. .................................................................................13
1.2.7 Características geológicas de la región. .........................................................................14
1.2.8 Características geológicas del área de estudio. ..............................................................17
1.2.9 Particularidades geomorfológicas del área de estudio. .................................................18
1.2.10 Condiciones hidrogeológicas del área de estudio. ......................................................22
1.2.11 Caracterización tectónica de la zona. .........................................................................23
1.3 Conclusiones....................................................................................................................24
CAPÍTULO II: METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN Y VOLUMEN DE LOS
TRABAJOS REALIZADOS. ................................................................................... 25
2.1 Introducción. .....................................................................................................................25
2.2 Metodología de la investigación. .....................................................................................25
2.3 Primera etapa. ..................................................................................................................26
2.4 Segunda etapa. .................................................................................................................30
2.5 Tercera etapa....................................................................................................................37
2.6

Conclusiones. ................................................................................................................47

CAPÍTULO III. INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS OBTENIDOS. ......... 48
3.1 Introducción. ....................................................................................................................48
3.2 Resultados sobre los tipos litológicos que componen el túnel Mayarí- Levisa. ...............48

1

�Ing. Reinier Leyva Avila

3.3 Caracterización físico–mecánica de los materiales de escombros del Túnel MayaríLevisa. ...........................................................................................................................51
3.4 Resultados de ensayo granulométrico. .............................................................................54
3.5 Resultados sobre las dosificaciones de hormigones obtenidas. ....................... 65
CONCLUSIONES. .................................................................................................. 69
RECOMENDACIONES. .......................................................................................... 70
RELACIÓN DE ANEXOS........................................................................................ 71
BIBLIOGRAFÍA. ..................................................................................................... 73

2

�Ing. Reinier Leyva Avila

INTRODUCCIÓN
A nivel mundial se emplea la serpentinita como fuente de áridos para la construcción,
siendo necesario esclarecer que esta roca no es muy abundante en el mundo.
Se denomina áridos: Materiales rocosos naturales que se usan para hacer el hormigón;
es decir, la grava y la arena, una serie de rocas que, tras un proceso de tratamiento
industrial simple se clasifican por tamaños, en el caso de los áridos naturales o
trituración, molienda. Estos materiales se emplean en la industria de la construcción en
múltiples aplicaciones, que van desde la elaboración, junto con un material ligante de
hormigones, morteros y aglomerados asfálticos, hasta la construcción de bases y subbases para carreteras, vías de ferrocarril, balastos y sub-balastos, o escolleras para la
defensa y construcción de puertos marítimos.
Los áridos son, por lo tanto, básicos e imprescindibles en la construcción de
edificaciones, obras civiles e infraestructuras de cualquier país y por ello, un indicador
muy preciso del estado en su economía y de su desarrollo socio-económico.
En la mayor parte de las aplicaciones industriales, el empleo del árido se justifica en
razón a su comportamiento estable frente a la acción química y los agentes externos,
así como a su resistencia mecánica frente a cargas y vibraciones. No se deben
considerar como áridos, por lo tanto, aquellas sustancias minerales utilizadas como
cargas en diversos procesos industriales por sus características físico-químicas, que
afectan sustancialmente al producto obtenido.
Para fabricar 1 m3 de hormigón son necesarias entre 1,8 y 1,9 toneladas de áridos,
para una vivienda unifamiliar entre 100 y 300 toneladas, para un colegio de tamaño
medio o un hospital entre 4 000 y 15 000 toneladas, para un kilómetro de vía férrea
unas 1 000 toneladas y para un kilómetro de autopista unas 30 000 toneladas (Carmen
Jiménez., 2003).

3

�Ing. Reinier Leyva Avila

Según el informe de las Naciones Unidas sobre el hábitat, la población urbana crecerá
de 2 860 millones en el 2000 a 4 980 millones en el 2030. El aumento previsto de 2 000
millones en la población del tercer mundo se producirá en especial en las ciudades, por
lo que la demanda de materiales de construcción no tendrá precedente en esos países,
de similar forma viene ocurriendo en Cuba, con los diferentes programas sociales que
está desarrollando la Revolución y la gran demanda de materiales de construcción que
esto implica (Carmen Jiménez., 2003).
Los áridos son, por lo tanto, básicos e imprescindibles en la construcción y desarrollo
de obras civiles e infraestructuras de cualquier país, un indicador muy preciso del
estado de su economía y de su desarrollo socio-económico.
Cuba, al igual que otros países insulares, no cuenta con las condiciones extraordinarias
de reservas naturales que existen en los países continentales.
En nuestro país, resulta significativo, la inexistencia de experiencias en el empleo de
estas rocas para la obtención de áridos, siendo bastante común su empleo como
materiales de relleno, en canteras de préstamo. Se puede afirmar que existe duda para
su empleo, sin tomar en cuenta que pueden existir muchas variedades de estas
litologías con diferentes grados de serpentinización y de competencia mecánica. Por
ejemplo, se han empleado como áridos aluviales en muchas extracciones antiguas y
actuales en los municipios del Este de la provincia de Holguín, donde numerosas obras
sociales e industriales (incluyendo la industria del Níquel) ofrecen este testimonio.
La construcción del trasvase en su segunda etapa presenta 17 km de túnel los cuales
se encuentran constituidos por materiales serpentiníticos generando grandes
volúmenes de rocas que contaminan el medio ambiental, la cantidad de material
resultante de estas excavaciones es significativa, en el caso de los túneles supera los
500 mil m3. Estamos en presencia de enormes depósitos potenciales de materiales
para la construcción, que a la vez son considerados desechos por la Empresa
Constructora de Obras Hidráulicas (ECOH). En estos casos se buscaría la ubicación de
estos materiales, como solución a la problemática de afectación al entorno que estos
provocan, y por otra parte disminuir la afectación resultante de la extracción de

4

�Ing. Reinier Leyva Avila

materiales de la cantera del Pilón de Mayarí, aluviales de ríos Sagua de Tánamo;
pudiendo destinar estas producciones de agregados aluviales para hormigones de
mayores prestaciones y de alta resistencias.
De lograr confirmar la evaluación positiva de estos materiales serpentiníticos como
áridos para la construcción, estaremos contribuyendo a dar un aporte importante al
déficit existente de los mismos, y

no solo aplicable a estos municipios, sino que

puedan ser generalizados estos resultados a muchos otros territorios del país que
cuentan con estas litologías.

Antecedentes
En el mundo se ha utilizado la explotación de minerales serpentiníticos como
materiales de construcción.
Según (Carmen Jiménez., 2003), los materiales serpentiníticos son el producto
resultante del proceso de metamorfismo de las rocas ultrabásicas. Dentro de la
clasificación de las rocas ultrabásicas en Cuba, han sido reportadas las siguientes:
 Dunitas
 Hazburgitas
 Lherzolitas
 Wehrlitas
 Piroxenitas
Estas rocas se encuentran ampliamente distribuidas, formando una franja a lo largo de
toda la costa norte de la isla, alcanzando extensión de 900 Km.
Además de su abundancia en todo el territorio nacional, con ellos se relacionan
diversos proyectos constructivos con amplias perspectivas para el desarrollo
económico del país en la ejecución de obras hidráulicas.
Las rocas ultrabásicas atendiendo a su composición química se caracterizan por
presentar muy bajos contenidos de sílice (menor de 45 %) encontrándose dentro de
este grupo las peridotitas y piroxenitas.

5

�Ing. Reinier Leyva Avila

Con respecto a su composición mineralógica están compuestas por olivino y piroxenos.
Por lo que las rocas ricas en olivino reciben el nombre de peridotitas, aunque en
algunos petrógrafos excluyen a la dunita y denominan peridotitas a las mezclas con
piroxeno.
Debido al gran interés que se le atribuye a los áridos como material de construcción,
en este trabajo se hará énfasis a sus características más generales en lo que respecta
a composición química, mineralógica, dureza, etc.
En el área de Bandeira - Silleda (Pontevedra), en España se explota una peridotita
serpentinizada, que se destina casi en su totalidad a áridos. La explotación más
importante es la cantera de Campomarzo, propiedad de Explotación Minera
Campomarzo S.A., que extrae y tritura unas de 300 000 t/año de áridos, destinados a
balasto

de

ferrocarril

y

obras

públicas.

1994,

[Consulta:

17de

enero,

2013].Http://www.igme.es/internet/recursosminerales/historico/9394/OT_SUST.pdf.
RODRÍGUEZ S., V. E. 1985 presentó el trabajo como tema: “Materiales serpentiníticos
en la construcción de presas de materiales locales Presas Moa”. Instituto Superior
Minero Metalúrgico de Moa. Trabajo de Diploma. El cual está enmarcado en mostrar el
empleo del material serpentinítico en la construcción de presas locales.
En la parte general del trabajo se expone el resultado de un análisis detallado de los
materiales de archivo y de las investigaciones realizadas para la utilización del material
serpentinítico como base de las obras hidráulicas y para su empleo como material de
construcción. Abordó además la clasificación de las rocas y su composición química y
mineralógica, así como los resultados de las investigaciones geológicas realizadas para
el diseño de presas locales en los cuales se han empleado materiales serpentiníticos.
LÓPEZ P., L. M. 2006, presentó el trabajo como tema: “Caracterización Geológica de
las materias primas mineras de los municipios Moa – Sagua de Tánamo para su
empleo como material de construcción”. Trabajo de Diploma. En el cual se estudia y
analiza la composición granulométrica del material grueso mayor de 20 mallas para su
posible utilización como árido en la construcción y donde el 21,92 % de las muestras
está constituido totalmente por material grueso (fragmentos de serpentinitas).

6

�Ing. Reinier Leyva Avila

En el 2007, Céspedes en su trabajo, “Caracterización y perspectivas de uso del
rechazo serpentinítico de la Empresa “Comandante Ernesto Che Guevara” como árido
para la construcción”, realiza una evaluación de este

residuo con el objetivo de

utilizarlo en la industria de los materiales de construcción, en el cual fueron tomadas
una serie de muestras del material serpentinítico y enviado al Centro Técnico para el
Desarrollo de los Materiales de Construcción (CTDMC), donde se realizaron una serie
de ensayos destinados a conocer las propiedades físicas, mecánicas y químicas que
tendría un árido de este material, teniendo en cuenta los principales aspectos que
imposibilitarían su uso, donde se demuestra la factibilidad de empleo de estas rocas
como áridos para obras sociales del Gobierno en hormigones hasta 30 MPa.
Montero, 2007 en su trabajo, “Caracterización y perspectivas de uso del rechazo
serpentinítico de la Empresa “Comandante Pedro Sotto Alba” como árido”, realizó
ensayos similares a los de Céspedes (2007), pero en este caso el material que utilizó
para los ensayos fue el rechazo serpentinítico de la Empresa Comandante Pedro Sotto
Alba.
En el año 2007 se expone en el forum municipal del municipio de Moa el siguiente
trabajo, ¨Solución al déficit de áridos en el municipio de Moa empleando los desechos
serpentiníticos de la Empresa Comandante Ernesto Guevara¨.

Teniendo como

conclusiones las siguientes:
 Basado

en

los

resultados

de

los

ensayos

realizados,

especialmente

Triturabilidad, reacción Árido álcali, abrasión Los Ángeles, se propone la
utilización de los áridos triturados procedentes del rechazo serpentinítico de la
ECEG para hormigones hidráulicos y asfálticos utilizados en obras que realiza el
Poder Popular por sus propios medios, de hasta 25 Mpa.
 Incluir definitivamente y de manera oficial a la serpentinita como una roca para la
producción de áridos en Cuba, aspecto este que no está aprobado en la
clasificación actual de los yacimientos de materiales de construcción en Cuba.
 Estudios

Regionales

de

GEOCUBA

2005,

Doctor

José

Manuel

CordovezPedrianes, Trasvase Este-Oeste. Estudio Regional Básico a escala

7

�Ing. Reinier Leyva Avila

1:25 000, en el cual se aplicaron técnicas digitales novedosas entre las que se
encuentran la Teledetección Digital y la confección del MDT y digitalización de
todos los ríos por sus órdenes, permitiendo la realización de interesantes
análisis geomorfológicos y tectónicos, así como la confección de mapas y
perfiles.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expresado y el diagnóstico preliminar del volumen
del material sobrante de las excavaciones de los túneles Mayarí-Levisa se propuso
experimentar con este tipo de roca para lograr incorporarlas como material de
construcción con las obras sociales del municipio por lo que se propone el siguiente
diseño.
Problema:
Necesidad de utilizar materiales alternativos para la obtención de áridos

en

hormigones en el municipio de Mayarí.
Objeto de estudio:
Los materiales de las excavaciones del Túnel Mayarí-Levisa.
Campo de acción:
Propiedades de los áridos.
Objetivo general:
Caracterizar el material sobrante de las excavaciones del Túnel Mayarí-Levisa a través
de las propiedades físico – mecánica, para evaluar su uso como árido en hormigones.
Objetivos específicos:
1. Caracterizar los tipos litológicos de rocas que componen el túnel Mayarí- Levisa.
2. Caracterización físico–mecánica de los materiales sobrantesdel Túnel MayaríLevisa, según los parámetros normalizados para su empleo como áridos en
hormigones.
3. Determinar la dosificación de los materiales sobrantes del Túnel Mayarí-Levisa.

8

�Ing. Reinier Leyva Avila

Hipótesis:
Si, mediante el análisis físico – mecánico y los parámetros de calidad normalizados se
determina la utilización del material sobrante del Túnel Mayarí-Levisa para su empleo
como áridos en hormigones, se podrá disminuir el déficit de estos materiales en el
Municipio.
Aporte científico:
El volumen de material sobrante de las excavaciones del Túnel Mayarí-Levisa
constituye una gran fuente de recursos para el desarrollo constructivo del municipio
Mayarí, de ahí la importancia de su estudio y normalización de los parámetros técnicos
del material de las excavaciones. Como aporte de la investigación se tiene:

9

�Ing. Reinier Leyva Avila

CAPÍTULO

I:

CARACTERÍSTICAS

FÍSICO

GEOGRÁFICAS

Y

GEOLÓGICAS DE LA REGIÓN DE ESTUDIO.
1.1 Introducción.
En el presente capítulo se abordan los basamentos teóricos de la investigación, que
comprende los aspectos físico-naturales, descripción geológica del área de estudio, e
hidrogeología de la investigación, las mismas parten de una breve descripción de la
ubicación geográfica del área, además de las características físico geográficas del área
de estudio, clima, vegetación, orografía, red hidrográfica, geomorfológicas, también las
diferentes características socioeconómicas que nos permiten elaborar respuesta a los
problemáticas que puedan ocurrir en el área de estudio.
1.2 Características geográficas del área de estudio.
La ciudad de Holguín está situada en la porción norte oriental de la isla de Cuba. El
municipio Mayarí, se localiza en la parte centro–este de la provincia. Al Norte limita con
la Bahía de Nipe y el Océano Atlántico, además de los municipios Banes y Antilla, al
Sur con la Provincia de Santiago de Cuba (municipios Julio Antonio Mella, San Luis y
Segundo Frente), al Este con el municipio Frank País y al Oeste los municipios Cueto y
Báguano, como se puede observar en la (Figura 1.1). Su extensión territorial es de
1,310.6 km².

10

�Ing. Reinier Leyva Avila

Figura 1.1. Ubicación geográfica del área de estudio.

1.2.1 Clima.
El clima de la región es tropical húmedo, distinguiéndose de acuerdo a la distribución
de las precipitaciones dos períodos: seco y húmedo; el primero se extiende de
noviembre-abril y el segundo de mayo-octubre, lo que se correlaciona con la
distribución interanual del escurrimiento.
La precipitación anual oscila entre valores de 1475 a1517 mm según el Mapa de Lluvia
media hiperanual 60 años, de (Fernández N. y Maximova O.1992 actualizado en el
2005.
1.2.2 Vegetación.
La vegetación original del área y en especial de las zonas más altas (entre 300-500
metros de altura), estaba cubierta mayormente por el bosque, donde se intercalan
áreas de bosque de pino y en menor grado zonas con matorral xeromorfo subespinoso
(charrascal), su distribución está determinada en lo esencial por el balance hídrico en el
suelo, determinado por la relación entre la pendiente del relieve, potencia del suelo y
en menor grado la exposición solar. Figura 1.2).

11

�Ing. Reinier Leyva Avila

Figura 1.2 Vegetación natural de charrascos sobre suelo de poca cobertura.

1.2.3 Hidrografía del área de estudio.
Esta región está caracterizada por su diversidad y complejidad, existiendo llanuras
fluviales, pero sobre todo con el predominio de un relieve montañoso constituido casi
en su totalidad por el sistema orográfico o grupo montañoso Nipe-Cristal-Baracoa.
También hay predominio de zonas llanas en los valles de los principales ríos, las que
se solapan con la llanura litoral norte (fuera de la zona de estudio), siendo las llanuras
aluviales más extensas las de las cuencas de los ríos Mayarí y en menor medida
Levisa, siguiendo una pequeña llanura aluvial en el río La Ceiba y río Blanco. En ellas
se presentan zonas de inundación actual y terrazas elevadas con meandros y cauces
abandonados

levantados,

lo

que

demuestra

una

dinámica

neotectónica

de

levantamiento. Las costas en estas llanuras aluviales oscilan entre 12 y 100 m, las
pendientes entre 0º y 15º, la disección vertical de 0 a90 m, disección horizontal de 20 a
más de 380 m/ha y la disección total de 0 a 150 m/ha.

12

�Ing. Reinier Leyva Avila

Hacia la parte Sur el relieve es completamente montañoso, va desde una zona
premontañosa (100m a 250 m) hasta elevaciones con más de 250 msnm y hasta 740
msnm. Las pendientes en esta parte van desde 0º a 70º, la disección vertical 0 a 200
m, disección horizontal de 0 a más de 120 m/ha y la disección total de 0 a 460 m/ha.
Esta zona montañosa se caracteriza por tener forma de colinas medias a altas, con
cimas redondeadas en las elevaciones premontañosas, mesetas lateríticas altas
(Pinares de Mayarí al Oeste y elevaciones al Sur de Levisa donde sólo quedan restos
de estas estructuras), así como cuchillas y algunos picos bajos.
1.2.4 Red Hidrográfica.
Las características del relieve y el régimen de las precipitaciones han favorecido en la
formación de una densa red hidrográfica que corre generalmente de Sur a Norte.
Dentro de las principales corrientes fluviales se destacan los ríos Mayarí y Levisa, así
como los arroyos La Ceiba, Arroyo Blanco y Cajimaya.
La red hidrográfica que predomina es detrítica, el nivel de los ríos cambia en
dependencia de las precipitaciones. Los niveles más bajos se observan en el período
de seca, noviembre-abril y los más elevados en el período de lluvias, mayo-septiembre.
Las características generales del escurrimiento en la zona están basadas en crecidas
extremadamente rápidas, con descensos más bien lentos.
1.2.5 Vías de comunicación.
Fundamentalmente se destaca la carretera principal del país, con su consiguiente
extensa red de carreteras y caminos aledaños.
Se ha desarrollado la actividad marítima, esto se debe a que el municipio cuenta con
un puerto habilitado a tales efectos, que permite exportar e importar la materia prima
necesaria para la rama energética, además en Mayarí se implementó una novedosa
red telefónica y una estación postal telegráfica que asegura la rápida comunicación con
las demás provincias del país y con el extranjero.
1.2.6 Características socioeconómicas.

13

�Ing. Reinier Leyva Avila

En su territorio se encuentran la Central termoeléctrica "Lidio Ramón Pérez", puesta
en marcha en la década de los 90 del siglo XX, que es la de mayor capacidad de
generación de Cuba (560 Mega/Watts); la Fábrica de plástico Cajimaya y otras.
Dentro de las actividades económicas fundamentales encontramos, la generación de
electricidad, plásticos y accesorios, agricultura no cañera, la ganadería vacuna, la
actividad extractiva y forestal, la silvícola, la cafetalera, el comercio, la gastronomía y
los servicios, la construcción, la producción alimentaria, las investigaciones, transporte,
así como la actividad de la salud, cultura, deporte, educación y la actividad de los
servicios comunales y personales entre otros.
Mayarí se reafirma como el municipio de mayor generación de energía eléctrica del
país, con la entrada en acción en julio del 2009 de ocho motores del nuevo
emplazamiento de 24 máquinas, que utilizan el menos costoso fuel oil, y ubicado en un
área de 10 mil metros cuadrados, anexo a la Central Termoeléctrica Lidio Ramón
Pérez, cercana a la ciudad cabecera municipal. La tecnología empleada es de la firma
coreana Hyundai. Así se refuerza el liderazgo eléctrico nacional de Mayarí, que tributa
en total 605 Mw (el 17% de la electricidad del país), además es uno de los municipios
que se encuentra dentro del Programa Integral de Desarrollo del País, lo que le ha
permitido desarrollar sus fuerzas agrícolas y obtener grandes producciones, también
con la terminación de la segunda etapa del trasvases le permitirá integrar otras áreas
para la producción de leche, caña, granos y dos nuevas PCHE que contribuirán a la
generación de energía nacional del País.
1.2.7 Características geológicas de la región.
Trabajos precedentes muestran la alta complejidad desde el punto de vista geológico
que posee la región de estudio, en la misma afloran formaciones geológicas de las más
diversas edades, composición litológica y génesis, constituyendo claras evidencias de
un desarrollo geológico sumamente complejo, que se refleja en una elevada
complejidad estratigráfica y tectónica (Figura 1.3).
Según Iturralde-Vinent en Cuba se pueden reconocer dos elementos estructurales
principales: El cinturón plegado y el neoautóctono. El cinturón plegado está integrado

14

�Ing. Reinier Leyva Avila

por unidades continentales y oceánicas. Sólo la segunda de estas unidades aflora en la
región de estudio, representada por los siguientes elementos estructurales (Martínez R.
2015)
 Arco de isla volcánico del cretácico (paleoarco).
 Ofiolitas septentrionales.
 Cuencas transportadas (piggy back) del Campaniense tardío- Daniense.
 Arco de isla volcánico del Paleógeno o neoarco.
 Cuencas transportadas (piggy back) del Eoceno Medio-Oligoceno.
El Neoautóctono está representado en el área por secuencias del Post-Eoceno.

Figura 1.3 Esquema Geológico de la región (Martínez R.2015).
Asociación Ofiolítica: representada por peridotitas serpentinizadas, entre las que se
encuentran imbuidos tectónicamente cuerpos de gabros y diabasas de alta dureza.
Afloran aproximadamente en el 90 % en toda la zona y en el 100 % del trazado. Estas
secuencias están muy tectonizadas, observándose dentro de ellas varios sistemas de
grietas, fallas imbricadas y escamas tectónicas con planos que pueden aparecer con
yacencia baja a casi horizontal y entre estos planos puede aparecer milonitización y
minerales del grupo serpentinítico, donde no siempre el patrón de agrietamiento de la

15

�Ing. Reinier Leyva Avila

escama superior e inferior se corresponde, pudiendo ser el superior menos agrietado
que el inferior o viceversa, edad es Jurásico Superior al Cretácico (Martínez R.2015).
Fm la Picota: a pesar de no estar representada en el mapa geológico, se conoce de su
existencia en afloramientos en el río Levisa y se le ha reportado incluso en la antigua
mina agotada Martí, lo que ocasionaba serios problemas con la ley mineral en algunos
sectores, (Martínez R.2015). Está formada por conglomerados polimícticos con
intercalaciones de areniscas polimícticas y conglomerados mal seleccionadas. Sus
relaciones estratigráficas en la zona no se observan, siendo todos sus contactos
tectónicos (Martínez R. 2015). Su edad es del Cretácico Superior (Campaniano) al
Cretácico Superior (Maestrichtiano).
Fm Mucaral: se desarrolla en forma de parches pequeños al Noroeste y Noreste de la
zona de estudio. Está formada por margas con intercalaciones de calizas arcillosas,
areniscas polimícticas, conglomerados polimícticos, limolitas, tufitas y algunas tobas
bentonitizadas. Yace discordantemente sobre las secuencias de la asociación ofiolítica
y está cubierta discordantemente por la Formación Bitirí y depósitos aluviales. Se
depositó en aguas marinas profundas. Su potencia aproximada puede alcanzar hasta
300 m y su edad va desde el Eoceno Medio (parte alta) al Eoceno Superior (Martínez
R.2015).
Fm Bitirí: aflora al noroeste de la zona, formada por calizas de matriz fina, duras,
compactas, carsificadas, que contienen ocasionalmente fragmentos de corales y
grandes Lepidocyclinas de colores amarillo-grisáceo a carmelita.
Yace discordantemente sobre la Formación Mucaral y las secuencias ofiolíticas. Está
cubierta discordantemente por la formación Río Jagüeyes. Son depósitos biohérmicos,
con abundantes algas y periarrecifal, que contiene asociaciones bentónicas. La
influencia terrígena es muy subordinada, observándose en algunas muestras escaso
material volcánico redepositado y cuarzo detrítico, en dependencia de las áreas de
suministro (Martínez R.2015).
Potencia aproximada de 40 m ó más y la edad es Oligoceno Superior al Mioceno
Inferior.

16

�Ing. Reinier Leyva Avila

Fm Río Jagüeyes: sus afloramientos se encuentran en ambos lados del río Mayarí y
en zonas de Frank País en la provincia de Holguín. Constituida por limolitas, areniscas,
gravelitas polimícticas de matriz arenácea a arcillosa con cemento carbonático escaso
o ausente y margas arcillosas y arenáceas, fosilíferas, alternando con calizas
biodetríticas, calizas biohérmicas, calcarenitas y arcillas. Las arcillas y limolitas pueden
ser yesíferas. Predominan los colores crema, grisáceo y carmelita (Martínez R.2015).
Yace discordantemente sobre la formación Bitirí. Está cubierta discordantemente o con
parcial concordancia por la Formación Júcaro y discordantemente por la formación
Jaimanitas, ambas fuera del área hacia el norte.
Potencia aproximada de 150 m y edad del Mioceno Inferior (parte alta) al Mioceno
Superior (parte baja).
Depósitos aluviales (al Q2): formados por los depósitos aluviales arcillo limosos,
areno gravosos en algunos sectores, cíclicos, con estratificación cruzada o sin
estratificación (caóticos). Su potencia puede superar los 5 m y su edad es Holoceno
(Martínez R.2015).
Corteza de Intemperismo ferro-niquelífera: color rojo ladrillo u ocre, está formada por
4 horizontes bien definidos: 1) Serpentinitas lixiviadas, 2) Nontronitas u ocres
estructurales, 3) Ocres inestructurales y 4) Perdigones. Su potencia puede superar los
10 m y su edad es Pleistoceno-Holoceno.
1.2.8 Características geológicas del área de estudio.
La principal litología presente en el área de estudio son las serpentinitas con distinto
grado de serpentinización y con distinta fábrica secundaria (Figura 1.4). La
caracterización de la fábrica secundaria es muy importante desde el punto de vista
ingeniero-geológica toda vez que influye en su comportamiento geomecánico; poder
determinar la zona de desarrollo de estas litologías tributa a un mejor conocimiento del
cuadro geológico (Sánchez S.2006).

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�Ing. Reinier Leyva Avila

Figura 1.4. Esquema Geológico de la zona de estudio.

1.2.9 Particularidades geomorfológicas del área de estudio.
Según la clasificación geomorfológica de (Cordovés P. J. M. et al.2006) se identificaron
cuatros bloques:
Bloque A: representa las zonas más bajas de la región, presenta una textura fina y
coincide principalmente con los depósitos aluviales de los ríos y la Fm. Jagüeyes, estas
secuencias constituyen sedimentos de grandes espesores de variada composición. La
red de drenaje es escasa y representa sólo una pequeña área al NW de la región y en
las terrazas de los ríos Mayarí, Levisa y Sagua (Cordovés P. J. M. et al.2006).
Bloque B: coincide con las zonas más elevadas, predominan los procesos denudativos
y denudativos-acumulativos; afloran las rocas de la asociación ofiolítica. Se presenta
como una gran zona al centro Norte del área y se caracteriza por constituir una zona
elevada erosionada por los cauces de los ríos Mayarí y Levisa. La densidad del drenaje
es alta presentando altos valores de disección vertical, lo cual denota movimientos de
elevación de los bloques acompañado por intensos procesos erosivos sobre todo en el
curso de los ríos antes mencionados. La configuración de la red es radial, manifestando

18

�Ing. Reinier Leyva Avila

la tendencia del bloque al levantamiento y las superficies pleniplanizadas. En las zonas
más elevadas evidencia la combinación de los procesos neotectónicos y la intensidad
de los procesos erosivos. Una parte de este bloque se encuentra separado del anterior
y se manifiesta en el extremo SE del área investigada. Aunque en una posición
hipsométrica menor este manifiesta similares características a las planteadas. Las
litologías más representativas son las de la asociación ofiolítica y de la formación Santo
Domingo, prevalecen las rocas vulcanógenas y vulcanógenas sedimentarias (Cordovés
P. J. M. et al.2006).
Bloque C: se caracteriza por una textura tendiendo a fina lo que evidencia la presencia
de materiales quebradizos. Por lo general en este bloque se manifiestan las
formaciones carbonatadas como Mucaral y Maquey, vulcanógenas y vulcanógenassedimentarias como Santo Domingo y Mícara. Desde el punto de vista hipsométrico el
bloque se representa entre zonas bajas, con límite en las terrazas del río Sagua
(Bloque A), y la región de premontañas, presentando rasgos geomorfológicos de zonas
acumulativas y denudativo-acumulativa. Los rasgos de afectación estructural son
evidenciados en este procesamiento denotando un intenso agrietamiento con
direcciones preferenciales NE- SO y NW-SE.Cordovés P. J. M. et al.(2006).
Bloque D: como característica principal tiene el estar limitado por una estructura del
relieve de forma elipsoidal rodeando al sector más oriental del Bloque B. En él están
presentes las formaciones carbonatadas como Yateras, yaciendo en forma de
casquetes principalmente sobre la formación Sagua que tienen una componente más
arcillosa que la primera. En la formación Yateras se denota una red de drenaje poco
densa, con evidencias de estar altamente carsificadas sobre todo en los sectores más
potentes. Al Sur predominan las litologías de margas, areniscas, limonitas y arcillas
calcáreas.
Según la clasificación geomorfológica de (Cordovés P. J. M. et al.2006), la zona de
estudio se encuentra en su totalidad dentro de la Zona B, que es elevada y donde
predominan los procesos denudativos y acumulativos.

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�Ing. Reinier Leyva Avila

Existe una relación directa entre las litologías, estructuras geológicas y movimientos
neotectónicos con la zonación geomorfológica propuesta por (Cordovés P. J. M. et
al.2006) y modificada por (Sánchez S.2006). A continuación se describe la zona
geomorfológica presente en la zona de estudio:
Zona B: se desarrolla sobre peridotitas serpentinizadas, gabros y rocas metamórficas,
coincide con la zona más elevada, predominan los procesos denudativos y
denudativos-acumulativos; afloran las rocas de la asociación ofiolítica. Se caracteriza
por constituir una zona elevada erosionada por los cauces de los ríos de montaña. La
densidad del drenaje es alta, presentando altos valores de disección vertical, lo cual
denota movimientos actuales de elevación de los bloques, acompañado por intensos
procesos erosivos sobre todo en el curso de los ríos. La configuración de la red es
radial, manifestando la tendencia del bloque al levantamiento y las superficies
peniplanizadas en las partes más elevadas, evidencia la combinación de los procesos
neotectónicos y la intensidad de los procesos erosivos (Sánchez S.2006).


Serpentinitas esquistosas y budinadas.

Se caracteriza por la presencia de serpentinita esquistosa, plegada con budinas
espaciadas de tamaño medio a grande. Las serpentinitas esquistosas presentan una
dureza blanda y las budinas son de dureza media. El grado de meteorización es de
categoría II (algo meteorizada), en las grietas y planos de esquistosidad se observa
humedad. Las grietas aparecen juntas con una continuidad de alta a muy alta
predominando las de abertura cerrada y en menor medida abiertas, la rugosidad es
escalonada rugosa y ondulada rugosa (Sánchez S.2006). Las budinas por lo general
son rocas más duras que la zona que la bordea las cuales son esquistosas, desde el
punto de vista ingeniero-geológico (Sánchez S.2006).


Serpentinita budinada y foliadas.

