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                    <text>FOLLETO

Tareas docentes para la educación en el trabajo
desde la asignatura Ortodoncia de la carrera de Estomatología

Dirigido a estudiantes que cursan el 4to año de la carrera
Estomatología en la Filial de Ciencias Médicas de Moa

Dr.Zeida Gámez Alba

�Página legal
Título de la obra. Tareas docentes para la educación en el trabajo desde la asignatura
Ortodoncia. (Dirigido a estudiantes de 4to año de la Filial de Ciencias Médicas de Moa).
24 pp.
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2016 – ISBN: 978-959-16-3045-2
1. Autor: Dr. Zeida Gámez Alba
2. Institución: Filial de Ciencias Médicas “Tamara Bunke Bider”
Edición y Corrección: M.Sc. Niurbis La Ó Lobaina
Institución del autor: Filial de Ciencias Médicas “ Tamara Bunke
Bider”
Editorial Digital Universitaria Moa, año 2016
La Editorial Digital Universitaria Moa publica bajo licencia Creative Commons de tipo
Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y distribución
por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus autores, no haga
uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Las coloradas s/n, Moa 83329, Holguín
Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://ismm.edum.edu.cu

Editorial Digital Universitaria de Moa

�Tabla de contenido
INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................ 2
PARTE I......................................................................................................................................... 3
TAREAS DOCENTES PARA EL DESARROLLO DE LA EDUCACIÓN EN EL
TRABAJO DESDE LA ASIGNATURA ORTODONCIA DE LA CARRERA DE
ESTOMATOLOGÍA EN LA FILIAL DE CIENCIAS MÉDICAS DE MOA ....................... 3
•

Componentes didácticos de la tarea docente .................................................... 4

PARTE II ....................................................................................................................................... 6
PRESENTACIÓN DE LAS TAREAS DOCENTES PARA LA EDUCACIÓN EN EL
TRABAJO DESDE LA ASIGNATURA ORTODONCIA EN LA CARRERA DE
ESTOMATOLOGÍA EN LA FILIAL DE CIENCIAS MÉDICAS DE MOA ....................... 6
CONCLUSIONES ...................................................................................................................... 23
BIBLIOGRAFÍA ......................................................................................................................... 23

1

�INTRODUCCIÓN
Este trabajo partió de un estudio diagnóstico al proceso de enseñanzaaprendizaje de la asignatura Ortodoncia, de la carrera de Estomatología en el
municipio de Moa, la que se estudia en la Filial de Ciencias Médicas de esta
localidad, el que reveló insuficiencias en el tratamiento al trabajo independiente
de los estudiantes que cursan el cuarto año de esta carrera.
Como vía de solución al problema detectado se proponen tareas docentes
basadas en casos clínicos y con la utilización y la orientación del trabajo
independiente se pretende que el estudiante sea capaz de dirigir su aprendizaje,
su educación permanente y eficiente en el trabajo.
La proyección de las tareas parte de la asunción de las posiciones teóricas que
sustentan el trabajo independiente, y en particular sobre las tareas docentes. Se
realizó la valoración de las tareas propuestas en taller de socialización con
especialistas, lo que evidenció su pertinencia para el desarrollo de la educación
en el trabajo en la asignatura Ortodoncia y su aplicación práctica a otros
contextos donde se estudia la carrera.
Se trata de graduar un estomatólogo general básico que tenga profundamente
arraigado en su pensamiento y acción, que la estomatología se ocupa del
hombre como ser biopsicosocial, íntimamente vinculado a la familia y a la
comunidad ligados a los siguientes aspectos: promoción, prevención, curación y
rehabilitación. O sea, que interioricen la necesidad de preservar la salud del
complejo buco-facial a través de la atención estomatológica integral.

2

�PARTE I

PARTICULARIDADES DE LAS TAREAS DOCENTES
PARA EL DESARROLLO DE LA EDUCACIÓN EN EL TRABAJO DESDE LA
ASIGNATURA ORTODONCIA DE LA CARRERA DE ESTOMATOLOGÍA
EN LA FILIAL DE CIENCIAS MÉDICAS DE MOA

Las tareas docentes es donde se concretan las acciones y operaciones a realizar
por el alumno, si se hace referencia a la tarea como aquellas actividades que se
conciben para realizar por el grupo de alumnos en la clase y fuera de esta,
vinculada a la búsqueda y adquisición de los conocimientos y el desarrollo de
habilidades.
La formulación de las tareas plantea determinadas exigencias al alumno, estas
repercuten tanto en la adquisición del conocimiento como en el desarrollo del
intelecto.
Zayas (1999) expresa que «la explicación de un concepto y su correspondiente
compresión por el alumno, la realización de un ejercicio o de un problema por
este, son ejemplos de tareas docentes».
Autores como Silvestre (2000) y Zilberstein (2000), por su parte, consideran las
tareas docentes « [...] como aquellas actividades que se orientan para que el
alumno las realice en clases o fuera de esta, implican la búsqueda de
conocimientos, el desarrollo de habilidades y la formación integral de la
personalidad».
La tarea según Concepción y Rodríguez (2006) constituye el núcleo del trabajo
independiente de los estudiantes. El profesor elabora la tarea, la orienta y la
controla, como medio de enseñanza. El estudiante la resuelve como medio de
aprendizaje. Entendemos por tarea una situación de aprendizaje que debe
resolver el estudiante como medio para la apropiación de los contenidos.
A partir de los criterios apuntados por Fraga (1996), se presentan las
características fundamentales de la tarea docente:

3

�1. Tiene que ser concebida en función de los objetivos de la materia que se
trate.
2. Debe ser concebida con una concepción integradora.
3. Debe estar concebida en forma de sistema, de lo simple a lo complejo.
4.

Debe

presentar

exigencias

que

estimulen

el

desarrollo

intelectual

(pensamiento lógico), la valoración del conocimiento revelado y de la propia
actividad, a través de ejercicios y situaciones donde el estudiante aplique el
conocimiento aprendido.
5.

Debe

dar

respuesta

a

las

necesidades

educativas

de

los

alumnos

(diagnóstico), todo lo cual se pondrá de manifiesto en su formulación y control.
Estas necesidades a las que dará respuesta, deben estar en correspondencia con
las cualidades y valores a desarrollar en el objetivo formativo.
6. Debe, en sus exigencias (concepción), dar salida curricular al trabajo político
–ideológico, formación de valores, al trabajo con los programas directores,
programas de la Revolución y los ejes transversales.

•

Componentes didácticos de la tarea docente

El método de enseñanza: fundamentalmente se trabajan tres métodos: El
explicativo-ilustrativo, la elaboración conjunta y el trabajo independiente en las
disimiles variantes en las que pueden aparecer planteados.
La situación de aprendizaje: que ya se conoce, plantea la tarea que deberá
realizar el estudiante durante la clase.
El procedimiento: Es decir, cómo desarrollar el método a emplear en la clase, a
través de una secuencia lógica de actividades entre el profesor y el alumno.
Es importante precisar en esa secuencia lógica, cómo se le da tratamiento en la
situación de aprendizaje concebida por el profesor, al trabajar con los programas
de la Revolución, los programas directores, la formación de valores, el desarrollo
de habilidades lógicas, etc. Esto estará relacionado con las cualidades y valores
declarados en el objetivo.
Por otra parte se tendrá en cuenta su concepción, las características que debe
reunir la tarea.

4

�La tarea docente constituye el núcleo del trabajo independiente de los
estudiantes. El profesor elabora la tarea, la orienta y la controla, como medio de
enseñanza. El alumno la resuelve como medio de aprendizaje.
Varios autores han evaluado el papel de la tarea docente en la dirección del
trabajo independiente, son de destacar los trabajos de: Franco Pérez M y León
Granados A, (2010) acerca del trabajo independiente en la educación superior a
través de la tarea docente; el trabajo de Sosa Oliva Y y colaboradores (2010),
en el que analiza el papel de las tareas docentes y el desarrollo de la
profundidad del pensamiento, proponiendo una metodología para su concepción.
Las Ciencias Médicas están obligadas a aplicar las actividades de trabajo
independiente en aras de fomentar el desarrollo de habilidades, hábitos y
capacidades en los estudiantes de Estomatología. El trabajo independiente debe
ser concebido entonces como un sistema de tareas didácticas tendientes a
promover el aprendizaje compartido, siempre y cuando las mismas garanticen el
desarrollo ascendente e ininterrumpido de la independencia cognoscitiva de los
estudiantes, condicionado lo anterior por una adecuada interacción profesoralumno. (Cobián A, 2010).
Es a través de la educación en el trabajo que se ponen en práctica y se
desarrollan las habilidades y hábitos de los estudiantes, se logra la motivación
de estos

y se propicia la consolidación y aplicación de los conocimientos

esenciales, como forma de organización de la enseñanza y componente de un
sistema que es planificado, organizado, dirigido y controlado por el profesor,
donde según los objetivos

se establecen las tareas docentes y el trabajo

independiente de cada estudiante con su posterior control.

5

�PARTE II

PRESENTACIÓN DE LAS TAREAS DOCENTES PARA LA EDUCACIÓN
EN EL TRABAJO DESDE LA ASIGNATURA ORTODONCIA EN LA CARRERA
DE ESTOMATOLOGÍA EN LA FILIAL DE CIENCIAS MÉDICAS DE MOA

TEMA I. Crecimiento y desarrollo
Tarea docente 1. Crecimiento y desarrollo

Objetivos:
a) Definir los conceptos de crecimiento, desarrollo y maduración, para aplicarlos
directamente en el paciente.
b) Identificar las etapas del crecimiento general normal para ir conociendo la
evolución en cada una de ellas.
c) Describir los métodos que se utilizan para estudiar el crecimiento físico y el
desarrollo.

6

�Acciones a desarrollar:
1-Relacione la columna A con la B
Columna A

Columna B

Crecimiento

----- Significa sazón; la estabilización del estado
adulto provocada por el crecimiento y el desarrollo

Desarrollo

------ Aumento del tamaño, talla y peso

Maduración

------ Es el cambio en las proporciones físicas

2- El crecimiento general del hombre dura aproximadamente hasta los 22 años
y se divide de la siguiente forma:--------------------------,------------------------ y
------------------------,----------------------.
3-Complete las siguientes frases teniendo en cuenta los métodos que se utilizan para
estudiar el crecimiento físico y el desarrollo.
•

Suposición hábil

basada en la experiencia, las opiniones no deben ser

ridiculizadas. Son la forma más cruda de conocimientos científicos,
siempre deben ser desiguales por lo que son, la suposición parcial de un
hombre------------------------------------.
•

El método se usa para la evaluación del desarrollo del busto, los patrones
de pelo púbico y axilar, forma de las orejas, color de los ojos, huellas
digitales, etc. Mientras las apreciaciones utilizan comparaciones con
escalas o clasificaciones aceptadas
disponen

los

datos

en

convencionales, los ordenamientos

consecuencias

ordenadas

de

acuerdo

al

valor____________________.
•

Son útiles para estudiar fenómenos todos o nada, por ejemplo: ausencia
congénita de dientes. Las observaciones se usan también en forma
limitada cuando no son posibles datos cuantitativos; por ejemplo: En un
examen visual rápido de 67 niños esquimales entre los 6 y 11 años no se
observó ninguna mal oclusión Clase II_____________.

•

En las mediciones cuantitativas encontramos __________________,
_______________________ Y ______________________.

7

�BIBLIOGRAFÍA:
•

Crecimiento y desarrollo cráneo-facial. Castellano Pág. 18-19.

•

Manual de Ortodoncia. Moyers Pág. 6-12.

•

Temas de Ortodoncia. Estomatología Infantil. Colectivo de autores.
Primera parte Pág. 41-56.

•

Ortodoncia. Principios fundamentales y prácticos. Mayoral Pág. 1-7.

Tarea docente 2. Crecimiento y desarrollo prenatal

Objetivo: Identificar en qué período del desarrollo prenatal se producen las
malformaciones congénitas.
Acciones a desarrollar:
1- Las etapas en el desarrollo embrionario desde la fecundación hasta el
nacimiento son-------------------------------,-------------------------- y----------------------------.
2- La cabeza y la cara se desarrollan a partir de :------------------------------,---------------------,--------------------.
3- Complete las siguientes frases:
La no fusión de los procesos maxilares con los procesos nasales medios se
forma el ______ _______ _______ y ocurre a la ____ semana de vida
intrauterina.
La falta de fusión entre los procesos maxilares y los nasales laterales
ocasionan la_______ _________ ________ a la _____ semana de vida
intrauterina.

8

�La unión de los procesos nasales medios forma el __________, de
persistir como _______ _______ o ______ ________ _________

y

ocurre a la ______ semana de vida intrauterina.

BIBLIOGRAFÍA:
•

Colectivo de autores, 1ra parte. Pág. 59-90

•

Ortodoncia. Principios fundamentales y práctica. Mayoral. Pág. 7-53

•

Manual de Ortodoncia. Moyers. Pág. 19-28; 31-36; 39-43.

TEMA II: Desarrollo de los dientes y la oclusión fisiología dentomaxilofacial

Tarea docente 1. Desarrollo de los dientes y la oclusión primaria y permanente.

Objetivos:
a) Explicar orden, cronología de brote y características morfológicas y
funcionales de los dientes temporales y permanentes.
Acciones a desarrollar:
1-Complete los siguientes espacios en blanco en cuanto a las características de
los dientes temporales.

9

�•

Los ---------------------- son ovoides.

•

Los molares son---------------------------- que las bicúspides.

•

El color de los dientes----------------- y cuellos ---------------------.

•

El sobrepase es de ------------------------- o --------------------------.

2-Paciente de 9 años de edad que acude a consulta con dientes rotados. Puede
marcar la fórmula dentaria del maxilar superior correcta.
•

-------------------16 15 14 53 12 11 21 22 63 24 25 26

•

-------------------16 55 14 53 12 11 21 22 63 24 65 26

BIBLIOGRAFÍA:
•

Temas de ortodoncia y estomatología infantil. 1ra parte Cap. IV y V

•

Guías prácticas de Estomatología. Cap. 5 Oclusión.

TEMA III: Diagnóstico y etiología de las anomalías dentomaxilofaciales

Tarea docente 1. Concepto y etiología de las anomalías dentomaxilofaciales.
Objetivos: Realizar el diagnóstico diferencial, etiológico e individual de las
anomalías dentomaxilofaciales

10

�Acciones a desarrollar:
1-El orden del diagnóstico

de las anomalías dentomaxilofaciales es tejidos

blandos, ----------------------, -----------------------, ------------------------- y de
la -------------------------.
3-El sistema estomatognático está constituido por varios elementos, cualquier
alteración de una de sus partes dará lugar a la aparición de anomalías dentomaxilofaciales. Teniendo en cuenta las mismas complete los espacios en blanco.
a) Las anomalías se clasifican en ____________, ______________,
_______________, _______________ y ___________________.
b) Las anomalías de volumen de los labios son ________________ y
_______________.
c) La hiperdoncia es una anomalía de _____________ de los dientes.
d) Las anomalías de volumen de los maxilares son: _______________ y
----------.
e) La caída
_______________.

y

erupción

precoz

de

los

dientes

es

una

------

anomalía

de

BIBLIOGRAFÍA:

•

Colectivo de Autores 1ra parte p 141-154, 177-187

•

Mayoral p 121-206

TEMA IV: Biomecánica
Tarea docente 1. Biomecánica. Introducción y concepto. Movimiento dentario.
Objetivos: Conocer los aspectos relacionados con la biomecánica

Acciones a desarrollar:
1-La biomecánica se ocupa del movimiento de los organismos vivos. Relacione la
columna A (movimiento ortodóncico) con la B (características).

11

�A (mov. ortodóncico)
a)Movimiento de ingresión

B (características)
1- __Es el más difícil de realizar, por la forma del
alveolo hay una gran descomposición de fuerzas

b)Movimiento de gresión

2- __Es el que más recidiva

c)Movimiento de rotación

3- __Movimiento del diente fuera del alveolo, muy fácil
de realizar

d)Movimiento de versión

4-__Se produce reabsorción y aposición a lo largo de la
raíz, desapareciendo el fulcreem

e)Movimiento de Egresión

5-__El diente se mueve sobre un eje imaginario
horizontal

12

�BIBLIOGRAFÍA:
•

Colectivo de autores. Temas de ortodoncia en estomatología infantil.
Tomo II. Pág. 6- 50

•

Mayoral. Principios fundamentales y práctica. Pág. 359-387

TEMA V: Discrepancia hueso – Diente

Tarea docente 1: Discrepancia hueso – Diente. Etiología y clasificación
Objetivos: Evaluar la discrepancia hueso - diente, sus causas y clasificación.
Acciones a desarrollar:
1-Paciente de 8 años de edad que presenta discrepancia de -7,4 mm, con índice
incisivo superior de 36 mm e inferior de 25 mm. Analice las proposiciones según
las características del caso y seleccione la alternativa correcta.
-Proposiciones
a) Discrepancia hueso-diente negativa moderada

-----

13

�b) Su posible etiología es la macrodoncia

------

c) Discrepancia hueso-diente negativa elevada -----

Tarea docente 2. Manifestaciones clínicas de la discrepancia hueso-diente
negativa.
Objetivo:
Definir las características clínicas de la discrepancia hueso-diente negativa
Acciones a desarrollar:
1-Dentro de las manifestaciones de la discrepancia hueso-diente negativa se
encuentran:
1-Ectopia dentaria

14

�2-Retención dentaria

3- Diastemas

4-Apiñamiento

5-Vestibuloversion sin diastemas

6-Transposición dentaria

15

�7-Mordida cruzada anterior simple

Alternativas:
A.

1,5,6,7

B.

1,3,5,7

C.

1,2,3,4

D.

1,2,4,5

Tarea docente 3. Discrepancia hueso-diente negativa elevada
Objetivo:
1-Definir el tratamiento de la discrepancia hueso-diente negativa elevada en el nivel de
atención primaria.
Acciones a desarrollar:
1-El tratamiento ante la presencia de una discrepancia hueso diente negativa severa es
-------------------------.
2- Para la frase incompleta que brindamos a continuación uno o varios de los
complementos enumerados propuestos son correctos para completar la frase.
Seleccione la alternativa correcta.
Frase incompleta:
En un plan clínico de extracciones seriadas tenemos como requisitos fundamentales:

16

�Complementos:
1.

Bajo índice de caries

2.

Discrepancia hueso-diente positiva

3.

Clase I de Angle

4.

Oligodoncia de los segundos premolares.

5.

Buen balance neuromuscular y psíquico

Alternativas:
A.

1,2,3

B.

1,2,4

C.

1,3,4

D.

3,4,5

E.

1,2,5

3- Las indicaciones para realizar el plan clínico de extracciones seriadas son las
siguientes:
Complementos:
1- Macrodoncia

2- Macrognatismo antero-posterior

3-Microdoncia

17

�4-Mesiogresion

5- Micrognatismo transversal y antero-posterior o ambos

Alternativas:
a)

1,2,3

b)

1,3,4

c)

2,3,4

d)

1,4,5

e)

1,2,5

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:
•

Tratado de Ortodoncia. Texto para estudiantes de Pregrado. Dr. R. Otaño
Lugo y Col. de Autores

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA:
•

Power Point: “Discrepancia hueso diente”

•

Documento teórico: “Métodos para calcular la discrepancia hueso diente”.

•

Video clase No 3: “Discrepancia hueso diente”.

Tema
VI:
Diagnóstico
y
tratamiento
de
las
Disfunciones
Neuromusculares y otras anomalías
de la atención primaria

18

�Tarea docente 1. Disfunciones neuromusculares. Concepto. Etiología. Manifestaciones
clínicas. Tratamiento.
Objetivo: Diagnosticar y tratar las disfunciones neuromusculares del aparato
estomatognático que se presentan en la atención primaria.

Acciones a desarrollar:
1-Complete los espacios en blanco:
El término disfunción neuromuscular se refiere al anormal funcionamiento de
ciertos -------------------- que afectan en alguna medida las ---------------- de
todo el sistema estomatognático.
2- Seleccione la respuesta correcta:
Asiste a consulta una mama con una niña de 9 años que presenta falta de cierre
labial, arcada superior estrecha y paladar profundo, vestibuloversion de incisivos
superiores, resalte aumentado y mordida profunda.
Ud. lo diagnostica como:
a) ___Succionador del pulgar

b.) ___ Protracción lingual

19

�c.) ___Respirador bucal.

El tratamiento inmediato por el EGB es:
a. ___remitir al otorrino, alergista y mioterapia
b. ___colocar pantalla oral
c. ___colocar placa de Hawley con levante de mordida

TEMA VII: Diagnóstico y enfoque terapéutico de las oclusiones invertidas
Tarea docente 1. Oclusión invertida
Objetivo: Diagnosticar y tratar la oclusión invertida

Acciones a desarrollar:
1- Paciente femenina de 9 años de edad traida a consulta por la mamá. Al
examen clínico se observa el 11 en linguoversión con resalte de -1mm, el diente
es de tamaño normal y existe suficiente espacio en la arcada para su correcta
ubicación. Basado en el caso clínico, seleccione la respuesta correcta.
El diagnóstico es:
a) ___Mordida cruzada anterior simple

20

�b) ___Mordida cruzada anterior complicada

c) ___Mordida cruzada anterior funcional.

El tratamiento de elección es:
a) ___Depresor lingual

b) ___Pantalla oral

21

�c) ___Hawley con rejilla

2- El resorte invertido anterior simple (mordida cruzada anterior simple) es una de las
anomalías dentomaxilofaciales que puede tratar el EGB de la siguiente forma:

1.

Utilización de mioterapia para el orbicular de los labios.

2.
Aparatología removible con resortes de vestíbulo versión y levantamiento de
mordida.
3.

Colocación de arco lingual con omega anterior

4.

Colocación de un plano inclinado por un periodo no mayor de 21 días

5.

Colocación de placa activa con resorte de coffin

6.

Colocación de bandas en molares superiores e inferiores con botones y ligas

7.

Utilización de un depresor lingual varias veces al día.

Alternativas:
A.

1,3,7

B.

2,3,6

C.

1,4,5

D.

2,4,7

E.

2,5,7

22

�CONCLUSIONES
•

En el diagnóstico realizado al estado actual del trabajo independiente en la
asignatura de Ortodoncia de la carrera de Estomatología de la Filial
Universitaria del Municipio de Moa, se pudo constatar la existencia de
incoherencias entre la efectividad del trabajo metodológico y el nivel de
desarrollo alcanzado en el

proceso de enseñanza-aprendizaje de los

estudiantes.
•

Las tareas docentes que se proponen haciendo uso de imágenes digitales
y teniendo como base el principio de la relación teoría–práctica, permite
llevar a los estudiantes a niveles superiores del desarrollo del aprendizaje
en la asignatura Ortodoncia.

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24

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                    <text>TESIS

CARACTERIZACIÓN PETROLÓGICA
Y GEOQUÍMICA DE LAS ROCAS
METAMÓRFICAS, SECTOR
CAMARIOCA SUR

Yurisley Valdés Mariño

�Página legal
Título de la obra: Caracterización petrológica y geoquímica de las rocas metamórficas,
Sector Camarioca Sur, 94pp.
Editorial Digital Universitaria de Moa, año.2015 -- ISBN:
1. Autor: Yurisley Valdés Mariño
2. Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico ¨ Dr. Antonio Núñez
Jiménez¨
Edición: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Corrección: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Digitalización. Lic. Liliana Rojas Hidalgo

Institución de los autores: ISMM ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2015
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Ave Calixto García Íñiguez # 75, Rpto Caribe Moa 83329, Holguín Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://www.ismm.edu.cu/edum

�REPUBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACION SUPERIOR
INSTITUTO SUPERIOR MINERO METALURGICO DE MOA
“Dr. ANTONIO NUÑEZ JIMENEZ”
FACULTAD DE GEOLOGÍA Y MINERÍA
DEPARTAMENTO DE GEOLOGÍA

CARACTERIZACIÓN PETROLÓGICA Y GEOQUÍMICA DE
LAS ROCAS METAMÓRFICAS, SECTOR CAMARIOCA SUR.

Tesis presentada en opción al Título Académico de Máster en Geología
Maestría en Geología, Mención Prospección y Exploración de Yacimientos

Minerales Sólidos

9na Edición
Autor: Ing. Yurisley Valdés Mariño

Tutores: Dr. C. José Nicolás Muñoz Gómez
Dr. C. María Margarita Hernández Sarlabous
Dr. C. Idael Francisco Blanco Quintero
Dr. C. Kurt Mengel

Moa, 20 de marzo del 2015
“Año 57 de la Revolución”
Ing. Yurisley Valdés Mariño

1

�Tesis de Maestría
INDICE
INTRODUCCIÓN .................................................................................................................. 1
MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL DE LA INVESTIGACIÓN ....................................... 6
CAPÍTULO 1: CARACTERÍSTICAS FÍSICO-GEOGRÁFICAS, GEOLÓGICAS
REGIONALES Y PARTICULARES DEL ÁREA DE ESTUDIO. .................................... 15
1.1 Introducción ................................................................................................................ 15
1.2 Características geográficas del área de estudio ........................................................... 15
1.3 Relieve ........................................................................................................................ 16
1.4 Hidrografía .................................................................................................................. 16
1.5 Clima ........................................................................................................................... 17
1.7 Economía .................................................................................................................... 18
1.8 Características geológicas regionales ......................................................................... 19
CAPÍTULO 2. METODOLOGÍA Y VOLÚMENES DE LOS TRABAJOS REALIZADOS
.............................................................................................................................................. 34
2.1 Introducción ................................................................................................................ 34
2.2 Etapa preliminar .......................................................................................................... 35
2.3 Trabajos de campo ...................................................................................................... 50
2.4 Trabajos de laboratorio ............................................................................................... 53
2.4.1 Análisis petrográfico ............................................................................................ 53
2.4.2 Método de fluorescencia de rayos X (FRX)......................................................... 55
2.4.3 Método de difracción de rayos-X (DRX) ............................................................. 55
2.5 Etapa de gabinete ........................................................................................................ 56
CAPÍTULO 3. ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS
OBTENIDOS. ...................................................................................................................... 57
3.1 Introducción ................................................................................................................ 57
3.2 Petrografía .................................................................................................................. 57
Ing. Yurisley Valdés Mariño

VI

�Tesis de Maestría
3.2.1. Anfibolitas gneisicas .......................................................................................... 58
3.2.2 Granofels anfibolíticos ........................................................................................ 60
3.3 Interpretación de los análisis de difracción de rayos-X .............................................. 67
3.5 Interpretación de los análisis de fluorescencia de rayos-X ......................................... 69
3.4 Consideraciones finales .............................................................................................. 78
Conclusiones......................................................................................................................... 80
Recomendaciones ................................................................................................................. 81
Bibliografía ........................................................................................................................... 82

Ing. Yurisley Valdés Mariño

VII

�Introducción
INTRODUCCIÓN
La actividad tectónica de la litosfera terrestre origina que las rocas ígneas y sedimentarias
formadas en determinados ambientes y condiciones ambientales precisas, sean sometidas a
nuevas condiciones de presión y temperatura. Estas nuevas condiciones, asociadas
frecuentemente a la acción de esfuerzos tectónicos conllevan a la formación de cadenas
montañosas,

las

rocas

preexistentes

se

transformen

textural,

estructural

y

mineralógicamente en estado sólido, dando lugar a las rocas metamórficas (K. Bucher y
R. Grapes. 2011).
Estas rocas presentan características petrográficas especialmente complicadas, debido a los
procesos de transformación que han sufrido, generalmente acompañados de intensa
deformación (Eskola, P. 1915, 1920 y 1939). Las condiciones metamórficas de presión y
temperatura pueden ser más o menos altas, pero en una misma composición se encuentran
minerales y texturas distintas en función de la intensidad de las condiciones
metamórficas o grado metamórfico. Se diferencian así rocas de grado muy bajo (entre
100 °C y 200 °C - 250 °C), bajo (entre 200 °C – 250 °C y 400 °C - 450 °C), medio (entre
400 °C - 450 °C y 600 °C - 650 °C) y alto (más de 600 °C - 650 °C) Miyashiro (1973). La
intensidad de las condiciones metamórficas también se describe mediante el concepto de
facies metamórfica, (Humphris y Thompson 1978; Bucher y Frey 1994; Frey y Robinson
1999), que aluden al conjunto de rocas formadas en determinados rangos de condiciones
de presión y temperatura, donde las rocas de composición basáltica (se toman de patrón)
porque desarrollan asociaciones minerales típicas de condiciones de presión y temperatura.
En numerosos sectores del territorio cubano afloran rocas metamórficas generadas por
procesos de carácter regional, cuyos protolitos ya sean de naturaleza oceánica

o

continental, constituyen formaciones y complejos de edad Mesozoica, específicamente
Jurásicos y Cretácicos, que pueden llegar a constituir grandes macizos rocosos. En Cuba
Algunos complejos o formaciones están compuestos esencialmente por anfibolitas, tales
como el complejo Mabujina (Bibikova, E.V. et al. 1988), la formación Yayabo en el
macizo Escambray, las anfibolitas Perea en el norte de Cuba central y vinculada con el
cinturón ofiolítico y la Fm. Güira de Jauco en el extremo oriental cubano. También se
destacan bloques de anfibolitas de alta y baja presión incluidos en las serpentinitas del
cinturón ofiolítico (Lázaro 2013 y 2014).
Ing. Yurisley Valdés Mariño

1

�Introducción
Knipper y Cabrera (1974), hacen una caracterización completa de la asociación ofiolítica,
donde relacionan a los gabros y las diabasas con las rocas del complejo ultramáfico y
consideran que el conjunto de los complejos ofiolíticos estudiados son parte de la corteza
oceánica. Sin embargo Somin y Millán (1981) dudan de las relaciones que puedan existir
entre estos complejos y un perfil oceánico típico.
Por otra parte, en una estrecha faja de melange serpentinítico que constituye la
prolongación oriental del macizo ofiolítico de Cajálbana, en Cuba occidental, se destacan
numerosos bloques de anfibolitas metadiabásicas y metagabroídicas, incluidos en
peridotitas tectoníticas muy serpentinizadas y cizalladas. Estas son anfibolitas normales
compuestas por hornblenda y oligoclasa a andesina, que generalmente conservan restos de
estructuras y minerales magmáticos, que frecuentemente presentan una marcada foliación
metamórfica (Somin y Millán, 1981; Millán 1996 b).
En la composición de los melanges serpentiníticos que aparecen incluidos en peridotitas
tectoníticas serpentinizadas en el cinturón ofiolítico cubano, suelen destacarse, bloques de
rocas metamórficas de alta presión, cuyos protolitos son principalmente elementos
constituyentes de una corteza oceánica (ofiolíticos) metamorfizados en una zona de
subducción, constituyendo lo que se conoce en la literatura como un complejo de
subducción (Somin y Millán, 1981; Kubovics et al. 1989; Millán, 1996 b, 1997c).
En algunos complejos ofiolíticos se han descrito rocas ígneas que presentan afinidades
geoquímicas entre basaltos de dorsal medio oceánica (MORB) y basaltos de arco de isla
(IOB) Lázaro et al. 2013. Entre las características geoquímicas que distinguen los basaltos
MORB de los IOB se incluyen: &gt;1 wt% TiO2, empobrecimiento en elementos de tierras
raras ligeras (LREE) y ausencia de empobrecimientos en elementos de alto potencial iónico
(HFSE, p.e. Nb, Ta), ejemplificados en diagramas multielementales normalizados. Las
rocas básicas tipo MORB de complejos ofiolíticos se han caracterizado como basaltos de
antearco generados en etapas tempranas de subducción (Stern et al. 2012). Por el contrario,
los basaltos tipo IOB tienen menores contenidos en TiO2, están enriquecidos en elementos
móviles en fluidos/fundidos, tales como elementos de alto radio iónico (LILE, incluyendo
LREE) y presentan fuertes empobrecimientos en HFSE relativos a los LREE (Pearce,
2003). El reconocimiento de estas composiciones, tipo MORB y tipo arco, en un mismo
complejo ofiolítico ha permitido a algunos autores proponer que se trata de secciones
Ing. Yurisley Valdés Mariño

2

�Introducción
basálticas de complejos ofiolíticos en ambientes de antearco (Reagan et al. 2010). A esto se
suma que basaltos de antearco del arco Marianas-Izu-Bonin presentan razones Ti/V
menores que los MORB, lo que posiblemente se debe a un incremento de la tasa de fusión
en los contextos de antearco en los estadios incipientes de desarrollo de las zonas de
subducción (Reagan et al. 2010), (Lázaro et al. 2013).
En los últimos años los trabajos realizados en la región se han encaminado
fundamentalmente al esclarecimiento e identificación de las principales fases minerales
portadoras de los componentes útiles: hierro, níquel y cobalto en los yacimientos lateríticos
de Moa. (Rojas Purón, L.A. et al. 1994); (Almaguer, A. 1995 y 1996) (Brand, N. W.1998);
(Muñoz J. N. 2004); (Galí, S. et al. 2006).
En el sector Camarioca Sur se inician los trabajos en 1976, (Sitnikov, V. et al. 1976), ellos
describen que las peridotitas serpentinizadas están representadas por dunitas y harzburgitas
serpentinizadas y en casos aislados por lherzolitas y wherlitas. Además identifican áreas
con la presencia de serpentinitas, variedad antigorita, asociadas a las zonas de falla y
describen que el basamento está constituido por las serpentinitas antigoríticas; concluyendo
que en estas zonas se localizan cortezas de intemperismo poco desarrollas y con bajos
contenidos de níquel.
En el 2010 se desarrolla un proyecto de exploración geológica en esta área por
investigadores del Departamento de Geología del Instituto Superior Minero Metalúrgico de
Moa, los cuales describen la secuencia mantélica que está presente en el área de estudio,
constituido mayoritariamente por harzburgítas y dunítas, con alto por ciento de cromititas
podiformes y la ausencia de xenolitos de alta presión. El límite inferior de estas ofiolitas
está definido por fallas inversas de bajo ángulo, indicando que su emplazamiento está
relacionado con un evento de acortamiento cortical, que puede relacionarse con una
colisión o subducción con polaridad reversa (subduction polarity reversal). (IturraldeVinent, 2003; Cobiella-Reguera, 2005; Lewis et al.2006).
En conformidad con las rocas pertinentes al macizo, las principales rocas ultramáficas del
basamento son harzburgitas con una

distribución del 76%, un grado variable de

serpentinización, asociado principalmente a zonas de fracturas y cizalla. En menor
porcentaje de representación aparecen serpentinitas, dunita y lherzolitas, las que sugieren
un origen mantélico de las litologías del basamento. (Muñoz et al. 2007).
Ing. Yurisley Valdés Mariño

3

�Introducción
También se observan rocas peridotíticas alteradas como las antigorititas y talcititas, con
predominio de talcitización hacia la parte Norte y la carbonatización hacia el Sur. Estas
litologías pueden tener influencia local en el desarrollo y composición de la corteza
laterítica.
Se documentaron bloques dispersos de variados tamaños de rocas compactas de grano fino
a muy fino, muy duras, de color gris oscuro sobre las cuales apenas se desarrollan las
lateritas. En las mismas se identificaron rasgos estructurales, texturales y mineralógicos que
le confieren un carácter exótico con respecto a las asociaciones litológicas presentes. Llama
la atención que en estas no se presenten el cuarzo y las micas lo que es típico del protolito
pelítico.
Se han reportado de manera puntual rocas félsicas muy compactas y duras, que contienen
plagioclasas ácidas, donde el cuarzo está ausente o se presenta en poca cantidad, y además
contienen abundantes minerales metamórficos. Estas rocas podrían ser consideradas
trondhjemitas, lo que debe ser precisado en futuras investigaciones, ya que implicaría la
presencia de un posible melange de subducción similar al descrito en Sierra del Convento y
La Corea. (Blanco Quintero, I. F. et al. 2011)
El estado de actual de la investigación en este campo permite plantear como problema el
insuficiente conocimiento sobre el origen y formación de las rocas metamórficas presentes
en el sector Camarioca Sur, asociado al complejo ofiolítico Moa-Baracoa.

Objeto de estudio
Las rocas metamórficas afloradas en el sector Camarioca Sur.

Campo de acción.
Petrología y geoquímica de las rocas metamórficas.

El objetivo general
Caracterizar petrológica y geoquímicamente las rocas metamórficas presentes en el sector
Camarioca Sur, asociados al complejo ofiolítico Moa-Baracoa para contribuir al grado de
conocimiento sobre la evolución geológica del complejo ofiolítico.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

4

�Introducción
Hipótesis
Si se determinan los principales rasgos petrológicos y geoquímicos de las rocas
metamórficas que conforman el sector Camarioca Sur, a partir de la identificación de las
principales paragénesis minerales y texturas, entonces se establece la génesis de las rocas
metamórficas, que permite definir los protolitos que le dieron origen y sus implicaciones en
la evolución geológica del complejo ofiolítico.

Objetivos específicos:
•

Identificar y clasificar desde el punto de vista petrográfico las rocas metamórficas
presentes en el sector de estudio a partir del establecimiento de las principales
paragénesis minerales y texturas.

•

Determinar sus posibles protolitos

•

Determinar el ambiente tectónico de formación

•
Aporte científico
La novedad científica está dada en que a partir de la caracterización petrológica y
geoquímica realizada a las rocas analizadas se han establecido la existencia de rocas básicas
metamórficas de grado medio en el complejo ofiolítico Moa-Baracoa.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

5

�Introducción
MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL DE LA INVESTIGACIÓN
PROCESOS

METAMÓRFICOS

Y

CLASIFICACIÓN

DE

LAS

ROCAS

METAMÓRFICAS
La actividad tectónica de la litosfera terrestre origina que las rocas ígneas y sedimentarias
formadas en determinados ambientes y condiciones ambientales precisas, sean sometidas a
nuevas condiciones de presión y temperatura. Estas nuevas condiciones, asociadas
frecuentemente a la acción de esfuerzos tectónicos conllevan a que por ejemplo, a la
formación de cadenas montañosas, las rocas preexistentes se transformen textural,
estructural y mineralógicamente en estado sólido, dando lugar a las rocas metamórficas. (K.
Bucher and R. Grapes. 2011).
Estas rocas presentan características petrográficas específicas, debido a los procesos de
transformación que han sufrido, generalmente acompañados de intensa deformación
(Eskola,P. 1915, 1920 y 1939). Las condiciones metamórficas de presión y temperatura
pueden ser más o menos altas, pero en una misma composición se encuentran minerales y
texturas distintas en función de la intensidad de las condiciones metamórficas o grado
metamórfico. Se diferencian así rocas de grado muy bajo (entre 100 °C y 200 °C -250 °C),
bajo (entre 200 °C -250 °C y 400 °C -450 °C), medio (entre 400 °C -450 °C y 600 °C -650
°C) y alto (más de 600 °C -650 °C) (Miyashiro 1973). La intensidad de las condiciones
metamórficas también se describe mediante el concepto de facies metamórfica, (Bucher y
Frey 1994), (Frey M., y Robinson 1999).
El concepto de facies fue definido por Eskola. P. (1915) el que planteo “Una facies
metamórfica es un grupo de rocas caracterizadas por un conjunto definido de minerales
que, bajo las condiciones de su formación, alcanzaron el equilibrio perfecto entre ellos. La
composición mineral cualitativa y cuantitativa en las rocas de una facies dada varia
gradualmente en correspondencia con las variaciones en la composición química de las
rocas”.
Eskola. P (1920) también definió el concepto de facies mineral, en un sentido más amplio y
aplicable tanto a rocas metamórficas como ígneas. “Una facies mineral comprende todas
Ing. Yurisley Valdés Mariño

6

�Introducción
las rocas que se han originado bajo condiciones de temperatura y presión tan similares
que una composición química concreta produce el mismo conjunto de minerales...”
Subsecuentemente, Eskola. P (1939) escribió: “En una facies dada se agrupan rocas para
las que composiciones (químicas) globales idénticas exhiben asociaciones minerales
idénticas, pero cuya composición mineral para composiciones (químicas) variables varía
de acuerdo con leyes definidas”.
La IUGS define las facies metamórficas, siguiendo a Eskola y otros autores, como: “Una
facies metamórfica es un conjunto de asociaciones minerales repetidamente asociadas en
el tiempo y el espacio y que muestran una relación regular entre composición mineral y
composición química global, de forma que diferentes facies metamórficas (conjunto de
asociaciones minerales) se relacionan con las condiciones metamórficas, en particular
temperatura y presión, aunque otras variables, como PH2O pueden ser también
importantes”.
Eskola definió 8 facies: esquistos verdes, anfibolitas con epidota, anfibolitas, corneanas
piroxénicas, sanidinitas, granulitas, esquistos con glaucofana (o esquistos azules, como
ahora se las denomina), y eclogitas. Coombs et al. (1959) añadió las facies de las zeolitas, y
una zona de prehnita-pumpellyita, que Turner (1968) llamó facies de las metagrauvacas con
prehnita-pumpellyita. Miyashiro (1973) usó las diez facies anteriores, aunque renombró la
última como facies de prehnita-pumpellyita (que se ha subdividido en facies de prehnitapumpellyita, prehnita-actinolita, y pumpellyita-actinolita, aunque colectivamente que se
agrupan bajo el término facies sub-esquistos verdes). Figura 1.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

7

�Introducción

Figura 1. Gráfico de variabilidad de las condiciones de presión y temperatura. Tomado de Miyashiro 1973.

Las clasificaciones de las rocas metamórficas se realizan teniendo en cuenta 3 parámetros
fundamentales (Fettes 2007).
La composición química y mineralógica de la misma
El origen de la roca original o protolito (ígneo o sedimentario)
Sus características texturales, estructurales y de fábrica
En cuanto al criterio composicional, se pueden diferenciar grandes grupos tales como rocas
de composición máfica y ultramáfica (procedentes de rocas ígneas, máficas como gabros y
ultramáficas como peridotitas), pelítica (rocas sedimentarias detríticas arcillosas) y gnéisica
(rocas ígneas ácidas como granitos y riolitas, y sedimentarias de tipo areniscas arcósicas),
carbonáticas (calizas y dolomías) y calcosilicatadas (carbonatadas impuras con cierta
proporción de componente arcilloso y margas). (Turnbull et al. 2001).
TIPOS DE METAMORFISMO
Los tipos de metamorfismo más importante son metamorfismo regional y metamorfismo de
contacto. Las rocas del primer tipo de metamorfismo se forman en áreas orogénicas
amplias, a lo largo de cientos de km, soliendo presentar foliaciones e importantes
Ing. Yurisley Valdés Mariño

8

�Introducción
deformaciones. Las del segundo tipo se forman en torno a los contactos entre cuerpos
magmáticos intrusivos y las rocas encajantes, en respuesta al incremento de temperatura
que sufren las rocas adyacentes al ponerse en contacto con los cuerpos ígneos. Este tipo de
rocas no sufre esfuerzos dirigidos especialmente intensos durante la blastesis mineral, por
lo que suelen ser rocas no foliadas (exclusivamente blásticas). Existen, no obstante, otros
tipos de metamorfismo. (Bucher y Grapes, 2011).
La clasificación del metamorfismo se basa en criterios variados:
1. La extensión areal sobre la que se produce el proceso (i.e., m. regional, m. local).
2. Contexto geológico (orogénico, de enterramiento, de fondo oceánico, de dislocación, de
contacto, de lámina caliente –“hot-slab”,...).
3. El principal factor (P, T, PH2O, esfuerzo desviatorio, deformaciones) del metamorfismo
(m. térmico).
4. La causa particular de un metamorfismo específico (m. de impacto, m. hidrotermal)
5. Si el metamorfismo resultó de un solo evento o de más de uno (monometamorfismo,
polimetamorfismo).
6. Si va acompañado de incremento o descenso de temperatura (m. progrado, m.
retrogrado).
Texturas
Las texturas principales que pueden encontrarse en las rocas metamórficas son cuatro (Spry
et al. 1969), que se describen a continuación.
Textura granoblástica. Los cristales forman un mosaico de granos más o menos
equidimensionales. Los contactos entre granos tienden a formar angulos de 120º en puntos
donde se juntan tres de ellos (denominados puntos triples). Esto se debe a que esta
disposición morfológica en más estable, ya que se minimiza la superficie total de contactos
entre granos y por ende la energía de superficie, por comparación con otras disposiciones
que implican contactos al azar. Esta textura es común en rocas monominerales como
cuarcitas y mármoles, así como en rocas de grado metamórfico muy alto como granulitas.
Textura lepidoblástica. Está definida por minerales tabulares (en general filosilicatos,
normalmente micas y cloritas) orientados paralelamente según su hábito planar. El hecho
Ing. Yurisley Valdés Mariño

9

�Introducción
de que esta textura presente orientación preferente de sus componentes minerales supone
que las rocas con esta textura presentan fábrica planar (o plano-lineal), lo que confiere a la
roca una anisotropía estructural (foliación) según la cual tiende a exfoliarse. Estas rocas
presentan, por tanto, comportamientos mecánicos contrastados según las direcciones
perpendicular y paralela a la superficie de foliación. Esta textura es la típica de metapelitas
(pizarras, micacitas, esquistos y gneises pelíticos).
Textura nematoblástica. Está definida por minerales prismáticos o aciculares (e.g.,
inosilicatos, normalmente anfíboles), orientados paralelamente según su hábito elongado en
una dirección. Las rocas con esta textura presentarán fábrica lineal (o plano-lineal), lo que
igualmente les confiere una anisotropía estructural (lineación) según la cual las rocas
tienden a escindirse. Esta textura es típica de anfibolitas y algunos gneises y mármoles
anfibólicos.
Textura porfidoblástica. Está definida por la presencia de blastos de tamaño de grano
mayor (i.e., porfidoblastos) que el resto de los minerales que forman la matriz en la que se
engloban. La matriz por su parte puede tener cualquiera de las texturas anteriores (grano-,
lepido- o nematoblástica), o una combinación de ellas. Cualquier tipo de roca metamórfica
puede tener textura porfidoblástica, y los porfidoblastos pueden ser de cualquier mineral
que la forme.
Estructuras, microestructuras y fábrica
Las estructuras encontradas en las rocas metamórficas dependen de si ésta ha sufrido o no
deformación, y del tipo de estructuras de las rocas originales, ígneas o sedimentarias.
(Yardley 1989).
En el caso de no haber sufrido deformación (como sería el caso típico de las rocas de
metamorfismo de contacto), no suele existir orientación preferencial de los blastos
minerales. La fábrica sería por lo tanto generalmente isótropa. En estos casos, se encuentran
estructuras bandeadas, que pueden ser relictas de estructuras sedimentarias antiguas (como
superficies de estratificación), o desarrolladas durante el propio proceso metamórfico (e.g.
diferenciados metamórficos, migmatitas estromáticas), estructuras masivas (e.g. granulitas
y mármoles corneánicos, algunas serpentinitas) y estructuras nodulosas (e.g. corneanas
nodulosas o moteadas).

Ing. Yurisley Valdés Mariño

10

�Introducción
En el caso de que las rocas hayan sufrido deformación contemporánea con el
metamorfismo (rocas de metamorfismo regional), todos o parte de los blastos minerales
presentan orientaciones morfológicas (fábrica) y/o cristalográficas (fábrica cristalográfica)
preferentes. Las estructuras y las fábricas encontradas son en parte equivalentes. La
estructura más común es la bandeada que, además, presentará orientación preferente de los
minerales paralelamente al bandeado.
Tanto en las rocas no deformadas como en las deformadas (aunque especialmente en estas
últimas) se pueden encontrar características estructurales penetrativas en grandes
volúmenes de rocas, independientemente de su estructura básica. Se dice que una
característica es penetrativa cuando se encuentra homogéneamente distribuida por toda la
roca a una escala determinada, lo cual supone que se repite en el espacio de manera
constante. Normalmente, la escala es pequeña, esto es microscópica o de muestra de mano.
En las rocas metamórficas las estructuras penetrativas son la foliación y la lineación,
caracterizadas por la existencia de cualquier superficie o línea, respectivamente, presentes
en la roca de forma penetrativa. Estas estructuras imprimen la facilidad de rotura a favor de
las mismas. En las rocas metamórficas deformadas, tanto las foliaciones como las
lineaciones son el resultado de la deformación sufrida ante la acción de esfuerzos dirigidos
(i.e., esfuerzos no hidroestáticos) (Turnbull, et al. 2001)
A partir de los criterios de tipo y grado de metamorfismo, texturas, estructuras y fábricas, y
composición de la roca original (Bucher y Grapes 2011), se clasifican las rocas
metamórficas entre las que se destacan:
Pizarra y filita. Rocas pelíticas de grano muy fino a fino. Está compuestas esencialmente
de filosilicatos (micas blancas, clorita,...) y cuarzo (si es muy abundante puede denominarse
entonces cuarzofilita); los feldespatos (albita y feldespato potásico) también suelen estar
presentes. Este tipo de roca presentan foliación por orientación preferente de los minerales
planares (filosilicatos), y son fácilmente fisibles.
Esquisto. Roca pelítica de grano medio a grueso y con foliación marcada (en este caso se
denomina esquistosidad). Los granos minerales pueden distinguirse a simple vista (en
contra de las filitas y pizarras). Los componentes más abundantes son moscovita, biotita,
plagioclasas sódicas, clorita, granates, polimorfos del silicato de aluminio (andalucita,

Ing. Yurisley Valdés Mariño

11

�Introducción
silimanita, distena), etc. A veces pueden tener altas concentraciones de grafito, por lo que
toman un color oscuro (al igual que las pizarras y filitas).
Gneiss. Rocas cuarzofeldespática de grano grueso a medio, con foliación menos marcada
que en los esquistos debido a la menor proporción de filosilicatos (esencialmente moscovita
y/o biotita). Para definir una roca como gneiss debe contener más de un 20 % de
feldespatos. Su origen es diverso, pudiendo derivar tanto de rocas ígneas (ortogneisses)
como sedimentarias (paragneisses); algunos gneises se producen en condiciones de alto
grado por fusión parcial de esquistos u otros gneises, denominándose gneises migmatíticos.
Anfibolita. Roca compuestas esencialmente por anfíboles (en general hornblenda) y
plagioclasa de composición variable. La esquistosidad no suele estar muy desarrollada,
aunque los prismas de anfíbol suelen estar orientados linealmente (lo cual genera
lineación). Proceden en su mayoría de rocas ígneas básicas (ortoanfibolitas) y margas
(paraanfibolita).
Mármol. Roca de grano fino a grueso compuesta esencialmente por carbonatos (calcita y/o
dolomita) metamórfico. Normalmente, los mármoles no presentan foliación, debido a la
ausencia o escasez de minerales planares. Su estructura es variada, aunque abunda la
masiva y bandeada, y su textura es típicamente granoblástica. Su color es muy variado,
desde blanco, gris, rosa a verde. Resultan de la recristalización de rocas calizas de cualquier
tipo, por lo que no pueden observarse los componentes originales como bioclastos, oolitos,
etc. Los mármoles no deben confundirse con calizas esparíticas sedimentarias, que sí
presentan los componentes originales, aunque más o menos modificados por los procesos
diagenéticos. De hecho, gran parte de las rocas que comercialmente se conocen con el
nombre de mármol, son rocas carbonatadas sedimentarias.
Cuarcita. Roca de grano medio a fino, constituida esencialmente por cuarzo (más del 80
%) y algo de micas y/o feldespatos. Las cuarcitas derivan de rocas sedimentarias detríticas
ricas en cuarzo (areniscas cuarcíticas) con las que no deben confundirse. Son rocas masivas
o bandeadas, sin foliación marcada y textura granoblástica deformada o no.
Corneana. Roca no esquistosa desarrollada por metamorfismo de contacto sobre rocas
originariamente pelíticas. La composición mineral es muy similar a la de los esquistos,
aunque presentan algunas diferencias mineralógicas, como cordierita y andalucita. La
textura es granoblástica, la estructura generalmente masiva y la fábrica no orientada.
Ing. Yurisley Valdés Mariño

12

�Introducción
Cuando una roca metamórfica es de contacto suele ser nombrada con el término
“corneánico/a”, independientemente que su composición sea o no pelítica (e.g., mármoles
corneánicos).
Serpentinita. Roca compuesta esencialmente por minerales del grupo de la serpentina
(antigorita, crisotilo, lizardita, carlosturanita), con proporciones variadas de clorita, talco, y
carbonatos (calcita, magnesita). Son rocas generalmente masivas, aunque pueden presentar
cierto bandeado composicional. Proceden de rocas ultrabásicas, constituidas esencialmente
por olivino y piroxenos, hidratadas durante el proceso metamórfico.
Estos tipos descritos se forman a partir de una misma roca, difiriendo en cuanto al grado
metamórfico sufrido. Así por ejemplo, una pelita (o metapelita) de grado muy bajo se
denomina en general filita o pizarra, en grado bajo sería una micacita o un esquisto, en
grado medio un esquisto y en grado alto un esquisto o un gneis pelítico; una roca máfica
sería un esquisto verde en grado bajo (esquisto con abundante clorita y albita) o una
anfibolita en grado medio.
Las rocas metamórficas foliadas (e.g., esquistos, gneises) no han sido especialmente
utilizadas como material de construcción debido a la fuerte anisotropía que presentan en
cuanto a sus características mecánicas, que suponen una fácil exfoliación y rotura
paralelamente a la superficie de foliación y/o lineación.
Los prefijos meta, orto y para suelen utilizarse en las denominaciones de las metamorfitas:
Meta: el prefijo meta se usa, en casos necesarios, acompañado del nombre de la roca
primaria para indicar que esta última se encuentra metamorfizada. Por ejemplo: metagabro,
metabasalto, metaarenisca, etc. Este prefijo, acompañado de la denominación de la roca
primaria, también suele utilizarse a continuación del nombre de una metamorfita nominada.
Por

ejemplo:

anfibolita

metagabroídica,

gneiss

feldespato

micáceo

granatífero

metagranitoídico, eclogita metagabroídica, esquisto cuarzo moscovítico metaterrígeno o
metaarenoso, etc.
Orto: el prefijo orto se usa, en casos necesarios, acompañado del nombre de la roca
metamórfica para indicar que esta última tiene un origen ígneo o magmático. Por ejemplo:
ortoanfibolita, ortogneiss plagioclaso micáceo granatífero, ortoesquisto albito clorito
actinolítico, ortoesquisto verde, etc.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

13

�Introducción
Para: el prefijo para, se usa, en casos necesarios, acompañado por el nombre de la
metamorfita para indicar que esta última tiene un origen sedimentario. Por ejemplo:
paraanfibolita, paragneiss cuarzo plagioclaso micáceo con cianita y granate, paraesquisto
verde actinolito clorito albítico, etc.
.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

14

�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
CAPÍTULO 1: CARACTERÍSTICAS FÍSICO-GEOGRÁFICAS, GEOLÓGICAS
REGIONALES Y PARTICULARES DEL ÁREA DE ESTUDIO.
1.1 Introducción
En el presente capítulo se describen los principales rasgos geomorfológicos, tectónicos,
hidrogeológicos, climáticos y geológicos del sector analizado así como también las
características de la vegetación y la economía, lo cual permitirá tener una panorámica
general acerca del área de estudio.
1.2 Características geográficas del área de estudio
El área de estudio se encuentra ubicada geográficamente en el extremo nororiental del
territorio cubano específicamente en el municipio Moa, provincia Holguín y en el sector
norte del yacimiento Camarioca Sur, como se puede observar en la (Figura 1.1). Según el
sistema de coordenadas Lambert el sector de estudio se encuentra delimitado por las
coordenadas: X: 693 900 – 700 900 y Y: 213 200 – 205 400

Figura 1.1. Fotografía del mapa de ubicación geográfica, sector Camarioca sur.

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15

�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
1.3 Relieve
El relieve del territorio se caracteriza por el predominio del relieve de montaña, las que se
manifiestan de forma continua hacia la parte centro sur, con predominio de las cimas
aplanadas y vertientes abruptas hacia los cursos de aguas principales, destacándose como
cota máxima la elevación El Toldo con una altura de 1174,6 metros sobre el nivel del mar.
Geomorfológicamente el territorio está clasificado genéticamente dentro del tipo de horst
y bloques que corresponde a los cuerpos de rocas ultrabásicas elevados en la etapa
geotectónica (Oliva 1989). Para

la

región

se

han

determinado

dos

zonas

geomorfológicos: de llanuras y montañas (Rodríguez 1998).
Las llanuras fluviales, acumulativas y abrasivo – acumulativas presentan un desarrollo
limitado a algunas cuencas fluviales de la zona. Por su parte, la llanura litoral que se
dispone como una estrecha franja paralela a la costa, es de tipo acumulativa marina,
apareciendo ligeramente diseccionada con alturas que pueden alcanzar hasta los 20 – 25
metros. Hacia la parte Sur predominan las montañas bajas y premontañas de cimas
aplanadas o ligeramente diseccionadas.
El área de estudio se encuentra ubicada específicamente en el borde occidental del bloque
morfotectónico de mayor levantamiento de la región, lo que le confiere una mayor
inestabilidad e irregularidad de la topografía, por lo que aun cuando predomina el relieve de
montañas bajas aplanadas, en su morfología aparecen numerosos barrancos, escarpes y
deslizamientos, así como sectores diseccionados. Los barrancos son frecuentes en la parte
alta y media de los ríos que atraviesan el complejo ofiolítico y que tienen un fuerte control
estructural, alcanzando su mayor expresión en la parte centro meridional y llegan a
desarrollar pendientes de hasta 45º con alturas máximas de 240 m, lo cual hace susceptible
a estos sectores al deslizamiento y arrastre de suelos.
1.4 Hidrografía
La red hidrográfica en la zona se encuentra bien desarrollada, representada por numerosos
ríos y arroyos entre los que se destacan: Aserrío, Cabañas, Moa, Yagrumaje, Punta Gorda,
Cayo Guam, Semillero, El Medio, Cupey, Yamanigüey y parte de su curso del Jiguaní, los
que en su mayoría corren de Sur a Norte, desembocando en el océano Atlántico, formando
deltas cubiertos de mangles. En general predomina la configuración fluvial de tipo
dendrítica, aunque debido al control tectónico del relieve, pueden observarse sectores
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16

�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
fluviales con red enrejada. Los ríos forman terrazas al llegar a la zona de pie de monte, sus
orillas son abruptas y erosionadas en la zona montañosa mientras que en las partes bajas
son llanas y acumulativas y en todos los casos son alimentados por las precipitaciones
atmosféricas teniendo como nacimiento las zonas montañosas del grupo Sagua – Baracoa.
En el sector analizado la red hidrográfica aunque mantiene sectores con configuración
dendrítica, presenta un gran control tectónico debido a la alta fracturación de las rocas.
1.5 Clima
El clima de la zona es del tipo tropical húmedo, el cual se ve influenciado por la orografía,
ya que las montañas del grupo Sagua-Baracoa sirven de barrera a los vientos alisios del
NE, los cuales descargan toda su humedad en forma de abundantes precipitaciones en la
parte norte de la región. En la misma se distinguen de acuerdo a la distribución de las
precipitaciones dos períodos de lluvia (Mayo-Junio) y (Octubre-Enero) y dos períodos de
seca (Febrero-Abril) y (Junio-Septiembre). Según análisis estadístico de 21 años (1989–
2009), referente al comportamiento de las precipitaciones en Moa, el total anual varía entre
767 - 3560mm. La cantidad de días con lluvias anuales que se registran en la serie
analizada para cada pluviómetro, manifiestan una regularidad cada cuatro años, en que
existe un ascenso en la cantidad de días lluviosos. Por tanto este comportamiento corrobora
la existencia de períodos húmedos comprendidos entre los meses octubre - enero con un
promedio de lluvia que oscila entre 155 - 336 mm y el mes de mayo con un promedio de
169.7 mm; y períodos secos que se dividen entre los meses febrero, marzo, abril con un
promedio de lluvia entre 113 - 151 mm y el que abarca los meses junio, julio, agosto con
un acumulado promedio entre 120 - 122 mm de precipitaciones. La temperatura media
anual oscila entre 22.26 C y 30.5 C, siendo los meses más calurosos desde julio hasta
septiembre y los más fríos enero y febrero, siendo los meses más lluviosos noviembre y
diciembre y los meses más secos marzo, julio y agosto.
1.6 Vegetación
La flora del municipio Moa es muy variada en toda su magnitud, por eso se destaca tanto
por su endemismo genérico, como especifico; también hay especies significativas por
considerarse relictos de eras pasadas. La vegetación presente forma parte de 5 formaciones
vegetales:

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�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
Pinares: es un bosque siempre verde, con hojas en forma de agujas, generalmente con un
solo estrato arbóreo dominante (Pinus Cubensis), con altura de 20-30m y una cobertura
entre 80 y 90% de la superficie pudiendo llegar en ocasiones hasta el 100%. Especies más
representativas pinus cubensis, framboyán azul, guao y copey.
Pluvisilvas: es la formación vegetal más vigorosa y puede alcanzar hasta 40m de altura.
Especies más representativas: majagual azul, ocuje colorado, roble y yagruma.
Carrascales: son formaciones de bosques siempre verde o matorrales bajos siempre verde.
Alcanzan una altura de 6 y 8 m. Especie más representativa jaracanda arbórea.
Bosques de galería: se desarrollan en las laderas de los ríos, arroyos, cañadas y diferentes
cursos de agua. Pueden alcanzar hasta 20 m de altura o más. Especie representativa: ocuje
colorado y diferentes tipos de helechos.
Manglares: son bosques siempre verdes que pueden oscilar desde 5 a 15 m y en ocasiones
hasta 25 de acuerdo a las condiciones ecológicas de las zonas. Se localizan en zonas
costeras bajas, fangosas, parcial o totalmente inundadas por agua salada, con acción directa
del agua de mar.
Especies características: mangle rojo, mangle prieto, patabán, yana. Esta formación vegetal
resulta extremadamente importante no solo económica y biológicamente sino desde el
punto de vista ecológico ya que funciona como la barrera principal en la interacción de
todos los acontecimientos entre los ecosistemas marinos y terrestres
1.7 Economía
Las principales actividades económicas de la región son: el desarrollo de la industria
minera y el procesamiento de las menas niquelíferas, trayendo como consecuencia que sea
una de las zonas más industrializadas de nuestro país, debido a que cuenta con plantas
procesadoras de níquel como: La empresa Comandante Pedro Soto Alba y la empresa
Comandante Ernesto Che Guevara.
Además existen otras industrias y empresas relacionadas con la actividad minero
metalúrgica tales como: La Empresa Mecánica del Níquel, Las Camariocas (en
construcción), la Empresa Constructora y Reparadora de la Industria del Níquel (ECRIN) y
el Centro de Proyecto del Níquel (CEPRONIQUEL) y otros organismos de los cuales
depende la economía de la región como son: Empresa Geólogo-Minera, la EMA y

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�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
diferentes instalaciones de apoyo social, tales como: la presa Nuevo Mundo (la más
profunda del país), el Tejar de Centeno, y el Combinado Lácteo.
En la región se explotan también los recursos forestales por la Empresa Municipal
Agroforestal (EMA), al constituir los recursos forestales un eslabón importante de la
economía de la región.
1.8 Características geológicas regionales
El área de estudio se encuentra dentro de la región oriental de Cuba, la cual desde el punto
de vista geológico se caracteriza por la presencia de las secuencias del cinturón plegado
cubano y las rocas del Neoautóctono (Pushcharovsky 1988).(Figura.1.2). En el macizo
montañoso Sagua-Moa afloran principalmente unidades oceánicas correspondientes a las
ofiolitas septentrionales y a los arcos de islas volcánicas del Cretácico y el Paleógeno
(Cobiella, 1988, 1997, 2000; Quintas, 1989; Iturralde-Vinent, 1996, 1998; Proenza, 1997;
Proenza y otros, 1999c).

Figura 1.2 Fotografía del Mapa geológico de Pushcharovsky 1988.

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�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
A continuación se hace una breve descripción de las principales unidades estructuroformacionales mencionadas anteriormente.
Ofiolitas Septentrionales
Estas rocas afloran como una serie de cuerpos alargados en la mitad septentrional de la isla
de Cuba a lo largo de una franja discontinua de más de 1000 km de largo y hasta 30 km de
ancho, entre la localidad de Cajálbana al oeste y Baracoa al este, ocupando una extensión
areal superior a los 6500km2 (Figura 1.3). Desde el piso hasta el techo estos complejos
rocosos se encuentran divididos estratigráficamente en las siguientes zonas fundamentales:
a) una zona de harzburgitas con textura de tectonitas; b) una zona de harzburgita que
contiene principalmente cuerpos de dunitas, peridotitas “impregnadas” (con plagioclasa y
clinopiroxeno), sills y diques de gabros y pegmatoides gabroicos, así como cuerpos de
cromititas. Esta zona correspondería a la denominada Zona de Transición de Moho (MTZsiglas en inglés); c) una zona de gabros, y d) el complejo volcano-sedimentario. La zona
correspondiente al complejo de diques paralelos de diabasas aún no ha sido identificada en
este macizo.

Figura 1.3 Fotografía del mapa esquemático que muestra la extensión superficial del Cinturón ofiolítico
cubano. Blanco-Quintero, 2010.

El Complejo Peridotítico (tectonitas), se caracteriza por presentar harzburgitas, en menor
grado websteritas y lherzolitas, con bolsones aislados de dunitas, todas serpentinizadas
(Iturralde, 1998). La zona de gabros forma grandes cuerpos incluidos en el complejo de
Ing. Yurisley Valdés Mariño

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�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
tectonitas. Las dimensiones de estos cuerpos oscilan entre 1 y 3 km. de ancho, por 10 a 15
km de longitud (Fonseca, et al. 1985). El contacto entre el complejo de tectonitas y el de
gabros es mayoritariamente tectónico.
La parte inferior del complejo de gabros se caracteriza por presentar un marcado
bandeamiento, mientras que la parte superior es isótropa. En este macizo también existen
numerosos cuerpos de cromititas y sills de gabros, así como diques de gabros y de
pegmatoides gabroicos (Fonseca et al. 1985; Proenza, et al. 1998). Los sills de gabros y las
cromititas se localizan en la parte más alta de la secuencia mantélica, en la zona de
transición entre las peridotitas con texturas de tectonitas y los gabros bandeados.
El Complejo Transicional (MTZ) se constituye principalmente de harzburgitas, lherzolitas
y websteritas con bolsones y bandas duníticas, todas serpentinizadas, a veces con cromititas
podiformes, diques de gabroides y diques aislados de plagiogranitos. En ocasiones se
observan complejos de haces entrecruzados de diques zonados de plagioclasitas, gabroides
y pegmatitas, impregnando una masa de serpentinitas brechosas, probables representantes
de antiguas cámaras magmáticas colapsadas. (Iturralde 1998).
El complejo cumulativo se caracteriza por presentar cúmulos máficos de gabros olivínicos,
noritas, y anortositas y ultramáficos como lherzolitas, websteritas, harzburgitas y raras
dunitas, todos serpentinizados. Existen ocasionales cuerpos podiformes y venas de
cromititas. Además de los diques gabroides, plagioclasitas y plagiogranitos, en la parte
superior de la sección pueden aparecer cuerpos potentes de gabros isotrópicos. (Iturralde
1998).
El complejo de diques paralelos de diabasas no ha sido reconocido en todo el complejo
ofiolítico Moa-Baracoa y aunque su presencia ha sido invocada en el extremo noroeste de
la Meseta Pinares de Mayarí, los últimos resultados obtenidos indican que estos cuerpos de
diabasas poseen rasgos geoquímicos propios de arcos de islas. (Díaz y Proenza 2005).
El complejo vulcanógeno-sedimentario contacta tectónicamente con los demás complejos
de la secuencia ofiolítica. Está compuesto por basaltos amigdaloidales y porfíricos (algunas
veces con estructura de almohadillas), con intercalaciones de hialoclastitas, tobas, capas de
cherts y calizas. Estas litologías afloran en Morel, La Melba, Cañete, Quesigua y Centeno.
(Díaz y Proenza 2005).

Ing. Yurisley Valdés Mariño

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�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
ARCO DE ISLAS VOLCÁNICAS DEL CRETÁCICO (PALEOARCO)
El arco se compone de depósitos volcánicos que datan desde el Aptiense hasta el
Campaniense Medio, estas rocas volcánicas están situadas mediante contacto tectónico bajo
las ofiolitas del cinturón septentrional. Según Iturralde Vinent (1994, 1996a), el basamento
del arco volcánico es una corteza oceánica de edad pre– Aptiense. Las rocas volcánicas y
vulcanógeno-sedimentarias del arco Cretácico están ampliamente desarrolladas en la región
de estudio y representadas por las rocas de las formaciones Quibiján, Téneme, Santo
Domingo y el Complejo Cerrajón.
La Fm Quibiján según Quintas (1989), se puede dividir en tres secuencias: inferior, media
y superior. La secuencia inferior tiene un espesor de 550 m y está compuesta por basaltos,
la media es parecida a la inferior, pero predominan las lavas-brechas y las tobas lapilíticas
de grano grueso a fino, litoclásticas y litocristaloclásticas con estratificación gradacional y
laminar. La secuencia superior no está bien aflorada y las rocas se presentan con
agrietamientos intensos y metamorfizadas, aunque se puede observar diversos mantos de
lavas basálticas microfaneríticas porfiríticas, a veces amigdaloidales con algunas
intercalaciones andesito-basálticas porfiríticas de color verde oscuro.
La Fm. Téneme (Cretácico Superior-Inferior), se encuentra en las cuencas de los ríos,
Cabonico y Téneme y en la región de Moa. Está compuesta principalmente por flujos de
basaltos, andesitas basálticas, tobas y brechas y en menor medida dacitas, cabalgadas por
rocas ultramáficas serpentinizadas (Proenza et al. 2006).

Las rocas volcánicas están

cortadas por pequeños cuerpos de cuarzo-diorita intrusivas de 89,70 ± 0,50 Ma (en Río
Grande). La composición química de las rocas volcánicas indica una afinidad geoquímica
que varía entre toleítas de arco pobres en Ti y boninitas (Proenza et al. 2006).
La Fm. Santo Domingo (Albiense -Turoniense) está compuesta por tobas y lavabrechas
andesíticas,

dacitas,

tufitas,

argilitas,

lutitas

volcanomícticas,

lavas

basálticas,

liparitodacíticas, conglomerados y calizas. También aparecen pequeños cuerpos de pórfidos
dioríticos, andesitas y diabasas (Iturralde-Vinent, 1996, 1998; Proenza y Carralero, 1994;
Gyarmati y otros, 1997), se incluyen en esta formación las calizas pizarrosas finamente
estratificadas y muy plegadas de color grisáceo, que afloran en la localidad de Centeno.
Aflora además hacia la parte centro occidental (al norte y sur de la Sierra Cristal), en la
parte alta de la cuenca del río Sagua y en la región de Farallones-Calentura. Los materiales

Ing. Yurisley Valdés Mariño

22

�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
de la Fm. Santo Domingo se encuentran imbricados tectónicamente con las ofiolitas de la
Faja Mayarí-Baracoa. Muchas veces los contactos coinciden con zonas que presentan una
mezcla de bloques de vulcanitas pertenecientes al arco y de ofiolitas (Iturralde-Vinent
1996).
El complejo Cerrajón (Aptiense-Turoniense) está compuesto por diques subparalelos de
diabasas y gabrodiabasas (Gyarmati y Leyé O’Conor, 1990; Gyarmati y otros, 1997). La
actividad volcánica se extendió desde el Aptiense al Campaniense Medio (Iturralde-Vinent,
1996). Restos de este basamento ofiolítico del arco afloran actualmente y están
representados por las anfibolitas de la Formación Güira de Jauco, al sur de la región de
estudio (Millán 1996; Iturralde-Vinent 1996).
En la zona de contacto de estas rocas cretácicas con las ofiolitas, las mismas se encuentran
deformadas, generalmente trituradas hasta brechas. En ocasiones los contactos coinciden
con zonas muy fisuradas y foliadas, o con masas caóticas que contienen mezcla de bloques
de ofiolitas y vulcanitas cretácicas (Iturralde-Vinent, 1996, 1998; Cobiella 2000).
CUENCAS DE "PIGGY BACK" DEL CAMPANIENSE TARDÍO-DANIENSE
Estas cuencas, se desarrollaron sobre las rocas pertenecientes al arco de isla volcánico y
están representadas en la región por las Fm. Micara, La Picota y Gran Tierra. Todas con un
gran componente terrígeno, con clastos de la asociación ofiolítica y rocas pertenecientes al
arco.
La Fm. Mícara de edad Maestrichtiense-Paleoceno, está compuesta por fragmentos y
bloques procedentes de la secuencia ofiolítica y de las rocas volcánicas cretácicas. La
secuencia inferior es de tipo molásica y la superior de tipo flysch. El límite inferior no se ha
observado, pero se supone discordante sobre la formación Santo Domingo (Cobiella et al.
1977; Quintas, 1989, 1996; Gyarmati y Leyé O’Conor 1990).
La Formación Picota de edad Maestrichtiense es una secuencia típicamente
olistostrómica. Posee una composición muy variable en cortas distancias, a veces con
apariencia brechosa y en ocasiones conglomerática, presentando en proporciones variables
la matriz y el cemento, este último carbonatado. De acuerdo a las características de esta
formación se estima que la misma se acumuló a finales del Cretácico e incluso en el
Paleoceno inicial, asociada al emplazamiento de las ofiolitas, que constituyeron su principal

Ing. Yurisley Valdés Mariño

23

�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
fuente de suministro. Aflora en los flancos meridionales de la Sierra del Cristal, cuenca de
Sagua de Tánamo, la base de la Sierra del Maquey y en la meseta de Caimanes.
La Formación Gran Tierra, se compone de calizas brechosas, conglomerados
volcanomícticos,

brechas,

margas,

tobas,

calizas

organo-detríticas,

areniscas

volcanomícticas con cemento calcáreo, lutitas y tufitas (Cobiella, 1978; Quintas, 1989). En
algunas localidades los depósitos Maestrichtiense-Daniense de tipo olistostrómicoflyschoide (formaciones Mícara y La Picota) transicionan a la secuencia del DanienseEoceno Superior (formaciones Gran Tierra, Sabaneta, Charco Redondo y San Luis)
(Iturralde-Vinent, 1996, 1998; Cobiella 2000). La formación Gran Tierra es una secuencia
terrígeno-carbonatada que aflora en los flancos meridionales de la Sierra Cristal. En las
rocas arcillosas y margosas de esta formación se han registrado los primeros vestigios del
vulcanismo paleogénico en forma de tobas.
En consecuencia, estas formaciones constituyen un registro temporal del proceso de
emplazamiento tectónico (obducción) de las ofiolitas, el cual estuvo enmarcado en el
tiempo de desarrollo de estas cuencas.
ARCO VOLCÁNICO (ARCO VOLCÁNICO TERCIARIO)
Entre el Paleoceno y el Eoceno Medio-Inferior, se desarrolló otro régimen geodinámico de
arco de islas volcánicas en Cuba. Esta actividad volcánica estuvo restringida
fundamentalmente a la parte oriental de la isla, y en nuestra zona se considera como
materiales distales del vulcanismo paleogénico. Estas secuencias están compuestas por
tobas vitroclásticas, litovitroclásticas, cristalovitroclásticas con intercalaciones de tufitas
calcáreas, areniscas tobáceas, calizas, conglomerados tobáceos, lutitas, margas, gravelitas,
conglomerados volcanomícticos y algunos cuerpos de basaltos, andesitas y andesitasbasálticas, los cuales alcanzan hasta 60m de espesor (Formación Sabaneta) (IturraldeVinent, 1996, 1998; Cobiella 1997; Proenza y Carralero 1994) la cual yace sobre una
secuencia de transición que contiene finas intercalaciones de tufitas (Fm. Gran Tierra)
(Iturralde-Vinent 1976) o descansa discordantemente sobre las formaciones Mícara y La
Picota, y sobre las ofiolitas y vulcanitas Cretácicas (Nagy y otros 1983). Esta formación
aflora en los flancos septentrional y meridional de la Sierra Cristal, en la cuenca de Sagua
de Tánamo, en un área extensa de la región de Cananova hasta Farallones y en un pequeño
bloque en Yamanigüey.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

24

�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
CUENCAS POSTVOLCÁNICAS
Estas cuencas desarrolladas hasta el Eoceno Superior están formadas en sus inicios por
rocas carbonatadas de mares profundos, las que van transicionando a rocas terrígenas. Las
secuencias estratigráficas del Eoceno Medio-Oligoceno están representadas por las
formaciones Puerto Boniato, Charco Redondo, Sagua, Sierra de Capiro, Cilindro, Mucaral,
y Maquey.
La Fm. Puerto Boniato (Eoceno Medio), se compone principalmente de calizas
organodetríticas, aporcelanadas, algáceas y margas (Nagy y otros 1976).
La Fm. Sagua está compuesta por margas y calizas (Albear y otros 1988; Quintas 1989,
1996).
La Fm. Charco Redondo (Eoceno Medio) está compuesta por calizas compactas
organodetríticas, fosilíferas, de color variable. En la parte inferior del corte son frecuentes
las brechas. En esta parte predomina la estratificación gruesa, mientras que en la superior la
fina (Cobiella 1978; Quintas 1989,1996; Gyarmati y Leyé O’Conor 1990).
La Fm. Sierra de Capiro pertenece al Eoceno Superior y se compone de lutitas y margas
con intercalaciones de lutitas y conglomerados con fragmentos de calizas arrecifales,
serpentinitas y rocas volcánicas (Cobiella 1988; Quintas 1989; Gyarmati y Leyé O’Conor,
1990). Aflora en la región de Yamanigüey formando una franja a lo largo de toda la costa.
La Fm. Cilindro, perteneciente al Eoceno Medio-Superior se conforma de conglomerados
polimícticos con estratificación enticular y a veces cruzadas, débilmente cementada con
lentes de areniscas que contienen lignito. La matriz es arenítica polimíctica, conteniendo
carbonato (Quintas 1989; Gyarmati y Leyé O’Conor 1990; Crespo 1996).
La Fm. Mucaral de edad Eoceno Medio-Oligoceno Inferior está compuesta por margas
con intercalaciones de calizas arcillosas, areniscas polimícticas, conglomerados
polimícticos, lutitas y tobas (Quintas 1989; Gyarmati y Leyé O’Conor 1990).
La Fm. Maquey de edad Oligoceno-Mioceno Inferior está compuesta fundamentalmente
por alternancia de lutitas, areniscas, arcillas calcáreas y espesor variable de calizas
biodetríticas (Cobiella 1988; Quintas 1989; Crespo 1996).
NEOAUTÓCTONO
El "Neoautóctono" está constituido por formaciones sedimentarias depositadas en régimen de
plataforma continental que yacen discordantemente sobre las unidades del cinturón plegado.

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25

�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
Las rocas del Neoautóctono constituyen una secuencia terrígeno-carbonatada poco deformada
que aflora en las cercanías de la costa formando una franja que cubre discordantemente los
complejos más antiguos y que estructuralmente se caracterizan por su yacencia monoclinal
suave u horizontal (Quintas 1989; Iturralde-Vinent, 1994, 1996; Rodríguez 1998). Son
representativas de esta secuencia las formaciones Cabacú, Yateras, Jagüeyes, Majimiana,
Júcaro, Río Maya y Jaimanitas.
La Fm. Cabacú (Oligoceno Medio-Mioceno Inferior) está compuesta por gravelitas,
areniscas y lutitas polimícticas (proveniente principalmente de ultramafitas y vulcanitas) de
cemento débilmente arcilloso-calcáreo y a veces algunos lentes de margas arcillosas en la
parte inferior (Nagy y otros 1976; Quintas 1989; Gyarmati y Leyé O’Conor 1990).
La Fm. Yateras (Mioceno Inferior) se compone de alternancia de calizas biodetríticas y
detríticas y calizas biogénicas de granos finos a gruesos, duras, de porosidad variable y a
veces aporcelanadas (Iturralde-Vinent, 1976; Nagy y otros 1976; Cobiella 1978; Gyarmati
y Leyé O’Conor 1990; Manso 1995; Crespo 1996).
La Fm. Jagüeyes (Mioceno Medio Temprano) se compone de lutitas, areniscas, gravelitas
polimícticas de matriz arenácea y arcillosa, con escaso cemento carbonático y margas
arcillosas y arenáceas. Esta formación, se caracteriza por ser fosilífera, en la cual alternan
calizas biodetríticas, biohérmicas, calcarenitas y arcillas. Las arcillas y lutitas, pueden ser
yesíferas (Nagy y otros 1976; Albear y otros, 1988; Manso 1995).
La Fm. Júcaro (Mioceno Superior-Plioceno) está compuesta por calizas generalmente
arcillosas, calcarenitas, margas, lutitas, a veces con gravas polimícticas y arcillas yesíferas
(Nagy y otros 1976; Gyarmati y Leyé O’Conor 1990). Esta formación aflora por toda la
costa en la región de Cananova y Yamanigüey.
La Formación Majimiana está constituida por calizas organodetríticas típicas de
complejos arrecifales y bancos carbonatados con intercalaciones de margas. Las secuencias
de esta formación, presentan bruscos cambios faciales en cortas distancias, conteniendo una
abundante fauna de foraminíferos bentónicos y planctónicos, lo que ha permitido asignarle
una edad Oligoceno Superior hasta el Mioceno, aflora en la región de Yamanigüey,
formando una franja por toda la costa. Se presenta en forma de franja paralela al litoral, con
un relieve poco accidentado representado por pequeñas colinas onduladas de poca
pendiente.

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�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
La Fm. Río Maya (Plioceno Superior-Pleistoceno Inferior) se conforma de calizas
biohérmicas algáceas y coralinas muy duras, de matriz micrítica, frecuentemente
aporcelanadas, conteniendo corales en posición de crecimiento, así como subordinadamente
moldes y valvas de moluscos, todas muy recristalizadas, las calizas frecuentemente están
dolomitizadas. El contenido de arcillas, es muy variable (Nagy y otros 1976; Gyarmati y
Leyé O’Conor 1990).
La Fm. Jaimanitas (Pleistoceno Medio-Superior) se compone de calizas biodetríticas
masivas, generalmente carsificadas, muy fosilíferas, contiene conchas bien preservadas y
corales de especies actuales y ocasionalmente biohermas (Gyarmati y Leyé O’Conor 1990).
Tectónica regional
Desde el punto de vista tectónico, el área analizada se ubica dentro del denominado Bloque
Oriental Cubano, el mismo constituye el más oriental de los tres grandes bloques tectónicos
en que ha sido subdividida la estructura geológica del territorio cubano (Figura.1.4). Sus
límites se encuentran definidos por los siguientes sistemas de fallas regionales:
Sistema de fallas Cauto-Nipe.
Sistema de fallas rumbo-deslizantes Bartlett-Caimán.
Falla de sobrecorrimiento Sabana.

N
SFS

Placa Norte Americana
SFCN

Bloque Oriental Cubano

SFB

Placa Caribe

Figura 1.4 Mapa Esquemático del Bloque Oriental Cubano. Nombre de los Sistemas de Fallas: SFS,
Sistema de Falla Sabana; SFB, Sistema de falla Barttlet; SFCN, Sistema de Fallas Cauto-Nipe. Tomado
de Blanco-Quintero, 2003.

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�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
En las secuencias más antiguas (rocas metamórficas y volcánicas), de edad Mesozoica,
existen tres direcciones fundamentales de plegamientos: noreste-suroeste; noroeste-sureste
y norte-sur, esta última, característica para las vulcanitas de la parte central del área. Las
deformaciones más complejas, se observan en las rocas metamórficas, en la cual en algunas
zonas aparecen fases superpuestas de plegamientos (Campos 1983, 1990). A fines del
Campaniano Superior – Maestrichtiano ocurre la extinción del Arco Volcánico Cretácico
Cubano, iniciándose la compresión de sur a norte que origina, a través de un proceso de
acreción, el emplazamiento del complejo ofiolítico, según un sistema de escamas de
sobrecorrimientos con mantos tectónicos altamente dislocados, de espesor variable y
composición heterogénea. Los movimientos de compresión hacia el norte culminaron con
la probable colisión y obducción de las paleounidades tectónicas del Bloque Oriental
Cubano sobre el borde pasivo de la Plataforma de Bahamas. En las rocas Paleogénicas y
Eocénicas la dirección de plegamiento es este-oeste, mientras que las secuencias del
Neógeno poseen yacencia monoclinal u horizontal (Campos 1983 y 1990).
Los movimientos verticales son los responsables de la formación del sistema de horts y
grabens que caracterizan los movimientos tectónicos recientes, pero hay que tener en
cuenta la influencia que tienen sobre Cuba Oriental los desplazamientos horizontales que
ocurren a través de la falla Oriente (Bartlett-Caimán) desde el Eoceno Medio-Superior, que
limita la Placa Norteamericana con la Placa del Caribe, generándose un campo de esfuerzos
de empuje con componentes fundamentales en las direcciones norte y noreste, que a su vez
provocan desplazamientos horizontales de reajuste en todo el Bloque Oriental Cubano.
(Figura.1.5).

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�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.

Figura 1.5 a) Foto de mapa geológico esquemático que muestra las principales unidades geológicas, de Cuba
Oriental, mostrando su relación con las ofiolitas. b) Corte generalizado de Cuba Oriental. Tomado de
(Blanco-Quintero 2010).

Geología del área de estudio
Los trabajos de exploración geológica realizados por Sitnikov en 1976, en la concesión
minera de Camarioca Sur, empleando la red de 100 x 100 metros; permitieron identificar y
diferenciar las principales litologías que conforman el basamento sobre el que se desarrolló
la corteza ferro-niquelífera.
Entre las litologías del basamento se destacan las peridotitas y serpentinitas; en menor
grado de abundancia aparecen diferentes variedades de gabros y diseminaciones de
espinelas cromíferas; como se muestra en el mapa geológico del basamento del área de
estudio. (Aleojin, V. et al. 1977). (Ver Figura.1.6)

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29

�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.

Figura. 1.6 Fotografía del mapa geológico del basamento tomado de Aleojin, 1977.

En correspondencia a los trabajos efectuados en 1976, (Sitnikov, V. et al. 1976), las
peridotitas serpentinizadas están representadas por dunitas y harzburgitas serpentinizadas y
en casos aislados por lherzolitas y wherlitas. Asimismo, se identifican áreas con la
presencia de serpentinitas, variedad antigorita, asociadas a las zonas de falla.
Las características geológicas del área de estudio son complejas como se observa en la
(Figura.1.7), ya que existe una distribución heterogénea de los diferentes tipos de litologías
y las mismas presentan génesis diferentes. Las litologías predominantes en la zona son
rocas ultramáficas del complejo inferior de la asociación ofiolítica que están
metamorfizadas, tales como harzburgitas y dunitas todas ellas afectadas en mayor o menor
grado por procesos metamórficos tales como serpentinización, cloritización, talcitización,
antigoritización, anfibolitización y carbonatización. Este complejo de rocas se encuentra
muy tectonizado formando parte de un conjunto de mantos de cabalgamiento que

Ing. Yurisley Valdés Mariño

30

�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
constituyen fragmentos del manto superior y corteza oceánica, que han sido emplazados
tectónicamente por encima de las secuencias de rocas pertenecientes al antiguo arco de islas
volcánicas del Cretácico en el Maastrichtiano-Campaniano (Iturralde Vinent et al. 2006).
Petrológicamente este sector se caracteriza por la presencia de dunitas, harzburgitas,
lerzholitas, peridotitas ricas en plagioclasa, serpentinitas, esquistos antigoríticos, esquistos
cloríticos, rocas anfibolitizadas y diques de trondhjemitas. Encima de estas litologías se
desarrollan diferentes espesores de cortezas de intemperismo ferrroniquelíferas las cuales
ocupan una gran extensión superficial del área estudiada.
En muchos afloramientos aparecen abundantes fragmentos de cuarzo criptocristalino
relacionados con lineaciones tectónicas, estos materiales están relacionados con eventos
hidrotermales de baja temperatura posteriores al emplazamiento de los mantos ofiolíticos.

Figura 1.7 Fotografía del mapa geológico del área de estudio, escala original 1:3500.

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�Capítulo I
Características físico-geográficas, geológicas regionales y particulares del área de estudio.
El sector Camarioca sur se encuentra en el límite occidental de un bloque de máximo
ascenso tectónico, el cual es afectado por estructuras disyuntivas de diferentes períodos de
la evolución geotectónica, lo que determina el alto grado de complejidad del mismo. Las
fallas más antiguas se corresponden al período de compresión hacia el norte que
culminaron con la probable colisión y obducción de las paleounidades tectónicas del
Bloque Oriental Cubano sobre el borde pasivo de la Plataforma de Bahamas que ocurrió en
el Eoceno Medio (Lewis et al. 1989; Morris et al. 1990; Pindell y Barret 1990). Otros
investigadores consideran que este proceso sólo se alcanzó hasta el Paleoceno Inferior
(Iturralde 1996; Proenza, 1998).
Desde el punto de vista estructural, las mediciones realizadas en los sistemas de grietas son
escasos y la dirección predominante es: NW–SE (Figura.1.8), las zonas de fallas se
identifican, por la presencia de sílice rellenando los sistemas de grietas, se estableció la
relación entre las serpentinitas antigoritizadas y las manifestaciones de sílice.

Figura 1.8 Fotografía del mapa tectónico del sector Camarioca Sur.

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�Capítulo II
Metodología y volumen de los trabajos realizados.
CAPÍTULO 2. METODOLOGÍA Y VOLÚMENES DE LOS TRABAJOS
REALIZADOS
2.1 Introducción
El presente capítulo, contiene la metodología aplicada en la investigación para la
caracterización petrográfica y mineralógica de las rocas (Figura. 2.1). La cual parte de la
recopilación bibliográfica a partir de la búsqueda de materiales y datos de trabajos
ejecutados en la región y el área de estudio, describiéndose el procedimiento utilizado en el
procesamiento de las bases de datos, así como en las características petrográficas generales
de las rocas que componen el complejo ofiolítico. Se dividió el trabajo en tres etapas
fundamentales:
 Etapa I: Recopilación de la información
 Etapa II: Trabajo de campo
 Etapa III: Trabajo de gabinete
Para dar cumplimiento a los objetivos propuestos se trazaron varias tareas las cuales fueron
cumplidas satisfactoriamente. A continuación, se describen las tres etapas de trabajo.

Figura 2.1 Flujograma de la investigación.

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34

�Capítulo II
Metodología y volumen de los trabajos realizados.
2.2 Etapa preliminar
Durante esta primera etapa de la investigación, se hizo una búsqueda de información
bibliográfica, través de la revisión de una serie de artículos científicos, trabajos de diploma,
tesis de maestría, doctorados y otros documentos relacionados con la evolución geologia de
Cuba oriental y del complejo ofiolítico.
Para ello se utilizó la base de datos del Centro de información del ISMMM, así como
información suministrada por el fondo geológico y sitios web de la INTERNET
especializados en el tema. Luego de haber desarrollado la búsqueda bibliográfica de dicha
información, se comenzó a procesar e interpretar los datos obtenidos previamente para
posteriormente ser llevados a formato digital como parte de la memoria escrita del trabajo y
también como documentos gráficos incluidos.
Los primeros estudios geológicos sobre las rocas en Cuba datan desde principios de siglo
XX cuando los geólogos comenzaron a interesarse por las rocas de composición
ultramáficas presentes en la región de Moa. Así Hayes et al. (1901) relacionaron estas rocas
con el zócalo metamórfico de edad Paleozoica. Spencer (1907), Kemp (1910), Cox (1911),
Hayes (1911,1915) y Leite (1915), realizan varios trabajos de exploración sobre las menas
lateríticas cubanas se llevaron a cabo por numerosos geólogos norteamericanos. Ya en el
año 1918, investigadores tales como Burch y Burchard realizaron trabajos de carácter
evaluativo para el pronóstico de los yacimientos minerales de la antigua provincia de
Oriente, entre ellos se pueden citar, las menas lateríticas, cromitas y minerales de
manganeso, (Burch, A. y Burchard, E. F. 1919).
M. Goldschmidt (1922) en su estudio clásico sobre la región de Olso, examinó un grupo de
rocas del Paleozoico de la secuencia pelítica, cuarzo feldespática, calcárea y básica que
fueron sometidas a metasomatismo por intrusión de stocks. P. Eskola (1939) estudió las
rocas metamórficas del norte de Europa, principalmente las de Finlandia y comparándolas
con las estudiadas por Goldschmidt, en Olso, lo condujo a introducir el concepto de roca
metamórfica.
En Cuba, en los tiempos previos al triunfo de la Revolución, son muy pocos los trabajos
que salen a la luz, destacando los de Lewis (1955) y Kozary (1968). Los primeros hicieron
una pormenorizada descripción de la geología de la porción central de la antigua provincia
de Oriente, cuyos puntos de vista acerca de la secuencia ofiolítica no se diferencian

Ing. Yurisley Valdés Mariño

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�Capítulo II
Metodología y volumen de los trabajos realizados.
sustancialmente de los conceptos anteriores.
En 1962 se destaca el trabajo realizado por

los geólogos soviéticos Adamovich y

Chejovich, que consistió en un levantamiento geológico regional a escala 1:50 000 del
nordeste de Cuba oriental. Las investigaciones fueron ejecutadas con un bajo número de
perforaciones de mapeo; no obstante, sirvió de documento geológico primario para futuros
proyectos y campañas de prospección. Los trabajos de prospección acompañantes
permitieron ofrecer un pronóstico de los recursos minerales de las lateritas, (Adamovich,
A. Chejovich, V, 1962), (Muñoz1977).
Por su parte Kozary (1968) hace un meritorio trabajo acerca de la estratigrafía de la zona y
además, trató de explicar la presencia de las rocas magmáticas como una posible intrusión
(en estado frío) hacia la superficie de la corteza terrestre, producto de la tectónica.
En 1972 se comienzan las investigaciones de carácter regional en el territorio oriental
cubano por especialistas del Departamento de Geología de la Universidad de Oriente, luego
el Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa, estableció en 1976 que la tectónica de
sobreempuje afecta a las secuencias sedimentarias fuertemente dislocadas, detectándose en
numerosas localidades la presencia de mantos alóctonos constituidos por rocas terrígenas y
volcánicas del Cretácico Superior sobreyaciendo las secuencias terrígenas del
Maestrichtiano-Paleoceno Superior, planteando el carácter alóctono de los conglomeradosbrechas de la formación la Picota, demostrándose en investigaciones posteriores (Cobiella,
J. y Rodríguez, J. 1978) el carácter predominantemente autóctono de estas secuencias
formadas en las secuencias superpuestas del arco volcánico del cretácico. Con estos nuevos
elementos se reinterpreta la geología del territorio y se esclarecen aspectos de vital
importancia para la acertada valoración de las reservas minerales. Cobiella en

1978

propone un esquema tectónico que resume una nueva interpretación estratigráfica y
paleogeográfica de Cuba Oriental delimitando cinco zonas estructuro faciales.
Entre los años 1973 y 1976, se realizaron los trabajos de exploración orientativa y el
cálculo de reservas en los yacimientos Camarioca Norte y Camarioca Sur dirigidos por V.
Sitnikov, en los cuales se recoge una detallada información geológica, que incluye, la
geologia, tectónica y petrología del yacimiento, además fue posible valorar las reservas de
ambos yacimientos lateríticos (Stinikov, 1976). Es importante destacar en este periodo el
trabajo de levantamiento geológico a escala 1: 250 000 realizado en la antigua provincia de

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36

�Capítulo II
Metodología y volumen de los trabajos realizados.
Oriente por la Brigada Cubano - Húngara de la Academia de Ciencias de Cuba, siendo el
primer trabajo que generaliza la geología de Cuba Oriental. En este trabajo la región
oriental se divide en cinco unidades estructuro faciales y tres cuencas superpuestas como se
muestra en la Figura 2.2. Nagy, 1976.

Figura 2.2. Esquema tectónico según E. Nagy, 1976 1A- Margen Norte; 1B- Margen Sur; 2- Cuenca
Guacanayabo - Guantánamo; 3- Sinclinorium Central; 4- Cuenca de Guantánamo; 5-Zonas pre-cubanas; 6Zona Caimán y 7- Zona Remedios.

Al mismo tiempo se desarrollan trabajos fotogeológicos sobre diferentes áreas del territorio
por especialistas del Centro de Investigaciones Geológicas, entre los que se encuentran la
caracterización de la corteza de intemperismo del sector occidental de las hojas
cartográficas de Moa y Palenque desarrollados por Teleguin V. , quien realiza una
clasificación de las fracturas que afectan al substrato serpentinítico y el levantamiento
fotogeológico de Farallones a escala 1: 50 000 desarrollado por Pérez R. (1976), donde se
realizó un estudio detallado de las distintas formaciones geológicas del área.
De igual forma se realizaron reconstrucciones paleogeográficas que le permitieron
caracterizar el relieve pre-Maestrichtiano de la región y clasificaron el relieve actual.
Mantuvieron la opinión de que las ultramafitas son intrusiones magmáticas emplazadas en
estado cristalino; reconocen por primera vez la yacencia estratiforme de las ultramafitas, las
que definen como un macizo con forma de lente. Además, consideraron que la
serpentinización de las ultramafitas se debía a los procesos de autometamorfismo.
En la década de los 60 autores como Furrazola-Bermúdez (1964), Semionov et al. (1968),

Ing. Yurisley Valdés Mariño

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�Capítulo II
Metodología y volumen de los trabajos realizados.
mantuvieron la opinión de que las ultrabasitas son intrusiones magmáticas clásicas, aunque
con ciertas diferencias en las edades, Dudoz y Vagnat (1963) se suman a la idea propuesta
por Kozary (1968) considerando a las ultramafitas como fragmentos del manto, asignando
una edad pre-Cretácica para su emplazamiento y otra posterior para la serpentinización.
Knipper y Cabrera (1974), hacen una caracterización más completa de la asociación
ofiolítica, relacionan a los gabros y las diabasas con las rocas del complejo ultramáfico, los
autores consideran que el conjunto de los complejos ofiolíticos estudiados son parte de la
corteza oceánica. Sin embargo Somin y Millán (1981) dudan de las relaciones que puedan
existir entre estos complejos y un perfil oceánico típico.
En 1976 establecieron que la tectónica de sobreempuje afecta también a las secuencias
sedimentarias, dislocadas fuertemente, detectando en numerosas localidades la presencia de
mantos alóctonos constituidos por rocas terrígenas y volcánicas del Cretácico Superior,
yaciendo sobre secuencias terrígenas, del Maestrichtiano– Paleoceno Superior, planteando
además el carácter alóctono de los conglomerados brechas de la formación La Picota,
demostrándose en investigaciones posteriores el carácter predominantemente autóctono de
estas secuencias formadas en las cuencas superpuestas al arco volcánico del Cretácico.
Los últimos trabajos relacionados con el estudio de las secuencias ofiolíticas y que ofrecen
una caracterización más completa de las mismas, son los presentados por Fonseca y
Zelepugin (1985), en los mismos se completa el estudio del perfil de la corteza oceánica, ya
que aparecen, bien definidos desde el punto de vista de su composición química, todos los
complejos de la asociación.
Según Heredia y Terepin (1984) la zona de los cumulados máficos está compuesta por
gabros, gabronoritas, troctolitas y anortositas, relacionados por una transición gradual; en
los puntos donde los contactos son tectónicos, los gabroides están cataclastizados y
milonitizados y las serpentinitas son esquistosas.
Según Ríos y Cobiella (1984) estas rocas componen cerca de un 10 % del área del macizo;
están estructuradas en grandes bloques en contacto tectónico con las ultramafitas sin
embargo, aparecen zonas de alternancia entre ambas litologías lo que hace pensar en
contactos primarios transicionales. Las rocas de afinidad ofiolítica de la zona de cumulados
máficos fueron descritas por estos autores, al este de Punta Gorda, en el municipio de Moa,
en un cuerpo de gabroide denominado por ellos como Gabroides Quesigua, donde se

Ing. Yurisley Valdés Mariño

38

�Capítulo II
Metodología y volumen de los trabajos realizados.
reportó y describió una variedad de gabros: entre ellos gabros normales, gabros olivínicos y
gabronorita con yacencia estratificada.
En el periodo 1980-1985 el Departamento de Geomorfología de la Empresa Geológica de
Oriente en la búsqueda y categorización de las reservas lateríticas, en colaboración con la
Facultad de Geología del Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa, desarrolló el tema
de investigación “Análisis estructural del Macizo Mayarí –Baracoa” donde se realizó por
primera vez de forma integral para todo el nordeste de Holguín, el grado más o menos
perspectivo para la prospección de cortezas de intemperismo ferro-niquelíferas en
dependencia de las condiciones geólogo geomorfológicas. Dublan, L. et al. (1985).
En 1989, Quintas F., en su tesis doctoral realizó el estudio estratigráfico de Cuba Oriental
donde propone las Asociaciones Estructuro Formacionales (AEF) que constituyen el
territorio así como las formaciones que lo integran, realizando la reconstrucción del
Cretácico al Paleógeno, intervalo cronológico de mayor complejidad para la geología de la
región oriental. En 1990 se concluye el levantamiento geológico a escala 1:50 000 en el
polígono CAME Guantánamo por especialistas cubanos y húngaros, el cual constituye uno
de los trabajos más integrales que sobre la geología de la región se hayan realizado, al
abordar todas las vertientes del trabajo geológico con un gran volumen de información
textual y gráfica (Gyarmati 1990).
En los últimos años los trabajos realizados en el sector de estudio han estado encaminados
fundamentalmente al esclarecimiento e identificación de las principales fases minerales
portadoras de los componentes útiles: hierro, níquel y cobalto. (Rojas Purón, L.A. et
al.1994); (Almaguer, A, 1995) (Brand, N. W.1998); (Muñoz J. N. 2004); (Galí, S. et al.
2006); (Muñoz, et al. 2007).
Entre los trabajos más reciente se encuentra el proyecto de exploración geológica del
yacimiento Camarioca Sur llevado acabo por especialistas del departamento de geología
del ISMMM, Geominera Oriente y Moa Níquel S.A, los trabajos se iniciaron en agosto del
2010 y finalizaron en enero del 2012, a partir del cual, surge la propuesta de realizar el
presente trabajo investigativo motivado por el descubrimiento de tipos de rocas
metamórficas que no se habían reportado asociadas al complejo ofiolítico.

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39

�Capítulo II
Metodología y volumen de los trabajos realizados.
Metamorfismo en Cuba
Debido a las características de las rocas metamórficas, hasta el momento no se ha
establecido una clasificación jerárquica de las mismas, universalmente aceptada para su uso
práctico, a diferencia del caso de las rocas ígneas y sedimentarias. Por eso se tomó la
decisión de utilizar como base para este trabajo la Clasificación y Terminología empleadas
en Fry (1995) y Castro Viejo (1998), aunque adecuadas a las particularidades de las
metamorfitas expuestas en Cuba.
En el territorio cubano afloran rocas metamórficas generadas durante procesos de carácter
regional, cuyos protolitos, tanto de naturaleza oceánica como continental de edad
Mesozoica, específicamente Jurásicos y Cretácicos, que pueden llegar a constituir grandes
macizos rocosos. La única excepción son unos afloramientos pobres y aislados de
mármoles y calcifiros de un basamento siálico del Proterozoico Superior localizados en la
parte noroccidental de Cuba central (Rene, et al. 1989; Somin y Millán 1981).
El metamorfismo regional en Cuba tuvo lugar en diferentes épocas del período Cretácico,
hasta el Campaniano inclusive. La génesis de las metamorfitas se relacionó esencialmente
con procesos de subducción, suprasubducción y colisión de distintas microplacas o
complejos oceánicos y continentales, donde las rocas casi siempre fueron además muy
deformadas y multiplegadas. Excepcionalmente, aparecen afloramientos de cierta
significación de metamorfitas de contacto, vinculadas con la intrusión de granitoides de los
arcos volcánicos Cretácico y Paleógeno (Millán, Somin, Díaz, 1985).
Metamorfismo de Contacto
Este tipo de metamorfismo ocurre formando una aureola alrededor de los cuerpos intrusivos
de rocas ígneas a distintas profundidades.
Corneana u Hornfelsa: La corneana u hornfelsa es el tipo de roca que caracteriza este tipo
de metamorfismo. En general, son rocas con textura granoblástica de grano muy fino a
medio, fractura concoidal y con frecuencia una estructura moteada, formada por un
mosaico de granos minerales, generalmente equidimensionales, donde a veces se observan
también porfiroblastos de mayor tamaño. Raras veces presentan una verdadera foliación o
esquistosidad.
Son metamorfitas de baja presión y grado metamórfico bajo, medio o alto, lo cual está en
dependencia del tipo y dimensiones del intrusivo, su profundidad, así como de su cercanía o

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Metodología y volumen de los trabajos realizados.
lejanía del contacto con la intrusión. El metamorfismo de contacto vinculado con intrusivos
suele destacarse también en las regiones donde los complejos rocosos han sido afectados
por el metamorfismo regional. Ambos tipos de metamorfismo pueden incluso ocurrir
durante un mismo proceso geodinámico.
En Cuba se conoce el denominado cinturón Sierra de Rompe (Victoria de las Tunas), donde
las vulcanitas cretácicas de la Fm. Guáimaro fueron instruidas por un plutón de granitoides
del Cretácico Superior, formando una aureola de contacto de varios centenares de metros de
potencia en la parte sur de la intrusión. Estas fueron convertidas en hornfelsa, que con
frecuencia se tratan de verdaderas anfibolitas granoblásticas que suelen tener una estructura
moteada y a veces una foliación metamórfica (Belmustakov, E. et al. 1981).
Skarn: El skarn es una roca granular que se forma cuando un cuerpo de granitoides intruye
un horizonte o formación calcárea, constituyendo una aureola de contacto enriquecida en
diferentes minerales calcosilicatados, característicos para este tipo de metamorfismo de
baja presión. En Cuba este tipo de roca aparece en varios lugares, destacándose
particularmente en una localidad cercana al extremo noroccidental del macizo Escambray
en Cuba central, donde los granitoides del Cretácico Superior intruyen un horizonte
calcáreo de la secuencia del arco volcánico Cretácico. Aquí aparece, entre otros minerales
calcosilicatados, la wollastonita, mineral típico para el metamorfismo de contacto o
regional de muy baja presión (Somin y Millán 1981) (Schneider, J. et al. 2004).
Metamorfismo Dinámico
Este tipo de metamorfismo es el que ocurre en las fallas o zonas de fallas. Es bien conocido
que a lo largo de las fallas de cierta envergadura, generalmente se localizan zonas estrechas
de stress o esfuerzos muy elevados, donde la actividad de fluidos suele ser intensa, lo cual
está en dependencia también de las diferencias en la temperatura, debido a la profundidad
de los cortes rocosos. Esto da lugar a que las rocas puedan ser metamorfizadas y foliadas,
aunque generalmente conservan restos primarios muy deformados. Este tipo de
metamorfismo es de carácter local, en Cuba no se conocen ejemplos significativos, Fry
(1995) y Castro Viejo (1998).
Blastomilonita: Este nombre se utiliza cuando la milonita tiene la matriz casi o totalmente
recristalizada, pero conserva restos deformados visibles de la roca primaria.

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Metodología y volumen de los trabajos realizados.
Brecha tectónica: Es una roca fragmentada y masiva, con los fragmentos de un tamaño
superior a medio centímetro, sin recristalización ni deformaciones apreciables. No se trata
de una metamorfita propiamente.
Cataclasita: Es una roca fragmentada con estructura masiva, sin recristalización ni
deformaciones apreciables de los fragmentos. A diferencia de las milonitas, no se trata de
una metamorfita propiamente.
Esquisto milonítico o gneiss milonítico: Estos apelativos se utilizan, según el caso,
cuando debido a la recristalización, la milonita pierde sus características propias,
formándose un agregado de minerales metamórficos visibles a simple vista. En estos casos
la denominación de la roca se rige de la misma forma que en los esquistos y gneises,
aunque se especifica su carácter milonítico. Por ejemplo: esquisto milonítico cuarzo
moscovito granatífero.
Milonita: en sentido general, el término milonita ha sido usado para describir a las
metamorfitas foliadas y bandeadas generadas en las zonas de falla. Sin embargo, este
nombre, sin prefijo alguno, se usa en los casos de que la roca conserve numerosos restos
primarios en forma de porfiroclastos deformados y elongados, con una matriz de grano muy
fino parcialmente recristalizada (Piotrowski, J. 1976).
Protomilonita: este término se utiliza cuando la milonita tiene muy escasa matriz,
predominando los restos primarios deformados.
Ultramilonita: este apelativo se usa cuando la milonita no contiene restos primarios
visibles y la matriz de grano muy fino se encuentra casi o totalmente recristalizada y
generalmente bien bandeada.
Metamorfismo Regional
Es un proceso de reelaboración mineralógica, estructural y textural de las rocas en estado
sólido, que ocurre debido a la interacción de las placas tectónicas bajo muy diferentes
condiciones corticales de temperatura, presión y actividad de fluidos.
En las zonas de convergencia de placas tiene lugar un metamorfismo regional en ambientes
geodinámicos de subducción, de suprasubducción y de colisión, mientras que en las
regiones donde las placas divergen y se genera nueva corteza oceánica, ocurre un
metamorfismo regional de muy baja presión y elevada actividad hidrotermal, donde las
rocas son mucho menos deformadas y reelaboradas, que se conoce como metamorfismo

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Metodología y volumen de los trabajos realizados.
oceánico. Este último tipo de metamorfismo también puede suceder en un ambiente de
suprasubducción, siempre que haya formación de corteza oceánica. ´
En los procesos de metamorfismo regional la reelaboración de las rocas es generalmente
polifásica, destacándose las asociaciones minerales progresivas que quedan impresas en la
roca cuando el grado metamórfico se eleva y posteriormente, las asociaciones regresivas
que se imprimen en la roca cuando el grado metamórfico disminuye. Tanto unas como otras
pueden preservarse en mayor o menor grado.
En las metamorfitas con frecuencia se conservan restos de minerales, texturas y estructuras
de la roca primaria, lo cual está en dependencia del grado y tipo de metamorfismo.
A continuación se expone una caracterización general de las metamorfitas de carácter
regional. Los términos utilizados aquí fueron tomados de Fry (1995) y Castro Viejo (1998).
Anfibolita: roca metamórfica compuesta esencialmente por hornblenda y plagioclasa,
producida por el metamorfismo de rocas magmáticas básicas y ocasionalmente margas
magnesianas. Puede ser masiva, esquistosa o bandeada. Las anfibolitas se generan en
condiciones de diferentes grados y tipos de metamorfismo, incluso en condiciones de un
metamorfismo de contacto, lo cual se refleja en el tipo de hornblenda, tipo de plagioclasa y
los otros minerales asociados.
En Cuba existen complejos o formaciones compuestas esencialmente por anfibolitas, tales
como el complejo Mabujina en el sur de Cuba central Blein (2003), la formación Yayabo
en el macizo Escambray, (M. L. Somin y G. Millán 1976; Schneider, J. et al. 2004), las
anfibolitas Perea en el norte de Cuba central y vinculada con el cinturón ofiolítico y la Fm.
Güira de Jauco en el extremo oriental cubano (Millán y Somin 1975). También se
destacan bloques de anfibolitas de alta y baja presión incluidos en las serpentinitas del
cinturón ofiolítico.
Cuarcita: roca metamórfica prácticamente monomineral o con cuarzo muy predominante.
Pueden formarse en condiciones de cualquier grado de metamorfismo regional, ya sea de
presión alta, media o baja, así como también en el metamorfismo de contacto. Sus
protolitos son generalmente pedernales o silicitas (chert), o areniscas cuarcíferas. Si la
cuarcita presenta una estructura orientada bien manifiesta, sería una cuarcita esquistosa, y si
tiene bandeamiento visible es una cuarcita bandeada. Si presenta además otro mineral
visible, éste será destacado en la denominación de la roca: cuarcita bandeada con granate,

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Metodología y volumen de los trabajos realizados.
cuarcita granatífera si tiene una cantidad apreciable de granate, cuarcita con mica blanca y
glaucofana, etc. Cuarcitas de diferentes orígenes, grados y tipos de metamorfismo son
frecuentes en los macizos Escambray e Isla de la Juventud, en la Faja Metamórfica Cangre
(Cruz-Gámez 2003) y como inclusiones en las serpentinitas del cinturón ofiolítico. Se
puede destacar también el origen de la cuarcita en su propia denominación, por ejemplo:
cuarcita metaterrígena, cuarcita metapedernálica o metasilicítica.
Eclogita: son metamorfitas de origen principalmente magmático y carácter básico (gabros,
diabasas y basaltos), formadas en condiciones de un metamorfismo de alta presión y grado
medio a alto. Están constituidas esencialmente por clinopiroxeno omfacítico y granate.
Generalmente, son granulares o bandeadas y pueden contener otros minerales asociados. En
Cuba se conocen formando cuerpos intercalados en secuencias de protolito terrígeno y
carbonático de edad Jurásica en el macizo Escambray, así como en bloques incluidos en las
tectonitas ultramáficas serpentinizadas del cinturón ofiolítico cubano.
Esquisto: roca metamórfica de grano fino a medio, caracterizada por una foliación o
esquistosidad bien definida, cuyos minerales suelen reconocerse a simple vista. Si presenta
además una estructura bandeada, la roca se denomina esquisto bandeado. Los esquistos
pueden contener uno o más minerales formando porfiroblastos de mayor tamaño. Su grado
metamórfico generalmente es de bajo a medio.
Esquisto azul: son esquistos originados en condiciones de alta presión y grado bajo a
medio, en cuya composición juega un rol fundamental la glaucofana. Cuando es de grano
fino, la abundancia de este mineral imprime a la roca una coloración azulada o gris azulada.
Esquisto verde: son esquistos derivados principalmente de rocas magmáticas básicas
efusivas y piroclásticas, o también de areniscas de composición adecuada, generados en
condiciones de un metamorfismo de bajo grado y presión baja a media. Se componen
básicamente por clorita, albita, actinolita y epidota.
Fels: Roca granular carente de una esquistotosidad o bandeamiento manifiesto. Su grano
puede ser medio a grueso y su grado metamórfico medio o alto.
En los esquistos, gneiss y fels, la denominación de la roca incluye los minerales formadores
dominantes, los cuales son nominados de forma decreciente con respecto a su cantidad,
debiendo destacarse además la existencia de minerales indicadores visibles, aunque sean
escasos. Por ejemplo: esquisto cuarzo micáceo con granate, esquisto micáceo cuarcífero

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Metodología y volumen de los trabajos realizados.
con cianita y estaurolita, gneiss cuarzo feldespato biotítico con cianita y granate, fels
plagioclásico cuarcífero con clinopiroxeno y granate, etc.
Si un mineral determinado predomina ampliamente en la composición de la roca o se trata
de una roca prácticamente monomineral, éste caracteriza su apelativo, por ejemplo:
esquisto granatífero, fels granatífero o granatita, fels zoisítico o zoisitita, cuarcita, esquisto
cuarcífero, esquisto antigorítico o antigoritita.
Los esquistos de diferente tipo, composición y grado metamórfico predominan en la
composición de los macizos metamórficos de la Isla de la Juventud y el Escambray. En el
Escambray existen además típicos esquistos azules y esquistos verdes. Los gneises
metaterrígenos aparecen en el macizo Isla de la Juventud, en el sector donde se alcanzó un
metamorfismo de alto grado. En los macizos Isla de la Juventud y Escambray también se
destacan típicos fels. El caso más característico es el de la unidad rocosa conocida como
esquistos cristalinos Algarrobo, en el macizo Escambray, que se trata de un fels polimineral
cuarzo albito granate micáceo y otros minerales asociados.
El denominado complejo Socorro se trata del representante de un basamento siálico del
Neoproterozoico pobremente expuesto en el extremo noroccidental de la prov. Villa Clara,
en las localidades La Teja y Socorro (Somin y Millán, 1981; Renne et al. 1989). Este se
compone esencialmente de mármoles y calcifiros o fels calcáreos de grano grueso. Aquí es
característico el fels calcito flogopito forsterítico, a veces también con diópsido.
Filita: Roca de grano muy fino (menor de 0,5 mm), con foliación bien definida y aspecto
lustroso, debido a la abundancia de sericita, clorita, o sericita con clorita (filosilicatos). Su
metamorfismo es de grado muy bajo.
La Faja Metamórfica Cangre, expuesta en el extremo meridional de Alturas de Pizarras del
Sur, Subzona Los Órganos de la Zona Guaniguanico, está compuesta básicamente por
filitas cuarcíferas y filitas. En el complejo Purial extremo oriental de Cuba, las metatobas
de grano fino o metatufitas, así como las intercalaciones metaterrígenas y metacalcáreas,
constituyen filitas, filitas cuarcíferas, filitas calcáreas y mármoles foliados (Boiteau 1972 y
Hernández, M. 1979).
Mármol: Roca metamórfica compuesta predominantemente por calcita o dolomita. Los
mármoles se pueden formar en condiciones de cualquier grado de metamorfismo regional,
ya sea de presión baja, media o alta, así como en el metamorfismo de contacto. Sus

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Metodología y volumen de los trabajos realizados.
protolitos son principalmente calizas, calizas dolomíticas o dolomitas. Si tiene
esquistosidad es un mármol esquistoso, con bandeamiento es un mármol bandeado. Si
presenta otro mineral visible, éste será destacado en la denominación de la roca: mármol
bandeado con diópsido, mármol tremolítico, mármol flogopítico, etc. Mármoles de
diferentes tipos y grados metamórficos afloran en los macizos Isla de la Juventud y
Escambray, en la Faja Metamórfica Cangre y en los complejos Purial y Asunción del
extremo oriental de Cuba. (Cruz-Gámez, E.M. et al. 2003).
Migmatita: Roca compuesta por una mezcla de material metamórfico e inyecciones cuarzo
feldespática de composición granítica. Son formadas por la granitización de las
metamorfitas en las regiones con alto grado metamórfico y elevada actividad de fluidos.
Son rocas bandeadas y son de grano medio a grueso. Verdaderas migmatitas solo se
conocen en el macizo Isla de la Juventud, en el sector donde el metamorfismo regional
alcanzó su mayor grado, se han documentado además en la zona de la Corea (Leyva, C. et
al. 1998).
Metamorfítas vinculadas con el Cinturón Ofiolítico
Metamorfítas de Alta Presión
En la composición de los melanges serpentiníticos que aparecen incluidos en peridotitas
tectoníticas serpentinizadas del cinturón ofiolítico cubano, suelen destacarse, en diferentes
lugares del territorio cubano, bloques de metamorfitas de alta presión, cuyos protolitos son
principalmente

elementos

constituyentes

de

una

corteza

oceánica

(ofiolíticos)

metamorfizados en una zona de subducción, constituyendo lo que se conoce en la literatura
como un complejo de subducción (Somin y Millán, 1981; Kubovics et al. 1989; Millán,
1996 b, 1997c).
De acuerdo con numerosas dataciones de edad absoluta de muestras de estos bloques
tomadas en distintos sitios, este complejo pudo haberse generado en una subducción
norteña buzante al sur, suturada antes del inicio del arco volcánico calcoalcalino a partir del
Aptiano-Albiano (Millán, 1996 b, 1997 c; Millán et al. 1998). Cabe señalar, que de 33
dataciones K-Ar realizadas en estas metamorfitas, 20 arrojaron edades entre 100 y 128
millones de años (Iturralde-Vinent et al. 1996).
Por otra parte, dos dataciones Ar-Ar, de muestras de eclogitas tomadas en diferentes
localidades, una publicada (García-Casco et al. 2002) arrojaron una edad de 118 millones

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Metodología y volumen de los trabajos realizados.
de años para la época en que debió ocurrir la exhumación de estos bloques desde las
profundidades en melanges serpentiníticos. En Kerr et al. (1999) se señaló que durante la
ocurrencia de esta subducción norteña tuvo lugar la generación de un arco volcánico de tipo
boninítico de corta duración.
Las principales localizaciones de estos bloques de metamorfitas de alta presión son, de
oeste a este: olistostromas en el Miembro.Vieja de la Fm. Manacas del Eoceno Inferior en
Guaniguanico;

melange

tectónico

de

Rancho

Veloz;

ultrabasitas

tectoníticas

serpentinizadas en la regiones de Santa Clara, Holguín, Alto de Corea en la Sierra de
Cristal (Blanco Quintero, I. F. 2011) y en la Sierra del Convento del extremo occidental de
la Sierra del Purial (Blanco Quintero, I.F, 2003).
Las eclogitas típicas, parcialmente diaftoritizadas, se componen por la asociación básica de
omfacita y granate, pudiendo contener además zoisita y rutilo. Sin embargo, debido al
metamorfismo regresivo en condiciones de alta presión o en la facies de los esquistos
verdes, suelen contener también diferentes tipos de anfíbol, mica blanca, clinozoisita o
epidota, plagioclasa, clorita, esfena, etc. Estas pueden encontrarse en distintas localidades,
particularmente en las regiones de Santa Clara y de Holguín.
Investigaciones petrológicas realizadas recientemente con microsonda electrónica en dos
muestras de rocas eclogíticas, una tomada al norte de la ciudad de Santa Clara y otra en la
región de Holguín, incluidas ambas dentro de un mismo tipo de melange serpentinítico
(García-Casco et al. 2002), demostraron que éstas se tratan de eclogitas anfibólicas con
rutilo accesorio, en las cuales el granate y la omfacita se asocian paragenéticamente con
abundante anfíbol sódico-cálcico.
Se destaca además una asociación regresiva, débilmente impresa, compuesta por anfíbol
cálcico, albita, epidota y esfena. La inexistencia de efectos difusionales marcados en los
halos de los cristales de granate, sugiere que el diaftoresis ocurrió justo a continuación del
pico del metamorfismo progresivo, ocurriendo un enfriamiento relativamente rápido de las
eclogitas durante su exhumación en melanges serpentiníticos.
Estas investigaciones precisaron que el pico del metamorfismo progresivo de las eclogitas
de ambas localidades ocurrió entre 450 y 650 grados centígrados y bajo una presión
superior a los 15 kilobars, mientras que el metamorfismo retrógrado tuvo lugar a una

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Metodología y volumen de los trabajos realizados.
temperatura inferior a los 500 grados centígrados y una presión por debajo de los 10
kilobars.
Son frecuentes las anfibolitas de alta presión, que se componen por anfíbol de tipo
hornblenda asociada con plagioclasa ácida, granate, mica blanca, clinozoisita y rutilo, es
decir, anfibolitas micáceo granatíferas. En ocasiones pueden encontrarse restos de una
eclogita más antigua. Los bloques de estas anfibolitas, aunque sin restos eclogíticos, son
abundantes en el Alto de Corea, formando parte de una secuencia estratificada donde
además aparecen intercalaciones de cuarcitas metapedernálicas con mica blanca y granate.
Los bloques de cuarcitas de este tipo, a veces además con glaucofana, pueden destacarse en
otras localidades.
Los esquistos glaucofánicos de grado medio son frecuentes en diferentes localizaciones,
donde la glaucofana se asocia con mica blanca, granate, plagioclasa ácida, clinozoisitaepidota o lawsonita y rutilo. Se tratan de esquistos glaucofano granato micáceos. Por otra
parte, en la región de Santa Clara son frecuentes unos esquistos glaucofánicos de bajo
grado y grano fino (metaturbiditas), donde la glaucofana se asocia con albita, clorita,
lawsonita y pumpelleita, con grafito accesorio. Se tratan de esquistos glaucofano lawsonito
pumpelleíticos. En la misma región encontramos un esquisto muy particular de
composición cuarzo mica blanca psilomelánico.
Blanco- Idael (2012) plantea que en la Sierra del Convento son usuales unos esquistos
bandeados zoisíticos o zoisito clinopiroxénicos, a veces además cuarcíferos, de grano fino a
medio. Además puede encontrarse un fels zoisítico. También aparecen esquistos jadeito
glaucofano micáceos (mica blanca) y esquistos enriquecidos en clinopiroxeno jadeítico.
Son usuales aquí unas anfibolitas con clinozoisita, plagioclasa ácida y a veces también
granate, las cuales aparecen intruidas por unos metagranitoides trondjemíticos esquistosos
con mica blanca y zoisita. Los bloques de antigorititas o de esquistos antigoríticos de grano
muy fino son frecuentes en diferentes localidades, al igual que los esquistos actinolíticos o
actinolititas no esquistosas, así como también los esquistos talcosos.
Metamorfítas de Baja Presión
Vinculadas con el cinturón ofiolítico cubano se destacan metabasitas de baja presión, las
cuales parecen derivarse, al menos en parte, de gabros y diabasas de la propia asociación
ofiolítica, formando bloques incluidos tectónicamente dentro del horizonte del complejo de

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Metodología y volumen de los trabajos realizados.
las peridotitas tectoníticas. Principalmente se tratan de unas anfibolitas poco plegadas y
deformadas que como regla conservan muchos restos de minerales y estructuras
magmáticas. Pueden ser anfibolitas masivas, con esquistosidad imperfecta, o esquistosas y
con menor cantidad de restos magmáticos.
Estas se componen por la asociación de hornblenda y plagioclasa (oligoclasa hasta
labrador). En menor grado también aparecen esquistos o rocas verdes de menor grado
metamórfico, cuyos protolitos pueden ser basaltos, diabasas y gabros. Se consideraba que la
reelaboración de estas basitas fue debido a un metamorfismo regional de muy baja presión
de tipo oceánico, probablemente relacionado con la génesis de las ofiolitas, ya sea en
condiciones de MORB o de suprasubducción, por lo que se suponía su edad como Jurásico
Superior a Cretácico Inferior (Somin y Millán, 1981).
Sin embargo, de acuerdo con datos recientes, la cuestión relacionada con estas metabasitas
de baja presión vinculadas con el cinturón ofiolítico es más complicada, pues las mismas
parecen tener diferentes tipos de protolitos (García-Casco et al. 2003).
En Cuba central, al este de Santa Clara, las anfibolitas metadiabásicas y metagabroídicas de
baja presión constituyen una faja coherente conocida en la literatura como metamorfitas
Perea, las cuales además aparecen formando inclusiones en las peridotitas serpentinizadas
del complejo tectonítico. Esta faja se compone por anfibolitas metagabroídicas y
metadiabásicas desde esquistosas a masivas, que generalmente contienen restos de
minerales y estructuras magmáticas. Las asociaciones metamórficas están compuestas por
hornblenda y plagioclasa (Somin y Millán, 1981; Millán, 1996 b).
De acuerdo con datos petrológicos recientes destacados en García-Casco et al. (2003), una
muestra de anfibolita metadiabásica con restos magmáticos, tomada en el cinturón de Perea,
presentó una asociación metamórfica de magnesiohornblenda con andesina, cuyos
parámetros de presión y temperatura fueron de 650 a 800 grados centígrados y menos de 3
kilobars; mientras que una muestra de metagabroide tomada en una localidad cercana de la
misma faja arrojó unos parámetros de temperatura-presión de 900 a 1100 grados
centígrados y 3 kilobars en una asociación metamórfica de andesina, anfíbol (pargasitakaesuitita) y clinopiroxeno, sin restos primarios, que parece corresponder con la facies
granulítica de baja presión.

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Por sus características geoquímicas ambas muestras tienen una afinidad calcoalcalina típica
de un magmatismo de arco volcánico, pero no de tipo ofiolítico. Además, una datación ArAr indicó una edad del metamorfismo de aproximadamente 90 millones de años, por lo que
éste pudiera estar relacionado con la propia colisión del Cretácico Superior y no con un
proceso de tipo oceánico vinculado propiamente con las ofiolitas, a pesar de que las
metabasitas de Perea aparecen actualmente asociadas espacial y estructuralmente con el
cinturón ofiolítico e incluso sus bloques aparecen incluidos dentro de las peridotitas
tectoníticas serpentinizadas de la base de una asociación ofiolítica original.
Por otra parte, en una estrecha faja de melange serpentinítico que constituye la
prolongación oriental del macizo ofiolítico de Cajálbana, en Cuba occidental, se destacan
numerosos bloques de anfibolitas metadiabásicas y metagabroídicas, incluidos en
peridotitas tectoníticas muy serpentinizadas y cizalladas. Estas son unas anfibolitas
normales compuestas por hornblenda y oligoclasa andesina a andesina, que generalmente
conservan restos de estructuras y minerales magmáticos, aunque con frecuencia presentan
una marcada foliación metamórfica (Somin y Millán, 1981; Millán 1996 b; Grafe, F. et al.
2001).
Una muestra analizada de un cuerpo incluido de anfibolita metadiabásica (García-Casco et
al.2003), indicó que su protolito tiene una afinidad propia de las toleitas de
suprasubducción, mientras que su metamorfismo ocurrió en la facies anfibolítica de muy
baja presión, dentro de un rango de temperatura de 550 a 750 grados centígrados y una
presión inferior a los 3 kilobars, probablemente en condiciones oceánicas.
Este metamorfismo tuvo lugar, de acuerdo con una datación Ar-Ar, hace aproximadamente
130 millones de años. De acuerdo con esto, las ofiolitas de Cajálbana pudieran tratarse de
ofiolitas de suprasubducción y fueron afectadas por un proceso de metamorfismo de tipo
oceánico durante el Neocomiano.
2.3 Trabajos de campo
El trabajo de campo se desarrolló en varias campañas de corta duración. El objetivo general
del levantamiento geológico en esta área fue realizar un mapa geológico donde se
representen las características geológicas a una escala de 1:50 000, la base topográfica con
que se contó fue la hoja topográfica.

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Metodología y volumen de los trabajos realizados.
Los recorridos realizados (Figura 2.3) estuvieron dirigidos a ubicar los contactos entre las
principales unidades geológicas presentes en dicha área, con énfasis en las pertenecientes a
la Asociación Ofiolítica. Los recorridos de mayor interés se efectuaron fundamentalmente a
lo largo de trochas y caminos mineros, debido a que es precisamente en ella donde las
diferentes unidades geológicas presentan su mayor aflorabilidad y donde las rocas se
encuentran más frescas.

Figura 2.3 Fotografía del mapa de redes de datos del sector Camarioca Sur.

Las muestras de rocas seleccionadas para el presente trabajo investigativo fueron tomadas
previamente en el campo durante los itinerarios geológicos de levantamiento a escala 1:
5000 ejecutados por comisiones geológicas, según perfiles coincidentes con las líneas de
perforación E – W correspondientes a la red de 33.33 x 33.33 m, con el objetivo de
documentar los afloramientos y tomar muestras de las litologías principales que afloran en
el área de estudio (Figura.2.4). El método de toma de muestras utilizado fue el de
fragmento de roca, el tamaño de las muestras tomadas fue aproximadamente de 10x8x8 cm.
Para la toma de muestras se utilizó una piqueta. Siempre se escogieron las rocas menos
afectadas por los procesos de intemperismo, luego de obtenidos los fragmentos rocosos se
procedió a enumerar y marcar la muestra utilizando un marcador permanente.

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Figura. 2.4 Fotografía de los afloramientos de rocas metamórficas, donde se observa el agrietamiento y
bandeamiento. (Coordenadas: x- 695,657.45; y- 210,305.11; z- 659.020)

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2.4 Trabajos de laboratorio
Para el análisis de las muestras de rocas seleccionadas en la presente investigación fue
necesario realizar trabajos de laboratorio de preparación de muestras del Departamento de
Geología del ISMMM, los cuales estuvieron dirigidos hacia la petrografía microscópica, y
las técnicas analíticas de difractometría y fluorescencia de rayos-X para una mayor
precisión en las determinaciones mineralógicas de las muestras y determinar la
composición química total de las rocas respectivamente. Para el análisis por difracción de
rayos X se pulverizaron las muestras, hasta una granulometría de 0.07mm, para obtener una
masa de aproximadamente 50 g.
Las rocas fueron cortadas con una sierra de borde de diamante (Figura.2.5 a) máquina
cortadora Minocecar) para obtener una superficie plana con el objetivo de que sea más
cómoda la preparación de estas muestras para ser pulidas y desbastadas. Después de
haberse cortado las muestras se procedió a su procesamiento en la máquina esmeriladora
(Foto. 2.5 b) con el objetivo de desgastarla y eliminar las rugosidades. El proceso de pulido
se realizó con el objetivo de eliminar las huellas dejadas mediante el corte y obtener un
plano de superficie que refleje la luz, para esto se utilizó la máquina pulidora (PG-20) de
dos platos (Figura.2.5 c).

a

b

c

Figura. 2.5 a) Máquina cortadora (Minocecar). b) Máquina Esmeriladora (Montasuial). c) Máquina pulidora
de dos platos (PG-20)

2.4.1 Análisis petrográfico
Para la realización de los análisis petrográficos se confeccionaron secciones delgadas en el
taller de preparación de muestras de rocas del ISMMM, para luego ser analizadas bajo el
microscopio petrográfico de luz polarizada, modelo NP-400B, marca NOVEL de

Ing. Yurisley Valdés Mariño

53

�Capítulo II
Metodología y volumen de los trabajos realizados.
procedencia China en el laboratorio de petrografía de la misma institución (Figura 2.5 a).
Las descripciones petrográficas se realizaron tanto con nicoles cruzados como paralelos,
objetivo 10X, foco 17.13mm y una distancia de trabajo aproximada de 7.316mm. Para
dicho análisis se tuvieron en cuenta los parámetros ópticos: color, forma, pleocroísmo,
birrefringencia, ángulo de extinción, clase óptica (Figura de interferencia), signo óptico,
exfoliación, granulometría de los granos, índices de refracción(n). Además de los
parámetros ópticos anteriormente expuestos se realizó la cuantificación porcentual de los
minerales por el método de estimación visual y se determinaron los principales tipos de
texturas presentes en las rocas; para lo cual las descripciones fueron apoyadas con el uso de
bibliografías tales como: Mineralogía Óptica de Paul f. Kerr, Atlas de Asociaciones
Minerales en láminas delgada de Joan Charles Melgarejo, Metamorfic texture de a. Spray,
entre otras.
Las microfotografías fueron tomadas por medio de la inserción al microscopio de la cámara
fotográfica digital, modelo Power Shot A360, de 8.0 megapíxel con zoom óptico de
aproximación 4x, con ocular especial diseñado para cámaras Canon de 52 mm y de la
video-cámara digital, modelo MDCE-5A con cable USB 2.0 (Figura 2.6 a y b).

A

B

Figura 2.6 a) Microscopio de luz polarizada modelo NP-400B, marca NOVEL.
b) video cámara digital ocular MDCE-5.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

54

�Capítulo II
Metodología y volumen de los trabajos realizados.
2.4.2 Método de fluorescencia de rayos X (FRX)
Para determinar la composición química total de las muestras se realizó en el laboratorio de
la Universidad de Clausthal en Alemania para realizarles análisis de la composición
química cualitativa y cuantitativa utilizando el equipo de fluorescencia de rayos-X (FRX)
marca Axios (Figura 2.7). El método consiste en hacer incidir un haz de rayos-X con
energía suficiente para excitar los diferentes elementos que componen la muestra. Los
átomos excitados al pasar al estado normal emiten radiaciones X, cuya longitud de onda va
a ser característica de cada elemento, y la intensidad de su fluorescencia es proporcional al
contenido de dicho elemento en la muestra. El espectrómetro es capaz de separar las
diferentes longitudes de onda y determinar su intensidad. Mediante la resolución de un
sistema de ecuaciones se calcularon los contenidos de los diferentes elementos, a través de
la correspondencia con una serie de muestras patrones con las que se calibra el equipo.

Figura 2.7 Fotografía del equipo de florescencia de rayos-X, marca Axios.

2.4.3 Método de difracción de rayos-X (DRX)
Debido a la granulometría en micrones de algunas muestras analizadas fue difícil
determinar algunos minerales bajo el microscopio, por lo que fueron estudiadas con ayuda
del método de difracción de rayos-X. El cual consiste en hacer incidir un haz de rayos-X de
radiación monocromática sobre la muestra de roca finamente pulverizada la cual se
extiende por la superficie de un vidrio porta usando una pequeña cantidad de aglomerante
Ing. Yurisley Valdés Mariño

55

�Capítulo II
Metodología y volumen de los trabajos realizados.
adhesivo. El instrumento está construido de tal manera que el porta, cuando se sitúa en
posición, gira sobre un brazo hasta registrar los rayos X reflejados. Las variaciones de
intensidad en los rayos reflejados se obtienen gráficamente en un registro denominado
difractograma en el cual se ven manifestados los diferentes picos de reflexión provenientes
de la muestra. La altura de los mismos son directamente proporcionales a las intensidades
de las reflexiones que las provocaron. (Figura 2.8).

Figura 2.8 Fotografía del equipo de difracción de rayos-X, marca Phillips.

2.5 Etapa de gabinete
Después de obtenidos los datos de los análisis realizados durante la ejecución del trabajo,
los mismos fueron procesados con la ayuda de programas informáticos tales como
Surfer.11, Sigma Plot 12.0 y Analyse, permitiendo la comparación de las fases minerales
con las obtenidas en los difractográmas para luego ser interpretados por medio de tablas y
gráficos que forman parte de la memoria escrita. (Figura 2.9).

Figura 2.9. Fotografía de los Software Surfer.11, Sigma Plot 12.0 y ANALYSE

.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

56

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
CAPÍTULO 3. ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS
OBTENIDOS.
3.1 Introducción
El siguiente capítulo tiene como objetivo presentar las principales características
petrográficas, mineralógicas y geoquímicas de las

muestras seleccionadas para la

investigación, así como la interpretación realizada a partir de los resultados obtenidos de las
técnicas analíticas empleadas.
3.2 Petrografía
Macroscópicamente las muestras de rocas se caracterizan por presentar una granulometría
de fina a media que dificulta la correcta identificación de los minerales constituyentes
(Figura 3.1).

Figura 3.1 Fotografía de muestras de rocas analizadas.

Presentan una coloración oscura debido al predominio de minerales máficos (anfíboles), y
la elevada densidad. Se caracterizan además por presentar dos tipos principales de
estructuras: masiva y gnéisica (ver Figuras 3.2 y 3.3). En la estructura masiva, los granos
minerales se encuentran distribuidos de forma homogénea sin ningún signo de orientación
preferente, mientras que en la gnéisica se observa una alternancia de bandas claras y
oscuras que provocan cierto alineamiento de los minerales, paralelamente a los planos de
bandeamiento.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

57

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos

Figura 3.2 Estructura gnéisica en anfibolita gnéisica. Figura 3.3 Estructura masiva en granofels anfibolítico.

Las rocas metamórficas del sector Camarioca sur petrográficamente se clasifican según la
SCMR (2007) en dos tipos litológicos fundamentales:
1. Anfibolitas gneisicas
2. Granofels anfibolíticos
3.2.1. Anfibolitas gneisicas
Se caracterizan por presentar una textura granonematoblástica (gnéisica) en la cual se
observa una alternancia de niveles ricos en anfíboles cálcicos (edenita, pargasita) y niveles
constituidos por plagioclasa y feldespatos potásicos (ver Figura 3.4). Los anfíboles
presentan forma prismática, mostrando cierto grado de orientación en una dirección
determinada, mientras los cristales de plagioclasa su composición oscila desde andesina a
oligoclasa, se presentan en forma subidiomórfica y con maclas polisintéticas y en cuña
producto a los esfuerzos desviatorios. Los feldespatos potásicos son anhedrales y su
tamaño de grano es de aproximadamente 0,2 mm.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

58

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
Muestra No: M1 (20232-1)
Coordenadas: X: 699425 Y: 207925
Tipo de laboreo: Levantamiento geológico
Estructura: Gnéisica
Nombre de la roca: Anfibolita gnéisica
Textura: Granonematoblástica (gnéisica)
Color: Presenta alternaciones de bandas claras y oscuras
Composición general: edenita, pargasita, plagioclasa (oligoclasa-andesina), feldespato
potásico y clorita
Descripción
La muestra está constituida por un 64% de anfíboles (edenita y pargasita, según DRX),
24% de plagioclasa, 6% de feldespato potásico y clorita. Presenta una fábrica lineal o
planolineal muy marcada definida por la alternancia de niveles ricos en cristales de
anfíboles y de minerales félsicos tales como plagioclasa y feldespato potásico (Figuras 3.4
y 3.5). Los granos de anfíboles tienen formas prismáticas alargadas, coloración parda,
relieve alto y los colores de interferencia varían desde el amarillo-naranja de primer orden y
algunos llegan hasta el azul de 2do orden. Los cristales de plagioclasa (oligoclasa-andesina)
son xenomórficos y subidiomórficos, incoloros, baja birrefringencia y maclas polisintéticas
en forma de cuña producto a la deformación. Los feldespatos potásicos presentan
características similares a las plagioclasa pero no presentan maclas y tienen un mayor grado
de agrietamiento. La roca presenta grietas muy finas rellenas por un material de baja
birrefringencia al parecer de clorita.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

59

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
3.2.2 Granofels anfibolíticos (Muestras M2, M3, M5, M6, M8, M9)
Se caracterizan por ser rocas con estructura masiva (Figura 3.3), en la cual a diferencia de
la anterior no presentan orientación preferente de sus minerales constituyentes definiendo
una textura granoblástica decusada (diablástica) y su variedad fibroblástica (ver muestra
M8, Figuras 3.16 y 3.17). La textura porfidoblástica es otra clase textural presente en dichas
rocas, la cual puede observarse en la muestra M5, (Figuras 3.10 y 3.11). Desde el punto de
vista mineralógico se caracterizan por el predominio de anfíboles hornblenda y minerales
de bajo grado metamórfico tales como la clorita y minerales del grupo de la serpentina. Los
anfíboles presentan hábito prismático largo, acicular, fibroso, mientras la clorita y los
minerales de la serpentina son tabulares. Es importante destacar la ausencia de plagioclasas
que presentan estos tipos de rocas.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

60

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
Muestra No: M2 CS-OV163-2
Coordenadas: X: 695675 Y: 210175
Tipo de laboreo: Levantamiento geológico
Estructura: masiva
Nombre de la roca: Granofels con edenita y oxihornblenda
Textura: Granoblástica decusada
Color: Oscuro
Composición general: edenita, oxihornblenda
Descripción
La muestra está constituida totalmente por minerales del grupo de los anfíboles. Los
anfíboles se presentan en dos generaciones diferentes, unos con colores de interferencia que
varían del amarillo-naranja de primer orden hasta el azul de segundo orden con un ángulo
de extinción de 21º y otros que se caracterizan por bajos colores de interferencia (grisamarillo pálido de primer orden) y ángulos de extinción que varían aproximadamente desde
3º- 12º, el color natural de estos minerales varía desde el azul-verdoso pálido hasta el
amarillo. Al parecer por sus características ópticas cada uno de estos grupos de anfíboles se
corresponden respectivamente con las variedades de hornblenda: edenita y oxihornblenda.
(Figuras 3.6 y 3.7). En algunos cristales se presenta un cierto zonado evidenciado por el
contraste de tonalidad del color de interferencia, existente entre la parte central y periférica
de los minerales, lo cual pudiera estar dado por un cambio composicional a lo largo de su
estructura cristalina.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

61

�1mm

Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
Muestra No: M3 (5774-2)
Coordenadas: X: 694800 Y: 212450
Tipo de laboreo: Levantamiento geológico
Estructura: masiva
Nombre de la roca: Granofels con magnesio-hornblenda, clorita y serpentina
Textura: Granoblástica decusada.
Color: Verde claro.
Composición general: Magnesio-hornblenda, clorita y serpentina.
Descripción
Roca de grano fino cuyo tamaño de grano varían entre 0,01mm y 0,5mm aproximadamente.
Está constituida por un 57% de magnesio-hornblenda, 26% de clorita y 18% de serpentina.
Presenta una textura granoblástica decusada en la cual se destacan bandas o vetillas de
cristales de clorita en una masa de anfíboles y clorita de granulometría más fina. Los
cristales de magnesio-hornblenda son prismáticos largo con colores de interferencia que
llegan hasta el azul de segundo orden, su coloración varía desde incolora a amarillo pálido,
presentando un relieve elevado. Por su parte los granos de clorita y serpentina son muy
similares, solo se han podido diferenciar por medio de los análisis químicos realizados. Se
caracterizan por presentar bajos colores de interferencia hasta el gris de primer orden,
incoloros, forma alargada, muy bajo relieve y extinción recta.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

62

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
Muestra No: M5 (161_1)
Coordenadas: X: 695625 Y: 210225
Tipo de laboreo: Levantamiento geológico.
Estructura: Porfidoblástica.
Nombre de la roca: Granofels con pargasita y clinocloro.
Textura: Porfidoblástica.
Color: Verde oscuro.
Composición general: pargasita y clinocloro
Descripción
La muestra está constituida por una matriz anfibolítico-clorítica de grano fino, la cual
engloba porfidoblastos de clinocloro (variedad de clorita) cuyas dimensiones superan los
2,0mm (ver Figuras 3.10 y 3.11). Los anfíboles por sus características ópticas se
corresponden con minerales del grupo de la hornblenda (pargasita), presentan colores de
interferencia que alcanzan el azul de segundo orden, coloración verde-pálido a incolora y
los ángulos de extinción oscilan entre 16º y 24º. Por su parte los cristales de clorita
presentan bajos colores de interferencia (gris de primer orden), incoloros, y extinción recta,
presentan además forma tabular a diferencia de los anfíboles que son prismáticos. En los
porfidoblastos de clorita se observan maclas las cuales en determinados puntos del mineral
se encuentran deformadas productos a la acciones de débiles esfuerzos tectónicos.

Figura

3.10.

Microfotografía

muestra

M5.

Porfidoblastos de clinocloro (Cln) en matriz constituída

Figura 3.11. Microfotografía muestra M5. Igual a la foto
anterior. (Nicoles paralelos).

por anfíboles (Anf) y cristales de clinocloro de menor
tamaño. Nombre de la roca: granofels anfibolito-clorítico
con textura porfidoblástica (Nicoles cruzados, aumento
10 x).

Ing. Yurisley Valdés Mariño

63

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
Muestra No: M9 (CS-B10435-1)
Coordenadas: X: 697175 Y: 209925
Tipo de laboreo: Levantamiento geológico.
Estructura: masiva
Nombre de la roca: Granofels con actinolita y clorita.
Textura: Granoblástica decusada.
Color: Verde oscuro.
Composición general: actinolita, clorita.
Descripción
La muestra está constituida por un 64% de clorita y 36% de anfíboles, los anfíboles se
caracterizan por ser prismáticos alargados y aciculares, así como elevados colores de
interferencia que varían desde el amarillo de 1º orden hasta el azul-verdoso de 2º orden,
coloración amarillo-verdoso pálido y ángulos de extinción que oscilan entre 10º y 15º lo
cual se corresponde con el anfíbol actinolita. Los cristales de clorita se caracterizan por
presentar forma tabular, birrefringencia muy baja alcanzando solamente los gris claro de 1º
orden, incoloros y extinción recta.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

64

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
Muestra No: M6 CSMG 5020-1
Coordenadas: X: 695949 Y: 210216
Tipo de laboreo: Levantamiento geológico.
Estructura: masiva
Nombre de la roca: Granofels con pargasita y tremolita.
Textura: Granoblástica decusada.
Color: Verde oscuro.
Composición general: pargasita y tremolita.
Descripción
La muestra constituida totalmente por los anfíboles pargasita y tremolita (según DRX)
(Figuras 3.14 y 3.15). Presenta una granulometría fina a media, donde el tamaño de los
granos minerales oscila entre 0,06 y 0,2 mm. Los cristales de anfíboles son prismáticos
alargados y presentan colores de interferencia que varían desde el gris claro de primer
orden a el azul de segundo orden, su color natural es amarillo pálido a incoloro, su relieve
es elevado y sus ángulos de extinción son muy variables oscilando entre 8º y 27º.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

65

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
Muestra No: M8 Mg195
Coordenadas: X: 695675 Y: 210225
Tipo de laboreo: Levantamiento geológico.
Estructura: masiva
Nombre de la roca: Granofels con hornblenda, tremolita y clorita
Textura: Granoblástica decusada (variedad fibroblástica).
Color: Verde oscuro.
Composición general: hornblenda, tremolita, clorita y minerales accesorios.
Descripción
La muestra está constituida por un 45% de hornblenda (pargasita), 37% de tremolita y un
14% de clorita (nimita), el resto está representado por minerales accesorios. La hornblenda
se presenta de forma prismática alargada mientras la tremolita presenta forma acicular,
formando generalmente grupos radiales de cristales que se han desarrollado a partir de un
centro común a manera de fibrolitas (Figuras 3.16 y 3.17), el color natural de los mismos
varía de verde muy pálido a incoloro, sus colores de interferencia llegan hasta el azul
verdoso de segundo orden, su relieve es elevado y los ángulos de extinción se encuentran
en el rango de 15º-23º. La clorita se presenta en agregados de cristales microcristalinos de
muy baja birrefringencia e incoloros.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

66

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
3.3 Interpretación de los análisis de difracción de rayos-X
A partir de los resultados de análisis de difractometría de rayos-x realizados, se obtuvieron
4 gráficos difractométricos correspondientes a las muestras M1, M5, M6 y M8 (ver Figuras
3.18, 3.19, 3.20 y 3.21 respectivamente), en los cuales se muestran los picos
difractométricos correspondientes a las fases minerales presentes en dichas muestras. El
difractograma de la muestra M1 (Figura 3.18) indica la presencia de dos fases minerales
principales correspondientes a los picos de mayor intensidad: pargasita (Na Ca2 Mg4 Al3
Si6 O22 (OH)2) y edenita (Na Ca2 Mg5 Al Si7 O22 (OH)2). En la muestra M8 se encuentran
como fases minerales principales: pargasita, tremolita (Ca2 Mg5 O22 (OH)2) y en menor
medida la nimita ((Ni, Mg, Al)6 (Si, Al)4 O8 (OH)8) (grupo de la clorita). En las dos
últimas muestras se siguen presentando los anfíboles cálcicos pargasita y tremolita excepto
en la muestra M5 donde en lugar de la tremolita se encuentra el clinocloro (Mg5 Al (Si,
Al)4 O10 (OH)8). Indicando que las fases minerales se corresponden a un metamorfismo de
grado medio a bajo.

Figura 3.18 Difractograma de fases minerales en la muestra M1.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

67

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos

Figura 3.19 Difractograma de fases minerales en la muestra M8.

Figura 3.20 Difractograma de fases minerales en la muestra M6.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

68

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos

Figura 3.21 Difractograma de fases minerales en la muestra M5.

3.5 Interpretación de los análisis de fluorescencia de rayos-X
Se realizaron análisis geoquímicos de roca total de 7 muestras una de ellas correspondiente
a las Anfibolitas gneisicas y 6 a Granofels anfibolíticos. Por los análisis de fluorescencia de
rayos-X realizados al total de muestras, se obtuvieron los datos de porcentajes en óxidos del
contenido de elementos mayores presentes en las mismas (ver tabla 1) y en ppm de los
elementos químicos (ver tabla 2).

Ing. Yurisley Valdés Mariño

69

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
Tabla 1. Contenido expresado en por ciento en peso para los óxidos de los elementos
mayores en las muestras de rocas seleccionadas.
Por ciento en

M1

M2

M3

M5

M6

M8

M9

peso

20232

163

5774

161

5020

195

10435

SiO2

42,99

45,59 44,37 45,35 42,09 39,83 45,76

Al2O3

17,44

13,73 14,56 12,22 16,45 22,36 0,97

MnO

0,16

0,17

MgO

13,24

17,95 27,3

23,56 15,66 16,09 43,46

Na2O

3,02

1,8

0,74

1,98

2,78

Ca

11,04

9

4,33

8,3

10,79 5,5

0,48

TiO2

1,01

0,37

0,32

0,47

0,57

1,15

0,01

P2O5

0,01

0,02

0,01

0,01

0,02

0,02

0,01

K2O

0,2

0,07

0,06

0,06

0,12

0,05

0

10,69

11,29 8,17

7,87

10,88 13,82 9,09

Fe2O3

Ing. Yurisley Valdés Mariño

0,14

0,09

0,16

0,12

1,06

0,12

0,1

70

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
Tabla 2. Contenido expresado en ppm de los elementos químicos en las muestras de rocas
seleccionadas.

M1

M2

M3

M5

M6

M8

M9

20232

163

5774

161

5020

195

10435

Ba

74

35

21

84

188

156

11

Ce

LLD

LLD

6

15

22

LLD

0

Co

76

83

457

111

66

81

116

Cr

791

903

1187 1355 1255 1330

Cu

40

109

70

14

133

159

0

La

LLD

LLD

15

1

16

LLD

0

Nb

3

5

2

4

4

8

0

Ni

831

Ga

16

9

8

8

12

15

2

Pb

44

13

15

66

456

116

10

LLD

1

0

3

LLD

0

0

LLD

Pr

1175 4370 2033 1902 2825

Rb

LLD

LLD LLD LLD LLD

Sr

25

Th

2

V

211

101

Y

18

Zr

67

7

2596

2538

44

240

23

LLD

2

11

6

1

129

185

178

244

31

14

48

29

42

18

LLD

50

28

19

25

30

45

9

Zn

89

83

77

116

232

265

42

Nd

LLD

LLD

3

LLD

30

LLD

3

U

4

7

LLD

3

LLD

6

5

LLD LLD

A partir de los resultados obtenidos se confeccionó el diagrama de clasificación TAS (total
álcalis vs. sílice) para rocas volcánicas, de Le Maitre et al (2011) (Figura 3.22), con el
objetivo de determinar el tipo de protolito. La mayoría de las muestras ploteadas caen
dentro de un campo composicional correspondiente a rocas tipo basaltos y picrobasaltos.
Las que se corresponden con rocas volcánicas ultramáficas.
Ing. Yurisley Valdés Mariño

71

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos

Figura 3.22 Diagrama de clasificación TAS (total álcalis vs. sílice) para rocas volcánicas, de Le
Maitre et al. (2011), mostrando los puntos de ploteo de las muestras analizadas.

Los elementos mayoritarios de las anfibolitas se representaron en diagramas para
discriminar la serie magmática a la cual corresponden. Se utilizó el diagrama (Na2O + K2O)
vs. SiO2 de Irvine y Baragar (1971). (Figura. 3.23), donde las anfibolitas se ubican en el
campo subalcalino, excepto la muestra M1 y M5 que corresponde en el campo alcalino.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

72

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos

Figura 3.23: Diagrama SiO2 vs. (Na2O + K2O) de Irvine y Baragar (1971).

En general, las anfibolitas muestran una afinidad toleítica según el diagrama MgO-FeOt(Na2O + K2O) de Irvine y Baragar (1971, Figura 3.24) y el de FeOt-(FeOt/MgO) de
Miyashiro (1974, Figura 3.25). Los contenidos obtenidos en los análisis químicos varían
entre 39,83 % a 45,76 % para SiO2; de 0,02 % a 0,12 % para K2O y de 0,01% a 1,15%
para TiO2. Estos valores son similares a los propuestos por Miyashiro (1975) para rocas
toleíticas abisales de un ambiente de dorsal mesoceánica (MORB). La relación FeOt/MgO
da valores entre 0,21% y 0,86 %; esta relación puede ser un discriminante entre las rocas
toleíticas abisales (MORB) para los valores menores a 1,7 % y de toleítas de arcos de islas
(IOB) o toleítas de fondo oceánico marginal, para valores mayores a 1,7 %. Otro
discriminante para estos ambientes serían los contenidos de K2O, pero como los álcalis son
móviles ante procesos de metamorfismo y meteorización, no contarían como discriminante,
mientras que los rangos de SiO2 y FeOt/MgO son más estrechos.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

73

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos

Figura 3.24: Diagrama MgO-FeOt-(Na2O+K2O) de Irvine y Baragar (1971).

Figura 3.25: Diagrama FeOt -(FeOt/MgO) de Miyashiro (1974). Toleítico (TH) y calcoalcalino (CA).

Ing. Yurisley Valdés Mariño

74

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
Las variaciones que presentan las anfibolitas en algunos elementos mayoritarios (tabla 1).
Los valores de SiO2 dan una media de 43,71%, con la muestra M9 con el contenido más
elevado 45,76% y la muestra M8 con el más bajo 39,83 %. La muestra M1 tiene los
contenidos más elevados de Na2O 3,02% y K2O 0,2%. En el caso del Cr, se encuentran
contenidos mayores a 2590 ppm, excepto la muestra M1 que tiene 791 ppm. Los
contenidos de Ni varían entre 1175 ppm y 4370 ppm, en el caso del V varían entre 101
ppm y 244 ppm. Estos valores determinan el carácter mantélico de las rocas. Ver figura
3.27.
5000,00

Mg

4000,00

Ti

3000,00

Co

2000,00

Cr
Ni

1000,00

V

0,00
M1

M2

M3

M5

M6

M8

M9

Cu

Figura 3.27. variograma de los elementos quimicos

Se utilizaron diagramas de discriminación tectónica, entre ellos Ti-V (Figura. 3.28) de
Shervais (1982), Zr-TiO2 (Figura. 3.29) para determinar el posible ambiente tectónico de
los protolitos de las rocas metamórficas.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

75

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos

Figura 3.28: Diagramas de discriminación tectónica Ti - V de Shervais (1982). Referencias: basaltos de arco
(ARC) y basaltos de fondo oceánico (Ofib).

Figura 3.29: Diagramas de discriminación tectónica Zr - TiO2 de Pearce y Cann (1973). Referencias: toleítas
con bajo K (LKT); basaltos calcoalcalinos (CAB) y basaltos de fondo oceánico (Ofib).

Sun y Nesbitt en 1978 discuten las regularidades geoquímicas y el significado genético de
basaltos asociados con complejos ofiolíticos usando las relaciones entre Al2O3/TiO2 y
CaO/TiO2 para establecer la génesis de basaltos con bajo y alto contenido de TiO2, en una
serie ofiolítica. Los autores proponen que incrementando los grados de fusión del manto
puede producirse un progresivo aumento en las relaciones Al2O3/TiO2 y CaO/TiO2 en el
fundido, pero a partir de un punto crítico estas relaciones no cambian. Esto se explica

Ing. Yurisley Valdés Mariño

76

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
porque el Ti es incompatible, mientras que los contenidos de Al y Ca son compatibles. Si la
cantidad de fundido aumenta, Al-Ca son retenidos en la fase de la fuente, y las relaciones
Al2O3/TiO2 y CaO/TiO2 no aumentarán en el fundido resultante. Sobre estas bases, Sun y
Nesbitt (1978) proponen que los basaltos derivados de magmas tipo MORB tienen altos
contenidos de Ti (&gt; 0,7% TiO2), mientras que los basaltos de arcos de islas y cuenca de
interarco tienen bajos contenidos de Ti (&lt; 0,4% TiO2). Utilizando estos diagramas y los
contenidos en TiO2, para las anfibolitas, se encuentra una afinidad con basaltos tipo MORB
con alto Ti (&gt; 0,7 % TiO2) y con basaltos de arcos de islas o cuencas de interarco con bajo
Ti (&gt; 0,4% TiO2, Figura. 3.30).

M9

M2

M6
M5
M3
M1

M8

M3

M2

M6
M5

M8
M1

Figura 3.30 Diagrama de relaciones entre Al2O3/ TiO2 y CaO/TiO2 para establecer la génesis de basaltos con
bajo TiO2 (modificado de Sun y Nesbitt, 1978). Referencias: basaltos con alto Mg (HMB); basaltos de
dorsales mesoceánicas (MORB); Papua (Pa); fosa Mariana (M; Pa y M son basaltos de arcos de islas); Betts
Cove (B; basalto ofiolítico).

Otra relación que se usa como discriminante tectónico es la relación Zr/ Nb, donde valores
mayores a 30ppm serían de N-MORB (Shrivastava, R. K. et al. 2004) y valores entre 415ppm de tipo E-MORB o IOB; para las anfibolitas los valores oscilan entre 7 y 15ppm, en
el rango del E- MORB o IOB.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

77

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
3.4 Consideraciones finales
A partir de los análisis petrográficos realizados y los resultados obtenidos a partir de las
técnicas analíticas de difracción y fluorescencia de rayos X, se ha llegado a establecer que
las rocas metamórficas presentes en el sector Camarioca sur , de acuerdo con su estructura
y mineralogía dominante se clasifican en anfibolitas gnéisicas y granofels anfibolíticos
según la SCMR caracterizadas por presentar una granulometría de fina a media, elevada
densidad y muy bajo grado de recristalización.
Las fases minerales identificadas en las mismas son predominantemente minerales del
grupo de los anfíboles hornblenda tales como pargasita y edenita, según los análisis de
difracción de rayos-X (DRX), además de otros minerales tales como tremolita,
magnesiohornblenda, oxihornblenda, minerales del grupo de la clorita (clinocloro, nimita) y
de la serpentina, y en menor medida plagioclasa (oligoclasa-andesina) y feldespatos
potásicos.
Es característico en las mismas el desarrollo de una textura granoblástica decusada
consistente en un mosaico de cristales hipidiomorfos inequidimensionales (prismáticos o
tabulares) dispuestos aleatoriamente; solo en algunas muestras se observan texturas
granonematoblástica (gnéisica) y porfidoblástica (ver Figuras 3.1 y 3.10).
Es interesante destacar la ausencia de plagioclasa en la mayoría de las muestras, solo en
algunas muestras tales como la M1 (Figuras 3.4 y 3.5), se advierte la presencia de las
mismas. Este hecho esta en correspondencia con la composición mineralógica de sus
protolitos, los cuales según el diagrama TAS (total álcalis vs. sílice) de Le Maitre et al.
(2011), confeccionado partir del ploteo de los datos geoquímicos obtenidos por
fluorescencia de rayos-X, se corresponden con rocas tipo picro-basalto y basaltos.
En estas litologías se observan determinados rasgos petrográficos que implican la
ocurrencia de un metamorfismo de baja presión correspondiente a la parte inferior de la
facies anfibolita, tales rasgos son los siguientes: la ausencia de minerales de alta presión
tales como glaucofana, granate, etc.; el predominio de estructuras sin foliación (masiva) lo
cual es un indicativo de que durante su formación los esfuerzos desviatorios no fueron de
gran intensidad y la presencia de clorita primaria, tremolita y serpentina. Por las
características petrológicas expuestas anteriormente y su forma de yacencia en el campo, se

Ing. Yurisley Valdés Mariño

78

�Capítulo III
Análisis e interpretación de los resultados obtenidos
considera que las rocas anfibolitizadas del sector estudiado constituyen fragmentos de una
antigua corteza oceánica sometida a metamorfismo de grado medio-bajo.
Según el comportamiento geoquímico de estas rocas, se pueden observar diferencias entre
estos dos tipos de anfibolitas. A su vez, la muestra M1 correspondiente a las anfibolitas,
presenta un comportamiento geoquímico diferente al resto de las anfibolitas, que estarían
referidos al protolito correspondiente a picro-basalto metasomático metamorfizado; lo que
evidencia la existencia de rocas vulcanógenas ultramáficas asociados al complejo ofiolítico.
Las anfibolitas basados en el análisis geoquímico, se encuentran dentro de la serie
subalcalina y en el campo toleítico. Más específicamente, corresponderían a rocas toleíticas
abisales. En los diagramas de discriminación tectónica utilizados, donde intervienen en
general Ni, Cr, Cu, Co, V, Mg y Ti, las anfibolitas analizadas se ubican en el campo de las
toleítas de arcos de islas o en el campo MORB. Utilizando los diagramas Al 2O3/TiO2 y
CaO/TiO2 y los contenidos en TiO2, se encuentra una afinidad con basaltos tipo MORB.
Las relaciones entre elementos trazas Zr/Nb se utilizaron como discriminantes tectónicos,
dando valores correspondientes al campo E-MORB o IOB.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

79

�CONCLUSIONES
En función de las fases minerales identificadas y de los rasgos texturales, las rocas
anfibolitizadas del sector de estudio se clasifican según la SCMR en dos grupos
petrológicos principales: anfibolitas gneisicas y granofels anfibolíticos.
Se identifican por primera vez las paragénesis minerales siguientes:
hornblenda (Hbl) + tremolita (Trm) + clorita (Chl)
magnesio-hornblenda + clorita(Chl) + (minerales del grupo de la serpentina)
pargasita (Prg) + clinocloro(Cln)
actinolita (Act) + clorita (Chl)
pargasita(Prg) + tremolita (Trm)
hornblenda (Hbl) + pargasita (Prg) + edenita (Edn) + plagioclasa (oligoclasaandesina) + feldespato potásico (Fk)

Se ha corroborado que las rocas tienen composición de picro-basalto y basaltos según el
diagrama TAS (total álcalis vs. sílice) de Le Maitre et al (2011); lo que ha permitido
identificar la existencia de rocas vulcanógenas ultramáficas metarmorfizadas asociadas a
las rocas del macizo ofiolítico.

Se ha demostrado que las rocas identificadas constituyen fragmentos de una antigua corteza
oceánica sometida a metamorfismo de grado medio-bajo correspondiente a la parte inferior
de la facies anfibolita.

Se demuestra el carácter mantélico de las rocas vulcanógenas ultramáficas metamorfizadas,
sustentado en la existencia y contenidos de los elementos químicos: Ni, Cr, Cu, Co, V, Mg
y Ti.
Se ha corroborado que la génesis de los basaltos presenta una afinidad con basaltos tipo
MORB y basaltos de arcos de islas, sustentado en las relaciones entre Al2O3/ TiO2 y
CaO/TiO2.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

�RECOMENDACIONES
Profundizar en el estudio de las rocas vulcanógenas ultramáficas metamorfizadas para
conocer la trayectoria de P-T ocurrido durante el metamorfismo y determinar con mayor
exactitud el ambiente geotectónico de formación mediante el uso de elementos trazas.

Confeccionar diagramas de paragénesis mineral para conocer los tipos de reacciones
químicas ocurridas entre las fases minerales en el proceso metamórfico.

Realizar investigaciones avanzadas en el campo de la mineralogía para caracterizar los
minerales metamórficos de cada paragénesis identificada.

Incrementar el conocimiento geológico y distribución de las rocas volcánicas ultramáficas
metamorfizadas y la relación con las rocas del complejo ofiolítico del nordeste de Cuba
Oriental.

Ing. Yurisley Valdés Mariño

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Ing. Yurisley Valdés Mariño

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                <text>Caracterización petrológica y geoquímica de las rocas metamórficas, sector Camarioca Sur</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa&#13;
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                    <text>Tesis Doctoral: CIENCIAS GEOLÓGICAS

Evaluación de la susceptibilidad del terreno
a la rotura pordesarrollo de deslizamientos
en el yacimiento Punta Gorda

YURI ALMAGUER CARMENATES

Moa 2005

www.ismm.edu.cu/edum

�REPÚBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR
INSTITUTO SUPERIOR MINERO METALÚRGICO
¨Dr. Antonio Núñez Jiménez¨

FACULTAD DE GEOLOGÍA Y MINERÍA
DEPARTAMENTO DE GEOLOGÍA
TESIS EN OPCIÓN AL GRADO CIENTÍFICO DE
DOCTOR EN CIENCIAS GEOLÓGICAS

AUTOR: MSC. YURI ALMAGUER CARMENATES
TUTOR: DR. RAFAEL GUARDADO LACABA

MOA, 2005

�SÍNTESIS

El presente trabajo titulado “Evaluación de la susceptibilidad del terreno a la rotura por
desarrollo de deslizamientos en el yacimiento Punta Gorda” tiene como objetivo general
evaluar los niveles de susceptibilidad del terreno a la rotura por desarrollo de deslizamientos
en el yacimiento Punta Gorda que permita establecer criterios de estabilidad de taludes y
laderas y sirva de base para futuras evaluaciones de riesgos para prevenir o mitigar los daños
derivados de estos fenómenos.

La metodología empleada parte de la confección del mapa inventario de deslizamientos. La
influencia de los factores condicionantes como lito-estructura, tectónica, condiciones
hidrogeológicas y geotécnicas, pendiente del terreno y el uso de suelo sobre las
inestabilidades, se determina mediante el método estadístico de análisis condicional.

Como resultados se presenta una caracterización de los mecanismos y tipologías de
deslizamientos desarrollados en el área. Se realiza una valoración de los factores que influyen
en las inestabilidades, haciendo énfasis en las características geotécnicas de la corteza
laterítica y se obtiene el mapa de susceptibilidad del terreno para el yacimiento Punta Gorda.

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

TABLA DE CONTENIDO
Materia

Página
1

INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO

I.

MARCO

TEÓRICO

CONCEPTUAL

DE

LA

INVESTIGACIÓN
Base teórica de la investigación.

9

Métodos de estimación de la susceptibilidad del terreno.

15

Los Sistemas de Información Geográfica (SIG) en la cartografía de susceptibilidad.

19

La cartografía de susceptibilidad en Cuba.

21

Algunos trabajos recientes de cartografía de susceptibilidad a nivel mundial.

26

Tendencias actuales de la cartografía de susceptibilidad.

28

CAPITULO II. CARACTERIZACIÓN DEL ÁREA DE ESTUDIO
Generalidades.

31

Condiciones geológicas.

32

Condiciones hidrogeológicas.

37

Fenómenos y procesos geodinámicos.

38

Conclusiones.

40

CAPÍTULO

III.

METODOLOGÍA

DE

EVALUACIÓN

DE

SUSCEPTIBILIDAD DEL TERRENO A LA ROTURA
Introducción.

42

Criterios de inestabilidad.

42

Factores condicionantes utilizados en el análisis de susceptibilidad.

44

Metodología de valoración de la susceptibilidad a la rotura mediante el análisis

51

estadístico.
Conclusiones.
CAPÍTULO

55
IV.

EVALUACIÓN

DE

LA

SUSCEPTIBILIDAD

DEL

TERRENO A LA ROTURA EN EL YACIMIENTO PUNTA GORDA
Introducción.

56

Descripción y cartografía de deslizamientos.

56

Clasificación de los deslizamientos.

62

Descripción de los factores que intervienen en el surgimiento de inestabilidades.

66

Valoración y reclasificación de los planos de factores condicionantes.

87

Descripción del plano de susceptibilidad.

90

Conclusiones.

91

CONCLUSIONES

93

RECOMENDACIONES

95

�Y. Almaguer Carmenates

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ANEXOS

Tesis Doctoral

96

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

RELACIÓN DE FIGURAS
CAPÍTULO I
1.1

Presión de poros sobre una superficie de rotura potencial.

11

1.2

Diagrama de esfuerzo-deformación. Resistencia máxima y residual.

12

1.3

Dirección esfuerzos principales en la rotura de un talud.

13

1.4

Envolvente de rotura y círculo de Mohr.

13

CAPÍTULO II
2.1

Ubicación geográfica del área de estudio.

31

2.2

Plano litológico del substrato rocoso del yacimiento Punta Gorda.

41

2.3

Diagrama de roseta del agrietamiento en el yacimiento Punta Gorda.

35

2.4

Diagrama de roseta de fallas en el yacimiento Punta Gorda.

36

2.5

Diagrama de roseta de diques de gabro en el yacimiento Punta Gorda.

37

2.6

Procesos erosivos en taludes del yacimiento Punta Gorda.

39

CAPÍTULO III
3.1

Procedimientos para la caracterización y combinación de factores

53

condicionantes mediante técnicas SIG a través de análisis probabilístico
condicional.
3.2

Procesos de rasterización y reclasificación para la obtención de planos de

54

susceptibilidad de factores condicionantes.
3.3

Metodología empleada en la evaluación de la susceptibilidad del terreno a la

54

rotura.
CAPÍTULO IV
4.1

Plano inventario de deslizamientos.

59

4.2

Deslizamiento traslacional desarrollado en corteza laterítica.

64

4.3

Deslizamiento rotacional desarrollado en corteza laterítica.

64

4.4

Deslizamiento en cuña desarrollado en corteza laterítica residual.

65

4.5

Diagrama de planos principales de grietas y ladera. Análisis tipológico de

68

movimientos en el caso de estudio 1.
4.6

Representación gráfica del movimiento planar. Posición relativa de las

68

familias de grietas y la ladera.
4.7

Diagrama de planos principales de grietas y ladera. Análisis tipológico de

69

movimientos en el caso de estudio 2.
4.8

Representación gráfica de la rotura por cuña. Posición relativa de las familias

69

de grietas y la ladera.
4.9

Características ingeniero-geológicas del perfil de meteorización en el

77

yacimiento Punta Gorda.
4.10 Relación de la humedad, límite líquido y la plasticidad en los horizontes

79

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

ingeniero-geológicos.
4.11 Relación entre el FS y la pendiente del terreno para los suelos SM.

81

4.12 Relación entre el FS y la profundidad de la superficie de rotura para suelos

81

SM.
4.13 Relación entre el FS y la pendiente del terreno para los suelos MH.

82

4.14 Relación entre el FS y la profundidad de la superficie de rotura para suelos

82

MH.
4.15 Relación entre el FS y la pendiente del terreno para los suelos SM (SL).

83

4.16 Relación entre el FS y la profundidad de la superficie de rotura para suelos

83

SM (SL).
4.17 Relación entre el FS y la profundidad de la superficie de rotura en el

84

yacimiento Punta Gorda.
4.18 Relación entre el FS y la pendiente del terreno en el yacimiento Punta Gorda.

84

4.19 Plano de susceptibilidad del terreno a la rotura por desarrollo de

92

deslizamientos en el yacimiento Punta Gorda.

RELACIÓN DE TABLAS
CAPÍTULO II
2.1

Caracterización de las familias de grietas del macizo rocoso del yacimiento

35

Punta Gorda.
2.2

Caracterización de las fallas del macizo rocoso del yacimiento Punta Gorda.

36

CAPÍTULO III
3.1

Relación de factores utilizados en el análisis de susceptibilidad.

44

3.2

Caracterización de los grupos lito-estructurales del yacimiento Punta Gorda.

46

CAPÍTULO IV
4.1

Caracterización de los grupos lito-estructurales en relación al desarrollo de

67

deslizamientos.
4.2

Caracterización de las clases de distancia a fallas en relación al desarrollo de

70

deslizamientos.
4.3

Caracterización del plano de hidroisohipsas en relación al desarrollo de

71

deslizamientos.
4.4

Caracterización del plano de subpresiones de la corteza laterítica en relación

72

al desarrollo de deslizamientos.
4.5

Caracterización del plano de pendiente umbral en relación al desarrollo de

73

deslizamientos.
4.6

Horizontes ingeniero-geológicos presentes en el yacimiento Punta Gorda.

76

�Y. Almaguer Carmenates

4.7

Tesis Doctoral

Resultados del análisis de colapsabilidad de los horizontes ingeniero-

78

geológicos.
4.8

Análisis de correlación entre las variables utilizadas en el cálculo del FS.

80

4.9

Factor de seguridad determinado para suelos SM.

80

4.10 Factor de seguridad determinado para suelos MH.

81

4.11 Factor de seguridad determinado para suelos SM (SL).

82

4.12 Análisis de correlación entre variables de cálculo del FS con el método de

84

rotura planar para talud infinito.
4.13 Caracterización del plano de tipo de suelo en relación al desarrollo de

85

deslizamientos.
4.14 Caracterización del plano de uso de suelo en relación al desarrollo de

86

deslizamientos.
4.15 Valoración de los factores condicionantes de las inestabilidades en el

87

yacimiento Punta Gorda.
4.16 Resultados del proceso de reclasificación de los planos de susceptibilidad

90

temáticos.
4.17 Caracterización del plano de susceptibilidad a la rotura.

91

�INTRODUCCION

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

INTRODUCCIÓN

En los últimos años se han producido cambios profundos en las interrelaciones Hombre–
Medio Geológico. El hombre ha provocado una aceleración de los agentes naturales y al
mismo tiempo, en el proceso de desarrollo económico, ha generado un cierto grado de
vulnerabilidad, aumentando los riesgos de las actividades socioeconómicas de ellas derivadas.
Bajo estas condiciones geoambientales, los deslizamientos constituyen un peligro geológico.
Por lo general estos tienen lugar en zonas de difícil acceso y poco pobladas lo que provoca
impactos a pequeña escala y de poca consideración, a excepción de algunos eventos
catastróficos como el de Aberfan en el Reino Unido (Bishop et al., 1969), el del Nevado
Huascarán en Perú (Plafker y Ericksen, 1979), el del Mount Sant Helens en Estados Unidos
(Voigth et al., 1983) y el de Vaiont en Italia (Shuster, 1996) entre otros. En algunos terremotos
recientes los deslizamientos han sido una de las principales causas de daños y pérdidas de
vidas humanas (Kobayashi, 1981; Keefer, 1984; Plafker y Galloway, 1989; Schuster, 1996) y
otros. La mejor estrategia para reducir los impactos de los deslizamientos es la prevención, la
evaluación de la susceptibilidad y riesgos y la adopción de medidas para mitigar los efectos
(Corominas, 1992).

Actualmente los avances en las técnicas computacionales y la generación de nuevos software,
permiten realizar análisis de riesgos, determinar la susceptibilidad y la vulnerabilidad del
terreno a los movimientos de masas de manera mas precisa y confiable. En la actualidad los
Sistemas de Información Geográfica (SIG), realizan el análisis de la susceptibilidad a la rotura
por deslizamiento, así como la elaboración de mapas de peligrosidad de manera sistemática,
rápida y eficiente, tratando con grandes bases de datos y realizando cálculos para la estimación
de la susceptibilidad que no eran viables en grandes áreas.

La presente investigación se realiza en el entorno que forma parte de la política ambiental de
las Empresas de la Unión del Níquel y del Instituto Superior Minero Metalúrgico, de aplicar el
conocimiento teórico en la resolución de problemas prácticos en el medio en el cual se
desarrollan.

Problema.
La problemática que se trata consiste en la ocurrencia de deslizamientos de suelos lateríticos
en taludes y laderas de los yacimientos de corteza ferroniquelífera, lo cuál genera riesgos
debido a la vulnerabilidad de la actividad minera y a la predisposición del terreno frente a
estos fenómenos.

1

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Objeto de estudio.
Se seleccionó como objeto de estudio de la presente investigación el yacimiento Punta Gorda,
debido a las condiciones ingeniero-geológicas del terreno y la diversidad de factores
condicionantes que lo convierten en un laboratorio natural para el análisis de los fenómenos de
deslizamientos de suelos lateríticos.

Objetivo general.
Evaluar los niveles de susceptibilidad del terreno a la rotura por desarrollo de deslizamientos
en el yacimiento Punta Gorda estableciendo criterios de estabilidad de taludes y laderas como
base para futuras evaluaciones de riesgos para prevenir o mitigar los daños derivados de estos
fenómenos.

Objetivos específicos.
x

Caracterizar los mecanismos y tipologías de deslizamientos desarrollados en el
yacimiento Punta Gorda.

x

Caracterizar las condiciones ingeniero-geológicas del yacimiento y aplicarlo en el
análisis de susceptibilidad.

x

Determinar un método de valoración y obtención del plano de susceptibilidad del
terreno a la rotura por desarrollo de deslizamientos.

Hipótesis.
Si se conocen la tipologías y mecanismos que gobiernan los deslizamientos, así como la
influencia que sobre estos tienen factores condicionantes como tipo de litología, estructura del
macizo rocoso, geomorfología, condiciones hidrogeológicas y geotécnicas de la corteza
laterítica y el uso de suelo, es posible obtener el plano de susceptibilidad del terreno a la rotura
por el desarrollo de deslizamientos en el yacimientos Punta Gorda.

Novedad científica.
La novedad de este trabajo esta dada en la obtención de un plano de susceptibilidad del terreno
frente al desarrollo de deslizamientos en un yacimiento de corteza laterítica ferroniquelífera
con la aplicación de un Sistema de Información Geográfico.

Aportes científicos.
x

Caracterización de los mecanismos y tipologías de deslizamientos desarrollados en el
yacimiento Punta Gorda.

2

�Y. Almaguer Carmenates

x

Tesis Doctoral

Determinación de la influencia de los grupos lito-estructurales, condiciones
estructurales, hidrogeológicas y geotécnicas del macizo rocoso, geomorfología del
terreno y el uso actual del suelo sobre el desarrollo de deslizamientos.

x

Caracterización del perfil de meteorización desde el punto de vista geotécnico.

x

Método de valoración y obtención del plano de susceptibilidad del terreno a la rotura
por desarrollo de deslizamientos.

Fundamento metodológico.
En la evaluación del grado de susceptibilidad a la rotura de terrenos frente a deslizamientos se
aplican varias aproximaciones. Estas se basan en la determinación de los factores que influyen
en la inestabilidad del medio, caracterizados por mapas de factores condicionantes, que se
combinan para definir los distintos grados de susceptibilidad, obteniendo como resultado los
mapas de susceptibilidad.

La metodología aplicada en la investigación esta basada en un Sistema de Información
Geográfico, en el que se integra la información de todos los factores condicionantes que
influyen en las inestabilidades de las laderas y taludes del yacimiento de corteza laterítica
ferroniquelífera Punta Gorda.

Los primeros trabajos realizados para cumplir con el objetivo de la investigación, se
relacionan con la descripción de cada movimiento de masa cartografiado en el yacimiento,
determinando en cada caso el mecanismo y la tipología desarrollada, las dimensiones, el
material involucrado y las condiciones hidrogeológicas. Como resultado, se obtiene el plano
inventario de deslizamientos, a través de las técnicas de fotointerpretación y cartografiado de
campo, mostrando la distribución areal, los escarpes y dirección de los movimientos.

Los factores condicionantes de las inestabilidades utilizados en la investigación son el factor
lito-estructural, tectónico, condiciones hidrogeológicas y geotécnicas, pendiente del terreno y
el uso de suelo.

El factor lito-estructural se analiza tomando como base la clasificación propuesta por
Nicholson y Hencher (1997). El yacimiento se divide en base a los tipos litológicos, sus
características estructurales y al comportamiento o susceptibilidad frente al desarrollo de
deslizamientos. De esta forma tenemos materiales con apariencia de suelo en los cuales se
manifiesta la estructura de la roca que le dio origen, materiales con apariencia de suelo con
estructura sedimentaria, materiales granulares y rocas debilitada tectónicamente. En la

3

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

valoración del plano de grupos lito-estructurales se incluye la influencia de los cuerpos de
gabros presentes en el yacimiento.

En el factor tectónico, se utiliza información de estructuras como grietas, fallas y diques de
gabro. En la investigación se realiza un estudio de la influencia del agrietamiento del macizo
rocoso sobre los tipos de mecanismos y tipologías de movimientos. El plano incluido en el
análisis de susceptibilidad es el de distancia (buffer)a las fallas presentes el área de estudio.

El factor hidrogeológico se trabaja mediante el análisis del gradiente hidráulico y gradiente
crítico, permitiendo la determinación de las áreas más susceptibles al desarrollo del proceso de
sifonamiento o tubificación. Esta información se obtuvo a través del plano de hidroisohipsas y
las propiedades físicas de los horizontes lateríticos. Se analiza además la influencia de las
subpresiones de la corteza laterítica sobre el desarrollo de movimientos.

Desde el punto de vista geotécnico, se realiza un análisis de las propiedades físico-mecánicas
en la corteza laterítica, se estudian los horizontes ingeniero-geológicos y se determina su
relación con los mecanismos y tipologías de movimientos de masas. Se muestra el análisis del
factor de seguridad, a partir del método de cálculo para rotura planar para talud infinito y los
métodos de equilibrio límite. El plano, utilizado en la evaluación de la susceptibilidad, es el de
tipo de suelo clasificado por el Sistema Unificado de Clasificación de Suelos (SUCS).

Como característica geomorfológica, se seleccionó la pendiente umbral de deslizamiento,
sobre la base del modelo digital del relieve actual del yacimiento. La pendiente umbral se
determinó a partir de los reconocimientos de campo realizados en el yacimiento, midiendo la
inclinación de la ladera o talud a partir del cuál se desarrolló cada movimiento.

Para integrar en el análisis de susceptibilidad, la influencia antrópica sobre el desarrollo de los
movimientos de masas, se utiliza el plano de uso de suelo actual. Éste esta clasificado en
varias clases relacionadas con las áreas minadas, zonas reforestadas, áreas ocupadas por
caminos mineros primarios, depósitos de mineral y las zonas ocupadas por la vegetación
natural.

La integración de toda la información en formato digital, tanto de forma areal (planos) como
los atributos (datos), se realiza sobre un SIG. La valoración y clasificación de cada plano
temático (factores condicionantes), se obtiene mediante el análisis probabilístico condicional.
Éste método trata de evaluar la relación probabilística entre los diversos factores relevantes
para las condiciones de inestabilidad y las ocurrencias de deslizamientos. Se basa en la

4

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

superposición los planos de factores con el plano inventario de deslizamientos, para obtener
una probabilidad condicionada de cada factor a la presencia o ausencia de deslizamientos.

Como paso final, se reclasifican los planos temáticos de susceptibilidad, convirtiéndose en
formato raster con tamaño de celda 5x5 m, para la obtención del plano resultante de
susceptibilidad del yacimiento Punta Gorda.

La aplicación de estos nuevos métodos de cartografía de susceptibilidad del terreno a la rotura
por desarrollo deslizamientos, que ofrecen peligro para la actividad minera y su
infraestructura, se traducen en impactos, que se manifiestan tanto a nivel social, ambiental
como económico en la Unidad Minera Ernesto Che Guevara.

A nivel social, el impacto que tiene la investigación, se traduce en la existencia de un conjunto
de procedimientos metodológicos para el análisis de susceptibilidad del terreno del yacimiento
a la rotura en manos de los directivos de la Unidad Básica Minera y del departamento de
medio ambiente de dicha entidad, responsables del monitoreo, prevención y corrección de los
desastres ocasionados por los deslizamientos.

Además de lo anterior y por la propia necesidad de utilizar avanzadas tecnologías en la
implementación de estos métodos de cartografía, se plantea como necesidad urgente la
elevación del nivel científico-técnico de los recursos humanos, en relación al uso del sistema
de información geográfico obtenido en la investigación. Desde el punto de vista cognoscitivo,
relacionado con el desarrollo de la cartografía de susceptibilidad, la investigación forma parte
del continuo ascenso del conocimiento, en el que se han incorporado avances científicotécnicos desarrollados a nivel mundial en esta temática.

En el plano ambiental, el presente análisis de susceptibilidad en el área del yacimiento, como
método de prevención de desastres, se convierte en una útil herramienta para el ordenamiento
medioambiental del área en cuestión. Además, encuentra un amplio campo de acción en la
identificación y caracterización de los fenómenos de deslizamientos y evaluación del
comportamiento de los terrenos en función del tipo de uso de suelo y de las condiciones
naturales inherentes de las cortezas lateríticas, convirtiéndose en una herramienta, además,
para controlar, monitorear y evaluar los riesgos asociados al desarrollo de movimientos de
masas en los demás yacimientos por explotar por las empresas del níquel.

En el orden económico, el mayor impacto que representa la investigación, es que sirve para
prevenir

pérdidas económicas considerables en las áreas clasificadas con niveles

5

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

relativamente altos de susceptibilidad en función del uso de suelo que se manifieste en el área
del yacimiento.

Con anterioridad a este trabajo, el autor ha desarrollado investigaciones relacionadas con la
temática como son:
x

Proyecto de investigaciones ingeniero-geológicas e hidrogeológicas del yacimiento
Punta Gorda. Departamento de geología, (1997).

x

Estudio de las condiciones hidro-geomecánicas de los suelos lateríticos y rocas
serpentinizadas en el yacimiento Punta Gorda. Trabajo de diploma, (1998).

x

Análisis estructural del macizo rocoso serpentinizado del territorio de Moa y su
influencia en los mecanismos y tipologías de movimientos de masas, (1999-2000).

x

Análisis de estabilidad de taludes a partir de la evaluación geomecánica del macizo
rocoso serpentinizado del territorio de Moa. Tesis de maestría, (2001).

x

Cartografía geológica del basamento del yacimiento Punta Gorda a escala 1:2 000.
Subprograma del Proyecto de Modelación Geotecnológica de la Empresa Ernesto Che
Guevara, Moa (2002).

Publicaciones realizadas por el autor:
Guardado R. y Almaguer Y. “Evaluación de riesgos por deslizamiento en el yacimiento Punta
Gorda, Moa, Holguín”. Revista Minería y Geología. XVIII (1): 1-12 p. 2001.
Guardado R., Almaguer, Y., Hernández, Y., Tamayo, J. R. y Pea Guy. “Estabilidad de taludes
en suelos lateríticos del yacimiento Punta Gorda aplicando criterios de rotura”.
GEOBRASIL (ISSN 1519-5708). 12-24 p. 2001.
Almaguer Y., y Guardado R., “Estabilidad de taludes en el macizo rocoso serpentinizado del
territorio de Moa”. Curso Iberoamericano

de Aplicaciones Geomecánicas y

Geoambientales al Desarrollo Sostenible de la Minería. Huelva, España. Ediciones
Panorama Minero. 69-84 p. 2002.
Guardado R., Almaguer Y. “Rocas y suelos como indicadores

ingeniero geológicos y

ambientales de estabilidad y sostenibilidad de taludes y laderas”. CD Congreso de
Geología Minería. ISBN 959-7117-11-8. 2003.
Almaguer Y., Guardado R. “Análisis de estabilidad de taludes a partir de la evaluación
geomecánica del macizo rocoso serpentinizado de la región de Moa”. CD Congreso
Geología y Minería. ISBN 959-7117-11-8. 2003.
Almaguer Y. “Calculo de estabilidad de taludes en cortezas lateríticas”. Memorias del I Taller
Internacional Ingeotaludes. Moa. 2003.

6

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Guardado R. y Almaguer Y., “Mecanismos y tipologías de los movimientos de laderas y
taludes en Iberoamérica”. Memorias del XVI Congreso Latinoamericano de Geología.
Quito, Ecuador. ISBN 9978-44-206-5. 2005.
Almaguer Y. “Metodología de cartografía de susceptibilidad a la rotura en cortezas lateríticas
en el territorio de Moa, Cuba”. Memorias del Taller Internacional de Riesgos
Geodinámicos y Cierre de Minas (CYTED). Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Del 6-10,
junio 2005.
Almaguer Y. Valoración de la susceptibilidad del terreno en yacimientos lateríticos de Moa,
Cuba. Memorias del Taller Internacional de Peligrosidad y Riesgos por Movimientos de
Masas (Red A4D, CYTED). Guayaquil, Ecuador. Del 15-20, agosto, 2005.
Almaguer Y. “Métodos de cartografía de susceptibilidad y peligrosidad por el desarrollo de
deslizamientos”. Memorias del II Taller internacional Ingeotaludes. Moa. 2005.
Almaguer Y., Guardado R. “Mecanismos de movimientos de masas desarrollados en el
territorio de Moa, Cuba”. Primera Convención de Ciencias de la Tierra. Habana. ISBN
959-7117-03-7. 2005.
Almaguer Y., Guardado R. “Caracterización geotécnica del perfil de meteorización de rocas
ultrabásicas serpentinizadas en el territorio de Moa”, Cuba. Revista Geología y Minería.
2005.
Almaguer Y., Guardado R. “Tipologías de movimientos de masas desarrollados en el
territorio de Moa, Cuba”. Revista Geología y Minería. 2005.

Trabajos de diploma tutoreados:
1. Análisis de estabilidad de taludes en el yacimiento Punta Gorda. Propuesta
metodológica para la confección de un GIS. 2002.
2. Evaluación y plan de mitigación de la peligrosidad por movimientos de masas en el
yacimiento Punta Gorda, 2003.
3. Cartografía de riesgos por deslizamiento en el yacimiento Punta Gorda. 2004.

Principales premios alcanzados en la actividad investigativa:
x

Premio Relevante en el Forum Provincial de Ciencia y Técnica, 1998.

x

Mención en el Forum Nacional de Estudiantes de Ciencias Técnicas. Cienfuegos,
1998.

x

Segundo premio en el Forum Nacional de Ciencias Naturales, Sociales y Exactas.
Habana, 1999.

x

Primer Premio en Forum Nacional de Estudiantes de Ciencias Técnicas. Camaguey,
2000.

x

Premio Nacional en el Concurso Nacional de las BTJ. 2000.

7

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

x

Mención Provincial en la Exposición Forjadores del Futuro. Holguín, 2000.

x

Premio Provincial en la X Exposición Forjadores del Futuro de las BTJ, 2002.

x

Premio Relevante y Destacado en Forum Municipal de Ciencia y Técnica, Moa, 2002.

x

Premio Destacado en el Forum Ramal del MES. Habana, 2002.

x

Relevante en el Forum de Base del ISMM, 2003.

8

�CAPITULO I

�Y. Almaguer Carmenates

CAPITULO

I.

Tesis Doctoral

MARCO

TEORICO

CONCEPTUAL

DE

LA

INVESTIGACIÓN.
Base teórica de la investigación.
Sharpe en 1938 definió los deslizamientos como la caída perceptible o movimiento
descendente de una masa relativamente seca de tierra, roca o ambas. Según Lomtadze (1977),
es una masa de roca que se ha deslizado o desliza cuesta abajo por la vertiente o talud al efecto
de la fuerza de gravedad, presión hidrodinámica, fuerzas sísmicas, etc. Crozier (1986), define
un deslizamiento como el movimiento gravitacional hacia el exterior de la ladera y
descendente de tierras o rocas sin la ayuda del agua como agente de transporte. A pesar que el
término deslizamiento, se utiliza para movimientos de ladera que se producen a lo largo de una
superficie de rotura bien definida, en la presente investigación se utiliza de forma genérica
para cualquier tipo de rotura.

En el proceso de deslizamiento, las masas de rocas y suelos siempre se mueven por una o
varias superficies de resbalamiento (rotura), que constituye un elemento característico de la
estructura de cada deslizamiento. La superficie de resbalamiento, es la superficie por la cual
sucede el desprendimiento de la masa deslizable y su deslizamiento o arrastre. También se le
llama superficie de rotura (SR) (Lomtadze, 1977).

La forma de la SR en las rocas homogéneas, con mayor frecuencia es cóncava, próxima por su
forma, a la superficie cilíndrica redonda. En las rocas heterogéneas, la forma de la SR, se
determina por la situación y orientación de las superficies y zonas de debilitamiento en el
macizo rocoso que integran la ladera o talud. Estas superficies pueden ser:
x

Superficies de rocas firmes o de frontera inferior de rocas fuertemente erosionadas.

x

Capas o intercalaciones de rocas débiles (arcillas, argilitas, areniscas arcillosas,
margas, etc.)

x

Grietas o sistemas de fisuras.

x

Superficies de fallas.

La forma de la SR en las rocas heterogéneas también pueden ser cóncavas, pero con mayor
frecuencia planas, plano-escalonadas, onduladas o más irregular, como resultado de la
combinación y orientación desfavorable de las familias de grietas y otras fronteras
(esquistosidad, estratificación, etc.) con respecto a la dirección de las laderas y taludes.

Existen varias clasificaciones de deslizamientos basadas en el mecanismo de rotura y la
naturaleza de los materiales involucrados (Varnes, 1984; Hutchinson, 1988; WP/WLI, 1993;

9

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Cruden y Varnes, 1996). La clasificación utilizada es la propuesta por Corominas y García
(1997):
x

Desprendimiento: es aquel movimiento de una porción de suelo o roca, en forma de
bloques aislados o masivamente que, en una gran parte de su trayectoria desciende por
el aire en caída libre, volviendo a entrar en contacto con el terreno, donde se producen
saltos, rebotes y rodaduras.

x

Vuelcos: son movimientos de rotación hacia el exterior, de una unidad o de un
conjunto de bloques, alrededor de un eje pivotante situado por debajo del centro de
gravedad de la masa movida.

x

Deslizamientos: son movimientos descendentes relativamente rápidos de una masa de
suelo o roca que tiene lugar a lo largo de una o varias superficies definidas que son
visibles o que pueden ser inferidas razonablemente o bien corresponder a una franja
relativamente estrecha. Se considera que la masa movilizada se desplaza como un
bloque único, y según la trayectoria descrita los deslizamientos pueden ser rotacionales
o traslacionales.

x

Expansiones laterales: el movimiento dominante es la extrusión plástica lateral,
acomodada por fracturas de cizalla o de tracción que en ocasiones pueden ser de difícil
localización.

x

Flujos: son movimientos de una masa desorganizada o mezclada, donde no todas las
partículas se desplazan a la misma velocidad ni sus trayectorias tienen que ser
paralelas. Debido a ello la masa movida no conserva su forma en su movimiento
descendente, adoptando a menudo morfologías lobuladas.

Esfuerzo y resistencia al cortante en el proceso de rotura en un deslizamiento.
La modelación o representación matemática del fenómeno de rotura al cortante en un
deslizamiento, se realiza utilizando teorías de la resistencia de materiales (Sowers G. B. et al,
1976; Suárez, 1998). Las rocas y los suelos al fallar al corte, se comportan de acuerdo a las
teorías tradicionales de fricción y cohesión, según la cohesión generalizada de Coulomb:

W

c´ � �V � P � tan M (para suelos saturados)

W

c´ � �V � P � tan M´� P � P a tan M´´ (para suelos parcialmente saturados).

�

�

Donde:
Ĳ: esfuerzo de resistencia la corte.
c: cohesión.
ı: esfuerzo normal total
µ: presión del agua intersticial o de poros.
µa: presión del aire intersticial.
ĳ´: ángulo de fricción interna del material.
10

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

ĳ´´: ángulo de fricción del material no saturado.
El análisis de la ecuación de Coulomb, requiere predefinir los parámetros ángulo de fricción y
cohesión, que son propiedades intrínsecas del suelo. La presencia del agua, en las laderas y
taludes, reduce el valor de la resistencia del suelo, dependiendo de las presiones internas o de
poros de acuerdo a la ecuación, en la cual el factor µ, está resaltando el valor de la presión
normal. La presión resultante, se le conoce con el nombre de presión efectiva: ı´ (presión
efectiva) = ı - µ
El ángulo de fricción, es la representación matemática del coeficiente de rozamiento (tan ĳ).
Depende de varios factores como: tamaño de los granos, forma de los granos, distribución de
los tamaños de los granos y densidad (Sowers et al, 1976).