Se caracterizan por el predominio de budinas de serpentinitas sobre la matriz
esquistosa a brechosa fina de serpentinita, aparecen pequeños pliegues. La dureza de
las budinas es mediana y de las foliadas son blandas. Ambas están algo meteorizadas.
En las grietas se observa humedad, estas se encuentran muy juntas a juntas con una

20

�Ing. Reinier Leyva Avila

continuidad de alta a muy alta, con abertura predominantemente del tipo cerrada y en
menor medida abierta, la rugosidad de las superficies de agrietamiento va de
escalonada rugosa a ondulada rugosa (Sánchez S.2006).


Serpentinita agrietada y/o brechosa media.

Son muy frecuentes a lo largo de la traza del Túnel y se caracterizan por presentar
bloques brechoso de tamaño medio entre 10-30 cm. Por su dureza se clasifican como
rocas medias a blandas, algo meteorizadas. Aunque no se comprobó, es posible la
circulación de agua por las zonas de mayor agrietamiento. Las grietas están
separadas, tienen una continuidad alta, son abiertas en superficie y sus planos son
ondulados rugosos y escalonados-rugosos, aunque en profundidad, alejado de la zona
de meteorización los planos son por lo general cerrados, y si están abiertos, están
rellenos generalmente de serpofita, aunque pueden tener otros rellenos como arcillas,
carbonatos y más raramente cuarzo. Cuando están abiertos sin relleno por lo general
su abertura está en el orden del milímetro o fracción del milímetro (Sánchez S.2006).
 Serpentinita agrietadas y/o brechosas gruesas.
La Serpentinita brechosa gruesa no aflora a lo largo de la traza, sino en sus
inmediaciones tanto al sureste como al noroeste del mismo. Se caracteriza por el
predominio de los bloques grandes con dimensiones de 30-100 centímetros. La dureza
es predominantemente media, presentándose algo meteorizada, sin presencia de
humedad. Las grietas se encuentran muy separadas con una continuidad muy alta, por
su abertura pueden ser abiertas y anchas; la rugosidad predominante es la ondulada
rugosa y escalonada rugosa (Sánchez S.2006).


Serpentinita maciza agrietada.

La Serpentinita maciza brechosa no aflora a lo largo de la traza, sino en zonas
cercanas al sureste y noroeste de la traza. Se caracteriza por estar dividida en bloques
muy grandes con dimensiones mayores de 100 centímetros con una dureza media y un
grado de meteorización de categoría II. Excepcionalmente en alguna grieta abierta se
localiza humedad o goteo de agua. El agrietamiento se presenta con un espaciado muy

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�Ing. Reinier Leyva Avila

separado con una continuidad alta, la rugosidad es escalonada, rugosa a ondulada
rugosa (Sánchez S. 2006).
 Gabros.
En el levantamiento ingeniero-geológico realizado por (Blanco B. R. M. el al. 2009), se
detectaron abundantes bloques angulosos de gabro microcristalino gris oscuro con
brillo de los pequeños cristales de piroxeno y plagioclasa básica, dándole un parecido a
una piedra de esmeril artificial, además de presentar una gran dureza. Por lo general
afloran en las partes más elevadas de los trazados, donde al parecer se encuentran in
situ en la profundidad, como demuestran las altas resistividades de la tomografía
eléctrica realizada y que parece contornear la forma de estos cuerpos que fuera un
gran sills y/o dique intrusivo en su formación inicial y que en su emplazamiento
tectónico fluyó entre los bloques de serpentinita, dejando entre esta y el gabro una
banda esquistosa de pequeño espesor desde algunos centímetros hasta algo más de
50 cm. En la parte superior este esquisto serpentinítico se ha alterado hasta formar
suelo, mientras que el gabro apenas tiene una pequeña pátina de alteración de pocos
milímetros. Esta litología es sumamente dura al golpe de piqueta, desprendiendo
abundantes chispas al ser golpeado.
Es posible observar también gran cantidad de bloques sueltos de esta litología hacia
las partes más bajas, los cuales en muchos casos tienen forma de cantos algo
redondeados, lo que demuestra que descendieron de las partes más altas. Cordovez P.
et al. (2009), plantea que esto puede ser por la presencia de restos de un antiguo
olistostroma en la cercanía de la zona de estudio.
1.2.10 Condiciones hidrogeológicas del área de estudio.
En el área de estudio se encuentra el complejo acuífero de las aguas fisurales de las
rocas ultrabásicas. Estas aguas se encuentran en grietas y fisuras de las serpentinitas
y gabro-diabasas, caracterizándose por presentar bajos caudales.En la investigación
del Tramo I (Sánchez Rivas, et al.1991),se obtuvieron gastos específicos que varían
desde 0.0035 a 0.075 l/min/m y coeficientes de filtración que van desde 0.003 hasta
0.073 m/día, en la actual investigación se hicieron pruebas de vertimientos en la Cala

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�Ing. Reinier Leyva Avila

Nº 8 y no se obtuvieron valores por frecuentes fugas de agua en profundidad, lo que
demuestra la presencia de fallas subhorizontales a diferentes niveles con alta
permeabilidad. En la cala antes mencionada se cortó el agua a 4.71 m y sin embargo al
perforarse más abajo se produjo fuga de agua, abatiéndose los niveles freáticos.
De acuerdo a los valores de los coeficientes de filtración obtenidos, se pueden clasificar
estas rocas como prácticamente impermeables o muy poco permeables (acuitardo), sin
embargo en las zonas de fallas, el gasto específico y el coeficiente de filtración serán
mayores (100 a 200 m/d ó 0.1157 a 0.2315 cm/s). De acuerdo a las características de
filtración del macizo, sólo se deben esperar afluencias considerables de agua en las
zonas de influencia de fallas.
Por lo complicado del cuadro tectónico y por la experiencia que se tiene de
investigaciones vecinas (por analogía), las aguas se mueven desde el macizo rocoso
hacia los arroyos y ríos que hay en el área, siendo la divisoria las cimas del trazado. En
todo el Tramo III, durante los trabajos de campo, se observaron pocos manantiales por
lo general de muy bajo gasto, aunque si se describieron unas cuantas corrientes
superficiales en cañadas que marcan la superficie del agua subterránea.
1.2.11 Caracterización tectónica de la zona.
Lo diferentes eventos tectónicos que ocurrieron en la región y afectaron las rocas de la
zona de estudio, generaron estructuras superpuestas a las litologías presentes de la
asociación ofiolítica, encontrándose grietas iniciales formadas durante el proceso de
riftogénesis durante la formación de estas secuencias y diques de gabro-diabasa
durante el Jurásico tardío y el Cretáceo inferior, más tarde desde el maestrictiano al
Eoceno medio parte alta ocurre la colisión del arco Cretácico con la Plataforma de
Bahamas, cerrando el mar marginal entre ambas estructuras, formando escamas
tectónicas de bajo ángulo, corrimientos y fallas de deslizamiento por el rumbo, todo en
un ambiente combinado marino-continental, que fue creando una especie de nappes o
escamas tectónicas combinados con depósitos caóticos de cuencas superpuestas, que
dieron origen a la Fm. La Picota y que da la apariencia a todo el conjunto regional de

23

�Ing. Reinier Leyva Avila

un

gran

mega-melange,

interpretado

por

Cordovés

y

Quintas

como

macromelange(CordovésPedrianes J. M. 2009). Entre el Daniano y el Eoceno medio se
desarrolló próximo a la zona el arco de islas terciario que dejó sus huellas en las
soluciones hidrotermales que provocaron el relleno de muchas de las grietas.
A este evento se superpusieron en el Oligoceno y Eoceno eventos que complicaron
aún más el cuadro geólogo-estructural y que determinaron todas juntas las principales
direcciones estructurales que van desde el noreste hasta el noroeste y las más jóvenes
con dirección norte-sur. Las dislocaciones este-oeste por lo general de bajo ángulo, son
las más antiguas vinculadas al emplazamiento tectónico de las rocas de la asociación
ofiolítica. Entre las estructuras geológicas están los pliegues, grietas y fallas de
diferente ángulo y mecanismo de formación.
1.3 Conclusiones.
En el capítulo se logró describir las principales características físico-geográficas de la
región de estudio de las cuales se llegó a la conclusión de que la región se encuentra
constituida en su mayor parte por peridotitas serpentinitas con presencia de gabro. En
el municipio de Mayarí existen las condiciones idóneas para el procesamiento del
material estudiado sin realizar grandes inversiones, por lo que se reducen las áreas de
escombro, logrando disminuir considerablemente la afectación al medio ambiente,
partiendo de las características geomorfológicas de la región.

24

�Ing. Reinier Leyva Avila

CAPÍTULO II: METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN Y VOLUMEN
DE LOS TRABAJOS REALIZADOS.
2.1 Introducción.
En este capítulo se destacan las tres etapas de trabajo realizadas durante la
investigación (Figura. 2.1), partiendo de una primera parte con la búsqueda de todas
las

bibliografías de los trabajos precedentes relacionados con la temática,

posteriormente se pasó a la segunda etapa del trabajo donde se realizaron los trabajos
de campo y de laboratorio, una tercera con el objetivo de procesar los resultados
obtenidos que satisfagan la posible utilización de los escombros de los Túneles como
árido para la industria de la construcción en hormigón.
2.2 Metodología de la investigación.
El trabajo se desarrolló en tres etapas fundamentales las que se muestran en el
presente organigrama:

Figura 2.1 Organigrama de la investigación.

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�Ing. Reinier Leyva Avila

2.3 Primera etapa.
El Túnel Mayarí-Levisa es una obra subterránea que va desde la Presa Mayarí hasta la
Presa Levisa, con el objetivo de trasvasar agua. Toda la zona a investigar está entre
las coordenadas Lambert X1=622000 a X2=636000 y Y1=215000, Y2=221000 en las
hojas cartográficas 1:50 000 de Mayarí 5077-I para una superficie total de 84.0 km2.
Es necesario ver el trazado general del Túnel en toda su extensión, por lo que
(Cordovez P. y Quintas C. 2009), propusieron reducirla a un área más adecuada para
este tramo entre las coordenadas X1=623200, X2=624200, Y1=215060 y Y2=216790.
En esta etapa se seleccionó el área donde se iban a desarrollar los trabajos, se partió
de los objetivos a evaluar, los cuales se localizan en el grupo montañoso Nipe-CristalSagua-Baracoa. Por una parte los diferentes tramos del Túnel Mayarí-Levisa, Conexión
I, Conexión II que se encuentra en construcción por la Empresa Constructora de Obras
Hidráulicas (ECOH).
Los trabajos de búsqueda y revisión bibliográfica precedentes relacionados con la
temática, se efectuaron en el Fondo Geológico del departamento de Geología y Minas,
en las empresas: RAUDAL (Empresa de Investigaciones y Proyectos Hidráulicos),
ENIA (Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas); Geominera Oriente, en
Santiago de Cuba y búsquedas en Internet.
Se consultaron los trabajos anteriores de la región y el área de estudio, en cuanto a la
geología, geotecnia, hidrología, morfología, entre otros. Esto se obtuvo de informes,
tesis doctorales, tesis de maestrías, tesis de grado, revistas, libros especializados,
folletos. También se consultó la bibliografía especializada nacional e internacional
sobre estudios de los materiales serpentiníticos empleándolo como material para la
construcción, así como las exigencias y normas establecidas para el estudio de áridos
en hormigones, lo cual nos permitió establecer el marco teórico y conceptual de la
investigación.

26

�Ing. Reinier Leyva Avila

2.3.1 Análisis de la información.
De los pocos trabajos realizados sobre la temática en cuestión, es importante decir que
todos constituyen un punto de partida para otros trabajos relacionados con el tema, ya
que explican de manera concreta la importancia de la utilización de estos tipos de rocas
para dar soluciones constructivas a las necesidades del municipio.
De los estudios realizados sobre la temática, a pesar de que no son muchos, todos
constituyen de una manera u otra una importante fuente de referencia sobre la
utilización de estos materiales como materias primas para la construcción y que
tributan a la zona de estudio, trazando una dirección importante en las investigaciones.
Los términos, normas, regulaciones y definiciones a emplear se establecieron en esta
etapa con el fin de unificar criterios para lograr una mejor interpretación de los
resultados a obtener.
Hormigón: material resultante de la mezcla de cemento (u otro conglomerante) con
áridos (grava, gravilla y arena) y agua. La mezcla de cemento con arena y agua se
denomina mortero. Existen hormigones que se producen con otros conglomerantes que
no son cemento, como el hormigón asfáltico que usa betún para realizar la mezcla.
El cemento, mezclado con agua, se convierte en una pasta moldeable con propiedades
adherentes, que en pocas horas fragua y se endurece tornándose en un material de
consistencia pétrea.

Figura. 2.2 Hormigón armado.

27

�Ing. Reinier Leyva Avila

Figura. 2.3 Hormigón pretensado.

Tipos de Hormigones.

Hormigón ordinario

También se suele referir a él denominándolo simplemente
hormigón. Es el material obtenido al mezclar cemento
portland, agua y áridos de varios tamaños, superiores e
inferiores a 5 mm, es decir, con grava y arena.

Hormigón en masa

Es el hormigón que no contiene en su interior armaduras de
acero. Este hormigón solo es apto para resistir esfuerzos de
compresión.

Hormigón armado

Es el hormigón que tiene en su interior una armadura de
acero especial sometida a tracción. Puede ser pre-tensado si
la armadura se ha tensado antes de colocar el hormigón
fresco o post-tensado si la armadura se tensa cuando el
hormigón ha adquirido su resistencia. (Figura. 2.2).

Hormigón pretensado

Es el hormigón que tiene en su interior una armadura de
acero especial sometida a tracción. Puede ser pre-tensado si
la armadura se ha tensado antes de colocar el hormigón
fresco o post-tensado si la armadura se tensa cuando el
hormigón ha adquirido su resistencia. (Figura. 2.3).

Mortero

Es una mezcla de cemento, agua y arena (árido fino), es
decir, un hormigón normal sin árido grueso.

Hormigón ciclópeo

Es el hormigón que tiene embebidos en su interior grandes

28

�Ing. Reinier Leyva Avila

piedras de dimensión no inferior a 30 cm.

Hormigón sin finos
Hormigón

aireado

o Se obtiene incorporando a la mezcla aire u otros gases
derivados de reacciones químicas, resultando un hormigón
baja densidad.

celular

Hormigón
densidad

Es aquel que sólo tiene árido grueso, es decir, no tiene arena
(árido menor de 5 mm).

de

Fabricados con áridos de densidades superiores a los
alta habituales (normalmente barita, magnetita, hematita...) El
hormigón pesado se utiliza para blindar estructuras y
proteger frente a la radiación.

Dosificación: implica establecer las proporciones apropiadas de los materiales que
componen al concreto, a fin de obtener la resistencia y durabilidad requeridas,
generalmente expresado en gramos por metro (g/m).
Árido: se denomina al material granulado que se utiliza como materia prima principal
en la construcción del hormigón.
El árido se diferencia de otros materiales por su estabilidad química y su resistencia
mecánica, y se caracteriza por su tamaño, las dimensiones son diferentes, varían
desde 0,149 mm hasta un tamaño máximo especificado. No se consideran como áridos
aquellas sustancias minerales utilizadas como materias primas en procesos industriales
debido a su composición química.
Se clasifican según su tamaño en dos tipos fundamentales, en árido grueso o grava y
en árido fino o arena, los cuales, aunque no contribuyen de manera activa al
endurecimiento del mortero deben poseer por lo menos la misma resistencia y
durabilidad que se exija al hormigón.
El árido grueso (grava) es aquel que posee principalmente, partículas de un tamaño
superior a 4,76 mm.

29

�Ing. Reinier Leyva Avila

2.4 Segunda etapa.
En esta etapa se realizaron los trabajos de la toma de muestras, se realizó el cálculo
del material proveniente de los túneles del trasvase en su tercera etapa: Túnel tramo I,
Conexión I y Conexión II.
Estos materiales se depositan en escoberas que ocupan una gran cantidad de m2
trayendo consigo en ocasiones gran contaminación al medio ambiente.
Escombrera Túnel Mayarí-Levisa (Tramo I).
Descripción:
Se localiza en el borde del camino de acceso al aliviadero de la Presa Mayarí, a unos
300 m del portal de entrada del Túnel Mayarí-Levisa, en las coordenadas Lambert: X =
214 300, Y = 623 200, hoja cartográfica 5077- I, escala 1: 50 000.
Esta escombrera forma un gran acopio de unos 10 – 15 metros de altura que ocupa
una superficie de 1.2 ha, aproximadamente. Este material no fue colocado de forma
ordenada, según la calidad del mismo y por ese motivo aparecen cantos y bloques de
roca mezclados con material aluvial y predominantemente fino, en ocasiones mezclado
con materia orgánica o suelo.
Hacia los bordes o periferia del acopio, se acumulan en todo el talud y base del mismo,
cantos y bloques de muy diversos tamaños, totalmente desprovistos de finos. (Figura.
2.4).

30

�Ing. Reinier Leyva Avila

Figura 2.4 Parte superior de la escombrera Túnel Mayarí-Levisa (Tramo I).

Para caracterizar estos materiales fragmentados por las voladuras se realizaron 20
granulometrías gigantes igual número de peso específico de los sólidos; también se
tomaron 20 bloques de rocas para determinar peso específico natural, peso específico
de los sólidos y resistencia a la compresión seca y saturada.
Escombrera Conexión I.
Está ubicada en una amplia cañada entre montaña, al noreste de la Presa Mayarí, a
unos dos kilómetros de la misma (Figura. 2.5). Sus coordenadas Lambert son:
X = 216 800, Y = 623 850., hoja cartográfica 5077- I, escala 1: 50 000.
Descripción:
Presenta mezclas de material, predominando los materiales finos, producidos por las
voladuras. También se observan en esta escombrera una mayor fragmentación de los
cantos y bloques y mayor meteorización de los mismos. El hecho de que el acarreo de

31

�Ing. Reinier Leyva Avila

los materiales se realice hacia un lado de la escombrera y no en todas direcciones,
facilita la contaminación de bloques con material fino indeseable.
Durante la primera visita se realizaron 10 granulometrías gigantes y se tomaron 5
bloques para realizarles ensayos de peso específico natural y resistencia a la
compresión, pero durante la segunda visita se determinó paralizar el estudio de esa
escombrera debido a que continuaba la contaminación del material útil con abundante
fino y la presencia de muchos cantos y bloque de roca.

Figura. 2.5 Foto de la Escombrera Conexión I.

Escombrera Conexión II.
Se localiza al Sur del camino Seboruco – Molino Pilón, a unos 4 kilómetros de este, en
las coordenadas Lambert: X = 218 550, Y 625 600, hoja cartográfica 5077 - I, escala 1:
50 000.
Esta escombrera está ubicada en varias explanaciones escalonadas de una elevación
y se observa la misma problemática descrita en las otras escombreras debido a la
colocación del material de excavación sin ordenarse por su granulometría.

32

�Ing. Reinier Leyva Avila

Descripción.
La escombrera está formada por varios acopios que presentan un talud poco definido,
razón por la cual se investigó la misma mediante el muestreo del material que se
depositaba en el momento que se realizaban los trabajos de campo (Figura. 2.6).

Figura. 2.6 Foto de la Escombrera Conexión II.

Se ejecutaron 20 granulometrías gigantes y se tomaron 20 bloques de roca para
realizar los ensayos de peso específico natural, peso específico de los sólidos y
resistencia a la compresión seca y saturada. Los resultados obtenidos, se expresan en
promedio.
Cálculo de los volúmenes de las escombreras.
Se determinó mediante el método de bloque:
Se emplea para calcular los depósitos explorados a base de una red Geométrica
incorrecta, cuando no es posible construir el sistema de corte de las exploraciones
transversales, así como para calcular las reservas de los depósitos estratificados y en
forma de filones de poca potencia.

33

�Ing. Reinier Leyva Avila

Al calcular la reserva por el método de bloque, el área del depósito se divide en
sectores, es decir, en bloques. El volumen del depósito en este caso se transforma en
una serie de figuras cerradas, con alturas iguales a las potencia media de los bloques
de cálculo.
Escombrera Túnel Mayarí-Levisa.
Para el cálculo del volumen se utilizó el método de bloque. La escombrera está
formada de forma monolítica, una explanación inclinada por el relieve, de unos 120
metros de largo por unos 100 metros de ancho, con una altura promedio de unos 15
metros. La franja donde se localiza el material útil está ubicada en los últimos 12
metros de la periferia de la escombrera y fue producida por la segregación que provoca
el acarreo del buldócer al empujar el material hacia los taludes.
Para aprovechar plenamente todo el material potencialmente útil, hay que ir separando,
por el método tacto-visual, el material aparentemente útil para los fines que se
persiguen debe ser seleccionado por el técnico que se encuentra en la escombrera
según este se va excavando.
Escombrera Conexión I.
La ubicación de esta escombrera en una cañada permite la formación de dos derrames
en dos taludes, lo que condiciona y limita el acarreo de material que sólo puede
realizarse en dos direcciones. Esto contribuyó a que se mezclaran en todo el acopio el
posible material útil con el de desecho y por tanto redujeran las posibilidades de uso de
esta escombrera. Las propiedades mecánicas también son bajas en comparación con
las otras dos escombreras estudiadas.
Escombrera Conexión II.
Ocupa varias explanaciones escalonadas, donde en general se observa una mezcla
desordenada de los cantos y bloques de roca con material finos producido por las
voladuras y por la meteorización, lo que limita las reservas de la explanación más
elevada. Esta tiene tres caras favorables para el derrame de material por los taludes,

34

�Ing. Reinier Leyva Avila

facilitando así la segregación del material lo que permite acceder al material más
limpio.
Este acopio tiene el material útil en la franja externa inmediata al derrame por los
taludes, siendo sus dimensiones de 50 m (largo) x 10 m (ancho) x 8 m (potencia).
Para continuar la investigación de la roca extraída del Túnel Levisa y de Conexión II se
transportaron para el Molino Pilón 30 m 3 de cada escombrera, donde se obtuvieron las
cantidades requeridas de arena y gravas de 9.52 y 19.1 mm, para continuar el estudio
de estos materiales como áridos de hormigones de ambas escombreras.
Trabajos de laboratorios.
Los trabajos de laboratorios se realizaron en las empresas de RAUDAL y la ENIA, en
estas se realizaron diferentes tipos de ensayos: se determinó granulometría con
hidrómetro, límites de plasticidad, peso específico natural, granulometría gigante, peso
específico (de las partículas sólidas). En los ensayos de Roca se determinó, peso
específico natural, resistencia a la compresión (seca), resistencia a la compresión
(saturada). En el ensayo de árido se determinó, humedad superficial, peso específico y
absorción de agua (arena), peso específico y absorción de agua (áridos gruesos),
análisis granulométrico, abrasión, material más fino T-200, peso volumétrico, Índice de
triturabilidad, contenido de partículas de arcilla, por ciento huecos, partículas planas y
alargadas y se realizaron distintos tipo de dosificación de hormigones hidráulicos y
asfáltico en la que se tuvieron en cuenta las siguientes Normas Cumanas:
 NC 19:1999 Geotecnia. Determinación del Peso Específico de los suelos,
 NC 156: 2002 Geotecnia. Determinación del Peso Específico Natural.
 NC 62:2000 Geotecnia. Determinación de la resistencia a la compresión axial en
especímenes de rocas, P (11)-2.04-05 Procedimiento para la recepción, preparación,
protección, almacenamiento y/o disposición final de las muestras.
 NC 10: 1998 Geotecnia. Preparación de muestras de Suelos.
 NC 61: 2000 Geotecnia. Identificación y Descripción de Suelos (Examen Visual y
Ensayos).

35

�Ing. Reinier Leyva Avila

 NC 178: 2002 Áridos. Análisis Granulométrico,
 NC 181: 2002 Áridos. Determinación del Peso Volumétrico. Método de Ensayo, NC
182: 2002 Áridos. Determinación del Material más Fino que el tamiz de 0.074 mm
(200).

Método de Ensayo.

 NC 186: 2002 Arena. Peso Específico y Absorción de Agua. Método de Ensayo.
 NC 188: 2002 Áridos Gruesos. Abrasión. Método de Ensayo.
 NC 189: 2002 Áridos Gruesos. Determinación de Partículas planas y alargadas.
Método de Ensayo.
Para la realización de los ensayos químicos se utilizó la metodología siguiente:
 Toma de muestras. La toma de muestras en el campo se realizó por el geólogo de
recursos hidráulicos durante la perforación, al intervalo que debe pasar el túnel.
 Recepción y descripción macroscópica. Realizado por la especialista, lo cual
incluyó además la preparación del embarque y entrega al laboratorio.
 Preparación de secciones delgadas. Fueron preparadas en el Laboratorio.
 Análisis petrográfico. Se describieron detalladamente las secciones delgadas bajo
el microscopio de luz polarizada, marca NIKON de nacionalidad japonesa del
departamento de petrografía de la EGMO.
 Análisis

Químico de

14

determinaciones.

Se

realizaron

las

siguientes

determinaciones: Al2O3, SiO2, MgO, Cr2O3, MnO, Fe2O3, NiO, CoO, CaO, TiO2,
Na2O, K2O, FeO, PPI. Para ello se utilizaron los siguientes métodos:
 Empleando principalmente Espectroscopia de Emisión Atómica con Fusión Inductiva
con plasma acoplado (ICP-AES) para determinaciones de Al2O3, SiO2, MgO,
Cr2O3, MnO, NiO, CoO, CaO, Fe2O3, PPI.
 Determinación de Na2O y K2O: Mediante Fotometría de llamas: El equipo es un
CORNING-400, trabaja con gas licuado, tiene filtros de colores que son
complementarios con el color del elemento a determinar. Posee su gráfica de
calibración. Tiene supresores de interferencia.

36

�Ing. Reinier Leyva Avila

 Determinación de FeO por volumetría.
 Determinación de TiO2 mediante Colorimetría.
 Confección del reporte Petrográfico-Petrológico.
2.5 Tercera etapa.
Para el procesamiento de los resultados de los materiales proveniente de los túneles
del Trasvase Este-Oeste en su tercera etapa se partió de la toma de muestras
realizadas en el trabajo, las misma se le realizaron comparaciones con los materiales
proveniente de la Cantera de Pilón mediante tablas y gráficos, además se realizaron
dosificaciones con el material proveniente de los túneles.
Peso específico y absorción de agua según la NC 187.
Arena:
Los pesos específicos seco y saturado del agua se obtienen por medio del pesaje de la
arena en estado seco y saturado en agua. Se introducen inmediatamente en un frasco
volumétrico 500 g de la muestra, añadiendo agua destilada hasta un poco por debajo
de la marca del enrase del frasco. Para eliminar las burbujas que hayan quedado en el
frasco se pueden aplicar los siguientes métodos de operación:
a) El frasco se somete al Baño de María y se mantiene en ebullición durante 2 horas
aproximadamente hasta que sean expulsadas todas las burbujas.
b) Se coloca el frasco volumétrico sobre una superficie plana, se inclina unos 30 º y se
hace rodar con rapidez sobre la misma, sujetándolo por la boca hasta que sean
expulsadas todas las burbujas.
Después se coloca en un baño de agua durante una hora aproximadamente, hasta
alcanzar la temperatura ambiente. Al final de ese tiempo se añade agua destilada hasta
alcanzar el enrase y se determina el peso total con un error menor de 0.01 g. A
continuación se extrae la arena del frasco volumétrico y se deseca a peso constante en
una estufa cuya temperatura esté comprendida entre 105 ºC y 110 ºC. Se deja enfriar a
la temperatura ambiente y se pesa con un error menor de 0.01 g. (Figura. 2.6)

37

�Ing. Reinier Leyva Avila

Figura. 2.6 Arena obtenida del material procesado.

Peso específico corriente.
El peso específico de las partículas desecadas, incluyendo en el volumen, los poros
accesibles al agua y los no accesibles, se calcula aplicando la fórmula siguiente. En la
(Figura. 2.7) se observa el equipo térmico para el secado de las muestras.
Peso específico corriente = A / C+ B +C1
Donde:
A: Peso de la muestra secada en la estufa (g).
B: Peso de la muestra saturada con superficie seca (g).
C: Peso del frasco lleno con agua (g).
C1: Peso del frasco con la muestra y agua hasta la marca del enrase (g).

38

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Figura. 2.7 Equipo térmico para el secado de las muestras.

Peso específico aparente.
Es el peso específico de las partículas secadas en estufa, incluyendo en el volumen
sólo los poros inaccesibles al agua. Se calcula aplicando la fórmula siguiente:
Peso específico aparente = A / A –C
Donde:
A = Peso en el aire de la muestra secada en estufa (g).
C = Peso en el agua de la muestra saturada (g).
El resultado se expresará con una sola cifra decimal.
Árido Grueso.
Los pesos específicos y la absorción de agua en los áridos gruesos se determinan por
medio de pesadas. Por el método de cuarteo se selecciona una muestra de 5 kg del
árido, donde se separa todo el material que pasa por el tamiz de 9.52 mm.
Si la calidad del material es homogénea, se puede emplear para el realizar el ensayo,
el retenido en el tamiz de 25.4 mm. Según la Norma Cubana 187- 2002. Después de
haber lavado bien el árido, para quitarle cualquier otro material adherido a la superficie

39

�Ing. Reinier Leyva Avila

de las partículas, se seca la muestra hasta obtener el
temperatura de 105

-

peso constante a una

110 º C. La muestra se sumerge en agua a temperatura

ambiente durante 24 horas. Después del período de inmersión en agua, se secan las
partículas rodándolas sobre una tela absorbente hasta que se haya eliminado toda la
película de agua visible, aunque la superficie aparezca todavía húmeda. La muestra se
pesa en el aire.
Una vez pesada, la muestra saturada y superficialmente seca se coloca
inmediatamente en el cesto de alambre o en el cubo metálico y se determina su peso
dentro del agua. Se seca en la estufa hasta lograr tener su peso constante a una
temperatura de 105 - 110 ºC, y se deja enfriar a temperatura ambiente, luego se pesa
en el aire. (Figura. 2.8 y 2.9)

Figura 2.8 Grava obtenida del material procesado por el tamiz 9.52 mm.

Figura 2.9 Grava obtenida del material procesado por el tamiz 19.1 mm.

40

�Ing. Reinier Leyva Avila

Determinación del peso volumétrico suelto y compactado, y cálculo del por
ciento de huecos según la NC 181:2002.
Los pesos volumétricos se determinan por medio de pesadas del material contenido en
recipientes calibrados de volumen conocido. Se determinara el peso neto del árido
contenido en recipiente, luego se obtendrá el peso volumétrico (suelto o compactado)
multiplicando el peso neto por un factor de calibración. Los materiales granulares
pueden presentar muy diversos pesos unitarios en dependencia del grado de
compactación que alcancen en el volumen cubicado y esto se hará más crítico mientras
el tamaño de los granos sean más pequeños.
Atendiendo a lo antes expuestos se identifican dos tipos de pesos unitarios. El peso
unitario suelto (PUS), en el que el material se vierte suelto, sin compactar en el
volumen bien cubicado y tarado. El recipiente será llenado en tres capas, dándosele 25
golpes con la varilla de compactación, en cada capa, para su compactación; los golpes
serán distribuidos uniformemente sobre la superficie y de manera que la primera serie
llegue hasta el fondo sin golpearlo fuertemente. La compactación en las otras capas
debe ser sólo en el espesor de las mismas. Después se enrasa la superficie del árido
con una regla de bordes rectos y fuertes. Esta operación se ayudará en los áridos
gruesos, retirando las partículas que sobresalgan considerablemente y para compensar
los huecos que queden en la superficie llenarlos con partículas más pequeñas hasta
nivelar la superficie (Figura. 2.10).

Figura 2.10 Llenado y compactación con barra del recipiente de medición del peso volumétrico.

41

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Los pesos unitarios de los áridos finos y gruesos se determinan según los
requerimientos de la NC 181:2002.
Porcientos de huecos NC 177:2002.
El porcentaje de vacíos o huecos se determina según los requerimientos de la norma
cubana NC 177:2002. A partir de la determinación del peso específico corriente y el
peso volumétrico compactado, según la fórmula siguiente:
Porcientos de huecos=

(PEC – PVC) / PEC * 100 %

Donde:
PEC – Peso específico corriente del árido.
PVC – Peso volumétrico compactado del árido.
Abrasión.
La máquina para el ensayo de desgaste Los Ángeles consiste en un cilindro hueco de
acero, cerrado en ambos extremos, con un diámetro interior de 711,2 mm y una
longitud interior de 508 mm.
El cilindro está montado en pivotes que acoplan con sus extremos pero que no
penetran en él. Está montado de tal manera que pueda girar con su eje en posición
horizontal. El cilindro está provisto de una abertura para introducir la muestra que se
desea ensayar. La abertura se cierra mediante una tapa con una junta fijada por
tornillos que impide la salida del polvo.
La tapa debe mantener el contorno cilíndrico interior, a no ser que el entrepaño se
coloque de modo que la carga no caiga sobre la tapa durante el ensayo ni se ponga en
contacto con ella en ningún momento.
La distancia del travesaño a la abertura, medida a lo largo de la circunferencia del
cilindro y en el sentido de la rotación será mayor de 1 270 mm.

42

�Ing. Reinier Leyva Avila

1.

Los que se realizan en ensayos con muestras de rocas conformadas que
conducen a la expresión de los resultados en unidades fundamentales, tales
como la resistencia a la rotura en compresión, tracción indirecta y flexión.

2.

Los que se realizan con áridos obtenidos mediante trituración de las rocas. Se
incluyen los ensayos de abrasión Los Ángeles, triturabilidad de áridos, impacto,
coeficiente de pulimentación.

Determinación del contenido de partículas planas y alargadas, según la NC 189:
2002. Áridos gruesos.
Las partículas planas y alargadas contenidas en los áridos se obtienen por medio de la
separación de la muestra en fracciones, separando las partículas planas y alargadas y
determinando el por ciento que representan del peso del árido, mediante el pesaje de
las partículas que hayan sido seleccionadas como planas y alargadas.(Figura. 2.11).
Para desarrollar este ensayo fueron utilizados los tamices con aberturas de malla de
76, 2 mm; 63, 5 mm; 50, 8 mm; 38, 1 mm; 25, 4 mm; 19, 1 mm; 12, 7 mm; 9, 52 mm;
4,76 mm. Después de separadas las cantidades de partículas a ensayar se depositan
en bandejas perfectamente identificadas para evitar que los diferentes tamaños o
fracciones se mezclen, posteriormente todo el contenido de una de las bandejas se
extiende sobre una superficie limpia y por simple inspección visual se separan las
partículas planas y alargadas que no ofrezcan dudas de sus formas y dimensiones. De
esta misma forma se realiza para las partículas que no sean planas y alargadas.
Las partículas que no hayan podido ser determinadas en la inspección visual serán
medidas con el pie de rey, determinándose así

la relación existente entre sus

dimensiones. (Figura. 2.12).

43

�Ing. Reinier Leyva Avila

Figura. 2.11 Balanza con las partículas planas y alargadas.

Figura 2.12 Determinación de partículas planas y alargadas con el pie de rey.

Determinación del por ciento de partículas planas y alargadas.
Los porcentajes de partículas planas y alargadas halladas en cada muestra ensayada
se determinan aplicando la expresión (10)
PPA 

A
 100
B

Donde:
PPA – Por ciento en masa de partículas planas y alargadas

44

�Ing. Reinier Leyva Avila

A – Masa de las partículas planas y alargadas encontradas en cada muestra ensayada
(g)
B – Masa de la muestra ensayada (g)
Determinación del por ciento corregido de partículas planas y alargadas.
El por ciento corregido de partículas planas y alargadas  PPA  RP se determina
100

por la expresión anterior:
Donde:
PPA – Por ciento en masa de partículas planas y alargadas
RP – Por ciento retenido parcial de la fracción de la muestra ensayada
Diseño de las dosificaciones.
En total se diseñaron 6 dosificaciones, 4 de Hormigón Convencional Hidráulico (HCH) y
2 de Hormigón Compactado con Rodillo (HCR).
HCH.
Los 4 diseños de HCH tienen las siguientes particularidades:
HCH # 1 Se diseñó con arena y grava 19.1 mm del material procesado de los túneles
con 350 Kg/m3 de cemento Portland P-350.
HCH# 2 Se diseñó con arena y grava 19.1 mm del material procesado de los túneles
con y 400 Kg/m3 de cemento Portland P-350.
HCH# 3 Se diseñó con arena del molino de Pilón con grava 19.1 mm del material
procesado de los túneles con 350 Kg/m3 de cemento Portland P-350.
HCH# 4 Se diseñó con arena del molino de Pilón y grava 19.1 mm del material
procesado de los túneles con 400 Kg/m3 de cemento Portland P-350.
Se varió uno de los contenidos de cemento, porque lo más importante de la
investigación es la evaluación de los nuevos áridos producidos por la trituración del

45

�Ing. Reinier Leyva Avila

material de los túneles. Se realizó las dosificaciones con contenidos de cemento más
cercanos, es decir 350 y 400 Kg/m3, en vez de 300 y 400 Kg/m3.
HCR.
Los dos diseños de dosificaciones de HCR están constituidos por:
HCR# 5 Arena y gravas de 9.52 y 19.1 mm del material de los túneles, filler de material
carbonatado de rechazo del Molino Pilón y 260 Kg/m 3 de cemento Portland P350.
HCR# 6 Arena y gravas de 9.52 y 19.1 mm del material de los túneles, filler de zeolita
fracción 0.8-0 mm y 260 Kg/m3 de cemento Portland P-350.
En las dosificaciones de HCR hubo cambios con respecto al contenido de cemento
(260 Kg/m3, en vez de 230 y 260 como se había solicitado. Esto se realizó para
estudiar paralelamente dos tipos de filler con un mismo contenido de cemento (Figura
2.13 y 2.14).

Figura 2.13 Vista de una probeta de HCR con asentamiento cero.

46

�Ing. Reinier Leyva Avila

Figura 2.14 Fabricación de probetas de HCR.

2.6 Conclusiones.
En el presente capítulo se logró realizar diferentes tipos de dosificaciones de hormigón:
Hormigones Compactados con Rodillo y para

Hormigón Convencional Hidráulico

variando solo la cantidad de cemento, además se obtuvo grava y arena procesadas en
el molino de Pilón.

47

�Ing. Reinier Leyva Avila

CAPÍTULO III. INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS OBTENIDOS.
3.1 Introducción.
El presente capítulo aborda los resultados obtenidos en la búsqueda bibliográfica
realizada sobre los diferentes tipos de litologías existentes en la zona de estudio. Se
confeccionó perfiles de cada uno de los tramos de túneles investigados representando
en cada uno de ellos los diferentes tipos de litologías existentes, además se logra
calcular la cantidad de material que presenta cada uno de los tramos. Se caracteriza
físico–mecánica los materiales de escombros del Túnel Mayarí-Levisa, según los
parámetros normalizados para su empleo como áridos en hormigones.
Se determina diferentes tipos de dosificación con los materiales de escombros del
Túnel Mayarí-Levisa procesado en la planta de Pilón lo que facilitó la evaluación
definitiva del material.
3.2 Resultados sobre los tipos litológicos que componen el túnel Mayarí- Levisa.
Se realizó una recopilación de todos los trabajos realizados con anterioridad en la zona
y área de estudio, se reinterpretó la información litológica y estructural los cuales
arrojaron los siguientes resultados.
Del Estudio Ingeniero-Geológico a escala 1:10 000 del Túnel Levisa-Melones de la
Agencia de Estudios Regionales de GEOCUBA del 2007, se tiene que se dividió al
macizo rocoso ofiolítico en tres tipos litológicos fundamentales:


Serpentinitas muy agrietadas.



Serpentinitas agrietadas.



Serpentinitas menos agrietadas.

48

�Ing. Reinier Leyva Avila

Sin embargo esta división es un poco simplista, pues la variedad de fábricas existentes
en estas rocas, hace necesario una subdivisión más detallada, aunque con
posterioridad pueda simplificarse para la clasificación ingeniero-geológica.
La principal litología presente en el área de estudio, son las peridotitas serpentinizadas
con distinto grado de serpentinización y con distinta fábrica secundaria, sin embargo en
la actual excavación del Tramo II en su calicata de entrada, se están extrayendo
grandes volúmenes de peridotitas con bajo grado de serpentinización, (presencia de
serpofita en los planos de grietas). Al parecer las serpentinitas propiamente dichas
predominan en estos tramos hacia los horizontes superiores, mientras que en los
horizontes inferiores pueden aparecer gran cantidad de peridotitas. Cercano al Trazado
del Tramo III se pudo describir la presencia de estas rocas sin evidencias de
serpentinización Cordovés P. J. M., et al (2007). Ver Figura 3.2 y 3.3.
En el Informe Petrográfico del Trasvase Este – Oeste Tramo Sagua-Mayarí (Túnel
Mayarí-Levisa) Tramo I y II. Geominera Oriente, se tiene resultados de la composición
petrográfica del material presente. Se clasifican por Strekeinsen (1973), en función del
contenido de Olivino (Ol), Clinopiroxenos (Cpx) y Ortopiroxeno (Opx), aprobada por la
Unión Internacional de Ciencias Geológicas.(Tabla 3.1).
Muestra

Litología

Al2O3 SiO2

MgO Cr2O3 MnO NiO

CoO

CaO Fe2O3 FeO TIO2 Na2O

M-14

Serpentinita

0,63

38,04 37,32

0,4

0,13 0,18 0,011 1,39

3,27

2,98 0,03

-0,05

-0,05 15,44

M-1

Serpentinita

0,16

32,85 41,56

0,29

0,11 0,31 0,014 0,06

5,18

1,65 0,02

0,27

0,07

17,12

M-11

Serpentinita

0,46

34,55 40,04

0,47

0,13 0,29 0,011 0,38

4,53

2,62 0,02

-0,05

-0,05

16,3

M-19

Serpentinita

0,17

34,41 39,51

0,4

0,11 0,29 0,012 0,51

5,32

1,65 0,02

-0,05

-0,05 16,93

M-20

Serpentinita

0,41

35,28 39,06

0,34

0,12 0,28 0,012 0,49

5,04

1,9

-0,05

-0,05 16,36

0,01

K2O

PPI

Tabla 3.1 Composición química del material presente en el túnel.

49

�Ing. Reinier Leyva Avila

En el estudio de investigación del macizo rocoso se pudo constatar que presenta bajos
concentraciones de minerales valiosos por lo que no representa interés económico
para futuras minería.

Figura 3.2

Perfil Ingeniero Geológico Túnel de Conexión II. (Tomado del Informe Ing.

Geológico Tramo II y III, Modificado por (Leyva Avila.,2015).

Figura 3.3. Perfil Ingeniero Geológico Túnel Mayarí-Levisa Tramo II. (Tomado del Informe Ing.
Geológico Tramo II, Modificado por (Leyva Avila,2015).

50

�Ing. Reinier Leyva Avila

3.3 Caracterización físico–mecánica de los materiales de escombros del Túnel
Mayarí-Levisa.
Tabla 3.1 Reporte de incertidumbre de resultados de los ensayos.

Característica determinada

Incertidumbre Factor

de Grados de

expandida (u) cobertura (K)
Humedad

0.59

2,36

7

0.24 kN/m3

2,03

34

Límite Líquido

1.2

2.01

46

Límites de Plasticidad Límite Plástico

1.2

2.13

15

Índice Plástico

1.7

2.01

47

Peso
Natural

Muestra alterada

libertad (n)

Específico Peso

Específico

seco

Nota: La determinación de U fue realizada con K y n para un nivel de confianza de
aproximadamente el 95 %.
Características químicas de las escombreras.
Características geotécnicas Escombrera Túnel Mayarí-Levisa Tramo II.
Se ofrecen los resultados de los ensayos en valores promedios:
Roca fragmentada: Cantos y bloques de peridotita poco serpentinizada, mal graduados,
con abundantes gravas grandes, medias y pequeñas con pocos finos no plásticos.
Clasifica según la NC 59: Geotecnia. Clasificación geotécnica de los Suelos, como GP,
es decir grava mal graduada (Anexo N0 1).
Granulometría Gigante (%):
Piedra……………………………………..………………. 23
Grava…………………………………………..………….. 65
Arena…………………………………… ……….……….. 10
Finos (limos +arcilla)……………………………………… 2
Peso específico de los sólidos………………….…….. 2.64

51

�Ing. Reinier Leyva Avila

Bloques de roca:
Humedad (W, %) ……………………………………....…0.53
Peso específico húmedo (‫ץ‬f, kN/m3)……………….…. 24.71
Peso específico seco ( ‫ץ‬d, kN/m3).………… …...…….24.58
Resistencia a la Compresión Seca (MPa)………….…..26.2
Resistencia a la Compresión Saturada (MPa)……….. 20.6
Coeficiente de ablandamiento (Kab) ……………… ….0.78
Según la resistencia a la compresión seca clasifica como R1, es decir baja, pero el
coeficiente de ablandamiento es no ablandable y por el PRECONS II, es de dureza
media.
Características geotécnicas Escombrera Conexión I.
En la escombrera se observan cantos y bloques de peridotita poco serpentinizada, mal
graduados, con abundantes gravas grandes, medias y pequeñas, con pocos finos no
plásticos. Clasifica según la NC 59: Geotecnia. Clasificación geotécnica de los Suelos,
como GP, es decir grava mal graduada.(Anexo N0 2).
Los resultados de las muestras ensayadas se dan a continuación:
Granulometría Gigante (%):
Piedra……………………………………..………………. 3
Grava…………………………………………..………….. 78
Arena…………………………………… ……….……….. 17
Finos (limos +arcilla)……………………………………… 2
Peso específico de los sólidos………………….….….. 2.63
Bloques de roca:
Humedad (W, %) ……………………………………………0.96

52

�Ing. Reinier Leyva Avila

Peso específico húmedo (‫ץ‬f, kN/m3)……………………. 24.39
Peso específico seco ( ‫ץ‬d, kN/m3).………… …...……....24.16
Resistencia a la Compresión Seca (MPa)……………….18.7
Resistencia a la Compresión Saturada (MPa)….………. 8.5
Coeficiente de ablandamiento (Kab) ……………… …... 0.51
Según la resistencia a la compresión seca clasifica como R5, es decir muy baja, por el
coeficiente de ablandamiento es ablandable y por el PRECONS II, es blanda.
Características geotécnicas Escombrera Conexión II.
De los trabajos realizados en esta escombrera se encuentra los ensayos de peso
específico natural, peso específico de los sólidos y resistencia a la compresión seca y
saturada. Los resultados obtenidos, en valores promedios, fueron los siguientes:
Granulometría Gigante (%):
Piedra……………………………………..………………. 20
Grava…………………………………………..………….. 67
Arena…………………………………… ……….……….. 12
Finos (limos +arcilla)……………………………………… 1
Peso específico de los sólidos………………….…….. 2.63
Bloques de roca:
Humedad (W, %) ………………………………….…1.64
Peso específico húmedo (‫ץ‬f, kN/m3)………………. 24.05
Peso específico seco ( ‫ץ‬d, kN/m3).………… …...…23.67
Resistencia a la Compresión Seca (MPa)…………27.1
Resistencia a la Compresión Saturada (MPa)…… 20.5

53

�Ing. Reinier Leyva Avila

Coeficiente de ablandamiento (Kab) ……………… 0.77
Ver anexo No 3.
Según la resistencia a la compresión seca clasifica como R1, es decir baja, por el
coeficiente de ablandamiento es no ablandable, pero por el PRECONS II, es de dureza
media.
De acuerdo a las propiedades físicas - mecánicas obtenidas se definió que las
escombreras Túnel Mayarí-Levisa y Conexión II son favorables para continuar la
investigación en busca de determinar si sirven como materia prima para la fabricación
de áridos.
3.4 Resultados de ensayo granulométrico.
A. Arena del Molino Pilón. Es un árido fino obtenido en el Molino Pilón mediante la
trituración de la roca caliza proveniente de la cantera del mismo nombre. Se utilizó en
las dosificaciones para establecer comparaciones con el nuevo árido.(Figura 3.4).

Figura 3.4 Arena del Molino Pilón (roca caliza).

Granulometría (%):
Tamiz-9.52 mm………………..100
Tamiz-4.76 mm………………..98
Tamiz-2.38 mm……………...... 64
Tamiz-1.19 mm………………..35

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�Ing. Reinier Leyva Avila

Tamiz-0.59 mm………………..11
Tamiz-0.297 mm………………...3
Tamiz-0.149 mm………………...1
Ver anexo No 4.
Módulo de finura…………………………………………....... 3.87
Humedad superficial (%)……………………………………. 1.92
Peso específico corriente (g/cm3)………………………….. 2.40
Peso específico saturado (g/cm3)………………………….. 2.53
Peso específico aparente (g/cm3)………………………….. 2.75
Absorción (%)…………………………………………………. 5.41
Material más fino que el tamiz 0.074 (T-200) (%)…………. 2.71
Contenido de partículas de arcilla (%)……………………… 1.5
Peso volumétrico suelto (kg/m3) ……………..…………….. 1393
Peso volumétrico compactado (kg/m3)…… ……….……… 1544
Porciento de huecos (%)………………………………………. 36
Ver anexo No 5.
Calificación según la NC 251: 2013. Áridos para hormigones Hidráulicos.
Requisitos.
Granulometría: Cumple para los diámetros de 9.52 y 4.76 mm, pero incumple para el
resto.
a. Módulo de finura: Incumple, tiene 3.87 y debía estar en el rango 2.20-3.58.
b. Material más fino que el tamiz 200: tiene 2.71 %, cumple para hormigones
sometidos a la abrasión y para todos los restantes hormigones.
c. Peso específico corriente: Tiene 2.40 g/cm 3, incumple porque debía tener más de
2.50 g/cm3.

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�Ing. Reinier Leyva Avila

d. Absorción: tiene 5.41 % y no debía pasar de 3 %, incumple.
B. Arena: obtenida a partir de la trituración en el Molino Pilón del material excavada en
el Túnel Mayarí-Levisa y Conexión II.(Figura 3.5)

Figura 3.5 Arena del material del túnel.
Granulometría (%):
Tamiz-9.52 mm…………..…..100
Tamiz-4.76 mm………………..99
.Tamiz-2.38 mm……………... 62
Tamiz-1.19 mm………………..24
Tamiz-0.59 mm…………….…..7
Tamiz-2.97 mm…………….…..3
Tamiz-0.149 mm………………..1
Ver anexo No 4.
Módulo de finura…………………………………………....... 4.06
Humedad superficial (%)……………………………………. 3.32
Peso específico corriente (g/cm3)………………………….. 2.25
Peso específico saturado (g/cm3)………………………….. 2.38

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�Ing. Reinier Leyva Avila

Peso específico aparente (g/cm3)………………………….. 2.57
Absorción (%)…………………………………………………. 5.56
Material más fino que el tamiz 0.074 (T-200) (%)…………. 0.42
Contenido de partículas de arcilla (%)……………………… 1.6
Peso volumétrico suelto (kg/m3) …………………………… 1388
Peso volumétrico compactado (kg/m3)………….…………. 1537
Porciento de huecos (%)………………………………………. 32
Ver anexo No 5.
Calificación según la NC 251: 2013. Áridos para hormigones Hidráulicos. Requisitos.
a. Granulometría: cumple para los diámetros de 9.52 y 4.76, pero incumple para los
diámetros de 2.38, 1.19, 0.59, 0.297 y 0.149 mm.
b. Módulo de finura: incumple, tiene 4.06 y debía estar en el rango 2.20-3.58.
c. Material más fino que el tamiz 200: tiene 0.42 %, cumple para hormigones
sometidos a la abrasión y para todos los restantes hormigones.
d. Peso específico corriente: tiene 2.25 g/cm3, incumple porque debía tener más de
2.50 g/cm3.
e. Absorción: tiene 5.56 % y no debía pasar de 3 %, incumple.
C. Grava de del material del túnel triturada 9.52 mm. Obtenida en el molino de Pilón.
(Figura 3.6).
Granulometría (%):
Tamiz-9.52 mm………………..100
Tamiz-4.76 mm………….……..56
.Tamiz-2.38 mm…………..….. 52
Tamiz-1.19 mm………….……..15
Tamiz-0.59 mm………….….…..0

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�Ing. Reinier Leyva Avila

Ver anexo No 4.
Abrasión (%)…………………………………………………. 30
Peso específico corriente (g/cm3)………………………….. 2.35
Peso específico saturado (g/cm3)………………………….. 2.44
Peso específico aparente (g/cm3)………………………….. 2.60
Absorción (%)…………………………………………………. 4.27
Material más fino que el tamiz 0.074 (T-200) (%)…………. 1.64
Contenido de partículas de arcilla (%)……………………… 0.20
Peso volumétrico suelto (kg/m3) ………………….………….. 1236
Peso volumétrico compactado (kg/m3)…………………..…… 1350
Porciento de huecos (%)………………………………………. 42
Partículas planas y alargadas (%).…………………………… 53
Índice de triturabilidad (%)………………..……………………..22.95
Ver anexo No 5.

Figura 3.6 Grava del material del túnel triturada 9.52 mm.

Calificación según la NC 251: 2013. Áridos para hormigones Hidráulicos. Requisitos.
a. Granulometría: cumple para el diámetros 12.7 mm, pero incumple para los
diámetros de 9.52, 4.76, 2.38 y 1.19 mm.
b. Índice

de

triturabilidad: tiene

22.95 %, cumple

para

pavimentos y

pisos

sometidos a desgaste,

58

�Ing. Reinier Leyva Avila

c. Hormigones arquitectónicos expuestos a diferentes tipos de erosiones y otros
hormigones menores de 40 MPa.
d. Abrasión. Tiene 31 % de desgaste, cumple para todo tipo de hormigones, excepto
los que están sometidos a erosión elevada, hormigones arquitectónicos y de obras
marítimas.
e. Material más fino que el tamiz 200: tiene 1.64 %, incumple para todo tipo de
hormigones.
f.

Partículas de arcilla: Tiene 0.20 %, cumple porque está en el rango menor de 0.25
%.

g. Partículas planas y alargadas: Incumple, tiene 53 % y debía tener menos de 20 %.
h. Peso específico corriente: Tiene 2.35 g/cm 3, incumple porque debía tener más de
2.50 g/cm3.
i.

Absorción: Tiene 4.27 % y no debía pasar de 3 %, incumple.

D. Grava de del material del túnel triturada 19.1 mm. Obtenida igual que los áridos
anteriores.(Figura 3.7).
Granulometría (%):
Tamiz-25.4 mm………………..100
Tamiz-19.0 mm………………..94
Tamiz-12.7 mm………………..61
Tamiz-9.52 mm……………….10
Tamiz-4.76 mm………….……..0
Ver anexo No 4.
Abrasión (%)…………………………………………………. 34
Peso específico corriente (g/cm3)………………………….. 2.32
Peso específico saturado (g/cm3)………………………….. 2.41
Peso específico aparente (g/cm3)………………………….. 2.56

59

�Ing. Reinier Leyva Avila

Absorción (%)…………………………………………………. 3.70
Material más fino que el tamiz 0.074 (T-200) (%)…………. 1.22
Contenido de partículas de arcilla (%)……………………… 0.15
Peso volumétrico suelto (kg/m3) ………………….………….. 12.82
Peso volumétrico compactado (kg/m3)…………………..…… 14.03
Porciento de huecos (%)………………………………………. 40
Partículas planas y alargadas ………………………………… 43
Índice de triturabilidad (%)…….……………..………………..33.83
Ver anexo No 6.

Figura 3.7 Gravadel material del túnel triturada 19.1 mm.

Calificación según la NC 251: 2013. Áridos para hormigones Hidráulicos.
Requisitos.
a. Granulometría: Cumple para los diámetros 25.4, 19.0, 9.52 y 4.76 mm, pero
incumple para el diámetro de 12.7 mm.

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�Ing. Reinier Leyva Avila

b.

Índice de triturabilidad: Tiene 33.83 %, cumple para pavimentos y pisos sometidos
a desgaste, hormigones arquitectónicos expuestos a diferentes tipos de erosiones y
otros hormigones menores de 40 MPa..

c.

Abrasión. Tiene 34 % de desgaste, cumple para todo tipo de hormigones, excepto
los que están sometidos a erosión elevada, hormigones arquitectónico y de obras
marítimas.

d. Material más fino que el tamiz 200: tiene 1.22 %, incumple para todo tipo de
hormigones.
e. Partículas de arcilla: Tiene 0.15 %, cumple porque está en el rango menor de 0.25
%.
f.

Partículas planas y alargadas: Incumple, tiene 43% y debía tener menos de 20 %.

g.

Peso específico corriente: Tiene 2.32 g/cm3, incumple porque debía tener más de
2.50 g/cm3.

h.

Absorción: Tiene 3.70 % y no debía pasar de 3 %, incumple.

E. Material carbonatado de rechazo del Molino Pilón.(Figura 3.8).
Este material se obtiene como un excedente de la producción de áridos en el Molino
Pilón. Sus reservas ascienden a varios miles de m3.

Figura 3.8 Filler del Molino Pilón.

Los resultados de las características geotécnicas obtenidas a tres muestras se dan a
continuación:

61

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Granulometría (%).
Grava……………………………………….. 1
Arena……………………………………….. 16
Limo…………………………….…………… 70
Arcilla……………………………………….. 13
Límites de plasticidad (%).
Límite Líquido……………….………………18
Limite Plástico……………………………… 15
Índice Plástico………………………….…… 3
Peso específico de los sólidos…………... 2.73
Clasifica según NC 59: clasificación Geotécnica de los Suelos, ML, es decir, limo con
arena.
Ver anexo No 7.
F. Zeolita.
Se obtiene mediante la trituración de tobas zeolitizadas de la Planta San Andrés
(fracción 0.8-0 mm). (Figura 3.9).

Figura 3.9 Zeolita de la Planta de San Andrés.

Granulometría.
Tamiz-9.52 mm………………..100

62

�Ing. Reinier Leyva Avila

Tamiz-4.76 mm………………..100
.Tamiz-238 mm……………….. 100
Tamiz-1.19 mm………………....99
Tamiz-0.59 mm……………..…..74
Tamiz-2.97 mm……………..…..48
Tamiz-0.149 mm………….……..36
Cálculo de los volúmenes de los materiales de los tramos de túneles.
Método:
El método utilizado para el cálculo del material sobrante de la excavación fue el método
de bloque. Este se emplea para calcular los depósitos explorados a base de una red
geométrica incorrecta, cuando no es posible construir el sistema de corte de las
exploraciones transversales, empleado también para calcular las reservas de los
depósitos estratificados y en forma de filones de poca potencia.
En el estado actual que están conformadas las escombreras es imposible realizar
mediciones para establecer el área útil de los acopios.
Escombrera Túnel Mayarí-Levisa Tramo II.
Ocupa una explanación inclinada por el relieve, de unos 120 metros de largo por unos
100 metros de ancho, con una altura promedio de unos 15 metros. La franja donde se
localiza el material útil está ubicada en los últimos 12 metros de la periferia de la
escombrera y fue producida por la segregación que provoca el acarreo conbuldócer al
acomodar el material hacia los bordes.
L1 - 12 m x 100 m x 15 m = 18 000 m 3, en el lado norte del rectángulo que forma la
escombrera.
L2.- 12 m x 96 m x 15 m = 17 280 m3, en su lado este.
Volumen de reserva = (18 000 m + 17 280 m) x 2 = 70 570 m3 y estas son
aproximadamente las reservas reales presentes en la escombrera del Túnel Mayarí-

63

�Ing. Reinier Leyva Avila

Levisa Tramo II. Por la granulometría el 80 % de las reservas tiene tamaños superiores
a 19 mm.
Reserva Total = 70 570 m x 0.80 = 56 456 m3.
Para aprovechar plenamente todo el material potencialmente útil, hay que ir separando,
por el método tacto-visual, el material aparentemente idóneo para los fines que se
persiguen.
Escombrera Conexión I.
La ubicación de esta escombrera permite la formación de los derrames en dos niveles,
lo que condiciona y limita el acarreo de material que sólo puede realizarse en una
dirección. Esto contribuyó a que se mezclaran en todo el acopio los materiales finos y
gruesos por lo que reduce la posibilidad de uso de este depósito.
Escombrera Conexión II.
Ocupa varias explanaciones escalonadas, donde en general se observa una mezcla
desordenada de los cantos y bloques de roca con material fino producido por las
voladuras y el acarreo del material con equipamiento pesado, lo que limita las reservas
de la explanación más elevada. Esta tiene tres caras favorables para el derrame del
material por los taludes, facilitando así la selección más competente para los fines que
se persiguen.
Este acopio tiene el material útil en la franja externa inmediata al derrame por los
taludes, siendo sus dimensiones de 50 m (largo) x 10 m (ancho) x 8 m (potencia).
Volumen de Reserva = (50 m x 10 m x 8 m) x 3 caras = 12 000 m3.
Para obtener estos volúmenes hay que continuar el acarreo hacia los derrames para
lograr la selección o separación del material grueso del fino. De acuerdo a la
granulometría el 78 % de las reservas es superior a 19.1 mm.
Reserva Total = 12 000 m x 0.78 = 9 360 m3.
En la construcción del trasvase en su tercera etapa se hace necesaria la utilización de
hormigones de 15, 20 y 25 Mpa en deferentes objetos de obra (Figura 3.9) y con

64

�Ing. Reinier Leyva Avila

diferentes tipos de dosificaciones (Anexo 10), además se pudo calcular las cantidades
de casa, carretera y acera que se puede construir. (Figura 3.10).
Objetos de obras

Cantidad de hormigón (m3)

Canal

1 235

Túnel

236

Conductoras

550

Agricultura

600

Total

2 621

Figura 3.9Cantidad de hormigón a utilizar en el Trasvase Este-Oeste en su III etapa.

Obras

Cantidad

Cantidad de material (m3)

Casa (U)

10 000

535 500

Carretera (H.C.R. (Km)

230

535 500

Aceras (Km)

20

535 500

Figura 3.10. Cantidad de casa, carreteras y aceras.

3.5 Resultados sobre las dosificaciones de hormigones obtenidas.
En total se diseñaron 6 dosificaciones, 4 de Hormigón Convencional Hidráulico (HCH) y
2 de Hormigón Compactado con Rodillo (HCR).
HCH.
Los 4 diseños de HCH tienen las siguientes particularidades:
HCH-1.- Se diseñó con arena y grava 19.1 mm de peridotita y 350 Kg/m 3 de cemento
Portland P-350.
HCH-2.- Se diseñó con arena y grava 19.1 mm de peridotita y 400 Kg/m 3 de cemento
Portland P-350.
HCH-3.- Se diseñó con arena del molino de Pilón y grava 19.1 mm de peridotita y 350
Kg/m3 de cemento Portland P-350.

65

�Ing. Reinier Leyva Avila

HCH-4.- Se diseñó con arena del molino de Pilón y grava 19.1 mm de peridotita y 400
Kg/m3 de cemento Portland P-350.
Se varió uno de los contenidos de cemento, porque lo más importante de la
investigación era la evaluación de los nuevos áridos producidos por la trituración de la
peridotita y para ello era mejor realizar las dosificaciones con contenidos de cemento
más cercanos, es decir 350 y 400 Kg/m3, en vez de 300 y 400 Kg/m3.
Si se comparan las probetas de HCH fabricadas con arena de peridotita con las
obtenidas con arena de Pilón se observa que la resistencia a la compresión es superior
a las fabricadas con arena triturada de peridotita, pero no tienen una diferencia
sustancial, de lo que se deduce que el nuevo árido obtenido a partir de las peridotitas,
en general tiene parámetros de calidad cercanos a la reconocida arena del Molino de
Pilón. También hay que tener en cuenta que este árido fino producido en el Molino de
Pilón incumple con algunos de los requisitos que establece la NC 251: 2013; lo mismo
ocurre con la arena obtenida de las peridotitas:
-

Granulometría de los áridos finos (incumplen para los diámetros del 2.38 al 0.149 mm).

-

Módulo de finura: tiene 3.87 vs 4.06, respectivamente y debía estar en ambas dentro
del rango de 2.20 a 3.58.

-

Peso específico corriente: menor de 2.50 g/cm3, en ambas.
No obstante ello, se alcanzaron valores aceptables de resistencia a la compresión a los
28 días con dos contenidos de cemento, 350 y 400 Kg/m 3:

 Resistencia a compresión de la arena Pilón y grava del material de rechazo de los túnel
con 350 Kg/m3 de cemento (28 días)------------ 23.2 MPa.
 Resistencia a compresión de la arena y grava del material de rechazo de los túnel con
350 Kg/m3 de cemento (28 días)--- 21.8 MPa.
Se aprecia superioridad de la arena de Pilón, pero no muy pronunciada. Ver anexos No
8 y 9.