La cohesión, es una medida de la cementación o adherencia entre las partículas de suelo. La
cohesión, en mecánica de suelos, es utilizada para representar la resistencia al cortante
producida por la cementación. En suelos eminentemente granulares, en los cuales no existe
ningún tipo de cementante o material que pueda producir adherencia, la cohesión se supone
igual a cero (0), y se les denomina suelos no cohesivos.

Presión de poros.
La presión de poros es la presión interna del agua de saturación [figura 1.1]. Depende de la
localización de los niveles freáticos, presiones internas de los acuíferos y las características
geológicas del sitio. Varía de acuerdo a las variaciones del régimen de aguas subterráneas. Los
incrementos de presión pueden ocurrir rápidamente en el momento de una lluvia, dependiendo
de la intensidad, la rata de infiltración del área tributaria, etc. Un incremento en la presión de
poros positiva o una disminución de la presión negativa, equivale a una reducción de la
resistencia al cortante y de estabilidad del terreno (Sowers et al, 1976).
Grieta de tracción

U

J W u 'h
V

hW

Superficie de rotura
U
Talud

Presión
de poros

Figura 1.1. Presión de poros sobre una superficie de rotura potencial.

11

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Esfuerzo efectivo.
Una masa de suelo saturada, consiste en dos fases distintas: el esqueleto de partículas y los
poros llenos de agua. Cualquier esfuerzo impuesto sobre el suelo, es soportado por el
esqueleto y la presión en el agua. Típicamente, el esqueleto puede trasmitir esfuerzos normales
y de corte por los puntos de contacto entre partículas, y el agua a su vez, ejercer una presión
hidrostática, que es igual en todas las direcciones. Los esfuerzos ejercidos por el esqueleto
solamente se conocen como esfuerzos efectivos, y los esfuerzos hidrostáticos del agua se les
denominan presión de poros. Los esfuerzos efectivos son los que controlan el comportamiento
del suelo y no los esfuerzos totales. En problemas prácticos, el análisis con esfuerzos totales
podría utilizarse en problemas de estabilidad a corto plazo y las presiones efectivas para
analizar la estabilidad a largo plazo.

Resistencia máxima o resistencia pico, es la resistencia al corte máxima, que posee el material
que no ha sido fallado previamente. Corresponde al punto más alto en la curva de esfuerzodeformación. La resistencia residual es la resistencia que posee el material después de haber
ocurrido la rotura [figura 1.2].

W

C p � V tan M p

R esistencia pico

Resisten cia pico

R esistencia residua l

Esfuerzo

Esfue rzo

M p ( ángulo d e fricción pico)

Resisten cia residual

W

V ta n MR

M R (ángulo de fricción residual)

D eforma ció n

Pr esión nor mal

Figura 1.2. Diagrama de esfuerzo-deformación. Resistencia máxima y residual.

En suelos residuales, generalmente predominan las mezclas de partículas granulares y
arcillosas, y el ángulo de fricción depende de la proporción grava-arena-limo-arcilla, y de las
características de las cada tipo de partícula presente.

Envolvente de rotura.
En un análisis bidimensional, los esfuerzos en un punto, pueden ser representados por un
elemento infinitamente pequeño sometido a los esfuerzos ıx, ıy y Ĳxy [figura 1.3]. Si estos
esfuerzos se dibujan en un sistema de coordenadas, es posible obtener el círculo de esfuerzos
de Mohr.

12

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

1

C
3

3

A

B

Superficie
de rotura

1

Figura 1.3. Dirección de esfuerzos principales en la rotura de un talud.

(ángulo de fricción)

W

´
c�

nM ´
V ´ ta

Circulo de Mohr
C´
3

1

Figura 1.4. Envolvente de rotura y círculo de Mohr.

El círculo de Mohr, se utiliza para representar o describir la resistencia al cortante de los
suelos, utilizando la envolvente de rotura Mohr-Coulomb, que significa que se ha alcanzado
una combinación crítica de esfuerzos. En la práctica de la geotecnia, la envolvente se define
como una recta aproximada dentro de una rango seleccionado de esfuerzos [figura 1.4],
definida por la ecuación: W

c´ � V ´tanM´ .

Factores condicionantes y desencadenantes de la inestabilidad del terreno.
La estabilidad de las laderas está condicionada por la acción simultánea de una serie de
factores. Desde un punto de vista físico, los deslizamientos se producen como consecuencia de
los desequilibrios existentes entre las fuerzas que actúan sobre un volumen de terreno. Los
factores que influyen en la estabilidad de las laderas se pueden separar en dos grandes grupos
(Ferrer, 1987): factores internos y externos.

13

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Los factores internos, condicionan las diferentes tipologías de deslizamiento, los mecanismos
y modelos de rotura. Dentro de ellos se encuentran características intrínsecas, relativas a las
propiedades del material y a su resistencia y las características extrínsecas relacionadas con la
morfología y condiciones ambientales de la ladera. Las primeras incluyen parámetros como la
litología (textura, granulometría, cementación), consolidación y espesor de los materiales y
parámetros estructurales relativos a planos de estratificación y de debilidad (diaclasas, fallas y
fracturas). En las características extrínsecas se encuentran las morfológicas como la pendiente
de la ladera y su disposición respecto a discontinuidades geológicas y la orientación, y factores
de tipo ambiental como cambios estacionales de temperatura y tipo de vegetación.

Los factores externos actúan sobre el material y dan lugar a modificaciones en las condiciones
iniciales de las laderas, provocando o desencadenando las roturas debido a las variaciones que
ejercen en el estado de equilibrio. Tres tipos de acciones se incluyen: la infiltración de agua en
el terreno, las vibraciones y las modificaciones antrópicas. La infiltración de agua provoca el
aumento de la presión intersticial disminuyendo la resistencia de los materiales. La relación
entre ocurrencia de deslizamientos y períodos lluviosos es bien conocida. Las variaciones del
nivel de agua subterránea pueden ser debidas a intensas precipitaciones, intervenciones
humanas, etc. Las vibraciones provocan aceleraciones en el terreno, favoreciendo la rotura y
la licuefacción. Éstas pueden ser debidas a movimientos sísmicos naturales o inducidos por el
hombre, como explosiones mineras o por obras públicas. La sacudida debida a terremotos
naturales es uno de los principales agentes que generan deslizamientos, siendo capaces en el
caso de los terremotos más grandes, de desencadenar miles de deslizamientos a lo largo de
áreas de más de 100.000 km2 (Keefer, 1984). Las actividades humanas alteran el equilibrio
de las laderas debido a cargas estáticas, provocadas por construcciones de edificios,
construcciones de taludes para vías de comunicación, explotaciones mineras y construcciones
de presas. Asimismo los cambios en el recubrimiento vegetal como la tala de bosques, la
repoblación con especies alóctonas e incendios forestales también influyen en la estabilidad de
las laderas.

Análisis de peligrosidad y riesgos. Conceptos y definiciones.
Como se ha comentado los deslizamientos son procesos naturales que conllevan a un riesgo
geológico nada despreciable. Aunque el peligro de producir roturas en un lugar sea muy alto,
el riesgo no lo será si ello no produce daños en la población o en las infraestructuras. El riesgo
trae consigo la existencia de un peligro, pero un fenómeno peligroso no conduce
necesariamente a un riesgo para la población. Los siguientes conceptos basados en Varnes
(1984) definen bien la relación entre peligrosidad y riesgo:

14

�Y. Almaguer Carmenates

x

Tesis Doctoral

Peligrosidad (P): es la probabilidad de ocurrencia de un fenómeno potencialmente
perjudicial dentro de un período de tiempo determinado y en un área específica.

x

Vulnerabilidad (V): es el grado de pérdida provocado por la ocurrencia de un
fenómeno natural de una magnitud determinada sobre un elemento o conjunto de
elementos.

x

Riesgo específico (Rs): es el grado de pérdida esperado debido a un fenómeno natural
y se expresa como el producto de P por V.

x

Los elementos bajo riesgo (E): son la población, las propiedades, etc.

x

Riesgo total (Rt): corresponde al número de vidas pérdidas, daños a la propiedad y a
las personas, etc. debidas a un fenómeno natural concreto. El riesgo total se define
como el producto del riesgo específico y de los elementos bajo riesgo como se observa
en la siguiente expresión:
Rt = E * Rs = E * (P * V)

El primer paso en la evaluación del riesgo consiste en la estimación de la peligrosidad a
roturas de laderas y ésta, a su vez, se evalúa determinando los siguientes aspectos (Varnes,
1984; Corominas, 1987; Hartlén y Viberg, 1988):
1. Evaluar la susceptibilidad de la ladera a las roturas por deslizamientos
2. Determinar el comportamiento del deslizamiento (movilidad y dimensiones del
mismo)
3. Establecer la potencialidad del fenómeno (probabilidad de ocurrencia).
El término susceptibilidad hace referencia a la predisposición del terreno a la ocurrencia de
deslizamientos y no implica el aspecto temporal del fenómeno (Santacana, 2001).

Métodos de estimación de la susceptibilidad del terreno.
Para evaluar el grado de susceptibilidad del terreno frente a los deslizamientos existen diversas
aproximaciones, basadas la mayor parte de ellas, en la determinación de los factores que
influyen en la aparición de las roturas. En general, estos factores se combinan para definir los
distintos grados de susceptibilidad, expresándose los resultados de forma cartográfica
mediante los mapas de susceptibilidad (Hansen, 1984; Hartlén y Viberg, 1988; Corominas,
1987 y 1992; Van Westen, 1993 y 1994; Carrara et al., 1995; y Leroi, 1996). Existen cuatro
procedimientos utilizados en la evaluación y confección de mapas de susceptibilidad del
terreno: métodos determinísticos, heurísticos, probabilísticos y métodos geomorfológicos.

Los métodos determinísticos se utilizan para el estudio de la estabilidad de una ladera o talud
concreto. Se fundamentan en métodos basados en el equilibrio límite o en modelos numéricos.
Los datos de entrada son derivados de ensayos de laboratorio y se utilizan para determinar el
factor de seguridad de la ladera. Estos métodos muestran un grado de fiabilidad alto si los

15

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

datos son correctos. Su principal inconveniente es su baja idoneidad para zonificaciones
rápidas y de extensas áreas (Van Westen, 1993). El método más usual se aplica para
deslizamientos traslacionales utilizando el modelo de talud infinito (Ward et al, 1982; Brass et
al, 1989; Murphy y Vita-Finzi, 1991). Estos métodos generalmente requieren el uso de
modelos de simulación del agua subterránea (Okimura y Kawatani, 1986).

Los métodos heurísticos se basan en el conocimiento a priori de los factores que producen
inestabilidad en el área de estudio. Los factores son ordenados y ponderados según su
importancia asumida o esperada en la formación de deslizamientos (Carrara et al., 1995). El
principal inconveniente radica en que en la mayor parte de los casos, el conocimiento
disponible entre los factores ambientales que pueden causar inestabilidad y los deslizamientos
es inadecuado y subjetivo, dependiendo de la experiencia del experto. Un procedimiento de
este tipo es el análisis cualitativo basado en combinación de mapas de factores (Lucini, 1973;
Stevenson, 1977; Bosi, 1984). Estos métodos permiten la regionalización o estudio a escala
regional y son adecuados para aplicaciones en el campo de los sistemas expertos (Carrara et
al., 1995). El análisis heurístico introduce un grado de subjetividad que imposibilita comparar
documentos producidos por diferentes autores.

Las aproximaciones probabilísticas se basan en las relaciones observadas entre cada factor y
la distribución de deslizamientos actual y pasada (Carrara et al., 1995). Se utilizan cuando se
dispone de abundante información, tanto cualitativa como cuantitativa, aplicándose los
modelos estadísticos que pueden ser univariantes y multivariantes. La principal ventaja es la
objetividad del método. La potencia de los métodos estadísticos depende directamente de la
calidad y cantidad de los datos adquiridos. El costo de la adquisición de algunos factores
relacionados con la inestabilidad de laderas es el principal inconveniente. Dentro de este grupo
se encuentran los métodos estadísticos y el análisis de frecuencia de deslizamientos. Son
métodos indirectos cuyos resultados se pueden extrapolar a zonas distintas para estimar la
susceptibilidad, con condiciones geológicas y climáticas homogéneas.

Los métodos estadísticos univariantes se dividen en dos grupos: los que utilizan el análisis
condicional y los que no lo utilizan. El análisis condicional, trata de evaluar la relación
probabilística entre diversos factores relevantes para las condiciones de inestabilidad y las
ocurrencias de deslizamientos. Se basan en la superposición de uno o más factores con el
mapa de distribución de deslizamientos, para obtener una probabilidad condicionada de cada
factor a la presencia o ausencia de deslizamientos Chung y Fabbri, 1993; Chung y Leclerc,
1994). Los resultados se interpretan en términos de probabilidad según el teorema de Bayes
(Morgan, 1968; Chung y Leclerc, 1994), certeza (Heckerman, 1986; Luzi y Fabbri, 1995),

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según conjuntos difusos (Zadeh, 1965, 1978; Mahdavifar, 2000) o según plausibilidad (Shafer,
1976). Otros modelos estadísticos, no basados en las funciones de favorabilidad, son el
modelo basado en la combinación de tres factores en Brabb et al. (1972) considerado como el
primer análisis cuantitativo de susceptibilidad a deslizamientos y su modificado (Irigaray,
1990), el modelo del valor de información (Yin y Yan, 1988; Kobashi y Suzuki, 1991;
Irigaray, 1995), el modelo de mensaje lógico (Runqiu y Yuangua, 1992) entre otros.

Los métodos estadísticos multivariantes estudian la interacción y dependencia de un conjunto
de factores que actúan simultáneamente en la ocurrencia de deslizamientos, para establecer la
implicación que tienen cada uno de ellos. Las técnicas estadísticas más utilizadas son la
regresión múltiple y el análisis discriminante (Jones et al., 1961; Neuland, 1976; Carrara, 1983
a y b; Mulder, 1991; Mora y Vahrson, 1994; Baeza, 1994; Irigaray, 1995; Chung et al., 1995;
Dhakal et al., 2000). El resultado de ambos métodos son funciones basadas en la combinación
lineal de los factores de mayor significación estadística, para definir las condiciones de
inestabilidad, estando basadas en la presencia-ausencia de deslizamientos.

El análisis de frecuencia de deslizamientos (Van Westen , 1993), evalúa la peligrosidad a los
deslizamientos, a diferencia de los anteriores, que suelen utilizarse para evaluar la
susceptibilidad. La valoración de la probabilidad de ocurrencia de un deslizamiento en un
cierto lugar y dentro de un periodo de tiempo, sólo es posible cuando se puede hallar la
relación entre la ocurrencia de deslizamientos y la frecuencia de factores desencadenantes
como lluvias intensas o terremotos (van Westen, 1993).

Los métodos geomorfológicos se basan en la determinación de condiciones de inestabilidad
de ladera mediante técnicas geomorfológicas, cartografía y zonificación. La principal ventaja
es la validez y detalle del análisis y mapa resultantes, si se realizan por un buen experto. El
inconveniente de estos métodos es el alto grado de subjetividad dependiente de la experiencia
del autor. Son métodos directos que se basan en cartografía geomorfológica a partir de la cual
el autor identifica y localiza los deslizamientos y procesos asociados a éstos directamente en el
campo. Con las observaciones, el experto extrae unos criterios para la determinación de áreas
potencialmente inestables y para la confección del mapa de susceptibilidad y/o peligrosidad
final. La elaboración de estos mapas exige conocer la morfología y tipología de movimientos
(Hansen, 1984; Hansen y Frank, 1991). Para este tipo de cartografía, que es básica para la
mayor parte de las técnicas restantes, resulta de vital importancia la experiencia del experto.

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Escalas utilizadas en la cartografía de susceptibilidad.
Cuando se preparan mapas de susceptibilidad, se debe valorar la influencia que un número de
factores incidirá en la probabilidad de ocurrencia de deslizamientos (Rengers et al., 1992). La
escala de análisis es uno de los primeros puntos a considerar en un proyecto. De ella depende
la metodología utilizada, los factores o datos considerados, la unidad de terreno etc. Se pueden
distinguir cuatro escalas (IAEG, 1976; Luzi, 1995) para la zonificación de la susceptibilidad a
deslizamientos:
x

Escala regional (&lt; 1:100.000).

x

Escala media (1:25.000 a 1:50.000).

x

Gran escala (1:5.000 a 1:10.000).

x

Escala detallada (&gt; 1:5.000) .

En la escala regional, los mapas se usan para identificar áreas con problemas de deslizamiento
de una forma genérica. Son utilizados por organizaciones que trabajan con planificación
regional (Luzi, 1995; Rengers et al., 1992). Utilizan métodos semicuantitativos como la
superposición de mapas, y las unidades del terreno se basan en características morfológicas
obtenidas de imágenes estereográficas a pequeña escala (1:60:000 a 1:50.000) (Rengers et al.,
1992). La escala media es utilizada para planificación intermunicipal y para estudios
ingenieriles locales. Se emplean distintos métodos analíticos, principalmente estadísticos, así
como modelos digitales de elevaciones detallados y otros mapas temáticos. Se usan imágenes
estereográficas a escalas 1:15.000 a 1:25.000 (Rengers, et al., 1992). Los métodos estadísticos
de análisis de susceptibilidad son apropiados para esta escala (Mulder, 1991; Dhakal et al.,
2000). En la cartografía a gran escala, los mapas son creados para estudiar problemas locales
de inestabilidad, para planificar infraestructuras de proyectos de edificios e industriales (Luzi,
1995). Los métodos de análisis utilizados son métodos cuantitativos que incluyen estadística
multivariante y modelos numéricos de estabilidad. Esta escala requiere información
cartográfica de muy buena calidad, así como imágenes estereográficas de 1:5000 a 1:10.000)
(Rengers et al., 1992). La escala detallada es utilizada para evaluar la susceptibilidad de áreas
concretas y se utilizan los mismos métodos de la escala anterior (Luzi, 1995).

Parámetros de factores condicionantes utilizados en los análisis de susceptibilidad.
Los parámetros de factores condicionantes utilizados en la literatura para el análisis de la
susceptibilidad a los deslizamientos se enumeran a continuación (Gupta y Joshi, 1990; Carrara
et al., 1991; Niemann y Howes, 1991; Lopez y Zinck, 1991; Van Westen, 1993; Naranjo et al.,
1994; Carrara et al., 1995; Chung et al., 1995; Nagarajan et al., 1998; Borga et al., 1998):
x

Relacionados con la topografía y geometría de la ladera: elevación, pendiente (en
grados o en porcentaje), orientación, convexidad-concavidad de la ladera, convexidadconcavidad en la dirección de máxima pendiente, convexidad-concavidad en la

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dirección transversal a la pendiente, rugosidad (diferencia entre pendiente media y
pendiente), índice topográfico (área cuenca dividida por la longitud del contorno de la
misma).
x

Relacionados con la hidrología: orden del río más alto en el píxel, densidad de
drenaje, distancia a líneas de drenaje, distancia desde ríos de primer orden (segundo,
tercer, etc), distancia desde ríos de primer y segundo orden, distancia a las cabeceras de
valles, distancia a divisorias de aguas (líneas de cresta), tamaño de cuenca.

x

Relacionados con la geología: Litología, formaciones-depósitos superficiales, grosor
de depósitos superficiales, procesos y formas geomorfológicos, estructura (fallas y
alineaciones), magnitud-frecuencia de eventos sísmicos, propiedades geotécnicas del
suelo (ángulo de fricción, cohesión, peso específico, etc).

x

Relacionados con el uso del suelo: vegetación (tipo o densidad), usos del suelo.

x

Relacionados con el clima: intensidad de lluvia.

x

Relacionados con la estructura y sismicidad: distancia a fallas principales, distancia a
alineaciones, distancia a epicentros sísmicos.

x

relacionados con red viaria o núcleos urbanos: distancia a carreteras, distancia a
ciudades.

x

Relacionados con la hidrogeología: nivel de agua subterránea, espesor de la zona
saturada.

Los Sistemas de Información Geográfica (SIG) en la cartografía de susceptibilidad.
Al realizar la cartografía de una zona, se mezclan dos conceptos: la situación georeferenciada
del dato y la información temática (atributo). Estas dos características, la componente espacial
y la información temática asociada, configuran la base para entender los Sistemas de
Información Geográfica.

Se han realizado varias definiciones en torno a los Sistemas de Información Geográfica
(Cebrián y Mark, 1986; Burrough, 1988; Bracken y Webster, 1990; NCGIA, 1990). De
manera simple, un Sistema de Información Geográfica se puede contemplar como un conjunto
de mapas de la misma porción del territorio, donde un lugar concreto tiene la misma
localización en todos los mapas incluidos en el sistema de información. Así es posible realizar
análisis de sus características espaciales y temáticas para obtener un mejor conocimiento de
esa zona. Un SIG se puede considerar esencialmente como una tecnología (un sistema de
hardware y software) aplicada a la resolución de problemas territoriales (Bosque, 1992;
Suárez, 1998). Como programa de ordenador, presenta capacidades específicas con las
siguientes funciones: funciones para la entrada de información, funciones para la salida-

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representación gráfica y cartográfica de la información, funciones de gestión de la información
espacial y funciones analíticas.

Un SIG puede contener varios modelos de datos de los objetos geográficos: el modelo
vectorial, el modelo raster, el jerárquico-recursivo, etc., todos ellos válidos para los mapas
formados por puntos, líneas y polígonos, y preparados para realizar determinadas funciones.
También existen modelos de datos espaciales para realizar mapas tridimensionales o de
volúmenes (modelo basado en una red de triángulos irregulares).

De esta forma los SIG son una herramienta perfectamente aplicable para realizar el análisis y
la posterior cartografía de susceptibilidad, de peligrosidad y/o del riesgo por deslizamientos.
El desarrollo de los SIG ha incrementado enormemente la disponibilidad de las técnicas de
evaluación de susceptibilidad a deslizamientos y su aplicación (Van Westen, 1994).

Breve recuento histórico sobre los SIG.
Las primeras aplicaciones con prototipos de SIG en zonificación de peligrosidadsusceptibilidad a deslizamientos datan de los años 70 (Newman et al., 1978, Carrara et al.,
1978; Huma y Radulescu, 1978 y Radbruch-Hall et al, 1979). En ellas se utilizaba el análisis
cualitativo, combinando factores, y el estadístico multivariante. Durante los años 80 el
desarrollo comercial de los sistemas SIG, así como la mayor disponibilidad de los ordenadores
personales incrementó el uso de los SIG en los análisis de susceptibilidad. Ejemplos de
análisis cualitativo se encuentran en Stakenborg (1986), Brabb (1984) y Brabb et al. (1989), y
ejemplos de análisis estadístico multivariante se pueden encontrar en Carrara (1983, 1988) y
Bernknopf et al (1988). En los años 90, con la oferta comercial y la ampliación de las
capacidades de los SIG, han aumentado las aplicaciones sobre el análisis de susceptibilidad a
los deslizamientos (Kingsbury et al., 1992; Alzate y Escobar, 1992; Lopez y Zink, 1991;
Choubey y Litoria, 1990; Carrara et al 1990, 1991; Chacon et al., 1992 ). En 1993 van Westen
publicó un manual completo sobre la aplicación de un SIG en la zonificación de inestabilidad
de laderas.

Inicialmente la mayoría de las aplicaciones de los mapas de susceptibilidad con SIG utilizaban
las técnicas basadas en la superposición de mapas (entendidos éstos como factores
relacionados con la inestabilidad). Ello sólo permitía comparar cada valor de un mapa en la
misma posición espacial (la misma celda de una malla regular de un sistema raster).
Posteriormente, con la aparición de las operaciones de vecindad, las cuales tienen en cuenta
las relaciones espaciales de cada celda con su entorno, se han podido extraer características
morfométricas e hidrológicas a partir de un Modelo Digital de Elevaciones. Estas

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características (pendiente, orientación, convexidad, líneas de valles y de divisorias de aguas,
área cuenca, orden de la red de drenaje, etc.) se pueden utilizar como parámetros para realizar
análisis estadísticos univariantes o multivariantes combinando los factores con los
deslizamientos (Carrara et al., 1991, 1995; Niemann y Howes, 1991; Campus et al., 2000;
Dhakal et al., 2000; Feiznia, 2000; Zêzere et al., 2000; Thurston y Degg, 2000), análisis para
modelizar distancias recorridas por caída de bloques ( Van Dijke y van Westen, 1990) y
análisis para definir la susceptibilidad de alcance por deslizamientos de tipo debris flow
(Michael-Leiba et al., 2000).

El uso de un SIG también permite reconstruir la topografía previa al deslizamiento como han
demostrado Thurston y Degg (2000). Es posible además, realizar la zonificación del peligro de
desplazamiento de un gran deslizamiento, llevado a cabo en China por Wu et al. (2000),
utilizando un Sistema de Análisis de Información (Yin y Yan, 1987 y 1988). También los
modelos determinísticos han experimentado un auge utilizando SIG (Brass et al., 1989;
Murphy y Vita-Finzi, 1991; Hammond et al., 1992; Luzi, 1995; Luzi y Pergalani, 1996; Leroi,
1996). Lee et al (2000) han aplicado un modelo de talud infinito, modificado para incluir carga
sísmica, para el análisis de la susceptibilidad a deslizamiento de dos zonas de la plataforma
marina de California.

La cartografía de susceptibilidad en Cuba.
Durante la ejecución de la investigación se consultaron varios trabajos realizados en diferentes
lugares del territorio nacional, así como algunos desarrollados en el municipio de Moa,
relacionados con la aplicación de los sistemas de información geográficos en la evaluación de
susceptibilidad, peligrosidad o riesgos geológicos y realizados fundamentalmente desde
inicios de la década del 90 hasta la fecha.

Muchas de las investigaciones realizadas se han centrado en la cartografía de susceptibilidad
de terrenos al desarrollo de fenómenos como la erosión y las inundaciones. En este sentido
aparece el trabajo de Vega M. B. (2005), quién realiza una aplicación de un SIG en la
obtención de una mapa de erosión de Cuba a escala 1:250 000 a través del análisis de varios
factores como la lluvia y la escorrentía, el relieve y las propiedades del suelo, dirección del
flujo, y el flujo acumulado. Rodríguez W. y Valcarce R. M. (2005) realizan una evaluación de
la susceptibilidad del territorio nacional cubano frente a inundaciones, utilizando una
combinación de factores como pendiente del terreno, especialmente su horizontalidad;
geomorfología, tipo y calidad del suelo, hidrología y extensión de las inundaciones, así como
la frecuencia e intensidad de las precipitaciones históricas.

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Otro gran grupo se ha centrado en el análisis de peligrosidad y vulnerabilidad sísmica y
caracterización ingeniero-geológica, fundamentalmente en la parte sur de las provincias
orientales y en algunas zonas del occidente del país. En este sentido Escobar E. M. (2005)
muestra una aplicación de un complejo de métodos geofísicos, como sísmica somera de
refracción de tres canales, métodos eléctricos (SEV), georadar GPR, sismómetros y datos
aerogeofísicos en la solución de tareas de valoración de vulnerabilidad sísmica. Como
resultados obtiene las propiedades físico-mecánicas del suelo en el lugar de emplazamiento de
obras industriales, valora los fenómenos geológicos derivados de microsismos inducidos
determinando a su vez los factores de amplificación del suelo, su relación con las afectaciones
constructivas y las condiciones geológicas imperantes y cartografía las posibles zonas
tectónicas anómalas reflejadas por las discontinuidades geológicas a través de los campos
físicos.

Chuy T. J. et al (2005) realizan un análisis de los fenómenos naturales en el municipio
Guantánamo, su cronología y evaluación de los impactos negativos producidos por estos
fenómenos, entre los que se encuentran los sismos, deslizamientos de tierra, rotura de presas,
respuesta dinámica de suelos, ciclones tropicales, tornados, lluvias intensas y ácidas,
inundaciones, sequías, salinización, desertificación, degradación de suelos, incendios urbanos,
incendios forestales y accidentes tecnológicos. En el apartado relacionado con los fenómenos
de deslizamientos muestran un análisis de susceptibilidad de varias comunidades en función
de los valores de disección vertical y pendiente del terreno pero no se comparan estos con la
cantidad o área ocupada por deslizamientos en cada zona estudiada.

Del Puerto J. A. y Ulloa D. (2003) realizan el cartografiado de la distribución espacial de los
peligros naturales y la clasificación de la cuenca de Santiago de Cuba a partir del predominio
de los tipos de peligros que pueden llegar a ocurrir en determinados sectores del mismo. La
investigación está sustentada en la elaboración e interpretación de mapas morfométricos y
como resultados obtienen el mapa tipológico de peligros y de regionalización, sin embargo
estos no son validados con algún mapa de inventarios de fenómenos del área en cuestión. Noas
J. L. y Chuy T. L. (2005) realizan una valoración de la peligrosidad sísmica de la ciudad de
Moa. Para esto parten del análisis del entorno sismotectónico regional, de la actividad sísmica
y finalmente determinan el peligro sísmico haciendo uso del método del árbol lógico mediante
la combinación de los resultados obtenidos en trabajos previos.

González B. E. et al (2005) caracterizan el medio ambiente urbano del asentamiento de Mariel
y se identifican los fenómenos geológicos que constituyen amenazas para el territorio
estimando los periodos de recurrencia de los mismos y sus áreas de impacto. Realizan la

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microzonificación sísmica sobre la base de la geología superficial y el procesamiento y
análisis de microsismos de origen antrópico evaluando la vulnerabilidad, que tiene como
componentes factores fiscos y ambientales, que inciden en la capacidad de respuesta de la
población ante un desastre potencial, provocado por fenómenos geológicos peligrosos, y la
vulnerabilidad del medio construido, ante eventos sísmicos extremos y deslizamientos de
tierra en la Meseta del Mariel. Pedroso I. I. et al (2005) presentan una valoración de los
Peligros, la Vulnerabilidad y los Riesgos Geólogo-Geofísicos y Tecnológicos del municipio
Playa, Ciudad Habana, partiendo de la caracterización del medio físico, el medio construido y
el medio socio-económico del mismo partiendo de la precisión de los Escenarios de Peligros.
El análisis de diferentes datos les permitió obtener información sobre las características de los
elementos disparadores como los sismos, las lluvias intensas y los fuertes vientos, potenciales
generadores de terremotos, deslizamientos, hundimientos, inundaciones y penetraciones del
mar.

Cabrera J. (2005) muestra en términos generales, un catastro ingeniero-geológico de la
provincia de Pinar del Río sobre la base de una evaluación teórica de los factores a tomar en
cuenta en la evaluación de las condiciones ingeniero geológicas de los territorios. Establece
criterios, definiciones y consideraciones de como tomarlos en cuenta en función de su nivel de
importancia partiendo de la derivación e integración de los factores involucrados, definiéndose
a su vez los resultados cartográficos a obtener con cada acción. El análisis parte de considerar
que la evaluación de las condiciones ingeniero-geológicas está en función de la influencia que
ejercen sobre el medio, las condiciones naturales como el clima, relieve y condiciones
geomorfológicas, condiciones tectónicas y de estratificación, particularidades litólogopetrográficas de las rocas, condiciones hidrogeológicas, fenómenos físico-geológicos y la
infraestructura económica. El método adoptado se basa en la obtención de una serie de mapas
a partir de la reclasificación y superposición de dos mapas temáticos básicos, el topográfico y
el geológico.

Relacionado específicamente con el cartografiado y predicción de deslizamientos Chang J. L.
et al (2003) muestran una aplicación de datos geofísicos regionales como datos Jespectrométricos aéreos dado la distribución espacial de los radioelementos naturales en el
medio, identificando sitios potencialmente favorables para la ocurrencia de deslizamientos
como información complementaria en el análisis de susceptibilidad de terrenos a la rotura por
el desarrollo de deslizamientos.

Carreño B. et al (2005) realizan un pronóstico de deslizamientos con el empleo de sistemas
computarizados, aplicando criterios geomorfológicos clásicos para la determinación de los

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alineamientos procesados con la utilización del modelo digital del terreno, obteniendo
finalmente el análisis cinemático de los alineamientos que resultan potencialmente propensos
a comportarse como fallas estructurales. Mediante este procedimiento confeccionan el mapa
del Modelo Digital del Relieve con las probables estructuras tectónicas y el esquema de
zonificación de probables movimientos de masas, sin embargo no presentan un mapa de
fenómenos o inventario de deslizamientos de la zona estudiada para la validación del mapa
obtenido. Castellanos E. (2005) muestra los resultados de un procesamiento de datos del
SRTM para el Archipiélago Cubano, el análisis para producir los mapas derivados del Modelo
de Elevación Digital (DEM) y la evaluación geomorfométrica de amenaza de deslizamiento de
terreno. El análisis y procesamiento se realiza empleando técnicas SIG y software de sensores
remotos. La cartografía de susceptibilidad del Archipiélago de Cuba la realiza empleando
mapas derivados del DEM como el ángulo de la pendiente y el relieve interno (disección
vertical) mostrando las áreas donde los deslizamientos de terreno pueden ocurrir con mayor
posibilidad donde los factores morfométricos tienen los valores más altos, sin embargo el
procedimiento de pesaje de cada factor analizado no se realiza teniendo en cuenta la
distribución areal de los movimientos de masas, sino, que se hace referencia solamente a la
coincidencia con los sistemas montañosos del país y se obtiene por los rangos que podrían
provocar en mayor o menor medida roturas en laderas según el criterio del autor.

Febles D. y Rodríguez J. (2005) presentan un mapa susceptibilidad a los deslizamientos de
Cuba a escala 1:250 000, donde precisan las áreas mas propensas a este fenómeno a lo largo
del territorio nacional, utilizando como factores condicionantes la pendiente del relieve
topográfico, composición de las rocas y/o suelos, condiciones tectónicas, el efecto antrópico
(densidad de población y densidad de carreteras y caminos) y el régimen de precipitaciones.
Rocamora E. (2005), detalla varios criterios de roturas por desprendimientos de bloques,
detallados a partir de la modelación de dos casos de estudio, la Sierra de los Órganos y el
noreste de la provincia de La Habana, identificando cuestiones fundamentales en el estudio de
estos movimientos de masas como herramienta de pronóstico de la ocurrencia de los
fenómenos, evaluación del peligro potencial que ellos representan y su alcance espacial, y
método óptimo para el diseño de las medidas ingenieriles de contención del peligro. Alfonso
H. M. (2005) realiza un mapa de susceptibilidad a los movimientos de laderas mediante la
combinación de factores condicionantes y desencadenantes, naturales e inducidos por la
actividad humana, haciendo énfasis en los elementos geomorfológicos como las formas del
relieve, los gradientes de sus pendientes y las litologías a través de la aplicación de métodos
heurísticos.

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Reyes C. R. et al (2005) realizan un análisis del comportamiento de los factores pasivos (el
relieve, características geológicas y geotécnicas de las formaciones) y activos (Criterio
magnitud-distancia), que actúan en la estabilidad de los suelos y rocas en las provincias
orientales de Cuba. Además, proponen un esquema de zonación de acuerdo a la
susceptibilidad de ocurrencia de deslizamientos o derrumbes en los taludes de las carreteras
provocados por terremotos de gran o mediana intensidad, atendiendo al relieve, constitución
geológica y criterios del Manual de Zonación de Peligros Sísmico

Geotécnicos. Como

factores desencadenantes de los deslizamientos incluye los sismos y la influencia de las
precipitaciones, considerado este último el más importante agente catalizador de este
fenómeno.

En el territorio de Moa, el Departamento de geología del Instituto Superior Minero
Metalúrgico, ha realizado varios trabajos geotécnicos, dirigidos a la caracterización ingenierogeológica de los suelos lateríticos a partir de las propiedades físico-mecánicas de los mismos
y la aplicación de clasificaciones geomecánicas para el análisis de la estabilidad de los taludes.
Carmenate J. A., (1996) realiza una evaluación y clasificación de los suelos y rocas a partir de
las propiedades físico-mecánicas dando como resultado un mapa ingeniero-geológico a escala
1:10 000 y una zonificación de áreas susceptibles a la ocurrencia de fenómenos geológicos
exógenos, que constituyen peligros para la población y objetivos económicos, como los
deslizamientos, proponiendo medidas para su mitigación, pero de una manera superficial,
porque no caracteriza todas las posibles condicionantes del terreno que posibilitan la aparición
de movimientos, limitándose solamente a las propiedades físico-mecánicas sin tener en cuenta
el factor estructural o uso de suelo del territorio. Rodríguez A. (1999), profundiza en el
conocimiento geólogo-tectónico del territorio de Moa, determina los sistemas de estructuras
activas y bloques morfotectónicos, caracteriza los movimientos tectónicos contemporáneos y
determina su incidencia en los sectores de máximo riesgo de origen tectónico. Como resultado
importante confecciona el mapa de riesgos del territorio, donde establece cuatro zonas por su
grado de peligrosidad ante los efectos de los procesos tectónicos. Kempena (2000) realiza un
estudio de los diferentes peligros y riesgos geoambientales en un sector de la costa de la
cuidad de Moa. Implementa un SIG que permite la cartografía del ambiente costero,
proporcionando una imagen global de sus potencialidades, grado de deterioro y vulnerabilidad
ante procesos naturales y antrópicos.

En el año 1997, ocurre un deslizamiento en un talud de explotación en el yacimiento Punta
Gorda. A partir de esta problemática la subdirección de minas de dicha entidad, solicita al
departamento de geología realizar un proyecto de investigación en el cuál se contemplara la
evaluación de las condiciones geotécnicas y modelación del factor de seguridad de los taludes

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dentro del yacimiento. De esta forma se desarrolla el Proyecto de evaluación hidrogeológica e
ingeniero-geológica en la mina Ernesto Che Guevara (Dpto de geología, 1998), en el cual se
realizan una serie de investigaciones geotécnicas de campo y laboratorio con vista al análisis
de la estabilidad de los taludes. Tales investigaciones se fundamentaron en la aplicación de los
métodos de equilibrio límite para el cálculo del factor de seguridad, mientras que la
clasificación del macizo se limitó a la aplicación del índice RMR a partir de un estudio
preliminar del agrietamiento.

A partir de entonces continúan los estudios para profundizar en el análisis de la naturaleza y
tipología de los deslizamientos en corteza laterítica, resultando el trabajo de Guardado R. y
Almaguer Y. (2001), donde se presenta una primera aproximación de un mapa de riesgos para
el yacimiento Punta Gorda, obtenido a partir de la superposición de varios mapas de factores
como la litología, tectónica y pendientes, incluyendo en el análisis un mapa de elementos en
riesgo, poniendo énfasis en la situación de los caminos mineros y la ubicación de las
excavadoras en los frentes de explotación. El análisis de la influencia de los factores sobre las
inestabilidades se realizó mediante la aplicación de métodos heurísticos presentando un mapa
de riesgos por bloques de explotación con muy poco detalle para la escala a la cual trabajaron,
y el trabajo de Almaguer Y. (2001), donde se aplican métodos de cálculo de estabilidad de
taludes utilizando criterios de rotura a partir del estudio integral del agrietamiento del macizo
roca-suelo y de la evaluación geomecánica del macizo rocoso serpentinizado.

Algunos trabajos recientes de cartografía de susceptibilidad a nivel mundial.
Santacana (2001) realiza el análisis de susceptibilidad de ladera a la rotura por deslizamientos
superficiales a escala regional, mediante tratamiento estadístico multivariante de tipo
discriminante. El procedimiento de análisis se ha realizado en formato raster (malla regular) y
ha considerado las zonas de rotura como celdas inestables. Los factores utilizados están
relacionados con la geometría y situación de la ladera, la cuenca vertiente, la vegetación y usos
del suelo, la presencia de formación superficial y el espesor de ésta.

Donati et al (2002) presentan una metodología donde analizan la predisposición de varios
factores que influyen en la ocurrencia de deslizamientos en Italia, auxiliándose del software
IDRISI. La escala de trabajo 1:5 000 utilizando fotos aéreas a escala 1:13 000. El análisis de
amenaza se realizó analizando factores tales como distancia a fallas normales e inversas,
paralelismo entre alineaciones interpretadas en fotos aéreas y los escarpes de los
deslizamientos detectados, uso del suelo, litología, distancia de la red fluvial, orientación de
las pendientes, pendiente de las laderas, orientación de los estratos con respecto a los taludes y
laderas. Para determinar la influencia de cada factor sobre la ocurrencia de deslizamientos se

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efectuó un análisis entre los mapas de cada factor y el inventario de deslizamiento para
determinar el porcentaje del área de diferentes clases afectadas por deslizamientos.

Valadao et al (2002) presentan un análisis de densidad de deslizamientos a escala 1:25 000, el
cual se realiza sobre la base de información existente sobre deslizamientos, además de se le
incluye el inventario de deslizamientos obtenido por observación de fotos aéreas y
reconocimientos de campo. La identificación de movimientos por el análisis de fotos aéreas
está basada en criterios geomorfológicos, como la presencia de escarpes y en algunos lugares,
la existencia de depósitos asociados. El reconocimiento de campo se realizó con el objetivo de
caracterizar los eventos principales, definir su estructura geológica, tipo de depósito y la
influencia de la actividad antrópica.

Kelarestaghi (2002), realiza una investigación sobre los factores efectivos en la ocurrencia de
deslizamientos. Para esto hace uso de mapas tales como MDE, pendiente, pluviometría,
litología, uso del suelo, distancia de la carreteras, de las fallas y de la red hidrográfica. Cada
factor fue analizado con respecto al mapa de deslizamientos.

El método utilizado para

determinar el peso de las clases de cada factor está basado en el análisis probabilístico
condicional.

Morton et al (2003), presentan un trabajo sobre un mapa preliminar de susceptibilidad a
deslizamientos donde analizan varios factores como la pluviometría, la condiciones
geológicas, la pendiente del terreno y la dirección de las laderas. La vegetación y la
concavidad-convexidad de la pendiente no tuvieron gran influencia en el desarrollo de los
deslizamientos. En relación con la dirección de las pendientes se encontró una alta correlación
entre los derrubios y los taludes orientados hacia el sur ya que estos soportan menos biomasas
en esa dirección, además de contener mayor humedad. La valoración de los factores se realizó
aplicando los métodos heurísticos, utilizando una escala entre 0 a 25, donde 0 corresponde a
las unidades geológicas no susceptibles a movimientos de laderas, el valor 25 a las unidades
más susceptibles, y el valor 5 a las unidades de baja susceptibilidad.

Tangestani (2004) presentan una investigación sobre mapeo de susceptibilidad a
deslizamientos usando la operación Fuzzy Gamma en tecnología GIS.

El modelo de

predicción cuantitativo está basado en una base de datos espaciales con varios mapas digitales
representando los factores causales de los movimientos. Son usadas tres teorías matemáticas
para el modelo: teoría de probabilidades, teoría de conjuntos difusos y teoría de evidencias
Dempster-Shafer. Sobre la base de estas tres teorías se realiza una medición cuantitativa de la
amenaza futura frente a deslizamientos. Los factores analizados son el ángulo de los taludes,

27

�Y. Almaguer Carmenates

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elevación topográfica, dirección de las laderas, profundidad de meteorización, litología, uso de
suelo y distancia a las carreteras, obtenidos del procesamiento de datos topográficos,
interpretación de fotos aéreas y de trabajos de campo. La asignación del peso de los factores
se hizo sobre una escala entre 0 y 1.

Sivakumar y Mukesh (2004) realizan un análisis de deslizamientos sobre un GIS mediante el
empleo de métodos determinísticos para el cálculo del factor de seguridad de taludes y laderas.
La información utilizada para esta análisis se relaciona con el MDE, además de otros
parámetros para el modelo predictivo como una caracterización detallada de las condiciones
de los suelos: resistencia (cohesión, ángulo de fricción interna, peso), características de
permeabilidad, profundidad de la cubierta de suelo y patrones de vegetación.

Chau et al (2004), presentan un análisis de amenaza de deslizamientos en Hong Kong
empleando

datos

históricos

de

deslizamientos

acoplado

con

datos

geológicos,

geomorfológicos, actividad antrópica, clima y pluviometría. Se analiza la relación entre 1448
deslizamientos y la variación de las lluvias por estaciones del año, resultando una fuerte
correlación entre la ocurrencia de estos fenómenos y el cumulado de lluvias. Como resultado
final se obtiene el mapa de amenaza y el de riesgos por deslizamientos sobre formato raster.

Sinha et al (2004) realizan la zonación de amenazas por deslizamientos en terrenos del
Himalaya, aplicando tecnología GIS. Para este estudio se analizaron varios factores como
direcciones de las laderas, morfometría de las laderas, uso de suelo, pendiente de las laderas,
resistencia de la roca, drenaje, geología, parteaguas, carreteras, alineamientos tectónicos y el
relieve. Los mapas se trabajaron en formato raster asignándole un valor a cada clase de los
factores analizados por comparación con el mapa de inventario de deslizamientos aplicando el
método de análisis probabilístico condicional.

Tendencias actuales de la cartografía de susceptibilidad.
El avance y desarrollo de las tecnologías tanto de los SIG, como la capacidad de las
computadoras y los sensores remotos, permiten vislumbrar nuevas tendencias en el análisis de
susceptibilidad a los deslizamientos mediante SIG. Dos grandes grupos constituyen las nuevas
tendencias: la captura y obtención automática de los datos y la aplicación de Redes
Neuronales.

1. Captura y obtención automática de datos.

28

�Y. Almaguer Carmenates

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La obtención rápida y precisa de MDE, así como de otra información relacionada con
deslizamientos (factores causantes y detección automática de deslizamientos), son elementos
importantes que reducen el tiempo de un proyecto dirigido a esta tarea.

Creación de MDE detallados: Aleotti et al. (2000) han utilizado el altímetro Láser (Airbone
Laser Terrain Model, ALTM) creado por Aquater, que es un sistema de escaneado Láser
altamente preciso diseñado para recoger datos morfológicos del terreno en coordenadas XYZ.
La resolución espacial depende de la elevación y velocidad del avión oscilando entre 40 cm a
300 m de elevación y hasta 7 m a 1200 m de altitud. Permite crear un MDE caracterizado por
una alta densidad de puntos de altitud, precisión geométrica alta y disponibilidad inmediata de
los datos adquiridos y entrada en un SIG.

Detección automática de deslizamientos: Las imágenes de sensores remotos (fotografías
aéreas, imágenes de satélite e imágenes de radar) constituyen una fuente de información en la
estimación de la susceptibilidad a roturas de laderas. Las fotografías aéreas son el producto
más utilizado dentro de los sensores remotos, mediante la técnica de fotointerpretación. Las
imágenes de satélite se han utilizado desde mediados de los 70 en el estudio de deslizamientos
(Mantovani et al., 1996). En las últimas décadas diversos autores han utilizado imágenes de
sensores remotos (LANDSAT I, SPOT, etc.) para identificar movimientos de masa (Scanvic et
al., 1990), aunque en todos estos casos los deslizamientos no son reconocidos individualmente
a partir de las imágenes, si no que son detectados a partir de las condiciones del terreno
asociadas con ellos, como litología y diferencias en la vegetación y la humedad del suelo
(Mantovani et al., 1982).

Reconstrucción de la topografía previa al deslizamiento: Thurston y Degg (2000) han
reconstruido la topografía previa a unos deslizamientos mediante el uso de un área de
influencia (buffer) alrededor de un deslizamiento, utilizando la elevación de algunos puntos de
este para interpolar, con una Red de Triángulos Irregulares (TIN), la superficie del terreno
previa del área del deslizamiento (figura 1.6). Según los autores esto es posible en el caso de
disponer de un buen MDE con una resolución adecuada al tamaño de los deslizamientos.

2. Aplicación de Redes Neuronales Artificiales.
Los procesos geológicos dependen de una gran variedad de parámetros, que a menudo son
conocidos de forma incompleta o totalmente desconocidos. Normalmente la relación entre los
factores que controlan el proceso y la observación de éste es una relación no lineal. Las
técnicas estadísticas normalmente utilizadas para analizar los deslizamientos (regresión
múltiple, análisis discriminante y factorial, predicción lineal, etc) requieren una relación lineal

29

�Y. Almaguer Carmenates

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entre los parámetros del modelo y las observaciones. Una alternativa a los métodos basados en
estadística lineal son las técnicas desarrolladas en el contexto de la Inteligencia Artificial sobre
todo las Redes Neuronales Artificiales (ANN Artificial Neural Networks) del tipo de
perceptrones multicapa (MLP multilayer perceptrons) que intentan emular el reconocimiento
humano y están basadas en un modelo del cerebro humano utilizando ciertos conceptos de su
estructura básica.

Las Redes Neuronales Artificiales han sido aplicadas con éxito en el reconocimiento de
objetos militares, procesamiento de imágenes, control de robots y en ingeniería civil (Pande y
Petruszczak, 1995; Siriwardane y Zaman, 1994). También se han aplicado en problemas de
inversión y clasificación en geofísica (Langer et al., 1996). La utilización de redes neuronales
para predecir desplazamientos y velocidades de movimientos de ladera ha sido utilizada por
Mayoraz et al. (1996) en dos deslizamientos de Suiza y Francia. Vulliet y Mayoraz (2000) han
utilizado Redes Neuronales y un modelo mecánico (talud infinito) para predecir el Factor de
Seguridad, velocidad de desplazamiento y presiones de poros en un deslizamiento
instrumentado en Francia.

30

�CAPITULO II

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CAPITULO II. CARACTERIZACION DEL AREA DE ESTUDIO.
Generalidades.
El yacimiento Punta Gorda se encuentra dentro del municipio de Moa, ubicado en el extremo
oriental de la provincia de Holguín. Geográficamente se encuentra limitado al norte por el
Océano Atlántico, la carretera de Punta Gorda y la parte baja del curso del río Moa, al sur por
la línea convencional que lo separa de los yacimientos Camarioca Norte y Camarioca Este, por
el oeste está limitado con el yacimiento Moa Oriental, separado de este por el límite natural
del río Los Lirios y el cañón del río Moa y por el este se separa del yacimiento Yagrumaje
Norte por el río Yagrumaje, ubicándose en la margen izquierda del mismo [figura 2.1].

Figura 2.1. Ubicación geográfica del área de estudio.

El área de estudio forma parte del grupo orográfico Sagua-Baracoa, lo cual hace que el relieve
sea predominantemente montañoso, principalmente hacia el sur. Hacia el norte el relieve se
hace más suave, disminuyendo gradualmente hacia la costa [Anexo I (figura 2.1)].

La red fluvial está representada los ríos Moa (al norte), sus afluentes río Los Lirios (al oeste),
arroyo la vaca (área central) y el río Yagrumaje (al este y sur). La fuente de alimentación
principal de estos ríos y arroyos, son las precipitaciones atmosféricas, desembocando las
arterias principales en el Océano Atlántico, formando deltas cubiertos de sedimentos palustres
y vegetación típica de manglar. La mayor parte del yacimiento está ocupado por la zona de
divisorias entre el río Yagrumaje y el arroyo La Vaca, presentando un relieve suavemente
ondulado que alcanza una altura de 174 m hacia el sur disminuyendo su altura hasta 20 m al
norte y nordeste. La divisoria del río Yagrumaje presenta cotas que van de 174 m hasta 134
m con una cima plana a suavemente ondulada.

31

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El clima es tropical con abundantes precipitaciones, estando estrechamente relacionadas con
el relieve montañoso que se desarrolla en la región y la dirección de los vientos alisios
provenientes del Océano Atlántico cargado de humedad. En el período de 1916-1963, la
temperatura media anual oscilaba entre 20o y 25oC, el promedio de precipitaciones anuales
entre 1200-1400 mm y la evaporación media anual entre 1400-1750 y hasta 1985 la
temperatura media anual estuvo entre 22o y 33oC, el promedio de precipitaciones entre 16002200 mm y la evaporación media anual entre 2200-2400 mm (Oliva et al, 1989). Desde 1985
al 1991, según la estación hidrometeorológica El Sitio y datos pluviométricos del la estación
Vista Alegre, la temperatura media anual osciló entre 22.6o – 30.5oC, siendo los meses más
calurosos los de julio, agosto y septiembre y los más fríos enero y febrero; el promedio de
precipitaciones anuales entre 1231-5212 mm, siendo los meses más lluviosos noviembre y
diciembre y los más secos marzo, julio y agosto; la evaporación media anual oscila entre
1880-7134 mm.

La vegetación se caracteriza por la existencia de bosques de Pinus cubencis en las cortezas
lateríticas y donde hay menores potencias de las mismas, matorrales espinosos, típicos de las
rocas ultramáficas serpentinizadas. Las zonas bajas litorales, están cubiertas por una
vegetación costera típica entre la que se destaca los mangles.

Para la caracterización desde el punto de vista regional del territorio, se consultaron los
trabajos de Iturralde-Vinent (1983, 1990), Lewis et al (1990), Morris (1990), Campos (1991),
Rodríguez (1983, 1998). El área de estudio se relaciona, desde el punto de vista regional, al
desarrollo de sistemas de arco insulares y cuenca marginal durante el mesozoico, y a su
extinción a fines del Campaniano Superior-Maestrichtiano. Debido a procesos de acreción
tectónica, se produce la obducción del complejo ofiolítico, según un sistema de escamas de
sobrecorrimiento, sobre el borde pasivo de la Plataforma de Bahamas. Relativo a la
morfotectónica, el yacimiento Punta gorda se encuentra ubicado en el Bloque El Toldo, el cuál
ha manifestado los máximos levantamientos relativos de la región (Rodríguez, 1998). La
litología está representada por rocas del complejo máfico y ultramáfico de la secuencia
ofiolítica, sobre las cuales se ha desarrollado un relieve de montañas bajas de cimas aplanadas
ligeramente diseccionadas.

Condiciones geológicas.
En el yacimiento Punta Gorda se encuentran tres grandes conjuntos litológicos: el basamento,
la corteza de meteorización laterítica y lateritas redepositadas.

32

�Y. Almaguer Carmenates

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Basamento. En el basamento se revela una alta complejidad tectónica y mediana complejidad
litológica [Figura 2.2]. La litología que predomina es la peridotita serpentinizada en mayor o
menor grado. De acuerdo a estudios anteriores y a las observaciones de campo, las peridotitas
presentes son harzburgitas de color azul verdoso oscuro, con contenido variable de piroxenos
rómbicos y olivino. En menor grado aparecen piroxenos monoclínicos. Tanto los piroxenos
como el olivino han sido transformados a minerales del grupo de la serpentina, siendo
ocasional la presencia de relictos de los minerales primarios (Quintas et al, 2002; Almaguer et
al, 2005).

En el área se localizan fajas de serpentinita foliada, esquistosa y budinada, que coinciden con
las zonas de contacto entre mantos tectónicos imbricados. Las fajas deformadas están
completamente cortadas y desplazadas por varios sistemas de fallas más jóvenes. Las budinas,
fundamentalmente son de peridotitas, que se presentan fracturadas y rodeadas por serpentinitas
esquistosas. Estas fajas se orientan preferentemente al N60ºE.

Se observan algunas tendencias distributivas entre las áreas con peridotitas y las que contienen
las fajas de micromelanges (serpentinitas foliadas y budinadas), presentándose dos áreas
relativamente pequeñas con predominio de peridotitas: al sudoeste y centro norte, mientras
que, ocupando la porción central y el borde oriental y norte del yacimiento se alternan las
peridotitas con fajas de micromelanges. La zona central se caracteriza por presentar la forma
de un gran arco cóncavo hacia el norte. Las fajas foliadas contenedoras de gabro, aunque
ocupan áreas relativamente pequeñas, producen una corteza contaminada, caracterizada por el
aumento de sílice y alúmina y la disminución de hierro, níquel y cobalto.

Corteza de meteorización. Está desarrollada principalmente sobre peridotitas de tipo
harzburgitas serpentinizadas en distinto grado y por serpentinitas, las cuales ocupan la mayor
parte del yacimiento y en menor grado por material friable producto del intemperismo químico
de gabro olivínico, plagioclasita y anfibolita, ubicado el primero hacia las zonas este y norte
del yacimiento y los otros dos tipos de corteza hacia la parte este del depósito mineral. Las
litologías que conforman el perfil friable son, de arriba hacia abajo (Quintas et al, 2002)):
x

Litología 1: Ocre estructural con concreciones ferruginosas(OIC). Presentan color
pardo oscuro con concreciones ferruginosas que aumentan de tamaño hacia la
superficie donde forman bloques de distintas dimensiones y forma.

x

Litología 2: Ocre inestructural sin concreciones ferruginosas (OI). Presenta color pardo
oscuro.

x

Litología 3: Ocre estructural final (OEF). Se caracteriza por sus estructuras terrosas y
color pardo amarillento hasta amarillo, se distingue la estructura de la roca madre.

33

�Y. Almaguer Carmenates

x

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Litología 4: Ocre estructural inicial (OEI). Se caracteriza por su color amarillento,
pasando en algunos lugares a colores rojizos y verdosos cerca del límite inferior de la
litología. Se reconoce la estructura de la roca madre que le dio origen.

x

Litología 5: Serpentina lixiviada (SL). Las rocas como regla están manchadas de ocres.
La ocretización se observa en forma de manchas de los hidróxidos de hierro. El grado
de intemperísmo es irregular y las más intemperizadas están representadas por rocas
claras donde en forma de una red de vetillas tiene lugar la serpentinización. Son rocas
friables y ligeramente compactas de color gris verdoso las cuales conservan la
estructura de la roca madre.

x

Litología 6: Corteza a partir de gabros (CG). Son materiales arcillosos de color pardo
lustroso de diferentes tonalidades (desde pardo oscuro brillante hasta colores ladrillo y
crema). Estos materiales son pobres en hierro, níquel y cobalto con contenidos
perjudiciales al proceso de sílice y aluminio. Esta litología está presente en la parte este
del yacimiento y en menor proporción en su parte norte.

Lateritas Redepositadas. Los redepósitos están presentes hacia el norte y este con una
distribución discontinua. Los materiales que lo componen, tuvieron su fuente de suministro
en terrenos donde existió una corteza friable desarrollada, lo que determinó que las litologías
presentes en este conjunto tengan alguna semejanza a las capas componentes del perfil friable.
Básicamente están formados por lateritas redepositadas, intercaladas en ocasiones con arcillas
pardo oscuras con material carbonizado, lentes conglomeráticos y arenosos con fragmentos
predominantes de ultramafitas y en ocasiones de gabros. También pueden presentarse algunos
horizontes calcáreos con gran contenido de fauna. Internamente esta secuencia presenta varios
ciclos erosivos-acumulativos, marcado por discordancias erosivas intraformacionales. Por lo
general estos depósitos están estratificados, pudiéndose observar estratificación paralela y
cruzada. El buzamiento de las secuencias es suave hacia el norte y nordeste.

Condiciones estructurales.
Agrietamiento. En el estudio del agrietamiento se midieron un total de 1255 elementos de
yacencia de grietas, fallas, diques y foliación primaria y se hizo la caracterización de las
grietas teniendo en cuenta la densidad, relleno, tipo de grieta y algunos elementos de las
superficies.

Como se observa en el diagrama de roseta [figura 2.3], las principales direcciones del
agrietamiento son: NS y NW , sin embargo, con menos frecuencia y en forma de abanico entre
estas se manifiestan las direcciones N65oW, N45oW, N35oW, N23oW y N13oW, lo cual puede
ser reflejo de un cambio gradual de la dirección principal de los esfuerzos que afectaron la

34

�Y. Almaguer Carmenates

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región o pudieran relacionarse con un sistema Riedel de fallas transcurrentes que desplazaron
los contactos entre los mantos de cabalgamiento.

Figura 2.3. Diagrama de roseta del agrietamiento en el yacimiento Punta Gorda.

Las grietas correspondientes a las direcciones NS y N-NW presentan signos de movimientos
de cizallamiento a través de sus superficies, manifestándose con una densidad moderada en el
terreno y rellenas de material serpentinítico [tabla 2.1]. Aparece además otro sistema no
reportado en el diagrama de roseta con rumbo NE-E, vertical y con densidad de agrietamiento
alta. El buzamiento de los sistemas de grietas presenta el siguiente comportamiento: familia 4,
acimut de buzamiento 226o, buzamiento horizontal relacionado con zonas de contacto entre
mantos tectónicos; familia 1, acimut 63o y buzamiento 45o y 268o con buzamiento 41o,
probablemente asociado a los sistemas de fallas de desplazamiento por el rumbo con dirección
NW; familia 2, acimut 15o, buzamiento 89o y acimut 42o buzamiento 88o, están relacionadas
con los sistemas de fallas NW y NE que desplazan a los de la familia 1 y 4 pero que no son
predominantes en el yacimiento.

Tabla 2.1. Caracterización de las familias de grietas del macizo rocoso del yacimiento Punta
Gorda.
No.
Fam.

Acimut de
buzamiento

Buzamiento

Densidad

Relleno

1

63

45

Moderada
– alta

Material
serpentínico
Material
serpentínico.

2

158

89

Alta

3

42

88

Moderada
– alta

4

226

2

Moderada
– alta

5

268

41

Moderada

5%
garnierita
Material
serpentínico.
5%
garnierita
Material
serpentínico
Material
serpentínico

Tipo

Superficie

75% abierta
25% cerrada

10% rugosa
2% cizalla

70% abierta
30% cerrada

15% ondulada
lisa
20% rugosa

80% abierta
20% cerrada

20% rugosa
5% ondulada
lisa

75% abierta
25% cerrada
80% abierta
20% cerrada

10% rugosa
2% lisa
15% rugosa
5% cizalla

35

�Y. Almaguer Carmenates

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Sistemas de fallas. Fueron reveladas varias estructuras disyuntivas de desplazamiento las
cuales se manifiestan en cuatro direcciones principales: NS, EW, N45oE y N55oW (figura 2.4).

Figura 2.4. Diagrama de roseta de fallas en el yacimiento Punta Gorda.

El sistema con tendencia al rumbo EW, es horizontal [tabla 2.2], pudiéndose relacionar con los
planos de cabalgamiento de las estructuras tectónicas de la región, clasificándose este sistema
como fallas de sobrecorrimiento; el plano de falla del sistema NS es vertical con signos de
trituración a través del mismo; el sistema NW está activo sin definirse el sentido del
movimiento y el sistema NE presenta cizallamiento. Todos los sistemas presentan
mineralización de material serpentínico y garnierita.

Tabla 2.2. Caracterización de las fallas del macizo rocoso del yacimiento Punta Gorda.
No. Falla

Acimut de
buzamiento

Buzamiento

1

267

90

2

329

39

3

37

4

360

Densidad del
agrietamiento
70% alta
30% muy alta
40% alta
20% moderada

Serpentina y
garnierita

Microfalla
Trituración

Serpentina

Activa

30

75% alta
25% moderada

Serpentina

1

50% moderada
50% muy alta

Serpentina y
garnerita

Relleno

Observaciones

Microfalla
Cizalla

Diques de gabros. En el estudio de los diques de gabro se determinó una dirección
predominante N55oE, además se presentan otras de menor frecuencia con rumbos NS, N
55oW, E-W, N 75oE [figura 2.5]. El buzamiento de los diques es hacia el W, NW y un sistema
vertical.

Foliación primaria de granos minerales. Para el área del yacimiento, se reporta una dirección
preferencial de la foliación de granos de piroxenos N45oW.

36

�Y. Almaguer Carmenates

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Figura 2.5. Diagrama de roseta de diques de gabro en el yacimiento Punta Gorda.

Condiciones hidrogeológicas.
Las aguas subterráneas del yacimiento Punta Gorda siguen la morfología del terreno, con
flujos predominantes hacia el norte en la mayor parte del área, pudiendo tener sentido
diferente y hasta opuesto hacia los principales cursos de aguas superficiales. El gradiente varía
entre 0.03 q y 31.7q (De Miguel, 1997, 2004; Blanco et al, 2004).

Las rocas acuíferas (serpentinitas agrietadas), presentan un importante flujo por la zona del
contacto con la corteza impermeable, donde se produce el movimiento lateral del agua,
mientras que en las lateritas, con algunas excepciones (en los OIC y redepósitos), el
movimiento del agua es fundamentalmente de ascenso capilar, que varían entre 0.0 m a 25.5
m, correspondiendo los mayores valores al corte completo, inalterado aun por el laboreo
minero. La profundidad de las aguas subterráneas se encuentran entre 0 y 27.4 m,
correspondiente el nivel 0 a los cursos de aguas corrientes superficiales y a las excavaciones
mineras que han descubierto las aguas subterráneas (De Miguel et al, 1998; De Miguel, 2004;
Blanco et al, 2004).

Permeabilidad y potencia acuífera.
x

Lateritas. En sentido general la permeabilidad en estas secuencias está entre 0.006 y
0.21 m/días, correspondiendo los valores más altos a los horizontes de ocres
inestructurales con perdigones y los más bajos a los ocres estructurales.

x

Serpentinitas. Bajo este concepto se consideran a todas las ultramafitas
serpentinizadas, serpentinitas e incluso pequeños cuerpos de gabro y/o diabasas
presentes en el yacimiento de forma subordinada, incluyendo además las rocas
lixiviadas. En sentido general la permeabilidad en estas secuencias está entre 0.004 y
0.430 m/días, aunque en zonas de intensa trituración, se pueden encontrar valores
anómalos mayores de 2.00 m/días.

37

�Y. Almaguer Carmenates

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Los valores de la potencia acuífera se manifiestan entre 0 y 27.6 m. Los más bajos
corresponden a los drenes naturales y a la zona explotada. Los valores más altos corresponden
a las áreas más elevadas del yacimiento.

Procesos geodinámicos y antrópicos.
a) Meteorización.
Es el fenómeno físico-geológico más importante en el área de estudio. Está vinculado con la
formación de potentes cortezas lateríticas sobre rocas ultrabásicas y básicas. Las condiciones
climáticas, geomorfológicas, tectónicas y características mineralógicas de las rocas existentes
favorecieron los procesos de meteorización química del medio.
b) Movimientos de masas.
Este proceso esta vinculado a los movimientos de laderas naturales y taludes generados por el
proceso minero extractivo. Los mecanismos de rotura y las tipologías de los movimientos de
masas desarrollados en las cortezas residuales, están condicionados por las características
estructurales del macizo rocoso, aunque en las zonas de desarrollo de cortezas redepositadas,
las condiciones geotécnicas de los materiales inciden con más fuerza sobre el tipo de
movimiento. Las propias condiciones naturales de las cortezas lateríticas como alta humedad,
granulometría muy fina, altos contenidos de minerales arcillosos, baja permeabilidad, así
como la intensa actividad sismo-tectónica en la región y elevados índices pluviométricos,
hacen que este fenómeno sea muy común y se convierta en un peligro latente, capaz de
generar grandes riesgos no solo en la actividad minera sino en otros sectores del territorio. Un
catalizador de este fenómeno es la propia actividad minera, que deja descubierta grandes áreas,
sin cobertura vegetal, y genera taludes con grandes pendientes.
c) Erosión.
Es un fenómeno muy difundido en el yacimiento Punta Gorda. Es un proceso, que aunque se
produce de forma natural en la potente corteza laterítica, se ha visto incrementado por la
actividad antrópica, vinculada a la minería a cielo abierto y a la deforestación. La erosión
laminar, que se desarrolla sobre la superficie de la corteza laterítica, arrastra las partículas
fundamentalmente hacia la zona norte del yacimiento, donde el relieve en menos elevado,
además de dirigirse hacia los cauces de los drenes naturales representados por el río
Yagrumaje, Los Lirios y el arroyo la Vaca. Se observa además, un amplio desarrollo del
acarcavamiento, que aumentan sus dimensiones rápidamente en el tiempo (figura 2.6). La
dirección de las cárcavas está condicionada fundamentalmente por las condiciones
estructurales de los suelos residuales.

38

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Figura 2.6. Procesos erosivos en taludes del yacimiento Punta Gorda (cortesía de subdirección
de minas de UBM Ernesto Che Guevara).
d) Sismicidad.
Por la posición geólogo-estructural que tiene el municipio de Moa, de estar bordeada por tres
zonas sismogeneradoras coincidentes con fallas profundas que constituyen límites entre o
interplacas, lo ubican dentro del contexto sismotectónico de Cuba Oriental (Oliva et al, 1989).
Estas tres zonas son:
- Zona sismogeneradora Oriente: Está asociada a la falla transcurrente Bartlett-Caimán de
dirección este-oeste. Constituye el límite entre la placa Norteamericana y Caribeña. A esta
zona corresponde la más alta sismicidad de toda Cuba y con ella se encuentran asociados los
terremotos de mayor intensidad con epicentros en el archipiélago cubano. La intensidad
máxima pronóstico promedio para la zona es de VIII grados en la escala MSK, llegando hasta
IX en el sector Santiago-Guantánamo. La magnitud máxima es de 8 grados en la escala
Richter.
- Zona sismogeneradora Cauto-Nipe: Está asociada a la zona de fractura de igual nombre, con
dirección suroeste-noreste desde las inmediaciones de Niquero hasta la bahía de Nipe.
Constituye un límite ínter placa, que separa al Bloque Oriental Cubano del resto de la isla. La
potencialidad sísmica de esta zona alcanza los 7 grados en la escala Richter, mientras que la
intensidad sísmica, según el mapa complejo de la Región Oriental de Cuba señala valores
entre VI y VII grados MSK.
- Zona sismogeneradora Sabana: Se encuentra asociada a la falla Sabana (falla Norte Cubana)
o zona de sutura entre el Bloque Oriental Cubano y la Placa Norteamericana. La potencialidad
sísmica es variable en el rango de VI a VII grados MSK, alcanzando sus máximos valores
hacia su extremo oriental. Los principales focos sísmicos de la zona se localizan en los puntos
de intersección de ésta con las fallas de dirección noreste y noroeste que la cortan.

39

�Y. Almaguer Carmenates

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e) Actividad antrópica.
La actividad antrópica desarrollada en el yacimiento Punta Gorda esta representada por la
actividad minera. La minería se desarrolla en varias etapas que afectan en mayor o menor
grado el entorno. Primeramente se desarrollan actividades de destape de las menas lateríticas,
eliminando la cobertura vegetal. En esta etapa, y producto a las grandes precipitaciones, se
generan arrastres de grandes volúmenes de sedimentos hacia los cauces de los ríos y arroyos.
Luego continúa la actividad extractiva, que genera una cantidad considerable de taludes con
pendientes elevadas, relacionados con los frentes de explotación y la construcción de caminos
mineros. Además, otro de los elementos negativos es la formación de embalses de aguas en
áreas internas del yacimiento. Como actividad paralela, se realiza la formación de
escombreras, con los materiales estériles donde se desarrolla el proceso de reforestación y
restauración. Sin embargo, en ocasiones estos sitios no se construyen con parámetros de altura,
pendiente de los taludes y compactaciones muy óptimas para su conservación en el tiempo. No
obstante, como política ambiental, se le ha prestado mayor atención en los últimos años,
mejorando los parámetros de construcción y aumentando las áreas reforestadas, disminuyendo
de esta forma la exposición de las áreas a los agentes erosivos.

Conclusiones.
x

Las condiciones geológicas del yacimiento, caracterizadas por la presencia, en
superficie, de cortezas lateríticas ferroniquelíferas residuales y redepositadas, en las
cuales se manifiesta agrietamiento relíctico e intercalaciones de diques de arcillas
formadas por descomposición de gabros, y por la presencia de un substrato rocoso
formado por peridotitas serpentinizadas y en menor medida por gabro, intensamente
tectonizados, se convierten en factores condicionales para el desarrollo procesos
erosivos y de deslizamientos.

x

La caracterización hidrogeológica del área de estudio dada por la presencia de un
acuífero agrietado en el contacto corteza laterítica-substrato rocoso, y por horizontes de
suelo con gran capacidad de almacenaje, con baja permeabilidad condicionan en gran
medida la ocurrencia de inestabilidades en taludes y laderas del yacimiento.

40

�Tesis Doctoral

Figura 2.2. Plano litológico del substrato rocoso del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000). Quintas et al (2002).

Y. Almaguer Carmenates

41

�CAPITULO III

�Y. Almaguer Carmenates

CAPITULO

III.

Tesis Doctoral

METODOLOGÍA

DE

EVALUACIÓN

DE

SUSCEPTIBILIDAD DEL TERRENO A LA ROTURA.
Introducción.
En el presente capítulo se describe la metodología aplicada en la investigación para la
valoración de los niveles de susceptibilidad del terreno a la rotura por desarrollo de
deslizamientos. Se parte de criterios de inestabilidad y de una hipótesis de rotura definida a
partir de las características propias del yacimiento y de los factores que influyen en las
inestabilidades observados en las campañas de reconocimiento e inventario de los
movimientos. Se describe el procedimiento utilizado en el análisis de cada factor
condicionante y el método y modelo estadístico empleado en la valoración de la influencia de
cada factor sobre el desarrollo de deslizamientos y la obtención del plano final de
susceptibilidad.

Criterios de inestabilidad.
Cada superficie de rotura en la corteza laterítca condiciona la destrucción de la ladera o talud.
Este fenómeno ocurre fundamentalmente por efecto de la gravedad, y solo es posible cuando
el componente de dislocación de dicha fuerza supera la resistencia del suelo en su conjunto, o
cuando resulta alterado el equilibrio límite (W

c � V tan M ) por las superficies preexistentes o

potenciales (Sowers et al, 1976; Lomtadze, 1977). En este caso el factor de seguridad será
menos que uno, es decir:
1

FS

c � tan M ¦ V
¦W

Donde FS es el factor de seguridad igual a la relación entre las fuerzas resistentes al
movimiento y la suma de las fuerzas movilizadoras a lo largo de la superficie de
deslizamiento.

De lo dicho anteriormente se desprende que en toda ladera o talud, obligatoriamente actúan los
esfuerzos de ruptura debido a las fuerzas gravitacionales, no obstante, en estas condiciones no
siempre pueden formarse deslizamientos porque requieren de ciertas causas de alteración del
equilibrio de las masas de rocas y la acción del efecto de las fuerzas de ruptura (Lomtadze,
1977). Las principales causas condicionales de inestabilidades se enumeran a continuación:
x

Aumento de la pendiente del talud o ladera por cortes, laboreo o derrubio.

x

Disminución de la resistencia de las rocas a consecuencia del cambio de su estado
físico, al humectar, hinchar, descompactar, erosionar, alterar su constitución natural,
así como el desarrollo de fenómenos de flujos subterráneos en las rocas y suelos.

42

�Y. Almaguer Carmenates

x

Tesis Doctoral

La acción de las fuerzas hidrostáticas e hidrodinámicas sobre las rocas y suelos que
causan el desarrollo de deformaciones de filtración (erosión subterránea, abultamiento
del suelo, transición al estado de fluencia, etc.)

x

La variación del estado tensional de las rocas y suelos en la zona de formación de la
ladera o construcción del talud.

x

Los efectos exteriores: sobrecarga de la ladera o talud, así como de sus tramos
adyacentes a sus bordes, las oscilaciones microsísmicas y sísmicas, etc.

Tomando como base los elementos citados anteriormente y la experiencia manifiesta sobre el
conocimiento de los deslizamientos en el área del yacimiento Punta Gorda, se parte de una
hipótesis de trabajo para realizar el análisis de susceptibilidad a la rotura por deslizamiento
que permite orientar la selección de los parámetros que caracterizan las laderas así como su
tratamiento y posterior interpretación. La hipótesis parte de un modelo con las siguientes
condiciones (Almaguer, 2005):
x

La base de los taludes y las laderas está constituido por un substrato rocoso impermeable
compuesto por rocas ultrabásicas serpentinizadas y en menor medida por básicas. Sobre
éste yace, en la mayor parte del yacimiento, una corteza laterítica residual y en el resto
del área, de forma discordante, una corteza laterítica redepositada. De forma intercalada,
aparecen arcillas, formadas a partir de la meteorización de gabros.

x

Las cortezas lateríticas, por sus propiedades físicas y composición mineralógica,
presentan gran capacidad de almacenaje, acumulando considerables cantidades de aguas
que son trasmitidas muy lentamente, manteniéndose con alta humedad durante todo el
año. Esta situación aumenta el peso, las presiones intersticiales en los poros y disminuye
las propiedades resistentes de los suelos.

x

Las condiciones estructurales del sistema roca-suelo, junto a las propiedades
geomecánicas, determinan los mecanismos y tipologías de deslizamientos desarrollados
en el yacimiento.

De esta forma, en los lugares que converjan todas estas condicionantes, fallas, intenso
agrietamiento, altas subpresiones en la corteza y presencia de intercalaciones de arcillas
formadas a partir de la descomposición de gabros, se deben manifestar roturas o
inestabilidades.

43

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Factores condicionantes utilizados en el análisis de susceptibilidad.
Teniendo en cuenta los criterios de inestabilidad y los factores condicionantes, sobre la base
de los reconocimientos de campo, la experiencia y las consultas con los especialistas de la
Unidad Básica Minera Ernesto Guevara, se seleccionaron los factores utilizados en el análisis
de susceptibilidad para su tratamiento mediante técnicas estadísticas [tabla 3.1]. La utilización
combinada de estos factores genera un plano residual, que explica que lugares son mas o
menos susceptibles al desarrollo de deslizamientos, a cada uno se le asigna un valor o
significado, por su influencia de favorecer o reducir la posibilidad de rotura de los taludes y
laderas, en función de la cantidad de área ocupada por deslizamientos en las clases de cada
factor. Por el tamaño del área del yacimiento (8.75 Km2), el grado de estudio, las
características de la información de base y del sistema Hardware-Software se utilizó como
escala de trabajo 1:2 000.
Los factores utilizados en el análisis de susceptibilidad y comparados con el inventario de
movimientos son (Almaguer 2005, 2005a, 2005b):
1. Factor litológico.
2. Factor estructural.
3. Factor hidrogeológico.
4. Factor geotécnico.
5. Factor geomorfológico.
6. Factor de uso de suelo.

Tabla 3.1. Relación de factores utilizados en el análisis de susceptibilidad.

Características
FACTORES DE

INTERNOS

Factor litológico

Grupos lito-estructurales

Factor tectónico

Fallas, grietas, diques
Propiedades físico- mecánicas,

intrínsecas
Factor geotécnico

ANÁLISIS DE

tipo de suelo, factor de
seguridad.

SUSCEPTIBILIDAD

Características

DEL TERRENO A

extrínsecas

Factor geomorfológico

LA ROTURA

Pendiente umbral de
deslizamientos
Subpresión de la corteza

EXTERNOS

Factor hidrogeológico

laterítica, nivel freático,
gradiente critico.

Factor de uso actual del suelo

Uso de suelo

Inventario de deslizamientos.
El inventario se confeccionó a partir de varias campañas de reconocimiento, a escala 1:2 000,
ejecutadas desde el año 1997, en las cuales se describieron todos los deslizamientos
desarrollados en el área del yacimiento Punta Gorda. Para esto se recorrieron las áreas minadas
y no minadas, las áreas reforestadas, y los cauces de los ríos Los Lirios, Yagrumaje y arroyo

44

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

La Vaca. Para perfeccionar el cartografiado de los movimientos, fundamentalmente los de
mayor extensión, se utilizó la técnica de interpretación fotogeológica con fotos a escala 1:36
000, utilizando los siguientes criterios de reconocimiento:
1- Laderas de altas pendientes con depósitos extensos de suelo y rocas es los pies de las
mismas.
2- Presencia de líneas nítidas relacionadas con escarpes.
3- Superficies onduladas formadas por el deslizamiento de las masas de suelo desde los
escarpes. Formas topográficas onduladas no naturales semejantes a una concha.
4- Depresiones elongadas.
5- Acumulación de detritos en canales de drenajes y valles.
6- Presencia de tonos claros donde la vegetación y el drenaje no han sido restablecidos.
7- Cambios bruscos de tonos claros a oscuros en las fotografías (tonos oscuros indican
zonas húmedas).
8- Cambios bruscos de la vegetación, indicando variaciones en una unidad de terreno.

Para facilitar la documentación de los deslizamientos en los taludes y laderas se confeccionó
una ficha en la cual se incluye la ubicación geográfica del punto, las dimensiones de los
deslizamientos y del talud, la pendiente del escarpe del movimiento y del talud, las
condiciones hidrogeológicas y tectónicas. Además, se incluye el tipo de material rocoso, la
potencia y yacencia y un croquis del deslizamiento [Anexo II, tabla 2.1].

Factor litológico.
En el análisis del factor litológico, se trabajó a partir de la clasificación de las rocas, propuesta
por Nicholson y Hencher (1997), de acuerdo a grupos lito-estructurales, teniendo en cuenta
sus susceptibilidades, resistencia y características litológicas [tabla 3.2]. El yacimiento se
clasificó en cuatro clases de grupos lito-estructurales: roca debilitada tectónicamente
representado por rocas ultrabásicas serpentinizadas y rocas básicas; roca con apariencia de
suelo con estructura de la roca original representada por la corteza laterítica residual; roca con
apariencia de suelo con estructura sedimentaria representada por la corteza laterítica
redepositada y materiales granulares representada por los sedimentos aluviales.

Factor estructural.
Las estructuras seleccionadas para el análisis de este factor fueron las grietas, fallas y diques
de gabros. Las grietas fueron medidas en cada afloramiento natural o artificial y en los cauces
de los ríos y arroyos presentes en el área del yacimiento. Además de obtener los elementos de
yacencia (5200 mediciones), se midieron varios parámetros como abertura, espaciamiento,

45

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

tipo de relleno, consistencia del relleno, continuidad, condiciones hidrogeológicas y
característica de la superficie de la grieta.

Tabla 3.2. Caracterización de los grupos lito-estructurales del yacimiento Punta Gorda
(modificado de Nicholson y Hencher, 1997).
Factor litológico
Grupos litoestructurales

litologías

1

Roca debilitada
tectónicamente

Rocas
ultrabásicas
serpentinizadas.
Rocas básicas
(gabro)

2

Roca con
apariencia de
suelo con
estructura de la
roca original

Corteza
laterítica
residual

3

Roca con
apariencia de
suelo con
estructura
sedimentaria

Corteza
laterítica
redepositada

4

Materiales
granulares

Sedimentos
aluviales
(grava, arena y
arcilla)

Características
Muy susceptibles a la meteorización (amplio desarrollo de cortezas
de intemperísmo).
Zonas trituradas e intensamente fracturadas con presencia de
espejos de fricción y foliación secundaria.
Se manifiestan caídas de bloques, vuelcos y roturas en cuña.
Se comportan como rocas acuíferas.
Susceptibles a procesos de erosión laminar y en cárcavas.
El deterioro primario ocurre como lavado superficial y arrastre de
granos con flujos de detritos, y deslizamientos como modos
secundarios.
Los mecanismos secundarios están controlados, principalmente,
por la estructura relíctica de la roca original y en menor medida por
las propiedades físico-mecánicas de los materiales.
Presenta gran capacidad de almacenaje de agua, aunque la
trasmiten muy lentamente.
Susceptible a procesos de erosión laminar y en cárcavas.
Los mecanismos secundarios están controlados por las propiedades
físico-mecánicas de los materiales.
Presenta gran capacidad de almacenaje de agua, aunque la
trasmiten muy lentamente.
Son susceptibles a la erosión fluvial.

La información de las fallas se obtuvo de varias investigaciones realizadas en el área,
reconocimiento de campo, análisis fotogeológico y por procesamiento del modelo digital del
terreno (MDT) de superficie y del relieve del substrato rocoso. Este último sirvió para detectar
estructuras enmascaradas por los procesos denudativos de superficie. Los diques de gabros o
de arcillas formadas a partir de estas rocas, se documentaron en cada afloramiento, midiendo
en todos los casos los elementos de yacencia.

La información de los elementos de yacencia del agrietamiento y los diques, se utilizó en el
análisis de los mecanismos y tipologías de movimientos de masas. La técnica empleada para
este análisis fue la proyección estereográfica, que permitió comparar la posición relativa de
las familias de grietas del macizo con respecto a la dirección e inclinación de las laderas y
taludes. El plano utilizado en el análisis de susceptibilidad, es el resultado de la aplicación de
un buffer de 200 m a partir de las disyuntivas con desplazamiento presentes en el área del
yacimiento.

46

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Factor hidrogeológico.
Para evaluar la influencia de las condiciones hidrogeológicas sobre el desarrollo de
deslizamientos se analizaron varias variables como el nivel de aguas subterráneas, la dirección
y gradiente de los flujos, y las subpresiones de la corteza laterítica.

Para el análisis del nivel de aguas subterráneas se confeccionó el plano de hidroisohipsas del
yacimiento Punta Gorda clasificado en 6 clases: 0m, 5m, 10, 15m, 20m y 25m. Este sirvió
además para el análisis del gradiente hidráulico y la dirección de los flujos en el acuífero
agrietado de las serpentinitas.

Un fenómeno muy relacionado con el comportamiento hidráulico del suelo y común en el área
de estudio, es el sifonamiento o tubificación, que es la formación de aberturas o conductos
debido a la erosión interna del suelo en sentido contrario a la dirección de los flujos de aguas
subterráneos. En este proceso juega un papel decisivo el gradiente crítico, definido como el
valor máximo del gradiente en un suelo saturado, por encima del cuál se produce sifonamiento
(Sowers et al 1976; Penson, 1994). Para un flujo en un suelo la presión neutra y total es:

J W �ZW � Z S � 'h �

u

V

J W ZW � JZ S

Como en el instante de la agitación del suelo e inicio de la erosión interna ı = u,

J W ZW � J W Z S � J W 'h J W ZW � JZ S
J W 'h

JZ S � J W Z S
iC

'h
ZS

Z S �J � J W �

J � JW
JW

Donde:
ı: presión total.
u: presión neutra o de poros.
ȖW: peso específico del agua.
ȖS: peso específico del suelo.
Z: potencia del agua

La subpresión presente en la corteza laterítica, se determinó a partir de los valores del nivel de
afloramiento del agua subterránea y del nivel de estabilización de la misma. Con las
coordenadas de los pozos y los valores de presión se generó un plano de isolíneas, dividido en
cuatro clases principales: presión nula (0 m), presión baja (2 m), presión alta (4 m) y presión
muy alta (&gt; de 6 m).

47

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Factor geotécnico.
En la investigación se utilizaron varias propiedades físico-mecánicas de los suelos y rocas,
tales como: granulometría, límites de Attemberg, humedad, peso específico, cohesión, fricción
interna y porosidad.

Una de las aplicaciones de las propiedades antes citadas, fue el cálculo de la colapsabilidad de
los horizontes ingeniero-geológicos (Compagnucci et al, 2001), mediante la aplicación de tres
métodos:

1. Método de Denisov o Coeficiente de subsidencia.

KD

eLL
e

El suelo se considera colapsable si: 0,50 � KD � 0,75
2. Método del Código Soviético de Construcción.

KS

e � eLL
1� e

El suelo se considera colapsable si: S � 60% y KS &gt; -0,1
3. Método de Gibbs o Relación de Colapso.
KG

HS
LL

El suelo se considera colapsable si: KG &gt; 1
Donde:
eLL: relación de vacíos en el límite líquido. eLL

PER
�1
PEALL

PER: peso específico real.
PEALL: peso específico en el límite líquido.
PEALL

PER u 100
�PER u LL � � 100

HS: contenido de humedad al 100% de saturación.
HS

100

e
PER

S: saturación o humedad natural.
S

H

PER
e

e: relación de poros.
LL: límite líquido.

La aplicación de estos métodos de colapsabilidad, permiten profundizar en el conocimiento de
los mecanismos de rotura desarrollados en el área de estudio, teniendo en cuenta que
48

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

horizontes ingeniero-geológicos colapsan y cuales no, bajo las condiciones naturales en que se
encuentran.

Análisis del factor de seguridad.
Los métodos de cálculo, para analizar la estabilidad de un talud, se pueden clasificar en dos
grandes grupos: métodos de cálculo en deformaciones y los de equilibrio límite. Los primeros
consideran las deformaciones del terreno, además de las leyes de la estática. El segundo grupo,
se basa exclusivamente en las leyes de la estática para determinar el estado de equilibrio de
una masa de terreno potencialmente inestable, sin tener en cuenta las deformaciones del
terreno.

En los métodos de equilibrio límite, se destacan lo métodos exactos, cuya aplicación
proporciona una solución exacta del problema, con la salvedad de las simplificaciones propias
del método de cálculo que considera la ausencia de deformaciones y un factor de seguridad
constante en toda la superficie de rotura, siendo posible su uso en casos de superficies con
geometría sencilla, como la rotura planar y en cuña. El otro grupo son los métodos no exactos,
en los casos en que la geometría de la superficie de rotura, no permite obtener una solución
exacta del problema, mediante la aplicación de las leyes de la estática. En estos métodos se
distinguen, los métodos que consideran el equilibrio global de la masa deslizante y los
métodos de dovelas, que consideran a la masa deslizante dividida en una serie de fajas
verticales. Justamente estos métodos, son los utilizados en la investigación para el cálculo del
factor de seguridad.

Los métodos de equilibrio límite, están ampliamente avalados por la práctica. Se conocen sus
límites y sus grados de confianza, donde la seguridad del talud, se cuantifica por medio del
factor de seguridad, que se define como el cociente entre la resistencia al corte en la superficie
de deslizamiento y la resistencia necesaria para mantener el equilibrio estricto de la masa
deslizante.

Para el análisis de estabilidad de taludes mediante el cálculo del factor de seguridad se empleó
el

programa STABLE (Purdue University, 1988), que permite obtener soluciones a los

problemas de estabilidad de taludes en dos dimensiones, a través del método de las dovelas,
mediante una adaptación del método de Bishop simplificado, Jambú y Spenser, que admite el
análisis de superficies irregulares, además de las roturas circulares, generadas de forma
aleatoria o definidas por el usuario, proporcionando de forma geométrica, las superficies de
deslizamiento pésimas, con sus respectivos factores de seguridad. En los métodos de cálculo,

49

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

se supone que la resistencia intrínseca al corte o tensión tangencial máxima, en un punto de la
superficie de deslizamiento, sigue la ley lineal de Mohr-Coulomb:

W

c � V tan M

Donde:
W: Tensión máxima tangencial, en un punto de la superficie de rotura.
V: Tensión normal a la superficie de rotura en un punto considerado.
M: Ángulo de fricción interna en la superficie de rotura.
c: Cohesión.

Además del método anteriormente descrito, se aplicó el cálculo del factor de seguridad para el
área del yacimiento adoptándose un modelo de deslizamiento con superficie planar en talud
infinito y sin la información del nivel de agua en el talud. En estas condiciones se considera un
perfil de alteración típico de meteorización, con substrato rocoso formado por rocas
serpentinizadas, una corteza laterítica de baja permeabilidad y en la parte superior un
horizonte de mayor permeabilidad. La superficie de rotura se considera en el contacto rocacorteza laterítica, según las observaciones de campo en la región de estudio. Este modelo de
rotura es uno de los más usados por investigadores en regiones montañosas tropicales
(Terzaghi, 1950; Matos, 1974; Wolle et al., 1978; Dos Santos et al, 2005). De acuerdo al
modelo, el factor de seguridad (FS) se obtiene por la ecuación siguiente:
FS

c � J u cos 2 i u tan M
J u Z u cos i u seni

Donde:
FS: Factor de seguridad.
C: Cohesión.

J: Peso específico del suelo.
M: Ángulo de fricción interna del suelo.
Z: Profundidad de la zona de ruptura.
i: Pendiente de la ladera o talud.

El plano temático, incluido en el análisis de susceptibilidad, es el de tipo de suelo,
clasificando, los materiales presentes en el yacimiento a través del Sistema Unificado de
Clasificación de Suelos.

Factor geomorfológico.
El elemento geomorfológico utilizado es la pendiente del terreno. El plano se realizó a partir
del MDT del relieve actual del yacimiento, en el que se incluyen las áreas modificadas por la
actividad minera. Los intervalos de pendiente seleccionados, se tomaron sobre la base de la

50

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

experiencia adquirida sobre este factor en los reconocimientos de campo en el área. De esta
forma se presenta un plano clasificado en cuatro clases, 0o-9o (H:5,75:V:1), 10o-19o (5,75:1–
2,75:1), 20o-40o (2,75:1–1,40:1) y mayor de 40o (1,40:1). La influencia de la pendiente sobre
el desarrollo de deslizamientos, se determina comparando la cantidad de movimientos y la
longitud de los escarpes de los deslizamientos desarrollados por cada clase de pendiente.

Factor de uso de suelo.
El plano de uso de suelo del yacimiento se confeccionó a partir del Plano Progreso de las
Actividades Mineras y confirmado por reconocimiento de campo y un análisis auxiliar de
fotografías aéreas. Está dividido en cuatro clases fundamentales: áreas minadas, áreas de
depósitos de mineral, áreas reforestadas y áreas de vegetación natural.

Se dividen las zonas de vegetaciones naturales y reforestadas por su influencia en la
estabilidad de la corteza, mediante mecanismos hidrológicos y mecánicos. Los hidrológicos
comprenden la capacidad de infiltración en el suelo, la humedad del suelo, la
evapotranspiración, etc., mientras que los mecánicos traducen el aumento de resistencia que
proporcionan las raíces y la protección frente a la erosión (Geenway, 1987; Mulder, 1991). La
vegetación puede influir de manera beneficiosa o adversa en la estabilidad de las laderas,
dependiendo de cómo actúen los mecanismos mencionados (Baeza, 1994). Un ejemplo de ello
es que mientras las raíces aumentan la resistencia del suelo, al mismo tiempo favorecen una
mayor infiltración del agua de lluvia.

Metodología de valoración de la susceptibilidad a la rotura mediante el análisis
estadístico.

El análisis estadístico está basado en la relación observada entre cada factor condicionante
analizado y la distribución espacial o temporal de los deslizamientos. La fortaleza funcional
del método aplicado es directamente dependiente de la calidad y cantidad de los datos
disponibles para el análisis. La aproximación estadística puede ser aplicada siguiendo
diferentes técnicas las cuales difieren en el procedimiento estadístico aplicado (univariado o
multivariado) y del tipo de unidad de terreno utilizada.

La técnica estadística aplicada en la investigación es el análisis condicional, que aunque es
simple conceptualmente, no lo es operacionalmente; intenta evaluar la relación probabilística
entre los factores condicionantes relevantes seleccionados y la ocurrencia de deslizamientos en
el área del yacimiento Punta Gorda. El basamento teórico parte del teorema de Bayes (Parzen,
1960), conforme al cual los datos de frecuencia, tales como área de deslizamientos o cantidad

51

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

de deslizamientos, pueden ser usados para calcular probabilidades que dependen de la
ocurrencia de eventos previos.

El análisis condicional, que fue usado por primera vez en la exploración de minerales sólidos e
hidrocarburos, puede ser aplicado clasificando el área de estudio en unidades de condiciones
únicas (UCU) (Carrara, 1995). La frecuencia de deslizamientos se determina:
LF = Área de deslizamientos / Área de UCU
Como se mencionó anteriormente, de acuerdo al teorema de Bayes, LF es igual a la
probabilidad condicional (P) de ocurrencia de deslizamientos (L) dado por el grupo de factores
condicionantes, obteniéndose UCU, es decir:
P(L¨UCU) = Área de deslizamientos / Área de UCU
Por comparación de las diferentes probabilidades condicionales de los diferentes factores para
el área de investigación, con la probabilidad de deslizamiento media para el área total de
trabajo (ER), es decir:
P(LER) = Área de deslizamientos / Área total ER
Es posible clasificar el área de trabajo en zonas de niveles diferentes de susceptibilidad, y más
tarde reclasificado en clases apropiadas.

Modelo estadístico empleado.
A partir de la base teórica del teorema de Bayes, y bajo varias aproximaciones probabilísticas,
se seleccionó la siguiente ecuación para la valoración de las clases de los diferentes factores
usados en el análisis de susceptibilidad (Almaguer, 2005):

Vc

ª 1 § Xl X
« ¨¨ u
¬« Gl © Yl Y

·
Xn X ·º
¸¸ � ¦ §¨
u ¸» u 1000
© Yn Y ¹»¼
¹

Donde:
Vc: valor de la clase analizada.
Xl: área ocupada por deslizamientos en la clase lito-estructural.
Yl: área de la clase del grupo lito-estructural.
Gl: área ocupada por cuerpos de gabros en la clase lito-estructural.
Xn: área ocupada por deslizamientos en la clase analizada.
X: área total ocupada por deslizamientos.
Yn: área de la clase analizada.
Y: área total de la zona de estudio.

52

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

En la figura 3.1 se muestra la aplicación del análisis condicional en ambiente SIG para la
caracterización de los planos temáticos de factores condicionantes y posterior valoración de
susceptibilidad.

La valoración de todos los factores se realizó en función de la cantidad de área ocupada por
deslizamientos en cada clase, sin embargo, en el caso del factor litológico se realizó un
análisis adicional, debido a la particularidad que presenta el yacimiento de poseer, además de
las litologías aflorantes en superficie, la presencia de cuerpos de gabro, tanto en el substrato
como intercalados en la corteza laterítica, de manera que fue preciso incluir la influencia de
estos cuerpos en el análisis de susceptibilidad. Una vez valoradas todas clases de los factores
analizados, se procedió a la conversión en formato raster con tamaño de celda de 5x5 m
[figura 3.2] y la posterior reclasificación de cada plano temático mediante el análisis de
cluster, que es una técnica estadística multivariada, que se usa para identificar o clasificar
características similares en un grupo de observaciones. De esta forma se determinaron las
clases de susceptibilidad para cada factor, para las combinaciones entre estos y para la
obtención del plano final de susceptibilidad.

Plano temático de factor
condicionante

Atributos
Clases

Clase 2

Clase 1

Area (Km2)

1

Y1

2

Y2

3

Y3

Clase 3

Plano inventario de
movimientos de masas

2

Clase 1

Clase 2

Clases

Area Area ocupada
(Km2) por Mov. (Km2)

2

Clase 3

Atributos
Movi.

1

Atributos
1

1

Y1

A1

2

Y2

A2

3

Y3

0

Area (Km2)

1

A1

2

A2

Figura 3.1. Procedimientos para la caracterización y combinación de factores condicionantes
mediante técnicas SIG, a través del análisis de probabilidad condicional.

La metodología aplicada en la investigación, se resume en la figura 3.3 y Anexo II [figura
2.1], donde se presenta la estructura del SIG implementado y el orden lógico de los
procedimientos para la obtención del plano final de susceptibilidad.

53

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Plano temático de factores
condicionantes.
Formato Vectorial

RASTERIZACION (5X5 m)
Transformación en form ato raster.
Tamaño de celda 5x5 m.

Plano de suceptibilidad
de factores condicionantes.
Formato Raster

Reclasificación de los planos
temáticos a partir del valor de
las clases obtenido en el análisis de probabilidad condicional
Obtención de los planos de
susceptibilidad de cada plano
temático

Figura 3.2. Proceso de rasterización y reclasificación para la obtención de planos de
susceptibilidad de factores condicionantes.

METODOLOGIA DE EVALUAC IÓN DE SUSCEPTIBILIDAD

Obtención de la
información de base

Informes y trabajos
precedentes

Reconocimiento
de campo

Análisis de
fotografías aéreas

Caracterización de la zona de estudio:
- Litología (grupos lito-estructurales)
- Estructura del macizo rocoso (fallas, grietas, diques, foliación)
- Geomorfología (pendiente umbral de deslizamiento)
- Geotécnia (tipo de suelo, propiedades físico mecánicas, factor de seguridad)
- Uso de suelo
- Hidrogeología (subpresiones de corteza, permeabilidad)
Inventario de deslizamientos.

Procesamiento de
la información
Digitalización de la
información de base
Implementación
del SIG

Establecimiento del
método estadístico
a aplicar para la
valoración de los
factores

Preparación y montaje en el SIG de planos
temáticos:
- Plano lito-estructural
- Plano de buffer de fallas
- Plano de pendiente umbral
- Plano de tipo de suelo (SUCS)
- Plano de uso de suelo
- Plano de subpresiones de la corteza
- Plano inventario de deslizamientos

- Procesamiento e interpretación de datos
estructurales. Obtención de diagramas de
contorno y planos principales de las diferentes
estructuras.
- Procesamiento e interpretación de propiedades
físico-mecánicas de los suelos.

Estadistica bivariable. Método de análisis
de probabilidad condicional

Determinación de los mecanismos y tipologías
de movimientos presentes en el yacimiento

Selección del modelo mas adecuado
para la evaluación de suceptibilidad

Calculo del factor de seguridad

Obtención del plano de suscceptibilidad del terreno a la rotura por la ocurrencia de deslizamientos

Figura 3.3. Metodología empleada en la evaluación de la susceptibilidad del terreno a la
rotura.

54

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Conclusiones.

x

La metodología empleada en la investigación, parte de criterios de inestabilidad, en los
cuales se declaran los factores que inciden en las inestabilidades y las condiciones en
las cuales se desarrollan. Esto sirve de punto de partida para el análisis de
susceptibilidad.

x

Los factores que inciden en las inestabilidades, empleados en la valoración de la
susceptibilidad son las características lito-estructurales y tectónicas del macizo rocoso,
condiciones hidrogeológicas caracterizadas por los niveles de aguas subterráneas,
gradientes hidráulicos y las subpresiones de la corteza laterítica, las pendientes del
terreno, condiciones geotécnicas y el uso de suelo en el área del yacimiento.

x

Para valorar la influencia de los factores condicionales sobre el desarrollo de
deslizamientos, el método probabilístico de análisis condicional es apropiado debido a
la escala de trabajo (1:2 000), las características de la información y el grado de estudio
del yacimiento desde el punto de vista ingeniero-geológico e hidrogeológico.

55

�CAPITULO IV

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

CAPITULO IV. EVALUACIÓN DE LA SUSCEPTIBILIDAD DEL
TERRENO A LA ROTURA EN EL YACIMIENTO PUNTA GORDA.
Introducción.
Para evaluar el grado de susceptibilidad del terreno frente a los deslizamientos existen diversas
aproximaciones basadas, la mayor parte de ellas, en la determinación de los factores que
influyen en la aparición de las roturas. En general, estos factores se combinan para definir los
distintos grados de susceptibilidad, expresándose los resultados de forma cartográfica
mediante los mapas o planos de susceptibilidad. La clasificación de los métodos empleados
para evaluar la susceptibilidad a la rotura de una ladera, así como para la realización de mapas,
varían según los autores (Hansen, 1984; Hartlén y Viberg, 1988; Corominas, 1987 y 1992;
Van Westen, 1993 y 1994; Carrara et al., 1995; y Leroi, 1996). Aunque existen diversas
técnicas de estimación, todas ellas se basan en el principio del actualismo. El principio
expresado según Varnes (1984) afirma que “el estudio del pasado y del presente es la clave de
lo que puede ocurrir en el futuro”. En referencia a los deslizamientos, significa que las roturas
que pueden ocurrir en un futuro, es probable que lo hagan en las mismas condiciones en que
ocurrieron los deslizamientos antiguos o actuales.

En el presente capitulo nos referiremos a los resultados del análisis de los factores
condicionantes y su influencia sobre las inestabilidades, y la aplicación de los métodos
estadísticos en la cartografía de susceptibilidad del terreno al desarrollo de deslizamientos en
el yacimiento Punta Gorda.

Descripción y cartografía de los deslizamientos.
Los primeros trabajos realizados, con vista al análisis de la susceptibilidad del terreno, fueron
de reconocimiento del área del yacimiento para ubicar y caracterizar los deslizamientos
existentes y crear el plano de inventario de los mismos [figura 4.1]. A continuación se presenta
una síntesis de las características de los movimientos registrados:

Deslizamiento 1.
Ocupa un área de 0,0489 Km2, la dirección del movimiento es hacia el oeste. Tiene longitud
máxima de 240 m y ancho de 255 m. La corona del deslizamiento se encuentra en los bloques
de explotación N-46 y O-46 y afecta además a los bloques N-45 y O-45. Se desarrolla en
corteza laterítica residual. Los materiales desplazados llegan hasta el cause del río Los lirios.
El escarpe principal coincide con zona de subpresiones moderadas (2 m) de la corteza
laterítica. Se encuentra a 70 m de una falla de dirección noreste-suroeste.

56

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Tipología: presenta un gran componente de deslizamiento planar, con presencia de familia de
grietas (228o/40o) en sentido aproximado de la dirección del movimiento. La corona presenta
forma triangular por la intersección de dos familias de grietas: 125o/90o y 222o/89o.
Deslizamiento 2.
Abarca un área de 0,0472 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el noroeste. Tiene
longitud máxima de 260 m y ancho de 244 m y se encuentra en el bloque P-45. Se desarrolla
en corteza laterítica residual. Los materiales desplazados llegan hasta el cause del río Los
Lirios. El movimiento ocurrió en zona de subpresiones moderadas (2 m) en la corteza y el
escarpe se desarrolla sobre una falla de dirección noreste-suroeste.
Tipología: presenta componente de rotura en forma de cuña por la intersección de dos familias
de grietas: 222o/89o y 248o/40o.
Deslizamiento 3.
Abarca un área de 0,0127 Km2 y la dirección de movimientos es hacia el oeste. Tiene longitud
máxima de 105 m y ancho máximo de 140 m. Se encuentra en el bloque Q-45. Se desarrolla
en corte laterítica residual. Los materiales desplazados llegan hasta el cause del río Los Lirios.
Ocurre en zona de subpresiones moderadas de la corteza y el escarpe se encuentra a 100 m de
una falla de dirección noreste-suroeste.
Tipología: componente de rotura planar por familia de grietas 228o/40o.
Deslizamiento 4.
Presenta un área de 0,0321 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el noroeste. Tiene
longitud máxima de 225 m y ancho máximo de 190 m. La corona se encuentra en el límite del
bloque R-45 con los bloques R-46 y Q-45 y afecta además el sureste R-45. Se desarrolla en
corteza laterítica residual. El borde derecho del escarpe coincide con valores altos de
subpresiones (4 m) en la corteza. El escarpe además se encuentra a 90 m de una falla de
dirección noreste-suroeste.
Tipología: presenta componente de rotura en forma de cuña por la intersección de dos familias
de grietas: 222o/89o y 248o/40o.
Deslizamiento 5.
Abarca un área de 0,0213 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el norte. Tiene longitud
máxima de 190 m y ancho máximo de 170 m. Se encuentra al noroeste del bloque R-46. Se
desarrolla en corteza laterítica residual, donde las subpresiones en la misma son altas (4 m). El
escarpe se encuentra a 200 m de una falla de dirección noreste-suroeste.
Tipología: presenta componente de rotura en forma de cuña por la intersección de dos familias
de grietas: 222o/89o y 125o/90o.

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Deslizamiento 6.
Afecta un área de 0,0126 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el oeste. Tiene longitud
máxima de 120 m y ancho máximo de 118 m. Se encuentra en la zona este central del bloque
P-49. Se desarrolla en corteza laterítica residual donde las subpresiones son mínimas donde la
roca se encuentra a poca profundidad (&lt; 1,5 m). El movimiento esta a 120 m de una falla de
dirección norte-sur.
Tipología: presenta un gran componente de deslizamiento planar, con presencia de familia de
grietas (228o/40o) en sentido aproximado de la dirección del movimiento. El escarpe, presenta
forma triangular por la intersección de las familias de grietas: 125o/90o y 222o/89o.
Deslizamiento 7.
Presenta un área de 0,0182 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el norte-noreste. Tiene
longitud máxima de 180 m y ancho máximo de 130 m. Se encuentra en la zona este central del
bloque Q-49. Se desarrolla en corteza laterítica residual de poca potencia donde la roca se
encuentra a menos de 1,5 m de profundidad. El escarpe se desarrolló sobre una falla arqueada
con dirección del segmento este-oeste y el movimiento coincide con área de presiones
mínimas de la corteza.
Tipología: rotacional con componente planar, la dirección del movimiento de la masa está
controlado por la familia de grietas 61o/47o.
Deslizamiento 8.
Abarca un área de 0,0128 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el noreste. Tiene
longitud máxima de 170 m y ancho máximo de 100 m. Se encuentra en la zona este central del
bloque Q-50. Se desarrolla en corteza laterítica residual donde las subpresiones son mínimas,
sin embargo el escarpe coincide con una falla de dirección noroeste y a 50 m de la intersección
de esta con otra de dirección norte-noreste. Hay presencia en el perfil de corteza formada a
partir de la descomposición de gabros.
Tipología: deslizamiento planar a través de la superficie de la familia de grietas de yacencia
61o/47o.
Deslizamiento 9.
Abarca un área de 0,0078 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el suroeste. Tiene
longitud máxima de 110 m y ancho máximo de 90 m. Se encuentra hacia la zona este central
del bloque R-51. Se desarrolla sobre corteza laterítica residual de poca potencia donde la roca
se encuentra a menos de 1.5 m de profundidad. Las subpresiones son mínimas en la corteza. El
movimiento coincide con una falla de dirección noreste-este.
Tipología: rotura planar a través de la superficie de la familia de grietas 248o/40o.

58

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Figura 4.1. Plano inventario de deslizamientos del yacimiento Punta Gorda (escala original 1:2 000).

Y. Almaguer Carmenates

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�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Deslizamiento 10.
Presenta un área de 0,020 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el sur-sureste. Tiene
longitud máxima de 200 m y ancho máximo de 140 m. Se encuentra hacia la zona este central
del bloque Q-52. Se desarrolla sobre corteza laterítica residual donde las subpresiones son
mínimas. El escarpe se desarrolla sobre una falla de dirección noroeste-sureste y el extremo
izquierdo sigue el rumbo de una falla de dirección sur-suroeste.
Tipología: rotacional. No se manifiesta ninguna otra componente por la intensa trituración.
Deslizamiento 11.
Abarca un área de 0,0088 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el norte. Tiene longitud
máxima de 150 m y ancho máximo de 70 m. Se encuentra en el bloque N-49. Se desarrolla en
corteza laterítica residual de poca potencia donde la roca se encuentra a menos de 1,5 m de
profundidad. El escarpe se desarrolla en zonas límites entre subpresiones mínimas y
moderadas (2 m) y se encuentra a 110 m de una falla de dirección noroeste-sureste. Hay
presencia de corteza de gabro en la zona afectada por el deslizamiento.
Tipología: rotacional con componente en cuña, controlado por la intersección de dos familias
de grietas: 222o/89o y 125o/90o confiriéndole forma triangular a la corona.
Deslizamiento 12.
Presenta un área de 0,0078 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el noreste. Tiene
longitud máxima de 130 m y ancho máximo de 80 m. Se encuentra en el noroeste del bloque
N-50. Se desarrolla en corteza laterítica residual de poca potencia donde el escarpe aparece en
zonas límites entre subpresiones mínimas y moderadas (2 m) y coincide con una falla de
dirección noroeste. Hay presencia de corteza de gabro.
Tipología: rotura planar debido a la presencia de la familia de grietas con yacencia 61o/47o.
Deslizamiento 13.
Tiene un área de 0,0194 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el norte-noreste. Presenta
longitud máxima de 200 m y ancho máximo de 130 m. Afecta los bloques N-50, N-51, O-50 y
O-51. Una pequeña porción se desarrolla sobre corteza laterítica redepositada y el resto sobre
corteza residual. Su escarpe se desarrolla en zona de subpresiones altas (4 m) en la corteza. Se
encuentra a 90 y 200 metros de distancia de dos fallas de dirección noroeste y noreste
respectivamente.
Tipología: rotura planar a través de la superficie de la familia de grietas 61o/47o. Presenta un
componente de cuña, por el extremo derecho, debido a la presencia de la familia de grietas de
yacencia 125o/90o.
Deslizamiento 14.
Abarca un área de 0,0939 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el este. Presenta
longitud máxima de 550 m y ancho máximo de 250 m. Afecta los bloques N-55 y N-56 y el

60

�Y. Almaguer Carmenates

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borde sur del O-56.
Se desarrolla en corteza laterítica residual. El escarpe coincide con áreas de subpresiones
máximas en la corteza y con una intersección de dos fallas de direcciones noroeste y noreste.
Los materiales desplazados llegan hasta el cause del río Yagrumaje.
Tipología: la tipología inicial es una combinación de movimiento planar-cuña, aunque el
movimiento final el material experimenta un giro a través de un centroide, propio de
movimientos rotacionales. La superficie de rotura es a través de la familia de grietas 61o/47o,
sin embargo, la forma triangular de la corona esta condicionada por la conjunción de dos
familias de grietas verticales con yacencia 222o/89o y 125o/90o.
Deslizamiento 15.
Su área es de 0,0345 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el noreste. Presenta longitud
máxima de 240 m y ancho máximo de 190 m. Afecta el bloque O-56 y el borde sur del P-56.
Se desarrolla en corteza laterítica residual. En casi toda su totalidad se desarrolla en zona de
subpresiones altas (4 m) de la corteza y coincide con una falla de dirección noreste.
Tipología: es una combinación de deslizamiento rotacional-planar, la masa de suelo
desplazada, se desliza a través de la superficie de la familia de grieta 61/47. Esta superficie
varía el buzamiento, y el conjunto experimenta un giro hasta el final de su trayectoria.
Deslizamiento 16.
Tiene un área de 0,2384 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el este-noreste. Presenta
longitud máxima de 920 m y ancho máximo de 290 m. Afecta los bloques P-53, P-54, P-55, P56, O-53, O-54 y el borde sur de los bloques Q-55 y Q-56. Es el mayor deslizamiento
reportado en el yacimiento. Se desarrolla en corteza laterítica residual con intercalaciones de
corteza de gabro. Su escarpe principal coincide con zonas de subpresiones moderadas (2 m) de
la corteza, sin embargo atraviesa áreas de subpresiones máximas (&gt; 6 m), además, se
desarrolla sobre una zona de intersección de fallas con direcciones noreste y noroeste.
Tipología: es una gran deslizamiento rotacional, en el cual se manifiesta un componente planar
en los escalones principales, por la superficie de la familia de grietas 61o/47o.
Deslizamiento 17.
Abarca un área de 0,0103 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el norte. Presenta
longitud máxima de 140 m y ancho máximo de 80 m. Se encuentra en los límites de los
bloques S-52 y S-53. Se desarrolla en corteza laterítica redepositada donde las subpresiones
son mínimas. Se encuentra a 230 metros de una falla de dirección noreste.
Tipología: deslizamiento rotacional.

61

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Deslizamiento 18.
Presenta un área de 0,0198 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el noreste. Presenta
longitud máxima de 180 m y ancho máximo de 150 m. Afecta el bloque Q-54. Se desarrolla en
corteza laterítica redepositada en zonas límites de subpresiones altas (4 m) y muy altas (&gt; 6m).
Se encuentra a 120 m de una falla de dirección noreste.
Tipología: deslizamiento rotacional.
Deslizamiento 19.
Su área es de 0,0249 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el noreste. Presenta longitud
máxima de 200 m y ancho máximo de 160 m. Afecta los bloques Q-54, R-54 y el R-55. Se
desarrolla en corteza laterítica redepositada con subpresiones altas (4 m) y a una distancia de
200 m de una falla de dirección noreste.
Tipología: deslizamiento rotacional.
Deslizamiento 20.
Abarca un área de 0,0820 Km2 y la dirección del movimiento es hacia el norte-noreste.
Presenta longitud máxima de 430 m y ancho máximo de 260 m. Afecta los bloques Q-55, R55 y el R-56. Se desarrolla en corteza laterítica redepositada donde existen subpresiones
máximas (&gt; 6 m). El extremo derecho del cuerpo del deslizamiento sigue el rumbo de una falla
de dirección noreste. En la zona del escarpe hay intercalaciones de corteza de gabro.
Tipología: deslizamiento rotacional.
Se reporta un total de 20 deslizamientos, ocupando un área total de 0,8668 Km2, lo que
representa un 8,84 % del área total de trabajo [figura 4.1 y anexo III (tabla 3.1)].

Clasificación de los deslizamientos.
Los movimientos de laderas y taludes, desarrollados en el área del yacimiento, son fenómenos
asociados al mecanismo de rotura de la corteza laterítica y al tipo de desplazamiento de los
volúmenes de materiales o de sus partes móviles unidas entre sí, que componen el cuerpo de
los movimientos. El conocimiento del mecanismo de las roturas, permiten entender la física
del proceso, revelar los esquemas de calculo mas reales y elegir las medidas ingenieriles que
permitan debilitar los esfuerzos de dislocación y/o aumentar la resistencia de las rocas. Así,
para revelar el mecanismo de los deslizamientos que tienen lugar en el yacimiento Punta
Gorda fue necesario un estudio detallado de la estructura y las propiedades físicas y mecánicas
de las rocas y suelos y la dinámica de los movimientos.

Para realizar la descripción de los movimientos y las definiciones de los distintos mecanismos,
se ha tomado como base los trabajos propuestos por Varnes (1978), Lontadze (1982),
Hutchinson (1988), WP/WLI (1993), y Cruden y Varnes (1996).

62

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Mecanismos y tipologías de fenómenos gravitacionales en laderas y taludes en el yacimiento
Punta Gorda (Almaguer, 2002; Almaguer et al, 2005, 2005a, 2005b):
1. Mecanismos relacionados con caída libre de la roca.
x

Desprendimientos de rocas. En el yacimiento los fenómenos de desprendimientos de
rocas lo podemos dividir en dos tipos: los desprendimientos propiamente dichos y los
derrumbes. Estos mecanismos representan un movimiento de ruptura y caída
sorpresiva desde taludes, desmontes y laderas abruptas, localizados fundamentalmente
en las vertientes de los valles de los ríos Los Lirios y Yagrumaje. En ocasiones en
laderas formadas por rocas serpentinizadas, intensamente agrietadas, tiene lugar los
fenómenos de derrumbes asociados con la alteración del material rocoso.

x

Vuelcos. Estos mecanismos tienen lugar en aquellas laderas o cortes de masas de rocas
serpentinizadas que generan un eje situado por debajo del centro de gravedad. La
fuerza inestabilizadora es la gravedad o también por las accionas hidrodinámicas e
hidrostáticas en las grietas. La parte movida se desplaza haciendo un giro o inclinando
el movimiento de arriba hacia fuera. El apoyo de las aristas inferiores de deshace, y el
mecanismo de desplome es combinado con un movimiento vertical de colapso. Estos
movimientos en el yacimiento se observan en laderas compuestas por rocas
serpentinizadas, en las cuales existen sistemas de grietas paralelas a la ladera o talud a
través de las cuales se infiltran las aguas superficiales rompiendo el equilibrio del
sistema. Además, se ha reportado este tipo de movimiento en las cortezas lateríticas
residuales y redepositadas en las cuales se manifiesta agrietamiento relíctico o
tensional el cuál realiza la misma función que en la roca [anexo III (foto 1)].

2. Deslizamientos a través de una superficie de fallo definida: se manifiestan ladera abajo de
una masa de suelo o roca y tiene lugar a través de una o más superficies de rotura o zonas
relativamente delgadas con intensa deformación de cizalla.
x

Deslizamientos traslacionales. Se le llama deslizamiento traslacional o planar a
aquellos que se producen a través de una única superficie plana u ondulada. En el área
de estudio se manifiestan en la roca serpentinizada cuando existe una familia de
grietas dominante y orientada aproximadamente en el mismo sentido del talud o ladera,
a veces estas discontinuidades se relacionan con fallas de sobrecorrimiento de escamas
tectónicas en la cual se manifiesta un intenso cizallamiento con espesores mayores de
1m. Este tipo de movimiento también se produce en las cortezas lateríticas residuales o
redepositadas, en las cuales la superficie de deslizamiento se encuentra en el contacto
roca/suelo, donde el material presenta menos resistencia y a través del cual se mueven
las aguas subterráneas [figura 4.2]. Las condiciones determinadas por Hoek y Bray

63

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

(1977) para la ocurrencia de este tipo de rotura se ponen de manifiesto en el
yacimiento:
- los rumbos del plano del talud o ladera y del plano de deslizamiento son paralelos o casi
paralelos, formando entre sí un ángulo máximo de 20 grados.
- los límites laterales de la masa deslizante producen una resistencia al deslizamiento
despreciable.

Figura 4.2. Deslizamiento traslacional desarrollado en corteza laterítica. Carretera Moa–
Holguín. (Almaguer, 2002).

Figura 4.3. Deslizamiento rotacional desarrollado en corteza laterítica. Carretera Moa–
Holguín. (Almaguer, 2002).

x

Deslizamientos a través de una superficie circular. Los materiales de suelo
laterítico se desplazan a través de una superficie de rotura curvilínea o cóncava.
Generalmente la masa desplazada se divide en bloques o escalones los cuales
experimenta un giro según un eje situado por encima del centro de gravedad de
esta. El material de la cabecera de los escalones se inclinan contra la ladera,

64

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

generando depresiones paralelas a la corona del talud o ladera y a través de la
cuál se infiltran las aguas superficiales y pueden lograr reactivaciones. Como
generalmente hay presencia de agua en estos tipos de movimientos en cortezas
lateríticas, la parte frontal del cuerpo del deslizamiento evoluciona como una
colada de suelo. En algunos casos este tipo de movimiento se desarrolla en laderas
compuestas por roca serpentinizada, en la cuál el espaciado de las grietas es tan
pequeño que le confiere un comportamiento tipo suelo [figura 4.3].

x

Deslizamientos en cuña. Se llama rotura por cuña a aquella producida a través de
dos discontinuidades dispuestas oblicuamente a la superficie del talud o ladera, con
la línea de intersección de ambas aflorando en la superficie del mismo y buzando
en sentido desfavorable. Este tipo de rotura en el caso del yacimiento, se origina en
el macizo rocoso serpentinizado en los lugares que se da la disposición adecuada,
en orientación y buzamiento de las discontinuidades, sin embargo, por la existencia
de cortezas lateríticas residuales en las cuales se conservan en la mayoría de los
horizontes del perfil de meteorización la estructura de la roca este tipo de
movimiento se desarrolla igualmente en la corteza [figura 4.4].

Figura 4.4. Deslizamiento en cuña desarrollado en corteza laterítca residual. Yacimiento Punta
Gorda. (Cortesía de la subdirección de minas de la empresa Ernesto Guevara).

x

Deslizamientos combinados. En este tipo de movimiento se conjugan normalmente
dos mecanismos; en el caso de las cortezas lateríticas en el área del yacimiento se
pueden combinar movimientos traslacionales y vuelco, rotacionales y traslacional,
rotacional y flujos de tierras. Siempre el primer mecanismo predomina sobre el
segundo.

2. Movimientos de masas de manera desorganizada (movimientos de flujos). Se definen
como movimientos continuos desde el punto de vista espacial; las superficies de cizallas

65

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

tienen corta duración y generalmente no se conservan. La masa movida no conserva su
forma en el movimiento descendente, tomando formas lobuladas cuando se desarrollan en
materiales finos y cohesivos y dispersándose cuando se manifiestan en materiales de
granulometrías más gruesas.
x

Coladas de tierra. De definen como deformación plástica, lenta y no
necesariamente húmeda, de tierra o rocas blandas en laderas de inclinación
moderada. En las cortezas lateríticas se forman depósitos elongados, en forma de
lengua en la parte frontal (pie), generando un relieve positivo sobre la superficie
del terreno [anexo III (foto 2 y 3)].

x

Corrientes de derrubios. Se definen como movimientos rápidos de material
detrítico con predominio de fracciones gruesas (arenas, gravas, bloques). En el área
del yacimiento se reportan en vaguadas u hondonadas del terreno en las laderas de
los cauces de los ríos Los Lirios y Yagrumaje. Por la falta de cohesión, típico de la
masa removida, los depósitos se dispersan en los pies de los taludes y laderas
[anexo III (foto 4)].

Descripción de los factores que intervienen en el surgimiento de inestabilidades.
Para el análisis de la susceptibilidad del terreno frente al desarrollo de deslizamientos se
utilizaron como factores condicionantes la litología, las condiciones tectónicas, las
condiciones hidrogeológicas, el uso de suelo, la geomorfología y las condiciones geotécnicas
de los suelos.

Relación de las características litológicas con el desarrollo de deslizamientos.
Para el análisis litológico, el área de estudio se dividió en cuatro grupos lito-estructurales
principales, los cuales por orden de predominio son: roca con apariencia de suelo con
estructura de la roca original (lateritas residuales: 48,7 %), roca debilitada tectónicamente
(rocas ultrabásicas serpentinizadas: 26,8 %), roca con apariencia de suelo con estructura
sedimentaria (lateritas redepositadas: 15,6 %) y materiales granulares (sedimentos aluviales:
8,8 %) [anexo III (figura 3.1)].

Del análisis realizado de cada una de las litologías, y la comparación del plano
correspondiente con el inventario de deslizamientos [anexo III (figura 3.2) y tabla 4.1], las mas
afectadas son las lateritas residuales (0,456 Km2) lo que representa un 52,7 % del área total
ocupada por deslizamientos, en segundo lugar las rocas serpentinizadas (0,21 Km2) y las
lateritas redepositadas (0,18 Km2) lo que representa un 24,7 y 21,7 % respectivamente.

66

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Influencia de las condiciones estructurales del macizo sobre el desarrollo de deslizamientos.
Influencia del agrietamiento del macizo rocoso serpentinizado.
Como se ha descrito anteriormente, el agrietamiento juega un papel decisivo en el desarrollo
de los movimientos en el yacimiento Punta Gorda, influyendo sobre todo, en los mecanismos
y tipologías de las roturas. A continuación se muestran dos ejemplos de tipologías de
movimientos condicionados por la posición relativa de las familias de grietas y la dirección de
los taludes o laderas. Como base, se toma el plano de direcciones de agrietamiento
confeccionado con las mediciones de elementos de yacencia tomadas en los bloques de
explotación con afloramientos del substrato rocoso [anexo III (figura 3.3)].

Tabla 4.1. Caracterización de los grupos lito-estructurales en relación al desarrollo de
deslizamientos.

Grupo
lito-estructural

Litologías

Serpentinitas

Roca debilitada
tectónicamente

de cause
Serpentinitas
lixiviadas

Roca con
apariencia de
suelo con
estructura
relíctica de la
roca original
Roca con
apariencia de
suelo con
estructura
sedimentaria
Materiales
granulares

Lateritas
residuales

Lateritas
redepositadas
Sedimentos
aluviales

Área

% de área

(Km2)

total

Área ocupada
por cuerpos
de gabro

% del área
total ocupada
por cuerpos
de gabro

% del área
Área ocupada

total

por

ocupada por

deslizamientos deslizamien
tos

1,8031

20,6068

0,0079

5,4861

0

0

0,5319

6,0861

0,0314

21,8055

0,2147

24,77

4,2700

48,7270

0,0635

44,0972

0,4568

52,70

1,3720

15,6560

0

0

0,1888

21,78

0,7700

8,7860

0

0

0,0065

0,75

Caso 1. Deslizamiento número 1. Tipología: deslizamiento planar.
Situación estructural: presencia de dos familias de grietas con yacencia 248o/40o y 225o/2o
[figura 4.5]. La familia 1, sirve de superficie de debilidad, para la formación de la grieta de
tracción en la corona del movimiento. La familia 2 actúa como plano de deslizamiento,
teniendo en cuenta su dirección y que las aguas subterráneas pueden moverse a través de ella,
en la misma dirección de la ladera (hacia el oeste) [figura 4.6].

67

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

EQUALA NGLE
CASO 1

LOWER HEMISPHERE

N

MAJOR PLANES
ORIENTATIONS
# DIP/DIR.

T alu
d

1
5
7

Talud

02/ 236
40/ 248
20/ 270

5

7

1

7

W

E

5

1

Direc ción del movimiento
a través de la superficie
de las dos familias de gri etas

S

7
7

D ESLIZAMIEN TO 1

Poles Pl otted
Dat a Entries

Figura 4.5. Diagrama de planos principales de grietas y ladera. Análisis tipológico de
movimientos en el caso de estudio 1.

Superficie de la
familia 1 (248/40)
Superficie de la
familia 2 (225/2)
Grieta de tracción

Dirección del movimiento

Figura 4.6. Representación gráfica del movimiento planar. Posición relativa de las familias de
grietas y la ladera.

Caso 2. Deslizamiento 4. Tipología: rotura en forma de cuña.
Situación estructural: presencia de dos familias de grietas con yacencia 248o/40o y 222o/89o
[figura 4.7]. La intersección de las superficies de las dos familias, y la posición relativa de
estas con el plano del talud o laderas, forman una cuña con dirección de movimiento es hacia
el oeste [figura 4.8].

68

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

E Q UA L A NG L E
C AS O 2

L OW E R H E M IS P HE RE

Di re cci ó n de l
mo v imi ento d e la cuñ a

N

T a lu d

T al

ud

2

M AJO R P L ANE S
OR IE N T AT IO NS
3

# DIP / DI R.
1
2
3

40 / 24 8
89 / 22 2
25 / 31 4

1

W

E

2
3
1

S

D E S L IZ AM IE N T O 4

7

Po les Plo tted

7

Data E n t rie s

Figura 4.7. Diagrama de planos principales de grietas y ladera. Análisis tipológico de
movimientos en el caso de estudio 2.

L ín ea de i nt ersec ci ón d e
l as dos sup erfic ies de g riet as
Cuñ a fo rmada po r la pos ici ó n re la ti va
de l a l adera o el ta lu d y la s d os fami li as
de g riet as

Ta lu d o la de ra

Di rec ci ón del m ovi mi ent o

Figura 4.8. Representación gráfica de la rotura por cuña. Posición relativa de las familias de
grietas y la ladera.

Influencia de las fallas sobre los deslizamientos.
Este tipo de estructura se analizó a dos niveles, mesoestructural (afloramientos) y
macroestrutural. A nivel de afloramiento, se midieron un total de 34 elementos de yacencia de
las superficies de cada estructura en 7 bloques de explotación. Los resultados se muestran en
el anexo III [figura 3.4], y confirman el resultado obtenido a nivel macroestructural. Existen
direcciones predominantes: en cuatro bloques hay predominio de la dirección norte-sur (O-48,
O-49, L-48 y M-48), la dirección noroeste aparece en los bloques O-47, N-47, M-47, M-48 y
L-48. La dirección noreste solo se reporta en los bloques L-48 y M-48 y la este-oeste en el
bloque O-49.

69

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Tabla 4.2. Caracterización de las clases de distancia a fallas en relación al desarrollo de
deslizamientos.
Clases de
distancia a las

2

Área (Km )

fallas

% del área

Área ocupada por

total

deslizamientos

% del área total
ocupada por
deslizamientos

200

7,1103

81,4159

0,6983

80,56

400

1,6230

18,5840

0,1585

18,29

Para analizar la influencia de la tectónica sobre la susceptibilidad del terreno mediante el SIG,
se aplicó un buffer a partir de las estructuras principales del plano tectónico, a dos intervalos
de 200 m de distancia (200 y 400 m) [anexo III (figura 3.5)], para comparar la cantidad de
deslizamientos presente en cada intervalo [anexo III (figura 3.6)]. En la tabla 4.2, se presenta
el resumen de los resultados del análisis. El intervalo de 200 m, ocupa un área de 7,1103 Km2,
lo que representa el 81,4159 % del área total. Existen 0,6983 Km2 ocupados por
deslizamientos, 80,56 % del área total ocupada por movimientos de masas. Esto significa que
este primer intervalo es una distancia crítica para el desarrollo de deslizamientos, debido a la
intensa trituración y debilitamiento del macizo rocoso, acumulación de humedad, mayor
intensidad del proceso de meteorización y por constituir zonas de mayor permeabilidad, a
través de las cuales, se infiltran las aguas superficiales y subterráneas. A medida que aumenta
la distancia, como se aprecia en el intervalo de 400 m, disminuye la influencia de la tectónica
sobre los movimientos. Se reporta 0,1585 Km2 ocupados por deslizamientos, lo que representa
el 18,29 % del área total de deslizamientos.

Estudio de los diques de gabros presentes en la corteza laterítica.
Este tipo de estructura, muy típica en el yacimiento Punta Gorda, aparece intercalada en la
corteza laterítica y constituye, por sus propiedades físico-mecánicas e hidrogeológicas, un
factor condicionante de las inestabilidades de taludes y laderas. Esta influencia negativa se
incrementa cuando la yacencia de los planos de estos diques, coincide o se aproxima a la
dirección de las laderas, convirtiéndose de este modo, en superficies de resbalamiento a través
de las cuales se desplazan los materiales. En el anexo III [figura 3.7], se muestra el resultado
de las mediciones ejecutadas en los bloques de explotación. Existen varios diques buzando
hacia el noroeste en los bloques L-46, N-50, O-47, O-49, P-47, Q-50 y R-49. Con
buzamientos hacia el este se encuentran en los bloques M-48, N-47 y O-49 y buzamientos
hacia el sur-suroeste aparecen en los bloques N-49, P-47, S-49, S-51, S-52 y T-50. En los
bloques N-47, N-49, N-50 y Q-50 aparecen buzamientos hacia el sureste.

70

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Otra forma de análisis de estos cuerpos, se realizó mediante la caracterización de los cuerpos
de gabros presentes en el substrato rocoso [anexo III (figura 3.8)]. Se observan
concentraciones de estos cuerpos hacia el este, sur y centro-oeste. El área total ocupada por
gabro es de 0,1440 Km2, 1,64 % del área total de trabajo.

Relación de las condiciones hidrogeológicas con el desarrollo de deslizamientos.
Influencia del nivel freático sobre el desarrollo de deslizamientos.
En análisis se realiza a partir del plano de hidroisohipsas [anexo III (figura 3.9)], clasificado en
6 clases: 0m, 5m, 10m, 15m, 20, y 25m. Los niveles más bajos se distribuyen hacia el norte,
sur, este y oeste del área. Los niveles de 5m están distribuidos en región central de área, con
cierta alineación noreste-suroeste. Los niveles de 10m aparecen hacia el este y oeste. Los
restantes niveles por encima de 15m solamente aparecen hacia el este y sureste del yacimiento.
Comparando el plano del nivel freático con el inventario de deslizamientos [tabla 4.3] da como
resultado que en los niveles mínimos (0m) y máximos (25m) no se reportan movimientos. En
los 5m y 20m se desarrollan el 9,4% y 9,3% respectivamente, en los 15m el 23,3% y en el
nivel 10m se reporta el mayor porcentaje de área ocupada por deslizamientos, 57,9%.

Tabla 4.3. Caracterización del plano de hidroisohipsas en relación al desarrollo de
deslizamientos.
Nivel freático
(m)

Área
(Km2)

% del área total

Área ocupada por
deslizamientos

0
5
10
15
20
25

1,2083
3,2083
2,8783
1,1283
0,2883
0,0383

13,80
36,66
32,89
12,89
3,29
0,44

0
0,0819
0,5019
0,2019
0,0809
0

% del área total
ocupada por
deslizamientos
0
9,45
57,90
23,29
9,33
0

Análisis del gradiente crítico y del proceso de sifonamiento. Influencia sobre las
inestabilidades.
El estudio del gradiente crítico se realizó para cada horizonte ingeniero-geológico utilizando
finalmente el valor medio para compararlo con el gradiente hidráulico obtenido mediante el
plano de hidroisohipsas. El valor del gradiente crítico para el horizonte serpentinitas lixiviadas
es de 0,4071, para el horizonte de ocres estructurales de 0,7640 y para

los ocres

inestructurales con perdigones de 1,0290. El valor de cálculo es de 0,7546, o sea la media de
los anteriores. De esta forma se ha obtenido un plano donde se señala las áreas de posible

71

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

desarrollo de procesos de sifonamiento en la corteza clasificados en dos grados o clases de alta
y media susceptibilidad [anexo III (figura 3.10)].

De acuerdo al plano correspondiente [anexo III (figura 3.11)] se observa que el área de
susceptibilidad alta, frente a sifonamiento, se ubica al este y en menor medida al sur del
yacimiento, en la cual se han desarrollado los mayores movimientos. Las zonas de media
susceptibilidad se distribuyan al este, sur y noroeste, estos dos últimos con menor desarrollo.

Influencia de las presiones de la corteza laterítica sobre los deslizamientos.
Para el análisis de la influencia de las condiciones hidrogeológicas sobre el desarrollo de los
deslizamientos se confeccionó un plano de subpresiones de la corteza laterítica [anexo III
(figura 3.12)], a partir de los datos de la profundidad de alumbramiento del agua subterránea y
del nivel de estabilización de las mismas, medidos en 43 calas perforadas en la zona de
estudio. Las presiones nulas, se distribuyen en la parte central del yacimiento, relacionadas
con las zonas minadas. Los valores de presiones de 2 metros, hacia el oeste, norte central y en
una banda alargada de dirección noreste-suroeste, en la región sur y sureste del área. Estas
presiones, en las zonas límites entre valores altos y mínimos, influyen sobre las
inestabilidades, erosionando los pies de los taludes y laderas, al moverse las aguas
subterráneas, hacia las zonas de menor presión.

Tabla 4.4. Caracterización del plano de subpresiones de la corteza laterítica en relación al
desarrollo de deslizamientos.
Clases de
Subpresiones Descripción
(m)

Área

% del área

(Km2)

total

Área ocupada

% del área total

por

ocupada por

deslizamientos

deslizamientos

0

Nula

5,4516

62,304

0,2538

29,280

2

Baja

2,2136

25,298

0,2265

26,130

4

Alta

0,8704

9,947

0,2337

26,961

Muy alta

0,2144

2,450

0,1528

17,628

t6

44,589

En la tabla 4.4 se muestran los resultados del análisis conjunto entre el plano de subpresiones y
el inventario de deslizamientos [anexo III, (figura 3.13)]. La clase de presiones nulas (0 m),
que ocupa el 62,304 % del área total de trabajo, presenta un total de 0,2538 Km2 ocupados por
deslizamientos, lo que representa el 29,28 % del área total de deslizamientos, el mayor
porcentaje entre todas las clases, sin embargo, los deslizamientos desarrollados son los de
menor tamaño. La clase de 2 m de presión, representa el 25,298 % del área total, y en ella se
desarrollan el 26,130 % del área total ocupada por deslizamientos. Estos deslizamientos, de
mediano tamaño, se ubican fundamentalmente hacia la zona oeste del yacimiento. En las

72

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

clases 4 m y t 6 m, que representan tan solo el 12,39% del área total, se desarrollan el
44,589% del área total ocupada por deslizamientos, además de poseer los mayores
movimientos desarrollados, que se encuentran hacia el este del yacimiento.

Análisis del factor geomorfológico.
El elemento geomorfológico utilizado en el análisis de susceptibilidad es la pendiente del
terreno actual del yacimiento Punta Gorda. Las clases utilizadas en el análisis, se tomaron en
base a las pendientes medidas en los trabajos de reconocimiento en el área de trabajo. El
plano, muestra los rangos de pendientes umbrales de deslizamiento con cuatro intervalos: 0o9o, 10o-19o, 20o-39o y &gt;40o [anexo III (figura 3.14)].

Como se muestra en el anexo III [figura 3.15] y la tabla 4.5, la clase en la cuál se desarrollan
más movimientos es entre 10o y 190, un total de 8, lo que representa el 40% del total. Le
continúa la clase entre 0o y 9o, con un 35% del total. En las dos clases, se desarrollan el 75%
de todos los deslizamientos inventariados, dentro de los cuales, se encuentran los de mayor
extensión ocurridos en las áreas no afectadas por la actividad minera. Esto contradice lo que
se pensaba hasta el momento, sobre la influencia de las grandes pendientes sobre el desarrollo
de deslizamientos. No obstante, un 20% de los deslizamientos, se desarrollan en áreas de
pendientes mayores de 40o, formadas por la modificación del terreno por la actividad minera,
pero son los movimientos de menor extensión areal.

Tabla 4.5 Caracterización del plano de pendiente umbral en relación al desarrollo de
deslizamientos.
Clases de
pendientes Descripción
umbrales
0o – 9o

Área
2

(Km )

Baja

3,72

10o – 19o

Media

3,83

20o – 39o

Alta

1,12

Muy alta

0,08

t 40

o

No.
Deslizamiento

4, 5, 6, 9, 15,

% de la cantidad Longitud total
total de

ocupada por escarpes

deslizamientos

(m)

% de la
longitud
total de
escarpes

35

770

28.20

40

1450

53.11

10

5

130

4,76

7, 8, 11, 12

20

380

13,91

17, 18
1, 2, 3, 13, 14,
16, 19, 20

73

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Análisis de las condiciones ingeniero-geológicas de la corteza laterítica.
Comportamiento de las propiedades físico-mecánicas en la corteza laterítica.
Para el análisis de la corteza laterítica desde el punto de vista geotécnico, fue necesario
establecer el estado físico de los diferentes horizontes ingeniero-geológicos, así como su
comportamiento mecánico. Del análisis de estas propiedades, se realizó un estudio de su
comportamiento en los diferentes niveles de la corteza laterítica, y la determinación de cuatro
horizontes ingeniero-geológicos (De Miguel et al, 1998; Almaguer et al, 2001; Blanco et al,
2004), los cuales se describen a continuación de abajo hacia arriba:
Horizonte 1. Roca serpentinizada: La litología predominante es la peridotita más o menos
serpentinizada (RMA) (Capítulo II). Además de esta litología, en el substrato rocoso se
presentan bloques de gabros distribuidos en casi todo el yacimiento. Las propiedades físicomecánicas de las peridotitas serpentinizadas son: densidad 2,77 g/cm3, humedad 0,55%,
porosidad 2,8% y resistencia a la compresión de 289,4 Kg/cm2.

Horizonte 2. Arena limo-gravosa con arcilla (SM): Corresponde al horizonte de Serpentinita
Lixiviada (RML), eluvio de las serpentinitas o rocas de la base. Constituyen una arena limogravosa con arcilla, en partes es un limo arcilloso con arena. Es talcosa al tacto, con
fragmentos angulosos de la roca original de diámetros variables. El color es verdoso y la
plasticidad es alta. Se clasifica según el SUCS como SM (arena limosa). Los

valores

promedios de su granulometría son: Grava 36 %, Arena 37 %, Limo 18 %, Arcilla 9 %,
Coloide 6 %. El peso específico relativo de los sólidos es de 27,4. La plasticidad es alta, con
Límite Líquido 63 %, Límite Plástico 37 % e Índice de Plasticidad 26 %.
Las condiciones naturales por encima de la zona saturada se presentan con humedad 78.4 %,
peso específico húmedo y seco 13,8 kN/m3 y 7,7 kN/m3 respectivamente, condicionando la
saturación al 83%. Las condiciones naturales en la zona saturada presenta humedad 85,3 % y
pesos específico húmedo y seco son 15,5 kN/m3 y 8,4 kN/m3 respectivamente.

Horizonte 3. Limo arcilloso de alta plasticidad (MH): este horizonte ingeniero geológico está
constituida por tres subcapas (3c, 3b y 3a), que se corresponden con las capas geólogogenéticas: ocre inestructural sin perdigones (OI),

ocre estructural final (OEF) y ocre

estructural inicial (OEI) respectivamente. Las semejanzas en sus propiedades, permiten
agruparlas en una sola capa ingeniero geológica. Está constituido por un limo arcilloso con
poca arena, de alta plasticidad, de color carmelita amarillento a verde amarillento con
algunas manchas de color negro, verdosas y otras de color rojo, en partes predomina el
aspecto abigarrado, y pueden encontrarse fragmentos de serpentinita lixiviada o presentarse la
estructura de la roca original. Se clasifica según el SUCS como un MH (limo arcilloso de

74

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

alta plasticidad).

Los valores promedios de su granulometría son: Grava 1 %, Arena 10 %, Limo 54 %,
Arcilla 34 %, Coloide 21%. El peso específico

relativo de los sólidos es de 36,1. La

plasticidad es alta, con Límite Líquido 75 %, Límite Plástico 47 % e Índice de Plasticidad
28%. Las condiciones naturales por encima de la zona saturada se presenta con humedad 55,5
%, peso específicos húmedo y seco son 17,3 kN/m3 y 11,4 kN/m3, respectivamente, los que
condicionan que estén saturadas con un 88 %. En la zona saturada se presenta con humedad 69
%, pesos específicos húmedo y seco son 17,2 kN/m3 y 10,3 kN/m3, respectivamente. Según el
cortante en esquema rápido natural, la cohesión es de 0,034 MPa y el ángulo de fricción
interna de 16,5ºo. Por el esquema rápido saturado, la cohesión es de 0,021 MPa y el ángulo de
fricción interna de 15oº. Por el cortante en esquema lento saturado la cohesión es de 0,032 MPa
y el ángulo de fricción interna de 16,4o. Según el cortante, en esquema rápido natural, la
cohesión es de 0,037 MPa y el ángulo de fricción interna de 14,3o.

Horizonte 4. Arena gravo-limosa (SM): Corresponde a los ocres inestructurales con
perdigones (OICP), formada por una arena limo-gravosa con arcilla. El color es rojo ladrillo
oscuro, en partes aparecen manchas amarillas y negras. La fracción areno gravosa, esta
constituida fundamentalmente por perdigones de hierro que disminuyen su diámetro y
cantidad con la profundidad. La presencia de éstos últimos son los que establecen una
diferencia notable, apreciable a simple vista, con el resto de los estratos lateríticos presentes.
Se clasifica, según el SUCS, como un SM (arena limosa de baja plasticidad).
Los valores promedios de su granulometría son: Grava 31 %, Arena 46 %, Limo 17 %,
Arcilla 5 %, Coloide 3 %. El peso específico relativo de los sólidos es de 36,4. De acuerdo a
los Límites de Attemberg, la plasticidad se cataloga desde no plástica hasta muy plástica, pero
como promedio es de baja plasticidad, con Límite Líquido 42 %, Límite Plástico 30 % e
Índice de Plasticidad 12 %.

Las condiciones naturales por encima de la zona saturada se presentan con humedad 31,8 %,
peso específico húmedo y seco de 20,4 kN/m3 y 15,6 kN/m3 respectivamente. Son los pesos
específicos más altos de todos los estratos lateríticos presentes y condicionan que estén
saturadas con un 82 %. En la zona saturada, se presenta con humedad 48 %, peso específico
húmedo y seco 19,9 kN/m3 y 13,6 kN/m3 respectivamente. En correspondencia con sus pesos
específicos y composición granulométrica, entre los suelos presentes, este horizonte posee los
valores de resistencia más altos, según el cortante en esquema rápido saturado la cohesión es
de 0,031 MPa y el ángulo de fricción interna de 18,3o.

75

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

En la figura 4.9, se muestra el comportamiento de las propiedades físico-mecánicas para cada
horizonte ingeniero-geológico, asociado a cada horizonte geólogo-genético [tabla 4.6]. La
humedad tiende a disminuir con el grado de alteración de la roca, de valores por encima del
80% en el horizonte 2 hasta alrededor del 50% en la parte superior del corte, esto es debido al
gran porciento de minerales arcillosos presentes en la parte inferior del corte, que le confieren
a la corteza gran capacidad de almacenaje de agua, y poca permeabilidad, trasmitiéndola muy
lentamente, manteniéndose con altas humedades, incluso durante épocas de seca, y que las
aguas subterráneas se mueven en el contacto roca-suelo. El peso específico, tiene un
comportamiento opuesto a la propiedad anterior, a medida que aumenta el grado de
descomposición, aumenta de valores 10 KN/m3 hasta mayores de 20 KN/m3, dado por la
concentración de óxidos e hidróxidos de hierro.

Tabla 4.6. Horizontes ingeniero-geológicos presentes en el yacimiento Punta Gorda (Guardado
y Almaguer, 2001; Blanco et al, 2002; Almaguer et al, 2005a)
Horizontes
ingeniero
geológicos

Horizontes
geólogo-genéticos
Ocre inestructural con
perdigones
(OICP)

4

3c

Ocre inestructural sin
perdigones (OI)

3
3b

Ocre estructural final (OEF)

3a

Ocre estructural inicial (OEI)

Tipo de suelo (SUCS)

Observaciones

SM – Arena gravo-limosa con fracción
gruesa constituida por perdigones de óxido
de hierro. Plasticidad baja.
Color – Rojo ladrillo oscuro.

MH- Limo arcilloso de alta Plasticidad.
Color- varía desde carmelita amarillento
hasta verde amarillento, en partes
abigarrado.

2

Serpentinita lixiviada
(RML)

SM – Arena limo-gravosa con arcilla, con
fracción gruesa constituida por fragmentos
de serpentinitas. La fracción fina presenta
alta plasticidad.
Color- verdoso.

1

Roca ultrabásica
Serpentinizada (RMA)

Roca.

A medida que se
desciende en el
corte aumenta la
humedad,
disminuyen los
pesos específicos
naturales y
disminuyen las
características
resistentes.

El índice de plasticidad desde los horizontes 2 al 3 se mantiene prácticamente constante con
valores aproximadamente entre 27 y 30, solo existe un notable cambio en horizonte 4, suelo
residual, donde hay una disminución hasta 12 debido a la disminución del contenido de
material arcilloso y aumento de los materiales arenosos. La cohesión y la fricción interna
tienden a disminuir en los horizontes inferiores, con un notable aumento en el horizonte 4.
Una característica, determinada a partir de los límites de Attemberg, es la consistencia

76

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

relativa, la cuál permite evaluar las condiciones de soporte de los materiales que
componen cada horizonte ingeniero-geológico (Penson, 1994). De los resultados se tiene en el
horizonte 4, los materiales presentan baja consistencia en estado saturado (Cr = -0,5) donde el
porciento de humedad (W = 48%) sobrepasa el límite líquido (LL = 42); en estado no saturado
la consistencia adquiere valores mayores (Cr = 0,85). En los horizontes 2 y 3 la consistencia
presenta valores positivos pero siempre menores que 1, teniendo para estado saturado valores
de 0,21 y no saturado de 0,7. En el horizonte 2 vuelve a disminuir la consistencia tanto en
estado saturado (CR = -0,85) como no saturado (Cr = -0,59), manteniéndose los porcientos de
humedad por encima del límite líquido de los materiales, siendo esto un elemento a considerar
durante la construcción de taludes para laboreos mineros.

PROPIEDADES FÍSICO-MECÁNICAS
25

HORIZONTES INGENIERO-GEOLOGICOS

4

3c

3 3b

50

75

10

15

20

20

25

30

10

20

30

0.015 0.020 0.030

15

20

OICP

OIP

OI
OII

OEF

OEI
3a

2

SL
RML

RMA
RS

1

Humedad
saturada
(%)

Peso específico
húmedo
(KN/m3)

Indice
de poros

Indice de
plasticidad

Cohesión
(MPa)

A. fricción
interna
(º)

Figura 4.9. Características ingeniero-geológicas del perfil de meteorización en el yacimiento
Punta Gorda (Almaguer, 2003; Almaguer et al 2003; Almaguer et al, 2005a).

Análisis de la colapsabilidad de los horizontes ingeniero geológicos.
Un elemento mas que permite conocer los mecanismos de roturas en los taludes y laderas
presentes en el yacimiento, es mediante la colapsabilidad de los diferentes horizontes

77

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

ingeniero-geológicos de la corteza laterítica [tabla 4.7]. De acuerdo a los resultados, el
horizonte superior (4) y el inferior (2), clasificados como arenas gravo-limosas y arenas limogravosas respectivamente, colapsan en condiciones naturales. Solo el horizonte intermedio (3),
clasificado como limo arcilloso de alta plasticidad es estable.

Tabla 4.7. Resultados del análisis de colapsabilidad de los horizontes ingeniero-geológicos
(Almaguer, 1998, 2001).
Métodos de análisis de colapsabilidad
Horizontes
ingenierogeológicos

Método
Método de
Denisov

Colapsabilidad

del Código
Soviético de

Colapsabilidad

Método de
Gibbs

Colapsabilidad

Construcción
4

3

2

KD=
0,51-0,69
KD=
4,32-5,44
KD=
0-54-0,65

Si

KS= -0,08-0,34
S= 32,3-47,5

Si

KS=
No

-3,10-(-1,22)

No

S= 569
Si

KS= 1,02-1,33
S= 37,5-48,2

1

No

KG=
1,23-1,93
KG=
0,05-0,63
KG=
1,09-1,15

Si

No

Si

No calculado

Lo anterior significa, que en la corteza laterítica, los movimientos de masas que ocurren
naturalmente pueden manifestarse mediante la rotura del horizonte superior, litogenéticamente relacionado con los OIP y el inferior relacionado con la SL. De esta forma
queda totalmente inestable el talud o ladera, y solo faltaría la acción de un factor disparador
como el aumento de las presiones intersticiales, un movimiento sísmico, la ubicación de una
sobrecarga, o simplemente la acción del factor tiempo, para la generación del movimiento.
Para fundamentar una poco más el análisis anterior, se estudió el comportamiento de los
estados de consistencia y la humedad de los horizontes lateríticos, porque ninguna otra
propiedad, por más compleja que sea, puede decir tanto de los suelos muy finos como estos
límites (Pearson, 1994). Estos definen su resistencia al esfuerzo cortante, o sea, la oposición
que ofrece la masa de suelo a que se le deforme.

En la figura 4.10, se muestra la relación entre el límite líquido, índice de plasticidad y la
humedad. La humedad aumenta a medida que descendemos en el corte, existiendo una
diferencia de 35% de humedad entre el horizonte 4 y 2. La plasticidad se comporta de manera
similar, o sea, los horizontes inferiores son capaces de resistir mayores esfuerzos, debido a su
mayor plasticidad.

78

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Analizando el límite líquido y teniendo en cuenta que este se define como el por ciento
(%) de humedad a partir del cual un suelo se comporta como un fluido, resulta que en los
horizontes 4 y 2, la humedad natural de estos sobrepasan el límite. El caso más crítico es el
horizonte 2, donde la humedad sobrepasa en un 22% el límite líquido. Esto indica que, en los
taludes y laderas dentro del yacimiento, la base de estos, correspondiente al horizonte de
serpentinita lixiviada, y la parte superior de ocres inestructurales con perdigones, son
inestables, coincidiendo con los resultados de colapsabilidad.

HORIZONTES INGENIERO-GEOLÓGICOS

0

25

50

75

100 %

4

3

2

H: Humedad
LL: Límite líquido
IP: Indice de plasticidad

Figura 4.10. Relación de la humedad, límite líquido y la plasticidad en los horizontes
ingeniero-geológicos.

Valoración del factor de seguridad por métodos de equilibrio límite.
De la aplicación de los métodos descritos en el

capítulo II, resultaron 30 corridas o

modelaciones para el cálculo del factor de seguridad [Anexo III (tabla 3.2)]. Se utilizaron
como variables de cálculo, la potencia de ocres estructurales, la potencia de la serpentinita
lixiviada, el nivel de agua y la altura del talud, la carga a que se somete el talud al colocar la
excavadora, así como la distancia de posicionamiento de la misma con respecto al borde del
talud. El ángulo del talud utilizado fue de 45o (Almaguer, 1998, 2003; Almaguer et al, 2003).

Para una mejor comprensión del peso de las variables analizadas sobre el factor de seguridad
obtenido, se realizó un análisis estadístico multivariado. La matriz de correlación [tabla 3.9]
muestra correlaciones negativas relevantes, entre el factor de seguridad y la potencia de
serpentinitas lixiviadas y la altura del talud. Esto significa que a medida que aumenta estas
potencias en la corteza laterítica, la estabilidad de los taludes disminuye. Otro resultado
relevante es la correlación positiva entre el factor de seguridad y la distancia de la excavadora
con respecto al borde de los taludes. Es evidente que, la excavadora con más de 320 ton,

79

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

ubicada a poca distancia, genera un desequilibrio de las fuerzas dentro de la corteza,
aumentando las fuerzas motoras y la inestabilidad de los taludes.
Aplicando el método de análisis de componentes principales, da como resultado dos grupos
que explican en conjunto, el comportamiento de las variables en un 82 %. La primera
componente explica el 53,5 %, incluyendo la potencia de las menas lateríticas, la potencia de
la serpentinita lixiviada, el nivel de agua y la altura del talud. La segunda componente explica
en 28,5 %, incluyendo la posición de la carga, representada por la excavadora, con respecto al
borde del talud.

Tabla 4.8. Análisis de correlación entre las variables utilizadas en el cálculo del factor de
seguridad.

Análisis de correlación

Potencia de
ocres (m)

Potencia de ocres (m)
1
Potencia de
serpentinitas lixiviadas 0,19115456
(m)
Nivel de agua
en el talud
0,37311747

Potencia de
serpentinitas
lixiviadas
(m)

Nivel de
agua
en el talud
(m)

Altura del
talud (m)

Distancia
de la
excavadora
al borde del
talud (m)

Factor de
seguridad

1

0,41910238

1

0,5519013

0,86722706

0,45856496

1

0,07671008

-0,06762199

-0,02114546

-0,07901558

1

-0,21479256

-0,72302116

-0,44082689

-0,75175159

0,62951096

(m)
Altura del
talud (m)
Distancia
de la excavadora
al borde del talud (m)
Factor de seguridad

1

Análisis del factor de seguridad por el método de rotura planar.
Suelos SM (OICP). De los resultados obtenidos en el calculo del factor de seguridad [tabla
4.9], se tiene que para los suelos SM, relacionados con los horizontes de OICP o las lateritas
redepositadas, el FS óptimo es para profundidades de superficie de rotura  15 metros, con
pendientes de 10o. Si la pendiente aumenta a 20o, el factor de seguridad óptimo (1,85) es para
profundidades menores de 5 metros. El análisis mediante líneas de tendencia, presenta que el
FS, disminuye de manera exponencial, a medida que la pendiente y la profundidad de rotura
aumentan [figuras 4.11 y 4.12].

80

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Tabla 4.9. Factor de seguridad determinado para suelos SM (OICP y lateritas redepositadas).
Tipo de suelo SM
(OICP, LR)
Profundidad
de
superficie
de rotura

10
4,3670
2,1835
1,4557
1,0918
0,8734

5
10
15
20
25

Pendiente de la ladera o talud
20
30
1,8464
1,1582
0,9232
0,5791
0,6155
0,3861
0,4616
0,2896
0,3693
0,2316

40
0,8000
0,4000
0,2667
0,2000
0,1600

FS: estable; FS: medianamente estable; FS: inestable

Tipo de suelo: SM
y = 2,5353e

-0,0557x

Factor de
Seguridad

5
4
3
2
1
0
0

10

20

30

40

50

Pendiente del terreno

Figura 4.11. Relación entre el FS y la pendiente del terreno para los suelos SM.

Tipo de suelo: SM
Factor de
Seguridad

y = 2,0457e-0,0786x
5
4
3
2
1
0
0

5

10

15

20

25

30

Profundidad de la superficie de rotura

Figura 4.12. Relación entre el FS y la profundidad de la superficie de rotura para los suelos
SM.

Suelos MH. En los suelos tipo MH, el FS óptimo se mueve en espacio más restringido que en
los SM, para profundidades  10 metros y pendiente de 10o y para profundidad de 5 metros y
pendientes de 20o [tabla 4.10 y figuras 4.13 y 4.14]. Para pendientes de 10o, si se aumenta la
profundidad, el FS se considera medianamente estable, al igual que en pendientes de 30o para
profundidades de 5 metros de la superficie de rotura.

81

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Tabla 4.10. Factor de seguridad determinado para suelos MH.
Tipo de suelo
Pendiente de la ladera o talud
MH
10
20
30
(OI, OEF, OEI)
5
3,3831
1,6266
1,0208
1,6916
0,8133
0,5104
Profundidad de 10
superficie de 15
1,1277
0,5422
0,3403
rotura
20
0,8458
0,4066
0,2552
25
0,6766
0,3253
0,2042
(FS: estable; FS: medianamente estable; FS: inestable).

40
0,7057
0,3528
0,2352
0,1764
0,1411

Tipo de suelo: MH
y = 1,9869e

-0,0526x

Factor de
Seguridad

4
3
2
1
0
0

10

20

30

40

50

Pendiente del terreno

Figura 4.13. Relación entre el FS y la pendiente del terreno para los suelos MH.

Tipo de suelo: MH
y = 1,7342e

-0,0785x

Factor de
Seguridad

4
3
2
1
0
0

5

10

15

20

25

30

Profundidad de superficie de rotura

Figura 4.14. Relación entre el FS y la profundidad de la superficie de rotura para los suelos
MH.

Suelos SM (RML). El análisis realizado para los suelos SM [tabla 4.11 y figuras 4.15 y 4.16],
relacionados con las serpentinitas lixiviadas o alteradas, resulta en FS óptimos mayores de 2.7,
en pendientes de 10o y profundidades de hasta 6 metros. Para pendientes de 20o, el FS estable
es a profundidades menores de 4 metros. Para las pendientes de 30o y 40o, la estabilidad se da
para profundidades de 2 metros.
Rabla 4.11. Factor de seguridad determinado para suelos SM (SL).

82

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Pendiente de la ladera o talud

Tipo de suelo
SM (RML)

10

20

30

8,1310
3,9077
2,4503
Profundidad de 2
superficie de 4
4,0655
1,9539
1,2251
rotura
6
2,7103
1,3026
0,8168
(FS: estable; FS: medianamente estable; FS: inestable).

40
1,6912
0,8456
0,5637

Tipo de suelo: SM (RML)
Factor de
Seguridad

y = 6,8073e-0,0519x
10
8
6
4
2
0
0

10

20

30

40

50

Pendiente del terreno

Figura 4.15. Relación entre el FS y la pendiente del terreno para los suelos SM (RML).

Tipo de Suelo: SM (RML)
Factor de Seguridad

y = 5,5964e-0,2755x

10
8
6
4
2
0
0

1

2

3

4

5

6

7

Profundidad de superficie de rotura

Figura 4.16. Relación entre el FS y la profundidad de la superficie de rotura para los suelos
SM (RML).
Análisis de correlación.
Con el objetivo de obtener la relación existente, entre cada variable utilizada en los cálculos y
el FS [anexo III (tabla 3.3)], se realizó en análisis de correlación [tabla 4.12]. Los resultados
muestran dos elementos importantes a considerar:
x

Correlación negativa relevante entre el FS y la pendiente del terreno. Esto significa que, a
medida que aumenta los valores de pendiente del terreno, disminuyen los valores del FS, y
por tanto los taludes y laderas se hacen más inestables. De acuerdo a la curva de tendencia

83

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

[figura 4.17], la pendiente de 13o, se considera la crítica, a partir de la cuál el FS es por
debajo de 1,5.
x

Correlación negativa entre el FS y la profundidad de la superficie de rotura. Significa un
comportamiento similar al anterior, a medida que aumenta la profundidad, disminuye de
manera exponencial el FS, aumentando la inestabilidad en los taludes y laderas. La
profundidad crítica es mayor de 5 metros, donde el FS disminuye por debajo de 1,5 [figura
4.18].

Factor de Seguridad

Tabla 4.12. Análisis de correlación entre las variables de cálculo del Factor de Seguridad con
el método de rotura planar para talud infinito.
c
Ȗ
ĳ
Pendiente Potencia
FS
c
1
0,76067194
1
Ȗ
0,48280177 0,93572186
1
ĳ
0
1
Pendiente -1,9953E-17 1,9362E-17
1
Potencia 0,58991342 0,50187334 0,35650447 2,5129E-17
-0,48682499 -0,38056656 -0,24887122 -0,51108205 -0,56749994
1
FS

9
8
7
6
5
4
3
2
1
0

y = 6,7098x

0

5

10

15

-0,9593

20

25

30

Profundidad de la superficie de rotura (m)

Factor de Seguridad

Figura 4.17. Relación entre el FS y la profundidad de la superficie de rotura en el yacimiento
Punta Gorda.

9
8
7
6
5
4
3
2
1
0

y = 39,237x

5

10

15

20

25

30

-1,2644

35

40

45

Pendiente del terreno (grados)

Figura 4.18. Relación entre el FS y la pendiente del terreno en el yacimiento Punta Gorda.

84

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Clasificación del perfil de meteorización desde el punto de vista ingeniero-geológico.
Del análisis de las propiedades físico-mecánicas de los materiales presentes en el yacimiento
Punta Gorda, la determinación de los horizontes ingeniero-geológicos y su relación con los
horizontes lito-genéticos, además de la determinación de los mecanismos y tipologías de
movimientos de masas, se realizó la clasificación del perfil de meteorización desde el punto de
vista ingeniero-geológico [anexo III (tabla 3.4)]. La clasificación propuesta, introduce una
descripción geotécnica del perfil de meteorización, basada en la información geológica
obtenida por la inspección visual y reconocimiento de rasgos típicos de la desintegración física
y descomposición química de las rocas en los afloramientos, y en muestras de núcleos de
perforación, además, de la información mecánica, física e hidráulica derivada de ensayos de
campo y laboratorio, apoyados con observaciones microscópicas (Almaguer et al, 2005a).

Un rasgo importante de la clasificación, es que se muestra para cada clase, el mecanismo de
rotura asociado a estas. De esta manera, se tienen mecanismos de rotura de manera
desorganizada y relacionados con la caída libre de la masa de suelo, en el horizonte más
meteorizado (grado IV), sin control estructural sobre los movimientos. En los grados
intermedios (II y III), el mecanismo predominante es la rotura a través de una superficie
definida, relacionada con las superficies relícticas de grietas y fallas en la corteza residual. Los
movimientos predominantes son rotacionales, traslacionales y en cuña, aunque en la mayoría
de los casos, los movimientos son combinados (planar-rotacional, cuña-rotacional). En el
grado I, se manifiestan los tres mecanismos de rotura. La tipología de los movimientos
depende de la posición espacial relativa (yacencia) de las discontinuidades de la roca con
respecto a la dirección e inclinación de las laderas o taludes, así como de la intensidad del
agrietamiento. En los sitios donde el agrietamiento se manifiesta muy espaciado, se generan
movimientos planares o en cuña. Cuando el espaciamiento disminuye, la roca se comporta
como el suelo, generándose movimientos rotacionales.
Relación de las condiciones geotécnicas con el desarrollo de deslizamientos.
Para el análisis de las condiciones geotécnicas del terreno, se confeccionó el plano de tipo de
suelo [anexo III (figura 3.16)]. Los limos arcillosos de alta plasticidad (MH), ocupan 4,27
Km2, lo que representa el 48,76% del área total. Se distribuyen hacia el oeste, sur y sureste del
yacimiento. Las arenas limosas (SM) ocupan 3,17 Km2, el 36,21% del área. Estas se
distribuyen hacia la parte central, norte y noreste del yacimiento. El resto del área ocupada por
roca fresca, arenas y gravas, relacionadas espacialmente con los cauces de los ríos presentes en
el área [tabla 4.13].

85

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Tabla 4.13. Caracterización del plano de tipo de suelo en relación al desarrollo de
deslizamientos.
Clases de
tipo de suelo y roca
Arena limosa (SM)
Limo arcilloso de alta
plasticidad (MH)
Gravas, arenas y limos
(GC)
Roca (R)*

Área ocupada por

% del área total ocupada

deslizamientos

por deslizamientos

36,21

0,2370

27,34

4,270

48,76

0,4568

52,70

0,770

8,76

0,0065

0,75

0,551

6,26

0,1665

19,21

Área (Km2)

% del área total

3,172

*

(R) : Simbología seleccionada por el autor.

Del análisis de los movimientos de masas [anexo III (figura 3.17)], se tiene que el 52,7% se
desarrolla en los limos arcillosos de alta plasticidad. En las áreas ocupadas por las arenas
limosas, los deslizamientos ocupan el 27,34% del área total de movimientos. El 19,2% afecta
las áreas ocupadas por roca serpentinizada y el 0,75 a las gravas y arenas. Estas últimas se
relacionan con los materiales arrastrados en los frentes de los movimientos.

Relación del uso actual del suelo con el desarrollo de deslizamientos.
Haciendo un análisis del uso del suelo en el área de trabajo, se tienen 5 clases fundamentales
[anexo III (figura 3.18) y tabla 4.14]: zonas de vegetación natural (4,74 Km2), distribuida en la
periferia del yacimiento, predominando hacia el este; áreas reforestadas (1,94 Km2) y áreas
minadas (1,62 Km2), distribuidas en la parte interna del área; zonas de depósitos de mineral
(0,28 Km2) y red vial (0,16 Km2).

De acuerdo al desarrollo de deslizamientos [anexo III (figura 3.19)], el uso de suelo mas
afectado es la zona cubierta con vegetación natural, afectada por 0,65 Km2 de área ocupada
por movimientos de masas, lo cual representa el 75 % del área total de deslizamientos
inventariada, esto da una medida de la inestabilidad que presenta el terreno debido a sus
propias condiciones naturales. En segundo lugar se tienen las áreas minadas, en las que existe
0,11 Km2 de área ocupada por deslizamientos (13,34%) y las zonas reforestadas con 0,09
Km2. En las áreas ocupadas por la red vial y los depósitos de mineral no se reportan
deslizamientos.

Tabla 4.14. Caracterización del plano de uso de suelo en relación al desarrollo de
deslizamientos.
Clases de
Uso del suelo

2

Área (Km )

% del área

Área ocupada por

total

deslizamientos

% del área total
ocupada por
deslizamientos

86

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Áreas minadas

1,6181

18,5027

0,1158

13,34

Áreas reforestadas

1,9430

22,2179

0,0978

11,28

Caminos mineros

0,1613

1,8444

0,0000

0,00

Depósitos de mineral

0,2766

3,1628

0,0000

0,00

Vegetación natural

4,7462

54,2720

0,6530

75,33

Valoración y reclasificación de los planos de factores condicionantes.
Valoración de los factores condicionantes.
Una vez analizados todos los factores condicionantes de los deslizamientos en el área de
estudio, se procedió a la valoración de los mismos en función de las áreas de cada clase y del
área ocupada por deslizamientos en las mismas. Los resultados se muestran en la tabla 4.15.

Tabla 4.15. Valoración de los factores condicionantes de las inestabilidades en el yacimiento
Punta Gorda.
Factores utilizados en el análisis de susceptibilidad
Grupos
lito-estructurales
Litologías
Clase
Serpentinita
lixiviada
Serpentinita
de cause
Lateritas
residuales
Lateritas
redepositadas
Sedimentos
aluviales

Valor

Tectónica

Hidrogeología

Geomorfología

Distancias a

Subpresiones

Pendiente

fallas (buffer)

en la corteza

umbral

Clase

Valor

Clase

Valor

Clase

Valor

Geotecnia

Uso de suelo

Tipo de suelo

Clases de uso de suelo

Clase

Valor

Áreas

21,72
200 m

17,91

0m

8,49

0-9

o

211,21

SM

13,63

minadas
Áreas

1,14

reforestadas
2m

193,4

10-19o 386,31

MH

19,51

25,11

4m

48,97

20-39o 118,43

GC

1,54

1,54

t6m

130,0

R

2,15

19,52

Clase

400 m

16,02

&gt;40o

4846,9

Caminos
mineros
Depósitos de
mineral
Vegetación
natural

Valor
13,05

9,18

0

0

25,10

En relación a las litologías, las áreas ocupadas por serpentinitas de cause y sedimentos
aluviales, presentan los menores valores de probabilidad, debido a que en estos sitios es donde
se depositan los materiales de las partes frontales de los movimientos. Las lateritas residuales

87

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

y serpentinita lixiviada presentan valores de probabilidad altos, y las lateritas redepositadas
muy altos, debido al amplio desarrollo de movimientos dentro del área que ocupan. De
acuerdo a la tectónica, los valores indican una alta influencia sobre los deslizamientos, debido
a la alta complejidad e intenso agrietamiento del macizo rocoso.

Sobre la valoración de las subpresiones de la corteza laterítica se tiene alta probabilidad para la
clase de 2 m, en la cual se reporta la mayor cantidad de área ocupada por deslizamientos en
relación a su área. Valores altos los experimentan las clases de 6 m y 4 m y la menor
probabilidad por la clase de 0 m. En cuanto a las pendientes umbrales, la mayor probabilidad
la presentan las de 40o, debido a la pequeña área que ocupan. En orden de importancia están
las pendientes entre 10-19o, en las cuales se desarrollan los mayores deslizamientos reportados
en el área de estudio.
En la valoración según el tipo de suelo, las mayores probabilidades se relacionan con los
suelos MH, relacionados con las cortezas redepositadas. La valoración disminuye un poco en
los suelos SM, relacionados con la corteza laterítica residual, las cuales presentan mayor
extensión en el área del yacimiento. Los menores valores se relacionan con loas áreas
ocupadas por las clases R y GC.

En el plano de uso de suelo, la valoración mayor se relaciona con las áreas ocupadas por
vegetación natural, en las cuales se manifiestan los movimientos de mayor extensión debido a
la inestabilidad natural de las cortezas lateríticas. Las áreas minadas y reforestadas presentan
valoraciones intermedias, manifestándose mayor estabilidad en las mismas. Esto significa por
un lado que la actividad minera no es la que genera grandes problemas de inestabilidad en
taludes, y por otro que las medidas tomadas de reforestación están protegiendo al medio de los
agentes erosivos y desestabilizadores.

Reclasificación de los planos de factores.
El paso siguiente al proceso de valoración de las clases de cada factor analizado, a partir de la
técnica probabilística utilizada, es la reclasificación de cada plano en función de los valores
obtenidos en el paso previo [tabla 4.16].

El plano del factor lito-estructural se reclasificó en 3 clases de susceptibilidad: baja, alta y muy
alta [anexo III (figura 3.20)]. La clase de baja susceptibilidad, ubicada en la periferia del
yacimiento, hacia el sur, sureste, norte, y oeste. Corresponde con el área ocupada por
materiales granulares, representados por los sedimentos fluviales y el área ocupada por roca
debilitada tectónicamente, relacionada con las serpentinitas de los cauces fluviales. Esta clase
ocupa el 29,38% del área total de trabajo. La clase de alta susceptibilidad, se ubica en

88

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

toda la parte interna del yacimiento. Se corresponde con el área ocupada por roca con
apariencia de suelo con estructura de la roca original, representada por la corteza residual y
por roca debilitada tectónicamente, representado por las serpentinitas lixiviadas. Ocupa el
54,81% del área total. El área de susceptibilidad muy alta, se ubica hacia el norte y noreste del
yacimiento. Ocupa el 16,65% y corresponde con las rocas con apariencia de suelo con
estructura sedimentaria, representadas por las lateritas redepositadas.

El plano de factor tectónico se reclasificó en dos clases: alta y muy alta [anexo III (figura
3.21)]. La clase de susceptibilidad alta corresponde con la distancia de 400 m de las fallas.

Ocupa el 18,58% del área total. La clase de susceptibilidad muy alta, se corresponde con la
distancia de 200 m y ocupa el 81,41% del área.

El plano que caracteriza las condiciones hidrogeológicas, se reclasificó en tres clases de
susceptibilidad: baja, alta y muy alta [anexo III (figura 3.22)]. La clase de susceptibilidad baja,
se relaciona con las supresiones nulas en el yacimiento y ocupa el 62,30% del área. La clase
alta se relaciona con las subpresiones de 4 m, y ocupa el 9,94%. Se distribuye en áreas aisladas
hacia en oeste, norte y con cierta alineación NE-SW hacia el sureste. La tercer clase, de
susceptibilidad muy alta, está representada por las subpresiones de 6 m y 2 m, ocupando un
área de 27,74%. Se distribuye en franja alineada desde el sur al este con dirección NE-SW, y
en pequeñas áreas ubicadas en el oeste y norte del yacimiento.

El plano de pendiente [anexo III (figura 3.23)], se reclasificó en cuatro clases de
susceptibilidad: baja, media, alta y muy alta. La clase de susceptibilidad baja se relacionada
con el intervalo de pendiente 20o– 39o, y ocupa el 12,86% del área. La clase media se
relaciona con las pendientes 0o-9o, y es la que ocupa mayor extensión, 42,51% del área total.
La clase de alta susceptibilidad se relaciona con las pendientes de 10o-19o. Ocupa el 43,65%
del área. La alta susceptibilidad se relaciona con las mayores pendientes &gt;40o. Ocupando el
0,92% del área del yacimiento.

El plano de tipo de suelo, que caracteriza las condiciones geotécnicas de la corteza laterítica,
se reclasificó en tres clases: baja, alta y muy alta [anexo III (figura 3.24)]. La clase de menos
susceptibilidad (baja), se relaciona con las áreas ocupadas por roca dura y por grava, arena y
arcilla, relacionadas espacialmente con los cauces fluviales. Esta ocupa el 15,2% del área de
trabajo. La clase de susceptibilidad alta, está representada por las arenas limosas (SM) y ocupa

89

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

el 32,21% del área. La clase muy alta, ocupa el 48,76% del área total y está representada por
los limos arcillosos de alta plasticidad.

El plano de uso de suelo se reclasificó en cuatro clases: baja, media, alta y muy alta [anexo III
(figura 3.25)]. La clase de baja susceptibilidad se relaciona con las áreas ocupadas con los
caminos mineros y depósitos de mineral, ocupando el 5,01% de área total. Su distribución
areal se relaciona con la red vial primaria y algunos sitios aislados al norte, sur este y el oeste
del yacimiento, donde no se han manifestado movimientos de relevancia. La clase media está
representada por las áreas reforestadas, distribuidas en la parte central, al sur y al oeste del
yacimiento, ocupando el 22,21% del área total. Las áreas de susceptibilidad alta, se relaciona
con las áreas minadas, desprovistas de una cubierta vegetal que la proteja de los agentes
erosivos. Esta se distribuye en la parte central, y en pequeñas franjas al sur, este y oeste del
yacimiento. Ocupa el 18,5% de área total. La clase de susceptibilidad muy alta, se relaciona
con las áreas cubiertas por vegetación natural, donde se han desarrollado los mayores
movimientos de masas. Ocupa el 54,27% del área total de trabajo y se distribuye en toda la
parte externa del yacimiento. Tiene su mayor concentración hacia el este.

Tabla 4.16. Resultados del proceso de reclasificación de los planos de susceptibilidad
temáticos.
Factor

Clases
Materiales granulares
Roca debilitada tectónicamente.
Serpentinita de cause
Roca con apariencia de suelo con

Lito-estructural estructura de roca original
Roca debilitada tectónicamente.
Serpentinita lixiviada
Roca con apariencia de suelo con

Hidrogeológico

Pendiente
umbral de
deslizamiento

% del

píxel

área total

21300

Valor

Susceptibilidad

0,00
29,38

Baja

30797

1,14

172944

19,52
54,81

72097

Alta
21,70

52586

16,65

25,11

Muy alta

Distancia 200 m

65007

81,41

17,91

Muy alta

Distancia 400 m

284575

18,58

16,02

Alta

Subpresión nula (0 m)

218367

62,30

8,49

Baja

Subpresión alta (4 m)

35001

9,94

48,97

Alta

Subpresión muy alta (6 m)

8783

Subpresión baja (2 m)

87762

Alta (20o – 39o)

42456

12,8

118,43

Baja

201696

42,51

211,21

Media

111748

43,65

386,31

Alta

9785

0,92

4846,90 Muy alta

estructura sedimentaria
Tectónico

No. de

o

o

Baja (0 – 9 )
o

o

Media (10 – 19 )
o

Muy alta (&gt; 40 )

27,74

130

Muy alta

193,4

90

�Y. Almaguer Carmenates

Tipo de suelo

Uso actual del
suelo

Tesis Doctoral

Grava, arena y arcilla (GC)

30797

Roca

21300

Arena limosa (SM)

124683

36,21

13,63

Alta

Limo arcilloso de alta plasticidad (MH)

172998

48,76

19,51

Muy alta

Caminos mineros

6446

Depósitos de mineral

11086

Áreas reforestadas

77758

22,21

9,181

Media

Áreas minadas

64750

18,50

13,05

Alta

Áreas de vegetación natural

190052

54,27

25,10

Muy alta

15,02

1,54

Baja

2,15

5,01

0,00

Baja

0,00

Descripción del plano de susceptibilidad.
El plano de susceptibilidad del terreno a la rotura obtenido en la investigación esta clasificado
en cuatro clases: Susceptibilidad baja, media, alta y muy alta [tabla 4.17 y figura 4.19]. Las
mismas se describen a continuación:
x

Susceptibilidad baja: ocupa un área de 3,35 Km2 (38,33% del área total). De forma
areal se distribuye en la parte central del yacimiento, relacionado con las zonas
reforestadas. Además se relaciona con las zonas periféricas del yacimiento, ocupadas
por sedimentos aluviales de los ríos Yagrumaje, Los Lirios, Moa, y arroyo La Vaca.

x

Susceptibilidad media: ocupa un área de 3,03 Km2 (34,63% del área total). Se
distribuye al sur del yacimiento, en forma de franja alargada de dirección este-oeste en
la parte central, al norte y en pequeñas zonas al este y oeste del área.

x

Susceptibilidad alta: ocupa un área de 1,49 Km2 (0,13% del área total). Su distribución
es muy localizada hacia el oeste, noreste y al este-sureste donde presenta su mayor
acumulación en forma discontinua y alineada con dirección noreste-suroeste. Existen
pequeños parches al suroeste y en la parte central del yacimiento.

x

Susceptibilidad muy alta: ocupa un área de 2,23 Km2 (25,54% del área total). Su
distribución es bien localizada y se relaciona espacialmente con la clase anterior.
Aparece al oeste, noreste, suroeste y al este-sureste presente su mayor acumulación en
forma continua y alineada en dirección noreste-suroeste.

Tabla 4.17. Caracterización del plano de susceptibilidad a la rotura.
Descripción
No. píxel
Área (Km2)
% de área

Baja
135923
3,35
38,33

Clases de susceptibilidad
Media
Alta
122812
5294
3,03
0,13
34,63
1,49

Muy alta
90579
2,23
25,54

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�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

Conclusiones.
x

En el yacimiento Punta Gorda se han desarrollado 20 deslizamientos importantes. La
tipología y los mecanismos de rotura están en función de las condiciones estructurales
y de las características físico-mecánicas de los suelos y rocas. Hay predominio de
movimientos combinados de varias tipologías.

x

La aplicación de la metodología de análisis de los factores condicionantes, ha
permitido valorar la influencia de cada una de sus clases sobre el desarrollo de los
deslizamientos y la obtención de los planos de susceptibilidades de factores.

x

El método estadístico de análisis condicional y las técnicas de SIG han permitido la
obtención del plano de susceptibilidad del terreno a la rotura para el área del
yacimiento Punta Gorda, con cuatro clases de susceptibilidad: baja, media, alta y muy
alta.

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�Tesis Doctoral

Figura 4.19. Plano de susceptibilidad del terreno a la rotura por desarrollo de deslizamientos en el yacimiento Punta Gorda.
(Escala original: 1:2 000. Formato raster, tamaño de píxel: 5x5 m).

Y. Almaguer Carmenates

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�CONCLUSIONES

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

CONCLUSIONES.
Los problemas relacionados con los deslizamientos en taludes y laderas han sido elementos de
preocupación para proyectistas, constructores y mineros. En las áreas minadas a cielo abierto
de los yacimientos de corteza laterítica ferroniquelífera esta situación es mucho más compleja,
debido a que se trabaja con taludes que presentan una determinada altura e inclinación, una
situación geológica, que en ocasiones tiene comportamiento variable, con anisotropía en las
propiedades geotécnicas, con determinada complejidad de las condiciones hidrogeológicas de
la corteza laterítica, y donde en muchos casos, la ubicación de las infraestructuras coinciden
con zonas de alta sismicidad que provocan el surgimiento y desarrollo de determinados
procesos y fenómenos geológicos. En este entorno del yacimiento Punta Gorda, han tenido
lugar diferentes tipos de deslizamientos, que conllevaron en determinado momento a la
paralización de la actividad extractiva (deslizamiento de la excavadora 2 en 1997). Todo esto
provocó que por parte de la subdirección de minas de la Empresa Ernesto Che Guevara
solicitara la ejecución de varios proyectos de investigación liderados por el Instituto Superior
Minero Metalúrgico. Desde 1997 hasta la fecha han resultado varios trabajos, dentro de los
cuales está el presente análisis de susceptibilidad del terreno por deslizamiento, en el que se
han arribado a varias conclusiones expresando que:
1. La situación ingeniero-geológica del yacimiento Punta Gorda se caracteriza por una
alta complejidad tectónica y la presencia de cuatro horizontes ingeniero-geológicos
diferenciados por sus propiedades físicas y comportamiento mecánico, así como por su
conducta frente a los fenómenos de deslizamientos, en los cuales, con la profundidad,
disminuye la fricción interna, aumentan los valores de humedad, sobrepasando en
algunos casos, el límite líquido. Existen además horizontes colapsables debido a sus
propias condiciones naturales. Estas características son elementos condicionantes y
desencadenantes de la inestabilidad de los taludes del yacimiento, contribuyendo a la
disminución de la resistencia al corte de los suelos y rocas y en otros casos
aumentando las tensiones movilizadoras en el medio o talud.
2. Existen diferentes mecanismos de deslizamientos en el yacimiento que hacen que la
evaluación y gestión del peligro sea más compleja. La solución de esta situación
problemica posibilita a los proyectistas de la actividad minera encontrar zonas más
favorables y menos riesgosas para la explotación del yacimiento.
3. Una vez caracterizado desde el punto de vista ingeniero-geológico el yacimiento y
llegado a resultados en cuanto a mecanismos y tipologías, se concluye que la
metodología empleada mediante el análisis probabilístico implementando un SIG,
permite evaluar la susceptibilidad del terreno a la rotura frente al desarrollo de

93

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

deslizamientos, por primera vez en Cuba, en un yacimiento de corteza laterítica
ferroniquelífera.
4. Los procedimientos de análisis de susceptibilidad de los taludes por desarrollo de
deslizamientos utilizados en esta memoria aplicando un SIG, permite las siguientes
ventajas: la viabilidad

para este tipo de método porque se utilizan datos

georeferenciados; la facilidad de actualizar las bases de datos y planos a medida que la
actividad minera se desarrolla en el tiempo; la reproducibilidad de los resultados y la
regionalización de la metodología utilizada; la rapidez de análisis de los factores que
inciden en los deslizamientos y la obtención del plano de susceptibilidad final.
5. El plano de susceptibilidad del yacimiento Punta Gorda permite una mejor valoración
de las condiciones del medio geológico-minero y de las causales y condicionales de los
deslizamientos. Es una herramienta útil para el ordenamiento minero-ambiental y para
la prevención de movimientos de masas, no solo durante la explotación del mineral,
sino en la construcción de viales, escombreo y en el proceso de cierre de minas.

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�RECOMENDACIONES

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

RECOMENDACIONES.
1. Aplicar lo resultados durante el proceso de planificación minera y toma de
decisiones en el yacimiento Punta Gorda y en los próximos yacimientos a explotar
por la Unidad Básica Minera de la Empresa Ernesto Che Guevara, con el objetivo
de proyectar la extracción del mineral con menos riesgos asociados al desarrollo de
deslizamientos.
2. El uso de la metodología empleada en la investigación para su generalización en
otros yacimientos de la región.

95

�REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

�Y. Almaguer Carmenates

Tesis Doctoral

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�ANEXOS

�ANEXO I
CARACTERIZACION DEL AREA DE ESTUDIO

�Figura 2.1. Relieve actual del yacimiento Punta Gorda. (escala original 1:2 000).

�ANEXO II

METODOLOGÍA DE EVALUACIÓN DE SUSCEPTIBILIDAD
DEL TERRENO A LA ROTURA

�Roca

Suelo

X:

Rumbo

Discontinuidades:

Altura

Dirección

Acimut

DATOS ACERCA DEL TALUD

Perpendicular al movimiento

Dimensiones de la masa (m)

Mínima

Máxima

Buzamiento

Tipo:

Inclinación

POTENCIA DE LA MASA DESPLAZADA (m)

CAUSAS:

TIPO DE FORMACION

Otros

Derrubio

Vuelco

Cuña

Planar

Rotacional

TIPO DE MOVIMIENTO

COORDENADAS

Y:

Espaciamiento

Coluvial

Residual

Z:

Observaciones

NOMBRE DEL OBSERVADOR:

DIBUJO DEL DESLIZAMIENTO

OBSERVACIONES:

PRESENCIA DE FLUJOS DE AGUA:

FECHA:

Tabla 2.1. Ficha utilizada en la descripción de campo de los deslizamientos presentes en el yacimiento Punta Gorda.

�Capas temáticas utilizadas en el SIG

Inventario de deslizamientos
Plano de grupos lito-estructurales
Plano tectónico

Plano de subpresiones de la corteza laterítica

Plano de pendiente umbral de deslizamientos
Plano de tipo de suelo (SUCS)

Plano de uso actual del suelo

Valoración de la influencia de cada factor sobre los deslizamientos:
- Método de análisis probabilístico condicional.
Reclasificación de los planos temáticos de factores:
- Análisis de cluster.
Combinación de los planos de factores y obtención
del plano final de susceptibilidad a la rotura

Plano de susceptibilidad a la rotura
por el desarrollo de deslizamientos

Figura 2.1. Relación de capas temáticas utilizadas en el análisis de susceptibilidad mediante la
tecnología SIG.

�ANEXO III

SUSCEPTIBILIDAD DEL TERRENO A LA ROTURA EN EL
YACIMIENTO PUNTA GORDA

�Tabla 3.1 Caracterización general de los deslizamientos inventariados en el yacimiento Punta
Gorda.
CARACTERIZACION DE LOS DESLIZAMIENTOS
Dirección del
movimiento
este
noroeste
este
noroeste
norte
oeste
nortenoreste
noreste
suroeste
sur-sureste
norte
noreste

No.

Area (Km2)

1
2
3
4
5
6

0,0489
0,0472
0,0127
0,0321
0,0213
0,0126

7
8
9
10
11
12

0,0182
0,0128
0,0078
0,0200
0,0088
0,0078

13

0,0194

nortenoreste

14
15
16

0,0939
0,0345
0,2384

este
noreste
este-noreste

17

0,0103

norte

18

0,0198

noreste

19

0,0249

20
Área total
ocupada
por
deslizamien
tos
% del área
total de
trabajo

0,0820

noreste
nortenoreste

0,8668

8,8388

Litología
laterita residual
laterita residual
laterita residual
laterita residual
laterita residual
laterita residual
laterita residual
laterita residual
laterita residual
laterita residual
laterita residual
laterita residual
laterita
redepositada y
residual
laterita residual
laterita residual
laterita residual
laterita
redepositada
laterita
redepositada
laterita
redepositada
laterita
redepositada

Longitud máx.
(m)
240
260
105
225
190
120

Ancho máx.
(m)
255
244
140
190
170
118

Longitud del
escarpe (m)
160
150
120
140
110
120

180
170
110
200
150
130

130
100
90
140
70
80

160
90
80
130
80
50

200

130

100

550
240
920

250
190
290

200
110
390

140

80

90

180

150

120

200

160

130

430

260

200

�Tabla 3.2. Resultados del cálculo del factor de seguridad (En negritas los FS óptimos).
Variables de calculo
No.
Corrida Potencia de
ocres (m)
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33

15
15
15
15
15
15
15
15
15
10
10
10
10
10
10
10
10
10
10
10
10
12
12
12
12
14
14
14
14
14
10
10
10

Potencia de
serpentinitas
lixiviadas (m)
5
5
5
5
5
5
5
5
5
5
5
5
5
5
5
5
3
3
3
3
3
4
4
4
4
4
4
2
2
2
1
1
1

Nivel de agua
en el talud
(m)
22
22
22
16
14
11
28
28
5
5
5
22
22
17
11
11
11
11
5
5
9
10
12
12
15
15
15
15
10
10
7
7
7

Altura del
talud (m)
34
34
30
29
29
29
29
29
29
24
24
24
24
24
24
24
22
22
22
22
22
23
23
23
23
23
23
21
21
21
15
15
15

Distancia
de la excavadora
al borde del talud
(m)
5
5
5
5
5
5
5
1
1
1
5
5
1
1
1
5
5
1
1
5
5
5
5
7
7
7
2
2
2
5
5
3
4

Factor de
seguridad

1,85
1,16
1,06
1,13
1,11
1,13
1,00
0,91
1,01
1,05
1,30
1,16
0,90
0,95
0,98
1,26
1,40
1,18
1,21
1,43
1,40
1,37
1,35
1,68
1,64
1,60
1,20
1,22
1,29
1,55
1,90
1,77
1,68

�Tabla 3.3. Resultados del cálculo del FS para rotura planar en el yacimiento Punta Gorda.
Corridas

Tipo de suelo

c

Ȗ

ĳ

Pendiente

Potencia

FS

1

10

5

4,36

2

10

10

2,18

3

10

15

1,45

4

10

20

1,09

5

10

25

0,87

6

20

5

1,84

7

20

10

0,92

8

20

15

0,61

9

20

20

0,46

10

20

25

0,36

SM (OIP)

0,031

20,4

18,3

11

30

5

1,15

12

30

10

0,57

13

30

15

0,38

14

30

20

0,28

15

30

25

0,23

16

40

5

0,8

17

40

10

0,4

18

40

15

0,26

19

40

20

0,2

20

40

25

0,16

21

10

5

3,38

22

10

10

1,69

23

10

15

1,12

24

10

20

0,84

25

10

25

0,67

26

20

5

1,62

27

20

10

0,81

28

20

15

0,54

20

20

0,4

20

25

0,32

29
30

SM

0,034

17,3

16,5

31

30

5

1,02

32

30

10

0,51

33

30

15

0,34

34

30

20

0,25

35

30

25

0,2

36

40

5

0,7

37

40

10

0,32

38

40

15

0,23

39

40

20

0,17

40

40

25

0,14

41

10

2

8,13

42

10

4

4,06

43

10

6

2,71

44

20

2

3,9

45

20

4

1,95

46

20

6

1,3

47

30

2

2,45

48

30

4

1,22

49

30

6

0,81

50

40

2

1,69

51

40

4

0,84

52

40

6

0,56

SM (SL)

0,01

13,8

16

�Roca fresca

I

II

III

Altamente
meteorizada

Moderadamente
meteorizada

IV

Grado

Suelo
residual

Término

Ocre inestructural inicial
Ocre estructural final
Ocre estructural inicial

Roca

2,79

S: 8,40
H: 15,3

S: 15
H: 20

-

70-86

50-70

30-48

W

-

&lt;
0,020

0,0200,037

0,0310,040

C

27

13 –
15,3

15 –
16,4

18,3

M

Características geotécnicas

Arena
Serpentinita lixiviada o limo- gravosa
desintegrada
con
arcilla
(SM)

Arena
gravo- limosa
(SM)

J

S: 10,0
H: 17,4

con

Tipo de suelo
(SUCS)

Limo arcilloso
de
alta
plasticidad
(MH)

Ocre inestructural
perdigones

Horizonte lito-genético

No hay signos visibles de
material meteorizado. La
roca puede tener algunas Roca serpentinizada
grietas manchadas de óxidos
de Fe.

La textura de la roca no es
reconocible. Se presenta en
forma de coraza compuesta
por
concreciones
ferruginosas.
Resistencia
muy baja comparada con la
roca fresca. Las capas
superficiales contienen raíces
de plantas y humus.
Está tan debilitada por el
proceso de meteorización
que pueden ser separados o
desintegrados
grandes
fragmentos con la mano,
llegándose a excavar con la
mano si está húmedo. Se
pueden obtener núcleos
perforando cuidadosamente,
en algunos casos no se
pueden recuperar. La fábrica
original
está
intacta.
Resistencia
muy
baja
comparada con la roca
fresca.
Las grietas están rellenas de
limonita.
Posee
alguna
resistencia, no pueden ser
rotos grandes fragmentos con
la mano. La roca fresca o
decolorada se presenta como
una estructura discontinua o
en núcleos rocosos. La
meteorización se manifiesta
de manera desigual a través
de la fábrica de la roca.

Descripción

-

26

28

12

IP

Tabla 3.4. Clasificación del perfil de meteorización desde el punto de vista ingeniero-geológico.

-

Colapsa

No colapsa

Colapsa

Colapsabilidad
Coladas de tierra

Tipología de
movimiento

Desprendimientos
de rocas
Vuelcos
Deslizamientos
traslacionales, en
cuña,
circulares
(con agrietamiento
intenso)
y
combinados
Movimientos de Corrientes
de
masas de manera derrubios
desorganizada

Mecanismos
relacionados con
caída libre de la
roca
Deslizamientos
a través de una
superficie
de
rotura definida

Deslizamientos
Deslizamientos
rotacionales
a través de una
superficie
de
Traslacionales, en
rotura definida
cuña y combinados

Deslizamientos
Deslizamientos
rotacionales
a través de una
superficie
de
Traslacionales, en
rotura definida
cuña y combinados

Mecanismos
Vuelcos
relacionados con
caída libre de la
roca

Movimientos de
masa de manera
desorganizada

Mecanismo de
rotura

�Grietas paralelas la
borde del talud

2
Relieve positivo
típico de los
flujos de tierra

tierra en corteza laterítica. Desarrollo de cárcavas por la acción de las aguas superficiales.

de discontinuidades paralelas al talud a través de las cuales se infiltran la aguas superficiales y provocan el movimiento. Foto 2. Parte del cuerpo de una colada de

Fotos 1 y 2. Desarrollo de movimientos de masa en el yacimiento Punta Gorda. Foto 1. Condiciones para el desarrollo de vuelcos en corteza laterítica. Presencia

1

�Dirección del
movimiento de
la colada de
tierra

4

Fragmentos de
serpentinita movidos
por corrientes de
derrubios

Foto 4. Fragmentos de rocas removidos por corrientes de derrubio desarrolladas en laderas del yacimiento.

Fotos 3 y 4. Desarrollo de movimientos de masas en el yacimiento Punta Gorda. Foto 3. Colada de tierra en corteza laterítica en zona con pendiente moderada.

3

�Figura 3.1. Plano de grupos lito-estructurales del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.2. Superposición del plano de grupos lito-estructurales y el inventario de deslizamientos del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.3. Plano de diagramas de planos principales del agrietamiento en el yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.4. Plano de diagramas de planos principales de las fallas cartografiadas en el substrato rocoso del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.5. Plano de distancia (buffer) a las fallas principales presentes en el yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.6. Superposición del plano de buffer y el inventario de deslizamientos del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.7. Plano de planos principales de los diques de gabro presentes en el yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.8. Plano de cuerpos de gabro presentes en el substrato rocoso del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.9. Plano de hidroisohipsas y dirección de flujos subterráneos en el yacimiento Punta Gorda. (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.10. Plano de susceptibilidad del terreno al desarrollo de sifonamiento en el yacimiento Punta Gorda. (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.11. Superposición del plano se susceptibilidad a sifonamiento y el inventario de movimientos del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.12. Plano de subpresiones de la corteza laterítica del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.13. Superposición del plano de subpresiones y el inventario de movimientos del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.14. Plano de pendiente umbral de deslizamientos del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.15. Superposición del plano de pendiente y el inventario de deslizamientos del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.16. Plano de tipo de suelo (SUCS) del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.17. Superposición del plano de tipo de suelo y el inventario de deslizamientos del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.18. Plano de uso actual del suelo del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.19. Superposición del plano de uso de suelo y el inventario de deslizamientos del yacimiento Punta Gorda (Escala original 1:2 000).

�Figura 3.20. Plano de susceptibilidad a la rotura de las condiciones lito-estructurales en el yacimiento Punta Gorda. (Escala original 1:2 000. Formato raster,
tamaño de píxel: 5x5 m).

�Figura 3.21. Plano de susceptibilidad a la rotura por las condiciones tectónicas en el yacimiento Punta Gorda. (Escala original 1:2 000. Formato raster, tamaño de
píxel: 5x5 m).

�Figura 3.22. Plano de susceptibilidad a la rotura por las condiciones hidrogeológicas en el yacimiento Punta Gorda. (Escala original 1:2 000. Formato raster,
Tamaño de píxel: 5x5 m).

�Figura 3.23. Plano de susceptibilidad a la rotura debido a la pendiente umbral de deslizamiento en el yacimiento Punta Gorda. (Escala original 1:2 000. Formato
raster, tamaño de píxel: 5x5 m).

�Figura 3.24. Plano de susceptibilidad a la rotura debido al tipo de suelo geotécnico en el yacimiento Punta Gorda. (Escala original 1:2 000. Formato raster,
tamaño de píxel: 5x5 m).

�Figura 3.25. Plano de susceptibilidad a la rotura debido al uso de suelo en el yacimiento Punta Gorda. (Escala original 1:2 000. Formato raster, tamaño de píxel:
5x5 m).

�</text>
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                <text>Evaluación de la susceptibilidad del terreno a la rotura por desarrollo de deslizamientos en el yacimiento Punta Gorda</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa&#13;
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                    <text>TESIS

EVALUACIÓN DE LOS DESLIZAMIENTOS DE LOS
CERROS LEONARDI Y ALEMÁN DE LA
FORMACION EL MILAGRO, SECTOR VALLE FRÍO,
PARROQUIA SANTA LUCÍA. MARACAIBO

Ysabel Sanguino Femayor

�Página legal
Título de la obra: Evaluación de los deslizamientos de los cerros Leonardi y Alemán de
la formación El milagro, sector Valle frío, parroquia Santa Lucía. Maracaibo, 67 pp.
Editorial Digital Universitaria de Moa, año.2015 -- ISBN:
1. Autor: Ysabel Sanguino Femayor
2. Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico ¨ Dr. Antonio Núñez
Jiménez¨
Edición: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Corrección: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Digitalización. Miguel Ángel Barrera Fernández

Institución de los autores: ISMM ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2015
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Ave Calixto García Iñeguez # 75, Rpto Caribe Moa 83329, Holguín Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://www.ismm.edu.cu/edum

�Instituto Superior Minero Metalúrgico
“Dr. Antonio Núñez Jiménez”
Facultad de Geología y Minería
Departamento de Geología

EVALUACIÓN DE LOS DESLIZAMIENTOS DE LOS CERROS LEONARDI
Y ALEMÁN DE LA FORMACION EL MILAGRO, SECTOR VALLE FRÍO,
PARROQUIA SANTA LUCÍA. MARACAIBO.
Tesis para optar al título académico de Máster en Geología

Autora: Geol. Ysabel Sanguino Femayor

Mayo, 2015

�Instituto Superior Minero Metalúrgico
“Dr. Antonio Núñez Jiménez”
Facultad de Geología y Minería
Departamento de Geología

EVALUACIÓN DE LOS DESLIZAMIENTOS EN LOS CERROS LEONARDI
Y ALEMÁN DE LA FORMACIÓN EL MILAGRO, SECTOR VALLE FRÍO,
PARROQUIA SANTA LUCÍA. MARACAIBO.
Tesis para optar al título académico de Máster en Geología

.

Autora: Geol. Ysabel Sanguino Femayor
Tutor: DrC. Rafael Guardado Lacaba

Mayo, 2015

�ÍNDICE
Pág
INTRODUCCIÓN………………………………………………………………

1

CAPITULO I. Características de las condiciones ingeniero geológicas
de la región del cerro Leonardi y cerro Alemán……………………………..

7

1.1. Estado del arte…………………………………………………………

7

1.2. Ubicación………………………………………………………………

11

1.3 Condiciones del relieve e hidrografía de la región…………………

12

1.3.1 HidrografÍa………………………………………………………

14

1.3 2 Condiciones climáticas…………………………………………

14

1.4 . Vegetacion…………………………………………………………..

16

1.5 Geología…………………………………………………………………

18

1.6. Litología…………………………………………………………………

19

1.7. Condiciones ingeniero geologicas de los suelos de la región……

21

1.8 procesos y fenomenos geológicos de la región……………………

23

1.8.1 Lluvias……………………………………………………………

23

1.8.2 Sismisidad………………………………………………………

24

CAPITULO II Procedimiento ingeniero geológico para el estudio de los
deslizamientos en los cerros Leonardi y Alemán de la parroquia santa

28

Lucía, aracaibo…………………………………………………………………
2.1 Introducción…………………………………………………………..

28

2.2 Estudio básico, revisión y análisis de información temática
Existente………………………………………………………………..
2.2.1 Información de testigos presenciales…………………………

28
29

VII

�ÍNDICE

Continuación…

Pág.

2.2.2. Análisis de productos de sensores remotos………………………

29

2.2.3 Análisisdel terreno y cartografia preliminar…………………………

29

2.2.4 Inventario de movimientos en masas……………………………….

30

2.3. Investigaciones préliminares del subsuelo…………………………

30

2.3.1 Reconocimiento …………………………………………………….

30

2.3.2 Investigación del subsuelo………………………………………….

31

2.3.3 Geofísica…………………………………………………….…………

31

2.3.4 Instrumentación……………………………………………………….

32

2.3.5 Análisis…………………………………………………………………

32

2.3.6 Informes……………………………………………………..…………

32

2.4.Caracterización

geomecánica

donde

se

desarrollan

los

deslizamientos……………………………………………………………….

33

2.5 Factor de seguridad…………………………………………………..
Capitulo

III

EVALIACIÓN

INGNIERO

GEOLÓGICO

DE

36

LA

OCURRENCIA DE LOS DESLIZAMIENTOS EN EL SECTOR VALLE
FRÍO, PARROQUIA SANTA LUCIA. MARACAIBO.
3.1 Introducción………………………………………………………………
3.2 Tipos de deslizamientos……………………………………………….
3.3 Evaluación geotécnica…………………………………………………
3.3.1 Recopilación y evaluación de la informacion existente………….
3.3.2 Reconocminto en campo…………………………………………….
3.3.3 Toma de muestras……………………………………………………

39
39
39
42
43
43
44

VIII

�3.4. Actividades geotécnicas realizadas en el área de estudio……….

46

3.5 Evaluación de los deslizamientos en el territorio……………………

53

3.5.1 El agua como elemento disparador de los deslizamientos en el
territorio………………………………………………………………….
3.5.2 Sismisidad como elemento disparador de los deslizamiento

53

en

la zona…………………………………………………………………

54

CONCLUSIONES………………………………………………………………..

61

RECOMENDACIONES…………………………………….……………………

62

BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………….…….

63

ANEXOS…………………………………………………………………………..

67

IX

�ÍNDICE DE FIGURAS
Pág.

FIGURA 1.1 Ubicación geográfica del municipio Maracaibo…………….

11

FIGURA 1.2 Ubicación geográfica de la parroquia Santa Lucía…………

12

FIGURA 1.3 Ubicación geográfica del área de estudio.………………….

13

FIGURA 1.4 Refuerzo de superficie de rotura por las raíces……….......

18

FIGURA 1.5 Mapa geológico regional………………………………………

19

FIGURA 1.6 Mapa geológico estructural……………………………...

20

FIGURA 1.7 Eventos sísmicos de 2010………………………..………

26

FIGURA 1.8 Eventos sísmicos de 2011………………………………..

27

FIGURA 2.1 Procedimiento general, estudio de deslizamiento…………

30

FIGURA 3.1 Caída de rocas.………………………………………..….

40

FIGURA 3.2 Deslizamiento por estratificación……………………….

41

FIGURA 3.3 Deslizamiento en cuña…………………………………..

41

FIGURA 3.4 Esquema de flujos…………………………………………

42

FIGURA 3.5 Registro de los resultados de los análisis

44

FIGURA 3.6 Diagrama de concentración

48

FIGURA 3.7 Proyecciones estereográficas

52

FIGURA 3.8 Visión tridimensional de la variación del espesor de
relleno

55

FIGURA 3.9 Biomantas…………………………………………………..

58

FIGURA 3.10 Gunitado…………………………………………………

59

X

�ÍNDICE DE TABLAS

Pág.
Tabla 1.1. Componentes de las planta y sus funciones……………….

16

Tabla 1.2 Valores de la resistividad unitaria de las muestras.

22

Tabla 1.3 Resultados de los límites de consistencia.………………….

22

Tabla 1.4 Sismos registrados en Agosto de 2005………................

25

Tabla 2.1 Calidad del macizo………………………………………….

33

Tabla 2.2 Identificación del grado de meteorización…………………...

35

Tabla 2.3 Clasificación en base a la resistencia de la roca…………

36

Tabla 2.4 Condiciones de estabilidad cinemática……………………..

37

Tabla 2.5 Rango de seguridad…………………………………………..

37

Tabla 2.6 Rango de factor de seguridad (colores estándar)…………….

38

Tabla3.1 Tipos de deslizamientos………………………………………….

39

Tabla 3.2 Clasificación basada en SUCS………………………………….

45

Tabla 3.3 Humedad natural…………………………………………………

45

Tabla 3.4 Ensayos granulométricos………………………………………

47

Tabla 3.5 Datos de Jv. Y su RQD………………………………………..

50

Tabla 3.6 Posibilidad de deslizamientos…………………………………

54

XI

�ÍNDICE DE ANEXOS

Pág.
Anexo 1.1 Temperatura promedio de Maracaibo………………….

69

Anexo 1.2. Análisis de muestras………………………………..……..

70

Anexo 1.3. Análisis climático y sísmico…………………………..

71

Anexo 2.1. Mapa de estabilidad cinematica……………………….

72

Anexo 3.1. Curvas granulométricas de las muestras……….……..

73

Anexo 3.2. Ensayos granulométricos……….……………………….

74

Anexo 3.3. Mapa topografico del área de estudio…………………

75

Anexo 3.4. Bloque diagramático del área de estudio…………….

76

Anexo 3.5. Mapa geologico del área…………………………………

77

Anexo 3.6. Mapa Geomorfológico…………..……………………….

78

XII

�INTRODUCCIÓN
El crecimiento incontrolado de las ciudades del país de mayor índice de
expansión, hacia los espacios abiertos periurbanos se acompaña, desde
hace algunos años, de un número creciente de accidentes o vicios
geotécnicos. Ellos, vienen causando daños de consideración en las
viviendas e infraestructuras de servicios, y son responsables incluso, de
numerosas pérdidas de vidas humanas, tal como lo señala Pérez (2001 a). A
menudo, estas desgracias son ocasionadas por vicios imprevistos del
subsuelo, e inherentes a la naturaleza geológica de los sitios urbanizados.
Pero ocurre también, que los daños se deben al desmejoramiento de la
estabilidad de los terrenos como consecuencia del impacto eco geológico de
las construcciones y de las modificaciones de la topografía por parte de los
urbanismos no controlados.
En efecto, el crecimiento demográfico que ha experimentado la población
venezolana en las últimas décadas y su concentración en los principales
centros urbanos, es evidente. Tan solo entre los años 1950 y 2001, el
volumen de población se incrementó 4,6 veces al pasar de 5 a 23,3 millones
de habitantes y como consecuencia, el país experimentó un acelerado
proceso de urbanización. Dentro de este acelerado proceso de crecimiento
poblacional se destacan extensos barrios que rodean las principales
ciudades del país, generalmente en espacios que no fueron contemplados
en los planes de ordenamiento territorial, ni en áreas de expansión urbana
de las ciudades como aptos para establecer urbanizaciones, lo que genera
transformaciones antropogénicas negativas en el espacio.
Los deslizamientos son uno de los procesos geológicos más destructivos,
que causan miles de muertes y daño en las propiedades por valor de
decenas de billones de dólares cada año (Brabb, 1989); sin embargo, muy
pocas personas son conscientes de su importancia. El 90% de las pérdidas
por deslizamientos son evitables si el problema se identifica con anterioridad
y se toman medidas de prevención o control (Montiel, 2009).
Los diferentes deslizamientos que han ocurridos a nivel nacional han puesto
de manifiesto en los últimos años la necesidad de enfrentar estos problemas
1

�desde un enfoque más integral. La falta de planes de ordenamiento territorial
genera transformaciones antropogénicas negativas. La acción antrópica es
la principal culpable, debido a que interviene de manera descontrolada en
los procesos naturales, como la ubicación de población en los cauces de los
ríos, en las bases o cimas de los cerros, la modificación de la topografía del
terreno y el hacinamiento, entre otros, estas situaciones aceleran la
inestabilidad del terreno y originan daños irreparables a la comunidad.
En este sentido, en el área de estudio, la población se ha asentado en una
zona que es propensa a ser afectadas por procesos de deslizamientos
provocados por lluvias y ante la proximidad de estos fenómenos
climatológicos, se ve la necesidad de realizar un estudio y llevar a cabo
acciones rápidas y eficientes, para minimizar, en la medida de lo posible, los
daños materiales y la pérdida de vidas humanas que pueda producirse con
nuevos deslizamientos.
Debido a las lluvias acaecidas en Maracaibo durante los periodos de invierno
de 2005 se puso en evidencia la vulnerabilidad del territorio ante este
fenómeno natural. Los principales problemas que generaron las lluvias
estaban relacionados con los deslizamientos. Varios de ellos ocurridos en el
sector Valle Frio, donde se deslizo parte del talud afectando varias viviendas
y poniendo en peligro las personas que allí habitan.
La situación planteada, causa alarma en la población urbana desprevenida
contra los efectos destructivos de fenómenos tradicionalmente localizados
en el campo, pero de incidencia socioeconómica comparativamente más
grave en la ciudad, debido al nivel de concentración de la población es
espacios muy reducidos. La magnitud de los problemas confrontados en
épocas de lluvia en diversos barrios y urbanizaciones de la ciudad de
Maracaibo, está conduciendo a una toma de conciencia cada vez más clara
por parte de la opinión pública, acerca de la responsabilidad que tienen los
patrones de urbanismo vigentes y la tecnología actual del acondicionamiento
geotécnico de los terrenos, en el deterioro de las condiciones de
habitabilidad y hasta en la inseguridad de las viviendas y servicios.

2

�Las laderas naturales, han sido alteradas debido a la actividad de la
población que vive en esa zona. La construcción de viviendas, la apertura de
zanjas para las aguas servidas y los cortes de laderas son algunas de las
acciones que los pobladores que habitan el sector valle Frio han llevado a
cabo. No se han tomado acciones de cara a prevenir la posible inestabilidad
de las zonas contiguas al deslizamiento especialmente de las zonas situadas
arriba de la cabecera y abajo al pie del talud, ni tampoco se han
implementado medidas de corrección en la zona donde se produjo el
deslizamiento y donde cedió la vivienda.
Ante la proximidad de fenómenos climatológicos similares y teniendo en
cuenta que estos taludes son muy susceptibles a deslizamientos provocados
por lluvia, se hace necesario la realización de este estudio.

Esta investigación está enfocada en evaluar

los deslizamientos de los

taludes de los cerros Leonardi y Alemán en el sector Valle Frío, se logra a
través del análisis de las condiciones ingeniero geologías: características
litológicas,

geotécnicas,

geomorfológicas,

estructura

geológicas,

geodinámicas y de otros factores los elementos causales y condicionales
que ocasionan la inestabilidad y los deslizamientos. En estos taludes
aparecen diversos tipos de desprendimientos lo que están condicionados por
las acciones ingeniero geológicas y de las condiciones antrópicas que
conduce a generar el problema del desconocimiento de las causales y
condicionales que provocan estos deslizamientos y su estabilización.

3

�El problema la investigación se centró en la evaluación de los deslizamientos
que tienen lugar en el sector Valle Frio de la Parroquia Santa Lucia.
Maracaibo.

Objetivo General
Evaluar la inestabilidad de los taludes de los cerros Leonardi y Alemán y de
los deslizamientos que han tenido lugar en el sector Valle Frío, parroquia
Santa Lucía, municipio Maracaibo, estado Zulia.

Objetivos Específicos
1. Analizar las condiciones ingeniero geologías del territorios y los
factores condicionantes y desencadenantes de los deslizamientos en
los taludes de los cerros Leonardi y Alemán de la formación El
Milagro.
2. Establecer un procedimiento metodológico de estudio de los
deslizamientos en los taludes de los cerros Leonardi y Alemán de la
formación El Milagro.
3. Evaluamos

los

elementos

ingeniero

geológicos

causales,

condiciónales y los elementos de inestabilidad de los deslizamiento en
los taludes de los cerros Leonardi y Alemán de la formación El
Milagro.

Hipótesis

Si logramos establecer los elementos cáusale, condicionales y disparadores
de los deslizamientos a través de las condiciones ingeniero geológicas
podemos determinar los elementos de estabilidad y solución de los
deslizamientos en los taludes de los cerros Leonardi y Alemán de la
formación El Milagro y que puede ser de gran utilidad para las tareas de
Ordenamiento Territorial y la reducción de los efectos de los Desastres
Naturales en la Parroquia Santa Lucia.

4

�Esta investigación pretende cubrir el estudio de los deslizamientos ocurrido
en los cerros Leonardi y Alemán y alcanzar en ellos su reducción y
estabilización. Para ello, se estudian y se determinan sus propiedades
geotécnicas del medio geologico y posteriormente, se establece un sistema
de medidas para su estabilizacion de los suelosy rocas asi como de su
comportamiento. De tal forma, que se pretendio obtener una información
fiable de la evolución del factor de seguridad en los taludes, a fin de poder
emitir recomendaciones sobre su estabilidad.
Por otra parte, esta investigacion genera una novedad científica, aportes
sociales, aportes científicos y aportes medioambientales, que se describen a
continuación:

Novedad Científica


El Diseño de un procedimiento para la estabilizacion de los taludes en
el area de estudio



La implementacion de técnicas estabilizadoras ante los posibles
deslizamientos y la aplicación de las tecnicas de ingenieras para el
control de los taludes



los métodos propuestos podrán aplicarse en otras áreas similares de
Venezuela que requieran estos estudios para la estabilización de los
taludes y en la toma de decisiones en el proceso del Ordenamiento
Territorial que se pueda realizar en el transcurso del tiempo por
alguna institución, sea ésta gubernamental o privada.

Aportes científicos



Caracterización de las condiciones ingeniero geologicas del medio
geologico y determinacion de los elementos causales, condicionales y
disparadores de los deslizamientos

5

�

Selección de técnicas de protección de taludes que garantizan su
estabilidad

Aportes sociales



Incremento de la calidad de vida de las comunidades y del entorno.



Mitigación de los deslizamientos de la comunidad y del entorno.



Definir la tecnología para la estabilizacion de los taludes

Aportes medioambientales



Eliminación de los impactos geoambientales de la región.



Integración paisajística del entorno.



Recuperación gradual y la estabilidad de los taludes

6

�CAPITULO I. CARACTERIZACIÓN DE LAS CONDICIONES INGENIERO
GEOLÓGICAS DE LA REGIÓN DE LOS CERROS LEONARDI Y ALEMÁN
DE LA FORMACIÓN EL MILAGRO, PARROQUIA SANTA LUCÍA.
Introducción
El presente capítulo constituye la base conceptual del tópico de estudio Aquí
se precisa la información necesaria que luego se traslada al escenario de la
problemática asociada a los deslizamientos para su posterior evaluación
1.1 Estado del arte
El termino deslizamientos

en masa incluye todos aquellos movimientos

ladera abajo de una masa de roca, de detritos o de tierras por efectos de la
gravedad (Cruden, 1991). Algunos movimientos en masa, como la reptación
de suelos, son lentos, a veces imperceptibles y difusos, en tanto que otros,
como algunos deslizamientos pueden desarrollar velocidades altas y pueden
definirse con límites claros, determinados por superficies de rotura (Crozier,
1999a, en Glade y Crozier, 2005).
Es de gran utilidad para la comunicación de ideas en torno a los
movimientos en masa, en cualquier lenguaje, la definición formal que
describa los aspectos únicos que caracterizan a cada tipo de movimiento y
que pueda emplearse para diferenciarlo de los otros. En esta sección se
incluyen definiciones de esa clase.
En la literatura científica se encuentran muchas clasificaciones de
movimientos en masa; la mayoría de ellas se basan en el tipo de materiales,
los mecanismos de movimiento, el grado de deformación del material y el
grado de saturación Las clasificaciones de movimientos en masa de Varnes
(1958, 1978) y Hutchinson (1968, 1988) son, hoy en día, los sistemas más
ampliamente aceptados en el mundo de habla inglesa e hispana. Varnes
(1958 y 1978) emplea como criterio principal en la clasificación, el tipo de
movimiento y en segundo lugar, el tipo de material. Así, divide los
deslizamientos

en

cinco

tipos:

caídas,

vuelcos,

deslizamientos,

propagaciones y flujos. Además, divide los materiales en dos clases: rocas y
suelos, estos últimos subdivididos en detritos y tierra. De esta manera,

7

�presenta definiciones para varias posibles combinaciones de tipo de
movimiento y material.
Es común encontrar en la literatura terminología que no es consistente y
definiciones ambiguas para los distintos tipos de movimientos en masa.
Como un ejemplo de la ambigüedad resultante de usar el tipo de movimiento
como atributo de clasificación, Hungr et al., (2001) mencionan los flujos de
tierra en la clasificación de Varnes los cuales son conocidos como
deslizamientos de lodo en la clasificación de Hutchinson. Numerosas
observaciones de campo han demostrado que tales movimientos en masa
se mueven predominantemente por deslizamiento a lo largo de superficies
de corte discretas, y no por flujo (Hutchinson, 1970; Brunsden, 1984).
Cruden y Varnes (1996) propusieron modificaciones a la clasificación de
Varnes (1978) que introducen un marco taxonómico multidimensional. No
obstante, ciertos términos básicos definidos en clasificaciones previas y sus
equivalentes en otros idiomas se han arraigado en el vocabulario, tanto de
especialistas, como del público y por lo tanto es difícil que aquellos
desaparezcan (Hungr et al., 2001). Cruden y Varnes (1996) asignan
términos específicos a cada fase de movimiento, sin embargo, dado que la
mayoría de los movimientos en masa son más o menos complejos y
presentan varias fases, sistemas como éste conducen a nombres largos y
complicados. Un ejemplo del uso de la clasificación de Cruden y Varnes
(1996) sería “vuelco de rocas y deslizamiento de roca complejo” empleado
para designar a un movimiento denominado por otros autores, vuelcos en
bisagra (chevron). Para efectos de comunicación es más apropiado asignar
términos cortos y simples a cada evento. Hungr et al. (2001) presentan un
ejemplo de este tipo de clasificación simple, aplicada a los movimientos en
masa particularmente del tipo flujo.
Es importante tener en cuenta que en la práctica es difícil asignar un
movimiento en masa a una clase en particular, debido a que la mayoría de
los

procesos

son

bastante

complejos

y

presentan

diferentes

comportamientos a lo largo de su trayectoria, debido a las propiedades de
los materiales involucrados, mencionadas antes. Además hay factores
externos que influyen en el tipo de movimiento, por ejemplo, mientras que
8

�una determinada ladera pudiera fallar como deslizamiento traslacional en
condiciones de humedad moderada, el mismo deslizamiento se puede
transformar en una avalancha o un flujo de detritos en condiciones de mayor
humedad, aumentando la longitud de su recorrido (Crozier y Glade, 2005).
En Evans y Hungr (1993) se pueden consultar ejemplos de caída de roca
fragmentada. Los acantilados de roca son usualmente la fuente de caídas de
roca, sin embargo también puede presentarse el desprendimiento de
bloques de laderas en suelo de pendiente alta.
En un macizo rocoso, los mecanismos de falla ocurren cuando una
discontinuidad geológica tiene una dirección aproximadamente paralela a la
de la cara del talud y buza hacia esta con un ángulo mayor que el ángulo de
fricción (Hoek y Bray, 1981). En los casos en que la traslación se realiza a
través de un solo plano se denomina deslizamiento planar (Hoek y Bray,
1981). Ambos autores desarrollaron la teoría Geomecánica de hoy.
Durante las últimas décadas se han implementado numerosas estrategias
para la gestión de riesgos por deslizamientos. La experiencia obtenida en
muchos países estimula el uso de mapas de zonificación de amenaza y
riesgo para el ordenamiento territorial y la gestión de emergencias (Cascini
et al., 2005).
En la presente investigación en la selección de metodologías en el estudio y
mapeo de los peligros por deslizamiento se trata de presentar una guía
metodológica detallada para el estudio de los deslizamientos en el territorio
del sector Valle Frio. Así, al tratar de satisfacer la necesidad tanto de análisis
cada vez más cuantitativos, como de mapas que permitan comparaciones
con otros mapas de deslizamientos, o el análisis de criterios de riesgo
tolerable la autora estudio las publicación del JTC-1 (Comité Técnico
Conjunto de las asociaciones ISSMGE, ISRM y IAEG), Guía para la
zonificación de amenazas, susceptibilidad y riesgo para planificación del uso
del suelo, como bibliografía que incluye elementos útiles, como por ejemplo,
propuestas de clases para niveles de amenazas y riesgo, además,
sugerencias de leyendas para clases.

9

�Los primeros trabajos en el uso espacial de la información en el contexto
digital para la cartografía de la susceptibilidad por deslizamientos aparecen
en los años 70.Entre los primeros se destacan Carrara (1977) en Italia y
Brabb (1978) en California. Se han hecho esfuerzos por estandarizar a
través de una nomenclatura para la valoración de los deslizamientos (IAEGComisión de deslizamientos, 1990; UNESCO-WP/WLI, 1993);(IUGS-Grupo
de trabajo de los deslizamientos, 1995), Cruden, 1996, realizan una trabajo
para obtener el tamaño del deslizamiento y

las medidas para mitigar y

disminuir la acción de los deslizamientos.
En los trabajos presentados por Crude (1996) aparecen los factores y
mecanismos de fallas de los diferentes tipos de deslizamientos que tienen
lugar en el medio geológico. Estos autores incluyen además los elementos
de geomorfometría, geología, tipo de suelo e hidrología. (Soeters, 1996), en
su trabajo exponen los resultados de la cartografía por deslizamientos
basada en el análisis de imagen en los laboratorios y los sensores remotos
aplicando métodos geomorfológicos y el análisis de suelos en laderas.
(Ibsen, 1996); Lang, et al., (1999); Glade, (2001), en este orden de aparición
se destacan los trabajos de la cartografía según un inventario de
deslizamientos (diagnóstico por deslizamientos de un área).
Van Westen, (2004-2005) ofrece una tabla donde se toma en consideración
cuatro grupos para la evaluación de la susceptibilidad y

la peligrosidad

(Glade, 2005) publican un artículo tomando los diferentes factores que
inciden en los tipos y mecanismos por deslizamientos y analizan su
incidencia con los elementos meteorológicos y los efectos hidrológicos
según los diferentes meses del año y propone un análisis geodinámica en un
periodo de 10 años. Schuster y Kockelman (1996) proponen una serie de
principios

y

metodologías

para

la

reducción

de

peligrosidad

por

deslizamiento, utilizando sistemas de prevención, los cuales requieren de
políticas del Estado, la colaboración y toma de conciencia por parte de las
comunidades.
Almaguer, Y.,

en el 2005, en su tesis doctoral “Evaluación

de

la

Susceptibilidad del Terreno a la Rotura por Desarrollo de Deslizamientos
en el Yacimiento Punta Gorda”, evalúa los niveles de susceptibilidad del
10

�terreno a la rotura por desarrollo de deslizamientos en este yacimiento lo que
le permite establecer criterios de estabilidad de taludes y laderas. Estos
sirven de base para futuras evaluaciones de riesgos para prevenir o mitigar
los daños derivados de estos fenómenos. Emplea una metodología que
parte de la confección del mapa inventario de deslizamientos.
1.2 Ubicación
La presente investigación fue desarrollada en el sector Valle Frío, parroquia
Santa Lucía, municipio Maracaibo, estado Zulia y abarca una superficie de
16,18 hectáreas (161.897,44 mts2). El municipio Maracaibo se encuentra
ubicado en la parte occidental del estrecho del Lago de Maracaibo. Limita al
norte, con el municipio Mara; al sur, con el municipio San Francisco; al este,
con el lago de Maracaibo y al oeste, con el municipio Jesús Enrique
Lossada. (Figura1.1).

Figura 1.1.

Ubicación geográfica del municipio Maracaibo Fuente:

Autor (2015)
Abarca una superficie de 419 km2, lo que representa el 0,78% de la
superficie total del estado Zulia. Tiene como capital la ciudad de Maracaibo,
centro político – administrativo de la región zuliana. Políticamente se
encuentra dividido en dieciocho (18) parroquia. La parroquia Santa Lucía, es
una parroquia del municipio Maracaibo, toma su nombre de la parroquia
Santa Lucía perteneciente a la Arquidiócesis de Maracaibo, dedicada a la
devoción a Santa Lucía. El barrio Santa Lucía contenido en la parroquia es
conocido popularmente como “El Empedrao” por sus calles de piedra siendo
uno de los sectores fundadores de la ciudad de Maracaibo e ícono cultural
del estado Zulia (Figura 1.2).

11

�Figura 1.2. Ubicación geográfica de la parroquia Santa Lucía. Fuente:
www.Wikipedia.org.
La parroquia Santa Lucía tiene una población estimada de 42.601 habitantes
(2008), una superficie de 5,9 km² y una densidad de población de 7.220,51
habitantes por km². Se encuentra entre las parroquias Olegario Villalobos al
norte (calle 77 ó Av. 5 de julio), el lago de Maracaibo al este, y la parroquia
Bolívar al sur y oeste (calles 93, 88 y 85) y (Av. 9B, 8 y 4).

Figura 1.3. Ubicación geográfica del área de estudio. Fuente: Alcaldía
de Maracaibo, modificada por la autora (2015)

12

�1.3 Condiciones del relieve e hidrografía de la región.
El relieve se presenta de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística (INE)
(s/f), en el Estado Zulia se pueden diferenciar cuatro grandes paisajes
topográficos. En la parte occidental, en la frontera con la República de
Colombia, se encuentra la Sierra de Perijá, cuya divisoria de aguas sirve de
límite con Colombia. La sierra se divide en tres secciones: la Serranía de
Motilones (continuación de los andes colombianos); al sur la Serranía de
Valledupar y los Montes de Oca, al norte. En la costa oriental se encuentra la
Sierra del Empalado o de Ciruma, reserva hidráulica de esa costa.
La plataforma continental y el lago de Maracaibo (cuerpo de agua dulce más
extenso de América Latina) conforman 3,5% del total del golfo de Venezuela.
Las llanuras costeras de la Guajira Venezolana poseen valles fluvio-marinos,
rellenos lacustrinos, paisajes del litoral marino y llanuras eólicas. La
altiplanicie Maracaibo-Machiques posee paisajes de relieve plano y
ondulado, planicies de denudación y ex playamiento, colinas, lomas pie de
montinas de la sierra de Perijá y montañas bajas. La sierra de Perijá está
formada por serranías de relieve accidentado, con alturas máximas de 3750
m.s.n.m. La depresión aluvial reciente del lago de Maracaibo está ocupada
por el lago y por extensas planicies aluviales, de ex playamiento,
desbordamiento y cenagosas.
El relieve de la región está definido por dos conjuntos montañosos, de fuerte
expresión topográfica los cuales enmarcan internamente la extensa
depresión estructural del Zulia. Esta depresión o fosa de hundimiento
tectónico ha evolucionado geomórficamente y en ella se han modelado los
amplios paisajes de llanuras que bordean al lago, el cual ocupa la parte
central de la depresión. El relieve es relativamente plano, presentándose
algunas colinas bajas al oeste cerca de la Av. 4 (Bella Vista) de no más de
40 m y acantilados en la Av. El Milagro que no superan los 20 m, este relieve
da lugar a numerosas cañadas que desembocan en el Lago de Maracaibo.

13

�1.3.1 Hidrografía
La mayor expansión del estado es el lago de Maracaibo, con 12870 km 2 y
unos 550 km de costa. Es el núcleo colector de todos los ríos de la zona. Los
ríos provienen de tres divisorias de aguas; los de la costa occidental se
originan en la sierra de Perijá. Las sub-cuencas más importantes son las de
los ríos Guasare, Socuy, Cachirí, la del río Santa Ana y la del río Catatumbo.
Al sur del estado, a través de las llanuras aluviales, desembocan los ríos que
nacen en la cordillera andina, los cuales aportan una considerable carga
sedimentaria que enriquece los suelos. La hidrografía del área está
representada por las corrientes y flujos hídricos desarrollados en la región, la
cañada Macuto drena las aguas de Santa Lucía y desemboca en el lago de
Maracaibo. La cañada Macuto va cambiando de nombre según sea el sector
por donde surca; por el cerro Leonardi la toma el nombre de Santa Clara
hasta que llega a la avenida Unión o calle 84 (Av. Dr. Leonardi). Este brazo
de la cañada continúa atravesando la prolongación de la carretera Unión y
se dirige hacia la avenida 2D o calle Santo Tomás pasando por el puente del
Atracadero por su lado oeste.
1.3.2 Condiciones climáticas
El clima del estado Zulia está dominado por las altas temperaturas durante
todo el año e influenciado por la presencia del lago y las cordilleras de los
Andes al sur y de Perijá al oeste. Cerca del 80% del territorio tiene un
régimen térmico elevado, mientras que el 20% restante está sujeto a
variaciones derivadas de las diferencias de altitud. En el norte el clima es
semiárido. El balance hídrico es negativo, con una evaporación que supera
ampliamente a la precipitación. Las lluvias presentan gran variación espacial
y temporal y disminuye progresivamente hacia el norte, hasta el clima
semiárido de Maracaibo, con menos de 600 mm/año,

concentrados

principalmente entre noviembre y marzo, producto de los frentes fríos y el
clima árido de la península de Paraguaná (&lt; 200 mm/año).
Cabe destacar, que sobre las riberas del lago domina el clima de sabana,
caracterizado por temperaturas que pueden superar los 35 °C. La sequía
normalmente abarca desde noviembre hasta abril. La sierra de Perijá cuenta
con un clima tropical lluvioso con una estación seca de 2-3 meses, en la cual
14

�la precipitación desciende los 60 mm. El clima tropical lluvioso de selva
representa las mayores precipitaciones en el estado. La temperatura media
varía de 27,8º C en la costa del lago a 24º C hacia los piedemontes de Perijá
y los Andes. Las temperaturas máximas medias varían de 32º C a 22º C y
las mínimas medias de 22º C a 12º C. La humedad relativa media es muy
alta tanto en las cercanías del lago como en los piedemontes (de 85% a
90%), mientras que en la zona costera del golfo de Venezuela varía de 75%
a 80%. Las altas temperaturas en la región zuliana están asociadas con la
sequía; al no haber agua hay mayor evaporación y mayor radiación;
originando un déficit de precipitaciones. No existe un cambio de clima ya que
las condiciones climáticas no han cambiado, lo que existe es una variabilidad
climática (Anexo 1.1).
Análisis climático regional y local
En el análisis realizado se observó que para un periodo comprendido entre
los años 2000 y 2013, las precipitaciones presentan gran variación espacial
y temporal, en general el régimen es bimodal, las mayores precipitaciones
ocurren a entre los meses de abril y noviembre, los valores más altos
promediaron 61,52 mm al mes; a partir de septiembre se registra los
mayores valores de humedad, promediando 75,16%. Los mayores valores
de temperatura se registraron a mediados de año, entre los meses de junio y
septiembre, con 29,93º C de temperatura promedio.
Las precipitaciones en la ciudad de Maracaibo se caracterizan por la
irregularidad en su distribución anual, aunada a la disminución progresiva de
las áreas de infiltración como consecuencia de la intensa urbanización de la
ciudad. Las características de la litología en la ciudad y la topografía de la
zona de estudio, favorecen la erosión laminar y la formación de cárcavas en
los taludes, aumentando la inestabilidad de los mismos. Por otro lado, la
evaporación anual alcanza los 2000 mm/año, proporcionando un déficit de
1556,65 mm lo que justifica la sequía y el clima semiárido en la zona. Esto
conlleva a que la red hidrográfica del municipio sea bastante escasa y no
presenta cursos de agua considerables en la parroquia Santa Lucía.
Considerando las precipitaciones ocurridas en los años 2004, 2005, 2006,
2010 y 2011, donde se menciona la situación de alto riesgo en el área de
15

�estudio y zonas vecinas, se realizó un análisis climático para determinar la
relación existente entre las variables climáticas y sísmica (Anexo1.2).
1.4 Vegetación
La vegetación del estado Zulia es muy variada y está caracterizada por
presentar vegetación de bosque tropical muy seco. Entre la Alta Guajira y
Castilletes se observa un paisaje pedregoso con especies vegetales como
tunas, cardones y cujíes. El bosque húmedo tropical se observa hacia los
1000 m, en tanto que el bosque húmedo pre montano aparece hacia los
1500m y las especies más frecuentes son mijao, apamate, comoruco y
araguaney. En el área de mayor elevación del Zulia, con alturas de 2500 a
3000 m, se encuentran especies como guácimo, saisai y covalonga.
Para poder comprender del efecto de la vegetación sobre el suelo se
requiere conocer las características específicas de la vegetación en el
ambiente natural que se esté estudiando (Tabla 1.1). Entre los factores
importantes se encuentran el volumen y densidad de follaje, tamaño, ángulo
de inclinación y aspereza de las hojas, altura total de la cobertura vegetal,
presencia de varias capas diferentes de cobertura vegetal, tipo, forma,
profundidad, diámetro, densidad, cubrimiento y resistencia del sistema de
raíces.
Tabla 1.1 Componentes de las plantas y sus funciones
Parte de la planta

Función

Raíz

Anclaje, absorción, conducción
y acumulación de líquidos.

Tallo

Soporte,

conducción

y

producción de nuevos tejidos

Hojas

Fotosíntesis, transpiración

Fuente: Suárez (1998).
Las raíces cumplen una función muy importante de absorción. La retención
de agua en el follaje demora o modifica el ciclo hidrológico en el momento de
una lluvia, disminuyendo la rata de agua de escorrentía y su poder erosivo

16

�puede aumentar la rata de infiltración. Depende del tipo de vegetación, sus
características y la intensidad de la lluvia.
Los árboles de mayor volumen o densidad de follaje, demoran más el ciclo
hidrológico al retener por mayor tiempo las gotas de lluvia. En el caso de
lluvias muy intensas la retención de agua es mínima, pero en el caso de
lluvias moderadas a ligeras, la retención puede ser hasta de un 30%,
dependiendo de las características de la vegetación. Parte del agua retenida
es acumulada en el follaje para luego ser evaporada. La evapotranspiración
es un efecto combinado de evaporación y transpiración. Su efecto es una
disminución de la humedad en el suelo. Cada tipo de vegetación en un
determinado

tipo

de

suelo,

tiene

un

determinado

potencial

de

evapotranspiración y se obtiene una humedad de equilibrio dependiendo en
la disponibilidad de agua lluvia y nivel freático. La capacidad de una planta
para consumir humedad del suelo depende del tipo y tamaño de la especie,
clima, factores ambientales y características del suelo. En climas tropicales
los volúmenes de evapotranspiración son mayores que en zonas con
estaciones.
El efecto más importante de la vegetación es la protección contra la erosión
en todos los casos y con todo tipo de vegetación. La vegetación con mayor
densidad de follaje amortigua más eficientemente el golpe de la lluvia y
disminuye la erosión. En hierbas y pastos, la densidad y volumen del follaje
actúan como un colchón protector contra los efectos erosivos del agua de
escorrentía, se ha observado que donde hay árboles altos la erosión es
menor que en el caso de arbustos. Además, las hierbas o maleza protegen
mejor contra la erosión que los pastos. La mejor protección contra la erosión
y los deslizamientos, se obtiene estableciendo conjuntamente todos los
sistemas de vegetación, incluyendo los musgos y demás variedades. No hay
mejor evidencia que mirar la naturaleza y observar cómo se conserva y
protege ella misma.
Las raíces refuerzan la estructura del suelo y actúan como anclajes en las
discontinuidades uniendo materiales de los suelos inestables a mantos más
estables. (Figura 1.4).

17

�Figura 1.4. Refuerzo de superficie de rotura por las raíces de los
árboles. Fuente: Suárez (1998).
La profundidad de refuerzo de las raíces comúnmente es de 20 cm, pero
algunas especies tienen profundidades que permiten el anclaje a mantos de
roca relativamente profundos. Por ejemplo, se conoce de eucaliptus con
raíces hasta de 27 m y raíces de bosque tropical hasta de 30 m de
profundidad, pero la mayoría de los árboles tienen raíces de profundidad
hasta de 3 m, por lo que ésta es la profundidad hasta la que puede confiarse
un refuerzo con raíces. Las características físicas de las raíces determinan el
efecto de anclaje o refuerzo del suelo y la densidad del sistema radicular
mejora la retención de las partículas o masas de suelo, aumentando la
resistencia a la erosión.
1.5 Geología
El subsuelo de la parroquia Santa Lucía está conformado por la formación El
Milagro, de edad Pleistoceno, que toma su nombre de la Av. 2 (El Milagro)
que comienza en esta parroquia donde aflora en los riscos bajos que
bordean el lago de Maracaibo a lo largo del trazado de la avenida. Su
localidad tipo está en el barrio El Milagro de la ciudad de Maracaibo y en los
acantilados occidentales de la Av. El Milagro, a lo largo de la costa del lago.
El tope de la formación aflora o se encuentra cubierto por espesores
delgados de suelos "in situ" y aluviones recientes arrastrados por las

18

�principales cañadas del área, así como también por el escurrimiento laminar
o en sabana predominante en la altiplanicie de Maracaibo.

1.6 Litología
La formación consiste de arenas friables, finas a gruesas, muy micáceas, de
color

crema

a

pardo-rojizo,

limos

micáceos

de

color

gris

claro,

interestratificados con arcillas arenosas, rojas y pardo-amarillentas y lentes
lateríticos bien cementados. Hay dos capas de arcillas arenosas y limosas,
con abundantes fragmentos y troncos de madera silicificada. Las capas de
arcillas arenosas y limosas cubren horizontes caracterizados por abundantes
nódulos de hierro y formación laterítica, que fueron interpretados como
paleosuelos. El paleosuelo superior separa la gruesa unidad inferior de la
sección arenosa, característica de la Formación El Milagro. El paleosuelo
inferior está desarrollado sobre el centro del arco y separa la Formación El
Milagro de una unidad verdosa, posiblemente equivalente a la Formación
Onia (Figura1.5).

Figura 1. 5 Mapa geológico regional de la Formación El Milagro. Fuente:
Fuente: UCV (2006).

19

�La Formación El Milagro cubre el Arco de Maracaibo y se extiende hasta la
parte noreste del lago de Maracaibo. Se observa también en el subsuelo del
lago, y en el distrito Bolívar del estado Zulia. Su espesor varía de 0 a 33 m
en el centro del Arco de Maracaibo, y aumenta rápidamente hacia el sur,
alcanzando unos 150 m en el pozo Regional-1, a unos 10 km al suroeste de
Maracaibo. En el subsuelo se desconoce su espesor. En la provincia del
Arco de Maracaibo, la Formación El Milagro cubre estratos terciarios con
discordancia angular, y está cubierta por sedimentos cuaternarios más
jóvenes en forma discordante.
Respecto al paleo ambiente, estos sedimentos son de aguas dulces y llanas,
depositados a una distancia considerable del área fuente. Se considera que
el ambiente de sedimentación de la Formación El Milagro es fluvio-deltaico y
lacustino marginal. Existen autores que difieren afirmando que los
sedimentos de la formación son de carácter fluvial y paludal, depositados
sobre un amplio plano costanero y de poco relieve, y que estuvieron
expuestos a la meteorización y anegamiento por lo menos tres veces
durante el Cuaternario. Estas condiciones facilitaron la acción eólica y
algunas capas pueden representar dunas (González de Juana, et al., 1980).
El mapa geológico estructural
Levantado por el Ministerio de Energía y Minas en al año 1977 a escala
1:500.000 presenta la falla de la Ensenada, de dirección sur norte,
atravesando la ribera occidental del lago, pasando por la Concepción y
prolongándose hasta la parte sur del Bajo San Francisco; constituye una
falla de cabalgamiento, difícil de seguir en campo e interpretar en las fotos
aéreas debido al espeso cubrimiento de arenas que predominan en el sector
sur de Maracaibo. Al noroeste del Puente General Rafael Urdaneta,
específicamente donde la Circunvalación No.1cambia de dirección noroeste
a norte, en el barrio Bolivariano, parece manifestarse nuevamente, originado
un cambio de relieve de colinas disceptadas o una topografía ondulada y
plana correspondiente a los barrios: Sur América, El Silencio y Sierra
Maestra. Así mismo, origina un cambio en la pendiente de topografía plana,
a planos ligeramente inclinados hacia el Lago, en los alrededores del barrio
San Jacinto al norte del área de estudio (Figura 1.6).
20

�Figura 1.6 Estudio Geológico de Maracaibo y sus alrededores. Fuente
Ministerio de Energía y Minas 1977
1.7 Condiciones ingeniero geológicas de los suelos de la región.
Litologías presentes en el área de estudio
a) Arenisca arcillosa (Are-arc)
Corresponde a la litología principal observada, con espesores que van desde
60 cm a 6 m. En general, se presentan como cuerpos masivos de colores
amarillo ocre, gris claro a rojizo, de grano fino a muy fino, micáceos.
Conforman rocas incompetentes, moderadamente duras, densas, con
meteorización de moderada a alta y fracturada.
b) Arcilla arenosa (Arc-are)
Es la segunda litología predominante. Se presenta en capas de 25 cm a 5 m
de espesor y lentes masivos de color amarillo claro y blanco a gris claro de
grano muy fino, micáceas. Conforman rocas incompetentes, moderadamente
duras, densas y fracturadas, con una meteorización de moderada a alta.
c) Lateritas y nódulos (Lat/Nód)
Es la tercera litología presente en el área de estudio. Se presentan en capas
y lentes de color rojizo a amarillo oscuro, con espesores entre 20 cm y 2 m.
Presenta nódulos arcillosos y ferruginosos cuyo tamaño va desde 0,5 a 40

21

�cm. Es una roca dura, altamente alterada. Los cuerpos lateríticos se forman
por la descomposición de la roca y su lavado por corrientes de agua
ocasionales. Las lateritas no son propiamente derivadas directamente de las
rocas, sino que son el resultado del proceso físico químico que conlleva a la
remoción gradual de sílice y sales solubles. Este proceso ocurre cuando el
agua percola a través del suelo.
Tabla 1.2. Valores del peso unitario de las muestras

Límites de consistencia
Las muestras extraídas presentan características propias de arena fina mal
gradada con presencia de arcillas; considerando esta condición, sus
respuestas líquidas y plásticas se ensayaron con el método de Límites de
Consistencia. Los valores obtenidos se muestran en la Tabla 1.3
Tabla 1.3 Resultados de los ensayos para límites de consistencia

22

�Nivel freático
Durante la toma de muestras y cortes de pared en los sitios prospectados en
el área de estudio de los deslizamientos de material proveniente de los
taludes del cerro Leonardi y cerro Alemán a la profundidad máxima de 45
cm, no se detectó la presencia de nivel freático o aguas de filtración.
Equipos y herramientas utilizadas
Para el reconocimiento geológico, geomorfológico y geotécnico se utilizaron
herramientas como escalímetro, equipo GPS (Sistema de posicionamiento
global), altímetro, piquetas, brújulas de geólogos, libretas de campo, planillas
de recolección de datos geotécnicos, mapa (topográfico y geológico),
lápices, cinta adhesiva, marcadores, cinta métrica y lupa.
1.8 Procesos y fenómenos geológicos de la región.
1.8.1 Lluvias
En la región tienen lugar diversos procesos y fenómenos geológicos los
cuales están en función de la geodinámica del territorio.

Podemos

clasificarlos como:
Erosión continental. La erosión hídrica presente en el territorio reviste en
aquellos espacios geográficos sujetos a condiciones climáticas en donde
imperan abundantes y frecuentes lluvias de alta intensidad. El agente activo
de este tipo de erosión es el agua en forma de lluvia. Es ocasionada por
fuerzas hidráulicas que actúan sobre las partículas de suelo, produciendo su
desprendimiento y posterior transporte y depósito. El grado de la pendiente
regula la velocidad de circulación del agua sobre la superficie de forma casi
exclusiva. La longitud de la pendiente influye en la velocidad por las alturas
de agua acumuladas en la parte baja de las pendientes; tales alturas son
mayores cuanto más extensas son las vertientes en la parte superior.
En un suelo sin protección vegetal, en áreas de montaña tropical, se
calculan hasta 50 m3 de suelo removido por hectárea, en una lluvia fuerte de
una hora de duración. Al profundizarse y ampliarse los surcos de erosión se
convierten en cárcavas. En este proceso una cárcava con cauce en V
captura a las vecinas y va transformando su sección de una V ampliada a U.

23

�Existen dos tipos de cárcavas: las continuas, que no tienen cabeza con
escarpe vertical importante y ocurren en suelos granulares o cohesivos al
deteriorarse la cobertura vegetal por acción de los surcos de erosión y las
cárcavas con escarpe vertical superior, que generalmente ocurren en suelos
cohesivos o con coberturas densas de raíces, son retrogresivas con avance
y rotura de los taludes resultantes por esfuerzo al corte o volteo. En
ocasiones se agrava el proceso por afloramiento de agua subterránea en el
pie del escarpe formado.
1.8.2 Sismicidad.
Los deslizamientos activados por sismos generan fuerzas inerciales dentro
de la ladera, las cuales aumentan los esfuerzos cortantes actuantes en la
superficie de deslizamiento. Lo que provocar desprendimientos de bloques,
deslizamientos, flujo de suelos y avalanchas, depende de las características
de la ladera, su topografía, propiedades de las rocas, el nivel freático y el
tipo de vegetación, además de la magnitud del sismo. Los principales
eventos sísmicos registrados en la región ocurrieron en el 2004, 2005, 2006,
2010 y 2011se presentan gráficamente en Tabla1.3 y Gráfico 1.1 que han
causado considerables daños a la comunidad de valle Frio. Para validar esta
información, se descargaron los archivos digitales de la página web de
Funvisis de los años 2010 y 2011. De los años anteriores al 2007 y
posteriores al 2011y no se encuentro disponible la información. A pesar de
ello, a través de los medios de información digitales se corroboraron los
siguientes movimientos telúricos en la región:

En el año 2005, una cadena de ocho sismos se registró entre las 7:48 y las
11:30 de la mañana del 24 de mayo; con epicentro al sureste del municipio
Lagunillas. Uno de los temblores alcanzó 5,0 grados de magnitud en la
escala de Richter y profundidad superficial de 10,1 km. El segundo evento,
ocurrido a las 9:43 am, alcanzó 5,0 de magnitud en la escala de Richter. El
resto de los temblores tuvieron una intensidad menor a 3,7 grados. Las
ondas sísmicas lograron gran alcance porque tuvieron una profundidad
superficial, inferior a 50 km. En el área de estudio hubo un deslizamiento de
material el 13 de junio.
24

�El día 5 de agosto hubo un desprendimiento de masa rocosa que
conformaba parte del talud del cerro Leonardi, por lo que la empresa
Geoproyect, C.A. realizó una diagnosis sobre riesgo geológico y una
evaluación del desprendimiento de la Formación El Milagro en el cerro
Leonardi para la alcaldía del municipio Maracaibo. Uno de los factores
considerados fue la sismicidad registrada en áreas cercanas a la ciudad de
Maracaibo, encontrando que los días previos al deslizamiento, ocurrieron 6
eventos cuyo rango de magnitudes varían entre 3,6 y 2,9 en la escala de
Richter. Los eventos fueron superficiales, siendo la profundidad máxima
igual a 13,2 km.
Grafico 1.1 Sismos registrados previo al desprendimiento ocurrido en
Agosto del 2005

Tabla 1.4 Sismos registrados en Agosto del 2005

Sismos registrados previos al desprendimiento ocurrido en agosto del
2005. Fuente: Geoproyect (2005).
En el año 2006, el 1 de enero se registró un evento sísmico con una
magnitud de 5,0 en la escala de Ritcher, con epicentro a 59 km. al suroeste
de las Islas Los Monjes y una profundidad de 91 km. Seguidamente, el 3 de

25

�enero se registró otro evento sísmico con magnitud de 5,0 en la escala de
Ritcher, epicentro a 64 km. al sureste de Villa del Rosario y a unos 59 km. al
suroeste de La Concepción. Este evento tuvo una réplica 7 minutos después
de magnitud de 2,6 en la escala de Ritcher, manteniendo el mismo epicentro
y con una profundidad de 5,8 km. En el área de estudio hubo un
deslizamiento de material el 22 de enero. En las siguientes figuras (Figuras
1.7 y 1.8) se observa la sismicidad registrada en áreas cercanas a la ciudad
de Maracaibo, en los meses en los que se registraron los deslizamientos
durante los años 2010 y 2011.
Figura 1.7 Eventos sismológicos del año 2010.

Fuente: Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas
(FUNVISIS)

26

�De lo anteriormente expuesto, se puede concluir, que la lluvia es uno de
los principales factores que afecta la estabilidad de laderas, los
deslizamientos ocurren durante o después de los períodos de lluvia, los
terrenos de la formación el Milagro, tiene muchas variaciones litológicas, lo
que favorece la erosión. Otro factor que influye para la ocurrencia de los
deslizamientos son los sismos, cuando se presenta uno se generan fuerzas
inerciales dentro del talud, las cuales aumentan los esfuerzos cortantes que
actúan en la superficie de deslizamiento, provocando desprendimientos de
bloques, deslizamientos, flujo de suelos y avalanchas, dependiendo de las
características intrínsecas de la ladera.
Figura 1.9 Eventos sismológicos durante el año 2011.

Fuente: Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas
(FUNVISIS).

27

�CAPÍTULO II

PROCEDIMIENTO INGENIERO GEOLOGICO

PARA EL

ESTUDO DE LOS DESLIZAMIENTOS EN LOS CERROS LEONARDI Y
CERRO ALEMAN DE LA PARROQUIA SANTA LUCIA, MARACAIBO.
2.1. Introducción.
Durante las últimas décadas se han implementado numerosas estrategias
para la gestión de riesgos por deslizamientos. La experiencia obtenida en
muchos países estimula el uso de mapas de zonificación de amenaza y
riesgo para el ordenamiento territorial y la gestión de emergencias (Cascini
et al., 2005) y muestra que existe la necesidad de métodos estándares y
reproducibles para evaluación y zonificación de los procesos y fenómenos
por deslizamientos. Desafortunadamente existe poca consistencia entre los
diferentes tipos de estrategias y procedimientos producidos en diferentes
países en el mundo, o por diferentes instituciones de un mismo país, e
incluso dentro de una misma institución. Por lo general la terminología
empleada no es uniforme y con frecuencia las leyendas no están
acompañadas por definiciones que faciliten el uso de los mapas. Esta
necesidad de métodos de evaluación constituyó en el objetivo inicial de la
conformación de un aporte al servicio geológico venezolano.
Este capítulo tiene como objetivo contribuir con un procedimiento para el
estudio y valoración de los deslizamientos. Se trata de presentar una guía
metodológica que permita una valoración más exacta para el conocimiento
de estos y contribuir al uso más racional del medio y de su ordenamiento
territorial.
2.2. Estudio básico, revisión y análisis de información temática
existente
Esta etapa incluye la captura y análisis de la información existente del sitio
de estudio. Esto incluye mapas topográficos, publicaciones geológicas,
artículos en periódicos o en revistas, fotos que describan la historia del sitio,
informes

geotécnicos,

geológicos

o

geomorfológicos,

registros

de

perforaciones, bases de datos, registros de pozos de agua, precipitaciones,
deshielos, entre otros y por lo tanto requiere una interacción a nivel
interinstitucional, entre las instituciones que poseen información que se debe

28

�analizar, los gobiernos locales, regionales, oficinas de planificación y
transporte, instituciones de protección civil, bomberos, institutos hidrológicos
y meteorológicos, institutos sismológicos, universidades, para poder generar
una solución a la problemática existente.
2.2.1. Informe de testigos presenciales
En el caso de estudios locales se debe identificar e interrogar
sistemáticamente a personas que viven cerca del sitio, con el fin de obtener
información acerca de la estabilidad de las laderas en el área y las
características de eventos pasados. Sus informes deben registrarse con
detalle, fechas y cualquier dato cuantitativo que ellos puedan recordar.
2.2.2. Análisis de productos de sensores remotos
En el caso de estudios regionales de pequeña escala o de un gran
deslizamiento individual, se pueden utilizar imágenes satelitales como ayuda
para el mapeo e inventario de movimientos en masa. En algunos casos, se
pueden compilar mapas topográficos o

modelos del terreno mediante

imágenes satelitales. Para cualquier proyecto siempre se debe realizar la
interpretación multitemporal de fotografías aéreas. Con fotos de mayor
detalle. Es deseable usar fotos de diferentes años, especialmente para
identificar movimientos en masa ya ocurridos, lo cual permite tener una idea
multitemporal de su ocurrencia y del grado de preservación de los depósitos
asociados a estos para una zona determinada.
2.2.3. Análisis del terreno y cartografía preliminar
Es importante en cada caso establecer el marco geomorfológico de cada
lugar, identificar las características y origen de las geoformas en el área, los
tipos de materiales que se pueden esperar, y los procesos geomorfológicos
que ocurran o puedan ocurrir. La escala del análisis dependerá de la escala
del proyecto, pero los mapas del terreno no deben ser de escala menor a
1:25.000. Los mapas se elaboran primordialmente basándose en cartografía
existente y fotografías aéreas, pero a continuación deben verificarse y
actualizarse a través del trabajo preliminar en terreno.

29

�2.2.4. Inventario de movimientos en masa
Todas las ocurrencias de los deslizamientos próximas a la localidad deben
registrarse en un mapa de inventario y en una base de datos que incluya:
tipo de movimiento en masa, magnitud, tiempo de ocurrencia o de su
reactivación y datos similares. No todo inventario necesita el detalle
completo del formulario estándar, se deben realizar las simplificaciones
adecuadas de acuerdo al caso; el grado de detalle requerido depende de la
escala del estudio. El inventario debe incorporar inicialmente los datos
obtenidos del desarrollo de las tareas 1 a 4, de la Figura 2.1. Luego, debe
actualizarse con la información recogida durante el trabajo en terreno.

Figura 2.1. Procedimiento general para la realización de un estudio de
deslizamientos.
2.3. Investigaciones preliminares.
2.3.1. Reconocimiento
La investigación de cada sitio debe comenzar por un trabajo de
reconocimiento de sitio. Si el presupuesto lo permite, la observación aérea,
así como las fotos tomadas desde un helicóptero o desde una cámara fija al

30

�ala de un avión, pueden ser muy útiles en terrenos inaccesibles. Es también
útil tener una vista general del sitio desde un ángulo preferencial. Se deben
realizar los recorridos de campo con el fin de cubrir los vacíos de
información, reconocer en el terreno las unidades que se bosquejaron en las
fotos aéreas, y comprobar los tipos de suelos y de rocas y los sitios con
deslizamientos.
Los afloramientos de suelo y roca deben registrarse con su localización y
elevación altimétrica. En el levantamiento geológico se deben registrar
cuidadosamente las características geológicas de los materiales aflorantes
estrechamente relacionados con sus características físicas mecánicas como
unidades litológicas y límites estratigráficos, tipos de suelos y rocas, grado
de meteorización, elementos estructurales (diaclasas, fallas, foliaciones,
esquistosidad), evidencia de filtraciones y signos de inestabilidad (grietas,
material triturado, flexiones, cambios en la vegetación, etc.). En general, la
observación de rocas o suelos debe tratarse con tanto cuidado como los
datos de una perforación exploratoria.
2.3.2. Investigación de subsuelo
La investigación del subsuelo se requiere sólo en casos donde pueden
ocurrir movimientos en masa profundos. En nuestro caso es necesaria en la
evaluación de los deslizamientos de flujos, que cubran áreas de gran
extensión. La perforación debe ser supervisada por un inspector calificado,
que obtenga muestras y registre la información del subsuelo. Siempre que
sea posible deben realizarse ensayos in situ, tales como el de penetración
estándar o la prueba dinámica con conos en suelos granulares, o el ensayo
de veleta de campo (vane test) en suelos cohesivos. Deben instalarse
piezómetros y tomar datos de éstos.
2.3.3. Geofísica.
La geofísica puede suplir la falta de información subsuperficial directa; sin
embargo, es peligroso confiar en los perfiles geofísicos sin una verificación
del terreno. La aplicación de métodos geofísicos está orientada a identificar
contactos, tener una idea de las condiciones del macizo rocoso, distinguir
unidades arcillosas o arenosas y localizar el nivel freático.

31

�2.3.4. Instrumentación
Se deben instalar instrumentos de monitoreo de acuerdo con la necesidad,
aprovechando adecuadamente las perforaciones realizadas. Alrededor de
los piezómetros se debe colocar un relleno de arena sellando arriba y abajo
de éste con bentonita, para cerciorarse que la presión de poros leída
corresponda a una profundidad específica. Los piezómetros del tipo
Casagrande, no son costosos, y consiste de un elemento poroso unido a un
tubo que va hasta la superficie del terreno. Se deben instalar inclinómetros
en sitios donde puedan ocurrir movimientos en masa. Para identificar
movimientos también se pueden realizar monitoreo de puntos o de líneas de
referencia en la superficie, empleando por ejemplo un sistema de
posicionamiento global diferencial.
2.3.5. Análisis
Es importante seleccionar el método de análisis más apropiado, según el
alcance y propósito de la investigación, y a la disponibilidad de los datos. Si
se

emplean

programas

de

computador,

deben

ser

seleccionados

cuidadosamente y tener en cuenta que muchos modelos modernos de
programas de computador requieren datos detallados, que no están
disponibles comúnmente en investigaciones de rutina. Los resultados del
análisis mediante el software pueden depender totalmente de la calidad de
los datos proporcionados por el usuario. Quienes usen el software deben
estar familiarizados con su función y deben por lo menos comprender la
teoría básica que hay detrás de su uso. Hay que recordar que ningún
programa de computador existente substituirá a un analista con experiencia
y bien informado.
2.3.6. Informes
Es importante distinguir entre los informes de carácter científico o ingenieril o
de carácter interno, de aquellos informativos y para uso externo por el
público. El con-tenido de ambos es similar pero los segundos deben ser más
generales, explicativos y orientados hacia el usuario. Asimismo, deben
explicarse conceptos que un usuario no técnico podría ignorar, tales como

32

�terminología, métodos, etc. Los informes de evaluación de amenazas deben
tener como mínimo el siguiente contenido:
2.4. Caracterización Geomecánica del macizo donde se desarrollan los
deslizamientos.
Los

macizos

rocosos,

como

medios

discontinuos,

presentan

un

comportamiento geomecánico complejo. Con este objetivo surgieron las
clasificaciones geomecánicas, que aportan, mediante la observación directa
de las características de los macizos rocosos y la realización de sencillos
ensayos, índices de calidad relacionados con los parámetros geomecánicos
del macizo y sus características frente a los taludes.
La clasificación RMR, desarrollada por Bieniawski constituye un sistema de
clasificación de macizos rocosos que permite relacionar índices de calidad
con parámetros geotécnicos. Para aplicar la clasificación RMR, se divide el
macizo rocoso en zonas con características geológicas más o menos
uniformes de acuerdo con las observaciones hechas en campo referentes a
las

propiedades y características de la

matriz rocosa

y de

las

discontinuidades. Una vez obtenidas las puntuaciones que resultan de
aplicar los cinco parámetros de clasificación, se efectúa la corrección por
orientación de discontinuidades y se obtiene un valor numérico con el que se
clasifica finalmente el macizo rocoso. Esta clasificación distingue cinco
clases, cuyo significado geotécnico se expresa en la tabla 2.1; a cada clase
de macizo se le asigna una calidad y unas características geotécnicas.
Tabla 2.1. Calidad de macizos rocosos aplicando el índice RMR

33

�Esta clasificación proporciona una estimación inicial de los parámetros del
macizo rocoso a bajo coste y de manera sencilla, no obstante, debe ser
considerada como una simplificación, ya que no tiene en cuenta otros
aspectos como la deformabilidad del macizo y debe ser aplicada con criterio
y en base al conocimiento y experiencia previa. Para el análisis de roturas
por grupos de discontinuidades se puede utilizar el siguiente procedimiento:


Determinar los grupos de juntas más “significativos”, evaluando su
valor relativo dentro de la familia de las diaclasas, en cuanto a
posibilidad de ocurrencia de un movimiento.



Para

cada

grupo

determinar

su

orientación,

buzamiento,

espaciamiento, abertura, resistencia al corte, entre otros factores.


Estudiar por medio de bloques en el espacio las diversas
posibilidades de ocurrencia de roturas.



Hacer el análisis de estabilidad de cada uno de los bloques
identificados.

Se debe en todos los casos estudiar la posibilidad de ocurrencia, no sólo de
roturas al corte, sino de roturas por volteo y roturas de grupos de bloques.
En estos casos, se estudia la estabilidad del talud en el espacio en tres
dimensiones, ya que una masa de roca fracturada es altamente anisotrópica
respecto a su resistencia al corte. Una combinación progresiva de grupos de
diaclasas es un problema complejo por la dificultad para definir una
superficie de rotura, que puede vincular varios grupos diferentes de
discontinuidades.
La resistencia de la matriz rocosa puede ser estimada en el afloramiento
mediante índices de campo o a partir de correlaciones con datos
proporcionados por sencillos ensayos de campo, como el ensayo de carga
puntual PLT o el martillo Schmidt. Los índices de campo permiten una
estimación del rango de resistencia de la roca. Los criterios para su
identificación aparecen descritos en la Tabla 2.2 y deben ser aplicados sobre
la roca una vez limpiada la capa de alteración superficial

34

�Tabla 2.2. Identificación del grado de meteorización
Clase

Descripción

Identificación de campo

Aproximación al rango de
resistencia a compresión
simple (Mpa)

SI

Arcilla muy blanda

El puño penetra fácilmente varios cm

&lt; 0,025

S2

Arcilla débil

El dedo penetra fácilmente varios

0,025-0,05

cms.
S3

Arcilla

Se necesita una pequeña presión

0,05-0,1

para hincar el dedo.
S4

Arcilla rígida

Se necesita una fuerte presión para

0,1-0,25

hincar el dedo.
S5

Arcilla muy rígida

Con cierta presión puede marcarse

0,25-0,5

con la uña.
S6

Arcilla dura

Se marca con dificultad al presionar

&gt; 0,5

con la uña.
R0

Roca

Se puede marcar con la uña.

0,25-1,0

extremadamente
R1

Roca muy blanda

La roca se desmenuza al golpear con
la punta del martillo. Con una navaja
se talla fácilmente.

R2

Roca blanda

1,0-5,0

Se talla con dificultad con una navaja. 5,0-25
Al golpear con la punta del martillo se
producen pequeñas marcas

R3

Roca moderadamente No puede tallarse con la navaja. 25-50
dura

Puede fracturarse con un golpe fuerte
del martillo.

R4

Roca dura

Se requiere más de un golpe con el 50-100
martillo para fracturarla.

R5

Roca muy dura

Se requieren muchos golpes con el
martillo para fracturarla.

R6

100-250

Roca extremadamente Al golpearlo con el martillo sólo saltan . &gt; 250
dura

esquirlas.

Fuente: ISMR 1981

35

�Con los valores de resistencia obtenidos se puede clasificar la matriz rocosa
en base a los criterios de la Tabla 2.3.
Tabla 2.3. Clasificación basada en la resistencia de la roca

Resistencia

a Descripción

compresión
simple (Mpa)
1-5

Muy blanda

5-25

Blanda

25-50

Moderadamente
dura

50-100

Dura

100-250

Muy dura
Extremadamente
dura

Fuente: Vallejo (2004).
La morfología de un movimiento en masa permite obtener valiosa
información tanto del tipo de movimiento como de su génesis. Existe una
caracterización a partir de los elementos que lo componen. La presencia o
ausencia de tales elementos y sus relaciones dimensionales y espaciales,
permiten definir su tipología. A los taludes a los cuales se les realizaron los
análisis de estabilidad, se le calculó el factor de seguridad “FS”.
2.5 Factor de seguridad

FS = Fuerza Resistentes
Fuerza Motriz

36

�Tabla 2.4. Condiciones de estabilidad cinemática asociada a los taludes
y laderas

Tabla 2.5. Rangos de seguridad (FS)

Los rangos de estabilidad obtenidos son representados en el mapa de
estabilidad cinemática aplicado a laderas y taludes, asignándole el color
correspondiente a cada talud, según la clasificación a la condición de
estabilidad (Tabla 2.6), para obtener como resultado el mapa de estabilidad
cinemática (Anexo2.1).
37

�Tabla 2.6 Rangos de factor de seguridad (colores estándar)

En este capítulo se llega a la conclusión que con toda la información
recabada y con la metodología adecuada para el procesamiento del análisis
de los resultados, se obtuvo que gracias a la recopilación de información y
de los mapas existentes para realizar un estudio a detalle se pueda culminar
con los objetivos propuestos.

CAPITULO III. EVALUACION

INGENIERO GEOLOGICAS DE LA

OCURRENCIA DE LOS DESLIZAMIENTOS EN EL SECTOR VALLE FRIO,
PARROQUIA SANTA LUCIA, MARACAIBO.
38

�3.1 Introducción
Este capítulo proyecta los resultados de los análisis realizados en el área de
estudio según el procedimiento antes señalado, se brinda un estudio y
evaluación de los deslizamientos que tienen lugar, sus causalidades, sus
condicionalidades y sus factores disparadores que los provocan. Al mismo
tiempo se brinda un conjunto de medidas pasivas y activas que permitan
estabilizarlos y estabilizar el medio.
3.2 Tipos de deslizamientos.
En este epígrafe se presentan definiciones para las siguientes clases de
movimientos por deslizamientos: desprendimientos, deslizamientos, y flujos.
Se menciona la relación del intervalo de velocidades típicas con la escala de
velocidades propuesta por Cruden y Varnes (1996), la cual se presenta en la
Tablas 3.1.
TABLA 3.1. Tipos de deslizamientos que tienen lugar en la región

Tipos
Caídas

Deslizamientos

Flujos

Sub tipos


Caídas de rocas,



Caídas de suelo y rocas.



Desprendimientos de rocas



Deslizamientos por estratos



Deslizamientos por cuñas.



Deslizamientos rotacionales



Deslizamientos Traslacionales



Flujos de lodo secos



Flujos hídricos de sedimentos de
distinta granulometría.



Flujos por licuación de suelos

Los deslizamientos que tiene lugar en el área de estudio según la tabla 3.1
en:

39

�a) Caída (Fall), es un tipo de movimiento en el cual uno o varios bloques de
suelo o roca se desprenden de una ladera, sin que a lo largo de esta
superficie

ocurra

desplazamiento

cortante

apreciable.

Una

vez

desprendido, el material cae desplazándose principalmente por el aire
pudiendo efectuar golpes, rebotes y rodamiento. Dependiendo del
material desprendido se habla de una caída de roca, o una caída de
suelo. Una característica importante de las caídas es que el movimiento
no es masivo. Existe interacción mecánica entre fragmentos individuales
y su trayectoria, pero no entre los fragmentos en movimiento.

Figura 3.1. Caídas de rocas.
b) Deslizamiento (Slide), son movimientos ladera abajo de una masa de
suelo o roca cuyo desplazamiento ocurre predominantemente a lo largo
de una superficie de falla, o de una delgada zona en donde ocurre una
gran deformación cortante, se clasifican los deslizamientos, según la
forma de la superficie de falla por la cual se desplaza el material, en
traslacionales y rotacionales. Los deslizamientos traslacionales a su vez
pueden ser planares o en cuña.
c) Deslizamiento

traslacional

(Translational

slide),

es

un

tipo

de

deslizamiento en el cual la masa se mueve a lo largo de una superficie de
falla plana u ondulada. En general, estos movimientos suelen ser más

40

�superficiales que los rotacionales y el desplazamiento ocurre con
frecuencia a lo largo de discontinuidades como fallas, diaclasas, planos
de estratificación o planos de contacto entre la roca y el suelo residual o
transportado que yace sobre ella. La velocidad de los movimientos
traslacionales puede variar desde rápida a extremadamente rápida.

Figura 3.2 Deslizamientos por la estratificacion.

Figura 3.3 Deslizamientos en cuña.
d) Flujos secos,

para la mayoría de los movimientos de este tipo se

requiere cierto contenido de agua. Sin embargo, ocurren con alguna
frecuencia pequeños flujos secos de material granular y se ha registrado
un número considerable de flujos grandes y catastróficos en materiales
secos.
e) Flujo hídricos de sedimentos (Debris flows), es un flujo muy rápido a
extremadamente rápido de detritos saturados, no plásticos que transcurre
principalmente confinado a lo largo de un canal o cauce con pendiente
pronunciada. Se inician como uno o varios deslizamientos superficiales

41

�de detritos en las cabeceras o por inestabilidad de segmentos del cauce
en canales de pendientes fuertes. Sus depósitos tienen rasgos
característicos como albardones o diques longitudinales, canales en
forma de u, trenes de bloques rocosos y grandes bloques individuales.
Los flujos de detritos desarrollan pulsos usualmente con acumulación de
bloques en el frente de onda. Como resultado del desarrollo de pulsos,
los caudales pico de los flujos de detritos pueden exceder en varios
niveles de magnitud a los caudales pico de inundaciones grandes. Esta
característica hace que los flujos de detritos tengan un alto potencial
destructivo.

Figura 3.4 Esquema de flujos que tienen lugar en la región.
3.3. EVALUACION GEOTECNICA
Las rocas que aparecen en el área de estudio son rocas sedimentarias. Las
areniscas presentes en el área están constituidas por granos cuyo tamaño
varía de 60 mm a 70 mm, el mineral más frecuente es el cuarzo. El cemento
de óxido de hierro puede dar un color rojo a la roca y el dióxido de hierro un
color marrón a amarillo. El Sistema Unificado de Clasificación de Suelos
(USCS) es un sistema de clasificación usado en Geotecnia; y se aplicó a las
muestras de suelos del área para obtener su clasificación.

3.3.1 Recopilación y evaluación de la información existente:

42

�Consistió en la búsqueda e interpretación de información geológica,
topográfica, geotécnica, climatológica y sismológica de carácter regional y
local. La documentación adquirida fue la siguiente:


Planos digitales de la división geopolítica del municipio Maracaibo.



Cartas Cartográficas a escalas 1:100000,



Informes técnicos de los siniestros ocurridos en el área de estudio.



Imágenes satelitales.



Boletines climáticos.



Boletines sismológicos.



Información geomorfológica.



Información bibliográfica relacionada con eventos de esa naturaleza.



Noticias sobre los deslizamientos ocurridos en la zona en periódicos.



Encuestas y entrevistas a la comunidad.

3.3.2 Reconocimiento en campo
Esta etapa se realizó:


Delimitar el área de estudio.



Definir las estaciones y realizar las mediciones necesarias para
generar el mapa topográfico del área de estudio.



Identificar

las

geoformas

existentes

y

definir

los

procesos

geomorfológicos que han actuado en el área de estudio.


Reconocer y caracterizar en el área de estudio los productos de la
meteorización.



Identificar la litología y las estructuras geológicas presentes.



Aplicar métodos de campo que indiquen la calidad de los macizos
rocosos en superficie.

Se definió el área de estudio, con la realización del levantamiento
planimétrico y las mediciones de coordenadas UTM y altitud en 195

43

�estaciones. (Figura 3.5). Con esta información, se comenzó a elaborar el
mapa topográfico.

Para la caracterización geológica y geotécnica se realizó un reconocimiento
en la zona de estudio; se ubicaron los afloramientos y se describieron sus
características geométricas, litológicas, estructurales y geotécnicas.
3.3.3 Toma de muestras
Se efectuó el procedimiento de muestreo de pared (calicatas de pared), Se
logró extraer los monolitos para sus respectivos análisis de laboratorio y
estos son los resultados granulométricos efectuados a las muestras tomadas
en campo. Las curvas granulométricas son presentadas en el anexo 3.1.

Figura 3.5 Registro de resultados de calicatas realizadas
Las muestras obtenidas de las calicatas fueron analizadas por medio de los
siguientes ensayos convencionales:
a. Análisis visual

44

�b. Peso unitario.
c.

Límites de plasticidad

d. Análisis granulométrico por tamizado
e. Clasificación basada en el Sistema Unificado de Clasificación de
Suelos (S.U.C.S.)
Considerando los resultados obtenidos a través del análisis granulométrico,
las muestras fueron clasificadas según el Sistema Unificado de Clasificación
de Suelos (S.U.C.S.) como se muestra. (Tabla 3 .2).
Tabla 3.2. Clasificación basada en el Sistema Unificado de Clasificación
de Suelos (S.U.C.S.)

SP-

Arenas

mal

gradadas

SC

con arcilla

SC

Arenas arcillosas

CH

Arcillas

de

alta

plasticidad

Considerando los resultados obtenidos a través del análisis granulométrico y
el Sistema Unificado de Clasificación de Suelos (S.U.C.S.), la litología
presente en el área de estudio corresponde a arena mal gradada con arcilla
(SP-SC), con estratificaciones de arenas arcillosas (SC) y arcillas de alta
plasticidad (CH) con presencia de capas laterítica, nódulos arcillosos y
concreciones ferruginosas en algunas zonas. Los resultados de laboratorio
arrojaron un valor mínimo de humedad natural de 1,38 % y un valor máximo
de 3,3 %. El promedio general para el cerro Leonardi es de 2,6 % y para el
cerro Alemán es de 3,3 %. Humedad Natural: Los resultados de laboratorio
arrojaron un valor mínimo de humedad natural de 1,38 % y un valor máximo
de 3,3 %. El promedio general para las estaciones del cerro Leonardi es de
2,6 % y para el cerro Alemán es de 3,3 % (Tabla 3.3)

45

�Tabla 3.3. Humedad natural de las muestras

.
Las muestras extraídas arrojaron un valor promedio para el Límite Líquido de
28,79 % y no presentaron características representativas para calcular su
Límite Plástico. El Índice de Plasticidad tiene un valor promedio de 24,34 %.
Los valores determinados de peso unitario varían entre 1,48 gr/cc y 1,69
gr/cc en los suelos del área de estudio (tabla 3.4).
3.4. Actividades geotécnicas realizadas en el área de estudio
Mapa Topográfico.
Los datos obtenidos de las estaciones fueron ingresados en la aplicación
Google EarthTM, Se utilizaron las aplicaciones SurferTM v.12 y AutocadTM
v.2012 para realizar el mapa topográfico y el bloque diagramático preliminar
del área de estudio (Anexos 3.2 y 3.3). Del programa Googleozi™ se empleó
la aplicación shareware™ para descargar los mapas de Google™ y para la
calibración de OziExplorer™ y otros archivos de mapas. El mapa geológico
local Se obtuvo a partir del mapa geológico de Venezuela, utilizando el
software ArcGisTM v.10 (Anexo 3.4).
Análisis de procesos geomorfológicos
Un análisis de las unidades geomorfológicas muestran que las colinas
constituyen los relieves más sobresalientes en la altiplanicie de Maracaibo y
están drenadas por pequeños cursos de régimen intermitente que confluyen
a las cañadas Juan López, La Arreaga y La Morillo, cuyos cauces en su
parte media y en los topes de las colinas han sido modificados y rellenados,
haciendo que los escurrimientos producto de las lluvias se desplacen a lo
largo de calles y avenidas.

46

�Estos relieves relativamente accidentados transicionan de semiondulados a
planos. Presentan desniveles de 10-15 m e incluso, hasta 20 m con respecto
al nivel del lago. Los datos obtenidos se emplearon considerando la
información topográfica y geológica. El trazado costero se presenta muy
irregular con entrantes y salientes, áreas deprimidas y levantadas,
relacionadas con los últimos movimientos de las fallas activas y recientes,
que atraviesan el lago y la ciudad de Maracaibo en sentido sureste-noroeste.
Análisis geotécnico
A partir de la información recopilada en las fichas de reconocimiento
geotécnico de macizo rocoso se realizó un análisis geotécnico de los taludes
presentes en el área de estudio que arrojó las siguientes observaciones.
Tabla 3.4 Ensayos granulométricos de la muestras 1-6

47

�Estratos
Las estructuras observadas en campo, muestran una proyección hemisférica
donde se ha representado la concentración de polos de todos los planos de
estratificación medidos en el área de estudio. En este diagrama se observa
que los planos de estratificación presentan dos tendencias principales: una
de rumbo NO con buzamiento hacia el NE y la otra de rumbo NE con
buzamiento hacia el SE.

Diagrama de concentración de polos Diagrama de concentración de
de los planos de estratificación del área polos
de estudio.

de

los

diaclasamiento

del

planos

de

área

de

estudio.
Figura 3.6 Diagrama de concentración de los polos de estratificación y
planos de diaclasamiento
Diaclasas
Esta figura define dos sistemas de diaclasas principales, cuyas orientaciones
son: las diaclasas 1 con rumbo hacia el NE y buzamiento hacia el SE y las
diaclasas 2 con rumbo hacia el NO y buzamiento hacia el SO. También se
observó un tercer sistema de diaclasas, atenuante.
Finalmente podemos afirmar que Geomecánicamente los macizos tienen
una calidad Media (Clase III), para estos macizos el valor del RMR se
encuentra en el intervalo 60-41, correspondiente la clase III de acuerdo a la
clasificación de Bieniawski. El valor del GSI oscila entre 50 y 60 la cohesión
puede encontrarse entre 2 y 3 Kg/cm2 y el ángulo de fricción interna entre
25º y 35º. Estos macizos están estratificados y diaclasados, sus superficies
se encuentran de moderada a altamente meteorizadas, ligeramente rugosas,
con aberturas mayores a los 5 mm y frecuentemente presentan rellenos

48

�blandos como arena y ocasionalmente raíces. La estabilidad de este material
está condicionada por una continua erosión. Los márgenes superiores y
zonas al pie de los taludes están expuestos a eventos propios de una
intensa actividad antrópica. Estas características se observan en las
estaciones 04, 05, 06 y 07, correspondientes al cerro Leonardi y en la
estación 08, correspondiente al cerro Alemán.
Macizos con Calidad Mala (Clase IV):El valor del RMR en estos macizos
puede variar entre 40 y 21, correspondiente a la clase IV de acuerdo a la
clasificación de Bieniawski. Por otra parte, el valor del GSI puede
encontrarse entre 20 y 35. Estos macizos presentan valores de cohesión que
varían entre 1 y 2 Kg/cm2, así como los ángulos de fricción interna entre 15º
y 25º. Corresponden a macizos estratificados, fuertemente diaclasados y
fracturados. Las superficies de las diaclasas se muestran rugosas, muy
meteorizadas, con aberturas superiores a los 5 mm y predominan los
rellenos blandos.
Se presenta un material granular fino a muy fino, moderadamente
permeable a impermeable, cohesivo, con una densidad relativa media-baja y
una moderada capacidad de carga. La estabilidad de este material está
condicionada por una continua erosión y lavado debido a la actividad hídrica
incipiente. La estructura está

expuesta a eventos propios de actividad

antrópica. También se puede indicar que el estado físico de la roca en estas
unidades formacionales corresponde a dos tipos: roca meteorizada blanda
fracturada (RMbf) y roca muy meteorizada blanda fracturada (RmMbf).
Frecuencia. Los datos de frecuencias tomados en las 07 estaciones donde
se observaron procesos de diaclasamiento en la roca, se muestra la
tendencia de estas diaclasas, la primera corresponde a una familia de
diaclasas con frecuencias de 2:1 y la segunda de 3:1.
Separación: Se puede apreciar la separación de las diaclasas observadas en
las diferentes estaciones, distinguiéndose dos tendencias: la primera, que
representa familias de las diaclasas 1, que tienen entre 0,10 a 0,40 m de
separación y la segunda, correspondiente a las diaclasas 2, que tienen entre
0,15 a 0,60 m. Estas tendencias son indicativas de que los bloques poseen
pequeñas dimensiones, aunque pudieran alcanzar mayores volúmenes ya
49

�que se observaron separaciones mayores a 1 m dentro de una misma familia
de diaclasas.
Tabla 3.5. Datos de Jv y su RQD de las estaciones de trabajo

Persistencia. Este parámetro presenta un poco de variabilidad en las
discontinuidades del área de estudio, sin embargo, en el Anexo 3.7 se puede
observar que la tendencia que domina es de aproximadamente 2 m.
Rugosidad: Los datos de campo que señalan que el 62% de los planos de
las diaclasas son ligeramente rugosos, lo que indica que las superficies
ofrecen una resistencia media al corte, mientras que el 38% de las
superficies son rugosos, ofreciendo buena resistencia.
Análisis de estabilidad cinemática
Para el análisis de estabilidad cinemática de los macizos rocosos se
realizaron representaciones estereográficas de los planos de discontinuidad
por talud utilizando el software StereoNet v.10. Obtenidos estos datos, se
agrupan las direcciones de buzamiento de los planos de discontinuidad para
luego mediante una simple relación geométrica adquirir los rumbos
generales que dominan el área, mostrando la tendencia en cuanto a
alineamiento se refiere.
Estación 4
En este talud se presentan dos casos de rotura, el primero es una rotura en
cuña debido a la intersección de los planos de las diaclasas 1 y 2, que
forman una recta con intersección de 73° de inclinación. El segundo, es un
caso de rotura planar consecuencia de la relación geométrica entre el plano
de la diaclasa 2 y el talud
Estación 5

50

�Este talud presenta un caso de rotura en cuña debido a la intersección del
plano de la diaclasa 1 y la diaclasa 2, creando una recta de intersección de
45,3º de inclinación. También se presenta un caso de rotura planar debido a
la relación geométrica que guarda el plano de estratificación con respecto al
talud
Estación 6
Este talud presenta un caso de rotura en cuña debido a la intersección del
plano de la diaclasa 1 y la diaclasa 2, creando una recta de intersección de
70,4º de inclinación. También se presenta otro caso de rotura en cuña
debido a la intersección del plano de la diaclasa 1 y la diaclasa 3, creando
una recta de intersección de 74º de inclinación
Estación 7
Este talud presenta un caso de rotura en cuña debido a la intersección del
plano de la diaclasa 1 y la diaclasa 2, creando una recta de intersección de
55,7º de inclinación. También es propenso a sufrir un caso de rotura planar
si se incrementa el ángulo del talud
Estación 8
Se presenta un caso de rotura en cuña debido a la intersección del plano de
la diaclasa 1 y la diaclasa 2, creando una recta de intersección de 74º de
inclinación.
También se presenta un caso de rotura planar, formado por la relación
geométrica que guarda el plano de estratificación con respecto al talud (
Estación 9
Se presenta un caso de rotura en cuña debido a la intersección del plano de
la diaclasa 1 y la diaclasa 2, creando una recta de intersección de 83,2º de
inclinación. Se puede observar un caso de rotura planar, originado por la
relación geométrica que guarda el plano de estratificación con respecto al
talud
Estación 10

51

�Se puede apreciar dos atenuantes casos de rotura planar, el primero
originado por
la relación geométrica que guarda el plano de estratificación con respecto al
talud, el segundo caso está formado por la geometría del plano de la
discontinuidad 2 y el talud; un posible tercer caso se origina debido a la
relación geométrica entre la discontinuidad 1 y el talud

Figura 3.7 Proyecciones estereográficas de las estaciones 4-10
52

�3.5 Evaluación de los deslizamientos en el territorio.
3.5.1 El agua como elemento disparador de los deslizamientos en la
zona
El agua de lluvia, es el factor disparador que se asocia con las roturas de los
taludes. La mayoría de los deslizamientos ocurren después de las intensas
lluvias. Existen lluvias en épocas de invierno, donde el suelo es saturado,
produciéndose el colapso del medio y su arrastre. La infiltración es el
movimiento del agua desde la superficie del terreno hacia el suelo o roca. El
porcentaje de infiltración corresponde a la proporción de lluvia que se infiltra.
La cantidad de agua que penetra o se infiltra en la tierra queda determinada
por varios factores:
1. Cantidad, intensidad y tipo de precipitación.
2. Ritmo de precipitación.
3. Pendiente superficial.
4. La permeabilidad de los suelos y las rocas.
Una infiltración alta puede producir problemas de presión del agua interna
que pueden generar un deslizamiento. En el caso de que el talud llegue a
saturarse, la facilidad o dificultad con que el talud se auto drena depende de
las formaciones geológicas circundante.
La configuración del nivel freático depende de la forma del relieve superficial,
el cual reproduce generalmente, sí bien con contornos menos abruptos y
también depende de la permeabilidad del terreno y del abastecimiento de
agua. Una lluvia fuerte puede producir abundante escorrentía, pero una
llovizna ligera puede absorberse en forma casi total, porque el suelo a
menos que esté muy seco, se satura en forma rápida y no puede absorber
más agua. Generalmente, la escorrentía se concentra en corrientes de agua
que pueden formar surcos o cárcavas de erosión. Desde la perspectiva
geológica y de formación del paisaje, la erosión es parte del proceso de
morfogénesis a través del cual se alteran y moldean las formas terrestres.

53

�3.5.2 SISMICIDAD COMO ELEMENTO DISPARADOR.
Entre los factores considerados en el análisis de taludes y laderas expuestos
a eventos sísmicos están el valor de las fuerzas sísmicas aplicadas sobre las
masas de suelo potencialmente deslizables y su disminución de resistencia,
el aumento de presión de poros especialmente en suelos limosos y arenas
finas, el aumento de fuerza sísmica generado por la amplificación en los
suelos blandos y la magnitud de las deformaciones en la masa de suelo. Los
sismos que

producen un mayor daño son los sismos relativamente

superficiales. Existen dos parámetros importantes para designar el tamaño y
la fuerza de un sismo son la magnitud y la intensidad (Tabla 3.6).
Tabla 3.6 Posibilidad de deslizamientos causados por sismos
Magnitud del sismo

Tipo de deslizamiento producido

4.0

Caídos de roca, deslizamientos de roca, caídos de suelo y
alteración de masas de suelo.

4.5

Deslizamiento de translación, rotación y bloques de suelo.

5.0

Flujos de suelo, esparcimientos laterales, deslizamientos
subacuáticos

6.0

Avalanchas de roca.

6.5

Avalanchas de suelo.

FUENTE: Keefer, 1984
La intensidad sísmica se aplica a la identificación del grado de destrucción o
efectos locales de un terremoto, depende de la magnitud del sismo, la
profundidad de la zona de liberación de energía, las características físicas
locales y la distancia del sitio al epicentro. La ocurrencia de un deslizamiento
relacionado con un sismo depende de la intensidad del sismo y de otros
factores topográficos geológicos e hidrogeológicos. El movimiento en el talud
consta de tres fases: una onda directa, una onda reflejada, y una onda
difractada. El resultado demuestra que hay una amplificación topográfica
importante en la parte alta del talud y que a lo largo de este podría ocurrir
amplificación y atenuación dependiendo de la geometría del talud y la
frecuencia del movimiento.

54

�Los procesos antrópicos que activan los deslizamientos se encuentran los
cambios en el relieve y cargas del talud por remoción de suelos y rocas en
los cortes, sobrecarga por medio de rellenos o construcciones, modificación
de las condiciones de humedad en aguas superficiales, cambio general en el
régimen de aguas superficiales y construcción de reservorios o presas. Por
otra parte, el drenaje subterráneo conlleva a una concentración de las aguas
de percolación en profundidad (terreno altamente poroso y permeable) hacia
el centro del área para después seguir la vía de drenaje al pie del acantilado
del sector expuesto al norte, en el cual se observa la cavidad producida por
la erosión de las aguas.

Figura 3.8 Visión tridimensional de la variación del espesor del relleno,
de la Formación El Milagro y los vectores del drenaje subterráneo.
Fuente: Geoproyect (2005).
Debido a los resultados alcanzados, más se recomendó a la constructora de
la obra realizar la pavimentación del área, impidiendo la percolación de las
aguas de lluvia en el subsuelo para evitar la erosión por descarga de las
mismas hacia el centro y su posterior desembocadura en el pie del talud.
El trabajo de investigación realizado por Montiel et al en el año 2007,
expresa que el área ocupada por la Formación El Milagro es muy vulnerable.
Morfológicamente, el barrio Cerros de Marín se encuentra emplazado en
taludes escarpados a lo largo de la costa, con una topografía muy
accidentada que evidencia bad lands de color marrón rojizo, rebajados y
cortados por los trabajos de urbanismos. La mala cohesión de los suelos que
componen estos taludes, combinados con las altas pendientes y la
55

�incidencia antrópica, agudiza la ocurrencia de los procesos erosivos.
Ocurren así, procesos de desestabilización de taludes en las áreas ubicadas
al sureste, colindando con la parroquia Santa Lucía y la Av. 2 Los procesos
de ladera predominantes corresponden a derrumbes, desprendimientos
repentinos de rocas.
Dentro de la dinámica de las vertientes del barrio Cerros de Marín, se
evidencia la presencia de cárcavas y surcos excavados por las aguas de
lluvias torrenciales y por infiltraciones de agua de tuberías rotas. La
concentración de aguas en períodos lluviosos (agosto-noviembre y mayo),
propicia un aumento de su energía y desencadena procesos de erosión
violenta. Dentro de tales circunstancias, predominan cárcavas de entre 1, 3 a
2 m de ancho y 3,5 a 5 m de largo que evidencian la actividad actual, y
constituyen zonas de alta amenaza geomorfológica por inestabilidad de
laderas. De acuerdo con los datos obtenidos en los análisis de las muestras
de rocas, se evidencia que los valores de permeabilidad se ubican entre
1600 hasta 89 md, lo que indica que tienen una alta capacidad acumulativa
para almacenar fluidos (agua).
Existen diversos factores generadores de inestabilidad de laderas causada
por la actividad del hombre, principalmente por las modificaciones de la
geometría de las laderas, excavaciones artificiales, excavaciones para la
construcción, procesos de urbanización, rellenos, deforestación y tuberías de
agua, entre otras. Los rellenos que se presentan en el barrio Cerros de
Marín, son generalmente más permeables que los suelos naturales,
favoreciendo la acumulación de agua en los poros debido a que son menos
cementados y su estructura es más susceptible a deterioro o colapso por
eventos sísmicos y/o lluviosos.
En el análisis del macizo rocoso se puede clasificar las rocas, según las
discontinuidades como tipo III y IV. Las rocas de estos cerros, según el
índice de campo ISRM, se clasificaron en roca extremadamente blanda (R0),
muy blanda (R1), blanda (R2) y moderadamente dura (R3), con una
resistencia a la compresión de 0,25 a 50 MPa, es decir, muy baja a la
resistencia a los esfuerzos

56

�En el sector 5 del barrio Santa Lucía se encuentra inestable en el talud del
cerro Los Padres. Esta inestabilidad es producto de su constitución rocosa:
areniscas y arenas pobremente consolidadas con alto contenido de finos
(limo) de la Formación El Milagro y la presencia de diaclasas.
Dentro de los factores geológicos que causaron el deslizamiento en el cerro
Leonardi se identificaron a la cohesión de los suelos como el factor es que
tienen mayor incidencia son la poca consolidación de la roca, a ello se suma;
las fracturas naturales de los estratos (fallas, diaclasas, planos de
estratificación y superficies de erosión), la acción erosiva del agua de las
precipitaciones y su filtración, aunada a la percolación del agua proveniente
del sistema de riego y la sismicidad del área se

sugiere .Una vez

establecido las condiciones de inestabilidad de los taludes del sector se
sugiere que se realice un estudio de las técnicas que se pueden utilizar para
la estabilización de los mismo.
Técnica con geocintéticos
Son elementos planos y flexibles que se adhieren y acomodan a la
superficie del terreno evitando que el agua y el viento entren directamente en
contacto con el suelo y provoquen erosión. La función de estas
intervenciones es la de promover la integración del talud al medio
circundante, reconstituyendo cuanto sea posible la vegetación local.
Esa técnica es usada en taludes o laderas formadas de rocas inestables
debido a que fijan las rocas sueltas evitando que las mismas se desprendan
y rueden cuesta abajo (Figura 3.9).
Biomantas
Son revestimientos biodegradables producidos con fibras de coco u otras
fibras naturales, pero con vida útil suficiente para desarrollar esta función. Su
función principal es la de servir de protección y abono para las especies
vegetales que serán sembradas en el talud, antes de la colocación de la
misma. Después de pocos meses de su aplicación la biomanta desaparece
por completo y la protección contra la erosión es proporcionada por la
vegetación que se habrá desarrollado en el talud.

57

�Figura 3.9. Biomantas

Fuente: Alberti Arroyo et al 2006.
Geomantas: En casos de taludes de suelos poco cohesivo y de pendiente
suave la mejor opción de revestimiento es una geomanta producida con
filamentos de nylon, esta se aplica directamente sobre el talud y es anclado
con grapas metálicas, posteriormente es sembrado y cubierto con tierra
vegetal. Su función es confinar las semillas con las cuales es colmatado,
facilitando el crecimiento de la vegetación y garantizando la interacción
suelo-material a través del anclaje de las raíces.
Gunitado
Es un sistema constructivo que consiste en proyectar con una manguera a
alta presión hormigón, pudiendo construir sobre cualquier tipo de superficie.
Con el objeto de construir un muro contínuo con mayor resistencia y menor
espesor para soportar y contener la presión ejercida por el terreno.
Puede aplicarse a taludes de cualquier tipo de pendiente ofreciendo una
permeabilización óptima gracias a la baja porosidad. Una de las ventajas de
esta técnica es la mayor resistencia por metro2, es decir con menos material
se consigue mayor resistencia y durabilidad (figura 3.10).
Puede ser usado para revestir pendientes muy inclinadas y así evitar los
deslizamientos con un grado de durabilidad que hace que su mantenimiento
sea pequeño.

58

�Figura 3.10. Gunitado

Fuente: Alberti Arroyo et al 2006.
Para concluir, los deslizamientos de tierra ocurridos durante el año 2004
coinciden con los meses de mayor precipitación, como lo son mayo (75,96
mm), junio (69,09 mm) y noviembre (54,87 mm). Los valores de humedad
más bajos, registrándose el último deslizamiento en los meses de mayor
humedad, que son octubre y noviembre (79,8% y 81,3%, respectivamente).
Los deslizamientos de tierra ocurridos durante el año 2005 coinciden con los
meses de mayor precipitación o con el mes que le prosigue, como lo son
febrero (220 mm), abril (146,6 mm) y mayo (117,4 mm). Durante el mes de
mayo y a finales del año, se registraron los valores de humedad más altos,
registrándose los deslizamientos en meses donde la humedad es mayor a
70% (73,8%, 74% y 72,1%, respectivamente).
Estos desprendimientos también fueron precedidos por varios eventos
sísmicos, ocurridos en un lapso no mayor a 5 días, con una profundidad
máxima de 13,2 km y mínima de 0,1 km y magnitudes entre 2,7 y 3,6 en la
escala de Richter. El epicentro más lejano se ubicó a 197 km y el más
cercano a 13 km al noreste de Maracaibo.
El deslizamiento de tierra registrado a principios del año 2006 ocurre
después de los meses de mayor humedad del año 2005, que promedian
76,86%, sin que se registren precipitaciones entre noviembre y diciembre de
ese año ni durante enero. Estos movimientos, también fueron precedidos por
varios eventos sísmicos, ocurridos en un lapso no mayor a 21 días, con una
profundidad máxima de 91 km y magnitudes entre 2,6 y 5,0 en la escala de
Richter. El epicentro más lejano se ubicó a 59 km al noreste de Maracaibo y
el más cercano a 59 km aproximadamente al suroeste de La Concepción.

59

�Los deslizamientos de tierra registrados durante el año 2010 ocurren
después de los meses donde se registran las mayores temperaturas, entre
mayo y agosto, donde la temperatura promedia 29,8º C. Respecto a la
humedad, los deslizamientos ocurren cuando la humedad es mayor al 70%,
incrementándose desde agosto hasta noviembre, donde se registra la
humedad máxima del año 2010 (87,9%). Durante ese año la precipitación
fue escasa, siendo el mes de agosto donde se registró la mayor precipitación
(14,49 mm).
Estos desprendimientos también fueron precedidos por varios eventos
sísmicos. En el mes de septiembre ocurrió en un lapso no mayor a 8 días,
con una profundidad máxima de 35,6 km y mínima de 1,6 km y magnitudes
entre 2,2 y 3,0 en la escala de Richter. En el mes de noviembre ocurrió en
un lapso no mayor a 13 días, con una profundidad máxima de 136,5 km y
mínima de 1,1 km y magnitudes entre 2,0 y 4,1 en la escala de Richter. En el
mes de diciembre ocurrió en un lapso no mayor a 24 días, con una
profundidad máxima de 136 km y mínima de 1 km y magnitudes entre 2,2 y
3,0 en la escala de Richter. Fueron considerados sismos ocurridos entre los
grados 71 -73 de longitud (este) y los grados 9 -14 de latitud (norte).
El deslizamiento de tierra ocurrido durante el año 2011 tuvo lugar tras
registrarse un incremento de 80 mm a 159 mm en los valores de
precipitación entre los meses de abril a mayo, donde la temperatura
promedia los 29,1º C y va en ascenso. Respecto a la humedad, el
deslizamiento ocurre luego de haberse registrado el valor más bajo de
humedad en el año (69,8% en abril).
Estos desprendimientos también fueron precedidos por varios eventos
sísmicos. En el mes de enero ocurrió en un lapso no mayor a 24 días, con
una profundidad máxima de 134,8 km y mínima de 1,1 km y magnitudes
entre 2,0 y 3,1 en la escala de Richter. En el mes de mayo ocurrió en un
lapso no mayor a 12 días, con una profundidad máxima de 156,7 km y
mínima de 1,9 km y magnitudes entre 2,0 y 3,4 en la escala de Richter.
Fueron considerados sismos ocurridos entre los grados 71 -73 de longitud
(este) y los grados 9 -14 de latitud (norte).

60

�Como resultado del análisis de las representaciones estereográficas se
obtuvo que entre los 10 taludes presentes en el área de estudio, sólo de 7
taludes se pudo obtener información pertinente al análisis de estabilidad,
debido a que presentaron dos tipos de rotura: la primera, de rotura en cuña
(47%) y la segunda, de rotura planar (53%).
Los resultados del análisis de estabilidad indican que aproximadamente el
71% de los taludes se encuentran en una condición muy inestable, con
factores de seguridad inferiores a 1 y presentan una condición de alta
densidad e incidencia de procesos de desprendimientos de bloques
asociada

a la

cinemática

de

planos de estratificación

y

de las

discontinuidades; a pesar de ello y según las observaciones de campo, en
algunos casos la ocurrencia de caídas de roca simplemente se deben a un
desprendimiento por gravedad condicionado por el ángulo del talud. El 29%
de estas estructuras se encuentran en condiciones estables con factores de
seguridad superiores a 1,5.
Considerando el grado de estabilidad de los taludes se realizó el mapa de
estabilidad cinemática, donde se puede observar que los taludes de la zona
se presentan muy inestables.

61

�CONCLUSIONES
1. El relieve del área, tiene una topografía predominante de colinas de
formas cóncavo-convexas. Esta morfología se relaciona con un
sistema de cárcavas, las cuales en los períodos de lluvia, generan
intensos flujos en dirección al lago de Maracaibo. Las fallas activas,
están relacionadas geo -estructuralmente con estas, orientándose en
dirección noroeste-sureste. La acción del hombre, ha roto su equilibrio
morfo dinámico urbano, alterando

variables como pendiente,

escurrimiento, suelos, zonas de corte y relleno, áreas de préstamos
entre otros.
2. La metodología de estudio de los deslizamientos en los taludes del
cerro Leonardi y el cerro Alemán de la formación El Milagro permitió la
realización más efectiva del estudio de los deslizamientos de la zona
lográndose una mejor interpretación, estudio y evaluación de los
deslizamientos que en este territorio tiene lugar.
3. Los suelos, son en su mayoría arenas muy finas con estratos poco
consolidados, que se erosionan hacia las partes más bajas, creando
zonas de inestabilidad. Los factores climáticos y sísmicos fueron los
desencadenantes de los deslizamientos ocurridos en la zona.
Evidencia de ello son los eventos registrados en los años 2004, 2005
y 2011. El 71% de los taludes se encuentra en una condición muy
inestable, con factores de seguridad &lt; 1. Los deslizamientos están
condicionados por la orientación de los planos de estratificación y las
discontinuidades.

62

�RECOMENDACIONES
1. Continuar con los análisis de los deslizamientos en el sector para
poder

proponer técnicas adecuadas para la estabilización de los

taludes. Eliminando el impacto geoambiental de la región.
2. Generar un sistema de medidas que permitan

estabilizar el talud

para armonizarlo con el ambiente y así Incrementar la calidad de vida
de la comunidad y de su entorno

63

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67

�ANEXOS

68

�ANEXO 1.1 TEMPERATURA PROMEDIO DE MARACAIBO

69

�ANEXO. 1.2. ANÁLISIS DE MUESTRAS.
Valor del peso unitario por parafinado en las muestras.

Contenido de humedad

Resultados de la determinación de Pesos Unitarios
Muestra
Nro.

Peso sin
parafina

Peso con
Peso
parafina sumergido

Peso Unitario
(gr/cc)

M-01

52,80

57,30

18,29

1,56

M-02

76,90

85,30

28,45

1,63

M-03

48,10

52,90

17,10

1,59

M-04

44,80

49,90

13,80

1,48

M-05

47,30

52,50

16,90

1,60

M-06

56,30

62,20

22,10

1,69

Valor de los limites de consistencia

70

�ANEXO 1.3 ANÁLISIS CLIMÁTICO Y SÍSMICO DEL 2005

Agosto 2005

71

�ANEXO 2.1 MAPA DE ESTABILIDAD CINEMÁTICA

72

�ANEXO 3.1 CURVAS GRANULOMÉTRICO

73

�ANEXO 3.2 ENSAYOS

74

�ANEXO 3.3 MAPA TOPOGRÁFICO

75

�ANEXO 3.4 BLOQUE DIAGRAMATICO DEL ÁREA DE ESTUDIO

76

�ANEXO 3.5 MAPA GEOLÓGICO

77

�ANEXO 3.6. MAPA DE PROCESOS GEOMORFOLÓGICOS

78

�</text>
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                <text>Evaluación de los deslizamientos de los cerros Leonardi&#13;
y Alemán de la formación El Milagro, sector Valle Frío,&#13;
parroquia Santa Lucía, Maracaibo</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa&#13;
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                <text>2015</text>
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                    <text>TESIS

Modelación matemática del proceso
de secado natural de las menas lateríticas

Yoalbis Retirado Mediaceja

�Página legal
Título de la obra. Modelación matemática del proceso de secado natural de las
menas lateríticas. -- 100 pág
Editorial Digital Universitaria de Moa, año.2012 -1. Autor: Yoalbis Retirado Mediaceja
2. Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico” Antonio Núñez Jiménez”
Edición: Liliana Rojas Hidalgo
Digitalización: Miguel Ángel Barrera Fernández

Institución del autor: ISMM ”Antonio Núñez Jiménez”
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2013
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Las coloradas s/n, Moa 83329, Holguín
Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://www.ismm.edu.cu/edum

�REPÚBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR
INSTITUTO SUPERIOR MINERO METALÚRGICO
“Dr. Antonio Núñez Jiménez”
FACULTAD DE METALURGIA Y ELECTROMECÁNICA
DEPARTAMENTO DE INGENIERÍA MECÁNICA

MODELACIÓN MATEMÁTICA DEL PROCESO DE
SECADO NATURAL DE LAS MENAS LATERÍTICAS

TESIS PRESENTADA EN OPCIÓN AL GRADO
CIENTÍFICO DE DOCTOR EN CIENCIAS TÉCNICAS

YOALBYS RETIRADO MEDIACEJA

MOA, 2012

�REPÚBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR
INSTITUTO SUPERIOR MINERO METALÚRGICO
“Dr. Antonio Núñez Jiménez”

FACULTAD DE METALURGIA Y ELECTROMECÁNICA
DEPARTAMENTO DE INGENIERÍA MECÁNICA

MODELACIÓN MATEMÁTICA DEL PROCESO DE
SECADO NATURAL DE LAS MENAS LATERÍTICAS

TESIS PRESENTADA EN OPCIÓN AL GRADO
CIENTÍFICO DE DOCTOR EN CIENCIAS TÉCNICAS

Autor: Prof. Aux., Ing. Yoalbys Retirado Mediaceja, Ms. C.

Tutores: Prof. Aux., Lic. Arístides Alejandro Legrá Lobaina, Dr. C.
Prof. Tit., Ing. Enrique Torres Tamayo, Dr. C.

MOA, 2012

�ÍNDICE
INTRODUCCIÓN.

Pág.

-1-

1
MARCO TEÓRICO PARA LA MODELACIÓN MATEMÁTICA DEL PROCESO DE SECADO
.
NATURAL DE LAS MENAS LATERÍTICAS.

-11-

1.1- Introducción.

-11-

1.2- Generalidades sobre los procesos de secado.

-11-

1.2.1- Mecanismos de movimiento de la humedad en los materiales porosos.

-12-

1.2.2- Antecedentes y estado actual de las teorías de secado de materiales porosos.

-13-

1.3- Investigaciones precedentes relacionadas con los procesos de secado.

-16-

1.3.1- Modelos matemáticos del proceso de secado solar.

-17-

1.3.2- Secado natural de materiales.

-18-

1.3.3- Secado natural de las menas lateríticas.

-18-

1.4- Teoría básica necesaria para la modelación matemática del proceso de secado natural.

-21-

1.4.1- Contenido de humedad del material.

-21-

1.4.2- Ratio de humedad.

-22-

1.4.3- Requerimiento térmico del proceso de secado.

-23-

1.4.4- Régimen de secado.

-24-

1.4.5- Ratio de secado.

-25-

1.4.6- Propiedades termofísicas del aire que influyen en el proceso de secado natural.

-26-

1.5- Características generales de las menas lateríticas utilizadas en la industria del níquel.

-26-

1.5.1- Composición química, granulométrica y mineralógica.

-26-

1.5.2- Propiedades termofísicas que influyen en el proceso de secado natural.

-27-

1.5.3- Evaporación de la humedad no estructural contenida en las menas lateríticas.

-28-

�1.6- Breve caracterización de las variables meteorológicas en la región de Moa.

-29-

1.7- Análisis del proceso de secado natural como objeto de modelación matemática.

-30-

1.8- Conclusiones del capítulo 1.

-32-

2 MODELACIÓN DE LOS PARÁMETROS FUNDAMENTALES DEL PROCESO DE SECADO
. NATURAL DE LAS MENAS LATERÍTICAS.

-33-

2.1- Introducción.

-33-

2.2- Modelos de los flujos de calor transferidos durante el proceso de secado natural.

-33-

2.2.1- Modelo del flujo de calor por radiación.
2.2.1.1- Modelo de la radiación solar que incide en la superficie de la pila.

-33-34-

2.2.2- Modelo del flujo de calor por convección.

-39-

2.2.3- Modelo del flujo de calor por conducción.

-42-

2.2.3.1- Modelo unidimensional de la distribución de temperatura en la pila.

-44-

2.3- Formalización de la modelación bidimensional de la distribución de temperatura.

-46-

2.4- Modelo general del proceso de secado natural de una pila de minerales.

-47-

2.4.1- Modelo unidimensional de la distribución de humedad en la pila.

-48-

2.5- Formalización de la modelación bidimensional de la distribución de humedad.

-51-

2.6- Modelos de la velocidad de secado y de la humedad del material en la superficie.

-53-

2.7- Modelos generales del área de exposición y el volumen de las pilas de material.

-55-

2.7.1- Modelos para las pilas de sección transversal triangular y otras de interés.

-57-

2.8- Conclusiones del capítulo 2.

-59-

3 IMPLEMENTACIÓN DE LOS MODELOS MATEMÁTICOS DEL PROCESO DE SECADO
. NATURAL DE LAS MENAS LATERÍTICAS.
-613.1- Introducción.

-61-

�3.2- Implementación de los modelos matemáticos en una aplicación informática.

-61-

3.3- Diseño de experimentos para la validación de los modelos.

-62-

3.3.1- Instalación experimental.

-62-

3.3.2- Selección de las variables.

-62-

3.3.2.1- Masa expuesta a secado, ángulo de reposo y dimensiones de las pilas.

-63-

3.3.2.2- Humedad inicial y final de las menas lateríticas.

-63-

3.3.2.3- Variables meteorológicas.

-64-

3.3.3- Tipo de diseño de experimentos empleado.

-64-

3.3.4- Matriz del diseño de experimentos y número de mediciones experimentales.

-65-

3.3.5- Consideraciones sobre la suficiencia del muestreo y el análisis de varianza.

-66-

3.3.6- Técnica experimental para la medición de la humedad de las menas lateríticas.

-67-

3.4- Validación de los modelos matemáticos con pilas de dimensiones industriales.
3.4.1- Aplicación práctica de los modelos matemáticos establecidos.
3.5 - Aplicación del procedimiento establecido a una pila de dimensiones industriales.

-68-70-70-

3.5.1- Cálculo del área de exposición y el volumen de la pila.

-70-

3.5.2- Cálculo de la radiación global que llega a la superficie de secado de la pila.

-71-

3.5.3- Cálculo del calor total que llega a la superficie de secado de la pila.

-72-

3.5.4- Cálculo y simulación de la distribución de temperatura del material en la pila.

-74-

3.5.5- Cálculo y simulación de la distribución de humedad del material en la pila.

-77-

3.5.6- Cálculo y simulación de la velocidad de secado en la pila.

-80-

3.6- Optimización de la forma geométrica de la sección transversal de las pilas.

-82-

�3.6.1- Elección del método de optimización.

-82-

3.6.2- Procedimiento de optimización implementado en la aplicación informática.

-83-

3.6.3- Resultados obtenidos en la optimización del caso de estudio considerado.

-85-

3.6.3.1- Según la densidad de radiación recibida en la superficie de la pila.

-85-

3.6.3.2- Según la radiación total y el calor total recibidos en la superficie.

-86-

3.6.3.3- Según el porcentaje y el volumen de mineral secado.

-88-

3.6.3.4- Influencia del área de exposición y el volumen de las pilas.

-89-

3.7- Propuesta de acciones científico-técnicas para perfeccionar la tecnología de secado
natural empleada en las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.

-90-

3.8- Breve valoración de los beneficios económicos derivados de la implementación del
secado natural de las menas lateríticas en las empresas productoras de níquel.

-92-

3.8.1- Beneficios obtenidos en la empresa “Comandante Ernesto Che Guevara”.

-92-

3.8.2- Beneficios obtenidos en la empresa “Comandante René Ramos Latour”.

-93-

3.9- Valoración de los impactos ambientales asociados al proceso de secado natural.
3.9.1- Impactos provocados por el polvo sobre la salud de los seres humanos.

-9495

3.9.2- Impactos provocados por el ruido sobre la salud de los seres
humanos.

95

3.10- Conclusiones del capítulo 3.

-96-

CONCLUSIONES GENERALES.

-97-

RECOMENDACIONES.

-99-

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

-100-

ANEXOS.

-XIV-

��SÍNTESIS
En el presente trabajo se desarrolló la modelación matemática del proceso de secado natural de las
menas lateríticas. Para ello, se sistematizaron los fundamentos básicos, las teorías y los modelos
generales de los procesos de secado y se particularizaron a las condiciones específicas del proceso
investigado, lo cual posibilitó la obtención de los modelos matemáticos de los flujos de calor que
inciden en el secado natural; la distribución de temperatura y humedad que experimenta el material;
la velocidad de secado; el área de exposición y el volumen de las pilas de minerales con diferentes
geometrías de su sección transversal. Los referidos modelos se implementaron en una aplicación
informática y se validaron, comprobándose que los mismos describen satisfactoriamente el proceso
de secado natural en las condiciones de explotación de las empresas cubanas productoras de níquel
y cobalto; por tal razón se consideran la novedad científica de esta Tesis Doctoral.
Mediante la aplicación informática creada se simuló la distribución de humedad que experimenta el
material, evidenciándose que durante el secado natural el movimiento de la humedad en las pilas de
minerales se produce, fundamentalmente, por los efectos combinados de la capilaridad y la difusión
de vapor. Se optimizó la geometría de la sección transversal de las pilas atendiendo a varios
criterios energéticos, determinándose que la implementación del secado natural debe desarrollarse
con pilas de sección parabólica que tengan la superficie de secado inclinada entre 30 y 60 grados
sexagesimales, respecto al plano horizontal. Luego, se establecieron acciones científico-técnicas
que contribuyen a perfeccionar la tecnología de secado natural empleada en las empresas cubanas
productoras de níquel y cobalto. Finalmente, se exponen los beneficios económicos y los impactos
ambientales asociados al proceso de secado natural de las menas lateríticas.

�INTRODUCCIÓN
La producción de níquel y cobalto, basada en la aplicación de la lixiviación carbonato amoniacal, se
desarrolla en las empresas “Comandante Ernesto Che Guevara” y “Comandante René Ramos
Latour”, ubicadas en los municipios Moa y Mayarí, respectivamente. El proceso productivo
comienza con la extracción a cielo abierto de las menas lateríticas, las cuales se someten a diversos
procesos metalúrgicos entre los que se encuentra el secado térmico convencional.
Hoy día, en las plantas de Preparación de Mineral de estas industrias metalúrgicas existe como
situación problémica el elevado contenido de humedad que tienen las menas lateríticas al ingresar
a los secaderos térmicos convencionales. Esto provoca que en las mencionadas plantas persistan
como problemas no resueltos: la adherencia y recirculación del tres al cinco por ciento del
material trasegado en los sistemas de transporte automotor y por bandas, que aumenta sus
respectivos consumos de combustible y energía eléctrica; el transporte de 34 a 42 t de agua por
cada 100 t de material procesadas, que impone la necesidad de aumentar la productividad de los
referidos sistemas de transporte para cumplir los planes de producción de las empresas; y el
consumo de 27 a 34 kg de petróleo por cada tonelada de menas lateríticas alimentada al proceso
de secado convencional, lo cual reduce la eficiencia térmica de los secaderos (Diagnóstico técnico
de las empresas “Comandante Ernesto Che Guevara” y “Comandante René Ramos Latour”, 2010).
Entre las causas fundamentales que originan la mencionada situación problémica se encuentran: las
características hidrogeológicas de los yacimientos niquelíferos cubanos (Blanco y Llorente, 2004;
De Miguel, 2004, 2007; Ochoa, 2008; Carmenate, 2009) y la ineficiente tecnología empleada en la
implementación del proceso de secado natural de las menas lateríticas, antes de que estas ingresen
a los secaderos térmicos convencionales de las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.
La presente investigación está encaminada a mitigar la segunda causa que da origen a la situación
problémica, a partir de introducir acciones científico-técnicas que contribuyan a perfeccionar la
tecnología de secado natural empleada en las empresas niquelíferas cubanas.

�Los estudios más interesantes dedicados a la implementación práctica del secado natural de las
menas lateríticas fueron desarrollados por un grupo de investigadores del Centro de Desarrollo de
Investigaciones del Níquel de Moa (Estenoz et al., 2005, 2007a, b y c). En estas investigaciones, los
autores diseñaron una tecnología para el secado solar a la intemperie de las menas lateríticas que
prevé la formación, la evacuación y el control de las operaciones con pilas de minerales en los
depósitos mineros. La tecnología tiene varias ventajas, pero presenta las siguientes limitaciones:
 Presupone la construcción de un grupo de instalaciones auxiliares que, para su funcionamiento,
requieren de elevados consumos de energía, esto limita su aplicación debido al incremento
progresivo del precio del combustible en el mercado internacional.
 No considera la evaluación rigurosa de los procesos de transferencia de calor y masa que
inciden en el secado natural, así como la aplicación de modelos matemáticos ajustados a las
condiciones en que se desarrolla el proceso en las empresas productoras de níquel y cobalto.
 No permite predecir la variación de humedad que experimenta el material durante el proceso de
secado natural, por tanto, se dificulta estimar el tiempo de secado que se requiere para reducir su
humedad desde un valor inicial conocido a otro valor final deseado.
 No concibe la caracterización de la geometría de la sección transversal de las pilas y, por
consiguiente, no permite calcular con precisión el área de exposición de la pila, el volumen de
material expuesto a secado y la radiación solar global captada por la superficie de secado.
Por su parte, en las investigaciones desarrolladas en el Instituto Superior Minero Metalúrgico de
Moa (Retirado y Legrá, 2011; Retirado et al., 2012) y en el presente trabajo se defiende la idea de
que se puede contribuir al perfeccionamiento de la tecnología empleada para la implementación del
secado natural de las menas lateríticas, a través de la modelación matemática del proceso. Este
aspecto no ha sido suficientemente valorado en los trabajos desarrollados en las empresas cubanas
productoras de níquel y cobalto debido, entre otros factores, a la complejidad que implica la
obtención de los modelos del secado natural de las menas lateríticas.

�La modelación matemática del proceso de secado natural de las menas lateríticas permite estudiarlo
teóricamente y, luego de las correspondientes comprobaciones experimentales, posibilita realizar
simulaciones computacionales del proceso mediante el empleo de adecuados sistemas informáticos.
Esta

posibilidad

constituye

una alternativa

tecnológicamente

viable

para predecir el

comportamiento de la humedad del material y la velocidad de secado cuando las variables
independientes y los parámetros de los modelos matemáticos toman ciertos valores. Además las
simulaciones permiten racionalizar la implementación del proceso de secado natural en las
condiciones de explotación de las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.
A nivel internacional, la modelación matemática ha sido utilizada en diversas investigaciones con la
finalidad de establecer tecnologías racionales para la implementación del secado solar de diferentes
materiales. Los estudios más difundidos analizan el secado de granos, café, arroz, madera, pulpa de
bagazo y lodos, entre otros (Simate, 2003; Hossain et al. 2005; Fayett, 2008; Hernández et al.,
2008; Montes et al., 2008; Morsetto et al., 2008; Salinas et al., 2008; Ferreira y Costa, 2009).
En el ámbito nacional, se han publicado trabajos que abordan la modelación del proceso de secado
convencional, pero las investigaciones consultadas no contienen los modelos matemáticos del
secado natural para los materiales analizados. Las mismas se dedican, fundamentalmente, al estudio
energético y termodinámico del secado solar de café (Ferro et al., 1999, 2000; Abdala et al., 2003;
Fonseca et al., 2003), granos (Fonseca et al., 2000), semillas (Fonseca et al., 2002, Bergues et al.,
2002, 2003a), plantas medicinales (Bergues et al., 2003b), madera (Griñán y Fonseca, 2003;
Pacheco et al., 2006), productos varios (Bergues et al., 2006) y carbón mineral (Leyva et al., 2010).
Actualmente, es escasa la literatura internacional que aborda el secado natural de los minerales
lateríticos. En Cuba, los aspectos teóricos, experimentales y tecnológicos del proceso han sido
estudiados por múltiples investigadores (Estenoz y Espinosa, 2003; Estenoz et al., 2005, 2006,
2007b; Retirado et al., 2007, 2009, 2010; Estenoz, 2009; Espinosa y Pérez, 2010a y b; Vinardell,
2011), pero ninguno ha considerado la modelación matemática como herramienta para el

�perfeccionamiento de la tecnología empleada en la implementación del secado natural de las menas
lateríticas que se procesan en las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.
Lo anterior ha contribuido a que, en las empresas niquelíferas cubanas, el proceso de secado natural
de las menas lateríticas se implemente basado en las investigaciones realizadas en el Centro de
Desarrollo de Investigaciones del Níquel y la empresa “Comandante Ernesto Che Guevara”. Los
referidos estudios se orientan, esencialmente, al desarrollo de tecnologías que presuponen el diseño
y la construcción de costosas instalaciones. Este enfoque implica un incremento de los gastos
económicos y relega a un segundo plano la posibilidad de perfeccionar la tecnología empleada para
la implementación del secado natural, mediante la aplicación de la modelación matemática.
Para contribuir, a través de la modelación matemática, al perfeccionamiento de la tecnología de
secado natural empleada en las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto, se deben
modelar y calcular los parámetros fundamentales del proceso para el material en cuestión, ellos son:
los flujos de calor transferidos, la radiación solar que incide en la superficie de las pilas, la
distribución de temperatura y humedad que experimenta el material, la velocidad de secado, el área
de exposición y el volumen de las pilas. Sin embargo, en la actualidad lo anterior no ha sido posible
debido al limitado conocimiento que se tiene del proceso de secado natural de las menas lateríticas.
De los criterios expuestos se infiere como problema científico a resolver:
El insuficiente conocimiento del proceso de secado natural de las menas lateríticas, que limita la
modelación matemática y el cálculo de sus parámetros fundamentales en las condiciones de
explotación de las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.
Como objeto de estudio de la investigación se plantea:
El proceso de secado natural de las menas lateríticas en las empresas cubanas productoras de níquel
y cobalto.

�Y su campo de acción es: la modelación de los parámetros fundamentales del proceso investigado.
En correspondencia con el problema científico declarado se define como objetivo general:
Desarrollar la modelación matemática del proceso de secado natural de las menas lateríticas, que
posibilite el cálculo de sus parámetros fundamentales en las condiciones de explotación de las
empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.
A partir del problema científico y el objetivo general declarados se establece la siguiente hipótesis:
La sistematización de los fundamentos básicos, las teorías y los modelos generales de secado; y su
particularización para las condiciones específicas en que se implementa el secado natural de las
menas lateríticas, permitirá generar el conocimiento necesario para la modelación y el cálculo de los
flujos de calor transferidos, la radiación solar que incide en la superficie de las pilas, la distribución
de temperatura y humedad que experimenta el material, la velocidad de secado, el área de
exposición y el volumen de las pilas; y posibilitará la simulación y optimización de parámetros del
proceso en las condiciones de explotación de las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.
La novedad científica de la presente investigación radica en que:
Se establecen los modelos matemáticos que describen apropiadamente el proceso de secado natural
de las menas lateríticas y posibilitan, mediante su implementación en una aplicación informática, el
cálculo, la simulación y la optimización de parámetros del proceso en las condiciones de
explotación de las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.
Para dar cumplimiento al objetivo general se declaran los siguientes objetivos específicos:
A. Determinar las limitaciones de las investigaciones precedentes relacionadas con los procesos,
las teorías y los modelos de secado, al ser aplicadas al objeto de estudio.
B. Establecer un procedimiento que contenga e integre los modelos matemáticos de los parámetros
fundamentales del proceso de secado natural de las menas lateríticas.

�C. Calcular los parámetros fundamentales del proceso investigado, mediante la implementación
del procedimiento y los modelos matemáticos establecidos.
Para garantizar la obtención de la novedad científica se desarrollan las siguientes tareas:
A.1- Actualizar el estado del arte en relación con las teorías y los modelos de secado, a partir de la
sistematización del conocimiento científico expuesto en las investigaciones precedentes.
A.2- Exponer un sistema gnoseológico actualizado sobre:
 La teoría básica necesaria para la modelación matemática del proceso de secado natural;
 Las características generales de las menas lateríticas utilizadas en la industria del níquel y;
 Las características de las variables meteorológicas en la región de Moa.
B.3- Desarrollar procedimientos y modelos matemáticos para el cálculo de:
 Los flujos de calor transferidos durante el secado natural de las menas lateríticas.
 La radiación solar global que incide sobre la superficie de secado de las pilas de minerales.
 La temperatura y humedad de las menas lateríticas en la superficie de secado de las pilas.
 La distribución de temperatura y humedad que experimenta el material en las pilas.
 La velocidad de secado durante la implementación del proceso.
 El área de exposición y el volumen de las pilas de material expuestas a secado natural.
C.4- Crear una aplicación informática que permita validar los modelos matemáticos establecidos.
C.5- Simular la distribución de temperatura y humedad que experimentan las menas lateríticas, y la
velocidad de secado durante la implementación del proceso.
C.6- Realizar la optimización multicriterial de la forma geométrica de la sección transversal de las
pilas de menas lateríticas en función del aprovechamiento de la energía térmica disponible
para el proceso de secado natural.
D.7- Establecer acciones científico-técnicas que contribuyan a perfeccionar la tecnología de secado
natural empleada en las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.

�D.8- Valorar los beneficios económicos y los impactos ambientales asociados a la implementación
del proceso de secado natural de las menas lateríticas en las empresas productoras de níquel y
cobalto seleccionadas.
Los principales métodos de investigación empleados en el trabajo se exponen a continuación:
 Histórico-lógico: para la actualización del estado del arte relacionado con las teorías y los
modelos actualmente usados para describir el proceso de secado de materiales porosos.
 Sistémico: para la sistematización de la teoría básica de los procesos de secado que resulta de
interés para la modelación matemática de los parámetros fundamentales del objeto de estudio.
 Inductivo-deductivo: para la determinación de las limitaciones de las investigaciones
precedentes consultadas, al ser aplicadas al secado natural de las menas lateríticas.
 Modelación físico-matemática: para el establecimiento de los modelos matemáticos de los
parámetros fundamentales del proceso de secado natural, para el material en cuestión.
 Separación de variables: para la obtención de las soluciones analíticas de las ecuaciones
diferenciales de difusión del calor y del intercambio de humedad en un material poroso.
 Experimental: para la caracterización de las menas lateríticas y la obtención de los datos
experimentales necesarios para la validación de los modelos matemáticos establecidos.
 Computacional: para la validación de los modelos, el cálculo de los parámetros fundamentales
del proceso y la creación de los gráficos de comportamiento de interés para la investigación.
 Búsqueda exhaustiva: para la optimización multicriterial de la forma geométrica de la sección
transversal de las pilas de menas lateríticas expuestas a secado natural.
Se establecen como aportes teóricos específicos de la investigación:
 El modelo de la radiación solar global que incide en la superficie de secado de las pilas de
minerales que es función de la altura solar (incluye los efectos de sombra que se producen por el
movimiento del sol), la latitud, el día del año, la orientación e inclinación de la superficie de
secado, y los ángulos maximal y tangencial de las pilas de menas lateríticas (expresión 2.21).

� Los modelos de la distribución de temperatura y humedad que experimentan las menas
lateríticas durante el proceso de secado natural, los cuales son función de las condiciones de
secado específicas del proceso investigado (expresiones 2.55; 2.81 y la 4 del Anexo 7).
 Los modelos de la velocidad de secado y de la humedad del material en la superficie de las pilas
de minerales que son función de los periodos de secado, el área de exposición de la pila, la
radiación solar global incidente y los flujos de calor transferidos, entre otros parámetros del
proceso de secado natural de las menas lateríticas (expresiones 2.98; 2.99; 2.100 y 2.101).
 Los modelos del área de exposición y el volumen de las pilas con diferentes formas geométricas
de su sección transversal (expresiones 2.112; 2.114 y las 1; 2; 6; 7; 8 y 9 del Anexo 9).
 Los procedimientos para el diseño y la programación de una aplicación informática que
permiten calcular los parámetros del proceso de secado natural de las menas lateríticas.
 Los procedimientos para la optimización multicriterial de la forma geométrica de la sección
transversal de las pilas de menas lateríticas expuestas a secado natural.
Y se consideran como aportes prácticos del trabajo:
 El procedimiento de cálculo que contiene e integra los modelos matemáticos de los parámetros
fundamentales del proceso de secado natural de las menas lateríticas.
 La aplicación informática (SecSolar) que permite implementar de forma sencilla, rápida y
eficiente, las ecuaciones de enlace, los procedimientos y los modelos establecidos en el trabajo.
 Las acciones científico-técnicas que contribuyen a perfeccionar la tecnología de secado natural
empleada en las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.
Producción científica del autor sobre el tema de la tesis
Como parte del proceso investigativo el autor desarrolló y defendió exitosamente su Tesis de
Maestría la cual estuvo directamente relacionada con la temática investigada en esta Tesis Doctoral;
participó en cinco eventos científico-técnicos donde presentó siete ponencias; en revistas científicas
realizó 11 publicaciones relacionadas con el secado solar natural, la modelación matemática, la

�simulación, el mineral laterítico y la transferencia de calor. Además dirigió, como tutor, 17 Tesis de
Ingeniería y una Tesis de Maestría las cuales se vinculan con el tema de investigación en cuestión.
Los eventos, las publicaciones y las tutorías antes mencionadas se relacionan en el Anexo 1.

Metodología empleada para el desarrollo de la investigación
La misma es novedosa porque conjuga el estudio de un proceso complejo y poco investigado para el
material en cuestión, con la utilización del método de modelación físico-matemática y se obtienen
los modelos que describen apropiadamente el objeto de estudio. Además, combina la aplicación de
la simulación y la optimización para el establecimiento de acciones científico-técnicas que
contribuyen a perfeccionar la tecnología empleada para la implementación del proceso de secado
natural de las menas lateríticas, aspecto no logrado hasta el momento.
La metodología consta de cuatro etapas de trabajo que se corresponden con las utilizadas por otros
investigadores en la modelación de procesos industriales (Torres, 2003; Laborde, 2005; Sierra,
2005) y con las empleadas en la modelación del secado de diversos materiales (Jia et al., 2000;
Ananías et al., 2001; Ivanova y Andonov, 2001; Gaston et al., 2002; Mohapatra y Rao, 2005;
Medeiros et al., 2006; Picado et al., 2006; Beltagy et al., 2007; Cala et al., 2007; Parra-Coronado et
al., 2008; Sandoval-Torres, 2009). Las etapas ejecutadas se exponen a continuación:
Primera etapa (Fundamentación teórica de la investigación): se seleccionó el objeto de estudio,
para ello se consideró la importancia económica que el mismo tiene para las empresas cubanas
productoras de níquel y cobalto. Se determinaron los métodos de investigación a emplear, se realizó
la revisión y el análisis de las investigaciones precedentes, y se expuso la teoría básica necesaria
para la modelación del proceso investigado. Se establecieron las características generales de las
menas lateríticas y de las variables meteorológicas de interés para la investigación, y se analizó el
proceso de secado natural como objeto de modelación matemática. Los aspectos anteriores, vistos
de forma integrada, constituyen el marco teórico que sustenta la presente Tesis Doctoral.

�Segunda etapa (Modelación matemática del objeto de estudio): se establecieron los modelos que
permiten calcular los flujos de calor por radiación, convección y conducción; la radiación solar
global que incide sobre la superficie de secado de las pilas de minerales; la distribución de
temperatura y humedad que experimenta el material durante el proceso; la velocidad de secado y la
humedad del mineral en la superficie de las pilas. Además se dedujeron los modelos del área de
exposición y el volumen de las pilas con diferentes formas geométricas de su sección transversal.
Tercera etapa (Validación de los modelos teóricos): se realizaron pruebas de secado natural y se
obtuvieron los valores experimentales de la humedad del material. Se implementaron los modelos
matemáticos en una aplicación informática que permitió calcular los valores teóricos de la
humedad, con los resultados experimentales y los teóricos obtenidos se validaron los modelos
propuestos. El proceso de validación se realizó mediante la comparación de la humedad del material
determinada experimentalmente con la humedad teórica calculada con los modelos para las mismas
condiciones físicas en que se desarrolló el experimento. Se calculó el error relativo promedio y se
verificó que el mismo no excediera el 10 %. Seguidamente, se comprobó que los modelos
matemáticos establecidos, utilizados de forma integrada, describen apropiadamente el proceso de
secado natural de las menas lateríticas.
Cuarta etapa (Implementación de los modelos): mediante la aplicación informática creada
(SecSolar) se calcularon los parámetros fundamentales del proceso estudiado, se simuló la
distribución de temperatura y humedad que experimenta el material y se identificó el mecanismo de
movimiento de la humedad que predomina durante el proceso de secado natural de las menas
lateríticas. Se desarrolló la optimización multicriterial de la forma geométrica de la sección
transversal de las pilas. Luego, se establecieron acciones científico-técnicas que contribuyen a
perfeccionar la tecnología de secado natural empleada en las empresas cubanas productoras de

�níquel y cobalto. Además, se realizó una breve valoración de los beneficios económicos y los
impactos ambientales asociados al secado natural de las menas lateríticas.
Finalmente, se exponen las conclusiones generales, las cuales recogen los principales resultados del
trabajo; las recomendaciones, que constituyen punto de partida para futuras investigaciones
relacionadas con la temática en cuestión; y los anexos, que complementan la información expuesta
en la presente Tesis Doctoral.

�CAPÍTULO I

1. MARCO TEÓRICO PARA LA MODELACIÓN MATEMÁTICA DEL
PROCESO DE SECADO NATURAL DE LAS MENAS LATERÍTICAS
1.1- Introducción
La modelación matemática del secado natural es una tarea compleja que depende de múltiples
parámetros del proceso. Esta temática no ha sido suficientemente investigada para el caso de las
menas lateríticas. Es por ello, que se requiere del estudio de las teorías de secado y los trabajos
precedentes que pueden contribuir en el análisis y la solución del problema investigado.
El objetivo del presente capítulo es: exponer los fundamentos teóricos necesarios para la
modelación matemática del proceso de secado natural de las menas lateríticas, a partir de la
sistematización del conocimiento científico establecido en la literatura consultada.

1.2- Generalidades sobre los procesos de secado
El secado es uno de los procesos más empleados a nivel industrial en el mundo. Actualmente, una
gran cantidad de materiales son secados por diversas razones: la preservación, la reducción de peso
o volumen para el transporte, el mejoramiento de su estabilidad dimensional, o como una etapa más
de su procesamiento industrial. A pesar de los criterios anteriores, todavía se desconocen muchos
aspectos relacionados con las etapas y los mecanismos físicos de movimiento de la humedad
implicados en el proceso de secado. Esto se debe, en buena medida, a la complejidad de la
estructura de los materiales sometidos a secado, porque a nivel microscópico son muy irregulares y
complejos (Hernández y Quinto, 3003b, 2005).

�La importancia de los procesos de secado se puede apreciar a través de los estudios realizados por
Strumillo et al. (1995) quienes estimaron que el 12 % del consumo mundial de energía a nivel
industrial es destinado a los procesos de secado. Por otro lado, Retirado (2007) y Vinardell (2011)
determinaron, basados en el análisis de los informes económicos anuales de las empresas cubanas
productoras de níquel y cobalto, que en el secado convencional de las menas lateríticas se emplea
alrededor del 20 % de la energía consumida en las mencionadas industrias metalúrgicas.
1.2.1- Mecanismos de movimiento de la humedad en los materiales porosos
Para explicar el traslado de la humedad en los materiales porosos, durante el proceso de secado, en
la literatura científica se pueden encontrar referencias a diversos mecanismos de movimiento de la
humedad (Hernández y Quinto, 2003a y b, 2005), ellos son:
 Difusión líquida: debido a los gradientes de concentración de humedad.
 Difusión de vapor: debido a los gradientes de presión parcial del vapor
 Movimiento de líquido: debido a las fuerzas capilares
 Flujo de líquido o vapor: debido a diferencias en la presión que existe en el interior de los
poros y el agente secante.
 Efusión: se presenta cuando el camino libre medio de las moléculas de vapor es del orden del
diámetro de los poros.
 Movimiento de líquido: debido a la gravedad.
 Difusión superficial: debido a los gradientes de concentración de humedad y de presión
parcial del vapor que se generan en la superficie de secado.
De forma general, se considera que el mecanismo de flujo capilar es el que predomina durante el
periodo de secado de velocidad constante, mientras que los mecanismos de condensaciónevaporación y flujo de vapor corresponden al periodo de velocidad decreciente (Keey, 1980). El
estudio de estos mecanismos, aplicados al análisis del proceso de secado, ha dado lugar a diferentes
teorías de secado, cuya descripción es el objetivo principal del epígrafe siguiente.

�1.2.2- Antecedentes y estado actual de las teorías de secado de materiales porosos
Los primeros intentos realizados para tratar de explicar el proceso de secado y los mecanismos que
intervienen en el mismo datan de la primera década del siglo XX. Desde entonces, se han publicado
en la literatura científica diversas teorías que buscan describir la forma en que se desarrolla el
secado. A partir de estas teorías fueron establecidos múltiples modelos matemáticos generales.
La mayor parte de esos modelos se desarrollaron con base en el conocimiento empírico, por lo que
estos solo son útiles para describir el secado de una manera muy general. Sin embargo, también se
ha recurrido a los conocimientos que proporcionan la termodinámica, la mecánica de fluidos y la
transferencia de calor, entre otras disciplinas científicas, para plantear ecuaciones matemáticas que
describan el secado desde un punto de vista más formal (Hernández y Quinto, 2005). Las teorías
actualmente usadas para explicar el proceso de secado de los materiales porosos son las que a
continuación se describen.
En 1907 se enuncia la teoría capilar la cual refiere que durante el secado el transporte del líquido
se produce a través de los interticios y sobre la superficie del sólido debido a la atracción molecular
entre el líquido y el sólido (Buckingham, 1907). Algunos investigadores han señalado que en el
secado de sólidos granulares, el flujo de humedad es determinado totalmente por fuerzas capilares
por lo que es independiente de la concentración de humedad. Sin embargo, se ha demostrado a
través de experimentos, que el flujo de humedad puede ser en la dirección del incremento de la
concentración si la fuerza conductora predominante es el gradiente de tensión.
La teoría de difusión líquida considera que el movimiento de la humedad durante el secado se
debe únicamente a la difusión líquida, por lo que se puede representar con la Ley de Fick (Lewis,
1921), la referida ley ha sido resuelta considerando coeficientes de difusión constantes, medios
isotrópicos y condiciones de frontera de primer orden. Esta teoría, en los últimos años, ha ganado
preferencias entre los investigadores en el área de los alimentos y granos por los buenos resultados
que se obtienen al utilizarla (Yang et al., 2002; Wu et al., 2004; Rafiee et al., 2007, 2008).

�Por su parte, la teoría de condensación-evaporación (o teoría de Henry) tiene en cuenta la difusión
simultánea de calor y masa, asume que los poros forman una red continua de espacios incluidos en
el sólido y que la cantidad de vapor varía de forma lineal con la concentración de vapor y la
temperatura. Esta teoría considera además que el flujo capilar no es el único mecanismo de
transporte de humedad presente al inicio del periodo de velocidad de secado decreciente, sino que
también ocurre la transferencia de vapor por difusión (Henry, 1939).
Entre tanto, la teoría de Philip y De Vries considera que la humedad se desplaza tanto por difusión
como por capilaridad (Philip y De Vries, 1957). Los investigadores derivaron las ecuaciones que
describen la transferencia de calor y masa en materiales porosos bajo los gradientes combinados de
temperatura y de humedad; y extendieron sus modelos para mostrar separadamente los efectos de
los componentes isotérmicos y térmicos de la transferencia de vapor. La limitación de esta teoría
radica en que los modelos matemáticos sólo se emplean en el primer periodo de secado, debido a
que es en esta etapa del proceso donde se mantiene en el medio poroso una película de humedad
continua, en el interior de los poros.
De forma análoga la teoría de Krischer y Berger-Pei establece que durante el secado la humedad
puede migrar en el estado líquido por capilaridad y en el estado vapor por un gradiente de
concentración de vapor (Krischer, 1963). Por su parte, Berger y Pei (1973) señalaron que las
principales dificultades encontradas en el modelo de Krischer son la aplicación de la isoterma de
sorción y el uso de las condiciones de frontera de primer tipo. Estos investigadores, a diferencia de
Krischer (1963), emplearon las ecuaciones acopladas de la transferencia de calor y masa.
Las dos teorías anteriores, las enunciadas por Philip y De Vries y por Krischer y Berger-Pei, fueron
los primeros intentos realizados para lograr un modelo general del proceso de secado, en donde se
considera que la migración de la humedad se debe a más de un mecanismo físico.
La consideración de que los flujos debido a la difusión de vapor y líquida están conformados por
dos partes: una debida al gradiente de concentración de humedad total y la otra debido al gradiente

�de temperatura fue establecida en la teoría de Likov (Likov, 1966). Es una de las teorías más
completa de las enunciadas hasta la actualidad para explicar el proceso de secado de los materiales
porosos. Sin embargo, no ha sido completamente aceptada dado a que no existe consenso entre los
investigadores en cuanto a la validez y el significado físico del potencial de transferencia de masa,
introducido por primera vez por Likov en 1966.
Las ecuaciones de conservación para un volumen promedio del sólido a partir de las expresiones
matemáticas de cada fase del proceso fueron establecidas en la teoría de Whitaker (Whitaker,
1977; Whitaker y Chou, 1983). La modelación general planteada no difiere sustancialmente de la
establecida por Likov (1966), pero debido a que tiene un buen sustento físico y matemático, ha
tenido aceptación entre los investigadores de la temática de secado, al grado de ser considerada
como la mejor aproximación al estudio del secado en materiales porosos. Hoy día el modelo de
Whitaker, aunque es casi imposible de resolver analíticamente, se considera el más completo y
preciso para describir los fenómenos que ocurren durante el proceso de secado de un sólido poroso.
El modelo integral de la transferencia simultánea de calor y masa que considera todos los factores
que intervienen en el proceso de secado está contenido en la teoría de Kowalski-Strumillo
(Kowalski y Strumillo, 1997), el mismo implica serios problemas para resolverse analíticamente, es
por ello que en uno de sus trabajos posteriores (Kowalski y Strumillo, 2001) sugirieron que podría
establecerse un modelo más simple, con base en la termodinámica de los procesos irreversibles,
como el desarrollado por Likov (1966), pero que tome en cuenta la transferencia de calor, de masa y
la presencia de los efectos esfuerzo-deformación que tienen lugar durante el secado.
La incorporación de las ecuaciones de esfuerzo-deformación, a las de transferencia de calor y masa,
constituye la novedad de esta teoría ya que con anterioridad casi todos los modelos de secado
consideraban que el sólido no sufría deformaciones, lo que representa una simplificación que
facilita la solución del sistema de ecuaciones diferenciales. La solución del sistema de ecuaciones
generado permite conocer simultáneamente: la humedad, la temperatura, la deformación y el

�esfuerzo en los materiales durante el proceso de secado. Esta teoría es relativamente reciente, sin
embargo, constituye una de las aproximaciones más interesantes de las conocidas hasta hoy, para
estudiar los fenómenos de esfuerzo-deformación de un sólido durante el secado.

Como se ha indicado en este epígrafe, existen varias teorías que explican el transporte de la
humedad en medios porosos, para las cuales se han desarrollado diversos modelos generales. Sin
embargo, los modelos de secado más difundidos actualmente son los que consideran la difusión
simultánea de vapor y líquido (Henry, 1939; Philip y De Vries, 1957), los que se sustentan en la
termodinámica de los procesos irreversibles (Likov, 1966; Whitaker, 1977; Whitaker y Chou, 1983)
y los que se fundamentan en la transferencia simultánea de calor, masa y momentum (Kowalski y
Strumillo, 1997, 2001), los restantes modelos de secado se utilizan en menor medida.

1.3- Investigaciones precedentes relacionadas con los procesos de secado
La modelación matemática del secado de materiales porosos utilizando aire caliente, implica la
inclusión de fenómenos de transporte multifásicos acompañados por cambios de fase. El parámetro
fundamental del proceso es la velocidad de secado, la que depende principalmente de la
temperatura, velocidad y humedad del aire, el área interfacial por unidad de volumen, el espesor del
lecho y la naturaleza intrínseca del material, que determinará si el mecanismo de transporte de la
humedad en su interior es por difusión líquida, difusión de vapor, capilaridad, convección o
transporte mixto (Thorpe, 1995; Jiménez, 1999).
Los modelos matemáticos más difundidos para el estudio de los procesos de transferencia de calor y
masa consideran un equilibrio térmico local en cada punto del grano, originando modelos formados
por ecuaciones diferenciales hiperbólicas (Thorpe y Whitaker, 1992). En la literatura científica se
encuentran diversos modelos de la transferencia de calor y masa que ocurre en almacenes con lotes
de granos (Muregesan y Seetharamu, 1996; Patiño-Palacios, 1996). Tales modelos se emplean con
fines de investigación para el diseño de los procesos de secado (Jiménez, 1999).

�1.3.1- Modelos matemáticos del proceso de secado solar
Montero (2005) realiza la modelación de un secadero solar híbrido para residuos biomásicos
de la industria almazarera en España. Secaderos similares al estudiado por la investigadora
han sido modelados en diversas publicaciones (Condorí et al, 2001; Adsten et al., 2002;
Torres-Reyes et al., 2002; Bennamoun y Belhamri, 2003; Bahansawy y Shenana, 2004). En
general, los autores se basan en la aplicación de balances de masa y energía en los diferentes
elementos del sistema de secado. Otras investigaciones relacionadas con el análisis energético y la
modelación de los procesos de secado desarrollados en secaderos solares directos, indirectos,
mixtos, híbridos, activos, pasivos, y los de tipo túnel, cabina e invernadero se reportan en múltiples
trabajos (Condorí y Saravia, 2003; Sogari y Saravia, 2003; Celma et al., 2004; Jain, 2005, Ribeiro,
2005, Sacilik et al., 2005; Murthy y Joshi, 2006; Chen, 2007). Los modelos obtenidos en estas
publicaciones son satisfactorios para las aplicaciones para los cuales fueron creados.
Montoya y Jiménez (2006) muestran los resultados de un experimento de secado al aire libre de la
especie de bambú Guadua Angustifolia, apoyados en los resultados experimentales plantearon
diferentes modelos matemáticos (exponenciales, lineales, polinomiales y logarítmicos) para
describir el comportamiento del contenido de humedad en función del tiempo de secado. Basado en
el coeficiente de correlación propusieron el modelo exponencial para lograr el mejor ajuste a las
curvas experimentales. Estudios similares se reportan en numerosas investigaciones (Qisheng et al.,
2002; Liese y Kumar, 2003).
Abdel-Rehim y Nagib (2007) exponen los modelos del secado solar de pulpa de bagazo utilizando
aire por convección natural y forzada, emplearon como ecuación de balance para la convección
natural la expresión reportada por Duffie y Beckman (1980), y para la convección forzada usaron
una ecuación diferencial que relaciona los calores que intervienen en el proceso investigado.
En Cuba, el proceso de secado solar ha sido estudiado por múltiples investigadores (Griñán y
Fonseca, 2003; Bergues et al., 2006; Pacheco et al., 2006; Leyva et al., 2010). Sin embargo, estas

�publicaciones no contienen los modelos matemáticos del secado natural de los materiales
examinados, solo se circunscriben al análisis energético y termodinámico del proceso.

1.3.2- Secado natural de materiales
El secado natural o secado directo al sol es el proceso en el cual los materiales se exponen
directamente a la radiación solar colocándolos sobre el suelo o en dispositivos específicos. Es uno
de los usos más antiguos de la energía solar, siendo aún el proceso más utilizado en países en vías
de desarrollo para el secado de productos agrícolas (Alvear et al., 2002; Chiappero, 2002; Berruta,
2004; Doymaz, 2004, 2006). Es un procedimiento con bajo costo económico y ambiental que por
sus perspectivas es muy utilizado e investigado a nivel mundial (Joshi et al., 2004; Koyuncu et al.,
2004; Kavak et al., 2005; Mohamed et al., 2005; Mwithiga y Olwal, 2005; Restrepo y Burbano,
2005; Telis-Romero et al., 2005; Tunde-Akitunde et al., 2005; Gógüs y Mascan, 2006; Ocampo,
2006; Cortez et al., 2008). En el ámbito nacional, su empleo abarca a las industrias alimenticia,
cafetalera, maderera y niquelífera. En esta última, se han desarrollado diversas investigaciones con
la finalidad de implementarlo de forma permanente y eficiente.

1.3.3- Secado natural de las menas lateríticas
Se conoce de la práctica internacional, fundamentalmente en Brasil, Filipinas, Francia y Australia
que el manejo reiterado de las menas lateríticas en los depósitos de secado solar a la intemperie
influye positivamente en la homogenización del material y en la reducción de su contenido de
humedad (Estenoz, 2001; Estenoz et al., 2005, 2007a, b y c; Serrano, 2009).
En Cuba, el secado natural de los minerales lateríticos se implementa en las empresas “Comandante
Ernesto Che Guevara” y “Comandante René Ramos Latour”. Actualmente, las menas lateríticas se
someten al secado natural en pilas (con secciones transversales triangulares) para lograr un mejor
aprovechamiento de la superficie horizontal disponible para el secado y, además, para facilitar el
drenaje del agua en caso de que ocurran abundantes precipitaciones (Figura 1.1). Estas pilas son

�espaciadas para realizar la remoción del material durante el secado y para posibilitar su evacuación
y transportación una vez concluido el proceso.
A pesar de las medidas que se toman para favorecer la implementación del proceso, en la
actualidad, la tecnología de secado natural empleada presenta algunas limitaciones que dificultan la
obtención de eficiencias racionales en la implementación del mismo (ver Introducción, página 2).

Figura 1.1. Implementación del proceso de secado natural de las menas lateríticas en Moa.
Fuente: Espinosa y Pérez, 2010b.

El secado natural de las menas lateríticas se ha implementado como alternativa para racionalizar el
proceso tecnológico de obtención de níquel (Estenoz et al., 2004, 2005, 2006, 2007a; Retirado,
2007, 2010). Sin embargo, la implementación se ha basado en la experiencia práctica y en algunos
estudios empíricos, sin considerar la evaluación rigurosa de los procesos de transferencia de calor y
masa que inciden en el proceso, en las condiciones de explotación de las empresas cubanas
productoras de níquel y cobalto.

�Estudios empírico-teóricos realizados con menas lateríticas en los yacimientos de Moa y Pinares de
Mayarí evidencian que con el secado natural solo es posible evaporar la humedad ligada
mecánicamente al material debido a los bajos regímenes de temperatura que se generan y establecen
que la humedad del mineral varía en función de las variables climatológicas (Retirado, 2007;
Retirado et al., 2007). Otros estudios teórico-experimentales han permitido establecer los modelos
estadísticos que relacionan la humedad con las variables anteriormente expuestas, así como la
relación existente entre la adherencia de las menas, la humedad, la granulometría y el ángulo de
inclinación de la superficie de contacto (Retirado et al., 2008, 2009).
Las investigaciones relacionadas con el secado natural de las menas lateríticas han tomado dos
direcciones, una hacia los criterios tecnológicos y mineralógicos que influyen en la eficiencia y
homogenización durante el secado (Estenoz et al., 2007b, 2008) y otra destinada al estudio
experimental de la desorción de la humedad, en correspondencia con las diferentes variables
climatológicas que intervienen en el secado natural (Retirado et al., 2007, 2008; Retirado, 2010).
Como se observa, existe diversidad en cuanto a las publicaciones relacionadas con el secado de
materiales. En las investigaciones consultadas se estudian diferentes aspectos del proceso, sin
embargo, del análisis y la sistematización de estas se derivan las siguientes consideraciones:
 La literatura clásica especializada en la temática de secado no contiene los modelos
matemáticos apropiados para la descripción del proceso de secado natural de las menas
lateríticas. Por cuanto, los modelos de secado actualmente usados no posibilitan el cálculo de los
parámetros fundamentales del proceso en las condiciones de explotación de las empresas
cubanas productoras de níquel y cobalto.
 Los modelos matemáticos establecidos para el secado convencional y solar de los materiales
investigados no pueden ser generalizados al proceso de secado natural de las menas lateríticas,
debido a que esos modelos caracterizan a condiciones de secado y mecanismos físicos de la
transferencia de calor y masa que difieren de los encontrados en el proceso objeto de estudio.

�1.4- Teoría básica necesaria para la modelación matemática del proceso de secado natural
La desorción de la humedad de los materiales expuestos a secado está influenciada por diversos
parámetros los cuales deben ser considerados en el análisis matemático del proceso (Babilis y
Belessiotis, 2004; Cardoso et al., 2004; Simal et al., 2005; Javaherdeh et al., 2006; Nogales et al.,
2006; Sandoval et al., 2006; Cota, 2006, 2007). A continuación, se exponen algunos de los
parámetros más importantes a considerar en la modelación matemática del secado natural.
1.4.1- Contenido de humedad del material
Es el factor de mayor influencia en la velocidad de secado, que afecta en general a todos los ratios
de secado. La cantidad de humedad presente en un material (contenido de humedad) puede ser
expresada en base húmeda o en base seca, e indicada en % o kg/kg (Corvalan et al., 1995; Balladin
et al., 1996; Correa y Da Silva, 2005). El contenido de humedad en base húmeda (H bh ), definido
como el peso del agua presente en el producto por unidad de peso del material sin secar, viene dado
por la expresión 1.1. De igual manera, el contenido de humedad en base seca (H bs ), definido como
el peso del agua presente en el producto por unidad de peso del material seco, se calcula por la
expresión 1.2 (Martínez-Pinillos, 1997; Pavez et al., 2000).

H bh

mh
m0

m0 m s
m0

(1.1)

H bs

mh
ms

m0 ms
ms

(1.2)

Donde:
H bh y Hbs : humedad del material en base húmeda y seca, respectivamente; kg/kg.
m h : cantidad de agua en el material húmedo; kg.
m 0 : masa inicial de material sin secar; kg.
m s : masa de la materia seca en el producto; kg.
Las humedades, expresadas en % y kg/kg, se relacionan mediante las expresiones 1.3 y 1.4.

�H*

H

100 H
1 H

(1.3)

H*

(1.4)

100 H *

Donde:
H* y H: humedad del material; % y kg/kg.

La relación entre Hbh y H bs se expresa a través de las expresiones 1.5 y 1.6.

H bh

1

1

H bs

(1.5)

H bs 1

1
1 H bh

(1.6)

1

Habitualmente, en ensayos de secado donde el producto se va pesando de forma regular se dispone
de un registro de pérdida de peso, el contenido de humedad instantáneo para cualquier tiempo , en
base húmeda [Hbh( )] o seca [Hbs( )], se obtiene mediante las expresiones 1.7 y 1.8.
H bh

H bs

1

1 H 0bh m0
m
1 H 0bs m0
m

1

(1.7)

(1.8)

Donde:
Hbh( ) y Hbs( ): humedad instantánea en base húmeda y seca; kg/kg
H0bh y H0bs: humedad inicial en base húmeda y seca; kg/kg.
m( ): masa del material en el tiempo ; kg.

1.4.2- Ratio de humedad
El ratio de humedad se calcula por la expresión 1.9. Sin embargo, es habitual en las aplicaciones de
secado despreciar el contenido de humedad de equilibrio (He), ya que la humedad relativa del aire

�fluctúa continuamente durante el proceso, y por tanto He es un parámetro difícil de determinar en la
práctica (Romero y Kieckbush, 2003; Togrul y Pehlivan, 2004; Montero, 2005). De esta manera, el
ratio de humedad que se utiliza comúnmente es el que se determina a través de la expresión 1.10.
RH

H
H0

RH

H
H0

He
He

(1.9)

(1.10)

Donde:
RH: ratio de humedad; adimensional.
H( ):humedad del material en cada instante de tiempo ; kg/kg.
H e : humedad de equilibrio del material; kg/kg.
H 0 : humedad inicial del material; kg/kg.

1.4.3- Requerimiento térmico del proceso de secado
El requerimiento térmico que se necesita para secar un material se denomina calor latente de
vaporización (Montero, 2005). En el agua libre, a presión constante, depende exclusivamente de la
temperatura. Su valor en función del mencionado parámetro se puede determinar por la ecuación
empírica 1.11 (Giner y Gely, 2005). Esta ecuación tiene una precisión adecuada porque cuando se
calcula con la misma, para el intervalo de temperatura entre 20 y 100 ºC, se incurre en un relativo
promedio de 0,6 %, respecto a los resultados reportados por Vukalovitch (1978).

R
C S1 C S 2 Tag
M ag

273,15

Donde:
: calor latente de vaporización del agua; J/kg.
R: constante de los gases (8 314); J/kmol·K.
M ag : peso molecular del agua (18,01); kg/kmol.

(1.11)

�C S1 y C S2 : constantes cuyo valores son 6 547,1 y 4,23 (Giner y Gely, 2005); adimensionales.
T ag : temperatura del agua; °C.
Si el agua no está libre, el calor latente es mayor y los factores de los que depende son: el tipo de
producto, su humedad y la temperatura. La variación del parámetro respecto a los factores antes
señalados ha sido estudiada por diversos autores para diferentes materiales (Corvalan et al., 1995;
Ekechukwu y Norton, 1999; Maldonado y Pacheco, 2003; Aviara et al., 2004; Giner y Gely, 2005).
Por otro lado, si el ambiente en el que se encuentra el material tiene una humedad relativa mayor
que la actividad de agua que le corresponde a su contenido de humedad, el producto absorbe
humedad. Por lo tanto, para secar el material no basta con suministrar calor, sino que es necesario
que la humedad relativa del ambiente en el que se encuentra sea lo suficientemente baja (López et
al., 2000; Mujumdar, 2000; Park et al., 2002; Chemkhi et al., 2004; Arslan y Togrul, 2005).

1.4.4- Régimen de secado
Para cualquier material cuyo proceso de secado transcurra completamente dentro del periodo de
velocidad de secado constante, el régimen de secado puede ser determinado por la expresión 1.12.
La misma ha sido reportada en diferentes fuentes bibliográficas especializadas en la temática del
secado (Cabrera y Gandon, 1983; Treybal, 1985; Kasatkin, 1987; Boizán, 1991).

N

NC

ms dH
A d

k y Ys Y

(1.12)

Siendo:
ms

m0 100 H 0
100

Donde:
N: régimen de secado; kg/m2·s.
NC: régimen de secado en el periodo de velocidad constante; kg/m2·s.

(1.13)

�A: área donde se lleva a cabo la evaporación (área de exposición para el proceso investigado); m2.
dH/d : velocidad de secado; kg/kg·s.
: tiempo de secado; s.
ky: coeficiente de transferencia de masa gaseosa; kg/m2·s.
Ys: humedad del aire en la superficie del líquido; kg/kg.
Y: humedad del aire en la corriente principal; kg/kg.
Para calcular el régimen de secado de un material en el periodo de velocidad de secado decreciente,
la práctica más empleada según las investigaciones consultadas (Cabrera y Gandon, 1983; Treybal,
1985; Kasatkin, 1987; Rudenko y Shemajanov, 1989; Boizán, 1991) es la que considera el
comportamiento de la curva de velocidad de secado como una línea recta, la cual puede ser
representada según la expresión 1.14.

N

ND

NC

H
He
Hc He

k2 H

He

(1.14)

Donde:
ND: régimen de secado en el periodo de velocidad decreciente; kg/m2·s.
Hc: humedad del material al finalizar el régimen de velocidad de secado constante; kg/kg.
k2: coeficiente de secado para el segundo periodo; kg/m2·s.
1.4.5- Ratio de secado
Cuando el material que debe secarse se pesa a intervalos predefinidos, puede trazarse la curva
contenido de humedad vs. tiempo de secado. Al diferenciar la referida curva, se obtiene una
información muy importante: la velocidad de secado en función del tiempo de operación o ratio de
secado (RS). La velocidad de secado puede calcularse mediante la expresión 1.15 (Montoya y
Orozco, 2005; Prasad y Vijay, 2005; Kulasiri y Woodhead, 2005).

RS

dH
d

H

d
d

H

(1.15)

�Donde:
RS: ratio de secado; kg/kg·s.
dH: variación de humedad del material; kg/kg.
d : variación de tiempo; s.
H( +d ): humedad del material medida en el instante +d ; kg/kg.

1.4.6- Propiedades termofísicas del aire que influyen en el proceso de secado natural
Las mismas son necesarias para el cálculo del intercambio de calor y masa durante el proceso de
secado solar de los materiales almacenados a la intemperie, pueden ser calculadas mediante las
ecuaciones 1-8 del Anexo 2 (Montero, 2005). Las referidas ecuaciones han sido validadas en
diversas regiones del mundo y utilizadas con éxito en múltiples investigaciones precedentes
relacionadas con el secado solar de diferentes materiales (Jain y Tiwari, 2003, 2004; Tiwari et al.,
2004; Kumar y Tiwari, 2006; Tiwari y Sarkar, 2006; Vinardell, 2011).

1.5- Características generales de las menas lateríticas utilizadas en la industria del níquel
1.5.1- Composición química, granulométrica y mineralógica
Las menas lateríticas empleadas en el proceso productivo (menas objeto de secado natural) están
compuestas por materiales esencialmente ferrosos, con elevados contenidos promedios de Fe2O3
que, en general, varían entre 67,79 y 71,74 % (Retirado, 2007; Retirado et al., 2007).
Por su parte, Sierra (2010) reporta que la granulometría predominantemente oscila entre 0 y 50 mm
que representa el 80,72 % del peso total de las muestras, con humedades (en base húmeda)
comprendidas entre 34 y 38 %, lo anterior concuerda con los resultados obtenidos por diferentes
investigadores para los perfiles lateríticos de los yacimientos niquelíferos cubanos (Almaguer y
Zamarsky, 1993; Almaguer, 1995, 1996a, 1996b; Rojas et al., 2007; Sierra, 2007).
La composición mineralógica evidenció el predominio de la Goethita, la que oscila entre 64,58 y
70,68 %, como promedio. En este aspecto coinciden varios autores que han realizados estudios

�relacionados con la mineralogía del material en cuestión (Oliveira et al., 2001; Rojas, 2001; Rojas
et al., 2005a y b; Agyei et al., 2009a y b; Rojas et al., 2012).

1.5.2- Propiedades termofísicas que influyen en el proceso de secado natural
En la modelación del secado natural se deben considerar las propiedades termofísicas del material
que influyen en el proceso. En la Tabla 1.1 se relacionan los valores usados en la simulación y la
optimización de los parámetros fundamentales del secado natural de las menas lateríticas.
La conductividad térmica (k) de las menas lateríticas procesadas en las empresas cubanas
productoras de níquel y cobalto varía desde 0,11 W/m · ºC para la temperatura ambiente hasta 0,17
W/m · ºC para la temperatura de 700 ºC y su calor específico a presión constante (Cp) en el referido
intervalo de temperatura puede asumirse constante e igual a 970 J/kg · ºC (Page et al., 1998).
La densidad real ( ) se determinó en el laboratorio analítico del Centro de Desarrollo de
Investigaciones del Níquel, mediante el método pignométrico (Mitrofánov et al., 1982). El valor
promedio después del procesamiento estadístico de los resultados fue de 3 726 kg/m3, siendo sus
valores mínimo y máximo iguales a 3 673 y 3 771 kg/m3. El valor promedio de la densidad
aparente fue de 1 100,4 kg/m3 y la oscilación estuvo entre 1 084 y 1 122 kg/m3 (Vinardell, 2011).
La difusividad térmica ( ) se calcula mediante la expresión 6 del Anexo 2, para ello se utilizan los
valores de k, Cp y

declarados en la Tabla 1.1. La emisividad ( ) y la absortividad solar ( s) se

asumen de acuerdo con las recomendaciones expuestas en la literatura especializada en la
transferencia de calor (Mijeeva y Mijeev, 1991; Bejan y Kraus, 2003; Incropera y De Witt, 2003).

Tabla 1.1. Valores de las propiedades termofísicas usados en la simulación y la optimización*.
k
(W/m · ºC)

Cp
(J/kg · ºC)

(kg/m3)

(m2/s)

(adimensional)

(adimensional)

0,11

970

3 726

304,353 ·10-6

0,93

0,63

s

*Los valores mostrados en la Tabla 1.1 corresponden a una temperatura de aproximadamente 300 K.

�1.5.3- Evaporación de la humedad no estructural contenida en las menas lateríricas
Para comprobar en qué medida puede ser evaporada la humedad no estructural que se encuentra
enlazada al material se aplicaron las técnicas de ensayos térmicos, para ello se emplearon muestras
de los perfiles lateríticos L-48 y M-47 del yacimiento Punta Gorda y el equipamiento cuyas
características técnicas se exponen en el Anexo 3. Los termogramas de las muestras de los
horizontes superiores (Figuras 1 y 2 del Anexo 3) exponen tres picos endotérmicos notables: el
primero, alrededor de los 65 oC, producto de la pérdida del agua no estructural. El segundo, entre
los 290 y 320 ºC, atribuible a la deshidroxilación de la Goethita que es la fase mineralógica
predominante y el tercero, entre los 450 y 480 ºC, debido a la oxidación de la fase de Manganeso.
El comportamiento térmico representado en la Figura 3 del Anexo 3 refleja el pico endotérmico a
los 69 ºC ya conocido, atribuible a la pérdida de agua no estructural, la muestra MN5, expone el
endotérmico próximo a los 294 ºC, al presentar cierta cantidad de Goethita. Además, se observa
otro pico endotérmico próximo a los 645 ºC atribuible a la deshidroxilación de la Lizardita. El pico
endotérmico a los 714 y 721 ºC se explica por la presencia del Piroxeno Enstatita. El pico
exotérmico a los 827 ºC se debe a la recristalización del mineral refractario. Resultados similares
para el referido pico exotérmico se ilustran en la Figura 4 del Anexo 3.
El estudio térmico de las menas lateríticas evidencia, en general, que la composición mineralógica
no tiene una influencia significativa en el secado natural. Los termogramas en ambos perfiles para
los dos horizontes (superiores e inferiores) exponen un pico endotérmico alrededor de los 65 ºC,
típico de la pérdida del agua no estructural lo que evidencia una alta humedad en las menas.
Resultados análogos fueron obtenidos por otros investigadores en yacimientos cubanos con
características similares (Rojas et al., 2005a, 2012).
Por otra parte, para las muestras estudiadas se comprueba que con el secado a temperaturas
inferiores a 100 ºC solo se puede extraer el agua no estructural (humedad enlazada de forma físicomecánica), como ha sido reportado por Rebinder (1979) y Kasatkin (1987). Esto confirma que con

�el secado solar natural sólo se elimina parcialmente la humedad que se encuentra ligada al material
de forma físico-mecánica (Vega et al., 2005; Montoya et al., 2007; Retirado et al., 2007).
También se infiere que para las muestras de los horizontes inferiores (Figuras 3 y 4 del Anexo 3) se
produce un cambio de estructura en los minerales que componen las menas lateríticas, que se refleja
en el pico exotérmico a temperaturas entre 820 y 830 ºC producto de la recristalización del mineral
refractario, estos resultados indican que el secado convencional del material a temperaturas
superiores a 820 ºC por un tiempo prolongado puede ser perjudicial para la extracción de los
metales útiles en el proceso metalúrgico, lo anterior evidencia la importancia que tiene la reducción
de la humedad del material a través del secado natural previo. A este aspecto se han referido con
anterioridad otros investigadores (Estenoz y Espinosa, 2003; Aldana et al., 2004; Retirado, 2007).
1.6- Breve caracterización de las variables meteorológicas en la región de Moa
Según el estudio realizado por la División América de la empresa especializada en auditorias
ambientales CESIGMA S.A. (CESIGMA S.A., 2004), la región de Moa donde se encuentra el patio
de secado solar de la empresa “Comandante Ernesto Che Guevara” presenta un clima tropical con
una distribución estacional irregular de las precipitaciones, determinada por una significativa
disminución de las mismas dentro del período lluvioso y una tendencia general a la ocurrencia de
láminas máximas al final del mismo. Presenta dos máximos; uno principal en octubre-noviembre y
otro secundario en mayo-junio, de igual manera, presenta dos mínimos; uno en febrero-marzo y otro
en julio-agosto. La cantidad de días al año con lluvias mayor que 1 mm es superior a 100, el
promedio anual de precipitaciones alcanza los 2 000 mm y la evaporación se acerca a los 1 600 mm.
La combinación de la máxima evaporación con el mínimo de precipitaciones en el verano y el
mínimo de evaporación con el máximo de precipitaciones en el invierno producen un resecamiento
intenso en el verano y un exceso de humedad en el invierno.
La temperatura media anual es 27 ºC, en verano fluctúa entre 30 y 32 ºC con máximas que oscilan
entre 34 y 36 ºC y en invierno varía entre 14 y 26 ºC con mínimas alrededor de los 12 ºC. La

�insolación es prácticamente constante todo el año, siendo la frecuencia de días despejados en el
período seco de 60 días/año y la insolación anual es mayor que 2 900 horas luz. La radiación solar
incidente sobre la superficie media anual es de 17 MJ/m2 (suma diaria). La humedad relativa media
anual para las 7:30 horas es de 85 a 90 % y para las 13:00 horas está entre 70 y 75 %.
El régimen eólico refleja la ocurrencia mayoritaria de los vientos alisios reforzados por las brisas
marinas, y contrarrestados por el terral. Los vientos soplan sobre la zona oriental procedentes del
NE en los meses de octubre-enero; del ENE, durante febrero-mayo; y del Este, en junio-septiembre.
La velocidad promedio de la brisa es en general de 1,4 a 4,1 m/s y mantiene una frecuencia de 180
días al año. Se puede afirmar que el viento reinante en la zona es la combinación alisios-brisa
marina con una frecuencia mayor que el 64 %. Generalmente el viento reinante es el de mayor
velocidad promedio anual, que en la zona del patio de secado es de 3,9 a 4,4 m/s.
Como se infiere de las características ante expuestas existen ocho meses del año (diciembre-abril y
julio-septiembre) donde las precipitaciones son moderadas. En el período se destacan los meses de
verano donde existe una marcada disminución de las mismas, lo que conjugado con los altos
regímenes de radiación solar provoca la máxima evaporación de la humedad.

1.7- Análisis del proceso de secado natural como objeto de modelación matemática
Durante el proceso de secado natural el material está expuesto directamente a la radiación solar, al
aire y a otras condiciones ambientales, siendo los requerimientos energéticos de la operación
suministrados, fundamentalmente, por la energía solar (Montero, 2005).
Como se ilustra en la Figura 1.2 una parte de la radiación de onda corta incidente del sol es
absorbida por el material y la otra parte es reflejada. Una fracción de la radiación absorbida y el aire
caliente que circula sobre el material provoca el calentamiento superficial del mismo, lo que da
lugar a la propagación de calor al interior (consiguiéndose la variación de la energía interna del

�material) y a la evaporación de la humedad superficial, de esta forma se logra la desecación del
producto. La otra fracción de la radiación se pierde por la transmisión de onda larga al ambiente.

Sol
Pérdida por radiación de onda larga al ambiente

Pérdidas por reflexión

Radiación solar de onda corta

Calor absorbido
Transferencia de calor y masa
por convección y evaporación

Aire

Material expuesto a secado natural

Superficie del terreno

Figura 1.2. Esquema estructural del secado natural de los materiales almacenados en forma de pila.
Fuente: Montero, 2005.
Al considerar los criterios anteriores, se puede establecer la expresión general 1.16 para el balance
de energía y la modelación matemática de la velocidad de secado en la superficie de las pilas.

qe

(1.16)

qs

Donde:
qe y q s : calores que entran a la superficie de secado y que salen de la superficie de secado; W/m2.

Al particularizar los términos de la ecuación general del balance de energía (ecuación 1.16) al
proceso de secado natural de las menas lateríticas resulta que:

qe

qRad

qs

qCond

qConv [se utilizan los signos + y – para Ta

N

Ts y Ta

Ts, respectivamente]

(1.17)
(1.18)

�Donde:
qRad: calor por radiación que se aprovecha en el secado natural de las menas lateríticas; W/m2.
qConv: calor por convección que intercambian la superficie de la pila de minerales y el aire; W/m2.
qCond: calor por conducción transferido hacia el interior de la pila de minerales; W/m2.
N · : calor de evaporación; W/m2.
En el proceso investigado se considera que qg= qa= 0 porque se trata de un balance de energía en
la superficie de secado de la pila (en la superficie de control) y para este caso los términos de
generación y almacenamiento de energía no son relevantes (Incropera y De Witt, 1999, 2003).
Al sustituir las expresiones 1.17 y 1.18 en la 1.16 se obtiene la ecuación para el balance de energía,
particularizada al proceso investigado (1.19). En la misma, se desprecian las pérdidas de calor por
radiación de onda larga al ambiente y por conducción hacia el terreno. Esto se debe, a que se
considera que el material es opaco y mal conductor del calor, por tanto, los procesos de absorción,
reflexión y conducción se pueden tratar como fenómenos superficiales (Incropera y De Witt, 2003).
q Rad

qConv

qCond

N

(1.19)

En las publicaciones consultadas se reportan trabajos relacionados con el proceso de secado solar de
múltiples materiales (Phoungchandang y Woods, 2000; Türk, 2003; Gigler et al., 2004; Touré y
Kibangu-Hkembo, 2004; Vega et al., 2006). Sin embargo, solo se dispone de estudios aislados para
las menas lateríticas y ninguno de ellos aborda la modelación matemática del secado natural para el
material en cuestión.
1.8- Conclusiones del capítulo 1
La literatura científica contiene un soporte matemático satisfactorio para la modelación de los
procesos de secado, pero las simplificaciones realizadas para resolver las situaciones físicas
particulares no dan solución al problema de la inexistencia de modelos apropiados para la
descripción del secado natural de las menas lateríticas.

�En las investigaciones precedentes se exponen los aspectos teóricos y las metodologías generales
para el análisis de la transferencia de calor y masa en los procesos de secado. Sin embargo, las
publicaciones consultadas no contienen un procedimiento de cálculo que posibilite la determinación
de los parámetros fundamentales del secado natural de las menas laterítica.

�CAPÍTULO II

2. MODELACIÓN DE LOS PARÁMETROS FUNDAMENTALES DEL
PROCESO DE SECADO NATURAL DE LAS MENAS LATERÍTICAS
2.1- Introducción
El secado natural de los materiales almacenados en pilas a la intemperie depende de diversos
parámetros fundamentales los cuales deben ser considerados en la modelación matemática del
proceso. El establecimiento de los modelos que describen el proceso de secado natural de las menas
lateríticas resulta novedoso debido, entre otros aspectos, a las múltiples situaciones físicas que se
presentan durante su implementación en las empresas cubanas productoras de níquel.
El objetivo del presente capítulo es: establecer los modelos matemáticos de los flujos de calor
transferidos; la radiación solar que incide en la superficie de la pila; la temperatura y humedad de
las menas lateríticas en la superficie de secado; la distribución de temperatura y humedad que
experimenta el material; la velocidad de secado; el área de exposición y el volumen de las pilas.

2.2- Modelos de los flujos de calor transferidos durante el proceso de secado natural
2.2.1- Modelo del flujo de calor por radiación
Para determinar el flujo de calor por radiación que recibe la pila de menas lateríticas se realiza el
balance de energía en la superficie de secado de la misma y se obtiene la expresión 2.1.
qRad

Donde:

c

Gc

s

I( , )

I( , )

c

Gc

s

I( , )

(2.1)

�c:

absortividad del cielo; adimensional.

Gc: irradiación del cielo; W/m2.
I( , ): radiación solar global que incide sobre la superficie de secado de la pila; W/m2.
: inclinación de la superficie de la pila respecto al plano horizontal; grados sexagesimales.
: orientación de la superficie de la pila respecto al eje norte-sur; grados sexagesimales.
: reflectividad de las menas lateríticas; adimensional.

La irradiación del cielo debido a la emisión atmosférica se calcula por la expresión 2.2 (Anderson,
1982; Duffie y Beckman, 1991).

Gc

4
Tcielo

(2.2)

Donde:
: constante de Stefan-Boltzman (5,67 · 10-8); W/m2·K4.
Tcielo: temperatura efectiva del cielo; K.

El valor de la temperatura efectiva del cielo depende de las condiciones atmosféricas, el mismo
varía desde 230 K para un cielo claro y frío hasta 285 K aproximadamente, para condiciones
nubladas y calientes (Howell et al., 1982). Esta temperatura puede ser estimada en función de la
temperatura del aire (Ta), a través de la expresión 2.3 (Duffie y Beckman, 1980, 1991).

Tcielo

0,0552 Ta1,5

[en esta expresión Ta se expresa en K]

(2.3)

2.2.1.1- Modelo de la radiación solar que incide en la superficie de la pila
Como consecuencia de las diferentes regiones y composición de la atmósfera, no toda la energía
extraterrestre llega a la superficie de la tierra, modificándose su naturaleza, y sobre todo, su

�componente direccional. La radiación global que incide sobre una superficie inclinada en la tierra
consta de tres componentes, y se calcula por la expresión 2.4 (Luboschik y Schalajda, 1990).
IG I B
Donde:

ID

IR

(2.4)

IG, IB, ID y IR: radiación global, directa, difusa y reflejada, respectivamente; W/m2.
Si se conoce la radiación global sobre una superficie horizontal en sus dos componentes, directa y
difusa, existen varios métodos y modelos matemáticos para determinar la radiación global sobre una
superficie inclinada (Corvalan et al., 1995), uno de ellos es el establecido por Alaiz (1981), en el cual
es necesario determinar la irradiación solar extraterrestre sobre una superficie horizontal (I0), para ello
se emplea la expresión 2.5. Al analizar de forma integrada las ecuaciones 2.5-2.9 se infiere que en una
latitud dada para cada día del año y a cada hora solar le corresponde un valor diferente de I0.
I0

I S cos

I S sen hs

(2.5)

Siendo:

IS

I CS

cos
s

wh

1 0,033 cos
sen l a sen s

23,45 sen 360

360 nd
365,25
cos l a cos s cos wh

(2.6)
sen hs

284 nd
365

nh 15 º

Donde:
I0: irradiancia extraterrestre horaria en la superficie horizontal; W/m2.
IS: irradiancia solar extraterrestre normal a la radiación; W/m2.
: ángulo de incidencia; grados sexagesimales.
hs: altura solar; grados sexagesimales.
ICS: constante solar, su valor más aceptado es 1 367 (Duffie y Beckman, 1980, 1991); W/m2

(2.7)
(2.8)
(2.9)

�nd: número del día del año (siendo nd = 1 para el 1ro de enero); adimensional.
la: latitud; grados sexagesimales.
s:

declinación solar; grados sexagesimales.

wh: ángulo horario; grados sexagesimales.
nh: número de horas antes o después del mediodía solar; adimensional.
La declinación solar varía entre 23,45 y -23,45 grados desde el solsticio de verano al solsticio de
invierno. Para el cálculo del ángulo horario se considera que a cada hora le corresponde una distancia
de 15 grados (Duffie y Beckman, 1980, 1991; Montero, 2005). En la Tabla 2.1 se muestra el valor de
dicho ángulo para cada hora en el hemisferio norte.
Tabla 2.1. Variación diaria del ángulo horario en el hemisferio norte.
Parámetros
nh (adimensional)
wh (grados)

6
6
-90

7
5
-75

8
4
-60

9
3
-45

10
2
-30

Hora del día
11 12 13
14
1
0
1
2
-15 0 +15 +30

15
3
+45

16
4
+60

17
5
+75

18
6
+90

Por su parte, la altura de culminación hc, la hora de salida y puesta del sol ws y el número de horas de
sol Td (orto y ocaso solar o duración del día) para cada día del año se calculan por las expresiones
2.10; 2.11 y 2.12, respectivamente (McQuiston et al., 2008).

hc

90

la

ws

arccos

tan s tan l a

Td

2
ws
15

2
arccos tan s
15

(2.10)

s

(2.11)

tan l a

Donde:
hc: altura de culminación; grados sexagesimales.
ws: hora de salida y puesta de sol; adimensional.
Td: número de horas de sol; adimensional.

(2.12)

�Para calcular las componentes directa (IB) y difusa (ID) de la radiación incidente sobre la superficie
horizontal (IH) es necesario utilizar una serie de correlaciones. Se definen entonces, los coeficientes
kT, kB y kD, los mismos se calculan por las expresiones 2.13; 2.14 y 2.15 (Alaiz, 1981; Duffie y
Beckman, 1980, 1991).

kT

kB

kD

IH
I0
IB
I0
ID
I0

IH
I CS

360 nd
1 0,033 cos
365,25

sen l a sen s

(2.13)

cos l a cos s cos wh

IB
I CS

360 nd
1 0,033 cos
365,25

sen l a sen s

(2.14)

cos l a cos s cos wh

ID
I CS

360 nd
1 0,033 cos
365,25

sen l a sen s

(2.15)

cos l a cos s cos wh

Donde:
kT: coeficiente de transmisión total atmosférico; adimensional.
IH : radiación incidente sobre la superficie horizontal (se determina experimentalmente); W/m2.
kB y kD: coeficientes de transmisión fraccionales; adimensionales.
Calculado el coeficiente kT (mediante la expresión 2.13) se verifican las condiciones representadas
en las ecuaciones 2.17; 2.18 y 2.19 y se calcula el coeficiente empírico Ce, luego se determina la
radiación difusa (ID) haciendo el despeje correspondiente en la expresión 2.16. Por su parte, la
radiación directa (IB) se determina a través de la expresión 2.20.
ID
IH

Ce

(2.16)

Siendo:
Ce

1 0,09 kT

Ce

0,951 0,160 kT

Ce

0,165

4,388 kT2 16,638 kT3 12,336 kT4

para

kT

0,22

para

0,22

kT

para

kT

0,80

(2.17)
0,8

(2.18)
(2.19)

�IB

IH

ID

IH

I H Ce

I H 1 Ce

(2.20)

Para calcular la radiación solar global que incide sobre la superficie de secado de la pila de menas
lateríticas la cual está inclinada y orientada en

y

grados, se emplea la expresión 2.21, nótese que

la misma depende del ángulo . En el caso de las pilas de sección transversal parabólica el ángulo
de referencia para el cálculo es el tangencial ( t) y para las pilas de sección transversal triangular se
considera para el cálculo el ángulo maximal (

m).

Estos ángulos pueden ser determinados como una

función de dos propiedades físicas del material (granulometría y humedad), a través de las
expresiones 3 y 4 del Anexo 9 propuestas por Sierra (2010), o mediante trigonometría si se conoce
el ancho de la base y la altura de la pila.

Al utilizar la expresión 2.21 en la presente investigación se incorpora como elemento novedoso la
modelación matemática del efecto de sombra que se produce por el movimiento diario del sol y la
inclinación de la superficie de secado de la pila (ver Figura 2 del Anexo 10)

I

,

IG

IH

1 Ce R ,

Ce

1 cos
2

1 cos
2

(2.21)

cos wh
cos wh

(2.22)

Siendo:
R ,

sen s sen l a
sen s sen l a

cos s
cos s

cos l a
cos l a

Donde:
Ce: coeficiente empírico; adimensional.
R( , ): factor de conversión; adimensional.
: albedo o reflectividad del suelo frente al plano receptor, habitualmente oscila entre 0,17 y 0,2.

�Luego, el modelo apropiado para el cálculo del flujo de calor por radiación que recibe la superficie
de secado de la pila de minerales expuesta a secado natural lo constituye la ecuación 2.23, la misma
se obtiene al sustituir las expresiones 2.2; 2.3 y 2.21 en la 2.1. En esta ecuación igualmente se
introduce como elemento novedoso la modelación del efecto de sombra anteriormente mencionado.

qRad

c

0,0552 Ta1,5

4
s

I H 1 Ce R ,

Ce

1 cos
2

1 cos
2

(2.23)

2.2.2- Modelo del flujo de calor por convección
El flujo de calor por convección que intercambian la superficie de la pila y el aire se determina,
según la ley de Newton-Richman, por la expresión 2.24 (Incropera y De Witt, 1999, 2003).
qConv

ha Ts

Ta

(2.24)

Donde:
ha: coeficiente de transferencia de calor por convección; W/m2·ºC.
La literatura internacional reporta diversas investigaciones encaminadas a determinar el coeficiente
de transferencia de calor por convección durante el secado solar de diferentes materiales (Anwar y
Tiwari, 2001; Jain y Tiwari, 2003, 2004; Tiwari et al., 2004; Kumar y Tiwari, 2006). En general,
los modelos obtenidos para el cálculo del coeficiente convectivo constituyen adaptaciones del
modelo reportado por Kumar y Tiwari (1996).
En el presente trabajo el coeficiente de transferencia de calor por convección (ha) se determina por
la expresión 2.25 (Incropera y De Witt, 1999, 2003), para ello se calcula el número de Nusselt (Nu)
en función del tipo de convección que predomina durante la implementación del proceso.

ha

Nu ka
L

Donde:
Nu: número de Nusselt; adimensional.

(2.25)

�L: longitud característica de la superficie de secado; m.

Debido a que el secado solar de las menas lateríticas se desarrolla a la intemperie, el material
intercambia calor con el aire en condiciones naturales, en estas circunstancias la transmisión de
calor se produce por convección libre, forzada y mixta (Retirado et al., 2011), para definir el tipo de
convección predominante se verifican las condiciones mostradas en las expresiones 2.26; 2.27 y
2.28, si se cumple la primera condición se considera que predomina la convección libre, en la
segunda predomina la convección forzada y en la tercera se tiene en cuenta el efecto combinado de
ambas (Incropera y De Witt, 1999, 2003).
Gr

1

(2.26)

1

(2.27)

Re 2
Gr
Re 2
Gr

1

Re 2

(2.28)

Siendo:
Gr

g sen

a

Re

Ts Ta L3

a
2

a Va L

Va L

a

a

Donde:
Gr: número de Grashof; adimensional.
Re: número de Reynolds; adimensional.
g: aceleración de la gravedad (9,81); m/s2.
Va: velocidad del aire; m/s.

(2.29)
(2.30)

�Para calcular el número de Nusselt en la convección libre (NuL) Tiwari y Sarkar (2006)
recomiendan la expresión 2.31. En la misma, las propiedades termofísicas del aire se determinan a
la temperatura promedio (Tp), la cual se calcula por la expresión 9 del Anexo 2.

C Gr Pr n*

NuL

C Ran*

(2.31)

Donde:
NuL: número de Nusselt para la convección libre; adimensional.
Ra: número de Rayleigh; adimensional.
C y n*: constantes experimentales; adimensionales.
En el proceso investigado la superficie de secado de la pila de minerales tiene una inclinación
respecto al plano horizontal ( ) que oscila entre 20 y 70 grados (Estenoz, 2009; Retirado et al.,
2011) y por tanto el número de Nusselt puede ser determinado por la expresión 2.32 (Incropera y de
Witt, 1999; 2003). Las propiedades termofísicas del aire contenidas en la expresión 2.32 ( a,
a)

a,

y

se calculan mediante las expresiones 5, 6 y 8 del Anexo 2. Los valores de las constantes C y n*

se asumen de la literatura consultada (Bejan y Kraus, 2003).

Nu L

0,56

g sen

Ts Ta L

a
a

2

3

a
a

1
4

0,56

g sen

a
a

Ts Ta

1
3 4
L

(2.32)

a

Para determinar el número de Nusselt (NuF) con predominio de la convección forzada (caso más
frecuente en la implementación del proceso) se tiene en cuenta que el mismo es función de los
números de Reynolds, Prandtl y Gujman, según la expresión 2.33 reportada por Kasatkin (1987).

Nu F

2

M Re

B

1
2
3
15
Pr Gu

(2.33)

Siendo:
Gu

Ts
Ta

Donde:

Ta
Ta

(2.34)

�NuF: número de Nusselt para la convección forzada; adimensional.
Gu: número de Gujman; adimensional.
: potencial de secado; K.
M y B: constantes experimentales; adimensionales.
Al sustituir las ecuaciones 2.30; 7 del Anexo 2 y 2.34, en la 2.33 se obtiene la expresión 2.35. Los
valores de las constantes M y B se seleccionaron según las recomendaciones de Kasatkin (1987).

Nu F

2

1
40

Va L

9
10

a

1
a 3
a

2
15

(2.35)

Ta

Las propiedades termofísicas del aire ( a,

a

y Pr) se determinan por las expresiones 2, 4 y 7 del

Anexo 2. Al igual que en la convección libre estas son determinadas a la temperatura promedio Tp.
Si existe predominio de la convección mixta o mezclada el número de Nusselt (NuM) puede ser
determinado por la expresión 2.36, la misma fue propuesta por Churchill (1983) y posteriormente ha
sido recomendada por Incropera y De Witt (1999, 2003). El signo positivo se aplica al flujo
transversal y el signo negativo al flujo opuesto.

Nu M

Nu FP

1
P P
Nu L

(2.36)

Donde:
NuM: número de Nusselt para la convección mixta; adimensional.
P: constante experimental; adimensional.
Sustituyendo las expresiones 2.33; 2.31 y los valores de las constantes en la expresión 2.36 resulta:

Nu M

2 0,025

9
10
Re

1
Pr 3

2
15
Gu

3

0,56 Gr Pr

1
3
3
1
4

(2.37)

Al sustituir la expresión 2.25 en la 2.24 se obtiene el modelo general (ecuación 2.38) para el cálculo
del flujo de calor por convección. En el mismo, se introduce como elemento novedoso la utilización

�del número de Nusselt en función del tipo de convección predominante (ecuaciones 2.32; 2.35 y
2.37), lo cual está determinado por la dinámica con que cambian las condiciones físicas durante la
implementación del proceso de secado natural en las empresas productoras de níquel y cobalto.

Nu ka
Ts Ta
L

qConv

(2.38)

2.2.3- Modelo del flujo de calor por conducción
El calor que se transfiere por conducción desde la superficie de secado hacia el interior de la pila de
minerales se calcula mediante la Ley de Fourier (expresión 2.39), la misma ha sido reportada en
múltiples fuentes bibliográficas (Edwards y Penney, 1994; Incropera y De Witt, 1999, 2003).
qCond

k

Ts

T ,

(2.39)

Donde:
Ts( ): temperatura en la superficie de la pila de minerales en el instante (para y = l); ºC.
T ( , ): temperatura en el interior de la pila de minerales a la distancia

y en el instante ; ºC.

: espesor de la capa de material donde se produce la conducción del calor ( = y - l); m.
La temperatura del material en la superficie de la pila [Ts( )] se calcula como una función de dos
parámetros principales: la radiación solar global y el calor transmitido por convección, dependiendo
el primero de la inclinación de la superficie ( ), el ángulo de incidencia ( ) y la altura solar (hs); y el
segundo del coeficiente de transferencia de calor por convección y la diferencia de temperatura
entre la superficie y la corriente libre, factores todos que se encuentran en la expresión general 2.40.
Se recomienda utilizar algún software apropiado (Derive, MATLAB, Mathcad o cualquier otro). En
este trabajo se determinó con la aplicación informática creada (ver Figuras 7 y 8 del Anexo 10).
Ts

4

ha Ts

Ta4

ha Ta

c

0,0552 Ta1,5

4
s

I( , )

0 (2.40)

La temperatura T ( , ) se determina al obtener la distribución de temperatura en la pila, para ello es
necesario resolver la ecuación 2.41 con la condición inicial 2.42 y de frontera 2.43.

�2

T

T

x
T x, y, z,0

T S,

2

2

T

2

2

z2

y

x, y, z

T

x, y , z

(2.41)

D , donde D es el conjunto de puntos de la pila

0 , donde S es la frontera de la pila

1

(2.42)
(2.43)

Donde: T: temperatura del material; ºC.
Existen diferentes métodos de solución de ecuaciones diferenciales en derivadas parciales, los que
se clasifican en analíticos y numéricos (Edwards y Penney, 1994; Jiménez, 1999; Young et al.,
2008). Sin embargo, en este trabajo se empleó el método de separación de variables porque a través
del mismo se muestra explícitamente la dependencia entre las variables del proceso investigado.
2.2.3.1- Modelo unidimensional de la distribución de temperatura en la pila
La expresión que caracteriza la distribución unidimensional de temperatura [T(y, )] de cada sección
del corte (Figura 2.1) se obtiene al considerar que la conducción de calor transitoria cumple las
condiciones del primer problema general de contorno definido por Tijonov y Samarsky (1980), para
ello se emplea la ecuación 2.44 con las condiciones iniciales y de frontera representadas en 2.45.
T

2

T

y2

T y,0

f y,

(2.44)

y

T 0,

1

T l,

2

(2.45)

Para emplear este enfoque es necesario discretizar el problema de la distribución de la temperatura,
lo anterior se logra al dividir la pila en cortes de espesor fino y cada uno de estos cortes en
secciones de ancho suficientemente pequeño, según se muestra en la Figura 2.1.

�y

y

y

y=l

y = f(x)

y = f(x)

bo/2

-bo/2
0

z

a)

x

x

0

xi

b)

xf

x

c)

Figura 2.1. Esquema para el análisis de la distribución unidimensional de temperatura y humedad.
a): Pila de mineral; b): Corte de la sección transversal; c): Sección analizada en el corte.
En el modelo de la distribución de temperatura de una sección se cumplen las condiciones:
f y,
y

0

(2.46)
(2.47)

1

T0

2

Ts

(2.48)
(2.49)

T0

Donde:
T0: temperatura inicial del material; ºC.
Para resolver la ecuación 2.44 con las condiciones 2.46-2.49 se aplica el método de separación de
variables, para ello se introduce una nueva función incógnita v y,
v y,

T y,

, según la expresión 2.50.