66

�Ing. Reinier Leyva Avila

 Resistencia a la compresión de la arena de Pilón con 400 Kg/m 3 de cemento (28 días)----- 31.4 MPa.
 Resistencia a la compresión de la arena del material de rechazo de los túnel con 400
Kg/m3 de cemento (28 días)- 26.4 MPa.
Este resultado de resistencia a la compresión relativamente alta, abre vías de
investigación para estudiar hormigones con menor contenido de cemento, que cumplan
con los objetivos iníciales de fabricar hormigones de media y baja resistencia, usando
como materia prima de los áridos el material de rechazo excavada en el Túnel MayaríLevisa.
HCR.
Los dos diseños de dosificaciones de HCR están constituidos por:
 HCR-5.- Arena y gravas de 9.52 y 19.1 mm del material de rechazo, filler de material
carbonatado de rechazo del Molino Pilón y 260 Kg/m 3 de cemento Portland P-350.
 HCR-6.- Arena y gravas de 9.52 y 19.1 mm del material de rechazo, filler de zeolita
fracción 0.8-0 mm y 260 Kg/m3 de cemento Portland P-350.
También en las dosificaciones de HCR se uso un solo contenido de cemento (260
Kg/m3, en vez de 230 y 260. Esto se realizó para estudiar paralelamente dos tipos de
filler con un mismo contenido de cemento.
Con el diseño HCR-5 se lograron resistencias a la compresión de 11.1 MPa a los 7 días
y 17.0 MPa a los 28 días. Estos no son valores elevados, pero si se considera que
todos son áridos que se dosifican por primera vez y que el denominado filler de Pilón se
obtiene como desecho en la planta y que del mismo existen reservas en grandes
cantidades, entonces se puede valorar que los resultados son altamente satisfactorios.
Con el HCR-6 se ratificó lo planteado en el párrafo anterior ya que con un filler de
reconocido uso en dosificaciones las probetas fabricadas con esta dosificación dieron
resultados ligeramente superiores a los obtenidos con el filler de Pilón; estos fueron:
13.1 MPa a los 7 días y 18.7 MPa a los 28 días.

67

�Ing. Reinier Leyva Avila

En el anexo No 8 aparecen resumidos los componentes, parámetros y resultados de
cada uno de los diseños y en el anexo No 9 los resultados de la ruptura de todas las
probetas ensayadas.

68

�Ing. Reinier Leyva Avila

CONCLUSIONES.
1. Las litologías predominantes en la construcción del Túnel Conexión I y Conexión
II, son las peridotitas serpentinizadas y las serpentinitas.
2.

La arena de peridotita no cumple con algunos requisitos de la granulometría,
módulo de finura, peso específico corriente y absorción y cumple para material
más fino que el tamiz 200, según NC 251: 2013.

3. La grava de 19.1 mm del material del túnel cumple para la mayor parte de los
tamices normalizados, índice de triturabilidad, material más fino que el tamiz 200 y
el contenido de partículas de arcilla. Incumple el porciento de partículas planas y
alargadas.
4. Se obtuvieron resistencias a la compresión en probetas de HCH de 21.8 y 26.4
MPa a los 28 días, con contenidos de cemento, 350 y 400 Kg/m 3. En probetas de
HCR se obtuvieron resistencias a la compresión de 17.0 y 18.7 MPa,
incrementando el contenido de cemento a partir de los 260 Kg/m3.

69

�Ing. Reinier Leyva Avila

RECOMENDACIONES.
1. Continuar dando seguimiento a estas investigaciones tomando en cuenta el avance
del trasvase en su construcción y el incremento sostenido del volumen de estos
materiales para lograr implementar definitivamente el empleo de los áridos de
peridotitas serpentinizadas en las obras constructivas.
2. Investigar con más presión las mezclas de áridos del pilón con los desechos de los
túneles para complementar las exigencias sobre los parámetros evaluados en los
áridos.
3. Adiestrar a los trabajadores que reciben el material de las excavaciones en las
escombreras, para separar en el acopio el material con mejores propiedades.
4. Preparar las explanaciones y el acceso a las actuales escombreras teniendo en
cuenta el uso que se le dará a estos desechos en el futuro.

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�Ing. Reinier Leyva Avila

RELACIÓN DE ANEXOS.
Anexo # 1
Tabla Nº 1. Resultados de la clasificación geotécnica de los Suelos, como GP, es decir
grava mal graduada.
Tabla Nº 2. Composición granulométrica Túnel Mayarí- Levisa Tramo II.
Gráfico Nº 1. Rango granulométrico Túnel Mayarí- Levisa Tramo II.
Tabla Nº 3. Propiedad físico-mecánica Escombrera Túnel Mayarí- Levisa Tramo II.
Anexo # 2
Tabla Nº 4. Resultados de la clasificación geotécnica de los suelos, como GP, es decir
grava mal graduada Escombrera Conexión I.
Tabla Nº 5. Composición granulométrica Escombrera Conexión I.
Gráfico Nº 2. Rango granulométrico Escombrera Conexión I.
Tabla Nº 6. Propiedad físico-mecánica de la Escombrera Conexión I.
Anexo # 3
Tabla Nº 7. Propiedades físicas del suelo Escombrera Conexión II.
Tabla Nº 8. Composición granulométrica Escombrera Conexión II.
Gráfico Nº 3. Rango granulométrico Escombrera Conexión II.
Tabla Nº 9. Propiedades físico-mecánicas de las rocas Escombrera Conexión II.
Anexo # 4
Tabla Nº 10. Propiedades físicas de los áridos. Granulometría de los áridos y grava
peridotita.
Anexo # 5
Tabla Nº 11. Propiedades físicas de los áridos. Arena del Molino Pilón y Arena de
Peridotita.

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�Ing. Reinier Leyva Avila

Anexo # 6
Tabla Nº11. Propiedades físicas del árido grueso. Grava 9.52 y 19,1 mm de Peridotita.
Anexo # 7
Tabla Nº 12. Propiedades físicas filler del molino Pilón.
Anexo # 8
Tabla Nº 13. Resultados de las dosificaciones.
Anexo # 9
Tabla Nº 14.Hormigón Convencional Hidráulico (HCH).
Anexo # 10
Tabla Nº 14. Dosificación de diferentes hormigones que se utiliza en los trasvases.

72

�Ing. Reinier Leyva Avila

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Trabajo de Diploma. Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa, 2006.
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NC 10: 1998 Geotecnia. Preparación de muestras de Suelos.
NC 19:1999 Geotecnia. Determinación del Peso Específico de los suelos.
NC 61: 2000 Geotecnia. Identificación y Descripción de Suelos (Examen Visual y
Ensayos.
NC 62:2000 Geotecnia. Determinación de la resistencia a la compresión axial en
especímenes de rocas.
NC 156: 2002 Geotecnia. Determinación del Peso Específico Natural.
NC 178: 2002 Áridos. Análisis Granulométrico.
NC 181: 2002 Áridos. Determinación del Peso Volumétrico. Método de Ensayo.
NC 182: 2002 Áridos. Determinación del Material más Fino que el tamiz de 0.074 mm
(200).

Método de Ensayo.

75

�Ing. Reinier Leyva Avila

NC 186: 2002 Arena. Peso Específico y Absorción de Agua. Método de Ensayo.
NC 188: 2002 Áridos Gruesos. Abrasión. Método de Ensayo.
NC 189: 2002 Áridos Gruesos. Determinación de Partículas planas y alargadas.
Método de Ensayo.
P(11)-2.04-05

Procedimiento

para

la

recepción,

preparación,

protección,

almacenamiento y/o disposición final de las muestras.
PONS H J; C. A. LEYVA R Y OTROS. 2011. Perspectivas de Cuba en la producción
de

materiales

refractarios

básicos.

2011.

Monografía.

Disponible

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http://www.monografias.com/trabajos-pdf2/perspectivas-cuba-produccion-materialesrefractarios.pdf
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Geociencias, 4: 18-32.

76

�Ing. Reinier Leyva Avila

SIGLAS UTILIZADAS:
1- (RAUDAL) Empresa de Investigaciones y Proyectos Hidráulicos.
2- (ENIA ) Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas.
3- (ESI DIP) Empresa de Servicios Ingenieros Dirección Integrada de Proyectos.
4- (HCH) Hormigón Convencional Hidráulico.
5- (HCR) Hormigón Compactado con Rodillo.
6- (ECOH) Empresa Constructora de Obras Hidráulicas.

77

�Ing. Reinier Leyva Avila

PROPIEDADES FÍSICO-MECÁNICAS DE LOS SUELOS Y ROCAS UTILIZADAS.
 s - Peso Específico de los Suelos (Partículas sólidas) (adimensional).
 Nat - Humedad Natural (%).
 f - Peso Específico Húmedo (Densidad Húmeda, kN/m3).
 d - Peso Específico Seco (Densidad Seca, kN/m3).
 e - Relación de Vacíos (adimensional).
 S - Saturación (%).
 s - Peso Específico de los Suelos (Partículas sólidas) (adimensional).
 s - Peso Específico de los Suelos (Partículas sólidas) (adimensional).
 Kab- Coeficiente de ablandamiento.
 Sat - Peso Específico Saturado (Densidad Saturada, kN/m 3).
 GP- Grava mal graduada.
 ML-Limo con arena.
 S - Saco.

78

�Anexo 1

7
54
55
57
56
56
77
64
66
80
75
69
54
75
62
59
60
81
72
66
79
20
54
81
65

%
8
8
5
7
7
10
12
11
11
9
16
7
8
9
12
10
7
12
12
12
12
20
5
16
10

s

Clasificación

Finos (Limo + Arcilla) (&lt;
0.075 mm)

Arena ( ≥ 0.075 y &lt; 4.75
mm)

Piedra ( ≥ 152,4 mm )

Profundidad (m)

Tipo

No

Punto de muestreo
(Identificación)

Registro

1
2
3 4
5
6
Escombrera Túnel Mayarí-Levisa Tramo II.
18-306 P-1 1 S Superficie 37
18-307 P-2 1 S Superficie 39
18-308 P-3 1 S Superficie 33
18-309 P-4 1 S Superficie 36
18-310 P-5 1 S Superficie 32
18-311 P-6 1 S Superficie 7
18-312 P-7 1 S Superficie 24
18-313 P-8 1 S Superficie 20
18-314 P-9 1 S Superficie 8
18-315 P-10 1 S Superficie 5
27-430 P-21 1 S Superficie 22
27-431 P-22 1 S Superficie 38
27-432 P-23 1 S Superficie 15
27-433 P-24 1 S Superficie 25
27-434 P-25 1 S Superficie 29
27-435 P-26 1 S Superficie 32
27-436 P-27 1 S Superficie 6
27-437 P-28 1 S Superficie 14
27-438 P-29 1 S Superficie 21
27-439 P-30 1 S Superficie 7
No Observaciones
(n)
20
Valor Mínimo
(x-)
5
Valor Máximo
(x+)
39
Valor Promedio
(x)
23

Grava (≥ 4.75 y &lt;152,4 mm)

Granulometría

Muestra

9

10

11

1
1
3
1
2
4
1
3
3
4
2
0
1
1
2
1
1
2
1
2
20
0
4
2

2,65
2,64
2,63
2,63
2,65
2,65
2,63
2,65
2,65
2,62
2,66
2,65
2,64
2,65
2,63
2,62
2,63
2,67
2,63
2,65
20
2,62
2,67
2,64

GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
-

Tabla Nº 1 Resultados de la clasificación geotécnica de los suelos, como GP, es decir grava
mal graduada.

�Composición Granulométrica.
Tamices / Abertura en mm / % que Pasa

Grava (≥ 4.75 y &lt;152,4 mm)

Arena ( ≥ 0.075 y &lt; 4.75 mm)

Finos (Limo + Arcilla) (&lt; 0.075 mm)

1

1

37 30 10 10

4

54

8

1

9

6

4

3

2

2

2

1

39 31 11 10

3

55

5

1

15

10

7

5

4

4

3

3

33 29 12

8

8

57

7

3

11

8

7

6

5

4

3

1

36 34 11

5

6

56

7

1

17

12

8

6

4

4

3

2

32 31 10

7

8

56

10

2

25

23

16

11

8

6

5

4

4

7

21 22 25

9

77

12

4

25

17

14

12

9

8

7

5

2

1

24 28 10 21

5

64

11

1

25

20

20

14

10

6

5

4

3

3

20 23 21 16

6

66

11

3

43

29

20

19

12

8

6

5

4

3

3

8

22 27 23

8

80

9

3

53

40

34

29

20

13

9

7

6

4

4

5

26 16 19

14

75

16

4

45

33

21

18

13

9

6

4

3

2

2

2

22 22 23 15

9

69

7

2

33

25

17

15

12

8

5

2

1

1

0

0

38 22 16 10

6

54

8

0

20

20

20

20

20

20

20

20 20 20 20

20

20

20 20 20 20

20

20

20

20

152,40

127,00

101,60

76,200

50,800

38,100

25,000

19,000

9,5200

18-306

P-1

1

S

Superficie 100 100 100

78

63

47

40

33

28

23

18

13

12

18-307

P-2

1

S

Superficie 100 100 100

76

61

46

38

30

25

19

13

9

18-308

P-3

1

S

Superficie 100 100 100

87

67

48

43

38

32

26

21

18

18-309

P-4

1

S

Superficie 100 100 100

81

64

46

38

30

25

19

16

14

18-310

P-5

1

S

Superficie 100 100 100

86

68

49

43

37

32

27

23

20

18-311

P-6

1

S

Superficie 100 100 100 100

93

87

80

72

61

50

32

18-312

P-7

1

S

Superficie 100 100 100

87

76

65

57

48

43

38

18-313

P-8

1

S

Superficie 100 100 100

91

80

69

63

57

46

36

18-314

P-9

1

S

Superficie 100 100 100 100

92

83

77

70

56

18-315

P-10

1

S

Superficie 100 100 100 100

95

90

79

69

61

27-430

P-21

1

S

Superficie 100 100 100

88

78

68

62

56

27-431

P-22

1

S

Superficie 100 100 100

70

62

55

48

41

N Observaciones (n)

20

20

20

20

20

20

Curva Mínima

100 100 100

4

10 20 40 60 140 200

Gravilla ( ≥ 4.75 y &lt; 19,0mm )

2

3/4" 3/8"

Piedra 19 (≥ 19,0 y &lt; 38,1 mm )

3

1"

Macadan ( ≥ 38,1 y &lt; 76,2 mm )

4

1.5"

Rajoncillo ( ≥ 76,2 y &lt; 152,4 mm)

0,0750

6

2"

Piedra ( ≥ 152,4 mm )

0,1500

Grava (≥ 4.75 y
&lt;152,4 mm)

9

3"

254,00

4"

381,00

5"

0,2500

990,60

6"

0,4250

&gt; 990.6

10"

0,8500

15"

2,0000

39"

Granulometría (%)

4,7500

&gt;
39"

Profundidad (m)

Tipo

o

N

Punto de muestreo
(Identificación)

Registro

Muestra

Escombrera Túnel Mayarí- Levisa Tramo II.

o

(x-)

20

70

61

46

38

30

25

19

13

9

9

6

4

2

1

1

0

0

39 31 11 10

3

55

6

0

95

90

80

72

61

53

40

34

29

20

13

9

7

6

4

4

5

23 19 19

14

75

16

4

78

66

58

50

41

33

24

19

16

12

8

5

4

3

2

2

22 28 17 14

7

88

10

2

Curva Máxima

(x+)

100 100 100 100

Curva Promedio

(x)

100 100 100

90

Tabla Nº 2. Composición granulométrica Túnel Mayarí- Levisa Tramo II.

�Gráfico de Rango Granulométrico.

20

100

4

1

"
1

4

3

10 15

6

39

90
80
70

Curva Máxima

% que pasa

60
50
40

Curva Promedio

30
Curva Mínima

20

100,0
100

254,0
381,0

152,4

10,0
10

76,2

0,425 1,0
1
Diámetro ( mm )

19,0
25,0
38,1

0,1
0,1

4,75

0,0 0,002 0,0050,010
0,0
0,001

2,0

0

0,075

10
1000,0
1000

Grava (≥ 4.75 y &lt;152,4 mm) (%)

Curva

Fino (Arcilla + Limo) (&lt; 0.075 mm) (%)

Arena ( ≥ 0.075 y &lt; 4.75 mm) (%)

Gravilla

P.19

Mcdan

Rjcillo

Piedra (≥152,4mm)(%)

Máx.

4

16

14

19

19

23

5

Mín.

0

6

3

10

11

31

39

10

7

14

17

28

22

Prom. 2

Gráfico Nº 1. Rango granulométrico Túnel Mayarí- Levisa Tramo II.

�Saturada

Precons 2005

Seca

Tabla adaptada
de Duncan y
Jennings

sat

Por Kab

S

Dureza

n

FKP

e

Absorción

d

Dureza

Kab

f

Coef. Abland.

nat

kN/m3

Profundidad
(m)

Tipo

o

N

Punto de muestreo
(Identificación)

egistro

Resistencia a la
compresión

Peso Específico Natural

Muestra

%

5,8

18

25,2

28,0

20,4

0,73

0,82

2,8

Ablandable

Blanda

Media

RI

Superficie 2,66 0,64 0,43 24,69 24,58 0,06
Superficie 2,65 0,59 0,64 24,91 24,75 0,05

4,7

35

25,2

28,1

18,7

0,66

1,03

2,8

Ablandable

Blanda

Media

RI

Superficie 2,64 0,53 0,59 25,14 24,99 0,04

3,6

42

25,3

22,6

14,2

0,63

1,45

2,3

RI

Superficie

5,9

22

25,0

8,6

0,85

1,78

1

Ablandable
No
Ablandable

Blanda
Muy
Blanda

Media

2,65 0,60 0,53 24,56 24,43 0,06

Blanda

4,0

38

25,1

17,7

0,66

1,56

2,7

Blanda

Media

2,62 0,59 0,78 24,96 24,77 0,04

3,8

52

25,1

29,5

0,84

1,75

3,5

Blanda

Media

2,63 0,48 0,59 24,70 24,56 0,05

4,8

31

25,0

27,5

0,99

1,34

2,8

Blanda

Media

2,67 0,37 0,48 24,93 24,81 0,06

5,2

23

25,3

24,7

0,89

0,84

2,8

Blanda

Media

21,6

0,81

1,28

2,7

Ablandable
No
Ablandable
No
Ablandable
No
Ablandable
No
Ablandable

Blanda

Media

20,6

0,74

1,48

2,8

0,77

1,29

Blanda
Muy
Blanda

Media

11,6

Ablandable
No
Ablandable

Blanda

23,0

0,62

0,96

Media

0,77

1,10

Blanda

Blanda

31,2

0,90

1,09

3,5

Ablandable
No
Ablandable
No
Ablandable

Blanda

16,1

Blanda

Media

20

20

20

20

-

-

-

%

%

kN/m3

%

s

MPa

Escombrera Túnel Levisa - Mayarí
18-316

P-11

1

RI

18-317

P-12

1

18-318
18-319

P-13
P-14

1
1

18-320

P-15

1

RI

Superficie 2,63 0,78 0,60 24,91 24,76 0,04

18-321

P-16

1

RI

Superficie

10,2
26,9
35,1

18-322

P-17

1

RI

Superficie

18-323

P-18

1

RI

Superficie

18-324

P-19

1

RI

Superficie

2,63 0,92 0,37 25,09 25,00 0,03

3,1

31

25,3

18-325

P-20

1

RI

Superficie 2,65 0,42 0,92 25,20 24,97 0,04

3,8

61

25,3

27-440

P-31

1

RI

Superficie

2,66 0,45 0,25 25,32 25,26 0,03

3,1

21

25,6

RI

Superficie 2,64 0,47 0,24 23,83 23,77 0,09

8,1

7

24,6

2,65 0,20 0,42 25,18 25,07 0,04

3,6

30

25,4

2,63 0,47 0,23 24,25 24,19 0,07

6,2

9

24,8

20

20

20

20

7

27-441

P-32

1

27-442

P-33

1

RI

Superficie

27-443

P-34

1

RI

Superficie

No de observaciones (n)

20

20

20

20

20

20

27,8
27,6
26,7
27,9
15,1
36,8
20,9
34,6

1,5
3,7
2,1

Valor Mínimo

(x-)

24,37

10,2

8,6

0,62

0,66

1,02

-

-

-

Valor Máximo

(x+)

2,67 0,98 0,92 25,52 25,34 0,11 10,0 61 25,66

36,8

31,2

0,99

1,91

3,68

-

-

-

Valor Promedio

(x)

2,64 0,58 0,53 24,71 24,58 0,06 5,23 29 25,09

26,2

20,6

0,78

1,27

2,62

-

-

-

2,62 0,18 0,23 23,59 23,39 0,03 3,08

Tabla Nº 3. Propiedades físico-mecánicas Escombrera Túnel Mayarí- Levisa Tramo II.

���Anexo 2

s

Clasificación

Finos (Limo + Arcilla) (&lt;
0.075 mm)

Arena ( ≥ 0.075 y &lt; 4.75
mm)

Piedra ( ≥ 152,4 mm )

Profundidad (m)

Tipo

No

Punto de muestreo
(Identificación)

Registro

Grava (≥ 4.75 y &lt;152,4
mm)mm

Granulometría

Muestras

%
1
2
3
4
Conexión I
27-458 P-1 1
S
27-459 P-2 1
S
27-460 P-3 1
S
27-461 P-4 1
S
27-462 P-5 1
S
27-463 P-6 1
S
27-464 P-7 1
S
27-465 P-8 1
S
27-466 P-9 1
S
27-467 P-10 1
S
0
N Observaciones (n)
Valor Mínimo
Valor Máximo
Valor Promedio

5

6

7

8

9

10

11

Superficie
Superficie
Superficie
Superficie
Superficie
Superficie
Superficie
Superficie
Superficie
Superficie

0
0
3
0
4
8
5
0
0
5

88
80
80
86
73
68
80
80
78
72

11
17
15
12
22
23
14
17
20
21

1
3
2
2
1
1
1
3
2
2

2,64
2,62
2,63
2,63
2,64
2,62
2,63
2,62
2,64
2,64

GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP
GP

10

10

10

10

10

-

0
8
3

68
88
78

11
23
17

1
3
2

2,62
2,64
2,63

-

(x-)
(x+)
(x)

Tabla Nº 4. Resultados de la clasificación geotécnica de los suelos, como GP, es decir grava
mal graduada Escombrera Conexión I.

�Muestra

Tamices / Abertura en mm / % que Pasa

&gt; 990.6

990,60

381,00

254,00

152,40

127,00

101,60

76,200

50,800

38,100

25,000

19,000

9,5200

4,7500

2,0000

0,8500

0,4250

0,2500

0,1500

0,0750

Rajoncillo ( ≥ 76,2 y &lt; 152,4 mm)

Macadan ( ≥ 38,1 y &lt; 76,2 mm )

Piedra 19 (≥ 19,0 y &lt; 38,1 mm )

Gravilla ( ≥ 4.75 y &lt; 19,0mm )

Grava (≥ 4.75 y &lt;152,4 mm)

Arena ( ≥ 0.075 y &lt; 4.75 mm)

Finos (Limo + Arcilla) (&lt; 0.075 mm)

S

Superficie

100

100

100

100

100

76

55

48

42

34

27

17

15

12

9

7

5

3

2

1

0

52

14

17

5

88

11

1

27-459

P-2

1

S

Superficie

100

100

100

100

100

98

92

77

63

52

44

37

27

20

15

12

9

7

5

3

0

23

25

15

17

80

17

3

27-460

P-3

1

S

Superficie

100

100

100

100

97

90

88

79

72

62

49

35

25

17

13

10

7

5

4

2

3

18

17

27

18

80

15

2

27-461

P-4

1

S

Superficie

100

100

100

100

100

93

78

69

56

45

32

29

19

14

10

9

7

5

3

2

0

31

24

16

15

86

12

2

27-462

P-5

1

S

Superficie

100

100

100

100

96

92

87

76

70

66

58

43

35

23

15

10

4

3

1

1

4

20

10

23

20

73

22

1

27-463

P-6

1

S

Superficie

100

100

100

100

92

86

75

68

57

46

41

39

33

24

16

9

6

4

3

1

8

24

22

7

15

68

23

1

27-464

P-7

1

S

Superficie

100

100

100

100

95

84

73

71

65

53

42

28

21

15

9

7

4

2

2

1

5

24

18

25

13

80

14

1

27-465

P-8

1

S

Superficie

100

100

100

100

100

93

81

68

59

44

37

30

26

20

17

14

10

8

5

3

0

32

24

14

10

80

17

3

27-466

P-9

1

S

Superficie

100

100

100

100

100

97

89

79

62

51

46

35

30

22

28

13

7

5

4

2

0

21

28

16

13

78

20

2

27-467

P-10

1

S

Superficie

100

100

100

100

95

89

82

76

67

59

48

39

31

23

17

9

7

4

2

2

5

19

17

20

16

72

21

2

N Observaciones (n)

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10

10 10

10

10

10

10

10

10

Curva Mínima

(x-)

100

100

100

100

92

76

55

48

42

34

27

17

15

12

9

7

4

2

1

1

8

44

14

17

5

80

11

1

Curva Máxima

(x+)

100

100

100

100

100

98

92

79

72

66

58

43

35

24

28

14

10

8

5

3

0

21

13

23

19

76

21

3

Curva Promedio

(x)

100

100

100

100

98

90

80

71

61

51

42

33

26

19

15

10

7

5

3

2

2

27

20

18

14

81

17

2

39"

15"

10"

6"

5"

4"

3"

2"

1.5"

1"

3/4"

3/8"

4

10

20

40

60

140 200
Piedra ( ≥ 152,4 mm )

Profundidad (m)

1

o

P-1

Punto de muestreo
(Identificación)

27-458

Registro

Tipo

Grava (≥ 4.75 y
&lt;152,4 mm)

N

&gt;
39"

Granulometría (%)

Conexión I

o

Tabla Nº 5. Composición granulométrica Escombrera Conexión I.

�10

100

"
3

"
1

4

"
6

"
10

254,0

40

152,4

200

"
15

"
39

90
80
70

Curva Máxima

% que pasa

60
50
40

Curva Promedio
Curva Mínima

30
20

0,425

1,0
1

10,0
10

100,0
100

381,0

0,1
0,1

76,2

Diámetro ( mm )

38,1

0,0
0,010

25,0

0,005

19,0

0,002

4,75

0,0
0,001

2,0

0

0,075

10
1000,0
1000

Grava (≥ 4.75 y &lt;152,4 mm) (%)
Fino
(Arcilla + Limo) (&lt; 0.075 mm) (%)
3
Máx.
1
Mín.
2
Prom.

Curva

Arena
( ≥ 0.075 y &lt; 4.75 mm) (%)
21
11
17

Gráfico Nº 2. Rango granulométrico Escombrera Conexión I.

Gravilla
19
5
14

P.19 Mcdan
23
13
17
14
18
20

Rjcillo
21
44
27

Piedra
(≥152,4mm)(%)
0
8
2

�Propiedades Físico-Mecánicas de las Rocas.

Seca

Satu
rada

Precons 2005

sat

Tabla adaptada
de Duncan y Jennings

S

Muy Blanda

Blanda

Ablandable

Blanda

Blanda

Ablandable

Blanda

Media

Por Kab

n

Dureza

e

Absorción

d

Coef. Abland.

f

Dureza

FKP

Kab

kN/m3

Tipo

o

nat

N

Punto de muestreo
(Identificación)

Registro

Resistencia
a la
compresión

Peso Específico Natural

Muestra

%

Superficie

2,64

1,41

1,03 24,96 24,71

0,05

4,7

55

25,2

10,2

9,2

0,90

1,96

1,02

No Ablandable

1,03

0,95 23,49 23,27

0,12

10,4 22

24,3

18,7

6,8

0,37

1,62

1,87

21,0

7,3

0,35

2,64

2,1

0,23

s

%

kN/m3

%

%

MPa

Conexión I
27-468

P-11

1

RI

27-469

P-12

1

RI

Superficie

2,65

27-470

P-13

1

RI

Superficie

2,64

1,39

1,02 23,58 23,34

0,11

9,7

25

24,3

0,84

0,87 24,99 24,77

0,05

4,5

49

25,2

24,5

5,6

1,37

2,45

Ablandable

Blanda

Media

0,95 24,93 24,70

0,05

4,8

50

25,2

19,3

13,4

0,69

1,42

1,93

Ablandable

Blanda

Blanda

5

5

5

5

5

5

5

5

5

-

-

-

27-471

P-14

1

RI

Superficie

2,65

27-472

P-15

1

RI

Superficie

2,64

0,93

5

5

No Observaciones(n)

5

5

5

Valor Mínimo

(x-)

2,64

0,84

0,87 23,49 23,27

0,05

4,53 22

24,29

10,2

5,6

0,23

1,37

1,02

-

-

-

Valor Máximo

(x+)

2,65

1,41

1,03 24,99 24,77

0,12

10,4 55

25,22

24,5

13,4

0,90

2,64

2,45

-

-

-

Valor Promedio

(x)

2,64

1,12

0,96 24,39 24,16

0,07

6,81 40

24,82

18,7

8,5

0,51

1,80

1,87

-

-

-

Tabla Nº 6. Propiedades físico-mecánicas de la Escombrera Conexión I.

�Anexo 3

Piedra ( ≥ 152,4 mm )

Grava (≥ 4.75 y &lt;152,4 mm)

Arena ( ≥ 0.075 y &lt; 4.75 mm)

Finos (Limo + Arcilla) (&lt; 0.075 mm)

Profundidad (m)

Tipo

o

N

Punto de muestreo
(Identificación)

Registro

6

7

8

9

s

Clasificación

Granulometría
Muestra

%
1

2

3

4

5

10

11

Escombrera Conexión II
43-744

P-61

1

S

Superficie 28

59

12

1

2,63 GP

43-745

P-62

1

S

Superficie 33

51

17

0

2,62 GP

43-746

P-63

1

S

Superficie 40

52

8

0

2,64 GP

43-747

P-64

1

S

Superficie 35

56

9

1

2,64 GP

43-748

P-65

1

S

Superficie 20

70

8

2

2,66 GP

43-749

P-66

1

S

Superficie 15

74

10

1

2,63 GP

43-750

P-67

1

S

Superficie 11

76

12

1

2,61 GP

43-751

P-68

1

S

Superficie 14

71

14

1

2,64 GP

43-752

P-69

1

S

Superficie 18

71

10

1

2,64 GP

43-753

P-70

1

S

Superficie 13

77

9

1

2,63 GP

43-754

P-71

1

S

Superficie 15

76

8

1

2,62 GP

43-755

P-72

1

S

Superficie 35

54

10

1

2,64 GP

43-756

P-73

1

S

Superficie 29

60

10

1

2,63 GP

43-757

P-74

1

S

Superficie 17

73

9

1

2,62 GP

43-758

P-75

1

S

Superficie 29

59

11

1

2,64 GP

43-759

P-76

1

S

Superficie 13

70

16

1

2,64 GP

43-760

P-77

1

S

Superficie 12

75

11

2

2,64 GP

43-761

P-78

1

S

Superficie

7

81

10

2

2,62 GP

43-762

P-79

1

S

Superficie

9

76

14

1

2,64 GP

43-763

P-80

1

S

Superficie

7

66

27

0

2,63 GP

20

20

20

20

20

-

0

N Observaciones (n)
Valor Mínimo
Valor Máximo
Valor Promedio

(x-)
(x+)
(x)

7

51

8

0

2,61

-

40

81

27

2

2,66

-

20

67

12

1

2,63

-

Tabla Nº 7. Propiedades físicas del suelo Escombrera Conexión II.

�Tamices / Abertura en mm / % que Pasa

50,800

38,100

25,000

19,000

9,5200

4,7500

2,0000

0,8500

0,4250

0,2500

0,1500

0,0750

Piedra ( ≥ 152,4 mm )

Grava (≥ 4.75 y &lt;152,4 mm)

Arena ( ≥ 0.075 y &lt; 4.75 mm)

Finos (Limo + Arcilla) (&lt; 0.075 mm)

72

62

54

46

39

32

26

22

19

13

8

5

3

3

1

1

28 26 14 10

9

59

12

1

43-746

P-63

1

S

Superficie 100 100 100

70

60

50

42

33

29

24

18

15

13

8

5

3

2

1

1

0

40 27

8

9

7

52

8

0

43-747

P-64

1

S

Superficie 100 100 100

75

65

56

45

35

32

29

22

17

14

9

6

4

3

2

1

1

35 30

6

12

8

56

9

1

43-748

P-65

1

S

Superficie 100 100 100

88

80

68

54

40

36

29

25

19

15

10

7

5

4

3

2

2

20 40 11 10

9

70

8

2

43-749

P-66

1

S

Superficie 100 100 100

92

85

74

61

50

42

34

27

18

14

11

9

8

6

4

2

1

15 35 16 16

7

74

10

1

43-750

P-67

1

S

Superficie 100 100 100 100

89

77

65

51

45

32

26

21

16

13

10

8

6

5

3

1

11 38 19 11

8

76

12

1

43-752

P-69

1

S

Superficie 100 100 100

91

82

75

62

57

46

31

23

19

13

11

8

6

5

4

2

1

18 25 26 12

8

71

10

1

43-753

P-70

1

S

Superficie 100 100 100 100

87

73

62

51

41

31

19

15

14

10

6

4

3

2

1

1

13 35 20 16

6

77

9

1

43-754

P-71

1

S

Superficie 100 100 100 100

85

73

50

43

37

30

25

17

13

9

7

6

4

3

2

1

15 42 13 13

8

76

8

1

43-755

P-72

1

S

Superficie 100 100 100

75

65

54

46

39

34

29

21

18

15

10

7

4

3

2

1

1

35 26

11

8

54

10

1

43-760

P-77

1

S

Superficie 100 100 100

94

88

76

65

52

42

35

27

22

16

13

8

6

5

4

3

2

12 36 17 13

9

75

11

2

43-761

P-78

1

S

Superficie 100 100 100 100

93

84

70

64

58

46

33

24

18

12

10

9

7

5

4

2

7

29 18 22 12

81

10

2

43-762

P-79

1

S

Superficie 100 100 100 100

91

85

73

67

52

47

36

25

21

15

11

8

6

5

3

1

9

24 20 22 10

76

14

1

43-763

P-80

1

S

Superficie 100 100 100 100

93

85

76

66

57

48

42

38

32

27

18

11

6

3

2

0

7

27 18 10 11

66

27

0

20

20

20

20

20

20

20

20 20 20 19 15

20

16

20

7

52

8

0

26 19 10 11

66

25

2

87

12

1

Profundidad (m)

o

N Observaciones (n)
Curva Mínima

20
(x-)

20

4"

3"

2"

1.5"

1"

3/4" 3/8"

20

20

20

20

20

20

20

20

20

20

20

100 100 100

4

10

20

40

60 140 200

9

70

60

50

42

33

29

24

18

15

12

8

5

3

2

1

0

0

40 27

93

85

76

67

58

48

42

38

32

27

18

11

7

5

4

2

7

80

70

59

50

43

35

27

22

18

13

9

6

4

3

2

1

20 30 15 13

Curva Máxima

(x+)

100 100 100 100

Curva Promedio

(x)

100 100 100

90

Tabla Nº 8. Composición granulométrica Escombrera Conexión II.

8

9

Gravilla ( ≥ 4.75 y &lt; 19,0mm )

76,200

82

5"

Piedra 19 (≥ 19,0 y &lt; 38,1 mm )

101,60

Superficie 100 100 100

6"

Macadan ( ≥ 38,1 y &lt; 76,2 mm )

127,00

S

10"

Rajoncillo ( ≥ 76,2 y &lt; 152,4 mm)

152,40

1

o

P-61

Punto de muestreo
Identificación)

43-744

Registro

254,00

990,60

Grava (≥ 4.75 y
&lt;152,4 mm)

381,00

15"

Tipo

39"

Granulometría (%)

N

&gt;
39"

&gt; 990.6

Muestra

9

�Gráfico de Rango Granulométrico.
200

40

10

"
1

4

"
3

"
6

"
10

"
15

"
39

100
90
80
70
Curva Máxima

% que pasa

60
50
40
30

Curva Mínima

Curva Promedio

20

100,0
100

381,0

10,0
10

254,0

1,0
1
Diámetro ( mm )

152,4

0,425

76,2

0,1
0,1

38,1

0,0
0,010

25,0

0,005

19,0

0,002

4,75

0,0
0,001

2,0

0

0,075

10
1000,0
1000

Grava (≥ 4.75 y &lt;152,4 mm) (%)
Curva
Máx.
Mín.
Prom.

Fino
(Arcilla + Limo) (&lt; 0.075 mm) (%)
2
0
1

Arena
( ≥ 0.075 y &lt; 4.75 mm) (%)
25
8
12

Gráfico Nº 3. Rango granulométrico Escombrera Conexión II.

Gravilla
11
7
9

P.19
10
9
13

Mcdan
9
8
15

Rjcillo
26
27
30

Piedra (≥152,4mm)(%)
7
40
20

�Satu
rada

PreconsII 2005

Seca

Tabla adaptada
de Duncan y
Jennings

sat

Por Kab

S

Dureza

n

FKP

e

Absorción

d

Dureza

Kab

f

Coef. Abland.

nat

kN/m3

Profundidad (m)

Tipo

o

N

Punto de muestreo
(Identificación)

Registro

Resistencia a
la
compresión

Peso Específico Natural

Muestra

%

38-659

P-41

1

RI

Superficie

2,67

2,14 2,06 23,72 23,24

0,13

11,2

43

24,3

14,0

11,1

0,79

3,98

1,40

No Ablandable

Muy Blanda

Blanda

38-660

P-42

1

RI

Superficie

2,64

1,40 1,35 24,75 24,42

0,06

5,7

59

25,0

53,2

36,4

0,69

1,71

5,32

Ablandable

Blanda

Media

38-662

P-44

1

RI

Superficie

2,65

1,55 1,63 24,53 24,14

0,08

7,1

56

24,8

20,0

18,5

0,92

2,17

2,01

No Ablandable

Blanda

Media

38-663

P-45

1

RI

Superficie

2,62

1,41 1,35 24,09 23,77

0,08

7,5

44

24,5

43,6

39,9

0,91

1,93

4,36

No Ablandable

Blanda

Media

38-664

P-46

1

RI

Superficie

2,65

2,12 2,16 23,33 22,84

0,14

12,1

41

24,0

25,6

13,4

0,52

1,82

2,56

Ablandable

Muy Blanda

Blanda

38-665

P-47

1

RI

Superficie

2,64

2,63 2,46 22,54 22,00

0,18

15,0

37

38-666

P-48

1

RI

Superficie

2,63

1,34 1,34 24,09 23,77 0,09

7,8

41

38-667

P-49

1

RI

Superficie

2,63

1,42 1,34 24,48 24,16

0,07

6,3

52

24,8

17,1

15,3

0,90

2,16

1,71

No Ablandable

Muy Blanda

Blanda

38-668

P-50

1

RI

Superficie

2,64

1,17 1,17 24,75 24,46

0,06

5,5

53

25,0

36,9

26,6

0,72

1,70

3,69

Ablandable

Blanda

Media

38-669

P-51

1

RI

Superficie

2,63

2,08 2,07 23,76 23,28

0,11

9,7

50

24,2

11,6

9,4

0,81

3,66

1,16

No Ablandable

Muy Blanda

Blanda

38-671

P-53

1

RI

Superficie

2,64

1,48 1,53 24,27 23,90

0,08

7,7

49

24,7

34,6

27,3

0,79

2,25

3,46

No Ablandable

Blanda

Media

38-672

P-54

1

RI

Superficie

2,63

2,12 2,12 23,25 22,77

0,13

11,7

42

23,9

21,7

17,4

0,80

3,78

2,17

No Ablandable

Blanda

Media

38-673

P-55

1

RI

Superficie

2,66

1,53 1,35 23,84 23,52

0,11

9,8

33

24,5

24,6

18,7

0,76

2,68

2,46

No Ablandable

Blanda

Media

38-674

P-56

1

RI

Superficie

2,62

1,44 1,73 23,92 23,51

0,09

8,5

49

24,3

13,7

10,9

0,80

2,60

1,37

No Ablandable

Muy Blanda

Blanda

38-675

P-57

1

RI

Superficie

2,65

1,47 1,41 24,76 24,42

0,06

6,1

58

25,0

28,9

16,1

0,56

1,92

2,89

Ablandable

Blanda

Media

38-676

P-58

1

RI

Superficie

2,63

1,32 1,23 23,75 23,46

0,10

9,0

33

24,3

29,4

24,4

0,83

2,13

2,936

No Ablandable

Blanda

Media

s

%

%

kN/m3

%

MPa

Conexión II

No Observaciones(n)
Curva Mínima

(x-)

20

20

20

20

20

23,5
24,5

21,7
35,1

18,2
20,0

0,84
0,57

3,59
1,91

2,17
3,51

No Ablandable
Ablandable

Blanda
Blanda

Media
Media

20

20

20

20

20

20

20

20

20

-

-

-

2,62

0,98 1,07 22,54 22,00

0,05

4,67

33

23,47

11,6

9,4

0,52

1,43

1,16

-

-

-

Valor Máximo

(x+)

2,67

2,63 2,46 25,04 24,77

0,18

15,0

59

25,23

53,2

39,9

0,93

3,98

5,32

-

-

-

Valor Promedio

(x)

2,64

1,66 1,64 24,05 23,67

0,10

8,62

47

24,51

27,1

20,5

0,77

2,38

2,71

-

-

-

Tabla Nº 9. Propiedades físico-mecánicas de las rocas Escombrera Conexión II.

�Anexo 4
Arena Pilón
55-977

55-978

Tamiz

55-979

55-980

55-981

% Pasado

Grava 9.52 mm Peridotita
55-987

Promedio
Aritmético

Rango
Según
NC:251

Cumplimiento
de Rango
según NC:251

Tamiz

55-988

55-989

55-990

55-991

% Pasado

Promedio
Aritmético

Rango
Según
NC:251

Cumplimiento
de Rango
según NC:251

9,52
4,76

100
98

100
98

100
98

100
99

100
98

100
98

100
90-100

Cumple
Cumple

12,7
9,52

100
57

100
56

100
56

100
56

100
56

100
56

100
85-100

Cumple
Incumple

2,38

88

60

60

60

80

64

70-100

Incumple

4,76

52

52

52

52

52

52

15-35

Incumple

1,19

12

23

24

34

58

35

45-80

Incumple

2,38

14

16

14

14

16

15

0-10

Incumple

1,19

0

0

0

0

0

0

0-5

Incumple

Promedio
Aritmético

Rango
Según
NC:251

Cumplimiento
de Rango
según NC:251
Cumple

0,59

6

8

7

7

28

11

25-60

Incumple

0,297

2

2

2

2

6

3

10-30

Incumple

0,149

0

1

0

0

1

1

2-10

Incumple

Módulo
Finura

3,94

4,08

4,09

3,98

3,24

3,87

2,20-3,58

Incumple

Arena Peridotita
55-982

55-983

Tamiz

55-984

55-985

55-986

% Pasado

Grava 19.1 mm Peridotita

Promedio
Aritmético

55-992

Rango
Según
NC:251

Cumplimiento
de Rango
según NC:251

Tamiz

55-993

55-994

55-995

55-996

% Pasado

9,52

100

100

100

100

100

100

100

Cumple

25,4

100

100

100

100

100

100

100

4,76

99

100

98

98

98

99

90-100

Cumple

19

85

85

94

99

89

90

90-100

Cumple

2,38

60

70

58

60

60

62

70-100

Incumple

12,7

62

60

60

66

58

61

20-55

Incumple

1,19

26

26

22

22

24

24

45-80

Incumple

9,52

18

8

7

3

11

10

0-15

Cumple

0,59

10

5

7

7

8

7

25-60

Incumple

4,76

0

0

0

0

0

0

0-5

Cumple

0,297

4

2

2

2

3

3

10-30

Incumple

0,149

1

0

0

0

0

1

2-10

Incumple

Módulo
Finura

4,00

3,97

4,13

4,11

4,07

4,06

2,20-3,58

Incumple

Tabla Nº 10. Propiedades físicas de los áridos. Granulometría de los áridos y grava peridotita.

�Anexo 5

Peso Especifico (Gs) y Absorción de agua
Registro

Árido
Fino

Hum. Superf
%
55-977
2,1
55-978
1,9
Arena del
Molino
55-979
2,3
Pilón
55-980
1,5
55-981
1,8
Promedio Aritmético
1,92
55-982
55-983
Arena
55-984
Peridotita
55-985
55-986
Promedio Aritmético

3,5
3,2
2,9
3,4
3,6
3,32

Gs
Corriente
3
(g/cm )
2,36
2,41
2,37
2,42
2,42
2,40

Gs
Saturado
3
(g/cm )
2,50
2,53
2,51
2,54
2,55
2,53

2,29
2,23
2,22
2,26
2,25
2,25

2,40
2,36
2,36
2,38
2,37
2,38

Peso volumétrico

Mat. más
Gs Aparente Absorción
fino
Cont. Part.
3
(g/cm )
(%)
T-200 (%) Arcilla (%)
2,75
5,93
2,58
1,4
2,74
4,98
2,73
1,7
2,76
6,06
2,83
1,5
2,75
4,96
2,69
1,7
2,77
5,15
2,70
1,1
2,75
5,41
2,71
1,5
2,57
2,57
2,57
2,57
2,57
2,57

4,68
5,91
6,12
5,45
5,65
5,56

0,49
0,36
0,23
0,25
0,75
0,42

1,9
1,9
1,0
1,3
1,8
1,6

Peso Volum.Suelto
3
(kg/m )
1403
1393
1396
1373
1399
1393

Peso Volum.
Comp.
3
(kg/m )
1548
1554
1542
1523
1552
1544

Por Ciento
Huecos
(%)
35
36
35
37
36
36

1409
1398
1399
1369
1366
1388

1550
1535
1548
1539
1513
1537

32
31
30
32
33
32

Tabla Nº 11. Propiedades físicas de los áridos. Arena del Molino Pilón y Arena de Peridotita.

�Anexo 6
Peso Especifico (Gs) y Absorción de agua

Peso volumétrico
Por
Peso Volum. Ciento
Compactado Huecos
3
(%)
(kg/m )

55-987
55-988
Grava
55-989
9.52 mm
55-990
55-991
Promedio
Aritmético

30
31
32
30
33

2,38
2,35
2,35
2,32
2,33

2,47
2,44
2,45
2,43
2,43

2,61
2,60
2,61
2,59
2,60

3,74*
4,08
4,11
4,42
4,46

Mat. más
fino
Tamiz200
(%)
1,74
1,41
1,86
1,78
1,41

31

2,35

2,44

2,60

4,27

1,64

0,20

1236

1350

42

53

22,95

55-992
55-993
Grava
55-994
19,1 mm
55-995
55-996
Promedio
Aritmético

43
34
31
32
32

2,28
2,26
2,36
2,35
2,36

2,40
2,35
2,44
2,44
2,44

2,58
2,48
2,58
2,58
2,58

5,16*
3,95
3,58
3,74
3,55

1,19
1,11
1,06
1,15
1,57

0,15
0,11
0,11
0,16
0,22

1298
1268
1272
1271
1300

1395
1414
1399
1402
1404

39
37
41
40
40

54
45
46
32
38

31,32
33,51
35,67
34,91
33,77

34

2,32

2,41

2,56

3,70

1,22

0,15

1282

1403

40

43

33,83

Registro

Árido
Grueso

Abrasión
Gs
Gs
Gs
Absorción
(%)
Corriente Saturado Aparente
(%)
3
3
3
(g/cm )
(g/cm )
(g/cm )

Cont.
Part.
Arcilla
(%)

Peso
Volum.
Suelto
3
(kg/m )

0,11
0,13
0,30
0,29
0,16

1237
1237
1234
1236
1238

1347
1346
1356
1346
1357

Tabla Nº11. Propiedades Físicas Árido Grueso. Grava 9.52 y 19,1 mm de Peridotita.

Part. Planas
y Alargadas
(%)

Índice de
Triturabilidad
(%)

43
43
42
42
42

53
48
62
51
52

22,16
22,68
21,66
25,69
22,59

�Anexo 7

Granulometría (%)
Registro

Grava Arena Limo Arcilla

Plasticidad (%)
L.
Líquido

L.
Plástico

I.
Plástico

Peso Espec.
Sólidos

Clasificación

55-997

0

17

69

14

18

15

3

2,75

ML

55-998

0

16

72

12

18

15

3

2,73

ML

55-999

2

16

70

12

19

15

4

2,72

ML

P. Aritmético

1

16

70

13

18

15

3

2,73

ML

Tabla Nº 12. Propiedades físicas filler del molino Pilón.

�Anexo 7

Granulometría (%)
Registro

Grava Arena Limo Arcilla

Plasticidad (%)
L.
Líquido

L.
Plástico

I.
Plástico

Peso Espec.
Sólidos

Clasificación

55-997

0

17

69

14

18

15

3

2,75

ML

55-998

0

16

72

12

18

15

3

2,73

ML

55-999

2

16

70

12

19

15

4

2,72

ML

P. Aritmético

1

16

70

13

18

15

3

2,73

ML

Tabla Nº 12. Propiedades físicas filler del molino Pilón.

�Anexo 8
HORMIGON CONVENCIONAL HIDRAULICO (HCH)
Dosificación

Agua
Total Efectiva

Cemento
Relación
Arena
P-350 Agua-Cemento Peridotita

Arena
Pión

Gravas 19,1
Densidad
mm
Peridotita

Asentamiento
(cm)

Grava 9,52
mm
(Kg)

Filler
(Kg)

Resistencia
Compresión
7 días
28 días

HCH-1

268

189

350

0,54

686

-

900

1958

10

-

-

22,3

21,8

HCH-2

280

205

400

0,51

644

-

842

2091

9

-

-

26,7

26,4

HCH-3

249

200

350

0,57

-

882

756

2188

11

-

-

23,2

23,2

HCH-4

253

189

400

0,47

-

882

756

2227

5

-

-

31,8

31,4

HORMIGON COMPACTADO CON RODILLO (HCR)
HCR-5

202

136

260

0,52

616

654

2290

0

616

654

11,1

17,0

HCR-6

207

144

260

0,55

616

654

2944

0

616

654

13,1

18,7

Tabla Nº 13. Resultados de las dosificaciones.

�Anexo 9
Hormigón Convencional Hidráulico (HCH)
Dosificación

7 días

Promedio

28 días

Promedio Mpa

HCH-1

17,0

17,5

17,7

17,4

21,2

22,0

22,3

21,8

HCH-2

20,5

20,9

21,2

20,9

26,1

26,5

26,7

26,4

HCH-3

18,1

18,2

18,4

18,2

22,6

22,9

23,2

22,9

HCH-4

24,1

24,3

24,6

24,3

31,1

31,4

31,8

31,4

Hormigón Compactado con Rodillo (HCR)
HCR-5

10,6

11,3

11,4

11,1

17,2

16,6

17,2

17,0

HCR-6

13,5

12,7

13,2

13,1

19,1

18,4

18,6

18,7

HCH-1: Composición- 350 Kg/m3 de cemento P-350, arena y grava 19,1 mm de
rechazo del túnel.
HCH-2: Composición- 400 Kg/m3 de cemento P-350, arena y grava19,1 mm de
rechazo del túnel.
HCH-3: Composición- 350 Kg/m3 de cemento P-350, arena de Pilón y grava19,1 mm
de rechazo del túnel.
HCH-4: Composición- 400 Kg/m3 de cemento P-350, arena de Pilón y grava19,1 mm
de rechazo del túnel.
HCR-1: Composición- 260 Kg/m3 de cemento P-350, arena y grava 9,52 mm y 19,1
mm de rechazo del túnel., filler Pilón.
HCR-2: Composición- 260 Kg/m3 de cemento P-350, arena y grava 9,52 y 19,1 mm
de rechazo del túnel., filler zeolita.
Tabla Nº 14. Hormigón Convencional Hidráulico (HCH).

��Anexo 10
Tabla Nº 14. Dosificación de diferentes hormigones que se utiliza en los
trasvases.
a)
Hormigón premezclado 30 Mpa con Arena Pilón+Grava Pilón
Material
U/M
Cantidad
Asentamiento
Cemento
Kg/m3
450
18-22 cm
Arena Pilón
Kg/m3
980
Grava Pilón 3/4
Kg/m3
705
B2R9
Lts/m3
4,5
Agua
Lts/m3
180
b)
Hormigón 25 Mpa Piso con Arena Pilón+Grava Pilón
Material
U/M
Cantidad
Asentamiento
Cemento
Kg/m3
360
18-22 cm
Arena Pilón
Kg/m3
844
Grava Pilón 3/4
Kg/m3
951
B2R9
Lts/m3
1,69
Agua
Lts/m3
150
c)
Hormigón 15 Mpa Piso con Arena Pilón+Grava Pilón
Material
U/M
Cantidad
Asentamiento
Cemento
Kg/m3
280
12-16 cm
Arena Pilón
Kg/m3
821
Grava Pilón 3/4
Kg/m3
911
B2R9
Lts/m3
1,5
Agua
Lts/m3
150
d)
Hormigón premezclado 30 Mpa con Arena de Sagua+Grava Pilón
Material
U/M
Cantidad
Asentamiento
Cemento
Kg/m3
450
18-22 cm
Arena Pilón
Kg/m3
960
Grava Pilón 3/4
Kg/m3
705
B2R9
Lts/m3
4,5
Agua
Lts/m3
180

�e)
Hormigón premezclado 25 Mpa con Arena de Sagua+Grava Pilón
Material
U/M
Cantidad
Asentamiento
Cemento
Kg/m3
390
8-12 cm
Arena Pilón
Kg/m3
832
Grava Pilón 3/4
Kg/m3
938
B2R9
Lts/m3
2
Agua
Lts/m3
155
f)
Hormigón premezclado 20 Mpa con Arena de Sagua+Grava Pilón
Material
U/M
Cantidad
Asentamiento
Cemento
Kg/m3
350
8-12 cm
Arena Pilón
Kg/m3
891
Grava Pilón 3/4
Kg/m3
965
B2R9
Lts/m3
2
Agua
Lts/m3
150
j)
Hormigón premezclado 15 Mpa con Arena de Sagua+Grava Pilón
Material
U/M
Cantidad
Asentamiento
Cemento
Kg/m3
300
8-12 cm
Arena Pilón
Kg/m3
935
Grava Pilón 3/4
Kg/m3
1013
B2R9
Lts/m3
1,8
Agua
Lts/m3
130
k)
Hormigón premezclado 10 Mpa con Arena de Sagua+Grava Pilón
Material
U/M
Cantidad
Asentamiento
Cemento
Kg/m3
200
8-12 cm
Arena Pilón
Kg/m3
1209
Grava Pilón 3/4
Kg/m3
651
B2R9
Lts/m3
1,5
Agua
Lts/m3
160

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Estudio técnico sobre los materiales serpentiníticos del túnel Mayarí-Levisa para su empleo como áridos en hormigones</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa&#13;
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                    <text>TESIS

Evaluación de la calidad de las aguas para
consumo humano en el Sector Ancón Bajo
II. Municipio Maracaibo.

Irguin Alberto Bracho Fernández

�Página legal
Título de la obra: Evaluación de la calidad de las aguas para consumo humano en el
Sector Ancón Bajo II. Municipio Maracaibo, 65 pp. Editorial Digital Universitaria de
Moa, año.2015 -- ISBN:

1. Autor: Irguin Alberto Bracho Fernández
2. Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico ¨ Dr. Antonio Núñez
Jiménez¨
Edición: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Corrección: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Digitalización. Miguel Ángel Barrera Fernández
Institución de los autores: ISMM ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2015
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Ave Calixto García Iñeguez # 75, Rpto Caribe Moa 83329, Holguín Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://www.ismm.edu.cu/edum

�Instituto Superior Minero Metalúrgico
“Dr. Antonio Núñez Jiménez”
Facultad de Geología y Minería
Departamento de Geología

Evaluación de la calidad de las aguas para consumo
humano en el Sector Ancón Bajo II. Municipio Maracaibo.

Tesis en opción al título académico de Máster en Geología mención Geología
Ambiental

Autor: Ing. Irguin Alberto Bracho Fernández

Moa, 2015

�Instituto Superior Minero Metalúrgico
“Dr. Antonio Núñez Jiménez”

Facultad de Geología y Minería
Departamento de Geología

Evaluación de la calidad de las aguas para consumo
humano en el Sector Ancón Bajo II. Municipio Maracaibo.
Tesis en opción al título académico de Máster en Geología mención Geología
Ambiental

Autor: Ing. Irguin Alberto Bracho Fernández
Tutor: MsC. Moraima Fernández Rodríguez
Tutor: Dr. Giussepe Malandrino

Mayo 2015

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN………………………………………………………………….……
CAPÍTULO I- CARACTERÍSTICAS FÍSICO-GEOGRÁFICAS Y ECONÓMICAS
DE LA REGION………………………………………………………………………...
1.1. Situación geográfica.………………………………………………………….…..
1.2. Clima………………………………………………………………………………...
1.2.1. Precipitaciones……………………………………………………………..
1.3. Geología…………………………………………………………………………….
1.4. Condición actual del suelo……………………………………………….……….
1.5. Recursos Hídricos…………………………………………………………………
1.6. Embalses en Venezuela…………………………………………………………..
1.7. Hidrografía………………………………………………………………………….
1.8. Regiones hidrogeológicas en el país……………………………………………
1.8.1. Provincias y subprovincias hidrogeológicas…………………………….
CAPITULO II. METODOLOGÍA Y VOLUMEN DE LAS INVESTIGACIONES
DESARROLLADAS EN EL ÁREA DE ESTUDIO…………………………………..
2.1. Metodología de Trabajo………………………………………………………….
2.2. Identificación de las fuentes de abasto de aguas en la comunidad
campesina San Valentín, Sector Ancón Bajo II……………………………………..
2.3. Principales fuentes de contaminación…………………………………………..
2.4. Muestreo hidroquímico y análisis físico-químico………………………………
2.5. Descripción de los puntos de muestreo………………………………………...
2.5.1. Muestra1. Pozo Granja San Martín………………………………………
2.5.2. Muestra 2. Pozo Granja La Zeta…………………………………………
2.5.3. Muestra 3. Pozo Granja El Bosque………………………………………
2.5.4. Muestra 4. Pozo Granja Los Cascabeles………………………………..
2.5.5. Muestra 5. Pozo Granja San Benito……………………………………...
2.5.6. Muestra 6. Pozo Granja Monte Santo……………………………………
2.5.7. Muestra 7. Pozo Granja La Estancia…………………………………….
2.5.8. Muestra 8. Botellón de Agua……………………………………………...
2.5.9. Muestra 9. Tubería (Aducción)……………………………………………
2.5.10. Muestra10. Cañada Iragorry…………………………………………….
CAPÍTULO III- INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS OBTENIDOS........
3.1. Fuentes de abasto de aguas que consumen los habitantes en la
comunidad campesina San Valentín, Sector Ancón Bajo II, Parroquia Venancio
Pulgar, Municipio Maracaibo………………………………………………………….

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I

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3.2. Fuentes de contaminación que afectan la calidad de las aguas en el
sector……………………………………………………………………………………..
3.3. Propiedades físicas, químicas y bacteriológicas de las fuentes de abasto
de agua en la comunidad………………………………………………………………
3.3.1. Muestra1. Pozo Granja San Martín………………………….……………
3.3.2. Muestra 2. Pozo Granja La Zeta……………………………….…………
3.3.3. Muestra 3. Pozo Granja El Bosque………….……………………………
3.3.4. Muestra 4. Pozo Granja Los Cascabeles……………………….………
3.3.5. Muestra 5 Pozo Granja San Benito…….………………………………
3.3.6. Muestra 6. Pozo Granja Monte Santo…………………………………..
3.3.7. Muestra 7. Pozo Granja La Estancia…………………………………….
3.3.8. Muestra 8. Botellón de Agua……………………………………………..
3.3.9. Muestra 9. Tubería (Aducción)………….………………………………...
3.3.10. Muestra10. Cañada lragorry……….……………………………………
3.4. Medidas preventivas y correctoras para minimizar la contaminación que
posibiliten la accesibilidad de abasto de agua para consumo humano en la
comunidad……………………………………………………………………………….

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CONCLUSIONES……………………………………………………………………….

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RECOMENDACIONES………..……………………………………………………….

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS…………………………………………..………

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ANEXOS…………………………………………………………………………...........

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II

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

ÍNDICE DE FIGURAS
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Figura 1. Ubicación del sector Ancón Bajo II…………………………………….....
Figura 2. Ubicación geográfica del sector Ancón Bajo II………………………….
Figura 3. Poligonal geográfica del sector Ancón Bajo II…………………………..
Figura 4. Columna Litoestratigráfica del Sector Ancón Bajo II....…………………………

Figura 5. Mapa Geológico del Sector Ancón Bajo II……………………………….
Figura 6. Mapa de Uso de los Suelos de la Comunidad…………………………..
Figura 7. Uso de los suelos de la comunidad…….…………………………….....
Figura 8. Embalse los Tres Ríos………………..…………………………………..
Figura 9. Regiones hidrográficas de Venezuela……………………………………
Figura 10. Zonas potenciales de agua subterráneas en Venezuela…………….
Figura 11. Diagrama de flujo con la metodología de trabajo……………………..
Figura 12. Visitas a La comunidad, entrevista y observación directa…………...
Figura13. Focos de contaminación presentes en la comunidad Ancón Bajo II...
Figura 14. Equipo de mediciones in situ…………………………………..………..
Figura 15. Muestreo pozo granja San Martín…………..…………………………..
Figura 16. Muestreo pozo granja La Zeta…………………………………………..
Figura 17. Muestreo pozo granja El Bosque………………..………………………
Figura 18. Muestreo pozo granja los cascabeles…………………………………..
Figura 19 Muestreo pozo granja San Benito (Casa Azul)…………………………
Figura 20. Muestreo pozo granja Monte Santo…………………………………….
Figura 21. Muestreo pozo granja La Estancia……………………………………...
Figura 22. Muestreo botellón de agua familia Alzate………………………………
Figura 23. Muestreo de la tubería de aducción…………………………………….
Figura 24. Muestreo de la quebrada Iragorry………………………………………
Figura 25. Parámetros fuera de norma granja pozo San Martin…………………
Figura 26. Parámetros fuera de norma granja pozo La Zeta……………………..
Figura 27. Parámetros fuera de norma granja pozo El Bosque……………….....
Figura 28. Parámetros fuera de norma granja pozo Los Cascabeles…………...
Figura 29. Parámetros fuera de norma granja pozo San Benito…………………
Figura 30. Parámetros fuera de norma granja pozo Monte Santo……………….
Figura 31. Parámetros fuera de norma granja pozo La Estancia………………...
Figura 32. Parámetros fuera de norma Botellón de Agua………………………..
Figura 33. Parámetros fuera de norma Tubería (Aducción)………………………
Figura 34. Parámetros fuera de norma Cañada lragorry…………………………

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III

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

INDICE DE TABLAS
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Tabla 1. Componentes indeseables en el agua potable, orígenes y formas de
remoción…………………………………………………………………………….…..
Tabla 2 Estándares secundarios o no obligatorios de agua potable………….….
Tabla 3. Parámetros físicos, químicos y biológicos Determinados……………...
Tabla 4. Contaminantes del Agua Potable………………………………………....
Tabla 5. Resultados análisis físico, químico y Biológico………………………….