U y,

(2.50)

Siendo:

U y,

1

La función v y,
v

2

y

v

2

y
l

y
Ts
T0
l
se determinará como la solución de la ecuación 2.52.

f y,

2

1

U

T0

2

U

y

2

Con las condiciones complementarias:

0

y dTs
l d

0

y dTs
l d

(2.51)

(2.52)

�v y,0

T y,0

U y,0

v 0,

T 0,

U 0,

v l,

T l,

y
1

U l,

y
Ts 0
l
0

T0
1

Ts

Ts

T0

y
T0 Ts 0
l

(2.53)

0

Se resuelve el problema anterior [ecuación 2.52 con las condiciones representadas en 2.53]
suponiendo que la solución tiene la forma de una serie de Fourier (ver Anexo 4). Luego se sustituye
la ecuación 15 del Anexo 4 en la 1 del propio anexo y se obtiene la expresión 2.54.

v y,

cos n
n
n 1
2

n
l

e

2

e

n
l

2

dTs ( )
d
d

0

Ts (0) T0

sen

n
y
l

(2.54)

Al sustituir las ecuaciones 2.54 y 2.51 en la 2.50 se obtiene la expresión 2.55, la cual constituye el
modelo matemático para el cálculo de la distribución de temperatura del material en una pila de
menas lateríticas expuesta a secado natural. El referido modelo tiene como elemento novedoso que
es el resultado de la solución de un problema de contorno que incluye las condiciones iniciales y de
frontera (esta última, es una función que varía en la posición y el tiempo) características del proceso
objeto de estudio. Además, incluye los elementos novedosos declarados con anterioridad.

T y,

cos n
n
n 1
2

T0

y
Ts
l

n
l

e

2

e
0

n
l

2

dTs ( )
d
d

Ts (0) T0

sen

n
y
l

(2.55)

T0

2.3- Formalización de la modelación bidimensional de la distribución de temperatura
Para determinar el valor de la temperatura T(x,y, ) en cualquier punto (x;y) de la sección transversal
de la pila de menas lateríticas para cualquier instante de tiempo

se emplea la Figura 2.2. Para ello

se conoce que T(x,0, ) = T0 y que para y = f(x) se cumple la igualdad siguiente:

T x, y ,

Ts x, f ( x),

(2.56)

�Y

Y

Y
g2(x, )

6
5

y = f (x)

b

y = f (x)

4

(x; y)

f 1(y, )

3

f 2(y, )

2

j
X
a)

1

i

1 2

3

4

5

6

7

8

9

10 11 12

b)

X

0

g1(x, )

a

X

c)

Figura 2.2. Esquema para el análisis de la distribución bidimensional de temperatura y humedad.
a): Corte de la sección transversal de la pila; b): Discretización de la sección transversal;
c): Sección rectangular analizada en el corte.
Sin perder generalidad, el problema se puede discretizar de la forma como se muestra en la Figura
2.2b. Luego cada punto (x;y) pertenece a un rectángulo Rij (i =1, 2,…, 12; j = 1, 2,…, 6) y para cada
rectángulo Rij (Figura 2.2c) se plantea el siguiente problema de contorno:

Tij

2

Tij

2

x2

y2

Tij 0, y,

f1 y,

Tij a, y,

f 2 y,

Tij x,0,

g1 x,

Tij x, b,

g 2 x,

Tij x, y,0

y,

Tij

(2.57)

(2.58)

T0

Para los rectángulos limítrofes con y = f(x) [los sombreados en la Figura 2.2b] se cumple que:
g1 x,
g 2 x,

Tij x,0,

si j 1

T0

si j 1

Ts x, f ( x),

0

(2.59)
(2.60)

Si i 1, ... ,6 (mitad izquierda de la pila o talud este de la pila)
f1 y,

Ts x, f ( x),

f 2 y,

Ti 1 j x a, y,

(2.61)
(2.62)

�Si i

f1 y,
f 2 y,

7, ... ,12 (mitad derecha de la pila o talud oeste de la pila)
(2.63)

Ti 1 j x a, b,
Ts x, f ( x),

(2.64)

Para los rectángulos no limítrofes con y = f(x) [los interiores en la Figura 2.2b] se cumple que:
g1 x,

Tij x,0,

si j 1

T0

si j 1

(2.65)
(2.66)

f1 y,

Tij 1 x, y b,
Ti 1 j x a, y,

f2 y,

Ti 1 j x a, y,

(2.68)

g2 x,

(2.67)

Como se aprecia, la modelación bidimensional de la distribución de temperatura en las pilas de
minerales se realiza considerando las condiciones físicas en que se desarrolla el proceso
investigado. El procedimiento general para la obtención de los modelos se expone en el Anexo 5.

2.4- Modelo general del proceso de secado natural de una pila de minerales
En el proceso de secado natural de las menas lateríticas, como resultado de la incidencia de la
radiación solar, en la superficie de secado de la pila de minerales se forma una película de vapor de
agua, la humedad del material disminuye y en el interior de la pila surgen dos gradientes: el de
humedad ( H) y el de temperatura ( T). En presencia de ambos gradientes comienza el traslado de
la humedad desde las capas interiores hasta la superficie de secado de la pila.
Para el estudio del proceso investigado se considera que los coeficientes ku y

son constantes y no

dependientes de la humedad del material, y se emplea la ecuación 2.69 obtenida por Likov (1968).
Esta expresión constituye el modelo general que caracteriza la velocidad de cambio de la humedad
en el interior de un sólido poroso en un punto de coordenadas (x; y; z) en el tiempo , es por ello
que ha sido sugerida por varios investigadores para el estudio del proceso de secado de materiales
porosos (Kasatkin, 1987; Rudenko y Shemajanov, 1989; Hernández y Quinto, 2005, 2008).

�H

2

ku

2

H

x2

H

y2

2

H

z2

2

2

2

x2

y2

z2

T

T

T

(2.69)

Donde:
ku: coeficiente de conducción de humedad; m2/s.
: coeficiente térmico de conducción de humedad; 1/ºC.
La ecuación 2.69 en este trabajo se utiliza concretamente para la determinación de la distribución de
humedad en las pilas de menas lateríticas expuestas al proceso de secado natural. Para ello se
resuelve la misma mediante el método de separación de variables con las condiciones iniciales y de
frontera específicas (problemas de contorno característicos) del proceso investigado.
Los coeficientes ku y

para las menas lateríticas del yacimiento Punta Gorda fueron determinados

por De Miguel (2009) y Retirado (2007), sus valores respectivos son: 0,00112 m2/s y 0,01862 1/ºC.
Los mismos fueron utilizados en la simulación y la optimización de los parámetros del proceso.

2.4.1- Modelo unidimensional de la distribución de humedad en la pila
La expresión que caracteriza la distribución unidimensional de humedad [H(y, )] en la pila de
menas lateríticas se determina considerando que la ecuación 2.70 con las condiciones iniciales y de
frontera representadas en el sistema de ecuaciones 2.73, se corresponde con el primer problema
general de contorno definido por Tijonov y Samarsky (1980).
H

2

ku

H

y2

f y,

(2.70)

Siendo:
2

f y,

ku

T

y2

(2.71)

�2

T

y

2

2

cos n

n
l

n 1

H y,0

2

n
l

e

2

n
l

e

2

dTs ( )
d
d

0

sen

n
y
l

(2.72)

y

H 0,

H0

H l,

Hs

(2.73)

Donde:
(y): función que caracteriza el cambio de H0 en cada instante de tiempo y posición “y”; kg/kg.
Hs( ): humedad del material en la superficie de secado de la pila (para y l ) en el instante ; kg/kg.
Para resolver la ecuación 2.70 con las condiciones representadas en 2.73 se aplica el método de
separación de variables y se emplea la Figura 2.1, para ello se introduce la función incógnita
v y,

, según la expresión 2.74.

v y,

H y,

U y,

(2.74)

Siendo:

U y,

H0

La función v y,
v

2

ku

v

y
Hs
l

H0

(2.75)

se determinará como la solución de la ecuación 2.76.
H

y2

2

ku

H

U

y2

2

ku

U

y2

Con las condiciones complementarias representadas en 2.77.
y
v y,0 H y,0 U y,0
y
H0
Hs 0 H0
l
v 0,
H 0,
U 0,
H0 H0 0
v l,

H l,

U l,

Hs

H0

Hs

H0

y dH s
l d

f ( y, )

y

H0

R ( y, )

y
Hs 0
l

(2.76)

H0

(2.77)

0

Luego el problema anterior se reduce a la ecuación 2.78 y las condiciones representadas en 2.79.
v

2

ku

y

v

2

R( y, )

(2.78)

�v y,0

H y,0

v 0,
v l,

0
0

U y,0

y

y
Hs 0
l

H0

H0

y
(2.79)

Este último problema [ecuación 2.78 con las condiciones representadas en 2.79] se resuelve
suponiendo que la solución tiene la forma de una serie de Fourier (ver Anexo 6). Luego se sustituye
la ecuación 11 del Anexo 6 en la 1 del propio anexo y se obtiene:

ku
2
ku
v y,

e

n
l

2

cos n

e

n
l

0

2
Rn

d

2 H1

n
2H s 0
n

n 1

l

2 n
2 H0

Hs 0
n

sen

Hs 0

2 2

sen n

H 1 y sen
0

n

n
y dy
l

H0 l

l

n
y
l

(2.80)

Al sustituir las ecuaciones 2.80 y 2.75 en la 2.74 se obtiene la expresión 2.81, la cual constituye el
modelo matemático para el cálculo de la distribución de humedad del material en una pila de menas
lateríticas expuesta a secado natural. Este modelo incluye los elementos novedosos declarados
anteriormente y los restantes que, con posterioridad, se declaran en el presente capítulo.
Para el caso particular en que

(y) = H1 = constante se procede de forma análoga al caso general

anteriormente expuesto [donde

(y) = variable] y se obtienen las expresiones 1-4 del Anexo 7.

�2
ku
H y,

e

2

n
l

cos n

e

n
ku
l

0

2
Rn

d

2 H1

n
2H s 0
n

n 1

l

2 n
2 H0

Hs 0
n

sen

Hs 0

n
y
l

y
Hs
l

H0

2 2

sen n

H 1 y sen
0

n

n
y dy
l

H0 l

l

H0

(2.81)

2.5- Formalización de la modelación bidimensional de la distribución de humedad
Para determinar el valor de la humedad H(x,y, ) en cualquier punto (x;y) de la sección transversal
de la pila de menas lateríticas para cualquier instante de tiempo , al igual que para el análisis de la
distribución de temperatura, se emplea la Figura 2.2. Para ello se conoce que H(x,0, ) = H0 y que
para y = f(x) se cumple la relación siguiente:

H x, y ,

H s x, f ( x),

(2.82)

En este caso se procede de forma análoga al análisis realizado para la modelación matemática
bidimensional de la distribución de temperatura y se considera que cada punto (x;y) pertenece a un
rectángulo Rij (i =1, 2,…, 12; j = 1, 2,…, 6), y que para cada rectángulo Rij (Figura 2.2c) puede ser
planteado el siguiente problema de contorno:

H ij

2

ku

2

H ij

x2

H ij

q x, y ,

y2

(2.83)

Siendo:
2

q x, y ,

ku

Tij

2

x2

y2

Tij

(2.84)

�H ij 0, y,

f1 y,

H ij a, y,

f 2 y,

H ij x,0,

g1 x,

H ij x, b,

g 2 x,

H ij x, y,0

y,

(2.85)

H0

Para los rectángulos limítrofes con y = f(x) [los marcados en la Figura 2.2b] se cumple que:
g1 x,
g 2 x,

H ij x,0,

si j 1

H0

si j 1

H s x, f ( x),

0

(2.86)
(2.87)

Si i 1, ... ,6 (mitad izquierda de la pila o talud este de la pila)
f1 y,

H s x, f ( x),

f2 y,

Hi 1 j x a, y,

Si i

f1 y,
f 2 y,

(2.88)
(2.89)

7, ... ,12 (mitad derecha de la pila o talud oeste de la pila)

(2.90)

Hi 1 j x a, b,
H s x, f ( x),

(2.91)

Para los rectángulos no limítrofes con y = f(x) [los interiores en la Figura 2.2b] se cumple que:
g1 x,

H ij x,0,

si j 1

H0

si j 1

(2.92)

g2 x,

Hij 1 x, y b,

(2.93)

f1 y,

Hi 1 j x a, y,
Hi 1 j x a, y,

(2.94)

f2 y,

(2.95)

Luego, la modelación bidimensional de la distribución de humedad de las menas lateríticas
expuestas a secado natural se desarrolla según el procedimiento que se expone en el Anexo 8.
De los procedimientos generales mostrados en los Anexos 5 y 8 se deduce que los modelos
matemáticos bidimensionales de la distribución de temperatura y humedad de las menas lateríticas
son casi imposibles de validar en la práctica. Es por ello, que en la presente investigación se emplea
la homogenización del material en las pilas como método alternativo para hacer corresponder los
modelos unidimensionales obtenidos [T(y, ) y H(y, )], con la realidad física del proceso estudiado.

�2.6- Modelos de la velocidad de secado y de la humedad del material en la superficie
En la Figura 2.3 se muestra un esquema estructural del secado natural de las menas lateríticas que
refleja los calores que influyen en el proceso, del análisis de la figura antes mencionada y el
ordenamiento de la expresión 1.19 se establece la ecuación 2.96. La misma, relaciona el régimen de
flujo calórico (calor total) y el régimen de secado (N) durante el proceso.

c

0,0552 Ta1,5

4
s

I( , )

Nu ka
Ts
L

Ta

k

Ts

T ,

N

(2.96)

Las expresiones particulares para la determinación de los calores presentes en el miembro izquierdo
de la expresión 2.96 (las expresiones 2.23; 2.38 y 2.39) se obtienen del análisis de los modos de
transferencia de calor que influyen en el secado natural de las menas lateríticas, el régimen de
secado (N) se determina por las ecuaciones 1.12 o 1.14, según corresponda y el calor latente de
vaporización ( ) se calcula por la expresión 1.11.

Sol
Calor de evaporación
Calor por radiación

Aire

Calor por conducción

Calor por convección

Menas lateríticas expuestas a secado natural

Superficie del terreno
Figura 2.3. Calores que influyen en el proceso de secado natural de las menas lateríticas.

�Al sustituir las expresiones de cálculo de , N y ms (1.11; 1.12 o 1.14 y 1.13) en la ecuación 2.96 se
obtiene para el periodo de velocidad de secado constante:

0,0552 Ta1,5

c

k

Ts

4

I( , )

s

T ,

Nu ka
Ts
L

dH 1 m0 100 H 0
d
A
100

Ta

R
CS1 CS 2 Tag
M ag

(2.97)

273,15

Después de las transformaciones correspondientes, la expresión 2.97 puede ser escrita como se
muestra en la 2.98. Luego se despeja el térmico de interés y se obtiene la expresión 2.99 para el
cálculo de la humedad del material en la superficie de la pila en cualquier instante

A

0,0552 Ta1,5

c

dH
d 1

m0 100 H 0
100

A
k
H0

Nu k a
Ts
L

I( , )

s

Ts

Ta

R
C S1 C S 2 Tag
M ag

0,0552 Ta1,5

c

Hs

4

4
s

I( , )

k

Ts

[Hs( )].

T ,
(2.98)

273,15

Nu k a
Ts
L

Ta

T ,
m0 100 H 0
100

R
C S1 C S 2 Tag
M ag

(2.99)
273,15

Donde:
-dH/d 1: velocidad de secado en la superficie de la pila durante el primer periodo; kg/kg·s.

Las expresiones 2.98 y 2.99 solo son aplicables al periodo de velocidad de secado constante, las
mismas caracterizan a la velocidad de secado y la humedad del material en la superficie de una pila
de menas lateríticas sometida al proceso de secado natural.
En el periodo de velocidad de secado decreciente se combinan las ecuaciones 2.96; 1.11; 1.12; 1.13
y 1.14; y se obtienen las expresiones 2.100 y 2.101, las cuales son análogas a la 2.98 y 2.99.

�0,0552 Ta1,5

c

A H
dH
d 2

He

Hc

Ts

R
C S1 C S 2 Tag
M ag
0,0552 Ta1,5

c

A H

s

He
k

Hs

H0
Hc

Ts

I( , )

4

(2.100)
273,15

Nu k a
Ts
L

Ta

T ,

m0 100 H 0
100

He

Ta

T ,

m0 100 H 0
100

He

Nu k a
Ts
L

I( , )

s

k

4

R
C S1 C S 2 Tag
M ag

(2.101)
273,15

Donde:
-dH/d 2: velocidad de secado en la superficie de la pila durante el segundo periodo; kg/kg·s.
Las expresiones 2.98 y 2.100; 2.99 y 2.101 constituyen los modelos que permiten calcular la
velocidad de secado [-dH/d
instante de tiempo

1

y -dH/d 2] y la humedad del material en la superficie de la pila en el

[Hs( )], respectivamente. Los mismos tienen como elementos novedosos que

son aplicables a los dos periodos de secado y que están particularizados a las condiciones de secado
específicas en que se implementa el secado natural en las empresas cubanas productoras de níquel y
cobalto. También incluyen los elementos novedosos declarados para los modelos de los flujos de
calor por radiación, convección y conducción.
2.7- Modelos generales del área de exposición y el volumen de las pilas de material
En las investigaciones que abordan la modelación matemática del proceso de secado solar,
generalmente, se calcula el área de exposición y el volumen de material expuesto a secado en
función de la forma geométrica que adopta el producto que se desea secar y no como una función de
las propiedades físicas del mismo (Salinas et al., 2004, 2008; Hernández et al., 2008; Montes et al.,
2008; Ferreira y Costa, 2009).

�En el caso particular de las menas lateríticas cubanas, el secado natural se realiza almacenando el
material en pilas, las cuales tienen por lo general su sección transversal triangular (Estenoz et al.,
2007 a y b; Retirado et al., 2007, 2009, 2011; Vinardell, 2011). Debido a esto, las ecuaciones
clásicas que se emplean en el cálculo del área de exposición y el volumen para las geometrías
cuadradas, rectangulares y cilíndricas no pueden ser aplicadas al mencionado proceso. Se requiere
entonces, establecer los modelos para el cálculo del área de exposición y el volumen de las pilas de
menas lateríticas con geometrías de su sección transversal triangular.
Para obtener el área de exposición y el volumen de una pila de mineral se deben considerar sus
áreas laterales y frontales (Retirado y Legrá, 2011). De forma general, se puede establecer la
expresión 2.102 para el cálculo del área superficial de una pila de material con simetría axial.
A

2 ASL

ASF

(2.102)

Los parámetros ASL y ASF se calculan por las ecuaciones 2.103 y 2.104 (Stewart, 2009).
bo 2

ASL

2 LSL

1

f ' ( x) 2 dx

(2.103)

0
bo 2

ASF

2

x

1

f ' ( x) 2 dx

(2.104)

0

Donde:
ASL: área de la superficie lateral de la pila; m2.
ASF: área de la superficie frontal de la pila; m2.
LSL: longitud de la superficie lateral de la pila; m.
bo: ancho de la base de la pila; m.
f´(x): derivada de la función que caracteriza la generatriz de la superficie lateral; m.
Luego, el área de exposición de la pila de minerales (A) se obtiene sumando las dos áreas anteriores
(ASL y ASF) y resulta:

�bo 2

A 2

LSL

x

1

f ' ( x) 2 dx

(2.105)

0

El volumen de las pilas de menas lateríticas se calcula por la expresión 2.106, mientras que los
volúmenes de la superficies lateral y frontales se determinan por las expresiones 2.107 y 2.108,
respectivamente (Swokowski, 2002; Stewart, 2009).
V

VSL VSF

(2.106)

Siendo:
VSL

ASTSL LSL

(2.107)

bo 2

VSF

2

x f ( x) dx

(2.108)

0

Donde:
V: volumen de la pila; m3.
VSL y VSF: volumen de la parte lateral y de las partes frontales de la pila; m3.
ASTSL: área de la sección transversal de la superficie lateral; m2.
El área de la sección transversal de la superficie lateral (ASTSL) se calcula por la expresión 2.109, la
misma ha sido recomendada en investigaciones precedentes (Ricaurte y Legrá, 2010; Sierra, 2010).
ASTSL

bo2 k f

(2.109)

Donde:
kf: factor de forma; adimensional.

2.7.1- Modelos para las pilas de sección transversal triangular y otras de interés
Este tipo de geometría en la más frecuente en la práctica. En este caso se considera que las
superficies laterales de la pila son planas y las frontales son cónicas, como se muestra en la Figura
2.4. Las áreas de las superficies laterales y frontales se calculan con las expresiones 2.103 y 2.104.

�Y

Y
D

D

C

f (x)

aSL
h

h
f (x)

ASL
0

0

bo/2

bo/2

m

A
X

A

LSL

X

a)

B

b)

Figura 2.4. Superficies que se generan en una pila de menas lateríticas de sección transversal
triangular (caso donde

m=

t).

a): superficie frontal; b): superficie lateral.

La función f(x) en este caso es una línea recta (Figura 2.5), cuya ecuación es la siguiente:

y

f x

2x
bo

h 1

(2.110)

Siendo la derivada (respecto a x ) de la función f(x):
y'

f ' ( x)

2 h
bo

tan m

(2.111)

Y
P2
f(x)

h
-bo/2
P1

m=

t

0

bo/2
P3
X

Figura 2.5. Vista frontal de una pila de sección transversal triangular.
Se sustituye la ecuación 2.111 en la 2.105 y se obtiene modelo matemático para el cálculo del área
de exposición de la pila de minerales con sección transversal triangular (expresión 2.112).

�bo 2

A 2

LSL

x

tan m 2 dx

1

(2.112)

0

Para establecer el modelo del volumen de la pila se debe calcular el factor de forma, para la sección
transversal triangular se determina por la expresión 2.113 (Ricaurte y Legrá, 2010).

1
tan m
4

kf

(2.113)

Luego, el modelo para el cálculo del volumen de la pila (expresión 2.114) se obtiene sustituyendo
las ecuaciones 2.113; 2.111; 2.110; 2.109; 2.108 y 2.107 en la 2.106.

V

1 2
bo tan m LSL
4

bo 2

2

x
0

bo
tan m
2

1

2x
bo

dx

(2.114)

Finalmente, es importante destacar que, siguiendo el mismo procedimiento descrito en este
epígrafe, se establecieron los modelos para el cálculo del área de exposición y el volumen de las
pilas de minerales que tienen su sección transversal parabólica, hiperbólica y semi-elíptica (ver
Anexo 9). Estas geometrías no son frecuentes, pero se obtienen durante la formación de las pilas de
menas lateríticas (Ricaurte y Legrá, 2010; Sierra, 2010; Retirado y Legrá, 2011). Por tal razón,
fueron consideradas en la modelación matemática del proceso de secado natural.
Los modelos establecidos en esta sección tienen como elemento novedoso que permiten
calcular el área de exposición y el volumen de las pilas en función de las dimensiones de la
superficie horizontal disponible para el secado natural y de los ángulos maximal y tangencial de las
pilas.
2.8- Conclusiones del capítulo 2
 La expresión 2.21 constituye el modelo para el cálculo de la radiación solar global que incide
sobre la superficie de secado de las pilas de minerales [I( , )]. La misma es función,
fundamentalmente, del día del año, la declinación solar, el ángulo horario, la latitud, la altura
solar, el ángulo de incidencia, las componentes directa y difusa de la radiación solar horizontal,

�la orientación e inclinación de la superficie de secado, la reflectividad del suelo ubicado frente a
la pila y los ángulos maximal y tangencial de la pila de menas lateríticas.
 Las expresiones 2.23; 2.38; 2.39 y 2.40 son los modelos para el cálculo de los flujos de calor
transferidos y la temperatura del material en la superficie de las pilas. Estos modelos están
particularizados al proceso estudiado y son función de la irradiación del cielo, la radiación
global que incide sobre la superficie de secado de las pilas, el tipo de convección predominante
y la variación de temperatura que experimenta el material durante el proceso de secado natural.
 Quedaron establecidos los modelos para el cálculo de la distribución unidimensional de
temperatura y humedad [T(y, ) y H(y, )] que experimentan las menas lateríticas durante el
proceso de secado natural (expresiones 2.55; 2.81 y 4 del Anexo 7) y los procedimientos
generales para el desarrollo de la modelación bidimensional de estos parámetros [T(x,y, ) y
H(x,y, )] (Anexos 5 y 8). Los referidos modelos y procedimientos se obtienen al resolver las
ecuaciones diferenciales de difusión del calor (2.41) y del intercambio de humedad en un sólido
poroso (2.69) para las condiciones iniciales y de frontera específicas del proceso investigado.
 Los modelos obtenidos para la velocidad de secado [(dH/d 1) y (dH/d 2)] y la humedad del
material en la superficie de la pila en el instante de tiempo

[Hs( )] en los dos periodos de

secado están formados por las expresiones 2.98; 2.99; 2.100 y 2.101. Los mismos se deducen
del balance de energía en la superficie de secado de una pila de menas lateríticas almacenada a
la intemperie que está expuesta, de forma natural, a la radiación solar y la convección del aire.
 Los modelos representados por la expresión 2.112 y las 1; 6 y 8 del Anexo 9 permiten calcular
el área de exposición (A) de las pilas de menas lateríticas expuestas al proceso de secado natural
que tengan simetría axial y geometría de su sección transversal triangular, parabólica,
hiperbólica y semi-elíptica, respectivamente. De modo similar, la expresión 2.114 y las 2; 7 y 9
del Anexo 9 permiten calcular el volumen de las pilas (V). Para ello, basta conocer las
dimensiones (largo y ancho) de la superficie horizontal disponible para el secado natural y los

�ángulos maximal (

m)

y tangencial ( t) de las pilas. Estos ángulos pueden determinarse como

una función de dos propiedades físicas del material: la granulometría y humedad.

�CAPÍTULO III

3. IMPLEMENTACIÓN DE LOS MODELOS MATEMÁTICOS DEL
PROCESO DE SECADO NATURAL DE LAS MENAS LATERÍTICAS

3.1- Introducción
En los capítulos precedentes fueron establecidos los modelos, las ecuaciones de enlace y los
procedimientos que permiten calcular los parámetros fundamentales del secado natural de las menas
lateríticas. Sin embargo, debido a la complejidad que presupone el trabajo manual con los modelos,
se requiere implementarlos en una aplicación informática que permita validarlos y luego posibilite
la simulación y optimización de los parámetros del proceso que son de interés para la presente
investigación. En este sentido los objetivos del capítulo son:
 Implementar en una aplicación informática los modelos, las ecuaciones de enlace y los
procedimientos establecidos para el cálculo de los parámetros fundamentales del proceso.
 Obtener información experimental de un caso de estudio representativo del proceso de secado
natural a escala industrial que posibilite la validación de los modelos teóricos establecidos.
 Desarrollar la simulación de la distribución de temperatura y humedad del material; y la
optimización de la forma geométrica de la sección transversal de las pilas de menas lateríticas.
 Valorar los beneficios económicos y el impacto ambiental asociados al proceso investigado.

3.2- Implementación de los modelos matemáticos en una aplicación informática

�Los modelos matemáticos, las ecuaciones de enlace, y los procedimientos de cálculo establecidos
en los capítulos precedentes fueron implementados en una aplicación informática denominada
“SecSolar”, la cual fue diseñada y creada por un grupo multidisciplinario de investigadores del
Centro de Estudio de Energía y Tecnología Avanzada de Moa y del Departamento de Ingeniería
Mecánica del Instituto Superior Minero Metalúrgico. La mencionada aplicación informática permite
validar los modelos establecidos y calcular los parámetros fundamentales del proceso de secado
natural de las menas lateríticas, en las condiciones de explotación de las empresas cubanas
productoras de níquel y cobalto. La misma consta de cinco ventanas, ellas son: áreas y volúmenes
de pilas; diseño de pilas según radiación solar recibida; cálculo del calor total; dinámica del calor y
dinámica del secado. Las operaciones que se pueden realizar en cada una de las ventanas, sus
imágenes y los diagramas de bloque utilizados para los cálculos se exponen en el Anexo 10.

3.3- Diseño de experimentos para la validación de los modelos
3.3.1- Instalación experimental
Los experimentos se realizaron con menas lateríticas extraídas del frente de explotación del
yacimiento Punta Gorda. El material se transportó en camiones desde la mina de la empresa
“Comandante Ernesto Che Guevara” hasta el Centro de Desarrollo de Investigaciones del Níquel,
donde se depositó en el patio de secado solar y se procedió a la formación de las pilas de minerales
mediante el empleo de cargadores frontales. Se seleccionó el yacimiento Punta Gorda porque el
mismo, por sus características promedios, resulta representativo de los yacimientos lateríticos
cubanos (Legrá, 1999; Oliveira, 2001; Vera, 2001; Ariosa, 2002; Cuador, 2002). Lo anterior ha
motivado que el yacimiento en cuestión haya sido objeto de estudio de diversas investigaciones
científicas (Belete, 1995; Rojas, 1995; De Dios y Díaz, 2003; Proenza et al., 2003; De Miguel,
2002, 2009; Sánchez, 2006; Agyei, 2009a y b; Rojas et al., 2012).

�3.3.2- Selección de las variables
La velocidad de secado de las menas lateríticas durante el proceso de secado natural depende de
múltiples variables, entre ellas se encuentran: la masa de material expuesta a secado, el ángulo de
reposo y las dimensiones de las pilas, la humedad inicial y final del material (Retirado et al., 2010).
Para la validación de los modelos matemáticos propuestos las variables antes mencionadas se
midieron de forma directa en las pilas. También se consideraron los parámetros meteorológicos que
influyen en el secado natural. Las particularidades de las variables se describen a continuación:

3.3.2.1- Masa expuesta a secado, ángulo de reposo y dimensiones de las pilas
Se construyeron tres pilas de menas lateríticas con sección transversal triangular, dos se formaron
con 500 toneladas de material y la otra con 700 toneladas. Se experimentó con un ángulo de reposo
maximal de 61 grados sexagesimales. Las dimensiones de las pilas de minerales fueron 140 m de
largo y 3,2 m de ancho de la base, para las pilas de 500 toneladas, mientras que la pila de 700
toneladas tuvo una longitud de 140 m y un ancho de la base de 5,49 m. Las características de las
pilas expuestas en este párrafo (masa de material expuesta a secado, ángulo de reposo maximal y
dimensiones) se corresponden con las utilizadas en la implementación práctica del proceso de
secado natural en las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto (Estenoz, 2009; Espinosa y
Pérez, 2010b; Vinardell, 2011).

3.3.2.2- Humedad inicial y final de las menas lateríticas
La humedad inicial se considera una variable independiente y, a la vez, un parámetro de referencia
por cuanto permite estimar la incidencia que tiene el proceso de secado natural en la humedad del
material. Su valor varía aleatoriamente porque depende de las condiciones meteorológicas de la
región en el momento de la implementación del proceso y de las características hidrogeológicas del
yacimiento en explotación. Se experimentó con los valores que tenían las menas lateríticas en el

�momento en que fueron depositadas (valores de referencia), para ello se tomaron tres muestras en
los taludes longitudinales de las pilas. En el caso de la humedad final se realizaron determinaciones
en los mismos puntos donde se hicieron las mediciones de la humedad inicial. Los valores de la
humedad inicial y final se calcularon mediante las expresiones 1.1 y 1.3.
3.3.2.3- Variables meteorológicas
Para el monitoreo de estas variables se empleó el equipo Davis EZ-Mount Groweather que
pertenece a la empresa “Comandante Ernesto Che Guevara”. El mismo tiene un sistema de
adquisición de datos, utilizando un conjunto básico de sensores, que incluye la medición y el
registro en computadora, cada una hora, de las variables meteorológicas siguientes: radiación solar,
nubosidad, precipitaciones, temperatura del punto de rocío, y la temperatura, humedad relativa,
dirección y velocidad del aire. Estas variables tienen un comportamiento aleatorio por lo que no
pudieron ser prefijadas para la experimentación, no obstante, sus valores reales fueron considerados
en el momento en que se realizó la simulación computacional con la aplicación informática creada.
3.3.3- Tipo de diseño de experimentos empleado
En las investigaciones científicas contemporáneas pueden ser empleados diversos tipos de diseños
de experimentos (Guzmán, 1986; Guerra et al., 2003; Montgomery, 2004; Miller et al., 2005; Legrá
y Silva, 2011). Sin embargo, por las características del proceso estudiado y los recursos disponibles,
se empleó un diseño multifactorial cuyas características se relacionan a continuación:
1. Se realizaron mediciones en tres pilas de menas lateríticas para descartar la influencia del
proceso mecánico de formación de las pilas. Las mismas se orientaron longitudinalmente en la
dirección del eje norte-sur.
2. Las muestras para la medición de la humedad de las menas lateríticas se tomaron en la
superficie de las pilas, de esta manera se garantizaron mediciones correctas con la
instrumentación disponible.

�3. En cada pila se tomaron tres puntos de medición en diferentes cortes y para el análisis
posterior se consideró el resultado promedio. Se procedió de esta forma debido a los pequeños
valores puntuales y promedios obtenidos para el coeficiente de variación, los cuales fueron
inferiores al 5 %. Lo anterior confirma la calidad de las mediciones realizadas y asegura que
los resultados obtenidos en un corte sean extrapolables a cualquier otro corte de la pila.
4. Las mediciones antes mencionadas se realizaron durante 14 días no consecutivos donde la
variabilidad climática determinó un conjunto diverso de condiciones experimentales en lo que
se refiere a los valores de la humedad inicial del material y de los parámetros meteorológicos.
5. En los días impares (1; 3; 5; 7; 9; 11 y 13) se realizaron mediciones en puntos del talud oeste
de las pilas y en los días pares se realizaron las mediciones en puntos del talud este.
6. No se consideraron pilas con secciones transversales diferentes a las triangulares o ángulos de
reposo maximal diferentes a 61 grados por motivos técnico-económicos. Sin embargo, esto no
constituye un obstáculo para comprobar la veracidad de los modelos teóricos propuestos.

3.3.4- Matriz del diseño de experimentos y número de mediciones experimentales
En el diseño empleado se consideran como factores o variables independientes la distancia en el eje
“X” medida simétricamente desde el origen de coordenadas (XO y XE), la altura en el eje “Y” de la
superficie de secado de la pila (YS), la distancia en el eje “Z” medida desde el origen de la
superficie lateral de la pila (Z1, Z2 y Z3), y el tiempo medido a las seis y las 18 horas (

0

y

F).

El

parámetro de referencia lo constituye la humedad inicial del material (H0) y la variable dependiente
es la humedad final de las menas lateríticas (HF). En la Tabla 3.1 se expone la matriz del diseño de
experimentos implementado en la investigación. Por su parte, los resultados experimentales
obtenidos para la humedad de las menas lateríticas y sus correspondientes valores teóricos
calculados con los modelos establecidos se relacionan en la Tabla 1 del Anexo 11.

Tabla 3.1. Matriz del diseño de experimentos implementado en cada pila de menas lateríticas.

�Día
1
2
3
4

X
(m)
XO
XE
XO
XE

Mediciones de humedad a realizar
en las pilas a las seis horas

Mediciones de humedad a realizar
en las pilas a las 18 horas

Tres muestras y el valor promedio

Tres muestras y el valor promedio

Z
0
(m) (h)
Z1-3 0
Z1-3 0
Z1-3 0
Z1-3 0

H0(Z1)
(%)
H0(Z1)
H0(Z1)
H0(Z1)
H0(Z1)

H0(Z2)
(%)
H0(Z2)
H0(Z2)
H0(Z2)
H0(Z2)

H0(Z3)
(%)
H0(Z3)
H0(Z3)
H0(Z3)
H0(Z3)

H0(P)
(%)
H0P(1)
H0P(2)
H0P(3)
H0P(4)

Tres muestras y el valor promedio

F

(h)
12
12
12
12

HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3)
HF(P)
(%)
(%)
(%)
(%)
HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(1)
HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(2)
HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(3)
HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(4)
Continuación de la Tabla 3.1.
Tres muestras y el valor promedio

X
Z
H0(Z1) H0(Z2) H0(Z3) H0(P)
HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3)
HF(P)
0
F
(m) (m) (h) (%)
(%)
(%)
(%) (h) (%)
(%)
(%)
(%)
XO Z1-3 0 H0(Z1) H0(Z2) H0(Z3) H0P(5) 12 HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(5)
5
XE Z1-3 0 H0(Z1) H0(Z2) H0(Z3) H0P(6) 12 HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(6)
6
XO Z1-3 0 H0(Z1) H0(Z2) H0(Z3) H0P(7) 12 HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(7)
7
XE Z1-3 0 H0(Z1) H0(Z2) H0(Z3) H0P(8) 12 HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(8)
8
XO Z1-3 0 H0(Z1) H0(Z2) H0(Z3) H0P(9) 12 HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(9)
9
10 XE Z1-3 0 H0(Z1) H0(Z2) H0(Z3) H0P(10) 12 HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(10)
11 XO Z1-3 0 H0(Z1) H0(Z2) H0(Z3) H0P(11) 12 HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(11)
12 XE Z1-3 0 H0(Z1) H0(Z2) H0(Z3) H0P(12) 12 HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(12)
13 XO Z1-3 0 H0(Z1) H0(Z2) H0(Z3) H0P(13) 12 HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(13)
14 XE Z1-3 0 H0(Z1) H0(Z2) H0(Z3) H0P(14) 12 HF(Z1) HF(Z2) HF(Z3) HFP(14)
Total de mediciones experimentales realizadas en cada una de las pilas consideradas 84

Día

3.3.5- Consideraciones sobre la suficiencia del muestreo y el análisis de varianza
Para comprobar la pertinencia práctica de los modelos teóricos establecidos para el cálculo de la
humedad de las menas lateríticas durante el proceso de secado natural se pueden realizar dos tipos
de experimentos, ellos son:
1. El experimento en el cual se determina la humedad de las menas lateríticas tomando muestras
de material en la superficie de secado de las pilas y;
2. El experimento en el cual se determina la humedad de las menas lateríticas tomando muestras
de material en la superficie de secado y en el interior (parte central) de las pilas.
Sin embargo, se debe puntualizar que cuando se someten las menas lateríticas investigadas al
secado natural las mismas se compactan y forman una coraza prácticamente impenetrable que,
según las investigaciones consultadas, dificulta mucho el muestreo en el interior de las pilas de

�minerales (Espinosa y Pérez, 2010a y b; Vinardell, 2011). Este inconveniente determinó que en la
validación de los modelos teóricos se implementara mayoritariamente el primer experimento y en
menor medida el segundo. En ambos casos durante los experimentos se homogenizó el material en
las pilas para obtener valores promedios de humedad. Los resultados obtenidos se exponen en las
Tablas 1 y 3 del Anexo 11.
En relación con la necesidad de realizar o no un análisis de varianza, se debe destacar que en este
caso concreto no se requiere inferir la ya conocida relación existente entre las variables espaciales
(x, y, z) y la variable temporal ( ) con la temperatura y la humedad del material en cada punto
espacial e instante de tiempo, lo anterior resulta evidente en las ecuaciones 2.41 y 2.69. Por otra
parte, en la investigación tampoco fue necesario establecer un modelo empírico para el cálculo de la
humedad de las menas lateríticas, por ejemplo utilizando el Método de los Mínimos Cuadrados,
porque las mediciones experimentales realizadas tienen como único propósito confirmar la validez
de los modelos teóricos obtenidos al resolver las ecuaciones diferenciales 2.41 y 2.69 con los
problemas de contorno planteados para el proceso investigado.
3.3.6- Técnica experimental para la medición de la humedad de las menas lateríticas
Para el experimento realizado se removió y homogenizó el material en la pilas con la finalidad de
obtener valores promedios de humedad. Este parámetro se determinó por el método tradicional de
diferencias de pesadas (Martínez-Pinillos, 1997). Se empleó el mismo por la confiabilidad que
brinda en los resultados, su sencillez y fácil aplicación (Miranda, 1996; Pavez et al., 2000).
Durante el experimento se tomaron muestras de aproximadamente dos kilogramos en la superficie
de las pilas en el horario de las seis de la mañana. Las muestras se trasladaron en recipientes
herméticos hasta el laboratorio, se le determinó la masa en ese instante en una balanza digital (ver
Figura 1 del Anexo 12). Posteriormente se sometieron al secado, en la estufa que se ilustra en la
Figura 2 del Anexo 12, a una temperatura de 105 ºC hasta que la masa de la muestra permaneciera
constante (alrededor de 24 horas), luego se enfriaron en una desecadora, se determinó la masa de la

�muestra seca y se calculó la humedad inicial del material. Simultáneamente las pilas de menas
lateríticas se expusieron al proceso de secado natural en el horario comprendido entre las seis y las
18 horas y en éste último horario se tomaron nuevamente muestras en los mismos puntos de
muestreo, se repitió el procedimiento realizado en la mañana y se determinó la humedad final.
Luego se comprobó el efecto que tuvo el proceso de secado natural en la humedad del material.
3.4- Validación de los modelos matemáticos con pilas de dimensiones industriales
En el capítulo precedente se establecieron los modelos teóricos que permiten calcular la humedad
de las menas lateríticas, pero se desconoce en qué medida los mismos permiten describir el proceso
real, por tal razón los modelos matemáticos deben ser validados.
La validación de los modelos tiene gran importancia porque permite conocer con qué precisión los
mismos se corresponden con la realidad física del proceso investigado (Viera et al., 1988;
Columbié, 2001; Retirado, 2004; Góngora et al., 2007, 2008; Bombino et al., 2010; Brito-Vallina et
al., 2011). Dicha validación puede realizarse comparando los resultados obtenidos con el uso del
modelo con los datos disponibles sobre el objeto de estudio, comparándolos con los datos
reportados por otros modelos ya validados o valorando las conclusiones que se obtienen al usar el
modelo en cuestión (Legrá y Silva, 2011).
En este trabajo, la validación de los modelos se realiza comparando los resultados experimentales
obtenidos para la humedad del material [HF(P)Epx.], con los teóricos calculados con los modelos para
las mismas condiciones del experimento [(HF(P)Teo.]. Luego, se calculan los errores relativos
puntuales y promedios entre los resultados experimentales y los teóricos, teniendo como criterio de
aceptación que el error relativo promedio sea inferior al 10 %. Para el cálculo de los errores se
emplean las expresiones 3.1 y 3.2; propuestas por Montgomery (2004) y Miller et al. (2005). El
diagrama general empleado en la validación de los modelos se expone en la Figura 1 del Anexo 11.

E

H F ( P ) Exp.

H F ( P )Teo.

H F ( P ) Exp.

100

(3.1)

�EP

Nd H
F ( P) Exp.
i 1

H F ( P)Teo.

H F ( P) Exp.

100
Nd

(3.2)

Donde:
E: error relativo puntual entre los valores experimentales y los teóricos de la humedad; %.
HF(P)Exp.: valor promedio de la humedad del material determinado de forma experimental; %.
HF(P)Teo.: valor promedio de la humedad del material determinado de forma teórica; %.
EP: error relativo promedio entre los valores experimentales y los teóricos de la humedad; %.
Nd: número de determinaciones; adimensional.
En la Tabla 1 del Anexo 11 se relacionan los valores de la humedad de las menas lateríticas
obtenidos experimentalmente en las pruebas de secado natural y los valores teóricos calculados con
los modelos matemáticos para las mismas condiciones del experimento, los resultados
experimentales [H0(P)Exp. y HF(P)Exp.] son los promedios para las tres muestras analizadas. En la
referida tabla se observa que los errores relativos puntuales siempre fueron inferiores al 15 %,
siendo el 73,81 % de ellos inferiores al 10 %. El error relativo promedio, en las tres pilas, se
encuentra por debajo del 8 % y el error relativo promedio considerando todas las determinaciones
es igual a 6,57 %. Estos valores indican que existe una correspondencia satisfactoria entre los
resultados de la humedad obtenidos experimentalmente durante el secado natural y los valores
teóricos calculados con los modelos establecidos. Los errores relativos puntuales calculados para
cada uno de los niveles de humedad relacionados en la Tabla 1 del Anexo 11 obedecen a la
distribución que se muestra en la Tabla 2 del Anexo 11.
Teniendo en cuenta el ajuste global del 93,43 % alcanzado con los modelos establecidos para el
cálculo de la humedad del material, la distribución de los errores relativos puntuales calculados y
sus pequeños valores promedios (ver Tablas 1; 2 y 3 del Anexo 11), así como, los criterios
expuestos en las literaturas que abordan la modelación matemática de procesos industriales

�(Tijonov, 1978; Lucenko, 1984; Legrá y Silva, 2011) donde se especifica que para cálculos de
ingeniería (excepto en los procesos y las instalaciones que por su principio de funcionamiento
requieren alta precisión en los cálculos) una aproximación del 90 % es satisfactoria, debido a que
los resultados siempre están influenciados por los errores inherentes al proceso de experimentación,
se puede aseverar entonces que los modelos matemáticos establecidos en el presente trabajo tienen
una exactitud adecuada y, por tanto, son válidos para los fines para los cuales fueron creados.
3.4.1- Aplicación práctica de los modelos matemáticos establecidos
La aplicación práctica fundamental de los modelos establecidos en el presente trabajo, es que
permite calcular los valores y pronosticar los comportamientos de los parámetros fundamentales del
secado natural de las menas lateríticas, lo cual es beneficioso para racionalizar la implementación
del proceso, por cuanto se puede estimar en qué magnitud se reducirá el contenido de humedad de
una cantidad determinada de menas lateríticas, sin tener que someterla al proceso de
experimentación y, por consiguiente, se infiere si es factible el secado natural previo del material
bajo las condiciones prefijadas para las simulaciones computacionales. Estas posibilidades que
brindan los modelos obviamente se pueden convertir en ahorro de combustible y, por tanto, en
utilidades económicas para las empresas niquelíferas cubanas que implementan el proceso.

3.5- Aplicación del procedimiento establecido a una pila de dimensiones industriales
Para desarrollar este epígrafe se calculan los parámetros fundamentales del proceso de secado
natural para la pila de 700 toneladas (ver sus características en la Tabla 1 del Anexo 11). En las
secciones siguientes se exponen los resultados obtenidos y los correspondientes comentarios.

3.5.1- Cálculo del área de exposición y el volumen de la pila
En las Tablas 1 y 2 del Anexo 13 se relacionan los valores obtenidos para el área de exposición y el
volumen de la pila en correspondencia con la variación de los ángulos maximal y tangencial, como

�se aprecia, los modelos establecidos en el capítulo anterior (expresiones 2.112 y 2.114 y las 1; 2; 6;
7; 8 y 9 del Anexo 9) permiten determinar los mencionados parámetros para las pilas de minerales
con geometría de su sección transversal triangular, parabólica, hiperbólica y semi-elíptica.
Sobre el cálculo del área y el volumen resulta interesante destacar que al utilizar los modelos
propuestos en la presente investigación solo se requiere conocer las dimensiones (largo y ancho) de
la superficie horizontal disponible para el secado natural, datos que siempre están disponibles y los
ángulos maximal y tangencial de la pila de minerales, los cuales se pueden determinar conociendo
la granulometría y humedad del material (ver ecuaciones 3 y 4 del Anexo 9), estas propiedades
físicas de las menas lateríticas igualmente son conocidas y ampliamente dominadas por los obreros
e investigadores encargados de implementar el proceso en las empresas productoras de níquel.
Los comportamientos mostrados por los valores expuestos en las Tablas 1 y 2 del Anexo 13 indican
que el área de exposición y el volumen de las pilas aumentan en la medida en que se incrementan
los ángulos maximal y tangencial. Sin embargo, aunque las tendencias al crecimiento de los valores
en ambos casos son similares, se observa que la diferencia entre los valores extremos (máximo y
mínimo) es más acentuada en el caso del volumen. Por tanto, al variar los ángulos maximal y
tangencial se pueden obtener incrementos en el volumen de las pilas que son superiores al
incremento que se obtiene para el área de exposición.
Por otra parte, aunque es importante valorar las tendencias al crecimiento que reflejan el área de
exposición y el volumen de la pila, durante la implementación práctica del proceso de secado
natural se debe considerar que no necesariamente se obtienen eficiencias racionales en las pilas de
mayor área y volumen, sino en aquellas en que los procesos de transferencia de calor y masa se
intensifican como resultado de una mayor captación de la radiación solar y que, a la vez, su
volumen sea suficientemente grande para satisfacer la productividad requerida por las empresas

�productoras de níquel. Estos criterios deben ser considerados en la optimización de la forma
geométrica de la sección transversal de las pilas de menas lateríticas expuestas a secado natural.

3.5.2- Cálculo de la radiación global que llega a la superficie de secado de la pila
Los valores obtenidos para la radiación global que incide sobre la superficie de secado de la pila se
relacionan en la Tabla 3 del Anexo 13, los mismos fueron calculados empleando la expresión 2.21,
la cual fue establecida para las condiciones específicas del proceso investigado.
Al graficar los resultados en la Figura 3.1 se observa que la radiación solar medida sobre la
superficie horizontal, en general difiere de un 3 a un 5 % de la radiación global que incide sobre los
taludes este y oeste de la pila, lo anterior se debe a que la superficie de secado de la pila está
inclinada en 61 grados. De lo aquí expuesto se deduce la importancia que tiene, en el diseño de la
tecnología de secado natural, la evaluación rigurosa de la radiación solar disponible e incidente.

Sobre el talud este

Sobre superficie horizontal

Sobre el talud oeste

Radiación solar (W/m 2)

1200
1000
800
600
400
200
0
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.1. Comportamiento de la radiación solar que llega a la superficie de secado de la pila.

En la Figura 3.1 se observa además que en la sección de la tarde (a partir de las 12 horas) la
radiación es más intensa y en consecuencia el secado del talud oeste de la pila será más rápido que

�en el este, por tanto el proceso de remoción del material debe realizarse en el sentido este-oeste, lo
anterior es congruente con el procedimiento de remoción propuesto por Estenoz (2009), el cual
tiene como objetivo desarrollar un método que posibilite aprovechar al máximo las energías solar y
eólica en el proceso de secado natural para obtener una elevada productividad del secado por unidad
de superficie, mediante la remoción periódica de las pilas, y la regulación y control de sus taludes y
parámetros, en tal forma que se pueda adecuar a las variaciones climáticas y las irregularidades de
los regímenes de precipitación presentes en la región donde se implementa el proceso investigado.

3.5.3- Cálculo del calor total que llega a la superficie de secado de la pila
Debido a que el proceso estudiado se desarrolla a la intemperie, la superficie de secado de la pila
intercambia calor con los alrededores por convección y radiación. El calor total que se aprovecha en
el secado lo constituye la suma o la diferencia (según corresponda) de estos dos flujos de calor.

Calor por convección (W/m 2)

Sobre el talud este

Sobre superficie horizontal

Sobre el talud oeste

11

15

60
50
40
30
20
10
0

6

7

8

9

10

12

13

14

16

17

18

Hora del día

Figura 3.2. Comportamiento del flujo de calor por convección durante el proceso de secado natural.

�Calor por radiación (W/m 2)

Sobre el talud este

Sobre superficie horizontal

Sobre el talud oeste

800
700
600
500
400
300
200
100
0
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.3. Comportamiento del flujo de calor por radiación durante el proceso de secado natural.

En las Tablas 4 y 5 del Anexo 13 se relacionan los valores calculados (con los modelos
matemáticos 2.38 y 2.23) para los flujos de calor transferidos por convección y radiación. Al valorar
sus comportamientos (Figuras 3.2 y 3.3) se infiere que estos están determinados por el régimen de
radiación solar existente, lo anterior explica el hecho de que las tendencias globales de las curvas
representadas en las Figuras 3.1 y 3.3 sean similares. Además, se aprecia claramente que el flujo de
calor predominante y por tanto más influyente en el proceso de secado natural es el de radiación.
Sin embargo, si se comparan los valores obtenidos para la radiación solar (Figura 3.1) y para el
flujo de calor por radiación (Figura 3.3), se observa una reducción del segundo respecto al primero,
lo anterior es consecuencia de la influencia que tienen la absortividad solar y la reflectividad de las
menas lateríticas, la inclinación de la superficie de secado de la pila y las condiciones
climatológicas predominantes en la región durante la implementación del proceso de secado natural.

3.5.4- Cálculo y simulación de la distribución de temperatura del material en la pila
Durante el proceso de secado natural de las menas lateríticas la superficie de secado recibe la
radiación solar, una parte del calor recibido se emplea en evaporar la humedad no estructural del

�producto y otra parte en variar la energía interna del material mientras aumenta su temperatura. La
distribución de temperatura que experimentan las menas lateríticas durante el secado natural se
calcula mediante la ecuación 2.55. Los resultados obtenidos para los diferentes taludes de la pila y
espesores de secado se relacionan en las Tablas 6; 7; 8 y 9 del Anexo 13.
Al analizar los comportamientos mostrados en las Figuras 3.4 y 3.5 se observa que la superficie de
secado de la pila de minerales (donde la altura h = 4,7 m) incrementa su temperatura después de las
ocho y 10 horas, respectivamente (posterior a las dos y cuatro horas de secado) y los mayores
valores en el talud este de la pila se obtienen en el horario comprendido entre las 10 y las 13:30
horas, donde oscilan entre los 51,4 y 82,9 ºC. En el caso del talud oeste de la pila los mayores
valores de temperatura se alcanzan entre las 11 y las 16 horas, en este horario la temperatura del
material oscila entre los 70,9 y 85,8 ºC. Sin embargo, en ambos taludes para las restantes alturas
consideradas este parámetro tiene un comportamiento aproximadamente constante e igual al valor
inicial (25,5 ºC), excepto para la altura h = 4,3 m donde se alcanzan valores cercanos a los 29 y
31ºC entre las 11 y las 13 horas (ver Tablas 6 y 7 del Anexo 13).
De los comportamientos mostrados en las Figuras 3.4 y 3.5 se infiere que las menas lateríticas
investigadas se caracterizan por ser un material mal conductor del calor, por cuanto los cambios que
se producen en la temperatura superficial de la pila de minerales no inciden significativamente en la
capa de material que se encuentra ubicada a una distancia de 0,388 m (38,8 cm).

�Temperatura del material (ºC)

90

h = 0,000 m

80

h = 0,486 m
h = 0,971 m

70

h = 1,457 m

60

h = 1,942 m

50

h = 2,428 m
h = 2,913 m

40

h = 3,399 m

30

h = 3,884 m

20

h = 4,370 m
h = 4,758 m

10
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.4. Comportamiento de la distribución de temperatura de las menas lateríticas en el talud
este de la pila, desde la base hasta la superficie de secado.

Temperatura del material (ºC)

90

h = 0,000 m

80

h = 0,486 m
h = 0,971 m

70

h = 1,457 m

60

h = 1,942 m

50

h = 2,428 m
h = 2,913 m

40

h = 3,399 m

30

h = 3,884 m

20

h = 4,370 m
h = 4,758 m

10
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.5. Comportamiento de la distribución de temperatura de las menas lateríticas en el talud
oeste de la pila, desde la base hasta la superficie de secado.

�Con el objetivo de determinar el espesor de material al cual se produce un cambio significativo en
la temperatura de las menas lateríticas en el interior de la pila se graficaron los valores de
temperatura para las alturas más cercanas a la superficie de secado de la pila (Figuras 3.6 y 3.7).
Como se aprecia para la altura h = 4,6 m, a partir de las 10 horas, se produce un incremento
considerable en la temperatura del material respecto a su valor inicial, sin embargo, para la altura
siguiente (h = 4,5 m) los valores no cambian significativamente, por tanto se puede concluir que
para las condiciones de secado natural analizadas la conducción del calor en ambos taludes de la

Temperatura del material (ºC)

pila se produce en una capa de material de aproximadamente 0,097 m (9,7 cm) de espesor.

90

h = 3,787 m

80

h = 3,884 m
h = 3,981 m

70

h = 4,078 m

60

h = 4,175 m

50

h = 4,272 m
h = 4,370 m

40

h = 4,467 m

30

h = 4,564 m

20

h = 4,661 m
h = 4,758 m

10
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.6. Comportamiento de la temperatura en el talud este en función del espesor de secado.

�Temperatura del material (ºC)

90

h = 3,787 m

80

h = 3,884 m
h = 3,981 m

70

h = 4,078 m

60

h = 4,175 m

50

h = 4,272 m
h = 4,370 m

40

h = 4,467 m

30

h = 4,564 m

20

h = 4,661 m
h = 4,758 m

10
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.7. Comportamiento de la temperatura en el talud oeste en función del espesor de secado.
3.5.5- Cálculo y simulación de la distribución de humedad del material en la pila
Los valores de la humedad del material se obtienen con las ecuaciones 2.81 y 4 del Anexo 7, y se
relacionan en las Tablas 10; 11; 12 y 13 del Anexo 13. En general, se observan pequeñas
reducciones en el contenido de humedad de las menas lateríticas que no exceden el 2 y 4,5 % (1,6 y
4,3 %) en los taludes este y oeste de la pila, respectivamente (Figuras 3.8 y 3.9). Estos resultados se
corresponden con la cantidad de energía solar y eólica disponible para el proceso de secado natural
y con las características del movimiento de la fuente de energía utilizada: el sol.
En la Figura 3.8 se observa que en el talud este de la pila se obtienen reducciones en el contenido de
humedad del material a partir de las nueve y hasta las 13:30 horas. Sin embargo, en el horario
restante la humedad de las menas lateríticas permanece prácticamente constante. En la mañana
(desde las seis hasta las nueve horas) se debe a los bajos niveles de radiación solar existentes en ese
horario y en la tarde (de 13:30 a 18) el comportamiento puede ser atribuido al efecto de la sombra
que se genera producto de la inclinación de la superficie de la pila y del movimiento diario del sol.

�37
h = 0,000 m

Humedad del material (%)

h = 0,486 m
h = 0,971 m
h = 1,457 m

36

h = 1,942 m
h = 2,428 m
h = 2,913 m

35

h = 3,399 m
h = 3,884 m
h = 4,370 m
h = 4,758 m

34
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.8. Comportamiento de la distribución de humedad de las menas lateríticas en el talud este
de la pila, desde la base hasta la superficie de secado.
En el talud oeste de la pila (Figura 3.9) para las capas de mineral ubicadas entre 0 y 2,4 m de altura
se obtienen reducciones de la humedad inferiores al 2,5 %, mientras que en las capas más cercanas
a la superficie de la pila (desde h = 3,8 m hasta h = 4,7 m) los niveles de reducción de la humedad
oscilan entre 3,2 y 4,2 %. Sin embargo, como promedio en los taludes este y oeste la humedad se
redujo en 0,4 y 0,7 %; y en la pila completa la reducción fue de 0,6 %.
Este último valor sugiere que para reducir la humedad entre 5 y 6 % en la pila completa, la misma
se debe someter al proceso de secado natural por un tiempo de alrededor de 10 días si las
condiciones meteorológicas se mantienen similares a las utilizadas en la simulación. De lo contrario
puede que se requiera más o menos tiempo, según sea el caso, para lograr los mismos niveles
reducción de humedad en el material. Resultados similares a los expuestos en este epígrafe han
sidos obtenidos en la implementación práctica del proceso objeto de estudio y en las pruebas

�experimentales de secado natural que constan en las investigaciones consultadas (Estenoz et al.,
2004, 2005; Retirado et al., 2007, 2008, 2009, 2010).

Humedad del material (%)

37

h = 0,000 m
h = 0,486 m

36

h = 0,971 m
h = 1,457 m

35

h = 1,942 m
h = 2,428 m

34

h = 2,913 m

33

h = 3,399 m
h = 3,884 m

32

h = 4,370 m
h = 4,758 m

31
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.9. Comportamiento de la distribución de humedad de las menas lateríticas en el talud
oeste de la pila, desde la base hasta la superficie de secado.
En las Figuras 3.10 y 3.11 se graficaron los valores de humedad obtenidos para las mismas
condiciones de secado en la que se obtuvo la distribución de temperatura que se muestra en las
Figuras 3.6 y 3.7. Al analizar detalladamente las Figuras 3.6; 3.7; 3.10 y 3.11 y su interrelación se
aprecia que en el caso de la temperatura los cambios significativos se producen en la capa de
material que está a 9,7 cm de la superficie de la pila (Figuras 3.6 y 3.7), pero en el caso de la
humedad sucede diferente y se obtienen reducciones en la misma, que resultan significativas para el
proceso (mayor de 1,5 y 3,5 %, según el talud del que se trate), hasta las capas que se encuentran a
una distancia de 29,1 y 87,4 cm en los taludes este y oeste, respectivamente (Figura 3.10 y 3.11).

�37

h = 3,787 m

Humedad del material (%)

h = 3,884 m
h = 3,981 m
h = 4,078 m

36

h = 4,175 m
h = 4,272 m
h = 4,370 m

35

h = 4,467 m
h = 4,564 m
h = 4,661 m
h = 4,758 m

34
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.10. Comportamiento de la humedad en el talud este en función del espesor de secado.

Los resultados anteriores confirman que durante el proceso de secado natural de las menas
lateríticas el transporte de la humedad se produce por los efectos combinados de los gradientes de
temperatura y de humedad. En el caso del primero actúa, fundamentalmente, en las capas cercanas a
la superficie de secado de la pila como resultado del calentamiento que experimenta el material en
esa zona y el segundo, actúa en las capas interiores como consecuencia de la diferencia de
concentración de humedad existente entre las diferentes zonas de la pila. Estos comportamientos
sugieren que durante el proceso investigado el mecanismo de movimiento de la humedad es mixto e
incluye los efectos combinados de la difusión de vapor debido a los gradientes de presión parcial
del vapor, la difusión líquida debido a los gradientes de concentración de humedad y el movimiento
de líquido debido a las fuerzas capilares y gravitatorias.

�Humedad del material (%)

37

h = 3,787 m
h = 3,884 m

36

h = 3,981 m
h = 4,078 m

35

h = 4,175 m
h = 4,272 m

34

h = 4,370 m

33

h = 4,467 m
h = 4,564 m

32

h = 4,661 m
h = 4,758 m

31
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.11. Comportamiento de la humedad en el talud oeste en función del espesor de secado.

3.5.6- Cálculo y simulación de la velocidad de secado en la pila
La velocidad de secado durante el proceso investigado tiene un comportamiento oscilatorio que se
corresponde con las oscilaciones de la radiación solar y la temperatura del material en la superficie
de la pila. Se caracteriza, además, por tener pequeños valores (ver Tablas 14 y 15 del Anexo 13), los
cuales son consecuencia de la baja densidad de energía con que se implementa el secado natural.
En la Figura 3.12 se observa que la velocidad de secado en el talud este de la pila, entre las 6:30 y
las 8 horas, es prácticamente insignificante debido a la poca radiación solar existente, pero se
intensifica entre las 10 y las 13:30 horas como resultado del incremento de la radiación. Posterior a
las 14 horas la velocidad de secado es nula porque en el talud analizado deja de incidir la radiación
solar debido a la inclinación de la superficie y a la posición del sol (ver Tabla 14 del Anexo 13).

�0.050

h = 0,000 m

Velocidad de secado (%/h)

0.045

h = 0,486 m

0.040

h = 0,971 m

0.035

h = 1,457 m

0.030

h = 1,942 m

0.025

h = 2,428 m

0.020

h = 2,913 m
h = 3,399 m

0.015

h = 3,884 m

0.010

h = 4,370 m

0.005

h = 4,758 m

0.000
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.12. Comportamiento de la velocidad de secado en el talud este de la pila, desde la base
hasta la superficie de secado.

0.050
h = 0,000 m

Velocidad de secado (%/h)

0.045

h = 0,486 m

0.040

h = 0,971 m

0.035

h = 1,457 m

0.030

h = 1,942 m

0.025

h = 2,428 m

0.020

h = 2,913 m
h = 3,399 m

0.015

h = 3,884 m

0.010

h = 4,370 m

0.005

h = 4,758 m
0.000
6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Hora del día

Figura 3.13. Comportamiento de la velocidad de secado en el talud oeste de la pila, desde la base
hasta la superficie de secado.

�En el caso del talud oeste de la pila (Figura 3.13) se puede inferir que hasta las 10 horas dicho talud
se encuentra a la sombra, sin embargo, a partir de la hora mencionada comienza a incidir la
radiación solar y por consiguiente se incrementa abruptamente la velocidad de secado alcanzando
sus valores máximos entre las 11 y las 15 horas, pero a diferencia del talud este (Figura 3.12), aquí
entre las 14 y las 18 horas la velocidad de secado tiene valores apreciables para el proceso
investigado (ver Tabla 15 del Anexo 13). Lo anterior está condicionado por los regímenes de
radiación solar que inciden en la superficie de secado de la pila en la sección de la tarde.
De los comportamientos mostrados en las Figuras 3.12 y 3.13 se infiere que la implementación
práctica del proceso pudiera realizarse con pilas asimétricas cuyo talud oeste sea mucho mayor que
el talud este, de esta manera se lograría reducir la inclinación del talud oeste y se haría corresponder
la mayor superficie de captación solar de la pila con el horario en que mayor radiación solar incide.
Finalmente es importante destacar que los resultados mostrados para la distribución de temperatura
y humedad del material; y la velocidad de secado se corresponden con los obtenidos en las
simulaciones computacionales desarrolladas para la pila del caso de estudio analizado. Nótese en las
Figuras 3.4; 3.5; 3.8; 3.9; 3.12 y 3.13 que la temperatura del material, la reducción de la humedad y
velocidad de secado son mayores en las capas superficiales por estar en contacto directo con la
radiación solar, de igual manera se refleja en las simulaciones mostradas en las Figuras 1a y b del
Anexo 14) donde se aprecia, mediante el cambio en la intensidad del color, que en las capas
superiores el material está más caliente y tiene menos contenido de humedad que en el interior de la
pila. También es obvia la diferencia entre los resultados obtenidos en los dos taludes de la pila.

3.6- Optimización de la forma geométrica de la sección transversal de las pilas
3.6.1- Elección del método de optimización
Se seleccionó el método propuesto por Sierra (2010), el cual básicamente consiste en:

�1. Discretizar los valores de las variables. Con este procedimiento el problema queda escrito
como un problema de optimización combinatoria.
2. Aplicar el método denominado Búsqueda Exhaustiva, el cual consiste en evaluar las
restricciones para cada una de las combinaciones de los valores discretos de las variables.
Cuando cierta combinación de valores de las variables satisface las restricciones, entonces, se
considera que se obtuvo una solución factible (Arzola, 2000).
3. Evaluar la función objetivo para todas las soluciones factibles y seleccionar las mejores
soluciones (combinaciones que generen el menor o los menores valores; o que generen el
mayor o los mayores valores) de acuerdo con las particularidades del proceso investigado.
La ventaja de este método es que no se presentan complicaciones relacionadas con la continuidad,
aleatoriedad y derivabilidad de las funciones objetivos y las restricciones. Su desventaja está
relacionada con la correcta selección de la discretización que contemple el análisis del mayor
número de casos y se logre obtener una solución satisfactoria en un tiempo razonable (Sierra, 2010).

3.6.2- Procedimiento de optimización implementado en la aplicación informática
El proceso de discretización del problema de optimización se realiza siguiendo los pasos que a
continuación se relacionan:
 Se divide la pila en un número n de cortes finos k1, k2, … kn; al espesor de cada corte ki se les
denomina ei. Cada uno de estos cortes ki es dividido en m sectores Ci1, Ci2, Cij, … Cin, tal como
se muestra de forma simplificada en la Figura 1 del Anexo 16.
 La superficie queda dividida en secciones superficiales Sij determinadas por cada corte ki y cada
sector Cij. A cada sección superficial Sij se le puede asociar una sección plana Pij determinada
por los cuatro vértices de Sij.

� A cada corte ki se le asocia una función f(Xi) tal que a cada valor de X se le asocia el valor de Y
en la superficie de la pila.
En la práctica el ancho de la base de la pila de cada corte fue dividido en m subintervalos, donde se
cumple la condición: 3

m

100. Por defecto se tomó m = 50.

Esta partición de la base de la pila generó los subintervalos [Xj; Xj+1], siendo j = 1, 2,…, m. Al
evaluar para cada valor Xj, Xj+1 y Xm se obtienen los respectivos valores de Yj, Yj+1 y Ym, siendo:

Xm

Xj

Xj 1
2

(3.3)

A continuación se determinan los parámetros

j

y lj mediante las expresiones 3.4 y 3.5, para ello se

emplea la Figura 2 del Anexo 16.

j

lj

arctan

Xj 1

Yj 1 Yj
Xj 1 Xj

Xj 2

Yj 1 Yj 2

(3.4)

(3.5)

El área de cada sección superficial Sij (Aij) puede ser aproximada al área de la sección plana Pij, la
misma se calcula por la expresión 3.6.

Aij

l j ei

(3.6)

Mediante las expresiones 3.7; 3.8 y 3.9 se determina la radiación solar global que recibe la pila de
minerales en un período de 12 horas (ISG), contadas desde las 6 hasta las 18 horas del día.

�n

I SG

Ii

(3.7)

i 1
m

Ii

I ij

(3.8)

j 1

18

I ij
h* 6

I ijh *

(3.9)

Donde:
ISG: radiación solar global que recibe la superficie de la pila de menas lateríticas; J/día.
n: número de cortes en que se divide la superficie de la pila; adimensional.
Ii: radiación global que recibe el corte ki; J/día.
m: número de sectores en que se divide cada uno de los cortes de la superficie; adimensional.
Iij: radiación global que recibe una sección plana Pij determinada por el corte i y el sector j; J/día.
h*: número de horas en que las secciones reciben radiación solar (6

h

18); adimensional.

El cálculo de Iijh* se explica en el Epígrafe 2.2.1.1 y su expresión de cálculo es la 2.21. Esta
radiación es una aproximación razonable de la radiación que recibe la sección Sij.

La aplicación del método de optimización denominado Búsqueda Exhaustiva se realiza según
los pasos que a continuación se exponen:
 Se toman los valores mínimos prefijados para los ángulos maximal y tangencial de la pila de
menas lateríticas [

m

=

m(Mínimo)

y

t

=

t(Mínimo)].

Es obvio que la combinación de los valores

de estos dos ángulos determina cierta configuración geométrica de las secciones Pij.
 Se determina el valor de la radiación solar global ISG para los ángulos

m

y

t

prefijados.

� Se inicia un doble lazo algorítmico donde se van incrementando los valores de
los mismos alcanzan ciertos valores máximos prefijados [
cada combinación de los ángulos

m

y

t

m

=

m(Máximo)

y

t

m

=

y

t

hasta que

t(Máximo)].

Para

se calcula ISG.

 Entre todos los valores calculados de ISG se selecciona el valor máximo [ISG(Máximo)]. La pareja de
ángulos maximal y tangencial (

m

y

t)

que lo generó determina la mejor forma geométrica de

la sección transversal de la pila de menas lateríticas.

3.6.3- Resultados obtenidos en la optimización del caso de estudio considerado
3.6.3.1- Según la densidad de radiación recibida en la superficie de la pila
Los resultados obtenidos para la densidad de radiación solar recibida (DR) reflejan un
comportamiento oscilatorio con tendencia decreciente cuando se analizan los valores
correspondientes a los diferentes ángulos calculados (ver Tabla 1 del Anexo 16). Sin embargo,
cuando se fija el valor del ángulo tangencial (AT) y se varía el ángulo maximal (AM) ocurre un
decrecimiento para todas las combinaciones analizadas, observándose que para un mismo ángulo
tangencial se obtiene mayor densidad de radiación en las pilas de sección transversal parabólica
(combinación donde AT &gt; AM). Los valores extremos (máximo y mínimo) de densidad de
radiación se obtienen en las combinaciones 25º-20º y 70º-70º, respectivamente, lo que es lógico
debido a la marcada incidencia que tiene el ángulo de inclinación de la superficie ( ) en la función
objetivo que se empleó para el cálculo (ver ecuaciones 3.7; 3.8; 3.9 y 2.21).
Este análisis puntual de las soluciones que generan los valores máximo y mínimo, si bien es cierto
que puede conducir, desde el punto de vista teórico, a la optimización de la forma geométrica de la
sección transversal de la pila de menas lateríticas, basada en el enfoque clásico (ver Anexo 15), en
la práctica es poco factible porque durante los procesos de apilado y remoción del material es
extremadamente difícil mantener un valor fijo de la inclinación de la superficie, por tanto, para el

�proceso investigado se debe considerar la posibilidad que brinda el enfoque flexible de la
optimización (ver Anexo 15), de encontrar un conjunto de soluciones que satisfagan las
restricciones de la función objetivo y que en la implementación práctica del proceso pueda
materializarse sin grandes dificultades.
Los resultados expuestos en la Tabla 1 del Anexo 16 se graficaron con el propósito de encontrar la
región de soluciones satisfactorias (ver Figura 3 del Anexo 16), como se aprecia en la figura
anteriormente mencionada, se pueden obtener valores de densidad de radiación suficientemente
grandes para oscilaciones de los ángulos maximal y tangencial entre 20º-29,78º y 20º-48,95º,
respectivamente. Esto permite que la implementación del proceso investigado sea más ajustada a la
realidad física en que se desarrolla. Para ello, fue imprescindible la aplicación del enfoque flexible
de optimización, recomendado en la literatura (Arzola, 2000; Legrá y Silva, 2011).

3.6.3.2- Según la radiación total y el calor total recibidos en la superficie
Al considerar como función objetivo la radiación total los resultados obtenidos muestran un
comportamiento similar al caso de estudio anteriormente analizado (Epígrafe 3.6.3.1). En la Tabla 1
del Anexo 16 se observa que el valor máximo de radiación total se obtiene en la combinación 30º30º de los ángulos maximal y tangencial lo que es indicativo de que se puede exponer al secado
natural una pila de mayor volumen respecto a la obtenida en la optimización realizada en el epígrafe
anterior. Por su parte, el valor mínimo igualmente se obtiene en la combinación 70º-70º.
En la Figura 4 del Anexo 16 se aprecia la existencia de una región donde se obtienen valores
satisfactorios de radiación total sobre la superficie de la pila cuando los ángulos maximal y
tangencial oscilan entre 20º-31,96º y 20º-45,66º, respectivamente. De lo anterior se infiere que en
los dos casos de estudio analizados, las mejores soluciones de optimización se obtienen para
combinaciones de ángulos inferiores a 50º-50º. Por tanto, una recomendación práctica para la

�implementación del proceso es que se deben construir las pilas alargadas pero de poca altura para
propiciar que el espesor de secado sea pequeño y que la captación de energía solar sea grande.

Figura 3.14. Comportamiento del calor total recibido en la superficie de la pila.

Al valorar los resultados obtenidos para el flujo de calor total recibido en la superficie se obtiene un
comportamiento similar al caso de la radiación total recibida (ver Figuras 4 del Anexo 16 y 3.14),
coincidiendo que los valores máximo y mínimo se obtienen en las combinaciones 30º-30º y 70º-70º
(ver Tablas 1 y 2 del Anexo 16). Sin embargo, la región de soluciones factibles se obtiene cuando
los ángulos maximal y tangencial oscilan entre 20º-31,96º y 20º-59,47º, respectivamente. La
similitud entre los dos casos analizados se debe a la marcada incidencia que tiene la radiación total
en el flujo de calor total recibido por la superficie. En este punto se debe recordar que el calor total
es la suma o la diferencia entre el calor por radiación y el calor por convección, y que el segundo es
poco influyente para las condiciones del secado natural analizadas (ver Figuras 3.2 y 3.3).

�3.6.3.3- Según el porcentaje y el volumen de mineral secado
Los comportamientos obtenidos para el porcentaje de mineral secado y el volumen de mineral
secado son opuestos pero lógicos, en el primer caso se obtienen los valores máximo y mínimo en las
combinaciones 20º-20º y 70º-70º de los ángulos maximal y tangencial y para el segundo caso se
invierten las combinaciones encontrándose el valor máximo en 70º-70º y el mínimo en 20º-20º (ver
Tabla 2 del Anexo 16). Considerando el enfoque flexible de optimización la región de soluciones
factibles para el caso del porcentaje de mineral secado se obtiene cuando los ángulos oscilan en las
combinaciones 20º-27,61º y 20º-42,37º, respectivamente (ver Figura 3.15).

Figura 3.15. Comportamiento del porcentaje de mineral secado en la pila.
Por su parte, los mayores volúmenes de mineral secado se obtienen para oscilaciones 43,91º-70º y
67º-70º de los ángulos maximal y tangencial (Figura 3.16). De lo expuesto anteriormente, se infiere
que para optimizar la forma geométrica de la sección transversal de las pilas con la finalidad de

�implementar el proceso en la práctica productiva se debe tener en cuenta el compromiso que existe
entre obtener mayor cantidad de material seco o mayor reducción en la humedad del material.

Figura 3.16. Comportamiento del volumen de mineral secado en la pila.
3.6.3.4- Influencia del área de exposición y el volumen de las pilas
Desde el punto de vista de la optimización del proceso de secado natural se deben considerar no
solo las tendencias crecientes del área de exposición y el volumen (ver Figuras 5 y 6 del Anexo 16),
sino también la forma geométrica de la sección transversal de las pilas, porque de ella depende en
buena medida el volumen de material que se puede exponer al proceso de secado en una superficie
horizontal disponible y la cantidad de radiación solar que puede captar la superficie de secado.
En el caso particular del volumen, la optimización de la sección transversal de la pila debe
realizarse estableciendo un compromiso entre la productividad que demanda el proceso industrial y
la reducción en el contenido de humedad del material que se quiere obtener. Si se desea secar mayor
cantidad de material, entonces los niveles de reducción del contenido de humedad serían pequeños
y si, por el contrario, se desea secar más el material, entonces se debe disminuir el espesor de

�secado mediante la reducción del volumen de las pilas que se exponen al proceso de secado natural
o el aumento del área horizontal disponible. Este compromiso que debe considerarse durante la
implementación práctica del proceso está concebido en la aplicación informática creada, pero
esencialmente obedece a la lógica y la experiencia de los trabajadores encargados de implementar el
proceso en las industrias niquelíferas, y a las exigencias tecnológicas del proceso productivo.

De los elementos expuestos hasta aquí se deduce que la sistematización de los fundamentos
básicos, las teorías y los modelos generales de secado; y su particularización para las condiciones
en que se implementa el secado natural de las menas lateríticas permitió la modelación matemática
del proceso y el cálculo de sus parámetros fundamentales. Lo anterior, unido a la aplicación de
procedimientos de simulación y optimización, posibilitó inferir el mecanismo de movimiento de la
humedad y determinar la forma geométrica que debe tener la sección transversal de las pilas para
maximizar la captación de la energía térmica disponible para el secado natural. Los elementos
antes expuestos, vistos de forma integrada, permitieron concretar la novedad científica definida
para la presente investigación.
3.7- Propuesta de acciones científico-técnicas para perfeccionar la tecnología de secado
natural empleada en las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto
Como se ha indicado en la introducción general del presente trabajo, la tecnología de secado natural
empleada en las referidas empresas presenta varias limitaciones, las mismas pueden ser mitigadas
mediante la realización de las siguientes acciones científico-técnicas:
 Implementar un sistema de drenaje en los yacimientos niquelíferos cubanos particularizado a las
características hidrogeológicas y de relieve del yacimiento en cuestión, esto permitirá reducir la
humedad de las menas lateríticas desde el propio momento de la explotación de los yacimientos.

� Caracterizar cualitativa y cuantitativamente las variables meteorológicas del lugar específico
donde se implementará el proceso de secado natural, a partir del estudio del comportamiento de
dichas variables en un periodo de tiempo que resulte representativo para estos fines.
 Caracterizar las menas lateríticas desde el punto de vista granulométrico, químico,
hidrogeológico y termofísico para conocer con anterioridad el posible comportamiento térmico
que experimentará durante la implementación del proceso de secado natural.
 Orientar longitudinalmente las pilas de menas lateríticas en la dirección del eje norte-sur, esto
permitirá que el sol en su movimiento diario (de este a oeste) distribuya uniformemente la
radiación solar sobre la superficie de secado de las pilas y además eliminará los inconvenientes
asociados al cálculo de la radiación solar global que incide sobre una superficie de secado
inclinada y que está orientada arbitrariamente.
 Caracterizar la geometría de la sección transversal de las pilas de menas lateríticas que se
someterán al proceso de secado natural considerando las propiedades físicas (humedad y
granulometría) del mineral y posteriormente calcular, con la debida precisión, el área de
exposición de las pilas, el volumen de material expuesto a secado y la radiación solar global que
llega a la superficie de secado. Lo anterior permitirá estimar con mayor exactitud el tiempo de
secado al que deberá someterse el producto para reducir su contenido de humedad desde un
valor inicial conocido hasta otro valor final deseado y, por consiguiente, mitigará los
inconvenientes asociados a los prolongados tiempos de retención al que someten, a veces de
forma innecesaria, las menas lateríticas en los patios de secado natural.
 Evaluar rigurosamente los procesos de transferencia de calor y masa que se producen durante el
secado natural de la menas lateríticas a partir del empleo de los modelos establecidos en este
trabajo. Por cuanto, dichos modelos están ajustados a las condiciones específicas en que se
desarrolla el proceso en las empresas cubanas productoras de níquel y, por tanto, garantizan un
aceptable grado de confiabilidad de los resultados que se obtienen en su implementación.

� Simular la distribución de temperatura y humedad que experimentará el material durante la
implementación del proceso de secado natural, y con ello predecir la variación de humedad que
es posible obtener en las menas lateríticas para ciertas condiciones de secado predeterminadas.
Esto permitirá perfeccionar la planificación, la ejecución y el control del proceso de secado
natural en las condiciones de explotación de las empresas cubanas productoras de níquel.
 Optimizar la forma geométrica de la sección transversal de las pilas considerando los criterios
científico-técnicos y prácticos que se analizan en la presente investigación con la finalidad de
conocer previamente la conveniencia o no de la implementación del proceso para determinadas
condiciones de explotación. Con ello se reducen los gastos económicos, a veces innecesarios,
asociados a la experimentación y por tanto se racionaliza la implementación del secado natural.
3.8- Breve valoración de los beneficios económicos derivados de la implementación del secado
natural de las menas lateríticas en las empresas productoras de níquel
3.8.1- Beneficios obtenidos en la empresa “Comandante Ernesto Che Guevara”
Durante la prueba de secado realizada en la empresa la productividad promedio de los secaderos
durante los días en que se alimentó el mineral de los depósitos de secado natural se incrementó
hasta 110,2 t/h, mientras que en el período en que se alimentó el mineral en la forma tradicional (sin
secado natural) la productividad promedio fue de 97,2 t/h. En la Tabla 1 del Anexo 17 se observa
que en los secaderos convencionales durante el trabajo con el mineral secado al sol todos los turnos
de trabajo tuvieron productividades mayores que 102 t/h, alcanzándose en el 53 % de los turnos
productividades superiores a las 106 t/h. Por otra parte, durante el procesamiento del material sin
secado natural sólo en el 41 % de los turnos se lograron productividades superiores a 100 t/h.
A partir de la Tabla 1 del Anexo 17 se infiere que en los 29 turnos de trabajo donde se alimentó el
material sin secado natural se procesaron 82 589 toneladas de mineral y se consumieron 2 521
toneladas de petróleo para un índice de 32,8 t de mineral/t de petróleo. Cuando se aplica el secado
natural se procesaron 44 198 toneladas de mineral en 15 turnos de trabajo y se consumieron 1 292

�toneladas de petróleo, para un índice de 34,2 t/t, o sea, se alimentaron a los secaderos 1,4 toneladas
de mineral más que sin secado natural. De lo anterior se deduce que en el caso del secado
convencional cuando se procesa el material secado de forma natural se consumen 1,3 kg de petróleo
menos por tonelada de mineral alimentado a los secaderos y, por tanto, se obtiene un efecto
económico por concepto de ahorro de combustible.
3.8.2- Beneficios obtenidos en la empresa “Comandante René Ramos Latour”
En la Tabla 2 del Anexo 17 se expone el comportamiento del consumo de combustible en función
de la humedad de las menas lateríticas a la entrada de los secaderos térmicos convencionales de la
empresa para el periodo en que se alimentó el material sin y con secado natural. En la prueba de
secado se alimentaron 195 173 toneladas de menas lateríticas sin secado natural, luego la misma
cantidad de material fue sometida al proceso de secado natural y con ello se redujo su humedad
promedio en 1,4 %.
Como se observa en la Tabla 2 del Anexo 17 en los primeros cinco meses donde se alimentó el
material sin secado natural el consumo de petróleo fue igual a 112 192 toneladas, determinado en
gran medida por la alta humedad de las menas, lo anterior eleva los costos de producción y reduce
considerablemente las utilidades que se pueden obtener en la explotación de los secaderos.
De acuerdo con lo expuesto en la Tabla 2 del Anexo 17 el índice de producción fue solo de 1,7 t de
mineral/t de petróleo consumido en la operación convencional sin secado natural, lo anterior
confirma la baja eficiencia con que trabaja la planta de secaderos de la empresa. Al aplicarle el
secado natural al material para el mismo periodo de tiempo se obtuvo un consumo igual a 109 382
toneladas de petróleo y, por consiguiente, se logró un ahorro de 2 810 toneladas y un índice de
producción de 1,8 t/t. Estos comportamientos demuestran la factibilidad económica que tiene la
implementación del proceso de secado natural en la empresa analizada.
En el sistema de transporte de la fábrica también se obtienen los impactos económicos positivos que
se muestran en la Tabla 3 del Anexo 17. Los resultados mostrados en la mencionada tabla indican

�que la implementación del secado natural incidió en que se obtuviera una reducción del combustible
perdido, por concepto de recirculación de las menas lateríticas en el sistema de transporte, que
asciende a 53 206 litros para el periodo enero-mayo. La distribución por meses, comenzando por
enero fue de 22 716; 11 692; 722; 6 552 y 11 524 litros respectivamente, de la misma se observa
que los mayores ahorros se obtuvieron en enero, febrero y mayo (ver Tabla 3 del Anexo 17). Estos
comportamientos aunque no están determinados únicamente por la implementación del secado
natural, los mismos si están influenciados por la aplicación del proceso porque a través del mismo
se reduce la humedad del material y con ello se disminuye la adherencia del mineral a las paredes
de los medios de transporte en que son trasladados desde la mina hasta la empresa.
3.9- Valoración de los impactos ambientales asociados al proceso de secado natural

El proceso de secado natural de las menas lateríticas daña poco al medio ambiente
debido a que utiliza las energías solar térmica y eólica como fuentes de secado. Por
otra parte, los ahorros de combustible que se producen como resultado de la
implementación del proceso, además de los beneficios económicos que generan,
también tienen asociados impactos ambientales favorables, por cuanto el
combustible ahorrado no se combustiona y en consecuencia se reducen las
emanaciones de gases productos de la combustión, los cuales son nocivos para los
seres humanos y los ecosistemas. De lo anterior se desprende que la reducción de las
emanaciones de gases mejora la calidad del aire en el entorno laboral y en las
comunidades mineras cercanas a las empresas, lo que repercute en la disminución de
la contaminación y en el mejoramiento de la calidad de vida.

�No obstante a lo anterior, durante el desarrollo del proceso de secado natural existe
afectación al medio ambiente y los trabajadores del patio de secado provocada por
las emanaciones de polvo producto del desmenuzamiento que sufre el material y por
las emisiones de ruido que se generan en el proceso de carga y descarga de los
camiones, y durante la remoción de las pilas de minerales. En el presente trabajo no
se exponen los valores cuantitativos para las diferentes fuentes contaminantes
porque en las empresas cubanas productoras de níquel no se han realizado
mediciones recientes.
3.9.1- Impactos provocados por el polvo sobre la salud de los seres humanos
Los contaminantes penetran en el organismo de dos maneras: por inhalación de polvo en el aire por
las vías respiratorias y mediante la absorción de polvo a través de la piel. En la primera, el efecto
que se produce depende del tamaño de las partículas, composición química, densidad, superficie
específica, entre otras características. En la segunda, las partículas de diámetro superiores a 5 µm
quedan retenidas en la cavidad nasal y también pueden quedar atrapadas por la mucosa que tapiza la
tráquea. Las partículas con diámetros comprendidos entre 0,5 y 5 µm son capaces de penetrar hasta
el sistema respiratorio inferior depositándose en los bronquios. De aquí que, en la mayoría de los
casos, sean eliminadas al cabo de algunas horas por respiración. Sin embargo, la situación más
preocupante corresponde a las partículas con diámetros menores de 0,5 µm, ya que se ha estimado
que más del 50 % de las partículas de 0,01 a 0,1 µm que penetran en los alvéolos se depositan allí,
donde es difícil eliminarlos por carecer de cilios y mucosas, pudiendo permanecer durante meses e
incluso durante años degradando la salud de los seres humanos (Retirado, 2007; Vinardell, 2011).

�3.9.2- Impactos provocados por el ruido sobre la salud de los seres humanos
Entre los impactos negativos del ruido se encuentran la pérdida de la audición, interferencia de la
comunicación oral, molestias y disminución de la capacidad de trabajo. Se ha demostrado que la
exposición prolongada a altos niveles de ruido (superiores a 85 dB) puede provocar la pérdida
total de la audición. Otras alteraciones del oído producto del ruido son: el tapamiento del canal
auditivo y la ruptura de la membrana timpánica. El ruido también produce en el sistema neurovegetativo una serie de modificaciones funcionales que son reacciones de defensa del organismo
frente a una agresión externa, por ejemplo: la elevación de la presión arterial, aceleración del
ritmo cardiaco y de los movimientos respiratorios, tensión muscular y descarga de hormonas en
sangre. Esto ocurre cuando el ruido es intenso, de carácter impulsivo y el que escucha no está
preparado para ello. Los niveles de ruido altos, son considerados factores de riesgo para la vida de
los seres humanos ya que, por lo general, desencadenan en una enfermedad cardiovascular
(Retirado, 2007; Vinardell, 2011).
3.10- Conclusiones del capítulo 3
 La implementación de los modelos matemáticos en la aplicación informática creada permitió
determinar de forma teórica la humedad promedio del material. Este parámetro se comparó con
los resultados experimentales obtenidos durante el proceso de secado natural a escala industrial
y con ello se validaron los modelos correspondientes, comprobándose que el error relativo
promedio asociado a su uso es ligeramente inferior al 6,6 %.
 Las simulaciones desarrolladas evidenciaron que durante el proceso de secado natural de las
menas lateríticas se producen cambios significativos en la temperatura y la humedad del
material hasta las capas que están separadas alrededor de 10 y 87 cm de la superficie de la pila,
respectivamente. De lo anterior se infiere que el movimiento de la humedad en las pilas de

�minerales se produce, fundamentalmente, por la influencia del gradiente de temperatura en las
capas superficiales y del gradiente de concentración de humedad en las capas interiores.
 La optimización de la forma geométrica de la sección transversal de las pilas de minerales
evidenció que se pueden obtener valores máximos y mínimos puntuales para la densidad de
radiación, la radiación total, el calor total, el porcentaje de mineral secado y el volumen de
mineral secado. Sin embargo, por las características del material y el proceso investigados la
implementación práctica del secado natural debe desarrollarse considerando la región de
soluciones factibles que se obtienen en la optimización. Dicha región puede asumirse cuando la
inclinación de la superficie de secado de las pilas varía entre 30 y 60 grados sexagesimales.
 La implementación del secado natural de las menas lateríticas en la empresa “Comandante
Ernesto Che Guevara” incrementó la productividad promedio de los secaderos en 13 t/h. En la
empresa “Comandante René Ramos Latour” disminuyó en 1,1 % la carga circulante
improductiva en el sistema de transporte por ferrocarril e incrementó la productividad del
referido sistema de transporte en 17 t/vagón. En ambas entidades se redujeron las emanaciones
de gases producto de la combustión y se incrementaron las emisiones de polvo y ruido.

�CONCLUSIONES GENERALES
 La modelación matemática desarrollada para el secado natural de las menas lateríticas posibilitó
modelar y calcular los siguientes parámetros fundamentales del proceso: flujos de calor
transferidos por radiación, convección y conducción; radiación solar global que incide sobre la
superficie de secado de las pilas de minerales; temperatura y humedad de las menas lateríticas
en dicha superficie; distribución de temperatura y humedad que experimenta el material;
velocidad de secado; área de exposición y volumen de las pilas. Los modelos se obtienen del
análisis físico-matemático del objeto de estudio y se validan para las condiciones de explotación
de las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto. Los mismos describen adecuadamente
el proceso investigado por cuanto su precisión es ligeramente superior al 93,4 % y el error
relativo promedio asociado a su uso es inferior al 6,6 %.
 En las condiciones de secado natural analizadas en las simulaciones la humedad de las menas
lateríticas se redujo en 1,5 y 3,5 % hasta las capas que se encuentran separadas alrededor de 29
y 87 cm de la superficie de los taludes este y oeste de la pila, respectivamente. En los referidos
taludes la humedad se redujo en 0,4 y 0,7 % como promedio; y en la pila completa la reducción
fue de 0,6 %, para un tiempo de secado de 12 horas. El movimiento de la humedad durante el
proceso estuvo influenciado, fundamentalmente, por los gradientes de temperatura y de
concentración de humedad, y por las fuerzas capilares y gravitatorias que actúan sobre la
columna de líquido presente en la pila de minerales. Lo anterior determinó la existencia de un
mecanismo mixto de transporte de la humedad que incluye los efectos combinados de la
difusión de vapor, la difusión líquida y el movimiento de líquido.
 El método de optimización seleccionado posibilitó la discretización de los valores de las
variables, la evaluación exhaustiva de las restricciones para cada uno de los valores discretos de
las variables, la evaluación de la función objetivo para todas las soluciones factibles y la

�selección de las mejores soluciones. Este enfoque permitió optimizar la forma geométrica de la
sección transversal de las pilas de minerales atendiendo a múltiples criterios relacionados con el
aprovechamiento de la energía térmica disponible para el secado, y se determinó que la
implementación práctica del proceso de secado natural de las menas lateríticas debe realizarse
con pilas de sección transversal parabólica que tengan la superficie de secado inclinada entre 30
y 60 grados sexagesimales, respecto al plano horizontal.
 Las acciones científico-técnicas establecidas consideran, entre otros aspectos fundamentales, la
caracterización cualitativa y cuantitativa de las variables meteorológicas del lugar específico
donde se implementará el proceso de secado natural; la caracterización granulométrica, química,
hidrogeológica y termofísica de las menas lateríticas; la evaluación rigurosa de los procesos de
transferencia de calor y masa que se producen durante el secado natural; la simulación de la
distribución de humedad que experimenta el material y la optimización de la forma geométrica
de la sección transversal de las pilas de minerales. Estas acciones, implementadas integralmente,
permiten mejorar la planificación, la ejecución y el control del proceso de secado natural de las
menas lateríticas y, por tanto, contribuyen a perfeccionar la tecnología de secado natural
empleada en las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.
 La implementación del proceso de secado natural en las empresas “Comandante Ernesto Che
Guevara” de Moa y “Comandante René Ramos Latour” de Nicaro redujo la humedad promedio
de las menas lateríticas en 2,8 y 1,4 %, respectivamente. Lo anterior contribuyó a que el
consumo específico de combustible de los secaderos térmicos convencionales se redujera en 1,3
y 14,4 kg de petróleo por cada tonelada de material procesado y posibilitó que se obtuvieran
impactos ambientales, en general positivos, para los trabajadores de las plantas de preparación
de minerales de las mencionadas industrias metalúrgicas y paras las comunidades mineras
cercanas a las mismas.

��RECOMENDACIONES
 Utilizar los modelos matemáticos establecidos y la aplicación informática creada en futuras
investigaciones donde se requiera el cálculo de los parámetros fundamentales del proceso de
secado natural de las menas lateríticas.
 Incorporar las acciones científico-técnicas propuestas en el presente trabajo a la tecnología de
secado natural empleada en las empresas cubanas productoras de níquel y cobalto.
 Continuar el desarrollo y el perfeccionamiento de la presente investigación mediante:
 La determinación experimental de las constantes que se emplean en el cálculo del flujo de
calor por convección.
 El análisis del proceso de secado natural en pilas de menas lateríticas asimétricas que tengan
la superficie de secado orientada arbitrariamente respecto al eje norte-sur.
 El estudio de otras tecnologías de secado solar (secado techado y en plazoletas de hormigón)
y su posible implementación al proceso investigado.
 La validación de la modelación bidimensional formalizada para la distribución de humedad.
 La modelación del proceso de drenaje durante el secado natural de las menas lateríticas.
 La incorporación de la programación cíclica del secado a la aplicación informática creada.

�REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Información Tecnológica, 2005, 16(6): 3 - 11.
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Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1988. 240 p.
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Educación, 1978. 245 p.
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Habana: Editorial Félix Varela, 2008. 2 t.

��ANEXO 1
PRODUCCIÓN CIENTÍFICA DEL AUTOR SOBRE EL TEMA DE LA TESIS
Participación en eventos científicos
1. Retirado, Y. Comportamiento de la humedad durante el secado solar del mineral laterítico. XVI
Forum Ramal Cubaníquel “ENERMOA-2007”. Moa. 2007.
2. Retirado, Y.; E. Góngora; E. Torres; N. Hernández. Cinética del secado solar del mineral
laterítico empleado en la industria del níquel en Moa. V Taller Internacional de Energía y Medio
Ambiente. Cienfuegos. 2008, ISBN: 978-959-257-186-0.
3. Retirado, Y. Modelos teóricos del secado solar natural de las menas lateríticas. V Conferencia
Internacional de Aprovechamiento de Recursos Naturales. Moa. 2009.
4. Retirado, Y. Cinética y tiempo de secado para las menas lateríticas expuestas a secado solar
natural. V Conferencia Internacional de Aprovechamiento de Recursos Naturales. Moa. 2009.
5. Retirado, Y. Estudio experimental del proceso de secado solar de las menas lateríticas
empleadas en la industria del níquel en Moa. Forum Tecnológico Especial de Energía “III
ENERMOA”. Moa. 2010, ISBN: 978-959-16-1216-8.
6. Retirado, Y. Impactos asociados a la implementación del secado solar natural de las menas
lateríticas. VI Conferencia Internacional de Aprovechamiento de Recursos Naturales. Moa.
2011.
7. Retirado, Y. Resultados experimentales obtenidos durante el secado solar natural de las menas
lateríticas. VI Conferencia Internacional de Aprovechamiento de Recursos Naturales. Moa.
2011.
Publicaciones científicas relacionadas con el tema de la Tesis Doctoral
1. Retirado, Y.; E. Góngora; E. Torres; A. Rojas. Comportamiento de la humedad durante el
secado solar del mineral laterítico. Minería y Geología, 2007, 23 (3): 1 - 19.
2. Retirado, Y.; E. Góngora; E. Torres; N. Hernández. Comportamiento de la adherencia en
menas lateríticas sometidas a secado solar. Minería y Geología, 2009, 25(1): 1 - 11.
3. Retirado, Y.; E. Góngora; E. Torres; M. Lamorú; B. Leyva; D. García. Transferencia de calor
en el secado solar a la intemperie de menas lateríticas ferroniquelíferas. Minería y Geología,
2011, 27(1): 1 - 21.
4. Retirado, Y.; A. Legrá. Modelación del área de exposición y del volumen de las pilas de menas
lateríticas expuestas a secado solar natural. Minería y Geología, 2011, 27(2): 84 - 108.

�5. Retirado, Y.; A. Legrá; M. Lamorú; E. Torres; H. Laurencio. Optimización del secado solar de
la mena laterítica en la industria cubana del níquel. Minería y Geología, 2012, 28(2): 30 - 46.

Otras publicaciones realizadas por el autor que se relacionan con la modelación matemática,
la simulación, el mineral laterítico y la transferencia de calor
6. Torres, E; Y. Retirado. Modelación matemática del transporte neumático del mineral laterítico
en fase densa. Minería y Geología, 2007, 23(1): 1 - 31.
7. Góngora, E.; D. Guzmán; A. Columbié; S. Marrero; Y. Retirado. Modelo matemático
multivariable para un proceso de enfriamiento industrial de sólidos en cilindros rotatorios
horizontales. Energética, 2007, 28(2): 15 - 25.
8. Torres, E; A. Columbié; Y. Retirado; A. Machado. Simulación del transporte neumático del
mineral laterítico en fase densa. Minería y Geología, 2009, 25(3): 2 - 22.
9. Góngora, E.; M. Lamorú; A. Columbié; Y. Retirado; A. Legrá; Y. Spencer. Coeficientes de
transferencia de calor en enfriadores de mineral laterítico a escala piloto. Minería y Geología,
2009, 25(3): 1 - 18.
10. Torres, E.; L. Quintana; O. Vega; Y. Retirado. Coeficientes de transferencia de calor y pérdida
de eficiencia en intercambiadores de calor de placas durante el enfriamiento del licor amoniacal.
Minería y Geología, 2011, 27(2): 67 - 83.
11. Laurencio, H.; J. Falcón; Y. Retirado; O. Pérez. Modelo para cálculo de pérdidas de presión en
tuberías conductoras de petróleo pesado (11º API). Minería y Geología, 2012, 28(3): 70 - 86.

Tutorías a Tesis de Ingeniería
1. Santos, Y. Estudio del proceso de secado solar natural de las menas lateríticas en la empresa
“Comandante Ernesto Che Guevara” de Moa. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2005. 71 h.
2. Romero, Y. Estudio experimental a escala piloto del proceso de secado solar natural de las
menas lateríticas. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2006. 65 h
3. Ramírez, Y. Influencia de los parámetros climatológicos en el proceso de secado solar natural de
las menas lateríticas. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2006. 74 h
4. Niyuhire, J. Comportamiento de la humedad durante el secado solar natural de las menas
lateríticas. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2007. 53 h
5. Castillo, A. Influencia de la humedad de las menas lateríticas en el consumo de combustible de
los secaderos convencionales de la empresa “Comandante Ernesto Che Guevara”. Tesis de
Ingeniería. ISMM. 2007. 64 h

�6. Azman, G. Diagnóstico térmico del proceso de secado en los tambores cilíndricos rotatorios de
la empresa “Comandante Ernesto Che Guevara”. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2008. 69 h
7. Ricardo, M. Procedimiento teórico para la determinación de la variación de la humedad durante
el secado solar de las menas lateríticas. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2008. 57 h
8. Moya, Y. Determinación de las pérdidas de calor en los secaderos convencionales de la empresa
“Comandante Ernesto Che Guevara”. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2008. 63 h
9. Cutiño, I. Evaluación de la transferencia de calor durante el secado solar natural de las menas
lateríticas. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2009. 62 h
10. Socarrás, D. Evaluación de la transferencia de masa en el secado solar natural de las menas
lateríticas. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2009. 71 h
11. Tour, J. Comportamiento de la transferencia de calor en el secado solar de las menas lateríticas
en la empresa “Comandante Ernesto Che Guevara”. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2010. 58 h.
12. Zayas, M. Automatización de los modelos matemáticos del secado solar natural de las menas
lateríticas. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2010. 56 h
13. Figueroa, K. Impactos asociados a la implementación del secado solar de las menas lateríticas en
las empresas niquelíferas cubanas. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2011. 61 h
14. Valdés, Y. Modelación matemática del secado solar natural de las menas lateríticas cubanas.
Tesis de Ingeniería. ISMM. 2011. 65 h
15. Jardines, Y. Determinación de los parámetros fundamentales del proceso de secado natural de
las menas lateríticas. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2012. 59 h
16. Berrío, D. Simulación computacional del proceso de secado natural de las menas lateríticas.
Tesis de Ingeniería. ISMM. 2012. 52 h
17. Cabezas, A. Optimización de la forma geométrica de la sección transversal de las pilas de menas
lateríticas expuestas a secado natural. Tesis de Ingeniería. ISMM. 2012. 58 h

Tutoría a Tesis de Maestría
1. Vinardell, J. Implementación del secado solar natural de las menas lateríticas en las empresas
niquelíferas cubanas. Tesis de Maestría. ISMM. 2011. 75 h

�ANEXO 2
ECUACIONES PARA EL CÁLCULO DE LAS PROPIEDADES TERMOFÍSICAS
DEL AIRE QUE INFLUYEN EN EL PROCESO DE SECADO NATURAL
0,0244 0,6763 10 4 T p
353,44
Tp 273,15

ka
a

Cpa
a

999,2 0,1434 T p 1,101 10 4 T p2
1,718 10 5

(1)
(2)
6,7581 10 8 T p3

4,620 10 8 T p

a

a

(3)
(4)
(5)

a

ka
a Cp a

a

Pr

a

(6)
(7)

a

a

1
273,15

Tp

(8)

Siendo:
Tp

Ts

Ta
2

Donde:
ka: conductividad térmica del aire; W/m·K.
Tp: temperatura promedio o de película; ºC.
a:

densidad del aire; kg/m3.

Cpa: calor específico a presión constante del aire; J/kg·K.
a:

viscosidad dinámica del aire; N·s/m2.

a:

viscosidad cinemática del aire; m2/s.

a:

difusividad térmica del aire; m2/s.

Pr: número de Prandtl del aire; adimensional.
a:

dilatación térmica del aire; K-1.

Ts: temperatura de la superficie de secado; ºC.
Ta: temperatura del aire; ºC.

ANEXO 3

(9)

�TERMOGRAMAS REALIZADOS A LAS MUESTRAS DE MENAS LATERÍTICAS
DEL YACIMIENTO NIQUELÍFERO PUNTA GORGA

Figura 1. Termogramas de las menas lateríticas de los horizontes superiores del perfil L-48.

Figura 2. Termogramas de las menas lateríticas de los horizontes superiores del perfil M-47.

�Figura 3. Termogramas de las menas lateríticas de los horizontes inferiores del perfil L-48.

Figura 4. Termogramas de las menas lateríticas de los horizontes inferiores del perfil M-47.
Características técnicas del equipamiento empleado
Se empleó el equipamiento conjugado TG y ATD según modelo PL-STA Thermal Science con
analizador térmico simultáneo STA 1 000/1 500, de la Stanton Rederoff Ltd, que tiene un horno
cilíndrico vertical, con conversor digital acoplado a un micro computador. Crisol de platino, peso de
la muestra de 12 a 14 mg, con registros normalizados para 10 mg. Velocidad de calentamiento de
20 ºC/minuto, temperatura inicial y final variando de 25 ºC a 1 100 ºC, respectivamente. El
equipamiento pertenece al Centro de Geociencia de la Universidad Federal de Pará en Brasil y está
debidamente certificado por las normas internacionales correspondientes.

ANEXO 4

�SOLUCIÓN ANALÍTICA DE LA ECUACIÓN DIFERENCIAL DE DIFUSIÓN DEL
CALOR MEDIANTE EL MÉTODO DE SEPARACIÓN DE VARIABLES
Al resolver la ecuación 2.52 con las condiciones complementarias representadas en 2.53 suponiendo
que la solución tiene la forma de una serie de Fourier, se plantea la expresión 1.

v y,

vn

sen

n 1

n
y
l

(1)

Y se designa la función g y ,
y dTs
l d

g y,

a través de la expresión 2.

gn

n
y
l

sen

n 1

2

dTs
cos n
d n 1 n

sen

n
y
l

(2)

Siendo:

2
l

gn

l

f y,

sen

0

2 dTs
l2 d

n
y dy
l

l

y sen
0

n
y dy
l

2

dTs cos(n )
d
n

(3)

Sustituyendo las expresiones 1 y 2 en la ecuación 2.52 resulta:

vn

n
y
l

sen

n 1

vn

sen

n 1

n
y
l

2
yy

dTs
cos n
d n 1 n

sen

n
y
l

(4)

De modo que se obtiene:
v´n
n 1

n
sen
y
l

n
l

vn
n 1

2

sen

n
y
l

2

dTs
cos n
d n 1 n

sen

n
y
l

(5)

Agrupando los términos de la ecuación anterior resulta:

v´n
n 1

2

n
l

vn

2

dTs cos(n )
n
sen
y
d
n
l

Esta expresión es válida si para todo n 1,2,...,

v´n

n
l

2

vn

2

0

se cumple que:

dTs cos(n )
d
n

Nótese que se trata de encontrar vn
Recordando que:

(6)

como solución de la ecuación diferencial 7.

(7)

�y
T0 Ts 0
l

v y,0

n
y
l

vn 0 sen
n 1

(8)

Ordenando la expresión anterior:
n
y
l

vn 0 sen
n 1

y
T0 Ts 0
l

(9)

Aplicando el concepto de la serie de Fourier a la ecuación 9, se obtienen las expresiones 10 y 11
para el cálculo de v n 0 :

vn 0

vn 0

l

2
l

0

y
T0 Ts 0
l

n
sen
y dy
l

T 0 T0 l 2 cos(n )
2 s
n
l2

2

2 Ts 0

T0 Ts 0
l2
T0

l

y sen
0

n
y dy
l

cos(n )
n

(10)

(11)

Ahora, se resuelve la ecuación diferencial 7 con la condición 11. Dicha ecuación diferencial es
lineal de primer orden, cuya forma general es:
v´n

M

vn

N

(12)

Y su solución, según Swokowski (2002) y Stewart (2009), es:

vn

e

M

d

N

e

y

N

M

d

d

(13)

C

Siendo:

n
l

M

2

gn

2

dTs cos(n )
d
n

(14)

Luego, la solución de la ecuación 7 con la condición 11 es:

vn

2

cos n
n

e

n
l

2

e
0

n
l

2

dTs ( )
d
d

Ts (0) T0

ANEXO 5
MODELACIÓN BIDIMENSIONAL DE LA DISTRIBUCIÓN DE TEMPERATURA

(15)

�Para resolver el problema de contorno definido por la ecuación 2.57 y las condiciones iniciales y de
frontera representadas en 2.58 se realiza el cambio de variable como se muestra en la ecuación 1.
v x, y ,

T x, y ,

T0

(1)

Realizando las correspondientes transformaciones el problema se convierte en:
2

vij

vij

2

x2

y2

vij 0, y,

f1* y,

vij a, y,

f 2* y,

vij x,0,

g1* x,

vij x, b,

g 2* x,

vij x, y,0

0

vij

(2)

(3)

Donde, por ejemplo: f1* y,

f y,

(4)

T0

La solución del problema anterior, según Tijonov y Samarsky (1980), puede ser obtenida como la
suma de las soluciones de los cuatro problemas de contorno siguientes:
1ro:

vij

2

vij

2

2

y2

x

2do:

3ro:

vij 0, y,

f1* y,

vij a, y,

vij x,0,

vij

2

2

x2

y2

f 2* y,

vij 0, y,

vij x,0,

(8)
2

2

y2

g1* x,

vij a, y,

vij 0, y,
2

(10)

x2

y2

vij a, y,

vij x,0,

0
(9)

vij x, b,

2

g 2* x,

vij x, y,0

vij

vij

vij x, b,

0
(7)

vij x, b,

vij x,0,

vij

vij x, y,0

vij

vij

x

4to:

(6)

vij

2

(5)

vij x, b,

vij a, y,

vij

vij

vij x, y,0

0

vij

(11)

(12)

vij 0, y,

vij x, y,0

0

�Cualquiera de los problemas de contorno anteriores puede ser resuelto mediante una transformación
que homogenice la condición no nula a través del método de separación de variables (Tijonov y
Samarsky, 1980). Por ejemplo, el problema representado por la ecuación 5 con las condiciones
expuestas en 6, mediante la transformación 13, queda escrito como se muestra en 15 y 16.
z x, y,

v x, y,

( x, y, )

(13)

Siendo:
( x, y , )

f1* y,

para x

0

para otros valores de x, y,

2

zij

2

zij

x2

zij 0, y,

zij

y2

zij a, y,

0, siendo 0

y

b, y

0

P x, y,

(14)

(15)

zij x,0,

zij x, b,

zij x, y,0

0

(16)

La solución del problema 15 con las condiciones representadas en 16 es:
z x, y ,

sen

mn
m 1n 1

Donde

dTmn
d

m x
a

sen

n y
b

(17)

es la solución del Problema de Cauchy que a continuación se expone:

mn

2
Wmn
Tmn

Pmn

0 ; con Tmn 0

0

(18)

Siendo:

Pmn

4
a b

ab

P x, y,
00

m
a

2
Wmn

sen

2

n
b

m x
a

sen

n y
dx dy
b

(19)

2

(20)

Luego, se escribe la solución en términos de T(x,y, ) aplicando las transformadas inversas a las
transformadas 1 y 13, obteniéndose el modelo representado por la ecuación 21. Finalmente, los tres
problemas restantes se resuelven de forma análoga con transformaciones semejantes.
T x, y ,

mn
m 1 n 1

sen

m x
a

sen

n y
b

( x, y, ) T0

(21)

ANEXO 6
SOLUCIÓN ANALÍTICA DE LA ECUACIÓN DIFERENCIAL DEL INTERCAMBIO
DE HUMEDAD MEDIANTE EL MÉTODO DE SEPARACIÓN DE VARIABLES

�Al resolver la ecuación 2.78 con las condiciones representadas en 2.79 suponiendo que la solución
tiene la forma de una serie de Fourier, se plantea la expresión 1.

v y,

vn

sen

n 1

n
y
l

(1)

Luego, se designa la función R y,

R y,

Rn

a través de la expresión 2.

n
y
l

sen

n 1

(2)

Siendo:
l

2
l

Rn

n
sen
y dy
l

R y,
0

2
l

l

y dH s
n
sen
y dy
l d
l

f y,
0

(3)

Por tanto:
l

2
R y,
l
n 1 0

R y,

sen

n
n
y dy sen
y
l
l

(4)

Sustituyendo las expresiones 1 y 4 en la ecuación 2.78 se obtiene:

vn

n
y
l

sen

n 1

ku

vn

sen

n 1

n
y
l

Rn
yy

n 1

sen

n
y
l

(5)

Se deriva y agrupan los términos de la ecuación anterior y resulta:

v´n

ku

n 1

n
l

2

vn

Rn

sen

n
y
l

Esta expresión es válida si para todo n 1,2,...,

v´n

ku

n
l

(6)

se cumple que:

2

vn

(7)

Rn

Nótese que se trata de encontrar vn

Recordando que:

0

como solución de la ecuación diferencial 7.

�v y,0

y

y

y
H0
l

H0

Hs 0

n
y
l

vn 0 sen
n 1

(8)

Luego, se agrupa la expresión anterior y se aplica el concepto de la serie de Fourier, obteniéndose la
expresión 9 para el cálculo de v n 0 .

vn 0

2
l

l

y

sen

0

n
y dy
l

(9)

y es una función variable respecto a l , entonces se obtiene que:

Si se considera que

l

2 n
vn 0

2 H s 0 cos n

2 H0

Hs 0

n

n

H1 y sen

sen n

0

2 2

n
y dy
l

n

H0 l

l

(10)

Al resolver la ecuación diferencial 7 con la condición expuesta en 10 se obtiene:

ku
vn

e

n
l

2

2
cos n

e

n
ku
l

0

2
Rn

d

2 H1 H s 0

n
(11)

2H s 0
n
l

2 n
2 H0

Hs 0
n

sen n

H1 y sen
0

2 2

n

n
y dy H 0 l
l
l

ANEXO 7
ECUACIONES PARA EL CASO PARTICULAR DESCRITO EN EL CAPÍTULO 2
vn 0

2 Hs 0

H1 cos n
n

2 H0

Hs 0
n

2 2

sen n

2 H 0 H1
n

(1)

�ku

vn

e

n
ku
l

2

2

e

2

n
l

Rn

0

cos n

Hs 0

sen n

e

2

2

n
ku
l

e

2
Rn

0

cos n

(2)

2 H 0 H1
n

n2 2

v y,

2 H1 H s 0

n

2 H0

n
ku
l

d

d

2 H1

H 0

n

n 1

(3)

2 H0

H 0

sen n

2 H 0 H1
n

n2 2
sen

n
y
l
ku

H y,

e

n
ku
l

2

2

e

n
l

0

cos n

2
Rn

d

2 H1

H 0

n

n 1

(4)

2 H0

H 0
n2 2

sen

n
y
l

H0

y
Hs
l

sen n

2 H 0 H1
n

H0

ANEXO 8
MODELACIÓN BIDIMENSIONAL DE LA DISTRIBUCIÓN DE HUMEDAD
Para resolver el problema definido por la ecuación 2.83 y las condiciones iniciales y de frontera
representadas en 2.85 se realiza el cambio de variable como se muestra en la ecuación 1.

�v x, y ,

H x, y ,

H0

(1)

Realizando las correspondientes transformaciones el problema se convierte en:

vij

2

ku

vij

2

x2

y2

vij 0, y,

f1* y,

vij a, y,

f 2* y,

vij x,0,

g1* x,

vij x, b,

g 2* x,

vij x, y,0

0

vij

(2)

q x, y,

(3)

Donde, por ejemplo: f1* y,

f y,

(4)

H0

La solución del problema anterior, según Tijonov y Samarsky (1980), puede ser obtenida como la
suma de las soluciones de los cuatro problemas de contorno siguientes:
1ro:

2do:

3ro:

4to:

vij

2

ku

vij

2

x2

y2

vij 0, y,

f1* y,

vij a, y,

vij x,0,

vij

2

ku

x2

y2

vij 0, y,

vij x,0,
2

ku

y2

vij 0, y,

vij

2

vij

x2

y2

vij a, y,

vij x,0,

vij x, y,0

0
(9)

(10)
2

g 2* x,

(7)

q x, y,

vij x, b,

vij

vij x, b,

0

(8)

x2

vij a, y,

vij x, y,0

q x, y,

vij x, b,
2

g1* x,

ku

vij

vij

vij x,0,

(5)

(6)
2

f 2* y,

q x, y,

vij x, b,

vij

vij a, y,

vij

vij

vij

vij x, y,0

0

q x, y,

(11)

(12)

vij 0, y,

vij x, y,0

0

Cualquiera de los problemas anteriores puede ser resuelto mediante una transformación que
homogenice la condición no nula a través del método de separación de variables (Tijonov y

�Samarsky, 1980). Por ejemplo, el problema representado por la ecuación 5 con las condiciones
expuestas en 6, mediante la transformación 13, queda escrito como se muestra en 15 y 16.
z x, y,

v x, y ,

( x, y, )

(13)

Siendo:
( x, y , )

zij

f1* y,

para x

0

para otros valores de x, y,

2

ku

2

zij

x2

zij 0, y,

zij

q x, y ,

y2

zij a, y,

0, siendo 0

zij x,0,

y

b, y

0

P x, y ,

R ( x, y , )

zij x, b,

zij x, y,0

(14)

(15)

0

(16)

La solución del problema 15 con las condiciones representadas en 16 es:
z x, y ,

sen

mn
m 1n 1

Donde
dH

W2 H
mn mn

d

sen

n y
b

(17)

es la solución del Problema de Cauchy que a continuación se expone:

mn

mn

m x
a

R
mn

0 ; con H

mn

0

0

(18)

Siendo:

Rmn

4
a b

2
Wmn

ab

R x, y,

sen

2

2

00

m
a

n
b

m x
a

sen

n y
dx dy
b

(19)

(20)

Luego, se escribe la solución en términos de H(x,y, ) aplicando las transformadas inversas a las
transformadas 1 y 13, obteniéndose el modelo representado por la ecuación 21. Finalmente, los tres
problemas restantes se resuelven de forma análoga con transformaciones semejantes:
H x, y ,

mn
m 1 n 1

sen

m x
a

sen

n y
b

( x, y , ) H 0

(21)

ANEXO 9
MODELOS PARA EL ÁREA DE EXPOSICIÓN Y EL VOLUMEN DE LAS PILAS
QUE TIENEN DIFERENTES GEOMETRÍA DE SU SECCIÓN TRANSVERSAL
Pilas de menas lateríticas con geometría de su sección transversal parabólica
Las ecuaciones 1 y 2 constituyen los modelos para el cálculo del área de exposición y el volumen
(A y V) de una pila con sección transversal parabólica (Figura 1).

�Y

P2
f(x)

h
t

-bo/2
P1

bo/2
P3

m

0

X

Figura 1. Vista frontal de una pila de sección transversal parabólica.
2
bo 2

A

2

LSL

x

tan t
tan m

1

0

1 2
bo
2

V

tan t
tan m
tan m
tan t
1
tan m

tan m
tan t
tan m

bo
2

x

2

tan m

x
0

1

dx

(1)

1

bo 2

LSL

tan t
tan m

bo
2

tan t
1
tan m

tan t
tan m
x

bo
tan m
2

dx

(2)
Siendo:
1
2
Donde:
kf

m:
t:

n
n 1

tan m

y

n

tan t
tan m

(2a)

ángulo maximal de la pila; grados sexagesimales.

ángulo tangencial de la pila; grados sexagesimales.

Los valores de

m

y

t,

cuando se trata de los ángulos de reposo, se determinan en función de la

granulometría y la humedad del material, usando las ecuaciones empíricas 3 y 4 propuestas por
Sierra (2010). Estas ecuaciones permiten obtener buenas predicciones de

m

y

t

porque para un

nivel de confianza del 95 % sus coeficientes de correlación son iguales a 0,973 y 0,965.
m

30,58 0,4592 G p

0,00496 G p H p

0,00651 G 2p

0,01109 H 2p

(3)

�33,25 0,505 G p

t

0,0025 G p H p

0,0062 G 2p

0,008 H 2p

(4)

Para utilizar las ecuaciones 3 y 4 debe verificarse que:

5 mm G p

78 mm y 26 % H p

(5)

42 %

Donde:
Gp: granulometría promedio de las menas lateríticas; mm.
Hp: humedad promedio de las menas lateríticas; %.
Pilas de menas lateríticas con geometría de su sección transversal hiperbólica
Las ecuaciones 6 y 7 constituyen los modelos para el cálculo del área de exposición y el volumen de
una pila con sección transversal hiperbólica (Figura 2a).
Y`

Y

Y
P2

f (x)

y=h

t

t
m

h
X=bo/2

x=x

0

X

-bo/2

y=y

P1

X`

0

bo/2

m

0
b)

a)

P3 X

Figura 2. Vista frontal de una pila de sección transversal hiperbólica [a)] y semi-elíptica [b)].

bo
tan m
2
tan m tan t

bo 2

A 2

LSL

x

2

2

tan t

1

0

x

bo
tan m
2
tan m tan t

2

dx

(6)

�V

tan 2

1
2

bo2

m

tan m

x

tan m
tan m

tan t

bo
tan m
2
tan m tan t

0

x

tan t
tan t

LSL

2

bo
tan m
2
tan m tan t

bo 2

2

tan t
tan m
ln
tan t
tan t 2

bo
tan m tan t
2
tan m tan t

(7)
dx

Siendo:
tan 2 m tan t
tan m
ln
tan t
tan m tan t 2

1
2

kf

tan m tan t
tan m tan t

(7a)

Pilas de menas lateríticas con geometría de su sección transversal semi-elíptica
Las ecuaciones 8 y 9 constituyen los modelos para el cálculo del área de exposición y el volumen de
una pila con sección transversal semi-elíptica (Figura 2b).
2
bo 2

A

2

LSL

x

x tan m

1

bo
2

0

V

bo2

8

LSL

2

x
0

(8)

x2

bo 2

tan m

dx

2

bo
2

2

x2

1
2

tan m

dx

(9)

Siendo:

kf

8

tan m

(9a)

ANEXO 10
DESCRIPCIÓN DE LA APLICACIÓN INFORMÁTICA CREADA EN EL TRABAJO

Primera ventana: “Áreas y volúmenes de pilas”
En esta ventana se programaron las ecuaciones empíricas 3 y 4 del Anexo 9 y con ellas se calculan
los ángulos maximal y tangencial del material. También, se programaron los modelos y

�procedimientos que permiten calcular las áreas y los volúmenes de las pilas de menas lateríticas
expuestas a secado natural con diferentes geometrías de su sección transversal (ver Epígrafe 2.7 y
el Anexo 9). Para ello solo es necesario conocer la granulometría y humedad del material, así como
las dimensiones (largo y ancho) de la superficie horizontal disponible para el secado natural. Estos
datos son conocidos por el personal que implementa el proceso en las empresas niquelíferas.
Como se aprecia en la Figura 1 la aplicación informática permite calcular el valor puntual de la
altura de la pila, el área de la sección transversal, la longitud de la superficie lateral, el área de la
superficie y el volumen. Nótese que se caracteriza la forma geométrica de la sección transversal de
la pila y se realiza el gráfico lateral, además se calculan, con la opción “Llenar Tablas”, todos los
valores del área de exposición y el volumen de la pila cuando los ángulos maximal y tangencial
varían entre 0 y 90 grados. Luego ejecutando la opción GT (Guardar Tablas) se guardan los
parámetros de interés calculados. El diagrama general utilizado se muestra en la Figura 3.

Segunda ventana: “Diseño de pilas según radiación solar recibida”
En la misma se programó el procedimiento para la determinación de la radiación solar global que
incide sobre la superficie de secado (ver Epígrafe 2.2.1.1) y mediante la aplicación informática se
realiza el cálculo cuando el ángulo de inclinación de la superficie de secado oscila entre -90 y 90
grados, y el tiempo de secado varía entre las seis y las 18 horas (ver Figuras 2 y 4). Luego, mediante
la implementación de técnicas de discretización, se calcula la radiación total y la densidad de
radiación solar que llega a la superficie de secado. Los valores obtenidos en estos cálculos
constituyen la base para la optimización de la forma geométrica de la sección transversal de la pila,
atendiendo a estos dos criterios. Aquí se considera la restricción impuesta al volumen.

�Figura 1. Ventana creada para calcular el área de exposición y el volumen de las pilas de minerales.

Figura 2. Ventana creada para calcular la radiación solar global que recibe la superficie de secado
de las pilas de minerales durante la implementación del proceso de secado natural.

�Inicio

Conocidos los parámetros Gp; Hp;

No

¿

m

=

m;

t;

bo; LSL; f(x) y kf
La sección transversal
de la pila es triangular
2x
y f x h 1
bo
1
kf
tan m
4

Si

t?

La sección transversal de la
pila es semi-elíptica
¿

m

&lt;

Si

t?

¿

No

t

Si

90º?

y

bo
2

f x

kf

No

8

2

x2

1
2

tan m

tan m

Calcular:
¿

m

-

t

No

&lt; 60º?

La sección transversal
de la pila es parabólica

f x
axn c
1 n
kf
tan m
2 n 1
y

Si

La sección transversal de la pila es hiperbólica
P
y f x
yo
x xo
kf

1
2

tan 2
tan m

m

tan t
tan m
ln
2
tan t
tan t

tan m tan t
tan m tan t

Calcular el área de exposición y el volumen (A y V) de
la pila para todas las combinaciones de m y t
bo 2

A 2

LSL

x

f ' ( x) 2 dx

1

0

bo 2

V

bo2

k f LSL

2

x f ( x) dx
0

Fin
Figura 3. Diagrama general utilizadoInicio
por la primera ventana de la aplicación informática.

�Conocidos los parámetros nd; la; nh; IH; ;

y

Calcular la irradiancia extraterrestre horaria en la superficie horizontal
I0

I CS

1 0,033 cos

360 nd
365,25

sen la

sen s

cos la cos s

cos wh

Calcular el coeficiente de transmisión total atmosférico
kT

IH
I0

IH
I CS

1 0,033 cos

360 nd
365,25

sen l a sen s

Calcular el coeficiente empírico por
la expresión:

Si

¿0,22&lt; kt 0,8?

cos l a cos s cos wh

Ce

4,388 kT2 16,638 kT3 12,336 kT4

0,951 0,160 kT

No

Calcular el coeficiente empírico por
la expresión:

Si

¿ kt 0,22?

Ce

1 0,09 kT

No

El coeficiente empírico tiene
un valor constante:

Si

¿ kt &gt; 0,8?

Ce

0,165

Calcular la radiación solar global que incide sobre la superficie
de secado de las pilas de menas lateríticas [I( , )]
I

,

IG

IH

1 Ce R ,

Ce

1 cos
2

1 cos
2

Fin
Figura 4. Diagrama general utilizado por la segunda ventana de la aplicación informática.
Tercera ventana: “Cálculo del calor total”

�Para determinar el calor total que llega a la superficie de secado de la pila se programaron los
modelos y los procedimientos que permiten el cálculo de los flujos de calor transferidos por
radiación y convección (ver Epígrafes 2.2.1 y 2.2.2). Estos flujos de calor se determinaron para una
hora específica y para las 12 horas de sol, comprendidas entre las seis y las 18 horas, con los
resultados obtenidos se optimiza la forma geométrica de la sección transversal de la pila
considerando el calor total recibido, el cual se determina como la suma o la diferencia, según
corresponda, entre los flujos de calor transferidos por radiación y convección. Adicionalmente, se
considera la restricción establecida para el valor del volumen mínimo de la pila (ver Figuras 5 y 6).

Figura 5. Ventana creada para calcular el calor total que recibe la superficie de secado de las pilas
de minerales durante la implementación
Inicio del proceso de secado natural.

Conocidos los parámetros Va; L; Ta; Ts;

¿Gr/Re2 » 1?

c;

s;

; I( , );

y

�No

Predomina la
convección libre
Calcular el Nusselt por:

Si

Nu

Predomina la
convección forzada
(caso más frecuente)

Si

2

¿Gr/Re « 1?

0,56 Gr Pr 1 / 4

Calcular el Nusselt por:
9

Nu

1

2

2 0,025 Re 10 Pr 3 Gu 15

No

¿Gr/Re2 1?

Calcular el Nusselt por:
Si

9

Nu

Predomina la
convección mixta

1

2

2 0,025 Re 10 Pr 3 Gu 15

3

0,56 Gr Pr

1
1 3 3
4

Se utiliza el signo “+” para el flujo transversal y el
signo “-” para el flujo opuesto

Calcular el flujo de calor por convección
según el Nu que corresponda
q Conv

Nu k a
Ts
L

Ta

Calcular el flujo de calor por radiación
qRad

0,0552 Ta1,5

c

4
s

I

,

Calcular el calor total disponible para el secado natural (qTotal)
qTotal

c

0,0552 Ta1,5

4
s

I

,

Nu ka
Ts Ta
L

Si Ta &gt; Ts se utiliza el signo “+” y en caso contrario (Ta &lt; Ts) se emplea el signo “-”

Fin
Figura 6. Diagrama general utilizado por la tercera ventana de la aplicación informática.
Cuarta ventana: “Dinámica del calor”

�En esta sección se programaron los modelos establecidos para el cálculo del flujo de calor por
conducción (QCond), la temperatura del material en la superficie de la pila de minerales en cualquier
instante de tiempo

[Ts( )] y la distribución de temperatura del material [T(y, )], los cuales se

exponen en los Epígrafes 2.2.3 y 2.2.3.1, respectivamente. Luego, se calculan los referidos
parámetros y se simula la distribución de temperatura que experimenta la pila de minerales durante
el proceso de secado natural (ver Figuras 7 y 8), para ello se emplean los resultados obtenidos en las
ventanas anteriores (Figuras 1; 2 y 5). Por su parte, los resultados obtenidos en esta ventana son
necesarios para el cálculo y la simulación de la distribución de humedad del material.

Figura 7. Ventana creada para calcular la temperatura en la superficie de la pila y para simular la
distribución de temperatura que experimenta el material durante el secado natural.
Inicio

Conocidos los parámetros Nu; ka; L;

c;

Gcielo;

s;

; I( , ); ; Ta y

�Se desprecia la convección del aire y Ts( ) se calcula por:

Si

¿ha 0?

c

Gcielo

I ,

s

Ts

4

Ta4

0

No

Se considera la convección del aire y Ts( ) se calcula por:
c

Gcielo

I ,

s

4

Ts

Ta4

ha Ts

Ta

0

Calcular la distribución de temperatura en la pila de menas lateríticas [T(y, )]
y con ello se determina T( , ) para el espesor que corresponda

T y,

cos n
n
n 1
2

T0

n
l

e

2

n
l

e

2

dTs ( )
d
d

0

y
Ts
l

Ts (0) T0

sen

T0

Calcular el flujo de calor por conducción (qCond)
q Cond

k

Ts

T

,

Fin
Figura 8. Diagrama general utilizado por la cuarta ventana de la aplicación informática.
Quinta ventana: “Dinámica del secado”

n
y
l

�En esta ventana se programaron los procedimientos de cálculo y los modelos de la distribución de
humedad del material [H(y, )], la velocidad de secado [-dH/d
superficie de la pila en cualquier instante de tiempo

1

y -dH/d 2] y la humedad en la

[Hs( )] en ambos periodos de secado, (ver

Epígrafes 2.4.1; 2.6 y el Anexo 7). Lo anterior permitió determinar la distribución de humedad que
experimenta el material durante el secado natural (ver Figuras 9 y 10) y la humedad promedio del
mismo, además se determina el volumen de material que reduce su contenido de humedad en un
valor predeterminado para la simulación (en la Figura 9 se asume el 2 %). Finalmente, se optimiza
la forma geométrica de la sección transversal de las pilas de minerales ateniendo a dos criterios: el
porcentaje del volumen de mineral secado y el volumen de mineral secado.

Figura 9. Ventana creada para calcular y simular la distribución de humedad que experimenta la
pila de minerales durante la implementación del proceso de secado natural.
Inicio

�Conocidos los parámetros N; A; QRad.; QConv.; QCond.; ; I( , ); H( ); He; Hc; ku y
El proceso se desarrolla en el primer periodo de secado y
Hs( ) se calcula por:
Si

¿N = cte?

A

Ts

k
Hs

No

0,0552 Ta1,5

c

4
s

Nu k a
Ts
L

I( , )

Ta

T ,

H0

m0 100 H 0
100

R
C S1 C S 2 Tag
M ag

273,15

El proceso se desarrolla en el segundo periodo de secado y Hs( ) se calcula por:
0,0552 Ta1,5

c

A H

k
Hs

H0
Hc

He

Nu k a
Ts
L

I( , )

s

He

4

Ts

Ta

T ,

m0 100 H 0
100

R
C S1 C S 2 Tag
M ag

273,15

Calcular la distribución de humedad en la pila de material [H(y, )] para
n
l

ku
ku
H y,

e

n
l

2

2
cos n

e

(y) = variable:

2

0

Rn

d

2 H1

Hs 0

n
2H s 0
n

n 1

l

2 n
2 H0

Hs 0
n

sen n

2 2

H1 y sen
0

n

n
y dy
l

H0 l

l

n
y
y
H0
Hs
H0
l
l
Para el caso en que (y) = H1 = constante, se calcula H(y, ) por la expresión 4 del Anexo 7
sen

Fin
Figura 10. Diagrama general utilizado por la quinta ventana de la aplicación informática.

ANEXO 11

�VALIDACIÓN DE LOS MODELOS DE INTERÉS PARA LA INVESTIGACIÓN
Tabla 1. Resultados experimentales y teóricos obtenidos para la humedad en las pilas 1, 2 y 3.

Días
(No.)
1
2
3
4
5
6
7

Características de la primera pila de menas lateríticas
Masa = 500 t; LSL = 140 m; bo = 3,2 m; m = 61º; Geometría de la sección transversal: triangular
H0(P) Exp.
HF(P)Exp.
HF(P)Teo.
E
Días
H0(P) Exp.
HF(P)Exp.
HF(P)Teo.
(%)
(%)
(%)
(%)
(No.)
(%)
(%)
(%)
34,05
27,81
29,61
6,48
38,04
31,06
34,06
8
32,07
29,46
27,40
6,99
31,42
26,21
26,66
9
31,48
27,02
26,74
1,04
36,93
30,62
32,82
10
34,81
30,29
30,46
0,56
31,36
25,15
26,60
11
31,72
27,90
27,00
3,23
27,73
22,61
22,55
12
35,13
30,81
30,81
0,00
25,63
19,61
20,20
13
32,45
30,68
27,82
9,32
35,31
29,51
31,02
14

E
(%)
9,66
1,72
7,18
5,77
0,27
3,01
5,12

Error relativo promedio entre los valores experimentales y teóricos de la humedad Ep = 4,31 %
Características de la segunda pila de menas lateríticas
Masa = 500 t; LSL = 140 m; bo = 3,2 m; m = 61º; Geometría de la sección transversal: triangular
Días H0(P) Exp.
HF(P)Exp.
HF(P)Teo.
E
Días
H0(P) Exp.
HF(P)Exp.
HF(P)Teo.
(No.)
(%)
(%)
(%)
(%)
(No.)
(%)
(%)
(%)
31,88
30,66
27,18
11,35
30,62
27,72
25,77
1
8
29,99
29,05
25,06
13,73
28,09
24,24
22,94
2
9
35,30
27,43
31,01
13,05
37,39
31,54
33,34
3
10
29,63
27,61
24,66
10,68
27,83
24,74
22,65
4
11
31,16
26,40
26,37
0,11
36,73
33,01
32,60
5
12
31,11
30,39
26,32
13,39
23,89
18,21
18,29
6
13
31,73
25,04
27,01
7,870
33,61
26,77
29,11
7
14

E
(%)
7,03
5,36
5,71
8,45
1,24
0,44
8,74

Error relativo promedio entre los valores experimentales y teóricos de la humedad Ep = 7,65 %
Valores de los factores del diseño de experimento para las pilas 1 y 2
XO = +0,8 m; XE = -0,8 m; Z1 = 35 m; Z2 = 70 m; Z3 = 105 m; Ys = 1,443 m; 0 = 0 h y F = 12 h
Características de la tercera pila de menas lateríticas
Masa = 700 t; LSL = 140 m; bo = 5,49 m; m = 61º; Geometría de la sección transversal: triangular
Días H0(P) Exp.
HF(P)Exp.
HF(P)Teo.
E
Días
H0(P) Exp.
HF(P)Exp.
HF(P)Teo.
E
(No.)
(%)
(%)
(%)
(%)
(No.)
(%)
(%)
(%)
(%)
36,32
30,61
33,88
10,68
33,05
27,50
30,36
10,40
1
8
36,61
33,89
34,19
0,89
33,96
27,42
31,34
14,30
2
9
35,50
32,11
33,01
2,80
34,94
30,85
32,40
5,02
3
10
42,77
36,56
40,77
11,52
32,22
27,75
29,47
6,20
4
11
39,80
34,68
37,61
8,45
22,74
18,38
19,18
4,35
5
12
34,23
30,54
31,63
3,57
29,02
22,67
26,01
14,73
6
13
36,99
33,93
34,60
1,97
25,07
19,13
21,71
13,49
7
14
Error relativo promedio entre los valores experimentales y teóricos de la humedad Ep = 7,74 %
Valores de los factores del diseño de experimento para la pila 3
XO = +1,3725 m; XE = -1,3725 m; Z1 = 35 m; Z2 = 70 m; Z3 = 105 m; Ys = 2,476 m; 0 = 0 h y F = 12 h

Tabla 2. Distribución de los errores relativos puntuales expuestos en la tabla anterior.
Intervalo

PRE

Intervalo

PRE

Intervalo

PRE

de oscilación

(%)

de oscilación

(%)

de oscilación

(%)

�Pila 1

(0

E

5)

50

(5

E

10)

50

(10 E

15)

0

Pila 2

(0

E

5)

21,43

(5

E

10)

42,86

(10 E

15)

35,71

Pila 3

(0

E

5)

35,71

(5

E

10)

21,43

(10 E

15)

42,86

Distribución de los errores relativos puntuales para las tres pilas juntas
(0

E

5)

PRE = 35,71 %

(5

E

10)

PRE = 38,10 %

(10 E

15)

PRE = 26,19 %

Tabla 3. Resultados experimentales y teóricos obtenidos para la humedad de las menas lateríticas a
diferentes profundidades.

Profundidad a la cual
se midió la humedad
del material
(m)
Superficie (0,0)

Resultados obtenidos en el talud
este de la pila de minerales
A las
A las
seis horas
18 horas
H0(P) Exp.
HF(P)Exp. HF(P)Teo.
E
(%)
(%)
(%)
(%)
32,46
27,59
28,44
3,08

Resultados obtenidos en el talud
oeste de la pila de minerales
A las
A las
seis horas
18 horas
H0(P) Exp.
HF(P)Exp.
HF(P)Teo.
E
(%)
(%)
(%)
(%)
32,46
26,09
26,25
0,61

-0,3

32,46

28,15

28,93

2,77

32,46

26,61

27,01

1,50

-0,6

32,46

28,37

29,42

3,70

32,46

27,17

27,76

2,17

-0,9

32,46

29,22

29,91

2,36

32,46

28,19

28,52

1,17

-1,2

32,46

29,43

30,41

3,33

32,46

30,04

29,28

2,53

-1,5

32,46

32,18

30,90

3,98

32,46

30,91

30,04

2,81

Error relativo promedio entre los valores experimentales y teóricos de la humedad

Ep = 2,50 %

Observación para la Tabla 3: la profundidad se midió desde la superficie de la pila hacia la base.
Simbología empleada en las Tablas 1; 2 y 3 del Anexo 11
XO y XE: distancia en el eje “X” medida desde el origen hacia los taludes oeste y este; m.
Z1, Z2, y Z3: distancia en el eje “Z” medida desde el origen de la superficie lateral de la pila; m.
Ys: altura en el eje “Y” de la superficie de secado de la pila; m.
0

y

F:

tiempo inicial y final medido a las seis y las 18 horas del día; h.

H0(P) Exp.: valor promedio de la humedad inicial del material determinado de forma experimental; %.
PRE: porcentaje que representan los errores que se encuentran en el intervalo considerado; %.
Nota: Los términos HF(P)Exp.; HF(P)Teo.; E y Ep seInicio
declaran en el capítulo 3

Entrada de los datos iniciales y los valores de los coeficientes de los modelos matemáticos
Los mismos deben ser los que se utilizaron en el proceso de experimentación
Seleccionar nuevos valores
de los coeficientes

�Calcular el área de exposición según la forma
geométrica de la sección transversal de la pila
Mediante las expresiones
2.112 y las 1; 6 y 8 del Anexo 9

Calcular la radiación solar global que incide
sobre la superficie de secado de la pila
Mediante la expresión 2.21

Calcular la humedad
experimental promedio del
material [HF(P)Exp.]
Mediante técnicas convencionales

Calcular el calor total disponible para el
proceso de secado natural
Para ello se suman o se restan los flujos de calor
obtenidos con las expresiones 2.23 y 2.38

Calcular la distribución de temperatura en la
pila de menas lateríticas [T(y, )]
Mediante la expresión 2.55

No

Calcular la distribución de humedad en la pila
de menas lateríticas [H(y, )]
Mediante las expresiones 2.81 y la 4 del Anexo 7

Calcular Ep (Ec. 3.2)

¿Ep &lt; 10 %?

Calcular la humedad teórica
promedio del material [HF(P)Teo.]
Mediante técnicas convencionales

Si
Terminar el proceso
de validación

Fin
Figura 1. Diagrama general para la validación de los modelos establecidos en la investigación.

ANEXO 12
PRINCIPALES INSTRUMENTOS USADOS EN LA MEDICIÓN DE LA HUMEDAD

�Figura 1. Balanza utilizada para determinar la masa de las muestras de menas lateríticas.
Balanza de laboratorio de tipo digital

Rango de medición: de 0 a 100 kg

Error: 0,058 kg

Figura 2. Estufa utilizada para la extracción de la humedad de las menas lateríticas.
Estufa marca MEMMERT

Rango de medición: de 0 a 220 ºC

Error: 1 ºC

Nota: Los instrumentos pertenecen al Centro de Desarrollo de Investigaciones del Níquel de Moa.

ANEXO 13

�VALORES DE LOS PARÁMETROS CALCULADOS PARA LA PILA DE MENAS
LATERÍTICAS SELECCIONADA (PILA TRES, DE 700 TONELADAS)

Tabla 1. Valores probables del área de exposición para las diferentes combinaciones de
m→

15º

20º

25º

30º

789,0
791,1
794,9
799,4
804,5
810,0
816,2
823,0
830,6
839,3
849,5

813,4
811,0
813,6
818,4
824,5
831,4
839,3
848,1
858,2
869,6
883,0

849,8
842,9
840,9
843,9
849,8
857,5
866,7
877,3
889,5
903,6
920,2

893,7
887,8
881,6
880,0
883,5
890,6
900,3
912,1
926,2
942,7
962,3

t↓

15º
20º
25º
30º
35º
40º
45º
50º
55º
60º
65º

35º
40º
45º
50º
Área de exposición de la pila (m2)
940,6
942,4
937,0
931,7
930,4
934,4
942,9
955,0
970,2
988,7
1011,1

988,5
1 003,2
1 004,4
1 000,2
995,7
994,9
999,6
1 009,8
1 025,0
1 044,7
1 069,4

1 036,4
1 068,1
1 081,5
1 084,1
1 081,5
1 078,1
1 077,8
1 083,4
1 095,9
1 115,2
1 141,2

1 084,1
1 136,1
1 166,5
1 181,9
1 187,4
1 187,2
1 185,2
1 185,7
1 192,4
1 208,1
1 233,4

15º

20º

25º

30º

277,4
319,9
353,0
380,0
402,7
422,3
439,7
455,5
470,0
483,7
496,8

319,2
376,8
423,6
463,0
497,0
527,2
554,6
579,9
603,6
626,3
648,4

351,7
422,9
482,7
534,5
580,4
621,9
660,3
696,4
730,9
764,4
797,5

t↓

15º
20º
25º
30º
35º
40º
45º
50º
55º
60º
65º

419,2
524,3
619,4
707,3
789,8
868,6
945,2
1 020,8
1 096,5
1 173,5
1 253,1

436,0
550,9
656,9
756,5
851,7
944,1
1 035,2
1 126,5
1 219,3
1 315,3
1 416,1

451,3
575,4
692,1
803,5
911,7
1 018,3
1 125,1
1 233,7
1 345,9
1 463,7
1 589,5

m.

60º

65º

1 131,5
1 206,8
1 259,1
1 293,3
1 313,6
1 323,6
1 327,0
1 327,2
1 328,7
1 337,2
1 357,5

1 179,1
1 280,5
1 359,2
1 418,6
1 461,4
1 490,5
1 508,2
1 517,2
1 520,9
1 524,3
1 535,2

1 227,1
1 357,5
1 467,6
1 559,1
1 633,6
1 692,3
1 736,6
1 767,5
1 786,6
1 796,7
1 803,4

35º
40º
45º
50º
3
Volumen de la pila (m )

378,0 400,1
461,5 494,8
533,7 578,8
597,7 654,7
655,6 724,9
709,1 790,8
759,4 853,8
807,4 915,0
854,2 975,4
900,3 1 035,9
946,5 1 097,5

y

55º

Tabla 2. Valores probables del volumen para las diferentes combinaciones de
m→

t

t

y

m.

55º

60º

65º

465,3
598,4
725,6
849,0
970,7
1 092,5
1 216,3
1 344,2
1 478,4
1 621,7
1 777,5

478,5
620,4
758,1
893,8
1 029,7
1 167,8
1 310,3
1 459,9
1 619,5
1 793,0
1 985,3

491,0
641,6
790,1
938,6
1 089,6
1 245,4
1 408,8
1 583,1
1 772,5
1 982,4
2 220,0

Tabla 3. Valores de radiación global calculados para las 51 secciones del corte realizado.
No.
1
2
.
.
.
25
26

RG -6
35,85
35,85
.
.
.
35,85
37,00

RG -7
30,11
30,11
.
.
.
30,11
38,00

RG -8
42,58
42,58
.
.
.
42,58
54,00

RG -9
202,47
202,47
.
.
.
202,47
254,00

RG -10
390,66
390,66
.
.
.
390,66
470,00

RG -11
804,43
804,43
.
.
.
804,43
865,00

RG -12 RG -13 RG -14 RG -15
1 000,8 944,15 0,00
0,00
1 000,8 944,15 0,00
0,00
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
1 000,8 944,15 0,00
0,00
1 072,0 1 008,0 915,00 779,00

RG -16
0,00
0,00
.
.
.
0,00
662,00

RG -17
0,00
0,00
.
.
.
0,00
460,00

RG -18
0,00
0,00
.
.
.
0,00
217,00

�27
.
.
.
50
51

0,00
.
.
.
0,00
0,00

0,00
.
.
.
0,00
0,00

0,00
.
.
.
0,00
0,00

0,00
.
.
.
0,00
0,00

0,00
.
.
.
0,00
0,00

804,43 1 000,8
.
.
.
.
.
.
804,43 1 000,8
804,43 1 000,8

944,15 866,43 755,27
.
.
.
.
.
.
.
.
.
944,15 866,43 755,27
944,15 866,43 755,27

676,75
.
.
.
676,75
676,75

555,42
.
.
.
555,42
555,42

403,30
.
.
.
403,30
403,30

Tabla 4. Valores de los flujos de calor por convección para las 51 secciones del corte realizado.
No.
1
2
.
.
.
25
26
27
.
.
.
50
51

C-6
5,30
5,30
.
.
.
5,30
5,43
0,00
.
.
.
0,00
0,00

C-7
4,63
4,63
.
.
.
4,63
5,54
0,00
.
.
.
0,00
0,00

C-8
6,04
6,04
.
.
.
6,04
7,22
0,00
.
.
.
0,00
0,00

C-9
1,13
1,13
.
.
.
1,13
21,63
0,00
.
.
.
0,00
0,00

C-10
2,38
2,38
.
.
.
2,38
32,18
0,00
.
.
.
0,00
0,00

C-11
5,24
5,24
.
.
.
5,24
46,01
44,21
.
.
.
44,21
44,21

C-12
6,52
6,52
.
.
.
6,52
51,86
50,03
.
.
.
50,03
50,03

C-13
6,07
6,07
.
.
.
6,07
50,36
48,62
.
.
.
48,62
48,62

C-14
0,00
0,00
.
.
.
0,00
47,85
46,44
.
.
.
46,44
46,44

C-15
0,00
0,00
.
.
.
0,00
43,70
42,95
.
.
.
42,95
42,95

C-16
0,00
0,00
.
.
.
0,00
39,75
40,26
.
.
.
40,26
40,26

C-17
0,00
0,00
.
.
.
0,00
31,91
35,77
.
.
.
35,77
35,77

C-18
0,00
0,00
.
.
.
0,00
19,58
29,36
.
.
.
29,36
29,36

Tabla 5. Valores de los flujos de calor por radiación para las 51 secciones del corte realizado.
No.
1
2
.
.
.
25
26
27
.
.
.
50
51

R-6
22,59
22,59
.
.
.
22,59
23,31
0,00
.
.
.
0,00
0,00

R-7
18,97
18,97
.
.
.
18,97
23,94
0,00
.
.
.
0,00
0,00

R-8
26,83
26,83
.
.
.
26,83
34,02
0,00
.
.
.
0,00
0,00

R-9
127,5
127,5
.
.
.
127,55
160,0
0,00
.
.
.
0,00
0,00

R-10
246,12
246,12
.
.
.
246,12
296,10
0,00
.
.
.
0,00
0,00

R-11
506,79
506,79
.
.
.
506,79
544,95
506,7
.
.
.
506,79
506,79

R-12
630,54
630,54
.
.
.
630,54
675,36
630,54
.
.
.
630,54
630,54

R-13
594,81
594,81
.
.
.
594,81
635,04
594,81
.
.
.
594,81
594,81

R-14
0,00
0,00
.
.
.
0,00
576,4
545,8
.
.
.
545,8
545,8

R-15 R-16
0,00
0,00
0,00
0,00
.
.
.
.
.
.
0,00
0,00
490,7 417,06
475,8 426,3
.
.
.
.
.
.
475,8 426,3
475,8 426,3

Simbología empleada en las Tablas 3; 4 y 5 del Anexo 13
RG: radiación solar global que reciben las secciones; W/m2.
C: flujo de calor por convección que reciben o entregan las secciones; W/m2.
R: flujo de calor por radiación que reciben las secciones; W/m2.

R-17
0,00
0,00
.
.
.
0,00
289,8
349,9
.
.
.
349,9
349,9

R-18
0,00
0,00
.
.
.
0,00
136,71
254,0
.
.
.
254,0
254,0

�Observación para las Tablas 3; 4 y 5: los números 6, 7… 18 corresponden a la hora del día.
Tabla 6. Valores de la temperatura del material desde la base hasta la superficie del talud este.
Alturas a las cuales se determinaron los valores de temperatura del material (m)
Hora
del día

0,000

0,486

06:00
06:30
07:00
07:30
08:00
08:30
09:00
09:30
10:00
10:30
11:00
11:30
12:00
12:30
13:00
13:30
14:00
14:30
15:00
15:30
16:00
16:30
17:00
17:30
18:00

25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453

0,971

1,457

1,942

2,428

2,913

3,399

3,884

4,370

4,758

Temperatura de las menas lateríticas en el talud este de la pila (ºC)
25,436
25,441
25,444
25,439
25,420
25,379
25,325
25,274
25,205
25,139
25,104
25,077
25,113
25,146
25,317
25,471
25,612
25,690
25,654
25,623
25,598
25,577
25,558
25,542
25,528

25,464
25,461
25,457
25,464
25,443
25,505
25,523
25,569
25,564
25,663
25,786
25,733
25,788
25,688
25,848
25,364
24,964
25,198
25,222
25,240
25,257
25,271
25,282
25,293
25,302

25,464
25,461
25,456
25,464
25,431
25,505
25,516
25,567
25,542
25,661
25,819
25,739
25,823
25,692
25,954
25,327
24,815
25,158
25,184
25,203
25,220
25,235
25,247
25,258
25,267

25,432
25,438
25,439
25,437
25,378
25,364
25,276
25,227
25,087
25,060
25,118
25,011
25,137
25,097
25,593
25,391
25,252
25,645
25,602
25,563
25,532
25,505
25,482
25,462
25,445

25,454
25,454
25,450
25,457
25,395
25,465
25,435
25,465
25,374
25,485
25,679
25,549
25,698
25,546
26,054
25,312
24,715
25,250
25,252
25,249
25,250
25,250
25,250
25,251
25,251

25,481
25,473
25,462
25,480
25,416
25,585
25,624
25,746
25,714
25,983
26,326
26,165
26,331
26,047
26,546
25,183
24,065
24,762
24,826
24,875
24,921
24,957
24,988
25,016
25,040

25,427
25,434
25,434
25,434
25,335
25,342
25,217
25,162
24,946
24,949
25,091
24,900
25,112
25,001
25,825
25,290
24,895
25,610
25,563
25,518
25,483
25,452
25,424
25,401
25,380

25,424
25,432
25,433
25,434
25,322
25,334
25,199
25,147
24,915
24,936
25,122
24,925
25,186
25,071
26,019
25,394
24,907
25,685
25,602
25,528
25,471
25,421
25,381
25,347
25,319

25,583
25,548
25,511
25,570
25,509
26,048
26,364
26,841
27,059
27,923
28,817
28,565
28,764
27,985
28,345
24,688
21,625
22,820
23,124
23,389
23,639
23,864
24,073
24,272
24,455

26,834
26,645
26,456
27,112
27,769
32,984
38,199
44,802
51,405
62,388
73,372
78,156
82,941
81,985
81,029
56,165
31,300
31,000
30,700
30,300
29,900
29,450
29,000
28,600
28,200

Tabla 7. Valores de la temperatura del material desde la base hasta la superficie del talud oeste.
Alturas a las cuales se determinaron los valores de temperatura del material (m)
Hora
del día

0,000

0,486

06:00
06:30
07:00
07:30
08:00
08:30
09:00
09:30
10:00
10:30
11:00
11:30
12:00
12:30

25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453

25,474
25,470
25,467
25,464
25,460
25,457
25,448
25,438
25,312
25,165
25,068
24,995
25,046
25,093

0,971

1,457

1,942

2,428

2,913

3,399

3,884

4,370

4,758

Temperatura de las menas lateríticas en el talud oeste de la pila (ºC)
25,439
25,441
25,443
25,446
25,448
25,451
25,443
25,459
25,272
25,659
26,039
25,863
25,909
25,799

25,439
25,442
25,443
25,446
25,448
25,451
25,439
25,458
25,169
25,664
26,160
25,898
25,972
25,832

25,479
25,475
25,471
25,467
25,461
25,458
25,433
25,430
24,994
25,108
25,311
24,987
25,132
25,108

25,451
25,451
25,451
25,452
25,451
25,453
25,428
25,447
24,941
25,506
26,117
25,698
25,848
25,695

25,418
25,424
25,428
25,436
25,439
25,448
25,425
25,468
24,898
25,982
27,053
26,525
26,665
26,356

25,486
25,481
25,475
25,471
25,464
25,460
25,419
25,423
24,673
25,029
25,510
24,928
25,164
25,070

25,490
25,483
25,476
25,470
25,462
25,457
25,411
25,416
24,561
24,985
25,570
24,941
25,240
25,154

25,288
25,315
25,339
25,370
25,394
25,428
25,415
25,553
24,826
27,821
30,588
29,734
29,814
28,918

23,700
23,750
23,800
23,950
24,100
24,350
24,600
25,850
27,100
51,618
76,136
80,960
85,785
84,820

�13:00
13:30
14:00
14:30
15:00
15:30
16:00
16:30
17:00
17:30
18:00

25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453
25,453

25,164
25,226
25,288
25,343
25,392
25,433
25,470
25,507
25,545
25,585
25,621

25,760
25,709
25,682
25,632
25,594
25,574
25,559
25,525
25,504
25,474
25,450

25,794
25,739
25,717
25,663
25,623
25,607
25,596
25,559
25,542
25,511
25,488

25,205
25,271
25,363
25,419
25,475
25,535
25,590
25,628
25,680
25,729
25,774

25,705
25,681
25,703
25,673
25,657
25,667
25,681
25,659
25,664
25,654
25,649

26,255
26,122
26,057
25,927
25,828
25,781
25,748
25,659
25,611
25,535
25,475

25,195
25,269
25,396
25,458
25,527
25,611
25,690
25,734
25,806
25,869
25,930

25,308
25,398
25,541
25,604
25,673
25,755
25,832
25,867
25,932
25,986
26,037

28,370
27,789
27,360
26,819
26,379
26,100
25,880
25,547
25,314
25,018
24,791

83,856
82,249
80,641
77,909
75,176
73,029
70,882
67,511
64,139
59,701
55,264

Tabla 8. Valores de la temperatura del material para las alturas seleccionadas en el talud este.
Alturas a las cuales se determinaron los valores de temperatura del material (m)
Hora
del día

3,787

3,884

06:00
06:30
07:00
07:30
08:00
08:30
09:00
09:30
10:00
10:30
11:00
11:30
12:00
12:30
13:00
13:30
14:00
14:30
15:00
15:30
16:00
16:30
17:00
17:30
18:00

25,408
25,419
25,423
25,417
25,300
25,254
25,067
24,949
24,659
24,574
24,659
24,445
24,687
24,625
25,613
25,316
25,135
25,905
25,819
25,740
25,676
25,619
25,570
25,527
25,489

25,424
25,432
25,433
25,434
25,322
25,334
25,199
25,147
24,915
24,936
25,122
24,925
25,186
25,071
26,019
25,394
24,907
25,685
25,602
25,528
25,471
25,421
25,381
25,347
25,319

3,981

4,078

4,175

4,272

4,370

4,467

4,564

4,661

4,758

Temperatura de las menas lateríticas en el talud este de la pila (ºC)
25,514
25,498
25,478
25,511
25,433
25,739
25,863
26,110
26,142
26,637
27,216
27,004
27,229
26,758
27,345
25,064
23,164
24,137
24,261
24,360
24,450
24,525
24,591
24,652
24,704

25,480
25,471
25,458
25,478
25,382
25,576
25,588
25,707
25,611
25,905
26,308
26,056
26,270
25,902
26,641
24,956
23,612
24,613
24,715
24,791
24,857
24,909
24,952
24,988
25,017

25,368
25,390
25,402
25,383
25,240
25,075
24,766
24,520
24,094
23,816
23,758
23,525
23,809
23,879
25,120
25,432
25,783
26,573
26,401
26,248
26,119
26,006
25,907
25,819
25,742

25,431
25,440
25,440
25,446
25,329
25,383
25,280
25,278
25,080
25,192
25,482
25,304
25,620
25,474
26,479
25,574
24,806
25,609
25,483
25,378
25,299
25,238
25,193
25,162
25,142

25,583
25,548
25,511
25,570
25,509
26,048
26,364
26,841
27,059
27,923
28,817
28,565
28,764
27,985
28,345
24,688
21,625
22,820
23,124
23,389
23,639
23,864
24,073
24,272
24,455

25,455
25,446
25,433
25,442
25,319
25,422
25,314
25,292
25,030
25,112
25,320
24,943
25,117
24,796
25,756
24,564
23,827
25,220
25,582
25,895
26,178
26,425
26,645
26,839
27,011

25,208
25,278
25,331
25,264
25,057
24,407
23,676
22,980
22,181
21,261
20,796
20,882
21,666
22,798
25,312
28,916
32,103
33,062
32,844
32,644
32,460
32,287
32,120
31,950
31,785

25,594
25,625
25,637
25,760
25,785
26,606
27,445
28,727
30,015
32,372
35,217
37,073
39,473
40,724
42,953
40,027
36,315
36,565
35,948
35,360
34,814
34,293
33,800
33,338
32,900

26,834
26,645
26,456
27,112
27,769
32,984
38,199
44,802
51,405
62,388
73,372
78,156
82,941
81,985
81,029
56,165
31,300
31,000
30,700
30,300
29,900
29,450
29,000
28,600
28,200

Tabla 9. Valores de la temperatura del material para las alturas seleccionadas en el talud oeste.
Alturas a las cuales se determinaron los valores de temperatura del material (m)
Hora
del día

3,787

3,884

06:00
06:30
07:00

25,511
25,501
25,493

25,490
25,483
25,476

3,981

4,078

4,175

4,272

4,370

4,467

4,564

4,661

4,758

Temperatura de las menas lateríticas en el talud oeste de la pila (ºC)
25,376 25,418 25,561 25,480
25,388 25,426 25,544 25,472
25,398 25,432 25,527 25,464

25,288
25,315
25,339

25,450
25,462
25,470

25,764
25,707
25,652

25,274
25,212
25,156

23,700
23,750
23,800

�07:30
08:00
08:30
09:00
09:30
10:00
10:30
11:00
11:30
12:00
12:30
13:00
13:30
14:00
14:30
15:00
15:30
16:00
16:30
17:00
17:30
18:00

25,484
25,473
25,465
25,415
25,405
24,546
24,686
25,004
24,365
24,648
24,619
24,827
24,976
25,176
25,306
25,436
25,569
25,692
25,783
25,900
26,013
26,117

25,470
25,462
25,457
25,411
25,416
24,561
24,985
25,570
24,941
25,240
25,154
25,308
25,398
25,541
25,604
25,673
25,755
25,832
25,867
25,932
25,986
26,037

25,413
25,423
25,439
25,413
25,492
24,747
26,588
28,366
27,646
27,819
27,299
27,069
26,795
26,624
26,357
26,143
26,019
25,920
25,735
25,612
25,443
25,304

25,440
25,444
25,452
25,417
25,467
24,650
25,969
27,277
26,502
26,678
26,273
26,166
26,019
25,971
25,838
25,748
25,726
25,720
25,643
25,621
25,566
25,531

25,510
25,490
25,473
25,410
25,370
24,371
23,981
23,871
23,191
23,553
23,689
24,072
24,382
24,730
25,008
25,266
25,498
25,705
25,894
26,098
26,310
26,499

25,459
25,451
25,449
25,402
25,418
24,496
25,155
26,000
25,367
25,735
25,628
25,772
25,833
25,947
25,962
25,980
26,017
26,050
26,030
26,047
26,047
26,048

25,370
25,394
25,428
25,415
25,553
24,826
27,821
30,588
29,734
29,814
28,918
28,370
27,789
27,360
26,819
26,379
26,100
25,880
25,547
25,314
25,018
24,791

25,476
25,475
25,477
25,428
25,452
24,502
25,432
26,307
25,268
25,333
24,916
24,883
24,862
24,991
25,084
25,255
25,513
25,806
26,063
26,391
26,714
27,064

25,588
25,525
25,458
25,341
25,163
23,846
21,104
19,136
18,750
19,697
20,985
22,536
24,024
25,508
26,963
28,326
29,531
30,649
31,800
32,891
34,014
35,014

25,122
25,093
25,091
25,056
25,226
24,537
28,529
33,518
35,192
37,881
39,387
40,989
42,290
43,495
44,317
44,976
45,578
46,051
46,192
46,218
45,944
45,505

23,950
24,100
24,350
24,600
25,850
27,100
51,618
76,136
80,960
85,785
84,820
83,856
82,249
80,641
77,909
75,176
73,029
70,882
67,511
64,139
59,701
55,264

Tabla 10. Valores de la humedad del material desde la base hasta la superficie del talud este.
Alturas a las cuales se determinaron los valores de humedad del material (m)
Hora
del día

0,000

06:00
06:30
07:00
07:30
08:00
08:30
09:00
09:30
10:00
10:30
11:00
11:30
12:00
12:30
13:00
13:30
14:00
14:30
15:00
15:30
16:00
16:30
17:00
17:30
18:00

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320

0,486

0,971

1,457

1,942

2,428

2,913

3,399

3,884

4,370

4,758

36,320
36,319
36,318
36,315
36,311
36,299
36,276
36,237
36,177
36,073
35,916
35,719
35,479
35,230
34,970
34,834
34,834
34,834
34,834
34,834
34,834
34,834
34,834
34,834
34,834

36,320
36,319
36,318
36,315
36,310
36,297
36,272
36,230
36,165
36,051
35,880
35,666
35,404
35,134
34,851
34,702
34,702
34,702
34,702
34,702
34,702
34,702
34,702
34,702
34,702

Humedad de las menas lateríticas en el talud este de la pila (%)
36,320
36,320
36,320
36,320
36,319
36,318
36,315
36,311
36,304
36,293
36,275
36,253
36,227
36,198
36,169
36,154
36,155
36,155
36,155
36,155
36,155
36,155
36,155
36,155
36,155

36,320
36,320
36,320
36,319
36,318
36,315
36,310
36,302
36,288
36,265
36,230
36,187
36,133
36,077
36,019
35,989
35,990
35,990
35,990
35,990
35,990
35,990
35,990
35,990
35,990

36,320
36,320
36,319
36,318
36,317
36,313
36,306
36,292
36,272
36,238
36,185
36,120
36,040
35,955
35,868
35,823
35,825
35,825
35,825
35,825
35,825
35,825
35,825
35,825
35,825

36,320
36,320
36,319
36,318
36,316
36,311
36,301
36,283
36,257
36,210
36,140
36,053
35,946
35,834
35,718
35,658
35,660
35,660
35,660
35,660
35,660
35,660
35,660
35,660
35,660

36,320
36,320
36,319
36,317
36,315
36,309
36,296
36,274
36,241
36,183
36,095
35,986
35,853
35,713
35,568
35,493
35,495
35,495
35,495
35,495
35,495
35,494
35,494
35,494
35,494

36,320
36,319
36,319
36,317
36,314
36,306
36,291
36,265
36,225
36,156
36,050
35,919
35,759
35,592
35,418
35,328
35,330
35,330
35,329
35,329
35,329
35,329
35,329
35,329
35,329

36,320
36,319
36,318
36,316
36,313
36,304
36,286
36,255
36,209
36,128
36,006
35,853
35,666
35,471
35,269
35,163
35,165
35,164
35,164
35,164
35,164
35,164
35,164
35,164
35,164

36,320
36,319
36,318
36,316
36,312
36,302
36,281
36,246
36,193
36,101
35,961
35,786
35,572
35,350
35,119
34,999
34,999
34,999
34,999
34,999
34,999
34,999
34,999
34,999
34,999

�Tabla 11. Valores de la humedad del material desde la base hasta la superficie del talud oeste.
Alturas a las cuales se determinaron los valores de humedad del material (m)
Hora
del día

0,000

06:00
06:30
07:00
07:30
08:00
08:30
09:00
09:30
10:00
10:30
11:00
11:30
12:00
12:30
13:00
13:30
14:00
14:30
15:00
15:30
16:00
16:30
17:00
17:30
18:00

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320

0,486

0,971

1,457

1,942

2,428

2,913

3,399

3,884

4,370

4,758

Humedad de las menas lateríticas en el talud oeste de la pila (%)
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,312
36,293
36,270
36,241
36,211
36,180
36,148
36,115
36,082
36,050
36,018
35,986
35,955
35,926
35,900
35,877

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,304
36,266
36,219
36,162
36,102
36,040
35,976
35,910
35,845
35,780
35,716
35,652
35,590
35,533
35,481
35,435

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,295
36,239
36,169
36,084
35,993
35,900
35,804
35,705
35,607
35,511
35,414
35,318
35,227
35,140
35,062
34,994

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,287
36,212
36,119
36,005
35,885
35,760
35,632
35,501
35,371
35,242
35,114
34,985
34,863
34,748
34,644
34,553

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,279
36,185
36,068
35,926
35,776
35,621
35,461
35,297
35,134
34,974
34,813
34,653
34,501
34,357
34,227
34,113

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,271
36,158
36,018
35,847
35,668
35,481
35,290
35,093
34,898
34,706
34,513
34,322
34,139
33,966
33,810
33,673

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,262
36,131
35,968
35,768
35,560
35,342
35,119
34,890
34,663
34,439
34,214
33,991
33,777
33,576
33,394
33,234

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,254
36,104
35,917
35,689
35,452
35,203
34,948
34,687
34,428
34,172
33,915
33,660
33,416
33,186
32,978
32,796

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,246
36,077
35,867
35,611
35,344
35,065
34,778
34,485
34,193
33,905
33,617
33,330
33,056
32,797
32,564
32,358

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,239
36,055
35,827
35,548
35,258
34,954
34,642
34,323
34,005
33,692
33,379
33,067
32,769
32,487
32,232
32,008

Tabla 12. Valores de la humedad del material para las alturas seleccionadas en el talud este.
Alturas a las cuales se determinaron los valores de humedad del material (m)
Hora
del día

3,787

3,884

06:00
06:30
07:00
07:30
08:00
08:30
09:00
09:30
10:00
10:30
11:00
11:30
12:00
12:30
13:00
13:30

36,320
36,319
36,318
36,316
36,312
36,302
36,282
36,248
36,196
36,106
35,970
35,799
35,591
35,375
35,149
35,031

36,320
36,319
36,318
36,316
36,312
36,302
36,281
36,246
36,193
36,101
35,961
35,786
35,572
35,350
35,119
34,999

3,981

4,078

4,175

4,272

4,370

4,467

4,564

4,661

4,758

36,320
36,319
36,318
36,315
36,311
36,298
36,273
36,231
36,168
36,057
35,889
35,679
35,423
35,158
34,880
34,735

36,320
36,319
36,318
36,315
36,310
36,297
36,272
36,230
36,165
36,051
35,880
35,666
35,404
35,134
34,851
34,702

Humedad de las menas lateríticas en el talud este de la pila (%)
36,320
36,319
36,318
36,316
36,312
36,301
36,280
36,244
36,190
36,095
35,952
35,773
35,554
35,326
35,089
34,966

36,320
36,319
36,318
36,316
36,312
36,301
36,279
36,243
36,187
36,090
35,943
35,759
35,535
35,302
35,059
34,933

36,320
36,319
36,318
36,315
36,312
36,300
36,278
36,241
36,184
36,084
35,934
35,746
35,516
35,278
35,030
34,900

36,320
36,319
36,318
36,315
36,311
36,300
36,277
36,239
36,180
36,079
35,925
35,733
35,498
35,254
35,000
34,867

36,320
36,319
36,318
36,315
36,311
36,299
36,276
36,237
36,177
36,073
35,916
35,719
35,479
35,230
34,970
34,834

36,320
36,319
36,318
36,315
36,311
36,299
36,275
36,235
36,174
36,068
35,907
35,706
35,460
35,206
34,940
34,801

36,320
36,319
36,318
36,315
36,311
36,298
36,274
36,233
36,171
36,062
35,898
35,693
35,441
35,182
34,910
34,768

�14:00
14:30
15:00
15:30
16:00
16:30
17:00
17:30
18:00

35,032
35,032
35,032
35,032
35,032
35,032
35,032
35,032
35,032

34,999
34,999
34,999
34,999
34,999
34,999
34,999
34,999
34,999

34,966
34,966
34,966
34,966
34,966
34,966
34,966
34,966
34,966

34,933
34,933
34,933
34,933
34,933
34,933
34,933
34,933
34,933

34,900
34,900
34,900
34,900
34,900
34,900
34,900
34,900
34,900

34,867
34,867
34,867
34,867
34,867
34,867
34,867
34,867
34,867

34,834
34,834
34,834
34,834
34,834
34,834
34,834
34,834
34,834

34,801
34,801
34,801
34,801
34,801
34,801
34,801
34,801
34,801

34,768
34,768
34,768
34,768
34,768
34,768
34,768
34,768
34,768

34,735
34,735
34,735
34,735
34,735
34,735
34,735
34,735
34,735

34,702
34,702
34,702
34,702
34,702
34,702
34,702
34,702
34,702

Tabla 13. Valores de la humedad del material para las alturas seleccionadas en el talud oeste.
Alturas a las cuales se determinaron los valores de humedad del material (m)
Hora
del día

3,787

3,884

06:00
06:30
07:00
07:30
08:00
08:30
09:00
09:30
10:00
10:30
11:00
11:30
12:00
12:30
13:00
13:30
14:00
14:30
15:00
15:30
16:00
16:30
17:00
17:30
18:00

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,256
36,109
35,927
35,705
35,473
35,231
34,982
34,728
34,475
34,225
33,975
33,726
33,489
33,264
33,062
32,883

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,254
36,104
35,917
35,689
35,452
35,203
34,948
34,687
34,428
34,172
33,915
33,660
33,416
33,186
32,978
32,796

3,981

4,078

4,175

4,272

4,370

4,467

4,564

4,661

4,758

Humedad de las menas lateríticas en el talud oeste de la pila (%)
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,252
36,098
35,907
35,674
35,430
35,176
34,914
34,647
34,381
34,118
33,856
33,594
33,344
33,108
32,895
32,708

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,251
36,093
35,897
35,658
35,409
35,148
34,880
34,606
34,334
34,065
33,796
33,528
33,272
33,031
32,812
32,621

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,249
36,088
35,887
35,642
35,387
35,120
34,846
34,566
34,287
34,012
33,736
33,462
33,200
32,953
32,729
32,533

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,247
36,082
35,877
35,626
35,365
35,093
34,812
34,525
34,240
33,958
33,677
33,396
33,128
32,875
32,646
32,445

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,246
36,077
35,867
35,611
35,344
35,065
34,778
34,485
34,193
33,905
33,617
33,330
33,056
32,797
32,564
32,358

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,244
36,071
35,857
35,595
35,322
35,037
34,744
34,444
34,146
33,852
33,557
33,264
32,984
32,720
32,481
32,270

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,242
36,066
35,847
35,579
35,301
35,009
34,710
34,404
34,099
33,799
33,498
33,198
32,912
32,642
32,398
32,183

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,241
36,061
35,837
35,563
35,279
34,982
34,676
34,363
34,052
33,745
33,438
33,133
32,840
32,564
32,315
32,096

36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,320
36,239
36,055
35,827
35,548
35,258
34,954
34,642
34,323
34,005
33,692
33,379
33,067
32,769
32,487
32,232
32,008

Tabla 14. Valores de la velocidad de secado desde la base hasta la superficie del talud este.
Alturas a las cuales se determinaron los valores de la velocidad de secado (m)
Hora
del día

0,000

0,486

06:00
06:30
07:00
07:30
08:00
08:30

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,000
0,000
0,000
0,000
0,001

0,971

1,457

1,942

2,428

2,913

3,399

3,884

4,370

4,758

0,002
0,001
0,002
0,002
0,005

0,002
0,002
0,002
0,002
0,005

Velocidad de secado en el talud este de la pila (%/h)
0,000
0,000
0,000
0,000
0,001

0,001
0,000
0,001
0,001
0,002

0,001
0,001
0,001
0,001
0,002

0,001
0,001
0,001
0,001
0,003

0,001
0,001
0,001
0,001
0,003

0,001
0,001
0,001
0,002
0,004

0,001
0,001
0,002
0,002
0,004

�09:00
09:30
10:00
10:30
11:00
11:30
12:00
12:30
13:00
13:30
14:00
14:30
15:00
15:30
16:00
16:30
17:00
17:30
18:00

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,001
0,001
0,002
0,003
0,004
0,004
0,004
0,004
0,004
0,002
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,002
0,003
0,003
0,005
0,007
0,008
0,009
0,009
0,008
0,004
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,003
0,004
0,005
0,008
0,011
0,012
0,013
0,013
0,012
0,006
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,003
0,005
0,007
0,010
0,014
0,016
0,018
0,017
0,017
0,008
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,004
0,006
0,008
0,013
0,018
0,020
0,022
0,022
0,021
0,010
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,005
0,008
0,010
0,015
0,021
0,024
0,027
0,026
0,025
0,012
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,006
0,009
0,012
0,018
0,025
0,028
0,031
0,030
0,029
0,014
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,007
0,010
0,013
0,021
0,028
0,032
0,036
0,034
0,033
0,016
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,008
0,011
0,015
0,023
0,032
0,036
0,040
0,038
0,037
0,018
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,008
0,012
0,016
0,025
0,034
0,039
0,044
0,042
0,040
0,020
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

Tabla 15. Valores de la velocidad de secado desde la base hasta la superficie del talud oeste.
Alturas a las cuales se determinaron los valores de la velocidad de secado (m)
Hora
del día

0,000

06:00
06:30
07:00
07:30
08:00
08:30
09:00
09:30
10:00
10:30
11:00
11:30
12:00
12:30
13:00
13:30
14:00
14:30
15:00
15:30
16:00
16:30
17:00
17:30
18:00

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000

0,486

0,971

1,457

1,942

2,428

2,913

3,399

3,884

4,370

4,758

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,016
0,034
0,038
0,043
0,041
0,040
0,038
0,037
0,034
0,032
0,030
0,029
0,026
0,024
0,020
0,017

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,018
0,037
0,042
0,046
0,045
0,043
0,042
0,040
0,037
0,035
0,033
0,031
0,028
0,026
0,022
0,019

Velocidad de secado en el talud oeste de la pila (%/h)

ANEXO 14

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,002
0,004
0,004
0,005
0,005
0,004
0,004
0,004
0,004
0,004
0,003
0,003
0,003
0,003
0,002
0,002

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,004
0,008
0,008
0,009
0,009
0,009
0,009
0,008
0,008
0,007
0,007
0,006
0,006
0,005
0,005
0,004

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,005
0,011
0,013
0,014
0,014
0,013
0,013
0,012
0,012
0,011
0,010
0,010
0,009
0,008
0,007
0,006

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,007
0,015
0,017
0,019
0,018
0,018
0,017
0,016
0,015
0,014
0,014
0,013
0,012
0,010
0,009
0,008

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,009
0,019
0,021
0,024
0,023
0,022
0,021
0,020
0,019
0,018
0,017
0,016
0,015
0,013
0,011
0,009

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,011
0,023
0,025
0,028
0,028
0,027
0,026
0,025
0,023
0,021
0,020
0,019
0,017
0,016
0,014
0,011

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,013
0,026
0,030
0,033
0,032
0,031
0,030
0,029
0,027
0,025
0,024
0,022
0,020
0,018
0,016
0,013

0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
0,015
0,030
0,034
0,038
0,037
0,035
0,034
0,033
0,031
0,028
0,027
0,026
0,023
0,021
0,018
0,015

�SIMULACIÓN DE LA DISTRIBUCIÓN DE TEMPERATURA Y HUMEDAD

a)

b)
Figura 1. Simulaciones computacionales realizadas para la pila de menas lateríticas considerada.
a): distribución de temperatura del material; b): distribución de humedad del material

ANEXO 15

�TIPOS DE OPTIMIZACIÓN UTILIZADOS EN LAS INVESTIGACIONES QUE SE
DESARROLLAN EN EL ÁREA DE LAS INGENIERÍAS
De acuerdo con la bibliografía consultada (Legrá y Silva, 2011) el enfoque clásico de la
optimización plantea que un problema de optimización matemática está dado por:
a. Una función objetivo z = f(x) donde X representa un conjunto de n variables independientes
{x1, x2,…, xn}.
b. Un conjunto de k restricciones Gi(x)
relación

0, donde i = 1, 2,…, k y además se cumple que la

{0, &gt;, &lt;, ≤, ≥}.

c. La necesidad de encontrar un conjunto S de valores de X tales que satisfagan las relaciones
Gi(x) y se obtenga como resultado el valor máximo o mínimo de la función objetivo f(x).
El enfoque flexible de la optimización y que se ajusta mejor a la diversidad de problemas que hoy
día formulan los ingenieros asume que la tercera condición [el inciso “c”] se exprese como sigue:
La necesidad de encontrar un conjunto S de valores de X tales que satisfagan las relaciones Gi(x) y
que al evaluarlo en la función objetivo se obtenga como resultado un valor Z que esté por encima o
por debajo de cierta cota de optimización (solución satisfactoria). Gráficamente, estos dos
enfoques de optimización se ilustran en la Figura 1.

Figura 1. Enfoques de optimización empleados en las investigaciones tecnológicas.
En este trabajo se emplea el segundo enfoque de optimización (el flexible) debido a las
características del parámetro del proceso que se desea optimizar y porque brinda la posibilidad de
encontrar un conjunto de soluciones factibles para la implementación práctica del objeto de estudio.

�ANEXO 16
VALORES Y COMPORTAMIENTOS DE LOS PARÁMETROS OBTENIDOS EN LA
OPTIMIZACIÓN DE LA SECCIÓN TRANSVERSAL DE LA PILA DE MINERALES

Y

C10-10 Cn-1
C10-9

Cn

C10-8
C10-7
C10-6
C10-5
C10-4
C10-3
C10-2
C10-1

k1

k2 k3

k4

k5

k6

k 7 k 8 k9

k10 k11 k12 k13 k14 k15 k16 k17 kn-1 kn

X
Figura 1. Representación de los cortes k1, k2,… , kn y los sectores C10-1, C10-2,… , Cn que se forman
al dividir la superficie de captación solar de la pila de menas lateríticas.

lj

Y

Yj+1
j

-bo/2

Yj

xj Xm xj +1
dxj

0

bo/2

X

�Figura 2. Esquema estructural para el cálculo de los parámetros

j y l j.

Tabla 1. Valores calculados para los dos criterios de optimización considerados.
AT
(grados)
20
25
25
30
30
30
35
35
35
35
40
40
40
40
40
45
45
45
45
45
45
50
50
50
50
50
50
50
55
55
55
55
55

AM
(grados)
20
20
25
20
25
30
20
25
30
35
20
25
30
35
40
20
25
30
35
40
45
20
25
30
35
40
45
50
20
25
30
35
40

DR
(J/m2 · día)
598 576,32
598 652,95
581 058,74
595 181,70
578 915,22
555 509,63
583 352,14
563 517,12
533 696,57
493 282,09
573 993,01
554 553,65
529 494,90
493 579,48
455 950,71
563 910,32
545 815,24
522 536,87
491 829,58
453 850,63
413 449,54
552 010,17
531 493,59
506 258,14
476 482,24
437 415,06
390 774,34
337 347,07
540 268,91
519 226,23
494 601,41
465 385,35
430 655,70

RT
(J/día)
485 471 621,20
487 041 100,78
488 623 627,13
487 094 118,27
488 526 352,48
488 867 411,66
480 949 373,91
478 867 615,74
471 497 409,03
458 945 337,11
477 240 543,17
475 547 430,38
471 554 672,25
461 188 023,62
453 621 953,78
473 292 955,83
473 070 846,91
470 425 542,53
463 747 893,19
453 654 425,70
445 623 031,30
468 186 338,71
466 295 602,49
461 769 795,55
455 030 215,78
441 722 338,84
423 357 465,14
399 981 191,25
463 635 939,98
461 862 359,39
458 075 224,73
451 512 586,57
441 411 116,91

AT
(grados)
55
55
55
60
60
60
60
60
60
60
60
60
65
65
65
65
65
65
65
65
65
65
70
70
70
70
70
70
70
70
70
70
70

AM
(grados)
45
50
55
20
25
30
35
40
45
50
55
60
20
25
30
35
40
45
50
55
60
65
20
25
30
35
40
45
50
55
60
65
70

DR
(J/m2 · día)
388 937,80
339 659,23
291 975,00
530 678,19
506 376,20
481 680,37
453 584,75
421 460,48
383 106,34
339 583,10
290 830,83
245 158,33
515 428,64
491 863,43
464 671,14
435 457,94
404 227,22
370 479,17
326 923,11
280 218,19
228 064,76
175 518,25
502 317,26
476 568,97
448 926,91
420 604,40
389 778,36
356 663,40
318 520,24
277 598,79
229 776,98
178 402,08
134 783,89

RT
(J/día)
426 255 493,01
405 016 333,08
387 957 817,31
461 494 555,97
457 575 363,55
454 064 884,32
448 459 162,56
440 283 757,61
427 245 978,64
410 266 344,19
388 887 045,05
373 685 977,38
455 131 137,25
452 608 799,79
447 145 363,33
440 298 192,71
432 269 922,01
422 794 496,19
403 220 622,87
380 410 096,28
350 119 456,06
316 522 196,81
451 584 030,56
448 005 532,36
442 646 982,16
436 832 794,26
428 884 245,42
419 104 496,58
404 166 805,50
386 427 789,33
359 152 870,50
324 388 643,63
300 342 246,96

Tabla 2. Valores calculados para los tres criterios de optimización considerados.
AT
(grados)
20
25
25
30
30
30
35
35
35
35
40
40
40
40

AM
(grados)
20
20
25
20
25
30
20
25
30
35
20
25
30
35

CT
(J/día)
332 582 624,68
333 661 144,90
334 814 479,91
334 105 021,86
334 748 857,67
335 112 042,89
331 376 873,69
328 448 738,55
323 655 438,95
315 500 325,13
330 069 790,95
327 103 801,28
323 715 395,64
316 976 370,11

PVS
(%)
84,68
83,86
81,82
81,97
80,01
77,51
80,15
77,51
74,22
72,15
79,74
76,02
72,20
69,36

VMS
(m3)
318,92
355,09
394,76
379,36
427,45
463,03
398,21
449,68
486,41
522,72
420,19
472,58
511,73
548,29

AT
(grados)
55
55
55
60
60
60
60
60
60
60
60
60
65
65

AM
(grados)
45
50
55
20
25
30
35
40
45
50
55
60
20
25

CT
(J/día)
293 804 952,35
279 759 699,19
268 495 387,79
324 263 650,35
319 676 438,83
315 569 335,46
310 393 571,91
303 850 568,90
294 460 304,45
283 245 203,64
269 119 160,29
259 126 964,39
321 155 448,81
317 706 228,41

PVS
(%)
54,80
48,78
45,77
76,13
70,75
66,10
61,66
56,88
52,52
47,21
41,51
39,76
75,07
69,69

VMS
(m3)
667,86
656,30
676,29
476,42
540,50
594,72
638,38
667,18
690,45
690,69
672,90
712,57
486,26
555,39

�40
45
45
45
45
45
45
50
50
50
50
50
50
50
55
55
55
55
55

40
20
25
30
35
40
45
20
25
30
35
40
45
50
20
25
30
35
40

312 096 639,64
328 595 041,57
326 387 319,21
323 232 441,45
318 639 359,58
312 114 664,68
306 917 583,91
326 505 284,39
323 146 356,47
318 353 169,93
312 940 857,76
304 024 882,97
291 906 426,71
276 361 462,78
324 667 532,04
321 224 561,52
316 977 220,31
311 285 407,30
303 790 003,35

66,47
78,29
74,09
70,68
67,57
63,53
62,63
77,52
73,32
68,96
65,42
60,99
56,79
50,69
76,76
72,06
67,53
63,20
58,79

577,11
433,98
488,97
536,49
576,63
600,25
648,01
449,20
510,32
556,56
598,34
622,32
639,50
625,09
462,99
526,36
576,50
616,14
644,38

65
65
65
65
65
65
65
65
70
70
70
70
70
70
70
70
70
70
70

30
35
40
45
50
55
60
65
20
25
30
35
40
45
50
55
60
65
70

312 408 914,86
306 226 753,94
299 497 657,35
292 196 060,05
278 404 880,04
263 262 500,06
243 091 230,83
220 608 568,41
320 044 251,81
316 069 425,51
310 873 365,16
305 491 503,70
298 733 005,66
290 993 609,18
279 757 226,85
267 197 598,25
249 078 382,34
225 912 807,72
209 922 058,23

64,80
59,40
54,89
50,48
44,61
39,11
33,58
29,39
74,42
69,13
63,52
58,45
53,37
48,70
43,34
38,26
32,88
27,92
27,51

612,94
651,58
687,52
714,50
708,79
694,97
666,31
652,05
498,16
573,71
630,53
678,29
712,97
741,68
747,84
745,83
724,05
696,44
782,03

Simbología empleada en las Tablas 1 y 2 del Anexo 16
AT y AM: ángulo tangencial y ángulo maximal; grados sexagesimales.
DR: densidad de radiación; J/m2 · día.
RT y CT: radiación total y calor total; J/día.
PVS y VMS: porcentaje de mineral secado y volumen de mineral secado; % y m3.
Observación: se emplean AT y AM en lugar de

t

y

m

para facilitar la realización de los gráficos.

Figura 3. Comportamiento de la densidad de radiación recibida en la superficie de la pila.

�Figura 4. Comportamiento de la radiación total recibida en la superficie de la pila.

Área de exposición (m2)

2000

AT = 15º
AT = 20º

1800

AT = 25º

1600

AT = 30º

1400

AT = 35º
AT = 40º

1200

AT = 45º

1000

AT = 50º

800

AT = 60º

AT = 55º
AT = 65º

600
15

20

25

30

35

40

45

50

55

60

65

Ángulo maximal (grados sexagesimales)

Figura 5. Comportamiento del área de exposición de la pila en función de los ángulos maximal y
tangencial.

�Volumen (m3)

2500

AT = 15º

2200

AT = 20º

1900

AT = 25º
AT = 30º

1600

AT = 35º

1300

AT = 40º

1000

AT = 45º
AT = 50º

700

AT = 55º

400

AT = 60º
AT = 65º

100
15

20

25

30

35

40

45

50

55

60

65

Ángulo maximal (grados sexagesimales)

Figura 6. Comportamiento del volumen de material expuesto a secado natural en función de los
ángulos maximal y tangencial.

ANEXO 17
RESULTADOS ECONÓMICOS DERIVADOS DE LA IMPLEMENTACIÓN DEL
SECADO NATURAL EN LAS EMPRESAS PRODUCTORAS DE NÍQUEL
Tabla 1. Productividad y consumo de petróleo de los secaderos térmicos convencionales de la
empresa “Comandante Ernesto Che Guevara” de Moa durante la prueba de secado.
Material procesado sin secado natural
H(P) = 38,10 %
Productividad de
los secaderos
(t/h)
Menos de 90
91-95
96-100
101-105
106-110
111-115
116-120
Total

Turnos de
trabajo
(No.)
04
08
05
10
02

29

(%)

Cantidad
procesada

Petróleo
consumido

(t)

(t)

14
9 751
328
28
22 067
711
17
15 005
468
34
29 041
823
07
6 725
191
Productividad promedio: 97 t/h
Índice de producción: 32,8 t/t
100

Fuente: Estenoz et al., 2007c.

82 589

2 521

Material procesado con secado natural
H(P) = 35,27 %
Turnos de
trabajo
(No.)

07
04
02
02
15

(%)

Cantidad
procesada

Petróleo
consumido

(t)

(t)

Productividad promedio: 110 t/h
Índice de producción: 34,2 t/t
Se reduce el CEP en 1,3 kgp/tm
47
20 717
613
27
12 057
349
13
5 869
176
13
5 555
154
100

44 198

1 292

Observación: CEP es el consumo específico de petróleo.

�Tabla 2. Incidencia de la humedad del material en el consumo de combustible de los secaderos
térmicos convencionales de la empresa “Comandante René Ramos Latour” de Nicaro.
Cantidad de menas lateríticas procesadas en la prueba de secado: 195 173 toneladas

Meses en
que se realizó
la prueba de
secado
Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo

Material procesado sin secado natural

Material procesado con secado natural

H(P) = 32,86 %

H(P) = 31,46 %

Humedad del
material a la entrada
de los secaderos
(%)
32,20
32,70
33,56
33,13
32,69

Consumo de
combustible en los
secaderos
(t)
23 250
21 686
22 679
21 722
22 855

Humedad del
material a la entrada
de los secaderos
(%)
32,46
31,61
30,95
30,56
31,71

32,86*

112 192

31,46*

Total

Consumo de
combustible en los
secaderos
(t)
23 704
19 496
21 719
21 942
22 521
109 382

Tabla 3. Impacto económico de la implementación del secado natural de las menas lateríticas en el
sistema de transporte de la empresa “Comandante René Ramos Latour”.
Carga circulante, carga improductiva y combustible perdido durante el transporte por ferrocarril de
las menas lateríticas desde la mina de la empresa hasta la planta de secaderos
Meses en
que se
realizó la
prueba
de secado
Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Total

Material procesado sin secado natural

Material procesado con secado natural

H(P) = 32,86 %

H(P) = 31,46 %

Carga
circulante
(t)
20 118
9 714
6 138
6 642
12 517

Carga
improductiva
(%)
10,40
7,04
6,03
5,01
9,03

Combustible
perdido
(litros)
40 236
19 428
12 276
13 284
25 034

Carga
circulante
(t)
8 760
3 868
5 777
3 366
6 755

Carga
improductiva
(%)
8,10
6,40
5,80
3,90
7,70

Combustible
perdido
(litros)
17 520
7 736
11 554
6 732
13 510

55 129

7,502*

110 258

28 526

6,38*

57 052

Observación para las Tablas 2 y 3 del Anexo 17: * corresponde al valor promedio, no al total.
Simbología empleada en las Tablas 1; 2 y 3 del Anexo 17
H(P): humedad promedio de las menas lateríticas a la entrada de los secaderos convencionales; %.
Con la implementación del proceso de secado natural de las menas lateríticas en la empresa
“Comandante René Ramos Latour” se alcanzó, en el sistema de transporte por ferrocarril, una
productividad de 51 toneladas por vagón de las 34 que se tiene planificada. Lo anterior produjo un
incremento en la cantidad de menas lateríticas transportadas y, por consiguiente, se obtuvieron
ahorros económicos por concepto de consumo de combustible de las locomotoras utilizadas para el
transporte del material desde la mina de Pinares de Mayarí hasta la referida empresa.

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                <text>Modelación matemática del proceso de secado natural de las menas lateríticas</text>
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                <text>Yoalbis Retirado Mediaceja</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa&#13;
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                    <text>FOLLETO

MODELO PARA LA APLICACIÓN DEL SISTEMA
DE COSTO ABC A PROCESOS INDUSTRIALES

Lic. YAMILKA BLANCO GARCÍA
Lic. NANCY ALMAGUER LAURENCIO

�MODELO PARA LA APLICACIÓN DEL SISTEMA DE COSTO ABC A PROCESOS
INDUSTRIALES

Autores: Lic. Yamilka Blanco García
Lic. Nancy Almaguer Laurencio

Editorial Digital Universitaria, Moa

�Página legal
Título de la obra: Modelo para la aplicación del sistema de costo ABC a procesos
industriales, 26 págs
Editorial Digital Universitaria de Moa, año.2015 -- ISBN: 978-959-16-2423-9
1. Autores: Lic. Yamilka Blanco García
Lic. Nancy Almaguer Laurencio
2. Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa ¨ Dr. Antonio Núñez
Jiménez¨
Edición: M. Sc Niurbis La Ó Lobaina
Corrección: Lic. Liliana Rojas Hidalgo

Institución de los autores: ISMM ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2015
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Las coloradas s/n, Moa 83329, Holguín
Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: https://repoedum.ismm.edu.cu

�Introducción
En la actualidad el Estado demanda profesionales de las ciencias contables y
financieras que contribuyan con eficacia al control y la planificación de las
actividades económicas y financieras de cualquier nivel o sector del
mercado nacional. En este aspecto se deben considerar como prioridades la
administración estatal y los sectores de la economía nacional.
El Ministerio de Educación Superior ha encaminado un proceso de
perfeccionamiento constante, del cual la Carrera de Contabilidad y Finanzas
no ha estado exenta; para ello, ha tenido presente la conjugación entre los
conocimientos que aporta la ciencia en particular, con la práctica;
interrelación que conlleva al desarrollo de conocimientos científico- técnicos
para la formación de un profesional competente.
El actual orden económico y social, impuesto por el modo de producción
capitalista a la sociedad, es insostenible. La crisis económico-financiera
obliga a los países a dar óptimo uso a sus factores de producción y Cuba se
encuentra en un proceso de reordenamiento económico como respuesta a la
recesión que vive el mundo.
La aplicación, cálculo y análisis del costo de producción constituyen un
elemento indispensable para la correcta dirección económica, lo que
condiciona el carácter social de la producción y el principio de distribución
sobre la base de la cantidad y calidad del trabajo aportado.
Para cualquier sistema de dirección constituye un factor fundamental,
asegurar el papel del costo tanto en la planificación, como en la dirección de
la empresa a través de mecanismos efectivos y ágiles que posibiliten su
cálculo con elevado grado de confiabilidad.
El costo como herramienta de dirección debe facilitar la valoración de
posibles decisiones a tomar y permitir que se seleccione la de mayor
beneficio con un mínimo de gastos; además de reducir el riesgo en la toma
de decisiones en situaciones coyunturales de mercado o acciones
impostergables de carácter nacional.
Constituye también un indicador del aprovechamiento de los recursos
materiales, financieros y humanos en el proceso productivo que refleja el
efecto de las desviaciones respecto de lo previsto y asegura una correcta
planificación de los mismos; para lograr esto, se requiere de una perfecta
voluntad y estilo de dirección que utilice el costo como un verdadero
instrumento rector, además de establecer una adecuada base metodológica
y de registro donde se analice su comportamiento durante un período
determinado y se compare lo que se hizo, con lo previsto en determinadas
circunstancias.
Objetivo fundamental del material didáctico elaborado:
Capacitar a docentes y estudiantes sobre el sistema de contabilidad de
costos ABC (Activity Based Costing), el cual se ha ajustado excelentemente
a las empresas de la rama industrial de Estados Unidos y Europa y se
expande a otros países de Asia, América Latina, y hacia otros sectores de la
1

�economía como servicios (hospitales, bancos, etcétera) de modo que se
puedan tomar decisiones administrativas que propicien el logro de mayor
eficiencia económica.