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IV

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

INTRODUCCIÓN
El agua potable es esencial e imprescindible para que la vida misma sea posible
sobre la faz de la tierra, es mucho más que un bien, que un recurso, que una
mercancía, el agua potable es concretamente un derecho humano de primer orden y
un elemento esencial de la propia soberanía nacional ya que, muy probablemente,
quien controle el agua controlará la economía y toda la vida en un futuro no tan
lejano.
Los esfuerzos del hombre por mejorar el medio ambiente en el que habita y elevar su
calidad de vida, dependen en gran medida de la disponibilidad de agua, existiendo
una estrecha correlación esencial entre la calidad del agua y la salud pública, entre la
posibilidad de acceder al agua, el nivel de higiene, la abundancia del agua, el
crecimiento económico y desarrollo social.
Las medidas dirigidas a ampliar y mejorar los sistemas públicos de prestación del
servicio de agua potable, contribuyen a una reducción de la morbimortalidad,
relacionada con las enfermedades endémicas, porque dichas enfermedades, están
asociadas directa o indirectamente con el abastecimiento de aguas deficientes o
provisión escasa de agua. Actualmente, 1.400 millones de personas no tienen
acceso a agua potable, casi 4.000 millones carecen de un saneamiento adecuado.
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 80% de las
enfermedades se transmiten a través de agua contaminada.
Esta situación se debe a que sólo una pequeña parte de la población, en particular
en los países en desarrollo, tiene acceso a un abastecimiento de agua de calidad
aceptable. Se estima que en algunos países solamente el 20% de la población rural,
dispone de agua de calidad satisfactoria. Basándose en estas estadísticas, se
desprende la urgente necesidad de tomar conciencia sobre el cuidado del uso del
agua. Casi sin darnos cuenta, estamos poniendo en serio peligro este recurso tan
esencial, no solo para nosotros, sino también para los hijos de nuestros hijos y sus
generaciones siguientes, tomar conciencia de que cada gota tiene un valor que
nosotros no le damos.
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�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

A pesar que Venezuela es un país con grandes recursos hídricos, provenientes en su
mayoría de los aportes de la cuenca del río Orinoco, uno de los principales ríos del
mundo. El volumen superficial promedio nacional escurrido era de 705 millones de
metros cúbicos anuales, mientras que las aguas subterráneas se estiman mayores
que las superficiales, pero no han sido cuantificadas (González, 2000; AVEAGUA y
VITALIS, 2006).
Sin embargo, el patrón de asentamiento de la población hace que esta abundancia
sea relativa, ya que 80% de sus habitantes están ubicados al norte del país, pero
85% del total del agua dulce se genera al sur en el Orinoco. Los recursos hídricos
internos renovables de Venezuela se estiman en 1.320 kilómetros cúbicos al año,
distribuidos de la siguiente forma: 46% para uso agrícola, 43% para fines de
consumo doméstico y 11% para uso industrial (AVEAGUA y VITALIS, 2006).
Venezuela alcanzó las metas del milenio en cuanto a la cobertura de agua potable
con un 95% de los venezolanos tienen acceso al agua potable (INE, 2011), pero
muchas zonas aún no tienen un suministro permanente (PROVEA, 2010).
El estado Zulia según datos tomados de Dossier 2010. Despacho del Viceministro de
Planificación Territorial Dirección General de Evaluación y Seguimiento de
Inversiones Públicas Dirección de Desarrollo Estadal, cuenta con 511.405 viviendas
(81.4%), de un total de 628.230 viviendas ocupadas en el estado son abastecidas del
servicio de agua potable por sistema de acueducto o tubería. El resto de las
viviendas son abastecidas del servicio por otros medios (cisternas, bombas, entre
otros).
Un digno ejemplo de lo último mencionado lo es La comunidad San Valentín del
sector Ancón Bajo II, parroquia Venancio Pulgar, municipio Maracaibo, la cual esta
próximos a cumplir un siglo de fundada, en la actualidad presenta múltiples
necesidades de infraestructura y de servicios básicos que garanticen una mejor
calidad de vida de sus habitantes. Aunado a dichas carencias se suma el hecho de
estar asentado en un área donde los drenajes naturales, próximos a su
desembocadura (laguna el gran Eneal, Lago de Maracaibo), se encuentran
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�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

contaminados por recolectar aguas residuales, así como de estar rodeados por una
extracción minera no organizadas del manto superficial de los suelos.
La comunidad es ubicada al noroeste de la ciudad de Maracaibo, aproximadamente
a unos 8.5 kilómetros al noroeste de la intercepción de la avenida 16 (vía Puerto
Caballo) con la calle 10 (vía la tubería). (Figura 1)

ANCÓN BAJO II

Figura 1. Ubicación del sector Ancón Bajo II.
Fuente. Google Map. Mayo 2014.

En el año de 1919 fue creada la comunidad de Ancón Bajo II San Valentín; no
obstante, pese al transcurso de casi un siglo de historia la misma no ha logrado su
desarrollo local. La comunidad no cuenta con suministro adecuado de agua potable
los habitantes invierten gran parte de su presupuestos familiares para abastecerse
del vital líquido, pues deben asumirse costos para financiar redes informales, equipos
de bombeo, dispositivos de almacenamiento e incluso el pago a distribuidores
privados.
Es claro que no es posible lograr bienestar de la población sin un suministro seguro
de agua higiénica y apta para su consumo, con espacios llenos de basura, con
grandes problemas de contaminación de las fuentes naturales de agua potabilizable,
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�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

el aire y los suelos, así como la disminución de la biodiversidad. Un futuro digno y
con bienestar será la consecuencia de nuestra acción responsable hacia el ambiente.
Considerando la ausencia del inventario sobre el recurso hídrico actualizado y
confiable, que permitan evaluar la cantidad, calidad y accesibilidad del agua, así
como su distribución en el tiempo y el espacio, es pertinente proponer una
investigación orientada a la evaluación de la calidad del agua para consumo humano
en la comunidad San Valentín del sector Ancón Bajo II, parroquia Venancio Pulgar,
municipio Maracaibo con los objetivos de identificar las fuentes de abasto de aguas
y

las principales fuentes de contaminación, caracterizar las propiedades físicas,

químicas y bacteriológicas de las fuentes de abasto de agua según normas
establecidas, además, proponer medidas preventivas y correctoras para minimizar la
contaminación que posibiliten la accesibilidad de abasto de agua para consumo
humano en la comunidad.
Diseño teórico
La justificación del tema
El servicio de Agua Potable y Saneamiento es un servicio público vital para la salud y
el desarrollo de los ciudadanos. Comprende la captación, tratamiento, distribución y
control de agua para el consumo humano, de igual manera la recolección,
depuración y vertido de las aguas servidas.
Es importante desarrollar el mejoramiento de los servicios de agua potable y
saneamiento en la comunidad campesina Ancón Bajo II, ésta se encuentran muy
deteriorada en lo ambiental: pobres condiciones de salubridad, plagados de
desechos sólidos mal recolectados y dispuestos, sin servicio de aguas negras ni
tratamiento, nociva contaminación atmosférica por fuentes vehiculares y minera no
sistematizada, muy precarios o inexistentes espacios para el deporte y el
esparcimiento y nulo contacto con la Naturaleza. Estas razones sustentan la
imperiosa necesidad de considerar los factores de calidad del servicio por parte de
los entes competentes, que permita evaluar los estándares de cantidad, calidad
requeridos, para el bienestar social de la comunidad.
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�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Pese a que existen varios entes gubernamentales, no existe un inventario
actualizado, confiable sobre la calidad de las aguas que la comunidad en estudio
consume y la información existente no es accesible por lo importante y particular de
la temática abordada. Siendo esta investigación insumo indispensable que
suministrara a todos los interesados y en especial a los habitantes de la unidad de
análisis el acceso de manera rápida y en un leguaje adecuado los datos técnicos
sobre la ubicación y calidad de las fuentes disponibles de agua para consumo
humano en el área geográfica abordada.
El agua vehiculiza diferentes agentes nocivos para la salud, a saber: Físicos,
químicos, radioactivos y biológicos. Los diversos agentes pueden producir
enfermedades diversas y variadas a corto, mediano y largo plazo, siendo en
ocasiones difíciles de medir en los seres vivos. Además de contaminar el suelo,
afecta de manera directa a la actividad agrícola y pecuaria al desconocer la calidad
de sus aguas y los efectos que ellas pueden producir.
Aspectos generales de la temática ambiental y calidad de las aguas
Medio Ambiente
Término sobre el que existen varias definiciones, por muchos se define como “el que
permite al hombre crear las condiciones necesarias para la vida. Incluye al medio
natural y al medio social”, “consiste en la interacción Naturaleza-Sociedad en un
contexto de espacio y tiempo dado”.
El agua es uno de los recursos naturales fundamentales, junto con el aire, la tierra y
la energía constituye los cuatro recursos básicos en que se apoya el desarrollo. La
importancia de la calidad del agua ha tenido un lento desarrollo. Hasta finales del
siglo XIX no se reconoció el agua como origen de numerosas enfermedades
Infecciosas. Hoy en día, la importancia tanto de la cantidad como de la calidad del
agua esta fuera de toda duda. Constituye parte integrante de todos los tejidos
animales y vegetales, siendo necesaria como vehículo fundamental para el proceso
de las funciones orgánicas, pero, además, es indispensable para toda una serie de
usos humanos que comportan un mayor bienestar, desde la salud y la alimentación,
5

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

a la industria y al esparcimiento. El agua se encuentra en la naturaleza con diversas
formas y características y cada una de ellas tiene su función dentro del gran
ecosistema del planeta Tierra.
La que nos interesa, principalmente, para los usos humanos, es en forma líquida y la
conocida como agua dulce, en la cual existe una gama de componentes en
disolución en pequeñas proporción, que la hace más o menos apta para los distintos
usos, para lo cual se han desarrollado una serie de normas que definen la calidad y
tratan de regularla, desde el agua para el consumo directo o agua potable hasta el
agua para usos industriales.
Contaminación hídrica
La contaminación hídrica o contaminación del agua es una modificación de esta,
generalmente provocada por el ser humano, que la vuelve impropia o peligrosa para
el consumo humano, la industria, la agricultura, la pesca y las actividades
recreativas, así como para los animales y la vida natural y cotidiana.
Fuentes y causas productoras de la contaminación
Cualquier sustancia que se añada al agua que amenace la salud, la supervivencia,
o las actividades de los seres humanos o de otros organismos vivos, se denomina
contaminación o polución. La mayoría de los contaminantes corresponden a
subproductos o residuos sólidos, líquidos o gaseosos, que se originan al extraer,
procesar, convertir en productos y/o utilizar el recurso natural. Los contaminantes
pueden llegar a nuestro medio ambiente a través de las actividades humanas o
actividades antrópicas, y aunque parezca contradictorio también ciertos procesos
naturales como una erupción volcánica, pueden dar origen a la contaminación de las
aguas.
Breve reseña histórica de los estudios sobre calidad de las aguas y temática
diversas desarrolladas en el ámbito local, nacional e internacional.
La calidad del agua potable es de suma importancia para la salud pública, por lo cual
la mayoría de los países tienen legislaciones internas que están relacionadas con las
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�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

aguas de consumo humano. Estas normas sirven para determinar la responsabilidad
de los distintos sectores involucrados en la producción y distribución del agua
potable, su monitoreo y su control. Los países cuentan, así mismo, con
reglamentaciones que definen qué se entiende por agua potable; es decir, los
patrones que se deben seguir para que el agua sea inocua para la salud humana.
Entre esas reglamentaciones hay una muy específica, que se denomina “Norma de
Calidad del Agua Potable”. Allí se establece que sustancias pueden estar presentes
en el agua y las concentraciones máximas permisibles que no significan riesgo para
la salud.
Todos los países que establecen este tipo de normas nacionales utilizan como
parámetro principal de comparación las Guías de la OMS para la Calidad del Agua
Potable. Las guías son documentos que se publican aproximadamente cada 12
años, donde se acopia la última información disponible en el mundo sobre el tema.
Las últimas directrices publicadas por la OMS son las acordadas en Génova en
1993. (Confirmar con las establecidas en Génova en el 2004).
Organización Mundial de la Salud (2005), Guías para la calidad del agua potable
primer apéndice a la tercera edición. Volumen 1, establece que el acceso al agua
potable es una cuestión importante en materia de salud y desarrollo en los ámbitos
nacional, regional y local. En algunas regiones, se ha comprobado que las
inversiones en sistemas de abastecimiento de agua y de saneamiento pueden ser
rentables desde un punto de vista económico, ya que la disminución de los efectos
adversos para la salud y la consiguiente reducción de los costos de asistencia
sanitaria es superior al costo de las intervenciones. Dicha afirmación es válida para
diversos tipos de inversiones, desde las grandes infraestructuras de abastecimiento
de agua al tratamiento del agua en los hogares.
La experiencia ha demostrado asimismo que las medidas destinadas a mejorar el
acceso al agua potable favorecen en particular a los pobres, tanto de zonas rurales
como urbanas, y pueden ser un componente eficaz de las estrategias de mitigación
de la pobreza.
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�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Truque, P. (2006), en su investigación denominada “Armonización de los estándares
de agua potable en las Américas”, realiza una comparación de los valores
recomendados por la Organización Mundial de la Salud en las Guías de Calidad de
agua Potable para los diferentes contaminantes del agua, con los valores
establecidos en las diferentes normas de calidad de agua existentes en cada uno de
los países del continente americano. Esto se realiza con el fin de proponer
alternativas y brindar soluciones que permitan la creación de políticas que con lleven
a la armonización de los estándares de calidad de agua potable a nivel hemisférico.
Los países del Caribe no son incluidos en este informe debido a la dificultad para
acceder a sus normas nacionales. Por otro lado, un reporte de la CEPIS afirma que
estos países se acogen a los estándares establecidos en las “Guías de Calidad de
Agua Potable” recomendados por la Organización Mundial de la Salud.
La superintendencia de servicios sanitarios división de fiscalización 2007, basado en
“Standard Methods for the Examination of Water and Wastewater 19th ed. del año
1995”, la primera versión del “Manual de Métodos de Análisis Físico-Químicos para
agua potable. Este documento sumado a las normas chilenas para análisis
bacteriológicos que existían en esa época establecieron las metodologías de ensayo
oficiales y alternativas que se han utilizado en Chile durante los últimos 10 años, para
el autocontrol y la fiscalización de los servicios de agua potable a lo largo de todo el
país y que fueron paulatinamente acreditadas por los laboratorios del sector basado
en la clasificación de parámetros de calidad establecidos en la nueva norma de
requisitos para agua potable, donde se han subdividido los parámetros normados en
diferentes tipos, en función de su importancia ya sea positiva o negativa para la salud
de los consumidores y usuarios del agua potable suministrada.
Villalobos, A. et al (2010), en el estudio del ion sulfato como indicador de
sustentabilidad en la cuenca del río Guasare, estado Zulia. Este trabajo está
orientado en la identificación y construcción de tendencias de medición del ión sulfato
en la cuenca media del río Guasare, para establecer un diagnóstico de los impactos
acumulados y proyectar, qué cantidad de sulfatos estará presente en este cuerpo de
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�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

agua. El ión sulfato es un importante indicador de sustentabilidad, porque permite
tomar decisiones referentes a la gestión ambiental minera, dado su potencial de
acidificar el medio, garantizando el desarrollo sustentable de la actividad en la zona
de estudio. Se recolectaron muestras estratificadas en diversos puntos del área
seleccionada bajo estudio, evaluando las concentraciones del ión sulfato (SO4 -2) y
los cationes de calcio y magnesio (Ca+2 y Mg+2), pH, temperatura y turbidez. Se
encontró que las cantidades presentes en el agua del río no superan los límites
establecidos para este parámetro en la norma nacional.
De igual forma explica los requisitos necesarios para garantizar la inocuidad del
agua, incluidos los procedimientos mínimos y valores de referencia específicos, y el
modo en que deben aplicarse tales requisitos. Describe asimismo los métodos
utilizados para calcular los valores de referencia, e incluye hojas de información
sobre peligros microbianos y químicos significativos, revisión en profundidad de los
métodos utilizados para garantizar la inocuidad microbiana, importantes novedades
en la evaluación de los riesgos.
Hernández, M., et al (2010), estudian la Hidrogeoquímica de las aguas subterráneas
ubicadas en los estados Anzoátegui y Monagas, persiguen el clasificar e identificar
los procesos geoquímicos que gobiernan en la zona de estudio. Para ello, se tomó
como punto de partida la información recabada por el Laboratorio Nacional de
Hidráulica (2009).
En base a esto, fueron seleccionados 300 pozos ubicados en los estados Monagas y
Anzoátegui, debido a los parámetros medidos como: pH, Sólidos Disueltos Totales
(SDT), conductividad, temperatura (T), Dureza Total, alcalinidad, las especies
químicas Na+, K+, Ca2+, Mg2+, F-, Cl-, SO42- , NO-3 , y la sílice disuelta (SiO2), los
tipos de aguas identificados a través de los resultados obtenidos fueron:
bicarbonatadas sódicas (Na+-HCO3-), bicarbonatadas magnésicas (Mg2+- HCO3-),
sulfatada sódica (Na+-SO4 2-) y Clorurada sódica (Na+- Cl-).
También se establecieron algunas relaciones inter iónicas, la cuales apuntan a que
dicha composición, es la consecuencia de procesos asociados a la interacción agua9

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

roca, intercambio iónico y a la disolución de sales evaporíticas formadas durante los
eventos de evaporación, lixiviadas hacia el subsuelo durante la precipitación
atmosférica.
Pérez, E. (2011), realiza determinaciones de los parámetros que afectan la calidad
de cualquier tipo de agua, rigiéndose por las más estrictas metodologías
estandarizadas para los ensayos de laboratorio y calibración a fin de proporcionar
resultados de análisis confiables. Los parámetros a analizar en una muestra de agua
son los indicados en la Gaceta oficial 36.395 para aguas potables y el decreto No.
883 para aguas residuales. Es por ello que la Fundación Tecnología de Seguridad
Integral (FUNSEIN) cuenta con el laboratorio de aguas y caracterización de efluentes
en el cual toma en cuenta las exigencias de las leyes para asegurar la calidad de las
muestras de aguas que son analizadas.
Los parámetros de calidad del agua estudiados se clasifican en: Carácter Físico:
características organolépticas (color, olor y sabor), turbidez, sólidos en suspensión y
temperatura. Carácter Químico: Conductividad, salinidad, dureza, pH, oxígeno
disuelto, alcalinidad, sustancias de carácter orgánico e inorgánico. Carácter
Microbiológico: Coliformes totales, fecales y microorganismo patógenos
Ughi, A. (2011), en su trabajo denominado “Estudio hidrogeofísico para caracterizar
el acuífero del Jardín Botánico de Caracas”. Aplica la técnica de sondeos eléctricos
verticales en un área inferior a 20 Ha.
Los resultados obtenidos revelan la presencia de gradación vertical de los tipos
litológicos con variaciones en el contenido de finos, factor que controla de forma
determinante el valor de resistividad del subsuelo y permitió construir el modelo
geológico para la zona el cual se encuentra constituido por roca metamórfica en
forma de doble cuenca que alberga dos secuencias sedimentarias que constituyen
dos acuíferos bien desarrollados pero es probable que a grandes profundidades no
estén conectados, por lo que se reduce su capacidad de producción al limitarse su
extensión lateral; sin embargo, la forma lenticular que los caracteriza implica que
poseen gran desarrollo vertical con espesores que pueden variar entre 6 y 10 m.
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�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Tejedor, L., et al (2011), en su estudio de calidad de las aguas asociadas con la
cuenca alta del río Morichal Largo. Estados Anzoátegui y Monagas consideraron
herramientas de calidad, hidrogeológicas e hidrogeoquímicas, con el propósito de
describir los principales mecanismos que condicionan las características e
interacción entre las aguas asociadas con la cuenca alta de dicho río. La información
recopilada fue organizada y depurada para luego delimitar el área y las variables
estudio.
El cauce principal del río Morichal Largo está ubicado sobre un acuífero libre de alto
rendimiento que se extiende hasta las cuencas de los ríos Caris y Tigre. Los
patrones de flujo se mantuvieron relativamente constantes en el tiempo, con un
movimiento en dirección sur este y un recorrido que parte de las cuencas de los ríos
Tigre y Caris. Por otro lado, se reportaron los mayores valores de concentración de
especies iónicas en la cuenca de los ríos Caris y Tigre.
Asimismo, las aguas estudiadas son bicarbonatadas sódicas, cálcicas y magnésicas
tanto en la cuenca alta del río, como en la cuenca de los ríos Caris y Tigre. Por su
parte, el mecanismo principal que gobierna la composición química de las aguas
superficiales es la precipitación atmosférica.
Cataldi, A., et al (2011), elaboran la Prospección Electromagnética en el Dominio del
Tiempo para la exploración profunda de agua subterránea (Edo Zulia, Venezuela),
En el ámbito de un estudio de investigación de agua para el desarrollo industrial en el
sector la Cañada, Edo. Zulia, se realizó un estudio Hidrogeofísico profundo. Esto se
realizó ejecutando diez (10) Sondeos Electromagnéticos en el Dominio del Tiempo
SEDT (TDEM) para la caracterización de zonas de transición entre agua dulce y
cuñas de agua salobre en el subsuelo. Los resultados han permitido la
caracterización eficaz y exitosa del perfil de resistividad y derivar las condiciones
hidrogeológicas hasta profundidades de 300m.
Severiche, C. et al (2013), publica Manual de Métodos analíticos para la
determinación de parámetros fisicoquímicos básicos en aguas, con el objetivo de
servir como guía de estudio en los temas relacionados con el análisis fisicoquímico
11

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

de aguas. El manual presenta un esquema muy general, indicando el fundamento, el
ámbito de aplicación, las posibles interferencias, seguidamente la descripción de la
metodología analítica, luego los cálculos y presentación de resultados, por último las
referencias bibliográficas utilizadas en cada método. Además se detallan los
procedimientos de validación y verificación de métodos y presentación de informes
de laboratorio.
En la actualidad se han publicado tres ediciones de las Guías de Calidad de Agua
Potable. Las dos primeras ediciones fueron utilizadas como directrices para
establecer las normas internas que regulan el agua potable de cada uno de los
países. La tercera edición hace una evaluación de riesgo, es decir, describe un
“Marco para la Seguridad de Agua potable " y habla de los papeles y las
responsabilidades

de

los

distintos

tenedores,

incluyendo

los

papeles

complementarios de reguladores nacionales, proveedores, comunidades y agencias
"de vigilancia" independientes. En esta edición la información sobre muchas
sustancias químicas fue revisada por la OMS para considerar la inclusión de nuevas
sustancias químicas que no habían sido consideradas con anterioridad.
Actualmente las Guías de Calidad de agua Potable de la OMS están siendo
revisadas con el fin de publicar unos nuevos apéndices en el 2005 y el 2007, y
finalmente esperan poder tener lista una cuarta edición de las Guías en el 2008.
Versión final 2014, Proyecto de suministro de agua potable para el Zulia, El
Gobernador del estado Zulia, Francisco Arias Cárdenas se reunió con el Ministro de
Ambiente, Miguel Rodríguez junto a todos los entes de ambiente del estado, dicho
encuentro se efectuó en la Residencia Oficial del Mandatario Regional. Durante el
encuentro se estableció el desarrollo de proyectos con las gobernaciones, las
empresas hidrológicas y en primer lugar con las mesas técnicas de agua de los
consejos comunales.
Para el Zulia fueron aprobados 9 proyectos importantes que ya tienen recursos,
donde se van a procesar los primeros 30 millones de Bolívares. Proyectos
municipales: Ampliación de plantas de potabilización, Trabajos especiales en grupos
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�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

de pozos de agua, Ampliación de estación de bombeo y Creación de la red de
acueductos en algunos casos.
Mesas Técnicas del Agua
El gobierno venezolano ha estimulado a las comunidades para que se involucren en
el mejoramiento de sus calidades de vida.
Las Mesas Técnicas de Agua (MTA) surgieron como una alternativa para la
resolución, en una forma participativa, de problemas relacionados con el suministro
de agua potable y el saneamiento ambiental. Creó los Consejos Comunales del
Agua, donde convergen todas las MTA para presentar sus problemas y proponer sus
ideas (Salazar, 2009).
Por el

insuficiente conocimiento sobre las características físicas, químicas y

microbiológicas de las fuentes de abasto de agua para consumo humano que
imposibilitan el uso sustentable en la comunidad San Valentín se hace necesario
evaluar la calidad de las fuentes de agua para consumo humano en el Sector Ancón
Bajo II. Parroquia Venancio Pulgar, Municipio Maracaibo y determinar las principales
fuentes de contaminación, con el fin de proponer medidas correctoras y de mitigación
para un buen uso, manejo y calidad del recurso.
Fundamentación científica de la investigación
El agua es vital para la vida humana; usamos agua para beber, para producir
nuestros alimentos, para sanear nuestro ambiente, como medio de transporte, para
generar energía y mil otros fines. Los recursos hídricos son finitos y además se
encuentran distribuidos desigualmente en las regiones del mundo. Un hecho sobre el
agua destaca sobre todos los demás, son los patrones actuales de su utilización
pues, muchos no son sostenibles en algunas regiones del mundo, incluyendo
porciones importantes del continente Americano.
Uno de los grandes retos del siglo XXI será mejorar nuestra gestión y la utilización de
agua, para garantizar que este recurso fundamental soporte una población mundial
de nueve mil millones o más en 2050. Una contribución sustantiva para la solución
13

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

de este reto es el uso eficaz de la ciencia, que mejore el aprovechamiento de
nuestros recursos hídricos, no sólo creando nuevo conocimiento, sino también
traducir ese conocimiento científico hacia el público abierto, de tal modo que las
nuevas tecnologías y los nuevos conceptos puedan implementarse rápidamente.
El agua para consumo humano es aquella que es agradable al paladar, sin olor ni
color, fresca, transparente y que no contiene microorganismos ni sustancias
químicas que puedan poner en peligro nuestra salud, aunque no alcance los
requisitos establecidos por las leyes del país.
La importancia económica que supone el aprovechamiento del agua subterránea en
el mundo es enorme, pues el agua subterránea es preferida generalmente al agua
superficial por las siguientes razones: el agua subterránea generalmente no posee
organismos patógenos y por ello no necesita ser tratada previamente, con el
consiguiente menor coste al no pasar por

depuradoras, su temperatura es

constante, no posee ni turbidez ni color, su composición química es generalmente
constante.
Cuando está condiciones de calidad no están presentes, se hace necesario un
estudio detallado de las fuentes de agua para determinar su calidad y potabilidad. La
problemática ambiental esta dada en el Insuficiente conocimiento sobre las
características físicas, químicas y biológicas de las fuentes de abasto de agua para
consumo humano que imposibilitan su uso sustentable en la comunidad campesina
San Valentín, Sector Ancón Bajo II, Parroquia Venancio Pulgar, Municipio Maracaibo.
El problema de la investigación esta dado en la contaminación física-química y
bacteriológica de las aguas de consumo humano, motivada por la presencia de
fuentes contaminantes de carácter antropogénico y naturales lo que implica un riesgo
para la salud del hombre.
Objeto
Las propiedades físicos-químicas y bateriológicas de las aguas utilizadas para
consumo humano en el Sector Ancón Bajo II. Parroquia Venancio Pulgar, Municipio
Maracaibo.
14

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Objetivo General
Evaluar la calidad de las fuentes de agua para consumo humano en el Sector Ancón
Bajo II. Parroquia Venancio Pulgar, Municipio Maracaibo y su incidencia en la salud
del hombre.
Objetivos específicos
1. Identificar las fuentes de abasto de aguas que consumen los habitantes en la
comunidad campesina San Valentín, Sector Ancón Bajo II, Parroquia
Venancio Pulgar, Municipio Maracaibo.
2. Identificar las principales fuentes de contaminación que afectan la calidad de
las aguas en el sector.
3. Caracterizar las propiedades físicas, químicas y bacteriológicas de las fuentes
de abasto de agua en la comunidad, compararlas con las Normas Sanitarias
de Calidad de Agua Potable, publicadas en Gaceta Oficial de la República de
Venezuela N" 36.395 de fecha 13/02/1998 y los catálogos de calidad de agua
emitidos por la organización Mundial de la salud 1993.
4. Proponer medidas preventivas y correctoras para minimizar la contaminación
que posibiliten la accesibilidad de abasto de agua para consumo humano en
la comunidad.
Hipótesis
Si se identifican las fuentes de abastos de agua para consumo humano en la
comunidad San Valentín, así como las fuentes principales de alteración y se
determina su calidad se pueden pronosticar su grado de contaminación y tomar las
medidas correctoras

de higienización y recuperación para la protección de los

consumidores.
Campo de acción
Las aguas de consumo humano de la comunidad campesina San Valentín Ancón
Bajo II.
15

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Aporte científico- técnico
Caracterización físico-químico y bacteriológico de las aguas de consumo humano en
la comunidad campesina San Valentín, Sector Ancón Bajo II realizada en un
laboratorio certificado, identificación de los principales contaminantes naturales y
antrópicos que afectan la calidad así como las propuestas de mejoramiento que
posibiliten su ingesta sin riesgo a enfermedades.
Cartografía geológica en la comunidad (mapas: ubicación geográfica, geológico, red
fluvial hidroquímico, mapas de isocontenidos, mapas de contaminantes etc.)
Aporte social
Toda vez caracterizada físico, químico y bacteriológicas serán Beneficiadas 590
personas que habitan en la comunidad san Valentín Ancón bajo II, puesto que
tendrán información actualizada y confiable sobre la calidad de las aguas
consumidas, el riesgo de exposición de las aguas por contaminación natural y
antrópica resaltando las acciones propuestas para mejorar su calidad y prevenir
enfermedades y con ello elevar la calidad de vida en pro de alcanzar la suprema
felicidad social que bien expresa se encuentra en el segundo plan de desarrollo
político, económico y social PLAN PATRIA ahora ley.
Aporte práctico
Inventario actualizado para noviembre de 2014 de los pozos de agua existentes en la
comunidad San Valentín, sector Ancón Bajo II.
Metodología que permita caracterizar la calidad de agua de consumo humano así
como las medidas preventivas y correctoras.

16

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

CAPITULO I- CARACTERÍSTICAS FÍSICO-GEOGRÁFICAS Y ECONÓMICAS DE
LA REGION
1.1. Situación geográfica
La Comunidad campesina San Valentín, Ancón Bajo II pertenece a la Parroquia
Venancio Pulgar del municipio Maracaibo, ubicada a 16 km aproximadamente de la
Catedral de Maracaibo, entre las coordenadas norte 1.190.000- 1.192.000 y este
200.000- 205.300, abarcando un área de 3.300 Ha (33 Km²), (Figura 2 y 3). Sus
límites geográficos, son al norte: Vía de penetración la Salina; al Sur: Vía de
penetración El Polvorín; al este: Vía de penetración El Imperio y al oeste: cañada La
Ceiba.

Figura 2. Ubicación geográfica del sector Ancón Bajo II.
Fuente: Elaboración propia, 2015.
17

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Figura 3. Poligonal geográfica del sector Ancón Bajo II.

Delimitación del sector Ancón Bajo II, al noroeste
Fuente: Modificado de Google Map, 2013.
del
municipio
Maracaibo
1.2. Clima
Aunque Venezuela está situada completamente en el trópico, su clima varía entre
planicies húmedas de baja elevación (llanos), donde la temperatura promedio anual
alcanza valores tan altos como los 28°C, hasta glaciares y tierras altas (“páramos”)
con una temperatura promedio de 8°C.
En la región Zuliana existe un marcado contraste entre la parte norte con un clima
seco y caliente y la parte sur con un clima húmedo y tropical. El elemento más
variado lo constituye la precipitación, pues la temperatura se mantiene regularmente
alta, fluctuando entre los 26ºC de temperatura media anual. Corpozulia (2010).
La poca amplitud entre las temperaturas mensuales dan un valor relativo a la
distinción de mes más cálidos y menos cálidos, que oscilan entre 1,5ºC y 1,9ºC. Esta
poca amplitud caracteriza el clima de la región como netamente tropical estas
temperaturas están influenciadas meteorológicamente a los hemisferios norte y sur.
18

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

1.2.1. Precipitaciones
La lluviosidad en el estado Zulia, ocurre dentro del ritmo estacional normal, es decir
entre mayo y noviembre. La causa de la sequía del norte se debe a que los alisios, al
soplar sobre las aguas, se van calentando y cargando de humedad, pero debido a su
alta temperatura, su humedad relativa resulta baja y, por lo tanto, actúan como
consumidores de ella. Corpozulia (2010).
Las precipitaciones promedio varían entre 430 mm 3 en las regiones semiáridas del
noroeste hasta más de 4.000 mm3 en la región sur. La mayor parte de las
precipitaciones se presenta entre junio y octubre (estación lluviosa o “invierno”); al
resto del año, más cálido y seco, se le conoce como “verano” (estación seca),
aunque la variación de temperatura a lo largo del año es poco pronunciada si se le
compara con las latitudes templadas (Gobierno en Línea, 2009).
1.3. Geología
En la comunidad Campesina Ancón bajo II, exhibe una secuencia aflorante
caracteriza por presentar en el sustratum las limolitas grises con alteración a ocre –
pardo, con presencia de paleosuelos hacia el tope y desarrollo de nodulaciones de
hierro (pisolita, Goethitas) por alteración de los minerales arcillosos presentes en
esta facie. Suprayacente a esta le se superpone una arena de grano medios
ocasionalmente conglomeráticas con presencia de restos de plantas petrificados, le
sigue unos depósitos recientes de facies lacustrinos y aluviales y en ocasiones se
encuentran suelos residuales derivados de la meteorización de las rocas expuesta
siendo estas las explotadas en la comunidad. Sugiero atribuirle el nombre de la
Formación El Milagro de edad Terciario (Plioceno) - Cuaternario (Pleistoceno), (figura
4 y 5), como la unidad aflorante en la localidad puesto que corresponde con la
ubicación geográfica y su posición estratigráfica en la columna geológica
generalizada de la cuenca del lago de Maracaibo. Esta formación está constituida
de arenas friables, finas a gruesas, muy micáceas, de color crema a pardo-rojizo,
limos micáceos de color gris claro, interestratificadas con arcillas arenosas, rojas y
pardo-amarillentas y lentes lateríticos bien cementados (PDVSA, Intevep, 1997).
19

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

0,2

Estructuras y
Fosiles

Columna
Litológica

Espesor (m)

Formación
Suelo Residual
Milagro

Holoceno
Holoceno

Cenozoico

Cenozoico

Sedimentos

Serie

Sistema

Columna litoestratigrafica Calicata 1.
Coordenadas 1190637 mN; 203201 mE; 17 msnmm
Sector Ancon Bajo II

Descripciones litologicas

Arenas de granos finos a gruesos de color ocre
constituidos principalmente por cuazo con tamaño
fino hasta granulo, subredondeado a subangulosos,
fragmentos de pisolitas de 1 @ 4 mm y otros
constituyentes.