ANTECEDENTES DE LOS COSTOS ABC
Según Johnson y Kaplan los Sistemas de Costos Basados en
Actividades (ABC) no han supuesto nada más, que la vuelta a los
orígenes de la contabilidad de costos. Esta aseveración se fundamenta en
que la contabilidad de costos nació científicamente, pareja a la Revolución
Industrial y como consecuencia de que la producción empezó a
desarrollarse dentro de un mismo recinto y bajo la supervisión directa del
empresario.
La necesidad del empresario de conocer el desempeño en las distintas
tareas que realizaba para fabricar los productos, hizo que, en sus
comienzos, la contabilidad de costos estuviese dirigida principalmente a
conocer las actividades que se desarrollaban en la organización.
La complejidad cada vez mayor de los procesos productivos y la falta de
medios técnicos e informáticos fueron los factores que provocaron que la
contabilidad de costos se preocupe cada vez menos de las actividades como
núcleo del cálculo de costos y más de las diferentes partes de la
organización al frente de los cuales fueron apareciendo responsables de la
gestión. Justificándose así, el auge tradicional de los costos por
departamentos.
Si bien en la década del 70 aparecen las primeras publicaciones sobre
Costeo Basado en Actividades, no se conocen aplicaciones de este sistema
hasta la década del 80, en que el desarrollo de la informática pone a
disposición de las empresas los medios para obtener y procesar más
fácilmente información clave para su implementación. A partir de los años
80, comienza a proliferar la literatura sobre este tema, tal es el caso de la
obra “The Goal”, de los autores E. Goldratt y J. Cox (1984) donde se
critican las fallas del costeo tradicional, dando paso en los años siguientes,
a una nueva corriente de pensamiento en cuanto a los métodos para
calcular costos y determinar precios.
En estos años el mercado mundial se enfrentó al cambio de filosofía de
negocios con un enfoque globalizador apoyado en los avances tecnológicos
cuyo objetivo es obtener productos competitivos, minimizar costos de
producción y responder oportunamente a las necesidades específicas del
cliente.
Dado este fenómeno, el profesor Robert S. Kaplan (1986) de la Harvard
Business School, propone la metodología ABC que se fundamenta en una
hipótesis básica: las distintas actividades que se desarrollan en las
empresas son las que consumen los recursos y las que originan los costos,
no los productos. Estos solo demandan las actividades necesarias para su
obtención.

�Lógicamente para establecer un sistema, se hace necesario primero definir
cuál será el enfoque para la acumulación de los costos que se seguirá en
una entidad para poder diseñar el mismo. En los sistemas tradicionales se
vienen utilizando: área de responsabilidad, centros de costos,
departamentos, entre otros, los cuales también son utilizados por algunos
investigadores en los modelos ABC, pero tienen características muy
particulares que no son las más adecuadas para la gestión estratégica de
las actividades.
Esta cuestión exige adentrarse primero en algunos aspectos relacionados
con la gestión de procesos, enfoque que se tomará como referencia en este
material, siguiendo el punto de vista de Cooper (1995) y Thrischler (1998)
de orientar la gestión de las actividades de las organizaciones hacia los
procesos.

FUNDAMENTOS DEL MÉTODO ABC
El método ABC analiza las actividades de los departamentos indirectos (de
soporte) dentro de la organización para calcular el costo de los productos
terminados y analiza las actividades porque reconoce dos verdades simples
pero evidentes:
1. No son los productos sino las actividades las que causan los costos;
2. Son los productos los que consumen las actividades.
El método ABC consiste en asignar los gastos indirectos de fabricación a los
productos siguiendo los pasos descritos a continuación:
1. Identificación y análisis, por separado, de las distintas actividades de
apoyo que proveen los departamentos indirectos;
2. Asignación a cada actividad de los costos que les corresponden,
creando así agrupaciones de costo homogéneas en el sentido de que
el comportamiento de todos los costos de cada agrupación es
explicado por la misma actividad;
3. Ya que todas las actividades han sido identificadas y sus respectivos
costos agrupados, entonces se deben encontrar las "medidas de
actividad" que mejor expliquen el origen y variación de los gastos
indirectos de fabricación.

MEDIDAS DE ACTIVIDAD
Son medidas competitivas que sirven como conexión entre las actividades y
sus gastos indirectos de fabricación respectivos y que pueden relacionar

�también con el producto terminado. Cada "medida de actividad" debe estar
definida en unidades de actividad perfectamente identificables.
Las medidas de actividad son conocidas como "COST DRIVERS", término
cuya traducción en castellano aproximada sería la de "origen del costo"
porque son precisamente los "cost drivers" los que causan que los gastos
indirectos de fabricación varíen; es decir, mientras más unidades de
actividad del "cost driver" específico identificado para una actividad dada se
consuman, entonces mayores serán los costos indirectos asociados con esa
actividad.
Como ejemplo de “cost drivers” se pueden mencionar:
a. Número de t de carnes producidas;
b. Número de t de mercancías transportadas.
De esta manera, se les asigna un costo mayor a aquellos productos que
hayan demandado más recursos organizacionales, y dejarán de existir
distorsiones en el costo de los productos causados por los efectos de
promediación de un sistema tradicional de asignación de costos que falla en
estudiar las verdaderas causas del comportamiento de los gastos indirectos
de fabricación y que, por ello, los prorratea utilizando bases de asignación
arbitrarias como las horas de mano de obra directa.
El sistema tradicional no identificó, ni estudió, ni analizó las causas de fondo
del origen y variaciones de los gastos indirectos de fabricación.
El método ABC sostiene que cada renglón de los gastos indirectos de
fabricación está ligado a un tipo de actividad específica y es explicado por lo
tanto por una "Medida de Actividad" diferente, dicho de otro modo, lo que
explica el comportamiento de los costos de los departamentos indirectos
(considerados la mayoría de ellos como fijos según el pensamiento contable
tradicional), son las distintas transacciones o actividades que consumen de
ellos los productos terminados en su elaboración.

MODELO PROPUESTO PARA LA APLICACIÓN DEL SISTEMA ABC A
PROCESOS INDUSTRIALES
Propuesta del Sistema ABC
que consta de tres pasos, los que
posteriormente serán desglosados en tareas para poder comprender en
detalles la secuencia lógica del modelo. El modelo general se representa en
la tabla 1.

�Tabla 1. Modelo para la aplicación del sistema ABC
ETAPAS
Análisis de los procesos

PASOS

CÓDIGO

Análisis del diseño de los procesos y
actividades

PII1.1

Diseño o rediseño de los procesos
Análisis de las actividades primarias y
Identificación de los elementos de apoyo
del costo de cada proceso
Elección de los inductores
Cálculo del costo de las actividades
primarias y de apoyo
Determinación del costo de los Asignación del costo de las actividades
procesos operativos
de apoyo a las primarias
Asignación del costo de las actividades
a los procesos operativos

PII1.2
PII2.1
PII2.3
PII3.1
PII3.2

PII3.3

Fuente: Lic. Pérez Falco, G.: “Sistema de costo ABC. Una propuesta para procesos
industriales" en Contribuciones a la Economía, junio 2007.

DESPLIEGUE DE LA METODOLOGÍA PROPUESTA EN EL MODELO
DISEÑADO

Etapa I: Análisis de los procesos
Esta etapa se desarrolla con el fin de seleccionar los procesos de la
empresa, determinando los subprocesos que lo integran y las actividades
implicadas, teniendo en cuenta lo siguiente:

1. Análisis preliminar del diseño de los procesos
Para realizar el análisis preliminar del diseño de los procesos, es necesario
formar un equipo de trabajo interdisciplinario para lo cual se tendrá en
cuenta el Método de Expertos descrito por Goicoechea (1982) y Sánchez
(1984), compuesto por no más de siete personas según Trischler (1998);
Amozarrain (1999), Zaratiegui (1999).
Para la selección de expertos se utilizará el coeficiente de competencia K, el
cual se calcula de acuerdo con la opinión del candidato sobre su nivel de
conocimiento acerca del problema que se está resolviendo y con las fuentes
que le permiten argumentar sus criterios.
Posteriormente se pasa a identificar los procesos para lo cual se utilizará el
Método Delphi, como método de expertos que facilitará el trabajo del equipo
ejecutivo seguido de la selección de los procesos operativos, estratégicos y
de apoyo definiendo la relación de los mismos con los objetivos estratégicos

�de la organización. Esta selección se realiza con la intención de hacer un
análisis más detallado desde el punto de vista del sistema. Esta tarea
concluye con la designación del responsable de cada proceso.

2. Diseño o rediseño de los procesos
Para cada uno de estos elementos se realiza un estudio exhaustivo que
culminará con el análisis del valor añadido de cada proceso.
Se comenzará el análisis con la constitución del equipo de trabajo el cual
será seleccionado por el responsable del proceso quienes elaborarán una
ficha técnica para cada proceso y determinarán los subprocesos.
Posteriormente se determinan las actividades a través de entrevistas con
los trabajadores y se elabora el diccionario de actividades.
Etapa II: Identificación de los elementos del costo de cada proceso
En esta etapa se identifican los elementos del costo de cada proceso o
actividad teniendo en cuenta que las actividades son ahora el centro del
modelo.

3. Análisis de actividades primarias y de apoyo
En esta tarea, las actividades serán clasificadas a partir de los criterios de
Porter (1985) y se identificarán los inputs y outputs de cada una de las
actividades primarias y secundarias, es decir, las entradas necesarias para
que comience cada actividad y las salidas que se obtienen de cada una de
ellas y que implica al recurso consumido por parte de la misma.

4. Elección de los inductores de costo
La selección de los inductores más adecuados está en función del parámetro
que más influye en la variación de los costos. Su obtención se realiza
mediante dos formas: una cuantitativa y otra cualitativa. En el primer caso
se genera a través del sistema informativo actual y en el segundo caso se
obtiene con el método de expertos, por lo que deberá ser incluido en el
sistema informativo.

Etapa III: Determinación del costo de los procesos
En este paso se elabora el procedimiento para el cálculo del costo de los
procesos, el cual contiene el cálculo del costo de las actividades.

�1.

Cálculo del costo de las actividades primarias y de apoyo;

2.

Asignación del costo de las actividades de apoyo a las primarias;

3.

Asignación del costo de las actividades a los procesos operativos.

APLICACIÓN EXPERIMENTAL DEL MODELO PROPUESTO EN LA
PRESTACIÓN DE SERVICIOS

Paso I: Localización de los procesos
Después que cada experto selecciona las características por las que
considera cumplir con los requisitos para ello y las fuentes de sus
conocimientos se obtienen los siguientes resultados:

Tabla 2: Puntuaciones de cada experto evaluado
EXPERTOS EVALUADOS
Director de UEB Dirección Comercial
Director UEB 2 Gastronomía
Director UEB Hotelería
Jefe de Grupo de ATM
Director Económico
Jefe de Grupo Control de la Producción

PUNTUACIÓN
0,9135
0,9230
0,9125
0,8536
0,9035
0,9580

Como se puede ver en la tabla anterior, todos los evaluados obtienen una
puntuación mayor a 80 %, por tanto, permite avalarlos como expertos.
El sistema continúa con la identificación de los procesos potenciales los
cuales son priorizados posteriormente siguiendo los criterios definidos
anteriormente y los resultados se muestran en la Tabla 3.
El proceso productivo en la empresa se realiza a través de tres servicios
fundamentales (Alimentación, Hospedaje y Transporte de Personal), para
ello se realizan varios procesos.

�Tabla 3: Listado de los Procesos seleccionados
Gastronómico
Transportación
Alojamiento
Gestión de Recursos Humanos
Gestión Económico Financiera
Gestión Logística
Servicios Técnicos
Gestión Apoyo a los Servicios

Una vez determinada la concordancia de expertos, se clasifican los procesos
en operativos, estratégicos y de apoyo, lo que se muestra a continuación.
Tabla 4: Clasificación de los Procesos
OPERATIVOS

ESTRATÉGICOS

APOYO

Gastronómico

Gestión de Recursos Humanos

Servicios Apoyo

Transportación

Gestión Económico Financiera

Servicios Técnicos

Alojamiento

Gestión Logística

Seguidamente se designa el responsable de cada proceso el cual se
encargará del desarrollo de las tareas posteriores.
La validación del sistema prosigue con la constitución del equipo de trabajo
para delimitar procesos y subprocesos y posteriormente seleccionar las
actividades de cada proceso.
La identificación de las actividades se realiza según los criterios de
clasificación de Porter (1985) definidos anteriormente. Esta clasificación se
realiza a través de entrevistas sistemáticas con los empleados, pues poseen
la experiencia práctica y por tanto, son un elemento clave a tener en
cuenta. Una muestra de las actividades seleccionadas se presenta en la
Tabla 5.

�Tabla 5. Listado de Actividades
NO
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46

ACTIVIDAD
Elaborar alimentos
Distribuir y transportar alimentos
Prestar servicios
Fregar utensilios
Trasladar trabajadores
Limpieza de vehículos
Dar mantenimiento a vehículo
Programar y controlar rutas
Abastecer el vehículo
Recaudar efectivo
Recepción y reservación
Limpieza y avituallamiento
Elaborar alimentos
Prestar servicio Restaurant Bar Cafetería
Planear y controlar salario
Realizar estudios de capacidad y carga
Realizar acciones de capacitación
Gestionar comunicación
Administrar y controlar
Registrar operaciones
Conciliar con proveedores
Gestionar cobros y pagos
Elaborar y controlar planes
Elaborar y controlar precios
Elaborar informes estadísticos
Solicitar ofertas
Solicitar contrato de servicio o compras
Asegurar materias primas y materiales
Transportar las mercancías
Almacenar
Distribuir los materiales
Gestionar software y redes
Auditar sistemas y subsistemas
Gestionar marco legal y contractual
Planear y controlar inversiones
Gestionar seguridad y salud al obrero
Gestionar calidad del servicio
Planificar y controlar portadores energéticos
Elaborar dulces, cakes y panes
Producir viandas, hortalizas y vegetales
Producir cerdos, ovejos y aves
Servicios de impresión
Tapizar muebles y vehículos
Recoger desechos sólidos
Limpiar locales y áreas exteriores
Servicio, Mantenimiento civil e industrial

�Paso II: Identificación de los elementos del costo de cada proceso
Para el análisis del valor añadido se aplican los criterios de Porter (1985)
tratados en el diseño del modelo, además de realizar la identificación de las
actividades primarias y de apoyo, paso que da continuidad al modelo. Los
resultados de muestran en la Tabla 6.
Tabla 6. Clasificación de las Actividades
CRITERIO
NO

ACTIVIDAD
1 Elaborar alimentos
2 Distribuir y transportar alimentos
3 Prestar servicios
4 Fregar utensilios
5 Trasladar trabajadores
6 Limpieza de vehículos

PRIMARIA

X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X

7 Dar mantenimiento a vehículo
8 Programar y controlar rutas
9 Abastecer el vehículo
10 Recaudar efectivo
11 Recepción y reservación
12 Limpieza y avituallamiento
13 Elaborar alimentos
Prestar servicio, Restaurant Bar
14 Cafetería
15 Planear y controlar salario
16 Realizar estudios de capacidad y carga
17 Realizar acciones de capacitación
18 Gestionar comunicación
19 Administrar y controlar
20 Registrar operaciones
21 Conciliar con proveedores
22 Gestionar cobros y pagos
23 Elaborar y controlar planes
24 Elaborar y controlar precios
25 Elaborar informes estadísticos
26 Solicitar ofertas
27 Solicitar contrato de servicio o compras
28 Asegurar materias primas y materiales
29 Transportar las mercancías
30 Almacenar
31 Distribuir los materiales
32 Gestionar software y redes
33 Auditar sistemas y subsistemas
34 Gestionar marco legal y contractual

APOYO

X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X

�X
X
X

35 Planear y controlar inversiones
36 Gestionar seguridad y salud al obrero
37 Gestionar calidad del servicio
Planificar y controlar portadores
38 energéticos
39 Elaborar dulces, cakes y panes

X
X
X
X
X
X
X
X
X

40 Producir viandas, hortalizas y vegetales
41 Producir cerdos, ovejos y aves
42 Servicios de impresión
43 Tapizar muebles y vehículos
44 Recoger desechos sólidos
45 Limpiar locales y áreas exteriores
46 Servicio, Mantenimiento civil e industrial

La selección de los inductores más adecuados está en función de los
parámetros que más influyen en la determinación de los costos y se realiza
teniendo en cuenta la clasificación de los mismos: de transacción,
intensidad y duración. Los resultados de esta selección conjuntamente con
el costo de las actividades se muestran en la Tabla 7.

Tabla 7. Inductores de Costo

NO

ACTIVIDAD
1 Elaborar alimentos
Distribuir y transportar alimentos
2
3 Prestar servicio
4 Fregar utensilios
Trasladar trabajadores
5
6 Limpieza de vehículos
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21

CIP
PRIMARIA APOYO
X
X
X
X
X
X

Dar mantenimiento a vehículo
Programar y controlar rutas
Abastecer el vehículo
Recaudar efectivo
Recepción y reservación
Limpieza y avituallamiento
Elaborar alimentos
Prestar servicio, Restaurant Bar
Cafetería
Planear y controlar salario
Realizar estudios de capacidad y
carga
Realizar acciones de capacitación
Gestionar comunicación
Administrar y controlar
Registrar operaciones
Conciliar con proveedores

X
X
X
X
X
X
X
X

INDUCTOR
Cantidad de comensales
Consumo combustible/Km
recorridos
Cantidad de comensales
Cantidad de utensilios
Cantidad de obreros
Transportados
Cantidad de vehículos
Cantidad de vehículos
(Reparados)
Cantidad de controles realizados
Cantidad de vehículos (Veces)
Monto recaudado
Cantidad de solicitud
Cantidad de habitaciones
Cantidad de raciones

X

Cantidad de comensales
Cantidad de trabajadores

X
X
X
X
X
X

Cantidad de estudios
Acciones de capacitación
Acciones de comunicación
Acciones de control
Cantidad de documentos
Cantidad de conciliaciones

�22 Gestionar Cobros y Pagos

X

Elaborar y controlar planes
23
24 Elaborar y controlar precios

X
X

Elaborar informes estadísticos
25
26 Solicitar ofertas
Solicitar contrato de servicio o
27 compras
Asegurar materias primas y
28 materiales
Transportar las mercancías
29
30 Almacenar
Distribuir los materiales
31
32 Gestionar software y redes
33 Auditar sistemas y subsistemas
Gestionar marco legal y
34 contractual
35 Planear y controlar inversiones
Gestionar seguridad y salud al
36 obrero
37 Gestionar calidad del servicio
Planificar y controlar portadores
38 energéticos
39 Elaborar dulces, cakes y panes
Producir viandas, hortalizas y
40 vegetales
41 Producir cerdos, ovejos y aves
42 Servicios de impresión
43 Tapizar muebles y vehículos
44 Recoger desechos sólidos
45 Limpiar locales y áreas exteriores
Servicio, mantenimiento civil e
46 industrial

X
X
X
X

No exceder el % (Cualitativo)
% de puntualidad de entrega
(Cualitativo)
Cantidad de inspecciones
% de puntualidad de entrega
(Cualitativo)
Cantidad de solicitudes realizadas
Cantidad de contratos en
ejecución

X
X
X

Cantidad de surtidos (ton)
Toneladas de mercancías
transportadas
Surtidos en almacén
Toneladas de mercancías
transportadas
Tareas realizadas
Cantidad de inspecciones

X
X

Número de contratos
Inversiones ejecutadas

X
X

Obreros atendidos
Cantidad de inspecciones
% de puntualidad de entrega
(Cualitativo)
Cantidad de Unidades

X
X

X
X
X
X
X
X
X
X
X

Toneladas de viandas
Toneladas de carnes
Millar de modelos
Cantidad de obras
Cantidad de toneladas recogidas
Cantidad de metros cúbicos
Cantidad de Mantenimiento
realizados

Paso III: Determinación del costo de los procesos operativos
Finalmente para la determinación del costo de los procesos operativos se
continúa con el modelo propuesto. Una vez determinado el costo de las
actividades, se realiza la asignación del costo de las actividades de apoyo a
las primarias mediante la utilización del inductor que mejor refleje la
relación causa – efecto:
Consumo de Recursos

Actividad de Apoyo - Actividad Primaria

Este paso concluye con la asignación del costo de las actividades a los
procesos operativos y se obtienen los resultados que aparecen en las Tablas
8 y 9.

�Tabla 8: Total de costos tipos de procesos
COSTO

TIPO
TOTAL
DIRECTOS

DIRECTOS
PROCESO

FIJOS

TOTAL
INDIRECTO

INDIRECTO

VARIABLES

FIJOS

Total general

VARIABLES

Apoyo

747490,5

188292,63

935783,13

3827907,9

809224,07

4637131,97

5572915,1

Estratégicos

85411,13

33890,63

119301,76

2514325,39

401065,78

2915391,17

3034692,93

Operativo

14089643,53

1052172,77

15141816,3

1065712,35

184386,44

1250098,79

16391915,09

Total general

14922545,16

1274356,03

16196901,19

7407945,64

1394676,29

8802621,93

24999523,12

Tabla 9: Costo por proceso y tipo de moneda
Costo por proceso

Costo

Tipo

Directos

Total Directos Indirecto

Proceso

Moneda Fijos

Apoyo

CUC

29020,22

97777,79

126798,01

463054,58

396008,1

859062,68

985860,69

CUP

718470,28

90514,84

808985,12 3364853,32

413215,97

3778069,29

4587054,41

747490,5

188292,63

935783,13

3827907,9

809224,07

4637131,97

5572915,1

CUC

2479,48

9077,37

11556,85

377645,07

103870,64

481515,71

493072,56

CUP

82931,65

24813,26

107744,91 2136680,32

297195,14

2433875,46

2541620,37

85411,13

33890,63

119301,76 2514325,39

401065,78

2915391,17

3034692,93

CUC

5626968,06

528958,12

6155926,18

81399,24

102674,16

184073,4

6339999,58

CUP

8462675,47

523214,65

8985890,12

984313,11

81712,28

1066025,39 10051915,51

15141816,3 1065712,35

184386,44

1250098,79 16391915,09

16196901,19 7407945,64 1394676,29

8802621,93 24999523,12

Total Apoyo
Estratégicos

Total Estratégicos
Operativo

Variables

Total Operativo

14089643,53 1052172,77

Total general

14922545,16 1274356,03

Fijos

Total Indirecto Total general
Variables

Tabla 10: Total de costos de los procesos
COSTOS DE LOS
PROCESOS

PROCESOS
Alojamiento
Gastronómico
Gestión apoyo a
servicios
Gestión económico
Financiera
Gestión logística
Gestión recursos
Humanos
Servicios técnicos
Transportación
Total general

COSTO

TIPO

TOTAL
TOTAL
TOTAL
DIRECTOS
DIRECTOS INDIRECTO
INDIRECTO GENERAL
FIJOS
VARIABLES
FIJOS
VARIABLES
2060329,6 303178,78 2363508,4
94477,49
14082,16 108559,65 2472068,1
10661823
284154,9 10945978 532983,47 140622,93
673606,4 11619585
747490,5

176009,84 923500,34

3728126,4

810516,27

3504,08
29288,93

397424,91
1088756,1

210011,9
99273,31

607436,81 610940,89
1188029,5 1217318,4

1016,75
1016,75
7436,67
7436,67
469766,08 1922667,7
1274356 16196901

332756,27
848205,42
385215,54
7407945,6

26196,13
65582,44
28391,15
1394676,3

358952,4 359969,15
913787,86 921224,53
413606,69 2336274,4
8802621,9 24999523

3504,08
29288,93

1452901,6
14922545

4538642,7

5462143

�Tabla 11: Total de costos de los procesos y tipo de moneda
COSTO POR PROCESO

MONEDA

COSTO
TOTAL
CUC

CUC
DIRECTOS

Alojamiento

778580,33

19812,8 798393,13 1584928,1

Gastronómico

4455403,5

135898,17 4591301,7 6490574,8

537708,23

7028283

11619585

Gestión Apoyo a Servicios
Gestión Económico
Financiera

125284,99

822295,24 947580,23 798215,35

3716347,4 4514562,8

5462143

80471,61

88746,85 1673674,9 2472068,1

81720,14

2255,55

526965,2 529220,75 610940,89

27360,27

926501,68 953861,95 1217318,4

45044,86

560,54

314363,75 314924,29 359969,15

138272,9

2857,42

780094,21 782951,63 921224,53

926799,57

26363,9 953163,47 995868,14

387242,79 1383110,9 2336274,4

6294281

1524651,8 7818932,8 9902620,1

1928,66
456,21

44588,65

Servicios Técnicos

4579,25

133693,65

Total general

INDIRECTO

261527,77 263456,43

Gestión Logística
Gestión Recursos
Humanos
Transportación

DIRECTOS

TOTAL
GENERAL

SERVICIO

1248,53

INDIRECTO

TOTAL
CUP

CUP

7277970,1

17180590

Gráfico 1. Estructura del costo por proceso

Una vez calculado el costo de cada actividad se puede proseguir con el
cálculo del costo de los productos, servicios y clientes. No obstante con el
cálculo del costo de las actividades, se pueden tomar decisiones en cuanto
a: el costo de las actividades de la empresa, reducciones de costos basadas
en el análisis de las actividades y decisiones sobre reducción, eliminación o
división de determinadas actividades.

24999523

�DETERMINACIÓN DE COSTOS UNITARIOS EN EL PROCESO
OPERATIVO


Servicios prestados Promedio en el proceso gastronómico

Unidad (uno)
MERIENDA
4327488

ALMUERZO
1269648

COMIDA
265824

TOTAL
5862960

Gastos de comedores $ 5 834 241,93
Costo unitario comensal = Gasto de comedores / (almuerzo + comida)
Costo unitario comensal = 5 834 241.93 / (256 824 + 51 269 648)
Costo unitario comensal = 0.959 centavos por comensal



Servicios prestados.
transportación

TRABAJADORES
TRANSPORTADOS
1 430 600

Promedio

de

gastos

en

el

proceso

de

GASTOS DE
TRANSPORTACIÓN
2 336 274,4

Costo unitario Transp. Obrero = Gasto de Transporte / Trab. Transportado
Costo unitario Transp. Obrero = 2 336 274,4 / 1 430 600
Costo unitario Transp. Obrero = 1.633 pesos por trabajador

�Conclusiones:
1. El ABC constituye un potente sistema de gestión que se presenta
como una alternativa a los sistemas tradicionales, en un intento de
superar las deficiencias presentadas por estos en el cálculo de los
costos y, como un sistema que ayuda en la gestión de acuerdo con
las nuevas exigencias de información en las empresas modernas.
2. El ABC además de basarse en el análisis de las actividades y los
costos tiene en cuenta otras variables críticas de éxito (calidad,
innovación,
tiempo,
flexibilidad),
abandona
la
visión
por
departamentos de la empresa, permite valorar y tomar decisiones
relacionadas con otros objetos de costo diferentes a los productos y
rastrea el consumo de los recursos que realizan los productos desde
su concepción hasta su abandono.
3. El conocimiento de los trabajadores y en especial de la alta gerencia
sobre las posibilidades que brinda el modelo ABC, es de especial
atención en cada una de las organizaciones que vayan a aplicar este
sistema.
4. El modelo diseñado puede ser aplicado a cualquier proceso industrial
o de servicio.
5. El costo basado en las actividades fue diseñado y aplicado partiendo
de las reglas para su instalación, teniendo en cuenta sus ventajas y
desventajas en la prestación de servicios de gastronomía,
transportación y hospedaje, como una herramienta de gestión de los
costos que contribuye a una mejor toma de decisiones.
.

�Referencias bibliográficas
1. AMOZARRAIN, M. La gestión por procesos. España: Editorial Mondragón
Corporación Cooperativa, 1999.
2. ARMENTEROS DÍAZ, MARTHA.

¨Obsoletos

los

sistemas

de

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tradicionales. Cifras¨. (La Habana), (2) 5 – 10, Octubre 2000.
3. BAUJÍN PÉREZ, PILARÍN. Diseño y Validación del sistema de costo por
actividades para el Sector Hotelero. Cuba: Universidad de Matanzas
“Camilo Cienfuegos”. Tesis Doctoral dirigida por el DrC. Vega Falcón,
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�</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Modelo para la aplicación del sistema de costo ABC a procesos industriales</text>
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                <text>Yamilka Blanco García</text>
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                <text>Nancy Almaguer Laurencio</text>
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                    <text>TESIS

Identidad masculina, prácticas
homosocializadoras e infancia

Víctor Hugo Pérez Gallo

�Página legal
Título de la obra: Identidad masculina, prácticas homosocializadoras e infancia, 151pp.
Editorial Digital Universitaria de Moa, año.2016 -- ISBN:
1.Autor: Victor Hugo Pérez Gallo
2.Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Edición: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Corrección: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Digitalización. Lic. Liliana Rojas Hidalgo

Institución de los autores: ISMM ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2016
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Ave Calixto García Íñiguez # 75, Rpto Caribe Moa 83329, Holguín Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://www.ismm.edu.cu/edum

�UNIVERSIDAD DE ORIENTE
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

CENTRO DE ESTUDIOS PARA EL
DESARROLLO INTEGRAL DE LA CULTURA
(CEDIC)

IDENTIDAD MASCULINA, PRÁCTICAS
HOMOSOCIALIZADORAS E INFANCIA.

TESIS PRESENTADA EN OPCIÓN AL GRADO CIENTÍFICO DE DOCTOR EN
CIENCIAS SOCIOLÓGICAS

Autor: VICTOR HUGO PÉREZ GALLO.

Tutora: Prof. Titular. María Eugenia Espronceda Amor. Dra. C.

Santiago de Cuba
2014

�ÍNDICE.

Página.
Introducción__________________________________________ 1
Capítulo I
EL ESTUDIO DE LAS MASCULINIDADES EN EL ABORDAJE
TEÓRICO DE LA SOCIOLOGÍA.________________________.

13

1.1 Enfoque de las masculinidades en el contexto de
las Teorías Sociológicas.___________________________.

13

1.2 Un acercamiento a las masculinidades desde las
teorías de género. Los estudios de masculinidades
en América Latina y Cuba.______________________ .

25

1.3 La infancia, los estudios de masculinidades y la
construcción de la identidad. ____________________.

42

CAPÍTULO II ASPECTOS METODOLÓGICOS DEL
ABORDAJE DE LAS MASCULINIDADES.
HOMOSOCIABILIDAD, IDENTIDAD DE
GÉNERO Y PROCESOS DE RITUALIZACIÓN.__________.

50

2.1 La construcción de las masculinidades y la reproducción
de la violencia de género _____________________________.50
2.2 Propuesta metodológica para el abordaje
de las masculinidades_________________________________. 54
2.3 Las masculinidades: prácticas identitarias, asignación
de máscaras y rituales de homosocialización.___________.

76

�CAPITULO III LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD
MASCULINA EN LA INFANCIA: LOS CONSEJOS
POPULARES DE ARMANDO MESTRE Y CARIBE.
ESTUDIOS DE CASOS._______________________________. 87
3.1 Minería e Identidad Masculina. Abordaje de la
problemática de la sociabilidad masculina en el
contexto de Moa.___________________________________. 87
3.2 Los estereotipos de género construidos en la
infancia a través de los juegos y los discursos familiares
como estructuras estructurantes.______________________. 97
3.3 Identidad Infantil y los ritos vinculados
a la masculinidad.___________________________________. 106
Conclusiones____________________________________.

128

Recomendaciones_________________________________.

132

Bibliografía.
Anexos.

�Introducción

Desde finales de los años 80 del pasado siglo el análisis de la condición
masculina ha ido retomando una gnoseología propia dentro de las ciencias
sociales en general y dentro de los estudios de género en particular. Dicha
posición tuvo una de sus razones en las críticas de las feministas respecto al
parangón naturalizado hombre - humanidad. Las feministas, luego de
conceptualizar el género como lo que significa ser hombre o mujer, o lo
masculino y/o femenino, y estableciendo que estas desigualdades, a diferencia
del sexo, son construidas culturalmente, también configuran nuestra ontología y
epistemología, así como las perspectivas desde las que el actor le da sentido a
su acción social a partir de sus interacciones simbólicas.
La trayectoria del concepto género está relacionada con los estudios culturales
anglosajones que comenzaron a cobrar fuerzas a finales de los años 60 y 70
del pasado siglo1, aunque tiene antecedentes menos conocidos que los de
Simone de Beauvoir (1949) como los de Matilde y Mathias Vaerting (1923) con
su libro El sexo clave: un estudio en la sociología de la diferenciación del
sexo, y la excelente indagación sobre ideología de Viola Klein en 1946, El
carácter femenino: Historia de una ideología (Val Lorenzo, 2010). En dicha
indagación se plantea la comprensión del imaginario cotidiano como psicología
de las mujeres producto de los diferentes mecanismos simbólicos de
dominación implementados por los hombres. Los estudios de género se
centraron en develar los papeles desarrollados por las mujeres en las artes,
economía, política, ciencia y otros ámbitos, presuponiendo que existía un solo
modelo de masculinidad: el hegemónico, sostenedor de un sistema patriarcal
que las oprimía.
Es célebre la frase de Beauvoir “Una no nace mujer, sino que se hace mujer”
(2007:12), que abrió toda una perspectiva de los estudios de género. A su vez
podríamos decir: “uno no nace hombre, sino que se hace hombre”, lo que nos
lleva a la interrogante: ¿por qué los estudios de masculinidades se iniciaron
como preocupación epistemológica luego de algunas décadas dedicadas al
análisis de la feminidad y los impactos de la dominación masculina?
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 1

�Para ello existen varias razones, la naturalización de los hombres como sujetos
de conocimiento estaba universalizada desde los tiempos de Platón y los
estudios feministas inauguraron una nueva época. Los ajustes en las
relaciones de poder ante las mujeres, los cambios en los roles paternos, la
escalada femenina respecto al status social, entre otros aspectos, conllevó a
una crisis sistémica en las masculinidades y sus identidades, expresada de
diversas formas. Los primeros estudios de masculinidades durante los 80
tienen su base en las indagaciones sobre sexualidad de las décadas anteriores
y aunque en esta época ya se desarrollaban investigaciones sobre la
construcción social de la masculinidad, algunos científicos y científicas se
acercaron a ellas, como algo novedoso (Barret y Philips, 1995). En estos años
es precisamente cuando la producción científica sobre masculinidades se sitúa
en relación a las pesquisas de género, siendo los hombres sus propios
protagonistas. Según Linda Nicholson, Scott y Rubin (Ritzer, 2008), el hombre
es una parte esencial en los estudios de género desde la perspectiva
relacional.
La identidad, comprendida en su sentido más amplio, se entiendo como la
forma personal que tienen los actores sociales para identificarse y diferenciarse
de los y las demás, siendo por tanto un concepto que nos define en tanto
somos seres sociales, construida durante los procesos de socialización
primaria y secundaria. Al referirnos al proceso de construcción de la identidad
masculina necesariamente debemos partir del concepto identidad de género, o
sea,

de

las

características

particulares

adjudicadas

a

las

diversas

masculinidades en un momento histórico y/o geográfico determinado y en un
contexto

sociocultural

explícito,

en

tanto

las

masculinidades

son una

construcción cultural e histórica. Estas, al ser construidas, no obedecen a
ninguna esencia. El hombre nace, biológicamente hablando, y el varón se
forma mediante el complejo proceso de internalización de pautas conductuales,
valores, normas, estereotipos, ritos, representaciones e imaginarios que
definen al varón en las sociedades modernas. Por tanto las características
masculinas no son innatas, sino consecuencias del proceso de socialización
que desde una cultura androcéntrica legitima relaciones de dominación entre
los sexos. La identidad, o para ser más exactos, la condición masculina es por
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 2

�tanto un producto social, un resultado cultural modificable mediante la
educación no sexista de hombres y mujeres.
Al concepto de género le es consustancial la identidad de género y muestra
que los roles y sus estereotipos son construidos socialmente, sin que la base
biológica muestre una clara relación con esos roles, por tanto, mediante esa
construcción social se le asignan a hombres y mujeres diferentes roles. Existen
casos donde las personas están identificadas con un sexo que no es el suyo, o
sea que su identidad de género no está relacionada con su sexo: son los
llamados transgénero, queen o transexuales.
Luego, entre hombre y mujer existen diferencias biológicas que son naturales y
solo modificables mediante complejas intervenciones quirúrgicas. No obstante,
según John Money y Anke Ehrhardt (Gómez, L, 2009) aun estando las
personas sexualmente definidas según su biología, a través de una educación
familiar se pueden producir cambios en el niño o la niña, educándolos desde
roles femeninos o masculinos, respectivamente. O sea, mediante el proceso de
socialización se puede incentivar o constreñir

conductas que la sociedad

considera adecuadas para cada sexo, teniendo en cuenta que se reproducen y
transforman contextualmente y generacionalmente.
Las principales investigaciones sobre masculinidades las han desarrollado J.
Connell (1997, 2006), Hean (1985,1991), Bri Han (1989), Seidler (1987, 2006),
Morgan

(1991,

conceptualizaron

2013),
marcos

estos

investigadores

teóricos

a

básicamente

principios
desde

el

de

los

80

paradigma

funcionalista que generalmente rigen hasta la actualidad. Sus principales
limitantes fueron la escasez de estudios de corte microsociológico, el
insuficiente número de estudios sobre aspectos tales como religión, nivel
educativo, generaciones, clases sociales, etnia, elección sexual (Seidler, 1987,
2006; Morgan, 1991). En los estudios desarrollados en Iberoamérica se ha
tratado de superar esta fase funcionalista con los estudios de Olavarría (2001);
Parrini (2003), Rivero Pino (1998, 2003, 2012), Viveros (2003, 2007, 2013),
Cesar

Pagés,

(2010),

indagándose

sobre

las

masculinidades

desde

perspectivas fenomenológicas, antropológicas, históricas o desde la psicología
social. En el año 2003 solamente en América Latina y El Caribe se habían
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 3

�publicado más de 600 títulos de carácter académico escritos desde finales de
los 90 que tenían como objeto de estudio los hombres y las masculinidades 2
(Parrini, 2003).
En un principio en Latinoamérica los principales temas de estudio fueron la
violencia, la sexualidad, la reproducción, el cambio social, la diversidad sexual
y la paternidad. A partir de los 90 y el siglo XXI, debutaron investigaciones
sobre etnia/raza, migraciones, masculinidades subordinadas y recientemente
sobre globalización. Los estudios de la infancia desde las masculinidades no
han sido una constante en esta región, centrándose sobre todo en tópicos
como la ruralidad, la pobreza y la construcción de las identidades masculinas
en los ambientes escolares. (Bamberg, 2004; Coltrane, 2004; Rodríguez, M,
2005; Viveros, 2007; Pescador, E, 2011; Ramírez Pavelic, 2012).
En los últimos años se han sistematizado los estudios de masculinidades
desde áreas como paternidad, homosexualidad, globalización, tecnologías,
masculinidades y medios de difusión masiva, y los cambios estructurales en las
sociedades occidentales y sus impactos a nivel mundial (Olavarría, 2001;
Connell, 2006); la marcada emancipación de la mujer de sus roles
tradicionales, el cambio del ejercicio del rol de género de los hombres como
proveedores económicos dentro del contexto de la familia nuclear. La
adaptación, el ajuste de las estructuras sociales y la trasformación de la familia
conllevó a la pérdida de un área significativa de poder masculino, y las nuevas
configuraciones en las relaciones de poder entre hombres y mujeres
viabilizaron cambios bruscos de la dinámica relacional entre los géneros, sobre
todo por la inserción de las mujeres como actores en el mercado laboral,
adoptando puestos laborales que hasta entonces habían sido tradicionalmente
masculinos. Todo esto ha transformado la construcción social de las
identidades de género y sus prácticas sociales, llevando a una crisis de la
identidad masculina tradicional3.
Los principales antecedentes en Cuba los encontramos en Patricia Ares
(Universidad de La Habana) con sus estudios sobre virilidad y el costo de ser
hombres (Ares, 1996); Ramón Rivero (Universidad de Las Villas) con sus
investigaciones sobre la paternidad (Rivero, 2003); de María Teresa Díaz
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 4

�(CENESEX) con sus indagaciones sobre hombres y comunicación (2006);
Mayda Álvarez (Centro de Estudios de la Federación de Mujeres Cubanas) con
sus indagaciones sobre hombres y violencia de género (2001) y Julio Cesar
Pagés (Coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades) 4 que ha
desarrollado

investigaciones

sobre

masculinidades

desde

perspectivas

históricas y antropológicas (2010).
Las indagaciones de Ramón Rivero sobre “las representaciones sociales del rol
paterno y sus implicaciones psicológicas y sociopolíticas en una muestra
multigeneracional con sujetos de diferentes estratos sociales del municipio de
Santa Clara” (1998: 21) y las investigaciones de Clotilde Proveyer sobre los
elementos culturales del patriarcado cubano y su tesis doctoral sobre la
identidad de género femenina (2006), son antecedentes directos de nuestra
investigación. Esta se torna novedosa por el énfasis que desarrolla sobre la
correlación de rituales de la vida cotidiana, estereotipos y la construcción de la
identidad masculina en la infancia, enfocado desde la microsociología de
Goffman para cuya comprensión se emplea el análisis denso de los rituales
desarrollado por los niños, línea –teórica y metodológica- no presente en los
anteriores estudios de masculinidades en Cuba.
Los

estudios

de

masculinidades

e

infancia

generalmente

han

sido

desarrollados desde la perspectiva educativa (socialización del género desde la
escuela como institución, construcción de identidades en las escuelas rurales,
violencia escolar), la explotación sexual infantil, desde la paternidad (nuevas
paternidades) e incluso desde la prevención de la violencia de género.
Las categorizaciones, tipos, términos o concepciones que han sido construidos
para profundizar en este objeto responden a transformaciones políticas,
culturales,

estructurales,

de

funcionamiento

y

están

relacionados

con

presupuestos de la prevención social priorizando sobre todo los niños y la
familia. Aunque resultan postulados válidos las teorías que describen nuestro
objeto,

alrededor

del

tema

permanecen

un

conjunto

de

polisemias,

contradicciones, carencias que necesitan de concreción y análisis; en
correspondencia con ello, el presente estudio parte de algunas premisas como
ejes articuladores del discurso:
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 5

�1. Los autores anglosajones que estudian las masculinidades hablan de una
masculinidad construida en adultos como resultante y no como proceso; sin
embargo, es en la infancia donde esta se construye, por tanto la construcción
de la identidad masculina adulta no se debe considerar como algo “hecho” sino
una sedimentación procesual normativa que se inicia en la niñez.
2. Los estudiosos de masculinidades han construido categorizaciones sobre la
partición hacia el interior de las masculinidades a modo de clasificaciones,
jerarquizando según el status, capitales y rol que cumplen los hombres
socialmente. Sin embargo, esta jerarquización comienza a construirse e
internalizarse en la infancia, hacia el interior del grupo de pares y otros
espacios sociales y esto ha sido obviado o minimizado. Incluir nuevos
presupuestos desde la posición teórico-metodológica de la Sociología cultural,
permite enriquecer esquemas tradicionales en la teoría que limitan la
comprensión abierta y flexible de la construcción de la identidad en la niñez
conforme con la diversidad de los procesos culturales que en ella tienen lugar.
3. Desde la construcción de la identidad infantil masculina el niño comienza a
internalizar la

violencia

como

“vía

para

triunfar”. Pero

esta violencia

aprehendida, no solamente se ejerce contra las niñas (futuras mujeres), sino
contra otros niños dentro de su propio grupo de pares.
A partir de estas premisas nuestro análisis tiene el propósito de contribuir a
fortalecer desde un enfoque relacional, contextual, microsociológico y cultural el
estudio de construcción de la identidad masculina desde la infancia, fenómeno
con una complejidad creciente que se distingue por las polisemias y tratamiento
multidisciplinario que ha tenido durante su desarrollo como objeto de estudio.
Empleamos el enfoque dramatúrgico y de la ritualización de la cotidianidad
(Goffman, 1981), en tanto consideramos que el ritual y el simbolismo tienen
gran utilidad analítica para describir los mecanismos de legitimación de los
diversos modelos de masculinidades en la vida cotidiana. El rito y la vida
cotidiana están muy ligados y constituyen el basamento fundamental en la
organización de los pequeños universos, por lo que en nuestra investigación
analizamos

e

interpretamos

los

principales

micro-procesos rituales de

homosocialización donde los niños van asumiendo su identidad masculina.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 6

�Por otra

parte, consideramos apropiado el acercamiento a la teoría

postestructuralista de M. Foucault (2005, 2006), al observar a la familia desde
la visión del “panóptico” donde los espacios son básicos para comprender las
jerarquías, relaciones y construcción de significados por parte de sus miembros
y la función socializadora de las pautas masculinas en niños y niñas, ya que
desde pequeños internalizan normas, roles y construyen identidades a partir de
los espacios, funciones, contextos y situaciones. Por último, la distribución
social adopta las características del panóptico en el sentido de que el hombre,
desde una posición privilegiada de poder, puede observar y controlar a los
demás miembros de la familia y su vez ser observado, y en caso que ocurra
alguna desviación, controlarlos. Dentro del grupo de pares ocurre el fenómeno
de la vigilancia de unos niños sobre otros, ocurriendo en la interacción
simbólica un constante control de la masculinidad a nivel intragrupal.
El tema de las masculinidades no ha sido un tema central en la sociología
cultural; sin embargo, esta nos está aportando la concepción de que las
acciones sociales solo son posibles en un marco de significación cultural que
permiten la solidaridad y cohesión de los modelos de masculinidades y su
acción colectiva, lo que implica que la sociedad no es solamente racional, sino
que todo lo social tiene un nexo cultural, subjetivo y significativo que se
establece y construye a través de rituales seculares que desarrollan los
hombres en su vida cotidiana. Por otra parte, la cultura confiere sentido a la
realidad y las relaciones de género son otorgadoras de sentido, por tanto son
impensables dichos estudios excluyendo la dimensión cultural, en tanto
precisamente describen, valoran y visibilizan los significados y símbolos que
desarrollan hombres y mujeres en su vida cotidiana.
La observancia del procedimiento teórico permite introducir una sistematización
desde la literatura existente sobre el tema de masculinidades, identidad e
infancia y la elaboración de los conceptos de homosocialización primaria,
estrategias dramatúrgicas de las masculinidades y los rituales de
homosocialización

masculina,

explicitadas

a

través

de

rituales

de

separación, de fase liminar, de segregación, que ocurren en tres ámbitos
esencialmente: el familiar, escolar y hacia el interior del grupo de pares (ritos de
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 7

�distribución jerárquica – espacial, del tipo de ropa, de participación en eventos
deportivos, lúdicos, de control de la masculinidad/feminidad, de interacción en
grupo de pares, de las microdistinciones hegemónicas y subordinadas en los
niños). Dichos rituales son esenciales para explicar las relaciones simbólicas
que se establecen entre los hombres y los niños durante el proceso ritual de
socialización primaria. Tenemos presente el aporte de las mujeres (madres,
tías, abuelas, primas, maestras, etc.) que interaccionan simbólicamente con el
niño, educándolo heteronormativamente en oposición a una feminidad que
ellas mismas muestran corporalmente. Por otra parte, también es importante la
contribución del grupo de pares, ya que este reproduce hacia su interior una
interacción social masculina que se erige sobre un horizonte de significado y de
sentido normativo.
El contexto de Moa, donde desarrollamos la investigación es un espacio social
sui generis en la realidad cubana donde la principal actividad económica es la
minería y la metalurgia y de forma peculiar el índice de masculinidad es muy
alto, el mayor de Holguín y de los mayores de Cuba (Pérez Gallo, Victor Hugo,
2011). Por otra parte los datos extraídos de las estadísticas de violencia social
en general y de género en el municipio, muestran que son altas y que van en
ascenso durante el año 2013 lo que aporta un significado singular a este
estudio (ver anexo 5). Desafortunadamente no poseemos estadísticas a nivel
provincial o nacional para hacer un estudio comparativo, fructífero a los efectos
de arribar a conclusiones más generales sobre la situación actual de la
violencia en nuestro país.
Investigaciones anteriores (Pérez Gallo, Victor H., 2013) han aportado que el
modelo de educación imperante en la familia moense es básicamente
autoritario, desde la autoridad paterna, educando a los menores en normas
androcéntricas, no exentas de violencia 5. La violencia ejercida en el niño es un
posible predictor de la violencia futura cuando este desarrolle su vida adulta.
Para evitar esto es necesario desde la prevención modificar paulatinamente los
métodos educativos, que comienzan desde la relación homosocial del padre
con el hijo pero que hunde sus raíces en un complejo imaginario social de lo
que debe ser el hombre, que se recrea mediante patrones institucionalizados
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 8

�en la relación hombre- hijo. Lamentablemente una ampliación de la relación
entre masculinidades y prevención no es analizada en toda la profundidad
requerida en este trabajo, lo que sienta pautas a estudios futuros.
Las prácticas violentas desarrolladas en ámbitos escolares, familiares o hacia
el interior del grupo de pares van construyendo la identidad masculina desde la
infancia. Estas se despliegan a través de rituales homosocializadores, conjunto
de diversos grupos significantes (signos, máscaras, fachadas, enunciados,
objetos sagrados de la cotidianidad). Tales consideraciones explican el título de
nuestro

trabajo,

así

podemos

cuestionarnos:

¿Cómo

las

prácticas

socializadoras contribuyen a la construcción de una identidad masculina
hegemónica en los niños de Moa en espacios escolares, familiares y hacia el
interior de los grupos de iguales?
Idea a defender: Las prácticas socializadoras accionan como soportes para la
construcción de la identidad masculina en la infancia en Moa a través de
estereotipos de género y rituales homosocializadores que legitiman y
reproducen el modelo de masculinidad hegemónica imperante sobre todo en
espacios familiares, escolares y hacia el interior del grupo de iguales.
Esta interrogante permite formular como objetivo Determinar el papel de las
prácticas homosocializadoras que inciden en la construcción de la identidad
masculina infantil en Moa en los espacios familiares, escolares y hacia el
interior del grupo de iguales.
La investigación que desarrollamos tiene un carácter crítico reflexivo en el que
se

utiliza

una

perspectiva

metodológica

que

triangula

cuantitativa

y

cualitativamente datos y técnicas. Este enfoque permitió la combinación de
diferentes métodos, técnicas y datos en varios niveles de análisis: a nivel micro
con los estudios de caso de niños y niñas, las entrevistas en profundidad a las
maestras, las entrevistas familiares y el análisis de los discursos de los hombres
participantes en los grupos focales; a nivel macro con los datos que nos
proporcionó el índice de masculinidad del municipio, otros datos obtenidos en la
Oficina de Recursos Humanos del Grupo Empresarial CUBANIQUEL y las
entrevistas a expertos. No obstante, debemos decir que aunque desarrollamos
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 9

�un estudio de caso colectivo, indagando por la condición general de la
construcción de la identidad masculina en la infancia, se trata de estudios
intensivos de varios casos, que si bien no son generalizables, no deben de ser
vistos como entidades únicas, sino más bien representativas de una categoría
general y entendidas en referencias a esta.
Luego, con los datos recogidos en el trabajo de campo desarrollamos la
triangulación metodológica para obtener información de la realidad social en
estudio. El uso de técnicas, tanto cuantitativas como cualitativas, con un enfoque
multidisciplinario, nos garantizó una mirada integradora del fenómeno de la
construcción de la identidad masculina en la infancia. Todo complementado con
datos cuantificables y observaciones de campo de los juegos desarrollados por
niños y niñas en el ámbito escolar y la valoración que dan los sujetos masculinos
adultos investigados acerca de su relación con su padre en su niñez
(homosocialización

primaria),

las

características

de

sus

familias

y las

condiciones de vida y laborales en el contexto de minero metalúrgico del
municipio Moa.
Para la selección de la población a las que se le aplicaron las técnicas de grupo
focal, las aplicadas a los niños en las escuelas (observación, dibujo, párrafo) no
se partió de criterios de representatividad cuantitativa que establecieran la
representatividad de la muestra con la población total de Moa, debido a que
nuestra intención era comprobar el contenido subjetivo por una parte, junto a la
representación social de la identidad y el rol de género; por otra, la
representación mental de las características de las figuras significativas
paternas en el desarrollo de la identidad de género de los niños. Evidentemente
estos grupos fueron concebidos con un carácter intencional, estableciendo
como criterios de selección la edad (5 – 7 y 11-12 años, respectivamente). Se
escogieron al azar 6 niños de 11-12 años de cada escuela para aplicárseles
una entrevista. También se desarrollaron entrevistas en profundidad a 6
maestras y se llevaron a efecto grupos focales con hombres.
Los aportes en el nivel teórico radican en la sistematización del abordaje de la
identidad masculina en la infancia desde la sociología, privilegiando un enfoque
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 10

�microsociológico, haciendo énfasis en las interacciones rituales en las que se
legitima, recrea y reproduce la estructura social: patrones de conducta
repetitivos desde la homosocialización primaria que son percibidos por niños y
niñas como hechos que constriñen al actor social generando en él un
compromiso emocional hacia los símbolos que implican la legitimación de las
masculinidades hegemónicas. Se ha construido una periodización y se
contextualizan algunos conceptos que permiten comprender la relación entre
actividad económica, identidad de género, ritualización de símbolos y acciones
homosocializadoras, en un intento por integrar dialécticamente lo que ha sido
descrito en la literatura científica sobre los estudios de masculinidades y sus
diversos modelos. El criterio de periodización parte de la extensión de los
estudios sobre masculinidad con fines académicos hacia otras instituciones y
organizaciones sociales dedicadas al análisis y atención de los hombres y las
crisis masculinas. Esto es, la forma en que el desarrollo del tema va
involucrando a diversos componentes de la estructura social tanto académica,
de salud, laboral y otras, incluidas la política social y sus gestores. Por otra
parte, la visión aportada por Goffman nos posibilita complementar los estudios
de las masculinidades en Cuba desde su modelo dramatúrgico y aportar los
conceptos

Configuraciones

dramatúrgicas

de

las

masculinidades,

Homosociabilidad primaria y Rituales de homosocialización masculina.
Desde la perspectiva desarrollada, guarda un valor teórico y metodológico para
los estudiosos de género y de masculinidades en particular, ya que los datos
arrojados por nuestra investigación marcan posibles ajustes educacionales,
conductuales y culturales que deben ser tomados en cuenta por los ejecutores
de las políticas sociales de equidad social y de género, cuyas particularidades
en Moa permitirían desplegar estrategias preventivas y educativas centradas
en la construcción de una cultura de paz a nivel local, que incluyera a docentes
de todos los niveles de enseñanza del municipio y las familias; además de
brindarle pautas de trabajo a la Federación de Mujeres Cubanas, las Casas de
Orientación a la Mujer y la Familia, y a otras organizaciones sociales,
cumpliendo así acuerdos internacionales rectores tales como el de Beijing.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 11

�Los principales resultados fueron estructurados en tres capítulos a partir de
elaborar, argumentar y demostrar el valor teórico y metodológico de las
microsociologías. En el Capítulo I titulado El estudio de las masculinidades
en el abordaje teórico de la sociología nos aproximamos de forma crítica a
las diversas teorías desarrolladas por los estudios de masculinidades en el
mundo y hacemos evidentes sus limitaciones epistemológicas. Se orienta hacia
la valoración de los elementos culturales en la teoría sociológica de género, a
fin de introducir nuevos elementos que expliquen la construcción de la
identidad masculina infantil.
El Capítulo II Aspectos metodológicos del abordaje de las masculinidades.
Homosociabilidad, Identidad de género y rituales define la propuesta
metodológica para el tratamiento de la identidad masculina infantil desde los
rituales de la cotidianidad favoreciendo la propuesta metodológica de Goffman.
Como puede apreciarse se trata de un estudio de casos de alcance
microsociológico.
El Capítulo III La construcción de la identidad masculina en la infancia: los
consejos populares Armando Mestre y Caribe, estudios de casos. Se
concreta la descripción densa de los estereotipos de género y los rituales
homosocializadores en la comunidad minero metalúrgica objeto de estudio, así
como las diversas estrategias empleadas por los actores masculinos durante el
proceso homosocializador, junto a la constante subordinación de las niñas y
mujeres a estas. De igual modo, se realiza un análisis de las actividades
lúdicas de niños y niñas y mostramos cómo a partir de estas se construye la
identidad masculina, así como otros elementos de orden cultural que
intervienen en las formas de asumir las masculinidades en un contexto
vigorosamente patriarcal.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 12

�CAPÍTULO I
EL ESTUDIO DE LAS MASCULINIDADES EN EL ABORDAJE TEÓRICO DE
LA SOCIOLOGÍA.

El presente acápite se centra en el análisis teórico conceptual sobre los
diversos tipos de masculinidades existentes, su dinámica de cambio y la
importancia de su contextualización y periodización para su estudio, tanto en el
mundo como en nuestro país.
El estudio permitirá definir una concepción metodológica, factible para
identificar y comprender el proceso de construcción de la identidad masculina
en la niñez, además de profundizar en la trayectoria histórica, devenida en la
teoría sociológica. El interés por estudiar el fenómeno de la identidad masculina
en la niñez desde una perspectiva sociológica, exige la multidisciplinariedad y
la determinación de elementos culturales que se construyen y legitiman su
construcción desde el ámbito familiar.
1.1 Enfoque de las masculinidades en el contexto de las teorías
sociológicas.

Existen diversas teorías sociológicas factibles de aplicar para el estudio de la
paternidad, la familia, el proceso de socialización y la niñez. Un antecedente de
estas lo encontramos en el pensamiento de los filósofos griegos, que desde la
construcción de una postura dualista en la cultura occidental se pudo llegar a la
conclusión de que la oposición y complementariedad de los géneros masculino
y femenino forman parte de los orígenes de este. Esta forma de conocimiento
ha incorporado a las teorías sociales la construcción de lo femenino como lo
afectivo, lo suave, lo maternal mientras que lo masculino ha sido asociado a la
razón.
Los filósofos griegos desde sus estudios en la antigüedad determinaban lo
femenino y masculino de los elementos. Platón, en su obra La República
destaca que los varones hacen casi todo mejor que las mujeres, a excepción
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 13

�de las tareas domésticas del hogar, las que menosprecia de paso 6. El modelo
occidental de los siglos subsiguientes mantendría similares opiniones con
ligeras variaciones cuyas limitaciones fueron reproducidas en las teorías
elaboradas por filósofos y otros especialistas de las ciencias sociales.
Durante el periodo medieval la Iglesia Católica en el mundo occidental
mantenía a las mujeres bajo una ideología religiosa- patriarcal7, sin importar su
pertenencia cualquier clase social, aunque es de destacar que las mujeres que
integraban la plebe sufrían mucho más su situación8.
Las teorías desarrolladas por A. Comte y H. Spencer, ya en la modernidad,
(Ritzer, 2008; González Olmedo, Graciela, 2000) determinan que el orden, el
equilibrio y el progreso social están constreñidos a ser fruto de la unidad de la
familia, comprendida esta como la desigualdad de los sexos hacia el interior
familiar. Así se estaban asignando roles domésticos a las mujeres y públicos a
los hombres, constituyendo para estos teóricos el núcleo del progreso social.
De esta manera se estaba responsabilizando a la mujer con el ámbito familiar,
lo que constituyó para estos pensadores el progreso social. En sus
investigaciones sobre la sociedad, A. Comte (1798-1857) consideraba a la
mujer sólo en el contexto familiar, subordinada al esposo y en los roles de
cuidadora de los niños y los miembros ancianos de la familia, por lo que su
status pasivo era uno de los elementos fundamentales para el mantenimiento
del orden y el progreso social (González Olmedo, Graciela, 2000). En la teoría
de Herbert Spencer se analiza el papel de la mujer dentro del contexto familiar
desarrollando los roles de madre y esposa, mientras que el hombre se erige
como el eslabón que vincula a la institución familiar con otras instituciones.
Spencer cree que las actividades intelectuales de las mujeres deben ser
necesariamente limitadas ya que toda su energía debe enfocarse a sostener
sus

funciones

reproductivas:

esto

implicaría

que

si

se

desarrollan

intelectualmente pueden quedar estériles. (González Olmedo, Graciela, 2000).
Sus teorías androcéntricas constreñían a las mujeres al ámbito doméstico y al
cuidado de los niños como una cuestión de “orden social” para evitar la anomia.
Todo esto redundaría en un fortalecimiento de los estereotipos sexuales y de
género que los niños aprenderían en su infancia.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 14

�Engels en La situación de la clase obrera en Inglaterra(1845) ya hacía
alusión a las terribles condiciones de vida de la familia proletaria en Inglaterra y
los trabajos forzados a los que eran sometidos los niños y niñas en las fábricas
capitalistas, mencionando colateralmente a la prostitución infantil y sus
secuelas.
Engels centró su teoría de la familia a favor de la igualdad de géneros
intrafamiliar9. Una revisión histórica nos ha indicado que la propia cultura
europea antes del siglo dieciocho las mujeres fueron ciertamente vistas como
diferentes de los hombres, pero en el sentido de seres incompletos o ejemplos
inferiores del mismo tipo (por ejemplo, los pensadores del siglo XIX opinaron
que las féminas tienen menos facultad de razonamiento y que solo son buenas
para la casa y para procrear). Esta concepción también formó parte de la
ideología burguesa durante el siglo diecinueve. De allí que el proceso de
educación se fuera diferenciando entre los sexos de los niños (Engels, 1984).
Emile Durkheim en su obra El Suicidio escribe una definición de la mujer como
un ser que hay que situar fuera de la esfera intelectual y cultural ya que el
hombre “…es casi en su totalidad producto de la sociedad, mientras que la
mujer se ha mantenido más bien tal como la naturaleza la ha hecho (…) su vida
mental está menos desarrollada” (Durkheim, 1999: 4). Durkheim sitúa a la
mujer como un ser biológico que debe de estar alejado de las relaciones
sociales y subordinada al sexo masculino. Por otra parte le atribuye a la familia
nuclear un carácter educativo desde al autoritarismo que ejerce el padre.
Según Durkheim toda educación, como uno de los procesos de socialización
primaria en menor “consiste en un esfuerzo continuo por imponer al niño
maneras de ver, de sentir y de actuar a las cuales no hubieran podido tener
acceso espontáneamente” (Durkheim, 1969: 36).
Durkheim y Max Weber en sus textos están constantemente aludiendo a la
superioridad del hombre sobre la mujer, por lo que sus teorías sociológicas se
clasifican dentro del paradigma androcéntrico de la dominación, y legitiman al
hombre como el cabeza de familia, el encargado del control social y de la
delimitación de los roles de cada miembro de la familia, así como mantener el
orden a toda costa. Para Weber, la cultura, la economía y la política, son los
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

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�elementos representativos del mundo público, son los espacios sociales del
desarrollo de roles masculinos. Por otra parte el ámbito doméstico es el
asignado a las mujeres. Según Weber las relaciones de poder se han
delimitado y construido sobre las legitimaciones de un conjunto de condiciones
que establecen la superioridad de unos actores sobre otros, sin importar si el
ejercicio del poder es justo o no, si refuerzan desigualdades étnicas, de género,
religiosas, etc.10 La teoría weberiana tiene para esta tesis un doble significado
en tanto su lectura nos ubica en el continuum público – privado según roles, al
tiempo que ofrece las pautas metodológicas centrales de la teoría de la acción,
continuada, introducida y avalada por la microsociología para el análisis de las
masculinidades (Durkheim, 1975 ; Weber, 1979).
Ortega y Gasset basa su explicación de las diferencias entre géneros a partir
de un determinismo cultural, donde opina que la ruptura de los modelos
masculinos y femeninos podría llevar implicaciones sociales contrarias al orden
social. Él hace énfasis en procesos culturales que han construido la identidad
de hombres y mujeres como tales (Ortega y Gasset, 2010)
Las teorías psicoanalistas de Freud muestran una polisemia respecto al papel
que juega la cultura alrededor de la diferencia de géneros. Freud hace su
análisis desde la transculturalidad de la estructura edípica (Freud, 2008). Lacan
está de acuerdo con él cuando declara que "En cuanto a definir qué es el
hombre y qué es la mujer, el psicoanálisis nos muestra muy precisamente que
tal cosa es imposible" (Lacan, 2003: 48). El psicoanálisis de Freud ha logrado
exponer, según Hassoun, el deseo femenino, pero no ha podido superar el
obstáculo epistemológico que implica la impotencia explicativa de los hombres
ante la voluntad de las mujeres (cit. por Francoise Collins, 1993).
En otro sentido, Parsons en su gran teoría reproduce las ideas de Durkheim
sobre la diferenciación de funciones entre los sexos como la principal condición
para el sostenimiento del equilibrio del sistema social. La teoría parsoniana
construye su tesis sobre un tipo de familia, la nuclear, que en su opinión se
generaliza en la sociedad moderna y atribuye roles instrumentales y expresivos
a hombres y mujeres, logrando a partir de esa división funcional, satisfacer las
necesidades del organismo familiar y del sistema más general que es la
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 16

�sociedad. En su libro El sistema social (1952) considera que la socialización
del niño es la función más importante de la familia dentro del sistema social.
Opina que los niños y niñas asumen en este proceso los roles masculinos y
femeninos legitimando la educación sexista de los hijos dentro de la familia y
perpetuando el orden patriarcal existente. Por otra parte, existen las llamadas
teorías del rol que le deben mucho a la concepción parsoniana. Estas
consideran a la masculinidad como un atributo individual, producto de las
diferencias culturales en la socialización de los roles sexuales entre hombres y
mujeres. Esta representación define a la masculinidad como un conjunto de
particularidades que comparten los hombres en todos los sectores culturales y
sociales en los marcos de una cultura. Por tanto, se basaría en el supuesto de
que todos los hombres son heterosexuales, vigorosos, deportistas, poco
sentimentales o afectivos, etc. Esta perspectiva teórica refuerza los roles
tradicionales en su concepción sexista y busca sobre todo el orden dentro de la
estructuras sociales del género.
Parsons afirma que la familia como institución es un requisito indispensable
para la estabilidad social. Afirma que para su funcionamiento es necesario que
ocurra en ella una división sexual del trabajo donde hombres y mujeres asuman
roles muy diferentes11. Para evitar que la familia se convierta en una institución
anómica, el hombre debe “tener una orientación instrumental”, o sea manifestar
dotes de mando, dureza, liderazgo, etc. Según Parsons si el hombre y la mujer
se situaran en posiciones de igualdad esto destruiría a la familia, al no poder
esta mantener la estabilidad social (Parsons, 1952). En nuestra opinión esta es
una visión sesgada del fenómeno por la perspectiva ideológicamente
androcéntrica desde la que Parsons desarrolla su teoría.
Mead le atribuye gran importancia a la construcción del self en la infancia, así
como al desarrollo de juegos infantiles. (cit. por Ritzer, 2008). Distingue con los
términos

juego

organizado/

no

organizado

a

las

actividades

lúdicas

desarrolladas por los niños, y además correspondientes a niveles de
socialización diferentes. En el primer nivel el niño reconstruye escenas
fragmentadas de la interacción social al reproducir palabras, gestos o
actuaciones que ve a menudo en su vida cotidiana. Mediante el proceso de
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 17

�homosocialización el niño internaliza y asimila rasgos propios del rol del padre
y los articula en esquemáticos escenarios de interacción donde él mismo
desempeña en un momento un rol determinado. Consideramos el proceso de
homosocialización como una compleja dinámica de socialización entre
hombres, donde se internalizan normas, valores y actitudes de las diferentes
masculinidades. (Sedwick, 1985; Pérez Gallo, 2011)
El niño a medida que crece va participando en juegos más complejos, en
juegos organizados como el fútbol o el béisbol, propios de una segunda etapa
de socialización. Allí el desempeño de su habilidad está condicionado por las
expectativas del resto de los participantes. En su vida cotidiana le ocurre lo
mismo: todos esperan que él sea un hombre fuerte, proveedor de alimentos y
que no demuestre sus sentimientos. Ocupan posiciones funcionales dentro del
entramado simbólico de las masculinidades y desempeñan competitivamente
roles de índole funcional orientados a la consecución de metas de acuerdo al
tipo de masculinidad que para el imaginario colectivo es el modelo exitoso.
Por otra parte el niño va aprendiendo su rol de hombre desde los juegos
internalizando patrones de violencia que a su vez homosocializa con sus
padres, amigos, primos, teniendo siempre la aprobación tácita de estos 12.
Las reglas del juego (es decir las normas y valores de las masculinidades
tomadas como base para el desempeño de los roles) articulan las expectativas
del otro generalizado que está en juego. El niño las interioriza en su mí, que es
el centro del autocontrol del innovador yo. El niño durante su proceso de
socialización va sosteniendo conflictos con su madre que adopta posiciones de
protección y cuidado, muchas veces este se avergüenza cuando esta le arregla
el uniforme frente a amigos de su edad, cuando le lleva la merienda al aula o
cuando le da un beso de despedida y le dice un apelativo cariñoso.
En una sociedad construida social y culturalmente para eternizar la situación
privilegiada de los hombres en ese sistema, la violencia se ha convertido en el
instrumento mediante el cual estos construyen, recrean y justifican su
hegemonía, legitimando el carácter patriarcal de sus sociedades. La violencia
se convierte así en una cualidad propia de los hombres que la enseñan y
reproducen, de paso a sus hijos durante el proceso de homosocialización.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 18

�Evidentemente a las mujeres, y por extensión a las niñas, les están vedadas
todas aquellas conductas y patrones que conforman a las masculinidades.
Los sociólogos precedentes no fueron capaces de advertir en toda su
dimensión las relaciones fragmentarias del poder, solo basaron sus teorías en
las relaciones entre hombres y mujeres. Así no fueron capaces de significar los
matices, ni las diferentes masculinidades que integraban los hombres, así
como los desafíos que implicaba a esta conceptualización la existencia de
categorías dinámicas como la racialidad, el entorno urbano y rural, las clases
sociales, etc.; definiciones contextuales que trasforman al corpus que
caracteriza a las diferentes masculinidades.

El encuadre teórico de los estudios de la masculinidad en la contemporaneidad.

Los estudios sociológicos de la cultura en la contemporaneidad tienen un vasto
arsenal teórico para la descripción de la masculinidad como una categoría
analítica que nos permite profundizar en el orden genérico naturalizado
socialmente. La sexualidad como dispositivo social de control y disciplina de
Foucault (1984, 2005), la tesis proposicional de Alcoff (1989) en la teoría
feminista actual, las nociones de habitus y campo de P. Bourdieu (1994)1, las
estructuras de poder en las sociedades cortesanas de Norbert Elías (1996), la
dramaturgia de E. Goffman (1961, 1969, 1979, 1981, 1993), y las prácticas
sociales de Giddens (1999) son importantes ejes de reflexión teórica sobre las
masculinidades.
Pierre Bourdieu discurre que la permanencia de los sistemas socio-económicos
de la sociedad está ligada a la reproducción cultural arbitraria, la que a su vez
contribuye a la reproducción social. La familia, por lo tanto, tiene la misión de
inculcar, transmitir y conservar la cultura dominante patriarcal, al asignar un
paradigma cultural; reproducir la estructura social y sus relaciones de clase; y

1

Estas fechas son de la publicación de los textos consultados y no necesariamente un orden
cronológico de sus investigaciones.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 19

�por último, esconder la falta de libertad al enmarcar sus ideologías de acuerdo
al régimen imperante de patriarcado.
Bourdieu en su obra La Reproducción. Elementos para una teoría del
sistema de enseñanza (1970) hace referencia a la transmisión de valores
culturales entre las clases sociales y de cómo la burguesía se reproduce dentro
de un mismo contexto cultural. Para Bourdieu la instrucción es el causante
fundamental de reproducción y de la estructura de las relaciones de poder y las
relaciones simbólicas entre las clases. Él pone énfasis en la importancia del
capital cultural heredado en la familia y que el niño internaliza desde la
socialización

como

clave

en

la

vida

cotidiana.

Evidentemente

esta

incorporación es una especie de “domesticación” donde se incorpora al niño los
valores de la sociedad patriarcal donde va a vivir el resto de su vida.
El poder, según Bourdieu se distribuye en campos que son limitadamente
autónomos. Estos campos pueden ser literarios, legales, religiosos, militares,
políticos, etc. Generalmente los hombres son los que detentan el poder en
estos campos y están unidos por una solidaridad basada en la homología entre
estas posiciones, aunque también están enfrentados por relaciones de conflicto
y competencia en medio de los intercambios que ocurren entre las diferentes
especies de poder.
La

estructura

dicotómica

de

género

hace

posible

la reproducción y

legitimización de esta posición mediante instituciones sociales, estructuras
normativas, pautas de valor y sistemas simbólicos. Estas no son determinantes
culturalmente hablando, ya que los agentes desarrollan grados múltiples de
compromiso con la posición que ocupan y asumen posturas políticas donde
optan en sus prácticas de sentido común qué hacer desde esa posición.
Según Bourdieu el principio de la acción está entre la historia objetivada en las
cosas en forma de estructuras sociales y la historia encarnada en los cuerpos
en forma de habitus. El habitus, concepto central de Bourdieu, es esencial para
comprender los intríngulis culturales de las masculinidades 13.
Las disposiciones de las que se trata en el caso de las masculinidades se
adquieren por toda una serie de acondicionamientos propios a modos de vida
particulares donde los hombres y mujeres desarrollan sus vidas cotidianas. El
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 20

�habitus es por tanto lo que define a una clase o grupo social en relación con
otras que no comparten las mismas condiciones sociales, en este caso los
hombres que detentan una masculinidad sobre las mujeres y sobre otros
hombres que pertenecen a las masculinidades. Esto implica que a los
heterogéneos lugares de los actores en un espacio social dado les
corresponden un estilo de vida que es expresión simbólica de las diferencias
inscriptas objetivamente en las condiciones de existencia 14.
Podemos decir que el habitus es lo que permite que los actores se orienten en
el espacio social propio y que adopten prácticas acordes a su origen social y al
contexto donde desarrollan su vida cotidiana. El habitus hace posible que los
hombres pertenecientes a un determinado tipo de masculinidades elaboren
estrategias que anticipen la acción, tuteladas por “esquemas de percepción, de
pensamiento, de acción” (Bourdieu, 1996: 91). Estas provienen del proceso de
socialización donde el actor ha internalizado normas y valores del contexto
sociocultural donde se ha educado. Pero además provienen de la experiencia
vivida por el sujeto que ha enriquecido sus estrategias cotidianas 15.
En la sociología desarrollada por Michel Freitag (cit. por Ritzer, 2008), la
modernidad es una condición de la reproducción de la sociedad fundamentada
por el espacio político de sus dispositivos de normatización por oposición a la
tradición. Por tanto, el modo de reproducción del conjunto y el sentido de las
acciones que se practican es reglamentado por dimensiones culturales y
simbólicas específicas. Esta modernidad legitima una serie de discursos que
regulan la vida cotidiana y constriñen el cuerpo de los seres humanos.
Un pensamiento de corte binario inaugurado por la modernidad se establece
como un modelo estructurador excluyente que funciona como constructor de
estereotipos para que los actores sociales concienticen su lugar en el mundo y
su rol dentro de él. Según Follari la modernidad “tuvo como propósito entonces,
poner a la razón, en el estricto sentido de la razón calculatoria, en el centro de
su Proyecto de dominio científico-técnico del mundo…” (2005: 5). Por tanto, la
modernidad tiene como una de sus fuentes sustentables la separación entre
naturaleza y sociedad, siendo una estructuración del mundo en binarios
opuestos

desde

los

imaginarios

sociales.

Pensar

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

desde

aquí

la

Página 21

�heteronormatividad de las masculinidades implica ver una de las expresiones
menos invisibilizadas del pensamiento binario, una única forma de relacionar
los sexos (Butler, 1990), excluyéndose otras posibilidades de ver la diferencia.
Es sumamente interesante la perspectiva en que Foucault (2006) aborda el
fenómeno, si bien no de las masculinidades, pero sí la formación del sujeto y
sus identidades principales (entre las que nombra el género) en la modernidad.
Estas identidades están construidas desde el discurso, que funciona como un
dispositivo del poder desde donde se controla la sexualidad, el deseo, el
cuerpo.

El

sociólogo

francés

denomina

biopoder

a

este

grupo

de

mecanismos16. Esta concepción nos permite comprender cómo en la
modernidad las identidades genéricas con clasificadas con la dicotomía
anormal/normal, y por supuesto que las prácticas sexuales “normales” son las
que se inscriben en la heteronormatividad, y todo lo que excede los límites de
lo “normal” es estigmatizado, por tanto las prácticas sexuales prescriben
identidades.
Desde el discurso de Foucault (1984) la sexualidad funciona como un
dispositivo social de disciplina y control, e incorporado al poder que funciona en
los estados modernos. Este poder tiene sus orígenes en el discurso
heteronormativo que es internalizado por los individuos y que norma sus
cuerpos y sus deseos, legitima un poder que disciplina y nos convierte en los
disciplinadores de los “otros desviados”. El biopoder constituye a las personas
en agentes

subjetivos

del control y por tanto normaliza y disciplina

simbólicamente. Naturaliza un orden dado sin necesidad de violencias directas.
Un conjunto de lazos de interdependencia que definen configuraciones sociales
específicas para cada contexto histórico es, según Elías, como se construyen y
legitiman las

sociedades

(Norbert Elías, 1989). En el caso

de las

masculinidades las sociedades estarían constituidas por unas configuraciones
de actores sociales masculinos que no existirían fuera de los individuos, así
como los actores sociales no pueden existir fuera de las sociedades que
integran. Dichas relaciones de interdependencia describen la distribución social
del poder al interior de las masculinidades.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 22

�Mirado desde este punto (Elías, 1996) denota por tanto que las masculinidades
usan el poder de coacción de las normas sociales como recurso primordial para
mantener el control y sus posiciones de poder como grupo privilegiado. Su
enfoque privilegia el análisis de las relaciones de género como posiciones
sociales, lo que comprendería la masculinidad como un estado de poder
sostenido por un tejido de relaciones sociales y atravesadas por disímiles
campos de poder que legitiman el sistema establecido haciéndolo parecer
como algo naturalizado.
La definición posicional desarrollada por la académica Alcoff (1989) amplía las
concepciones teóricas de Elías y las lleva al campo de la teoría feminista de la
identidad. Según Alcoff la mujer se define como concepto no solo por sus
atributos biológicos o psicológicos sino por el contexto externo donde esta se
sitúa. Su status determina la posición relativa de la mujer, así como su relación
con los hombres en un contexto histórico. Esta definición posicional convierte a
la identidad en relativa pues depende de un contexto cambiante, lo mismo para
las mujeres que para los hombres.
Si se definiera a las masculinidades de esta red de relaciones podríamos decir
que por su posición hacia el interior de la red está empoderada y legitimada
mientras que las mujeres deben luchar por su posición política trabajando
sobre la idea de que ocupan una posición inferior no por “incapacidad
biológica” sino porque su posición dentro de la red carece de poder y de
movilidad y requieren de un cambio brusco para empoderarse en un contexto
sociocultural e histórico donde el hombre domina las relaciones sociales.
Las masculinidades son relacionales. En esta red está presente la posición
social de poder y prestigio que ocupan los hombres y que amplía su jurisdicción
de acción y sus oportunidades de dominio. Las masculinidades entonces
acumularían distintos tipos de capital simbólico que legitimarían y reproducirían
su status privilegiado en distintos campos.
Es importante tener en cuenta la teoría de Bourdieu y sus referentes simbólicos
para comprender la oposición binaria que se da en las relaciones de género en
“un universo donde [...] las diferencias sexuales permanecen inmersas en el
conjunto

de

las

oposiciones

que

organizan

todo

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

el

cosmos,

los

Página 23

�comportamientos

y

los

actos

sexuales

están

sobrecargados

de

determinaciones antropológicas y cosmológicas” (Bourdieu, 1996: 16). Las
masculinidades en su uso moderno del término podemos decir que la propia
conducta es resultado del tipo de persona. Es decir, una persona no masculina
se comportaría diferentemente: sería pacífica en lugar de violenta, conciliatoria
en lugar de dominante, indiferente en la conquista sexual, y así sucesivamente.
Esta concepción presupone una creencia en las diferencias individuales y en la
acción personal. Pero el concepto es también inherentemente relacional. La
masculinidad existe sólo en contraste con la femineidad. Una cultura que no
trata a las mujeres y hombres como portadores de tipos de carácter
polarizados, por lo menos en principio, no tiene un concepto de masculinidad
en el sentido de la cultura actual europea o americana.
El sociólogo inglés Giddens (1999) conceptualiza la estructura social desde una
posición crítica del funcionalismo, ya que en su concepción los sistemas no
tienen estructuras, sino más bien propiedades estructurales, que por tanto
influyen en los actores sociales, en los grupos de individuos, en su práctica
social. Desde la perspectiva de las masculinidades estas propiedades podrían
verse de dos formas: las prácticas masculinas que comparten grupos de
hombres y que serían propiedades estructurales legitimadas por Reglas y que
su vez podrían ser semánticas y normativas; y la segunda serían los Recursos
que poseen los hombres que poseen estos para influir en el resto de los grupos
(mujeres, niños, ancianos, hombres pertenecientes a otras masculinidades).
Según Giddens esta se revela de dos formas: Autoritaria (no material) y
Distributiva (dinero, propiedades, etc.), por tanto las Reglas y los Discursos
perteneciente a los hombres que integran las masculinidades permitirían la
presencia de prácticas sociales regulares que legitimarían y reproducirían un
sistema androcéntrico a lo largo del tiempo.
Consideramos que las teorías sustentadas por estos pensadores de la
modernidad significaron un paso de avance en los estudios de masculinidades
ya que establecieron diferencias hacia el interior de los grupos de hombres;
describieron la construcción de los habitus masculinos que incorporan en estas
la memoria colectiva. También conceptualizaron las masculinidades como una
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 24

�especie de capital cultural interiorizado o incorporado, y describieron la
influencia que los procesos de la modernidad han tenido en la construcción de
las diversas identidades masculinas, así como de la sexualidad como norma y
dispositivo moderno de poder. Significó un escalón superior respecto a los
pensadores clásicos debido a que sentaron pautas para los próximos estudios
de masculinidades al hablar de violencia simbólica y de relaciones de dominio
entre mujeres y hombres y hacia el interior de los grupos masculinos.

1.2 Un acercamiento a las masculinidades desde las teorías de género.
Los estudios de masculinidades en América Latina y Cuba.

Podemos aseverar que los estudios de masculinidades son recientes, basta
con decir que comenzaron en el mundo anglosajón a finales de los años
setenta, cuando grupos de académicos se interesaron por las dinámicas
propias de la vida de los varones y el proceso de construcción cultural de su
género.
Las estudiosas feministas anglosajonas promovieron el uso de la categoría
gender (género) en las década de los años 70 del siglo XX para poder
diferenciar las construcciones sociales y culturales de las biológicas. Se puede
precisar que además de un interés académico para poder interpretar mejor la
realidad social, estas académicas tenían objetivos políticos: precisar que las
características que el imaginario cotidiano denominaba como “femeninas” eran
internalizadas por las mujeres mediante un complejo proceso de culturización
y no derivadas naturalmente por su sexo biológico. Trataban de distinguir entre
sexo y género para legitimar su base teórica a favor de la igualdad de las
mujeres y en contra del sistema patriarcal. Luego, la categoría género llevó a
los académicos “a una interpretación, simbolización y organización de las
diferencias sexuales en las relaciones sociales” (Lamas, Marta, 1996, 327)17.
No obstante los escritos desde la tradición intelectual feminista sobre la
situación de mujer comenzaron tempranamente. El texto Thetenth Must Lately
Sprung Up in América de Anne Bradstreet publicado en 1650 comenzaría un
enfoque que se fortalecería como corpus teórico mucho tiempo después
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 25

�(Bonino, 1996: 21). Abundan las obras que tocan el tema femenino escritas por
mujeres que analizaban su situación durante los siglos XVIII, XIX y XX. Estos
antecedentes sustentan un número elevado de producción académica de la
década del 60 que marca una línea divisoria respecto al surgimiento del
enfoque de género. Algunos textos clásicos que fortalecieron esta perspectiva
feminista fueron: Concerning Women (1931) de Virgina Wolf (Wolf, 1993); El
segundo sexo (1957) que ya hemos tratado en nuestra investigación, de
Simone de Beauvoir y Sex and Gender (1960) de Stoller Robert.
Por otra parte en el imaginario cotidiano y en algunos textos de la bibliografía
consultada existe cierta confusión cuando consideran que en los estudios de
género sólo se desarrollan las investigaciones sobre la mujer. Esto se debe a
que los estudios sobre la mujer han ocupado en los últimos tiempos la mayor
parte de la atención de muchos cientistas sociales. Esto, unido a la aplicación
de proyectos e investigaciones financiadas por agencias de cooperación,
gobiernos, organismos internacionales y otras instituciones que trabajan en
función de regenerar determinadas actividades humanas que afectan la calidad
de vida de la mujer (violencia física, psicológica, económica, patrimonial,
simbólica, desempleo, derecho al aborto, etc.). Evidentemente el género, como
categoría, comprende también a los hombres pues describe grosso modo las
construcciones sociales, culturales e históricas que establecen y legitiman las
normas, valores, prácticas culturales, símbolos, creencias, en fin, todo un modo
de ser y pensar de hombres y mujeres que dependen del contexto sociocultural
donde desarrollan sus vidas que no es inmutable, es cambiante y tiene tantas
variaciones como sociedades existen.
Por otra parte a finales del siglo XX, se apresuró la interpelación de un sistema
de relaciones sociales de género asentado en una organización que
atravesaba tanto la esfera de lo público como de lo privado. Hasta ese
momento estaba naturalizado el hecho de que los hombres participaran más
activamente que las mujeres en el mundo público, entendiéndose por este los
asuntos del Estado, la producción de artes, ciencias y la economía. A las
mujeres

el

funcionamiento

sistema
efectivo

patriarcal
del

les

ámbito

asignaba
privado,

la
a

responsabilidad
través

del

del

cotidiano

mantenimiento del hogar y de sus miembros. Evidentemente las vidas
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 26

�cotidianas de los hombres y mujeres se percibían como si estuvieran
delineados por un determinismo biológico y no por la cultura.
Se debe tener una obligada referencia a los estudios feministas para
comprender el inicio y desarrollo de los estudios de masculinidades. Por
razones de espacio no se puede abundar al respecto, pero debemos destacar
la investigación que ha realizado Mara Viveros (2007) en su investigación sobre
las teorías feministas y su relación con los varones y los estudios de
masculinidades. Hace énfasis en la importancia de las teorías feministas y sus
significativos aportes para la construcción del marco teórico y epistemológico
de los estudios contemporáneos sobre masculinidades. Viveros en su trabajo
(2007) menciona la crítica de las teóricas feministas a la apropiación masculina
de todos los aspectos sociales de la vida cotidiana; después menciona que en
la década de los sesenta, ciertas representantes del feminismo liberal lidiaron
para obtener cambios en las leyes y lograr que los bienes y las oportunidades
sociales fueran distribuidos por igual entre hombres y mujeres (Viveros, 2007).
Entre los años setenta y ochenta del siglo XX se desarrollaron corrientes
académicas que proponían la reevaluación y conformación de una nueva
feminidad.
El modelo de apropiación masculina de los espacios políticos, económicos y
culturales, de ficticia funcionalidad, se legitimaba constantemente en la
legislación sobre familia, en las políticas de Estado, en la reglamentación del
mercado de trabajo y en múltiples elementos ideológicos que conforman el
imaginario simbólico de la sociedad. Pero como todo modelo hegemónico la
organización de la sociedad en función de tales patrones de género se enfrentó
a oposiciones constantes que fueron alterando su configuración y que abrieron
el camino para el cambio (Lamas, Marta, 1996).
Simone de Beauvoir en su obra clásica El segundo sexo opina citando a
Poulan de la Barre que “Todo lo que ha sido escrito por los hombres sobre las
mujeres es sospechoso, ya que ellos son a la vez juez y parte” (Beauvoir, 2005:
1). Esta pensadora se inscribe dentro de la corriente de la crítica ilustrada al
prejuicio, óptica que seguirá toda su vida de defensa de los derechos de las

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

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�mujeres. Su afirmación “No se nace mujer, se llega a serlo” (Beauvoir, 2005: 3)
es el principio de la construcción de las teorías feministas que la precedieron.
Beauvoir construye su discurso feminista basándose en una crítica a la
modernidad donde opina que esta generó un proyecto social en el que las
mujeres quedaron prácticamente excluidas de las dimensiones políticas,
sociales, científicas, de los pactos de poder y por tanto fuera de lo público. Su
dimensión se limitó al ámbito doméstico (Beauvoir, 2005: 231).
Pero la modernidad, vista desde esta perspectiva, no solo definió los ámbitos
en que hombres y mujeres interaccionaban en su cotidianidad sino la
resignificación de los espacios sociales de lo femenino y lo masculino,
legitimando que lo masculino es el espacio de construcción de discursos desde
el poder, de lo político, de lo ético, de la producción simbólica y cultural y por
tanto del poder en sí mismo. En cambio lo femenino se limita al espacio
privado, cerrado del matrimonio, la maternidad y el trabajo doméstico
(Beauvoir, 2005: 242).
Los movimientos feministas comenzaron a establecer premisas científicas en
un intento de teorizar y explicar las causas estructurales de discriminación de
las mujeres. Evidentemente la teoría más importante, concebida, en ese
momento fue la del patriarcado como sistema social de opresión sobre las
mujeres, ya que sostenía que las sociedades modernas eran patriarcales y que
reproducían y sostenían en su seno una relación jerárquica que empoderaba a
los hombres sobre las mujeres, estableciendo una relación hegemónica sobre
estas.
El poder patriarcal ha sido naturalizado a través del proceso de socialización en
todas las sociedades, guardando diferencias culturales según el tipo de
sociedad, pero manteniendo en esencia el poder de los hombres. Este poder
solo ha sido cuestionado desde la academia, no existiendo una oposición clara
desde el imaginario cotidiano de la sociedad. Podemos afirmar que los
cuestionamientos al entramado simbólico e ideológico del patriarcado 18
comenzaron con el Movimiento Feminista Internacional en su Segunda Ola con
sus luchas y exigencias de reivindicaciones, los Movimientos Sociales de
Liberación Nacionales, y otros de gran impacto para la vida de las mujeres
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

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�como el Movimiento de Liberación Sexual de la década del 60 del pasado siglo
XX. (Barbieri, Teresita, 1997; Lamas, Marta, 1996; Lagarde, Marcela, 1997).
Existieron otras perspectivas feministas que tenían como médula la crítica a la
violencia masculina sobre las mujeres y la alienación del cuerpo femenino.
Hubo precisiones alrededor de las masculinidades que la proponían como
“algo intrínsecamente perjudicial para las mujeres y los demás varones y (…)
como algo abyecto. Estas corrientes pretendían alcanzar la equidad de género
aboliendo o transformado radicalmente a los hombres y a la masculinidad”
(Viveros, 2007: 26)19.
Las teorías feministas tuvieron suma importancia para el surgimiento y
desarrollo de los estudios de masculinidades al visibilizarlos como actores
dotados de género y brindarles un apoyo gnoseológico para que estas estudien
a ese otro desconocido que era el hombre dentro de las relaciones de género.
No obstante creemos que una limitante de las indagaciones feministas de esta
época fue colocar al hombre en un solo grupo: el de la masculinidad patriarcal,
y avasalladora de la mujer, una masculinidad violenta, cuando realmente
coexistían y están presentes muchas masculinidades, ya que no hay una de
ellas en singular: cohabitan diferentes modelos de masculinidad construidos en
dependencia de la racialidad, las clases sociales, entornos rurales, citadinos,
culturas y grupos etarios. En otras palabras concibieron la dominación
masculina como homogénea, y pensaron por tanto la dominación patriarcal
como desarrollada por una masculinidad, cuando realmente todas las
masculinidades tienen sus propias estrategias de dominación y legitimación.
Cada una de estas masculinidades tiene una diferente espacialidad y una
jerarquía social diferenciada que depende de las diversas prácticas sociales
consideradas masculinas. Otra limitante es que las feministas se concentraron
en evidenciar la sumisión de las mujeres por los hombres, pero no se
percataron de la fisura de su modelo, ya que otras masculinidades también
estaban sojuzgadas por las masculinidades de corte hegemónico, en una
dominación encubierta20.
Un sesgo importante de sus indagaciones es que las desarrollaban usando
herramientas epistemológicas desde una ciencia androcéntrica, hecha desde el
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 29

�poder masculino, porque lo primero que había que hacer era deconstruir estas
herramientas para que dieran resultados válidos (Pérez Gallo, Victor Hugo,
2011: 12).
Los estudios efectuados desde las ciencias sociales sobre el género de las
masculinidades se han convertido en un área especializada; área que primero
permanece circunscrita al estudio de las mujeres, y a partir de los años 70 y 80
del siglo XX, se desarrolla con la problemática de las masculinidades. Dichos
estudios desarrollados principalmente en los países anglosajones (Canadá,
EE.UU., Gran Bretaña y Australia) se han efectuado bajo la denominación de
Men's studies. Después de un primer instante, en que se considera que los
estudios sobre la mujer eran necesarios como resultantes de visibilizar su
situación y denunciar inequidades, desigualdades y modelos de legitimación
sustentados en el poder masculino21, se pasó a un segundo momento donde
estos estudios se basaron en una conexión de desigualdad y de las relaciones
de dominación. Luego se pasó a considerar que el hombre era otro
desconocido para las ciencias sociales desde la perspectiva del género 22.
Cuando se hablaba del hombre se le estaba pre-identificando a partir de un
solo modelo, se estaba acudiendo explícita o tácitamente a una sola
concepción del mismo (la del hombre patriarcal por supuesto). Los Men's
Studies; sin embargo, van a plantear que no existe la masculinidad en singular,
sino múltiples masculinidades, y que las concepciones y las prácticas sociales
en torno a la masculinidad varían según los tiempos y lugares, que no hay un
modelo universal y permanente de la masculinidad válido para cualquier
espacio o para cualquier momento (Jociles Rubio, María Isabel; 2001:1).23
El libro Hand and Heavy: Toward a New Sociology of masculinities
(Carrigan, Connell, Lee; 1985) es en nuestra opinión el primer intento de
sistematización de las corrientes que predominaban en ese momento en el
mundo

de

estudios

académicos

anglosajón

en

los

estudios

sobre

masculinidades. En este texto Tin Carrigan, Bob Connell y Jhon Lee, hicieron
referencia a las siete corrientes fundamentales que estaban presentes en la
época.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 30

�1. Liberación Masculina: Descripción de los comportamientos típicos de la
masculinidad tradicional, como la opresión, agresión y dominación de la
mujeres, niños y ancianos. Desprenderse de estos era considerado
como una liberación.
2. Reacción antifeminista: Criticas

a

las

teóricas

feministas

y su

conceptualización del concepto de patriarcado y de opresión de género.
3. Descripción progresista: Tendencia a favor de la equidad de los sexos,
pero sin renunciar al dividendo patriarcal.
4. Movimiento de crecimiento personal: Consideraban que a través de la
mejora como individuos en los hombres, se podría llegar a la
construcción de una sociedad más equitativa para los géneros.
5. Movimiento profeminista: Se origina en el reconocimiento por parte de
los hombres del poder y los privilegios que disfrutan en una sociedad
dominada por ellos, por tanto están en principio de acuerdo a los
conceptos construidos por las feministas.
6. Hombres radicales: Se origina en el estudio a grupos de hombres que
deciden seguir con sus prácticas androcéntricas y patriarcales en una
sociedad donde la mujer ocupaba cada vez más espacios asociados al
poder en todas las dimensiones.
7. Análisis académicos. Análisis desde la academia sobre la relación
masculinidad-opresión, estudios macro estadísticos y del status de los
hombres ante las nuevas posiciones obtenidas por las mujeres durante
la segunda ola feminista.
Todas estas tendencias tuvieron su base epistemológica en los estudios
feministas, incluso cuando algunas refutan sus teorías drásticamente. Cuando
revisamos dichas directrices y su sistematización, nos percatamos que sus
autores tuvieron limitaciones como la de no operacionalizar los análisis
académicos producidos; en muchos casos al efectuar investigaciones macro,
incurrían en errores epistemológicos al no valorar lo suficientemente la
importancia de los estudios micro y las interacciones cotidianas que ocurren
entre hombres- hombres- mujeres que construyen negociadamente los roles de

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 31

�género y, por otra parte, la ausencia de una perspectiva holística de este
ámbito de los estudios en dicha época.
Según Kimmel (1994) la producción internacional de los años 90 del siglo XX
estuvo signada por los siguientes aspectos:
1- La reflexión histórica y antropológica sobre las masculinidades. Son
importantes los trabajos de Ownby (1990), Carres y Briffit (1990),
Gilmore (1994) y Hewlett (1991). Dichos textos hacían énfasis en las
raíces histórico – culturales de las masculinidades con la presunción de
la existencia en todas las culturas de factores comunes a la hora de
designar en el imaginario colectivo las características que deben tener
los hombres pertenecientes a masculinidades hegemónicas. Estamos de
acuerdo con Gilmore (1994) cuando este declara que más que una
universalidad de las masculinidades se debe de hablar de tendencias,
paralelismos, acercamientos a rasgos masculinos en la cultura de las
civilizaciones, sobre todo, occidental. En nuestra opinión no existe una
estructura cultural que arquetipe las diferentes masculinidades en todo el
mundo, sino tendencias contextuales que dependen de los habitus y de
los campos de las masculinidades.
2- Teoría Social de la masculinidad. Esta surge como reacción a la
importancia (y los estudios casi exclusivos) que venían tomando en el
ámbito académico los estudios de género, sobre la mujer y dejando de
un lado los estudios sobre los hombres, por carecer de importancia,
según las feministas. Los principales trabajos son los de Bri Han (1989),
Hean (1991), Morgan (1991), Connell (1997), Seidler (2006). Opinamos
que estas teorías tienen la fortaleza epistemológica de aportar a los
estudios de masculinidades una serie de conceptualizaciones por las
que aún hoy se rigen los estudios de masculinidades, con la limitante de
que mayormente parten de un paradigma funcionalista que evita,
minimiza o invisibiliza los estudios de corte microsociológicos y sus rutas
de análisis.
3- La perspectiva mitopoética, de Robert Moore y el poeta Robert Bly
(1998). Surge en la búsqueda del reencuentro de la energía masculina
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 32

�en tiempos de “feminización de los hombres”. Se basa en conceptos
profundamente patriarcales expresado en su libro Iron Jhon, este está
escrito desde presupuestos opuestos al feminismo e influidos por el
psicoanálisis de Jung. Sostiene planteamientos sobre la existencia de un
animus y de un ánima en todo hombre. Bly señala como causa de esta
crisis de masculinidades el olvido de la verdadera masculinidad a que
nos ha llevado la Revolución Industrial y las crisis de la familia
tradicional. Consideramos este un pensamiento misógino y patriarcal,
que limita el proceso de homosocialización e impide el acceso a una
verdadera equidad de género.

En la actualidad en el mundo anglosajón las principales perspectivas de los
estudios son las siguientes:
-

La perspectiva conservadora o fundamentalista machista que sostiene
que el rol masculino y sus funciones tienen su fundamento en su
naturaleza biológica que es diferente en hombres y mujeres, así como
las corrientes religiosas que se oponen a los derechos de las mujeres,
estos se oponen a los derechos de los homosexuales o de otras
manifestaciones que ellos consideran “desviadas”.

-

La perspectiva de los derechos masculinos (Men´s Right) que surge en
los años 80 del pasado siglo y que la compusieron varones que
defendían derechos patriarcales igualitarios. Muchos sostienen una
posición de reclamo de sus derechos que consideran “usurpados” por
las feministas.

-

La perspectiva mitopoética, que es fuerte sobre todo en los Estados
Unidos, apoyada por hombres que siguen al poeta Robert Bly y buscan
el reencuentro de la “energía masculina” en tiempo de feminización de
los hombres.

-

La perspectiva profeminista que surge en los países anglosajones y
escandinavos a principios de los setenta del pasado siglo, asociadas a
los movimientos por los derechos civiles, en el ámbito académico se

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 33

�inserta en los Men´s Studies, que incorporan a sus análisis la categoría
género, con lo que amplían las bases de sus criterios y reflexiones.

Según Connell (2006), las definiciones de masculinidad y las nociones relativas
a la identidad, la hombría, la virilidad y los roles que de esta se desprenden, en
su mayoría tienen en cuenta la realidad social y cultural de las personas; pero a
la hora de caracterizarlas como masculinas, se parte de cuatro enfoques
fundamentales que, en ocasiones, suelen combinarse con la práctica a partir de
las cuales los investigadores definen y emplean el concepto de masculinidad:
1. El enfoque esencialista: Usualmente recoge un rasgo que define el
núcleo de lo masculino, y le agregan a ello una serie de rasgos de la
vida de los hombres.
2. El enfoque positivista: Mediante este enfoque se da a conocer la
masculinidad a través de una definición simplista, concibiéndola como la
expresión de lo que los hombres realmente son de acuerdo a sus
características biológicas y los supuestos comportamientos que espera
de él la sociedad.
3. El enfoque normativo: Aquí el tema trata sobre el reconocimiento de las
diferencias entre hombres y mujeres, ofreciendo un modelo que
contempla la masculinidad como lo que los hombres deberían ser.
4. El enfoque semiótico: Este enfoque va más allá del nivel de Ia
personalidad mediante un sistema de referencia simbólica en que se
contrastan los lugares masculino y femenino. (Connell, 2006: 24).

Connell (1997) clasifica los grupos de masculinidades de la siguiente forma:
hegemónicas, marginales, de complicidad y subordinadas.
-

Masculinidades

hegemónicas:

Son

aquellos

grupos

de

hombres

practicantes de una ideología patriarcal que los privilegian al asociarlos
con ciertas

formas de poder. Las masculinidades hegemónicas

concretan formas exitosas de “ser hombre” y paralelamente estigmatizan
otros estilos masculinos como inadecuados o inferiores. Estas serían las
“variantes subordinadas”. Hay que precisar que esta masculinidad ocupa
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 34

�la posición hegemónica en “un modelo dado de relaciones de género,
una posición siempre disputable”24. (Carrigan, Connell y Lee, 1985: 78).
-

Masculinidades cómplices: “masculinidades construidas de manera que
incorporan el dividendo patriarcal, sin los riesgos o tensiones” de parecer
heteronormativos o violentos (Connell, 1997: 79)

-

Masculinidades subordinadas: “La hegemonía se refiere a la dominación
cultural en la sociedad como un todo. Dentro de ese contexto general
hay relaciones de género específicas de dominación y subordinación
entre grupos de hombres” (Connell, 1997: 79). Por tanto los hombres
pertenecientes a este tipo de masculinidades (homosexuales, hombres
con baja instrucción, etc.) están subordinados simbólicamente a los
hombres pertenecientes a las masculinidades hegemónicas.

-

Masculinidades marginadas: Se refiere a “las relaciones entre las
masculinidades en las clases dominante y subordinada o en los grupos
étnicos. La marginación es siempre relativa a una autorización de la
masculinidad hegemónica del grupo dominante” (Connell, 1997: 80).

Esta clasificación la realiza básicamente sobre estudios realizados en
sociedades occidentales anglosajonas, pero su principal aporte está en el
sentido de que entregan un marco para analizar a hombres que pertenecen a
esos

grupos

y al no ser tipos ideales de carácter inmovible, sino

configuraciones de prácticas simbólicas, negociadas, actuadas en un contexto
determinado, considerando como contexto también el cuerpo de los hombres,
un contexto dinámico, inserto en una estructura social cambiante de relaciones
de género. Esta no ha variado mucho desde entonces, ya que en los estudios
de masculinidades, hasta hace poco, no se hacía énfasis en generar nuevas
teorías.
Al acercamos a las categorías de Connell desde una perspectiva crítica nos
percatamos de las fisuras en el modelo de relaciones de masculinidades,
propuesto por él. Digamos que las categorías subordinación y marginación
pueden ser repensadas por varias razones: su polisemia, ya que no queda
clara una distinción para su uso en diferentes casos. Define la subordinación
con el ejemplo de los hombres homosexuales, que es discutible porque en
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 35

�determinados contextos, al ser la masculinidad una categoría cambiante en
tiempo y espacio, los hombres homosexuales pertenecerían a masculinidades
hegemónicas aunque tuvieran "la confusión simbólica con la feminidad" (1997:
41), (si bien Connell, entre las subordinadas, también menciona a "hombres y
muchachos heterosexuales que también son expulsados del círculo de
legitimidad", (1997: 41)). Cuando se refiere a las masculinidades marginadas, si
bien contempla también las relaciones de clase y raza hacia el interior de estas,
no explica que la marginación comparta igual definición y uso que la
subordinación, no existiendo suficiente claridad al respecto. A los efectos de
nuestra

investigación

estas

categorías

pueden

resultar

herramientas

simplificadoras y demasiado amplias, contradiciendo la multidimensionalidad de
la categoría género postulada en nuestra investigación. Por otra parte él no
explica sus categorías relacionalmente: los propios homosexuales que toma de
ejemplo, a la vez de ser víctimas de la marginación y la subordinación
patriarcal, ellos pueden reproducir en diversos ámbitos discriminaciones
hegemónicas de igual tipo, hacia otras minorías masculinas (con menos capital
social, económico, simbólico, etc.) y hacia las mujeres. El autor introduce
cuatro indicadores de corte eminentemente macro: nivel económico, racialidad,
instrucción y clase social. Al explicar la jerarquía que existe al interior de las
masculinidades no explica que esta se da también hacia el interior de los
grupos de iguales en la niñez. Como se observa no privilegia los aspectos
esenciales sistematizados en este trabajo.
Consideramos que los autores de masculinidad en general hablan de una
identidad internalizada en hombres adultos, como resultante, pero obvian el
proceso de construcción de esta, y es en la infancia donde se construye, de ahí
una de las razones de analizar este.
En América Latina los estudios inaugurales sobre masculinidades se centraron
en la determinación de las causas sociales de la construcción de la identidad
masculina (Ramírez, 1993) y (Nolasco, 1995). Otros estudios abordaron la
importancia del contexto social, como Henao (1994), Gutmann (1999), Escobar
(1998), Olavarría (2001). Viveros afirma que estas investigaciones enfatizaron
en los efectos del contexto económico, político y social sobre las relaciones de
género en las que se construyen éstas. (Viveros, 2003)
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 36

�Luego de la revisión bibliografía del tema podemos decir que los estudios de
masculinidades en América Latina en la actualidad siguen las siguientes líneas:
-

Investigaciones de corte marxista sobre masculinidades y clases
sociales (Bastos, 1998; De Suremain Acevedo, 1999).

-

La construcción de las masculinidades en sectores sociales dominantes
y su relación con el ingreso económico (Kogan, 1996 y Fuller 1997,
2001).

-

La relación entre masculinidades e identidades étnico-raciales (Octavio
Paz ,1959; Palma, 1990; Fachel Leal, 1997; Montecinos, 2002 y Viveros,
2007).

-

Estudios de paternidad (Fuller, 1997; Villa, 1996; Gutmann, 1999).

-

Los ámbitos de homosocialidad masculina en espacios privados y
públicos, que incluyen centros de trabajo y lúdicos (Fuller, 1997; Villa,
1996; Olavarría, 2001).

-

La salud reproductiva y la sexualidad masculina (Tolbert, 1994;
Figueroa, 1995; Salcedo, 1995; y Viveros (2003, 2007).

Estamos de acuerdo con Viveros cuando opina que los estudios mencionados
documentan transformaciones y comportamientos cotidianos de los hombres
en las dos últimas décadas, pero además dan cuenta de la diversidad de
significados que tiene la masculinidad que aparece como una manifestación
histórica y una construcción social.
Hasta la fecha el último estudio que se ha desarrollado en América Latina,
intentando

sistematizar estudios

anteriores

y diagnosticando problemas

actuales de las masculinidades en la región ha sido The Men and Gender
Equality Policy Project (Proyecto Hombres, Equidad de Género y Políticas
Públicas). Este es un proyecto de varios países, coordinado por el Instituto
Promundo y The International Center for Research on Women (ICRW) y
que se ha desarrollado durante el 2012. En este proyecto participan Brasil,
Chile y México, También lo integran otros países que no pertenecen al área
latinoamericana como Croacia, India, Ruanda y Sudáfrica.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 37

�Este ha sido uno de los proyectos más importantes de los últimos años en los
estudios de masculinidades ya que tiene un enfoque multidisciplinario y
holístico de las problemáticas de las masculinidades. Por otra parte ha sido
también uno de los avances de sistematización más importante de los últimos
años, su objetivo principal es determinar el estado actual de las masculinidades
y para eso se han hecho estudios de caso y encuestas con el objetivo de
levantar evidencia empírica y contribuir al desarrollo de políticas y programas
que involucran a los hombres en temas como la prevención y eliminación de la
violencia, la paternidad y el cuidado de hijas e hijos, la salud sexual y
reproductiva, la salud de las mujeres y los hombres, el fin de la homofobia,
entre otros aspectos de las masculinidades. Este proyecto busca ofrecer
pautas a diseñadores y diseñadoras de políticas y decisores, para involucrar a
los hombres en estos temas y socializar y difundir los resultados entre hombres
y mujeres con el fin de acompañarlos a problematizar su cotidianidad. Este
proyecto tiene cuatro componentes:
1. Una revisión de políticas y masculinidades en diferentes contextos.
Contenida en el informe What Men Have to Do Withit: Public Policies
to Promote Gender Equality y en el libro “Masculinidades y Políticas
Públicas: Involucrando Hombres en la Equidad de Género”
Universidad de Chile / Cultura Salud / EME.
2. El Estudio IMAGES (The International Men and Gender Equality
Survey). Los resultados comparados de Brasil, Chile, India, México y
Ruanda se encuentran en Evolving Men: Initial Results from the
International Men and Gender Equality Survey.
3. Estudio cualitativo sobre Hombres y Cuidado (Men Who Care) con
entrevistas en profundidad a hombres en 5 países.
4. Esfuerzos de Advocay e incidencia política diseminando resultados e
indicadores. (Barker, Gary, 2012: 1)
Este proyecto intenta describir las prácticas y opiniones de los hombres
encuestados en una serie de temas relativos a la equidad de género tales
como tareas domésticas, crianza, violencia de género, salud y sexualidad, etc.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 38

�Por otra parte fue importante conocer la información que tenían estos,
referentes a las políticas de equidad de género.
Se comprobó que existe en los países estudiados un orden de género con una
larga diferencia en la equidad en las relaciones entre hombres y mujeres y en
el hogar. En todas las naciones encuestadas las mujeres tienen una mayor
carga que los hombres en la mayoría de las labores domésticas. Este hecho no
solo ha sido dicho por las mujeres, sino reconocido por los hombres. Es notable
que estos digan que participan en estas pero su percepción de la participación
es de mayor magnitud de la que realmente es, según lo que le atribuyen las
mujeres a dichos hombres.
Estas investigaciones evidencian una escasa participación de los hombres en
el cuidado de las/os hijas/os menores. En este tipo de cuidados infantiles es
donde las mujeres llevan la mayor carga. En los resultados de la encuesta es
notable que los hombres que fueron socializados en la infancia desde una
familia educada en la cultura de la paz y con padres más participativos que
tuvieran un mayor grado de participación en las tareas domésticas y mayor
involucramiento en el cuidado de hijos. Así como presentaban al mismo tiempo
actitudes más equitativas de género.
Creemos que en los estudios de masculinidades en América Latina se advierte
que existe un esfuerzo desde la academia en elaborar nuevos presupuestos
teóricos que brinden una nueva mirada a las masculinidades contextualizadas
en Latinoamérica, evidenciándose un alto nivel de elaboración teórica sobre la
categoría “masculinidades” (Viveros, 2007). Si bien las categorías de autores
extranjeros como Connell y Kaufman siguen siendo importantes ya existe un
grupo de teorizaciones que brindan aportes a estos estudios desde el contexto
latinoamericano, estudios que desde la condicionantes culturales e históricas
han dado luces respecto a las masculinidades latinoamericanas 25.
Los estudios de masculinidades en Cuba son bastante incipientes, y se han
desarrollado

sobre

todo

desde

una

perspectiva

descriptivo–histórica,

psicológica y en menor grado, sociológica 26. Según Cesar Pagés (2010) los
primeros estudios de masculinidades en Cuba fueron difundidos a finales del
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 39

�siglo XX siendo para esto sumamente importante el apoyo mostrado por la
Federación de Mujeres Cubanas y el movimiento de Cátedras de la Mujer en
las universidades cubanas, así como el Centro de Estudios de la Mujer en
199727.
Los principales antecedentes en Cuba de los estudios de masculinidades están
presentes en los estudios de Patricia Ares (Universidad de La Habana) con su
trabajo Virilidad, ¿conocemos el costo de ser hombres? donde introduce por
primera vez en Cuba la categoría “expropiaciones de la masculinidad” (Ares,
1996: 34) a partir de conclusiones de los trabajos con grupos focales de
hombres. Ares, pionera en estos estudios directa o indirectamente, influyó y
derivó sus preocupaciones epistemológicas hacia otras indagaciones como las
de Ramón Rivero Pino sobre masculinidades y paternidad (Rivero, 2003) y las
de María Teresa Díaz (CENESEX), con su trabajo con grupos de varones a
través de proyectos de colaboración internacional y sus estudios sobre el trato
que se le brinda a las diferentes masculinidades en los medios de
comunicación masiva en Cuba 28.
En el 2007 se funda en Cuba la Red Iberoamericana de Masculinidades
(http:/www.redmasculinidades.com) que le ha dado un nuevo impulso al estudio
de estas en Iberoamérica. Este grupo se interesa sobre todo por los temas
relacionados con violencia, migración, raza, salud masculina, sexualidad y
deporte. En el año 2012 esta red se ha extendido a los estudios de
masculinidades en África, incluyendo a seis países pertenecientes a la red,
ahora denominada Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM)29.
La sección de Masculinidades de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria de
Educación Sexual (SOCUMES) ha precisado en uno de sus encuentros
diversas categorías que son muy útiles metodológicamente para definir las
formas históricas de las masculinidades, independientemente de que estas
pertenezcan a grupos hegemónicos o marginales: entre ellas está la tradicional,
que perpetúa y reproduce las inequidades entre los géneros; las de tránsito que
lleva implícito la equidad de las relaciones y la llamada categoría de ideal
posible, que implica una superación de las expropiaciones con enfoque
simétrico de relaciones sociales.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 40

�En las entrevistas a expertos desarrolladas a especialistas de la temática
estudiada en Cuba, Julio Cesar Pagés y Ramón Rivero Pino 30, estos
especialistas opinaron que los estudios de masculinidades en Cuba tienen las
siguientes líneas como guías principales en su desarrollo:
1. El costo para los varones de la masculinidad hegemónica.
2. Estudios de familia que abordan los roles que desempeñan los varones
en su interior.
3. Paternidad.
4. Construcción socio histórica del varón.
Los estudios cubanos de masculinidades carecen de un estudio de corte macro
que nos brinde la panorámica de los diferentes problemáticas asociadas a las
masculinidades en todo el país. Se está de acuerdo con Rivero cuando nos
muestra las limitaciones de dichos estudios por carencias transdisciplinarias y
multidisciplinarias, así como la ausencia del tratamiento de estos temas en los
medios de difusión masiva, aunque en la actualidad temas como la
homosexualidad y el cuidado paterno sean comunes en el cine y la televisión
cubana, pero abundando en estereotipos sexuales y de roles de género en el
caso de la homosexualidad, lo que limita su intención educativa.
Creemos válido el concepto de masculinidades del Dr. Rivero cuando nos dice
que
“Las

masculinidades

podrían

ser

definidas

como

significaciones y prácticas asociadas a las distintas formas
de ser hombre, instituidas e instituyentes por hombres y
mujeres a nivel de vida cotidiana, de las cuales nos
apropiamos a través de vínculos que sostenemos en
nuestros espacios de socialización.”(Rivero, a, 2012: 2).
Los estudios contemporáneos de masculinidades se han centrado en temas
como las luchas por el poder, el parentesco, la paternidad; estos, pese a que
no han superado completamente la etapa funcionalista, no se han esforzado
por construir una teoría sistemática sobre las diversas masculinidades,
centrando

sus

esfuerzos

en

estudiar

varios

de

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

los

temas

referidos

Página 41

�anteriormente y creando categorías polisémicas y contradictorias en muchos
casos31.
A esto se le suma que en muchos casos al dirigir sus investigaciones a los
hombres reiteradamente se desvía la atención de las mujeres, las invisibilizan y
las excluyen como participantes, obviando que cualquier indagación sobre las
masculinidades obligatoriamente debe entenderse en el contexto relacional
mujer-hombre, colocando esta relación como base epistemológica de la
investigación.

1.3 La infancia, los estudios de masculinidades y la construcción de la
identidad.
La sociología moral de Durkheim en sus preocupaciones sobre la educación
fue pionero al mostrar un interés por los niños donde la reproducción del orden
social es el eje central de su sociología y, por tanto, la reproducción de
patrones conductuales en la infancia.
Durkheim construye su concepto de infancia sobre la ambigüedad de las
disposiciones con las que nacen hombres y mujeres y, por tanto, su concepto
de socialización en la infancia es afín con la educación y no extenderá su
acción fuera de lo instrumental. Su relación con la infancia hay que buscarla
dentro de su perspectiva pedagógica, donde la acción estará encaminada a
superar la naturaleza infantil y llevarla al “estado adulto”, naturalizando las
pautas conductuales impuestas por la sociedad. Por tanto, la educación será
ejercida coaccionalmente para que el niño y la niña aprendan patrones
socialmente aceptados en “un estado de pasividad similar al trance hipnótico”
(Durkheim, 1975: 42). Creemos que Durkheim no valoraba los aspectos
conflictivos del aprendizaje pedagógico, que confieren al niño o la niña su
condición de agente social. Estamos de acuerdo con Lukes cuando este afirma
que Durkheim “no llega nunca a explorar las contradicciones que pesan sobre
la educación; tampoco se planteó la cuestión de las influencias socializadoras
competitivas sufridas por el niño; y el grado en que el contexto social y las
instituciones exteriores a la escuela podían afectar a su significación” (Lukes,
1984:133). Vemos que determina el nivel de socialización del niño y la niña al
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 42

�hacer énfasis en la receptividad de los menores, estableciéndolo como “el
idiota cultural”, que criticaría Garfinkel (1968: 46) luego a Parsons.
El tema de la violencia en la infancia y la internalización de patrones
masculinos en esta tienen sus bases gnoseológicas en los estudios del
psicoanálisis freudiano, que presuponía que el miedo a la castración explicaba
el proceso de socialización de la masculinidad en el niño, en una lucha
constante contra

el deseo de volver a la experiencia de los femenino, de la

unidad con la madre (Freud, 1911). Los postfreudianos (Robert Stoller 1974,
Margaret Mahler 1975, Nancy Chodorov 1984 cit. por Jociles, 2001) superando
la teoría de Freud, teorizaron sobre la construcción de la identidad masculina
que no se aprendía por referencia al padre, sino por referencia a la figura
materna, de la que trata de distanciarse subjetivamente, para superar su
anterior unidad, cimentando de esa forma una identidad que la cultura
androcéntrica delimita como masculina 32.
Por tanto los postfreudianos han desarrollado una teoría que ayuda a los
estudiosos de masculinidades a explicar la construcción de la identidad de los
niños en oposición a la feminidad de la madre, pero también como un proceso
más problemático que convertirse en mujer. Debemos criticar a estos
postfreudianos en el sentido de que obvian en sus investigaciones la estructura
social que condiciona a estos niños y que les ofrece patrones de masculinidad,
relacionando el aprendizaje de estos con las relaciones homosocializadoras
solamente33.
Creemos que el modelo parsoniano sobre la socialización infantil adolece de la
problemática de la conceptualización del proceso de aprendizaje de normas y
valores que debe estar dirigido a la función satisfactoria de determinado rol y
un proceso motivacional según el cual le corresponde al niño y a la niña el rol
de “socializados”: la única finalidad es la reproducción de un orden social que
no debe de ser cuestionado.
Vemos que Parsons (1951) expone la relación entre el adulto socializador y los
niños como la interiorización de pautas de orientación en la infancia. Pautas
que deben de ser inmutables, siendo un denominador común entre la
estructura de roles del sistema social y el sistema de la personalidad. De aquí
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 43

�podemos llegar a la conclusión de que la infancia para Parsons es la cadena
que une los sistemas de personalidad y sociedad.
El principal aporte de Parsons (1951) fue caracterizar la infancia como el primer
instante de las vinculaciones sociales de un ser que era prácticamente
biológico a la sociedad. Esto lo opuso a la imagen más individualista que la
psicología evolutiva habría construido sobre el desarrollo infantil (y que
sostienen aún muchos teóricos).
Consideramos que la principal debilidad del enfoque parsoniano en este
sentido es la deliberada ignorancia de la relación dialéctica que se establece
durante la socialización de los niños y niñas, al tiempo que es sumamente
discutible el aislamiento que quiere imponer a algunas pautas de orientación,
sin contar con el contexto sociocultural donde se internalizan estas.
Norbert Elías (1989) en su libro El proceso de la civilización explica la forma
por la que se socializa a los niños y niñas: a través de la interiorización del
pudor. A través de un proceso de conformación conductual los niños y niñas
internalizan el utillaje normativo de la sociedad en la que viven y en el que la
represión de la natural expresión y sentir de los niños tiene un papel destacado:
en fin la construcción del actor adulto listo para la interacción social con sus
semejantes.
En la actualidad en Estados Unidos el sociólogo Scott Coltrane (2004) ha
desarrollado investigaciones sobre infancia, familia y espacios públicos. Ha
tratado temas de cómo lo aparentemente público y lo privado (la familia),
recrean y reproducen las diferencias entre sexos y legitiman las diferencias de
género. Por otra parte ha estudiado los discursos de los niños, a quienes
asume como activos en la construcción de su identidad de género.
En Europa los estudios sobre masculinidades e infancia se han desarrollado
sobre todo en ámbitos escolares, sobre los factores educacionales que influyen
en la conformación de los patrones de violencia en los niños en ámbitos rurales
y citadinos, y sus construcciones discursivas (Rodríguez, P, 2010; Pescador, E,
2011; Ramírez Pavelic, 2014).
En América Latina se destaca Mara Viveros (2007), quién refiere que las
investigaciones de niñez y género desarrolladas en Colombia, la relación entre
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 44

�pobreza infantil y masculinidad, y a su vez la correlación con la violencia de
género y violencia social34.
En

nuestra

investigación

consideramos

que

la

construcción

de

las

masculinidades conserva similares características hacia la futura reproducción
de la violencia hacia las mujeres, otras masculinidades y lo fundamental: sobre
otros niños en la dinámica que se establece hacia el interior del grupo de
iguales. La identidad masculina resultado del proceso de homosocialización es
contenedora de ritos, prácticas, elementos de cohesión, símbolos que
garantizan la reproducción de la identidad masculina y de la violencia.
Por otra parte, cuando se trabaja con modelos de prevención de la violencia
siempre se habla de prevención primaria con “hombres y mujeres” y no con los
niños, o educación a los niños, lo que evidencia que el enfoque positivista que
han tenido en su aplicación estos modelos. Lo anterior está relacionado con el
conocimiento que se tiene sobre el proceso de desarrollo en la niñez que ha
sido abordado generalmente desde la psicología evolutiva, y por tanto este tipo
de análisis, que destaca los aspectos del individuo ha incidido en la
invisibilización del niño en los programas y las políticas preventivas. Por otra
parte, la incorporación de la perspectiva de género, se identifica siempre con la
población adolescente o adulta, ha llevado a no profundizar en aspectos
relacionados con la identidad de género en edades tempranas. Esto para este
trabajo cobra especial significación ya que evidentemente la construcción de
estereotipos de género, la homosocialización, los roles, rituales e identidades
tienen sus correlatos en la infancia.
En el proceso de homosocialización comienza el proceso de negociación y
educación que llevará finalmente a que el niño aprenda en sociedad los
estereotipos de lo que significa ser hombre. Este es un proceso estructurante
de los roles, su conformación, evidenciándose que en la homosocialización el
padre tiene el rol principal35.
El rol del padre dentro de la familia está intrínsecamente relacionado con las
expectativas culturales de lo que significa ser padre. El imaginario colectivo
iguala las obligaciones de ser padre con las características de la masculinidad
hegemónica, aún sin que estas coincidan exactamente. Por tanto, el tipo ideal
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 45

�de padre que se recrea en nuestras sociedades es producto de dinámicas de
socialización, de control social y de las prácticas culturales del contexto donde
desarrollan los actores su vida cotidiana. Según Pagés:
“…históricamente
representación
patriarcales

se

ha

familiar

de

valentía,

visto
que

al

padre

encarna

los

heterosexualidad,

como

la

atributos
autoridad,

severidad e inteligencia. Una imagen encerrada en la
dicotomía

de

ejercer violencia

y de

proveer bienes

materiales al hogar”. (2010: 87)
Desde que el varón es niño va recibiendo una educación sexista que lo aleja de
lo que podría ser un modelo de paternidad diferente al tradicional. Según
Ramón Rivero:
“esto constituye un proceso cultural, normativo, institucional,
comunicativo, a través del cual en el devenir socio – psico –
bio se considera “normal” aislar y segregar la masculinidad
de los espacios generadores de circunstancias afectivas con
los hijos” (Rivero, Ramón, 2003: 192).
Además plantea que a los hombres se les ha privado del ejercicio de una
paternidad saludable otorgándoles una imagen de padre estereotipada en la
cual: “Ser padre bien visto por la sociedad para muchas personas ha
significado servir de sustento económico del hogar, tener autoridad para
sobrellevar las riendas de la casa y tener siempre la razón, ser fuerte de
carácter y sentimientos y encaminar a los hijos por el camino del bien” (Rivero,
Ramón, 2003: 199).
Lo anteriormente dicho fortalecería la construcción de una identidad masculina
en el niño donde los principales componentes serían el sexismo, la homofobia y
el heterosexismo, y aprendería a efectuar demostraciones ejerciendo violencia
sobre los otros niños que no tuvieran estos componentes de la masculinidad
hegemónica siendo más “débiles”.
La identidad masculina está a su vez relacionada con los diferentes modelos de
masculinidad existentes. No se trata solo de reconocerlas, sino conocer las
relaciones que se establecen entre ellas desde el género, así como otros
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 46

�factores, como raza, cultura, nivel de ingresos e instrucción que influyen sobre
ellas. Precisamente todo comienza con la educación desde la infancia, una
educación orientada sobre patrones violentos. Debemos decir también que
estos modelos de masculinidades van variando con las edades, por etapas,
pero en la socialización primaria es donde comienzan a internalizarse.
Se han desarrollado investigaciones que han correlacionado la violencia sexual
y de género, con la educación desde la violencia recibida en la infancia por
parte de los victimarios. El maltrato infantil es un elemento citado en forma
constante en todos los países como factor de riesgo de ser víctima o de
cometer un acto de violencia de pareja y violencia sexual (Berk, 1998).
La violencia intrafamiliar conlleva un grave impacto negativo sobre el bienestar
psíquico y social de la familia, con efectos adversos sobre las aptitudes de
padres y madres en lo que respecta a la crianza de los hijos y los logros
educativos y laborales. Algunos niños en hogares donde existe violencia
infligida por la pareja pueden tener una tendencia a presentar tasas más altas
de problemas de comportamiento que pueden causar mayores dificultades con
la educación y empleo y suelen llevar al abandono temprano de la escuela, la
delincuencia juvenil y al embarazo precoz (Vung y Krantz, 2009).
En una niñez vivenciada desde la violencia se comenzaría a interpretar el
simbolismo del cuerpo del varón como portador de instintos, de fuerzas
violentas que emergen de él y comenzaría a naturalizarse el modelo
hegemónico de la masculinidad que explica y justifica comportamientos de
violencia asociados a esta forma de ser varón36. Cuando se relacionara con las
niñas o mujeres adoptaría una imagen dura aprendida de su padre en el
proceso de homosocialización desde la violencia.
Respecto a las indagaciones de masculinidad e infancia en nuestro país no
existe

una

sistematicidad

en los

estudios

sobre

identidad

infantil y

masculinidades que mezcle ambas matrices. Por otra parte, son escasas las
investigaciones que aborden la problemática de la construcción de la identidad
en la niñez. Rivero Pino (2003), ha abordado la crianza del niño desde la
paternidad y Julio Cesar Gonzales Pagés (2010) desde el modelo de la
masculinidad hegemónica. María Antonia Miranda realiza una aproximación
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 47

�sociológica al tema del maltrato infantil, haciendo un análisis de la socialización
de niños en un hogar de niños sin amparo filial en La Habana y en la nociva
influencia de esta en su desarrollo personológico (Miranda, María Antonia,
2006). Por otra parte se destacan las investigaciones sociológicas de Eneicy
Morejón Ramos, una de las pioneras en nuestro país en las investigaciones
sobre sociología de la infancia 37.
Estamos de acuerdo con Bamberg (2004) y Viveros (2007) en la importancia de
desarrollar investigaciones con niños, con el objetivo de dilucidar sus
pensamientos sobre su género, pues solo conociendo esto podremos
comenzar el proceso de de-construcción y desnaturalización de discursos y
modelos de masculinidades hegemónicas, contrapuestas a la construcción de
una cultura de la paz.
Conclusiones parciales del capítulo.
Los estudios sobre masculinidades han posibilitado explicaciones sobre la
actuación de los hombres a partir del proceso de construcción de la identidad y
el proceso de homosocialización en el que están inmersos desde su niñez. Las
masculinidades no pueden estudiarse separándolas del contexto histórico,
socio-económico y cultural donde interactúan los hombres y donde estos
construyen socialmente su identidad, siendo luego las masculinidades una
construcción cultural que se reproduce a su vez.
En nuestra investigación se han tomado definiciones de los diversos estudios
de masculinidades y de teóricos de la sociología que desde una perspectiva
cultural describen fenómenos concernientes a los estudios de género. Algunos
de

estos

han

definido

las

características

y

naturalización

de

la

heteronormatividad, desde la cual y de forma funcionalista, se ha configurado la
idea de los “roles” de género en el contexto del pensamiento binario. Estas
construcciones epistemológicas explican la legitimación de las masculinidades
hegemónicas en la estructura social. Estas definiciones estructuralistas tienen
el sesgo de que consideran al individuo como un “idiota cultural” y no como un
actor que en su interacción social es capaz de construir su propia realidad.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 48

�CAPÍTULO II
ASPECTOS METODOLÓGICOS DEL ABORDAJE DE LAS
MASCULINIDADES. HOMOSOCIABILIDAD, IDENTIDAD DE GÉNERO Y
PROCESOS DE RITUALIZACIÓN.

En el capítulo anterior se argumentaron los aportes a los estudios de género
por las investigaciones sobre los diversos modelos de masculinidades y se
analizaron los estudios de identidad infantil, violencia y masculinidades en
Latinoamérica y Cuba, observando que en esta visión interdisciplinaria son
escasos estos estudios. Existen apenas algunas precisiones sobre los estudios
de la identidad masculina en la infancia desde la sociología. El presente acápite
proyectó el tratamiento devenido en el caso de Cuba, con el interés de precisar
los

criterios

sociológicos

trabajados

desde

la

multidisciplinariedad

e

interdisciplinariedad, de forma más puntual o aproximativa sobre los estudios
de masculinidades y particularmente los estudios de identidad masculina en la
infancia. En el mismo orden, resulta necesario valorar el entorno sociocultural y
económico donde se desarrolla la investigación microsociológica debido a sus
peculiaridades. Por otra parte, planteamos una metodología para el análisis de
la

ritualidad

de

las

masculinidades

a

partir

de

las

estrategias

microdramatúrgicas de Goffman.
2.1 La construcción de las masculinidades

y

la reproducción de la

violencia de género.
Una de las bases axiomáticas de las masculinidades hegemónicas es la
violencia. Los procesos culturales e históricos que han conformado el modelo
de masculinidad hegemónica hoy imperante, han legitimado los diferentes
modos de ejercer la violencia sobre mujeres, niños, ancianos y otros hombres
pertenecientes a las masculinidades periféricas.
La violencia, como parte de la identidad masculina, es el resultado de un
proceso de construcción social, histórica y cultural, no es un don biológico o
una condición natural de los hombres, sino que es construida a través del
proceso de socialización. La violencia en tanto fenómeno relacional, interactivo,

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 49

�supone dos polos, en los que uno carece del poder o se encuentra en una
situación de inferioridad o de desequilibrio.
La violencia es ejercida por los hombres en diferentes ámbitos, pero en el
hogar es uno de los espacios que por su carácter privado según el imaginario
colectivo, es donde se ejercen su poder sobre los miembros de la familia, a
través de la violencia económica, física, patrimonial, verbal o psicológica. La
dominación masculina forma parte de una cultura del poder.
La expresión más directa del patriarcado es la familia. Según Engels (1984) al
constituirse la familia patriarcal y androcéntrica, y separarse por tanto las
funciones económicas y políticas del entorno familiar el papel de la mujer se
redujo a la parte doméstica y reproductiva, cocinar, lavar, parir y atender a los
hijos y, por tanto, se redujeron sus posibilidades de relacionarse en sociedad y
desarrollarse como persona.
Por otra parte los hombres, se apropiaron de las esferas públicas, políticas,
económicas, religiosas, deportivas, científicas, culturales, siendo así que
tuvieron el poder incuestionable y naturalizado sobre todas las sociedades,
subordinando a las mujeres en todos los aspectos. Por tanto surgía un poder
hegemónico en manos de hombres cuyas características debían ser la dureza,
la seguridad en sí mismos, la promiscuidad, entre otras 38.
La violencia masculina es analizada en tres categorías por Kaufman: hacia sí
mismo, hacia las mujeres y hacia otros hombres, que generalmente pertenecen
a otras masculinidades (1997). Él sustenta la tesis de que la masculinidad, al
ser una construcción cultural y cuyos miembros interaccionan activamente
legitimándose constantemente, la convierte en una construcción frágil que
necesita regenerarse sistemáticamente. En esta regeneración ocurren a
menudo los actos de violencia, que no son más que prácticas del ejercicio de la
dominación. La violencia física, económica, patrimonial, laboral o psicológica,
no son más que claros ejercicios de dominación sobre los que no pertenecen a
su grupo39.
Respecto a la violencia simbólica, debemos hacer un aparte ya que ocurre
generalmente con el reconocimiento del violentado, ya que “este no dispone,
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 50

�para pensarlo y pensarse, más que de instrumentos de conocimiento que tiene
en común con él y que no son otra cosa que la forma incorporada de la relación
de dominio” (Bourdieu, 1996: 12; Pérez Gallo, 2010)
Un estudio profundo del habitus de las masculinidades nos explica la violencia
simbólica40 y plantear que en el desarrollo de esta influye profundamente el
contexto histórico y sociocultural donde desarrollan su vida cotidiana los
hombres. En medio de grandes rituales colectivos se lleva a cabo la
internalización de normas y valores androcéntricos, que son la base del
consenso social de las masculinidades hegemónicas.
Para minimizar la violencia corresponde estructurar y aplicar políticas sociales
que desde la prevención diagnostiquen, actúen y modifiquen este fenómeno
pernicioso para la salud de hombres, mujeres y niños. Las causas de la
violencia contra las mujeres (y contra otros hombres) se encuentran en la
reproducción de estereotipos, normas y pautas de conducta genéricas en la
niñez. Generalmente los esfuerzos de la prevención se desarrollan con
hombres y mujeres adultos: en los primeros para educarlos en una cultura de la
paz; en la segunda, para auxiliarlas 41.
En Cuba en los últimos 20 años han sido profusos los estudios de género,
desde todas sus aristas. Desafortunadamente, existen pocas indagaciones que
sistematicen las diversas investigaciones, y estas, en su mayoría, se han
desarrollado con una perspectiva enfática en las mujeres, obviándose en
muchos casos los estudios sobre masculinidades, siendo el género una
categoría relacional. No existe en Cuba un estudio macro que nos muestre un
mapa de los estudios de género en el país, o las investigaciones que visibilicen
las causas de la problemática de la violencia contra las mujeres, que, por otra
parte, se han desarrollado desde diferentes disciplinas y posturas teóricas. No
obstante el desarrollo de las ciencias sociales en Cuba en el último decenio ha
enriquecido estos estudios42. Por otra parte los estudios de género e infancia
en Cuba, en su mayor parte, hacen énfasis en la violencia ejercida sobre el
niño, y no lo miran a este como futuro ejecutor de esa violencia.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 51

�El fenómeno de la violencia, invisibilizado en la sociedad patriarcal cubana
debido a su “naturalización” comenzó a ser tratado gracias a la creación del
Grupo Nacional para la Atención de la Violencia Familiar en 1997. Por otra
parte los esfuerzos del Centro de Estudios de la Mujer de la Federación de
Mujeres Cubanas sistematizó en 1999 un grupo de trabajos sobre el tema,
determinándose que las causas de la violencia hacia la mujer en Cuba son
semejantes a los de otras partes del mundo, con la diferencia de que el sistema
socialista cubano respalda constitucionalmente a las mujeres, otorgándoseles
los mismos derechos que a los hombres. C. Proveyer afirma que estos estudios
eran superficiales, ya que no se acercaban a la base de la violencia de género,
que ella identifica como “una forma de ejercicio del poder masculino legitimada
por la cultura patriarcal” (2006: 16).
En la revisión bibliográfica se determinó que los principales resultados de
estudios enfocados desde la Sociología sobre la violencia, aludían a las
socializaciones de hombres y mujeres en ambientes violentos, la inexistencia
de un perfil específico que identifique a las mujeres maltratadas o a los
hombres maltratadores43, la importancia de la economía familiar y del
imaginario femenino que ha internalizado roles estereotipados de “mujer en la
casa” (Proveyer Cervantes, 2006: 23)44. Pero existen escasos estudios que
describan la socialización de la violencia desde la niñez desde la familia y/o la
escuela y con perspectiva de género 45.
En la sociedad patriarcal cubana la dominación de hombres sobre las mujeres y
otros hombres se reconoce como legítima y natural (aunque los estudios de
género, desde la academia, hayan venido desarmando estas creencias,
fuertemente arraigadas en el sentido común), lo cual apuntala a nivel simbólico
las bases de dicha diferencia y el ejercicio del poder; pues queda oculta la
verdadera naturaleza de este poder impuesto simbólicamente, tras el velo de la
tradición de lo socialmente establecido 46. Ello conlleva, por otra parte, a la
naturalización de la violencia ejercida sobre el más débil y a la enseñanza de
ésta a los niños, directa o indirectamente.
Por tanto la enseñanza de la violencia de género desde la infancia demanda
abordajes concretos que consideren a los niños como futuros ejecutores de esta
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 52

�violencia y no solo a quienes la despliegan (los hombres), para ello es ineludible
comprender el origen de la violencia masculina, sus efectos, su intención de
control, las creencias derivadas de la homosocialización masculina y las
legitimaciones sociales que están en el imaginario colectivo.

2.2 Propuesta metodológica para el abordaje de las masculinidades.
La realidad social no es solamente un conjunto de relaciones de fuerza entre
agentes sociales (espacio social y campos) (Bourdieu 1994). Es, sobre todo, un
conjunto de relaciones de sentido que estructuran la dimensión simbólica del
orden social.
Según Bourdieu el capital simbólico consiste en ciertas propiedades, visibles
para el resto de los actores, conformadas por una especie de inefabilidad y de
carisma que parecen formar inevitablemente parte de la misma naturaleza del
agente y que se basa sobre todo en las relaciones de sentido entre los
diferentes actores sociales. Dicho capital se funda sobre todo en la necesidad
de los seres humanos de legitimar sus procederes y las estrategias cotidianas
que usa. Por tanto este capital, que a primera vista parece natural, solo existe
en la medida en que sea reconocido por otros agentes. En palabras de
Bourdieu: "La cuestión de la legitimidad de una existencia, del derecho de un
individuo a sentirse justificado de existir como existe" (1994: 34). Podemos
asegurar que los hombres y mujeres usan a su favor los llamados “ritos de
institución” que no son más que “actos de magia performativa que aseguran su
existencia como miembro ordinario o extraordinario de un determinado grupo,
es decir, esa "ficción social" que los hace "asumir la imagen o la esencia social
que le es conferida bajo la forma de nombres, de títulos, de diplomas, de
puestos o de honores" (Giménez, Gilberto, 2012: 7), no solo bajo las formas de
capital cultural mencionadas anteriormente, sino bajo la aceptación del grupo a
que se pertenece y donde están institucionalizados el comportamiento de sus
miembros. Este es uno de los puntos de contacto de Bourdieu con Goffman.
De todas las posturas antes descritas, nos interesa introducir una perspectiva
que

podríamos

considerar como nuevo enfoque para caracterizar las

masculinidades, este lo definimos como el enfoque ritual que tendría sus
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 53

�referentes teóricos más cercanos en la dramaturgia de Goffman (1981) y sus
rituales cotidianos. Este enfoque nos aportaría un referente cultural de las
estrategias rituales que usan los hombres en el proceso de interacción
situacional en la vida cotidiana para legitimarse con sus iguales como
masculinidades hegemónicas y los procesos que inciden en la construcción de
la identidad masculina (Alexander, 1992). En otras palabras, nos daría un
orden de la interacción simbólica de las masculinidades desde la perspectiva
microsociológica.
Consideramos por otra parte que una teoría sobre masculinidades que integre
los niveles macro y microsociales, debería especificar los procesos sociales
complejos

que

operan

como

intermediarios

entre

ambos

niveles.

Generalmente los tipos ideales construidos por Connell corresponden a
clasificaciones instrumentales de corte macro, que no son suficientes para un
estudio de corte micro como el que nos ocupa. Por tanto, el enfoque ritual,
resultado del cruce de la noción durkheiniana de “ritual” con la concepción
dramatúrgica de la interacción simbólica de Goffman, nos ayudaría en la
construcción de un análisis de la continuidad macro-micro que arranca de los
recursos culturales de los grupos de masculinidades y los espacios de
homosocialización, los rituales microsituacionales, traduciéndose en una
microsituación estructurada entendible o traducible en máscaras, fachadas y
atributos del actor social que este ha internalizado. El nivel macro impone
limitaciones y oportunidades a los actores. Estos, en el nivel micro, desarrollan
comportamientos e ideologías que a su vez tienen incidencia en la
transformación del nivel macro, bajo las lógicas teóricas de los autores que
privilegian este nivel de análisis.
El análisis de Goffman, aplicado a los estudios de masculinidades, nos muestra
los

rituales

de

interacción

que

ocurren

entre

estas,

cómo

están

institucionalizados y los marcos donde organizan su comportamiento los
hombres. Por otra parte, puede describir la estigmatización de los hombres
pertenecientes a las masculinidades periféricas, las mujeres deportistas y el
control social que ejercen las masculinidades hegemónicas sobre estos grupos
marginales.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 54

�El análisis dramatúrgico nos brinda los materiales microscópicos que describen
la interacción situacional en la vida cotidiana, lo que aplicado a nuestro objeto
de estudio nos daría un orden microsocial de la interacción de las
masculinidades. Para efectuar un análisis dramatúrgico de las masculinidades
en la vida cotidiana se deben de tener en cuenta tres importantes aspectos:
1- El investigador debe darle toda la importancia posible al contexto
sociocultural donde desarrolla su investigación y a la situación interactiva.
2- El investigador debe tener en cuenta dos niveles de observación/análisis, el
primero es el de la situación interactiva que está observando directamente y la
segunda

son

aquellos

“aspectos

y

comportamientos

sintomáticos,

inconscientemente vislumbrados, que permiten integrar su interpretación de la
acción del otro” (Herrera Gómez y Soriano Miras, 2004: 64).
3- Toda acción ante un público es expresiva e instrumental.
La perspectiva dramatúrgica toma por objeto de análisis la acción de un actor o
de un grupo de actores, que desean representar públicamente un “papel”. Para
Goffman una investigación pertinente sobre la acción del rol debe distinguir tres
niveles de análisis diferentes:
 el modelo normativo del rol.
 El rol típico.
 La “prestación del rol” o ”ejecución de rol”(1961:83-92)
Cuando empleamos la perspectiva interaccionista esta le presta singular
importancia a

la negociación y construcción de los roles que ocurren en la

interacción, restándole importancia al orden normativo. Por otra parte, los
estructuralistas – funcionalistas asumen dicho orden normativo como el director
de los roles de los actores sociales, siendo el rol una consecuencia de la
norma. Goffman va mucho más allá de lo que afirman ambas y sostiene que “si
contemplamos el comportamiento del individuo momento por momento,
descubrimos que no permanece pasivo ante la producción de potenciales
significados que lo controlan, sino que cuando lo logra, participa activamente
en sostener una definición de la situación que sea estable o coherente, con la
imagen que tiene de sí mismo” (1961: 104). Por tanto es pertinente en nuestra
indagación considerar el acto social como una unidad en la que los disímiles
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 55

�actos individuales se

integran y adquieren sentido unos en referencias a los

otros.
Goffman en su ensayo Role Distance (1961) se centra en dos conceptos, que
a primera vista parecen opuestos, pero que tienen una relación dialéctica: la
asunción del rol y la distancia del rol. Goffman toma en su ensayo dos
ejemplos: la actividad de juego de los niños de diferentes grupos etarios
(ejemplo que ya Mead y Blumer habían tomado antes) y por otra parte el
trabajo de un equipo de cirugía. Evidentemente lo que desea Goffman es
mostrar el aspecto situacional o común de los aspectos contingentes de la vida
cotidiana.
Herrera Gómez y Soriano Miras opinan que “El objeto de la perspectiva
dramatúrgica es la acción de un actor, o de un equipo de actores, que
pretenden representar un personaje o una singular rutina ante un público. Por
tanto, el actor siempre se presenta ante el público (y ante la observación
sociológica) con los “ropajes” de un particular personaje” (2004: 64).
Goffman en su libro La presentación de la persona en la vida cotidiana
publicado en 1956 partía de interrogantes que en su opinión no habían sido lo
suficientemente bien tratadas en la sociología. Él proponía, en su enfoque
microsociológico, que debía mirarse la vida cotidiana como un escenario de
teatro. ¿Y entonces que pasaría?, ¿cómo sería el aspecto lúdico observable?;
esos juegos dramatúrgicos, ¿a qué o a quien se dirigirían? ¿qué técnicas
teatrales usarían para legitimarlos ante su auditorio?; cuando estuvieran detrás
de las bambalinas, ¿qué pasaría entonces con los actores?, ¿se despojarían
de sus máscaras?
En la teoría de Goffman, los actores sociales, interaccionando con sus
semejantes, desarrollan una representación teatral frente a un público y desean
manipular las expresiones propias para controlar las impresiones de ese
público. Las actuaciones desarrolladas por los actores pueden ser visibles,
como cuando usa el lenguaje verbal o pueden ser implícitas, cuando el actor
adopta y desarrolla posturas corporales. Goffman señala que también
provienen de los accesorios que el hombre o la mujer llevan consigo
(espejuelos, ropas, zapatos, libros) y del contexto donde ocurre la interacción.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 56

�Goffman tiene una clara limitación en su teoría, en el sentido, que él sostiene
que el escenario marca el contenido, lo que no es necesariamente así, no
obstante es de mucha utilidad en un escenario micro como el que nos ocupa.
El actor social escoge entre las máscaras sociales que encajan más en el
repertorio que desea desarrollar, o sea, esta máscara ya está pre-construida y
él solo la usa, tiene sus roles definidos en la estructura social, constriñendo al
individuo a desarrollarlos. Esto tiene también un sentido pragmático, ya que
este escoge la que le sea más útil cuando está en situación.
De todas formas, la finalidad del actor social es establecer una definición de
situación que tenga cierta estabilidad, que sea legitimada en el proceso de
negociación social y que no produzca una ruptura. En medio de esta
interacción se construye el self, y entre el actor y sus espectadores se
considera válida la actuación de este, cuando la actuación es lograda. Para
lograr esto el actuante dispone de una serie de “utensilios”, que constituye su
fachada personal, “insignias del cargo o rango, el vestido, el sexo, la edad y las
características raciales, el tamaño y el aspecto, el porte, las pausas del
lenguaje, las expresiones faciales, los gestos corporales y otras características
semejantes” (Goffman, 1961: 35), y el medio donde se desarrolla la acción y
que está en concordancia con su fachada personal.
Por otra parte el enfoque dramatúrgico de Goffman enriquece la perspectiva
interaccionista de Mead y Blumer. Su modelo permite explicar el equilibrio
social entre la creatividad de los actores y la estabilidad relativa de las
interacciones. Se basa sobre todo en conceptos similares a los del teatro: roles,
máscaras, escenario. Evidentemente los actores buscan objetivos pragmáticos:
el

reconocimiento

social,

la

legitimación

de

su

empoderamiento,

la

representación de la virilidad, etc., a través de expresiones dramatúrgicas. Para
lograrlo deben encarnar los roles de la masculinidad hegemónica que está
triunfando en el contexto sociocultural donde viven.
Se deduce que la familia forma a los actores sociales mediante el proceso de
socialización que es la base de la reproducción cultural y social. Los que no
adquieren esta formación son marginados de los logros sociales.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 57

�Cuando estudiamos las rutinas de la vida cotidiana de los hombres
pertenecientes a las masculinidades hegemónicas nos percatamos de que
efectivamente visten estos “ropajes”, para demostrar ante la sociedad que su
conducta no está fuera de los cánones de “lo que debe ser”. El orden
interactivo de las masculinidades pasa por una constitución compleja que
define el sentido social de las acciones de los hombres en relación con el
contexto donde se desarrollan. Los hombres desde un primer instante definen
lo que son debido a que durante “el período en que el individuo está en
presencia inmediata de los demás, pueden ocurrir pocos acontecimientos (es
decir se pueden emitir pocos signos) que brinden directamente a los demás la
información definida que necesitan” (Goffman cit. por Alexander, 1992: 188).
No obstante, se debe decir que los símbolos y datos nunca son concluyentes
cuando

se

observan

sociológicamente,

porque

al

ser

construcciones

dramatúrgicas, solo el actor social sabe a ciencia cierta la realidad de la
situación en situación.
Claro

está

que

los

hombres

pertenecientes

a

estas

masculinidades

hegemónicas desean que sus iguales tuvieran una buena opinión de ellos.
Citamos nuevamente a Alexander cuando nos dice que “al practicar la
dramaturgia procuran controlar

a otros mediante la creación de ciertas

impresiones. Un actor puede desear que otros piensen bien de él “o pensar que
él piensa bien de ellos, o percibir cómo se siente en realidad acerca de ellos, o
no obtener ninguna impresión clara” (1992: 189). Goffman opina que "cuando
el individuo proyecta una definición de la situación al presentarse ante otros,
debemos tener en cuenta que los otros, por muy pasivos que sean, proyectarán
a su vez eficazmente una definición de la situación en virtud de su respuesta al
individuo y de cualquier línea de acción que inicien hacia él" (1981:3).
Creemos importante para el análisis de la construcción de la identidad
masculina el examen de los rituales que recrean y legitiman los modelos
hegemónicos de masculinidades. Los rituales son prácticas sociales simbólicas
que tienen como objetivo reproducir y legitimar prácticas sociales del mundo,
cohesionar los grupos humanos y contribuir a la construcción de su identidad.
Por tanto está compuesto por una serie de acciones que tienen un valor
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 58

�simbólico. Estas están basadas en alguna creencia, que proviene de una
ideología, religión, tradiciones, recuerdos.
Goffman considera el rito como un elemento repetitivo de la interacción
simbólica que orienta la acción social. Se apodera de los conceptos de
Durkheim, ya que considera el rito como un elemento que cumple una función
muy concreta de integración de los valores 47. Toda la teoría goffmaniana
guarda relación con el Interaccionismo Simbólico 48, aunque en sus últimas
obras tuvo un acercamiento a una teoría más estructural. Por tanto Goffman le
dio mucha importancia a los elementos que las macrosociologías no le habían
prestado suficiente atención hasta ese momento: la gestualidad, los encuentros
cara a cara, los microcontextos, en otras palabras de las acciones recíprocas
que se originan en situaciones concretas y las negociaciones de los actores
para prescribir cómo prolongar o relacionar sus actos de forma apropiada.
Evidentemente en ese momento Goffman sostiene una profunda crítica al
determinismo cultural del Estructural Funcionalismo, ya que argumenta que los
actores sociales interpretan en su vida cotidiana los elementos culturales que le
son heredados, el status de sus semejantes, la estructura social en la que
están inmersos, y según su interpretación orientan su acción social en busca
del máximo beneficio. Por tanto, el ritual secularizado tiene vital importancia en
la cohesión social. Para la construcción de dicha cohesión es importante la
incorporación de los procesos rituales a la cotidianidad por parte de los actores
sociales, de allí el aporte de Goffman para su descripción densa.
Goffman (1961: 101) determina que existen en la vida cotidiana dos tipos de
rituales:
1- Rituales de deferencia: entendiéndose la referencia como la estima en
que un actor social tiene al otro, en situación, usando rituales de
evitación o de presentación. Está acción dramatúrgica, de performance
puede ser real o teatralizada. Este ritual crea consenso en situaciones
cotidianas, ya que está reglamentado y naturalizado en lo que “debe
ser”.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 59

�Los rituales de evitación, cuando se refieren al individuo se pueden
traducir como espacio cotidiano, el espacio que el individuo necesita
para vivir en sociedad, lo que Simmel llamaría esfera ideal que lo rodea.
Están los rituales de presentación, y para Goffman, en la vida cotidiana
se reproducen de cuatro formas: servicios, felicitaciones, saludos e
invitaciones (Goffman, 1961: 106)
2- Rituales de proceder: En este caso se componen de ritos que están
relacionados con la fachada del actor social. Esta proyecta el rol
desarrollado por el actor en ese contexto y que puede ser deseable o
indeseable para quienes lo rodean, pero no basta con la fachada y con
la máscara, sino hay que demostrar que son legítimos ante los demás.
Para Goffman los rituales están relacionados con las pequeñas formalidades
de la cotidianidad. Si se mira desde una perspectiva cultural nos percatamos de
que tiene mucho que ver con el control, la regulación y el dominio simbólico de
las situaciones.
Los actores masculinos hegemónicos nunca son completamente dueños de su
performance. Eso se debe a que en muchas ocasiones dejan entrever gestos,
discursos que no son afines al “papel” que desarrollan socialmente. Están los
elementos dramatúrgicos que el actor emite con intencionalidad, pero dentro de
estos existen otros que en muchas ocasiones demuestran la verdadera
naturaleza de lo que desea el actor social. Un clásico ejemplo es el caso del
hombre homosexual que no desea que ni la sociedad ni su familia sepa su
orientación sexual y asume el rol de hombre hetero de las masculinidades
hegemónicas hasta que algún comportamiento no verbal (que son lo más
difíciles de controlar) deja entrever su verdadera naturaleza o hasta que la
presión psicológica a la que se ve sometido lo lleva a cometer algún desliz que
nos deja ver su condición homosexual. Porque en ese performance, en esa
puesta en escena no hay bambalinas donde ocultarse y quitarse la peluca para
pasar al próximo acto, la representación teatral es constante y lleva a un
desgaste psicológico tal que muchos estudiosos de las masculinidades hablan
de los prerrogativas masculinas como una extraña mezcla de fuerza y dolor, de
poder y presión. Kaufman lo enuncia claramente cuando nos dice que "por el
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 60

�hecho de ser hombres, gozan de poder social y de muchos privilegios, pero la
manera como hemos armado ese mundo de poder causa dolor, aislamiento y
alienación tanto a las mujeres como a los hombres" (Kaufman cit. por Valdés y
Olavarría, 1997: 68). El hecho de los hombres no puedan expresar
abiertamente su cariño hacia los hijos, de mantenerse todo el tiempo viriles y
duros, de dar una imagen de fuerza que muchas veces no es tal, va
haciéndolos víctima de su propio poder a nivel societal.
Diseño Metodológico.
Marco problemático.
El patriarcado consiste en un sistema de relaciones simbólicas, económicas,
políticas y culturales a partir del cual se introducen prácticas y modelos que
perpetúan la discriminación entre hombres y mujeres, y hacia el interior del
conjunto de género, determinada en muchos casos por el contexto, la raza, el
nivel de instrucción, los ingresos económicos, etc. La violencia hacia la mujer
surge en este contexto, donde ellas son la mayoría victimizada.
En todas las sociedades existe la violencia de género, esta tiene sus
legitimaciones en el patriarcado como sistema androcéntrico y de supremacía
masculina, aunque variable según el contexto donde se desarrolla. La violencia
de género, en todas sus dimensiones y variantes, generalmente es ejercida por
hombres sobre las mujeres que forman parte de su vida cotidiana. Este tipo de
violencia está presente en las interacciones que conforman la trama cotidiana y
se legitima y reproduce constantemente, tanto por medio de acciones como a
través de símbolos, signos, pautas de conducta que están estructurados y
estructuran a su vez imaginarios cotidianos. Por otra parte, la violencia
intrafamiliar, y en especial la violencia contra la mujer en las relaciones de
pareja traen graves consecuencias para todos los miembros de la familia,
incluidos los niños. Este problema social constituye un difícil obstáculo para el
desarrollo humano y una cultura de paz.
Datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 1996) han
bautizado este tipo de violencia como la epidemia invisible49, esto se debe a la
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 61

�invisibilización que ha tenido, y que sigue teniendo, en algunos países del
mundo. En el Informe de las Naciones Unidas de 1998 donde se describen
datos sobre la violencia contra las mujeres y su salud reproductiva, se prevenía
que esta causaba más muertes e incapacidad entre las mujeres que la
tuberculosis, el cáncer uterino o de mama, la malaria, los accidentes de tráfico
y la guerra50. En la actualidad el problema ha aumentado, estadísticamente
hablando, en muchas regiones del mundo: los Informes Mundiales Anuales de
las Naciones Unidas51, corroboran esta afirmación.
Son conocidos los casos de muertes de mujeres en América Latina, en países
como Honduras y México alcanzan niveles impresionantes los feminicidios.
Según estadísticas de la Organización panamericana de la Salud, una de cada
tres mujeres sufrió violencia de género en América Latina 52.
El caso cubano tiene una realidad diferente al hemisferio occidental. Con el
triunfo de la Revolución en 1959 se erradica la prostitución organizada y se le
da la posibilidad a la mujer de tener una vida digna.
El artículo 44 de la Constitución de la República modificado en 1992 y en el
2002, señala que: “la mujer y el hombre gozan de iguales derechos en lo
económico, político, cultural, social y familiar. “(2002: 23). Se pensó que
igualando la mujer al hombre en los planos jurídicos, laboral y educativo se
erradicaría la violencia de género, olvidándose que esta es sobre todo cultural,
que no se erradica por decreto.
En la actualidad en nuestro país no se han erradicado las desigualdades entre
hombres y mujeres (ni su cara más evidente: la violencia de género) y aunque
no existen estudios macros que abarquen todo el país podemos sostener la
tesis de que estas han tendido a incrementarse en regiones que por sus
características socio-económicas, históricas y culturales el patriarcado como
sistema

simbólico

se

ha

fortalecido.

Los

resultados

obtenidos

en

investigaciones desarrolladas fuera del ámbito capitalino lo afirman así, aunque
hayan sido estudios de caso en su mayoría (Espina Elayne, 2002; Pérez,
Madelagnia y Obregón, Raciel; 2008; Rivero Pino, Ramón, 2012). Por otra
parte las estadísticas a las que se ha tenido acceso en los servicios médicos –
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 62

�legales y las escasas indagaciones limitadas a los casos de violencia que
llegan al sistema judicial, indican que la violencia de género en la sociedad
cubana se mantiene y se reproduce, buscando cada vez nuevas formas de
legitimarse, cuando hoy en día la violencia hacia la mujer se ha convertido, al
menos en los medios de difusión masiva, en una acción de mal gusto desde el
punto de vista social.
No obstante las opciones dadas a las mujeres cubanas de empoderamiento, al
convertirse en actores sociales que influyen en áreas políticas, educativas y
económicas claves en la sociedad cubana, han mejorado su calidad de vida.
Estos elementos, en conjunto con una serie de programas (como el Plan de
Acción Gubernamental, la constitución en 1997 del Grupo Nacional para la
prevención y atención de la violencia familiar) que las protegen, pareciera que
diferenciara la violencia ejercida sobre las mujeres en Cuba de sus congéneres
de América Latina y El Caribe.
Debemos aclarar que estos programas van dirigidos sobre todo al trabajo con
las víctimas, pocas veces con los hombres victimarios y hacia la niñez.
Por su parte Clotilde Proveyer, una de las estudiosas de la violencia de género
más importante en Cuba, opina que el fenómeno tiene sus singularidades en el
país y que en comparación con países de América Latina no alcanza las
dimensiones de estos respecto a la violencia (2006: 67). No obstante existe un
incremento, según indagaciones realizadas de forma fragmentaria. Pero existe
otra violencia, que ha sido mucho menos estudiada que es la que se establece
entre los hombres, hacia el interior de sus grupos y que tiene su origen en los
hechos de violencia que ocurren durante la niñez y que son tolerados, cuando
no permitidos, por familiares.
En el municipio Moa la violencia social, dentro de esta la violencia de género
(específicamente la intrafamiliar) ha aumentado estadísticamente en los últimos
años (ver anexo 5). Se han desarrollado investigaciones previas que han
determinado que las comunidades donde las estadísticas muestran que existen
un mayor número de casos de violencia intrafamiliar es en el Consejo Popular
“Caribe”, “Armando Mestre” y la comunidad rural de Centeno (Pérez,
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 63

�Madelagnia y Obregón, Raciel, 2008; Zaldívar, Molina, Y, 2011; Pérez Gallo,
Victor Hugo, 2011). Esto ha sido confirmado en la entrevista en profundidad
aplicada a la secretaria de la FMC de Moa, Marjolis Fajardo Benoit (ver anexo
2, modelo 5). No obstante, la diferencia respecto al resto de los repartos es
mínima. Por otra parte estas investigaciones han demostrado que una de las
características identitarias de las masculinidades hegemónicas en Moa
consiste en el uso de diferentes manifestaciones de la violencia para mantener
su status, aplicándola sobre mujeres, niños y ancianos de uno u otro sexo. Por
otra parte también han mostrado que estas pautas de conductas violentas las
aprenden desde las edades más tempranas los niños y niñas en Moa tanto en
la familia como en el ámbito escolar. Los niños aprenden la violencia desde los
cánones de la masculinidad hegemónica, como uno de los pilares para
legitimar y reproducir posiciones de fuerza. Dos de las escuelas donde ocurren
problemas entre los niños, son “Juan George Sotto y “Armando Mestre”
(Machado Velázquez, 2013), ambas situadas en los repartos urbanos
mencionados anteriormente con problemas de

violencia social y de género,

evidenciándose la necesidad de la deconstrucción de procesos estructuradores
de la identidad masculina infantil, construyendo al análisis a partir de la acción.
Este contribuiría epistemológicamente a la estructuración y aplicación de
políticas locales que trabajen la prevención de la violencia de género desde la
niñez en los espacios familiares y/o escolares.
Diseño de Investigación.
La investigación que desarrollamos tiene un carácter crítico reflexivo y en la
indagación científica se utiliza la perspectiva metodológica cuantitativa y
cualitativa,

y

su

triangulación.

Este

enfoque

metodológico

permitió

la

combinación de diferentes métodos y técnicas de investigación en varios niveles
de análisis: a nivel micro con los estudios de caso

de los niños y niñas, la

observación participante y el análisis del discurso de los hombres participantes
en los grupos focales; a nivel macro con los datos que nos proporcionó el índice
de masculinidad del municipio.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 64

�Luego, con los datos levantados en el trabajo de campo desarrollamos la
triangulación metodológica para obtener información tanto objetiva como
subjetiva de la realidad social en estudio. El uso de técnicas, tanto cuantitativas
como cualitativas, con un enfoque multidisciplinario, nos garantizó una mirada
integradora del fenómeno de la construcción de la identidad masculina en la
infancia. Todo complementado con datos cuantificables y observaciones de
campo de los juegos desarrollados por niños y niñas en el ámbito escolar y la
valoración que dan los sujetos masculinos adultos investigados acerca de su
relación con su padre
características de sus

en su niñez (homosocialización primaria) las

familias, las condiciones de vida y laborales en el

contexto minero metalúrgico del municipio de Moa, lo que nos lleva al siguiente
problema científico.
Problema Científico: ¿Cómo las prácticas socializadoras contribuyen a la
construcción de una identidad masculina hegemónica en los niños de Moa en
espacios escolares, familiares y hacia el interior de los grupos de iguales?
Idea a defender: Las prácticas socializadoras accionan como soportes para la
construcción de la identidad masculina en la infancia en Moa a través de
estereotipos de género y rituales homosocializadores que legitiman y
reproducen el modelo de masculinidad hegemónica imperante sobre todo en
espacios familiares, escolares y hacia el interior del grupo de iguales.
Esta interrogante permite formular como objetivo Determinar el papel de las
prácticas homosocializadoras que inciden en la construcción de la identidad
masculina infantil en Moa en los espacios familiares, escolares y hacia el
interior del grupo de iguales.
Tareas Científicas.
1- Revisión de la literatura en su acepción teórica y metodológica a fin de
conocer de modo exhaustivo el tratamiento, desarrollo, evolución y etapas
históricas por las que ha atravesado el tema de las masculinidades y en
específico las identidades genéricas.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 65

�2- Análisis de la relación entre las diversas ciencias que han abordado la
construcción de la identidad de género en los niños tanto de forma sistemática
como aproximativa, a fin de ubicar el papel que le corresponde a la
interpretación sociológica.
3-. Trabajo de campo, clasificación e interpretación de información con el
empleo de métodos y técnicas propios del estudio en cuestión, aplicando la
triangulación

en

el

homosocializadores

nivel

y los

de

datos

estereotipos

(Descripción
de

de

los

rituales

género, su reproducción y

contextualización como legitimadores de identidad masculina

en la vida

cotidiana).
4.- Construcción, mediante los métodos cualitativos, de los aspectos relevantes
respecto a los conceptos introducidos como cuerpo teórico.
Definición de conceptos.
Identidad de género.
Consiste en la comprensión que adquieren los sujetos de su lugar en un
sistema de relaciones de género, de su pertenencia a determinado grupo
genérico – a partir de la identificación con el mismo – a las expectativas,
percepciones, aspiraciones que van formulando en correspondencia con esa
posición, expresados en un discurso y materializados en su comportamiento a
partir del ejercicio de diversos roles en múltiples espacios sociales de
interacción, los que están a la vez condicionados social e históricamente
(Shaffter, D. R., 2002: 67).
Identidad colectiva masculina.
Definición que los actores sociales hacen de sí mismos en cuanto que grupo,
género, etnia, nación, etc., en términos de un conjunto de rasgos que
supuestamente comparten todos sus miembros y que se presentan por tanto,
objetivados. Tales rasgos son concebidos además como distintivos, debido a
que uno de los procesos de formación y perpetuación de la identidad colectiva
radica precisamente en que se expresa en contraposición a otro u otros grupos
con respecto a los cuales se marcan las diferencias (Pérez, Agote cit. por
Piqueras, Andrés, 1996: 275).
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 66

�Identidad masculina.
Proceso mediante el cual el hombre logra distinguirse a sí mismo en virtud de
las significaciones que le otorga a las personas y los objetos que forman parte
de su entorno, del conocimiento que adquiere sobre los elementos, de la
percepción que posee sobre su posición social, las expectativas que elabora,
las aspiraciones que construye, los valores que asume y los comportamientos
que adopta, que le permiten diferenciarse de los demás en torno a las prácticas
y los vínculos que crea y las cualidades que le confieren unidad biográfica.
Proceso, en fin, que lo convierte en un individuo singular y social a la vez.
(Proveyer, Clotilde, 2000: 34).
Homosociabilidad:
Orden de género en el cual los lazos entre las personas de un mismo sexo
dicen ser fundamentales para las relaciones sociales heterosexuales. Los
espacios homosociales constituyen, en general espacios para la reafirmación
de las identidades de género. Teóricos de género postestructuralistas como
Butler (1990 &amp; 2006), por

ejemplo, afirman que la homosociabilidad entre

hombres genera identificación (o sentido de comunidad) y puede verse como la
base

de

la

superioridad

masculina

en

la

sociedad

moderna.

La

homosociabilidad se utiliza comúnmente para definir las relaciones de poder y
de cooperación entre hombres heterosexuales y es incluso relativamente poco
común que se mencione a mujeres en este mismo contexto (ver por ejemplo
Sedgwick 1985, Pérez Gallo, Victor Hugo, a, 2011). Al decir de Connell
(1997:195), una consecuencia importante de esta dinámica histórica es la
institución de una regla mayúscula de la cultura burguesa, a saber, la ideología
práctica de “esferas separadas” para hombres y mujeres.
Infancia:
 Definición Legal: Período que abarca desde el nacimiento hasta
cumplir los 18 años de edad o alcanzar la emancipación. La Convención
sobre los Derechos del Niño, en vigor desde el 2 de septiembre de
1990, señala

que "se entiende por niño todo ser humano menor de

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 67

�dieciocho años de

edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea

aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad”. Esta convención
recoge los principales derechos de niños y niñas a lo largo del mundo
(UNICEF, 2005).
 Definición desde la evolución psicoactiva: Se entiende por niño o
niña aquella persona que aún no ha alcanzado un grado de madurez
suficiente

para tener autonomía y con edad comprendida entre 0 – 11

años. (Vygotsky, 1979: 14)
 Definición desde el desarrollo físico: Es la denominación utilizada
para referirse a toda criatura humana que no ha alcanzado la pubertad.
 Definición Sociocultural: Según las condiciones económicas, las
costumbres y las creencias de cada cultura el concepto de infancia
puede variar, así como la forma de aprender o vivir. La definición de
niño/a también ha variado considerablemente a lo largo de la historia y
en las diversas sociedades y culturas (Zornado, J, 2001: 34).
Masculinidades Hegemónicas: “El concepto de hegemonía, derivado del
análisis de Antonio Gramsci de las relaciones de clases, se refiere a la
dinámica cultural por la cual un grupo exige y sostiene una posición de
liderazgo en la vida social(...) La masculinidad hegemónica puede definirse
como la configuración de práctica genérica que encarna la respuesta
corrientemente aceptada al problema de la legitimidad del patriarcado, la que
garantiza (o se toma para garantizar) la posición de los hombres y la
subordinación de las mujeres (Connell, 1997: 34)”.
Ritual: "Conducta formal prescrita en ocasiones no dominadas por la rutina
tecnológica, y relacionada con la creencia en seres o fuerzas místicas. El
símbolo es la más pequeña unidad del ritual que todavía conserva las
propiedades específicas de la conducta ritual. (…) Un «símbolo» es una cosa
de la que, por general consenso, se piensa que tipifica naturalmente o
representa, o recuerda algo, ya sea por la posesión de cualidades análogas, ya
por asociación de hecho o de pensamiento. Los símbolos (son) empíricamente
objetos, actividades, relaciones, acontecimientos, gestos y unidades espaciales
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 68

�en un contexto ritual" (Turner, V. 2007: 23).
Términos aportados por el autor:
Configuraciones dramatúrgicas de las masculinidades: Acciones sociales
que desarrollan los hombres en su interacción para construir y legitimar durante
la homosocialización un modelo de masculinidades, hegemónico o no, a través
del control de las impresiones, emociones, gestos faciales, fachadas, máscaras
institucionalizadas que legitiman a su vez el rol ”natural” del hombre en
sociedad. Estas configuraciones son personales, grupales, o comunitarias e
intentan controlar la opinión que tienen sobre ellos los integrantes de su grupo
de iguales. Por tanto los hombres construyen su self masculino en el
intercambio simbólico con un “público” que espera ciertas actuaciones por parte
de estos.
Homosociabilidad primaria: relaciones entre individuos del mismo sexo que
trasmiten contenidos cognitivos que varían contextualmente y que comprenden
el aprendizaje de normas, valores y del lenguaje como vehículo de las
interacciones simbólicas. Este aprendizaje es primario, generalmente para el
niño o la niña que están con sus iguales adultos, e integra esquemas
interpretativos y motivacionales de su realidad y elementos legitimadores de la
validez de modelos hegemónicos de masculinidades o feminidades.
Al desarrollarse durante la niñez este aprendizaje es especial respecto al resto
de los aprendizajes, ya que construye la identidad genérica de los actores
sociales, compuesta por un alto nivel del componente emocional afectivo
(generalmente los “iguales” son los padres o parientes cercanos de la niña o el
niño) que otorga una alta jerarquización en su afectividad de dichos
componentes, por lo que esto determina en gran parte la personalidad futura
del individuo.
Rituales de homosocialización masculina: Son prácticas sociales simbólicas,
contextuadas en un espacio y un tiempo específicos. Componen un sistema de
significación ritualizado y estructurado por prácticas sociales

y prácticas

simbólicas de las masculinidades que expresan valores y cuyo principal objeto
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 69

�es construir, reforzar y legitimar la identidad masculina, renovando la cohesión
y solidaridad masculina a determinados modelos de masculinidades.
Metodología Empleada para la Recogida de Datos:
Durante los diez años de experiencia de estudios de masculinidades,
desarrollado por el autor de este trabajo, tanto en la docencia como en la
investigación y la participación en eventos nacionales e internacionales,
permitieron mantener intercambio con especialistas y profesionales en el tema.
La participación en el Proyecto Europeo de Estudios de Género “Mujeres 100
Mirrors”, posibilitó revisar bibliografía actualizada sobre el tema en las
Bibliotecas especializadas de género de las Universidades de Santiago de
Compostela (Centro Interdisciplinario de Investigaciónes Feministas e de
Estudos

do

Xénero) y de

Zaragoza, además

de

recibir posgrados

especializados en la Maestría de Estudios de Género de Zaragoza, certificada
por la Unión Europea.
La complejidad del tema en el que se incursiona, exigió la preparación de una
estrategia metodológica sustentada en la triangulación de datos que se
obtuvieron por el empleo de varias herramientas, entre ellas técnicas de
composición, entrevista

en profundidad, grupo

focal con hombres, la

observación participante, que unido al análisis de la realidad a través del
modelo dramatúrgico de Goffman posibilitó aplicar un procedimiento que nos
diera las intríngulis culturales de la construcción de la identidad genérica en los
niños de la comunidad Armando Mestre y del Caribe, en Moa, Holguín.
La investigación la hemos desarrollado en dos grandes fases: la primera (20042010) correspondiente a la descripción densa de las masculinidades periféricas
y hegemónicas en la comunidad minero metalúrgica de Moa, correspondiente
esta fase con la observación sistemática, la mayor parte del análisis de
contenido a las fuentes documentales fundamentales y algunas entrevistas a
expertos y la segunda (2010-2013) que coincide con el desarrollo de grupos
focales con hombres en los diferentes consejos populares y centros laborales
de Moa durante el 2010, entrevistas en profundidad a las maestras, entrevistas
a los niños y nuevas observaciones dado que a partir de este año el autor
comienza la construcción y aplicación de los instrumentos a niños y niñas en
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 70

�las escuelas sujetos de estudio. En la recogida de información participaron
estudiantes del 3ero, 4to y 5to año de la Carrera de Estudios Socioculturales y
de Ciencias de la Información, pertenecientes al grupo científico estudiantil
“Género y Desarrollo Humano”. El trabajo desarrollado en comunidades
desfavorecida

con perspectiva

de género del Grupo de Investigación

multidisciplinario “Desarrollo Humano y Equidad”, del que el autor es el
coordinador, ha sido sumamente importante en la búsqueda de estadísticas de
violencia social, y dentro de esta de género, y el índice de masculinidad.
Estrategia de análisis.
Etapa 1
Se han desarrollado una serie de indagaciones preliminares a esta donde se
han determinado tipos ideales de las masculinidades en el contexto moense,
las diferentes estrategias dramatúrgicas que reproducen estas para legitimar
sus modelos, los espacios donde desarrollan su acción social y sus principales
problemáticas, el análisis etnometodológico del discurso de los hombres en
espacios laborales y públicos, experimentos de ruptura de normas de género
con jóvenes, la recopilación de mitos y leyendas en la minería relacionados con
la actividad laboral de la mujer en las minas y el análisis desde la sociología del
conocimiento de estudios de masculinidades desarrollados en Cuba. Estas
pesquisas han enriquecido el arsenal teórico y metodológico del autor, dándole
guías para desarrollar su investigación doctoral, desarrollando pesquisas en
ámbitos rurales y urbanos que enriquecen la actual53.
Estas indagaciones fueron el preámbulo de la fundamentación de los datos
cuantitativos que indican el índice de masculinidad de Moa y los datos de los
hombres albergados en empresas del Grupo Empresarial CUBANIQUEL; se
categorizaron los diferentes grupos y espacios sociales donde interaccionan las
diversas masculinidades y se comenzaron a construir categorías nuevas que
explicaran su acción social.
En esta fase se buscan las estadísticas de violencia social y de género en Moa,
para ello se determina un pesquizaje de investigación factible para sustentar la
puntualidad, necesidad y pertinencia del

problema existente en el espacio

moense.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 71

�Aquí nos enfrentamos a uno de los primeros problemas: la evolución de
clasificaciones de corte macro, estáticas, a la construcción de tipos ideales
micro, dinámicos, cambiantes en el tiempo. La solucionamos cruzando la
noción durkheimiana de “ritual” con la concepción dramatúrgica de la
interacción simbólica de Goffman, para construir un análisis de la continuidad
macro-micro que arranca de los recursos culturales de los grupos de
masculinidades (que son los que definen las dimensiones estructurales) y los
espacios de homosocialización, los rituales microsituacionales y se traduce en
una microsituación estructurada por máscaras, fachadas y atributos del actor
social que este ha internalizado. Por tanto, la teoría de Goffman nos ayudaría a
analizar procesos dinámicos de los fenómenos rituales de corte micro, las
narrativas y discursos de los hombres que los legitiman, complementando el
análisis del alcance de una clasificación.
Los espacios jerárquicos y los rituales son rasgos básicos de esta
microsituación estructurada de las masculinidades; los espacios jerárquicos
son resultado de una distribución del poder, donde la espacialidad tiene un
gran significado, y los niños lo aprenden sobre todo desde los espacios
familiares y escolares. Los rituales son resultado de unas continuidades macromicro, determinados por diferencias estratificadas desde los estereotipos de
género. Por tanto el poder masculino y la desigualdad entre los sexos serían
rasgos socializados por las cadenas de interacción ritual homosocializadoras.
El estudio se desarrolla en la parte urbana de Moa, en los repartos Armando
Mestre y Caribe, pero los grupos focales se han desarrollado en otros repartos
como Miraflores, Atlántico, Pesquero y en las fábricas de níquel “Pedro Sotto
Alba S.A.” y “Che Guevara”. La observación no participante se desarrolló en las
dos escuelas: la Escuela Primaria “Armando Mestre” y Escuela Primaria
Seminternado “Juan George Soto”.
Una vez constatado el pesquizaje que indica referentes cuantitativos sobre el
indicador de masculinidad, y el establecimiento de una estrategia teóricometodológica macro-micro, se delimitó la segunda etapa, dirigida al análisis
concreto en las dos comunidades urbanas.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 72

�Etapa 2
Para este caso, se precisa realizar un diagnóstico sobre los rituales
homosocializadores y espacialidad jerarquizada en dos comunidades urbanas,
específicamente en los espacios familiares, escolares, y hacia el interior de los
grupos de iguales, lo cual complementa la utilidad de los criterios clasificatorios
planteados en el capítulo uno.
La selección de estas comunidades obedece al reporte policial de la estadística
de crecimiento de la violencia social y de género en estas (ver anexo 2, modelo
3 y anexo 5) y el hecho de estar situadas allí las escuelas donde a su vez se
detectó que existen indisciplinas (Machado Velázquez, 2013). Estos espacios
también resultan significativos por presentar diferencias reveladoras en el
subsistema construido: tipo de edificaciones, estructura vial, redes telefónicas,
disposición de servicios sociales, particularidades demográficas.
El diagnóstico se concreta con el desarrollo de grupos focales y entrevistas
familiares (Rodríguez; et al, 2008) (anexo 2 modelo 4 y 5), para conocer
imaginarios, estereotipos, opiniones sobre la educación a niños y niñas; el
diagnóstico especifica aquellos indicadores que expresan formas y contenidos
de género sobre la construcción de la identidad en niños y niñas, las
representaciones que tienen los padres sobre su futuro, la ritualización que
ocurre hacia el interior de las familias y el proceso de construcción de
máscaras.
Para ratificar y contrastar puntos de vista se empleó la triangulación de
informantes (Rodríguez; et al, 2008), teniéndose en cuenta las diferentes
posiciones de informantes claves o maestras de las escuelas primarias tipo. Se
debe destacar la importancia de las entrevistas a expertos como Ramón Rivero
Pino, Julio Cesar Gonzales Pagés, Julio Hernández García, José Olavarría
Aranguren, Eneycy Morejón, Hugo Huberman, Marjolis Benoit, María Caridad
Limares de Paz, principales estudiosos de las masculinidades en Cuba y
Latinoamérica, de la sociología de la niñez, de la Federación de Mujeres
Cubanas, Oficina Municipal de Estadísticas, la Casa de Orientación a la Mujer y
la

Familia,

Oficina

de

Recursos

Humanos

del

Grupo

empresarial

CUBANIQUEL.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 73

�Etapa 3
La importancia en detallar e interpretar los rituales homosocializadores y los
estereotipos que reproducen y construyen la identidad masculina en la infancia,
nos lleva a la necesidad de un estudio pormenorizado sobre bases críticas e
interpretativas de estos, para ello se consideró de vital importancia la utilidad
de la triangulación de técnicas cualitativas desde un paradigma hermenéutico
(Izcara, 2009).
Esto se puntualizó con la aplicación de la entrevista en profundidad, el grupo
focal, la observación no participante y el análisis del discurso de las entrevistas
familiares y a los niños. En el caso de los grupos focales desarrollado con
hombres consideramos que participar en un grupo compuesto exclusivamente
por varones, beneficiaría un clima que permitiría profundizar en prácticas
discursivas más esenciales o radicales en torno a su identidad masculina,
otorgándoles mayor seguridad en sus respuestas, resultado de la complicidad y
solidaridad de género que se establecen en los espacios homosociales,
existiendo por otra parte mayores posibilidades de describir estas posiciones
beneficiando las contra-narrativas (Korobov y Bamberg, 2004).
El análisis de los datos recogidos en las entrevistas de niños, padres y madres
y las maestras resultó de provecho, ya que permitió destacar en descripción
densa de los diversos estereotipos de género y los rituales homosocializadores
en ámbitos como la escuela, la familia y hacia el interior de los grupos de
iguales. Se tuvo en cuenta la formación discursiva según el género del hablante
y la edad, lo que nos permitió describir la dinámica de los textos sociales que
son significativas para cada hombre, mujer, o niño entrevistado.
Muestra y Población.
Para la selección de la población a las que se le aplicaron las técnicas de grupo
focal, para el caso de los niños en las escuelas (observación, dibujo, párrafo)
no se partió de criterios de representatividad cuantitativa que establecieran la
proporcionalidad de la muestra con la población total de Moa, debido a que
nuestra intención era comprobar el contenido subjetivo por una parte junto a la
representación social de la identidad y el rol de género; por otra, la
representación mental de las características de las figuras significativas
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 74

�paternas en el desarrollo de la identidad de género de los niños. Evidentemente
estos grupos fueron concebidos con un carácter intencional, estableciendo
como criterios de selección la edad (5 – 7 y 11-12 años). Se escogieron al azar
6 niños de 11-12 años de cada escuela para aplicárseles una entrevista.
También se desarrollaron entrevistas en profundidad a 3 maestras de cada
escuela. En el caso de los hombres que constituyeron 6 grupos focales con 24
hombres con edades comprendidas entre los 20 y los 60 años, con la condición
de que llevaran viviendo en la parte urbana de la ciudad de Moa durante el
tiempo comprendido de 20 años o más 54. No hay distinción del lugar de Moa
que viven, nivel instructivo o tipo de trabajo. Aunque debemos destacar que la
mayoría de los hombres de la muestra son trabajadores de las minas o
industrias del Níquel, que es la principal actividad económica de Moa.
Las entrevistas familiares se desarrollaron con 20 familias, 10 de cada reparto
objeto de estudio, respectivamente. Como puede apreciarse se trata de un
estudio

de

casos

de alcance microsociológico aunque los resultados

obtenidos, por su significación, se deben de tener en cuenta para el trazado de
políticas públicas con relación a esta problemática.
Técnicas aplicadas para la recogida de datos.
Escuela Primaria “Armando Mestre”
Se aplicó la técnica de Observación no Participante (ver anexo 2, modelo 6) a
16 niños del grupo de Preescolar A, de un total de 20 inscritos en la matrícula,
desglosados en 9 niños y 11 niñas. De esta muestra 1 sola madre trabaja fuera
de la casa, siendo el resto trabajadoras domésticas no remuneradas 55. Existen
14 familias nucleares extensas, 6 monoparentales femeninas, aunque tienen
una unión consensual con un hombre que no reside en la casa que no es el
padre de los niños, y en 3 familias los dos padres no trabajan.
Se le aplicó la técnica del dibujo (ver anexo 2, modelo 1) a 21 niños del grupo
de 1er Grado, de un total de 22 inscritos en la matrícula, desglosados en 9 niños
y 13 niñas. De esta muestra existe 1 sola madre que trabaja fuera de la casa,
siendo el resto trabajadoras domésticas no remuneradas. Existen 14 familias
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 75

�nucleares extensas, 3 nucleares y 5 monoparentales femeninas, aunque 4 de
ellas tienen una unión consensual con un hombre que no reside en la casa y
que no es el padre de los niños, en 1 familia los dos padres no trabajan.
Se le aplicó la técnica de la composición (ver anexo 2, modelo 2) a 19 niños del
grupo de 6to Grado, de un total de 19 inscritos en la matrícula, desglosados en
8 niños y 11 niñas. De esta muestra, 4 madres que trabajan fuera de la casa,
siendo el resto trabajadoras domésticas no remuneradas. Existen 12 familias
nucleares extensas, 6 monoparentales femeninas, 4 una unión consensual con
un hombre que no reside en la casa que no es el padre de los niños.
Escuela Primaria Seminternado “Juan George Sotto”
Al ser esta escuela un seminternado todos los padres trabajan y el 96% son
técnicos superiores. Se le aplicó la técnica del Observación no Participante (ver
anexo 2, modelo 6) a 20 niños del grupo de Preescolar A, de un total de 20
inscritos en la matrícula, desglosados en 10 niños y 10 niñas. Existen 12
familias nucleares, 8 familias monoparentales femeninas.
Se le aplicó la técnica del dibujo (ver anexo 2, modelo 1) a 25 niños del grupo
de 1er Grado,1ro D, de un total de 25 inscritos en la matrícula, desglosados en
11 niños y 14 niñas, de ellas 14 eran nucleares y 11 monoparentales
femeninas.
Se le aplicó la técnica de la composición (ver anexo 2, modelo 2) a 24 niños del
grupo de 6to Grado, de un total de 25 inscritos en la matrícula, desglosados en
11 niños y 13 niñas. Existen 19 familias nucleares y 6 monoparentales
femeninas, teniendo 1 mujer una unión consensual con un hombre que no
reside en la casa y que no es el padre de los niños. Existe una niña huérfana
de padre, convive con la tía 1 niño huérfano de padre, que vive con la madre y
el padrastro.
Observación no Participante.
Existen varios tipos de observación, uno de ellos se clasifica según la relación
entre el observador y el ente observado. En nuestra investigación
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 76

�empleamos la no participante, que nos ha sido de utilidad para determinar los
roles de género que las niñas y niños observados asumen en sus actividades
lúdicas. Desarrollamos la observación del contexto del grupo de niños y niñas
sin intervenir en el hecho que indagamos. La desarrollamos en el contexto
laboral, familiar, escolar y en los juegos deportivos donde los padres llevan a
sus hijos varones.
Técnica del Dibujo.
El Dibujo Libre es el dibujo desarrollado por los niños y niñas que expresan su
percepción del entorno familiar, entendiéndose esta como un proceso activo
donde el niño y la niña en cada dibujo reflejan los roles de género que dentro
de la familia desarrollan sus padres y que ellos tienden a imitar.
El "Test del dibujo de la familia" es un test proyectivo que donde se evalúa
fundamentalmente el estado emocional de un niño, con respecto a su
adaptación al medio familiar y su perspectiva de los roles de género que
despliegan los miembros de su familia.
Grupos Focales.
Consideramos los grupos focales como unos discursos construidos entre
“iguales”, donde cada hombre era parte del proceso. Por otra parte, los
participantes son sujetos en proceso (que se trasforman), al conversar, van
organizando permutas en su discurso; el sistema informacional es abierto, cada
hombre habla y puede responder, a su vez, el que responde puede debatir y
volver a hacer otras preguntas, lo que hace una conversación. El producto del
grupo de discusión es un discurso grupal, que para el análisis interesa más que
el habla individual. La conversación que surge dentro del grupo es siempre
considerada como una totalidad (Ibáñez, 1979).
El análisis de la identidad se realizó a través de:
* Identificación del hombre con su grupo genérico mediante el
desempeño de sus roles de género:
- rol de esposo, de hijo, de hombre y de padre.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 77

�*Percepción que sobre la feminidad y sus atributos posee la mujer
- opiniones: cualquier declaración, idea expresada verbalmente, creencia o
conocimiento que no necesariamente incluye una garantía de su validez. Son
juicios que se forman acerca de un objeto hecho.
- imágenes: son en el sentido más literal de la palabra, representaciones
mentales de un objeto, una situación o un estado de cosas que se exponen de
forma viva y eficaz por medio del lenguaje.
Entrevista Familiar. Con el objetivo de analizar los discursos desarrollados por
los padres y madres de los niños y niñas para representar las construcciones
de género que ellos a su vez internalizan en sus hijos e hijas a través de juegos
y ajustes de conducta. A su vez son sumamente importantes para el análisis de
ritos constructores y legitimadores de la masculinidad hacia el interior de la
familia y su debida jerarquización.
Entrevista a las Maestras: Con el objeto de analizar sus discursos sobre la
educación genérica de los niños y niñas, y para precisar cuáles ritos escolares
construyen, reproducen y legitiman los modelos de masculinidad.
Entrevista a los niños: Con el objetivo de analizar los discursos desarrollados
por niños para representar las construcciones de género sustentadas por ellos.
2.3 Las masculinidades: prácticas identitarias, asignación de máscaras y
rituales de homosocialización.

El concepto de identidad es sumamente importante en la perspectiva de las
Ciencias Sociales56. Es un concepto amplio, más en nuestra investigación nos
referiremos a la identidad masculina.
Según Piqueras la conformación de cualquier identidad colectiva, deriva “del
entramado de múltiples interacciones socio- identitarias, sometidas a la
compleja acción de procesos de fusión o cohesión, pero también de intradiferenciación e incluso de fisión endocolectiva.” (Piqueras, 1996: 67).
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 78

�La

Sociología

ha

aportado

explicaciones

medulares

respecto

al

condicionamiento social en la conformación de la identidad. Esta se realiza a
través del proceso de socialización que “está estrechamente ligado al
aprendizaje y a la formación de la personalidad ya que se realiza durante todo
el proceso evolutivo” (Giner, Salvador, 2001:695) y de las teorías de los roles
sociales asumido como “un producto social surgido en la interacción y
posibilitado por la conducta inteligente que usa símbolos” (Giner, Salvador,
2001:660). Para Mead, a quien se atribuye la introducción del concepto rol en
las ciencias sociales, la identidad personal reside en la interiorización por parte
del individuo de sus roles sociales. Parsons desarrolla su orientación normativa
y su teoría del sistema social sobre el concepto rol.
En la Sociología aparece el concepto rol social como un intento de explicar la
dinámica de la interacción entre el individuo y la sociedad. Parte del concepto
teatral del “papel que está asignado a cada actor en la obra” (Giner, Salvador,
2001: 660). Linton le da un sentido netamente sociológico al concepto de rol al
“considerar que cada individuo tiene un rol social compuesto por el conjunto de
las acciones que el grupo o la sociedad espera que realice debido al status que
ocupa en ese grupo o sociedad” (Linton cit. por Giner, 2001: 661)
El concepto de rol da las herramientas al sociólogo para comprender al actor
no sólo en su medio social inmediato, sino también en su relación con el medio
social más general, de ahí que sea importante para la integración del enfoque
macro y micro en la comprensión de la construcción de la identidad (Proveyer,
Clotilde, 2000:12).
El proceso de internalización de normas, pautas de conducta, actitudes y
valores sucede de manera prácticamente inconsciente y es una influencia
primordial en la conformación autoidentitaria del individuo. Tiene en su seno
varias contradicciones ya que el sujeto, a su vez, es un sujeto creativo, dueño
de su propio destino, constructor de los sentidos de su cotidianidad.
Es importante tener en cuenta durante el proceso de construcción de la
identidad el contexto donde este se produce, ya que esta se origina de manera
interactiva, dependiendo del ámbito relacional donde desarrollan los actores su
vida cotidiana. Por tanto el proceso identitario es controvertido, evoluciona, es
cuestionado, debatible y los otros actores sociales lo debaten. Los otros,
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 79

�pueden ser incluso miembros del grupo social al que pertenecen los unos, y
que puede ser un solo grupo, pero múltiple a la vez (clase social, raza,
profesión, género, país, etc.)
El sexo, cargado de significados y de identidad, implica no obstante el que un
hombre no podría llamarse miembro del sexo masculino sino aceptara y
reprodujera los roles que le impone pertenecer a las masculinidades,
representaciones que están aceptadas socialmente. Esta masculinidad luego
implicarían un conjunto de prácticas, discursos, imágenes que son el sustento
de las identidades masculinas.
La construcción de la identidad masculina es el resultado de una construcción
social que participa de la complejidad de lo social. Esta se remite a “grupos
culturales de referencia cuyos límites no coinciden” (Cuché, 2004: 141). Estos
grupos de hombres generalmente recrean sus pautas y valores en habitus
homosocializadores, allí se concretan y toman forma de acción social las
pautas de acción de los hombres.
Las masculinidades al ser construidas culturalmente no nacen como tales. El
hombre nace, biológicamente hablando, y el varón se forma mediante el
complejo proceso de internalización de pautas conductuales, valores, normas
que definen lo que es ser varón en las sociedades modernas. Por tanto las
características masculinas no son innatas, sino son consecuencia del proceso
de socialización que desde una cultura androcéntrica legitima relaciones de
dominación entre los sexos. La identidad, o para ser más exactos, la condición
masculina es por tanto un producto social, un resultado cultural modificable
mediante la educación no sexista de hombres y mujeres.
Entre el hombre y la mujer existen diferencias biológicas que son naturales y
solo modificables mediante complejas intervenciones quirúrgicas57. Algunos
cientistas sociales (Lozoya Gómez, José Ángel, 1999) opinan que el sexo es el
punto de partida de la construcción genérica. Consideramos errada esta
opinión ya que pareciera que el rol sexual no es modificable, al estar
constreñido por su misma condición biológica a tener roles sexuales fijos
reproductivos. El ser humano es un ser sociocultural, biológico y psicosocial,
por tanto solo accede al conocimiento sobre sí mismo mediante el proceso
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 80

�cognitivo de aprehender el mundo que lo rodea. Esto lo puede hacer a través
de un sistema simbólico de prácticas sociales, símbolos e imágenes. El cuerpo
humano es un ente provisto de innumerables significados que existen
dependiendo de las interpretaciones, valores y discursos que desarrollan los
humanos

sobre

el

mismo,

por

tanto

el

cuerpo

humano

no

existe

independientemente de estas, sino como correlato de nuestra subjetividad
colectiva, lo que implicaría al sexo biológico, al igual que el género, como un
constructo social, que no lo anticipa, ni lo "naturaliza" a través de la
socialización, como define la construcción de la identidad de género algunos
cientistas sociales. Por otra parte está la clara referencia de Butler a lo que
añadimos anteriormente:
"One

way

in

which

this

system

of

compulsory

heterosexuality is reproduced and concealed is through the
cultivation of bodies into discrete sexes with ‘natural’
appearances

and

‘natural’

heterosexual

dispositions"

(Butler 1990:275).
La socialización como proceso de interacción social está estrechamente ligada
al aprendizaje y a la formación de la personalidad. Existen cuatro instituciones
importantes que socializan al individuo: la escuela, la familia, los medios de
difusión masiva y los grupos de iguales. La socialización primaria, que es la
que se efectúa en la infancia, es aquella en que se internalizan los elementos
sociales más importantes en la sociedad, los que van a funcionar como una
estructura simbólica que guíe al niño y la niña en su vida cotidiana mientras
crece. El niño y la niña van a internalizar una urdimbre de significaciones que
cada sociedad produce colectivamente y que instituye entre otros aspectos qué
es ser un hombre, qué es ser una mujer, qué es lo bueno, qué es lo malo, etc.
Según estudios de corte psicológicos desarrollados con niños y niñas como
sujetos de estudio se ha determinado que la conciencia de pertenencia a una
de las categorías de género existentes se desarrolla precozmente, teniendo
como referentes generalmente a los estereotipos sociales sobre los roles que
han de representar los miembros de cada sexo. Empleando la terminología de
Goffman: desde pequeños la sociedad nos pone la elección de la máscara que
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 81

�vamos a usar en el futuro, y aunque esta máscara no es estática, generalmente
define la posterior personalidad genérica del individuo. Algunos investigadores
(Vasta, Haith y Miller, 1996 y Shaffter, 2002) han determinado que hacia los
dos años de edad los niños ya tienen conocimiento de las categorías de género
existentes en la sociedad y que este conocimiento parece tener lugar a la par
que el niño toma conciencia de su identidad sexual, o sea la conciencia del
propio sexo biológico. Estamos de acuerdo con Vasta y Miller (1996) cuando
afirman que hasta los siete años de edad la identidad de género no se
consolida. Ellos opinan que en edades previas los niños y las niñas aún pueden
creer que el sexo puede cambiar según las características físicas externos
(pelo, color de labios) o ropajes, adornos de pelo, colores más usados, etc.
A los varones desde pequeños se le elogian sus atributos sexuales, se les viste
de colores oscuros (generalmente azul), cuando hacen algún gesto sexual se
les felicita, al contrario que a las niñas. Por otra parte, se les educa en la
fortaleza, en la dureza. Esto ocurre puesto que fundamentalmente a los
hombres en el proceso socializador desde pequeños como afirma JosephVincent Marquez “se les reprime la afectividad y el interés por lo íntimo y
doméstico y se les fomenta todo aquello que sirva para convertirse en sujeto
pleno y exitoso en la vida social” (1997:21). De allí que los niños a medida que
se van haciendo adultos tengan problemas psicosociales en cuanto al manejo
de las emociones, puesto que si a las mujeres se les estimula a expresarse
libremente, a los hombres se les reprime por considerarlo un símbolo de
debilidad en la masculinidad.
Este imaginario social se modula y se resume en los más diversos modos de
manifestarse las estructuras vinculares, con sus sesgos peculiares de género
según sea el contexto sociocultural reproducido de generación en generación,
produciendo una especie de cultura común androcéntrica y falocéntrica.
Luego los individuos que participan de esta cultura común tendrían los mismos
imperativos para reaccionar en sociedad ante determinados hechos sociales y
a su vez la colectividad esperaría de ellos determinadas normas y valores que,
aceptados tácitamente, conformarían un conjunto de vivencias, de una
moralidad compartida por los actores. Y en caso de que se violaran, de que el
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 82

�actor social hiciera “lo que no debía de hacer”, pues se aplicarían una serie de
sanciones sociales.
Los hombres pertenecientes a todas las masculinidades asumen máscaras que
presentan ante sus semejantes. Las máscaras representan un “equipo
expresivo

estándar” (Goffman cit. por Alexander, 1992:190) que está

compuesto por utilería de teatro, o sea “ambientación (...) apariencia (...) y
modales (...)” (Alexander, 1992:190) y que los hombres escogen desde que
comienzan a aprehender en sociedad los roles de género que interpretarán el
resto de sus días. Estas máscaras, en tanto vehículos de un orden normativo,
inducirían a los hombres a vestirse con ropas eminentemente masculinas y
tratar de trabajar en labores donde pudieran mostrar lo fuertes e inteligentes
que son y modales donde se viera decisión, dominio de sí mismo, autoridad,
insensibilidad ante sentimientos propios y ajenos, dureza en el trato con sus
semejantes, agresividad, y en casos extremos, homofobia, alcoholismo,
violencia social. Evidentemente el actor está constreñido por un conjunto de
restricciones culturales de lo que debe de ser un hombre. Estas restricciones
son una especie de control social que someten al individuo sumergiéndolo en el
tipo colectivo de masculinidades hegemónicas.
Según Parsons (1982) los roles dirigen la acción individual a través de pautas
de conducta y de normas que han sido institucionalizadas. Por tanto las
máscaras son un producto de la socialización a la que han sido sometidos los
individuos, producto que pueden modificar muy levemente, ya que han sido
asignadas siempre a determinado rol, pero además producto, que en tanto se
hereda y trasmite es histórico y subjetivado. No se podría imaginar al hombre
perteneciente a las masculinidades hegemónicas con un pañuelo en la cabeza
y limpiando un piso con una escoba. En este último ejemplo se deben estas
creencias a las construcciones simbólicas del sistema patriarcal que sirven de
guía para interactuar con nuestros semejantes, a las expectativas que tenemos
sobre lo que debe de ser hombre y a las asignaciones simbólicas que hemos
aprendido durante toda nuestra vida durante los procesos de socialización
primaria y secundaria.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 83

�Las máscaras permiten establecer ciertas expectativas, cuando un actor social
adopta un rol que hace mucho está establecido, se percata de que este ya
tiene una máscara específica para ese rol y entonces se le facilitan sus
acciones en la vida cotidiana, porque sabe que esa máscara que ha elegido
tiene ciertos caminos en la acción social de los que no se debe de apartar. El
actor social asume como propias las recetas preconcebidas para esa máscara
y las desarrolla en su vida social, las convierte en obvias y las naturaliza como
una realidad “per se” que existe con vida propia.
De todas formas las actuaciones cotidianas de los actores y sus máscaras
deben de pasar varias pruebas para que sean verosímiles para sus
semejantes, desde dejar de lavar ropa hasta beber alcohol hasta el cansancio y
pedir otra botella luego. Por tanto, los actores masculinos deben de tener
presente que siempre deben dar una impresión de que su comportamiento
siempre es así, bajo cualquier circunstancia. O como diría Alexander “no deben
de aparentar que se esfuerzan mucho o demasiado poco; deben de dar una
impresión de absoluta infalibilidad; deben de exhibir solo el producto final de su
actuación, no los difíciles ensayos; deben separar al público de cada actuación
de los públicos que presencian sus otros roles sociales” (1992: 191).
Conclusiones parciales del capítulo.
Al realizarse la indagación desde la metodología se respetó su diversidad y
permitió describir y analizar las diversas cualidades del fenómeno, más que
centrarse en la frecuencia numérica con que aparecen los distintos tipos de
discursos identitarios. Lo anteriormente dicho no implicó relegar datos de
carácter cuantitativo, como las estadísticas de violencia y el índice de
masculinidad en Moa que se emplearon para una descripción general del
fenómeno, a modo de contextualización en un entorno macro.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 84

�CAPITULO III
LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD MASCULINA EN LA INFANCIA:
LOS CONSEJOS POPULARES ARMANDO MESTRE Y CARIBE: ESTUDIOS
DE CASOS.