0,1

Arena limoso, de color rojizo, friable ausencia de
nodulos, El contacto es transicional e irregular.

0,34

areno – limo – arcilloso, de color rojizo, friable con
presencia de minerales de cuarzo con un tamaño
desde 0.5 mm @ 2 mm, clastos de arcillas entre 1 @ 8
mm, nodulos de negro a rojo con un tamaño de 2 @
7mm de oxido de hiero, incrementando su ocurrencia
de base a tope siendo escasa hacia la base hasta
cuantificar en el tope un aproximado de 35 % del
volumen total de la roca

0,2

Areniscas – limo – arcilloso, de color rojizo, friable con
presencia de minerales de cuarzo con un tamaño que
va desde 0.5 mm @ 2 mm, clastos de arcillas cuyo
tamaño oscila entre 1 @ 8 mm aproximadamente y
nodulos de hierro menonres a 1 mm

Figura 4. Columna Litoestratigráfica del Sector Ancón Bajo II
Fuente Bracho. I y Sangronis, D (2012)
20

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Figura 5. Mapa Geológico del Sector Ancón Bajo II
Fuente: Elaboración propia, 2015.
21

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

1.4. Condición Actual del Suelo
El suelo de la comunidad corresponde a la clasificación de los Oxisoles por lo que
presenta una coloración ocre a rojiza. Este suelo, de acuerdo a las opiniones y
observaciones de los residentes de la comunidad se pueden distinguir tres capa: 1)
Capa vegetal de aproximadamente de 2m de espesor, 2) una capa de barro y, 3) otra
de arcilla. Los espesores de las dos últimas capas son aún desconocido. Pérez L.
(2012).
La capa vegetal ha sido muy intervenida y ha producido efectos de carcavamiento,
potenciando la erosión del suelo cultivable y provocando, en unión a las condiciones
climáticas, un efecto de desertización de la zona. La comunidad presenta un área
total de 20.707.593,270m² y su suelo presenta los siguientes usos (figura 6 y 7)

Figura 6. Mapa de Uso de los Suelos de la Comunidad.
Fuente: Pérez L (2012)

22

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Figura 7. Uso de los Suelos de la Comunidad.
Fuente: Pérez L (2012)

1.5. Recursos hídricos
Venezuela cuenta con abundantes recursos hídricos distribuidos en siete sistemas y
16 regiones hidrográficas. El país tiene más de 100 embalses, los cuales se han
construido con la finalidad de satisfacer diversos propósitos: suministro de agua
potable y para las industrias, riego, control de inundaciones, recreación y generación
de energía hidroeléctrica.
Cuenta con abundantes recursos hídricos, especialmente en la región sur
(Rodríguez-Betancourt y González-Aguirre, 2000). Se ha calculado que el volumen
de los recursos hídricos es de 1.320 km3 por año (Cañizales et al., 2006). El proceso
de ocupación del territorio nacional se ha caracterizado por una concentración
poblacional progresiva en el arco Andino-Costero del país y, especialmente, en las
grandes ciudades ubicadas en el área Centro- Norte, la cual tiene la menor
disponibilidad de agua (Rodríguez-Betancourt y González-Aguirre, 2000; Cañizales
et al., 2006).
La demanda de agua en el país está asociada a las actividades de riego, usos
urbanos e industriales y la generación de energía eléctrica (Rodríguez-Betancourt y
González-Aguirre, 2000). Los usos para la navegación y la recreación representan
una demanda relativamente menor, con un carácter no consuntivo.
23

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

1.6. Embalses en Venezuela
Para finales de 2006, se contaban 110 embalses operativos en Venezuela (MINAMB,
2006; 2007) distribuidos a lo largo de los territorios nacionales y construidos para
satisfacer fines diversos: suministro de agua para usos domésticos (potable) e
industriales, generación de energía hidroeléctrica, riego, recreación, entre otros usos.
El Ministerio del Ambiente es el propietario de los embalses nacionales y rige las
funciones de estos cuerpos de agua a través de la Dirección General de Cuencas
Hidrográficas, de la Dirección de Estudios y Proyectos y de la Dirección de
Operación y Mantenimiento de Obras de Saneamiento Ambiental.
Las principales fuentes de abastecimiento del Estado Zulia está representado por un
centenar de ríos surten los embalses Tres Ríos, Tulé, Manuelote, Machango y Burro
Negro, los cuales poseen en conjunto una capacidad de almacenamiento de 704.80
millones de metros cúbicos de agua. A continuación se describen:


Embalse Tres Ríos (figura 8), Fecha de Construcción 2006. Ubicado en el
Sector El Laberinto, Municipio Jesús Enrique Losada. Ríos que lo surten:
Palmar, Las Lajas y Caño e´ Pescado. Capacidad Total: 180 MMM 3 con una
profundidad máxima de 74 metros, altura efectiva de 59 metros. Tiene un uso
combinado para riego en la planicie de Maracaibo y abastecer con 4000 L/s a
la Planta potabilizadora Wuinpala ubicada en la Parroquia la Sierrita Municipio
Mara.

Figura 8. Embalse los Tres Ríos.
Disponible en http://www.hidrolago.gov.ve/hidrocuencas.htm
24

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II



Embalse Manuelote, fue construido durante los años 1.972 – 1.975 y es una
de las presas que conforman el sistema hidráulico “Luciano Urdaneta” junto al
embalse de Tulé. Esta ubicado en la parroquia Monseñor Godoy, en el
Municipio Mara, a unos 100 Km. de Maracaibo.

Su capacidad de almacenamiento alcanza los 211.55 millones de metros cúbicos de
agua y posee una superficie de 2.209 ha. Su fuente de abastecimiento es el Rio
Socuy, está conectado a Tulé por medio del canal de trasvase y juntos proveen de
agua cruda a la Estación de Bombeo “Tulé”, donde es conducida hasta la Planta
Potabilizadora “Alonso de Ojeda”, mejor conocida como Planta C, para luego ser
distribuida como agua potable a las poblaciones de Maracaibo, norte de San
Francisco, Jesús Enrique Losada, Santa Cruz de Mara y Miranda.


Embalse Burro Negro, construido durante los años 1958 - 1960 y es uno de
los reservorios de agua que abastece a los principales municipios de la Costa
Oriental del Lago. Se encuentra ubicado a 4 Km aguas arriba de la carretera
Lara – Zulia, en el municipio Lagunillas. Su capacidad de almacenamiento es
de 76 millones de metros cúbicos y posee una superficie de 1000 ha. Su
fuente de abastecimiento son Río Chiquito y Río Grande, y provee de agua
cruda a la Planta Potabilizadora “Pueblo Viejo”, la cual abastece de agua
potable a los municipios Santa Rita, Cabimas, Simón Bolívar y Lagunillas.



Embalse Machango, abastece los Municipios Valmore Rodríguez y Baralt,
fue construido durante los años 1985 –1988, y es uno de los reservorios de
agua dulce más importante de la Costa Oriental. Esta ubicado a 2 Km. al este
del puente Machango en la carretera Lara - Zulia. Su capacidad de
almacenamiento es de 109.3 millones de metros cúbicos y posee una
superficie de 1.180 ha.

Su fuente de abastecimiento es el Río Machango. Su vida útil es de 100 años
aproximadamente y provee de agua cruda a la Planta “General en Jefe Rafael
Urdaneta”, para luego ser distribuida como agua potable a las poblaciones de
Bachaquero, Mene Grande, Pueblo Nuevo, El Venado, entre otras.
25

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II



Embalse Artificial El Tablazo, construido desde Diciembre del año 1970 por
el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS) y fue puesto en servicio en
1973. Esta ubicado a 4 Km de los Puertos de Altagracia, Municipio Miranda,
encontrándose en las adyacencias del Complejo Petroquímico el Tablazo.

Este reservorio artificial de agua potable, que se surte del Sistema Tulé a través de
una tubería de 36 pulgadas, es una de las ramificaciones que se forman de la
aducción principal de 48 pulgadas que viene de Bifurcación (Tramo Punta de
Palmas- Planta de Potabilización El Tablazo- Embalse El Tablazo).
Los embalses de la región occidental de Venezuela también presentan problemas de
eutrofización. El embalse Tulé es un cuerpo de agua somero que se emplea para el
suministro de agua potable a la ciudad de Maracaibo (aproximadamente 3.000.000
de habitantes), por lo que muestra bajos valores de transparencia y altas
concentraciones de nitrógeno (Páez et al., 2001).


Embalse Tulé, construido durante los años 1964 - 1971 y es uno de los
reservorios de agua dulce que conforman el sistema hidráulico “Luciano
Urdaneta” junto al embalse de Manuelote. Está ubicado a 80 Km. al noroeste
de Maracaibo, específicamente en el Municipio Mara. Su capacidad de
almacenamiento supera los 267.80 millones de metros cúbicos y posee una
superficie de 5.171 ha, a nivel normal.

Su fuente de abastecimiento es el Río Cachirí, su vida útil es de 100 años
aproximadamente y junto a Manuelote proveen de agua cruda a la Planta
Potabilizadora “Alonso de Ojeda”, para luego ser distribuida como agua potable a las
poblaciones de Maracaibo, norte de San Francisco, Jesús Enrique Losada, Santa
Cruz de Mara, Miranda y el Complejo Petroquímico El Tablazo.
Es de precisar que la comunidad campesina Ancón Bajo II, se encuentra dentro de la
ciudad de Maracaibo, esta no cuenta con el servicio de suministro de agua por
tubería, a pesar de que a escasos 7 Km, en los sectores aledaños en especial en
Ancón Bajo, si existe este servicio.
26

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

1.7. Hidrografía
En Venezuela pueden distinguirse siete sistemas hidrográficos: Mar Caribe, Río
Orinoco, Golfo de Paria, Casiquiare-Río Negro, Río Esequibo, Lago de Maracaibo y
Lago de Valencia. Entre ellas, el sistema Orinoco es el más importante, ya que
agrupa 49 subcuencas que drenan sus aguas hacia el canal principal del río Orinoco,
lo que representa el 94,4 % del volumen total drenado en las cuencas hidrográficas
venezolanas (Rodríguez-Betancourt y González-Aguirre, 2000), y descarga sus
aguas al Océano Atlántico Occidental. Dentro de los sistemas hidrográficos, el del
Lago de Valencia es particular, ya que es una cuenca endorreica, la cual recibe
aguas de tributarios originados de la región sur de la Cordillera Centro-Norte; esta
cuenca hidrográfica representa sólo el 0,029% del volumen total drenado.
Más recientemente, Cañizales et al. (2006) distinguieron 16 regiones hidrográficas en
la clasificación previa (Figura 9):

Figura 9. Regiones hidrográficas de Venezuela
Fuente: Foro Consultivo Científico Y Tecnológico, AC (2011)
27

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Se debe destacar que en las áreas con menor drenaje en el país se localizan las
áreas más densamente pobladas, lo cual genera problemas relacionados con el
suministro de agua para propósitos diversos.
1.8. Regiones hidrogeológicas en el país
En Venezuela están identificadas cuatro provincias hidrogeológicas con grandes
posibilidades de acumulación y aprovechamiento de aguas subterráneas, las cuales
son: Provincia Andina-Vertiente Atlántica y del Caribe, Provincia Planicies Costeras,
Provincia del Orinoco y Provincia del escudo Septentrional o de Guayana. Estas
provincias a su vez se dividen en subprovincias, cuencas y subcuencas. Entre ellas
los acuíferos con mayor potencial y calidad con fines de consumo y riego están en la
provincia hidrogeológica del Orinoco. En ese sentido, en Venezuela se ha propuesto
la clasificación de cuatro (4) Provincias Hidrogeológicas, Quince (15) subprovincias y
cincuenta y un (51) cuencas Hidrogeológicas.
1.8.1.

Provincias

y

subprovincias

hidrogeológicas.

Características

generales de la hidrología subterránea en función del comportamiento
hidrogeológico de las diferentes facies presentes en nuestro país (figura 10), se
distinguen tres categorías distribuidas de la siguiente forma:
a) La unidad litológica de sedimentos poco o no consolidados,
permeables, con porosidad intergranular y rendimiento de alto a bajo.
Constituidas generalmente por gravas, conglomerados, arenas, areniscas
con intercalaciones de arcillas y lutitas de edades desde el terciario hasta el
reciente.

Esta

unidad

está

presente

en

las

cuatros

provincias

hidrogeológicas del país, abarca una superficie de aproximadamente
352.400 Km2, que representa el 42 % del territorio nacional.
b) La unidad litológica de rocas consolidadas, con porosidad por
fracturamiento y/o disolución y rendimiento altos a bajos. Constituidas por
conglomerados, areniscas y calizas, con intercalaciones de lutitas,
esquistos con calizas cristalinas, las edades comprenden desde el
28

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

precámbrico hasta el cuaternario. Se emplazan en las Provincias AndinaVertiente Atlántica y del Caribe y escudo de Guayana con una superficie de
102.500 Km2, que representa el 12 % del territorio nacional.
c) La unidad litológica de sedimentos pocos o no consolidados y rocas muy
consolidadas, prácticamente impermeables, con porosidad efectiva casi
nula e importancia hidrogeológica muy baja. Compuestas por rocas ígneas,
metamórficas, lutitas y arcillas, de edades precámbrico hasta el cuaternario.
Afloran en las Provincias Andina-Vertiente Atlántica y del Caribe, escudo de
Guayana y Orinoco con 374.100 Km2 con el 45 % del total del territorio.

Figura 10. Zonas Potenciales de agua Subterráneas en Venezuela.
Fuente: Decarli. F. (2009).

29

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

CAPITULO II.

METODOLOGÍA Y VOLUMEN DE LAS INVESTIGACIONES

DESARROLLADAS EN EL ÁREA DE ESTUDIO.
Con el desarrollo económico y social y los avances de la ciencia y la técnica, el agua
ha sido uno de los recursos naturales más afectados por el hombre, quien ha
alterado la dinámica de los ciclos naturales, superando la capacidad de
autodepuración de las corrientes y cuerpos hídricos. Se reconoce que la actividad
antrópica afecta de forma notoria y en general adversa a las aguas superficiales del
entorno, y esto de manera que puede parecer sorprendente para quienes no se
hayan preparado a reflexionar sobre el tema.
En este capítulo se hace referencia al método de la investigación científica que es
aquel que aborda la realidad, de estudiar los fenómenos de la naturaleza, la sociedad
y el pensamiento con el propósito de descubrir la esencia de los mismos y sus
relaciones. Legrá A y Silva O., (2008) afirman que es conveniente entender al
Método Científico como algo más que la ejecución ordenada de un conjunto de
pasos y prescripciones que pueden convertirse en recetarios formales.
2.1. Metodología de Trabajo
Existe en la actualidad un consenso amplio en cuanto a la necesidad de un enfoque
totalizador, entendiéndosele al Método Científico como una estrategia global de
obtención, formalización y aplicación del conocimiento científico. Por tanto: El Método
Científico es la estrategia para la búsqueda del conocimiento científico, teórico,
aplicado y tecnológico, que le imprime al proceso de investigación una dirección
consciente y la correspondiente lógica organizativa dialéctica y flexible, en estrecha
ligazón con la práctica.
Para la caracterización físico – química y bacteriológica de las aguas de consumo
humano en el Sector Ancón Bajo II. Parroquia Venancio Pulgar, Municipio Maracaibo
y su incidencia

en la salud del hombre. Se hace necesario cumplir con la

metodología de trabajo desarrollada durante esta tesis se puede resumir
gráficamente como se muestra en la Figura 11.

30

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Recopilación y análisis de la información disponible de la región de estudio y áreas
adyacentes.

Levantamiento Hidrogeológico a escala 1: 50 000.

Determinación de las posibles fuentes de contaminación.

Muestreo
Hidroquímico
Análisis de laboratorio

Físicos

Químicos

Bacteriológicos

Procesamiento de la Información.

Realización de un muestreo
Hidroquímico.

Figura 11. Diagrama de flujo con la metodología de trabajo.
Realización

Fuente: Elaboración Propia, 2015.
2.2. Identificación de las fuentes de abasto de aguas en la comunidad
campesina San Valentín, Sector Ancón Bajo II.
En la legislación nacional, el diagnóstico participativo es definido como un
“instrumento empleado por las comunidades para la edificación en colectivo de un
conocimiento sobre su realidad, en el que se reconocen los problemas que las
afectan, los recursos con los que cuenta y las potencialidades propias de la localidad
que puedan ser aprovechadas en beneficio de todos” (Art. 5 Ley de Reforma Parcial
de la Ley de los Consejos Locales de Planificación Pública).
Las técnicas utilizadas para la recolección de datos en este estudio estuvo
fundamentada en varias herramientas metodológicas como le corresponde a la
observación directa, encuestas y entrevistas no estructuradas que se realizaron a
31

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

través de visitas a la Comunidad Campesina San Valentín, Ancón bajo II (Figura 12),
donde se mantuvieron entrevista no estructurada con Voceros del Consejo Comunal,
presentándonos una serie de problemáticas mencionados a continuación: Vialidad,
Vivienda, Suministro de Agua potable, fuentes de empleo, Educación, Pozos de agua
sin caracterización físico – químico, entre otros.
De igual manera se utilizaron otras técnicas de recolección de información como lo
fue la observación directa y una encuesta de información básica de cada granja
visitada.

Figura 12. Visitas a La Comunidad, entrevista y observación directa.
Fuente: Bracho I. (2013).

2.3. Principales fuentes de contaminación
El agua de consumo inocua (agua potable), no ocasiona ningún riesgo significativo
para la salud cuando se consume durante toda una vida, teniendo en cuenta las
diferentes vulnerabilidades que pueden presentar las personas en las distintas
etapas de su vida. Las personas que presentan mayor riesgo de contraer
enfermedades transmitidas por el agua son los lactantes y los niños de corta edad,
las personas debilitadas o que viven en condiciones antihigiénicas y los ancianos.
OMS (1998). El agua potable es adecuada para todos los usos domésticos
habituales, incluida la higiene personal.
El sector San Valentín de Ancón Bajo II, presenta numerosas actividades
económicas, tales como: agricultura, ganadería, piscicultura, viveros, elaboración de
carbón vegetal, abastos populares, entre otros (Figura 13). Existen aproximadamente
32

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

cien (100) agricultores quienes manifiestan falta de conocimiento sobre la calidad y
cantidad de agua disponibles para el desarrollo de sus actividades los cuales inciden
negativamente. Los principales cultivos corresponden a yuca y níspero. También se
tiene una importante producción de mango, lechosa, auyama, entre otros.

A

D

B

C

E

F

Figura13. Focos de contaminación presentes en la comunidad Ancón Bajo II, A. Ganadería
Vacuna; B, C y F Agricultura; D Ganadería Porcina; E Piscicultura.
Fuente: Elaboración Propia, 2015.

Los riesgos para la salud asociados a los componentes químicos del agua de
consumo se deben principalmente a la capacidad de producir efectos adversos sobre
la salud tras periodos de exposición prolongados. Pocos componentes químicos del
agua pueden ocasionar problemas de salud como resultado de una exposición única,
excepto en el caso de una contaminación masiva accidental de una fuente de
abastecimiento de agua de consumo.
Por otro lado, la experiencia demuestra que en muchos incidentes de este tipo,
aunque no en todos, el agua se hace imbebible, por su gusto, olor o aspecto
inaceptables. (Tabla 1 y 2).
33

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Tabla 1. Componentes indeseables en el agua potable, orígenes y formas de remoción

Componente
Sólidos suspendidos

Origen o composición
Materia orgánica e

Formas de remoción
Sedimentación, filtración,

inorgánica,
microorganismos

Sólidos disueltos

Lixiviación natural en

Nanofiltración,

acuíferos

hiperfiltración,
electrodiálisis

Orgánicos refractarios

Patógenos

Solventes industriales,

Adsorción con carbón

insecticidas, herbicidas,

activado, destrucción con

plaguicidas, orgánicos

ozono, nanofiltración,

sintéticos

hiperfiltración

Microorganismos

Desinfección con

presentes en aguas no

agentes oxidantes (cloro,

desinfectadas

ozono), desinfección con
calor o con radiación UV

Metales tóxicos

Lixiviación natural en

Precipitación química,

acuíferos, contaminación

sedimentación,

antropogénica

nanofiltración,
hiperfiltración

Fuente: Castro R. (2011).
34

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Tabla 2 Estándares secundarios o no obligatorios de agua potable
Componente

Concentración
máxima permitida

Consecuencias

Aluminio

0.2 mg/L

Precipita y forma coágulos en el agua

Cloruros

250 mg/L

Afecta el sabor del agua, causa problemas
de corrosión

Color

16 Unidades de Color

Afecta las propiedades estéticas del agua

Flúor

2,0 mg/L

Fluorosis dental, a altos niveles daños al
sistema óseo. En realidad ya se
considera un estándar
primario,
obligatorio.

Agentes
Espuma
ntes
Fierro

0.5 mg/L

Afecta las propiedades estéticas del agua

0.1 mg/L

Daña los accesorios en contacto con el
agua, mancha la ropa. Afecta el sabor del
agua.

Manganeso

0.05 mg/L

Daña los accesorios en contacto con el
agua, mancha la ropa. Afecta el sabor del
agua.
Causa los mismos efectos que el hierro.

Olor

Menos de 3 Unidades

Afecta las propiedades estéticas del agua

pH

6.5 a 8.5 Unidades de pH Puede afectar el sabor del agua.
Corrosión en equipos en contacto con el
agua.

Plata

0.1 mg/L

Decoloración en la piel. Irritación al
usuario sensible a este agente.

Sulfatos

250 mg/L

Afecta el sabor del agua. Tiene
propiedades laxantes

STD (Sólidos
Totales Disueltos)

500 mg/L

Afecta el sabor del agua. Causa
inconvenientes en su uso doméstico e
industrial.

Zinc

5 mg/L

Afecta el sabor del agua.

Fuente: Castro R, (2011).
35

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

2.4. Muestreo hidroquímico y análisis físico-químico
Las aguas naturales son soluciones de composición compleja, contienen cantidades
considerable de elementos químicos en forma de iones, moléculas y coloides. Al
considerar las granjas visitadas solo siete (7) fueron seleccionadas para el análisis
químico físico y bacteriológico, ya que los pozos contaban con el sistema de bombeo
necesario para la toma de muestra lo cual fue requisito indispensable de la empresa
HIDROLAGO encargada del muestreo.
Conjuntamente se tomó muestras de agua a un afluente natural cercano a la
comunidad (Cañada Iragorry), tubería de aducción que transporta agua cruda desde
el embalse de Tule hacia la Petroquímica el Tablazo, puesto que algunos habitantes
del sector se conectaron de manera ilegal para satisfacer sus necesidades básicas
de agua domestica, agrícola y pecuaria, Así como también a uno de los botellones de
agua que suministran en la comunidad para un total de diez (10) muestras.
El muestreo se realizó, con el objetivo de conocer el comportamiento de las
concentraciones de los compuestos químicos que intervienen en los procesos físicoquímicos que influyen en la migración de los contaminantes disueltos en el agua. El
análisis en el laboratorio comprendió el estudio de las siguientes propiedades físicas,
químicas y biológicas determinadas.
Las muestras fueron captadas, trasladadas y analizadas en el laboratorio de la
calidad de agua Alonso de Ojeda de acuerdo a la metodología establecida en el
Método Estándar para el Análisis de Aguas y Aguas Residuales (AWWA, APHA y
WEF) 21 st edición 2005 (Tabla 3).
Al realizar la captación de las muestras, se efectuaron mediciones en sitio, de los
parámetros pH, salinidad, conductividad, cloro residual y se observó el aspecto y olor
del agua. (Figura 14).

36

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Tabla 3. Parámetros físicos, químicos y biológicos Determinados.

Propiedad
Aspecto
Olor
Cloro Residual (mg/L)
Salinidad (mg/L)
Conductividad μS/cm)
pH
Color Aparente Unid Pt - Co
Color Real Unid Pt - Co
Turbiedad Unid NTU
Cloruro (Cl) (mg/L)
Sulfato (SO4) (mg/L)
Fluoruro (F) (mg/L)
Calcio (Ca) (mg/L)
Magnesio (Mg) (mg/L)
Sodio - Potasio (Na + K) (mg/L)
Hierro Total (Fe) (mg/L)
Manganeso total (Mn) (mg/L)
Anhídrido Carbónico Libre (CO2)
Alcalinidad Total (mg/L)
Dureza Total (mg/L)
Dureza Carbonatica (mg/L)
Dureza No Carbonatica (mg/L)
Minerales Disueltos (mg/L)
Índice Langelier pH - pHs
Dureza Cálcica (mg/L)
Aluminio Residual (mg/L)
Heterotrofogos Aeróbicos (ufc/mL)
Índice de Coliformes totales (NMP / 100 mL)
Índice de Coliformes fecales (NMP / 100 mL)

Método: Standard
Methods 2005
2210
2210
4500G
2520A
2510B
4500H'B
2120B
2120B
2130 B
4500 Cl B
4500 SO4 E
4500 F' D

3500 Fe B
3500 Mn B
2320 B
2340 C

2330 B
3500 Ca B
3500 Al B
9215 B
9221 B

Método Analítico
Organoléptico
Organoléptico
Comparación
Potenciómetro
Electrométrico
Potenciómetro
Comparación
Comparación
Nefelométricas
Volumétrico
Fotométrico
Fotométrico
Cálculos
Cálculos
Cálculos
Fotométrico
Fotométrico
Cálculos
Volumétrico
Volumétrico
Volumétrico
Volumétrico
Cálculos
Volumétrico
Volumétrico
Fotométrico
Recuento de Placas
Fermentación de
tubos múltiples y
Florocourt

Fuente: Laboratorio de Calidad de agua. Planta Potabilizadora Alonso de Ojeda. Hidrolago
(2014).
37

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Figura14. Equipo de mediciones in situ, Potenciómetro (consort 530c), peachímetro.
Fuente: Bracho I., 2015.

2.5. Descripción de los puntos de muestreo
Para la valoración de la calidad de los recursos hídricos se realizó un muestreo
hidroquímico en las aguas subterráneas siendo en total siete (7) muestras las
analizadas Ubicadas dentro de la comunidad, una (1) muestra de agua de la tubería
de aducción, una (1) muestra de agua de un drenaje natural y una (1) muestra de
agua embotellada comercialmente. Seguidamente se presenta una descripción de
los diferentes puntos de control:
2.5.1. Muestra1. Pozo granja San Martín
El pozo tiene más de 20 años funcionando, tiene 28 metros de perforación,
inicialmente era utilizada para consumo humano. Hoy en día el agua es muy salada
se usa para riego y animal, la cual almacenan en un tanque cilíndrico elaborado de
concreto sin tapa; por otra parte se abastecen de botellones con agua mineral y
camiones cisternas para sus satisfacer su necesidades básicas del vital líquido.
(Figura 15)

Figura 15. Muestreo Pozo granja San Martín.
Fuente: Bracho I., 2015.
38

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

2.5.2. Muestra 2. Pozo granja La Zeta
El pozo tiene más de 15 años funcionando, tiene 28 metros de perforación, durante
sus primeros años de vida, suministraba agua dulce la cual aprovechaban para
consumo humano posteriormente fue cambiando la concentración de sales un año
después de su perforación, actualmente su uso está limitado para riego y consumo
de ganado. Por su parte el abasto para consumo humano es atreves de compras de
botellones con agua potable mineral. (Figura 16)

Figura16. Muestreo Pozo granja La Zeta
Fuente: Bracho I., 2015.

2.5.3. Muestra 3. Pozo granja El Bosque
El pozo tiene 28 años funcionando y 30 metros de perforación construido de manera
artesanal, 10 metros de nivel de agua, revestido con anillo de concreto prefabricado
de 1,20 metros de diámetro, según sus usuarios posee sabor oxido derivado del
contenido excesivo de iones de hierro, lo utilizan para riego y para consumo humano.
(Figura17)

Figura17. Muestreo Pozo granja El Bosque.
Fuente: Bracho I., 2015.
39

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

2.5.4. Muestra 4. Pozo granja Los Cascabeles
El pozo tiene más de 25 años funcionando y 40 metros de perforación construido de
manera artesanal, 10 metros de nivel de agua, revestido con anillo de concreto
prefabricado de 1,20 metros de diámetro, lo utilizan solo para riego y para los
animales doble propósito vacuno y porcino, ya que el agua es salobre. Para el
consumo compran botellones con agua mineral. Anteriormente usaban el agua para
consumo, desde que se dañó la bomba (marzo de 2013.) e instalaron una de menor
potencia, el pozo arrastra arena. (Figura 18).

Figura 18. Muestreo Pozo granja los cascabeles
Fuente: Bracho I., 2015.

2.5.5. Muestra 5. Pozo granja San Benito (Casa Azul)
El pozo tiene más de 28 años funcionando y 40 metros de perforación construido de
manera artesanal, 10 metros de nivel de agua, revestido con anillo de concreto
prefabricado de 1,20 metros de diámetro, lo utilizan solo para riego y para ganado
vacuno, ya que el agua es salobre. Para el consumo compran botellones con agua
mineral. (Figura 19)

Figura 19 Muestreo Pozo granja San Benito (Casa Azul)
Fuente: Bracho I., 2015.
40

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

2.5.6. Muestra 6. Pozo granja Monte Santo
El pozo tiene más de 20 años funcionando construido de manera artesanal y 13
metros de nivel de agua, lo utilizan solo para riego y para consumo animales ya que
el agua es salobre. Para el consumo compran botellones con agua mineral. Al captar
las muestras del pozo se observó el agua de aspecto ligeramente turbio y olor
aceptable. (Figura 20).

Figura 20. Muestreo Pozo granja Monte Santo.
Fuente: Bracho I., 2015.

2.5.7. Muestra 7. Pozo granja La Estancia
El pozo tiene más de 20 años funcionando y 54 metros de perforación, construido de
manera artesanal, lo utilizan solo para riego y para los animales ya que el agua es
salobre. Para el consumo compran botellones con agua envasada. Al captar las
muestras se observó un agua de aspecto claro, con arrastre de arenilla y olor
aceptable. (Figura 21)

Figura 21. Muestreo Pozo granja La Estancia
Fuente: Bracho I., 2015.
41

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

2.5.8. Muestra 8. Botellón de Agu
El botellón se encontraba en la vivienda de la familia Alzate, vocero del Consejo
Comunal San Valentín. Los botellones son distribuidos en camionetas cada 8 días.
En la tapa de las botellas aparece el nombre de Everest, posiblemente de la empresa
embotelladora. La botella se encontraba cerrada al captar la muestra. (Figura 22)

Figura 22. Muestreo Botellón de Agua Familia Alzate.
Fuente: Bracho I., 2015.

2.5.9. Muestra 9. Tubería (Aducción)
La muestra se captó en la aducción (tubería) que se encuentra en la vía La Sibucara
(Figura 23), estribaciones orientales de la comunidad objeto de estudio. Esta tubería
conduce agua cruda proveniente del Embalse de Tulé. En ocasiones el agua es
aprovechada por los habitantes de las viviendas cercanas a la tubería. Los
parámetros medidos en sitio: Salinidad: 129 mg/L, Conductividad .246.9

µS/cm

(agua dulce)

Figura 23. Muestreo de la Tubería de aducción.
Fuente: Bracho I., 2015.
42

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

2.5.10. Muestra10. Cañada Iragorry
Está ubicada en la vía La Sibucara, la cual conduce hasta el municipio Mara. En el
sitio se pudo observar desechos de basura (por todos los alrededores) y vegetación,
descargas de aguas servidas provenientes de las viviendas que colindan el drenaje
desde su nacimiento hasta su desembocadura a la laguna el Gran Eneal. El agua se
observó de aspecto claro y color verdoso y se percibió olor fétido. (Figura 24)

Figura24. Muestreo de la Quebrada Iragorry.
Fuente: Bracho I., 2015.