El capítulo se enmarca en el tratamiento de la identidad masculina a partir del
trabajo de campo en un contexto donde la principal actividad económica es la
minería y la metalurgia del níquel. Para el sustento de la investigación a partir
del

análisis

de

las

masculinidades,

se

describen

los

rituales

de

homosocialización que se desarrollan durante el proceso de socialización en la
infancia y la adultez masculina, a partir de la descripción densa de los juegos
de niños y niñas, entrevistas familiares, la observación no participante y el
análisis del discurso de los hombres que participaron en grupos focales.
Lo anterior permitió argumentar los elementos culturales que median en la
construcción de la identidad de género en niños, la influencia homosocial en
estos y los estereotipos internalizados. En sus tres epígrafes, se concreta un
análisis crítico analítico de la construcción identitaria de género en la niñez,
para distinguir los elementos simbólicos -estructurales que las estereotipan,
reproducen y legitiman, teniendo en cuenta la identificación de los principales
rasgos que la caracterizan y los rituales homosocializadores que las recrean en
los ámbitos familiares, escolares y hacia el interior del grupo de pares.

3.1

Minería e Identidad Masculina. Abordaje de la problemática de la

sociabilidad masculina en el contexto de Moa.
La identidad masculina infantil es una construcción compleja que depende de
factores sociales y culturales, su análisis implica por tanto caracterizar los
procesos, contextos y discursos donde esta se estructura y reproduce. Es
sumamente

interesante

comprender como

ello

ocurre

en un contexto

económico sui generis en Cuba: el municipio de Moa.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 85

�Moa es un municipio situado al noroeste de la provincia de Holguín. Tiene una
extensión territorial de 732.6 Km2, de ellos 19 Km2 en zona urbana y 713.6 Km2
en zona rural, de estos pertenecen al Plan Turquino 573 Km2. La densidad
poblacional es de 88.8 habitantes por Km2, en la zona urbana 2 499.2
habitantes por Km2, la rural 10.6 habitantes por Km2 y el Plan Turquino 2.9
habitantes por Km2. La población actual es de 72 414 habitantes, corresponden
61 836 a la zona urbana (85.4 %) y a la rural, 10 578, 14.6% de ellos en la
montaña. Limita al Norte con el Océano Atlántico, al Oeste con los municipios
holguineros de Frank País y Sagua de Tánamo. Al Este y Sur con los
municipios guantanameros de Baracoa y Yateras58 (Ver anexo 7, fig. 2 y 3).
La actividad económica tradicional de Moa en sus inicios fue la pesca y la
silvicultura. En la actualidad es la minería y la metalurgia del níquel su principal
sustento, aunque inicialmente, en los años 50 del pasado siglo XX, la minería
del cromo ocupó un sitial preferencial. La actividad minera ha determinado por
décadas la vida cotidiana de los habitantes, hombres y mujeres que la habitan.
En esta se genera una dimensión sociocultural que se verá invariablemente
reflejada en los sistemas simbólicos de género, la educación, la religión y el
idioma, por mencionar algunos rasgos.
La minería es una actividad económica singular, masculinizada, que acompaña
desde siempre la construcción de una identidad regional. Una lectura de
carácter semiótico y con perspectiva de género sugiere que el hecho de extraer
minerales, simbólicamente representa desde sus imaginarios una violación a la
tierra madre progenitora de todos los hombres y eso lo hacen los mineros.
Astelarra cita a Bacon cuando dice que los hombres habían perdido el control
sobre su hábitat al ser expulsados del paraíso, ¿quién era la culpable?, pues la
mujer. Pero este poder lo podía volver a tener cuando dominaran la naturaleza,
y esta es una obsesión de todas las corrientes racionalistas. El camino para
ese sometimiento era la técnica, la ciencia y la minería. “Los mineros y
herreros, junto a los científicos, se convertirían en el nuevo modelo de una
clase dinámica y dominante”59 (Astelarra, 2005:12). Así los ilustrados franceses
exaltaron la capacidad de la razón para revelar las leyes naturales y la tomaron
como guía en sus análisis desde una perspectiva androcéntrica, que se
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 86

�mantiene predominantemente en la ciencia. Todo lo anteriormente dicho
aparece legislado en el convenio número 45 de la Organización Internacional
del Trabajo, adoptado el 21 de junio de 1935, que en su artículo 2, establece la
prohibición del trabajo de la mujer en las minas subterráneas 60.
La minería, como actividad técnica y económica, dio un paso adelante gracias
a la revolución industrial, y dentro de esta, la revolución científico – técnica, la
que cambió radicalmente todos los paradigmas del mundo del hombre en tres
direcciones fundamentales: inicialmente el conocimiento humano; la vida
cotidiana como proceso material de vida y como proceso espiritual.
Para analizar los textos y contextos que motivan la acción social de las
hombres en Moa y sus dinámicas culturales relacionadas con la construcción
genérica, debemos tener presente los elementos sociodemográficos que
configuran su desarrollo entre los que se encuentran los tres grandes
momentos migratorios desarrollados en Moa, los que aún están conformando
su identidad, signados por un alto índice de masculinidad en la región.
El análisis de los datos obtenidos durante la revisión de contenido en el trabajo
de campo nos muestra que Moa es uno de los municipios del país con menores
niveles de población residente nativa, lo que se expresa a través de la
presencia característica del influjo cultural de los migrantes de diferentes
localidades del país en el municipio 61. Los altos niveles de migración están
motivados porque era, y es, una zona de pujante desarrollo económico. Con
posterioridad al triunfo de la Revolución y por su política trazada para mejorar
la calidad de vida de los mineros 62, se instituyeron medidas como la dieta
minera, los grandes salarios a destajo, la construcción de casas para los
trabajadores en las industrias del níquel63; por otra parte, acompañan
infraestructuralmente al asentamiento las construcciones de tiendas, hogares,
complejos culturales y deportivos del poblado minero de Punta Gorda, por
órdenes directas del Che Guevara, que durante su mandato como Ministro de
Industrias se preocupó por la calidad de vida de estos trabajadores, y en su
programa de industrialización del país, apostó por una explotación intensiva de

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 87

�dicha actividad en la actual empresa “Pedro Sotto Alba” S.A, antigua Mining.
Company S.A.
El primer momento migratorio fue durante la década del 50 del siglo XX. A
finales de 1951, la empresa norteamericana Freeport Sulphur Co., comienza a
desarrollar sus yacimientos minerales lateríticos en Moa, y para ello contrata a
trabajadores que vivían en el poblado de Punta Gorda (Velazco, 2012: 35). En
ese mismo año se realiza el último censo de población y viviendas de la etapa
republicana, en el que la población tenía un total de 4 445 habitantes, el que
casi se duplicó en diez años producto del surgimiento de nuevos asentamientos
y la apertura de nuevos centros laborales, la infraestructura social, el comercio
minorista y varios servicios necesarios a cualquier asentamiento poblacional.
De 1954 a 1958 se produce un nuevo crecimiento notable de la población
masculina, debido a la actividad de la compañía minera Freeport Sulphur Co.,
la cual acrecienta el número de sus obreros por la construcción de la nueva
fábrica de níquel y miles de trabajadores de otras partes del país vienen en
busca de empleo.
A principios de la Revolución el Che Guevara, junto al ingeniero Presilla,
graduado en Harvard, hicieron funcionar la fábrica procesadora de níquel que
los norteamericanos habían dejado en Cuba. Se inicia un proceso de
urbanización

del

territorio

y

se

comenzaron

a

institucionalizar

las

organizaciones y los procesos políticos durante todo el año 1966 64.
El segundo momento fue con la construcción de empresas como la “Che
Guevara”, durante la década del 80 del siglo XX, con la ayuda del Consejo de
Ayuda Mutua Económica. Se construyeron otras empresas para la prestación
de servicios a la extracción y elaboración del níquel. No se poseen los datos de
la población completa de Moa en ese período, pero una revisión de los
documentos de Recursos Humanos del Grupo Empresarial Cubaníquel, nos
muestran que vivían 32 342 hombres en 1988, por lo que el índice de
masculinidad debía de ser todavía muy alto. En ese período, según el Instituto
de Planificación Física era una de las mayores zonas receptoras de migrantes
internos. (Ver anexo 6, Fig. 1 y 2).
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 88

�Según Velazco los índices de violencia social aumentaron en este período,
debido al bajo control que existía, o la imposibilidad del mismo gracias al
elevado número de hombres que vivían en condiciones de albergados y la
negligencia o imposibilidad de la policía (Velazco, 2012: 48).
El tercer período de inmigraciones mayormente masculinas coincide con la
apertura de nuestras industrias al capital extranjero y la conformación, entre
otras, de la Empresa Mixta “Pedro Sotto Alba” S.A.; a esto se agrega la llegada
de otras empresas extranjeras, como Volvo S.A., Diesel, S.A., que promovieron
nuevos puestos de trabajo mejor remunerados. Es significativo que la población
creció de 37 688 habitantes en 1982 a 74 829 en el 2009. Como lugar de
destino de los migrantes internos se disputaba la primacía con Varadero (Ver
anexo 6 Fig. 1).
El municipio en la actualidad, demográficamente hablando, tiene la población
más joven de Cuba65. El segmento de esta PEA es de 26 612, donde 486
mujeres y 938 hombres se desempeñan como dirigentes, evidenciándose
respecto al poder formal un gran desbalance, ya que los hombres ocupan el
66% de las plazas directivas; pese a que la mayor parte de los técnicos
superiores que existen son mujeres, 5 364 (59%), frente a 3 771 (41%),
hombres (ver anexo 12, fig.2). La mayor parte de los obreros, directamente
vinculados a la producción, trabajan en los lugares más riesgosos y difíciles
(choferes en la minas a cielo abierto, en la construcción, manejando las
máquinas que extraen el mineral, etc.) son hombres 9 492, para un 87% del
total mientras que mujeres solo 1 427, para un 13%. Existen más mujeres (2
562, para un 56%) trabajando en el área de los servicios que hombres (2006,
para un 44%), y es un resultado lógico de la normatización del sistema
patriarcal, donde los servicios generalmente están asociados a labores
domésticas tradicionalmente femeninas, como la peluquería, la cocina, la
función de camareras en cuarto de hoteles, la atención en restaurantes, etc. La
producción mercantil del municipio es mayormente industrial, el 82%, lo que lo
convierte en uno de los municipios más industrializados del país (ver anexo 12,
fig.3).
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 89

�El Consejo Popular “Armando Mestre” situado al noroeste de la ciudad de Moa
tiene los viales en mal estado; sus edificaciones se construyeron sobre la base
de un antiguo campamento de hombres mineros que construían las fábricas del
níquel en la década del 80 del pasado siglo, por lo que el estado de deterioro
del fondo habitacional es del 73%; difícil acceso al agua potable (casi es nula la
red de alcantarillado y acueducto); tiene 1 bodega, y una escuela primaria;
escasa integración de los factores comunitarios para el logro de procesos
participativos eficientes; altos índices de violencia social; la problemática
medioambiental de la polución y los vertederos de basura 66.
El Consejo Popular Caribe está conformado por edificios tipo girón, construidos
a finales de los años 80 del siglo XX con el objetivo de darles residencia a los
trabajadores cubanos y soviéticos que laboraban en las empresas del níquel. El
fondo habitacional está en estado mediano (87% en buen estado), debido a
que el gobierno ha desarrollado durante el año 2013 varias acciones
reconstructivas en estos edificios. En el Consejo Popular hay 3 bodegas, 1
escuela primaria y 1 seminternado, 2 cafeterías, 1 hotelito, 2 placitas del
agromercado. La red del alcantarillado está en un estado medio. Los actores
sociales desarrollan actividades comunitarias y existen acciones para mejorar
el medioambiente67.
Migraciones e índice de masculinidad.
La región se ha caracterizado por tener un elevado índice de masculinidad,
producto de todos estos momentos migratorios. Esta situación se ha mantenido
durante toda la historia del poblamiento de la región. El índice de masculinidad
en la localidad (ver anexo 8, tabla 2) es muy alto y al correlacionarlo con el del
resto de los municipios de la provincia se ha determinado que es de lo más
altos de la provincia y posiblemente del país. Para el cálculo del índice de
masculinidad actual se tomó en cuenta la población completa del municipio
Moa y las estadísticas de Recursos Humanos del Grupo Empresarial
CUBANIQUEL, ya que existe en la ciudad una población masculina flotante de
otros municipios cercanos que viaja diariamente a trabajar. Son los llamados
movimientos migratorios pendulares (vivienda-centro laboral) que no implican el
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 90

�cambio de residencia habitual de la persona que se traslada. Por otra parte, es
significativo el número de trabajadores albergados de sexo masculino y los
trabajadores extranjeros hospedados, siendo todos generalmente hombres
(Anexo 8, tabla 3). Todo ello influye en el aumento del índice de masculinidad
en el municipio, índice no solo calculable a partir del último censo de población,
sino que está muy por encima de este.
¿Qué correlaciones pudieran establecerse entre un alto índice de masculinidad
en una región minera y las variables asociadas al género? Primeramente, en la
minería y la metalurgia hay una práctica laboral vigorosamente generizada, lo
que implica que la jerarquía social entre hombres y mujeres se encuentre
legitimada y reforzada en la cultura organizacional de las diferentes empresas
que se dedican a la extracción y procesamiento del mineral. En estos espacios
mayormente masculinos, sus prerrogativas se manifiestan a través de una
diferenciación funcional del trabajo por género (Tallichet, 1995, Pérez Gallo,
Victor Hugo, 2011), (ver anexo 11, imagen 1, 2, 3 y 4). Generalmente en las
minas de Moa, las funciones laborales de las mujeres reproducen el ámbito
doméstico: servir café, traer la merienda, hacer el inventario en las oficinas,
buscar

el

agua68,

mientras

que

los

trabajos

considerados

como

tradicionalmente masculinos, corrientemente lo ejecutan los hombres. Como se
ha comprobado en el trabajo de campo desarrollado en las minas de la
Empresa “Che Guevara” y de la Empresa “Pedro Sotto Alba” S.A., la cultura
organizacional allí contiene rígidos órdenes simbólicos de género que legitiman
las claves sobre de un comportamiento masculino adecuado en los contextos
sociales

(Pérez

Gallo,

Victor

Hugo,

2011). Estos

son espacios

de

homosocialización intensa entre hombres donde se recrean posturas, discursos
y gestualidades típicamente masculinas, y donde se naturaliza, como espacio
simbólico, la “supremacía masculina”.
Por otra parte el predominio demográfico de los hombres en Moa (ver anexo 8,
tabla1),

influye

en

el

fortalecimiento

de

las

redes

simbólicas

de

homosocialización y en la existencia de espacios sociales donde estas redes
son más fuertes. Esto influye en la legitimación de patrones androcéntricos en
la sociedad moense y el fortalecimiento de una ideología de género de corte
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 91

�patriarcal, de una heteronormatividad en una sociedad estructurada desde
relaciones

asimétricas

entre

los

sexos.

Esta

asimetría

se

legitima

constantemente por la actividad económica que allí se desarrolla, donde desde
las ideologías masculinas se construyen las representaciones colectivas del
hombre y la mujer. En otras palabras, la representación de las interacciones
cotidianas entre hombres y mujeres, que a la vez es un aparato semiótico, se
constituye

en

una

construcción

cultural

que

asigna

significados.

La

internalización de estas relaciones de género es importante para las
construcciones de las identidades masculinas.
La minería como actividad económica tiene características laborales sui generis
(turnos de trabajo intensivos, zonas laborales de alto riesgo, actividades muy
especializadas), y precisamente por estas tipologías profesionales, sumadas a
las sociodemográficas, la zona se convierte en un reducto cultural que se
resiste de forma persistente al proceso social transformador de las identidades
de género en nuestro país, en el sentido de que estas características favorecen
la

construcción, legitimación y recreación de una identidad masculina

dominante, androcéntrica y patriarcal69.
El trabajo en la minería y la metalurgia es uno de los espacios laborales más
importantes en la configuración de la identidad de los actores sociales, en la
fuerte diferenciación entre los sexos según el puesto laboral en la construcción
de la identidad de género. Por otra parte, en Moa se denota que en estos
espacios de homosocialización se construyen y legitiman jerarquías sociales,
que están cimentadas por imaginarios cotidianos sobre las diferentes empresas
mineras donde trabajan los hombres, o el puesto que estos ocupan dentro de
su estructura organizacional.
Esto no quiere decir necesariamente que exista una relación directa entre el
fenómeno de la

violencia y la actividad económica, pero evidentemente la

naturaleza de esta, las características sociodemográficas del lugar (alto índice
de masculinidad) inciden en el fortalecimiento de las redes homosociales
masculinas, que legitiman el modelo de masculinidad predominante.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 92

�Existen varios factores que influyen en que la minería y la metalurgia, como
especialidades técnicas, tiendan a excluir a las mujeres, y no solo por la
histórica división social del trabajo que Engels y Durkheim abordan sino por un
conjunto de símbolos, mitos y leyendas ancestrales y modernas que asocian la
presencia femenina en la minería con un ente de mala suerte. Los especialistas
entrevistados (anexo 2, modelo 3) refieren que existe una “cultura minera,
rasgo esencial de la actividad minera”, y que esta es masculina netamente,
porque “las mujeres son muy débiles para el trabajo en la minería” y que:
“Conocemos al menos un caso en la mina “La Mercedita”, cuando
estaba abierta, en la que una mujer bajó y hubo un derrumbe donde por
suerte

no hubo muertos, después nos enteramos que tenía la

menstruación: todo esto da mala suerte” (Rodríguez, Bárcenas, 2011:
46).
“Yo lo que sé es que las mujeres no deben bajar a la mina, ese un
trabajo nuestro: de hombres, además mi abuelo, minero como yo, me
decía que ellas debían de estar lejos de la mina porque si no, se
derrumban, a mí no me lo creas pero es como que tienen mal de ojo”
(Rodríguez, Bárcenas, 2011: 48).
Es curioso cómo estas afirmaciones, construidas desde la mitificación del rol de
la mujer y la minería a su vez ha influido en la conformación de los imaginarios
cotidianos sobre mujeres y esta actividad económica, en los científicos del
beneficio del mineral. Esto es argumentado por Armando Cuesta70 cuando
afirmó que “gnoseológicamente podemos hablar de la minería como una
ciencia exacta donde el desempeño de las mujeres es por tanto menor, ya que
ellas son más delicadas y más emotivas, por lo que no pueden hacer la ciencia
dura que requiere la minería”.
Esto también se demuestra en los discursos de los hombres captados
mediante los grupos focales quienes aseguran que “su trabajo es una forma de
realización de sus vidas y de asegurarle el alimento a sus familias” (G.1b, G.1c,
G.2a, G.2b, G.2e. G.2f, G.3a, G.3c, G.3b. G.3d, G.4a, G.4b, G.4c. G.4d, G.5a,
G.5b, G.5c. G.5d, G.6a, G.6c, G.6b. G.6d). Evidentemente este trabajo implica
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 93

�para ellos el rol de proveedor familiar al que se ven obligados por la
naturalización de los roles masculinos de despensero de la familia. El trabajo
de campo realizado con hombres que laboran en la minería, ha mostrado que
estas circunstancias laborales implican a un hombre proveedor y despreciativo
de los otros hombres que “son mantenidos por mujeres” (G.2a, G.2b, G.2e.
G.2f, G.3a, G.3c, G.3b. G.3d, G.4a, G.4b, G.4c., G.5a, G.5b, G.5c). Es la
llamada “doctrina viril del logro”, de la que hablaba Gilmore (1994: 35).
Estos espacios laborales de homosocialización (constituidos por horarios
laborales de turnos nocturnos y diurnos, difíciles condiciones de trabajo,
carencias económicas, rígidas estructuras jerárquicas de mando, estrategias de
comunicación unidireccionales) influyen en la forma en que se construye la
identidad masculina en Moa, inclusive en relación con las mujeres y los niños.
En la entrevista desarrollada a María Caridad Limares de Paz, Directora de
Recursos Humanos del Grupo Empresarial CUBANIQUEL, ella señala que la
empresa tiene una política de superación de las mujeres en las empresas, pero
“que si bien no es menos cierto que en la Empresa de Servicios a la Unión del
Níquel, la mayoría de las mujeres que laboran allí tienen funciones de
cocineras o amas de llaves” (EP.1) (ver anexo 9 tabla 2 y 3). En los trabajos
directos a la producción los hombres tienen la ventaja de disponer de un capital
social y cultural superior al de las mujeres, ya que ellos generalmente son
graduados

superiores

(ingenieros

en

minas,

en

mecánica,

geólogos,

eléctricos), mientras que “generalmente las mujeres trabajan en las minas son
técnicos medios o tienen solo 12 grado” (EP.1). Por tanto estas últimas tienen
un status subordinado a los hombres en las relaciones de trabajo y por tanto,
extensivo al sistema social (ver anexo 11, imagen 1, 2, 3 y 4).
Estadísticamente hablando estas son las especialidades más numerosas
donde desarrollan su vida profesional las mujeres en dichas empresas, el
trabajo tradicional (servir comida, trabajo de secretarias, traductoras, etc.) y
“aunque una gran parte de las mujeres que trabajan en las fábricas son
profesionales, ingenieras, ellas desarrollan su labor en la oficina y pocas en el
trabajo

de

campo, en la

minería, donde

los

hombres

son mayoría

habitualmente” (EP.1) (ver anexo 11). Por otra parte añade, que aunque el
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 94

�Grupo Empresarial tiene la política de empoderar a las mujeres y a las
personas de raza negra por directivas del partido, en el primer caso existe una
resistencia tácita por parte de los hombres que van a ser dirigidos por estas,
expresando su desagrado en muchas ocasiones públicamente, ya que
consideran” que la mujer no es buena para dirigir hombres de trabajo como
ellos” (EP.1)71.
La actividad económica principal de Moa configura de alguna forma roles
instrumentales de hombres y mujeres en el trabajo, construye y legitima
representaciones que luego son recreadas en otros ámbitos de la vida
cotidiana, como el familiar, lo que nos lleva de los ámbitos públicos de la acción
de las masculinidades, a un ámbito privado: el mundo interior de la familia.
3.2 Los estereotipos de género construidos en la infancia a través de los
juegos y los discursos familiares como estructuras estructurantes.
La descripción densa de la construcción de la identidad masculina en la
infancia, nos lleva a la comprensión de este fenómeno más allá del
razonamiento fenomenológico de los actores sociales y de la realidad vista
desde su perspectiva, resultando de interés para nuestra investigación el
modelo de análisis que precisa la Sociología cultural. Nuestra indagación
microsociológica intenta corregir las restricciones basadas en la racionalidad
instrumental, fraguada por la sociología desde sus orígenes, que, al decir de
Jeffrey Alexander, (2005) evacuan la trascendencia de un mundo que no es
racional e imponen desde la epistemología, la separación de la cultura respecto
a la sociedad.
Nuestra investigación se desarrolla a través de la perspectiva cultural, siendo
esta un criterio de investigación poco desarrollado en los estudios de
masculinidades.
Desde el prisma de la Sociología cultural pretendemos renovar criterios
funcionalistas que han limitado los estudios de masculinidades a partir de
enfoques macro y deterministas, suplir la carencia en nuestro país y América
Latina de estudios de identidades masculinas infantiles, y hacer una indagación
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 95

�hacia el interior de la construcción de categorías como masculinidad
hegemónica y los ritos y estereotipos mediante los cuales se construye esta
identidad masculina en la infancia. Para comprender cómo la cultura influye en
la construcción de valores masculinos en los niños, se ha intentado superar el
enfoque funcionalista con el uso de la perspectiva metodológica de Goffman.
Las teorías de socialización cuando abordan el tema del aprendizaje social de
género, lo tratan a partir de procesos mediante el cual los niños y niñas van
aprehendiendo a lo largo del desarrollo conductas específicas de cada sexo,
según los patrones predominantes en diferentes sociedades, ya que cada
sistema social establece y reproduce lo que le es propio. A medida que los
infantes crecen van internalizando los denominados roles de género, o sea,
patrones de conducta valorados como propios, adecuados y deseables para los
niños o como propios, adecuados y deseables para las niñas.
Los roles de género en cada sociedad prescritos se legitiman convirtiéndose en
estereotipos, proyectándose socialmente mediante símbolos (tipo de ropa,
gestos sexuales, color de ropa, juguetes que deben usar) que la familia y la
comunidad recrean en las dinámicas de socialización mediante rituales. Al
estereotiparse estos roles de género se convertirían en concepciones simples a
primera vista y naturalizadoras del orden dado. Estas están extendidas de tal
forma que educan a los niños con rasgos denominados instrumentales:
competencia, racionalidad y asertividad. A la niña le enfatizan rasgos
relacionados con lo emocional y afectivo, preparándolas para futuros roles de
madres (G.2a, G.3a, G.3b, G.4a, G.4b, G.4c., G.4d, G.5b, G.5c, EF.1, EF.3,
EF.6. EF.9, EF.11, EF.12).
Los estereotipos de género abarcan también otras dimensiones como las
características físicas; los empleos y conductas (en Moa los hombres deben
ser diestros en soldaduras, electricidad e ingeniería y líder de grupos para
trabajos de choque en las minas; la habilidad de las mujeres debe ser para
cocinar, controlar la economía familiar, lavar y para coser) (G.4a, G.3b, G.3e,
G.4a, G.4b, G.4c., G.5a, G.5b, G.5c, EF.1, EF.3, EF.6. EF.9).

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 96

�Precisamente en estos niveles de socialización es donde se cimentan y
legitiman los estereotipos de género, que son sumamente importantes y
decisivos en la construcción la identidad de género de los niños. La
cimentación se establece sobre los atributos de lo femenino y lo masculino en
un contexto social, pero entendiéndose contexto también como cuerpo físico
configurado

socialmente. Por tanto, la

cultura

define

lo que es ser

hombre/mujer, y la configuración de sus cuerpos, lo que va a vestir, lo que va a
decir en determinado momento, y la importancia de legitimarse en tanto
hombre o mujer, en cada acto social, que es el lugar donde desarrollan su
acción social (en la división sexista del trabajo, los roles familiares, la
jerarquización de los espacios, la enseñanza escolar, etc.).
Aunque en los últimos años los medios informativos en Cuba y las diversas
campañas desarrolladas por diferentes instituciones han intentado cambiar la
panorámica de las relaciones de género, debemos decir que en Moa, los
estereotipos de género se siguen asumiendo naturalmente desde la familia, la
escuela y la comunidad como espacios sociales (ver anexo 13, tabla 2).
¿Muñecas para varones? ¿Pistolas para niñas? ¿Son portadores de
identidades, roles y estereotipos de género los juguetes? Hacia una
comprensión profunda del juego en la niñez y sus implicaciones en la
construcción de la identidad.
Los juegos son sumamente importantes en la construcción de la personalidad
desde la infancia y la adquisición de competencias psicomotoras, en el
desarrollo de la parte cognitiva y afectivo- social. Los niños y niñas se
socializan a través del juego y este generalmente lo desarrollan con juguetes.
El juego entre iguales está compuesto, desde sus comienzos, por un fuerte
componente social y cultural. Los primeros juegos infantiles son de tipo
psicomotor, es decir parten de las acciones sobre los objetos (Vygotsky, 1979:
35). A medida que los niños y las niñas crecen surgen símbolos en sus juegos,
al principio de forma elemental y más adelante de un modo más complejo. Se
trata de situaciones en las que representan roles y actúan con los objetos
atribuyéndoles

un

significado

distinto

del

que

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

en

realidad

tienen.
Página 97

�Hermenéuticamente hablando, el signo depende del contexto donde se
interprete su función, digamos que un lapicero se puede convertir en un puñal o
en una jeringuilla para la niña que desarrolla roles de enfermera. Esta actividad
lúdica generalmente se complejiza, ya que les permite soñar a convertirse en
aquello que aún no son, pero legitima el modelo de masculinidad o feminidad,
cuya máscara aprenden a usar de forma lúdica, e internalizar lo que desean
ser.
El juguete es un elemento simbólico de socialización, constructor y legitimador
de representaciones sociales del género, que por tanto influyen en la
construcción de la identidad masculina.
En las entrevistas desarrolladas con las familias y las maestras en las escuelas
todos consideraron que los juguetes con que los niños jugaban (la pistola, el
balón de fútbol, el bate) eran intrínsecos de su condición masculina, o sea, no
reflexionaban que esta condición estaba en construcción, sino que ya el niño
había nacido con ella y que los juguetes solo contribuían a “fortalecerla”.
También fue curiosa la idea de la feminidad como privativa de las niñas,
relacionando sus juguetes con jeringuillas, muñecas y pequeños útiles de
cocina (G.1a, G.1b, G.3b, G.3e, G.4a, G.4b, G.4c., G.5a, G.5b, G.5c, EF.1,
EF.3, EF.6. EF.7, EF.8, EF.9).
Padre: “Los niños siempre han jugado al bate y la pelota….sí es cierto
que existen equipos femeninos de pelota pero las mujeres a decir
verdad lo hacen peor y no hay ninguna en las grandes ligas: esto te
dice que aunque sean muy buenas no van a ser tan buenas como el
peor pelotero de la triple AAA jugando” (EF.2)
Madre: “El fútbol es un deporte de hombres, yo quisiera que aunque
ese deporte no es fuerte en nuestro país mi hijo fuera futbolista, ¿Qué
por qué no mi niña?, porque el deporte fuerte no está hecho para las
mujeres, es mejor que ella estudie enfermería, o si le gusta el deporte
que sea psicóloga deportista” (EF.11)

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 98

�Se pudo determinar que las maestras refuerzan estas ideas desde el currículo
oculto,

convirtiendo

las

escuelas

en

aparatos

ideológicos

de

las

masculinidades, ayudando a construir y legitimar un modelo hegemónico de
masculinidades, en el que ellas mismas están inmersas. Desde el currículo
oculto contribuyen a reforzar estos estereotipos que los niños ya habían
aprendido en su entorno familiar y que ahora recreaban en el ámbito escolar
(EM.1, EM.2, EM.3, EM.4, EM.6).
Maestra: “No, no está en los programas de estudio, pero es lógico,
¿no?, un niño debe jugar con un bate o pelota y una niña con las
muñecas, porque además los varones son más fuertes y si se caen yo
les digo, dale levántate y no llores, pero las niñas son más
delicadas”(EM.2)
En las entrevistas familiares desarrolladas constatamos que los padres y
madres no son conscientes de la diferencia utilitaria de cada juguete que sus
niños usaban en las escuelas o en las casas, ni siquiera las razones de por qué
los niños debían vestirse con “colores oscuros” y las niñas con “colores claros”
(EF.1, EF.3, EF.6. EF.7, EF.8, EF.9, EF.10, EF.11, EF.12).
Madre: “No sé, siempre ha sido así: los niños con colores azules y las
niñas rosados, desde los tiempos de mi abuela y supongo que
siempre fue así, debe de ser porque el color azul es más ocurso, da
una visión de lo que el niño va a ser cuando sea grande: fuerte,
valiente, sano” (EF.2).
En el caso de los juguetes cuando indagamos por su dicotomía de uso,
basándonos en una de sus respuestas, de porqué el niño jugaba con una
ametralladora y la niña con una muñeca barbie, algunos de ellos sugirieron que
era porque era lo que se ponía en la televisión, y mencionaron una serie de
dibujos animados de muñecas barbies 72. En Cuba, aunque no existe un
mercado

propiamente

específico

de

juguetes

ni

publicidad

visual,

evidentemente los medios de difusión masiva influyen también en la
construcción generizada de las representaciones sociales de los juguetes con
que debe jugar el niño o la niña. La difusión de dibujos animados de Walt
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 99

�Disney o Pixar, refuerzan estas (EF.1, EF.3, EF.6. EF.7, EF.8, EF.9, EF.10,
EF.11, EF.12).
Madre: “Pero además cuando se mira la televisión se ve con claridad
cuáles son los juguetes con los que debe jugar cada niño, ¿usted ha
visto “Toy Story”?, allí el niño juega con un robots y con unos
pistoleros, si fuera normal que un niño varón jugara con muñecas
pues los yanquis lo habrían puesto, y ellos están más desarrollados
en ese sentido” (EF.11).
Por lo que, sumado a la larga tradición patriarcal de uso de un juguete u otro,
los programas trasmitidos por la televisión reproducen y refuerzan estos
criterios lúdicos heteronormativos.
La observación no participante sobre la actividad lúdica que desarrollamos en
el espacio escolar nos mostró las claves para poder interpretar cómo a través
del juego los niños van internalizando su futuro papel de “macho-varónmasculino” (ver anexo 10 y 13, tabla 1). Pudimos observar que los niños de 11
y 12 años juegan desarrollando roles que la sociedad ha “naturalizado” como
masculinos. Adoptan un guión de médico, limpiabotas o cuentapropista. En
ninguno de los casos observados las niñas juegan dichos roles, sino los de
maestra, enfermera o ama de casa (véase anexo 10) con el acuerdo tácito de
la maestra, que refuerza estos estereotipos brindándoles los juguetes con los
que debe jugar ambos sexos en su opinión (EM.2, EM.3, EM.5). Este es un
hecho observado en las dos escuelas objeto de estudio. Por otra parte, la
escuela

funge

como

aparato

ideológico

del patriarcado, o institución

disciplinaria (Foucault, 2006) cuya estructura se caracteriza por la disciplina, la
búsqueda de un determinado concepto de orden (masculino hegemónico, una
heteronormatividad que se construye consciente o inconscientemente en los
niños) con la meta final de obtener una homogeneización de las conductas
particulares de los niños y niñas de las conductas esperadas.
La escuela también funciona desde lo que se comprende como panóptico
donde las maestras combinan la vigilancia, el control y la corrección. Según sus
respuestas si ven que un niño “está un poco flojo”, le recomiendan a sus
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 100

�padres ponerlos en un deporte de combate, “judo, lucha libre o boxeo: eso
ayuda a que se pongan fuertes”, y si ocurre el caso contrario, de la niña
“marimacho”, “la llevamos nosotras mismas a la casa de cultura para ponerla
en piano o en danza española” (EM.1, EM.2, EM.3, EM.4, EM.5, EM.6, EM.7,
EM.8).
En la doctrina de Foucault, la vigilancia que se ejerce sobre el individuo tiene
una perspectiva estratégica: se fiscalizan las potencialidades de cada actor
para prevenir lo que éstos puedan hacer en el futuro, o sea, en este caso se
vigilan las particularidades que tienen los niños para poder evitar “un daño
irreversible en el futuro” (EM.2).
Se observó que los juegos “naturalmente” masculinos requerían de un mayor
consumo de energía, uso de fuerza física y habilidad en actividades motoras.
Los juegos “naturalmente” femeninos estaban basados en su mayor parte en la
habilidad de las niñas para desarrollar habilidades de movimientos finos (como
tejer) y la representación de roles (enfermera, maestra) que necesitaran
reconocimiento de sentimientos y emociones (Ver anexo 10).
Por otra parte, las visibles señales de aprobación por parte de las maestras de
cuáles eran los juegos aceptables para niños y niñas se denotaban como
importantes para la adquisición por partes de estos de roles de género. En la
entrevista efectuada a varias maestras, en cada escuela, estas coincidían en
que si una niña quería jugar con una pistola, las maestras le “reorientaban la
acción hacia una acción más femenina”, como “los cocinaditos”, porque ella no
querían que “la niña fuera marimacho” en el futuro. (EM.1, EM.2, EM.3, EM.4,
EM.5, EM.6) (Ver anexo 10).
Maestra: “Eso está visto y comprobado: las niñas que los padres se
descuidan en su educación y juegan juegos de varones tienen una
tendencia a ser lesbianas en el futuro, o al menos no todo lo femenina
que una mujer debe ser” (EM.1)
Un estudio con enfoque hermenéutico de las posiciones lúdicas y de la
espacialidad en los juegos que adoptan los niños en los espacios escolares y
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 101

�familiares nos muestra la distinción jerárquica entre sexos: a los niños los
preparan para la vida pública (soldado, limpiabotas, vendedor de agro),
mientras que a las niñas, sobre todo las preparan para funciones familiares
más tradicionales (cuidadoras, educadoras, cocineras). Inclusive se determinó
mediante la observación que no podían ocupar el puesto de “médicas” porque
la maestra siempre le daba ese rol al niño, y a la niña el papel de enfermera, de
asistente del “doctor”. De esta forma la escuela recrea y fortalece el sistema
normativo de la masculinidad hegemónica.
Los niños cuando sostienen una pelota o una pistola, no es el simple objeto lo
que sostienen, sino van aprendiendo que ese objeto es símbolo de hombría, de
respeto, es un objeto que establece una diferencia entre ellos y las niñas 73. En
otras palabras cuando juegan en un equipo de ladrones y policías (donde, por
cierto, las niñas están excluidas) se observa que recrean gestos, modales,
típicamente “masculinos”. Serían entonces dramatizaciones compuestas de
máscaras que aparecen como cultura objetivada y como formas de acción
simbólicas compuestas por los gestos bruscos y violentos y los disparos de
bandidos y policías. Es curioso que en estos juegos los niños establezcan
iguales posiciones de poder a los bandidos y policías, excluyendo a las niñas
de sus juegos. Por lo que en sus actividades lúdicas la dramatización de los
roles, las fachadas y las máscaras están relacionadas con el poder aprendido.
Asimismo, la máscara que adopten en sus juegos trasmite un mensaje para
sus iguales y para el otro público que mira esta representación teatral.
En nuestra observación en la escuela primaria Seminternado “Juan George
Soto” pudimos determinar que los niños que jugaban a bandidos y policías,
cuando otro bando los atrapaba, debían mantener su valentía hasta el final,
pese a ser atados por sus contrincantes. Esta actitud era para demostrar lo
dignos que eran de respeto por sus “enemigos”.
En los espacios escolares y familiares y hacia el interior de los grupos de pares
los niños juegan a ver quién es más fuerte, más habilidoso, quién es capaz de
cuestionar las normas establecidas y, por tanto, es lógico que los juegos y
juguetes asociados a su masculinidad estén relacionados con objetos propios
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 102

�del mundo público (pistolas, pelotas, espadas, bates, balones de fútbol,
soldaditos, barcos, carros, caballos, etc.). Estos son objetos que, además,
tienen alto contenido de violencia simbólica al relacionarse su función real con
conceptos tales como la muerte, la guerra, el espíritu competitivo, los golpes, la
velocidad. Todos, términos que legitiman el tipo de masculinidad hegemónica
que la sociedad establece.
Pudimos constatar que la mayoría de las madres desarrollaban sus respuestas
desde

una

posición

conservadora

y

su

discurso

era

marcadamente

convencional, viéndose a ellas mismas y a sus hijas como parte secundaria del
mundo masculino al que sus niños varones van a entrar y del que van a ser
protagonistas, mientras ellas y sus hijas son solo meras ejecutoras periféricas.
Estas concesiones socioculturales de género, entre otros constituyentes,
determinan el proceso progresivo de construcción de una identidad en cada
individuo,

influyendo

especialmente

en

el

proceso

de

construcción

sociocultural de identidades de género: los estereotipos74.

Al ser el género una construcción sociosimbólica sobre los imaginarios de los
atributos de lo femenino y lo masculino, determinado por contextos específicos,
se sostiene a través de representaciones simbólicas lo que es el hombre o la
mujer, y define las expectativas sobre la acción social de estos, los espacios
sociales que ocupan, su jerarquización y su relación con el poder.

Todo esto es la génesis de los estereotipos que establecen modelos de
feminidad o masculinidad y que normatizan a los niños y niñas desde sus
infancias y se reproduce en ámbitos escolares, familiares y en general donde el
niño interaccione con los adultos. Del trabajo de campo desarrollado se deduce
que los estereotipos de género internalizados en la infancia se pueden
clasificar en tres categorías:
a) Emocionalidad: En los varones se trata de enseñarlos a ser insensibles,
poco emotivos, proactivos. Uno de los objetivos es alejarlos de la
“feminidad manifiesta” de su madre y de las niñas que lo rodean(EF.7)
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 103

�Padre: “Yo no le doy besos porque eso lo ablanda, quien lo tiene que
hacer siempre es la madre”EF.3.
Mientras que a las niñas se les trata de que aprendan a ser maternales,
sensibles, pueden llorar con libertad 75.
b) Perfeccionamiento de las competencias físicas: En los varones se deben
desarrollar capacidades

como: ser vigoroso, enérgico, agresivo,

orientado a la acción pública. Mientras que las niñas deben de ser
pasivas en los juegos (de hecho los roles les son asignados por
familiares y maestros son pasivos), orientadas al espacio familiar, no
agresivas, tolerantes.
c) Capacidad de desarrollar competencias sociales: A los niños se les
educa desde los estereotipos de que el hombre es seguro, que sea líder
en ocasiones difíciles, se proyecte hacia la sociedad, sea independiente,
responsable, que pueda tener muchas relaciones sexuales con mujeres
diferentes.
La educación genérica estereotipada ha supuesto la construcción incompleta
de niños y niñas, una construcción de la identidad de género donde el
desarrollo de competencias, valores y habilidades físico motoras responden a
los estereotipos de hombres y mujeres, y no al desarrollo integral de individuos
sociales. Se demostró que los estereotipos están tan naturalizados en padres y
educadores que

se aceptan sin ser cuestionados, como evidentes, lo que

implica su reproducción en la educación de los niños, legitimándose mediante
las dimensiones afectivas, lúdicas y relacionales de estos.
3.3 Identidad masculina infantil: los ritos de iniciación a la masculinidad.
Revisando la trayectoria histórica de los estudios de masculinidades, de la
violencia y la construcción de la identidad infantil se deben tener en cuenta que
estas indagaciones ocurren en contextos históricos y socioculturales muy
definidos y por tanto con frecuencia están relacionadas con posiciones teóricas
de moda en esos contextos. Existen teorías, que son claves para comprender
la

construcción

identitaria

infantil,

con

sus

aciertos

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

y

obstáculos
Página 104

�epistemológicos, que remiten a cientistas sociales como Engels (1884),
Durkheim (1902), Weber (1903), Freud (1915), Parsons (1951), Berger y
Luckman (1966) y Foucault (1984) y Bourdieu (1994).
Dichas teorías, desde una perspectiva u otra, hacen énfasis en la importancia
del proceso de socialización primaria en la construcción de la masculinidad. En
los tiempos modernos la masculinidad hegemónica se considera como una
especie de capital social, que debe ser alcanzado y solidificado de todas las
formas posibles.
La construcción social de esta masculinidad no solamente obliga a los niños a
alejarse de sus madres, de lo “femenino”, de su “niñez”, sino una terrible
competencia de desgaste con sus iguales, en un campo de relaciones de
poder. A cada niño se le está enseñando a ser competitivo, fuerte, se le
inducen a circunstancias donde tiene que reafirmar su masculinidad (agilidad
en los juegos, discusiones, habilidades físicas, etc.)
Por tanto, para el fortalecimiento de esta masculinidad el niño necesita legitimar
en su imaginario simbólico una serie de espacios de homosociabilidad donde
se desarrollarían un grupo de ritos de iniciación masculina, que en muchas
ocasiones consistirían en pruebas donde la violencia es el principal ingrediente.
Luego, para el fortalecimiento de la masculinidad hegemónica en la niñez sería
necesario delimitarle espacios jerarquizados de poder masculino y de
homosociabilidad, enseñarle pautas de conductas y negar todo rasgo femenino
de su conducta: esto se realiza mediante los ritos de homosocialización
masculina, que integran además las llamadas “pruebas de virilidad” (Badinter,
1995) que ellos se ven constreñidos a desarrollar en diferentes ámbitos:
escolares, familiares y hacia el interior de los grupos de pares.
En la niñez la masculinidad y la feminidad se construyen en tanto se relacionan
socialmente y son aprehendidos a través de la cultura que comunica
representaciones de lo masculino y lo femenino a través de los estereotipos.
Precisamente en la niñez su yo está orientado y signado desde las prácticas
educativas heteronormativas de los sujetos adultos.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 105

�Esta construcción de la identidad masculina se ve fortalecida por rituales de
homosocialización entre padres e hijos, mirándose estos como prácticas
sociales simbólicas que tienen por objeto legitimar y recrear un tipo de
masculinidad que es la dominante. Una visita al juego de béisbol, la visión de
los deportes de combate por la TV, la admiración de los adultos por el tamaño
del órgano genital del niño, construye esta identidad masculina (E.3, E.5, E.6,
EF.7, EF.11, EF.12, G.1c, G.1d, G.1e, G.2a, G.2e, G.2f, G.3b, G.4f, G.5a, G.5c,
G.5e, G.5b, G.6b).
En el trabajo de campo desarrollado se ha observado que los rituales de
homosocialización entre niños y hombres adultos están institucionalizados
desde las representaciones colectivas de lo que debe hacer un padre, y una de
sus funciones es precisamente regular la educación de los niños respecto a las
niñas y sus semejantes. Goffman los llama “rituales de la cotidianidad” (1993:
339).
Los rituales de homosocialización masculina establecen un camino, una unión
entre los niños y la sociedad patriarcal donde van a vivir, permite que se
comunique socialmente, de otra forma sería imposible porque como individuos
solo

pueden

trascender

socialmente

mediante

estas

representaciones

masculinas76.
Evidentemente los rituales de homosocialización masculina son parte de la vida
cotidiana de niños y hombres, o sea que la estructura de la vida cotidiana está
formada por estas ritualizaciones que rigen los discursos, actos y gestos
masculinos. Por tanto los rituales de homosocialización masculina se
desarrollan como la cultura internalizada, proyectada, desde los tipos ideales
de lo que es el deber ser masculino. Los niños aprenden la capacidad para
presentar actuaciones convincentes ante sus compañeras y compañeros, y su
expresión en los discursos, el control de las emociones, el gesto airado de
ofensa, la agresividad “propia de los varones”. Los rituales van configurando su
vida cotidiana y construyendo su máscara, su “cara social masculina”, que le ha
sido atribuida socialmente y de la que debe hacerse merecedor, bajo riesgo de
perderla.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 106

�Las representaciones de la masculinidad hegemónica en Moa parten de
representaciones colectivas que expresan realidades colectivas; se considera
al hombre como un ser rudo, intolerante, sexual, homofóbico, pero que a su vez
está muy relacionado con la principal actividad económica que se desarrolla
allí: la minería y la metalurgia. Los hombres trabajan por turnos de trabajo,
grupos

generalmente

masculinos,

donde

las

estrategias

y

lazos

de

homosocialización son más fuertes y, por tanto, los ritos se constituyen en
maneras de actuar que no surgen sino al interior de estos grupos de hombres,
y que están destinados a mantener o rehacer situaciones mentales de ese
grupo relacionadas con la masculinidad y su visión del mundo.
El proceso de construcción de una identidad masculina infantil en Moa está
constituida tanto de rituales de homosocialización como de rutinas cotidianas.
Por tanto, la construcción de dicha identidad se comprendería entonces como
un sistema de significación ritualizado compuesto por representaciones y
prácticas simbólicas de las masculinidades hegemónicas.
En los dibujos (ver en el anexo 4, dibujo 1) se advierte la percepción que tienen
los niños de sus roles de género en su entorno familiar. Los dibujos denotan en
general que sus familias, sean extendidas o nucleares, son familias muy
tradicionales respecto a sus roles, muestran que las madres están en la casa
realizando labores domésticas y el padre en la vía pública; o la madre regando
un jardín (ver anexo 4, dibujo 2) y el padre en el espacio laboral.
Esta situación se repite en el análisis de las composiciones hechas por los
niños, resulta axiomática la escrita por una niña que ayudaba a su papá a lavar
el coche de caballos, aunque “esa es una tarea de hombres”, pero que ella lo
hacía porque su padre no tenía hijo varón (ver anexo 4, fig.1).
Rituales de homosocialización primaria.
Para abordar la construcción de la identidad masculina desde la infancia
tomamos como base el examen de los rituales de homosocialización que
desarrollan en ámbitos familiares, escolares y hacia el interior de los grupos de
iguales. Estos ritualizan estereotipos de género a través de los cuales se
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 107

�estructuran y se reproducen a partir de la socialización e internalización,
patrones heteronormativos en los niños y niñas.
Estos rituales homosocializadores son en su mayor parte ritos de paso (Van
Gennep, 2008) que reproducen, cohesionan y dan sentido al proceso de
construcción de las masculinidades. Estos tienden a renovar de un modo
pautado estructuras que marcan socialmente la transición de un estado previo
a otro estado posterior. Ocurren en diferentes espacios sociales que prescriben
a los niños que se van a convertir en hombres, constituyendo una forma de
comunicación no verbal, aunque incluya discursos en su desarrollo, ya que
fundamentalmente son vehículos que contienen contenidos culturales que los
actores sociales consideran importantes para orientarse simbólicamente en la
sociedad, convirtiéndose en estructuras estructurantes de sentido.
Estos ritos de paso se comportan de la siguiente forma en el proceso de la
homosocialización:
a. De separación: Comienza cuando el niño intenta apartarse de su madre
y buscar la compañía masculina 77 (ritos de distribución jerárquica –
espacial, de tipo de ropa, de participación en eventos deportivos, lúdicos
(1er nivel), donde comienza a percatarse que para probarse como
hombre en la sociedad, debe tener características “masculinas” y no
frecuentar espacios femeninos o no tener que lamentarse por el dolor y
no llorar. Es un renacimiento simbólico, un renacer en un mundo
masculino, donde la familia ya tiene las representaciones de lo que debe
ser masculino y el niño lo va aprehendiendo desde las edades más
tempranas. Aprende normas que, en etapas sucesivas, orientarán su
acción social (EF.1, EF.2, EF. 4, EFR.7, EF.10, EF.11, G.1a, G.1b. G.2a,
G.2c, G.2e. G.2f, G.3a, G.3d, G.4a, G.4b).
b. Fase liminar: Es una etapa intermedia donde el niño a través de diversos
rituales78

(ritos

lúdicos

-2do

nivel-,

de

control

de

la

masculinidad/feminidad, espaciales – jerárquicos dentro del grupo de
pares) comienza a fortalecer su sentido de pertenencia a los grupos de
pares, su cohesión moral (EF.1, EF.3, G.2f, G.3a, G.3c, G.3b. G.3d,
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 108

�G.4a, G.4b, G.4c. G.4d, G.5a, G.5b, G.5c. G.5d, G.6a, G.6c, G.6b.
G.6d).
c. De agregación: Este ocurre en la adolescencia y juventud temprana,
donde los niños ya son aceptados por sus pares, formando parte de los
grupos

masculinos, compartiendo símbolos, normas y valores, y

teniendo

la

posibilidad

de

desviarse

hacia

otros

grupos

de

masculinidades (subordinadas, cómplices, etc.), ya que el control social
sobre ellos de las instituciones socializadoras es menos fuerte. En este
rito de paso, ya se ha optado por la máscara que se va a tomar y el tipo
de fachada o fachadas. Estas se hacen visibles en las actitudes de
riesgo, violentas, experiencias religiosas, sexuales (homosexuales y
heterosexuales) que implican el acceso a la masculinidad y legitiman y
trasmiten el poder. (G.1a, G.1c, G.1b. G.2a, G.2b, G.2c, G.2e. G.2f,
G.3a, G.3c, G.3b. G.3d, G.4a, G.4b, G.4c. G.4d, G.5a, G.5b, G.5c. G.5d,
G.6a, G.6c, G.6b. G.6d).
Los ritos homosocializadores, constructores de la identidad masculina, ocurren
en la infancia fundamentalmente en tres ámbitos:
1. Familia.
2. Escuela.
3. Grupo de pares.
Los rituales homosocializadores que ocurren hacia el interior de estas
instituciones socializadoras son significativos para entender la construcción de
la identidad masculina infantil, su legitimación, funcionamiento y reproducción,
no obstante, reconocemos que no son los únicos factores influyentes en tal
construcción, no es toda la realidad masculina; nuestra investigación no puede
abarcar todas las facetas de dicha construcción.
Muchos de estos rituales se reproducen, teniendo prácticamente las mismas
características en varios de los ámbitos mencionados y a la vez están
relacionadas

dialécticamente

en

su

reproducción

social, visto

en su

complejidad desde la relación familia-escuela- grupo de pares.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 109

�1- Ritos hacia el interior de la familia:
I-

De distribución jerárquica - espacial.

La distribución espacial de los géneros implica el uso de dos categorías:
espacio y género e implica también un análisis de la división jerarquizada del
hombre y la mujer en un ámbito doméstico.
Los espacios son fundamentales en la familia para determinar la jerarquía
social y familiar de cada uno de sus miembros y para identificar cuál de ellos
está en una posición hegemónica. Estas demarcaciones desempeñan un rol
importante en la organización de la cultura de dominación masculina
intrafamiliar, a través de la organización de estas se le da sentido a una
distribución jerárquica dentro de la familia y axiológicamente a una serie de
normas que organizan ese tipo de cultura. Por tanto la espacialidad se
convierte en un componente alegórico capaz de estructurar los contenidos de
la cultura de dominación en procesos observables y aprendibles para los niños
dentro de la familia.

Entre los rituales que inciden en la reproducción de la distribución jerárquica
espacial del poder entre los géneros tenemos:
1- Los rituales vinculados a la alimentación y el acto de comer.
La comida familiar es un hecho “sagrado para la familia, porque nos reunimos
todos, y muchas veces no nos hemos visto en todo el día” 79 (EF.6). A la llegada
de la tarde todos se sientan a la mesa, es el momento de reunión de la familia,
y el padre se sienta en la cabecera de la mesa, y los niños en los costados,
muchas veces la madre no puede compartir el alimento con su familia porque
tienes “otras cosas que hacer”, o se alimenta peor que los demás y para que
los niños no la vean en ocasiones come apartada del grupo familiar, “y el
pedacito de carne es para el niño y para mi esposo, que trabaja afuera muy
fuerte” (EF.4). Generalmente el plato con la comida más abundante es para el
esposo porque “es el que trabaja más y está en la calle” (EF.6, EF.9) y entre
los niños y niñas influye además del sexo, la edad, pero generalmente “al niño
se

le

sirve

más

comida, porque

necesita más, gasta más energía

mataperreando por ahí” (EF.7, EF.8, EF.10, EF.12). Y esta representación nos
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 110

�lleva a una partición hacia el interior de este ritual de los estereotipos
cualitativo-cuantitativo de alimentación a los niños y las niñas:
-

Ambos comen dulces, pero los niños comen más “para que sean
grandes y fuertes” (EF.5, EF.8, EF.9, EF.10).

-

Los niños tienen que aprender a comer pescado “porque es bueno para
el cerebro, a la niña yo le hago otra cosa” (EF.5).

-

El estereotipo de que los niños deben comer más que las niñas para
desarrollarse mejor (EF.5, EF.8, EF.9, EF.10).

Se evidencia una preocupación explícita por los padres en mantener la figura
“bella y femenina en las niñas” (EF: 12), para evitar que engorde mucho porque
“las niñas gordas no se ven bien” (EF.1)
En esta distribución la madre ocupa un lugar más bajo que el del hombre, ya
que oficia de trabajadora doméstica no remunerada, y por tanto es la
responsable de la alimentación y la salud familiar. Entonces en el rito de la
comida el niño va interiorizando que él forma parte de esa dominación
masculina, que posiblemente en caso de faltar su padre, él ocuparía la
cabecera de la mesa y no su madre anciana, porque le correspondería por
“derecho propio”.
Este ritual también tiene una función de socialización de las pautas masculinas
en los niños y niñas, ya que internalizan los espacios que tiene cada uno en la
familia y el nivel jerárquico que corresponde a cada cual80.
En las entrevistas desarrolladas pudimos determinar además que los hombres
tienen el poder de invadir los espacios femeninos (EF.1, EF.2, EF6), excepto la
cocina porque “los hombres que siempre están en la cocina son cazueleros”
(EF.3), o sea que el acercamiento al espacio femenino doméstico de la cocina
sería un afeminamiento” por parte de los hombres, y por esa razón los niños
también deberían alejarse de allí.

Se denota que con este rito (como con los que vienen a continuación) se trata
principalmente de separar a los niños del mundo femenino, aislándolos de los
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 111

�espacios “naturalmente femeninos” y llevados a los “masculinos por excelencia,
tratando de formar en ellos rasgos de control del dolor, autosuficiencia,
responsabilidad, fuerza física.
Por último, no debemos dejar fuera la cuestión de que es evidente que los
hombres pueden invadir los espacios femeninos, pero lo contrario no ocurre.
“Es ilógico que una mujer esté en mi garaje: ¿Qué va hacer allí?” (G.3b). Sin
caer en los extremos de Kristeva (Cit. por Sara, B., 2004:12) y otras
estructuralistas

y

psicoanalistas

feministas

contemporáneas

en

sus

comparaciones de espacio y penetración sexual, podemos asegurar que hay
espacios típicamente masculinos, jerarquizados y reproductores de esta misma
jerarquía. Espacios destinados a la acción social homosocializadora de los
hombres y a los que no tienen acceso las mujeres ni las niñas, e inclusive, no
todos los hombres.

II-

Rituales asociados a la moda.

El nacimiento de un niño o niña siempre es un acontecimiento esperado en
familia. Con las nuevas técnicas médicas se puede predecir el sexo del nuevo
ser, niño o niña, creando expectativas y un sinnúmero de regalos y muebles
materiales para hacerle la vida más placentera a este, pero “por lógica nadie
pensaría en regalar una blusita de color rosado si se sabe que es un niño”
(EF.6).
Por tanto los colores, juguetes, los dibujos bordados en las sábanas que los
infantes encuentran cuando llega al mundo son significativamente diferentes,
además que las representaciones sociales de cada género conllevan a que los
niños se vistan con colores oscuros y que a las niñas desde la más temprana
edad se les ponga los aretes llamados dormilonas (EF.2, EF.4, EF.6EF.7EF.9,
EF.11) como una diferenciación básica con los varones. El agujereamiento de
las orejas de las niñas no solo es una agresión al cuerpo de estas sino una
representación semiótica de su cuerpo femenino, que en el futuro tendrá la
función de ser traspasado, agujereado, adornado y lastimado en pos de una
representación social de belleza femenina, de feminidad, de sexualidad. Son
legitimaciones simbólicas de un cuerpo destinado a lo doméstico, a lo rosado, a
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 112

�ser penetrado un día por un falo del que ella “seguramente” puede tener
envidia, entendido en la lógica freudiana.
Entonces el cuerpo de la niña comienza a ser diferente, con el pelo más largo,
con aretes, vestida de rosado: son actos, máscaras y fachadas que están
siendo construidas desde la familia y cuyo componente simbólico sirve para
demostrar las diferencias corporales entre niños y niñas, diferencias que
tienden a acentuarse al convertirse estos en adultos81. Entonces el rostro, el
cuerpo, la fachada se convierte en elementos legitimadores de un orden
heredado y, por tanto, es necesario que el orden expresivo necesario para su
cohesión, su comprensión solidaria y su reproducción sea un orden ritual.

III-

La participación, el deporte y los rituales vinculados a expresar el poder
físico de la masculinidad.
Son rituales masculinos “naturalizados” por el estereotipo de que el hombre
debe ser fuerte, saludable y buen deportista ante todo. Los padres creen
necesario llevar los hijos a ver deportes, pero sobre todo de combate o béisbol:
Padre: “Yo siempre que puedo lo llevo a ver el boxeo o la pelota, los
deportes no solo son buenos para el cuerpo, sino para disciplinarlo, él
tiene que aprender que el éxito en la vida está en la base de la disciplina”
(EF.2)

Vinculado a las funciones paternas, los padres creen necesario llevarlos a ver
el béisbol, los deportes de combate como judo o lucha, o boxeo y desde
pequeños los ponen a entrenar preferentemente en estos deportes de
combate.
Madre: “Yo dejo que el padre lo ponga en esos deportes que son
peligrosos y donde se pueden partir un hueso, pero es necesario para que
se hagan hombres y sepan defenderse en el futuro, yo misma soy quien
los lleva y los trae” (EF.12).

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 113

�Los padres están de acuerdo con la existencia de riesgos físicos en la salud de
los hijos, la práctica de este tipo de deportes puede ser peligrosa pese al alto
nivel que tienen los entrenadores (EF.4, EF.5. EF.13, EF14), no obstante, lo
consideran un riesgo necesario para el futuro desarrollo de sus hijos varones
(EF.2, EF.3, EF.4, EF.5, EF.6, EF.8, EF.10, EF.13, EF.18, EF.20).
Los padres coinciden en que los deportes de combate deforman los cuerpos de
las niñas, e inclusive la natación (EF.3, EF, 8, EF19), por eso es mejor poner a
las niñas en piano o danza española.
Madre: “Prefiero que mi niña estudie ballet, nada de kárate, ni ajedrez,
porque las mujeres que practican esos deportes se vuelven medio
marimachas y el deporte le deforma el cuerpo” (EF.3).
Se evidencia que las madres promueven un modelo de feminidad y de
masculinidad que no rebasa los límites tradicionales del modelo hegemónico y
ayudan a fortalecerlo. Generalmente en la bibliografía consultada (mayormente
desde la psicología) sobre el desarrollo de la personalidad infantil y su
identidad de género, se hace énfasis en la construcción de dicha identidad
desde los roles sexuales y su socialización en la familia. Estamos de acuerdo, y
este estudio de caso valida la opinión de María del Carmen Moreno y Rosario
Cubero (2011: 156) cuando opinan que “en la familia convencional, las madres
tienden a considerarse como sumisas, emotivas, sensibles a las situaciones
interpersonales, afectuosas y aceptadoras; en contraste los padres suelen
aparecer como más dominantes, independientes, asertivos y competentes a la
hora de hacer frente a los problemas. Es así como en el interior de la familia se
reproduce la tipificación sexual (...) de forma que los niños tenderán a imitar
estos patrones, sobre todo cuando estos modelos resultan atractivos y
afectuosos. La imitación de los modelos, sino mediante prácticas educativas
diferenciadoras, de forma que a los niños se les anima a que sean
independientes (...) competitivos”
En el caso de las familias monoparentales femeninas estudiadas a su vez las
madres asumían el “rol masculino” de enseñarles a sus hijos patrones de
conducta que ellas consideraban importantes para que fueran “hombres de
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 114

�provecho” y entre ellos la visión y prácticas de deportes (EF.1, EF.3, EF.10,
EF.14, EF.16).
Madre: “Yo quiero que mi hijo cuando sea un hombre, sea una persona de
bien, trabajador y sobre todo buen padre de familia, que aunque ponga
mano dura con sus hijos, no se divorcie y si tiene sus cosas por la calle,
que su mujer no se entere” (EF.3).
Madre: “Me ha sido difícil criarlo, porque imagínese usted: una es madre y
padre a la vez y entonces yo no puedo llevarlo a un juego de pelota ni al
de futbol, y no puedo decirle cosas sexuales porque me da pena y lo que
hago es buscar a mi hermano para que lo lleve a esos lugares, porque a
él también le da pena que yo lo lleve. Lo puse en boxeo, pero entonces él
quiere que mi hermano lo vaya a buscar porque a sus amiguitos sus
padres son quienes lo van a buscar y a veces mi hermano no puede
porque trabaja por turnos en la fábrica, y entonces todo se me hace difícil
con el niño” (EF.10).
En sus opiniones se advierte la importancia que ellas le conceden a la
presencia masculina en el hogar para la formación del niños en valores
hegemónicos de “hombría”, y las dificultades que atraviesan las madres de
familias

monoparentales

femeninas

para

educarlos

en esos

patrones

masculinos que ellas no fueron educadas, pero que consideran necesarios.
Aquí ocurre un aprendizaje de lo masculino a través de la mujer, en una
relación indirecta: el aprendizaje ocurre por oposición.
Por otra parte, en varias de las entrevistas (de las familias nucleares o
extensas) las madres esperaban que el padre ofreciera la opinión respecto a lo
preguntado, y luego ellas solo confirmaban lo dicho por este (EF.4, EF.6, EF.8,
EF.9, EF.10, EF. 15).
IV-

Rituales lúdicos.

El juego donde niños y niñas desarrollan roles de género lo consideramos
como un rito de homosocialización cohesivo. Según Durkheim (2012: 46) estos
ritos renuevan a los actores sociales y a sus grupos, construyendo su cohesión
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 115

�sobre la base de creencias comunes. En el caso que nos ocupa podemos decir
que los ritos de homosocialización mantienen, ordenan y recrean un modelo de
masculinidad y fortalece las representaciones colectivas de esta.
La ritualización de los juegos va transversalizada por los estereotipos de
género relacionados con los juguetes que los niños deben de jugar y los juegos
“que son de niñas” (EM.2, EF.5, EF.6). Hacia el interior de los rituales lúdicos
estos se pueden dividir en dos niveles de homosocialización infantil:
1- En el primer nivel (5-6 años) los niños reconstruyen situaciones genéricas
aprendidas

en

el

entorno

familiar,

reproduciendo

camaleónicamente

gestualidades, acciones (copian el rol del padre en familia, tipos de trabajo
como soldado, plomero, soldador, vendedor de agromercado). El niño los
articula en un drama esquemático que varía según su capricho y donde él
mismo desempeña roles que pueden ser diferentes en cada situación. Este tipo
de ritualización de los juegos solo es posible cuando el niño es capaz de
interactuar simbólicamente con el hombre adulto o con sus iguales, adoptando
de alguna forma el punto de vista de estos y sus referencias. En este proceso
se van construyendo las máscaras y el concepto de fachada que el niño usará
en su adultez (EM.2, EF.5, EF.6, EF.7, EF.10, EF.12, EF.13, OBNP1.).
2- En el segundo nivel (niños de 7-11-12 años) ya están presentes los juegos
organizados (el béisbol, el fútbol, etc.). Estos son propios de una etapa superior
donde el niño juega en equipo de acuerdo con las expectativas del resto de los
pares (lo que Mead, cit. por Ritzer, 2008, llama la interiorización del otro
generalizado). El niño en el juego desarrolla una posición funcional orientada a
la consecución de metas en equipo. Este ritual ayuda a la cohesión, la
construcción de la mentalidad masculina de equipo, la legitimación de una
moralidad común que busca un fin. El juego en equipo tiene unas reglas que
modulan las expectativas del otro generalizado (E.1, E.2, E.3, E.4).
Niño: “Pues claro, cuando se juega en un equipo uno tiene que seguir las
reglas en ese momento, en el fútbol no se puede tocar el balón con las
manos, en la pelota no se puede darle un pelotazo al bateador, eso está
claro(….)¿si violo las reglas?, pues me sacan del equipo y si es muy
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 116

�grande lo que hago pues no me dejan jugar más y a lo mejor hasta dejan
de hablarme la gente del barrio ”(E.8)

El niño interioriza en su mí las reglas del equipo, que es el soporte principal de
la respuesta potencialmente innovadora de su yo, imbricándose en su
personalidad de tal forma que esos patrones cumplen una función orientadora
en su futura acción social. Por otra parte, hacia el interior de los rituales de
participación en juegos deportivos y los rituales lúdicos ocurre una microritualización de la educación genérica del cuerpo sexuado.

Un resultado de las representaciones de los cuerpos masculinos y femeninos
en la niñez es la narrativa de la supremacía del niño sobre la niña, del hombre
sobre la mujer, de un modelo de hombres sobre otros hombres, e inclusive de
algunas mujeres sobre los hombres. En este último caso (deportistas, políticas,
artistas famosas, etc.) se denota su superioridad sobre los hombres, pero
siempre

midiéndolas

con

los

mismos

instrumentos

gnoseológicos

de

dominación con que se mide el triunfo de ellos, o sea, aunque sus narrativas
sean superiores a las de los hombres, es porque son construidas desde el
mismo modelo de masculinidad hegemónica y tienen más capital económico,
social, cultural que los hombres que la rodean. (EF.2, EF.3, EF.6, EF.7, EM.12,
G.4c, G.2d, G.1e, G.2a, G.2e, G.7f, G.4b, G.4f, G.5a, G.6c, G.5e, G.5b, G.6a,
G.6b).
Padre: “Yo quiero que mi hijo sea fuerte, que sea deportista y que sea
buen estudiante, debe de estar preparado para la vida, y pá eso debe de
estar sano” (EF.3).
Padre: “¿Mis niñas?, qué va, las niñas deben de ser delicadas, no esas
marimachos que andan por ahí, el varón como si no se baña, pero la niña
debe de andar linda, peinada, perfumada” (EF.8).
Madre: “Los varones siempre son más fuertes, en todos los sentidos. Yo
tengo dos niñas y un niño, y el niño, aunque es menor que las mellizas se
faja con ellas, y si me descuido me las maltrata porque es más fuerte y yo
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 117

�le digo que a las niñas no se les da, que si se va fajar que sea con los
niños de su edad, que a las niñas se les cuida y se les da flores” (EF.8).

Esta construcción de la feminidad o la masculinidad desde la niñez, a través de
acciones concretas como entrega de flores a las niñas, el control de su
desarrollo físico impidiéndole que participe en deportes de combate “que le
deforman el cuerpo” (EF.9). En el caso de los niños se les impulsa a la
participación de deportes de riesgo, de encuentros más o menos violentos con
sus pares en la calle, de la tolerancia con hechos violentos gratuitos. Estos
rituales parten de la concepción de la superioridad del cuerpo masculino sobre
el femenino, así el niño interiorizará que su supremacía sobre las niñas, trae a
su vez la objetivación de ese otro que se considera imperfecto, inferior, débil.

Esta objetivación también se da también en contraste con otros niños de sus
grupos de iguales que no tienen destrezas físicas, que son miopes, “que andan
demasiados limpios” (E.1, E.3, E.6). Todo esto fortalece el habitus masculino y
a su vez subyuga socialmente al otro, lo hace receptor, objeto de diversión “nos
reímos de él y le decimos mariquita, cuatro ojos, cabeza de tornillo” (E.2),
posible objeto de descarga del enfado infantil, de la frustración ante las malas
notas en la escuela (E.1, E.2, E.3)82. La significación no sería una propiedad
intrínseca del objeto, sino que le vendría dada por la valoración de los niños
dentro de su grupo de pares.
Niño: ”Nosotros jugábamos a tirarnos del segundo piso a una loma de
aserrín que había abajo, sí, claro que no nos veían, pero M. no quiso
tirarse, porque es un pendejo, no es un hombre y hasta chismoso es
porque se lo dijo a mi mamá.”(E.4)

Aquí se denota que este niño (se repite en las respuestas a las entrevistas de
otros, E.1, E.2, E.3, E.5, E.8, E.10) identifica a su igual como alguien más débil,
con características “femeninas”, por informar a su madre, lo que conllevaría a
desterrarlo de su grupo de pertenencia, por falta de valor y de discreción. Este
ritual opera estableciendo normas que sirven para organizar el cambio de
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 118

�status y para legitimar y transmitir el poder. Y este basa su fuerza simbólica en
su carácter inconsciente ya que conserva y reproduce su supremacía como
doxa (Bourdieu, 2008), o sea como una acumulación de afirmaciones
“naturalizadas”, que no son explícitas, pero que por medio de la cual la cultura
del patriarcado mantiene sistemas de orden, control y dominación.
Las formas en que los niños llevan una representación en una situación de
interacción simbólica con sus pares, su gestualidad, sus discursos, su acción
social: En su acción social reproducen símbolos “masculinos”.
Los símbolos dominantes como: un cuerpo masculino atlético y uno femenino
sexual, el conocimiento de artes marciales, la destreza deportiva, el valor, que
se recrean y legitiman ritualmente tienen la función comunicativa en la niñez de
trasmitir a sus grupos de iguales, y a la familia, las vivencias valorativas y la
subjetividad grupal de los niños que toman parte del rito de masculinidad. La
construcción de las masculinidad/feminidad del cuerpo sexuado comienza con
la ritualización de la ropa y de los juguetes.
2- Ritos hacia el interior de la escuela:

I-

Lúdicos:

Estos reproducen en la escuela los juegos enseñados en la familia, reforzando
así las posturas androcéntricas de las maestras. La escuela, institución
socializadora

por excelencia, reproduce y fortalece habitus masculinos

internalizados desde la familia.
II-

De control de la masculinidad/feminidad.

Las maestras proponen una definición de la situación genérica que presenta
cierta estabilidad, y que cohesiona la interacción masculina/ femenina,
controlando los niños y niñas que tengan, en su opinión, posibilidades de
“desviarse” de los roles masculinos y femeninos aceptados socialmente, y
considerados como válidos. En esta etapa de la infancia el único modelo de
masculinidad aceptado, tanto por la familia como por la escuela es el
hegemónico, por lo que todos los mecanismos de control van encaminados a
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 119

�evitar la desviación de este. Las maestras son tolerantes frente a las peleas
entre niños
Maestra: ”Si se fajan dos niños, voy y los separo y los castigo, les digo
que no deben de fajarse y luego se lo comunico a los padres, pero he
tenido casos en el padre, cuando se lo digo se sonríe, y dice que eso es
bueno, que aprenda a defenderse, y a veces me han dicho cosas
parecidas frente a los niños, lo que me destruye toda mi castigo
educativo, porque la escuela no es lugar para fajarse”(EM.4)
¿La escuela no es lugar para fajarse?, en el discurso de la maestra se nota la
tolerancia por la violencia hacia los niños, pese a que ella no está de acuerdo
con el padre, por lo que ha dicho, sobre todo no está de acuerdo porque lo dice
frente al niño ya que la violencia física entre pares en la escuela no está
permitida, pero si lo hacen fuera, pues se tolera un poco. No así las peleas de
las niñas, por lo que el medio y la fachada personal de niños y niñas van siendo
construidos según este modelo (Pregunta 3, EM.1, EM.3, EM.4).
Maestra: ”Las niñas discuten muy poco porque son niñas, pero cuando lo
hacen yo me les acerco con delicadeza y les digo que no deben discutir ni
fajarse, que las niñas buenas no hacen eso, que ¿quién ha visto una niña
fajándose?” (EM4, EM.5).
La interacción corporal entre los niños es más intensa que entre las niñas, ya
que en las peleas y los juegos en equipo de los niños se introduce en el grupo
de iguales nociones de colaboración, solidaridad, protección, igualdad, y control
del espacio. Para las niñas es todo lo contrario ya que en su interacción
simbólica, entre ellas y con sus familiares y maestras, la construcción de su
identidad se sigue relacionando con la esfera familia, la esfera doméstica para
la que el cuerpo femenino está más preparado que para los deportes. (EM.2,
EM.3, EM.9, EM.12, G.1c, G.1d, G.1e, G.2a, G.2e, G.2f, G.3b, G.4f, G.5a,
G.5c, G.5e, G.5b, G.6a, G.6b).
Niño: “En el receso cuando nos ponemos a jugar futbolito o bolas, ellas se
ponen a hablar de sus cosas en una esquina, donde hay sombra”E.3.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 120

�Lo comprendido teóricamente por máscaras y fachadas aunque comienzan a
desarrollarse en edades tempranas, se ha observado que es a partir de los 5
años cuando son más evidentes, debido a que los niños y niñas comienzan a
visibilizar más los roles de género que desarrollaran en sus vidas adultas.
III-

Ritos de Interacción entre grupo de pares:

a) Ritos espaciales -jerárquicos.
Los niños tempranamente comprenden la jerarquización de los espacios, no
solo hacia el interior de las familias, sino hacia el interior de los mismos grupos.
En los juegos “El rey”, “el jefe de la mafia”, “el jefe de los ladrones”, “el médico
jefe” van tener siempre un espacio privilegiado sobre los demás, y van a
mostrar su poder mediante una máscara expresiva, digamos una apriorística
cara social que le ha sido atribuida por sus iguales y cuyo rol debe de cumplir
en el momento lúdico, y que le puede ser quitada, arrebatada si no resulta
digno de ella: desde pequeños comprenden que la fachada que implica respeto
al conocimiento, al arrojo, la fuerza, es un elemento que deben cuidar,
fortalecer y reproducir. El reconocimiento de esto reproduce dramas sociales
de corte macro en sus juegos.
Niño: “Pues cuando jugamos a los vikingos casi siempre el rey es M.,
porque es el más alto, el rubio y sabe lucha” (E.3).
Niño: “Le decimos Maradona porque es un monstruo con el balón de
fútbol: es el mejor” (E.6)
La conducta ritual en niños estaría sobre la capacidad de estos en sus
encuentros cara a cara, en jerarquizar espacios y tiene que ver con reglas de
etiqueta

grupal

y

atributos

físicos

(más

alto, rubio) y competencias

(conocimiento de artes marciales, habilidades para el futbol, etc.), por tanto,
podemos decir que los rituales de homosocialización están relacionados con
procesos de comunicación y estratificación hacia el interior del grupo de
iguales, siendo este un proceso comunicacional y no instrumental, ya que el
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 121

�ritual trasmite, construye y transforma gradualmente según generaciones y
género, información significativa para el resto de los chicos, y es continuo y
reiterativo, convirtiéndose en lo que Collins, acertadamente, denominaría
“cadenas rituales de interacción”(1996: 24).
b) Rituales de las microdistinciones hegemónicas y subordinadas en los niños.
Estos rituales legitiman y subrayan las diferencias hacia el interior del grupo de
niños, siendo catalogados algunos niños por sus pares en “flojos”, “mariquitas”,
“cuatros ojos”, “mataíto” (E.1, E4., E.5). Estas categorías expresan diferencias
de orden físico, competencias deportivas, aptitud ante el estudio. En la escuela
estas jerarquías se refuerzan y se ritualizan una vez más.
Maestra: “Pues yo tengo niños en 6to grado que son muy regados y que
no estudian nada, y tengo dos que son muy buenos, y cuando hacen la
tarea muy bien les digo a los demás varones que tiene que aprender de
ellos, que hasta cuándo van a seguir así sin estudiar”(EM.4).
Niño: “Pues los que estudian mucho son unos mataítos, porque serán
muy buenos en las clases pero son malos jugando pelota, no tienen
tirapiedras y cualquiera les coge la baja. Y ni ayudan a uno porque
estábamos haciendo una prueba de español y le dije a Y. que me dijera la
2 y no lo hizo, por eso lo esperé afuera a las 4 y media y le rompí los
espejuelos, pa’ que aprendiera” (E.12).

Estas distinciones son legitimadas en la vida cotidiana de estos niños, donde
generalmente el que estudia es el que se enferma siempre, el que anda
muchas veces con las niñas, el niño más limpio del aula (E.9, EM.3, E.10),
poseyendo rasgos que para el resto de los iguales son considerados como
“femeninos”. La construcción de estas distinciones infantiles (máscara y
fachada) está construida desde la violencia física esencialmente porque:
Niño: “Si te cogen miedo no te dicen nada y se hacen tus amigos. A mí en
quinto grado todos los días había uno que me cortaba los cordones de los
zapatos y me comía o escondía la merienda, después fueron dos o tres
los que lo hacían y yo regresaba llorando a mi casa, no se lo decía a papi
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 122

�porque me daba miedo y mi mamá habló con la maestra dos o tres veces,
hasta que un día se lo dije a mi tío y él dijo que si yo era maricón, que
cuando el muchacho fuera hacerme eso que le diera con una piedra, un
palo o lo que fuera. Y al otro día cuando fue a cortarme los cordones le di
con una piedra que había recogido y me llevaron a la dirección, pero no
me lo hizo más y hoy es amigo mío”(E.5).
Es un claro ejemplo de la violencia como proceso legitimador de la
masculinidad, y hacia el interior de estas de las distinciones: un hombre que no
sea

violento

en

determinado

momento

“cuando

deba

hacerlo”,

no

correspondería al selecto grupo hegemónico, sino periférico, o subordinado, o
complaciente. Con independencia del objeto con se golpea, lo fundamental es
imponer respecto a su “condición masculina”, o la confirmación de su
“homosexualidad”, su acercamiento a lo femenino, a lo vaginal, a lo
destrozable. Al hacerse natural la violencia a través de la enseñanza
homosocial del tío, las diferencias dentro del grupo de niños se tornan
incuestionables. La ideología así construida e internalizada se reconoce de tal
forma que posteriormente ya no existe la necesidad de coerción por parte del
familiar masculino, pues la violencia, que es tomada como natural, ya no es
objeto de discusión (E.3, E.5, E.6, EF.7, EF.9, EF.12, G.1c, G.1d, G.1e, G.2a,
G.2e, G.2f, G.3b, G.4f, G.5a, G.5c, G.5e, G.5b, G.6a, G.6b).

En los rituales de homosocialización masculina que se desarrollan en el ámbito
familiar, escolar y del grupo de iguales muestran que estos tienen una dinámica
interna dependiente de las edades de los niños, del número de rituales que
suceden a la vez y que se superponen y de los espacios donde se desarrollan.
En la familia se recrean rituales que luego se refuerzan en la escuela,
permitiendo que niños y niñas internalicen contenidos cognitivos referidos a su
sexualidad, su cuerpo y el espacio que ocupan en la sociedad, junto a la acción
social, que podrán desarrollar en esta.
Mediante los rituales de homosocialización se legitima una cosmovisión
genérica del mundo, una partición de espacios en femeninos y masculinos, que
se constituye en cualidades, trabajos, profesiones, juegos, diferenciados para
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 123

�niños y niñas, y reforzando la reproducción de estereotipos en estos y sus
familiares.
Durante el proceso de socialización primaria del niño, los padres quieren que él
sea como ellos “mujeriegos, bebedores y buenos trabajadores que mantienen
la casa” (EF.1, EF.2, EF.6, EF.7, G.1a, G.1b, G.1c, G.1d, G.2a, G2b, G.3c,
G.4a). En otras palabras que el aprender a ser hombre en una comunidad
minera implicaría, con más énfasis que en otros lugares, ser “hombre”,
marcado por la aspereza y la negación de la emotividad, que se consideraría
femenina. En estos espacios de homosocialización, entre iguales, sean
hombres o niños, lo que prevalece son rituales de legitimación de la
masculinidad, a través de discursos soeces, significados sexuales, chistes
machistas, noticias deportivas, etc. (G.1a, G.1b, G.1c, G.1d, G.2a, G2b, G.3c,
G.3d, G.3e, G.4a, G.5b).
A consecuencia de esto desde la infancia los niños van internalizando valores
que sostienen la desigualdad entre los hombres y mujeres, y legitiman las
desigualdades de género que existen en la sociedad. El poder masculino que
se recrea en esos espacios laborales de homosocialización legitima, la
representación social de la mujer como poco productora en comparación con
los hombres que realizan “el trabajo duro”.
La construcción de la identidad masculina de los niños al basarse en la
internalización

de

normas,

símbolos,

signos,

recreados

y

legitimados

ritualmente está cargada de emociones específicas que conformarán la
personalidad futura del individuo, además de contenidos culturales que se
compartirán socialmente dentro del grupo de iguales, dotando de significado la
vida social, donde hombres y mujeres, ocupan espacios y roles diferentes,
aprendidos desde la niñez.
Conclusiones parciales del capítulo.
Los espacios de homosocialización laborales en Moa incluyen en sus
interacciones simbólicas las diferencias

de género, donde las mujeres son

subordinadas simbólicamente a los hombres, y esta discriminación condiciona
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 124

�la construcción de una identidad masculina sui generis en un contexto minero,
producto de las prácticas sociales y culturales que se desarrollan en este.
La minería y la metalurgia son prácticas económicas muy generizadas, ello
implica que el escalafón social entre hombres y mujeres se encuentre
legitimado y reforzado incluso en la cultura organizacional. En estos espacios
económicos,

culturales

y

políticos

dominados

por

los

hombres,

sus

prerrogativas

se reflejan a través de una diferenciación funcional del trabajo

por género que se extiende luego a la familia.
El alto índice de masculinidad influye en el fortalecimiento de las estructuras
simbólicas de interacción de las masculinidades hegemónicas, y sus procesos
de reproducción de la hegemonía androcéntrica.
La construcción de la identidad infantil ocurre a través de rituales de
homosocialización masculina

donde se construyen, recrean y legitiman

modelos de masculinidades que el niño desempeñará en su vida cotidiana de
adulto. Las niñas están desterradas de dichos rituales, de hecho es tabú su
participación en la mayoría de estos.
Los rituales homosocializadores son procesos normalizados en el tiempo y
cuyas

unidades

más

pequeñas

son

objetos

simbólicos

y

aspectos

estructurados de la conducta simbólica de los hombres.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 125

�Conclusiones
Los estudios sobre identidad masculina e infancia no han tenido un desarrollo
constante en la trayectoria de las investigaciones sociológicas de género. Las
indagaciones sobre masculinidades comenzaron en los países anglosajones
privilegiando otras temáticas que, inevitablemente, debían remitirse a las
búsquedas científicas sobre la identidad masculina, aunque este no fuera su
objeto. Las investigaciones sobre esta cuestión en Iberoamérica se concretaron
a temas como el costo para los varones de la masculinidad hegemónica, los
estudios de familia que abordan los roles que desempeñan los varones en su
interior, la paternidad, la construcción sociohistórica del varón, masculinidades
y globalización, pero siendo menos estudiados la construcción de la identidad
masculina desde la niñez, cómo los niños internalizan durante el proceso de
socialización los símbolos de las prácticas sociales de determinado modelo de
masculinidad.
En el caso de Cuba ha primado un bajo de nivel de elaboración de conceptos
nuevos que describan la categoría de “masculinidades”; entre los estudiosos de
estas en Cuba prevalecen los posicionamientos teóricos desde teorías de
autores extranjeros, sobre todo españoles, canadienses y norteamericanos, no
contextualizándolo a la realidad cubana en muchos casos. Tampoco se ha
investigado sobre los diferentes modelos de masculinidades en diferentes
regiones del país, ni se han hecho estudios comparativos de estos, limitándose
a estudios de caso. No se han desarrollado investigaciones correlacionando las
variables “actividad económica” y “masculinidades”, cuando el tipo de trabajo
desarrollado por los hombres condiciona su visión del mundo y su vida
cotidiana, fijando muchas veces de paso, las relaciones inter – género. Por lo
tanto las pesquisas desarrolladas en nuestro país hasta el momento padecen
de una fragmentación epistemológica y no pueden por tanto brindar una visión
holística, ni siquiera totalmente casuística, ya que se han desarrollado sobre
todo en el occidente, y dentro de este en las cabeceras provinciales y la capital,
desconociéndose la realidad de las masculinidades en espacios alejados de La
Habana o de las capitales territoriales, donde los hombres construyen y
legitiman sus masculinidades condicionados por su contexto sociocultural.
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 126

�Durante la sistematización de las investigaciones de las masculinidades
realizadas en varios países latinoamericanos y en Cuba, que fueron objeto de
análisis crítico en la presente tesis, se pudieron advertir insuficiencias en los
órdenes conceptuales, términos como homosocialización e identidad masculina
infantil eran polisémicos, multiplicidad que ha demorado los desarrollos de la
teoría de las masculinidades a pesar de las importantes incursiones realizadas
desde diversas disciplinas del conocimiento científico (historia, psicología,
antropología, sociología) y de los nuevos contextos globalizados en que se
inscriben los actuales estudios.
El demostrar la pertinencia de los conceptos homosocialización primaria,
rituales de homosocialización masculina y las estrategias dramatúrgicas de las
masculinidades

permitieron visualizar desde el análisis etnográfico las

relaciones que se establecían entre los hombres y los niños en el proceso de
construcción de su identidad masculina. Ello permitió delimitar las funciones
sociales de los rituales de homosocialización en la construcción de la identidad
masculina y superar las limitaciones que existían en el campo de los estudios
de las masculinidades en Cuba. Por otra parte, se evidenció la influencia de la
actividad económica minería y metalurgia en la conformación de un modelo de
masculinidad hegemónico que, mayormente, mantiene sus características
patriarcales, pese a los cambios que han ocurrido en nuestro país hacia una
masculinidad más acorde con una cultura de la paz y la igualdad entre los
géneros. Se puede afirmar que existe en Moa una cultura patriarcal híbrida,
donde los símbolos nuevos de un modelo de masculinidad promovido sobre
todos por los medios de difusión masiva nacionales (hombres metrosexuales,
cejas depiladas, tolerancia con las orientaciones sexuales diferentes) conviven
con características de las viejas masculinidades hegemónicas (homofobia,
promiscuidad, rudeza, alcoholismo, etc.)
Se puede precisar que la “cultura técnica de la minería” y las circunstancias
laborales de la minería y la metalurgia en Moa, convierten este municipio en
una “isla de la masculinidad hegemónica”. Esto sumado a rígidas prácticas
organizacionales en las empresas mineras, contribuyen a la reproducción y
legitimación de la violencia y la discriminación de género en este contexto,
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 127

�violencia que está presente en todas las facetas de la vida cotidiana, y que los
niños y niñas internalizan en sus relaciones con sus familiares, en la escuela y
en los juegos desarrollados.
La orientación teórica y metodológica permitió hacer énfasis en la estructura de
los rituales homosocializadores desde las perspectivas de los actores
masculinos, adultos e infantes, inferir que unos y otros internalizan valores de
los modelos de masculinidad hegemónicos como formas de exposición
simbólica del orden social.
La investigación contribuyó a aportar una perspectiva de estudio, no común en
las investigaciones de masculinidades en Cuba, desde el instrumental del
análisis etnográfico de los estereotipos y rituales que de las masculinidades en
un entorno minero metalúrgico. Describimos los rituales homosocializadores
que fortalecen el sistema simbólico patriarcal mediante el cual reproducen su
cohesión

grupal,

androcéntricas.

socializando

a

sus

hijos

dentro

de

estas

normas

Se determinó que los familiares y maestras contribuyen a

construir en los niños el modelo masculino hegemónico, ya que consideran que
es el que debe prevalecer en la vida adulta de estos.
El empleo de la metodología dramatúrgica de Goffman posibilitó encontrar las
relaciones simbólicas entre los niños y sus iguales adultos, cómo construyen
sus identidad masculina a través de una relación dialéctica, en espacios
homosocializadores donde generan sentidos en los grupos masculinos,
producen representaciones sociales y estas orientan la formación de los
habitus masculinos. Es la significación y delimitación de los espacios sociales
de lo femenino y lo masculino.
Aunque no es objeto de nuestro estudio, hemos encontrado en las escuelas
donde se han aplicado las técnicas a los niños, estas funcionan como aparatos
ideológicos de las masculinidades hegemónicas, donde se reproducen las
pautas de conducta y los valores de esta. En palabras de Althusser (2009),
ocurre una representación de una relación imaginaria con las condiciones
reales de existencia.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 128

�La deconstrucción de los procesos identitarios a partir de su acción nos
demostró que la identidad masculina en la infancia se construye, mayormente,
a través de estereotipos de género socializados a través de la familia y la
escuela y recreados en las prácticas cotidianas de los niños en sus grupos de
iguales. También la diversidad de rituales homosocializadores que legitiman y
reproducen el modelo de masculinidad hegemónica en las vidas cotidianas de
los niños.
Estos elementos serían sumamente útiles epistemológicamente para la
construcción de políticas locales de género en el municipio de Moa.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 129

�Recomendaciones
Los diferentes modelos de masculinidades y su socialización desde la violencia
siguen siendo tema de interés para las ciencias sociales. Su estudio en
contextos

diferentes

nos

da

una

percepción

diversificada

de

las

representaciones de las masculinidades. Los estudios de identidad infantil
masculina deben proseguir desde la sociología y otras ciencias, para conocer a
fondo sus características y estudiar sus manifestaciones con el fin de dotar a
los decisores de políticas locales, de herramientas que se usen para educar a
todos en una cultura de la paz.
Por otra parte esta investigación obviamente construye el conocimiento del
objeto desde el nivel micro, no obstante no desestimamos el nivel macro, ya
que las acciones del nivel micro están contenidas en este. Evidentemente aun
cuando la tesis va dirigida a un nivel micro, los procesos sociales se
transforman a un nivel macro. En ese sentido se recomienda que:
A nivel Micro:
1- En el ámbito familiar:
 Establecer planes de acción educativos desde una perspectiva de la
cultura de la paz y la equidad a desarrollar con familias de Moa.
 Desarrollar un sistema de conferencias con los contenidos de esta
investigación para la actualización de conocimiento de los miembros de
la Casa de Orientación a la Familia y la Mujer de la Federación de
Mujeres Cubanas en Moa.

2- En el ámbito educativo.
 Establecer acciones de superación con maestras y maestros de
escuelas primarias en Moa, sobre las temáticas de las masculinidades
en general y la infancia en específico, con el fin de brindarle las
herramientas para descifrar estas relaciones particulares, y orientar a
Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 130

�padres y madres al respecto, sobre la base de la reflexión crítica basada
en su realidad contextual.

A Nivel Macro:
1- En el ámbito académico:
 Introducir los resultados de la presente tesis en la comunidad científica
cubana y en particular, en aquellas instituciones que desarrollan
investigaciones relacionadas con las masculinidades, los estudios
actuales de familia, delincuencia y adolescencia, identidad masculina y
mortalidad, prevención, paternidad y violencia de género.
 Incorporar a los programas docentes de estudios de género de las
Facultades de Ciencias Sociales y Humanísticas del Ministerio de
Educación Superior.

2- En el ámbito gubernamental:
 Resumir esta investigación y llevarla en un discurso comprensible al
CAM del Gobierno municipal de Moa, para que los decisores de políticas
conozcan su contenido y les sirva de orientación para el trazo de
políticas locales relacionadas con el género.

Identidad Masculina, Prácticas Homosocializadoras e Infancia.

Página 131

�NOTAS.

“Con el fin de la segunda guerra mundial se crea una coyuntura favorable a la no discriminación

1

por razones de raza, nacionalidad o sexo. [...] como resultado de dicha coyuntura, se comienza a
reflexionar respecto de la condición femenina en la sociedades occidentales” (Gomáriz, 1992).
2

3

En estas publicaciones no cuentan las tesis de maestrías o doctorados.
Mabel Burín lo explica: “en los países occidentales ha ocurrido un cambio en las mentalidades, las

posiciones subjetivas y genéricas de hombres y mujeres, a partir de la Revolución Industrial, la
Revolución Francesa y por último de la revolución tecnológica -posmodernidad- con nuevos
resultados”.
4

Otros investigadores y promotores de actividades con hombres han sido Gabriel Coderech Díaz

y su Grupo de Reflexión y Solidaridad “Oscar Arnulfo Romero” (OAR);

y el Grupo Equidad

coordinado por Rosa María Reyes Bravo (Universidad de Oriente) que desde el Coloquio
Internacional Identidades de Género: teorías y prácticas han difundido los estudios de masculinidades.
5

Según Reina Fleitas entre las pautas de exigencia del modelo de educación infantil y la manera

que proceden los actores responsables de su ejecución no siempre lo conocen, lo comparten o tienen
condiciones materiales para poder cumplirlo.
Tipos de cuidado de la infancia.
Negligente/Riesgo
Autoritario
Equitativo
Sexista/patriarcal
Paternalista/sobreprotector
6

"¿Conoces alguna profesión en la que el género masculino no sea superior al femenino?,

pregunta Platón a Glaucón. Y el mismo responde "No perdamos el tiempo en hablar de tejido y de
confección de pasteles y guisos, trabajos para los cuales las mujeres parecen tener cierto talento y en
los que sería completamente ridículo que resultaran vencidas. -Tienes razón -dijo él-; un sexo es
ampliamente aventajado por el otro en todos o casi todos los aspectos."(Platón, 2003: 76).
7 Se

consideraba a la mujer como un “ser incompleto”, definición tomada de Platón y Aristóteles,

que luego sería legitimada y recreada en los escritos canónicos de los Padres de la Iglesia San Agustín
y Santo Tomás de Aquino. Por tanto la mujer debía de estar subordinada al hombre, “ese ser

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�completo y superior”. Incluso la medicina antigua compartía ese criterio, Hipócrates argumentaba
que ellas eran inferiores: húmedas y frías, en tanto que la esencia de los hombres eran seca y caliente:
o sea, superiores.
8 Es

conocido el “derecho de pernada”, el derecho de los nobles a acostarse con la mujer plebeya de

su feudo en su primera noche de bodas; o el caso de mujeres reinas, como Jua na I (1479-1555), de
Castilla y Aragón, conocida como “la loca”, a la que le fue arrebatado el trono, pretextándose su
condición mental, cuando realmente era un problema de género.
9

Engels opina que: “La división del trabajo en la familia había sido la ba se para distribuir la

propiedad entre el hombre y la mujer. Esta división del trabajo en la familia continuaba siendo la
misma, pero ahora trastornaba por completo las relaciones domésticas existentes por la mera razón de
que la división del trabajo fuera de la familia había cambiado (Engels, 1984: 97-98).Durkheim en su
libro La división del trabajo social afirma que “(...) el trabajo sexual se dividió cada vez más.
Limitado primeramente solo a las funciones sexuales, se extendió poco a poco a muchas otras (...)
hace mucho que la mujer se retiró de la guerra y de los asuntos públicos y que su vida se concent ró
completamente en la familia. Desde entonces su papel no hizo más que especializarse (...) se diría que
dos funciones de la vida psíquica se han disociado, que uno de los sexos acaparó las funciones
afectivas y el otro las funciones intelectuales” (1967: 57)
10

Lo curioso de este análisis científico de Weber es que su vida cotidiana hizo lo contrario ya que

se manifestó públicamente por la igualdad de derechos entre ambos sexos en el matrimonio y dentro
de la familia. Por otra parte apoyó activamente a s u esposa Marianne Weber quien fue una de las
primeras feministas en Alemania elegida como presidenta de la Asociación de Mujeres Alemanas y
diputada en el Parlamento del Estado de Baden (González, 1996).
11

12

Ya había Engels había abundado antes al respecto. Ver nota 10.
Al decir de Kimmel: “El desarrollo individual de una personalidad masculina normal es un

proceso social dentro de las relaciones familiares patriarcales(...)Dentro de diversas formas de familia,
cada sociedad provee un escenario en el cual el amor y el anhelo, el apoyo y la desilusión permiten el
desarrollo de una psique genérica(...)A la edad de cinco o seis años, antes de que tengamos muchos
conocimientos conscientes acerca del mundo, los elementos para la construcción de nuestra
personalidad genérica están firmemente anclados”(1997: 69).
13

Según Bourdieu

“[los habitus son] sistemas de disposiciones duraderas y transmisibles,

estructuradas y predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes, es decir, en tanto principios
generadores y organizadores de prácticas y de representaciones que pueden ser objetivamente
adaptadas a su objetivo sin suponer una meta consciente de fines y el dominio expreso de las
operaciones necesarias para alcanzarlos” (Bourdieu,1996: 88).

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�14

El habitus además “funciona como la materialización de la memoria colectiva que reproduce en

los sucesores lo que adquirió de los antecesores” (Bourdieu, 1996: 91). Esto permite que el grupo de
las masculinidades “persevere en su ser” (ibídem.). Todo lo anteriormente dicho implica que la
conciencia colectiva del grupo de masculinidades “es capaz de inventar frente a situaciones nuevas,
medios nuevos para llevar a cabo funciones antiguas” (ibídem.). Por tanto, las masculinidades ante el
empoderamiento de la mujer establecerían estrategias nuevas para seguir manteniendo su hegemonía,
pese al mayor poder adquisitivo de las mujeres, su posicionamiento en puestos de dirección, su
desarrollo intelectual y académico, etc., y además actuarían de manera semejante sin necesidad de
ponerse de acuerdo previamente adoptando tácticas de enfrentamiento colectivas en defensa de su
status social que implicarían a la mayoría de los hombres que pertenecen a dichas masculinidades.
15

El habitus incorpora en las masculinidades la memoria colectiva. Según Cuché “las

disposiciones duraderas que caracterizan el habitus son también disposiciones corporales, que
constituyen la “hexis corporal” (la palabra latina habitus es traducción de la griega hexis) forman una
relación con el cuerpo que le da un estilo particular a cada grupo” (Cuché, 2004: 103). La hexis
corporal se sobrepone a lo que podría ser un estilo propio, ya que es una moral incorporada, es una
concepción del mundo internalizada en el habitus profundo que habitan las mascu linidades. Por la
hexis corporal las características sociales se naturalizan, el principal mecanismo social de la
construcción de esta hexis de las masculinidades es la homosocialización donde se trasmite de padre a
hijo varón normas, valores y actitudes corporales de lo que debe de ser un hombre para la sociedad
según el imaginario colectivo de las masculinidades. Esta naturalización de lo social es uno de los
mecanismos que aseguran la supervivencia de los habitus de las masculinidades. La homogeneidad de
los habitus de las masculinidades hegemónicas y periféricas asegura de por sí la homogenización de
los gustos y actitudes frente a situaciones problémicas que fueran a afectar de alguna forma su status
social. Además hace previsible las preferencias y las prácticas “que se perciben como si fueran
evidentes” (Bourdieu, 1996: 97). No obstante, reconocer esto, implica a su vez comprender la
variedad de estilos personales en los hombres que incluyen estos grupos de masculinidades, estas
variantes individuales deben de entenderse como “variantes estructurales” según Bourdieu. El
habitus aplicado a los estudios de masculinidades no puede comprenderse como un sistema rígido de
disposiciones que determinan al individuo y lo orientarían rigurosamente las representac iones y las
acciones de estos, sino como un sistema de disposiciones que son dinámicas en el tiempo y en el
contexto donde se construyen. La trayectoria social de los grupos de masculinidades acumulada en
varias generaciones e interiorizada debe de ser considerada para analizar las variaciones del habitus de
las masculinidades.

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�16

Foucault lo denomina como un “conjunto de mecanismos por medio de los cuales aquello que,

en la especie humana, constituye sus rasgos biológicos fundamentales podrá ser parte de una política,
una estrategia política, una estrategia general del poder…”(Foucault, 2006:15)
17

En sus investigaciones Gerda Lerner asevera: “El género es la definición cultural de la conducta

definida como apropiada en una sociedad dada y en una época dad a. Género es una serie de roles
culturales. Es un disfraz, una máscara, una camisa de fuerza en la que hombres y mujeres bailan su
desigual danza” (Lerner, Gerda, 1990: 339).Considerando lo anteriormente dicho podemos llegar a
una definición general del género como “una construcción histórica y sociocultural que adjudica roles,
identidades, valores y producciones simbólicas a hombres y mujeres, incorporados a estos/as mediante
los procesos de socialización” (Cesar Pagés, Julio, 2010: 9).
18

El poder patriarcal forma una importante parte estructural de nuestras pautas culturales. Dicho

poder es una fracción organizada de nuestras economías y sistemas de organización política y social
(Kaufman, Michael, 1994). Sus estructuras legitimadoras forman parte de la teología de las religiones
más importantes, de la familia, de las formas lúdicas y de la vida intelectual. La mayor parte de lo que
se asocia con la definición de masculinidad gira sobre la capacidad del hombre para ejercer poder y
control. Esta capacidad se sustenta a partir de legitimaciones que hemos heredado, de tradiciones del
mundo patriarcal que condiciona culturalmente a los sujetos femeninos y masculinos.
Al caracterizar la cultura moderna debemos tener en cuenta el concepto de patriarcado. Este fue
utilizado por primera vez como categoría por Kate Millett en su libro Política sexual, publicado en
1969, que pretende ser, dicho por la propia autora, “unos cuantos apuntes hacia una teoría del
patriarcado”. Esta categoría designaría a “una estructura s ocial jerárquica, basada en un conjunto de
ideas, prejuicios, costumbres, instituciones e incluso leyes respecto de las mujeres, por la que el
género masculino domina y oprime al femenino” (Huberman, Hugo, 2011: 4).
19

Viveros se refiere también al interés de las teóricas feministas no sólo el patriarcado como

concepto central, las relaciones entre la violencia sexual y la masculinidad, sino también entre las
masculinidades y la violencia étnica y nacional que se evidencia sobre todo en situaciones de guerra.
Un caso claro son los genocidios que ocurren en diversos países africanos donde las principales
víctimas son las mujeres y las niñas. Otra época trascendental dentro de los estudios feministas y su
relación con los estudios de masculinidades se da a med iados de los años ochenta del siglo XX,
cuando el debate de género se desplaza de la diferencia de género a las diferencias entre mujeres. Las
denominadas “feministas de color” (Viveros, 2007: 27) y otras feministas influidas por las teorías
marxistas destacan las interconexiones entre las diferencias de género y otras jerarquías sociales y
relaciones de poder fundadas en la etnicidad, la nacionalidad, la clase social, las identidades
racializadas y las orientaciones sexuales. (Viveros, 2007).

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�20

El llamado “feminismo negro” tiene una profunda relación con las masculinidades que se

construían socialmente en las comunidades negras de Estados Unidos sobre todo. Este feminismo
quería comprender y deconstruir las problemáticas y dominaciones que experimentab an las mujeres
negras en sus comunidades y las estrategias sociales y económicas de los hombres negros para poder
alcanzar la versión hegemónica de masculinidad. Las “feministas negras” cuestionan esta
masculinidad por ser sexista. Un proceso similar se dio con la crítica postcolonial que fue realizada
por teóricas de países latinoamericanos que opinaban que masculinidad debía considera rse como una
construcción específica con características históricas y culturales particulares en cada contexto.
(Viveros, 2006: 30). En este caso se superponen categorías en condiciones de exclusión social que era
una de las críticas que le hacían las feministas al marxismo clásico: el suponer que al tomar la clase
obrera el poder eso eliminaría automáticamente las diferencias de género.
21 La

invisibilización de la mujer en la literatura de las ciencias sociales y su papel en el desarrollo de
una ciencia que es típicamente androcéntrica fue declarada por ellos.
22

Los estudios sobre masculinidades han sido ubicados de forma específica a finales de los 90 con

temáticas relacionadas con los estudios de las patologías y terapias de la violencia, la crisis de
identidad, la nueva paternidad, la homosexualidad y la adicc ión al trabajo. Se investigaron las
reacciones de los varones frente a los avances de las mujeres en posiciones de poder y posibilidades
de superación personal. (Olavarría, 1997; Connell, 1997; Kaufman, 1994; Parrini, 2003; Rivero Pino,
2003; Four, 2004; Viveros, 2007; Huberman, 2013; Olavarría, 2014) La masculinidad no es una
categoría estática, ni estancada: al contrario, es sumamente dinámica (Cesar Pagés, 2010). Según
Viveros (2003) la masculinidad es una construcción sociocultural e histórica que está estrictamente
relacionada con categorías como nacionalidad, orientación sexual, raza, marginalidad o clase social.
Las pautas de conducta que la definen varían según cada contexto sociocultural y generalmente
constituyen intrínsecamente una meta a alcanzar por los varones para triunfar (Connell, 1997).
El antropólogo David Gilmore en su libro Hacerse hombre: Concepciones culturales de la
masculinidad estima que las diferentes culturas existentes exigen a los varones que actúen como
“hombres de verdad” mediante la internalización obligatoria y cultural de una “doctrina viril del
logro”, lo que evidentemente es una “virilidad bajo presión” que es exterior y coercitiva y que
constriñe a los hombres en su vida cotidiana (Gilmore, 1994: 215).
Esta virilidad de la que nos habla Gilmore condiciona a los hombres a la guerra cotidiana en
condiciones hostiles y frágiles para enfrentar la escasez de recursos. Así, a mayor escasez, mayor
énfasis en la virilidad. Se trata de un código de conducta que promueve la sobre vivencia de la
colectividad y que se convierte en un habitus de las masculinidades. Consideramos que esta visión
antropológica de las masculinidades en Gilmore cae en el extremo estructural funcionalista de
considerar al individuo como un “idiota cultural” que asimila pasivamente las normas y valores de

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�una sociedad, obviando el concepto del actor social y la acción social tomada como la construcción
normativa que se realiza en la interacción que ocurre en la cotidianidad entre los actores sociales.
Michael Kimmel considera “a la masculinidad como un conjunto de significados siempre
cambiantes que construimos a través de nuestras relaciones con nosotros mismos, con los otros, y con
nuestro mundo”(1997: 49). Por tanto consideramos que precisamente el carácter relacional de la
masculinidad es lo que le brinda su carácter de género.
También es un deseo de validación masculina entre los pares (hombres reconocidamente
heterosexuales y de la misma condición social del sujeto). Este proceso transcurre toda la vida del
hombre, desde su niñez hasta su muerte. Evidentemente los hombres se encuentran bajo el permanente
escrutinio de otros hombres, los que “conceden la aceptación en el reino de la virilidad” (Kimmel,
1999: 45). Esta virilidad se constituye en torno al ejercicio de una sexualidad activa, consumo de
alcohol, la conquista de muchas mujeres, la homofobia, las manifestaciones de una fuerte posición
física y emocional y otras conductas prestigiadas como la posesión de dinero. De esta forma la
masculinidad se construye socialmente como lo contrario de lo femenino, homofóbica y como
validación homosocial.
Michael Kimmel nos dice en sus investigaciones sobre las masculinidades que ser masculinos
supone no ser femeninos, en otras palabras, no ser como las mujeres. Este investigador inglés afirma
que el hombre debe “mantener una posición de agresividad y violencia física y psicológica activa todo
el tiempo” (Kimmel, 1997: 51). Entonces se establecería un vínculo contradictorio para el niño: por
una parte la madre cuidadosa, pasiva, que le da abrigo y protección, y por otra parte el padre que le
enseña patrones de violencia. El niño aprendería que tiene que demostrar a sus amigos en la escuela o
en el barrio, a las niñas, a su misma madre que el empleo de la agresión física o verbal es una cualidad
indispensable de la hombría y del poder masculino.
23

Michael Kimmel, importante estudioso de las masculinidades en el mundo anglosajón opina

que "la virilidad no es estática ni atemporal, es histórica; no es la manifest ación de una esencia
interior, es construida socialmente; no sube a la conciencia desde nuestros componentes biológicos; es
creada y reproducida desde la cultura. La virilidad significa cosas diferentes en diferentes épocas para
diferentes personas" (Michael Kimmel cit. por Jociles Rubio, María Isabel, 2001:2).
24 Según

Connell “El concepto de hegemonía, derivado del análisis de Antonio Gramsci de las

relaciones de clases, se refiere a la dinámica cultural por la cual un grupo exige y sostiene una
posición de liderazgo en la vida social. En cualquier tiempo dado, se exalta culturalmente una forma
de masculinidad en lugar de otras. La masculinidad hegemónica se puede definir como la
configuración de práctica genérica que encarna la respuesta corrientemente acep tada al problema de la
legitimidad del patriarcado, la que garantiza (o se toma para garantizar) la posición dominante de los
hombres y la subordinación de las mujeres” (Connell. Cit. Por Olavarría, 1997).

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�25

Según entrevista efectuada en noviembre del 2012 al Dr. Hugo Huberman (ver anexo 2, modelo

3), podemos resumir que las principales temáticas que se ha privilegiado en los estudios de
masculinidades en América Latina han sido la violencia, salud masculina , sexualidades,
masculinidades y trabajo, paternidades, masculinidades y globalización, masculinidades y
domesticidad.
26

Ramón Rivero Pino en su artículo

Mediaciones sociales de las problemáticas de

masculinidades (2012) analiza la situación actual de las

masculinidades en Cuba, haciendo una

profunda disección teórica en las instituciones cubanas y en la sociedad cubana actual, tocando el
tema de la violencia ya la familia y la paternidad y por otra parte determinando estereotipos que
siguen legitimando el patriarcado actual. Se cita: “En el ejemplo de Cuba, la falta de preparación de
los maestros sobre las temáticas de masculinidades, así como la carencia de herramientas para
descifrar las relaciones particulares y contextuales, no les permiten desarrollar la orientación a padres
y madres centrando las necesidades de estos y promoviendo en función de ello una reflexión crítica
basada en la variedad de contradicciones y conflictos de la realidad de sus alumnos y alumnas. A su
vez, el discurso sexista contenido en los textos escolares y el lenguaje cotidiano empleado por los
maestros en el contexto institucional educativo por su carácter homogéneo, no facilitan un
enfrentamiento de cosmovisiones de género que potencien el encuentro de los sexos, lo que redund a
en la reproducción de estilos y modos poco diversos de pensar y sentir las relaciones familiares y de
género. Esta situación se agudiza por la complejidad que encierra la aplicación de los resultados
investigativos a los programas curriculares en los diferentes niveles de enseñanza” (2012:5).
27

Hay que destacar los estudios pioneros del Dr. Julio Cesar Pagés sobre la relación de las

masculinidades, la violencia y el deporte. Según Pagés "históricamente el mundo deportivo se ha
comportado como un terreno de legitimación y recreación de las relaciones sociales establecidas en
los más diversos escenarios históricos, geográficos y culturales (...) se ha convertido en un espectáculo
en el que convergen y se expresan fenómenos y aspectos sociales como la viole ncia, las conciencias e
identidades colectivas, raciales y de género"(Pagés, 2010: 50). Por otra parte es innegable que la
mujer ha avanzado mucho en la esfera del deporte, incluyendo nuevas disciplinas como la lucha y las
pesas donde han podido desarrollarse como deportistas exitosas. Las mujeres deportistas han sido
beneficiadas en el mundo capitalista con ganancias semejante a las de los hombres que se han
profesionalizado en el deporte, han sido parte de anuncios deportivos y marcas como Adidas y Nike.
Según Gutiérrez " La imagen de la mujer en la publicidad deportiva va asociada a los cánones clásicos
masculinos de belleza y atractivo físico con connotaciones sexuales, mientras que en los hombres se
destacan sus logros deportivos independientemente de s u imagen física"(Gutiérrez Pequeño, 2012: 3).
No obstante la esfera de los deportes, delineada específicamente para el ámbito masculino, no ha
podido desprenderse de las legitimaciones que rigen las relaciones de género (Fuller, 1997; Gutiérrez
Pequeño, 2012). Las prácticas deportivas en Cuba siempre han llevado el acuerdo tácito de las
conductas

masculinas

como

imperantes. Los

espectáculos

deportivos

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

son espacios de

�homosocialización masculina por excelencia. Y generalmente espectáculos como el juego de b éisbol o
el fútbol son espacios violentos donde los hombres desarrollan sus instintos agresivos insultando a los
equipos contrarios o en ocasiones arrojándoles objetos. En muchas ocasiones dos grupos de fans, de
equipos contrarios llevan su agresividad hasta el punto de llegar a las manos, como han pasado en
series deportivas nacionales de béisbol.
En la mayoría de las ocasiones los padres llevan a sus hijos varones a estos espectáculos porque
consideran que la práctica deportiva es uno de los secretos para triunfar en la vida que les espera a sus
hijos. Los niños y adolescentes varones que no logran insertarse y ser exitosos en el deporte son
considerados "flojos" y "raros", y por tanto la colectividad no los valorará como lo suficientemente
preparados para una vida futura en una sociedad patriarcal (Cesar Pagés, 2010:51) (ver anexo 2,
modelo 3).
28

Otros estudios importantes fueron Mayda Álvarez (Centro de Estudios de la Federación de

Mujeres Cubanas ); Julio Cesar Pagés (Coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades );
Gabriel Coderech Díaz y su Grupo de Reflexión y Solidaridad “Oscar Arnulfo Romero” (OAR), que
ha desarrollado una importante actividad de prevención en la ciudad de La Habana con hombres; el
Grupo Equidad coordinado por Rosa María Reyes Bravo (Universidad de Oriente) que desde el
Coloquio Internacional Identidades de Género: teorías y prácticas han difundido los estudios de
masculinidades.
29

Esta Red ha organizado jornadas en los últimos tres años sobre los estudios de masculinidades,

desarrollándose diversos temas, desde los estudios de masculinidades en el deporte, la violencia de
género, paternidad hasta la última desarrollada en la Casa del Alba Cultural en la Ciudad de La
Habana, los días 8 y 9 de noviembre de 2012 y dedicad a a los estudios de masculinidades y salud. El
slogan de esta última era “Prevenir la salud, evitar la violencia: cosa de hombres y mujeres”, lo que
evidencia un interés sobre el tema de la salud desde la perspectiva de las masculinidades.
30

Según Rivero, coordinador de Sección científica de masculinidades (SOCUMES): “Se evidencia

también escaso nivel de elaboración teórica sobre la categoría “masculinidades”. Predomina su
acepción desde posiciones de autores extranjeros, lo que expresa una débil contextua lización de la
misma respecto a la realidad cubana. Tampoco se ha investigado acerca de las formas históricas de
masculinidades que prevalecen en Cuba, aunque se ha incursionado en las condicionantes históricas
de tales procesos. Un aspecto sobre el que no se ha construido consenso, es el referido al/los
método(s) para el tratamiento de las contradicciones asociadas a las problemáticas de las
masculinidades. Sin embargo, como ha ocurrido con las investigaciones sociales en general, estos
estudios se caracterizan por ser aislados, o sea, por la insuficiente integración entre sí, lo que puede
asociarse a la ausencia de transdisciplinariedad y multidisciplinariedad en sus enfoques. También
expresan limitaciones en lo referido a su conectividad con los procesos de toma de decisiones,

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�formación académica y difusión masiva. Además, se han centrado en los aspectos críticos y
diagnósticos y menos en los prospectivos y propositivos.” (2012: 2).
31

La masculinidad y la feminidad son construcciones relativas; su construc ción social solo tiene

sentido con referencia al otro (Badinter, 1993). En tanto histórica, “la virilidad no es ni estática ni
atemporal” (Kimmel; 1997: 49). Tomando en cuenta lo dicho por Kimmel consideramos que las
diferentes masculinidades, al ser una construcción cultural, dependen del contexto donde se desarrolla
y naturaliza. Por tanto, la masculinidad no es más que un conjunto de atributos, valores, funciones y
conductas que se suponen esenciales al hombre en una cultura determinada; en tal sentido s e
presupone que

existen múltiples modelos para decirse, pensarse y hacerse para definirse como

hombres. Existen diversas masculinidades que dependen del contexto donde se desarrollan.
Los estudios de masculinidad o la condición del género masculino neces itan siempre volverse a una
categoría más amplia que la contiene: el género, categoría que pese al número de estudios académicos
que se han desarrollado al respecto, aún tiene aristas polisémicas.
32

La psicología infantil moderna, teorizada por Erik Erikson(1950), Arnold Gesell(1956) o Jean

Piaget(1967), concebían que el desarrollo del niño estaba influido por fuerzas biológicas. No
solamente los psicólogos en la actualidad tratan de estas teorías postfreudianos para explicar el
proceso de educación sexista y androcéntrica en los niños, sino también los antropólogos y los
sociólogos, usan estas teorías postfreudianos para explicar fenómenos relacionados con la
masculinidad en diferentes sociedades que ha estudiado, como la separación del mundo femenino qu e
caracteriza generalmente a los ritos de la masculinidad (separación de sus espacios femeninos, de su
axiología, de sus prácticas femeninas). Según Jociles: “La razón que aduce Gilmore para preferir el
concepto postfreudianos de "miedo a la regresión" sob re el freudiano de "miedo a la castración"
consiste en que, en su opinión, este último es importante sólo desde un punto de vista individual,
intrapsíquico, mientras que la "regresión" tiene también un interés sociológico desde el momento en
que representa "una amenaza más grave para la sociedad en su conjunto" (2001:9). Kimmel por el
contrario, sigue apoyándose en la teoría freudiana para explicar "la masculinidad co mo huida de lo
femenino"(1997: 69).
33

El esquema aportado por Jenks (1982) para un acercamiento sociológico de la socialización en

la infancia es, en nuestra opinión, el más interesante: él propone la existencia de dos tendencias en la
teoría sociológica: la del acercamiento a partir de los presupuestos de Piaget y la del determinismo
cultural. Según Corsaro debe existir una doble categorización (que coincide con la de Jenks): la de la
sociedad como ente apropiativo de los niños y niñas (determinismo cultural) y las de estos
apropiándose de la sociedad (constructivismo). No obstante debemos criticar a Corsaro en el sentido
de olvidar los aportes conceptuales de Durkheim o G.H. Mead, cuyas teorías han aportado mucho a la
socialización en la infancia. Rodríguez Pascual añade una tercera vía: de la vinculación de la

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�psicogénesis y la sociogénesis (2010: 9).Cuando Jenks se refiere que la sociedad se apropia del menor
se refiere a que algunos sociólogos teorizan a la infancia como una situación “pre -social” donde los
agentes son menos capaces en términos sociales y solo los adultos pueden adecuar su con ducta para
que sea considerados normales y que la sociedad los convierta en agentes sociales plenos (Rodríguez,
Pascual 2010:10). Esta visión está posicionada en lo que llamamos determinismo cultural (Ritzer,
2008: 78). Que los niños y niñas dependen de la atención del adulto es el punto de partida de esta
perspectiva, pero en nuestra opinión es demasiado categórica ya que los niños establecen otros niveles
de socialización dentro de los grupos de iguales. Esta crítica va encaminada a Durkheim y Parsons, en
su acercamiento a la infancia.
34

Según Viveros “Cuando no se tiene nada, la masculinidad se vuelve uno de los pocos atributos

de los que un chico se puede jactar; se vuelve hiperviríl, construye identidades masculinas muchas
veces violentas, defensivas. Esa hipervirilidad tiene mucho que ver con el lugar social subalterno;
tiene una expresión de clase y étnico racial” (2010: 10).
35

Según el Psicólogo Chileno RaulMercer existen grandes teorías que describen esto: “Teoría

sobre roles sexuales: Básicamente los niños y niñas aprenden la forma de relacionarse con el mundo
a través de observar cómo actúan quienes los/as rodean, por la forma como son reconocidos/as o
castigados/as después de un comportamiento determinado. De esta manera, niños y niñas modelan
sus conductas sobre el comportamiento de familiares, amigos/as e imágenes del mismo sexo que se
le cruzan en el día a día”.

“Teoría de género relacional: Considera a los niños y niñas

activamente involucrados/ as en desarrollar su propia identidad y argument a en contra del enfoque
que dice que todos los niños y niñas tienen intereses y comportamientos similares. El concepto de
género para los niños y niñas cambia en forma constante, dependiendo del contexto y de
determinantes como la clase social, la etnia, la religión, la edad y la cultura. Alrededor de los dos
años, los niños y niñas comienzan a nombrar correctamente su sexo y el de otras personas. Una vez
que estas categorías básicas de género están establecidas, empiezan a clasificar las actividades y las
conductas y asimilan una gran amplitud de estereotipos de género. Los niños y niñas pequeños
asocian con el sexo muchos artículos de ropa, herramientas, elementos del hogar, juegos,
ocupaciones y comportamientos. Sus acciones van de acuerdo a esta idea. En el período preescolar,
los estereotipos de género de los pequeños se fortalecen y parecen operar con reglas rígidas y no con
normas flexibles. En la conformación de los estereotipos de género participan influencias (…)
Genéticas: Las diferencias de comportamientos entre niños y niñas parecen visibles en muchas
culturas. Esto nos lleva a considerarlas posibles influencias genéticas. Durante el período preescolar,
las niñas aumentan la búsqueda de otras niñas y disfrutan jugando con sus compañeras. Los niños
parecen preferir actividades grupales de niños como correr, escalar y jugar a pelear. Existe un
amplio rango de factores ambientales que construyen e interaccionan con influencias hereditarias el
conocimiento del género y de los roles en los niños y niñas (…) Relaciónales: La familia y los pares
son modelos importantes en la comunidad. El ambiente social juega un papel importante en el

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�desarrollo de los estereotipos de género durante la infancia temprana. Cuando se habla de los valores
de crianza, los padres tienden a hablar del rendimiento, competencia y el control de emociones como
elementos importantes para los hijos, mientras que el cariño y las características de las niñas son
importantes para las hijas” (Mercer, 2008).
36

La revisión bibliográfica al tema se determinó que la exposición a la violencia durante la niñez

aumentaba en la probabilidad de cometer actos de violencia de pareja en los hombres, comparados con
hombres que no habían sufrido ningún tipo de maltrato infantil (Gil-González, 2008). Por otra parte
investigaciones exploratorias en países en vías de desarrollo y subdesarrollados diagnosticaron que la
exposición a la violencia durante la niñez (sobre todo a la violencia intrafamiliar y sexual) presentaba
una correlación positiva con el hecho de ser víctima de violencia infligida por la pareja y de violencia
sexual en las mujeres (Söchting, Fairbrother y Koch, 2004; Martin, Taft y Resick, 2007; Vung y
Krantz, 2009). Las personas que hayan sido víctimas de la violencia durante la niñez tienden a
aumentar la probabilidad de tolerancia de la violencia ya sea como víctima o como victimario, así
como de situaciones violentas.
37

Graciela González y Reina Fleitas han impartido el Diplomado “Violencia Intrafamiliar y

estrategias de solución a las dificultades de la vida cotidiana en la familia cubana” en varias regiones
del país donde hacen énfasis en una disciplina sociológica relativamente reciente en nuestro país que
se denomina sociología de la infancia y que toma al niño como sujeto central en la actividad de su
vida cotidiana. Las siguientes tesis defendidas en dicho diplomado asumen el tema de la niñez desde
dicha disciplina sociológica:
- Yanet Valenciaga Feliciano con su tesis Problemas y estrategias de solución en el proceso del
cuidado educativo y sociomaterial de la infancia en familias monoparentales de la comunidad
lajera ICA (La Habana, 2008) desarrolla una perspectiva interesante sobre las problemáticas del
cuidado a los niños en la comunidad lajera ICA.
- Eneicy Morejón Ramos con su tesis

Cultura de la infancia: acercamiento a la industria del

juguete en Cuba desde las políticas sociales (La Habana, 2008) nos permite acercarnos a la
problemática objeto de estudio desde las políticas estatales de lo lúdico dirigido hacia los niños.
- Rubén Otazo Conde con su investigación El Centro de Referencia de los Derechos de la Niñez y
la Adolescencia en el municipio de Santis Spiritus: un análisis de sus características y rasgos
centrales actuales (La Habana, 2008), profundiza en sus características como institución y propone
elementos que harían más funcional su proyectos social.
El trabajo de diploma en opción al título de licenciado en sociología de Chavéz, A. y con título
La cultura de la infancia y la familia en Cuba. Un estudio de caso en el municipio de Güines (La
Habana, 2007) hace una interesante descripción del imaginario colectivo de la familia para la crianza
de los niños en el municipio de Güines

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�38

Según Bourdieu “El dominio masculino está suficientemente bien asegurado como para no

requerir justificación: puede limitarse a ser a y manifestarse en costumbres y discursos que enuncian
el ser conforme a la evidencia, contribuyendo así a ajustar los dichos con los hechos. La visión
dominante de la división sexual se expresa en discursos como los refranes, proverbios, enigmas,
cantos, poemas o en representaciones gráficas como las decoraciones murales, los adornos de la
cerámica o los tejidos(...) si esta división parece “natural”, como se dice a veces para hablar de lo que
es normal, al punto de volverse inevitable, se debe a que se presenta, en el estado objetivado, en el
mundo social y también en el estado incorporado , en los habitus como un sistema de categorías de
percepción, pensamiento y acción”(1996: 9).
39

Estas violencias se desarrollan en varios contextos: El familiar(violencia doméstica), que

incluye además

la violencia en las relaciones de pareja y las de no viazgo; la violencia en los

conflictos armados; la violencia en sociedad(agresiones sexuales, explotación y tráfico de
mujeres);violencia en el ámbito laboral(acoso sexual y bullyng/mobbing); violencia en los medios de
comunicación(estereotipos sexistas, esclavitud sexual, etc.); Violencia institucional(tolerada o
perpetrada por el estado); violencia en las tradiciones culturales(matrimonios precoces, feminicidio
por honor, mutilación genital femenina, agresiones con ácido, etc.). No se puede dejar de menc ionar
que precisamente por la extensión que comprenden las diferentes formas de la violencia y que
muchas de las investigaciones abordan fundamentalmente las definiciones, identidades y relaciones
de género, no toda la violencia ejercida sobre la mujer puede identificarse como violencia de género.
Esto se debe a que las definiciones existentes son en muchos casos polisémicas y hacen referencia a
los tipos de violencia que tiene su etiología en las definiciones de género existentes en la sociedad.
40

Son sumamente interesantes las definiciones de violencia que ofrece Johan Galtung. Este autor

distingue entre violencia directa, violencia estructural y violencia cultural (Galtung cit. Por Olavarría,
1997). La primera permite la identificación inmediata de un autor y su vinculación con un acto de
violencia. La segunda emerge y forma parte de la estructura social y tiene que ver con las formas
sociales y estructurales de la explotación y marginación de personas. En cambio, la violencia cultural
y sus formas perduran básicamente bajo las mismas apariencias durante espacios de tiempo largos.
Este tipo de violencia incluye las legitimaciones, represiones culturales y sus representaciones
simbólicas respectivas, mientras que las acciones corresponden obviamente a la violencia directa. En
cambio, la violencia estructural actúa de modo sutil bajo las formas diversas del ejercicio del poder y
de la dominación social, política, económica etc. Tal y como lo menciona el autor, las interacciones y
combinaciones entre estos tres tipos de violencia son múltiples. Entre sí componen realmente un
triángulo interconectado en el cual desde cualquier elemento se puede transmitir fácilmente la
violencia a otro.

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�41

Es curiosos que no existan políticas de prevención social con hombres que han sido violentados

por otros hombres, y mucho más que las estrategias de educación preventiva generalmente mencionen
solo la violencia ejercida hacia la mujer.
42

Desde la Sociología se destacan los estudios de Clotilde Proveyer Cervantes, María Teresa

Rivacobas. Reina Fleitas ha desarrollado en su conferencia “El modelo de salud, familia y cuidado en
la Infancia”, las relaciones entre la violencia de pareja y una infancia disfuncional. El proyecto “El
agua y el saneamiento en el barrio de Jesús María. ¿Es el género una barrera para el disfrute pleno a su
acceso?”, desarrollado por Fleitas y un grupo multidisciplinario, muestra que, sumado al fenómeno de
la violencia de género, está sumado el del acceso al agua y el de la pobreza femenina. María d e los
Ángeles Arias Guevara, en Holguín, coordina el Núcleo de Género de su Universidad y ha publicado
una interesante compilación de ensayos sobre el tema en el libro Rompiendo Silencios: Lecturas
sobre Mujeres, Géneros y Desarrollo Humano (2013).Desde el Derecho son importantes las
investigaciones de Caridad Navarrete y María del Carmen Oña. En la Psicología, Norma Vasallo
Barrueta, coordinadora de la Cátedra de Estudios de Género de la Universidad de la Habana; Yuliuva
Hernández García, coordinadora de la Cátedra de Estudios de Género del Instituto Superior Minero
Metalúrgico de Moa; Aida Torralbas Fernández, perteneciente al Núcleo de Género de la Universidad
de Holguín; el Grupo Equidad coordinado por Rosa María Reyes Bravo en la Universidad de Oriente;
Rosa María Fernández y Karelín López. Tenemos las investigaciones sobre violencia de la Mareelén
Díaz Tenorio del Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero. Luisa Campusano, en
Casa de Las Américas, ha desarrollado investigaciones de corte literario que nos enriquecen al
respecto.
43

Para abundar más al respecto ver el artículo del autor Algunas contradicciones epistemológicas

de los estudios de las masculinidades en Cuba: el contexto minero metalúrgico de Moa, Estudio de
caso, Revista Praxis Sociológica, No 15, Castilla la Mancha, 2011.
44

En el libro “50 años después: mujeres en Cuba y cambio social”, publicado en el 2010 se afirma

que la investigación más completa sobre este tipo de violencia lo desarrolló el Grupo de Estudios
sobre Familia del CIPS en el 2005, 2006 y 2008. Consideramos que aunque esta fue una excelente
investigación sobre violencia intrafamiliar, al ser estudios de caso en la ciudad de La Habana, y tomar
algunas referencias de otras provincias, impide que sus conclusiones pu edan ser generalizables a otros
contextos.
45

En la revisión bibliográfica destaca la tesis de Mayrobiy Díaz López, “La construcción de una

cultura de la infancia y su influencia en el proceso de socialización. Un estudio de caso en la escuela
primaria “Antonio Pérez Martínez”” (2008) por la Universidad de la Habana y la tesis de Marianela
Machado Velázquez, “Violencia escolar y construcción de la masculinidad hegemónica: estudio de

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�caso en las escuelas primarias “Armando Mestre” y “Juan George Sotto” ”, del Instituto Superior
Minero Metalúrgico de Moa (2013).
46

Los estudios que se han hecho en Cuba correlacionando la violencia de género y las

masculinidades son abundantes, pero hechos sobre todo desde una perspectiva psicológica o de salud.
Los estudios desde perspectivas sociológicas o históricas son mucho meno s frecuentes en el contexto
cubano existiendo la problemática de que no han sido sistemáticos en su desarrollo. Cito a Rivero
Pino: “Los referidos estudios han abierto el camino en la búsqueda de información y en la reflexión
acerca de cuestiones esenciales del sentir, pensar y actuar las masculinidades en nuestro país. Dentro
de sus fortalezas podrían señalarse: su abordaje desde diferentes disciplinas científicas; la
identificación de malestares sociales asociados a la forma tradicional de ejercicio de la masculinidad
en Cuba y, en particular, de las formas específicas de ser hombre; tener en consideración aspectos de
carácter socio-psico-bio del desarrollo humano en el tratamiento de este asunto; el diseño y la
aplicación de metodologías diversas con enfoque participativo que han contribuido a sensibilizar en
relación con la importancia del tema y la necesidad de transformar el estad o de cosas existente”(2012:
2). No obstante podemos decir que existen valiosos antecedentes sobre los estudios de violencia que
sustentan teorías que explican en el contexto cubano dicho fenómeno. En el artículo “Hombres que
maltratan a su pareja: ¿víctimas o victimarios?” (2002) Elayne Espina analiza los modelos
tradicionales de masculinidades hegemónicas y su relación con las mujeres que son pareja desde el
condicionamiento psicológico. Desde las representaciones sociales Yaíma Predes Fernández hace una
indagación de la violencia en las mujeres profesionales en su artículo “Un acercamiento a la violencia
masculina desde las representaciones sociales” (2002), haciendo un estudio semántico de palabras que
legitiman la violencia en el imaginario cotidiano.
Por otra parte Sonia de la C. Medina en su tesis de diploma en opción al título de licenciada en
Psicología “Violencia de género. Una mirada desde la masculinidad” (2003) indaga por las diferentes
tipos de violencia que emplean los hombres en la ciudad de La Habana.
La tesis de diploma en opción al título de licenciado en Estudios Socioculturales de Madelagnia
Pérez y Raciel Obregón, Masculinidades en Moa: continuidades de un modelo hegemónico, (2008) se
determinan las principales características socioculturales

de las masculinidades periféricas y

hegemónicas en Moa e introducen la historia de vida para conocer los móviles de la violencia.
Una interesante investigación de Yenis María Castro en el 2008 fue desarrollada con el fin de
determinar las formas de violencia que desarrollan los hombres que residen en ámbitos rurales del
municipio de Santa Clara haciendo un profundo análisis de sus orígenes y las consecuencias que esta
tiene sobre su vida cotidiana y las que los rodean.
En el 2009 Iris Gibert Marrero y Dolys María Aragón Betancourt con su tesis de diploma Los
códigos de masculinidades en los medios de difusión en Villa Clara y Sancti Spíritus investigaron

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�sobre los modelos de masculinidad y los estereotipos que legitiman en sus programan los medios de
difusión masiva (radio y televisión) en las provincias objeto de estudio.
Estudios como la tesis de diploma en opción al título de licenciada en Estudios Socioculturales
de Yaneris Zaldívar Molina,”La construcción de la masculinidad hegemónica en Moa: su relación con
la violencia ejercida contra la mujer en el ámbito doméstico ” (2009) hacen énfasis en las
masculinidades desde la descripción densa de Geertz, haciendo un estudio de la influencia de la
actividad económica principal desarrollada en la comunidad minero metalúrgica de Moa en la
conformación de una imaginario androcéntrico que legitima todas las formas de violenc ia de género
en dicho contexto.
Debemos destacar el estudio hecho por la Msc. Yaneysi de la Caridad Serrano Lorenzo, del
Centro de Estudios Comunitarios de la Universidad Central de las Villas, titulado la “Conformación
de un modelo de masculinidad hegemónica durante la etapa colonial en Cuba” donde aborda la
conformación de un modelo de masculinidad hegemónica durante la etapa colonial en nuestro país y a
partir del análisis de las diferentes culturas (aborígenes, africanas, españolas, árabes y chinas) qu e
conformaron la materia prima de la identidad cubana y sus relaciones familiares. Se indaga en esta
investigación sobre los tipos de familia establecidos, los mecanismo de unión de la pareja y las
relaciones de poder dentro de esta (Caridad Serrano Lorenzo, 2012).
Estamos de acuerdo con Dunia M. Ferrer Lozano y María L. González Ibarra cuando catalogan
la violencia de género es una variedad de la violencia cultural.
47

“Las representaciones religiosas son representaciones colectivas que expresan realidades

colectivas; los ritos son maneras de actuar que no surgen sino en el seno de grupos reunidos, y que
están destinados a suscitar, a mantener o rehacer ciertas situaciones mentales de ese grupo”.
(Durkheim 2012: 37)
48

Debemos precisar que los orígenes de la teoría dramatúrgica de Goffman, hay que buscarlos

sobre todo en Durkheim y en la antropología británica de Malinowsky y Radcliffe Brown.
49

OPS: La Violencia en las Américas. Washington, D.C. 1996.

50 PANOS: The intimate enemy: Gender violence and Reproductive Health. London, 1998.
51

Para aumentar la información al respecto consúltese: CEPAL: “Ni una más! El derecho a vivir

una vida libre de violencia en América Latina y el Caribe”. Informe de CEPAL, 2007.
52

Véase http://www.paho.org/Spanish/AM/PUB/Gender_based_Violence.pdf

53 Ver

nota 6, ibídem.

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�54

Se han desarrollado una serie de investigaciones anteriores que han enriquecido la muestra aquí
planteada y han brindado recursos teóricos y metodológicos para el desarrollo de esta tesis. Algunas
de estas son Análisis del discurso sexista de los mineros de la Mina de la Fabrica “Pedro Sotto Alba”
de la Comunidad Minero Metalúrgica de Moa, 2010; La Etnometodología como herramienta para los
estudios de género: las masculinidades en Moa, estudio de caso , 2011; Algunas contradicciones
epistemológicas de los estudios de las masculinidades en Cuba: el contexto minero metalúrgico de
Moa, Estudio de caso, 2011; Una visión fenomenológica de las masculinidades periféricas
homosexuales en las Comunidad Minero Metalúrgica de Moa . 2010 (Ponencia desarrollada en la
Jornada académica internacional contra la homofobia , La Habana, Mayo, 2014); la Tesis del
Diplomado Violencia Intrafamiliar y estrategias de solución a las dificultades de la vida cotidiana en
la familia cubana(Universidad de la Habana), Un acercamiento a la violencia intrafamiliar infantil:
Moa estudio de caso, 2012; Indexicalidad y Etnometodología aplicada a los estudios de género ,
2013; El enfoque perfomántico de las masculinidades: estudio de caso en Moa , 2014. Todas ellas
resultados de tesis dirigidas por el autor, o investigaciones propias desarrolladas por el grupo
investigativo de Género y Equidad que él coordina. Se puede asegurar que las muestras trabajadas
ocupan un amplio espectro de la población rural y urbana del municipio de Moa, así como homb res
pertenecientes a diversas masculinidades, profesiones y grupos etáreos.
55

Todos los datos de la estructura familiar (nuclear/extensa/monoparental) han sido tomados de

las secretarías de las respectivas escuelas.
56

Desde sus inicios, fundamentalmente desde la filosofía, existieron dos acercamientos esenciales

al concepto de identidad: la lógica y la ontológica. Creemos que desde la logicidad la identidad es
creada como una tendencia ineludible de la razón a reducir lo real a lo idéntico. Por otra parte desde la
perspectiva ontológica deberíamos destacar la filosofía de Hume. Este filósofo consideraba insoluble
el problema de cualquier identidad substancial: era agnóstico y, por tanto, en su opinión es
incognoscible para los seres humanos lo que se oculta tras las sensaciones. Teniendo en cuenta lo que
podríamos llamar el fenomenalismo moderado de Locke, entonces podríamos reconocer los objetos
que se manifiestan a través de nuestros sentidos, de la cognoscibilidad del mundo que nos rodea y por
tanto la experiencia es el único origen de todas las ideas, luego Locke opina que la existencia de la
identidad se basa en la capacidad que los individuos adquieren a través de su experiencia de conocerse
a sí mismo.
En la actualidad desde ciencias sociales como

la Sociología, la Antropología, la Historia, la

Psicología Social se ha construido un entramado teórico sobre la identidad que ha contribuido a
perfilar las categorías que conforman la identidad y delimitan su alcance.
Existen disímiles formas de nombrar las identidades. Carolina de la Torre añade que (...) “La
identidad no se decreta. Nadie por concepciones teóricas ni ideológicas, de convivencia política, ni
argumentos de ninguna clase puede decir que este pueblo es así o este elemento de identidad es
importante. La gente vive, recuerda y percibe”. (De la Torre, C., 2010)
De lo anterior se puede inferir el lugar que en el proceso de formación de la identidad le
corresponde a las vivencias del sujeto, es decir la existencia de una realidad empírica que posibilita

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�una representación elaborada a partir de lo que recuerda y percibe, reproducido como conocimiento de
su mismidad en comparación con el otro, es un concepto relacional.
Para llegar a una cabal compresión del concepto de identidad debemos tener en cuenta los
aportes de Erickson desde la psicología social. Él señala q ue la formación del “yo” o el “mi” están
vinculados a factores subjetivos del desarrollo de la personalidad. Estos se producen de forma
inconsciente en el individuo a través de un proceso de reflexión y observación donde este intenta
alcanza el autoconocimiento, pero esto está constantemente relacionado con el contexto sociocultural
donde desarrolla su vida cotidiana (Erickson, 1990: 45). Podemos decir que generalmente el enfoque
de Erickson considera la identidad como un proceso que hace que el núcleo de la individualidad y el
núcleo de la comunidad sean una misma identidad. Según Clotilde Proveyer
“El reconocimiento de sí mismo como ser único e irrepetible, con características subjetivas
peculiares que lo diferencian como sujeto, es una cualidad inheren te a la identidad: la noción de
mismidad (...) no es posible conformar esa idea de mismidad de forma adecuada si no es a partir de la
elaboración de esos presupuestos identitarios que sobre la realidad conforma el grupo social de
referencia. No puede existir mismidad, sino como parte de una colectividad” (Proveyer, 2000)
57

Afirmaciones como “la masculinidad es una construcción social” son bien recibidas en general

por la comunidad de científicos sociales, pero se corre el peligro de desconsiderar todos los avances
que desde la biología evolucionaria y la neurociencia se están haciendo a la cuestión de las identidades
de género, ya que desde distintas disciplinas se acumulan las evidencias que cuestionan la idea de la
psiconeutralidad sexual de los bebés y la supuesta construcción social que da forma posteriormente a
la identidad sexual de las personas. No obstante, estas evidencias aún no tienen un basamento teórico
y empírico que las haga científicamente creíbles.
58

Datos tomados de la Base de Datos del Gobierno Municipal de Moa, 2013.

59 Frazer

en La Rama Dorada (1922) y Gastón Bachelard, en La Terre et les rêveries de la

Volonté(1948) realizan una interesante indagación sobre el trabajo del herrero y su relación c on la
naturaleza. Ellos muestran en sus textos cómo, a través de sus herramientas, el martillo y el yunque,
el hombre se afirma y se separa de esta: “El instante del herrero es un instante a la vez aislado y
magnificado. Promueve al trabajador al dominio del tiempo por la violencia de un instante”, (1948:
142),y luego dice que “El ser que forja acepta el desafío del universo alzado contra él.”(Beauvoir,
cit. Por Bachelard, 1948: 201). Bachelard describe el triunfo del individuo sobre la naturaleza:
“mientras el individuo carecía de los medios prácticos para satisfacerla objetivamente: a falta de
útiles adecuados, no percibió al principio su poder sobre el mundo, se sentía perdido en la
Naturaleza y en la colectividad, pasivo, amenazado, juguete de oscuras fuerzas; sólo identificándose
con el clan todo entero, se atrevía a pensar: el totem, el maná, la tierra, eran realidades colectivas. Lo

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�que el descubrimiento del bronce ha permitido al hombre ha sido descubrirse como creador en la
prueba de un trabajo duro y productivo; al dominar a la Naturaleza, ya no la teme (…)”
60

Organización Internacional del Trabajo (21 de junio de 1935). C45, Convenio sobre el trabajo

subterráneo (mujeres), 1935: “En los trabajos subterráneos de las minas no podrá estar empleada
ninguna persona de sexo femenino, sea cual fuere su edad.” Este convenio ha sido ratificado por 70
países, 28 de los cuales lo han denunciado en la actualidad. Consultado el 15 de diciembre de 2013.
61

También existe la influencia de los migrantes rusos que vinieron a trabajar en Moa desde el

antiguo campo socialista, mediante el convenio que el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME)
tenía con Cuba. Esta influencia está materializada en muchas construcciones de arquitectura de corte
realismo socialista como la Casa de Cultura, y edificios donde se recreaban los trabajadores
soviéticos. Por otra parte está presente también en leyendas, dichos y referentes técnicos usados en las
fábricas de níquel, y de servicios, muchas de estas funcionando con una tecnología , aún hoy,
mayoritariamente checa, rusa o polaca.
62

Para más detalles, ver el libro de Oramas, Piedras Hirvientes, La Minería en Cuba.

63

Ibídem, allí se describe el proceso de urbanización de Moa y de asentamientos mineros en su

periferia como el poblado de Punta Gorda, por orden directa del Che.
64

Las labores de la constitución del Partido por esa época(1966)comprendieron también la

realización de un censo que pudo demostrar en un área de 730 Km² que comprendía el municipio
Moa, residían un total de 16 371 personas, de ellas laboraban 4 443 y sólo 354 eran mujeres. Un total
de 1 692 trabajaban en el sector privado y 827 eran agricultores pequeños, a los cuales la Reforma
Agraria les había entregado la propiedad de sus tierras (Velasco Mir, 2011: 23).
65

Datos tomados de la Oficina Municipal de Estadísticas de Moa, 2013, afirmado en la entrevista

a la especialista del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de la Habana,

Msc.

NiuvaAvila Vargas. Esta entrevista fue televisada por el Canal Habana, el 12 de febrero del 2013.
66

Datos tomados de la Base del Gobierno Municipal de Moa, 2013.

67

Ibídem.

68

Debemos decir que existen ya algunos casos aislados

de mujeres que desarrollan otras

actividades como las obreras soldadoras del Combinado Mecánico, o el caso de una mujer que maneja
una Grúa en la Empresa Che Guevara.
69

En nuestro país, en la actualidad se desarrollan diversas campañas en pro de la integración social

de hombres y mujeres homosexuales, en contra de la violencia de género en todas sus
manifestaciones, a favor del empoderamiento de la mujer y el cuidado de los niños. No obstante en

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�Moa, según investigaciones desarrolladas por la Cátedra de Estudios de Género y el Grupo de
Desarrollo Humano y Equidad los hombres son reacios a estos cambios, y tácitamente se oponen a
ellos en todos los espacios posibles(Pérez Gallo, Victor Hugo, 2011)
70

71

Doctor en Ciencias Técnicas, jefe del Departamento de Minas de la Universidad.
Para abundar al respecto ver el articulo de Pérez Gallo, Victor Hugo “La Etnometodología como

herramienta para los estudios de género: las masculinidades en Moa, estudio de caso”, publicado en la
Revista Contribuciones a las Ciencias Sociales, 2012, donde se hace un análisis crítico del discurso de
los hombres en espacios públicos de Moa y uno de los resultados es el conocimiento descriptivo de su
perspectiva sobre las mujeres dirigentes
72

Los juegos y juguetes de niñas son artefactos de culturas pasadas que significaron

genéricamente desde entonces a las niñas y niños. Los antiguos juguetes para niñas eran muñecas
egipcias que datan del 2000 AC aproximadamente. Los niños de la Antigua Grecia jugaban con
soldados de trapo, madera, cera o arcilla, en ocasiones los brazos y las piernas eran móviles. Sonajas,
aros y yo-yos fueron otros juguetes comunes. Cuando una mujer joven se iba a casar en la Antigua
Grecia, ella tenía que sacrificar sus muñecas y juguetes junto con algunas otras pertenencias de su
juventud a la diosa Artemisa la noche previa a la boda (TANSEL, UTKU, 2014).
73

Y esto no es solamente, como dirían los freudianos, por la semejanza de la pistola o del bate con

un falo, sino por la importancia del objeto en sí mismo: la pistola es un juguete que “mata”, el bate
“golpea”, y todas estas interpretaciones se van sedimentando en su imaginario infantil.
74

“Ya sea favorable o desfavorable, un estereotipo es una creencia exagerada que está asociada a

una categoría. Su función es justificar (racionalizar) nuestra conducta en relación con esa categoría.”
(Lippman, 1971:215.).
75

“Que la mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni

ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio” TIMOTEMO 2: 11-12.
76

“[…] el hombre es doble. En él hay dos seres: un ser individual, que tiene sus raíces en el

organismo y cuyo círculo de acción se encuentra, por esta razón, estrechamente limitado, y un ser
social, que en nosotros representa la más elevada realidad, sea en el orden intelectual que en el moral,
que nos es dado conocer por medio de la observación: me refiero a la sociedad. Esta dualidad de
nuestra naturaleza tiene como consecuencia, en el orden de la práctica, la irreductibilidad de la razón a
la experiencia individual. En la medida en que es partícipe de la sociedad, el hombre se supera
naturalmente a sí mismo, lo mismo cuando piensa que cuando actúa”. (Durkheim 1975: 21)

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

�77

Los psicoanalistas llamaron también a este estado el complejo de Edipo negativo, do nde el niño

siente amor hacia el progenitor del mismo sexo, así como rivalidad y rechazo hacia el progenitor del
sexo opuesto(Freud, 2008: 121)
78

Los psicoanalistas relaciona este rito con el período de latencia designando esta etapa en el

desarrollo libidinal del niño (Ibídem.).
79 Debemos

aclarar que la comida tradicional cada vez se hace menos en las familias estudiadas debido a
los horarios laborales de los padres, no obstante, esto intentan todas las estrategias posibles para seguirlas
desarrollando siempre, incluso cambiando turnos de trabajo.
80 Es

curioso que las familias que poseían un carro particular (EF.1, EF.3, EF.6. EF.9) comentaron que por
supuesto que era el hombre el que debía manejar el carro porque “manejar es una actividad típicamente
masculina” (EF.3) y que si bien es cierto que habían ya muchas mujeres que manejaban, no se veía bien.
Y que si iba el niño, él debía ir delante, al lado del chofer, para “que aprendiera mecánica desde pequeño
“(EF.4). Los padres y madres están de acuerdo con es to, ya que el sitio al lado del chofer es peligroso y
las niñas no debían sentarse allí (EF.1, EF.3, EF.6. EF.9) ¿Peligroso para las niñas y no para los niños?,
¿por qué los niños deben aprender al peligro?
“Mi padre desde pequeño me sentaba a su lado cuan do manejaba, muchas veces me llevaba a fiestas y él
regresaba medio borracho, cuando se iba para la cuneta yo le viraba el timón hasta que cogía la carretera
de nuevo. No nos matamos de milagro, pero lo bueno fue que yo aprendí a manejar y a no tenerle mie do a
los accidentes” (G.1e).
Estamos en presencia de un Decorum, o conducta convencionalizada, estructuras subjetivas y/o formas
convencionales y simbólicas del orden social genérico, una expresión de la estructura social jerarquizada
entre hombres y mujeres. El niño estaría aprendiendo tempranamente conductas de riesgo, que son tan
generalizadas en los hombres adultos, obligados socialmente a mantener estas conductas riesgosas para
demostrar ante sus grupos de iguales su masculinidad. Luego tendríamos como consecuencia que esta
fachada de riesgo, estaría presente en casi todos los roles a desarrollar por parte del hombre en su vida
adulta.
“Desde pequeños uno tiene que aprender que el hombre tiene que ser duro y no acobardase ante las
situaciones más difíciles. Mi padre, que en paz descanse, me dijo en una ocasión: sé hombre, sino
muérete. Y esa lección la tengo aprendida desde pequeño, y se la agradezco” (G.3d).
81 En

la actualidad con la promoción de nuevos valores de género, esto cada vez es menos frecuente, con
la existencia de varones metrosexuales, o pertenecientes a tribus urbanas como rockeros, mickys o
emos, que tiene características físicas y de ropa que tradicionalmente eran consideradas femeninas o
masculinas.
82 La

mayor parte de las indagaciones desarrollados en los últimos 10 años sobre violencia hacia el interior
de los grupos de iguales en niños y adolescentes se han centrado en el accionar social de estos en las
instituciones escolares y sobre todo en una de las principales modalidades: el bu llyng, término del idioma
inglés derivado de bull, “matón” , donde generalmente un niño o adolescente, apoyado por el grupo
desarrolla amenazas, insultos sistemáticos, agresiones físicas contra la víctima que no tiene recursos para
responderle. Generalmente supone un abuso de poder de un niño sobre otro y los demás no intervienen.

Identidad masculina e infancia: algunas determinantes culturales.

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Mecanismos de endurecimiento
de acero AISI 1045 deformado por rodadura

Tomás Hernaldo Fernández Columbié

�Página legal
Título de la obra. Mecanismos de endurecimiento de acero AISI 1045
deformado por rodadura. -- 100 pág
Editorial Digital Universitaria de Moa, año.2011 -1. Autor: Tomás Hernaldo Fernández Columbié
2. Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico” Antonio Núñez Jiménez”
Edición: Liliana Rojas Hidalgo
Digitalización: Miguel Ángel Barrera Fernández

Institución del autor: ISMM ”Antonio Núñez Jiménez”
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2013
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Las coloradas s/n, Moa 83329, Holguín
Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://www.ismm.edu.cu/edum

�REPÚBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR
INSTITUTO SUPERIOR MINERO METALÚRGICO
“Dr. ANTONIO NÚÑEZ JIMÉNEZ”
FACULTAD DE METALURGIA Y ELECTROMECÁNICA
DEPARTAMENTO DE METALURGIA

Mecanismos de endurecimiento del acero
AISI 1045 deformado por rodadura

Tesis presentada en opción al Grado Científico de Doctor en
Ciencias Técnicas

Tomás Hernaldo Fernández Columbié

Moa - 2011

�REPÚBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR
INSTITUTO SUPERIOR MINERO METALÚRGICO
“Dr. ANTONIO NÚÑEZ JIMÉNEZ”
FACULTAD DE METALURGIA Y ELECTROMECÁNICA
DEPARTAMENTO DE METALURGIA

Mecanismos de endurecimiento del acero
AISI 1045 deformado por rodadura

Tesis presentada en opción al Grado Científico de Doctor en
Ciencias Técnicas

M. Sc. Tomás Hernaldo Fernández Columbié

Tutores: Prof. Tit., Lic. Rafael Quintana Puchol, Dr. C.
Prof. Tit., Ing. Asdrúbal García Domínguez, Dr. C.
Prof. Asist., Ing. Félix Morales Rodríguez, Dr. C.

Moa - 2011

�TABLA DE CONTENIDOS
INTRODUCCIÓN

Pág
1

CAPÍTULO 1. MARCO TEÓRICO DE LA INVESTIGACIÓN
1.1. Introducción
1.2. Generalidades acerca del acero AISI 1045
1.2.1. Composición química del acero AISI 1045

8
8
10

1.3. Fundamentos de la deformación plástica superficial por rodillo

11

1.4. Mecanismos de deformación en el proceso de endurecimiento por compresión

15

1.5. Influencia de la textura cristalina en la deformación

16

1.6. Consideraciones acerca del proceso de deformación plástica

18

1.7. Comportamiento de las dislocaciones en la deformación

20

1.8. Fundamento de las tensiones y deformaciones en el proceso de deformación

22

1.8.1. Comportamiento del exponente de endurecimiento en aleaciones

26

1.8.2. Determinación de tensiones residuales

27

1.8.3. Medición de las tensiones residuales

29

1.8.4. Método gráfico para el análisis microestructural

30

1.9. Endurecimiento por deformación en frío

31

1.10. Conclusiones parciales del capítulo 1

32

CAPÍTULO 2. MATERIALES Y MÉTODOS
2.1. Introducción

33

2.2. Caracterización del material a deformar plásticamente por rodillo

33

2.2.1. Análisis microestructural

34

2.3. Características de la herramienta para la deformación plástica por rodillo

35

2.4. Elaboración mecánica de las probetas para la deformación

36

2.5. Diseño de experimento para la deformación plástica por rodillo simple

36

�2.5.1. Fuerza ejercida por la herramienta deformante

39

2.5.2. Número de revoluciones por minutos del husillo

40

2.5.3. Avance de la herramienta

40

2.5.4. Dureza superficial

40

2.6. Metodología empleada para la deformación plástica superficial por rodillo

41

2.6.1. Estado de tensión en la zona de contacto con la superficie deformada

44

2.7. Preparación de las probetas para el ensayo de tracción

48

2.8. Determinación de las tensiones en muestras deformadas y traccionadas

50

2.8. Ensayo de microdureza
51
2.8.1. Preparación metalográfica de la probeta
51
2.8.2. Desbaste y pulido
2.9. Medición de las tensiones

51
52

2.9.1. Determinación de las tensiones residuales de primer y segundo género

52

2.9.2. Determinación de las macro y microdeformaciones

53

2.9.3. Método difractométrico

55

2.9.4. Evaluación de microdeformaciones

55

2.9.5. Comportamiento de la deformación

59

2.10. Procesamiento estadístico de los datos

60

2.10.1. Determinación de los coeficientes de regresión

60

�2.10.2. Cálculo de la varianza

60

2.11. Conclusiones parciales del capítulo 2

62

CAPÍTULO 3. RESULTADOS EXPERIMENTALES Y SU DISCUSIÓN
3.1. Introducción

63

3.2. Regímenes para la elaboración mecánica de las probetas

63

3.3. Parámetros de deformación plástica superficial por rodillo

63

3.3.1. Tensiones de proporcionalidad en la zona de contacto

63

3.3.2. Profundidad de la capa endurecida

65

3.3.3. Tensiones máximas de contacto

65

3.3.4. Tensiones máximas por contacto y por aplastamiento

66

3.3.5. Estado de tensión en la zona de contacto con la superficie deformada

67

3.3.6. Análisis del ángulo de contacto en el proceso de deformación con rodillo

68

3.3.7. Análisis de las tensiones normales

68

3.3.8. Análisis del movimiento por cicloide de los ejes z e y

69

3.3.9. Análisis de las deformaciones por cicloide

71

3.4. Determinación de la relación tensión – deformación del acero AISI 1045
73
3.4.1. Comportamiento del coeficiente de endurecimiento

74

3.4.2. Determinación del exponente de endurecimiento

75

3.5. Comportamiento microestructural del material deformado y traccionado

76

3.6. Análisis microestructural del AISI 1045 deformado por rodadura

80

3.7. Análisis de las tensiones por difracción de rayos x

82

3.7.1. Comportamiento de las macro y microdeformaciones

82

3.7.2. Análisis de la distancia interplanar no tensionada

83

3.7.3. Análisis de la distancia interplanar tensionada

84

�3.7.4. Determinación de la anchura a media altura

85

3.7.5. Comportamiento del dominio cristalito

87

3.7.6. Comportamiento de la deformación

88

3.7.7. Análisis de la deformación media de la red

90

3.8. Análisis del diseño de experimentos

91

3.8.1. Comportamiento de la dureza con relación a la fuerza

91

3.8.2. Comportamiento de la dureza con relación al número de revoluciones

92

3.8.3. Comportamiento de la dureza con relación al avance

93

3.8.4. Análisis de varianza

94

3.8.5. Análisis de los criterios

95

3.8.6. Comportamiento de las variables del experimento

96

3.9. Efectos en el orden social y ambiental

96

3.10. Determinación del efecto económico

97

3.10.1. Costo de la pieza endurecida por deformación plástica superficial

97

3.10.2. Costo de la pieza con tratamiento térmico de alta frecuencia

97

3.11. Aporte en la dimensión ambiental
3.12. Conclusiones parciales del capítulo 3
CONCLUSIONES GENERALES
RECOMENDACIONES
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
LISTADO DE SÍMBOLOS
ANEXOS

98
100

�SÍNTESIS
El trabajo consiste en una investigación sobre la influencia generada por un rodillo en la
deformación plástica superficial del acero AISI 1045 para determinar las regularidades de
su comportamiento mecánico y microestructural, obtenido a través del ensayo    , en
muestras deformada por rodadura y luego traccionadas, se define un nuevo coeficiente de
endurecimiento para el proceso, así como los parámetros de deformación a partir del
movimiento por cicloide (φk, ZM, hp, rp, Z, y Zk). Con el empleo del método de
Willianson – Hall (sen2ψ) y difractométrico se determinó las macro y microdeformaciones;
la deformación reticular del parámetro de red a; el tamaño de las cristalitas; los esfuerzos en la red
cristalina y la reducción del tamaño promedio de los granos, lo que permitió establecer los
mecanismos de endurecimiento del acero AISI 1045, deformado por rodadura. Se obtienen
modelos lineales, estadísticamente significativos, que muestran una tendencia creciente de
las propiedades mecánicas y metalúrgicas en la misma medida en que se incrementan las
variables independientes del proceso de experimentación (nr, P, S), que están relacionadas
con los parámetros de número de revoluciones por minuto, fuerza y avance de la
herramienta, para lograr la dureza deseada en la aleación. Finalmente se describe el
procedimiento tecnológico que permite obtener un importante efecto económico, social y
ambiental.

�INTRODUCCIÓN
La utilización oportuna de nuevas tecnologías en la industria de construcción de
maquinaria y el empleo de los procesos de mecanización, han permitido la fabricación de
artículos con una construcción de mayor complejidad, mayores exigencias en las
condiciones de su explotación (cargas, velocidades, temperatura), para obtener de ellos una
larga vida útil y fiabilidad en su funcionamiento, por lo que se hace necesario el desarrollo
de tecnologías que permitan más ahorro de recursos, mayor productividad, menos gastos
de energía y de reducir la contaminación ambiental.
La problemática de la vida útil y la fiabilidad de los elementos en funcionamiento, están
relacionados con el estudio de las leyes y mecanismos del desgaste que sufre durante los
períodos de explotación y así poder recomendar una estructura adecuada y tratamiento en
cuanto al material. A la hora de elegir dichos materiales se deben considerar las exigencias
económicas, tecnológicas, de explotación e higiénicas, y así lograr un incremento en la
vida útil de los órganos de máquinas.
Las pérdidas por desgaste afectan también la productividad de la industria. Puede tener su
efecto de diversas formas, la primera es la diferencia en calidad por la durabilidad de los
productos nacionales, referida a los importados. La segunda está relacionada con los
cuantiosos costos de mantenimiento que se necesitarían ante productos de severo desgaste
y poca vida de trabajo.
En las industrias: minera, de construcción, sidero – mecánica, agricultura y de transporte,
se utilizan una gran parte de piezas usando aleaciones ferrosas hipoeutecoides, del
conjunto de aceros de alta resistencia, que reciben termomejoramiento (AISI 1030; 1035;
1040; 1045; 1050; 1055), por ejemplo el acero AISI 1045, debido a las altas propiedades
mecánicas que posee al ser sometido a tratamiento térmico. Las propiedades

�físico – mecánicas, obtenidas por los métodos considerados anteriormente, aún son
insuficientes para lograr un nivel de fiabilidad en esta aleación.
Sin embargo, existe una relación de casos de considerable importancia en la industria
moderna donde es una necesidad imperiosa la utilización de otros métodos de
endurecimiento, como los que se basan en la deformación plástica y dentro de ellos, la que
emplea un rodillo como elemento deformante, que es capaz de obtener en la superficie de
contacto de los materiales excelentes propiedades físico – mecánicas con el mínimo de
costos y con menor contaminación del medio ambiente (Díaz, 2006).
Situación problémica
En las labores mineras de la industria cubana del níquel y de la construcción, se emplean
equipos pesados para el movimiento de tierra, extracción, carga, transporte y preparación
mecánica de los minerales y materiales de construcción, que serán destinados a un proceso
tecnológico posterior.
Una de las averías de mayor frecuencia en estos equipos es el desgaste de los pasadores de
las orugas de los tractores, grúas, articulaciones de diferentes mecanismos de volteo, giro,
que son fabricados de acero AISI 1045. Estas averías provocan fallas por desgaste
superficial o afectan la función del componente. Los principales equipos afectados por
estas causas en la industria minera cubana son los Komatsu D 85 P – 21, excavadoras,
trituradores de rodillos de la empresa “Comandante Ernesto Che Guevara”; “René Ramos
Latour”; “Pedro Sotto Alba” y “Antonio Sánchez Díaz “Pinares”. Las fallas en estos
elementos de máquinas, a pesar de estar tratados térmicamente, son debidas al desgaste
abrasivo – adhesivo; corrosivo – erosivo, en la superficie de contacto de los mismos (Ott et
al., 2000; Alcántara et al., 2008(a) y 2008(b)).
Estas deformaciones mecánicas son causadas por la insuficiente respuesta del material,

�cuya estructura interna no ha alcanzado una adecuada organización de fases que permita
las propiedades físicas, mecánicas y tecnológicas necesarias.
El trabajo al que están sometidas las piezas está caracterizado por parámetros y
propiedades del entorno que no pueden ser tratados y difícilmente se logran atenuar. Por
tanto se está ante una situación en que solamente se tienen dos variantes de solución:
1. La sustitución del material por uno adecuado, pero de mayor costo en el mercado
internacional.
2. La utilización de un material de menor costo y que mediante una adecuada selección de
procesos metalúrgicos se alcancen variaciones físicas metalúrgicas en su interior que
permitan obtener una vida útil prolongada.
Problema científico
El estudio del comportamiento microestructural, la deformación reticular, el efecto del
tamaño de las cristalitas, la macro y microdeformación, y en general, las características del
mecanismo que provoca el endurecimiento en el acero AISI 1045 cuando es sometido a
proceso de deformación plástica en frío por rodadura aún es insuficiente.
Objeto de la investigación
La metalurgia física de los aceros de medio contenido de carbono. Estructura interna y
variaciones durante la deformación plástica.
Objetivo general
Establecer el comportamiento microestructural, la deformación reticular, el efecto del
tamaño de las cristalitas y la macro y microdeformación del acero AISI 1045 cuando es
sometido a proceso de deformación plástica en frío por rodadura, así como las
características del mecanismo que provoca su endurecimiento.

�Objetivos específicos
1. Definir las regularidades del comportamiento microestructural, la deformación
reticular, el efecto del tamaño de las cristalitas, la macro y microdeformación
superficial de piezas simétricas rotativas fabricadas de acero AISI 1045 sometidas a
cargas de rodadura.
2. Establecer el procedimiento metodológico para determinar el estado tensional y las
variaciones macro y microestructurales del acero AISI 1045, deformado por rodadura.
3. Establecer a partir de las regularidades obtenidas, como: comportamiento
microstructural, deformación reticular, tamaño de cristalitas y la macro y
microdeformación, el mecanismo de endurecimiento del acero AISI 1045 en las
referidas condiciones.
Campo de acción
Determinación del mecanismo de endurecimiento del acero AISI 1045, con base al estudio
de las regularidades del comportamiento microestructural, la deformación reticular, el
efecto del tamaño de las cristalitas y la macro y microdeformación, cuando es sometido a
un proceso de aplicación de tensiones superficiales por rodadura en frío.
Hipótesis
Si se determinan las regularidades del comportamiento microestructural, la deformación
reticular, el efecto del tamaño de las cristalitas y la maco y microdeformación del acero
AISI 1045 sometido a un proceso de aplicación de tensiones superficiales por rodadura en
frío, se podrán conocer las características metalúrgicas del mecanismo de deformación
superficial de este acero y controlar por tanto, las propiedades mecánicas para su
aplicación en piezas sometidas a condiciones severas de trabajo en la industria minera.

�Tareas
1. Establecimiento del estado del arte y sistematización de los conocimientos y teorías
relacionadas con las variaciones del proceso de deformación plástica.
2. Planificación, diseño y realización de experimentos.
3. Análisis de resultados y obtención de las regularidades del estado tensional provocado
por las deformaciones reticulares y las macro y microdeformaciones del acero AISI
1045, deformado por rodadura en frío.
4. Fundamentación del proceso metalúrgico físico que conduce al mecanismo de
endurecimiento en frío del acero AISI 1045, cuando es sometido a cargas de rodadura,
generadas por un rodillo, así como la validación de los resultados.
5. Planteamiento de los efectos económicos, sociales y ambientales del proceso de
deformación en frío por rodillo.
Novedades científicas
1. Determinación de la relación tensión – deformación del acero AISI 1045 sometido a
deformación superficial por rodadura en frío y su comparación con el mismo acero,
sometido a deformación plástica plana simple.
2. Determinación de las variaciones metalúrgicas en el comportamiento microestructural
del acero AISI 1045, deformado mediante el empleo de rodillo simple como
consecuencia de las tensiones de primer y segundo género en la estructura.
3. Establecimiento del mecanismo que provoca el endurecimiento en frío del acero AISI
1045, sometido a deformación plástica por rodadura.
Aporte científico tecnológico del trabajo
Se obtienen las ecuaciones que describen el comportamiento de la deformación plástica
superficial por rodillo en piezas simétricas rotativas, que permiten determinar su estado

�tensional, cuando es sometido a esfuerzo de compresión y su influencia sobre la estructura
y propiedades mecánico tribológicas.
Aportes metodológicos del trabajo


Las conclusiones teóricas acerca de las regularidades del comportamiento físico
metalúrgico y del mecanismo de endurecimiento en frío mediante rodillo simple del
acero AISI 1045, permiten establecer metodologías precisas de aplicación a casos
concretos de piezas sometidas a condiciones severas de trabajo en las industrias
Metalúrgica, Mecánica y en especial para la Minería.

 La caracterización de los parámetros del proceso de endurecimiento y la vinculación
del estudio metalúrgico de las variaciones de la estructura interna del material, con base
al proceso de elaboración mecánica para responder a las exigencias de explotación de
las piezas, como referencia metodológica para futuros trabajos investigativos.
En el desarrollo de la investigación se utilizaron métodos, los cuales se dividen en dos
grandes grupos: teóricos y empíricos
Los métodos teóricos permitieron estudiar las tendencias actuales relacionadas con el
proceso de deformación plástica empleando rodillo simple, facilitaron la construcción de
los modelos e hipótesis de la investigación, crearon las condiciones para, además de tener
en cuenta las características fenomenológicas y superficiales, contribuir al desarrollo de las
teorías científicas.
Dentro de los métodos teóricos los más empleados fueron


Análisis y síntesis: división y unión abstracta de las variables empleadas en el
trabajo, el comportamiento microestructural y las tensiones residuales del acero
AISI 1045. deformado por rodillo simple en sus relaciones y componentes para

�facilitar su estudio.


Inducción y deducción: la inducción permitió arribar a proposiciones generales a
partir de hechos aislados y la deducción posibilitó, a partir del estudio de
conocimientos generales de los métodos de cálculo de resistencia de materiales,
inferir particularidades para un razonamiento lógico.



Los métodos históricos: posibilitaron el estudio detallado de los antecedentes, causas
y condiciones históricas en que surgió el problema.



Los métodos lógicos: se basaron en el estudio histórico del fenómeno de la
deformación plástica por rodillo, en objetos de la ingeniería mecánica y metalúrgica.



La modelación: se crearon abstracciones para representar la realidad compleja del
fenómeno de deformación plástica empleando rodillo.

Los métodos empíricos: explican las características observables y presuponen
determinadas operaciones prácticas, tanto con los objetivos, como con los medios
materiales del conocimiento utilizado. Estos métodos se expresan a través de las técnicas
de la observación, documentación, la comunicación personal e impersonal y la
experimentación.

�CAPÍTULO 1. MARCO TEÓRICO DE LA INVESTIGACIÓN
1.1. Introducción
En muchas de las industrias cubanas (básica, del azúcar, sidero – mecánica, de la
construcción) gran parte de los agregados y accesorios de maquinarias y equipos se
fabrican de acero AISI 1045 por la propiedad que tiene el mismo de incrementar su dureza
al ser tratado térmicamente. El acero AISI 1045 es considerado en la práctica industrial
como la aleación que combina elevada tenacidad – ductilidad con una gran capacidad de
endurecimiento por deformación y resistencia al desgaste (Caubet, 1971).
En el presente capítulo se establece como objetivo el análisis de las bibliografías
existentes, que permitan definir el estado del arte relacionado con el comportamiento de las
micro y macrotensiones del proceso de deformación plástica del acero AISI 1045,
deformado por rodadura.
1.2. Generalidades acerca del acero AISI 1045
La característica más sobresaliente del acero es su versatilidad, ya que sus propiedades
pueden ser controladas y modificadas con el fin de satisfacer los requerimientos de
servicio. La aleación AISI 1045 contiene entre el 0,5 % y 0,6 % de carbono, lo que
posibilita que al someter a proceso de compresión, conduce a un nuevo estado estructural y
brinda nuevas propiedades (Guliaev, 1983; DeLitizia, 1984), posee alta resistencia,
plasticidad y viscosidad, en combinación con excelentes propiedades de ingeniería,
presenta una fácil maquinabilidad, se elabora fácilmente por presión (laminado, forjado,
estampado) o por corte y baja tendencia a las deformaciones y a la formación de grietas
durante el temple, alcanzando magnitudes de dureza de 56 a 58 HRC (Lajtin, 1973 y
Prevey, 2001), es un material adecuado para ejes, árboles, pasadores, tornillos (Bengton,
1991 y Várela, 2003).

�Los autores Caubet (1971); Guliaev (1983); Ermini (2000) y Wang (2002), afirman que
esta aleación, en las condiciones de rozamiento, acompañado de grandes presiones, tiene
una adecuada resistencia al desgaste abrasivo, permite deformación en frío y posee alta
tenacidad y plasticidad, durante el proceso de endurecimiento va acompañado de la
deformación plástica del material, trayendo consigo un incremento en la fatiga residual
compresiva interna y un considerable aumento en la dureza de la superficie.
Presenta una estructura cúbica centrada en el cuerpo (BCC), cuyo índice de Miller es (111)
componente principal. Tiene planos que conforman tres familias: {110}; {112} y {123}, a
estas tres familias se añade el plano de la cara {100} de cierta compacidad, ya que
contempla los planos (100) + (010) + (001) + (100) + (010) + (001). Teniendo en cuenta el
número de planos de deslizamiento y las direcciones compactas que hay en ellos, se
consiguen un total de 48 sistemas de deslizamiento. Aunque son difíciles de deformar, se
deforman mejor que las hexagonales compactas. En el proceso de deformación interviene
el plano (110) &lt;111&gt; (Callister, 1999 y Pero-Sanz, 2000).
Anglada-Rivera et al. (2001) y Yamaura et al. (2001) coinciden en plantear que durante el
proceso de deformación las líneas de deslizamiento individuales tienden a concentrarse en
grupos para formar una banda de deslizamiento, después de que cierta cantidad de la
misma se ha producido en el plano primario, los planos restantes empiezan a participar en
la deformación. Durante esta última, el esfuerzo aumenta con rapidez a medida que se
continúa deformando, las dislocaciones existentes se mueven y producen una
microdeformación adicional a la deformación elástica; a un esfuerzo superior, comienzan a
crearse dislocaciones adicionales, lo que se describe por el término “multiplicación de
dislocaciones”. La deformación plástica aumenta entonces con rapidez al crecer el esfuerzo
cortante.

�1.2.1. Composición química del acero AISI 1045
La composición química promedio de la aleación AISI 1045 editada por Key to steel
(2002), así como la designación establecida por la AISI – SAE; UNS; ASTM y la SAE, se
muestra en la tabla 1.1.
Tabla 1.1. Composición química estándar del acero AISI 1045

C
Mn
0,45 % 0,65 %

P
≤ 0,040 %

S
≤ 0,050 %

Si
0,35 %

Fuente: Key to steel (2002).

1.2.1.1. Influencia de los elementos aleantes en los aceros
Carbono: ingrediente fundamental en el acero, ejerce una gran influencia sobre las
propiedades físicas y mecánicas del acero. Eleva su resistencia, dureza y templabilidad. El
aumento del carbono en el acero para el conformado por rodadura eleva de forma creciente
su resistencia al desgaste (Skalki; Ronda, 1988).
Manganeso: aporta elevada resistencia en el proceso de fricción, incremento de la
resistencia mecánica, resistencia a la tracción y resistencia a la elongación relativa y a la
capacidad de endurecimiento en frío (Manganese Centre, 1998 y Caraballo, 2004).
Fósforo: se encuentra siempre disuelto en los granos de ferrita, a los que comunica gran
fragilidad. Es un elemento perjudicial porque reduce considerablemente la tenacidad y
origina fragilidad en frío (Tatsuya et al., 2004).
Silicio: elemento reductor (desoxidante), al igual que el manganeso, eleva la resistencia, la
elasticidad y la conductividad magnética del acero. Un elevado contenido de silicio en el
acero dificulta la conformación del mismo (Chaparro, 2006).
Molibdeno: disuelto en la ferrita intensifica la dureza y la tenacidad. Exceptuando al
carbono, tiene el mayor efecto endurecedor y un alto grado de tenacidad, así como influye
en el tamaño del grano durante la deformación en frío (Iuffe, 1994).

�Las propiedades de la ferrita y la austenita aleadas varían en la medida que aumentan en
ellas el contenido de estos elementos de aleación; el Mn; Si y Ni, incrementan la dureza y
el límite de rotura de la ferrita, la austenita puede formar conjuntos intermetálicos.
Belozerov et al. (2006), han demostrado la influencia de las propiedades del material en el
proceso de deformación, la dureza, el endurecimiento por deformación, la ductilidad y la
inestabilidad metalúrgica, al considerar que la resistencia a la deformación plástica
determina el nivel de tensión del material deformado plásticamente.
1.3. Fundamentos de la deformación plástica superficial por rodillo
La deformación plástica en frío es un método de endurecimiento de materiales que logra
alta dureza; el aumento del grado de deformación está vinculado con la aparición del
fenómeno de endurecimiento y a medida que la distorsión estructural en la celda unidad es
mayor, son necesarias más tensiones para continuar deformando. El trabajo en frío
aumenta la resistencia del material a la deformación (Altenberger, 2006).
El procedimiento de endurecimiento por rodillo comenzó a emplearse en Alemania en los
años 20 del pasado siglo y en la década siguiente fue introducido en los Estados Unidos
para mejorar la resistencia al desgaste de los ejes de las ruedas de ferrocarril, de árboles, de
resortes y depósitos de soldadura. En la década del 60 el proceso tuvo gran aceptación,
fundamentalmente en la industria automotriz, convirtiéndose en un proceso de acabado por
deformación plástica superficial muy popular (Hasegawa, 2001 y Ogburn, 2001).
El procedimiento mejora las propiedades de la pieza, alta resistencia al desgaste de guías
(Niberk, 1987 y Michael et al., 2002), aumento de la dureza (Loh et al., 1989), calidad de
la superficie (Lee et al., 1992) y un incremento de la tensión residual en compresión (El
Khabeery, 2003). Los parámetros que determinan la calidad superficial son: la presión, el
avance de la herramienta, el material del rodillo y el de pieza y el número de pasadas, sin

�embargo, en las citadas bibliografías no determinan el comportamiento de las macro y
microtensiones durante el proceso.
En Cuba se conocen reportes de estudios sobre la deformación plástica por rodadura desde
hace aproximadamente 35 años, siendo los inicios en el Departamento de Construcción de
Maquinaria de la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Oriente. En el
Departamento de Procesos Tecnológicos de la Facultad de Ingeniería Mecánica de la
Universidad Central de Las Villas se acometieron las primeras acciones hace 30 años
(Díaz, 2006). Los reportes más actuales sobre el tema se desarrollaron por Díaz (2006),
donde se implementa un procedimiento metodológico para la elaboración de piezas por
bruñido con rodillo simple, se emplearon indistintamente parámetros como fuerzas de
1 000; 1 500 y 2 000 N, número de pasadas de tres a cinco, avance de la herramienta de
0,066; 0,147 y 0,228 mm/rev y diámetro del rodillo de 41 mm, para evaluar la dureza, la
rugosidad superficial y la profundidad de la capa endurecida. En el trabajo realizado por
Díaz (2006) no se considera el comportamiento microestructural del acero cuando es
sometido al proceso de deformación plástica por rodillo y tampoco se establece el
mecanismo de deformación que origina el endurecimiento de la aleación.
Al estudiar el acero AISI 1045, Boada et al. (2003); Díaz y Boada (2004); Díaz y Robert
(2005) consideran que el rodilado es un tipo de tratamiento por deformación plástica
superficial en frío utilizado internacionalmente, la aplicación del mismo es simple y no
requiere de una inversión capital para su realización.
En su trabajo, Rose (2003) se refiere a que la deformación por rodillo es un proceso de
elaboración en frío de la superficie de una pieza, la pequeña deformación plástica
superficial originada por la operación consiste en el desplazamiento del material de los
picos o crestas a los valles o depresiones de las microirregularidades superficiales, afirma

�que el flujo ocurre bajo una fuerza controlada del rodillo que excede el punto de fluencia
del material de la superficie de la pieza no endurecida, creándose capas consolidadas
(figura 1.1) que provocan el aumento de las propiedades funcionales. Por otro lado, Gabb
et al. (2002) indica que el proceso debe aplicarse preferentemente después del torneado.

Figura. 1.1. Capas durante la deformación plástica superficial. (Fuente Smelyanki et al., 1990).

Donde:
S–

avance de la herramienta; mm/rev

C–

superficie inferior del rodillo; mm

x–

fuerza radial en el sentido del avance del rodillo; MPa

T–

capa sin deformar delante del rodillo; μm

Rper – perfil del radio del rodillo, mm
En la figura 1.1 se distinguen tres zonas características, una delante del rodillo, sin
deformación aún, la que está directamente en contacto con el rodillo y una posterior, fuera
del contacto del rodillo. El grado de deformación es mayor en la cúspide de la onda
deformacional y según se acerca al punto más bajo del elemento, se disminuye, o sea, que
bajo el rodillo la magnitud es insignificante. A medida que un material se va deformando,
plantea Schijve (2004), sufre transformaciones internas y redistribuciones de tensiones
que pueden producir agrietamientos o malformaciones que invaliden el producto final.

�Indican Gleiter (1973); Hasegawa (2001); Pacana y Korzynski (2002), que en todos los
casos de deformación plástica es necesario aplicar unas solicitaciones o esfuerzos
suficientes que permitan sobrepasar el límite de fluencia y se inicie el flujo plástico del
material, que configure el producto deseado.
Bower y Johnson (1989), basándose en el mecanismo de contacto de los cuerpos sólidos,
comentan que la presión de contacto está representada por una serie de cargas puntuales
que actúan en cada nodo de la superficie, pero que la deflexión en cualquier punto del
modelo puede ser determinada mediante la superposición de las deflexiones causadas por
cada carga discreta.
Se ha referido, en el trabajo de Korotsiche (1989), que las tensiones mecánicas ejercidas
sobre la zona de la superficie de la pieza durante el rodilado conducen a una modificación
sostenida del estado de tensión residual y que los procesos por deformación plástica
superficial se seleccionan en dependencia de las dimensiones, la configuración geométrica,
el material de la pieza a tratar y las condiciones de producción.
Existen tres aspectos que definen el proceso de deformación: el mecánico, que se
caracteriza por los esfuerzos aplicados; el metalúrgico, que está determinado por las
transformaciones microestructurales inherentes a la tensión y a la temperatura y el
tecnológico, en el que se tienen en cuenta aspectos tales como los económicos, los
derivados de su utilidad real y los que afectan al impacto medioambiental que pueden
producir los distintos tipos de deformaciones.
El empleo de procedimientos tecnológicos para el endurecimiento del acero AISI 1045 ha
sido estudiado en trabajos preliminares llevados a cabo por Mallo (1987); Boada et al.
(2003) y Díaz (2006). En ninguno de los casos se ha intentado explicar las regularidades
del comportamiento de las micro y macrotensiones de la aleación. Los reportes referidos al

�comportamiento mecánico y funcional del acero, cuando es sometido al proceso de
deformación plástica generada por un rodillo y la fundamentación del comportamiento
microestructural del material, en las referidas condiciones, aparecen en Fernández y
colaboradores (Fernández et al., 2008a; 2008b, 2008c; 2009a, 2009b y 2010).
1.4. Mecanismos de deformación en el proceso de endurecimiento por compresión
Los materiales poseen irregularidades o defectos en la estructura cristalina, estas
imperfecciones se pueden clasificar como defectos puntuales y defectos lineales. Existen
varios mecanismos de deformación posibles, que pueden ser clasificados en dos grandes
grupos: primarios y secundarios (Tubielewicz et al., 2000). Los mecanismos o modos
primarios de deformación son aquellos en los que se preserva la continuidad de la red
cristalina. Eso no quiere decir que todos los enlaces se mantengan sin cambios, eso es
imposible cuando existe deformación permanente. Los mecanismos de endurecimiento en
aleaciones tienen como función restringir o dificultar el movimiento de las dislocaciones,
por lo que las aleaciones serán más resistentes, así la resistencia de una aleación puede
considerarse como la suma de las distintas aportaciones realizadas por distintos
mecanismos de endurecimiento (Smelyanky y Blumenstein, 2001).
Según Smith (1993); Askeland (1985); Callister (1999) y Pero-Sanz (2000), los modos
primarios de deformación se subdividen en dos tipos: traslación y difusión. Los
mecanismos por traslación son el maclado y el deslizamiento intracristalino. Los
mecanismos de difusión son los llamados creep de Nabarro-Herring y creep de Coble y
pueden incluirse dentro de ellos los mecanismos denominados de disolución y
cristalización. Los mecanismos o modos secundarios de deformación son los que
introducen discontinuidades en la red cristalina, es decir, que ésta resulta parcialmente
destruida.

�Según el estado de esfuerzo, Lubriner (1986) y Park et al. (2008), consideran que en la
teoría de las dislocaciones, la energía de núcleos de dislocación en cristales centrados en el
cuerpo a baja temperatura resulta del movimiento de dislocaciones por deslizamiento bajo
la acción de la tensión aplicada. El mecanismo de deformación, Park et al. (2008) y
Moreno (2005), se define como deslizamiento cristalográfico y consiste en el
deslizamiento de un plano de átomos sobre otro; para que se produzca dicho deslizamiento,
la tensión de cortadura sobre dicho plano deberá alcanzar una estado crítico,
correspondiente a la magnitud de la tensión de cortadura máxima y que se traduce como
resistencia al deslizamiento.
1.5. Influencia de la textura cristalina en la deformación
Plantean Niberk (1987) y Michael et al. (2002), que el concepto de textura recoge la
orientación preferencial de determinadas direcciones cristalográficas, orientadas hacia el
eje de aplicación del esfuerzo, la cualidad de la orientación es función del tipo de
estructura cristalina y de la conformación plástica efectuada, mientras que el grado de
orientación, es función del grado de deformación alcanzado.
Según Callister (1999); Pochettino y Sánchez (1999), en los cristales metálicos del sistema
cúbico centrado en el cuerpo, la deformación comienza en unos planos de deslizamiento
determinados que constituyen el sistema primario de deslizamiento, pero a medida que la
deformación continúa, van apareciendo deformaciones en otros planos, constituyendo los
sistemas secundario y terciario de deslizamientos. La capacidad de los cristales cúbicos de
deformarse en más de un sistema guarda estrecha relación con la gran acritud que
adquieren en la deformación, muy superior a la de los cristales hexagonales.
Al analizar los sistemas cristalinos Kruschov (1957); Lin et al. (2001) y Ogburn (2001),
confirman que las aleaciones simples de estructura cristalina cúbica centrada en el cuerpo

�son más desgastadas que aquellas de estructura hexagonal compacta y estas últimas son
menos endurecidas por deformación plástica, ya que poseen un solo plano simple de
desplazamiento normalmente activo, mientras que las cúbicas tienen una gran cantidad de
planos equivalentes, multiplican el deslizamiento y las altas concentraciones de
dislocaciones y por tanto, un alto trabajo de endurecimiento incrementado en el material
por la deformación plástica en la superficie.
En consideración con las direcciones cristalográficas, El Axir y Serage (1988), indican que
en la deformación de policristales, el plano de deslizamiento gira a medida que la
deformación se lleva a cabo, la deformación de los policristales también resulta de la
rotación de planos y ejes, debido a la interacción con los granos adjuntos, las rotaciones
son muy complejas y los alineamientos de los granos con respecto al eje y al plano de
deformación son empíricamente determinadas, estas alineaciones son llamadas texturas
cristalográficas. Las alineaciones que son debidas a la deformación, son llamadas texturas
de deformación, surgen texturas cuando la deformación del material es muy grande.
Analizan Inal et al. (2005) y Alcántara et al. (2008a), que al someter una aleación con
estructura cúbica a la acción de cargas que sobrepasen el límite de fluencia, después de
eliminarlas, persistirá la deformación, si se vuelve a situar al material bajo la acción de
cargas, su actitud para la deformación plástica habrá disminuido y el límite de fluencia se
elevará; significa que la aleación se ha endurecido por acritud.
1.6. Consideraciones acerca del proceso de deformación plástica
El endurecimiento de una aleación se pone de manifiesto tanto mecánica, como
microestructuralmente. Desde el punto de vista mecánico ocurre un aumento en la
resistencia del material durante la deformación irreversible, cuando la tensión aplicada
supera su límite elástico, y tiene como consecuencia el aumento de la dureza. A nivel

�microestructural se manifiesta en un aumento de la densidad de las dislocaciones,
activando las fuentes que generan dislocaciones del tipo Frank–Red y la formación de
celdas de subgranos. Los estudios sobre la microestructura resultante de la deformación, de
Gourdet y Montheillet (2000), sobre aluminio y Belyakov et al. (1998), sobre acero
ferrítico, han mostrado que se trata de formación de nuevos granos, con mecanismos
diferentes de deformación dinámica continua.
Las bandas de cizalladura que se forman como consecuencia de la heterogeneidad de la
deformación, debida a la inestabilidad durante el proceso de deformación, también son un
sitio de nucleación para muchos materiales, cobre y su aleaciones Adcock (1922);
aluminio Hjelen et al. (1991) y acero Ushioda et al. (2000). Los mecanismos de nucleación
en las bandas de cizalladura no parecen ser claros y la orientación de los nuevos granos
depende de cada material, según Humphreys y Hatherly (1995).
Nes (1998) concluye que la evolución de la subestructura durante la deformación plástica
depende de tres parámetros fundamentales que son las que controlan el proceso de las
dislocaciones; el primero es la probabilidad de que una dislocación móvil pueda detenerse
por la subestructuras que se forman en el interior de las celdas, en los bordes de celdas
preexistentes y en los bordes de las nuevas celdas; el segundo es establecer un sistema de
compatibilidad capaz de cuantificar las dislocaciones almacenadas en un determinado
parámetro de deformación y el tercero es dar una descripción analítica sobre la distribución
de dislocaciones, incluyendo las que se forman en las estructuras de las celdas.
La etapa de endurecimiento por deformación siempre está relacionada con la evolución
de la densidad de dislocaciones durante el proceso de deformación, parámetro fundamental
de esta etapa. Mecking y Kocks et al. (1991) proponen un modelo de parámetro único,
cuyo objetivo es calcular la tensión de fluencia a través de la variación de la densidad de

�dislocaciones durante el proceso de deformación, sin embargo, el modelo de Estrin y
Mecking (1984), similar al primero y que fue desarrollado años más tarde, distingue entre
dos tipos de dislocaciones, la densidad de dislocaciones móviles y de dislocaciones
inmóviles.
Montheillet (2000) en su modelo de apilamiento de granos se basa en el aumento del área
libre de dislocación a la hora de la migración de un borde de grano y plantea que la
deformación de grano puede conducir a un marcado cambio en la textura. Nes (1998)
propone un modelo general con múltiples parámetros, que tiene en cuenta la influencia del
tamaño de subgranos, la densidad de dislocaciones dentro del subgrano y la densidad de
dislocaciones en los bordes de subgranos.
Teniendo en cuenta que la variación de la densidad de dislocaciones es una consecuencia
del balance entre las dislocaciones almacenadas y la hipótesis de que el recorrido medio
de dislocaciones es una constante geométricamente impuesta, Bergström y Aronsson
( 1972) y Laasraoui y Jonas ( 1991), para una aleación de bajo contenido de carbono,
Cabrera et al. (1997) para un acero microaleado de medio carbono 38 Mn SiVS5 y
Caraballo (2004), sobre un acero Hadfield, explican que cuando un grano se deforma,
conduce a un incremento del volumen de dislocaciones en la matriz.
El trabajo en frío, según Moreno (2005), aumenta la cantidad de tensión necesaria para el
deslizamiento, el hecho se puede relacionar con la teoría de la dislocación ya que la red
cristalina deformada del material impide el movimiento de las dislocaciones y la
dislocación bloqueada solamente puede desplazarse si se incrementa la tensión, de esta
forma, una aleación endurecida por deformación se puede someter a tensiones mayores que
el mismo material recocido antes de que ocurra la deformación, esto es fundamental en la
consolidación de las aleaciones.

�En el último caso, el efecto del trabajo en frío, superpuesto al efecto de endurecimiento de
la fase sólida, Lebedko (1982); Kukielka (1989) y Dogan et al. (1997), da lugar a la
obtención de una aleación más resistente que el que se podría producir por cualquier otro
tratamiento. Las magnitudes de las tensiones en la red cristalina se verán influenciados por
los parámetros de las cargas aplicadas al material y la velocidad de aplicación de dichas
cargas, entre otros factores, que someten el enrejado cristalino a esfuerzos de tracción y
compresión, las cuales actuarán en el mismo sentido o en sentido contrario a las
provocadas por los desplazamientos de los cristales, cuyos átomos constituyen barreras u
obstáculos al movimiento de las dislocaciones (Callister, 1999; Pero-Sanz, 2000 y Key to
steel, 2002). El afino del tamaño de grano es el único mecanismo que permite mejorar al
mismo tiempo las propiedades de tenacidad y resistencia (Pickering y Gladman, 1963) y es
por tanto un factor de vital importancia en la consecución de elevados grados de
endurecimiento.
1.7. Comportamiento de las dislocaciones en la deformación
Algunas dislocaciones existen antes de la deformación, pero la inmensa mayoría, son
creadas durante la misma y además, muchas de ellas, al emigrar por dentro del cristal,
acaban saliendo del mismo y desapareciendo. Estas dislocaciones se generan a partir de las
que ya existían en el material a través del mecanismo de Frank-Read (Hoffman y Sachs,
1953 y Callister, 1999).
Las paredes de dislocaciones formadas en los primeros instantes de la etapa de
endurecimiento se convierten en subbordes de grano y rápidamente, conforme la
deformación progresa, en límites de grano. Los bordes de granos de los sólidos cristalinos
forman una compleja estructura, son defectos lineales que se corresponden con defectos en

�la red cristalina que afectan a una fila de puntos de la red de Bravais; están definidos por el
vector de Burgers (Hilpert y Wagner, 2000; Hu y Zhou, 2002).
El conocimiento de los granos y sus contornos en materiales no es reciente, Ewing y
Rosenhain (1899), plantearon que cada uno de los granos que aparecen en una superficie
pulida y atacada era en realidad un monocristal. Ewing y Rosenhain (1900), propusieron
una de las primeras teorías que procuró explicar sobre bordes de grano, mientras que Beck
(1954); Pande (1987) y Burke (1990), fueron los precursores de la explicación del
potencial termodinámico para el borde de grano, concluyeron que es una disminución de la
energía asociada con la presencia de bordes de grano. Fueron Jeffries y Archer (1924),
quienes afirmaron que la presencia de bordes de grano era una condición de mayor energía
y que, por lo tanto, debería llevar a una condición de menor energía a la de un material
policristalino.
Los principales factores que influyen en la movilidad de los bordes de grano, como se
observa en la figura 1.2, son la diferencia de orientación entre los granos (Gleiter, 1973 y
Pero-Sanz, 2000), la presencia de átomos o impurezas (Aust, 1959 y Ungár et al., 2001), la
presencia de partículas de segunda fase y la temperatura (Porter, 1981).

Figura 1.2. Factores que influyen en la movilidad de los bordes de grano. (Fuente Callister, 1999).

Según Pleiman (1985); Hassan (1997) y Hu y Zhou (2002), la velocidad a la que migra el
borde de grano es el principal factor que controla esta cinética, la velocidad local de

�migración depende de la energía, de la movilidad y de la curvatura local del borde de
grano; tanto la energía como la movilidad del borde están afectadas por la desorientación
entre granos vecinos (Radhakrishnan y Zacharia; 1995).
Smith (1955) se basó en consideraciones topológicas y propuso que la velocidad de
migración de los bordes de grano debe aumentar de forma inversamente proporcional a los
radios de curvatura de los granos. La orientación de los nuevos granos es similar a la
orientación de los granos de donde proceden, sobre todo con bajos grados de deformación.
Bellier y Doherty (1977), que han sido capaces de determinar la orientación de los nuevos
granos formados, han confirmado que cuando la reducción es menos del 20 %, la
migración del límite de grano inducido por deformación es el mecanismo dominante.
1.8. Fundamento de las tensiones y deformaciones en el proceso de deformación
Se denominan esfuerzos residuales o internos al estado de esfuerzos existentes en el
volumen de un material en ausencia de una carga externa, incluyendo la gravedad, u otra
fuente de esfuerzos, tal como un gradiente térmico (Masubuchi, 1980).
Se distinguen tres clases de esfuerzos residuales de acuerdo con la distancia o rango sobre
el cual pueden ser observados (James y Buck, 1980). La primera clase de esfuerzos
residuales, denominados macroscópicos, son de naturaleza de largo alcance y se extienden
sobre varios granos del material. La segunda clase de esfuerzos residuales son
denominados micro esfuerzos estructurales, abarcan la distancia de un grano o parte de el y
pueden presentarse entre fases diferentes y tener características físicas distintas. La tercera
clase de esfuerzos residuales se presenta sobre varias distancias interatómicas dentro de un
grano. Los esfuerzos residuales son siempre consecuencia de deformaciones elásticas o
plásticas o ambas a la vez, no homogéneas sobre una escala macroscópica o microscópica
(Macherauch y Kloos, 1986).

�Las tensiones residuales en los materiales son causadas por la deformación de partes de la
estructura cristalina interna del propio material. Para restaurar el retículo interno es
necesaria la introducción de energía a la pieza (Korotsiche, 1989). La clasificación más
aceptada de las tensiones residuales es dada por Davidenkov (1946), en la cual existen tres
géneros de tensiones que se diferencian entre sí por el volumen donde se equilibran.
1. Tensiones de primer género (macroscópicas, zonales o tecnológicas): se equilibran en
el volumen de todo el cuerpo. Estas tensiones están orientadas en correspondencia con la
forma del artículo. En presencia de ellas, la separación de cualquier parte de la pieza
conduce a la ruptura del equilibrio entre el resto de las partes, lo que en muchos casos
provoca deformaciones (alabeos y distorsiones), además, pueden ser perjudiciales las de
tracción o beneficiosas generalmente las de compresión (Lajtin, 1985 y Pero-Sanz, 2000).
2. Tensiones de segundo género (microscópicas o cristalíticas): se equilibran en el
volumen de algunos cristales o bloques. Estas tensiones pueden o no estar orientadas en
dirección al esfuerzo que produjo la deformación plástica, llamadas también
microtensiones (Lajtin, 1985; Alfonso, 1995; Alfonso y Martín, 2000 y Pero-Sanz, 2000).
3. Tensiones de tercer género (deformaciones estáticas de la red cristalina): se equilibran
en los límites de pequeños grupos de cristalitas. En los materiales deformados ellas se
equilibran en los grupos de átomos que se encuentran cercanos a la frontera de los granos,
a los planos de deslizamiento. Las deformaciones pueden estar relacionadas con la
presencia de dislocaciones.
El desplazamiento de los átomos de las posiciones ideales puede surgir también en los
cristales de las soluciones sólidas debido a la diferencia entre las dimensiones de los
átomos y a la interrelación química entre los átomos del mismo género y de géneros

�diferentes que componen la solución, son llamadas también submicroscópicas (Lajtin,
1985; Alfonso, 1995; Pero-Sanz, 2000; Alfonso y Martín, 2000).
Alfonso (1995) y Martín (2002), consideran que el control de las tensiones de primer
género tiene una gran importancia práctica, ya que permite elevar considerablemente la
seguridad de las instalaciones, máquinas y mecanismos durante su explotación. Barret
(1957); Cullity (1967); Han et al. (2002) y Buttle et al. (2004), consideran que la magnitud
de la deformación plástica depende de la restricción a que es sometido el material
deformado plásticamente por el material que lo rodea y que permanece en estado elástico,
el nivel de tensión del material que no ha sido deformado plásticamente, lo caracterizan las
tensiones residuales de primer género. La magnitud de las tensiones residuales, después de
la deformación plástica, será un indicador del estado tensional de la pieza durante la
primera etapa de la destrucción, denominada período de iniciación de la grieta (Key to
steel, 2002).
Boyle y Spence (1989) afirman que al examinar la deformación plástica y el
endurecimiento por deformación en frío se puede observar que a cada magnitud de tensión
le corresponde una determinada deformación, cualquier material bajo la acción de una
tensión constante, puede en determinadas condiciones deformarse progresivamente con el
tiempo, este fenómeno recibe el nombre de fluencia.
Al analizar la interacción de los puntos deformados por el proceso de la cicloide,
Martynenko (2002), en consideración con la trayectoria del rodillo, se refiere a que, durante la
operación de rodilado se genera un estado tensional volumétrico de compresión no
uniforme, dado por la fuerza compresiva constante y por las reacciones de oposición del
material ante la misma en las otras dos direcciones.

�Pero-Sanz (1992) señala que en la teoría de la plasticidad se abordan los métodos de
cálculo de tensiones y deformaciones en un cuerpo deformado, es necesario, como lo es
también para la teoría de la elasticidad, establecer ecuaciones de equilibrio y
compatibilidad y determinar las relaciones experimentales entre la tensión y la
deformación. La relación entre la tensión y la deformación debe contener: las relaciones
elásticas de tensión deformación, la condición de tensión para la cual comienza el flujo
plástico y las relaciones plásticas de tensión deformación o el incremento de las mismas.
Mazein et al. (2001), considera que las tensiones residuales (figura 1.3) y las
deformaciones que aparecen en el proceso de elaboración, determinan en alto grado la
exactitud de las piezas y la calidad de su capa superficial para elevar la efectividad en los
procesos tecnológicos de la deformación plástica superficial, hace falta tener un modelo
del estado tensión deformación que se forma como resultado de la elaboración.

Figura 1.3. Tensiones residuales en el proceso de deformación. (Fuente: Mazein et al., 2001).

Plantean Kuznezov et al. (1986) y Smith (2001), que para el estudio de la relación entre las
tensiones y las deformaciones existen otros modelos que permiten caracterizar el
comportamiento del material bajo determinadas condiciones tecnológicas.
Dieter (1988) y Ossowska et al. (2002), definen que las tensiones residuales internas
constituyen el sistema de tensiones que puede existir en un cuerpo cuando está libre de la
acción de fuerzas externas y se producen cuando un cuerpo sufre una deformación plástica

�no uniforme y el signo de la tensión residual producida por dicha deformación será opuesto
al de la deformación plástica que la produjo.
Dieter (1967) y Pero-Sanz (1992), señalan que en materiales estables, poco sensibles a la
velocidad de deformación, como el acero, la curva real de tensión () deformación ()
conocida también como curva de fluencia y que solo es válido desde el comienzo en la
zona de fluencia plástica o de estabilidad plástica hasta la carga máxima, es donde se inicia
la estricción local. El modelo teórico de Hollomon (Hollomon, 1945), es apropiado para
explicar este proceso y se expresa como:

o  K  n

(1.1)

Donde:
o -

tensión correspondiente a la carga aplicada; MPa

 -

deformación del material; %

K-

coeficiente de endurecimiento por deformación en frío

n-

exponente de endurecimiento por deformación en frío

1.8.1. Comportamiento del exponente de endurecimiento en aleaciones
La ecuación de Hollomon se define como el lugar geométrico de todos los estados posibles
que puede alcanzar el límite de fluencia de una aleación mediante deformación plástica. En
el trabajos de Norris et al, (1978) se estudiaron probetas de acero A 533 Grado B, Clase 1,
extraídas de un material testigo reservado de un recipiente destinado a la industria nuclear,
la probeta estudiada era ligeramente cónica, con un diámetro máximo de 12,83 mm, un
diámetro mínimo de 12,7 mm y la longitud total de 53,34 mm. Los autores obtuvieron
curvas de tensión axial media frente a la deformación logarítmica medida en el cuello.
Lo mismo ha sido observado en otras aleaciones, Cabrera et al. (1997), en aceros al
carbono y Tafzi y Prado (1999) en aceros ARMCO. Suárez (2007), calcula el valor de n

�(igual aproximadamente a 0,5) para las aleaciones AISI 304 y AISI 304 H con un tamaño
de grano similar a 20 μm, se demuestra la dependencia del parámetro n con la pureza del
material y como aumenta el exponente de endurecimiento n al pasar de una aleación a otra.
Para energías de activación diferente y valor de n igual a 0,75, Ryan y McQueen (1990)
han encontrado un comportamiento parecido comparando dos aleaciones, el AISI 304 y el
AISI 316. Torres et al. (2006) emplean la ecuación de Hollomon en tensión simple de un
acero AISI 1040 y un cobre puro recocido, se estiman sus resistencias a la fluencia después
de ser trabajadas en frío mediante laminación.
Aparicio et al. (2007) presenta en su trabajo un estudio del comportamiento elastoplástico
en tracción de láminas de acero ASTM A – 569 y cobre, se compararon curvas de
esfuerzo-deformación, obtenidas experimentalmente, con las conocidas ecuaciones
empíricas de Hollomon y Ramberg-Osgood, las deformaciones efectivas por trabajo en frío
para el acero estuvieron comprendidas en el intervalo de 0,19 y 0,256, mientras que para el
cobre se encontró entre 0,022 y 0,640. En varias aleaciones n toma valores desde 0,1 a 0,5
(Datsko, 1991).
Por otro lado, se pudo determinar que en el trabajo de Altenberger (2006) se trabaja con
aleaciones de Ti – 6 AI – 4 V; de AlSl 4140 y el AlSl 304, el autor determina la influencia
de la tensión del 0,2 % y el rendimiento de la fuerza antes y después de un tratamiento de
rodadura, así como el comportamiento de las tensiones a alto régimen a ciclo de fatiga, no
se precisa en la fuente parámetros relacionados con el exponente de endurecimiento n.
En las bibliografías consultadas no se consideran elementos que permitan establecer el
exponente de endurecimiento de la aleación AISI 1045, después de ser deformadas por
rodadura y luego traccionadas.

�1.8.2. Determinación de tensiones residuales

Los diagramas de difracción permiten solamente obtener una estimación de
las tensiones residuales, debido a que sólo se pueden analizar los planos
cristalinos difractantes paralelos a la superficie de la capa endurecida. Para
efectuar una descripción completa de las tensiones residuales en cristales, se
requiere entonces analizar los planos difractantes no paralelos a la superficie
de la muestra, entonces se miden por rayos x los desplazamientos en el ángulo
de difracción 2θ para distintas orientaciones en un ángulo ψ, que forma la
normal a los planos con la normal a la muestra a partir de un estado biaxial de
tensiones y conociendo las constantes elásticas del material, se determinan las
tensiones por el método del sen 2  vs d  (Hauk y Macherauch, 1984 y Rocha
et al., 2009).
Rocha et al. (2009) consideran que el método únicamente puede usarse en capas
policristalinas y no funciona correctamente cuando existen gradientes de tensiones o
tensiones tangenciales que invalidan las aproximaciones realizadas, si en lugar de obtener
una recta se obtiene una curva con oscilaciones quiere decir que la capa está texturada, por
lo que al variar ψ, se hacen patente las anisotropías en el plano. También pueden obtenerse
curvas diferentes para las ramas positiva y negativa, idealmente iguales. La desviación
respecto del modelo se debe a la presencia de tensiones tangenciales, una curvatura al
inicio de la recta significaría que existe un gradiente de tensiones en la dirección
perpendicular al plano de la capa.

�Cullity (1977); Prevey (2000); Sakai y Tamura (2000) reconocen que las macrotensiones
son homogéneas a escala macroscópica al menos en una dimensión. Las microtensiones
pueden existir incluso en ausencia de macrotensiones, son inhomogéneas a escala
microscópica, pero aleatoriamente distribuidas a escala macroscópica, las microtensiones
son causadas por macrotensiones debido a incompatibilidad elástica entre microdominios
(granos cristalinos) y a deformaciones plásticas diferentes entre distintos microdominios,
otras causas son: precipitados de fases cristalinas, recristalización de microdominios
amorfos, inclusión de impurezas, implantación iónica, absorción de gases y corrosión.
Cuando una capa está tensionada, los parámetros de red de la estructura cristalina están
distorsionados respecto a los de la estructura libre de tensiones, en el caso más general,
tensión y deformación son magnitudes tensoriales de segundo orden.
1.8.3. Medición de las tensiones residuales
El equipo empleado basa su funcionamiento en la aplicación del método magnetoelástico
para la medición de tensiones residuales en materiales ferromagnéticos. En un material
ferromagnético isotrópico no tensionado, la aparición de un campo de tensiones mecánicas
conduce a la aparición de una anisotropía en su permeabilidad magnética, donde se
conservan los mismos ejes principales del tensor de tensiones, siendo la diferencia de sus
valores principales con respecto al valor del estado no tensionado, proporcional al valor de
la tensión aplicada (Cruz, 1996; Herrera y Cruz, 2005).
El método se usa para evaluar algunos parámetros como el volumen del contenido de
carbono (Saquet et al., 1999 y Hug et al., 2005), tamaño de grano (Bertotti y Montorsi,
1990 y Gatelier- Rothea et al., 1998), y la deformación plástica en el material (Krause et
al., 1996 y Agustyniak, 1999), por otro lado Krause et al. (1996) reconocen que algunos
parámetros del método magnetoelástico dependen de la deformación plástica.

�Stefanita et al. (2000), ha estudiado la evolución de los parámetros magnetoelásticos con la
tensión aplicada en la deformación elástica a la condición de deformación plástica y
concluye que la influencia de la deformación plástica en las propiedades magnéticas de
materiales es debido a dos mecanismos, al incremento en el número de defectos
microestructurales por la imperfección del enrejado producidos por la dislocación y la
formación de una textura cristalográfica con el desarrollo de un nuevo eje, fácil de aparecer
en la magnetización cuando ocurren altos niveles de deformación.
Adicionalmente Freddy et al. (2007) muestran la influencia de la deformación plástica en
el perfil de los materiales empleando el método, la tensión aplicada debajo del límite
elástico y los cambios con arreglo del dominio magnético, debido al efecto
magnetoelástico en muestras de aleaciones AISI 4140 y AISI 5160, para la caracterización
del perfil de dureza producido en un ensayo Jominy, por su parte Rodríguez et al. (2008)
lo realizan en muestras planas de AISI/SAE 1045 y ASTM 36, deformadas por tensión.
1.8.4. Método gráfico para el análisis microestructural
El primer método gráfico diseñado para el análisis de las propiedades microestructurales
fue el de Williamson y Hall (Limura et al., 2003; Hauk y Macherauch, 1984 y Rocha et al.,
2009). El método es muy sencillo y principalmente tiene un enfoque cualitativo, supone un
comportamiento de tipo lineal al considerar que el ancho físico puro β, es la suma de las
contribuciones por efecto de tamaño de cristalita y la microdeformación. Weertman (1992)
y Yamaura et al. (2001), demostraron que los errores en el análisis de Williamson y Hall
son pequeños, una fuente de error es la aproximación del método, según la cual se asume
un perfil Lorentziano, tanto para las contribuciones de tamaño como de deformación, por
otro lado Ramos et al. (2005); Herrmann et al. (2002) y Park et al. (2008) consideran que
el método debe usarse cuantitativamente en capas texturadas.

�En este campo, han sido numerosos los estudios introducidos con el empleo del método
gráfico, Prevéy y Perry (1986), determinan las tensiones residuales radiales y axiales en un
espécimen cilíndrico de acero AISI 1045 después de un proceso de mecanizado y
electropulido, el espacio interplanar en el plano (211) está en el orden de los 0,11709 nm
en la fase ferrítica del acero. En Prevey y Perry (1989), se realizó un estudio de difracción
por rayos x empleando el método de sen2 ψ de un acero AISI 1045 endurecido por temple
por indución donde se determinó la influencia del endurecimiento de las diferentes capas
en las magnitudes de las tensiones de primer género (tanto normales como tangenciales),
Prevéy (1991), en un acero 8 620 granallado, determina las tensiones residuales
macroscópicas en función de la profundidad de penetración, desde el punto de vista de las
mediciones de tensiones residuales, Sakai et al. (2004) mide el perfil de las tensiones en
líneas de tuberías para los propósitos de mantenimiento. Sin embargo, en ninguno de estos
trabajos se considera el comportamiento de las tensiones residuales y del método de sen2 ψ,
para el análisis microestructural de muestras deformadas con rodillo, que permitan
establecer el mecanismo de endurecimiento de la aleación AISI 1045.
1.9. Endurecimiento por deformación en frío
Acritud es el aumento de dureza que adquiere una aleación por deformación en
frío en dependencia de factores externos como la naturaleza del esfuerzo y
velocidad de aplicación, pero sobre todo depende del grado de deformación que
el material experimenta y de la estructura de la aleación (sistema cristalino,
energía de defectos de apilamiento, tamaño de grano, pureza de la aleación), la
acritud guarda relación con el sistema cristalino al que pertenece el material o
aleación (Smelyanky et al., 1990).

�Cuando la deformación alcanza un ciclo crítico por encima del límite de acritud, el
material falla por fractura frágil, durante el proceso las tensiones producen deslizamiento
en el interior de los granos cristalinos o ruptura de los mismos y crean tensiones de
cizalladura, que alcanzan un período máximo en algún punto, donde aparecen
deformaciones permanentes o fracturas, lugar a partir del cual se inicia el fallo (Lubriner,
1986; Álvarez et al., 2004 y Alcántara et al., 2008b).
Según Pickering (1996); Callister (1999) y Pero-Sanz (2000), la deformación
plástica en frío de un agregado policristalino por un proceso cualquiera de
conformado: laminación, estirado, trefilado, embutición, compactado de polvo,
plegado, enderezado, suele traducirse en una deformación permanente. Esta
tiene lugar en el interior de los cristales con la acomodación de las juntas de los
granos.
La acritud es una propiedad característica del estado metálico que no presentan
los polímeros ni los materiales cerámicos, el material resultará más duro en la
medida que sea menor el espesor final, es decir, cuanto mayor haya sido la
reducción en frío.
1.10. Conclusiones del capítulo 1
El análisis de las fuentes bibliográficas consultadas permite plantear que:


En las referencias consultadas no se muestran las regularidades del comportamiento de
las propiedades metalúrgicas en correspondencia con la variación de las condiciones de
aplicación de cargas compresivas, generadas por un rodillo, sobre la superficie de la
aleación de medio contenido de carbono AISI 1045.



Las teorías científicas existentes sobre la deformación plástica superficial de acero de
medio contenido de carbono como el AISI 1045, no resuelven el comportamiento del

�efecto del tamaño de grano y comportamiento de las micro y macrotensiones, ni el
mecanismo que provoca el endurecimiento cuando es sometido a un proceso de
endurecimiento por rodadura.


Las tensiones residuales de primer y segundo género, caracterizan el nivel de
tensionamiento del acero AISI 1045 deformado plásticamente y su determinación se
puede realizar a partir de la difracción por rayos x, no obstante, las referencias
consultadas no reportan la aplicación de esta técnica en la aleación AISI 1045
deformada por rodadura.

�CAPÍTULO 2. MATERIALES Y MÉTODOS
2.1. Introducción
La deformación plástica superficial por rodillo, llamado acabado sin viruta, es un trabajo
en frío en la superficie del material donde se aplica una fuerza que excede el límite de
resistencia a la deformación de la aleación. Se realiza con una herramienta que contiene un
rodillo en diámetros interiores y exteriores de piezas previamente maquinadas.
En el capítulo se plantea como objetivo establecer la metodología para el proceso de
deformación plástica, propuesta del diseño de experimento y los métodos para el análisis
de las macro y microtensiones a través de la difracción por rayos x.
2.2. Caracterización del material a deformar plásticamente por rodillo

El análisis químico del material, como se observa
en

la

tabla

2.1,

se

realizó

empleando

un

espectrómetro de masa cuántico, ESPECTROLAB
230, con electrodo de carbón bajo arco sumergido
en atmósfera de argón, ubicado en el laboratorio
del taller de fundición de la Empresa Mecánica del
Níquel “Comandante Gustavo Machín Hoed de
Beche”, Moa.
Tabla 2.1. Composición química del acero AISI 1045

C
Mn
0,46 % 0,65 %
Ni
Mo
0,40 % 0,10 %

P
0,01 %
Cu
0,16 %

S
Si
Cr
0,019 % 0,25 % 0,40 %
Co
Al
Fe
0,01 % 0,005 % 97,75 %

�Los parámetros determinados se encuentran dentro de los establecidos para cada elemento,
según la composición mostrada en la tabla 1.1 del epígrafe 1.2.1. En la tabla 2.2 la
composición química de cada elemento.
Tabla 2.2. Balance de masa en porciento de átomos y volumen del acero AISI 1045

% masa
No de mole
% átomo
Fe ≈ 97,75

C
Si
Mn
Cr
Mo
Ni
∑
0,45
0,25
0,65
0,40
0,10
0,40
2,25
0,0375 0,0089 0,0118 0,0077 0,0010 0,0068 0,0737 1,7455
2,0614 0,4892 0,6486 0,4233 0,0550 0,3738 4,0513 95,7487
No de moles total 1, 8192
100,0000 %

Para el proceso de deformación es más conveniente realizar el análisis en número de
átomos y su volumen. En 100 átomos de la aleación hay 2 átomos de carbono; 0,5 átomos
de silicio y 96 átomos de hierro. Como la celda del Fe es cúbica centrada en el cuerpo Fe-α
(2 átomos de Fe), entonces a la celda están asociados 0,041 átomos de carbono, que es la
unidad del conjunto de los elementos aleantes; el 0,081 es el resto de átomos de elementos.
Es la diferencia en diámetros atómicos lo que va a permitir al elemento de átomo más
pequeño difundir a través de la celda del otro elemento de mayor diámetro. Por lo antes
expuesto se considera que al someter a compresión la superficie de la aleación por medio
de rodillo, existen deformaciones reticulares en la estructura interna de la aleación AISI
1045, hay un nuevo acomodo de dichos átomos y nuevas relaciones de los parámetros de la
celda unitaria, lo que incrementa la dureza.
2.2.1. Análisis microestructural
Se empleó un microscopio óptico binocular marca NOVEL modelo NIM – 100, ubicado en
el Laboratorio de Ciencia de los Materiales del ISMM de Moa, que está dotado de una
cámara instalada el hardware IMI.VIDEOCAPTURE.exe (2006), que refleja la micrografía
en el computador. Para observar las probetas, se nivelaron en un dispositivo con plastilina

�(ASTM E 3 – 95; NC 10 – 55: 86 y NC 04 – 77: 86). La muestra de la figura 2.1, con dureza
de HB 170 y un tamaño de grano 5 (ASTM E 112), se corresponde con la estructura
metalográfica del centro de la muestra patrón del acero AISI 1045 deformado plásticamente.

Figura 2.1. Estructura metalográfica ferrita - perlítica del acero AISI 1045 (200x).

Los dos constituyentes de la microestructura (ferrita – perlita), al ser sometido a proceso de
compresión, por las características propias de la ferrita de poseer una mayor ductibilidad
que la perlita, provoca que el efecto de la fuerza aplicada conlleve a una deformación
inicial, deformándose con facilidad, característico de aceros hipoeutectoides, como el AISI
1045, con el incremento de la fuerza, aumenta la densidad de las dislocaciones y de hecho,
la deformación plástica con un mayor endurecimiento.
Estructuralmente, la perlita es una mezcla mecánica formada por planos de ferrita más
cementita secundaria, menos dúctil que la ferrita, por lo tanto el endurecimiento se obtiene
con pequeñas magnitudes de fuerza, pues la misma aplicada durante más tiempo provocará
una deformación plástica. La ferrita, respecto a la perlita, presenta mayor plasticidad y
posibilidades de deformación al poseer menor cantidad de carbono.
Según Taylor (1963), el endurecimiento de estos dos constituyentes proviene de las
interacciones elásticas entre las dislocaciones, es un proceso que envuelve interacciones
elásticas entre las dislocaciones que se mueven en un plano de deslizamiento, aquellas que
interceptan dicho plano ilustran los bosques con una alta densidad de dislocaciones.

�2.3. Características de la herramienta para la deformación plástica por rodillo
El perfil del elemento deformante (rodillo) es fabricado de acero rápido (HSS), aceros
aleados con cromo, de aleaciones duras o de carburo cementado y pulido (Odintsov, 1987;
Cogsdill Tools, 2003; Elliot Tools, 2004 y Bright Burnishing, 2003). Debe poseer una alta
dureza, entre 58 y 65 HRC y resistencia al desgaste. La forma del perfil de trabajo del
rodillo influye marcadamente en los resultados obtenidos en el proceso de elaboración de
la superficie (Bencere Products, 2005).
El rodillo (1) (figura 2.2), tiene 50 mm de diámetro (Drod), es de acero AISI 5140, con una
dureza de 65 HRC, un acabado Ra de 0, 5 μm y un radio en el perfil de dos milímetros. Se
selecciona el tipo de rodillo, porque para el endurecimiento de este tipo de piezas, es
necesario utilizar un radio de perfil pequeño, el cual permite obtener el mayor aumento de
la dureza, con esfuerzos relativamente pequeños (Murthy y Kotiveerachari, 1981).
El cuerpo de la herramienta (2), es una barra de sección rectangular, que permite instalarla
en el portaherramienta de la máquina. Una vez instalada la herramienta, se ajusta el
indicador de carátula (3) que tiene una precisión de 0, 005 µm y que admite determinar la
fuerza que se transmite a la pieza a través del rodillo, la ranura (4) evita la rigidez del
sistema y las vibraciones que pueden surgir durante la operación.

Figura 2.2. Herramienta empleada en la deformación plástica superficial por rodillo.

Se clasifica como herramienta de rodillo simple. Se selecciona porque sus características
geométricas y constructivas ofrecen las magnitudes de fuerza que se necesitan en el

�experimento, por lo fácil que resulta su adaptación a la máquina herramienta y por lo
sencilla que resulta su calibración. La misma se adapta muy bien a las condiciones
tecnológicas de los talleres del país que se caracterizan por producciones que pueden llegar
a ser hasta seriadas, además de facilitar el tratamiento de piezas simétricas de revolución,
ampliamente elaboradas en los talleres mecánicos.
2.4. Elaboración mecánica de las probetas para la deformación
Se previó que el material, según estado de entrega, fuera laminado en caliente, no obstante
a esta condición, le fue aplicado un tratamiento térmico de alivio de tensiones a 650 ºC,
durante dos horas, con el objetivo de homogeneizar la estructura y eliminar la mayor
cantidad de tensiones, propias del proceso de fabricación. Las operaciones de corte se
realizaron según norma ASTM E 3 – 95, con el empleo de una segueta mecánica y
constante régimen de enfriamiento y evitar que el calentamiento producido por la fricción
durante el proceso, pudiera provocar transformaciones en la estructura por cambios de fase.
Las probetas fueron normalizadas según norma ASTM E 646 – 00. Las dimensiones de las
mismas aparecen en la figura 2.3.

Figura 2.3. Muestra empleada en el proceso de deformación.

Las muestras se sometieron a proceso de torneado, en condiciones de intensa evacuación
del calor. Se empleó un torno 16 D 20 y una cuchilla de tornear con ángulo de posición
principal υ = 45º, ángulo de incidencia principal α = 18º y ángulo de ataque γ = 0,15º, con
sujeción mecánica Sandvik, código del vástago PSSN R 25 25 M 12, una plaquita SNMG
12 04 08 – PM de calidad 4025 (Coromant corokey, 1996). Se cilindraron entre plato y

�punto, se tuvo en cuenta los siguientes regímenes de elaboración: número de revoluciones
por minuto, avance de la herramienta y la profundidad de corte (Casillas, 1987).
2.5. Diseño de experimento para la deformación plástica por rodillo simple
Es importante que el diseño sea lo más simple, pero además, existe el problema de que la
investigación se debe conducir de forma tal que sea económica y eficiente, se debe hacer
todo esfuerzo posible por lograr ahorro de tiempo, de dinero, de personal y de material
experimental (Hendry et al., 1973; Hlavacek, 1978; Westerberg, 1980 y Chacín, 2000).
Se escogió un diseño de experimento factorial completo (Gutiérrez y De la Vara, 2003),
con tres variables y tres niveles. Este método de planificación estadística, establece el
número de ensayos a realizar. La matriz de planificación de los experimentos se expone en
la tabla 2.3.
Tabla 2.3 Matriz de planificación de los experimentos

Niveles
(-1)
(0)
(+1)
Ensayo
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17

Variables
nr (rev/min) P (N) S (mm/rev)
27
500
0,075
54
1 500
0,125
110
2 500
0,25
-1
-1
-1
-1
-1
-1
-1
-1
-1
0
0
0
0
0
0
0
0

-1
-1
-1
0
0
0
1
1
1
-1
-1
-1
0
0
0
1
1

-1
0
1
-1
0
1
-1
0
1
-1
0
1
-1
0
1
-1
0

Salidas

H (HV)
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1

HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2

HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3

�18
19
20
21
22
23
24
25
26
27

0
1
1
1
1
1
1
1
1
1

1
-1
-1
-1
0
0
0
1
1
1

1
-1
0
1
-1
0
1
-1
0
1

HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1
HV1

HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2
HV2

HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3
HV3

Las probetas se someten a la acción de rodadura en diferentes condiciones, a fin de evaluar
la influencia de aquellos factores que pudieran tener un efecto significativo. Teniendo en
cuenta que no se dispone de elementos, que permitan fijar de antemano los parámetros de
aquellas variables que definan la calidad del proceso, se propone realizar el tratamiento
matemático de las variables involucradas en el endurecimiento por deformación, el cual
está relacionado con el incremento de las tensiones requeridas para producir deslizamiento
debido a una deformación plástica anterior, además está condicionado por los cambios
metalúrgicos internos que ocurren en la aleación.
El número de experimento cuando intervienen F factores con tres niveles cada uno
(-1; Δ y + 1), se determina con un arreglo de la función exponencial: D = 3F
Siendo D el número de experimentos y F el número de factores.
Se analizará la influencia de tres factores, de aquí que F = 3, luego el número de
experimentos sería: D = 33 = 27 experimentos.
Al analizar el aspecto de la reproducción para decidir cuantas réplicas realizar en cada
experimento, se tiene en cuenta que en los posibles modelos que pudieran obtenerse a
partir de la matriz experimental, se consideran los que incluyen las relaciones lineales entre
las variables y sus interacciones, por lo que sería necesario examinar el error experimental
de cada variable y de sus interacciones, cosa que sólo puede hacerse si se tienen tres o más

�réplicas (Xi), ya que con una réplica la media µ de los valores para un experimento
coincide con el valor de la réplica y el error experimental ee 

X

i

q



, donde q, el

número de réplicas es nulo; con dos réplicas los resultados de la media y del error
experimental pueden estar influenciados por una medición anómala y además la varianza
J

2

(X


i

 )2

q 1

; tendría una dificultad semejante.

Se consideró que la validación de las normas y procedimientos y el nivel de acreditación
de los laboratorios y equipamiento que se utilizarán para desarrollar las mediciones
permiten una alta precisión con muy pocas posibilidades de que se introdujeran errores
sistemáticos, lo cual implicaba el número mínimo de réplicas que garantizara la
confiabilidad de los resultados; se decidió que en las corridas experimentales se realizarán
tres réplicas.
2.5.1. Fuerza ejercida por la herramienta deformante
Es una influencia a considerar en el endurecimiento superficial de la pieza y en
consecuencia con los cambios internos de la aleación como: deformación reticular,
parámetro de red, tamaño de grano, sobre el efecto de endurecimiento que se produzca. Es
una magnitud que se relaciona con las propiedades a obtener en la pieza para el incremento
de la resistencia al desgaste y la fatiga. Se aplicaron cargas de 500; 1 500 y 2 500 N, el
proceso de deformación se realizará en seco y con tres pasadas de la herramienta. Las
cargas se establecen en correspondencia con la dureza a obtener.
Se consideró el trabajo realizado por Díaz (2006), se estiman las recomendaciones y se
adecua el diseño de experimento, se pretende en nuestro trabajo determinar el
comportamiento microestructural, macro y microtensiones y el mecanismo de
endurecimiento del acero AISI 1045 en las referidas condiciones.

�2.5.2. Número de revoluciones por minutos del husillo
Se emplearon número de revoluciones por minutos de 27; 54 y 110 rev/min, lo que
permitió variar las propiedades mecánicas por giros, así como el comportamiento
microestructural final. Teniendo en cuenta cada número de revoluciones del husillo, se
podrá conocer la magnitud total de la deformación obtenida. La selección del número de
revoluciones permite evaluar el comportamiento de la pieza en todos sus puntos, ya que
cualquier punto hace por minuto el mismo número de revoluciones.
2.5.3. Avance de la herramienta
El avance está limitado por las fuerzas que actúan durante el proceso de elaboración de la
pieza. Es una variable que define el comportamiento de la capa deformada, se relaciona
con los parámetros de dureza. Los avances recomendados en la elaboración de aceros con
medio contenido de carbono están en el rango de 0, 07 a 0, 3 mm/rev, según Feschenkov y
Majmutov (1989).
2.5.4. Dureza superficial
La dureza es uno de los parámetros más importantes de los materiales, se admite también
que es el más relevante en cuanto a la influencia en la resistencia al desgaste abrasivo,
adhesivo y a la fatiga por contacto superficial (Rodríguez, 2009). Esta variable define el
comportamiento del proceso, se medirá al concluir la deformación plástica en frío.
2.6. Metodología empleada para la deformación plástica superficial por rodillo
La magnitud del endurecimiento por deformación en frío y el nivel de las tensiones
remanentes en la capa superficial dependen de la fuerza (P), del número de revoluciones
(nr), del avance de la herramienta (S), de la geometría de la herramienta, de la pieza y las
propiedades iniciales de la aleación en tratamiento (HB).

�En las diferentes literaturas consultadas Boada y Sviagolski (1983); Korotcishe (1989);
Murthy y Kotiveerachari (1981); Belozerov et al. (1993) y El Axir (2003), han tratado
indistintamente de explicar las regularidades del comportamiento de la deformación
plástica, en ninguna de ellas se establece una secuencia metodológica de cálculo que
permita establecer el endurecimiento por rodillo del acero AISI 1045.
Boada et al. (2003) considera en su trabajo el acero AISI 1045, se determinan las tensiones
de contacto para establecer el estado de las propiedades físico – mecánicas de superficies
tratadas por deformación plástica superficial por el método de elementos finitos.
La tensión de proporcionalidad que actúa sobre toda la zona de contacto de forma
distribuida y uniformemente a lo largo del sector, durante el trabajo con rodillo se
determina por la ecuación 2.1 (Korotcishe, 1989):

 pr  a 3 
a 


R2  



Pp  E
R22
1
1
1 


R1
R3 


(2.1)

(2.2)

Donde:
a-

coeficiente que tiene en cuenta el radio del rodillo y de la pieza

E-

módulo de elasticidad de la pieza; MPa

Pp -

fuerza ejercida por el rodillo sobre el material; N

R2 -

radio de la superficie de endurecimiento de la pieza; mm

R1 y R3 - radios de la sección de trabajo del rodillo, mm
La ubicación de los radios de la pieza y el rodillo a considerar en el proceso de
deformación en frío, empleando rodillo, se muestran en la figura 2.4.

�Figura. 2.2. Radios de curvatura del rodillo y de la pieza.

Para evitar el resbalamiento del rodillo, provocado por la fuerza, es conveniente situarlo
hacia el eje de la pieza en tratamiento, en dependencia del esfuerzo, de la resistencia del
material. La profundidad del endurecimiento, según Korotcishe (1989) se determina como:

h

Pp

(2.3)

2  T

Donde h es la profundidad de la capa endurecida en mm y

 T es la tensión de fluencia del

material a la tracción, en MPa.
Con el aumento del coeficiente de fricción externa y de la superficie de contacto del rodillo
con la superficie de tratamiento, aumentan las irregularidades de la deformación plástica y
como consecuencia el nivel de las tensiones. Las mismas surgen durante la compresión
mutua de dos cuerpos en contacto bajo la acción de una fuerza externa estando el material
en un estado tensional volumétrico al no poderse deformar libremente en esta zona.
El área real de tensiones máxima para la superficie de cuerpos curvos cuando se
encuentran en contacto, se determina a partir de la fórmula de Hertz, siempre que el estado
tensional sea volumétrico. Para determinar la magnitud del área de la deformación con
rodillos, según Boada et al. (2003) es:

 máx  0,245  n p  3
Donde:

 1
1
1
1 

Fn  E  



R

R
R
R
2
3
4 
 1
2

2

(2.4)

� máx - tensiones máximas en el área de contacto; MPa
Fn - fuerza sobre la zona de contacto; N
R1, 2, 3, 4 - radios de curvatura del rodillo ( R1 y R3 ) y la pieza ( R2 y R4 ); mm
np -

coeficiente que depende de los radios de la pieza y el rodillo:

R1  R2
2  R2  R1

(2.5)

Para una relación tensión – deformación durante el proceso de deformación plástica, el
material sometido al proceso, se logra el apilamiento de sus granos por el aplastamiento de
los mismos, lo que permite incrementar su dureza. Las tensiones de aplastamiento se
consideran uniformemente distribuidas sobre todo el área y según Murthy Kotiveerachari
(1981), se determina como:

 máx aplast

 d  d2
  .3 P  E  1
 d1  d 2
2





2

(2.6)

Donde σmáxaplast, es la tensión máxima de aplastamiento, en MPa y α es un coeficiente que
depende de la relación

A1
; A1 es el radio de la superficie de endurecimiento de la pieza; en
B

mm y B considera el radio de la sección de trabajo del rodillo y de la pieza en mm; d1 es el
diámetro del rodillo en mm y d2 el diámetro de la superficie endurecida en mm.
2.6.1. Estado de tensión en la zona de contacto con la superficie deformada
La calidad de la capa superficial en el caso de usar la deformación plástica superficial en
frío con rodillo, la mayor influencia la tienen la fuerza de deformación, la magnitud
máxima de las tensiones normales y tangenciales que actúan en el punto de deformación y
también la relación de sus valores, los elementos anteriores determinan la dirección de las
deformaciones y desplazamientos del acero en la zona de contacto (Chen, 2001).
El cuerpo rígido no lineal puede ser descrito con la ley de Hooke, donde el módulo de
rigidez no es constante y depende de la deformación (Dorofev, 1986 y Nikiforov et al.,

�2001). Para determinar el estado de tensión durante la deformación plástica superficial en
frío con rodillo, según Martynenko (2002) se puede aproximar a la dependencia como:

 i  A. m

(2.7)

Siendo σi la tensión inicial para la deformación por cicloide en MPa; A y m son parámetros
que dependen de las características mecánicas del material.
A es el parámetro de la tensión para una deformación unitaria y se determina como:

A   T  mn

(2.8)

Y m se calcula por la siguiente ecuación:
m    ln

T
B

(2.9)

Donde  n es el exponente de endurecimiento; ε es la deformación real en % y  B es la
tensión elástica del material en MPa.
Para el cálculo de las tensiones hace falta determinar las deformaciones de la superficie en
la zona de contacto o la cinemática de los puntos de la zona de deformación. Como
trayectoria de los movimientos de los puntos de la superficie a elaborar se toma la familia
de la cicloide, como se muestra en el modelo de la figura 2.3.

�Figura 2.3. Modelo para determinar los puntos por el método de la cicloide.

Para establecer el proceso de deformación del acero AISI 1045, empleando rodillo, se tiene
en cuenta la trayectoria de la cicloide a partir del ángulo de contacto entre el rodillo y la
pieza, se supone que el punto inferior C del rodillo de deformar, en su corte dado
perpendicularmente al eje, se desplaza sin deslizamiento y se calcula según Martynenko
(2002) como:



 k  cos 1 1 


hp 

rp 

(2.10)

Donde:

k -

ángulo de contacto a la mitad del ancho de contacto; en grados

hp -

profundidad de penetración del rodillo; mm

rp -

radio del rodillo; mm

Teniendo en cuenta la interrelación entre las tensiones que actúan, se puede determinar la
distribución de las tensiones por la superficie de contacto en la superficie frontal del
rodillo, según Martynenko (2002), de la forma siguiente:

z




1
 A
 z  zк

1  

rр



y




Zk  Z
 A


 rp 1   Z  Z k


rp








2






2









m










(2.11)

m

(2.12)

�La determinación de la mitad del ancho de contacto del rodillo con la pieza, durante el
proceso de deformación en frío por el método de la cicloide, se analiza a partir de la
relación trigonométrica con el ángulo de contacto (  k ) por la ecuación (2.13)
Z  rp  cos  k

(2.13)

Donde Z es la mitad del ancho de contacto del rodillo; mm.
Como el proceso de deformación se realiza con rodillo perfilado y la elaboración es en
superficie cilíndrica, la variación de la profundidad en la pieza (Zk), se determina según
Martynenko (2002) como:

zк 

2
PE

R

 R  rp  RPE  h p 
  PE

RPE  rр  h p 



2

(2.14)

Donde:

Zk -

variación de la profundidad en la pieza; mm

RPE - radio de la pieza elaborada; mm
El movimiento por cicloide según Martynenko (2002) se determina como:

S z  rp k  M   senk  M 

(2.15)

S y  rp 1  cos k   M

(2.16)



Donde:
Sz y Sy - movimiento por cicloide en los ejes z e y; mm

M -

parámetro que corresponde al ángulo de contacto 0  M  k

Teniendo en cuenta la derivada, se determinan las deformaciones relativas en los ejes εz y
εy, según Martynenko (2002) de la siguiente manera:

�


dS z
z 

dz




y

1

 z  z K 2
r2 
p

rp




 1






dS y

zx  z


2
dy

z  zx 

 rp 1 
rp










(2.17)

(2.18)

2.7. Preparación de las probetas para el ensayo de tracción
El ensayo de tracción se realizó empleando una máquina CRITM DNS 200, que presenta
una carga de 200 kN. A lo largo del proceso de estiramiento se tomaron medidas del
diámetro del cuello en la sección central, con un calibre Vernier de precisión ± 0,05 mm.
Para el ensayo de tracción, se escogieron 28 probetas de acero AISI 1045, con longitud de
120 mm y de diámetro 11 mm según las normas ASTM E 646 – 00 y ASTM E 8 (Goicolea
et al., 1996; García-Mateo et al., 1998 y Altenberger, 2006), una sin deformar y 27
deformadas por rodadura, para luego ser traccionadas.
De acuerdo con la hipótesis de que las deformaciones radiales son uniformes, que la
distribución de deformaciones plásticas efectivas en el cuello se obtienen manteniendo
pequeñas deformaciones elásticas y que las deformaciones tangenciales son nulas
(Bridgman, 1944), se comprobó experimentalmente mediante ensayos metalográficos el
comportamiento microestructural en el cuello de las muestras deformadas y traccionadas,
para ello, se seleccionaron nueve muestras de las 27 analizadas, que según
González-Castellanos (2000) y Zlokarnik (2002), este procedimiento se realiza cuando la
población seleccionada, representa el 30 % o un por ciento superior con respecto al total de
las muestras estudiadas.

�Después del proceso de tracción, del cuello se prepararon muestras con las dimensiones
desde 5,51 mm hasta 8, 90 mm de diámetro y de 10 mm de longitud, por lo que se hizo
necesario el encapsulado, para ello se utilizó resina epoxi ROYAPOX 5050, como se
muestra en la figura 2.4.

Figura 2.4. Encapsulado de las muestras para el análisis metalográfico.

La asignación de la letra P significa muestra patrón, traccionada y sin deformar, las otras
asignaciones son las diferentes muestras deformadas y traccionadas.
Las muestras se encapsularon por ser pequeñas y de difícil manejo. Cuando se va a realizar
análisis microestructural en bordes de muestras deformadas, es importante conservar un
ángulo de 90º en toda el área a observar, aspecto que no es posible, de no realizarse esta
operación, ya que durante las operaciones de desbaste y pulido, los bordes se distorsionan
redondeándose, obteniéndose una falsa observación de la imagen.
En la tabla 2.4 se muestra el diseño de experimento, según la forma, en que se desarrolló la
observación de las muestras en el análisis metalográfico.

�Tabla 2.4. Matriz de experimentos para la observación de las muestras deformadas y traccionadas

Niveles
(-1)
(∆)
(+1)
Muestra
1a
1b
1c
2a
2b
2c
3a
3b
3c

Factores
nr (rev/min) P (N) S (mm/rev)
27
500
0,075
54
1 500
0,125
110
2 500
0,25
27
27
27
54
54
54
110
110
110

500
500
500
1 500
1 500
1 500
2 500
2 500
2 500

0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25

2.8. Determinación de las tensiones en muestras deformadas y traccionadas
La ecuación empírica más común que describe el comportamiento plástico de un acero,
debido a que ajusta de una manera más satisfactoria y simple los esfuerzos y las
deformaciones, es la ecuación de Hollomon (Kishore y Sinha, 1996). Si la aleación tiene
trabajo en frío, el esfuerzo de fluencia se puede determinar utilizando la ecuación 1.1,
entonces el exponente de endurecimiento por deformación, n → 0, es para un sólido
plástico y n→1, cuando el sólido se comporta de forma elástico.
Según la norma ASTM E 646 – 00, para una ecuación constitutiva, se puede calcular el
exponente de endurecimiento de la forma logarítmica de la curva de tensión de esfuerzo
verdadero y deformación verdadera dentro del rango plástico, para ello se hace necesario
considerar el logaritmo del coeficiente de endurecimiento, el exponente de endurecimiento
y el logaritmo de la deformación. Han sido empleadas en otros trabajos por García-Garino
et al. (1999); Novillo et al. (1999) y Valiente (2001) y se determina:

�log   log K  n log 

(2.19)
La regresión lineal del coeficiente de
endurecimiento se puede determinar al
obtener los logaritmos de esfuerzos y
deformación verdadera.
N
N
 N

 N  (log  i log  i )  ( log  i  log  i )
iN
i N

n   iN
N
N
N  (log  i ) 2  ( log  i ) 2
iN

iN

(2.20)
Donde:
N - número de datos
Logσi - logaritmo de la tensión

�logε - logaritmo de la deformación
εi -

deformación

La pendiente de la línea de regresión lineal que provee el exponente de deformación se
determina de la siguiente forma:
n

N  xy   x  y
N  x 2   x 

2

(2.21)
Siendo y el logσ y x el logε.
Y el coeficiente K o se calcula a partir de la tensión ingenieril (eo) y el exponente de
endurecimiento (n), que según Suárez (2007) se determina como:

e l
K  S u  o
 n






n

(2.22)
Donde Su es el esfuerzo último en
MPa.

�2.8. Ensayo de microdureza
En la medición de la microdureza se siguieron los
procedimientos de la norma NC 10 – 56: 86, por lo
que se utilizó un microdurómetro modelo PMT – 3
No 168, que tiene acoplado un objetivo acromático
con

compensación

libre

trinocular

de

tubo

inclinado a 30º. Las superficies de las probetas se
prepararon de la misma manera que para el
análisis microestructural, desbaste y pulido, se
efectuaron tres mediciones a las muestras en
diferentes lugares, las que se promediaron, la
carga aplicada fue de 0,49 N, en un tiempo de 15 s.
El indentador empleado fue el de pirámide de
diamante, con un ángulo de 136º según la ASTM E
92 – 82.
2.8.1. Preparación metalográfica de la probeta

�Para la preparación metalográfica se realizó un
conjunto

de

operaciones

como

son:

corte,

desbaste, pulido, desengrasado y lavado (ASTM E
3 – 95 y Norma NC 10 – 56: 86).
Corte: las muestras cortadas son de diámetro 30 mm y espesor de tres milímetros, se
realizó el corte con una cuchilla Sandvik con vástago CNGA R 25 25 M 12, plaquita
T – MAX – CUT 12 04 12 de calidad T 025 20 (Coromant corokey, 1996).
2.8.2. Desbaste y pulido
El pulido con los papeles abrasivos se realizó variando la granulometría del mismo al ser
aplicadas a la pieza de trabajo, desde la más gruesa a la más fina. Se emplearon lijas del
tipo No 180, 400 y 600 (ASTM E 3 – 95).
El pulido se llevó a cabo con la lija montada sobre una placa de vidrio cambiando el
sentido del lijado a 90º al pasar de un pliegue a otro, para eliminar la capa de material
distorsionado y deslizado dejado por el anterior, esto permite obtener una superficie lisa y
pulida, libre de impurezas o ralladuras, por último las muestras se pulieron en una pulidora
metalográfica marca MONTASUPAL. Para el acabado final se utilizó un paño de fieltro
grueso, usando como sustancia abrasiva, el óxido de cromo. Una vez pulida las probetas se
lavaron con agua destilada, secándose con papel de filtro, se volvieron a lavar con
tetracloruro de carbono (Cl4C) para evitar cualquier vestigio de grasa y pastas de pulir, se
emplearon las técnicas de ataque manual por inmersión y ataque químico. En el laboratorio
del ISMMM se aplicó el ataque por inmersión de las muestras durante cinco segundos con
el reactivo nital, al cuatro por ciento (mezcla de cinco mL de ácido nítrico (HNO3) y 100
mL de alcohol etanol (ASTM E – 262 – Practice A).

�2.9. Medición de las tensiones
El equipo utilizado se encuentra en el Laboratorio de Análisis Estructural en el Centro de
Aplicaciones Tecnológicas y Desarrollo Nuclear, CEADEN. Se programó empleando el
compilador de plataforma cruzada “crossplatform compiler Archimedes 5.0”, 1988.
La programación se realizó en lenguaje “C” de la ANSI, haciendo uso de las ampliaciones
realizadas por Archimedes Software (Hauk, 1997). El código ejecutable generado por el
enlazador fue situado en el hardware mediante el emulador de “eprom MicroMaster” LV
de la firma inglesa ICETech.
2.9.1. Determinación de las tensiones residuales de primer y segundo género
Se realizó el estudio de las macrotensiones residuales mediante el método magnetoelástico.
Para analizar las tensiones residuales de primer género fue empleado el método
magnetoelástico, basado en la medición de la anisotropía de la magnetización (Cruz, 1996;
Sakai et al., 2004) y el método de difracción de rayos x (Hauk y Macherauch, 1984; Hauk,
1997), que se fundamentan en la medición de la variación de las distancias entre los planos
cristalinos del material antes y después de sometido a la deformación debido a la existencia
de tensiones, las cuales deforman uniformemente a muchos cristales en la superficie.
2.9.2. Determinación de las macro y microdeformaciones
Se examinaron nueve muestras (González-Castellanos, 2000 y Zlokarnik, 2002) de
diámetro 30 mm y largo 70 mm (figura 2.3). Primeramente se determinó la influencia de la
curvatura de la barra sobre las indicaciones del parámetro magnetoelástico, se delimitaron
cuatro superficies de medición: cilíndrica no tratada con rodadura (CN), cilíndrica tratada
(CT), tapa no tratada (TN) y tapa tratada (TT).
La medición se efectuó según la metodología descrita en Cruz (1996) y Cruz et al. (2009),
mediante el medidor de tensiones. Este equipo basa las mediciones en el efecto de alta

�permeabilidad magnética (APM), relacionada con la determinación de la anisotropía que se
induce de una aleación ferromagnética, cuando sobre ésta se ejercen tensiones mecánicas.
2.9.2.1. Puntos de mediciones y sistemas de referencia para el tensor de tensiones
El sistema de coordenadas cartesianas xyz de referencia se seleccionó escogiendo la
dirección zz’ como la del eje del cilindro, haciendo coincidir el plano xz con el plano π, de
manera que para CN1 y CT1 el ángulo φ polar es cero, mientras que para CN2 y CT2 φ es
igual 180º. El sistema de referencia ℮υ y ℮z y el sistema de ejes principales ℮1 y ℮2 del
tensor de tensiones residuales se encuentran en un mismo plano formando un ángulo α
entre las direcciones ℮z y ℮1. Se determinan las componentes no nulas del tensor de
tensiones σ1 y σ2, así como del ángulo α.
La calibración de la permeabilidad magnética vs tensión se efectuó mediante la obtención
del coeficiente de calibración T. Para ello se realizó un ensayo de tracción de una barra no
sometida a rodadura, se le aplicó un tratamiento térmico de alivio de tensiones a 650 ºC
durante dos horas, la carga se aumentó discretamente de 0 a 120 kN, de acuerdo a la
metodología indicada en Cruz et al. (2009). En cada probeta se midieron un total de seis
puntos, P:
 1 en TN, P = TN, situado en su centro.
 1 en TT, P = TT, situado en su centro.
 2 en CN, P = CNα α = 1; 2, situados en posiciones diametralmente opuestas.
 2 en CT, P = CTα α = 1, 2, situados en posiciones diametralmente opuestas.
Se adoptó la triada de vectores unitarios ℮r, ℮υ y ℮z del sistema de coordenadas cilíndricas
como el sistema de referencia asociado a cada uno de los cuatro puntos de medición
situados en las zonas CN y en CT. El tensor de tensiones residuales σ (P) en los puntos
P = CNα, CTα, α = 1,2; cumple con la relación σ (℮r) = 0.

�Los parámetros fundamentales
analizados para determinar las micro y
macrodeformaciones de las nueve
probetas deformadas, aparecen
reflejadas en la tabla 2.4.
Tabla 2.4. Parámetros empleados para el análisis de las micro y macrodeformaciones

Niveles
(+1)
(∆)
(-1)
Ensayo

Factores
nr
S
P
110 0,250 2 500
54 0,125 1 500
27 0,075 500

Macrodeformaciones y
microdeformaciones
Pα

α (0) Δσ (MPa) τxy (MPa) σ1(MPa) σ2 (MPa)  
CT1 α (0)1
Δσ1
σ11
σ21
 xy1
  1

1

27 0,075 500

CN1

2

27 0,125 500

CN2 CT2 α (0)2

Δσ2



xy2

σ12

σ22

  2

3

27

CN3 CT3 α (0)3

Δσ3



xy3

σ13

σ23

  3

4

54 0,075 1 500 CN4 CT4 α (0)4

Δσ4



xy4

σ14

σ24

  4

5

54 0,125 1 500 CN5 CT5 α (0)5

Δσ5



xy5

σ15

σ25

  5

6

54

0,25 1 500 CN6 CT6 α (0)6

Δσ6



xy6

σ16

σ26

  6

7

110 0,075 2 500 CN7 CT7 α (0)7

Δσ7



xy7

σ17

σ27

  7

8

110 0,125 2 500 CN8 CT8 α (0)8

Δσ8



xy8

σ18

σ28

  8

9

110 0,25 2 500 CN9 CT9 α (0)9

Δσ9



xy9

σ19

σ29

  9

0,25

500

�Donde α es el ángulo entre la tensión principal de mayor magnitud y el eje del cilindro zz’,
en grados; Δσ es la densidad de las dislocaciones, en MPa y τxy es la tensión de cizalladura
en el plano xy perpendicular a z, en MPa.
2.9.3. Método difractométrico
Las superficies analizadas fueron cilíndricas, se limpiaron con tetacloruro de carbono. El
análisis por difracción de rayos x fue realizado en un difractómetro de goniómetro
horizontal (configuración Ω), radiación CrKα1 monocromática y detector de centelleo. Se
realizó la medición de la tensión residual σzz en la dirección del eje de la barra zz’ en la
zona sometida a rodadura, aplicándose el método de sen2 ψ (Hauk y Macherauch, 1986 y
Hauk, 1997), que se fundamenta en la medición de la posición de la línea de difracción del
plano (hkl) a medida que se varía el ángulo ψ entre la normal a la superficie del material y
la normal a la serie {hkl} difractantes. Las líneas seleccionadas fueron las de los planos
(110); (200) y (211) de la fase ferrítica del acero.
La selección de los tres tipos de planos, es un aspecto que indica cómo la deformación y la
subdivisión de la cristalitas, se manifiesta en diferentes direcciones cristalográficas.
- El plano (211) espacialmente está en tres direcciones, corta los tres ejes cristalográficos.
- El plano (110) en dos direcciones, x e y, paralelo a z.
- El plano (200) en una dirección (x), paralelos a y e z.
2.9.4. Evaluación de microdeformaciones
Las probetas analizadas fueron cilíndricas de diámetro 30 mm y largo 70 mm, se
determinó la influencia de la curvatura de la barra sobre las indicaciones del parámetro
magnetoelástico a partir de las planos (110); (200) y (211), con la aplicación del método
convencional de Williamson - Hall (Lamparter, 2000 y Birkholz, 2006). Para obtener los
semianchos de línea instrumentales se empleó polvo de hierro.

�De acuerdo con la ley de Bragg (Jenkins y Zinder, 1996 y Zolotorevsky, 1996), la
profundidad de penetración de las ondas λ, en la subsuperfície depende del ánodo usado,
del tipo de material analizado y del ángulo de incidencia de la cara de la muestra y la
medida es siempre próxima a la superficie de la misma. La longitud de onda
monocromática de incidencia utilizada en el ensayo, fijada en este caso, con el valor de
1,54058 Å (ánodo de cobre), fue constante en todo el estudio.
El cálculo de 2 para cada línea de la difracción se calcula como:

sen 

n
2d hkl

(2.23)

Donde:

-

ángulo de difracción para los planos (110); (200) y (211); grados

n-

orden de la difracción (número entero: 1; 2 y 3)

dhkl -

distancia entre los planos de la red cristalina (110); (200) y 211); nm

Para un pico de difracción 2θ, puede obtenerse mediante la ley de Bragg, el nivel de la
distancia interplanar y con él, el parámetro de red a. En el sistema cúbico, el parámetro de
red a, es proporcional a la distancia interplanar dhkl de la familia de planos (hkl).

d hkl 

a
h2  k 2  l 2

, nm

(2.24)

Siendo a, el parámetro de red, que para el Fe = 0,2866 nm (2,866 Å).
En la dirección paralela a la superficie normal ψ = 0, la distancia interplanar depende de la
suma de las tensiones principales y de cualquier tensión perpendicular, así como la suma
de la tensión circunferencial, lo cual permite determinar el espacio interplanar de la
muestra no tensionada, según Michael et al. (2002) se determina como:
d0 

d   0
;
 
1    A   C 
E

nm

(2.25)

�Donde v y E, son el coeficiente de Poisson y el módulo Young de 1er género
respectivamente y σA y σC son la tensión axial y circunferencial. Para el caso específico del
acero AISI 1045, σA = 500 MPa y σC = 250 MPa (ASTM A 108).
Para una barra sólida, como en esta aplicación y una condición de tensión plana existente
en la superficie deformada, la distancia interplanar tensionada, dependerán de las tensiones
presentes y se determina según Freddy et al. (2007) y Ruiz et al. (2008) como:

1   
 
d    
  d 0 sin 2     1   2 d 0  d 0 ; nm

 E 
E

(2.26)

�Donde:

 -

tensión residual en el punto de la superficie; MPa

σ1 y σ2 - tensiones principales en el plano de la superficie; MPa
ψ-

ángulo de la tensión residual para la difracción; en grados

La posición de los picos de difracción depende directamente de la distancia interplanar de
los planos que se encuentren paralelos al plano de difracción. Como cada material tiene
una estructura cristalográfica diferente, un patrón de difracción de rayos x es único y
característico para cada sustancia y permite, por tanto, identificar qué fases forman la
muestra a estudiar. En nuestro trabajo, la técnica ha sido fundamental tanto para la
caracterización cristalina en la probeta, como para la identificación de los procesos que se
produzcan en la misma bajo deformación.
El modelo de Williamson - Hall (Williamson – Hall, 1953), establece que con el ancho
integral del pico de difracción β, puede conocerse la influencia en dos componentes, uno
correspondiente al tamaño de partículas y otro a su deformación estructural, ambas en
función del ángulo de difracción (θ). A partir de la fórmula de Scherrer (Cullity, 1967), se
determina la anchura a media altura del pico como:

 

0,9  
  tan  hkl  ; rad,
d cos  hkl 

Esto puede simplificarse como:

 cos  hkl  

0,9
 sen hkl  ; rad
d

(2.27)

En esta expresión lineal, la pendiente (η) representa la deformación y el corte con el eje es
proporcional al inverso del tamaño de partículas (d). Los estudios realizados por Smith
(1955); Stokes y Looney (2004) y Voorwald et al. (2005), indican que el ancho de los

�reflejos varía con el ángulo de acuerdo con las teorías de las tensiones y no con el tamaño
de las cristalitas, intentaron reparar el ensanchamiento debido a tensiones producido por el
tamaño de las cristalitas, suponiendo que podían descomponerlo en dos partes
proporcionales a


cos 

y tan  respectivamente, pero cuando la distribución de las

intensidades en el reflejo se comporta según la expresión


1 k 2  x2

, las causas del

ensanchamiento son aditivos. Según Willianson – Hall (1953), los intentos de discernir
entre estas dos causas con un plano (hkl) y varios λ o cuando se emplean varios planos
(hikili) y una sola λ, no ha dado buenos resultados.
El tamaño medio de la cristalita, de la fase cristalina presente en las muestras deformadas
se determinó por la fórmula de Scherrer (Warren, 1969; Klug, 1974 y Vives et al., 2004).
t

K
; nm
FWHM cos 

(2.28)

2.9.5. Comportamiento de la deformación
Cuando se determinan las deformaciones, al menos en tres direcciones y se supone una
condición de esfuerzo plano de tensión, se pueden combinar para determinar las tensiones
residuales máximas y mínimas, las tensiones de cizalladuras máximas y su orientación
relativa a una dirección de referencia. La distorsión uniforme de la red cristalina desplaza
el ángulo de difracción de la línea seleccionada para el análisis de tensiones (Laudon, 1988
y Akutagawa et al., 2003) y se determina por la siguiente ecuación:

  

1 

  sen 2  2 
E
E

(2.29)

�Si d  es la distancia interplanar entre los planos reticulados medidos en la dirección
definida por  y  , (Williamson - Hall, 1953), la tensión puede expresarse teniendo en
cuenta los cambios en las dimensiones lineales del espacio cristalino.
La ecuación 2.30 relaciona la tensión de la superficie en cualquier dirección definida por el
ángulo ψ en la dirección (  ) y las tensiones principales en la superficie.

  

d   d 0
d

d0
d0

(2.30)

Por otro lado, para determinar la deformación media de red e se utiliza la relación de
Stokes y Wilson (1944) y Moorthy (2005) y se calcula por la siguiente ecuación:
e



4 tan 

(2.31)

Donde  es el semiancho físico puro, libre de la influencia instrumental en rad y  es el
ángulo de bragg, en grados.
Cuando una capa está tensionada, los parámetros de red de la estructura cristalina están
distorsionados respecto a los de la estructura libre de tensiones. Si se conoce la
deformación ε, en el caso de tratar con un material continuo y homogéneo, la deformación
se relaciona con la tensión a través de la ley de Hooke.
2.10. Procesamiento estadístico de los datos
Para comprobar la idoneidad del método y los modelos propuestos se desarrolló el
tratamiento estadístico de los resultados, tanto los simulados como los experimentales, se
realizaron con la utilización del tabulador Microsoft Excel 2003 y el paquete estadístico
STATGRAPHICS Plus 5.1, lo que permitió establecer la necesaria correspondencia entre
las observaciones teóricas y las experimentales.
2.10.1. Determinación de los coeficientes de regresión

�En los modelos de regresión la variable dependiente Y, es siempre una variable aleatoria,
mientras que los factores o variables independientes son considerados como variables no
aleatorias. Se argumenta en el hecho de que en las aplicaciones prácticas los valores de las
Xi suelen ser controladas o elegidas de antemano por el investigador, a los factores también
se les denomina variables explicativas, ya que ellos en definitiva son los que explican el
comportamiento de la variable dependiente (Box y Hunter, 1989).
La regresión del diseño de experimento se determina como:
Y1  b0  b1X 1  b2 X 2  b12X 12

(2.32)

Donde Y1 es la dureza obtenida del ensayo en N; X1 es la fuerza del rodillo sobre la probeta
en N y X2 es el avance de la herramienta en mm/rev.
2.10.2. Cálculo de la varianza

Ostle (1975) y Sarache (2004),
consideran que el ANOVA, como
técnica estadística, permite el estudio
de las características medidas u
observadas, cuyos valores dependen de
varias clases de efectos que operan

�simultáneamente, esta técnica se basa
en la división de la variabilidad total
de una característica medible en la
variabilidad causada por diferentes
factores que intervienen en el
problema.
Después de calcular los coeficientes de regresión se realiza el procesamiento estadístico de
los datos, determinando la varianza por la siguiente ecuación:
no

J y2 

J
i 1

2
yi

No

(2.33)

La significación de los coeficientes de regresión se comprueba por el criterio de t de
student para una probabilidad de un 95 % o un intervalo de confianza de 0, 05 y 15 grado
de libertad (No – 1).
Posteriormente se calcula la varianza por la siguiente ecuación:

� y  y
no

J 
2
aj

mod f



2

i 1

N0  K0 1

(2.34)

Donde N o  j y K o , son el número de coeficientes significativos.
Por la ecuación 2.35 se calcula el coeficiente de fisher ( Fcal ) y se compara con el fisher
tabulado ( Ftab ) según los grados de libertad del numerador y del denominador:

Fcal 

J aj2
J y2

(2.35)

Si el Fcal  Ftab , entonces la ecuación describe adecuadamente el campo de la
experimentación.
2.11. Conclusiones del capítulo 2


Con el empleo de la ecuación de Hollomon se pudo determinar el coeficiente de
endurecimiento del acero AISI 1045, sometido a deformación por rodadura en frío y
luego traccionado.



La selección de las variables fuerza, el número de revoluciones por minutos del husillo
y el avance de la herramienta, pueden ser evaluadas en tres niveles, para determinar la
dureza final de la aleación AISI 1045 deformada en frío por rodillo.



El método del sen 2  y la selección de los índices de Miller permite determinar el
efecto de las micro y macrotensiones del acero AISI 1045 deformado por rodadura y
establecer la microtensión o el tamaño del cristalito en el ensanchamiento de los picos,
la distancia interplanar tensionada y no tensionada y la deformación en la red cristalina.



La selección de los índices de Miller (110); (200) y (211) para determinar las micro y
macrotensiones, indican como la deformación y la subdivisión de la cristalitas, se

�manifiesta en diferentes direcciones cristalográficas y permiten establecer con mayor
precisión el mecanismo de deformación en frío por rodadura, del acero AISI 1045.

�CAPÍTULO 3. RESULTADOS EXPERIMENTALES Y SU DISCUSIÓN
3.1. Introducción
Se exponen los resultados derivados del trabajo experimental y a partir de los mismos, las
expresiones matemáticas estadísticas que describen las regularidades del comportamiento
deformacional del acero AISI 1045 sometido a la acción de las cargas por rodadura en frío.
El objetivo de este capítulo es establecer el procedimiento para la deformación plástica por
rodadura, así como la determinación de las micro y macrotensiones que definen el
mecanismo de endurecimiento del acero AISI 1045, deformado en frío.
3.2. Regímenes para la elaboración mecánica de las probetas
Los cálculos de los regímenes de elaboración para las 81 probetas, donde se empleó un
número de revoluciones del husillo de 350 rev/min, un avance de 0,2 mm/rev y una
profundidad de desbaste de 2,5 mm, muestran que la velocidad de corte debe ser de 35 m/s
y que dichas probetas se pueden fabricar en un tiempo de 104 min.
3.3. Parámetros de deformación plástica superficial por rodillo
El proceso de deformación plástica superficial con rodillo contempla parámetros como las
tensiones de proporcionalidad en la zona de contacto, la profundidad del endurecimiento,
las tensiones máximas por contacto y por aplastamiento y el estado de tensión en la zona
de contacto con la superficie deformada por el método de la cicloide.
3.3.1. Tensiones de proporcionalidad en la zona de contacto
Se determinaron las tensiones de proporcionalidad, para las fuerzas de 500; 1500 y 2500 N,
fue necesario determinar el coeficiente que tiene en cuenta los radios del rodillo y de la
pieza, para lo que se empleó la ecuación 2.2 (el radio del rodillo R1 = 25 mm; los radios R2
se obtienen a partir de la profundidad de las superficies endurecidas con: fuerza de 500 N,
R2 = 14,30 mm; para fuerza de 1 500 N, R2 = 13,80 mm y con la fuerza de 2 500 N,

�entonces R2 = 13,30 mm, el radio del perfil del rodillo R3 es de 2 mm) y el módulo de
elasticidad de primer género de la aleación (E = 2,1 x 105 MPa). Sustituyendo los
resultados en la ecuación 2.1, se obtienen la dependencia de dichas tensiones de
proporcionalidad y el factor que considera los radios. Las tensiones que alcanza el acero
AISI 1045 cuando se aplica una fuerza de 500 N es de 293,45 MPa, con una fuerza de
1 500 N es de 368,68 MPa y para fuerza de 2 500 N es de 493,85 MPa.
La menor magnitud de tensión obtenida con fuerza de 500 N, es el esfuerzo mínimo
necesario para que se produzca el desplazamiento en el acero AISI 1045, pero al
incrementar gradualmente la fuerza, la aleación fluirá deformándose plásticamente. En la
red cristalina, los átomos se encuentran en posiciones de mínima energía, el deslizamiento
exige que un átomo pase de una posición de equilibrio a la siguiente, no solo para los
átomos del Fe, sino también para los del C, Mn, Si, Ni, en consideración a la existencia de
dislocaciones que facilitan el desplazamiento y una deformación permanente, que
endurecen el material por acritud, habrá un deslizamiento de las cristalitas en la red
cristalina, lo que consolida los cristales de todos los granos en el agregado, fenómeno que
conduce a la obtención de un grano más fino, lo que concuerda con Callister (1999);
Pero-Sanz (2000). Existen transformaciones en la estructura cristalográfica y en la
cristalitas con un máximo incremento de la tensión residual a compresión, lo que fue
reportado por Fernández et al. (2008a).
Para un contacto lineal, la fluencia debajo de la capa superficial, comienza cuando la
presión media de contacto es aproximada a la resistencia máxima de la aleación, sin
embargo la zona sub - superficial plástica está rodeada y constreñida por material que aún
está respondiendo elásticamente. Se pueden alcanzar magnitudes de la tensión de contacto
con el límite de fluencia del material antes de que la zona crezca lo suficiente como para

�lograr, en la superficie, el resultado de un flujo plástico masivo, lo que es consistente con
Mutlon (1992) y Han et al. (2002).
3.3.2. Profundidad de la capa endurecida
La profundidad de la capa endurecida, donde se consideran las fuerzas empleadas en el
proceso de endurecimiento y una tensión de fluencia del material de 415 MPa (según
norma ASTM), se determinó por la ecuación 2.3, los resultados obtenidos son los
siguientes:
Con una fuerza de 500 N, hp es de 0,7 mm; para fuerza de 1 500 N, hp = 1,3 mm y para
2 500 N, hp = 1,7 mm.
El aumento de la fuerza de rozamiento incrementa el efecto de la deformación plástica, a la
misma vez que la penetración del rodillo es desde 0,7 mm hasta 1,7 mm, reportado por
Fernández et al. (2008a y 2009). Esto conducirá a la fatiga residual interna del material y
un cambio considerable en los parámetros de la dureza en la superficie. La mayor dureza
en la superficie se obtiene como resultado del crecimiento de la penetración de la
herramienta en la aleación. Bajo fuerza de rozamiento constante, el rodillo penetra y alisa
la superficie, lo que causa una mayor deformación plástica debido a la pequeña área de
contacto entre el rodillo y la pieza, lo que concuerda con Loh et al. (1989) y Fang-Jung y
Chien-Hua (2003), quienes consideran que la profundidad de la capa deformada durante el
proceso de deformación plástica se encuentra entre 1 y 10 mm.
3.3.3. Tensiones máximas de contacto
La determinación de la variación de la tensión máxima a diferentes fuerzas de rodillado,
donde se consideró el módulo de elasticidad de primer género y el coeficiente que depende
de los radios de la pieza y del rodillo que a su vez fue calculado por la ecuación 2.5
(np = 0,06), en correspondencia con la ecuación 2.4, se obtiene que la tensión se

�incrementa en la medida que lo hace la fuerza y toma magnitud de 470, 4 MPa; para fuerza
de 500 N, con una fuerza de 1 500 N, la tensión que se logra es de 525, 9 MPa y por
último, para una fuerza de 2 500 N, el máximo nivel es de 661, 2 MPa.
Las tensiones máximas caracterizan el comportamiento de los esfuerzos, se observa que en
la medida que la dureza y la profundidad de penetración se incrementan, también lo hacen
dichas tensiones máximas. Otro comportamiento determinado, es que las mismas crecen en
la medida que aumenta la fuerza de compresión y disminuye el radio de curvatura del
rodillo, reforzando lo planteado por Fernández et al. (2008; 2009b y 2010).
3.3.4. Tensiones máximas por contacto y por aplastamiento
El cálculo de las tensiones máximas necesarias para lograr el aplastamiento de los granos
se determinó por la ecuación 2.6, la que considera las fuerzas aplicadas, el módulo de
elasticidad de primer género, el diámetro del rodillo y los radios de las superficies
endurecidas (R2 = 28,60 mm, para un fuerza de 500 N; R2 = 27,60 mm, con una fuerza de
1 500 N y R2 = 26,60 mm, para fuerza de 2 500 N), al sustituir los valores en la ecuación se
obtuvo que, las tensiones máximas para lograr el apilamiento de los granos, según las
fuerzas aplicadas, son:

 máx aplast = 147 MPa (con fuerza de 500 N);  máx aplast = 213 MPa (para 1 500 N) y
para 2 500 N,

 máxaplast

= 253 MPa.

Las tensiones máximas calculadas anteriormente incrementan la dureza por acritud al
reducir el tamaño promedio de los granos y permiten el compactamiento de los mismos.
Cuando la presión ejercida excede el límite de fluencia de la aleación, la superficie es
plásticamente deformada en frío y el material fluye debajo de la capa deformada, entonces
como resultado se obtiene una superficie muy pulida y densamente compactada.

�El apilamiento o aplastamiento de los granos es resultado de una integración causada por el
deslizamiento intracristalino, por la migración de dislocaciones, acompañada de
endurecimiento por deformación, lo que consolida progresivamente el cristal.
Por otra parte el estado de tensiones en el grano, presumiblemente activan otros sistemas
de deslizamiento, los que interactuán con él o los sistemas ya existentes, este mecanismo
dificulta aún más la movilidad de los átomos y origina el fenómeno conocido como
endurecimiento latente, lo que fue expuesto por Fernández et al. (2008a; 2009b y 2010).
3.3.5. Estado de tensión en la zona de contacto con la superficie deformada
El comportamiento de la tensión inicial se determinó con el empleo del método de la
cicloide, para lo que se utilizó la ecuación 2.7, se consideraron los parámetros que
dependen de las características mecánicas del material (A y m), donde los resultados de los
mismos fueron obtenidos por las ecuaciones 2.8 y 2.9; A = 524,03 MPa (para fuerzas de
500; 1 500 y 2 500 N) y m = 0,072 mm, para fuerza de 500 N; m = 0,072 mm, para fuerza
de 1 500 N y m = 0,009 mm, para fuerza de 2 500 N. Se tuvo en cuenta la tensión límite de
fluencia y una tensión elástica de 200 MPa (norma ASTM). Los valores de la deformación
(ε) calculados aparecen en la tabla 1 del anexo 1. En la figura 3.1 se muestra el
comportamiento de la tensión inicial respecto a las fuerzas aplicadas en el proceso de
deformación en frío del AISI 1045, con el empleo del método de la cicloide.

Figura 3.1. Comportamiento de la σi por cicloide en la deformación del acero AISI 1045.

�Como se observa, la tensión inicial tiene un comportamiento ascendente en la medida que
se aumentan las fuerzas, la curva ajustada de la σi = 0,047x + 414,5 con un coeficiente de
correlación R2 = 0,967. La tendencia obtenida demuestra que en la medida que es cambiada
la variable fuerza, se obtienen mayores tensiones.
Se obtuvo que con una fuerza de 500 N; la σi = 439,57 MPa; con una fuerza de 1 500 N; la
σi = 483,01 MPa y con una fuerza de 2 500 N; la σi = 534,34 MPa. Existen distintas
magnitudes de tensiones que provocan el incremento de las tensiones normales y
tangenciales debajo de la capa deformada de la aleación, las que están relacionadas
fundamentalmente con estados tensionales del tipo plano. Los cambios de las tensiones en
la red cristalina se verán influenciados por la magnitud de las cargas impuestas al material
y la velocidad de aplicación de dichas cargas (esfuerzos de tracción y compresión), los
átomos constituyen barreras u obstáculos al movimiento de las dislocaciones, según fue
planteado por Callister (1999); Pero-Sanz (2000) y Key to steel (2002).
3.3.6. Determinación del ángulo de contacto en el proceso de deformación con rodillo
El ángulo de contacto se determinó por la ecuación 2.10, teniendo en cuenta la profundidad
de penetración calculado por la ecuación 2.3. Se obtuvo como resultado que:
φk = 13,59º, para hp de 0,7 mm; φk = 17,82º, para hp de 1,3 mm y φk = 21,25º, para hp de 1,7
mm. De aquí se deriva que con el incremento de la profundidad de penetración del rodillo,
también aumentan los valores del ángulo de contacto.
3.3.7. Análisis de las tensiones normales
Las tensiones normales para los ejes z e y, se determinaron a partir de las ecuaciones 2.11
y 2.12, para resolver ambas ecuaciones se requiere de los resultados de las ecuaciones 2.13
y 2.14 que analizan el ancho a la mitad de contacto del rodillo (Z), cuyos valores dependen
del ángulo de contacto (φk), de la ecuación 2.10 y de h (ecuación 2.3); para h = 0,7 mm,

�Z = 48,6 mm; para h = 1,3 mm, Z = 47,60 mm y para h = 1,7 mm, Z = 46,60 mm. Las
tensiones normales dependen además de la variación de la profundidad en la pieza (Zk),
con h = 0,7 mm, Zk = 24,98º; con h = 1,3 mm, Zk = 24,95º y con h = 1,7 mm, Zk = 24,93º.
Los resultados de las tensiones normales en los ejes z e y en dependencia del ángulo de
contacto φk y ZM son mostrados en la tabla 3.1.
La distribución de las tensiones de contacto en la superficie frontal del rodillo aumenta
conforme a como la densidad de las dislocaciones lo hace; al variar las características de la
mitad del ancho de contacto (ZM), con respecto a las tensiones normales en el eje z durante
el proceso de endurecimiento, dichas tensiones, se mantienen constantes para cada ángulo
empleado.
Tabla 3.1 Tensiones normales por cicloide en los ejes z e y

φk
13,59º

17,82º

21,25º

ZM (mm)
25,000
24,996
24,985
25,000
24,996
24,985
24,966
25,000
25,000
24,99
24,97
24,94

σz (MPa)
489,244
489,244
489,244
560,700
560,700
560,700
560,700
645,73
645,73
645,73
645,73
645,73

σy (MPa)
348,752
345,380
326,501
430,858
430,679
430,138
429,213
479,60
479,45
478,99
478,23
477,13

De las tensiones analizadas en los ejes z e y, por el método de la cicloide, en el acero AISI
1045, la mayor incidencia la tiene el eje y, ya que existen variaciones en los parámetros
obtenidos que provocan la movilidad de las dislocaciones y la deformación en el material.
3.3.8. Análisis del movimiento por el método de la cicloide en los ejes z e y
Para determinar los resultados de las ecuaciones 2.15 y 2.16, se tuvo en cuenta el ángulo de
contacto calculado por la ecuación 2.10, el radio del rodillo (rp) y el parámetro que

�corresponde al ángulo de contacto (0 ≤ φM ≤ φk). Los resultados para el eje z se muestran
en la figura 3.2.
Para el eje z se observa, que al variar los parámetros relacionados con el ángulo de
contacto, existe un incremento de los cuellos o espirales que forma el rodillo sobre la
superficie de la pieza, en correspondencia con la profundidad de penetración, así como un
mayor incremento de los puntos de contacto, según se aplica más fuerza. En
correspondencia con estas condiciones, los puntos se amplían desde tres hasta cinco en
dependencia de la fuerza y la profundidad, también se puede notar que existen un gran
número de puntos que aumentan sus dimensiones al modificar la carga.
La resistencia a dejarse penetrar que experimenta el material va creando tensiones debajo
de la capa deformada y la interrelación entre el rodillo con la superficie de la pieza permite
obtener, tanto la ley de distribución en la zona de contacto, como los componentes de la
fuerza que hacen falta para alcanzar la calidad de la superficie elaborada. Las curvas
ajustadas para cada comportamiento son:
hp (0,7); Sz = - 22,56x + 53,3 y un coeficiente de correlación R² = 0,957 (azul)
hp (1,3); Sz = - 24,56x + 83,02 y un coeficiente de correlación R² = 0,958 (rojo)
hp (1,7); Sz = - 24,36x + 104,5 y un coeficiente de correlación R² = 0,969 (verde)

�Figura 3.2. Comportamiento del movimiento por cicloide en el eje z.

En la figura 3.3, que relaciona el comportamiento en el eje y, muestra que al variar el
parámetro que corresponde al ángulo de contacto (φk), para 13,59º; 17,82º y 21,25º
(tensiones de signos positivos), las curvas muestran un comportamiento de tendencia
cíclica, siendo más prolongada para el ángulo de contacto de 21,25º. En la medida que se
incrementa el ángulo, la formación de surcos o cuellos en forma de espiral es mayor y la
variación de los ángulos con respecto al movimiento del rodillo no es constante, los
desplazamientos que se obtienen en correspondencia con la profundidad, tienden a
provocar cambios en la estructura del material y en el endurecimiento del mismo.

Figura 3.3. Comportamiento del movimiento por cicloide en el eje y.

3.3.9. Análisis de las deformaciones por cicloide

�Las ecuaciones (2.17 y 2.18) permitieron determinar las deformaciones en los ejes z e y.
Para calcular ambas ecuaciones fue necesario sustituir los resultados obtenidos en la
ecuación 2.10. El comportamiento se muestra en la figura 3.4.
Al variar las características del semiancho de contacto, para el ángulo (φk), con un valor de
13,59º, existe mayor penetración del rodillo, la aleación ofrece menos resistencia para ser
deformado por presentar una dureza inicial de 170 HB, además una estructura más blanda
debido al tratamiento de recocido al que fue sometida, sin embargo para los ángulos de
17,82º y 21,25º, se incrementan las deformaciones, así como el área de contacto, lo que
provoca que el material adquiera mayor dureza.

Figura 3.4. Comportamiento de las deformaciones por cicloide en el eje z.

Los elementos deformacionales como son: ángulo de contacto y el cambio de la mitad del
ancho de contacto, tienen influencia en el comportamiento de la deformación de la
aleación, influyen en el aumento de la velocidad, a la cual las dislocaciones se desarrollan,
se reduce la movilidad de las mismas, de modo que funcionan como una barrera más
efectiva para la deformación.
Las tensiones de signo negativo (compresión), activan un sistema de deslizamiento en el
eje que provocan el endurecimiento, condensan la estructura, deforman los planos
cristalinos y se presentan a nivel micro y macroscópico.

�Para las deformaciones en el eje y (figura 3.5), se puede observar que existe una menor
profundidad al iniciar el proceso de deformación para un ángulo de contacto de 13,59º
(tensiones negativas), incrementándose gradualmente en la misma medida que aumentan
las fuerzas y el ángulo de contacto, pero a la vez se generan un mayor cantidad de puntos
de contacto en la sub – superficie del material. Estas deformaciones (compresión) al igual
que en el eje z, provocan la ruptura interna de la estructura cristalina, afinan el grano y
ofrecen mayor dureza a la aleación.
Tanto en el eje z como en el eje y, las deformaciones provocan desplazamientos de
dislocaciones dando lugar a mayores escalonamientos. Las tensiones residuales se
producen cuando hay fuerzas de enlace no compensadas que dan lugar a la separación o al
acercamiento entre los átomos de un material. La dislocación de borde positiva genera
tensiones de tracción en su parte inferior y de compresión en la parte superior, mientras
que una dislocación de borde negativa genera compresión en la parte superior y tracción en
la inferior.

Figura 3.5. Comportamiento de las deformaciones por cicloide en el eje y.

3.4. Determinación de la relación tensión – deformación del acero AISI 1045
Para determinar la relación tensión deformación del acero AISI 1045, sometido a
deformación superficial por rodadura en frío y su comparación con el mismo acero,

�sometido a deformación plástica plana simple se consideró el esfuerzo verdadero (ecuación
1.1), en relación a las fuerzas empleadas en el proceso, de donde se obtuvo la figura 3.6.
Se puede observar que en las muestras deformadas y luego traccionadas, la tensión se va
incrementando para fuerza de 500 N y avance de 0,075 mm/rev desde 704; 706 a 716 MPa.
Con una fuerza de 1 500 N y avance de 0,125 mm/rev se obtienen valores de 753; 759; 769
MPa y con la fuerza de 2 500 N y avance de 0,25 mm/rev los valores son de 774; 800; 810
MPa, de un valor inicial de 675 MPa (muestra sin deformar).

Figura 3.6. Comportamiento del esfuerzo verdadero del acero deformado y traccionado.

Las curvas ajustadas son:
Con fuerza de 500 N; σo = 33,27 ln(x) + 774,7 y un coeficiente de correlación R2 = 0,989
Con fuerza de 1 500 N; σo = 13,92 ln(x) + 752,0 y un coeficiente de correlación R2 = 0,916
Con fuerza de 2 500 N; σo = 10,36 ln(x) + 703,1 y un coeficiente de correlación R2 = 0,888
En la medida que se introduce mayor fuerza, el estado tensional es uniaxial con
distribución homogénea de las tensiones, el flujo plástico queda confinado en esta zona,
permaneciendo en estado de carga plástica, donde aparecen tensiones radiales y
circunferenciales, que dan lugar a un estado de tensión no homogéneo en el material.
3.4.1. Comportamiento del coeficiente de endurecimiento
Los resultados obtenidos del coeficiente Ko (ecuación 2.22), en correspondencia con las
fuerzas aplicadas se muestran en la figura 3.7.

�Se obtuvo una magnitud de Ko de 1 312,01 MPa, para una fuerza de 500 N; Ko toma valor
de 1 318,8 MPa, para la fuerza de 1 500 N y entonces Ko es de 1 325,52 MPa, para la
fuerza de 2 500 N. Lo que demuestra que existe variabilidad en el coeficiente según son
cambiadas las variables fuerza, avance y número de revoluciones empleadas durante el
proceso de endurecimiento del acero AISI 1045. Las curvas ajustadas para el coeficiente
Ko son:
Para fuerza de 500 N; Ko = 9,217 ln(x) + 1310 y un coeficiente de correlación R2 = 0,908
Para fuerza de 1 500 N; Ko = 11,24 ln(x) + 1311 y un coeficiente de correlación R2 = 0,935
Para fuerza de 2 500 N; Ko = 12,02 ln(x) + 1313 y un coeficiente de correlación R2 = 0,978
Las curvas, si bien siguen la misma trayectoria y alcanzan prácticamente la carga máxima,
muestran distintos rangos para la variable dependiente, el efecto se debe a que el tamaño de
la imperfección influye en la magnitud de la fuerza final y consecuentemente en la
dimensión final de la deformación.

Figura 3.7. Resultados del coeficiente de resistencia (Ko) en relación a la fuerza.

3.4.2. Determinación del exponente de endurecimiento
Las ecuaciones 2.20 y 2.21 interrelacionan los resultados del exponente de endurecimiento,
se determinó primero el logσ (ecuación 2.19) y luego el valor de Ko (ecuación 2.22) que
permitió resolver el logKo y sustituirlo en la ecuación 2.19. Los valores del logσ (tabla 2
anexo 2), se obtuvieron a partir de las variables fuerza, avance de la herramienta y número

�de revoluciones del husillo, los resultados de n, aparecen en la tabla 2 del anexo 2 y en la
figura 3.8 su comportamiento en relación con las fuerzas aplicadas.

Figura 3.8. Comportamiento del coeficiente de endurecimiento n en relación a la fuerza.

Se observa que cuando hay existencia de trabajo en frío, el exponente de endurecimiento
tiende a 0, confirmando lo expresado por Datsko (1991), lo que incrementa a su vez la
deformación plástica y el aumento de la dureza, este comportamiento justifica la capacidad
de endurecimiento del acero AISI 1045 por rodadura en frío, así como la plasticidad de la
aleación. En la tabla 1 del anexo 1 aparecen los resultados obtenidos del ensayo de
tracción – deformación. Las curvas ajustadas según el comportamiento de endurecimiento
son:
Para fuerza de 500 N; n = 0,1097e -0,0001x y un coeficiente de correlación R2 = 0,944
Para fuerza de 1 500 N; n = 0,0961e -0,0001x y un coeficiente de correlación R2 = 0,956
Para fuerza de 2 500 N; n = 0,1025e -0,0001x y un coeficiente de correlación R2 = 0,978
El valor del exponente de endurecimiento, expuesto por otros autores (Voce, 1948;
Friedman y Pan, 2000; Kuroda y Tvergaard, 2000; Suárez, 2007 y Jennifer et al., 2007),
para los aceros de medio contenido de carbono, está entre 0,17 y 0,19. Se observa que
existe una discrepancia significativa de 64 % entre la cota mínima y para la cota máxima se
obtiene una discrepancia de un 36 %.

�Al realizar el análisis del esfuerzo verdadero, del coeficiente y el exponente de
endurecimiento Ko y n y compararlos con los obtenidos por los métodos anteriores, se
determinó que los mismos no están reportados en la literatura especializada consultada por
lo que constituye la primera novedad de la investigación.
3.5. Comportamiento microestructural del material deformado y traccionado
Para realizar el análisis microestructural de las nueve muestras, se tuvo en cuenta las
diferentes cargas a la que fueron sometidas cada una de ellas. En la tabla 1 del anexo 1
aparecen los parámetros introducidos para el proceso de deformación. Todas las muestras
fueron observadas a 200x.
Las microestructuras analizadas muestran diferentes orientaciones cristalinas del grano, las
que contribuyen a la activación de un conjunto de sistemas de deslizamiento y se
convierten en un sistema activo que determina los niveles de deformación y tensiones
locales del grano y consecuentemente con la deformación a nivel macroscópico.
Las figuras 3.9 relacionan el comportamiento de las muestras deformadas y luego
traccionadas con la fuerza de 500 N; un número de revoluciones de 27 rev/min y avance de
la herramienta de 0,075; 0,125 y 0,25 mm/rev respectivamente.

Figura 3.9a. Muestra patrón.

Figura 3.9b. Deformada con S de 0,075 mm/rev

�Figura 3.9c. Deformada con S de 0,125 mm/rev.

Figura 3.9d. Deformada con S de 0,25 mm/rev.

En las muestras observadas, desde la 3.9a hasta la figura 3.9d, se presenta una
microestructura formada por ferrita y perlita. Se han obtenido tamaño de grano desde el
número 6 (muestra patrón) hasta el número 7 (muestra 3.9d). Las texturas cristalográficas
3.9b; 3.9c y 3.9d, en relación a la textura inicial, presentan un reordenamiento de la
cristalita, donde se aprecia una agrupación ordenadas de los granos en la dirección de la
tensión aplicada. Para las figuras 3.9c y 3.9d, presentan mayor alargamiento, inducido por
el incremento del avance de la herramienta, lo que modifica la dimensión de la
deformación en el límite del material.
Las muestras deformadas con una fuerza de 1 500 N, un número de revoluciones de
54 rev/min y avances de 0,075; 0,125 y 0,25 mm/rev, se reflejan en las figuras 3.10a,
3.10b, 3.10c, 3.10d.

Figura 3.10a. Muestra patrón.

Figura 3.10b. Deformada con S de 0,075 mm/rev

�Figura 3.10c. Deformada con S de 0,125 mm/rev. Figura 3.10d. Deformada con S de 0,25 mm/rev.

En este nivel se puede apreciar una mayor agrupación de los granos (número 8) en la
estructura en relación con las figuras 3.9. Para las figuras 3.10b; 3.10c y 3.10d, el efecto de
las texturas es más relevante en las proximidades de la zona correspondiente a la
deformación, se alcanza para la muestra 3.10d un tamaño de grano número 9.
El hecho de tener una textura de gran fracción de volumen, con orientaciones distribuidas
aleatoriamente, esto es posible porque durante el proceso de deformación – tracción, se
logra que la distribución de los granos sean más pequeños (hasta G 9). La diferencia en los
niveles de deformación en estas muestras respecto a la muestra inicial, está relacionada
particularmente con el incremento de las variables fuerza, avance de la herramienta y
número de revoluciones del husillo. El hecho de introducir mayor deformación sobre la
aleación, provoca que el estiramiento de los granos sea más extendido.
Las figuras 3.11b; 3.11c y 3.11d, se corresponden con la fuerza de 2 500 N; número de
revoluciones de 27 rev/min y avance de la herramienta de 0,075; 0,125 y 0,25 mm/rev.

�Figura 3.11a. Muestra patrón.

Figura 3.11b. Deformada con S de 0,075 mm/rev

Figura 3.11c. Deformada con S de 0,125 mm/rev. Figura 3.11d. Deformada con S de 0,25 mm/rev.

Para la máximo magnitud de fuerza, se observa una mayor disminución del grano (del
número 9 para la muestra patrón hasta el número 10 para la muestra 3.11d), las muestras
siguen manteniendo la misma composición fásica, pero más densa con un mejor
reordenamiento de los granos, se puede plantear que la deformación plástica es acomodada
por deslizamiento. La activación de los diferentes sistemas, está fuertemente asociada a las
tensiones críticas de activación y la anisotropía plástica depende de la relación entre los
niveles de deformación introducidos, el deslizamiento intracristalino se efectúa con
esfuerzos menores, ya que los cristales no son perfectos, sino que tienen defectos que
ayudan a obtener un incremento de la deformación.
Se observa que al pasar a otro grano contiguo, la dislocación ha cambiado de dirección, por
los esfuerzos adicionales, el límite de grano se comporta como una zona de gran desorden,
por la discontinuidad entre los planos de deslizamiento, la dislocación no ha encontrado un
camino para seguir deslizando y pasar a otro grano, quedándose entonces bloqueada en el
límite de grano.
Los resultados son compatibles con el conocimiento de que el trabajado en frío aumenta las
deformaciones y que relaciona la textura cristalográfica con la anisotropía plástica planar y

�normal del material y con la aptitud al conformado, según ha sido reportado por autores
como Friedman y Pan (2000); Signorelli et al. (2006) y Alcántara et al. (2008a).
3.6. Análisis microestructural del AISI 1045 deformado por rodadura
El análisis metalográfico consistió en la observación e identificación de las características
de la estructura metalográfica en probetas de acero AISI 1045 deformado por rodadura. Se
observaron probetas sin deformar en el centro y con deformación en los bordes, con
aumento de 200x. En el anexo 3 tabla 3, aparecen los resultados de las mediciones de
dureza realizadas a las muestras y en los anexos 4, 5, 6, 7, 8 y 9, las microestructuras de las
muestras deformadas según el diseño de experimento propuesto en el epígrafe 2.5 tabla 2.4
del capítulo II. Se analizará el comportamiento de las probetas en correspondencia con el
diseño de experimentos, desde el nivel mínimo hasta el nivel máximo.
Con fuerza de 500 N (figuras 3.12, anexos 4 y 5), la red cristalina comienza a deformarse
con el alargamiento de los granos y con la agrupación del enrejado cristalino, la aleación
comienza a adquirir dureza producto de las tensiones de compresión generadas por el
rodillo, según ha sido reportado por Fernández et al. (2008a; 2008b y 2008c).
Para fuerza de 1 500 N (figuras 3.13, anexos 6 y 7), con el incremento de las variables hay
una mayor compactación de los granos en la red cristalina, la estructura se comporta con
granos más homogéneos; en la medida que se introduce más deformación, hay una
reducción del tamaño promedio de los mismos, creándose las condiciones para provocar
las dislocaciones, las cuales son las causantes de la deformación del material en frío.
Con fuerza de 2 500 N y número de revoluciones de 110 rev/min (figuras 3.14, anexos 8 y
9), se logra una estructura con mayor agrupación de los granos, motivado por el
incremento de las variables fuerza, avance de la herramienta y número de revoluciones,
según fue planteado por Fernández et al. (2008a; 2008b y 2008c).

�En las probetas sometidas a deformación, se observa una estructura bifásica de
ferrita – perlita, donde existe una agrupación orientada de los granos en la superficie, los
límites de los granos se hacen más finos (desde el número 5 para la muestra patrón, hasta el
número 10, para la muestra deformada con fuerza de 2 500 N), con estructura en bloque de
mosaico, dividida en pequeñas proporciones y una deformación clara de la red cristalina.
Después de ser sometidas a la acción de cargas por rodadura, en las microestructuras se
nota un desplazamiento de los planos perdiendo su paralelismo, existe una distorsión en el
núcleo a lo largo de los átomos que están por encima del plano de deslizamiento, además
nos aporta la dirección y el sentido en el que se mueve la dislocación, siendo el plano de
deslizamiento y la dirección de deslizamiento perpendicular a la línea de dislocación.
El endurecimiento en la capa superficial durante la deformación plástica superficial por
rodillo, se desarrolla como resultado del arrugado de las micro - irregularidades producidas
por el tratamiento, lo que fue expuesto además por Fernández et al. (2008a; 2009 y 2010).

La deformación plástica en el acero
AISI 1045, representa el movimiento
de las dislocaciones por los planos de
deslizamiento, con su salida a la
superficie de los cristales, es por eso

�que el surgimiento de cualquier tipo de
obstáculo, capaz de dificultar el
movimiento de las mismas, provoca el
endurecimiento del policristal y el
incremento de la resistencia de la
aleación. Entre los referidos obstáculos
están otras dislocaciones que se
encuentran en el cristal, el frenaje al
movimiento se logra a través de la
reducción del tamaño de grano, como
consecuencia del endurecimiento por

�deformación plástica en frío (acritud),
según se reportó por Fernández et al.
(2008a; 2008b y 2008c; 2009 y 2010).
Los bordes de los granos durante el proceso de deformación en frío del acero AISI 1045, se
convierten en una barrera para el desplazamiento de las dislocaciones, al reducirse el
tamaño del grano, según se observó en las microestructuras, aumentan el número de
defectos, los cuales frenan el desplazamiento de las dislocaciones por la existencia del
desorden atómico en el borde del grano, que trae como resultado una discontinuidad de los
planos de deslizamiento de un grano a otro.
La reducción del tamaño del grano ferrítico lo hace más duro y resistente, ya que aumenta
el área total de fronteras del grano, los cuales impiden el movimiento de las dislocaciones,
ha sido expuesto por Buraya (2001); Alfonso (2002) y Rose (2003).
Los resultados obtenidos del comportamiento microestructural coinciden con Fernández et
al. (2008a; 2008b; 2009a; 2009b y 2010) y constituye la segunda novedad de la
investigación.
3.7. Análisis de las tensiones por difracción de rayos x
Para determinar las tensiones de primer y segundo género que caracterizan el mecanismo
de endurecimiento del acero AISI 1045 deformado por rodadura, se tienen en cuenta
parámetros como son: el comportamiento de las macro y microdeformaciones, el análisis
de la distancia interplanar no tensionada, el análisis de la distancia interplanar tensionada,

�la determinación de la anchura a media altura, el comportamiento del dominio cristalito, el
comportamiento de la deformación y el análisis de la deformación media de la red.
3.7.1. Comportamiento de las macro y microdeformaciones
El análisis de las microdeformaciones se realizó para los índices de Miller hkl110; hkl200 y
hkl211, se consideró la longitud de onda y el coeficiente K para cada ángulo de difracción.
De los resultados obtenidos de la tensión de compresión en frío, en muestras de acero AISI
1045, sometida a proceso de rodadura, se pudo determinar los parámetros de las
macrotensiones en las nueve muestras deformadas, los cuales aparecen en la tabla 4 del
anexo 10, donde se pudo apreciar que:


Existen componentes de cizalladura no nulas que son mayores en las superficies
tratadas del cilindro (CT).



Los ángulos α que forman la tensión principal σ1 con el eje de la barra son
significativos en los casos analizados, indicando que las direcciones principales del
tensor no coinciden con los ejes del sistema de referencia seleccionado (ZZ´y φφ).



Los tratamientos de rodadura aumentan las tensiones de compresión en las superficies
tratadas.



La tensión en la dirección radial, normal a la superficie resulta nula. Para los puntos de
medición P = TN; TT, se cumple que σ (℮z) = 0.

Para evaluar las microdeformaciones en las muestras analizadas, se tomó como referencia
la barra libre de tensiones y la muestra nueve, por ser la muestra con mayor deformación.
En la muestra libre de tensión, se pudo observar la ausencia de microdefoermaciones y
gran tamaño de cristalito o dominios coherentes.
En la barra nueve hay existencia de una disminución del tamaño de esos dominios y un
aumento de la microdeformación. El menor esfuerzo encontrado es debido al hecho de que

�el deslizamiento que ocurre por los esfuerzos cortantes no sucede simultáneamente en
todas las posiciones atómicas que se han desplazado en una posición, sino de forma
ordenada átomo tras átomo y que han ocupado la vacante del frente de la dislocación.
En todas las superficies deformadas por rodillo, las tensiones residuales obtenidas son de
compresión (signo negativo), alcanzando para la muestra nueve un nivel de – 156 MPa
(tabla 4 anexo 10). Se aprecia que al aumentar la magnitud del módulo de la tensión
residual de compresión existe mayor dureza, en la medida que se incrementan los niveles
de las variables fuerza, avance de la herramienta y número de revoluciones del husillo.
3.7.2. Análisis de la distancia interplanar no tensionada
Para determinar el resultado de sen θ por la ecuación 2.23, se consideró los valores de los
índices de Miller (hkl), obtenidos en la ecuación 2.24 para cada distancia interplanar, en
relación con el parámetro de red a de las series de planos (110); (200) y (211). El valor de
dhk1110 = 0,20265 nm; dhkl200 = 0,14332 nm y dhkl211 = 0,11718 nm. El ángulo de difracción
para el plano (211) es 41,22º, para el plano (200) es 32,54º y para el plano (110) es 22,35º.
Al sustituir todos los resultados en la ecuación 2.23 tenemos que el sen θ = 0,659, para el
plano (211); el sen θ = 0,537, para el plano (200) y sen θ = 0,378, para el plano (110).
El cálculo de la distancia interplanar no tensionada se realizó por la ecuación 2.25, para lo
que se consideró los resultados de la ecuación 2.24, el módulo de elasticidad de primer
género, el coeficiente de Poisson (ν = 0,33), la tensión axial y la tensión circunferencial. Se
tiene entonces que do, para el plano (211) es de 0,117131 nm; el valor de do, para el plano
(200) es igual a 0,14344 nm y do, en el plano (110) es 0,20286 nm. Como se observa, en un
material libre de tensiones el valor de la distancia interplanar para una familia de planos, es
independiente de sus orientaciones con respecto a la muestra, en caso contrario la variación
será función de la orientación del plano respecto a la tensión.

�3.7.3. Análisis de la distancia interplanar tensionada
Se determinó la distancia interplanar tensionada por la ecuación 2.26, las magnitudes de

  ; σ1 y σ2, se tomaron de la tabla 4 del anexo 10 y el valor de do, se calculó por la
ecuación 2.25. En las tablas 5 y 6, del anexo 10 aparecen los resultados de d  , para los
planos (211) y (200) y en la tabla 7 del anexo 11, los valores de d  , para el plano (110).
La figura 3.15 muestra el comportamiento de d  vs sen 2 en el plano (211) se consideró
la probeta nueve, la que fue deformada con una fuerza de 2 500 N; avance de 0,25 mm/rev
y número de revoluciones de 110 rev/min.

Figura 3.15. Comportamiento de d  con respecto a sen 2 .

Los resultados muestran una reducción entre la distancia interplanar no tensionada
(1,17131 Å) con respecto a la distancia interplanar tensionada (1,17004 Å), la superficie
comprimida revela la existencia de una tensión de compresión atendiendo a la disminución
de la distancia interplanar libre de tensiones a medida que aumenta el ángulo , así como
la presencia de tensiones debido a los cambios que se producen en los parámetros
cristalográficos de la red. El resultado más significativo es la relación entre el tamaño de
las partículas y las tensiones residuales de compresión obtenidas, de manera que al
disminuir el tamaño de las mismas aumentan en módulo, la magnitud de las tensiones
residuales.

�Los efectos que han causado las tensiones internas son del tipo microscópico y se pueden
considerar como: dislocaciones, fallas de apilamiento, vacancias, gradientes de
composición o de tensión, límites de granos, por los cuales ha existido variación de la
distancia interplanar. Estos resultados muestran que hay una distribución de esfuerzo
deformación dentro del área irradiada, lo que justifica el uso del análisis clásico del sen2 ψ.
3.7.4. Determinación de la anchura a media altura
Por la ecuación 2.27 se determinó la anchura a media altura, considerando la constante K
(0,9), la longitud de onda, el tamaño de las partículas y el senθ, todos estos parámetros
para los índices de Miller (hkl). La figura 3.16 establece el comportamiento de la anchura
a media altura vs la constante K.

Figura 3.16. Comportamiento de β respecto K.

En la figura 3.16 se observa que para las muestras ocho y nueve se obtienen resultados
diferentes en cada reflexión con respecto a la muestra libre de tensión. En la barra nueve
para el plano β110 = 0,030 rad; para el β200 = 0,041 rad y para el β211 = 0,030 rad, en la
barra ocho el valor de β110 = 0,031 rad; para el β200 = 0,035 rad y para el β211 = 0,037 rad.
Los valores de la constante K calculados son: K110 = 4,93 nm, K200 = 6,97 nm y K211 = 8,54
nm. En un cristal finito cuando un haz incide con un ángulo próximo a θ, el haz difractado
no se anula, según ha sido reportado por Cullity (1972). El pico de difracción tiene

�entonces una anchura física pura β (anchura a media altura del pico), que está relacionada
con el tamaño de grano (o dominio de coherencia).
La variación obtenida permite plantear que, con el aumento del valor en el pico de
difracción, existe una disminución del dominio cristalito. La magnitud de  muestra
K, nm-1 para la reflexión (200) se distancia bastante de la tendencia seguida por el resto de
las reflexiones, ocurre cuando en la morfología exterior existe un apilamiento o
acumulación de partículas unas sobre otras en una misma dirección, ofreciendo la misma
cara al haz incidente de rayos x, que coincide con la familia del plano (200).
La altura del pico se incrementa desde 0,013 rad, en la muestra libre de tensiones, hasta
0,041 rad en la probeta nueve, lo que provoca el ensanchamiento del pico de difracción. El
pico se ensancha por el efecto del refinamiento de la microestructura (disminución del
dominio cristalito) y por el aumento de la tensión residual (microdeformaciones). Ambos
efectos están relacionados con la deformación en frío introducida por la acción del rodillo
sobre la superficie. El ensanchamiento de los picos de difracción está influenciado,
además, por la reducción del tamaño del grano y el aumento del trabajo de deformación en
frío del material, el cual provoca un aumento de la densidad de dislocaciones, defectos de
apilamiento reticular y un incremento de las tensiones residuales de segundo género.
El valor obtenido de la anchura a la mitad de la amplitud del máximo (FWHM: Full Width
Half-Maximum) está afectado por dos factores: el tamaño de grano y las tensiones
existentes. El método Williamson - Hall permite separar los aportes al ancho de línea del
tamaño de cristalito y de la microdeformación en el material. Se demuestra que el
incremento del semiancho físico del pico se debe exclusivamente a los defectos que
aparecen en la estructura luego de la compresión dinámica.

�Cuando la dependencia no se obtiene lineal indica una anisotropía en el incremento del
semiancho físico del pico que origina o condiciona el material, por ejemplo, la cinética de
crecimiento de un cristal, según fue reportado por Kashiwaya (1985) y Valiev et al. (2000).
3.7.5. Comportamiento del dominio cristalito
El tamaño medio de cristalito de la fase cristalina, fue determinado por la ecuación 2.28,
los parámetros analizados fueron la constante K, la longitud de onda y la altura del pico (β)
para cada plano, como se observa en la figura 3.17.

Figura 3.17. Comportamiento del dominio cristalito con respecto a sen2 ψ.

Se observa que en la muestra nueve, en la medida que aumenta el ángulo ψ, existe un
desajuste de volumen entre distintas zonas del material, lo que ha sido provocado por la
introducción de deformación plástica no homogénea, por átomos en las cercanías de la
superficie y por la disminución del dominio cristalito. La disminución del dominio
cristalino hasta 0,116082 nm, se produce porque la deformación plástica ha multiplicado el
número de dislocaciones en la muestra.
Se pudo determinar que durante el proceso, existe un deslizamiento en los granos de la red
cristalina, los cuales son producidos por los esfuerzos cortantes (τ) que actúan en la
dirección de los planos cristalinos que fluyen, cuando su magnitud es mayor que la
resistencia característica del cristal (τc). Todos estos comportamientos tienen como

�consecuencia final la formación de celdas de dislocaciones por aniquilación o
recombinación para reducir la energía del sistema y que dan lugar a una estructura de
subgranos, dentro del grano original, por tanto una disminución del tamaño efectivo de la
zona de coherencia cristalina. Por otro lado, el aumento de las tensiones residuales en el
material viene originado por los campos de tensiones asociados a las dislocaciones y su
multiplicación y al incremento de la densidad de dislocaciones.
El comportamiento obtenido tiene causas muy variadas, desde la formación de paredes
densas de dislocaciones dentro de un grano, acumulación o apilamiento en las paredes de
los granos, agrupamiento desordenado dentro del grano, según reportan Cullity (1967);
Klien y Hurlbut (1996); Börner y Eckert, (1997) y Sugimoto (1999).
3.7.6. Comportamiento de la deformación
La deformación se determinó teniendo en cuenta las ecuaciones 2.29 y 2.30, para lo cual se
consideró las variaciones de la distancia interplanar no tensionada y tensionada en las
superficies cilíndricas tratadas y no tratadas. En la tabla 8 del anexo 11 se recogen los
parámetros de la deformación (   ) y en la figura 3.18 el comportamiento de la
deformación respecto al sen2 ψ.

Figura 3.18. Comportamiento de la deformación ( ) considerando (d  do) respecto a sen 2 .

�En la figura 3.18 se considera el comportamiento de la muestra nueve después del proceso
de deformación plástica en frío, con respecto a la muestra libre de tensiones. Las tensiones
macroscópicas o macrotensiones se obtienen en la muestra nueve como resultados de la
extensión de los granos por encima de lo medido en el material no tensionado, sin
embargo, esta anomalía también puede atribuirse a la tensión desequilibrada entre la
superficie y el volumen del material en los bordes de los granos, por las tensiones
desequilibradas por el movimiento de las dislocaciones, las cuales incrementan el signo de
las deformaciones en el proceso de deformación en frío.
La dependencia obtenida en la curva hasta – 0,0027, es producto de la formación de
nuevos cristales durante el proceso de compresión dinámica, dando lugar a dominios
cristalitos, cuyos planos han permanecidos orientados perpendicularmente a la dirección en
la que se produjo la deformación y que coinciden con la forma exterior de la partícula,
donde las tensiones han aparecido como resultado del cambio entre la capa de la superficie
del material no deformado y el tensionado por el proceso de deformación plástica, lo que
ha introducido cambios en los perfiles de difracción de rayos x, por dos efectos mezclados,
tamaño de cristalitas y esfuerzos en la red cristalina.
Según reportes realizados por autores como: Suryanarayana (1998); Callister (1999); Vives
et al. (2004); Davidienkov y Fitzpatrick (2005), la causa por la que una disminución del
tamaño de grano, trae como consecuencia un aumento de la dureza, se debe a dos factores,
el primero es que al disminuir el tamaño de grano, aumenta el número de fronteras de
grano en una misma área, esto provoca una elevación de las tensiones a nivel cristalino, el
otro es que en las aleaciones policristalinas, los bordes de los cristales constituyen un
obstáculo ante el que se acumulan las dislocaciones.

�3.7.7. Análisis de la deformación media de la red
En la ecuación 2.31 para determinar la deformación media de la red, se consideró la altura
media del alto del pico (β) y el ángulo de difracción de Bragg (θ), para cada plano; siendo
e211 = 0,00856; e200 = 0,01611 y e110 = 0,01838. Los parámetros de red calculados, en cada
plano, varían según se rota el ángulo de difracción θ y cambia la magnitud de β, se atribuye
a la presencia de tensiones residuales que inducen cambios en el espaciamiento interplanar
y por lo tanto en el parámetro de red de la celda unitaria, esto da origen al ensanchamiento
y corrimiento de los picos de difracción, en relación con la ubicación de 2θ y con respecto
a los picos de la muestra patrón, ese corrimiento y ensanchamiento del mismo origina
tensiones internas (compresión) entre granos vecinos, lo cual densifica la capa superficial y
favorece los niveles de dureza, dentro ciertos límites de espesor.
Al determinar las regularidades del comportamiento microestructural, la deformación
reticular, el efecto del tamaño de las cristalitas y las macros y microdeformaciones, los
cuales caracterizan las tensiones de 1er y 2do género, se puede concluir que, con el empleo
de rodillo, los mecanismos que provocan el endurecimiento en frío al acero AISI 1045 son:
defecto lineal: dislocación de arista o de Taylor y defecto planar: límite de grano.
Las conclusiones obtenidas sobre las macro y microdeformaciones y sus efectos
constituyen la tercera novedad del trabajo, así mismo permiten dar cumplimiento a la
hipótesis planteada en la investigación, porque en unión con las demás regularidades
anteriormente definidas, permiten establecer el comportamiento metalúrgico del acero
AISI 1045 deformado por rodadura y por ende controlar sus propiedades mecánicas.
3.8. Procesamiento estadístico de los resultados
Se determinó estadísticamente, a través del análisis de regresión, la influencia de la
aplicación de cargas de rodadura generadas por un rodillo, en la obtención de diversas

�propiedades mecánicas y funcionales del acero AISI 1045, el comportamiento que se
describe en los modelos que se desarrollan es su capacidad de endurecimiento.
3.8.1. Comportamiento de la dureza con relación a la fuerza
La figura 3.19 muestra los resultados del ajuste a un modelo de regresión lineal para
describir las regularidades entre la dureza y la fuerza, el procesamiento estadístico se
muestra en la tabla 9 del anexo 11.

Figura 3.19 Comportamiento de la dureza con relación a la fuerza.

La ecuación del modelo ajustado para dureza es: HV  286,085  0,0687222  P
La curva ajustada es: HV = 88,674Ln(x) + 177,13 y un coeficiente de correlación
R2 = 0,9151
Dado que el p-valor en la tabla ANOVA es inferior a 0,01, existe relación estadísticamente
significativa entre las variables para un nivel de confianza del 99 %. El estadístico R2
indica que el modelo explica un 93,7689 % de la variabilidad en la dureza. El error
estándar de la estimación muestra la desviación típica de los residuos que es 54,0711. Este
valor puede usarse para construir los límites de predicción para las nuevas observaciones.
El error absoluto medio (MAE) de 42,727 es el valor medio de los residuos. Con el
estadístico Durbin-Watson (DW) se examinaron los residuos y se observó que hay una

�correlación significativa dado que el p-valor es inferior a 0,05; la variable fuerza tiene
influencia sobre la dureza, esta última tiene tendencia a incrementar, en la medida en que
se aumenta la fuerza.
Se decide que para la simplificación del modelo, teniendo en cuenta que el p-valor más alto
en la variable independiente es de 0,0000, para la fuerza (P), muy inferior al recomendado
(0,01), el término de orden superior es estadísticamente significativo con un nivel de
confianza del 99 %. Por tanto, probablemente las variables representan dicho modelo, lo
que fue expuesto además por Fernández et al. (2008a).
3.8.2. Comportamiento de la dureza con relación al número de revoluciones
La figura 3.20 muestra los resultados del ajuste a un modelo de regresión lineal para
describir las regularidades entre la dureza y el número de revoluciones del husillo, el
procesamiento estadístico se muestra en la tabla 10 del anexo 12.
La ecuación del modelo ajustado para dureza es: HV  326,175  0,9891 nr
La curva ajustada es: HV = 88,674Ln(x) + 177,13 y un coeficiente de correlación
R2 = 0,91635

Figura 3.20. Comportamiento de la dureza con relación al número de revoluciones del husillo.

Dado que el p-valor en la tabla ANOVA es inferior a 0,05; existe relación estadísticamente
significativa entre HV y nr para un nivel de confianza del 95 %. El estadístico R2 indica

�que el modelo explica un 91,635 % de la variabilidad en HV. El coeficiente de correlación
es igual a 0,446805, indicando una relación relativamente débil entre la dureza y el número
de revoluciones del husillo. El error estándar de la estimación muestra la desviación típica
de los residuos que es 71,1446. Este valor puede usarse para construir límites de la
predicción para las nuevas observaciones.
El error absoluto medio (MAE) de 0,152048 es el valor medio de los residuos. El
estadístico Durbin-Watson (DW) examina los residuos y se determinó que hay alguna
correlación significativa basada en el orden en el que se han introducido los datos, ya que
la variable número de revoluciones, incrementa la dureza en la misma medida en que se
aumenta la misma. Dado que el p-valor es inferior a 0,05; hay indicio de una posible
correlación serial, lo que fue reportado por Fernández et al. (2008a).
3.8.3. Comportamiento de la dureza con relación al avance
En la figura 3.21 se muestran los resultados del ajuste a un modelo de regresión lineal para
describir las regularidades entre la dureza y el avance de la herramienta, el procesamiento
estadístico se muestra en la tabla 11 del anexo 12.

Figura 3.21. Comportamiento de la dureza con relación al avance de la herramienta.

La ecuación del modelo ajustado para dureza es: HV  507,917  791,795  S

�La curva ajustada es: HV = 88,674Ln(x) + 177,13 y un coeficiente de correlación
R2 = 0,9151.
Dado que el p-valor en la tabla ANOVA es inferior a 0,01, existe relación estadísticamente
significativa entre la dureza y el avance para un nivel de confianza del 99 %.
El estadístico R2 indica que el modelo explica un 87,9943 % de la variabilidad en la
dureza. El coeficiente de correlación es igual a -0,76154, indicando una relación
moderadamente fuerte entre la dureza y el avance. El error estándar de la estimación
muestra la desviación típica de los residuos que es 51,5409. Este valor puede usarse para
construir límites de la predicción para las nuevas observaciones.
El error absoluto medio (MAE) de 41,5062 es el valor medio de los residuos. Con el
estadístico Durbin-Watson (DW) se examinaron los residuos y se determinó que la variable
avance es significativa en la dureza durante el proceso de deformación en frío por
rodadura. Dado que el p-valor es inferior a 0,05, hay indicio de una posible correlación
serial, lo que fue expuesto además por Fernández et al. (2008a).
3.8.4. Análisis de varianza
Se realizó el análisis de varianza, según el método de Fisher, para evaluar el nivel de
significación de las variaciones provocadas por los diferentes experimentos. Se desarrolló
el análisis a partir de la ecuación 2.32. Los resultados aparecen en la tabla 12 del anexo 13.
Los cocientes F están basados en el error cuadrático medio residual. Puesto que se ha
elegido la suma de cuadrados Tipo III (valor por defecto), se ha medido la contribución de
cada factor eliminando los efectos del resto de los factores. Los p-valores que se
representan comprueban la importancia estadística de cada uno de los factores. Dado que 2
p-valores (P y S) son inferiores a 0,05, tienen efecto estadísticamente significativo en HV
para un 95,0 %.

�Se determinó la descomposición de la varianza de los datos en dos componentes: una
componente entre grupos y otra dentro de cada grupo. El F-crítico, que en este caso es
igual a 27,21; es el cociente de la estimación entre grupos y la estimación dentro de los
grupos. Puesto que el p-valor del test F es inferior a 0,05, hay diferencia estadísticamente
significativa entre las medias de las 4 variables a un nivel de confianza del 95,0 %.
3.8.5. Análisis de los criterios
En el caso de repeticiones, dado que el F no sobrepasa a 3,182 el valor de F0, 05, para 2 y 52
grados de libertad, no se puede rechazar la hipótesis nula, es decir el experimento se realiza
bajo control estadístico; no hay diferencia significativa entre las repeticiones de cada
experimento.
Puesto que para los efectos principales nr; P; S, el F toma los valores de 56616,33; 146254,
8 y 1,54 respectivamente y todos ellos sobrepasan a 3,182 el valor de F0,05, para 2 y 52
grados de libertad, excepto nr, la hipótesis nula se rechaza en el caso de los factores P y S,
al analizar las variaciones de nr; P y S de manera independiente, influyen
significativamente en el comportamiento de la dureza solamente los factores fuerza y
avance de la herramienta.
Si se trata del efecto de interacciones de dos factores nrP; nrS y SP, el Fisher toma valores
de 5115,98; 782,44 y 334, 23 por lo que exceden respectivamente a 2,56; el valor de F0, 05
para 4 y 52 grados de libertad, se debe rechazar la hipótesis nula; cuando varían
simultáneamente las interacciones vistas de manera independiente, se observan variaciones
significativas en el comportamiento de la variable independiente, la dureza.
Para el efecto de interacciones con tres factores nr; P; S, dado que F toma un valor de
470,68 sobrepasa a 2,13, el valor de F0,05, para 8 y 52 grados de libertad, la hipótesis nula

�se rechaza; quiere decir que cuando varía simultáneamente nr; P; S, se aprecian variaciones
significativas en la dureza.
3.8.6. Comportamiento de las variables del experimento
Como se aprecia, la capacidad de endurecimiento (H) tiene un comportamiento creciente
en la misma medida que se incrementan las variables del proceso de experimentación:
número de revoluciones del husillo (nr), la fuerza (P) y el avance de la herramienta.
El incremento de la dureza en las probetas de 206 a 457 HV, a partir de un valor inicial
promedio igual a 170 HB en las probetas patrón, se produce entre otras causas, por la
reducción que provoca en el tamaño del grano la acción de las cargas por rodadura, el
resultado se corresponde con la hipótesis de que al incrementar las tensiones de
compresión, surge un estado tensional que deforma la aleación, provoca deformaciones
reticulares, disminuye el efecto del tamaño de las cristalitas y se crean macro y
microdeformaciones, que incrementan la dureza final y mejoran el comportamiento del
material en correspondencia con el mecanismo de endurecimiento.
Al comparar los resultados de la dureza superficial con Díaz (2006), se observa que en los
resultados obtenidos por este autor, la dureza incrementa desde 222 HV hasta 242 HV, con
un máximo de fuerza de 2 000 N; mientras que con fuerza de 2500 N, empleada en el
presente trabajo, se alcanza una dureza de 457 HV, esto demuestra que en la medida que se
incrementa esta variable, el acero AISI 1045 obtiene mayor dureza en la superficie.
3.9. Efectos en el orden social y ambiental
Uno de los procedimientos que ofrece perspectivas alentadoras para lograr la elevación de
las propiedades mecánicas del acero AISI 1045, es el endurecimiento de materiales por
deformación plástica en frío empleando rodillo, constituyendo un ejemplo del
aprovechamiento de un método que aunque no es novedoso, sustituye operaciones como

�los tratamientos térmicos, brindándole a los materiales excelentes propiedades físico –
mecánicas, con el mínimo de costos y con menos contaminación del medio ambiente. Es
un método alternativo ventajoso respecto a los esquemas tecnológicos tradicionales
empleados para aumentar la calidad de las superficies de las piezas, con mayor eficiencia
técnica – económica.
3.10. Determinación del efecto económico
Para la estimación de los costos de fabricación que se desean determinar se parte de la
metodología del cálculo del costo de fabricación conocida como “Ficha para costos,
precios y su componente en pesos convertibles” que en formato de hoja de cálculo se
utiliza como norma empresarial en la Empresa Mecánica del Níquel Comandante” Gustavo
Machín Hoed de Beche” de Moa. La valoración del estimado se hará con un fondo anual
de 286 días laborables.
3.10.1. Costo de la pieza endurecida por deformación plástica superficial
Una vez calculados los tiempos para la elaboración de la pieza deformada plásticamente, y
teniendo en cuenta la incidencia de máquinas, operarios, energía eléctrica, el costo
estimado de fabricación por el proceso por deformación plástica superficial es de 8,39 CUP
y 5,37 CUC. Los resultados aparecen en la tabla 13 del anexo 14.
3.10.2. Costo de la pieza con tratamiento térmico de alta frecuencia
Después de calculados los tiempos de cada operación, incluido el torneado previo y el
posterior rectificado, se puede apreciar la ficha del costo de fabricación de la pieza, cuyo
valor estimado es de 36,93 CUP y 8,78 CUC. Los resultados aparecen en la tabla 14 del
anexo 15.
Al evaluar el comportamiento de la fabricación de las piezas por ambos procesos con un
fondo anual de 286 días laborables se tiene que:

�

Deformación plástica superficial: 2 399,54 CUP y 1 535,82 CUC.



Tratamiento térmico y rectificado: 10 561,98 CUP y 2 511,08 CUC.

El costo de fabricación de la pieza mediante la variante de temple por alta frecuencia y
revenido alto es mayor que por deformación plástica superficial por rodillo simple, se
obtiene que la deformación plástica por rodillo es un proceso más económico para mejorar
las cualidades y las propiedades físico - mecánicas de la superficie de las piezas.
3.11. Aporte en la dimensión ambiental
En el proceso de maquinado se produce gran cantidad de desechos sólidos, los mismos en
forma de virutas, al ser depositados en un lugar específico, alteran el equilibrio de ese
pequeño ecosistema, ya que en su composición poseen elementos que pueden ser
lixiviables bajo la acción de las altas temperaturas y las lluvias donde pasan a las aguas
subterráneas contaminándolas.
Por otro lado, en los talleres de manufactura se consume una gran cantidad de energía
eléctrica, la cual se toma de la red nacional y se convierte en gasto de combustible y
contaminación atmosférica debido al proceso de combustión.
El empleo de tratamientos térmicos para lograr dureza superficial en las piezas, conlleva al
menos a un mayor consumo de electricidad, donde casi siempre la pieza adquiere un
temple volumétrico (como en el caso del temple y revenido) con el lógico despilfarro de
portadores energéticos, también porque emplean equipos que son altamente consumidores.
Adicionalmente, para diferentes variantes de tratamiento térmicos se utilizan en ocasiones
una serie de productos químicos y de combustibles, sólidos y gaseosos que generan gases
contaminantes al medio ambiente (vapores de sales, monóxido de carbono), además de
desechos sólidos (grasas sólidas, aceites, restos de combustibles líquidos), también es
conocido que la mayor parte de los residuos, generados por la industria de tratamiento

�térmico, proviene de soluciones de cianuro, de agentes enfriadores empleados, aguas
residuales, de medios abrasivos, de material refractario y procesos de revestimiento, que en
mayor o menor medida, afectan sensiblemente a la salud humana y son potencialmente
peligrosos como agentes contaminantes del entorno.
Las implicaciones económicas y sociales que esto representa son universalmente
conocidas, así como de los esfuerzos que a numerosas instancias se hacen en Cuba para
disminuir el impacto negativo que estas tecnologías poseen.
La aplicación del proceso tecnológico conocido como deformación plástica superficial por
rodillo, en muchos casos, evita o hace innecesario el empleo de las tecnologías
contaminantes del medio ambiente y altos consumos de energía, las propiedades
físico – mecánicas se pueden lograr de las reservas internas del material, que se
manifiestan a partir de la deformación en frío de su superficie en forma controlada.
El proceso posee la ventaja adicional de que no induce efectos colaterales negativos en la
pieza como en el caso del temple, donde hay que aplicar tratamientos adicionales, para
eliminar las tensiones surgidas. Se disminuye también el nivel de ruido.

�3.12. Conclusiones del capítulo 3


La interrelación entre el rodillo y la superficie deformada determinada por el método
de la cicloide en los ejes x e y, durante el proceso de deformación en frío con rodillo,
provocan tensiones de comprensión y tracción, así como variaciones en la macro y
microdeformación por efecto de la deformación reticular.



Al determinar

la relación tensión – deformación del acero AISI 1045 sometido a

deformación superficial por rodadura en frío y su comparación con el mismo acero,
sometido a deformación plástica plana simple, se comprobó que existe una disminución
del tamaño de grano, así como en el exponente de endurecimiento n.


Las muestras deformadas revelan una estructura ferrítica – perlítica, antes y después
del tratamiento, se observa la deformación de la red cristalina por la reducción del
tamaño de los granos, provocado por el incremento de las tensiones de contacto desde
293,45 MPa hasta 493,85 MPa.



Los resultados obtenidos de la distancia interplanar no tensionada, la distancia interplanar tensionada, el
dominio cristalito y la atura del pico, permiten estimar la deformación reticular del parámetro de red a,
el tamaño de los cristalitos,

esfuerzos en la red cristalina y determinar el mecanismo de

endurecimiento del acero AISI 1045 deformado por rodadura, lo cual se confirma con
el análisis cualitativo de la difracción por rayos x.

�CONCLUSIONES GENERALES


La distribución de tensiones en la sección del cuello de las muestras deformadas y
luego traccionadas permitió, a partir del análisis metalográfico, determinar la reducción
del tamaño del grano desde el número 6 hasta un tamaño de grano número 10, así como
variaciones en el exponente de endurecimiento, siendo para este acero sometido a
deformación plástica plana simple n = 0,19 y para el mismo acero deformado por
rodillo en frío n = 0,06.



Las microestructuras obtenidas en muestras deformadas presentan un tamaño de grano
desde el número 5 hasta un tamaño de grano 11, en una profundidad de 1,7 mm,
provocado por la acción del rodillo sobre la superficie, por lo que ha existido
deformación reticular, disminución en el tamaño de las cristalitas y variaciones en la
macro y microdeformación del acero AISI 1045 deformado en frío.



Por la ocurrencia del deslizamiento en el cristal, que por efecto de las tensiones en el
acero AISI 1045, provoca desplazamiento de los planos de difracción, en la dirección
que se produjo el esfuerzo, el proceso de deformación plástica superficial por rodillo
simple ocurre por la acción combinada de los mecanismos de: defecto lineal:
dislocación de arista o de Taylor y defecto planar: límite de grano.



El procedimiento tecnológico de endurecimiento mediante deformación plástica
superficial por rodillo, de piezas fabricadas de acero AISI 1045, tiene un significativo
efecto económico con respecto al método tradicional del tratamiento térmico, permite
un ahorro de 9 137,7 entre CUP y CUC en un año de trabajo.

�RECOMENDACIONES


Aplicar el procedimiento tecnológico descrito en el trabajo, generalizando los
resultados de esta investigación en las industrias del níquel y otras empresas donde se
utilizan componentes fabricados de aceros AISI 1045 y que deben ser sometidos a
régimen de tratamiento térmico para incrementar su resistencia al desgaste y la fatiga.



Profundizar en el comportamiento microestructural del acero AISI 1045 deformado por
rodadura con la aplicación de método como la Microscopía Electrónica de Barrido, así
como establecer un modelo matemático que describa las regularidades mecánicas y
funcionales de dicho acero.



Profundizar en el estudio de la anchura a la mitad de la amplitud del máximo a través
de la ecuación  cos  hkl  

0,9
 sen hkl  , que puede ser determinada a través
d

de un perfil Lorentziano o Gaussiano, uno pseudo-Voigth o con transformadas de
Fourier.

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�LISTADO DE SÍMBOLOS
S-

avance de la herramienta; mm/rev

X2-

avance de la herramienta; mm/rev

C-

superficie inferior del rodillo; mm

Rper -

perfil del radio del rodillo; mm

Drod -

diámetro del rodillo; mm

t-

profundidad de corte; en mm

R2 -

radio de la superficie de endurecimiento de la pieza; mm

R1; R3 -

radios de la sección de trabajo del rodillo; mm

h-

profundidad de la capa endurecida; mm

d eje -

diámetro de la pieza; mm

R1, 2, 3, 4 -

radios de curvatura del rodillo ( R1 y R3 ) y la pieza ( R2 y R4 ); mm

l-

magnitud corriente del largo de la zona de contacto; mm

Z-

mitad del ancho de contacto del rodillo; mm

Zk -

variación de la profundidad en la pieza; mm

RPE -

radio de la pieza elaborada; mm

Sz y S y -

movimiento por cicloide en los ejes z e y, mm

rp -

radio del rodillo; mm

hp -

profundidad de penetración del rodillo; mm

T-

capa sin deformar delante del rodillo; μm

-

tensión correspondiente a la carga aplicada; MPa

 máx -

tensiones máximas en el área de contacto; MPa

� máx aplast -

tensión máxima de aplastamiento; MPa

i -

tensión inicial; MPa

B -

tensión elástica del material; MPa

τxy -

tensión de cizalladura en el plano xy perpendicular a z, MPa

Δσ -

variación de las dislocaciones; MPa

σA -

tensión axial; MPa

σC -

tensión circunferencial; MPa

 -

tensión residual en el punto de la superficie; MPa

1 y  2 -

tensiones principales en el plano de la superficie; MPa

Su -

esfuerzo último; MPa

Ko -

coeficiente de endurecimiento; MPa

E-

módulo de elasticidad de la pieza; MPa

eo

tensión ingenieril; MPa

P-

Fuerza; N

H-

dureza; N

HV -

dureza Vickers; N

Pp -

fuerza ejercida por el rodillo sobre el material; N

T -

tensión de fluencia del material a la tracción; N/mm2

Fn -

fuerza sobre la zona de contacto; N

Y1 -

dureza obtenida del ensayo; N

X1 -

fuerza del rodillo sobre la probeta; N

�Lk -

carga de la zona de contacto; N

k -

ángulo de contacto a la mitad del ancho de contacto; Z k en grados

 -

ángulo principal de posición; en grados

-

ángulo de incidencia principal; en grados

-

ángulo de ataque; en grados

α (0) -

ángulo principal de mayor valor en el eje del cilindro zz’; grados

-

ángulo de difracción; grados

ψ-

ángulo de la tensión residual para la difracción; en grados

FWHM -

anchura a media altura de los picos de difracción; rad

d hkl -

distancia interplanar considerando los índices de Miller; nm

do -

distancia interplanar libre de tensiones; nm

d  -

distancia interplanar tensionada en la dirección a los ángulos  y ; nm

t-

tamaño medio de cristalito; nm

Å-

Ángstroms; Å

-

longitud de onda de la radiación; Å

dA -

diámetro atómico; Å

Vc-

velocidad de corte; m/min

Tm -

tiempo de maquinado; min

nr –

número de revoluciones del husillo; rev/min

 -

deformación del material; %

z -

deformaciones en el eje z; %

y-

deformaciones en el eje y; %

�e-

deformación media de la red; %

  -

deformación de la red en la dirección a los ángulos  y ; %

n-

exponente del coeficiente de endurecimiento; %

D-

número de experimentos

F-

número de factores

a-

coeficiente que tiene en cuenta el radio del rodillo y la pieza

np -

coeficiente que depende de los radios de la pieza y el rodillo

A y m-

parámetros que dependen de las características mecánicas del material

M -

parámetro que corresponde al ángulo de contacto 0  M  k

-

coeficiente de Poisson

�Anexo 1
Tabla 1. Proceso para el análisis microestructural de las muestras deformadas y luego traccionadas
σo (MPa)
ε (mm)

0
0

σo (MPa)
ε (mm)

0
0

σo (MPa)
ε (mm)

0
0

σo (MPa)
ε (mm)

0
0

σo (MPa)
ε (mm)

0
0

σo (MPa)
ε (mm)

0
0

σi (MPa)
ε (mm)

0
0

σo (MPa)
ε (mm)

0
0

σo (MPa)
ε (mm)

0
0

Muestra 1 (Fuerza de 500 N; nr de 27 rev/min y S de 0,075 mm/rev)
90,4
180,8 271,2 361,6 452,0 542,4 632,8 723,2 813,6
0,026 0,053 0,080 0,106 0,133 0,160 0,186 0,213 0,240
Muestra 2 (Fuerza de 1 500 N; nr de 27 rev/min y S de 0,125 mm/rev)
91,4
182,8 274,2 365,6 457,0 548,4 639,8 731,2 822,6
0,026 0,052 0,079 0,105 0,132 0,158 0,184 0,211 0,237
Muestra 3 (Fuerza de 2 500 N; nr de 27 rev/min y S de 0,075 mm/rev)
98,1
196,2 294,3 392,4 490,5 588,6 686,7 784,8 882,9
0,026 0,052 0,076 0,102 0,127 0,153 0,178 0,204 0,229
Muestra 4 (Fuerza de 500 N; nr de 54 rev/min y S de 0,125 mm/rev)
90,7
181,4 272,1 362,8 453,5 544,2 634,9 725,6 816,3
0,027 0,054 0,081 0,108 0,135 0,162 0,189 0,216 0,243
Muestra 5 (Fuerza de 1 500N; nr = 54 rev/min y S = 0,125 mm/rev)
96,5
193,0 289,5 386,0 482,5 579,0 675,5 772,0 868,5
0,026 0,053 0,080 0,106 0,133 0,160 0,186 0,213 0,240
Muestra 6 (Fuerza de 2 500 N; nr de 54 rev/min y S de 0,125 mm/rev)
101,2 202,4 303,6 404,8 506,0 607,2 708,4 809,6 910,8
0,026 0,051 0,076 0,104 0,133 0,157 0,183 0,209 0,235
Muestra 7 (Fuerza de 500 N; nr de 110 rev/min y S de 0,25 mm/rev)
95
190
285
380
475
570
665
760
855
0,027 0,055 0,083 0,109 0,131 0,164 0,191 0,217 0,245
Muestra 8 (Fuerza de 1 500 N; nr de 110 rev/min y S de 0,125 mm/rev)
97,6
195,2 292,8 390,4 488,0 585,6 683,2 780,8 878,4
0,026 0,053 0,080 0,107 0,134 0,160 0,187 0,214 0,241
Muestra 9 (Fuerza de 2 500 N; nr de 110 rev/min y S de 0,25 mm/rev)
102,1 204,2 306,3 408,4 510,5 612,6 714,7 816,8 918,9
0,025 0,052 0,078 0,105 0,137 0,158 0,184 0,211 0,236

704,0
0,267
716,0
0,264
774,0
0,262
708,0
0,270
759,0
0,267
800,0
0,264
753
0,271
769,0
0,268
810,0
0,255

�Anexo 2
Tabla 2. Resultados del exponente de endurecimiento n

Niveles
(+1)
(∆)
(-1)
Muestras
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27

Respuestas
nr (rev/min
P (N) S (mm/rev)
110
2 500
0,25
54
1 500
0,125
27
500
0,075
27
27
27
27
27
27
27
27
27
54
54
54
54
54
54
54
54
54
110
110
110
110
110
110
110
110
110

500
500
500
1 500
1 500
1 500
2 500
2 500
2 500
500
500
500
1 500
1 500
1 500
2 500
2 500
2 500
500
500
500
1 500
1 500
1 500
2 500
2 500
2 500

0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25

Salidas

logσ

n

logσ

n1
0,11
0,10
0,10
0,11
0,11
0,09
0,10
0,09
0,06
0,10
0,10
0,09
0,09
0,09
0,06
0,08
0,07
0,07
0,10
0,10
0,09
0,09
0,09
0,08
0,06
0,07
0,06

ñ
ñn
0,10

2,31

0,10

2,24

0,08

2,22

0,09

2,32

0,08

2,27

0,07

2,22

0,09

2,37

0,08

2,32

0,06

2,04

�Anexo 3
Tabla 3. Resultados de la matriz de planificación del experimento

Niveles
(-1)
(0)
(+1)
Ensayo
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27

Respuestas
nr (rev/min
P (N)
S (mm/rev)
27
500
0,075
54
1 500
0,125
110
2 500
0,25
27
27
27
27
27
27
27
27
27
54
54
54
54
54
54
54
54
54
110
110
110
110
110
110
110
110
110

500
500
500
1 500
1 500
1 500
2 500
2 500
2 500
500
500
500
1 500
1 500
1 500
2 500
2 500
2 500
500
500
500
1 500
1 500
1 500
2 500
2 500
2 500

0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25
0,075
0,125
0,25

Salidas

H (HV)
HV1
205
205
204
216
224
228
231
232
231
260
263
265
316
318
318
326
325
336
346
353
360
403
415
424
436
446
457

HV2
207
207
206
217
223
228
230
232
231
260
263
264
317
316
319
325
327
337
345
354
359
403
414
426
434
444
457

HV3
206
206
205
220
225
228
231
233
233
261
263
265
316
317
321
324
330
335
346
357
360
400
417
428
435
446
458

�Anexo 4
Figuras 3.11. Deformación para fuerza de 500 N y nr de 27 rev/min

Figura a. Muestra patrón.

Figura c. Deformada con P = 500N; S = 0,125
mm/rev y nr = 27 rev/min.

Figura b. Deformada con P = 500 N; S = 0,075
mm/rev y nr = 27 rev/min.

Figura d. Deformada con P = 500 N; S = 0,25
mm/rev y nr = 27 rev/min.

Deformación para fuerza de 500 N y nr de 54 rev/min

Figura e. Deformada con P = 500N; S = 0,075
mm/rev y nr = 54 rev/min.

Figura f. Deformada con P = 500 N; S = 0,125
mm/rev y nr = 54 rev/min.

�Anexo 5

Figura g. Deformada con P = 500 N; S = 0,25
mm/rev y nr = 54 rev/min.

Deformación para fuerza de 500 N y nr de 110 rev/min

Figura h. Deformada con P = 500 N; S = Figura i. Deformada con P = 500 N; S = 0,125
0,075 mm/rev y nr = 110 rev/min.
mm/rev y nr = 110 rev/min.

Figura g. Deformada con P = 500 N; S = 0,25
mm/rev y nr = 110 rev/min.

�Anexo 6
Figuras 3.12. Deformación con fuerza de 1 500 N y nr de 27 rev/min

Figura a. Muestra patrón.

Figura h. Deformada con P = 1 500 N;
S = 0,075 mm/rev y nr = 27 rev/min.

Figura c. Deformada con P = 1 500 N;
S = 0,125 mm/rev y nr = 27 rev/min.

Figura c. Deformada con P = 1 500 N;
S = 0,25 mm/rev y nr = 27 rev/min.

Deformación con fuerza de 1 500 N y nr de 54 rev/min

Figura e. Deformada con P = 1 500 N; Figura f. Deformada con P = 1 500 N; S = 0,125
S = 0,075 mm/rev y nr = 54 rev/min.
mm/rev y nr = 54 rev/min.

�Anexos 7

Figura g. Deformada con P = 1 500 N;
S = 0,25 mm/rev y nr = 54 rev/min.

Deformación con fuerza de 1 500 N y nr de 110 rev/min

Figura h. Deformada con P = 1 500 N; Figura i. Deformada con P = 1 500 N;
S = 0,075 mm/rev y nr = 110 rev/min.
S = 0,125 mm/rev y nr = 110 rev/min.

Figura j. Deformada con P = 1 500 N;
S = 0,25 mm/rev y nr = 110 rev/min.

�Anexo 8
Figuras 3.13. Deformación con fuerza de 2 500 N y nr de 27 rev/min

Figura a. Muestra patrón.

Figura b. Deformada con P = 2 500 N;
S = 0,075 mm/rev y nr = 27 rev/min.

Figura c. Deformada con P = 2 500 N; Figura d. Deformada con P = 2 500 N;
S = 0,125 mm/rev y nr = 27 rev/min.
S = 0,25 mm/rev y nr = 27 rev/min.

Deformación con fuerza de 2 500 N y nr de 54 rev/min

Figura e. Deformada con P = 2 500 N; Figura f. Deformada con P = 2 500 N;
S = 0,075 mm/rev y nr = 54 rev/min.
S = 0,125 mm/rev y nr = 54 rev/min.

�Anexo 9

Figura g. Deformada con P = 2 500 N; S = 0,25
mm/rev y nr = 54 rev/min.

Deformación con fuerza de 2 500 N y nr de 110 rev/min

Figura h. Deformada con P = 2 500 N;
S = 0,075 mm/rev y nr = 110 rev/min.

Figura i. Deformada con P = 2 500 N;
S = 0,125 mm/rev y nr = 110 rev/min.

Figura g. Deformada con P = 2 500 N; S = 0,25
mm/rev y nr = 110 rev/min.

�Anexo 10
Tabla 4. Resultados de las macro y microdeformaciones
Nivel
(+1)
(∆)
(-1)
M

Factores
nr
S
P
110 0,25 2 500 N
54 0,125 1 500 N
27 0,075 500 N

Macrodeformaciones y
Microdeformaciones
Pα

1

27

0,075

500

2

54

0,125

500

3

110

0,25

500

4

27

0,075

1 500

5

54

0,125

1 500

6

110

0,25

1 500

7

27

0,075

2 500

8

54

0,125

2 500

9

110

0,25

2 500

α (0)

Δσ



xy

σ1

CN1 - 4,6 (14)
30 (24)
-3
-1
CT1 29 (40)
126 (12)
20
-2
CN2 1 (19) 60,7 (15,3) 0,93 - 2,4
CT2 29 (32) 131,3 (10,9) 26,2 - 2,4
CN3 48 (43)
58 (9)
28
-2
CT3 42 (44)
132 (11)
56
-3
CN4 32 (24)
51 (12)
23
-2
CT4 27 (50)
140 (17)
15
-5
CN5 54 (56)
26 (15)
12
-1
CT5 29 (58)
142 (11)
14
-1
CN6 4 (77)
34 (16)
2
-1
CT6 45 (47)
142 (19)
36
-3
CN7 3 (33)
64 (15)
4
- 35
CT7 28 (50)
146 (17)
19
-2
CN8 - 7 (15)
50 (23)
-6
-2
CT8 - 7,6 (56)
147 (30)
70
-2
CN9 23 (45)
28 (15)
9,8 - 1
CT9 46 (69)
150 (39) 72,0 - 6

σ2

 

-32
-128
- 63,0
- 133,7
- 56
- 135
- 53
-145
- 27
- 143
- 36
- 145
- 67
- 148
- 52
- 149
- 29
- 156

1,38 E-4
2,58 E-4
- 7,24 E-5
6,82 E-5
9,24 E-5
2,12 E-4
- 1,65 E-5
3,08E-4
- 1,65 E-5
6,63 E-4
1,60 E-4
- 1,76 E-4
3,47 E-4
- 1,33 E-4
6,22 E-5
4,77 E-5
8,62 E-5
- 1,87 E-4

Tabla 5. Valores de d  para la reflexión del plano (211)
hkl (nm)
(211)
hkl (nm)
(211)

Muestra 1
0,117 131
Muestra 6
0,117 14

Muestra 2
0,117 113
Muestra 7
0,117 119

Muestra 3
0,117 137
Muestra 8
0,117 122

Muestra 4
0,117 162
Muestra 9
0,117004

Muestra 5
0,117 128

Tabla 6. Valores de d  para la reflexión del plano (200)
hkl (nm)
(200)
hkl (nm)
(200)

Muestra 1
0,143 474
Muestra 6
0,143 418

Muestra 2
0,143 453
Muestra 7
0,143 424

Muestra 3
0,143 481
Muestra 8
0,143 539

Muestra 4
0,143 416
Muestra 9
0,143 488

Muestra 5
0,143 457

�Anexo 11
Tabla 7. Valores de d  para la reflexión del plano (110)
hkl (nm)
(110)
hkl (nm)
(110)

Muestra 1
0,102 861
Muestra 6
0,102 816

Muestra 2
0,102 853
Muestra 7
0,102 839

Muestra 3
0,102 881
Muestra 8
0,102 845

Muestra 4
0,102 856
Muestra 9
0,102 874

Muestra 5
0,102 834

Tabla 8. Valores de (   ) para las superficies cilíndricas tratadas y no tratadas
Superficies
CN
CT
Superficies
CN
CT

Muestra 1
9,76 E-6
3,62 E-5
Muestra 6
1,16 E-4
-3,65 E-4

Muestra 2
-1,53 E-4
-1,06 E-4
Muestra 7
2,19 E-4
-3,28 E-4

Muestra 3
9,94 E-5
9,03 E-5
Muestra 8
-2,62 E-5
4,74 E-4

Muestra 4
4,89 E-5
- 3,87 E-4
Muestra 9
- 8, 45 E-5
1, 27 E-5

Muestra 5
- 4,45 E-6
-1,48 E-4

Tabla 9. Análisis de regresión múltiple para dureza vs fuerza

Variable dependiente: dureza (HV)
Parámetro
Error de estimación
Error estándar
T
Constante
286,065
21,7657
13,142
Fuerza
0,068722
0,012744
5,39223
Análisis de Varianza
Fuente
Suma de cuadrados
Cuadrado medio Cociente - F
Modelo
85 009,4
85 009,4
29,08
Residuo
73 092,0
2 923,68
R2 (%) 93,7689
Error estándar de est. = 54,0711
Error absoluto medio = 42,727
Estadístico de Durbin-Watson = 0,247 502 (P = 0,0000)
Autocorrelación residual en Lag 1 = 0,812 644

p - valor
0,0000
0,0000
p - valor
0,0000

�Anexo 12
Tabla 10. Análisis de regresión múltiple para dureza vs número de revoluciones

Variable dependiente: dureza
Error de estimación
Error estándar
T
326,175
28,6951
11,367
nr
0,9891
0,396 092
2,49714
Análisis de Varianza
Fuente
Suma de cuadrados
Cuadrado medio
Cociente - F
Modelo
31 562,5
31 562,5
6,24
Residuo
126 539,0
5 061,56
R2 (%) 91,635
Error estándar de est. = 71,1446
Error absoluto medio = 0,152 048
Estadístico de Durbin-Watson = 0,677 782 (P = 0,0000)
Autocorrelación residual en Lag 1 = 0,590 422
Parámetro
Ordenada

p - valor
0,0000
0,0195
p - valor
0,0195

Tabla 11. Análisis de regresión múltiple para dureza vs avance

Variable dependiente: dureza
Error de estimación
Error estándar
T
507,917
22,5183
22,5558
-791,795
134,773
-5,87501
Análisis de Varianza
Fuente
Suma de cuadrados
Cuadrado medio
Cociente - F
Modelo
91 689,8
91 689,8
34,52
Residuo
66 411,6
2 656,46
R2 (%) 87,9943
Error estándar de est. = 51,5409
Error absoluto medio = 41,5062
Estadístico de Durbin-Watson = 0,172873 (P = 0,0000)
Autocorrelación residual en Lag 1 = 0,857246
Parámetro
Ordenada
avance

p - valor
0,0000
0,0000
p - valor
0,0000

�Anexo 13
Tabla 12. Análisis de varianza para las variables

Fuente de variación
Repeticiones
Efectos principales
P
S
nr
Interacciones (2 factores)
nrS
nrP
SP
Interacciones (3 factores)
nrPS
Error
Total
Efectos principales
Fuerza (P)
Avance (S)
Número de revoluciones (nr)

Grados de Suma de
libertad
cuadrados
2
1,2839

Cuadrado
promedio
0,6419

Ficher
0,575

Ficher
crítico
3,182

2
2
2

126 405,52 63 202,7611 56 616,33 3,182
326 538
163 269,35 146 254,8 3,182
3,4481
1,724 07
1,54
3,182

4
4
4

22 844,61
3 493,869
1 492,46

5 711,152
873,467
373,115

8
52
80

4 203,556
58,049
485 041,5
P – valor
0,000
0,0452
0,8014

525,45
1,5751

5 115,987 2,56
782,44 2,56
334,232 2,56
7
70,68
2,13
22,538

�Anexo 14
Tabla 13. Costo de fabricación por deformación plástica superficial
Elementos
Materias prima y materiales
Materiales
Combustibles y lubricantes
Energía eléctrica
Agua
Útiles y herramientas
Sub total gastos de elaboración
Otros gastos directos
Depreciación
arrendamiento de equipos
Gastos de fuerza de trabajo
Salarios
Vacaciones
Otros gastos de fuerza de trabajo
Estimulación
Gastos indirectos de producción
Depreciación
Materiales
Mantenimiento y reparación
Gastos generales y de administración
Depreciación
Materiales
Combustible y lubricantes
otros
Energía eléctrica
Gastos Bancarios
Gastos Totales o Costo de Producción (1+2)
Margen utilidad S/ base autorizada 20%
Precio según lo establecido por el MFP (9+10)
% Sobre el gasto en divisas (hasta un 10%)
Componente en pesos convertibles

CUP
1,60
0,71
0,01
0,28
0,32
0,28
10,14
1,37
0,90
0,47
3,53
1,95
0,18
0,83
0,57
3,42
0,05
0,67
2,70
0,78
0,03
0,02
0,02
0,70
0,01
1,04
11,74
2,03
13,76

CUC
1,60
0,71
0,01
0,28
0,32
0,71
3,61
0,17
0,00
0,17
0,57
0,00
0,00
0,00
0,57
2,40
0,00
1,21
1,19
0,19
0,00
0,05
0,00
0,13
0,01
0,28
5,21
0,10
0,16
5,37

�Anexo 15
Tabla 13. Costo de fabricación por tratamiento térmico (alta frecuencia)
Elementos
Materias prima y materiales
Materiales
Combustibles y lubricantes
Energía eléctrica
Agua
Útiles y herramientas
Sub total Gastos de elaboración
Otros Gastos directos
Depreciación
arrendamiento de equipos
Gastos de fuerza de trabajo
Salarios
Vacaciones
Otros gastos de fuerza de trabajo
Estimulación
Gastos indirectos de producción
Depreciación
Materiales
Mantenimiento y reparación
Gastos generales y de administración
Depreciación
Materiales
Combustible y lubricantes
otros
Energía eléctrica
Gastos bancarios
Gastos totales o costo de producción (1+2)
Margen utilidad S/ base autorizada 20%
Precio según lo establecido por el MFP (9+10)
% Sobre el gasto en divisas (hasta un 10%)
Componente en pesos convertibles

CUP
4,59
0,71
0,03
1,23
1,39
1,23
34,27
6,05
3,96
2,09
10,61
6,62
0,60
2,82
0,57
11,87
0,24
5,00
6,63
3,47
0,12
0,05
0,04
3,25
0,01
2,27
38,86
6,85
45,71

CUC
4,59
0,71
0,03
1,23
1,39
1,23
3,93
0,17
0,00
0,17
0,57
0,00
0,00
0,00
0,57
2,40
0,00
1,21
1,19
0,19
0,00
0,05
0,00
0,13
0,01
0,60
8,52
0,10
0,26
8,78

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CARACTERIZACION GEOLOGICA DE LOS
PERFILES DE INTEMPERISMO DEL YACIMIENTO
PRONOSTICO, MUNICIPIO MOA, HOLGUIN

Terina Marrero Pérez

�Página legal
Título de la obra: Caracterización geológica de los perfiles de intemperismo del
yacimiento Pronóstico, municipio Moa, Holguín, 78pp.
Editorial Digital Universitaria de Moa, año.2015 -- ISBN:
1.Autor: Terina Marrero Pérez
2.Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Edición: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Corrección: Lic. Liliana Rojas Hidalgo
Digitalización. Lic. Liliana Rojas Hidalgo

Institución de los autores: ISMM ¨ Dr. Antonio Núñez Jiménez¨
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2015
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Ave Calixto García Íñiguez # 75, Rpto Caribe Moa 83329, Holguín Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://www.ismm.edu.cu/edum

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REPUBLICA DE CUBA
MINISTERIO DE EDUCACION SUPERIOR
INSTITUTO SUPERIOR MINERO METALURGICO
FACULTAD DE GEOLOGIA Y MINERIA
DEPARTAMENTO DE GEOLOGIA

“CARACTERIZACION GEOLOGICA DE LOS PERFILES DE
INTEMPERISMO DEL YACIMIENTO PRONOSTICO, MUNICIPIO MOA,
HOLGUIN”
Tesis presentada en opción al Título Académico de Máster en Geología.
Maestría en Geología, Mención Prospección y Exploración de
Yacimientos Minerales.
9na Edición

Autor: Ing. Terina Marrero Pérez
Tutor (es): Dr. C. Waldo Lavaut Copa
Dr. C. Carlos Alberto Leyva Rodríguez
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Indice
INTRODUCCIÓN
1.1. Marco teórico conceptual de la investigación
CAPÍTULO
I:
CARACTERÍSTICAS
FÍSICO-GEOGRÁFICAS,
GEOLÓGICAS REGIONALES Y PARTICULARES DEL YACIMIENTO
PRONÓSTICO
1.1. Ubicación geográfica regional
1.2. Geomorfología
1.3. Clima
1.4. Hidrografía
1.5. Suelos
1.6. Vegetación
1.7. Comunicaciones y economía
1.8. Sismicidad
1.9. Características geológicas regionales
1.10. Geología del yacimiento Pronóstico
1.11. Tectónica
1.12. Fenómenos y procesos geodinámicos
CAPÍTULO II. METODOLOGÍA Y VOLÚMENES DE LOS TRABAJOS
REALIZADOS
2.1. Etapa preliminar
2.2. Etapa experimental
2.3. Etapa de procesamiento e interpretación de los resultados
CAPÍTULO III. CARACTERIZACIÓN GEOLÓGICA DE LOS PERFILES
DE INTEMPERISMO DEL YACIMIENTO PRONÓSTICO
3.1. Características de los horizontes de la corteza de intemperismo del
yacimiento Pronóstico
3.2. Características mineralógicas del yacimiento Pronóstico
3.3. Características petrográficas del yacimiento Pronóstico
3.4. Características de los diferentes tipos de perfiles de intemperismo de
la corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico
3.5. Características de los perfiles lateríticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico
3.6. Características de los perfiles lateríticos-saprolíticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico
3.7. Características de los perfiles saprolíticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico
3.8. Características geoquímicas de los perfiles de intemperismo del
yacimiento Pronóstico
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Conclusiones
Recomendaciones
BIBLIOGRAFÍA

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INTRODUCCIÓN
Las zonalidades meníferas en la corteza de intemperismo en rocas máficas y
ultramáficas ofiolíticas se hace necesaria para su desarrollo e introducción en las
investigaciones geológicas y es de gran importancia por la existencia de una gran
diversidad de procedimientos y criterios establecidos, los cuales encierran varias
zonas meníferas en una sola o desmembran las zonas meníferas naturales en
subconjuntos amarrados a determinados intereses particulares (aplicación de criterios
composicionales o para un fin práctico determinado, tal como la estimación de las
masas volumétricas, subdivisión por color, granulometría, textura), lo que conduce a la
pérdida de información geológica, obstaculizando las interpretaciones y deducciones
geólogo-genéticas, así como la captación y representación de la información geológica
en su estado natural.
La corteza de intemperismo constituye un cuerpo geológico zonal formado sobre un
substrato de rocas consolidadas (basamento o rocas madres) bajo la acción de los
agentes de meteorización, en los que juegan un papel decisivo el tipo o variedad de
rocas madres, las pendientes del terreno, las particularidades microclimáticas y el
régimen hidrodinámico de la localidad. Ésta es también llamada regolito y se subdivide
en unidades mayores y menores según los horizontes, la composición mineral y las
particularidades geoquímicas del proceso de su formación. En este aspecto, los
horizontes son: laterita, saprolita y roca madre o basamento (Lavaut W, 2003).
El presente trabajo expone la base teórica de la investigación realizada en el
yacimiento Pronóstico, el cual forma parte del conjunto de yacimientos Moa Occidental
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III, ubicado en el municipio Moa, provincia Holguín, Cuba, teniendo en cuenta la
información mineralógica de los yacimientos residuales de corteza ferroniquelíferas
tanto de Cuba como de otros países, expresándose la necesidad de conocer y definir,
con técnicas analíticas instrumentales, la composición química y mineralógica de la
zona silicatada en estos yacimientos lateríticos de níquel.
La presente investigación titulada “Caracterización geológica de los perfiles de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, municipio Moa, Holguín.” Surge por el
siguiente:
Problema
Necesidad de establecer y caracterizar geológicamente los diferentes horizontes de
intemperismo del yacimiento “Pronóstico” remanentes, como consecuencia del minado
selectivo de la mena limonita de balance (LB), de acuerdo al cut-off (Ni≥1.0 %,
Fe≥12.0 %) establecidos para los yacimientos concesionados de la Empresa Pedro
Sotto Alba (Moa Nickel S. A).
Objeto de estudio
Los perfiles de intemperismo del yacimiento Pronóstico.
Campo de acción
Las características geológicas de los perfiles de intemperismo
Objetivo general
Determinar el grado de afectación del horizonte laterítico extraído (limonita de balance,
LB), sobre las características geológicas de la corteza de meteorización del yacimiento
“Pronóstico” y su incidencia en las zonas meníferas.
Hipótesis
Si se determinan los diferentes horizontes meníferos que conforman los perfiles de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, a partir de las características geológicas y su
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composición sustancial, entonces se podrá realizar un uso más racional del yacimiento
durante la explotación minera.

Objetivos específicos
a) Cartografiar la corteza de meteorización: horizontes y perfiles de intemperismo del
yacimiento Pronóstico.
b) Caracterizar la composición química, mineralógica y las propiedades físicas de los
horizontes y los deferentes tipos de perfiles de intemperismo.
d) Establecer la distribución de los contenidos de los elementos útiles (Fe, Ni, Co) y
nocivos (MgO, SiO2, MnO, Cr2O3, Al2O3) de los perfiles de intemperismo.
La tesis se ha estructurado en tres capítulos que responden a los objetivos específicos
planteados. En el capítulo I, se brinda las características físico-geográficas y
geológicas regionales y las particularidades del yacimiento Pronóstico. El capítulo II,
brinda la metodología y volúmenes de los trabajos realizados para la caracterización
geológica de los perfiles de intemperismo del yacimiento Pronóstico y el capítulo III, se
ofrece la caracterización geológica de los perfiles de intemperismo del yacimiento
Pronóstico.
Los métodos de investigación científica empleados fueron los métodos empíricos y
teóricos. Los métodos empíricos utilizados fueron la observación, las mediciones in
situ y los análisis de laboratorio. Las bases de datos se procesaron estadísticamente.
Entre los métodos teóricos: Análisis-síntesis, que permitió, del análisis de la
investigación documental y de los trabajos de campo y gabinete para concluir en la
cartografía de los perfiles de intemperismo del yacimiento Pronóstico.
Aporte práctico
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a) Conocimiento del grado de afectación al perfil de la corteza de meteorización como
consecuencia del minado selectivo de la mena limonitica de balance (LB) de acuerdo
al cut-off (Ni≥1.0 %, Fe≥12.0 %), establecido para la extracción de los yacimientos
concesionados de la Empresa Pedro Sotto Alba (Moa Nickel S. A).
b) Metodología empleada en la caracterización geológica de los perfiles de
intemperismo para el aprovechamiento racional del yacimiento Pronóstico.
Fundamento metodológico
La caracterización geológica de los perfiles de intemperismo se basa en la
determinación de las estructuras de los horizontes de la corteza de meteorización, que
abarca los tipos de perfiles de intemperismo, la modelación de los horizontes de la
cortezas de intemperismo de rocas máficas y ultramáficas en los niveles del corte
ofiolítico de las tectonitas, de los factores que influyen en el actual estado del
yacimiento, producto a la actividad minera realizada por la Empresa Pedro Sotto Alba
(Moa

Nickel

S.

A)

anteriormente,

caracterizados

por

mapas

de

factores

condicionantes, que se combinan para definir los distintos grados de afectación de las
áreas minadas, obteniendo como resultado el mapa de perfil de intemperismo.
La integración de toda la información en formato digital, tanto de forma espacial
(mapas) como los atributos (datos), se realiza sobre las observaciones y
documentaciones geológicas de muchos afloramientos, incluyendo cortes patrones,
testigos de la perforación de pozos paramétricos (mineralógicos) y pozos básicos
(ordinarios) avanzados por la red de 33.33 x 33.33 m, diferentes densidades, así como
del estudio detallado de las paredes de los pozos criollos. Se utilizaron los resultados
de los análisis químicos, mineralógicos, granulométricos, de propiedades físicas
(masas volumétricas, humedad natural).
La investigación se complementó con una amplia búsqueda bibliográfica tanto de
archivo como de publicaciones cubanas y extranjeras, realizándose la generalización y
sistematización de la información existente.
Los resultados de esta investigación pueden ser utilizados por la Empresa Mixta
Ferroníquel Minera S.A, los cuales son indispensables para la modelación geológica
del yacimiento y la resolución de otras tareas primordiales para una minería eficiente.
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1.1. Marco teórico conceptual de la investigación
El marco teórico conceptual en la problemática de establecer y caracterizar
geológicamente los horizontes de intemperismo del yacimiento Pronóstico y su
potencialidad menífera actual, como consecuencia del minado selectivo de la mena
limonita de balance (LB) de acuerdo al cut-off (Ni≥1.0%, Fe≥12.0%), establecidos para
la explotación de los yacimientos concesionados de la Empresa Pedro Sotto Alba (Moa
Nickel S. A), teniendo en cuenta el comportamiento químico-mineralógico a través de
la estructura de los horizontes de intemperismo de la corteza de meteorización,
considerando las leyes y principios geoquímicos que rigen el desarrollo de las cortezas
de intemperismo.
Para las lateritas de Cuba se desarrolló una clasificación específica para la zonalidad
menífera y los perfiles de intemperismo con fundamento en los horizontes, vigente en
la actualidad (Lavaut, 1987-2003), la cual será utilizada como base para la tesis, así
como los tipos de modelos descriptivos de depósitos de níquel, establecidos para
Cuba (Lavaut, et al. 2003).
La corteza de intemperismo constituye un cuerpo geológico zonal, formado sobre un
substrato de rocas consolidadas (basamento o rocas madres), bajo la acción de los
factores de meteorización, en los que juega un papel decisivo el tipo o variedad de
roca madre, la pendiente del terreno, las particularidades microclimáticas y el régimen
hidrodinámico de la localidad. Según la composición zonal, se establecen tres grandes
familias de perfiles de intemperismo que se subdividen en ocho tipos (Lavaut. 2003).
Ver figura 1.
El clasificador establece la existencia de ocho tipos de perfiles de intemperismo, en
dependencia de la cantidad y combinación de las zonas meníferas en un punto dado
del terreno, lo que no constituye una conjetura teórica, sino el resultado de la
observación, la generalización y sistematización científica de los perfiles de
intemperismo realmente encontrados en la práctica en Cuba. Esto implica el
tratamiento de los horizones meteorizados abarcando todo el espesor de la corteza de

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intemperismo, lo cual es asequible a simple vista por cualquier persona en la materia
(geólogo, edafólogo, geógrafo, agrónomo). Aplicando la metodología de Lavaut. 2003.
Estos tipos de perfiles los agrupamos primeramente en tres grandes familias y luego
se subdividen en:
a) Perfiles lateríticos, con cuatro tipos de perfiles: 1) inestructural completo; 2)
inestructural incompleto; 3) estructural completo y 4) estructural incompleto.
b) Perfiles lateríticos-saprolíticos, con dos tipos de perfiles: 5) estructural completo y
6) estructural incompleto.
c) Perfiles saprolíticos, con dos tipos de perfiles: 7) estructural completo y 8)
estructural incompleto.

Figura 1. Clasificación del perfil de intemperismo según Lavaut. 2003

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En la tabla 1, se expone una correlación realizada por Lavaut, 2003. Entre los
términos de los horizontes de intemperismo utilizados fuera de Cuba por diferentes
investigadores y los presentados en esta investigación fueron introducidos y
aplicados en Cuba desde hace dos décadas.

Tabla. 1. Correlación terminológica sobre la corteza de meteorización (Lavaut, 2003)

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Estado del arte
Se concidera necesario para la caracterización de los perfiles de intemperismo en el
yacimiento Pronóstico los siguientes trabajos geológicos:
I. Control litológico-mineralógico de la mineralización en la corteza de intemperismo de
ultramáficas del campo mineral-yacimientos Punta Gorda, Las Camariocas y Piloto.
Isla de Cuba. Tesis Doctoral. Lavaut Copa W. Moscú, 1987.
Se refiere al Control litológico-mineralógico de la mineralización en la corteza de
intemperismo de ultramáficas del campo mineral-yacimientos Punta Gorda, Las
Camariocas y Piloto. Isla de Cuba. El autor estableció la zonalidad de las cortezas de
intemperismo, de la composición petrográfica del sustrato en el proceso geológico de
acumulación mineral y las particularidades de los perfiles de la corteza de
intemperismo en dependencia de las condiciones microclimáticas e hipsométrica y
formas del relieve con un enfoque litológico de la zonalidad de la corteza de
meteorización, lo que es importante para la exploración de los yacimientos y para la
orientación de los trabajos de prospección geológica para menas cobaltíferoniquelíferas en la región de Moa y otras regiones de La Isla.

II. Clasificador para Modelación Litológica de las Lateritas. Artículo. Lavaut Copa
W.1998.
Considera un clasificador de la estructura litológica de la corteza de meteorización
abarcando su zonalidad litológica vertical y tipos litológicos de perfiles de intemperismo
para ser empleado durante el cartografiado y la modelación litológica de cortezas de
intemperismo de rocas máficas y ultramáficas en los niveles del corte ofiolítico de
tectónicas, cúmulos y su zona transicional.
Esta clasificación se ha desarrollado durante el estudio prolongado de las cortezas de
intemperismo de las sierras de Nipe-Cristal y Moa-Baracoa y resume la experiencia
cubana en este importante aspecto de las investigaciones geológicas de las
formaciones exogénicas. La información procesada permite la creación de mapas y
cortes litológicos y geológicos indispensables para la modelación litológica y geológica
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de las áreas con corteza de intemperismo y de los yacimientos con ellas asociados
(Fe, Ni, Co, Al y otras materias primas), permitiendo resolver una tarea primordial y
permanente de las investigaciones geológicas y para la minería eficiente de los
yacimientos de intemperismo.
III. Caracterización Geológica de los Perfiles Litológicos. Sector Pronóstico. Moa.
Trabajo de 5ta Convención Cubana de Ciencias de la Tierra. Marrero P. T.; 2012.
Esta investigación toma en consideración los trabajos Lavaut, 1998. Trata sobre la
caracterización geológica de los perfiles litológicos del sector Pronóstico, área minada
de la cual se obtuvo como resultado del estudio la confirmación de una alta expansión
de los perfiles lateríticos-saprolíticos estructurales incompletos y saprolíticos
estructurales incompletos, con un coeficiente de mineralización areal global de 86 %,
lo que confirma su potencial menífero.
IV. Caracterización Geológica de los Perfiles Litológicos. Sector Vega Fresca. Nicaro.
Trabajo de 6ta Convención Cubana de Ciencias de la Tierra. Marrero P. T.; 2015.
Esta investigación toma en consideración los trabajos Lavaut, 1998. Trata sobre la
caracterización geológica de los perfiles litológicos del sector Vega Fresca, área
minada de la cual se obtuvo como resultado del estudio, la confirmación de una alta
expansión de los perfiles lateríticos-saprolíticos estructurales incompletos; lateríticossaprolíticos estructurales completos y el saprolítico estructural incompleto, con un
coeficiente de mineralización areal global de 72.22%, lo que confirma su potencial
menífero para la variante cut-off Ni≥0.90 %.
V. Reevaluación Geológica de los Recursos Remanentes de la Minería en Nicaro.
Informe. Marrero P. T.; et al. 2014.
Esta investigación realiza una reevaluación geológica de los recursos remanentes de
la minería en Nicaro de los sectores Canadá, Vega Fresca y Vega Grande.
•

El sector Canadá, se caracteriza por una alta difusión de los perfiles, lateríticos
saprolíticos estructurales incompletos; saprolíticos estructurales completos y los
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lateríticos

saprolíticos

estructurales

completos,

con

un

coeficiente

de

mineralización areal de 64.71%, lo que confirma su potencial menífero, para la
variante cut-off Ni ≥ 0.90 %.
•

El sector Vega Fresca, se caracteriza por una alta difusión de los perfiles,
lateríticos

saprolíticos

estructurales

incompletos;

lateríticos

saprolíticos

estructurales completos y los saprolíticos estructurales incompletos, con un
coeficiente de mineralización areal 72.22%, lo que confirma su potencial
menífero, para la variante cut-off Ni ≥ 0.90 %.
•

El sector Vega Grande, se caracteriza por una alta difusión de los perfiles,
lateríticos-saprolíticos estructurales incompletos y saprolíticos estructurales
completos, con un coeficiente de mineralización areal de 95.0%, lo que confirma
su potencial menífero, para la variante cut-off Ni≥0.90 %.

En Cuba existe un estudio muy detallado sobre la caracterización de los perfiles de
intemperismo, en la parte Occidental del paí se encuentra en Pinar del Río, el
yacimiento Cajálbana (Cardoso L.; et al. 2009), plantean que se establecen los perfiles
lateríticos completos aparece en zonas muy reducidas en 0.78 %, los perfiles
lateríticos saprolíticos, exhiben mayor difusión, los perfiles saprolíticos con un 9.0 %
aunque son inestables desde el punto de vista de su mineralización. Los lateríticos–
saprolíticos incompletos son los más difundido con un 88 % del total.
En el Centro del país (Camagüey), el yacimiento San Felipe,(Rodríguez y Chang,
2001), plantean: que el perfil de la corteza de intemperismo de San Felipe está
representado de arriba hacia abajo por una coraza de hierro con sílice que se presenta
en superficie generalmente en forma de bloques, formados por la aglomeración de
fragmentos de sílice y pisolitas de hierro, dado a la movilización a corta distancia y
reprecipitación del hierro en forma de complejos orgánicos metálicos (concreciones
ferruginosas/pisolitas) que se originan a partir de la segregación de ácidos orgánicos
por las raíces de las plantas.

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Inmediatamente hacia abajo se desarrolla un horizonte de ocres no texturales
conteniendo pisolitas de hierro en proporciones variables y a veces bloques de coraza
en la masa de los ocres, generalmente las pisolitas se hacen más frecuentes hacia la
superficie, formando en ocasiones una capa superficial de perdigones sueltos; en este
horizonte se distribuyen los fragmentos de sílice libre en proporciones variables.
Generalmente dentro de este horizonte, encontramos dos zonas claramente
identificables:
1. Ocres no texturales con o sin perdigones que constituyen los primeros metros del
corte.
2. Ocres texturales limonítico de textura relíctica a bandeada, frecuentemente con
sílice dispuesta en vetas y vetillas lenticulares y nódulos de ópalos y calcedonias
marshalitizadas, oxidadas, de coloración abigarrada (amarillo claro, rojo oscuro,
blanco, gris, negro). Zona rica en sílice libre.
Hacia abajo en el perfil se pasa gradualmente a un material más arcilloso debido a la
presencia de arcillas nontroníticas; aunque se observa predominio de los ocres
limoníticos; este material presenta mineralización en mayor o menor grado, por estar
situado en la zona de transición.
En la parte Oriental del país hacia el NE en Holguín, (Nicaro) se encuentran los
yacimientos Grupo Nicaro (Martí, Solibano, Ocujal, Luz Norte), son yacimientos
explotados pero no se han realizado estudios de los perfiles litológicos. (Laborda M.; et
al. 2010), plantea que los yacimientos: Pinalito y Micara, predominan los perfiles
lateríticos y lateríticos–saprolíticos incompletos como los más difundidos.
En Moa se encuentran los yacimientos Camarioca Este, Punta Gorda, Yagrumaje Sur,
Yagrumaje Norte, concesionados de la Empresa Ernesto Che Guevara, los cuales
tienen cut-off (Ni≥0.90 % y Fe ≥12.0 %), (Madariaga L.; et al. 2007), plantea que
predominan en estos yacimientos los perfiles lateríticos y lateríticos–saprolíticos,
aunque estos yacimientos de la corteza de intemperismo inmaduras o sea la zona
saprolítica es insignificante con respecto a la zona limonítica.
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Los

yacimientos

(Camarioca

Norte,

Cantarrana,

Santa

Teresita,

La

Delta),

concesionados por la Empresa Pedro Sotto Alba (Moa Nickel S. A), con cut-off de
explotación (Ni≥1.0 % y Fe ≥12.0 %), (Ferro P.; et al. 2013) predominan los perfiles
lateríticos y lateríticos–saprolíticos.
Los yacimientos (Yamanigüey Oriental, Yamanigüey Cuerpo I y su periferia,
Pronóstico, Atlantic y Zona Sur), concesionados de la Empresa Mixta Ferroníquel
Minera S.A, con (Ni≥1.0 % y Fe ≥8.0-35.0 %), están relacionados con el tema y se
encuentra el yacimiento Pronóstico que es objeto de la investigación, los cuales son
yacimientos minados con potencias significativas de material saprolítico y de forma
general predominan los perfiles lateríticos-saprolíticos y saprolíticos.
VI. Evaluación preliminar del Potencial Menífero del Área del Proyecto y su Control
Geológico. Proyecto. Mourlot J.L.; et al. 2006.
Es un estudio preliminar de redes para el área del depósito Yamanigϋey y toma en
consideración los trabajos Lavaut Copa W. 2006. Se realizó en base la creación de un
nuevo clasificador litológico, adecuado para captar los elementos del control geológico
del mineral.
CLASIFICACION LITOLOGICA PARA EL CONTROL DEL MINERAL SAPROLITICO.
Por Dr. Waldo Lavaut; 2006.

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LATERITA ESTERIL →Fe≥35 Y Ni&lt;0.7
SAPROLITA ESTERIL →Ni&lt;0.7 Y Fe≥8 Y Fe&lt;35
BASAMENTO ESTERIL →Ni&lt;1 Y Fe&lt;8
BASAMENTO MINERALIZADO →Ni≥1 Y Fe&lt;8
LATERITA LB →Fe≥35 Y Ni≥1
LATERITA MINERALIZADA →Fe≥35 Y Ni≥0.7 Y Ni&lt;1
SAPROLITA BLANDA MINERALIZADA →Fe≥18 Y Fe&lt;35 Y Ni≥0.7 Y Ni&lt;1.7
SAPROLITA DURA MINERALIZADA →Fe≥8 Y Fe&lt;18 Y Ni≥0.7 Y Ni&lt;1.
SAPROLITA BLANDA RICA →Fe≥18 Y Fe&lt;35 Y Ni≥1.7

SAPROLITA DURA RICA →Fe≥8 Y Fe&lt;18 Y Ni≥1.7
VII. Informe Geológico sector Yamanigüey Cuerpo I red de 16.66 x 16.66 m (11
bloques).Informe. Mourlot J. L.; et al. 2009.
En el sector Yamanigüey Cuerpo I red de 16.66 x 16.66 m (11 bloques), se realizó un
procesamiento de datos que reflejan la alta efectividad del complejo de métodos de
investigación utilizado en el estudio del mineral saprolíticos, lográndose un elevado
conocimiento de las características físicas, químicas y mineralógicas en todo el corte
geológico, logrando superar las deficiencias detectadas en las exploraciones
pretéritas. El área se caracteriza por una alta difusión de los perfiles lateríticos
saprolíticos y saprolíticos con un elevado coeficiente de mineralización areal de
96.30%, lo que confirma su alto potencial menífero y la fase mineral predominante en
los horizontes del perfil saprolítico del yacimiento es la del grupo de serpentina
hipergenética (fundamentalmente del tipo Lizardita); los perfiles lateríticos se asocian a
la goethita, que es las fase mineral portadora de los mayores contenidos de Ni en
ambos horizontes.
VIII. Informe Geológico sector Yamanigüey Cuerpo I y su Periferia red 33.33x33.33m.
Informe. Mourlot J.L.; et al. 2010.
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En el sector Yamanigüey Cuerpo I y su Periferia red 33.33 x 333 m, se caracteriza por
ser una área de alta difusión de los perfiles lateríticos saprolíticos y saprolíticos con un
coeficiente de mineralización areal global de 80.93%, lo que confirma su potencial
menífero, la fase mineralógica principal en los horizontes limoníticos es la goethita y en
los horizontes de saprolitas finas, medias y gruesas (OEI, RML, RMA) es la de los
minerales del grupo de la serpentina en su variedad lizardita.
IX. Informe Geológico Final Sector Zona Sur. Red 33.33 x 33.33 m. Informe. Legrá I.;
et al. 2010.
En el sector Zona Sur red 33.33 x 33.33 m, se realizó un procesamiento de datos:
obteniéndose

en

el

área

los

tipos

perfiles

litológicos

lateríticos-saprolíticos

estructurales incompletos con una frecuencia de aparición de 71.86 % y un coeficiente
de mineralización de 85.52%. Los perfiles saprolíticos estructurales completos con un
coeficiente de mineralización de 91.42% y una distribución areal de 15.14 %, el resto
de los perfiles están pocos representados.
X. Informe Geológico sector Yamanigüey Periferia red 16.66 x 16.66 m. Informe.
Mourlot J.L.; et al. 2011.
En el sector Yamanigüey Periferia red 16.66 x 16.66 m, se realizó un procesamiento
de datos, obteniéndose un predominio de los perfiles lateríticos saprolíticos y
saprolíticos con una distribución areal de 92.44 %, los cuales son los responsables de
la mineralización con la saprolita gruesa (RMA) y media (RML) como las litologías más
representativas del sector.
XI. Informe Geológico sector Pronóstico red 33.33 x 33.33 m. Informe. Marrero T.; et
al. 2012.
En el sector Pronóstico red 33.33 x 33.33 m,se obtiene como resultado una alta
difusión de los perfiles lateríticos-saprolíticos estructural incompleto y saprolíticos
estructural completo, con un coeficiente de mineralización areal de 86%, lo que
confirma su potencial menífero. Por su composición química, física y mineralógica
existe un amplio desarrollo del horizonte saprolítico, que son los de mayor
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concentración de níquel, siendo la fase mineral principal los minerales del grupo de la
serpentina, conjuntamente con la goethita y para la zona limonítica la goethita.
De manera general se concidera que han sido múltiples los trabajos realizados en el
tema de los perfiles de intemperismo, una gran cantidad de especialistas cubanos han
profundizado en ello partiendo de los objetivos que se han trazado, no obstante,
muchos de una manera u otra han dirigido sus experiencias y conclusiones hacia la
prospección geológica.
Aplicabilidad de la investigación
Los resultados de la presente tesis brindarán el modelo geológico actual del
yacimiento Pronóstico, sus características químicas, mineralógicas, especialmente de
la zona saprolítica del yacimiento para su utilización en la producción futura de
ferroníquel en nuestro país.
CAPÍTULO I: CARACTERÍSTICAS FÍSICO-GEOGRÁFICAS, GEOLÓGICAS
REGIONALES Y PARTICULARES DEL YACIMIENTO PRONÓSTICO
1.1. Ubicación geográfica regional
El yacimiento está en la Concesión de investigación Moa Occidental III, ubicado en el
municipio Moa, provincia de Holguín, dentro de la hoja 5277 IV. Ver figura 1.1.

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Figura 1.1. Ubicación geográfica del yacimiento Pronóstico

El yacimiento Pronóstico tiene un área general aproximadamente de 2.66 km 2, el
mismo comprende dos cuerpos: el cuerpo 2 al SE, con una extensión de 0.49 km 2,
limitando en esta misma dirección con el sector Atlantic y el Cuerpo1 al NW con una
extensión de 2.17 km2 y limita hacia el N con el sector Yamaniguey cuerpo I y su
Periferia. Ver tabla 1.
1. Límites del yacimiento Pronóstico

No
1
2

Coordenadas Locales
Xl (m)
Yl (m)
2100
4500
5100
4500

Coordenadas Nacionales
Xn (m)
Yn (m)
689719.14
214894.63
692718.93
214929.92

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3
4
1

5100
2100
2100

6600
6600
4500

692694.23
689694.44
689719.14

217029.77
216994.49
214894.63

1.2. Geomorfología
El relieve se encuentra deformado por la actividad minera realizada por la Empresa
Pedro Sotto Alba (Moa Nickel S. A) con fines industriales, quedando con las
características de un relieve accidentado con grandes picos y depresiones,
acumulándose en estas las precipitaciones que forman grandes estanques artificiales
de agua en períodos de lluvias, que en tiempos de seca desaparecen.(Marrero T.; et
al. 2012).
1.3. Clima
El clima es tropical, el mismo se ve influenciado por la orografía. Las barreras
montañosas del grupo Sagua–Baracoa sirven de pantalla a los alisios del noreste, los
cuales hacen descargas de abundantes lluvias en la parte norte del municipio. Del
análisis del trabajo de (Vega, 2006) podemos resumir:
Precipitaciones: el promedio de precipitaciones anuales está entre 1600-2200 mm y la
evaporación anual entre 2200-2400 mm; los meses de noviembre y diciembre son los
más lluviosos y marzo, julio y agosto los más secos.
Vientos: estos son de moderada intensidad; casi todo el año soplan los vientos alisios
provenientes de la periferia del anticiclón subtropical oceánico de Las AzoresBermudas, provocando que el mismo en superficie tenga una dirección noreste–este
fundamentalmente.
Temperaturas: la temperatura del aire media anual es aproximadamente 27°C, en el
verano se alcanzan valores de 30°C hasta 32°C y en el invierno de 22°C a 26°C. La
temperatura media anual oscila entre 22.6ºC-30.5ºC, siendo los meses más calurosos
desde julio hasta septiembre y los fríos de enero a febrero.
Humedad: la humedad relativa de la zona es alta debido a la exposición marítima del
territorio, influyendo en este aspecto las precipitaciones, las que son abundantes todo
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el año. Los meses que poseen los mayores valores se ubican de noviembre-abril,
alcanzándose las máximas de diciembre a enero, lo cual se debe al ascenso
orográfico o forzado del viento que favorece las altas precipitaciones al inicio y final del
período de transición verano-invierno.
Presiones atmosféricas: durante el invierno se producen las más altas presiones,
disminuyendo éstas hasta alcanzar las mínimas en los meses de mayo a octubre. La
presión media anual es de 1017.3 hp, siendo la media máxima mensual de 1022.2 hp
en el mes de septiembre.
1.4. Hidrografía
El yacimiento forma parte de la Concesión Moa Occidental III, ubicado en el Macizo
Hidrogeológico Nipe–Baracoa, ubicado desde la Sierra Cristal hasta la cordillera
montañosa en Baracoa.
Se caracteriza por condiciones hidrogeológicas de sencillas a complejas. La red
hidrográfica está poco desarrollada, encontrándose algunos arroyos o cañadas que
corren al ocurrir las precipitaciones atmosféricas. La dirección predominante de las
aguas en el yacimiento es noroeste-sureste; son de manera mayoritaria alcalina, pues
el PH es mayor de 7.2 y en menor grado neutro, en todos los casos sus
concentraciones están dentro de los límites máximos admisibles (LMA).
Según su dureza y de acuerdo a la clasificación de Alekin son mayoritariamente
blandas y en menor por ciento relativamente duras y muy blandas. Por la
mineralización son en la mayoría de los casos aguas dulces, ya que sus
concentraciones son inferiores a 1 g/l, y de acuerdo a los sólidos totales son aguas de
baja mineralización las del manantial.
Para la clasificación de las aguas de acuerdo a su químismo tuvimos en cuenta que el
% de aniones y cationes fuera superior al 20 %, de acuerdo a esto según el diagrama
de Piper es del tipo hidrocarbonatadas magnesianas y sulfatadas magnesianas (figura
1.2).

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Figura 1.2. Diagrama de Piper con los tipos de aguas.(Marrero T.; et al.2012)

1.5. Suelos
Existe variedad de suelos como un producto del clima, típicamente tropical, la
vegetación y la morfología. En las zonas costeras bajas aparecen ciénagas con un
terreno de color carmelita grisáceo, muy arcilloso y con un alto contenido de material
orgánico. En las riberas de los ríos aparecen suelos aluviales con diferentes
granulometrías y color. En el territorio predominan los suelos aluviales formados por la
meteorización de las rocas ultrabásicas serpentinizadas y gabroideas. Estos suelos
pueden alcanzar potencias considerables de hasta más de 50 m en bolsones situados
en zonas tectónicas, aunque sus valores promedios de potencia son del orden de las
primeras decenas de metros (Marrero T.; et al. 2012).
En sentido general las cortezas más potentes se desarrollan en las partes inferiores de
las laderas con pendientes suaves y aplanadas en forma de mesetas. En las zonas
más elevadas, los suelos son pardos, rojos y amarillentos. Estos no fueron sometidos
a un proceso de sumersión lo que puede probarse porque muchas plantas primitivas
se conservan y han evolucionado, adaptándose a estos terrenos.

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La composición química de estos terrenos, ricos en minerales pesados, los hacen
poco fértiles, lo cual incide en el escaso desarrollo agrícola de la región. El drenaje
superficial y subterráneo en estos suelos son buenos y en ocasiones excesivos, lo que
unido a sus características físico–mecánicas, las intensas precipitaciones y el tectónica
del terreno da lugar a una fuerte erosión laminar y en cárcavas.
1.6. Vegetación
La vegetación se caracteriza por la existencia de bosques de Pinus Cubensis en las
cortezas lateríticas y donde hay menores potencias de las mismas se presentan
matorrales espinosos típicos de las rocas ultramáficas serpentinizadas (charrasco).
Sobre los gabros y depósitos aluviales, pueden aparecer algunas palmeras, cocoteros
y árboles frutales. Las zonas litorales están cubiertas por una vegetación costera típica
donde se destacan los manglares.
1.7. Comunicaciones y economía
Moa cuenta con un aeropuerto que comunica con Santiago de Cuba, Holguín, La
Habana y Baracoa, además se une por carretera con algunas de estas ciudades antes
mencionadas. Presenta un puerto con comunicación marítima donde su principal
actividad está dada en la entrada a puerto de barcos para la comercialización del
níquel, los accesorios, equipamientos, relacionados con las industrias productoras de
este metal, además del petróleo que se utiliza, entre otros.
Su economía está determinada principalmente por la industria minero–metalúrgica que
procesa la materia prima de los yacimientos presentes en el área, conformada por las
industrias productoras y otras Empresas que conforman el Grupo Empresarial
Cubaníquel.
El municipio posee otras empresas necesarias para soportar el creciente desarrollo
económico de la región, además de una red de salud especializado, así como un
sistema educacional que abarca todos los niveles en el que se destaca el Instituto
Superior Minero Metalúrgico como fuente proveedora fundamental de los especialistas
que se dedican al desarrollo geólogo minero del área.
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1.8. Sismicidad
Por la posición geólogo-estructural que tiene el yacimiento minado esta bordeado por
tres zonas sismogeneradoras (figura 1.3), coincidentes con fallas profundas que
constituyen límites entre interplacas, lo ubican dentro del contexto sismotectónico de
Cuba Oriental (Rodríguez, 1989). Estas tres zonas son:
Zona sismogeneradora Oriente: está asociada a la falla transcurrente BartlettCaimán de dirección este-oeste. Constituye el límite entre la placa
Norteamericana y Caribeña. A esta zona corresponde la más alta sismicidad de
toda Cuba y con ella se encuentran asociados los terremotos de mayor
intensidad con epicentros en el archipiélago cubano. La intensidad máxima
pronóstico promedio para la zona es de VIII grados en la escala MSK, llegando
hasta IX en el sector Santiago-Guantánamo. La magnitud máxima es de 8
grados en la escala Richter.
Zona sismogeneradora Cauto-Nipe: está asociada a la zona de fractura de igual
nombre, con dirección suroeste-noreste desde las inmediaciones de Niquero
hasta la bahía de Nipe. Constituye un límite ínter placa, que separa al Bloque
Oriental Cubano del resto de la isla. La potencialidad sísmica de esta zona
alcanza los 7 grados en la escala Richter, mientras que la intensidad sísmica,
según el mapa complejo de la Región Oriental de Cuba señala valores entre VI
y VII grados MSK.
Zona sismogeneradora Sabana: se encuentra asociada a la falla Sabana (falla
Norte Cubana) o zona de sutura entre el Bloque Oriental Cubano y la Placa
Norteamericana. La potencialidad sísmica es variable en el rango de VI a VII
grados MSK, alcanzando sus máximos valores hacia su extremo oriental. Los
principales focos sísmicos de la zona se localizan en los puntos de intersección
de ésta con las fallas de dirección noreste y noroeste que la cortan.

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Figura 1.3. Zonas sismogeneradoras de Cuba Oriental de Cuba (CENAIS, 1982)
1-1 Oriente 1(8), 1-2: Oriente 2(7,6), 1-3 Oriente 3 (7,6), 2: Cauto-Nipe (7), 3 Sabana (6-7), 4:
Cauto-norte (6,5), 5: Baconao (6-7), 6: Purial (6,5), 7: Santiago-Moa (5), 8: Palenque (5), 9:
Guaso (5), 10. Santiago-Bayamo (5,5), 11: Bayamo (6) y 12: Cubitas (5,5).

Se considera que estas zonas sismogeneradoras que se encuentran asociadas a
las fallas mencionadas anteriormente (figura 1.3) en la parte Oriental del país,
contribuyen a incrementar los procesos de meteorización, fallamiento y
agrietamiento en el yacimiento Pronóstico.
1.9. Características geológicas regionales
La geología de la región se caracteriza por una gran complejidad condicionada por los
diferenes horizontes presente y los distintos eventos tectónicos ocurridos en el
decursar del tiempo geológico. El Macizo Ofiolítico Moa-Baracoa (figura 1.4), se
localiza en el extremo oriental de la Faja Ofiolítica Mayarí-Baracoa, ocupa un área
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aproximada de 1500 km2, y presenta un gran desarrollo de los complejos ultramáficos,
de gabro y complejos Vulcano-sedimentarios (Proenza et al., 1999a, 1999b, Marchesi
et al., 2006).
En la región de estudio están bien representadas las unidades oceánicas, constituidas
por las ofiolitas septentrionales, las rocas del arco de islas volcánicas del Cretácico
(Paleoarco), las secuencias de las cuencas de piggy-back del Campaniense TardíoDaniense (1ra generación), el arco de islas volcánico del Paleógeno y las rocas de las
cuencas de piggy-back del Eoceno Medio-Oligoceno (2da generación) Quintas (1989).