43

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

CAPÍTULO III- INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS
Introducción
La definición básica de evaluación de la calidad del agua se describe como una
variante al monitoreo para establecer la naturaleza y el grado de contaminación del
agua. Esta evaluación es un proceso de disímiles enfoques, la cual tiene como
objetivo caracterizar física, química e impacto ambiental con relación a la calidad
natural, efectos humanos y otros usos.
El objetivo primordial está encaminado a evaluar la calidad físico-química de las
aguas y las principales fuentes de contaminación que llegan los pozos de abasto y
proponer medidas correctoras o de mitigación.
3.1. Fuentes de abasto de aguas que consumen los habitantes en la comunidad
campesina San Valentín, Sector Ancón Bajo II, Parroquia Venancio Pulgar,
Municipio Maracaibo.
Del diagnóstico participativo comunitario utilizando como herramienta metodológica
la entrevista, aplicación de encuestas y la observación directa arrojo que las fuentes
de abasto de agua para consumo humano en la comunidad campesina Ancón bajo II
sector San Valentín, se enumeran a continuación según orden de importancia:
1. Cisternas independientes a costos variable provenientes en su mayoría de la
tubería de aducción y/o de los puntos de llenado para los vehículos cisternas
ubicados en la subestación bifurcación; agua utilizada para fines domésticos.
2. Botellas plásticas de 19 litros contenidas de agua supuestamente mineral,
adquirida principalmente por distribución directa a través de proveedor quien
la oferta en cada vivienda del sector y/o en diversos establecimientos fuera de
la comunidad, en especial el sector Los Morales.
3. Tubería de aducción ubicada en el límite sur de la comunidad, obtenida de
tomas ilegales la cual usan para fines domésticos, consumo humano,
consumo animal y riego.
44

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

4. Pozos de agua construidos de manera artesanal, revestidos con anillos de
concreto prefabricados la cual usan para fines domésticos, consumo humano,
consumo animal y riego
3.2. Fuentes de contaminación que afectan la calidad de las aguas en el sector.
Son pocas las sustancias químicas de las que se haya comprobado que causan
efectos extendidos sobre la salud de las personas como consecuencia de la
exposición a cantidades excesivas de las mismas en el agua de consumo. Entre ellas
se incluyen el fluoruro, el arsénico y el nitrato. También se han comprobado en
algunas zonas efectos sobre la salud de las personas asociados al plomo
(procedente de las instalaciones de fontanería domésticas) y existe preocupación por
el grado potencial de exposición en algunas zonas a concentraciones de selenio y
uranio significativas para la salud.
El hierro y el manganeso generan preocupación generalizada debido a sus efectos
sobre la aceptabilidad del agua, y deben tenerse en cuenta en cualquier
procedimiento de fijación de prioridades. En algunos casos, la evaluación indicará
que no existe riesgo de exposición significativa para los habitantes del sector
estudiado.
Otra problemática que presenta la actividad agrícola en la zona, es que los
agricultores trabajan con técnicas agrícolas tradicionales que, aunque favorece la
protección del ambiente por el escaso uso de productos agroquímicos, no les da las
estrategias necesarias para enfrentar enfermedades y plagas en sus cosechas las
cuales provocan pérdidas económicas. Entre estas enfermedades, se tiene piojo
blanco en la patilla, la raya en el melón, ceniza en la lechosa, entre otros.
Requiriéndose el uso de productos químicos para prevenir enfermedades, otras
veces para aportar nutrientes al suelo que es de muy baja calidad, se adicionan
elementos aloctonos convirtiéndose en fuentes de contaminación. Sumado a lo
anterior y no menos importante es la actividad vacuna, porcina y aviar en el área
objeto de estudio, quienes aportan desechos orgánicos al suelo que percolan junto a
45

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

las aguas pudiendo encontrar canales de permeabilidad vertical que los conduzcan
hasta el acuífero, contaminando con presencias de coliformes totales y fecales las
aguas subterráneas.
Otra fuente de contaminación le corresponde a la presencia de pozos sépticos y
letrinas puesto que la comunidad no cuenta con servicio básico de recolección de
aguas negras, las mismas son trasladadas bien sea a los afluentes naturales
superficiales, quebradas: Iragorry, Fénix y la laguna el Gran Eneal, generando
contaminación de las masas de aguas superficiales.
Las subterráneas también sufren contaminación por desechos orgánicos humanos,
cuando los habitantes del sector defecan en pozos sépticos y letrinas, los cuales
contaminan las aguas subterráneas, limitando su uso, generando probablemente
problemas de salud publico dentro y fuera de la comunidad al colocar sus productos
en el mercado municipal.
En esta ocasión debo referir que además de las actividades humanas, existen otras
fuentes de contaminación la natural, exhibiéndose en los acuíferos del sector objeto
de estudio en la alta concentración de sales en las aguas de los pozos estudiados,
teniéndose varias teorías en su génesis, la que cobra mayor fuerza le corresponde a
una intrusión salina proveniente del Lago de Maracaibo el cual aporta altas
concentraciones de cloruros inferidos por la cercanía de este con la comunidad.
Otra causa le corresponde a la sobreexplotación del yacimiento, como resultado del
aprovechamiento irracional de los usuarios quienes no consideran en sus sistemas
de riego, el volumen requerido versus la capacidad que tiene el acuífero de
regenerarse, utilizando sus reservas provocando la precipitación de sales.
Por lo que estas actividades antrópicas pueden afectar las condiciones hidroquímicas
naturales de las aguas (Anexos 1,2,3,4,5,6,7,8,9,y,10), debido a la gran cantidad de
partículas en suspensión provenientes del drenaje de los residuales, de la erosión en
su cuenca de drenaje, así como sustancias orgánicas suficientemente diferentes a
las naturales y de la sedimentación a lo largo del río.(Tabla 4).

46

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Tabla 4. Contaminantes del Agua Potable.

Contaminante
Unidad OMS
Coliformes Fecales UFC/100 mL
0
Coliformes Totales UFC/100 mL

0

PRINCIPALES CONTAMINANTES DEL AGUA POTABLE
MICROBIOLOGICOS
Venezuela Medido
Fuente de contaminacion
ND
2a9
Excrementos humanos o animales. Los excrementos
pueden ser fuente de patógenos, como bacterias,
ND
2a9
virus, protozoos y helmintos.
PLAGUICIDAS
ND
0.2
Utilizados en actividades Agricolas principalmente,
30
como control de plagas en sembradios
2
20
DESINFECTANTES SECUNDARIOS
200
Actividades Industriales, petroquimica y Domesticas
100
RADIACTIVOS
0.1
Origen natural
1
Origen natural
SUSTANCIAS QUE PUEDEN PRODUCIR QUEJAS EN LOS USUARIOS
300
21 - 3260
0.3
0,09 - 0,34
Origen Natural, producto de procesos geologicos
200
11,00 - 2535
relacionados con disolucion, erosion, movilizacion y
1000
529 - 7116
acumulacion de particulas y elementos.
5
1,00 - 85,00
15
5 - 150
QUIMICOS DE IMPORTANCIA PARA LA SALUD INORGANICOS
0,01
0,7
0,3
0,003
Origen natural
0,07
2
0,05

Aldrina/dieldrina
Clordano
2.4 D
Lindano
Metoxicloro

ug/L
ug/L
ug/L
ug/L
ug/L

0.03
0.2
30
2
20

Cloroformo
Bromoformo

ug/L
ug/L

200
100

Alfa Global
Beta Global

Bq/L
Bq/L

0.1
1

Cloruro
Hierro
Sodio
Sólidos Disueltos
Turbiedad
Color

mg/L
mg/L
mg/L
mg/L
UNT
UCV

250
0.3
200
1000
5
15

Arsénico
Bario
Boro
Cadmio
Cianuro
Cobre
Cromo

mg/L
mg/L
mg/L
mg/L
mg/L
mg/L
mg/L

0,01
0,7
0,3
0,003
0,07
2
0,05

Fluoruro

mg/L

1,5

1,5

Manganeso
Mercurio
Molibdeno
Níquel

mg/L
mg/L
mg/L
mg/L

0,5
0,001
0,07
0,02

0,5
0,001
0,07
0,02

Nitrato

mg/L

50

45

Nitrito

mg/L

3

0,03

Plomo

mg/L

0,01

0,01

Efecto Sobre la Salud
Enfermedades intestinales y otras
enfermedades infecciosas

Enfermedades intestinales y otras
enfermedades infecciosas

Riesgo significativo de cáncer y
lesiones cutáneas

En concentraciones menores no
representan riesgo para la salud
publica, mas sin embargo la calidad
de agua potable se compromete
cuando su aspecto no es estetico y
modifica su sabor, olor, apariencia.

Riesgo significativo de cáncer,
lesiones cutáneas, Leciones cerbro vasculares, entre otras.

Manchas en los dientes y, en casos
graves, fluorosis ósea incapacitante
Origen natural
Origen natural y aplicación excesiva de fertilizantes o
a la filtración de aguas residuales u otros residuos
orgánicos. Amplia distribucion por su movilidad y
estabilidad en sistemas aerobicos de agua
subterranea
Origen natural y Antropica
Origen natural y Antropica. Accesorios o soldaduras
de plomo

Riesgo significativo de cáncer,
lesiones cutáneas, Leciones cerbro vasculares, entre otras.

Metahemoglobinemia

Metahemoglobinemia
Efectos neurológicos adversos

Fuente: Modificado de OMS (1995).

47

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

3.3. Propiedades físicas, químicas y bacteriológicas de las fuentes de abasto
de agua en la comunidad
La determinación de la seguridad o de qué riesgo se considera tolerable en
circunstancias concretas, es un asunto que concierne al conjunto de la sociedad. En
último término, es responsabilidad de cada país decidir si las ventajas de adoptar
como norma nacional o local alguna de las metas de protección de la salud justifican
su costo.
En la presente investigación se realiza la evaluación físico-química y bacteriológica
de las muestras analizadas para determinar su calidad, se determina que las aguas
se encuentran contaminadas por varios elementos químicos. los resultados de los
análisis fisicoquímicos y bacteriológicos efectuados se presentan en la tabla 5 y
fueron comparados con las Normas Sanitarias de Calidad de Agua Potable,
publicadas en Gaceta Oficial de la República de Venezuela No 36.395 de fecha 1302-1998 y con las Normas para la clasificación y el control de la calidad de los
cuerpos de agua y vertidos o efluentes líquidos, Gaceta Oficial de la República de
Venezuela No 5 021 de fecha 18-12-1995 y con los catálogos de calidad de agua
emitidos por la Organización Mundial de la Salud.
3.3.1. Muestra1. Pozo granja San Martín
Las propiedades físicas: Aspecto, olor, color, turbiedad se encuentran en valores
aceptables para el consumo humano. Por su parte las propiedades químicas
medidas tales como: Cloro,

conductividad, fluoruro, calcio, magnesio, sodio +

potasio, hierro, alcalinidad, dureza, índice de Langelier, Aluminio están dentro de los
parámetros normales tanto en la norma venezolana como en la propuesta por la
OMS.
La salinidad medida alcanzo un valor de 5000 mg/L la cual afecta su sabor, el pH es
de 5,98 por debajo del mínimo permitido por ambas normas, Cloruros 3250 mg/L
siendo 300 mg/L el máximo permitido por la norma Venezolana y 250 mg/L por la
OMS, el contenido de sulfato es de 393 mg/L aunque para la norma venezolana es
aceptable para la OMS no puesto no debe exceder de 250 mg/L, minerales disueltos
48

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Tabla 5. Resultados análisis físico, químico y Biológico.
Propiedad
Aspecto
Olor
Cloro Residual (mg/L)
Salinidad (mg/L)
Conductividad μS/cm)
pH
Color Aparente Unid Pt - Co
Color Real Unid Pt - Co
Turbiedad Unid NTU
Cloruro (Cl) (mg/L)
Sulfato (SO4) (mg/L)
Fluoruro (F) (mg/L)
Calcio (Ca) (mg/L)
Magnesio (Mg) (mg/L)
Sodio - Potasio (Na + K) (mg/L)
Hierro Total (Fe) (mg/L)
Anhidrido Carbonico Libre (CO2)
Alcalinidad Total (mg/L)
Dureza Total (mg/L)
Dureza Carbonatica (mg/L)
Dureza No Carbonatica (mg/L)
Minerales Disueltos (mg/L)
Indice Langelier pH - pHs
Dureza Calcica (mg/L)
Aluminio Residual (mg/L)
Heterotrofogos Aerobicos (ufc/mL)
Indice de Coliformes totales (NMP / 100 mL)
Indice de Coliformes fecales (NMP / 100 mL)

Los
San Benito
Tuberia
Monte Santo La Estancia Botellon
Cascabeles Casa Azul
(Aduccion)
Ligeramente
Claro
Claro
Claro
Claro
Turbio
Claro
Claro
Claro
turbio
Aceptable Aceptable Aceptable Aceptable Aceptable Aceptable Aceptable Aceptable Aceptable
S/Cl
S/Cl
S/Cl
S/Cl
S/Cl
S/Cl
S/Cl
S/Cl
S/Cl
5000
4630
293
4100
204
1350
2990
126
129
9580
10110
850,9
8294
540,1
2518
5718
496,1
246,9
5,98
6,05
6
5,71
6,62
6,57
5,57
7,68
7,48
10
5
10
5
150
15
5
5
5
5
4
5
4
75
7
4
4
4
1,06
1,19
3,59
3,44
85,3
10,7
1,48
1,2
2,01
3260
3280
200
2950
140
870
2150
125
21,3
393
588
133,7
449
33,8
130
255
29
10,2
0,26
0,55
0,17
0,34
0,02
0,29
0,17
0,06
0,51
80,24
76,56
29,28
81,68
30,04
82,24
100,4
38,96
31,6
40,48
36,89
15,26
50,5
17,67
47,04
37,42
3,26
6,32
2187,97
2325,48
165,69
1980,3
111,69
485,18
1351,09
76,04
11,77
0,165
0,094
0,243
0,34
2,488
0,455
0,24
0,272
0,155
245,83
265,57
156,67
315,83
63,44
191,25
242,16
2,79
5,64
118
162
75,2
75,8
158,6
91,8
44,8
69,8
90,2
367,2
343,2
136
412
147,8
399,2
405
110,8
105
118
162
75,2
75,8
147,8
91,8
44,8
69,8
90,2
249,2
181,2
60,8
336,2
0
307,4
360,2
41
14,8
6106,08
6505,22
636,09
5614,63
529,19
1727,2
3948,98
357,74
191,89
-1,5
-1,52
-1,53
-2
-1,16
-1,1
-2,3
-0,5
-0,5
200,6
191,4
73,2
204,2
75,1
205,6
251
97,4
79
0,021
0,023
0,019
0,022
0,021
0,023
0,024
0,021
0,024
1
12
4
60
28
72
20
56
25
2
4
2
4
9
4
2
9
2
2
4
2
4
9
4
2
9
2

San Martin

"Z"

El Bosque

Cañada
Irragorry

Vzla

OMS

Verdoso

Aceptable

Aceptable

Fetido
S/Cl
429
9555
8,05
30
15
9,42
3750
388
0,51
110,8
34,89
2535,82
0,437
3,51
242,4
420,6
242,4
178,2
7116,19
0,16
277
0,02
0
0
0

Aceptable
0,3-0,5

Aceptable

6,5 - 8,5
15
15
5
300
500
0,7

15
15
5
250
250
1,5

200
0,3

200
0,3

500

1000

1000

0,2
100
1,1
1,1

0,2
0
0

Fuente: Elaboración Propia, 2015.
49

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

fue determinado en 6106 mg/L siendo 1000 el máximo permitido por ambas normas.
El exámen bacteriológico indica presencia de Heterótrofogos Aeróbicos 1 ufc/mL,
coliformes totales en 2 NMP / 100 mL, fecales y heterótrofos aerobios de 2 NMP /
100 mL, cuando el máximo permitido por la norma venezolana es de 1,1 NMP / 100
mL y 0 NMP / 100 mL para la OMS. (Figura 25)

Figura 25. Parámetros fuera de norma granja pozo San Martin.
Fuente: Elaboración Propia, 2015.

3.3.2. Muestra 2. Pozo granja La Zeta
Las propiedades físicas: Aspecto, olor, color, turbiedad se encuentran en valores
aceptables para el consumo humano. Por su parte las propiedades químicas
medidas tales como: Cloro, pH, conductividad, fluoruro, calcio, magnesio, sodio +
potasio, hierro, alcalinidad, dureza, índice de Langelier, Aluminio están dentro de los
parámetros normales tanto en la norma venezolana como en la propuesta por la
OMS.

50

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

La salinidad medida alcanzo un valor de 4630 mg/L la cual afecta su sabor, Cloruros
3280 mg/L siendo 300 mg/L el máximo permitido por la norma Venezolana y 250
mg/L por la OMS, el contenido de sulfato es de 580 mg/L excede la norma
venezolana de 500 mg/L y la OMS no puesto no debe exceder de 250 mg/L,
minerales disueltos fue determinado en 6505 mg/L siendo 1000 el máximo permitido
por ambas normas.
El exámen bacteriológico indica presencia de Heterótrofogos Aeróbicos 12 ufc/mL,
coliformes totales en 4 NMP / 100 mL, fecales y heterótrofos aerobios de 4 NMP /
100 mL, cuando el máximo permitido por la norma venezolana es de 1,1 NMP / 100
mL y 0 NMP / 100 mL para la OMS. (Figura 26)

Figura 26. Parámetros fuera de norma granja pozo La Zeta
Fuente: Elaboración Propia, 2015.

3.3.3. Muestra 3. Pozo granja El Bosque
Las propiedades físicas: Aspecto, olor, color, turbiedad se encuentran en valores
aceptables para el consumo humano. Por su parte las propiedades químicas
51

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

medidas tales como: Cloro, salinidad, cloruro, conductividad, fluoruro, sulfato, calcio,
magnesio, sodio + potasio, hierro, alcalinidad, dureza, índice de Langelier, Aluminio
están dentro de los parámetros normales tanto en la norma venezolana como en la
propuesta por la OMS.
El pH medida alcanzo un valor 6,00 por debajo del mínimo permitido por ambas
normas de 6,50.
El exámen bacteriológico indica presencia de Heterotrofogos Aerobicos 4 ufc/mL,
coliformes totales en 2 NMP / 100 mL, fecales y heterótrofos aerobios de 2 NMP /
100 mL, cuando el máximo permitido por la norma venezolana es de 1,1 NMP / 100
mL y 0 NMP / 100 mL para la OMS. (Figura 27)

Figura 27. Parámetros fuera de norma granja pozo El Bosque
Fuente: Elaboración Propia, 2015.

3.4.4. Muestra 4. Pozo Granja Los Cascabeles
Las propiedades físicas: Aspecto, olor, color, turbiedad se encuentran en valores
aceptables para el consumo humano. Por su parte las propiedades químicas
medidas tales como: Cloro, pH, conductividad, fluoruro, calcio, magnesio, sodio +
potasio, hierro, alcalinidad, dureza, índice de Langelier, Aluminio están dentro de los
parámetros normales tanto en la norma venezolana como en la propuesta por la
OMS.
52

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

La salinidad medida alcanzo un valor de 4100 mg/L la cual afecta su sabor, Cloruros
2950 mg/L siendo 300 mg/L el máximo permitido por la norma Venezolana y 250
mg/L por la OMS, el contenido de sulfato es de 449 mg/L no excede la norma
venezolana de 500 mg/L pero si la OMS de 250 mg/L, minerales disueltos fue
determinado en 5614 mg/L siendo 1000 el máximo permitido por ambas normas.
El exámen bacteriológico indica presencia de Heterotrofogos Aerobicos 60 ufc/mL,
coliformes totales en 4 NMP / 100 mL, fecales y heterótrofos aerobios de 4 NMP /
100 mL, cuando el máximo permitido por la norma venezolana es de 1,1 NMP / 100
mL y 0 NMP / 100 mL para la OMS. (Figura 28)

Figura 28. Parámetros fuera de norma granja pozo Los Cascabeles
Fuente: Elaboración Propia, 2015.

3.3.5. Muestra 5. Pozo Granja San Benito (Casa Azul)
Las propiedades físicas: Olor, se encuentran en valores aceptables para el consumo
humano; no obstante, el Aspecto es turbio, el color medido 150 excediendo el
máximo de 15 unidades, la turbiedad alcanzo 85 NTU siendo el máximo de 5 NTU
para ambas normas.
Por su parte las propiedades químicas medidas se encuentran dentro de ambas
normas. El exámen bacteriológico indica presencia de Heterotrofogos Aerobicos 28
53

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

ufc/mL, coliformes totales en 9 NMP / 100 mL, fecales y heterótrofos aerobios de 9
NMP / 100 mL, cuando el máximo permitido por la norma venezolana es de 1,1 NMP
/ 100 mL y 0 NMP / 100 mL para la OMS. (Figura 29)

Figura 29. Parámetros fuera de norma granja pozo San Benito (Casa Azul).
Fuente: Elaboración Propia, 2015.

3.3.6. Muestra 6. Pozo Granja Monte Santo
Las propiedades físicas: El olor y color se encuentran en valores aceptables para el
consumo humano. No obstante su aspecto es ligeramente turbio, la turbiedad es de
10,7 NTU excediendo el máximo de 5 NTU para ambas normas
Por su parte las propiedades químicas medidas tales como: Cloro, pH,
conductividad, sulfato, fluoruro, calcio, magnesio, sodio + potasio, hierro, alcalinidad,
dureza, índice de Langelier, Aluminio están dentro de los parámetros normales tanto
en la norma venezolana como en la propuesta por la OMS.
La salinidad medida alcanzo un valor de 1350 mg/L la cual afecta su sabor, Cloruros
870 mg/L siendo 300 mg/L el máximo permitido por la norma Venezolana y 250
mg/L por la OMS, minerales disueltos fue determinado en 1727 mg/L siendo 1000 el
máximo permitido por ambas normas.
54

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

El exámen bacteriológico indica presencia de Heterotrofogos Aerobicos 72 ufc/mL,
coliformes totales en 4 NMP / 100 mL, fecales y heterótrofos aerobios de 4 NMP /
100 mL, cuando el máximo permitido por la norma venezolana es de 1,1 NMP / 100
mL y 0 NMP / 100 mL para la OMS. (Figura 30)

Figura 30. Parámetros fuera de norma granja pozo Monte Santo.
Fuente: Elaboración Propia, 2015.

3.3.7. Muestra 7. Pozo granja La Estancia
Las propiedades físicas: El olor, color, turbiedad y aspecto se encuentran en valores
aceptables para el consumo humano. Por su parte las propiedades químicas
medidas tales como: Cloro, conductividad, sulfato, fluoruro, calcio, magnesio, hierro,
sodio + potasio, hierro, alcalinidad, dureza,

índice de Langelier, Aluminio están

dentro de los parámetros normales tanto en la norma venezolana como en la
propuesta por la OMS.
La salinidad medida alcanzo un valor de 2990 mg/L la cual afecta su sabor, Cloruros
2150 mg/L siendo 300 mg/L el máximo permitido por la norma Venezolana y 250
55

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

mg/L por la OMS, el contenido de sulfato es de 255 mg/L no excede la norma
venezolana de 500 mg/L pero si la OMS de 250 mg/L minerales disueltos fue
determinado en 3984 mg/L siendo 1000 el máximo permitido por ambas normas.
El exámen bacteriológico indica presencia de Heterotrofogos Aerobicos 20 ufc/mL,
coliformes totales en 2 NMP / 100 mL, fecales y heterótrofos aerobios de 2 NMP /
100 mL, cuando el máximo permitido por la norma venezolana es de 1,1 NMP / 100
mL y 0 NMP / 100 mL para la OMS. (Figura 31)

Figura 31. Parámetros fuera de norma granja pozo La Estancia.
Fuente: Elaboración Propia, 2015.

3.3.8. Muestra 8. Botellón de Agua
Las propiedades físicas: Olor, aspecto, sabor, turbiedad, color, se encuentran en
valores aceptables para el consumo humano. Por su parte las propiedades químicas
medidas se encuentran dentro de ambas normas. El exámen bacteriológico indica
presencia de Heterotrofogos Aerobicos 56 ufc/mL, coliformes totales en 9 NMP / 100
mL, fecales y heterótrofos aerobios de 9 NMP / 100 mL, cuando el máximo permitido
por la norma venezolana es de 1,1 NMP / 100 mL y 0 NMP / 100 mL para la OMS.
(Figura 32)

56

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

Figura 32. Parámetros fuera de norma Botellón de Agua.
Fuente: Elaboración Propia, 2015.

3.3.9. Muestra 9. Tubería (Aducción)
Las propiedades físicas: Olor, aspecto, sabor, turbiedad, color, se encuentran en
valores aceptables para el consumo humano. Por su parte las propiedades químicas
medidas se encuentran dentro de ambas normas. El exámen bacteriológico indica
presencia de Heterotrofogos Aerobicos 25 ufc/mL, coliformes totales en 2 NMP / 100
mL, fecales y heterótrofos aerobios de 2 NMP / 100 mL, cuando el máximo permitido
por la norma venezolana es de 1,1 NMP / 100 mL y 0 NMP / 100 mL para la OMS.
(Figura 33)

Figura 33. Parámetros fuera de norma Tubería (Aducción).
Fuente: Elaboración Propia, 2015.
57

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

3.3.10. Muestra10. Cañada lragorry
Las propiedades físicas: El olor fétido, color verdoso, turbiedad alcanzo 9,42 NTU
siendo el máximo de 5 NTU para ambas normas, color verdadero 30 excede el valor
máximo de 14 unidades para ambas normas.
Por su parte las propiedades químicas medidas tales como: Cloro, conductividad,
fluoruro, calcio, magnesio, hierro, sodio + potasio, hierro, alcalinidad, dureza, índice
de Langelier, Aluminio están dentro de los parámetros normales tanto en la norma
venezolana como en la propuesta por la OMS.
La salinidad medida alcanzo un valor de 429 mg/L la cual afecta su sabor, Cloruros
3750 mg/L siendo 300 mg/L el máximo permitido por la norma Venezolana y 250
mg/L por la OMS, el contenido de sulfato es de 388 mg/L no excede la norma
venezolana de 500 mg/L pero si la OMS de 250 mg/L minerales disueltos fue
determinado en 7116 mg/L siendo 1000 el máximo permitido por ambas normas.
(Figura 34)

Figura 34. Parámetros fuera de norma Cañada lragorry.
Fuente: Elaboración Propia, 2015.

El exámen bacteriológico no se aplicaron por observarse mucha contaminación
biológica producto de la acumulación de desechos orgánicos, domésticos.
58

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

3.4. Medidas preventivas y correctoras para minimizar la contaminación que
posibiliten la accesibilidad de abasto de agua para consumo humano en la
comunidad.
Con el fin de reducir al mínimo la probabilidad de que aparezcan brotes epidémicos,
es preciso vigilar adecuadamente el abastecimiento de agua de consumo, tanto en
condiciones normales como durante el mantenimiento y los periodos en los que se
produce un deterioro transitorio de la calidad del agua. Por lo tanto, al formular metas
de protección de la salud hay que tener en cuenta el funcionamiento del sistema de
abastecimiento de agua de consumo durante las circunstancias transitorias (como la
variación en la calidad del agua de origen, los fallos del sistema y los problemas de
procesamiento).
Tanto las circunstancias transitorias como las derivadas de catástrofes naturales
pueden ocasionar, durante cierto tiempo, un alto grado de degradación de la calidad
del agua de origen y una gran disminución de la eficiencia de muchos procesos;
ambos tipos de situaciones proporcionan una justificación lógica y sólida para aplicar
el principio de las barreras múltiples, aplicado desde hace largo tiempo en la
seguridad del agua. La formulación, aplicación y evaluación de las metas de
protección de la salud ofrecen ventajas.
A. Evaluar las aguas desde el punto de vista higiénico- sanitario, mediante el
control estricto y sistemático bacteriológico de los coliformes totales, fecales y
otras bacterias que pudieran estar presentes en las aguas de abasto.
B. Se recomienda Proponer programas de gestión de la calidad del agua de
consumo comunitaria, es preciso que cuenten con el apoyo activo y la
participación de las comunidades locales. Éstas deben participar en todas las
etapas de dichos programas: los estudios iniciales; las decisiones sobre la
ubicación de pozos comunitarios nuevos, la ubicación de los puntos control de
la calidad agua o la creación de zonas de protección; el monitoreo y la
vigilancia de los sistemas de abastecimiento de agua de consumo; la
notificación de averías, la realización de tareas de mantenimiento y adopción
59

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

de medidas correctoras; y las actividades de apoyo, incluidas las relativas a
prácticas de saneamiento e higiene.
C. Los consumidores pueden, por medio de sus acciones, ayudar a garantizar la
inocuidad del agua que consumen, así como contribuir a mejorar o bien a
contaminar el agua que consumen otros. Tienen la responsabilidad de
asegurarse de que sus acciones no afecten negativamente a la calidad del
agua. La instalación y mantenimiento de redes de fontanería domésticas
deben realizarlas preferiblemente fontaneros cualificados y autorizados (véase
el apartado 1.2.10) u otras personas que tengan los conocimientos precisos
para garantizar que no se producen conexiones cruzadas ni reflujos que
puedan contaminar el sistema de abastecimiento de agua local.
D. Aplicar medidas adecuadas para garantizar que la potabilización y el
almacenamiento adecuado para su consumo, el tratamiento del agua de
consumo proveniente de los pozos de agua resultaría un tanto costosa debe
recibir tratamiento permanente de desinfección (Cloración) y corrección del
pH, por aplicación de cal, en el menor de los casos. La retención del hierro
puede realizarse con aireación y coagulación a pH básico, seguido de
procesos de floculación, sedimentación y filtración.
E. Se recomienda el diseño de redes de tuberías para la distribución a presión de
agua de consumo a viviendas individuales, edificios y grifos comunitarios es
un componente importante que contribuye al progreso y la salud de muchas
comunidades. Esta publicación examina la introducción de contaminantes
microbianos y la proliferación de microorganismos en redes de distribución,
así como las prácticas que contribuyen a garantizar la inocuidad del agua de
consumo en los sistemas de distribución por tuberías.
.

60

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

CONCLUSIONES
Las fuentes de abasto de aguas que consumen los habitantes en la comunidad
campesina San Valentín, Sector Ancón Bajo II, Parroquia Venancio Pulgar, Municipio
Maracaibo.

Están

representadas

por:

Camiones

cisternas,

Agua

mineral

embotelladas con capacidades 19 litros principalmente, Tubería de aducción y Pozos
de agua artesanales.
Las principales fuentes de contaminación que afectan la calidad de las aguas en el
sector llegan al medio ambiente a través de las actividades antrópicas y también
ciertos procesos naturales. Los tipos de contaminantes se dividen en: Contaminantes
inorgánicos: Tales como: hierro, Cloruros, solidos disueltos, otros metales;
Contaminantes

orgánicos:

Que

incluye

pesticidas,

herbicidas,

solventes

Contaminantes microbiológicos: Tales como bacterias, virus y protozoarios.
Los resultados de los análisis fisicoquímicos y bacteriológicos demuestran que: El
agua de la tubería requiere tratamiento convencional completa para su potabilización.
Mientras que las aguas tomadas de los pozos ubicados en las granjas. San Martín,
"2", Los Cascabeles, Monte Santo y La Estancia San Benito, son salobres y para ser
potabilizados requieren un tratamiento de desalinización. La Cañada Iragorry está
altamente contaminada (aguas servidas) por lo cual no es no es una opción segura
como fuente de abastecimiento y su tratamiento resultaría muy costoso para su
potabilización
Se proponen cinco (5) medidas preventivas y correctoras para minimizar la
contaminación que posibiliten la accesibilidad de abasto de agua para consumo
humano en la comunidad.

61

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

RECOMENDACIONES


Evaluar los contenidos de elementos metálicos

y agroquímicos para

pronosticar su grado de nocividad y su posible influencia sobre la salud de los
pobladores.


Realizar Sondeo eléctricos verticales que permitan verificar la presencia de
otros acuíferos más profundos de mejor calidad.

62

�Calidad de agua potable sector Ancón Bajo II

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64

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                <text>Evaluación de la calidad de las aguas para consumo humano en el Sector Ancón Bajo II. Municipio Maracaibo</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa&#13;
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                <text>Tesis maestría</text>
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