Figura 1.4. Esquema geológico regional del macizo ofiolítico Mayarí-Sagua de Tánamo–
Moa-Baracoa (Marchesi et al, 2006)

El complejo de rocas ultrabásicas aflora en toda la porción central y meridional del
área y está constituido predominantemente por harzburgitas y subordinadamente
dunitas, lherzolitas y piroxenitas. Estas rocas se caracterizan por presentar un grado
de serpentinización variable, predominando el criterio de procesos dinamometamórficos durante la elevación y emplazamiento de las grandes masas
peridotíticas a la superficie en presencia de agua. Las rocas de este complejo se
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caracterizan por presentar un color verde oscuro o gris verdoso y por un alto
agrietamiento. Quintas (1989).
Sobre estas rocas se forman relieves muy variados en dependencia del nivel
hipsométrico que ocupan y por tanto del grado de conservación de la corteza de
meteorización.
El complejo máfico está representado por gabros olivínicos, gabro-noritas, anortositas
y gabros normales de diferentes granulometrías. Los cuerpos de gabro tienen una
estructura de grandes bloques y la mayoría se disponen en las zonas periféricas del
complejo ultramáfico. En el área de estudio la roca más común es el gabro normal de
color oscuro, algo verdoso, con textura masiva a fluidal, aflorando siempre asociados a
las serpentinitas apareciendo en forma de bloques en las zonas de Quesigua-Cayo
Guam-Mercedita, Centeno-Miraflores y Farallones-Caimanes.
El complejo de diques de diabasas está muy mal representado, apareciendo las
diabasas descritas en la región en forma de bloques tectónicos incluidos en los niveles
de gabros, sobre todo en la parte superior del complejo cumulativo.
La asociación ofiolítica en su conjunto está compuesta por rocas ultramáficas que
aparecen con menor o mayor grado de serpentinización, estas se encuentran
asociadas a gabros y a diabasas. Los contactos observados con las estructuras
circundantes son tectónicos. Estas estructuras son complicadas debido al clásico
emplazamiento que presentan, estando afectadas por dislocaciones placativas y
disyuntivas. Las ofiolitas del norte de Cuba son características de una cuenca de back
arc. (Proenza et al, 1998).
Los niveles vulcanógeno-sedimentarios de la secuencia ofiolíticas han sido datados
como Hauteriviense-Turoniense (Iturralde-Vinent, 1996), mientras que las secuencias
vulcanógeno-sedimentarias toleíticas a calcoalcalinas del arco de isla Cretácico son de
edad Albiense–Campaniense. Esto sugiere que la cuenca donde se formaban los
niveles vulcanógeno–sedimentarios de las Ofiolitas se desarrollaba al mismo tiempo
que el arco volcánico. Esta relación espacio-temporal entre las ofiolitas y el arco de isla
Cretácico es sustentada también a partir de los rasgos geoquímicos de los niveles de
gabros de la secuencia ofiolítica del norte de Cuba (Fonseca et al; 1985), los cuales
son indicativos de un ambiente genético de suprasubducción.
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Las secuencias representativas pertenecientes a la asociación ofiolítica están
representadas por los complejos siguientes (Proenza et al, 2003):
1. Una zona de harzburgitas con texturas de tectónitas.
2. Una zona de harzburgitas que contienen principalmente cuerpos de dunita,
peridotitas impregnadas (con plagioclasas y clinopiroxenos), sills de gabros, diques
de gabros y pegmatoides gabróicos; así como cuerpos de cromitas (esta zona
correspondería a la denominada Moho Transition Zone).
3. Una zona de gabros, los cuales presentan en la base un gran desarrollo de gabros
bandeados (gabros olivínicos, gabro-noritas).
4. El complejo vulcanógeno-sedimentario.
1.10. Geología del yacimiento Pronóstico
La génesis de la corteza de meteorización aquí desarrollada es esencialmente eluvial
(in situ), aunque su basamento es bastante homogéneo como lo expresamos
anteriormente, su corteza es algo compleja o poco madura, observándose en
ocasiones variaciones bruscas en el paso de un horizonte a otro, con la formación de
bolsones de saprolitas y rocas poco intemperizadas dentro de otros horizontes más
ocrosos ocurriendo a veces alternancias, también encontramos un basamento
mineralizado con una potencia de aproximadamente 2 m y de poca continuidad,
alcanzando un 10.0 % de representatividad, una tectónica muy intensa que ha
posibilitado la formación de grietas y fallas locales que ocasionan el rápido
escurrimiento de las aguas superficiales provocando la lixiviación de las rocas y la
formación de grandes zonas de intenso agrietamiento, permitiendo el enriquecimiento
de níquel en la zona saprolítica del corte, con una potencia mineral promedio de 9.84m
aproximadamente y contenido promedio de níquel de 1.73 %, el coeficiente de
mineralización de 86 %, lo que denota que la continuidad geológica de la
mineralización. El friable del yacimiento minado es de 5.43 m, aunque hacia la parte SW, del cuerpo 1 al NW, en la periferia existe ausencia de la corteza de intemperismo
(Anexo. 1.1 y figura. 1.5).
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Figura 1.5. Modelo digital del terreno del área estudiada, la cual abarca 2.66 km2.
(Marrero T.; 2012)

El basamento o roca madre del yacimiento es muy homogéneo y se encuentra muy
meteorizado, constituido fundamentalmente por rocas harzburgiticas y en menor
proporción dunitas, representadas por serpentinitas harzburgitas, también aparecen
pequeños cuerpos de peridotitas plagioclásicas y aislados cuerpos de gabros alterados
(Anexo. 1.2).
1.11. Tectónica
El Bloque Oriental Cubano comprendido desde la falla Cauto-Nipe hasta el extremo
oriental de la isla, presenta una tectónica caracterizada por su alta complejidad, dado
por la ocurrencia de eventos de diferentes índoles que se han superpuesto en el
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tiempo y que han generado estructuras que se manifiestan con variada intensidad e
indicios en la superficie (Rodríguez, 1998a, 1998b).
Este bloque se caracteriza por el amplio desarrollo de la tectónica de cabalgamiento
que afecta las secuencias más antiguas (Campos, 1983).
Localmente esta complejidad en la región de estudio se pone de manifiesto a través de
estructuras fundamentalmente de tipo disyuntivas con dirección noreste y noroeste,
que se cortan y desplazan entre sí, formando un enrejado de bloques y micro bloques
con movimientos verticales diferenciales, que se desplazan también en la componente
horizontal y en ocasiones llegan a rotar por acción de las fuerzas tangenciales que los
afecta como resultado de la compresión (Campos, 1983, 1990; Rodríguez, 1998a,
1998b). También se observan dislocaciones de plegamientos complejos, sobre todo en
la cercanía de los contactos tectónicos (Campos, 1983).
El área de estudio se caracteriza por una fuerte manifestación de la tectónica lo que
tiene una fehaciente expresión en la densidad de la red de cañadas y cárcavas
presentes, cuyos cauces siguen los sistemas de fallas con dirección (NW-SE), así
como otras direcciones, no menos importantes (Anexo 1.3).
En los trabajos más recientes realizados por el Instituto de Geología y Paleontología
durante la exploración geológica realizada por CCN, lo cual se pudo comprobar
durante los recorridos de campo que el fallamiento en el sector se compone
básicamente de elementos (NE y NS), aunque en la parte noreste se detectaron
grandes alineamientos (WNW) y las fallas Calentura Oeste, Yamaniguey, Río Moa
Norte y Calentura.
De estos trabajos se puede llegar a conclusiones sobre la importancia que tienen estas
fallas locales en la formación de corteza, sobre todo en el yacimiento Pronóstico,
observándose la existencia de perfiles saprolíticos asociados a estos sistemas, donde
se ha puesto de manifiesto un equilibrio de los factores meteorizantes, que
condicionan la existencia de cortezas lineales potentes, con la formación de bolsones
de mineral saprolíticos muy característicos en este tipo de yacimiento (Marrero T.;et al.
2012).

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Esta zona al ser minada anteriormente por la Empresa Pedro Sotto Alba (Moa Nickel
S. A), está desprovista de su capa vegetal donde los agente del intemperismo vienen
actuando intensamente sobre las rocas que quedaron expuestas, observándose un
relieve muy accidentado con pendientes de 10–15o (Anexo 1.4); las rocas muy
alteradas, agrietadas, formándose sistemas de grietas, cárcavas y grandes cañadas
con rumbo norte-sur, que posibilitan el rápido escurrimiento superficial de las aguas en
las épocas de lluvias y la formación de lagunas en las canteras profundas dejadas por
las labores mineras. (Marrero T.; et al. 2012).
Los trabajos geofísicos han permitido determinar en el yacimiento a través del
georadar, la presencia de posibles zonas de fallas y de un agudo agrietamiento en los
bloques (B-2015 y B-2112), relacionados con perfiles abrupto, donde la perforación
toma gran profundidad, en el (B-2413), de la periferia se definieron zonas de muy alta
humedad con un intenso agrietamiento. (Marrero T.; et al. 2012).
El yacimiento minado se encuentra enmarcado en el bloque morfotectónico el Toldo,
ocupa toda el área de estudio (figura 1.6). En este bloque aparece el sistema de
fracturas norte-sur. El límite oriental de este bloque esta dado por la falla Cayo Guam
hacia el norte, mientras que al sur limita con el bloque Cupey a través de la falla
Quesigua, (Rodríguez A.; 1998).

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Figura 1.6. Bloques morfotectónicos

1.12. Fenómenos y procesos geodinámicos
Meteorización
Aunque no es el proceso más importante en el área de estudio, este fenómeno físicogeológico está vinculado con la formación de cortezas de meteorización, sobre los
diferentes horizontes existentes en el yacimiento.
Movimientos de masas
Este proceso esta vinculado a los movimientos de laderas naturales y taludes
generados por procesos naturales. Los mecanismos de rotura y las tipologías de los
movimientos de masas desarrollados, están condicionados por las características
estructurales del yacimiento. Las propias condiciones naturales de las rocas como
intenso agrietamiento, altas pendientes, así como la intensa actividad sismo-tectónica
en la región y elevados índices pluviométricos, hacen que este fenómeno sea muy
común y se convierta en un peligro latente, capaz de generar grandes riesgos en el
área.
Erosión
Es un fenómeno muy difundido en el yacimiento de estudio. Es un proceso, que
aunque se produce de forma natural, se ha visto incrementado por la actividad
antrópica. La erosión, que se desarrolla sobre la superficie de las cortezas de
intemperismo, arrastra las partículas fundamentalmente hacia las zonas donde el
relieve en menos elevado (figura 1.7). Se observa además, un amplio desarrollo del
acarcavamiento, que aumentan sus dimensiones rápidamente en el tiempo (figura 1.8).
La dirección de las cárcavas está condicionada fundamentalmente por las condiciones
estructurales de los suelos.

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l
Figura 1.7. Relieve en (A) Cuerpo 1 al (NW) y (B) cuerpo 2 al (SE) del yacimiento
Pronóstico

Figura 1.8. Cárcava no muy profunda de 2 m al (NS) en el bloque 1912 del yacimiento
Pronóstico

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CAPÍTULO II. METODOLOGÍA Y VOLÚMENES DE LOS TRABAJOS REALIZADOS
En el presente capítulo se describe la metodología aplicada en la investigación para la
caracterización geológica de los perfiles de intemperismo en el yacimiento minado
Pronóstico.Ver figura 2.1.
Se parte de la revisión de la información de los trabajos precedentes donde se hace la
adquisición de la información base. Se describe el procedimiento utilizado en el
análisis de cada factor condicionante y el método empleado para la confección de la
base de datos sobre los diferentes tipos de horizontes y la obtención del mapa final de
perfil de intemperismo. Se dividió el trabajo en tres etapas fundamentales:
 Etapa I: Recopilación de la información
 Etapa II: Trabajo de campo
 Etapa III: Trabajo de gabinete
Para dar cumplimiento a los objetivos propuestos se trazaron varias tareas las cuales
fueron cumplidas satisfactoriamente. A continuación, se describen las tres etapas de
trabajo.

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Figura 2.1. Metodología empleada en la caracterización geológica de los perfiles de
intemperismo del yacimiento Pronóstico

2.1.

Etapa preliminar
En esta etapa se realizó el análisis de la bibliografía existente, de la cual se revisó y
recopiló la información útil para la investigación. Durante la revisión bibliográfica, se
realizaron búsquedas en el centro de información del ISMM y la Empresa Geominera
Oriente, donde se tuvo acceso a libros, revistas, artículos, informes geológicos,
trabajos de diploma, tesis de maestría y doctorales, además de búsquedas en Internet.
En diferentes consultas con especialistas del tema se ha llegado a la conclusión que
independientemente de que abunden trabajos y artículos geológicos sobre diversos
temas de caracterización de los perfiles de intemperismo, son muy escaso y mucho
más difícil es encontrar algún trabajo investigativo que aborde la caracterización de los
perfiles de intemperismo en yacimientos minados o que están en minería, para tener
en cuenta el comportamiento de los elementos útiles: níquel, hierro, cobalto y la
composición mineralógica y sustancial a través del perfil de alteración laterítico.
2.2. Etapa experimental
La clasificación de los perfiles de intemperismo, se desarrolló sobre los datos reales
que reunió la autora durante la realización de los trabajos de Prospección Geológica
en la corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico en el año 2009 hasta el 2010.
Ver anexo 2.1.
La exploración detallada se realizó por medio de la perforación de pozos verticalmente
cada 33.33 m según una red cuadrada, se perforó a columna en la parte friable de la
corteza de intemperismo y basamento. El testigo de los pozos de perforación, extraído
de las profundizaciones de 1.0 m, horizonte por horizonte se documentó, separando la
zonalidad observada de la corteza de intemperismo y describiendo las particularidades
geológicas, mineralógicas, de coloración y estructurales-texturales del material del
perfil observado. También se tuvo en cuenta las observaciones y documentación
geológica de muchos afloramientos incluyendo testigos de la perforación de pozos
paramétricos (mineralógicos) de 256 muestras y 21007 muestras de pozos básicos
(ordinarios) durante los trabajos de campo desarrollados en el yacimiento en una red
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33.33 x 33.33 m, así como del estudio detallado de las paredes de los pozos criollos
de sección cuadrada igual 1.50 x1.50 m. Se utilizaron los resultados de los análisis
químicos, mineralógicos, granulométricos, de propiedades físicas (masas volumétricas,
humedad natural), en total se tuvieron en cuenta 20250 muestras obtenidas de los
datos de trabajos de campo realizados en el yacimiento.
2.3. Etapa de procesamiento e interpretación de los resultados
Después de obtenidos los datos de los análisis químicos de las muestras tomadas
realizados en el laboratorio Elio Trincado en Santiago de Cuba durante la ejecución de
los trabajo de campo, los mismos fueron procesados con la ayuda de programas
informáticos tales como Microsoft office Access, Surfer 8 y Statgraphics centrurion XV,
permitiendo el procesamiento de la presente investigación, con la confección de
nuevos mapas, columnas litoestratigráficas, tablas, textos y gráficos que forman parte
de la memoria escrita. (Figura 2.2).

Figura 2.2. Fotografía de equipo y Software utilizado en la investigación

Los métodos ejecutados durante los trabajos son los siguientes:
a) Cartografía y geometrización geológicas de los horizontes de intemperismo.
b) Cartografía de el comportamiento de los contenidos de los elementos útiles (Fe, Ni,
Co) y nocivos (MgO, SiO2, MnO, Cr2O3, Al2O3) de los perfiles de intemperismo.
d) Procesamientos geoquímicos, mineralógicos y petrográfico.
e) Análisis estadístico de los diferentes horizontes de la corteza de intemperismo.
Como resultado del procesamiento se obtuvo, un modelo geológico de los perfiles de
intemperismo del yacimiento Pronóstico y sus implicaciones teórico-prácticas; nuevas
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informaciones geológicas para la mejor comprensión del estado actual del yacimiento y
su futuro uso racional en una minería eficiente.
CAPÍTULO III. CARACTERIZACIÓN GEOLÓGICA DE LOS PERFILES DE
INTEMPERISMO DEL YACIMIENTO PRONÓSTICO
La caracterización geológica de los perfiles de intemperismo está basada en la
cartografía de la corteza de meteorización: zonalidad menífera y perfiles de
intemperismo; la cartografía de las rocas madres del basamento y establecer su grado
de correspondencia con los perfiles de intemperismo de la corteza de meteorización; la
caracterización composicionalmente (químismo, mineralogía, propiedades físicas), la
zonalidad menífera y establecer la distribución de los contenidos de los elementos
útiles (Fe, Ni, Co) y nocivos (MgO, SiO2, MnO, Cr2O3, Al2O3) de los perfiles de
intemperismo. La combinación de estos factores define la utilización más racional del
yacimiento Pronóstico y como resultado se obtendrá de forma cartográfica un mapa de
perfil de intemperismo. El procedimiento para la realización del mapa de perfil de
intemperismo y la clasificación de los métodos utilizados para evaluar los perfiles ha
sido valorado por Lavaut. 2003.
En el presente capítulo referiremos los resultados de un modelo geológico de
yacimiento Pronóstico y sus implicaciones teórico-prácticas y se tendrán nuevas
informaciones geológicas para una mejor comprensión del estado actual del
yacimiento y su futuro uso racional.
3.1. Características de los horizontes de la corteza de intemperismo del
yacimiento Pronóstico
Los diferentes horizontes que conforman la corteza de intemperismo en el yacimiento
minado

Pronóstico

están

representadas

fundamentalmente

por

roca

peridotita

serpentinizada (P),seguidamente por la serpentinita desintegrada o saprolita gruesa
(RMA) y serpentinita lixiviada, agrietada y ocretizada o saprolita media (RML), los ocres
estructurales iniciales (OEI) que constituyen el paquete saprolítico y los ocres
estructurales finales (OEF), ocres inestructurales sin concreciones de hierro (OI), estos
son los menos representados y constituyen las limonitas remanentes del proceso ácido de
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la planta procesadora de níquel de la Empresa Pedro Sotto Alba (Moa Nickel S. A), los
ocres inestructurales con concreciones de hierro (OICP), representa el escombro por su
alto contenido de Fe y su bajo contenido de Ni, representada por el horizonte 1. Ver figura
3.1 y anexo 3.1.

Figura 3.1. Distribución areal de los horizontes: 1 (OICP), 2 (OI), 3 (OEF), 4 (OEI), 5 (RML), 6
(RMA), 7 (Corteza por gabroides), 17 (Peridotita serpentinizada), 57 (Silicitas) 67 (Mafitas)
del yacimiento Pronóstico

Serpentinita desintegrada o saproca (RMA), representada por el horizontea 6:
Esta zona se caracteriza por un sistema de grietas producto al intemperismo físico
formadas fundamentalmente por peridotitas serpentinizadas muy tectonizadas,
alteradas de color verde grisáceo con pátinas de Fe, que le da un aspecto rojizo, con
abundantes minerales del grupo de la serpentina, deleznables, mineralizadas y la
frecuencia de aparición en el sector de 10.67 %. En su composición química hay un
predominio de los siguientes elementos con valor promedio respectivamente, SiO2
=37.30 %, Fe y Ni (6.76 y 1.63 %). El PV =1.34 t/m3. Ver tabla 3.1.

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Tabla 3.1. Resumen estadístico del horizonte 6 (RMA)
Fe
Ni
Co
SiO2
Estadígrafos
(%)
(%) (%)
(%)
Ctdad. Mtras
2239 2239 2239 2239
Suma
15146 3651 32 83515
Mínimo
2.59 0.22 0.004 31.1
Máximo
7.99 6.38 0.087 60
Media
6.76 1.63 0.014 37.3
Mediana
6.74 1.49 0.013 37.2
Cuartil Inferior
6.3 1.19 0.011 36.3
Cuartil Superior
7.27 1.93 0.015 38.2
Varianza
0.44 0.32
0
3.04
Desv. Estándar
0.66 0.56 0.006 1.74
Coef.de variación 0.1 0.35 0.455 0.05

Al2O3
(%)
2239
3445
0.33
20.5
1.54
1.1
0.93
1.43
2.75
1.66
1.08

MgO
(%)
2239
76552
12.3
40.3
34.19
34.4
33.3
35.4
4.44
2.11
0.06

Cr2O3
(%)
2239
1027
0.07
1.29
0.46
0.46
0.41
0.5
0.01
0.08
0.17

MnO
(%)
2239
349
0.06
0.43
0.16
0.15
0.14
0.17
0
0.02
0.15

PV
t/m3
2239
3002
1.06
1.57
1.34
1.44
1.15
1.44
0.03
0.16
0.12

Serpentinitas lixiviadas, agrietadas y ocretizadas o saprolitas gruesas (RML),
representada por el horizonte 5:
Se caracteriza por tener el material una consistencia dura o semidura, ligereza,
porosidad, se conserva la estructura primaria de las rocas madres, el material tiene
una coloración amarilla verdosa clara o gris verdosa representadas fundamentalmente
por serpentinitas lixiviadas, agrietadas y ocretizadas, mineralizadas y deleznables.
Estas tienen una distribución areal de 23.71 %, en su composición química los
elementos con valor promedio son la SiO2 = 34.61 %, Fe = 11.90 %, Ni = 1.58 % y el
PV =1.10 t /m3. Ver tabla 3.2.
Tabla 3.2. Resumen estadístico del horizonte 5 (RML)
Estadígrafos
Ctdad. Mtras
Suma
Mínimo
Máximo
Media
Mediana
Primer cuartil
Tercer cuartil
Varianza

Fe
(%)
4976
59191
7.0
17.9
11.90.
11.40
9.50
14
7.64

Ni
(%)
4976
7844
0.06
4.03
1.58
1.56
1.03
2.05
0.49

Co
SiO2 Al2O3 MgO Cr2O3
(%)
(%)
(%)
(%)
(%)
4976 4976 4976 4976 4976
125 172226 13273 142585 3970
0.005
25
0.5
0.48
0.13
0.132 66.9
34
38.8
3.37
0.025 34.61 2.67 28.65
0.8
0.023 34.7
2.13
29.2
0.76
0.019 32.6
1.63
26.6
0.62
0.029 36.4
2.83
31.4
0.95
0.0
10.3
6.59 17.46 0.06

MnO
(%)
4976
1274
0.04
0.62
0.26
0.25
0.21
0.3
0

PV
t/m3
4976
5449
1.06
1.15
1.1
1.06
1.06
1.15
0

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Desv. Estand
Coef. de variación

2.76
0.23

0.7 0.01
0.44 0.396

3.21
0.09

2.57
0.96

4.18
0.15

0.24
0.3

0.06 0.04
0.23 0.04

Ocres estructurales iniciales o saprolitas finas (OEI), representada por el
horizonte 4:
Se caracteriza por conservar la estructura de las rocas madres, el material en
ocasiones presenta consistencia plástica y semiplásticas se aprecia la ocretización de
la roca, así como óxidos e hidróxidos de Fe, que le dan una tonalidad amarillo verdosa.
Estas tienen una distribución areal de 12.03 %, en su composición química los
elementos como el Fe = 25.58 %, Ni = 1.63 % y con un PV =1.03 t/m 3. Ver tabla 3.3.
Tabla 3.3 .Resumen estadístico del horizonte 4(OEI)
Fe
Estadígrafos
(%)
Ctdad. Mtras
2524
Suma
64557
Mínimo
17.40
Máximo
36.90
Media
25.58
Mediana
25.10
Primer cuartil
20.90
Tercer cuartil
29.90
Varianza
5.11
Desv. Estand
0.20
Coef. de variación 0.20

Ni
(%)
2524
4116
0.33
3.95
1.63
1.62
1.30
1.96
0.50
0.31
0.31

Co
(%)
2524
143
0.013
0.321
0.057
0.053
0.043
0.064
0.021
0.369
0.369

SiO2
(%)
2524
60832
5.88
53.00
24.10
24.30
20.00
27.70
5.53
0.23
0.23

Al2O3
(%)
2524
13996
1.56
26.90
5.55
4.85
3.72
6.49
2.82
0.51
0.51

MgO
(%)
2524
41826
0.67
31.68
16.57
17.20
12.90
20.90
5.32
0.32
0.32

Cr2O3
(%)
2524
4369
0.50
5.42
1.73
1.67
1.41
1.98
0.42
0.25
0.25

MnO
(%)
2524
1302
0.18
1.03
0.52
0.51
0.43
0.60
0.11
0.21
0.21

PV
t/m3
2524
2606
0.98
1.21
1.03
1.06
0.98
1.06
0.06
0.06
0.05

Ocres estructurales finales o limonita (OEF), representada por el horizonte 3:
Esta zona es de color pardo amarillento, con abundantes tonalidades rojizas y
negruzcas debido a la presencia de minerales del grupo del manganeso, con
estructura poco definida y manchas de óxidos e hidróxidos de Fe. Estos están
representados en las zonas limoníticas como material remanente de la minería
anterior. La frecuencia de aparición de 12.09 %. En su composición química los
elementos de Fe = 41.60 %, Ni = 1.26 % y un PV = 1.04 t/m3. Ver tabla 3.4.

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Tabla 3.4. Resumen estadístico del horizonte 3 (OEF)
Fe
Estadígrafos
(%)
Ctdad. Mtras
2537
Suma
105544
Mínimo
35.08
Máximo
50.70
Media
41.60
Mediana
41.90
Primer cuartil
38.90
Tercer cuartil
44.20
Varianza
11.61
Desv. Estand
3.41
Coef. de variación 0.08

Ni
(%)
2537
3200
0.36
2.75
1.26
1.21
0.97
1.52
0.16
0.40
0.32

Co
(%)
2537
233
0.008
0.491
0.092
0.084
0.075
0.099
0.001
0.033
0.364

SiO2
(%)
2537
22118
1.67
29.80
8.72
8.18
5.53
11.40
15.58
3.95
0.45

Al2O3
(%)
2537
25091
3.30
24.10
9.89
9.75
7.58
11.90
8.21
2.86
0.29

MgO
(%)
2537
10887
0.41
13.10
4.29
3.68
2.06
5.99
7.09
2.66
0.62

Cr2O3
(%)
2537
6421
1.16
13.80
2.53
2.43
2.19
2.74
0.36
0.60
0.24

MnO
(%)
2537
2070
0.37
1.44
0.82
0.81
0.74
0.89
0.02
0.12
0.15

PV
t/m3
2537
2650
0.98
1.21
1.04
0.98
0.98
1.21
0.01
0.10
0.10

Ocres inestructurales sin concreciones de hierro (OI), representada por el
horizonte 2:
Esta zona esta poco representada en el yacimiento, su distribución areal es de 0.65 %
y está relacionada con áreas que no fueron extraídas por la minería anterior, de color
pardo claro, con manchas de óxidos e hidróxidos de hierro, húmedo, semi plástico, en
su composición química participan los siguientes elementos químicos Fe = 45.83 %,
Al2O3 = 12.92 %, Ni = 0.80 %, Cr2O3 = 2.29 % y un PV = 1.19 t/m3. Ver tabla 3.5.
Tabla 3.5. Resumen estadístico del horizonte 2 (OI)

Estadígrafos
Ctdad. Mtras
Suma
Mínimo
Máximo
Media
Mediana
Primer cuartil
Tercer cuartil
Varianza
Desv. Estand

Fe

Ni

Co

(%)
137
6278
39.10
51.40
45.83
45.60
44.70
47.00
4.49
2.12

(%)
137
109
0.42
1.69
0.80
0.78
0.69
0.89
0.03
0.18

(%)
137
10
0.022
0.152
0.076
0.074
0.065
0.085
0
0.018

SiO2 Al2O3 MgO Cr2O3 MnO PV
(%)
137
439
2.23
7.96
3.20
3.10
2.85
3.33
0.60
0.77

(%)
137
1770
6.20
18.00
12.92
13.40
11.70
14.40
5.05
2.25

(%)
137
161
0.40
4.66
1.17
1.09
0.91
1.43
0.23
0.48

(%)
137
313
1.67
3.10
2.29
2.26
2.14
2.43
0.06
0.24

(%)
137
119
0.38
1.25
0.87
0.86
0.80
0.95
0.02
0.13

t/m3
137
163
0.98
1.21
1.19
1.21
1.21
1.21
0.00
0.06

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Coef. de variación 0.05 0.22 0.234 0.24 0.17

0.41

0.10

0.14 0.05

Ocres inestructurales con concreciones de hierro (OICP), representada por el
horizonte 1:
El material es deleznable de color pardo oscuro a rojizo con concreciones de Fe, que
ocupan desde (30 a 70 %), del total del material ocroso, en ocasiones redondeados y
subredondeados con diámetro hasta (0.5-1 mm), húmedo, semi plástico. Están pocos
representados en el sector con (0.20 %) por la acción de la minería, los elementos
químicos más importantes tienen la siguiente composición: Fe = 44.57 %, Ni = 0.67 %
y un PV = 1.21 t/m3. Ver tabla 3.6.
Tabla 3.6. Resumen estadístico del horizonte 1 (OICP)
Fe
Estadígrafos
(%)
Ctdad. Mtras
43
Suma
1917
Mínimo
36.1
Máximo
48.4
Media
44.57
Mediana
45.5
Primer cuartil
43.9
Tercer cuartil
46.5
Varianza
10.96
Desv. Estand
3.31
Coef. de variación 0.07

Ni
(%)
43
29
0.29
0.87
0.67
0.67
0.57
0.75
0.01
0.12
0.18

Co
(%)
43
3
0.019
0.096
0.062
0.06
0.056
0.068
0.000
0.013
0.217

SiO2
(%)
43
144
1.77
11.80
3.36
2.37
2.09
3.70
5.17
2.27
0.68

Al2O3
(%)
43
602
10.20
21.50
14.00
13.60
12.70
14.50
5.18
2.28
0.16

MgO Cr2O3
(%)
(%)
43
43
53
95
0.42 1.66
5.91 3.67
1.22 2.21
0.99 2.16
0.71 2.07
1.43 2.30
0.96 0.09
0.98 0.30
0.80 0.13

MnO
(%)
43
36
0.25
1.25
0.84
0.85
0.80
0.90
0.02
0.14
0.17

PV
t/m3
43
52
1.21
1.21
1.21
1.21
1.21
1.21
0.00
0.00
0.00

En el yacimiento aparecen otros horizontes como las peridotitas serpentinizadas, que
constituyen el basamento de corteza y se extiende con una difusión areal de 40.49 %,
la mafitas con 0.02%, la cual aflora en horizontes intermedios en el pozo 211671, la
silicita con 0.06 % y las cortezas por gabroides con 0.08% de muy poca
representación, estas se encuentran como material intrusivo en los pozos 211343,
211639, 221589 y 241377, este material no aflora en la superficie, solo en los
horizontes intermedios que cortan estos pozos. Ver figura 3.1 y anexo 1.2, donde se
observa un predominio de las harzburgitas y en menor proporción dunitas en todo el
yacimiento. Los gabros son los causantes de cortezas poco productivas y se encuentra
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en los pozos 211343, 211639, 241377 donde participan los gabros alterados
relacionados con los pozos negativos en estos bloques. Ver en las tablas de la 3.7
hasta 3.10.
Por lo ante expuesto se puede definir que el control de la mineralización en el
yacimiento lo ejercen fundamentalmente los diferentes horizontes, jugando un papel
muy importante la tectónicas y la roca madre que da origen a la corteza.
Roca peridotita serpentinizada (P), representada por el horizonte 17:
El material es de color gris verdoso con tonalidades rojizas y negruzcas, duro con
estructura masiva, compacta, agrietado con manchas de óxidos e hidróxidos de Fe,
que constituyen el basamento de corteza y se extiende con una distribución areal de
40.48 %, en su composición química participan los siguientes elementos químicos
Fe=6.07 %, Al2O3 = 1.21 %, Ni = 0.41 %, Cr2O3 = 0.43 % y un PV = 1.17 t/m3. Ver
figura 3.1, donde se observa un predominio de las harzburgitas en menor proporción
dunutas en todo el yacimiento con influencia de las serpentinitas harzburgiticas y
peridotitas plagioclasicas, ver la tabla 3.7.
Tabla 3.7. Resumen estadístico del horizonte 17 (P)
Fe

Ni

Co

SiO2

Al2O3

MgO

Cr2O3 MnO

PV

Estadígrafos
(%)
(%)
(%)
(%)
(%)
(%)
(%)
(%) t/m3
Ctdad. Mtras
8497 8497 8497 8497
8497
8497 8497 8497 8497
Suma
51601 3493 97 321488 10244 310694 3613 1177 9978
Mínimo
2.17 0.05 0.001 30.1
0.37
0.89
0.04 0.04 1.06
Máximo
7.99 0.99 0.097 59.2
31.4
43.28 2.54 0.84 1.28
Media
6.07 0.41 0.011 37.84
1.21
36.57 0.43 0.14 1.17
Mediana
5.97 0.33 0.011 37.8
0.95
36.8
0.42 0.14 1.28
Primer cuartil
5.64 0.25 0.009 36.8
0.81
35.8
0.38 0.13 1.06
Tercer cuartil
6.41 0.52 0.013 38.7
1.18
37.8
0.46 0.15 1.28
Varianza
0.42 0.04 0.000 3.03
2.01
5.11
0.01 0.00 0.01
Desv. Estand
0.65 0.21 0.004 1.74
1.42
2.26
0.08 0.02 0.11
Coef. de variación 0.11 0.51 0.356 0.05
1.18
0.06
0.18 0.16 0.09

Mafitas (RG), representada por el horizonte 67:
El material es de color blanco grisáceo con tonalidades rojizas y negruscas, duro, con
granos finos, agrietada con manchas de óxidos e hidróxidos de Fe, con una
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�ISMMM

distribución areal 0.02 %, en su composición química participan los siguientes
elementos químicos Fe = 3.59 %, Ni =0.23 %, SiO2 = 49.43 %, Al2O3 = 14.26 %, MgO
= 16.70 %, con PV = 1.28 t/m3. Ver tabla 3.8.
Tabla 3.8. Resumen estadístico del horizonte 67 (RG)
Fe
Estadígrafos
(%)
Ctdad. Mtras
4
Suma
14.35
Mínimo
3.24
Máximo
3.99
Media
3.59
Mediana
3.56
Primer cuartil
3.27
Tercer cuartil
3.91
Varianza
0.14
Desv. Estand
0.37
Coef. de variación 0.1

Ni
(%)
4
0.91
0.21
0.25
0.23
0.23
0.21
0.25
0.00
0.02
0.09

Co
(%)
4
0.021
0.005
0.006
0.005
0.005
0.005
0.006
0.000
0.001
0.095

SiO2
(%)
4
197.7
47.1
51.2
49.43
49.7
47.95
50.9
3.44
1.86
0.04

Al2O3
(%)
4
58.9
13.8
15.3
14.73
14.9
14.15
15.3
0.52
0.72
0.05

MgO
(%)
4
66.8
14.6
19.4
16.7
16.4
14.9
18.5
4.92
2.22
0.13

Cr2O3
(%)
4
0.67
0.14
0.2
0.17
0.17
0.15
0.19
0.00
0.03
0.16

MnO
(%)
4
0.31
0.07
0.09
0.08
0.08
0.07
0.09
0.00
0.01
0.12

PV
t/m3
4
5.12
1.28
1.28
1.28
1.28
1.28
1.28
0.00
0.00
0.00

Corteza por mafitas (Gabro) (CM), representada por el horizonte 7:
Corteza por gabro de color blanco con diferentes tonalidades (Violáceo, rojizas y
negruscas), material compacto y semiplástico, con vetillas de sílice, manganeso y
óxidos e hidróxidos de Fe, de muy poca representación y se extiende con una difusión
areal de 0.08%, en su composición química participan los siguientes elementos
químicos Fe = 5.27 %, Al2O3 = 21.62 %, Ni = 0.46 %, Cr2O3 = 0.34 %, con PV= 1.23
t/m3.Ver tabla 3.9.
Tabla 3.9. Resumen estadístico de la litología 7 (CM).
Estadígrafos
Ctdad. Mtras
Suma
Mínimo
Máximo
Media
Mediana
Cuartil Inferior
Cuartil Superior
Varianza
Desv. Estand

Fe
(%)
17
90
1.30
13.80
5.27
5.18
3.20
7.17
9.30
3.05

Ni
(%)
17
8
0.20
1.11
0.46
0.42
0.29
0.50
0.06
0.25

Co
(%)
17
0
0.002
0.02
0.009
0.007
0.005
0.012
0.000
0.006

SiO2
(%)
17
719
33.2
49.1
42.28
41.8
38.8
46.1
22.21
4.71

Al2O3
(%)
17
368
8.2
35.1
21.62
23.6
10.8
28.3
99.12
9.96

MgO
(%)
17
192
1.62
26.8
11.29
8.57
4.8
17.9
63.68
7.98

Cr2O3
(%)
17
6
0.02
1.11
0.34
0.28
0.15
0.35
0.11
0.33

MnO
(%)
17
2
0.03
0.41
0.12
0.09
0.07
0.12
0.01
0.09

PV
t/m3
17
21
1.06
1.57
1.23
1.28
1.06
1.28
0.02
0.13

Página 51

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Coef. de Variación 0.58 0.56 0.614 0.11

0.46

0.71

0.95

0.78 0.11

Silicita (RS), representada por el horizonte 57:
El material es de color blanco grisáceo con diferentes tonalidades, duro, con granos
finos, compacta con abundante sílice de muy poca representación y se extiende con
una distribución areal 0.06 %, en su composición química participan los siguientes
elementos químicos Fe = 4.49 %, SiO2 = 71.46 %, Ni = 0.31 %, MgO = 10.92 % y con
un PV = 1.25 t/m3. Ver tabla 3.10.
Tabla 3.10. Resumen estadístico del horizonte 57 (RS)
Fe
Estadígrafos
(%)
Ctdad. Mtras
13
Suma
58
Mínimo
2.94
Máximo
6.93
Media
4.49
Mediana
3.91
Primer cuartil
3.22
Tercer cuartil
5.3
Varianza
1.99
Desv. Estand
1.41
Coef. de variación 0.31

Ni
(%)
13
4
0.12
0.8
0.31
0.21
0.14
0.34
0.05
0.22
0.71

Co
(%)
13
0.00
0.001
0.027
0.012
0.009
0.008
0.02
0.000
0.008
0.625

SiO2
(%)
13
929
61.50
83.50
71.46
72.70
64.30
75.60
56.68
7.53
0.11

Al2O3
(%)
13
11
0.39
2.09
0.83
0.74
0.53
0.87
0.21
0.45
0.55

MgO
(%)
13
142
2.26
20.70
10.92
9.48
6.40
19.30
48.88
6.99
0.64

Cr2O3
(%)
13
5
0.12
1.65
0.37
0.26
0.19
0.40
0.16
0.40
1.07

MnO
(%)
13
2
0.08
0.62
0.16
0.11
0.10
0.15
0.02
0.14
0.90

PV
t/m3
13
16
1.06
1.28
1.25
1.28
1.28
1.28
0.01
0.08
0.07

3.2. Características mineralógicas del yacimiento Pronóstico
El estudio de la composición sustancial, con el objetivo de determinar las diferentes
fases minerales que componen los horizontes, así como la caracterización física y
química de la materia prima mineral. Con este fin en el yacimiento Pronóstico se
estudiaron 57 muestras mineralógicas procedentes de 11 pozos de perforación.Ver
tabla 3.11.

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Tabla. 3.11. Relación de pozos mineralógicos
Pozo
Bloque X
Y
Z
211402
211606
201231
201107
211142
221052
221246
201458
231009
191342
231319

2114
2112
2012
2011
2111
2210
2212
2014
2310
1913
2313

691555.13
691089.01
690919.72
690817.93
690657.17
690360.68
691093.53
691752.42
690596.92
691248.89
691495.87

216100.12
216093.96
216292.41
216391.4
215956.42
215618.81
215660.9
216238.83
215487.9
216563.17
215465.54

256.11
256.11
256.11
256.11
256.11
256.12
256.12
256.12
256.12
256.12
256.12

Muestras
5
2
5
4
5
4
7
6
11
3
5

Las muestras fueron sometidas a un complejo de métodos de los cuales los utilizados
para la identificación, descripción y determinación de las fases minerales fue la
Difracción de Rayos X (ver anexo 3.2 hasta 3.31), análisis mineralógico óptico y
recálculo mineralógico, estas muestras se recibieron en el laboratorio de Mineralogía y
Análisis de Fases del CIPIMM, (Marrero T.; et al. 2012). Ver anexo 3.32.
Los resultados del análisis de fases realizado a 30 muestras de lateritas con el empleo
de la técnica instrumental de polvos de difracción de rayos-X. Se emplearon los
difractogramas y se realizaron por el método de polvo y se registraron en un equipo
Philips PW-1710 con las siguientes características:
Goniómetro
Sistema de focalización

Vertical
Bragg-Brentano
Fe

Filtros
Diferencia de potencial aplicada

Mn
30 kV

Corriente anódica
20 mA
La calibración del equipo se chequea con patrón externo Silicio
Registro angular

6-600 ( 2)

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Todos los difractogramas se registraron según variante de medición punto a punto;
paso angular de 0,050 y tiempo de medición en cada posición de 3 segundos.
Los resultados numéricos de intensidades relativas y ángulos de difracción se
convirtieron en difractogramas continuos con el empleo del programa “Origin 8.0”. Las
distancias interplanares se determinaron con el programa Ttod para PC. El análisis
cualitativo de fases se realizó con la utilización de la base de datos PCPDFWIN;
versión 1.30, JCPDS-ICDD / 2003, compatible con Windows 2007 para Office.
La corteza de intemperismo se ha desarrollado a partir de rocas ultrabásicas
serpentinizadas generalmente serpentinitas, dunitas y harzburgitas. En la corteza
aparece material serpentinítico y remanentes limoníticos de la minería anterior,
representada por zonas meníferas que caracterizan un perfil laterítico ocres
inestructural con concreciones de Fe (OI), ocres estructurales finales (OEF), ocres
estructurales iníciales (OEI), serpentinita lixiviada (RML), serpentinita agrietada (RMA)
y rocas oxidadas con altos contenidos de sílices, magnesio y níquel.
Los mayores contenidos de níquel se concentran en la zona silicatada (OEI, RML,
RMA) y el cobalto en los ocres estructurales finales (OEF). Ver tabla 3.12. De los
elementos, el cobalto y el magnesio son los que presentan valores elevados en su
composición amorfa. El níquel es meno cristalino en los horizontes inferiores. Ver tabla
3.13.
Tabla 3.12. Composición química promedio por horizontes (Marrero T.; et al. 2012)

Horizontes
OICP
OEF
OEI
RML
RMA

Fe
47.2
45.7
24.3
10.5
6.7

Componente/contenido en %
Ni
Co
Si
Al
0.82
0.075
1.8
6.1
1.51
0.119
2.8
4.5
2.25
0.07
11.4
3.1
2.33
0.025
16.8
1.4
2.36
0.017
18.3
0.7

Mg
1.1
1.5
10.5
17.4
19.7

Página 54

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Tabla 3.13. Composición amorfa promedio por horizontes (Marrero T.; et al. 2012)

Litología
OICP
OEF
OEI
RML
RMA

FeA
1.1
1.8
3.7
7.9
11.9

Componente/contenido %
NiA
CoA SiA AlA
0.6
6.9
1.4
0.1
0.3
25.9 1.9
0.1
15.3 15.4 0.3
0.2
18.6 20.6 0.1
0.4
15.9 32.1 0.1
0.8

MgA
15.3
8.7
12.7
10.9
10.3

Leyenda: FeA-Hierro amorfo; NiA-Níquel amorfo; CoA-Cobalto amorfo; SiA-Sílice amorfa; AlA-Aluminio
amorfo; MgA-Magnesio amorfo

En los horizontes desde los ocres inestructural con concreciones (OICP) hasta, las
rocas madres lixiviadas (RML) se pone de manifiesto el predominio de partículas finas
≤ 0.063 mm, siendo más significativo en los horizontes de ocres estructurales finales
(OEF) que es donde hay la mayor concentración, con un valor promedio de 83.0 %.
Ver en la figura 3.2 y anexo 3.33; los contenidos de Fe y Ni tienden aumentar hacia las
partículas finas.

90
80
70
60

%

50
40
30
20
10
0

&gt;1.6 mm

&gt;0.30mm

&gt;0.15mm

&gt;0.074mm

&gt;0.063mm

&lt;0.063mm

OICC

34.8

4.1

3.6

2.6

1.2

52.4

OEF

9.3

1.9

2.3

2.1

0.7

83.0

OEI

19.0

3.2

3.1

3.1

1.0

70.0

RML

33.7

6.0

4.4

5.1

1.7

49.0

RMA

84.5

2.0

1.3

1.0

0.3

10.1

Figura 3.2. Valores promedios del análisis granulométrico vía húmeda por horizontes

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En los anexos 3.34 y 3.35,se representan los resultados químicos de metal y óxidos
correspondientes a las muestras mineralógicas, realizados en el laboratorio Elio
Trincado de Santiago de Cuba.
En la figura 3.3, se expone un resumen de los valores promedios de las principales
fases minerales por horizonte.

Figura 3.3. Composición mineralógica promedio por horizontes

En el horizonte de concreciones ferruginosas (OICP), hasta los ocres
estructurales finales (OEF) la goethita es la fase mineral principal, acompañado de:
hematita, magnetita maghemita, gibbsita, minerales de serpentina, arcilla y clorita.
Horizonte de ocres estructurales iniciales (OEI): se caracteriza por ser una masa
semi-ocrosa, arcillosa, granulosa, en toda la masa ocrosa se presentan fragmentos
pequeños y medianos de roca madre lixiviada, parcialmente alterados y limonitizados.
Es de color pardo amarillo verdoso, de granulometría fina. La serpentina junto con la
goethita son las fases mineral más abundantes, acompañado de clorita y talco.

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Horizonte de roca madre lixiviada (RML): es de color amarillo verdoso con
tonalidades grisáceas, constituida por una masa arcillosa, porosa, de consistencia dura
o semi-dura, se encuentra lixiviada y levemente limonitizada. La fase mineral principal
es la serpentina, acompañada de goethita, talco y clorita.
Horizonte de roca madre agrietada (RMA): es de color gris oscuro a verde negruzco,
esta agrietada, alterada, se desintegra con facilidad y sus grietas están generalmente
rellenas de minerales silicatados, la fase mineral principal es la serpentina de 81.5 %,
acompañada de: goethita, clorita y otros minerales.
3.3. Características petrográficas del yacimiento Pronóstico
El estudio petrográfico se realizó durante el trabajo de campo, las muestras de rocas
fueron descritas macroscópicamente según los modelos de documentación y muestreo
y posteriormente fueron enviadas al laboratorio Elio Trincado de Santiago de Cuba con
el objetivo de realizarle a las mismas secciones delgadas para la descripción
petrográfica y análisis químicos,Marrero T.; et al. 2012.
El análisis petrográfico incluye la descripción detallada de la muestra de roca tomada
en el campo, así como el estudio en el microscopio petrográfico o polarizante para la
determinación de la roca por su composición mineralógica y su posición en base al
pozo y bloque. Ver tabla 3.14.

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Tabla 3.14. Muestras petrográficas analizadas microscópicamente del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)
No Bloque Pozo Muestra Tipo de roca
1

2114

2

83301

Serpentinita a partir de dunita

2

2112

6

83302

Serpentinita a partir de dunita enstatítica

3

2112

6

83303

Serpentinita a partir de dunita

4

2012

31

83304

Serpentinita a partir de dunita?

5

2012

31

83305

Serpentinita

6

2011

7

83306

Serpentinita a partir de dunita.

7

2011

7

83307

Dunita serpentinizada

8

2011

7

83308

Dunita enstatítica serpentinizada

9

2210

52

83309

Dunita enstatítica en parte serpentinizada

10 2210

52

83310

Harzburgita serpentinizada

11 2212

46

83311

Dunita serpentinizada y oxidada

12 2014

58

83312

Serpentinita a partir de harzburgita

13 2310

9

83313

Serpentinita

14 1913

42

83314

Serpentinita a partir de dunita?

15 2313

19

83315

Dunita talcitizada y carbonatizada

16 2313

19

83316

Dunita talcitizada

El análisis químico comprende la determinación de 15 óxidos y 6 elementos. En
muestras de mano las rocas estudiadas tienen colores variables desde verde oscuro,
verde olivo, verde gris hasta verde azuloso en la mayoría de los casos teñidas de
óxidos de Fe. En ocasiones se observan minerales del grupo de las serpentinas, estas
rocas generalmente se encuentran agrietadas. La estructura en general es masiva y en
ocasiones cortadas por vetas y vetillas rellenas de minerales del grupo de la
serpentina, óxidos, sílice y carbonatos, a veces están teñidas de óxidos de Fe.Ver
anexo 3.36 y 3.37.
Desde el punto de vista petrográfico se presentan dos tipos principales de rocas:
serpentinitas y peridotitas (dunitas y harzburgitas) estas últimas presentan proceso de
serpentinización en mayor o menor grado.

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�ISMMM

Serpentinitas: a partir de dunitas y harzburgitas, comúnmente teñidas de óxidos de
Fe, su composición mineralógica está representada por minerales del grupo de la
serpentina (lizardita, antigorita, crisotilo). Raras veces se observan cristales de
piroxeno rómbico enstatita totalmente bastitizados. Puede aparecer olivino como
relicto.
Dunitas: serpentinizadas, su composición mineralógica esta representada por olivino,
minerales del grupo de la serpentina, piroxeno rómbico y en ocasiones talco y
carbonato. A veces estas rocas se encuentras fracturadas, teñidas de óxidos de Fe. La
mena acompañante es la cromo espinela, raras veces cromita. La textura común es la
reticular en ocasiones pseudomórfica.
Los minerales secundarios o de alteración más comunes en estas rocas son la
lizardita, antigorita, talco, carbonato. La estructura de estas rocas es masiva, son
densas, de granulometría fina a media, colores verde, verde oscuro y verde grisáceo.
En ocasiones presentan rasgos tectónicos.
Harzburgitas: fracturadas, agrietadas, serpentinizada cuya composición mineralógica
esta representada por olivino, piroxeno rómbico, enstatítica y minerales del grupo de la
serpentina. El olivino puede alcanzar de 86-89 % del volumen total de la roca y el
piroxeno hasta el 12 %. Los minerales de alteración son los del grupo de la serpentina.
Las texturas son glomeroporfídica en parte reticular, pseudomórfica. La estructura de
estas rocas es masiva, de colores verde, verde amarillento. En ocasiones presentan
rasgos tectónicos.
A continuación se ilustran las 16 muestras con secciones delgadas y análisis químico
en el diagrama de Streckeisen (1976) y Coleman R. (1977), para las ultramáficas de
acuerdo a su composición mineralógica tomando en consideración los minerales
máficos: olivino, ortopiroxenos y clinopiroxenos y composición química en base a los %
de MgO, Na2O+ K2O y Fe total.Ver anexo 3.38.

Página 59

�ISMMM

Es necesario señalar que en el diagrama de Streckeisen (1976) solamente se
utilizaron las 7 muestras cuyos contenidos de por ciento corresponden a
ultramáficas que contienen olivino, piroxeno rómbico y piroxeno monoclínico, porque
el resto de las muestras estudiadas están representadas por serpentinitas. Ver
figura 3.4.

Figura 3.4. Clasificación mineralógica de rocas ultramáficas en función del contenido
de olivino (Ol), clinopiroxenos (Cpx) y ortopiroxeno (Opx), (Marrero T.; et al. 2012)

Según la clasificación mineralógica dada por Streckeinsen (1976) se confirma que
son rocas ultrabásicas, harzburgitas y dunitas donde los minerales máficos se
encuentran en más de un 90 % (M&gt;90).

�ISMMM

Figura 3.5. Diagrama AFM donde se caracterizan los cúmulos ultramáficos
serpentinizados (Marrero T.; et al. 2012)

En la figura 3.5, el diagrama AFM, las rocas estudiadas se distribuyen en el área del
complejo de cúmulos ultramáficos serpentinizados, al igual que en otras regiones
del mundo, caracterización de Coleman R.1977.
Donde:
A =Na2O+K2O
F=FeO+ Fe2O3 - Hierro Total
M= MgO
Generalidades del químismo de las rocas
El contenido mínimo de SiO2 = 38.70 % que corresponde a la muestra: 83303, está
representada por serpentinita a partir de dunita, mientras que el contenido máximo
de 42.80 %, perteneciente a la muestra: 83301 representada por una serpentinita a
partir de dunita.
En relación con el contenido de MgO la muestra: 83301 contiene el valor mínimo de
este óxido de 32.37 % y corresponde a una serpentinita a partir de dunita agrietada,

�ISMMM

mientras que el valor máximo de este componente que alcanza el 38.95 %
representado por la muestra: 83316 correspondiente a una dunita talquitizada.
Con respecto al Fe2O3 contiene el valor mínimo de este óxido de 4.16 %, que
corresponde a la muestra: 83316 (dunita talquitizada), mientras que la muestra:
83309 contiene el valor máximo de este óxido de 8.47 % y corresponde a una
(dunita enstatítica en parte serpentinizada).
El FeO tiene valores máximos de 2.57% en la muestra: 83316 (dunita talquitizada),
la cual se encuentra oxidada. El menor valor de FeO es de 0.51% que se
corresponde con la muestra: 83303 (serpentinita a partir de dunita),Marrero T.; et al.
2012.
3.4. Características de los diferentes tipos de perfiles de intemperismo de la
corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico
En el yacimiento Pronóstico la distribución de los perfiles de intemperismo esta
caracterizada por su heterogeneidad, eso es causado por la poca madurez de la
corteza laterítica, la que se ha formado a partir de un basamento constituido por
rocas del complejo cumulativo ultramáfico o MTZ y los gabros, reflejado en los tipos
de perfiles que se encuentran en el yacimiento. Ver figura 3.6.
El grado de difusión areal y de la mineralización de los tipos principales de perfiles
de intemperismo en el yacimiento son los siguientes:
Tabla 3.15. Distribución de los perfiles de intemperismo y coeficiente de
mineralización del yacimiento Pronóstico
Perfiles Difusión % % por familias Coeficiente de Mineralización %
LII (2)
0.01
LEC (3)
0.06
2.08
LEI (4)
2.01
61.72
LSEC (5)
1.38
61.11
54.20
LSEI (6)
52.82
74.53
SEC (7)
29.70
81.00
43.72
SEI (8)
14.02
80.35
Total
100
100
Leyenda: LII (2)-Laterítico inestructural incompleto, LEC (3)-Laterítico estructural completo, LEI (4)Laterítico estructural incompleto, LSEC (5)-Laterítico-saprolítico estructural completo, LSEI (6)Laterítico-saprolítico estructural incompleto, SEC (7)-Saprolítico estructural completo, SEI (8)Saprolítico estructural incompleto

Donde el coeficiente de mineralización (CM), se determina para cada tipo de perfil
de intemperismo que se encuentran en el yacimiento. El coeficiente utilizado fue el
areal, que expresa la continuidad espacial de la mineralización del yacimiento. Este

�ISMMM

se representa por la fórmula que continúa después del párrafo y se expresa en por
ciento (%), a partir de la división entre los pozos minerales sobre los pozos totales
(pozos minerales y no minerales).

CM = Total de pozos minerales * 100
Total de pozos
Según (Kazhdan, A. 1982), un coeficiente superior al 70 %, es considerado
aceptable. Por lo consiguiente en el yacimiento los mejores coeficientes de
mineralización (CM), se localizan en los perfiles de la familia saprolítica (Ver tabla
3.15), en orden subordinado continúan los perfiles latericos–saproliticos (estructural
incompleto). El resto de los perfiles presentan un coeficientes de mineralización
(CM) bajo, que se corresponde con la zona minada de las menas limonitas de
balance (LB).
Tabla 3.16. Características de los diferentes tipos de perfiles de intemperismo según
cut-off Ni≥1.0 % del yacimiento Pronóstico
Pozos
Tipo de perfil (%)
LII (2)
0.01
LEC (3)
0.06
LEI (4)
2.01
LSEC (5)
1.38
LSEI (6)
52.82
SEC (7)
29.71
SEI (8)
14.02

Espesor(m)
Mena Esc
1.0 0.29
6.0 2.61
3.27 0.58
13.89 1.35
10.25 0.83
8.8 0.14
4.07 0.39

PV
t/m3
1.21
1.21
1.07
1.11
1.07
1.08
1.08

Fe

Ni

Co

48.50
44.93
43.71
31.53
26.53
17.25
16.82

0.82
0.97
1.15
1.37
1.44
1.55
1.53

0.099
0.086
0.101
0.132
0.087
0.048
0.046

SiO2 Al2O3
(%)
3.20 14.10
3.40 13.35
6.34 10.45
16.65 7.63
21.99 6.47
30.70 3.89
30.28 3.90

MgO Cr2O3 MnO
1.49
1.36
3.11
12.96
16.36
23.67
24.57

2.55
1.99
2.50
1.78
1.67
1.15
1.11

Leyenda: LII (2)-Laterítico inestructural incompleto, LEC (3)-Laterítico estructural completo, LEI (4)Laterítico estructural incompleto, LSEC (5)-Laterítico-saprolítico estructural completo, LSEI (6)Laterítico-saprolítico estructural incompleto, SEC (7)-Saprolítico estructural completo, SEI (8)Saprolítico estructural incompleto, Esc-Escombro.

En el yacimiento Pronóstico los perfiles lateríticos-saprolíticos presentan el mayor
grado de distribución en toda el área (Ver las tablas 3.15 y 3.16), las cuales tienen
el mayor peso en el potencial menífero en 660 pozos en el yacimiento, de ellos los
lateríticos-saprolíticos estructurales completo (5) tiene un 1.38 % de dispersión en 8
pozos minerales con profundidad promedio de 20.39 m, coeficiente de
mineralización de 61.11 %, con Fe = 31.53 % y Ni = 1.37 %, los lateríticossaprolíticos estructurales incompleto (6) tiene 52.82 % en 652 pozos minerales con
profundidad promedio de 10.67 m, coeficiente de mineralización de 74.53 %, con Fe

0.90
0.83
0.84
0.63
0.53
0.36
0.34

�ISMMM

= 26.53 % y Ni = 1.44 %, el cual que tiene mayor extensión en el cuerpo 1 al (NW)
que en el cuerpo 2 al (SE), asociados a las zonas de ocres estructurales y rocas
madres lixiviadas con alto contenido de Ni en la parte saprolítica, afectado por
varias falla inactivas con dirección (NS-SE), hacia el centro del yacimiento minado
se observan pequeñas escombreras que son más abundantes en el cuerpo 1 al
(NW) y aisladamente en el cuerpo 2 al (SE) en ambos lados de los cuerpos del
yacimiento (Ver figura 3.6) y en segundo lugar los perfiles saprolíticos se
encuentran en 43.72 % en 809 pozos de ellos, los saprolíticos estructurales
completo (7) tiene 29.70 % de dispersión en 434 pozos minerales con profundidad
promedio de 8.08 m, coeficiente de mineralización de 81.0 %, con Fe = 17.25 % y Ni
= 1.55 %, los saprolíticos estructurales incompleto (8) tiene 14.02 % en 375 pozos
minerales con profundidad promedio de 4.20 m, coeficiente de mineralización de
80.35 %, con Fe = 16.82 % y Ni = 1.53 %. Los cuales están distribuidos hacia en
centro y las periferias en los cuerpo 1 al (NW) y cuerpo 2 al (SE), asociados a las
zonas de ocres estructurales iniciales, rocas madres lixiviadas y a las saprocas en
la parte saprolítica. Ver figura 3.6.
Los perfiles lateríticos presentan menor difusión en 2.08 %,(Ver las tablas 3.15 y
3.16) de ellos los lateríticos inestructurales incompletos (2) tiene un 0.01 % de
dispersión en 1 pozo mineral con profundidad promedio de 1.0 m, con Fe = 48.50 %
y Ni = 0.82 %, los lateríticos estructurales completos (3) tiene un 0.06 % en 1 pozo
mineral con profundidad promedio de 6 m, con Fe = 44.93 % y Ni = 0.97 %, los
lateríticos estructurales incompletos (4) tiene un 2.01 % en 89 pozos minerales con
profundidad promedio de 2.80 m, coeficiente de mineralización de 61.72 %, con Fe
= 43.71 % y Ni = 1.15 %. Asociados a las zonas de ocres inestructurales con
perdigones, a los ocres inestructurales sin perdigones y los ocres estructurales
finales en la parte laterítica. Se observan hacia el SE y SW de las periferia del
yacimiento en ambos cuerpos. Ver figura 3.6.
En el yacimiento no existen los perfiles lateríticos inestructurales completos ya que
estos fueron extraído (limonita de balance, LB) producto del minado selectivo de
acuerdo al cut-off (Ni≥1.0 %, Fe≥12.0 %) establecido para la explotación de los
yacimientos concesionados de la Empresa Pedro Sotto Alba (Moa Nickel S.A).

�ISMMM

El yacimiento tiene dos cuerpos minerales: el cuerpo mineral 1 al (NW) y el cuerpo 2
al (SE), de ellos se muestra en las tablas 3.17 y 3.18 la distribución areal y el
coeficiente de mineralización de los diferentes tipos de perfiles de intempeismo.
Tabla 3.17. Distribución de los perfiles de intemperismo en el cuerpo 1 al (NW) del
yacimiento Pronóstico
Perfiles
Difusión % % por familias Coeficiente de Mineralización %
LEC (3)
0.07
2.06
LEI (4)
1.99
64.94
LSEC (5)
1.65
61.11
53.56
LSEI (6)
51.91
80.21
SEC (7)
29.19
85.82
44.38
SEI (8)
15.19
82.71
Total
100
100
Leyenda: LEC (3)-Laterítico estructural completo, LEI (4)-Laterítico estructural incompleto, LSEC (5)Laterítico-saprolítico estructural completo, LSEI (6)-Laterítico-saprolítico estructural incompleto, SEC
(7)-Saprolítico estructural completo, SEI (8)-Saprolítico estructural incompleto.

Tabla 3.18. Distribución de los perfiles de intemperismo en el cuerpo 2 al (SE) del
yacimiento Pronóstico
Perfiles
Difusión % % por familias Coeficiente de Mineralización %
LII (2)
0.06
2.12
LEI (4)
2.06
45.72
LSEI (6)
57.50
57.50
48.21
SEC (7)
32.37
58.73
40.37
SEI (8)
8.00
57.35
Total
99.99
99.99
Leyenda: LII (2)-Laterítico inestructural incompleto, LEI (4)-Laterítico estructural incompleto, LSEI
(6)-Laterítico-saprolítico estructural incompleto, SEC (7)-Saprolítico estructural completo, SEI (8)Saprolítico estructural incompleto.

En el cuerpo 1 al (NW), los perfiles lateríticos-saprolíticos presentan el mayor grado
de difusión en 53.56 % (Ver la tabla 3.17), de ellos los lateríticos-saprolíticos
estructurales completo (5) tiene un 1.65 % de dispersión en 8 pozos minerales con
profundidad promedio de 17.13 m, coeficiente de mineralización de 61.11 %, los
lateríticos-saprolíticos estructurales incompleto (6) tiene 51.91 % en 515 pozos
minerales con profundidad promedio de 7.84 m, coeficiente de mineralización de
80.21 % (Ver figura 3.6) y en segundo lugar los perfiles saprolíticos se encuentran
en 44.38% de ellos, los saprolíticos estructurales completo (7) tiene 29.19 % de
dispersión en 347 pozos minerales con profundidad promedio de 5.97 m, coeficiente
de mineralización de 85.82%, los saprolíticos estructurales incompleto (8) tiene
15.19 % en 330 pozos minerales con profundidad promedio de 2.31 m, coeficiente
de mineralización de 82.71 %. Ver figura 3.6.

�ISMMM

Los perfiles lateríticos presentan menor difusión en 2.06 %,(Ver figura 3.6) de ellos,
los lateríticos estructurales completos (3) tiene un 0.07 % en 1 pozo mineral con
profundidad promedio de 6 m, los lateríticos estructurales incompletos (4) tiene un
1.99 % en 77 pozos minerales con profundidad promedio de 2.20 m, coeficiente de
mineralización de 64.94 %.
En el cuerpo 2 al (SE), los perfiles lateríticos-saprolíticos tiene una distribución de
57.50 % (Ver la tabla 3.16), los lateríticos-saprolíticos estructurales incompleto (6)
tiene 57.50 % en 137 pozos minerales con profundidad promedio de 6.37 m,
coeficiente de mineralización de 48.21 % (Ver figura 3.6) y en segundo lugar los
perfiles saprolíticos se encuentran en 40.37 % de ellos, los saprolíticos estructurales
completo (7) tiene 32.37 % de dispersión en 87 pozos minerales con profundidad
promedio de 5.43 m, coeficiente de mineralización de 58.73 %, los saprolíticos
estructurales incompleto (8) tiene 8.0 % en 45 pozos minerales con profundidad
promedio de 2.08 m, coeficiente de mineralización de 57.35 %. Ver figura 3.6.
Los perfiles lateríticos tiene menor distribución en 2.12 % de ellos, los lateríticos
inestructurales incompletos (2) tiene un 0.06 % en 1 pozo mineral con profundidad
promedio de 1 m, los lateríticos estructurales incompletos (4) tiene un 2.06 % en 12
pozos minerales con profundidad promedio de 2.91 m, coeficiente de mineralización
de 45.72 %. Ver figura 3.6.

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

Leyenda

P e rfile s d e in te m p e ris m o

L ím ite d e la s á re a s m in a d a s
2

3

4

5

6

7

8

C o n to rn o d e lo s c u e rp o s d e g a b ro
F a lla s
P ozo
E s c o m b re ra s

Figura 3.6. Mapa de perfiles de intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15
000
Perfiles: 2 (Laterítico inestructural incompleto); 3 (Laterítico estructural completo); 4 (Laterítico
estructural incompleto); 5 (Laterítico saprolítico estructural completo); 6 (Laterítico saprolítico
estructural incompleto); 7 (Saprolítico estructural completo); 8 (Saprolítico estructural incompleto).

El grado de distribución areal y el coeficiente de mineralización de los diferentes
tipos de perfiles de intemperismo de los cuerpo 1 al (NW) y el cuerpo 2 al (SE) se
representan en la figura 3.7, estos perfiles se representa de cada corte de pozo
ordinario del yacimiento.El perfil se determina teniendo en cuenta el pozo ordinario
a todo su espesor, para determinar cuales son los horizontes que lo componen.

�(%)

ISMMM

LII

(2)

LEC (3)

LEI

(4)

LSEC (5)

LSEI (6)

SEC (7)

SEI

(8)

Yacimiento (%)

0,01

0,06

2,01

1,38

52,82

29,71

14,02

Coeficiente mineralización %

0,00

0,00

61,72

61,11

74,53

81,00

80,35

Cuerpo 1 (NW) en %

0,00

0,07

1,99

1,65

51,91

29,19

15,19

Coeficiente mineralización %

0,00

0,00

64,94

61,11

80,21

85,82

82,71

Cuerpo 2 (SE) en %

0,06

0,00

2,06

0,00

57,50

32,37

8,00

Coeficiente mineralización %

0,00

0,00

45,72

0,00

48,21

58,73

57,35

Figura. 3.7. Distribución de los perfiles de intemperismo y coeficiente de
mineralización del yacimiento Pronóstico

Por lo que podemos concluir que los perfiles de intemperismo están más
desarrollados y existe la mayor representatividad de potencia mineral en el cuerpo 1
al (NW), ocurriendo lo contrario en el cuerpo 2 al (SE).Ver figura 3.6.
Comportamiento de los elementos individuales (Fe, Al, Si, Mn, Mg) del
yacimiento Pronóstico
El hierro (Fe), es un elemento de migración débil de la corteza de meteorización. Se
encuentra en los minerales formadores de menas y accesorios primarios. Durante la
descomposición de ellos, el hierro se trasforma en hidratos, óxidos o hidróxidos de
una forma de protóxido o la mayoria de las veces de óxido. Los compuestos de
óxidos de hierro se precipitan para un pH = 3 y más, en la solución se pueden
encontrar protóxidos hasta con un pH = 5 – 7 y este yacimiento tiene un pH ≥ 7.2,
en menor grado neutro.
Como el pH de la zona más alta de productos residuales de la corteza de
meteorización habitualmente es cerca de 5, siendo más alto el de todas las zonas

�ISMMM

subyacentes, todas las nuevas formaciones de hierro se depositan en la parte
superior de la corteza de meteorización, concentrándose aquí en forma de óxidos e
hidróxidos.
Solo una parte insignificante de los compuestos de protóxidos de hierro puede
migrar algo más abajo y redepositarse allí en la misma forma.De este modo el
grueso del hierro se acumula en los productos residuales de los sectores superiores
de la corteza de meteorización (Smirnov V.I.1982).
El aluminio (Al), es un elemento de migración más débil de la corteza de
meteorización. Los alumosilicatos en los que concurre este elemento en las rocas
madres, se transforman en cortezas de meteorización del perfil sialítico en
minerales arcillosos del tipo del caolín, la montmorillonita, la haloisita. Para una
descomposición más completa en las cortezas de meteorización del perfil alítico, se
da una liberación cpmpleta de alúmina pura, concentrándose esta en los criaderos
bauxíticos. Debido a esto el aluminio se acumula en el yacimiento en un medio
ligeramente alcalino (pH =7.5 – 8.5), se acumula como hidroxilos de alúmina, con la
formación de bauxitas.
El silicio (Si) es un elemento de migración débil de la corteza de meteorización.
Durante la descomposición de los silicatos y alumosilicatos de las rocas primarias,
se libera la sílice que pasa a la solución en forma de hidrato o silicato alcalino. La
solubilidad de la sílice aumenta gradualmente a medida que se pasa de las
soluciones ácidas a las alcalinas, acrecentándose bruscamente cuando el pH = 9 –
10, el yacimiento tiene un pH ≥ 7.2, siendo así en estas condiciones la solubilidad
del aluminio es superior. La redeposición se realiza principalmente en el área en
dos formas: una como cuarzo, ópalo y caledonia, a veces con la formación de
sectores silicificados de la corteza y la segunda en forma de compuestos
alumocilícicos y ferrosilícicos. En estos casos la corteza de meteorización puede
enriquecerse con silicio a expensas de la evacuación de otros elementos.
El manganeso (Mn) es un elemento de migración débil de la corteza de
meteorización. Todos sus compuestos primarios se oxidan, pasando la mayoria de
las veces a los hidróxidos con el manganeso tri y tetravalente. Estos compuestos, al
igual que los de hierro, se precipitan para un valor bajo de pH, acumulándose junto
con éstos en la parte superior de la corteza de meteorización. Dado que el hidrato

�ISMMM

del óxido de manganeso en estado coloidal absorbe los cationes de un grupo de
metales, en la parte mangánica de los productos residuales de la corteza de
meteorización se concentran el cobalto, parcialmente el níquel.
El magnesio (Mg) se libera al desintegrarse los minerales formadores de mena de
las rocas primarias, formando compuestos comparablemente fáciles de disolver en
la zona de oxidación. Se produce la lixiviación de él en la corteza de meteorización.
Una parte de los compuestos de este elemento que penetra con la soluciones de las
zonas inferiores de la corteza de meteorización, en las condiciones de reducción
que predomina aquí, se redeposita en forma de carbonatos secundarios al
aumentar el pH.
3.5. Características de los perfiles lateríticos de la corteza de intemperismo del
yacimiento Pronóstico
Los perfiles lateríticos son lo menos difundidos en el área, estos se dividen en
perfiles lateríticos inestructurales incompletos, lateríticos estructurales completos y
lateríticos estructurales incompletos, a continuación se describen cada unos de
ellos.
Perfil No. 2. Laterítico Inestructural incompleto (LII)
Son los menos distribuidos con un 0.01% en toda el área del yacimiento, en el
cuerpo 1 al (NW) no existen y en el cuerpo 2 al (SE) tiene un 0.06 %. Caracterizado
por bajos contenidos de níquel, sílice, cobalto, magnesio y el predominio de los OI.
Ver tablas 3.16, 3.18 y figura 3.6.
Perfil No. 3 Laterítico estructural completo (LEC)
Con una difusión del 0.06 %, se encuentra localizado en el yacimiento hacia la
periferia del cuerpo 1 al (NW) en un 0.07 %. Ver tablas 3.16, 3.17 y figura 3.6 y 3.8.

�ISMMM

P- 211181

0

Fe
1

2

3

Ni

4 2 .9 0

0 .8 3

4 7 .1 0

0 .7 3

4 4 .7 0

0 .7 8
Leyenda

4 5 .3 0

0 .8 1

4 4 .9 0

0 .7 9

(1 ) O c re s in e s tru c tu ra le s c o n p e rd ig o n e s

4

(2 ) O c re s

in e s tru c tu ra le s s in p e rd ig o n e s

(3 ) O c re s e s tru c tu ra le s fin a le s

5

4 4 .7 0
6

0 .7 7

Fe

4 2 .9

Ni

0 .8 3

P r o fu n d id a d (m )

Figura 3.8. Columna litoestratigráfica representativa del perfil laterítico estructural
completo (LEC) del yacimiento Pronóstico

Perfil No.4 Laterítico estructural incompleto (LEI)
Están distribuidos en un 2.01 % en todo el yacimiento, (Ver figura 3.6) localizándose
en el cuerpo 1 al (NW) en 1.99 % y en el cuerpo 2 al (SE) tiene un 2.06 %. Los
horizontes presentes en él son: los ocres estructurales finales con un 94.26 %
dentro del perfil y a continuación los ocres inestructurales con el 5.74 % en el
yacimiento. Ver tablas 3.15 hasta 3.18 y figura 3.9.

�ISMMM

%

Perfil Laterítico Estructural Completo (LEC)

Yacimiento

Cuerpo 1 (NW)

Cuerpo 2 (SE)

OI

5,74

5,75

5,71

OEF

94,26

94,25

94,29

Figura 3.9. Horizontes del perfil laterítico estructural completo (LEC) del yacimiento
Pronóstico

Comportamiento de los elementos útiles (Fe, Ni, Co) en los perfiles lateríticos
de la corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico
El comportamiento de los elementos útiles de los perfiles lateríticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico; se confeccionaron tres mapas donde se
observa la distribución de los contenidos de los elementos químicos en profundidad,
teniendo en cuenta los pozos perforados en el área, representativos de los
elementos químicos principales: hierro (Fe), níquel (Ni), cobalto (Co). Ver anexos
3.39 hasta 3.41.
En el anexo 3.39, se observa el comportamiento de los contenidos de Fe en los
perfiles lateríticos, estos están representados en 72 pozos en ambos cuerpos del
yacimiento, donde se observa que existe pocos datos, debido a la extracción de la
mena limonita de balance (LB) por la Empresa Pedro Sotto Alba (Moa Nickel S.A).
Los contenidos de Fe (20.48–48.50 %), son altos.
El níquel (Ni) tiene con contenidos de 0.58-2.37 %, estos van incrementándose
gradualmente a mayor profundidad del corte de la corteza de intemperismo y
predominan los contenidos de 1-1.5 %, asociados a los horizontes de los ocres

�ISMMM

estructurales finales (Ver anexo 3.40). Los contenidos de Co son bastante altos y
van de (0.048–0.282 %), (Ver anexo 3.41). Hacia el S-W predominan los pozos con
contenido de cobalto menores de 0.105 %.
Comportamiento de los elementos nocivos (MgO, SiO2, MnO, Cr2O3, Al2O3) en
los perfiles lateríticos de la corteza de intemperismo del yacimiento
Pronóstico
El comportamiento de los elementos nocivos en los perfiles lateríticos de la corteza
de intemperismo del yacimiento Pronóstico, se confeccionaron cinco mapas donde
se observa la distribución de los contenidos de los elementos químicos en
profundidad, teniendo en cuenta los pozos perforados en el área, representativos de
los elementos químicos: óxido de magnesio (MgO), óxido de sílice (SiO2), óxido de
manganeso (MnO), óxido de cromo (Cr2O3), óxido de aluminio (Al2O3), anexos 3.42
hasta el 3.46.
El óxido de magnesio (MgO), como se observa en el anexo 3.42 tiene una
distribución de los contenido de 1.0-23.84%, hacia el S-W, los pozos que se
encuentran fuera del área minada tienen contenidos de 2.5–10 %. Dentro del área
minada no existen casi datos, debido a que fue extraida la mena limonita de balance
(LB), producto del minado selectivo de acuerdo al cut-off (Ni≥1.0 %, Fe≥12.0 %),
establecido para la explotación de los yacimientos concesionados de la Empresa
Pedro Sotto Alba (Moa Nickel S.A).
En el anexo 3.43, se observa para los perfiles lateríticos, los contenidos de óxido de
sílice (SiO2) de 2.96–27.83 %. Al S-W del yacimiento, predominan los contenidos de
3.90-10 %. Los contenidos de manganeso MnO de 0.41–1.06 %, ver anexo 3.44.
Predominando hacia el S del yacimiento los pozos con contenidos de 0.60–0.80 %.
El óxido de cromo (Cr2O3), tiene contenidos de 1.23–4.76 %, ver anexo 3.45. Al SW
del yaimiento, predominan los contenidos mayores de 2.15 %. En el anexo 3.46, se
observan los contenidos de óxido de aluminio (Al2O3) de 0.54–24.70 %, que tienen
una tendencia a incrementarse en profundidad en el corte de cada pozo de los
perfiles lateríticos.

�ISMMM

3.6. Características de los perfiles lateríticos-saprolíticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico
Los perfiles lateríticos-saprolíticos se dividen en: estructurales completos y
estructurales incompletos, a continuación se describen cada unos de ellos.
Perfil No. 5 Laterítico-saprolítico estructural completo (LSEC)
Su distribución areal es de 1.38 % en el yacimiento, en el cuerpo 1 al (NW) tiene
1.65 % de distribución hacia el NW-SE y en el cuerpo 2 al (SE) no existe este perfil
(Ver figura 3.6). Ver tablas 3.15, 3.16, 3.17 y figura 3.10.
Los horizontes que forman parte de este perfil son: los ocres inestructurales con
perdigones, ocupan el 13.19 %, los ocres inestructurales se encuentran en 11.81 %,
los ocres estructurales finales con 26.39 %, los ocres estructurales iniciales con
19.44% y a continuación la roca madre lixiviada en un 39.17 %, la de mayor
distribución en el cuerpo 1 al (NW). Ver figura 3.11.

�ISMMM

Figura 3.10. Columna litoestratigráfica representativa del perfil laterítico saprolítico
estructural completo (LSEC) del yacimiento Pronóstico

(%)

Perfil Laterítico-Saprolítico Estructural Completo (LSEC)

OICP

OI

OEF

OEI

RML

Yacimiento

13,19

11,81

26,39

19,44

29,17

Cuerpo 1 (NW)

13,19

11,81

26,39

19,44

29,17

Figura 3.11. Horizontes del perfil laterítico-saprolítico estructural completo (LSEC) del
yacimiento Pronóstico

Perfil No. 6 Laterítico-saprolítico estructural incompleto (LSEI)

�ISMMM

Los perfiles lateríticos-saproliticos del yacimiento tiene una distribución areal de
52.82% (Ver figura 3.6), en ambos cuerpos del yacimiento. Ver tablas 3.15 hasta
3.18.
Los horizontes que se encuentra en este perfil son: los ocres inestructurales con
perdigones con 0.39 %, los ocres inestructurales en un 11.85%, los ocres
estructurales finales con 31.62 %, los ocres estructurales iniciales con 26.52 % y a
continuación la roca madre lixiviada en un 39.60 %, que tiene mayor distribución en
el cuerpo 1 al (NW). Ver figura 3.12.

(%)

Perfil Laterítico-Saprolítico Estructural Incompleto (LSEI)

OICP

OI

OEF

OEI

RML

Yacimiento

0,39

1,85

31,62

26,52

39,60

Cuerpo 1 (NW)

0,33

1,92

30,58

26,19

40,97

Cuerpo 2 (SE)

0,71

1,54

36,44

28,04

33,27

Figura 3.12. Horizontes del perfil laterítico-saprolítico estructural incompleto (LSEI)
del yacimiento Pronóstico

Comportamiento de los elementos útiles (Fe, Ni, Co) en los perfiles-lateríticos
saprolíticos de la corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico
El análisis del comportamiento de los elementos útiles de los perfiles lateríticossaprolíticos de la corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico; se
confeccionaron tres mapas donde se observa la distribución de los contenidos de
los elementos químicos en profundidad de cada pozo perforado en el área. De los
elementos químicos principales: hierro (Fe), níquel (Ni), cobalto (Co). Ver anexos
3.47 hasta 3.49.
En el anexo 3.47, se observa el comportamiento de los contenidos de Fe de los
perfiles lateríticos-saprolíticos, estos están representados en 663 pozos en ambos
cuerpos del yacimiento minado, donde se observa que existe la mayor
representación de estos perfiles de intemperismo. En el cuerpo 1 (NW) hacia el

�ISMMM

centro, esta la mayor representación de los datos, que se encuentran dentro del
área minada con contenidos de Fe (18.5-43.50 %) y en el cuerpo 2 (SE)
predominan los contenidos Fe (35.50–20.5%) aproximadamente.
El níquel (Ni) se comporta con contenidos de 0.60–2.50%, estos van
incrementándose gradualmente a mayor profundidad del corte de la corteza de
intemperismo y predominan los contenidos de 0.60-1.50 %, en el cuerpo 1 (NW)
hacia el centro y tiene mayor extensión y mineralización que el cuerpo 2 (SE);
asociados a los horizontes de los ocres inestructurales con perdigones,
inestructural, ocres estructurales finales e iniciales y la rocas madres lixiviadas, esta
última es donde existe mayor concentración de los contenidos de Ni. Ver anexo
3.48. Los contenidos de Co son altos y van de (0.012–0.130%), ver anexo 3.49. En
el cuerpo 1 (NW) hacia el centro se encuentra la mayor representación de los datos,
dentro del área minada con dontenidos de 0.036–0.065 % y en el cuerpo 2 (SE)
predominan los contenidos químicos de Co (0.030– 0.050%) aproximadamente.
Comportamiento de los elementos nocivos (MgO, SiO2, MnO, Cr2O3, Al2O3) en
los perfiles lateríticos-saprolíticos de la corteza de intemperismo del
yacimiento Pronóstico
El comportamiento de los elementos nocivos de los perfiles lateríticos-saprolíticos
de la corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico; se confeccionaron cinco
mapas donde se observa la distribución de los contenidos de los elementos
químicos en profundidad, teniendo en cuenta los pozos perforados en el área. Los
elementos químicos: óxido de magnesio (MgO), óxido de sílice (SiO2), óxido de
manganeso (MnO), óxido de cromo (Cr2O3), óxido de aluminio (Al2O3). Ver anexos
3.50 hasta el 3.54.
El óxido de magnesio (MgO), como se observa en el anexo 3.50 tiene contenidos de
3.50–35.0%, en el cuerpo 1 (NW), esta la mayor representación dentro del área
minada con contenidos de MgO (10.5–25.50 %) y en el cuerpo 2 (SE) predominan
los contenidos de MgO (15.5–20.5 %).
En el anexo 3.51, se observa los contenidos de óxido de sílice (Si 2O), para los
perfiles lateríticos-saprolíticos que tiene contenidos de 5.0–32.0 %. En el cuerpo 1

�ISMMM

(NW), está la mayor representación de los datos, dentro del área minada con
contenidos de Si2O (12.50–27.50 %) y en el cuerpo 2 (SE) predominan los
contenidos de Si2O (12.5–20.5%). El anexo 3.52, se observa los contenidos de MnO
(0.15–1.0 %). El óxido de cromo (Cr2O3), tiene contenido de 0.50 – 3.50 %, ver
anexo 3.53. En el cuerpo 1 (NW), está la mayor representación de los datos, dentro
del área minada con contenido de Cr2O3 (0.50–2.0 %) y en el cuerpo 2 (SE)
predominan los contenidos de Si2O (1.50–2.50 %), que tiene una tendencia a
incrementarse en profundidad en el corte de cada pozo. Este se encuentra como
relleno en las grietas, que se encuentran en los horizontes de los ocres
estructurales finales (OEF), los ocres estructurales iniciales (OEI) y la roca madre
agrietada (RMA).
En el anexo 3.54, se observa los contenidos de óxido de aluminio (Al2O3) de 0.50–
5.50%. En el cuerpo 1 (NW) del yacimiento, está la mayor representación de los
datos, dentro del área minada con contenido de Al2O3 (1.0–5.50 %) y el cuerpo 2
(SE) predominan los contenidos de Al2O3 (3.0–5.50 %), que tiene una tendencia a
disminuir en profundidad en el corte de cada pozo de los perfiles lateríticossaprolíticos.
3.7. Características de los perfiles saprolíticos de la corteza de intemperismo
del yacimiento Pronóstico
Los perfiles saprolíticos se dividen en: estructurales completos y estructurales
incompleto, a continuación se describen cada unos de ellos.
Perfil No. 7 Saprolítico estructural completo (SEC)
Los perfiles saprolíticos tienen una distribución areal de 29.71 %, encontrándose
distribuido en todo el yacimiento, en el cuerpo 1 al (NW) tiene una difusión areal de
29.19 % y en el cuerpo 2 al (SE) con 32.37 %. Ver figura 3.6, 3.13 y tablas 3.15
hasta 3.18.
Entre los horizontes que forman este perfil, se encuentran los ocres estructurales
iniciales con 36.50 % y la roca madre lixiviada con un 63.50 %. Ver figura 3.14.

�ISMMM

Figura 3.13. Columna litoestratigráfica representativa del perfil saprolítico estructural
completo (SEC) del yacimiento Pronóstico

(%)

Perfil Saprolítico Estructural Completo (SEC)

Yacimiento

Cuerpo 1 (NW)

Cuerpo 2 (SE)

OEI

36,50

35,35

41,82

RML

63,50

64,65

58,18

�ISMMM

Figura 3.14. Horizontes del perfil saprolítico estructural completo (SEC) del
yacimiento Pronóstico

Perfil No. 8 Saprolítico estructural incompleto (SEI)
Los perfiles saprolíticos tienen una distribución areal de 14.02 % en el yacimiento,
en el cuerpo 1 al (NW) tiene 15.19 % y el cuerpo 2 al (SE) con 8 %. Ver figura 3.6 y
tablas 3.15 hasta 3.18.
Los horizontes que forman este perfil son: los ocres estructurales iniciales con 31.27
% y la roca madre lixiviada con un 68.72 % en el yacimiento. Ver figura 3.15.

(%)

Perfil Saprolítico Estructural Incompleto (SEI)

Yacimiento

Cuerpo 1 (NW)

Cuerpo 2 (SE)

OEI

31,27

29,58

47,79

RML

68,72

70,42

52,21

Figura 3.15. Horizontes del perfil saprolítico estructural incompleto (SEI) del
yacimiento Pronóstico

Comportamiento de los elementos útiles (Fe, Ni, Co) en los perfiles
saprolíticos de la corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico
El comportamiento de los elementos útiles en los perfiles saprolíticos de la corteza
de intemperismo del yacimiento Pronóstico. Se confeccionaron tres mapas donde
se observa la distribución de los contenidos de los elementos químicos en
profundidad, teniendo en cuenta los pozos perforados. Los elementos químicos son:
hierro (Fe), níquel (Ni), cobalto (Co). Ver anexos 3.55 hasta el 3.57.
En el anexo 3.55, se observa el comportamiento de los contenidos de Fe en los
perfiles saprolíticos, estos están representados en 915 pozos en ambos cuerpos del
yacimiento. Los perfiles saprolíticos están representados en ambos cuerpos: el 1

�ISMMM

(NW) y el 2 (SE). Con contenidos de Fe (4.40–40.0 %) y en los cuerpos predominan
los contenidos de Fe (10.0–30.0 %).
El níquel (Ni) se comporta con contenidos de 0.70–2.50 %, estos se incrementan
gradualmente a mayor profundidad del corte de cada pozo en la corteza de
intemperismo y predominan los contenidos de 1.0-1.80 % en el cuerpo 1 (NW), él
cual tiene mayor extensión y mineralización que el cuerpo 2 (SE). En el cuerpo 2
(SE) predominan los contenidos de Ni (0.7-1.0%); asociados a los horizontes de los
ocres estructurales iniciales y las rocas madres lixiviadas, en los cuales se
encuentra la gohetita como mineral portador de los altos contenidos de níquel en la
corteza de intemperismo. Ver anexo 3.56. Los contenidos de Co son altos de
(0.020–0.050 %), ver anexo 3.57, en ambos cuerpos del yacimiento.
Comportamiento de los elementos nocivos (MgO, SiO2, MnO, Cr2O3, Al2O3) en
los perfiles saprolíticos de la corteza de intemperismo del yacimiento
Pronóstico
El comportamiento de los elementos nocivos en los perfiles saprolíticos de la
corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico, se confeccionaron cinco mapas
donde se observa la distribución de los contenidos de los elementos químicos en
profundidad, teniendo en cuenta los pozos perforados en el área. Los elementos
químicos son: óxido de magnesio (MgO), óxido de sílice (SiO2), óxido de
manganeso (MnO), óxido de cromo (Cr2O3), óxido de aluminio (Al2O3). Ver anexos
3.58 hasta el 3.62.
El óxido de magnesio (MgO), como se observa en el anexo 3.58 tiene contenidos de
(1.17–30.0 %), en ambos cuerpos del yacimiento, predominando dentro del área
minada los contenidos de MgO (10.0–25.0 %), existiendo un incremento gradual en
estos perfiles saprolíticos.
En el anexo 3.59, se observa los contenidos de óxido de sílice (Si 2O) de 15.20–35.0
%, para los perfiles saprolíticos en ambos cuerpos del yacimiento. El óxido de
manganeso (MnO), tiene conteniddos de 0.06–0.75 %, ver anexo 3.60. En el cuerpo
1 (NW) y en el cuerpo 2 (SE), existe la mayor representación de los datos, dentro
del área minada con contenidos de Cr2O3 (0.20–0.45 %), que tienen una tendencia

�ISMMM

a incrementarse en profundidad en el corte de cada pozo perforado. Ver anexo
3.61.
En el anexo 3.62, se observan los contenidos de óxido de aluminio (Al 2O3) de 0.40–
20.0 %.Estos contenidos tienen una tendencia a disminuir en profundidad en el
corte de cada pozo perforado.
3.8. Características geoquímicas de los perfiles de intemperismo del
yacimiento Pronóstico
La corteza de meteorización del yacimiento es muy compleja, teniendo en cuenta
las observaciones de las 21007 muestras de pozos ordinarios, 256 muestras de
pozos especiales (agrupados y criollos), de afloramientos y áreas minadas que
forman lagunas cuando llueve, todas estas diferencias se observan en la figura 3.16
y tabla 3.19, donde se muestra el comportamiento geoquímico de los principales
elementos químicos (metal y óxidos) de los diferentes perfiles de intemperismo.

Figura 3.16. Comportamiento geoquímico de los principales elementos químicos
(metal y óxidos) de los perfiles de intemperismo del yacimiento Pronóstico
Nota: Ni x10, Co x1 00, MnO x 10, Cr2O3 x 10; Perfiles: 2-Laterítico inestructural incompleto; 3Laterítico estructural completo; 4-Laterítico estructural incompleto; 5-Laterítico-saprolítico estructural
completo; 6-Laterítico-saprolítico estructural incompleto; 7-Saprolítico estructural completo; 8Saprolítico estructural incompleto.

El comportamiento geoquímico de los principales elementos químicos (metal y
óxidos) que constituyen la corteza de intemperismo en la figura 3.16, se puede
observar que los elementos químicos poseen movilidad diferente al ser lixiviados
de la roca de la corteza de meteorización. Esta movilidad puede caracterizarse por
el coeficiente de la migración del agua, en base a este coeficiente se marcan las

�ISMMM

series de migración de los elementos en la corteza de meteorización. Ver tabla 3.20.
Según la movilidad geoquímica que es la razón entre el contenido del elemento
químico en el producto final de la corteza de la meteorización y su contenido original
en la roca inicial. Los elementos químicos más móviles resultaron ser el SiO 2, Mn,
Co, Ni, siendo el menos móvil el Cr. El Mg es evacuado fácilmente y los inertes son
el Fe y el Al. Ver figura 3.19.
Se considera que los perfiles lateríticos son más pobres en contenidos de Ni que los
perfiles lateríticos-saprolíticos y estos tienen contenidos de nocivos más altos. Los
perfiles inestructurales tienen bajos contenidos de Ni, Co, SiO 2, MgO, pero alto
contenido de Fe, Al2O3, Cr2O3. Los perfiles estructurales tienen altos contenidos de
Ni, Co, SiO2, MgO y menor contenido de Fe, Al2O3, Cr2O3. Ver tabla 3.19.
Tabla 3.19. Características geoquímicas de los diferentes horizontes de la corteza
de intemperismo, según cut-off Ni ≥ 1.0% del yacimiento Pronóstico

Horizonte
Perfiles s
LII (2)
2
1
2
LEC (3)
3
2
LEI (4)
3
1
2
LSEC
3
(5)
4
5
1
2
LSEI (6)
3
4
5
4
SEC (7)
5
4
SEI (8)
5

Fe
Potencia(m
)
1
48.50
46.00
45.00
6
43.80
45.47
3.39
43.60
45.86
45.82
43.84
23.42
21.01
12.37
43.11
45.86
41.91
25.60
9.98
12.00
25.16
7.9
12.03
26.78
3.87
11.48

Ni

Co

0.82
0.76
0.80
0.80
0.78
1.17
0.86
0.74
1.15
1.81
1.94
0.64
0.81
1.25
1.64
1.61
1.63
1.54
1.59
1.55

0.099
0.062
0.065
0.081
0.078
0.097
0.061
0.068
0.119
0.064
0.026
0.063
0.077
0.093
0.059
0.026
0.054
0.025
0.057
0.024

SiO2 Al2O3
%
3.20 14.10
2.18 13.35
2.70 13.15
5.32 13.55
3.29 13.04
6.53 10.29
2.36 13.31
3.12 13.32
6.67 10.35
24.46 4.16
33.58 2.23
4.44 14.75
3.22 12.87
8.37 10.06
24.06 5.64
34.37 2.84
24.76 5.34
34.87 2.58
22.42 5.91
34.65 2.53

MgO Cr2O3 MnO
1.49
0.57
0.92
2.60
1.32
3.22
0.91
1.01
2.74
20.16
28.56
1.60
1.18
4.02
16.57
28.58
16.71
28.34
15.99
29.31

2.55
1.98
1.98
2.01
2.19
2.52
2.21
2.24
2.52
1.62
0.80
2.23
2.31
2.56
1.75
0.80
1.69
0.81
1.78
0.77

0.90
0.86
0.85
0.77
0.88
0.84
0.86
0.85
0.90
0.49
0.26
0.82
0.87
0.82
0.52
0.26
0.51
0.26
0.53
0.25

�ISMMM

Leyenda: LII (2)-Laterítico inestructural incompleto, LEC (3)-Laterítico estructural completo, LEI
(4)-Laterítico estructural incompleto, LSEC (5)-Laterítico-saprolítico estructural completo, LSEI
(6)-Laterítico-saprolítico estructural incompleto, SEC (7)-Saprolítico estructural completo, SEI
(8)-Saprolítico estructural incompleto, 1-Ocre inestructural con perdigones; 2-Ocre
inestructural, 3-Ocre estructural final; 4-Ocre estructural inicial; 5-Serpentinita lixiviada,
ocretizada y mineralizada

Tabla 3.20. Serie de migración de los elementos durante la meteorización. Según
B. Polynov y A. Perelmán (1982)

Número
de la serie
I
II
III
IV

Grado de movilidad
Evacuados intensamente
Evacuados fácilmente
Móviles
Inertes

Elementos
Cl,Br,I,S
Ca,Na,Mg,K,F
SiO2,P,Mn,Co,Ni,Cu
Fe,Al,Ti

Coeficiente de la
migración del agua
n * 10 – n * 100
n
n* 10-1
N * 10-2

�ISMMM

Perfil de intemperismo

Horizontes del perfil

0
LII (2)
1m

OI
OICP,OI,OEF

6m

3m

LEC (3)

LEI (4)

LSEC (5)

OI,OEF

OICP,OI,OEF,
OEI,RML

21m

10m
m

LSEI (6)

SEC (7)

OICP,OI,OEF,
OEI,RML

OEI,RML

8m
SEI (8)
4m

OEI,RML

Minerales
Magnetita(FeFe2O4),hematita(Fe2O3), limonita
(HFeO2 * NH2O), ilmenita (FeTiO3), gohetita (6
Fe O (OH))

Magnetita(FeFe2O4),hematita(Fe2O3), gohetita (2
Fe O (OH)), gibbsita (Al (OH)3)

Garnierita((Ni,Mg)4[Si4O10](OH)4*4H2O),
Magnesita (Mg[CO3]), gohetita (2 Fe O (OH)),
serpentina(Mg3SiO2O5(OH)4),clorita
(Si3(AlFe)2O10(MgFe)5OH81)

Hematita(Fe2O3),magnetita(FeFe2O4),
gohetita(2FeO(OH)),serpentina(Mg3SiO2O5(OH)4),
gibbsita(Al(OH)3),clorita
(Si3(AlFe)2O10(MgFe)5OH81),minerales arcillosos

Nontronita((Si4O10)(OH)2Fe23+*nH2O),gohetita(2FeO(O
H)),serpentina(Mg3SiO2O5(OH)4),clorita
(Si3(AlFe)2O10(MgFe)5OH81),cuarzo(SiO2),talco(H2Mg3S
i4O12),espinela
cromífera((Mg,Fe)(Al,Cr,Fe)2O4),material amorfo

Nontronita((Si4O10)(OH)2Fe23+*nH2O),gohetita(2FeO(OH)),ser
pentina(Mg3SiO2O5(OH)4),clorita(Si3(AlFe)2O10(MgFe)5OH81)
cuarzo(SiO2),espinela
cromífera((Mg,Fe)(Al,Cr,Fe)2O4),material amorfo gibbsita (Al
(OH)3),hematita(Fe2O3)

Nontronita((Si4O10)(OH)2Fe23+*nH2O),gohetita(2FeO(OH)),ser
ntina(Mg3SiO2O5(OH)4),clorita(Si3(AlFe)2O10(MgFe)5OH81),cu
zo(SiO2),espinela cromífera((Mg,Fe)(Al,Cr,Fe)2O4),material
amorfo gibbsita (Al (OH)3),hematita(Fe2O3)

�ISMMM

Potencia promedio del perfil (m)
Leyenda: LII (2)-Laterítico inestructural incompleto, LEC (3)-Laterítico estructural completo, LEI (4)-Laterítico
estructural incompleto, LSEC (5)-Laterítico-saprolítico estructural completo, LSEI (6)-Laterítico-saprolítico
estructural incompleto, SEC (7)-Saprolítico estructural completo, SEI (8)-Saprolítico estructural incompleto,
(OICP)-Ocre inestructural con perdigones;(OI)-Ocre inestructural,(OEF)-Ocre estructural final; (OEI)-Ocre
estructural inicial; (RML)-Serpentinita lixiviada, ocretizada y mineralizada

Figura 3.18. Columna de los diferentes perfiles de intemperismo del yacimiento
Pronóstico

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Conclusiones
1. El modelo geológico del yacimiento Pronóstico, se caracteriza por una alta
difusión del perfil laterítico–saprolítico (estructural incompleto) y el saprolítico
(estructural completo) que aportan un coeficiente de mineralización areal de
86.0 %, lo que confirma la continuidad de las zonas meníferas en ambos
cuerpos del yacimiento, con contenido de níquel promedio de 1.47 %.
2. En el yacimiento Pronóstico en la red de 33.33 x 33.33 m, se establecieron,
según su composición sustancial, 6 horizontes (OICP, OI, OEF, OEI, RML,
RMA) y 7 perfiles de intemperismo (LII, LEC, LEI, LSEC, LSEI, SEC, SEI).

�ISMMM

3. En la corteza de meteorización del yacimiento Pronóstico, en relación a sus
características geoquímicas, podemos establecer lo siguiente:
•

Los elementos químicos más móviles resultaron ser el SiO 2, Mn, Co, Ni,
siendo el menos móvil el Cr. El Mg es evacuado fácilmente y los inertes son
el Fe y el Al.

•

Los perfiles lateríticos son más pobres en contenidos de Ni que los perfiles
lateríticos-saprolíticos y estos tienen contenidos de nocivos más altos. Los
perfiles inestructurales tienen bajos contenidos de Ni, Co, SiO 2, MgO, pero
alto contenido de Fe, Al2O3, Cr2O3. Los perfiles estructurales tienen altos
contenidos de Ni, Co, SiO2, MgO y menor contenido de Fe, Al2O3, Cr2O3.

Recomendaciones
1. Generalizar los resultados obtenidos a otros yacimientos minados con
perspectivas potenciales en la explotación de recursos para la obtención de
ferroníquel en Cuba.

�ISMMM

BIBLIOGRAFÍA
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433.

�ISMMM

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

Leyenda
P ozo

F ria b le (m )
E s c o m b re ra s
C a m in o s

L ím ite d e la m in e ría

0

1

3

6

10

12

F a lla s

R ío s

Anexo.1.1. Mapa del friable del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

15

35

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8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte

F .C a le n tu ra O e s te

F .C a le n tu ra s

23

24

L eyen d a
P ozos

1 H a rz b u rg ita s e n m e n o r p ro p o rc ió n d u n ita s

L ím ite d e la m in e ría

3 P e rid o tita s p la g io c la s ic a s

F a lla s

4 P e rid o tita s p la g io c la s ic a s a lte ra d a s

R ío s

R o ca M ad re

2 S e rp e n tin ita s h a rz b u rg itic a s

-5 1

2

5 G a b ro s
6 G a b ro s a lte ra d o s

Anexo.1.2. Mapa del basamento del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

3

4

5

6

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8

9

10

11

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13

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18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calenturas

F.Calentura Oeste

23

24

Leyenda
Pozos

Límite de la minería

Fallas

Ríos

Anexo.1.3. Mapa tectónico del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

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8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22
F.Calenturas

F.Calentura Oeste

23

24

Leyenda
Pozos
Límite de la minería

Pendiente (grados)

Fallas
Ríos
0

5

10 15 20 25 50

1 :2 000

Anexo.1.4. Mapa de pendiente del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

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8

9

10

11

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16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte

F .C a le n tu ra O e s te

F .C a le n tu ra s

23

24

L eyen d a
P o zo s

P o z o s c rio llo s

O b s tá c u lo n o g e o ló g ic o

P o zo s a g ru p a d o s

P u n to s e n p e n d ie n te s

F a lla s

P o z o s h id ro g e o ló g ic o s
P o z o s m in e ra ló g ic o s

P u n to s e n c á rc a v a s

R ío s

P u n to s n o p e rfo ra d o s

L ím ite d e la m in e ría

E s c o m b re ra s

P u n to s e n la g u n a s
P u n to s e n a flo ra m ie n to s
L ím ite d e la c o rte z a in te m p e ris m o

Anexo.2.1. Mapa de datos reales del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

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Anexo.3.1. Mapa de los horizontes del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

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450

Muestra
83001

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

400

Leyenda:
S - Serpentina (52%)
G - Mezcla de Goethita (37%)
M. A - Material Amorfo(8%)
E - Espinela (3%)

S

350

300
S

250

200

G+S
G

G

G+S

S

150

S

E
S

E

G+S

GS

100
M.Amorfo

50
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.2. Difractograma de la muestra mineralógica 83001 del yacimiento Pronóstico
(Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

600

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

Muestra
83002
Leyenda:
S - Serpentina (68%)
G - Mezcla de Goethita (17%)
M. A - Material Amorfo(10%)
Q - Cuarzo (3%)
E - Espinela (2%)

500
S

400

S

300

S

200

G

S

G

Q

Q

E

100

S

QS

S

M.Amorfo

0
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.3. Difractograma de la muestra mineralógica 83002 del yacimiento Pronóstico
(Marrero T.; et al. 2012)

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

600

Leyenda:
S - Serpentina (76%)
G - Mezcla de Goethita (14%)
Cl - Clorita (6%)
M. A - Material Amorfo(2%)
E - Espinela (1%)
Q - Cuarzo (1%)

Muestra
83004
S

500

400

S

300

200

S
S

G

G

100

Q

Cl

G

S

G S

S

M.Amorfo

0

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.4. Difractograma de la muestra mineralógica 83004 del yacimiento Pronóstico
(Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

500

Muestra
83006

Leyenda:
S - Serpentina (77%)
G - Mezcla de Goethita (11%)
N - Nontronita (5%)
M. A - Material Amorfo(6%)
E - Espinela (1%)

S

400

300
S

200
S
G

S

S

100

S

G

N

S

S

M.Amorfo

0

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.5. Difractograma de la muestra mineralógica 83006 del yacimiento Pronóstico
(Marrero T.; et al. 2012)
Muestra
83008

450

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

400

Leyenda:
G - Goethita (82%)
S - Serpentina (9%)
E - Espinela (6%)
M. A - Material Amorfo(3%)

G

G

350

G

G

G

300

G

G
G

G
GCl

250

S G

E

S Cl

200

Cl

M.Amorfo

150

100
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.6. Difractograma de la muestra mineralógica 83008 del yacimiento Pronóstico
(Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

450

Muestra
83010

400
S

350

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

Leyenda:
S - Serpentina (74%)
G - Goethita (15%)
Cl - Clorita (6%)
M. A - Material Amorfo(5%)
E - Espinela (1%)

300
250
S

200
S

150
S

G
G

G

100

Cl

Cl

E

S

G+ S
S

S
G

S

50
M.Amorfo

0
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.7. Difractograma de la muestra mineralógica 83010 del yacimiento Pronóstico
(Marrero T.; et al. 2012)

600

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

Muestra
83012

Leyenda:
S - Serpentina (80%)
G - Goethita (11%)
M. A - Material Amorfo(9%)

S

500

400

S

300

200
S
S

100

S

G

S

G

S S

S
S

M.Amorfo

0

0

10

20

30

40

50

60

DISPERSION ANGULAR (2 )

70

80

90

�ISMMM

Anexo.3.8. Difractograma de la muestra mineralógica 83012 del yacimiento Pronóstico
(Marrero T.; et al. 2012)

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

700

Muestra
83014

600

Leyenda:
S - Serpentina (84%)
G - Goethita (13%)
M. A - Material Amorfo(3%)

S

500

400
S

300

S

200
S
G

100

G
G

G

S

S

M.Amorfo

0
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.9. Difractograma de la muestra mineralógica 83014 del yacimiento Pronóstico
(Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

350

Muestra
83015

S

Leyenda:
S - Serpentina (58%)
G - Goethita (34%)
E - Espinela (3%)
M. A - Material Amorfo(5%)

300

250
S
S

200

G

G
S

150

G

G

G

G

G S
S

100
M.Amorfo

50

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.10. Difractograma de la muestra mineralógica 83015 del yacimiento Pronóstico
(Marrero T.; et al. 2012)

350

Muestra
83017

Leyenda:
S - Serpentina (78%)
G - Goethita (11%)
N - Nontronita (5%)
M. A - Material Amorfo(5%)
E - Espinela (1%)

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

300
S

250

200
S

150
ES
S

100

G S
N

S
E

50
M.Amorfo

0
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.11. Difractograma de la muestra mineralógica 83017 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

400

Muestra
83021

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

350

Leyenda:
S - Serpentina (86%)
G - Goethita (8%)
M. A - Material Amorfo(5%)
E - Espinela (1%)

S

300

250
S

200

150
S

100

S
G

S

G
S

50
M.Amorfo

0
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.12. Difractograma de la muestra mineralógica 83021 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

Muestra
83022

350

Leyenda:
S - Serpentina (49%)
G - Goethita (43%)
M. A - Material Amorfo(9%)
E - Espinela (4%)

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

300

S

250
S + E
S

200

G

G
G

S

S

G

G

150

G

100
M.Amorfo

50

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.13. Difractograma de la muestra mineralógica 83022 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

600

Muestra
83024

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

500

Leyenda:
S - Serpentina (86%)
G - Goethita (12%)
M. A - Material Amorfo(2%)

S

400

300
S

200

S
S G

100

G
S
M.Amorfo

0

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.14. Difractograma de la muestra mineralógica 83024 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

450

Muestra
83027

400

Leyenda:
S - Serpentina (58%)
G - Goethita (30%)
M. A - Material Amorfo(6%)
E - Espinela (2%)
T - Talco (4%)

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

S

350

300
S

250
SG

200

G
S
GQ

150

T

GS

G

G

GG

S

T

100

M.Amorfo

50
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.15. Difractograma de la muestra mineralógica 83027 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

600

Muestra
83029

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

500

Leyenda:
S - Serpentina (83%)
G - Goethita (10%)
N - Nontronita (4%)
M. A - Material Amorfo(2%)
Q - Cuarzo (1%)

S

400

300
S

200

S

100

Q

S G

N

G
S

S

M.Amorfo

0

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.16. Difractograma de la muestra mineralógica 83029 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

700

Muestra
83032
Leyenda:
S - Serpentina (87%)
G - Goethita (12%)
M. A - Material Amorfo(1%)

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

600
S

500

400
S

300

200
S
S

100

G

Q

S

G

M.Amorfo

0
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.17. Difractograma de la muestra mineralógica 83032 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

Muestra
83034

Leyenda:
G - Goethita
E - Espinela
H - Hematita
Gibb - Gibbsita
G - Gibbsita
S - Serpentina
M. A - Material Amorfo

500

Gibb
G

400

G

Gibb Gibb

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

G + E

300

G
E
S G

G G + E
G

G

G

G

G

200

M.Amorfo

100

0

10

20

30

40

50

60

70

80

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.18. Difractograma de la muestra mineralógica 83034 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

90

�ISMMM

500

Muestra
83036

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

400

Leyenda:
S - Serpentina(78%)
G - Goethita(17%)
N - Nontronita (3%)
M. A - Material Amorfo(2%)

S

300

S

200
S
S

100

G
G

S

S
S

M.Amorfo

0
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.19. Difractograma de la muestra mineralógica 83036 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)
700

Muestra
83038

600

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

S

Leyenda:
S - Serpentina (90%)
G - Goethita (9%)
M. A - Material Amorfo(1%)

500

400

300
S

200

S

100

S
G

G

S

S

0

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.20. Difractograma de la muestra mineralógica 83038 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

600

Muestra
83040

Leyenda:
G - Goethita
E - Espinela
H - Hematita
Cl - Clorita
M. A - Material Amorfo

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

500

400

300

G+E
G

G

G+H
Cl
G

200

Q
HGG

H

G
GG

E

G G

H

Cl

Cl

100

M.Amorfo

0

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.21. Difractograma de la muestra mineralógica 83040 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)
Muestra
83041
G+E

G

350

Leyenda:
G - Goethita
E - Espinela
H - Hematita
Gibb - Gibbsita
M. A - Material Amorfo
N - Nontronita

G

300

G+H

H

Gibb

250

G

E

Gibb

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

400

H G

G
G
E

G

G

H G

H

200

N

150

M.Amorfo

100

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.22. Difractograma de la muestra mineralógica 83041 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

Muestra
83043

350

Leyenda:
Cl - Clorita
G - Goethita
E - Espinela
S - Serpentina
M. A - Material Amorfo
T- Talco

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

300

250

Cl

200
G + E

G

Cl

Cl

S

G

S

100

G

H G

Cl
Cl

150

T

Cl

Cl
Cl

G

G

E

G

T

M.Amorfo

50

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.23. Difractograma de la muestra mineralógica 83043 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)
600

Muestra
83044

Leyenda:
G - Goethita
S - Serpentina
Cl - Clorita
E - Espinela
M. A - Material Amorfo

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

500
S

400
E
G

300

S

S
Cl

Cl
S

G

H G

G

E

Cl

200

S

M.Amorfo

100

0
0

10

20

30

40

50

60

DISPERSION ANGULAR (2 )

70

80

90

�ISMMM

Anexo.3.24. Difractograma de la muestra mineralógica 83044 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

300

Muestra
83046

250

Leyenda:
S - Serpentina
G - Goethita
E - Espinela
H - Hematita
M. A - Material Amorfo

S

S + E

200

G

G
S

S
G +H

150

G

GG
E

G
E

S+G
G

S

S

E

100
M.Amorfo

50
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.25. Difractograma de la muestra mineralógica 83046 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)
500

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

Muestra
83048
400

300

Leyenda:
S - Serpentina
Cl - Clorita
G - Goethita
M. A - Material Amorfo

S

S

200

S
SG

100

G

Cl

G
G

S

S

S

0
0

10

20

30

40

50

60

DISPERSION ANGULAR (2 )

70

80

90

�ISMMM

Anexo.3.26. Difractograma de la muestra mineralógica 83048 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

Muestra
83050

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

500

Leyenda:
G - Goethita
H - Hematita
S - Serpentina
E - Espinela
M. A - Material Amorfo
Gibb - Gibbsita

400

300
H +E

Gibb G

H
S

200

Gibb

H

S

G
Gibb
G

G H
G

E

G

H

E

100
M.Amorfo

0
0

10

20

30

40

50

60

70

80

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.27. Difractograma de la muestra mineralógica 83050 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

90

�ISMMM

400

Muestra
83051

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

350

Leyenda:
G - Goethita
H - Hematita
S - Serpentina
E - Espinela
M. A - Material Amorfo
Cl - Clorita

300

250
E+H
S
G

200
G

S Cl

S

G+H

H

G

150

E

ES

G

G

E

G
SE

E
Cl

100
M.Amorfo

50

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.28. Difractograma de la muestra mineralógica 83051 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

700

Muestra
83053

Leyenda:
G - Goethita(61%)
H - Hematita (26%)
E - Espinela(4%)
S - Serpentina (4%)
M. A - Material Amorfo(5%)

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

600

500
G

H + G + E
G

400
H + G

300
G

S

H

H

Q

H
G

G
G

200

M.Amorfo

100

0
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.29. Difractograma de la muestra mineralógica 83053 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

600

Muestra
83054
Leyenda:
S - Serpentina(76%)
G - Goethita (15%)
N - Nontronita (5%)
E - Espinela (1%)
M. A - Material Amorfo (4%)

500
S

400

300
S

200
S + E
G

S GS

100

S

E

E

E

S

0

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.30. Difractograma de la muestra mineralógica 83054 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

�ISMMM

Muestra
83055

350

INTENSIDAD (N. CONTEOS)

S

Leyenda:
S - Serpentina
G - Goethita
E - Espinela
M. A - Material Amorfo

300

S

250

200

150
S+E

100

S
G

S
E

G

SS

G

S

S+E
G

50
M.Amorfo

0
0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

DISPERSION ANGULAR (2 )

Anexo.3.31. Difractograma de la muestra mineralógica 83055 del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)
Anexo 3.32. Resultados del recálculo mineralógico de las muestras del yacimiento
Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)
%
%
% *
Muestras Serp. Goet. Espinela
(M)+H
83001
52
37
3
83002
68
17
2
83004
76
14
1
83006
77
11
1
83008
9
82
6
83010
74
15
&lt;1
83012
80
11
83014
84
13
83015
58
34
3
83017
78
11
1
83021
86
8
1
83022
44
43
4
83024
86
12
83027
58
30
3
83029
83
10
83032
87
12
83034
3
37
36
83036
78
17
83038
90
9
83040
36
41

%
Esp -Cr
6
4

%
Gibb.
13
-

%
%
%
%
%
Amorfo Cuarzo Clorita Nontron Talco
8
10
2
6
3
5
9
3
5
5
5
9
2
5
2
1
5
2
1
5

3
1
1
-

6
6
14

5
5
4
3
-

4
-

�ISMMM

83041
60
20
4
10
4
2
83043
10
18
20
3
8
36
5
83044
22
29
27
5
7
10
83046
52
14
24
2
8
83048
72
14
5
9
83050
23
24
27H
3
17
6
83051
48
18
18
3
6
7
83053
4
61
26H
4
5
83054
76
15
&lt;1
4
5
83055
86
10
&lt;1
4
Leyenda: * Sumatoria de fases portadoras de Fe: hematita y las espinelas (maghemita y/o
magnetita); Serp.-Serpentina; Esp-Espinela; Goet.-Goethita; Gibb.-Gibbsita; NontronNontronita; M-Material amorfo, H-Hematita; Cr-Cromo

Nota: Las goethitas en las muestras analizadas son ricas en aluminio, o sea, se clasifican
como alumogoethitas, con sustitución por hierro en la estructura cristalina.

Anexo. 3.33. Clasificación granulometrica de las muestras mineralógicas del
yacimiento Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)
Pozo

Muestra

Desde

Hasta

Horizonte

&gt;1.6mm

&gt;0.30mm

&gt;0.15mm

&gt;0.074mm

&gt;0.063mm

&lt;0.063mm

211402

83001

0.00

2.70

4

15.8

3.8

3.9

4.3

1.2

70.9

211402

83002

2.70

3.50

5

52.2

4.5

3.8

3.8

1.3

34.4

211402

83003

3.50

4.00

5

17.0

6.6

5.4

5.9

1.6

63.3

211402

83004

4.00

8.00

6

72.3

2.8

2.4

2.7

0.5

18.8

211402

83005

8.00

12.00

6

82.0

2.8

1.8

1.5

0.4

10.7

211206

83006

0.00

3.00

6

97.5

0.4

0.3

0.1

0.1

1.0

211206

83007

3.00

6.00

6

74.5

1.3

1.8

1.5

0.4

20.2

201231

83008

0.00

2.00

3

18.8

0.9

1.0

1.3

0.7

76.7

201231

83009

2.00

3.00

6

83.7

0.8

1.1

0.7

0.5

12.1

201231

83010

3.00

4.00

5

38.2

10.4

4.9

4.3

1.2

40.7

201231

83011

4.00

7.00

6

94.4

0.9

0.6

0.4

0.2

3.1

201231

83012

7.00

9.00

6

97.5

0.6

0.3

0.2

0.1

1.4

201107

83013

0.00

4.00

4

6.9

2.7

2.5

3.3

0.7

83.6

201107

83014

4.00

5.00

6

75.2

3.3

2.6

1.3

0.9

16.4

201107

83015

5.00

8.00

4

15.4

3.3

2.6

2.9

1.8

73.7

201107

83016

8.00

11.50

5

8.3

3.7

2.8

4.8

1.8

78.4

211142

83017

0.00

3.00

6

68.1

7.1

3.3

2.0

0.9

16.3

211142

83018

3.00

6.00

6

88.7

1.4

1.3

0.7

0.3

7.0

211142

83019

6.00

9.00

6

72.67

4.22

2.47

1.35

0.44

18.01

�ISMMM

211142

83020

9.00

12.00

17

98.17

0.37

0.19

0.12

0.02

0.42

211142

83021

12.00

14.00

6

86.35

2.38

1.76

0.9

0.18

7.38

221052

83022

0.00

0.60

4

17.3

4.5

3.4

2.6

1.6

68.6

221052

83023

0.60

2.00

6

98.0

0.3

0.2

0.1

0.0

1.0

221052

83024

2.00

4.00

6

93.44

1.55

0.62

0.59

0.05

3.43

221052

83025

4.00

6.00

6

96.83

0.54

0.26

0.05

0.07

0.36

221246

83026

0.00

2.00

1

38.64

5.12

4.85

2.98

1.37

45.12

221246

83027

2.00

5.30

4

14.7

3.1

6.0

6.0

1.3

68.3

221246

83028

5.30

5.60

5

48.1

4.4

4.2

5.2

1.7

36.3

221246

83029

5.60

6.50

6

94.8

1.0

0.6

0.9

0.3

1.5

221246

83030

6.50

9.00

5

38.4

6.4

5.3

6.8

2.4

40.7

221246

83031

9.00

9.50

17

97.76

0.42

0.25

0.19

0.07

1.04

221246

83032

9.50

10.00

6

77.3

3.0

2.3

2.7

0.7

13.7

201458

83033

0.00

2.00

3

15.5

2.8

2.4

2.1

0.7

76.4

201458

83034

2.00

6.00

3

1.3

1.7

2.1

2.6

0.6

91.7

201458

83035

6.00

9.00

6

98.36

0.31

0.11

0.15

0.02

0.75

201458

83036

9.00

12.00

5

95.7

0.6

0.4

0.3

0.1

2.0

201458

83037

12.00

14.00

6

89.08

1.26

0.76

0.59

0.15

7.86

201458

83038

14.00

16.70

6

95.64

0.74

0.44

0.3

0.08

2.55

Leyenda: 1-Ocre inesructural con perdigones; 3–Ocre estructural final; 4-Ocre estructural inicial, 5-Roca
madre lixiviada; 6- Roca madre agrietada; 17-Peridotita serpentinizada

Anexo. 3.33. Clasificación granulometrica de las muestras mineralógicas del
yacimiento Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012), continuación

Pozo

Muestra

Desde

Hasta

Horizonte

&gt;1.6mm

&gt;0.30mm

&gt;0.15mm

&gt;0.074mm

&gt;0.063mm

&lt;0.063mm

231009

83039

0.00

1.00

1

30.9

3.0

2.4

2.2

1.0

59.7

231009

83040

1.00

4.00

3

14.0

1.9

2.1

3.0

0.8

78.0

231009

83041

4.00

4.90

3

6.4

2.4

2.8

2.6

0.7

83.0

231009

83042

4.90

7.40

3

1.6

2.4

4.0

1.7

0.9

88.7

231009

83043

7.40

7.70

4

29.0

5.3

4.3

3.4

1.2

56.8

231009

83044

7.70

8.20

4

2.3

2.3

2.3

3.4

0.8

89.0

231009

83045

8.20

10.70

17

85.5

2.5

2.1

1.0

0.3

8.5

231009

83046

10.70

11.70

4

48.0

1.2

1.1

1.9

0.7

46.7

231009

83047

11.70

12.70

17

69.82

5.19

3.27

2.4

0.41

18.66

231009

83048

12.70

13.40

6

60.1

4.8

2.7

2.2

0.6

28.8

231009

83049

13.40

13.70

17

96.24

0.96

0.71

0.44

0.09

1.22

191342

83050

0.00

1.50

4

38.1

4.5

3.2

2.7

0.7

49.1

191342

83051

1.50

4.70

4

14.1

2.7

2.8

2.2

0.4

77.5

191342

83052

3.30

7.70

4

7.6

1.5

1.6

1.5

0.5

86.1

231319

83053

0.00

1.00

3

7.9

1.7

1.4

1.3

0.5

86.8

�ISMMM

231319

83054

1.00

3.30

5

50.6

4.3

3.0

1.8

1.2

39.0

231319

83055

3.30

4.70

17

89.46

0.96

1.27

1.09

0.23

6.97

231319

83056

4.70

6.70

17

97.91

0.22

0.16

0.05

0.02

0.32

231319

83057

6.70

7.70

17

95.59

0.61

0.5

0.32

0.19

2.64

231009

83039

0.00

1.00

1

30.9

3.0

2.4

2.2

1.0

59.7

231009

83040

1.00

4.00

3

14.0

1.9

2.1

3.0

0.8

78.0

231009

83041

4.00

4.90

3

6.4

2.4

2.8

2.6

0.7

83.0

231009

83042

4.90

7.40

3

1.6

2.4

4.0

1.7

0.9

88.7

231009

83043

7.40

7.70

4

29.0

5.3

4.3

3.4

1.2

56.8

231009

83044

7.70

8.20

4

2.3

2.3

2.3

3.4

0.8

89.0

231009

83045

8.20

10.70

17

85.5

2.5

2.1

1.0

0.3

8.5

231009

83046

10.70

11.70

4

48.0

1.2

1.1

1.9

0.7

46.7

231009

83047

11.70

12.70

17

69.82

5.19

3.27

2.4

0.41

18.66

231009

83048

12.70

13.40

6

60.1

4.8

2.7

2.2

0.6

28.8

231009

83049

13.40

13.70

17

96.24

0.96

0.71

0.44

0.09

1.22

191342

83050

0.00

1.50

4

38.1

4.5

3.2

2.7

0.7

49.1

191342

83051

1.50

4.70

4

14.1

2.7

2.8

2.2

0.4

77.5

191342

83052

3.30

7.70

4

7.6

1.5

1.6

1.5

0.5

86.1

231319

83053

0.00

1.00

3

7.9

1.7

1.4

1.3

0.5

86.8

231319

83054

1.00

3.30

5

50.6

4.3

3.0

1.8

1.2

39.0

231319

83055

3.30

4.70

17

89.46

0.96

1.27

1.09

0.23

6.97

231319

83056

4.70

6.70

17

97.91

0.22

0.16

0.05

0.02

0.32

231319

83057

6.70

7.70

17

95.59

0.61

0.5

0.32

0.19

2.64

Leyenda: 1-Ocre inesructural con perdigones; 3–Ocre estructural final; 4-Ocre estructural inicial, 5-Roca
madre lixiviada; 6- Roca madre agrietada; 17-Peridotita serpentinizada

�ISMMM

Anexo. 3.34. Composición química de los metales de las muestras mineralógicas del
yacimiento Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)
Muestra
83001
83002
83003
83004
83005
83006
83007
83008
83009
83010
83011
83012
83013
83014
83015
83016
83017
83018
83019
83020
83021
83022
83023
83024
83025
83026
83027
83028
83029
83030
83031
83032
83033
83034
83035
83036
83037

Fe %
20.64
10.35
13.03
8.89
5.78
6.66
7.59
45.53
7.84
8.53
8.19
6.97
23.95
8.01
20.94
10.42
6.93
5.19
5.08
5.31
5.49
24.08
5.04
6.97
6.03
46.80
18.07
12.19
6.35
10.81
5.54
6.89
45.27
43.83
6.37
9.73
6.01

Ni %
2.84
3.37
3.08
2.55
2.20
2.70
3.54
1.94
2.72
2.34
2.92
2.89
2.76
3.03
2.20
2.27
4.09
3.10
0.76
0.62
1.25
2.99
1.71
2.69
1.38
0.74
1.82
1.64
1.86
1.43
0.75
1.53
1.31
1.78
2.80
3.16
2.41

Co %
0.066
0.028
0.028
0.020
0.013
0.024
0.029
0.090
0.019
0.019
0.017
0.014
0.050
0.017
0.042
0.031
0.029
0.015
0.013
0.011
0.013
0.054
0.012
0.014
0.012
0.061
0.038
0.025
0.013
0.020
0.012
0.015
0.123
0.138
0.018
0.023
0.013

Si %
12.84
17.29
15.97
16.97
19.07
18.17
17.86
3.09
18.09
16.31
17.45
18.03
11.94
17.61
12.48
16.17
18.24
18.74
19.17
19.13
18.56
11.62
17.97
18.48
17.75
1.56
14.40
16.33
18.69
17.91
19.29
18.90
1.82
3.11
18.89
17.47
19.02

Al %
1.35
0.90
0.92
0.67
0.62
0.45
0.68
3.73
0.68
3.21
0.70
0.58
1.91
0.63
1.96
1.38
0.83
0.60
0.54
0.34
0.40
2.12
2.52
0.71
0.39
6.56
1.69
1.74
0.49
0.94
0.38
0.52
6.13
4.65
0.68
0.92
0.53

Mg %
12.82
16.64
16.26
18.14
20.13
19.53
18.65
2.12
19.34
17.99
18.84
19.43
11.03
19.50
12.95
17.16
18.35
19.98
21.48
21.87
21.00
10.81
19.38
19.84
21.62
1.13
14.17
17.21
20.23
17.40
21.65
19.83
1.15
1.88
19.45
17.75
19.62

Leyenda: Fe-Hierro; Ni-Níquel; Co-Cobalto; Si-Sílice; Al-Aluminio; Mg-Magnesio

�ISMMM

Anexo 3.34. Composición química de los metales de las muestras mineralógicas del
yacimiento Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012), continuación
Muestra
83038
83039

Fe %
5.36
47.52

Ni %
2.31
0.89

Co %
0.013
0.089

Si %
19.08
1.94

Al %
0.57
5.68

Mg %
19.76
1.16

83040
83041
83042
83043
83044
83045

40.80
49.81
48.31
21.59
34.71
7.59

1.30
1.05
1.56
1.50
1.86
0.50

0.100
0.134
0.157
0.059
0.082
0.019

5.66
1.26
2.35
11.85
8.71
18.57

4.32
4.51
3.19
6.71
2.33
1.06

2.79
0.59
1.07
8.76
6.29
20.01

83046
83047
83048
83049
83050
83051

22.32
6.21
8.57
4.04
33.87
21.08

1.53
0.66
1.17
0.25
1.69
2.95

0.042
0.013
0.018
0.009
0.072
0.116

13.45
18.79
18.37
19.21
6.22
12.31

1.37
0.43
0.56
0.32
5.76
3.28

12.65
21.04
19.05
21.95
5.69
11.72

83052
25.77
2.56
0.153
9.76
5.21
8.45
83053
46.27
1.64
0.091
2.48
4.77
0.98
83054
9.33
1.37
0.027
17.23
1.21
18.59
83055
5.93
0.96
0.017
19.17
0.50
21.13
83056
5.23
0.51
0.013
19.28
0.45
21.58
83057
5.56
0.54
0.013
19.27
0.43
21.63
Leyenda: Fe-Hierro; Ni-Níquel; Co-Cobalto; Si-Sílice; Al-Aluminio; Mg-Magnesio

�ISMMM

Anexo. 3.35. Composición química de los óxidos de las muestras mineralógicas del yacimiento Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)
Muestra Al2O3% SiO2 % MgO% Cr2O3% MnO% Fe2O3% NiO% CoO% FeO% CaO% Na2O% K2O% FeO_Cr% PPI Si_Lib
83001
2.55
27.46
21.25
1.35
0.40
29.49
3.59
0.084
0.10
0.05
0.05
0.05
0.57
12.63
0.25
83002
1.71
36.99
27.59
0.89
0.23
14.79
4.26
0.035
0.21
0.05
0.05
0.05
0.34
13.38
0.82
83003
1.74
34.16
26.96
0.95
0.26
18.62
3.90
0.035
0.10
0.05
0.05
0.05
0.39
13.29
0.66
83004
1.26
36.30
30.07
0.67
0.18
12.70
3.23
0.026
0.41
0.05
0.05
0.05
0.26
13.76
0.64
83005
1.18
40.79
33.38
0.53
0.12
8.26
2.78
0.017
1.18
0.08
0.05
0.05
0.23
12.60
0.25
83006
0.85
38.86
32.39
0.39
0.13
9.52
3.42
0.030
0.57
0.05
0.05
0.05
0.11
13.82
0.25
83007
1.28
38.21
30.93
0.74
0.17
10.84
4.48
0.037
0.41
0.06
0.05
0.05
0.26
13.11
0.25
83008
7.04
6.61
3.51
3.28
0.90
65.04
2.46
0.114
0.10
0.05
0.05
0.05
1.01
11.33
0.25
83009
1.28
38.70
32.06
0.63
0.19
11.20
3.44
0.024
0.51
0.05
0.05
0.05
0.22
12.86
0.50
83010
6.07
34.88
29.83
0.47
0.18
12.18
2.96
0.024
0.77
0.05
0.05
0.05
0.20
13.00
0.25
83011
1.33
37.32
31.24
0.56
0.18
11.70
3.69
0.022
0.41
0.05
0.05
0.05
0.21
14.14
0.25
83012
1.09
38.56
32.22
0.50
0.14
9.95
3.66
0.018
0.57
0.08
0.05
0.05
0.18
13.71
0.25
83013
3.60
25.55
18.29
1.52
0.50
34.21
3.49
0.063
0.10
0.05
0.05
0.05
0.47
12.77
0.25
83014
1.19
37.67
32.34
0.57
0.16
11.44
3.84
0.022
0.41
0.05
0.05
0.05
0.21
12.72
0.25
83015
3.71
26.69
21.48
1.31
0.42
29.92
2.78
0.054
0.10
0.05
0.05
0.05
0.57
12.81
0.25
83016
2.61
34.58
28.46
0.98
0.30
14.89
2.87
0.039
0.10
0.05
0.05
0.05
0.37
13.58
0.25
83017
1.57
39.02
30.43
0.47
0.17
9.90
5.18
0.037
0.87
0.05
0.05
0.05
0.05
12.70
0.25
83018
1.13
40.08
33.13
0.47
0.13
7.41
3.92
0.019
1.18
0.05
0.05
0.05
0.05
13.03
0.25
83019
1.02
41.01
35.61
0.49
0.14
7.25
0.96
0.017
1.65
0.05
0.05
0.05
0.13
12.26
0.25
83020
0.65
40.92
36.26
0.39
0.11
7.59
0.78
0.014
0.21
0.05
0.05
0.05
0.10
13.50
0.25
83021
0.76
39.70
34.82
0.46
0.12
7.84
1.58
0.016
0.77
0.05
0.05
0.05
0.10
14.11
0.25
83022
4.00
24.86
17.92
1.98
0.51
34.40
3.79
0.069
0.15
0.05
0.05
0.05
0.50
12.72
0.25
83023
4.77
38.44
32.14
0.36
0.14
7.20
2.16
0.015
2.21
0.08
0.06
0.05
0.10
12.93
0.25
83024
1.34
39.54
32.90
0.42
0.15
9.96
3.40
0.018
0.77
0.05
0.05
0.05
0.12
12.97
0.25
83025
0.73
37.97
35.84
0.50
0.13
8.61
1.75
0.015
0.87
0.05
0.05
0.05
0.15
13.71
0.25
83026
12.39
3.33
1.87
2.52
0.65
66.86
0.94
0.078
0.10
0.05
0.07
0.05
0.58
11.34
0.25
83027
3.20
30.81
23.49
1.27
0.38
25.82
2.30
0.048
0.10
0.05
0.05
0.05
0.45
13.10
0.51
83028
3.29
34.94
28.54
0.74
0.27
17.42
2.07
0.032
0.41
0.05
0.05
0.05
0.24
12.80
0.25
83029
0.93
39.97
33.54
0.39
0.14
9.07
2.36
0.016
0.46
0.05
0.05
0.05
0.12
13.59
0.72
Leyenda: Al2O3-Óxido de aluminio; SiO2- Óxido de sílice; MgO- Óxido de magnesio; Cr2O3- Óxido de cromo; MnO- Óxido de manganeso; Fe2O3- Óxido de
hierro 3; NiO- Óxido de níquel; CoO- Óxido de cobalto; FeO- Óxido de hierro 2; CaO-Óxido de calcio; Na2O- Óxido de sodio; K2O- Óxido de potasio; FeO_CrÓxido de hierro 2-cromo; PPI-Perdida por ignición; Si_Lib-Sílice libre

�ISMMM

Anexo. 3.35. Composición química de los óxidos de las muestras mineralógicas del yacimiento Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012),
continuación
Muestra
83030
83031
83032
83033
83034
83035
83036
83037
83038
83039
83040
83041
83042
83043
83044
83045
83046
83047
83048
83049
83050
83051
83052
83053
83054
83055
83056
83057

Al2O3%
1.77
0.72
0.99
11.58
8.78
1.29
1.74
1.00
1.08
10.74
8.17
8.53
6.02
12.68
4.40
2.01
2.59
0.81
1.05
0.60
10.88
6.19
9.85
9.02
2.28
0.95
0.85
0.81

SiO2%
38.30
41.26
40.43
3.89
6.65
40.41
37.36
40.68
40.82
4.16
12.11
2.70
5.03
25.34
18.63
39.73
28.76
40.19
39.29
41.09
13.30
26.34
20.87
5.30
36.86
41.00
41.23
41.22

MgO%
28.85
35.90
32.88
1.91
3.11
32.25
29.43
32.54
32.76
1.93
4.62
0.98
1.78
14.52
10.43
33.18
20.98
34.88
31.58
36.40
9.44
19.44
14.01
1.63
30.83
35.03
35.78
35.87

Cr2O3%
0.69
0.37
0.59
2.99
3.35
0.68
0.59
0.52
0.48
2.30
2.40
2.24
2.75
1.39
2.47
0.57
1.39
0.46
0.66
0.36
1.85
1.62
2.52
2.36
0.73
0.35
0.43
0.44

MnO%
0.22
0.14
0.15
0.88
0.86
0.16
0.21
0.12
0.12
0.81
0.81
0.88
0.90
0.51
0.72
0.19
0.45
0.15
0.18
0.11
0.67
0.45
0.70
0.94
0.24
0.14
0.13
0.13

Fe2O3%
15.44
7.92
9.84
64.67
62.61
9.10
13.90
8.58
7.66
67.89
58.29
71.16
69.02
30.84
49.59
10.84
31.89
8.87
12.24
5.77
48.39
30.11
36.81
66.10
13.33
8.47
7.47
7.94

NiO%
1.81
0.95
1.94
1.66
2.25
3.54
4.00
3.05
2.93
1.13
1.64
1.33
1.98
1.90
2.36
0.63
1.94
0.83
1.48
0.32
2.14
3.73
3.24
2.07
1.73
1.22
0.65
0.68

CoO%
0.025
0.015
0.019
0.157
0.176
0.023
0.029
0.017
0.016
0.113
0.127
0.170
0.200
0.075
0.104
0.024
0.053
0.017
0.023
0.011
0.092
0.148
0.195
0.116
0.034
0.021
0.017
0.017

FeO%
0.26
0.72
0.41
0.10
0.15
0.82
0.62
1.29
1.34
0.10
0.26
0.31
0.82
0.93
0.41
1.44
0.26
1.29
1.08
1.24
0.21
0.46
0.72
0.10
1.13
1.65
1.90
1.60

CaO%
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.19
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.09
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.10
0.06

Na2O%
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.06
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.07
0.05
0.05
0.05
0.05

K2O% FeO_Cr%
0.05
0.26
0.05
0.10
0.05
0.20
0.05
0.67
0.05
0.96
0.05
0.18
0.05
0.14
0.05
0.19
0.05
0.16
0.05
0.54
0.05
0.71
0.05
0.58
0.05
0.78
0.05
0.31
0.05
0.76
0.05
0.18
0.05
0.46
0.05
0.16
0.05
0.25
0.05
0.05
0.05
0.38
0.05
0.51
0.05
0.79
0.06
0.81
0.05
0.24
0.05
0.12
0.05
0.18
0.05
0.18

PPI
13.44
12.59
13.01
12.37
12.08
12.08
12.69
12.43
12.92
11.37
11.47
12.10
11.48
12.40
11.31
12.11
12.20
12.96
12.97
13.72
12.19
11.62
11.08
12.28
12.54
11.55
11.79
11.75

SI_LIB
1.51
1.04
0.82
0.25
0.25
0.25
0.25
0.25
0.25
0.25
0.87
0.25
0.25
0.25
0.25
0.25
0.25
0.25
0.25
0.25
0.25
0.25
0.65
0.25
0.25
0.25
0.25
0.25

�ISMMM

Leyenda: Al2O3-Óxido de aluminio; SiO2- Óxido de sílice; MgO- Óxido de magnesio; Cr2O3- Óxido de cromo; MnO- Óxido de manganeso; Fe2O3- Óxido de
hierro 3; NiO- Óxido de níquel; CoO- Óxido de cobalto; FeO- Óxido de hierro 2; CaO-Óxido de calcio; Na2O- Óxido de sodio; K2O- Óxido de potasio; FeO_CrÓxido de hierro 2-cromo; PPI-Perdida por ignición; Si_Lib-Sílice libre

�ISMMM

Anexo 3.36. Composición química de los metales de las muestras petrográfica del
yacimiento Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)
Muestra
83301
83302
83303
83304
83305
83306
83307
83308
83309
83310
83311
83312
83313
83314
83315
83316

Fe %
4.60
5.61
5.81
5.08
5.28
4.91
4.66
4.11
5.92
5.04
5.31
3.80
4.22
4.38
3.73
2.91

Ni %
1.92
2.35
2.13
0.97
1.78
2.24
0.26
0.24
2.30
0.54
1.43
1.24
0.25
0.28
0.22
0.24

Co %
0.011
0.013
0.012
0.011
0.012
0.010
0.009
0.009
0.013
0.012
0.012
0.011
0.010
0.011
0.010
0.010

Si %
20.01
18.53
18.09
18.24
19.02
18.48
18.12
18.19
18.40
18.52
19.20
19.33
18.51
18.60
18.45
18.60

Al %
0.57
0.41
0.37
0.36
0.44
0.49
0.34
0.32
0.40
0.37
0.44
0.42
0.31
0.38
0.35
0.34

Leyenda: Fe-Hierro; Ni-Níquel; Co-Cobalto; Si-Sílice; Al-Aluminio; Mg-Magnesio

Mg %
19.52
20.02
20.08
21.78
20.45
20.39
22.53
22.19
19.92
21.72
20.03
21.24
22.76
22.20
22.95
23.49

�ISMMM

Anexo 3.37. Composición química de los metales de las muestras petrográfica del yacimiento Pronóstico (Marrero T.; et al. 2012)

Muestra
83301
83302
83303
83304
83305
83306
83307
83308
83309
83310
83311
83312
83313
83314
83315
83316

Al2O3 SiO2 MgO
%
%
%
1.07 42.80 32.37
0.78 39.64 33.20
0.70 38.70 33.29
0.68 39.02 36.12
0.83 40.69 33.90
0.92 39.53 33.81
0.64 38.77 37.35
0.60 38.90 36.79
0.75 39.35 33.03
0.70 39.62 36.02
0.83 41.08 33.21
0.80 41.34 35.21
0.58 39.60 37.74
0.71 39.79 36.81
0.66 39.46 38.06
0.64 39.78 38.95

Cr2O3 MnO
%
%
0.37 0.11
0.27 0.12
0.29 0.12
0.31 0.11
0.32 0.12
0.34 0.11
0.23 0.11
0.25 0.10
0.39 0.13
0.39 0.13
0.38 0.13
0.38 0.11
0.32 0.10
0.34 0.11
0.30 0.12
0.29 0.11

NiO
%
2.44
2.99
2.71
1.23
2.27
2.85
0.33
0.31
2.93
0.69
1.82
1.58
0.32
0.35
0.28
0.30

CoO
%
0.014
0.016
0.015
0.014
0.015
0.013
0.012
0.012
0.016
0.015
0.015
0.014
0.013
0.014
0.013
0.013

CaO
%
0.13
0.20
0.05
0.11
0.20
0.05
0.08
0.05
0.10
0.20
0.19
0.14
0.12
0.15
0.17
0.19

Fe2O3 FeO
%
%
6.58 1.29
8.02 0.77
8.30 0.51
7.26 0.93
7.55 0.93
7.02 0.77
6.67 1.08
5.87 1.03
8.47 0.87
7.21 1.23
7.59 0.77
5.44 1.80
6.04 1.13
6.26 0.93
5.33 1.90
4.16 2.57

TIO2 Na2O
%
%
0.02 0.05
0.02 0.05
0.02 0.05
0.02 0.05
0.02 0.05
0.02 0.05
0.02 0.05
0.02 0.05
0.02 0.05
0.02 0.05
0.02 0.05
0.03 0.05
0.05 0.05
0.04 0.05
0.02 0.05
0.02 0.05

K2O
%
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05
0.05

P2O5
%

0.03
0.02
0.02
0.02
0.02
0.03
0.02
0.02
0.03
0.02
0.03
0.02
0.02
0.02
0.02
0.02

PPI
13.02
14.09
14.44
14.21
13.41
14.72
14.55
15.07
13.99
13.83
14.08
12.71
14.29
14.71
13.43
12.94

Leyenda: Al2O3-Óxido de aluminio; SiO2- Óxido de sílice; MgO- Óxido de magnesio; Cr2O3- Óxido de cromo; MnO- Óxido de manganeso; NiO- Óxido de
níquel; CoO- Óxido de cobalto; CaO-Óxido de calcio; Fe2O3- Óxido de hierro 3; FeO- Óxido de hierro 2; TIO2- Óxido de titanio; Na2O- Óxido de sodio; K2OÓxido de potasio; P2O5- Óxido de fósforo; PPI-Perdida por ignición

�ISMMM

Anexo. 3.38. Composición mineralógica de las secciones delgadas de las muestras petrográfica del yacimiento Pronóstico (Marrero
T.; et al. 2012)

Muestra
83301
83302
83303
83304
83305
83306
83307
83308
83309
83310
83311
83312
83313
83314
83315
83316

MinSerp
%
85
80
88
90
98
95
30
12
89
90
92
-

Rel
olivino
%
3
2
1
3
65
78
94
89
94
2
94
98

Rel
ortopir
%
5
1
1
3
5
5
11
2
5
1
1
-

Rel
clinopir
%
-

Magnetita Cromita FeO
%
%
%
0.9
2
1
1
2
1
2
1
-

Clorita
%
-

Textura
Pseudomórfica por minerales de la serpentina
Pseudomórfica ,en parte reticular
Pseudomórfica ,en parte reticular (relíctica)
Pseudomórfica por minerales de la serpentina
Pseudomórfica
Pseudomórfica ,en parte reticular (relíctica)
Reticular,en parte pseudomórfica
Reticular,en parte pseudomórfica
Reticular,en parte pseudomórfica
Glomeropoifídica, en parte reticular
Reticular,en parte pseudomórfica
Pseudomórfica
Pseudomórfica ,en parte relíctica
Pseudomórfica ,en parte reticular
Reticular, pseudomórfica, en parte cataclástica
Reticular o de malla, en parte pseudomórfica

Leyenda: MinSerp- Minerales de la serpentina; Rel olivino-Relicto de olivno; Rel ortopir-Relicto de Ortopiroxeno; Rel clinopir-Relicto de clinopiroxeno; FeOÓxido de hierro 2

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calentura Oeste

F.Calenturas

23

24

Leyenda
Pozos
Límite de la minería
Escombreras

Fallas
Ríos

Isocontenido Fe (%)
20.45 30.5 32.5 34.5 39.5 40.5 45.5 48.6

Anexo.3.39. Comportamiento del Fe en los perfiles lateríticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calentura Oeste

F.Calenturas

23

24

Isocontenido Ni (%)

Leyenda
Pozos
Límite de la minería

Fallas

0.5 0.9

1

1.2 1.6

2

2.15

Ríos

Escombreras

Anexo 3.40. Comportamiento del Ni en los perfiles lateríticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

Iso co n ten id o C o (% )
L eyen d a
P ozos
L ím ite d e la m in e ría
E s c o m b re ra s

F a lla s
R ío s

0 .0 4 5

0 .0 9

0 .1 0 5

0 .1 7 5

0 .2 2

0 .2 8 3

Anexo 3.41. Comportamiento del Co en los perfiles lateríticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calenturas

F.Calentura Oeste
23

24

Leyenda
Pozos
Límite de la minería

Isocontenido MgO (%)

Fallas
Ríos

1

2.5 5.5 10

15 20.5 23.9

Escombreras

Anexo 3.42. Comportamiento del MgO en los perfiles lateríticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

.

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

L eyen d a
P ozos
L ím ite d e la m in e ría
E s c o m b re ra s

Iso co n ten id o

F a lla s

(% )

R ío s
2.95

3.9

5

10

15

20 27.85

Anexo 3.43. Comportamiento de la SiO2 en los perfiles lateríticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calenturas

F.Calentura Oeste
23

24

Leyenda
Pozos
Límite de la minería
Escombreras

Fallas
Ríos

Isocontenido MnO (%)
0.4 0.6 0.8

1

1.02 1.04 1.07

Anexo 3.44. Comportamiento del MnO en los perfiles lateríticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

L eyen d a
P ozos
L ím ite d e la m in e ría

Iso co n ten id o

F a lla s

(% )

R ío s

1.2

2.15

3

3.5

4

4.77

E s c o m b re ra s

Anexo 3.45. Comportamiento del Cr2O3 en los perfiles lateríticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

L eyen d a
P ozos
L ím ite d e la m in e ría
E s c o m b re ra s

F a lla s

Iso co n ten id o

(% )

R ío s
0.53

3.5

5

10

15

20

24.8

Anexo 3.46. Comportamiento del Al2O3 en los perfiles lateríticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calentura Oeste

F.Calenturas

23

24

Leyenda
Pozos
Límite de la minería

Fallas
Ríos

Isocontenido Fe (%)
12.3 18.5 20.5 25.5 30.5 35.5 40.5 43.5

Escombreras

Anexo 3.47. Comportamiento del Fe en los perfiles lateríticos saprolíticos de la corteza
de intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calenturas

F.Calentura Oeste
23

24

Isocontenido Ni (%)

Leyenda
Pozos
Límite de la minería

Fallas

0.12 0.6

1.5

2

2.1

2.2

2.5

Ríos

Escombreras

Anexo 3.48. Comportamiento del Ni en los perfiles lateríticos saprolíticos de la corteza
de intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calentura Oeste

F.Calenturas

23

24

Isocontenido Co (%)
Leyenda
Pozos
Límite de la minería

Fallas
Ríos

0.012 0.036 0.05 0.065 0.101 0.13

Escombreras

Anexo 3.49. Comportamiento del Co en los perfiles lateríticos saprolíticos de la corteza
de intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calenturas

F.Calentura Oeste
23

24

Leyenda
Pozos
Límite de la minería

Isocontenido MgO (%)

Fallas
Ríos

3.5

7.5 10.5 15.5 20.5 25.5

35

Escombreras

Anexo 3.50. Comportamiento del MgO en los perfiles lateríticos saprolíticos de la
corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

L eyen d a
P ozos
L ím ite d e la m in e ría

Iso co n ten id o

F a lla s

(% )

R ío s
5

8 .5

1 0 .5

1 2 .5

2 0 .5

2 7 .5

32

E s c o m b re ra s

Anexo 3.51. Comportamiento de la SiO2 en los perfiles lateríticos saprolíticos de la
corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calentura Oeste

F.Calenturas

23

24

Leyenda
Pozos
Límite de la minería

Fallas
Ríos

Isocontenido MnO (%)
0.15 0.45 0.55 0.75 0.85

0.9

1

Escombreras

Anexo 3.52. Comportamiento del MnO en los perfiles lateríticos saprolíticos de la
corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

L eyen d a
P ozos
L ím ite d e la m in e ría

F a lla s

Iso co n ten id o

(% )

R ío s

0.5

1.5

2

2.5

3.5

9.3

E s c o m b re ra s

Anexo 3.53. Comportamiento del Cr2O3 en los perfiles lateríticos saprolíticos de la
corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

L eyen d a
P ozos
L ím ite d e la m in e ría
E s c o m b re ra s

Iso co n ten id o

F a lla s

(% )

R ío s

0.5

0 .7

0.9

1

2 .5

3

5 .5

Anexo 3.54. Comportamiento del Al2O3 en los perfiles lateríticos saprolíticos de la
corteza de intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

L eyen d a
P ozos
L ím ite d e la m in e ría
E s c o m b re ra s

F a lla s

Iso co n ten id o F e (% )

R ío s

4.4 7.8

10

15

20

30

35

40

Anexo 3.55. Comportamiento del Fe en los perfiles saprolíticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calenturas

F.Calentura Oeste
23

24

Isocontenido Ni (%)

Leyenda
Pozos
Límite de la minería

Fallas

0.7

1

1.5

1.8

2

2.3

2.5

Ríos

Escombreras

Anexo 3.56. Comportamiento del Ni en los perfiles saprolíticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calenturas

F.Calentura Oeste
23

24

Isocontenido Co (%)
Leyenda
Pozos
Límite de la minería
Escombreras

Fallas
Ríos

0.006

0.02

0.05

0.09

0.11

0.115

Anexo 3.57. Comportamiento del Co en los perfiles saprolíticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calenturas

F.Calentura Oeste
23

24

Leyenda
Pozos
Límite de la minería

Fallas

Isocontenido MgO (%)

Ríos
1.17 5.5 8.5

10

15

25

30

Escombreras

Anexo 3.58. Comportamiento del MgO en los perfiles saprolíticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

L eyen d a
P ozos
L ím ite d e la m in e ría
E s c o m b re ra s

Iso co n ten id o

F a lla s

(% )

R ío s

8 .2

1 5 .2

20

25

35

40

4 0 .8 4

Anexo 3.59. Comportamiento de la SiO2 en los perfiles saprolíticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F.Yamaniguey

21

22

F.Río Moa Norte
F.Calenturas

F.Calentura Oeste
23

24

Leyenda
Pozos
Límite de la minería

Isocontenido MnO (%)

Fallas
Ríos
0.06

0.2

0.3

0.45

0.5

0.65 0.75

Escombreras

Anexo 3.60. Comportamiento del MnO en los perfiles saprolíticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

L eyen d a
P ozos
L ím ite d e la m in e ría

Iso co n ten id o

F a lla s

( %)

R ío s
0.2

0.5

1

1.5

2

2.3

E s c o m b re ra s

Anexo 3.61. Comportamiento del Cr2O3 en los perfiles saprolíticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�ISMMM

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20
F .Y a m a n ig u e y

21

22

F .R ío M o a N o rte
F .C a le n tu ra s

F .C a le n tu ra O e s te

23

24

L eyen d a
P ozos
L ím ite d e la m in e ría

Iso co n ten id o

F a lla s

(% )

R ío s
0.4

1.5

2.5

8

12

15

20

E s c o m b re ra s

Anexo 3.62. Comportamiento del Al2O3 en los perfiles saprolíticos de la corteza de
intemperismo del yacimiento Pronóstico, escala 1:15 000

�</text>
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                    <text>FOLLETO

TALLERES METODÓLOGICOS PARA DOCENTES
DE LA ASIGNATURA OCLUSIÓN DENTARIA

Dr. TERESA LOURDES GALANO CATÁ
M. Sc. NURYS CERVANTES HINOJOSA
Dr. ANNARELLA PAUMIER LÓPEZ

�Página legal
Título de la obra: Talleres metodológicos para los docentes de la asignatura Oclusión
Dentaria, 30pp
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2016 – ISBN: 978-959-16-3141-1.
1. Autores: Dr. Teresa Lourdes Galano Catá
M. Sc. Nurys Cervantes Hinojosa
Dr. Annarella Paumier López
2. Institución: Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa “Dr. Antonio Núñez
Jiménez”.
Edición y corrección: M. Sc. Niurbis La Ó Lobaina
Institución del autor: Filial de Ciencias Médicas “Tamara Bunke
Bider”
Editorial Digital Universitaria de Moa, año 2016
La Editorial Digital Universitaria de Moa publica bajo licencia Creative Commons de
tipo Reconocimiento No Comercial Sin Obra Derivada, se permite su copia y
distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento de sus
autores, no haga uso comercial de las obras y no realice ninguna modificación de ellas.
La licencia completa puede consultarse en:
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/legalcode
Editorial Digital Universitaria
Instituto Superior Minero Metalúrgico
Las coloradas s/n, Moa 83329, Holguín
Cuba
e-mail: edum@ismm.edu.cu
Sitio Web: http://ismm.edum.edu.cu

Editorial Digital Universitaria de Moa

�Introducción
Los cambios que se están produciendo en la Educación Médica Superior
constituyen retos de gran significación para el desarrollo del país. Entre los
que se destacan la formación en número ascendente de profesionales
universitarios; el nuevo modelo de formación pedagógica; el empleo de
nuevas

tecnologías;

la

superación

del

claustro

de

profesores;

el

perfeccionamiento de los recursos humanos del sector y de los planes de
estudios de las carreras así como la consolidación y ampliación de los
avances logrados constituyen ejemplos de los retos que se asumen.
En los últimos años los CES han experimentado un incremento de la
cantidad de nuevos profesores, en respuesta a la universalización de la
universidad. Este aumento de nuevos profesores convierte su superación
profesional en una prioridad, con el fin de salvaguardar la calidad alcanzada
en la docencia, la investigación y la extensión universitaria. En este proceso
es importante considerar los saberes, vivencias, experiencias, tradiciones y
valores del profesorado cubano de la salud, que han posibilitado la
obtención de innegables éxitos en la formación de profesionales.
De forma particular en la formación de los docentes de Ciencias Médicas,
se han desarrollado acciones desde la academia para la preparación y
superación de estos profesores en todo el país. El sistema de formación de
recursos humanos en el área de la salud cuenta con un conjunto de
acciones como cursos, diplomados para el proceso de categorización
docente y la continuidad de la calidad en la preparación profesoral.
El estomatólogo nuevo tiene una formación más integral. Cuenta con un
profesor que es, muchas veces, un especialista en Estomatología General
Integral, Periodoncia, Prótesis, Ortodoncia, Cirugía Máxilo Facial o un
Estomatólogo General Básico. Es evidente que los docentes de las ciencias
médicas, pasaron por un proceso formativo para enfrentar los servicios a la
población

con

un

máximo

de

calidad

pero

sin

ninguna

formación

pedagógica, sin embargo, de alguna manera, suscitó en ellos notables
grados de conciencia y dedicación al proceso de enseñanza aprendizaje con
las exigencias de la nueva universidad cubana.
1

�Los cambios constantes en las ciencias médicas y la necesidad de
conocimientos y de desarrollar habilidades para una adecuada práctica,
avanzan a gran velocidad y por ende la necesidad de la superación se hace
constante y evidente. Lo que

constituye un reto para los profesores,

quienes en ocasiones tienen poca experiencia, insuficiente preparación
pedagógica, y por tanto en el logro de los objetivos del proceso de
enseñanza aprendizaje.
La carrera de Estomatología no se excluye de estas exigencias. Ella tiene
diversas disciplinas científicas que tienen como objeto de estudio al ser
humano y su estado de salud bucal lo que precisa que los profesores tengan
sólidos y profundos conocimientos de las materias que van a impartir. Es
por ello que en el curso 2013- 2014, con la introducción del plan de estudio
D, aparece como asignatura nueva la Oclusión Dentaria.
Esto demanda un análisis exhaustivo ya que los estomatólogos docentes
proceden de una formación con planes de estudio que no incluían esta
asignatura por lo que reflejan carencias cognoscitivas sobre el tema. En los
planes de estudios anteriores no se le daba la relevancia e importancia
necesaria y solo se impartía como un tema en la asignatura de
Morfofisiología y en la de Prótesis dental, quedando la mayor parte de la
preparación de esta materia a la espontaneidad.
En la preparación de los estomatólogos docentes en nuestro municipio no
existe un sistema armónicamente diseñado y dirigido a la superación de los
mismos para la inserción de la asignatura oclusión dentaria. Esto repercute
en la formación inicial del estomatólogo, que como se analizó anteriormente
muestran

debilidades

en

estos

contenidos,

con

las

respectivas

consecuencias negativas para garantizar la calidad que el proceso de
enseñanza y aprendizaje requiere.
En el presente material didáctico se presenta
metodológicos sobre oclusión dentaria

un sistema de talleres

para elevar la preparación de los

estomatólogos docentes sobre este tema. Para cumplir con este encargo es
necesario que el profesorado se actualice en los nuevos enfoques del
quehacer docente a través de su preparación profesional.

2

�Desarrollo
Sistema de talleres metodológicos
El término taller se deriva del vocablo francés atelier que posee varias
acepciones: estudio, obrador, oficina, etc. y sus orígenes provienen de la
Edad Media como un lugar donde se forman los aprendices. D. Calzado
(1998) señala la diversidad de actividades pedagógicas a las que se le
denominan taller, el cual ha sido categorizado también como método,
procedimiento, técnica y forma de organización del proceso pedagógico.
Esta autora se refiere a las diferentes definiciones conferidas al término
taller por parte de varios estudiosos de esta temática, entre ellas existe la
coincidencia de que en él:
Se propicia un trabajo en equipo o grupal
Se vincula la teoría con la práctica
Se discute una problemática particular de carácter metodológico relacionada
con la labor profesional
Un elemento esencial del taller es la autopreparación de los docentes para
el debate de la problemática seleccionada para aportar las experiencias e
intercambiar profesionalmente, es decir, del alto nivel de participación de
los asistentes depende en gran medida su éxito.
En la confección del presente material se toma en consideración la
propuesta de estructura de los talleres realizada por Esperanza

Leyva

Hernández, (2002) que son asumidos por esta autora porque se ajustan a
los propósitos de la investigación.

Momento inicial
Se debe seleccionar un nombre que identifique cada taller, que de forma
breve y amena exprese su esencia. Es el momento para lograr la
concentración en los participantes, establecer nexos con el tema abordado
en el encuentro anterior (si no es el primero).
El primer encuentro es atípico porque se realiza el encuadre del grupo. Se
pueden

utilizar

diferentes

alternativas

para

motivar

y

provocar

los

comentarios mediante: preguntas, láminas relacionadas con los temas,
3

�apoyarse en

materiales didácticos como, por ejemplo, una

multimedia

sobre el tema a tratar. Esto permite comprobar el estado del grupo.
Planteamiento temático
Es el momento para presentar la temática. Se sugiere usar algunos recursos
que ofrezcan a este espacio animación y frescura, ganar confianza de los
participantes y ponerlo en condiciones de asumir las tareas. Se pueden
utilizar ejercicios, videos, materiales y medios que pueden ser la lectura de
una cita, situaciones personales o comunitarias, entre otras.
Elaboración
Es la parte del taller donde se produce el desarrollo del tema mediante la
ejecución de diferentes ejercicios previstos, los que permitirán a los
participantes que expresen sus dudas, realicen reflexiones, intercambios de
experiencias y

valoraciones. Ese es el momento de mayor adquisición de

conocimientos.
El taller puede constituir un sistema, conforme a la lógica creada por el
orientador, quien

tendrá en cuenta para estructurar cada taller los

siguientes elementos:
Estructurar su secuencia de acciones, mensajes, ejercicios, áreas y
orientación para realizarla.
Seleccionar los métodos que se implicarán, las preguntas para la reflexión y
los materiales de apoyo.
Cierre o conclusiones
Es el momento de reflexión final que permite integrar lo trabajado y situar
el punto de condiciones como resultado del trabajo grupal de manera
sintetizada, sin imponer criterios. Se debe motivar el tema de la próxima
sesión.
Evaluación
La evaluación del aprendizaje de los participantes será sistemática durante
el desarrollo de los talleres, a partir de la resolución, discusión, reflexión y
aportes que ofrezca cada participante.

4

�Cada participante realizará su autoevaluación, enfatizando en sus aciertos y
desaciertos, a partir de expresar qué debe cambiar, por qué y cómo hacerlo
y la coevaluación para lograr mayor nivel de socialización.
Evaluación final: Se realizará una clase taller demostrativa sobre acto
masticatorio donde se integraran los conocimientos de todos los talleres y
una evaluación escrita (prueba pedagógica) que servirá de diagnóstico final
para la constatación de la efectividad de los talleres.
Durante los talleres brindan elaboraciones teóricas y se asumen actividades
prácticas y se aplican conocimientos propios de la profesión. El principio del
carácter científico de la enseñanza en su función metodológica orienta hacia
su finalidad cada una de las fases de la propuesta de talleres implicando la
necesidad de elevar la calidad del proceso, y el requerimiento de la
dirección científica del grupo de forma intencionada y no espontánea.
Además indica que en la selección del contenido se incluyan los resultados
novedosos de la ciencia y la tecnología.
La unidad entre lo afectivo y lo cognitivo observa la creación de situaciones
en las que se dan oportunidades para el crecimiento personal y grupal, no
sólo del tipo intelectual y conductual, sino además, afectivo y moral.
Durante el diseño se tuvo en cuenta la necesidad de que toda actividad
debe ser consecuencia de una planificación y secuenciación lógicas, lo que
se dirige a cumplimentar el principio de la sistematicidad de la enseñanza.
Requisitos para la optimización del sistema de talleres:
 Los talleres deben guardar nexos entre sí. Unos deben ser
condiciones previas para la realización de otros.


Sus componentes deben haber sido correctamente seleccionados,
distinguirse y relacionarse entre sí.

 Comprender información oral y escrita.
 En la confección de los talleres se debe tener en cuenta la relación
entre lo afectivo y lo cognitivo, la importancia de estos talleres y la
discusión grupal en la formación de, intereses y motivaciones.
 Los talleres deben estar graduados de acuerdo con su nivel de
complejidad, de modo que su realización implique el aumento gradual

5

�y controlado de las exigencias didácticas y educativas que se le
plantean.
 Los talleres en su construcción deben incluir situaciones, que
obliguen a utilizar sus conocimientos, que manifiesten sus opiniones
a través de la toma de decisión.
 El profesor, según las potencialidades que ha podido analizar en los
contenidos para los talleres, se traza un fin, orientar el desarrollo
de los conocimientos, hábitos y convicciones

que favorezcan

actuaciones.


Al estructurar metodológicamente los talleres y su organización el
profesor debe tener en cuenta en que contextos va a realizarlos.

 Seleccionar un nombre sugerente para cada taller y que los mismos
constituyan un sistema.
 Realizar sesiones de trabajo grupal. Estas persiguen que los
estomatólogos interactúen, intercambien, discutan, mediante el
proceso de realización de tareas que propicien el aprendizaje, el
cambio, y con él, el logro de los objetivos de los talleres.
Para un funcionamiento con calidad se tuvo en cuenta que:
 Los talleres fueran planificados y organizados cuidadosamente, a
partir de la determinación de necesidades que demandaron su
elaboración.
 El coordinador es un profesional de experiencia en la enseñanza de
los contenidos con una preparación teórico-metodológica general y
sobre todo en lo relacionado con el tema seleccionado en nuestra
investigación.
 Los métodos y procedimientos que empleamos para aprender
permiten el desarrollo del grupo, entre los que destacamos: el
debate, la conversación, las técnicas participativas y el intercambio
de experiencias y la elaboración conjunta.
 Los medios y materiales que se proponen son básicamente la pizarra,
computadoras, maquetas, modelos de yeso, articuladores, pacientes.

6

� La bibliografía básica y complementaria existente sobre oclusión
dentaria, además de las publicaciones actualizadas para lo cual se
orientarán revisiones bibliográficas.
 Se tendrá en cuenta la asistencia de los participantes los talleres,
frecuencia, contenido y calidad de la participación y satisfacción que
experimenta.
 Se puede utilizar la relatoría

cada vez que haya concluido el

encuentro, partir del intercambio con los participantes y aprovechar
éste momento para estimular la participación en los próximos
encuentros.
 Utilizamos como referencia para la realización de los talleres el
programa de la asignatura.
Se desarrollaron siete talleres, en respuesta a las necesidades que se deben
resolver teniendo como prioridad la vinculación entre los aspectos teóricos y
prácticos. Los temas desarrollados son los siguientes:
1. Introducción. Oclusión dentaria, Generalidades. Aparato masticatorio.
2. Movimientos funcionales y límites en el plano medio sagital.
3. Movimientos funcionales y límites en el plano horizontal y frontal.
4. Acto masticatorio.
Realización de los talleres metodológicos
A propósito de la investigación se asume el sistema de talleres como una
vía de preparación de los estomatólogos docentes del municipio de Moa
para incorporar los contenidos de oclusión dentaria, asegurando un espacio
para el debate y la reflexión entre los participantes, lo que constituye una
forma de superación profesional de los estomatólogos docentes.
El desarrollo de los talleres permiten pensar activamente, escuchar de
manera inteligente, establecer una correcta comunicación y aprovechar al
máximo las experiencias de todos sobre la base de la cooperación y el
intercambio.

7

�Objetivo general de los talleres:
Preparar teórica y metodológicamente a los estomatólogos docentes del
municipio de Moa en los contenidos relacionados con la oclusión dentaria.

Presentación de los talleres metodológicos
Taller #1
Tema I: Introducción
Objetivos: familiarizar al claustro docente con la oclusión dentaria a parir de
las particularidades del aparato masticatorio que garantice la apropiación de
esos contenidos por parte de los estomatólogos para un mejor desempeño
profesional.
FOE: Taller
Medios: La pizarra, computadoras (PowerPoint y multimedia), maquetas, y
láminas.
Método: Elaboración conjunta
Se ofrecerá la bienvenida a los estomatólogos participantes que trabajarán
juntos durante las diferentes sesiones. Se realiza la presentación del
conductor de los talleres.
Temática:
1.1 .Presentación de los talleres: Temas y contenidos objeto de estudio.
1.2 .Oclusión dentaria. Generalidades. Aparato masticatorio.
Momento inicial
Presentación de los miembros del grupo mediante la técnica “El refranero
popular”:

8

�Pasos a seguir:
Se explica por el profesor en qué consiste la técnica “El refranero popular”,
la cual resulta útil para conformar un clima psicológico favorable para el
trabajo en los demás talleres.
Se le pide a un integrante del grupo que exprese la mitad de un refrán
conocido y otro miembro lo completa, así sucesivamente de esta manera se
van conformando parejas.
A cada pareja se le distribuye una hoja mimeografiada con una serie de
preguntas que deben realizarse uno al otro.
¿Quién soy?
¿Dónde trabajo?
¿Qué es lo que más me gusta?
¿Qué es lo que más me disgusta?
Posteriormente al azar un miembro de la pareja presenta a su compañero
ante el grupo a partir de los datos recogidos, y viceversa, para darse a
conocer, se le da la palabra al grupo para si desean argumentar otras
cualidades o detalles sobre el compañero en cuestión.
De esta manera comenzarán las interrelaciones entre los miembros del
grupo y entre estos y la conductora, quien también se presentará. Se
propiciará que los miembros del grupo reflexionen en torno a sus
experiencias grupales sobre: qué es un grupo, a qué grupo han pertenecido
con

anterioridad, cómo funcionaban, cuáles eran sus metas, qué les

reportó. Desde estos esquemas grupales referenciales, se deberá formar un
nuevo esquema que se adecue a la situación del grupo actual, a partir de
las expectativas individuales:
¿Qué esperan del grupo?
¿Qué metas desean alcanzar?
¿Qué situaciones esperan encontrar?
9

�¿Qué vivencias desean experimentar?
¿Qué aspiraciones tengo con respecto a los talleres?
¿Qué estoy dispuesto a aportar?
Este nuevo esquema se logrará totalmente a lo largo del proceso grupal,
pero deberá comenzar a formarse en esta primera sesión de trabajo.
En forma participativa se realiza el encuadre del trabajo en grupo que
deberá contener:
 Se organizará el grupo en equipos y que cada equipo trabaje en su
objetivo.
 Precisar la metodología de trabajo: mediante el trabajo en equipos.
 Precisar las funciones y responsabilidades del facilitador

y de los

miembros del grupo.
Presentación del proyecto del sistema de talleres metodológicos según sus
propósitos y las temáticas a tratar.
 Puntualizar los instrumentos y los recursos con los que se cuenta
para trabajar.
 Elaboración de las normas de trabajo en grupo:
Saber escuchar, libertad de expresión adecuada, no interrumpir, ser
receptivo, pensar antes de evaluar una idea en el momento, destacar lo
positivo, respetar otros criterios, discrepar respetuosamente, no atacar, el
problema del grupo es también mi problema, todos juntos pensamos mejor
y

solucionamos

problemas,

colaboración,

flexibilidad

y

amistad,

ser

disciplinado en la solicitud de la palabra, estimular continuamente.
 Puntualizar el número de sesiones efectivas de trabajo, el tiempo de
duración de las sesiones y el horario.
 Puntualizar el porcentaje de asistencia necesario para permanecer en
el grupo.
 Precisar los controles de asistencia al grupo.

10

� Se orienta la actividad final para la cual proponemos la exposición de
una clase por equipos que se correspondan con los componentes
político-ideológico, científico-ambiental y económico laboral y en las
cuales se planteen problemas, se formulen y se solucionen a partir de
la utilización de las bibliografías.
La conductora informará sobre la forma en que se le dará continuidad al
taller. Se entrega a los grupos previamente formados una guía previa para
el estudio, el desarrollo y la reflexión. Se indica la bibliografía la cual será
consultada para realizar un resumen valorativo acerca de las temáticas que
a continuación te proponemos:
Se orientan una serie de ejercicios integradores que facilitaran su trabajo
para el desarrollo de los temas (anexo 6).
Planteamiento temático
La temática que se va a tratar será distribuida por equipos ya conformados.
Equipo 1: Concepto de

oclusión, características generales de la oclusión

dentaria humana. Equilibrio oclusivo. Aparato masticatorio. Concepto.
Dientes. Posición de los dientes en la arcada. Alineación de los dientes.
Característica de la dentición temporal, mixta y permanente.
Equipo 2: Articulación temporomandibular. Superficies articulares. Disco
articular.

Medios

de

unión.

Medios

de

deslizamiento.

Posiciones

mandibulares.
Equipo 3: Músculos de la masticación. Funciones. Funciones del aparato
masticatorio.
Equipo 4: Integración sensorial y motora de la función mandibular.
Elaboración
Durante la exposición los estomatólogos se apoyarán con láminas,
maquetas y computadora como medios de enseñanza para una mejor
comprensión del tema.

11

�A medida que desarrollan su exposición pueden hacer uso de los ejercicios
integradores orientados de modo que le faciliten su aprendizaje.
Cierre o conclusiones
Se utilizará como formas de control la valoración de la calidad de los
debates y de las exposiciones realizadas individualmente y en el grupo.
En las conclusiones se solicitará a los integrantes del taller que expongan
criterios y sugerencias para el posterior desarrollo de los mismos.
Se procede a la orientación del próximo taller, el tema y las temáticas que
se abordarán atendiendo a los objetivos y la bibliografía, para la
autopreparación. Las actividades que deben prepararse para el próximo
taller.

Evaluación
La evaluación será sistemática a partir del estímulo permanente a la
expresión y al intercambio de criterios. Se realizará la autoevaluación y
coevaluación.
Taller #2
Tema: Movimientos funcionales y movimientos límites en el plano medio
sagital.
Objetivo: describir los movimientos funcionales y límites de la mandíbula en
el plano medio sagital a través de la proyección del punto incisivo en el
plano para ser reproducidos en los modelos montados en el articulador
anatómico y los pacientes.
FOE: Taller.
Medios: La pizarra, computadoras (PowerPoint y multimedia), laminas y
modelos anatómicos montados en el articulador y pacientes.
12

�Método: Elaboración conjunta
Momento inicial
Al comenzar la sesión es conveniente que la conductora prepare tres grupos
para el trabajo que se va a realizar, dejando su selección por afinidad. Por
eso la primera tarea deberá estar dirigida a crear un ambiente de distensión
y armonía, centrando la atención de los participantes en la actividad grupal.
Para este fin la conductora proyecta un video donde se describe la posición
postural como inicio y fin de todos los movimientos de la mandíbula.
A partir de ahí se realizan preguntas relacionadas con las posiciones
mandibulares estudiadas en el taller #1, propiciando comentarios y debate
en los participantes y realizando la conducción hacia el próximo tema.

Planteamiento temático
Temática: Trayectoria de cierre, posición postural y posición de máxima
intercuspidación. Oclusión céntrica y relación céntrica. Posición de contacto
en relación céntrica. Concepto de céntrica larga. Movimientos funcionales y
movimientos límites en el plano medio sagital. Componentes diferenciales.
Movimiento bordeante de abertura posterior. Movimiento bordeante de
abertura anterior. Movimiento bordeante de contacto superior. Movimientos
funcionales.
Elaboración
Se orienta como se realizará la actividad teniendo en cuenta la temática y
bibliografía orientada en el taller anterior. Los equipos designados realizaran
su exposición, incluyendo sus experiencias personales de trabajo en clínica
etc.
Equipo 1: Se le entrega una lámina con un gráfico, para que participante
explique:
a) La posición postural, trayectoria de cierre, posición de máxima
intercuspidación y el punto interincisivo.
13

�b) ¿Cómo el punto interincisivo describe la trayectoria de cierre?
c) El concepto de oclusión céntrica, relación céntrica. Establezca las
diferencias entre ellas.
d) Teniendo en cuenta las diferencias entre oclusión céntrica y relación
céntrica explique que es la céntrica larga.
Equipo 2: En los modelos en el articulador anatómico demuestre:
La

posición

postural,

trayectoria

de

cierre

y

posición

de

máxima

intercuspidación y el punto interincisivo.
Equipo 3: Utilizando una lámina con el gráfico de la Uña de Possell, se
indica: describir a partir de la posición de máxima intercuspidación (PMI),
los cuatro componentes diferenciados de los movimientos en el plano medio
sagital.
a) Movimiento bordeante de abertura posterior.
b) Movimiento bordeante de contacto superior.
c)

Movimiento bordeante de abertura anterior.

d) Movimientos funcionales.
Equipo 4: Utilizando modelos en el articulador:
a) Reproducir

los

movimientos

en

los

modelos

montados

en

el

articulador anatómico y pacientes.
Cierre o conclusiones
Se realizan las conclusiones. Mostramos el PowerPoint, que reproduce los
movimientos mandibulares completando la Uña de Possell.
Orientamos el tema, temáticas y bibliografías para la autopreparación y
realización de siguiente taller.
Evaluación
La evaluación se inicia desde el comienzo de los debates y las exposiciones
por parte del grupo teniendo en cuenta la calidad de la discusión, reflexión

14

�y aportes que ofrezca cada participante así como el dominio teórico y
práctico demostrado. Se realizará la autoevaluación y la coevaluación.
Taller #3
Tema: Las relaciones intermaxilares en el plano medio sagital.
Objetivo: describir teniendo en cuenta la anatomía de los grupos dentarios,
todas las estructuras de las caras oclusales para el establecimiento de las
relaciones intermaxilares.
FOE: Taller.
Medios: La pizarra, computadoras (PowerPoint y multimedia), laminas,
modelos de estudio montados en el articulador.
Método: Elaboración conjunta.
Momento inicial
Comenzará la sesión estimulando los comentarios y reflexiones respecto a
la clase anterior, que le aportó el reproducir los movimientos mandibulares
directamente en el articulador.
Se realiza la técnica denominada “cadena de asociaciones”, que resulta
además eficaz para sistematizar los conocimientos adquiridos. En este caso
la cadena de asociaciones se desarrollará desde el concepto de posición de
máxima intercuspidación como punto de partida, a partir de ahí se
comienzan a describir los cuatro componentes diferenciados, se debate
conociendo las diferentes experiencias e interpretaciones de los integrantes
del grupo, tomando como referencia estas asociaciones se puede ir
evaluando el nivel de asimilación del grupo acerca del tema y encaminar la
situación hacia el tema del taller.
Planteamiento temático
Temática: Relaciones entre las caras oclusales de la Clase I de Angle de
diente para dos dientes. Rebordes marginales. Fosas centrales. Cúspides de
soporte. Puntos de soportes de la oclusión. Localización de las cúspides de
soportes y sus respectivas paradas céntricas en: primer grupo mandibular,
15

�segundo

grupo

mandibular

y

tercer

grupo

maxilar.

Curvas

de

compensación: curva de Spee y de Wilson. Contactos oclusales en
protrusión en el plano medio sagital. Guía incisiva. Resalte y sobrepase.
Altura del resalte. Dimensión del sobrepase. Influencia de la guía incisiva en
la desoclusión de los dientes posteriores en el movimiento protrusivo.
Elaboración
Se conforman los equipos llevando tarjetas de colores que contendrán el
contenido a tratar, según su color favorito. Mediante el intercambio de
experiencias y criterios individuales elaborarán sus exposiciones, previa
autopreparación, considerando la intervención de todos, para lo cual
ajustarán tiempo y aspectos a abordar.
Se entregan los modelos de estudio montados en el articulador y que
realicen la exposición acorde a lo que aparece en cada tarjeta:
Equipo 1(tarjeta roja).
1. Describa las caras oclusales, superficie oclusal, rebordes marginales,
fosas centrales y cúspides de soportes y los puntos de soporte de la
oclusión.
2. Describa la anatomía de los primeros

molares y los caninos

permanentes y la clase I de Angle y las relaciones entre las caras
oclusales de la Clase I de Angle de un diente para dos dientes.
Equipo 2 (tarjeta azul)
En modelos de estudio montados en el articulador y láminas, describa:
 La localización de las cúspides de soportes y sus respectivas paradas
céntricas en: Primer grupo mandibular.
 Segundo grupo mandibular.
 Tercer grupo maxilar. Relacione las variables de las cúspides
palatinas de premolares superiores al ubicarse en posición de máxima
intercuspidación.
Equipo 3 (tarjeta verde)
16

�Auxiliándonos de modelos de estudio montados en el articulador:
a) Identifique las curvas de compensación: curva de Spee y de Wilson.
b) Describa la guía incisiva. Resalte y sobrepase. Altura del resalte.
Dimensión del sobrepase.
c) Identifique los contactos oclusales en protrusión en el plano medio
sagital.
d) Explicar la importancia de la Guía incisiva (resalte y sobrepase) en la
proyección del punto interincisivo en el plano medio sagital con la
desoclusión o no de los dientes posteriores en los movimientos
protrusivo.
Cierre o conclusiones
Para finalizar el taller puede proponerse a uno de los participantes que
sintetice las conclusiones.
Se indica como trabajo independiente. Localizar en su trabajo en clínica
pacientes donde se observen las distintas variables de las cúspides palatinas
de

premolares

superiores

al

ubicarse

en

posición

de

máxima

intercuspidación.
La coordinadora estimulará la calidad del trabajo cooperativo y orientará el
próximo taller teniendo en cuenta el tema y los objetivos que se deben
cumplir.
La actividad se controla considerando el nivel de autopreparación alcanzado,
la calidad de los debates y las exposiciones realizadas en el grupo así como
el dominio teórico y práctico demostrado en los debates y exposiciones.
Evaluación
La evaluación será sistemática a partir de la resolución, discusión, reflexión
y aportes que ofrezca cada participante. Se realizará la autoevaluación y la
coevaluación.
Taller #4

17

�Tema: Movimientos funcionales y movimientos

límites en el plano

horizontal Objetivo: describir los movimientos funcionales y límites de la
mandíbula en el plano horizontal, ayudando a una mejor comprensión del
recorrido del punto interincisivo en este plano del espacio.
FOE: Taller
Medios: La pizarra, computadoras (PowerPoint y multimedia), laminas y
modelos de estudio montados en el articulador.
Método: Elaboración conjunta
Momento inicial
Estimulando con comentarios, se retoman los elementos esenciales del
taller anterior principalmente la descripción del punto interincisivo por su
vínculo con la temática que se abordará en este espacio. Puede comenzarse
estimulando una reflexión del grupo en torno a la utilidad del mismo en la
proyección en el plano horizontal.
Se orienta demostrar en los pacientes captados en consulta como se
observan las distintas variables de las cúspides palatinas de premolares
superiores al ubicarse en posición de máxima intercuspidación.
Después se estimula con comentarios acerca de la sesión anterior, se
retoman los elementos esenciales principalmente la descripción del punto
interincisivo por su vínculo con la temática que se abordará en este espacio.
Puede comenzarse estimulando una reflexión del grupo en torno a la
utilidad del mismo en la proyección en el plano horizontal.
Planteamiento temático
Temática: Proyección del punto interincisivo en el plano horizontal.
Movimiento de lateralidad del punto incisivo, recorrido y su relación con el
comportamiento

condilar

en

las

articulaciones

temporomandibular.

Movimiento de Bennett y ángulo de Bennett. Los movimientos mandibulares
en el plano horizontal. Componentes diferenciados. Movimientos de la
mandíbula en el plano horizontal o axial. “Arco gótico” o trazo de Gysi.
18

�Pautas masticatorias que pueden intervenir en el movimiento de lateralidad
a partir de una posición distal de medio diente del canino superior con
relación al canino inferior (relación de diente para dos dientes Clase 1 de
Angle). Superficies guías en la lateralidad. Función canina. Función en grupo
y Función de protección mutua.
Luego de debatir sobre el recorrido del punto interincisivo se distribuyen las
temáticas que se abordaran por equipos. Las exposiciones se realizan previa
autopreparación según lo orientado en el taller anterior a través de
ilustraciones en láminas.
Equipo 1
a) Explique el desplazamiento del punto interincisivo en el plano
horizontal.
b) Describa el movimiento de lateralidad a nivel de incisivos y de la
articulación temporomandibular
c) Relación existente entre el recorrido del movimiento de lateralidad y
el

comportamiento

de

los

cóndilos

en

la

articulación

temporomandibular.
d) Explique cómo realiza el movimiento de Bennett y el ángulo de
Bennett.
Equipo 2
a) Describa los movimientos mandibulares en el plano horizontal.
Componentes diferenciados.
b) Describa los movimientos de la mandíbula en el plano horizontal o
axial. “Arco gótico” o trazo de Gysi.
c) Describa las superficies guías en lateralidad.
Equipo 3
a) Explique la función canina y las variaciones que pueden producirse en
su recorrido según la clasificación de Angle.
b) Describa como se realiza

la función en grupo y los dientes que

participan en la misma.

19

�c) Exponga

la

función

de

protección

mutua

y

fundamentar

su

basamento científico.

Cierre o conclusiones
Se pide a cualquier participante que realice las conclusiones ayudadas por el
resto de los participantes y con la guía del conductor que intervendrá
aclarando dudas.
Se orientará el siguiente taller, las temáticas y bibliografía y como trabajo
independiente la autopreparación y la captación de pacientes que presenten
alteraciones que faciliten la realización del taller tales como: hábito de
bruxismo, facetas de desgastes e hiperactividad muscular.
Las formas de control de la actividad se concretarán según la calidad de los
debates y la evaluación de las exposiciones realizadas, individuales y
grupales, así como por el dominio teórico y práctico demostrado por los
participantes.
Evaluación
La evaluación será sistemática a partir de la resolución, discusión, reflexión
y aportes que ofrezca cada participante. Se realizará autoevaluación y
coevaluación.
Taller #5
Tema: Facetas de desgastes y posible relación con el bruxismo e
hiperactividad muscular.
Objetivo: identificar las facetas de desgastes que pudieran aparecer en la
morfología oclusal de los dientes debido a los movimientos de lateralidad y
establecer cualquier

relación con el hábito de bruxismo e hiperactividad

muscular.
FOE: Taller

20

�Medios: La pizarra, computadoras (PowerPoint y multimedia), laminas y
pacientes, modelos de estudio montados en el articulador anatómico.
Método: Elaboración conjunta.
Momento inicial
Se realizan comentarios de la sesión anterior, retomando los elementos
esenciales para vincularlos a la temática que se abordará en este espacio.
Puede comenzarse estimulando una reflexión del grupo en torno a la alta
incidencia

del hábito del bruxismo, permitir que los estomatólogos

expongan sus experiencias al respecto.
Esta actividad debe crear un clima favorable para el inicio del nuevo taller y
servirá de plataforma a la exposición del nuevo contenido estudiado por los
participantes de manera independiente y orientada en el taller anterior.
Planteamiento temático
Temática: Hábito de bruxismo, etiología y principales estructuras del
aparato masticatorio que afecta. Bruxismo en céntrica y excéntrico.
Ubicación de las facetas de desgaste. Examen oclusal para el estudio de las
facetas de desgaste.
Elaboración
Se formulan preguntas relacionadas con el tema las cuales deben
responderlas de manera escrita en tarjetas que se entregan a los
participantes.
Preguntas:
1. A consulta acude un paciente que presenta dolor a nivel del musculo
masetero

y

la

articulación

temporo

mandibular

(ATM).

Al

interrogatorio refiere que rechina los dientes cuando duerme. Al
examen clínico extrabucal y la palpación se observa hipertrofia del
musculo buccinador y chasquido en la ATM. Al examen clínico
intrabucal se observan facetas de desgaste. Teniendo en cuenta las
características clínicas de caso, diga:
21

�a) ¿Qué tipo de hábito presenta el paciente?
b) ¿Cuál es la ubicación y dirección de las facetas de desgaste?
2. A consulta acude un paciente que refiere presentar desgaste,
rajaduras y cierta movilidad en sus dientes. Se interroga y dice
dormir con ambos maxilares apretados. Al examen clínico extrabucal
y la palpación se observa hipertrofia del musculo masetero. Al
examen clínico intrabucal se observan facetas de desgaste. Teniendo
en cuenta las características clínicas de caso, diga:
a) ¿Qué tipo de hábito presenta el paciente?
b) ¿Cuál es la ubicación y dirección de las facetas de desgaste?
c) Describa el método para realizar el examen oclusal.
Después de respondidas las preguntas se recogen las tarjetas y se agrupan
por afinidad de criterios y se propicia el debate, la reflexión del tema
teniendo en cuenta lo respondido y propiciando que los estomatólogos
expongan sus experiencias en clínica. De esta manera, con el aporte de
todos, revisarán y reformarán sus respuestas, enriqueciéndolas con el
criterio colectivo.
Finalmente se realiza (en pacientes previamente captados) el examen
clínico extra e intrabucal para el diagnóstico, reconocimiento de facetas de
desgaste y aplicación del examen oclusal. Propiciando la participación de
todo el grupo.
Cierre o conclusiones
La coordinadora inicia las conclusiones motivando la participacion del
colectivo hacia el análisis del tema tratado y sus experiencias y aportes
nuevos a sus conocimientos. Se realizan las orientaciones para el próximo
taller.
Las formas de control de la actividad se concretarán según la calidad de los
debates y la evaluación de las exposiciones realizadas, individuales y
grupales, así como por el dominio teórico y práctico demostrado por los
participantes.

22

�Evaluación
La evaluación será sistemática a partir de la resolución, discusión, reflexión
y aportes que ofrezca cada participante. Se realizará autoevaluación y
coevaluación.
Taller #6
Tema: Movimientos mandibulares en el plano frontal
Objetivo:

describir

cómo

se

realizan

los

movimientos

bordeantes

mandibulares en el plano frontal para ser reproducidos en los modelos
montados en articulador anatómico.
FOE: Taller.
Medios: La pizarra, computadoras (PowerPoint y multimedia), laminas,
modelos de estudio montados en el articulador.
Método: Elaboración conjunta.
Momento inicial
Propiciando de manera amena un dialogo, sus experiencias clínicas en
cuanto a las temáticas tratadas, auxiliándonos de láminas, preguntas, se
establecen nexos con el taller que vamos a desarrollar y realizamos el
planteamiento de la temática.
Planteamiento temático
Temática:

Proyección

del

punto

interincisivo

Movimientos funcionales y movimientos

en

el

plano

frontal.

bordeante frontales. Movimiento

bordeante superior lateral izquierdo. Movimiento bordeante de abertura
lateral

izquierdo.

Movimiento

bordeante

superior

lateral

derecho.

Movimiento bordeante de abertura lateral derecho. Identificación de la
inscripción del movimiento en el plano frontal.
23

�Elaboración
Se forman dos equipos y se distribuyen las temáticas que serán debatidas
por los participantes.
Equipo 1
Utilizando láminas y modelos montados en el articulador, describa:
a) Movimientos funcionales y movimientos límites en el plano frontal.
Los 5 componentes de los distintos movimientos, además del
componente funcional.
b) Reprodúzcalo en los modelos montados en el articulador.
Equipo 2
Utilizando láminas y modelos montados en el articulador, describa:
a) El patrón que se aprecia al realizar los movimientos en el plano
frontal.
b) Describa cada uno de los puntos que se describen en el registro.
Cierre o conclusiones
Como conclusión se le pedirá a cada uno de los integrantes del taller que
valoren sus experiencias prácticas sobre el tema y señalen algunas
vivencias que lo enriquezcan. Escuchar, debatir, realizar valoraciones y
arribar a conclusiones generales. Resulta importante aclarar todas las dudas
respecto al tema.
La conductora orientará las actividades a realizar como preparación para el
próximo taller, explicando que se realizará una clase demostrativa sobre
acto masticatorio
momento.

Deberán

el cual integra todos los temas tratados hasta el
prepararla

individualmente

para

exponerla

como

actividad final. Se orienta el tema, las temáticas, objetivos y bibliografías
útiles para la confección de la clase.

Evaluación
24

�La evaluación será sistemática a partir de la resolución, discusión, reflexión
y aportes que ofrezca cada participante. Se realizará autoevaluación y
coevaluación.
Taller # 7
Tema: Presentación de la tarea integradora sobre “acto masticatorio”.
Objetivo: Impartir una clase demostrativa sobre acto masticatorio donde se
Integren todos los conocimientos adquiridos sobre oclusión dentaria.
FOE: Taller.
Medios: La pizarra, computadoras, laminas y modelos montados en el
articulador.
Método: Elaboración conjunta
Momento inicial
Se realizan comentarios de la sesión anterior. La coordinadora, informará
que el encuentro constituye la culminación del trabajo del grupo, donde
deberán

valorarse los contenidos alcanzados durante el desarrollo de los

talleres, para lo que se escoge el tema de acto masticatorio donde se
agrupan de manera integrada los temas anteriores.
Planteamiento temático
Temática de la clase: Concepto de masticación. Intervención de los grupos
dentarios en la misma. Función de los incisivos. Función de los caninos.
Función de los premolares. Función de los molares. Espacio Morsal.
Características y función. Acto masticatorio. Ciclo masticatorio de acción
incisiva. Ciclo masticatorio de acción molar.

Proyección del movimiento

masticatorio en el plano frontal, semejante a una lágrima. Sistema de
resbalamiento cuspídeo que se producen en la última fase del ciclo
masticatorio entre vertientes y rebordes hasta la posición dentaria de
máxima intercuspidación.

25

�Objetivos de la clase: demostrar

que a través de la realización del acto

masticatorio deben intervenir los grupos dentarios y se realizan los
movimientos mandibulares estudiados de manera integral.
Elaboración
Se orienta la conformación de tres grupos, se realiza un sorteo:
1er grupo: realizará la exposición de la clase.
2do grupo: recogerá los acápites de la clase que vayan quedando sin
explicar, una vez terminada desarrollarán los mismos.
3er grupo: realizarán la oponencia, las conclusiones y evaluación de la
clase.
Cierre o conclusiones
En esta última sesión de trabajo con el grupo se clausuran los talleres.
Durante la valoración de lo alcanzado en la tarea debe propiciarse la
autovaloración del grupo acerca del cumplimiento o no del objetivo de los
talleres.
Se propiciará por parte de la coordinadora la reflexión grupal en torno a la
experiencia vivida por los participantes a lo largo de las sesiones
provocando que se profundice en los logros y limitaciones que han
presentado a nivel individual y grupal.
A través de la participación activa de todos los participantes se realiza un
análisis centrado en:
 ¿Cómo se sienten con relación a la realización de los talleres?
 ¿Qué aprendizaje se obtuvieron?
 ¿En qué se creció?
 ¿Qué mensajes, motivos o dudas nos dejó?
A manera de despedida y para facilitar que cada miembro del grupo exprese
sus vivencias en relación con el trabajo realizado se desarrollará la técnica
del PNI para recoger las valoraciones de manera escrita.

26

�También la coordinadora aportará sus conclusiones sobre el cumplimiento
del proyecto final y la valoración del trabajo grupal. Deberá además
transmitir al grupo sus experiencias desde el rol que desempeñó durante los
talleres y dar recomendaciones para el trabajo futuro:
 La utilización de talleres como forma de organización de la enseñanza
en sus respectivas asignaturas.
 La inclusión y perfeccionamiento de los contenidos de la oclusión
dentaria en su práctica docente y laboral
Con este balance del trabajo realizado, terminará la vida del grupo, que
deberá finalizar con logros en el desarrollo de la tarea, y el crecimiento de
los participantes desde lo personal, con el desarrollo de sus individualidades
y una postura de independencia con relación al mismo proceso grupal.
Evaluación
La evaluación de este taller se realizó teniendo en cuenta su desarrollo en el
rol que le toco desempeñar durante el desarrollo del taller. Utilizamos
también la autoevaluación y la coevaluación.
Se realiza una prueba pedagógica de salida para comprobar el nivel de
asimilación de los estomatólogos en cuanto a los contenidos de oclusión
dentaria.
Conclusiones
 El diseño de los talleres metodológicos posibilitó la adquisición de los
contenidos

sobre

oclusión

dentaria,

un

desarrollo

científico

y

pedagógico integral a su vez que cumplen con los requisitos que
permiten la superación de los estomatólogos docentes del municipio
de Moa.
 El sistema de talleres metodológicos propuestos constituye una
herramienta

importante

para

el

trabajo

docente

y

científico

metodológico de los estomatólogos.

Recomendaciones
27

�Consideramos de suma importancia el tema que ocupa esta investigación
por lo que recomendamos:
 Hacerla extensiva al resto de los estomatólogos, pudiéndose aplicar
en otros escenarios incluso fuera del municipio.
 Enriquecer

los

talleres

propuestos

en este

trabajo

con otras

actividades de acuerdo con las particularidades de cada asignatura ya
que

los

mismos

son

aplicables

en

todos

los

procederes

de

estomatología.
 Hacer una mayor utilización de los sistemas de talleres metodológicos
como forma de organización del proceso pedagógico.

Bibliografía
Básica:
Colectivo de autores. Oclusión Dentaria.
CD de la asignatura Morfofisiología V.
Complementaria:
CARBÓ, J. (2009). Anatomía funcional de la oclusión dentaria. En: Carbó, J.
Anatomía Dental y de la Oclusión. 2da Edición. La Habana: Editorial
de Ciencias Médicas.
COLECTIVO DE AUTORES. Función y Control del Aparato Masticatorio. Folleto de
Morfofisiología.
ESPINOSA DE LA SIERRA. (1996). Diagnóstico Práctico de Oclusión. Atlas a
color: Editorial Médica Panamericana.
CAMA NI ALTUBE, L. A. (1952). Estudio Mecánico del Aparato Masticatorio.
Buenos Aires: Ed. Soc. Anon. Editores.
OKENSON, J. (1998.). Oclusión y Afecciones Temporomandibulares. DMD
Mosby- Doyma Libros.

28

�ABJEAN, J. OCLUSIÓN. (1984). Aspectos Clínicos e Indicaciones Terapéutica.
La Habana: Ed. Revolucionarias.
RAMOS, M. ARIAS, M. MORALES. S. (2009). Oclusión Funcional. La Habana:
Editorial Ciencias Médicas.
TRATADO DE ORTODONCIA. (2001). La articulación temporomandibular y la
Ortodoncia. Texto para estudiantes de pregrado.

29

�</text>
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                <text>Talleres metodológicos para los docentes de la asignatura Oclusión Dentaria</text>
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                <text>Teresa Lourdes Galano Catá</text>
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                <text>Nurys Cervantes Hinojosa</text>
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                <text>Annarella Paumier López</text>
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                <text>Editorial Digital Universitaria de Moa&#13;
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